7/17 – El Camino del Exilio

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

7/17 – Exilio

En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.

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3/6 – De la tribulación al triunfo, 2ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: Beneficiándonos de las pruebas de la vida

3/6 – De la tribulación al triunfo, 2ª Parte

John MacArthur

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Bueno, abramos nuestras Biblias en esta noche en Santiago; y quiero que veamos de nuevo el capítulo 1, versículos 2 al 12.  Y no supongo que podremos cubrir toda esta sección. Quiero tomarme el tiempo con estas verdades, porque son tan ricas y tan maravillosas. Quiero volver a leer Santiago 1, versículos 2 al 12.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que Le aman.”

Ahora, terminamos nuestro mensaje la última vez con la frase “los que Le aman.” Y en esta ocasión quiero comenzar retomando esa misma frase. Amar a Dios es sin duda alguna la clave para soportar todas las pruebas de la vida. Quizás es la evidencia más decisiva de un alma regenerada.

Si algo es verdad de una persona regenerada es que ama a Dios. Eso me parece ser el fondo del asunto. Los cristianos verdaderos, entonces, aquí son designados como aquellos que Le aman. Ése es un título para cristianos. ¡Qué título tan hermoso es, de hecho!

Y esa es la razón por la que soportan. Soportan porque tienen un amor fuerte por Dios. Y no importa cuál sea la prueba, cuál sea la lucha, la dificultad, soportan porque el amor los sostiene. Creo que usted puede ver eso en cualquier relación. Cualquier relación inclusive a nivel humano, en donde el vínculo del amor es muy fuerte se mantendrá en medio de todo tipo de adversidad. Y en esas pruebas y tribulaciones y pruebas y la dificultad que enfrenta la vida de un cristiano, lo que nos mantiene unidos al Señor, lo que mantiene firme nuestra fe es este fuerte vínculo de amor.

Hace algunos años atrás, Gardner Spring era pastor en la ciudad de Nueva York y él escribió acerca del poder perseverante del amor. Y estas son sus palabras, y cito: “Hay una diferencia enorme entre un afecto así y esa amistad profana y egoísta con Dios que termina en nuestra propia felicidad como su motivo y fin supremo. Si un hombre en su supuesto amor hacia Dios no tiene consideración alguna y definitiva fuera de su propia felicidad, si él se deleita en Dios no por lo que Dios es, sino por lo que Dios es para él, en un sentimiento así, no hay virtud moral. De hecho, hay un gran amor hacia sí mismo, pero no hay un amor verdadero hacia Dios. Pero en donde la enemistad de la mente carnal es matada, el alma se reconcilia con la persona divina como tal. Dios mismo es la plenitud de Su gloria manifestada y se convierte en el objeto de la contemplación devota y objeto de deleite. En sus horas más favorecidas, las perspectivas de un buen hombre son en gran medida desviadas de sí mismo.

Conforme sus pensamientos se concentran hacia la excelencia diversa de la Deidad, él rara vez se detiene para inquirir si el Ser cuya virtud llena su mente y en comparación, a cuya dignidad y belleza todas las cosas son átomos y vanidad, extenderá Su misericordia hacia él. Su alma se aferra a Dios y en la calidez y ardor del afecto devoto, él con frecuencia puede decir: “¿a quién tengo en los cielos sino a Ti? Y no hay nada en la tierra es de fuera de Ti. Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así brama el alma mía, oh Dios, por Ti.”” Fin de la cita.

Ahora, lo que él quiere decir con todo eso, claro es que el vínculo que liga a un hombre o mujer a Dios es el vínculo del amor. No sólo afecto superficial, no sólo simplemente sentimiento que es básicamente egoísta – esto es mientras que yo reciba lo que yo quiero de Ti, voy a estar cerca de Ti, sino un verdadero vínculo de amor que puede soportar cualquier prueba. Gardner Spring entonces presenta una evaluación personal en una serie de preguntas. Y creo que son útiles. Él le pregunta al lector lo siguiente: ¿amas a Dios por lo que imaginas que Él es o por lo que Él es? ¿Estás contento con Su virtud y amas toda parte del mismo? ¿Amas Su santidad como también Su gracia y Su justicia como también Su misericordia? ¿Lo amas meramente en base a Su amor hacia ti o lo amas porque Él es en sí mismo amoroso? ¿Lo amas simplemente porque esperas que te salvará o crees debes amarlo que supieras que te condenará? ¿Es tu amor a Dios supremo? ¿A quién amas más que a Dios? ¿En la virtud de quién ves más belleza? ¿En la bienaventuranza de quién está el objeto de los deseos más cálidos o más deseo? ¿Con quién estás más agradecido? No puede ser un asunto más difícil que tú respondas estas preguntas. Puede haber peligro, pero con toda certeza, no puede haber necesidad de estar engañado en un asunto tan claro.”

Y después, él dice esto: “el amor supremo a Dios es la evidencia decisiva del corazón renovado.” Me encanta eso. “El amor supremo a Dios es la evidencia decisiva del corazón renovado.” La persona que soporta las pruebas, está diciendo Santiago, son aquellos que lo aman.

Ahora, hay algunas cosas que no prueban el amor verdadero. No prueban la realidad de la fe verdadera, viva. La moralidad externa no la prueba. Hay muchas personas que externamente son morales que no aman a Dios. El conocimiento teológico no lo prueba. Hay muchas personas que saben mucho acerca de teología, eso no significa necesariamente que aman a Dios. La actividad religiosa no prueba la fe genuina viva. Hay todo tipo de personas involucradas en actividad religiosa que no aman a Dios. Inclusive, la convicción de pecado y el temor de juicio no necesariamente prueba la fe genuina salvadora.

¿Qué es lo que entonces prueba la fe salvadora? Bueno, ciertamente la fe salvadora de basa en un amor genuino hacia Dios. ¿Qué prueba que ese amor es genuino? ¿Qué es lo que demuestra el amor genuino? Bueno, de eso habla Santiago. De eso trata toda esta epístola. Y él prueba si usted ama a Dios con una serie de pruebas.

Primero, está la prueba y veremos ésta más adelante en el capítulo 1, la prueba de la culpabilidad en la tentación. Y después, está la prueba de cómo respondemos a la Palabra, después está la prueba de un amor imparcial a otros, la prueba de las obras justas. La prueba de la lengua, la prueba de la sabiduría humilde, la prueba de la satisfacción mundana, la prueba de la dependencia, la prueba de la paciencia, la prueba de la veracidad y finalmente, la prueba de la oración.

Ahora, todas esas son pruebas las cuales una persona que verdaderamente ama a Dios aprobará. Pero la prueba inicial y lo que estamos viendo en esos versículos es la prueba de soportar las pruebas, la aflicción, revela si el amor realmente es un vínculo fuerte, si es fe genuina. La fe verdadera sostenida por el amor verdadero, persevera en esta prueba.

Ahora, de regreso en el versículo 2 señalamos la última vez que caeremos en varias pruebas. También señalamos, versículo 3, que esto es para probar la validez de nuestra fe. Diferentes pruebas vienen a nuestra fe para probar nuestra fe, para demostrar la legitimidad de nuestro amor.

Pedro escribe acerca de lo mismo, ¿no es cierto?, En Primera de Pedro 1:6 al 8, como vimos la última vez. Después, en el versículo 12 él básicamente resume esta sección con afirmaciones semejantes. El hombre que soporta las pruebas, va a ser recompensado y él va a revelar que es uno que realmente ama al Señor.

Entonces, aquí estamos tratando con pruebas como una prueba de salvación genuina, lo cual se basa en el amor verdadero. Recuerde que la palabra para prueba aquí es peirasmos, de la palabra peirazō, lo cual significa probar. Es la prueba de la fe viva.

Ahora, la última vez hablamos del hecho de que nosotros, como cristianos verdaderos, no sólo estamos enteramente seguros desde el punto de vista de Dios, sino que perseveramos desde nuestro de punto de vista, ¿se acuerda de eso? Un equilibrio muy, muy importante. El creyente verdadero es sostenido por el Señor, pero el creyente verdadero también se aferra al Señor. Él persevera a lo largo de la prueba. Y entonces, usted puede ver a una persona en una prueba y ver la validez de su fe mediante la validez de su amor. Si se aferran a su fe. Si no hay prueba, y no hay tribulación que pueda destruir su confianza en Dios, entonces muestran en esa prueba que tienen fe viva salvadora.

Si se rinden en medio de esa prueba, y en cierta manera maldicen a Dios o dejan a Dios o niegan a Dios o ignoran a Dios, entonces muestran que tiene fe muerta. Mi hijo Matt me estaba contando el otro día de un hombre que se casó en un punto en su vida aquí en Grace Community Church y se fue a otra Iglesia en donde estuvo sirviendo en el ministerio como pastor, como parte del personal. Su esposa se divorció de él y en este punto en su vida, no tiene interés en absoluto en la fe cristiana. Él ha negado la fe, la ha hecho a un lado de manera total, no muestra en absoluto atracción hacia Cristo. Y lo que eso me dice es que cuando él fue colocado en una prueba muy severa, demostró ser muerta y no viva en absoluto.

Por otro lado, ¿cuántas personas han enfrentado pruebas severas y al final, han demostrado que tuvieron fe en Dios, que fue de hecho fe viva?

Pero esta parte del énfasis que Santiago se preocupa por mostrar es cómo nosotros como santos, podemos perseverar en medio de las pruebas y aprovecharlas al máximo. ¿Cómo podemos aprovecharlas al máximo, como también demostrar la legitimidad de nuestra fe?

Bueno, hay varios medios para perseverar. La perseverancia es el santo de Dios aferrándose a Su amor y a Su fe. ¿Y cuáles son los medios? ¿Cómo podemos perseverar en medio de las pruebas? Inclusive como cristianos verdaderos, ¿cómo podemos aprovechar al máximo nuestras pruebas? ¿Cómo podemos ser victoriosos en nuestras pruebas? Bueno, vamos a ver cinco medios claves para perseverar en medio de las pruebas.

En primer lugar, comenzamos con una actitud de gozo -comenzamos con una actitud gozosa. Versículo 2: “hermanos míos,” y con esto él quiere decir creyentes, cristianos judíos, sí, con toda certeza; pero, no obstante, aunque son los judíos, las 12 tribus dispersadas, como dice el versículo 1, son creyentes, los llama hermanos a lo largo de esta epístola. Capítulo 1, versículo 2, versículo 16, versículo 19; capítulo 2, versículo 1, versículo 5, versículo 14, versículo 15; capítulo 3, nuevamente en el versículo 1; capítulo 5, versículo 7, 9, 10, 19; y quizás me pasé por alto algunas. Y en algunas ocasiones, los llama “hermanos amados”. Entonces, los está identificando como creyentes. Y la palabra “míos” tiene una palabra algo maravillosa y cálida que tiene el efecto de identificarse con ellos en un vínculo en común.

Entonces, lo abraza, por así decirlo, como sus hermanos cristianos y dice: “para comenzar, si van a perseverar en medio de las pruebas diversas, si van a salir triunfantes al final, tienen que ver cualquier prueba que sea y considerarla como gozo.” En primer lugar, una actitud gozosa.

Ahora, la palabra “tened”. Tened. Es un aoristo Significa considérenla o evalúenla como gozo. Digo, eso es algo en lo que usted se disciplina, en un sentido, a ser. Cuando usted dice: esto va a ser gozo, voy a considerar esto gozo. Un compromiso consciente con una actitud gozosa. Cuando Pablo le dice a los Filipenses en el capítulo 4 “he aprendido, sea cual sea mi estado, a estar contento.” Él lo dice después de que acaba de decir “regocijaos siempre y lo vuelvo a decir, regocijaos”. Y él dijo eso mientras que era un prisionero. Él había aprendido a hacer eso. Él había cultivado eso. Eso no es algo que sucede por accidente.

Entonces, hermanos míos, tened por sumo gozo, no sólo gozo parcial, sino sumo gozo cuando, noten esa pequeña palabra cuando, no es ‘si’, sino que es la palabra cuando. De hecho, es la palabra hotan, quiere decir ‘siempre que’, y cuando es usada en esta forma en particular con el subjuntivo en un sentido está diciendo siempre que. Y créanme, es inevitable.

Entonces, cuando usted caiga, parapiptō, en cierta manera la idea de caer; tropezarse y caer en una prueba. Es utilizada aquí y creo que sólo es utilizada en otros dos lugares. Una vez en Lucas 10:30, cuando se cuenta la historia del buen samaritano. Y el hombre va caminando por el camino y cayó en medio de ladrones. Esa es la palabra caer. Tiene la idea de ser sorprendido y caer repentinamente en manos de ladrones. También es usada en Hechos 27:41 en donde Pablo estaba tomando un barco a Roma. Dice que el barco cayó en un lugar en donde se encontraban dos mares. Si usted ha navegado en el mar, sabe pues que cuando dos cuerpos de agua se unen, puede ser muy difícil. Es como pegarse contra una pared. Y entonces, ellos cayeron en ese lugar. De nuevo, de pronto, de manera inesperada, cayeron en esa condición.

Y entonces, la palabra significa una ocurrencia no planeada, sorpresiva, que de pronto se apodera de usted. Peri significa alrededor de. Lo rodea, lo envuelve. Entonces, todos nosotros en nuestras vidas vamos a estar en cierta manera sorprendidos cayendo en problemas que no hemos planeado, que nos rodean. Y la intención de esto significa aquí que no sólo parece que hay una salida fácil de esto. Cristo enfrentó eso. En Lucas 22:28 Él les dijo a Sus discípulos: “ustedes han estado conmigo en Mis peirasmos,” han estado conmigo en Mis problemas. Han estado conmigo en Mis pruebas. Y realmente, no hay manera de salir. Lo rodean a usted. Lo rodean a usted.

Jesús nunca buscó problemas, pero siempre los aceptó. Y nuestro querido Señor inclusive tuvo gozo en ellos. Usted recuerda Hebreos capítulo 12, versículo 2: “viendo a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que fue puesto delante de Él soportó la cruz menospreciando el oprobio.” Y Él enfrentó lo que enfrentó porque Él vio más allá de la prueba al gozo de que podría disfrutar cuando la prueba se acabara. En otras palabras, lo que lograría. Lo que llevaría a cabo.

Más adelante en Hebreos 12, estoy seguro que usted está familiarizado con los versículos 10 y 11, dice: “las pruebas no parecen tener gozo al principio. Ninguna disciplina, al presente, parece ser causa de gozo, sino de tristeza. No obstante, después da el fruto apacible de justicia, a aquellos que han sido ejercitados apropiadamente mediante esa prueba.”

Entonces, cuando usted puede ve venir una prueba, su actitud debe ser una actitud de gozo porque espera que la obra perfeccionadora del Señor llevará a cabo su obra de perfección en usted mediante esa prueba. Usted aprende, entonces, a cultivar esa actitud correcta. La manera en la que el Salvador vivió fue clara. Él enfrentó en dolor hasta llegar al gozo. ¿Debemos esperar algo diferente?

Si usted recuerda ahí atrás en Mateo 10, cuando Jesús de hecho dijo eso, Él les dijo a Sus discípulos que Él se estaba preparando para enviarlos y que no debían esperar algo diferente de lo que Él había soportado. Él dice en el capítulo 10, versículo 25, “bástele al discípulo ser como su maestro.” Y de lo que Él estaba hablando aquí no era tanto del discipulado como modelar, sino discipulado como sufrimiento. Y después en Juan, capítulo 15, Él dice: “Si Me aborrecieron a Mí, os aborrecerán a vosotros. Si me persiguieron a Mí, los perseguirán a ustedes.” Y en el capítulo 16 Él dice: “vendrá el día cuando los hombres piensan que agradan a Dios al castigarlos a ustedes.”

Podemos regocijarnos porque vemos más allá de lo inmediato. Podemos regocijarnos porque tenemos una visión de que, a través de la prueba, el Señor está llevando a cabo una obra perfeccionadora. Observe Juan 16 por tan sólo un momento. Quiero llevarlo a varios versículos ahí para ayudar, en cierta manera, a aclarar este punto. Y realmente, hemos cubierto tanto acerca del significado de las pruebas en nuestro último mensaje, que en cierta manera estamos añadiendo a esto como un medio para llegar a un fin. Para aquellos de ustedes que no estuvieron aquí, me disculpo por no tener todo al día. Pero confío que el Señor lo va a instruir de cualquier manera.

En Juan 16:20, Jesús dice: “de cierto, de cierto, os digo.” Y de nuevo, Él realmente está advirtiendo a Sus discípulos. “Os digo que lloraréis y os lamentaréis y el mundo se regocijará.” En otras palabras, Él está esperando Su muerte y el mundo se va a regocijar. Pero aquellos que Le aman, van a llorar y lamentarse. “Y tendréis tristeza,” y me encanta esto, “pero vuestra tristeza,” ¿se qué?, “Se convertirá en gozo.”

Y después, Él da una ilustración. Una mujer cuando está en dolores de parto tiene tristeza porque su hora ha venido, ha llegado. Pero tan pronto como ha dado a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia por el gozo de que un hombre ha nacido en el mundo. Qué hermosa analogía. Qué hermoso retrato. “Y vosotros ahora,” versículo 22, “tenéis tristeza. Pero os volveré a ver. Y vuestro corazón de regocijará y ningún hombre quitará vuestro gozo.”

Ahora, creo que eso es aplicable a la vida de todo creyente. Conforme entramos en algún tipo de prueba, sea cual sea esa prueba, necesitamos tener la visión que ve más allá de la prueba al gozo que va a venir cuando hayamos pasado esa prueba. Cuando hayamos sido fortalecidos por eso.

Y entonces, nuestra respuesta, de regreso, una vez más a Santiago, capítulo 1, no es un gozo parcial, sino que es sumo gozo. Habiendo llegado a una convicción decisiva, definida, establecida de que vamos a enfrentar las pruebas con la actitud correcta, podemos tener todo gozo.

Ahora, algunos comentaristas dicen que sumo gozo y nada más, lo cual equivale a gozo puro. Algunos comentaristas dicen que significa gozo no mezclado. Algunos comentaristas dicen que significa gozo completo. Otros dicen gozo total. Y uno que me gustó dice: “mero gozo.” Escoja el que quiera. Todos significan lo mismo. Pero este es un gozo del que considera un privilegio que su fe de aprobada porque sabe que la prueba de su fe lo va a acercar al Salvador. Y entonces, anhela a tal grado esta intimidad y esa relación de dependencia, que inclusive la prueba es un amigo bienvenido.

¿Ha notado que en sus pruebas usted es mucho más sensible a la presencia de Dios? ¿Ha notado eso? ¿Ha notado que cuando usted enfrenta tiempos difíciles, su vida de oración se incrementa, su comunión con Dios se incrementa, comienza a escudriñar las Escrituras para encontrar respuestas a sus problemas, comienza a pedir a la gente que ore por usted, y todo esto lo acerca al Señor? Y más acerca a la fuente misma de su gozo. Tenemos el privilegio de que nuestra fe sea probada. Tenemos el privilegio de sufrir. Debemos considerarlo un privilegio y aceptarlo con gozo.

En Primera de Pedro 2:20, él dice: “si hacen bien y sufren por ello, recíbanlo con paciencia porque esto es aceptable para Dios.” Realmente, están sufriendo a favor de Él. Y recuerde esto: Hebreos 12, él dice que “todavía no habéis sufrido hasta la sangre”. Digo, todavía no ha sufrido como Jesús sufrió. ¿Ha pensado alguna vez en eso? Yo pienso mucho en eso. Cuando estoy enfrentando una prueba, y tengo mis pruebas, y se vuelve algo difícil y estoy preguntándome si esta es una ocasión muy feliz, y si hay algo qué regocijarme, siempre recuerdo que no he llegado, ni siquiera me he acercado a su sufrir hasta la sangre como Jesucristo. Y si Él pudo soportar la cruz y verla como una oportunidad gozosa para cumplir algo grande para el propósito de Dios, entonces, ¿cómo es que yo no voy a soportar mi pequeña prueba también con gozo?

No sólo veo a Cristo como un modelo, pero creo que en ciertas maneras Cristo es un modelo no realista para mí porque yo digo “no importa lo que haga, nunca seré como Él.” Entonces, denme alguien que se parezca más a mí, a quien pueda imitar en mi vida. E inevitablemente me veo atraído a un hombre llamado el apóstol Pablo, quien me parece ser alguien tan cercano a Cristo como cualquier hombre lo será. Y cada vez que él enfrenta pruebas, él parece poder regocijarse y gozarse sin importar qué es lo que esté pasando.

Recuerdo Hechos 16, ahora a la medianoche Pablo y Silas están en la cárcel. Tienen que saber que ése no es un lugar agradable. No están como algunas cárceles en la actualidad. Este sería un lugar sucio, sin condiciones sanitarias, un lugar oscuro. Y no sólo eso, están ahí en el cepo y los cepos significaban que sus brazos estaban estirados, estirando sus miembros. Estiraban sus piernas de tal manera que sus piernas fueran jaladas al máximo, causando que sus músculos se tensaran debido a la inmovilidad y al ser estirados de manera excesiva. Y ahí están, en esta condición, en el cepo, en la cárcel. Su vida está en juego y dice que a la medianoche Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios. Ahora, esa es una actitud gozosa en medio de una prueba difícil, pero esa parece ser la porción de Pablo.

También recuerdo Segunda de Corintios 12; y Pablo, usted recordará, tuvo algún tipo de aguijón en la carne, un mensajero de Satanás enviado para abofetearlo. Una grave dificultad por la cual él oró tres veces que el Señor se la quitara y no se la quitó. Y entonces, Él dice: “bástate Mi gracia, Pablo. No necesitas que te elimine la prueba. Necesitas la gracia para soportarla. Te voy a dar esa gracia porque Mi fortaleza es perfeccionada en tu debilidad.” Y entonces, Pablo dice: “de manera gustosa, por lo tanto, me voy a gloriar en mis debilidades para que el poder de Cristo repose sobre mí.” Debe regocijarse en su prueba.

En primer lugar, lo acerca al Señor. En segundo lugar, le permite tener el privilegio de la participación de Sus sufrimientos. En tercer lugar, lo mantiene ¿qué? Lo mantiene humilde, ¿no es cierto? Lo mantiene dependiente. Es un privilegio.

Observe Filipenses 1. No todo el sufrimiento es necesariamente sufrimiento físico. Algunas veces, tenemos que enfrentar sufrimiento emocional y mental. Pero en Filipenses, capítulo 1, Pablo está hablando acerca de las cosas que él está haciendo. Y claro, es un prisionero cuando escribe Filipenses. Y él dice en el versículo 12: “las cosas que le han pasado,” esto es el encarcelamiento, “han contribuido más bien a la extensión del Evangelio de tal manera que en mis cadenas,” él está encadenado, “en Cristo se manifiestan en todo el palacio.” Él estuvo encadenado a todos estos soldados romanos y como resultado, los estaba ganando a todos al Señor. Y estaban teniendo un avivamiento en el palacio de César. Y esa es la razón por la que al final de Filipenses, versículo 22 del capítulo 4, él dice: “todos los santos os saludan, primordialmente los de la casa de César.” No sabían lo que tenían en sus manos. Pensaban que tenían a un prisionero. Tenían, en cierta manera, a una especie de evangelista auto designado que habían encadenado sus propios soldados y como consecuencia, le habían dado una audiencia cautiva.

Él dice en el versículo 14 “muchos de los hermanos en el Señor han adquirido más confianza por mis cadenas.” En otras palabras, la gente ve a este ministerio en la cárcel como algo válido. Y entonces, están pensando: ‘si voy a la cárcel, voy a tener un avivamiento como Pablo.”

Digo, hay muchas maneras de tener un ministerio en la cárcel, ¿verdad? Y Pablo dice: “por cierto, algunos predican a Cristo por envidia y contienda. Y esto quiere decir algunos dedican a Cristo de manera antagonista en contra de mí. Algunos, no querían a Pablo. Y lo que realmente estaban haciendo es que, si usted va a estudiar el trasfondo aquí, es que estaban hablando mal de Pablo porque él había echado a perder su ministerio, el Señor lo había hecho a un lado, él ya había acabado su día y ahora, él había sido puesto a un lado. Algunos pudieron haber estado diciendo que él había cometido algún pecado. Fuera lo que fuere, ciertamente era contienda y envidia, versículo 16. “Estaban tratando de añadir aflicción a mis cadenas.” No era tan malo que estuviera encadenado.

Ahora, había personas que estaban tratando de lastimarlo y herirlo y de decir cosas malas en contra de él. “Predican a Cristo por contienda, algunos, no obstante, predican a Cristo por amor. Y saben que estoy en la cárcel porque he sido puesto para la defensa del Evangelio.” Pero, versículo 18, me encanta esto, él dice: “y entonces,” ¿qué? ¿Cuál es la diferencia? “Cristo es predicado y en esto me regocijo y me regocijaré aún.” ¡Qué modelo! Qué modelo de hombre es él. Él es un hombre de gozo.

Observe en el capítulo 12, versículo 17 él dice: “si tengo que ser ofrecido como un sacrificio por vuestra fe.” En otras palabras, si muero salvándolos a ustedes, me gozo y me regocijo. Digo, él era desechable, ¿no es cierto? Realmente, lo era. Él no consideraba su vida de gran estima para sí mismo. Él dice en Hechos 20: “todo lo que quería hacer era terminar el ministerio.” En el capítulo 3, versículo 7, “las cosas que eran ganancia para mí,” ¿cuáles eran esas? “Circuncidado al octavo día, de la nación de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley, fariseo. En cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia. En cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Todo este tipo de pedigrí religioso no significa nada para mí, lo considero como pérdida por Cristo. Y todo lo tengo por pérdida por la excelencia del conocimiento de Jesucristo, Señor mío, por quien he sufrido la pérdida de todas las cosas y las tengo por estiércol a fin de ganar a Cristo.”

Después, en el capítulo 4, él dice: “regocijaos en el Señor. Y vuelvo a decir, regocijaos.” Él ha aprendido que debe regocijarse en cualquier estado en el que está. ¿Por qué? Porque él podía ver que se estaba acercando a Dios. Él estaba en comunión en los sufrimientos de Cristo. Y esa fue su oración, ¿no es cierto? “A fin de conocerle, la participación de Sus padecimientos.” Y él sabía que él podía ver el poder de Cristo en su debilidad. Él sabía que a partir de eso, el Señor lo haría un hombre mejor. Y llevara a cabo alguna obra gloriosa y probar su fe.

Éste fue el gozo de Job. Job dijo: “Él sabe el camino que yo tomo. No voy a debatir con Dios. Él sabe el camino que tomo.” Y él dice: “y cuando me haya probado yo saldré como oro.” Digo, yo quiero que Él haga lo que va a hacer por el gozo del producto final. Job inclusive dijo, ese es el 23:10 de Job, “aunque me matare, aún confiaré en Él.” Su esposa dijo: “maldice a Dios y muere.” Y él se estaba regocijando.

Las pruebas deben enfrentarse con una actitud gozosa. Producen fe probada, nos fortalecen, nos acercan a la comunión con Dios, nos identifican en los sufrimientos de Cristo y qué identificación tan dulce es esa. Y prometen mejores cosas venideras. Me imagino que una manera en la que podemos disfrutar del sufrimiento en la actualidad es porque será tan maravilloso cuando lleguemos al futuro. Como Romanos 8, la gloria que será revelada, los sufrimientos de la actualidad no son dignos de ser comparados con ella, ¿verdad? Es algo así como el hombre que se golpeó su cabeza contra la pared porque se sintió tan bien cuando dejó de hacerlo. Se va a sentir muy bien, ¿no es cierto? Cuando se acabe. Qué privilegio.

Entonces, ¿en dónde comienza con sus pruebas? Yo creo que lo que Santiago está diciendo es que comienza con una actitud gozosa, porque todas las cosas pequeñas que Dios está usando en esa prueba se van a cumplir en su vida. Qué costa tan rica y maravillosa ver su fe probada, ver su fe es fortalecida, ver, quizás, algún pecado siendo quitado de su vida, llenando su corazón de esperanza para ese mejor día en el cual usted no tendrá pruebas. Acercándolo a la oración y a la comunión para que se identifique con Cristo. ¡Qué cosas tan maravillosas, causa de gozo!

Estaba leyendo a Warren Wiersbe, quien es un querido amigo. Y en su comentario de Filipenses él tiene un párrafo que es excelente. Quiero compartirlo con usted. Él dijo: “nuestros valores determinan nuestras evaluaciones. Si valoramos la comodidad más que la virtud, entonces las pruebas nos van a molestar. Si valoramos lo material y lo físico más que lo espiritual, no podremos tenerlas por sumo gozo. Si vivimos únicamente para el presente, y olvidamos el futuro, entonces, las pruebas nos amargarán. No nos mejorarán.” Fin de la cita. Tiene razón. Sus valores determinan su evaluación.

Ahora, escuche con atención. Si usted no se puede regocijar en sus pruebas, sus valores están mal. ¿Escucho eso? Sus valores están mal. Usted no está viendo que Dios tiene un propósito en eso. Ahora, mientras que estoy predicando esto, estoy pensando en mi mente “el Señor probablemente te va a hacer vivir este sermón en unas cuantas semanas.” No me sorprendería en absoluto.

Walter Knight escribió en una ocasión “presionado más allá de la medida y presionado a toda extensión, presionado a tanta intensidad que parece más allá de la fortaleza. Presionado en el cuerpo y presionado en el alma. Presionado en la mente hasta que la oscuridad surge. Presionado por enemigos y presionado por amigos. Presión sobre presión hasta que la vida casi termina. Presionado a amar la vara y el callado. Presionado a conocer a ninguna ayuda más que a Dios. Presionado a la libertad en donde nada se aferra. Presionado a la fe para las cosas imposibles. Presionado a vivir una vida en el Señor. Presionado a vivir una vida derramada por Cristo.” ¿No es eso hermoso? Él quiere presionarlo en esa dirección.

Y Amy Carmichael dijo: “¿no tienes una cicatriz escondida en el pie, en el costado o en la mano? Te oigo cantado como un poderoso en la tierra. Oigo a todo reconocer tu estrella ascendiente, brillante. No tienes cicatriz. No tienes herida. Sin embargo, yo fui herido por los arqueros. Se apoyaron contra mí como un árbol para morir y fui rasgado como las bestias salvajes que me rodearon. No tienes herida. No hay herida, no hay cicatriz. Sí, el amo será como el siervo. Y perforados serán los pies que me siguen. Pero los tuyos están enteros. ¿Puede el que no tiene herida ni cicatriz haberse ido lejos?” El gozo y el privilegio de llevar en nuestro cuerpo las marcas de Cristo, soportando pruebas para el fortalecimiento de la fe. Una actitud gozosa.

Quiero mostrarle una segunda cosa. Un medio para perseverar en la prueba. No sólo una actitud gozosa. Sino también una mente que entiende. Una mente que entiende. Observe el versículo 3. ¿Cuál es la primera palabra en el versículo 3? ¿Cuál es? Sabiendo. Eso habla de la mente. Usted no sólo debe tener una actitud gozosa sino también una mente que entiende. Y la palabra es ginōskō, básicamente tiene la idea de conocimiento que viene a partir de una experiencia personal. El conocimiento personal que hemos aprendido debido a que hemos encontrado la verdad nosotros mismos. Sabiendo esto.

Ahora, lo que él quiere decir con esto es: mira, si vas a enfrentar una prueba de manera victoriosa, si vas a perseverar, tienes que saber unas cuantas cosas. Tienes que entender unas cuantas cosas. Cristo tuvo gozo al soportar la cruz porque Él sabía lo que iba a suceder. Él sabía lo que iba a venir. Tú también necesitas saber algunas cosas. ¿Qué es lo que necesitas saber? Bueno, sabiendo esto: que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Entonces, necesitas saber que lo que está pasando en tu vida, está produciendo algo muy benéfico.

Permítame ver si puedo explicarle esto un poco más. ¿Qué es lo que usted necesita saber para perseverar en las pruebas? ¿Qué es lo que necesita saber? Bueno, en primer lugar, necesita saber que saber que su fe está siendo probada. Usted necesita saber eso. Usted pregunta por qué necesita saber eso. Bueno, porque cuando usted salga del otro lado de la prueba y todavía tenga su fe, será bueno saber que usted es real, ¿verdad? Es maravilloso. Si usted me pregunta cómo sé que soy cristiano, una de las cosas que le voy a decir es: “bueno, amor al Señor con todo mi corazón, ciertamente no tanto como debiera, pero lo amo con todo lo que siento que debo darle.” Y entonces, sé que amo, sé que soy estoy cristiano debido a mi amor por el Señor, pero también sé que soy cristiano porque he enfrentado situaciones difíciles y salí del otro lado. Y toda mi esperanza y toda mi confianza todavía está en Él.

Entonces, sepa esto, que su fe es probada, cualquier cosa que sea legítima va a ser probada. Y la verificación de la fe verdadera debe ser algo maravilloso. ¡Qué aliento es ver que mi fe fue genuina! Que atravesé la prueba y la pasé. La palabra dokimion significa prueba. Sabiendo esto, que la prueba de su fe trae perseverancia. Produce, la palabra produce significa lograr o alcanzar. Nunca piense que las pruebas no hacen algo. Lo hacen. Las pruebas, todas las pruebas que vienen a nuestra vida tienen el diseño de lograr algo. Están diseñadas para producir algo. Están diseñadas para hacer algo. ¿Y qué es eso aquí? Es hupomonē, no paciencia. La mejor palabra es perseverancia, tolerancia. La paciencia es esa palabra makrothumiala cual tiene que ver con ser paciente con la gente. Esta es la palabra soportar, perseverar. Es el poder que permanece. Esta es una buena traducción. Perseverancia quizás sería la mejor. Y quizás es uno de esos pasajes en donde los teólogos de la antigüedad basaron la doctrina de la perseverancia de los santos como un término teológico. Es la tenacidad de espíritu que se aferra bajo la presión mientras espera el tiempo de Dios para quitarlo, para sacarlo, para recompensarlo cuando la prueba se acabe.

Oh, qué cosa tan maravillosa, tan maravillosa. Tener en su vida perseverancia. Y cada vez que usted atraviesa una prueba, cada vez que yo atravieso por una prueba y pasamos esas pruebas, somos fortalecidos. Hemos adquirido un poco más de perseverancia.

En el Salmo 40, versículo 1, esperé pacientemente a Jehová y Él se inclinó a mí, oyó mi clamor y me sacó del pozo de la desesperación y colocó mis pies sobre una roca y estableció mi andar. Él puso un cántico nuevo en mi boca. Hombre, cada vez que usted sale de una prueba, ¿no se siente así? Clamé al Señor y me levantó, me colocó sobre una roca. Puso un canto en mi corazón y salí más fuerte que nunca debido a la perseverancia de esa prueba.

Ahora, quiero mostrarle algo. Vayamos a 1 Corintios 10, simplemente necesito profundizar un poco en esto. Primera de Corintios 10:13 dice: “no os ha sobrevenido ninguna tentación,” es el mismo término aquí, “ninguna prueba que no sea humana. En otras palabras, usted no va a enfrentar algún tipo de prueba sobrenatural que va a ser tan poderosa que no hay nada dentro de la esfera humana que pueda resistirlo. No. Las pruebas que vienen son pruebas comunes para los seres humanos. Pero fiel es Dios, ahora escuche esto, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir. Quiero que se detenga y piense en eso.

Ahora, ¿acaso toda persona tiene la misma capacidad en términos de soportar las pruebas? ¿Es así? No. Un nuevo cristiano, un bebé cristiano, con conocimiento y entendimiento limitado y una experiencia muy limitada no va a tener la misma capacidad de soportar las pruebas al nivel que alguien más pueda. Y yo creo que lo que el apóstol está prometiendo aquí es que Dios nunca lo va a colocar en una prueba que usted no pueda enfrentar hasta que Él lo haya colocado en otras preliminares para fortalecerlo para ese nivel de prueba. Y esa es la promesa de Primera de Corintios 10:13. Nunca vendrá a su vida o a mi vida una prueba que será absolutamente abrumadora.

En primer lugar, el Señor nos va a traer pruebas, va a probar nuestra fe, fortaleciendo nuestra fe, produciendo perseverancia para que, de manera gradual, podamos avanzar para Él, enfrentando pruebas más grandes para estar listos para enfrentar esas pruebas.

El Dios que guarda el pacto soberano fiel, que mantiene seguros a Sus hijos, lo hace de una manera personal, íntima, a lo largo de todos los días y horas de nuestras vidas, no sólo mediante alguna afirmación de fiat hecha en el pasado, sino que más bien trabajando con ellos día tras día. Es como un corredor. Me acuerdo que hace algunos años atrás, tuvieron, no me acuerdo cómo usted lo llama, una competencia en Cal State Northridge hecho para la gente discapacitada del programa del Dr. Britton. Y alguien me preguntó si iba a correr. Y yo dije “bueno, no lo sé.” La gente quería invertir dinero para que yo corriera. Y cuando llegó este certamen, muchas personas habían prometido mucho dinero para esta causa si yo corría. Creo que un hombre prometió $100 por vuelta. Ahora, eso es mucha presión. Digo, sabía que si corría una vuelta más podía llegar a $100 más para el programa, ¿verdad? Y usted tenía que hacerlo en una hora. Bueno, no había estado corriendo. No corro porque tengo mis rodillas lastimadas por heridas del fútbol americano de años pasados.

Pero determiné que ese día iba a correr. Creo que corrí 26 vueltas en una hora y quiero que sepan, ustedes no sabían esto, pero no pude caminar por una semana. Mis rodillas se hincharon y no quiero entrar a toda mi historia médica, pero no podía caminar. Y, por supuesto, recibí todo un discurso de parte de mi esposa por excederme en estas cosas. Y en lo único en lo que podía pensar era que había obtenido este dinero para este proyecto, usted sabe. Pero fue un buen recordatorio de que cualquier persona que quiere desarrollar la capacidad de correr a distancias largas, debe comenzar poco a poco. Y en mi caso, fue al revés. Comencé grande y no he corrido desde ese entonces. Trabajamos, no es cierto, hasta llegar hasta la máxima capacidad.

Y el punto de Santiago está aquí. Éste es exactamente. Entendiendo y sabiendo que Dios está fortaleciendo su fe. Él está produciendo una mayor perseverancia para un mayor ministerio, para un mayor servicio, para pruebas mayores, para un gozo mayor, podría añadir. Y no le he dicho en muchas ocasiones que entre más difícil es la batalla, más dulce es la victoria, ¿verdad? Entre más difícil sea la prueba, más dulce es cuando usted sale de ella, ¿no es cierto? Esa es una realidad. Y he aprendido en mi vida que cuando usted está en una prueba, siempre, siempre hay luz en la mañana y cuando usted sale de ella, usted se regocija por la fortaleza incrementada y la liberación de Dios, lo cual vuelve a probar que Él es digno de confianza, lo cual fortalece su fe.

En 2 Tesalonicenses 1, Pablo les escribe a los cristianos tesalonicenses y dice: “gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo; debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como conviene porque nuestra fe que crece de manera excesiva.” ¿No es eso bueno? Su fe crece de manera abundante. “Y el amor de todos vosotros y el uno hacia el otro abunda de tal manera que nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.” ¿Saben lo que la perseverancia les trajo? Les trajo una fe creciente, un amor abundante y un testimonio tremendo. Es muy productivo. En el capítulo 3, versículo 5, él les dice: “el Señor dirija vuestros corazones al amor de Dios y a la esperanza paciente de Cristo.” Fueron un grupo maravilloso que perseveró.

En Hebreos, capítulo 11, también se nos ilustra esta verdad. Se habla de Moisés. “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” En otras palabras, el hombre vivió a la luz de lo que la perseverancia traería en el futuro. Él vio hacia el futuro. Entonces, “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados…” Y demás.

Y después, él pasa ahí a hablar de otras personas en tiempos terribles de pruebas. Si usted pasa al versículo 32, simplemente, tiene más y más de ellos. Gedeón, y Barac, y Sansón, y Jefté, y David, así como Samuel y los profetas; siempre por la fe, por la fe, por la fe. Los grandes héroes de la fe aquí. Confiaron en Dios en medio de circunstancias increíbles. “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido.” Y todo lo hicieron por la fe.

Y después, él llega al capítulo 12 y dice: “esos son los héroes de la fe. Y ustedes están rodeados por tan grande nube de testigos,” eso significa tantas personas que han dado testimonio de la virtud de la fe. Hombre, más vale que hagas a un lado las cosas en tu vida y corras la carrera de la fe como ellos. Y el gran consumador y autor de la fe es Cristo, quien es el más grande ejemplo de gozo en medio de las pruebas. Cuando vienen las pruebas, entonces, tenemos una mente que entiende. Entendemos que el Señor está produciendo perseverancia. Y la perseverancia nos fortalece para un ministerio más grande. Y nuestra fe es probada.

Hay un tercer ingrediente, y simplemente le voy a dar este en esta noche y los otros dos la próxima vez. El tercer medio necesario para la perseverancia, primero la actitud gozosa, en segundo lugar, una mente que entiende y, en tercer lugar, una voluntad sumisa. Una voluntad sumisa. Me encanta esto en el versículo 4. Es tan directo. Obsérvelo. “Mas tenga,” este es un imperativo presente activo. Este es un mandamiento, “mas tenga la paciencia su obra perfecta.” Deje que Dios haga Su obra. Que la perseverancia haga lo que Dios quiere que haga. Este es un mandato demandando sumisión. Lo que él está diciendo es sea sumiso a la prueba. No pelee contra ella. No discuta contra ella. No levante el puño contra Dios. Acéptela. Si trata de pelear contra ella, si trata de resistirla si trata de discutir con ella y debatir con ella, bueno, quizás pueda traer a su vida la disciplina de Dios. “Hijo mío, no me desprecies la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él. Porque a quien el Señor ama, Él disciplina y azota a todo hijo a quien Él recibe.” Si soportas en medio de la disciplina, Dios te trata como hijo. Él está perfeccionándote, Él está moldeándote. Y si peleas contra esto, vas a descubrir que se vuelve más y más difícil.

Entonces, debemos someternos. Debemos someternos. Dije esto, recuerde, cuando estábamos estudiando 1 Corintios 10 hace años atrás. La única manera de salir de una prueba es pasarla. No hay salidas laterales. La manera de salir de atravesarla. “Dios es fiel, quien no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que justamente con la tentación os dará la salida para que podáis soportar.” Y la manera de pasarla es siempre soportar las pruebas.

Entonces, con gozo en las pruebas porque vemos el futuro glorioso, porque somos acercados a la comunión dulce con el Padre, porque somos enriquecidos en la comunión de los sufrimientos de Cristo. Porque vemos el pecado que es quitado de nuestra vida. Porque nos da una mayor esperanza para el cielo en el gozo de todo esto, comenzamos a ver cómo perseverar.

Después, viene el entendimiento de que Dios está haciendo esto para crear una mayor perseverancia, para una mayor utilidad, para pruebas mayores y después, nos sometemos a eso con un espíritu sumiso, una voluntad sumisa. Y vea lo que dice aquí: “más tenga la paciencia su obra perfecta.” Lo que está tratando de hacer. Deje que la perseverancia tenga una obra perfecta. Lo que está tratando de hacer es simplemente hacerlo a usted mejor.

La palabra perfecta aquí sería mejor traducida espiritualmente maduro. No resista las pruebas, no pelee contra ellas, no las resistas, no niegue a Dios esta obra maravillosa y perfeccionadora que Él quiere hacer en su vida. En el Salmo 131, simplemente un Salmo de 3 versículos, se pierde, pero escuche lo que dice: “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre.” Un hermoso pensamiento. Señor, en lo que me has metido me ha hecho crecer. He madurado, me has quitado el biberón es lo que está diciendo. Y ese es un privilegio. Un corazón agradecido por ser destetado para ser fortalecido.

Job le agradeció a Dios. Y se sometió con disposición a toda prueba que el Señor le dio, aunque su corazón algunas veces estuvo confundido. ¿Y sabe lo que es interesante? No fueron las circunstancias las que confundieron a Job. No fueron las circunstancias que le molestaron. Fue el hecho de que él no podía recibir una respuesta de Dios lo que le molestó. Él estuvo preguntando y no recibía nada a cambio. Y ésa fue la dificultad. En Job 5:7, él dice, Elifaz está hablando, “Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción. Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a Él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número; Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos; Que pone a los humildes en altura, y a los enlutados levanta a seguridad.”

Él dice cuando atraviesa por una prueba, simplemente encomiéndese al Señor. Simplemente, entréguese a Dios. Confíe en Él. Salmo 37 dice: “no te alarmes debido a los malhechores. Encomienda a Jehová tu camino, confía también en Él.” Las escrituras dicen: “y Él lo hará.”

Ahora escuche, siga esto. La perseverancia no es la meta. La meta es la perfección. La perseverancia es un medio para llegar a eso. Es así. Usted atraviesa una prueba, usted se vuelve más fuerte. Usted tiene mayor perseverancia. Esa mayor perseverancia le va a permitir enfrentar una mayor prueba. Y esa mayor perseverancia una prueba más grande y la secuencia de esto va a traer madurez espiritual.

La perfección realmente es sinónimo de madurez espiritual. Deje que la perseverancia llegue a la meta o al fin o al cumplimiento, el cual es madurez espiritual. No significa ausencia de pecado. No. No hay indicación de ausencia de pecado. Santiago 3:2 en muchas cosas todos tropezamos, pero el punto es madurez espiritual, desarrollo maduro completo. En los términos de 1 Juan 2:14, ser un padre espiritual que conoce a Aquel que es desde el principio.

Por cierto, este término perfecto, teleion, se usa en fuentes seculares acerca de animales que han llegado a su máximo nivel de crecimiento. Aquí es usado de cristianos que han llegado a su máximo nivel de madurez. Produce a un cristiano totalmente maduro. Entonces, el Señor le está dando perseverancia para colocarlo en una mayor prueba para hacerlo un cristiano más fuerte, un cristiano más maduro.

En Filipenses 3:15 dice: “por lo tanto, tantos como son maduros” y demás. Entonces, es alcanzable. Usted puede llegar ahí. El Señor lo está metiendo ahí para que usted llegue ahí. La fe es probada para hacernos más dependientes, para darnos una fe más fuerte, para llevarnos a una comunión más profunda. Y eso nos hace más maduros.

La palabra perfecto tiene la idea de virtud. Llevarnos al lugar en donde realmente queremos estar y donde el Señor quiere que estemos. También, en cierta manera, expresa la idea de equilibrio, una justicia equilibrada estable. El mejor versículo para explicarlo, me encanta este, Gálatas 4:19, Pablo dice: “nunca estaré satisfecho o estaré en trabajo siempre teniendo un dolor espiritual hasta que, escuche esto, Cristo sea, ¿qué?, Formado en vosotros. ¿No es éste un pensamiento maravilloso? Ese es el deseo. Esa es la meta espiritual definitiva, hasta que Cristo sea formado de manera completa en nosotros.

Y él describe lo que él quiere decir por perfección en el versículo 4: “mas tenga la paciencia su obra perfecta para que seáis perfectos,” y repite nuevamente teleioi, “y cabales o completos. Esa es una palabra maravillosa, holoklēros.  Holos significa entero. Tenemos una palabra en la actualidad, holografía, la cual es un retrato de 360°, holografía. Holos y klēros significa todas las porciones. Él quiere que en todas las porciones usted esté intacto, espiritualmente completo, bien redondeado; y después, el negativo de esto, “sin que os falte cosa alguna.” Esta es una afirmación que abarca mucho. Él lo mete en el medio de pruebas para que usted pueda adquirir perseverancia, para que usted pueda atravesar por más pruebas, hasta que usted haya llegado a ser alguien que está totalmente completo, una persona madura en Cristo.

Sólo las pruebas realmente pueden hacer eso. Toman la Palabra de Dios, la cual es capaz para perfeccionarlo, 2 Timoteo dice, y las pruebas, 1 Pedro 5:10, “el Dios de toda gracia, después de que hayáis padecido por un poco de tiempo,” ¿qué?, “os perfeccione.” Las pruebas y las Escrituras y la perfección que viene.

Permítame llevarlo a un pasaje que va a llevar a este punto a una conclusión. En Jeremías 48, Jeremías 48, uno de mis pequeños textos favoritos en el Antiguo Testamento porque es tan rico en su significado. En Jeremías 48, hay un juicio que se habla en contra de Moab, el cual, claro, él estaba en el sur y al este de Jerusalén, una nación vecina pagana. De hecho, Dios había maldecido a los moabitas y no se permitía que hubiera ningún moabita en la casa de Israel. Y hubo una maravillosa excepción a esta historia, Ruth por la gracia de Dios. Pero en el versículo 11, quiero que note esto, “quien estuvo” dice, “Moab, desde su juventud.” ¿Sabe cuál es el problema de Moab? Moab es impío. Moab es no regenerado. Moab es disoluto. ¿Sabe por qué? “Porque Moab nunca tuvo problemas en su vida.” Una vida sin problemas produce una virtud muy débil. ¿Muy bien?

Ahora observe. “Y sobre su sedimento ha estado reposado.” ¿Qué es sedimento? Bueno, sedimento es lo que se asienta en la parte de abajo de una piel que contiene vino, en el proceso de hacer el vino, sobre su sedimento ha estado reposado. Y no fue vaciado de vasija en vasija. Ni nunca estuvo en cautiverio. Por tanto, “quedó su sabor en él y su olor no se ha cambiado.”

Usted pregunta qué quiere decir esto. Bueno, le voy a decir lo que es. Este es un retrato del proceso de hacer vino. Ahora, quiero decirle cómo se hace. Digo esto a manera de estudio y no por experiencia. Quiero decirle cómo se hace. Usted tiene una serie de pieles que contienen vino. Y entonces, usted toma este fruto de la vid, el jugo de uva y lo vacía en una piel de vino. Y usted deja que se asiente.

Y conforme se asienta por un tiempo, el sedimento se asienta en la parte de abajo y comienza a separar el vino del jugo. Usted entonces, después de un período de tiempo, y este es un proceso típico de producción de vino, toma algo de lo que está en esa piel que contiene el vino y lo vacía en otra. Y algo del sedimento se queda en la parte de abajo. Usted lo vacía en la siguiente piel que lo contiene y de nuevo el proceso es repetido a lo largo de un transcurso de tiempo. Y sea cual sea el sedimento, se queda en la parte de abajo de ese. Usted lo repite una, y otra, y otra y otra vez. Y finalmente, lo hacía en una piel y espera por mucho tiempo. Y lo vuelve a vaciar de tal manera que no hay sedimento y va a estar dulce.

Todo ese sedimento es recolectado. Y de este sedimento se hace el vinagre. Pero el vino ahora tiene una fragancia dulce y un sabor dulce. Y ha llegado a ser eso porque ha sido vaciado de contenedor, a contenedor, a contenedor. Y en cada caso, el vaciarlo en otro contenedor ha permitido que lo amargo se quede en el fondo.

Y Dios está diciendo: “si Moab tan sólo hubiera sido vaciado de problema, a problema, a problema, de tal manera que lo amargo se hubiera quedado afuera, Moab habría tenido un aroma dulce. Pero Moab ha estado quieto.” Eso es algo malo. Tened por sumo gozo. Y entienda esto y sométase a esto porque Dios, conforme lo vacía a usted y a mí, de prueba, en prueba, en prueba, todo lo amargo se está quedando en la parte de abajo hasta que finalmente, traemos delante del Señor únicamente un sabor dulce y un aroma dulce sin amargura en absoluto.

Nos regocijamos en nuestras pruebas con eso en mente. Entendemos la obra perfeccionadora y nos sometemos con disposición. Ahora, si usted puede enfrentar sus pruebas de esta manera, usted va a convertir la tribulación en triunfo, ¿verdad? Hay dos más y las veremos la próxima vez. Oremos.

Padre, no queremos que habiendo oído olvidemos o habiendo recordado, no apliquemos. Sino que deseamos que Señor, oigamos y apliquemos estas cosas en nuestras vidas. Ayúdanos ahora a internalizar y hacer las personales, inclusive conforme hablamos estas palabras escritas de una manera tan hermosa por el escritor del himno. Y que sea nuestra propia oración cuando digamos: “estate quieta, alma mía.” Que eso signifique mi alma.

Y que sea cual fuere la prueba, sea cual fuere la lucha, que te la dejemos a Ti para que Tú la ordenes y proveas, sabiendo que en todo cambio Tú vas a ser fiel, que Tú eres nuestro mejor amigo, nuestro amigo celestial. Y sin importar qué tan espinoso sea el camino, que Tú nos guíes a un fin gozoso. Que esta sea la expresión de nuestros corazones conforme cantamos juntos. Y Señor, lleva a cabo en toda vida Tu obra perfecta y de gracia por causa del Salvador. Amén.

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15/27 – El ministerio profético de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

15/27 – El ministerio profético de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-ministerio-profetico-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos recuerda que después que el Antiguo Testamento llegó a su fin, pasaron 400 años de silencio de parte del Señor.

Nancy Leigh DeMoss: Después de haber tenido por años a un profeta tras otro hablando de parte de Dios; el silencio era ensordecedor, pero el pueblo aún esperaba. Ellos se aferraban a la esperanza del gran profeta prometido en Deuteronomio 18.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos conociendo a Jesús de nuevas maneras mientras Nancy Leigh DeMoss continúa con esta serie, El Cristo incomparable.

Nancy: Al mirar en el Antiguo Testamento, podemos ver tres oficios importantes ordenados por Dios.  Estos tres son profeta,  sacerdote y  Rey. Diferentes hombres fueron profetas, otros fueron sacerdotes y otros fueron reyes.  Algunos fungieron en más de un rol, y estos hombres tomaron estos roles porque les fueron dados por Dios.

Todos estos oficios, y las personas que los desempeñaban, anunciaban y apuntaban al Mesías…a Cristo.  Vemos en la vida de Cristo como Él perfectamente cumplió con estos tres oficios.

Hoy estaremos considerando a Cristo como un profeta en Su ministerio profético.

Ahora esta palabra profeta y profecías…la han escuchado siendo utilizada en muchas formas diferentes, unas que son más bíblicas que otras.  Vamos a apegarnos aquí solo a las Escrituras.  Los profetas del Antiguo Testamento fueron mensajeros.  Ellos  fueron comunicadores de parte de Dios.  Ellos fueron elegidos y señalados por Dios mismo.   Ninguno se levantó un día y dijo, “Oh, yo quiero ser un profeta, creo que voy a ir al seminario y seré un profeta”.

No, Dios los trajo de lo que estaban haciendo, Dios hablaba a Sus profetas y les revelaba Su voluntad.  Él les comunicaba directamente a los profetas lo que Él quería que Su pueblo supiera.

Ahora recuerden que ellos no tenían la Biblia.  Es decir que este era el medio de Dios para comunicarse con Su pueblo.  Dios les daba a los profetas anuncios, instrucciones, palabras de aliento, palabras de advertencia.  Lo que sea que Él quería que Su pueblo supiera, Él se lo decía a los profetas, y los profetas lo escuchaban y entonces se lo decían al pueblo.

Las palabras de Dios a los profetas incluían dos tipos esenciales de discursos.  Primero estaba el de anunciar y luego estaba el de predecir o profetizar.

  • Proclamar, pasando el mensaje de Dios que podía ser algo acerca del pecado del pueblo o acerca de Su justicia o acerca de Sus caminos o de Su voluntad.
  • Pero entonces también estaba el de predecir, o profetizar acerca del futuro.

Algunas veces en las profecías podemos ver —la proclamación—o la predicción. A veces podías ver ambas cosas entremezcladas, pero pudiendo dividirlas entre las dos categorías.  No todas las profecías eran acerca del futuro.  Algunas eran acerca del presente; esa era la del que proclama.  Pero otras predecían algo acerca del futuro.

  • De manera que Dios hablaba a Sus profetas, les revelaba Su voluntad—lo que Él quería que Su pueblo supiera.
  •  Entonces, los profetas tenían que escuchar lo que Dios decía.  Ellos tenían que recibir Su revelación.
  • Y luego era la responsabilidad de los profetas de proclamar al pueblo el mensaje que ellos habían recibido de Dios.

De manera que vemos esta dinámica de comunicación.  Dios hablaba a Sus profetas; los profetas escuchaban; ellos recibían el mensaje; y entonces ellos le transmitían el mensaje al pueblo.

Frecuentemente cuando los profetas hablaban, decían una frase que vemos muchas, muchas veces en el Antiguo Testamento: “Así dice el Señor”.

Estas no eran las palabras del profeta.  El profeta no estaba compartiendo sus pensamientos o sus propias opiniones.  No era, “Esto es lo que pienso” o “Esto es lo que yo creo”.  Era más bien, “Así dice el Señor”.

Cuando los profetas hablaban respaldados por la autoridad de Dios, era como si Dios mismo le estuviera hablando a Su pueblo.  Ahora había también algunos falsos profetas que decían, “Así dice el Señor”, pero no estaban realmente hablando de parte de Dios,  y había graves consecuencias para aquellos falsos profetas.

Estamos hablando aquí acerca de verdaderos profetas del Señor.  Ellos decían, “Así dice el Señor”. Estas eran palabras de Dios.  Entonces cuando decían, “Así dice el Señor”, el pueblo necesitaba detenerse, escuchar y reconocer que cuando estos profetas hablaban,  Dios estaba hablando.

Ahora recuerden que Dios los llamaba y los señalaba, por lo que su trabajo era hablar lo que fuera que Dios les ordenara y les  dirigiera a decir.  Ellos trabajaban para Dios.  Ellos eran siervos de Dios.  Ellos eran Sus mensajeros, Sus comunicadores, y ellos eran responsables de dar el mensaje tal cual lo escuchaban—sin cambiarlo; sin agregarle; sin quitarle.  Transmitirlo tal cual lo escucharon.

Así que, déjenme darle algunos ejemplos de esto:

Dios al profeta Jeremías en Jeremías capítulo 1:

Porque adondequiera que te envíe, irás, Y todo lo que te mande, dirás…Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi boca.  Y el Señor me dijo:  “Yo he puesto Mis palabras en tu boca” (v.7,9).

Eso es un profeta.  Ezequiel capítulo 3:

Me dijo además, “Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con Mis palabras” (v. 4).

Eso es un profeta…escuchaba la Palabra de Dios, enseñaba la verdad y la Palabra de Dios a otros.

Un libro de doctrina cristiana lo resumió de esta manera: “Un profeta de Dios es uno que habla por Dios, dando a conocer e interpretando las palabras y la voluntad de Dios al hombre”.  Eso es un profeta.

Ahora bien,  quiero llamar tu atención a un punto realmente importante de un pasaje del Antiguo Testamento.  Si tienes tu Biblia, déjame alentarte a ir al libro de Deuteronomio, al capítulo 18.  Esta es una profecía del Antiguo Testamento acerca de un profeta.  Se hace muy importante, una vez nos percatamos de que Jesús entra en escena.

Moisés es el que está hablando aquí.  Él es uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento.  En el versículo 9 hasta el versículo 14,  no vamos a leer esto ahora, pero él le dice al pueblo: “Ustedes no serán como las naciones paganas de alrededor nuestro que hacen caso a los encantadores, a los hechiceros y adivinadores. Sino que ustedes escucharan a Dios y a Sus mensajeros.  Ustedes escucharán a Sus profetas”.  Entonces Él habla de otro profeta,  uno que es él que habría de venir.  Y veamos el versículo 15:

Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oirán.  Esto es conforme a todo lo que pediste al Señor tu Dios en Horeb el día de la asamblea [cuando se le dio la ley], diciendo: “No vuelva yo a oír la voz del Señor mi Dios, no vuelva a ver este gran fuego, no sea que muera” (v. 15-16).

Ahora, él estaba haciendo referencia a un instante en el Monte Sinaí  en donde el pueblo estaba aterrado al escuchar la voz directa de Dios.  Ellos no podían soportarlo.  Temían que fueran a ser consumidos por Su gloria.  Entonces ellos le pidieron a Dios que les hablara a través de un intermediario, alguien que mediara entre ellos y Dios.  Esto es lo que hacía un profeta.  Moisés era este tipo de profeta.

Dios le hablaba a Moisés allá en la montaña, y entonces Moisés bajaba de la montaña y le decía al pueblo lo que Dios le había dicho.  Y Moisés les recordaba: “Ustedes dijeron, “No permitas que Dios nos hable directamente.  Nos mataría.  Envíanos profetas””. Versículo 17:

Y el Señor me dijo: “Bien han hablado en lo que han dicho.  Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mande [dijo Dios].  Y sucederá que a cualquiera que no oiga Mis palabras que él ha de hablar en Mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta”. (v. 17-19).

Esta es una profecía del Antiguo Testamento en relación al Mesías.  Los judíos, luego de cien años, vinieron a creer y a ver que esta era una profecía del Mesías que había de venir.  Dios prometió que enviaría a otro Profeta, un profeta como Moisés en muchos aspectos.  Él sería un maestro, un gobernante , un mensajero — solo que mayor.  Él sería el más supremo de los profetas a través del cual Dios se daría a conocer a Él mismo y Su voluntad a Su pueblo.

Entonces a través de la era del Antiguo Testamento, una generación tras otra esperaba al Profeta (con P Mayúscula) al Profeta prometido.  Y durante este tiempo, Dios habló a través de muchos profetas (con p minúscula) muchos profetas diferentes, pero ninguno era “El Profeta” (con P mayúscula) que había sido prometido.  Estos profetas menores estaban simplemente allanando el camino para el Profeta que había de venir, el Mesías, y estos profetas apuntaban el camino del Profeta, quien claro está, sabemos que era Cristo.

De  manera que tenemos diferentes profetas, mucho de los cuales leemos en las Escrituras.  Hay libros en el Antiguo Testamento que llevan sus nombres — al final del Antiguo Testamento tenemos, a Sofonías, él es un profeta; Hageo, él es un profeta; Zacarías, él es un profeta; y entonces Malaquías—el profeta Malaquías.  Entonces llegamos al final del antiguo pacto, el final del Antiguo Testamento y luego por 400 años no hubo profetas — no hubo profetas verdaderos.  En este tiempo hubo solo  falsos profetas.

¿Por qué no hubo profetas durante esta era? Creo que hay dos razones.  Una, la más obvia, no había Palabra de Dios—¿por qué no había Palabra de Dios? Creo que la razón para esto es porque el pueblo no estaba escuchando.  Ellos no estaban recibiendo.  Sabemos que no hubo palabra de Dios a través de Sus profetas durante un período de 400 años.

El silencio era ensordecedor, después de haber tenido un profeta tras otro hablando de parte de Dios.  Pero la gente aún seguía esperando.  Ellos se aferraban a la promesa del gran Profeta prometido en Deuteronomio 18 — el Profeta (con P mayúscula).  “Levantaré para ellos un profeta como tú de entre sus hermanos.  Y pondré mis palabras en su boca, [dijo Dios] y él les enseñará todo lo que yo le ordene”.  El profeta.  Ellos esperaban; y esperaban.

Y vamos 400 años hacia delante, a partir del tiempo de Malaquías, y entonces entra en escena un profeta: Juan el Bautista.  Un hombre enviado por Dios.  Él fue el último de los profetas del Antiguo Pacto.  Los sacerdotes y los Levitas le preguntaron a Juan el Bautista en Juan capítulo 1: “Eres el profeta —¿el prometido?” (Juan 1:21).

Ahora bien recordemos, que a este momento durante los últimos 400 años ellos no han escuchado a un profeta.  Ellos no tenían una Biblia; ellos no tenían la Palabra.  Es como si Dios no existiera.  Ellos sabían que Él existía, pero ellos no escuchaban nada de parte de Él.  Entonces viene Juan, hablando con la voz de Dios, “Arrepiéntanse.  Crean.  El reino de Dios esta cerca”. Y ellos están diciendo, “Eres tú el Profeta — ¿ese Profeta?”.

Y Juan les dice, en esencia: “No, no soy yo.  Soy un profeta, pero no el Profeta — ¡pero Él viene! ¡Él viene! Y yo he sido enviado para preparar el camino de Su llegada”.

Si nos adelantamos hasta Pentecostés, en el libro de los Hechos.  Pedro está predicando y cita a Deuteronomio 18.  Encontrarás esto en Hechos, capítulo 3, y él dice, en esencia: “Moisés estaba hablando de Jesús” (ver v. 18).  Jesús era el Profeta.  Él dijo esto después de la muerte y resurrección y ascensión de Cristo.  Él lo deja claro, en caso de que alguien tuviera alguna duda de que Jesús era el Profeta.

Es algo muy bonito de ver como durante la vida de Jesús aquí en la tierra, las personas gradualmente comenzaron a reconocer que Él era el profeta enviado por Dios, que Él era el Profeta prometido en Deuteronomio 18.

La mujer en el pozo, la mujer samaritana, dijo en Juan capítulo 4: “Señor, puedo ver que Tú eres el profeta” (Juan 4:19).

Juan capítulo 7: “Cuando escucharon estas palabras, algunas de las personas dijeron, “Este es realmente el Profeta” (Juan 7:40).

Cuando Jesús hizo los milagros, estos milagros fueron evidencias adicionales, que sustentaban que Él era El Profeta esperado.

Después de alimentar a los 5,000, las Escrituras dicen en Juan capítulo 6:”Cuando la gente vio lo que había hecho, dijeron, ‘¡Este es sin duda el Profeta que habría de venir al mundo!’” (Juan 6:14).

Y ahora, leemos esto, y pensamos, sí,sí,sí… y ¿cuál es la gran cosa? Esto era algo muy grande para estas personas que no habían escuchado nada de parte de Dios por tantos años y que desesperadamente necesitaban saber y conocer Su voluntad y Sus caminos.  Dios había prometido, “Yo les enviaré un Profeta”, pero parecía como si Dios no fuera a cumplir Su promesa.  Ellos comenzaron entonces a entender que, “Este es el Profeta”.

Y parte del propósito de los milagros era convencer a la gente de que Él era realmente el Mesías Prometido”

Cuando Él levantó al hijo muerto de la viuda de Naín, en Lucas  capítulo 7 dice, “y glorificaban a Dios diciendo, ‘¡Un gran profeta ha surgido entre nosotros y ‘Dios ha visitado a Su pueblo!’” (Lucas 7:16).  ¡Wao! ¡Palabras de verdad! “Dios ha visitado a Su pueblo”.

Jesús mismo dijo que el mensaje que Él proclamaba había sido recibido de parte de Dios.  Escuchemos estos versículos en el Evangelio de Juan.  Jesús dijo: “Mis enseñanzas no son mías, sino de aquel que me envió” (Juan 7:16).  Suena como un profeta.

“No he hablado en mi propia autoridad, pero el Padre que me envió me ha dado un mandamiento —  qué decir y qué hablar” (Juan 12:49).  Suena como un profeta.

“Todo lo que he escuchado de mi Padre se los he dado a conocer”.  ¿Suena esto como un profeta? Así es.

Y entonces en Su oración sacerdotal en Juan 17, en aquella oración íntima, Jesús le dijo a Su Padre, “porque Yo les he dado las palabras que Me diste: y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti” (v.8).  Jesús afirma que lo que había estado diciendo había sido dado a Él por Su Padre y que Él lo estaba compartiendo como profeta al pueblo de Dios.

Entonces vemos que Cristo cumplió con el oficio de profeta.  En los dos diferentes tipos de profecías, Él las cumplió – al predecir y al proclamar.

Al predecir, Él predijo Sus sufrimientos, Su resurrección, etc.  Él era un profeta hablando de cosas del futuro de lo que Dios iba a hacer —  y esto es predecir.  Y Él también cumplió con el rol de profeta al proclamar mientras Él daba a conocer al pueblo la sabiduría de Dios, las Escrituras, la ley, el Evangelio. Él dijo que Él vino a proclamar buenas nuevas a los pobres.  Él estaba dando a conocer a Dios a Su pueblo al hablarles de la Palabra de Dios a Su pueblo.  Entonces vemos a Cristo cumplir con el oficio de un profeta.

Ahora, saben cuál será la próxima pregunta.  Todo esto  es “el qué”. La pregunta es y “ ¿Ahora qué?  Entonces ¿qué? Déjenme darles algunas ideas acerca del “¿Ahora qué?”

La primera y más obvia es: Si Él realmente es ese profeta  y Él lo es  entonces debemos  escucharle.

Vimos anteriormente en el Monte de la Transfiguración en donde la voz de Dios habló desde los cielos, y Él dijo: “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia; escúchenlo” (Mateo 17:5).  Escúchenle a Él.  Estas son las mismas palabras que fueron dichas por Moisés en Deuteronomio 18.

Deuteronomio 18:15 dice: “El Señor tu Dios levantará para ustedes un profeta como yo de en medio de ustedes…es a Él a quien deberán [¿qué?] escuchar”.

Entonces cuando Dios habló estas palabras desde el cielo, “Escúchenle a él”, aquellos discípulos…ellos conocían la profecía de Deuteronomio 18.  Ellos sabían que Dios lo estaba afirmando, “Este es ese Profeta (con P mayúscula).  Escúchenle a Él.  Este es del que Moisés hablaba.  Este es Aquél a quien debemos de escuchar por encima de cualquier otro, porque Él es mayor que cualquier otro profeta o cualquier otra voz.  Cuando Él habla, Dios habla.  Escucha con cuidado todo lo que Él te diga.Creele.  Sométete. Obedécele”.

Tú dices, “Bueno, ¿cómo nos habla Dios a nosotros?”  Él habla a través de Su palabra.  Escuchen este pasaje en 2da de  Pedro capítulo 1.  Recuerden, Pedro estuvo allí en el Monte de la Transfiguración.  Él dice, “Cuando él recibió el honor y la gloria del Padre…la majestuosa gloria de Dios, ‘Este es mi Hijo amado, con quien estoy muy complacido’, nosotros mismos escuchamos esa misma voz desde el cielo, pues estábamos con Él en el monte santo.  Y tenemos algo más seguro”, dice Pedro.

Ahora, Pedro ¿qué podría ser más afirmante que esa experiencia que tuviste en la montaña? Solo tres hombres lo vieron, además de Moisés y Elías – Pedro, Santiago, y Juan.  Pedro dice, “Tenemos algo que es aún más reafirmante que esa experiencia del Monte de la Transfiguración”.  ¿Qué es esto? ¿Qué es más seguro, Pedro?

Es la “Palabra profética, a la cual haces bien en poner atención [¡Escucha, Ponle atención!] como a una lámpara alumbrando en un lugar oscuro, hasta que caiga el día y la estrella de la mañana se levante en sus corazones” (v16-19).

El día llegará en que estaremos cara a cara con Jesús.  Estaremos en la presencia de Su gloria eterna por siempre y para siempre, y entonces no necesitaremos profetas.  Tendremos al Profeta, la Palabra de Dios, la presencia de Dios, la gloria de Dios con nosotros.  Mientras tanto, tenemos la Palabra profética.

Ahora, hoy al escuchar esta palabra, esta puede significar todo tipo de cosas diferentes.  Pero lo que él esta hablando aquí es la Palabra de Dios.   Está en el Libro.  Esta es la Palabra profética.   Esta es la palabra que Dios nos habló a través de las personas que escribieron los diferentes libros — Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Génesis, Éxodo, Levítico — todo esto es palabra profética.  No necesitas otra palabra profética cuando ya tienes la Palabra.

“No tenemos que andar en la oscuridad”, dijo Pedro.  Podemos confiar en Su Palabra.  Podemos conocer el corazón, la mente, los propósitos, la voluntad de Dios porque Cristo ha venido a esta tierra como nuestro Profeta, y Él nos ha dado Su Palabra que podemos tener en la mano y podemos leerla y estudiarla, escucharla, y recibirla como la Palabra del Profeta.

Ahora, solo como un recordatorio: no es solo importante escuchar la palabra de Cristo, sino también que hay consecuencias si no lo hacemos.  Si nos negamos o ignoramos o rechazamos Su Palabra, no tendremos el corazón y la mente de Dios.  No podremos conocerle.  Nos perderemos de tanto y experimentaremos consecuencias cuando no lo escuchamos a Él.  Entonces escuchémosle.

Luego, número dos: Creamosle a Él.  Su Palabra es verdad.  Es autoritativa.

¿Recuerdan ese pasaje en 2da de Crónicas capítulo 20 cuando el Rey Josafat estaba liderando a los israelitas en contra de un enemigo gigantesco? El profeta dijo, “confíen en el Señor Dios nuestro y se mantendrán firmes; crean en sus profetas y triunfarán” (v.20).

Cree en la Palabra de Cristo, El Profeta, el Gran Profeta Final.  Recibe, cree  el Evangelio que Cristo vino a proclamar.

Ahora, una advertencia.  Cuando Jesús vivió aquí en la tierra, las personas que lo conocían mejor no creyeron en Él.  Él fue un “profeta sin honor” en Su propia tierra, en Su propia ciudad.  Ellos estaban tan familiarizados con Él que fallaron en reconocerle.  Ellos no le creyeron.

Algunas de nosotras hemos estado manipulando las enseñanzas  y verdades bíblicas por mucho, mucho tiempo, pero realmente no las estamos creyendo.  No la estamos recibiendo realmente como la verdad. Créela.

Y entonces alábalo y adórale a Él.

Él es el Profeta supremo, no es uno más entre muchos.  Él es el Cristo incomparable.  Esto es lo que leemos en Hebreos capítulo 1, en los versículo 1 y 2: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros antepasados por medio de los profetas (con p minúscula), ahora en este momento final nos ha hablado por medio del Hijo”, el Profeta.

Jesús es infinitamente mayor que cualquier otro profeta.  Él no es menos que un profeta enviado por Dios.  Pero Él no es simplemente un profeta, así como lo definen los musulmanes.  Él es el Hijo de Dios.  Él es la Palabra de Dios a través de quien Dios ha hablado y se ha dado a conocer a nosotros.

Finalmente, proclama Su Palabra a otros.

Hay un cierto sentido en el que Cristo continúa Su obra como profeta hasta hoy día — por Su Espíritu, a través de Su iglesia, mientras proclamamos Su evangelio, mientras enseñamos Su Palabra por toda la Tierra.  Hay un sentido de deber que Él nos ha confiado de continuar Su ministerio profético en esta Tierra.

¿Qué significa esto? Bueno, en Juan capítulo 20 dice: “Como el Padre me ha enviado [el Profeta], yo también los envió a ustedes” a compartir Mi Palabra (v. 21).

“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (ver Mateo 28:19).

Leslie: Jesús tuvo un oficio muy importante como profeta.  No había considerado que tan crucial había sido este rol hasta que escuché este mensaje de Nancy.  Este es parte de la serie, El Cristo incomparable.

Usualmente escojo un libro acerca de Cristo para estudiar durante esta época.  Es una forma de preparar mi corazón para el Domingo de Resurrección.  Meditar en la vida y la obra de Jesús es tan beneficioso.

El mejor de los maestros de todos los tiempos no tuvo entrenamiento en el seminario o títulos avanzados.  De hecho, Él fue entrenado como carpintero.  Aún así Sus enseñanzas fueron fascinantes para las multitudes que se reunían a escucharlo.  Seguiremos admirando mañana los talentos de este increíble Maestro.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Filipenses 1. “Varón de dolores”.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Roca Inconmovible

Isha – Salmos

DÍA 99 – Salmo 61

Dosis: Refugio

Roca Inconmovible

“Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo. Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.” (Salmo 61:1–3) (NVI)

Este salmo también inicia con una invocación para que Dios escuche al salmista que se halla “en los confines de la tierra”. Algunos estudiosos dicen que ésta, podría ser una alusión al destierro de alguien que está lejos de Jerusalén. Lo cierto que esta persona está distante, siente que su corazón desmaya y suplica la intervención divina a ese Dios que siempre fue para él como una roca firme.

Hace algunos años, fuimos a visitar “La Catedral” un monumento de roca ubicado al sur de mi país en la reserva natural de Paracas en medio del mar. La Catedral fue una imponente formación rocosa causada por la erosión del mar y el viento a lo largo de los siglos. Su forma cóncava hacía recordar a las cúpulas de las catedrales, y era considerada Patrimonio de la Humanidad, una de las imágenes naturales del Perú más importantes. Tras cruzar el arenal, al borde del precipicio y frente al mar, divisé el montículo de rocas que permanecían firmes en el tiempo, me parecieron hermosas y recordé este salmo. Mientras mis hijos tomaban fotografías, yo entonaba los versos escritos siglos atrás por el salmista. Hice una oración y en mi corazón le dije a Dios: “Tú eres una roca aún más maravillosa, eres una roca eterna”. Contra todo pronóstico, La Catedral que fotografiamos se desplomó durante el violento terremoto de 8 grados en la escala de Richter en Agosto del 2007 que tuvo como epicentro la ciudad de Pisco. Pero Dios, nuestro refugio sigue siendo esa roca inconmovible a la que podemos asirnos en medio de las tormentas de la vida. ¿Es Dios la fortaleza y el refugio de tu vida?

Así como el salmista lo hizo desde tu situación particular, nosotras podemos clamar a ese Dios, a esa roca inconmovible, que no se desmoronará por la eternidad. Sólo Él puede darnos la cobertura, la protección, la seguridad y la firmeza que necesitamos en las dificultades que estemos atravesando.

A la vez, sólo la presencia de Dios en nuestras vidas puede darnos la seguridad que anhelamos para enfrentar el futuro, por eso el salmista añade: “Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.” La metáfora de las alas de Dios es otra bella imagen de su protección, comparado con ese amor maternal que tienen las águilas cuando extienden sus alas sobre sus crías. ¿No te conmueve el amor incondicional, eterno y a la vez tierno de Dios? Él quiere que acudas a Él en medio de las tormentas de tu vida, pero además quiere vivir cada día en comunión con cada una de nosotras.

El salmista estaba lejos del Templo, no podía ofrecer sus sacrificios habituales, anhelaba la comunión con Dios, pero descubrió que desde cualquier lugar él podía evidenciar un corazón agradecido, por eso culmina diciendo: “Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.” ¡Cuánto más nosotras que experimentamos a diario su dulce presencia en nuestras vidas!

Oración: Señor gracias por ser esa roca inconmovible a la que puedo acudir como mi refugio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 114). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

14/27 – La transfiguración de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

14/27 – La transfiguración de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-transfiguracion-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss te recuerda la esperanza de la resurrección.

Nancy Leigh DeMoss: Amigas, no pasen demasiado tiempo tratando de encontrar una manera de cambiar externamente la forma de sus cuerpos. Dios va a transformar nuestros cuerpos de humillación para que sean como Su cuerpo glorioso. ¡Uff! ¡Eso me gusta!

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Los evangelios recuentan un incidente en una montaña. La ropa de Jesús comenzó a brillar, y Su gloria fue revelada. ¿Por qué fue ese momento tan significativo? Exploraremos esa pregunta continuando en la serie, El Cristo incomparable.

Nancy: A través de estas últimas sesiones, hemos estado mirando a la persona y la naturaleza de Cristo. Hemos estado viendo algunas enseñanzas doctrinales profundas aquí. Espero que todo esto esté haciendo a Cristo más real y más precioso para ti y que estés alcanzando un  mayor sentido de asombro de quién Él es y por qué vino a este mundo.

Hoy estaremos viendo una increíble escena en la vida de Cristo—lo que frecuentemente llamamos la transfiguración de Jesús. Si estás siguiendo en tu Biblia, déjame pedirte que vayas al Evangelio de Mateo, al capítulo 16.

Ahora, el recuento de la transfiguración realmente ocurre en Mateo 17, pero quiero darte algo del trasfondo y del contexto que nos ayudará a ver el escenario para este recuento de la transfiguración de Cristo.

Al llegar al capítulo 16, vemos que la gente está confundida acerca de quién es Jesús, así que Jesús pregunta a Sus discípulos, “¿Quién dice la gente que soy yo?” y Le ofrecen varias respuestas, y entonces recuerdas la asombrosa confesión que hace Pedro:  Creo que “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. (v. 16). Pedro tiene razón. Él lo ha entendido. Claro, Jesús dice, “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (ver v. 17)

Déjame recordarte de todas las cosas que hemos estado hablando en esta serie acerca de la deidad de Cristo, de la humanidad de Cristo, de la doble naturaleza de Cristo, de la impecabilidad de Cristo; no hay manera de entender todo esto a menos que el Espíritu Santo te lo revele así como lo hizo con Pedro.

Pero entonces, todavía estamos en Mateo capítulo 16, Jesús les explica a Sus discípulos, ahora que ellos se dan cuenta de quien Él es, Él les explica lo que les espera. A la luz del hecho de que Él es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, ellos están diciendo “Tú eres Dios, tú eres el Mesías”. La descripción de Jesús de lo que está por suceder les golpea como un montón de ladrillos. El problema es que hemos leído esto tantas veces, que no sentimos el impacto de cómo ellos se sintieron la primera vez que escucharon esto.

Observa el versículo 21 de Mateo 16. Jesús dice, antes de que pueda haber exaltación, tiene que haber humillación. Él habla acerca de Su humillación en los versículos 21 hasta el versículo 26. Déjenme leer solo una porción de esto.

Desde ese momento Jesús comenzó a mostrar a Sus discípulos  que Él debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas [¿Sufrir? Sí, sufrir muchas cosas] de los ancianos y sumos sacerdotes, ser asesinado, [y esto fue todo lo que ellos oyeron; ellos no oyeron la parte que sigue] y en el tercer día resucitar.

Ellos se quedaron estancados en el sufrimiento y en la muerte, y están pensando, “¡¿Qué?!” Mira el versículo 22:

Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá”. Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (vv. 22-23).

Así  que, antes de que pueda haber exaltación, debe haber humillación—no solo para el Maestro, como acabamos de leer, sino también para Sus siervos. Mira el versículo 24:

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” (vv. 24-25).

Así que, primero la humillación, después la vindicación—el regreso de Cristo en gloria y el juicio final. Mira el versículo 27:

“Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta . En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino.” (vv. 27-28).

Ahora, ese es el contexto, el trasfondo para la transfiguración de Jesús, el Monte de la Transfiguración acerca del cual leemos comenzando en Mateo capítulo 17, versículo 1.

“Seis días después [una semana después de toda esta conversación]  Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.” (vv. 1-2).

Ahora, vamos a caminar a través de este pasaje, y quiero que veamos varias cosas acerca de la transfiguración.

Antes que todo, la transfiguración señala a la gloria de Cristo.

Esta escena parece haber tenido lugar en la noche. Leemos en el relato de Lucas que los discípulos estaban cargados con sueño (9:32). Era de noche. Había oscuridad… Pero aquí está todo brillante y claro y blanco.

Ahora, entiende este cuadro. Esto no es como una luz brillando sobre Jesús. Ésta es la gloria de Dios desde dentro de Cristo brillando hacia fuera a través de su forma humana, Dios mismo dentro de un siervo. Recuerda, Él es el Dios/hombre. Aquí está lo divino brillando a través del velo humano—la gloria de Dios emanando desde adentro.

 El relato de Lucas dice que “su ropa se hizo blanca y resplandeciente” (9:29). Esa palabra resplandeciente, en algunas traducciones más antiguas es brillante. Es una palabra que significa “emitir destellos de luz”. Es como destellos de relámpagos. Eso es lo que está pasando aquí. Así que tenemos esta luz centelleante y esta blancura resplandeciente.

Ahora, mientras reflexionas en este pasaje, trae a tu mente descripciones del Antiguo Testamento en donde la gloria y la presencia de Dios eran manifiestas. ¿Cómo lucía aquello? La manifestación de Dios en el Antiguo Testamento estaba frecuentemente acompañada por luz, fuego y resplandor.

Piensa acerca de cómo Dios se apareció primero a Moisés. ¿Cómo se le apareció? En un arbusto ardiendo en llamas.

Piensa en los Hijos de Israel en el desierto. ¿Cómo les guió Dios? Con una columna de fuego de noche y una brillante, resplandeciente nube de día.

Mientras reflexionaba en esto, tarde, ayer en la noche, mi mente fue hacia Ezequiel capítulo 1. No te pediré que vayas allí, pero hay una visión en Ezequiel de la gloria del Cristo preencarnado. Antes de que Cristo viniera a este mundo, ésta es la descripción. Escucha lo que dice:

“Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre. Entonces vi en lo que parecían sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y había un resplandor a su alrededor.” Como el aspecto del arcoíris que aparece en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor.

Podrás darte cuenta del cuadro que se presenta aquí—realmente las palabras se quedan cortas. Había esta brillante,magnífica, esplendorosa visión del Cristo preencarnado. Y Ezequiel dice:

“Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del SEÑOR. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.” (Ezequiel 1:28)

A Ezequiel se le dio esta visión, este atisbo de Cristo en Su gloria en el cielo, pero ahora Cristo ha venido a la Tierra. Él está caminando en Palestina. Él sube a esta montaña y lleva a tres de Sus discípulos más cercanos con Él. A ellos se les ha dado este visión de la plenitud de la gloria de Dios, un atisbo del Cristo encarnado en Su gloria.

Esta es una ocasión durante Su vida terrenal en la cual el velo es levantado, el velo de Su humanidad, y ellos ven un atisbo de la gloria que Él tenía antes de venir a esta tierra, y de la gloria que será de Cristo por toda la eternidad.

Juan capítulo 1 lo describe de esta manera: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (v. 14).

El hombre que escribió eso estaba ahí en el Monte de la Transfiguración. Ellos han visto Su gloria con sus propios ojos.

Otro de los hombres que fue testigo de esto escribió en 2da Pedro capítulo 1: … “Fuimos testigos oculares de su majestad…estábamos con Él en el monte santo.”(vv.16-18).

Un comentarista dijo algo acerca de esto que pensé que podía ser útil. Él dijo,

“Esencialmente, esto no fue un nuevo milagro, sino el cese temporal de uno que estaba en curso. El verdadero milagro era que Jesús pudiera abstenerse de manifestar Su gloria la mayor parte del tiempo.”

Así que aquí esta Jesús—Él es Dios—pero lo oculta; lo cubre con carne humana durante los 33 años que vivió y caminó en esta tierra excepto por este momento en el monte donde el velo se quita y tenemos la cesación temporal de este milagro que estaba en curso.

Así que la transfiguración señala a la gloria de Cristo. También señala a Su regreso en gloria. 

Jesús les dio a Sus discípulos un anticipo de lo que estaba por venir. Esta es la gloria que ellos habían estado esperando. Esta es la gloria que ellos habían esperado del Mesías. Esto es lo que ellos pensaban que Jesús vendría a la tierra para hacer. Jesús les había dicho que habría sufrimiento, que habría una cruz, que habría traición, que habría muerte…Pero luego de esto, el Hijo del Hombre regresaría a la gloria. Él ya les había dicho eso. Ahora Él les está dando un atisbo de lo que podían esperar después de la cruz.

Y luego esta transfiguración apunta de una manera poderosa a la cruz, a la pasión, a la muerte de Cristo. El versículo 3 nos dice, “Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él”—hablando con Jesús.

Ahora, pudieras preguntarte de qué estaban ellos hablando. Moisés, Elías y Jesús. Y podríamos hacer una serie completa acerca de esta escena, pero solo te daré la versión condensada y resumida hoy. Quiero enfocarme en el Cristo incomparable. ¿De qué estaban ellos hablando? 

El recuento de Lucas de este momento nos dice que ellos “hablaban de la partida de Jesús, que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén” (9:31). Ahora, Jesús les había dicho a Sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén. ¿Y qué pasaría allí? Él sufriría, y sería asesinado.

Las Escrituras dicen ahora que en Su transfiguración, Jesús estaba hablando con Moisés y Elías acerca de Su partida que ocurriría en Jerusalén. ¿De qué estaban ellos hablando? De Su muerte.

Algunas de sus traducciones más antiguas, en lugar de la palabra “partida”, dicen que ellos estaban hablando acerca de su “fallecimiento”. Algunas veces hablamos de personas que han muerto como que han partido; se han ido.

La palabra griega traducida como “deceso” es la palabra éxodo— “partir”. Piensa en esto. 1400 años antes, cuando los Hijos de Israel estaban en esclavitud, en servidumbre de los crueles capataces egipcios, Dios había levantado un libertador. ¿Cuál fue su nombre? Moisés—para guiar a los hijos de Israel fuera de la esclavitud. ¿Cómo se le llamó a eso? El Éxodo.

Ahora, aquí está Moisés, el libertador, el que presidió el éxodo, humanamente hablando, hablando con Jesús acerca de Su próximo éxodo—la muerte de Cristo—a través de la cual Dios traería liberación a gente que toda su vida había sido esclava, en servidumbre del pecado. Tú ves, el éxodo del Antiguo Testamento, solo apuntaba al éxodo del Nuevo Testamento. La muerte de Cristo, Su partida hizo posible para nosotras el ser libertadas de nuestra esclavitud del pecado.

Tú ves aquí la centralidad de la cruz en la historia de Dios. Acerca de eso era que ellos estaban hablando—de la muerte de Cristo, la cual probaría ser nuestro éxodo, nuestro rescate del pecado. Esa cruz es el punto crucial en toda la historia humana.

Mira el versículo 4:

“Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, haré aquí tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’ El versículo 5 nos dice que: Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a Él oíd.” (Mateo 17:4-5) Oímos esta misma declaración en el bautismo de Cristo.

Pero mientras Pedro aún estaba hablando, es como si Dios le hubiera dicho “¡Cállate!”  y no quiero decir esto de una forma irreverente. Fue como, “¡Dejen de hablar! Escuchen a Jesús. Escúchenle a Él, este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.

Ahora, sabemos que no solo estaba Dios complacido en Su Hijo, el Hijo de Dios sin pecado y sin mancha, sino que yo pienso que Él  también está diciendo que estaba bien complacido con el sacrificio que Jesús se estaba alistando para hacer—el sacrificio de Su propia vida por los pecados de la humanidad.

Dios estaba diciendo, “Estoy complacido con este sacrificio. Es aceptable para Mí. Aceptaré el sacrificio de Tu vida en lugar de cada humano pecador que hayas redimido de este planeta. Jesús, lo que Tú vas a hacer al dar Tu vida es suficiente. Me satisfará. Satisfará Mi ira justa contra el pecado. Estoy complacido. Yo acepto este sacrificio”.

A menudo lees en el Antiguo Testamento acerca de sacrificios que eran de olor fragante, aceptables para Dios. Ellos apuntaban hacia  Jesús. Y Dios dice, “Estoy complacido con Mi Hijo. Estoy complacido con Su sacrificio”.

“Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor [sin duda]. Entonces se les acercó Jesús [Me encanta esto…Él se acercó], y tocándolos, dijo: ‘Levantaos y no temáis’.”  (vv. 6-7).

¿Ves la misericordia y la bondad de Cristo? Ellos no fueron consumidos por la santidad y la gloria de Dios. ¿Por qué? Ellos eran pecadores. Pero en anticipación del sacrificio que Jesús iba a hacer por su pecado, Jesús los tocó y les dijo “Levantaos y no temáis”.

Si no fuera por Jesús, tú y yo tendríamos que temblar con temor de un Dios justo y santo, todos los días de nuestras vidas y por toda la eternidad. Pero podemos levantarnos y no tener temor porque Cristo ha hecho ese sacrificio.

Y cuando ellos levantaron sus ojos, no vieron a nadie sino solo a Jesús. Y cuando bajaron la montaña, Jesús les mandó diciendo, “No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos”.  (vv. 8-9).

Así que vemos en esta escena la sumisión y el sacrificio de Cristo, un asomo de lo que Él dejó a un lado para venir a la tierra. Cuando vemos Su gloria, vemos lo que le costó vestirse de humanidad. Me choca que en ese momento, con el velo de humanidad quitado lo suficiente para que nosotros viéramos la gloria que todo el tiempo había estado ahí, Jesús pudo haber optado simplemente por regresar al cielo en ese momento. Pero en vez de eso (¿no te llena esto de agradecimiento?), Él escogió volver y bajar de la montaña, a tratar con la necesidad humana, con fuerzas demoníacas, con el pecado, la muerte, la enfermedad, y la cruz.

Todo esto señala no solo a la gloria de Cristo, sino también a la cruz de Cristo…pero hay más. La transfiguración señala hacia nuestra transformación a la semejanza de Cristo. ¿Cómo así?

Las Escrituras dicen que Él fue “transfigurado” enfrente de ellos.  Esa no es una palabra que usamos en el lenguaje diario. El lenguaje original, el griego aquí, la transliteración de esa palabra es que Él tuvo una metamorfosis. Una metamorfosis tuvo lugar. Es una palabra que significa que Él cambió totalmente su apariencia. Ellos podían reconocerle aún como Jesús, pero Él se veía totalmente diferente. La gloria era tan grande. La implicación es que la gloria de Dios en nosotros es lo que nos cambiará y nos hará diferentes.

Esta es una palabra que es usada sólo en este relato—de la Transfiguración—y en otros dos lugares en el Nuevo Testamento. Uno es Romanos capítulo 12 que dice, “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos, (transfigurados, cambiados) mediante la renovación de vuestra mente” (v. 2). Vuélvete una persona nueva, totalmente diferente. No dejes que el mundo te presione en su molde, sino conviértete en una nueva persona, transfigurada; pasa por una metamorfosis.

El segundo uso es en 2da a los Corintios capítulo 3, el versículo 18. Dice,

“Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, [como hicieron los discípulos en ese día] estamos siendo transformados [he aquí la palabra—transfigurado, metamorfosis, cambiado—tanto internamente como externamente—estamos siendo transformados] en la misma imagen de gloria en gloria”.

¡Wao! ¡Qué proceso! Mientras contemplamos al Cristo transfigurado, mientras contemplamos Su gloria, estamos siendo transfiguradas conforme a Su semejanza, transformadas. Esa transformación es un proceso invisible que toma lugar en las vidas de los creyentes durante sus vidas aquí en la tierra. Y nos está preparando para la eternidad en el cielo, donde esa plenitud de nuestra humanidad, redimida, será restaurada, sin pecado. Seremos libres de esa naturaleza pecaminosa, y seremos conformadas a la imagen de Cristo. ¡Wao!

Y una cosa más…espera, ¡hay más! No solo la transfiguración nos señala a nuestra transformación a Su semejanza, sino que también apunta a nuestra gloria futura y a la transformación final de nuestros cuerpos físicos.

Moisés y Elías, quienes habían muerto (o transportados, en el caso de Elías) cientos de años antes, aún existían. Esto era una declaración poderosa para muchos de los judíos en los días de Jesús quienes no creían en la vida después de la muerte. Ellos aún estaban vivos. Esto habla de la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo.

Pero entonces miras el glorioso cuerpo resucitado de Cristo que vemos solo por un momento allí en el Monte de la Transfiguración—ropas radiantes, rostro radiante. Es un cuadro de lo que Dios tiene preparado para nosotros por lo que ha logrado para nosotros a través de Su éxodo. Así leemos en Filipenses capítulo 3:

“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará [es una palabra un poco diferente pero similar. Él transformará . Es una palabra que significa “cambiar la forma externa de”] él transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación [¿no se gozan ustedes con esto?] en conformidad al cuerpo de su gloria” (vv. 20-21).

Amigas, no pasen demasiado tiempo tratando de buscar una manera de cambiar la forma de sus cuerpos externamente.  Porque por un lado, mientras más viejas nos ponemos, más imposible resulta esto, y por otro lado, Dios va a transformar nuestros cuerpos de humillación  para que sean como Su cuerpo glorioso. ¡Uff! ¡Me gusta eso!

Al final de los  tiempos, esa transformación externa y física de nuestros cuerpos tomará lugar. Pero mantén en mente que una transformación, una transfiguración, una metamorfosis se está llevando a cabo  ahora mismo dentro de nosotras, un cambio interno, no solo de apariencia sino también de esencia. Quienes somos está siendo cambiado conforme a Su semejanza mientras contemplamos la gloria de Dios.   Me gusta eso.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha estado mostrando por qué la transfiguración de Jesús importa tanto para ti y para mí. Pienso que ese mensaje va a darle esperanza a muchas mujeres hoy.

Cuando las mujeres son confrontadas con la Palabra de Dios, hace una diferencia inmensa en sus casas, en sus emociones, y en sus relaciones. Nancy nos da aquí un ejemplo.

Nancy: Aviva Nuestros Corazones tiene la meta de trata de conectar a las mujeres con la Palabra de Dios.

No hace mucho, una oyente escribió desde Minnesota para contarnos que eso es lo que ha pasado en su vida. Ella dijo, “Yo crecí en la iglesia pero no en la Palabra. Yo solo estaba escuchando pero nunca buscando la Palabra de Dios por mí misma”.

Pero Dios ha usado el ministerio de Aviva Nuestros Corazones para conectar a esta mujer con Su Palabra. Ahora ella está escudriñando las Escrituras por sí misma. Ella escribió, “Gracias  por su programa de radio. Ha sido una bendición en mi vida”.

Ese tipo de conexiones se dan por un trabajo en equipo. Aquellos que apoyan nuestro ministerio financieramente juegan un papel clave en ayudarnos a hablar a oyentes como ella. Así que si aprecias lo que Dios está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones, ¿considerarías ofrendar cualquier monto para hacer posible este ministerio?

Puedes hacer tu donación en línea en AvivaNuestrosCorazones.com, o llamarnos al 1-800-569-5959. Cuando llames déjanos saber que estás donando para el alcance hispano del ministerio, y asegúrate de dejarnos saber cómo llegaste a conocer ANC.

Leslie: ¿Alguna vez has oído personas referirse a Jesús como un profeta? Cuando comprendas un poco la forma de pensar de la gente en el tiempo de Jesús, entenderás porqué Su rol como profeta era un tema tan importante. Nancy hablará de esto mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Filipenses 1. “Varón de dolores”.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/6 – El propósito de las pruebas

Gracia a Vosotros

Serie: Beneficiándonos de las pruebas de la vida

1/6 – El propósito de las pruebas

John MacArthur

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Al comenzar con nuestro estudio en esta noche en Santiago, capítulo 1, puede abrir su Biblia en esa sección maravillosa de las Escrituras que está tan llena de esperanza para aquellos de nosotros que enfrentamos problemas.

Mientras que usted hace eso, quiero compartir una carta con usted. Hace un par de semanas atrás, alguien me llamó por teléfono en nuestra Iglesia y me preguntó si podría hacerle una llamada telefónica a su cuñado, quien acababa de enfrentar una tragedia terrible en su vida. Y yo contesté que con mucho gusto lo haría. Y entonces, llamé. Cuando él me contestó por teléfono, cuando respondió, yo dije: “Hola, habla John MacArthur en California.” Él estaba en Colorado. Y se quedó sin palabras por un momento, porque él había escuchado la radio y las cintas, pero no me había conocido personalmente, por lo menos hasta donde yo sé. Y él dijo que no podía creer esto. No podía creer que lo llamara. Estaba sentado en la mesa escribiéndome una carta.

Y la carta llegó; y a la mitad de la carta dice “¡guau!, gracias a Dios… es aquí donde me llamaste.” Esto está en la página cuatro de la carta. “Siento como si Dios me estuviera diciendo algo, 6.15 de la tarde del 16 de marzo de 1986.” La carta dice esto: “Me gustaría contarte una historia que comienza hace más de un año atrás. La historia es demasiado compleja como para que yo la escriba en una carta, por lo menos en todos sus detalles.” Me gustaría compartir quizás un párrafo de la misma con ustedes. “Mi nombre es Dan. Te conocí en Grace Community Church brevemente y me senté en la cuarta fila de atrás atrás, ahí en la parte del medio el día 22 de diciembre del año 1985, ¿te acuerdas? Mi esposa no pudo venir porque estaba enferma. Tenemos un hijo, Lucas, de cuatro años de edad y una hija de 22 meses.”

“En marzo de 1985 le diagnosticaron un tumor cerebral en la parte derecha del cerebelo a mi esposa. El 3 de abril de 1985, Carolyn entró para que le realizaran una cirugía; y le quitaron el tumor junto con el 80% de la parte derecha de su cerebelo. El Viernes Santo del 3 de abril de 1985 las cosas se veían bien y sacaron a Carolyn de la unidad de terapia intensiva a una habitación normal.”

“El 5 de abril de 1985 me fui a casa, a la casa de sus padres. Alrededor de las 10:30 de la noche, entré a darle un beso de buenas noches a los niños. Y Sara, quien en ese entonces tenía ocho meses de edad, se veía como si sus ojos fueran de cristal y estuviera mirando al espacio. Pensé que ya no estaba con nosotros. Los doctores en el Hospital de Niños hicieron un análisis de su espina dorsal y dijeron que tenía meningitis. Me dijeron que podía morir. O tener varias deficiencias. Tomaría unas 24 horas determinar si ella sobreviviría. En ese entonces, realmente perdí el control. No podía hacer nada.”

“Conforme mi hija estaba ahí acostada en una cuna inclinada, ella estaba lastimada en sus brazos y en una pierna, tenía un catéter en su pie izquierdo, mano derecha, mano izquierda y en su cuero cabelludo. Ella estaba amarrada con sus brazos extendidos y tenía tres monitores en su pecho. Lloré. Señor, ¿por qué ella? Ella es tan inocente. No tenía ninguna respuesta. Ahí estaba tratando de evitar que mi esposa Carolyn supiera lo que estaba pasando. Carolyn estaba en otro hospital. No podía, Señor. ¿Qué haré?”

“El domingo de resurrección por la mañana, el 6 de abril estaba en el Hospital de Niños a las siete de la mañana cargando a Sara con todos los tubos y cables, sentado en una silla y una enfermera entró y me dijo que Sara había sobrevivido. Los monitores indicaban que ella había respondido bien a los antibióticos y que podían quitarle todos los aparatos. Como podrás imaginarte, durante este momento caminé mucho entre los dos hospitales. Al hacer eso, estaba usando el auto de Carolyn. Y ella escuchaba una estación de radio, KWBI AM 91 en algún lugar de Longmont, Colorado. Ahí es donde te oí por primera vez. No recuerdo la fecha. Pero estabas en la serie de cómo enfrentar la persecución en el libro de los Hechos. La primera vez que te oí, tuve que detener el auto. Estaba llorando demasiado como para manejar.”

“Mi esposa, Carolyn, peleó y se recuperó de la cirugía, aunque sus capacidades motrices nunca serían normales, nunca se dio por vencida. Ella estaba dedicada a sus hijos y a mí y a su Salvador y Señor. He incluido algunas de sus notas del estudio bíblico de la vida del Reino y están en la parte de atrás de la carta, sus propias notas escritas, obviamente, con una mano que no podía controlar muy bien, que reflejaba algo del daño cerebral. Ella no era una erudita bíblica, pero amaba al Señor. Ella murió el 8 de mayo del año 1986 en mis brazos. El tercer tumor fue inoperable. Gracias a Dios porque tenemos a un Salvador, quien ha conquistado la muerte. Conforme escribo esta carta, lo hago con lágrimas en los ojos y el olor de las flores del funeral todavía llena mi nariz.”

“No estoy escribiendo esto para buscar compasión. Simplemente, no podía dejar que pasara más tiempo, porque quería que supieras cuánto me ha bendecido a mí y a mi familia Grace to You. Y hablo por aquellos que están también afuera de mi familia. Por favor, expresa mi gratitud a tu personal en Grace to You y también a Grace Community Church.” Y después, me encanta esto al final: “Muchos de tu Iglesia han orado por Carolyn y por mí y por la familia. Y estamos orando por ustedes y por su nuevo edificio, tu amigo, Dan Hummel.”

Ahora, ahí hay un hombre quien atravesó una experiencia emocional muy, muy difícil. En una oración él dijo: “ella murió en mis brazos.” Y en la siguiente oración, él dijo: “gracias a Dios por un Salvador que ha conquistado la muerte.”

En lo más profundo de la agonía humana, hay gran esperanza para el cristiano. Hay triunfo, sin importar la profundidad del problema. Todo es cuestión de perspectiva. La familia que les mencioné en esta mañana, la familia en Romanoski, cuyas dos hijas fueron matadas ayer, se han estado quedando con Russ y Heidi Moore. Y le pregunté a Russ cómo estaba su actitud y él me dijo: “para ser honesto contigo, se están regocijando el día de hoy.” ¿Regocijándose por la muerte de dos hijas en un accidente de auto? Bueno, se están regocijando porque sus dos hijas conocían a Jesucristo y los otros dos alumnos que iban con ellas, que no murieron, no conocen a Cristo. Causa de regocijo. Es perspectiva. Atravesar cualquier prueba de la vida para un cristiano puede ser una experiencia gozosa si la perspectiva es la correcta.

Ahora, imagínese la peor prueba que usted podría enfrentar; quizás, para algunas personas podría ser una crisis financiera. Todas son inversiones se pierden. El ahorro de su vida. Para otras personas, podría ser la pérdida del empleo. Usted es despedido. No tiene ingreso para apoyar a su familia, pierde toda su dignidad. O el anuncio por parte del doctor que usted acaba de recibir palabra que usted va a tener una cirugía de bypass triple inmediatamente o que tiene un tumor cerebral masivo o que su marido lo tiene. O su hijo lo tiene. O, la noticia le acaba de llegar por teléfono que su hija acaba de chocar en un accidente de auto terrible y acaba de morir o ha sido violada. O su esposa acaba de ser asesinada por un drogadicto que acaba de meterse a la casa. O quizás, que su hijo tiene una enfermedad fatal y que sólo tiene unos cuantos días de vida. Y podríamos seguir, y seguir y seguir. Y francamente, todas estas cosas nos tocan de una u otra manera, ¿no es cierto? Porque como lo expresó Job, “el hombre nace para la aflicción como las chispas del aire vuelan hacia el cielo.” Y cualquier persona que trata de crear un mundo de fantasía en donde todo es perfecto únicamente se está preparando para una tristeza aún más profunda. Debe ser esperada.

Y tengo que confesarle que la expectativa de la realidad de la tristeza y la agonía y el problema acercándose a nosotros en cierta manera produce una sombra inclusive en nuestros gozos más elevados, ¿no es cierto? En un sentido, mitiga inclusive los acontecimientos más maravillosos de la vida y quizás esa es la razón por la que, aunque Jesús lloró, de manera más común como las Escrituras lo registran, en ningún lugar de las Escrituras dice que Él se rió. Quizás, se rió. Pero su felicidad en cualquier ocasión ciertamente habría sido oscurecida por su sentido abrumador de la tristeza por el pecado.

Todos nosotros, a un grado u otro, si pensamos de manera realista en cómo vamos a enfrentar el problema, todos vamos a mirar los ojos de la agonía en algún punto en nuestras vidas y necesitamos entender cómo enfrentar esto. Estaba tratando de pensar en esta semana conforme me sentaba en mi estudio de lo que para mí habría sido la prueba más severa de todas las pruebas. La experiencia más dolorosa que alguien puede atravesar. Y pensé en Job, el clásico, quien perdió a su familia y sus cultivos y sus animales y todo. Y pensé en eso por un momento. Perdió todas sus posesiones, perdió a todos sus hijos y lo peor es que se quedó con una esposa que no entendía nada. Él fue afectado de manera personal por la enfermedad y esto, hay que admitirlo, es una prueba bastante severa.

Pero conforme pensé más en esto, pensé en otra persona quien, a mi juicio, quizás no esté de acuerdo conmigo, pero quien en mi juicio, probablemente enfrentó potencialmente la prueba más severa que cualquier ser humano pudo haber enfrentado. Y el nombre del hombre es Abraham.

Acompáñeme por un momento a Génesis capítulo 22. Realmente, quería entrar a Santiago, pero simplemente comencé a pensar en esto y pensé que quizás esto nos podría dar una muy buena perspectiva. Creo que lo que Dios lo que Abraham enfrentara sin duda alguna es la prueba más difícil que jamás alguien ha enfrentado. En Génesis 22, versículo 1, dice: “aconteció después de estas cosas que probó Dios a Abraham.” Esta es una peirasmos, esta es una prueba para Abraham.

Él enfrentó la prueba más severa que podemos imaginarnos. Dios probó a Abraham. “…y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo,” noten ahora el énfasis, “tu único, Isaac, a quien amas,” es casi como si Dios estuviera frotando la prueba. No sólo tu hijo, no sólo tu hijo único, sino el que tú amas. “…Y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.” Increíble. Quiero un sacrificio de ti y quiero un sacrificio humano. Quiero tu hijo, quiero que vayas ahí y lo mates como una ofrenda para Mí.

Esto no encajó con la teología de Abraham. No había historia alguna en el pacto de Dios del sacrificio humano. Eso era algo pagano. Ningún hijo de Dios jamás ofrecería a su propio hijo en sacrificio humano. Además, éste era el hijo de la promesa. Dios había tocado los lomos muertos de Abraham y le había permitido llegar a la consumación de una relación con su esposa, Sarah, quien también estaba seca en sus propios lomos y producir un hijo, un hijo del pacto, un hijo de la promesa, un hijo de esperanza. Un hijo de Sara, quien había sido estéril toda su vida.

¿Por qué es que Dios pediría un sacrificio humano cuando Él nunca antes había pedido un sacrificio humano? Y hacerlo, sería la antítesis de todo lo que Abraham sabía que era verdadero acerca de Dios. ¿Por qué Dios llegaría al punto de capacitar a un hombre y a una mujer que se acercaban a los 100 años de edad, que habían sido estériles toda su vida para producir un hijo y después, pedir que el hijo fuera matado? ¿Por qué Dios le haría la promesa a Abraham que sería el padre de naciones y que la simiente que saliera de sus lomos sería tan grande como la arena del mar y las estrellas del cielo y después, matar al único hijo que tenía? Toda la idea era rara. Toda esperanza de descendencia en el Abraham de edad, toda esperanza de la promesa, moriría. Abraham estaría matando a su amor, matando a las promesas de Dios, dándole un golpe a la Palabra de Dios, dándole un golpe a la virtud de Dios, dándole un golpe a la virtud de fidelidad de Dios, matando la promesa de Dios y cortando la línea del Mesías. Absolutamente inconcebible.

Y lo que hace que sea la prueba más severa de todas no es que Isaac iba a morir, sino que Abraham iba a matarlo con su propia mano. Increíble. Una cosa es que el que usted ama muera y otra cosa es que se le diga que mate a esa persona. Una prueba inconcebible. Una prueba que no tiene sentido. De ninguna manera, no teológicamente, no en términos de la naturaleza de Dios, no en términos del plan de redención, no en términos de la Palabra de Dios, no en términos de Su amor o del amor de Abraham hacia Isaac.

Si hubo algo que jamás Dios le mandó a un hombre que hiciera que merecía un argumento más bien extenso, era esto. Y habríamos entendido si Abraham hubiera dicho: “mira Dios, ¿puedes por favor explicar esto? Esto no tiene sentido. No lo puedo hacer.” Noten su respuesta, versículo 3: “Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.” ¿Qué? En la mañana se preparó para irse y se fue. Tuvo que cortar su propia madera para quemar a su hijo, a quien mataría.

Y se levantó y fue al lugar en donde Dios le dijo que fuera. Un hombre sorprendente. Un hombre absolutamente sorprendente. Sin duda, sin retraso, sin argumento, sin disputa, sin reacción. Tres días después, versículo 4: “Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.” Debe subrayar esto. “Yo y el muchacho iremos allí y adoraremos y volveremos.” Aquí está el secreto, mantenga eso en mente. Él dijo que ambos regresarían.

“Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” ¡Hombre, esto es agonizante! Un hijo que confía, que no sabe lo que está pasando, lo dice de una manera tan amorosa y gentil a su padre, al hablar de este acto de adoración, ‘¿dónde están cordero?’

“Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” Y usted debería subrayar eso. Como puede ver, yo creo que, en la profundidad del corazón de Abraham, él sabía que Dios tenía algo en mente que era coherente con la naturaleza de Dios y coherente con el pacto de Dios. No sé si él sabía lo que era específicamente, pero creo que tenía una buena idea. “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.”

Puede detenerse en ese punto. Increíble. ¿Entiende usted al leer esa historia lo que significa cuando dice que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia? ¿Entiende por qué el Nuevo Testamento dice que Abraham es el padre de los fieles? Él es modelo más importante de confianza en Dios que la Biblia conoce fuera de Cristo. El hombre está en el punto de meterle el cuchillo al pecho de su propio hijo. Algo impensable. ¡Qué prueba! Contradictoria, indescriptible, dolorosa, homicida. Incoherente con todo lo que él conocía acerca de Dios y, sin embargo, él es sumiso, él es obediente. Él va a adorar a costa de lo que sea. Y Dios tomó la disposición de Abraham como un ejemplo. Dios lo juzgó en base a su disposición y no lo hizo cumplir el acto.

Versículo 11: “Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios…” ¿Adivine qué? Esta fue una prueba y Abraham la aprobó. La pasó. Él obedeció la Palabra de Dios sin importar el costo. “…por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.”

Ahora, Abraham nos muestra que nosotros podemos ser probados en cosas muy cercanas a nosotros. Podríamos ser probados en cosas muy cercanas a nosotros como un hijo o una hija o un marido o esposa o amigo. Quizás, tengamos que ofrecer a nuestro propio Isaac, entregar a los que amamos más al Señor, no sólo en la muerte, pero quizás en la vida. Quizás, al dejarlos ir a donde Dios quiere que vayan y no necesariamente a donde queremos que ellos vayan. Como puede ver, cuando Abraham estuvo dispuesto a entregar a Isaac sin importar cuánto Isaac significaba para él en todo sentido, él mostró al estar dispuesto a entregarlo, escuche esto, que él tenía el derecho de quedárselo. ¿Ve eso? Él no fue posesivo, él se lo entregó a la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque él haría cualquier cosa que Dios le pidiera hacer.

Ahora, tenemos muchas pruebas en la vida, pero nunca me imaginaría una prueba como esa. No me puedo imaginar lo que yo haría y Dios me dijera que hiciera eso. No me puedo imaginar lo que yo enfrentaría. Pero creo que podemos concluir a partir de esto que entre más difícil la obediencia, más excelente es la obediencia. Y entre más difícil es la obediencia, más abnegación hay inherente en ella.

Entonces, aquí usted tiene una obediencia que toma un grado tremendo de negarse a uno mismo. Y, por lo tanto, es la más excelente. Abraham pasó la prueba. Él dice: “ahora sé que temes a Dios.” En otras palabras, verdaderamente reverencias a Dios a costa de lo que sea. ¡Qué prueba!

El comentario de esta prueba de Abraham se da en el onceavo capítulo de Hebreos. ¿Sería tan amable de acompañarme ahí por un momento? Hebreos, capítulo 11, en el versículo 17. ¿Cómo es que Abraham hizo esto? ¿Cómo es que pudo encontrar la fortaleza para hacer esto? Hebreos 11:17 nos dice de manera muy clara. Las primeras palabras del versículo 17 nos cuentan la historia entera. “Por…” ¿qué? La fe. “Por la fe Abraham,” aquí viene de nuevo. Lo debe subrayar. “Cuando fue probado.” Esta fue una prueba. Pienso en la radio, el otro día estaba manejando hacia la Iglesia y un pequeño ruido entró y dijo ‘esta es una prueba’. Y pensé en Abraham.

Dios estaba diciendo ‘beep’, esta es una prueba. ‘Beep’, la prueba acababa de ser concluida. Esta es una prueba. “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia…” ¿Cómo pudo haber hecho esto? “…pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos,” ¿sabe por qué estuvo dispuesto a hacer eso? Porque él creía que Dios podía resucitar a los muertos. ¿Había visto a los muertos resucitados? No hasta donde yo sé, pero él creía que Dios podía resucitar a los muertos. Lo que él realmente creía era esto: que Dios era tan fiel a Su Palabra que si Él había hecho una promesa, inclusive resucitaría los muertos para guardarla. Una fe tremenda.

Ahora, no quiero encontrar detalles que no hay en esta historia, pero simplemente quizás Abraham estuvo un poco decepcionado cuando no se le permitió quitarle la vida a su hijo, porque a él le habría gustado ver una resurrección.

No sabemos eso, pero él creía que, si era necesario, Dios lo habría resucitado de los muertos. Ahora, ¿qué nos dice eso? Nos dice que un hombre puede atravesar la prueba más severa imaginable de la vida si él realmente confía en Dios. Y si él cree que Dios está en el trono, que Dios guardará Su promesa, que Dios nunca comete errores, que Dios siempre cumple Su Palabra y que Dios cumplirá Sus propósitos. Ése es el tipo de fe que pasa la prueba.

Cuando Abraham fue colocado en la “peirasmos,” eso es “peirasominos,” cuando él fue probado, él pasó. Y lo vuelvo a decir: ¿Es eso sorprendente? ¿Es sorprendente que este hombre sea el modelo humano más importante de fe? En Gálatas 3, versículo 7, “sabed pues que los que son de la fe son los hijos de Abraham.” Cualquier persona que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual un hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. Él es el modelo de la fe. El versículo 9 dice que los que son de la fe son bendecidos con Abraham el fiel. Él sabía que mediante sus lomos las naciones del mundo serían benditas. Y él sabía que Dios guardaba Su Palabra y Dios lo cumpliría.

Ahora, amados, tenemos que reconocer que Dios va a permitir que enfrentemos pruebas. Y lo que nos sostiene en medio de eso es nuestra confianza en Dios. Nuestra fe de que Dios está haciendo para todo para Su propósito Santo. Y yo sé que soñamos en la comodidad mundana y nos gusta crear un ambiente perfecto, nos gusta tener comodidad absoluta. Nos gusta que no existan las cosas difíciles en la vida. Queremos asegurarnos de que todo esté en control de manera perfecta.

Francamente, nunca he conocido un momento así en mi vida. De vez en cuando, creo que hay uno y descubro que no lo hay. Pero el hecho es que tenemos descanso temporal y comodidad temporal. Y en cierta manera, nos engaña al pensar que quizás podamos encontrar una ausencia permanente, cuando ése no es el caso. Me acuerdo de las palabras del salmista, ¿se acuerda? en el Salmo 30, versículo 6: “en mi prosperidad dije nunca seré movido.” Implícito, pero estuvo equivocado. Cuando estaba disfrutando, pensé que siempre sería así. Y usted puede vivir en el paraíso de un necio si usted quiere, sin predecir ningún problema, prometiéndose a sí mismo comodidad, pero eso no es lo que Cristo dijo. Él dijo: “velad y orad para que no entréis en peirasmos,” pruebas.

Velen, esperen las pruebas, oren, pidan fortaleza. Velen y oren. Estaba leyendo, como lo hago con frecuencia, las obras de Thomas Menton, un maravilloso escritor puritano. Y encontré una línea en algunas de las cosas que estaba leyendo esta semana que se quedó en mi mente. Él dijo esto: “Dios tuvo un Hijo sin pecado. Pero ningún hijo sin una cruz.” Simplemente, así es. Es parte de la vida. Tendremos problemas. El Salmo 23 dice: “sí, aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo.” Las pruebas vendrán. La confianza está en la presencia de Dios.

Ahora, permítame hablar un poco más a manera de introducción, como dije, quería entrar al texto mismo, pero vinieron tantas cosas a mi mente esta semana que probablemente debieron haber sido cubiertas en la introducción.

Entonces, si me permite un poco, las pruebas pueden venir a nuestra vida mediante varios medios y con varios propósitos en mente. Permítame sugerirle algunas. Muy bien, en primer lugar, las pruebas vienen para probar la fortaleza de nuestra fe. Y realmente entramos a esto la semana pasada, sólo quiero tocar esta. Las pruebas vienen para probar la fortaleza de nuestra fe.

Hay una gran ilustración de esto en 2 Crónicas 32:31, no necesita buscarlo. Le voy a citar esa parte del texto. Se relaciona con Ezequías, quien era rey. Y de Ezequías dice, escuche: “Dios lo dejó para probarlo a fin de saber todo lo que había en su corazón.” ¿Escuchó eso? Dios lo dejó para probarlo a fin de que supiera todo lo que había en su corazón. ¿Para que pudiera saber quién? Bueno no Dios, Dios no necesitaba saber mediante la prueba lo que estaba en el corazón de Ezequías, Él es omnisciente, ¿verdad?

¿Dios tiene que probarlo a usted para descubrir lo que hay en su corazón? ¡No! Dios no necesita probarnos para descubrir lo que hay en nuestro corazón. Dios nos prueba para que podamos descubrirlo nosotros. En otras palabras, Él nos ayuda al hacer ese inventario espiritual. Él nos ayuda para examinarnos a nosotros mismos. Necesito saber y usted necesita saber la fortaleza de nuestra fe. Y entonces, Dios trae pruebas a nuestras vidas para demostrarnos la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si usted en este momento está enfrentando una prueba severa, eso le está demostrando la fortaleza o debilidad de su fe, ¿no es cierto? Si usted está levantando su puño contra Dios, si se pregunta por qué está pasando, si usted se está enojando todo el tiempo y preocupándose. Si usted está en ansiedad desde la mañana hasta la noche hay una buena indicación de que usted tiene una fe débil.

Si, por otro lado, usted está atravesando una prueba y se encuentra a sí mismo descansando en el Señor, habiéndolo dejado en Su cuidado, dejándolo llevar la carga del mismo y a lo largo de su vida está regocijándose lo mejor que puede en una situación difícil, esperando porque Dios le muestre la manera de salir, entonces, usted está viendo que usted posee en la fortaleza de la fe.

Entonces, en un sentido, debemos estar agradecidos por las pruebas porque nos ayudan en el inventario de nuestra propia fe. Eso es muy útil. Siempre quiero saber en dónde está mi fe para que pueda ser más fuerte. Porque entre más fuertes sea mi fe, lo más probable es que sea más útil para Dios.

Cuando Habacuc estaba atravesando el misterio de su propia situación en la promesa devastadora de que los caldeos vendrían y aplastarían a su pueblo, a pesar de todo, él dijo, “aún si la higuera no florece y el fruto no está en la vid y el olivo no produce y en el campo no hay comida y los rebaños son quitados y no hay rebaño en el establo…” En otras palabras, si todo lo que yo conozco como normativo en la vida cesa, aun así me regocijaré en el Señor. Me gozaré en el Dios de mi salvación, “Jehová Dios es mi fortaleza y Él hace mis pies como de ciervas y en mis alturas me hace andar.” Y después, al final él dice: “al cantante principal en mis instrumentos de cuerdas, esto es alabanza. Cántenlo.”

En medio de un misterio imposible de resolver, su confianza nunca si titubeó. Y en medio de esto, él supo que tenía fortaleza en su fe. Y entonces, uno de los propósitos de la prueba es revelarle a usted y a mí la fortaleza de nuestra fe para que podamos avanzar a lo largo del camino para alcanzar una mayor fortaleza. Job fue probado. Como resultado de su prueba en el capítulo 42, en ese texto conocido, él dice: “de oídas Te había oído y ahora mi ojo Te ve y me arrepiento. Me aborrezco a mí mismo. Me arrepiento en polvo y cenizas.”

En otras palabras, él dijo, quiero confesar mi pecado. Señor, nunca antes realmente Te había visto como Te veo ahora. Y me doy cuenta de que alguna de las cosas que pensaba de acerca de Ti y dije acerca de Ti y sentí acerca de Ti fueron pecaminosas. Señor, mi fe y sus debilidades han sido reveladas. Entonces, las pruebas vienen como una prueba de la fortaleza de nuestra fe.

En segundo lugar, debemos reconocer que las pruebas vienen para humillarnos. Vienen para recordarnos que no debemos pensar con mayor confianza en nuestra fortaleza espiritual como debiéramos. Está relacionado de cerca con la primera, pero es un poco diferente. Vienen no sólo para mostrarnos nuestra fortaleza, sino que vienen para humillarnos, no sea que pensemos que somos más fuertes espiritualmente de lo que somos.

Esto es ilustrado, creo yo, quizás de la manera más vívida como en cualquier otro lugar en las Escrituras en el maravilloso testimonio de Pablo en 2 Corintios 12, usted sabe. Él dice en el versículo 7: “no sea que me enaltezca en sobremanera.” En otras palabras, a menos de que yo tenga un concepto más alto de mí del que debo pensar, debido a la abundancia de revelaciones y por haber sido arrebatado al tercer cielo y todas las cosas que Pablo pudo hacer y el poder del Espíritu, milagros y señales y maravillas y obras poderosas y revelaciones que le vinieron a él por parte de Dios. Y en medio de todas estas cosas, él bien pudo haberse exaltado en su propia mente. “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en la carne para afligirme.” Simplemente, para abofetearme todo el tiempo, no sea que me exalte de sobremanera.

Y debemos reconocer que Dios permite pruebas en nuestras vidas, especialmente cuando somos bendecidos en lugares de servicio espiritual para mantenernos humildes, no sea que pensemos, que tenemos tengamos más confianza en nuestra propia fortaleza espiritual de lo que debiéramos y comencemos a sentirnos como si fuéramos invencibles.

Hay una tercera razón conforme pensé en estas cosas y estas realmente son mis propias reflexiones. Estoy tratando de verlas desde el punto de vista bíblico y personal. Yo creo que el Señor trae pruebas a nuestras vidas también para alejarnos de cosas mundanas. Para alejarnos de cosas mundanas.

¿Alguna vez, se ha dado cuenta de que conforme pasan los años, y ha acumulado más cosas, más muebles o autos o casas o cuentas de banco o lo que sea, más éxito ha tenido, más cosas mundanas ha hecho, ha estado aquí y ha estado allá, ha viajado, ha visto esto, ha oído aquello, ha notado que conforme eso ha pasado en su vida, esas cosas comienzan a tener menos y menos importancia? Hubo un tiempo usted cuando usted pensaba que eran las cosas más deseables en la vida; y ahora, usted ya no piensa eso porque no han podido satisfacer o enfrentar o ayudarle con lo que realmente importa en la vida. Realmente, no resuelven problemas profundos. Grandes ansiedades, heridas; y cuando las pruebas vienen a su vida y cuando usted busca todas estas cosas mundanas y no hacen diferencia alguna y no significan absolutamente nada, esa prueba lo está alejando de esas cosas. Porque está demostrando su incapacidad total de resolver algún problema. O de proveerle algún tipo de recurso real en un tiempo de estrés. Necesitamos ser alejados de eso.

Felipe, usted sabe, en Juan 6. Él viene a Jesús y dice: “¿cómo vamos a encontrar pan para alimentar a estas personas?” Está mirando las cosas desde un punto de vista mundano. “No hay tiendas por aquí y no hay suficiente pan de cualquier manera.” Tenemos a una multitud aquí, una multitud enorme. “¿Cómo vamos a conseguir alimento para cinco mil hombres más las mujeres y los niños?”

Y entonces, él dice: “bueno, Felipe, tú dime, ¿dónde vamos a comprar pan?” Y dice en el versículo 6: “y esto lo dijo para probarlo.” Quería saber si Felipe iba a buscar recursos mundanos. Y claro, así lo hizo. Pero no sirvió de nada en este punto porque el Señor entonces creó una comida y rápidamente, alejó a Felipe de las cosas mundanas y los satisfizo con las cosas espirituales.

Pienso en Moisés, ¿se acuerda ahí en el capítulo 11 de Hebreos, versículo 24 al 26? Él había sido criado en la casa del faraón. Él había sido criado como un príncipe en Egipto. Durante 40 años, él fue educado. Él literalmente estaba la línea de la familia del faraón para la providencia. Él había alcanzado el ápice de la sociedad egipcia, la cual estaba en la cúspide del mundo. Toda la educación, todo el dinero, todo el prestigio, todo el honor, todo el éxito, toda la comodidad estaba ahí en sus manos. Pero él consideró el menosprecio de Cristo, el ungido del Señor, riquezas mayores que los tesoros de Egipto.

Como puede ver, él había quitado sus ojos de todo eso y él había comenzado estar preocupado por la prueba de su pueblo. Y el Señor utilizó esta prueba para alejarlo de las cosas mundanas. Las pruebas van a hacer eso.

Hay un cuarto, creo yo, propósito en las pruebas. Creo que nos llaman a lo que podríamos llamar una esperanza eterna. Las pruebas en la vida, no sé cómo operan para usted, pero sé que operan así en mi vida. Las pruebas en mi vida tienden a hacerme querer ir al cielo. ¿Alguna vez ha notado eso? Eso es lo que estoy diciendo. No quiero hacerlo demasiado difícil, es bastante simple. Nos llaman a una esperanza eterna. Como el querido hombre que me escribió la carta.

Y dijo que ella murió en sus brazos, “¡gracias al Señor con un Salvador que conquistó la muerte!” De pronto, el cielo para él es más dulce de lo que jamás ha sido. La pequeña familia que perdió a dos hijas, para ellos, el cielo es más dulce de lo que jamás ha sido. Y tienen una nueva manera, una nueva falta de interés en el mundo pasajero. ¿No diría usted si usted ha perdido a un ser querido? Si las personas más preciadas en su vida y la persona más preciada en su vida, el Señor Jesucristo y si las posesiones más preciadas en su vida han sido colocadas como tesoros en el cielo, usted va a tener una relación muy, muy distante con este mundo pasajero.

Entonces, las pruebas tienden a mostrarnos la bancarrota de los recursos humanos y a alejarnos del mundo en cierta manera, nos dirigen hacia la esperanza celestial. Romanos 8, entre muchas Escrituras que podrían ser señaladas, simplemente para apoyar este pensamiento. En Romanos, capítulo 8 dice: “el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios y si hijos, entonces herederos. Herederos de Dios y coherederos con Cristo. Si sufrimos con Él para que también seamos glorificados con Él. Y considero los sufrimientos del tiempo presente no dignos de ser comparado con la gloria que será revelada en nosotros.”

Conforme enfrento el sufrimiento, Pablo dice, simplemente me vuelvo más y más hambriento por la gloria. Y veo a la creación entera gimiendo y esperando la esperanza, esperando la gloriosa, versículo 21, liberación de los hijos de Dios. Y después, en el versículo 24 o 23, él dice “estamos gimiendo esperando la redención de nuestro cuerpo,” versículo 24, “somos salvos en esperanza.”

Entonces, enfrentamos pruebas. Las pruebas nos dan un deseo mayor por aquello que es eterno. Nos ayudan a anhelar la ciudad eterna. Colocan nuestros deseos en las cosas de arriba. Eso es algo espiritual muy importante. Nos hacen pensar en cosas divinas, cosas celestiales. Y eso es lo que Pablo dijo en 2 Corintios 4:16: “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.”

Y después, dice esto: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” ¿Cómo es que llegó a tener ese tipo de actitud? Oh, es muy fácil. Simplemente, regrese al versículo 8: “…estamos atribulados en todo… somos perseguidos… llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús.” Versículo 12, “De manera que la muerte actúa en nosotros.” Él está atravesando tantos problemas que no es sorprendente que no le guste el mundo. Él preferiría estar en la gloria.

Entonces, como puede ver, las pruebas tienen un propósito muy, muy útil. Prueban la fortaleza de nuestra fe, nos humillan, no sea que tengamos más confianza en nuestra fortaleza espiritual de lo que debiéramos. Nos alejan de cosas mundanas y nos llaman a una esperanza celestial.

En quinto lugar, las pruebas también cumplen un propósito muy importante porque revelan lo que realmente amamos. Revelan lo que realmente amamos. ¿Podría haber habido algo más querido para Abraham que Isaac? ¿Algo? ¿Es cuestionable que algo pudiera haber sido más querido por él que Isaac? ¿Algo de este mundo? Ciertamente, Dios estaba más cercano a él que Isaac, pero esa fue la prueba. Descubrir si él amaba a Isaac más de lo que amaba Dios o si él amaba a Dios más de lo que amaba a Isaac. Ésa era la prueba.

Como puede ver, las pruebas revelarán lo que usted realmente ama por cómo usted reacciona. Como puede ver, si usted ama de manera suprema a Dios, usted le dirá: “gracias, Dios, por lo que Tú estás logrando, cumpliendo a través de esto. Ayúdame a ver eso. Y Te doy la gloria a través de lo que Tú estás permitiendo que suceda.”

Pero si usted realmente se ama si mismo más que a Dios, usted dirá: “Dios, ¿por qué haces esto?” Usted se va a enojar y usted se va a molestar y usted se va a amargar y usted estará lleno de ansiedad.

Como puede ver, hay un sentido en el que, si algo está más cercano a usted que Dios, entonces, Él lo tiene que quitar. Él lo tiene que tener. Entonces, en mi propia vida sólo quiero asegurarme que nada esté más cerca de mí que el Señor, porque no quiero que lo quite. No que siempre lo haga.

Estaba pensando en esto leyendo ahí en el Pentateuco un poco y llegué a Deuteronomio, capítulo 13, versículo 3: “no escucharás las palabras de ese profeta o ese soñador de sueños.” Este sería un falso profeta. “Porque Jehová tu Dios,” escuche esto, “te prueba para saber si amas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” ¡Guau! El Señor está probándote para ver a quién amas en realidad. Si lo amas a Él con todo tu corazón y con toda tu alma, en Lucas 14:26: “… si alguno viene en pos de Mí y no aborrece a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas y también su propia vida, él no puede ser,” ¿qué?, “Mi discípulo. Y el que no lleva su propia cruz y viene en pos de Mí no puede ser Mi discípulo.”

Ahora, ¿qué es lo que está diciendo? ¿Está diciendo literalmente que es algo cristiano el odiar a todo el mundo, incluyéndote a ti mismo? No. Lo que él quiere decir con esto es que, si usted no ama a Dios, al grado que usted de manera dispuesta, si es necesario, se distancia del padre, madre, esposa, hijos, hermano, hermana y aún su propia vida, entonces no ama a Dios de manera suprema. Usted no es digno de ser Su discípulo.

¿Qué quiere decir aislarse, distanciarse? Queremos decir que usted va a hacer la voluntad de Dios en primer lugar y sobre cualquier otra cosa, sin importar lo que apela a aquellos que están cerca de usted. No importa lo que le importa a su padre o a su madre o a su esposa o a su hijo o a su hermano o a su hermana o a su propia carne. Usted hará la voluntad de Dios sin importar lo que ellos quieran, porque ahí está su amor supremo.

Dios quería, en el caso de Abraham, que Abraham y todos nosotros supiéramos a quién amaba Abraham más. Él le dijo a él: Isaac, tu único hijo a quien amas. Abraham pasó la prueba. ¿A quién amaba Abraham más que cualquier otra persona? A Dios. Y ése es el valor de la prueba. Abraham descubrió que él amaba a Dios más que a cualquier otra persona. Y todo el mundo supo eso. Es tan importante señalar eso. Cuando usted atraviesa una prueba, descubra lo que revela acerca de su amor.

Hay un sexto propósito en las pruebas que realmente es muy, muy útil. Y es el siguiente: las pruebas nos enseñan a valorar la bendición de Dios. Las pruebas nos enseñan a valorar la bendición de Dios. Nos enseñan a valorar la bendición de Dios.

La razón, la razón nos enseña a valorar el mundo. Los sentimientos, nos enseñan a valorar el placer. La fe, nos dice que valoremos el mundo de Dios. La Palabra de Dios. El favor de Dios, la bendición de Dios. La razón dice ‘aprovecha lo más que puedas del mundo’. El sentimiento, dice ‘encuentra el placer a costa de lo que sea’. La fe dice ‘obedece la palabra de Dios y se bendecido’.

Como puede ver, las pruebas nos enseñan la bendición de la obediencia. En medio de una prueba, obedecemos y somos bendecidos. Eso es lo que buscan enseñar. Nos muestran que la obediencia a costa de lo que sea trae la bendición de Dios.

El salmista dice en el Salmo 63:3, y esto a partir de la experiencia personal, “porque Tu misericordia es mejor que la vida, mis labios que alabarán.” Dios, he visto Tu misericordia y es lo mejor que hay. Lo mejor que hay. Jesús es el ejemplo perfecto de esto en Hebreos 5. En los días de Su carne, Él ofreció oraciones, súplicas con clamor, con lloro fuerte y lágrimas a Aquel que era poderoso para salvarlo de la muerte. Jesús está atravesando la prueba del huerto. Eso es lo que ahí se retrata ahí. Y Él estaba sudando gotas de sangre, llorando y clamando porque Dios lo librara. Y Él fue oído en que Él temía; y aunque Él fue Hijo y uno amado, sin embargo, Él aprendió la obediencia por las cosas que sufrió.

“Y habiendo sido perfeccionado, se volvió el Autor de la salvación eterna todos los que le obedecen.” Y escuche, mediante el sufrimiento Él fue obediente y Dios lo exaltó. Filipenses 2 lo dice de otra manera. Él fue humillado. Tomó la forma de hombre, se ofreció a sí mismo en muerte y Dios lo exaltó hasta lo sumo. Las pruebas nos colocan en medio del sufrimiento para que obedezcamos en el sufrimiento y entonces, recibamos la bendición completa de Dios.

Yo diría que cuando usted atraviesa una prueba, si usted aprende a obedecer a Dios, usted experimentará la emoción de Su bendición. Ésa es Su promesa.

Permítame darle dos más que son propósitos del sufrimiento. Número siete: el sufrimiento viene, y este es un propósito de mucho, mucho valor, el sufrimiento viene para capacitarnos para ayudar a otros en su sufrimiento. Algunas veces, cuando viene el sufrimiento viene, quizás no tenga ningún otro propósito que capacitarme mejor para ayudar a otros en su sufrimiento.

Yo pienso en eso con respecto al capítulo 22 de Lucas, en donde Jesús le dice a Pedro y el Señor le dijo: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha deseado para zarandearos como a trigo.” Satanás te va a tomar y te va a sacudir. “Y Yo he orado por ti, que tu fe no falle.” Ahora escuche esto, “para que cuando tú te vuelvas,” tú salgas de esto. Él dice: “fortalezcas a tus hermanos.” Ahí está. Un propósito maravilloso.

Es como Jesús en Hebreos capítulo 4, Hebreos, capítulo 2, también. Quien se convierte en un sumo sacerdote misericordioso y fiel que es poderoso para ayudar a aquellos que vienen a Él porque Él ha enfrentado toda prueba que nosotros hemos enfrentado, ¿verdad? Eso es lo que lo hace a Él un sumo sacerdote fiel y misericordioso. Entonces, enfrentamos pruebas con el propósito de poder ayudar a otros. ¡Qué maravilloso! ¡Cuán maravilloso es que Dios nos permita atender por la experiencia para instruir a otros!

Y después, finalmente, el octavo. Y esto nos lleva al pasaje. Tendremos que esperar una semana, pero en octavo lugar, las pruebas vienen para desarrollar fortaleza perseverante para una mayor utilidad. Vienen para desarrollar fortaleza perseverante para una mayor utilidad. De nuevo, Thomas Menton dijo y cito: “cuando todas las cosas están en silencio y cómodas, vivimos por los sentidos en lugar de vivir por la fe. Pero el valor de un soldado nunca es conocido en tiempos de paz.” Fin de la cita. Tiene razón, el valor de un soldado nunca he conocido en tiempos de paz.

Dios tiene Su propósito en la prueba. Y con la misma, nos dará mayor fortaleza. Conforme usted atraviesa una prueba, sus músculos espirituales son ejercitados. Usted se fortalece para la siguiente. Eso significa que usted puede enfrentar un enemigo mayor. Eso significa que usted es más útil. Usted atraviesa otra prueba, y otra prueba y otra prueba. Y todas esas lo están fortaleciendo, fortaleciendo, fortaleciendo, hasta que ahora, su utilidad se está incrementando y su fortaleza lo hace más útil. Y entonces, entre más útil usted es, más es usado. Y entre usted más usado es, más logra en el poder del Espíritu para la gloria de Dios.

Entonces, permítame resumirlo. ¿Cuál es el propósito de Dios conforme Él nos prueba? En primer lugar, para probar la fortaleza de nuestra fe. Para que podamos saber en dónde está nuestra fortaleza o no lo está. En segundo lugar, para humillarnos, no sea que lleguemos a tener más confianza en nuestra propia fortaleza espiritual de lo que debiéramos. En tercer lugar, para alejarnos de cosas mundanas. En cuarto lugar, para llamarnos a una esperanza celestial para que vivamos enfocados en lo de arriba y no en lo de abajo. En quinto lugar, para revelarnos lo que realmente amamos. En sexto lugar, para enseñarnos a valorar la bendición de Dios y a valorarla conforme viene a nosotros en los tiempos de sufrimiento. En séptimo lugar, para capacitarnos para ayudar a otros en sus pruebas. Para sobrellevar los unos las cargas de los otros. Y en octavo lugar, para desarrollar una fortaleza perseverante para una mayor utilidad, para que Dios nos pueda colocar en lugares más importante de ministerio y eficacia.

Ahora, todos estos son propósitos que valen la pena. Todos estos encajan en el plan de Dios por Su gracia. Pero la pregunta todavía está en su mente, como en la mía, muy bien, van a venir.

Regresemos a Santiago 1 simplemente para un pensamiento de conclusión. Dice que van a venir. La prueba de su fe va a venir, versículo 3. Versículo 12: “bienaventurado es el hombre que soporta la prueba, después de que es probado, va a ser recompensado.” Van a venir, no hay manera de evitarlas. Y podríamos decir: “sé que van a venir y sé que todos estos son los propósitos de Dios en ellos y Él quiere cumplir todo eso. Puedo entender eso. Pero todavía no responde la pregunta: ¿cómo enfrento eso cuando estoy en medio de ellas? ¿Cómo las atravieso?” Está bien tener todo esto en una lista en mis notas del sermón, pero ¿cómo enfrento esa prueba?

Y ahí es donde es donde Santiago 1, 2 al 12 realmente habla. En primer lugar, se necesita una actitud gozosa. El primer medio para perseverar en una prueba es una actitud gozosa. “Hermanos míos tened por sumo gozo.” La segunda es una mente que entiende, “sabiendo esto, que esta prueba está produciendo algo.” La tercera es una voluntad sumisa. “Mas tenga la paciencia su obra perfecta.” En otras palabras, deje que suceda porque Dios está operando. Está llevando a cabo Su obra. La cuarta en los versículos 5 al 8 es “un corazón que cree.” Pídale a Dios lo que necesita y pida, versículo 6 dice, en ¿qué? En fe. Usted debe tener un corazón creyente, que cree, para creer que Dios tiene un propósito y que Él suplirá todo lo que usted necesita para esa prueba. Un corazón que cree.

Y finalmente, en los versículos 9 al 11, “un espíritu humilde”. Un Espíritu humilde. Usted persevera en medio de las pruebas con una actitud gozosa, una mente que entiende, una voluntad sumisa, un corazón que cree y un espíritu humilde.

Ahora, la próxima vez, vamos a ver esas últimas dos. Un corazón que cree y un espíritu humilde. Sólo quería prepararlo y que se diera cuenta de que vamos a ver verdades muy, muy emocionantes, en donde habla acerca de pedirle a Dios sabiduría, en donde habla acerca de pedir en fe, sin dudar. Habla acerca de un hombre de doble ánimo y cómo ese hombre pierde todo de Dios. Y después, vamos a ver esa área entera de un espíritu humilde y qué función tiene en la perseverancia.

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4/17 – ¡Huye de la Tentación!

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

4/17 – ¡Huye de la Tentación!

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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