¿Por qué el evangelio es el medio que trae mayor gloria a Dios?

Conferencia Expositores

¿Por qué el evangelio es el medio que trae mayor gloria a Dios?

Josías Grauman

 

 

La conferencia Expositores existe para fortalecer a la iglesia local a través de la capacitación de sus líderes. Hemos diseñado una conferencia anual que se realiza en Los Angeles, California en el campus de Grace Community Church. Esta conferencia está dirigida a hombres, pero las mujeres también están bienvenidas.

http://www.conferenciaexpositores.org

6/17 – El Camino del Exilio

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

6/17 – El Camino del Exilio

En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

La redoma de Dios

Isha – Salmos

DÍA 94 – Salmo 56

Dosis: Confianza y Protección

La redoma de Dios

“Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores, todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? (Salmo 56:1–4)

¿Eres también de las personas que acuden más a Dios en tiempo de crisis? Creo que esa es la razón fundamental por la que Dios las permite, porque sabe que sólo en momentos de necesidad y angustia vamos a buscarlo y a aferrarnos a Él. Dios trabajó así en el corazón de David, quien fue perseguido, amenazado de muerte, acosado por sus enemigos. En este salmo describe a opresores que lo persiguen todos los días, enemigos mortales. David tuvo que vivir en el desierto, escondido en cuevas, o en ciudades enemigas, en una ocasión hasta se disfrazó de loco, para protegerse; pero en medio de esas crisis y ese “desierto personal” es donde más conoce el amor y la misericordia de su Dios.

Leamos como describe en su clamor, el accionar de sus enemigos: “Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal. Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago. ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar! David confía plenamente en Dios por eso le expone sus más íntimos temores: “Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?”263

Otra versión dice “Pon mis lágrimas en tu redoma. ¿No están ellas en tu libro?” Este es un de los versículos que ha sido de mayor bendición para mi vida y espero que a partir del día de hoy lo sea para ti. Pues confirma que el Señor tiene en cuenta y no olvida ninguna de nuestras lágrimas. Algunos estudiosos dicen que las redomas estaban hechas de un cuero cocido y contenían líquidos como agua y vino, pero por la arqueología también se han identificado como redomas a pequeñas vasijas de cuerpo ancho y cuello estrecho, donde tal vez las mujeres derraban sus lágrimas en tiempos de mucha tristeza como un recordatorio. Sea cual fuera el material de estos recipientes, la metáfora busca confirmar que Dios no olvida nuestros sufrimientos, nos conoce de forma muy íntima y que no ignora ni una sola de nuestras lágrimas. ¿No te parece maravilloso?

Pero el salmista aún añade: “registra mi llanto en tu libro.” ¡Un libro con nuestros lamentos y plegarias! ¡Qué maravilla! Si estás sufriendo, recuerda que Dios te toma en cuenta. Y cobra ánimo como lo hacía David: “Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte! Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? ¿Por qué hemos de temer lo que pueda hacernos el hombre si confiamos en las promesas de Dios? Si Dios es poderoso y eterno, y el hombre es frágil y vulnerable.

Oración: Señor, ayúdame a creer que tú escuchas, respondes y liberas y que tu amor por mí es tan inmenso que tienes cada una de mis lágrimas en tu redoma. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 109). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

2/17 – Una túnica de colores

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

2/17 – Una túnica de colores

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

«¿Debemos obedecer a nuestros pastores?»

Got Questions

«¿Debemos obedecer a nuestros pastores?»

El versículo que trata más directamente con esta pregunta es Hebreos 13:17, «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque eso no os es provechoso.»

A los pastores les duele profundamente ver como las personas ignoran el consejo de Dios que ellos dan. Cuando las personas ignoran la Palabra de Dios, lo hacen, no sólo en detrimento propio, sino también para detrimento de los que están a su alrededor. Los jóvenes tienen la tendencia a desatender el consejo de sus mayores, cometiendo el error de confiar en su propia sabiduría y en el consejo de su propio corazón. Un buen pastor comparte los preceptos de la Palabra de Dios porque desea de servir a Dios y darle a la congregación el alimento espiritual que ocasionará que experimenten la vida abundante que Jesús prometió (Juan 10:10).

Lo opuesto de un buen pastor es el «pastor falso» que no se toma a pecho el bienestar de la congregación, sino que está más interesado en mantener el control o ejercitar su señorío sobre otros, o aquel que no estudia la Palabra de Dios, y por lo tanto, enseña mandamientos de hombres en vez de los de Dios. Los fariseos del tiempo de Jesús eran culpables de ser «guías ciegos» (Mateo 15:14). Y existen repetidas advertencias acerca de falsos maestros en los Hechos, las Epístolas, y en el Apocalipsis. Debido a la existencia de estos líderes egoístas, puede que haya momentos en que desobedezcamos al hombre a fin de obedecer a Dios (Hechos 4:18-20). Sin embargo, las acusaciones en contra de un líder de la iglesia no deben ser hechas a la ligera, y deben ser corroboradas por más de un testigo (1 Timoteo 5:19).

Los buenos pastores valen su peso en oro. Generalmente trabajan demasiado y están mal remunerados. Soportan una gran responsabilidad, como Hebreos 13:17 dice que—un día habrán de dar cuenta de su ministerio delante de Dios. 1 Pedro 5:1-4 señala que no deben ser dictatoriales, sino que deben guiar con su ejemplo y sana doctrina (1 Timoteo 4:16) con humildad de corazón. Como Pablo, deben ser como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Los buenos pastores están dispuestos a darse a sí mismos por su congregación y gobiernan con gentileza (1 Tesalonicenses 2:7-12; Juan 10:11). Se caracterizan por su sincera devoción a la Palabra y a la oración (Hechos 6:4) para poder gobernar en el poder y la sabiduría de Dios y darle a la iglesia carne espiritual para producir cristianos sanos y vibrantes. Si esta es una descripción de su pastor, o está cerca de serlo (ningún hombre en la tierra es perfecto), él es digno de «doble honor» y obediencia, ya que declara las claras enseñanzas de Dios (1 Timoteo 5:17).

Entonces, la respuesta a la pregunta es, sí, debemos obedecer a nuestros pastores. También debemos orar por ellos siempre, pidiéndole a Dios que les otorgue sabiduría, humildad, amor por el rebaño, y protección, como ellos protegen a los que están a su cuidado.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Episodio 13 – Bodas: no tiren la casa por la ventana

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Bodas: no tiren la casa por la ventana

Episodio 13

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

10/27 – La deidad de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

10/27 – La deidad de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-deidad-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice,  a la mayoría de la gente que te encuentras hoy…

Nancy Leigh DeMoss: No les importa un Jesús que es un gran hombre, un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta. Pero no quieren al Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle cuentas. 

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Crees que Jesús era Dios?  ¿Realmente importa?  Escucha a Nancy abordar estas preguntas mientras enseña a un grupo de mujeres.

Nancy: Mientras continuamos hoy con nuestra serie El Cristo incomparable, y preparamos nuestros corazones para la Pasión de Cristo y para la semana santa, queremos ver hoy la deidad de Cristo y responder la pregunta: ¿Quién fue Jesús? ¿Es Él Dios o no?

Cuando hablamos de la deidad de Cristo, esa es la pregunta que estamos abordando: la divinidad de Cristo; el hecho de que Él es Dios.  Voy a comenzar por afirmar lo que las Escrituras enseñan en muchos lugares, como por ejemplo, 1ra a Timoteo capítulo 3, versículo 16: “Dios fue manifestado en la carne”.

Cuando Jesús vino a esta tierra y nació en Belén como un bebé, eso fue Dios manifestándose en la carne — lo llamamos la encarnación, — Dios tomando forma de carne humana.  Esta es la doctrina de la deidad de Cristo.  El hecho de que Él es Dios es fundamental para el Cristianismo.  Si eso no es cierto, entonces toda la estructura se derrumba.

Como dice Oswald Sanders en el libro que hemos estado siguiendo a lo largo de toda esta serie, El Cristo incomparable , “Si Jesús no es Dios, entonces no hay Cristianismo, y los que le adoramos no somos  nada más que idólatras”.

Esta doctrina de la deidad de Cristo, el hecho de que Él es Dios es de gran importancia.  Por lo tanto, no debe sorprendernos que a lo largo de la historia hayan desafiado Su deidad, haya habido ataques a Su deidad.  La gente ha disputado esto — incluso dentro de la misma iglesia.

En el siglo IV, por ejemplo, cientos de años atrás, había un obispo llamado Ario.  Él creía y enseñaba que Jesús era un ser altamente exaltado, pero un ser creado.  Que Él no era un ser no creado y eterno como el Padre lo es.

Así que se reunió el primer concilio de toda la iglesia en el año 325 D.C. en Nicea (una ciudad de la actual Turquía) para responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús?  El credo que surgió de ese concilio, el Credo de Nicea, todavía es recitado en muchas iglesias hoy en día.  Ese credo afirma que Jesús era de la misma naturaleza que Dios.

Ahora bien, hoy en día hay muchas religiones modernas que niegan la deidad de Cristo.  Permítanme solo mencionar algunas:

  • Los Unitarios por ejemplo creen que Jesús era “un hijo de Dios” pero no “el Hijo de Dios.”  No creen que Él es único, el Cristo incomparable.
  • Los mormones creen que Jesús fue creado por Dios y es un “hermano” de Satanás, que Jesús fue una vez un hombre que vivió en otro planeta.  Eventualmente Él progresó para ser igual a Dios, y Él vino a colonizar el planeta tierra con los “que  se convertirían en dioses” o sea seres humanos.
  • Los testigos de Jehová creen que Jesús fue solo un hombre perfecto, no Dios en la carne, y que antes de Su vida terrenal Él era el Arcángel Miguel, el primero en rango dentro de los ángeles creados.

Así que cuando esas personas llegan a tu casa a discutir sobre las religiones contigo y utilizan algunas de las mismas palabras y Escrituras con las que tú estás familiarizada, reconoce que le están dando diferentes significados a muchos de esas mismas palabras y conceptos de las Escrituras.

  • Los musulmanes por otro lado creen que Jesús fue un profeta nacido de una virgen, pero que no era Dios.

Así que tenemos diferentes religiones que niegan la deidad de Cristo, pero lo que es particularmente interesante para mí es que en los últimos 100 años ha habido un esfuerzo concertado por parte de algunos supuestos eruditos bíblicos para desacreditar la deidad de Cristo.

Quizás has escuchado el término “la búsqueda del Jesús histórico”.  El objetivo de este movimiento es supuestamente darnos una imagen del “Jesús real” al separar, cito: los hechos históricos de la mitología. Y para poder hacer eso, han tenido que analizar el registro bíblico.

Esta filosofía, la búsqueda del “Jesús histórico” tiene sus raíces en la filosofía del naturalismo.  Esa es la creencia que si algo no puede ser comprobado científicamente, no puede ser verdad.  Esta creencia rechaza lo sobrenatural.  Por lo tanto, los relatos bíblicos de Jesús como haber nacido de una virgen, o caminar sobre el agua, hacer milagros, que se levantó de los muertos, ellos descartan estas cosas porque dicen que no pueden ser objetivamente probadas como ciertas.  Estos son los eruditos bíblicos que llegan a esta conclusión.  Pero lo que pasa es que ponen en duda la fiabilidad de todas las Escrituras.

La cuestión central en el corazón de todo esto es la siguiente pregunta: ¿Es Jesús realmente Dios?  No hay pensadores serios actuales que nieguen que Él era una figura histórica.  Hay mucha evidencia para apoyar esto.  El debate es  sobre si este rabino judío que vivió en Palestina hace 2000 años era en realidad Dios en la carne.

Estoy convencida que la gente está intrigada por Jesús.  No lo pueden negar.   Pero quieren a un Jesús humano o al menos uno que es más humano que Dios.  No les importa un Jesús que es un buen hombre, o un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta, pero no quieren a un Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle  cuentas.

Esta es una perspectiva diluida de Cristo — Él es un buen hombre; Él es un profeta, pero realmente no es Dios.  Él no hizo estas cosas sobrenaturales. En los medios de comunicación se le ha dado mucho espacio a esta perspectiva sobre Cristo.  Hay muchas revistas de noticias, especiales de televisión, libros populares en los últimos 20 ó 30 años, incluyendo cosas como la novela de Dan Brown El Código DaVinci”.

En ese libro de Dan Brown afirma una noción que se ha hecho popular en los últimos años, y es que “la doctrina de la deidad de Jesús, Su naturaleza divina,” dice Brown, “fue inventada unos 300 años después de su muerte por líderes eclesiásticos en el Concilio de Nicea que querían consolidar su control, entonces declararon que Jesús era Dios.”2  Él está diciendo que ellos inventaron esa doctrina 300 años después de la muerte de Jesús.

En “El Código DaVinci”, Brown afirma que “hasta ese momento de la historia [eso fue en el año 325 D.C. en el concilio de Nicea], Jesús fue visto por sus seguidores como un profeta mortal, un hombre grande y poderoso, pero un hombre y nada más.”3

Millones de personas compran y leen El Código DaVinci y creen lo que dice, aunque es ficción.  Entonces la pregunta es: ¿Está en lo correcto Dan Brown? o ¿Están las Escrituras en lo correcto?    Sabemos que la Biblia tiene la razón, pero si tú estuvieras hablando con alguien que ha sido más influenciado por El Código DaVinci que lo que ha sido influenciado por las Escrituras, ¿podrías mostrarle por las Escrituras que la deidad de Cristo no fue una doctrina inventada 300 años después de la muerte de Cristo?

Permíteme darte algunas evidencias:

La verdad es que, 700 años antes de que Jesús viniera a la tierra en forma humana, el profeta del Antiguo Testamento, Isaías, profetizó acerca del Mesías y dijo que Él era Dios.  A menudo escucharás Isaías capítulo 9, versículo 6, citado alrededor del tiempo de la Navidad:

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, ¿de quién está hablando? De Jesús) y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Setecientos años antes de que naciera Jesús, Isaías profetizó de Su nacimiento y dijo, “Él será Dios.  Él es Dios.”  Esto no fue inventado 300 años después de que Jesús viniera a la tierra.

Una vez más, y deberíamos citar Isaías capítulo 7 versículo 14, más que lo que lo citamos en Navidad, Isaías 7:14 dice:

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, [esto no es exactamente un acontecimiento natural] y le pondrá por nombre Emmanuel.

¿Qué significa Emmanuel? “Dios con nosotros” el Hijo de esa virgen es Dios.

Jesús mismo afirmó ser igual a Dios.  Lo ves a través de las Escrituras: “Yo y el Padre uno somos” Juan 10 capítulo versículo 30.  “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” Juan capítulo 14 versículo 9.

Hay mucha evidencia bíblica y testimonio que apoya la doctrina de la deidad de Cristo.  ¿A qué nos referimos, una vez más, cuando hablamos de la doctrina de la deidad de Cristo? Nos referimos a que Jesucristo es de la misma esencia que Dios el Padre.

Mientras me preparaba para esta sesión me encontré con un libro escrito por dos autores que es muy útil en este tema.  Se llama Poniendo a Jesús en Su lugar: El caso de la deidad de Cristo”, disponible en inglés (Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ). En este libro, los autores presentan evidencia de la deidad de Cristo en cinco categorías

Solo déjame darte una visión general, y si estás interesada en conocer más de esto, puedes conseguir una copia de ese libro:

  • En primer lugar, Jesús comparte los honores tributados a Dios.  Vemos en las Escrituras que el Hijo debe ser honrado, adorado, y amado así como nosotros honramos, adoramos y amamos al Padre.  Él comparte los honores tributados a Dios.
  • Segundo, Él comparte los atributos de Dios.  Atributos únicos de Dios — Su omnipotencia (Él es todopoderoso), Su omnipresencia (Él está en todo lugar), Su omnisciencia (Él lo sabe todo).  Estos son atributos de Dios, pero también son atributos que en las Escrituras se le atribuyen a Cristo.  Él comparte los atributos de Dios.
  • En Tercer lugar, Jesús comparte los nombres de Dios.  Nombres que son dados a Dios en el Antiguo Testamento los ves dados a Jesús en el Nuevo Testamento: como por ejemplo, Señor, Salvador, Rey, Yo Soy, y muchos otros.  Él comparte los nombres de Dios.
  • Número cuatro, Jesús comparte las acciones que Dios hace.  Hay muchas obras en las Escrituras, obras que son prerrogativa exclusiva de Dios en el Antiguo Testamento que se le atribuyen a Cristo en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, leemos que Dios es el creador y sustentador del universo.  Pero en Colosenses capítulo 1 leemos que Cristo creó todas las cosas (ver versículo 16).  Lo mismo en Juan capítulo 1; Él creó todas las cosas.  “y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (v. 3).  Él es el creador y el sustentador del universo.

Vemos a Jehová Dios ejercer control soberano sobre las fuerzas de la naturaleza, y vemos a Jesús en una barca ejerciendo control sobre las fuerzas de la naturaleza de un tempestuoso mar.

Vemos a Dios perdonando pecados, y vemos a Jesús que tiene el mismo poder de perdonar pecados.  Jesús comparte las obras que Dios hace.

  • Y finalmente la número cinco, Jesús comparte el asiento del trono de Dios.  Él ejerce autoridad sobre todas las cosas.  Él ejerce juicio divino.  Él es exaltado sobre todas las cosas creadas, incluyendo a los ángeles.  Vemos a Dios sentado en el trono ejerciendo autoridad y juicio, y vemos a Cristo sentado en ese mismo trono. Así que, todas estas evidencias apoyadas en las Escrituras presentan a Cristo como de la misma esencia que Dios Padre.

He estado memorizando y meditando un poco en libro de Colosenses en las últimas semanas, mientras he estado trabajando en esta serie.  El libro de Colosenses deja claro que Cristo es Dios: “Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud”.  Nos dice Colosenses 1:19.

Luego, en Colosenses 2:9 dice: “Porque toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

Es cierto que es un misterio.  Es cierto que no puedes entenderlo con una mente racional y natural.  Si no crees en lo sobrenatural, no puedes creer en la deidad de Cristo. Por eso es que este seminario de Jesús, estos supuestos teólogos se han propuesto refutar la deidad de Cristo, porque no creen en lo sobrenatural.  Pero lo cierto es que, que hay realidades que van más allá de lo que podemos experimentar con nuestras mentes y sentidos humanos, y una parte de ese misterio es que “en Cristo la plenitud, toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

En su clásico libro apologético llamado “Mero Cristianismo”, C.S. Lewis tiene un famoso desafío para aquellos que dicen que Jesús es un gran maestro moral, pero rechazan Su afirmación de ser Dios.   Quizás has escuchado esta frase antes, pero creo que es tan buena que amerita leerla otra vez.  Él dice:

Un hombre que fuera solamente un hombre y dijera la clase de  cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro moral. Él sería o un lunático -o de lo contrario sería el diablo mismo del infierno.

O bien sabia Él que lo que estaba diciendo no era verdad, en cuyo caso sería un mentiroso, o no sabía que lo que estaba diciendo no era verdad y estaba loco.  Eso es lo que C.S. Lewis está diciendo.

Pero en cuanto a ti tienes que tomar tu decisión.  O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios: o es un loco o algo peor.  Puedes tomarlo como un tonto, puedes escupirle y matarlo como a un demonio; o puedes caer a Sus pies y llamarle Señor y Dios. No vengamos con la idea condescendiente y sin sentido de que fue un gran maestro humano.  Él no ha dejado esa posibilidad abierta para nosotras.

¿Ves el desafío ahí?  Si Él es quien Él dice ser, entonces Él es Señor.

Ahora bien, la mayoría de nosotras afirmamos intelectualmente que Jesús es Dios.  Así que la pregunta que quiero que reflexionemos aquí por un momento es: ¿Y qué?  ¿Cuáles son  para nosotras las implicaciones de Su deidad?  Si Jesús es verdaderamente Dios, ¿Qué diferencia hace eso?  Me temo que muchas de nosotras como seguidoras de Cristo damos consentimiento intelectual a estas pero que no siempre estas verdades cambian nuestras vidas.  No es suficiente que conozcamos estas verdades.  Se supone que deben radicalmente moldear y cambiar nuestros mundos.

Entonces, ¿Cuál es el “Y qué” de la deidad de Cristo?  Bueno, déjame mencionar dos o tres de ellos:

Si Jesús es Dios, o mejor dicho: Ya que Jesús es Dios…

Primero, eso quiere decir que es posible que podamos conocer a Dios.  Podemos conocerlo a través de Jesucristo, que se nos dice en Colosenses capítulo 1, versículo 15 que: “Él es la imagen del Dios invisible”.  No podemos ver a Dios, pero Jesús vino a esta tierra, en forma de hombre para que pudiéramos ver la imagen…la viva imagen…del Dios invisible.

Nadie en esta sala ha visto a mi padre Art DeMoss.  Él ha estado con el Señor por más de 30 años, pero las personas que lo conocieron dicen que cuando me ven a mí, ven a un Art DeMoss en mujer.   Los ojos grandes.  Ahora bien, yo no soy la imagen EXACTA de mi padre terrenal, pero me parezco mucho a él.

Jesús es la imagen exacta de Dios.  No solo se parece a Dios;  Él es Dios, y Él nos hizo conocer a Dios.  Eso quiere decir que ¡Dios es conocible!  Lo puedes conocer hoy porque Jesucristo, quien vino a esta tierra, lo manifestó, lo reveló, y lo dio a conocer.

Luego hay otra implicación: Ya que Jesús es Dios, Él es exaltado sobre todos los demás hombres, todos los otros gobernantes, todos los otros líderes religiosos, y todos los otros supuestos dioses.  Él es el Cristo incomparable, no hay nadie como Él.  Y como tal, Él debe ser adorado, reverenciado, honrado, exaltado.

Pienso que en nuestra generación hemos hecho mucho hincapié en la humanidad de Cristo.  Él es un hermano, es un amigo que quiere relacionarse con nosotros íntimamente.  Vamos a hablar de la importancia de Su humanidad en la próxima sesión, pero me temo que algunas de nosotras hemos perdido el sentido de Su transcendencia, Su grandeza, Su señorío soberano.  Eso quiere decir que debemos tener una actitud de reverencia y de temor hacia Él.

Luego, en tercer lugar: Puesto que Jesús es Dios, eso nos dice que Él es el camino exclusivo hacia Dios.  Si Él no es divino, entonces Él es solo un hombre.  Y si Él fuera solo un hombre, sería absurdo e idólatra adorarlo y seguirlo.  Y no podría ser “el camino, la verdad, y la vida” si Él no es Dios (Juan 14:6).  Pero si Él es divino — y lo es — entonces sus afirmaciones son ciertas.

Eso quiere decir que el Cristianismo no es solo una de las muchas alternativas religiosas de las que podemos escoger, como muchas, muchas personas nos han hecho creer hoy en día.  “Tú tienes tu religión.  Y yo tengo mi religión.  No me digas nada de eso de que la tuya es la única religión verdadera”.  La gente tratará de intimidarte hoy, y si no tratan de hacértelo a ti, tratarán de hacerlo con tus hijos en la universidad.  “¿Tú crees que ese es el único camino?”

Los cristianos están siendo intimidados hoy por aquellos que dicen, “La tuya es solo una alternativa religiosa”.  ¡No!  “No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” que no sea en el nombre de Jesús (Hechos 4:12).  No hay salvación en ningún otro nombre más que en Jesucristo.

Puedes ver esto muchas veces en el programa de Larry King.  Él lleva a John MacArthur o alguien así y dice, “¿Me estás diciendo que nadie puede ser salvo, excepto aquellos que creen en Jesús?”  No hay muchos líderes cristianos hoy que tienen la valentía para hacer lo que John MacArthur  hace y dice, “Sí eso es lo que te estoy diciendo, Larry.”  Esa es la verdad.

Si aceptamos que Jesús es Dios, esa premisa, entonces no podemos aceptar el concepto del pluralismo religioso— que todas las religiones son igualmente válidas y verdaderas.  Si Jesús es Dios en la carne, entonces lo que Dios dice acerca del pecado y de la salvación y el juicio es mutuamente excluyente con las creencias religiosas que niegan esas verdades y también con  los sistemas religiosos que promueven u ofrecen cualquier camino hacia Dios que no sea a través de Jesucristo.  

El fundador del cristianismo, Jesucristo mismo, afirmó ser Dios.  Él exige la total lealtad de Sus seguidores, y cuando proclamamos Su deidad, cuando decimos, “Jesús es el Señor.  Jesús es Dios,” realmente estamos diciendo, “Estoy destronando a todos los demás dioses de este universo, incluyendo los ídolos en mi propio corazón, y estoy poniendo a Cristo como Señor”.

Ahora, cuando lo hacemos, eso quiere decir que tenemos que obedecerle.  Porque Jesús dijo, “¿Y por qué me llamáis: “Señor, Señor,” y no hacéis lo que Yo digo?” (Lucas 6:46)  Así que otra implicación del hecho de que Él es Dios, si Él es Señor — y sí, lo es — si le llamamos Señor   y sí lo hacemos  entonces vamos a adorarlo, honrarlo exclusivamente, a confiar en Él a confiar en Sus promesas  y a obedecerlo como Señor.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado tratando un tema importante.  A menudo muy controversial y puesto en duda hoy en día, pero Jesús es Dios.  Es una creencia básica que tenemos que mantener.

Si te perdiste algo del mensaje de hoy, puedes escucharlo de nuevo en www.AvivaNuestrosCorazones.com.  Ahí es donde puedes ponerte al día con los mensajes que te hayas perdido de nuestra serie actual, El Cristo incomparable.  ¿Nancy?

Nancy: ¿Era Jesús realmente Dios?  Es una pregunta tan importante y me alegro de que fuimos capaces de abordar este tema en el programa de hoy.

Este programa es posible gracias al apoyo de  oyentes como tú. Así que si encuentras este tipo de enseñanza útil, ¿considerarías apoyar este ministerio con una donación?

El número a llamar es 1-800-569-5959, o puedes hacer tu donación en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com. Si nos llamas, asegúrate de pedir que tu donación vaya al ministerio hispano de Aviva Nuestros Corazones.

Leslie: “El pequeño Señor Jesús no llora.”  Esta idea aparece en un cuento popular de Navidad, pero probablemente no es verdad.  Nancy Leigh DeMoss describe una imagen de un Jesús completamente humano que lloró, comió, durmió, le dio hambre, y sintió emociones.  Eso es mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Robert W. Funk. “The Coming Radical Reformation: Twenty-one Theses.” The Fourth R, Volume 11,4, July/August 1998. http://www.westarinstitute.org/Periodicals/4R_Articles/funk_theses.html

2Dan Brown, The Da Vinci Code, 2003, pp. 233-234.

3Ibid. p 324.

4Robert M. Bowman Jr. and J. Ed Komoszewski. Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ. Grand Rapids: Kregel, 2007.

No Es Como Yo, Jesús Adrián Romero, El Aire de Tu Casa ℗ 2005 Vastago Producciones.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

9/27 – La tentación de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

9/27 – La tentación de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-tentacion-de-cristo/

Leslie Basham: Está con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que todas nosotras estamos familiarizas con “Las Crónicas de Narnia” del autor C. S. Lewis. De estas historias mi favorita es la de  «El León, la Bruja y el Ropero» (The Lion, the Witch, and the Wardrobe.)  Es posible que ustedes hayan leído estos libros y que también hayan  visto la película.

¿Recuerdan la escena donde Edmund cae dentro la ciudad de Narnia desde el ropero,  quedando solo y perdido en un frío y nevado bosque?  Repentinamente, de la nada, Edmund  oye el  sonido distante de unas campanas y de pronto, a la vuelta de la esquina, ve venir un trineo; y sentada en lo alto del trineo ¿a quién vemos? A la Bruja Blanca. Ella detiene el trineo, se baja para hablar con Edmund y al hacerlo, recuerda la antigua profecía, de que su vida y su reino terminarían cuando dos hijos de Adán y  dos hijas de Eva se sentaran en el trono de Cair Paravel.

Así que, pretendiendo ser su amiga, la Bruja invita a Edmund a que suba al trineo con ella y le pregunta si quiere algo de comer. Edmund le pide un delicioso postre turco, y por arte de magia ella produce uno. Lo que Edmund no sabe, es que este dulce está embrujado, y quienes lo prueban siempre va a querer más y nunca estarán satisfechos con solo una probadita.

La Bruja le promete a Edmund darle más de este dulce si él le trae a sus hermanos y hermanas a su casa; también le promete convertirlo en príncipe y le dice que cuando ella ya no esté él será el rey. Este deseo por el poder y los placeres llevaron a Edmund a ceder a la tentación y al final, termina traicionando a sus hermanos y hermanas. 

Leslie: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss – en la voz de Patricia Saladín.

Hemos estado llevando a cabo un estudio profundo sobre El  Cristo incomparable, basado en el libro de  Oswald Sanders.

Esta pequeña reseña que Nancy hace  sobre Las Crónicas de Narnia nos lleva a una importante discusión.   

Nancy: Cuando pienso en esta historia, viene a mi mente una escena muy importante de la vida del Señor Jesús.

La tentación de Cristo tiene algunos paralelismos con la tentación de la Bruja a Edmund, pero damos las gracias que la tentación de Cristo tuvo un final muy diferente. Si tienen sus Biblias abiertas por favor vayan conmigo al Evangelio de Mateo, al capítulo 4.

La tentación de  Cristo se relata en tres de los cuatro evangelios—en Mateo, Marcos y Lucas—los cuales son llamados «evangelios sinópticos». En esta ocasión estaremos saltando de uno a otro, pero básicamente seguiremos el relato que se encuentra en Mateo  capítulo 4 comenzando en el versículo 1.

«Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (vv. 1-3).

Vamos a detenernos aquí por un momento para hacer algunos comentarios. «entonces, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto»—cuando leemos el relato de Marcos él nos dice: «inmediatamente»- ¿inmediatamente después de qué? ¿Qué ocurrió antes de esto?

Como vimos en nuestra última sesión,  el evento que antecedió a la tentación de Cristo fue Su bautismo. Él había estado en el río Jordán para ser bautizado por Juan, donde Él pasó por la increíble experiencia de ser señalado por Juan el Bautista como «El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Jesús había sido bautizado por Juan y  había escuchado la voz desde el cielo diciendo: «Este es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mateo 3:17).

Esta fue una experiencia maravillosa y única, pero inmediatamente después de ser bautizado Cristo experimentó la tentación en el desierto.

Hace un tiempo atrás leí una frase de un escritor que nunca he podido borrar de mi mente: «después de la bendición viene la batalla”. Después de la bendición de Su bautismo, Cristo enfrentó la tentación en el desierto.  ¿No es así como ocurre con frecuencia en nuestra vida espiritual?

Pasamos por una maravillosa experiencia con Dios, por una increíble victoria espiritual y por una experiencia íntima con Cristo; experimentamos una «marea alta» en nuestro caminar con Cristo, pero sucede que al día siguiente, en la próxima hora, en el próximo minuto o en la siguiente etapa de nuestras vidas; nos encontramos en el desierto, siendo tentadas, atacadas por Satanás y luchando para no caer. La tentación nos sobreviene repentinamente.

No debería  sorprendernos el hecho de que esto ocurra así, estas experiencias suceden y debemos estar preparadas para enfrentarlas; así como tampoco debería  sorprendernos el hecho de que el Diablo esté involucrado en estas tentaciones.

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo». Marcos nos dice en su relato  de la tentación, que el diablo es también llamado «Satanás», él es el enemigo personal de Cristo y el incansable enemigo de Dios y de todos los que siguen a Cristo.

Notemos que desde el Huerto del Edén—cuando Satanás logró que  Adán y Eva se rebelaran contra la autoridad de Dios —Dios le había permitido a Satanás ejercer cierto tipo de control en la tierra. Satanás está totalmente consciente de que él no es omnisciente —es decir, que no lo sabe todo—pero en ese momento a él no le quedaba la menor duda de que el Hijo de Dios había venido al mundo 30 años atrás, tomando forma humana para redimir y reconciliar el hombre caído con Dios.

Probablemente Satanás escuchó a los ángeles cantar en los cielos cuando los pastores estaban en el campo la noche que Cristo nació en Belén.  “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres» (Lucas 2:14). Imagino que Satanás no solo escuchó a los ángeles,  sino que  sospecho que también escuchó la voz del Padre desde los cielos el día que Jesús fue bautizado cuando dijo: «Este es mi Hijo amado»; él sabía muy bien lo que estaba sucediendo.

Satanás estaba consciente de que su poder en el corazón de los hombres y en los reinos de este mundo sería puesto a prueba, sabía que si Cristo tenía éxito en Su misión, él sería vencido; también se acordaba de la maldición que miles de años atrás Dios pronunció contra la serpiente en el Huerto cuando dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal».  (Génesis 3:15). ¡Él sabía que estaba vencido!

Satanás se sentía amenazado, no podía quedarse tranquilo y dejar que Jesús comenzara Su ministerio, que pisoteara su poder y él se quedara sin hacer nada para tratar de  impedirlo.  Por lo tanto esta tentación no debería sorprendernos, como tampoco  debería sorprendernos que las tentaciones vengan a nuestras vidas.

Si eres una seguidora de Cristo, Satanás sabe que te está perdiendo; y no solo esto, si no también que vas a influenciar a otros para que no lo sigan. No te sorprendas si después de comprender esta gran realidad sobre quién es Cristo—quizás después de un día tan especial como es ese—que lleguen diversas pruebas y tentaciones a tu vida. Sin embargo, si tienes presente quién está detrás de todas ellas, y quién es tu enemigo, no tendrás por qué ceder a ellas. Veamos ahora cómo se enfrentó Cristo al tentador.

El relato nos dice que Cristo fue tentado por Satanás, por el maligno, aunque también nos dice en el versículo 1 que “Él fue guiado por el Espíritu al desierto».  Aquí vemos a Jesús, el Hijo Amado de Dios, siendo guiado al desierto para ser tentado por el maligno, y ¿quién lo está guiando? El Espíritu Santo. El hecho de que él era el Hijo de Dios, de que era completamente obediente al Padre, de que nunca había pecado y de que nunca  había  hecho nada malo, no lo eximió de ser tentado. No lo eximió de experimentar una tentación muy, pero muy difícil.

Les diré que aunque esta tentación fue parte del plan de Dios, fue Satanás quien trajo la tentación, Cristo fue tentado por el mismo diablo. Porque Dios no tienta a ninguna persona, pero Dios puso a Cristo en el lugar donde iba a ser tentado por el maligno. Era necesario que Cristo enfrentara esta tentación, que pasara por ella, la soportara y la venciera para poder representarnos como nuestro Salvador.

Al momento de la tentación recuerda el hecho de que aunque Satanás esté involucrado en este proceso, es el Espíritu Santo quien te está guiando a ese lugar donde serás tentada, y Aquél que te guía a ese lugar también te guardará y te protegerá en esa situación.

Pensemos ahora en el lugar donde ocurre la tentación de Cristo,  en un desierto seco y desolado, donde además de Cristo estar cuarenta días sin comer, el relato de Marcos nos dice que Él estaba rodeado de fieras.  Esta es una referencia interesante, sobre todo esta pequeña frase, «y estaba entre las fieras» (1:13).  Particularmente a mí no me gustan los animales salvajes, es más, ¡ni siquiera me gustan los mansos!

Este era un lugar peligroso, desolado. Esta fue una tentación  larga, extensa y que se prolongó por muchos días. Cristo estaba solo, sin ninguna compañía humana, sin amigos y sin nadie que le diera ánimo. Fue bombardeado por la tentación, bombardeado por el maligno durante 40 largos días.

Es importante que recordemos el contexto cósmico y el trasfondo de la tentación de Jesús en el desierto. Satanás siempre ha querido ocupar el trono de Dios, esta lucha por el poder se remonta a la primera vez que lo intentó y fue arrojado del cielo.

En el contexto de la tentación en el desierto, Satanás está tratando de usurpar la autoridad de Cristo al incitarlo a que se someta a su voluntad—a la de Satanás. Sin embargo, Cristo no se somete a ninguna otra autoridad que no sea la del Padre, Cristo vence a Satanás invocando una autoridad superior, la autoridad de la Palabra de Dios. Veremos esto al considerar la primera tentación en el versículo tres:

«Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» (vv. 3-4).

¿Cuál es la tentación aquí?  La tentación es que Cristo ceda a sus necesidades temporales, físicas e inmediatas independientemente de Dios.  Es la tentación de elevar nuestras necesidades físicas y materiales sobre las espirituales, la de vivir para lo temporal, para el aquí y el ahora, en vez de vivir para las cosas eternas.

Es la tentación de querer suplir nuestras necesidades a nuestra manera, en lugar de a la manera de Dios. Esta fue la tentación de que Jesús supliera sus necesidades a su manera, en lugar de a la manera de Dios. Nosotros como seres humanos tenemos una gran cantidad de necesidades, tenemos deseos sexuales, tenemos necesidad de compañía y tenemos necesidades materiales; estas necesidades en sí mismas no son pecaminosas. No es pecado querer satisfacer nuestras necesidades, la tentación ocurre cuando tratamos de hacerlo a nuestra manera y no a la manera de Dios;  es cuando queremos tomar las cosas en nuestras propias manos, cuando queremos resolver los problemas por nosotras mismas, y en nuestro propio tiempo, en vez de esperar en Dios para que sean suplidas.  

Veamos ahora  la segunda tentación en el versículo 5:

«Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘a sus ángeles te encomendará’ y: ‘En las manos  te  llevarán no sea que tu pie tropiece en piedra.» (vv. 5-6).

En esencia lo que Satanás está diciendo es: “¿Estás seguro de que puedes confiar en Dios?» Esta es la tentación en que tendemos a demandar de Dios que nos pruebe si sus promesas son realmente verdaderas.  Satanás inclusive utiliza la Palabra de Dios para ello;  de hecho las dos cosas que él le dice: «a sus ángeles te encomendará, y en las manos te llevarán no sea que tu pie tropiece en piedras» son citas de  las Escrituras tomadas del Salmo 91 los versículo 11-12.

¿Pueden ustedes imaginarse a Satanás utilizando las Escrituras para tentarnos? Es interesante notar que él cita el Salmo 91, pero no solo lo cita fuera de contexto, sino que también lo cita erróneamente dejando fuera el próximo versículo: «Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león, y a la serpiente” (v.13) De hecho, este pasaje predice  la derrota de Satanás cuando nos dice que: “la serpiente será aplastada”, por esto él no cita esta parte, sino que la usa selectivamente.

Como podemos  ver en el versículo 7, Cristo también sabe utilizar las Escrituras para vencer a Satanás:

Jesús le dijo: También está escrito: «No tentarás al Señor tu Dios.» Otra vez el diablo le llevó a un lugar muy alto, y le mostró todos los reinos de este mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.» (vv. 7-9).

¿Cuál es entonces la tercera tentación? Satanás quiere recibir la adoración que solo le pertenece a Dios, por eso le mostró a Cristo todos los reinos y los señoríos temporales de este mundo, ofreciéndole a Jesús que le daría poder, control y gloria sobre ellos, si postrado le adorase. ¿No nos ofrece Satanás lo mismo a nosotros en nuestros hogares y nuestros lugares de trabajo?  El pensamiento viene de la siguiente manera: “Quiero poder, quiero control; no me interesa el control del mundo entero —solo quiero tener control sobre mi situación actual”.

Satanás nos ofrece gloria: «Quiero ser visto, quiero ser reconocida  quiero ser honrada».  Él nos ofrece todo esto,  pero ¿a qué precio? A cambio de nuestra adoración, de nuestra sumisión y de nuestro servicio a él.

Ahora, notemos que Satanás le está ofreciendo a Cristo algo que al final como quiera le pertenecía a Él: la autoridad sobre los reinos de este mundo. ¿Quién es el Rey y Señor sobre todo el mundo? ¿Quién es el Regente y Soberano con autoridad suprema y final sobre todo el mundo? ¡Es Cristo! Y Satanás le está ofreciendo lo que ya le pertenece pero a través de  un camino más corto, a través de un atajo que eliminaría la cruz. «Puedes tener todo esto sin tener que pasar por el sufrimiento, sin tener que morir». Es la tentación de obtener aquello que Dios quiere que Cristo obtenga, pero por otros medios que no son de acuerdo al plan de Dios.

Cristo le responde en el versículo 10:

Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito: «Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás.» (vv. 10-11).

Ahora, cuando leemos el recuento de Lucas él nos recuerda que esta no sería  la última vez que Satanás tentaría a Cristo pues Lucas escribe: “Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando un tiempo oportuno» (4:13). Satanás intentaría otra vez tentar a Cristo, de la misma forma que lo intentará una y otra vez en nuestras vidas; y esto ocurrirá  hasta el día en que el mismo sea finalmente derrotado, hasta el día en que sea eliminado de la escena y su poder quede totalmente destruido.

Pero volviendo a Mateo al capítulo 4, al versículo 11, y me encanta esta frase que dice: «y he aquí, ángeles vinieron y le servían.»  Al momento oportuno Dios le envió a Su Hijo una provisión sobrenatural; y quiero recordarte que Dios también mandará esta provisión para ti. Él sabe lo que tú necesitas, y también Él conoce en qué momento lo necesitas.

De hecho, Hebreos capítulo 11 nos dice que Dios manda Sus ángeles a ministrar a los creyentes. Yo nunca he visto uno, no puedo decirte exactamente cuándo estarán ahí, pero sí puedo decirte que la Palabra de Dios nos dice que Sus ángeles son siervos que ministran a nuestro favor.

Y ahora quisiera darles algunos consejos prácticos a manera de aplicación.

Jesús enfrentó a Satanás y fue tentado en su naturaleza humana.  Él no utilizó sus poderes divinos para vencer esta tentación, si lo hubiera hecho podríamos decir: «Claro que pudo vencer la tentación; porque Él es Dios y yo no». Cristo venció al enemigo en su naturaleza humana, estando en la condición de hombre, utilizando los mismos recursos que nosotras tenemos disponibles al día de hoy. ¿Cuáles son estos recursos?

El Espíritu Santo  que lo llevó a este lugar.

La Oración—recuerden Su bautismo, Cristo le oró al Padre al momento de ser bautizado.

La  gracia de Dios, que está disponible para aquellos que se humillan y claman a Dios conscientes de su necesidad de Él.

La  Palabra de Dios— la espada del Espíritu, el arma que usamos contra el enemigo. Los versículos que Cristo citó los había memorizado en su niñez. Él creció meditando en ellos y los aplicó en el  momento en que tuvo la necesidad de utilizarlos. De la misma forma en que lo hacemos nosotras cuando nos enfrentamos a una tentación.

Él enfrentó la tentación en Su naturaleza humana y utilizó los mismos recursos que están disponibles para nosotras cuando somos tentadas.

En segundo lugar: Cristo puede ayudarnos en la tentación porque Él mismo venció la prueba en el desierto. Por esto, cuando somos tentadas por el maligno, Él puede venir a nuestro rescate.

Veamos algunos versículos de los capítulos 2 y 4 del libro de Hebreos que tocan este tema.  Voy a compilar todos estos versículos juntos para que tengamos una idea más clara. Estos versículos son preciosos, están llenos de riquezas y contienen promesas maravillosas.

Hebreos nos dice:

Por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (2:18)

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. (4:15).

Él es el Cristo Incomparable. Él fue tentado en todo pero se mantuvo sin pecado.

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (4:16).

Vemos  la palabra ayuda dos veces en estos versículos. «Él puede ayudar a aquellos que son tentados» y » El da gracia para la ayuda oportuna».

En el lenguaje original del griego esta palabra se usa para describir la soga o la cadena que amarra un barco que se está desarmando; este proceso se conoce como: “asegurar un barco”. La soga se amarra alrededor de todo la embarcación para mantenerla unida.

Esta es la misma palabra usada en Hechos capítulo 27 cuando Pablo navegaba hacia a Roma y fueron embestidos por una gran tormenta y el barco estuvo a punto de naufragar.  El autor del libro de los Hechos nos dice que  «usaron amarras para ceñir la nave» (v. 17) Esta palabra ceñir es la misma palabra ayudar. «Cristo está capacitado para ayudar a aquellos que son tentados».

Me encanta esta descripción porque cuando nuestras pequeñas barcas son embestidas por las tormentas y nos sentimos en peligro de sucumbir frente a los ataques de Satanás, frente a las tentaciones frente a las pruebas, es Cristo  quién nos mantiene en pie, quién nos ciñe y nos sostiene. Él puede hacerlo, Él puede ayudarnos porque conoce lo que es ser tentado y probado sin nunca haberse rendido ante la tentación

El drama cósmico que se estaba llevando a cabo en estos momentos, tanto en la tentación de Cristo en el desierto, como en Getsemaní, queda muy bien ilustrado en  la película La Pasión de Cristo, esta comienza con una escena bastante intensa en el Huerto de Getsemaní, y aunque la película se desvía un poco del recuento bíblico, pienso que nos da una visión bastante precisa al momento que  Cristo estaba a punto de entregar su vida en una cruz por el pecado del hombre.

En esta escena de la película La Pasión de Cristo, mientras Jesús derramaba su alma delante del Padre, Él fue tentado y probado por una personificación de Satanás, quien lo tienta a dudar de Dios y a aferrarse a su vida.  Al aumentar la tensión del momento se ve una serpiente contorsionandose hacia Jesús quien yace postrado en el suelo clamando a Dios. Al final de la escena, Jesús se pone de pie determinado a hacer la voluntad de Su Padre e inmediatamente aplasta a la serpiente—una referencia a la profecía en Génesis 3 sobre el Mesías que vendría y de quien se dice: que la serpiente le herirá en el calcañar pero que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15).

Cuando Jesús resistió la tentación de Satanás en el desierto y de nuevo en el huerto de Getsemaní, Él notificó a las potestades tanto del cielo como del infierno, que Él era el Señor Soberano y que jamás se postraría ante Satanás.

Como dice Pablo en Romanos  capítulo 16 versículo 20: “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.  La gracia de nuestro Señor Jesucristo, sea con vosotros.” 

¿Amén? Amén.

Leslie: Cuando Jesús enfrentó la tentación en el desierto había mucho en juego. Nancy Leigh DeMoss ha esbozado un cuadro de la batalla del Salvador contra el mal, mientras Él ayunó durante 40 días en el desierto. Este mensaje es parte de una serie titulada, El Cristo incomparable.

Nancy redactó estos mensajes luego de leer “El Cristo incomparable” de J. Oswald Sanders  [The Incomparable Christ – disponible en Inglés]. Es una obra clásica de lecturas diarias que les ayudará a conocer aspectos de la vida de Jesús que tal vez nunca antes habían considerado. Al leer este libro y escuchar esta serie en estos días que preceden la Semana Santa podrán celebrar con una apreciación renovada de quién verdaderamente es Cristo

¿Fue Cristo el Dios verdadero hecho hombre?  ¿Es esto importante? Nancy Leigh DeMoss dice, “Si Jesús no fue Dios en toda Su Plenitud, nuestra fe sería vana.” Descubramos el porqué de esta afirmación cuando regrese Aviva Nuestros Corazones

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

A Narnia Lullaby, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; The White Witch, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; Only the Beginning of the Adventure, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com