1/5 – No te impacientes

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

1/5 – No te impacientes

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Si tu mundo está en crisis, Nancy Leigh DeMoss te ofrece buenas noticias.

Nancy Leigh DeMoss: El capítulo final no se ha escrito. Dios está aún en Su trono. Dios está venciendo sobre el mal de este mundo. Y cuando la última palabra sea dicha, Dios habrá obtenido la victoria.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Da la impresión de que siempre estamos oyendo de algún tipo de villano. Puede que sea un terrorista, un dictador, un magnate del entretenimiento de dudosa reputación o un ejecutivo de la Bolsa de Valores tras las rejas. Nancy te va a ayudar a pensar, desde el punto de vista bíblico, sobre aquellos que hacen lo malo en una serie llamada Salmo 37: Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento.

Nancy: ¿Eres de las personas que en ocasiones quiere lanzarle algo al televisor cuando ves las noticias? O sea, ¿te encuentras discutiendo, debatiendo o gritando a la persona que está del otro lado de la pantalla?

Quizás no seas de las que reaccionan visiblemente, pero cuando escucho acerca de inmoralidades, violencia, crimen, abuso, terrorismo y corrupción en el mundo de hoy —muchas veces me siento abrumada.

Y pienso “¡Detengan eso! ¿Cómo puede ser? ¡Eso está mal! y quieres hacer algo al respecto. Dondequiera que miras te encuentras con autores, gente de la farándula y con políticos que —contrario a lo que dice la Palabra— promueven las atrocidades que ellos comenten. Promueven estilos de vida impíos: abortos, inmoralidad, la cultura del divorcio, filosofías feministas. Te das cuenta de que vivimos en un mundo caído que no mejora y que va cada vez de mal en peor. La oscuridad parece intensificarse cada día más.

Y no solo es en la cultura de allá afuera o en los asuntos internacionales. También a nivel personal, tenemos que lidiar con esto regularmente ya sea en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo y —lamentablemente— dentro de nuestras iglesias. Déjenme leerles algunas cosas que mujeres nos han escrito vía correos electrónicos; quizás te identifiques con algunas de estas. Una mujer dijo,

“Estoy comprometida con un hombre que está luchando con su ira. Al menos una vez a la semana peleamos intensamente y —usualmente— todo empieza cuando no lleno alguna de sus expectativas. Nunca me ha golpeado, pero me maldice y trata de justificarlo con un ‘todos nos quedamos cortos.’

Por cierto, después de haber leído ese correo, me comuniqué con nuestro departamento de correspondencia y le mandé a decir que terminara la relación. No te comprometas en un tipo de relación como esa. Ahora bien, si ya estás en un matrimonio, la solución no es tan fácil. ¿Qué haces en el caso de estar casada con un hombre iracundo, comprometida con un hombre iracundo?

Cuando oímos estas cosas, cuando vemos lo que está pasando en el mundo — algunas veces vivimos con ellas en nuestro entorno — ¿cuáles son algunas de las respuestas y emociones naturales que sentimos ante las personas que hacen lo malo, los malhechores, o lo que está mal hecho?

Esas cosas son las que nos pueden hacer sentir desamparadas, fuera de control, sepultadas, inundadas en la cultura que nos rodea. Podemos sentirnos abandonadas. Pienso que muchas veces aflora en nosotras un sentimiento de ira y agitación. Nos podríamos sentir —como dijo esa señora— asustadas, descorazonadas, desilusionadas. Todas esas son respuestas naturales al darnos cuenta de que vivimos en un mundo caído y desastroso, y todo esto nos llega por todas partes.

Por eso quiero que en los próximos días quiero que veamos un pasaje de la Escritura que nos dice qué hacer acerca de lo mal hecho en nuestra cultura, lo mal hecho en nuestros hogares, lo mal hecho en nuestras iglesias, lo mal hecho en nuestros lugares de trabajo; nos dice qué hacer al respecto.

Me refiero al Salmo 37. Es un salmo familiar para la gran mayoría. No vamos a ir con detalle por todo el salmo, pero he estado meditando en los primeros once versículos.

Me he detenido ahí y he estado morando en estos versículos, memorizándolos, citándolos, repitiéndomelos a mí misma, y aplicándolos a las diferentes circunstancias de la vida. Quiero que nos tomemos un tiempo meditando estos versículos, no tan profundamente como pudiéramos, pero si echarles un vistazo general a lo que debemos hacer cuando nos rodea intensamente la maldad.

Muchas de ustedes están familiarizadas con el Salmo 37 como dije. Trata con un asunto que el pueblo de Dios en cada generación ha tenido que enfrentar, y es la presencia activa de la maldad y de los hacedores de maldad en nuestro mundo; una maldad que no es pasiva. Una maldad que es activa. Que va en aumento. Que se mueve hacia adelante a nuestro alrededor. La pregunta es, “¿cómo debe responder el pueblo de Dios?”.

Más aún, este pasaje lucha con el hecho de que no solamente nos rodea fuertemente el mal, sino que misteriosamente o de una forma difícil de explicar, las personas que viven vidas piadosas sufren aflicciones mientras que las que viven vidas impías muchas veces prosperan. ¡Vaya usted a ver! ¿Por qué es eso? ¿Cómo podemos lidiar con esa realidad?

¿Y qué tal el gerente que miente, con ética profesional dudosa que pisotea a la gente y entonces, él es promovido? ¿Por qué prosperan los impíos?

¿Y qué del hombre casado que vive una relación adúltera abiertamente, sin preocuparse, divirtiéndose —y que aparentemente le va bien en la vida o por lo menos eso parece— mientras que su esposa y sus hijos sufren en la casa?

¿Y qué me dices de la gente que vive endeudada, que no paga sus facturas, que tienen de todo mientras que tú, siendo responsable con tus finanzas, con dificultad logras llegar a fin de mes? Hay muchas cosas que son inexplicables cuando miras a tu alrededor.

Ahora bien, el Salmo 37, no provee una explicación para esas aparentes injusticias, pero si reta a los creyentes a ver esta realidad bajo una luz distinta.

¿Cómo debemos verlo? Tenemos que verlo a la luz de la eternidad.  Este salmo nos reta a que respondamos ante estas injusticias a la luz de la voluntad y los propósitos soberanos de Dios.

No me cabe duda de que Jesús estuvo muy familiarizado con este salmo. Es posible que lo tuviera presente en medio del Sermón del Monte, cuando Él dijo “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” (Mateo 5:5)

Cuando Jesús dio esas bienaventuranzas, Él puso la sabiduría convencional de cabeza. Las cosas que dijo fueron diametralmente opuestas a nuestra forma natural de pensar.

¿Felices son los pobres en espíritu? ¿Dichosos son los que lloran? ¿Bienaventurados son los mansos? O sea, el mundo piensa totalmente lo opuesto. Pero Jesús dijo que los mansos son bienaventurados porque ellos van a heredar la tierra.

Creo que Él con toda probabilidad estaba pensando en el Salmo 37 cuando dijo esas palabras porque —como algunos comentaristas han señalado— porque el Salmo 37 es una exposición de la tercera bienaventuranza. “Bienaventurados son los mansos”. El Salmo 37 es uno de ocho salmos acrósticos incluidos en el libro de los Salmos. Salvo unas pocas excepciones, a lo largo de este salmo, cada estrofa o copla empieza con una sucesión de letras del alfabeto hebreo.

Las Escrituras nos dicen, al inicio de este salmo, que fue escrito por David, un David ya maduro. ¿Cómo sabemos eso?

Mira el verso 25. David dice “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.”

Por lo que ya David es un hombre mayor. Ha vivido mucho. Ha visto mucho. Ha estado en muchos lugares y reflexiona acerca de lo que ha visto a lo largo de los años. Ha visto mucha maldad. De hecho, David muchas veces fue víctima de esa clase de opresión: el hijo que trató de quitarle su reino; Simei quien lo maldijo; gente traidora que lo traicionó. Él ha sido el receptor de todo esto.

Pero el también reconoce, con humildad de corazón, que él ha sido el causante de algunas de esas cosas. Él fue el hombre que tomó a la esposa de otro hombre traicionando la confianza de dicho hombre.

Por lo que David ha sido el receptor y el que ha causado maldad en el mundo. Pero a medida que mira hacia atrás y reflexiona, piensa en cómo trata Dios con los justos y cómo trata con los malvados.

David piensa en el rey Saúl y en cómo por años él lo persiguió,  trataba de atacarlo y cómo parecía que Saúl ganaba— y cómo que tenía todas las de ganar. Pero entonces él mira hacia atrás, con la experiencia que le han dado los años, y se da cuenta de cómo Dios venció sobre todo, cómo Dios cuidó de él, de cómo Dios lo guió en medio de los ataques y lo protegió en medio de la oposición.

Se da cuenta de que la última palabra no se ha escrito.

•       El capítulo final no se ha escrito.

•       Dios está aún en Su trono.

•       Dios está venciendo sobre el mal de este mundo.

•       Y cuando la última palabra sea dicha, Dios habrá obtenido la victoria.

A David no le quedan dudas al mirar hacia atrás.

Ahora bien, a medida que avanzamos en este salmo, vamos a ver —ante la maldad de este mundo— algo que no debemos hacer y es en lo que nos vamos a enfocar el día de hoy. Luego, en los días siguientes, ya veremos lo que debemos hacer en respuesta a estos malhechores.

El pasaje empieza en cómo no debemos responder. Vas a ver ese mandato o exhortación tres veces, empezando en el versículo 1 y, luego  en el versículo  7 y en el 8. Y lo que no podemos hacer ante la maldad —ya sea cuando hablamos de algo de gran magnitud o algo pequeño—¿qué no debemos hacer? La única cosa que no debemos hacer es precisamente la que, por naturaleza, somos más propensos a hacer, y pienso que por eso lo dice tres veces. Salmo 37:1 “No te irrites a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que practican iniquidad.” Luego en el versículo 7: “No te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.” Y, en el versículo 8: “Deja la ira y abandona el furor.”

No te irrites. Ahora bien, cuando usamos la palabra “irritación” pensamos de inmediato en preocupación. “No te preocupes. No te impacientes,  No te pongas ansiosa.” Y ese es un significado de la palabra “irritar”.

Pero la palabra “irritación”, como la vemos en el hebreo original, como la he estudiado, sugiere algo más que simplemente el estar preocupada o molesta. Sugiere  más que eso.

Esta palabra en hebreo significa literalmente “No te acalores.” La palabra significa “quemarse; encenderse; enrojecerse de furia; indignarse.” Significa “el encenderse o enfurecerse; el incomodarse; el resabiar.” No te irrites. No te enfurezcas ante lo mal hecho. No te agites ni te enojes. No dejes que te hierva la sangre.

De hecho, en el versículo 8, se aprecia la conexión entre la ira y el enojo. Mira el verso 8 dice: “¡Deja la ira y abandona el furor! No te enfurezcas.”

En la poesía hebrea, tiene lo que se llama paralelismo, y eso implica que una frase se dice de manera ligeramente distinta, pero con el mismo significado—una detrás de la otra. Por eso dice: “deja la ira” y “abandona el furor”. Lo que se traduce en “no te irrites; no te incomodes.” En el diccionario dice “cesa la ira”. Significa, “déjalo; suéltalo.” Deja la ira significa “déjala atrás; aléjate de ella.” No te aferres a tu enojo. Suéltalo. Déjalo pasar. Apártate de él. Cesa. No te incomodes con eso.

Esa ira, creo, está dirigida primeramente a Dios. Aunque no lo hagamos conscientemente.

Dirás, “No, no yo estoy molesta con Dios. Es mi hijo de ocho años. O es mi marido que se comporta como un niño de ocho años. O es mi jefe que está siendo totalmente irracional.” “Estoy incómoda con la persona”. Pero, invariablemente, encontramos que nuestra ira —en cierta medida— va dirigida a Dios porque lo que estamos pensando (aunque sea a nivel del subconsciente) es “Si Dios está en control y Él es tan grande y Él es tan maravilloso, ¿por qué no está haciendo algo al respecto? ¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué no lo cambia? ¿Por qué no me saca de esta circunstancia? ¿Por qué no derrota a ese malvado dictador?”

Por lo que primero y ante todo, es ira hacia Dios y a Sus caminos. Ira debido a nuestras circunstancias.

Luego, el enojo se enfoca en otros, es cómo impactan nuestras vidas. Tendemos a incomodarnos porque vemos que nuestra obediencia y nuestro esfuerzo de vivir correctamente no parecen darnos ningún beneficio.

¿Para qué ser una mujer de Dios, para qué ser una mujer verdadera? No parece estar proveyendo alivio para mi dolor o para seguir viviendo en este mundo caído. Todavía tengo que darle la cara a esa gente. Somos propensas a incomodarnos. Tendemos a enfurecernos. Tendemos a hervir. Tendemos a ponernos tensas y a agitarnos. Pero la Escritura dice “¡Deja la ira, y desecha el enojo! No te enfurezcas; solo conduce a hacer lo malo.”

En algunas de sus Biblias la traducción dice “al mal” (NVI).  Pienso que en la Nueva Versión Internacional dice “conduce al mal” En hebreo es la misma palabra que se usa donde dice “no te irrites a causa de los malhechores.”

Verás, si miramos a nuestro alrededor y vemos a los hacedores de maldad. Y si reaccionamos agitadas, enojadas o enfurecidas a causa de los malignos, ¿sabes lo que pasa? Nos convertimos nosotras mismas en hacedoras de maldad. “Solo haríamos lo malo”.

Si te irritas y te incomodas con quienes te provocan o quienes provocan a Dios, terminas siendo el mismo tipo de persona que los que te están provocando. Y todas hemos visto eso en nosotras.

Quizás no lo externemos. Aunque algunas sí, pero la mayoría de nosotras lo hacemos internamente. Pero te conviertes en esa persona que te está llevando la contra. Si nos irritamos terminamos siendo hacedoras de maldad. Eso solo nos llevará a hacer lo malo.

De manera que las Escrituras dicen “No dejes que los malvados y aquellos que hacen lo mal hecho, te hagan pecar.” Es por eso que comienza con “No te impacientes. No te enojes. No te enfurezcas. No te abandones a la ira.” por eso debemos ser cuidadosas en no dejar que esta ira desarrolle raíces en nuestros corazones. Si hace raíz invariablemente nos llevará a pecar.  Por lo que ¡córtalo de raíz!

“No te irrites”. Habla de la actitud y condición del corazón. Antes de que se te zafe, antes de que explotes de ira, antes de que digas algo cruel o hagas algo  malo, trata con el enojo en tu corazón.

“No te irrites”. No dejes que florezca en tu corazón. No lo dejes echar raíces. No te incomodes”  Nuestra reacción ante los pecadores, ante las circunstancias y las providencias de la vida, esas respuestas revelan lo que hay dentro de nuestros corazones. Si empezamos a decir groserías, y si empezamos a hiperventilar o a hacer (lo que a veces hago yo) “¡Oh, no! ¡No puedo creer lo que está pasando!”

Si empezamos a proferir palabras, palabras llenas de ansiedad, eso refleja el hecho de que nos estamos incomodando en el interior de nuestro corazón. Nos hemos enfureciendo. Hemos llegado a estado de ebullición. Santiago capítulo  1 versículo 20 dice “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Nunca vas a triunfar sobre lo malo, haciendo lo malo. Y cuando te impacientas y te incomodas te conviertes en una hacedora de maldad.

La razón por la que no tenemos que irritarnos es porque no somos Dios. Dios está en control. Él puede manejar este mundo. Él puede controlarlo. Él puede cambiar a los malhechores y lo va a hacer en Su tiempo. Eso es lo que vamos a ver en este Salmo.

Chambers dijo, “Toda nuestra irritabilidad y preocupación se debe a que calculamos sin tener en cuenta a Dios.” Y, podría añadir que —nuestra irritación, preocupación y furia— se debe a que tratamos de ser Dios, tratamos de tomar las riendas de algo que no nos corresponde. Dios es quien está a cargo.

Entonces, ¿cómo aplicamos esto cuando vemos la maldad en nuestra cultura— en nuestros políticos, en las noticias mundiales, las celebridades haciendo alarde de inmodestia e de inmoralidad? Y lo vemos, no solamente en la cultura, sino en nuestros hogares, en las iglesias y en los lugares de trabajo. Vemos cosas que sabemos están mal. ¿Qué se supone que hagamos?

Debemos contristarnos por el pecado. No nos debemos hacer inmunes ni enterrar nuestras cabezas en la arena —como el avestruz— y pretender que no existe. No dejes que te salga una úlcera. No te enojes. No dejes que lo mal hecho del otro te robe tu gozo y tu paz.

Si le respondemos a los hacedores de maldad con ira, nos convertimos en hacedoras de maldad nosotras también. Más aún, perdemos la oportunidad que Dios quiere darnos para influenciar e impactar a otros y para ayudarles a redimir sus vidas.

Escúchenme, amigas, las cristianas no debemos ser conocidas como personas reaccionarias y airadas. Hay muchas cosas en este mundo que son muy, muy graves y muy pecaminosas. Pero el mundo no debe mirarnos y pensar “Siempre están perdiendo los estribos por todo. Son personas reaccionarias y malhumoradas.”

No te irrites. No pierdas los estribos.  ¿Hay alguna situación en este momento que te tenga en ese estado? ¿Hay algo en tu vida que te está siendo problemático? Estás furiosa. A punto de estallar. Estás hirviendo por dentro y sientes la temperatura subir.

Es como cuando coces algo a fuego lento, pero si no lo retiras del fuego y dejas que se siga calentando. Va a llegar a punto de ebullición y —cuando llega a ese punto— se desborda.

¿Estás irritada con algo? ¿Te has enfurecido en tu interior al punto de exteriorizarlo agitadamente? ¿Te has convertido o te estás convirtiendo en el hacedor de maldad que te está abrumando tanto?

Piensa por un momento en tu matrimonio. Piensa en la dinámica, la química de ese hijo para quien nunca se ha  escrito un libro de texto. ¿Te estás poniendo a su nivel? ¿En tu lugar de trabajo, en esa relación tan tensa, has llegado al punto de ebullición?

Si ese es el caso, antes de que continuemos con este Salmo, el punto de partida es ponerte de acuerdo con Dios y decir.  “Si señor, tienes razón. Estoy equivocada. Me he estado incomodando. Hay furia en mi corazón. Me está devorando por dentro. Lo he dejado que me afecte. Estoy furiosa. Estoy rabiosa. He pecado contra ti al estar de resabiosa.”

Confiésalo. Arrepiéntete. Luego, durante los próximos días, veremos no solamente lo que no debemos hacer — perder los estribos por causa de los hacedores de maldad— sino que veremos lo que Dios nos manda a hacer de una forma positiva y redentora.

Leslie: El irritarse es un hábito arraigado en muchas de nuestras oyentes. Pero Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a que te liberes de las preocupaciones en la serie llamada Salmo 37: Un corazón en calma en medio de un mundo turbulento.

Ella te estará enseñando cómo evitar la tentación de preocuparte e incomodarte en los próximos programas y espero que nos sigas acompañando.

Podemos traerte este tipo de enseñanzas bíblicas y prácticas gracias a las oyentes que contribuyen con Aviva Nuestros Corazones.

Nancy: De hecho, hay personas como esas escuchando el programa en el día de hoy. Esposas y esposos teniendo dificultades en sus matrimonios y con la necesidad de la intervención divina; mujeres descorazonadas que necesitan dirección, apoyo, ánimo y —algunas veces— ser confrontadas con la Palabra de Dios.

Escucha, estamos en una batalla espiritual y es por eso que tus oraciones son tan importantes para ayudarnos a llevar la verdad a estos corazones y para verlos responder a esa verdad diciendo “Sí, Señor.”

En adición a tus oraciones, también necesitamos el apoyo financiero del pueblo de Dios, de aquellos que tienen un corazón para este mensaje y que deseen ver cómo hacer una diferencia en las vidas de miles de radioescuchas en nuestro país y alrededor del mundo.

Por lo que gracias por sus oraciones, gracias por el apoyo financiero que el Señor les dirija a hacer para ayudarnos, para ayudarnos a continuar haciendo una diferencia en los corazones y en los hogares de su comunidad.

Leslie: Visita nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que pueden ser de tu interés y hacer una donación. También puedes llamarnos al 1-800-569-5959 desde EEUU y Canadá.

¡Tenemos buenas noticias para ustedes! Nuestros amigos de la casa de publicación Moody recientemente nos dieron una maravillosa noticia. El libro “Buscándole a Él” (“Seeking Him”, como se le conoce en ingles) está disponible en formato electrónico, justo a tiempo para el inicio de la serie que comienza la semana próxima. Estará disponible en tres módulos: lecciones 1-4, 5-8, y 9-12. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com para más informes sobre cómo adquirirlo.

No te pierdas la oportunidad de hacer este estudio junto con nosotros durante las siguientes 12 semanas. ¡Compra tu copia hoy y preparémonos para un avivamiento!

Visita nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que pueden ser de tu interés y hacer una donación. También puedes llamarnos al 1-800-569-5959 desde EEUU y Canadá.

Bueno, cuando tu mente está llena de las Escrituras, tus días y noches van a ser diferentes. Entérate por qué en nuestra próxima entrega cuando Nancy continúe con el Salmo 37. Te esperamos en Aviva Nuestros  Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/4 – Formando jóvenes campeones

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

3/4 – Formando jóvenes campeones

Adrian Rogers

Aprenda a criar un hijo sabio y como comenzar cuando el es lo que la biblia llama simple y evitar que se convierta en un burlador o peor aún, un insensato.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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Católica, evangélica, y reformada

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Católica, evangélica, y reformada

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/26707623

Continuamos con el panorama general del tema «Qué es la Teología Reformada». Hace un tiempo publiqué un libro titulado “Gracia Desconocida», y la frase, la frase del subtítulo de este libro es «El Corazón de la Teología Reformada». Lo que estoy tratando de hacer es seguir el bosquejo del libro, el cual detalla a mayor profundidad todo lo que voy a decir en este breve resumen.

En nuestra primera sesión, vimos que la Teología Reformada es una teología, y ahora quiero sugerirles que la Teología Reformada es una Teología Sistemática. Uno de los privilegios en mi vida ha sido poder enseñar la disciplina de la Teología Sistemática a nivel de seminario.

Y sé que, en estos nuevos tiempos, con el advenimiento de la filosofía existencialista, por ejemplo, ha habido esta creciente antipatía o alergia, por así decirlo, contra todo lo que signifique sistemas, y en ocasiones con buena razón. Parte de la preocupación que la gente tiene es que sabemos lo que pasa cuando la gente adopta un sistema de filosofía y luego toma ese sistema y lo traslada a las páginas de la Biblia y luego trata de forzar todo lo que la Biblia dice conforme a ese sistema.

La idea de un pensamiento sistemático va mucho más atrás en la historia de la iglesia, pero aun en el período de la ilustración con la llegada del método científico moderno, los filósofos de aquellos días descubrieron o abogaron por un método o ciencia que llamaron el método analítico de estudio el cual en otros términos y en un lenguaje más común se llamaba: la tarea de búsqueda para encontrar la lógica de los hechos, es decir que los científicos explorarían los detalles del universo físico y dirigirían sus telescopios al cielo para recopilar tanta información particular como les fuera posible, luego de obtener estos datos intentarían encontrarle sentido.

Trataron de ver cómo encajaban juntas todas las piezas en particular. Históricamente, la tarea de la teología sistemática ha sido algo así. No es venir a la Biblia con un sistema preconcebido, sino ir a la Biblia, escuchar la palabra de Dios en todas sus particularidades, en todos sus detalles, y entonces, tratar de discernir cómo todas estas verdades individuales encajan entre sí, porque el supuesto de la teología sistemática es esta: que la Biblia es coherente, que, aunque Dios nos revela muchas cosas a nosotros, toda Su verdad está unificada en su propia persona y en su propio carácter. Me encuentro, de hecho, con la enseñanza.

A veces tengo charlas que se convierten en una especie de discusión abierta con mis estudiantes, y empezamos el seminario mirando una doctrina en particular dentro de la variedad de la teología sistemática, porque si les permito a los estudiantes hacer sus preguntas seguro que terminamos en otros temas muy lejos a la doctrina que empezamos a estudiar.

A primera vista podría parecer que sólo estamos dando vueltas persiguiendo conejos por caminos innecesarios, pero luego les recuerdo a ellos: les dije que esas preguntas que me están haciendo son preguntas que deberíamos hacernos ya que fluyen de la doctrina que estamos estudiando, porque cada doctrina de la Teología Cristiana toca de alguna manera todas las demás doctrinas de la fe.

Es decir que toda la fe cristiana está íntima e intrínsecamente relacionada en todas sus partes. De hecho, una de las cosas que nunca deja de sorprenderme es la manera en que la Biblia habla de tantas cosas durante tantos años y con miles de detalles y sin embargo, la simetría de las Escrituras está allí. Todo esto encaja de una manera tan coherente.

Cuando decimos que la teología reformada es sistemática, eso es lo que estamos diciendo desde el principio, que no estamos tratando de imponer un sistema a las Escrituras, sino de encontrar el sistema de doctrina que está en las mismas Escrituras para ver cómo todas las piezas encajan juntas. Ahora, una de las ironías de la teología reformada, y voy a usar la palabra paradoja a pesar de que a veces choco con esa palabra, les digo a mis alumnos cuando estudiamos teología sistemática que usualmente iniciamos la teología sistemática con el estudio de lo que llamamos teología propia.

No hablamos de lo opuesto a la teología impropia, sino que la teología propia se refiere a un enfoque sobre la doctrina de Dios. A diferencia de la doctrina del pecado o la doctrina de la justificación o alguna otra doctrina, sino más bien sobre nuestra comprensión de la naturaleza y el carácter de Dios mismo. Y aquí es donde la paradoja entra en juego.

Al inicio de este estudio, les digo a mis alumnos que, si nos fijamos en los credos y confesiones reformadas, y leemos lo que dicen sobre la naturaleza de Dios, tendrán que buscar con mucho, mucho esfuerzo para ubicar algo allí que sea claramente reformado.

Me refiero a las confesiones de los metodistas y luteranos y Episcopales y todas las demás denominaciones, tienen básicamente el mismo contenido y las mismas afirmaciones en sus credos. Todos decimos que Dios es eterno. Todos creemos que Dios es invisible, que Él es Espíritu, que Él es inmutable, omnipotente, omnisciente, y todas esas cosas de las que hablamos con respecto a los atributos de Dios.

Por eso digo, por un lado, no hay nada particularmente distintivo de la doctrina de Dios en la Teología Reformada que haga a la Teología Reformada diferente de otra teología. Sin embargo, una vez más, aquí está la paradoja. Si alguien me dijera, Roberto, ¿cuál crees tú que es el aspecto más distintivo de la teología reformada?, no dudaría en responder a esa pregunta diciendo, oh, es nuestra doctrina de Dios.

Ustedes dirán, espera un minuto. Me estás mareando con todo esto. Acabas de decir hace un momento, te oímos decirlo, que no hay nada particularmente distintivo entre la doctrina de Dios y la Teología Reformada. Y ahora estás diciendo que, al mismo tiempo, paradójicamente, lo que más distingue a la Teología Reformada es su doctrina de Dios. ¿Qué estás tratando de decir? Puedo ver las caras de asombro en aquellos que están sentados justo frente a mí, en este mismo instante. cuando hago esta afirmación aparentemente contradictoria. Y resalto «aparentemente». Permítanme tratar de aclarar esto y explicarles lo que quiero decir. Todos los cristianos tienen una afirmación de credo básicamente ortodoxa acerca del carácter de Dios, pero lo que creo que sucede con frecuencia en otras teologías es que cuando se desvía la atención hacia otra doctrina hay una tendencia a olvidar su afirmación sobre el carácter de Dios.

Y la doctrina de Dios es solo una de muchas doctrinas de la fe, más que la doctrina dominante de la fe. Por ejemplo, nunca en mi vida he conocido a un cristiano que me mire a los ojos y me diga que no cree que Dios es soberano. Los cristianos, en esencia, están bastante dispuestos a afirmar la soberanía de Dios.

Pero si orientamos el debate en relación a la soberanía de Dios, por ejemplo, con la doctrina de la elección, con las doctrinas de la gracia, en muy poco tiempo habrá una controversia muy muy seria sobre la naturaleza de Dios. ¿Dios establece todo lo que va a ocurrir?

¿Sabe Él todo lo que va a pasar antes de que suceda? Una vez más, si volvemos a preguntar si crees que Dios es omnisciente, la mayoría de los cristianos dirán que sí. Pero luego, cuando exploramos lo que significa que Dios lo sabe todo, ¿estamos hablando de lo mismo? ¿Estamos diciendo que Él lo sabe, simplemente porque Él tiene percepción de genio?, ¿o decimos que Él sabe todas las cosas porque Él ordena todas las cosas. Es decir, ¿cuál es la relación entre Su soberanía con Su Conocimiento?

En Teología Reformada constantemente probamos nuestra doctrina, volviendo a nuestra comprensión fundamental del carácter de Dios. Y realmente creo que es el único factor central de la Teología Reformada, o sea que está incansablemente comprometida a mantener la pureza de la doctrina de Dios a través de todos los demás elementos de nuestra teología.

Ahora, hay algunas otras cosas que quiero decir sobre la Teología Reformada, y es que la Teología Reformada no solo es sistemática la Teología Reformada es católica. Ahora, ¿qué quiero decir cuando digo que la Teología Reformada es católica? Por lo general, pensamos en la Reforma como una protesta contra el catolicismo, pero recuerden que la teología que surgió y que se puso al frente del escenario en pleno siglo XVI no fue algo que se inventó por primera vez en el siglo XVI.

Fue una reforma no una revolución. Fue un intento en el siglo XVI de recuperar la fe Histórica Apostólica cristiana. Y en el tiempo de la Reforma prácticamente todas las iglesias que surgieron de ahí continuaron abrazando las Verdades católicas de la fe cristiana, es decir, las verdades que abrazaron y confesaron los cristianos de todas las tendencias, de todas las denominaciones, y de todas las tradiciones.

Quiere decir que aquí la palabra católica no se refiere a la iglesia romana ni a la iglesia católica rusa o a algún otro grupo en particular, sino más bien que el término se usa en el sentido original de su significado universal: toda la iglesia.

Por ejemplo, en los primeros siglos la iglesia tuvo que convocar Concilios claves para hacer frente a los principales problemas teológicos por las amenazas de las grandes herejías, como la controversia Ariana en el siglo IV, la controversia Monofisita en el siglo V, y así por el estilo.

Fue en estos grandes concilios, como el Concilio de Nicea, donde la Deidad de Cristo se abrazó y confesó firmemente. En el siglo V, durante el Concilio de Calcedonia la Iglesia confesó su fe: que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios. Ahora, las afirmaciones del cristianismo histórico acerca de la Trinidad, la deidad de Cristo, la expiación de Cristo, esas son afirmaciones que son compartidas por todos los grupos cristianos ortodoxos históricamente.

Esas afirmaciones se encuentran históricamente en todos los credos de las diversas denominaciones. Así que tanto los luteranos, como metodistas, episcopales y presbiterianos, históricamente, tienen un gran grupo de doctrinas en común que comparten entre todos ellos. Y esa esencia común del pensamiento cristiano es la base sobre la que descansa toda la teología.

Así que cuando hablamos de Teología Reformada como un distintivo para diferenciarla, por ejemplo, de la Teología Dispensacionalista o la Teología Luterana o cualquier otra teología particular de la que estamos hablando, reconocemos ante todo que hay un núcleo común de la doctrina que forma parte de todos estos distintos grupos.

Ahora, la razón por la que digo esto es por la tendencia que hay de pensar en Teología Reformada como si ésta fuera el distintivo de la Teología Reformada. Algunos me dicen: «háblame de la Teología Reformada. ¿No es la de los cinco puntos del calvinismo?». Y yo digo, pues sí, los cinco puntos del calvinismo tienen mucho que decir y mucho que ver con la Fe Reformada, y vamos a explicar esos conceptos más adelante en esta serie. Pero sería un grave error de la Teología Reformada pensar en ella exclusivamente en términos de nuestros distintivos.

Hay que recordar que esas doctrinas descansan sobre una base común que compartimos con muchos otros grupos cristianos. Es decir, tenemos la fe católica. Ahora bien, además de esto, toda Teología Reformada es evangélica. Ahora este es un segundo gran título que estamos usando. El primero era católico, y éste es evangélico.

Ahora todos los que son evangélicos en el sentido histórico también son católicos. No todos los que son católicos son evangélicos, pero todos los que son evangélicos comparten la doctrina común de la Iglesia universal con todos los demás. Ahora no todo el que es evangélico es presbiteriano o luterano o metodista, o cualquiera de estas otras denominaciones, de modo que no todo el que es evangélico es reformado.

Pero todo el que es reformado en el sentido histórico del término también es evangélico. Compartimos no sólo una herencia común de cristianismo católico, sino que, con los hermanos protestantes compartimos una tradición común evangélica. Ahora, el término evangélico está otra vez bajo acoso hoy en día, y es una cuestión de confusión en cuanto a lo que realmente es en nuestros tiempos.

Esta confusión no existe históricamente. Fue en los tiempos de la Reforma donde el término o etiqueta evangélico se acuñó, y fue acuñado por los reformadores porque ellos creían que con la doctrina de la justificación sola por fe ellos estaban recuperando lo evangélico del evangelio del Nuevo Testamento.

Y puesto que el corazón de la controversia del siglo XVI se centró en la doctrina de la justificación, todo el debate se centró en la pregunta: ¿qué es el Evangelio? Así que los protestantes se llamaron a sí mismos evangélicos, entendiendo por esa etiqueta que estaban adoptando la definición de Lutero de la doctrina de la justificación: justificación por fe.

De esa tradición, como sabemos, había muchos en el siglo XVI que abrazaron la posición de Lutero sobre la justificación como la posición bíblica. Y ciertas tradiciones diferentes provienen de allí, todas manteniendo la convicción básica central de que la justificación es solo por fe y que este es el corazón mismo del Evangelio en sí, pero fueron en otras cosas donde diferían, por ejemplo, sobre el asunto de los sacramentos, sobre el gobierno de la iglesia, y sobre otras doctrinas, pero mantuvieron este compromiso común a eso.

La otra doctrina que era común al evangelicalismo histórico fue la doctrina de la autoridad de las Escrituras, o lo que se llama la Sola Scriptura, que vamos a ver más adelante. Y así, los historiadores han dicho que el asunto material o la causa de la Reforma fue la doctrina de la justificación, la causa formal fue la doctrina de la autoridad de la Escritura.

Y una vez más, la Reforma vio una fragmentación de numerosos grupos de protestantes, había una unidad básica de acuerdo entre ellos sobre dos tesis centrales: Primero, la doctrina de la justificación por la fe sola, y segundo, la doctrina de la autoridad de la Escritura. Así que, ahora vamos a la tercera etiqueta, que es: «Reformado». Cuando usamos esta etiqueta estamos haciendo otras distinciones en la taxonomía de la teología.

La taxonomía es la ciencia de la clasificación. Hacemos eso en el mundo biológico. Dividimos en reinos: el reino vegetal y el reino animal. Todas las plantas están en el reino vegetal, y por otro lado, todos los animales forman parte del reino animal. Una vez que tienes los distintos reinos, luego los subdivides, en clase, orden, familia, género, y las especies y todos esos diferentes tipos de clasificaciones. en la medida que refinas más y más las divisiones entre los mamíferos y reptiles y vertebrados e invertebrados y todo ese tipo de cosas, vas haciendo distinciones cada vez más y más finas para tratar de comprender el mundo que nos rodea. Nosotros hacemos lo mismo en teología y en las tradiciones teológicas.

Ahora, hay muchos grupos evangélicos, como ya he dicho: luterano, episcopal, metodista, bautista, y así sucesivamente. Y ellos difieren entre sí en ciertos puntos. Y cuando hablamos de un luterano diremos que un luterano es una persona que se aferra a las doctrinas históricas que son particularmente características del luteranismo.

Ellos también son evangélicos, y también son católicos. Ahora, definiendo la Tradición Reformada, encontramos doctrinas que son exclusivas a la Fe Reformada, que no siempre son compartidas por otros entes cristianos.

Por eso, cuando decimos que alguien es reformado, estamos diciendo, todo al mismo tiempo que esa persona abraza distintivamente los credos reformados de la historia, como el Catecismo de Heidelberg, la Confesión de Bélgica, la Confesión de Westminster, y así sucesivamente.

Además, comparten una herencia evangélica común con otros creyentes, y todo el tema se basa en el fundamento católico. Y a modo de preparación. Tenemos que tener cuidado de no pensar que lo reformado, y solo esto, es la Fe Reformada, porque la Fe Reformada, a pesar de que tiene sus propias características distintivas, contiene en sí doctrinas unificadoras con otros cristianos: con todos los evangélicos y con los que retienen las verdades católicas del cristianismo histórico.

Lo que vamos a hacer en el resto de esta serie es prestar atención a los distintivos que diferencian a la Teología Reformada de otra teología evangélica, y del amplio título de la teología católica. Así que de ahora en adelante vamos a estar examinando los distintivos, pero solo con esta salvedad, ahora, y esta advertencia; voy a recalcar esto para que recuerden que cuando nos fijamos en los distintivos, los distintivos no son todo lo que está ahí. Los distintivos establecidos en la tribuna están establecidos ahí sobre la base del cristianismo católico y evangélico.

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Un corazón genuinamente arrepentido

Mujer Para la Gloria de Dios

Un corazón genuinamente arrepentido

 

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Consecuencias de la resurrección

Iglesia Evangélica Unida

Consecuencias de la resurrección

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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2/4 – El capitán y sus hijos

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

2/4 – El capitán y sus hijos

Adrian Rogers

Acompañe al pastor Rogers en este estudio titulado: El capitán y sus hijos. El siguiente capitulo forma parte de la serie de estudios titulado, un futuro para la familia.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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Nueva Era 2/3 – La Batalla por la Verdad

Sabiduría para el Corazón

Stephen Davey

Dioses de la Nueva Era

Nueva Era 2/3 – La Batalla por la Verdad

Los conceptos de la Nueva Era se han infiltrado de tal manera en el pensamiento popular que aveces ni siquiera los podemos distinguir. En este programa estudiaremos cómo la Nueva Era se ha infiltrado en cuatro áreas de nuestra sociedad: La medicina, la educación, los negocios, y aún la iglesia.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

www.sabiduriaespanol.org

 

¿Qué es la teología reformada?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Qué es la teología reformada?

R.C.Sproul

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Hace algunos años, un profesor del Seminario Teológico Gordon Conwell, al norte de Boston, el Dr. David Wells, publicó un libro que cayó como una bomba entre el círculo de los teólogos de la nación. El título en español sería; «No hay lugar para la Verdad». Y el subtítulo, lo encuentro significativo, ya que él usó la frase: «¿Qué pasó con la Teología Evangélica?». Este libro causó gran revuelo en el mundo evangélico. El Dr. Wells expone aquí su preocupación por la desaparición de la teología confesional en la vida de la iglesia de hoy.

Me gustaría iniciar esta serie leyendo un breve comentario de este libro del Dr. Wells. Él hace esta declaración: «La desaparición de la teología en la vida de la iglesia  y la orquestación de esa desaparición por parte de algunos de sus líderes es difícil no notarlo hoy en día, pero, por extraño que parezca, no es fácil de probar. Es difícil pasar por alto en el mundo evangélico la adoración vacía que es muy frecuente, por ejemplo, en el cambio del foco central de la fe: de Dios a uno mismo y la predicación psicologizada que sigue a este cambio. En la erosión de su convicción, en su pragmatismo estridente, en su incapacidad para pensar agudamente sobre la cultura, y en el deleite de lo irracional».

Hace poco asistí a una reunión, en Filadelfia, era con la junta directiva de una organización conocida por la sigla ACE, que es la Alianza de la Confesión Evangélica, la cual se reunió en primer lugar debido al estímulo que produjo el libro del Dr. Wells, ya que este grupo estaba preocupado por ayudar a llamar a la iglesia de vuelta a su raíz confesional, entendiendo que El cristianismo tiene una teología.

Ahora bien, el propósito de esta serie que iniciamos hoy es dar una visión general, una especie de vistazo de la esencia de esa teología que se llama la Teología Reformada, a diferencia de otras ramas del cristianismo histórico. No tendremos tiempo o la oportunidad de ver todos los detalles de la Teología Reformada, pero quisiera darles una especie de compendio, una introducción a las ideas principales que encontramos en la Teología Reformada.

La primera cosa que quiero mencionar hoy es que la Teología Reformada es una teología. Ahora eso suena algo redundante, lo sé, pero quiero dejar en claro una distinción y es que hay una diferencia entre religión y teología. Una de mis ilustraciones favoritas para esto surge de una experiencia personal que viví años atrás. Fui invitado por la facultad y la administración de una universidad en el oeste medio del país era una universidad cristiana, y estaban sin presidente en ese momento, y como resultado, la escuela estaba pasando por un período de auto-evaluación, ellos me pidieron que hablara a la facultad acerca del tema «¿Qué es una universidad cristiana?».

Cuando aparecí en el campus, el decano me saludó y me dio una gira rápida por las instalaciones, y cuando pasábamos por el edificio de las oficinas de la facultad, noté que una de las puertas de las oficinas tenía grabado en la parte superior el nombre, «Departamento de Religión». Yo no dije nada, solo lo guardé en mi mente por un momento, y luego más tarde, en la noche, cuando me dirigí a los profesores con el tema, «¿Qué es una universidad cristiana?», antes de empezar mi mensaje, les pregunté. Les dije: «Me di cuenta esta tarde que tienen aquí en la universidad un Departamento de Religión. Y mi pregunta es, ¿este departamento siempre se ha llamado el Departamento de Religión?». Y hubo un profesor ya mayor al fondo de la sala que levantó la mano y dijo: «No, antes solía ser llamado. El Departamento de Teología. Lo cambiamos hace unos 30 años. por el Departamento de Religión». Le dije :» Bueno, ¿por qué lo cambiaron?». Él no sabía. Y pregunté al resto de la facultad, pero empezaron a especular acerca del cambio.

Dijeron: tal vez para facilitar a nuestros estudiantes el transferir sus créditos académicos de nuestra institución a otras universidades, etc. Bueno, en ese instante cambié a la siguiente pregunta: «¿Qué es una universidad cristiana?», o ¿qué es la educación cristiana?

Les recordé a mis colegas esa noche que hay una profunda diferencia entre el estudio de la religión y el estudio de la teología. Ahora, para aquellos que están viendo esta presentación, he puesto en mi pizarra un breve esquema donde hago una distinción entre dos enfoques que hay al tratar el tema de la fe. Uno, al que llamó centrado en Dios; y otro, centrado en el hombre.

Y la ilustración que utilizo aquí tiene un círculo con la palabra teología en ella y una línea que viene por debajo de ella a un sub-círculo, que dice: antropología. Y el propósito de mi diagrama es mostrar que en un enfoque de la fe centrado en Dios, la disciplina o el estudio de la humanidad, la ciencia de la antropología está incluida en la ciencia de la teología.

Esto refleja de alguna manera la forma en que los cursos universitarios se estructuraban en la Edad Media cuando se decía que la teología era la reina de las ciencias, con la idea de que todas las otras disciplinas en la educación estaban incluidas en la búsqueda de la verdad última que se encuentra en el estudio de la naturaleza y el carácter de Dios.

Y supone que el estudio de la humanidad se buscó siempre a la luz de nuestra comprensión de Dios, ya que el hombre es creado por Dios y que somos portadores de la imagen de Dios, para tener una adecuada comprensión de lo que significa ser humano primero tenemos que estudiar el prototipo en lugar de mirar a su reflejo.

Y a continuación, por debajo de la línea central, tengo contenido en un círculo el enfoque del hombre centrado en las cosas que ve la antropología, y luego bajo este un círculo más pequeño que dice religión. Si vamos a las universidades seculares de hoy y estudiamos religión generalmente esos estudios se llevarán a cabo en el marco del Departamento de Sociología o de Antropología.

Y la diferencia es esta: el estudio de la teología es el estudio de Dios en Sí mismo, primero y ante todo. El estudio de la religión es el estudio de un tipo particular del comportamiento humano. Nos damos cuenta que hay todo tipo de religiones en el mundo, y cuando las personas están involucradas en la religión, están involucrados en cierta cosas características como la oración y la adoración y el sacrificio y el canto y la devoción y ese tipo de cosas, todas pertenecientes a la parafernalia de las religiones humanas.

Y cuando estudiamos la religión desde una perspectiva humana, estamos examinando cómo personas que tienen ciertas creencias sobre lo sobrenatural se comportan en su vida personal y en su vida de culto. Pero cuando digo desde un principio que la Teología que la Teología Reformada es una teología, no una religión, quiero decir con esto que no es simplemente una manera de comportarse, que se puede determinar mediante el estudio de los asuntos humanos, se trata más bien de un sistema de creencias que es de hecho una visión de la vida y del mundo entero con Dios en el centro.

Ahora, vivimos en una cultura que tiene ciertos axiomas y adagios que son populares en la nomenclatura del día. Ustedes deben haber escuchado decir: que no importa lo que creas mientras seas sincero. Y esa idea comunica que lo que a Dios le preocupa realmente de nosotros es que seamos religiosos. No importa cuál sea la religión, siempre y cuando seamos sinceramente religiosos.

Bueno, esa idea está en un punto de colisión con el cristianismo bíblico, porque en primera instancia la Biblia reconoce que el hombre es incurablemente religioso, es homoreligiosus, y donde quiera que miremos en el mundo, nos encontramos con todo tipo de manifestaciones religiosas. Cuando el pueblo judío fue llamado por Dios y consagrado y apartado para ser una nación santa, no eran las únicas personas religiosas en el mundo.

Todas las naciones alrededor de ellos tenían sus religiones particulares. Pero cuando Dios hizo pacto con su pueblo y los llamó a ser santos, a ser diferentes en el comienzo mismo de su ley. Él dejó algunas cosas absolutamente claras. Lo primero fue, «No tendrás dioses ajenos delante de mí». Y lo segundo, «No harás para ti mismo ninguna imagen».

Al comienzo del pacto del Antiguo Testamento en el Sinaí hubo un énfasis en una fe que había de ser diferente a las otras religiones, una fe que se centró y se centra en el carácter mismo de Dios. Ahora, sabemos lo que ocurrió muy temprano en la historia de Israel en el Antiguo Testamento. Recientemente tuvimos una conferencia en Orlando sobre lo esencial de la fe Cristiana, y pedí la atención para ver un incidente que quedó registrado en el capítulo 32 del libro del Éxodo, voy a leerles una parte de este episodio, empezando con el verso 17. Leemos lo siguiente: «Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo».

Ahora imagínense este escenario. Moisés acaba de regresar del Monte Sinaí. Él ha estado a solas con Dios, conversando con Dios, por así decirlo, cara a cara. Y cuando él desciende de la montaña, se encuentra con Josué, y Josué viene a Moisés y le dice que escucha este ruido fuerte proveniente del campamento.

Y el primer instinto de Josué fue imaginar que había algún tipo de guerra porque no se escucha este tipo de gritos, chillidos y alaridos de un tumulto de gente excepto en el campo de batalla. Pero a medida que se acercaba, dijo «espera un minuto». No es el sonido de la victoria, no es el sonido de la derrota.

Es el sonido de cantos lo que escucho. Y se dio cuenta de que se estaba acercando a la gran asamblea de los hijos de Israel, ya que habían sido convocados para la observancia religiosa cantando vigorosamente en la celebración de su religión, pero fue una celebración que se centró en un becerro: Un becerro de oro que el pueblo le había impuesto y suplicado al sumo sacerdote Aarón que les hiciera, para que pudieran tener un dios como todas las otras naciones, un dios que fuera tangible, un dios que pudieran ver, un dios que fuera contemporáneo, un dios que fuera relevante, un dios con el que pudieran emocionarse.

Y el primer sumo sacerdote consagrado por Dios mismo sucumbió a las demandas de la gente, y les construyó un becerro de oro. Ahora, mientras tanto, en lo que esto ocurría, inicialmente Moisés, usted recuerda, había estado en el Sinaí en una relación con Dios. Y Dios sabía lo que estaba pasando al pie de la montaña, pero Moisés no.

Escucha lo que Dios le dijo a Moisés en el versículo 7: «Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende,.. porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; »

Las personas se dedicaban a la religión, pero la religión que estaban celebrando era una religión que tenía una teología de este mundo, una teología que distorsionaba y corrompía el propio carácter de Dios, una teología que se alejó de la adoración verdadera y digna de Dios a la adoración de cosas hechas por el hombre.

Y Dios dijo a Moisés: Mira esto, ellos están adorando este becerro. Y están diciendo que este es el dios.. que los sacó de la tierra de Egipto, como si ese becerro, hecho por sus propias manos, pudiera haberles liberado de cualquier cosa. Ellos oraron al becerro; le ofrecieron adoración y sacrificios. Y el becerro era sordo, el becerro era mudo. No podía ver nada, no podía hacer nada. No era omnipotente, sino impotente. Pero fue un sustituto del Dios vivo.

Ahora bien, en el primer capítulo de Romanos, el apóstol Pablo dice que Dios se ha revelado, él mismo a través de las cosas que fueron hechas manifiestas claramente, de manera que todos en este mundo conocen el eterno poder y divinidad de Dios. Y sin embargo, el principal pecado de la humanidad es tomar ese conocimiento de Dios y menospreciarlo, para hacer lo que el Apóstol dice en Romanos: que detienen con injusticia la verdad, y luego intercambian esa verdad por la mentira y sirven a las criaturas antes que al Creador.

El intercambio es entre lo incorruptible, trascendente, santo que Dios es, por la corrupción de las cosas hechas por hombres. En otras palabras, amigos, el pecado más básico que nosotros, y no solo los aborígenes paganos o las tribus primitivas cometen, sino el que nosotros cometemos, lo que nos acosa la tendencia a la idolatría. Y la idolatría involucra religión, pero incluso la religión cristiana puede ser idólatra. Cuando despojamos a Dios de sus verdaderos atributos y ponemos en el centro de nuestra adoración algo que no sea Dios mismo.

Ahora bien, si vamos a mirar la esencia de la Teología Reformada, tengo que decirles que el foco más estricto de la Teología Reformada está en la teología, en el conocimiento del Dios verdadero. Vivimos tiempos donde la gente dice que la teología no importa. Esto es lo que denuncia David Wells en su libro, «No hay lugar para la Verdad».

Lo que cuenta es sentirse bien, ser servidos en nuestras necesidades psicológicas, tener un lugar donde podamos sentir al calor del compañerismo y tener un sentido de pertenencia y de relevancia. Y la teología es algo que divide, algo que suscita controversia y debates. No necesitamos doctrina, se nos dice, necesitamos vida.

En el corazón de la Teología Reformada está la afirmación de que la teología es vida, porque la teología es el conocimiento de Dios. Y no hay conocimiento más importante que exista para informar a nuestras vidas que el conocimiento de Dios.

De esto trataba la Reforma Protestante. Hubo escándalos en el sacerdocio, se nos dice que había problemas de inmoralidad, tanto entre el pueblo católico romano como entre los protestantes. Y Lutero en ese momento dijo que Erasmo atacó al Papa en su vientre. Él dijo yo lo ataqué en su doctrina. Lutero aún admitió haber dicho: hay comportamientos escandalosos entre nuestra propia gente, pero lo que tratamos de hacer primero es venir a una comprensión profunda de Dios, porque nuestras vidas nunca serán reformadas, nunca serán puestas en conformidad a Cristo hasta que antes tengamos una comprensión clara del original, del modelo, del ideal, de la verdadera humanidad que se encuentra en Cristo. Y eso es una cuestión de teología.

Así que empecemos con el claro reconocimiento de que la fe Reformada es una teología, una teología que impregna toda la estructura.

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Su gracia es suficiente – 3/3

Aviva Nuestros Corazones

 El Shaddai – El Todo Suficiente

Su gracia es suficiente – 2/3

Nancy Leigh DeMoss

 

Leslie Basham: El apóstol Pablo dijo que a él le alegraban sus debilidades.  Nancy Leigh DeMoss dice, “Nosotros no podemos entender esto desde nuestra perspectiva humana”.

Nancy Leigh DeMoss: “¡Suena como un loco! ¿Encontrar placer en las pruebas y en los problemas?… ¿Por qué? Porque él sabe que en medio de todo esto la gloria de El Shaddai será manifestada, y esta no puede ser vista de ninguna otra forma.

“Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Co 12:10)

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss  en la voz de Patricia de Saladín.

Si las plantas pudieran hablar, probablemente te dirían que les proveas mucha agua y sol, pero que seas cuidadosa con la poda.  Pero si te importa la planta cortarás las ramas secas para que las nuevas puedan crecer.

Estamos por escuchar como Dios hace las mismas cosas en nuestra vida.  Nancy está  en la serie El Shaddai: El Todo Suficiente.

Nancy: El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo  (Prov. 18 10).  Aquellos quienes conocen Tu nombre ¡oh  Señor! pondrán su confianza en Ti porque Tú no has olvidado a los que Te buscan.

El conocer el nombre de Dios es conocer a Dios.  Y conocer a Dios es confiar en Él.  Hemos visto que el nombre del Señor es un lugar al cual podemos correr y estar protegidos.

En las últimas sesiones hemos estado viendo un nombre de Dios en particular el cual ha sido una torre fuerte de refugio en mi propia vida.  Es el nombre de El Shaddai.

El —todopoderoso, fuerte, omnipotente Dios quien todo lo puede.  Nada es muy difícil para Él.

Hemos visto que El Shaddai, este Dios, fuerte, todopoderoso, fue capaz de darle a Abraham y a Sarah un hijo cuando era humanamente y físicamente imposible para ellos tener un hijo.

Hemos visto que Dios esperó, o los hizo esperar a ellos veinticinco años desde la primera vez que les dio la promesa de un hijo, hasta que esa promesa fue cumplida.

Esperar por el Señor es algo muy difícil de hacer, ¿no crees?  Para nosotros veinticinco años parecen ser una eternidad, pero en realidad no lo son.  A la luz de la eternidad es solo un momento.

Entonces necesitamos la perspectiva de Dios, y aprender a esperar en el Señor aun  cuando parece ser que Él no cumplirá sus promesas.

Ahora, hay tantas implicaciones prácticas de este nombre para nuestras vidas.  Hemos visto que El-Shaddai… Shaddai—Dios como una madre que amamanta—el pecho de Dios. Esta palabra viene de la palabra hebrea para seno.  Él es como una madre que amamanta; quien se derrama a Sí mismo en nuestras vidas.

Entonces no solo Él es poderoso y capaz, sino que también es tierno y proveedor.  Él es Todo Suficiente.  Hemos visto que el nombre de El-Shaddai, Dios Todopoderoso, El Todo Suficiente, a menudo en las Escrituras está unido con el Dios que nos bendice. Él nos colma de bendiciones.  Pero quiero que en esta sesión veamos otra implicación de este nombre El Shaddai, y es que Él es el dador de frutos.

Desde la primera página de las Escrituras hasta el libro de Apocalipsis, verás un tema, y es que Dios quiere que Su pueblo sea fructífero, productivo.

En las primeras páginas del Génesis, Dios les dijo a Adán y a Eva: “Sed fecundos y multiplicaos” (Gen 1:28).  Ahora, obviamente Dios estaba hablando de que se unieran físicamente para procrear hijos y de esta forma poblar el mundo. Pero hay muchas formas en las que Dios quiere que seamos productivos o fructíferos mientras vivimos en unión y comunión con Él.

Es El Shaddai quien nos hace fructificar y multiplica nuestras vidas. Abram empezó con ser Abram (padre exaltado) a ser Abraham (el padre de multitudes).

Dios se agrada cuando somos fructíferos en extremo. Él quiere que seamos fructíferas.

En Génesis capítulo 28, el hijo de Abraham, Isaac, dice a su hijo “Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique…” (v.3) El Shaddai es quien nos hace fecundos.

En Génesis capítulo 35, Dios le dice a Jacob, “Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate…” (v.11).   El Shaddai es quien nos hace multiplicar.

Ahora también aprendemos en Juan capítulo 15, cuando Jesús le dijo a Sus discípulos que nuestro Padre que está en los cielos es glorificado cuando nosotros como sus discípulos traemos mucho fruto.  (Ver v. 8)

Él quiere que seamos fructíferas en extremo. Nuestro propósito en esta vida es traerle gloria  a Dios, y  ¿cómo traemos gloria a Dios?  Siendo fructíferas, trayendo mucho fruto.

¿Qué clase de fruto espera Dios que produzcamos?  Necesitamos saber cuál es el fruto esperado para que acudamos a El Shaddai, nuestro Todo Suficiente, para que Él produzca el fruto a  través de nosotras.

Bueno, Dios quiere producir en nosotras el fruto de justicia, de una vida santa.  Dios quiere producir en nosotras el fruto de Su Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, bondad… Yo no tengo nada de esto en mí.

Por mi misma, nunca podría tener el fruto de la bondad. Es por eso que tengo que contar con Su suficiencia.  Él es el dador de frutos.  Él es quien produce el fruto del Espíritu en nuestras vidas.

El fruto que Él quiere producir en nosotras es el fruto de Cristo viviendo y expresándose a través de nosotras, el fruto del carácter de Cristo formado en nosotras, el fruto de ser una bendición para otros que vienen de tener la vida de Cristo en nosotros, el fruto de hijos—de hijos naturales.

Tú que eres madre, Dios está complacido cuando tú tienes hijos, pero no sólo dar a luz hijos, sino que quiere que estos hijos tengan un corazón para Dios.  Querrás que esos hijos sean espiritualmente fructíferos.

¿Quién es el dador de los frutos?  Es Dios, El Shaddai, quien te capacita para guiar y entrenar a tus hijos para andar en los caminos de justicia.  Es El Shaddai en ti quien será tu suficiencia mientras discípulas esos niños pequeños.

Ahora, algunas de ustedes tal vez sean solteras como yo, y no tengan hijos naturales. Pero les digo algo—tengo, hijos espirituales en diferentes lugares y alrededor de todo este país.  Un par de ellas están hoy sentadas aquí en esta grabación—son mujeres que no sólo han influenciado mi vida, sino que Dios también me ha permitido ser productiva en sus vidas, animándolas en su caminar con el Señor.

¿Qué nos capacita para producir fruto en la vida de otras personas?  ¡Es El Shaddai! Él es mi suficiencia.  Él es quien produce el fruto en nosotras.

Y es que Dios no tenía en mente que tú y yo, como Sus hijas, simplemente existamos en este planeta, o que sólo sobreviviéramos… que simplemente vayamos por la vida, lidiando con la cotidianidad. Dios quiere que produzcamos fruto en abundancia.

Yo creo que Dios quiere hacer todo esto en mi vida.  Quiero tener el mismo tipo de fe de Abram, quien era de noventa y nueve años de edad y aún no había señal alguna de que la promesa de Dios se cumpliría, de que él sería el padre de multitudes, pero las Escrituras dicen que él le creyó a Dios  (Ro. 4:30).

Él le creyó a El Shaddai, al Todo Suficiente. Amo a Dios y quiero glorificarlo con mi vida. Quiero ser muy productiva para Su gloria pero yo no tengo la capacidad de producir fruto por mí misma. Y tú tampoco.

Aparte de Dios lo único que tenemos son estos cuerpos estériles. Es por esto que Jesús dijo, “es crucial que permanezcan en Mí y Yo en ustedes, que se mantengan conectadas a la vid.” (Ver Juan 15:1-18)

Ese pequeño bebé no será alimentado por su madre a menos que el infante se acerque a su madre y se una a ella.  Ahí se produce una unión, una unidad que capacita a la madre para derramarse en ese bebé. A medida que permanecemos en Cristo y en la medida que Su Palabra habita en nosotros, Dios derrama Su suficiencia en nosotros para que no simplemente existamos, sino para que seamos fructíferas.

Verás, es El Shaddai quien también castiga y disciplina Su pueblo para que podamos ser más productivas.

Es interesante ver que a través de las Escrituras, El Shaddai, Dios Todopoderoso, está relacionado no sólo con las bendiciones de Su pueblo, sino también en hacernos dar fruto; como también está conectado con el Dios que disciplina a Su pueblo para que pueda ser más productivo.

Porque para experimentar la suficiencia de Dios, el Todo Suficiente, El Shaddai, primero debemos experimentar nuestra propia insuficiencia. Para experimentar Su plenitud, debemos primero vaciarnos totalmente.

Dios no va a venir a llenarnos si estamos llenas de nosotras mismas, con nuestros propios recursos, nuestro propio orgullo. En ocasiones Dios nos disciplinará para vaciarnos y para erradicar de nosotras el orgullo y el egoísmo, para que podamos ser llenas con Él mismo.

Mientras más orgullo y autosuficiencia haya en nuestras vidas, menos fruto daremos para la gloria de Dios. Él quiere que seamos más fecundas, que demos mucho fruto, de manera que Él trae disciplina a nuestras vidas para que podamos ser más productivas.

Entonces ¿Cómo debemos responder a El Shaddai?  Hemos visto las implicaciones que Su nombre tiene en nuestras vidas, y sólo quiero terminar esta sesión meditando brevemente sobre cómo debemos responder al Dios Todo Suficiente.

Yo creo que lo primero, y obviamente es la respuesta adecuada, es responder en adoración. Mientras Dios se revela a Si mismo con todos Sus diferentes nombres y revela Su carácter, nuestra primera respuesta debe ser adorar a Dios.

Me encanta ese pasaje en Génesis capítulo 17 donde Dios se aparece a Abraham a la edad de noventa y nueve  años para decirle, “Yo soy  [El Shaddai]” [la primera vez que ese nombre fue usado] anda delante de mí y se perfecto” (v. 1).

El siguiente versículo nos dice que Abraham se postró sobre su rostro. Él reconoció  que estaba en la presencia de la grandeza, la suficiencia, la toda suficiencia de Dios. Abraham ya había visto su propia insuficiencia y la insuficiencia de cualquier otra persona o cosa para proveer el hijo del pacto, el hijo de la promesa que le sería dado.

De manera que, a la luz de este Dios todo suficiente y omnipotente—antes de ver la respuesta de la promesa de Dios—él adora. Ahora bien, algunas de nosotras pensamos,   “Una vez que vea la respuesta de Dios, una vez que Dios me saque de este desastre, una vez que Dios me saque de este tiempo de aflicción, entonces lo alabaré.”

¡Claro, por supuesto que lo harás!  Pero el reto es—y esta es una evidencia de tu fe: ¿Lo adorarás ahora cuando no puedes ver el resultado de Su provisión?  Cuando todo lo que tienes es la fe que te dice que Dios es todo suficiente, ¿lo alabarás?  ¿Te postrarás sobre tu rostro delante de Él en adoración?

Mientras alabamos a El Shaddai, necesitamos reconocer nuestra propia insuficiencia.  Somos incapaces de cumplir con lo que Dios quiere hacer dentro de nosotras y a través de nosotras.  No puedes criar esos hijos tú sola. No puedes amar a ese esposo en tus fuerzas. No puedes testificar de Dios de la forma que Él lo espera dentro de tu lugar de trabajo en tus propias fuerzas.

No puedes producir el fruto del Espíritu en tu vida por ti misma.  Reconoce tu propia insuficiencia. ¡Pero no te quedes ahí!  ¡No continúes con la mirada en ti misma!

Ahora, algunas de nosotras tan solo sustituimos nuestra insuficiencia con otros. Nos damos cuenta de que no somos suficientes, y entonces buscamos a alguien más—como lo hizo Abraham cuando buscó su siervo y cuando buscó a Agar para proveer una solución a su problema de falta de hijos.

Y Dios dice, “Hazlo a tu manera—Yo lo haré a la Mía”.

No te conformes con menos de lo que Dios quiere para tu vida, No te conformes con la suficiencia de otras personas para proveerte, cuando Dios quiere darte toda Su suficiencia.

Entonces necesitamos dejar de enfocarnos en nosotras mismas y en nuestra propia suficiencia—necesitamos quitar los ojos de los demás y de su suficiencia parcial. Dejar de mirar hacia adentro, dejar de buscar afuera y empezar a mirar hacia arriba.

Mantén tu mirada siempre en Dios, El Shaddai, quien es toda nuestra suficiencia.  Él solamente Él es nuestra suficiencia.

Cantamos muy fácilmente ese pequeño coro que dice “Cristo es todo lo que necesito”.  Pero ¿En verdad creemos eso?

Alguien dijo que nunca sabrás que Cristo es todo lo que necesitas hasta que Él sea todo lo que tengas. Cuando Él es todo lo que tienes entonces llegarás a entender que realmente Él es todo lo que necesitas.  

En lugar de buscar adentro y afuera, mira hacia arriba y confía en toda Su suficiencia.  Esto significa, como lo hemos visto en la vida de Abraham, estar dispuestas a esperar en Dios.

Ahora, estoy dispuesta a esperar mientras Él se de prisa.  Puedo esperar por cinco minutos o cinco días o tal vez cinco meses, si es necesario, pero es en la espera cuando ya no hay esperanzas cuando vemos lo mejor de Dios; es ahí cuando vemos la mayor expresión de Su Suficiencia.

No tomes los asuntos en tus propias manos.  Tomó veinticinco años desde la primera vez que Dios le prometió un hijo a Abraham hasta que Abraham sostuvo su hijo Isaac en sus brazos… ¡veinticinco años!

Pero Dios no tenía prisa, y ciertamente no estaba retrasado. Dios espera, muchas veces hasta que está claro que ya no hay salida alguna para esta situación a menos que Él intervenga.

Confía en Su suficiencia y mientras esperas acércate a Él.  Como ese niño que se acerca al seno de la madre para ser alimentado por su madre, acércate a Dios y permite que Él se derrame en tu vida y llene cada una de tus necesidades.

Esta fue la experiencia que tuvo el apóstol Pablo.  Él habla acerca de esto en 2da a los Corintios, en el capítulo 12.  Recuerda como le fue dado este aguijón en la carne. No sabemos de qué se trataba, pero sabemos que era un tipo de aflicción.  Y Él dijo “Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí” (v.8).

No hay nada de malo con pedirle a Dios que remueva la situación, pero cuando Dios no la remueve, ¿qué es lo que haces?  Escucha las palabras de Dios a Pablo, en el versículo 9 de 2da a los Corintios, en el capítulo 12: “Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”.

Entonces, ¿qué dijo Pablo?  Está bien, El Shaddai.  Tu fuerza es suficiente.  Entonces, ¿qué hago? “Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades…” (v. 9-10).

De eso me gloriaré en lugar de ser fuerte en mí misma. Me gloriaré en mis debilidades porque es allí cuando puedo ver la mayor expresión de la gracia de Dios, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en mis debilidades.

¡Suena como un loco!  ¿Encontrar placer en las pruebas y los problemas?  Pero  ¿por qué? Porque Él sabe que en medio de todo esto la gloria de El Shaddai será manifestada, y esta no puede ser vista de ninguna otra forma.

“Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (v. 10)

Nathan Stone escribió un libro clásico hace muchos años sobre los nombres de Dios. El resumió este nombre de El Shaddai, “Dios Todopoderoso”, como está traducido en nuestras biblias.  Él dijo,

“El nombre Dios Todopoderoso, El Shaddai, nos habla de la inagotable fuente de Su abundancia.”

Me encanta la palabra “inagotable”. Dios, como el Todo Suficiente nos provee de lo que Él tiene y lo que nos da es interminable. Continúa diciendo,

“Nos habla de Sus riquezas y de la plenitud de Su gracia, manifestada en Su amor sacrificial que se entrega a favor de los demás. Nos habla de que toda buena dádiva viene de Dios, y de que Él nunca se cansa de derramar Sus misericordias y Sus bendiciones sobre Su pueblo.”

“Pero no debemos olvidar”, nos continúa diciendo él, “que la fortaleza de Dios es perfecta en nuestras debilidades.  Su suficiencia es manifestada más aún en nuestra insuficiencia, Su plenitud en nuestra escasez.  Nos llena para que de nosotros fluyan ríos de agua viva para la humanidad que está sedienta y necesitada”.

¡Me gusta esto!  Necesito recursos y tú también.  En mi vida diaria y en el rol que desempeño en el cual Dios me ha llamado a ministrar la Palabra de Dios, y a ti también, mientras desempeñas tu rol de madre  o de esposa en casa. Yo necesito, tú necesitas, esas reservas frescas, esa provisión de cada día para  poder dar a otros.

Cuando se nos terminan las provisiones, como el viejo dicho dice “Las dádivas de nuestro Padre apenas comienzan”. (Él da más gracia”)

No hay límite para Su provisión. Él nos ofrece una fuente inagotable de Suficiencia. Entonces Dios se dio a conocer a Sí mismo a Abraham como El Shaddai, Porque yo soy El Todo Suficiente y luego Dios dijo,  “anda delante de mí y sé perfecto”.

Si Dios no se hubiera dado a conocer a Sí mismo a nosotros como El Shaddai no tendríamos esperanza para caminar delante de Él y estar sin falta alguna.

Hemos visto como El Shaddai es quien nos bendice. Él es quien nos hace productivas.  Él quiere que seamos fecundas en abundancia, y nos corrige para ayudarnos a producir más fruto para Su gloria.

En el libro de Job el nombre de El Shaddai es mencionado treinta y una vez, y mientras el siervo de Dios estaba sufriendo él reconoció que en última instancia la corrección venía de la mano de El Shaddai, no como castigo, no como juicio, pero como una forma de purificación, de poda, de limpieza, fruto de la obra de Dios para que la vida de Job pudiera traer mucho fruto para la gloria de Dios.

Señor, te damos gracias por la persona que en este momento está experimentando la corrección de Tu mano y por todas nosotras que hemos ya experimentado Tu corrección, y por las que en algún momento de su vida experimentarán Tu corrección.  Gracias porque Tú eres nuestro El Shaddai, en quien podemos confiar, que nos estás corrigiendo y podando para erradicar el egoísmo y el orgullo para vaciarnos de nosotras mismas para ser llenas de Ti para que nuestras vidas lleguen a ser productivas en extremo.

Ayúdanos a aceptarte y aceptar la corrección de Tu mano y produce oh Dios en nuestras vidas, te rogamos, el apacible fruto de justicia para que Tú y solo Tú seas glorificado, te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Hay algo difícil que te está preocupando o que te pone nerviosa?  Nancy Leigh DeMoss te ha estado ayudando a recordar que puedes superar esto con la fortaleza que  te da Dios.

En Aviva Nuestros Corazones, hemos estado pidiéndole al Señor que supla nuestras necesidades para poder continuar adelante con nuestro ministerio a la mujer de habla hispana, y hemos visto como su gente ofrenda y ora para ayudar a proveer.  Espero que tú también te unas a ellas y puedas contribuir.

Estas donaciones ayudarán a Aviva Nuestros Corazones a continuar con el ministerio actual en los meses venideros.   Por favor pídele al Señor que te guíe acerca de cuánto puedes donar y luego contáctanos.  Puedes llamar al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. O Canadá, o también puedes visitar AvivaNuestrosCorazones.com y hacer tu donación en línea.

La semana que viene estaremos celebrando un acontecimiento muy especial. Se trata de la llegada de nuestro salvador Jesucristo al mundo.

No te pierdas en siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.  Nancy estará comenzando una serie titulada, “María de Nazaret”.  En esta serie nos presentará a María, una mujer joven ordinaria que le dijo «sí» a Dios, y nos la presenta como un ejemplo del tipo de mujer que Dios elige para cumplir Sus propósitos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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1/4 – La familia eterna de Dios

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

1/4 – La familia eterna de Dios

Adrian Rogers

 

Jesucristo es el experto edificador de hogares, pero tenemos a un enemigo que destruye todo lo que Cristo hace, el diablo; no permita que el padre de este este mundo destruya lo Cristo ha edificado

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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