5/5 COVID-19 – Desde la perspectiva de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

5/5 – Desde la perspectiva de Dios

Ps. Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

4/5 COVID-19 – El enemigo invisible

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

4/5 – El enemigo invisible

Ps. Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

3/5 COVID-19 – Una pandemia en perspectiva

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

3/5 – Una pandemia en perspectiva

Ps. Miguel Núñez

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​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

2/5 COVID-19 – Síntomas, transmisión y prevención

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

2/5 – Síntomas, transmisión y prevención

Ps. Miguel Núñez

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​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

1/5 COVID-19 – Su aparición repentina

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

1/5 – Su aparición repentina

Ps. Miguel Núñez

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​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

10/27 – Un retrato de la eternidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

10/27 – Un retrato de la eternidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-retrato-de-la-eternidad/

Annamarie Sauter: Son tantas las palabras que podemos usar para describir la naturaleza de Cristo, pero hay una que probablemente nunca has oído. Aquí con nosotros Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Sabían que Jesús es doméstico? Ustedes dirán: “Eso suena raro… ¿qué te hace pensar eso?” Jesús dijo: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas… voy a prepararles un lugar” (Juan 14:2 NVI).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. ¡Qué pensamiento tan asombroso! Jesús está preparando un hogar para nosotras. Saber que nuestro Señor nos está preparando un lugar debería influir en cómo les damos forma a nuestros hogares. Nancy nos explicará por qué en unos minutos. Primero hará un repaso de lo que hemos estado aprendiendo en esta serie llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Mi casa en Michigan está situada junto a un río. En realidad está en una colina que da a un río. La pendiente para bajar al río es muy empinada, de modo que hace unos años hice que construyeran unos escalones que permitieran bajar hasta el río para poder ver el paisaje.

Cuando vas subiendo, los escalones son tan empinados, que a mitad de camino hay un descanso con un banco. En ocasiones he subido con personas que realmente necesitan aprovechar el banco; te da la oportunidad de coger aire, detenerte a mitad de camino, ver dónde estabas y cuánto te falta aun para llegar.

Estaba pensando en esas escaleras esta mañana mientras repasaba lo que ya hemos visto con relación a Proverbios capítulo 31. Hemos pasado las últimas semanas hablando sobre la primera mitad de Proverbios 31, y vamos a seguir subiendo esa colina hacia la segunda mitad.

Antes de entrar en la segunda mitad, quiero que nos detengamos y nos sentemos a coger aire, y que tomemos un momento para mirar dónde estuvimos antes de seguir subiendo. Digo subiendo porque las que estamos familiarizadas con Proverbios 31, que sé que somos la mayoría, lo miramos como si fuera una montaña que hay que escalar. Cuando por primera vez te detienes a ver el libro de Proverbios 31, pareciera como si nunca fuéramos a llegar a la cima, como si fuera un sueño imposible.

Hablamos sobre el hecho de que hay dos cosas ciertas sobre este pasaje. La primera es que ninguna mujer puede ser como esta mujer. Si nos dejan por nuestra propia cuenta, como somos por naturaleza, nunca tendremos el corazón, el deseo ni la habilidad de parecernos a ese retrato. O sea, para empezar, toda nuestra cultura rechaza este retrato.

Cuando empezamos a hablar sobre cosas como ser domésticas, amas de casa, o ser cuidadoras en el hogar, las palabras como que a veces se me quieren quedar atascadas en la garganta porque yo soy un producto, en algunas formas, de toda esta generación, y ciertamente me he visto expuesta, al igual que todas, a una forma de enseñanza y de pensamiento que iguala el valor de una mujer con su trabajo fuera de la casa.

También hablamos sobre una mujer que llega al hogar y se enfoca, como prioridad principal, en su esposo y sus hijos y, en encontrar el gozo a través del servicio a los demás. Y lo que esto quiere decir es que, esta, sencillamente no es una forma natural de pensar para nosotras, no solo por lo que dice la cultura, sino porque nuestros instintos naturales y carnales son para el YO, no para los demás. Cuando vemos un pasaje que trata con una mujer que vive para los demás, nos damos cuenta de que no podemos vivir así.

La otra cosa que nos da esperanza, y parecería como si fuera todo lo opuesto, pero es igualmente cierto, es que cualquier mujer puede llegar a ser esta mujer a través del poder del Espíritu Santo. Si Cristo vive en ti (y si eres una hija de Dios, las Escrituras dicen que Jesús vive dentro de ti) tienes a Su Espíritu Santo en ti. Entonces ya no eres tú tratando de vivir la vida cristiana, lo cual es imposible. Es Cristo en ti viviendo esa vida.

Lo que hemos estado viendo en este pasaje, en Proverbios capítulo 31, es en realidad un retrato de Cristo. Mientras Él vive en nosotras, nos capacita para vivir una vida que nunca podríamos vivir por nosotras mismas. Me encanta ese versículo de Filipenses capítulo 2 que nos dice: “Es Dios quien está trabajando dentro de ustedes tanto para querer como para hacer”, es decir, para darte el deseo que naturalmente no tendrías, “y para obedecer la buena voluntad de Dios” (versículo 13, parafraseado).

Lo que estamos viendo en este capítulo es la buena voluntad de Dios para nosotras como mujeres. Yo no puedo vivir de esta forma, pero por otro lado sí puedo vivir de esta forma porque tengo a Dios trabajando dentro de mí, dándome el deseo, dándome la habilidad sobrenatural de vivir de una forma que es agradable al Señor.

Por eso es que tengo que clamarle a Él día tras día al igual que tú: Señor, no puedo vivir esta vida. No puedo ser una mujer de Dios. No puedo ser diligente, ni fiel, ni leal a todas estas cualidades que estamos viendo en este pasaje, si no es porque Tú lo haces en mí.

Ahora repasemos lo que ya hemos visto del pasaje. Dijimos que todo este capítulo es en realidad, como nos dice el versículo uno, «palabras del rey Lemuel», quien creemos que puede haber sido el rey Salomón. Lemuel tal vez era un apodo, un nombre de cariño, que la madre de Salomón usaba para él. Si ese es el caso, ¿quién era la mamá de Salomón? Betsabé.

Se nos dice que éstas son “palabras del rey Lemuel”, tal vez el rey Salomón, “oráculo que le enseñó su madre,” tal vez Betsabé. De modo que estas son palabras, en realidad, que fueron habladas por un hombre, un rey, un adulto, mientras reflexionaba, años atrás, sobre cosas que su madre le enseñó con relación a cómo ser un hombre, cómo ser un rey, cómo tener dominio propio, cómo ser moralmente puro.

Madres, es tan importante que ustedes les enseñen a sus hijos los caminos y el corazón de Dios; enséñenles cómo ser hombres. Ahora bien, por supuesto, un padre es importante en ese proceso, pero hay aspectos de su función como hombres que los hijos aprenderán de sus madres cuando éstas son femeninas y son madres que enseñan. Hay aspectos de los caminos de Dios que ustedes podrán enseñarles a sus hijos.

Luego llegamos al versículo diez, todavía el rey está recordando lo que su madre le enseñó sobre las cualidades que Dios piensa que son importantes en una mujer. Ahora, ¿Por qué una madre le está enseñando estas cosas a su hijo? Bueno, aquellas de ustedes que tienen hijos pueden entender por qué una madre pensaría de esta forma, porque si tienen hijos varones, ustedes, espero, han estado orando desde que ellos eran bien, bien, bien pequeñitos por la mujer con la que algún día se casarán. Esperemos que ustedes les hayan estado enseñando a sus hijos el tipo de cualidades que deben buscar en una esposa.

Hay diferentes formas de enseñarles a los hijos. La primera y la más importante es a través de lo que modelas, el tipo de mujer que eres. Si esta era Betsabé enseñando, entonces Betsabé había aprendido de la manera difícil, pero qué retrato de la gracia de Dios pensar que hasta una madre que había llegado a una relación, a un matrimonio que no era el plan o la intención original de Dios, o lo que es mejor, pensar que Dios puede redimir esas situaciones.

Esta es una mujer que le dice a su hijo: “Hay gracia hasta para las personas que lo han echado todo a perder, pero aprende de mi ejemplo. No sigas algunos de los pasos que tu papá y yo tomamos. Estas son las cosas que debes buscar en una esposa. Este es el tipo de joven que debes ser mientras te preparas para el matrimonio, y estas son las cualidades que quieres asegurarte de ver en la mujer que escojas como esposa”.

Ella continúa diciendo: “No busques primero características naturales, físicas, externas”. El texto no dice nada de si esta mujer virtuosa era bella. Me luce que probablemente lo era, pero tal vez no de la forma en que nuestro mundo define la belleza. Ella es una de esas mujeres que tienen una belleza que viene de adentro. Es de adentro hacia afuera.

Ese es el tipo de belleza que no se desvanece, como vamos a ver en la segunda mitad de este capítulo. Es el tipo de belleza que aumenta mientras la mujer envejece. Es el tipo de belleza que perdura porque es la belleza de carácter y de corazón. Es una belleza que nace de una relación con Dios.

Esta es una mujer que teme al Señor, ella reverencia a Dios y todo lo que hace, todas sus habilidades, destrezas y actividades del hogar, nacen de ese corazón y de esa reverencia a Dios. Ese es el centro de todo. Ese es el corazón del asunto, así que esta madre le dice a su hijo: “Sé el tipo de hombre que es digno de este tipo de mujer y luego pídele a Dios que te dé una mujer que encaje en ese retrato”.

Annamarie: En las últimas semanas he aprendido tanto de Proverbios 31, cosas que no conocía. Nancy Leigh DeMoss ha hecho una pausa para repasar dónde hemos estado en este estudio profundo. Toda mujer necesita escuchar este importante mensaje de Proverbios 31.

Cuando te sientas desanimada como esposa o madre, cuando no puedas recordar por qué les estás sirviendo tanto a otras personas, vuelve a repasar estas verdades y deja que la Palabra de Dios te dé una perspectiva eterna de tu trabajo.

Volvamos con Nancy Leigh DeMoss, y La mujer contra-cultura.

Nancy: Permíteme incentivarte con un reto que hemos estado proponiendo, en caso de que te acabes de unir a esta serie. Proverbios capítulo 31 tiene 31 versículos, y nos hemos estado motivando a tomar 31 días y leer este capítulo todos los días durante 31 días, pidiéndole al Señor que nos enseñe Su corazón y Sus caminos. Cuando estamos estudiando la Biblia, es muy útil tomar un pasaje, especialmente un libro corto de la Biblia, o un capítulo como este, y leerlo una y otra vez durante un período de tiempo.

Quiero que ustedes lo hagan porque yo he tenido el beneficio de hacerlo, no exactamente 31 días ni tampoco leerlo completo todos los días, sino que he estado inmersa en este pasaje durante el último mes. Se darán cuenta, mientras vuelven y repasan un pasaje una y otra vez, pidiéndole al Espíritu Santo que les enseñe y les muestre sus caminos, que Dios les dará mayor entendimiento sobre cosas nuevas.

Puedes estar pensando, si has escuchado las sesiones de las últimas semanas, “No puedo imaginar encontrar nada más en este pasaje que lo que ya hemos visto”, pero es sorprendente cómo Dios continuará abriendo tu entendimiento a Su Palabra, porque Su Palabra está viva, es poderosa, cambia tu vida.

Podrás encontrar, como lo hice yo cuando era más joven leyendo este mismo pasaje, que cuando lees el pasaje por primera vez, especialmente si eres una mujer joven o nueva creyente, tal vez pienses: “Yo no pienso como esta mujer. No me puedo imaginar queriendo ser como esta mujer”. A medida que te vas adentrando en el pasaje y ves otros pasajes de las Escrituras que se relacionan, verás cómo Dios empezará a darte un corazón por la esencia de esta mujer.

Tengan en mente que lo sobresaliente de esta mujer no son sus habilidades. No son sus capacidades. No es el hecho de que ella pueda hilar y hacer hilo de lana y lino y luego hacer tela y ropa. No es el hecho de que ella muele el grano y hace pan desde cero mientras todavía no amanece, y piensas: “¿es pecado que yo vaya al supermercado a comprar pan?”

Esas no son las cosas que hacen el corazón de esta mujer. Esas son cosas que reflejan la forma en que ella vive ese corazón, pero el centro de su corazón es que ella es una mujer que tiene temor del Señor. Eso significa que tiene una reverencia profunda en su corazón por Dios. Su relación con Dios está en el centro de su corazón. Es para eso que ella vive: por amor a Dios, el deseo de servirle y ser agradable a él.

Ella dice: “Señor, tú me hiciste una mujer. ¿Qué significa ser una mujer que teme al Señor y cómo es eso diferente de ser un hombre que le teme al Señor?” A medida que nos adentramos en el pasaje, vemos que hay cualidades que son distintivamente de la mujer.

Vemos aquí una división de labores. El hombre tiene la responsabilidad de ir y proveer para su familia, de ser el que se gana el pan en el ideal de Dios. La mujer tiene un llamado a ser una que trabaja en el hogar, en el ideal de Dios, en la norma de Dios, de manejar los recursos que su esposo trae al hogar a fin de cuidar de su esposo y de sus hijos.

Sé que algunas de ustedes son solteras, y tal vez estarán pensando: “¿Cómo se aplica a mí este pasaje?” Bueno, se aplica de varias formas. Déjame decirte que como soltera, este pasaje tiene muchas riquezas para mí.

Ante todo, si existe la posibilidad o probabilidad de que un día te cases, entonces te corresponde estar en un proceso de preparación. Tal vez no sepas cuándo o, quién será ese esposo, pero si yo fuera tú, estaría diciendo: “Señor, ¿cómo puedo prepararme? ¿Cómo puedo estar aprendiendo el corazón de una mujer virtuosa? ¿Cómo puedo estar cultivando ese tipo de corazón, y cómo puedo aprender los tipos de destrezas y habilidades que me ayudarán a manifestar ese corazón en el contexto de mi hogar? 

Puede, ya seas casada o soltera, que no hayas crecido en un hogar donde tuvieras un modelo de estas cualidades. Cada vez hay más mujeres que han crecido en hogares donde no tenían modelos.

Una mujer me dijo el otro día: “Mis padres tuvieron un matrimonio terrible. Después de 23 años de casados, se divorciaron. Mis hermanas también se han divorciado.” Ella me dijo: “No tengo modelos. ¿Dónde aprendo a ser una mujer piadosa, una mujer de Dios?”

Bueno, para eso tenemos el cuerpo de Cristo. Hay mujeres que sí saben cómo ser mujeres piadosas. No impecables, no perfectas, tampoco es que hayan llegado a la meta, pero encuentra una de estas mujeres. Pídele a Dios que te dirija a una mujer de más edad, una mujer como la de Tito capítulo 2, una mujer que haya sido esposa y madre.

Algunas de ustedes tienen hijos pequeños, de uno, dos, tres y cuatro años, y todo esto es nuevo. Sus hijos van a pasar por nuevas etapas en sus vidas. Yo te recomendaría que encuentres una mujer que haya criado sus hijos y que lo haya hecho a la manera de Dios, y dile: “¿Me podrías enseñar?”

Algunas de ustedes no tienen idea de cómo organizar su día o su tiempo o su casa o sus posesiones, y aún así ven en este pasaje a una mujer que tiene una mente administrativa. Ella sabe cómo organizar su trabajo. Busquen una mujer que les ayude si ustedes no saben cómo hacer esto, si ésta no es su inclinación.

Les diré que esa no es mi inclinación, así que he tenido que tener gente cerca de mí que me ayude a aprender a administrar mi tiempo, a administrar mi trabajo, a organizarme y a ordenar mi casa. Mi mamá trabajó esto conmigo durante muchos años mientras crecía. Pienso que ella debe haber pensado que nunca lograría que yo limpiara mi habitación. Les diré que más o menos hoy en día mantengo mi casa ordenada, pero eso no fue algo natural en mí. Tuve que buscar ayuda y que alguien estuviera junto a mí enseñándome a encontrar un lugar para las cosas y mostrándome por qué eso era importante.

Déjenme decirles mientras hablamos sobre esto del orden, por qué es importante mantener nuestras casas ordenadas. Leí una porción de un libro de Susan Hunt, que es amiga mía y ha escrito varios libros maravillosos sobre lo que significa ser una mujer de Dios. Este libro en particular se llama “ The True Woman” o “La mujer verdadera”.

Quiero compartir con ustedes una ilustración de su libro de por qué estas cosas importan, por qué importa que aprendamos a mantener nuestras casas en orden, por qué importa que aprendamos a mantenernos a nosotras mismas en orden. Susan Hunt dice:

Una amiga mía estaba discipulando a una joven que era un puro desorden.

Quizás alguien hoy se siente que clasificaría en esa categoría. Unas cuantas, estoy segura. Mi mamá les diría que así me podrían haber llamado a mí cuando era joven— un puro desorden.

Ellas habían trabajado en cultivar las disciplinas del estudio bíblico, la oración y la memorización de las Escrituras. Luego un día mi amiga le dijo a la joven: “Ahora tenemos que hacer algo sobre esta casa”. La joven quedó sorprendida.

“Eso no importa. Mi esposo es igual de desordenado que yo. Ninguno de nosotros sería feliz sin nuestro desorden, y los niños probablemente pensarían que están en la casa equivocada”. Pero mi amiga insistió.

Un domingo el joven esposo habló con mi amiga y le aseguró que era muy feliz y que realmente prefería que las cosas se quedaran como estaban. Mi amiga insistió. “Este es un aspecto de tu discipulado,” le dijo a la joven. Después de esto mi amiga reclutó sus tropas para ayudar a la joven.

Una mujer en la iglesia que tenía destrezas de organización se pasó un día ayudándola a organizar sus gabinetes y armarios. Otra le enseñó a planificar las comidas y a comprar con una lista, y otra le enseñó a limpiar y a delegarles tareas de la casa a sus hijos. Luego una amiga la ayudó a decorar la casa. La transformación fue clara y evidente.

Varias semanas más tarde, el joven esposo se acercó de nuevo a mi amiga. Le dijo: “Pensé que no importaba, pero sí importa. Ahora estoy deseoso por llegar a casa. Mi casa se ha convertido en un refugio del caos del mundo. Lo sorprendente es que me siento más cerca de mi esposa y la aprecio más de lo que hubiera podido imaginar.”1

¿No es esta una gran ilustración? “Mi casa se ha convertido en un refugio del caos del mundo.” Ustedes saben lo que significa la palabra domesticidad? Es una palabra anticuada que ya no se oye mucho, y si la oímos, con frecuencia no es en un sentido positivo.

El corazón de la domesticidad es una devoción a la vida hogareña. Es un corazón por el hogar. Cuando estamos siendo domésticas, cuando tenemos un corazón por nuestros hogares, por nuestro medio ambiente, cuando nos preocupamos por preparar y por tener la comida y el vestido disponibles para los miembros de nuestra familia, cuando nos ocupamos de que nuestra casa luzca atractiva y de guardarla para que no sea un lugar de caos, sino hacerla un lugar de orden, realmente estamos reflejando el corazón del Señor Jesús.

¿Sabían ustedes que Jesús es doméstico? Ustedes dirán: “Eso suena extraño. ¿Qué te hace pensar eso?” Escuchen este versículo en Juan capítulo 14. Jesús dice: “No se angustien… En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas… Voy a prepararles un lugar”, ¿a hacer qué? “a prepararles un lugar” (Juan 14:1-2 NVI).

¿Qué está haciendo Jesús ahora mismo? Está preparándonos un hogar. Así que como mujeres, cuando somos amas de casa, estamos creando en esta tierra un reflejo físico, visible, tangible de una realidad eterna, invisible.

Jesús dijo: “No se angustien.” Cuando estamos haciendo un hogar, estamos creando un lugar donde los corazones de nuestras familias no tienen que estar angustiados. En este mundo sus corazones tendrán aflicción. Este mundo es un lugar desordenado y caótico, pero ustedes querrán crear un ambiente en su hogar, físicamente y también en el espíritu, de modo que sus esposos quieran venir a casa y que no tengan que tropezar con 17 cosas en el camino para llegar.

Ustedes preguntarán: “¿Qué significa realmente que mi casa esté ordenada?” Estaba con una amiga el otro día, e hicimos una parada en su casa. Ella no esperaba recibir visita, y había tenido que salir repentinamente ese día. Estaba avergonzada.

Ella no está aquí en este momento, pero sé que no le importaría que yo comparta esto con ustedes. La casa era un desorden y yo entendí que ella tuvo que salir inesperadamente. Yo era una visita inesperada también, pero yo sé que esta es una mujer que no vive así.

Hay sus momentos. Si tienes hijos, habrá ocasiones en que en tu casa no todo esté en su sitio, que no esté totalmente ordenada. Pero la pregunta es: ¿Generalmente tienes un ambiente ordenado, que refleja un corazón ordenado, que no es caótico, que es un refugio? Si es así, entonces les estás mostrando a tus hijos y a tu esposo y a tus amigos y a tus huéspedes algo que no pueden ver ahora, y eso es lo que Dios está preparando, lo que Cristo está preparando para nosotras en el cielo – un lugar.

Estás diciendo: “Quiero darte una vistazo de lo que puedes experimentar en la eternidad, el corazón de nuestro Padre que nos preparará allá una fiesta de bodas. Al prepararte la comida te estoy dando a probar una muestra del cielo, y cuando te proveo de ropa, sea hecha en casa o comprada en una tienda, pero cuando me ocupo de las necesidades de ropa de mi familia, te estoy dando una ojeada del cielo donde estaremos vestidos de lino fino y blanco, y de cómo puedes vestirte espiritualmente con la justicia de Jesucristo. Y es que al ocuparnos del hogar les damos a las personas que amamos una muestra de nuestro verdadero hogar.

Annamarie: ¿Le has estado dando una muestra a tu familia de la eternidad? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando por qué las tareas que tienes actualmente son importantes. La enseñanza de hoy es parte de una serie práctica sobre Proverbios 31 llamada La mujer contra-cultura. Si te has perdido cualquiera de las transmisiones, puedes leer las transcripciones o escuchar el audio en AvivaNuestrosCorazones.com.

Además, cuando visites nuestra página de internet, descubrirás recursos que podrás compartir con otras mujeres. Seguramente se beneficiarán de los mensajes de Nancy.

Bueno, hay muchos profesionales publicistas cuyo trabajo es hacer que compres impulsivamente. Aprende por qué la mayor parte del tiempo una mujer de Proverbios 31 no compraría de esa forma. Nancy nos lo explicará en la próxima transmisión. Por favor, visítanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Susan Hunt, The True Women (Wheaton, IL: Crossway, 1997), 128.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/27 – No son deberes banales

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

9/27 – No son deberes banales

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-son-deberes-banales/

Annamarie Sauter: Los deberes que pueden aparentar ser banales tienen en verdad un gran significado espiritual. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Sé una mujer de visión en tu hogar y recuerda que mientras estás limpiando, planchando; mientras estás haciendo cosas para hacer de tu hogar un lugar atractivo, recuerda que estás pintando un retrato para tus hijos —un retrato de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos en la voz de Patricia de Saladín.

Puedo adivinar que ahora mismo debes tener una larga lista de cosas por hacer. Bueno, la forma en que llevas a cabo tus tareas pudiera tener un significado espiritual de largo alcance. En unos minutos escucharemos a algunas mujeres recordar los tiempos cuando vieron a sus madres abordar trabajos difíciles. Te ayudará a darte cuenta hasta qué punto el trabajo que haces hoy es notado por otros.

Nancy continúa en este programa una serie que hemos titulado La mujer contra-cultura.

Nancy: Hemos estado viendo un versículo a la vez —y en ocasiones hasta una frase o una palabra a la vez— de lo que pienso que es uno de los más importantes textos de la Palabra de Dios en lo relativo a nuestros rol como mujeres.

Proverbios capítulo 31 —y de nuevo las animo (si no han empezado aun todavía no es muy tarde) a comprometerse por un período de 31 días a leer Proverbios 31. Contiene 31 versículos. Léelo todos los días por 31 días consecutivos y pídele a Dios que te enseñe lo que significa para ti como mujer tener Su corazón. Hemos visto que esta es una mujer que tiene reverencia suprema hacia Dios. Ella ama al Señor y como resultado de ello también ama a su familia.

Debido a su amor por Dios y por su familia, hay una consecuencia práctica de ese amor dentro de su hogar. Estamos viendo algo de ese amor en acción. Pero mientras vemos algunas de esas tareas minuciosas que ella realiza, no quiero que permanezcas varada en esas tareas. No quiero que pierdas de vista el panorama general.

¿Por qué está haciendo esto? ¿Cuál es su propósito? Su meta en la vida es glorificar a Dios, a quien ella reverencia y teme, ella quiere agradarle a Él. Ella desea estar involucrada en sus tareas diarias como ama de casa —en ese alto llamado— para servir a su familia de formas que no necesariamente lucen particularmente ‘espirituales’.

Y hemos visto en los últimos días el versículo 13, donde habla de cómo ella busca lana y lino, cose y borda con sus manos para hacerle ropa a su familia. Y esto quizás no luzca como un llamado muy espiritual que digamos, pero es espiritual. Es santo; es un acto de adoración. Es una acción consagrada al Señor, si se hace por devoción a Dios y se hacer por devoción a la familia, es una acto de adoración.

Hoy, llegamos a dos versículos —el 14 y el 15— que dependiendo de tus preferencias y tu carácter quizás causen una mueca en tu rostro. Pero te prometo que van a hacer a tu familia sentirse felices. Los versículos 14 y 15 dicen: «Es como las naves de mercader” [y explicaremos eso en un momento]”. Versículo 15: «También se levanta cuando aún es de noche [o todavía oscuro], y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas”.

De seguro tu esposo y tus hijos estarían muy felices si tú te tomaras esos versículos en serio. Tengo una amiga que solía decir, cuando sus hijos estaban de mal humor: “Antes de lidiar con ellos aliméntalos. Échales algo dentro del estómago y verás que la cosa será diferente”. Era increíble cuán frecuentemente eso resultaba ser así.

Así que aquí tenemos una mujer que se preocupa, de manera práctica, porque que su familia sea alimentada; y que sea bien alimentada. Ellos reciben comidas balanceadas y nutritivas. Y eso que estamos hablando de días en que las mujeres no tenían neveras, así que ella probablemente tenía que salir a comprar diariamente los ingredientes para la comida del día. Y ella estaba dispuesta —vemos una mujer cuyo corazón está dispuesto— a sacrificarse y a hacer un esfuerzo adicional para satisfacer de forma adecuada las necesidades físicas de su familia.

Ella es como estas naves de mercader, que no quiere decir que ella lucía como un barco, sino que “como las naves de mercader” ella sale. Las naves de mercader de esos días salían a veces a tierras lejanas para conseguir productos que no se conseguían en casa. Encontraban tesoros exóticos y raros y los traían de regreso a casa para el beneficio de las personas que habían enviado a buscarlos.

Esto simplemente es un retrato de esta mujer haciendo sus compras de supermercado. Ella está interesada en la salud y el bienestar de la familia. Como resultado de ello, está dispuesta, si fuese necesario, de buscar por diferentes tiendas en el vecindario o en el área para encontrar comidas de buena calidad —y a buen precio. Por supuesto, ella está tratando de economizar para su familia.

Y esto puede significar que ella hace una parada en el supermercado y que luego pasa por algunos almacenes al por mayor para comprar alimentos más baratos y en grandes cantidades, y luego quizás pasa por el puesto de frutas y vegetales para comprar algunas frescas; las que no encontró en el supermercado. Pero ella viene a casa con su carrito lleno de alimentos. ¿No estará su familia feliz cuando ella llega?

Cuando ella ha guardado la compra entonces se involucra en la preparación de la comida. Y eso es lo que vemos en el versículo 15: “También se levanta cuando aún es de noche [muy temprano en la mañana] y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas”.

Bueno quizás nos estemos entrometiendo un poco más en esta parte del texto, pero no hay duda de que esta mujer se levanta temprano. ¡Ella debe hacerlo! En aquellos días las mujeres debían empezar el día al amanecer para preparar la comida de la mañana para que los hombres pudieran salir temprano a su trabajo para que también pudieran regresar temprano y descansar al medio día —la hora más caliente del día.

Pero ella también debía levantarse temprano porque las familias en aquella cultura vivían de pan y de otros alimentos preparados a base de granos, y ella no tenía un supermercado cerca al que pudiera ir a recoger una viga de pan y otros productos listos para comer, como tenemos hoy en día. Así que antes que su familia se despertara, ya ella estaba en pie, si iba a alimentarlos, tendría que empezar su día moliendo el trigo, preparando la masa y luego horneando estos panecillos chatos en horno de piedra, fuego, cenizas, o lo que fuere.

Así que ella no tenia opción; ella debía levantarse temprano. Y este es el asunto: la piedad no tiene que ver con la hora en que te levantas en la mañana. La piedad es hacer lo que sea que tengas que hacer para que las necesidades de tu familia sean llenadas. Si no tienes que moler trigo, ¡considéralo como una bendición! Si te gusta moler trigo, también —de seguro tu familia lo considera una bendición. Luego de probar el pan que has hecho, de seguro será difícil ir a la tienda a comprar el pan horneado allí.

Pero este pasaje no dice que tienes que moler tu propio trigo. No dice que debes poner la alarma para que suene a las tres de la mañana. Pero sí dice que la mujer que tiene un corazón para Dios hará lo que este a su alcance para asegurarse de que las necesidades de su familia sean cubiertas en áreas tan prácticas como la alimentación.

Esta es una mujer que no es haragana. Ella es disciplinada. Ella vive guiada por sus prioridades. Date cuenta que sus prioridades están centradas alrededor de su familia y en su hogar. Y nunca podré decir esto lo suficiente. Esta no es una mujer que vive para ella misma. Ella vive para otros.

Recuerdo hace unos años a una mujer que vino a una de nuestras conferencias. Y una de las cosas que Dios le hablo a su corazón fue algo tan práctico para ella —y yo no había mencionado nada sobre ese asunto en particular. Pero mientras ella estaba viendo las prioridades de Dios para su vida, se dio cuenta de que algo que ella necesitaba hacer era levantarse temprano para hacerle el desayuno a su esposo.

Ahora, si recuerdo bien, su esposo salía a trabajar muy, muy temprano en la mañana y nunca antes había sido parte de su rutina el hacer esto, como tampoco su esposo se había molestado por ello. Así que él se levantaba mientras ella se quedaba acostada. Y cuando él se iba al trabajo ella se quedaba durmiendo.

Dios le empezó a hablar a esta mujer sobre su prioridad como esposa en esta área particular de su matrimonio, recordándole que una forma práctica de aplicar su amor por su esposo era la necesidad que ella tenía de empezar a levantarse temprano para prepararle su desayuno antes de que se fuera al trabajo.

No estoy diciendo que tú tengas que hacer esto. Lo que te digo es que le preguntes al Señor, “¿Qué es lo que tengo que hacer para ministrar a las necesidades de mi familia? ¿Qué debo hacer para ministrar a las necesidades de mis hijos? ¿A qué hora debo levantarme para poder hacerlo?” Y luego pídele a Dios que te de la gracia para levantarte a esa hora o para irte a la cama a una hora que te permita hacer esto en la mañana.

Así que aquí vemos a una mujer que es organizada. Ella está preparada; ha planeado. Ella es una administradora. De nuevo, sino sabes cómo organizar o administrar los asuntos de tu casa, encuentra a una mujer que tenga ese talento para que te ayude a desarrollar esas habilidades. Y vemos en este versículo que ella está dirigiendo —oh, de seguro estabas esperando esta parte— a sus doncellas. “¿Ves? ¡Eso es! Sabía que ells tenía sirvientas. Sí, ella se levanta en las mañanas, provee alimentos para los de su casa, pero ella no los preparaba. Ella delegaba esa responsabilidad a sus doncellas”.

Bueno, quizás tú pienses que no tienes doncellas, pero hoy tenemos toneladas de sirvientes, pero son mecánicas en su gran mayoría. Le llamamos “lavadora de platos”, “lavadora y secadora”, enseres de cocina, batidora, aspiradora… Así que tenemos sirvientes. Pero, ¿sabes lo que tenemos que hacer? Es lo mismo que esta mujer hizo. Tenemos que organizarlos. Tenemos que asignarle sus tareas, su porción, su responsabilidad, y ponerlos a trabajar para hacer lo que fueron diseñados para hacer.

Mientras vemos estos versículos y continuamos en este pasaje, quiero que vean que cada día, de maneras muy prácticas, la esposa excelente —la esposa virtuosa, la madre excelente— le está proporcionando a su familia un retrato de Cristo y de las realidades espirituales. Tú dirás, “¿Preparar comida le demuestra a mi familia algo de Cristo y de las realidades espirituales? ¡Por supuesto que si!

Tú estás ilustrando parábolas con tu vida. Estás demostrando parábolas de vida espiritual para tus hijos mientras trabajas con tus manos, mientras sirves en tu hogar. Cuando preparas alimento para tu familia, estás demostrándole a ellos que Dios es un fiel proveedor. Cuando estás consciente de la calidad de las cosas que compras, le estás enseñando a tus hijos sobre la excelencia del carácter de Dios.

Cuando eres organizada, cuando arreglas la casa luego de que se ha venido abajo… Digo, no estoy diciendo que seas fanática. Solo estoy diciendo que debemos aprender a tener un lugar para cada cosa y que las cosas deben ser colocadas de vuelta en su lugar. En la medida en que te organizas, le estarás enseñando a tus hijos que Dios es un Dios de orden.

Cuando limpias cosas en tu hogar, cuando mantienes una casa limpia, le estás enseñando a tus hijos sobre la importancia de la pureza, de la santidad del corazón, de ser limpios y lavados delante de Dios.

Cuando eres disciplinada en tu vida y en tus hábitos, en tus horarios y en la hora en que te vas a la cama, conforme a la forma como Dios los ha dirigido a ustedes como familia, cuando eres disciplinada, le estás enseñando a tus hijos que la vida cristiana requiere de disciplina. Le estás enseñando que sencillamente no te puedes quedar en cama y convertirte en alguien espiritual. El desarrollar hábitos de piedad, patrones y santidad en la vida requiere esfuerzo y cooperación con el Espíritu de Dios.

Y cuando extiendes tus manos a otros —como veremos mas adelante que esta mujer hace— a los necesitados y a los pobres, y cuando ministras a las necesidades de los demás, le estás mostrando a tus hijos el corazón de Dios y a aquellos que son pobres y necesitados y que están oprimidos.

Adopta una visión para tu trabajo en el hogar. Recuerda que mientras limpias —mientras planchas, mientras coses, mientras recoges, mientras pintas, mientras embelleces tu hogar, mientras haces cosas que hacen que tu casa luzca atractiva, recuerda que estás pintándole un retrato de Dios a tus hijos. Le estás mostrando a tus hijos los caminos de Dios de formas que pueden penetrar profundamente en sus corazones, y estarás aumentando las posibilidades de que cuando tus hijos crezcan lleguen a amar a Dios y a querer ser como Él.

Annamarie: El trabajo que haces hoy es importante. Tiene un significado espiritual de largo alcance, y Nancy Leigh DeMoss les ha estado enseñando esto a través de la serie titulada La mujer contra-cultura.

Busca este material o materiales como estos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te ayudarán a aprender más acerca de tu diseño como mujer.

Nancy ha estado explicando que nuestras acciones están siendo tomadas en cuenta. Tienen un efecto duradero en nuestros hijos. Para ilustrar esto aquí tenemos algunas oyentes que nos dicen lo que recuerdan de sus madres.

Mujer #1: Bueno, mi madre es un ejemplo de lo que Nancy ha estado hablando, en sentido de tener un corazón para Dios. A los 26 años ya mi mamá tenía 7 hijos. Ella hacía que cada uno de nosotros se sintiera especial; como si nos malcriara; no que no tuviésemos tareas que hacer —ella nos enseñó a trabajar con nuestras manos. Sí trabajábamos.

Pero necesitamos apreciar cada momento que Dios nos ha dado. Quiero alentar a las mujeres de hoy a reconocer los regalos que podemos dar en amor —esos regalos que damos incondicionalmente se van a devolver al 10 x 1 y también estarás reflejando a Cristo. Para mí, mi madre es un reflejo de quién es Cristo.

Nancy: ¡Qué bien! ¿Y tú Debbie?

Debbie: Como decía Nancy esta mañana, en el verso 15 donde dice que “ella se levantaba cuando aún era oscuro”, ella hablaba de la prioridad de poner a Jesús primero. Mis padres no fueron salvos hasta que ya yo estaba en la escuela intermedia, pero debido a esto mi mamá era muy enseñable. Mientras crecí, lo que más recuerdo era ver a mi mamá sentada en el desayunador, con su Biblia abierta y su lista de motivos de oración.

Aun mientras estuve en la universidad, bajaba temprano en la mañana, alrededor de las 6:00 AM y me daba cuenta de que había permanecido despierta toda la noche. Había escuchado a los bebés llorar. La había escuchado a ella mientras los atendía. Sí, cuando salía a las 6:00 AM yo sabia que encontraría a mi mamá sentada en la mesa con el Señor.

Ella me enseñó las prioridades de mi vida. Debido a esto, he hecho mi prioridad el estar con Jesús primero, antes de hacer nada más.

Lo otro que mi mamá me enseñó fue la segunda prioridad: Mi esposo es la persona más importante en esta tierra. Ella se sacrificó por mi padre. Ella le sirvió a mi papá, y ella era un equipo con él. Él era un farmacéutico, y ella estaría allí para él. Ella trabajaba a su lado cuando él la necesitaba. Cuando no lo hacía, venía a casa para estar con nosotros.

Nancy: Eso es maravilloso.

Mujer 2: Cuando mi hermana y yo nacimos, mi mamá optó por dejar su carrera y permanecer en el hogar para criarnos. Ella es la única en la familia que ha recibido una educación, y sin embargo permaneció en la casa y dándome un ejemplo al hacer esa decisión. Verdaderamente creo que, sin este ejemplo que tuve en mi mamá, yo no sería hoy trabajando en el hogar y cuidando a mi familia.

Y aun va más allá. Cuando mi esposo y yo estábamos en el ministerio, Dios nos llamó a irnos al África. Estando allí poco menos de un año, me tomé tiempo para reflexionar. Al hacerlo, pude darme cuenta de que mi madre me había criado enseñándonos cómo trabajar con nuestras manos en el hogar, equipándonos para ser misioneros exitosas, aun cuando no tuve la intención de ser una misionera.

La vida en el este de África en los años de 1980 se parecía mucho a la vida en América durante los años de los 50’s –todo se elaboraba con las manos en la casa. Habían muy pocos efectos eléctricos para hacer la vida mas fácil y práctica. Aún cuando regresamos a los Estados Unidos, mis hijos me pedían que hiciera la mayonesa y los panecillos en casa. Les dejé saber que uno podía comprar esas cosas en los supermercados y que no hacía falta ya hacerlos en casa. (Risas)

Pero fue realmente mi madre quien me preparó para ser exitosa en la vida y para ayudarme a vivir la vida a la que Dios nos había llamado. Le doy este tributo a ella.

Nancy: Es increíble escuchar esto! Muchas de nosotras, como mujeres jóvenes, de seguro no podríamos funcionar en ese tipo de circunstancias hoy en día. No hemos tenido que desarrollar ese tipo de carácter.

Mujer 3: Este verso me recuerda a mi madre, pero especialmente el verso 12 donde dice: “Ella le hace bien y no mal todos los días de su vida.” Mi mamá ciertamente hacia eso con mi papá. Ella iba hasta el asilo de ancianos, manejaba su pequeño carro aproximadamente 5 millas, y lo visitaba cada día.

Cuando yo era niña, mi papá estaba mucho más interesado en la caza y la pesca. Ella permaneció a su lado y le dejó hacer lo que él quería hacer, pacientemente esperando por él. Cuando mi papá tenía 65 años se cayó del techo del granero —desde 40 pies de altura.

Cuando pude llegar a hablarle le dije: “Papá, de seguro que clamaste al Señor cuando sufriste esa caída de 40 pies de altura.” Él dijo: “Porque habría yo de hacer eso?” Aún no estaba yendo a la iglesia. Esperó un largo tiempo. Casi justamente un año más tarde, mi mamá llegó a necesitar una cirugía. Él estaba tan preocupado por la posibilidad de perderla. Fue allí cuando oró para recibir a Cristo.

Yo no estaba allí cuando le hicieron la cirugía, pero estaban mis dos hermanas. Cuando les informaron que todo había salido bien, dijeron: “Vamos a comer, papá.” Él dijo, “No deberíamos pasar por la capilla primero para darle gracias a Dios?”

Nancy: Al estuchar estos conmovedores tributos, me pregunto —de verdad que me he conmovido al escuchar algunas de las cosas que comparten sobre el modelo y el ejemplo que han encontrado en sus madres — pero me pregunto si quizás necesitamos tomar alguna acción, en respuesta a lo que hasta ahora hemos oído.

Para empezar… ¿Alguna vez te has detenido para darle gracias a Dios por la mamá que te dio, y para agradecerle por las maneras específicas en que ella fue una buena madre? ¿ Te has detenido a darle las gracias por las cualidades que ella manifestó, aunque no haya sido como la mujer que vemos en Proverbios 31? Quizás ni siquiera era creyente. Pero nos hemos estado enfocando en los rasgos positivos. Estamos expresando nuestra gratitud.

Y he encontrado que en mi propia vida, aunque mis padres han tenido sus faltas y sus fallas —¡y ellos serian los primeros en aceptar estas faltas!— mientras más gratitud yo expresaba al Señor y a mis padres por esas cualidades, más se liberaba mi corazón de las áreas más endurecidas, de las amarguras por las otras áreas débiles. ¿Cuáles son algunas de las cosas por las que tú puedes darle a Él gracias, por las cosas que viste manifestadas en la vida de tu madre que eran buenas cualidades, cualidades de una mujer virtuosa, de una mujer excelente?

Escríbelas. Y luego quiero retarte, si tu mamá aún vive, a buscar una oportunidad para de alguna forma ofrecerle un tributo tangible de este reconocimiento. Si ella aún vive, no esperes hasta el día de su funeral para decirle, “¡Gracias mamá!”

Déjame decirte también, que si no tuviste una mamá que tenía temor de Dios o que caminaba por Sus preceptos, que eso no debe ser un impedimento para ti. Tú puedes empezar una nueva generación. Tú puedes convertirte en una mujer que le teme al Señor para beneficio de tus hijos, de tus nietos y de tus biznietos. Tengo la esperanza de que estés orando por las generaciones futuras hasta que el Señor venga. Aun esas oraciones que hagas ahora quizás produzcan una cosecha que nunca soñaste cosechar cuando estabas criando a tus hijos.

Así que, cualquiera que sea la estación de la vida en que te encuentres, cualquiera que sean tus problemas, podemos ser mujeres con reverencia hacia el Señor y dignas de escuchar algunas de las palabras que tantas de ustedes han compartido sobre sus madres.

Annamarie: La forma en que tus hijos te recuerden dependerá de la forma en que vivas tu vida hoy. Nancy Leigh DeMoss ha estado recordándonos esto, y ella volverá en unos instantes para orar. Nancy también te animaba para que le agradezcas a tu madre de forma tangible por las cosas que ha hecho por ti.

Dennis Rainey nos explica cómo hacer esto en su libro titulado “El mejor regalo que pudieras darle a tus padres” [ The Best Gift You Could Ever Give Your Parents]. Este breve libro describe cuán significativo es escribirles un tributo a tus padres. Te lleva paso a paso por el proceso de escribir, enmarcar y presentar este regalo especial a tus padres.

Jesús está preparando un hogar eterno para todos nosotros. Esa verdad afectará tus acciones hoy como madre. Descubre por qué mañana. Ahora, aquí está Nancy para ayudarnos a reflexionar sobre los atributos que acabamos de escuchar y para dirigirnos en oración.

Nancy: Padre, gracias por el espíritu dulce y el precioso ejemplo que hemos visto en estas mujeres que han obedecido Tu Palabra y han honrado a sus madres. Señor, Te ruego que en cualquier lugar que nos encontremos en nuestro desarrollo como mujeres que temen al Señor, que podamos empezar a venir a Ti con nuestros propios fracasos. Oro que podamos dirigirnos a Ti para encontrar gracia, para humillarnos, para reconocer nuestra necesidad y luego para dar el próximo paso, en Tu gracia, de convertirnos en mujeres que seamos dignas de alabanza y honor. Oro en Nombre de Jesús, Amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

8/27 – Trabajando con gozo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

8/27 – Trabajando con gozo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/trabajando-con-gozo/

Annamarie Sauter: Si eres madre, probablemente parecería que tu trabajo nunca termina. Siempre hay un plato más que fregar, una boca más que alimentar, un juguete más que recoger. Con nosotros Nancy Leigh DeMoss compartiendo cómo hacer que nuestro trabajo sea más fácil.

Nancy Leigh DeMoss: Cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y amor a los demás hace que la carga sea mas ligera. ¿No te has dado cuenta de que esto es verdad? Las cosas adquieren una perspectiva diferente cuando las hacemos con un corazón dispuesto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cuál es la labor más grande e intimidante que estás enfrentando en el presente? Hay una forma de lograr que esa labor sea más manejable … Consiste en reconocer que estas trabajando para la gloria de Dios. Ayer, Nancy empezó a describir algunas formas de trabajar que son exclusivamente femeninas. Ella volverá a retomar el tema en la serie llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Permítanme leerles una carta que recibí de una amiga no hace mucho. Ella decía:

Nancy, cuando leí tu carta que contenía tu agenda, pensé, “Oh Fran, Nancy tiene una gran vida— es tan emocionante, con tantos viajes. Y yo ¿qué haré este verano?”

Sentada en la mesa de la cocina, pensé, “Vamos a escribir lo que he hecho durante este mes para darme cuenta qué he hecho y que haré”. Este es un ejercicio realmente valioso para ver cuán ocupadas están las Madres —con M mayúscula— con todas sus tareas. Todas estas tareas, aparentemente mundanas, demuestran el amor por nuestros hijos.

Tareas como coser cientos de etiquetas en cada par de medias y ropa interior, toallas, camisas y todas esas otras cosas que sabrás que no volverás a ver después que hayan ido al campamento de verano— el gran devorador de los artículos que vienen de la casa. Tareas como escribir la dirección y poner los sellos a diez sobres pequeños para diez cartitas, una para cada día, para los abuelos, para mamá y para papá, para los primos, dispersos en otros campamentos alrededor del país— para luego esperar ansiosamente cada día esa cartita en el buzón y finalmente abrirla el día que los niños llegan”.

Pues bien, mi mes continua con mucha diversión con un clima de 100 grados F en los encuentros de natación de verano.

Beau su hijo adolescente nada. Y ella continúa diciendo

“Cada martes hay un ritual que practican las familias como las nuestra de ir a encuentros de natación que duran desde las 6 pm hasta alrededor de las 9:30 p.m. Por supuesto la ironía de estos encuentros de natación es que si te das cuenta empiezan los ejercicios de calentamiento a las 4:30 pm cuando los encuentros realmente empiezan a las seis. Puede ser que tu hijo nade en tres eventos y hasta dos relevos por un total de 3 minutos en toda la noche. Así que te pasas cuatro o cinco horas bajo un sol abrasador para un total de solo dos minutos, y 26 segundos en toda la noche.”

Pero con gozo, qué profunda alegría, cuando tu niño termina con fuerza, sale de la piscina y todo empapado mira fijamente a Mamá (con M mayúscula), sonríe y se acerca buscando un gran abrazo— realmente todo valió la pena.

El Día de los Padres invitamos a los abuelos a comer helado y bizcocho hechos en casa. Leí del diario de George Washington, el tema “El Padre de Nuestro País” y también leí de las Escrituras temas sobre hijos, padres y abuelos. Luego cada persona en la mesa compartió algo que su Padre le había dado, una bendición espiritual o algo así. Qué momento tan precioso.

Bueno, ella habló de como su madre compartió algo sobre su padre y su padre a la vez compartió algo sobre su padre y luego la pequeña Mary Scott compartió como su papá le ha regalado cosas que cuestan dinero, pero el mejor regalo era el regalo gratuito de Jesús. “Oh Nancy”, dijo Fran, “qué mes tan rico he tenido”.

Esta amiga está descubriendo el valor, el significado y la maravilla de ser una mujer dispuesta que trabaja con sus manos. Qué retrato de la mujer de Proverbios 31: la mujer que tiene un corazón de virtud y excelencia y tiene fortaleza espiritual y un carácter piadoso. Luego vemos cómo este carácter se manifiesta en su vida y en el contexto de su hogar. Hemos estado viendo el verso 13 de Proverbios capitulo 31, y seguimos expandiendo un tema que se ve en todo este pasaje.

El versículo 13 dice: “Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos”. Hablamos acerca de lo duro que trabaja esta mujer. Ella es diligente. Ella es industriosa y podrás ver este tema de principio a fin en el capítulo. No hay nada de pereza en ella. Su trabajo está centrado en su casa, particularmente durante los años de tener los hijos y criarlos, pero también después mientras ella construye un hogar para su familia.

Quiero señalar otra palabra que encontramos en ese versículo. Con agrado ella trabaja con sus manos. La Nueva Versión Internacional dice: “y gustosa trabaja con sus manos”. Literalmente significa con el deleite de sus manos, y esto sugiere—aunque no lo creas— que ella realmente disfruta su trabajo. Ella lo hace con gozo. Pone sus manos a trabajar gozosamente.

Esto no implica que las tareas sea inherentemente gozosas en sí mismas. Si eres madre o has sido esposa durante un tiempo, a menos que te encante la cocina, probablemente te ha pasado que hay días cuando el preparar tres comidas al día y luego limpiar y recoger después de los almuerzos se convierte en toda una labor.

Pero aquí encontramos una mujer con un corazón alegre y dispuesto que le proporciona significado a su trabajo. Gustosa pone sus manos a trabajar. Esto habla de su actitud hacia el trabajo. No tan solo trabaja arduamente en su hogar sino que trabaja con gusto y corazón contento. Se siente animada con sus tareas.

En Eclesiastés capitulo 9 leemos: “Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas; (Eclesiastés 9:10). Para esta mujer su trabajo no es duro. No es una labor pesada, aunque ella ciertamente lo podría ver así. Ella ha escogido tener una actitud diferente con respecto al trabajo pues ella ve los resultados finales. Ella ve el propósito de ese trabajo. Ella ve el significado y la motivación detrás de esa tarea. Y este es el amor. Es el amor por los demás. Es el amor a Dios. Es ese amor a Dios el que la motiva a trabajar con sus manos, a limpiar alrededor de la casa y proveer comida y ropa. Todo esto es motivado por el amor.

Y eso no necesariamente hace que su trabajo sea mas fácil, pero cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y por amor los demás, hace la carga más ligera. ¿No te has dado cuenta de que esto es cierto? Cuando lo haces con un corazón dispuesto adquieres una perspectiva diferente; no estás viviendo para ti misma, sino que vives para los demás. Y tu mayor gozo lo encuentras cuando sirves amorosamente a los demás.

Ahora, no estoy tratando de ponerle romanticismo a una tarea manual pesada y de servicio. Tampoco estoy diciendo que no eres una mujer piadosa si no restriegas el piso cantando. Existen momentos en nuestras vidas cuando tendremos que hacer cosas que simplemente hay que hacerlas. Pero hay algo que deseo que tengas mientras trabajas y mientras yo trabajo, y es un corazón dispuesto y alegre.

Un comentario de Proverbios 31 dice: “Tan solo el amor puede hacer que este servicio diligente sea dulce y placentero. Cuando falta el amor, este trabajo se convierte en una labor dura y pesada”. Algunas de ustedes ya conocen el nombre del hermano Lawrence. Él era un monje del siglo 17 cuyo trabajo en la orden religiosa donde pertenecía era la cocina. Pero él aprendió a hacerlo con un corazón alegre, por amor a Dios. De hecho escribió La práctica de la presencia de Dios , un clásico que encuentro tan alentador para nosotras las mujeres mientras trabajamos.

Él escribió: “Mi tiempo de trabajo no difiere tanto de mi tiempo de oración.” Debemos tener en cuenta que su tiempo de trabajo era trabajar en la cocina— trabajar con el equipo de cocina y limpiar— en esto consistía su empleo. Y él dijo:” Mi empleo, mi trabajo, no difiere de mi tiempo de oración, ahí en medio del bullicio y desorden de mi cocina, mientras varias personas piden varias cosas al mismo tiempo.”

¿Te suena esto como a tu vida? Para algunas de ustedes que son mamás, ¿no les es usual que en casa varias personas las llamen al mismo tiempo para cosas diferentes? Él dijo: “En medio de todo ese bullicio y desorden, poseía a Dios en tranquilidad como si estuviese de rodillas en oración.”

¡No es maravilloso! Pero les diré que él no empezó de esta manera. Si lees La práctica de la presencia de Dios , verás que para él esto fue un proceso. Pero esa labor manual y servicial es consagrada y santificada cuando la ofrezco en ofrenda a Dios.

Como madre podrás pensar que en medio de toda la limpieza, la recogedera, la cocina, la compra y todo lo demás que haces para ayudar a la familia en el hogar, que puedes habitar con Dios en tu espíritu con la misma tranquilidad , que lo haces cuando estás de rodillas con tu Biblia abierta en oración , porque haces tus tareas como para el Señor, con un corazón dispuesto.

Y el versículo que me ha venido a la mente es aquel en el que Pablo dice en 2da a los Corintios, capítulo 12: Y yo muy gustosamente gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por vuestras almas. (2 Corintios 12:15). ¿Y el apóstol Pablo? Él tenía un trabajo glamoroso. Siempre pensamos que el trabajo de otro es más glamoroso que el nuestro. Pablo dijo: “No importa lo que me cueste, lo haré alegremente porque el propósito de mi vida es gastarme por ustedes”. Ese es el propósito de mi vida: glorificar a Dios gastándome por vuestras almas. Y todas ustedes que son esposas y madres, de esa manera glorifican a Dios, gastándose y entregándose por los demás.

Así que lo harás. La pregunta es: ¿Lo vas a hacer con gusto o lo vas a hacer con resentimiento? Y cuando Jesús habló de hacer el trabajo de su padre, Él dijo: “Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío”. Recientemente mientras pensaba en esta frase me di cuenta de que tarde o temprano generalmente me someto a la voluntad de Dios, pero a menudo no me deleito en la voluntad de Dios.

Si quiero ser como Jesús, entonces necesito orar: “Oh Señor, dame un corazón que se deleite en servir, que se deleite en trabajar para ti, que se deleite en gastarse en favor de los demás. Si ésta es Tu voluntad para mi vida, si éstas son labores asignadas por Ti, entonces ayúdame a hacerlas con gozo. Ayúdame a trabajar gustosamente con mis manos.

Muchas veces me he apropiado de una oración que hay al final del Salmo 90. Y vamos a elevar esta oración al Señor:

¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes! Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos (Salmo 90:16–17, Nueva Versión Internacional).

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá de inmediato con la segunda parte del programa de hoy. Hablará de manera más específica acerca de lo que significa la obra de nuestras manos. ¿Qué nuevas ideas te han surgido acerca de Proverbios 31 a medida que Nancy ha ido compartiendo la serie La mujer contra-cultura? Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber tus opiniones e ideas.

Quizás conoces a alguien que se beneficiaría grandemente con la enseñanza de hoy. Hay muchas formas en que puedes convertirte en una embajadora de Aviva Nuestros Corazones. Puedes enviarles un correo electrónico a alguna persona con la transcripción del mensaje de hoy. Otra idea es que puedes agregar un banner de Aviva Nuestros Corazones en tu blog, portal o muro de Facebook. Visítanos en nuestra página de Facebook, Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, y sé parte de esa comunidad creciente de mujeres que ama el mensaje de avivamiento y feminidad bíblica.

Visita nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, y obtendrás más ideas de cómo convertirte en una embajadora de Aviva Nuestros Corazones. Ahora volvemos con la enseñanza de Nancy sobre la importancia del trabajo de una mujer.

Nancy: Me resulta interesante que en Proverbios 31 encontramos seis referencias a las manos: en el versículo 13, en el versículo 16, en el versículo 19, en el versículo 20 y en el versículo 31. Específicamente en los versos 13 y 19 tenemos una mujer que consigue lana y lino como materia prima para trabajarlos con sus manos y convertirlos en hilo, luego en tela y finalmente en ropa.

Al notar todas las referencias en este pasaje a lo que ella hace con sus manos (dependiendo de la traducción que estés usando se hará referencia al trabajo de sus manos, o el fruto de sus manos, la ganancia de sus manos) yo me pregunto: ¿Cuál es el significado de todas esas referencias al trabajo de sus manos? Luego empiezo a pensar en otros pasajes bíblicos donde se hace referencia a las manos. Estos pueden arrojar un poco de luz a medida que estudias la Palabra de Dios.

Bíblicamente, existe un significado especial con respecto al trabajo de nuestras manos. En en el Salmo 8:3 (NVI) nos dice que los cielos son la obra de Sus dedos y cuando se cita nuevamente este pasaje en Hebreos 1:10, dice: “y los cielos son la obra de tus manos”. El Salmo 8:6 dice que Dios formó al hombre y “Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies”.

Esta tierra es obra de las manos de Dios. El Salmo 111:7 nos dice que las obras de Sus manos son justicia y verdad. También sabemos que Jesús trabajó con Sus manos. Él creció como el hijo de un carpintero y con certeza hizo las tareas propias de un carpintero con Sus manos. También usó Sus manos como medio de bendición para los demás. En Mateo 19:15 vemos que Él puso Sus manos sobre los niños. En Lucas 24:50 cuando Jesús se preparaba para ascender a los cielos después de Su resurrección, las Escrituras señalan que “alzando Sus manos los bendijo”. Bendijo a Sus discípulos.

Los apóstoles trabajaron con sus manos. En 1 Corintios 4:12 el apóstol Pablo dijo: “nos agotamos trabajando con nuestras propias manos;” Hechos 20:34

Y de nuevo en Hechos 20:34 Pablo al hablar con los ancianos de Éfeso les dice: “Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo” (Hechos 20:34).

¿No te resulta interesante notar que el gran apóstol Pablo, el autor de 13 cartas del Nuevo Testamento, no tenía a menos el trabajar con sus manos? Trabajar con nuestras manos es la cura, es el antídoto de la haraganería, del robo y de toda inutilidad. Por eso leemos en Proverbios 21 que las personas haraganas no trabajan con sus manos, dice: “El deseo del perezoso lo mata”, dice en Proverbios, “porque sus manos se rehúsan trabajar; todo el día codicia, mientras el justo da y nada retiene” (Proverbios 21:25-26).

¿Puedes ver la diferencia? Los perezosos siempre quieren obtener. Quieren estar del lado de recibir. No trabajan para dar. Quieren recibir. Y finalmente, si no pueden obtener lo que desean, esto puede hacer que roben a causa de su pereza. Pero las personas que son trabajadoras están dispuestas a trabajar con sus manos para poder tener algo que darles a los demás. Ese es el corazón de esta mujer virtuosa.

Leemos en 1ra de Tesalonicenses en el capítulo cuatro que Pablo les insta: “que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos… A fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1 Tesalonicenses 4:11–12).

Ahora, esto es algo serio porque Pablo no solo está diciendo que es algo que debemos considerar hacer, trabajar con nuestras manos en las tareas que debamos hacerlo. En 2da a los Tesalonicenses capítulo tres él dice que había algunos en la iglesia que eran perezosos; no trabajaban con sus manos. Y Pablo dijo: “miren nuestro ejemplo. No comimos de gratis el pan de nadie, sino que trabajamos con fatiga y trabajo día y noche, para que no fuésemos una carga para ustedes, sino más bien un ejemplo que ustedes pudieran seguir” (2 Tesalonicenses 3:7–8, parafraseado).

“No se cansen de hacer el bien” (Gálatas 6:9, parafraseado). Esta es una buena palabra para las madres, ¿no es así? Y él sigue diciendo: “Si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalad al tal y no os asociéis con él, para que se avergüence” (2 Tesalonicenses 3:14). No es algo que solo vamos a modelar en nuestros hogares, sino que es algo importante que deben enseñarles a sus hijos. Sus hijos necesitan aprender cómo trabajar y cómo tener una ética de trabajo, pero también a trabajar de manera práctica.

Algunas de ustedes encontraron que cuando se convirtieron en esposas y madres no tenían las destrezas prácticas que debían saber para satisfacer las necesidades de sus familias en términos de comida, ropa, hacer compras, administrar y organizar la casa, la limpieza y algunas de estas destrezas ustedes tuvieron que aprenderlas. Y déjenme decirles, si todavía no saben hacer estas cosas, si todavía no tienen las destrezas, busquen una mujer que sí las tenga y pídanle que las ayude a aprender.

Quizás tú pienses: “Es que me sentiría muy avergonzada de decirle a una mujer que yo no sé cómo organizar mi casa, o que no sé cómo limpiar la casa o que no sé cómo cocinar.’” Es mejor pasar la vergüenza y buscar a alguien que te sirva de mentora y que te ayude a aprender esas destrezas, que pasar por la vida sin completar parte del llamado de Dios para tu vida.

Pero madres, asegúrense de que sus hijas estén aprendiendo esas habilidades para que cuando tengan su edad no tengan que admitir que no saben cómo hacer las tareas básicas del hogar.

Bueno, y hay tantas formas en que una mujer en el contexto del hogar puede usar sus manos. Yo hice una lista de algunas, y ustedes pensarán en otras: coser y remendar la ropa, las cortinas, las sábanas. Limpiar —lavar los platos, la ropa, bañar a los niños, limpiar los baños, los pisos, limpiar cosas derramadas. Y siempre hay mucho que hacer con las manos, recoger, cocinar, hornear, preparar los alimentos, comprar, manualidades para embellecer el hogar: pintar, esténcil, jardinería, sembrar, sacar las yerbas malas, ocuparse del jardín.

Trabajar con tus manos: arreglos florales, bordado, escribir notas motivadoras- esa es una forma de usar tus manos para ministrar gracia a los demás. Y a propósito, empieza en casa con esas notas motivadoras. Algunas de ustedes tienen mucho talento para escribir notas de agradecimiento y de motivación, pero ¿le escriben a sus esposos y a sus hijos esas notitas?

¡Usa tus manos! Llevar las cuentas, esto puede ser parte de tu área en la casa. Es algo que puedes hacer con las manos para ayudar a ministrar gracia a tu familia. Cuidar los niños enfermos, trenzar el pelo, cortar el pelo, todo tipo de peinados, llevar a los niños a la escuela, a las clases de piano, a las clases de deportes. Esta mujer busca lana y lino, busca la materia prima que necesita, y luego trabaja gustosamente con sus manos.

Déjenme pedirles que se detengan aquí un momento y miren sus manos. Solo mírenlas. Si eres una mujer de Proverbios 31, o te estás convirtiendo en una, como tenemos el compromiso de hacerlo juntas, tus manos tal vez no sean las manos de una modelo. Puede que no tengas las uñas perfectamente arregladas. Pero déjame preguntarte lo siguiente: ¿Son manos que sirven? ¿Son manos que se usan para bendecir y ministrar de forma práctica a las necesidades de los demás?

Si lo son, entonces aunque no sean manos bellas, son manos como las del Maestro. Las manos de Cristo fueron clavadas a la cruz. Él lo soportó, por amor, por tener un corazón de siervo, por el Evangelio, por el plan de redención.

Y cuando le sirves a tu familia con tus manos, cuando trabajas con tus manos, cuando limpias y cocinas, no importa lo que hagas con las manos en la casa, lo estás haciendo por el Evangelio. Lo estás haciendo para que tus hijos puedan saber cómo es Jesús, para que sean atraídos hacia Jesús, para que deseen conocerlo.

Hay una hermosa palabra de motivación en 2do libro de Crónicas capítulo 15. El profeta vino al rey Asa. Asa era un hombre que tenía un corazón para Dios, y deseaba establecer reforma en las naciones que necesitaban desesperadamente ser reformadas, pero era un trabajo difícil.

Hubiera sido fácil para Asa cansarse y darse por vencido. Dios le envió al profeta para decirle lo que quiero decirles a ustedes hoy. Él le dijo: “Mas vosotros esforzaos y no desmayéis, porque hay recompensa en vuestra obra.” (2 Crónicas 15:7).

Déjenme decirlo de nuevo. “Mas vosotros, esforzaos y no desmayéis porque hay recompensa en vuestra obra”, si la haces como para el Señor.

Así será.

Annamarie: La Biblia es tan práctica. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando cómo Proverbios 31 se relaciona con todo el trabajo que tendrás esta semana. El programa de hoy es parte de una serie llamada La mujer contra-cultura. Es un estudio profundo de Proverbios 31, y una exploración de la femineidad bíblica.

Ahora, si no conoces la frase “feminidad bíblica”, espero que explores el tema con más profundidad en un libro escrito por Nancy y otras sabias escritoras, llamado Becoming God’s True Woman «Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios» .

También te invitamos a unirte a nosotros en nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse en Santo Domingo, República Dominicana. Entérate de los detalles visitando, AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabes? El trabajo de una mujer no sólo consiste en ir tachando tareas de la lista de cosas por hacer. La gente está mirando, y mientras estás trabajando, puedes mostrarles un retrato de Cristo. Escucha más sobre esto mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se mencione otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/27 – El trabajo de una mujer piadosa

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

7/27 – El trabajo de una mujer piadosa

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-trabajo-de-una-mujer-piadosa/

Carmen Espaillat: Este es Aviva Nuestros Corazones en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: No me gusta escuchar cuando algunas personas le preguntan a una mujer «¿Trabajas?” Porque sé que quieren decir «¿recibes un salario por trabajar fuera de casa?” Porque en realidad toda mujer piadosa trabaja, una esposa y madre, trabaja. Una mujer piadosa trabaja duro.

Carmen: ¿Te parece que tu gran pila de trabajo nunca termina? Hoy Nancy te ayudará a enfrentar tu larga lista de cosas por hacer. No se va a detener por tu casa para darte una mano, pero luego de su mensaje de este día, te sentirás motivada a hacer el trabajo por las razones y en las formas correctas. Estamos en la Serie titulada “La mujer contra-cultura” .

Nancy: Estamos caminando despacio a través del capítulo 31 de Proverbios. Lo prefiero de esa manera. Nos da la oportunidad de permanecer en cada frase, cada versículo, para meditarlo, y ver lo que Dios tiene que decirnos a través de Su Palabra para nuestras vidas como mujeres. Estamos leyendo la descripción de la mujer virtuosa, una mujer excelente, una mujer de fortaleza moral y de carácter piadoso. El tipo de mujer que toda hija de Dios, será algún día.

Dios está comprometido en hacer de ti y de mí, este tipo de mujer. Entonces, qué mejor que cooperar con Él en el proceso, en lugar de resistirnos y patear y gritar o ignorar Su estándar y entonces un día descubrir que realmente no llenamos la medida. Este es el compromiso de Dios con nosotras —convertirnos en ese tipo de mujer.

En la medida en que vemos el versículo 13 del capítulo 31 de Proverbios… Por cierto, espero que estén tomando el reto de 30 días, leyendo Proverbios 31 que tiene 31 versículos, cada día durante 31 días y pidiéndole a Dios que te enseñe por Su Espíritu Santo, qué hay en ese pasaje que aplique para tu vida y si tu vida cumple con este estándar de Dios del cual hemos estado hablando. Algunas quizás se encuentran en medio de este reto. Si no has iniciado, quizás hoy pueda ser un buen día para hacerlo.

Ahora en la medida en que continuamos con el versículo 13, comenzamos a observar la virtud y excelencia de esta mujer, como su amor y devoción trabajan de manera práctica en sus quehaceres cotidianos. Hemos visto que ella tiene un corazón excelente y virtuoso, pero solo Dios puede ver su corazón. ¿Cómo luce este corazón en los asuntos cotidianos? ¿Cómo actúa una mujer con este corazón? ¿Cómo afecta su horario, sus prioridades, sus actividades, su día? ¿Cómo usa su tiempo una mujer que es leal a su esposo, según vimos anteriormente? ¿Cómo vive ella ese compromiso?

Una de las cosas que se pueden observar en este pasaje es que el estándar de santidad que estamos viendo aquí, no es la imagen de una mujer que se convierte en una ermitaña religiosa; ella sí necesita pasar tiempo a solas con Dios, pero no pasa la mayor parte del tiempo a solas, sino que sale de esa habitación, de ese lugar, vive ese caminar, esa relación, esa devoción a Dios afuera, en el laboratorio de la vida, en lo esencial, día tras día.

Recuerdo haber conversado con una mujer que estaba tan entusiasmada sobre lo que Dios estaba haciendo en su tiempo de quietud, y ella amaba estar en la Palabra y orando. Ella decía “Pudiera pasar horas haciendo esto”. Pero en la medida en que empezamos a conversar, me di cuenta que había algunos asuntos mayores en su matrimonio.

Empecé a explorar cómo esta mujer podía tener tal devoción por Dios y un corazón para Dios, y cómo podía tener tantos problemas en su matrimonio y con sus hijos, y otras cosas empezaron a surgir. Entonces me di cuenta que se trataba de una mujer que definía su espiritualidad basándose en su vida devocional. Su esposo, comprensiblemente, no estaba nada impresionado.

Él quería algo de comida. Quería poder ver a través del desorden en su casa. Él quería que ella viviera su espiritualidad en su casa, y esto es lo que realmente este pasaje presenta.

El versículo 13 dice que ella busca «lana y lino»; esta mujer de Dios, excelente mujer, esta mujer virtuosa, que pensamos que está tan alta y que nunca lograremos alcanzarla, es intensamente práctica. Ella busca lana y lino y gustosamente trabaja con sus manos. Vemos claramente que es una mujer que trabaja.

No me gusta escuchar cuando algunas personas le preguntan a una mujer “¿Trabajas? Porque seguramente se refieren a que si recibe un cheque que le paga por trabajo fuera del hogar. Pero el hecho es que cualquier mujer que es una mujer de Dios, una esposa y madre, trabaja. Y una mujer de Dios trabaja duro. Aquí tenemos una mujer que toma iniciativa para satisfacer las necesidades prácticas de su esposo y sus hijos. Ella trabaja duro. Ella es diligente.

Lo podemos ver en este pasaje. El versículo 15 dice que ella se levanta temprano en la oscuridad y el 18 dice que ella se acuesta tarde. Trabaja en las noches. El versículo 27 dice que no come pan de holgazanería. Es una mujer diligente. Vi recientemente una definición de diligencia que pensé que podría ser útil. Diligencia es ver cada tarea como una asignación especial del Señor y usar todas mis energías para realizarla.

Esta mujer lo hace en maneras muy prácticas. Ella se envuelve en tejido, costura, y otras actividades similares, no como hobbie o recreación sino con un propósito: para satisfacer las necesidades de su familia y de los demás, como veremos más adelante en este pasaje.

Ahora, estamos hablando de una mujer en una cultura y en una época donde todas las vestimentas, cortinas, tapicería, ropa de cama, eran fabricados en la casa por las mujeres. Sus manos vestían a su familia. No corría a las tiendas ni a ningún otro sitio, a buscar en los estantes, ropa o toallas o sábanas para su familia. Ella las confeccionaba. Y las hacía desde cero.

Se habla de lana y lino. Estos eran dos elementos básicos usados en tejido de materia prima. La lana era usada para hacer finas ropas de cama, ropa interior y de dormir, también sábanas, etc. Ella trabajaba con sus manos. Primero ella buscaba la materia prima y luego trabajaba con sus manos para fabricar ropa y otros tejidos para su familia.

Según he aprendido al leer sobre este tema, el buscar lana y lino conllevaba muchas actividades en ese proceso. Para decirles la verdad, no me puedo imaginar todo lo que envuelve, el secado, el pelado, sacudido, peinado, y finalmente tejer el lino. Dura labor pero como dice Proverbios 14:23 «En toda labor, hay ganancia».

Así que en la medida en que trabajes para tu familia, puede que no sea con lana y lino, pero mientras trabajas con tus manos, en tu casa, cuando manejas con tus manos los detalles prácticos relacionados con el cuidado de tu familia, en todo trabajo, hay ganancia. El trabajo es bueno. Y esta mujer con un corazón para Dios, trabaja, para satisfacer las necesidades de su familia.

No solo trabaja duro, sino que trabaja en su hogar. Ella trabaja en su casa. Reconozco que en este punto voy a ir en dirección diametralmente opuesta a la forma que el mundo piensa sobre las mujeres y el trabajo. No voy a hacer declaraciones absolutas que las Escrituras no hagan, pero pienso que es apropiado indicar que Tito 2 nos enseña que la mujer debe trabajar en el hogar. Son trabajadoras en su hogar. Eso lo dice la Palabra de Dios.

Esto no significa que no haya ningún otro lugar donde la mujer pueda trabajar. Pero el primer lugar en que ella trabaja es su hogar; hasta que no lo haga, ella no tiene el derecho de salir a atender otras necesidades fuera. El corazón, el lugar central de su ministerio, de su trabajo es en su hogar.

Vemos en este pasaje… Realmente he dudado decir esto, y he estado pensando mucho en esto y lo he ponderado a la luz de las Escrituras y de otros pasajes relacionados con los asuntos de la mujer y la feminidad bíblica. Pero mientras más leo en la Palabra de Dios, más obvio se me hace que Dios ordenó una división de labores en Su plan ideal. No se trata de que la mujer y el hombre hagan los mismos trabajos.

Hay una división apropiada de funciones en el matrimonio y la familia. Dios ha ordenado que el esposo idealmente debe ser el proveedor del pan, que salga para traer a la casa recursos para el cuidado y bienestar de la familia. ¿Y cuál es el trabajo de la mujer? Ella trabaja administrando los recursos que su esposo provee, para el cuidado de ella y de los hijos. Así está haciendo una contribución económica tanto como la que él hace; pero él sale para traer los recursos y ella los administra.

Las funciones que vemos enumeradas en este pasaje –relativas a vestido, alimento y cuidado del hogar y la atmósfera de la casa, así como el cuidado de las necesidades prácticas de ese hogar— son primordialmente responsabilidad de la mujer.

Esto no implica que sea incorrecto o antibíblico que el hombre vaya al supermercado o a la tienda a comprar ropas. Tampoco que resulte incorrecto que use la aspiradora para limpiar o que lave platos o ayude en la preparación de alimentos. Pero pienso que en la medida en que vamos por las Escrituras, si las usamos como nuestra autoridad, se hace obvio que estas cosas son distintivamente del dominio de la mujer, el dominio de la esposa y madre.

De modo que ella y su esposo trabajan juntos. Reconozco que debido a que muchos hogares se han destruido, no hay un hombre que supla las necesidades materiales del hogar, o quizás la mujer no pueda estar físicamente capacitada para ministrar en estas formas prácticas a su familia. Pero estamos hablando del plan ideal de Dios, el cual hace un alto llamado a la mujer, que es un privilegio y una bendición: el de satisfacer las necesidades en su hogar.

Detengámonos un momento y déjame preguntarte como mujer: Has abrazado gustosamente y con gozo… ¿Has aceptado el ámbito de trabajo que Dios ha diseñado para ti como mujer? Has aceptado la responsabilidad, el privilegio de cuidar de las necesidades físicas, y prácticas de la familia? No significa que siempre disfrutes cocinar tres comidas al día, lavar ropas, limpiar inodoros, o trapear pisos. No te estoy preguntando si amas esas tareas.

Te pregunto si has aceptado gustosamente el llamado y privilegio de servir a tu familia como una mujer que reverencia a Dios. ¿Manifiestas esto en tu hogar como una expresión de tu amor por Dios? Ese es el llamado de Dios, y hay bendición cuando abrazamos el llamado de Dios y decimos «Sí, Señor; lo acepto; trabajaré en mi hogar para satisfacer las necesidades de mi familia. Trabajaré en mi hogar para asegurarme de que las necesidades de mi familia sean satisfechas.”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de nuevo con nosotras para la segunda mitad del programa. Quizás luego de escuchar su mensaje, estés pensando, me encantaría permanecer a tiempo completo en mi hogar, pero no es posible que podamos costearlo. Hacer la transición y servir en el hogar puede ser realmente más fácil de lo que te imaginas.

Volvamos a Nancy y a la serie La mujer contra  cultura .

Cuando la mujer toma el rol del hombre, le quitamos a el la presión para que tenga que asumir su responsabilidad; y como vivimos en un mundo caído, probablemente el dirá «si no tengo que proveer, no lo haré»

Nancy: Ahora, a través del resto de Proverbios 31, veremos un número de referencias a esta mujer que trabaja de manera práctica para cuidar las necesidades esenciales de su familia. Me refiero a vestido, alimento, decoración del hogar y la forma en que ella se viste. Ella trabaja en todas esas áreas y con todas esas responsabilidades para asegurar que las necesidades de su esposo y de sus hijos estén satisfechas. Esto requiere diligencia. Requiere trabajo duro, y requiere que ella centre sus esfuerzos alrededor de su hogar. Ese es su territorio, su dominio.

El trabajo del esposo es ser el proveedor, traer los recursos al hogar como proveedor. Ese es el trabajo del esposo. Debe traer al hogar los recursos necesarios para su familia. Cuando le decimos esto a algunas mujeres, nos dicen (te lo diré antes de que me escribas) “pero mi esposo no va a proveer”.

No conozco tu situación, pero sospecho que tu esposo no se va a morir de hambre, pues la preservación propia lo motivará a buscar algún medio para proveer. No quiero parecer sarcástica o cínica. Sé que en este mundo caído, habrá mujeres que no trabajarán a la manera de Dios, y que hay hombres que no trabajarán conforme los métodos divinos.

Cuando intervienes y dices que vas a proveer para las necesidades de la familia; porque tu esposo no va a hacerlo; ¿sabes lo que estás haciendo? Le quitas la presión para que tenga que asumir su responsabilidad; la presión para que sea el proveedor que debe ser. En este mundo caído, probablemente, él se encogerá de hombros y dirá “Si no tengo que proveer, no lo haré”.

Aunque él sea quien deba proveer el pan, no implica que tu no tengas que trabajar, sino que trabajas con tu corazón, con tus manos; con trabajo diligente y esfuerzo para ministrar las necesidades de tu familia, para manejar los recursos que tu esposo trae al hogar para cuidarlo a el y a tus hijos.

Permítanme leer una frase de un libro que acabo de descubrir y que fue escrito en 1882 titulado “Domesticidad” (Homemaking) Su autor es un hombre de nombre J. R. Miller. Quiero leer un pasaje largo que pienso que se refiere bastante bien al tema de la mujer que trabaja en su hogar.

Él dice que el primer trabajo de la esposa debe ser llevado a cabo en su hogar. Su primer y mejor trabajo debe ser hecho allí, y hasta que no sea bien hecho, no debe salir fuera a tomar otras responsabilidades. Debe ser una trabajadora en su hogar. Debe cuidar de su hogar como el único lugar sobre la tierra donde solo ella es responsable y al que ella debe cultivar bien para Dios aunque nunca haga ninguna otra cosa fuera del mismo.

Esto viene de los años 1800s. este escritor dice que para los negocios del Padre, el trabajo de la mujer no consiste en asistir a actividades ministeriales, ni de la iglesia, ni reuniones de misiones, ni de madres, ni siquiera enseñar en una escuela dominical hasta que no haya hecho de su hogar todo lo que su mejor habilidad y sabiduría puedan ayudarle a hacer.

Muchas esposas por el celo del trabajo fuera de la casa para Cristo han actuado de manera negligente en sus hogares; han tenido ojos y corazones para los de afuera mientras descuidan las necesidades internas.

El resultado es que mientras hacen el trabajo angelical en las calles y avenidas, los ángeles estaban de luto por sus deberes descuidados dentro de las paredes huecas de sus propios hogares. Mientras ganaban un corazón entre los necesitados, los enfermos o los huérfanos, perdían los corazones dentro de su propio hogar.

Recordemos que el primer trabajo que Cristo da a las esposas es en el hogar, y que ninguna cantidad de actividades consagradas en otras esferas cubrirá en este mundo, ni en el venidero la negligencia o faltas allí. (pp. 67-68).

Pero ¿qué significa esto para nosotras como mujeres hoy? Bien, he visto en los ojos de mujeres y escuchado las historias de mujeres que han estado tan ocupadas sirviendo al Señor fuera de sus propios hogares que es obvio por la condición de su salud, o la condición de su esposo, su matrimonio, sus hijos, que ellas han sido negligentes con las primera cosas: las prioridades de su hogar.

Es mucho más fácil salir y cuidar los hijos de otros o cualquier otra persona de quien recibimos la gratitud y quizás hasta un cheque de pago, que hacer esas tareas no agradecidas dentro del propio hogar.

Tenemos mujeres que están fuera conduciendo estudios bíblicos. Liderando ministerios. Trabajando duro en la iglesia. Las encontramos en la guardería de niños. Cantando en el coro. Enseñando la clase de escuela dominical. Están activas en su iglesia local o en ministerio de la comunidad, de voluntarias en diferentes posiciones, pero sus hogares se encuentran en caos.

Tus buenas obras deben ser hechas primero en casa, ministrando a las necesidades de tu familia. Y en la medida en que Dios te de oportunidad, recursos, o una etapa diferente de tu vida, podrás tomar esos dones y talentos y expandirlos fuera del hogar, como veremos que hace la mujer de Proverbios 31.

Tengo una amiga que tiene estudios en historia del arte. Es una joven brillante. Era editora de fotografía para un gran texto de historia de arte, y su nombre estaba allí. Esto ocurrió mientras ella era soltera y esposa joven. ¿Sabes qué está haciendo ahora? Se encuentra en su hogar como ama de casa.

Tiene tres niños pequeños y espera un cuarto. Su hijo mayor tiene 4 años. Tiene sus manos llenas. Estoy segura que un día será más fácil para ella volver a ese trabajo de editora de fotografía. Tendrá más dinero y acciones de gracias de lo que pudiera obtener en este momento porque esos niños de 4, 3 y 1 año no están haciendo mucho para alabarla actualmente. Tiene un trabajo duro.

Pero ¿sabes la contribución que ella está haciendo ahora como esposa para su esposo y madre para sus niños, en el contexto de su hogar, satisfaciendo sus necesidades en maneras prácticas y amorosas? Esa contribución no se compara con tener el nombre en ese texto de historia del arte que será colocado en algún estante de una Universidad. Ella está haciendo una contribución para la eternidad. Está invirtiendo en las vidas de sus hijos. Está trabajando para la eternidad. Está desarrollando una relación con sus hijos, con su esposo, Y Dios esta siendo agradado.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado retando a cada madre. ¿Estamos invirtiendo para la eternidad? Este es el tipo de mensaje que necesito que se me recuerde cuando tengo el calendario lleno y los días muy ocupados.

Las mujeres de hoy día, están ocupadas. Cada día está lleno de trabajo pesado. Hay una manera de hacerlo más fácil, y Nancy lo explicará en el programa de mañana. Ahora oremos.

Nancy: Señor, ayúdanos a ver el trabajo en nuestros hogares como un medio de ofrecerte adoración y devoción a Ti y ministrar gracia a aquellos a quienes Tu nos has llamado a servir. Ayúdanos a ver el trabajo desde Tu perspectiva y recordar que ese trabajo de nuestras manos es santo cuando lo hacemos para Ti y para otros. Danos un sentido de prioridades divinas y bíblicas. Y que la virtud y excelencia que estás desarrollando en nuestros corazones se manifieste en asuntos prácticos en la medida en que satisfacemos las necesidades físicas, materiales y temporales de aquellos que has puesto en nuestros hogares. En el Nombre de Jesús, Amén.

Voz de hombre: Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries, ¡y mi esposa es una Mujer Verdadera!

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Mujer Virtuosa, Gerald Cumberbatch, Respiro Tu Amor ℗ 2013 Rejoice Music, Inc.  Canción usada con permiso.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

6/27 – Comprometida con el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

6/27 – Comprometida con el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/comprometida-con-el-matrimonio/

Carmen Espaillat: La mujer descrita en Proverbios 31 entiende lo que significa el compromiso dentro del matrimonio. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No dice que ella le hace bien y no mal siempre y cuando él le haga bien, siempre y cuando él sea gentil, mientras recuerde su cumpleaños y su aniversario; siempre y cuando llene sus necesidades. Ella le hace bien y no mal todos los días de su vida. ¿Por qué? Porque ella es una mujer que guarda el pacto que ha hecho.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. En programas pasados, Nancy nos trajo luz sobre Proverbios 31. Lo he leído antes, pero obtuve tanta nueva información durante esta enseñanza de Nancy. Hoy ella continuará con esta serie que hemos titulado  Proverbios 31: La mujer contra-cultura ”. Ella nos mostrará cómo la mujer de Proverbios 31 enfoca el matrimonio.

Nancy: A veces disfruto el leer sobre las vidas de grandes hombres y mujeres. Es increíble cuán a menudo, detrás de estos grandes hombres de Dios, realmente es cierto que hay una mujer que tenía un corazón para Dios, que estimulaba y animaba a su esposo en su trabajo, siendo una ayuda para él.

Una de las mujeres sobre las cuales he estado leyendo es Catherine Von Bora. Ahora bien, ese nombre quizás no te sea familiar, pero el nombre de Martín Lutero probablemente sí. Catherine cariñosamente llamada por el Dr. Martín Lutero como “la fiel Kate”. Ella era la esposa del Dr. Martín Lutero.

Martín Lutero fue un hombre que, debido al entendimiento que tenía del corazón de Dios, de Su Palabra y de Sus caminos, era generalmente alegre en su disposición. Pero él batallaba con algunos episodios de depresión y con muchos achaques físicos que muy probablemente contribuyeron negativamente en su estado anímico a través de los años. Él era un hombre sumamente ocupado. Por varias razones, una de ellas siendo la gran presión bajo la que vivía, ya que él fue objeto de múltiples ataques y ridiculizaciones durante el nacimiento de la Reforma.

Así que hubo tiempos en los que verdaderamente luchaba contra la depresión física y emocional. Y Dios le dio la mujer perfecta en Kate, o Catherine. Cuando leemos sobre ella se nos dice que ella, en lugar de murmurar durante los tiempos en los que el se encontraba desanimado, ella hacía todo cuanto podía para consolarlo, para animarlo y alegrarlo.

Hubo una ocasión en especial cuando él estaba particularmente desanimado, y nada que Kate hacía parecía levantarle los ánimos. Así que Lutero dejó su casa por unos días para recobrar su jovialidad —se fue solo para tratar de restaurarse. Pero a su regreso tenía su corazón sumamente cargado.

Cuenta la historia que cuando entró en su casa, allí encontró a Catherine, sentada en el medio de la habitación, vestida con un traje negro y un manto negro tirado por encima, lucía sumamente triste. Tenía un pañuelo blanco en su mano, como mojado de lágrimas.

Cuando el Dr. Lutero la animó a que le contara lo que le había sucedido, ella estaba vacilante. Entonces dijo, ¡Oh, querido doctor! El Señor en los cielos ha muerto, y esta es la causa de mi dolor, en cuyo momento él explotó de la risa, dándose cuenta de que ella estaba haciendo esto para que él se diera cuenta de cómo él estaba actuando.

Entonces, él le dijo, “Oh, querida Kate, es cierto, he estado actuando como si no hubiera un Dios en lo cielos”. Y la historia cuenta que a partir de ese momento su melancolía y desesperación se esfumaron. He aquí una mujer que sabía cómo hacerle bien a su esposo, cómo animarlo y cómo ser una ayuda idónea para él. 1

Ese es el corazón de lo que vamos a estar leyendo en el próximo versículo de Proverbios capítulo 31. Estamos leyendo sobre una mujer virtuosa, una mujer excelente. Y hemos visto en el versículo 10 que ella es difícil de hallar, que es más valiosa que cualquier riqueza material que su esposo pudiera poseer.

Entonces el versículo 11 nos dice, “En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias.” El versículo 12: “Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida.” Me encantan estos dos versículos porque nos describen algo verdadero sobre una mujer reverente hacia el Señor y como esto afecta su relación con su esposo.

La Nueva Versión Internacional dice: “Su esposo confía plenamente en ella; y no necesita de ganancias mal habidas.” Pero otras versiones dicen: “no carecerá de ganancias ”. Él confía en ella y tiene en ella todo lo que necesita. Y luego el versículo 12 dice: “Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los días de su vida”.

Cuando leo estos versículos, hay un par de palabras que vienen a mi mente. En primer lugar, la palabra obvia es: confiable. He aquí una mujer que es confiable. Luego, la palabra lealtad. Ella es leal a su marido. Ella tiene un compromiso permanente, incondicional, de por vida, de actuar de manera acorde a los mejores intereses de su esposo, no para servirse ella misma, sino para servir a su marido.

Me gusta la forma como lo expresa la Biblia Ampliada: Escuchen como lo dice: “El corazón de su esposo confía en ella con seguridad y descansa en ella firmemente, por lo que él no tendrá necesidad de ganancias [honestas] o necesidad de ganancias [mal habidas]. Ella lo consuela, lo anima y le hace bien mientras haya vida en ella”.

He aquí una mujer que es leal. Ella tiene una relación de pacto con su Dios que le permite mantener una relación de pacto con su esposo independientemente de lo que él haga. Y no pienses ni por un momento que este esposo no comete errores, que nunca falla o que ella nunca lo tendrá que amar incondicionalmente, ejercitando fe en lugar de basarse en sus sentimientos.

Primera a los Corintios capítulo 7 dice que la mujer piadosa se preocupa de cómo ella agrada a su esposo (versículo 34). Ella siempre está buscando formas de hacerle bien.

Ahora, las Escrituras contienen ilustraciones de algunas mujeres que le hicieron mal a sus esposos en lugar de bien. ¿Quién es la primera que te viene a la mente? La primera mujer, Eva. Esta mujer fue creada para ser ayuda y se convirtió en tentadora. Y también tenemos a las esposas de Salomón, quienes alejaron su corazón de Jehová, su Dios.

Y por supuesto, Jezabel, como que para nosotros ese nombre epitomiza a la mujer malvada.. ¿no es así? Pero ella no es una mujer mala cualquiera. Ella fue una mujer mala que hizo maldad contra su esposo. Ella animó a su esposo para que cometiera abominaciones. ¿Y recuerdas la mujer de Job, quien le dijo a su esposo que maldijera a Dios cuando él estaba sufriendo?

Los Proverbios hablan sobre mujeres que le hacen bien a sus esposos y no mal. Pero también hablan de mujeres peleonas, mujeres contenciosas que le hacen la vida miserable a sus esposos. Pienso que nosotras las mujeres sabemos lo que significa ser contenciosa, ser esa mujer quejona que es como una gotera y que hace que su esposo desee vivir en un rincón del tejado, o en algún desierto, una vez se canse de tener a su lado una mujer que no le hace bien. Ella solo le hace mal.

Sin embargo el texto dice que esta mujer le hace bien todos los días de su vida. Él confía en ella. Él no carece de ganancias. Ella le hace bien y no mal todos los días de su vida. ¿Cuánto tiempo es eso? Mientras ella tiene vida y mientras él esté vivo.

No dice que ella le hace bien y no mal siempre y cuando él le haga bien, siempre y cuando él sea gentil, mientras recuerde su cumpleaños y aniversario; siempre y cuando llene sus necesidades. Ella le hace bien y no mal todos los días de su vida. ¿Por qué? Porque ella es una mujer que guarda el pacto que ha hecho, es una mujer que ha hecho un pacto y su pacto ha sido primero con Dios.

Así que ella dice, “te seré fiel, sin importar lo que me hagas o me dejes de hacer”. Ella es leal. Ella es fiel en los asuntos financieros. Ella no gastará mas allá de sus posibilidades. Ella le hará bien y no mal todos los días de su vida.

Pero tengo una amiga que recientemente me dijo cuán desconcertante era esto para ella .. ella me dijo: “tenemos amigos que tienen hipotecas de millones de dólares, y sus esposos trabajan como locos para poder pagar las facturas de una esposa que no puede contentarse con vivir de acuerdo a sus posibilidades”.

Esta mujer es fiel. Ella es leal. Ella es una mujer que guarda el pacto al implementar el corazón de su esposo en el hogar con los niños. Cuando ella da instrucciones a los niños, está representando el corazón de su esposo, por lo que él confía en ella. Cuando él sale de la casa, ella estará transmitiendo su corazón en el hogar.

Él puede confiar en que ella hablará bien sobre él y guardará sus confidencias, y que no irá por ahí cacareando sobre las cosas privadas de su matrimonio a otras mujeres. Él puede confiar en la manera en que ella habla sobre él. Él puede confiar en que ella guarda y protege su reputación.

Ahora, al decir esto, no necesariamente estoy diciendo que esto es un absoluto. Habrá ocasiones cuando hacerle bien a un esposo implique apelar a las autoridades apropiadas en la iglesia o a las autoridades civiles. Si un esposo está violando la ley, hacerle bien significará llevarlo a una posición en la cual pueda ser ayudado por la ley o restringido por la ley o por las autoridades eclesiásticas.

Así que el concepto es que siempre hablarás palabras que le harán bien; que tu esposo puede confiar su reputación en tus manos. Me entristece mucho ver a mujeres hacer chistes negativos o sarcásticos, o menospreciar a sus esposos. Todos se ríen, pero no es correcto. Ella no está siendo confiable. Ella no está siendo leal.

Este hombre debe confiar en que su esposa llenará sus necesidades físicas. El no tiene necesidad de ganancias deshonestas. No tiene necesidad de buscar intimidad marital en otro lugar porque su esposa le es fiel. Ya sea que ella tenga deseos de hacerlo o no, ella está comprometida a ser una dadora en el aspecto físico de su relación de matrimonio y así llenar sus necesidades sexuales.

Amigas, déjenme decirles esto aquí… Si ustedes no satisfacen las necesidades físicas y sexuales de sus esposos, habrá otras mujeres que estarán más que felices y dispuestas a hacerlo. Y tú terminarás poniéndolo a él en una posición donde –sin justificar o perdonar su pecado –quizás le hagas más vulnerable a la tentación y a la inmoralidad, si no eres fiel a él proveyéndole intimidad física y sexual.

Ella es fiel a su pacto de matrimonio. Yo leo y leo sobre mujeres –mujeres cristianas- que dejan, que abandonan a sus esposos y a sus hijos. Hace 20 años esto hubiese sido impensable o al menos muy fuera de lo común. Pero en el día de hoy no es tan inusual. Si una mujer desea hacer su propia vida –hacer lo suyo o seguir su propio camino- ella simplemente se va. Pero la manera de Dios es que esta mujer le haga bien y no mal a su esposo todos los días de su vida.

Así que este hombre no tendrá ninguna necesidad de sentir celos o sospechas. Él no duda de su amor. Él no está inseguro. Él no tendrá que mirar hacia otro lado para llenar sus necesidades. Él está confiado en que, mientras él no está, mientras está trabajando, o mientras está en casa, ella es de un mismo espíritu con él. Sus intereses están seguros bajo su cuidado.

Ella es consistente. Es una mujer que guarda el pacto. Ella tiene un compromiso incondicional, y esto es lo que gana la confianza de su esposo. Ella siempre, siempre, siempre tendrá su mejor interés en su corazón. Ella no está compitiendo con él. Ella está comprometida con su éxito.

Esto es lo que inspira a este hombre a ser digno de su devoción. Él se eleva a ese estado porque sabe que tiene una mujer que es valiosa, no un lastre, una mujer que lo apoya, lo anima y lo ayuda en todas las formas posibles.

Realmente no tienes que ser un científico o astronauta para ser este tipo de mujer. No tienes que tener increíbles talentos para ser este tipo de mujer. No tienes que ser físicamente hermosa para ser este tipo de mujer. Solo tienes que tener un corazón reverente para el Señor. De ese corazón para Dios provendrá ese tipo de compromiso y devoción para con tu esposo.

¿Tienes ese tipo de compromiso hacia tu esposo, un compromiso que, por la gracia de Dios, le hará bien a tu esposo y no mal todos los días de su vida? Que, por la gracia de Dios, le serás fiel sin importar lo que él haga, sin importar que él llene o no tus expectativas, esperanzas o sueños? ¿Has eliminado totalmente de tu vocabulario esa palabra que empieza con “D”, divorcio? Si aún esta palabra permanece dentro de tu vocabulario en tu matrimonio, entonces no eres ese tipo de mujer.

Proponte en tu corazón: “Dios, por Tu gracia, y verdaderamente hace falta la gracia de Dios; ninguna mujer puede vivir esto sin la gracia de Dios, “por Tu gracia, le haré a mi esposo bien y no mal todos los días de mi vida.”

Carmen: En tan solo un minuto, Nancy Leigh DeMoss continuará este tópico con algunas mujeres que en ocasiones le han hecho mal a sus esposos. Están en un proceso de aprendizaje, tal como tú y yo.

Estás lista para convertirte en una mujer contra-cultura como la de Proverbios 31? Te invitamos a unirte a nosotros en la primera conferencia de Mujer Verdadera a celebrarse en América Latina. Nancy estará allí, junto con un grupo de charlistas que te inspirarán y te ayudarán a entender que ahora es el tiempo de unirnos como mujeres en un movimiento contra-cultura, llamando a las mujeres a abrazar su diseño, el diseño de Dios.

Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y conoce cómo puedes ser parte de este evento.

Hacerle bien a tu esposo no siempre saldrá de manera natural o fácil. Bob Lepine, del programa Family Life Today, está aquí para darle seguimiento a la enseñanza de hoy, haciéndole a Nancy algunas preguntas prácticas. También escucharás de parte de algunas de nuestras radioescuchas, Kim Wagner y María Johnson.

Bob Lepine: Déjame preguntarte algo: Tú quieres que las mujeres que son fuertes, valientes; las mujeres que pueden ser líderes –¿tú quieres que se retraigan? ¿Es este el deseo de este ministerio?

Nancy: Creo que la clave es, ya seas hombre o mujer, la clave es vivir bajo el control del Espíritu. Desde el Jardín del Edén hemos tenido la tendencia de tener hombres pasivos que no ejercen su liderazgo cuando lo deberían hacer, y mujeres que ejercen el liderazgo cuando sería mucho más apropiado que lo tomara el hombre.

Eso no significa que los hombres nunca deban escuchar, y no significa que las mujeres nunca deban hablar. Pero significa que al llegar a ser personas redimidas por el poder de la cruz y la presencia del Espíritu Santo, responderemos unos a otros en humildad, sabiduría y deferencia. No tenemos que lucir como que nos las sabemos todas o que tenemos las respuestas para arreglarlo todo.

He visto, en tantos matrimonios… he escuchado mujeres y he recibido cartas aun de esposos, a través de Aviva Nuestros Corazones. Algunas de estas mujeres están tan preocupadas de que sus esposos no sean lideres espirituales, pero algunos de estos hombres se sienten como.. “es que no me dan la oportunidad” o, “es que para ser un líder espiritual tendría que ir al seminario,” o, “mi esposa sabe demasiado; ella siempre tiene todas las respuestas. Es demasiado rápida para mi.”

Cuando pienso en Kim y en su crecimiento y en el de su matrimonio… ella tiene una cabeza bien puesta, con muy buenas ideas y para mí es una bendición y doy gracias al ver cómo la usa, y ver como su esposo la aprecia. La iglesia que él pastorea lo aprecia también. Las mujeres que ella enseña lo aprecian. Pero ella ha aprendido a expresar estas ideas de manera humilde y considerada hacia los demás. Quizás tenga que ver finalmente con humildad y con rendición, con rendirse al Espíritu de Dios. A esto es a lo que estamos retando a las mujeres.

Bob: ¿Qué tan difícil es esto para ti ahora?

Kim Wagner: Es un proceso que vivo momento a momento, pero ya no resulta tan retador como al principio, porque al principio ni me daba cuenta. A medida que me he ido adentrando en la Palabra me ha resultado más fácil. También se ha convertido en un acto de adoración para mi hacia el Señor, porque reconozco que esto es algo que… si, Él me creó con ciertas características de personalidad o habilidades, pero cuando abuso de estas cosas o cuando no soy como Cristo en mi forma de actuar, eso trae vergüenza a Su nombre.

Así que cuando le ofrezco estas cosas a Dios como un acto de adoración a Él –cuando traigo estas cosas bajo el control del Espíritu –siento un gran deleite al hacerlo. Y esto no significa que aun no trate de dirigir o liderar, o que no esté en posiciones en las que el Señor me permite hacerlo.

Nancy: Y eso no significa que no le ofrezcas sugerencias a tu esposo…

Kim: Así es. Pero estoy aprendiendo que hay una manera piadosa de hacer eso y que hay una manera dura, carnal de hacerlo también.

María Johnson: La palabra que las personas usaban para describirme era dura. Yo no expresaba mis sentimientos fácilmente; no tenía un rango de emociones demasiado amplio para ese entonces. Pero eso me dolía porque pensaba “no soy dura, lo que pasa es que tengo la razón”. Pero, lo único que eso hace es alimentar el orgullo con que nacemos. Sabía lo que la Biblia decía, así que entendía que debía hacerse de esa manera, y ya. Pero esa era la forma en que decía las cosas: “Eso es así; acéptalo y punto”. Yo le decía eso a las personas realmente yo era muy dura.

Bob: Entonces, ¿qué pasó?

María: Bueno, hace unos años llevé a mis dos hijos menores a una conferencia sobre la familia y otros asuntos bíblicos. El Señor me empezó a mostrar sobre la autoridad y cómo Él había dispuesto un orden con el objetivo de proteger, no de castigar. Siempre había pensado que la autoridad servía solo para castigar. Ese siempre había sido el ejemplo que había vivido y así se lo había mostrado a los demás. Pero cosas sobre el diseño de Dios y hasta la misma familia en la que nacemos son cosas en las que Dios está presente.

Quiero decir, yo odiaba a mis padres, odiaba a mi familia, odiaba todo lo relativo a mi infancia. Así que Dios empezó a enseñarme mucho de lo que nuestras vidas deberían ser, pero no sabía cómo llegar sola a esas conclusiones.

Pero algo que sucedió al llegar a casa la primera noche, luego de la primera sesión, le pedí perdón a mi esposo. Digo… luego de que el se paró del piso del susto. Le dije que yo había sido la jefa hasta ese momento, que yo era quien estaba manejándolo todo, y que no sabía que era a él a quien le correspondía. Le dije que iba a corregir esto pero que no sabía cómo.

Él se cerró completamente. Él decía: “Claro, seguro que María va a cambiar”. Pero Dios realmente empezó a cambiarme.

Luego, un poco tiempo después de esto, el Señor trajo a Nancy a mi vida. A través de Nancy, el Señor me comenzó a mostrar cómo hacerlo, no solo lo que la Biblia dice al respecto sino cómo aplicarlo en mi vida. Tú sabes, podemos enorgullecernos tanto de nuestro conocimiento Bíblico… y eso era exactamente lo que yo había hecho.

Sí, Nancy nos lleva a la Palabra, pero más que eso, ella nos lleva al Señor. ¿Cómo responde el Señor en esa situación? ¿Cómo le respondió el Señor a esas personas en esa situación? Y Dios ha usado a Nancy –quien es, creo yo, una mujer muy fuerte – para enseñarnos cómo a Cristo le gustaría que tratemos a las personas. Estoy tan agradecida al ministerio Aviva Nuestros Corazones y agradezco cada oportunidad en la que puedo servir.

Carmen: ¿No es maravilloso darnos cuenta de que el cambio es posible, aun cuando los malos hábitos parecen estar tan arraigados? María Johnson ha estado hablando con nuestro co-presentador de hoy, Bob Lepine, sobre lo que significa ser una mujer contra cultura. Recuerdo haber escuchado el primer testimonio de María en Aviva Nuestros Corazones hace algunos años. Ella ha estado creciendo tanto durante los últimos 5 años que este programa ha estado en el aire…

Cuando este programa se lanzó, un puñado de personas donaron para hacerlo posible. Su generosidad ha afectado las vidas de mujeres contra-cultura como María. Esas personas deseaban que sus contribuciones ayudarán a expandir la visión del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para que otros se sintieran movidos a donar fondos también.

Aquellos primeros contribuyentes no pueden continuar ayudando para siempre. Para que este programa de Aviva Nuestros Corazones continúe llegando a las vidas de tantas mujeres, necesitamos que nuestros radioescuchas nos ayuden. Una de las maneras más efectivas de hacerlo es dando mensualmente, formando parte del grupo de colaboradores o patrocinadores del programa.

Son muchos los beneficios de ser parte de este grupo especial. Puedes obtener detalles de cómo donar, visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando piensas en buenas obras…¿qué te viene a la cabeza? Quizás algo como ayudar en un asilo de ancianos o en lugares de repartición de alimentos. Has caído en cuenta que puedes hacer buenas obras aún en lugares más familiares? Averigua más en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escritura fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se cite otra fuente.

1 Daughters of Destiny , compilado y editado por Noelle Wheeler. (Bulverde, TX: Mantle Ministries, 2000), 140-