La ley de la no contradicción | Sugel Michelén

La ley de la no contradicción

Sugel Michelén

En la discusión que ha generado los artículos sobre el ateísmo, a raíz de la entrevista que salió publicada recientemente en uno de nuestros diarios sobre la formación de la Asociación de Ateos Dominicanos (Ateodom), hemos estado tratando de señalar algunas incongruencias en las que incurrió su presidente en la entrevista (“Las incongruencias de Ateodom” y “El amor según Ateodom“).

Al hablar de “incongruencia” nos estamos refiriendo a algo que es ilógico. Por tal razón, pensé que era importante hablar un poco de la lógica para que esta discusión pueda ser significativa y edificante.

La lógica es una de las herramientas fundamentales de la filosofía. Según Aristóteles, la lógica no es un campo científico separado del resto, sino más bien un instrumento necesario para el quehacer científico en cualquier área.

Sin la lógica la ciencia no es posible, ya que lo que es ilógico es incomprensible y, por lo tanto, imposible de conocer. La lógica es esencial para que podamos entender. Ahora bien, la ley fundamental de la lógica es la ley de la no contradicción.

La forma más sencilla de definir la ley de la no contradicción es con la siguiente ecuación: A no puede ser igual a B y a noB (que ahora reseñaremos como –B) al mismo tiempo y en el mismo sentido. Por ejemplo, una idea (A) no puede ser verdadera (B) y falsa (-B) al mismo tiempo y en el mismo sentido. Una figura (A) no puede ser cuadrada (B) y redonda (-B) al mismo tiempo. Yo puedo hacer con masilla una figura cuadrada y luego hacer otra redonda, pero no puedo hacer una que sea cuadrada y redonda al mismo tiempo.

En cierta ocasión un joven fue llamado a comparecer a la oficina de impuestos internos de EUA para ser auditado, debido a que no había llenado su declaración de impuestos por varios años.

Cuando el agente de impuestos internos le preguntó por qué no lo había hecho, el joven replicó que cuando estaba en la universidad a él se le enseñó que la ley de la no contradicción era un principio opcional que no teníamos que acatar necesariamente.

Por lo tanto, si no hay diferencia entre B y -B fue solo asunto de tiempo para llegar a la conclusión de que no hacía ninguna diferencia si llenaba la planilla de impuestos o no. Al oír la explicación, el agente de impuestos le dijo: “Eso es muy interesante. Nunca antes había escuchado una explicación como esta. Pero ya que Ud. cree que no existe ninguna diferencia entre B y -B, estoy seguro que también creerá que no existe ninguna diferencia entre estar en la cárcel y no estarlo”.

EL CARÁCTER AUTOEVIDENTE DE LA LEY DE LA NO CONTRADICCION:

Hay algunas cosas que todo ser humano debe dar por sentado o aceptar a priori. La ley de la no contradicción es una de ellas. Como dice R. Nash: “Estrictamente hablando, la ley de la no contradicción no puede ser probada”. Cualquier prueba que se presente a su favor tiene que presuponer la veracidad de esa ley.

Sin embargo, podemos probar la validez de esta ley a través de argumentos negativos o indirectos. Toda negación de la ley de la no contradicción nos lleva al absurdo, tanto en nuestra forma de pensar como en nuestra forma de vivir.

A. La lógica y la comunicación humana significativa:

Las personas que intentan negar la validez de la ley de la no contradicción están envueltas en una tarea condenada al fracaso, ya que están obligados a usar el mismo principio que están tratando de negar para poder negarlo. Si queremos hablar inteligiblemente no podemos atribuir significados contrarios a la misma palabra al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Ronald Nash dice al respecto: “Ya que cualquier refutación de la ley de la no contradicción tendría que ser expresada en una lenguaje inteligible y ya que un hablar significativo presupone la ley, en principio es imposible usar el lenguaje para negar la ley de la no contradicción”.

Y luego añade: “Si la ley de la no contradicción es negada, nada tiene significado, incluyendo las oraciones de las personas que piensan estar negando la ley”. Así que “la ley de la no contradicción es una ley del ser y del pensamiento necesaria e indispensable”.

B. La lógica y las acciones humanas significativas:

Las personas que intenten negar la ley de la no contradicción rápidamente se encontrarán en situaciones muy difíciles. Por ejemplo, si B = -B, entonces no habría ninguna diferencia entre tomarse un jugo de naranja (B) y un veneno (-B). Tampoco podríamos señalar la pecaminosidad de un adúltero porque estar con su esposa (B) sería lo mismo que estar con otra que no lo sea (-B).

ALGUNOS EJEMPLOS DE IRRACIONALIDAD:

A. El escepticismo:

El escepticismo puede ser propuesto de dos maneras distintas.

  1. Nadie puede conocer nada.
  2. Ninguna proposición es verdadera.

En cuanto a la primera, tendríamos que preguntar al escéptico: “¿Tú sabes que nadie puede conocer nada?” Si el escéptico responde que sí, es obvio que se está contradiciendo a sí mismo; pero si responde que no, entonces está admitiendo que él no sabe de qué está hablando.

Por otra parte, si alguien dice que ninguna proposición es verdadera, entonces debemos preguntarle: ¿Es tu proposición verdadera? Cualquier respuesta que dé a esta pregunta coloca al escéptico en un callejón sin salida.

B. Evidencialismo:

La esencia del evidencialismo fue expresado por un pensador del siglo XIX, W. K. Clifford, quien escribió: “Es erróneo siempre, dondequiera y para cualquiera, creer alguna cosa sin evidencia suficiente”.

Y ya que según Clifford, nunca podríamos encontrar suficientes evidencias para las creencias religiosas, todo el que acepte una creencia religiosa está actuando en una forma inmoral, irresponsable e irracional.

He aquí una vez más una declaración que se refuta a sí misma. Basta con pedir al evidencialista una prueba de su aseveración. Como es imposible presentar evidencias para probar tal cosa, tenemos que llegar a la conclusión de que la verdadera irracionalidad se encuentra en la proposición del evidencialismo.

C. Deconstruccionismo:

Según el deconstruccionismo el significado de las palabras cambia continuamente, pues dependen del contexto cultural de cada cual, lo mismo que de su trasfondo y experiencia; de manera que no podemos asignarle a las palabras un significado inherente, estable y universal.

De ese modo el deconstruccionismo pone bajo cuestionamiento la noción fundamental de la tradición intelectual de Occidente y que el deconstruccionista Jaques Derrida (fallecido el 8 de octubre de 2004) llama “logocentrismo”.

Tal como el término sugiere, las palabras han ocupado un lugar central en la historia del pensamiento como un vehículo confiable de verdad y significado. Derrida, en cambio, insiste en que toda oración está sujeta a muchas interpretaciones legítimas.

Como ha dicho alguien: “El lector va generando su propia comprensión del texto a través de la lectura. No hay una interpretación mejor y otra peor del texto. Todas las interpretaciones son válidas”.

Pero una vez más, esta postura es irracional. Ellos están usando palabras para decirnos que no creen que podemos comunicarnos con palabras. Como bien señala Lindsley: “Toda negación de que las palabras sean significativas usa palabras para negarlo. Esta asume que tu puedes comunicar que no puedes comunicarte”.

Una estudiante, cuyo profesor era deconstruccionista, relató la siguiente historia verídica. Su profesor anunció que el examen final requería un ensayo sobre la novela Moby Dick. Esta joven comenzó su ensayo con estas palabras: “Moby Dick es la República de Irlanda”.

En los próximos 90 minutos siguió desarrollando su tesis con la cual ganó una “A” y la siguiente nota del profesor: “Qué ensayo más creativo”. Y lo cierto es que el ensayo fue muy creativo, el único problema es que no tenía nada que ver con la novela de Herman Melville.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Angustia interior (1)

Lunes 12 Junio

Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo 2:3-4

Angustia interior (1)

Al final de una conferencia, un joven se dirigió al predicador y le dijo:

–Mi caso le parecerá desesperado, pues soy un incrédulo y escéptico.

–¿Qué espera de mí, respondió el predicador, si no cree en la Biblia, si no reconoce a Jesucristo como el Hijo de Dios, y si duda de la existencia de Dios?

–Lo escuché hablar esta noche y sentí que usted cree en algo. Yo no creo en nada y soy extremadamente infeliz. ¿Podría mostrarme cómo creer y ser feliz como usted? Ayúdeme por favor. Soy estudiante de derecho, pero me siento tan infeliz que no consigo estudiar. Estoy ansioso y turbado. Hace un rato, pasando por este lugar, oí el órgano y entré para disfrutar de la hermosa música. La curiosidad me obligó a quedarme para escuchar lo que usted iba a decir. Una cosa me quedó clara: usted cree en algo o en alguien, y eso lo hace feliz. Lo envidio, y por eso le estoy hablando. ¿Qué debo hacer, qué debo estudiar?

–¡Solo la Biblia!

–¿De qué sirve leerla, si no creo que es la Palabra de Dios?

Entonces el predicador abrió su Biblia y leyó: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

(mañana continuará)

“Siendo renacidos, no de simiente corrupti- ble, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por- que: toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:23-25).

2 Reyes 13 – Efesios 1 – Salmo 69:29-36 – Proverbios 17:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Cómo hacemos lugar para el pecado? | Joe Rigney

¿Cómo hacemos lugar para el pecado?

Joe Rigney

En el libro de Romanos, el apóstol Pablo da una exhortación simple pero profunda a los cristianos que ilumina nuestra lucha contra el pecado:

No hagáis provisión para la carne, para satisfacer sus deseos. ( Romanos 13:14 )

La exhortación sugiere que no solo pecamos al satisfacer los deseos pecaminosos, sino que en realidad podemos crear espacio para tal indulgencia. ¿Qué significa eso y cómo funciona?

Deseos de la carne
Comencemos con el hecho de que la carne tiene deseos impíos. En Gálatas 5:17 , Pablo insiste en que los deseos de la carne son contrarios al Espíritu; literalmente, «la carne desea contra el Espíritu». Satisfacer un deseo carnal es completar, complacer y cumplir el deseo, ir a donde el deseo quiere llevarte. Tal indulgencia se llama “las obras de la carne”, que Pablo expone en Gálatas 5:19–21 :

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes: inmoralidad sexual, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistad, contiendas, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, divisiones, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes. Les advierto, como les advertí antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

En Romanos 13 , Pablo las llama “obras de las tinieblas”, y proporciona una lista similar de ejemplos:

La noche está muy avanzada; el día está a la mano. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, no en orgías y borracheras, no en fornicación y sensualidad, no en pleitos y celos. ( Romanos 13:12–13 )

En estas listas, vemos pecados relacionados con nuestra vida sexual (inmoralidad sexual, impureza, sensualidad), pecados relacionados con nuestros deseos de comida, bebida y refrigerio (ebriedad), y pecados relacionados con nuestra vida social (enemistad, contienda, rivalidades celos, peleas, arrebatos de ira, divisiones). Todos estamos familiarizados con estos pecados en nuestras vidas. Pero, ¿qué significa “hacer provisión” para ellos?

Cómo hacemos provisiones
“Proveer para la carne” implica que podemos optar por ponernos en el camino de la tentación. Podemos hacer espacio y crear espacio para que los deseos pecaminosos se despierten, se persigan y se satisfagan. Esencialmente, podemos darle la vuelta al Padrenuestro y decir: “Llévame a la tentación para que pueda entregarme al mal”.

A nivel práctico, podemos planear sutilmente estar en un ambiente de tentación, sabiendo (o al menos esperando) que las tentaciones vendrán y despertarán nuestros deseos para que podamos gratificarlos. Sin embargo, es importante enfatizar la sutileza. Cuando hacemos provisión para la carne, nuestras mentes funcionan de tal manera que a menudo racionalizamos y excusamos nuestro comportamiento, incluso ante nosotros mismos. Nuestras mentes se emplean para satisfacer los deseos carnales, y luego nuestras mentes se emplean para excusar y justificar nuestro comportamiento. Eso es lo que significa hacer provisión para la carne, satisfacer sus deseos.

Considere, en particular, cómo nuestra tecnología nos permite hacer provisión para la carne. Podríamos elegir usar aplicaciones o visitar sitios web donde sabemos que probablemente aparecerán imágenes sexualmente explícitas (ya sea a través de anuncios o publicaciones). No buscábamos descaradamente tales imágenes. Pero estábamos creando espacio para que aparecieran. Estábamos previendo que despertaran nuestros deseos. La carne nos lleva allí a través de la curiosidad pecaminosa, pero luego nuestra mente intenta racionalizar lo que sucede: «Estaba revisando las redes sociales».

Lujuria, celos, envidia e ira
Si bien la inmoralidad sexual es una tentación obvia en esta área, la misma dinámica está en funcionamiento con otras pasiones y deseos. ¿Con qué frecuencia hacemos provisión para la carne visitando sitios y usando aplicaciones que regularmente despiertan nuestros celos y envidia? Creamos espacio para la codicia al frecuentar sitios que muestran una imagen de la vida que desearíamos tener. “Mira su casa/familia/ropa”. “Mira sus oportunidades/éxitos/bendiciones”.

O si no es envidia, tal vez sea ira y peleas. Sabemos que leer ese artículo, ver ese clip de noticias o escuchar ese podcast despertará frustración, ansiedad, miedo o ataques de ira. Y, sin embargo, hacemos provisión para esos pecados al ponernos en una posición para ser despertados. Proveemos al someternos al conocimiento que daremos vuelta en nuestras mentes con malicia y amargura (tal como podríamos acariciar una lujuria). Y luego lo justificamos y lo racionalizamos, diciendo: “Solo me mantengo al día con las noticias. Es importante mantenerse informado sobre lo que sucede en el mundo”.

En cada uno de estos casos, estamos creando lugar, dando espacio y haciendo provisión para que la carne nos lleve a la tentación y al pecado.

Despertar y dar un paseo
Afortunadamente, Pablo no nos dice simplemente qué evitar. También nos dice qué hacer.

Primero, nos despertamos .

Sabéis la hora, que ha llegado la hora de despertaros del sueño. Porque la salvación está más cerca de nosotros ahora que cuando creímos por primera vez. La noche está muy avanzada; el día está a la mano. ( Romanos 13:11–12 )

En otras palabras, nos damos cuenta de la forma en que nuestra mente y nuestra carne trabajan juntas para llevarnos al pecado. Hacer provisión para la carne nos adormece y nos mata. Espiritualmente, nos quedamos dormidos. Seguimos nuestras pasiones en una niebla de deseos, apetitos, excusas y racionalizaciones, ahuyentando la voz de nuestra conciencia y del Espíritu Santo. Así que debemos despertar.

En segundo lugar, nos cambiamos de ropa . “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” ( Romanos 13:12 ). Más tarde, nos exhorta a “vestirnos del Señor Jesucristo” ( Romanos 13:14 ). En lugar de usar nuestras mentes para crear espacio para la carne y luego racionalizar nuestros deseos, usamos nuestras mentes para considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo ( Romanos 6:11 ). Consideramos quiénes somos a la luz de la obra de Cristo. Este es un esfuerzo mental lleno de gracia para poner nuestra mente en las cosas de arriba, donde está Cristo ( Colosenses 3:1–4 ).

“No es suficiente simplemente evitar el pecado y la tentación; debemos buscar activamente matar nuestro pecado.”

Y fíjate que cambiarse de ropa implica tanto quitarse como ponerse. “Desechando las obras de las tinieblas” implica hacer morir lo terrenal en nosotros ( Colosenses 3:5 ). Esto implica que no es suficiente simplemente evitar el pecado y la tentación; debemos buscar activamente matar nuestro pecado. En otras palabras, nos negamos a permitir que la curiosidad pecaminosa se instale en nuestros corazones sin hacer esfuerzos intencionales para matarla. No jugamos simplemente a la defensa; también vamos a la ofensiva.

Finalmente, vamos a dar un paseo . “Andemos decentemente como de día, no en orgías y borracheras, no en fornicación y sensualidad, no en pleitos y celos” ( Romanos 13:13 ). Estamos despiertos y alertas; estamos apropiadamente vestidos en la justicia de Cristo. Y ahora caminamos de una manera que se ajusta a nuestra unión con él.

Lo que no podemos ocultar
Lo fundamental para caminar correctamente es reconocer que es de día. Habiendo sido llevados de la muerte y el pecado a la vida y la justicia, hemos sido llevados de las tinieblas a la luz. Dicho de otra manera, somos vistos.

“Al hacer provisión para la carne, una de las mentiras que estamos tentados a creer es que podemos escondernos”.

Cuando hacemos provisión para la carne, una de las mentiras que estamos tentados a creer es que podemos escondernos. Y aunque es posible esconderse de otras personas, no podemos escondernos de Dios. Nunca lo engañamos con nuestras excusas y sutilezas. Él nos ve haciendo espacio para que fluyan nuestros apetitos pecaminosos. Nuestras racionalizaciones están vacías ante su omnisciencia. Somos como el niño que va de puntillas a la cocina por la noche para robar una galleta de la alacena mientras su madre observa desde la sala. Nuestros intentos de sigilo son una locura ante el brillo de su mirada que todo lo ve. Como dice el libro de Hebreos: “Ninguna criatura está oculta a su vista, sino que todas están desnudas y expuestas a los ojos de aquel a quien debemos dar cuenta” ( Hebreos 4:13 ).

Entonces, el llamado de Pablo es simple (incluso si la obediencia es difícil de ganar). Despertar. Cambia tu ropa. Vestíos del Señor Jesús y de su armadura. Y luego camine de manera apropiada delante de él. No hagáis provisión para la carne, para satisfacer sus deseos.

Joe Rigney ( @joe_rigney ) se desempeña como miembro de teología en New Saint Andrews College. Es esposo, padre de tres hijos y autor de varios libros, incluido Más que una batalla: cómo experimentar la victoria, la libertad y la curación de la lujuria .

El baluarte de la conciencia

Domingo 4 Junio
No imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
3 Juan 11
El baluarte de la conciencia
En junio de 2017, al presidir las ceremonias del aniversario de la masacre de los aldeanos de Oradour-sur-Glane en 1944, el presidente francés declaró: «El único baluarte contra la locura asesina es nuestra conciencia».

Esta facultad nos permite discernir entre el bien y el mal. El hombre la adquirió cuando decidió desobedecer a Dios y escuchar a Satanás: “El día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:5). Al dejarse seducir, el hombre se convirtió en una criatura responsable de sus actos, capaz de distinguir entre el bien y el mal. Sin embargo, ¡cuántos actos de maldad, robos y crímenes se cometen en el mundo! Aunque se supone que conocemos el bien, tenemos la tendencia a hacer el mal. Nuestra conciencia se siente incómoda con el mal, y en esto es un freno, pero ella no nos da la fuerza para evitar hacer lo malo.

Nuestra desobediencia a Dios corrompió nuestro ser interior. Debemos confesar esto ante él. Si creemos en Jesucristo, en su muerte en la cruz, y lo aceptamos como nuestro Salvador, recibimos una nueva vida capaz de discernir lo que es bueno, lo que agrada a Dios. “Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré” (Hebreos 8:10).

Por otra parte, el Espíritu de Dios da fuerza a esta nueva vida: “Que (el Padre) os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). Entonces el creyente puede evitar el mal y hacer el bien con la ayuda divina.

“Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9).

2 Reyes 5 – Romanos 11:1-24 – Salmo 68:1-6 – Proverbios 16:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿CÓMO SÉ SI TENGO EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO? | Geoffrey Thomas

¿CÓMO SÉ SI TENGO EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO?

Geoffrey Thomas

Hay diferentes maneras de saber que tenemos el sello de la morada del Espíritu en nosotros:

EL ESPÍRITU SANTO ME MINISTRA
Cada vez me deleito más al estar y conversar con aquellos que tienen el Espíritu. Me deleito en el Día del Señor, en el tiempo de adoración y de oración. Amo escuchar la predicación de la Biblia con el Espíritu Santo enviado del cielo. Si una persona llamada por Dios está dirigiendo una reunión en la que se predicará la Palabra de Dios, me gustaría estar en esa reunión. Creo que la Biblia es inspirada por Dios. Oro por mí y por aquellos que amo (amigos, familia y conocidos). Anhelo que esas personas conozcan a Dios y que den sus vidas para glorificarlo y honrarlo. Me siento mal cuando peco; siento la necesidad de confesarle mi pecado a Dios. Quiero agradar a Dios en todo lo que hago, por lo que presento mi cuerpo a Él como sacrificio vivo. Esta es mi oración: “Que mi vida entera esté consagrada a Ti, Señor… Traigo a Ti mi vida para ser, Señor, Tuya por la eternidad”. Estos deleites son las marcas de mi sellado; son las consecuencias de la morada del Espíritu Santo en mi vida. No hay otra explicación para este comportamiento tan contrario a los apetitos mundanos; es consecuencia de que Dios ha estado obrando en mi vida.

EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES EVIDENTE EN MI VIDA
Gálatas 5:22-23 dice: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas”. Los componentes del fruto del Espíritu aún no son perfeccionados en mí. Mi anciana madre sufría de demencia. Vivía con nosotros y hacía la misma pregunta cada pocos minutos durante horas, noche tras noche. Debí haber sido más paciente y bondadoso con ella. Debí haber mostrado más dominio propio. Sin embargo, este fruto no está totalmente ausente en mí. Tengo el amor, el gozo y la paz divinos que Pablo enlistó, incluso en los tiempos de profunda angustia. Sería mucho más egoísta, desagradable y despiadado sin la obra del Espíritu Santo en mi vida.

CONOZCO LA BENDICIÓN DEL ESPÍRITU
Fui llamado al ministerio en 1963 y por cuarenta años he predicado la Palabra de Dios. ¿Ha sido este un largo viaje de mi ego? No niego la posibilidad. Estar de pie frente a cientos de personas y predicar la Palabra de Dios semana tras semana podría satisfacer el ego de algunos. No obstante, he experimentado una y otra vez una ayuda más allá de mis fuerzas al preparar mis sermones y predicar de la Biblia. A través de los años muchos grandes hombres de esta congregación han sido llamados al ministerio. Creyentes de diferentes trasfondos y personalidades me dicen que mis sermones los ayudan. Eso solo es posible por medio de los dones de enseñanza, pastorado y liderazgo que el Espíritu Santo ha puesto en mí.

VEO LA DIRECCIÓN DEL ESPÍRITU EN MI VIDA
Dios me ha guiado en las sendas de justicia. Esa ha sido la irresistible trayectoria de mi vida. He pecado todos los días y he tenido caídas importantes; Dios me ha levantado muchas veces. Todos los días he conocido el perdón. Nunca he vivido un día en que no haya sabido que Jesucristo es mi Salvador y que debo estar caminando más cerca de Él. El Espíritu me ha guiado a servir a los demás, a poner la otra mejilla a los insultos, a negarme y a adorar al Rey del cielo.

Por consiguiente sé que el Espíritu Santo está en mi vida puesto que Dios dice que el Espíritu está en la vida de todo el que cree en Su Hijo. Por medio de las marcas del Espíritu veo la confirmación de Dios, de que Sus promesas son verdad. Ese es el sello del Espíritu de Dios. ¿Has sido marcado en Cristo con este sello? ¿Es visible en tu vida el fruto del Espíritu? ¿Los demás reconocen estos dones en ti? ¿Estás siendo guiado por el Espíritu año tras año? ¿Eso, a su vez, guía a otros a Cristo?

Estas preguntas no se refieren a tu ortodoxia. Ni siquiera son acerca de tus sentimientos y emociones. Se refieren a tu espiritualidad. Esa palabra se ha vuelto muy común hoy en día. Los jóvenes afirman que en sus valores buscan la espiritualidad en vez del materialismo. Me pregunto si realmente es así. La espiritualidad que es agradable a Dios es el resultado de la obra del Espíritu en nuestras vidas. Lleva fruto santo por el camino angosto de servir a los demás en el nombre de Jesucristo. El Espíritu de Dios crea y sostiene la verdadera espiritualidad. ¿Has sido marcado en Cristo con el sello del Espíritu Santo?

Este artículo ¿Cómo sé si tengo el sello del Espíritu Santo? fue adaptado de una porción del libro El Espíritu Santo, publicado por Poiema Publicaciones.

Páginas 208 a la 210

El fruto del Espíritu (7)

Sábado 10 Junio
El encanto de un hombre es su bondad; y más vale ser hombre pobre que mentiroso.
Proverbios 19:22, V. M.
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
Colosenses 3:12
El fruto del Espíritu (7)
La bondad
El sexto sabor del fruto del Espíritu es la bondad. La bondad es como la firma de Dios, la garantía de que él está presente. “Ninguno hay bueno, sino solo Dios” (Lucas 18:19). De hecho, el Antiguo Testamento habla frecuentemente de la bondad de Dios. David oró: “Porque mejor es tu misericordia que la vida” (Salmo 63:3). Para David, la bondad de Dios era más valiosa que su propia vida. También quiso mostrar una gran bondad, la “misericordia de Dios”, al hijo de Jonatán su amigo, invitándolo a su mesa todos los días (2 Samuel 9).

La bondad, en toda su extensión, encuentra así su fuente en Dios: “Y tuya, oh Señor, es la misericordia” (Salmo 62:12). La bondad se parece a la gracia y guía al hombre pecador al arrepentimiento (Romanos 2:4). En la medida en que gustemos la bondad de Dios, también podremos manifestarla sin ningún sentimiento de superioridad. Seamos simples «canales» a través de los cuales fluye la bondad del Señor, una bondad activa, que se acerca al otro, se pone a su servicio y lo perdona si es necesario. Si este fruto de la bondad estuviera más presente en nuestras vidas, seríamos más sensibles ante los problemas de los demás y les ayudaríamos a llevar sus cargas.

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”, escribió el apóstol Pablo (Romanos 12:21). Este versículo es un ejemplo de la bondad que se eleva por encima de los resentimientos, el desprecio, el fracaso, y revela el corazón de Dios.

(continuará el próximo sábado)
2 Reyes 11 – Romanos 15:14-33 – Salmo 69:9-18 – Proverbios 17:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Qué dice la biblia acerca de la amargura?

La amargura es un cinismo rencoroso que se traduce en una intensa discordia o aversión hacia los demás. La biblia nos dice: «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia». Y a continuación nos dice cómo lidiar con esa amargura y sus frutos, siendo «benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo » (Efesios 4:31-32).

Como adjetivo, la palabra amargo significa «afilado como una flecha o picante al gusto, desagradable, venenoso». La idea es la del agua amarga que se les dio a las mujeres sospechosas de haber cometido adulterio en Números 5:18: «las aguas amargas que acarrean maldición». En su sentido figurado, la amargura se refiere a un estado mental o emocional que corroe o «carcome». La amargura puede afectar a alguien que experimenta una profunda tristeza o cualquier cosa que actúa sobre la mente, de la misma forma como el veneno actúa sobre el cuerpo. La amargura es ese estado mental que intencionalmente se aferra a los sentimientos de enojo, listo para ofenderse, capaz de estallar en ira en cualquier momento.

El principal peligro de sucumbir a la amargura y permitir que gobierne nuestros corazones, es que es un espíritu que se niega a la reconciliación. Como resultado, la amargura conduce a la ira, que es la explosión externa de los sentimientos internos. Esa ira y enojo desenfrenado, a menudo conducen a la «riña», que es el egoísmo impulsivo de una persona furiosa que necesita que todo el mundo escuche sus quejas. Otro mal provocado por la amargura, es la calumnia. Tal como se usa en Efesios 4, no se está refiriendo a la blasfemia contra Dios, o simplemente una calumnia contra los hombres, sino cualquier comentario que brota de la ira y está pensado para herir o lastimar a otros.

Todo esto conduce a un espíritu de maldad, que simboliza una mentalidad perversa o sentimientos de odio intenso. Esta clase de actitud es carnal y diabólica en sus influencias. La maldad es un intento deliberado de dañar a otra persona. Por lo tanto, «toda forma de maldad» debe desaparecer (Efesios 4:31).

La persona que es amargada a menudo es resentida, cínica, cruel, indiferente, implacable, y desagradable como para estar con ella. Cualquier expresión de estas características es pecado contra Dios; son características de la carne y no de Su Espíritu (Gálatas 5:19-21). Hebreos 12:15 nos advierte: «Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados». Siempre debemos tener cuidado de no permitir que las «raíces de amargura» crezcan en nuestros corazones; esas raíces harán que estemos lejos de la gracia de Dios. Dios desea que Su pueblo viva en amor, gozo, paz y santidad; no en amargura. Por tanto, el creyente debe siempre vigilar diligentemente, estando en guardia contra los peligros de la amargura.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: https://www.gotquestions.org/Espanol/

La Iglesia está formada por todos los que pertenecen a Jesucristo

Viernes 9 Junio
Con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes.
Apocalipsis 5:9-10
Del evangelio que habéis oído… se predica en toda la creación que está debajo del cielo.
Colosenses 1:23
Aldea Mundial
Una casa editorial escogió llamarse «Aldea Mundial». Este nombre expresa la idea de que mediante los libros y los medios masivos de comunicación, todos los hombres del mundo están tan cerca como si fueran de una misma aldea. Por otra parte, cada vez se habla más de globalización en la industria, la agricultura, la política, el comercio… Nuestro planeta parece más pequeño a medida que se desarrollan los medios de comunicación y transporte.

Desde su principio el Evangelio tiene una dimensión mundial y universal, porque el amor de Dios es para todo el mundo. Dios quiere que todos los hombres sean salvos, y envía a sus siervos por toda la tierra. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:19). Con la venida de Jesús a la tierra, los creyentes experimentan que las fronteras desaparecen en el plano espiritual. Las barreras de los idiomas como de las razas no son un obstáculo para hablar de Dios. El Evangelio penetra en todos los países y medios sociales. Trae un mensaje divino y universal dirigido a todos los seres humanos, cualquiera sea su condición o cultura.

En el pensamiento de Dios, la Iglesia está formada por todos los que pertenecen a Jesucristo. Unidos por el Espíritu Santo, son interdependientes y solidarios. Esto es cierto en el nivel mundial, pero nuestra responsabilidad se sitúa ante todo en el nivel local.

2 Reyes 10 – Romanos 15:1-13 – Salmo 69:1-8 – Proverbios 16:33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un Enfoque Bíblicamente Robusto a la Depresión | Dave Dunham

Un Enfoque Bíblicamente Robusto a la Depresión

Dave Dunham

En esta serie pretendemos explorar cómo las Escrituras nos proporcionan marcos sólidos para los problemas de la vida. Un marco es algo más que una serie de versículos bíblicos sobre un tema. Las Escrituras reconocen las diversas formas en que Dios ha diseñado a los seres humanos, las diversas formas en que experimentamos los problemas y las diversas formas en que se manifiestan los problemas. Por lo tanto, no nos proporciona un único enfoque para un problema común, sino diversos enfoques que se adaptan a cada uno de nosotros en el punto en el que nos encontramos en los problemas de la vida. En lo que se refiere a la depresión, la Biblia nos ofrece al menos cuatro marcos diferentes para afrontarla.

Empezamos de nuevo, sin embargo, tratando de entender la depresión y las diversas experiencias de la depresión. David Murray, en su maravilloso librito Christians Get Depressed Too (Los Cristianos También Se Deprimen), sugiere que la depresión se desarrolla en cinco ámbitos diferentes: Situación vital, pensamientos, sentimientos, cuerpos y comportamientos. Veamos cada uno brevemente.

Situación de vida – A veces la depresión surge debido a lo que está sucediendo en nuestras circunstancias. Los cambios en la vida pueden tener un efecto dramático en nuestra salud mental. Los detalles circunstanciales pueden ayudarnos a distinguir entre la tristeza desordenada y la tristeza lógica.

Pensamientos – Nuestra vida de pensamientos es probablemente el factor que más contribuye a la depresión. La manera en que pensamos sobre nosotros mismos, nuestras circunstancias y nuestro Dios puede afectar dramáticamente nuestra salud mental. Proverbios 23:7 establece que como un hombre piensa en su corazón así es él. Las cosas en las que más pensamos se convierten en convicciones del alma.

Sentimientos – Obviamente entendemos la depresión como un sentimiento. Cómo nos sentimos es un reflejo de lo que pensamos. Si mis pensamientos están dominados por problemas y evaluaciones negativas de mí mismo y de la vida, entonces voy a sentirme negativo. Estos sentimientos negativos tienden a reforzar mis valoraciones negativas. Se crea un pequeño círculo en el que cuanto más intensos son mis sentimientos, más convencido estoy de su legitimidad.

Cuerpo – Las luchas a largo plazo contra la depresión pueden manifestarse en enfermedades físicas. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que algunas enfermedades físicas pueden cultivar lo que parece depresión Condiciones médicas como el hipotiroidismo, la anemia y la hipercalcemia (por nombrar algunas) pueden cultivar sentimientos y síntomas de depresión. Por lo tanto, siempre es importante hacerse un chequeo médico.

Comportamiento – por último, debemos tener en cuenta que la depresión afecta a nuestro comportamiento. La depresión afecta a nuestra motivación y a nuestra capacidad para disfrutar de cosas que antes nos gustaban. También puede tentarnos a encontrar medios destructivos de escape como el abuso de sustancias, la pornografía o la vida imprudente.

Centrémonos ahora en un enfoque bíblico de la depresión. Reconocemos que en el corazón de la depresión hay una pérdida de esperanza. Podría ser temporal o podría ser más duradera, pero sentimos esa tristeza intensa y prolongada porque no vemos un camino a seguir en nuestra circunstancia o en la vida en general. La Biblia proporciona al menos cuatro marcos diferentes para navegar por la depresión.

En primer lugar, podríamos considerar un Marco de Pecado. La depresión tiene muchas causas y a pesar de lo que algunos cristianos piensan, el pecado no es la causa de toda depresión. Pero es la causa de algunos tipos de depresión y por eso vale la pena investigarlo. En medio de la depresión causada por el pecado, Dios nos invita a arrepentirnos y a recibir el perdón. El Salmo 32 nos da un ejemplo de depresión de raíz espiritual. Los versículos 3-4 hablan de lo que sucede cuando el salmista no se ocupa de su pecado: experimenta síntomas de depresión: pérdida de apetito (los huesos se desgastan), gemidos (sonidos de desesperación), pérdida de energía. ¿Cómo afronta este pecado? Lo confiesa (v. 5). Los versículos 1-2 inician el salmo con la base de la esperanza: ¡bienaventurado aquel a quien se le perdonan las transgresiones! Así, con la depresión queremos considerar siempre el contexto de la vida. A veces el pecado puede ser la causa.

En segundo lugar, consideremos el Paradigma de la Tristeza. En medio de la depresión causada por la tristeza, Dios nos invita a mirar el panorama general. El Salmo 73 ilustra este principio. El Salmo está escrito retrospectivamente. Es decir, el autor mira hacia atrás, a una época en la que sus pies estuvieron a punto de resbalar (v. 2). Y estuvieron a punto de resbalar porque el sufrimiento había estrechado su visión. Sólo veía la injusticia y la maldad de su mundo (v. 3-12). Se ayuda a sí mismo a salir de este dolor encontrando una base firme en una perspectiva eterna (v. 16-20; 27-28). Al recordarse a sí mismo la justicia y el plan de Dios, es capaz de reorientar su corazón en medio de la tristeza.

En tercer lugar, considere un Paradigma de Autoconversación. Dado que la depresión suele estar muy relacionada con nuestros pensamientos y las cosas que nos decimos a nosotros mismos, voy a dedicar más tiempo a este enfoque. En medio de la depresión causada por la autoconversación, Dios nos invita a contraatacar con la verdad. El Salmo 42 es un gran ejemplo de esta práctica.

El Salmo comienza señalando cómo el dolor ataca nuestra experiencia de Dios. En las primeras líneas, el salmista anhela a Dios, como el ciervo anhela el agua. Pero en el versículo 2 vemos que siente que el Señor no le concederá una audiencia o prestar oído. “¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” El verso 3 enfatiza la pena que esta sintiendo – esta tan deprimido que no come, solo llora. » Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche». Y de nuevo, se pregunta, ¿dónde estás Dios? De hecho, describe poéticamente sus lágrimas como burlándose de su fe.

En el versículo 4 está recordando cómo solía ser la vida, cómo solía sentirse. A veces la depresión empeora al recordar cuánta alegría solíamos experimentar. La pérdida de interés y motivación es dura porque hubo un tiempo, al menos para algunos, en que la vida no era así. La vida no siempre fue gris y aburrida, pero ahora lo es. El salmista describe cómo solía dirigir a la multitud en la procesión y en la adoración.

El versículo 5 es un momento de contraste en el salmo. Aquí el salmista cambia el enfoque y empieza a hablar a su alma desanimada sobre la esperanza: Espera en Dios, porque volverás a alabarle. Y luego le dice a su alma quién es ese Dios: ¡El Dios de mi salvación! Se permite entristecerse, pero también responde a esa tristeza con esperanza.

El versículo 6 continúa centrándose en Dios, hablando más específicamente de quién es este Dios. Aquí menciona: » Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.» Se trata de lugares históricos clave en la vida de Israel, donde Dios se había revelado de manera extraordinaria. El salmista se aferra a verdades sobre Yahvé. En medio de la depresión, nuestra esperanza no está en Dios genéricamente, sino específicamente. Queremos recordar a nuestras almas quién es Dios.

El versículo 9 toma todo este discurso sobre Dios y lo devuelve al lugar de la confusión. Si Dios eres así, ¿por qué siento que me has olvidado? ¿Por qué me lamento y no recibo respuesta de ti? Sus enemigos, en este caso personas literales, se burlan de él diciendo: «¿Dónde está tu Dios?». Antes eran sus propias lágrimas las que se burlaban de él, ahora son voces ajenas. La cuestión, por supuesto, es que el dolor prolongado hace que dudemos de Dios, ¿no es así?

El versículo 10, sin embargo, vuelve a esa importante conversación del alma: espera en Dios, porque volverás a alabarle. Así que aquí aprendemos a ser honestos con nuestro dolor, a hablar con Dios de nuestro dolor, confusión y frustración, y aprendemos a hablarnos a nosotros mismos de esperanza en medio del dolor.

Por último, consideremos un Marco de Resistencia. A veces la depresión puede parecer imposible de entender. ¿Por qué me deprimo? ¿Por qué dura tanto? ¿De dónde viene? A menudo no hay respuestas claras, sencillas y directas. Y en tales situaciones, la Biblia nos anima simplemente a resistir, a creer que Dios está con nosotros en el valle de sombra de muerte.

El Salmo 88 es útil en este punto porque es un salmo muy oscuro. El Salmo 88 ha sido calificado como el salmo más oscuro de las Escrituras. La mayoría de los salmos de lamento contienen al menos un giro de esperanza. Están llenos de palabras duras y amargas, se sienten pesados, y el salmista está frustrado y abatido. Pero siempre dice algo como: «Pero confiaré en el Señor». El Salmo 88 no tiene vuelta atrás. Las últimas palabras del Salmo son simplemente: la oscuridad es mi única amiga.

Entonces, ¿cómo es posible que un Salmo tan deprimente pueda ser útil para el deprimido? En parte, creo que la respuesta es que fomenta la honestidad y la resistencia. Así, por ejemplo, este salmo nos anima a soportar nuestro dolor. Es decir, a sentir nuestro dolor. No te resistas, no te sientas mal por sentirte mal, reconoce tus sentimientos… aunque duren mucho tiempo. No tienes que reprimir esas emociones oscuras, puedes reconocerlas. El salmista ciertamente lo hace.

En segundo lugar, el Salmo nos anima a soportar con el Señor. El salmista comienza en el versículo 1 «clamando al Señor». Incluso en su desesperación, incluso en su frustración, sigue hablando con el Señor. Así que no abandones tu fe cuando la fe sea dura, cuando la vida sea dura. Sigue acudiendo a Dios. Dios conoce la depresión e incluyó un salmo oscuro en la Biblia para reflejar los estados en los que podemos encontrarnos. Lo escribió por nuestro bien, para ayudarnos a seguir adelante, a aguantar y a seguir adelante. Casi todas las depresiones requieren ciertos niveles de resistencia, y las Escrituras y el Espíritu de Dios pueden ayudarnos a resistir.

Por supuesto, hay mucho más que hacer para ayudar a las personas a superar la depresión. Debemos considerar cuestiones como la medicación, el apoyo social, el ejercicio y la dieta, y estrategias prácticas para poner en práctica los pensamientos adecuados. Pero si no empezamos con un marco útil, estas estrategias parecerán inútiles, aleatorias y alejadas de la esperanza. Identificar el marco adecuado para uno mismo o para alguien a quien se está ayudando requiere escuchar mucho, hacer buenas preguntas y orar. Pero gracias a Dios, Él no se limita a darnos clichés y consejos trillados. Nos da múltiples enfoques para comprender nuestra experiencia de la depresión y responder a ella. Un enfoque sólido de la depresión ofrece diversos medios de esperanza.

Artículo tomado de Evangelio Blog: https://evangelio.blog/2023/05/04/un-enfoque-bblicamente-robusto-a-la-depresin/

¿Dónde está su fe?

Jueves 8 Junio

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Salmo 62:8

¿Dónde está su fe?

Leer Lucas 8:22-25

La escena descrita en Lucas 8, a menudo llamada «Tormenta en el mar», ha inspirado a muchos pintores famosos: Jesús y sus discípulos son representados en una barca zarandeada por el tormentoso mar. Mientras Jesús descansa y duerme plácidamente, los discípulos, aferrados a las cuerdas de la barca, aparecen con rostros aterrorizados por la situación angustiosa.

¿No es esta una ilustración de nuestro comportamiento cuando pasamos por momentos difíciles? Esta escena también nos recuerda que el creyente nunca está solo, especialmente cuando se enfrenta a las pruebas de la vida. Así como Jesús estaba con sus discípulos en medio de la tormenta, también está con nosotros. Al estar cerca de ellos, oyó, vio su angustia e intervino: “Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza” (Lucas 8:24). Estaban asustados, pero pronto se calmaron por la intervención y presencia de su Maestro, quien les dijo: “¿Dónde está vuestra fe?”.

¿Acaso el Señor no tiene que hacernos esta pregunta muy a menudo? Los acontecimientos más pequeños, como los más importantes, están en manos del Dios que nos ama. Él desea que sus redimidos no tengan miedo, sino que estén tranquilos y convencidos de su fidelidad, incluso en medio de las tormentas de la vida.

Confiemos plenamente en él, echando todas nuestras preocupaciones sobre él, porque él cuida de nosotros (1 Pedro 5:7).

2 Reyes 9 – Romanos 14 – Salmo 68:28-35 – Proverbios 16:31-32

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch