¡Cuidado! ¡Peligro de muerte!

Martes 8 Marzo

Cercano está el día grande del Señor, cercano y muy próximo… Día de ira aquel día, día de angustia y de… asolamiento.

Sofonías 1:14-15

Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.

Amós 4:12

¡Cuidado! ¡Peligro de muerte!

Hace unos 2000 años, una torre de la muralla de Jerusalén se desplomó súbitamente: 18 personas murieron aplastadas. Este hecho trágico es semejante a los que suceden hoy en día. Pero Jesús, contemporáneo de ese drama, sacó una lección para nosotros: es una imagen del juicio que merecen todos los hombres por haber desobedecido a Dios, y que vendrá sobre ellos si no se arrepienten (Lucas 13:4-5).

¡Uno se arrepiente porque es culpable! Y todos lo somos, porque hemos cerrado nuestro corazón a la voz de Dios y vivimos independientemente de él. Somos culpables por haber hecho, dicho y pensado cosas contrarias a su voluntad, despreciando así su autoridad. Aún más, somos culpables cuando rechazamos el amor de Dios, porque él envió a su Hijo Jesucristo para liberarnos del juicio y de la condenación. Por amor, Dios nos advierte a todos del peligro, y también proclama el medio para ser liberados. Jesucristo es el único camino para acercarse a Dios, la verdad que debemos escuchar, la vida que es preciso recibir yendo a él. ¡Solo seremos salvos por la fe en él! Esta salvación es gratuita, pues el Dios de gracia nos la ofrece.

Si alguien hubiese podido advertir a las 18 víctimas de la torre sobre el peligro que las amenazaba, ¡hubiera sido una locura rechazar la advertencia! Igualmente, sin Dios, nuestros caminos nos llevan a la perdición. La muerte llega a todos, luego el juicio y una condenación eterna, lejos de Dios. Hoy Dios nos invita a aceptar su perdón y la vida eterna en Jesucristo.

Éxodo 20 – Hechos 15:1-35 – Salmo 31:9-13 – Proverbios 11:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un Redentor

AUDIO: https://www.elsitiocristiano.com/ministries/aviva-nuestros-corazones/player/rut-el-poder-transformador-del-amor-redentor-dia-1-950185.html?ref=popout

Aviva Nuestros Corazones

Serie:  Rut: El poder transformador del amor redentor 

Un Redentor

Annamarie Sauter: ¿Realmente conoces el amor redentor y el poder de Dios?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Dios tiene una manera increíble de tomar las piezas dañadas y que no sabemos cómo encajan, las piezas que nos desconciertan de nuestras historias, y construir algo que es muy hermoso y precioso, y que en última instancia trae gran gloria a Jesús, nuestro Redentor.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué crees que es lo que hace que una gran historia sea cautivadora? ¿El amor? ¿Las aventuras? ¿La incertidumbre? ¿Un final feliz?… En la Biblia tenemos una historia en la que vemos todo esto y mucho más. 

Nancy: Hoy en Aviva Nuestros Corazones daremos inicio a un viaje de varias semanas a través de uno de mis libros favoritos de toda la Biblia, el libro de Rut. Sé que quizás muchas de nosotras ya hemos escuchado enseñanzas acerca de este libro y nos resulta familiar, pero creo que la riqueza que encontramos es tanta…y espero que esta serie te muestre que aún hay mucho más que podemos extraer de esta impresionante historia de redención. 

Creo que cada mujer en las diferentes etapas de su vida, encontrará aplicaciones específicas para ella.

Y al comenzar esta serie, este viaje, pienso que es significativo que escuchemos algunos capítulos del libro de Rut. Te animo a que, si puedes hacerlo, ahora mismo busques tu Biblia y me acompañes. Creo que hay algo muy poderoso en escuchar y leer las Escrituras. Así que, iniciemos a partir del capítulo 2.

Capítulo dos

«Noemí tenía un parientede su marido, un hombre de mucha riqueza, de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz. Y Rut la moabita dijo a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia”. Ella le respondió: “Ve, hija mía”. Partió, pues, y espigó en el campo en pos de los segadores; y fue a la parte del campo que pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec. En ese momento vino Booz de Belén, y dijo a los segadores: “El Señor sea con ustedes”. “Que el Señor te bendiga”, le respondieron ellos. Entonces Booz dijo a su siervo que estaba a cargo de los segadores: “¿De quién es esta joven?” Y el siervo a cargo de los segadores respondió: “Es la joven moabita que volvió con Noemí de la tierra de Moab. Y ella me dijo: ‘Te ruego que me dejes espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas’. Y vino y ha permanecido desde la mañana hasta ahora; solo se ha sentado en la casa por un momento”.

Entonces Booz dijo a Rut: “Oye, hija mía. No vayas a espigar a otro campo; tampoco pases de aquí, sino quédate con mis criadas. Fíjate en el campo donde ellas siegan y síguelas, pues he ordenado a los siervos que no te molesten. Cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe del agua que sacan los siervos”. Ella bajó su rostro, se postró en tierra y le dijo: “¿Por qué he hallado gracia ante sus ojos para que se fije en mí, siendo yo extranjera?” Booz le respondió: “Todo lo que has hecho por tu suegra después de la muerte de tu esposo me ha sido informado en detalle, y cómo dejaste a tu padre, a tu madre y tu tierra natal, y viniste a un pueblo que antes no conocías. Que el Señor recompense tu obra y que tu pago sea completo de parte del Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”.Entonces ella dijo: “Señor mío, he hallado gracia ante sus ojos, porque me ha consolado y en verdad ha hablado con bondad a su sierva, aunque yo no soy ni como una de sus criadas”.

A la hora de comer, Booz le dijo a Rut: “Ven acápara que comas del pan y mojes tu pedazo de pan en el vinagre”. Así pues ella se sentó junto a los segadores. Booz le sirvió grano tostado, y ella comió hasta saciarse y aún le sobró. Cuando ella se levantó para espigar, Booz ordenó a sus siervos y les dijo: “Déjenla espigar aun entre las gavillas y no la avergüencen. También sacarán a propósito para ella un poco de grano de los manojos y lo dejarán para que ella lo recoja. No la reprendan”.

Rut espigó en el campo hasta el anochecer, y desgranó lo que había espigado, y fue como 22 litros de cebada. Ella lo tomó y fue a la ciudad, y su suegra vio lo que había recogido. Rut sacó también lo que le había sobrado después de haberse saciado y se lo dio a Noemí. Entonces su suegra le dijo: “¿Dónde espigaste y dónde trabajaste hoy? Bendito sea aquel que se fijó en ti”. Y ella informó a su suegra con quién había trabajado, y dijo: “El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz”.Noemí dijo a su nuera: “Sea él bendito del Señor, porque no ha rehusado su bondad ni a los vivos ni a los muertos”. Le dijo también Noemí: “El hombre es nuestro pariente; es uno de nuestros parientes más cercanos”.Entonces Rut la moabita dijo: “Además, él me dijo: ‘Debes estar cerca de mis siervos hasta que hayan terminado toda mi cosecha’”.Noemí dijo a Rut su nuera: “Es bueno, hija mía, que salgas con sus criadas, no sea que en otro campo te maltraten”. Y Rut se quedó cerca de las criadas de Booz espigando hasta que se acabó la cosecha de cebada y de trigo. Y ella vivía con su suegra».

Capítulo tres

«Después su suegra Noemí le dijo: “Hija mía, ¿no he de buscar seguridad para ti, para que te vaya bien? Ahora pues, ¿no es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas estabas? Mira, él va a aventar cebada en la era esta noche.Lávate, pues, perfúmate y ponte tu mejor vestido y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya acabado de comer y beber. Y sucederá que cuando él se acueste, notarásel lugar donde se acuesta; irás, descubrirás sus pies y te acostarás; entonces él te dirá lo que debes hacer”. Ella respondió: “Todo lo que me dices, haré”.

Descendió, pues, Rut a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estaba contento, fue a acostarse al piedel montón de grano; y ella vino calladamente, le destapó los pies y se acostó. A medianoche Booz se sorprendió, y al voltearse notó que una mujer estaba acostada a sus pies. Booz le preguntó: “¿Quién eres?” Y ella respondió: “Soy Rut, su sierva. Extienda, pues, su manto sobre su sierva, por cuanto es pariente cercano”. Entonces él dijo: “Bendita seas del Señor, hija mía. Has hecho tu última bondad mejor que la primera, al no ir en pos de los jóvenes, ya sean pobres o ricos. Ahora, hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas, pues todo mi pueblo en la ciudadsabe que eres una mujer virtuosa. Ahora bien, es verdad que soy pariente cercano, pero hay un pariente más cercano que yo. Quédate esta noche, y cuando venga la mañana, si él quiere redimirte, bien, que te redima. Pero si no quiere redimirte, entonces, como que el Señor vive, yo te redimiré. Acuéstate hasta la mañana”.

Ella se acostó a sus pies hasta la mañana, y se levantó antes que una persona pudiera reconocer a otra; y él dijo: “Que no se sepa que ha venido mujer a la era”.Luego Booz le dijo: “Dame el manto que tienes puesto y sujétalo”. Y ella lo sujetó, y él midió seis porciones de cebada y se las puso encima. Entonces ella entró en la ciudad. Cuando llegó a donde estaba su suegra, esta le preguntó: “¿Cómo te fue, hija mía?” Y Rut le contó todo lo que Booz había hecho por ella. Y añadió: “Me dio estas seis porciones de cebada, pues dijo: ‘No vayas a tu suegra con las manos vacías’”. Entonces Noemí dijo: “Espera, hija mía, hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque este hombre no descansará hasta que lo haya arregladohoy mismo”».

Capítulo 4

«Booz subió a la puerta y allí se sentó, y cuando el pariente más cercanode quien Booz había hablado iba pasando, le dijo: “Oye, amigo, ven acá y siéntate”. Y él vino y se sentó. Y Booz tomó diez hombres de los ancianos de la ciudad, y les dijo: “Siéntense aquí”. Y ellos se sentaron. Entonces dijo al pariente más cercano: “Noemí, que volvió de la tierra de Moab, tiene que vender la parte de la tierra que pertenecía a nuestro hermano Elimelec. Y pensé informarte, diciéndote: ‘Cómprala en presencia de los que están aquí sentados, y en presencia de los ancianos de mi pueblo. Si la vas a redimir, redímela; y si no, dímelo para que yo lo sepa; porque no hay otro aparte de ti que la redima, y yo después de ti’”. Él dijo: “La redimiré”. Entonces Booz dijo: “El día que compres el campo de manos de Noemí, también debes adquirir a Rut la moabita, viuda del difunto, a fin de conservar el nombre del difunto en su heredad”. Y el pariente más cercano respondió: “No puedo redimirla para mí mismo, no sea que perjudique mi heredad. Redímela para ti; usa tú mi derecho de redención, pues yo no puedo redimirla”.

la costumbre en tiempos pasados en Israel tocante a la redención y el intercambio de tierras para confirmar cualquier asunto era esta: uno se quitaba la sandalia y se la daba al otro; y esta era la manera de confirmar tratos en Israel. El pariente más cercano dijo a Booz: “Cómprala para ti”. Y se quitó la sandalia. Entonces Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: “Ustedes son testigos hoy que he comprado de la mano de Noemí todo lo que pertenecía a Elimelec y todo lo que pertenecía a Quelión y a Mahlón. Además, he adquirido a Rut la moabita, la viuda de Mahlón, para que sea mi mujer a fin de preservar el nombre del difunto en su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos, ni del atrio de su lugar de nacimiento; ustedes son testigos hoy”. Y todo el pueblo que estaba en el atrio, y los ancianos, dijeron: “Somos testigos. Haga el Señor a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y que tú adquieras riquezas en Efrata y seas célebre en Belén. Además, sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá, por medio de la descendenciaque el Señor te dará de esta joven”.

Booz tomó a Rut y ella fue su mujer, y se llegó a ella. Y el Señor hizo que concibiera, y ella dio a luz un hijo. Entonces las mujeres dijeron a Noemí: “Bendito sea el Señor que no te ha dejado hoy sin redentor; que su nombre sea célebre en Israel. Que el niño también sea para ti restaurador de tu vida y sustentador de tu vejez; porque tu nuera, que te ama y que es de más valor para ti que siete hijos, lo ha dado a luz”. Entonces Noemí tomó al niño, lo puso en su regazoy se encargó de criarlo. Las mujeres vecinas le dieron un nombre y dijeron: “Le ha nacido un hijo a Noemí”. Y lo llamaron Obed. Él es el padre de Isaí, padre de David.

Estas son las generaciones de Fares: 

Fares fue el padre de Hezrón, Hezrón el padre de Ram, Ram el padre de Aminadab, Aminadab el padre de Naasón, Naasón el padre de Salmón, Salmón el padre de Booz, Booz el padre de Obed, Obed el padre de Isaí e Isaí fue el padre de David».

Nancy: Qué emocionante es esta historia, y qué bendición es escuchar juntas la Palabra de Dios. Entonces, estamos a punto de descubrir cuánto significado, rico y práctico tiene esta historia para nosotras.

Parece que en todos los lugares donde miro en estos días, escucho una historia. Hablo con muchas mujeres diferentes, escucho de ellas a través de notas, correos electrónicos, diferentes tipos de correspondencia y llamadas. En todos lados escucho algunas historias estremecedoras de lo que atraviesan las mujeres en su propio peregrinaje.

Conozco algunas de ustedes y conozco algunas de sus historias. Sé que algunas han tenido problemas reales, dolorosos y difíciles. Me encontré con una mujer la semana pasada, no la conocía. Ella me dijo quién era y luego le pregunté: «¿Qué hace tu esposo, a que se dedica?» Pensando que esta era tan solo una simple pregunta para conocerla.

Ella comenzó a contarme una larga y desgarradora historia de la infidelidad de su esposo, que finalmente lo llevó a la muerte de una manera espantosa, y también a problemas dolorosos y complicados con sus hijos, que eran pequeños en ese momento pero que ahora son adultos. Toda una historia de múltiples generaciones de abuso sexual, inmoralidad y divorcio.

Escuchas ese tipo historias y a veces te sientes tentada a pensar: No hay esperanza es demasiado complejo. ¿Cómo puede todo esto alguna vez convertirse en algo bello o en algo bueno?

En ocasiones puedes sentirte tentada a pensar que tu situación, algo en tu familia, algo cercano a tu vida o algo por lo que estás atravesando puede ser demasiado complicado, demasiado dañado…tal vez como si ni siquiera hubiera esperanza. ¿Dónde está Dios cuando necesitas Su ayuda?

Este mes, en esta serie veremos una historia de dos mujeres que según sus circunstancias y su trasfondo, podrían haber tenido vidas sumamente disfuncionales.

Sin embargo, es una historia que me da mucha esperanza porque vemos cómo Dios transformó una situación sin esperanza en gozo, cómo sacó belleza de las cenizas; y todo tiene que ver con el hecho de que Dios, en efecto, tiene un plan soberano.

En medio de las situaciones más desesperadas de la vida, Dios está cumpliendo sus propósitos. Vamos a encontrar en esta historia un redentor, Cristo Jesús, quien hace toda la diferencia en cómo termina nuestra historia.

Estamos hablando del libro de Rut, la historia de Rut y su suegra, Noemí. Algunas de ustedes saben que Rut es uno de los dos libros de la Biblia que lleva el nombre de una mujer. (El otro libro es Ester).

Ester era una mujer judía que se casó con un rey gentil pagano. Rut era una mujer gentil que se casó con un judío adinerado. Ambas mujeres son ejemplos increíbles de fe y obediencia. Dios usó a ambas mujeres de una manera significativa.

Quizás sabes que Ester fue usada para salvar a la nación judía de la destrucción. Rut fue parte del plan de Dios para traer al Mesías, el Salvador, al mundo. Ella se convirtió en uno de los ancestros del Mesías.

Quiero animarte durante estos próximos días a que leas el libro de Rut y no te conformes con solo escucharme contar la historia. Léelo en tu casa, abre tu Biblia y lee este corto libro. Son ochenta y tantos versículos, cuatro capítulos cortos. He estado leyendo y releyendo el libro de Rut varias veces durante la semana pasada, mientras nos preparábamos para estas transmisiones. Aunque he leído el libro muchas veces antes, ahora que lo leo nuevamente encuentro que ha sido muy refrescante para mí. Dios me ha dado una nueva percepción y nuevas emociones con esta maravillosa historia. 

La historia de Rut es una de las historias de amor más hermosas de todos los tiempos, y es un amor en muchos planos o niveles diferentes. En esta historia lees sobre el amor de una joven por su suegra viuda y afligida, y allí ella demuestra un amor sacrificial.

En la historia también vemos el sorprendente amor de un rico terrateniente, que se llamaba Booz, por una joven viuda afligida por la pobreza -–una inmigrante, una extranjera, y vemos cómo este judío adinerado llegó a amar a esta joven que era tan pobre. 

Encontramos en esta historia el amor sencillo de una mujer por su Dios; alguien que no comenzó la vida conociendo acerca de ese Dios, pero llegó a conocerlo, y su devoción por Él es admirable.

El amor más importante de todos en esta historia es el increíble amor de Dios por Su pueblo, y vemos ese amor vivo en medio de la desesperación y las circunstancias más difíciles de la vida.

Esta historia muestra el increíble poder del amor para transformar una vida. Aparte del amor de Dios, la historia de Rut y Noemí nunca habría tenido un buen final. Pero es el amor de Dios lo que trajo plenitud, sanidad y esperanza a sus vidas.

Y es el amor de Rut por una suegra viuda (podría agregar, y amargada); es el amor de Rut por esa mujer difícil de amar lo que le trajo plenitud y sanidad. Entonces vemos cómo el amor de Dios por nosotras transforma nuestras vidas, y luego cómo ese amor puede fluir a través de nosotras y traer gracia a las vidas de aquellos a quienes amamos.

Esta es una historia sobre relaciones. Vivimos en un mundo donde la gente está hambrienta por tener una relación. Vemos desesperación por estar conectadas, por tener relaciones duraderas, porque muchas de las relaciones que tenemos hoy no perduran.

Naces en una familia, luego descubres que tu papá se va; abandona a la familia. O tu mamá deja a tu papá, o tu esposo te deja a ti, o tus hijos se van de la casa enojados o rebeldes. Tenemos tantas relaciones rotas hoy en día.

Pero esta es una historia sobre cómo las relaciones pueden restaurarse y pueden ser plenas e íntimas. En esta historia aprendemos mucho sobre cómo desarrollar el tipo de relaciones correctas.

Una de las cosas que más aprecio de la historia de Rut, es que en algún punto en este pequeño libro, hay una imagen de casi todas las etapas que una mujer va a atravesar, casi todas las experiencias que una mujer puede tener en la vida –sin duda aquellas que son más comunes para las mujeres.

Leemos, por supuesto, sobre el noviazgo y el matrimonio, todo el proceso de elegir pareja.

Leemos lo que sucede cuando una mujer tiene un marido que toma una decisión equivocada y eso trae consecuencias que toda la familia tiene que vivir.

Leemos sobre la situación de la pérdida del cónyuge, el duelo, la viudez…hay quienes en nuestra audiencia han experimentado esto. Y todo el aspecto de volver a casarse, el segundo matrimonio y llegar a esa situación.

Está la temporada de esterilidad, la falta de hijos, que algunas mujeres han vivido. Esto también sucede en el libro de Rut.

Luego está la temporada del parto, dar a luz a una nueva vida, y las mujeres de esta historia experimentan esa alegría.

Está la temporada de criar hijos mayores, hijos que van en su propia dirección, que no siempre hacen lo que tú les enseñaste a hacer.

Y luego, la tristeza y el dolor de perder a un hijo. Algunas han atravesado por eso y lo vemos también en esta historia.

El tema de varias generaciones que viven juntas: abuelos e hijas y luego nietos, y algunos de los desafíos de esa etapa de la vida.

La temporada de la vida del cuidado de los padres ancianos.

La época de envejecer y preguntarse: ¿Quién me va a cuidar cuando no tenga familia?

La época de hacer cambios importantes, quizás geográficamente a una nueva área. Estar desarraigada experimentando inseguridad e incertidumbre.

Hay momentos en esta historia en los que los personajes claves experimentan prosperidad y abundancia financiera, y luego hay momentos en los que lo pierden todo y se ven afectados por la pobreza.

Muchas de las emociones aflictivas que la mayoría de nosotras experimentamos, como mujeres, se encuentran en esta historia: dolor, depresión, soledad, aislamiento e ira.

Recientemente, he escuchado a muchas mujeres hablar sobre el enojo: enojo hacia Dios, enojo hacia su pareja, enojo hacia una situación en la vida sobre la que no tienen control. Encontramos ira en esta historia.

Encontramos que la ira se convierte en amargura, y durante las próximas semanas vamos a hablar sobre cómo lidiar con el tipo de circunstancias en la vida por las que nos amargamos.

Aquí encontramos cómo enfrentarse al miedo. Hay una mujer en esta historia que se enfrentó al peligro en su lugar de trabajo y cómo manejó eso. La lucha de las relaciones difíciles y dolorosas, estar casada con un incrédulo. De eso habla este libro.

Las emociones conectadas con anhelos insatisfechos. Estas son temporadas de confusión en la vida –donde no estás segura de qué dirección tomar, donde existe la necesidad de una guía.

Estas fueron mujeres que entendieron el fracaso, el tomar decisiones equivocadas, decisiones que tuvieron consecuencias en sus vidas, y algunas de ellas dolorosas.

En esta historia vemos también cómo lidiar con la culpa. Vemos el anhelo de una relación más íntima con Dios… Y creo que muchas de nosotras tenemos ese anhelo en nuestro corazón, como hijas de Dios, de tener una relación más íntima con Él.

Y la verdad es que sentimos emociones en medio de las circunstancias aflictivas, y cuestionamos a Dios, y nos preguntamos si Él ha cometido un error. Nuestra teología nos dice que no lo ha hecho, pero acaso ¿no sentimos: esto simplemente no tiene sentido?

Incluso vemos la tendencia a culpar a Dios. «Si Dios solo hubiera hecho esto o aquello, si hubiera detenido esto, entonces las cosas serían diferentes en mi vida». Somos tentadas a hacer eso. Y en esta historia nos encontramos con dos mujeres que tenían esos mismos sentimientos, esas mismas tentaciones.

Son dos mujeres de orígenes muy diferentes: Rut y su suegra Noemí. Pero ambas son trofeos de la gracia de Dios. Son un vivo ejemplo de lo que Dios puede hacer cuando le permitimos que Él haga Su voluntad en nuestras vidas.

Tenemos ilustraciones increíbles del amor redentor y del poder de Dios, quien toma nuestro mundo, toma nuestras circunstancias y situaciones, y a Su manera, en Su tiempo, si se lo permitimos, si nos rendimos, Él puede convertir todo eso en algo hermoso.

Veo en Rut un hermoso modelo que realmente enciende mi corazón, mi interés, y me reta sobre lo que significa ser una mujer de Dios. Hay tantas cualidades excepcionales y preciosas en esta mujer. Ella es un retrato de una mujer piadosa. La miro y digo: «Estas son las cualidades que Dios debe desarrollar en mi vida».

Sobre todo, esta es una historia sobre la redención y el Redentor. Es una historia que, una vez que te familiarices con ella, verás la salvación bajo una luz diferente, tal vez, como jamás la hayas visto antes. Te darás cuenta de lo precioso que es el hecho de que Cristo nos haya redimido. Y esto, de una manera que sobrepasa las pérdidas y los fracasos causados por nuestros pecados.

Ahora bien, esa historia no siempre llega a un final rápido. La belleza al final de las cenizas, la alegría al final de las lágrimas, no ocurre, como todas sabemos, de inmediato. De hecho, Pablo dice en Romanos 8, que estamos en el proceso de ser redimidos, y que mientras estamos en ese proceso, hay gemidos que continuarán. 

Dice Romanos 8:22: «Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto». ¿Pero, por qué? Porque está esperando la redención que se está llevando a cabo y que Dios está trayendo a nuestro mundo.

Mientras tanto, mientras vivimos ese proceso de ser redimidas, Pablo dice que confiemos. Miramos el capítulo final, miramos hacia el final de la historia y, al verlo, podemos regocijarnos, incluso mientras gemimos y sufrimos el dolor que nos trae la vida en este planeta.

Así que esta es una historia de redención y como resultado tiene un final feliz. ¿No te gustan las historias con finales felices? Esta, la historia de la redención, tiene un final feliz. Y también lo tendrá tu historia, si permites que Dios lo haga a Su manera, si te rindes a Él, si dejas que Él haga Su voluntad en tu vida y use lo que está sucediendo en tu vida de una manera redentora.

Habrá alegría al final del viaje. No puedo decirte cuándo llegará ni cuánto tiempo te llevará llegar allí, pero la historia de Rut nos dice que habrá un final feliz, que habrá gozo y alegría, que habrá belleza que saldrá de las cenizas. Incluso nuestros momentos de mayor desesperación pueden volverse fructíferos en nuestra vida.

Dios tiene una manera increíble de tomar las piezas dañadas y las que no sabemos cómo encajan, piezas que nos desconciertan de nuestras historias, y construir algo que es muy hermoso y precioso y que, en última instancia, trae gran gloria a Jesús, nuestro Redentor.

Annamarie: Esta ha sido una hermosa introducción al viaje en el que nos embarcaremos durante las próximas semanas. Mañana Nancy abordará el tema de la vergüenza. Creo que todas nos avergonzamos de algo relacionado a nuestro pasado, pero no podemos olvidar que en Cristo tenemos verdadera esperanza. Asegúrate de acompañarnos para escuchar más acerca de esto. 

Conociendo el poder del amor redentor juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Cuando El Espíritu Habla, Parte 1

Ministerios El Amor Que Vale

Cuando El Espíritu Habla, Parte 1

Ps. Adrian Rogers

Acerca de Dr. Adrian Rogers El pastor, maestro y autor Dr. Adrián Rogers (1931-2005) ha dado a conocer el amor de Jesucristo a personas por todo el mundo, y ha impactado innumerables vidas al presentar la profunda verdad bíblica con tanta sencillez que un niño de 5 años puede entenderla y, sin embargo, aún habla al corazón de uno de 50 años de edad.

Más acerca del pastor Adrián Rogers en http://www.ElAmorQueVale.org

La Biblia habla de usted y de mí (5)

Lunes 7 Marzo

El Señor lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad. Yo dije: Señor, ten misericordia de mí; sana mi alma.

Salmo 41:3-4

La Biblia habla de usted y de mí (5)

Es difícil hablar de enfermedad cuando el sufrimiento físico está ahí, cuando las fuerzas disminuyen, cuando el médico no puede garantizar nada… cuando estamos cansados de sufrir, cuando quisiéramos estar sanos, volver a nuestras actividades, disfrutar de nuestros familiares y amigos, cuando incluso tenemos que soportar los comentarios incómodos de algunos visitantes que quieren expresarnos su simpatía…

Los que están enfermos pueden encontrar en la Biblia expresiones o pasajes que corresponden a lo que están viviendo, a sus percepciones. Dios les dará una palabra de ánimo, de consuelo.

No nos sanará necesariamente, aunque podría hacerlo. Él es soberano y no tiene que darnos explicaciones.

Sin embargo, en la Biblia encontramos palabras reconfortantes. Sea cual sea el desenlace de la enfermedad, Dios quiere que el creyente experimente su presencia y sus cuidados en medio de la prueba. Él es quien mejor comprende a la persona que sufre, y además tiene el poder para sostenerla.

Pero hay una curación que es segura, es la curación del alma. Jesús vino a la tierra como el médico divino. Si bien es cierto que sanó enfermedades físicas, sobre todo quiso salvarnos de la enfermedad mortal del pecado. Esta es la primera curación que debemos desear, pues todos la necesitamos y está asegurada a todos los que se la piden.

(continuará el próximo lunes)

Éxodo 19 – Hechos 14 – Salmo 31:1-8 – Proverbios 11:3-4

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Domingo 6 Marzo

Ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Hechos 15:9

Lávese las manos (2)

Testimonio

“Cuando llegué a esa sala de reuniones, no me mandaron a lavarme las manos como en el hospital. Sin embargo, creo que mis ojos fueron lavados; se me aclararon de manera increíble, al fondo vi un gran letrero que decía: Predicamos a Cristo crucificado.

Aquel día escuché el Evangelio por primera vez y comprendí que solo la sangre de Jesucristo podía limpiarme de todo pecado. ¡Qué cambio tan grande sucedió en mí cuando vine a este Cristo crucificado, confesándole mi vida de pecado, lejos de Él! Lavó mi alma perfectamente y para la eternidad. Porque “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).” Esteban

La Biblia nos indica el camino hacia el cielo. Allí ningún pecado ni ninguna mancha pueden entrar. La purificación del creyente es perfecta y plenamente suficiente porque descansa en el valor de la sangre de Cristo, derramada una sola vez. 1 Corintios 6:11 nos dice: “Mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. Pero en su andar, el creyente se da cuenta de que muchas cosas en este mundo lo ensucian e interrumpen su comunión con Dios. Entonces es preciso dejar que el Señor nos lave por medio de la Palabra.

Las pandemias son reales, y tenemos que seguir las medidas de higiene y de salud que nos son recomendadas por las autoridades, pero qué bueno recordar que Dios está por encima de todas las cosas. El mundo está dominado por la ansiedad, pero los brazos del que dice: “Venid a mí todos…” están abiertos para acogernos. Solo Él puede darnos una verdadera seguridad.

Éxodo 18 – Hechos 13:26-52 – Salmo 30:6-12 – Proverbios 11:1-2

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¿Cómo hablo con mis hijos sobre el coronavirus?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 58 – ¿Cómo hablo con mis hijos sobre el coronavirus?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Lávese las manos (1)

Sábado 5 Marzo

Las palabras del Señor son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.

Salmo 12:6

Lávese las manos (1)

Testimonio

“En plena pandemia del coronavirus, cumplí con la cita médica programada para un control del marcapasos que me fue instalado hace dos años.

Cuando llegué al hospital, hombres vestidos con trajes especiales me interpelaron:

 – ¿Qué desea?

 – Tengo una cita con el cardiólogo.

 – Primero vaya a esa gran carpa.

Seguí el camino indicado en el suelo.

 – ¿Qué desea?, preguntó una enfermera.

 – Tengo cita con el cardiólogo a las 11:30.

 – Vaya a esa cabina.

Allí me atendió otra enfermera ubicada detrás de un plástico protector.

 – ¿Tiene una confirmación de la cita?

 – Sí señora, aquí está. Después de mirar detenidamente la orden, me entregó un papel verde.

 – Con esto lo dejarán entrar en el hospital.

Para ingresar a la enorme carpa, tuve que lavarme las manos; al salir de allí, tuve que lavármelas por segunda vez; al entrar al hospital, me exigieron lavarme las manos; antes de sentarme en la sala de espera, me lavé las manos por cuarta vez; después de que el médico revisó el marcapasos, me las lavé otra vez, antes de salir del hospital. Cuando por fin terminé este largo recorrido, pensé jocosamente: ¿a qué viniste al hospital? ¿Estás tan sucio que debes lavarte las manos cada rato?

Meditando un poco en esto, recordé la primera vez que entré en una sala donde se predicaba el Evangelio. ¡Cuán grande ha sido mi Señor!”.

(mañana continuará)

Éxodo 17 – Hechos 13:1-25 – Salmo 30:1-5 – Proverbios 10:31-32

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Alabar y dar testimonio

Viernes 4 Marzo

Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza… Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.

Salmo 66:1216

Alabar y dar testimonio

Leer Salmo 66

El autor de este salmo invita a toda la tierra a alabar, e incluso a aclamar a Dios con alegría. ¿Por qué? Porque anticipa el día en que toda la humanidad se postrará y entonará un cántico para celebrar la majestad de lo que él es, de su Nombre (v. 4).

Expresa su alabanza a Dios por las liberaciones del pasado, las ve ante él como si las hubiese vivido, e invita a los creyentes a adorarlo: “Venid, y ved las obras de Dios” (v. 5). Numerosas liberaciones marcaron la historia del país de Israel. Y los creyentes de todos los tiempos pueden expresar su alabanza a Dios, quien los liberó.

Después de veinte siglos de cristianismo, hoy nuestra simple presencia como creyentes prueba la fidelidad y el poder de Dios. A pesar de las persecuciones y herejías que han tratado de destruirla, la Iglesia del Señor subsiste siempre, y está presente en todo el mundo.

Después de evocar de manera general las obras de Dios, el autor del salmo recurre a su experiencia: “Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (v. 16). Esta experiencia personal contada humildemente tiene peso para convencer y llevar a una persona a la fe. El cristiano experimenta liberaciones; puede hablar de su Señor con conocimiento de causa. Es claro que Dios responde a nuestras oraciones; no debido a nuestros méritos, sino en virtud de su bondad y de su misericordia. ¡Mayor razón para dar libre curso a nuestro gozo!

Éxodo 16 – Hechos 12 – Salmo 29:7-11 – Proverbios 10:29-30

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AUXILIO ESPIRITUAL

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

AUXILIO ESPIRITUAL
Padre Eterno,
Eres una maravilla de amor, Tú has enviado a Tu Hijo para sufrir en mi
lugar, Tú nos has dado al Espíritu para enseñar, consolar, guiar, que el
Señor me conceda el ministerio de los ángeles para protegerme alrededor;
que todo el cielo tenga en cuenta el bienestar de un gusano miserable.
Permite que Tus siervos invisibles estén siempre activos para mí, y se
regocijen cuando la gracia se expanda en mí. No los hagas descansar hasta
que mi conflicto esté terminado, y yo esté victorioso en tierra de salvación.
Haz que mi propensión al mal, no amortigüe el bien, que la resistencia a la
acción de Tu Espíritu, nunca haga que Tú me abandones. Que mi duro
corazón despierte a Tu misericordia, y no a Tu ira, y si el enemigo consigue
una ventaja debido a mi corrupción, permite ver que el cielo es más
poderoso que el infierno, que aquellos por mí son mayores que los que están
contra mí. Levántate para mi auxilio en la riqueza de las bendiciones del
pacto, mantenme alimentado en los pastos de Tu Palabra fortalecedora,
examinando las Escrituras para encontrarte allí.
Si mi obstinación es visitada con un flagelo, concédeme recibir corrección
humildemente, de forma que bendiga la mano que reprende, discernir la
razón de la censura, responder con prontitud, y volver a la primera obra.
Permite que todas Tus relaciones paternales me hagan partícipes de Tu
santidad. Concede que cada caída yo pueda hundirme más en mis rodillas,
y cuando me levantes, pueda estar en alturas más elevadas de devoción.
Que mi cruz sea santificada, cada pérdida sea ganancia, cada negación
una ventaja espiritual, cada día oscuro la luz del Espíritu Santo, cada
noche de tribulación una canción.

La ley exige, la gracia salva

Jueves 3 Marzo

La ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Juan 1:17

No estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 6:15

La ley exige, la gracia salva

Por medio de Moisés, Dios había dado una ley al pueblo de Israel. Esta declaraba lo que Dios exigía del pueblo y le prometía su bendición si obedecía. Ordenaba a los hombres actuar según los mandamientos de Dios y les advertía sobre las consecuencias que tendrían si desobedecían.

Hoy la ley sigue siendo un cartel indicador seguro para todos los hombres. Nos indica los valores morales que Dios aprecia, y arroja luz sobre nuestro comportamiento según sus exigencias. La ley es semejante a un espejo en el que podemos vernos sin complacencia, tal como somos, tal como Dios nos ve. Este espejo nos muestra que le desobedecemos cada día, por lo tanto, la ley nos condena a todos.

Pero Dios no se conformó con hacernos constatar esto. Él es amor y quería salvar a sus criaturas culpables y perdidas. Por ello envió a su Hijo Jesucristo a la tierra, “para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Él murió en la cruz y sufrió en nuestro lugar el castigo de Dios que nosotros merecíamos. ¡Esta es la gracia unida a la verdad!

La gracia es un don gratuito, no la merecemos: no tenemos que hacer nada para obtenerla, solo aceptarla, y recibir al Señor Jesús como Salvador. Él no se conforma con ofrecernos el perdón. Nos concede una nueva relación con él: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

¡Este es el comienzo de una real y abundante bendición!

Éxodo 15 – Hechos 11 – Salmo 29:1-6 – Proverbios 10:27-28

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