Episodio 45 – ¿Cómo pruebo mis interpretaciones de la Biblia?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 45 – ¿Cómo pruebo mis interpretaciones de la Biblia?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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1/11 – El salmo de David el pastor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

1/11 – El salmo de David el pastor

Joshua J. Van Ee

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Al leer la Biblia, primero conocemos a David como un pastor. Era el más joven de sus hermanos y no estaba incluido en el sacrificio especial organizado por Samuel. Sin embargo, él fue el elegido por Dios, el hombre conforme al corazón de Dios, y así fue convocado desde el campo donde atendía al rebaño para ser ungido como rey. Dios lo llamó a pastorear a un rebaño diferente, a Su pueblo Israel (1 S 16:1-132 S 5:2Sal. 78:70-71).

El pastoreo es una de las ocupaciones más antiguas. Por lo tanto, no es de sorprendernos que el cuidado de un pastor y su relación con su rebaño fuera una metáfora común en el antiguo Cercano Oriente para el liderazgo de las personas, especialmente la monarquía. Además, ocasionalmente se ha mencionado que algunos dioses de naciones son pastores. En la Biblia, los líderes civiles y religiosos son llamados pastores, y la metáfora está conectada con la realeza (por ej.: 1 R 22:17), especialmente con David. Dios es llamado pastor (por ej.: Gn 48:15Sal. 23:180:1), y los elementos de la vida de un pastor ocurren varias veces para describir la actividad de Dios (por ej.: Sal. 31:3Is. 40:11Mi. 7:14).

David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23.

La vida de David como pastor continuó desempeñando un papel después de que dejó los prados. Gran parte de lo que aprendió pastoreando ovejas lo aplicó como líder de hombres. Famosamente, apeló a sus hazañas de cómo protegió al rebaño, cómo dependía de Dios para ilustrar su habilidad al luchar contra Goliat (1 S 17:34-37). Las experiencias de David como pastor también encontraron un espacio en su poesía, proporcionando una rica variedad de metáforas para muchos de sus salmos más queridos, incluyendo el Salmo 23.

Tratar de imaginar la vida de David como un pastor no es fácil para la mayoría de nosotros, ya que vivimos en un mundo moderno y urbano. Pastorear en el mundo antiguo era, en muchos sentidos, más simple que nuestras ocupadas vidas, pues implicaba mucho tiempo viendo comer a los animales. Pero estaba lejos de ser trivial. Hasta el día de hoy, el cuidado de los animales siempre presenta dificultades únicas, especialmente con las ovejas necesitadas, además de los desafíos del medio ambiente. Podríamos resumir la vida de un pastor como una de cuidado constante.

David necesitaba proveer alimento y agua para sus ovejas, una tarea nada fácil para un pastor de Belén. La Biblia describe a Canaán como una buena tierra, una tierra de bendición para el pueblo de Dios, pero no era demasiado exuberante. Además, las mejores tierras, las áreas que recibieron la mayor cantidad de lluvia, se reservaron para la agricultura. Los pastores deambulaban por las colinas y valles en regiones más remotas y, a menudo, rocosas, con precipitaciones marginales. Seguro que hubo tiempos de abundancia, pero cuando pensamos en David como un pastorcillo, no deberíamos contemplar prados verdes todo el tiempo.

Para proveer a sus rebaños, David necesitaba ser un buen guía, ya que la vida de un pastor implicaba mucho caminar. Cada día, un pastor sacaba sus rebaños de la seguridad del pueblo y deambulaba por las colinas y valles con el propósito de proporcionar suficiente hierba para comer. Durante esta rutina diaria, un buen pastor debería estar al tanto de las necesidades del rebaño como un todo y las necesidades de cada oveja individualmente.

Mientras estaba en Jordania en un estudio arqueológico, pude observar a los pastores beduinos y sus rebaños. Cada mañana viajaban varias millas mientras buscaban pastos adecuados. Siempre me sorprende que eran capaces de mantener sus rebaños juntos y encaminados a pesar de que, como en los días de David, no había vallas para contenerlos. Durante el día, las ovejas y las cabras se extendían para pastar y descansar. Luego los pastores juntarían sus rebaños para hacer el viaje de regreso a la aldea antes de que oscureciera, asegurándose de que cada uno fuera contado.

David también necesitaba ser un guardián de su rebaño. Los pastores beduinos no enfrentan las mismas amenazas de los animales salvajes que David. Todavía hay lobos y algunos leopardos en Israel, pero los leones y los osos que David conoció se han ido. Las ovejas y las cabras son presa fácil, por lo que los pastores deben ser protectores vigilantes, a veces poniendo en peligro sus propias vidas. Incluso si un pastor es capaz de ahuyentar a estos peligrosos depredadores, lo más probable es que la manada se disperse y deba ser reunida, a menudo desde varios rincones. Los perros fueron utilizados para ayudar a proteger a las bandadas contra los animales salvajes y se mencionan algunas veces en la Biblia (Job 30:1Is. 56:11) pero nunca como un compañero de David.

Todos estos elementos muestran cuán cercano era el vínculo entre un pastor y su oveja. Él era su compañero constante y necesitaría conocerlas individual e íntimamente para cuidarlas adecuadamente. Las ovejas aprenderían a confiar en su pastor, a seguir su liderazgo y a escuchar su voz. David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23. Conocemos aún más plenamente el costo de la atención constante que Dios nos tiene como se ve en Jesús, quien dijo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn. 10:11).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Joshua J. Van Ee

Joshua J. Van Ee

El Dr. Joshua J. Van Ee es profesor asociado de hebreo y del Antiguo Testamento en Westminster Seminary California.

J5 – Ministrando en el hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J5 – Ministrando en el hogar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ministrando-en-el-hogar/

Carmen Espaillat: Kim Wagner tiene algunos huéspedes especiales en su hogar.

Kim Wagner: El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario deben ser mi esposo y luego mis hijos.

Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: «¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?» La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: «Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego». Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: «Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo». También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La última vez, Nancy vio dos principios de Tito capítulo 2: «Las mujeres deben de ser trabajadoras en el hogar y deben ser amables.» Nancy ha hecho un trabajo excelente al describir este balance de la Escritura. Como mujer soltera, ella quiere escuchar de algunas amigas que tienen experiencias diferentes a las de ella, entonces aquí está Nancy con Holly Elliff y Kim Wagner, continuando en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tocamos algunos de estos temas que estamos cubriendo en Tito capítulo 2, temas que se relacionan muy directa y específicamente con las esposas y las mamás, me siento un poco incómoda. Me doy cuenta de que, como ustedes saben, muchos de los asuntos de la vida y del corazón son los mismos, la diferencia estriba más bien en cómo los aplicas en las diferentes situaciones de la vida. Aun así, cuando estamos hablando, por ejemplo, de amar a tu esposo y a tus hijos, estoy muy contenta de tener a mujeres como ustedes cerca, y otras que vienen a estas grabaciones, quienes están viviendo en el laboratorio de la vida-como por ejemplo en esto de amar al esposo y a los hijos.

Hoy se acercó a mí una esposa. Es una pareja piadosa que no ha estado casada por mucho tiempo, y, con lágrimas en sus ojos ella dijo: «El matrimonio es difícil». No creo que estaba preparada para esto. Ella ama a su esposo y él la ama a ella; y ambos aman al Señor, pero dijo: «Simplemente cuesta trabajo».

Ser padres cuesta trabajo. Es trabajo. Sobre todo cuando no solo lo quieres hacer como una tarea más, sino con la meta de tener un matrimonio que glorifique a Dios e hijos que glorifican a Dios. Esto tiene tantas otras dimensiones. No se trata nada más de cotejar cosas de tu lista; «Lo hiciste bien». Sino que es más bien fallar y confiar y esperar en el Señor y orar y esperar en Su gracia que causa que entiendas tantas cosas.

No tenemos a gente representada en este programa que lo haya «logrado»-en cuanto a tener el matrimonio perfecto o ser los padres perfectos-mucho menos yo. Pero los principios de Dios nos llevan a través de estas situaciones y trabajan dentro de nosotras, ayudándonos a transitar por esas etapas de la vida. Al ver hacia atrás en varios de los temas que hemos comentado en los últimos días, el amar a los hijos-hemos hablado de amar a los esposos, pero el amar a los hijos y cómo luce esto en la práctica-y luego saber cómo luce una mujer como ama de casa, cuidadora del hogar, y cómo eso le afecta a los niños, y hacerlo todo con amabilidad. Quiero que interactuemos un poco, y escucharlas a ustedes-las mamás, las esposas-. Vamos a hablar un poco acerca de cómo Dios les ha dado un corazón para esto; para este llamado a que las mujeres sean madres.

Quisiéramos comenzar por decir que enfrentamos una tentación y una atracción, aun como mujeres cristianas comprometidas, es decir que el ministerio es realmente algo diferente a lo que hacemos en el hogar. Entonces: «Tengo mi familia, pero quiero un ministerio, también». Yo sé que esto es cierto en el caso de las mujeres-tienen un corazón para el ministerio.

¿Jamás se sienten, o jamás han tenido que luchar con hallar el balance en todo esto, y al mismo tiempo tener un corazón para su matrimonio y sus hijos como el principal llamado de Dios y el principal ministerio en sus vidas?

Kim: Recuerdo haber tenido conversaciones con Holly acerca de esto. ¿Cómo balanceas todas esas responsabilidades? Estoy agradecida por mujeres piadosas y amigas como tú y Holly que han llegado a ofrecerme verdad y ánimo, y simplemente a enseñarme a decir «no» y especialmente a darme un buen entendimiento de las diversas etapas de la vida. El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario debe ser mi esposo y luego mis hijos.

Nancy: Y tus hijos son ahora… el último está a punto de salir de casa.

Kim: Correcto.

Nancy: Entonces esa etapa está a punto de cambiar.

Kim: Así es.

Nancy: Pero realmente te has enfocado durante esos años de procrear y criar hijos-no es lo único que has hecho, pero ha sido tu enfoque principal. Yo sé que tu hijo está terminando su último año de la escuela secundaria y has asistido a más juegos de basquetbol y a cosas que no vas ya a tener mucha oportunidad de hacer en el sentido de ser la porrista y animadora en su vida de la misma manera en los días por venir.

Kim: Pero voy a decir-y te doy gracias-que en esos años tempranos no puse (y pensé que sí), pero no puse la prioridad de ministrarles como debí hasta que realmente me vi confrontada con eso en tu conferencia-el evaluar qué prioridad estaba poniendo en mis hijos y mi ministerio hacia ellos, e hizo que hiciera algunos cambios en mi vida.

Holly Elliff: Yo creo, Nancy, que esto es realmente un gran problema para las mamás, el poder balancear esas áreas diferentes de la vida, y es muy difícil. Los hijos de Kim casi son adultos. Van a salir de la casa, entonces su etapa de ser madre, la parte activa, casi se acaba. Yo sé que algunos de ustedes que nos escuchan y que tal vez tienen muchos hijos como yo, no muchos en el sentido de tener ocho a la vez, pero sí tengo ocho hijos, entonces mi etapa de ser madre, de serlo activamente, ha sido muy larga.

Nancy: Y va a continuar así por unos años.

Holly: Sí. Entonces a menudo he tenido que ir al Señor y decirle: «Dios, ¿cómo balanceo el ministerio con las demandas de mi hogar y aun simplemente con las cosas de mantenimiento, las cosas rutinarias que tenemos que hacer cada día, cómo lo balanceo con las necesidades de mis hijos?» Yo creo que hay algunas formas en que tenemos que hacerlo, y una es que tenemos que conocer a nuestros hijos lo suficientemente bien para sentir cuándo nos necesitan más.

Le estaba diciendo a Nancy el otro día que Jessica, mi hija de once años, empezó a venir y subirse a mi pierna cada vez que yo me sentaba en el sillón. Esa era nada más una pequeña señal de que Jessica necesita más tiempo con «mami»; necesitaba algo de tiempo uno-a-uno conmigo. Entonces conocer a tus hijos suficientemente bien para reconocer esos síntomas o esas señales, no estando tan distraídas por otras cosas. Nancy, como más temprano tú estabas compartiendo sobre Marta en la cocina, esa es una lucha constante para mantener ese balance, poder mantener cuentas cortas.

Tengo una afinidad por Marta porque paso tanto tiempo haciendo cosas tipo Marta, que nunca sería mi elección, pero tienen que hacerse. Si tienes una casa llena de gente, tienen que comer, la casa tiene que tener un cierto orden o nadie puede sobrevivir. Entonces lo que he aprendido sobre Marta es, ella tiene que aprender. Si Marta hubiera quizás mantenido cuentas más cortas, quizás no habría explotado ese día y atacado a Cristo en su sala. Podría haber podido tratar con esto más rápidamente. Habría podido hacer planes de antemano para poder tener tiempo a los pies de Cristo. Entonces tengo un poquito de simpatía por Marta. Entiendo lo que significa que te dejen sola en la cocina.

Sí creo que como mujeres tenemos que mantener un corazón muy sensible a las necesidades de los que están a nuestro alrededor, al balance entre los diferentes aspectos de nuestra vida, porque no es nada más una cosa. Es una división constante. La palabra que usaste en un momento para referirte a Marta, que también puede significar fragmentado. Tantas veces te sientes absolutamente fragmentada al tratar de ministrarle a tu esposo y tratar de cumplir con las demandas de tu hogar y cuidar a tus hijos.

Entonces cualquier solidez que poseamos y que nos evite estar fragmentadas y que nos mantenga el juicio debe venir, pienso yo, del entendimiento de cuál es el llamado de Dios para nuestra vida; un entendimiento del panorama general, de por qué hacemos lo que hacemos y de entender que se trata de más que simplemente nosotras mismos.

Me encanta el Salmo 78 y Deuteronomio 6, donde habla acerca del hecho de que lo que estamos haciendo no es nada más para este momento, no es nada más para esta generación. Es para las generaciones venideras.

Me encanta el libro «El corazón de una madre» («A Mother’s Heart») por Jeanne Fleming. Tiene una pequeña sección en este libro sobre el llamado que tienen las madres y lo que eso significa. Dice esto:

«En cada generación, las mamás tienen que responder al llamado a ser lo que nadie más puede ser, de hacer lo que nadie más puede hacer para sus hijos. No es que las mamás no puedan hacer muchas otras cosas, pero si rehúsan aceptar su llamado como madres, algún hijo termina perdiendo, y el espacio vacío que deja esa madre hace eco por generaciones. Las madres no son ni la causa de todos los males de la sociedad, ni las salvadoras de la nación. Pero el futuro de la sociedad sí depende en parte de lo que hacemos con los hijos bajo nuestro cuidado. ¿Qué llamado podría ser más significativo o traerle más gloria a Dios?»

Yo pienso que es un llamado que somos responsables de escoger y aceptar. No es fácil, y a veces dura mucho, mucho tiempo.

Nancy: Claro, al oírte leer esto, Holly, estoy pensando: «¿Sabes? Las mamás aman a sus hijos. Hay un sentir de protección natural como de ‘mamá osa’ y de cuidado y preocupación por sus hijos». Y aun así hay tantas cosas en nuestra cultura, aun dentro del mundo cristiano, de la iglesia, las expectativas, etc. que alejan a las madres de ese llamado.

Ellas tienen un instinto, pero mientras miro a mi alrededor y veo tantas de las mamás que conozco, y están tan ocupadas-no solamente con sus hijos. Casi luce como una especie de conspiración, y quizás lo es en el mundo espiritual y en el poder de las tinieblas. Sabiendo el impacto que tienen las mamás, las tienen tan ocupadas, tan distraídas, tan llenas de cosas en su cabeza y en sus corazones… Veo a muchas de esas mujeres tratando de tener un trabajo de tiempo completo, tratando de cumplir con las necesidades de sus esposos y de sus hijos, de hacer labores en la iglesia, y lo que más hace falta es un buen juicio en medio de todo esto, sin hablar de lo agotadas, exhaustas y fragmentadas que se encuentran. Asumo que están viendo esto al estar ministrando a las mujeres en sus propias iglesias.

Holly: Yo creo que es bastante común ver esto entre las mujeres, especialmente las mujeres más jóvenes que tal vez tienen hijos chicos y están tratando de lograr mucho… deben tener mucha energía para hacer todas esas cosas. Aman el ministerio, aman a las personas, les encanta estar involucradas en muchas cosas. Yo pienso que es parte de por qué tenemos el ejemplo de Marta en Lucas 10:41- 42, porque Cristo le está diciendo a Marta: «Estás distraída por tantas cosas buenas-hay tantas cosas buenas-pero María ha escogido lo que es la cosa principal» (parafraseado).

Creo que hay tantas demandas sobre nuestro tiempo que es muy, muy difícil filtrar esas demandas para poder identificar lo que tendrá valor a largo plazo, qué es lo que va a tener importancia eterna. ¿Qué les va a importar a mis hijos de aquí a cinco años, y qué no será de importancia para ellos? Pienso que se trata de la tiranía de lo urgente-es muy, muy fácil quedar atrapadas en todas estas demandas, y decir «sí» sin pensar.

Nancy: Está también la presión de tener a tus hijos involucrados en muchas cosas que no solamente fragmentan a las mamás pero también están fragmentando a los hijos. «¿No te das cuenta? Si van a entrar a una buena universidad, necesitan tener todas estas actividades extracurriculares y deportes». ¿De dónde viene esa presión?

Holly: Sí, creo que hay mucha presión del mundo que tiene la expectativa de que cada familia entre en un molde en el que tus hijos tienen que tocar piano, y tienen que jugar deportes, y tienen que estar involucrados en todas las actividades de la escuela.

Nancy: Esto puede ser también cierto para las mamás que enseñan en casa.

Kim: Es la motivación de tener éxito, el deseo de tener logros.

Holly: Creo que como madres, si no identificamos esas cosas, si no dejamos que el Señor nos dé una corta lista de lo que realmente importa- ¿qué quiero realmente para mi hijo? ¿Quiero que sea el más exitoso en esta área, quiero que sea un estudiante de calificaciones sobresalientes o quiero que sea un jugador profesional de fútbol algún día? ¿Qué tiene más valor? No es que estas cosas no sean buenas también.

Pero pienso que si no escuchamos del Señor en esos momentos, como María, sentada a sus pies, si no escucho del Señor: «Esto es de valor, esto no», entonces tal vez me distraiga tanto que me veré empujada a hacer muchas cosas que tal vez no sean terriblemente malas, pero quizás estamos perdiendo las pocas cosas que realmente valen la pena.

Me dijo una mamá joven recientemente: «Han pasado cuatro meses desde que cenamos juntos como familia porque mis niños están involucrados en los deportes, entonces nunca estamos en casa al mismo tiempo. Mi esposo tiene a este en un juego, y yo tengo a este otro en este juego, y este está en fútbol, y este está en karate y nunca estamos en casa todos juntos».

Kim: Hice una encuesta-esto fue hace un par de años-en una escuela secundaria cristiana de jóvenes, preguntando varias cosas. Era nada más una encuesta de una hoja para ver dónde andaban, qué estaba pasando en sus vidas. Una de las preguntas que hice fue: «¿Qué tan seguido comes junto con toda tu familia en casa? ¿Ha ocurrido una vez durante la semana pasada?» Yo escribí la pregunta y les di varias opciones. El número promedio de veces era de una noche al mes, entre este grupo tan grande de estudiantes de escuela secundaria.

Nancy: ¿La familia se reunía para comer solo una noche al mes?

Kim: Sí.

Nancy: ¿Qué tanto importa? Yo creo que sí importa, pero, ¿por qué importa? Si las familias están corriendo en todas direcciones y no están comiendo juntos… esto es algo significativo.

Holly: Yo creo que es algo muy significativo. Tenemos que ser muy, muy intencionales.

Nancy: ¿Por qué?

Holly: Porque ese es el momento cuando nos podemos sentar, cuando puedo oír los corazones de mis hijos. Podemos apagar la televisión; nos podemos enfocar en cómo ha sido nuestro día; podemos escuchar el uno del otro. No digo que lo hacemos siete noches a la semana, pero de manera intencional tratamos de hacerlo tan frecuentemente como podamos.

Kim: Es simplemente un ambiente para la comunicación, escuchando el uno del otro, aun ministrando el uno al otro en la comida. Ahora yo solamente tengo a mi esposo y a mi hijo en casa, pero les encanta cuando cocino una buena comida para ellos. Están muy agradecidos por eso. No es simplemente si es solo -como el otro día que era sopa y emparedados de queso, y estaban encantados de comer eso.

Holly: No es que tenga que ser una cena de siete platillos. A veces puede ser un guiso que compré en el supermercado y que ya viene preparado; lo pongo en el horno y es todo lo que hice, pero aun así estamos sentados a la mesa y podemos compartir y hablar. También, yo creo que es muy, muy importante para tus hijos tener un sentido de comunidad en la familia; es importante que no solo disfruten de la comunidad en la escuela o en la iglesia…

Nancy: …o en el grupo de jóvenes…

Holly: …o en el grupo de jóvenes, pero su familia es una comunidad. La familia es un lugar donde ellos son nutridos.

Kim: Tienes entonces la oportunidad de crear lealtad a la familia. Eso es lo que estaba compartiendo con una mujer, una mujer que ni siquiera conozco. Mientras estaba en la tienda de cosméticos el otro día, me dijo: «Mis hijos son tan pequeños ahora, y hay tanto allá afuera en el mundo. Estoy tan preocupada de desviarme y meterme en las drogas, y siempre tengo miedo de ese tipo de cosas». Esta mujer con la que estoy hablando no es creyente. Le he hablado antes de cosas espirituales. De manera que desde un punto de vista práctico, le hablo sobre la necesidad de cultivar la lealtad en sus hijos, la necesidad de que ella se involucre en sus vidas, de que hable con ellos.

Yo pienso que muchas veces nosotras como madres cristianas pensamos: «Bueno, si los tengo leyendo la Palabra, si les estoy enseñando la Palabra, si les estoy haciendo todas estas cosas correctas y estoy haciendo todo lo que debo hacer…» Es fácil llegar a ser tan rápidas y ocupadas que no estés trabajando en construir una relación de lealtad entre tú y ese hijo. Nosotras como mamás cristianas queremos que nuestros hijos le sean leales a Dios primero, pero es importante crear lealtad dentro de la familia. Como tú dijiste, Holly, que la familia debe de ser una comunidad, ¿y cómo pasa eso?

Algo se me acaba de ocurrir. Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: «¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?» La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: «Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego». Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: «Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo». También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que yo hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Holly: Aquí es donde entra el aspecto generacional. No se trata nada más de que críe a mis propios hijos, aunque esa es una responsabilidad que tengo delante de Dios. Pero se trata de que debo levantar futuros padres y madres que entiendan cómo Dios quiso que funcionara un hogar, nunca perfectamente, porque el nuestro nunca va a ser perfecto, y frecuentemente es alocado.

Pero Dios sí tiene un propósito más grande, y trasciende a nuestra familia inmediata. Va mucho más allá de mí. Mi responsabilidad es nutrir esas relaciones que tengo ahora con mis hijos, para que cuando salgan de casa, ellos entiendan qué significa eso, qué significa amar a alguien más, sacrificarse por alguien más, hacer lo mejor para alguien más en lugar de para mí mismo. Hay una responsabilidad, si eres parte de una familia, hacia las demás personas de esa familia. También de ir más allá aun de tu propia familia y de ver a los que están afuera y que necesitan conocer a Cristo. De manera que entrenar a tus hijos para que aprendan a reconocer lo que tiene valor eterno es algo grandioso.

Nancy: Claro, mientras conversamos sobre todo esto, no solo estamos tratando de formar buenas familias, pero estamos reflejando a un Dios que es un Dios de la familia, y que tiene, dentro de la Trinidad, relaciones de familia y comunidad y lealtad-las cosas de las que hemos estado hablando-fidelidad de pacto, amor, misericordia, y conexión, relaciones. Él es un Dios relacional, y nos ha llamado a una familia, a la familia de Dios.

Al construir estas relaciones de esposo-esposa, padre-hijo y entre hermanos, ¿no les estamos enseñando realmente a los miembros de nuestra familia sobre cómo tener una relación espiritual eterna entre nosotros? El matrimonio no va a existir en el cielo. Estas relaciones no van a ser iguales en el cielo, pero hay una relación eterna de familia, la novia, los hermanos y hermanas en la familia de Dios, para eso estamos entrenando a estos niños.

Holly: Obviamente, Dios instituyó la estructura para el hogar. Era Su plan. Él lo estableció. Es de valor, y Él lo modela. Por toda la Escritura ves la imagen del Padre y el Hijo. Se modela para nosotros, entonces es importante.

Carmen: Esa es Holly Elliff hablando con Nancy Leigh DeMoss y Kim Wagner acerca del verdadero ministerio que tiene lugar dentro un hogar entre los miembros de la familia. En esta conversación, ellas hicieron referencia a algunas de las enseñanzas que Nancy ha cubierto durante esta serie titulada, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Ha sido una serie rica en significado y llena de formas prácticas de glorificar a Dios como mujeres. En esta serie hemos visto la importancia que tiene la doctrina, el peligro del alcoholismo, el valor de la crianza de los hijos y muchas cosas más. Nancy ha unido estos temas prácticos de manera excelente. Puedes escucharlos todos al visitar nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com, pero más que nada necesitamos tus oraciones. ¿Te animarías a orar para que Dios provea de los recursos necesarios para continuar esta obra?

Tito 2 dispone las prioridades de Dios para las mujeres. Aprende cómo algunas mujeres están aplicando esas prioridades en sus vidas. Esto en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Solo una mirada

Viernes 11 Septiembre


El Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Números 21:8

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:14-15

Solo una mirada

Lea Números 21:4-9

En el curso de su viaje por el desierto, el pueblo de Israel se encontró con serpientes “ardientes”, cuya mordedura era mortal. Pero Dios dio un remedio: una serpiente de bronce alzada en una vara bien visible. El que era mordido solo tenía que mirar la serpiente de bronce para ser curado. ¿Qué nos enseña este pasaje?

El pecado es comparable a la mordedura de una serpiente, nos conduce a la muerte eterna. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Jesús se compara a esta serpiente de bronce. ¡Él es el remedio ofrecido a todos los hombres! Una mirada de fe a Jesús levantado en la cruz basta para curar la terrible mordedura. El que mira hacia Jesús es salvo del justo juicio de Dios. ¡Tiene la vida eterna!

Dios no le pedía al israelita mordido por una serpiente que se desplazara hasta la serpiente de bronce para tocarla. El remedio estaba a su alcance: ¡bastaba una sola mirada!

Y usted, ¿piensa que Dios le pide grandes esfuerzos para merecer su salvación? ¿Debe hacer una penosa peregrinación, infligirse sufrimientos como señal de penitencia para obtener su perdón? Aunque usted tuviese la fuerza para dar la vuelta a la tierra de rodillas, con eso no podría obtener de Dios el perdón de uno solo de sus pecados. Pero una sola mirada de fe a la cruz de Jesús es suficiente. Desde el momento en que uno reconoce que es pecador, y cree en Jesucristo, recibe el perdón.

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

1 – El Apocalipsis de Jesucristo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

1 – El Apocalipsis de Jesucristo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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¿Es bíblico DECLARAR?

Teología Express

¿Es bíblico DECLARAR?

Juan Manuel Vaz

 

Juan Manuel Vaz es pastor en la Iglesia Caminando Por Fe, en Hospitalet de Llobregat, Barcelona (España). Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Es bíblico declarar?

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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

El aborto

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El aborto

Randy Alcorn

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «Definiendo el ser humano«, publicada por la Tabletalk Magazine.

Algunos defensores del aborto afirman basar sus creencias en la Biblia. Sostienen que las Escrituras no prohíben el aborto. Están equivocados. La Biblia, de hecho, enfáticamente prohíbe el asesinato de personas inocentes (Éx. 20:13) y claramente considera que los bebés que aún no han nacido son seres humanos dignos de protección (21:22-25).

Job describió en detalle la forma en que Dios lo creó antes de que naciera (Jb. 10:8-12). Lo que estaba en el vientre de su madre no era algo que podría convertirse en Job sino alguien que era Job, el mismo hombre, solo que más joven. Dios le dice al profeta Isaías: «Así dice el Señor que te creó, que te formó desde el seno materno, y que te ayudará» (Is. 44:2). Lo que cada persona es, no simplemente lo que podría llegar a ser, estuvo presente en el útero de su madre.

Debemos aprender a ver a todos los niños como Dios los ve, y debemos actuar a favor de ellos como Él nos manda.

El Salmo 139:13-16 pinta una imagen vívida de la relación íntima de Dios con una persona nonata. Dios creó las «entrañas» de David no en el nacimiento, sino antes del nacimiento. David le dice a su Creador: «me hiciste en el seno de mi madre» (v. 13). Cada persona, independientemente de su linaje o discapacidad, no ha sido fabricada en una línea de ensamblaje cósmica, sino que personalmente ha sido formada por Dios. Todos los días de su vida están planeados por Dios aún antes de que exista uno solo de ellos (v. 16).

Meredith Kline observa: «Lo más significativo acerca de la legislación sobre el aborto en la ley bíblica es que no hay ninguna. Era tan impensable que una mujer israelita deseara un aborto que no había necesidad de mencionar esta ofensa en el código penal». Todo lo necesario para prohibir un aborto era la orden: «No matarás» (Ex. 20:13). Todos los israelitas sabían que el niño en el vientre de su madre era un niño. Nosotros también, si somos honestos. Todos sabemos que una mujer embarazada está «cargando un niño».

Cada niño en el útero es obra de Dios y parte del plan de Dios. Cristo ama a ese niño y lo demostró volviéndose en uno: pasando nueve meses en el vientre de Su madre terrenal.

Así como niño pequeño y  adolescente, los términos embrión y feto no se refieren a no humanos, sino a humanos en diversas etapas de desarrollo. Es científicamente inadecuado decir que un embrión humano o un feto no es un ser humano simplemente porque se encuentra en una etapa más temprana que un bebé. Esto es como decir que un niño pequeño no es un ser humano porque aún no es un adolescente. ¿Alguien se vuelve más humano a medida que crece? Si es así, entonces los adultos son más humanos que los niños, y los jugadores de fútbol son más humanos que los jinetes. Algo que no es humano no se vuelve humano o más humano al envejecer o crecer; lo que es humano es humano desde el principio, o nunca puede ser humano en absoluto. El derecho a vivir no aumenta con la edad y el tamaño; de lo contrario, los niños pequeños y los adolescentes tienen menos derecho a la vida que los adultos.

Una vez que reconocemos que los nonatos son seres humanos, el tema sobre su derecho a vivir debería resolverse, independientemente de cómo fueron concebidos. La comparación entre los derechos de los bebés y los de las madres es desigual. Lo que está en juego en la gran mayoría de los abortos es el estilo de vida de la madre, a diferencia de la vida del bebé. En tales casos, es razonable que la sociedad espere que un adulto viva temporalmente con un inconveniente si la única alternativa es matar a un niño.

Los defensores del aborto desvían la atención de la gran mayoría de los abortos (99 por ciento) al concentrarse en la violación y el incesto debido al factor de simpatía. Dan la falsa impresión de que los embarazos son comunes en tales casos. Sin embargo, ningún niño es un despreciable «producto de violación o incesto», sino la única y maravillosa creación portadora de la imagen de Dios. Tener un hijo y abrazarlo  puede hacer mucho más bien por una mujer victimizada que el conocimiento de que un niño murió en un intento por reducir su trauma.

Cuando Alan Keyes se dirigió a estudiantes de secundaria de una escuela en Detroit, una niña de trece años le preguntó si él haría una excepción a su posición pro-vida en casos de violación. Él respondió con esta pregunta: «Si tu padre viola a alguien, y lo condenamos por esa violación, ¿crees que sería correcto que diga: ‘OK, porque tu padre es culpable de esa violación, nosotros te vamos a matar?’» La clase respondió «No». Cuando se le preguntó por qué una niña debería llevar un embarazo luego de sucederle algo tan horrible, él respondió sabiamente con esta analogía:

Digamos que cuando tienes 19 años, Estados Unidos se involucra en una guerra. Y, cuando esto ha sucedido anteriormente, se ha hecho un reclutamiento militar obligatorio y las personas de tu edad serían reclutadas, y serían enviadas a la guerra, ¿no? Tu te tendrías que ir. Tendrías que vivir en el campo de batalla y arriesgar tu vida. Muchas personas de hecho arriesgaron sus vidas, vivieron dificultades cada día y finalmente murieron. ¿Por qué? Porque estaban defendiendo ¿qué cosa? Nuestro país y defendiendo su libertad. Tuvieron que pasar por dificultades, ¿verdad? Tuvieron que luchar para obtener la libertad.

El principio de la libertad es que nuestros derechos provienen de Dios. ¿Crees que está mal pedirle a la gente que haga sacrificios para mantener nuestro respeto por ese principio? …Pero no creo que sea correcto tomar ese dolor y de hecho empeorarlo …¿Sabes lo que añadiría si te permitiera tener un aborto? Añadiría la carga, el peso de ese aborto. Y en algún momento, la verdad de Dios que está escrita en tu corazón regresa a ti. Y eres herida por esa verdad.

Así que no creo que sea justo, ni para el niño ni para la mujer, dejar que esta tragedia arruine  sus vidas; tanto la vida física del niño como la vida moral y espiritual de la madre. Y creo que en esta sociedad hacemos un daño terrible porque no tenemos el coraje de apoyar y defender lo que es verdad. (ProLife Info Digest, 2 de febrero de 2000)

En su libro, Victims and Victors (Víctimas y vencedoras), David Reardon y asociados recurren a los testimonios de 192 mujeres que quedaron embarazadas como resultado de una violación o incesto. Resulta que cuando las víctimas de la violencia hablan por sí mismas, su opinión sobre el aborto es casi unánime y es exactamente lo contrario de lo que la mayoría predeciría: casi todas las mujeres entrevistadas dijeron que lamentaban haber abortado a sus bebés concebidos por violación o incesto. De las que dieron una opinión, más del 90 por ciento dijo que no le aconsejaría a otras víctimas de violación sexual que tuvieran un aborto. Ninguna de las que dio a luz a un niño expresó algún arrepentimiento por haber tenido al bebé.

La imposición de la pena capital al hijo inocente de un delincuente sexual no le hace nada malo violador ni le hace nada bueno a la mujer. Crear una segunda víctima, nunca repara el daño a la primera. El aborto no brinda alivio ni sanidad a una víctima de violación.

Los discípulos de Cristo no entendieron cuán valiosos eran para Él los niños, por lo que reprendieron a los que trataron de acercarlos a Él (Lc. 18:15-17). Pero Jesús dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios».  Jesús consideró la atención a los niños como parte esencial de Su reino, no como una distracción.

La visión bíblica de los niños es que son una bendición y un regalo del Señor (Sal. 127:3-5). Sin embargo, la cultura occidental trata cada vez más a los niños como obstáculos. Debemos aprender a ver a todos los niños como Dios los ve, y debemos actuar a favor de ellos como Él nos manda. Debemos defender la causa de los débiles y huérfanos; mantener los derechos de los pobres y oprimidos; rescatar a los débiles y necesitados; y librarlos de los malvados (Sal. 82:3-4).

Cristo dijo que lo que hagamos o no hagamos por los niños más débiles y vulnerables, lo hacemos o no lo hacemos para con Él. En el día del juicio, «El Rey les dirá: ‘En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis’” (Mt. 25:40).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Randy Alcorn
Randy Alcorn
Randy Alcorn es fundador y director de Eternal Perspective Ministries. Es un autor muy reconocido y sus libros de los más vendidos de New York Times. Él ha escrito más de cincuenta libros, incluidos “Heaven” y “The Treasure Principle.”

J3 – Llenando tu hogar de bondad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J3 – Llenando tu hogar de bondad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/llenando-tu-hogar-de-bondad/

Carmen Espaillat: Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Si tienes una casa nítida y preparas comidas increíbles y eres una mamá merecedora de premios por tener una casa que debería estar en la portada de alguna revista, esto no significa nada si no tienes un corazón conectado al Señor.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes pintar tus paredes, rehacer tus pisos, instalar nuevos accesorios, o actualizar tu apariencia. Ninguna de estas cosas puede verdaderamente crear un hogar cálido.

Pero tu actitud mientras lidias con proyectos como estos tendrá un gran impacto dentro de tus cuatro paredes y más allá. Averigua por qué, mientras Nancy continúa la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : Si tienes tu Biblia, ve conmigo al Evangelio de Lucas, al capítulo 10. Quiero que veamos un pasaje familiar —familiar para la mayoría de nosotras— acerca de un ama de casa llamada Marta.

Ese parece ser un nombre popular entre amas de casas. Quiero que veamos algunas cosas en la vida de esta mujer que tienen que ver sobre la cualidad de la cual vamos a hablar hoy en Tito capítulo 2.

En Lucas capítulo 10 versículo 38 dice, “Mientras iban ellos [Jesús y sus discípulos] de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su hogar”.

Así que lo primero que aprendemos acerca de Marta es que ella tenía una casa. Sabemos que su casa estaba en la ciudad de Betania y que tenía una hermana que se llamaba María y un hermano llamado Lázaro.

Hasta donde sabemos, ella no estaba casada, pero realmente no sabemos si lo estaba o no. Pero sí sabemos que ella tenía un hogar y que ella tenía un corazón para su hogar y un corazón para la hospitalidad.

Ella trabajaba en la casa, lo que es algo que deben hacer las mujeres y que es lo que hemos venido estudiando en Tito capítulo 2 en las últimas sesiones. Mientras reflejan el Evangelio deben estar trabajando en la casa. Eso era lo que Marta hacía, y por eso ella pudo darle la bienvenida a Jesús y a los que le acompañaron a su casa.

Este probablemente no era un grupo pequeño. Esto no era simplemente una pequeña cena íntima. Allí habría una, dos o tres docenas de personas. Así que de alguna forma tuvo que haber hecho preparativos para recibir a Jesús en su casa.

No sabemos si fue notificada previamente, pero aquí vemos a una mujer que tenía el corazón de servir a través de su hogar. El versículo 39 dice, “Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra”.

Así que Jesús les está hablando a aquellos que estaban reunidos alrededor de Él, como hacían los rabinos de ese tiempo. Y María, quien parecía tener un corazón contemplativo (al parecer más que el de su hermana) estaba sentada a los pies de Jesús escuchándole enseñar.

Versículo 40, “Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos”. Y estoy leyendo esta vez de la Biblia de Las Américas, y así es como dice allí.

Pero si vas a la Reina Valera dice que ella “se preocupaba con muchos quehaceres”. Ella estaba distraída por todos los preparativos, o distraída por el mucho servicio. La primera palabra de este versículo es la clave de que algo anda mal.

María estaba sentada a los pies de Jesús, escuchando Su palabra. Versículo 40, “Pero Marta…”; Marta estaba haciendo otra cosa. Algunas cosas que necesitaban ser hechas, pero hay un problema ahí.

Ella estaba distraída preparando todo. Ella estaba distraída con mucho servir. Esa palabra distraída significa estar ocupado, halado o arrastrado hacia todas las direcciones.

Ella estaba siendo empujada en muchas direcciones—muchas demandas, hacía todas las cosas que necesitaban ser hechas. Seguro has estado ahí, has pasado por esto. Sabes exactamente lo que esta frase significa.

Si tienes un hogar, si cuidas de un hogar —si tienes un esposo, si tienes hijos, o si eres como yo y vives sola— sabes lo que significa tener personas y demandas que te halan en todas las direcciones mientras al mismo tiempo tratas de servir a los demás.

Así que el versículo 40 dice, “Y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.”

Ahora, permítanme hacer algunas observaciones sobre las que meditaba esta mañana. Aquí está Marta, que ha pasado de servir a otros a ser egoísta. Analicemos la escena.

Recuerden lo que estaba pasando. ¿Qué estaba haciendo Jesús mientras Marta preparaba todo? Él estaba enseñando. Él estaba hablando.

Probablemente Él no estaba parado en un atril teniendo un servicio de predica oficial. Ellos probablemente estaban sentados en la sala, quizás afuera o donde sea, y las personas estaban reunidas alrededor de Él, y Él les enseñaba sobre el Reino de Dios y el Evangelio. Para eso Él había venido.

Así que Jesús está enseñando. ¿Y qué hacían los otros invitados? Estaban escuchando. Estaban reunidos alrededor de Él.

Así que tenemos aquí un pequeño servicio dirigido por Jesús. Marta aparentemente piensa que lo que sea que haya salido mal en la cocina en medio de su servicio es de tanta importancia que ella tiene que interrumpir a Jesús, quien está hablando, y a los otros que están escuchando.

Nunca se me había ocurrido hasta que comencé a situarme en esta escena —dice claramente lo que Jesús estaba haciendo, y lo que los otros hacían— y Marta va a donde Él y le dice esto… ¡Así que ella interrumpe el “servicio de la iglesia”!

No quiero ser muy dura con Marta. La única razón por la que sé lo que ella está haciendo es porque yo misma he estado en esa situación tantas, pero tantas veces.

Ella interrumpe a Jesús, y su clamor es “se trata todo sobre mí”. “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.” Está centrada en ella misma.

Ella había estado sirviendo, pero se distrajo mientras servía, y terminó centrada en sí misma. Eso causó esta conmoción, esta interrupción, esta distracción de las cosas eternas que estaban ocurriendo entre Jesús y aquellos quienes estaban sentados escuchándolo.

Así que en la medida que uno se centra más en sí mismo, uno se vuelve insensible hacia los demás. Es como si no existieran. O si existen, como si no importaran. Todo lo que importa en este instante es como me siento y qué me está pasando a mí y mis necesidades y mis emociones y lo que quiero que se lleve a cabo.

Veo aquí a una mujer que está molesta. Está irritada. Creo que ella hubiera explicado esto diciendo, “Estoy frustrada. Hay tanto que hacer y solo tengo dos manos. Soy la única persona; no lo puedo hacer todo”.

De nuevo, estoy viendo la mirada de las mujeres aquí presentes y sé que saben exactamente lo que Marta sentía. Todas hemos estado ahí.

No tienes que estar casada ni tener tu propio hogar para saber que a medida que cumples con las responsabilidades que Dios te ha dado en esta etapa de tu vida, hay momentos en que sentirás que es más de lo que puedes sobrellevar, y te frustras.

Y, ¿qué pasa si no llevas esa frustración al lugar adecuado, si no lo manejas a la manera que Dios quiere, con una mente sobria, como hemos discutido a través de esta serie? Vas a pecar al molestarte y airarte.

El pecado no era que había mucho que hacer. El pecado no era que estabas luchando para hacerlo todo, a menos que hayas querido hacer más de lo que debías—esos son otros problemas.

No hay indicación de que ella estuviera haciendo algo que no debía. Era noble. Ella estaba sirviendo.

Pero ella se preocupó, se agotó mentalmente. Ella perdió la cordura con todo lo que estaba pasando.

Como resultado, ella estaba irritada y se molestó contra su hermana, y con Jesús aparentemente, y quien sabe con quién más. Yo oigo en sus palabras un tono acusatorio: “¿Señor, no te importa…?”

Acusatorio contra Jesús, imputándole sus intenciones, sugiriendo que a Él no le importaba; con un tono acusatorio contra su hermana María: “Mi hermana me dejó sola”.

No sabemos lo que no sabemos. No sabemos lo que ella no dijo. No sabemos lo que ella estaba pensando.

Pero lo que se infiere es que ella realmente siente que su hermana ha hecho algo malo. Ella está acusando a su hermana de no ayudarla, de ser negligente con sus responsabilidades.

¿Has notado que, cuando te tornas acusatoria, cuando estás bajo presión, comienzas a asumir sobre el corazón y las intenciones de los demás? Asumes que ellos actúan de esa manera porque “yo no les caigo bien” o porque “ellos no aman a Dios”.

Digo, nuestra mente se va en tantas direcciones si la dejamos. Esta mente no sobria nos lleva por un camino muy errado.

Y percibo también cierto resentimiento aquí. “¿No te importa que mi hermana me deje servir sola?” “¡Ella me ha dejado todo a mí sola!” ¡Cuánta autocompasión! Y luego demandando: “Dile, pues, que me ayude.”

¿Alguna vez te has encontrado diciéndole a Dios qué hacer o diciéndole a tu esposo o ladrando órdenes a tus hijos, siendo demandante? El servir se vuelve—no un privilegio amoroso lleno de gracia y llevado a cabo con alegría—se convierte en un peso, en un trabajo penoso.

Las mismas personas que estamos sirviendo se han convertido en un problema, en una molestia. Solo deseamos que se vayan y nos dejen tranquilas.

Permítanme leerles un correo electrónico de una de nuestras oyentes. Ella dijo,

“Yo soy una mujer cristiana de quien siempre parece que se aprovechan de su gentileza. Otros toman mi gentileza como una debilidad. Estoy empezando a molestarme por todo esto. Estoy tan molesta que estoy sintiendo mi corazón endurecerse”.

¿Te has encontrado en alguna ocasión tan molesta con aquellos a quienes Dios te ha enviado a servir que tu corazón se endurece contra los demás? Contra el Señor, contra los otros… Mira el versículo 41, “Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas.”

Esa palabra preocupada significa “ansiosa”. Está relacionada a otra palabra que significa “ir en diferentes direcciones”. Está ansiosa. Drenada. Está siendo halada en muchas direcciones diferentes. Y está molesta. La palabra griega que es traducida como molesta es una que suena como “turbulento”. Estar en confusión.

Algunas veces nuestros pensamientos hacen eso. Por eso es que necesitamos una mente sobria, un sano juicio, para que no nos preocupemos ni nos molestemos con tantas cosas.

Y luego este pensamiento de “muchas cosas”. Me parece que las cosas se han vuelto más importantes para Marta que las personas. “Tú estás preocupada y molesta por tantas cosas”. Había “tantas cosas”. Ella había perdido la perspectiva. Había perdido el enfoque. Había olvidado lo que realmente importaba, así que Jesús vino a recordárselo.

El versículo 42 dice, “Pero una sola cosa es necesaria.” No es que nada más importa, sino que solo una cosa es absolutamente esencial, sin la cual no se puede vivir y: “María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

¿Qué es esa cosa buena, esa cosa absolutamente necesaria? Es el proteger tu relación, tu intimidad y tu comunión con el Señor.

Si tienes una casa nítida y preparas comidas increíbles y eres una mamá merecedora de premios por tener una casa que debería estar en la portada de alguna revista, esto no significa nada si no tienes un corazón conectado al Señor, en comunión con Él.

Hemos estado estudiando Tito 2 y viendo que las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar,” y luego a ser “amables” (versículos 3-5).

Llegamos hoy a esa palabra amable. Y estamos llegando al final de las cualificaciones y características de las mujeres aquí: ser amable.

Nota que esta palabra amable sigue a la característica de ser hacendosa en la casa. No es suficiente, como acabamos de decir, simplemente ser un ama de casa y atender tu casa. Esta palabra amable nos dice cómo debemos de hacer eso.

Trata con los motivos, con la disposición; nos dice cómo debe llevarse a cabo el servicio. Marta era un ama de casa consumada, pero en esta situación ella no fue amable. Ella perdió el corazón, el espíritu y el tono con que debemos cumplir con nuestras responsabilidades domésticas. Esto importa.

No importa que simplemente terminemos tareas que teníamos por hacer. Importa el tono y el espíritu, el cómo tratamos y respondemos a nuestra familia y amigos. Eso es lo que importa.

Esta palabra que es traducida como amable significa “ser de buen carácter, ser bueno y benevolente, ser provechoso, útil, beneficioso en su efecto, gentil, de ayuda, caritativo”.

Conozco a muchas mujeres que son fieles, diligentes, amas de casa conscientes, y quiero darles ánimo. Algunas de ustedes son tan fieles en ello. Son tan dedicadas y concienzudas.

Pero te quiero preguntar, ¿tienes una disposición amable al mismo tiempo? O, ¿solo lo haces por hacerlo? O, ¿simplemente lo haces para salir del paso? O ¿lo haces por determinación y puras agallas, o lo haces con amabilidad?

Tus hijos no recordarán tanto que eras una cocinera fabulosa o que tu casa siempre estaba en orden y limpia o que eras una decoradora increíble, tanto como recordarán el espíritu y el tono y el corazón con que hacías todas estas cosas. ¿Lo haces con amabilidad? Esto es extremadamente importante.

Trabajando en la casa, manejando la casa, tratando con tu esposo, interactuando con tus hijos, con demandas—todo puede ser muy rutinario y mundano. Sabes eso mejor que yo. Puede ser frustrante. Tú lo sabes mejor que yo.

Algunas veces te sentirás sola, como le pasó a Marta—como si a nadie le importaras, como si nadie te apreciara, como si nadie se diera cuenta, o como si nadie estuviera ahí para ayudarte. Ser cuidadosa de tu casa requiere diligencia, disciplina y fidelidad cada día.

Pero también requiere amabilidad y gentileza. Y esto también es algo que las mujeres mayores están supuestas a poder enseñarles a las más jóvenes.

Uno de mis diccionarios de la Biblia dice que la mujer del hogar no solo debe tener diligencia, energía, disciplina, pero ella también debe de tener una apariencia llena de gracia y amabilidad—no solo disciplina, pero también la actitud. Esto se refleja en su conducta, su actitud, su espíritu.

Otro comentarista habla de esta amabilidad como “la falta de irritabilidad ante las persistentes tareas y responsabilidades rutinarias y mundanas de una casa.” ¿Porque están muchas de ustedes haciendo muecas? ¿Será que sienten alguna convicción?

De nuevo, no salgan después de haber escuchado estas sesiones (y sé que muchas están inclinadas a hacer esto) y comiencen a atacarse a ustedes mismas. “¡Soy un fracaso!”, “¡Soy un insecto!”, “¡Ay de mí, voy a aislarme y a morir!” No, esa es una respuesta de orgullo.

Cuando el Espíritu Santo convence, lo que Dios quiere que hagamos es que nos humillemos delante de Él para decir, “Señor, Tú tienes razón. Yo me vuelvo irritable. Y mi familia ha visto más irritabilidad que amabilidad en los últimos días”.

“Y Señor, fuera de ti yo no puedo ser amable. Yo puedo hacer las cosas correctas. Soy disciplinada. Sé cómo hacer todo esto. Pero Señor, solamente Tu Espíritu puede hacer que las haga amablemente. Solamente Tu Espíritu puede darme un corazón que sirva a mi familia”.

Así que ve a la cruz. Ve a Cristo. Toma de Su gracia si Dios te está dando convicción sobre esta área de tu vida.

Esta gentileza es lo contrario a ser ruda, cruel, impaciente, demandante, amargada, resentida, severa, o exigente. Esas son algunas de las palabras con las que algunos estamos familiarizados y con las que muchas luchamos a veces. Esas son expresiones de la carne, no del Espíritu en nuestros hogares.

Warren Wiersbe dice sobre este pasaje, “Ella no lleva la casa con una mano de hierro, sino que practica la “ley de la clemencia”, que claro, viene de Proverbios 31:30. Este tipo de gentileza y actitud del corazón esta cimentado en la humildad.

Jerry Bridges dice sobre el tema de la gentileza, “Aparte de la gracia de Dios, la mayoría de nosotros tendemos por naturaleza a preocuparnos por nuestras responsabilidades, nuestros problemas, nuestros planes. Pero la persona que ha crecido en la gracia de la gentileza ha expandido su pensamiento fuera de sí mismo y de sus intereses y ha desarrollado un interés genuino en el bienestar y la felicidad de aquellos que le rodean.”

Amigas, una de las cosas que las ayudará a manifestar gentileza en su hogar es el recordar que no se trata de ustedes. No se trata de sus emociones, su tiempo, de su energía, de ser amada, ser aprobada, o de ser alabada.

Lo maravilloso es que Proverbios 31 dice que la mujer que teme al Señor y da su vida al servir, ella será alabada. Ella tendrá una gran recompensa.

Pero si lo haces por eso, serás defraudada, porque habrá muchas veces donde la gente a quienes sirves ni siquiera saben lo que hiciste para servirles. Como cuando duras horas un día de la semana arrodillada en el piso limpiando las juntas de la cerámica del baño.

¿Será que alguien de tu familia lo va a notar o agradecerlo? ¡Gran cosa! Aun si ellos se dan cuenta, ellos no tienen ni idea de todo el trabajo que pasaste haciéndolo.

Si lo que mueve tu corazón es hacer una impresión en alguien o ser alabada o afirmada, vas a ser una mujer resentida, o comenzarás a ser negligente y a descuidar algunas cosas. Pero cuando tu servicio proviene del amor hacia los demás y te centras en ellos, y cuando te preocupas por la felicidad y el bienestar de ellos, entonces podrás servir con gentileza, con amabilidad y (¿puedo decir esto?) con gozo.

La gentileza y el centrarse en los demás no solo viene de la humildad, sino también de centrarse en Cristo, que es lo más importante. Proviene de una vida que está centrada en Cristo; enfocada en Cristo. Creo que Marta perdió su gentileza porque perdió su perspectiva. Ella olvidó a quién estaba sirviendo y por qué lo estaba haciendo.

Quiero decir, imagínense, ¡poniendo a Jesús a trabajar! ¿Pero no es eso lo que hacemos cuando nos volvemos resentidas por nuestro servir? Una cosa es necesaria, estar con Jesús.

● ¿Te has distraído con mucho servir?

● ¿Has desarrollado alguna dureza en tu corazón, en tu tono de voz o en tu espíritu?

● ¿Te falta gentileza o amabilidad?

Entonces necesitas hacer lo que Jesús le dijo a Marta que hiciera. Fue lo que María decidió hacer. ¿Qué es? Escuchar a Jesús.

“Marta, Marta [Nancy, Nancy], tú estás preocupada y molesta por tantas cosas.” ¿Qué debes hacer? Ponerte de acuerdo con Jesús si Él te ha señalado esto.

Dile, “Señor, he estado sirviendo, pero no con amabilidad. Me he convertido en una amargada. Estoy siempre gritando, ladrando ordenes. No estoy haciendo de este hogar un sitio feliz para mi familia. Sí, ellos están siendo alimentados; sí, sus necesidades son satisfechas, pero no estoy ministrando sus espíritus con gracia.”

Ponte de acuerdo con Dios. Permite que Él restaure tu perspectiva. Hay muchas cosas. Siempre habrá muchas cosas. Siempre habrá muchas cosas más en tu lista de cosas por hacer que horas en el día para hacerlas.

Lo que necesitas saber—y lo sabrás a medida que te acerques a la presencia de Jesús y a Sus pies—es lo que realmente le importa a Él. Las personas importan más que las cosas.

Las personas importan más que las cosas. Recuerda esto cuando vayas a tu casa hoy. Recuerda esto cuando le ministres a tu esposo, a tus hijos.

Debes estar dispuesta a detenerte, a tomar tiempo, para ser gentil, para escuchar. No andes siempre corriendo como si tu casa estuviera en llamas con una lista de 100 cosas por hacer, pasando por alto a las personas a quienes Dios te ha enviado a servir.

Deja que Jesús te prescriba lo que necesitas. Ve a Él, como lo hizo Marta. Haz una decisión consciente de centrar tu vida en Él. “Una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Mientras meditaba en esto esta mañana, pensé en las palabras de Jesús en Mateo capítulo 11 los versículos del 28 al 30.

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.

Así que si estás asediada, exhausta, frustrada, molesta, irritada, demandante— si tienes quizás una mala actitud, si has perdido tu paz, tu amabilidad, y como resultado tu familia ha perdido la paz—ven a Jesús. Siéntate a Sus pies. Aprende de Él.

Encontrarás descanso para tu alma. Solo entonces podrás reflejar Su corazón gentil, humilde y suave a aquellos a quienes sirvas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado recordando por qué hacemos lo que hacemos. Ese mensaje es tan importante para las mujeres ocupadas.

Todas nosotras necesitamos tiempo ininterrumpido para sentarnos a los pies de Jesús. Aun cuando es tiempo de levantarse y trabajar, todavía podemos tener una actitud de corazón de sentarnos a Sus pies, sirviendo en humildad y compartiendo con amabilidad.

¿Por qué estamos más dispuestas a ser gentiles con las personas de afuera que con las que viven en nuestros hogares? Mañana veremos esto.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.`

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Fundamentos de la Fe

Grace To You

Fundamentos de la Fe

John MacArthur

13 Lecciones para Crecer en la Gracia y Conocimiento de Jesucristo

Cada domingo por la mañana, en Grace Community Church (y a lo largo de la semana), pequeños grupos de personas se reúnen en torno a este manual para las clases de Fundamentos de la Fe. Trece lecciones combinan verdades bíblicas esenciales con obediencia y servicio personal. Muchos creyentes nuevos en la fe toman estas clases para crecer en su comprensión de verdades bíblicas.

Con temas que van desde la naturaleza de Dios hasta la participación en la Iglesia, es un estudio ideal para discipular a nuevos creyentes o volver a los fundamentos de lo que significa ser un discípulo de Jesucristo.

BIENVENIDA E INTRODUCCIÓN

Fundamentos de la Fe (FDF) puede ser el secreto mejor guardado en Grace Community Church.

Nació de una alegre necesidad décadas atrás cuando yo era un pastor joven y Grace Church era relativamente pequeña.

Estábamos creciendo. Familias e individuos—algunos nuevos en la fe y otros simplemente nuevos en el área—estaban viniendo a la iglesia en masa.

Tantas caras nuevas.

Tantos trasfondos únicos.

Necesitábamos asegurarnos que esta congregación en crecimiento estaba firmemente arraigada en las doctrinas fundamentales de nuestra fe.

FDF ha jugado un papel clave en el crecimiento espiritual de nuestra congregación desde entonces.

Provee un fundamento teológico sólido a los nuevos creyentes.

Ayuda a los cristianos más maduros a agudizar su entendimiento de doctrinas claves y los equipa para el evangelismo y el discipulado.

Este promueve el único tipo de unidad que realmente significa algo en la iglesia—la unidad basada en el entendimiento compartido acerca de la verdad de Dios.

A pesar de su importancia para Grace Church a través de los años, FDF sigue siendo, como ya he dicho, algo como un secreto.

A excepción de solo algunas iglesias, sus recursos no han sido grandemente explotados.

Eso es, hasta ahora.

Por la gracia de Dios, ahora tenemos una plataforma desde la cual podemos poner este poderoso recurso en iglesias a través de la nación.

Lo que usted tiene en sus manos ha pasado por décadas de refinamiento.

Es el fruto de muchos años de preparación, instrucción y aplicación.

Habiendo sido enseñado y examinado en el salón de clase, ha demostrado ser efectivo en las vidas que ha influenciado.

Claro, el poder detrás de este curriculum no está en su formato o plan, sino en la Palabra de Dios en la cual está basado.

Sabemos que cuando el Espíritu Santo usa Su palabra en la vida de las personas, sus vidas son transformadas.

Y es por esto que estoy tan emocionado de que estos materiales hayan llegado a sus manos.

FDF le ha dado la bienvenida a millares de personas en la iglesia y en la familia de Cristo.

Ha ayudado a creyentes a construir un fundamento espiritual en roca sólida.

Confío en que esto lo beneficiará a usted y a su iglesia de la misma manera.

JOHN MACARTHUR

Pastor-Maestro Grace Community Church Sun Valley, California