Algunas personas creen que el evangelio solo es útil para la evangelización, un mensaje que solo los incrédulos necesitan oír. Pero la Biblia enseña que los seguidores de Jesús necesitan continuar escuchando el evangelio aún después de haber nacido de nuevo. Los cristianos deben meditar sobre el evangelio todos los días en su lectura personal de la Biblia, y los pastores deben predicar el evangelio en cada sermón. Necesitamos escuchar regularmente de la vida, muerte, sepultura, resurrección y ascensión de Jesús, así como el llamado a arrepentirnos de nuestros pecados y acudir a Jesús con fe.
Aquí tienes ocho razones por las que necesitamos escuchar las verdades del evangelio todos los días:
1. Para evocar alabanzas y agradecimiento a Dios. Dios nuestro Padre es quien debería estar en los titulares de las noticias cada día. En lugar de dar por sentado su increíble obra de salvación por nosotros, debemos reflexionar diariamente en lo que ha hecho en Cristo y ofrecerle la adoración y el agradecimiento que tanto merece (Romanos 11:33-36; Apocalipsis 5).
2. Para recordarnos nuestra identidad en Cristo. Escuchar el evangelio cada día y cada semana nos ayuda a centrarnos en Cristo (Col. 3:1-4; 1 Co. 15:1-11). Olvidamos fácilmente quién es verdaderamente Cristo y quiénes somos nosotros en él. Las buenas nuevas despejan la niebla del olvido y nos recuerda lo que Dios ha hecho en la historia y en su pueblo.
3. Para sostenernos.Meditar en la Palabra de Dios y la verdad del evangelio arraiga nuestra fe, nos hace fructíferos, nos alimenta, nos refresca, nos hace crecer y nos mantiene firmes en medio de las pruebas (Salmo 1; Juan 6:22-59; Judas 20-21).
4. Para guardarnos del pecado.El evangelio nos santifica porque por medio de él crecemos en el amor a nuestro Padre y deseamos complacerle con nuestra vida. El evangelio es un tesoro más grande que cualquier recompensa temporal, un placer más grande que cualquier pecado que podamos disfrutar. Saber que no hay nada bueno que podamos hacer que haga que Dios nos ame más en Cristo nos da la libertad de amarle y obedecerle en lugar de aprovecharnos de su gracia (ver todo Romanos 6).
5. Para motivarnos a hacer buenas obras. La resurrección de Jesucristo nos libera para que ya no invirtamos nuestra vida en nosotros, sino en aquellos que nos rodean (Ti. 2:11-14; Ef. 2:1-10).
6. Para protegernos de la desesperación.Ningún pecado que cometamos hace que Dios nos ame menos. El evangelio nos libera de la desesperación. Nada puede separarnos del amor de Cristo, que se nos ha mostrado por medio del evangelio de la Cruz (Ro. 8:31-39).
7. Para animar a los que nos rodean.Cuando se nos recuerda el evangelio, somos más propensos a compartir una palabra de aliento con otros a lo largo de día. Esta palabra de aliento a su vez, los edifica en el evangelio y ministra la verdad a sus corazones (2 Ti. 2:1-7).
8. Para derribar nuestro orgullo. Una sobria reflexión sobre nuestro pecado y lo que Dios ha hecho por nosotros en el evangelio destruye nuestro orgullo y cultiva un espíritu de humildad ante el Señor y los demás (Juan 3:16, 5:24; Ti. 3:1-7).
Escrito por Cameron Smart, Cameron Smart es un plantador de iglesias en Asia Central 9Marcas El ministerio 9Marcas existe para equipar con una visión bíblica y recursos prácticos a líderes de iglesias para que la gloria de Dios se refleje a las naciones a través de iglesias sanas.
LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA Para motivar a una persona a cumplir con el mandamiento bíblico “despréndanse de toda amargura…” (Efesios 4:31 NVI), veamos las múltiples consecuencias (todas negativas) de este pecado. 1) El espíritu amargo impide que la persona entienda los verdaderos propósitos de Dios en determinada situación. Job no tenía la menor idea de que, por medio de su sufrimiento, el carácter de Dios estaba siendo vindicado ante Satanás. Somos muy cortos de vista. 2) El espíritu amargo contamina a otros. En uno de los pasajes más penetrantes de la Biblia, el autor de Hebreos exhorta: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (12:15). La amargura nunca se queda sola en casa; siempre busca amigos. Por eso es el pecado más contagioso. Si no la detenemos puede llegar a contaminar a toda una congregación, o a toda una familia. Durante la celebración de la pascua, los israelitas comían hierbas amargas. Cuando un huerto era invadido por estas hierbas amargas, no se lo podía limpiar simplemente cortando la parte superior de las plantas. Cada pedazo de raíz debía extraerse por completo, ya que de cada pequeña raíz aparecerían nuevos brotes. El hecho de que las raíces no se vean no significa que no existan. Allí bajo tierra germinan, se nutren, crecen, y los brotes salen a la superficie y no en un solo lugar sino en muchos. Algunas raíces silvestres son casi imposibles de controlar si al principio uno no las corta por lo sano. El escritor de Hebreos advierte que la amargura puede quedar bajo la superficie, alimentándose y multiplicándose, pero saldrá a la luz cuando uno menos lo espera. Aun cuando la persona ofendida y amargada enfrente su pecado de la manera prescrita por Dios, no necesariamente termina el problema de la contaminación. Los compañeros han tomado sobre sí la ofensa y posiblemente se irriten con su amigo cuando ya no esté amargado. Hace poco un médico muy respetado y supuestamente cristiano había abandonado a su esposa y a sus tres hijos, yéndose con una de las enfermeras del centro médico donde trabajaba. Después de la sacudida inicial, entró en toda la familia la realización de que el hombre no iba a volver. Puesto que era una familia muy unida, se enojaron juntos, se entristecieron juntos, sufrieron juntos y planearon la venganza juntos, hasta que sucedió algo sorprendente: la esposa, Silvia, perdonó de corazón a su (ahora) ex esposo y buscó el consuelo del Señor. Ella todavía tiene momentos de tristeza y de soledad, pero por la gracia de Dios no está amargada. Sin embargo, los demás familiares siguen amargados y hasta molestos con Silvia porque ella no guarda rencor. 3) El espíritu de amargura hace que la persona pierda perspectiva. Nótese la condición del salmista cuando estaba amargado: “… entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (Salmo 73:21, 22 BLA). La persona amargada toma decisiones filtradas por su profunda amargura. Tales decisiones no provienen de Dios y generalmente son legalistas. Cuando la amargura echa raíces y se convierte en norma de vida, la persona ve, estima, evalúa, juzga y toma decisiones según su espíritu amargo. Nótese lo que pasó con Job. En su amargura culpó a Dios de favorecer los designios de los impios (Job 10:3). Hasta lo encontramos a aborreciéndose a sí mismo (Job 9:21; 10:1). En el afán de buscar alivio o venganza, quien está amargado invoca los nombres de otras personas y exagera o generaliza: “…todo el mundo está de acuerdo…” o bien “nadie quiere al pastor…” Las frases “todo el mundo” y “nadie” pertenecen al léxico de la amargura. Cuando la amargura llega a ser norma de vida para una persona, ésta por lo general se vuelve paranoica e imagina que todos están en su contra. Un pastor en Brasil me confesó que tal paranoia tomó control de su vida, y empezó a defenderse mentalmente de adversarios imaginarios. 4) El espíritu amargo se disfraza como sabiduría o discernimiento. Es notable que Santiago emplea la palabra “sabiduría” en 3:14–15 al hablar de algunas de las actitudes más carnales de la Biblia. La amargura bien puede atraer a muchos seguidores. ¡Quién no desea escuchar un chisme candente acerca de otra persona! La causa que presentó Coré pareció justa a los oyentes, tanto que 250 príncipes renombrados de la congregación fueron engañados por sus palabras persuasivas. A pesar de que la Biblia aclara que el corazón de Coré estaba lleno de celos amargos, ni los más preparados lo notaron. 5) El espíritu amargo da lugar al diablo (Efesios 4:26). Una persona que se acuesta herida, se levanta enojada; se acuesta enojada, y se levanta resentida; se acuesta resentida, y se levanta amargada. El diablo está buscando a quien devorar (1ª Pedro 5:8). Pablo nos exhorta a perdonar “…para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11). Satanás emplea cualquier circunstancia para dividir el cuerpo de Cristo. 6) El espíritu amargo puede causar problemas físicos. La amargura está ligada al resentimiento, término que porviene de dos palabras que significan “decir de nuevo». Cuando uno tiene un profundo resentimiento, no duerme bien o se despierta varias veces durante la noche, y vez tras vez en su mente repite la herida como una grabadora. Es un círculo vicioso de no dormir bien, no sentirse bien al siguiente día, no encontrar solución para el espíritu de amargura, no dormir bien, ir al médico, tomar pastillas, etc. Algunas personas terminan sufriendo una gran depresión; otros acaban con úlceras u otras enfermedades. 7) El espíritu amargo hace que algunos dejen de alcanzar la gracia de Dios (Hebreos 12:15). En el contexto de Hebreos, los lectores estaban a punto de volver al legalismo y a no valerse de la gracia de Dios para su salvación. La persona amargada sigue la misma ruta porque la amargura implica vivir con recursos propios y no con la gracia de Dios. Tan fuerte es el deseo de vengarse que no permite que Dios, por su maravillosa gracia, obre en la situación.
Mirón, J. (1994). La amargura, el pecado más contagioso (pp. 8-12). Editorial Unilit.
Qué hacer cuando tu hijo es adicto a los videojuegos
Melanie Hempe
Estábamos en la carretera, llevando a nuestro hijo mayor de vuelta de su primer año en la universidad, cuando el momento de claridad llegó.
«Mamá, he estado en la cama durante la última semana», dijo Adam. «No salí de mi dormitorio. No terminé mis clases. Ese videojuego me hizo algo».
Nunca olvidaré el shock que sentí. ¿Qué quieres decir con «ese juego me hizo algo»?
En ese momento, seis años de conflicto de repente tenían sentido. Por fin me di cuenta: nuestro hijo estaba atrapado en su mundo virtual y no podía salir.
Problema Debí haberme dado cuenta de las señales de advertencia en la escuela secundaria, cuando Adam empezó a dejar los deportes y los pasatiempos para jugar más a los videojuegos. También empezó a preferir su mundo de juegos a pasar tiempo con nosotros o ir a la iglesia. Yo odiaba mi nuevo trabajo como mamá policía de los videojuegos, poniendo el temporizador de la cocina y lidiando con constantes conflictos sobre su tiempo de juego.
¿Era normal que un adolescente estuviera horas y horas felizmente encorvado sobre una pantalla en el oscuro sótano? Mis amigas me decían: «Al menos no se mete en problemas. Al menos siempre sabes dónde está». Recuerdo pensar que era un estándar muy bajo. Pero era mi primer hijo, y parecía estar aprendiendo mucho en esa pantalla; al menos, eso es lo que él me decía.
Si sientes que algo va mal en la relación de tu hijo con las pantallas, no ignores esa persistente advertencia interior
Sus hábitos frente a la pantalla empeoraron en noveno grado, cuando su escuela, como muchas otras, dio un computador portátil a cada estudiante. Ese fue un punto de inflexión para nuestra familia, porque perdimos toda capacidad de ayudarle a controlar su tiempo frente a la pantalla. Un día, mientras caminaba por el pasillo de la escuela para reunirme con el consejero y hablar del problema, me crucé con una fila de chicos que jugaban a Call of Duty en sus portátiles regaladas. Me pregunté cómo lo estarían afrontando otros padres.
El resto del tiempo que Adam pasó en la secundaria estuvo lleno de conflictos: el tira y afloja de intentar manejar la vida con su inmanejable obsesión por los juegos. Nos alegramos de que fuera a la universidad; suponíamos que superaría su hábito juvenil y por fin empezaría su vida. Pero nos equivocamos. En el viaje de vuelta a casa, me di cuenta de que nos enfrentábamos a algo más serio que un mal hábito. Tenía todos los síntomas de una adicción.
Investigación Mi formación es en enfermería, así que me sumergí a fondo en la investigación cerebral relacionada con el uso de videojuegos. Hablé con médicos y neurocientíficos de todo el país y aprendí que la adicción a los videojuegos incluye un componente neuroquímico bien definido. Las resonancias magnéticas muestran que la adicción a los videojuegos es neurológicamente similar a cualquier otra adicción. Al igual que las apuestas y las drogas, el juego secuestra la vía de recompensa de la dopamina. La sobreproducción de dopamina durante el juego desencadena una serie de acontecimientos neuroquímicos que conducen a un anhelo por más. Esto, a su vez, provoca un deterioro del autocontrol y disfunciones en las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales, factores determinantes de cualquier adicción.
Adam no exageraba: el juego le había «hecho algo» a su cerebro.
Pasé de pensar en términos de límites parentales —como fijar un toque de queda o no permitir películas de clasificación R— a comprender las implicaciones emocionales y espirituales más profundas de un niño perdido en el mundo virtual. El juego no era un rito de iniciación neutral. Por el contrario, como todas las actividades adictivas, podría potencialmente arrastrar a un niño lejos de los cimientos de su vida familiar y espiritual. Se convierte en el dios de su propio universo en su escapada diaria. Con el tiempo, el mundo virtual puede llegar a ser tan auténtico y tan inmersivo que la necesidad de su familia, de Dios y del gozo natural disminuye.
Redención Incluso cuando los tiempos eran oscuros y me sentía aislada en esta lucha, sabía que en el fondo había un propósito mayor. 2 Corintios 1:3-5 nos dice que Dios nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación con el consuelo que hemos recibido de Dios. Me prometí a mí misma que nunca olvidaría el dolor de esta etapa de mi vida para poder ayudar a otras familias a evitar lo que le ocurrió a mi hijo mayor.
Gracias a Dios, nuestra historia está llena de redención. En primer lugar, casi doce años después, a Adam le va bien: sirvió cinco años en el ejército estadounidense y se graduó de la licenciatura. Ahora está terminando la carrera de Derecho y es portavoz de ScreenStrong, una organización sin ánimo de lucro que creamos para salvar a los niños del camino que él tomó. Adam les cuenta que desearía poder recuperar las más de diez mil horas que pasó jugando y perdiéndose en el mundo virtual.
En segundo lugar, a raíz de lo que vivió Adam, mi esposo y yo cambiamos la forma de abordar la tecnología con su hermana y sus hermanos gemelos más pequeños, creando para ellos una infancia libre de videojuegos y teléfonos inteligentes.
¿Radical? Sí. Pero nuestra hija se desenvolvió bien en la escuela secundaria sin teléfonos inteligentes ni redes sociales. Nunca se vio arrastrada al drama de las guerras de mensajes de texto de secundaria ni a las tentaciones de los adolescentes mayores en las redes sociales. Los gemelos están progresando en la escuela secundaria, manteniendo relaciones cara a cara con muchos grupos de amigos, entrenadores y profesores. En lugar de jugar a Fortnite durante cuatro horas diarias, compiten en béisbol y en carreras a campo traviesa, forman parte del consejo estudiantil y disfrutan tocando el violín y el piano. Todas estas son actividades que Adam perdió por el tiempo que invirtió mirando una pantalla con el control del juego en la mano.
A menudo me preguntan si ellos se sienten excluidos. No, mis hijos están muy unidos a sus amigos y a nuestra familia. Este camino ha dado lugar a mucha alegría en nuestro hogar.
En tercer lugar, Dios ha usado la historia de Adam para llegar a muchas familias. Ahora paso mi tiempo ayudando a otras madres y padres que están luchando con problemas de tiempo de pantalla en sus hogares. La educación sobre los efectos de las pantallas en el cerebro se convierte en la luz que brilla en los lugares oscuros. Los padres pueden comprender los efectos del uso excesivo de las pantallas en el desarrollo del niño y tomar las mejores decisiones para su familia. A través de la comunidad, los padres dejan de sentirse aislados y avergonzados. ¿Cuál es el resultado? Se restablecen las relaciones.
Sigamos avanzando No hay que avergonzarse de cometer errores; nosotros cometimos muchos. Como padres, luchamos por vivir en la tensión entre la soberanía de Dios sobre cada centímetro cuadrado de la creación (citando a Abraham Kuyper) y nuestra responsabilidad de ser fieles administradores de nuestras vidas y guardianes de nuestros hijos.
¿Cómo podemos hacer esto bien? Los elementos adictivos y provocativos de los videojuegos son tan poderosos que creo que es peligroso permitir que entren en nuestros hogares como una actividad valorada durante la infancia y luego esperar que nuestros hijos prosperen. Preparar a nuestros hijos para el fracaso no es protegerlos, no es sabio y no honra a nuestro Creador.
La solución no consiste en privar a nuestros hijos de la diversión, sino en devolverles el gozo profundo de la vida real
Nuestra responsabilidad como padres es proteger a nuestros hijos de los elementos adictivos de la cultura que les hacen daño. Hazte algunas preguntas: ¿Está aumentando el uso de juegos en tu casa con el paso del tiempo? ¿El tiempo dedicado a los juegos está desplazando a los deportes y las aficiones sanas? ¿Están empeorando las notas y las relaciones de su hijo? ¿Su juego lo está distanciando de Dios y de su familia?
Si sientes que algo va mal en la relación de tu hijo con las pantallas, no ignores esa persistente advertencia interior, como hice yo durante mucho tiempo.
Adam me dijo una vez: «Mamá, nunca herirás mis sentimientos si compartes mi historia. Por favor, advierte a todas las familias que puedas».
Todas las familias se enfrentan al maremoto de la tecnología digital en la infancia, pero no todas tienen por qué verse arrastradas por ella. No podemos inmunizar a nuestros adolescentes con controles parentales o más conversaciones. No podemos cambiar el proceso de desarrollo infantil: son inteligentes pero no maduros. No podemos obligar a los niños a ser «sabios» con el tiempo de pantalla, ya que no son adultos con un córtex frontal totalmente conectado.
Pero podemos estar más informados y ser más diligentes a la hora de alinear las actividades de nuestros hijos con nuestros valores. Podemos evitar proactivamente las luchas frente a la pantalla y centrarnos en relaciones sanas. La solución no consiste en privar a nuestros hijos de la diversión, sino en devolverles el gozo profundo en el compromiso con la vida real. Dios creó un mundo para que lo exploren y aventuras para que las vivan en la vida real. Apuntemos hacia Su dirección.
Mantengamos allí también nuestra mirada. Recordemos que Dios es quien nos da nuevas misericordias cada mañana (Lm 3:22-23), sabiduría cuando se la pedimos (Stg. 1:5) y resistencia y ánimo que podemos compartir con otros (Ro 15:5).
La adicción a los videojuegos es real; no tengas miedo de buscar ayuda de padres que han salido del otro lado de sus luchas contra las pantallas. Hay esperanza. Por la gracia de Dios, puedes recuperar a tus hijos y reconectar a tu familia.
Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Eduardo Fergusson. Nota del editor: Amy C. Eytchison contribuyó a este artículo.
Melanie Hempe (BSN, Emory University) es la fundadora de ScreenStrong, una organización nacional sin ánimo de lucro que trabaja con las familias para eliminar la dependencia infantil de las pantallas. Ha escrito tres libros para padres y presenta un podcast semanal, ScreenStrong Families. Su trabajo ha aparecido en Psychology Today, The Wall Street Journal, Thrive-Global, A&E Network, CBS, NPR, CNN, el documental Screened Out y diversos medios de comunicación y televisión. Vive en Carolina del Norte con su esposo y sus cuatro hijos.
Agustín Laje Nació en la ciudad de Córdoba (Argentina) el 16 de enero de 1989. Desde muy joven comenzó a interesarse por las ideas políticas, convirtiéndose en columnista de importantes medios nacionales con solo 18 años. Es autor de los libros Losmitos setentistas (2011), Cuando el relato es una Farsa (2013) y su último trabajo se llama El libro negro de la Nueva Izquierda (2016), en coautoría con Nicolás Márquez. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica de Córdoba. Además, estudió contraterrorismo y combate contra el crimen organizado en el Center of Hemispheric Defense Studies, de la National Defense University en Washington DC. En 2020, se tituló como Máster en filosofía por la Universidad de Navarra. Ha sido premiado tanto en Argentina como en el extranjero numerosas veces.
Actualmente dirige el think tank «Fundación LIBRE». Sus columnas han sido publicadas en medios locales, nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de La Gaceta de la Iberósfera, El American, PanamPost, AltMedia y El Liberal de España. Sus ensayos de filosofía política han sido premiados cinco años consecutivos en México por Caminos de la Libertad. Ha brindado conferencias en distintos países, tales como Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Paraguay, Ecuador, Bolivia, México, El Salvador, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Puerto Rico, Estados Unidos y España.
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“Dios es sexista porque les da más privilegios a los hombres”.
“Los cristianos oprimen y menosprecian a las mujeres y su Biblia les enseña a hacerlo”.
No dudo que hayas escuchado las acusaciones, y que hayas tenido dudas sobre este tema en tu propio corazón. Es un tema difícil, hecho más complicado por la retórica y terminología ambigua que a veces se usa.
¿Qué es la igualdad de género? Si buscas una definición, encontrarás algo parecido a esta de Wikipedia: La igualdad de género implica que hombres y mujeres deben recibir los mismos beneficios, las mismas sentencias y ser tratados con el mismo respeto. Aunque hay muchas diferentes maneras de entender este término, vamos a tomar esta definición como base. Entonces…
¿La Biblia enseña y apoya el trato equitativo y justo de las mujeres?
Quizá nos ayude contestar esta pregunta si vemos en qué áreas la Biblia no indica una diferencia entre los géneros.
Igualdad en origen y patrón. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó (Gen. 1:27 NVI). Tanto el hombre como la mujer fueron creados igualmente a la imagen de Dios. No hay ninguna indicación en ningún pasaje de la Biblia que diga que uno lleve más o menos imagen de Dios que el otro.
Igualdad en naturaleza pecaminosa. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno (Rom. 3:10). Aunque Eva fue la que pecó primero, Dios le pidió cuentas a Adán. Ambos fueron considerados igualmente pecadores y separados de su comunión con Dios por su pecado. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino (Is. 53:6). Esto significa que igualmente daremos cuenta por nuestro pecado e igualmente somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos.
Igualdad en valor y posición. Porque de tal manera amó Dios al mundo… (Jn. 3:16). El amor de Dios para con sus seres creados a su imagen es parejo para hombres y mujeres. No queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento (2 Pe. 3:9). Él desea salvar a todos por igual. Nos ofrece esa posición de “escogidos” tanto a mujeres como a hombres: Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros (Juan 15:16). El mundo dice que Dios no valora a las mujeres porque no les permite cierta posición, pero nuestra posición delante de Él no se basa en nuestro género.
Hay muchos puntos más de igualdad en la Biblia que podríamos destacar, pero estos tres son los más esenciales para nuestra identidad en Cristo. Podemos concluir que, en los aspectos más profundos de nuestra identidad como hijas de Dios, Dios nos trata completamente igual que a los hombres. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:28).
Entonces, ¿por qué las personas dicen que la Biblia está en contra de la igualdad de género? Lo dicen porque Dios sí hace diferencia entre mujeres y hombres. Son diferencias que muchas mujeres resisten al estudiar su Biblia. Son diferencias de roles. Probablemente conoces estas enseñanzas bíblicas así que solo las voy a explicar brevemente.
El rol de ayuda idónea en el hogar. No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea (Gen. 2:18). Dios diseñó a la mujer como la contraparte perfecta del hombre que creó primero. Dios también instruye a la mujer en el Nuevo Testamento que se someta a su esposo como la iglesia se somete a Cristo (Ef 5). En el diseño de Dios para la familia, el hombre es la cabeza del hogar, y la mujer se somete gozosamente a su liderazgo. El mundo iguala “ayuda” y “sumisión” a “inferioridad”. ¿Tú crees esto?
El rol de aprendiz sumisa en la iglesia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre (1 Tim. 2:12). Dios ha dejado muy claro en este, y otros, pasajes del Nuevo Testamento, que la autoridad y enseñanza principal en la iglesia se lleve a cabo por hombres. La mujer puede y debe enseñar a otras mujeres y niños (Tito 2), pero tener autoridad (en posición o enseñanza) sobre los hombres no le es permitido en el plan de Dios para su iglesia. Las mujeres deben modelar un espíritu afable y sumiso en todos los escenarios de su vida, pero la Biblia no prohibe que la mujer tenga autoridad sobre hombres en alguna empresa o en la política.
Es importante notar que Dios nunca indica inferioridad del género femenino como razón para esta diferencia de roles. Dios es un Dios de orden y creatividad. Lo demostró cuando creó a los animales, las plantas, incluso el sol, la luna y las estrellas. Vemos orden en muchas áreas de la vida. ¿El vicepresidente de una compañía es una persona de valor personal inferior al presidente? Función o posición de autoridad no indica grado de valor personal.
En las historias de la Biblia, y la historia del mundo, hay un sinfín de historias trágicas y tristes sobre el abuso y maltrato de hombres hacia mujeres. El pecado ha roto este mundo, y las mujeres hemos sufrido como objetos de ese pecado. Pero el pecado no cambia el diseño original de la creación de Dios.
Como joven y ahora como mujer de carácter fuerte e independiente, he tenido que luchar con este tema. He llegado a la conclusión que mi perspectiva depende de una sola gran pregunta:
¿Confías en tu Diseñador? ¿Realmente crees que Dios es sabio, bueno, y soberano? Si Él te creó y diseñó, ¿no sería Él mismo que mejor sabe cómo funcionas? ¿Has considerado que Dios estableció el orden de esposo-> esposa-> hijos en el hogar porque ama profundamente a las mujeres y quiere que desarrollen su identidad y diseño en el hogar sin obstáculos? Él no quiso cargar sobre nuestros hombros una responsabilidad que no nos diseñó para cargar. ¿Has pensado que, por amor a su iglesia, Él equipó y diseñó a los hombres para llevar a cabo la dirección y enseñanza de su rebaño?
Chicas sabias, quitémonos los lentes del mundo y pongámonos los lentes de Dios. ¡No escuchemos los gritos de mujeres que no entienden ni aceptan el dominio de Dios sobre sus vidas! Estudiemos los roles que Dios ha diseñado para su creación, y gocémonos en sus dones perfectos. Lee capítulo nueve de Chicas sabias en un mundo salvaje, y ¡deléitate en el privilegio que tienes de vivir el diseño perfecto de tu Creador!
Reto Lee: Chicas Sabias en un Mundo Salvaje: Capítulo 9: Roles; y Capítulo 10: Conducta Sexual (p. 129-162) Génesis 2:18-25; Efesios 5 Memoriza: Génesis 2:24 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Reflexiona: ¿Tienes un genuino deseo de entender los roles de género que la Biblia establece? ¿O te has dejado llevar por el mundo a tal grado que ya no quieres saber nada más? ¿Te deleitas en el hecho de que tu Diseñador te hizo mujer para un propósito especial? Comprométete hoy a dedicarte a glorificarle a Él con cada aspecto de tu feminidad. ¿Qué perspectiva tienes del sexo? ¿Te satisfaces con demasiada facilidad, aceptando la versión pervertida y deficiente del placer sexual que el mundo ofrece? Ora: Diseñador Perfecto, reconozco que las voces a mi alrededor han encontrado lugar en mi corazón y mente. Someto mi concepto de la feminidad y el sexo a tu Palabra, y te pido que me des una comprensión mayor de tu plan perfecto. ¡Te alabo como el Creador todo sabio!
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Sobre el autor Susi Bixby Tiene 21 años de casada con Mateo, y ama a sus tres regalos de Dios: Aaron, Ana y David. Deseando vivir el diseño de Dios para su vida, dedica la mayor parte de su energía a su familia. Es esposa … leer más …
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a carrera había comenzado. El calor del verano invadió y la lluvia era escasa. De hecho, habían pasado muchas semanas sin lluvias sustanciales en Florida Central. Mi césped marchitado cambiaba constantemente de un verde pálido a un amarillo que se volvía cada día más café. Para aumentar la tensión, descubrí que mi sistema de riego no había funcionado adecuadamente durante varias semanas debido a mi propia falta de atención y las distracciones de la vida. A pesar de toda la acción restauradora que pudiera tomar para echar más agua al pasto reseco, sabía que se necesitaría mucha lluvia y la misericordia de Dios para llevar este jardín de la muerte a la vida. Si perdiera el césped, estaríamos hablando de miles de dólares para reemplazarlo. Se puso la operación en marcha, se adoptaron contramedidas y se evitó la crisis.
Aunque cada uno de nosotros se deleita en tener un lugar llamado hogar, sabemos que probablemente no seremos los últimos residentes en esa dirección postal y que lo que hacemos es administrar lo que se nos ha confiado por algún tiempo. Como podrás imaginar, todos los pasajes bíblicos sobre la hierba que se seca y se marchita pasaron por mi mente durante mi carrera por salvar el césped. Cada día en que miraba al jardín era como un sermón que traía a mí esta parábola sobre la fugacidad del hombre: «El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce» (Sal 103:15-16).
Este episodio relativamente menor de mi vida es un lugar útil para comenzar una discusión sobre el liderazgo, porque la búsqueda de la sabiduría en cualquier esfuerzo humano requiere que reconozcamos nuestra finitud. El liderazgo no es un título. Presidente o fontanero, constructor o ama de casa, el liderazgo es ineludible; la única pregunta es si seremos fieles a nuestro llamado.
Hay mucho que extraer del estudio moderno del liderazgo. En el mundo editorial, es una de las categorías de no ficción más populares, impulsada en gran medida por la búsqueda de la sociedad para lidiar con esta cuarta era importante de la actividad humana. Si las primeras tres economías humanas fueron la de cazadores-recolectores, la agrícola y la industrial, debemos pensar profundamente en este momento posindustrial en el que vivimos, esta «era de la información» con economías virtuales emergentes, de servicios y móviles. El liderazgo es intrínsecamente arriesgado y es vital más reflexión, no menos.
Pero más allá del consejo histórico, sociológico, biológico y metodológico que ofrecen los libros de hoy y los gurús del liderazgo, a menudo hay una falta de perspectiva bíblica sobre el liderazgo y el consejo frecuentemente se convierte en pragmatismo más que en principios. Empecemos desde el comienzo.
«Los líderes tienen seguidores». No es la declaración más profunda, ¿verdad? Pero me refiero a «seguidores» en el sentido de que cada líder eventualmente dará paso a otro que vendrá después. Ningún líder permanece en su puesto para siempre. Los líderes corren su carrera solo para entregar el relevo a otra persona. Este patrón sucesivo está entrelazado en la creación (ver Sal 90). El Señor ordenó a la humanidad que cultivara y cuidara el jardín del Edén (Gn 2:15) e incluso que expandiera sus límites por toda la tierra (1:26-28) para que así toda la creación fuera un santuario de adoración. Era una tarea que Adán no podía hacer solo ni rápidamente; de ahí la creación misericordiosa de una ayuda idónea en Eva y una visión multigeneracional para sojuzgar la tierra para la gloria de Dios. Esa es una visión cósmica. «Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén» (Rom 11:36).
Jesús enseñó que Su Padre había estado trabajando desde el principio (Jn 5:17), recordándonos que la única obra duradera es la obra del Señor (15:5; 1 Co 3:12-13). Así como Adán solo podía prosperar dependiendo del Señor, nuestras obras solo perdurarán si se hacen en dependencia del Señor. Si bien somos justificados al confiar en la obra de Jesucristo en nuestro favor, luego por gracia se nos permite entrar en la misión más grande de Dios en este mundo mediante la edificación de Su Iglesia, la morada de Dios (Ef 2:20-22). Esto es cierto para todo cristiano, independientemente de nuestro llamado a servir a la iglesia, en nuestras familias o en otras iniciativas humanas para el bien común. Cada uno de nosotros debe responder al llamado excepcional que la providencia de Dios obró en nuestras vidas. Al ir mucho más allá de los roles o dones particulares, debemos administrar nuestras propias vidas, no por nuestro bien, sino por el Señor y el bien de Su pueblo.
La fugacidad del hombre es la razón por la que necesitamos una visión más amplia de un liderazgo que glorifique a Dios, para que los líderes no exageren su propia importancia. Los líderes que buscan glorificar a Dios en sus llamados se preparan para el día en que otros tomen el relevo.
El «pensamiento de primer principio» es una frase de moda entre los empresarios de Silicon Valley. Estos titanes de la industria hablan mucho acerca de construir una cultura empresarial formada por empleados que comprenden una gran visión y están motivados por tener un efecto masivo en cómo la tecnología moldea nuestras vidas. Lograr «pensadores de primer principio» en el equipo le permite al líder de la organización articular la misión de tal manera que la alineación estratégica ocurra en todos los niveles. Integrar en cualquier iniciativa a miembros enfocados en grandes causas y con bajo ego permite que nos involucremos en nuestras tareas con una visión fructífera centrada en Cristo, considerando a los demás como más importantes que nosotros (Flp 2:1-11).
John Knox, el reformador escocés, oró: «Dame Escocia o me muero». Jonathan Edwards, el filósofo y teólogo de Estados Unidos, decidió «nunca hacer nada, que me daría miedo de hacer, si fuera mi última hora de vida». Thomas Chalmers, el pastor presbiteriano escocés del siglo XIX, comentó: «No importa cuán grande sea, tu visión es demasiado pequeña».
¿Cuál es la declaración de tu verdadero norte? ¿Qué principio dirige tu vocación y te permite comprobar tu actividad diaria, semanal o anual para asegurarte de que estás en la dirección correcta? Es mucho más fácil corregir el rumbo de un barco al principio de su viaje.
Por ejemplo, sería increíblemente ineficiente que el Dr. Sproul se reuniera todos los días con todos los miembros del equipo en Ligonier Ministries para revisar la lista de tareas pendientes de ese día. En cambio, el Dr. Sproul nos ha dado la responsabilidad de proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en su totalidad, dependiendo del Espíritu para despertar a la mayor cantidad de personas posible a una comprensión bíblica del carácter de Dios. El Dr. Sproul no nos supervisa a cada uno, haciendo pequeñas correcciones de rumbo a medida que avanzamos. Es una mejor administración que cada miembro de la organización se haga preguntas difíciles sobre su lista de tareas pendientes de cada día a la luz de la declaración de nuestro verdadero norte, permitiéndonos corregir nuestro rumbo hacia algo más grande que nosotros mismos.
Al principio de la historia de Ligonier Ministries, un asesor se acercó al Dr. Sproul y le preguntó qué era lo que las personas en el mundo y la Iglesia necesitaban escuchar. Su respuesta: «Necesitan saber quién es Dios». Entonces, a medida que nos acercamos a los cincuenta años de ministerio en 2021, es la declaración del verdadero norte hecha por el Dr. Sproul la que brinda claridad y movimiento continuo en nuestra misión de inundar la cultura con cristianos preparados y elocuentes.
Sin embargo, una declaración del verdadero norte no se da en el vacío. Probablemente no sorprendería a los lectores de la revista Tabletalk descubrir que el Dr. Sproul es uno de los hombres más competentes que he conocido. Más allá de su experto conocimiento de la Biblia, él guió este ministerio a mejorar cada vez más en eficiencia y eficacia organizacional. Un liderazgo sabio debidamente orientado hacia la declaración del verdadero norte ayuda a una organización de cualquier tamaño a mantener el rumbo. El Dr. Sproul fundó Ligonier Ministries para ser una organización de este tipo, lo que nos permite ofrecer algo excepcional en el área de equipar a los discípulos cristianos de todo el mundo.
El por qué es más grande que el qué, y este es más grande que el cómo. Por qué hacemos algo es mucho más importante que lo que hacemos o cómo lo hacemos. Los equipos animados por el por qué rara vez se desvían del rumbo por mucho tiempo. Los desacuerdos insignificantes se desintegran. Cesan los chismes. La vanagloria disminuye. El cinismo se evapora. Aprenden a decir «no» a lo bueno para preferir lo mejor. Aquí es donde el pensamiento de la gran causa o del «primer principio» se traduce en la rutina diaria de desarrollar metas. Por lo general, sobrestimamos lo que podemos lograr en un año y subestimamos lo que se puede lograr en cinco años. Apunta al objetivo con medidas cuantificables. Ejecuta, evalúa y repite.
Una mentalidad enfocada en los demás anima al siervo líder. Nada vigoriza más a los líderes que ver a sus colegas desarrollar todo su potencial de manera personal, profesional y espiritual. Un hacha puede ser usada para clavar un clavo, pero solo será usada de manera eficiente y efectiva cuando se afile y se maneje adecuadamente para infligir golpes penetrantes y definidos en la madera.
Podemos hacer mucho más juntos que separados, cada uno contribuyendo a una ecuación de productividad que sea 1+1=3 o más. Las organizaciones fructíferas son más que la suma de sus partes. Los líderes buscan oportunidades para celebrar los dones únicos de cada miembro del equipo. Los líderes preparan a los que están a su alrededor para cuando ellos ya no lideren.
El liderazgo no es la meta. Lideramos mejor cuando Jesucristo nos guía. El Señor es el líder y debemos seguirlo mientras Él edifica Su Iglesia (Mt 16:18; Heb 2:9-10; 12:2). Confiar en el Señor nos aleja de confiar en nosotros mismos. Él crece, nosotros disminuimos. Así será hasta el final de los tiempos mientras la Gran Comisión siga adelante, de generación en generación. Hasta ese momento, lideremos para la gloria de Dios.
Publicado originalmente en Tabletalk Magazine. Chris Larson Chris es el presidente y jefe ejecutivo de Ligonier. Dirige todas las iniciativas de alcance y operaciones ministeriales con el fin de difundir la histórica fe cristiana a tantas personas como sea posible.
En algunos versículos de la Biblia utilizamos diferentes versiones, ya que tratamos que el lenguaje a usar sea entendible para los niños. Guión y Adaptación por ICEF.