Episodio 16 – ¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Episodio 16

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Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

¿Crea Dios la incredulidad?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Crea Dios la incredulidad?

R.C.Sproul

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Quizá la declaración más fuerte que encontramos en toda la Escritura y que habla directamente del tema de la predestinación, se encuentra en el capítulo 9 de la carta de Pablo a los Romanos.

En ese texto en particular, él habla de la elección de Jacob en vez de Esaú, y no solo este texto habla mucho del tema de la predestinación en general, sino que también es significativo por la pregunta controversial de si la predestinación es doble o no.

Así que tomemos un momento en esta sesión para ver el capítulo 9 de Romanos y prestemos atención a lo que nos dice el apóstol Pablo.

Empezaré con el verso 9 del capítulo 9: “Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), se le dijo a ella: El mayor servirá al menor. Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.”

Aquí es cuando Pablo busca ilustrar su comprensión de la elección divina. Él usa, con el fin de ilustrarla, un ejemplo de dos hombres. Y creo que es significativo que los dos personajes que elige son hermanos y no solo son hermanos, sino que son mellizos. Es decir, tienen la misma familia, el mismo trasfondo, la misma ubicación geográfica. Todo lo que podría ser lo mismo, es lo mismo. De hecho, son “compañeros de útero” (Gracias. Me pongo un poco incisivo después de estudiar la predestinación todo este tiempo.)

Y en su reflexión acerca de estos dos hombres, él enfatiza que uno es preferido por encima del otro aun antes de que nazcan. Ahora, esa afirmación ‘antes de que nacieran’, plantea la interrogante sobre el conocimiento previo de Dios.

El punto de vista más popular de la predestinación que rechaza la postura agustiniana es la que llamamos el pre-conocimiento de la elección, cuya tesis básica es esta: esa predestinación simplemente dice que Dios, desde toda la eternidad, mira hacia abajo en el tiempo y sabe de antemano lo que la gente hará, y en base a ese pre-conocimiento, entonces los elige.

Ahora, notamos que el capítulo 9 de Romanos habla claramente de este aspecto. Leemos: “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”

Veamos esta frase. Pablo no está diciendo que Dios no sabía lo que ellos iban a hacer o que Dios sí sabía lo que ellos iban a hacer.

Él simplemente declara que los mellizos aún no habían nacido ni habían hecho nada. Así que todo lo que el texto en sí enseña es que la elección de Jacob por sobre Esaú fue antes que ellos nacieran.

Ahora, la postura del pre-conocimiento estaría de acuerdo en que la elección predestinada de Dios se hace en la fundación del mundo antes que alguien nazca.

Todos concuerdan en que la predestinación se lleva a cabo en la mente de Dios antes que la gente nazca, pero postura del pre-conocimiento de Dios dice que la elección se hace antes que nazca la gente, pero a la luz de lo que Dios sabe que harán después de nacer.

Ahora, tenemos un silencio en este pasaje con respecto a este punto específico, y si alguna vez en el texto bíblico hubo un silencio incómodo, pues es este.

A lo que me refiero es a esto: si el apóstol tuviera el deseo de dejar en claro que las acciones electivas de predestinación de Dios son hechas en base a la visión futura de las acciones del ser humano, éste hubiera sido el lugar para decirlo.

En otras palabras, si la postura bíblica es lo que la postura del pre-conocimiento dice; es decir, que Dios siempre elige a la luz de su conocimiento de las cosas futuras, en primer lugar ¿por qué la biblia no lo dice? Nunca lo dice.

Y si alguna vez tuvo la oportunidad de decirlo, era aquí. Pero no solo no se dijo aquí, sino que Pablo se toma el tiempo para decir que, aunque la elección se hizo antes de que nacieran, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, debemos preguntarnos ¿por qué incluye eso?

Si su propósito era comunicar una postura de pre-conocimiento de la elección, el añadir esas palabras ciertamente se confundiría al pueblo de Dios, ¿no es cierto?
Vayamos más allá. “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”.

¿Cuál es la preocupación de Pablo? “para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera”.

Una vez más, el énfasis en el pasaje está en el propósito de Dios, y lo que Pablo dice es que la razón para que esa decisión fuera hecha antes de que nacieran, antes de hacer lo bueno o malo, es para que el propósito de Dios permanezca.

¿Te das cuenta que la intención de este pasaje se opone totalmente al concepto de la postura del pre-conocimiento de la predestinación? ¿Lo puedes ver? ¿Por qué? ¿Qué otra razón podríamos dar para que el apóstol enfatice esto de que no hicieron ningún bien o mal? No solo no lo habían hecho en espacio y tiempo, sino que está implícito que tampoco en la mente de Dios.

Es decir, desde la perspectiva de Dios no hay ningún bien o mal que se esté considerando, ya que la conclusión es que el motivo por el que lo afirma, la razón que el apóstol da por haberlo dicho de esta manera es que el propósito de Dios pueda permanecer de acuerdo a su elección, no debido a las obras, sino por Aquel que llama.

La postura del pre-conocimiento dice que Dios mira hacia el futuro y ve que algunos tomarán decisiones correctas y otros decisiones incorrectas. Y de lo que carece esta postura del pre-conocimiento es que la elección de esa posición, está basada en buenas obras, creyendo que es obra de Dios creer en aquel a quien Él ha enviado.

La buena obra suprema es depositar la confianza en Jesucristo, en el sentido de considerar el concepto bíblico de la buena obra. Pero Pablo está diciendo claramente que no es por obra humana, sino debido a quien hace el llamado.

El punto de vista arminiano, tiene varios estilos, formas y colores. En pocas palabras, hace que la decisión final para nuestra salvación descanse en una elección humana, no en un acto divino.

Y creo que Pablo está aquí aniquilando esa posición, en una forma bastante contundente, enfatizando el hecho de que no se trata de obras sino que Aquel que llama. Que el énfasis y el crédito por tu redención hay que dársela a Dios. Solo a Dios sea la gloria.

Ahora, para que este propósito permanezca y que no sea por obras sino por Aquel que llama, le fue dicho a ella: “El mayor servirá al menor.” Ahí está, la razón por la cual Dios hizo esta elección fue para demostrar su supremacía y su propósito.

“Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Regresaré a esta frase en un momento porque sé que provoca todo tipo de problemas con la idea del odio.

Pero miren el verso 14. El verso 14 es una pregunta retórica: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios?”

¿Cómo responde Pablo a su propia pregunta? ¿Acaso él simplemente dice: ‘No, no hay injusticia en Dios’? No, él usa la forma de énfasis más poderosa que puede usar: Algunas traducciones dicen: ¡De ningún modo!, otras dicen: ¡Por supuesto que no!

La respuesta a su pregunta: ¿esto indica que hay injusticia en Dios?, la respuesta a esta pregunta es: ¡Absolutamente No! Eso es impensable. Ahora voy a especular por un segundo y quiero pedirte que pienses en esto. ¿Por qué crees que el apóstol hace esta pregunta retórica?

Pablo es un maestro y cuando los maestros enseñan saben que, a veces, durante las clases se presentan dificultades con el entendimiento de los estudiantes a lo que el maestro está comunicando. Un buen maestro se anticipa al problema y al momento en que este surgirá.

Ahora, es obvio que Pablo está aquí como un maestro que anticipa una protesta de sus oyentes, cuando dice: “¿Qué diremos entonces?”

¿Y qué reacción específica espera que la gente diga cuando escuche esto? “¡No es justo!” No hay justicia. “¿hay injusticia en Dios?” Ahora, mi pregunta es: ¿por qué él anticipa esta protesta? Bueno, hay dos posibles razones en realidad.

Él podría estar anticipando esta objeción porque puede estar pensando: “Puede que haya alguna persona que me escuche o lea mi carta, que estén bastante confundidos como para ser de convicción agustiniana y encuentre en mis palabras una postura agustiniana de la elección, que obviamente sería injusto, así que todo lo que tengo que hacer para evitar que eso suceda; es decir, “¿hay injusticia en Dios?”

Bueno, obviamente no. Igual también para Agustín, Aquino, Calvino y Lutero y los demás.

Quizás eso era lo que está anticipando. O quizá Pablo mismo es agustiniano y ha tenido experiencia enseñando la doctrina de la predestinación, donde cada vez que se menciona el tema, la respuesta inicial de la gente es: “No es justo”.

Tengo la sospecha de que esa es la razón por la que el apóstol plantea esta pregunta retórica, porque lo que quiero que entiendas es que nadie nunca plantea esa pregunta en base a la perspectiva arminiana. De hecho, la perspectiva arminiana está diseñada de tal forma que eso no es un problema.

Me consuela el hecho de que las mismas preguntas que se plantean en mi posición de la predestinación, son las que el apóstol Pablo tuvo que enfrentar: “¿Hay injusticia en Dios?” Porque en la superficie, suena así. Cuando hablas de una elección divina soberana antes de que alguien haya hecho el bien o el mal, sin tener en cuenta sus acciones futuras, que estrictamente de acuerdo al propósito soberano de Dios, que los propósitos de Dios puedan verse por gracia, no por obras humanas, entonces la pregunta obvia que vamos a hacer es:

“Bueno, ¿cómo puede ser eso justo? Pablo dice: “¿Hay injusticia en Dios?” Y él responde a su propia pregunta con un enfático “¡No!, ¡de ningún modo!” “Porque él le dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Una vez más, si puedo especular, si fuera el apóstol y estuviera enseñando una postura de pre-conocimiento de la elección, y tuviera que lidiar con estas objeciones, ¿en qué me apoyaría? Si fuera a acabar de una vez por todas con toda acusación de que Dios es injusto, yo diría:  ‘Bueno, espera un minuto. Dios no es injusto. Dios no es injusto porque, aunque su decisión sea hecha antes que alguien haya hecho bien o mal, lo hace teniendo en cuenta sus decisiones futuras, entonces, lo que tú siembras, cosechas’.

Listo, fin de la discusión para siempre. Pero él no hace eso. Por el contrario, él recurre ¿a qué? A la prerrogativa divina de ejercer misericordia del que Él tenga misericordia.

El punto central de este pasaje es que algunas personas reciben una medida de misericordia y otras no. De nuevo, nadie recibe injusticia de parte de Dios. Esaú no fue elegido como un objeto de misericordia divina, pero eso no es una injusticia contra Esaú, porque Esaú, incluso antes de nacer, es conocido por Dios como un ser caído, porque cuando Dios elige, siempre lo hace a la luz de la caída.

Dios solo elige a pecadores caídos para la salvación. Todas las elecciones de Dios para salvación presuponen la necesidad de salvación; de lo contrario, nunca existiría la elección. Sería una pérdida de tiempo para Dios elegir para salvación a personas que no necesitan salvación, por lo que todo el proceso de elección es considerando la caída y una raza humana perdida.

Y Dios considera al mundo entero, Él sabe que todo el mundo ha caído y Él sabe que si Él solo hiciera justicia, ¿qué es lo que pasaría? Si Dios solo hiciera justicia a una raza caída, todos, entonces, perecerían.

Pero Dios elige otorgar misericordia a algunos. Jacob recibe misericordia. Esaú recibe justicia. ¿Hay algo de malo en eso? Bueno, decimos que no es justo. Lo que queremos decir con eso es que no es equitativo y lo que intriga a nuestra mente es este problema:

Bueno, si Dios va a tener gracia, si tenemos dos hombres que son juzgados culpables y están bajo sentencia de muerte y Dios es misericordioso con uno, ¿no debería serlo también con el otro?

Es decir, ¿es justo que el presidente otorgue el indulto presidencial a un prisionero y al resto no? Bueno, en efecto, no es igualitario. Pero de nuevo, esta persona recibe gracia; esta otra recibe justicia.

Él no tiene nada que le dé derecho a quejarse. No hay nada injusto en su condena. Dios nos recuerda una y otra vez, que es Su derecho otorgar misericordia a quien quiera dar misericordia.

Y si otorga misericordia a uno, no está obligado a dárselo al otro. Nuevamente, si pensamos que alguna vez Dios está obligado a ser misericordioso, ¿qué significa eso? Que ya no estamos pensando en misericordia puesto que la misericordia por definición no es obligada. Misericordia es algo que Dios hace de forma voluntaria.

No está obligado a hacerlo. Él no tiene que hacerlo. No está requerido a hacerlo. Lo hace por la pura bondad de su corazón. Y nunca podemos decirle a un Dios misericordioso (y esto es algo que me asusta); espero que nunca le digas a un Dios misericordioso: ‘Dios tú no eres lo suficientemente misericordioso’.

Eso es blasfemo, acusar a Dios de no ser lo suficientemente misericordioso, ya que ese cargo implica que hay pecado en Dios, que Dios no ha hecho lo que debería haber hecho, que debería haber sido más misericordioso.

¿Y quién eres tú para decirle a tu Creador, por cuya misericordia te da el aire que respiras, que él carece de misericordia? “Porque Él dice a Moisés: tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Ahora, el golpe de gracia, el verso que creo yo debería, con toda honestidad, dar fin al arminianismo para siempre. “Así que” (aquí viene la conclusión). “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

La postura arminiana no dice que todo depende del hombre y no de Dios. La opinión arminiana dice que sin la misericordia de Dios, no habría salvación.  Eso es cierto. Pero, que también depende de nuestra elección.

Que depende tanto de la gracia de Dios como de nuestra elección, que debemos ejercitar nuestras voluntades, separado de la actividad divina, para ser salvos. Entonces la elección depende de las elecciones humanas en la postura del pre-conocimiento. Y Pablo dice, ‘no, no es así’.

¿Cómo podría decirlo más claramente? Esto no se basa en el que quiere o en el que corre, sino en Dios. Ahí es donde está la dependencia. ¿Quién tiene misericordia?

Luego continúa diciendo: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. ” Esa es una declaración dura. Veamos esto por un momento.

Antes mencioné el problema de: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” ¿Qué significa que Dios aborrece a Esaú?

Cuando usamos el término español “aborrecer”, pensamos en una actitud que proviene de un comportamiento malicioso, y estamos prohibidos de odiar. Estamos llamados a amar, incluso a nuestros enemigos. Pero ¿hay alguna forma en que la biblia use el término ‘aborrecer’ y que no tenga esa connotación medio siniestra? Bueno, sí. Tenemos el odio al pecado.

Pero ¿recuerdas a David, en el antiguo testamento, cuando dice: ‘Aborrezco a mis enemigos con un profundo odio’? ¿Existe tal cosa como el odio sagrado, un odio a la maldad? Sí, pero aquí no dice eso que se suele decir: ¿‘Odia el pecado, pero no al pecador’?

Pero Dios no dice: “A Jacob amé, pero aborrecí el pecado de Esaú”.   Dice: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Aquí tienes un paralelismo antitético en modo hebreo. Y todo lo que ese “aborrecí” significa en este pasaje, es la ausencia de ese especial favor divino donde Dios está otorgando un favor divino especial, una acción misericordiosa, una acción amorosa hacia uno y que lo niega al otro.

No significa que Dios tenga esos terribles sentimientos internos de mezquindad hacia Esaú.  Pero Dios niega ese favor divino particular a Esaú. A Jacob se le da un regalo que Esaú no recibe. Eso es todo lo que Pablo, un judío, quiere decir.

Pero esto plantea el interrogante si es que la predestinación es doble o no. He oído a mucha, mucha gente decir: ‘¡Creo en la predestinación, pero no soporto la doble predestinación!’
Hay dos ideas distintas acerca de la doble predestinación que se han presentado a lo largo de la historia de la iglesia y que han estado compitiendo por aceptación.

La primera es la posición que llamaremos “igualdad final” o llamada algunas veces postura “simétrica” de la predestinación, queriendo decir que la predestinación tiene dos lados: la elección y la reprobación, la salvación y la condenación.

Y que la manera en que Dios obra en ambos lados es de una forma simétrica: Dios obra en la vida de Jacob y obra en la vida de Esaú.

Ahora, también hablamos en términos de lo que llamamos decretos “positivo-positivo”. El esquema positivo-positivo luce así: Se diría que en el caso del elegido, Dios predestina a ciertas personas, como Jacob, para que sean salvas; que Dios garantiza su salvación al entrometerse unilateralmente en sus vidas y crear fe en sus corazones; y, en el caso de los condenados, Dios también predestina su condenación, de modo que Él se entromete en sus vidas creando maldad o incredulidad en sus corazones.

Entonces hay una acción positiva en las vidas de ambas personas, fe en la vida de un hombre e incredulidad en el corazón del otro. ¿Ves ahora lo que queremos decir con una postura “simétrica?

Esa posición ha sido muy rechazada por los agustinianos y los calvinistas. Esa no es la posición agustiniana. Algunos lo llaman ‘híper-calvinismo’. Creo que es un gran insulto hacia Juan Calvino llamarlo ‘híper-calvinismo’ ya que no es híper-calvinismo, es sub-calvinismo, o algo peor, anti-calvinismo. El híper-calvinismo significaría súper-calvinismo. Calvino no apreciaría esa nomenclatura particular. En cambio, la posición agustiniana es que la predestinación es ciertamente doble porque no todos son salvos y hay dos lados en eso.

Algunas personas son elegidas y otras no.  Entonces tenemos dos lados de la moneda y tenemos que lidiar con ambos lados del problema. Sin embargo, el esquema es “positivo negativo”. Lo que quiere decir es que, en el caso de los elegidos, Dios sí se entromete en sus vidas y produce soberanamente fe en sus corazones. Pero en el caso del resto de la humanidad, Él los deja a sí mismos.

Él no viene y crea maldad en sus corazones, o crea incredulidad en sus corazones; los pasa por alto, dejándolos a sí mismos; siendo la actividad de Dios aquí negativa o pasiva en vez de activa. ¿Ves la diferencia?

Aquí, en el caso del condenado, el condenado hace lo que desea hacer por cuenta propia. Dios no está creando una maldad nueva en sus corazones, ni nada por el estilo. Dios no los está forzando a la condenación. Él simplemente los está pasando por alto, dejándolos a lo que quieran. Pero la pregunta inmediata que surge es: ¿por qué Pablo dice aquí en Romanos 9 que Dios da misericordia a unos y a otros endurece?

Y el ejemplo clásico del endurecimiento por parte de Dios es el endurecimiento del corazón de Faraón en el antiguo testamento. Y ese es un ejemplo difícil. Solo tengo como un minuto y medio para responder a eso, intentaré hacerlo rápido.

Aún cuando hablamos de endurecimiento, debemos distinguir entre el endurecimiento activo y el endurecimiento pasivo, o lo que llamaríamos endurecimiento indirecto. Hay dos formas en que Dios puede endurecer el corazón de Faraón. Una es que podía descender, entrometerse en la vida de Faraón y crear maldad en el corazón de Faraón.

Para que Dios cumpla sus propósitos, Él podía hacer que Faraón peque. Pero si Él hace eso, entonces ¿qué? ¿Cómo podría Dios, si Él es justo y recto, forzar a Faraón para pecar y luego castigarlo por ese pecado?

Eso convertiría a Dios en el autor del pecado, lo que es un rotundo No-No, bíblicamente. Pero hay otra manera en que Faraón podía tener su corazón endurecido. Recuerda que Faraón es un pecador, todos somos pecadores.

Pero todos tenemos nuestro pecado algo controlado y restringido por cierta oposición a nuestro alrededor que nos impide ser completamente depravados. Cuando los hombres alcanzan niveles de poder donde quedan fuera de los límites de las restricciones normales, su capacidad de pecar aumenta libremente.

Quiero decir que lo único que impide que Faraón sea totalmente perverso es el poder restrictivo de Dios. Ciertamente no fue el gobierno de Egipto el que lo mantuvo bajo control. Solo las restricciones de Dios impedían que Faraón fuera más malvado de lo que realmente era. Si Dios quiere endurecer el corazón de Faraón, ¿Dios tiene que crear una maldad nueva?

Todo lo que tiene que hacer es quitarle las manos de encima y darle a Faraón el espacio que necesita. Y así es como el corazón de Faraón fue endurecido, que en sí mismo es un acto del juicio divino; un acto justo de juicio divino sobre él. Y el Evangelio hace lo mismo en las vidas de los condenados.  Mientras más personas escuchen el Evangelio y lo rechacen libremente, más se endurecerán sus corazones.

Y para que lo veas en este drama, Faraón endurece su propio corazón. Todo lo que Dios hace es remover las restricciones, por lo que Faraón es responsable del endurecimiento de su corazón. Entonces, de nuevo vemos que en este esquema, en el tema de la elección, todos los seres humanos han caído, todos son malos.

Dios da misericordia a algunos, como en el caso de Jacob y a los demás los deja a ellos mismos.  Ellos reciben justicia. Este grupo recibe misericordia para que Dios sea honrado y para que los propósitos de Dios puedan mantenerse.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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24/27 – Reflexionando sobre la cruz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

24/27 – Reflexionando sobre la cruz

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reflexionando-sobre-la-cruz/

«Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de  cruz”  (Filipenses 2:8)

Leslie Basham: Este es su programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladin. Te invitamos a que de forma pausada reflexiones en los eventos que sucedieron ese Viernes Santo. Hoy estaremos explorando varios textos de la Escritura que, unidos entre sí, nos cuentan acerca de esta importante historia, así que vamos a escuchar y dejar que la Palabra lave nuestros corazones.

«Le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido significa: Lugar de la Calavera. Y trataron de darle vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. Cuando le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para decidir lo que cada uno tomaría. Era la hora tercera cuando le crucificaron”. (Marcos 15:22-25)

«Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a Las Escrituras». (1 Corintios 15:3)

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero”  (Gálatas 3:13).

«Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21).

“Pilatos también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: Jesús el Nazareno, El Rey de los Judíos. Entonces muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, en latín y en griego. Por eso los principales sacerdotes de los judíos decían a Pilatos: No escribas, «el Rey de los judíos»; sino que Él dijo: «Yo soy Rey de los judíos.» Pilatos respondió: Lo que he escrito, he escrito”. (Juan 19: 19-22)

«Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8)

«Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:33-34a)

«En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida”. (Romanos 5:9-10)

Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero”. (1 Juan 2: 1-2)

“Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza.  Por tanto, se dijeron unos a otros: No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será; para que se cumpliera la Escritura: REPARTIERON ENTRE SÍ MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES (Juan 19:23-24)

«Por cuanto todos pecaron y no alcanzaron la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús”. (Romanos 3:23-26)

«Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza diciendo: Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios, y desciende de la cruz. De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de Él, decían: A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él. EN DIOS CONFÍA; QUE le LIBRE ahora SI ÉL LE QUIERE; porque ha dicho: «Yo soy el Hijo de Dios.»En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él”.  (Mateo 27:39-44)

«Los soldados también se burlaban de Él, acercándose y ofreciéndole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo” (Lucas 23:36-37)

«Pero yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven, de mí se burlan; hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo: Que se encomiende al SEÑOR; que Él lo libre, que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita”. (Salmo 22:6-8)

“Esperé compasión, pero no la hubo; busqué consoladores, pero no los hallé.Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre” (Salmos  69:20-21)

“Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le contestó, y reprendiendo le, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Él le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”. (Lucas 23:39-43)

«Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu”. (1 Pedro 3:18).

“Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien Él amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡Mujer, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. (Juan 19:25-27).

“Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24).

“Cuando llegó la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz: ELOI, ELOI, ¿LEMA SABACTANI?, que traducido significa, DIOS MIO, DIOS MIO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO? Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: Mirad, a Elías llama. Entonces uno corrió y empapó una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si Elías viene a bajarle”  (Marcos 15:33-36).

“Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras; sin embargo, ahora Él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él” (Colosenses 1:19-22).

Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo*: Tengo sed. Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca. Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30)

Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTÓ A LA DIESTRA DE DIOS, esperando de ahí en adelante HASTA QUE SUS ENEMIGOS SEAN PUESTOS POR ESTRADO DE SUS PIES. Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. (Hebreos 10:11-14)

“Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).

“Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y habiendo dicho esto, expiró” (Lucas 23:46).

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquél que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo,y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida” (Hebreos 2:14-15).

“En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10).

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos. El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios” (Mateo 27:51-54).

“Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo” (Hebreos 7:26-27).

“…y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan”  (Hebreos 9:25-28).

“Los judíos entonces, como era el día de preparación para la Pascua, a fin de que los cuerpos no se quedaran en la cruz el día de reposo (porque ese día de reposo era muy solemne), pidieron a Pilatos que les quebraran las piernas y se los llevaran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro que había sido crucificado con Jesús; pero cuando llegaron a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: NO SERÁ QUEBRADO HUESO SUYO. Y también otra Escritura dice: MIRARÁN AL QUE TRASPASARON” (Juan 19:31-37).

“Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro,  fue despreciado, y no le estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores;con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones,  molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca. Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes por la trasgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento.  Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días,  y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado,  llevando Él, el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores (Isaías 53:3-12).

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:16-18).

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36).

“El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se hallo en Su boca; y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia” (1 Pedro 2:22-23).

Pero vemos a aquél que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos. Porque convenía que aquél para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos (Hebreos 2:9-10).

 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay , oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron (Apocalipsis 5:11-14).

Canción:

Digno y Santo, el Cordero inmolado en la cruz
Nuevo canto levantaremos al que en Su trono está

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

De un arcoíris estás vestido
Tu voz resuena como los truenos
Recibe honor y gloria, poder y majestad
A ti, al único Rey

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

Tan grandioso, asombroso, con solo decir: Jesús
Cristo tu nombre es grande, fuente inagotable
Tu misterio glorioso es

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

Leslie: En este día hemos estado dejando que la Palabra de Dios sature nuestros corazones. Puedes encontrar las referencias a toda la Escritura que hemos acabado de escuchar visitando nuestra pagina www.avivanuestroscorazones.com. Solo tienes que hacer un clic en el tema de hoy y leer toda la transcripción del programa.

Espero que tengas un resto de la semana lleno de significado, recordando la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor. Te esperamos el lunes, en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Kari Jobe. «Revelation Song.» Kari Jobe. Gateway Create Publishing, 2009.

Digno y Santo, Natalie Billini, Aquí Estoy ℗ 2010 Natalie Billini; O Sacred Head, Now Wounded, Our Daily Bread, Symphonic Hymns (Vol. 16) ℗ 2006 Discovery House Music; O the Deep, Deep Love of Jesus, Our Daily Bread, Hymns of the Night (Vol. 4) ℗ 2000 Discovery House Music; When I Survey the Wondrous Cross, Our Daily Bread, Hymns of the Night (Vol. 4) ℗ 2000 Discovery House Music.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

23/27 – El silencio majestuoso de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

23/27 – El silencio majestuoso de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-silencio-majestuoso-de-cristo/

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estás segura de quien eres y del llamamiento que has recibido, no necesitas hablar mucho. He visto esta cualidad en pocas personas —no en muchas— pero sí en algunas mujeres cristianas. Ellas no tienen que defender lo que hacen. No necesitan hablar mucho—aun en ocasiones incómodas en que son mal entendidas por miembros de su familia o por sus amigos. Ellas simplemente viven la vida.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín. Nancy continúa enfocándose en Jesús, en la serie llamada, El Cristo incomparable.

Nancy: En el programa anterior dimos un vistazo al juicio de Jesús—tanto al juicio judío como al juicio romano. Uno de los detalles que más me asombra de esos juicios es la manera en que Jesús se condujo a Sí mismo, con esa increíble calma, dignidad y dominio propio; especialmente cuando lo contrastas con la conducta de Sus acusadores, de Sus oponentes, quienes eran Sus enemigos y estaban enojados, determinados a deshacerse de Él hasta hacerlo morir. El contraste entre ambos es realmente marcado.

Quiero extenderme a otra sesión sobre el juicio de Cristo y simplemente estacionarme en un aspecto del mismo. El juicio fue relevante por las pocas palabras que Jesús dijo, pero lo fue más aun por lo que no dijo. Repetidamente—y me niego a creer que este fuera un incidente fortuito—Los evangelios registran que Jesús permaneció en silencio delante de Sus enemigos—Oswald Sandersen en su libro, El Cristo incomparable lo llama el majestuoso silencio de Cristo.

Permíteme leerte unos pasajes que lo evidencian. Iniciemos en el juicio a Jesús ante las autoridades Judías, estoy leyendo en Marcos capítulo 14

“Y los principales sacerdotes y todo el concilio [esto es el Sanedrín], procuraban obtener testimonio contra Jesús para darle muerte, pero no lo hallaban. Porque muchos daban falso testimonio contra Él, pero sus testimonios no coincidían. Y algunos, levantándose, daban falso testimonio contra Él, diciendo: Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este templo hecho por manos, y en tres días edificaré otro no hecho por manos’.  Y ni siquiera en esto coincidía el testimonio de ellos.” (vv. 55-59).

A estas alturas, el sumo sacerdote ve que su caso está como perdido, de manera que él intenta provocar al mismo Jesús para que se incrimine a sí mismo, testificando en Su propia contra; y sin lugar a dudas, el sumo sacerdote lo incita a pesar de saber que su artimaña está prohibida por la ley judía. Sin duda alguna el sumo sacerdote lo sabía.

Así que Marcos capítulo 14 versículo 60 dice,  Entonces el sumo sacerdote levantándose, se puso en medio y le preguntó a Jesús diciendo, ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? [Esperando que cualquier palabra que respondiera lo incriminara] y he aquí el versículo  61,  Mas Él callaba y nada respondía. . .

Pero ahora avancemos rápidamente a Mateo capítulo 27, el juicio  ante Pilato,

“Y al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió. Entonces Pilatos le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? [ es como que Pilatos le ruega a Jesús que diga algo en su defensa para liberarlo] Y Jesús no le respondió ni a una sola pregunta, por lo que el gobernador estaba muy asombrado.” (vv. 12-14).

Ya son dos ocasiones, y ahora viene la tercera, Jesús ante Herodes en Lucas capítulo 23.

Al ver a Jesús, Herodes se puso muy contento; porque hacía tiempo que quería verlo por lo que oía acerca de Él, y esperaba presenciar algún milagro que hiciera Jesús [el quería algo de entretenimiento].  Lo acosó con muchas preguntas,(¿quién hablo muchas palabras? Herodes), dice pero Jesús no le contestaba nada. ¿No es eso un contraste aquí? Herodes no puede dejar de hablar, y en cambio Jesús no empieza a hablar. Jesús no responde a sus cuestionamientos. Y  allí estaban también los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, acusándolo con vehemencia. (vv. 8-10 NVI).

Pienso que a veces, tenemos en mente imágenes preconcebidas sobre cómo pudo haber pasado todo esto del juicio. Podríamos  olvidar que estas no eran audiencias muy tranquilas y muy decorosas. Por el contrario, había una tensión creciente. Había un clamor, ira , gritos, confusión, sangre y más sangre. Jesús, durante este tiempo, había sufrido crueles abusos, golpes, burlas dirigidas en Su contra por los soldados romanos y por una muchedumbre sedienta de sangre. Los acusadores de Jesús estaban airados y fuera de sí. Estaban fuera de control, y por ende al final  se formo un caos, como si el mismo infierno  desatara su furia sobre el inocente Hijo de Dios.

Y es en ese contexto de clamor que el silencio de Jesús es aún más sorprendente. La mayoría de las personas si sienten que sus vidas están amenazadas—justa o injustamente—tienden por lo menos a asustarse, tal vez a sentir terror. Si no les queda nada por hacer, por lo menos hablan en un intento por salvar su pellejo.

Cualquier otra persona que estuviese siendo juzgada por un delito que implicara la pena capital, y sabiéndose inocente, trataría intensamente de presentar su mejor defensa. Habría arrojado toda la evidencia posible de su inocencia. Insistiría en la comprobación del testimonio de los testigos. Habría apelado a cualquier autoridad y corte posible para conseguir una  vindicación.

Al pensar en ello, recuerdo  que de alguna  manera mucho menos intensa, en ocasiones yo he sido atacada y falsamente acusada. Mi impulso natural en esos momentos es el de hablar hasta por los codos para defenderme, si no podía hablar con la persona que me malentendió o que me acusó falsamente, lo haría con todos los demás. Y creo que ustedes saben de lo que estoy hablando.

Pero mira la diferencia de El Cristo incomparable, nadie es como Él. Al poner de manifiesto Su extraordinaria fuerza y Su dignidad, Él no se resiste; Él no grita para defenderse de las falsas acusaciones; no insulta a Sus enemigos; no defiende Su inocencia; no expone las mentiras de Sus acusadores, y no apela a un tribunal superior.

Es increíble cuando lo piensas; que Aquél que es la Palabra, la Palabra Viva, Él que con solo con Su Palabra llamo al mundo a la existencia, El que sostiene al mundo con Su poder, no habló ni una sola palabra para salvar Su propia vida. No tuvo nada malo que decir de Sus enemigos. Él no tuvo nada malo que decir acerca de Su Padre Celestial, cuya voluntad fue que Él sufriera y muriera. Él guardó silencio.

Ahora,  podemos ver a hombres enfrentar la muerte estoicamente. Pero éste no fue un asunto de estoicismo, esto no fue un asunto de ser estoico, ni tampoco fue un silencio de ira o de enojo. Más bien, por lo que  he meditado, lo veo como un silencio de sumisión total a la voluntad del Padre. Tal como lo dice Mathew Henry en su comentario de Isaías capítulo 53, “Él se mantuvo en posesión de Su propia alma”.

Esto es una evidencia de lo que hemos estado hablando en estos días, de la humildad y de la serenidad de Cristo. Aquí las vemos vívidas en todo su esplendor. Él no tuvo que luchar o esforzarse. No peleó por Su derecho a ser tratado como Dios, o al menos a ser tratado con justicia como a cualquier  ser humano.

Cuando estás segura de quien eres y del llamamiento que has recibido, no necesitas hablar mucho. He visto esta dignidad en pocas personas —no realmente en muchas— pero si en algunas mujeres cristianas. Ellas no tienen que defender lo que hacen. No necesitan hablar mucho—aun en ocasiones incómodas en que son mal entendidas por miembros de sus familias o por amigos. Ellas simplemente viven la vida. Y al hacerlo reflejan el corazón y el Espíritu de Cristo.

¿De dónde le vino esa calma y esa serenidad a Jesús mientras permanecía en silencio y de pie en ese juicio? Bueno en las pasadas sesiones  vimos a Jesús angustiado en el Huerto de Getsemaní, suplicar al Padre en oración que lo librara de tener que tomar la copa del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Pero luego de haber confirmado que esa era la voluntad de Su Padre, después de haber sido fortalecido a través de la oración, Él sale del huerto sereno, sereno, decidido a no pedir ni una vez más la salvación de Su vida, y nunca perdió el control o golpeó a Sus enemigos.

Pienso en lo diametralmente opuesta que es esa postura a la forma en que usualmente manejamos nuestras tribulaciones. Pasamos poco o casi ningún tiempo hablando con nuestro Padre Celestial al respecto, más bien luchamos con Él para entender Sus propósitos, para lograr alinear nuestro corazón con Su voluntad, y para obtener Su perspectiva. Pero en cambio no cesamos de hablar con cualquiera que nos escuche sobre nuestra aflicción. Escribimos con enojo mensajes de textos y correos electrónicos. Rápidamente les explicamos  a los demás que hemos sido tratadas injustamente. Te lo digo, porque yo lo he hecho. Yo lo he hecho.

Luchamos contra quienes nos mal interpretan o nos difaman, intentando reivindicarnos a nosotras mismas,  exponiendo a nuestros adversarios, y presentándonos de la mejor manera posible. “Mi esposo,” “Mis niños,” “Mi patrón,” “Mi pastor,” “Mi ex” lo que sea— le decimos a los demás, lo que hicieron. Jesús solo le contó Sus preocupaciones a Dios,  las dejó en Sus manos y se fue sereno y decidido a Su juicio.

Me pregunto ¿Qué tan semejante a Cristo reaccionaríamos —serenas y decididas— ante la presencia de la maldad y de la gente malvada si fuéramos primeramente ante Dios y trabajáramos las cosas con Él?

El silencio de Jesús tuvo que haber desconcertado a quienes lo estaban juzgando. Indudablemente, jamás habían experimentado antes algo así. Ellos estaban acostumbrados a que se les rogara y que se arrastraran ante ellos; eso los hacía sentirse en control. Pero el silencio de Cristo fue de hecho un desafío a su autoridad.

Oswald Sanders dice en el libro que hemos estado analizando, “El Cristo incomparable” que

“Tanto por Sus palabras como por Su silencio, Jesús dejó en claro que eran Herodes y los judíos los que estaban ante Él y no Él ante ellos.” Y ellos debieron percibirlo. Yo pienso que por esto fue que Pilatos estuvo tan intranquilo y su esposa estuvo inquieta; porque entendieron “Nosotros no somos quienes lo estamos juzgando, sino Él a nosotros.”

¿Qué hacer con un hombre que no responde a la provocación, que se resiste a defenderse a Sí mismo, o a arremeter contra Sus acusadores? Sabemos que Jesús no estuvo completamente callado durante Su juicio;  Él habló en ocasiones. Por ejemplo en Mateo en el capítulo 26 en el versículo 63.  el sumo sacerdote le hizo una pregunta directa: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas ¿si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios? Sabiendo que Jesús estaba bajo juramento santo, y que legalmente estaba obligado a contestar. En 1ra a Timoteo capítulo 6 versículo 13 dice, “. . . de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato. . .” Él nunca negó la verdad por lo que dijo ni por lo que no dijo.

Pero las pocas veces que Jesús habló, estuvo completamente en control. Solamente habló cuando fue mandado por Dios que necesitaba hablar. Él sabía cuándo hablar, y cuándo permanecer en silencio. El problema con nosotras es que nosotras hablamos cuando deberíamos permanecer calladas y nos callamos cuando debiéramos hablar. Creo que un claro indicador de cuándo debemos hablar  cuando somos acosadas o mal entendidas, es determinar  si es nuestro honor o el honor de Dios el que está en juego. Ahí hay una gran diferencia.

Quiero sugerirte algunas de las  razones por las que creo que Jesús permaneció en silencio ante Sus enemigos. Esas razones nos brindarán una mayor comprensión en cuanto al propósito de Su vida y de Su muerte. Nos ayudarán a entender mejor lo que significa ser un seguidor de Cristo y cómo responder cuando somos falsamente acusadas o tratadas injustamente. Las razones por las que Cristo guardó silencio, son primero, 

1. Ya había hablado. Durante tres años había dicho todo lo que necesitaba ser dicho—Su tiempo de enseñar, de entregar mensajes, de compartir la Verdad había pasado. Ahora era el tiempo del silencio. No tenia caso arrojar las perlas de Verdad ante aquellos que no tenían un corazón para la Verdad.

2. Él sabía que era inocente, y que las acusaciones eran falsas. Es como si alguien te dijera que tú eres una rana. Tú te reirías de lo ridículo que es eso. Nada podría estar más lejos de la verdad. Cuando acusaron falsamente a Jesús, fue tan absurdo. Cuando ves las acusaciones falsas desde esta perspectiva, esas acusaciones se tornan inofensivas.

3. Jesús rehusó defenderse a Sí mismo de esas absurdas acusaciones porque en Su corazón reinaba el supremo plan de Dios. Después de todo, Él había declarado en Juan capítulo 10 versículo 18, “Nadie me la quita (mi vida), sino que yo la doy de mi propia voluntad. Jesús sabía que aquí había un plan. Así que en vez de resistirse, Él abrazó el plan de Dios, la voluntad de Dios. Y otra razón por la que Jesus guardó silencio frente a Sus enemigos la vemos en el versículo de Ira de Pedro capítulo 2 que dice que “Cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino (aquí está la razón) que se encomendaba a Aquél que juzga con justicia” (1ra de Pedro 2:23).

Al no arremeter contra Sus acusadores, Jesús estaba diciendo, mi vida no está en sus manos, mi vida esta en las manos de Dios. Él confiaba en que DIOS en última instancia lo reivindicaría con justicia y les traería su recompensa a los hacedores de maldad.

La semana pasada, recibí un correo electrónico de una amiga cuyo esposo acababa de ser despedido de su empleo la noche anterior, después de haber trabajado 35 años en la misma compañía. Desde la perspectiva de mi amiga, el fue tratado injustamente por su empleador. Ella me dijo. Estamos pasando por las circunstancias descritas por Pedro, “. . . que si por causa de la conciencia ante Dios, alguno sobrelleva penalidades sufriendo injustamente. . . para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis Sus pisadas, (1ra Pedro 2:19 y 21). Ese es el corazón de Cristo. Cristo sufrió sin maldecir, sin amenazar, porque Él se encomendaba a Dios que juzga con justicia.

5. El silencio de Cristo manifestó el cumplimiento de la profecía mesiánica del Antiguo Testamento. En Isaías capítulo 53, tenemos el himno del siervo sufriente. Dice así, el versículo 7 de ese pasaje

“Fue oprimido y afligido [sabemos que Jesús soportó injusticia, humillación e intenso abuso, físico, verbal, mental y espiritual] Él fue oprimido  pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca.” (v7).

Creo que una de las razones por las que Jesús guardó silencio es que Él siempre deseo que las Escrituras se cumplieran. Al permanecer en silencio, esta profecía del Antiguo Testamento se cumplió.

Este pasaje también habla de la gentil y callada naturaleza de las ovejas. Cristo, el Cordero de Dios, se sometió callada y voluntariamente a la muerte. Era la voluntad del Padre. Era necesario que sufriera y muriera por nuestra redención. Así que encontramos en Juan capítulo 18 versículo 11 encontramos a Jesús diciendo,

“. . .La copa que El Padre me ha dado, ¿acaso no la he de beber? Hay una mansa y tranquila resignación, a la voluntad de Dios. No solo en el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento, sino también en el hecho de que Él es el Cordero de Dios. Él no abrió Su boca.  Detrás de Su silencio había un corazón tranquilo y sumiso.

Quiero que ahora meditemos en lo que pienso es la causa principal del majestuoso silencio de Cristo. Que se ve en ese versículo previo, en  Isaías capítulo 53 en el versículo 6. Es un versículo conocido por la mayoría de nosotras. Este es el versículo que precede al que menciona que Él no abrió Su boca, que permaneció en silencio cual oveja conducida al matadero. ¿Qué dice el versículo anterior?

Dice, “Todos nosotros nos descarriamos como oveja, nos apartamos —cada cual— por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros.”

Y luego dice, “. ..En el versículo 7, no abrió Él su boca.” Esta es la causa de Su silencio. Él Sufría vicariamente, en nuestro lugar, como nuestro sustituto. Él recibió el castigo de este juicio—los latigazos, las burlas, el escarnio, el rechazo, y finalmente la cruz como si las mereciera. Él voluntariamente soportó el castigo por nosotros por nuestros pecados. Como dice el versículo 8 “por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida”. El Señor le cargó a Él, el pecado de todos nosotros.

El silencio con frecuencia se interpreta como la admisión de la culpa. Si tú le preguntas a tu hijo ¿Hiciste esto? Si no responde palabra alguna, sabes que su respuesta es “Sí”, pero no lo quiere confesar ¿Verdad? Y de hecho Jesús guarda silencio porque Él estaba tomando el lugar del culpable. Nuestros pecados fueron depositados sobre Él. Y Él estaba aceptando sobre Sí, delante de DIOS, cada pecado del que Se le estaba acusando, los pecados de los cuales nosotros somos culpables, no Él. Así que el Cordero de DIOS sufrió silenciosamente, como nuestro sustituto. Las iniquidades de todos nosotros fueron puestas sobre Él.  Él sufrió como nuestro representante, como el que llevo nuestros pecados, como el juzgado, el condenado bajo la ira de Dios, como nuestro sustituto, pagando la deuda por nuestro pecado.

Él sufrió de la manera que lo hizo porque Él estaba sufriendo todas las consecuencias y las ramificaciones  de nuestro pecado. Los golpes que recibió estaban destinados a nosotros y los merecíamos. En Su silencio Él estaba cumpliendo Su rol como mediador, representante y Salvador.

¿Qué provoca en tu corazón entender esto? Acaso, te hace decir “Señor, yo debí estar ahí. Yo soy la que merecía sufrir. Gracias. Gracias por soportarlo en silencio por mí.  No solo por haber sido acusado, sino, por haber tomado el lugar del acusado, cargando mi pecado.”

Leslie: Nancy Leigh DeMoss regresara para orar. Jesús guardó silencio ante Sus acusadores. Por siempre tendré una apreciación diferente después de haber escuchado la enseñanza de hoy. Esta enseñanza forma parte de la serie llamada, El Cristo incomparable. Si te has perdido algún programa de esta serie, espero que lo busques en www.AvivaNuestrosCorazones.com puedes escucharlo en línea o descargar el archivo. Ha sido una serie realmente enriquecedora—una serie que puede transformar tu manera de adorar y de agradecer en este tiempo de Pascua.

Algunas de nuestras oyentes le están dando otra dimensión a su enfoque en Cristo este mes. Están memorizando un pasaje de Colosenses 1, que habla de Cristo, el primogénito de entre los muertos. Estas oyentes han encontrado que se les facilita el memorizarlo si lo hacen en comunidad.

La próxima semana será muy especial en  Aviva Nuestros Corazones, pues como parte de la serie, El Cristo incomparable; nos estaremos enfocando en las últimas siete palabras que pronunció Cristo en la cruz. No hay mayor forma de prepararse para el Viernes Santo y la Pascua. Esperamos que aprendas, alabes, y sirvas en tu congregación este fin de semana, y luego vuelvas con nosotras a Aviva Nuestros Corazones. Nancy está de regreso para concluir.

Nancy: Al considerar el majestuoso silencio de Cristo, creo que es conveniente resaltar que Jesús aún hoy permanece callado ante el rostro de quienes le blasfeman. Piensa en todos los ateos que escriben libros, gente que falsamente lo acusan de ser injusto, falto de amor, un DIOS injusto; la gente que niega absolutamente que Jesús  es  Dios. La mayoría de las veces Jesús permanece en silencio, pero un día Él hablará.

También guarda silencio cuando nosotros, Su pueblo, protestamos en contra de Sus propósitos. Él sabe que un día nos vamos a dar cuenta de que Él lo ha hecho todo perfecto. Así que no hay que confundir el silencio actual de Jesús con Su silencio último. Porque Él hablará.

Cuando Jesús vino la primera vez a esta tierra, vino como un cordero a sufrir calladamente, a ofrecer Su vida como ofrenda de sacrificio por los pecadores. Pero quiero decirte que cuando Él vuelva, será como el León de la tribu de Judá, a darle su merecido a todo los hacedores de maldad,  a reinar y gobernar con aquellos que Él ha redimido a través de Su sufrimiento sustitutivo. ¿Amén? ¡Ven pronto, Señor Jesús!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

León de Judá (Lion of Judah), Paul Wilbur, León de Judá ℗ 2001 Integrity Media, Inc.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/17 – El Gran Banquete

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

9/17 – El Gran Banquete

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

11/41 – Listo Para Lo Que Venga

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

11/41 – Listo Para Lo Que Venga

Stephen Davey

 

Texto: Filipenses 1:21-26

Aún sin saber cuáles eran los planes de Dios para su vida, el apóstol Pablo declara su convicción de que «El vivir es Cristo y el morir es Ganancia.» En este programa estudiamos con mayor profundidad lo que esto significa y las aplicaciones que eso tiene para nosotros como cristianos.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué es el libre albedrío?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Qué es el libre albedrío?

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/39759930

Quiero llamar su atención a una evaluación de lo que entendemos al decir las palabras ‘libre albedrío’. ¿Qué significa tener libre albedrío? ¿Qué significa ser un agente moral libre, una criatura volitiva bajo la soberanía de Dios?

En primer lugar, déjenme decir que hay distintos puntos de vista en cuanto a lo que incluye el libre albedrío que se usan en nuestra cultura, y creo que es importante que reconozcamos estos puntos de vista.

Al primero lo voy a llamar el punto de vista ‘humanista’, el cual diría que es la posición más ampliamente aceptada de la libertad humana que encontramos en nuestra cultura. Y me entristece decir, en mi opinión, que es la postura más difundida dentro de la iglesia, así como fuera de ella.

 

En este esquema, el libre albedrío es definido como nuestra capacidad para elegir de forma espontánea; las elecciones que hacemos no están de ninguna modo condicionadas o determinadas por prejuicios, inclinaciones o disposiciones previas.

Permítanme repetirlo: tomamos decisiones de forma espontánea, sin antecedentes previos a la decisión que determinen nuestra elección, sin prejuicio, sin preferencias o inclinaciones previas; viene literalmente por sí misma como una acción espontánea de la persona.

Ahora, desde el principio puedo ver dos problemas serios que enfrentamos como cristianos con esta definición de libre albedrío. El primero es un problema teológico o moral, el segundo es un problema racional. Y en realidad debería decir que hay tres problemas ya que todo el tema se centrará en el tercero, pero empecemos viendo, en este momento, dos problemas.

El primero es, como dije, un problema teológico, moral. Si nuestras elecciones son hechas meramente de forma espontánea, sin inclinación previa, sin preferencias, en cierto sentido lo que estamos diciendo es que no hay razón alguna para tal elección.

No hay motivación o motivo para la elección. Solo sucede de forma espontánea. Y si así operan nuestras elecciones entonces enfrentamos inmediatamente este problema: ¿cómo podría tal acción tener algún significado moral?

Porque, una de las cosas, por ejemplo, que la Biblia se preocupa en cuanto a las elecciones que hacemos, no es solo lo que elegimos, sino cuál fue nuestra intención al hacer esa elección. Recordamos, por ejemplo, la historia de José cuando fue vendido como esclavo por sus hermanos. Cuando él se reúne con ellos años más tarde, y ellos se arrepienten de ese pecado, ¿qué le dice José a sus hermanos? Cuando los acepta y los perdona, él dice: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien.”

Así que Dios hizo una elección al respecto. Dios había elegido, al menos al permitir que esto pasara y que le sucediera a José. Sus hermanos tomaron una decisión en cuanto a qué hacer con José. Su inclinación al hacerla fue perversa.

Dios también hizo una elección al permitir que esto suceda, pero la razón de Dios, la intención de Dios en este acto, era completamente justa y santa. Entonces, Dios, al considerar una buena obra, por ejemplo, no solo examina la acción externa en sí (el hecho), sino que también considera ¿el qué? las motivaciones internas, la intención detrás del hecho.

Pero si no hay motivaciones internas, si no hay intenciones, no hay intencionalidad real, usando el término filosófico, entonces ¿cómo podría la acción tener algún significado moral? Solo sucede. Pero incluso más profundo que este problema, nos enfrentamos de inmediato a la pregunta de si en realidad se podría o no hacer tal elección, no simplemente si sería moral si se hiciera, sino que, ¿podría incluso una criatura sin ninguna disposición previa, inclinación, preferencia o razón hacer una elección?

Veamos esto con un par de ejemplos. Si no tengo una inclinación o disposición previa, lo atractivo de esta idea es que eso significaría que mi voluntad es neutral. No está inclinada ni a la izquierda ni a la derecha.

No está inclinada hacia la rectitud ni hacia el mal, sino que es simplemente neutral. No hay inclinación o preferencia previa. Pienso en la historia de Alicia en el país de las maravillas, cuando en sus viajes llega a una bifurcación de caminos y ella no puede decidir si escoger hacia la izquierda o la derecha. Y levanta la vista y está el gato Risón en el árbol sonriéndole y le pregunta al gato: “¿Qué camino debería yo tomar?”

Y el gato Risón responde diciendo: “Eso depende.  ¿A dónde vas?” Y ella responde: “No sé”. Entonces, ¿qué le dice él? “Entonces supongo que no importa”.  Si no tienes intención, no tienes plan, no deseo de llegar a algún sitio, ¿qué más da si vas a la izquierda o a la derecha?

Bueno, en este caso, lo vemos y pensamos: “Ahora Alicia tiene dos opciones. Ella puede ir a la izquierda o puede ir a la derecha.” Pero, en realidad, ella tiene cuatro opciones. Ella puede ir a la izquierda, puede ir a la derecha, ella puede regresar por donde vino o ella puede quedarse parada y no hacer nada, lo cual es también una opción, quedarse ahí hasta que perezca de inactividad.

Así que tiene cuatro opciones. Y la pregunta que nos haremos es: “Por qué tomaría alguna de esas cuatro opciones? Si no tuviese razón alguna, o inclinación detrás de la elección, si su voluntad fuera completamente neutral, ¿qué le sucedería a ella en realidad? Si no hay razón para preferir la izquierda o derecha, permanecer ahí hasta el punto de regresar, ¿qué opción ella elegiría? Ella no haría una elección.  Ella estaría paralizada.

Entonces el problema que tenemos con la noción humanista de libertad es que se trata del mismo problema del conejo fuera del sombrero que se queda sin sombrero y sin mago.

Es algo que sale de la nada, un efecto sin una causa. Una elección espontánea, en otras palabras, es una imposibilidad racional. Tendría que ser un efecto sin una causa.

Ahora, solo de paso, añadiría que, desde una perspectiva bíblica, desde una perspectiva cristiana, el ser humano en su caída, no se ve como estando en un estado de neutralidad con respecto a las cosas de Dios.

Él tiene un prejuicio, él tiene un sesgo. Él tiene una inclinación y su inclinación es hacia la maldad y lejos de las cosas de Dios. Pero permítanme decirlo, de paso, al observar varios puntos de vista cristianos sobre la libertad de la voluntad.

Personalmente pienso que el mejor libro que se haya escrito en este tema, se titula simplemente: “La libertad de la voluntad” escrito por el más grande erudito de Estados Unidos, Jonathan Edwards. (Y dicho sea de paso, esa designación de “el mejor erudito de Estados Unidos” no es mía. Viene de la Enciclopedia Británica, que ha votado a Jonathan Edwards como la más grande mente erudita que los Estados Unidos jamás haya producido; y su obra: “La libertad de la voluntad”, creo que es la evaluación más profunda y el análisis de esta espinosa pregunta que yo haya leído.)

Por supuesto, la famosa obra de Martin Luther sobre la esclavitud de la voluntad es también uno muy importante, que creo que los cristianos tienen que leer. Pero veamos por un momento la definición de Edwards acerca de la libertad de la voluntad.

Edwards dice que: “La libertad o libre albedrío es la elección de la mente”. Ahora, lo que dice es que, aunque él distingue entre la mente y la voluntad, está diciendo que los dos están relacionados de forma inseparable.

No hacemos elecciones morales sin que la mente apruebe la dirección de nuestra elección. Esa es una de las dimensiones que está muy relacionada con el concepto bíblico de conciencia: que en las elecciones morales está– la mente está involucrada en esas elecciones.

Me doy cuenta de ciertas opciones y si prefiero una sobre la otra, para hacerlo tengo una preferencia, antes de poder hacer la elección, tengo que tener una idea de cuáles son esas opciones para que sea una decisión moral. De modo que la voluntad no es algo que actúa de forma independiente de la mente, sino que actúa en conjunción con la mente.

Cualquier cosa que la mente considere como deseable, es lo que la voluntad está inclinada a elegir. Ahora, además de las definiciones, Edwards nos da una especie de regla de oro a la que llamo: “Ley de libre albedrío de Edwards” y creo que esta es quizá su contribución más importante a la discusión en cuanto a la libertad humana.

Edwards declara esto: que “los agentes morales libres siempre actúan de acuerdo con la inclinación más fuerte que tienen en el momento de la elección”.Para decirlo de otra manera, siempre elegimos según nuestras inclinaciones y siempre elegimos según nuestra inclinación más fuerte en un momento dado.

Déjenme decirlo de forma simple. Cada vez que pecas, lo que esa acción indica es que al momento de pecar, tu deseo de cometer el pecado es mayor en ese momento que tu deseo de obedecer a Cristo.

Si tu deseo de obedecer a Cristo fuera mayor que tu deseo de cometer el pecado, ¿qué harías?
¡No pecarías! Pero al momento de la elección, siempre seguimos nuestra inclinación más fuerte, nuestra disposición más fuerte o nuestros deseos más fuertes.

Ahora, nos parece, sin embargo, en este tema de la elección, que hay muchas veces que elegimos cosas sin alguna razón aparente en lo absoluto. Por ejemplo, si tuviera que preguntarte: “Por qué estás sentado en la silla en la que estás sentado en este momento?

¿Podrías analizar tus propios procesos de pensamiento interno y las respuestas a las opciones que tenías delante cuando entraste a esta sala y decir con claridad: “La razón por la que estoy sentado aquí es porque siempre me gusta sentarme en la última silla” o “porque quería sentarme junto a Carmen” o “quería estar en primera fila para salir en la cámara” o “era la única silla que quedaba libre y no que quería quedar de pie y prefiero sentarme que estar de pie; y entonces, mi deseo por sentarme era mayor que mi deseo por estar de pie”.

Lo que les estoy diciendo es que hay una razón por la que están sentados donde están sentados y pudo haber sido una decisión muy rápida. Puede ser que simplemente seas perezoso y no te guste caminar y que la silla que viste vacía era la más cercana que estaba disponible.

Es probable que las razones sean más profundas que eso. Hay algunos que si caminas con ellos al parque donde hay una banca desocupada con espacio para tres personas, entonces esas personas, si los llevas a una banca del parque, o los llevas a un parque y hay una banca vacía y se sientan en la banca, cien de cada cien se sentarán en el extremo de la banca en vez de sentarse en el medio de la banca.

De hecho, generalmente se sentarán en el extremo izquierdo o en el derecho, donde otras personas siempre elegirán el medio. ¿Por qué? A algunos les gustan las multitudes. Les gusta estar en medio de la acción. Ellos tienen una personalidad gregaria. A otras personas les gusta estar seguros donde puedan tener una salida segura, se quedarán en el extremo de la banca.
Y permítanme decir, no siempre estamos sentados allí analizando con sumo cuidado el por qué hacemos las elecciones que hacemos, pero hay una razón para cada elección y siempre actuamos de acuerdo con la inclinación más fuerte del momento.

 

Ahora, hay dos cosas que Podemos plantear de inmediato para objetar la ley de elección de Edwards. La primera es: “Bueno, puedo decirte que muchas veces he hecho cosas que en realidad no quería hacer y he experimentado coerción.”

Bueno, la coerción involucra fuerzas externas que entran en nuestras vidas y buscan obligarnos a hacer las cosas que, en igualdad de condiciones, no elegiríamos hacer. Pero, en la mayoría de los casos, el poder de la coerción puede generalmente reducir nuestras opciones a dos: pueden reducir drásticamente nuestras opciones.

El pistolero se acerca a mí en la calle, me pone una pistola en la cabeza y dice: “Tu dinero o tu vida”.  Él acaba de reducir mis opciones a dos. ¿Cierto? Por fuerza externa y coerción.

Ahora, al ser todas iguales, no estaba buscando a alguien a quien darle mi billetera esa noche, así que no tenía ningún deseo de darle mi dinero a ese hombre. Pero cuando el arma está en mi cabeza y mis opciones son mi sangre en la acera o mi billetera en el bolsillo, de repente tengo un deseo fuerte de vivir y perder mi dinero, en vez de morir y también perder mi dinero.

Y entonces, en ese momento, mi nivel de deseo de vivir podría ser más fuerte que mi nivel de deseo de resistir a ese hombre, por eso le doy mi billetera. Ahora, podría haber personas en esa misma situación que dirían: “prefiero morir antes que ceder a la coerción, aunque sé que si me niego a darle la billetera, me matará de todos modos y se llevará mi dinero. Aún así, de ninguna manera voy a ayudarlo”.

Entonces dicen: “Dispárenme”. Pero aún ahí, su deseo de resistir es mayor que su deseo de no resistir y entonces se resisten. ¿Está claro? Por lo que incluso cuando nuestras opciones se reducen severamente y las fuerzas externas cambian nuestros niveles de deseo, porque este es el otro punto del que tenemos que estar conscientes, es que los deseos humanos fluctúan y son muchos.

En situaciones donde hacemos elecciones, es raro que solo elijamos entre dos opciones, o incluso solo entre una buena opción y una mala. Una de las elecciones morales más difíciles para un cristiano es entre cosas buenas. “Tenemos dos oportunidades, pero no estoy seguro con cuál es con la que puedo servir mejor a Cristo.”

Y eso resulta muy difícil. Sabemos que nuestros niveles de deseo cambian y fluctúan. Pero la segunda objeción que puedo escuchar es la declaración del apóstol pablo cuando dice: “lo bueno que quiero no lo hago, y lo que no quiero es lo que hago.” Y pareciera sugerir allí mismo que el apóstol Pablo, mediante autoridad apostólica, nos está diciendo que, de hecho, es posible que una persona elija en contra de sus deseos, elegir en contra de sus anhelos.

Solo puedo decir en respuesta a eso que no creo que haya sido la intención del apóstol el darnos un tratamiento técnico de las complejidades del funcionamiento de la facultad de elegir; pero lo que él está expresando es algo que todos experimentamos, que tengo dentro de mí un deseo de agradar a Cristo, pero ese deseo presente no siempre triunfa cuando llega el momento de la verdad.

Todo es igual como cristiano, si me dijeras: “RC, ¿te gustaría liberarte del pecado? Yo diría: “Por supuesto que me gustaría ser libre del pecado”.  Sin embargo, lo digo ahora hasta que la tentación del pecado me presione y mi deseo por ese pecado se intensifique: y luego me rindo a él, libremente.

Porque cuando obro y actúo según mis deseos, estoy obrando y actuando libremente.
Bien, déjenme continuar.  Calvino, al examinar el asunto del libre albedrío, dijo: “si queremos decir por libe albedrío que el hombre caído tiene la capacidad de elegir lo que quiere, entonces por supuesto, el hombre caído tiene libre albedrío.

Si queremos decir con ese término que el hombre en su estado caído tiene el poder moral y la capacidad de elegir la rectitud, entonces Calvino dijo, “el libre albedrío es un término demasiado grandioso como para aplicarlo al hombre caído.”

Y con esa opinión, yo estaría de acuerdo. Hemos visto el punto de vista de Edwards, el punto de vista de Calvino, ahora veremos el punto de vista Sprouliano del libre albedrío, apelando a la ironía o a una forma de paradoja.

Me gustaría hacer esta afirmación: que en mi opinión, cada elección que hacemos es libre y cada elección que hacemos está determinada. Cada elección que hacemos es libre y cada elección que hacemos está determinada.

Ahora, eso suena completamente contradictorio porque normalmente vemos las categorías de “determinar” y “libre” como categorías mutuamente excluyentes. Decimos que si algo está determinado por otra cosa, quiere decir que es causado por otra cosa, pareciendo indicar que no puede ser libre.

Pero a lo que me refiero aquí, de lo que estoy hablando, no es determinismo.  El determinismo significa que las cosas me pasan estrictamente en virtud de fuerzas externas. Pero además de las fuerzas externas, que son factores determinantes en lo que nos pasa, también hay fuerzas internas que son factores determinantes.

Lo que hemos estado diciendo todo este tiempo, junto con Edwards y Calvino, es que si mis elecciones fluyen de mi disposición y de mis deseos, y si mis acciones son un efecto que tienen causas y razones detrás de ellas, entonces mi deseo personal, en un sentido muy real, determina mi elección personal.

Ahora, si mis deseos determinan mi elección, ¿cómo puedo ser libre? ¿Recuerdan que dije que en cada opción, nuestra elección es libre y determinada? Pero lo que la determina soy yo, y a esto llamamos ‘auto’, tú la completas con determinación. Auto-determinación, lo cual no es la negación de la libertad, sino la esencia de la libertad.

Para que mi yo pueda determinar sus propias elecciones es de lo que se trata el libre albedrío. Ahora, de manera simple trato de plantear que no solo podemos elegir de acuerdo con nuestros propios deseos, sino que de hecho siempre elegimos según nuestros deseos; y llevaré esto al grado superlativo y diré que, de hecho, debemos elegir siempre según la inclinación más fuerte en ese momento. Y esa es la esencia de la libre elección: poder elegir lo que quieres.

Ahora, el problema con el pecador, obviamente, no es que el pecador en su caída haya perdido la facultad de elección. Los pecadores todavía tienen mentes, pueden pensar, todavía tienen deseos, tienen voluntades. Y la voluntad sigue siendo libre en la medida que sea capaz de hacer lo que el pecador desea hacer.

¿Dónde radica el problema? El problema está en la raíz de los deseos del corazón del ser humano caído porque tiene una inclinación al mal, un deseo por el pecado, él peca.

Los pecadores pecan porque ellos quieren pecar.  Por lo tanto, pecan libremente. Los pecadores rechazan a Cristo porque ellos quieren rechazar a Cristo. Por lo tanto, lo rechazan libremente.

Y antes de que una persona pueda responder positivamente a las cosas de Dios y elegir a Cristo y elegir la vida, debe tener un deseo de hacer eso. Ahora, la pregunta es: ¿conserva el hombre caído algún deseo en su corazón por Dios y por las cosas de Dios? Rápidamente presentaré nuestro siguiente tema, es la visión bíblica del carácter radical de la caída del hombre con respecto a su deseo por las cosas de Dios.

Pero antes de llegar a ese tema, vamos a concluir hablando de otra distinción que Jonathan Edwards ha hecho famosa. Él hace una distinción entre habilidad moral y habilidad natural.

La habilidad natural tiene que ver con habilidades que tenemos por naturaleza. Como ser humano tengo la habilidad natural de pensar. La habilidad de hablar. Puedo caminar erguido.

No tengo la capacidad natural de volar por el aire sin ayuda de máquinas. Los peces tienen la capacidad de vivir bajo el agua por largos periodos de tiempo sin tanques de oxígeno ni equipos de buceo, porque Dios les ha dado aletas y branquias.

Les ha dado el equipo natural necesario para que puedan vivir en ese entorno. Por lo tanto, tienen una habilidad natural que yo no tengo. Dios ha dado a las aves habilidades naturales que yo no tengo. ¿Correcto? Pero estamos hablando de habilidad moral; estamos hablando de la capacidad de ser rectos, así como de ser pecadores.

El ser humano fue creado con la habilidad de ser recto o ser pecador, pero el hombre ha caído. Y lo que Edwards está diciendo es que, en su estado caído, ya no tiene la capacidad en sí mismo de ser moralmente perfecto porque ha nacido en pecado, en pecado original.

Tiene una naturaleza caída, una naturaleza pecaminosa, lo que hace que sea totalmente imposible para él alcanzar la perfección en este mundo. Todavía tiene la facultad de pensar, la facultad para tomar decisiones.

Pero lo que le falta es la inclinación o la disposición hacia la piedad. Ahora vamos a ver si eso concuerda o no con lo que la Biblia enseña acerca de la condición caída del ser humano, pero solo te lo estoy dando a manera de adelanto. Hasta ahora, Edwards simplemente está repitiendo lo que Agustín había enseñado siglos antes con una distinción similar.

Agustín dijo que el hombre tenía un “liberum arbitrium” o un libre albedrío, pero que el hombre perdió en la caída era “libertas” o libertad, lo que la biblia llama libertad moral. La biblia habla de los humanos caídos como esclavos del pecado. Y aquellos que están en esclavitud han perdido alguna dimensión de libertad moral.

Todavía toma decisiones, todavía tiene libre albedrío, pero esa voluntad ahora se inclina hacia el mal y no se inclina hacia la rectitud. No hay quien haga el bien. No hay justo. No hay quien busque a Dios, ni aún uno. Eso indica que algo nos ha sucedido en el interior.

Jesús habla de que el fruto del árbol proviene de la naturaleza del árbol; la higuera no produce naranjas. No obtienes un fruto corrupto de un árbol recto. Hay algo malo dentro de nosotros, en donde residen nuestros deseos, nuestras inclinaciones. Es eso lo que está en esclavitud.

Pero incluso esa caída no elimina la facultad de elegir. Así que realmente no hay diferencia entre lo que Agustín llama cuando dice: “Todavía tenemos libre albedrío, pero no libertad”, que es la misma distinción que Edwards hace entre la habilidad moral y la habilidad natural.

Bueno, necesito parar porque mi tiempo se está acabando y solo quisiera decir que en nuestra próxima sesión veremos esto desde una perspectiva bíblica para ver lo que la Biblia dice de la capacidad moral del ser humano o la falta de ella con respecto a las cosas de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

22/27 – El juicio de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

22/27 – El juicio de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-juicio-de-cristo/
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Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss señala una ironía en el juicio de Jesús.

Nancy Leigh DeMoss: Hubo muchas, muchas leyes que se violaron durante el juicio de Jesús, y, sin embargo, no es sorprendente que Jesús aun así eligiera morir por los infractores de la ley.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos hecho  un estudio enriquecedor. Junto a  nuestras oyentes hemos estado leyendo el libro, El Cristo incomparable, y  Nancy nos ha ido  enseñando a través de los temas planteados en este libro. Ella  seguirá con la serie, El Cristo incomparable.

Nancy: En la última sesión,  entramos con Jesús a esa escena muy íntima en el Huerto de Getsemaní—“la prensa de aceite”. Fue al final de ese tiempo de oración, rendición , sumisión y consagración, que Jesús fue arrestado. En el Huerto de Getsemaní, alrededor de la medianoche, tal vez  en las primeras horas de la mañana.

A partir de ese momento, en menos de 12 horas, tal vez en tan solo 9 horas, Jesús pasó por un juicio judío y un juicio romano, fue declarado culpable, fue condenado a muerte, y lo crucificaron. Todo sucedió muy rápidamente. A veces  olvidamos esto cuando estamos leyendo los relatos de los evangelios.  Porque tenemos estos largos capítulos sobre la Pasión de Cristo, y olvidamos que desde el Huerto de Getsemaní hasta Su muerte en la cruz, hubo un período muy corto de tiempo -—solo fue cuestión de horas.

Hoy, al ver el juicio de Cristo, de nuevo, nos damos cuenta de que es algo que Lo hace incomparable; al ver Su juicio debemos reconocer que no hay nadie como Él. A menudo nos concentramos en las indescriptibles torturas físicas que le fueron infligidas a Jesús en el transcurso de Su juicio. Si has visto una película como La Pasión de Cristo, has visto una representación muy gráfica, muy viva de lo que la tortura física fue. Tal vez has leído también descripciones de esto.

Hay una ventaja en centrarse en esto, pero nosotras hoy queremos centrarnos en el juicio  en sí, en los aspectos legales de las pruebas y lo que fue indiscutiblemente la mayor farsa de la justicia en la historia del mundo —un brutal, y deliberado aborto de la justicia. Pero a pesar de todo, vamos a ver que tenía un propósito, y que incluso ese juicio, tan injusto como fue, era una parte esencial del plan de Dios para salvar y para redimir a los pecadores. Así que vamos a tener nuevos ojos de gratitud  al ver que, no solo fue Jesús a la cruz, sino que sufrió este juicio por nosotros, y al ver la implicación de lo que esto significa para nosotros.

Ahora, tienes que poner los cuatro evangelios juntos para poder obtener el cuadro completo del juicio de Jesús, e incluso entonces no está nada claro cuál fue la secuencia exacta y cuáles fueron todos los detalles, pero sí sabemos que tanto el juicio judío, como el juicio romano, cada uno tuvo tres etapas. Vamos a ir viendo cada una de las etapas de estos juicios en los próximos minutos.

Primero. El juicio judío, o el sendero religioso, se inició en medio de la noche después de la detención de Jesús. La primera parte, la primera etapa de ese juicio fue un examen informal de Anás, que era un ex sumo sacerdote.

En la segunda etapa, Jesús fue interrogado en privado por Caifás, que era el yerno de Anás y era el actual sumo sacerdote. Ahora, todo esto era un gran asunto familiar. Esta fue una dinastía, una alta dinastía sacerdotal que no fue en lo absoluto una dinastía piadosa. Caifás era el actual sumo sacerdote que había conspirado con Judas para traicionar a Cristo.

Luego, en tercer lugar, después de estas reuniones preliminares con Anás y con Caifás, Jesús fue juzgado formalmente por los miembros del Sanedrín, que había sido apresuradamente convocado en las primeras horas de la mañana.

El Sanedrín, como ustedes saben, era el equivalente a la Suprema Corte judía. Estaba compuesto por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. Estaba compuesto de 70 miembros, más el sumo sacerdote. Pero solo tenía que haber  23 miembros para que hubiera quórum, por lo que no sabemos si  los 70 estaban allí presentes para el juicio de Jesús. Porque tenían que haber  por lo menos 23. No sabemos más que eso.

Ahora, el sistema legal judío estaba basado en la Ley de Moisés. Era bien conocido por su compromiso con la justicia y con la equidad. Permítanme leerles, como ejemplo, un pasaje de Deuteronomio capítulo 16 que describe el corazón de Dios en cuanto a la aplicación de la ley entre su pueblo. Deuteronomio capítulo 16 versículo 18,

Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que el Señor tu Dios te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.  No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, y sólo la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que el Señor tu Dios te da. (vv. 18-20)

De inmediato, tan pronto como lees ese pasaje, cuando piensas en el juicio de Jesús, te das cuenta de que violaba el sistema legal que Dios les había dado. No tenemos tiempo para leer todos los diferentes reportes del juicio —hay muchos versículos en las Escrituras —en Mateo, Marcos, Lucas y Juan—  que citan el juicio. Pero piensa en este pasaje de Mateo 26 que dice:

Y los principales  sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio, (ese era el Sanedrín) procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte;  Y no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos; (vv. 59-60).

Ahora, ¿suena eso como que se está cumpliendo con la dirección dada en Deuteronomio 16? ¡No, en lo absoluto! Esto estaba fuera de contexto y fuera de lugar para el respeto con que el sistema judío funcionaba por lo general.

El juicio de Jesús ante las autoridades religiosas judías fue una burla a la justicia. Fue un tribunal ilegal. Se violaron casi todos los procedimientos legales que se habían puesto en marcha sobre la forma en que un juicio a un hombre judío debía llevarse a cabo. Hubo una ilegalidad y una irregularidad tras otra a lo largo de todo el proceso. Permítanme darles algunos ejemplos, de los muchos que hay.

En primer lugar, la detención y el juicio se llevaron a cabo en medio de la noche, según la ley judía, los juicios debían tener lugar durante las horas del día. Así que el hecho de que lo arrestaran en medio de la noche fue una violación de su propia ley judía.

En segundo lugar, el juicio se llevó a cabo en privado y no en público  —otra violación de la ley.

En tercer lugar, el juicio se completó en menos de un día  —menos de la mitad de un día, en realidad  —lo que era contrario a la ley judía. En la ley judía, un caso que involucrara la pena capital debía realizarse en dos días. No podía concluirse hasta el día siguiente para darles la oportunidad a los testigos de presentarse y hacerle al hombre un juicio justo.

El juicio de Jesús violó las leyes del Antiguo Testamento que requerían una investigación a fondo por parte de la defensa. En  lugar de esto, se apresuraron a enjuiciarlo y a pronunciar la condena tan pronto como  les fue posible.

Otra cosa con relación al juicio de Jesús; Él fue juzgado por jueces parcializados  —en lugar de imparciales—los miembros del Sanedrín que eran conocidos como enemigos de Jesús. Se dice en el pasaje que acabamos de leer, en Mateo 26, que lo estaban buscando para entregarlo a la muerte. No  dijeron este hombre es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Estaban convencidos de que era culpable. Tenían el objetivo final en mente antes de que el juicio, incluso comenzara, y solo impulsaron el juicio para lograr su objetivo, que era llevar a Jesús a la muerte. Así que estos no fueron de ninguna manera jueces imparciales.

Luego, Jesús fue condenado sobre la base de Su propio testimonio, lo cual era ilegal según la ley judía.

Hubo muchas, muchas leyes que fueron violadas durante el juicio de Jesús, las que acabo de nombrar son sólo unas pocas —y sin embargo, no es sorprendente que Jesús todavía eligió morir por infractores de la ley, incluso teniendo en cuenta el hecho de que muchas leyes fueran violadas cuando estuvo de camino a morir por esos infractores de la ley. Es irónico. Es increíble. Es asombroso que Él hubiera pasado por esto.

Al amanecer, después de haber soportado la burla de esta farsa de este juicio judío, se tomó la decisión formal de mandar a Jesús a la muerte. Sin embargo, los judíos no podían llevar a cabo la pena de muerte sin que esta fuera confirmada por parte de las autoridades romanas.  Sabemos esto por lo que dice Juan, en el capítulo 18, en el versículo 31. Así que muy temprano en horas de la mañana, -—según Mateo 27 — » lo ataron, lo llevaron y lo entregaron a Pilato » (v. 1).

El interrogatorio hecho por Pilato fue la primera fase del juicio romano. Ya vimos el juicio judío. Ahora tenemos el juicio romano, que también tuvo tres fases. Pilato era el gobernador romano de Judea. Ahora, a los romanos no les preocupaban las blasfemias, que fue por lo que los judíos juzgaron a Jesús.  Fue como, «Esa es tu religión—eso no nos importa». Así que los líderes judíos, cuando llevaron a Jesús a Pilato, cambiaron los cargos de blasfemia por los de sedición, que si era un crimen para los romanos.

Para los judíos, realmente no hacía ninguna diferencia la causa, la razón por la que lo iban a juzgar, ellos solo querían a Jesús muerto. Ellos levantaron falsos cargos. “Harían lo que fuera necesario y lo acusarían de lo que fuera, aportarían cualquier testigo falso, ellos lo querían muerto. »

Por supuesto, sabemos al estudiar los evangelios que fueron impulsados ​​por el orgullo, por la avaricia —por la codicia, por el poder, por la codicia por el puesto, por la posición. Las Escrituras nos dicen que fueron impulsados ​​por los celos. Jesús tenía seguidores que ellos no tenían, y Él los estaba haciendo quedar mal. Él los estaba cuestionando, los estaba llamando hipócritas, sepulcros blanqueados y denunciando los problemas que tenían.

Había celos. Estaban protegiendo sus propios intereses, su dominio, su control sobre la gente. Tenían miedo de perder el control, ese control que habían ejercido sobre el pueblo—ellos pusieron a las personas en  esclavitud en lugar de ser un liderazgo liberador. Así que impulsados por estos motivos ocultos, solo dijeron, «Queremos deshacernos de Él. »

Y es como una  imagen para mí, cuando pensamos en el juicio de Jesús 2000 años después, vemos que algunas cosas nunca cambian. Aún hoy en día, incrédulos, pecadores perdidos, en este incrédulo y  perdido mundo irán a cualquier medio y latitud para acabar con Cristo. Ellos lo odian porque Su pureza expone sus pecados. Su verdad expone su engaño. Su reinado y Su derecho a gobernar, Su autoridad desmantela su propia autoridad,  su facultad de pronunciarse y de ser dioses de sus propias vidas.

¿No es increíble cómo hoy en este mundo son respetadas otras religiones, que están protegidas —no puedes ser políticamente correcto y cuestionar algunos de sus postulados  —mientras que al mismo tiempo existe este esfuerzo concertado de acabar con Jesús. Mientras, hoy se puede  hablar libremente sobre otras religiones y cosas que no son ciertas, si empiezas a hablar acerca de Cristo como el camino, la verdad y la vida, vas a ser atacada —no porque nos odien,  y si nos odian  es porque odian a Jesús.

Bueno, y la conclusión de Pilato, después de probar o juzgar a Jesús, fue simplemente: «Yo no encuentro ningún delito en este hombre. No veo nada en Él que sea digno de muerte «(ver Lucas 23:4). Pero para los líderes judíos, esta no era una respuesta aceptable. Ellos insistieron.

Ahora imagínate, esto fue probablemente antes de las 6 de la mañana. Así que no sé si sacaron a Pilato de la cama, o simplemente sabían que él comenzaba su día temprano. Pero  puedo imaginarme a Pilato pensando: «¡Qué clase de dolor de cabeza para empezar el día de hoy!  No hay ninguna razón para que este hombre muera, pero estas personas están sedientas de sangre. Están decididas a deshacerse de Él”. Y los líderes judíos insistían en que el hombre era un alborotador y una amenaza para el César.

Bien, ahora los oídos de Pilato se  abrieron. Eso le importaba. Así que cuando Pilato se enteró de que Jesús era galileo, del distrito norte de Israel, que pertenecía a la jurisdicción de Herodes,  decidió  enviar a Jesús a la corte del rey galileo llamado Herodes, que se encontraba en Jerusalén en ese tiempo. Tal vez lo hizo para mantener el orden durante la temporada de Pascua, pero él estaba al otro lado de la ciudad. Y ahí estaba Herodes, y Jesús estaba bajo su jurisdicción. Me imagino que Pilato estaba más que contento de tener este confuso caso fuera de sus manos.

Y así llegamos a la segunda fase del juicio romano, que es Jesús ante Herodes. Ahora bien, hay diferentes Herodes, así que esto puede ser un poco confuso. Este era Herodes Antipas, que fue el rey que había decapitado a Juan el Bautista. Él era hijo de Herodes el Grande, quien había sido el que había ordenado la masacre de los niños judíos hacia treinta años. Vemos, pues, todo un legado de violencia, de odio y de  un comportamiento extraño en lo mejor de esta línea de Herodes.

Ahora, Herodes se alegró de ver a Jesús. Él había oído hablar mucho de Él, pero no había tenido la oportunidad de conocerlo, y durante mucho tiempo él había esperado para ver a Jesús.  Las Escrituras nos dicen que él había estado esperando ver a Jesús hacer un milagro. Entonces Herodes interrogó a Jesús por algún tiempo, pero como veremos en la próxima sesión, Jesús no contestó ninguna de las preguntas de Herodes.

Así que finalmente, después de haberse burlado de Jesús y de tratarlo con desprecio, Herodes lo envió de vuelta a Pilato para la tercera fase del juicio romano, y la escena final de este juicio. Y permítanme leerles un par de párrafos del Evangelio de Lucas, el capítulo 23, que nos muestra lo que pasó después. Una vez más, sé que estamos familiarizados con ellos, pero como nos acercamos a la semana santa en los próximos días, es bueno que meditemos y que reflexionemos una vez más sobre lo que realmente ocurrió allí. Comenzando en el versículo 13 de Lucas capítulo 23:

 Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: Me habéis presentado a este hombre como uno que incita al pueblo a la rebelión, pero  habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado ningún delito en este hombre de las acusaciones que hacéis contra Él.  Ni tampoco Herodes, pues nos lo ha remitido de nuevo; y he aquí que nada ha hecho  que merezca la muerte.  Por consiguiente, después de castigarle, le soltaré.» (vv. 13-16).

¿Castigarlo? ¿Por qué? No porque Jesús fuera culpable de nada, solo para poner este problema fuera de sus manos, con la esperanza de poder satisfacer a  los judíos.

“Pero todos ellos gritaron a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás! 19 (Este había sido echado en la cárcel por un levantamiento ocurrido en la ciudad, y por homicidio.) (vv. 18-19).

Así que aquí está Jesús, que no había hecho nada malo, y dicen: «Queremos verlo muerto, suéltanos a Barrabás, un hombre que era un insurgente conocido y asesino, queremos que lo dejen en libertad. Suéltenlo».

Pilato, queriendo soltar a Jesús, les volvió a hablar,  pero ellos continuaban gritando y diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!  Y él les dijo por tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho éste? No he hallado en Él ningún delito digno de muerte; por tanto, le castigaré y le soltaré. Pero ellos insistían, pidiendo a grandes voces que fuera crucificado. Y sus voces comenzaron a predominar.  Entonces Pilato decidió que se les concediera su demanda.  Y soltó al que ellos pedían, al que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, pero a Jesús lo entregó a la voluntad de ellos. (vv.20 – 25).

Ahora, ya que consideramos que este juicio, con todas las ilegalidades e irregularidades, empujó  a Jesús a su juicio y ejecución, solo quiero sugerir que nos llevemos algunas consideraciones en nuestro propio corazón.

En primer lugar, los que traicionaron, juzgaron y condenaron a Jesús eran culpables de traición contra el Santo de Dios. Ellos fueron culpables, ellos eran culpables —tanto los judíos como los romanos. Pero esto es lo que debemos recordar -—que ellos estaban cumpliendo el plan que Dios había orquestado, para que pudieran ser redimidos de sus pecados. ¡Imagínate! ¡Piensa en esto! Ellos eran culpables. No tenían excusa.  Enviaron Cristo a la muerte. Asesinaron al Santo de Dios. Pero también estaban cumpliendo con el plan que Dios había diseñado desde eternidad pasada con el fin de que pudieran ser expiados sus pecados.

Entonces, en segundo lugar, veo que el juicio de Jesús es una apologética poderosa del hecho de que Él verdaderamente no tenia pecado. Si alguna vez te preguntaste, Su juicio demostró Su inocencia claramente.

Pablo predicaba en Antioquia años más tarde, y dijo en Hechos capítulo 13: « Y aunque no hallaron causa para darle muerte, pidieron a Pilato que le hiciera matar.» (v. 28).

Escucha, Pilato era un gobernador experimentado. Sabía cómo darse cuenta de quién era culpable y quién no. Él sabía que Jesús no era culpable, e incluso en la valoración secular, de este líder pagano, encontramos la verdad de que Jesús fue sin pecado. . . Si alguna vez te lo has preguntado.

Entonces, cuando las autoridades nos ofendan, abusen de su poder y  mientan, recordemos  a Jesús ante Herodes, ante Pilato ante el Sanedrín y esto puede consolar nuestras almas. Él ya ha estado allí, Él ha experimentado eso, Él lo hizo por nosotros, lo que realmente me lleva a este punto importante:

El juicio, una vez más, señala el carácter sustitutivo de la obra de Cristo al salvarnos. El Santo Hijo de Dios soportó los juicios —ya que eran falsos — como representante de los pecadores. Se quedó allí, en nuestro lugar, llevando nuestros pecados, fue a juicio por nuestros pecados.

En el libro que cité esta semana de F.W Krummacher llamado “El Salvador sufriente”, que está disponible en inglés.  (Y de nuevo, es un libro muy rico. Es posible que desees obtener una copia.) Él dice:

El Señor está delante de Herodes, como lo hizo ante Anás , Caifás y Pilato, no solo para ser juzgado por los hombres, sino por Dios, y al mismo tiempo, y es mi pecado el que Él expía y mi deuda la que Él liquida.

Estaba allí de pie, no solo siendo juzgado por los gobernantes humanos, sino también siendo juzgado como mi representante por Dios. . . de pie en mi lugar. . juzgado por mis pecados. Así que un hombre culpable que merecía morir, es decir, Barrabás —fue liberado, como nosotros fuimos liberados. Y Jesús, que no había hecho nada digno de muerte, fue ejecutado en su lugar y en el nuestro—una imagen de la muerte sustitutiva de Jesús en nuestro lugar.

Y ahora solo un recordatorio. Al considerar el juicio de Cristo, recuerda que en Su juicio terrenal, Jesús fue juzgado, pero un día el cuadro cambiará  y Él será el Juez Supremo que hará un juicio justo.

Si has confiado en Cristo como tu Salvador, que murió en tu lugar, por tus pecados (¿has puesto tu fe en Él?). Entonces no tienes nada que temer ese día cuando el Juez Justo venga blandiendo Su espada para reivindicar toda justicia y juzgar todos los males. No tienes nada que temer. Pero si has rechazado a Cristo, no creyendo en Él, si no has confiado en Él, o si estás tratando de salvarte a ti misma, entonces puedo decirte que tienes mucho que temer cuando el Juez Justo venga  a pronunciar Su juicio justo.

Leslie: El juicio de Jesús fue un aborto de la justicia. He oído esta alusión antes, pero aprecio la forma en Nancy nos llevó con profundidad por este tema. Su aplicación ha sido convincente. Toda la serie, El Cristo incomparable, lo ha sido. A medida que escuchas, tu comprensión de la historia del Evangelio te irá enriqueciendo. Y más que eso, te  animará a conocer y adorar a Jesús de una manera más profunda.

Para obtener más detalles sobre esto y sobre cómo escuchar El Cristo incomparable en línea, solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Cómo reaccionas cuando alguien te acusa de algo? La mayoría de las personas se defienden, pero cuando fue acusado, la respuesta de Jesús fue increíble. Hablaremos de eso mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

No Merecía Tanto Amor, Jesús Adrián Romero, A Sus Pies ℗ 2002 Vastago Producciones.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Los Sufrimientos de nuestro Señor

Isha – Salmos

DÍA 106 – Salmo 69

Dosis: Identificación

Los Sufrimientos de nuestro Señor

“Tú bien sabes cómo me insultan, me avergüenzan y denigran; sabes quiénes son mis adversarios. Los insultos me han destrozado el corazón; para mí ya no hay remedio. Busqué compasión, y no la hubo; busqué consuelo, y no lo hallé. En mi comida pusieron hiel; para calmar mi sed me dieron vinagre… Y a mí, que estoy pobre y adolorido, que me proteja, oh Dios, tu salvación.” (Salmo 69:19–21, 29) (NVI)

Este es otro de los salmos que más se citan en el Nuevo Testamento. David se encontraba en desgracia, físicamente exhausto y cansado de llorar. Poco sabía que al enunciar sus penas, describiría los sufrimientos de alguien superior a él: Jesús mismo. Repasemos este salmo para después agradecer a Jesús por su inagotable amor.

“Muchos son los enemigos gratuitos que se han propuesto destruirme.” Después de haber sanado a multitudes, el Señor Jesús se encontró rodeado de enemigos. La noche que fue apresado incluso sus más cercanos seguidores lo abandonaron. David profetiza: “Soy como un extraño para mis hermanos; soy un extranjero para los hijos de mi madre”.296 Poco pensamos en la familia cercana de Jesús, pero Él tenía hermanos que no creyeron en sus palabras sino hasta después de su resurrección. ¿Te imaginas que tu propia carne y sangre te abandone? Eso padeció Cristo por nosotras.

El verso 9 muestra el celo de David por su Dios, pero el Señor Jesús ardió en celo cuando observó el templo convertido en un mercado, más en un negocio que un lugar santo. ¿Y a nosotras nos consume el celo por su casa? ¿Ardemos cuando miramos cómo otros usan lo sagrado para fines viles? Pablo también usó el verso 9 para explicar cómo el Señor no buscó lo suyo: “Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo. Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo sino que, como está escrito: «Sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.»”

Finalmente llegamos a los versos que se cumplirían en la cruz: “Los insultos me han destrozado el corazón; para mí ya no hay remedio. Busqué compasión, y no la hubo; busqué consuelo, y no lo hallé. En mi comida pusieron hiel; para calmar mi sed me dieron vinagre”. ¡Cuánto amor de nuestro Señor! Lo que David sufría no se comparaba con lo que el Hijo de David debería de padecer siendo inocente.

Pero al concluir el salmo, David ruega por venganza, y tanto Pablo como Pedro ven en sus palabras lo que ciertamente ocurrió. Judas traicionó a su Señor y quedó desierta su habitación. Los judíos cerraron sus corazones y sus ojos fueron cegados. No importa cuánto estemos sufriendo, recordemos que el Señor padeció aún más pues lo hizo por amor a nosotras, sin merecer el castigo. No olvidemos que la salvación de Jesús nos protege, nos ampara y nos auxilia en cualquier tribulación.

Oración: Señor, gracias porque sufriste en mi lugar y te puedes identificar con el sufrimiento de la humanidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 122). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

20/63 – El Corazón del Problema | Marcos 7:1-23 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

20/ 63 – El Corazón del Problema | Marcos 7:1-23

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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