El papel del hombre y de la mujer

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

Episodio 6
El papel del hombre y de la mujer

Por R.C.Sproul

Bienvenidos una vez más a nuestro estudio sobre el matrimonio cristiano. Esta será nuestra última sesión juntos. He guardado el material controversial para este momento, porque, vamos a estar viendo el papel del hombre y de la mujer en el matrimonio. Creo que es importante que prestemos atención a este tema tal como se aborda en el Nuevo Testamento debido al gran nivel de controversia que ha rodeado este asunto en los últimos años. Así que, me gustaría dirigir su atención, si me permiten, a la instrucción que recibimos en el capítulo 5 de la carta de Pablo a los Efesios. Voy a empezar en el versículo 21, donde leemos estas palabras, «sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo». Esto suele entenderse como el enunciado que conecta lo que Pablo había enseñado antes en esta epístola con lo que seguirá después.

 Algunos ven en este versículo un indicador clave de cómo se debe entender lo que sigue. Dicen que ese versículo nos llama a la sumisión mutua, el uno al otro; entonces, luego menciona que las esposas se sometan a sus esposos, los hijos a sus padres y así por el estilo. Algunos dicen que lo que realmente dice el texto es que todas nuestras relaciones como cristianos, empleadores-empleados, dueños-esclavos, hijos-padres, implica una postura de sumisión mutua. De modo que la forma en que realmente debemos leer este texto es la siguiente, «Mujeres, estén sometidas a sus maridos; maridos, sométanse a sus mujeres». No tengo tiempo ahora para ver todos los tecnicismos que están involucrados en la comprensión y manejo de este pasaje, pero solo déjenme decirles cuál es mi posición al respecto. 

Creo que es una distorsión grave de este texto bíblico, que implica lo que llamaríamos una exégesis desesperada. No creo que nadie se inclinaría a tratar el texto de esta manera, si no tuviéramos el tipo de controversia que tenemos en nuestra cultura, en este momento, sobre los papeles de los hombres y de las mujeres, porque si lo aplicamos consistentemente a lo largo del texto tendríamos que decir, «Padres, obedezcan a sus hijos, ya saben; así como Cristo es la cabeza de la iglesia y la iglesia es la cabeza de Cristo» – si revirtiéramos todo, terminaría en una extraña locura y el pasaje no tendría sentido.  Más bien, creo, como ha sido el consenso a través de la historia de los intérpretes bíblicos, que, lo que el apóstol está diciendo aquí es que todo cristiano en algún momento está llamado a someterse. Ninguno de nosotros es soberano en sí mismo. 

Hay todo tipo de lugares donde debo someterme a la autoridad y al liderazgo de los demás; y hay lugares donde también estamos llamados a ser sumisos.  Pero miremos, entonces, a lo que el apóstol nos manda aquí, observemos que él lo introduce diciendo: «sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo». Francamente lo que me aterroriza de la controversia que rodea este texto es que veo a la gente enfurecida diciendo: «¿Quién se cree el apóstol Pablo, diciéndole a las esposas que tienen que someterse a sus esposos y cosas así?» Se enojan tanto por esto y yo digo: «Espera un minuto.  Espera un minuto». Si esto fuera simplemente Pablo el apóstol, mostrando su lado machista y su conocimiento humano, entonces sería una declaración de arrogancia suprema y no culparía a ninguna mujer en el mundo por estar indignada por ello. Pero tengan cuidado. Si Cristo es quien Él dijo que era y Él estaba diciendo la verdad cuando dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra». 

Es decir, que, si la autoridad de Dios es dada a Jesús y luego Jesús entrega esa autoridad a Sus apóstoles; entonces, con lo que estamos luchando en este texto no es contra las ideas de algún rabino judío, sino que estamos luchando contra la ley de Dios. Si esta es la Palabra de Dios, entonces tenemos que escuchar humildemente, en el temor de Dios.  Bueno, habiendo dicho eso, vamos a observar y ver qué pasa con este texto que es tan controversial. En la parte inicial, donde Pablo dice: «Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor», ahora la segunda frase no molesta a muchas mujeres cristianas, están perfectamente dispuestas a someterse a la autoridad y al liderazgo de Cristo, pero aquí Pablo está diciendo que debe haber una analogía, que una esposa debe someterse a su esposo de una manera análoga a la forma cómo ella se sometería a Jesucristo. Ese es un nivel poderoso de sumisión. Eso es darle al esposo un nivel significativo de autoridad. 

La analogía continúa. «Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia», de modo que de una forma similar a la que Cristo es la cabeza de la iglesia, el hombre es llamado a ser la cabeza de la esposa, y he visto todo tipo de malabares que los comentaristas hacen con ese texto para sacar un significado por debajo de la manga. Pero el significado obvio de ‘ser cabeza’ en el Nuevo Testamento y en el idioma griego es estar en la posición de preeminencia y en la posición de liderazgo. Lo que entiendo que este texto está diciendo es que en el hogar, el esposo debe ser la cabeza del hogar. Esto no es una licencia para ser tirano. Esto no es una licencia para degradar a la mujer o para tratar a la mujer como una esclava. Pero la responsabilidad de la autoridad final y del liderazgo en el hogar está conferida al esposo. Si una mujer se resiste a eso, si esa interpretación es correcta, obviamente; si la mujer se resiste a eso, ella se está resistiendo a Dios. Es Dios quien da esa directriz. Por esto digo que me asusta cuando oigo a una mujer protestar tan vehementemente contra esto. 

Una vez más, si protestan contra mí, está bien. Si están protestando contra otros seres humanos, está bien; pero si la protesta es contra Dios, entonces ese es un asunto muy, muy serio. Ahora, otra pregunta surge inmediatamente y es esta: ¿Debe una mujer, siempre y en toda circunstancia, someterse a su esposo? He visto enseñanzas que se dan sobre el mundo cristiano evangélico que hablan de una cadena de mando y dicen que esa cadena de mando es tan sólida, que una mujer es responsable de obedecer a su esposo, sin importar lo que su esposo le pida que haga. Si el esposo le dice que se involucre en la prostitución, ella debe seguir con sumisión piadosa ese rol. Si el esposo le dice que no puede ir a la iglesia los domingos por la mañana, ella debe abstenerse de ir a la iglesia el domingo por la mañana. Damas y caballeros, eso va en contra de todo lo que la Escritura nos dice sobre la obediencia a Dios. 

Sí, hay un nivel de autoridad que Dios delega en las Escrituras. Dios es supremo. Él le delega a Cristo, Cristo le delega a los apóstoles y se nos dice que toda autoridad en este mundo en última instancia proviene de Dios. Estamos llamados a ser sumisos a los reyes y a honrar a los príncipes, a obedecer a los jueces civiles y demás. Pero, en otra parte, la Escritura deja en claro que debemos obedecer a quienes tienen autoridad sobre nosotros solo bajo estas dos condiciones: cuando esa autoridad nos ordena a hacer lo correcto o nos prohíbe hacer lo que está mal. Permítanme decirlo de otra manera: una mujer, o cualquier persona, puede desobedecer a la autoridad cuando sea que esa autoridad le ordene hacer algo que Dios prohíbe o le prohíba hacer algo que Dios manda. 

En esas dos instancias, si hay un conflicto entre la autoridad de Dios y el conflicto de la autoridad humana, no solo podemos desobedecer a la autoridad humana, debemos desobedecer a la autoridad humana.  Vemos eso en el Nuevo Testamento cuando Cristo le ordena a Sus apóstoles que prediquen el Evangelio. Ellos empiezan a predicar el Evangelio y las autoridades vienen a ellos y les dicen que dejen de predicar el Evangelio; ¿y qué dicen ellos? «¿Debemos obedecer a Dios o debemos obedecer a los hombres?» y la respuesta es obvia. Si hay un conflicto entre lo que Dios manda y lo que el hombre manda, debemos obedecer a Dios. 

Entonces, si un esposo ordena a su esposa que se involucre en la prostitución, ella no solo puede desobedecerlo, sino que debe desobedecerlo. Si ese esposo le exige que se abstenga de ir a la iglesia, cuando Dios ha mandado a cada creyente a no descuidar la reunión y comunión entre los santos, ella debe desobedecer a su esposo y estar allí. ¿Pero qué pasa si él le ordena o le prohíbe ir al servicio de los miércoles por la noche? Ella está incomoda, está molesta, decepcionada, etcétera, pero Dios no ordena estar en la iglesia el miércoles por la noche. Esa no es la asamblea semanal de los santos, en ese momento ella debe reconocer el liderazgo de su esposo y ser una esposa sumisa, no una alfombra, sino que debe mostrar su compromiso con Dios y con Cristo en su disposición a someterse, ella misma, al liderazgo de su esposo. 

Hay un consuelo aquí para las mujeres, creo que quizás Dios tiene sentido del humor, porque Él dice, «mujeres estén sometidas a sus propios maridos». No es que tengas que someterte al esposo de otra y que cada hombre tenga autoridad sobre toda mujer. Eso no es lo que dice. «Sométanse a sus propios maridos», me gusta la palabra «propio» allí, porque propio, la palabra propio en griego es la palabra idion, de la que obtenemos la palabra «idiosincrasia», que indica las peculiaridades propias de una persona; algo que es único para esa persona. Pero también es la palabra griega de la que proviene la palabra «idiota» en español. Así que, con un poco de flexibilidad en la traducción, podemos leerlo así, donde Dios dice: «Mujeres, sométanse a sus esposos idiotas; es como: Yo sé que son idiotas, pero quiero que, por mí, ustedes se sometan a ellos de todos modos». 

Siempre escuchamos en nuestra cultura el mito del matrimonio ‘mitad y mitad’. No se me ocurre nada peor porque en esa situación de ‘mitad y mitad’, donde no hay autoridad final, lo que los seres humanos caídos tienden a hacer en esa situación es enfrascarse en una lucha perpetua de poder donde todos están buscando conseguir el 51% de las acciones para tener el control. Dios soluciona eso. Dios dice que la última palabra, autoridad y liderazgo han sido conferidos al hombre.  Ahora, no estoy tan seguro de que eso sea un privilegio, sino más bien una responsabilidad de muchísimo peso. Me gustaría decir algo a las mujeres. Sé que las mujeres han clamado en las últimas décadas, sufriendo por la forma en la que hemos interpretado este pasaje, donde los hombres han comprado el mito de que la única forma en que Dios podría decir a las mujeres que se sometan a sus esposos, es si ellos fueran naturalmente superiores a las mujeres. Eso no es cierto, en lo absoluto. 

La sumisión, cuando hablamos de división de trabajo en la Biblia, nunca lleva consigo la idea de inferioridad. Incluso nuestra doctrina de la Trinidad dice que el Hijo se somete al Padre y que el Espíritu Santo está sometido tanto al Padre como al Hijo y ante eso no podemos deducir que se trata de inferioridad o que hay menos dignidad para el Espíritu Santo de la que hay en el Hijo o en el Padre.  Así que en el matrimonio no hay menos dignidad ni menos importancia, no hay menos valor para la mujer que para el hombre, y si es el hombre el que enseña eso, entonces eso es una mala interpretación de lo que la Biblia está diciendo; son los hombres los que están distorsionando su papel y lo están usando como excusa para ser tiranos. Eso es lo que ha sucedido y las mujeres han gritado: «¡Basta ya!» Así que, hemos escuchado el lamento de las mujeres y pienso que sí necesitamos escucharlas. Pero mujeres, creo que hay algo que necesitan escuchar de los hombres. La razón por la que quiero mencionar esto es porque los hombres no lo dirán.  

Se hicieron algunos estudios psiquiátricos y se descubrió que el hombre estadounidense en promedio tiene 5 veces más pesadillas que la mujer estadounidense. Ustedes dirán, «¿qué tiene que ver eso con esto?» Esto es lo que tiene que ver: el principal, el miedo número uno que aparece en las pesadillas del hombre estadounidense es el miedo a proveer para su familia. No creo que todos, en verdad, entendemos la importancia de eso. También se dice que cuando los hombres se reúnen y hablan en privado entre sí, hablan libremente sobre deportes, negocios y de mujeres; pero no se sentarán allí en un grupo y dirán, «Tengo miedo. No sé si seré capaz de manejar esta responsabilidad». Porque a los hombres se les enseña desde que son niños, que en el momento en que están en esa iglesia frente al pastor y frente a la congregación y dicen, «Tomo a esta mujer para que sea mi legítima esposa», ellos están asumiendo, sienten la responsabilidad, en última instancia, por el bienestar de su esposa y por el bienestar de sus hijos.  

Me parece, y no estoy orgulloso de admitir esto, me parece que el punto… una de las cosas que más me preocupan en la vida, es el dinero. El asunto que me preocupa no es si puedo tener suficiente dinero para comprar un auto nuevo. Lo que me preocupa es: ¿tendré suficiente dinero para que, si muero, mi esposa pueda quedar bien? ¿Tengo suficiente dinero para que mis hijos estudien, para que mis hijos tengan con qué comer, para que. . . ? Ya saben. Solo siento el peso de esa responsabilidad, porque eso es lo que la cultura me ha impuesto; pero no es solo esta cultura. Son generaciones de la humanidad, desde el Huerto del Edén en adelante. La mujer fue creada para ser una ayuda idónea, no una sirvienta. Fue creada como la reina del paraíso. Adán es el rey y no es que Eva sea la esclava. Ella es la reina, ella es la pareja, ella es una compañera de trabajo, pero ella es la ayuda idónea. A él se le da la responsabilidad principal, en última instancia, de asegurarse de que el huerto sea cuidado. 

Bien, eso puede ser difícil de comprender para una mujer, porque ella dice, «¿Eso significa que no tengo neuronas? ¿Eso quiere decir que no tengo nada?», ¡Por supuesto que no! No puedo pensar ni siquiera en 3 oportunidades, en 25 años, en mi propio matrimonio, en las que mi esposa haya estado de acuerdo con mi entendimiento de este texto. Ella cree que delante de Dios, yo debo ser cabeza del hogar, y estamos en desacuerdo con respecto a decisiones todo el tiempo. Pero ella no es un palo ni una roca, ella es un ser humano y estoy llamado a respetar su juicio. Estoy llamado a respetar su perspectiva. Estoy llamado a respetar su persona y si ella no está de acuerdo con una política en la que creo que debiéramos participar, sería impío de mi parte ignorarla y simplemente decirle: «Oye, las mujeres son para verlas y no para escucharlas». Esa no es la actitud que vemos en las Escrituras. 

Nosotros lo conversamos, y yo diría que la gran mayoría de nuestras decisiones se toman en conjunto. Tal vez 3 veces en 25 años hemos tenido un impase donde no pudimos estar de acuerdo. Entonces le dije, «Bueno, cariño, tenemos que tomar una decisión, y yo me hago responsable; así que tendré que pedirte que te sometas». Ahora, soy afortunado, esas tres veces dijo, «Está bien».  Pero puedo entender la dificultad en esto, aún así esta es la forma en la que Dios ha ordenado Su creación.  «Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo». Por lo que a mí respecta, esa es la parte fácil del pasaje, pero por supuesto la hierba siempre es más verde del otro lado. Creo que a las mujeres les toca desempeñar el papel más fácil. Ojalá solo tuviese que someterme y dejar que mi esposa ejerza la posición de liderazgo y autoridad en la casa. La parte difícil viene ahora.

 Escucha lo que Dios le dice al hombre: «Maridos, amad a vuestras mujeres». Ahora, si allí se detuviera, no sería tan malo, pero escucha lo que dice, «amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella». Nunca he conocido a una mujer que dijera que le costaría someterse a la autoridad de su esposo si su esposo fuera Jesús. Ella nunca tendría miedo de ser explotada por Jesús. Nunca sería víctima de un tirano. Nunca sería víctima de abuso. Nunca sería una esposa maltratada. Nunca sería una esposa abusada, ¿verdad? Lo que Dios me dice como esposo y para ti como esposo, es que eres responsable de amar a tu esposa, así como Jesús amó a la iglesia. ¿Cuánto ama Jesús a la iglesia? Pues mira, Jesús es elevado por Dios a la mano derecha del Padre. Eso significa que Él está en el lugar de la autoridad cósmica. Él es responsable de dirigir el universo porque en Él, por Él y para Él son todas las cosas. ¿Entiendes la pesadilla administrativa que significa organizar, operar y administrar el universo todos los días? 

Si alguna vez un esposo tuviese una excusa para decir, «Estoy demasiado ocupado con asuntos importantes como para hablar con mi esposa», ese sería Jesús. Pero este mismo Jesús que es responsable de manejar el universo, promete y cumple la promesa, de escuchar toda oración que venga de Su novia. Él escucha a Su novia. Se preocupa por Su novia. Tanto es lo que le preocupa Su novia que Él da Su vida por Su novia. Tiendo a ser más líder que seguidor, porque he encontrado muy pocas personas en este mundo a las que estoy dispuesto a seguir. Pero es emocionante cuando encuentro a alguien a quien admiro lo suficiente y respeto lo suficiente y confío lo suficiente como para seguir. Una cosa es importante para mí antes de seguir a alguien, no quiero seguir a alguien y ser sorprendido. No quiero ser leal a alguien solo para que esa persona me traicione y me dispare por la espalda, en la espalda. 

¿Pero puedes imaginar lo liberador que es seguir a alguien que sabes de antemano que está preparado para morir por ti? Esa es la responsabilidad que tengo con mi esposa, que voy a amarla, no solo con abrazos tiernos, sino que debo vivir de tal manera que ella entienda que estoy dispuesto a sacrificar mi vida por ella.  ¿Ahora entiendes cómo es que esto funciona para ambos? Es difícil para mí comprometerme con cualquiera, con una mujer, para decir: «Estoy listo para morir por ti, por tu propio bienestar». Es particularmente difícil para mí amar a mi esposa a ese nivel cuando mi esposa está peleándome en cada paso del camino. Pero, por otro lado, es muy, muy difícil para una mujer someterse a un hombre en el que no confía. ¿Qué pasaría con nuestros matrimonios si me tomara mi responsabilidad en serio? 

Es decir, «voy a dejar de leer lo que le toca a ella y solo prestaré atención a lo que a mí se me manda a hacer y me ocupo de mis propias responsabilidades y empiezo a amar a mi esposa tal como Cristo ama a Su iglesia. No creo que tendría problemas con la sumisión. Por el contrario, creo que, si ella se dedicara a ser mi ayuda idónea, encontraría en respuesta a eso un amor sacrificial de mi parte y nunca se sentiría oprimida. Realmente creo eso.  Realmente creo que eso pasaría. Sé que hace algunos años, un libro que conmocionó al mundo cristiano y tuvo gran éxito, incluso en la sociedad secular, fue el libro de Marabel Morgan, Mujer Total, que hablaba, ya saben, de ser creativa y todas las distintas cosas que hacer con tu esposo – como recibirlo en la puerta arreglada y bien vestida. Esto se convirtió en la broma del momento, a todos los hombres les gustó, pero a las mujeres no. 

Todo el mundo –pobre Marabel recibió todo tipo mensajes y llamadas de odio. Se quedó en cama dos días después que el libro salió y lloró por el recibimiento que tuvo. Pero ella hizo una declaración en ese libro, yo lo leí a través de los ojos de un hombre y la declaración en ese libro, Mujer Total, que nunca he olvidado fue – no – fue la declaración…, ella le estaba hablando a las esposas y les dijo, «Mujeres, aquí está el secreto», les dijo, «Sus maridos no quieren su consejo. Quieren su admiración». Ahora, me puedo imaginar a una mujer leyendo eso y enfurecerse. Ella dice, «¡Mira! ¡No valora mi consejo! Todo lo que quiere es que exalte su ego. Todo lo que quiere, es que lo haga sentir como un héroe». Puedo entender cuán degradante puede ser para una mujer leer ese tipo de consejo en un libro. «Oigan, señoras, su esposo no quiere su consejo; él quiere su admiración». 

 ¿Pero adivina qué? Él quiere – no sé si él quiere tu consejo, pero sí sé que quiere tu admiración.  Cuando leí eso, dije: aquí hay una mujer que entiende a los hombres, porque los hombres tienen los egos más frágiles del mundo. Lo más frágil en la creación es el ego humano y de los dos egos, creo que el del hombre es el más frágil. Sé que si hablo con mil personas y 999 de ellas me dicen que hice un trabajo estupendo, pero mi esposa me dice, «Mmm, estuvo casi excelente», estaré devastado.  Quiero que mi esposa me admire y ella quiere que yo la ame. Ella quiere que yo la valore. Ella quiere que yo la honre y hay un sentido al que Dios me ha llamado – y esto podría ser fácilmente distorsionado – a ser Cristo para ella, no solo para ser su príncipe encantado, sino para ser su sacerdote, porque el apóstol continúa aquí y dice: «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra». 

Aquí no dice que solo debo limpiarla y rehacerla y cambiarla, sino que debo proteger su integridad y que debo ofrecerla a Cristo al final de nuestra vida y decir, «Aquí está la novia que me diste. No encuentres moretones en ella, por favor. No la encuentres herida a causa de mi tiranía», solo espero que la novia que le presente a Jesús, al final de mi vida, sea una que esté completa.  Eso es lo que Él quiere. Esto no es una batalla. Esto no es un concurso de autoridad. Este es ese lugar que Dios creó, que vimos originalmente, donde los dos serían una sola carne. Pablo continúa diciendo, «Este es el misterio, que los hombres amen a sus mujeres como a sus propios cuerpos, porque ningún hombre aborreció su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida». Ese es mi trabajo, sustentarla y cuidarla y, al hacerlo, Cristo es honrado y los matrimonios son perfeccionados.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

4 – LA PERSONA DE JESUCRISTO

Alimentemos El Alma

Serie: Fundamentos de la Fe Cristiana

4 – LA PERSONA DE JESUCRISTO

Por: John MacArthur

ESTUDIO BIBLICO
FUNDAMENTOS DE LA FE CRISTIANA

ES UN ESTUDIO PARA GUIAR A LOS CREYENTES DE TODAS LAS ETAPAS, Y HA SIDO ELABORADO A TRAVÉS DE DÉCADAS DE REFINAMIENTO POR LOS ANCIANOS, MAESTROS Y PASTORES DE LA IGLESIA GRACE COMMUNITY.
ESTE MATERIAL FUNDAMENTAL HA SIDO ENSEÑADO Y PROBADA EN EL AULA BAJO EL LIDERAZGO DEL PASTOR JOHN MACARTHUR, Y HA DEMOSTRADO SU EFICACIA A TRAVÉS DE LAS VIDAS QUE HA INFLUENCIADO.

LAS 13 LECCIONES TRATARÁ ESTAS VERDADES FUNDAMENTALES QUE TODOS LOS CREYENTES DEBEN COMPRENDER:

1- INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA
2- CÓMO CONOCER LA BIBLIA
3- DIOS: SU CARÁCTER Y ATRIBUTOS
4- LA PERSONA DE JESUCRISTO
5- LA OBRA DE CRISTO
6- LA SALVACIÓN
7- LA PERSONA Y MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO
8- LA ORACIÓN Y EL CREYENTE
9- LA IGLESIA: COMUNIÓN Y ADORACIÓN
10- LOS DONES ESPIRITUALES
11- LA EVANGELIZACIÓN Y EL CREYENTE
12- LA OBEDIENCIA
13- LA VOLUNTAD Y LA GUÍA DE DIOS

Claro, el poder detrás de este currículum no está en su formato o plan, sino en la Palabra de Dios en la cual está basado. Sabemos que cuando el Espíritu Santo usa Su palabra en la vida de las personas, sus vidas son transformadas. Y es por esto que estoy tan emocionado de que estos materiales hayan llegado a sus manos. FDF le ha dado la bienvenida a millares de personas en la iglesia y en la familia de Cristo. Ha ayudado a creyentes a construir un fundamento espiritual en roca sólida.

Confío en que esto lo beneficiará a usted y a su iglesia de la misma manera.
John MacArthur
Pastor-Maestro
Grace Community Church

Church, G. C., & MacArthur, J., Jr. (2013). Fundamentos de la fe (guía del líder): 13 lecciones para crecer en la gracia y conocimiento de jesucristo. Chicago, IL: Moody Publishers.

GUIA DE ESTUDIO
FUNDAMENTOS DE LA FE
http://www.elolivo.net/LIBROS/MacArth…

3 – DIOS: SU CARÁCTER Y ATRIBUTOS

Alimentemos El Alma

Serie: Fundamentos de la Fe Cristiana

3 – DIOS: SU CARÁCTER Y ATRIBUTOS

Por: John MacArthur

ESTUDIO BIBLICO
FUNDAMENTOS DE LA FE CRISTIANA

ES UN ESTUDIO PARA GUIAR A LOS CREYENTES DE TODAS LAS ETAPAS, Y HA SIDO ELABORADO A TRAVÉS DE DÉCADAS DE REFINAMIENTO POR LOS ANCIANOS, MAESTROS Y PASTORES DE LA IGLESIA GRACE COMMUNITY.
ESTE MATERIAL FUNDAMENTAL HA SIDO ENSEÑADO Y PROBADA EN EL AULA BAJO EL LIDERAZGO DEL PASTOR JOHN MACARTHUR, Y HA DEMOSTRADO SU EFICACIA A TRAVÉS DE LAS VIDAS QUE HA INFLUENCIADO.

LAS 13 LECCIONES TRATARÁ ESTAS VERDADES FUNDAMENTALES QUE TODOS LOS CREYENTES DEBEN COMPRENDER:

1- INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA
2- CÓMO CONOCER LA BIBLIA
3- DIOS: SU CARÁCTER Y ATRIBUTOS
4- LA PERSONA DE JESUCRISTO
5- LA OBRA DE CRISTO
6- LA SALVACIÓN
7- LA PERSONA Y MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO
8- LA ORACIÓN Y EL CREYENTE
9- LA IGLESIA: COMUNIÓN Y ADORACIÓN
10- LOS DONES ESPIRITUALES
11- LA EVANGELIZACIÓN Y EL CREYENTE
12- LA OBEDIENCIA
13- LA VOLUNTAD Y LA GUÍA DE DIOS

Claro, el poder detrás de este currículum no está en su formato o plan, sino en la Palabra de Dios en la cual está basado. Sabemos que cuando el Espíritu Santo usa Su palabra en la vida de las personas, sus vidas son transformadas. Y es por esto que estoy tan emocionado de que estos materiales hayan llegado a sus manos. FDF le ha dado la bienvenida a millares de personas en la iglesia y en la familia de Cristo. Ha ayudado a creyentes a construir un fundamento espiritual en roca sólida.

Confío en que esto lo beneficiará a usted y a su iglesia de la misma manera.
John MacArthur
Pastor-Maestro
Grace Community Church

Church, G. C., & MacArthur, J., Jr. (2013). Fundamentos de la fe (guía del líder): 13 lecciones para crecer en la gracia y conocimiento de jesucristo. Chicago, IL: Moody Publishers.

GUIA DE ESTUDIO
FUNDAMENTOS DE LA FE
http://www.elolivo.net/LIBROS/MacArth…

Dios y la desnudez

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no sólo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 2
Dios y la desnudez
Por R.C.Sproul

Me gustaría darles la bienvenida de nuevo a nuestra serie de estudios sobre el matrimonio cristiano, y en la sesión de hoy, vamos a considerar el tema «Dios y la desnudez» – Dios y la desnudez, Me gustaría dirigir su atención en primer lugar, a una historia un tanto extraña que encontramos en el Antiguo Testamento con respecto al patriarca Noé. Todo el mundo ha oído hablar de Noé – Noé y el diluvio, Noé y el arca, de dos en dos, y todo eso; pero ¿qué le pasó a Noé después del diluvio? ¿Qué pasó después que las aguas bajaron y llegaron a salvo a tierra firme? Bueno, leemos en el capítulo 9 del libro de Génesis esta breve historia, pero pienso que también extraña.  

Dice el versículo 20: «Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre». ¿No es esa una historia extraña? Aquí está Noé, empieza a cultivar un viñedo y luego cosecha las uvas y hace vino y bebe demasiado. Entra en su tienda y está borracho y en su estado de embriaguez, está dando vueltas y se mete en una situación en la que queda expuesto. Está desnudo. 

Luego leemos cómo su hijo entra en la tienda y dice: «vio la desnudez de su padre». Fíjate que no dice que Cam entró y miró la borrachera de su padre; y luego sale corriendo, y se lo dice a sus hermanos. Ahora tenemos que reconstruir esto, pero obviamente a Cam le divierte encontrar a su padre en esta situación comprometedora y embarazosa y quiso sacar provecho de ella. Él sale, y les dice a sus hermanos: «Deberían entrar allí y ver al viejo. Está borracho al máximo, y está completamente desnudo». Bueno, los otros dos hermanos, en lugar de sacar provecho de su padre, toman una manta, la estiran entre ellos, colocándola sobre los hombros del otro y caminaron de espaldas en la tienda. Mientras ellos se movían, cubrieron a su padre con la manta. Cubrieron su desnudez.

Ahora, si lees lo que sigue en el texto, cuando Noé envejece y es hora de que él pase la bendición patriarcal, él pronuncia su bendición sobre Sem y Jafet, pero pronuncia una maldición sobre Cam porque él miró la desnudez de su padre. Ahora, ¿qué está pasando aquí? ¿Es que el antiguo pueblo israelita era inflexible y le molestaba tanto la desnudez que no soportaban ser vistos sin ropa, incluso en el contexto de la familia? Un estudio interesante sería pasar por toda la Escritura y ver lo que la Biblia dice sobre la desnudez, el estar desnudo. Vemos, por ejemplo, que en tiempos de guerra, en el Antiguo Testamento, si derrotabas a tu enemigo en la guerra y en la batalla, el insulto por excelencia a la dignidad de tu enemigo no era simplemente despojarlo de sus armas y de su botín, sino desnudarlo y hacerlo desfilar al enemigo encadenado y sin ropa. Eso era para degradar al enemigo a la humillación total. 

No es un accidente que parte de la pena a la que se sometía al criminal ejecutado en la antigüedad, fuera el ser ejecutado prácticamente desnudo, así como Cristo fue expuesto a ese tipo de humillación en la cruz. ¿De dónde vienen esas ideas e imágenes? Creo que para entenderlo mejor tenemos que retroceder aun más en el Antiguo Testamento, de vuelta al Huerto del Edén, al relato de la creación, el cual vimos brevemente en nuestra primera sesión. Recuerdan que vimos la historia de cómo Dios había hecho al hombre y luego había hecho a la mujer como un acto especial de creación y lo emocionado que Adán estaba cuando vio por primera vez a su esposa y dijo: «Esta es carne de mi carne, hueso de mis huesos» y así. 

Bueno, el capítulo 2 de Génesis termina de una manera muy extraña. Leemos: «Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Ahora, cuando alguien está escribiendo algo como eso, llegas al clímax del relato, y colocas un punto ahí y luego tienes una transición hacia tu próximo pensamiento. Pero aquí tenemos, como un participio independiente, como un epílogo final poco científico que termina adjunto a la conclusión del capítulo 2 de Génesis con estas palabras extrañas: «Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban». ¿Qué significa eso? Ambos estaban desnudos, y no se avergonzaban.  ¿Por qué el autor incluye eso en el texto? No estoy seguro, excepto que el autor de Génesis retoma eso en el siguiente capítulo donde leemos cómo Dios da una prohibición a Adán y Eva y pone reglas y regulaciones en torno a cómo se debe usar el Huerto del Edén. 

Ahora vemos el ingreso de la serpiente. Dice: «Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo», y leemos de esa primera tentación en la que la serpiente aparece en escena y seduce a Eva y Adán, diciendo: «seréis como Dios, conociendo el bien y el mal» y cómo nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación y comieron del fruto del árbol; y ahora de repente, hay un cambio radical en toda la atmósfera del Edén. Antes, cuando Dios se paseaba en el fresco del día en el huerto, al entrar en el huerto, podíamos ver a Adán y Eva correr para estar en la presencia de Dios.  Se deleitaban en la gloria de Dios. Experimentaron intimidad y comunión con su Creador en el huerto.  

Pero, después le desobedecieron, y ahora, cuando Dios entra en el huerto, ¿qué hacen? Se esconden. Dice: «Tan pronto como pecaron, he aquí, sus ojos fueron abiertos y supieron que estaban desnudos». Me pregunto cuál es el significado psicológico de eso, que la primera experiencia de culpa humana no se expresara en términos de: «Y sus ojos fueron abiertos y supieron que eran pecadores».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran culpables».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran malvados».  Eso no es lo que dice. Dice que sus ojos fueron abiertos y conocieron que estaban desnudos, entonces su primer impulso fue correr y esconderse, para cubrirse ellos mismos. Ya no podía decirse que eran hombre y mujer, desnudos y sin vergüenza. 

Ahora estaban desnudos y avergonzados. Pero antes de seguir avanzando con esto en términos de su significado para el matrimonio, veamos cómo Dios responde a eso. Cuando Dios entra en el huerto, Él llama a Sus criaturas. «Adán, ¿dónde estás?» Están escondidos, y Dios dijo: «¿Has comido? ¿Por qué te escondes?» Él dijo, «¿Por qué te escondes?» ¿Y qué dijeron ellos? «Nos escondemos porque estamos desnudos» – no, «Nos escondemos porque hemos pecado». «Nos escondemos porque» – Dios dijo, «¡Han estado desnudos todo el tiempo! ¡Estaban desnudos el día que los hice! Estaban desnudos cada vez que estaba con ustedes en el jardín. ¿Por qué el estar desnudo hace que te escondas? ¿Comiste del árbol?» Ven, la confesión de estar conscientes de su desnudez, Dios la entendió como una confesión de su conciencia de pecado. Así que vemos esta conexión extraña aquí entre la desnudez y la culpa. 

Ahora, ¿han notado cómo nuestra cultura responde a la desnudez humana? Es decir, hemos pasado por la revolución sexual. Hemos visto la aparición de la revista Playboy y Penthouse y todas las demás y hemos visto que los estándares de censura han cambiado en la televisión y en las películas, de modo que ahora la desnudez es común en la industria del cine y las revistas y demás. Parece que como personas estamos poco preocupados con la desnudez, no solo la desnudez femenina, sino la masculina, donde los famosos muestran sus músculos, y las mujeres se apresuran a ir a comprar para poder mirar fotos de hombres que están desnudos.  Es decir, los hombres siempre han hecho eso, pero ahora las mujeres lo están haciendo.  Vimos el fenómeno, hace unos años atrás donde la gente se quitaba la ropa y corría por las calles. 

Pero saben que, algo interesante para mí sobre ese fenómeno – era que no salían caminando. Es decir, tenemos sentimientos ambivalentes sobre la desnudez. Todo el mundo, creo que sabe lo que se siente poder ir a casa, quitarse la corbata y decir, «Oooh, solo quiero relajarme y darme un baño y no tener que preocuparme si mi corbata está chueca o si mi camisa está arrugada o algo más». Todavía hay la sensación, amigos, de que estamos buscando un lugar donde podamos estar desnudos y no sentir vergüenza; pero con toda nuestra sofisticación, toda nuestra valentía y toda nuestra supuesta madurez adulta, la desnudez aún nos pone nerviosos. Por más pequeños que sean los trajes de baño, aún da tranquilidad que los artículos básicos en las tiendas incluyan cortinas de ducha, persianas y cortinas. La gente no camina desnuda en la vida cotidiana. 

Recuerden el estudio de Desmond Morris sobre el hombre desde una perspectiva antropológica, y él tituló su estudio: El hombre: mono desnudo.  Demostró que éramos solo uno entre 70 u 80 primates diferentes en este mundo.  Todos somos diferentes tipos de monos, simios y gorilas, y lo que distingue nuestra simionía del mono rhesus o el orangután o el gorila, es que somos los únicos que no tenemos totalmente cubierto nuestro cuerpo con vello corporal, por lo que tenemos que ir a comprar ropa. La naturaleza adorna al resto de los animales. ¿Alguna vez has visto a alguno de los animales corriendo por las tiendas comprando trajes y corbatas? Vemos perros con bufandas y camiseta y todo eso, pero solo porque los humanos se las ponen. Pero nos preocupa la ropa. 

Pero ¿por qué es que de todas las especies de vida en este planeta, somos los únicos que usamos formas artificiales de ropa? ¿De dónde salió la ropa en primer lugar? Me impresiona el hecho que cuando Dios entró en ese huerto y encontró a Adán y Eva escondidos – ellos estaban asustados, nerviosos, estaban avergonzados – «¿Qué están haciendo allí?» «Nos estamos escondiendo porque estamos desnudos». Dios podría haber dicho, «Muy bien.  Me desobedeciste.  Mala suerte. Pasarán el resto de sus días corriendo alrededor, temblando y avergonzados, totalmente desnudos y dejaré que toda la creación se ría de ustedes».  

Pero aun cuando Dios pronuncia juicio por el pecado de ellos, Él atenúa ese juicio con gracia y misericordia, y el primero de todos los actos de redención en la historia humana fue cuando Dios hizo ropa para sus criaturas desnudas, y Dios dijo: «Aquí», y cubrió su desnudez. Traza eso a lo largo de la historia bíblica: cómo el profeta Isaías, por ejemplo, habla de nosotros en nuestra condición humana y pecaminosa diciendo que nuestra justicia es como trapo de inmundicia. Todo el concepto de la expiación en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento se centra en esta idea: cubrir – que Cristo es quien cubre nuestros pecados. Hay una sensación en la que el símbolo o imagen más temprana de la redención final fue ese acto tierno, cuando Dios bajó y vistió a sus hijos desnudos. 

Bueno, ¿qué podemos aprender de eso? Bueno, creo que una cosa que podemos aprender es que Dios nos permite usar ropa. Dios nos permite usar ropa. Nosotros, en nuestra sociedad, escuchamos a todos decir: «Tienes que ser abierto. Tienes que ser totalmente franco». Vamos a sesiones de terapia, discusiones grupales en las que se anima a las personas a quitarse la ropa, porque el psiquiatra entiende el vínculo simbólico entre la desnudez física y la desnudez espiritual y emocional; y así, con el fin de animarnos a derribar nuestras barreras para que podamos ser abiertos y honestos, nos animarán a quitarnos la ropa.  Y Dios dice, «Espera un minuto. No tienes que quitarte la ropa». No tengo que revelar mi ser más íntimo a todos los que se acercan y quieren tener un pedazo de mi mente o de mi alma.  Dios nos da el derecho a la privacidad. 

Hemos aprendido hace tiempo que no podemos desnudarnos de forma indiscriminada para mostrar nuestras almas a todo el mundo, porque todos aquí han experimentado ese problema en sus vidas. Tal vez cuando eras una niña pequeña o cuando eras un niño pequeño hiciste algo malo y eso te avergonzaba y llevabas la culpa sobre ti y entonces fuiste donde tu mejor amigo y le dijiste, «Tengo algo que contarte, pero prométeme que no se lo dirás a nadie», y luego le cuentas a tu amigo lo que hiciste.  Entonces al día siguiente todos en la escuela ya lo saben. ¿Hay alguien… hay alguien a quien eso nunca le ha pasado? Todos hemos experimentado eso y así aprendimos, ¿no es cierto?, a ser cuidadosos. Le dije a alguien un secreto; pero lo divulgó, así que la próxima vez voy a tener cuidado. Me voy a esconder. Me quedaré callado. No dejaré que nadie sepa lo que estoy pensando.  No dejaré que nadie sepa cómo me siento. 

Bueno, llegamos a ser expertos en ocultarnos, y necesitamos eso. No tenemos que exponer nuestra vida a todo el mundo. Dios nos dio ropa. Pero a pesar de eso, todavía anhelamos el paraíso restaurado. Todavía anhelamos un lugar donde podamos volver a estar desnudos y sin vergüenza ¿y adivinen qué? Hay dos lugares que Dios ha provisto para que podamos estar desnudos y sin vergüenza.  El primero es Su presencia. No hay lugar en este planeta donde me sienta más cómodo que en la presencia de Dios, en parte porque sé que no puedo fingir delante Suyo, en parte porque conozco todas las maneras sutiles para ocultarme, y el ser un evasor ingenioso y el distraer su atención, no funcionan con Él. 

Es decir, hay una desesperanza total al respecto. Él me conoce. Él sabe cuando me siento; Él sabe cuando me paro; antes de que se forme una palabra en mis labios, Él lo sabe. Así que hay una sensación de que no puedo escapar de Su vista. No puedo escapar de Su mirada. Estoy al descubierto ante Dios, lo quiera o no. Ahora, a muchas personas esto las pone nerviosas. La mayoría de la gente no quiere que Dios los mire. La mayoría de la gente quiere que Dios los pase por alto, y esa es la tragedia del incrédulo: es que el incrédulo nunca ha experimentado la mirada benevolente de Dios, donde Dios mira a esa persona y la ve en toda su pecaminosidad y le dice: «te amo». 

Es decir, de eso se trata el Evangelio: que el Dios que me conoce en toda mi desnudez, me ama. ¿De qué otra manera David podría decir, «Escudríñame, oh Dios. Conóceme. Conoce mis pensamientos; conoce mi corazón. Ve si hay en mí camino malo. Límpiame», porque hay algo acerca de Dios, que cuando vamos a Él, incluso en nuestra culpa, a pesar de que nos reprenda y nos amoneste y nos corrija y nos castigue, Él nunca, jamás nos humillará. Hay una ternura en Su juicio, cuando nos corrige, para que podamos sentirnos cómodos en Su presencia. Ese es un lugar. Ese es el lugar supremo. 

Pero el segundo lugar, humanamente hablando, que Dios ha provisto a las personas para estar desnudas y no sentir vergüenza es el santo vínculo del matrimonio.  No hay lugar en este mundo, entre la gente, donde me sienta más cómodo que con mi propia familia. Cuando estoy con mi familia, puedo relajarme. No tengo que actuar. No tengo que cumplir con las expectativas de la gente. Puedo relajarme y ser yo mismo, poner mis zapatos sobre la mesa. Mi familia me conoce, y como he dicho un millón de veces, no hay ser humano en todo este mundo que me conozca mejor que mi esposa. 

Hemos estado casados por veinticinco años, estuvimos juntos durante ocho años antes, crecimos juntos en el mismo pueblo, estábamos en el preescolar, literalmente, juntos – no en el preescolar, en 2do grado. De hecho, ambos nos encontramos con nuestra maestra – nuestra maestra de 3er grado- anoche y ella nos dijo: «¿Ustedes dos todavía están juntos?» Sí, después de todos estos años.  Así que compartimos ese trasfondo y tenemos amigos en común y mucho más. Nos conocemos. Ella sabe lo que voy a decir antes de decirlo, cómo voy a responder antes de hacerlo; pero ella no lo sabe todo. No puede meterse en mi mente como Dios puede. Solo puede saber lo que le revelo, lo que estoy dispuesto a exponer de mí mismo ante ella. 

Pero aquí está el asunto: incluso dadas esas barreras que quedan, ella me conoce mucho más que cualquier ser humano en este planeta ¿y adivina qué? Ella me ama. ¿Sabes lo que eso significa para mí, que la persona que mejor me conoce me ama? ¿que la persona que me ha visto desnuda, en cuerpo y alma, me ama? ¿No es de extrañar que Dios utilice la institución humana del matrimonio como la imagen suprema para comunicar a Su pueblo la relación que Él quiere tener con ellos, que Israel en el Antiguo Testamento es la novia de Yahvé? La iglesia del Nuevo Testamento es la novia de Cristo porque esa imagen del matrimonio procura demostrar intimidad y una dimensión profunda de comunión en la que nos sentimos cómodos. 

No es de extrañar que una de las experiencias humanas emocionales más devastadoras por la que una persona puede pasar es el divorcio. Cuando tu compañero se va, ¿qué está pasando? ¿qué estás experimentando? Estás experimentando justo lo contrario, cuando te das cuenta de que la persona que te conoce mejor que nadie en este mundo te ha rechazado.  Eso es brutal para un ser humano y lo hace temeroso de volver a desnudarse otra vez. Pero Dios nos ha dado una institución con medidas de seguridad, así como con responsabilidades y dice, aquí puedes estar desnudo. ¿Puedes estar desnudo en tu matrimonio? ¿Conoces a tu pareja? ¿Sientes que eres conocido? La peor queja que escuchamos todo el tiempo es: «Mi esposa no me entiende». Cuando eso sucede, hay una ruptura en la intimidad.  La ropa empieza a llegar porque hay algo que se está escondiendo y ocultando. 

Algunos de los matrimonios que he visto son realmente juegos de escondidas. Las personas están tratando de evitar ser conocidas por el otro y viceversa; así que, si queremos tener esa experiencia de estar desnudos sin avergonzarnos, tenemos que aprender a conocernos. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

¿Qué es el matrimonio cristiano?

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no solo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 1
¿Qué es el matrimonio cristiano?
Por R.C.Sproul

Muchas personas hoy en día se preguntan si el matrimonio es una tradición anticuada que debe ser desechada de una vez por todas. En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul nos lleva al origen del matrimonio con el fin de descubrir el propósito de Dios para la relación entre marido y mujer.

La semana pasada fui a una boda, y fue una de las bodas más interesantes a las que he asistido.  Había más de quinientas personas allí, la novia estaba preciosa, pero lo que más llamó mi atención en esta ceremonia de boda en particular, fue la creatividad de la ceremonia de boda.  La boda duró más de una hora, la novia y el novio tuvieron una lluvia de ideas junto con el pastor a fin de incluir nuevos elementos que fuesen diferentes y emocionantes durante el servicio; y los disfruté, pero justo en medio de la ceremonia incluyeron partes tradicionales y clásicas de la ceremonia nupcial; y me di cuenta de que cuando empecé a escuchar las palabras de la boda nupcial tradicional, mi atención se agudizó, y me conmoví; y yo – pensé para mí mismo,  pensé, «No hay forma de mejorar esto. Esto es tan hermoso. Esas palabras son tan significativas. ¿Por qué no podemos quedarnos con el servicio tradicional?» 

Entonces pensé, «Bueno, probablemente solo soy anticuado, uno de estos ministros pasados de moda, y así». Luego pensé: «Tal vez la razón por la que me gusta tanto el servicio tradicional es porque lo he oído muchas veces». La mayoría de las personas realmente solo lo oyen una vez – cuando se casan o cuando están participando en la boda de otra persona.  Pero cuando eres pastor tienes el beneficio de hacerlo una, y otra y otra vez de modo que las palabras toman una definición más nítida. Al pensar en esa ceremonia de bodas tradicional, me di cuenta de que se había pensado y escogido con cuidado cada palabra, y ahora tenemos una tradición llamada ceremonia de bodas. 

Pero todos hemos sentido la tensión en nuestra cultura, pues los jóvenes cada vez más le dicen no a la ceremonia tradicional y a todo el concepto tradicional del matrimonio. Las personas han experimentado dolor en sus propios matrimonios y en sus familias. Sabemos que cada vez más y más jóvenes vienen de hogares rotos, y hay un temor que ha ido surgiendo, una sospecha sobre todo lo que abarca el matrimonio. Por eso vemos parejas viviendo juntas en lugar de entrar al matrimonio por temor a que el costo de ese tipo de compromiso pueda ser demasiado. Puede ser muy pesado y hacerlos demasiado vulnerables. Estamos en un punto en nuestra cultura donde una de las tradiciones más estables, y de la cual creíamos, permanente, está siendo desafiada todos los días.  

Creo que muchos de nosotros hemos visto la película o la obra de Broadway El Violinista en el Tejado ¿Cuántos la han visto? ¿Bien? ¿La recuerdan? Particularmente me gusta la versión en película, donde tenemos la historia de ese venerable patriarca judío ruso, Tevye, del cual toda su vida gira en torno a sus hijas. ¡Oh!, cómo ama a sus hijas y está expectante de sus futuros. Planea el futuro de ellas y se pone en contacto con el casamentero del pueblo, quien se supone que debe designar a las parejas y encontrar a los mejores hombres para sus hijas. Pero de repente las muchachas, una a la vez, vienen a su padre, y le dicen, «Papá, pero no amamos al hombre que el casamentero ha elegido. Yo amo al sastre», o «Amo al carnicero», o lo que fuese, y estas muchachas empiezan a tocar las fibras sensibles de su padre una a una, y dicen, «Papá, por favor. Déjame casarme con el hombre que amo». Y, pobre Tevye. Está destrozado por esto ya que, por un lado, quiere hacer felices a sus hijas, pero, por otro lado –él dice, «Por un lado, y por otro lado»– quiere mantener su lealtad a las tradiciones. 

Entonces, cuando debate con sus hijas y dice: «No, no puedes casarte con el sastre ni con cualquiera», la hija le dice: «¿Bueno y por qué no?» Y él responde, «Porque es la tradición». Y eso puede ser suficiente. Pensó que esa explicación había sido suficiente. No puedes hacerlo; es la tradición. Pero luego hicieron la siguiente pregunta: «Pero papá, ¿por qué es esa la tradición?»Tevye se rasca la cabeza, y dice: «¿Por qué es la tradición? ¡Esta es la tradición! Eso es todo. Es lo que hizo mi padre, es lo que mi abuelo hizo y es también lo que hizo su padre antes que él. Esta es la tradición», pero no pudo dar una razón de por qué se estableció la tradición en primer lugar.  Ahí vino la crisis. Tenían una tradición que estaba colgando del aire. Era precaria. ¿Cuál era el título de la película? El Violinista en el Tejado ¿Qué tenía que ver un violinista en el tejado con la historia de este anciano y sus hijas que querían casarse? 

Recuerda cuando en la escena inicial de la película, a medida que avanza la música, y vemos a este pequeño hombre bailando y tocando su violín en un tejado inclinado.  Ese es el símbolo de toda la película. El mensaje está contenido en eso porque aquí tenemos a un hombre bailando y tocando en un tejado bien inclinado en una posición bastante precaria. En cualquier momento esperamos ver a ese violinista resbalarse y caer por el tejado y estrellarse contra el suelo. El punto de esa imagen es este: que una tradición que no se entiende, una tradición que carece de raíces es tan precaria como un hombre tratando de bailar y tocar en un tejado como ese. Tarde o temprano caerá y será destruido.  

Ahora, el cristiano tiene que hacerse esta pregunta: ¿Por qué tenemos un orden tradicional para el matrimonio? ¿Por qué nos casamos? Una de las cosas que me gusta de la ceremonia de bodas tradicional es que en la ceremonia de bodas se mencionan palabras que nos explican por qué hay tal cosa como el matrimonio.  En esa ceremonia de bodas se nos dice que el matrimonio es ordenado e instituido por Dios, es decir, que el matrimonio no es algo que simplemente surge arbitrariamente de convenciones sociales o tabúes humanos.  El matrimonio no lo inventaron los hombres. Es ordenado e instituido por Dios.  Tomémonos un momento y veamos los orígenes del matrimonio. Vayamos a los primeros capítulos del Antiguo Testamento – a los capítulos con los que inicia el libro de Génesis.  Y en el primer capítulo de Génesis, por supuesto, leemos el relato de la creación– la narrativa a través de la cual Dios crea el mundo y lo hace por etapas.  

Primero Él dijo: «Sea la luz», y luego Él separa la luz de las tinieblas. Y después al día siguiente Él puede separar la tierra seca de los mares y los océanos, y luego Él comienza a llenar la tierra con vegetación – con flores y árboles y cosas así – y luego Él adorna Su creación aún más, haciendo bestias del campo y aves del aire y peces que nadan en el mar. Pero luego, a medida que vemos que la historia de la creación llega a su cúspide con el acto más importante de la creación, en el que Dios desciende a esa tierra y agarra un pedazo de arcilla, y comienza a darle estructura, a formarla y a moldearla y luego respira en ella Su propio aliento, y leemos que el hombre se convierte en un ser viviente.  

Ahora también observamos que algo está pasando aquí- que en cada etapa de la obra creadora de Dios, Dios pronuncia una bendición.  Todos estamos familiarizados con la palabra «bendición».  La oímos cada domingo en la iglesia. Es el final del servicio, y a algunos de nosotros nos emociona ver al ministro levantar la mano y decir: «El Señor te bendiga y te guarde. Ahora pueden ir a casa a hacer lo que tengan que hacer», sobretodo si el sermón fue aburrido. Así que la bendición para nosotros significa el final del servicio, pero lo que está pasando en la bendición es, tal como vemos en la raíz de la palabra, que «bene» significa «bien o bueno», y «dición» – ustedes saben lo que es tener buena dicción o mala dicción. Tiene que ver con hablar; por lo que, una bendición es una buena palabra con la que alguien te desea el bien.  

Así vemos que la bendición de Dios se pronuncia sobre cada etapa de Su creación. Mientras Él crea los mares y las montañas, Él mira lo que ha hecho, y Él dice: «Eso es bueno».  Y mientras Él hace a los animales y los considera, Él mira esa parte de Su creación, y Él dice: «Eso es bueno».  Entonces vemos que esta bendición se repite a lo largo del capítulo uno y en el capítulo dos de Génesis.  Pero de repente pasa algo nefasto, algo aparece en la narración de la creación en medio del capítulo dos.  Hay un cambio de humor muy sutil. Por primera vez en la historia del universo, Dios nota algo que provoca de Su boca no una bendición, sino lo que llamamos una maldición. Una maldición significa hablar mal. Un insulto, por ejemplo, sería una maldición, como una sentencia de juicio. 

Ahora piensa un momento y pregúntate ¿qué fue lo que provocó que Dios pronunciara la primera maldición? ¿Qué fue lo primero que Dios vio en Su creación sobre lo cual Él dijo: «Eso no es bueno»? Lo encontramos en el versículo 18 del segundo capítulo de Génesis, donde Dios mira abajo hacia Su creación. Ve al hombre, ve los animales, y dice: «No es bueno que el hombre esté solo».  Su primera maldición está dirigida contra el problema de la soledad humana, y entonces preguntamos: «¿Por qué el matrimonio?» Dios da una respuesta a la soledad humana. Recuerdo al filósofo danés Soren Kirkegaard, quien escribió con frecuencia sobre el dolor de la experiencia humana, y Kirkegaard dice que hay un tiempo para la soledad. 

Hay un tiempo cuando cada persona necesita estar sola, por sí misma, para aclarar y recoger sus pensamientos, reflexionar y meditar.  Recordemos cómo Jesús mismo de vez en cuando vio necesario alejarse de las multitudes y de los grupos y simplemente se retiraba solo. Y así la soledad es algo que necesitamos, pero no la queremos en dosis más grandes. Al mismo tiempo, así como necesitamos de esos momentos en los que tenemos nuestro espacio y podemos estar solos para pensar, aún así, el peor castigo que podemos concebir es tener a las personas que están encarceladas, muy aparte de la tortura física y demás, es tenerlas en confinamiento solitario, apartándolas de todo contacto humano y del calor de la compañía de otra persona. 

Creo que también es cierto, como vemos en la creación, que Dios crea al hombre y a la mujer como criaturas sexuales. «Varón y hembra los creó», de modo que había cierta atracción entre el varón y la hembra, un cierto complemento de la individualidad de cada uno, que se encontraba en una relación de intimidad entre dos personas: un hombre y una mujer. Entonces allí en el huerto, Dios, como un acto de creación especial, crea a la mujer. No es una idea de último momento. Ella no es inferior a su esposo en dignidad.  De hecho, hay algo especial en la creación de la mujer.  Cuando Dios ve que no es bueno que el hombre esté solo, Dios trae a todos los animales y desfilan ante Adán, y Adán está buscando quien lo ayude.  

Adán está buscando una pareja, y entonces ve pasar al canguro saltando, y dice, «Eso no es precisamente lo que tenía en mente», ¿cierto? Y entonces Dios trae a este hermoso y esplendoroso Pastor Alemán, y Dios – Adán lo miró, y él dice: «¡Wow!» Él dice, «¡Ese es un animal magnífico! Puedo ver cómo él podría traerme mis pantuflas por la mañana, y en una noche fría podría abrigar mis pies, y podemos decir que es noche para un perro.  Si se pone demasiado frío, puedo conseguir dos más y decir que es noche para tres perros.» Y dijo: «Pero todavía no es lo que estoy buscando». Entonces Dios le trae a este caballo dorado cabalgando por el camino y Adán dice, «Mira, ese sí es interesante.  Podría montarlo, me ahorraría mucho trabajo, puede tirar de mi arado y llevarme de un pueblo a otro. Él sería una ayuda tremenda en mi trabajo manual, pero Dios, mira – no quiero ser exigente, pero todavía no es lo que tenía en mente».  

Entonces Dios dijo, «Muy bien. No te gusta nada aquí. Te voy hacer dormir» y Dios lo pone a dormir, y mientras Adán está experimentando la primera anestesia, ¿cierto? Él tiene el pecho abierto, con una cirugía torácica y Dios toma de su costado una costilla, y Él la usa para crear una mujer. Luego Adán despierta y mira este acto especial de creación, y no sé cuáles son sus palabras exactas, pero creo que fueron algo así: Él la vio, y dijo, «Ay-ay-ay». Dijo «¡Muuu! ¡Mujer!» y es de ahí de donde viene el nombre.  «Mamacita–» Eso es apócrifo. Estoy inventándome eso, amigos, pero creo que estaba anonadado cuando vio a esa primera mujer.  Y dijo, «¡Eso es! Eso sí es hueso de mis huesos, carne de mi carne». Y Dios dijo: «Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer». Dios ordenó el matrimonio, no como un castigo, ni como una prisión oscura, sino para la realización del hombre, para la intimidad — la mejor expresión de lo que significa ser un ser humano en este mundo. 

Me doy cuenta de que cuando los jóvenes vienen a mí, y quieren escribir sus propias ceremonias – y aprecio el espíritu detrás de ellos cuando les pregunto, «¿Por qué quieres escribir tu propia ceremonia?» Me dicen, «Porque quiero que mi matrimonio tenga significado.  No quiero que sea una mera tradición.  No quiero decir solo palabras sin sentido y firmar un papel y que eso sea todo», y entonces les digo, «Bien». Y digo, «Muy buena intención. Adelante; trata de hacerlo. Sé creativo. Escribe la ceremonia de boda, pero la única salvedad que doy es que debe ser una ceremonia auténtica. Todos los elementos reales del matrimonio deben estar ahí, o no podré realizarla».  

He visto ceremonias de bodas maravillosas escritas por los jóvenes.  Ellos vienen con todo tipo de cosas creativas, pero saben qué, hay una cosa que nunca he visto en una ceremonia hecha por ellos mismos. Los he visto decir– todos reconocen que el matrimonio es instituido y ordenado por Dios, pero todavía no he tenido una pareja que exprese que el matrimonio está regulado por los mandamientos de Dios, lo cual, por supuesto, es una parte integral de la ceremonia tradicional, donde reconocemos que Dios no solo crea el matrimonio y nos da el matrimonio como un regalo, sino, que cuando Él nos lo da para nuestro bienestar, Él no abandona por ende Su autoridad soberana sobre el matrimonio.  Dios regula el matrimonio y Él lo instituye con cierto formato. Lo primero que debemos entender sobre esta regulación es que Dios crea el matrimonio en forma de pacto. 

Ahora, queridos amigos, todo el concepto de un pacto está arraigado muy profundamente en el cristianismo bíblico.  De hecho, incluso dividimos la Biblia, ¿cierto?, entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Nuestra redención se basa en el concepto de un pacto; pero ¿qué es un pacto? Un pacto es simplemente un acuerdo, un contrato entre dos o más personas, y en el corazón del pacto hay una promesa.  Ahora, en términos bíblicos, cada pacto tiene estipulaciones. Tiene regulaciones –reglas, si quieren– que debían guardarse para que el pacto se mantuviera intacto. Y hay algo más que quiero resaltar en términos de los pactos bíblicos. En la Biblia no había tal cosa como un pacto privado. Un pacto era algo que se llevaba a cabo en presencia de testigos.  ¿Cuántas veces has oído a los jóvenes decir: «¿Por qué debo tener una ceremonia de boda? Como si decir unas palabras y firmar un pedazo de papel, hiciera alguna diferencia ¿Por qué no puedo tener un acuerdo con mi novia?». 

Amigos, una cosa es que un hombre le susurre a una mujer en el asiento de atrás de un automóvil donde nadie lo oye, donde nadie le va a pedir cuentas por lo que ha prometido, y otra es ponerse de pie en una iglesia o en el registro civil, frente a los padres, frente a los amigos, frente a las autoridades civiles, y frente a las autoridades eclesiásticas, frente a toda estructura de autoridad en su vida, uno se para allí y públicamente, ante Dios y ante todos esos testigos, hace una promesa. Uno pronuncia los votos, votos sagrados, votos santos y se compromete; puede que si uno no lo toma en serio, es posible que los padres sí lo hagan, o los amigos. 

Una vez estuve involucrado en la consejería de un divorcio que incluía un triángulo amoroso, y le supliqué a la mujer que estaba involucrada que rompiera esa relación y regresara con su marido, y ella me dijo: «Ey, ¿a quién lastimo? Yo quiero ser feliz. Esto es únicamente entre mi marido y yo, y mi amante. La iglesia no necesita involucrarse con esto», y le mostré mi libro de citas, ella no podía creer que yo hubiese hablado y hecho citas con veintiocho personas que se vieron directamente afectadas por esta relación amorosa. Tuve que reunirme con ambos padres – de ambos -, los niños, el vecino de al lado, los amigos, los tíos y tías, los empleadores que estaban molestos por la consecuencia devastadora que estaba produciendo un matrimonio roto. 

En este caso, los amigos de la mujer se preocupaban lo suficiente, su iglesia se preocupaba como para involucrarse.  Pero ella quería que sea un asunto privado; pero los pactos no son privados y tenemos que entender eso -hay una gran diferencia entre susurrar algo en privado y firmar un pedazo de papel y hacerlo formalmente en una ceremonia, en un momento significativo y en una ocasión significativa donde marcamos ese momento y hacemos ese voto sagrado. Entonces, como ven, tenemos un pacto.  Yo diría que el matrimonio es la institución humana más preciosa que tenemos, y la más peligrosa. Es peligrosa porque es en nuestro matrimonio donde ponemos las expectativas más grandes y profundas de nuestro corazón. Ahí es donde nuestras emociones están en juego. Ahí es donde somos más vulnerables, como veremos en las sesiones que continuarán a esta. Ahí es donde podemos lograr la mayor felicidad, pero también es donde podemos lograr las mayores decepciones, la mayor frustración y el dolor más grande.  

Por eso, si es que voy a entrar en una relación en la que hay tanto en juego, necesito algo más que una expresión superficial como: «Oye, sí. Estoy comprometido contigo. Sí, te amaré. Quédate conmigo, cariño». Porque incluso con las ceremonias formales, incluso con las estructuras de autoridad involucradas, vemos que aproximadamente el cincuenta por ciento de los matrimonios se disuelven y las estadísticas son mucho más altas si hiciéramos esta pregunta: «Si tuvieras que hacerlo de nuevo, ¿te casarías con la misma persona?» Es trágico escuchar a tantas personas responder a esa pregunta sin siquiera dudar y decir, «No. Es decir, sé que ya estoy acá y estoy atrapado. Me voy a quedar. No voy a pedir el. . . pero mira, si tuviera que hacerlo de nuevo.  Si tan solo pudiera ser libre».  Pero algo se ha perdido sobre el carácter sagrado y santo del voto y del pacto que está regulado por los mandamientos de Dios para nuestra felicidad, pero que también son para Su gloria. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

10-La Respuesta es No

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

10 – La Respuesta es No

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

La Rendición de Cuentas Bíblica

9Mark

Serie: CLASES ESENCIALES: DISCIPULADO

Clase 11

La Rendición de Cuentas Bíblica

Por: Capitol Hill Baptist Church

Introducción

Imagina estos escenarios:

  • Jonathan lucha con la pornografía por internet pero tiene vergüenza de hablar acerca de ello.
  • Debbie se enoja con sus hijos pero desea luchar contra la ira.
  • Wendy sabe que está en una carrera que es agresiva y si no tiene cuidado puede tomar control de su vida.

Una de las mayores mentiras del maligno es pensar que como cristianos podemos caminar solos—luchar con el pecado utilizando nuestra propia agenda y con nuestras propias fuerzas. Sin embargo, uno de los argumentos que hemos estado discutiendo acerca del discipulado es que los cristianos nunca deben luchar solos.

Estás en una guerra por la vida y la muerte. La batalla no puede ser ganada luchando por ti mismo. Necesitas ayuda del Señor provista por el Espíritu Santo y a través de otros creyentes. Este es el diseño de Dios para tu vida—pelear junto a los demás que están luchando para eliminar el pecado y parecerse más a Cristo.

Para este fin, queremos pasar el día de hoy reflexionando acerca de la responsabilidad bíblica y como luce en la vida de los creyentes. Primero, recuerda que hay malicia en rehusarse a rendir cuentas.   

Salmos 10:4 El malo por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (RVR60)

Los cristianos deben buscar rendir cuentas

Comenzamos con tres razones bíblicas por las que queremos buscar rendir cuentas.

  1. La Escritura motiva la confesión

1 John 1:9-10 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (RVR60)

La confesión es útil porque alivia nuestra carga de culpa y vergüenza, pero no lo hacemos solo porque nos hace sentir mejor. Primero y ante todo, confesamos nuestro pecado porque la Biblia nos lleva a hacerlo.

La confesión de pecado comienza con Dios. David clamó a Dios: «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos» (Salmo 51:4a). Nuestro pecado como cristiano es en última instancia una ofensa ante un Dios Santo. Debemos correr a Dios primero antes de reconciliarnos con los demás, pero también es importante confesar el pecado a otros creyentes. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16).

Las relaciones de discipulado sanas incluyen conversaciones acerca del pecado. La confesión es un acto de inicio de apertura y vulnerabilidad acerca del pecado ante Dios y con otros creyentes. Nunca es fácil hacerlo, pero la Biblia motiva de manera consistente a los cristianos a sacar su pecado de la oscuridad a la luz (Juan 1:1-53:19-211 Juan 1:5-7). Nunca debe permitirse que el pecado sea escondido y persista en la oscuridad. Traer el pecado a la luz significa exponerlo ante Dios y los demás (Efesios 5:3-16; ver especialmente el versículo 11).

La confesión de pecado trae misericordia para el pecador. Salomón escribe: «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.» (Proverbios 28:13)

  1. La Escritura nos advierte acerca del auto-engaño

Apenas ayer estaba cambiando de línea en la autopista y casi choco un vehículo que estaba en mi «punto ciego.» ¿Sabes lo que es el punto ciego? Tu espejo retrovisor no puede ver todo vehículo que viene detrás de ti. Hay un punto donde el vehículo puede estar transitando en la próxima línea de la autopista y no será visto por tu espejo retrovisor.

Los cristianos tienen «puntos ciegos»—maneras en las que los creyentes viven en ignorancia de morar en pecado y sus efectos dañinos en su vida. La ignorancia es la clave aquí. El pecado puede cegarme a mis propias faltas. El pecado me hace estar engañado acerca de la profundidad y amplitud de los problemas en mi vida.

El autor de los Hebreos escribe: «Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» (Hebreos 3:12-13)

El auto-engaño afecta a todos los cristianos. El autor de los Hebreos advierte a los creyentes: ¡Cuídate/ten cuidado! Puedes tomar decisiones necias que llevan a tener un corazón pecaminoso e incrédulo. El auto-engaño lleva a los creyentes a un ateísmo momentáneo—momentos en los que nuestra auto-dependencia y falta de confianza en Dios nos lleva a vivir más conforme al mundo y menos conforme a la verdad. Richard Sibbes describe dos pecados como los más peligros que los demás: «el orgullo espiritual y la seguridad.»[1] ¡No seas alejado de Dios por ellos!

¿Cuál es el antídodo para el auto-engaño? Según el autor de los Hebreos, es motivarnos unos a otros regularmente. Por tanto, él dice, «antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy;» para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» Fíjate en las dos ideas que la palabra «para que» conecta —motivarnos unos a otros diariamente ayuda a prevenir el endurecimiento que puede ocurrir a través del engaño del pecado. Esta motivación diaria es un antídoto para el engaño del pecado. Ayuda a prevenir el endurecimiento del corazón.

  1. La Escritura nos motiva a la honestidad acerca de la debilidad

Consideremos 2 Corintios 12:9. Pablo está en medio de una larga sección en 2 Corintios donde está defendiendo su apostolado contra los falsos apóstoles que están invadiendo la iglesia. En el capítulo 11, él habla acerca de jactarse y dice: «Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré. Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.» (2 Corintios 11:1830) A diferencia de la carne, que se jacta de su fortaleza, Pablo quiere enfocarnos en la debilidad. ¿Por qué? Porque sabe que Dios trabaja a través de nuestra debilidad. En el capítulo 12:7, él habla acerca de un aguijón en la carne que estaba atormentándolo. Pablo no fue específico acerca del problema pero cualquiera que sea, Pablo ruega a Dios que se lo quite. En respuesta, Cristo dice: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» En lugar de quitarle el dolor, Dios provee gracia para que Pablo soporte la prueba. El poder de Dios es manifestado a través de la debilidad de Pablo. La respuesta de Pablo: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:9-10). Pablo se jactará de su debilidad porque es en su debilidad que el poder de Cristo es evidente. Mientras Dios provee gracia para pasar por una prueba, te das cuenta de lo que es realmente la fortaleza. Contrario al pensamiento del mundo, donde una fortaleza es fortaleza y donde una debilidad es una debilidad, podemos ver a Dios manifestar su poder en medio de nuestra debilidad. Por tanto, de manera muy apropiada Pablo concluye diciendo: «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:10).

¿Cómo ves tu propia debilidad? ¿Es una fuente de vergüenza o un motivo para jactarse como Pablo hizo con el poder de Cristo? Contrario al mundo, que nos enseña a reflejar confianza y jactancia en nuestras fortalezas, Pablo nos exhorta a nosotros (los cristianos) a ser honestos acerca de nuestra debilidad porque es en nuestra debilidad que Dios manifiesta su fortaleza.

La necesidad de rendir cuentas

Dios, en su gran sabiduría, nos hizo para que viviéramos en comunidad y por eso nos dio la iglesia. En su gran bondad, Dios pone a los creyentes en medio de comunidades de pacto donde podemos escuchar la Palabra de Dios y crecer junto a otros creyentes.

Ahora, puedes decir, «yo recibo mucha motivación de los hermanos de la iglesia y a través de la lectura de la Palabra de Dios. Me ha estado yendo muy bien sin relaciones de rendición de cuentas.»

Eso está bien. Si deseas pensar de esa manera, está bien. Pero es peligroso. El pecado es un asunto serio. Sus efectos en tu vida son tan dominantes que va más allá de cualquier cosa que puedas imaginar. Basado en las tres razones de la Escritura mencionadas anteriormente, mi opinión es que la rendición de cuentas no es solo aconsejable sino una parte necesaria de tu crecimiento cristiano. Necesitamos a otros hermanos y hermanas en Cristo que caminen junto a nosotros para ayudarnos a ver las muchas maneras en que el pecado nos daña. Leer Santiago 5:1619-20.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

Guía para relaciones de rendición de cuentas

Con ese fin, quiero sugerir algunos lineamientos para relaciones de rendición de cuentas. Para que tus relaciones de rendición de cuentas sean efectivas sacando a la luz el pecado que prevalece en tu vida, a continuación nueve principios generales:

  1. Haz buenas preguntas.

En la Biblia aprendemos que para realmente entender a otra persona tenemos que hacer buenas preguntas. Salomón escribe: «Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre;
Mas el hombre entendido lo alcanzará.» (Proverbios 20:5). Para llegar al pecado, alguien tiene hacerte buenas preguntas. En mi mente, las buenas preguntas son las de la profundidad del corazón. Hay preguntas que van más allá de los aspectos superficiales de la vida y «sacan» el pecado que está en lo más profundo de tu corazón.

Considera un ejemplo de un cristiano que lucha con la mentira. Puedes comenzar haciendo preguntas de búsqueda de hechos para entender las circunstancias que rodean el pecado— ¿Cuándo comenzó este problema? ¿Qué tan frecuente le mientes a los demás? ¿En cuáles situaciones eres más dado a decir una mentira? Pero ve más profundo, tienes que hacer preguntas más perspicaces— ¿Qué estás tratando de ocultar con tu mentira? ¿Qué motivos egoístas te hacen mentirle a los demás? ¿Cuál es el «beneficio» de mentir y realmente piensas que vale la pena? ¿Cómo piensas rendir cuentas a Dios cuando tengas que explicar tu costumbre de mentir?

  1. No tengas temor a confrontar.

Cuando ves el pecado en la vida de alguien, ¿eres lo suficientemente valiente para confrontarlo?

Proverbios 26:4-5 dice: «Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión.»

La persona sabia está hablando con el necio y evaluando como responder al necio. Él no debe responder un comentario necio con otro comentario necio, o terminará como el necio (vers. 4). Por el otro lado, el hombre sabio no debe responder al necio de tal manera que «confirme» el engaño del necio de que es realmente sabio (vers. 5). La persona sabia ve como el necio se engaña a sí mismo y busca salvarlo de una futura auto-decepción.

Un comentarista escribe: «la persona sabia debe exponer las distorsiones del necio para servir a sus propios intereses a expensas de la comunidad y no debe aceptarlo en silencio y así contribuir a establecer su mundo desordenado contra la ley de Dios.[2]

Proverbios 24:6 muestra como la ventaja de otra persona es valiosa para deshacer visiones incorrectas de nosotros mismos, porque el necio se ha convencido a sí mismo de que es «sabio,» él necesita que la persona sabia le ayude a ver su propia necedad.

  1. Sé honesto

Hay pocas cosas mejores en esta vida que una respuesta honesta de un amigo y un beso de los labios de mi esposa. Salomón escribe: Proverbios 24:26 «Besados serán los labios del que responde palabras rectas.» Salomón consideró que una respuesta honesta es tan «maravillosa» como un beso.

Las respuestas honestas son muy importantes o la rendición de cuentas no funciona. Solo puedes cuidar de otra persona hasta donde la persona está dispuesta a ser honesta con su vida.

¿Qué beneficios obtienes de la honestidad? La honestidad ayuda a los demás a ver tu corazón, a conocer tus motivaciones, a evaluar dónde estás ciego y a ver donde necesitas más ayuda. Sin la honestidad la confianza mutua nunca puede ser construida y sin la confianza el discipulado no prosperará.

  1. Sé vulnerable

La rendición de cuentas simplemente no funciona si no estás dispuesto a ser vulnerable. Ciertamente, esto es difícil porque es muy incómodo tener otra persona involucrándose «en tus cosas,» observando tu pecado y jugando con tu vida. Para que la rendición de cuentas funcione, tienes que darte a conocer a los demás.

Aunque Pablo había reprendido a los corintios por su pecado, no dejó de hablar francamente con ellos ni de ser abiertos con ellos. Él escribe: «Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.» (2 Corintios 6:11). Sin embargo, él tuvo que amonestarlos porque se habían enfriado hacia él y habían «cerrado» sus corazones. «No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón. Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.» (2 Corintios 6:12-13).

Para que la rendición de cuentas funcione, también tienes que permitir que otros sean entrometidos. La palabra entrometido tiene una mala connotación en nuestra cultura, pero la utilizo de forma deliberada. Significa que necesitas que las personas vean más allá de lo superficial y vean algunos de los asuntos «más profundos» de tu corazón —orgullo y egoísmo, dolor y sufrimiento, temor del hombre, etc. Necesitas que las personas hablen a esas áreas, aun cuando no quieres escuchar consejo porque podría «arruinar» tus propios planes.

  1. Ten gracia.

Un esposo cristiano recientemente compartió con nosotros su deseo de recibir retroalimentación directa de su esposa. Él le pidió a ella que fuera honesta acerca de sus errores. Ella tomo seriamente sus palabras y compartió algunas de sus luchas con su comportamiento inconsistente.

Él dijo, «mi reacción a sus comentarios no fue con gracia. Por la manera en que reaccioné, no pensarías que realmente le pedí retroalimentación. Si hubiera sido ella, hubiera estado renuente de darme retroalimentación nuevamente.»

Pablo escribe en Colosenses: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6). Hablar con gracia se caracteriza por hablar con un tono suave (Proverbios 15:1) y una actitud amorosa (Efesios 4:29). Escuchar el punto de vista de otros sobre tus errores puede ser doloroso, incómodo y estresante. Puedes hacer que una experiencia difícil sea menos difícil poniendo siempre gracia en tu forma de hablar, tono y actitud.

  1. Sé humilde (Santiago 4:6-10)

Una relación de rendición de cuentas es una reunión entre dos pecadores que necesitan la gracia y misericordia de Dios. La altivez, la arrogancia, la venganza, el odio, la manipulación —son auto-destructivas y arruinan la rendición de cuentas bíblica genuina. Cuando le hablas a los demás acerca de su pecado, nunca debes hacerlo con una actitud pecaminosa. Eso no quiere decir que vas a ser perfecto cuando te diriges hacia el pecado de alguien sino que siempre debes ser cuidadoso acerca de tus motivaciones cuando le hablas a alguien acerca de su pecado.

La humildad es un componente necesario de la rendición de cuentas bíblica. La humildad equilibra el ambiente y le dice a la otra persona: «soy un pecador con una necesidad tan desesperada de la gracia de Dios.» La humildad motiva al oyente a tener un corazón y oídos abiertos a lo que puedas decir. Nadie desea escuchar a una persona arrogante sino a una persona humilde; muchos estarán dispuestos a escuchar. De manera práctica, una forma de hacer esto es por medio de la transparencia —permítele ver tus luchas.

  1. Sé un exhortador (Hechos 15:32)

La motivación es una parte importante de la rendición de cuentas. Una búsqueda honesta del pecado puede llevar al desánimo. Ten cuidado porque puedes abrumar a una persona con su pecado. La sabiduría, la oración y la guianza de los demás puede ayudarnos a entender cuando hablar acerca del pecado y que tan frecuente. Mucho muy rápido puede ser abrumador. Poco, poco frecuente puede llevar a una rendición de cuentas superficial. Como discipulador necesitas ser sabio acerca de cómo ayudas a alguien a ver su propio pecado. Considera cosas como: «¿Cuánto puede soportar esta persona? ¿Él o ella tiene ‘oídos para escuchar’ lo que necesito decirle? ¿Cuáles señales de crecimiento espiritual he visto en ellos y los he motivado con esta información?

Un seguimiento incesante del pecado sin misericordia lleva a la persona a un cristianismo sin esperanza. Un seguimiento incesante del pecado con mucho amor y motivación lleva a conformarnos a la imagen de Cristo.

  1. Ponte disponible (Gálatas 6:10)

Si no tienes tiempo no permitas que tu corazón compasivo le diga que «si» a alguien que necesita ayuda. La rendición de cuentas implica un compromiso de consentimiento (por ejemplo, semanal). Las reuniones poco frecuentes pueden ser un problema y suceden en esta iglesia.

Si no tienes tiempo para alguien no le haces ningún bien al decirle que «si» cuando piden tu ayuda. Solo di que «si» cuando realmente tengas tiempo en tu agenda. La rendición de cuentas y el discipulado serán frustrados si no tienen consistencia. Si, ¡persíguelos si lo necesitan! (Romanos 14:19)

  1. Enfócate en la Palabra (Hebreos 4:12-13)

Existe un peligro en limitar las relaciones de discipulado solo a la rendición de cuentas. Algunas personas se reúnen y pasan la mayor parte de su tiempo hablando acerca de sus luchas. Aunque obviamente apoyamos a los cristianos que hablan acerca del pecado, no queremos que esto sea lo único que caracterice su relación.

Las relaciones de rendición de cuentas siempre deben estar enfocadas en la Palabra. Aun en situaciones donde el pecado significativo necesite ser discutido, es importante como cristianos que de manera frecuente y rápida volvamos la conversación de vuelta hacia la Palabra de Dios.

Nuestro pecado distorsiona nuestra habilidad de ver la vida adecuadamente. La Palabra de Dios nos ayuda a corregir nuestra visión equivocada y ver el pecado como realmente es —una piedra de tropiezo para nuestras relaciones con Dios y con los demás.

En conclusión –

  • La rendición de cuentas buena y bíblica implica hacer buenas preguntas, no temiendo la confrontación, siendo honesto, disponible, vulnerable, con gracia y enfocado en la Palabra.
  • Los cristianos deben evitar el cristianismo nominal y anónimo. La rendición de cuentas bíblica es una parte importante y necesaria del crecimiento espiritual.
  • La rendición de cuentas es una parte del discipulado no toda.
  • Marcos 12:28-31 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (RVR60)
  • Finalmente, en el discipulado amas a Dios primero cuando amas a tu prójimo como a ti mismo.

[1] Richard Sibbes, The Bruised Reed [La Caña Cascada], (Carlisle, PA:  The Banner of Truth Trust, publicado primeramente en 1630, edición revisada en 1998), Pág. 95.

[2] Bruce K. Waltke, The Book of Proverbs Chapters 1-15 [El Libro de Proverbios capítulos 1-15], (Grand Rapids:  Eerdmans Publishing Co, 2004), p349.

9 – La Última Cena

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

9 – La Última Cena

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Un plan de redención

AUDIO: https://www.elsitiocristiano.com/ministries/aviva-nuestros-corazones/player/rut-el-poder-transformador-del-amor-redentor-dia-2-950186.html?ref=popout

Aviva Nuestros Corazones

Serie:  Rut: El poder transformador del amor redentor 

Un plan de redención

Annamarie Sauter: ¿Has pensado que Jesús es quien hace toda la diferencia en tu vida?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Has sido liberada de la esclavitud, de la vergüenza y de la culpa de tu pasado; y todo se debe a una Persona… Su nombre es Jesús. Tener Su presencia en tu vida, en tu árbol genealógico, en tu linaje, es lo que convierte la desgracia en gracia, y lo que convierte las cenizas en belleza.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Creo que si alguien nos preguntara, «¿quién de ustedes ha hecho algo de lo que se avergüenza?», todas levantaríamos la mano. Sabes, en la historia de la redención esa vergüenza es como un fondo negro sobre el cual la perla del evangelio y el amor de Dios se destacan. Hoy Nancy nos habla más acerca de esto en la continuación de esta serie sobre el poder transformador del amor redentor.

Nancy: Cuando piensas en tu historia, en tu pasado o en tu línea familiar, tu genealogía, ¿te has preguntado alguna vez si algunas cosas que han sucedido en tu vida o en tu pasado podrían descalificarte para ser realmente usada por Dios?

Algunas de ustedes se han sentido así porque he escuchado sus historias; y he escuchado historias de muchas mujeres y también lo he escuchado en conversaciones con algunas que lo han experimentado. Te has preguntado: ¿Cómo pudo Dios tomar este desastre de mi pasado, este tipo de familia en la que crecí y estas cosas que sucedieron en mi pasado o con mis padres o mis abuelos…cómo puede Dios sacar algo de valor de mi historia?

De hecho, es probable que todas tengamos cosas en nuestro pasado, ya sea en nuestras propias vidas o las vidas de nuestros familiares, de las que no estamos realmente orgullosas. Por el contrario, estamos avergonzadas de esas cosas. Hay algo en nuestras familias que no quisiéramos que nadie supiera. Si estuviéramos escribiendo un libro, una biografía de la historia de nuestras vidas, no sé ustedes, pero hay algunas cosas que me gustaría dejar de lado si tuviera que contar todo sobre mi pasado, mi trasfondo.

No nos importaría…es más, nos gustaría que otros conocieran las cosas buenas de nuestro árbol genealógico, quizás personas famosas en la familia o en mi trasfondo; pero hay cosas ahí, en nuestras líneas familiares, que preferiríamos que otros no supieran.

El primer párrafo del Nuevo Testamento, en el Evangelio de Mateo, capítulo uno, es el árbol genealógico de Jesús. Es Su trasfondo, la personas que formaron parte de Su venida a la tierra, y en este párrafo encontramos la única referencia a Rut en el Nuevo Testamento.

Esta semana comenzamos un estudio de la historia de Rut, y antes de pasar a la historia en el Antiguo Testamento, quiero que echemos un vistazo en el Nuevo Testamento y veamos dónde encaja ella en la línea familiar de Jesús.

Si tienes tu Biblia, permíteme animarte a que la abras en el capítulo 1 de Mateo. Vamos a leer el primer párrafo. Estas partes de la Escritura se llaman genealogías y a veces nos sentimos tentadas a pasarlas por alto. Pero en realidad, si nos detenemos y profundizamos un poco, encontraremos que hay mucho significado y mucho que puede animarnos en nuestro caminar con el Señor al mirar este linaje.

Mateo 1:1-6: Es un registro de la genealogía de Jesucristo. Esta es Su línea familiar, este es su árbol genealógico, y puede que te sorprenda saber que hay algunas cosas en Su trasfondo familiar que tú y yo quizás no hubiéramos querido incluir si hubiéramos estado contando nuestra historia. Dice así la Palabra de Dios:

«Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Abraham fue padre de Isaac, Isaac de Jacob (cuyo nombre, por cierto, significa engañador, aquí ya te puedes dar cuenta que hay algo un poco turbio en el fondo), y Jacob de Judá y de sus hermanos; Judá fue padre de Fares y de Zara, cuya madre fue Tamar; Fares fue padre de Esrom, y Esrom de Aram; Aram fue padre de Aminadab, Aminadab de Naasón, y Naasón de Salmón».

(No solemos leer estas porciones, ¿no es así?)

«Salmón fue padre de Booz, cuya madre (o antepasado) fue Rahab; Booz fue padre de Obed, cuya madre fue Rut; y Obed fue padre de Isaí;Isaí fue padre del rey David. Y David fue padre de Salomón, cuya madre Betsabé había sido mujer de Urías».

Ahora vamos al versículo 16. En el párrafo intermedio se incluyen muchos más nombres, pero luego llegamos al final de esta genealogía, y leemos que Jacob fue «el padre de José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo».

Entonces Jesús forma los dos sujetalibros de esta genealogía. Es Su historia, lo leemos en el versículo 1, y luego lo leemos en el versículo 16, que Él nació al final de esta línea de individuos.

Ahora, ¿por qué deberíamos molestarnos en leer esta historia, esta genealogía? Bueno, en primer lugar, al leer esta lista de nombres, con la mayoría de los cuales quizás no estamos familiarizadas y algunos de los cuales apenas podemos pronunciar, recordamos lo importantes que son las personas para Dios, que Dios tiene un corazón para hombres y mujeres individualmente.

Sus nombres están preservados en la Palabra de Dios. Estos nombres que no significan mucho para nosotras han sido preservados en la Palabra de Dios y son parte de Su plan, Su plan de redención. Estas personas son importantes para Dios, y eso me dice que mi nombre le importa a Dios, que tu nombre le importa a Dios, que Dios sabe exactamente dónde encajamos en Su plan y Sus propósitos eternos, y que donde encajamos es importante para Él.

Luego vemos en esta genealogía, la importancia no solo de los individuos para Dios, sino la importancia de las mujeres para Dios. Ahora, recuerda que esta genealogía fue escrita en una cultura donde las mujeres eran consideradas seres inferiores, y era inusual en esa época, que los nombres de las mujeres se incluyeran en la genealogía porque típicamente la línea familiar se tomaba a través de los hombres.

Pero encontramos en esta historia que Dios inspiró divinamente que se incluyeran cinco mujeres en este registro, y fíjense qué tipo de mujeres. Cuatro de las cinco mujeres no eran israelitas. Eran gentiles, lo cual nos da una imagen de la gracia de Dios. Realmente anuncia el plan de Dios de traer gentiles a Su familia. No solo los judíos, sino también los gentiles debían ser incluidos en la obra de Cristo.

Ahora, mira quiénes eran estas mujeres. En el versículo 3 leemos acerca de Tamar, quien fue la madre de Fares y Zara. Recuerda que Tamar, cuya historia se cuenta en el libro del Génesis, era la nuera cananea de Judá.

Judá y Tamar tuvieron una relación incestuosa, y de esa unión nacieron Fares y Zara. Fares era parte de la línea de Cristo. Dios tomó esta horrible historia, le aplicó Su gracia, y de esa línea familiar vino el Mesías.

Luego leemos en el versículo cinco sobre Rahab. Rahab, que también era cananea, era una prostituta, era extranjera. Su vida fue una historia de fracaso y desgracia, pero Dios la atrajo a Su familia. Dios la atrajo a la fe y al arrepentimiento e hizo de esta mujer con este horrible pasado, parte de la línea familiar de Cristo.

Luego leemos en el versículo cinco acerca de Rut, la tercera mujer en esta genealogía. Ella también era extranjera, moabita, una raza despreciada. Sin embargo, Dios la trajo a Su familia por gracia y dijo: «Vas a ser parte de Mi plan. Vas a ser parte de la línea familiar, parte del árbol genealógico del Señor Jesús».

En el versículo seis leemos acerca de Betsabé, quien tuvo una relación ilícita con el rey David. Probablemente también era extranjera, una mujer hitita, originalmente no era de la fe judía. Pero Dios puso Su mano sobre esta mujer y dijo: «Voy a convertir esta historia negativa, esta historia llena de pecado, esta historia vergonzosa, en una historia de gracia»A través de su línea vino el Mesías, vino Cristo.

Luego, por supuesto, tenemos a la quinta mujer, María, que era judía y tenía un corazón puro. Pero ten en cuenta que en ese tiempo, cuando se conoció su historia, indudablemente hubo quienes pensaron que no era pura porque llegó a estar encinta antes de que ella y José se casaran. Así que hubo algunos problemas de reputación allí, pero Dios eligió incluir a esta mujer, como un tema de Su gracia, en la línea familiar de Cristo.

Ahora, cuando miro a estas mujeres, y también a las historias de algunos de los hombres de este linaje que no tenían vidas realmente puras, por ejemplo, vemos a David, que fue un adúltero; Jacob, que era un engañador; Judá, quien tuvo esta relación con su nuera; y luego vemos la vida de estas mujeres, veo que Dios incluye a los pecadores y a los marginados en Su plan.

Eso significa que en el plan de Dios hay lugar para mí. Eso significa que hay espacio para ti. Y podrías decir: «Es que no conoces mi historia. No sabes lo que he hecho. No sabes lo que hicieron mis padres. No sabes de qué tipo de familia vengo».

Recuerdo que una mujer me dijo hace unas semanas, que en su familia, comenzando con su abuelo, había habido múltiples generaciones de inmoralidad, de perversión. Ella me dijo: «Si conocieras mi pasado, ¿pensarías que hay un lugar para mí en el plan de Dios?»

Bueno, Dios conoce tu pasado y Dios conocía a estas mujeres. Él conocía a estos hombres y Él dice: «Hay lugar para los pecadores. Hay gracia para que los pecadores sean incluidos en Mi plan».

Es interesante que varias de estas mujeres hayan tenido fracasos atroces. También los tuvieron los hombres de esta línea familiar. Pero no hay ninguna referencia a sus fracasos en esta genealogía.

Es como si Dios simplemente incluyera sus nombres, pero no se molesta en decirnos, en este punto, «aquí están todas las cosas que hicieron estas personas que podrían haberlas descalificado». Ahora vemos que han sido incluidos por gracia, y cuando se aplica la gracia, ya no tengo ese pasado.

He sido liberada de la esclavitud, la vergüenza y la culpa de ese pasado, y todo se debe a una Persona en este árbol genealógico. Su nombre es Jesús.Tener Su presencia en tu vida, en tu árbol genealógico, en tu linaje, es lo que convierte la desgracia en gracia y las cenizas en belleza.

Entonces la historia es realmente Su historia. Todo se trata de Él, no se trata de mí ni de ti. Se trata de dónde encaja Él aquí y como resultado eso se convierte en un mensaje de esperanza.

El pasado puede parecer sin esperanza, pero cuando imaginas a Jesús en él, ahora tienes una historia de esperanza. No importa cuál sea tu pasado, no importa cuál sea tu trasfondo, tu equipaje; no importa cuáles sean tus faltas o las faltas de tus padres o las faltas de tus abuelos, puedes ser parte de una nueva línea familiar que lleva a las personas a Jesús. Es por eso por lo que estos nombres se incluyen aquí. El propósito era el Mesías, la venida de Cristo al mundo.

Pienso en cómo Dios tomó a mis padres, ambos con pasados familiares no cristianos y ambos con cosas en sus líneas familiares que no agradaban al Señor, pero Dios rescató a mi papá; Dios rescató a mi mamá. Dios los unió, extendió Su gracia y los ayudó a comenzar una nueva línea familiar, y de esa línea familiar ahora las personas vienen a Jesús.

Eso es lo que Dios quiere hacer con nosotras, sin importar nuestro pasado o nuestro bagaje. ¿Sabes lo que me dice esto? Dice que tú y yo debemos dejar de usar nuestro pasado como excusa para no ser usadas por Dios. Necesitamos dejar de usar a la familia de la que venimos como excusa para no tener un camino fructífero con Dios.

Muchas mujeres que conozco piensan que son casos perdidos, que son disfuncionales, y la razón por la que te dicen que lo son, es porque, «no conoces a mis padres. No sabes lo que hizo mi padre. No sabes lo que hizo mi exmarido. No sabes lo que hicieron mis abuelos».

Existe esta sensación de victimización: «No puedo evitar ser como soy. Mi vida nunca tendrá ningún valor real debido a dónde he estado y de dónde vengo».

Al leer este primer párrafo del Evangelio de Mateo, sé que hay esperanza de que puedas ser libre de tu pasado. La carga y los fracasos de tu pasado en realidad pueden ser trampolines hacia una mayor libertad y abundancia en tu caminar con Dios.

Dios realmente puede usar las cosas que has experimentado en tu pasado, las cosas que has hecho o las que te hicieron, sobre las que no tuviste ningún control; de hecho, Dios puede usar esos fracasos como un medio de gracia, un medio para llevarte a Jesús y un medio para ayudarte a llevar a otros a Jesús.

Piensa en tu pasado familiar. Piensa en tu línea familiar, algunas cosas de las que te avergüenzas. ¿Por qué no dices ahora mismo: «Señor, te agradezco que puedes convertir las cenizas en belleza y confío en que usarás mi pasado, mi línea familiar, de una manera redentora, y en última instancia apuntará a las personas a Jesús». 

Entonces, habiendo visto la genealogía de Jesús en Mateo (de manera general), y el hecho de que Rut se encuentra allí, veamos el libro de Rut

Rut, capítulo uno, versículo uno:

«Aconteció que en los días en que gobernaban los jueces, en Israel hubo hambre en el país. Y un hombre de Belén de Judá fue a residir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos. Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer se llamaba Noemí. Los nombres de sus dos hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Y llegaron a los campos de Moab y allí se quedaron».

La primera frase del primer versículo nos dice algo del escenario en el que se desarrolla esta historia. Dice que esta historia tuvo lugar en los días en que gobernaban los jueces.

Si tienes tu Biblia abierta en el libro de Rut, verás que lo que viene justo antes del libro de Rut es el libro de los Jueces. Este libro, Rut, cae inmediatamente después del libro de Jueces y tiene lugar en el mismo período de tiempo.

La historia de Rut es realmente una visión microcósmica de la vida, y se centra en una familia en particular durante el período de los jueces. A medida que conozcas esta historia, estarás de acuerdo conmigo, creo, en que la historia de Rut es como una hermosa perla blanca sobre un fondo muy oscuro, porque los días de los jueces fueron la edad oscura de la historia de Israel.

Mira el último versículo del libro de Jueces. Jueces 21:25, ¿qué te dice que era cierto en esos días? «En esos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus propios ojos». Esta es una especie de resumen del libro de Jueces. Es el resumen de esta época en la que se desarrolla el libro de Rut.

Este fue un período de anarquía, apatía, declive moral y político. Fue una era permisiva, una era en la que la gente vivía irresponsablemente. Simplemente hacían lo que querían, lo que se sentía bien, sin tener en cuenta los mandamientos y los caminos de Dios.

Esta historia tuvo lugar hace aproximadamente 3.000 años. ¿No te suena como una descripción del tiempo en que vivimos? Las cosas realmente no han cambiado tanto. Esta fue una época en la que los héroes de la nación judía eran los jueces, que a menudo eran hombres físicamente fuertes. Tenían destreza militar, pero eran moralmente débiles.

Piensa en Sansón, por ejemplo. Era un hombre con mucha fuerza, pero moralmente débil y corrupto. Eso describía el carácter de muchos de los que estaban en posición de liderazgo durante esos días.

Si vuelves a Jueces 2, quiero leer un párrafo en ese capítulo que describe cómo era durante los días de los jueces. Jueces 2:7 dice: «El pueblo sirvió al Señor todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el Señor había hecho por Israel» (NBLA).

Este fue el período de tiempo en que los israelitas vieron las obras de Dios. Ellos vieron a Dios liberar al pueblo de la esclavitud en Egipto; vieron el Éxodo; vieron el poder de Dios llevándolos a través del Mar Rojo y por el desierto; vieron el poder de Dios que los llevó a Canaán y conquistó las naciones extranjeras allí; vieron que Dios les daba la tierra de Canaán.

Eso fue cuando Josué y sus compañeros vivían. Mientras esos hombres de Dios vivieron, la gente siguió a Dios. Pero luego los versículos 10-13 nos dicen:

«También toda aquella generación fue reunida a sus padres. Y se levantó otra generación después de ellos que no conocía al Señor, ni la obra que Él había hecho por Israel.

Entonces los israelitas hicieron lo malo ante los ojos del Señor y sirvieron a los Baales. Abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al Señor. Dejaron al Señor y sirvieron a Baal y a Astarot». 

Baal y Astarot es una referencia a los dioses cananeos. Canaán, como sabrás, era una economía agrícola, y para que la gente fuera próspera, dos cosas tenían que ser fértiles: la tierra, para que pudieran tener cosechas, y sus esposas, para que pudieran tener los obreros que trabajarían las cosechas. 

El dios principal de los cananeos se llamaba Baal. Esa palabra significa señor o dueño, y los cananeos creían que Baal, un dios falso, era dueño de la tierra y controlaba la fertilidad. Se creía que Astarot, a la que se hace referencia en este párrafo, era la compañera de Baal.

Los cananeos creían que la fertilidad de la tierra y de sus mujeres se debía a la actividad sexual entre los dioses. Era una religión muy perversa, así que para lograr que los dioses hicieran en el cielo lo que querían que se hiciera en la tierra, la gente, para recordarles a los dioses, subían a lugares que eran colinas, en realidad llamadas lugares altos, y llevaban a cabo en esas colinas los actos sexuales que querían que los dioses realizaran en el cielo para hacer a la tierra y a las mujeres fértiles.

Con el tiempo, los judíos asimilaron esta cultura cananea y comenzaron a practicar estos aspectos muy paganos de la adoración. Ese pasaje de Jueces continúa diciéndonos, en los versículos 14-15:

«La ira del Señor se encendió contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon. También los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos. Por dondequiera que iban, la mano del Señor estaba contra ellos para mal, tal como el Señor había dicho y como el Señor les había jurado, y se angustiaron en gran manera».

Esta es una imagen, un recordatorio, de que cuando abandonamos a Dios, cuando una cultura sigue su propio camino, Dios traerá consecuencias. El objetivo de las consecuencias es siempre restaurarnos a un lugar de adoración y obediencia al Dios vivo y verdadero.

Dios no está tratando de acabar con Su pueblo, de destruirlo. Dios los está disciplinando. Los está castigando por su bien para que se conviertan una vez más, en Sus verdaderos seguidores. Los versículos 16-18 dicen:

«Entonces el Señor levantó jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban. Sin embargo, no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres habían andado en obediencia a los mandamientos del Señor. No hicieron como sus padres».

«Cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días del juez. Porque el Señor se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían».

Puedes ver los ciclos que tuvieron lugar en el libro de Jueces: Dios los libraba, la gente obedecía por un tiempo, y luego una vez más caían en un tiempo de decadencia espiritual, desobediencia e idolatría. Versículo 19:

«Pero cuando moría el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos. No dejaban sus costumbres ni su camino obstinado».

Ahora, Rut 1:1, nos dice que esta historia tuvo lugar en esos días, en los días en que vivían los jueces. Y eso es por lo que Israel estaba pasando; y cuando leo sobre esos días, recuerdo mucho lo que vemos cuando leemos nuestros periódicos, cuando encendemos las noticias y vemos lo que está sucediendo en nuestra cultura, lo que está sucediendo en nuestro mundo. 

Hablé la semana pasada con una mujer que me decía que ella es la única creyente en su familia pagana, mundana y muy secular. Me dijo que cuando va a reuniones familiares, tiene que escuchar todo tipo de obscenidades, lenguaje sexualmente explícito, historias y chistes subidos de tono y todo tipo de conversaciones sin filtro.

Ella me preguntó: «¿Cómo me comporto en ese tipo de entorno? Son mi familia. ¿Me marcho? ¿Les digo que lo que están diciendo está mal? ¿Cómo interactúo con ese tipo de cultura?»

Es triste decirlo, ese tipo de problemas no solo existen en el mundo, sino que hoy descubrimos que ese tipo de problemas están ocurriendo dentro del pueblo de Dios. No eran solo los cananeos en los días de Rut los que adoraban a dioses falsos y eran inmorales y perversos, eran tambien los judíos, era el pueblo de Dios.

Y así, hoy encontramos que no son solo aquellos que no conocen a Cristo; sino que es dentro de las cuatro paredes de nuestras iglesias donde encontramos personas que viven de maneras tan parecidas al mundo. Los días en que vivían los jueces eran días muy parecidos a los nuestros.

Estaba hablando con una pareja el otro día y compartían su preocupación y frustración. Están criando adolescentes. Dijeron: «En nuestra iglesia, en nuestro grupo de jóvenes, estamos escuchando a líderes, líderes espirituales, promoviendo películas clasificadas para adultos». Ella dijo: «No permitimos esto a nuestros hijos. Pero incluso a veces desde el púlpito, este tipo de cosas se promueven. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a vivir una vida que agrada a Dios cuando incluso en la iglesia se nos anima hacer cosas que sabemos que son contrarias a los caminos de Dios?»

Recibimos cartas, llamadas y mensajes de mujeres que comparten conmigo situaciones en sus iglesias locales, con personas que están en estudios bíblicos, que se consideran creyentes piadosos y maduros, pero que se ríen de material y películas sexualmente explícitas, y se ríen de cosas mundanas, pecaminosas y no santas; y se preguntan: «¿Cómo funcionamos en ese tipo de entorno?»

Bueno, a medida que desarrollemos la historia de Rut durante los próximos días, veremos que hay una forma en que realmente podemos vivir vidas puras y piadosas, vidas que influyan en el mundo que nos rodea, aunque el mundo o la iglesia que nos rodea sean muy impíos.

Lo que vemos en la historia de Rut es la realidad de la presencia de Dios incluso en medio de un mundo muy corrupto. Dios no se ha ido a dormir, no nos ha abandonado, no ha desertado. Está muy presente, está muy vivo y activo, y en el libro de Rut tenemos un llamado a ser diferentes, a ir contra la corriente.

Esa es la historia de Rut. En los días en que vivían los jueces, vivió esta mujer que lo mejor que pudo hacer fue confiar en Dios, obedecer a Dios, vivir una vida pura, aunque casi nadie más a su alrededor lo hacía.

Ella dijo: «Voy a confiar en Dios. Voy a caminar con Dios, incluso en medio de esta cultura». Ahora, no estoy diciendo que sea fácil, pero esta historia nos da confianza de que es posible caminar con Dios en tu trabajo, en tu familia, en tu iglesia, aun si nadie más lo hace.

Es posible caminar con Dios; y nuestro llamado, en realidad, es a hacer brillar luces en la oscuridad de la cultura que nos rodea para marcar la diferencia en estos tiempos oscuros. El versículo que me viene a la mente es Filipenses 2:15, donde Pablo dice que nuestra meta es que seamos «irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa».

Pablo no está diciendo: «Salgan y no tengan ningún contacto con el mundo». Él está diciendo que se supone que debemos vivir bien en el mundo, y en medio de esa generación torcida y perversa, ser hijas de Dios, intachables, irreprensibles, sin culpa, brillando como luminares en el mundo.

Es posible, se puede hacer, y el propósito, el corazón y el anhelo de Dios para nuestras vidas como mujeres, aunque estemos muy aisladas, aunque estemos muy solas con nuestras convicciones acerca de vivir la Palabra y los caminos de Dios, el corazón de Dios es que nuestras vidas reflejen una luz, despidan una fragancia que atraiga a las personas a la verdad, al Mesías, tal como lo hizo Rut en los días de los jueces.

Annamarie: Hoy Nancy DeMoss Wolgemuth sentó las bases para que puedas entender mejor el mensaje del libro de Rut. Este es un libro que nos ayuda a ver que Dios usa personas con pasados imperfectos (a ti y a mí) para hacer Su perfecta y buena voluntad. En medio de un mundo donde se vive conforme a lo que se siente bien, nosotras ahora vivimos vidas de libre obediencia a nuestro Redentor.

¿Alguna vez has tomado un atajo para luego darte cuenta de que no ahorraste nada de tiempo? Algo similar puede suceder en tu vida. En el próximo episodio descubrirás la diferencia entre hacer las cosas rápidamente y hacerlas bien. ¡No te lo pierdas!

Conociendo el poder del amor redentor juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Discipulando personas que están heridas

9Mark

Serie: CLASES ESENCIALES: DISCIPULADO

Clase 10

Discipulando personas que están heridas

Por: Capitol Hill Baptist Church

Introducción

Imagina estas situaciones:

  • Un amigo cercano llama, su esposa acaba de morir en un accidente trágico.
  • Uno de los miembros de tu grupo pequeño acaba ser despedido de su trabajo.
  • Tu esposa sufre un dolor crónico que afecta todo lo que hace.
  • Una joven esposa viene a tu puerta llena llorando. Su esposo acaba de empacar y dijo que la abandonaba.

¿Cómo respondes a estas situaciones? ¿Qué haces? ¿Cómo oras? ¿Cómo oras por esta persona? ¿A qué lugar de la Escritura vas? ¿Cómo das consuelo?

Vivimos en un mundo caído que muchas veces trae dolor, dificultad y sufrimiento. Para ser un buen discipulador es importante pensar en cómo ministrar a aquellos que están heridos.

Aunque nuestro estudio de hoy no será comprensivo, espero que sea una buena introducción al tema.

Lo que estamos pensando hoy es lo que los teólogos llaman una teología del sufrimiento. Cuando estudiamos una teología del sufrimiento somos forzados a hacer varias preguntas:

  • ¿Cómo veo el sufrimiento?
  • ¿Cómo es que mi visión del sufrimiento da forma a mi fe?
  • ¿Hay alguno de mis pensamientos sobre el sufrimiento que no sea bíblico?
  • ¿Cómo es que mi visión del sufrimiento da forma a la manera que cuido de los demás?

Para la mayoría de las personas (¡incluyendo muchos cristianos!), es una regla general buscar placer y evitar el dolor a toda costa. Sin embargo, lo que encontramos en la Escritura es que Dios utiliza el sufrimiento como un medio para ayudarnos a crecer en intimidad con Él y para darle más gloria. John Piper escribe:

«Debemos hablar de tal manera que hagamos que sufrimiento parezca normal y útil, y que no es una sorpresa en esta era caída. Los esfuerzos de la cultura norteamericana están casi todas diseñadas para construir una cosmovisión opuesta en nuestra mente. Aumentar la comodidad, la facilidad y la seguridad. Eliminar todas las decisiones que puedan traer incomodidad, problemas, dificultad, dolor o sufrimiento. Añade este esfuerzo cultural a nuestro deseo natural de gratificación inmediata y placer efímero, y el poder combinado para debilitar la satisfacción superior del alma en la gloria de Dios a través del sufrimiento es grande.» (John Piper, Counseling Suffering People [Aconsejando a personas que sufren], JBC, invierno 2003)

¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento? 

  • La Biblia es realista y honesta acerca del sufrimiento en un mundo caído. No pinta una imagen «optimista» de la vida cristiana, sino que es directa acerca de las dificultades que enfrentamos como creyentes (Génesis 3:16-192 Pedro 3:8-224:12-19).
  • Dios es totalmente soberano y totalmente bueno. (Isaías 40; Lucas 18:19). Sabemos de la Escritura que esto es verdad, aunque en tiempos difíciles nuestro intelecto o sentimientos nos llevan a negarlo. Nuestra mente pregunta, «¿Por qué un Dios bueno permite que le sucedan cosas malas a las personas buenas?» Nuestros sentimientos nos dejan ver lo muy heridos que estamos y por eso dudamos de la bondad de Dios. La verdad es verdad, aun cuando estamos luchando. Esa es una realidad a la que necesitamos aferrarnos AHORA MISMO. En lugar de negar a Dios, necesitamos clamar a Dios. Clamar a Dios es una manera de reconocer su soberanía y bondad, aun en medio de la confusión y el dolor. La cruz (la muerte de Cristo por nosotros) es de hecho la evidencia principal de la soberanía (Hechos 4:27-28) y  bondad de Dios (Romanos 5:8).
  • Al mismo tiempo, el hombre es pecador y responsable de sus acciones (Romanos 3:23; Gálatas 6; Filipenses 2:12-13). El pecado viene del hombre no de Dios. Decir lo contrario sería una blasfemia contra un Dios Santo. El hombre tiene una responsabilidad total en las decisiones pecaminosas que toma. Salomón describe como el necio cosecha necedad sobre su cabeza a través de la vida que vive.
  • Dios utiliza todo para sus buenos propósitos. Los hombres y las mujeres toman decisiones pecaminosas que los hieren a ellos mismos y a los demás, y cosechan dificultades en su propia vida y la vida de los demás. Dios usa todo (incluyendo nuestra decisión necia y sus consecuencias) para sus buenos propósitos (Génesis 50:20Romanos 8:28).
  • Dios construye cosas buenas en la vida de sus hijos, aun a través de las circunstancias difíciles. Las circunstancias difíciles no son agradables. El dolor es real y no es placentero. En consecuencia, las personas muchas veces interpretan el sufrimiento como un castigo de Dios. Sin embargo, la Escritura dice que Dios utiliza el sufrimiento para formar y moldear a sus hijos. No debemos desanimarnos porque nuestro sufrimiento «da fruto apacible de justicia» a los que en ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:5-11).
  • ¿Cómo debemos responder al sufrimiento como cristianos: volvernos a Dios y no alejarnos de Él. [Ejemplos de capellanía.] Para aquellos que están padeciendo sufrimientos hay muchas preguntas que deben ser respondidas, como «¿qué hacemos para que las cosas mejoren?» o «¿por qué está sucediendo esto?» Sin embargo, la pregunta más importante que una persona puede hacer y responder es: «¿Hacia quien nos volvemos en medio de nuestro sufrimiento?» Debemos confiar en la bondad soberana de Dios (Salmo 42:51156:3).

¿Cuáles son los propósitos de Dios en el sufrimiento?

En un mundo que normalmente vive para el placer y evita el dolor, los cristianos deben luchar por la tendencia a evitar el sufrimiento. El sufrimiento no es algo insignificante. Dios tiene propósitos para nuestro sufrimiento. Nosotros ciertamente no podemos entender todos los propósitos de Dios para el sufrimiento, pero podemos entender algunos porque son revelados en la Escritura.

  • El sufrimiento nos da una oportunidad para destacarnos como cristianos en un mundo que no honra a Dios. Debemos tener como un privilegio el sufrir como cristiano; no debe haber vergüenza en ello. «Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello» (1 Pedro 4:16).
  • El sufrimiento nos enseña a depender de Dios y no de nosotros mismos. Lo que es sufrimiento muchas veces hace en nosotros es que elimina los aspectos superficiales de nuestra vida, es como cuando pelamos una cebolla hasta llegar al centro. Lo que encontramos cuando llegamos al centro es la fealdad y falsedad de nuestro pecado; no queremos confiar en Dios o construir nuestra vida alrededor de Él. Queremos ser auto-dependientes y autosuficientes. Sin embargo, el sufrimiento nos enseña a volvernos de nuestra auto-dependencia y en lugar de eso volvernos hacia Dios. «Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia… pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos» (2 Corintios 1:8-9).
  • El sufrimiento nos enseña los decretos de Dios. «Bueno me es haber sido humillado,
    Para que aprenda tus estatutos.» (Salmo 119:71).
  • El sufrimiento nos hace madurar hasta convertirnos en personas piadosas que el Señor está moldeando por Él mismo. «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1:2-4).
  • El Salvador recibe gloria a través de nuestro sufrimiento. «Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría» (1 Pedro 4:13).
  • El sufrimiento hasta nos permite compartir la gloria del Hijo. «Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Romanos 8:17).

Es la prerrogativa de Dios permitir el sufrimiento. El dolor puede insignificante o significativo. Considera esto por un momento: Dios pudo haber escogido dejarnos en nuestro dolor y no hacer nada al respecto. Sin embargo, en su misericordia y porque el dolor no está más allá de la soberanía de Dios, Él utiliza el sufrimiento para traer mayor gloria hacia sí mismo y para formarnos más a su imagen.

Es nuestro privilegio y gozo ser partícipes del sufrimiento ya que Dios recibe gloria a través de ello.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

¿Cómo preparamos a nuestros amigos del discipulado para el sufrimiento?

El mejor momento para aprender acerca del sufrimiento no es en medio de una crisis. La mejor manera de preparar a alguien para el sufrimiento es reflexionando sobre una teología del sufrimiento cuando los tiempos son buenos.

  • Toma tiempo para hablar acerca del sufrimiento. Generalmente, en nuestras relaciones de discipulado solo hablamos acerca de las dificultades cuando estamos experimentando sufrimiento. No esperes a que llegue el sufrimiento para hablar acerca de ello. Si estás discipulando a alguien, haz que sea una prioridad hablar acerca del sufrimiento antes de que llegue. Sabemos que todo el mundo pasará por algún sufrimiento (en mayor o menor grado) en su vida. Por tanto, no se trata de un asunto de si el sufrimiento llegará sino
  • Ayúdales a eliminar los conceptos mundanos acerca del sufrimiento. Para la mayoría de los cristianos, hay algunas afirmaciones mundanas que influencian sus pensamientos acerca del sufrimiento. Ayúdales a desenredar las afirmaciones mundanas de su sufrimiento. Por ejemplo: mencionamos anteriormente como las personas consideran que el sufrimiento es algo malo. Ayúdales a darse cuenta que esto es contrario a la Escritura; el sufrimiento es una parte normal de la vida cristiana.
  • Estudia los propósitos de Dios para el sufrimiento según lo revelado en su Palabra. ¿Por qué? Eres más capaz de otorgar un significado piadoso al sufrimiento en medio de las dificultades si tienes tiempo para estudiar con antelación los propósitos de Dios según son revelados en la Escritura.
  • Estudia el sufrimiento utilizando buenos artículos y libros cristianos. Debido a que los autores cristianos han luchado con este tema por cientos de años, hay muchas cosas buenas escritas sobre el tema. Dos recomendaciones de libros: el libro de Steve Estes y Joni Erickson Tada titulado When God Weeps [Cuando Dios llora] o el libro de Don Carson How Long Oh Lord? [¿Por cuánto tiempo Dios?].
  • Construye relaciones antes de que llegue el sufrimiento. Como discipulador, puedes conocer mejor a la persona cuando las cosas no están tan difíciles—puedes explorar más de su vida, conocer sus fortalezas y debilidades y aprender acerca de ellos cuando las cosas están bien. Si construyes la relación en los tiempos buenos tendrás un fundamento sobre el cual trabajar cuando las cosas se pongan difíciles.
  • Enfócate en la fe. Recuérdales que los problemas llegarán y que deben prepararse para responder a ellos con fe (Juan 16:33).
  • Ayúdales a construir un fundamento en la bondad y soberanía de Dios. Cuando los cristianos luchan con el sufrimiento, ya sea que se den cuenta o no, lo que hacen muchas veces es dudar del carácter de Dios (Lucas 6:47-48). Ellos dudan de la bondad o de la soberanía de Dios o de ambas cosas. Puedes ayudar a preparar a las personas para el sufrimiento construyendo en ellos un entendimiento firme del carácter de Dios, especialmente de su bondad y soberanía. Una de las mejores cosas que puedes hacer como discipulador es estudiar el carácter de Dios con tu amigo cristiano, no solo con el fin de prepararlo para el sufrimiento sino porque le ayudará durante toda su vida cristiana.
  • Enséñales a meditar en el evangelio. Antes de que llegue el sufrimiento, construye en ellos el hábito de consultar y meditar regularmente sobre las verdades del evangelio. Ayúdales a recordar que Dios envió a su Hijo a sufrir en su nombre.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro amigo discipulado cuando los tiempos son difíciles?

  • Como discipulador y miembro de la misma iglesia, debes aceptar tu responsabilidad del pacto para ser partícipe de su sufrimiento. Nuestro pacto dice, «para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan» (1 Corintios 12:25-26). Si una persona lucha, no todos sentimos su dolor literalmente, pero si debemos mostrar preocupación por la persona. (Hablando de manera práctica, en una iglesia de 800 personas no podemos todos mostrar preocupación con el mismo nivel de involucramiento; algunos estarán directamente involucrados, mientras otros lo estarán en un segundo plano y orarán.)
  • Está presente cuando llegue el sufrimiento. No permitas que las personas experimenten el sufrimiento a solas. A pesar de sus muchos comentarios necios, debemos seguir dándole el crédito a los amigos de Job por la manera como lo cuidaron al principio de sus pruebas. Cuando fueron donde él se angustiaron mucho por los sufrimientos de Job. Después de un primer lamento y de rasgar sus vestidos, ellos siguieron la costumbre judía y se sentaron con él en silencio por siete días y noches. ¿Por qué? El texto dice: «Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande» (Job 2:13). Tu presencia en medio del sufrimiento es un medio poderoso de cuidar de los demás.

[Historia: Si hay tiempo, contaré la historia del hospital acerca del camionero y su esposa que perdieron su bebé. Él lloró como un bebé luego que la enfermera les llevó el niño muerto y les permitió sostenerlo, yo me senté en silencio por un largo tiempo y no sabía que decir. Finalmente, oré por ellos y me fui. Me sentí incompetente e inútil porque me senté en silencio por un largo tiempo y no supe que decir. Más tarde, me di cuenta lo mucho que significó para ellos el que solo me senté con ellos en medio de su dolor.]

  • Sé un embajador de consolación. Tienes un deber de mostrar consolación a los demás debido a que Dios primero lo hizo por ti. Pablo escribe: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios» (2 Corintios 1:3-4). No acapares la consolación que has recibido. Dios te consuela para que puedas consolar a otros. ¿Cómo hemos sido consolados? Por el evangelio. Dios envió a su Hijo a morir por nuestros pecados para que no tuviéramos que soportar la ira de Dios que merecíamos. ¡Qué buenas nuevas es eso para nuestros oídos! ¡Cuán consolador debe ser eso para nuestros corazones! Dios cuidó de nosotros al convertirse en el sacrificio principal en nuestro nombre—al enviar a su Hijo a morir por nosotros.
  • Ponte en la disposición de hacer sacrificios por los demás (Gálatas 6:10). Sufrir nunca parece llegar en un momento conveniente. No puedes programar una crisis en tu zarzamora y esperar que se ajuste perfectamente al tiempo asignado. Muchas veces las situaciones difíciles surgen cuando no tienes el tiempo para dedicarte a los demás. Por tanto, sería muy probable que requiera que como discipulador hagas sacrificios de tu tiempo para cuidar de una persona que tiene una lucha.
  • Instruye gentilmente en la dificultad pero principalmente consuela en la crisis. En medio de una situación difícil las personas pueden rápidamente abrumarse por las emociones y confundirse acerca de lo que deben hacer. Gentilmente y con gracia instrúyeles y guíales si necesitan ayuda, pero tu objetivo principal es mostrar consolación en medio de una crisis.
  • Reafirma el carácter de Dios: habla acerca de la misericordia y la bondad de Dios (2 Samuel 24:14Salmo 34:8). En medio de sus luchas las personas muchas veces buscan respuestas a las preguntas difíciles: «¿Por qué mi hijo está muriendo de cáncer?» «¿Por qué mi esposo tiene que morir ahora de un infarto?» «¿Por qué perdí mi trabajo; es que a Dios no le importa?» No te sumerjas en una discusión abstracta y teórica acerca de teología (por ejemplo: no trates de explicar el problema de maldad y como un Dios bueno puede permitir que maldad prevalezca). Enfoca tu conversación en reafirmar el carácter de Dios y su necesidad de confiar en su misericordia y bondad.
  • No trates de explicar lo que no sabes. Puede que no tengas una buena respuesta con algunas de estas preguntas «por qué.» No te sientas como que necesitas elaborar una respuesta o que has fallado en tu discipulado cristiano. Está ben decir «no sé.» Y luego enfoca tus respuestas lo mejor que puedas en las verdades fundamentales que han sido reveladas a nosotros en la Escritura. En lugar de tratar de responder las preguntas que no sabes, responde lo que sabes: el evangelio. En su sufrimiento, recuérdales verdades del gran evangelio como el carácter misericordioso y amoroso de Dios; el sacrificio suficiente del Salvador sufriente en nuestro lugar, etc.
  • La verdad siempre es verdad y el pecado siempre es pecado (Jeremías 10:10-11Romanos 6:23). En medio de una crisis, la verdad en blanco y negro y el pecado puede muchas veces convertirse en gris. Algunas veces las personas pueden comenzar a reconstruir su teología del sufrimiento en medio de una crisis. Cuando eso suceda, asegúrate de permanecer firme en lo que sabes que es verdad y lo que sabes que es mentira.
  • Ora con ellos y/o por ellos. Una de las cosas más consoladoras que puedes hacer por una persona es orar por ellos en medio de sus luchas. Ellos pueden no saber cómo orar porque están abrumados por sus luchas. Ora palabras de consuelo. Permite también que tus oraciones sean instructivas, dirigiendo su mente y corazón hacia verdades que pueden ser difíciles de enfocar en medio de su lucha. Para los creyentes que pueden hacerlo, ofrece orar con ellos. Es una motivación orar juntos e ir ante el trono juntos (Efesios 1:15-23).
  • Piensa como servirles de manera práctica, especialmente en medio de una crisis (Gálatas 6:13). Una de las primeras preguntas que puedes hacer cuando una persona está pasando por una lucha o crisis es, «¿Qué puedo hacer para ayudarte?» Piensa de manera práctica en lo que se refiere a ayudar a una persona que está luchando.

[Dos ejemplos: (1) Timmy se quedará con el carro de su papá luego del infarto. Justo después de que mi papá murió, Timmy se presentó y preguntó que podía hacer para ayudar. Él se dio cuenta de que el carro de papá aun estaba esperando en Newark y lo rescató en solo minutos antes de que fuera retirado por la grúa. (2) El miembro de la iglesia que respondió el teléfono por el pastor que mató a alguien en un accidente de automóvil. La mujer se presentó en la casa del pastor y se ofreció a lidiar con la gran cantidad de llamadas que sabía que llegarían una vez que la voz se difundiera en la iglesia.]

  • No temas pedir ayuda externa. Como discipulador, habrá momentos cuando estarás agobiado por las dificultades de tu amigo que está siendo discipulado. No temas buscar consejo externo (especialmente de pastores, o de otros miembros piadosos), y acércate a otros si no estás seguro sobre cómo ayudar. Estar abrumado o el hecho de que los demás tienen más conocimiento sobre cómo ayudar en un problema específico, pueden ser indicadores de que debes buscar ayuda externa.

En conclusión –

  • Discipular personas que están heridas comienza cuando los tiempos son buenos para edificar un fundamento sólido para cuando lleguen los tiempos difíciles.
  • Lidiar con las dificultades y las crisis requiere de discernimiento, mucha oración, amabilidad y consolación y una disposición a ayudar.
  • Alabado sea Dios por el privilegio que tenemos de guiar a otros que están sufriendo hacia la bondad y la misericordia de Dios.

CHBC

Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos