Elías

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Elías

R.C.Sproul

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En esta sesión estamos empezando el cuarto volumen de «Del polvo a la gloria» y dirigiremos nuestra atención al surgimiento de los profetas importantes del Antiguo Testamento. Pero, para poder hacerlo, quiero adelantarme, solo por un momento, a través los siglos hasta el final del registro del Antiguo Testamento,  porque sabemos que el Antiguo Testamento está literalmente lleno de declaraciones proféticas y oráculos que se ocupan de los eventos futuros.

Pero quiero que presten atención a la última profecía que se registra en el Antiguo Testamento. Se encuentra en el último libro del Antiguo Testamento, el libro de Malaquías, en el último capítulo de Malaquías, el cual es el capítulo cuatro. Leemos en el versículo 4 del capítulo 4 estas palabras: «Acordaos de la ley de mi siervo Moisés, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Horeb para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición».

La última profecía del Antiguo Testamento es una profecía sobre el día que vendrá el Señor. Y el contenido de esta profecía es que antes del día que venga el Señor, Dios enviaría a su profeta Elías. Ahora bien, creo que es significativo que aún el día de hoy, según las costumbres del judaísmo moderno, durante la celebración de la Pascua, cuando la mesa está puesta, siempre queda una silla vacía a la cabecera de la mesa.

Nadie debe sentarse en esa silla durante la celebración de la Pascua, porque esa silla está reservada para Elías, ya que el judaísmo moderno no cree que el Mesías ha venido. Ellos aún están a la espera del Mesías y no creen que esta profecía se haya cumplido.

Sin embargo, el registro del Nuevo Testamento inicia con la aparición de una figura muy extraña, algunos incluso la han llamado figura extravagante: Juan el Bautista. Donde la voz de la profecía había estado en silencio durante 400 años en Israel, de repente sale del desierto, el lugar de encuentro tradicional entre Dios y sus profetas. Sale esta figura extraña usando las prendas y viéndose, para efectos prácticos, como el profeta Elías del Antiguo Testamento.

Juan el Bautista crea una gran consternación e interés, por lo que los líderes religiosos salen de Jerusalén y empiezan a interrogarlo y le preguntan quién es y qué hace. Y le preguntan directamente, “¿Eres Elías? Y él dijo: No soy”. Pero luego, más tarde, nuestro Señor identifica a Juan el Bautista, de una manera un tanto enigmática, con la manifestación de Elías, cuando Jesús dijo: “Y si queréis aceptarlo,” (refiriéndose a Juan) “él es Elías, el que había de venir.”

Luego se nos dice en la Escritura que Juan el Bautista viene en el espíritu y en el poder de Elías y por eso se le ha llamado, “Elías redivivus” es decir, el renacimiento del ministerio de Elías. Bueno, ¿por qué toda esta importancia asociada con Elías? Bueno, creo que hay varias razones para ello y una de ellas es la que recordamos del registro del Antiguo Testamento sobre la vida y el ministerio de Elías.

Elías no muere. Elías asciende al cielo. Todos estamos familiarizados con la famosa película Carros de fuego y este título fue tomado del registro de la ascensión de Elías, cuando al final de sus años, estaban de pie junto a su discípulo Eliseo y al contemplar el cielo vieron carros de fuego y Eliseo gritó, «Padre mío, padre mío, los carros de Israel».

Y Elías fue levantado en un torbellino y llevado al cielo, lo que presumiblemente fue el símbolo del tribunal móvil de Dios. Pero debido a que no muere, existe esta expectativa de que algún momento en el futuro lejano llegaría como el heraldo del Mesías venidero. Y ese es el papel que se le asigna a Juan el Bautista.

Es también significativo en el Nuevo Testamento que cuando Jesús está en el monte de la transfiguración, viene una nube y lo envuelve, y los discípulos ven su transfiguración ¡Y he aquí! Aparecen dos hombres que tienen una conversación intensa con Jesús justo antes de que Jesús inicie su viaje final a Jerusalén y a la cruz.

Y los dos hombres que aparecen en el monte de la transfiguración con Cristo son Moisés y Elías. Ahora, ¿Qué significa esto? Al igual que Moisés, en un verdadero sentido, personifica la ley del Antiguo Testamento, así que la personificación suprema del profeta del Antiguo Testamento era el profeta Elías.

Cuando los judíos hablaban en forma resumida de todo el Antiguo Testamento simplemente decían: “La ley y los profetas”. Ahora, eso puede mal interpretarse porque Moisés, quien es el dador de la ley, es también descrito en el Antiguo Testamento como profeta y él funge en maneras distintas como el profeta.

Él es el vocero de Dios. Y entre Moisés y Elías hay muchas apariciones de profetas de menor rango; pero con la aparición de Elías es como si una institución totalmente nueva emergiera en la escena de Israel. Es decir que, al menos, es elevada a un nuevo grado de significado e importancia.

Y cuando pensamos en los profetas canónicos, es decir, aquellos cuyos libros son parte del canon del Antiguo Testamento, gente como Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, etc., todos ellos van después de la introducción pionera de esta institución hecha por el profeta Elías y por eso es importante cuando Elías aparece en escena.

Él es enviado por Dios al reino del norte, al reino de Israel, tal vez en su hora más oscura, durante el reinado de Acab y Jezabel. Ahora, antes de decir un poco más sobre Elías, en particular, permítanme hablar por un momento sobre algunas de las funciones de los profetas del Antiguo Testamento.

A menudo los cristianos ven a los profetas del Antiguo Testamento y los consideran tan solo videntes o personas que dieron profecías futuras. Es decir, que vemos o tendemos a ver la función primaria del profeta del Antiguo Testamento como la de un adivinador. Es decir, alguien que hace predicciones sobre el futuro.

Sin duda los profetas hacen eso. Y no quiero subestimar o devaluar la suprema importancia de esta tarea y la función de la profecía predictiva en el Antiguo Testamento, pero yo diría que la predicción de eventos futuros, si vamos a ponerlos en la escala de importancia, eso estaría en el segundo lugar en su misión.

Su tarea principal, el primer trabajo que Dios les da es ser lo que llamamos, heraldos. Si alguien inventó la idea de decir las cosas como son, fue el profeta del Antiguo Testamento. Los profetas eran solitarios, despreciados, maltratados, perseguidos, y en muchos casos, asesinados. Individuos que eran llamados de forma excepcional por Dios y capacitados por Dios para la tarea específica de ser la conciencia del pueblo de Dios.

Algunos han descrito la función del profeta en Israel en términos legales. Recuerdan que la nación había sido creada por Dios en términos de un acuerdo, un pacto, un pacto que tenía estipulaciones o leyes, y sanciones o castigos impuestos si es que las estipulaciones del pacto eran quebrantadas.

Y cuando Israel quebrantó el acuerdo que había hecho con Dios, fueron infractores de la ley de Dios, Entonces Dios envió a sus fiscales a la nación.  Y una de las funciones del profeta del Antiguo Testamento era ser el agente divino de Dios que acusaba.

Él presentaba una demanda contra su propio pueblo por quebrantar los términos de su acuerdo y los que entregaban la citación judicial en contra de Israel eran los profetas. Así que pueden imaginar cuán populares eran en el Antiguo Testamento. Habiendo dicho esto sobre los profetas en general, veamos algunos de los destellos que captamos en la Escritura sobre la vida de Elías.

Elías fue descrito por Acab como el «perturbador de Israel». Cuando las transgresiones de Acab llegaron a ser tan severas, Elías oró para que Dios actuara y en medio de la maldad de Acab, Dios maldice a Israel con una sequía que destruye sus cultivos y que duró tres años, como resultado de la oración de Elías.

Y Acab sabe que es este Elías el que está detrás de todos los juicios de los que él es objeto ahora. Entonces leemos en el Antiguo Testamento sobre el último enfrentamiento entre los seguidores de Acab y los seguidores de Elías en el combate que se realiza en el monte Carmelo. Esto se registra en el Capítulo 18 del primer libro de Reyes.

El versículo 17 dice: «Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijo: ¿Eres tú, perturbador de Israel?” Y él respondió, es decir, Elías respondió: “Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del Señor y habéis seguido a los baales. Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el Monte Carmelo, junto con 450 profetas de Baal y 400 profetas de Asera que comen a la mesa de Jezabel».

¿Ves lo que está pasando aquí? Jezabel había importado a todos estos profetas y sacerdotes de las religiones paganas. Así que ahora están 850 de ellos en el complejo del palacio y Elías lanza un desafío al rey, pues le dice que busque a todos sus profetas y todos los líderes religiosos del culto de Baal y Asera y los traiga aquí y así resolverán sus diferencias.

«Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él.»

Algunos del pueblo, se acercaron a Elías, y le dijeron: ‘Elías, cálmate’.  He hecho una costumbre en mi vida de nunca discutir sobre religión y política, porque asuntos de este tipo tienen una tendencia a dividir.

Esto no es parte del registro, pero era inevitable porque ocurre cada vez que la verdad de Dios está en riesgo. Y Elías lo puso tan conciso como pudo. Reunió al pueblo de Israel, y dijo: “¿Hasta cuándo vacilaréis” o dudaréis “entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle a él; y si Baal, seguidle a él».

Recuerden que les dije antes que lo que haría fracasar a la nación de Israel sería el sincretismo, la mezcla, la fusión, la combinación de elementos de la verdadera piedad con elementos de la religión pagana.

Lo que estaba ocurriendo era que la verdad de Dios había sido secularizada y paganizada, así que la verdad de Dios ahora estaba borrosa y las peculiaridades del gobierno del pacto de Dios estaban ahora confusas a los ojos del pueblo.

Y Elías dijo: ‘decídanse’. No traten de jugar para ambos equipos. No se queden sentados en la banca. Si van a seguir a Dios, entonces sigan a Dios y eso significa que tienen que dejar de ir en pos de Baal y de Astarot; y si van a ser discípulos de Baal, entonces, sean discípulos de Baal y dejen de tratar de justificarlo con una pizca de religión bíblica.

Ese es el desafío que Elías da al pueblo. «Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado como profeta del Señor, pero los profetas de Baal son 450 hombres.

Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no le pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no le pondré fuego. Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del Señor; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios”. Y el pueblo dijo: “La idea es buena».

Luego leemos la narrativa de cómo los profetas de Baal tomaron su novillo y lo prepararon y leemos que: “invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh, Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió.

Y danzaban alrededor del altar que habían hecho. Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo. Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos».

Ustedes hablan de fervor religioso. Estas personas son religiosas hasta la médula. Ellos están tan comprometidos y dedicados a su religión que se cortan así mismos, se arrancan la carne, saltan y corren por todo el lugar, invocan durante horas cada vez, pero por mucho que invoquen, por mucho que llamen a su dios, no hay respuesta.

Cuando pasó el mediodía profetizaron hasta la hora de la ofrenda del sacrificio de la tarde; pero no hubo voz. Nadie respondió. Nadie prestó atención, hasta que finalmente Elías dijo a todo el pueblo: “Acercaos a mí.” Y él “reparó el altar del Señor que había sido derribado.  Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: Israel será tu nombre. Y con las piedras edificó un altar en el nombre del Señor». Y también en nombre de la nación en la que está hablando.

«E hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas de semilla. Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez;” y lo hicieron por tercera vez. El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua.

Y sucedió que, a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel.” Él está diciendo esto en la presencia de personas que eran descendientes y que fueron juramentados por lealtad del pacto para seguir al Señor, Dios de Abraham, de Isaac, y no en este caso Jacob, sino de Israel.

«Que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones.

Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El Señor, Él es Dios; el Señor, Él es Dios».

Ahora bien, ¿qué creen que pasó? Algunos de ellos se levantaron y dijeron a Elías: ‘Bueno, Elías, eso fue una magnífica demostración de la verdad de Dios, pero espero que no te importe que continúe como miembro en la iglesia de Baal porque quiero ser de influencia allí y quiero crear vínculos con estas personas que se han extraviado.’

No, este era el momento, no para dividirse por pequeñas diferencias, no me refiero a eso, pero aquí la verdad central de Dios mismo está en juego y esto es lo que Elías hizo con el poder de Dios.

Los milagros rodean su vida. Él levanta una persona de entre los muertos. Él viene y se enfrenta a Acab en otras ocasiones. Pensemos cuando Acab se apodera de la viña de Nabot y otra vez, Elías viene y lo reprende y lo amonesta por su injusticia, porque lo que ocurre ahora en Israel es que las personas se alejan de Dios y se desvían de la ley de Dios.

¿No es esto lo que hizo Juan el Bautista cuando viene y, antes que nada, llama al pueblo al arrepentimiento y a la verdadera religión? “Arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado”. Ese fue el mensaje de Juan el Bautista. Y entonces, ¿qué es lo que hace él? Él apunta con su dedo al rey y reprende al rey por su comportamiento impío.

Ahora bien, esto es importante porque a veces hoy en día se nos dice que la iglesia nunca debe comentar sobre las prácticas paganas del ámbito civil o del estado secular. Aunque la iglesia hoy en día no está llamada a ser el estado, la iglesia en cada generación está llamada a ejercer la crítica profética cuando los gobiernos se vuelven injustos.

Es por eso que Elías fue un hombre perseguido, acosado ​​implacablemente por el odio y la furia de Jezabel y Acab hasta que el juicio de Dios cayó sobre la casa de Acab. Y como lo había profetizado, cuando estos murieron, su sangre fue lamida por los perros de la calle.

Lean toda la historia de Elías. Es rica en drama e ilustra lo que era típico en la vida de todos los profetas piadosos en el Antiguo Testamento. Porque el mensaje de Elías debe ser escuchado hoy y en cada generación.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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6/27 – La juventud de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

6/27 – La juventud de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-juventud-de-cristo/

Nancy Leigh DeMoss: En los últimos años hemos visto un fenómeno cultural que ha sido llamado  adolescencia extendida.

Leslie Basham: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: ¿Has escuchado alguna vez este término? Adolescencia extendida,  se refiere a personas que no han crecido o madurado. Hay cierto número de personas que han estado hablando sobre esto. Ha estado tanto en el pensamiento secular como en el pensamiento cristiano. Al Mohler, por ejemplo, quien es el presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky, tiene un blog. Él ha estado hablando sobre esto en varias ocasiones. Él dice, por ejemplo,

La transición hacia la edad adulta solía ser una de las principales metas de la juventud. La vida adulta era vista como un estatus digno de alcanzar y era entendida como un conjunto de responsabilidades dignas de cumplir. Al menos, esta era la forma en que solía ser. Ahora, una generación entera parece estar viéndose a sí misma encerrada en las garras de la eterna juventud, sin querer o sin poder crecer.

La preocupación sobre este fenómeno se ha ido construyendo desde hace algún tiempo. Los Baby-boomers [la generación entre 1940 y 1969] que son padres están perplejos cuando sus hijos en edad adulta regresan a vivir a su casa, fallan en encontrar un trabajo y parecen no tener prisa en casarse. Claro que en la actual generación de adultos jóvenes se incluyen excepciones espectaculares que rápidamente han entrado en la plenitud de la responsabilidad adulta,  la generación en general parece que estuviera esperando que algo suceda— ¿quién sabe qué? 1

Leslie: Estás sintonizando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie llamada El Cristo incomparable, siguiendo el bosquejo del libro de  Oswald Sanders  [The Incomparable Christ – disponible en inglés].

Hoy daremos una mirada a la vida de Jesús. Él es un buen ejemplo para contrarrestar la tendencia hacia la adolescencia extendida.

Nancy: Mientras pensamos sobre este fenómeno llamado adolescencia extendida, de personas que no crecen, pienso en el contraste que tenemos en Cristo—El Cristo incomparable a quien hemos estado considerando durante toda esta temporada previo a la Semana Santa, de la Pasión de Cristo, el Viernes Santo y la Pascua.

Permítanme invitarles a ir a sus Biblias al Evangelio de Lucas, al capítulo 2. Queremos ver un incidente en la juventud de Cristo, el tiempo que hoy pudiéramos llamar Su adolescencia o años de adolescente.  Este es Jesús a los 12 años de edad. Muchos de ustedes están familiarizados con esta historia, pero espero que hoy podamos encontrar algunas ideas frescas que nos recuerden lo verdaderamente único que es Jesús.

Jesús tiene 12 años. Se encuentra al final de su infancia y está en la transición hacia convertirse en un hombre. Veamos el versículo 41, en el capítulo 2, de Lucas: “Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta.”

Ahora, no sabemos si esta era la primera vez que Jesús iba a Jerusalén con Sus padres. Es muy posible que Él haya ido en los años previos, pero esta es una etapa significativa porque Jesús ahora está alcanzando la edad en la cual los jovencitos Judíos llegaban a ser miembros plenos de la comunidad religiosa del judaísmo. Durante esta etapa, de los 12 a los 13 años de edad, los niños  serían instruídos en los caminos de Dios y en la Palabra de Dios, y serían recibidos en el judaísmo, como lo que se llamaba un “hijo de la Ley”.

Cuando ellos llegaban a ser un “hijo de la Ley,” lo cual ahora es celebrado como un Bar Mitzvah, esto significaba que era un joven judío, y ahora era un hombre adulto, responsable ante Dios por su propio crecimiento y desarrollo espiritual. Ya no eran más niños bajo el liderazgo y protección de sus padres. Ahora ellos se estaban moviendo hacia la adultez y eran responsables por sí mismos de obedecer a Dios.

Así que Jesús a esta edad, en la que Él se convierte en un miembro pleno de la comunidad religiosa del judaísmo, va con Sus padres en el tiempo de la Pascua a adorar en el templo. Versículo 43: “y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén”.

Puedes ver esta transición entre ser un niño y un hombre. Él está justo en esa etapa. Él se quedó en Jerusalén, pero “sin que lo supieran sus padres, y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos. Y al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas”. (vv. 43-46)

Así que aquí nos hacemos una idea acerca de Jesús, en este tiempo que podríamos llamar etapa adolescente, este periodo de transición entre niño y hombre. Vemos esto en Su corazón, un hambre por la verdad, un deseo de conocer; una inclinación de Su corazón a crecer espiritualmente, a crecer en sabiduría, de conocer a Dios. Esto era en lo que Él estaba interesado.

Él se quedó en el templo hablando con los ancianos, hablando con estos líderes porque ahí era donde estaba su corazón, hacia donde Él se inclinaba. Eso era en lo que Él estaba interesado. Nadie le dijo,  “Ok, es tiempo de interesarte en las cosas espirituales”. Era ahí donde estaba su corazón. Es la clase de corazón, que dicho sea de paso, tú quieres que tus hijos tengan, ¿o no es así?, mientras ellos van de su niñez hacia su adultez. Ves a Jesús teniendo un espíritu humilde, un espíritu enseñable. Piensa sobre esto: Él era Aquél cuya Palabra ellos estaban estudiando. Él era Aquél que había creado a todos estos maestros.

Proverbios dice “el que escucha consejos es sabio”. (Ver 12:15). Vemos a Jesús mostrando esto. A pesar de que, como Dios, Él era omnisciente; como hombre Él estaba mostrándonos lo que es tener un espíritu humilde, enseñable y crecer en sabiduría.

Y luego dice en el versículo 47: “Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas”. Así que Él estaba involucrándose con estos líderes. Él estaba escuchando; haciendo preguntas, pero incluso Sus preguntas y luego Su diálogo con ellos daba muestras de alguien que tiene una madurez excepcional.

Pero es fácil mirar este pasaje y decir, “Claro, Él era Dios. Él tenía todas las respuestas”. Pero ten en mente, que Él no está usando su divinidad en este momento. Él está viviendo, funcionando y creciendo como un hombre, mostrándonos lo que se supone que debe ser para todos nosotros y lo que puede ser cuando crecemos con el favor y la gracia sobre nosotros así como vimos en la última sesión anterior que era verdad en Jesús.

Se supone que se tenga madurez y sabiduría a la edad de 12 o de  15 ó 17 y 27. De nuevo, no puedes tener la misma sabiduría a los 7 años que la que tendrás a los 27 años, pero debería haber una madurez y un crecimiento en las cosas de Dios y la habilidad de dialogar sobre asuntos serios y eternos de una forma coherente.

Esto es lo que estos líderes están viendo en Jesús. Él no tiene, como hombre, todo el conocimiento hasta ese momento, pero Él mostró una madurez. Él mostró una inclinación hacia la verdad y una aptitud hacia la verdad, y ellos estaban asombrados con esto.

Ahora, ¿de dónde venía ese entendimiento? Una de las cosas que me pregunto al pensar sobre Jesús en el templo a esta edad y al pensar acerca de sus 12 años—estaría en edad de escuela intermedia más o menos, los alumnos de intermedia no son conocidos por su sabiduría o por su revelación y su madurez.  Bueno, una pregunta que me hago a mi misma es: ¿Qué rol tuvo Su madre en enseñarle desde la infancia a través de su niñez?

Sabemos que María conocía la Palabra de Dios. Ella la amaba. En el Magníficat que oró en Lucas, capítulo 1, ella citó docenas de Escrituras del Antiguo Testamento, en una época en que las mujeres no eran enseñadas a leer o a escribir en la mayoría de los casos. Ella conocía la Palabra de Dios por repetición verbal y el paso oral de la Palabra.

Ella debió de haber estado hablando estas Escrituras, estas alabanzas, estas oraciones, estos pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento a su Hijo mientras Él estaba creciendo. Ella era una mujer que meditaba en los caminos de Dios, ¿lo recuerdan? Se nos dijo que ella guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba en ellas (ver Lucas 2:19).

  • Ella era una mujer que meditaba.
  • Era contemplativa.
  • Ella no estaba siempre hablándose a sí misma.
  • Ella sabía cómo escuchar la voz de Dios.
  • Ella sabía cómo responder a la inspiración del Espíritu de Dios en su corazón.

Y qué influencia debió de haber tenido esto en el pequeño Jesús.

¿Quieres tener adolescentes sabios? Un gran paso hacia esto sería que tuvieran mamás sabias, papás sabios, mujeres que están escuchando al Señor, padres que están escuchando al Señor. Ahora, esto no significa que tus hijos nunca harán nada tonto, que ellos nunca pecaran, o que si ustedes son padres piadosos y sabios sus hijos serán siempre piadosos y sabios.

Tus hijos no son Jesús. Tú sabes esto. No tengo que decírtelo. Pero lo que pienso es que hay una visión aquí de que la sabiduría de los padres ayuda a cultivar una atmósfera en el hogar que conduce a los hijos a crecer y a llegar a ser sabios.

Pero Su madre no puede tomar todo el crédito, ni ella querría tomar el crédito por como Él pudo tener esta sabiduría y este entendimiento. Por sobre todo, sabemos que fue el impacto del Espíritu de Dios dándole esta sabiduría.

Leemos en Isaías en el capítulo 11, versículo 2, un pasaje profético sobre el Mesías. Este es un pasaje que pienso nos da la idea de Jesús en el templo a los 12 años. Dice, “Y reposará sobre Él el Espíritu del SEÑOR, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.”

¿Dónde comienza esta sabiduría? De acuerdo con Proverbios capítulo 1, “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (v.7). Así que el Espíritu Santo estuvo trabajando en la vida de Jesús. Ahora, Padre, Hijo y Espíritu, ellos son uno, pero ellos son distintos. No podemos entender esto completamente, pero lo aceptamos como una verdad. Y sabemos que el Espíritu Santo había estado derramando favor y gracia sobre el niño Jesús.

Cuando el Espíritu del Señor reposa sobre nosotras, cuando el Espíritu del Señor reposa sobre tus hijos, tus nietos, ellos tendrán sabiduría y entendimiento, consejo y poder, conocimiento y el temor del Señor.

El versículo 48 dice: “Cuando sus padres le vieron, se quedaron maravillados; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Entonces Él les dijo. . .» Este es el primer registro de palabras provenientes de los labios de Jesús que tenemos en las Escrituras. «Entonces Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?’”—o como dice en algunas de sus traducciones “Debo estar en los negocios de mi Padre’” (vv. 48-49).

Es como si Jesús estuviera diciendo, ¿No saben que yo debería estar en el templo? Es donde pertenezco, es donde encajo.  Es donde está  mi corazón. Es donde prefiero estar, cerca de las cosas de Dios.

Estoy muy agradecida de haber tenido unos padres que realmente nos alentaron en las cosas de Dios, a querer estar cerca de las cosas de Dios. Pero también estoy muy agradecida por el Espíritu Santo, quien, desde que yo era una niña pequeña, me dio un corazón interesado en las cosas espirituales. Yo no puedo tomar ningún crédito por ello. Le debo dar a mis padres mucho del crédito, pero mis padres no podrían tomar este crédito, tampoco. Ellos dirían,  “Esto es la obra de la gracia de Dios”.

Pídele a Dios que haga esto por tus hijos. No esperes que el Espíritu de Dios le de a tus hijos un hambre mayor por las cosas espirituales que tú tienes. Si lo que tú amas son las películas mundanas y los libros y revistas y amigos y actividades sociales y seculares—si esto es lo que tú amas y llenas tu vida con estas cosas, entonces no te sorprendas cuando tus hijos no estén implorando por tener influencia espiritual en sus vidas.  Así que es el trabajo de padres piadosos; y es también el trabajo del Espíritu de Dios.

Ahora, cuando Jesús dijo “¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre, o en los asuntos de mi Padre?,” Claramente, para este momento,  Él estaba consciente de que era el Hijo de Dios. No sabemos en qué momento vino esta conciencia a Él como ser humano, pero sabemos que estaba ahí cuando tenía 12 años.

Y de nuevo repito, tus hijos no son Jesús, pero quiero decirte que el Espíritu de Dios puede dar a tus hijos una seriedad acerca de su relación con Él a una edad más temprana de lo que muchos padres pueden darse cuenta. Y esto es algo para lo cual debemos creerle a Dios, orarle y pedirle que lo haga.

Ahora, aún a esta joven edad, una vez más recordemos que estamos hablando de un joven en edad de escuela intermedia, Jesús estaba viviendo lo que leemos proféticamente en el Salmo 69, en el versículo 9: “El celo de tu casa me consume”.

Este fuego estaba en Él, esta pasión y este deseo por la casa de Dios, por la cosas de Dios. Para este momento, ya Él se había dado cuenta de que Su verdadero hogar no era donde Él había crecido físicamente en Nazaret, sino en el templo donde Su Padre Celestial vivía.

“Debo estar en la casa de mi Padre. En los asuntos de mi Padre.” Y aquí vemos que Jesús tenía un sentido de responsabilidad y de obligación hacia Su Padre, a la edad de 12 años. “Debo. Estoy llamado a esto. Fui apartado para esto. Esto es una obligación. La prioridad de Mi vida es servir a Mi Padre Celestial, estar en sus asuntos”.

Aquí tenemos a Jesús, quien había crecido en el negocio de carpintería de Su padre terrenal, pero Él está diciendo “Mi Padre Celestial tiene un negocio, y yo soy llamado a ser parte de este negocio. Esto es lo que yo tengo que estar haciendo, donde yo debo estar sirviendo”.

La palabra ‘debo’ es una palabra interesante de trazar a través de los evangelios, particularmente a través del evangelio de Lucas, donde estamos leyendo justo ahora. Si tú tomas un comentario y miras esta palabra, debo, y le sigues la pista a través del evangelio de Lucas, verás esta divina compulsión en la vida de Jesús.

Permíteme leerte algunos de estos versículos:

Lucas 4, versículo 43: “[Jesús], Él les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto yo he sido enviado.”

Lucas 9, versículo 22: “El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día”. Había una sensación de compulsión, de obligatoriedad sobre su venida a esta tierra, no solo para vivir, sino para morir por los pecados del mundo.

Capítulo 19, versículo 5 de Lucas: “Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa”. Él tenía un sentido de Su llamado, misión y obligación sobre ministrar a aquellos que el Señor ponía en Su camino.

Luego Lucas 24, versículo 44: “…Era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”

Lo cual me lleva a preguntar: “¿Está en mi corazón, está en  tu corazón que debemos hacer la voluntad de nuestro Padre? No en el sentido de que tenemos que hacerlo y lo estamos haciendo de mala gana. Sino en el sentido de que nos encontramos bajo una compulsión divina, y nos deleitamos en hacer aquello para lo que Él nos ha llamado y es Su voluntad en nuestras vidas.

¿Estoy resuelta a hacer aquello que Él me ha enviado a hacer, aquello para lo que Él me ha llamado? ¿O lo considero algo opcional?  

Yo sé lo que es argumentar con el Señor, tristemente, sobre cosas que yo siento que Él me está llamando a hacer, pero que algunas veces son muy duras. Algunas veces prefiero no hacerlas. Algunos aspectos de mi trabajo son terriblemente aburridos, y yo preferiría no hacer esas cosas. Algunos aspectos de tu trabajo son terriblemente aburridos.

Si eres mamá por ejemplo, hay algunos aspectos de tu llamado que son realmente duros. Si tú estás sirviendo al Señor trabajando en el ambiente de un trabajo secular, o si estás en una institución académica secular tratando de ser luz ahí… Hay cosas duras en el llamamiento de cada vida. Pero sientes un sentido de ‘deber’, un sentido de “debo estar en la casa de mi Padre; debo estar en los negocios de mi Padre”.

Así que, ¿he resuelto hacer aquello que Dios me ha llamado a hacer, o, batallo con esa idea? ¿Lo considero opcional, algo que puedo escoger hacer si quiero hacerlo, pero que puedo decir “no” si  me inclino a ello o si lo encuentro demasiado difícil? Mientras seguimos al Salvador, hay este sentido de divina compulsión “Debo estar en los negocios de mi Padre”.

Me encanta enseñar la Palabra de Dios, pero hay aspectos que son duros. Como a la 1 en punto de la mañana, cuando estaba tratando de terminar esta sesión y meterla en mi cabeza, y estoy allí cansada y pensando, “No voy a dormir mucho” pero había un sentido de que “Dios me apartó y me llamó para esto, y es un privilegio”. Es una obligación, pero es también un privilegio.

Pues bien, el versículo 50 de Lucas, capítulo 2 dice: “Pero ellos no entendieron las palabras que Él les había dicho. Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón” .(vv. 50-51)

Jesús expresa Su sumisión a Su Padre Celestial al estar sujeto a Sus padres terrenales. Ser un seguidor de Cristo no nos hace libres de nuestras responsabilidades—en nuestros hogares, con nuestras familias, con nuestras relaciones humanas. Lo que debería es hacernos mejores miembros de nuestra familia y mejores amigos.

El seguir a Cristo y obedecerle en el contexto de la vida real no son metas en conflicto. Como, “No puedo ser espiritual porque tengo que cocinar el desayuno para mi familia.” ¡No! Ser espiritual puede significar cocinar el desayuno para tu familia—viviendo el llamado de Dios para tu vida. Así es como agradamos y servimos al Señor.

Así, al crecer de niño a hombre, Jesús mostró un apropiado respeto y obediencia a ambos, a Su Padre celestial y a Sus padres terrenales.

Y luego el versículo 52.  Y me encanta este versículo, dice, “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”.

Ahora, regresemos un momento al versículo 40, que nos dice “y el niño crecía” Ahora es una palabra diferente. El primero dice, “el niño crecía”… durante estos primeros 12 años, Él creció. Los siguientes 18 años, de los 12 a los 30, dice que “Jesús crecía en sabiduría”. En algunas de sus traducciones dice que “Él seguía creciendo.”(DHH)

La palabra que se usa aquí, en esta segunda oportunidad, según un comentarista, es derivada de los pioneros derribando árboles en el camino frente a ellos, abriendo camino a través de los bosques. Esto significa, cortar hacia adelante, superar para seguir tu camino, abrirte paso hacia adelante. El término seguía creciendo significa ser intencional acerca de su crecimiento. Los primeros 12 años, el niño crecía. Él simplemente crecía. Pero los siguientes 18 años, Él avanzaba, progresaba. La idea aquí es de una actividad extenuante, siendo intencional en lugar de un desarrollo pasivo.

Y que palabra esta,  mientras pensamos en todo este asunto de la adolescencia extendida… Nos damos cuenta de que el corazón de Dios es que crezcamos de la niñez a la vida adulta no solo físicamente, sino emocional, espiritual, psicológica, e intelectualmente. Hacemos esto durante los años de adolescencia, siendo intencionales en lo relativo al crecimiento.

Esto es algo con que retar a tus hijos, haciéndoles saber que esos años de adolescencia no son años solo para participar en actividades sin propósito en tu camino por la vida, o simplemente jugando juegos de video. Los niños que hacen esto durante todo su paso por los años de adolescencia, seguramente lo harán al llegar a los 20 y a los 30. Luego ellos probablemente se casarán con una pareja que les dirá “¿Por qué nunca creciste?”

Así que vemos en Cristo un patrón para crecer, para avanzar, para desarrollarse—no para estar estático, no para estar estancado, no para quedarte en el mismo lugar, sino ir en  aumento, ir creciendo, y ser intencional acerca del crecimiento espiritual.

Esto trae a mi mente, mientras miro la juventud de Jesús, ese maravilloso versículo en Proverbios capítulo 4, versículo 18, que dice: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.”—creciendo, avanzando, incrementando, madurando en santidad, en sabiduría, en el temor del Señor; convirtiéndose en jóvenes y luego en luego adultos quienes aman al Señor apasionadamente, quienes le temen, quienes le sirven, quienes le siguen con todo su corazón.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proyectando una visión para los padres—que enseñen a sus hijos a crecer en sabiduría.

Usualmente no escuchamos mucho sobre la adolescencia de Cristo, por lo que la enseñanza de hoy ha sido fascinante. Esto es parte de la serie llamada, El Cristo incomparable. Nancy está siguiendo un bosquejo a partir del libro de Oswald Sanders, también llamado El Cristo incomparable.

Bien, por años Jesús pasó Su tiempo como un artesano. Él era un obrero. Su vida muestra que el trabajo duro puede ser santificado cuando es hecho para la gloria de Dios. Nancy lo discutirá en el próximo programa de El Cristo incomparable. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1  http://www.albertmohler.com/2005/08/19/what-if-there-are-no-adults-3

2 Robin Marantz Henig. “What Is It About 20-Somethings?”The New York Times Magazine. Domingo, Agosto 22, 2010.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Padres, Joivan Jimenez, Hoy Ven Conmigo ℗ 2010 Joi Music Group.

59/62 – Pablo, un acusado sin causa

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

59/62 – Pablo, un acusado sin causa

Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Regla de Conducta

Iglesia Evangélica Unida

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Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

5/17 – La Ley

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

5/17 – La Ley

En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

5/27 – La niñez de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

5/27 – La niñez de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-ninez-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss tiene una sugerencia para nuevos padres. Pídele  a Dios que te dé una visión para los años que tengas con tus hijos.

Nancy Leigh DeMoss: Eso te ayudará a ser más intencional en la crianza y a darte cuenta de que los patrones establecidos en la niñez de tus hijos, las semillas sembradas, tendrá fruto en su edad adulta.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Durante estas semanas que preceden a la Semana de la Pasión de Cristo y la celebración del Domingo de Resurrección, estaremos enfocándonos en Cristo, meditando en Él, contemplándolo y viendo los diferentes aspectos de Quién es Él, Quién fue, a qué vino a la tierra, y lo que hizo aquí.

Estamos usando una guía, un gran libro devocional titulado “El Cristo incomparable”  [The Incomparable Christ – disponible en inglés]. Algunas de ustedes están siguiendo el estudio con el libro. Hoy estaremos en el capítulo 4, viendo la niñez de Cristo. Quiero recordarles que no es necesario tener el libro para aprovechar al máximo estos programas.

Aparte del incidente que Jesús tuvo a la edad de 12 años (eso lo veremos mañana), casi no tenemos nada registrado sobre Jesús desde que nació hasta que cumplió 30 años, cuando comenzó su ministerio público. Así que, a la luz de ese silencio, no nos sorprende que haya personas que especulen sobre lo que pasó durante todo ese tiempo.

Por ejemplo, a principios del segundo siglo, D.C., la gente escribió libros acerca de este tema, algunos de ellos son conocidos como los libros apócrifos. Uno se llama “El evangelio de la niñez escrito por Tomás”, y es muy especulativo y fantasioso acerca de algunas cosas que el autor pensó que Jesús pudo haber hecho en su niñez.

Y tengo que decirles que, no tiene ninguna relación con los hechos. Son relatos que casi en su totalidad, rayan en la ficción. No son la Palabra inspirada de Dios. Permítanme leer algunas partes de esta obra sobre “La infancia de Jesús” escrita en el siglo 2, D.C., cito:

“El niño Jesús cuando tenía cinco años, jugaba en el vado de un arrollo: reunió las aguas que fluían allí haciendo piscinas, las limpió y les ordenaba tan solo con su palabra.

Y al hacer un barro suave, formó doce gorriones. Y era en sábado cuando hizo estas cosas. Y había también muchos otros niños jugando con él.

Uno de los judíos, cuando vio lo que el niño Jesús había hecho, jugando en día sábado, salió rápido a decirle a su padre José: Mirad, he aquí que tu hijo está en el arrollo y ha tomado barro y ha hecho doce polluelos, y ha profanado el día del Sabbat.”

“Y José vino al lugar y vio: y habló con el niño en voz alta diciendo: ¿Por qué razón haces esto, en sábado, no ves que no está permitido hacerlo? Pero Jesús palmeando sus manos al momento ordenó a las aves: ¡Id! Y los gorriones emprendieron el vuelo y se alejaron cantando.”

“Y al ver esto los judíos se asombraron y se fueron a decir a sus superiores lo que el niño había hecho.” (II, 1-5).

La gente que escribió esto, decía que era cierto. Pero sabemos que no fue así. Tenemos la Palabra de Dios que nos dice lo que necesitamos saber acerca de Cristo, y hay muy pocas referencias en las Escrituras acerca de la infancia de Jesús—casi nada. Lo cual, a propósito, suena muy interesante al ver este mundo en el que vivimos hoy, tan centrado en los niños, donde todo gira alrededor de ellos. Piensan que el mundo gira a su alrededor. Algunos padres de familia también piensan que el mundo se trata todo acerca de sus niños.

Y no es que digamos que los niños no son importantes—porque lo son. Jesús amaba a los niños. Creo que no enseña algo el que las escrituras no mencionen tanto acerca de esos años de Jesús. Fueron años de oscuridad. No que Jesús no haya tenido familia o amigos que le conocieran, pero Él no andaba por ahí haciendo cosas espectaculares. Primero que nada, recordemos que cuando vino a esta tierra, Él restringió el uso de sus atributos divinos. Él se vistió con nuestra humanidad. Era importante que creciera y se desarrollara como un niño normal, como todo ser humano.

Entonces, veamos algo basado en las Escrituras, y no en la ficción. ¿Qué sabemos acerca de Cristo en este periodo de silencio? Primero, sabemos que tuvo una infancia.  Y puedes decir: bueno,  y… ¿qué es lo grande de eso? Bien, hay un gran contraste—algo que seguro no fue pasado por alto entre los griegos del 1er siglo—con la mitología griega, cuyos dioses decían haber venido al mundo ya crecidos y bien armados. Jesús no vino a la tierra como un adulto sino como un pequeño, débil e indefenso recién nacido.

Yo tengo una recién nacida en casa. La primera bebé de una joven pareja, se llama Addie Grace. Mientras yo estudiaba esta serie, yo miraba a Addie con otros ojos, viendo lo desprotegida, dependiente, pequeña y débil que es, y pensaba: así era Jesús cuando se hizo carne. No vino como esos dioses griegos, listo para conquistar al mundo. Él vino al mundo como todos nosotros, débil, pequeño, indefenso y dependiente. Él fue un niño.

Una vez más, cuando lo pones frente a los dioses griegos, Él es el Cristo incomparable. No hay ninguno como Él, ningún líder religioso es como Él. En este mundo pluralista donde la gente nos trata de decir que Él solo fue uno más del montón y que todos los dioses son iguales y del mismo origen… ¡No lo creas! No es verdad. Jesús es el único, Él es el incomparable Cristo. Lo vemos en este pequeño detalle de haber nacido como un bebé y en el haber tenido una niñez normal.

También hemos aprendido de las Escrituras que Jesús nació en un hogar en esta tierra con padres devotos y piadosos, María y José, sus padres terrenales. Sabemos que sus padres fueron fieles adoradores y que se comprometieron a criarlo de acuerdo los mandamientos de la Escritura.

Lucas capítulo 2 nos dice que cuando Jesús nació, “ellos hicieron todo conforme a lo ordenado por la ley de Dios”. (v. 39). Todos los rituales, el ir al templo y ofrecer sacrificios, todo lo ordenado por Dios.

Luego leemos en el versículo 41 de Lucas capítulo 2 que: “Sus padres iban a Jerusalén cada año para la fiesta de la pascua”. No era solo porque les gustaba ir o celebrar la Pascua, (aunque supongo que así era) sino porque Dios había ordenado a los judíos observar esa fiesta. Entonces, Jesús tuvo a Sus padres terrenales que fueron obedientes a la ley de Dios. Él creció en ese tipo de hogar.

Aun así, Su niñez no estaba exenta de problemas. Sólo porque Él era Dios, no estaba exento de las pruebas y las luchas de la vida diaria en un mundo caído. Pensemos en estas cosas. Por ejemplo, Su madre tuvo un embarazo inesperado, podemos suponer que al menos tuvo que enfrentar rumores y malos entendidos. No hay razón para creer que cuando Jesús nació; todos de repente creyeron que este era el Hijo de Dios nacido de una virgen. Estoy segura que hubo gente que juzgo a María como una mujer contaminada y marginada. Así que Jesús creció en un hogar con una mamá rodeada de sospechas, rumores y malos entendidos.

Su madre fue forzada a dar a luz a 120 km de casa. Caminando esa distancia en un ambiente inhóspito. Ella no dio a luz en una maternidad o un moderno hospital, sino en un establo. Donde de inicio su vida tuvo muchos desafíos.

Nació en una era de represión y totalitarismo romano. No era un tiempo fácil para estar vivo. Su vida fue amenazada por un celoso rey cuando todavía era un pequeño infante, por lo que Sus padres tuvieron que huir a Egipto. Aunque ya estaban lejos de casa, recorrieron aproximadamente 480 km, donde se tuvieron que quedar allí cerca de dos años hasta que la amenaza pasara.

Luego tuvieron que regresar a Nazaret. Pensamos de Nazaret como algo muy importante, pero en esos tiempos Nazaret era como algo insignificante, “¿puede salir algo bueno de Nazaret?” no era un lugar del cual estar orgulloso de pertenecer. No era una ciudad popular. Ni era un área comercial. Era muy pequeña, despreciada,  no era una ciudad apreciada.

Jesús nació también en el seno de una familia pobre. Lo sabemos por el tipo de sacrificios que Sus padres hacían en el templo. Así que no nació en un palacio ni en la riqueza. Ni con pompa. Ni nació con una cuchara de plata en Su boca. Aunque Él hizo toda la plata del mundo. Él fue el creador del mundo pero cuando vino a este mundo vino para humillarse.

El solo hecho de nacer como humano, es lo suficientemente bajo, pero la Escritura dice que “por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. 2ª Corintios 8:9.

De manera que Él nació en una familia pobre. Eso significa que tuvieron que enfrentar desafíos para salir adelante. Solo piensa lo que es el ser pobre al día de hoy. El vivir en pobreza, haciendo hasta lo imposible para poder dar de comer a la familia.

Hablando de familia. Él nació en lo que ahora llamamos una familia grande, por nuestros estándares, claro. En Marcos capítulo 6 versículo 3, se mencionan cuatro hermanos de Jesús y por lo menos dos hermanas. Nacidos de José y María después del nacimiento de Jesús.  Aquí vemos que Él fue el primogénito de sus medio hermanos y hermanas; hubo al menos siete niños en esa familia.

Fueron pobres y no tuvieron una de esas casas de ocho recámaras. Jesús creció en una casa pequeña y pobre, para una familia grande, considerando el tamaño de Su familia.

Creo que nos ayuda el imaginarnos Su niñez. Pensamos en Él como el Rey, (y lo es), y el Señor del universo (y lo es), y el Señor de los ejércitos (y lo es). Pero también nació y creció en estas pobres, simples y oscuras circunstancias.

Hay un versículo en la Escritura que se encuentra en Lucas capítulo 2 el versículo 40, que relata los años de infancia de Jesús y quisiera que lo viéramos por unos momentos. Dice así: “Y el niño crecía y se fortalecía y se llenaba de sabiduría y la gracias de Dios era sobre él”. Ese versículo,  a excepción del incidente que veremos mañana, es todo lo que se no dice sobre la infancia del niño Jesús.

La Escritura dice que el niño crecía. Pero no saltemos esa parte tan rápido. Jesús tuvo que crecer para convertirse en un hombre; tomando la naturaleza humana. Es parte de la humillación de la encarnación. Él no solo tomó la forma de cuerpo humano sino que se sometió Él mismo a esa naturaleza humana, incluyendo a un alma a humana con mente, emociones, capacidades de razonamiento, etc. Tuvo que pasar por las mismas etapas de desarrollo en cada una de esas esferas; física, intelectual, social y psicológica por las cuales todos tenemos que pasar.

A veces hablamos acerca de los niños y sobre cómo piensan de manera concreta, y cómo luego aprenden a pensar de manera más abstracta… Son etapas de desarrollo. Jesús pasó por esas etapas como niño—físicamente, intelectualmente, socialmente y psicológicamente. Él tuvo que hacerlo para representarnos como nuestro Salvador, verdadera y completamente.

Al pensar en el crecimiento del Señor Jesús, permítanme hacer unas cuantas observaciones. Primero que todo, fue un crecimiento balanceado. Fue un crecimiento en todas las esferas—mente, alma, espíritu y cuerpo. Hoy podemos ver algunos niños que son “súper dotados” en algunas áreas. Hay algunos que son sorprendentes atletas, pueden hacer muchas hazañas atléticas, pero no pueden leer o escribir. O hay niños que tienen un gran talento para socializar. Pueden relacionarse muy bien; pero  son débiles en otras áreas. Pueden quizás no darse cuenta de lo que sucede a su alrededor; aunque son tan orientados hacia las personas.

Bueno, Jesús nos mostró la importancia de crecer en cada área, integralmente—en cuerpo, alma y espíritu. Esa es la forma en que debemos crecer. Esa es la forma en la que hubiésemos crecido de no haber sido por la caída. Así que él vino a vivir nuestra vida, y a modelarnos cómo estaba supuesta a vivirse nuestra humanidad. Un crecimiento integral. Crecimiento físico. Crecimiento racional/intelectual.

Ahora, es difícil de entender que Jesús haya tenido que crecer intelectualmente. Porque como Dios, Él era omnisciente; Él lo sabía todo. Pero como hombre, tuvo que crecer en conocimiento. Tuvo que ir a la escuela. A diferencia de lo que dice el “Evangelio de Tomás” acerca de que Él le gritaba a los maestros por algo que no entendían bien, Jesús tuvo que aprender su alfabeto. Tuvo que aprender a juntar las letras y a leer y a escribir. Tuvo que crecer intelectualmente en conocimiento. Y esto es un misterio, pero es verdad.

También creció moralmente. El versículo 52, de Lucas capítulo 2, nos dice que Él “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”.  Aunque Él era Dios, había algún sentido en el que Él tuvo que crecer en su capacidad moral, sus funciones morales—no que hubiera pecado, (porque nunca lo hizo). Pero tuvo que crecer en tomar decisiones sabias y piadosas. Él tuvo un crecimiento balanceado en cada área y así es cómo nosotros deberíamos crecer.

Su crecimiento fue también gradual. ¡No hubo atajos! Él no  saltó ningún grado que sepamos. No saltó ninguna etapa de su vida. No ‘saltó de tener dos a doce ’—por así decirlo, que sepamos. Él fue por esas etapas en un periodo gradual de crecimiento. Le tomó doce años para llegar a esa edad, tú dirás “bueno, pues claro”. Pero creo que es importante el darnos cuenta que cuando Él tomó nuestra humanidad, realmente lo hizo totalmente.

Él tomó nuestra humanidad, Él tuvo que crecer gradualmente tal cual nosotros. Aquí se ve la paciencia. No hay prisa. Nada de  “¡Date prisa que tengo que llegar a los 30 y comenzar mi trabajo!” No, hay que pasar las etapas para llegar allí. Es el proceso del crecimiento. No sucede de la noche a la mañana en nosotros no sucede de la noche a la mañana en nuestros niños. Tampoco pasó así para Jesús.

Requirió tiempo y entrenamiento y una familia con disciplinas. Él obtuvo el conocimiento de la misma forma que nosotros lo obtenemos. Observando, preguntando y siendo enseñado. Esto nos muestra la humildad de Cristo.  El incomparable Cristo, quien sería reducido a esto sin sacrificar nada de Su deidad. Pasó por un crecimiento gradual como hombre. Por un crecimiento balanceado y gradual.

Fue un crecimiento fructífero y con propósito. Fue un crecimiento con un objetivo. Tenía una meta. Hubo un resultado y ese resultado fue la madurez. Se supone que ese debe ser el resultado de todo crecimiento; pero tristemente, para mucha gente hoy, pueden crecer físicamente, pero no intelectual, moral o psicológicamente o relacionalmente. Su crecimiento como que se paraliza. El crecimiento de Jesús nunca se detuvo. Él procedió a ese nivel de madurez, físico y espiritual. Dice que “se fortalecía y se llenaba de sabiduría”. No sucedió de la noche a la mañana, pero sucedió.

Estos años de niñez fueron años de preparación para Su llamado, aprendiendo la Ley y la Palabra de Dios. Aprendiendo los caminos de Dios. Se adaptó a nuestras limitaciones y a nuestra humanidad. Asistió a la escuela hebrea. Se le enseñaron las Escrituras hebreas.  Aprendió estas cosas. Aprendió obediencia. Cada paso de crecimiento lo estaba preparando para cumplir la misión eterna de Su Padre. Un crecimiento balanceado. Un crecimiento gradual. Un crecimiento fructífero y con propósito, que le llevaba finalmente a la madurez.

Vemos perseverancia durante los años de la niñez. Y creo que es significativo el hecho de que la Escritura no nos dice mucho—nos dice poco, realmente, sobre estos años de niñez—. Eso nos dice que fueron años lentos. Sucedieron de la manera que sucedieron y no podemos ignorarlos.

Dice que durante este tiempo, la gracia y el favor de Dios estaban sobre Él. Eso es básico para crecer. No podemos crecer como Dios quiere que crezcamos,  si estamos alejadas de la gracia y el favor de Dios. Vemos a Jesús como un hombre que depende de la gracia de Dios. A pesar de sus circunstancias, algunas de ellas tan adversas. A pesar de las disfunciones, en su entorno y en el mundo en el que vivía, a pesar de los desafíos que tuvo que enfrentar en esa época, el favor y la gracia de Dios estaban con Él.

Él es el Hijo de Dios. Su favor estaba sobre Él; ya Dios le estaba dando el crecimiento aun en medio de esta ciudad corrupta llamada Nazaret, nacido de padres pecadores, nacido en un mundo y una época decadente y pecaminosa.

Y algunas de ustedes que están criando hijos en este mundo, ¿no se sienten desanimadas?  Pensamos: ¿Cómo podrán lograrlo estos niños? La presión de este mundo es tan fuerte. Recordemos que Jesús creció es este tipo de mundo. Pero el favor y la gracia de Dios estaban sobre Él. El favor y la gracia de Dios pueden estar sobre ti y sobre tus hijos, si tú buscas crecer en este mundo caído y fracturado.

Su niñez era congruente con su humanidad y con su deidad.

  • El pasó por etapas ordinarias de su niñez.
  • Tuvo que aprender a desarrollarse y crecer.
  • Fue humano.
  • Tuvo nuestras limitaciones.
  • Tuvo nuestras debilidades.
  • Pero también Él fue Dios. ¡y nunca pecó!

Así que la niñez de Jesús nos demuestra algunas cosas que tienen que ser reales en nuestras vidas. El objetivo de crecimiento gradual y con propósito. La meta de llegar a ser fuerte y sabio. ¡Qué meta para nuestra vida! Jesús llegó a ser fuerte, sabio y espiritualmente maduro en toda faceta por Su dependencia en la sola gracia de Dios. Sin importar lo que leamos sobre Su infancia, en el “Evangelio de Tomás”, Jesús no hizo uso de Sus poderes sobrenaturales para hacer pájaros ni para destruir a las personas que no estaban de acuerdo con Él. Él puso todo esto a un lado y creció—tal y como nosotros debemos crecer—en dependencia de la gracia de Dios.

Y para ustedes que son padres cristianos y que buscan criar a sus hijos para la gloria de Dios, no subestimen la importancia, la necesidad y el valor de esos años de la niñez. No traten de poner a su niño en la edad de doce años cuando todavía tiene tres. Es un proceso. Hay un crecimiento. Toma tiempo toma paciencia. Disfruten cada tiempo. Cada momento. Quizás algunas de ustedes tienen nietos… recuerden esto.

Pídele a Dios que te de una visión. Un sentido de propósito para su infancia. Reconoce que hay patrones que se establecen en su niñez, que hay semillas que deben ser sembradas en este tiempo, y verás cómo dan fruto en su edad adulta.

Lo que tus hijos hacen a la edad de dos, tres, seis, ocho y diez, importa. Importa que estén creciendo, que seas intencional en ayudarles a formarse en la dependencia y gracia de Dios. Porque ellos están siendo formados en la persona que serán de adultos.

Cuando ores por tus hijos,  no ores sólo por protección y seguridad. Claro que quieres eso, pero también ora creyendo que Dios les dará el crecimiento en cada área de sus vidas—desde la infancia, la niñez,  hasta que sean adultos, para la gloria de Dios.

Gracias Señor porque viniste a este mundo como un bebé y creciste como todo niño. Tú creciste hasta la madurez para mostrarnos cómo debemos crecer. Yo oro que hagas una obra de gracia, que Tu favor esté sobre nosotras al buscar nuestro crecimiento,  y sobre nuestros hijos,  representados aquí en tantos hogares y familias, y entre aquellos que amamos, así como también aquellos que pueden escuchar este mensaje lejos de aquí por medio de Aviva Nuestros Corazones.

Oh Señor, que podamos ver niños que crezcan para ser sabios y fuertes como lo fue Jesús.  Que podamos crecer en sabiduría y fuerza nosotras también. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Leslie: Esa es Nancy Leigh DeMoss, dándonos una perspectiva sobre la niñez de Cristo a los padres y abuelos. El mensaje es parte de la serie El Cristo incomparable. Si te has perdido algunos programas de esta serie, los puedes escuchar al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Cómo comenzaste a escuchar Aviva Nuestros Corazones? Nancy regresa para hablar de cómo algunas mujeres descubrieron el programa.

Nancy: Hemos oído de muchas mujeres que se “toparon” con el programa mientras escuchaban la radio. Ellas nos cuentan de los cambios que se han producido en sus vidas desde que comenzaron a exponerse a estas verdades. Eso fue lo que le sucedió a una mujer de nombre Tina. Ella nos escribió:

“No puedo expresar lo mucho que Aviva Nuestros Corazones ha cambiado mi vida.”

Como siempre, nosotros aclaramos que es Dios quien cambia las vidas, solo que usó a Aviva Nuestros Corazones en el proceso. Tina comenzó a escuchar Aviva Nuestros Corazones en la radio varios años atrás. Ella comenta:

“Yo era una nueva creyente, y apenas empezaba a crecer. Estaba pasando por ataques de pánico, angustia, depresión y ansiedad.”

Luego ella explica como Dios usó este ministerio para conectarla con las Escrituras. Todas las luchas por las que ella estaba pasando, fueron disipadas al escudriñar las Escrituras. La transmisión de Aviva Nuestros Corazones continúa animando a Tina y ella y su marido han tomado un paso de fe para ser padres sustitutos a cargo de niños abandonados, por lo que están ahora teniendo nuevos desafíos.

Cuando donas a Aviva Nuestros Corazones nos estás ayudando a ayudar a mujeres como Tina. Si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo, haz tu donación visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie: ¿Cómo impartes sabiduría a un adolescente? Nancy Leigh DeMoss nos mostrará cómo al ver la vida de Jesús. Mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Padres, Joivan Jimenez, Hoy Ven Conmigo ℗ 2010 Joi Music Group.

13/63 – El temor que echa fuera todo temor | Marcos 4:35-41

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

13/63 – El temor que echa fuera todo temor | Marcos 4:35-41

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

Episodio 12 – Cuando el pecado sexual del pasado atormenta tu boda

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Cuando el pecado sexual del pasado atormenta tu boda

Episodio 12

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

El reino dividido

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El reino dividido

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/34748952

Hemos titulado esta serie «Del polvo a la gloria” y obviamente las imágenes que usamos de polvo y gloria se refieren a la vista panorámica de la historia de de la redención, empezando con la creación y avanzando inexorablemente hacia las promesas que encontramos en Apocalipsis, que hablan de la venida de la gloria de Cristo.

Pero en un sentido más estricto, podemos considerar este período de tiempo que estamos viendo ahora, en términos de: “Del polvo a la gloria en miniatura”. El reino empieza en el polvo de los llanos del desierto de Sinaí, cuando Dios crea para sí una nación bajo el liderazgo de Moisés y este pueblo, luego, deambula por el polvo a través de la experiencia del desierto y luego a través del período de los jueces.

Y el polvo empieza a convertirse en gloria con el reino de David, pero en muy poco tiempo, la gloria se vuelve polvo otra vez y este regreso al polvo se lleva a cabo al final de la vida de Salomón.
Leemos sobre esto en el capítulo 11 del primer libro de Reyes, empezando en el verso 26. Allí leemos: «Y Jeroboam, hijo de Nabat, un efrateo de Sereda, cuya madre, una mujer viuda, se llamaba Zerúa, era siervo de Salomón y se rebeló contra el rey”.

Bueno, así como David tuvo que soportar numerosas revueltas y conspiraciones en su reino, ahora Salomón tiene que soportar un levantamiento contra sí mismo. Ahora bien, el verso 27 es significativo porque leemos estas palabras: «Y ésta fue la causa por la cual se rebeló contra el rey: Salomón había edificado el Milo y cerrado la brecha de la ciudad de su padre David. Este Jeroboam era guerrero valiente, y cuando Salomón vio que el joven era industrioso, lo puso al frente de todo el trabajo forzado de la casa de José».

Ahora, recordarán que dije en nuestra última sesión que una de las cosas que llevó al colapso del reino unido fue el gran error necio de Salomón de esclavizar a una parte de su propio pueblo para ser el instrumento del gobierno para aumentar el esplendor de su reino.

Irónicamente, fue a Jeroboam a quien Salomón seleccionó debido a su coraje, su valentía y su espíritu esforzado; poniendo a Jeroboam al frente de la tarea de dirigir esta fuerza laboral humana. Pues bien, a continuación leemos que, «cuando Jeroboam salió de Jerusalén, el profeta Ahías silonita lo encontró en el camino. Ahías se había puesto un manto nuevo y los dos estaban solos en el campo.

Entonces Ahías tomó el manto nuevo que llevaba sobre sí, lo rasgó en doce pedazos, y le dijo a Jeroboam: “Toma para ti diez pedazos; porque así dice el Señor, Dios de Israel: ‘He aquí, arrancaré el reino de la mano de Salomón y a ti te daré diez tribus’».

Ahora, permítanme hacer una pequeña pausa. Jeroboam sale y se encuentra con este hombre, que es un profeta y los dos están solos, y el profeta tiene esta hermosa túnica nueva. Y una de las cosas características que encontramos en el Antiguo Testamento, con los profetas, es que a menudo comunican la palabra del Señor a sus oyentes por medio de un “ejemplo práctico” donde alguna acción concreta se lleva a cabo de forma gráfica simboliza o representa una inminente acción de Dios, y esto es lo que ocurre en este encuentro pues el profeta toma esta bella prenda de vestir, y la rasga en 12 partes.

Sin duda, el significado del número 12 no es difícil de entender. Las 12 piezas se refieren a las 12 tribus de Israel. Y ahora el profeta le dice a Jeroboam: «Toma para ti diez pedazos» de esta prenda, y luego le explica que Dios le ha hablado, que Él estaba juzgando a Salomón por su pecado y como resultado de la desobediencia de Salomón, el juicio de Dios está viniendo sobre la nación, y que él va a partir el reino unido en dos; y que va a dar 10 tribus a Jeroboam y las va a quitar del control de Salomón.

Bueno, continuemos entonces. El dijo: «(pero él tendrá una tribu, por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel)». Ahora bien, parece que tenemos un problema aquí porque él tiene 12 piezas de tela, y dice que solo dará una tribu a Salomón. Bueno, todo se reduce a que los levitas no fueron considerados como una de las tribus, y más tarde se divide la herencia entre Efraín y Manasés, los hijos de José.

El punto es que la tribu que va a quedar bajo el control de Salomón es la tribu de Judá, la cual nos recuerda la bendición patriarcal de Jacob siglos antes, cuando dijo: «El cetro no se apartará de Judá,» hasta que venga Siloh”. De modo que la dinastía que Dios crea con David es una sucesión real que se da a la tribu de Judá y la única razón que podemos imaginar por la cual Dios no le quita toda la nación a Salomón, sino que conserva un trozo de tela para Salomón, es por respeto a la promesa patriarcal y por el amor de Dios hacia David y la promesa a David, la promesa que Dios hizo a David que él tendría a alguien en su trono para siempre.

Ahora veamos lo que ocurre como resultado de estas cosas. Versículo 36, «Y a su hijo daré una tribu», es decir, al hijo de David, «para que mi siervo David tenga siempre una lámpara delante de mí en Jerusalén, la ciudad que yo he escogido para poner allí mi nombre. Y a ti te tomaré, y reinarás sobre todo lo que desees, y serás rey sobre Israel».

Este es el primer indicio del reino dividido, y cuando hablamos de reino dividido, esta nación que anteriormente había sido llamada Israel, ahora está partida en dos; y entonces el reino del norte se llama, desde entonces, el reino de Israel, y el reino del sur, el cual contiene la ciudad de Jerusalén, se llama el reino de Judá.

De modo que ahora este reino del sur lleva el nombre de la tribu que se reservó para los descendientes de David y de Salomón. Luego, se nos narra la muerte de Salomón y la respuesta de su hijo Roboam. En el capítulo 12, esto a veces es confuso porque estamos hablando de Jeroboam y Roboam.

Ellos no son hermanos. Jeroboam no era hijo de Salomón. Roboam era hijo de Salomón.Y esto es lo que leemos sobre Roboam en el capítulo 12: «Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para hacerlo rey».

Entonces, cuando lo supo Jeroboam, «enviaron a llamarlo, entonces vino Jeroboam con toda la asamblea de Israel, y hablaron con Roboam, diciendo: tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora pues, aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y te serviremos. Entonces él les dijo: Idos por tres días, después volved a mí. Y el pueblo se fue.

El rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a su padre Salomón cuando aún vivía, diciendo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?

Ahora, ¿ven lo que está pasando? Hay una gran reunión en Siquem y Jeroboam viene con todo su ejército, y él tiene ahora el poder para mover a todas estas tribus contra el sucesor de Salomón, cuyo nombre es Roboam, pero él le da Roboam la oportunidad de preservar la unión, de preservar la nación. Él dice, «la mano de tu padre era dura sobre nosotros».

¿A qué se refiere esto? Se refiere a la misma empresa en la que el mismo Jeroboam estaba envuelto: al trabajo forzado de su propio pueblo; Y debido a eso, el pueblo está impaciente y está listo para escapar. Están listos para una guerra civil.

Pero Jeroboam le dice a Roboam, ‘Si nos prometes que pondrás fin a este tipo de opresión, seremos leales a tu reinado y no habrá ninguna división. No habrá ninguna separación’. Así que, básicamente, Roboam dice, ‘Déjame pensar al respecto’. Él dice: ‘Váyanse por tres días, vamos a reunirnos y veremos que pasa’. Mientras tanto, Roboam consulta a los ancianos en búsqueda de su consejo y dijo, «¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?»

“Y ellos le respondieron, diciendo: Si hoy te haces servidor de este pueblo, y les sirves y les concedes su petición y les dices buenas palabras, entonces ellos serán tus siervos para siempre»
Vaya, es eso gran sabiduría ¿Qué le están diciendo a Roboam? ‘¿Quiere que este pueblo te sirva? Bueno, si quieres que te sirvan, tú tienes que servirles porque el rol del rey no es oprimir a su pueblo, sino servir a su pueblo.

El rey debe ser un siervo de Dios, estando al servicio de las personas que gobierna’. Como dijimos antes, cuando se estableció el reino por primera vez, el rey de Israel nunca tuvo la autoridad de autonomía.
Cada rey en la nación era responsable ante la ley del rey, para estar al servicio de Yahvé, quien solo él era el único rey supremo del pueblo.

Pero el registro que encontramos aquí es el registro de un rey y reina, uno tras otro, quienes se atribuyeron para ellos mismos la autoridad y el respeto que le pertenecen solo a Dios. Así que ahora, el consejo de los ancianos para Roboam es ‘sirve al pueblo y ellos te servirán’.

Bueno, escucha su respuesta: “Pero él abandonó el consejo que le habían dado los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que habían crecido con él y le servían. Y les dijo: ¿Qué aconsejáis que respondamos a este pueblo que me ha hablado, diciendo: ‘Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros’?

Y los jóvenes que se habían criado con él le respondieron, diciendo: Así dirás a este pueblo que te ha hablado, diciendo: ‘Tu padre hizo pesado nuestro yugo; pero tú hazlo más ligero para nosotros.’
Así les hablarás: ‘Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre. Por cuanto mi padre os cargó con un pesado yugo, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con látigos, pero yo os castigaré con escorpiones’”.

Los jóvenes están llenos de ellos mismos, y crecen y comparten y disfrutan del poder de Roboam. Ellos le dicen: ‘No escuches a los ancianos que son débiles y que quieren reducir y disminuir el poder que tienes. Déjanos estar contigo. Toma el poder. No cedas ni un milímetro de ese poder, y di a estas personas, «Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre”.

Si piensan que estaban en problemas con él, entonces sométanse o realmente se las voy a poner como nunca se lo imaginaron». Entonces, él hizo este anuncio a Jeroboam, y les habló conforme al consejo de los jóvenes y cuando esto sucedió, el pueblo le respondió, diciendo: “¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia con el hijo de Isaí. ¡A tus tiendas, Israel! ¡Mira ahora por tu casa, David! Y todo Israel se fue a sus tiendas. Pero en cuanto a los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá, Roboam reinó sobre ellos”.

Así que ahora empieza la guerra civil, y la nación se divide y la división de este pueblo duraría siglo tras siglo, tras siglo. Y la historia posterior de las condiciones tanto en el norte como en el sur parece un prontuario criminal, sobre todo en el norte.

Tan pronto como Jeroboam asume el poder y el control en el reino del norte, Israel, va y crea dos sitios sagrados especiales y consagra un becerro de oro diciendo: ‘Este es el dios que te sacó de la tierra de Egipto’. Tan pronto él asume el poder del reino del norte, dirige a la gente hacia la práctica de la idolatría, lo que se convierte en un microcosmos de la historia futura del reino del norte.

Permítanme decir un par de cosas acerca de este período del reino dividido que se describe aquí, tanto en el primer y segundo libro de Crónicas como en los libros de Reyes. Y sé que le gente se estanca al leer este período, pero la historia que se desarrolla en los días siguientes es absolutamente crucial para comprender todo el alcance de la fe del Antiguo Testamento.

El reino del norte después del tiempo de la división dura unos 200 años, y en ese período de 200 años hay 20 reyes. Ahora, hagan el cálculo: la duración promedio de la monarquía en el reino del norte por el resto de su historia fue de 10 años. Ahora, algunos de ellos no duraron ni 10 semanas, pero el promedio es de 10 años y en ese período de 200 años, hay 20 reyes, 9 familias. Nueve dinastías diferentes que compiten por la supremacía en el reino del norte.

Ahora, hablamos en la historia británica, de los Tudor y los Windsor, y así por el estilo, y se habla de distintas casas o familias, de donde proceden los monarcas. Pues bien, en el reino del norte hay tanta interrupción, tanta división, tanta intriga, tanta rivalidad fratricida que no hay estabilidad, 20 reyes, 9 familias distintas.

Una de las familias más importantes en el reino del norte fue la denominada casa de Omri. Omri, fue importante por establecer una capital central rival y un lugar central de adoración para Judá y Jerusalén. El hizo que la capital del reino del norte fuera la ciudad de Samaria. Ahora, tal vez no has oído mucho acerca de Omri.

Era tan capaz como administrador y gobernante, pero a la vez despreciablemente malo en su comportamiento religioso. Omri realmente acentuó el cambio del reino del norte a la práctica idolátrica.
Tal vez el más ilustre descendiente de la dinastía de Omri fue uno tipo del que has oído hablar (que se ha inmortalizado, como en ningún otro lugar, como el capitán del Pequod en la novela «Moby Dick» por Herman Melville, Acab, quien se convierte en el rey del reino del norte.

Acab es sinónimo de maldad, este se casa con una mujer que sigue con vehemencia sus costumbres paganas y cuyo deseo es que el reino del norte adore a sus dioses, que haya un renacimiento de la idolatría en la tierra. Y su nombre, por supuesto, es Jezabel. Ella se ha asociado tanto con la maldad que incluso hoy, si una mujer es conocida por su extraordinaria maldad se dice de ella, «Ella es una Jezabel.»

Fue la maldad en el reino del norte que provocó en primer lugar el levantamiento de toda una nueva línea de profetas encabezada por Elías, a quien vamos a ver más adelante. Mientras tanto en la tierra del sur, el reino del sur mantiene cierta estabilidad, aunque, sin duda, no fue una época de gran piedad, aparecen entre algunos de los reyes del sur algunos hombres de Dios. Y hubo reformas que se realizaron ocasionalmente durante este período. Pero el reino del sur, a diferencia del reino del norte, duró aproximadamente 350 años.

Ahora bien, esto es lo que creo que es fascinante: Que el reino del norte, el cual solo duró 200 años, tuvo 20 reyes y 9 familias. Pero, el reino del sur tuvo 20 reyes durante un período de 350 años, casi el doble que el reino del norte, pero el mismo número de reyes.

Y como había sido ordenado por Dios y de acuerdo con su providencia: solo una familia; de modo que permaneció intacta la sucesión dinástica de David por 350 años después de la división del reino, por lo que la casa de David se conserva, de generación en generación, en honor de Jerusalén y de la Casa de Dios.

En el año 722, el reino del norte cayó ante los invasores asirios, y la gente del norte fue llevada cautiva. En el 586 y 587 antes de Cristo, Jerusalén cayó ante los babilonios. Y así, a partir de este período de la división viene el gran cautiverio, donde vemos, finalmente, la caída de los dos reinos, el norte y el sur.

Primero, el reino del norte con la caída de Samaria en el 722 a.C.; luego en el año 586, la caída de Jerusalén y la caída del reino de Judá. La desolación y la oscuridad se apoderaron de las personas, pues habían perdido su patrimonio y como el profeta Amós más tarde declaró que la casa de David había caído y el trono de David se enredó en insidias y malas hierbas, con óxido, y al parecer condenado al olvido eterno, sino fuera por la promesa de Dios a su siervo David que establecería su trono para siempre; Y como diría Amós en el futuro próximo, «En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David».

Todo eso apunta a gritos hacia el futuro, a la venida del hijo de David, que es mayor que David, a quien el reino se da por los siglos de los siglos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/27 – La encarnación de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

4/27 – La encarnación de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-encarnacion-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss les invita a quedarse maravillados.

Nancy Leigh DeMoss: Hoy vamos a ver lo que un teólogo ha llamado «el milagro más impresionante de toda la  Biblia – el más sorprendente- más sorprendente que la resurrección y aún más sorprendente  que la creación del universo».

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Mientras Nancy continúa con la serie El Cristo incomparable, ella nos dirá acerca del milagro más sorprendente de toda la Biblia.

Nancy: Bueno, ¿Y de qué se trata todo esto? Permítanme pedirles que abran sus Biblias, si la tienen cerca, en el Evangelio de Juan, capítulo 1. Quiero leer dos versículos de este capítulo, el versículo 1 y después versículo 14.

Juan capítulo 1, versículo 1: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios».

Versículo 14: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su Gloria, Gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad».

Bueno, como ustedes saben, estamos usando estas semanas previas a la Semana Santa y al Domingo de Resurrección—el tiempo que algunos llamaran la Cuaresma— para reflexionar en Cristo, para meditar sobre Cristo. Nosotros estamos usando como guía un libro titulado “El Cristo incomparable” [The Incomparable Christ – disponible en inglés] Su autor es  J. Oswald Sanders. Es un libro que ha sido una bendición para mí, y vamos a ir a través de los capítulos de este libro que habla de la vida, de la obra y de la pasión de Cristo.  En el  programa de hoy  estamos viendo el capítulo 3. Y aun si no estás leyendo el libro, puedes seguir estos programas y meditar en los versículos que podrás encontrar al final de la transcripción en nuestra página de internet, AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy vamos a ver la encarnación de Cristo, lo que este teólogo ha llamado, «el milagro más impresionante de toda la Biblia». 1

Jesús era Dios hecho carne—la encarnación—cuando el Verbo, Dios, se hizo carne.

En este momento en la historia es cuando el Hijo de Dios fue concebido milagrosamente en el vientre de una virgen. No traten de entender esto, porque no podrán. Pero deben creerlo, porque es la verdad. Él fue concebido en el vientre de una virgen, Él se hizo hombre y tomó la naturaleza humana.

En su libro de  “Teología Sistemática”, Wayne Grudem dice, «El hecho de que el Hijo de Dios infinito, omnipotente,  eterno  se haya hecho hombre y se haya unido a la naturaleza humana… seguirá siendo  el milagro más insondable  por la eternidad y el misterio más inescrutable del universo»2

Cuando yo era niña, mis padres conocieron a un hombre llamado James Irwin, él fue uno de los astronautas estadounidenses que fue a la luna. Él ya está con el Señor, pero a su regreso a la tierra después de haber caminado sobre la luna, este astronauta Jim Irwin dijo, «El logro más significativo de nuestros tiempos no es que el hombre haya caminado sobre la luna, sino que Dios en Cristo haya caminado sobre esta tierra».

Esta es otra forma en la que Cristo es incomparable, y en cada una de estas sesiones durante estas semanas, veremos a Cristo y diremos, «¿Cómo es Él único? ¿Qué lo hace incomparable?»

Cuando se habla de Su encarnación, el haberse hecho carne, estamos de acuerdo que no hay nadie como Él en todo el universo, pasado, presente o futuro. ¿En qué temporada del año celebramos la encarnación? En la Navidad. Muchos de los villancicos navideños reflejan este misterio, este milagro, este hecho tan maravilloso de que Dios se haya hecho hombre.

Cantamos «Se oye un canto en alta esfera», y una de las estrofas de este villancico navideño de Charles Wesley habla de la encarnación:

¡Gloria al Verbo encarnado
En humanidad velado!
¡Gloria al Santo de Israel
Cuyo nombre es Emmanuel!

Dios vistiéndose de carne, morando con nosotros en la carne.  Él descendió a morar con nosotros.  Jesús nuestro Emmanuel.

Así que al contemplar la encarnación, vemos la majestad, el poder, y la grandeza de Cristo, quien nació de una virgen — eso es milagroso. Ningún ser humano puede nacer de esa forma. Él es Dios.

Vemos Su poder y Su grandeza, pero también vemos Su mansedumbre, Su humildad, y Su amor, ya que Él no tomó en cuenta Su reputación, quién Él era, como lo dice Filipenses capítulo 2.  Él vino a esta tierra para convertirse en uno de nosotros, para volverse carne. Vemos su grandeza, Su exaltación, y también vemos Su humillación y todo esto en la encarnación de Cristo.

Ahora, ustedes tienen sus Biblias abiertas en Juan, capítulo 1. Miren otra vez el versículo 1: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Esto es incomprensible para nosotras.

  • Cristo es infinito
    • Nosotras somos finitas.
  • Él es santo
    • Nosotras somos pecadoras
  • Él tiene una comunión pura e ininterrumpida con Dios
    • Nosotras estamos alienados, somos enemigas de Dios a causa de nuestro pecado.

Pero en una eternidad pasada—este Verbo que estaba con Dios y  el Verbo que era Dios—en una eternidad pasada Dios diseñó un plan por medio del cual este Verbo, Cristo Jesús, iba a reconciliarnos con Él mismo.

Por eso cuando llegamos al versículo 14: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros».

Él dejo los palacios, los palacios de marfil, la gloria, el esplendor, las riquezas del cielo. Él dejó la maravillosa presencia de Dios, y Él vino a esta tierra. Él atravesó la barrera del tiempo, atravesó la barrera de la geografía. Él vino a esta tierra. Él se convirtió en carne, Él habitó entre nosotros —entre nosotros, los seres humanos.

Esa palabra «habitó» es una palabra que puede ser traducida como «puso su tabernáculo, tabernaculizó, puso su tienda» entre los seres humanos.

  • El infinito se hizo finito.
  • El inmortal se hizo mortal.
  • El Creador se hizo como una de Sus criaturas.

Él vino a vivir donde nosotros vivimos. Él puso Su tienda entre nosotros. Él acampó aquí en esta tierra por 33 años.

Matthew Henry, el gran comentarista de antaño dijo, «El Padre eterno se hizo un niño del tiempo…. El Anciano de días se hizo un infante de muy corta duración.» 3 ¡Es asombroso!

Filipenses capítulo 2 nos dice que «el cual, aunque existía en forma de Dios, Jesús no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres» (Filipenses 2:6-7).

Así que se despojó de sí mismo en la encarnación. Cuando Dios tomó la forma humana, Él se despojó de sí mismo. No que haya dejado a un lado sus atributos divinos —Él seguía siendo Dios — pero lo hizo al tomar nuestra humanidad y voluntariamente restringió el uso de esos atributos divinos.

En la encarnación, al convertirse en hombre, Él tomó nuestras debilidades, nuestras fragilidades, nuestras limitaciones humanas. Solo piensa en esto por un momento.  (Por cierto, ha sido un gran gozo para mí tomarme mucho, mucho tiempo para meditar en estas asombrosas realidades)

  • El que nunca duerme – se cansó, como un hombre.
  • El Creador de los océanos de agua—de todos los cuerpos de agua sobre la tierra, tuvo sed.
  • El que alimentó a Su pueblo con maná en el desierto, tuvo hambre.
  • El que puso las estrellas en su lugar, durmió debajo de las estrellas.
  • El que habitaba en los palacios de marfil del cielo, nació en un establo prestado.
  • El Dios omnisciente tuvo que aprender cómo hablar, a caminar como un niño, como un bebé, como un infante, como un humano.
  • El eterno Verbo de Dios tuvo que aprender a leer.
  • El Ayudador de Su pueblo se hizo indefenso y dependiente.
  • El amado Hijo de Dios se volvió el hijo rechazado del hombre.
  • El que creó a los ángeles, necesitó que los ángeles vinieran  en Su ayuda durante Su tentación en el desierto, y otra vez en Getsemaní.

Así que, ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué hizo eso? Él lo hizo para acercarnos a Dios. Nosotras éramos rebeldes, estábamos separadas de Dios por nuestro pecado, estábamos bajo la ira de Dios. Estábamos sujetos al justo juicio de Dios para los pecadores.

1era a Timoteo nos dice: «Cristo Jesús vino al mundo —¿para qué?— para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15).

Juan capítulo 3, versículo 17 —pero el versículo 16 es posiblemente  el versículo más famoso de la Biblia…»Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» Pero el siguiente versículo dice, versículo 17,  «porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él» (Juan 3:17).

Ves,  para podernos salvar, Jesús tuvo que nacer, Él tuvo que vivir. Él tuvo que morir como un ser humano, Él tuvo que tomar la naturaleza humana. Él voluntariamente escogió el camino de la humillación, el condescendió; renunció. Cruzó la brecha infinita entre el cielo y la tierra, entre Dios y nosotros, por nuestro bien, sólo por amor.

¿Ahora qué, qué significa esto para nosotras? ¿Por qué es importante? ¿Qué tan importante es esto realmente? Bueno, es simplemente nuestra salvación eterna lo que está en juego, solo piensen en esto: 

¿Qué tal si no hubiera existido la encarnación? ¿Qué tal si Jesús no hubiera venido a esta tierra? ¿Qué tal si Dios no hubiera dado a Su Hijo por nosotros? ¿Qué tal si Jesús, el Verbo, nunca se hubiese hecho carne?

Bueno, nosotras no pudiéramos conocer a Dios como Jesús nos lo reveló. Juan  capítulo 1 dice, «Hemos visto la gloria de Dios». Hemos visto la gloria de Dios porque nosotras hemos visto a Cristo. En el rostro de Cristo, es que hemos visto a Dios. Somos capaces de conocer a Dios porque Jesús vino a esta tierra y nos lo reveló a nosotros.

Si no hubiera habido encarnación, nosotras no hubiéramos podido ser reconciliadas con Dios. Estaríamos eternamente separadas de Él y estaríamos bajo Su justo juicio. No habría forma de  expiar nuestros pecados, estaríamos sin esperanza, estaríamos eternamente perdidas. Viviríamos unos cuantos años en este planeta y después moriríamos y estaríamos eternamente separadas de Dios.

Es algo en lo que mayoría de la gente no piensa, pero debemos de pensar en esto. Necesitamos pensar en dónde estaríamos si no hubiera ocurrido la encarnación.

La encarnación significa que:

  • Jesús vivió nuestra vida, pero sin pecado.
  • Él perfectamente obedeció al Padre.
  • Él sufrió la muerte por nosotras.
  • Él pagó la penalidad que merecíamos por nuestros pecados para que pudiéramos ser perdonadas, para que fuéramos libres de la penalidad de muerte.

Entonces, al convertirse en un hombre y compartir nuestras experiencias humanas, Jesús se convirtió en un Salvador misericordioso, un Sumo Sacerdote misericordioso, que no solamente nos puede salvar de nuestro pecado — como si esto no fuera suficiente — sino que Él también se puede identificar con nosotras a cada paso, en cada necesidad porque Él ha sido como cada uno de nosotros. Él ha vivido nuestra vida.

Podemos ver este concepto en el libro de Hebreos, en el capítulo 2, empezando en el versículo 14:

«Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo»  (Hebreos 2:14).

El poder del diablo para mantenernos atadas, para hacernos morir eternamente, ese poder se rompió cuando Jesús murió como el Hijo de Dios sin pecado, como nuestro sustituto en la cruz.

El versículo 16 de Hebreos 2 dice:

«Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham. [Jesús vino a la tierra a ayudarnos, a ser nuestro Salvador.]   Versículo 17, Por lo tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo» (Hebreos 2: 16-17).

Esta es una gran palabra teológica que significa que Él satisfizo  la ira de Dios contra nuestro pecado porque Él murió la muerte que nosotros merecíamos por nuestro pecado.

Algunas de nosotras, hemos escuchado esto tantas veces que lo espectacular se ha vuelto ordinario en nuestras mentes. Pero para otras esta es la primera vez que lo escuchan, no habían  escuchado esto antes, y están diciendo «¿en serio?, ¡wow!». Pero algunas de nosotras necesitamos ver esto con nuevos ojos, oírlo con nuevos oídos, como si nunca antes los hubiéramos escuchado antes.

Muchas de nosotras hemos perdido el asombro. Hemos estado alrededor de todos estos conceptos cristianos toda la vida. Han estado en la iglesia todas sus vidas. Es como, «oh, sí, aja, la encarnación, aja, sí, sí, sí».

¡NO! Nada de «sí, sí, sí.» ¡SI! Es el milagro más asombroso en toda la historia del mundo y de la eternidad, que Jesús haya venido a esta tierra para salvar a los pecadores. Él no nos pudo haber salvado sin venir.

Y no solamente Él hace propiciación por los pecados del pueblo —y vamos de regreso a Hebreos capítulo 2 el versículo 18 donde dice, «pues por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados».

Él es un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel quien continúa sirviéndonos, intercediendo a nuestro favor, para ministrarnos gracia en el momento de nuestra necesidad. Cuando somos tentadas, Él puede ayudarnos porque Él ha sido tentado. Él estuvo ahí, y Él nunca pecó ni una sola vez. Así que Él vive dentro de nosotras para ayudarnos a decir, «Sí», a Dios y «No», a nuestra carne. Él está siempre presente en el momento de nuestra necesidad, todo porque Él vino a esta tierra.

Es muy importante recordar que la Encarnación no está solo en el tiempo pasado. No es algo que ocurrió hace 2,000 años atrás. La encarnación, piensen en esto, no cesó cuando Jesús dejó esta tierra y regresó al cielo.

Tiene valor para nosotras hoy en día porque el Dios que se hizo carne, quien vino e instaló su tienda entre nosotros, quien vivió en esta tierra por 33 años… Él fue crucificado, Él resucitó de nuevo, y Él ascendió a los cielos, y hoy Él está sentado con su cuerpo glorificado a la diestra de Dios —el Dios Hombre. Y desde ese lugar en el cielo, Él es nuestro abogado hoy en día, y Él intercede por nosotros ante el trono de Dios —hoy— El Cristo encarnado.

Pienso que algunas veces tenemos esta imagen de que Jesús nació, Él vivió su vida, Él murió y se fue al cielo, y desapareció. Que ya no existe. ¡Sí, Él existe! Él es aún el Dios Hombre encarnado, Dios en la carne, Dios sentado en el trono en el cielo, el Hijo de Dios, el Cristo encarnado, siempre existiendo para interceder por nosotras. La encarnación tiene mucha importancia.

Algunas de ustedes quizás están familiarizados con el libro de oraciones del “Valle de visión” [The Valley of Vision], el cual es un excelente libro devocional. Es una colección de oraciones tomadas de la era puritana. Una de esas oraciones se llama «El regalo de regalos», Simplemente resume el corazón de lo que tenemos en la encarnación, el regalo que es nuestro porque Cristo vino a la tierra.

Permítanme leerles una porción de esta oración, dice así:

Aquí está la maravilla de maravillas; Él descendió para levantarme a mí en alto; nació como yo para que yo pudiera ser como Él.

Aquí está el amor: cuando yo no puedo elevarme hacia Él, Él me atrae cerca de Él con alas de gracia, para levantarme hacia Él.

Aquí está el poder: Cuando la Deidad y la humanidad estaban infinitamente apartadas, Él las unió en unidad indisoluble, lo no creado y lo creado.

Aquí está la sabiduría: cuando yo estaba deshecho, sin voluntad de volver a Él, y sin intelecto para elaborar un plan de liberación,  Él vino, Dios encarnado, para salvarme hasta lo supremo, como hombre para morir mi muerte, para derramar sangre satisfactoria en mi nombre, para elaborar una justicia perfecta para mí, en Él Tú me has dado tanto que el cielo no me puede dar más.

Amigas, Dios no tiene nada más que darles. No hay nada más que Él les pudiera dar que lo que Él ya les ha dado en Cristo Jesús. Sé que en muchos de nuestros corazones, a medida que estamos hablando de la encarnación de Cristo, hay un sentido fresco de gratitud, de apreciación, de amor por Cristo, al solo contemplar con asombro, la maravilla de que Él haya dejado el cielo y venido a la tierra por nosotros. Es bueno pensar en estas cosas, para recordarlas, para refrescar nuestro amor por Él y nuestra apreciación por lo que Él ha hecho por nosotras.

Pero, sé que hay algunas escuchándome hoy que nunca han experimentado una relación personal con Jesucristo. Tal vez nunca se habían dado cuenta hasta hoy por qué Él vino a esta tierra, de qué se trata todo esto. Tal vez seas un miembro de la iglesia, tal vez escuches la radio cristiana todos los días, tal vez ames  Aviva Nuestros Corazones, pero no conoces a Jesús. No tienes una relación con Él.

Espero que hoy Dios haya abierto tus ojos y tu corazón y tu entendimiento para darte cuenta de la razón por la que Jesús vino a esta tierra. Él vino por ti.

  • Él vino para unir la brecha entre el cielo y la tierra que nosotras nunca hubiéramos podido cruzar.
  • Nosotras nunca hubiéramos podido tener una relación con Dios.
  • Nosotras nunca hubiéramos podido tener vida.
  • Todo lo que hubiéramos podido esperar era el juicio y la ira de Dios por siempre y siempre, si Cristo no hubiera venido a la tierra.

Me pregunto si el Espíritu Santo ha estado tocando tu corazón y diciendo, «Esto es verdad. Yo hice esto por ti, ahora pon tu fe en Mí».

Quiero que inclinemos nuestros corazones en oración solo por un momento, y quiero invitar a cualquier persona que sienta que Dios le ha estado hablando… si te has dado cuenta que no eres una hija de Dios, que todavía estás separada de Dios, pero hoy Dios te ha abierto los ojos. Él ha abierto tu corazón. Él te está dando la fe para creer que Cristo es el Hijo de Dios, que vino a la tierra, y que Él vino a vivir y a morir en tu lugar, y tú simplemente quieres recibirlo, confiar en Él.

¿Pudieras en este momento decir desde tu corazón?, «Señor Jesús, yo creo. Yo no soy digna de que Tú hayas venido a la tierra y muerto en mi lugar, que Tú Te hayas rebajado a hacerte hombre por mi causa, pero Tú lo hiciste, y yo lo creo. Te recibo como mi Salvador. Yo quiero que seas el Señor de mi vida, no solo el Señor de esta creación, el Señor de este mundo, sino el Señor de mi vida. Vengo por Tu gracia, me arrepiento del pecado que me ha separado de Dios. Yo quiero ser una hija de Dios. Confío en Ti para que me salves, para que vengas a mi vida, para perdonar mi pecado, y para hacerme la persona que Tú me has creado para ser».

Las palabras que digas no son tan importantes, si tu corazón ha estado expresando al Señor que quieres ser de Él, para recibirlo como tu Salvador — y Dios conoce tu corazón — por fe tú puedes creer que Él ha escuchado y ha contestado esa petición.

Quiero animarte, si confiaste en Cristo como tu Salvador el día de hoy, quiero animarte a contactarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones a través de nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.  Encontrarás aquí recursos que te ayudaran a dar los primeros pasos de tu nuevo caminar de fe, que te ayudarán a crecer como una hija de Dios.

Oh, Señor, como te agradezco por este misterio, por lo asombroso que es, el milagro que Tú hiciste miles de años atrás cuando tomaste la forma humana, cuando viniste a esta tierra para salvarnos de nuestros pecados. Gracias, Señor, gracias. En el nombre de Jesús, amén.

Leslie: El programa de hoy, la encarnación de Cristo, es parte de una serie titulada, El Cristo incomparable. Nancy se está enfocando en aspectos importantes de la vida de Jesús. Ella está siguiendo un bosquejo de estudio del libro “El Cristo incomparable”, de Oswald Sanders.

¿Cuánto sabemos de la niñez de Jesús? No mucho fue registrado en las Escrituras, pero si reflexionan cuidadosamente en lo que ya sabemos, obtendrán una nueva apreciación de la humildad de Cristo. Síguenos mañana para que veamos la niñez de Jesús, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Wayne Grudem. Systematic Theology. Zondervan, 1994, p. 563.

2 Ibid.

3 Matthew Henry. Matthew Henry, Comentario Completo de toda la Biblia; (Lk 2:1-7). Peabody: Hendrickson, 1996.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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