LA AMARGURA, EL PECADO MAS CONTAGIOSO | Jaime Mirón

LA AMARGURA, EL PECADO MAS CONTAGIOSO

Por Jaime Mirón

Hace tiempo prediqué en una iglesia donde el pastor deseaba que yo hablase con Alberto, uno de los diáconos de su congregación. Tres años antes la esposa de Alberto había hecho abandono del hogar y se había ido con otro hombre a la ciudad capital, dejando a su marido y a sus dos hijos.

Me explicó el pastor que los esposos eran buenos cristianos y que “no había motivo” para que ella abandonara a su familia. Aproximadamente seis semanas después, la mujer entró en razón y volvió a casa arrepentida. En forma inmediata, pidió perdón a Alberto, a los hijos y hasta se presentó ante la congregación para mostrar públicamente su arrepentimiento y su disposición a sujetarse a la disciplina de la iglesia. Alberto me explicó en palabras terminantes que aunque había permitido que su esposa regresara al hogar, no la había perdonado y no la perdonaría. Peor todavía, declaró que estaba dispuesto a esperar el tiempo necesario (hasta que los hijos de 6 y 9 años crecieran y se hicieran mayores) para entonces vengarse de ella. Aunque había transcurrido poco tiempo desde el incidente con su esposa, ya se veían huellas de amargura en el rostro de Alberto.

La amargura no se ve solamente en casos tan extremos. Conozco centenares de otros ejemplos de personas que sufrieron ofensas por cosas que parecieran triviales. Menciono sólo tres:

(1) Una mujer se ofendió porque el pastor no estaba de acuerdo con su definición de “alabanza», y desde aquel momento empezó a maquinar para sacarlo de la iglesia;

(2) un hombre vivió amargada desde que lo pasaron por alto para un ascenso en su empleo.

(3) El intercambio de cartas con una profesora de Centroamérica ilustra cuán sutil puede ser la amargura en la vida del creyente.

El problema de presentación era que esta mujer se sentía sola y triste porque su hija, yerno y nietos se habían mudado a los Estados Unidos de América. En su segunda carta no utilizó la palabra “sola” sino “abandonada», y en lugar de “triste” surgió el término “enojada». En las siguientes misivas se hizo evidente que estaba sumergida en autocompasión y amargura. No sólo se sentía herida porque su hija vivía en otro país, sino además resentida porque (según ella) los otros familiares que vivían cerca no la tomaban en cuenta “después de todo lo que ella hizo por ellos».

En lo personal, empecé a estudiar el tema de la amargura poco después de un grave problema que tuvimos en la iglesia a que asistimos desde hace varios años. La dificultad radicaba en una seria diferencia de filosofía de ministerio entre los diáconos y los ancianos. Pero lo que causó la desunión no fue el problema en sí –que se habría podido resolver buscando a Dios en oración, en su Palabra y con un franco diálogo entre las partes – sino las personas ofendidas, los chismes, y la amargura resultante. En medio de esa crisis en nuestra iglesia, tuve que viajar a otro país para enseñar sobre el tema “Cómo aconsejar empleando principios bíblicos». Era domingo por la mañana y esperaba que me pasaran a buscar para llevarme a la iglesia.

Puesto que el culto comenzaba tarde contaba con un par de horas para descansar, y prendí la televisión para escuchar la transmisión del sermón del pastor de la iglesia más grande de la ciudad. No podía creer lo que oía: ese pastor estaba predicando sobre el tema que yo había enseñado el día anterior, el perdón. Como si un rayo penetrara en mi corazón, el Espíritu Santo me mostró que yo también era culpable de estar dejando crecer una raíz de amargura en mi vida por lo que ocurría en nuestra congregación. En forma inmediata me arrodillé para confesar el pecado, recibir el perdón de Dios y perdonar a los que me habían hecho daño. ¡Qué alivio trajo a mi alma! Era como si alguien sacara un peso enorme de mis hombros.

La amargura es el pecado más fácil de justificar y el más difícil de diagnosticar porque es razonable disculparlo ante los hombres y ante el mismo Dios. A la vez, es uno de los pecados más comunes, peligrosos y perjudiciales y –como veremos– el más contagioso.

Es mi esperanza y oración que la persona amargada no solamente se dé cuenta de que en verdad eso es pecado, sino que además encuentre la libertad que sólo el perdón y la maravillosa gracia de Dios le pueden ofrecer.

Mirón, J. (1994). La amargura, el pecado más contagioso (pp. 3-5). Editorial Unilit.

¿No necesita a Dios?

Lunes 19 Junio

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

El conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos.

Tito 1:1-2

¿No necesita a Dios?

Testimonio

«Aunque había seguido un camino religioso como muchas personas, es decir, me había bautizado, tomaba la comunión… no sentía la necesidad de buscar a Dios. Cuando conocí a la mujer que hoy es mi esposa, ella me habló de Dios y de la fe cristiana. Como quería compartir el mayor tiempo posible con ella, la acompañaba al culto. A medida que las semanas pasaban, me conmovía lo que oía, y a menudo hablaba de ello con su familia… ¡Pero mi vida espiritual no iba mucho más allá del domingo por la mañana! Con el paso del tiempo, quise saber más sobre el cristianismo. Y Dios puso en mi camino a un compañero de trabajo cristiano. Ahora nos une más que una relación profesional, pues es un verdadero hermano que me ha ayudado a crecer espiritualmente. Hace más o menos tres años tomé conciencia de la realidad de Dios y reconocí a Jesús como el Salvador que necesitaba. Hoy sé que está conmigo cada día, en mis alegrías y en mis penas. ¡La vida es mucho más fácil de vivir cuando se tiene la esperanza de la vida eterna!».

Ludovic

Amigo lector, como esta persona que dio testimonio de su camino hacia Dios, quizás usted forma parte de los que no sienten la necesidad de conocer a Dios. Pero, ¿sabe que Dios lo está buscando? Él ama a todas las personas y “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).

2 Reyes 19 – 1 Timoteo 1 – Salmo 72:12-20 – Proverbios 17:19-20

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Banda ancha con Dios

Domingo 18 Junio
(Jesús dijo:) Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Mateo 7:7-8
Banda ancha con Dios
Los operadores de telecomunicaciones compiten en todo el mundo para instalar estructuras de acceso a internet. No solo tienen que equipar muchas regiones aún vírgenes, sino también aumentar la velocidad, la banda ancha y la capacidad de almacenamiento para mejorar la navegación. Así podemos «navegar» con tiempos de carga cada vez más reducidos. ¡Cuántos avances tecnológicos se han producido en los últimos años!

Sin embargo, hay un canal de comunicación que todos utilizamos muy poco: la banda ancha es ilimitada, el paquete es gratuito, la disponibilidad del interlocutor está garantizada 7 días a la semana, 24 horas al día. ¿Quién es el interlocutor? ¡Dios mismo! Él nos escucha: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14). Y sabemos que su voluntad es que todo hombre sea salvo (1 Timoteo 2:4).

Aún más, si conocemos a Dios como nuestro Padre, esta es una línea en la que podemos encontrar una respuesta a los temas fundamentales: felicidad, justicia, pero también una respuesta a nuestras preocupaciones y dificultades cotidianas.

Primero debemos dirigirnos a él reconociendo nuestra injusticia, nuestro pecado, y admitir simplemente que necesitamos a Jesús, el Hijo de Dios, como nuestro Salvador. Reconocerlo y aceptarlo nos permitirá utilizar constantemente nuestra “conexión” con Dios, para solicitar más y más sus infinitos recursos.

“Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice el Señor” (Jeremías 29:13-14).

2 Reyes 18 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18

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Fidelidad o confianza

Sábado 17 Junio
Confía en el Señor, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmo 37:3-4
Son muchos los que pregonan cada cual su propia bondad; ¿mas quién hallará al hombre fiel?
Proverbios 20:6 – V. M.

El fruto del Espíritu (8)
Fidelidad o confianza
El séptimo sabor del fruto del Espíritu es la fidelidad. En la Biblia se dice varias veces que Dios es fiel (1 Corintios 1:9), es decir, veraz, que mantiene sus promesas y cumple lo que dice. Entonces podemos confiar en él y en su Palabra, y a nuestra vez, ser fieles a nuestros compromisos, a nuestra palabra, en nuestras relaciones, y fieles administradores de todo lo que Dios nos ha confiado (1 Corintios 4:2).

Esta fidelidad va de la mano de la fe, de la confianza en Dios, pues en nosotros mismos no tenemos fuerzas. Además, la palabra traducida en estos versículos por “fidelidad” contiene ambos pensamientos: fidelidad y fe. Como Dios es fiel, podemos confiar en él, tener fe en él, y esta confianza nos da la fuerza para ser fieles.

En ciertos casos la fidelidad podría no ser buena. Como cristianos debemos preguntarnos: lo que creemos que es la fidelidad, ¿es el fruto del Espíritu? ¿O acaso es un simple apego a nuestra educación, a las tradiciones, a las reglas sociales, al miedo a los demás, a las amistades a veces insanas?

¡Nuestra fidelidad debe ser a Jesús! ¡Una confianza absoluta en su amor! Sus resultados son una buena conciencia, fuente de paz y serenidad. La fidelidad produce un testimonio, fruto del Espíritu, que muestra nuestros vínculos de comunión con el Salvador.

(continuará el sábado próximo)
2 Reyes 17:24-41 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

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¿Por quién se entregó Jesús?

Viernes 16 Junio
Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios.
Efesios 5:2
Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.
Efesios 5:25
El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2:20
¿Por quién se entregó Jesús?
En los tres versículos citados en el encabezamiento dice que Cristo se entregó a sí mismo, es decir, se dio voluntariamente en cuerpo y alma, hasta el sacrificio supremo: su muerte en la cruz.

– Cristo “se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios”. Dios quiso salvar a los pecadores, y Jesús se entregó para salvarnos. Ante todo, se ofreció a sí mismo en sacrificio a Dios; sabía que era su voluntad que él diera su vida. Antes de ir a la cruz, dijo: “Para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago” (Juan 14:31).

– “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Dios también quiso dar una esposa amada a su Hijo. Esta esposa es la “Iglesia”, formada por todos los que creen en Jesús, quien los une. Ella es “la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28). Jesús se entregó por amor a ella, y la cuida (Efesios 5:29).

– “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Si el sacrificio de Jesús concierne al conjunto de todos los creyentes, también concierne a cada uno personalmente. Si he creído en él, puedo afirmar: ¡El Hijo de Dios se entregó por mí! Mis pecados merecían el juicio de Dios, estaba perdido. Jesús resolvió esta cuestión dando su vida por mí, personalmente, ¡porque me ama!

¡Maravilloso amor que supera todo conocimiento! (Efesios 3:18-19).

2 Reyes 17:1-23 – Efesios 4:17-32 – Salmo 71:12-18 – Proverbios 17:13-14

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¿Qué es la Teología Reformada? | James Montgomery Boice

¿Qué es la Teología Reformada?
Por James Montgomery Boice

La teología reformada toma su nombre a partir de la Reforma protestante del siglo XVI, con sus diferentes énfasis teológicos, sino que es la teología sólidamente basada en la Biblia misma. Los creyentes en la tradición reformada consideran muy en alto las contribuciones específicas de personas tales como Martin Lutero, John Knox y especialmente Juan Calvino, pero también encuentran sus fuertes distintivos en los gigantes de la fe antes que ellos, como Anselmo y Agustín, y en última instancia en las cartas de Pablo y las enseñanzas de Jesucristo. Los cristianos Reformados sostienen que las doctrinas propias de todos los cristianos, incluyendo la Trinidad, la deidad verdadera y la verdadera humanidad de Jesucristo, la necesidad de la expiación de Jesús por el pecado, la iglesia como una institución ordenada por Dios, la inspiración de la Biblia, el requisito de que los cristianos vivan vidas morales, y la resurrección del cuerpo. Ellos sostienen otras doctrinas en común con los cristianos evangélicos, como la justificación solo por la fe, la necesidad del nuevo nacimiento, el regreso personal y visible de Jesucristo, y la Gran Comisión. ¿Cuál es, entonces, el distintivo de la teología reformada?

  1. La Doctrina de la Escritura.

El compromiso reformado a la Escritura hace hincapié en la inspiración, autoridad y suficiencia de la Biblia. Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios y por lo tanto tiene la autoridad de Dios mismo, los reformados afirman que esta autoridad es superior a la de todos los gobiernos y todas las jerarquías de la iglesia. Esta convicción ha dado a los creyentes reformados el valor de enfrentarse a la tiranía y ha hecho de la teología Reformada una fuerza revolucionaria en la sociedad. La suficiencia de la Escritura significa que no tiene que ser complementada con revelación especial nueva o continua. La Biblia es la guía más que suficiente para lo que hemos de creer y cómo debemos vivir como cristianos.

Los reformadores, y en particular Juan Calvino, hicieron hincapié en la forma en que la Palabra objetiva y escrita y el ministerio interno, sobrenatural del Espíritu Santo trabajan juntos, el Espíritu Santo iluminando la Palabra para el pueblo de Dios. La Palabra sin la iluminación del Espíritu Santo sigue siendo un libro cerrado. La supuesta dirección del Espíritu sin la Palabra lleva a errores y excesos. Los reformadores también insistían en el derecho de los creyentes a estudiar la Biblia por sí mismos. Aunque no se puede negar el valor de los maestros capacitados, ellos entendieron que la claridad de las Escrituras en asuntos esenciales para la salvación hace de la Biblia perteneciente a cada creyente. Con este derecho de acceso siempre viene la responsabilidad de una interpretación cuidadosa y precisa.

  1. La Soberanía de Dios.

Para la mayoría de los reformados el principal y más distintivo artículo del credo es la soberanía de Dios. La soberanía significa gobierno, y la soberanía de Dios significa que Dios gobierna sobre Su creación con absoluto poder y autoridad. Él determina lo que va a suceder, y sucede. Dios no está alarmado, frustrado o derrotado por las circunstancias, por el pecado, o por la rebelión de Sus criaturas.

  1. Las Doctrinas de la Gracia.

La teología reformada enfatiza las doctrinas de la gracia, más conocidas por el acrónimo TULIP aunque esto no se corresponde con los mejores posibles nombres para las cinco doctrinas.

La “T” representa la Depravación Total. Esto no significa que todas las personas son tan malas como podría ser. Significa más bien que todos los seres humanos se ven afectados por el pecado en cada área de pensamiento y conducta, de manera que nada de lo que salga de cualquier persona aparte de la gracia regeneradora de Dios pueden agradar a Dios. En lo que se refiere a nuestra relación con Dios, todos estamos tan arruinados por el pecado que nadie puede entender correctamente ni a Dios ni los caminos de Dios. Tampoco buscamos a Dios, a menos que Él primero obre dentro de nosotros para llevarnos a hacerlo.

La “U” Representa la Elección Incondicional. Un énfasis en la elección molesta a mucha gente, pero el problema que sienten no es en realidad con la elección; es con la depravación. Si los pecadores son tan indefensos en su depravación, como dice la Biblia que lo son, incapaces de conocer e indispuestos a buscar a Dios, entonces la única forma en que posiblemente se podrían salvar es que Dios tome la iniciativa para cambiarlos y salvarlos. Esto es lo que significa la elección. Es Dios eligiendo para salvar a los que, aparte de su elección soberana y acción posterior, sin duda perecerían.

La “L” Representa la Expiación Limitada. El nombre es potencialmente engañoso, porque parece sugerir que las personas reformadas desean de alguna manera limitar el valor de la muerte de Cristo. Este no es el caso. El valor de la muerte de Jesús es infinito. La pregunta más bien es ¿cuál es el propósito de la muerte de Cristo, y lo que Él logró en el misma? ¿Tuvo Cristo la intención de solo hacer posible la salvación? ¿O en realidad salvó a aquellos por quienes Él murió? La teología reformada hace hincapié en que Jesús realmente pagó por los pecados de aquellos que el Padre había escogido. De hecho propició la ira de Dios hacia Su pueblo al llevar su juicio sobre Sí mismo, en realidad redimió, y de hecho reconcilió a personas concretas a Dios. Un mejor nombre para la expiación “limitada” sería redención “particular” ó “específica.”

La “I” Representa la Gracia Irresistible. Pero cuando Dios obra en nuestros corazones, regenera y crea una voluntad interior renovada, entonces lo que era indeseable antes se vuelve algo deseable, y corremos hacia Jesús tal como antes huíamos de El. Los pecadores caídos se resisten a la gracia de Dios, pero Su gracia regeneradora es eficaz. Vence el pecado y lleva a cabo el propósito de Dios.

La “P” Representa la Perseverancia de los Santos. Un mejor nombre podría ser “la perseverancia de Dios con los santos,” pero ambas ideas están realmente involucradas. Dios persevera con nosotros, nos impide apartarnos, como sin duda lo hacemos si El no estuviera con nosotros. Pero debido a que Él persevera, también nosotros perseveramos. De hecho, la perseverancia es la prueba definitiva de la elección. Nosotros perseveramos porque Dios nos preserva de una completa y definitiva caída fuera de Él.

  1. El Mandato Cultural.

La teología reformada también hace hincapié en el mandato cultural, o la obligación de los cristianos de vivir activamente en la sociedad y trabajar para la transformación del mundo y de sus culturas. Los reformados han tenido diferentes puntos de vista en esta materia, en función del grado en que ellos creen que esa transformación sea posible, pero en general están de acuerdo en dos cosas. En primer lugar, somos llamados a estar en el mundo y no apartarnos de él. Esto separa a los creyentes reformados del monasticismo. En segundo lugar, hemos de alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al preso. Pero las principales necesidades de las personas siguen siendo espirituales, y el trabajo social no es una alternativa adecuada para el evangelismo. De hecho, los esfuerzos para ayudar a las personas sólo serán verdaderamente eficaces mientras sus mentes y corazones son cambiados por el evangelio. Esto separa a los creyentes reformados del simple humanitarismo. Se ha objetado a la teología reformada que cualquiera que crea lo reformado perderá toda la motivación por el evangelismo. “Si Dios hace todo el trabajo, ¿por qué habría de preocuparme?” Pero no funciona de esa manera. Es debido a que Dios hace la obra, que nosotros podemos tener valor para unirnos a Él en ello, mientras Él nos manda hacerlo. Lo hacemos con gozo, sabiendo que nuestros esfuerzos no serán en vano.

¡Tengo una revelación para usted!

Jueves 15 Junio
No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo el Señor vuestro Dios.
Levítico 19:31
¡Tengo una revelación para usted!
Los astrólogos y videntes ofrecen sus servicios para revelar el futuro. Pero la Biblia nos prohíbe consultarlos. Solo Dios, quien es soberano y conoce el pasado, el presente y el futuro, puede declarar por anticipado lo que va a suceder. “Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:9-10).

En la Biblia hay muchas profecías. Algunas ya se cumplieron, otras aún no, pero todas se cumplirán en el momento elegido por Dios. Cuando Jesús estaba en la tierra, dijo: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy” (Juan 13:19). Este es uno de los muchos testimonios de su divinidad. Él es Dios, el Hijo de Dios, quien sabe todo de antemano. Su venida a la tierra para cumplir estas profecías fue predicha con antelación. Más de 700 años antes de que viniera, Isaías predijo su sufrimiento y su muerte en la cruz (véase Isaías 53:7-10). Esto se cumplió hace cerca de 2000 años. Ahora que Jesús resucitó, esperamos el cumplimiento de su promesa: volver para llevar a los creyentes a la bendita presencia de Dios, junto a él (Juan 14:3). Esta promesa sostiene nuestra fe. Todos los que han puesto su confianza en Jesús cuentan con él para su futuro.

“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:17-18).

2 Reyes 16 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

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Aceptar la ayuda

Miércoles 14 Junio

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber… Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Juan 4:710

Aceptar la ayuda

Leer Juan 4:1-42

A veces es más fácil, y sobre todo mucho más gratificante, ayudar que recibir ayuda. Ayudar a otra persona me hace sentir bien y a menudo me produce satisfacción personal. Por otro lado, el hecho de que alguien me ayude me coloca en una posición de dependencia, o incluso de inferioridad. Aceptar la ayuda de alguien no siempre es fácil.

Sin embargo, esta fue la posición que Jesús adoptó cuando pidió de beber a la mujer samaritana que encontró en el pozo de Sicar. ¡Aunque él es el creador del cielo y de la tierra, y no necesita a nadie! Además, conocía el triste pasado de esta mujer y sus dudas, pero no la despreció. Prefirió entablar una conversación con ella y ganar su confianza pidiéndole ayuda. Y fue precisamente esta actitud la que abrió una puerta en el corazón de esa mujer. Estaba tan sorprendida por el comportamiento de este desconocido que, en lugar de responder a su petición, le interrogó. Entonces, en el transcurso de la conversación, descubrió lo mucho que lo necesitaba.

Cristianos, no pensemos hablar de Jesucristo a nuestro prójimo imponiéndole nuestras certezas. Más bien, sigamos el ejemplo de nuestro Maestro; sepamos ir al encuentro de los demás aceptando compartir con ellos nuestras necesidades, con dulzura y humildad. Esto nos dará la oportunidad de hablar de nuestro Señor y de su inmensa gracia.

2 Reyes 15 – Efesios 3 – Salmo 71:1-6 – Proverbios 17:9-10

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El cuidado de Dios para su pueblo | John Flavel

El Misterio de La Providencia
(Publicado originalmente en 1677 en Inglaterra)

El cuidado de Dios para su pueblo

 John Flavel

Cristo es tanto cabeza de su pueblo, como gobernador del mundo entero. Controla los eventos en el mundo para el máximo beneficio de su Iglesia. Mi propósito en esta parte no es el de tratar con aquellos que no creen en Dios. Quiero convencer a todos los que dicen que Dios existe, que las obras especiales de su providencia no son meros accidentes. Hay muchas personas que se identifican como creyentes, que consideran las cosas que ocurren en sus vidas como si solo fueran eventos naturales. Piensan que los asuntos de este mundo y de los hijos de Dios no son gobernados por la providencia, sino por causas naturales. ¡Esto significa vivir como si Dios no existiera! Los que piensen de este manera deben considerar las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo es entonces que en tantas ocasiones, el pueblo de Dios ha sido rescatado del peligro y del mal, por un poder superior al poder de la naturaleza, y aún frecuentemente en una forma contraria al curso normal de la naturaleza?
    El agua inunda y ahoga a todo lo que pueda, pero el mar rojo fue dividido y un muro de agua se formó a cada lado para que el pueblo de Israel pasara sano y salvo por en medio. El fuego quema hasta lo máximo de su poder, pero cuando Nabucodonosor, el Rey de Babilonia, echó a los tres judíos piadosos al horno de fuego, la intensa llama no tuvo poder para dañar ni siquiera un cabello de sus cabezas, pero al mismo tiempo mató a quienes les habían echado al fuego. Es natural que las bestias salvajes y hambrientas maten y coman a los hombres, pero aquellas que se encontraban en el foso donde Daniel fue puesto, pasaron toda la noche sin dañarle.
  2. Si no son ordenadas por una providencia especial ¿Cómo es que las causas naturales trabajan juntas, de una forma tan extraña, para el beneficio de los creyentes?
    En la historia de José hay doce pasos de la providencia a través de los cuales llegó a ser Primer Ministro de Egipto. Si uno solo de ellos hubiera fallado, entonces la historia habría terminado en una forma distinta. En tiempos de Esther, hubo siete actos de la providencia, los cuales se combinaron para producir la caída de Amán y salvar a los judíos de la destrucción. Dios es capaz de hacer diferentes cosas para cuidar a su pueblo, tal como un trabajador usa toda clase de herramientas en su trabajo. En la misma forma que un artesano toma un trozo de madera rústica y la convierte en una obra de arte, de igual manera las manos más dotadas usan las herramientas en el taller de la providencia.
  3. Si los asuntos del pueblo de Dios no son gobernados por una providencia especial, ¿Cómo es que los medios más poderosos y astutos empleados para su destrucción no tienen efecto, y los medios más débiles e insignificantes empleados para su protección tienen éxito?
    Tal fue el gran poder y habilidad usados por faraón en su intento para destruir al pueblo de Israel, que parecería a la razón natural que sería imposible escapar. Los emperadores romanos quienes conquistaron el mundo usaron todo su poder contra la pobre e indefensa Iglesia, ¡Pero la Iglesia sobrevivió! Si la mitad de ese poder hubiera sido empleado contra cualquier otro pueblo, ciertamente lo habría destruido por completo. Dios hizo buenas sus promesas: “Destruiré a todas las naciones … pero a tí no te destruiré.” (Jer. 30:11) “Ningún arma forjada contra tí prosperará …”(Isa. 54:17).
    Por otro lado, cuán débiles e inseguros medios fueron escogidos para plantar el cristianismo en el mundo. Cristo no escogió a hombres de autoridad en las cortes de los reyes, sino doce hombres comúnes siendo pescadores los principales entre ellos. Estos fueron enviados no juntos, sino unos a un país y algunos a otro; y no obstante en un corto período de tiempo el evangelio se esparció e iglesias fueron plantadas en los diferentes reinos del mundo. Desde aquel entonces hasta el día de hoy, una providencia especial ha guardado a los creyentes en tiempos de peligro y ha prevenido todos los intentos para destruirles.
  4. Si todas las cosas son gobernadas por causas naturales ¿Cómo es que los hombres fueron convertidos del mal camino en el cual corrían a toda velocidad?
    Pablo iba camino a Damasco para matar a los creyentes cuando de repente fue tumbado por una luz del cielo. Fue convertido de su mal propósito y posteriormente hecho apóstol de Jesucristo (Hech. 9:1–18). Más tarde, los judíos planeaban matarlo cuando fuera llevado prisionero de Cesarea a Jerusalén. El gobernante Festo (aunque no sabía del complot) decidió juzgar a Pablo en Cesarea y no en Jerusalén, así deshizo sus planes (Hech. 25:1–4).
    Agustín, un líder en el cristianismo de la iglesia primitiva, se dirigía a cierto pueblo para enseñar y un guía le acompañaba para mostrarle el camino. El guía se perdió y sin embargo, llegaron sanos y seguros a su destino por otro camino. Después descubrieron que habían escapado de la muerte a manos de sus enemigos quienes le esperaban en el camino normal. ¿Quién puede dejar de ver el dedo de Dios en estas cosas?
  5. Si no hay una providencia dominante ordenando todas las cosas para el bien de su pueblo, ¿Cómo es que el bien o mal que les es hecho en este mundo es retornado a quienes traen el bien o el mal sobre ellos?
    Cuando faraón ordenó matar a todos los niños recién nacidos de Israel, las parteras de ellos rehusaron obedecer su mandato. Por esto, Dios les trató bien a ellas (Ex. 1:21). Rahab ocultó a los espías enviados a Jericó, y fue salvada cuando toda la gente de la ciudad fue destruida (Jos. 6:25). La mujer sunamita fue bondadosa para con el profeta Eliseo proporcionándole un cuarto para su hospedaje y Dios le bendijo con un hijo. (2 Rey. 4:9–17) Publio, el principal de la isla de Melita, dio hospedaje a Pablo después del naufragio y el Señor de inmediato le devolvió el pago sanando a su padre de una enfermedad. (Hech. 28:7–8)
    En la misma manera, los males hechos contra el pueblo de Dios han sido devueltos a sus enemigos. Como ya hemos visto, fue el propósito de faraón destruir a los hijos inocentes del pueblo de Israel. Dios le pagó su mal, matando a todos los primogénitos de Egipto en una sola noche. (Ex. 12:29) Amán hizo una gran horca para colgar a Mardoqueo, pero Dios ordenó que Amán y sus diez hijos fueran colgados en ella. (Est. 7:10) Ahitofel hizo un complot contra el rey David y dio su consejo para derrocar a David. Este mismo consejo provocó su propia ruina. (2 Sam. 17:23)
    Después de que el cruel emperador Maximus ordenó la completa abolición de la religión cristiana, fue echado a la cama por una terrible enfermedad como Herodes en los días de los apóstoles (Hech. 12:23). Algunas veces el pago del mal ha sido muy exacto. Cuando Nabot fue muerto, a Acab le fue dicho: “En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, la tuya misma.” Y eso fue exactamente lo que pasó. (1 Rey. 21:19 y 22:38)
    Entonces, Las Escrituras son hechas buenas por la providencia. “El que cava foso caerá en El; y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.” (Prov. 26:27) “Con la misma medida que medís, os volverán a medir.” (Mat. 7:2)
  6. Si todas estas cosas son meros accidentes ¿Cómo es que concuerdan tan exactamente con Las Escrituras en todos los detalles?
    ¿Suspende Dios milagrosamente el poder de las causas naturales? Esto no es ningún accidente, sino que es conforme a la Palabra:“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en tí.” (Isa. 43:2) ¿Obran las causas naturales para el beneficio del pueblo de Dios? Esto está de acuerdo con la Escritura: “Todo es vuestro … y vosotros de Cristo.” (1 Cor. 3:21–23)
    Cuando la providencia guarda a los hombres buenos de caer en el mal, o detiene a los malos de hacer el mal, la verdad y la certeza de las siguientes escrituras quedan verdaderamente manifiestas: “el hombre no es el señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”(Jer. 10:23) “El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.” (Prov. 16:9) Cuando las cosas malas que los hombres han hecho, se vuelven en su contra, entonces se manifiesta la verdad del Salmo 9:16 “En la obra de sus manos fue enlazado el malo.” Ciro, cabeza del imperio Persa, dejó libre al pueblo de Dios porque la Escritura decía que debía hacerlo, aunque fue en contra de sus propios intereses (Isa. 45:13). Toda la gente en el mundo siempre cumple los propósitos de Dios, aún cuando no quieran hacerlo.
  7. Si todas estas cosas suceden por casualidad, ¿Cómo es que ocurren exactamente en el tiempo oportuno?
    El antiguo testamento está lleno de ejemplos de tales sucesos. A Agar le fue dicho del pozo de agua cuando pensaba que su hijo Ismael iba a morir de sed. (Gen. 21:16 y 19) El ángel llamó a Abraham y le mostró un carnero para el holócausto justamente cuando estaba a punto de matar a su hijo Isaac. (Gen. 22:10–14) Al rey Saúl le fue dicho: “los filisteos han hecho una invasión al país” justamente cuando estaba a punto de prender a David y matarlo. (1 Sam. 23:27) Noticias de un ataque de otra dirección provocaron al ejército asirio su retiro de Jerusalén, justamente cuando se aprestaban a avanzar contra la ciudad. (Isa. 37:7–8) Cuando el complot de Amán contra los judíos estaba listo para ponerse en acción, “aquella noche se le fue el sueño al Rey.” (Est. 6:1) Muchas cosas similares que ocurrieron al pueblo de Dios en años posteriores, pudieran ser citadas como más evidencias, de la manera muy exacta en que la providencia obra a favor de ellos.
  8. Si estas cosas son meramente accidentales, enteonces ¿Cómo es que suceden en relación con las oraciones de los creyentes quienes saben que han recibido respuestas muy claras a las peticiones particulares que han hecho? (1 Jn. 5:15)
    El siervo de Abraham oró por encontrar una esposa para Isaac. Su oración fue contestada exactamente en conformidad con las palabras que él usó. (Gen. 24:14 y 46) Los hijos de Israel clamaron al Señor cuando faraón y los egipcios los perseguían, y el mar Rojo se dividió enfrente de ellos. (Ex. 14:10) El rey Asa se enfrentó con un numeroso ejercito mucho más grande que el suyo y clamó al Señor su Dios. El dijo: “Oh Jehová, para tí no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas. Ayúdanos, Oh Jehová Dios nuestro, porque en tí nos apoyamos y en tu nombre venimos contra este ejercito.” (2 Cron. 14:11) Cuando Pedro fue encarcelado, la Iglesia oró de día y de noche por él. Vea como sus oraciones fueron contestadas en Hechos 12:1–12.
    ¿Quién puede decir que las providencias de Dios no enseñan que El es un Dios que escucha y contesta las oraciones? “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con El.” (2 Cron. 16:9).

Flavel, J. (2001). El misterio de la providencia (O. I. Negrete & T. R. Montgomery, Trads.; pp. 7-12). Publicaciones Faro de Gracia.

Angustia interior (2)

Martes 13 Junio
(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28
Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios… tenéis vida eterna.
1 Juan 5:13
Angustia interior (2)
El cristiano continuó la conversación:

–Las mismas Escrituras muestran su origen divino y la divinidad de Jesucristo.

–Leeré la Biblia. ¿Y qué más debo hacer?

–Orar.

–Pero no creo en Dios. ¿Por qué orar?

–Eso no es un obstáculo, pero tiene que ser honesto. Dios responde a quien lo busca sinceramente.

–¿Hay algo más que hacer?

–Pida a Dios que lo ilumine mientras lee. Actúe con la luz que él le da, y vaya al Señor Jesús para conocerlo como su Salvador personal.

–¿Eso es todo?

–Sí, no hay nada más que hacer. Pero, ¿promete seguir mi consejo?

–Lo intentaré…

Dos semanas después el joven volvió y contó al predicador:

–Después de nuestra conversación me fui a casa. Leí los textos que usted me indicó. Luego pedí a Dios, sencilla pero sinceramente, que me mostrara de forma clara si existía, que me probara que la Biblia es su Palabra, que Jesucristo es su Hijo y el Salvador de los pecadores. Mientras leía, oraba y pedía ser iluminado, de veras recibí la luz. Todo se aclaró para mí, de modo que finalmente respondí a la invitación de Jesús. Cansado y agobiado, acudí a él y encontré la paz interior.

Ahora sé que él me ama y que mis pecados son borrados por el poder de su sangre.

2 Reyes 14 – Efesios 2 – Salmo 70 – Proverbios 17:7-8

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