46 – Las Adicciones «la Comida»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

46 – Las Adicciones «la Comida»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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23/27 – La recompensa

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

23/27 – La recompensa

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-recompensa/

Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que el esposo de la mujer virtuosa se levantará y la llamará bienaventurada, que es más o menos lo que hace este hombre.

Hombre: Yo podría decir con tranquilidad de corazón que aunque yo sé que hay muchas mujeres virtuosas en el mundo, la mía, es la mujer virtuosa perfecta para mí.

Cuando uno se casa hace muchos votos y dice lo mejor de la persona que está ahí porque todavía no la conoce bien. Ahora, cuando después de 33 años tú puedes decir que tu esposa es un regalo de Dios, no solamente porque cumple en mucho, lo que Proverbios 31 expresa de una mujer que teme a Dios, sino porque yo tengo el privilegio de poder decir, que mi mujer es una mujer en la que Dios ha obrado de tal manera que mi corazón está tranquilo, en el sentido de su relación conmigo, su relación con los hijos y aun porque yo puedo decir que los demás pueden hablar bien en las puertas por causa de ella.

Pero cuando se habla de ayuda idónea, de esa mujer que es una colaboradora, de esa mujer que sostiene, esa mujer en la que tú tienes confianza, yo puedo decir que para mi Maggie cumple todos esos requisitos. Con sus defectos como todos los tenemos, con áreas que debe seguir trabajando durante toda su vida, pero yo no hubiera podido encontrar nadie que fuera mejor para mí que ella.

Lo estoy diciendo no comenzando el matrimonio, yo lo pensaba así, ahora simplemente lo estoy confirmando a través de todos estos años de vida. Yo he dicho más de una vez, aun en reunión con mis hijos, que después de mi conversión, Maggie es lo mejor que me ha pasado. Le tengo que dar gracias a Dios porque dice que esa mujer quien te la da es Dios.

Dios tuvo compasión de mí y me mandó una mitad que me complementa en aquellas cosas en que yo necesito ser complementado y ser ayudado. Con las dificultades de la vida pero con nuestro temor al Señor, Dios nos ha permitido tener un matrimonio que hoy yo puedo decir que es un pedazo del cielo, que es mejor que cuando comenzó y que si yo volviera a casarme de nuevo, yo volvería a casarme de nuevo con Maggie. Estoy muy agradecido de Dios por ese regalo que me ha dado en mi vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy te ha compartido consejos prácticos sobre Proverbios 31. Algunas de las sugerencias puede que parezcan muy sabias pero difíciles de poner en práctica. Pero si realizas estos difíciles cambios de estilo de vida, tendrás grandes recompensas. Nos explica Nancy:

Nancy Leigh DeMoss: A medida que hemos ido estudiando detenidamente Proverbios capítulo 31, puede que te hayas preguntado: “¿Cómo me beneficia esto a mí?” Porque esta mujer siempre da, sirve, piensa en los demás, y cuando lees todo el texto… Espero que hayas estado leyendo con nosotros. Cada día te he desafiado a leer Proverbios 31 durante 31 días de corrido.

Lo que más sobresale es que esta mujer se concentra totalmente en las necesidades de los demás. Es una persona dadivosa. Es una sierva. Es una mujer que ama. Pero hay momentos en que nos preguntamos en la parte más profunda de nuestros corazones: “¿Y qué hay para mí en todo esto? ¿Cuál es la recompensa? ¿Cuál es el beneficio?”

Si trabajaras fuera de casa, te pagarían todas las semanas o cada dos semanas o una vez al mes o como sea. Trabajas y luego ves la recompensa por tu trabajo y la ves bastante rápido. Quizás hasta la recibas antes de que llegue el sueldo porque tu jefe te podría decir: “Gracias, hiciste un buen trabajo”, o “Aprecio lo que has hecho”. Pero luego te vas a casa y trabajas y es posible que pase mucho tiempo sin recibir el sueldo, la recompensa o el beneficio.

Ahora, en un mundo perfecto, si fuéramos mujeres realmente virtuosas, no nos importaría el sueldo. ¿No es así? Solo serviríamos a los demás porque nos encanta servir. Amamos a Dios. Amamos a la gente. Ese es el tipo de corazón que deseamos tener. Pero me alegra mucho saber que las Escrituras nos dicen que vamos a recibir un pago por nuestra labor. Hay una recompensa. Hay un beneficio. Recibiremos bendición si nos comprometemos a vivir nuestras vidas a la manera de Dios.

Deberíamos querer servir al Señor y deberíamos estar comprometidas a servirle aun, si nunca viéramos el beneficio de hacerlo . Si le servimos solo por el beneficio que podamos obtener de Él, solo amaríamos a Dios por paga. Yo no quiero ser así. Quiero amar a Dios solo porque Él es Dios. Solo porque Él se lo merece. Pero me siento agradecida de que Dios en su gracia nos permita recibir beneficios y bendiciones cuando nos rendimos a su manera de pensar.

Por fin llegamos al último párrafo de Proverbios 31, que es la sección donde se nos habla sobre la recompensa de ser una mujer virtuosa. Ahora, esta recompensa no llega toda al mismo tiempo, ni rápidamente. Tienes que ser paciente. Tienes que soportar. Tienes que llorar mucho, sufrir mucho dolor y trabajar duro para obtener la recompensa… Que también será grande. Aquellas de ustedes que son madres saben que no hay forma de traer un hijo al mundo sin pasar por la labor de parto.

Pero la recompensa de tener ese niño, esa vida, hace que valga la pena pasar por esa labor dura de parto y todo ese dolor. Quiero decir que en el tiempo de Dios, la recompensa de decidir, como mujer, vivir la vida a la manera de Dios, hará que valga la pena todo el dolor, todo el esfuerzo, las angustias y las dificultades.

Pero no puedes llegar a la recompensa sin haber pasado por el proceso de convertirte en ese tipo de mujer, al igual que no puedes tener un bebé o dar a luz sin pasar por el proceso de la labor de parto. No hay atajos.

El problema es que hoy la gente desecha el matrimonio. Abandonan a su familia porque no ven que haya recompensa alguna en preservarla. No esperan lo suficiente. Quieren la recompensa ahora. La quieren instantánea. Quieren tener a los tres años de matrimonio lo que no se logra hasta después de estar casados 30, 40 o 50 años.

Veo como algunos de mis amigos, personas mayores ya, ahora, después de 60 o más años de matrimonio han logrado desarrollar una relación más profunda, más dulce y preciosa que la que nunca tuvieron en sus años de juventud.

Así que quiero desafiarte a que no importa lo difícil que las cosas estén ahora, no importa cuán ardua sea la labor que tengas por delante, no te des por vencida, persevera. La recompensa vendrá. Vamos a concentrarnos en esa recompensa hoy y en las próximas secciones.

Miremos el versículo 28. Vemos como esta mujer trabaja, sirve y da. No se acuesta en la noche y se levanta temprano en la mañana y hace todas esas cosas en las que pensamos cuando hablamos de la mujer de Proverbios 31. Pero el versículo 28 nos dice: “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido, y la alaba diciendo: Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas. Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.”

Ahora, vamos a concentrarnos primero en sus hijos y luego veremos la alabanza de su esposo. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Permítanme decir antes de continuar, que sé que hay algunas mujeres que anhelan tener hijos. Algunas no han podido tenerlos o no están casadas. Dios no ha traído un esposo a sus vidas.

Si eres una de ellas, permíteme decirte, como mujer soltera que soy, que Dios puede darte la recompensa y el gozo de la maternidad si tomas decisiones conforme a la voluntad de Dios en tu vida. Qué quiero decir con esto, una cosa es que digas: “No voy a ser madre. No quiero tener hijos. No estoy dispuesta a aceptar esas bendiciones del Señor”.

Pero si deseas ser madre, tener hijos y dar vida, Dios proveerá para ti, como lo ha hecho para mí, oportunidades y medios para que des vida y cultives relaciones maternales. Creo que podrás recibir la recompensa que viene de tener un corazón de madre.

Puede ser que acojas bajo tus alas a los hijos de otros, que ores por ellos y los alientes, tanto a ellos como a sus madres. Compartirás la recompensa de esas madres. Puede ser que Dios te dé otras mujeres jóvenes a quienes puedas ayudar a crecer en la fe. Compartirás las recompensas de una madre.

Pero ahora estamos hablando de las madres y los hijos. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Se trata de una mujer que recibe una recompensa. Es amada. Es alabada. Si tenemos en cuenta la cultura del Medio Oriente en la que este pasaje se escribió originalmente, es realmente sorprendente lo que dice aquí porque en esa cultura no se alababa mucho a las mujeres. Las Escrituras y el Señor Jesucristo siempre han elevado el valor de la mujer en la cultura. Eso es lo que este pasaje hace por nosotras.

Ahora, piensa en los hijos de esa madre, que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Qué significa eso? Bueno, primero te diré lo que no significa. No significa necesariamente que tus hijos despierten todos los días y digan: “Madre querida, gracias por todo lo que haces por mí. ¡Qué madre más maravillosa eres!” Porque si recibiéramos esa recompensa, no necesitaríamos hacer esta serie completa. Disfrutaríamos la maternidad todo el tiempo, ¿no es así?

Se levantan y la llaman bienaventurada. Eso no significa necesariamente que cuando entres a un lugar, tus hijos se van a poner de pie para demostrar cuánto te respetan y te honran, aunque yo diría que no es mala idea.

Probablemente signifique, más bien, que tus hijos crecerán y tendrán una forma de vida que traerá bendición, honor y reconocimiento a su madre. Que la forma en que vivirán cuando lleguen a ser adultos pondrá de manifiesto la inversión que hiciste en sus vidas y la forma en que los criaste. Significa que tus hijos tendrán una mejor oportunidad que los demás de vivir vidas santas y de llenar el rol que Dios diseñó para ellos en sus hogares. El fruto de hijos que crecen y caminan con Dios en sus vidas es tu bendición. Se levantan y te llaman bienaventurada.

Ahora, esto no es una promesa de que todo niño que crezca en un hogar cristiano o piadoso cuando sea mayor temerá y honrará al Señor, porque él será el responsable de sus propias decisiones, de tomar una decisión personal de seguir a Cristo, de la misma forma que tú tuviste que hacerlo. Pero sí creo que dice que debería ser así. Oras para que por la gracia de Dios sea así, que cuando tus hijos crezcan reflejen con su piedad la inversión que has hecho en sus vidas.

Se me ocurre el ejemplo de una madre que me envió por correo electrónico un poema que le escribió su hija de edad universitaria. Madre e hija conversaban sobre asuntos de mujeres, de los roles de las mujeres y de por qué Dios hizo a la mujer. Después de esa conversación, la joven se fue a su habitación y escribió este poema para su madre. Se titula, Un llamado.

Dice así:

Conozco a una mujer que vivió conforme a la verdad que encontró en Proverbios 31 y lo proclamó con todo su ser a través de su vida. ¡Levántense mujeres! ¡Pueden ser bellas, como Dios las creó! 
¡Oh, mujeres, rindan sus vidas a esta tarea! ¡Estamos aquí para servirle a Él!
 Así que entrega tu cuerpo para reflejar Su gloria. 
Eso es lo que esta hija ha oído decir a su madre. 
Entrega tus manos para dar consuelo, prepara tu boca para enseñar y tus brazos para soportar 
el peso del dolor de tus hijos. Sé tú quien avive la llama en el corazón de tu esposo y ayúdalo a alumbrar al mundo con la luz de Cristo. Sé tú la que dobla tus rodillas -eres la esposa preciada de Dios.
 Así que ve al Padre para encontrar quien eres, y no a este mundo lleno de decepción.
 Rinde tu alma, ríndete a Él. Porque Dios desea hacerte bella. 
Aunque nuestro mundo destruye a su paso todo lo que nosotras las mujeres anhelamos ser, ella permanece firme en la verdad, la gracia y el plan de Dios.
Verdad sin excusas. ¿Qué es una mujer de Dios? ¿Qué es el llamado a la maternidad? ¿Qué significa ser una esposa piadosa que sirve a los demás? 
No sé realmente pero…¿Conoces a mi madre?

Esta madre me dijo que se deshizo en llanto cuando su hija le entregó el poema. Se deshizo en llanto. La hija firmó el poema con una posdata que decía (a su madre): “Eres mi inspiración para algún día llegar a ser abnegada y humilde. Una madre que sabe por qué es madre y lo es con gozo… ¡Gracias! Te amo”.

“Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada” y esa es la gran recompensa de una madre.

Pero el versículo 28 nos dice además que su esposo también lo hace. La alaba. Dice en el versículo 29: “Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas”. Tú las superas a todas. Eres la mejor de todas. Eres la mejor.

Charles Spurgeon -muchas saben quién es- el gran predicador inglés del siglo XIX, escribió un tributo a su esposa Susana.

En efecto, lo que estaba diciendo era: “Mi esposa las supera a todas”. Ella se ganó ese respeto. Se ganó ese honor porque fue una mujer que no vivía para sí misma, sino para ser una bendición, para servir y para ser una ayuda -un apoyo- para su esposo y para sus hijos.

Ese tributo está escrito en un lenguaje que es un poco difícil de entender porque se escribió hace aproximadamente 150 años, pero preguntamos a un grupo de hombres cristianos si estarían dispuestos a compartir con nosotros su tributo a sus esposas para expresar lo que ellas significan para ellos. Veamos lo que dijeron algunos:

Hombre 1: Mi esposa es la esposa perfecta. no porque sea perfecta y no tenga pecado y no falle nunca, sino porque creo que Dios la creó y la puso en el lugar exacto y perfecto para encontrarse conmigo y ha sido Su gracia y Su misericordia el que ella me haya complementado.

Durante todos estos años ella ha sido la persona vital para trabajar con mis problemas, con mis pecados, con mi carácter. Me ha guiado, me ha instruido, me ha enseñado con su testimonio, pero también con su entrega, con su entereza, con su desinterés. Ella se da por todos, por sus hijos, por su marido. No importa el riesgo ni tampoco las circunstancias. Lo hace con mucho amor y yo creo que esa es la gracia de Dios obrando en ella.

Ella es una persona sumamente inteligente para mí. Ahí yo voy ganando como hombre y eso me ayuda mucho a estar siempre alerta, a estar siempre aprendiendo, a estar siempre leyendo-, porque tengo una gran competencia en mi casa con respecto a la parte intelectual.

Pero el Señor ha sido muy bueno conmigo. Puedo decir que me ha dado la mujer que yo necesitaba, que buscaba. Sumamente tierna y cariñosa con sus hijos, sumamente dedicada a su casa. Yo estoy tranquilo cuando salgo a trabajar porque sé que cuando llego a mi casa todo está en orden, porque sé que mis hijos están bien criados y principalmente porque sé que su corazón es un corazón conforme al del Señor. Ella busca la gloria de Dios siempre, busca el que sus hijos conozcan el Evangelio, busca el que su marido se regocije y se goce en ella y busca agradarnos constantemente, o sea, que realmente yo doy inmensas gracias al Señor por el regalo que me ha dado a través de mi esposa, no la cambiaría por ninguna.

Hombre 2: Mildred y yo tenemos 21 años de casados. Es para mí un gran honor el poder compartir brevemente lo que ella ha significado para mi en estos 21 años de matrimonio.

En verdad es bueno decir que esa mujer virtuosa de Proverbios 31, Dios me permitió encontrarla. Fue bien difícil pero valió la pena el esfuerzo. Yo buscaba una mujer como ella para que fuera la madre de mis hijos y mi compañera de toda la vida. Desde nuestros inicios Dios me mostró que su valía sobrepasaba la de las piedras preciosas. Una de las cosas que impactaron nuestra relación fue el ver cómo ella decidió desde el principio vivir por la fe.

Como llegó el momento en nuestras vidas donde había que tomar una decisión trascendental… Esta decisión era, dejar de trabajar para atender a los niños en la casa. Yo estaba claro en cuál debía ser la decisión que ella iba a tomar pero yo quería escuchar, ver su respuesta. Cuando ella decidió el renunciar al trabajo y no a sus hijos, esto marcó el inicio de una senda caracterizada por vivir por la fe, vivir un día a la vez.

Eso me ayudó a asumir como hombre, el lugar que Dios tenía solo para mí. Me ayudó a ser un hombre esforzado, comprometido a ser fiel a mis votos matrimoniales de ser todo lo que Dios quería que fuera para ella. Las pruebas no se hicieron esperar e inmediatamente perdí mi trabajo, el mismo mes que nació nuestro último hijo.

Ella nunca dudó que Dios nos sustentaría y me estimulaba a seguir luchando y confiando. Fue muy alentador saber que contaba con sus oraciones y su apoyo. Dios en su fidelidad nos permitió salir de los problemas de formas maravillosas. En verdad mis hijos y yo hemos sido llevados a ser cada vez más varoniles por la decisión de ella ocupar su lugar en la casa y dejarme ocupar el mío.

Qué bueno esto ha sido para nosotros. Hasta cierto punto soy conocido en muchos lugares como el esposo de Mildred. Mis hijos agradecen que ella lo haya dejado todo por dedicarse a ellos, y Dios ha sido glorificado en nuestros familiares inconversos por su confianza en Dios en todo lo que hace.

En lo personal el tenerla como esposa me ha ayudado a ver de una forma muy especial lo que es el amor de Dios por nosotros. Soy el hombre más bienaventurado del planeta pues Dios me dio la mujer que le pedí y que me dio tanta brega conquistar.

Hombre 3: Ester se ha convertido en mi compañera por 10 años y ha sido mi mejor amiga, mi amante y mi soporte en cada etapa de mi vida, desde el trabajo hasta el ministerio. Ella se ha dedicado a traer alegría a mi casa, a traer la Palabra de Dios de formas muy prácticas y creativas. Ha traído honra a mi casa.

Ella se mantiene recordando y celebrando las obras de Dios continuamente en casa. Le enseña a mis niños el Evangelio de formas muy creativas, infantiles pero fieles a la Palabra.

De una forma increíble ella hace y ayuda a mis hijos a que me amen más, me honren más y tengan mayor sentido de gratitud. En lugar de intentar que mis hijos la amen más a ella que a mí, ella hace todo lo necesario para que la amen mucho y la recuerden mucho, pero al mismo tiempo busca que mis hijos me amen, me honren, me celebren. Cada vez que yo llego a casa ella los llama y les dice: «¡Vengan, corran que llegó papi!» y celebran que yo llego.

Ella ha sido muy especial, me ha ayudado a ser un mejor creyente, un mejor padre, un mejor hombre de Dios. Creo que después del Espíritu Santo, mi esposa ha sido la persona que más me ha ayudado a transformarme a la imagen de Cristo.

Nancy: Qué ilustraciones más maravillosas nos han dado estos hombres, de cómo el esposo de la mujer virtuosa la alaba. “Muchas mujeres han obrado con nobleza”, dice él, “pero tú las superas a todas”.

Ahora, cuando vemos un pasaje como éste que hemos estado estudiando en Proverbios capítulo 31, me siento tentada a hablar a los hombres solo por un momento y decirles: “Lo que este pasaje significa es que ustedes tienen que alabar a sus esposas”. Pero, ¿sabes qué? Dios no me llamó para hablarles a los hombres. Dios me llamó a hablarles a las mujeres, así que, ¿qué nos dice este pasaje a nosotras las mujeres? Nos dice que si nos ocupamos de caminar con Dios, llegará el momento en que recibiremos una recompensa.

Ahora bien, quizás pienses: “Mi esposo no me alaba. Estoy tratando de agradar a mi marido. Estoy tratando de agradar al Señor”. Quizás tu esposo no es creyente. Quizás tu esposo no está siguiendo al Señor. ¿Y si tu esposo no es creyente y si nunca te alaba como lo han hecho esos hombres que acabamos de oír?

Permíteme decir dos cosas para darte aliento. En primer lugar, no importa cuál sea la condición espiritual de tu marido, tú sí puedes andar con Dios. Puedes vivir conforme a los estándares de Dios de lo que significa ser una mujer virtuosa, una mujer de carácter noble.

En segundo lugar, recuerda que en última instancia, la alabanza no viene del hombre sino de Dios. La palabra de Dios nos promete que la mujer que teme a Dios, esa, será alabada. Ya ves que vale la pena temer al Señor, tenerle reverencia y andar con Él aunque nunca oigas a otro ser humano alabarte por ello.

Así nos dice Pablo en Colosenses capítulo 3:23-24, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.” Tarde o temprano si caminas con Dios, serás alabada. La mujer que teme al Señor, esa será alabada.

Annamarie: Si dedicas tu vida a servir a los demás como al Señor, habrá días pesados. Otros días, recibirás gran aliento y recompensa. Espero que te sientas alentada hoy al oír el tributo a esas mujeres que han servido fielmente durante tantos años.

El programa de hoy forma parte de un estudio de Nancy Leigh DeMoss sobre Proverbios 31. La serie se llama La mujer contra-cultura . Escuchar este material de Nancy por la radio te será de mucha ayuda para tu vida espiritual. Pero, ¿te atreverías a ir un poco más allá?

Un próximo paso podría ser leer Proverbios 31 todos los días por 31 días de corrido. Nancy nos ha desafiado a lograrlo. Otro paso sería estudiar los demás versículos de las Escrituras que hablan sobre cómo servir al Señor de una forma singularmente femenina. Nancy te ayudará a hacerlo con un folleto titulado «Un retrato bíblico de la mujer»

Este folleto podría ser perfecto para un estudio bíblico personal. En él, Nancy hace preguntas tales como: ¿Cuál debe ser el comportamiento de una mujer de Dios? Luego nos da versículos que hablan sobre cada uno de esos temas. Si tomaras una pregunta cada día y meditaras en los versículos, te convertirías cada día más en la mujer de la que leímos.

Podrías compartir este recurso, ayúdalas a pensar en lo que significa ser una mujer de Dios. Puedes obtener este recurso al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Vuelve a escucharnos mañana. Tendremos consejos prácticos para ayudarte a desarrollar la belleza que nunca se desvanece. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Cita tomada del Comentario del Nuevo Testamento de John MacArthur, 1 Timoteo (Moody, 1995), 209-210.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

22/27 – Un llamado alto y sagrado 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

22/27 – Un llamado alto y sagrado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-llamado-alto-y-sagrado/

Annamarie Sauter: En Proverbios 31, leemos acerca de una mujer que da y da y da. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Esta mujer es amorosa. Ella es dadora. Ella es una sierva. Esa es su vocación en la vida. Y quizás tú dices: «Yo no creo que quiera ese llamado». Escúchame: Nunca luces más como Jesús que cuando sirves.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cada mujer tiene que ganar con el estudio de Proverbios 31. He aprendido mucho con la enseñanza de Nancy a través de este capítulo. La serie se llama La mujer contra-cultura y si te has perdido alguno de los programas hasta el momento, espero que puedas descargar los audios o escucharlos en línea. Para hacerlo, solo tienes que visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Escuchemos el segmento de enseñanza de hoy en Proverbios 31.

Nancy: Hemos estado acampando en Proverbios 31 y en particular en el versículo 27, donde se nos dice que la mujer virtuosa es una mujer que vela por la marcha de su casa. Hemos hablado de cuidar, de manera práctica, asegurándonos de que las necesidades de nuestras familias estén satisfechas. Pero hay otra forma muy importante de cuidar los caminos de tu casa y esto es a través de la oración.

En el Nuevo Testamento a menudo encontramos que las palabras “velar” y “orar” están vinculadas. Jesús dijo: «Velad y orad, para que no entréis en tentación» (Mateo 26:41, Marcos 14:38). Velar y orar es lo que provee protección para los caminos de tu casa, pero también es un mecanismo maravilloso de proveer protección para tu marido.

En cualquier ambiente de trabajo imaginable en el que se encuentren sus maridos se enfrentan a tentaciones y a presiones. El enemigo, Satanás mismo, está trabajando para hacerlos caer, sobre todo si tu marido es creyente y desea caminar con Dios. Hay montones y montones y montones de oportunidades para que él caiga espiritualmente, moralmente y de otras maneras.

¡Qué bendición es para un hombre saber que en su casa hay una mujer que está velando y orando a su favor y orando mientras él sale al mundo, para que Dios lo proteja y que Dios mantenga su corazón puro!

Amiga, si no vas a orar por tu marido, ¿quién crees que va a orar por él? ¿quién va a velar y orar por su alma? Tú lo puedes proteger de esa manera y proteger a tus hijos mientras velas y oras. Pídele al Señor que te muestre las cosas en sus vidas por las que necesitas estar alerta.

Una mujer me dijo después de la última sesión: “Mi esposo y yo oramos desde la época que nuestros hijos eran pequeños, que si había algo que estaba sucediendo en sus vidas que necesitábamos saber, que fuera expuesto y que nosotros viéramos”. Ella dijo: “Mi hijo vino a mí una vez y me dijo: ‘¿Cómo es que siempre descubren la verdad?’”Ella le contestó, “Hemos estado orando para saberlo.” Esta es una mujer que está velando y orando por los caminos de su casa.

El contraste aquí, en el versículo 27, es que ella puede hacer esto porque ella no está ociosa. Ella no come el pan de ociosidad. Una mujer perezosa no tiene tiempo para dirigir bien los asuntos de su casa.

He estado en el libro de Proverbios en las últimas semanas en mi propio tiempo de devoción personal y una de las cosas que realmente ha estado hablando a mí corazón son las referencias repetidas sobre la pereza y la diligencia. Y encontré realmente, como cuando los versículos empiezan a saltarte en la cara y debes decir: “Señor, ¿qué es lo que me estás tratando de decir?”

Ha sido algo de mucha convicción para mí. Casi me cuesta admitirlo, pero he estado viendo maneras en que no uso mi tiempo sabiamente para la causa de Cristo y para el avance de Su Reino. Yo voy a ser más vulnerable y las personas a quienes Dios me ha enviado a servir y a atender a van a ser más vulnerables, si estoy comiendo del fruto de la ociosidad.

Al pensar en la ociosidad, ¿cuáles son algunas de las cosas que una esposa, una madre o una mujer que cuida su casa —en el contexto de la casa— ¿cuáles son algunas de las cosas que se pueden hacer en que perdemos el tiempo? ¿qué puede robar nuestro tiempo e impedir que utilicemos el tiempo de manera efectiva en el manejo de nuestras casas? ¿qué les viene a la mente cuando hablo de las cosas que pueden constituirse en el «pan de ociosidad» para nosotras?

Invitada 1: La computadora definitivamente puede convertirse en una ladrona del tiempo. Con tantas alternativas en la web puedes caer presa fácilmente de horas y horas frente a la pantalla. Aún leyendo o aprendiendo cosas lícitas. Contamos con tantos recursos que nos pueden ayudar a eficientizar nuestra labor en el hogar, pero a la vez, nos pueden hacer perder un precioso tiempo en las labores diarias.

Invitada 2: Las cosas que siempre pueden convertirse en una pérdida de tiempo o una ocasión para la ociosidad en la vida de algunas mujeres, no son precisamente mi debilidad, o sea, no me gusta hablar por teléfono para nada. No me gusta pasar mucho tiempo en los salones de belleza. No acostumbro a hacer eso. Me gusta ir, hacer lo que tengo que hacer y regresar a mi casa. Y aunque me gusta dormir, si tienes un esposo como el mío que es madrugador, entonces esa no será una debilidad en tu vida porque probablemente tendrás también que levantarte temprano y no tendrás oportunidad de hacer grandes siestas.

Así que parecería que no tengo mayores problemas. Sin embargo al tener que pensar un poco sobre el tema, me di cuenta que cada cual tiene su área…Y en mi caso, ver recetas de cocina en la computadora, vídeos graciosos (en la computadora) de niños o de animales o pasar la mañana del sábado mirando películas o series en la televisión, a veces acompañada con mis hijos, son situaciones en las que generalmente se me va el tiempo.

Nancy: Otra persona, algo que nos priva del tiempo que necesitamos para administrar nuestros hogares.

Invitada 3: Como me apasiona tanto la parte de la cocina, muchas veces me veo en el supermercado dando vueltas por los pasillos buscando opciones para nuevas comidas para hacer para la familia, que es algo lícito, pero que realmente cuando evalúo el tiempo que me pasé en el supermercado inclusive muchas veces gastando más de lo que debería gastar porque cuando uno se queda en el super dando vueltas, pues resulta que muchas veces compras cosas que no eran necesarias y que luego cuando llegas a la casa te das cuenta que gastaste más de lo que tenías en el presupuesto y gastaste más tiempo del que tenías pensado utilizar para el supermercado.

Nancy: Muy bien. No hay nada intrínsecamente pecaminoso acerca de las compras o varias de estas otras cosas que hemos mencionado, pero pueden llegar a ser un vehículo para el ocio.

Otra persona, ¿otra manera de desperdiciar el tiempo?

Invitada 4: Una de las formas en las que pienso que puedo aprovechar mejor el tiempo es planificando en las mañanas, todas las cosas que tengo que hacer durante el día. Tomo en cuenta si tengo que salir de la casa, si preparo también una ruta y también oro al Señor para que me ayude con cada una de esas actividades que tengo que hacer. Realmente, a veces termino los días y pienso que el Señor me ha ayudado y he podido hacer muchas cosas.

Nancy: Así que una manera de malgastar el tiempo es no tomarnos el tiempo de pedirle al Señor que nos ayude a priorizar nuestros días. Si no entras en la presencia del Señor para empezar el día, te darás cuenta de que estás perdiendo el tiempo. A mi padre le encantaba ese versículo en Proverbios que dice: «El temor del Señor multiplica los días»(Proverbios 10:27). Y Dios realmente hace las horas más fructíferas y más productivas si le pedimos que nos muestre cómo debemos usarlas. Otra persona ahora… ¿cuáles son otros ladrones del tiempo, las cosas que realmente nos mantienen ociosas en lugar de ayudarnos a administrar nuestros hogares como debemos?

Invitada 5: Pienso que una de las cosas que puede promover la sociedad, son las preocupaciones y el no descansar en Dios; pues el ocupar mi mente tanto en las preocupaciones de la vida me agota mentalmente, me distrae y no puedo hacer con efectividad y a tiempo los asuntos que tengo pendientes. Hace también que busque entretenimientos para disipar mi agotamiento mental. A la vez esto genera más preocupación por las cosas inconclusas.

Tenemos que aprender a dejar los problemas en las manos de Dios y no buscar otra salida como el ocio para disipar nuestros problemas.

Nancy: ¡Así que los asuntos del corazón realmente importan! Ahora, si pensamos en las maneras en cómo perdemos el tiempo y en no ser ociosas, quizás te sientas un poco tensa. La vida va a ser solo trabajo, trabajo y trabajo. Simplemente no hay ni diversión ni gozo. Bueno, pero volvamos a definir el gozo.

Gozo es saber y hacer la voluntad de Dios para mi vida para esta época de mi vida. Ese es el gozo, hacerlo con Cristo, hacerlo en la plenitud y el poder de Su Espíritu.

¿Entonces, significa eso que nunca tendrás momentos para sentarte, para relajarte y jugar con tus hijos? Por supuesto que tienes tiempo. Pero te aseguras de que tu agenda y tus momentos estén bajo el control y la dirección del Espíritu Santo de Dios. Hay tanta libertad en ser liberada de la ociosidad, porque entonces somos libres para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer.

Cuando soy ociosa o perezosa, esa palabra que no me gusta, voy a vivir en frustración porque no voy a poder hacer las cosas que sé que tengo que hacer. Las cosas que son importantes en mi lista de prioridades y mi lista de tareas pendientes, y voy a vivir con eso, con la carga abrumadora y aplastante de que no puedo hacer lo que se supone que debo hacer.

A veces es porque hay algunas cosas en mi lista de tareas que no deberían estar en mi lista de tareas pendientes. Deben estar en la lista de tareas pendientes de otra persona. No son las cosas que Dios tiene para mí para esta temporada de la vida, pero a veces, la razón por la que no soy capaz de llegar a las cosas en esa lista, y tal vez esa es la razón por la que tú no eres capaz de llegar a las cosas en tu lista, es porque estamos dejando que algunas de estas cosas menores nos roben tiempo que en verdad le pertenece al Señor y a nuestras familias.

Si es allí donde Dios te encuentra, de nuevo como he dicho a lo largo de esta serie, no dejes que eso te lleve a sentirte culpable. Si eres culpable, arrepiéntete. Confiésalo al Señor. Ponte de acuerdo con Dios sobre tu situación. Obtén Su perdón, que viene no en virtud, no de tu perfeccionismo, sino de la perfección de Cristo por Su muerte en la cruz por tus pecados. Recibe Su perdón y luego pídele el poder de Su Espíritu Santo para que puedas caminar de acuerdo con Su Palabra.

No estamos hablando de llegar a estar abrumada y frustrada por todas las cosas que no podemos lograr. Estamos hablando de encontrar el poder del Espíritu Santo para vivir de la manera que Dios quiere que vivamos. Para aquellas de nosotras que somos mujeres, eso significa mirar bien por los caminos de nuestra casa, y no comer el pan de la ociosidad.

Annamarie: Esa es Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín, identificando algunas de las causas más comunes de la pérdida de tiempo que pueden afectar al día. Volverá en un momento con la segunda mitad de la enseñanza de hoy.

Tus oraciones tendrán un impacto enorme en tu marido y tus hijos. Tus oraciones pueden tener un impacto tremendo en Aviva Nuestros Corazones, también. De hecho, un grupo de oyentes ora regularmente por Aviva Nuestros Corazones, y no podríamos hacer lo que hacemos sin esas oraciones. Estos oyentes creen firmemente en nuestra misión de ayudar a las mujeres a encontrar la libertad, la plenitud y una vida de frutos en Cristo y se han unido al grupo de apoyo de nuestro ministerio.

Si tienes una carga para conectar a las mujeres con la Palabra de Dios, ¿considerarías unirte a este equipo? Necesitas hacer tres cosas: orar por nosotros, apoyar nuestro ministerio financieramente cada mes, y decirles a tus amigos sobre el ministerio.

Visita nuestra pagina de internet AvivaNuestrosCorazones.com para que descubras las formas en que puedes ayudar a otras personas a través de este ministerio.

Nancy ha estado enseñando a través de Proverbios 31 por algún tiempo y es hora de volver atrás y revisar algunas de las cosas importantes que hemos aprendido. Aquí está Nancy de nuevo con nosotras.

Nancy: Algunas de ustedes han aceptado nuestro reto de leer Proverbios 31 cada día durante 31 días. Espero que haya sido una bendición para ti. Espero que mientras anotas las cosas que el Señor te está mostrando Él esté cambiando tu vida en esas áreas y dándote un corazón y dándote el hambre y el deseo de ser esa clase de mujer.

Pero en el panorama general—hemos visto los detalles—lo que vemos es una mujer que tiene un corazón para su hogar. La razón por la que tiene un corazón para su casa es porque ella tiene un corazón para el Señor. Ella está cumpliendo el corazón de Dios para su vida, centrando sus energías y sus esfuerzos en el contexto de su casa.

Es fácil leer este pasaje y pensar: «Ser como esa mujer no me interesa, porque ella es tan doméstica. Ella tiene todas estas capacidades y habilidades: Ella puede coser la ropa, puede hornear, ¡ella hace las cosas desde cero!» Vemos todas las cosas que esta mujer puede hacer y creemos que así es la mujer virtuosa… Pero eso no es lo que hace a la mujer virtuosa. No son sus habilidades. Ni sus actividades ni su capacidad. No son sus logros visibles.

En primer lugar, se trata de su corazón, y el hecho de que su corazón se centra en su casa. ¿Por qué estoy haciendo hincapié en esto? La razón es que durante los últimos 50 años, el mundo nos ha dicho en términos fuertes e implacables que lo que hace a una mujer valiosa, lo que hace que su vida sea útil, es hacer algo fuera de su casa, como tener una carrera o tener éxito fuera de su casa.

Me doy cuenta de que hay etapas de la vida y madres solteras que nos escuchan, hay mujeres solteras y el grado en que nuestra casa sea la prioridad en nuestra vida, por supuesto, viene determinado por la temporada de la vida donde nos encontremos. Pero, hay tantas mujeres que nos escuchan y mujeres que fielmente escuchan este programa que están en una edad productiva, en la edad de criar a los niños y que tienen su corazón en algún lugar fuera de su casa.

¿Ves? ¡El mundo aplaude eso! Pero si quieres ser el tipo de mujer que Dios aplaude y quieres ser la clase de mujer que cumple con lo que Dios te hizo para ser y hacer, entonces tienes que tener un corazón para el hogar.

Eso significa que si estás en la etapa de la vida en la que eres esposa, en la que eres madre —e incluso aquellas de ustedes que son jóvenes y no están en esa etapa de la vida todavía quizás eres soltera y quizás en el futuro tendrás un marido y tendrás hijos— tienes que estar preparando tu corazón para esto.

Ustedes que son mamás, tenemos que desafiar a las mujeres más jóvenes de esta manera —retarlas para que desarrollen todas las habilidades, todas las capacidades, todas las ideas que puedan, para que puedan usar esas habilidades y esos dones en el contexto de su hogar.

Habrá etapas de la vida cuando puedas estar más libre para hacer otras cosas fuera de tu casa, pero no debes perder de vista tu vocación primaria y prioritaria, que es la de ser una esposa y madre amorosa, dadora, una sierva de tu familia.

Tú quizás me dices: «¿Quién quiere eso?» Bueno, ven a la próxima sesión, porque vamos a hablar de la recompensa. Si realmente estudiamos lo que es la recompensa vas a decir: “Yo quiero eso. Eso es definitivamente lo que quiero”.

Pero quiero hacerles de nuevo un llamado a las prioridades de Dios y decir (con todas las grandes voces de hoy que te dicen que lo que haces en tu casa no es importante), que necesitamos algunas voces que digan lo contrario. Lo que estás haciendo en el contexto de tu casa para ser un apoyo y ayuda de tu marido y la gestión de los asuntos de tu familia, es una vocación santa y suprema.

Te darás cuenta de que esta mujer es la mujer virtuosa. Hay muy pocas cosas en este pasaje del tipo de las que figurarían en la lista de las mujeres de hoy, si les preguntáramos: «Hoy en día, ¿qué es una mujer espiritual?»

Pensamos que una mujer espiritual —si solo fuéramos a hacer una lista— es una mujer que va a los estudios bíblicos, que enseña una clase de escuela dominical, o que está involucrada en la consejería. Decimos: «¡Esa es una mujer espiritual!» Ella lee mucho su Biblia, memoriza las Escrituras, y hace todas esas cosas que nosotros consideramos como «espirituales».

Pero podría decirte que estas cosas no son las que hacen a una mujer inherentemente espiritual. Esta mujer de Proverbios capítulo 31 es una mujer espiritual. y quizás te preguntes… ¿y cómo lo sabes? Debido a todas las formas en que sirve a su familia.

No hay nada en este capítulo sobre una mujer que asiste a los estudios bíblicos. Claro, espero que si tienes la oportunidad de participar en un estudio de la Biblia, que sí lo hagas. Pero te diré que puedes estar sentada en los estudios de la Biblia durante toda la semana y no cumplir el llamado de Dios en tu vida.

Si llegaras a conocer la Biblia y a tener todo tipo de comunión y todo tipo de reuniones y esto no te convierte en una mejor esposa madre y ama de casa, entonces ¿qué sentido tiene? Eso no es espiritual. De hecho, invariablemente, dará lugar al orgullo. Porque dice la Escritura que «El conocimiento envanece, pero el amor edifica». (1 Corintios 8:1).

Esta es una mujer amorosa. Ella es dadora. Ella es una sierva. Esa es su vocación en la vida. Y quizás tú me digas: «Yo no creo que quiera ese llamado». Escúchame: Cuando sirves es cuando más luces como Jesús; luces más como Jesús cuando tomas la toalla y la vasija y lavas los pies de los discípulos, ¡eso es espiritualidad! Así luce el Cristianismo práctico: las mujeres siendo compasivas, dadoras, servidoras, amantes, y cuidadoras.

Cuando estás cuidando a tus padres ancianos, cuando estás cuidando a los niños y todas las etapas en el medio, eso es ser espiritual. Ahora, puedes hacerlo de una manera que no es para el Señor y puedes hacerlo sin el corazón.

Dios no quiere que atiendas a tu familia y a tu hogar sin sinceridad. Puedes tener la casa impecablemente limpia, perfectamente decorada y no ser una mujer espiritual. Pero cuando tomas el amor de Cristo y un corazón de servicio siguiendo a Cristo y lo aplicas en el contexto de tu casa, ¡esa sí es una mujer hermosa! Esa es una mujer piadosa.

Lo que estás haciendo en ese hogar quizás no parezca muy importante. Puede ser que no parezca muy significativo. Puede ser que no parezca satisfactorio. ¿De dónde sacamos esa palabra? Satisfactorio, todo hoy tiene que proveer satisfacción. ¡Eso es tan egoísta!

La pregunta no es si estás satisfaciendo lo que tú quieres hacer con tu vida. La pregunta es: ¿Estás satisfaciendo o cumpliendo el propósito de Dios y el plan de Dios para tu vida? Si quieres gozo supremo y felicidad suprema, proponte hacer la voluntad de Dios y encontrarás que no hay, a largo plazo, nada más satisfactorio.

Recuerda que mientras sirves en el contexto de tu hogar, también es tu servicio supremo a Dios. Cuando mantienes esa casa limpia, cuando estás arreglando esa ropa, cuando estás empacando los almuerzos para los niños para ir la escuela y estás recogiendo las cosas de la familia, cuando estás entrenando a tus hijos y estás cuidando los caminos de tu casa, no solo estás sirviendo a tu marido y a tus hijos, estás sirviendo a Dios.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss no ha terminado. Ella estará de regreso con la historia de una mujer que decidió dar a su casa una prioridad mayor. Durante la serie actual de Nancy, he estado impresionada con lo refrescante y diferente que resulta Proverbios 31, si la comparamos con la actitud del mundo hacia la mujer. Tal vez por eso esta serie se llama La mujer contra-cultura .

Si te encuentras pensando en todas las mujeres que podrían beneficiarse de este material, tengo buenas noticias. Puedes solicitar recursos, folletos y libros para pasar a las mujeres que conoces. Un folleto se llamaUn retrato bíblico de la feminidad bí blica. Al leerlo, contestarás preguntas como estas: «¿Por qué fui creada como mujer?» y «¿En qué consiste la mujer hermosa?» Entonces leerás las Escrituras que tratan sobre cada pregunta.

Descubre por ti misma lo que la Biblia dice acerca de la feminidad. Nancy lo organizó de una forma fácil de entender. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas una copia de este recurso.

Mientras estés allí, encontrarás otras formas creativas para compartir este mensaje, tal como enviar correos electrónicos con una transcripción de Aviva Nuestros Corazones. Una vez más, la dirección es: AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana, vamos a escuchar algunas historias conmovedoras de mujeres de Proverbios 31 y los niños que se levantan para llamarlas bienaventuradas. Ahora, vamos a unirnos a Nancy con una última historia de alguien que está aprendiendo a convertirse en una mujer de Proverbios 31.

Nancy: Una oyente nos escribió y dijo:

“Aviva Nuestros Corazones me está ayudando a entender la importancia de ser mamá en casa. Me parece que no es una tarea ingrata, después de todo. Yo tengo cinco hijos y he estado en casa durante toda la vida, pero nunca me ha gustado. He luchado contra Dios todo el tiempo. Ahora, estoy sometiéndome”.

Aquí hay una mujer que va a encontrar gozo en hacer la voluntad de Dios porque su obediencia vendrá de un corazón sumiso.

Permíteme concluir leyendo este poema, llamado Un pequeño lugar.

¿Dónde debo trabajar hoy, querido Señor? Y mi amor fluyó cálido y libre. Él respondió y dijo: «¿Ves ese pequeño lugar? Atiende ese lugar para mí”. Le respondí y dije:» ¡Oh, no, no no! Nadie me vería, no verían la calidad de mi trabajo. No es el lugar para mí «. Cuando habló, Su voz, era suave y amable. Él me contestó con ternura, «Pequeña, escudriña tu corazón. Trabajas para ellos o para mí? Nazaret era un pequeño lugar, e igualmente Galilea. «

¿No estamos contentas de que el Rey del universo, el Creador del mundo, dejó el cielo y dijo: “Voy a entrar en ese pequeño lugar, voy a servir, voy a dar mi vida para que tengan vida”.

Cuando sirves en tu casa, estás siguiendo los pasos del Salvador y no hay lugar más grande ni más grandioso dónde puedas estar.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-comunica-tu-hogar/

Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss nos dice que las jóvenes necesitan encontrar mujeres mayores para hacerles preguntas como éstas:

Nancy Leigh DeMoss: “¿Me podrías enseñar cómo limpiar mi casa? ¿cómo organizar mi entorno? Nunca me enseñaron cómo hacer esto y me siento avergonzada, me apena esto.” Bueno… déjame decirte que más vale temprano que tarde.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Para que puedas escuchar esta emisión de Aviva Nuestros Corazones, esta estación de radio tiene que estar en orden. Nancy ha estado enseñando verso por verso Proverbios 31, y la estación mantiene los programas en orden a fin de que la serie tenga sentido.

Lo mismo es verdad cuando escuchas nuestros programas a través del Internet u ordenas los discos compactos. El que otro sea organizado te permite a ti relajarte y sentirte cómoda. ¿Estás haciendo tú que otros se sientan así?

Escuchemos a Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie llamada La m ujer c ontra-cultura .

Nancy: Mientras ibas creciendo, ¿alguna vez pensaste que tu madre tenía ojos en la parte de atrás de su cabeza? Alguna vez pensaste ¿cómo sabe ella eso? ¿cómo lo vio?

Bueno, según Proverbios capítulo 31, se supone que las mamás tengan ojos en la parte posterior de la cabeza. Ahora, no es que diga eso exactamente, pero veremos el versículo que me hace pensar en esta frase.

Proverbios capítulo 31, versículo 27. Sobre esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, las Escrituras nos dicen que, “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad”.

Vamos a dividir este versículo en partes porque nos tomará una, dos o quizás tres sesiones revisarlo. Mira esta palabra, ella vigila. Esta mujer es observadora. ella sabe lo que está pasando, está alerta. Está sintonizada con lo que sucede en su alrededor. No deja simplemente que su familia crezca, ella está siendo vigilante de ese crecimiento.

Es como una guardiana. Si un hombre tiene como labor ser guardia de un edificio durante la noche, en algún establecimiento comercial o en una casa grande, su trabajo es asegurarse de que nadie entre o salga por esas puertas sin que él sepa qué sucede. Es su labor vigilar. Su trabajo es mantener sus ojos abiertos.

No se supone que él se duerma en su trabajo. Quizás tú pienses, “Bueno, es cierto, cuando uno es madre no se supone que te den permiso de dormir, ¿verdad?” Bueno, eso no es lo que dice este pasaje, sino lo que este pasaje más bien dice es que ella es observadora, vigilante.

Ella vigila las situaciones, los asuntos de su casa. Está alerta a la condición de su hogar. Sabe lo que sucede. Conoce las necesidades de su familia. Conoce la temperatura, el clima de su hogar. Está sintonizada con los cambios en la vida de sus hijos. Y, por cierto mamás, esta es una manera en la que ayudamos a nuestros esposos porque muchas veces vas a percibir estas cosas antes que él, siendo que las mujeres típicamente estamos más sintonizadas relacionalmente.

Puede que te des cuenta de algunas de estas cosas, tal vez es algo en la vida de tus hijos; quizás ves ciertas semillas que pudieran desarrollarse en algo que te preocupa. Parte de ser ayuda de tu esposo es llamar su atención sobre estos asuntos.

Ahora, no significa que vas a fastidiarlo y a darle la lata con esos temas. No significa que eres el Espíritu Santo de su vida. Vas a pensar antes de hablarlo y esperas ver si es el tiempo de Dios evaluando si lo que percibes es correcto. Pero al ser vigilante, estás siendo de ayuda para tu esposo; estás siendo de ayuda para tu familia.

Aquí vemos a esta mujer que al vigilar la marcha de su casa no se pierde nada. Está alerta a los detalles de lo que sucede en su familia; no para controlar a su familia, sino para servirle mejor.

Y el estar vigilante a la marcha de su casa puede ser algo tan práctico como notar que los pantalones de tu hijo de 8 años le quedan “salta-charcos” (están muy cortos) porque él está creciendo. Necesita pantalones más largos. Esa es una forma práctica en que vigilas la marcha de tu casa.

Puede también que vigiles lo que comen y notes si están tomando tanta azúcar que su comportamiento está siendo afectado. Estás alerta al hecho de que algunos niños no toleran mucha azúcar, así que vigilas sus dietas, sus consumos, estás vigilante de la marcha de tu casa.

Pero es mucho más fácil vigilar los aspectos físicos de tu casa que los aspectos espirituales, estar en sintonía con lo que sucede en el corazón de tus hijos.

Algunas de estas cosas no las conocerás con simplemente mirarlos. Pero te digo que en la medida que oras por tus hijos y que estás en la Palabra, el Espíritu Santo te ayudará a saber cosas que de otro modo no podrías saber.

Dios te dará la sabiduría. Dios te dará sagacidad para saber qué sucede en la vida de tus hijos. Él te mostrará en qué cosas debes estar alerta. Por eso es que como madre no puedes hacer esto sola.

La crianza, el ser esposa, el ser una mujer virtuosa, es algo que harás caminando en el poder del Espíritu Santo.

Él es quien te capacita para hacer esto. Y al pensar en esta madre en esta esposa, también ella estará alerta sobre quiénes son los amigos de sus hijos.

En días pasados le pregunté a una madre: “¿Te agradan los amigos que tus hijos han escogido?” Y la mamá podía darme la respuesta porque ella sabía quienes eran los amigos de sus hijos y sabía el tipo de influencia que tenían esos niños sobre la vida de ellos. Esa es una mamá que vigila la marcha de su casa.

Las madres necesitan saber. Tú necesitas saber qué están leyendo tus hijos, lo que escuchan, lo que visten.

Tengo que decirlo, que a veces me sorprende la forma en que algunos padres dejan que sus hijos salgan vestidos de sus hogares.

Madres, ¿están vigilando bien la marcha de sus casas? ¿cómo visten tus hijos? Puede que digas, “Bueno, eso es lo que se usa”. Eso es lo que se usa pero escúchame, la mamá eres tú.

Dios te dio la responsabilidad mientras esos hijos estén bajo tu autoridad, bajo tu techo. Dios te dio la responsabilidad de vigilar sus pasos, de saber cuándo salen y cuándo entran y saber qué hacen.

Probablemente a cierta edad tus hijos comenzarán a no estar tan contentos de que quieras saber todo lo que hacen y dónde estuvieron y con quién estuvieron. Pero eso es parte de tu trabajo.

De nuevo, no es que estés controlando cada detalle de la vida de tus hijos. Uno de los retos que tendrás es dejarlos libres a medida que crecen. Pero si vigilaste bien la marcha de tu hogar cuando ellos eran pequeños, a medida que van creciendo encontrarás que está bien soltarlos porque habrán adoptado la forma de pensar, de vivir y de actuar conforme a la voluntad de Dios. Debes velar bien por los hábitos, las actividades de los miembros de tu familia, el desarrollo espiritual de tus hijos, el clima de tu hogar.

Podrás notar que las cosas van llegando al punto donde todos van en direcciones tan diferentes que la familia no tiene realmente tiempo de hablar o de estar juntos. Puede que necesites decir: “Oigan, necesitamos tiempo como familia, necesitamos un tiempo donde cerremos la puerta, apaguemos la televisión y mandemos a los amigos a sus hogares”.

Porque hay un tiempo para abrir nuestras puertas para la hospitalidad y hay un tiempo en que nuestra familia necesita reunirse. Hemos estado entrando y saliendo demasiado. Eso es velar por la marcha del hogar. Y por supuesto, no lo haces independientemente de tu esposo. Lo haces como parte de un equipo con él, como su ayuda.

Puede que tu esposo en algún punto no lo vea como tú lo ves. Entonces, no lo fastidies con eso. Exprésale tu punto de vista y luego retrocede y deja que el Señor sea quien decida qué punto prevalece. Hay un balance aquí porque cuando comenzamos a hablar de vigilar bien, sé que hay madres que se convierten en ultra-controladoras y se aferran tan fuertemente a esto que hacen sentir a sus familias como que no tienen espacio ni para respirar. Ahí está el balance.

Así que cuando sea necesario, alerta a tu esposo, pero no dejes el dedo puesto en el botón de alerta. Suéltalo y deja que el Señor sea quien ponga eso en el corazón de tu esposo.

Ahora, la segunda parte de este versículo nos dice algo que es importante. Si vas a observar la marcha de tu hogar, debes observar la segunda parte que dice “no come el pan de la ociosidad” (versículo 27). Esta no es una mujer ociosa, es una mujer industriosa, diligente. Ser una mujer virtuosa es mucho trabajo. Es un trabajo difícil. No viene de manera natural o fácilmente. Requiere el constante estar disponible en tu puesto de trabajo, constantemente alerta.

Es interesante que en 1 Timoteo capítulo 5, el apóstol Pablo nos habla de este tema de la ociosidad. Al igual que Proverbios lo relaciona al manejo del hogar.

En el contexto inmediato, 1 Timoteo capítulo 5 habla sobre las viudas jóvenes. Pablo va animar a las viudas jóvenes a que se vuelvan a casar porque, dice él, que si no lo hacen su tendencia será, o podría ser, el de volverse ociosas.

Ellas aprenden a ser ociosas, (observa luego los versos 11-15) andando de casa en casa, y no solo ociosas sino chismosas y husmeadoras. Cuando no te ocupas de las cosas para las que Dios te creó; cuando tienes tiempo en tus manos que Dios no pretendió que usaras de otro modo, entonces llenarás ese tiempo con algo. Y muchas veces con lo que lo llenamos es hablando.

Las mujeres que tienen mucho tiempo para hablar por teléfono, puede que estén dejando de hacer algunas de las cosas que deben estar haciendo en ese tiempo. Y ¿qué sucede cuando tenemos mucho tiempo para hablar? Tendemos al chisme y a entrometernos en lo ajeno.

Y Pablo continúa diciendo… “Hablando de cosas que no son dignas”. Así que dice, “Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche”. (versículo 14).

Cuiden sus casas, como ves, si eres ociosa, no tendrás tiempo para cuidar tu casa. No podrás vigilar bien la marcha de tu casa. Pero si eres diligente, estarás preparada a tener el tiempo de organización, manejo y liderazgo que tu hogar necesita.

Si eres ociosa, las cosas en tu casa estarán fuera de control. Y si estás pasando tu tiempo haciendo las cosas que no corresponden a esta etapa de tu vida, tu casa estará fuera de control.

Ahí es donde encontramos mujeres que dicen: “Mi casa es un desastre, no puedo limpiarla, no puedo organizarla. Mi vida es un desorden, mi vida está fuera de control, mis hijos están fuera de control”. Estas tienden a ser expresiones de mujeres que están fuera de control porque han sido ociosas.

Así que ¿puedes ver el contraste? Si eres ociosa no podrás manejar bien tu casa.

Proverbios entonces nos dice que esta mujer maneja bien su casa. “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad” (verso 27).

Recientemente alguien me envió un correo electrónico muy lindo, titulado: «Por qué amo a mi mamá»; y dice así:

Mamá y papá estaban viendo la televisión cuando mamá dijo: estoy cansada, es tarde, creo que me voy a la cama. Así que se fue a la cocina, preparó los emparedados para el día siguiente, lavó los envases de las palomitas de maíz, sacó la carne del congelador para la cena del día siguiente, revisó los niveles de los cereales, rellenó el envase del azúcar, colocó las cucharas en los cazos y los colocó en la mesa. Preparó la cafetera para la mañana siguiente.

Luego puso unas ropas mojadas en la secadora, planchó una camisa y cosió un botón flojo. Recogió las piezas de un juego que quedaron sobre la mesa y puso la guía telefónica en su gaveta de nuevo. Regó las plantas, sacó la basura y colgó una toalla para que se secara.

Bostezó y se estiró de camino a su habitación. Se detuvo en su escritorio y le escribió una nota a la profesora, sacó el dinero para el pasadía escolar, firmó una tarjeta de cumpleaños de una amiga y escribió una lista para el supermercado y ambas las dejó cerca de su cartera.

Mamá, luego de lavar su cara, untarse humectante, cepillarse y pasarse el hilo dental y pintarse las uñas escuchó a papá decir: “Pensé que te ibas a la cama”. “Ya voy”, dijo. Puso agua en el plato del perro y entró la gata, se aseguró que las puertas estaban cerradas. Vio a cada uno de los chicos, apagó una lámpara, colgó una camisa, entró unas medias sucias en el cesto de ropa sucia, y tuvo una breve conversación con el que estaba aún despierto haciendo tareas.

De vuelta en su habitación puso la alarma, sacó la ropa para el día siguiente, acomodó los zapatos en la zapatera. Agregó tres cosas en la lista de mañana. En ese momento papá apagó la televisión y anunció a nadie en particular “me voy a la cama” y así lo hizo.

Ahora, no es mi intención enfatizar nada acerca de los hombres, lo que pretendo es que esto sea una ilustración de lo que escuchamos decir de que el trabajo de la mujer nunca termina. En cierto modo, quizás esa mujer ilustra lo que hemos estado viendo en Proverbios capítulo 31.

Hemos estado viendo el versículo 27 donde se nos dice que esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, “ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad.” Ella es trabajadora, siempre alerta, siempre vigilante de que las necesidades de su familia sean cubiertas.

Porque, como verán, si una mujer no hace lo que Dios la ha llamado a hacer en el manejo de su hogar, si no está ocupada haciendo el trabajo que Dios le ha asignado hacer, entonces será ociosa y su casa y cualquier cosa que tenga en esa etapa de su vida, estará fuera de control. Entonces el enemigo apunta su dedo y pregunta: “¿y ella es cristiana?”

No es solo un reflejo negativo sobre ella misma, sino que se reflejará negativamente en su esposo, en sus hijos y más importante aún, se reflejará negativamente en Cristo.

Las mujeres nos escriben y comparten conmigo áreas de lucha que han vivido. Algo que veo muy frecuentemente es la lucha con la disciplina, la lucha con el uso del tiempo y como organizar su vida. Me conmueve leer lo que una mujer nos escribió no hace mucho tiempo atrás. Ella dijo:

“Soy indisciplinada en casi cada área de mi vida. Apenas soy consistente en cepillarme los dientes. Tengo el mal hábito de ser vaga y algo desordenada. Si entraras a mi casa pensarías que somos unos cerdos. En general lo que soy es indisciplinada.

Quiero ser la mejor esposa y madre posible, pero fallo una y otra vez por mi actitud egoísta e indisciplinada. Estas son áreas de mi vida que están en cautiverio y ella habla de sus hábitos alimenticios. He ganado 50 libras en los últimos 5 años. Esto me hace físicamente poco atractiva y me siento mal por mi esposo.

En general no tengo una rutina diaria. Me cuesta mantenerme en el presupuesto que mi esposo y yo diseñamos.

Ahora bien, no culpo a mis padres. Mi papá era un hombre muy ocupado y mi mamá también. En esencia me crié sola. —Y ahora ella como esposa y madre está luchando con estas cosas.— ¿Podré desarrollar las destrezas necesarias para convertirme en un ente disciplinado y productivo de la sociedad? ¿Me puedo convertir en una esposa que ame más a su familia que a sí misma? Quiero entrenar a mis hijas para que se conviertan en niñas piadosas, disciplinadas y productivas. ¿Hay esperanza de cambio para mí, a los 31 años?”

Deja que te diga: “¡claro que si! ¡hay esperanza!” Por eso tenemos Aviva Nuestros Corazones porque tenemos un Dios que cuida nuestros corazones y a quien le importan nuestros hogares y cómo estos son afectados por la condición de nuestros corazones.

Para eso está la gracia de Dios, para las fallas. Es para las personas que jamás han aprendido, que jamás han desarrollado las destrezas de vida que quizás debieron haber aprendido cuando eran niños, pero que a través de un corazón arrepentido y de un espíritu contrito y enseñable todas nosotras podemos aprender y adquirir esas destrezas y esas disciplinas que necesitamos tener para ser las mujeres que Dios quiere que seamos.

Permíteme decirte a modo de paréntesis: si la historia que leí se parece a la tuya de alguna manera, no te quedes con eso dentro, ¡busca ayuda!

Ve primero al Señor, como esta mujer está haciendo y dile: “Señor, no quiero ser así. Quiero ser una mujer disciplinada. No quiero ser ociosa. Quiero poder entrenar a mis hijos en el camino correcto, pero necesito de tu gracia”. Entonces busca una mujer que conozca a Dios y que camine con Dios y que sea una mujer disciplinada en las áreas donde tú luchas y dile: “¿podrías ayudarme?” Humíllate.

Quizás dices: “No me imagino entrando a nadie a mi hogar”. Humíllate. Busca a alguien. Hay gente que nace siendo organizada. No creo que nadie nazca siendo disciplinado, eso es algo que el espíritu desarrolla en nuestras vidas. Pero hay personas que organizan sus horarios, sus días y su entorno con mas naturalidad.

Encuentra alguna de esas personas y deja que use su don contigo y dile: “Necesito ayuda. Nunca aprendí como se hace esto y me avergüenza. ¿Me podrías ayudar y podrías enseñarme cómo se limpia mi casa, cómo organizo mi entorno, cómo mantengo mi cuerpo bajo control?” Solo las disciplinas, las disciplinas básicas de la vida. Y mientras más temprano mejor, porque si dejas pasar el tiempo, quizás tus hijos habrán crecido y habrás reproducido en ellos asuntos de carácter que hoy lamentas. Aunque hay cosas que no vuelven atrás, por la gracia de Dios siempre tenemos esperanza

No importa la edad en que estés, ni la etapa de vida en que vives, cuando Dios te habla de algo, no es muy tarde para lidiar con eso. Ahora, no lo dejes para después porque vendrá el tiempo en que esta mujer desearía que le hubieran enseñado estas cosas a los 13 años en lugar de luchar con ellas a los 31; lo cierto es que Dios se acercará a ti donde quiera que estés.

Dile: “Señor necesito ayuda.” Ve al cuerpo de Cristo y dile: “Necesito ayuda, necesito ser entrenada en cómo ser una mujer responsable para velar por los asuntos de mi hogar”.

Si no lo haces, déjame recordarte que hay consecuencias. Tu esposo cosechará esas consecuencias. Y el enemigo, el mismo Satanás tiene municiones. Él tiene municiones para mantenerte derrotada, para mantenerte en la esclavitud que esta mujer señala. Ella se siente miserable porque el enemigo la acusa.

Él le dice: “Mírate, no puedes organizar tu vida”. Pero otras personas la ven. El enemigo está usando su falta de disciplina, su ociosidad como pretexto para que Cristo luzca mal.

No quiero que se vayan con una carga o con un sentido de culpabilidad por esto. Solo quiero que sepan que por esto es que hay mucho en juego cuando hablamos de convertirnos en mujeres que reflejan la belleza y el corazón de Cristo.

No es solo para que podamos ser más felices. Es porque el Evangelio está de por medio. La forma en que vivimos y como funcionamos y como lucen nuestros hogares, todo refleja el Evangelio de Cristo.

Por esto quiero que mi entorno y la forma en que me desenvuelvo y organizo mi agenda, que todo diga: “así luce Dios”. Esta es Su belleza. Estas son Sus formas, y de ese modo hacer Sus formas atractivas para el mundo que observa.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss acaba de darte una buena razón para mantener tu hogar bien organizado. No para impresionar a los amigos que visitan. No porque quieres ser una perfeccionista. Ni para que tu hogar luzca como salido de un catálogo o revista.

La razón por la que mantenemos organizado el hogar es para la gloria de Dios. La gloria de Dios es el centro de un libro práctico que Nancy escribió junto a otras sabias mujeres como Carolyn Mahaney, Susan Hunt, y Bunny Wilson.

Se titula “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Este libro te ayudará a conocer lo que significa tener un hogar que trae gloria a Dios. Te introducirá a los conceptos de feminidad bíblica.

Mañana compartiremos sobre un aspecto del hogar que probablemente no escucharás en el programa de Martha Stewart. Se trata de la oración. Espero que nos sintonices de nuevo. Oremos ahora.

Nancy: Padre te doy gracias por Tu gracia. Si no fuera por Tu gracia no tendría esperanza. Pienso en esta mujer que pregunta si hay esperanza de cambiar y de ser diferente a los 31 años, esperanza para criar a sus hijos de manera diferente a como a ella la criaron”.

Gracias porque sí hay esperanza, una esperanza tan grande como lo eres Tú. Oro para que infundas esa esperanza y aliento en el corazón de alguna mujer que nos escucha, que esté desalentada, abrumada, frustrada. Oro que la levantes y la saques de donde está metida, se vuelva a Ti y se arrepienta de todo mal comportamiento.

Te pido la dirijas donde pueda encontrar ayuda, donde pueda encontrar una mentora—alguien que de manera práctica pueda ayudarla a organizar su día, su mundo, su ambiente de manera que te traiga gloria a Ti. En el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Que mi Hogar Sea tu Casa, Ministerio de la música adventista de España, Bienvenidos a Adorar 01 ℗ 2012

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

20/27 – Palabras Medidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

20/27 – Palabras Medidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/palabras-medidas/

Annamarie Sauter: ¿Por qué parece más fácil derrumbar un hogar que construirlo? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh Demoss: Sin importar cuán bien puedas cocinar, limpiar o coser, Sin importar cuán limpia este tu casa, sin importar cuán bellamente decorado tu hogar puede estar, tú puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado la lengua.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

¿Qué pasaría si estuvieras probando una nueva receta, pero no midieras nada, y solo agregaras cualquier cantidad de ingredientes que se te ocurra? Sería un desastre. Si la harina y el azúcar deben medirse, ¿cuánto más importante será medir nuestras palabras? Aprende a hablar cuidadosamente al escuchar a Nancy continuar en una serie llamada La mujer contra-cultura , basada en Proverbios 31.

Nancy: Si yo te dijera que durante la semana pasada teníamos una pequeña grabadora encendida en tu hogar, y ha recogido todo lo que se ha dicho en tu casa durante ese tiempo— todo lo que tus hijos dijeron, sí, todo lo que tu esposo dijo, y todo lo que tú dijiste. Nos las arreglamos para obtener los audios, y vamos a pasarlos en Aviva Nuestros Corazones para que todos los demás los oigan. ¿Tenemos algunos voluntarias? No creo.

Sabes, esta idea de que todo lo que digo está siendo grabado —que Dios lo está grabando— es algo que nos debe poner a pensar ¿No es triste darnos cuenta de que somos mucho más cuidadosas con las palabras que decimos fuera de nuestro hogar que con las que decimos dentro de ellos?

Proverbios capítulo 31 —hemos estado viendo este pasaje por varias semanas, y yo las animo, si aún no han comenzado, a tomar ese texto y empezar a leerlo todos los días por 31 días. Si estás en medio de este reto, no te rindas. Quédate ahí y deja que Dios continúe hablándote directo al corazón a través de este pasaje durante estas semanas.

Y hoy llegamos al versículo 26 hoy donde nos dice que esta mujer virtuosa abre su boca. Este es el primer versículo que menciona a esta mujer hablando. Y eso nos debe decir algo. Esta no es una mujer que habla mucho. No es conocida por su mucho hablar.

Hay otras cualidades por las cuales es conocida—su corazón de sierva, su compasión, su ternura, su diligencia—pero cuando la gente piensa en esta mujer, lo que ella dice no es lo primero que les viene a la mente. “Ella abre su boca con sabiduría y hay enseñanza de bondad en su lengua.”

Y me encanta este versículo. Bueno, quizás no deba decir que me encanta este versículo. Lo que quiero decir realmente es que, yo necesito ese versículo, y es un versículo de Proverbios 31 al que vuelvo una y otra vez, probablemente más que a cualquier otro. “Ella abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza (o la ley de la clemencia) está en su boca.” Sabiduría y bondad o clemencia.

Ahora, permítanme ofrecerles poco del contexto aquí. En primer lugar, estamos hablando acerca de una mujer que está siendo descrita primeramente en el contexto de su hogar. No es el único lugar donde ella está, pero ella es una mujer cuya vida está centrada alrededor de su casa.

Y estamos hablando no solo de la forma en que habla cuando está en la iglesia, no solo como ella habla cuando viene a las sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, sino de la forma en que ella se expresa cuando está en el hogar con su esposo, con sus hijos, o quizás, algunas de ustedes, con sus compañeras de habitación, o viviendo con familiares o viviendo en cualquier otra situación, pero esta es la forma en que ella habla en su círculo más íntimo de amigos y familiares.

Muchas de nosotras hablamos de forma diferente cuando estamos fuera de nuestros hogares, hablamos en formas que no pensamos hablar dentro de nuestros hogares. ¿Cómo puedo alentar? ¿Cómo puedo hablar palabras que levanten el ánimo? Yo vivo sola, pero me doy cuenta de que cuando voy a visitar mi familia muchas veces noto que no tengo las cortesías comunes con ellos que tengo con los de afuera.

Entonces hay cosas que digo en el contexto de mi hogar que no pensaría decir nunca fuera de ese contexto—también la forma en que reacciono. Si un invitado viene a mi casa y derrama el jabón líquido en la alfombra, u otra cosa, y ellos se sienten mal por haberlo hecho, yo les digo “No te preocupes, eso no es nada”.

Pero que alguien en mi casa o mi oficina o alguien cercano a mi me invada mi espacio o me moleste o haga algo que yo encuentre fastidioso —yo voy a ser más rápida para señalárselo, para criticarlo, o para hablar palabras que no son sabias ni bondadosas. Este es un versículo que probablemente estemos más dispuestas a aplicar fuera de nuestros hogares que en el lugar donde más importa: donde vivimos cada día.

Y quiero decir que no importa cuántas habilidades domésticas tengas, no importa qué tan bien cocinas, limpias o coses, no importa cuán creativa seas, no importa cuán eficiente y organizada eres en tu hogar, no importa cuán capacitada eres en tu trabajo o en el ambiente de tu casa, no importa cuán limpia está tu casa, no importa cuán bellamente decorado puede estar tu hogar, puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado tu lengua.

Es algo terrible pensar el daño que nosotras las mujeres hacemos con nuestras lenguas, y por eso es que tengo que volver a este versículo una y otra vez y decir, “Señor, hazme el tipo de mujer que abre su boca con sabiduría y que la enseñanza o la ley de la clemencia está en mi lengua”.

Ahora, esto requiere… Ser este tipo de mujer, requiere auto-control. Nuestro problema es que muy frecuentemente no tenemos dominio propio, así que decimos lo que pensamos. Especialmente cuando estamos con personas que conocemos muy bien, bajamos la guardia, y no estamos tan conscientes de lo que estamos diciendo. Vivimos en una época en que se nos estimula a ser abiertas, a ser auténticas, “solo expresa tus sentimientos”.

Pero el hecho de que tú lo pienses o lo sientas no significa necesariamente que lo debas decir. Ahora, yo no estoy promoviendo la deshonestidad. No estoy promoviendo la hipocresía, lo que estoy diciendo es que hay algunas cosas que siento que no debo decir.

Y tú dices, “Pero mis hijos lo hacen”. ¿Adónde están tus hijos aprendiendo a hacerlo? Ahora, tus hijos necesitan ser entrenados, y yo no estoy diciendo que el hecho de que ellos no tengan auto-control significa necesariamente que tú tampoco lo tengas. Pero te voy a decir algo: si tú quieres ayudar a hijos a que tengan auto-control con sus lenguas, una de las cosas que ayudará mucho es que ellos tengan una mama que permita que el Espíritu controle su lengua.

En el caso de esta mujer: “Ella abre su boca”. En un sentido ella lo hace deliberadamente. Ella abre su boca cuando tiene algo que decir que necesita ser dicho. Ella es una mujer medida en sus palabras. Sus palabras son pensadas antes de ser pronunciadas. Su boca no está siempre abierta.

Ahora, si vamos a ser mujeres que hablan con sabiduría y gentileza, significa que tenemos que tener un corazón sabio y gentil porque nuestras palabras reflejan lo que hay en nuestros corazones. Tú no te despiertas una mañana con un corazón sabio y bondadoso. Eso debe ser cultivado. Tiene que ser atendido. Tiene que ser desarrollado.

Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mat 12:34). ¿Y qué es lo que sale de mi boca? ¿Y si tomáramos esa grabación que te dije que hicimos en tu casa la semana pasada? Quizás tú dirás: “Bueno es que yo no quise decir todo eso…” ¿Sabes lo que es realmente triste? Que todo salió del corazón. De ahí salió.

Así que si quiero que mis palabras sean diferentes, necesito decir: “Señor, necesito un corazón diferente. Necesito que cambies mi corazón.” Eso puede requerir arrepentimiento. Puede significar reconocerlo primero delante del Señor y luego ante tu esposo y ante tus hijos, decirles: “No he tenido palabras sabias ni gentiles, y ha sido un reflejo de un corazón airado o impaciente. Por favor, perdóname.” Y entonces permitirle al Señor que te cambie.

Él puede, y Él te dará ese tipo de corazón que le estás pidiendo. Ahora, no sucede de la noche a la mañana, pero según le permitimos que nos moldee y cambie nuestros corazones, entonces lo que va a salir de nuestras bocas reflejará un corazón arrepentido, bondadoso y sabio que Dios ha puesto en nosotras.

Annamarie: ¿Qué tipo de palabras han estado saliendo de tu boca hoy? ¿Qué revelan esas palabras acerca de tu corazón? Nancy Leigh DeMoss volverá enseguida a decirnos más acerca de la importancia de hablar con cuidado. Ella está enseñando a través de Proverbios 31.

Proverbios 31 te dará sabiduría acerca del tiempo y del dinero. Te ayudará a pensar por adelantado y a organizar tu hogar y, tal y como escuchamos hoy, te ayudará a hablar con sabiduría. Nancy Leigh DeMoss cubre todos estos tópicos y mucho más en esta serie llamada La mujer contra-cultura .

Ella está caminando versículo a versículo a través de Proverbios 31 y enfocándolo de maneras que yo no había escuchado. Creo que puedes concluir lo mismo según vayas escuchando. Si te has perdido algún programa de esta serie, puedes encontrarlo en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Bueno, hoy estamos en un tema que siempre me hace sentir un poco incómoda, y con razón. En cierto sentido, yo espero que tú también te sientas incómoda porque como mujeres necesitamos un recordatorio constante de parte de Dios acerca de las palabras que hablamos.

Estamos en Proverbios 31:26, uno de los versículos que más convicción me da de todo el pasaje. Habla acerca de la forma que esta mujer usa su lengua. “Ella abre su boca con sabiduría” dice la Escritura. Esta mujer virtuosa, esta mujer de excelente carácter, cuando abre la boca para hablar, es con palabras de sabiduría. “Y en su lengua está la enseñanza o la ley de la clemencia”.

Y algunas de ustedes están enseñado a sus hijos en el hogar. Cualquiera de ustedes que tenga hijos está enseñando sus hijos, aun sin darse cuenta, y les están enseñando muchísimo. Le están enseñando muchísimo de la vida, pero… ¿saben qué? Les están enseñando aún más en las ocasiones en que no se dan ni cuenta de que están enseñando que cuando están sentadas en un tiempo mas formal y estructurado donde dicen: “Esta es nuestra hora de clase”.

Cuando enseñas a tus hijos, ¿lo haces con la ley de clemencia? ¿Y cuando los corriges? A propósito, ellos necesitan ser corregidos; no significa que tú nunca tengas que decirles cosas duras a tus hijos. Pero, cuando los corriges, cuando les señalas cosas en sus vidas que tienen que cambiar, ¿lo haces con gentileza?

Si estás reaccionando a sus acciones, no estarás enseñando con sabiduría y gentileza, pero si puedes retirarte de la situación y buscar la perspectiva de Dios sobre eso, entonces puedes ser controlada por el Espíritu de Dios. No tienes que ser hiriente. No tienes que airarte.

No tienes que decir cosas que luego quisieras no haber dicho porque estarás bajo el control del Espíritu de Dios. Por eso es que es tan importante que antes de que comencemos nuestro día, antes de que abramos nuestras bocas para hablar a otros, primero vayamos a la presencia de Dios y dejemos que Su Palabra entre a nuestros corazones, a nuestras mentes, para que cuando abramos nuestras bocas para hablar, lo que digamos esté controlado por lo que nos está llenando, que en este caso es la Palabra y el Espíritu de Dios.

Como mujer tú necesitas sabiduría. ¿Cómo la obtienes? Bueno, las Escrituras dicen que “El Señor da sabiduría; y de Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Pro 2:6).

¿Tú quieres tener sabiduría para hablarle a los demás? Entonces tienes que entrarte en este Libro —en la Biblia— y entrar el Libro en ti para que puedas saber cómo comunicar una palabra piadosa y edificante a tiempo. Tú sabrás cómo hablar palabras que ministren gracia a los que escuchan y que ministren a la necesidad del momento.

Si quieres ofrecer palabras gentiles, necesitas ser llenada con el Espíritu Santo. ¿Cuál es el fruto del Espíritu? —Amor, gozo, paz, paciencia, bondad. Y tú dices: “Es que mis hijos están actuando de tal o cual forma”. O “Estas personas con quienes trabajo están actuando de tal manera y es demasiado difícil responder con gentileza”.

Puede que sea imposible para ti, pero no es imposible para Dios. Su Santo Espíritu vive dentro de ti, así que Él puede darte en esos momentos una respuesta clemente y bondadosa.

Ahora déjame decirte como te dije anteriormente en otras sesiones: eso no significa que nunca vas a fallar. Tú vas a caer, yo caigo. Ahora, el problema es que después que está dicho, está dicho; pero habiéndolo dicho, devuelvete y enderézalo.

Sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado al Señor y dile: “Por favor perdóname. Eso no fue gentil. Eso no fue sabio. Eso no fue verdad. Eso no era necesario”,o sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado y entonces si lo has dicho a alguien más, sea tu compañero o tu hijo o compañero de cuarto o alguien en la iglesia, devuélvete y enderézalo.

Humíllate, y verás que si te humillas cada vez que pecas con tu boca, empezarás a pecar con menos frecuencia con tu lengua. Detente antes de hablar. Piensa y edita antes de hablar. Eso puede significar simplemente decir menos.

Una mujer me escribió recientemente, y decía,

“Fui convencida de mi “pecadito” —como ella le decía— cuando leí las transcripciones de uno de sus programas en Aviva Nuestros Corazónes.” Ella dijo, “ Ahora mismo hay tensión entre mi hija adolescente y yo, y tengo una tendencia a usar demasiadas palabras”.

Y todas podemos entender, ya sea que tengamos hijos adolescentes o no. Ella continuó diciendo,

“Yo nunca consideré que mi uso excesivo de palabras fuera un pecado, pero ahora veo que demasiadas palabras llevan al pecado. De ahora en adelante, antes de pronunciar una palabra a mi hija, quiero consultar con Dios antes de pronunciar las pocas y correctas palabras que debo decir. Y creo que este enfoque ayudará a restaurar una relación correcta entre mi hija y yo.”

Ya ven que esto es importante, y esa es una mujer sabia. ¿Saben que más ella es? Ella es una mujer arrepentida. Es algo que todas debemos estar: arrepentidas— y no solo haberlo sido en el pasado: “Yo me arrepentí cuando me convertí…” No, debo arrepentirme hoy cuando peque con mi lengua y con mis labios, cuando mi espíritu y la forma en que digo las palabras es inapropiada. Si digo demasiadas palabras debo arrepentirme, diciendo: “Señor, lléname con tu Espíritu de nuevo. Dame palabras de sabiduría al hablar”.

Y a propósito, acabo de referirme a la forma en que decimos lo que decimos. Especialmente en nuestros hogares, ese tono de voz es realmente importante. Bondad no es solo lo que dices. Es cómo lo dices.

Y el peligro de hablar demasiado rápido es que muchas veces hablamos en medio de la ira del momento, en la irritación del momento, sin detenernos a dejar que Dios primero calme nuestros corazones. Por eso no es una mala idea detenerse y contar hasta diez antes de abrir la boca— pero también expresarlo con un tono gentil.

Escucha, tus hijos responderán mucho mejor a tu instrucción si viene con un tono amable. Sé que es muy fácil cuando estás con la misma gente todo el tiempo empezar a usar un tono desagradable, que es irritante o que molesta, que es crítico, demandante o que es controlador; pero ahí es donde necesitamos dejar que el Señor nos de Su Espíritu para que cuando hablemos, esas palabras reflejen ese tono amable.

Hace varias sesiones cité un pasaje acerca de Sarah Edwards, quien fue la madre de once hijos y la esposa de Jonathan Edwards —un líder durante el Primer Gran Avivamiento.

Y este escritor dice que,

“Sarah, por lo general se comprometió a hablar bien de todos hasta donde fuese posible, con verdad y justicia para ella y hacia los demás. Ella no era dada a deleitarse en las imperfecciones y debilidades de nadie, y cuando oía a otras personas hablando mal de otros, ella decía lo que ella pensaba que podía decir con verdad y justicia para excusarlos, o simplemente desviaba la difamación mencionando las cosas positivas de esas personas”.

En otras palabras, si ella escuchaba a alguien diciendo algo cruel acerca de otra persona, ella trataba de cambiar o desviar la conversación o decía algo estimulante acerca de esa persona.

Así, ella era cuidadosa del carácter de los demás, aun de los que hablaban mal de ella y la difamaban. Ella podía soportar heridas y reproches con gran calma, sin ninguna disposición a pagar mal por mal, sino por el contrario, estaba dispuesta a compadecerse y a perdonar a los que parecían ser sus enemigos.

Qué compromiso— ¡hablar bien de todos! Eso es lo que la Escritura dice que deberíamos hacer. De hecho, Proverbios dice que si eres del tipo de mujer contenciosa y crítica con tu lengua, llevarás a tu familia al punto de preferir vivir en el techo o en un ático o solos en el desierto, antes de vivir en la misma casa contigo.

Y he estado leyendo el libro de Proverbios recientemente, y este asunto acerca de las mujeres contenciosas me ha impactado verdaderamente— mujeres argumentativas, siempre debatiendo, siempre discutiendo, no abriendo sus bocas con sabiduría y gentileza. Tú puedes alejar a tu esposo y a tus hijos y a tus amigos si tienes ese tipo de espíritu y ese tipo de lengua, así que antes de hablar, pregúntate: “Lo que voy a decir… ¿es sabio? ¿Vale la pena decirlo? ¿Hay necesidad de decirlo?”

Quizás tú dirás: “Mi familia no me conocerá si empiezo a vivir de esta forma”. Bueno, eso está bien. Los influirá también. ¿Es sabio y es gentil? ¿Edifica? ¿Construye? ¿Refresca a los miembros de mi familia? ¿Los estimula?

Es importante que sí digas cosas que estimulen. No solo pienses: “Wow, tengo que ir a casa, y ahora no puedo ni abrir la boca. Ahora que he escuchado esta sesión no puedo decir nada más a mi familia.”

No, esa no es la respuesta. Sí hay cosas que necesitas decir. Alguien vino a mí en el receso, ahora mismo, y me habló palabras de estímulo acerca de lo que Dios está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. Se acercaron y hablaron palabras de ánimo. Y tú necesitas hacer eso con tu familia.

¿Cuándo fue la ultima vez que tu afirmaste o alabaste a tu marido? Tú necesitas alabar a tus hijos cuando veas cualidades en ellos que son dignas de alabanza —solo simples palabras como “gracias”. “Te lo agradezco.” “Gracias por servirme de esa forma”. “De verdad que lo agradecí cuando hiciste esto”.

¿Sabes? Tú estás instruyendo mucho más—estarás dando una instrucción más efectiva— con este tipo de lenguaje que con palabras que son críticas y destructivas. Así que si no llena ese estándar, si no es sabio, si no es amable, no lo digas. No lo digas.

Annamarie: Creo que todos podremos beneficiarnos de este consejo sabio de Nancy Leigh DeMoss hoy; quizás dentro de la próxima hora. En lo que aprendes a evitar palabras que destruyen a otras personas, ¿Puedes hacer algo más? Comparte Aviva Nuestros Corazones con una amiga. Usa tus palabras para hablarles acerca de un programa que las va a edificar.

Cuando me reuno con un grupo de mujeres, la conversación siempre se va hacia temas como: “¿Quién te corta el pelo? ¿Dónde compras ropa para tus hijos? ¿A qué pediatra vas?” Bueno, junto con las recomendaciones de peluqueras, doctores y tiendas, ¿por qué no decirles a tus amigas dónde hallar enseñanza bíblica práctica que cambiará sus vidas?

En AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás muchos recursos para promover este programa. Mientras crecías, te sentías como si tu mamá tuviera ojos en la parte posterior de su cabeza? Eso es en realidad una señal de sabiduría, y oiremos acerca de esto en el próximo programa. Aquí está Nancy para orar y para pedir que aprendamos a hablar palabras de bondad y de sabiduría.

Nancy: Padre, nosotras realmente, realmente, realmente necesitamos Tu ayuda en esto. No podemos hacerlo solas, y estamos rodeadas de personas que sí saben como provocarnos. Generalmente, son la personas con quienes vivimos donde más difícil se nos hace aplicar todo esto.

Señor, no es tan difícil para nosotras cuando estamos sentadas escuchando la Palabra, siendo mujeres que amamos al Señor y que tenemos un interés común en asuntos espirituales. En ese contexto no es difícil hablar palabras de sabiduría y gentileza, pero sé que algunas mujeres viven en hogares, donde tienen miembros en su familia que no hablan con sabiduría y gentileza. Donde se les dicen cosas que son criticas y crueles e hirientes.

Y va a requerir todo el poder de tu Santo Espíritu para que estas mujeres puedan hablar palabras que sean sabias y amables, pero Tú puedes hacerlo en nosotras y a través de nosotras. Oramos que lo hagas por amor a Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Toda Escritura ha sido tomada de La Biblia de las Americas a menos que se cite otra fuente.

Música: Bellas Palabras de Vida, Mou, Hinmos De Gloria Y Triunfo, Vol 1 ℗ 2013 Fe y obra music

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

19/27 – Un legado piadoso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

19/27 – Un legado piadoso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-legado-piadoso/

Annamarie Sauter: Leer sobre la mujer virtuosa de Proverbios 31 hizo que una de nuestras radioescuchas recordara a su propia madre.

Radioescucha: Era sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aun cuando estaba en el hospital antes de morir, nos dijo: “Todavía puedo hacer mucho más que todos ustedes juntos.” Y eso era cierto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy ha estado presentándonos a la increíble mujer que se describe en Proverbios 31. Este estudio detallado versículo por versículo te abrirá los ojos al rico contenido de Proverbios 31 para toda mujer. Escucharemos más de Nancy en unos minutos.

Durante esta enseñanza, muchas radioescuchas han pensado en sus propias madres. Escuchemos cómo vieron el texto de Proverbios 31 puesto en práctica mientras crecían.

Holly Elliff: Mi nombre es Holly Elliff. Anoche mientras pensaba en la enseñanza de Nancy sobre el versículo 13 de Proverbios 31, ella habló varias veces sobre ser una mujer que trabaja con sus manos y me acordé de cuando ayudaba a mi madre a cuidar a su mamá, quien vivió parte del año con nosotras. Ella tenía distrofia muscular.

Recuerdo a mi mamá cuidando de su madre, y en ese momento pensé que era algo normal hacerlo. Pero nunca se me ocurrió cuánto tiempo le tomaba, lo difícil que era y cuántas horas debió pasar usando sus manos no solo para cuidar de sus hijos, sino también de su madre.

Así que fue muy lindo anoche cuando el Señor me recordó todas esas pequeñas cosas. Ahora con mis hijos grandes, ellos recuerdan detalles de algunas cosas que apenas hicimos una o dos veces. Pero hablan de ellas como si las hubiéramos hecho una y otra vez.

Solo quería motivarnos a que nos demos cuenta de que aun esas pequeñitas cosas que parecen insignificantes son muy preciosas para nuestros hijos.

Beverly Lewis: Mi nombre es Beverly Lewis. En septiembre me mudé a Fayetteville para cuidar de mis padres envejecientes. ¡Qué placer y qué lindo es hacerlo! Sé exactamente lo que estás diciendo, Holly. Uno no se da cuenta de lo que hacen los padres, hasta que le toca a uno hacerlo.

Mamá, por ejemplo, me dijo algo muy lindo la semana pasada, me dijo: “Tú estás aquí cuidándome. Yo soy la madre y tú la hija. Se supone que sea yo quien te cuide a ti”. Y yo solo digo: “No, mamá. Esto es lo que quiero hacer. Es mi turno”.

Pero ella ni siquiera puede recordar algunas de las cosas que solía hacer. Soy la menor de los cinco. Ella no puede recordar que cocinaba. Yo digo: “Hice un pastelón y te lo voy a llevar”. Y ella dice: “¿Qué es un pastelón?”

Hablo de una mujer que cocinó no solo para cinco hijos, sino también para sus cónyuges. Hay 12 nietos y 8 biznietos. Ella hizo todo eso durante tantos años y ni siquiera se acuerda de haberlo hecho.

Pero cuando estábamos vendiendo las cosas en su casa, encontramos una muñeca, mi última muñeca. Ella escribió en la caja: “Esta es la última muñeca de Beverly, y también la más linda”. Mi mamá se había quedado noche tras noche haciéndole ropa a esa muñeca. Siempre lo hacía para las niñas y a veces camisas para los niños. Pero tenía una capa de terciopelo rojo con capucha que tenía piel, una piel rosada, para que combinara con su pelo rosado.

Y pensando en las noches que se mantuvo despierta y en las mañanas que se levantaba temprano. No creo que alguna vez haya visto a mi mamá en ropa de dormir. Siempre estaba levantada y vestida y desayunada. Nunca íbamos a la escuela sin haber comido avena.

No recuerdo que papá estuviera allí. Siempre tenía dos trabajos. Era panadero, así que se iba a las tres de la madrugada. Yo sé que ella se levantaba y le hacía el desayuno.

Ella solía decirme cuando me daban los malestares matutinos del embarazo (aunque tenía malestares todo el tiempo, no solo en la mañana) ella me decía: “Recuerdo que sostenía un paño en mi cara para no vomitar cuando estaba embarazada, pero como quiera le cocinaba a tu papá”.

¡Y uno que piensa que se sacrifica! ¡Ay ay ay! ¿Por qué vas a querer cocinarle a alguien cuando estás a punto de vomitar?” Pero ella lo hacía. El asunto es que ni siquiera le pasaba por la mente no hacerlo. Así que me siento muy

Summer Wallace: Me llamo Summer Wallace y para mí esta oportunidad de alabar a mi madre es un verdadero regalo del Señor porque últimamente (o mejor dicho casi toda mi vida), me he encontrado criticándola en mis pensamientos y con mi boca. De modo que me siento muy agradecida de esta oportunidad de poder hacerlo, alabarla.

Mi mamá es maravillosa con sus manos. No hay nada que ella no pueda hacer, nada que no pueda hacer con sus manos. Realmente admiro eso en ella. Hay dos relatos específicamente que me vinieron a la mente.

Uno fue cuando era una niña y fue cuando todo el mundo estaba comprando esas enormes casas de muñecas “antebellum”. Yo me moría por una. Soy la menor de tres, de modo que no teníamos muchas cosas, pero se ocupaban de que tuviéramos cosas buenas. Eso era algo que yo no tenía. Lloré y grité y me quejé y rogué, todo eso, y no tenía ni idea de que mi mamá estaba construyéndome una.

Ella hace punto de cruz. ¿Ustedes saben esas alfombras chinas que todos tenemos y que son muy delicadas y bellas y llenas de colores? Ella estaba tejiendo cinco alfombras para mí, una alfombra de pasillo y pequeños cojines para poner en los muebles de mi casa de muñecas. Ella hacía esto cuando no estaba trabajando con la casa en sí.

Llegó la mañana de Navidad, y fuimos a ver nuestras cosas. Ahí estaba una bella casa de muñecas pintada de azul claro y ventanas blancas, y tenía pequeñas… Eh… bueno, no sé cómo se llaman. Son piezas diminutas, son como tejas.

Sí, tejas. Bueno, de todas formas, mínimo debía haber como ciento y pico. Y era tan, pero tan bella. Había creado este pequeño árbol para colocarlo en la galería, y la había decorado. Era bella.

No supe sino hasta mucho tiempo después que ella había colocado cada una de esas diminutas piezas, las había pegado una por una, y todo el trabajo que esto conllevó.

Pero esa noche, esa Noche Buena, ella fue al cobertizo a buscarla como a la medianoche. Bueno, habían cerrado el cobertizo con llave, y ella no podía entrar. Finalmente pudo subirse por una ventana y entró por allí. Todo esto lo estaban haciendo mis padres en el cobertizo del vecino. Trataron de hacerla pasar por la ventana, pero no cabía.

Y ella estaba gritando y llorando y preguntándose qué hacer. Buscaron la forma de desmontar la puerta. Mi papá desmontó la puerta del cobertizo. Tuvieron que desmontar la puerta para sacar la casita de muñecas. Fue una locura.

Fue un evento muy estresante para mi mamá, pero ella lo hizo por mí para que yo pudiera tenerla. Significaba mucho para ella. Y ella sonrió y no me dijo nada de eso. No me lo dijo sino hasta mucho tiempo después. Nunca supe nada de eso.

Lo segundo que vino a mi mente fue cuando estaba en el último año de la universidad y tenía mi propia habitación privada. Yo de verdad quería que fuera bonita. No tenía mucho dinero para comprar nada. Así que mi mamá vino y me sorprendió y me compró solo telas y retazos. Para ser sincera, fui malagradecida. Mi actitud fue: “¿Qué es todo esto? ¡Quiero una habitación bonita, mamá. Quiero que la gente entre y se sienta especial y se sienta bien!”

El caso es que fui horrible e ingrata. Tuve que participar en un concierto esa noche, y parte de mí estaba llena de ira porque ella no fue conmigo. Yo quería que ella me oyera cantar. Yo estaba estudiando música.

Volví, y cuando volví llegué a una habitación preciosa. Ella la había decorado y había hecho cortinas de lo que yo pensé que eran retazos. Eran bellas. Las había colocado tan lindas con lo que yo pensé que eran retazos de cintas.

Era bella. Era un refugio. Terminó siendo un refugio para muchas chicas ese año. Siempre decían: “Tu habitación es tan bella.” Y yo les decía: “Tendrás que llamar a mi mamá y darle las gracias porque ella lo hizo todo”.

Bueno, ella es tan dadivosa, y es tan maravillosa con sus manos. Así que solo quiero alabar a mi madre por esas cosas.

Wanda Boss: Mi nombre es Wanda Boss. Mi madre murió en enero. Pero esta Escritura, el versículo 16 de Proverbios 31: “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña.”

Mi padre murió cuando yo tenía seis años, y mi madre compró una propiedad en un pueblecito cerca de donde vivíamos. Ella hizo un jardín. En esta pequeña propiedad había un árbol de manzanas; había una viña; un árbol de melocotón, y había nueces, un árbol de pecana. Ella tomaba todos los frutos y hacíamos jalea. Hacíamos jugos y de todo tipo de cosas.

Ella hizo un jardín alrededor de la casa. Era un solar muy pequeño, pero hizo un jardín. El jardín se tomaba casi todo el patio, pero vendía en éste, café que teníamos. Ella también compró un café. Nosotros lo manejábamos. Estaba en mi familia; éramos ocho. Yo era la chica más joven, era la séptima y tenía un hermano que era 13 meses mayor, y mi padre murió.

Así que ella tenía este café, hizo una hortaliza y vendía almuerzos de vegetales. Siempre teníamos mucho de comer, y siempre tuvimos amor en la familia. En ese tiempo no nos dábamos cuenta; nos quejábamos y refunfuñábamos, pero ella hizo una labor maravillosa.

Y ella hizo igual que hizo su mamá. Confeccionó preciosas colchas de retazos. Cada uno de nosotros probablemente todavía tiene de 15 a 20 colchas hechas por mi mamá. Y los vecinos, todos tenían colchas.

También hacía enlatados para todos en la familia. Es decir, la alacena de todo el mundo estaba repleta al finalizar el verano. Era simplemente sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aún cuando estaba hospitalizada antes de morir, nos dijo, “Todavía puedo hacer más que todos ustedes juntos”. Y eso era cierto.

Todavía me sorprende cómo lo hacía. No sólo hacía todo esto, Dios era absolutamente el número uno en su vida. Era igual que la otra señora. Se levantaba por la mañana, pero se quedaba así durante el día. Mantenía su Biblia abierta dondequiera que estuviera. Cuando tenía el tiempo de sentarse, se sentaba con su Biblia.

Fue años después cuando realmente reconocí lo importante que era esto. Todavía tengo ese retrato de mi madre sentada leyendo su Biblia. Muchas veces se sentaba detrás del mostrador en el café, y había otras tres señoras que venían. Entre estas señoras, había dos de ellas que no iban a la iglesia en ese entonces.

Pero ella se sentaba ahí y les hablaba. Esas señoras todas han estado muy involucradas en la iglesia en sus últimos años. Pero ella se sentaba ahí y hablaba con ellas durante el día cuando no estaba ocupada en el café.

La herencia que tengo y el legado que mi madre me dejó van más allá de lo que yo puedo entender. Si yo solo pudiera hacer una pequeña parte de lo que mi madre hacía, ese sería mi sueño en este momento.

Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que una mujer virtuosa tendrá hijos que se levantarán y la bendecirán. Eso es lo que han estado haciendo algunos de los miembros de nuestra audiencia en el día de hoy. A Dennis Rainey le encantaría escuchar a todas estas señoras honrando a sus madres. Él ha podido ver una y otra vez el poder inherente de que un hijo o una hija le haga tributo a sus padres.

Dennis Rainey escribe acerca de por qué deberíamos honrar a nuestros padres y cómo honrarlos. Lo podemos ver en un libro poderoso llamadoEl mejor regalo que puedes hacerles a tus padres (The Best Gift You Can Ever Give Your Parents )—disponible en inglés. Aquí tenemos a Nancy, en la voz de Patricia de Saladín, quien nos hablará sobre el efecto que este libro tuvo en ella.

Nancy: Me ha conmovido mucho escuchar a algunas de ustedes compartir sobre el modelo y el ejemplo que tuvieron en sus madres. Y me gustaría motivarlas, algunas le han llamado un tributo, y otras han dicho: “Necesito compartir esto porque he sido más crítica de mi mamá en mis pensamientos y en mis palabras de lo que he sido positiva”.

Sea que hayas sido crítica, o sea que tu madre es tu mejor amiga, quiero retarte a que tomes el tiempo de escribir un tributo. Para algunas de ustedes eso será muy fácil. Otras estarán sentadas pensando: “No creo que pueda llenar ni una tarjeta 3 x 5 con cosas que aprecio de mi mamá.

Puede que sea así, pero empieza pidiéndole a Dios que te muestre. Si solo puedes empezar con unas cuantas oraciones en una tarjeta 3 x 5, entonces empieza con eso. Pídele a Dios que te muestre algunas de las cosas por las cuales puedes darle gracias, cosas que viste ilustradas en la vida de tu madre que son cualidades piadosas, cualidades de una mujer de virtud, una mujer excelente. Sin duda, ella no fue excelente en todas las áreas. Ninguna mujer lo es. Pero, ¿cuáles son esas cosas que realmente aprecias? Escríbelas.

Permítanme motivarlas. Y si necesitan ayuda práctica para hacerlo, las reto a leer un libro que cambió mi vida cuando empecé a leerlo hace varios años. Es un libro que he dicho que debe leer todo el que alguna vez haya tenido padre o madre. Y eso sería la gran mayoría de nosotras. Les dará herramientas prácticas, y les ayudará a meditar y escribir un tributo.

Luego, si sus madres viven todavía, quiero retarlas a presentar ese tributo. Busquen una oportunidad para escribirlo, tal vez con una caligrafía bonita o enmarcado o de alguna forma que pueda ser un tributo tangible para tu mamá, para que se lo regales. Tal vez ella tenga 40 años. Tal vez tenga 70 ó 92, no importa. Si todavía ella vive, no esperes hasta su funeral para darle las gracias.

Ahora, tal vez no puedas llegar a la casa y escribir ese tributo esta misma tarde. Tal no estés ahí todavía. Y Me doy cuenta de que en el caso de algunas de ustedes, el que le escriban y le presenten un tributo a sus madres va a conllevar una verdadera obra de la gracia de Dios en sus vidas, pero Dios les dará la gracia para hacerlo.

Si te toma semanas o meses o un año trabajar en esto, pídele a Dios que te guíe durante el proceso. A medida que honras a tu propia madre, te encontrarás liberada para ser más esa mujer de Dios, al igual que estas mujeres lo han hecho de manera tan preciosa.

Déjenme decirles que aunque no tuvieran una madre caracterizada por el temor de Dios o que haya caminado con Dios, eso no tiene que ser un impedimento. Tú puedes ser el instrumento que Dios use para empezar toda una nueva generación de mujeres que le teman al Señor. En algún lugar tiene que empezar.

Mi madre no vino de una familia cristiana. Era un buen hogar en muchos aspectos, y había muchos buenos ejemplos en la familia. Pero ella no conoció al Señor sino hasta el último año de bachillerato, y sus padres no conocieron al Señor sino años después de eso. Así que ella no tenía los valores de una crianza piadosa.

Ella fue la primera, y tenía mucho que aprender espiritualmente. Mientras crecía no le enseñaron todas las cosas que me enseñaron a mí. Pero el corazón de mis padres era que llegaríamos más lejos espiritualmente de lo que ellos habían llegado; que nos levantaríamos sobre sus hombros; que tomaríamos lo que ellos podían ofrecernos como jóvenes creyentes cuando empezaron nuestra familia, y que nosotros tendríamos el beneficio de crecer en los caminos y el corazón de Dios.

Así que tengo el privilegio de ser esa segunda generación. Puedes ser la primera generación. Tal vez conociste al Señor a una edad avanzada, pero puedes empezar aquí y ahora. Quizás ya tú criaste a tus hijos y, como madre, estés pensando: “Mi mamá hizo un desastre; y yo hice un desastre. Ya mis hijos están grandes. ¿Habrá alguna esperanza?”

No te vayas de aquí sin esperanza. Para eso está la gracia de Dios. Escríbelo. La gracia es para los fracasos. La gente que nunca ha fallado no necesita la gracia.

Algunas de ustedes tienen hijos pequeños y apenas están empezando. Denle gracias al Señor de que les está dando este tipo de instrucción y un ejemplo mientras están jóvenes. Algunas de ustedes ya son ancianas, pero les digo: “Empiecen a tener temor de Dios ahora mismo”.

Todas estas cualidades que hemos estamos viendo en Proverbios 31 y estos tributos y testimonios bellos que hemos escuchado … No se dejen abrumar por todo lo que no han hecho o por aquello en lo que han fallado. Pídanle a Dios gracia para que les muestre dónde empezar hoy. Empiecen en su relación con el Señor.

Y mientras le expresas gratitud a la madre que te dio la vida… Puede que seas adoptada, a propósito, y puede que tengas problemas con los que tengas que tratar en términos de agradecerle a Dios por una madre biológica y por una madre adoptiva. He visto a muchas jóvenes adoptadas que han tenido que trabajar situaciones de aceptación de amor y gratitud por ambas madres.

Los problemas pueden ser mucho más complejos de lo que hemos tratado en este programa durante el rato que hemos estado juntas, pero trabájenlos. Tomen un paso a la vez y luego den el siguiente paso. Y mientras dan un paso de obediencia, Dios les dará la gracia para dar el próximo paso.

Puedes convertirte en una mujer que tiene temor del Señor. Aunque ahora seas abuela y estés en esa estación de la vida, no es muy tarde para que empieces a vivir algunas de esas cualidades, el corazón de una mujer piadosa para sus hijos, para sus nietos, para sus biznietos.

Y espero que estés orando por las generaciones futuras hasta que el Señor venga. Aún esas oraciones ahora serán semillas que tal vez no supiste sembrar cuando estabas criando a tus hijos.

Así que no importa en qué momento de la vida te encuentres, los problemas que estés enfrentando, el legado que tengas o no tengas, podemos ser mujeres que reverenciamos al Señor y que seamos dignas de que alguien alguna vez diga de nosotras esas palabras que tantas de ustedes han compartido sobre sus madres.

Oremos juntas.

Padre, gracias por tan dulce espíritu y ejemplo que hemos visto en estas mujeres que han obedecido tu Palabra honrando a sus madres. Y mientras escuchaba a estas mujeres, solo quería darte las gracias por mi madre y por las diferentes formas, algunas de las cuales no han sido compartidas por las demás, en que ella modeló y continúa modelando algunas de esas cualidades de lo que significa ser una mujer excelente, una mujer de virtud.

Yo sé, Señor, que su corazón por mí sería que yo continuara en el camino y desarrollara aún más esas cualidades en mi propia vida. Así que Señor, solo queremos darte las gracias por las madres que nos has dado, por esos años que las tuvimos con nosotras, por sus fortalezas y debilidades. Te damos las gracias.

Y te pido que nos ayudes a saber cómo honrarlas en formas que sean apropiadas y significativas y en obediencia a Tu Palabra. Y por aquella que nos está escuchando en este momento y está pensando: “Yo nunca podría hacer esto, nunca podría honrar a mi madre”. Muéstrale cómo hacerlo y dale el corazón para hacerlo, la gracia y la valentía y la fe. Y déjale saber que a través de honrar a nuestros padres hay liberación. Hay una libertad que proviene de ti para convertirnos en las mujeres que tú quieres que seamos.

Y Señor, Te pido que donde quiera que nos encontremos en nuestro desarrollo como mujeres que temen al Señor, que nosotras vengamos a Ti con nuestros fracasos y nuestras deficiencias y carencias. Te pido que acudamos a Ti por gracia, que seamos humildes y reconozcamos nuestra necesidad, y luego tomemos el paso siguiente por tu gracia y nos convirtamos en mujeres dignas de alabanza y honor.

Y Señor, no es por nosotras. No es solo para que la gente algún día pueda decir grandes cosas de nosotras. Todo esto es para que Tú puedas ser magnificado, para que puedas ser glorificado, y la gente pueda ver un reflejo de Tu belleza y Tu grandeza. Todo esto lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado dando un consejo sólido a las madres. Empieza un nuevo legado, y honra a tu propia madre.

La mayoría de la gente sabe que los diez mandamientos incluyen: “Honra a tu padre y a tu madre”, pero no saben exactamente cómo hacerlo. Dennis Rainey te guiará a través de un proceso de honrar a tus padres de manera significativa y tangible. Cuando tomes los pasos de escribir un tributo de la forma que Dennis lo indica, estarás creando un recuento que ni tú ni tus padres alguna vez olvidarán.

Esto te ayudará a conectarte con tus padres de forma que quizás nunca pensaste que fuera posible.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Madre Mia, Omar Salas, Dependo de Ti ℗ 2008 Omar Salas

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

18/27 – Sonriéndole al Futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

18/27 – Sonriéndole al Futuro

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sonriendole-al-futuro/

Annamarie Sauter : Hoy le estamos preguntando a las mujeres, «¿Qué es lo que más temes?»

Mujer 1 : Como mujer soltera, lo que más temo es que quedarme sola.

Mujer 2: A lo que le pueda pasar a mis hijas cuando yo no estoy presente.

Mujer 3 : Como esposa y madre siempre he tenido temor de perder la salud y no poder cumplir con mis obligaciones y mis responsabilidades.

Mujer 4 : Que a alguno de mis hijos o de mis nietos les pase algo o en el peor de los casos muera.

Mujer 5 : Que mis oraciones delante de Dios no sean escuchadas

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Terrorismo, los precios de los combustibles, el medio ambiente, el SIDA, las guerras. Ponte al día con las noticias de hoy y seguro que te llenarás de temores.

Nancy ha estado enseñando versículo a versículo a través de Proverbios 31 y explicando por qué la mujer descrita aquí es tan contra-cultura.

Nancy Leigh DeMoss: En el día de hoy hemos llegado al versículo 25 y de paso, permítanme recordarles que hemos estado animando a las mujeres a través de esta serie a que lean Proverbios 31 cada día durante 31 días. De hecho, una mujer que estuvo en nuestra última sesión compartió conmigo algo al final de cómo Dios le había hablado a ella acerca de cómo aplicar de manera específica este pasaje en su hogar. Ella regresó a su casa y comenzó a hacer cambios muy prácticos y quizás en algún momento ella misma pueda compartir aquí ese testimonio con ustedes. Espero que estén haciendo esto mientras estudiamos este pasaje.

Y estamos en el versículo 25, que nos habla de la vestimenta de esta mujer. Pero no es la descripción del tipo de vestimenta que uno esperaría ver. Este versículo dice: «Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro».

En la última sesión hablamos de cómo esta mujer está vestida de fuerza y dignidad que vienen de la presencia de Dios. Ella ha estado viviendo en la presencia de Dios, viviendo en la Palabra de Dios. Y como resultado, ella está capacitada para responder a los desafíos y a las presiones y a los afanes y a las realidades del día a día en el poder y bajo el control del Espíritu Santo de Dios.

Y yo pienso en la historia de Rut. Rut perdió a su esposo, ella perdió a su cuñado y luego también a su suegro. Y luego ella y su amargada suegra se mudaron de Moab a Israel donde ella sabía que tendría que enfrentar prejuicios raciales porque a los judíos no les agradaban los moabitas. Ella sabía que tendría que enfrentarse a un futuro incierto como una viuda en una cultura que no tenía lugar para las viudas.

Rut era una mujer pobre. Esto lo vemos en el hecho de que ella laborara en la siega de la cebada — porque esa era la cosecha de una persona pobre, y encima ella era solo una segadora. Solo para poder subsistir a duras penas, ella tenía que trabajar muy, muy duro. Y nos imaginamos que Rut quizás lucía como una modelo, como una mujer bella. Pero muy probablemente ella tenía las manos ásperas, la piel áspera porque había estado trabajando duro en ese campo de cebada.

Ella era una mujer vestida de fuerza y honor porque ella conocía a Jehová. Ella conocía a Dios. Ella sabía que se podía confiar en Él, y esa es la clave de la segunda parte de este versículo que veremos hoy. «Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro».

Si estás leyendo de la Nueva Versión Internacional, dice que ella afronta segura el porvenir. Varias de las traducciones contienen la palabra «sonríe» ahí. ¿Y no te alegras de saber que la risa es parte de ser una mujer virtuosa? Poder disfrutar la vida, poder reírse de las cosas que son divertidas y que son agradables.

Una de las traducciones dice que ella está gozosa de lo por venir. Y me gusta esa palabra gozosa. Creo que es algo que debemos recordar constantemente como mujeres. Nos vemos atrapadas en nuestras frustraciones diarias y en las realidades de lo que estamos enfrentando en la vida y tendemos a convertirnos en psicorrígidas. Ahora, quizás yo solo deba hablar aquí por mi misma. Quizás ustedes nunca hacen eso, pero yo encuentro que cuando estoy con fechas de entrega y bajo presión…

Por ejemplo, en las ultimas semanas he estado trabajando en un libro y enfrentando algunas fechas de entrega y preparándome para estas sesiones de grabación y encuentro que cuando estoy siendo presionada y exprimida a menudo no soy alguien agradable para tener cerca. Me torno psicorrígida y me consumen mis circunstancias y todo lo que sucede a mi alrededor. Pienso que a veces cuando las personas me ven , especialmente si no conocen al Señor, deben pensar: «Bueno… si de eso se trata el ser cristiana, no estoy segura que realmente quiera ser una».

Pero yo quiero ser la clase de mujer que hacen que otras personas piensen que conocer a Cristo y servir a Cristo es la cosa más maravillosa del mundo. Y al pensar en este versículo recuerdo cuán importante es esto.

Algunas de ustedes tienen muchos niños pequeños, algunas tienen adolescentes, y además otras están enseñando en el hogar, algunas están llevando una verdadera carga en su corazón por sus hijos ya adultos y por su condición espiritual, y debemos llevar esas cargas. Pero asegúrate de que al llevar esas cargas tú estás en el yugo con Cristo y estás permitiéndole a Él llevar esa carga contigo para que la gente no comience a mirarte y a pensar: «Hombre, si de eso se trata ser mamá, no creo que quiera ser mamá jamás».

Es importante para tu esposo y para tus hijos tener una esposa y una mamá que mira la vida con gozo. Ahora, eso no quiere decir que todo en la vida es gozoso, divertido o feliz. Hay muchas cosas en la vida que son tristes, y hay muchas cosas en la vida que son difíciles. Así que hay un balance para todo esto. Pero pienso que muchas de nosotras nos tornamos tan serias y tan cargadas.

Quizás esté hablando por mi propia tendencia al tener que recordar que la mujer que esta vestida de fuerza y dignidad puede regocijarse al mirar al futuro. Ella puede estar gozosa mientras piensa en lo por venir. Yo tiendo a preocuparme y a presionarme por las cosas que aun no han sucedido. Si estoy vestida de fuerza y honor que vienen de estar en la presencia del Señor, entonces podré mirar al futuro con calma, con paz, con gozo y con expectativa.

Déjame repetirte esto de nuevo, tu esposo y tus hijos necesitan una esposa y una madre gozosa en el hogar. Así que aquí está una mujer que es confiada. Ella está libre de temor. Ella está libre de temor al futuro, ella está libre de ansiedad y de preocupación.

Recientemente recibí un correo electrónico de una mujer que me dijo, «Soy una madre muy protectora. Soy una mamá sobreprotectora. Te escuché en Aviva Nuestros Corazones recientemente citando el versículo de que si Dios no guarda la ciudad, entonces velamos en vano (Salmo 127:1, parafraseado) y que lo mismo aplica para nuestros hijos.» Y ella dijo «¡Wow, eso encendió un bombillo para mi! No he estado confiando en Dios en lo relativo a la seguridad de mis hijos y me he arrepentido de ese pecado.»

Y lo más sorprendente es que ella le llamó “pecado”. Ella lo reconoció por lo que era. Ella dijo, «Me siento mucho más relajada, me he dado cuenta de que Dios es mucho más grande que yo y que Él puede proteger a mis hijos mucho más allá de lo que yo jamás podría.» ¿Ustedes ven? Aquí está una mamá que cuando se vio a sí misma y vio sus circunstancias, ella se volvió temerosa;, se convirtió en sobre-protectora.

Ciertamente, ustedes tienen un rol protector en la vida de sus hijos. Pero hay un punto en el que por protegerlos tanto llegan a sofocarlos y a controlarlos. Cuando tienes temor, la tendencia es a convertirte en controladora. Pero la mujer piadosa, la mujer de Dios que es una mujer virtuosa, que es una mujer noble es una mujer que teme al Señor, así que ella no tiene por qué temer al futuro.

Ella está libre de temor. Ella está libre de ansiedad. Ella está libre de preocupación, así que no tiene que estar todo el tiempo queriendo arreglarlo todo (y a todos) a su alrededor. Ella no tiene que estar controlando sus circunstancias porque ella sabe que Dios está en control de sus circunstancias.

Hay mujeres que conozco que son mujeres temerosas. Ahora, todas nosotras tenemos momentos en los que nos volvemos temerosas, pero conozco algunas mujeres que simplemente están caracterizadas por el temor. Tienen temor del clima, así que siempre tienen que estar pendientes de que no venga una tormenta o un tornado o un huracán, o lo que sea.

Tienen miedo a un desastre financiero y vivimos en días de incertidumbre económica y hay muchos despidos y hay muchas empresas grandes recortando personal. Hay mujeres viviendo en temor de si ellas y sus familias van a poder sobrevivir financieramente. También hay temor por la seguridad de los niños.

Pero la mujer que está vestida con fuerza y honor que vienen de Dios no tiene que vivir con esos temores. Ahora, eso no quiere decir que los problemas no vendrán. Por supuesto que vendrán.

Pero quiere decir que ella sabe que hay un Dios en el cielo que está en control del clima, en control del medio ambiente, en control de sus circunstancias, que está mejor capacitado para cuidar de ella, de su esposo y de sus hijos, y mejor capacitado para llenar sus necesidades, de lo que ella pudiera estarlo. Y como resultado, ella puede relajarse. Ella puede sonreír. Ella puede mirar con gozo hacia el futuro.

Annamarie: Relajarse, sonreír, mirar con gozo. ¿Cuán a menudo como mujeres hacemos estas cosas? Nancy Leigh DeMoss ha estado recordándonos que ser piadosas no es equivalente a ser psicorrigídas. Ella estará de vuelta para continuar con este tema del temor.

La Biblia es tan práctica. ¿Alguna vez te has dado cuenta de que puedes estudiar la Biblia y aprender a reír más? El estudio de Nancy de Proverbios 31 incluye todo tipo de enseñanzas prácticas como éstas.

No creo que ninguna de nosotras logremos alcanzar el estándar de Proverbios 31 en esta vida. Es un capítulo que las mujeres necesitan volver a estudiar una y otra vez. Espero que añadas la serie de Nancy, La mujer contra-cultura a los recursos que repasas una vez al año. Asegúrate de estar creciendo hacia la feminidad bíblica y repasa esta enseñanza práctica durante cada etapa de la vida.

Volvamos con Nancy, quien nos ha estado enseñando a escoger la risa sobre el temor.

Nancy: Creo que una de las cosas que las mujeres más temen hoy en día es al futuro. ¿Qué va a pasar? ¿Va el mundo a girar fuera de control? Vemos el terrorismo y vemos los eventos mundiales siendo tan tensos y tan drenantes y muchas de nosotras como mujeres, especialmente las que son madres, se preocupan acerca del mundo en el que les tocará a sus hijos crecer. Hay una tendencia a vivir con ese temor.

Temor al futuro. Temor a la muerte del esposo. Temor a perder un hijo. Pero cuando llegamos al versículo 25, vemos que esta es una mujer que está vestida con fuerza y honor, con dignidad. Ella es una mujer que no está sobrecogida por el temor. Las Escrituras dicen en la segunda parte de este versículo, que ella “sonríe al futuro”.

Una traducción dice que ella está gozosa del futuro. Ella mira al futuro, no con temor, sino con esperanza. La razón por la que ella puede hacer eso, dijimos en la última sesión, es porque su esperanza está en Dios y su temor está en Dios porque ella reverencia a Dios. Ella tiene confianza en Dios y ella sabe que Él está en control. Ella sabe que ella no puede controlar sus circunstancias ni su futuro.

¿Y no es increíble cómo tratamos de controlar cosas que realmente no podemos controlar? Así que ella le cede el control. Ella le entrega el control al Dios del universo, como diciendo «Señor, yo sé que Tú puedes manejar esto».

¿Y no es insensato permanecer despiertos de noche preocupándonos por cosas, algunas de las cuales ni siquiera han sucedido, y otras que quizás nunca sucederán? Es increíble estar haciendo eso, cuando las Escrituras dicen que el Dios que es el Creador del Cielo y de la Tierra nunca duerme. Él está despierto. Él está pensando en eso. Él está lidiando con todo lo que nos preocupa. Su Palabra promete en el Salmo 138, «El SEÑOR cumplirá su propósito en mí» (versículo 8).

Así que aquí tenemos una mujer que no tiene temor de lo por venir. Ella puede mirar al futuro con confianza, con paz, y con calma en su corazón. Y creo que una de las cosas que muchas mujeres han sido programadas para temer hoy acerca del futuro es todo esto del envejecimiento porque nuestra cultura está tan inclinada hacia la juventud, hacia lo bello y hacia la preservación de esa juventud. Ves los anuncios de los productos para mujeres… Y espero que no pases mucho tiempo leyendo esas revistas y mirando esos anuncios porque pueden realmente hacerte sentir inadecuada e inferior.

Y podrás notar, por ejemplo, si entras hoy a un grupo de mujeres, que raramente verás muchas mujeres con canas. Ahora, notarás que yo tengo canas. Y sabes que, hubo un período de tiempo cuando yo estaba en los 20 años cuando me teñía el pelo porque me comenzaron a salir canas al principio de mis 20 años, pero llegó un punto cuando dije, «¿Sabes que?, está bien tener estas canas. Soy lo suficientemente vieja como para tener canas, y he trabajado por estas canas. Creo que me quedaré con ellas».

Y una de las metas en mi vida siempre ha sido—y algunos de ustedes me han escuchado decir esto antes…Desde que yo era una niña pequeña, he querido ser una anciana piadosa. Y tengo esta imagen mental acerca de cómo se ve esa mujer, y ella tiene canas. Así que pensé, si me quedo con estas canas, estaré acercándome un poquito más hacia esa meta. Aunque debo decirles que la parte de la vejez viene más fácil que la parte de ser piadosa.

¿Y cómo es que me desvié tanto? Aquí es a donde me dirigía. Recientemente me pidieron que recomendara un libro que un hombre, maduro y piadoso, ha escrito sobre el tema del envejecimiento. No sé por qué me pidieron a mí que recomendara este libro, pero en realidad, estaba contenta de poder revisar este libro escrito por un hombre que realmente va a terminar bien su carrera cristiana. Es un libro sobre cómo terminar bien y cómo envejecer de una manera llena de gracia.

Y yo quiero estar leyendo esas cosas ahora, y no esperar hasta que sea mayor y no esté terminando bien. Quiero leerlo ahora en mis 50 para aprender lo que se necesita para terminar bien. Pero una de las cosas que me di cuenta mientras revisaba este libro es que la persona que camina con Dios y teme al Señor, hombre o mujer, puede mirar hacia el envejecimiento sin temor.

Ahora, yo tengo un grupo de amigos cercanos que ahora son mayores –ellos están al final de sus 80, y ahora en camino hacia sus 90— y los más piadosos de ellos te dirán que hay ciertas cosas acerca de ser anciano o anciana que son más difíciles que cuando se es joven. Algunos de mis amigos cercanos están realmente luchando con algunos temas serios de salud y hay cosas que son más difíciles.

Pero por otro lado estoy viendo cosas hermosas en el carácter, en los corazones, en los matrimonios y en las vidas de aquellas personas que me hacen ver que realmente es posible enfrentar aun el envejecimiento con gozo, con paz, con confianza en el Señor, sabiendo que aun esas etapas de la vida cuando no tenemos la fuerza física que quizás tuvimos en algún momento, puede haber entonces una fortaleza espiritual.

Pablo dice en 2da a los Corintios, capítulo 4 cómo nuestro hombre exterior se va desgastando. Hablando de rebasar cierta edad, yo sé que cuando cumplí 50, comencé a experimentar cosas en mi cuerpo que no había experimentado en mis 40 ni en mis 30. Cuando tenía 30 años y podía correr. Hoy estoy decidida a ejercitarme y continuo tratando cuando salgo a caminar. Pero hay cambios que se están dando y mi cuerpo que se está deteriorando. No hay forma de que una persona que tenga 80 años pueda lucir en su cuerpo como una persona que tiene 30 años.

Pablo nos dice en 2 Corintios, capítulo 4, que aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, nuestro hombre interior está siendo fortalecido. Está siendo renovado día a día. Esa es nuestra esperanza si tememos al Señor (ver los versículos 16-18).

Entre nuestros oyentes tenemos una abuela de 89 años— una bisabuela probablemente— quien quizás en el día de hoy nos está escuchando. Sé un poco acerca ella y sé que ella aún está creciendo espiritualmente. Ella aún está buscando al Señor y buscando Su Palabra y creciendo espiritualmente. Ella no es muy anciana para eso y eso se llama envejecer con gracia.

Así que mientras miramos hacia el futuro, podemos hacerlo con esperanza. Pero quiero recordarte que son nuestras decisiones del día de hoy las que nos permiten ver el futuro con esperanza. Un carácter virtuoso y un corazón virtuoso en una mujer en sus 40 o en sus 50 es lo que la prepara a esta mujer para que cuando ella tenga 89 años ella sea una mujer llena de gracia.

Escucha, hace unos años me di cuenta de que no iba a levantarme a los 80 años siendo una mujer con gracia, dulce, amable, cariñosa, o piadosa, la mujer que siempre he querido ser. Y me di cuenta que es un proceso, yo estoy en ese proceso ahora mismo. Las decisiones que tomo hoy —mi disposición de someterme a la Palabra y a los caminos de Dios hoy— es lo que está determinando el tipo de anciana que seré.

He conocido algunas mujeres mayores que son….son ásperas. Están amargadas, son mujeres llenas de ira, negativas, irritables… He conocido algunas personas mayores así. Y yo no quiero ser ese tipo de mujer. Pero sé que si me permito ser una mujer irritable hoy y no estoy apercibida de esos impulsos en mi carne y no aprendo a caminar hoy en el Espíritu, mientras tengo la fortaleza física, cuando tenga 80 años y tenga algunas cosas de que quejarme, voy a ser una mujer quejumbrosa. Voy a ser una mujer quejona si no he estado desarrollando estas gracias y estas cualidades de virtud ahora, cuando todavía soy una mujer más joven.

Así que la mujer que teme al Señor, la mujer que confía en el Señor, que está caminando como una mujer de virtud, vestida con fuerza y honor, esa mujer se puede regocijar en el por venir. Ella puede mirar al futuro con esperanza y podrá ser esa mujer que será de ejemplo para las mujeres más jóvenes y que aún están en ese proceso. ¡Cuánto tenemos para mirar hacia adelante!

Y ahora, permítanme recordarles que necesitamos tomar el tipo de decisiones que nos van a permitir en el futuro mirar hacia atrás sin remordimientos las tenemos que tomar hoy. Todas nosotras estamos tomando decisiones hoy en la forma como reaccionamos a las circunstancias, en la forma como le hablamos a las personas que nos molestan y nos irritan, en las decisiones que tomamos acerca de nuestro trabajo, nuestra labor, la forma como gastamos el dinero, lo que hacemos con nuestro tiempo.

Escucha, si estás perdiendo tiempo hoy en cosas que no tienen un significado eterno, entonces te verás en el futuro mirando hacia atrás con remordimiento. Yo quiero vivir de tal manera hoy que en 10, 15, 20, 30, 40 años —cuantos años a Dios le plazca darme— pueda mirar hacia atrás sin remordimientos.

Algunas de ustedes están luchando en un matrimonio difícil. No conozco los detalles. No conozco las circunstancias pero sé que hay algunas que están listas para dejar sus matrimonios.

Ayer recibí un correo electrónico de una mujer que me decía, «¿Debo simplemente irme con mis hijos y dejar esta situación?» Y es una situación horriblemente difícil. Ahora bien, mi corazón gime con esta mujer. No me puedo imaginar enfrentando las cosas que ella está enfrentando. No puedo ni siquiera imaginarme enfrentando las cosas que tú estás afrontando.

Pero al tomar decisiones como estas, asegúrate de que no estás tomando decisiones que en unos años, al mirar hacia atrás digas: «Si solo lo hubiese hecho diferente. Hubiera deseado haber sido fiel. Hubiera deseado haberme quedado ahí. Hubiera deseado que hubiera confiado en Dios para que interviniera en mis circunstancias en vez de tomar las cosas en mis propias manos y tratar de arreglarlas por mí misma».

La mujer virtuosa toma decisiones hoy que la guardaran libre de remordimientos en el futuro.

Annamarie: ¿Qué clase de mujer serás cuando tengas 80 años? Esa pregunta depende mucho de la manera en que inviertas en las cosas espirituales ahora. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando lo importante de esto y ella estará de vuelta para orar.

Toda la semana Nancy ha estado pintando el retrato de una mujer sabia y piadosa. Y quizás alguien ha venido a tu mente que encaja esa descripción. Mañana escucharemos de radioyentes que describen la sabiduría que han aprendido de sus madres y de otras mujeres piadosas. No te pierdas ese conmovedor programa.

Ahora oremos con Nancy.

Nancy: Señor, en cada etapa de la vida, nosotras queremos ser mujeres que traigamos gloria a Tu Nombre. Quiero darte las gracias porque podemos mirar al futuro con esperanza porque Tú eres Dios y porque tú estás a cargo y porque Tú estás en control y porque Tú eres bueno. Podemos estar gozosas al mirar al futuro. Podemos ser mujeres de gozo.

Que nuestras vidas estén tan llenas de Tu Espíritu que otros puedan vernos y decir, “Ser mujer es algo gozoso. Ser una mujer piadosa es una razón para regocijarse.» Y ellos querrán eso por lo que ven en nosotras. Lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

17/27 – Desafiando la derrota

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

17/27 – Desafiando la derrota

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/desafiando-la-derrota/

Annamarie Sauter: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladin.

Nancy Leigh DeMoss : ¿Quizás has cometido el error de pensar que una mujer creyente es una mujer debilucha? Piensas que si vas a ser una mujer cristiana, serás como un simple maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. Eso es lo que el mundo nos dice que una mujer piadosa.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las tres pasadas semanas, hemos estado escuchando sobre una mujer que trabaja arduamente. Ella tiene habilidad para los negocios. Ella proporciona la ropa necesaria para su familia y la prepara para el futuro. Hemos descrito a esta mujer en Proverbios 31, Nancy ha estado describiéndola verso-a-verso. En la medida que la estudias, podrías parecerte cada vez más a esta mujer, no importa cuán débil y desalentada te sienta a veces. Nancy te explicará cómo.

Nancy: Estoy agradecida por aquellas que toman de su tiempo para escribirnos a Aviva Nuestros Corazones para dejarnos saber como Dios está usando este ministerio en sus vidas y como están creciendo. Y también estoy agradecida por aquellas que escriben y comparten con nosotros cómo están luchando. Eso me ayuda para saber cómo orar por las que están escuchando este programa y para saber cuáles son algunas de las áreas sensibles. Yo sé que si una mujer escribe y dice, “yo estoy luchando con esto”, probablemente ella está representando muchas otras que pudieran estar también luchando con el mismo asunto.

Y mi corazón se conmueve por aquellas mujeres que escriben y comparten temas importantes sobre sus luchas en su andar con el Señor. Y a propósito quiero que sepan que cuando he compartido algún tema con ustedes es porque he tenido la autorización previa de la persona para compartirlo.

Nosotros solicitamos el permiso, y lo obtenemos antes de leer algo como lo que les voy a estar leyendo ahora, de una mujer que escribió recientemente y dijo:

“Me encontré a mí misma que no podía dormir, he estado despierta desde las dos de la madrugada y ahora son las 3:45 a.m. mi mente sigue ofuscada mientras sigo pensando en todos mis problemas. La casa se traga todo el dinero — es como un barril sin fondo: Carros, finanzas, los niños y parece como si no hubiera un final a todo esto, para las preocupaciones, la fatiga, el cansancio ,las presiones que parecieran nunca terminar. Hay una voz dentro de mí (es el Espíritu Santo) que me dice, ‘No permitas que las preocupaciones te controlen. Tu puedes confiar en Mí’.

Pero me ha sido muy difícil poder venir a Él y decirle todos mis problemas, (como si Él no lo supiera todo) porque Él me parece tan distante. Yo sé que debo ir al Señor. Pero no puedo sobreponerme a todo el desastre en el que se encuentra mi vida y como he vivido mi vida.

Yo soy una cristiana tan horrible que escasamente considero el poder llamarme cristiana. No paso ningún tiempo con Dios. Paso la mayor parte del tiempo corriendo lejos de Dios. Tengo ataduras, como en exceso y me he permitido hábitos que afectan mi vida: me quedo despierta hasta muy tarde, por lo que me siento fatigada todo el tiempo.

Me siento agobiada con todo lo que la vida me ha traído, y sé que no puedo manejarlo. Yo puedo decir que la palabra fracaso es lo que reina en mi vida en estos momentos. Yo comencé este viaje con el Señor hace 22 años, en un principio andaba en tierra firme, mas ahora me siento como si estuviera en arena movediza.”

Y mientras escuchaba a esta mujer —yo reconozco que ella representa a tantas mujeres en el día de hoy que están luchando contra el fracaso, el desánimo, la frustración; que están tratando de salir del pozo de la desesperación y sin embargo sienten que están cayendo aún más hondo.

Ahora, hemos estado estudiando Proverbios 31 durante varias semanas, hemos estado viendo a una mujer que representa el tipo de mujer que Dios quiere hacer de nosotras como mujeres cristianas. Entonces ¿cómo es que nosotras podemos transformarnos de sentirnos como esta mujer, fracasada, y frustrada y angustiada, sintiéndose sin salida en la vida—la casa, las finanzas, con los hijos? Solamente trata de sentir lo que siente esta mujer. Es como si todo se le estuviera viniendo encima. ¿Cómo es que podemos pasar de estos momentos, de esos días, de esas etapas de la vida y convertirnos en una como esta mujer que hemos estado leyendo en Proverbios capítulo 31?

Cuando leemos el versículo 25, nos describe a una mujer muy diferente a la mujer que acabamos de leer, la que nos envió el correo electrónico. El versículo 25 nos dice, “Fuerza y dignidad son sus vestiduras, y sonríe al futuro.”

En este pasaje no se nos dice mucho sobre la ropa que esta mujer usaba, pero aquí hay claramente algo que sí es importante en su guardarropa. Si tú fueras al armario de esta mujer y te preguntarás “¿cuáles son las piezas más importante que tenemos aquí? “Serían fuerza y dignidad” como parte de sus vestiduras.

Ahora la palabra fortaleza algunas veces se traduce en el Antiguo Testamento como “franqueza” o “poder” o “fuerza”. Alguna vez has cometido el error de pensar en una mujer creyente como una debilucha —como una mujer inútil? ¿No es esta la caricatura que ha querido pintar el movimiento feminista de las mujeres cristianas?

De ser una mujer cristiana, serás como un mero maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. De acuerdo al mundo una mujer santa es una inútil.

Sin embargo no me parece así cuando leo este pasaje de las Escrituras. En verdad, ¿sabías que se necesita coraje para ser una mujer de Dios? Se necesita fortaleza de carácter para ir en contra de las corrientes de pensamiento del mundo y para rechazar las formas engañosas e incorrectas de pensar que este mundo nos ha querido imponer, y poder decir: “yo voy a amar a mi esposo. Yo voy a amar a mis hijos, yo voy a ser una ama de casa”.

Se requiere coraje y fortaleza de carácter. Esto conlleva energía; esto conlleva poder. Esto requiere de un carácter interior desarrollado, y maduro. La fortaleza es parte de sus vestiduras. Ella no es una mujer débil. Ella es una mujer valiente. Una mujer clara. Ella es fuerte en el Señor. Fuerza y dignidad son sus vestiduras.

Y la palabra dignidad algunas veces es traducida “majestad, excelencia, o gloria que proviene de Dios”. Esto está hablando del carácter interno de esta mujer. Esa es su vestidura —eso es lo que a ella más le importa a ella. Aquí vemos a una mujer que no es débil o que siempre se está quejando. Ella no es de las mujeres que desgasta a otros, por el contrario es de esas mujeres que da de su energía. Ella no es controlada por sus circunstancias.

Nosotros sabemos que su esposo — y no importa cuán santo sea, no importa cuán fantástico sea— sabemos que es solamente un hombre que tiene sus debilidades y sus limitaciones. Y ella tiene que vivir con este hombre. Ella vive con hijos que no son hijos modelos desde que nacen, porque los hijos también son pecadores. Ellos necesitan ser entrenados; necesitan ser disciplinados y entrenados en los caminos del Señor. Así que ella vive con las mismas dificultades en su hogar que tú tienes que enfrentar en el tuyo.

Pero ella no se deja controlar por esas circunstancias. Ella es controlada por el poder del Espíritu Santo que mora dentro de ella y le da la fortaleza para responder con gracia cuando su adolescente está actuando como un adolescente; y cuando aun su esposo está actuando como un adolescente, y aun a veces ella misma, sin importar el tiempo del mes en que se encuentre, a veces ella siente el deseo de actuar como una adolescente. Sin importar lo que esté pasando a su alrededor. Ella está vestida con fortaleza y dignidad.

Ahora, esto no significa que ella no comete errores. No significa que ella no falle. Porque ella falla; pero sabe cómo levantarse de sus caídas, ella sabe que confesando sus pecados y apropiándose del perdón de Dios, ella puede levantarse y continuar. Sí, ella pudo haber dicho algo que no debió haber dicho. Se le fueron las palabras. Pero ella sabe recuperarse y volver a empezar. Ella procura el perdón y la reconciliación. Ella es una mujer cuya vestidura es fortaleza y dignidad.

Cuando pienso en una mujer como esta, yo pienso en María la madre de Jesús. Una pequeña descripción se nos ha dado en Juan capítulo 19 en la cruz del Calvario. Ahora, aquí vemos una mujer cuyo hijo, su primogénito, está siendo crucificado, la forma de ejecución más dolorosa en aquellos tiempos.

Ella sabía que Él era perfecto. Que Él no había hecho ni una sola cosa incorrecta; y aun así, aquí estaba Él siendo expuesto, desnudo, avergonzado y humillado ante todos los que le estaban mirando, muriendo como un simple criminal, sin haber hecho nada para merecerlo y ahí estaba su madre. Y tú esperarías encontrar una mujer desesperada en sollozos y lágrimas, con ataques de histeria a los pies de la cruz.

Pero no, esa no es la imagen que tenemos de ella. ¿Tú sabes lo que nos dice Juan en el capítulo 19? “Ahí parada en la cruz estaba Su madre, María” (Juan 19:25 parafraseado) Y esa pequeña palabra: “parada”. Ella estaba parada ahí. ¿Ahora, estaba ella triste? Sí. ¿Estaba ella afligida? Sí.

¿Estaba ella perpleja? Por supuesto. ¿Entiende ella completamente lo que está sucediendo? Probablemente no. ¿Pero es ella controlada por sus circunstancias? No. ¿Estaba ella siendo controlada por el poder del Espíritu de Dios obrando en su vida? Sí.

Así que ella está parada ahí, vestida de fortaleza y dignidad en medio de circunstancias que harían que muchas mujeres estuvieran bajo un ataque convulsivo de histeria. Ella no lo está. Ella no se ha dejado dominar por las circunstancias, porque hay un poder dentro de ella como mujer virtuosa —un poder de fuerza y dignidad.

¿Tú sabes dónde obtienes esa fuerza y esa dignidad? Eso proviene del Señor. No de las circunstancias, no de tu marido, no de tus hijos, no de tus padres, sino del Señor. El Salmo 96, en el versículo 6, nos dice que “Gloria y majestad están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario”.

¿Tú quieres reflejar la belleza, la fortaleza, el honor, la majestad de Cristo en tu hogar, y en tus circunstancias? Entonces aprende a vivir en la presencia del Señor. Entra en Su presencia, sumérgete en Su Palabra.

Y tú dices, “Es que yo no tengo tiempo”. Entonces, busca el tiempo, haz el tiempo; encuentra el tiempo… Porque si no estás pasando tiempo a solas con Dios, contemplando Su Hermosura, tú nunca reflejarás Su hermosura. Tú nunca serás como Él. Nunca tendrás esa fortaleza y esa dignidad para enfrentarte a las presiones de la vida diaria si no estás viviendo en la presencia del Señor.

Cuando tú entras en Su presencia, te darás cuenta que Él comenzará a vestirte internamente, y entonces de una manera que no podrás hacer nada al respecto, saldrá de manera externa toda Su hermosura. Gloria y majestad están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario.” (Salmos 96:6).

Señor ayúdanos a vivir en Tu presencia, a llenarnos de Tu Palabra, y ser llenas de Tu Espíritu, de forma tal Señor, que cuando seamos presionadas, lo que salga sea Tu belleza, Tus respuestas, Tus reacciones, Tu corazón. Vístenos oh Señor con Tu fortaleza y Tu dignidad, oro en el Nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Tú puedes convertirte cada vez más en esa mujer que se describe en Proverbios 31 permaneciendo cerca de Dios y permitiendo que Su poder trabaje a través de ti. Dios usa Su Palabra para transformar tu vida, y yo espero que tu respondas al reto que Nancy nos ha estado haciendo en esta serie: Debes leer Proverbios 31 todos los días por 31 días.

Dios también usa maestras como Nancy Leigh Demos para ayudarnos a comprender Su Palabra. Es por esto que yo espero que ustedes puedan pasar un tiempo significativo en Proverbios 31 con Nancy.

Otra cosa que puedes hacer si estás buscando transformación en tu vida es asistir a una de lasconferencias de Mujer Verdadera. Visita AvivaNuestrosCorazones.com e infórmate cómo puedes ser parte de este evento próximamente.

Aquí está Nancy para continuar con el programa de hoy.

Nancy: Cuando nosotros comenzamos la serie de Proverbios 31, quiero decirles que algunas oyentes tuvieron que admitir que no sabían cómo se sentían con respecto a una serie sobre Proverbios 31.

Creo que esta serie fue muy significativa para algunas oyentes, de manera particular para aquellas que no crecieron en hogares donde pudieran aprender sobre el corazón y sobre los caminos de Dios. Otra mujer nos dijo:

“Mi mamá y mi papá se divorciaron cuando yo tenía seis años. Mi mamá nunca se volvió a casar y por el contrario se convirtió en una mujer cínica hacia los hombres. Yo, al igual que ella me he hecho independiente en todas las maneras y me ha sido difícil -no imposible- alcanzar abrazar el rol ilustrado en Proverbios 31. Gracias por guiarme, entrenarme e inspirarme. Yo he aceptado el reto de Proverbios 31 y este estándar ya está en mi corazón y en mi mente todos los días. No pasa un día de mi vida, donde yo no trato de sacar algo de sus enseñanzas para compartir con otros.

Esta señora se refería al reto de Proverbios 31, y si tú no has estado con nosotros desde el inicio, nosotros invitamos a nuestras radioescuchas a comprometerse a leer Proverbios 31 todos los días por 31 días. Yo creo que esto será una gran bendición para tu vida.

Otra mujer escribió: Gracias por el reto de Proverbios 31. Este capítulo, fue tan enriquecedor. Uno de los aspectos que más me impactó fue la misión de esta mujer virtuosa de prosperar a su marido de todas las formas posibles-emocionalmente, financieramente, físicamente y espiritualmente.

Mientras repaso este capítulo, ahora todo marcado en mi Biblia, hay tanto que Dios me ha enseñado que ha cambiado la manera que yo veía este capítulo. Yo me sentía desesperanzada por los estándares que se presentaban y lo que se esperaba de una mujer. Pero ahora tengo esperanza, encuentro aliento y entendimiento, y frecuentemente me refiero a este texto en mi tiempo de oración, aunque ya pasaron los 31 días.

Yo pienso que una de las cosas que Dios ha hecho a través este capítulo y estas enseñanzas en las vidas de tantas mujeres es darles toda una nueva perspectiva sobre la familia. Algunas de nuestras radioescuchas escribieron, para decir que habían encontrado un nuevo gozo y una libertad que nunca antes habían sentido al servir a sus familias.

Una mujer escribió:

Aviva Nuestros Corazones ha sido de una gran ayuda para mí, para poder comprender el rol de una mujer creyente. Yo crecí totalmente opuesta a lo que yo debía ser, y siempre me preguntaba por qué era que no me sentía bien como madre o como esposa. A través de la lectura de la Palabra y escuchando sus programas, ahora comprendo lo que he debido estar haciendo todos estos años. De nuevo he vuelto a gozarme en servir a mi familia, e incluso me he encontrado cantando y sonriendo mientras hago los quehaceres de la casa —¿se imagina usted eso? Yo quiero que sepan cuanto me ha cambiado este programa. Gracias de lo más profundo de mi corazón.

De igual manera hemos recibido cartas de mujeres que han recibido confirmación al haber tomado la decisión de permanecer en el hogar con sus hijos. Quisiera compartir una de esas cartas de manera particular con ustedes. Esta mujer nos escribió: “Gracias por ayudarme a confirmar la decisión de no trabajar a tiempo completo fuera del hogar. Mi esposo estuvo fuera del trabajo por un largo tiempo, y yo fui bendecida al conseguir una fantástica posición de tiempo completo, con un salario excelente.”

Y déjenme interrumpir aquí y decirles de otra mujer que me escribió y me dijo, “Yo no tengo opción al respecto. Yo amo quedarme en mi hogar con mi familia, y mis hijos; pero soy una madre soltera; y otra que escribe y dice ”financieramente no hay otra manera que podamos cubrir nuestros gastos, si no trabajo fuera del hogar”. Te puedo decir esto: “Somete esa situación al Señor, y confía en Él y Él dirigirá tus pasos; busca Su Palabra. Yo no soy Dios en tu vida. Y yo no te puedo decir cuál es la voluntad de Dios para tu vida. Pero Dios conoce tu corazón, y si Dios quiere que tú estés en casa con esos niños, Él va a buscar la manera de que tú puedas estar en casa con ellos. Pero siempre sigue la dirección del Señor en tu vida.

Bueno, pero esta otra mujer continúa diciendo, al haber obtenido este trabajo de tiempo completo:

“Yo disfrutaba de la seguridad e independencia, pero no me sentía tranquila de saber que estaba fuera del hogar por un período de tiempo tan largo. Aunque sabía que mi esposo estaba en la casa y que nuestros hijos estaban en buenas manos con su padre, sabía que ellos extrañaban tener a su madre con ellos.

Después de que mi esposo consiguió un trabajo estable, continué trabajando a tiempo completo para ayudar con las cuentas, pero esos meses fueron muy difíciles. Cuando llegó el verano, no podía ajustarme a la idea de que mi hijo de 17 años tuviera que cuidar a su hermanita de nueve años. Era injusto para ambos y no me parecía bíblico.” [Así que esta mujer tomó una decisión bien radical]. “Dejé mi trabajo, nos ajustamos al corte en nuestros ingresos, y he tenido contentamiento desde entonces con la ayuda de la Palabra de Dios.

Hubo otras áreas específicas donde el Señor habló al corazón de las mujeres mientras avanzábamos en las primeras porciones de Proverbios 31. Una mujer nos dijo:

Durante esta serie, yo me sentí tan convencida al escuchar tus enseñanzas sobre el tema de que las esposas no deben descuidar a los esposos sexualmente. Yo he buscado tantas excusas. Mi esposo se tornó amargo hacia mí, debido a mi negligencia sexual hacia él. Solamente hemos estado casados algo más de un año. Yo amo a mi esposo muchísimo, y quiero estar segura de hacer lo que Dios quiere que yo haga en este matrimonio. Voy a comenzar de nuevo hoy. Ahora quizás mi matrimonio pueda comenzar de nuevo y ser avivado. Por favor, oren por nosotros.

Y yo quisiera decir a esta oyente y a otros como ella, que sus matrimonios pueden ser avivados, y pueden comenzar de nuevo a través del arrepentimiento, la humildad y la fe, ya sea que haya estado casada un poquito más de un año o muchos años. Dios puede avivarte; Él puede avivar tu matrimonio.

Ahora, esta mujer nos pidió que oráramos por ella, déjame decirte, solo como recordatorio, que cuando recibimos peticiones de oración de este tipo nosotros oramos por ellas, no solamente eso sino que tenemos un equipo de oración, y tomamos estas peticiones de a una en una y las elevamos al Señor en oración. Esperamos que si tú tienes alguna carga específica en tu corazón, nos las envíes, que la llevemos individualmente ante el Trono de la Gracia.

Y aquí tenemos otra área específica en la que el Señor le ministró al corazón de una mujeres en la serie de Proverbios 31. Esta dijo:

El programa de hoy verdaderamente ministro a mi corazón. Lo que más me chocó fue cuando dijiste que dejáramos saber a nuestras madres cuán importantes ellas son para nosotras y cuánto apreciamos su sacrificio.

Tristemente, mi madre está en un hogar de ancianos, a la edad de 55 años. Ella tiene una enfermedad similar al Alzheimer y le ha robado toda su memoria de nosotros. Ahora soy madre de dos niños y quisiera poder ir y decirle cuánto me ha servido su ejemplo. Es mi oración que otras puedan seguir tu consejo y le digan a sus madres cuánto les aprecian pues no saben el tiempo que les queda con ellas y no quieren dejar de decirles esas palabras.

Qué buen reto se nos ha presentado al llegar hacia el final de esta porción de Proverbios 31, donde vamos a aprender que los hijos de esta mujer virtuosa se levantan y la llaman bienaventurada.

Bien, y hay muchas otras cartas que quisiera leer. Recibimos una de Malasia, de una mujer que dijo, yo leo Aviva Nuestros Corazones diariamente a través del internet. Voy a casarme en unos meses, y esta serie de La mujer contra-cultura ha abierto mis ojos. Ahora tengo más claro cuál es mi rol en el matrimonio, conforme a la voluntad de Dios.” Así que aquí vemos una mujer que ha sido retada que ha sido motivada a ser esa esposa que Dios quiere que ella sea.

Y quisiera finalizar con otra carta, que quizás expresa como te hayas sentido mientras escuchabas la serie de Proverbios 31 o en cualquiera de las series de Aviva Nuestros Corazones. Esta mujer nos dijo:

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que has dicho, pero mi pregunta es: ¿dónde comienzo? Me siento abrumada con la vida en general, sé que tengo que hacer cambios, pero no sé dónde empezar.

He perdido gran parte de mi vida siguiendo las ideas y las cosas del mundo, es hasta innecesario decir que mi vida no está en orden. Ahora veo que estoy equivocada, pero no sé dónde o cómo comenzar el cambio. ¿Podría alguien ayudarme para poder comenzar a caminar en la dirección correcta?

Solo puedo decirles, que si se sienten así en la medida en que piensan en esta mujer de Proverbios 31, que el lugar donde deben comenzar es yendo al Señor para decirle exactamente cómo se sienten. Dile, “Señor, mi vida es un desastre, estoy viviendo en un desorden. Y no sé ni dónde comenzar, pero quiero comenzar. Por favor, enséñame cómo hacerlo.”

Ayer, durante mi devocional estuve leyendo en Prov. 2: “que el Señor da la sabiduría y de Su boca viene el conocimiento y la comprensión.” (Prov.2:6 parafraseado). Luego que le preguntes al Señor qué hacer, déjame motivarte a buscar otra mujer creyente que sea madura, que ya haya caminado quizás por más tiempo con el Señor y en el Señor y pregúntale si quisiera discipularte. “¿Quisiera ser mi mentora?” Ella te permitiría hacerle preguntas. ¿Quisiera orar contigo? Pregúntale si pudiera ayudarte a comprender cómo dar los siguientes pasos para crecer en el Señor.

Creemos, que si te unes a nosotros en Aviva Nuestros Corazones durante las próximas semanas, encontrarás ideas prácticas que te ayudarán a dar los pasos correctos en tu viaje espiritual hacia la transformación de convertirte en la mujer que Dios te creó para fueses.

Annamarie: ¿No es alentador escuchar como Dios usa Su Palabra para transformar la vida de las mujeres? Hemos estado escuchando cómo las mujeres han sido grandemente transformadas por Proverbios 31 y las enseñanzas de Nancy a través del capítulo. La serie se titula La mujer contra-cultura. Quizás hayas pensado en alguien que se pudiera beneficiar al escuchar estas enseñanzas. ¡Cuéntales!

Hay muchas formas en las que puedes compartir este contenido. Al visitar AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás opciones y diversos recursos como estos para compartir.

¿Cuán a menudo se ríe una mujer ocupada? Seguramente no lo suficiente. Averigua lo que dice Proverbios 31 sobre la risa en nuestro próximo programa, el lunes. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y mi mamá es una mujer verdadera.

Toda la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/62 – Entonces, ¿cómo viviremos?

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

5/62 – Entonces, ¿cómo viviremos?

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

 

16/27 – Una esposa digna de alabanza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

16/27 – Una esposa digna de alabanza

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-esposa-digna-de-alabanza/

Annamarie Sauter: Toda mujer desea que su esposo sea respetado. Sin embargo, las mujeres no siempre se dan cuenta de cuánto pueden ellas contribuir al respeto que ellos reciben de los demás. Escuchemos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: La reputación que un hombre tiene en su lugar de trabajo comienza en el hogar. Puede ser un gran líder o un hombre muy capacitado, pero si no tiene una esposa e hijos que le respeten y que, ante todo, respeten y honren al Señor, en vez de aportarle a su reputación podrían derribarla.

Annamarie: Hoy en Aviva Nuestros Corazones continuamos con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has pensado en que quizás las personas admiran a tu esposo debido a ti y tus acciones? ¿Has meditado en ello? Tú tienes una gran influencia en su reputación y su habilidad para lograr las cosas. Nancy explicará cómo puedes ser de ayuda y un complemento para tu esposo a medida que continúa con la serie de Proverbios 31 llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Esta semana estuve en un grupo pequeño de mujeres compartiendo varios temas. Una señora muy elocuente nos contó que hace algunos años, cuando ella tenía 33 años de edad, fue por primera vez a un estudio bíblico en una iglesia a la cual ella había sido invitada. Esta señora no era cristiana y nunca había estudiado la Biblia. ¿Podrías creer que estaban estudiando nada más y nada menos que Proverbios capítulo 31?

Esta recién llegada a las Escrituras nos dijo: “Abrí mi Biblia y leí Proverbios 31. No podía creer lo que había leído en ese pasaje. Especialmente cuando llegué al versículo 23 donde dice que «su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra».

Ella continuó diciéndome: “Me volví loca cuando leí este versículo pues acabábamos de leer todo lo que hacía esta mujer. Ella estaba trabajando arduamente, matándose, y ¿qué estaba haciendo su esposo?” Simplemente él estaba pasando el tiempo en las puertas,» y dijo: “Esto fue suficiente para que yo dijera, No deseo leer este libro».

“Cerré la Biblia y no la volví a leer por muchos años”. Leer Proverbios 31 la desencantó tanto… Y en particular el versículo que estaremos estudiando hoy, el versículo 23”.

Cuando esta mujer relató su reacción inicial sobre Proverbios 31, me sonreí igual que todas las demás. Creo que la razón por la cual sonreímos es porque en algún momento todas nos hemos sentido incómodas al leer Proverbios 31. Una de las razones es que la esencia de su contenido está totalmente en contra de lo que hoy es políticamente correcto, de lo que nos hace sentir cómodas y lo que es natural para nosotras las mujeres.

Hoy estaremos estudiando este versículo, pero bajo una óptica diferente a la de esta mujer. Eventualmente ella pudo verlo bajo otra luz; afortunadamente, el Señor la trajo de nuevo a la iglesia y a la Palabra y ella llegó a conocer a Cristo. Ahora tiene una perspectiva diametralmente opuesta a la que tuvo cuando leyó Proverbios 31 por primera vez y se encuentra en el proceso de convertirse en esa mujer que describe este capítulo.

Después de haber visto todas las cualidades maravillosas de esta mujer, su diligencia, su capacidad en aéreas tan diversas, ella se siente orgullosa de ser la esposa de su marido. Hoy en día un versículo como el 23, que describe el rol de liderazgo de un esposo, podría ser considerado como un insulto para muchas mujeres.

En estos tiempos las mujeres están programadas para tener su propia posición y ser reconocidas por lo que hacen. Las mujeres no desean ser conocidas como la Sra. de Fulano de Tal, sino ser reconocidas por sus propios dones y sus contribuciones.

Pero la mujer excelente, la mujer virtuosa, la mujer de carácter noble sobre la cual estamos leyendo en Proverbios capítulo 31, reconoce que verdaderamente es un cumplido el ser conocida como la esposa de un hombre que ha ascendido a una posición de liderazgo espiritual. Él ha alcanzado esa posición porque es un hombre piadoso. Su esposo es honrado. Este versículo nos dice que es estimado y se sienta en las puertas de la ciudad con los ancianos.

Para nuestra cultura de hoy esto no significa gran cosa, pero en la cultura judía de aquellos tiempos, la puerta de la ciudad (colocada en la entrada de la ciudad) era un lugar donde se manejaban los asuntos judiciales y legales.

Es en ese lugar donde se llevaban a cabo las transacciones de negocios. Se sentaban en las puertas todos los líderes políticos y cívicos, así como los jueces y negociantes, y allí venían las personas con cualquier necesidad, aquellos que necesitaban que su caso fuese escuchado, aquellos que necesitaban ayuda con sus transacciones de negocios y se presentaban ante los ancianos. Ellos recibían el consejo y la sabiduría que eran necesarios para resolver sus asuntos.

Así que aparentemente el esposo de esta mujer es uno de los ancianos de la ciudad. Es una persona influyente, un líder con una posición de influencia, es un juez. El carácter noble de esta mujer le añade al respeto y a la estima que los demás tienen por su esposo.

Este hombre es estimado porque tiene una vida familiar exitosa. Es estimado porque tiene una esposa digna de alabanza y porque sus hijos siguen su ejemplo y al igual que ella están siguiendo a Dios. Él es respetado, y ella ha contribuido a ello.

Verás, la reputación de un hombre en su lugar de trabajo comienza en la casa. Tu carácter le añade o le quita valor a la reputación de tu marido y lo que los demás piensan de él. Esta mujer es un apoyo para su esposo. Ella realza su reputación y su posición.

Puedes aumentar la reputación de tu esposo en la iglesia, en su lugar de trabajo y en la sociedad o la puedes derribar. Como ya hemos visto en este pasaje, ella es muy competente. Es una mujer de gran capacidad que trabaja arduamente. Son muchas las cualidades por las cuales pudiéramos alabar a esta mujer, pero una de las cosas que sobresale es su espíritu humilde.

En ocasiones está dispuesta a permanecer tras bastidores para dejar que su esposo sea el que es apreciado en la comunidad. Nos encontramos con una mujer que no aspira a tener un reconocimiento para ella misma. Ella tiene su contentamiento al servir en el hogar y que sea su esposo el que es reconocido públicamente.

Déjame decirte que no tan solo puedes realzar la reputación de tu esposo, sino que según el Nuevo Testamento puedes descalificarlo e impedir que tenga una posición de liderazgo en la iglesia. ¿Sabías esto? 1 Timoteo 3 nos habla de los requisitos que deben tener los hombres para servir como ancianos, diáconos o en el liderazgo de la iglesia local. (ver los versos 8-10).

Esta descripción continúa con los requisitos que deben tener sus esposas. Sus esposas deben tener reverencia. Sus esposas deben temer al Señor. No deben ser calumniadoras ni chismear con malicia. Deben tener su lengua bajo control (versos 11-12). ¿Te das cuenta de que si careces de esas aptitudes de estas características de una mujer virtuosa, en realidad puedes inhabilitar a tu esposo de tener una posición de liderazgo y autoridad espiritual en la iglesia?

Este concepto: una mujer que apoya a su marido para que él sea el que está expuesto en la comunidad y el que tiene la posición de liderazgo e influencia en la sociedad, es un concepto muy ajeno a la cultura de hoy día. Nos encontramos con una mujer que es un ejemplo de lo que es respaldar a su esposo.

Él está trabajando para proveer los recursos y ella los administra para cuidar de él y de sus hijos.

Proverbios capítulo 12 nos dice que una mujer virtuosa es una corona para su marido, tal y como lo es esta mujer (versículo 4). Ella es una corona para su esposo ya que cuando él está en las puertas de la ciudad, mientras trabaja, mientras está tratando con las personas, estas personas comentan: “ Él es un buen hombre. Tiene una gran esposa”. Ella es una corona para su marido. Ella lo respeta y lo apoya. No anda por ahí promoviéndose a sí misma, sino que se comporta de manera que honra el liderazgo de su esposo.

Recuerdo haber escuchado a una mujer decir: “Cuando lleguemos al cielo si escucho al Señor decirle a mi esposo, «Bien hecho siervo bueno y fiel,» entonces sabré que he sido exitosa, porque habré cumplido con mi rol de ser ayuda para mi marido.”’ ¡Me encanta esa manera de pensar!

Sí, Dios puede decirle a mi esposo: “Has hecho un buen trabajo”. Como mujeres deseamos que Dios pueda decirnos lo mismo a nosotras también y podemos recibirlo del Señor si caminamos con Él. Pero ella dijo: “Mi meta es escuchar a Dios decirle esto a mi esposo pues entonces sabré que he sido la ayuda idónea que Dios quería que yo fuera”.

Nos encontramos con una mujer que en el hogar crea un ambiente que anima a su esposo a crecer, lo que posibilita que él tenga éxito en su trabajo pues no tiene que preocuparse de lo que está sucediendo en el hogar. ¿Recuerdan lo que leímos al principio en Proverbios 31? “En ella confía el corazón de su marido” (versículo 11). Al sentirse seguro de que las cosas andan bien en su casa, él puede ser exitoso en su lugar de trabajo.

Creo que esta mujer está ejerciendo su rol de elogiar y animar a su esposo para apoyarlo en el cumplimiento de su llamado y de sus sueños. Mi madre fue un ejemplo increíble de esto, de lo que significaba ser una mujer virtuosa o noble. Trabajaba junto a mi padre creyendo en sus sueños. Él tenía el sueño de empezar un nuevo negocio de seguros a final de la década de los años 50.

Él era un soñador y nadie lo había hecho de esa manera antes. Algunas personas podrían haberse reído de sus sueños que eran insólitos. Pero ella creyó en estos sueños, se remangó las mangas, trabajó junto a él y lo ayudó.

Empezaron este pequeño negocio en la mesa de la cocina de su apartamento en New Jersey. Ella oraba por él, lo apoyaba y lo animaba en vez de minimizarlo, ignorarlo o decirle: “Mira, yo tengo mis propios sueños, yo tengo mi propia vida que vivir. Deseo llevar a cabo mis planes.” Otra cosa que hacia mi madre es que le daba espacio para fallar y cometer algunos errores en el camino.

Ella permitía que Dios trabajara en su vida y que le hiciera crecer y madurar en esas áreas que necesitaba crecimiento. Mientras tanto ella oraba por él y lo apoyaba en el hogar. Y quizás algunas de ustedes estarán pensando: “Para ella es fácil ser una mujer virtuosa porque su esposo es un líder, es un hombre piadoso. Pero mi esposo no está sentado a las puertas, no es un hombre de influencia”.

No hagas que tu esposo sea prisionero de tus expectativas, tan solo proponte ser el tipo de mujer que anima a su esposo a convertirse en aquello que Dios tiene para él. Recientemente tuve una conversación con una mujer que tiene varios hijos. Su esposo es un hombre muy ocupado. Está involucrado en el liderazgo de la iglesia, está involucrado en el liderazgo de la comunidad, está involucrado en el liderazgo de su negocio y ahora mismo sus vidas están muy pero muy ocupadas, extremadamente ocupadas. Esta es una mujer que disfruta ser esposa, disfruta ser madre y ama a su familia, pero me confesó: “he estado luchando un poco con mi rol en todo esto”.

Esta señora tiene un título universitario y en el pasado ella misma había estado involucrada en el mundo de los negocios, utilizado sus propias estrategias. No obstante, se encuentra en una etapa de su vida en que siente una lucha porque está atada a su esposo, a sus hijos, a su hogar y tiene su carrera. No está resentida por ello, pero ha tenido sentimientos encontrados con respecto a la situación.

Está consciente de que por sí misma es una mujer competente, pero gran parte de lo que ahora está haciendo es apoyándolo a él, ejerciendo un rol de ayuda. No es que no ame a su esposo y no es que no quiera a sus hijos, pero esta pequeña lucha ha estado rondando su mente y a través de de Aviva Nuestros Corazones, el Señor la ha estado animando haciéndole ver que ese es su llamado más grande y santo.

Esto no es tan solo algo que ella tiene que hacer, con lo cual se siente atrapada, sino que realmente es un privilegio el hecho de que pueda canalizar sus dones y habilidades en ser de ayuda y de apoyo para su esposo y para sus hijos.

En ocasiones anteriores ustedes me han escuchado decir que me fascina leer biografías, particularmente acerca de mujeres de Dios, pues nos ofrecen un retrato de este tipo de mujer. Sarah Edwards es una de las mujeres prominentes de la historia cristiana. Como muchas de ustedes ya saben, ella era la esposa de Jonathan Edwards, uno de los teólogos más brillantes que ha pasado por esta nación. Este pastor, fue usado de manera significativa por Dios como instrumento en el primer gran avivamiento en los 1700.

Este hombre fue exitoso en el llamado de Dios, en gran medida por el tipo de esposa que tuvo en Sarah Edwards. Sarah y Jonathan Edwards procrearon 11 hijos. Se casó a los 18 años y durante 31 años ella y Jonathan tuvieron un matrimonio exitoso.

Uno de los contemporáneos de Jonathan y Sarah Edwards escribió el prefacio de unas historias de la obra de Jonathan Edwards, donde da una descripción amplia de cómo era Sarah, la esposa de Jonathan. Creo que es el retrato perfecto del tipo de mujer que apoya a su esposo a través de su rol en el hogar. Él dice: “En medio de estas complicadas labores (refiriéndose al tiempo de avivamiento durante el cual Jonathan Edwards estaba muy ocupado), así como en todo tiempo, encontró en casa a alguien que en todo sentido era una ayuda idónea para él. Una que hizo de su hogar una morada de orden y pulcritud, de paz y consuelo, de armonía y amor a todos aquellos que vivían allí, así como de bondad y hospitalidad a los amigos, visitantes y extraños. A la vez que honraba y respetaba a su esposo, no escatimaba el conformarse a sus inclinaciones.

Esto puede sonar anticuado, pero cuando lo leí, pensé en mi madre que de tantas maneras se conformaba a las inclinaciones de mi padre. Esto fue lo que hizo Sarah Edwards.

Ella hacía que todo en la familia fuera grato y agradable, considerándolo su mayor gloria y el lugar en el cual podría servir a Dios al promover la felicidad y la utilidad de su marido.

¿Se dieron cuenta? Ella consideró que la mejor manera de darle la gloria a Dios y cumplir el propósito de Dios en su vida, en su generación, era promoviendo la utilidad y la felicidad de su esposo. Ella sabía que sería la esposa adecuada para él si fomentaba en su hogar un ambiente que animaba a su esposo a madurar espiritualmente, a dar fruto y ser usado por Dios.

Quizás tu esposo no es un Jonathan Edwards y de hecho, permítanme decirles que pocos hombres lo son. No tienes que vivir con Jonathan Edwards. Lo respetamos por su posición ventajosa en la historia. Eso es fácil ver a otro hombre, quizás tu pastor, un consejero, un gran líder cristiano y pensar: “Sí, yo podría ser una mujer piadosa si estuviera casada con ese hombre”.

Pero no estás casada con este hombre y solo la esposa de ese hombre sabe lo que es estar casada con él. Tú lo ves cuando está en la plataforma, en frente de todos los demás y en su nivel espiritual más alto. Pero ella convive con él y sabe que al igual que cualquier otro hombre, tiene sus fallas, sus faltas, sus debilidades y ella debe acomodarse a ellas. Tiene que vivir con ellas así como tú tienes que acomodarte a vivir con las debilidades de tu esposo.

En ese sentido, no vayan a caer en el error de pensar que la vida de los demás es mejor que la de ustedes. Dios te ha dado exactamente el esposo que Él sabe que necesitas y quiere que tú ayudes. Dios te ha moldeado para ser la ayuda idónea para ese hombre— no para el esposo de otra— sino para tu esposo. Quizás ni siquiera te has casado y estas pensando: “¿Y que tiene que ver todo esto conmigo?”

Quizás estas pensado: “ ¡Uf! ¡Me salve de esta! ¡Proverbios 31, es para mujeres casadas!” Pues yo no soy una mujer casada y déjenme decirles que Proverbios 31 me ha calado hasta lo más profundo de mi corazón. A medida que he ido estudiando este pasaje, a medida que he conversado acerca de la esposa de este hombre, he visto algo que me ha ayudado en mi andar con Dios.

Recuerden que nuestro rol como mujeres en el cuerpo de Cristo es reflejarle al mundo la relación que hay entre Cristo y la Iglesia, Su novia. Nosotras como mujeres hemos sido creadas para reflejar la manera en que la iglesia debe relacionarse con el Señor Jesús, nuestro Esposo Celestial, nuestro Novio Celestial. Esto es cierto de cada creyente, estamos llamadas a reflejar al mundo la forma en que la iglesia debe relacionarse a Cristo.

Así como el objetivo de esta mujer virtuosa es levantar y enriquecer la reputación de su esposo— su posición en la comunidad —nuestra meta como mujeres, nuestro fin como creyentes, es realzar la reputación de Cristo. Debemos vivir de tal manera que las personas digan: “Ella es el tipo de mujer que hace que yo quiera conocer su Esposo Celestial, hace que yo desee conocer a Cristo”.

Nuestro objetivo no es llamar la atención hacia nosotras mismas, construir nuestra reputación, tener nuestra propia carrera y exaltar nuestras propias habilidades y talentos. Nuestra meta en la vida es ser un apoyo para Cristo; levantarle a Él de manera que los demás le conozcan y piensen que Él es maravilloso. “Su marido es conocido en las puertas” (Proverbios 31:23a).

Me encanta cuando después de una conferencia recibo una nota o alguien se acerca y de alguna manera me expresa: “Hoy a quien vi fue a Jesús. Lo que usted hablaba, su enseñanza, su libro, hizo que me enamorara mucho más de Jesús.” De hecho, por lo menos en una o más ocasiones en mi vida, he recibido una nota de una mujer que decía: “No me recordaba de su nombre o no me recordaba de su rostro, pero recuerdo que vi la gloria de Dios.” ¡Y eso me fascina!

Cuando me vaya de este mundo, no deseo que las personas me recuerden por lo que les dije o por lo que hice por ellas o por la contribución que hice en sus vidas. Quiero que recuerden a Jesús. Deseo que mi vida realce su reputación, su posición aquí en la tierra.

Para aquellas de ustedes que están casadas, quiero decirles que al realzar y edificar la reputación de sus esposos le ofrecen al mundo, como pareja una imagen de la relación que la iglesia tiene con Cristo. El matrimonio no se trata tan solo de ti y de tu esposo. Abarca eso pero abarca mucho más que eso.

Se trata del plan redentor de Dios y de revelar al mundo en que consiste el estar casados con Jesús, en qué consiste ser la esposa que reverencia, se somete, honra, edifica y anima a su esposo. En eso consiste nuestro llamado. Así que cuando te relacionas con ese marido que esta a las puertas, o por llegar a ellas, recuerda que estas pintando un retrato para aquellos que están a tu alrededor mirando y el retrato que quieres pintar es uno que señale a Cristo.

Annamarie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, y si no recuerdas su nombre, no importa. Como acabamos de escuchar, ella tan solo desea que pienses en Jesús y le recuerdes.

Cuando una mujer vive con un propósito mayor que el de hacerse de un nombre, puede tener una gran influencia. Bárbara Hughes aprendió esta verdad de una manera poderosa al observar a sus propios padres.

El padre de Bárbara era conocido por ser un hombre que trabajaba arduamente. Su esposa le apoyaba mientras él trabajaba largas horas en un almacén de madera. Cuando tuvo un accidente que le dejo inhabilitado para proveer a su familia como antes, abandonó a su familia y empezó a beber mucho. Durante todo este tiempo, la madre de Bárbara continuó respetando a su esposo y se negó a hablar mal de él. Esta decisión le trajo la gloria a Dios y afectó profundamente a todos aquellos que estaban involucrados con la familia.

Pueden leer el resto de la historia de Bárbara Hughes en un libro titulado “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Otras colaboradoras de este libro son Dorothy Patterson, Bunny Wilson, and Nancy Leigh DeMoss. Este le daría continuidad al material que han escuchado hoy. Cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com te diremos cómo obtenerlo.

La mujer que describe Proverbios 31, aquella que trabaja para que su esposo se vea bien, no es una mujer débil. Mañana echaremos un vistazo a su increíble fortaleza pero primero necesitamos la ayuda de Dios para obrar conforme a lo que hemos escuchado hoy. Así que oremos con Nancy.

Nancy: Qué privilegio y qué increíble responsabilidad es que nuestras vidas dirijan a las personas hacia Cristo. Conviértenos en mujeres que son de ayuda, en mujeres que animan y que nuestras vidas no tan solo realcen la vida de los hombres a nuestro alrededor sino que sobre todo, nuestras vidas realcen la reputación del Señor Jesús; porque a Él pertenecemos, a Él amamos y para Su gloria vivimos. Oramos en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos se cite otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Gerald Cumberbatch, Respiro Tu Amor ℗ 2013 Rejoice Music, Inc

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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