Episodio 47 – ¿Jesús nos enseña a vender todas nuestras posesiones?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 47 – ¿Jesús nos enseña a vender todas nuestras posesiones?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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J19 – El servicio y el Reino de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J19 – El servicio y el Reino de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-servicio-y-el-reino-de-dios/

Carmen Espaillat Nancy Leigh DeMoss no necesariamente quiere que las personas la recuerden como una conferencista y autora.

Nancy Leigh DeMoss ¿Sabes cómo quisiera que me recuerden? Ella fue una sierva humilde y amorosa. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida, ministró mis necesidades prácticas. Ella me amó, dio. No fue egoísta. Ella fue una servidora.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Has llegado alguna vez al final del día y dices, “Siento que no logré nada hoy”? Todo lo que hice fueron algunas tareas y responder preguntas de la gente.

Bueno, días como ese pueden ser frustrantes a menos que te percates de que Dios te ha llamado a hacer tareas y responder preguntas. Tal vez tú puedes hacer pequeñas tareas como estas para Su gloria. Aquí está Nancy para decirnos más.

Nancy Leigh DeMoss : El fin de semana pasado estaba en Dallas y tuve la oportunidad de reunirme con algunos amigos en un restaurante para cenar. La comida estaba muy buena. Pero te diré lo que fue realmente memorable de ese restaurante, el servicio fue increíble.

Había un joven llamado Jeremy que era nuestro mesero. Jeremy hizo que pareciera que servir era el mejor trabajo del mundo. Parecía que servirnos era un privilegio. De hecho, él decía “es un placer”. Cuando le agradecíamos por algo, él preguntaba, ¿Puedo hacer algo más por ustedes?

Yo había olvidado traer conmigo Kleenex. Y le pregunté, “¿Crees que pudieras conseguirme Kleenex?”

Él dijo, “Claro eso no es un problema”. Regresó con los Kleenex.

Había otro amigo en la mesa que quería saber la puntuación de un juego de fútbol que se estaba transmitiendo en otra sala. Jeremy regresaba cada cierto tiempo para decirle cual era la puntuación del juego. O sea, ¡eso es un servicio en un restaurante!

Su actitud era de un siervo. Él estaba feliz, estaba alegre de servir. Estaba contento. No nos hacía sentir como si estuviéramos imponiéndole carga por estar ahí o como si él deseara estar haciendo otra cosa, él deseaba atendernos.

Y realmente fue de gran ayuda. Decía repetidas veces, “Si tienen una pregunta o si necesitan algo por favor, déjenme saber”. Él estaba enfocado en los clientes. El tener ese buen servicio hizo que la noche fuera muy agradable.

Tú sabes tanto como yo, que la forma en que la gente sirve o no sirve puede hacer o destruir el día de un cliente. ¿Has estado en sitios donde probablemente alguien ha tenido una mala actitud?

De hecho, uno de mis compañeros de trabajo dice cuando vemos a alguien así: “No creo que a ella le guste su trabajo”. Alguien que sirve con una mala actitud de “¡Yo desearía no estar aquí; desearía no tener que hacer esto; yo desearía que ustedes no estuvieran aquí!”. Algunas veces pueden hacerte sentir eso y te hace pensar que nunca más quieres regresar a ese lugar. Aunque te gustara el producto, pero como el servicio es tan malo, realmente no quieres volver a ese establecimiento, ya sea un restaurante, una tienda, un banco o una aerolínea.

Puedo recordar tiempos estando en aeropuertos con problemas con mis vuelos o cancelado mis vuelos o que algo no estaba bien. Lo que hace toda la diferencia del mundo, sin importar cuál sea el resultado final, es la actitud de la persona en el mostrador.

Si la persona tan solo dijera, “Realmente lamento que esté pasando por esta situación; déjeme ver cómo puedo ayudarle”. Te hace estar dispuesta a trabajar con esa persona, e incluso aguantarías muchos inconvenientes. Pero si actúan como si no les importara, si te hacen sentir que eres una molestia, entonces vas a querer escribir una carta a la aerolínea diciendo, “¿Cómo es posible que terminé en esta situación, en este desastre por su culpa?”

Es increíble como el servicio, sea bueno o malo, puede afectar nuestra actitud acerca de una compañía completa. Bueno, ¿no es cierto entonces que la forma como servimos a otros afecta la actitud de la gente con relación a la compañía para la cual trabajamos? ¿Cuál es la compañía para la que trabajo? El reino de Dios.

La gente forma sus opiniones sobre Jesucristo y sobre Su reino por la forma cómo servimos—la actitud, la calidad del servicio que ofrecemos. Uno escucha lo difícil que es conseguir buen servicio. Pareciera imposible. Pero todo el mundo lo desea. Nadie quiere brindarlo pero la gente quiere obtenerlo.

Así que cuando alguien realmente ofrece buen servicio, un servicio excelente, se hace muy popular. En muchos casos esa es la diferencia en las empresas más destacadas.

En estos días hemos estado hablando sobre la palabra griega, la palabra doulos, que en muchas Biblias es traducido como esclavo o siervo. Es un esclavo de Jesucristo, un esclavo permanente de Jesucristo. Y en el día de hoy para continuar con nuestra pequeña lección de griego en esta serie, quiero enseñarte otra palabra que frecuentemente se traduce como siervo en el Nuevo Testamento.

Es la palabra griega diakonos (d-i-a-k-o-n-o-s). Que se traduce igual al español, diácono. En algunas traducciones la palabra diakonos es traducida como siervo. A veces se traduce como ministro. Es un ministro o siervo.

No estamos seguros de dónde proviene esa palabra. Tal vez es de la palabra diakones, que significa trabajar o correr en el polvo. Es una palabra que implica algo ‘humilde’. Es un servidor doméstico. No es un esclavo como es doulos. El énfasis no está en la relación de sujeción a su amo, ese es el énfasis de la palabra doulos.

Pero el énfasis en la palabra diakonos está en el servicio que está ofreciendo, la tarea que estás llevando a cabo a favor de otra persona. Así que los diáconos en la iglesia son ayudadores. Son siervos del Señor y de las personas de la iglesia. Ellos ministran. Ellos sirven. Ellos se preocupan por el pueblo de Dios. La idea detrás de diakonos es la idea de realizar mandados, de realizar tareas. Es un muchacho de ‘mandado’ o un camarero, alguien que se encarga de tareas triviales para un propósito mayor.

Es cuando la atención de uno está enfocada en llenar las necesidades de otros, especialmente hermanos y hermanas en la familia de Dios.

La palabra doulos frecuentemente se refiere a nuestra relación de servicio a Dios. Somos los doulos de Dios. Le servimos a Él. Ahora, pudiera usarse en relación al servicio a otros pero generalmente se refiere a nuestra relación con Dios.

Pero la palabra diakonos habla más frecuentemente de cómo servimos a los demás. Hacemos cosas para ministrar las necesidades de otros. Podemos ser diakonos para otros porque primero somos doulos de Dios.

Cuando eres un siervo de Dios y Dios te dice, “Quiero que vayas a ministrar las necesidades de ese niño o de esa viuda o de esa mujer soltera o esa persona en prisión”, sirves a otros porque eres una sierva de Dios, y Él te ha indicado hacer eso.

Por cierto, la palabra diakonos, creo que esto es muy interesante…en el Nuevo Testamento, las mujeres tienen un rol especial cuando se hace uso de la palabra, diakonos.

Ahora, no es que solo les toca a las mujeres hacer esto, pero es interesante que cada vez que se muestra un servicio ofrecido a Jesús en el Nuevo Testamento, alguien que sirvió a Jesús, diakonos, ministrando sus necesidades. Siempre fueron ángeles o mujeres las que ofrecieron este servicio a Él.

Puedes leer sobre esto varias veces en la tentación en el desierto, cuando dice, “Ángeles vinieron y le servían” (Mat 4:11). Diakonos, le servían.

La suegra de Pedro en Mateo capítulo 8, cuando Jesús vino y la sanó (porque ella estaba enferma y él la sanó), dice, “Ella se levantó y les servía” (v. 15.) Ella les servía.

En Lucas capítulo 8 habla de mujeres que seguían a Jesús junto a los discípulos, y estas mujeres ministraban a Jesús.

Diakonos —Ellas le servían. Ellas proveían. No sé si ellas preparaban comida o hacían compras, pero de sus propios recursos, ellas servían al Señor Jesús de sus recursos.

¿Quién es la mujer más famosa en las Escrituras por servir a Jesús? Es Martha. Ella recibió a Jesús y sus discípulos en su hogar; ella mostró hospitalidad. Ella sirvió a Jesús. Ahora ella se metió en problemas por la forma en que lo hizo, ella lo hizo con una mala actitud. Pero sirvió a Jesús.

No es increíble que cuando se habla de servicio a Jesús, lo hacían las mujeres o los ángeles.

Creo que eso habla de que es un llamado alto y santo hacer incluso tareas triviales y sencillas de servicio cuando se trata de Jesús. Nosotras las mujeres tenemos un llamado especial a servir.

Ahora, eso no significa que los hombres no están supuestos a servir también, pero hay un sentido especial en el que nosotras como mujeres tenemos el privilegio de servir en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, de subirnos las mangas y hacer actos prácticos de servicio. Cuando lo hacemos para alguien de la familia de Dios, es como si lo hiciéramos para el mismo Jesús.

Jóvenes, cuando sirves a tus padres en casa, sirves a Jesús. Madres, esposas cuando sirves a tu esposo, o les sirves a tus hijos, cuando lavas la ropa, cuando haces la comida, no solo estás proveyendo un servicio de diakonos para tu familia, sino que estás sirviendo a Jesús.

Eso lo convierte en un llamado alto y sublime, santo. Quiere decir entonces que no hay tareas insignificantes. Tener un corazón de sierva hacia otros, diakonos, es una expresión de dos actitudes básicas del corazón: la primera es amor y la segunda es humildad.

¡Amor y humildad! Si amas a alguien y tienes un corazón humilde, entonces no será un problema servirle. El servicio, el ministrar, diakonos, fluye del amor y de la humildad.

En Filipenses capítulo 2, el apóstol Pablo habla de esta actitud humilde, él dice que “debemos considerar a otros como más importante que a nosotras mismas” (v. 3). Debemos considerar a los demás como superiores a nosotras mismas.

Él dice, “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde, cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (v. 3). Considera a los demás como mejores que tú misma.

No vas a querer servir a alguien si tú crees que eres mejor que esa persona. Pero si estimas a cada persona como mejor que tú, entonces pensarás, “Esto es un privilegio”.

Si la Primera Dama de los Estados Unidos o del presidente de tu país, te llama y te dice, “Quisiera que trabajes para mí”, ¿Considerarías eso como algo inferior? Yo diría, “¡No, eso es un gran privilegio!”

Es un privilegio servir cuando estimas a alguien como superior a ti misma . Es por eso que en Romanos capítulo 12, Pablo dice, “Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal, con honra, daos preferencia unos a otros” (v. 10). El servicio fluye de un corazón de amor y de humildad, honrando a otros por encima de nosotras mismas.

Ahora, cuando tienes un corazón de servicio hacia otros, quiere decir que siempre estarás pendiente de cuáles son sus necesidades; siempre intentando discernir las necesidades de otros y viendo qué puedes hacer para cubrir esas necesidades.

Una persona con un corazón de siervo es una persona observadora. El problema es que la mayoría de nosotras nos envolvemos tanto en nuestro propio mundo, que siempre estamos conscientes de cuáles son nuestras necesidades.

Pero la persona que tiene un corazón de servicio mira alrededor y ve que esa persona tiene necesidad, que esa persona necesita ánimo, esa persona necesita ayuda—quizás es esa mamá que tiene tres niños pequeños. ¿Cómo es que ella puede lograrlo sola? Creo que me ofreceré para cuidar sus niños para que ella y su esposo puedan salir juntos.

Siempre mirando alrededor para ver las necesidades de los demás. ¿Cuáles son las necesidades en nuestro hogar? ¿Cuáles son las necesidades de nuestros amigos? ¿Las necesidades que tiene la gente de mi iglesia o que puedo yo hacer para ayudar con esas necesidades?

Eso quiere decir que si tienes un corazón de servicio, eres una persona sensible. Estás alerta, eres observadora y ofreces soluciones. Eres pronta para ver una necesidad y luego moverte para llenarla. Quiere decir que tomas la iniciativa. Que siempre buscas formas para dar, para bendecir, para servir a otros. Quiere decir que pones las necesidades de otros por encima de las tuyas.

De hecho, quiere decir que sirves a otros de la forma en que te gustaría ser servida. Somos profundamente egoístas la mayor parte del tiempo. Sabemos lo que queremos que hagan por nosotras. Pero si tienes un corazón de sierva, vas a darles a otros el tipo de servicio que te gustaría que te dieran a ti misma.

Tener un corazón de sierva es más que hacer un par de cosas buenas por las personas. Implica eso, pero implica más que eso, es un estilo de vida. Es una actitud de corazón de entregarnos a Dios al entregarnos a los demás.

Si realmente tienes un corazón de servicio, estarás dispuesta a servir a la gente que no pueden pagarte, gente que no te puede corresponder igual.

Una amiga me decía recientemente sobre una pareja de su iglesia que ha adoptado varios niños con necesidades especiales. Uno de estos niños está severamente discapacitado y nunca será capaz de cuidarse a sí mismo.

Estos padres sabían eso cuando adoptaron a ese niño. Ellos sabían que pasarían años y años y años sirviendo a ese niño. Ese niño, que no tendrá la capacidad de agradecerles, ni de recompensarles. Esos padres tienen un corazón de siervos.

Se están ocupando de los más débiles, se están ocupando de aquellos que no pueden corresponderles. Una persona que tiene corazón de siervo, diakonos, es un dador más de alguien que demanda de los demás. Es desinteresado más que egoísta. Es humilde más que orgulloso. Centrado en los demás y no está centrado en sí mismo.

Mientras me preparaba para esta serie, llegué a un pasaje que realmente ha hablado a mi corazón acerca de todo este asunto del servicio. De hecho, te pido que vayas al texto para estos últimos momentos del programa es 1ra de Pedro, capítulo 4, los versículos 10 y 11.

Dios realmente usó este pasaje en mi corazón durante el fin de semana pasado. Alguien de mi equipo se comunicó conmigo para decirme que necesitaban a alguien que fuera a hablar con una persona en Dallas este fin de semana pasado. Ellos sabían que teníamos esta grabación pendiente y que yo tenía muchas cosas, pero había una necesidad de que alguien fuera a ayudar en nuestro ministerio. Y le pregunté al Señor, “¿Quieres que esté disponible para ir a hacer eso?” Decidimos orar esa noche y ver cómo nos dirigía El Señor. Cuando me levanté la mañana siguiente, tenía este pasaje en la mente.

Dios usó las Escrituras mientras me preparaba para hablar sobre el servicio para animar mi corazón, “Necesitas estar disponible para tomar un día y medio para ir y servir de esta manera”, pensé “¿pero cómo haré esto con todas las cosas que tengo en una semana de grabación?”, esto es lo que las Escrituras tenían para decirme.

Primera de Pedro, capítulo 4, versículos 10 y 11, “según cada uno ha recibido un don especial”, esa palabra, don, es la palabra Charisma. Es un regalo de gracia. Dios nos ha dado a cada una de nosotras algunos regalos o dones de gracia. ¿Y que se supone que debemos hacer con esos dones? “Úselo, sirviéndose los unos a los otros”.

¿Sabes cuál palabra es la palabra sirviéndose? Viene de la palabra diakonos. Es una palabra relacionada: úselo para ser diácono. Úselo para servir. Úselo para ministrar a los otros.

Dios nos ha dado dones espirituales, y estamos supuestas a usarlos para servir a los demás, “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Esa palabra gracia es la palabra charis. Se relaciona con la palabra charisma, regalo y gracia, son muy similares.

“El que habla [si ese es el don que Dios te ha dado, usa tu don de hablar para servir a otros], que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve [si tu don es realizar acciones prácticas de servicio, úsalo para servir a otros] que lo haga por la fortaleza que Dios da” (v.11)

Servimos porque Dios nos ha dado un don, y somos llamadas a usarlo para servir a otros. Dios no solo nos da el don sino que nos da la fortaleza para usar ese don para servir a otros.

¿Cuál es el propósito? “Para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. (v.11)

Alguien me preguntó hace algunos días, “¿Cuál es tu definición de servicio?” Yo estaba trabajando en esta serie y me di cuenta que no estaba segura de cuál era mi definición, pero creo que la que me surgió fue una que está basada en este pasaje.

Servir, en el sentido del servicio bíblico, es usar fielmente los dones que Dios me ha dado por Su gracia. Usar fielmente los dones que Dios me ha dado. Usarlos, no despilfarrarlos, no desperdiciarlos, no ignorarlos, no esperando que otra persona los use; sino usando los dones que Dios me ha dado para el beneficio de otros, para servir a otros.

¿Cómo lo hago? Lo hago por Su fuerza, no la mía y para Su gloria, no para la mía. Usando fielmente los dones que Dios me ha dado.

Es un regalo de gracia que Dios me ha dado, y lo hago para el beneficio de otros, y lo hago con la fortaleza que Dios me da. Lo hago para Su gloria y no para la mía.

A medida que meditaba en ese pasaje, pensé, “Dios me ha dado un don para ministrar Su Palabra; debo ir a Dallas. ¿Cómo voy a hacerle en esta semana tan ocupada? Lo haré en las fuerzas que Dios provee. ¿Sacaré algo de esto? Realmente no importa porque no es para mí gloria, es para la gloria de Dios.”

Algunas de ustedes conocen el nombre Dawson Trotman, el fundador de los Navegantes. Los Navegantes fue una de las organizaciones Cristianas más grandes del mundo. Dawson Trotman ahora tiene muchos años que se fue con El Señor, pero cuenta la historia de cuando hace muchos años él visitaba Taiwán en uno de sus viajes. En esa visita él subió junto con un pastor taiwanés a una de las villas en la montaña para encontrarse con algunos de los cristianos nativos.

A medida que andaban por los caminos, estaba todo mojado y sus zapatos se mojaron y se enlodaron mucho. Después del viaje alguien le preguntó al pastor taiwanés qué era lo que el más recordaba de Dawson Trotman. Este era un gran líder americano de una organización cristiana, y sin dudar este pastor local dijo, “Lo que más recuerdo de Dawson Trotman fue que él limpió mis zapatos.”

Él limpió mis zapatos. Imagínate cuando ese humilde pastor se levantó la mañana siguiente y se percató de que este gran líder de los Estados Unidos se había levantado antes que él y había limpiado el lodo de sus zapatos.

Eso me hace preguntarme, “¿Qué es lo que la gente más recordará acerca de mí?” ¿Recordarán que pude hacer muchas cosas a la vez? ¿Qué puedo hacer todo tipo de tareas y trabajos? ¿Recordarán que fui una gran oradora? ¿Que fui una autora? ¿Recordarán que fui líder en Aviva Nuestros Corazones? ¿Recordarán que tuve muchos talentos y habilidades o que podía lograr muchas cosas?

¿Sabes cómo quisiera que todos me recuerden? Nancy fue una sierva humilde y amorosa. Ella limpió mis zapatos. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida. Ella ministró de forma práctica a mis necesidades. Me amó. Ella dió. Ella sirvió. No fue egoísta. Ella fue una sierva.

¿Que recordará la gente de ti? ¿Recordarán que fuiste una sierva? ¿Que recordarán tus padres, jovencita, cuando te vayas a la universidad? ¿Recordarán que les serviste? ¿Te extrañarán porque eras tan buena sierva en tu casa?

¿Que recordará la gente de ti, mamá, abuela? ¿Que fuiste una sierva?

“Que cada persona use el don que Dios le ha dado para servir a otros como buenos mayordomos de la gracia de Dios. El que sirve, hágalo por la fuerza que Dios provee, que en todo, Dios sea glorificado a través de Jesucristo.

Gracias Señor, por demostrarnos lo que significa ser un siervo, humillarse a sí mismo. Oro para que nos des un corazón de siervo, que nos ayudes a mirar alrededor y ver cuáles son las necesidades que necesitan ser suplidas y cómo nos has dado dones para ser usados para ministrar a las necesidades prácticas de otros.

Haznos siervas Señor. Danos corazones de siervas. Que nuestras casas, nuestros lugares de trabajo y nuestros ambientes escolares, que todo pueda ser diferente cuando dejemos esta sesión hoy porque volveremos a nuestros lugares con un corazón de sierva para dar y dar y dar por la causa de Jesús, amén.

Carmen No sé en qué punto te encuentres el programa de hoy, pero estoy casi segura de que muchas de ustedes escuchan mientras sirven de la forma en que Nancy Leigh DeMoss acaba de describir.

Espero que hayas sido animada por el mensaje de Nancy de hoy. Servir día a día puede ser tan rutinario que se hace difícil seguir adelante.

Si estás buscando reconocimiento, probablemente no tienes un corazón de sierva. Nancy sabe esto por su propia experiencia. Ella compartirá sobre esto mañana.

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Nancy : Cuando estaba en la secundaria, como pianista, y era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida y me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quién estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de una sierva.

Carmen : Escucharemos más sobre eso mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones. Con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

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J18 – El llamado más alto

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J18 – El llamado más alto

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Carmen Espaillat: Aquí está la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Es tan fácil mirar alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto. Es tiempo de que otra persona aporte. Ya he hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es mucho más fácil ser una servidora a las 9:00 de la mañana, que ser una servidora a las 4:00 de la tarde. Después de pasar todo el día con niños activos, o con uno de tus padres en el hospital o una pila de papeles en el trabajo, actuar con un corazón de servicio puede ser tedioso.

¿Cómo continúas sirviendo en ese momento? Aquí está Nancy para darnos algunas ideas.

Nancy: En esta serie estamos hablando sobre lo que pienso es una de las cualidades más importantes, pero menos comunes y que la mayoría de nosotras pasa por alto en la vida cristiana y en las relaciones en general. Se trata del tema de tener un corazón de sierva, ser una servidora y practicar el servicio bíblico.

Así que queremos examinar lo que es el servicio, cómo luce un corazón de sierva, cómo podemos obtener uno y cómo podemos saber si tenemos un corazón así. Dijimos en nuestra última sesión que hay dos palabras griegas en el Nuevo Testamento que son traducidas como siervo en nuestras Biblias. Ya vimos la primera de esas dos palabras y hoy quiero continuar con esa misma palabra. En la próxima sesión tomaremos la segunda.

La primera palabra que vimos fue doulos (d-o-u-l-o-s). Es la palabra que en algunas de sus Biblias se traduce como esclavo. Es una relación de sumisión y sujeción que un hombre tiene con su amo. Es un acuerdo permanente, para toda la vida y es un acuerdo voluntario.

Este hombre que vimos en Éxodo capítulo 21 tenía la libertad de irse, pero dijo, “Amo a mi señor y quiero quedarme con mi señor. Voy a dejar que perfore mi oreja como un símbolo como una señal de que le pertenezco y quiero servirle por el resto de mi vida”.

Creo que Dios nos dio esa imagen en el Antiguo Testamento para ayudarnos a comprender lo que significa ser una sierva de Jesús —lo cual es nuestro llamado más alto en la vida.

Veremos más adelante en esta serie que también estamos llamadas a servir a los demás, a ser de bendición a otros. A veces es más difícil servir a los demás que servir a Jesús porque los demás no son siempre tan buenos con nosotras como Él lo es. Pero necesitamos entender que no podemos servir realmente a los demás de forma efectiva si no somos primero siervas de Jesucristo.

En Colosenses capítulo 3 el apóstol Pablo habla sobre este tema del servicio, sobre tener un corazón de siervo. Él dice en el versículo 22, “Esclavos [o siervos o empleados al día de hoy], obedeced en todo a vuestros amos terrenales”. Él está hablando sobre la relación entre empleadores y empleados. Él dice que hagamos lo que ellos nos dicen que tenemos que hacer, “no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (v. 22-23).

Lo que él te está diciendo es: “Tienes este jefe. Él te está diciendo que hagas algo. Haz lo que él te está diciendo que hagas, pero no lo hagas solo para hacerlo feliz. Haz tu trabajo. Hazlo bien. Trabaja duro en eso porque temes al Señor”. Hazlo para el Señor, finalmente no para tu jefe. Cuando estés arreglando tu cuarto, cuando estés limpiando la tienda donde trabajas, cuando estés haciendo las tareas en tu escuela o en tu trabajo o en tu hogar, hazlo para el Señor.

Por cierto, esta es una forma de hacer que las tareas más sencillas adquieran significado. Si yo sé que estoy haciendo esto para Cristo, no estoy haciendo esto solo para mi marido o para mis padres o para mis hijos o para mis amigos o para mi jefe— estoy haciendo esto para el Señor.

Luego él dice, Colosenses capítulo 3 versículo 24, “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”. Tú eres la doulos de Jesucristo. Eres la esclava de Cristo.

Ahora, vamos a ampliar un poco más lo que significa ser una doulos de Jesucristo, ser siervas de Jesucristo. Así que quiero que hoy veamos algunas características de una sierva de Cristo.

Una de las primeras señales que veo en las Escrituras es que cuando eres doulos de alguien, cuando eres una sierva, una buena sierva del Señor, esto habla de una relación de dependencia de tu amo. Eres dependiente de tu amo para que cubra tus necesidades. Eres dependiente de tu amo para que te provea.

Me encanta el pasaje en Salmos 123 el versículo 2 donde dice, “He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor, como los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros”. Una sierva mira la mano de su señora o de su señor para que le provea, para que cubra sus necesidades, para que le de comida, para que le de los recursos que necesita para hacer su trabajo. La Escritura dice que nosotras miramos al Señor para que cubra nuestras necesidades.

Ahora, cuando somos doulos de Jesucristo, no somos libres de hacer lo que nos plazca. Existimos para complacer a nuestro Señor, así que no decidimos cuáles tareas queremos realizar y cuáles no. “Oh Señor haré esto, pero no haré aquello” o “Si realmente rindo mi vida al Señor, Él nunca me permitirá casarme” o “Él nunca me dejará tener hijos” o “Él me hará que le entregue mis hijos para servir al Señor en el campo misionero”.

¿Sabes qué? Cuando eres una doulos del Señor, es Su trabajo decidir a dónde vamos, qué hacemos. Él es quien asigna las tareas y nosotros hacemos lo que Él nos dice. Así que si eres una doulos, eso significa que estás disponible para tu Amo. Alguien ha dicho que, “Disponibilidad”, es hacer de mi horario y de mis prioridades cosas secundarias ante los deseos de Aquél a quien sirvo”. Estoy disponible.

Otra característica de una doulos es la humildad. La doulos no promueve su propio nombre. No promueve su propia agenda. Ella no está buscando hacer un nombre para ella misma. Su reputación no importa. Lo que sí importa es la reputación de su amo. Ella quiere que la gente piense bien acerca de su amo. Ella quiere hacer un buen trabajo para que la gente piense que su amo es una buena persona.

Y por supuesto tenemos, el ejemplo supremo de un humilde doulos, un humilde siervo que fue el Señor Jesucristo. ¿Recuerdas que leímos sobre esto en Filipenses capítulo 2 donde dice, “Se despojó a sí mismo”? Jesús, quien era Dios, el Rey del universo, el Creador del mundo se despojó a sí mismo. Se convirtió en un siervo.

“Tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Vv.7-8) La humildad de Jesús—esa es la imagen de un doulos. No mi reputación, sino la Suya.

Ahora bien, un doulos representa a su amo en todo. Cuando las personas le hacen una pregunta al doulos a ese buen siervo, ellos realmente no quieren saber “¿Qué piensas tú?” Ellos quieren saber, “¿Qué piensa tu amo?” Tú representas a tu amo en todo cuando eres un doulos.

Cuando eres una doulos, no tienes derechos. Tú has cedido tus derechos. Tu único derecho es hacer lo que tu amo quiere que hagas. Pero recuerda, ¿por qué harías esto? Porque amas a tu amo, porque sabes que él es bueno y porque quieres complacerlo.

Una doulos da y da y da sin límites. Es tan fácil mirar a nuestro alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto ahora. Es tiempo de que otra persona también aporte. He hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?” ¿Sabes? Cuando eres una doulos, sigues sirviendo. Das y das y das y sigues dando. Una doulos da sin límites.

Una doulos se compromete a suplir las necesidades de otros por su amo. En nombre de su amo da para satisfacer las necesidades de los demás.

Una doulos es también obediente. Esa es otra marca de una doulos, una sierva. La obediencia a su amo es inmediata; es completa y sin cuestionar. Obediencia— eso es algo difícil de aprender; ¿no es así?

En Mateo capítulo 8 un hombre vino a Jesús y le pidió ayuda. Él le dijo algo a Jesús que tenía que ver con el servicio y con la obediencia. Él le dijo: “Yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace”. (v.9)

Él estaba describiendo el servicio. Él estaba describiendo el corazón obediente de un siervo— sin discusión, sin quejarse o responder, sin retraso, sin arrastrar los pies. Él solo hace lo que se le manda. Él es obediente.

También una doulos es digna de confianza. Es fiel. Leemos en 1ra a los Corintios en el capítulo 4 que es requerido de un siervo, requerido de una doulos que sea digna de confianza. ¿Qué piensas cuando se dice que alguien es digno de confianza? ¿Qué significa eso?

Que son confiables; que puedes contar con ellos. Si dicen que van a hacer algo, tú sabes que lo harán.Mantienen su palabra. Mantienen sus promesas. Son dignos de creer en ellos. Esta es la mejor descripción que se puede dar de una doulos o una sierva. Ella es digna de confianza; ella es fiel.

Pablo dijo en 1era a los Corintios capítulo 4 Timoteo es fiel en el Señor (v. 17) y en Colosenses capítulo 1, Pablo dice de Epafras que era un fiel siervo de Cristo (v.7). Y en Colosenses capítulo 4 dice de Tíquico que era un fiel ministro y consiervo en el Señor (v. 7). Él es un siervo fiel. Él es un buen siervo y fiel en el Señor. Él es digno de confianza; él es fiable. Puedes contar con él.

Una buena doulos va la milla extra. No solamente hará lo que se espera de ella. Muchas de nosotras tenemos esta actitud a veces, “Iré hasta este punto, pero no más lejos de ahí”. Ella está dispuesta a hacer aún más de lo que se le ha pedido. Ella está dispuesta a dar la milla extra.

Una buena doulos sirve sin esperar reconocimiento, sin esperar alabanza o gratitud. Ella no está buscando que le paguen. No está buscando que le recompensen sus esfuerzos. Ella solo quiere cumplir con eso que le corresponde hacer. Solo hacer el trabajo. Eso es una buena doulos.

Una buena doulos sirve tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes. Ella será fiel no solo en los trabajos grandes cuando todos están mirando y todos le prestan atención, sino que ella también será fiel en los trabajos pequeños, en los trabajos insignificantes. Ella no limita su servicio a grandes asignaciones. “Me gusta esa tarea, pero alguien más puede hacer aquella pequeña labor. Está por debajo de mí. Soy muy preparada para hace eso. Estoy sobre calificada para ese trabajo”. No hay trabajo para el cual una doulos sea demasiado buena, porque si tu amo quiere que lo hagas, entonces estás cumpliendo con tu llamado como doulos cuando lo haces.

Una doulos está dispuesta a hacer sacrificios. Está dispuesta a sufrir para poder servir. Lo único que le importa es servir a su amo. Y –aquí hay algo que me reta frecuentemente en mi propio servicio al Señor– una buena doulos de Jesucristo considera como privilegio el poder servir. Ella ve cada servicio como una oportunidad, no una obligación. “Bueno, supongo que debo hacer esto hoy. Pero en realidad no quiero. Es difícil. No sé cómo voy a lograr esto”.

Me encantan esos versículos en el Antiguo Testamento, como el Salmo 100 por ejemplo, que hablan sobre como servir al Señor. ¿Cómo? Con alegría. Sabes, una cosa es servir; pero otra cosa es servir con alegría. Decir, “Señor, es un privilegio. Es un honor. Es una bendición poder hacer esto para Ti”.

Una buen doulos busca complacer a Dios y obtener Su aprobación. Ella no vive para la aprobación de los demás. Hacemos tantas cosas para que los demás piensen bien acerca de nosotras. El apóstol Pablo dijo en la carta a los Gálatas capítulo 1, “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería [ doulos] de Cristo” (v.10).

Tienes que decidir en la vida a quien vas a complacer, la aprobación de quién vas a procurar, por quién vas a vivir, la sonrisa de quién es la que vas a buscar. ¿Te importará más que tus amigos se complazcan contigo, impresionar a la multitud, impresionar a los demás? ¿O te importará más complacer a tu amo? Una buena doulos vive para la aprobación, el reconocimiento, para la sonrisa del Señor Jesucristo.

Mientras meditaba sobre este asunto de ser una doulos, llegué a un pasaje anoche que capturó mi atención. Está en el Evangelio de Lucas en el capítulo 12. Déjame pedirte que vayas allí por estos últimos minutos—Lucas capítulo 12. No tendremos tiempo de profundizar mucho en este pasaje, pero déjame solo mostrarte lo que Jesús dice aquí sobre otro par de cualidades de una buen doulos de un buen siervo.

Lucas capítulo 12 versículo 35, Jesús dijo, “Estad siempre preparados y mantened las lámparas encendidas y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regrese de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” (V.35-37)

Él está representando una imagen aquí. Hay una casa grande, enorme. El hombre tiene muchos sirvientes y se va a una fiesta de bodas. Pero les dice a sus siervos, “Voy a volver, y cuando vuelva quiero las cosas listas. Quiero las lámparas encendidas, quiero las luces encendidas. Quiero las cosas atendidas. Quiero las cosas limpias. Quiero las cosas listas. Y que tengamos una cena cuando regrese. Quiero que la cena esté lista”.

Él quiere la casa funcionando y a los siervos haciendo su trabajo mientras él no esté. Y les dice, “Voy a regresar, y cuando lo haga quiero encontrar las cosas funcionando como deberían en esta casa. Quiero encontrar a los siervos haciendo su labor. Quiero encontrarlos trabajando” Jesús dice que los siervos que estén despiertos cuando su amo regrese, esos serán bendecidos.

Imagínate que este amo regresa a casa y todos sus siervos se han ido a dormir. No hay nadie que le salude en la puerta. La comida no está preparada. La casa se está cayendo a pedazos y han entrado ladrones y han robado cosas de la casa. Quien sabe lo que está ocurriendo en la casa porque las personas que fueron dejadas a cargo se durmieron en su trabajo, o se aburrieron, o quizás comenzaron a hacer otra cosa, o se fueron y dijeron, “Alguien más puede encargarse de esto”.

Él continúa diciendo en el versículo 38, “Y ya sea que venga [esto es que el amo venga] en la segunda vigilia, o aun en la tercera, y los halla así (despiertos), dichosos son aquellos siervos”. Ellos tienen que mantenerse alerta. Algunas de nuestras Biblias dicen “vigilante”. Los encuentra vigilando. Están despiertos. Ellos se mantienen en el trabajo, y serán bendecidos si lo hacen.

Luego dice en el versículo 40, “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” Nuestro Amo se ha ido por un tiempo. Él está en el cielo. Él está preparando un lugar para nosotras. Se está preparando para esa fiesta de boda que disfrutaremos con Él algún día, pero Él volverá.

Jesús dijo, «Será mejor que estés despierta cuando Él regrese. Si eres una fiel servidora, todavía estarás en el trabajo. No vas a estar durmiendo en el trabajo. No estarás ausente. No te habrás ido de vacaciones. Estarás despierta haciendo lo que se supone que debes estar haciendo cuando tu amo regrese».

Entonces vemos el versículo 42. “¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos para que a su tiempo les dé sus raciones?” Él dice que aquí está un hombre que es promovido, es exaltado a un lugar administrativo en la casa de su amo. Él ha hecho un buen trabajo, así que su amo le da un ascenso y le dice, “Estás a cargo. Asegúrate de que la gente esté alimentada. Asegúrate de que la gente esté bien atendida. Asegúrate de que la casa funcione sin problemas. Asegúrate de que las cosas estén funcionando como debe de ser”.

Luego en el versículo 43 dice, “Dichoso aquel siervo” Hay una segunda bendición dada al siervo. “Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así”. ¿Haciendo qué? Haciendo lo que su amo le dijo que hiciera, haciendo su trabajo, cumpliendo con su responsabilidad. “De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes” (v. 44).

Así que si el amo regresa y esta sierva está jugando en la computadora, o está evadiendo sus responsabilidades, o dice, “Mi amo me pidió que limpiara la cochera, pero ¿quién se fija en la cochera? Eso no es tan importante. Lo dejaré pasar o dejaré que otra persona lo haga”.

El amo regresa y los trabajos no se han realizado. Los sirvientes están perdiendo el tiempo. No están cumpliendo con sus responsabilidades. ¿Crees que él les dará un aumento? ¿Crees que les dará un ascenso? Claro que no. Jesús dijo, “si quieres ser bendecido, asegúrate de ser un siervo fiel”.

¿Y qué hace un siervo fiel? Hace dos cosas. Número uno, se mantiene despierto. Permanece en el trabajo. Y número dos, hace lo que se le dice que haga. Él cumple con las tareas que se le han dado.

Algún día, no sabemos cuándo… Podría ser hoy; podría ser mañana. Podría ser la próxima semana; podría ser dentro de treinta años. No sabemos. Podría ser en medio de la noche. Podría ser a la mitad del día. Podría ser cuando seas vieja. Nuestro amo regresará. No sabemos cuándo Él regresará y por eso es que tenemos que vivir preparadas.

Si quieres ser bendecida en el cielo, si quieres ser bendecida por toda la eternidad, si quieres ser bendecida con más responsabilidades en el reino de Dios, entonces tienes que mantenerte despierta. Tienes que estar alerta. Asegúrate de que cuando Jesús venga te encuentre haciendo lo que Él te ha llamado a hacer.

Estuve pensando en esto hace unas horas, anoche y hoy en la mañana, pensaba en ¿qué es lo que mi Señor me ha llamado a hacer? ¿Qué cosas quiere que yo haga en esta etapa de mi vida? Ahora, lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida puede ser muy diferente de lo que Él me ha llamado a hacer a mí.

A algunas de ustedes Dios las ha llamado a ser madres, a cuidar de sus hogares, a cuidar niños pequeños. Algunas de ustedes son abuelas, y están en una etapa en la vida cuando están ministrando a sus nietos. Tenemos a una señora aquí que ha estado casada por cincuenta y cuatro años, esta es una época de la vida donde ella y su esposo se ministran el uno al otro; donde quizás estás ministrando a las necesidades de tu esposo. Tienes ciertas responsabilidades.

Tenemos algunas jóvenes de catorce, quince y dieciséis años. En esta etapa de tu vida tu llamado es ir a la escuela y ser una hija en tu hogar, quizás ser una hermana. Quizás tu trabajo ahora es arreglar tu cama. Ningún trabajo es demasiado pequeño si es el trabajo que Dios te ha mandado.

Jesús dijo, “Dichoso es el hombre quien cuando su amo regresa lo encuentra despierto y esperando el regreso de su amo, y lo encuentra haciendo lo que le ha pedido que haga”. Yo quiero ser esa clase de doulos, y creo que tú también.

¿Podrías tomar un momento y pensar en qué es lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida, en tu hogar, en tu escuela, en tu trabajo? Quizás no sean las tareas que hubieras escogido para ti misma. Sé que Dios me ha llamado a hacer algunas cosas que no son exactamente mis preferidas, y hay algunas tareas que parecen pequeñas y otras que no parecen para nada importantes, otras parecen difíciles.

Pero si Dios te ha llamado a hacerlas, Él te dará las fuerzas. Él te dará la gracia. Vas a cumplir tu propósito en la vida si haces lo que Dios te está llamando a hacer. Si quieres ser una sierva fiel y si tu amo regresara hoy o esta semana o en esta etapa de tu vida, ¿te encontraría esperando Su venida y te encontraría haciendo fielmente lo que Él te ha llamado a hacer?

Señor, queremos ser buenas siervas. Queremos ser siervas fieles. Ayúdanos a conocer qué es lo que Tú nos has llamado a hacer y luego servirte con todo nuestro corazón. Sinceramente, como sirviendo al Señor, sabiendo que de Ti recibiremos la recompensa cuando hayamos cumplido con eso a lo que nos has llamado. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado a ti y a mí algunas cosas importantes en las cuales pensar. ¿Qué te ha pedido el Maestro que hagas hoy? ¿Lo estás haciendo? Para poder descubrir lo que Dios quiere que hagas, necesitas estar cerca de Él en oración y leyendo Su Palabra.

Una forma muy poderosa de aprender a ser más una sierva, es leyendo historias de creyentes que han dicho “Sí, Señor”.

Amy Carmichael aceptó el llamado de Dios para su vida, dejó su nativa Gran Bretaña por irse a la India y sirvió por cincuenta y tres años allí sin un descanso.

Te animamos a leer biografías como las de Amy Carmichael en el libro, Una oportunidad de morir ( A chance to die, disponible en inglés) de Elizabeth Elliot. Verás como Dios puede tomar la obediencia de una mujer ordinaria y multiplicar su trabajo en las vidas alrededor de ella.

Las personas están observando cómo sirves. Es una forma poderosa de mostrar a los demás una imagen de Cristo. Nancy nos explicará más mañana. Por favor regresen a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Por qué debes estar seguro?

Grace en Español

¿Por qué debes estar seguro?

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

https://www.gracechurch.org/espanol

J17 – Cualificación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J17 – Cualificación

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Carmen Espaillat: En una carta el apóstol Santiago se refirió a sí mismo como un siervo. Nancy Leigh DeMoss dice “esto es una increíble manera de seleccionar las palabras”.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, pusieras lo que es verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera, «¿Sabes quién soy yo? Crecimos juntos, Jesús y yo”.

Pero él no dijo eso. Su mayor logro a la fama, lo que más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo, un esclavo de Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“El joven actor transpira confianza en sí mismo, dando pasos largos entrando a la habitación. . . «

Abre cualquier periódico y verás que el éxito se define de una manera determinada.

“En el basquetbol, la posición base del equipo no tiene miedo de jactarse de sus hazañas en la cancha. . . «

Parece que todo el mundo está tratando de crear una biografía impresionante. Pero hay un concepto importante que se olvida con demasiada frecuencia cuando se habla de credenciales —el concepto de servicio. Aquí está Nancy para explicar.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar alguien.

Si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case. Estos son los requisitos». Se buscan ciertas cualidades.

Se buscan ciertas cualidades en un líder. Cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéremos que tenga ciertas cualidades.

Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, en la preparación para el matrimonio, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas en una iglesia si van a tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande. De hecho, creo que ésta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que, probablemente, no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículos. De hecho, creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura.

Es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares, o en las iglesias. De hecho, para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia. Es algo que en realidad no se respeta. Es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo. Es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas.

Y por supuesto, estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva. El servicio es algo que no oímos mucho hoy en día. No es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurant de comida rápida o alguna empresa local, no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: «Yo soy una sierva. Yo soy una buena servidora. He desarrollado la cualidad de servicio».

No es algo que se considera impresionante. La gente quiere saber: si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir. Estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros.

No solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo, los servidores son las personas que están detrás de la escena. No están en la mira. Nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer.

¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas. Queremos ser famosas.

Pero la Escritura tiene una perspectiva de servicio, de ser un siervo, que es exactamente lo contrario a la perspectiva del mundo. Esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Ahora, vamos a dar una pequeña lección de griego, muy simple, porque yo no sé mucho griego. (En realidad, mis antepasados fueron griegos, pero yo no hablo griego.) Pero vamos a dar una pequeña y sencilla lección de griego, en esta serie. Vamos a hablar de dos palabras diferentes en el Nuevo Testamento en el griego que al abrir tu Biblia en español las encontrarás traducidas como siervo o servir.

Hay dos grupos de palabras importantes en el Nuevo Testamento en griego que se han traducido como siervo. Queremos ver a la primera de estas dos palabras en el día de hoy y es la palabra doulos (d-o-u-l-o-s). La palabra se traduce a menudo esclavo o siervo.

A veces, en sus Biblias, según la traducción, será traducido siervo. ¿Has visto esa palabra? ¿Siervo? Es la palabra doulos. Esta es la palabra más común para “siervo” en el Nuevo Testamento, y se refiere a alguien que está en una relación permanente de servidumbre con su amo. Su voluntad se consume totalmente en la voluntad de su amo. Es una relación permanente, es una relación de servidumbre total.

Ahora bien, el concepto de un doulos o de esclavo o siervo, se encuentra por primera vez en el Antiguo Testamento en el libro del Éxodo. Si tienes tu Biblia, te animo a abrirla en Éxodo capítulo 21. Aquí es donde Dios está dando a los judíos las leyes de cómo deben funcionar como una nación, las leyes civiles, las leyes relacionales, las leyes de empleo, leyes prácticas para trabajar juntos como una nación.

En Éxodo capítulo 21 en el versículo 2 Dios introduce el concepto de lo que en el Nuevo Testamento se llama un doulos, un siervo. Éxodo capítulo 21 versículo 2 dice: «Si compras un siervo hebreo (un esclavo), te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar». En otras palabras, no se puede tener un esclavo, alguien que está sirviendo de forma permanente, no puedes tenerlo como tu esclavo para siempre. Tienes que dejarlo ir en seis años.

A veces las personas eran pobres y se vendían a sí mismas a otra persona para poder tener un trabajo. A veces los esclavos estaban mejor atendidos y sus necesidades eran mejor satisfechas, tenían un ingreso, tenían un lugar para vivir y eran alimentados. Así que para pagar sus deudas o para poder pagar sus cuentas, se convertían en esclavos de alguien.

Pero Dios dijo que en el séptimo año había que dejar a los esclavos ir. No se podían mantenerlos por más tiempo que ese tiempo. Sin embargo, mira el versículo cinco. «Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”, entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre».

Esta es la primera referencia, creo, que se encuentra en las Escrituras de orejas perforadas. ¿Cómo fue que empezó eso? Orejas perforadas, todo eso empezó con el asunto de ser siervos.

Esto es lo que pasó. El esclavo iba ser capaz de irse libre y de irse, pero en este caso, el esclavo dijo, «No, yo estoy bien aquí. Estoy mejor aquí de lo que estaría en cualquier otro lugar. Tengo un trabajo. Tengo un ingreso. Yo no quiero irme”. Así que él iba a su amo, y le decía: «Yo quiero trabajar para usted por el resto de mi vida».

Ahora, realmente tienes que confiar en alguien para hacer este tipo de compromiso. Piensa en cualquier trabajo que tienes ahora. Es probable que no quieras trabajar allí por el resto de tu vida. Pero este esclavo diría: «Quiero trabajar para este hombre, porque tengo una relación con él. Yo lo amo. Esto no me parece como esclavitud. Él está satisfaciendo mis necesidades. El está proveyendo para mí. Está proveyendo para mi familia, así que quiero hacer un compromiso de por vida para servir a este amo”.

Así como una señal de este pacto, de ésta relación, de esta relación de esclavo, el amo se llevaba a su siervo y tendrían esta ceremonia pública en presencia de Dios, porque Dios sería el testigo de este pacto, y el amo el patrón tomaría una herramienta puntiaguda, una lezna, y haría un agujero en la oreja del siervo.

Ese agujero siempre sería una señal, una imagen permanente, visible a cualquiera que viera aquel siervo de que él pertenecía a su amo. Él era un siervo y este siervo tiene una gran relación con su amo. Él ha elegido servir a este amo por toda su vida, y será su siervo para siempre.

Ahora toma en cuenta que se trataba de una elección voluntaria. No estaba obligado a esto. No es, «tengo que servir a este hombre.» Era yo quiero servir a este hombre. Yo lo amo. Yo quiero ser su esclavo». Así que él está motivado por el amor a un buen amo.

Pero una vez que tenían esta relación, el siervo, el esclavo, pasaba a ser propiedad de su amo. Ya no te perteneces a ti mismo nunca más. Ahora le perteneces a otra persona. Eso significa que este esclavo ya no era libre de hacer lo que él quisiera hacer. Él no podía decidir cuántas horas trabajar, qué días trabajar o qué puestos de trabajo desempeñaría.

Cualquier cosa que su amo decía, eso era lo que él hacía. Toda su razón de vivir como un esclavo era cumplir los deseos, los anhelos y la dirección de su amo. Es una relación permanente de la que estamos hablando. No se puede entrar en esto y seis meses después decir: «He cambiado de opinión.» Ahora tienes ese agujero en la oreja para recordarte que esto es permanente. Yo pertenezco a este amo. No hay vuelta atrás.

Si piensas en huir del trabajo, si piensas en cambiar de opinión, ya tienes esa marca visible de propiedad en tu oreja para toda tu vida. Todo el mundo puede verla. Tu amo puede verla, tus amigos pueden verla; tu familia puede verla. Todo el mundo sabe ahora que esta persona es un siervo, libremente elegido. Él ama a su amo. Eso probablemente significa que tiene un buen amo.

Lo que quiero decir es esto, no harías esto no te convertirías en un esclavo de alguien que fuera un amo cruel, o alguien que no te alimentara o que no satisficiera tus necesidades o que no te pagara correctamente. Ese agujero en la oreja indicaba no solo quién tú eras, sino que también decía algo acerca de ese amo. Es bueno. Yo lo amo. Es un buen hombre. Por lo que se refleja positivamente en el amo.

Servir como esclavo tiene un énfasis. Esta idea de esclavitud tiene un énfasis de sometimiento, de sujeción y de relación, el sometimiento de mi voluntad a otro. Cuando hablamos de los cristianos siendo doulos, siervos, esclavos, ¿quién es nuestro amo? Nuestro amo es Jesucristo. Esto es una imagen de nuestra relación con Jesús como nuestro Señor.

Así que a través de todo el Nuevo Testamento, encontramos a los siervos de Dios hablando de sí mismos como siervos o esclavos de Jesucristo. Hoy en día nosotras no pensamos en un esclavo o un siervo como una posición exaltada, elevada, o algo que alguien aspiraría a ser. Pero en el Nuevo Testamento, los que servían, los que ministraban para el Señor consideraban que era un privilegio, un llamamiento alto y santo, ser un siervo de Jesucristo.

Así que cuando leas a través de las epístolas del Nuevo Testamento, observa cuántas veces los autores se identifican a sí mismos—dan su biografías. Ahora la mayoría de la gente no pondría en su biografía: «Yo soy un esclavo. Soy un siervo”. ¿Qué es lo grande de eso? Los discípulos pensaban que sí era gran cosa. Eso es todo lo que ellos querían ser, ellos querían ser siervos.

En Romanos capítulo 1 versículo 1, Pablo dice, “Soy un siervo de Cristo Jesús” (parafraseado). Una cosa era ser apóstol, ser llamado, pero él dijo: «Yo soy un siervo de Cristo Jesús.» Al comienzo de estas cartas los escritores se presentan a sí mismos. Esto es quien yo soy. En Filipenses capítulo 1, ¿qué nos dice Pablo? «Esto se está escribiendo a ustedes de Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús» (v. 1 parafraseado). Ellos eran Sus siervos.

En Santiago capítulo 1 versículo 1, está presentándose. ¿Quién es el autor? es Santiago. ¿Cuál es su biografía? Él es un siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Ahora esto es bastante sorprendente, por cierto, que Santiago dijera eso porque, ¿te acuerdas quién era Santiago? Santiago era el hermano de Jesús.

¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, hubieras puesto lo verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera como, «¿Sabes quién soy? Crecimos juntos, Jesús y yo”. Pero el no dijo eso.

Es como su gran reclamo a la fama, lo que el más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo de Jesucristo. Él dijo: «Esa es mi mayor alegría, ser un esclavo, un siervo de Jesucristo».

Vemos lo mismo en 2da de Pedro capítulo 1 versículo 1. «Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo» (parafraseado). Sí, un apóstol. Había sólo unos pocos de esos y esa era una posición alta, elevada y sublime. Pero, ¿qué fue lo que dijo primero? «Soy un siervo, un doulos, un esclavo. Soy un hombre con un agujero en la oreja. Tengo una marca de propiedad. Yo no pertenezco a mí mismo, yo pertenezco a Jesús».

Lo mismo se encuentra en Judas versículo 1. Judas también fue uno de los hermanos de Jesús. ¿Y qué dijo? «Soy un siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo» (parafraseado). Ni siquiera reclamar su relación con Jesús, porque su humilde corazón decía, «yo no soy digno de ser el hermano de Jesús. Todo lo que quiero ser es Su siervo, Su doulos, Su esclavo».

Recuerdo haber conocido a un hombre hace varios años llamado Josef Tson. Este hombre es un hombre brillante. Él creció en Rumania, él es rumano. Fue durante muchos años un pastor en Rumania antes de la revolución.

En Rumania comunista él sirvió al Señor y tuvo muchas experiencias difíciles y dolorosas allí. Él fue perseguido por su fe y él fue educado en Oxford. Este hombre es un erudito, muy inteligente, muy elocuente. Es uno de esos hombres que cuando lo escuchas dices: «¡Wao! Este hombre es brillante».

Él vino a hablar a nuestro personal un día aquí. Él había sido exiliado de Rumania por su fe. Posteriormente ya lo han dejado regresar. Pero en ese momento él estaba viviendo en el exilio en los Estados Unidos y vino a hablar a nuestro ministerio y le preguntamos al principio, «¿Cómo le gustaría ser presentado?»

Por lo general, cuando la gente me hace esa pregunta, les entregamos un resumen biográfico, que dice lo que has hecho, dónde has estado, dónde has hablado, la cantidad de libros que has escrito y cuáles son tus logros. Pero Josef Tson dijo: «Yo solo quiero ser presentado como un esclavo de Jesucristo. Nada más importa. Yo soy su doulos. Yo soy Su siervo”.

Y también conoces la historia de María de Nazaret. Cuando el ángel se acercó a ella como una joven, adolescente, preparándose para casarse, ella estaba esperando tener su boda y tener una familia y ser la esposa de José pero cuando el ángel se acercó a ella y le dijo: «María, tenemos un plan diferente para tu vida en el cielo. Dios tiene un plan para tu vida y este es el plan. Vas a tener un hijo. Él va a ser el Hijo de Dios».

María tuvo esta increíble conversación con el ángel. Ella le dice: “¿Cómo puede ser esto? Nunca he tenido relaciones íntimas con un hombre. ¿Cómo puedo tener un hijo?” Y el ángel le dijo: “El Espíritu Santo va a hacer esto. Es el poder de Dios que va a hacer que esto sea posible”. Cuando María responde a este reto increíble, este llamado que Dios ha puesto en su vida, esta cosa imposible que Dios le pedía que hiciera, ¿cómo respondió ella?

Puedes leer sobre esto en Lucas capítulo 1 versículo 38. Este es uno de mis versículos de vida. Es el versículo que yo quiero que sea verdad en mis respuestas al Señor. María le dijo al ángel: «He aquí la sierva del Señor.” Esa es la forma femenina de la palabra doulos. Yo soy sierva femenina del Señor. Yo soy una mujer con un agujero en la oreja. Yo soy Su esclava. «Hágase conmigo conforme a tu palabra».

¿Qué estaba diciendo María? «¿Sabes qué? Mi vida no es mía”. Esta era una joven adolescente. Y a las jóvenes que nos escuchan déjenme decirles: no eres demasiado joven para decirle sí al Señor. Ahora es el momento para decirle «sí» al Señor en tu vida.

María fue bendecida por el resto de su vida, porque como una joven adolescente dijo: «Soy la sierva del Señor. Soy Su doulos. Yo soy Su esclava. Estoy dispuesta a que Dios haga lo que quiera hacer con mi vida. Mi vida no es mía. No es mía para elegir. No son mis planes, son los planes de Dios”.

«Señor, ¿quieres que me case? Me caso. ¿Quieres que sea soltera? Voy a ser soltera. ¿Quieres que vaya a una escuela cristiana? ¿Quieres que sea educada en casa? ¿Quieres que vaya aquí? ¿Quieres que haga esto? ¿Quieres que responda de esta manera? Voy a hacer lo que quieras que haga». Esa es la relación de un doulos con su amo.

En nuestro ministerio tenemos un lema que tratamos de conservar ante nuestro personal. Es la manera en que tratamos de responder cuando se nos pide cosas. Y no siempre lo decimos, pero lo mantenemos en nuestras mentes. Es algo que se ejecuta a través de nuestro ministerio, y es esta línea: Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

Ahora, esa frase, «servir a voluntad», es una frase que en realidad, si observas en los círculos de negocios o en los círculos políticos y ciertos tipos de corporaciones y empresas, es una frase que vas a ver. Si vas a un sitio web de una universidad y están dando la descripción del trabajo del presidente, va a decir algo como: «El presidente sirve a voluntad de la junta,» la junta de directores de la universidad. O en ciertos negocios dice: «Estas funciones de trabajo están a la voluntad, esta persona sirve a la voluntad de las personas que lo contratan».

Recuerdo haber leído acerca de Colin Powell en el año 2003, cuando los rumores corrían sobre si iba a continuar sirviendo en la administración Bush. Y su respuesta fue simplemente: «Yo sirvo a voluntad del Presidente».

¿Qué significa servir a voluntad de alguien? Significa que ellos me nombraron. Que ellos me eligieron. Que ellos pueden contratarme, y que ellos me pueden despedir. Ellos pueden usarme y pueden disponer de mí. Me pueden enviar a donde quieran. No está en mí decir lo que voy a hacer. Sirvo a voluntad de la persona que me eligió. Esa es la actitud del corazón de un doulos. Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

¿A voluntad de quién sirves? ¿De ti misma? ¿De tus amigos? ¿Las multitudes? ¿La cultura? ¿A quién obedeces? ¿A quién sigues? ¿A quién buscas agradar?

¿A voluntad de quién sirvo yo? De Aviva Nuestros Corazones, nuestros jefes, nuestros oyentes, personas que leen mis libros ¿Son ellos los que guían mi vida?

Quiero servir a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo. Lo que Él diga es lo que yo voy a hacer. Él es mi amo. Yo soy Su doulos. He aquí la esclava del Señor. Que sea conmigo como Él ha dicho.

Carmen: ¿Estás lista para asumir el importante título de siervo? Nancy Leigh DeMoss regresará para orar que desarrolles un corazón de sierva.

Sin la gente que sirve fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo los programas, editando las transcripciones y grabando los programas. Hay personas que mantienen la página web y hacen las labores importantes o administrativas.

Y otras personas de hecho, los oyentes como tú, sirven orando por este ministerio. Y otros oyentes sirven dando financieramente al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías apoyar el ministerio con tu aportación?

El número es 1-800-569-5959, o visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias, Señor, por ser un amo increíble. Eres un Señor bueno y Te amamos y queremos servirte con todo nuestro corazón y con toda nuestra vida por el resto de nuestra vida, para servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Es un honor increíble, Señor, ser Tus siervas, ser Tus esclavas, ser doulos del Señor.

Te pido Señor te ruego que vivamos y sirvamos como mujeres con un agujero en nuestras orejas para que todo el mundo sepa que tenemos esta marca de propiedad. No nos pertenecemos a nosotras mismas. No servimos a la voluntad de o a entera disposición de cualquier persona o de cualquier otra cosa que no seas Tú. Que podamos vivir este día como siervas del Señor y tener el gozo y el privilegio toda la vida de servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en cuyo nombre oramos, Amén.

Carmen : ¿A veces sientes que Dios requiere más de ti que lo que requiere de alguien más? Nancy te dará una perspectiva importante sobre esto mañana. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Una adoración en crisis

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Una adoración en crisis

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

34/41 – Filipenses 34 – Más Que Un Deseo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

34/41 – Filipenses 34 – Más Que Un Deseo

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:20 – 4:1
Seguramente ha escuchado que si algo es muy bueno para ser verdad, entonces no lo debe ser. En estos versículos estudiaremos algunas verdades que suenan demasiado buenas para ser ciertas, pero que realmente son mas que un lindo deseo… son una realidad para todo creyente en Jesucristo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

J16 – Mujer verdadera de por vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J16 – Mujer verdadera de por vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mujer-verdadera-de-por-vida/

Carmen Espaillat: ¿ Cómo piensas pasar tus años de retiro? Ya sea que falte mucho o poco es una pregunta interesante que rebelará alguna de las prioridades de tu corazón, la Biblia les dice a las mujeres de más edad que les enseñen a las más jóvenes. Nancy Leigh DeMoss dice que eso no necesariamente excluye actividades como viajar.

Nancy Leigh DeMoss : Lo que digo es que a medida que envejeces es mejor que tengas una misión mayor que solo viajar por todo el país y tener tus pasatiempos. Dios ha puesto algo en ti que debe ser transmitido a la generación más joven.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Quieres que tu vida cuente; todas queremos eso. Aunque un montón de distracciones traten de evitar que tengas una vida de impacto duradero, aún puedes vivir una vida significativa. Enfoquémonos en lo que realmente importa mientras Nancy concluye la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hoy llegamos al último día de nuestra larga serie sobre Tito 2:1-5 y quiero que tengamos una visión general, un resumen de la serie; unificarlo todo, amarrar los cabos sueltos, y ver de nuevo dónde hemos estado en este estudio.

Hemos visto que la meta que Pablo está presentando en el libro de Tito es hacer que el Evangelio sea creíble en una cultura pagana y corrupta. ¿Qué podría ser más relevante para nosotras hoy en día, siendo que vivimos en el mismo tipo de cultura en que Tito vivió? ¿Cómo hacemos que el Evangelio sea creíble?

Este llamado en el libro de Tito es un llamado a tener una misión en cada etapa de nuestras vidas. Es un llamado a vivir una vida no para nosotras mismas sino para los demás. Es un llamado para que vivamos vidas para el Reino de Dios y para la gloria de Dios, para la propagación del Evangelio.

Pablo le está recordando a Tito que, no importa en la etapa de la vida en que uno se encuentre, sea hombre o mujer, joven, viejo, esclavo, libre, no importa cuál sea tu situación, tu vida tiene significado. Como hija de Dios, tu vida realmente puede hacer una diferencia para el Reino de Dios y para la propagación de Su Evangelio.

Al inicio del capítulo 2, después de que Pablo habla en el capítulo 1 sobre lo corrupta y caída que es la cultura, dice: “¿Entonces qué haces en este tipo de cultura?” En el versículo 1 del capítulo 2, Pablo dice: “Pero en cuanto a ti, [Tito, pastor, líder espiritual en esta cultura] enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Hemos hablado de la importancia de la doctrina y de que es fundamental. La gente ahora dice que se aburre con la doctrina. Quieren escuchar algo más práctico.

Cuando lees el libro de Tito, te das cuenta de que nada es más práctico que la enseñanza bíblica sana, que nos informa, en cada área de la vida, cómo debemos pensar y cómo debemos vivir. Vemos en el capítulo 2 de Tito que la sana doctrina tiene una aplicación específica y práctica para hombres y mujeres, para cada uno de nosotros en cada etapa y situación y estación de la vida.

En las últimas semanas hemos estado enfocándonos en lo que Pablo tiene para decirnos a nosotras las mujeres. Empieza con las que son mayores.

Ahora, tú puedes decidir, y tal vez ya lo hiciste en las últimas semanas, si caes en esa categoría o no. Todas somos mayores para alguien, y yo estoy en esa etapa de la vida en que me voy dando cuenta de que tengo un “mandato de mujer mayor” en mi vida; tengo una responsabilidad en lo que respecta a las mujeres más jóvenes del cuerpo de Cristo.

Pablo les habla a las mujeres de más edad, primero, sobre quiénes son, y cómo deben ser sus vidas. Dice que deben ser reverentes en su comportamiento; no deben ser calumniadoras; no deben ser esclavas de mucho vino (ver versículo 3).

Lo que él está diciendo es que las vidas de las mujeres mayores deben modelar para el resto del cuerpo de Cristo, y en particular para las mujeres más jóvenes, lo que está de acuerdo con la sana doctrina: en nuestro espíritu, nuestras actitudes, nuestras palabras, nuestros hábitos, nuestra conducta. Debemos ser ejemplo a medida que envejecemos de cómo es una verdadera cristiana.

Y nos habla no solo de quiénes somos, sino de lo que hacemos. ¿Cuál es nuestra misión y nuestro ministerio en la vida?

Vimos en los versículos 3 y 4 que se les dice a las mujeres mayores “que enseñen lo bueno, y que enseñen a las jóvenes”. A medida que envejecemos, tenemos una responsabilidad de pasarles a las más jóvenes el legado de la verdad, de enseñarles lo que es bueno, de entrenarlas.

¿En qué se supone que las entrenemos? Estamos supuestas a entrenarlas en la sana doctrina, cómo pensar sabiamente y cómo vivir vidas piadosas de acuerdo con esa sana doctrina.

Cuando estudiamos este pasaje, vimos que el discipulado tiene lugar principalmente no en un salón de clases o desde el púlpito. El púlpito es importante; el salón de clases es valioso; pero el discipulado tiene lugar de vida a vida, de mujer mayor a mujer más joven. Tiene lugar en el contexto de la comunidad.

Hoy hay una mujer con nosotros que se nos acercó recientemente y compartió algunos problemas muy, muy difíciles por los que ella está pasando. Hice lo que pude para motivarla, orar con ella, pero lo próximo que hice fue tratar de conectarla con una mujer de su comunidad que podía reunirse con ella para motivarla. Ella estará ahí cuando yo no pueda, para darle sabiduría piadosa y consejería sobre esta difícil situación.

¿Cómo hacemos que esto sea personal? Una palabra a las mujeres mayores (y tú decides si encajas ahí): Mujeres mayores, ustedes tienen que ser intencionales, proactivas en lo que respecta a dedicarse a mujeres más jóvenes con respecto a asuntos espirituales. Tal vez pienses que no sabrías qué decir.

● Solo comparte tus experiencias de vida. “Aquí es donde Dios me ha encontrado. Esas son algunas de las luchas que enfrenté cuando era más joven”.

● Sé abierta.

● Sé accesible.

● Sé intencional. Busca una o más mujeres jóvenes en quienes puedas invertir la verdad positiva que Dios ha puesto en tu vida.

Y una palabra a las más jóvenes: Busquen a las mujeres mayores. Sean intencionales sobre eso. Hagan preguntas.

Ve y busca a una mujer que tenga el doble tiempo de casada que tú. A propósito, no tienes que estar pasando por una crisis para hacerlo. En todo caso, deberías hacerlo antes de entrar en una crisis, y así puede que no llegues a tener una crisis.

Ve a esas mujeres de más edad, a las mujeres con canas, y diles: “Usted se ha ganado esas canas, y le tengo algunas preguntas. ¿Qué hizo usted cuando…?” Puede que tenga que ver con ser una esposa o madre o con cualquier otro aspecto de la vida.

Si eres una madre soltera y tienes 23 años y estás pensando que Dios tal vez nunca te traiga un esposo, busca a una mujer soltera de más edad y pregúntale: “¿Cómo aprendiste el contentamiento? ¿Tienes luchas con esto? ¿Qué te ha enseñado Dios?”

● Ve y haz preguntas.

● Sé humilde.

● Sé enseñable; aprende de la experiencia y hasta de los errores de las mujeres que llevan más tiempo que tú en el camino.

Pablo dice que las mujeres de más edad deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Luego, en los versículos 4 y 5, les da el plan de estudio. Esto es lo que tienen que enseñar, y hablamos sobre cómo esto se centra en los roles en el hogar. Pablo dice que deben entrenar a las jóvenes a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Tener dominio propio.

4. Ser puras.

5. Trabajar en el hogar.

6. Ser amables.

7. Ser sumisas a sus propios esposos.

En las últimas semanas hemos tomado tiempo para profundizar en cada uno de esos siete aspectos del plan de estudios. Y se me ocurrió, cuando nos acercábamos al momento de concluir la serie y pensaba sobre dónde estábamos y qué habíamos aprendido, que este es el plan de Dios para nuestras vidas como mujeres. Pero para cada área para la cual Dios tiene un plan, Satanás tiene un plan contrario y podemos ver en nuestra cultura cómo él se ha propuesto enseñar el plan contrario a las mujeres jóvenes.

Vamos a repasar lo que hemos visto en Tito. No podrán escribirlo todo, pero lo podrán encontrar en la transcripción y en nuestro portal de Internet. El plan de Dios versus el plan contrario de Satanás. Solo quiero que capten el contraste que hay aquí.

Por ejemplo, el plan de Dios es que debe haber sana doctrina, la verdad, que debe ser la base de nuestras vidas. ¿Cuál es el plan contrario de Satanás? Decepción, falsas enseñanzas.

El plan de Dios es que los creyentes más viejos, hombres y mujeres, modelen la santidad, que deben ser espiritualmente maduros, y que deben proponerse pasar el legado e invertir en la próxima generación. Deben estar activamente involucrados en discipular y ser mentores. Este es su llamado cuando lleguen a la etapa más madura de la vida.

Pero por el contrario el plan de Satanás, para las personas mayores es que se retiren, que vayan en pos de sus propios placeres, y vivan sus propias vidas. “He hecho lo que me ha correspondido. Ahora puedo relajarme cogerlo suave, así que voy a pasar mi vida en mi tráiler, me voy a pasar la vida viajando, con mis pasatiempos, cogiéndolo suave”.

Ahora bien, no estoy diciendo que esté mal tener un tráiler o viajar o tener pasatiempos; lo que estoy diciendo es que cuando envejezcas, mejor será que tengas una misión mayor que solo viajar por el país y tener tus pasatiempos. Dios ha puesto algo en ti que necesita ser transmitido a la próxima generación a la generación más joven.

El plan de Dios por otro lado es que las mujeres de más edad sean reverentes en su conducta. El plan contrario de Satanás es que las mujeres sean groseras y vulgares en su manera de hablar y en su conducta.

El plan de Dios es que las mujeres de más edad no sean calumniadoras, que hablen la verdad y palabras que edifiquen. El plan contrario de Satanás es tener la boca suelta, dar lugar a los chismes, ser calumniadoras, acabar a los demás con la lengua.

El plan de Dios es que las mujeres no deben ser adictas. No deben ser esclavas del mucho vino o de otras sustancias. ¿Qué hace Satanás? ¿Cuántas mujeres de edad, y jóvenes, hoy en día no son adictas a diversas sustancias, desórdenes alimenticios, y falta de dominio propio en otras áreas?

El plan de Dios es que las mujeres mayores enseñen lo que es bueno, que entrenen a las más jóvenes. El plan contrario de Satanás es ignorar este mandato y desvalorizar lo que las personas mayores pueden ofrecer.

Las hace sentirse inútiles y marginadas, y si no estamos llevando a cabo el plan de Dios, estas mujeres jóvenes quedan a la deriva para valerse por sí mismas. Tristemente, es lo que muchas están haciendo hoy en día.

El plan de Dios es que las mujeres más jóvenes amen a sus esposos, que valoren el matrimonio, que estimen la permanencia del pacto matrimonial. ¿Cuál es el plan contrario de Satanás?

Lograr que las esposas se sientan resentidas con sus esposos en vez de amarlos, que los deshonren, los descuiden, los dejen. La cultura del divorcio, del matrimonio desechable, éste es el plan contrario de Satanás para el plan bueno y perfecto de Dios, de que las mujeres amen a sus esposos y los esposos amen a sus esposas.

El plan de Dios es que la mujer ame a sus hijos, que valoren la maternidad; que, cuando Dios lo haga posible, tengan hijos. Ese es parte del plan de Dios para su creación.

Por el contrario el plan de Satanás es hacer que las mujeres resientan a sus hijos o las exigencias de tener hijos, y hasta impedirles que tengan hijos. Oímos hablar tanto de esto hoy en día, hasta en el mundo cristiano, sobre mujeres que son egoístas, o que tienen miedo, o que por cualquier otra razón dicen: No quiero tener hijos.

Todo este concepto de que cuando tengas hijos, dejas que otros los críen, o los malcrías, o abusas de ellos—todo esto es parte del plan contrario de Satanás. El plan de Dios para la mujer es que tenga hijos (cuando Dios le da esos hijos) y que ame a esos hijos como Dios ama a sus hijos.

Y, pudiéramos seguir y seguir con la lista: mujeres con dominio propio, puras, Satanás tiene un plan contrario para ambas. ¿Y qué hay de este: el plan de Dios es que la mujer trabaje en casa? Hemos hablado sobre lo que eso significa, cómo se ve, valorar el ser ama de casa y dar prioridad al hogar y la familia.

¿Cuál es el plan contrario de Satanás? Desvalorizar el ser ama de casa; que tengamos la hospitalidad como algo del pasado. Tenemos una cultura que por generaciones ha estado haciendo un esfuerzo concertado para sacar a la mujer del hogar en términos de dónde pasan la mayor parte de su tiempo y de su enfoque, y hemos llevado el trabajar fuera de la casa a una posición más elevada que trabajar en el hogar.

De modo que hoy en día, para una mujer que ha escogido la carrera de esposa y madre y ama de casa, es casi una vergüenza decir que eso es lo que hace. Las mujeres están siendo convencidas de que no van poder lograrlo financieramente si concentran sus esfuerzos en sus hogares.

Nueva vez, a lo largo de la serie (escúchala de nuevo para que puedas obtener el contexto general) no he dicho que esté mal que la mujer trabaje fuera del hogar, ni me van a escuchar diciéndolo. Pero sí me van a escuchar diciendo lo que dice la Palabra de Dios, que para la mujer que es esposa y madre, el enfoque de su energía y su tiempo y esfuerzo debe estar en edificar un hogar que agrade al Señor.

La mujer debe ser amable y centrada en los demás. El plan contrario de Satanás es que ella sea centrada en sí misma, “cada quien para sí mismo”.

El plan de Dios: es que la mujer sumisa a su propio esposo. El plan contrario de Satanás: es que las mujeres se resistan a sus esposos, sean controladoras, rebeldes, etc.

¿Ven el contraste? Ahora, la pregunta es: ¿Estás cumpliendo el plan de Dios, o has creído el plan contrario de Satanás? El resultado demostrará cuál de los dos planes has creído.

Mientras estudiábamos Tito, vimos que el resultado de la mujer que vive conforme al plan de Dios es “para que la Palabra de Dios no sea blasfemada” (versículo 5). Las mujeres que son mujeres verdaderas, mujeres de Dios, hacen que el cristianismo sea creíble, y sus vidas hacen un contraste marcado con un mundo incrédulo.

El plan contrario de Satanás, a su vez, cuando la gente vive ese plan, ¿cuál es el resultado? Que el cristianismo y la Biblia son tratados con desdén, con incredulidad. “Ustedes dicen ser cristianos, pero vean sus matrimonios. Vean a sus hijos; son desenfrenados; son rebeldes”.

Queremos vivir vidas que hagan que el cristianismo sea creíble, y el impacto de vidas así, en un mundo incrédulo no puede calcularse.

En el año 96 D.C., menos de cuarenta años después de que se escribiera el libro de Tito, un hombre llamado Clemente, que vivía en Roma, escribió una carta a los corintios. Clemente observó el profundo impacto que el Evangelio había hecho en sus vidas, y dijo lo siguiente:

“Nadie podría pasar un corto tiempo entre ustedes sin darse cuenta de la excelencia y constancia de su fe. . . Vuestras mujeres han sido instadas a realizar su deberes con devoción irreprochable y pureza de conciencia, mostrando el debido afecto a sus maridos; han sido enseñadas a hacer de la obediencia la regla de sus vidas, a administrar sus hogares con decoro, y a ser modelos de discreción en todas las formas.”

Ese era el testimonio de las mujeres de Corinto apenas décadas después de escrito el Nuevo Testamento. Y ese es el tipo de cosa que queremos que la cultura secular pueda escribir sobre nosotros, sobre nuestros hogares, nuestras familias y nuestras vidas. Cuando los que no son creyentes ven a los “cristianos” que conocen, ¿qué conclusiones sacan del cristianismo?

La misión y visión que Dios nos ha dado aquí en Aviva Nuestros Corazones es cultivar mujeres verdaderas, es decir, mujeres que vivan conforme al plan de Dios y cuyas vidas reflejen la belleza, el orden, el amor, la gracia y la pureza de ser como Cristo.

Aun en los hogares que puedan tener esposos no creyentes, que puedan estar pasando por circunstancias muy difíciles o dolorosas, las mujeres de Dios puedan manifestar la belleza de los caminos de Dios de modo que el mundo mire y diga: ¡Wao! Quiero conocer al Cristo que ellas conocen y adoran.

● ¿Qué sucedería si cada mujer cristiana viviera las instrucciones de Tito capítulo 2?

● ¿Cómo serían nuestros hogares?

● ¿Cómo responderían nuestros esposos e hijos a ese tipo de transformación radical?

● ¿Cómo serían inspirados los hombres alrededor nuestro cuando vean el poder transformador del Evangelio en nuestras vidas?

● ¿Tendrían hambre de conocer mejor a Dios?

● ¿Empezarían a sentir la libertad y confianza de asumir el rol de liderazgo espiritual que siempre estamos diciendo que quisiéramos que asuman?

● ¿Empezaría el mundo que observa a ver una diferencia tangible y obvia en nuestros hogares y en nuestro ambiente?

● ¿Empezaría a afectarlos el mismo poder del Evangelio que nos ha transformado?

● ¿Pudiera ocurrir un avivamiento?

Muchas de ustedes han escuchado a mi amiga Holly Elliff. Ella nos ha acompañado muchas veces en el programa de Aviva Nuestros Corazones cuando tenemos lo que llamamos “Conversaciones de sobremesa”, donde Holly, otras amigas y yo nos sentamos a hablar sobre las sesiones que acabamos de enseñar.

Holly es esposa y madre, y recientemente recibió una carta muy, muy preciosa de una radioescucha. La carta fue enviada directamente a Holly, pero Holly la compartió conmigo y quiero compartir una porción de esa carta con ustedes, porque ilustra el poder de una mujer verdadera y el poder de vivir una vida conforme al plan de Dios. La carta dice:

“Estimada Sra. Elliff,

Tuve que hacer un alto para escribirle una nota diciéndole cuánto ha influido en mi vida para cultivar la santidad a través de sus consejos en Aviva Nuestros Corazones. Apenas recientemente estoy aprendiendo la sana doctrina, y he luchado para aprender a vivir la piedad en los caminos ordinarios de la vida. Cuando Nancy la invitó para hacer comentarios, mi alma estaba tan hambrienta de ayuda que sus comentarios calmados y experimentados me sacaron de un lugar de profunda oscuridad.

Lo que me ayudó fue sentir que su conocimiento no era tan solo teórico. Sus palabras sonaban como palabras de alguien que había aprendido en las trincheras: casarse, levantar una familia, hacer desayuno comida y cena, criar a cada hijo y glorificar al Señor al hacerlo. No puede imaginar lo que ha significado para mí tener un modelo piadoso para seguir su ejemplo. Gracias por ayudar a sacar a una hermana desesperada fuera de la mugre y el lodo del pecado.

Ella sigue diciendo,

Estoy segura de que cuando usted estaba cambiando pañales [los hijos de Holly ya todos pasaron esa etapa] o escuchando la misma historia de nuevo, jamás se hubiera imaginado que esas serían justo las cosas que harían que su consejo fuera tan importante y verdadero para mí, una mujer soltera. [Esa es una mujer soltera diciendo que esto fue lo que impactó su vida, escuchar la verdad de una mujer que la ha vivido en el contexto del matrimonio y la familia.]

Por favor, dejen saber a las mujeres de más edad que lo más valioso que pueden hacer es desarrollarse en rectitud, no la carrera o una casa preciosa. Es solo una vida de rectitud que puede ayudar a redimir las vidas rotas de otros. Nunca pensé que llegaría a valorizar los caminos de Dios más que los del mundo, o de hecho ver cuán preciosa es la santidad, pero lo he hecho, y le doy gracias por ser un instrumento que el Señor ha usado para revelarse ante mí, y revelarme su amor y la belleza de vivir una vida piadosa.”

¿No es esa una carta preciosa? Holly se conmovió tanto. Yo me conmoví cuando la oí, porque es un reto para que todas digamos: “Señor, ¿podría mi vida reflejar a los que están a mi alrededor, las mujeres más jóvenes, otras mujeres, mi familia, otros en el cuerpo de Cristo, y a un mundo perdido, la belleza de la santidad, la belleza de Cristo y la belleza de vivir una vida santa?”

La respuesta es ; mi vida puede, y tu vida puede. De eso se trata el pasaje completo de Tito capítulo 2.

Enseña cosas que estén de acuerdo con la sana doctrina. Enseña a las mujeres mayores a vivir vidas puras y santas, y luego enseña a las más jóvenes a vivir vidas que reflejen la belleza y la bondad y la grandeza de los caminos de Dios. De eso se trata ser una mujer verdadera.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará en breve para orar por las mujeres mayores y jóvenes que necesiten conectarse y reflejar la gloria de Dios juntas.

Ese mensaje concluyó la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Tito es un libro corto, y hasta esta serie, no tenía idea de la sabiduría práctica que este contenía para la mujer del siglo XXI.

Esta serie expandirá tu definición de lo que significa ser una mujer verdadera, y te mostrará cómo se refleja eso de manera práctica hoy en día. Esta serie afectará tu relación con Dios, con tu esposo, tus hijos y otras mujeres en el cuerpo de Cristo.

Hay otros recursos en nuestro sitio web que pueden ayudarte a tener una mejor visión bíblica de tu diseño. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes llamarnos al 1-800-569-5959 desde los EE.UU. y Canadá si deseas ordenar cualquier producto en inglés u ofrecer alguna donación para nuestro ministerio.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir estos mensajes internacionalmente, te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio puedes hacerlo por internet visitando www.avivanuestroscorazones.com o llamando al a 1-800-569-5959.

Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros pero más que nada necesitamos tus oraciones te animarías a orar para que Dios provea de los recursos necesarios para continuar esta obra.

Aquí está Nancy para orar…

Nancy: Señor, te doy gracias por las mujeres verdaderas que has usado en mi vida, por amigas queridas como Holly y otras que han sido reflejo de tus caminos para mí y que han hecho que el cristianismo sea deseable y me han mostrado que esta vida realmente puede vivirse por fe y por tu gracia. Señor, quiero ser ese tipo de mujer, una mujer verdadera, cuya vida cree hambre y sed en otras mujeres para seguir a Cristo y convertirse también en mujeres verdaderas.

Perdónanos por esos lugares de nuestras vidas en que hemos creído el plan contrario de Satanás, y danos la valentía y la fe y la humildad de vivir vidas conformes a tu plan, y de arrepentirnos cuando no logremos hacerlo.

Oh, Dios, Te pido que este pasaje de Tito que hemos estado viendo durante las últimas semanas cale profundo en nuestros corazones y en nuestras vidas, no solo durante esta serie radial, sino durante toda una vida, para que Tú seas glorificado y que Tu Reino y el Evangelio de Cristo sean avanzados. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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34 – El alfarero y el barro | Romanos 9:19-29

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

34 – El alfarero y el barro | Romanos 9:19-29

Ps. Sugel Michelén

 

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

En la terraza del rey: El cristiano y el pecado sexual secreto

Coalición por el Evangelio

En la terraza del rey: El cristiano y el pecado sexual secreto

DAVID BARCELÓ

David salió a pasear por la terraza de palacio. Después de una larga siesta, le apetecía sentir la brisa de la tarde. Desde allí vio a Betsabé que se estaba bañando, la deseó en su corazón y la hizo traer a sus aposentos (2 Samuel 11).

Todos conocemos la historia del pecado del rey David. Un pecado que el rey se esforzó por mantener oculto. Un pecado sexual secreto cuyos efectos catastróficos empezó a sentir de inmediato en su propia alma.

Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano (Salmo 32:3-4).

Pero la historia del rey David tristemente se repite en la vida de muchos cristianos. La terraza del rey David sigue abierta al público. No es una terraza cubierta de losas de mármol, pero sigue siendo rectangular… como la pantalla de un teléfono móvil… como una página de una revista… como el televisor de un hogar… Al asomarse a esas terrazas modernas, muchos cristianos sienten ese mismo pesar que el rey David expresa, mientras pretenden seguir viviendo una vida secreta de lujuria que les esclaviza cada vez con más fuerza.

En este breve artículo quisiera compartir 10 grandes temas que desde la consejería bíblica podemos tratar en estos casos para ofrecer ayuda al que lucha con el pecado sexual secreto de la pornografía, la masturbación y, en general, con la lujuria, esperando que estas líneas sean también de ánimo al pastor y consejero en su práctica cotidiana de aconsejar.

1. Confiesa tu pecado

La expresión de David en el Salmo anterior es demoledora. “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió…”. Es imprescindible en primer lugar confesar este pecado a tu esposa, a tu pastor, a tu consejero. Haz que el pecado secreto deje de ser secreto, y así poder recibir dirección. La lujuria es pecado, así como complacerse en ver la fornicación de otros mediante la pornografía (Ro. 1:28-32). Aunque la Biblia no habla directamente de la masturbación, tal como dice Joshua Harris,

“La masturbación se basa en una visión egoísta de la sexualidad… Cuando damos rienda suelta a nuestros deseos lujuriosos, empujamos a la relación sexual contra un rincón y la transformamos en una experiencia egoísta y aislada que refuerza una visión egoísta de la vida”.¹

2. Confiesa tu idolatría

La relación matrimonial tiene el propósito de ilustrar la relación de amor entre Cristo y su Iglesia (Ef. 5:22-33). Nuestra sexualidad es por tanto un reflejo de nuestra teología. En Romanos 1 vemos claramente como por causa del pecado los hombres cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible… Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones (v.23-24). El hombre, en vez de adorar al Creador, prefiere adorar las criaturas. En la pornografía y la masturbación se está dando un verdadero culto idolátrico.

Dice el Señor, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua” (Jer. 2:13). El apóstol Juan nos repite después de dos mil años “Hijos, guardaos de los ídolos” (1 Jn. 5:21). ¿Por qué después de haber comido del árbol de la vida íbamos a querer comer del árbol prohibido? La pornografía ofrece paz, esperanza, seguridad, intimidad, gozo… pero a la hora de la verdad solo se cosecha tristeza y soledad. Los ídolos de este mundo prometen grandes cosas, para defraudarnos profundamente después de haberlos servido.

“Los hombres persiguen implacablemente su satisfacción en las cosas terrenales. Se agotarán en los deleites engañosos del pecado y todos encontrarán que sólo es vanidad y vacío, se quedarán perplejos y muy defraudados. Pero aun así, continuarán su búsqueda infructuosa. Aunque cansados, todavía se tambalean bajo la influencia de la locura espiritual, y no alcanzan ningún resultado, sin embargo, persisten en esa eterna desilusión, y siguen adelante. No proveen nada para su estado eterno; los absorbe la hora presente. Y se vuelven a otra y otra cisterna rota, esperando encontrar agua donde ni una gota ha sido descubierta todavía” (Charles Spurgeon).

3. Adora a Cristo

¿Por qué habría el cristiano de beber agua salada que no satisface? ¿Por qué, si Cristo es el agua viva que sacia nuestra sed? ¡Adora a Jesús y abandona las falsas promesas de la serpiente! Bebe del agua fresca y viva que es él, y cuando la hayas probado, abandona tu cántaro a sus pies. Cristo es el agua que anhelas. Tu alma tiene sed del Dios vivo.

En nuestro camino de santidad sabemos que pertenecemos a él en alma y cuerpo, y que el Espíritu Santo debe tener control absoluto de nuestras vidas (Ef. 5:18). Ese crecimiento en santidad supone dejar atrás las tinieblas para andar en luz, y consagrarnos en alma y cuerpo para la gloria de Dios. Glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Co. 6:15-20).

Usando una expresión de Ed Welch, un trastorno de la adoración solo puede encontrar su medicina en la adoración verdadera. En palabras de John Piper “El fuego de los placeres de la lujuria se debe combatir con el fuego de los placeres de Dios”. A medida que todo nuestro ser se goza en adorar al Dios vivo, la idolatría de la lujuria se difumina como la niebla al salir el sol de la mañana.

4. No obedezcas a tu cuerpo

En el episodio de 2 Samuel 11 vemos en el rey David claras señales de alerta. El pasaje nos dice que era la época del año cuando los reyes salen a la guerra, y sin embargo David prefirió quedarse en Jerusalén. En concreto ese día, durmió una larga siesta hasta caída la tarde, y se paseaba por la terraza de palacio curioseando qué pasaba en casa de sus vecinos. David estaba ocioso. David escuchó a su cuerpo y el bienestar que le demandaba, y se entregó a la comodidad absoluta.

La santificación cristiana no es algo mágico, sino que requiere de lucha y sacrificio. En nuestro caminar en santidad la Palabra de Dios nos recuerda innumerables veces que hemos de dominar los deseos de la carne, y no darles rienda suelta porque sabemos que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Stg. 1:13-14). Los que son de Cristo “han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).

Evita la actitud ociosa del rey David. No te entregues al sueño y al dormitar. No hagas zappingfrente al televisor. No navegues por internet sin un propósito claro. Planifica aún incluso tu tiempo de entretenimiento, para poder dedicarte a aquello que edifica y no a lo que tu cuerpo te exija.

5. Controla tus ojos

Sabiendo la importancia de los ojos, Job exclama estas palabras en Job 31:1 “Hice un pacto con mis ojos, ¿cómo podía entonces mirar a una virgen?”. Sobre el mismo tema, dice el Señor Jesús en Mateo 5:28 “el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón”.

¿Eres capaz de controlar tus ojos? Tus ojos son la puerta de entrada a tu alma, y es en esa puerta donde hemos de poner los mejores centinelas. Tu corazón se alimenta de lo que entra por tus ojos, y aquello será lo que acabe deseando. Si no somos capaces de dominar nuestros ojos, la solución que nos da el Señor es radical. Leemos en Mateo 5:29: “Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno”.

Es una solución radical pero no literal. La mano derecha, o el ojo derecho, hacen referencia a las mejores capacidades de la persona. Jesús está diciendo que sea lo que sea a lo que tengas que renunciar, arráncalo de tu vida antes que caer en la esclavitud de la lujuria.

Créeme. Tus ojos fueron creados para contemplar la belleza del Creador, que es infinitamente superior a las cosas creadas. El corazón de Job se llenaba de gozo ante esa realidad cuando exclamaba “mis ojos [lo] verán” (Job 19:27), y Jesús nos enseñó que son “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

6. Controla los ojos del alma

Pero no solo miramos con los ojos del cuerpo. El alma tiene ojos, que también debemos controlar. Nuestra mente tiene una gran capacidad de crear imágenes que solo uno mismo puede ver. Fantasear es dirigir en nuestra mente una película donde todo nos va mejor que en la vida real. Fantasear es jugar a ser Dios creando un mundo mejor. Fantasear es decirle a Dios que el mundo que él ha creado y las circunstancias en las que nos ha puesto son un gran error. En nuestro interior inventamos un mundo paralelo, un paraíso privado hecho a imagen y semejanza de nuestras pasiones más ocultas. La pornografía alimenta ese oscuro mundo interior, de manera que aun cuando los ojos del cuerpo no ven, los ojos del alma siguen viendo.

7. Teme las consecuencias

Sabemos que “la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23), pero no solo en un sentido espiritual, sino también en un sentido práctico y cotidiano. Todo pecado tiene unas consecuencias, una onda expansiva de destrucción. Nuestras pasiones pecaminosas nos atraen y seducen, “Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte” (Stg. 1:15).

El hábito de la pornografía y la masturbación causa estragos a todos los niveles. Los jóvenes a los que he podido aconsejar describen el poder adictivo de la pornografía. El cuerpo experimenta una respuesta hormonal y fisiológica placentera, semejante a las drogas, y del mismo modo las dosis que el cuerpo pide son cada vez mayores reduciendo la capacidad de decisión y esclavizando la voluntad. Como nos advierte Salomón, “Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa. ¿Puede un hombre poner fuego en su seno sin que arda su ropa?” (Pr. 6:26-27).

El pecado sexual secreto va dejando de ser tan secreto. Se descuidan las disciplinas cristianas, y la energía se ve mermada para hacer el bien. Un joven me explicaba que “ya no podía ver a las mujeres de forma normal”. La pornografía altera la percepción por completo y uno se siente cada vez más incapaz de relacionarse con las chicas de manera natural. En los casados la relación matrimonial se va erosionando por causa de un sinfín de adulterios virtuales que alejan a la pareja física y emocionalmente. Las fantasías sustituyen a la realidad y consumen toda la ilusión, sumiendo a la persona en una continua insatisfacción con su vida diaria. Como un cáncer, el pecado va ganando terreno en el corazón, y éste va perdiendo su sensibilidad. En un alto número de casos, la adicción a la pornografía conduce a la fornicación y el adulterio.

Como una bomba, el pecado explota, y su onda expansiva causa estragos en la familia, el cónyuge, los hijos, la iglesia… Quiera el Señor que sea justo al revés en nuestras vidas, que nuestra adoración sea solo para él. Que nuestro corazón irradie bendiciones. Que así como María de Betania (Jn. 12:1-3), ese perfume de adoración que derramemos a los pies de Cristo llene toda la casa para bendición de los que tenemos más cerca.

8. No proveas para la carne

El hijo pródigo se fue a un país lejano a gastar su dinero en deleites, comilonas y rameras, y solo dejó de pecar cuando se le acabó el dinero. Es necesario poner límites a la capacidad de pecar, y construir verdaderas murallas que detengan nuestros pasos. No tiene ningún sentido orar al Padre diciendo “no nos metas en tentación”, para meterse uno mismo donde no debe. Es de sabios no ver ciertas películas, no ir a ciertos lugares, no andar en ciertas compañías, poner filtros en internet, etc. No es de cobardes, es de sabios. Es cobarde el que huye de un conejo, pero no es cobarde el que huye de un león. El conejo no te puede matar, pero el león sí. Así mismo es de sabios huir del pecado y no acercarse a él porque sabes que es más fuerte que tú y te quiere quitar la vida.

¡Muchas veces la Palabra de Dios nos anima a huir! “Huid de la idolatría” (1 Co. 10:14); “Huid de la fornicación” (1 Co. 6:18); “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas…” (1 Ti. 6:11). ¡Si se trata del pecado, huir es de santos! Cuando hayas puesto todo de tu parte, si aún la mujer de Potifar te persigue, ¡Huye! ¡Renunciando a lo que haga falta y dejándolo atrás! ¡Huye! Como dice Matthew Henry, porque “mejor es perder una buena túnica, que perder una buena conciencia”.

Así mismo en el terreno de los pensamientos. El pensamiento tiene el propósito de ayudarnos a planificar nuestras acciones. Pensar no es un juego. Es un programador de nuestra conducta. Las fantasías sexuales son por tanto altamente peligrosas, porque nos estamos diciendo a nosotros mismos que pensemos en cosas que no estamos dispuestos a llevar a cabo. El hijo pródigo, cuando volvió en sí estando en aquella sucia pocilga, pensó lo bueno para llevarlo a cabo después “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lc. 15:18).

9. ¡Sé valiente!

¿De qué huyes entonces? El que busca refugio en la pornografía, está huyendo de algo. Tal vez sea la insatisfacción ante la vida, la codicia frustrada, los deseos de poder y grandeza que no se cumplen… pero yendo tras el ídolo de la lujuria, pronto se da cuenta de que sus promesas son huecas. Recuerda a Amnón y su obsesión con Tamar, y cómo después de acostarse con ella la aborreció con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado” (2 S. 13:15).

El verdadero amor es servicial. No busca recibir sino dar. El pecado sexual secreto se convierte para muchos en un búnker donde esconderse del llamado a servir y pertenecer a otra persona. El casado huye del deber de acercarse a su esposa y su familia. El soltero huye del reto de conocer una mujer y comprometerse con ella.

Qué contradicción tan grande. Es como huir del incendio corriendo hacia las llamas. Dios diseñó el matrimonio para satisfacer nuestra necesidad de amor, compañía e intimidad, y el hombre huye del matrimonio pretendiendo hallar eso mismo. En el acto de la pornografía y la masturbación hay una evidente confesión de cobardía. ¡Sé valiente! ¡Pórtate varonilmente! Abandona la lujuria, camina en pureza y santidad, y ora al Señor por una esposa cristiana.

10. Teme a Dios

Una última pregunta puede venir a la mente del lector. Si se trata de un pecado sexual secreto, ¿por qué abandonarlo entonces? El último ingrediente, pero el más importante, es la necesidad de crecer en el temor de Jehová. “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (Pr. 1:7).

Hemos hablado del rey David, pero otro personaje bíblico que se enfrentó a la tentación del pecado sexual secreto fue el joven José. Hubiese podido sucumbir ante la mujer de Potifar, y haber excusado su conducta refugiándose en su triste pasado, su falta de afecto, la pérdida de su madre en su juventud, el desprecio de sus hermanos… Podría haber rechazado a esa mujer alegando primeramente su fidelidad a su amo Potifar, o a la educación de sus padres, o a las leyes de Egipto… sin embargo los ojos de José estaban puestos en Dios. José vivía Coram Deo, ante la mirada de Dios, y respondió a la mujer que le tentaba “¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?” (Gn. 39:9).

Necesitamos que nuestro temor del Señor crezca día a día. Que todo lo que pensemos y hagamos busque honrar su Nombre. Que no nos mueva lo que los hombres vean, sino lo que ve en nosotros el Dios que nos hizo. Crezcamos en el temor de Jehová, y seremos sabios. Vivamos Coram Deo. Qué diferente hubiese sido todo si David, al ver a Betsabé bañándose hubiese apartado su vista, y pronunciado las palabras de José “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”. Que diferente la vida de cada cristiano si exclamara esas mismas palabras al encontrarse en la terraza del rey.

[1] Harris, Joshua. Ni aún se nombre, 110.

Publicado originalmente en 9Marks.