2/5 – ¿Por qué Jesús escogió a Judas?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

2/5 – ¿Por qué Jesús escogió a Judas?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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4/5 – Mira hacia adelante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

4/5 – Mira hacia adelante

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Cuando ves a gente exitosa que alardea de su pecado, recuerda que, según los Salmos, esa prosperidad es temporal. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Entonces David dice: “No le tengas envidia de los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos nunca, nunca, nunca van a experimentar (Salmo 37, parafraseado).

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Algunas personas son famosas por su mal comportamiento. En lugar de ser castigados por el pecado, pareciera que se vuelven más populares. Bueno, en lugar de copiar sus hazañas o desanimarnos, tenemos que ver el cuadro completo. Nancy está aquí para ayudarnos a hacer eso.

Nancy: Hemos visto algunas riquezas del Salmo 37 en los últimos días. Al cerrar esta serie hoy, espero que continúes meditando durante los siguientes días en este salmo hasta que estos pensamientos sean una parte integral de tu vida.

Y quiero animarte; estos primeros 11 versículos del Salmo 37 son una maravillosa porción para memorizar.

¿Qué hemos estado aprendiendo cuando miramos alrededor y vemos la maldad en este mundo? Que vemos malhechores. Y esos malhechores pueden estar haciendo cosas que tú estás viendo o escuchando en las noticias de cada noche. Pueden estar sucediendo aun en tu propio hogar o en tu trabajo o aun en tu iglesia.

Dices: “¿Hay malhechores en la iglesia?” Sí, los hay. Eso es porque somos seres humanos. Y hay gente que, en lugar de centrar sus vidas en Cristo, hacen lo que quieren hacer y a veces hacen cosas malas y pecaminosas.

¿Entonces qué haces? Tal vez estás viviendo con una persona así. Tal vez tienes un hijo joven adulto que está tomando decisiones necias y haciendo tu vida miserable. Tal vez tienes padres inconversos que están pecando contra el Señor y te hacen la vida difícil.

El Salmo 37 nos dice qué no hacer y también nos dice lo que tenemos que hacer. Lo que no debemos de hacer es lo que somos más propensos a hacer, y es que no debemos de irritarnos. No debemos de estresarnos No te acalores.

Ahora supón que la razón por la que yo sigo diciendo esto y la razón por la cual este pasaje habla a mi corazón de esta forma es porque soy una persona propensa a airarme. Claro, no es que sea propensa a tirar cosas cuando me enojo, sino que soy propensa a hiperventilar, a estresarme por las cosas, y a ponerme ansiosa. De repente empieza a hervir dentro de mí una especie de de ira que, si no la manejo a la manera de Dios, puede expresarse en formas de hablar y de actuar que no agradan al Señor.

“Irritarse solamente lleva a hacer el mal,” dice la Escritura (v. 8 parafraseado). Si tú te irritas en respuesta a la maldad, te conviertes en un malhechor. Vas a empezar a actuar de la misma forma que lo hacen las personas que te producen irritación.

Entonces él dice: “No te irrites.” (v. 1). En lugar de ello, debemos de mirar hacia arriba. Debemos de “confiar en el Señor, y hacer lo bueno (v. 3). Deleitarnos en el Señor. Y “encomendarle al SEÑOR tu camino,” “confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia” (vv. 4, 5, y 7).

Hemos estado hablando sobre atar nuestras vidas al Señor. A mirar hacia arriba. Él nunca cambia. Conecta tu corazón con Él.

Y luego quiero que veamos en este pasaje un tercer aspecto a la hora de responder a los malhechores, y esto es: no te irrites, mira hacia arriba, y luego mira hacia adelante. Para hacer eso quiero regresar al versículo 2. Vimos el versículo 1, “No te irrites”. Vimos los versículos 3-8 acerca de mirar hacia arriba. Pero saltamos el versículo 2, y quiero que lo retomemos ahora, en el Salmo 37.

Aquí nos dice por qué no debemos de irritarnos. Y eso es porque hay algo que viene en el futuro con lo que podemos contar. Todos los males van a ser corregidos. Las cosas se van a arreglar. Van a cambiar.

Mira el versículo 2… Déjame retomarlo a partir del versículo 1. “No te irrites a causa de los malhechores.” No te estreses. “No tengas envidia de los que practican la iniquidad.”

Luego el versículo 2: “Porque como la hierba pronto se secarán.”

¿Quiénes son ellos? Ellos son los malhechores, los que practican la iniquidad. Muy pronto se marchitaran y se secarán como la hierba verde.

El punto es que no van a durar. Ahora tú dices: “Bueno, es que ya duraron bastante tiempo. A mí me parece un tiempo muy largo. Nada parece indicar que pronto vayan a desaparecer.” Como dijimos en la última sesión, necesitamos el sentido del tiempo de Dios. Dios no trabaja por relojes y calendarios como nosotros.

Decimos: “Wow, han pasado tres semanas o tres meses o tres años o 33 años.”

Y Dios dice: “Vives en la eternidad; 33 años no es mucho tiempo.” Necesitamos adquirir la perspectiva de Dios. “Como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde” (v. 2).

Mira el versículo 9. Ves este tema a través del Salmo 37. “Los malhechores serán exterminados, más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.”

Versículo 11: “Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.”

De manera que ves este contraste entre el futuro de los malhechores y el futuro de los que son mansos y justos. ¿Qué está diciendo el salmista? No solamente hay que mirar hacia arriba, también hay que mirar hacia adelante. Piensa a largo plazo. Mira el futuro. No veas solo el aquí y ahora. Mira hacia adelante por fe; Y Dios te dice lo que sucederá.

El largo plazo es lo que está más adelante. Es lo opuesto a la vista inmediata. La vista inmediata es lo que puedes ver por vista. Es lo que parece ser cierto. Y lo que parece ser cierto es que los malhechores están ganando y los mansos están siendo aplastados. Los mansos están terminando en último lugar y los malhechores están llevando la delantera.

Esa es la vista inmediata. Pero el salmista  dice: “No veas la vista inmediata. Mira hacia delante. El largo plazo es lo que ve la fe —no por vista, sino por fe. La vista a largo plazo dice que a los que son justos les va a ir bien. Van a ser bendecidos. Se van a deleitar en la abundancia de paz. Van a heredar la tierra. A largo plazo los malos van a ser cortados. No van a durar para siempre.

Entonces si no hay Dios y el presente —el aquí y ahora— es todo lo que hay, entonces los que se afirman a sí mismos, los que se promueven a sí mismos, los que se empujan a sí mismos, los que le pasan por encima a los demás, ellos serán entonces los ganadores si todo lo medimos en el aquí y ahora.  Y los mansos serán los perdedores.

Pero hay un Dios, y esto no es todo lo que hay. Hay un final a esta historia. Y el final no es igual que lo que podemos ver aquí.

Entonces necesitamos hacer dos cosas. Haremos una caminata, le echaremos un vistazo a este Salmo 37. Necesitamos recordarnos a nosotras mismas del fin de los malvados y necesitamos regocijarnos en el fin de los justos.

Ahora bien, para hacer esto, quiero enseñarles algo —y espero que tengan ahí sus Biblias porque va a ser más fácil seguir esto si las tienen. He revisado el Salmo 37 —hay 40 versículos— y he puesto una pequeña “X” en el margen. Por cierto, no hay nada malo con marcar tu Biblia. Mi Biblia está bien marcada, particularmente pasajes como este que he estudiado. Escribo las cosas. Subrayo; hago círculo; hago notas; dibujo figuras que me ayuden a regresar. Por ejemplo, “no te irrites” aparece tres veces. Circulo cada vez que aparece para que mi ojo pueda simplemente pasar sobre la página y ver lo que es la perspectiva general de este pasaje.

Entonces he puesto una “X” en el margen justo a cada frase o cada versículo que me dice acerca de cuál es el fin de los malos.

Lo que vas a ver es que su prosperidad es corta. Parece que los malos prosperan, pero su prosperidad es corta. Dice: “Como la hierba pronto se secarán. . . . Un poco más y no existirá el impío” (vv. 2, 10). Ellos piensan que van a conquistar y a vencer por siempre, pero su prosperidad es temporal y van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

De manera que puse una “X” junto a cada lugar que me dice lo que le va a suceder a aquellos que son impíos, a los que son malos.

Versículo 2: “Pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde.”

Versículo 9: “Porque los malhechores serán exterminados.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío.”

Versículo 13: “El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca.”

Versículo 15: “Su espada penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados.”

Versículo 17: “Porque los brazos de los impíos serán quebrados.”

Versículo 20: “Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo.”

Versículo 22: “Los maldecidos por [el Señor] serán exterminados.”

Versículo 28: “La descendencia de los impíos será exterminada.”

Versículo 36: “Luego pasó, y he aquí, ya no estaba.”

Y versículo 38: “Los transgresores serán destruidos a una.”

Ahora, cuando vez esta lista, ¿alguien quiere ser malo? ¿Alguien quiere ser injusto?

¿Te das cuenta?  Vemos a la injusticia y la impiedad en este mundo y en lo inmediato —a corto plazo— parecería que ellos se divierten. Pero mira hacia delante, a largo plazo. Mira hacia adelante y date cuenta que el final de los malos es el juicio. No van a durar. Van a ser castigados. Van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

Y por cierto, eso debe de ser un recordatorio aleccionador para cualquiera de nosotras que está tomando decisiones malas o viviendo vidas malas, impías y pecaminosas. Y no me refiero con esto a que tengas una relación amorosa ilícita o que acabas de asesinar a alguien, necesariamente.

Si tu vida no está bajo el control de Cristo y si estás resistiendo a Cristo como tu Señor en cualquier área de tu vida, entonces estás viviendo de forma malvada y Dios no da ni una esperanza para tu futuro. Este es un pasaje aleccionador para aquellos que están viviendo vidas malas e impías que no están centradas en Cristo.

Pero también es un pasaje de mucho ánimo para aquellos que están siendo aplastados por los malos hoy en día, y pueden decir: “Su día viene” (versículo 13, parafraseado). No van a seguir oprimiendo a los piadosos para siempre.”

Recuérdate a ti misma  el final de los malos. Tarde o temprano todo el mal va a terminar, y todos los malhechores serán detenidos. Ellos serán juzgados.

Ahora, tal vez tú no llegues a ver el cumplimiento de esto durante tu vida. Pero al final, al final será una realidad. Entonces mantén tus ojos en la meta. Recuerda lo que va a pasar. Esto te va a ayudar a no irritarte, sino a confiar en el Señor.

También, no solo hagas memoria del final de los malvados, regocíjate en el resultado final de los justos. Y junto a cada una de estas frases, pongo una pequeña cruz en mi Biblia, un pequeño signo de más, una cruz pequeña.

Recuérdate—regocíjate en el resultado final de los justos. Mira algunos de estos versículos.

Versículo 4: “Pon tu delicia en el SEÑOR.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él te dará las peticiones de tu corazón.”

Versículo 5: “Confía en Él.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él actuará.”

Versículo 6: “Hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Versículo 9: “Los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 17: “El SEÑOR sostiene a los justos.”

Versículo 18: “El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua.”

Versículo 19: “No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán.”

Versículo 22: “Los que son bendecidos por el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 23: “Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre.”

Versículo 24: “Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano.”

Versículo 25: “No he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.”

Versículo 26: “Su descendencia es para bendición.”

Versículo 27: “Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre.”

Y es que si estás viviendo una vida justa por medio de Cristo, tienes esperanza. Tienes algo que anticipar. Podrás estar desanimada ahora, pero mira hacia adelante. Pon tus ojos en la meta.

Versículo 28: “[El Señor] no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre.”

Versículo 31: “No vacilan sus pasos.”

Versículo 33: “El SEÑOR no dejará al justo en [las] manos [de los impíos].”

Versículo 34: “Él te exaltará para que poseas la tierra.”

Versículo 37: “Porque el hombre de paz tendrá descendencia.”

Ahora mira estos resultados, no son aquí y ahora; son a largo plazo. Mantén tus ojos en el largo plazo, no solamente mirando hacia arriba, sino también mirando hacia adelante.

Luego ve los versículos 39 y 40. Qué versículos tan maravillosos estos para cerrar el pasaje.

La salvación de los justos es del Señor; Él es su fortaleza en tiempo de angustia. El Señor les ayuda y los libra; los libra de los malos y los salva, porque ellos se refugian en Él.

Ahora escuchen este pasaje. ¿Qué preferirías ser? ¿A largo plazo? ¿De los malos o parte de los piadosos?

Entonces David dice:

No le tengan envidia a los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos  nunca, nunca,  nunca van a experimentar. (Salmo 37, parafraseado).

¿Ves? Una perspectiva eterna —mirar hacia adelante. Afecta la forma como vemos esta vida terrenal. El ver la vida desde una la perspectiva de la eternidad nos ayuda a enfrentar y a soportar las dificultades y las injusticias de esta vida.

Les dije en una sesión anterior que he estado meditando en el libro de Apocalipsis y espero algún día hacer una serie sobre el libro de Apocalipsis. Pero estoy nada más estudiándolo y habitando en él, meditando para mí misma.

Me he estado memorizando los capítulos 19 y 20. Y esta es la parte de la Escritura que nos cuenta el final de la historia, lo que podemos anticipar. Al llegar a estos últimos capítulos, vemos que los reyes de la tierra y la bestia y el falso profeta conspiran juntos para destronar a Dios.

Digo, es como si todo el mundo estuviera en rebelión contra Dios; el planeta está unido en rebelión contra Dios. Y los reyes de la tierra se unen para conquistar al Señor, para venir a enfrentar a sus ejércitos.

Luego tienes a los creyentes que se rehúsan a doblar su rodilla ante Satanás. Ellos no aceptan la marca de la bestia. Y  los que son justos en Cristo, ¿qué les pasa a ellos? Son perseguidos. Son martirizados.

Mientras vas leyendo, llegando al final de esta historia, parecería  que el mal está ganando. Parece que Satanás está ganando. Parece que a los que siguen a Cristo les tocó una mala jugada. Parece que Satanás ha triunfado y Dios está siendo derrotado.

Pero tienes que leer el final de la historia. Y eso es lo que ves en Apocalipsis capítulo 18-22. Si yo pudiera dar un resumen de lo que sucede allí, la bestia, el falso profeta, Satanás, esa serpiente antigua, el dragón, y todos los que les siguen son echados al lago de fuego que arde con azufre. Son echados al juicio eterno.

Los malos son echados al juicio eterno en el lago que arde con fuego y azufre. Y ellos van a ser atormentados día y noche por siempre y siempre. Ese es el fin de la historia para ellos.

¿Y cuál es el fin de la historia para aquellos que fueron perseguidos, martirizados, atormentados, decapitados, en algunos casos, por su fe? ¿Cuál es el fin de la historia para ellos?

Apocalipsis capítulo 20 versículo 4 “También vi. . . las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano.”

¿Qué les pasó a ellos?

“Volvieron a la vida y reinaron con Cristo” (v. 4).

Mira hacia adelante. Mira el final de la historia. Tú dices: “¿Pero por qué Dios no hace nada? Toda esta angustia en el mundo, todas estas cosas horribles que están pasando con el terrorismo y la violencia y la inmoralidad; ¿por qué no hace algo Dios?”

Dios está haciendo algo. Dios está trayendo a este mundo a su consumación donde Cristo va a reinar por siempre y siempre. Pero Dios también está dando tiempo a los pecadores impenitentes para que se arrepientan. Dios está mostrando misericordia y  les está dando tiempo para arrepentirse.

Segunda de Pedro capítulo 3 versículo 9 dice: “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

¿Entonces qué haces tú mientras tanto? La guerra ya empezó. Y la guerra se está poniendo más intensa, no menos. ¿Qué haces tú?

•           No tomes los asuntos en tus manos.

•          No llegues a la desesperación

•           Espera a que Dios cumpla sus propósitos eternos.

•           Pídele a Dios que te dé una perspectiva eterna que te ayude a no irritarte a no estresarte, a no enojarte en medio de esta situación difícil, en medio de la batalla.

•           Luego mira hacia arriba.

•           Pídele a Dios que te ayude a confiar en Él, a deleitarte en Él, a encomendarle tu camino, a estar quieta delante de Él, a esperar en Él.

•           Luego mira hacia delante. Mira hacia delante. Recuerda el final de los malos y regocíjate en el resultado de los justos. Aférrate a las promesas de Dios. Aférrate a  él y mira hacia delante.

Algunas de ustedes conocen el himno “Be Still my Soul” (Descansa mi alma). Ese era el himno favorito del atleta olímpico, Eric Liddell, quien se hizo famoso en 1924 por no competir el día del Señor. Finalmente Liddell se hizo misionero. En la Segunda Guerra Mundial fue capturado y de hecho murió de un tumor en el cerebro en un campo de prisión. Le enseñó este himno “Be Still My Soul” (Descansa mi alma) a sus compañeros de  prisión en la cárcel.

Dice la historia que al estar muriendo de ese tumor en el hospital del campo de prisión, le pidió al grupo musical de la prisión (un pequeño grupo de músicos que habían hecho una banda) que vinieran a tocar esta canción en su ventana. Solamente les quiero leer las palabras porque resume lo que hemos estado viendo en el Salmo 37.

Descansa mi alma, Dios está contigo pacientemente

Llevarás tu cruz deja que Dios ordene
Y provea en todo cambio fiel se mantendrá

Descansa mil alma tu mejor amigo te guiara hasta el feliz final

Descansa mi alma, Dios se encargará

De tu futuro, como lo ha hecho ya

Nada perturbe tu confianza en Él

Todo misterio brillara cual sol descansa mi alma

Viento y mar conocen, la voz del que la tempestad calmó

Descansa mil alma ya se acerca la hora cuando estarás

Siempre con el Señor

Con penas miedos y depresión pasados, no habrá tristeza

Solo habrá el amor

Descansa mi alma, lágrimas ya secas
Dichosos los veremos al final

No te irrites, mira hacia arriba y luego mira hacia adelante.

Oh, Señor, gracias gracias por estas palabras de consejo a nuestras almas. Oro que aun mientras nos has estado hablando a nuestros corazones en estos momentos, que haya algunas de las que escuchan que confiesen un corazón de irritación, un corazón de ansiedad, de enojo, de tratar de controlar las cosas.

Señor, llévanos a arrepentirnos allí donde hemos sido irritadas en lugar de confiar. Solamente oro que en un acto de nuestra voluntad—aun en estos momentos—que miremos hacia arriba, que atemos nuestros corazones a ti, que confiemos en ti, que aprendamos a deleitarnos en ti, que encomendemos a ti nuestro camino, que estemos quietas delante de ti.

Y luego, Señor, danos la gracia para mirar hacia adelante. Gracias por habernos permitido echar un vistazo de lo que podemos anticipar. Y por fe nos aferramos a Tus promesas. Sabemos que todo, todo va a estar bien en ese día final, y todo está bien hoy porque Tú estás en tu trono. Entonces danos ojos, ojos de fe y corazones de entrega para confiar en Ti, para hacer el bien, para vivir en la tierra y para alimentarnos de Tu fidelidad. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudado a mirar hacia delante en la historia. Tu fidelidad va a ser recompensada y el mal va a ser castigado aun si tú no puedes ver la evidencia de eso hoy.

Muchos de los mensajes que escuchamos a través del día se enfocan en el corto plazo. ¿Qué está pasando hoy? ¿Qué cosa peligrosa acaba de ocurrir?

Estoy agradecida por la mirada a largo plazo de la Escritura, y también estoy agradecida por los recordatorios prácticos durante el día, como esta enseñanza de Nancy. Me ayuda a tomar la esperanza de la Escritura y aplicarla a todo lo que oiga y experimente. Es un mensaje que muchas mujeres necesitamos.

Nancy ha escrito un folleto que te va a ayudar a entender cómo mirar el futuro de acuerdo a las Escrituras en lugar de vivir en el temor del momento. Se llama “Esperanza en tiempos de incertidumbre.” Puedes descargarlo visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando alguien te lastima, ¿cómo respondes normalmente? Nancy te va a mostrar cómo glorificar a Dios cuando eres lastimada.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/5 – No existe ningún otro camino al cielo

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

1/5 – No existe ningún otro camino al cielo

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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Depravación total: El pecado original

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Depravación total: El pecado original

R.C.Sproul

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A medida que continuamos con nuestro estudio de las ideas centrales que conforman lo que llamamos Teología Reformada, pienso en un evento que tuvo lugar en la historia un par de años antes de que los peregrinos desembarcaran en las costas de Nueva Inglaterra en el Mayflower, una polémica que se extendió por toda Europa y luego en todo el mundo, que tuvo sus raíces en los Países Bajos.

Empezó en una facultad holandesa de teología comprometida con la Teología Calvinista, cuando algunos de los profesores comenzaron a tener dudas acerca de temas relacionados a la doctrina de la elección y la predestinación y cosas así.

Esta controversia teológica estalló, y a medida que se extendía por todo el país molestaba a la iglesia y molestaba a los teólogos de ese tiempo hasta que por fin se convocó un sínodo. Los asuntos fueron clarificados, y algunos fueron rechazados por sus puntos de vista, entre los cuales estaba uno llamado Arminio.

Pero el grupo que lideró este movimiento contra la Teología Ortodoxa Reformada fue llamado los Remostrantes. Se les llamó Remonstrantes porque estaban en desacuerdo o estaban protestando contra ciertas doctrinas dentro de su propia herencia teológica.

Y fueron, básicamente, cinco doctrinas las que formaron el núcleo de la controversia, y lo que ocurrió como resultado de este debate fue que estos cinco temas teológicos centrales llegaron a ser conocidos en las generaciones posteriores como los famosos «Cinco Puntos del Calvinismo.»

Y hoy se conocen a través del muy popular acróstico en inglés TULIP, T-U-L-I-P, lo cual es una forma inteligente de resumir los cinco artículos que estaban en disputa. Y mencioné ese evento histórico por esta razón: Como hemos dicho desde el principio, sería un grave error entender la esencia de la teología reformada simplemente a la luz de estas cinco doctrinas, porque la Fe reformada implica muchos, muchos, muchos otros elementos de la confesión teológica y eclesiástica.

Pero estos son los cinco puntos controversiales de la Teología Reformada y son estos los que se consideran popularmente como distintivos de esta confesión en particular. Así que vamos a tomar un tiempo para explicar los cinco puntos del calvinismo, a través de las iniciales de este acróstico.

Aquí nos encontramos con estas siglas que usa la primera letra de cinco doctrinas diferentes. La primera es depravación total, en inglés es Total Depravity, de ahí la T, la segunda es Elección incondicional, en inglés Unconditional Election. De ahí la U. La L por Limited Atonement, Expiación Limitada, la I por Irresistible Grace; Gracia Irresistible. P por Perseverance of the Saints; Perseverancia de los Santos.

Y cuando he dado charlas sobre estas doctrinas en el pasado, yo he mencionado una o más objeciones a estos subtítulos como la definición de las doctrinas, porque muchos de ellos, si no todos, eran de alguna manera confusos, pero encajan tan bien en este acróstico que la gente insiste en el uso de estas abreviaturas para definir los cinco puntos.

Y así, lo que vamos a hacer hoy es empezar con una breve reseña de la T de TULIP, que se refiere a la depravación total. Recuerdo que hace muchos, muchos años estaba enseñando un curso de teología en una universidad, y los alumnos que se inscribieron en ese entonces, de ninguna manera venían de un trasfondo reformado nosotros estábamos viendo diversas doctrinas y llegué a la doctrina de la depravación total.

Les dí una exposición que tomó más de una semana de clases, y al final de ese tiempo les pregunté a los alumnos si ellos estaban persuadidos de que efectivamente esta era la visión bíblica de la pecaminosidad humana. Y todo el mundo en la clase levantó la mano y dijo que sí, que estaban convencidos de que era la visión bíblica correcta.

Y pregunté: ¿están seguros? Y dijeron que sí estaban completamente seguros. Así que fui a la pizarra y en la parte superior izquierda de la pizarra escribí un número ahí, el número de estudiantes ahí, había como 28 alumnos, hice un recuadro al número y escribí, «Por favor no borrar.»

Y lo hice por una razón: que todos quedasen comprometidos. Luego, a la siguiente semana empezamos con la U de
elección incondicional y entonces hubo gritos de protesta de los alumnos quienes se rebelaron contra esa doctrina, no les gustó en absoluto.

Y cuando empecé a presionarlos sobre la doctrina pregunté, ¿aún siguen persuadidos de la depravación total como lo hicieron la semana pasada?

Y uno a uno tuve que ir disminuyendo los números en esa esquina de la pizarra. Y digo esto por esta razón: que hay un sentido en el que, si una persona realmente abraza lo que se llama la doctrina de la depravación total, los otros cuatro puntos, en este sistema de cinco puntos, se alinean más o menos, vienen a ser como una cadena de consecuencias y resultados del primer punto. Tomemos un tiempo para ver eso.

La situación histórica en que, por primera vez, esta doctrina se convirtió en algo importante y de gran controversia

fue en los inicios de la historia de la iglesia durante el ministerio de enseñanza de San Agustín, y estoy seguro de que han oído hablar un poco acerca de la llamada controversia pelagiana de la última parte del Siglo IV y en el quinto siglo, que comenzó cuando este monje británico, cuyo nombre era Pelagio, protestó contra una declaración que estaba en una de las oraciones escritas de Agustín, en cuya oración, Agustín hizo este comentario ante Dios, y dijo: «Oh, Dios, ordena lo que quieras, y concédenos hacer lo que ordenas».

Déjame decirlo de nuevo. «Ordena lo que quieras y concédenos hacer lo que ordenas».

Y, por supuesto, A Pelagio le dio un infarto por esta oración. Ahora el motivo, de su disgusto no fue la primera parte de la oración en la que Agustín dijo: «Oh Dios, Ordena lo que quieras ordenar». Pelagio, siendo un monje, sin duda estuvo de acuerdo con Agustín de que Dios tenía todo el derecho a ejercer su autoridad sobre las criaturas y ordenar lo que considerara agradable a Él.

Pero lo que alteró a Pelagio fue la segunda parte de la oración en la que Agustín pidió a Dios que concediera hacer lo que Él demandaba, porque Pelagio dijo que eso hacía suponer que la criatura de alguna manera no es moralmente capaz de hacer la voluntad de Dios. Así que creó una larga controversia, controversia que francamente continúa hasta este día. Y seguimos teniendo discusiones sobre Pelagianismo o semi-pelagianismo, Agustinismo, y así sucesivamente.

De hecho, he llegado a escribir de escribir un libro acerca de todo el desarrollo histórico de esa controversia, desde Pelagio hasta la semana pasada. Por eso, más adelante, trataremos eso con mucho más detalle. Me gustaría tener una clase aparte solo para esa. materia.

Pero a modo de introducción y de vista panorámica, este tema tiene que ver con la pregunta del pecado original. Y la doctrina de la depravación total refleja el punto de vista Reformado del pecado original. Ahora ese término – pecado original- es a menudo malentendido en sectores populares. Algunos simplemente asumen que el término pecado original debe referirse al primer pecado – el original, el que todos hemos copiado en mil maneras distintas en nuestras propias vidas que es el primer pecado de Adán y Eva.

Pero eso no es lo que se conoce históricamente en la iglesia por doctrina del pecado original. Más bien, la doctrina del pecado original define las consecuencias para la raza humana de aquel primer pecado. Y casi todas las iglesias que históricamente han tenido un credo o una confesión han acordado que algo muy grave le pasó a la raza humana como consecuencia del primer pecado, que el primer pecado produjo pecado original.

Es decir, como resultado del pecado de Adán y Eva toda la raza humana cayó, y por eso nuestra naturaleza como seres humanos desde la caída es una naturaleza que ha sido influenciada por el poder del mal. Como David declaró en el Antiguo Testamento: «Oh Dios, he aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre».

Él no estaba diciendo que era pecaminoso que su madre y su padre tuvieran hijos, ni estaba diciendo que había hecho algo malo por haber nacido, sino que estaba reconociendo la condición caída del ser humano. Esa condición caída, que fue parte de la experiencia de sus padres, esa condición caída que trajo él mismo a este mundo. Así que, el pecado original tiene que ver con la naturaleza caída de la humanidad. La idea es que no somos pecadores porque pecamos, sino que pecamos porque somos pecadores.

Somos por naturaleza pecadores. Todos hemos escuchado el axioma «no hay nadie perfecto». Podríamos mejorar un poco eso al decir, no solo, que nadie es perfecto, sino que nadie está siquiera cerca (jaja) de la perfección.

Y así, la doctrina de la depravación total describe y define un punto particular del pecado original que tiene sus raíces en las enseñanzas de San Agustín. Y recuerden que Agustín fue el santo patrono del monasterio donde Martín Lutero fue formado en la fe y dónde enseñó en Wittenberg. Él fue un monje agustino, y Agustín también fue el mentor más venerado de Juan Calvino, de modo que el pensamiento de Agustín tuvo una enorme influencia en la formación de la doctrina de la Reforma Protestante.

Ahora lo que la depravación total no significa en la tradición reformada es lo que llamamos depravación absoluta. Depravación absoluta. A menudo usamos el término total como sinónimo de absoluto o de completo. Y así, la noción de la depravación total evoca la idea de que cada ser humano es tan malo como esa persona podría ser. Y uno pudiera pensar en algún personaje malévolo de la historia, como Adolfo Hitler y decir que, sin duda, no había ni una virtud redimible en ese hombre.

Pero sospecho que tenía algún afecto por su madre, y aún tan malvado como Adolfo Hitler fue, todavía se puede concebir un ser aún más perverso de lo que en realidad era. Y así, la idea de la depravación total no quiere decir que cada ser humano es tan malvado como le sea posible, sino más bien significa que la caída es tan grave que afecta en su totalidad a la persona.

Nuestra naturaleza caída que captura y oprime nuestra naturaleza humana afecta a nuestro cuerpo, por eso nos enfermamos y morimos. Afecta a nuestra mente y nuestro pensamiento. Todavía tenemos la capacidad de pensar, pero la Biblia habla acerca de la forma en que la mente se ha oscurecido y debilitado. La voluntad del hombre ya no está en su estado original del poder moral La voluntad, según el Nuevo Testamento, está ahora en esclavitud.

Estamos esclavizados a los malos impulsos y deseos de nuestros corazones. Y así, la mente, la voluntad, el espíritu, la persona completa ha sido infectada por el poder del pecado. Una vez más, si eso es lo más lejos que llegamos con la definición de depravación total, la mayoría de las comuniones cristianas dirían sí y amén a esto. Es decir, la mayoría estaría de acuerdo en que estamos caídos, y que la caída es una cosa seria, y que la naturaleza humana que traemos a este mundo ha sido tan influenciada por el pecado que toca cada parte de nuestra naturaleza. De nuevo, la mayoría de los credos católicos o universales de la cristiandad afirmarían todo eso.

Entonces el debate se torna en un asunto de grado. ¿Hasta dónde hemos caído? ¿Cuál es el grado de esta corrupción humana? Me gusta sustituir el término depravación total con mi designación favorita, que es la corrupción radical.

Es un concepto que mis amigos encuentran muy fácil de recordar, como su acróstico personal. Corrupción Radical son mis iniciales al revés, pero en español, CR jaja

Ellos se complacen por la facilidad con que esto ayuda su memoria, ya que tienen un modelo vivo delante de ellos de la corrupción radical. Recuerdo a un profesor de gimnasia que yo tenía en séptimo grado cuando pasó lista el primer día y me llamó por mi nombre, RC, como me llamaban en la escuela primaria, y dijo oh, Rudo Cabezón.

Así que en ese instante tuve un nuevo apodo que probablemente no debería haber mencionado, ya que lo podría escuchar de nuevo en estos días. Pero la razón por la que usamos este término a pesar de que no encaja con nuestra palabra TULIP, sino que sería RULIP, y nadie va a recordar eso. Pero la razón por la que prefiero esto es. por el término radical.

De nuevo, hay otra de esas palabras que solemos utilizar de varias maneras en nuestra cultura, en particular en el ámbito político en el que le decimos a alguien que está en la izquierda radical o en la derecha radical o así sucesivamente, pero la palabra radical, irónicamente, tiene sus raíces en la palabra latina para raíz, que es la palabra Rodex, y se puede traducir raíz o núcleo.

Y la idea del término radical es algo que impregna la esencia de una cosa. No es algo que es tangencial o superficial, es decir, que yace en la superficie, sino que penetra en el núcleo del objeto. En una encuesta reciente realizada a evangélicos practicantes, la abrumadora mayoría de personas que respondieron a preguntas particulares en esta encuesta indicaron que estaban de acuerdo con la afirmación de que el hombre es básicamente bueno.

Ahora por lo general esa frase básicamente buena significa que la base o la esencia de la humanidad o el núcleo de una persona es bueno. Y aunque reconocemos que uno no es perfecto, que todos somos pecadores, y que todos estamos dañados y manchados por diversas imperfecciones, el problema con el pecado en la idea de que el ser humano es básicamente bueno es que el pecado, entonces, es visto como accidental o periférico a la naturaleza humana.

Y esto, por supuesto, era parte de la visión optimista de la humanidad, que es esencial al humanismo histórico. El humanista reconoce que hay problemas, pero en el fondo lo que necesitamos es más educación, más ayuda del gobierno, y así vamos a estar mejor y mejor y vamos a borrar esas manchas en la superficie que producen la delincuencia y otras formas de maldad.

Y me pareció que cuando me enteré de esa encuesta que tal vez lo que está pasando es que esos que están profesando ser evangélicos están tomando ejemplo de la naturaleza básica de la humanidad caída, más de la cultura que del punto de vista bíblico.

La enseñanza Reformada dice que la caída se extiende, penetra a la médula. La palabra que se utiliza para el núcleo realmente es una traducción de la palabra latina core, ¿Qué significa qué? Corazón. Esa es la idea, que nuestro pecado es algo que viene de nuestros corazones. Y en términos bíblicos, eso significa desde el núcleo o centro de nuestra existencia.

Así es que lo que se requiere para que seamos hechos conformes a la imagen de Cristo no es simplemente algunos pequeños ajustes o cambios de comportamiento, sino nada menos que la renovación desde el interior, nada menos que la regeneración, ser hechos de nuevo, siendo vivificados por el poder del Espíritu.

Y así vemos que la única manera en que una persona puede escapar a esta situación radical es cuando el Espíritu Santo cambia el núcleo, cambia el corazón. Y aun ese cambio no vence al instante el pecado. La completa eliminación del pecado aguarda nuestra glorificación en el cielo.

Veremos algunos aspectos más de esta doctrina en nuestra próxima sesión.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Carta a Sardis

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Carta a Sardis

Samuel Pérez Millos

 

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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Cómo ganar la guerra contra la preocupación

El Amor que Vale

Edificando sobre la Roca

Cómo ganar la guerra contra la preocupación

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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Nueva Era 3/3 – Susurro de Demonios

Sabiduría para el Corazón

Stephen Davey

Dioses de la Nueva Era

Nueva Era 3/3 – Susurro de Demonios

Aunque el «boom» de los canalizadores de «guías espirituales» ha decaído, su influencia ha dejado un profundo legado en nuestra sociedad. En este programa estudiamos lo que la Biblia dice acerca estas practicas y los peligros de involucrarse con el tipo incorrecto de espiritualidad.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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Las maldiciones del pacto

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Las maldiciones del pacto

R.C.Sproul

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Continuamos con nuestro estudio del corazón de la Teología Reformada. Hoy quiero que prestemos atención al concepto de pacto. Uno de los nombres más frecuentes que oímos para definir a la Teología Reformada es el término «Teología del Pacto». Para ser sincero con ustedes, yo casi nunca uso ese término, no es que me oponga a él por alguna razón en particular, es solo que creo que puede ser un poco confuso, porque creo que todos los cristianos reconocen que el concepto de pacto es obviamente frontal y central en ambos Testamentos. De hecho, cuando hablamos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, nos referimos al Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto, y todos estamos conscientes de la realidad del lenguaje del pacto que aparece disperso a lo largo de las Escrituras. Oímos hablar de un muchos de pactos en el Antiguo Testamento: el pacto que Dios hace con Noé, con la señal del arcoíris en el cielo; el pacto con Abraham, con la señal de la circuncisión; y el pacto en el Sinaí con Moisés. Y hemos oído de Jeremías hablando acerca de un nuevo pacto; y sabemos que, en el Aposento Alto, cuando nuestro Señor celebra la Pascua con sus discípulos la noche antes de Su ejecución, él instituye el Nuevo Pacto, y habla del Nuevo Pacto que es por su sangre, y así sucesivamente.

Y así tenemos este tema repetido sobre pactos en la Escritura. Y la razón por la que a menudo la Teología Reformada es llamada Teología de Pactos es porque esta ve la estructura o el formato del pacto en la Biblia como un elemento crucial en el que todo el plan de redención funciona, y se convierte en una especie de clave para comprender e interpretar el resto de las Escrituras.

Y debido a esto es que la Teología Reformada destaca este motivo central del pacto como el marco en el que se lleva a cabo la redención. Y de nuevo en las categorías teológicas y en términos de las confesiones históricas las iglesias reformadas tienen una tendencia a distinguir entre los tres pactos principales.

Es una designación general, pero quiero tomarme un tiempo para tratar estos temas. El primero se conoce como el pacto de redención, el segundo se conoce como el pacto de obras y el tercero se conoce como el pacto de gracia.

Y lo que quiero hacer hoy es dar una breve explicación de las características distintivas de estos tres pactos. Normalmente pensamos en un pacto como en un acuerdo entre dos o más partes. Tenemos pactos en nuestra propia cultura. De hecho, la forma de gobierno estadounidense se llama, históricamente, un contrato social o un pacto social que implica el consentimiento de los gobernados, que existe un acuerdo entre el gobierno y el pueblo, y que hay ciertas estipulaciones que definen esa relación que buscamos en la Constitución y la Declaración de Derechos.

Nosotros institucionalizamos y consagramos matrimonios sobre la base de pactos. Se hacen promesas y se acuerdan términos, y así sucesivamente. Del mismo modo está la realidad del pacto empresarial o de los contratos industriales, que se ven en las noticias todo el tiempo. Cuando la mano de obra y la gestión están elaborando un nuevo contrato, lo que están haciendo es un pacto, un acuerdo que impone obligaciones a ambas partes, y así sucesivamente.

Bueno, cuando nos fijamos en los pactos bíblicos, el primer pacto que delineamos no es un pacto que, directa e inmediatamente, involucra gente. El pacto de la redención es un concepto teológico que se refiere a la armonía y la unidad de propósito que ha estado en existencia toda la eternidad en términos de la relación mutua y el acuerdo de las tres Personas de la Trinidad.

En esto es que Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo están todos de acuerdo desde toda la eternidad, en el hecho de llevar adelante la obra de la redención. Distinguimos entre las personas de la Divinidad en cuanto a las tareas específicas que son realizadas por ellos en la obra de redención.

Leemos en Juan 3:16 que «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna». Ahora, el idioma de ese texto de Juan 3:16 es importante. Nosotros no decimos, ni el Nuevo Testamento dice, que Cristo amó tanto al mundo, que convenció al Padre para que perdone sus pecados. Es decir, el Padre envía a su Hijo a este mundo. El hijo no envía al Padre a este mundo.

Es el Padre que diseña el plan de redención y que inicia la obra de redención mediante el envío de su Hijo unigénito al mundo para llevar a cabo su obra redentora como nuestro Salvador y como nuestro Mediador. Y en el Credo de Nicea, en el Siglo IV, se confiesa que después que Cristo lleva a cabo su obra redentora, y Él asciende al cielo, entonces juntos el Padre y el Hijo envían al Espíritu Santo a el mundo para aplicar la obra de Cristo al pueblo de Dios. Así que el Padre envía primero al Hijo y el Padre y el Hijo, juntos, envían al Espíritu Santo.

Ahora bien, esto puede malinterpretarse, ya que sabemos que la expiación, por ejemplo, se atribuye al Hijo, no al Padre o al Espíritu Santo. Y sabemos que el proceso de la santificación es asignado a la obra del Espíritu Santo, no al Padre o al Hijo.

Sin embargo, no es como si el Padre y el Hijo no estuvieran completamente involucrados en nuestra santificación. Toda la creación es una obra Trinitaria. Y el conjunto de la redención es una obra Trinitaria. Toda la dimensión personal de la Deidad está involucrada en todo esto.

Pero el punto para explicar el pacto, el pacto de redención es evitar el error que ha ocurrido más de una vez en la historia de la iglesia de pensar que el Padre y el Hijo están en conflicto entre sí y que el Hijo tiene que persuadir a este Padre enojado para que aparte su enojo del Hijo como si fuera la graciosa idea de Dios, la idea de Dios el Padre en primer lugar, o la idea de que Cristo realiza su obra a regañadientes.

Él viene a Getsemaní y ora al Padre: «pasa de mí esta copa». Entonces ¿que continúa diciendo? «Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Y no es como si el Hijo dijera «bien, si tengo que hacerlo lo haré», sino, lo que está diciendo es que, si se trata de agradar al Padre, entonces es mi comida y bebida hacer la voluntad del Padre.

El punto con el tema del pacto de la redención es mostrar la completa unidad y el acuerdo que hay en la Deidad desde toda la eternidad en lo que respecta al plan de salvación. Ahora, cuando nos adentramos en la distinción entre el pacto de obras y el pacto de gracia esto genera un poco más de controversia. Pero lo que está a la vista aquí, es esto: el pacto de obras en la teología reformada se refiere al pacto inicial que Dios hace con el hombre, con Adán y Eva en el Paraíso donde Adán representa no solo a él y su esposa, sino su descendencia, toda la gente. Él es Adán, representa la humanidad.

Y Dios creó a Adán y Eva y los pone en una situación de prueba. Él hace promesas de bendición para ellos en caso de que sean obedientes y promesas de juicio sobre ellos en caso de que sean desobedientes, y Él los pone a prueba por así decirlo, diciendo, que si comen del árbol del conocimiento del bien y del mal ciertamente morirán. Y el día que comas de él, ciertamente morirás.

Es decir, se anuncian castigos a las criaturas en el caso de que transgredan el mandamiento de su Creador. Ahora, eso significa que el destino de Adán y Eva y su linaje se determina por su respuesta a la ley de Dios, por su comportamiento, por su obrar. Y por eso se llama el pacto de obras. Dios dice que, si haces buenas obras, vivirás, si haces malas obras morirás. Así de simple.

Ahora a algunas personas no les gusta la distinción entre el pacto de obras y el pacto de gracia porque dicen «bueno ya sabes, Dios ni siquiera tenía que hacer un pacto en absoluto con Adán y Eva. El mismo hecho de que Él se inclinara a tener una relación personal con ellos y les diera la oportunidad de la vida eterna de bienaventuranza en Su reino, era en sí gracia. Y no creo que haya realmente disputa alguna acerca de eso.

Es decir, es obvio que Dios no estaba obligado moralmente a dar un camino de salvación a Sus criaturas. Y aceptamos que el pacto de obras está arraigado y fundado en el carácter eterno de la gracia de Dios. Pero lo que esto significa por distinción es que inicialmente los términos de la relación de Dios se establecen con respecto a la obediencia o desobediencia a Su ley.

Y lo qué pasó fue que Adán y Eva desobedecieron. Ellos violaron el pacto de obras trayendo sobre sí mismos, y sobre todos los que ellos representaban, el juicio de Dios, porque el pacto de la creación había sido violado. Ahora permítanme un segundo para hacer un pequeño paréntesis aquí.

Entendemos que vivimos en una cultura en la que hay diferentes tipos de religiones compitiendo y personas que son seculares y que no tienen tiempo para la religión en absoluto. Y no podrían estar menos interesados en toda esa idea de pacto. Y la gente me pregunta ¿están estas personas en el pacto de Dios?

Y yo les contesto así: primero la pregunta es ¿esta gente es gente? Y si respondemos sí, por supuesto, estas personas son personas, y luego la siguiente pregunta es ¿cuándo Dios hizo su pacto con la creación, lo hizo con todos en el mundo o solo con dos individuos aislados que vivían en un bonito jardín en el Edén?

Ahora, la idea bíblica es que el pacto que Dios hizo con Adán y Eva fue un pacto con toda la raza humana. Bueno, la gente puede negar ese pacto, la gente puede repudiar ese pacto, la gente puede despreciar ese pacto, pero lo que no pueden hacer es deshacerse de él. No pueden anularlo. Y una de las razones del porqué las Escrituras nos lleva a todos a comparecer ante el tribunal de Dios y declararnos culpables ante Dios, es que todos hemos quebrantado su ley.

Todos hemos hecho malas obras. Todos hemos fallado en mantener el pacto original de la creación. Todos hemos dejado de cumplir la obligación que toda criatura debe cumplir: glorificar a Dios, honrarlo como Dios, ser agradecidos con Dios, y obedecer Su ley. Así que la conclusión es que el mundo entero está poblado por quebrantadores del pacto.

Cristo fue enviado a un mundo que ya era culpable ante el Padre por romper la ley del Padre, por violar los términos mismos de la existencia humana, la base misma de la vida humana, según fuimos creados ante Dios. Y eso es lo que se quiere decir cuando hablamos del pacto de obras.

Ahora bien, esto se debe a que el primer Adán falló en el pacto de obras, y Dios hubiera tenido todo el derecho moral, en ese momento, de hacer exactamente lo que los términos del pacto establecían. Él pudo haberlos destruido a ellos y a toda la raza y eso habría sido todo. Pero en cambio condescendió para cubrir su desnudez y prometerles redención a través de Aquel que actuaría como su Salvador. De tal manera que Dios, en ese momento, instituye el pacto de gracia, el cual fue dado a Abraham, el cual fue dado a Moisés, que fue dado en todo el Antiguo Testamento: la promesa de que Dios redimiría a su pueblo, el cual era culpable de acuerdo al pacto de obras, de que Él salvaría a su pueblo a través de otro camino. Esto sí es algo fundamental, porque hay cristianos confesos hoy, que creen, que hay una diferencia fundamental entre cómo Dios salvó a la gente en el Antiguo Testamento, y cómo son salvas las personas ahora o después del Nuevo Testamento.

A pesar de que Pablo trata este punto en el tercer, cuarto, y quinto capítulo de Romanos, usando a Abraham como su ilustración de que la salvación se logra en el Antiguo Testamento por gracia, tal como es en el Nuevo Testamento, y que Abraham no fue justificado por las obras de la ley, sino por la fe en el Mesías prometido. La diferencia está en la diferencia entre promesa y cumplimiento. La gente en el Antiguo Testamento miraba hacia el futuro Redentor prometido, ponían su confianza en Él, y eran justificados por fe en Él. Miramos hacia atrás, hacia la obra que ha sido realizada por el Salvador. Ponemos nuestra confianza en Él.

Y la salvación es, básicamente, la misma ahora que como lo fue entonces. Lo distinto es que tenemos una comprensión más profunda de los puntos y los detalles de la misma, y lo que hace una mayor diferencia es que es un hecho consumado, que la obra de Cristo ya fue realizada en el plano de la historia.

Pero una vez que una persona rompe un pacto de obras, la única forma en que se hace posible restaurar la comunión con Dios es por la misericordia de Dios, no por su justicia. Por su gracia, no por nuestras obras. Y esto es crucial, ya que

vivimos en el tiempo en que la gente todavía anda pensando que pueden ser salvos delante de Dios por sus propias obras, que todavía pueden merecer su camino hacia el reino. No creemos en realidad que seamos deudores que no pueden pagar su deuda.

Olvidamos que los términos del pacto de obras eran bastante rígidos. Ellos exigían la perfección. Y si uno peca una vez, no hay nada que se pueda hacer para compensar eso, porque una vez que la mancha cae en tu nombre, ¿qué puedes hacer para llegar a ser perfecto otra vez? No puedes ser perfecto otra vez, porque la perfección no permitía la más mínima imperfección, pero, por supuesto, cuando nos presentamos ante Dios, venimos con más que una leve mancha.

Venimos con un tipo radical de contaminación delante de Él. Así que esta distinción entre el pacto de obras y el pacto de gracia ha sido realmente diseñada para arrojar luz sobre la naturaleza del evangelio. Ahora voy a decir algo que probablemente va a confundir a todo el mundo. Hemos hablado acerca de la doctrina de la justificación solo por fe, y es sólo por gracia que somos salvos.

Ahora voy a decir algo que a lo mejor les va a dar un infarto. En última instancia, la única forma en que alguien es justificado delante de Dios es por obras. Somos salvos por obras. Y somos salvos solo por obras.

No corten el video. Déjenme explicar esto, por favor. Cuando digo que la única forma en que somos salvos es por obras es: Porqué el pacto de gracia debe distinguirse del pacto de obras, pero nunca estar separado de este. El pacto de gracia es el pacto que Dios instituye para asegurar que el pacto original sea finalmente cumplido. Y cuando digo que estamos justificados por obras y por obras solamente, ¿qué quiero decir? Quiero decir que las bases de mi justificación y las bases de tu justificación son las obras perfectas de Jesucristo. Somos salvos por obras, pero no son las nuestras. Por eso decimos que somos salvos por fe, salvos por gracia, porque las obras que nos salvan no son las nuestras, sino que son obras de otra persona, que se sometió en todos los puntos del pacto de obras. El Nuevo Testamento describe a Jesús como el nuevo Adán.

Él es la nueva humanidad que logra aquello que no pudo lograr Adam. Por la desobediencia de un solo hombre, el mundo se hundió en la ruina, y por la obediencia de otro hombre a la ley de Dios, en todas sus demandas y en perfecta conformidad, Cristo redime a su pueblo, al ganar las bendiciones ofrecidas que Dios había prometido originalmente a Sus criaturas en su nombre. Ahora soy salvo por gracia en la medida en que la obra que me salva no es la mía.

Soy salvo por obras en el sentido de que la base de mi salvación está en las obras del Redentor perfecto, Aquel que desde toda la eternidad estaba dispuesto a asumir la carga de las criaturas de Dios y estaba dispuesto a venir a este mundo a someterse a los términos del pacto original por obras y para cumplirlo por su perfecta obediencia y para que Dios diera a su pueblo todos los beneficios de ese pacto, de tal manera que Él nos da todo lo que Cristo ha ganado, todo lo que Él es, es nuestro cuando confiamos en Él.

Eso es lo que queremos decir con el pacto de gracia. No es que el pacto por obras sea del Antiguo Testamento y el pacto por la gracia sea del Nuevo Testamento. No, el pacto de la gracia está en vigencia desde el tercer capítulo de Génesis, y está en todo el Antiguo y en el Nuevo Testamento, porque está basado sobre la libre gracia de Dios para con los pecadores necesitados.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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3/5 – La Verdadera Seguridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

3/5 – La Verdadera Seguridad

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Esperar en las Escrituras, es algo activo. No es tomar una siesta larga o entrar en modo de hibernación mientras Dios dirige el universo. No, permanecemos conectadas con Él. Estamos atadas e Él de manera que nuestro bienestar, nuestro futuro y nuestra esperanza estén totalmente conectadas con lo que Dios hace. Y Dios lo hace todo bien.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMosss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando tienes que esperar, puede ser inquietante. La vida está en suspenso hasta que este gran asunto en tu vida cambie. Encontrarás algo de aliento y esperanza en tus tiempos de espera mientras nos unimos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Estamos viendo el Salmo 37, uno de los pasajes más añorados del Antiguo Testamento, pero uno de los pasajes menos vividos, creo yo. Tiene que ver con todo este tema de la maldad y el mal en el mundo y cómo debemos de responder a ello.

Nos ha recordado que no debemos irritarnos por la maldad. Hemos dicho que irritarnos es mucho más que preocuparse. Irritarse tiene que ver con calentarse. No te calientes. No te enojes por lo que está sucediendo. Veremos que existe una ira que es justa, pero la mayoría de las veces nuestra ira no es justa. “Pues en la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”(Santiago 1:20).

Así que lo que no debemos hacer es inquietarnos. Lo hemos visto en varias ocasiones en este pasaje. También hemos visto lo que sí debemos hacer, y es mirar hacia arriba,  enfocar toda nuestra energía, nuestra atención, nuestro esfuerzo, nuestra respuesta en el Señor.

He utilizado la frase de «atar nuestros corazones y nuestras mentes al Señor.» Si quiero estar segura tengo que atar mi mente mi corazón, mis emociones y mi vida a algo o a alguien que nunca puede ser removido. Ese puente, ese lugar seguro, es Dios mismo.

El salmista David dice en el salmo, no ates tu corazón a los malhechores. No dejes que tu sentido de bienestar suba y baje dependiendo de ellos.

¿Tú sabes cómo hacemos eso? He visto como mis propias emociones pueden ser tan afectadas por alguien a mi alrededor que esté haciendo algo malo. Estoy diciendo, ¿cómo es que todo mi futuro puede estar atado a si esa persona está haciendo bien o mal?

Tengo que atar mi corazón a Dios mismo. Ahí es donde vemos estas exhortaciones, comenzando en el versículo 3, que nos dicen mira hacia arriba, no te irrites. ¿Cuál es la cura para la ira y la inquietud? Mirar hacia arriba.

En la última sesión vimos la primera de las tres exhortaciones. ”Confía en el SEÑOR,   deléitate en el SEÑOR, encomienda al SEÑOR tu camino.»  Ahora llegamos a la cuarta de estas, y se encuentra en el versículo 7, donde la Escritura dice:» Confía callado en el Señor. »

Algunas versiones dicen: «Descansa en el Señor.» La traducción literal es: «Guarda silencio ante el Señor.» La palabra hebrea traducida es «quieto» o «descanso» o «silente»—significa ser como tonto, pero no como alguien que no tiene inteligencia, sino en el sentido de no poder decir nada.

La implicación es de asombrarse, quedarse sin palabras, paralizado, callado o quedarse quietos. Guarda silencio ante el Señor.Mantente en silencio delante del Señor. Que estés tan asombrada en Su presencia que toda tu rabia, tu ira, tu hiperventilación, tus pensamientos de ansiedad y tus palabras ansiosas cesen. Guarda silencio ante el Señor.

Eso no es solo algo que hacemos hacia el exterior, sino que es algo que empieza como un asunto del corazón. El salmista está diciendo:

•       No murmures.

•       No te quejes.

•       No te resistas a lo que está sucediendo a tu alrededor.

•       Sométete en silencio a Dios y a Su trato en tu vida; date cuenta de que —en última instancia— es Dios quien está a cargo de todo lo que está sucediendo en este mundo.

No hay nada pasando en tu vida que Dios no controle o no pueda cambiar, si Él decide hacerlo. Así que deja de luchar contra Él. Estáte quieta.

Algunas de ustedes tienen niños de dos años de edad o los han tenido, y saben que cuando se les mete algo en la cabeza —quizás tener una rabieta o estén determinados a hacer su voluntad— van a patalear, van a quejarse y van a  lloriquear. Y tú les dices, «¡Ya basta!» A veces lo que deseas hacer es poner tu cuerpo encima del niño y solo decir: «Cálmate, no te irrites tanto.» ¨

Bueno, muchas veces nosotras pudiéramos enloquecer emocional, espiritual o mentalmente también. La Palabra de Dios nos dice: «Estáte quieta».

•       Deja de agitarte.

•       Deja de resistirte.

•       Deja la rabieta —internamente o externamente.

•       Estáte quieta.

•       Sométete tranquílamente.

•       Cultiva un corazón tranquilo.

Eso es algo que es muy difícil de lograr para la mayoría de nosotras en este mundo. Si no estás en el hábito de hacerlo regularmente, de cultivar un corazón tranquilo, encontrarás que cuando te encuentres en la presencia de la maldad o de malas acciones, o cuando las cosas alrededor de ti estén como un torbellino, hallarás que tu propio corazón, en lugar de estar atado a Dios, está atado a esa circunstancia agitada.

Una amiga me escribió un correo electrónico recientemente, y dijo algo con lo que me identifico y con lo cual la mayoría de nosotras podemos identificarnos. Ella me dijo: «Durante mi tiempo con el Señor, tengo una tendencia de levantarme cada pocos minutos para atender algo: el lavado de la ropa, el fregar los platos, el enviar correos electrónicos, buscar algo por Internet, añadir a mi lista de tareas pendientes… O lo que sea.» Déjenme decirles yo me relaciono tanto con eso, cuando estoy en mi tiempo de quietud de repente, me entra ese anhelo de limpiar todo lo que está sucio en mi casa y  a mi alrededor.

Mi amiga me contaba esto, y decía: «Esta mañana cuando me senté en mi tiempo con el Señor, puse la alarma a sonar en 30 minutos y me propuse no levantarme de allí hasta que el reloj sonara. Quiero cultivar el hábito de estar realmente tranquila y callada con el Señor y ser menos distraída.» Esas son unas sabias palabras.

Por la mirada de las que están aquí puedo ver que esto es algo que todas tenemos que cultivar: quietud de corazón. Estamos tan estiradas de aquí para allá, tan distraídas. La mayoría de nosotras sufrimos de una especie de variación del déficit de atención de los adultos. Que esta cultura  ha cultivado esto en nosotras.

Lo vemos en actividades familiares —y nos metemos en muchas más actividades de lo que cualquier familia debería— haciendo cosas, ocupadas, en continua actividad, pensando continuamente, hablando, haciendo ruido. Nos metemos en el coche, prendemos la radio. Llegamos a la casa, y prendemos la televisión. Nos levantamos a primera hora de la mañana y revisamos nuestro correo electrónico. Eso no es la manera de cultivar quietud de corazón.

No podemos hacer que el resto del mundo se tranquilice, pero por la gracia de Dios si podemos hacer que nuestro propio corazón lo haga. Estáte quieta ante el Señor.

Blaise Pascal dijo: «La única causa de la infelicidad del hombre es que él no sabe mantenerse en quietud en su habitación.» Creo que hay mucho de verdad en eso. No sé si es la única causa, pero es una gran causa.

Y esto empieza con los niños pequeños y con los adolescentes —siempre tienen que estar haciendo algo. Por cierto, madres de niños pequeños: es importante enseñar a sus hijos a estar quietos. No siempre tienen que estar haciendo algo. Ellos seguro piensan que debe ser así. Seguro se quejarán de aburrimiento,  pero deben de enseñar a sus hijos a aprender cómo tener contentamiento de corazón aun cuando no estén ocurriendo muchas cosas.

Lee un libro. Toma una siesta. ¡Piensa —algo que el mundo no hace mucho hoy en día! Estad quietas. Aprende a quedarte en silencio en tu habitación.

Estamos tan inquietos hoy en día, y como resultado nuestras almas están empobrecidas por nuestro movimiento y actividad incesantes. Se necesita tiempo para estar en silencio.

Tú dices: «¡Pero tengo seis hijos! No hay manera de que pueda estar tranquila. “Puedes tener un corazón tranquilo. Mi amiga Vivian me está mirando y sonriendo. Puedes tener un corazón tranquilo en una casa llena de niños, porque no es una cuestión de lo que está sucediendo a tu alrededor. Es cuestión de lo que está pasando dentro de ti.

Eso significa que debes sacar provecho de las oportunidades, cuando las tengas, para estar quieta y en silencio delante del Señor. Deja de correr de aquí para allá todo el tiempo.

A veces es necesario hacer un montón de cosas, y aún así Dios puede darte un corazón tranquilo. Pero necesitas controlar —hasta el punto que puedas hacerlo— el desorden y el ruido en tu vida para que cultives un corazón tranquilo. No vayas ahora a casa a decirle a tus hijos que te he mandado a deshacerte de ellos.  Hay algo de desorden que es una parte necesaria de la vida; una parte apropiada y buena de la vida. Pero muchas de nosotras permitimos ruidos extraños, ruidos extras e innecesarios y muchas actividades y desorden. Tenemos que estar haciendo algo siempre y esto un signo de un alma enferma, de un corazón empobrecido. «Estad quietos, reconozcan que yo soy Dios.  Cesa de esforzarte.»  Suelta. Relájate. Deja que Dios sea Dios.

“Estad quietas ante el Señor”, y luego otra vez en el versículo 7, «espérale con paciencia.» Esa palabra significa esperar con anhelo, que lo esperemos. Estamos hablando otra vez de atar nuestros corazones al Señor. Verás este tema a lo largo de todo el Salmo 37.

El versículo 9: dice “…los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra”

Versículo 34: “Espera en el SEÑOR y guarda su camino”

Esa palabra esperar en los versículos 9 y 34 es una palabra que difiere un poco de la que vemos en el versículo 7. Esta palabra significa «atar por medio de retorcer», es como hacer una trenza; atar algo para que se convierta en una cadena en lugar de hilos separados, «Es agruparse, unirse, juntarse, esperar», Significa «esperar algo con paciencia.»  También quiere decir «tener confianza, confiar, y tener perseverancia.»

Charles Spurgeon en su comentario sobre los Salmos, dice acerca de este versículo: «esperar con paciencia santa el momento en el que se aclaren las dificultades de la Providencia.”  ¿Qué significa eso? Hay cosas que no podemos ver ahora; hay cosas que no entendemos.

Entonces, ¿qué hacemos? Tenemos la tendencia a irritarnos. “¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? ¿Por qué sucede esto? ¿Qué pasa con esto? ¿Qué voy a hacer con esto?”

El salmo dice: No te irrites. Estáte quieta. Espera en paciencia al Señor. ¿Qué estás esperando? Estás esperando pacientemente el día en que Dios hará que todas las cosas se aclaren. Por el momento, confía en que Él sabe lo que está haciendo. Confía que Él está en Su trono, que Él está a cargo para que no te turbes, ni seas un manojo de nervios, ni te aires.  Espera pacientemente en el Señor.

Ahora bien, esa espera no es algo pasivo. En las Escrituras esperar es algo activo.

No es como que tomas una larga siesta o entras en modo de hibernación, mientras Dios dirige el universo.  No, nos mantenemos conectadas a Él. Estamos entrelazadas a Él. Estamos atadas a Él, para que nuestro bienestar, nuestro futuro, nuestra esperanza esté totalmente relacionada con lo que Dios está haciendo. Y Dios todo lo hace bien.

Es por eso que puedes estar bien. Miro a mí alrededor en esta sala, y veo a mujeres que han pasado por circunstancias muy difíciles. Veo a mi amiga preciosa Kathy aquí, que ha pasado por una larga y penosa experiencia con la leucemia. He visto en Kathy una mujer —y en su familia, una familia que ha aprendido a esperar en el Señor, a estar quietos, a apoyarse en Él.

Kathy ha aprendido que hay algunas cosas en la vida que simplemente no importan tanto. Su perspectiva ha cambiado. Su sentido de las prioridades ha cambiado.Ella ha aprendido. Ha tenido que aprender a tener un corazón tranquilo.

He visto la hermosura de Cristo manifestarse  a través de esta mujer, y vemos una paz y una luz y un gozo que envidiamos, pero no queremos pasar por el proceso para llegar allí. Dios usa esas circunstancias. Dios usa el mal. Dios usa a los malhechores para lograr sus propósitos en este mundo si esperamos en Él.

La Escritura dice: «Nadie que Le espera será avergonzado» (Sal. 25:3, parafraseado).Y dice: «Por ti he esperado todo el día» (Sal. 25:5).

Ves, no nos importa esperar si Dios lo resuelve en unos cuatro minutos. Pero el salmista dice: «No, yo voy a esperar todo el día.» Y tú dices: «¿Cuánto dura el día?»

Con el Señor, un día es como mil años. Así que puede parecer una eternidad, pero en realidad no lo es. Es el día de Dios. Te espero todo el día. ¿Pero qué significa eso? No te rindas. No tires la toalla.

No digas: «He esperado tiempo suficiente, los caminos de Dios no funcionan. Me voy de este matrimonio; me voy de esta circunstancia.» No caigas automáticamente en la irritación o en la ira cuando Dios no cumple Su voluntad de acuerdo a tu calendario, cuando el malhechor no cambia y crees que ha transcurrido tiempo suficiente y que algo debe suceder.

Espera todo el día. Espera en el Señor. Hebreos 10 de los versículos 36 al 38 nos dice que » tienes necesidad de la paciencia, para que cuando hayas hecho la voluntad de Dios, obtengas la promesa.  Porque dentro de muy poco tiempo el que ha de venir vendrá, y no tardará.

Y tú dices, «pero no es poco tiempo.» Sí, sí lo es. No parece muy poco tiempo para ti, pero si pudiéramos ver las cosas desde el punto de vista de la eternidad, es muy poco tiempo. Su promesa es, Él vendrá y El no tardará. Así que espera al Señor.

Charles Spurgeon dijo, «El tiempo es nada para Él. Que sea nada para ti. Vale la pena esperar a Dios. En una historia esperamos hasta el final para que se aclare la trama. No debemos prejuzgar el gran drama de la vida, sino permanecer hasta la escena final».

Espera hasta el último capítulo. Ya ha sido escrito, pero Dios está en el proceso de revelarlo a nosotros, y eso es bueno. Vale la pena esperar. Quédate hasta el final de la historia.

Así que la diferencia entre estos dos tipos de respuestas en el Salmo 37 es realmente una cuestión de enfoque. Cuando nos inquietamos, nos centramos en nosotras mismas. Nos concentramos en nuestros sentimientos, nos centramos en los malhechores, nos enfocamos en el mal que está sucediendo alrededor de nosotras, y entonces vamos a vivir molestas, tensas, e irritadas.

Sin embargo, cuando nos concentramos en el Señor, y miramos hacia arriba. No te irrites. Mira para arriba. Confía en el Señor. Haz el bien. Deléitate en el Señor. Encomienda tu camino al Señor. Estate quieta delante del Señor. Espera en Él.

Orienta tu vida en torno al Señor y no en torno a los malhechores. Sé intencional sobre el redireccionamiento de tu mente, de tus emociones, de tu enfoque,  y de tu corazón.

Tendemos a pensar, «no puedo evitar lo que siento.» Sí, podemos. Alimentamos nuestras emociones de acuerdo a lo que permitimos que nuestras mentes piensen. Así que sé intencional al dirigir tu atención hacia el Señor y responde a Él en lugar de dirigir tu atención hacia las circunstancias.

¿Estará tu espíritu irritado y enojado, o será manso y tranquilo? Cuando me estaba preparando, haciendo algunos preparativos de última hora para esta serie, me encontré con una lista que mi amiga Kim Wagner me envió hace algún tiempo. Algunos de ustedes la han oído en Aviva Nuestros Corazones. Ella simplemente compara y contrasta el espíritu irritado con el espíritu tranquilo y manso, que es el contraste que vemos en el Salmo 37.

Permítanme leerles a ustedes algunas de esas comparaciones. Los que se irritan tendrán miedo de las tormentas de la vida, pero los mansos estarán en reposo durante las tormentas de la vida. Los que se irritan intentarán manipular a los individuos o las circunstancias, pero los mansos reaccionarán a las circunstancias con  confianza y paz.

Los que se irritan tomarán decisiones de la vida basado en las emociones o pasiones fugaces del momento, pero los mansos tomarán decisiones de vida basadas en principios bíblicos. La confianza del individuo que se irrita está en sus propias habilidades y en su poder de controlar a los demás o controlar los detalles, pero la confianza de la persona mansa está en la seguridad de las verdades de la Escritura y en la fidelidad de Dios.

La persona que se irrita encuentra su valor en sus propios logros y en lo que otros piensan de él, pero los mansos encuentran  su valor en saber quiénes son en Cristo. El que se irrita encuentra su fortaleza de carácter en sus propios rasgos de personalidad, pero los mansos encuentran su fortaleza de carácter en Cristo.

La irritación alimenta la tempestad  al dejar salir las pasiones y las emociones, mientras que la mansedumbre frena la tempestad de las emociones y las pasiones mandándoles y diciéndoles: «Paz. Estad quietos”.

El que se irrita es demasiado temeroso y débil para confiar en Dios, así que permite que sus emociones y pasiones pecaminosas gobiernen. Pero la mansedumbre nos da la fuerza y el coraje para luchar en la batalla y  para vencer nuestra ira pecaminosa y nuestras pasiones, confiando en la providencia del Dios omnipotente.

La persona que se irrita está  llena de sospechas, dudas y suposiciones basadas en sus emociones, y permite que esas imaginaciones determinen el curso de acción. La mansedumbre, por el contrario, impide que la mente divague con vanas imaginaciones o que habite en pensamientos que puedan inflamar las emociones volátiles y las pasiones.

Y la mujer que se irrita  siempre está sujeta a una montaña rusa de emociones, continuamente de arriba a abajo. Lo único consistente en ella es que nunca se sabe en qué estado de ánimo se encontrará. Pero la mansedumbre proporciona constancia y una serenidad constante y compostura en el espíritu y en el estado de ánimo. Esto refleja la estabilidad consistente de nuestro Señor, que es el mismo ayer, hoy y por siempre.

Entonces la Escritura dice: «No te irrites.»

•       No te inquietes.

•       No te calientes.

•       Confía en el Señor.

•       Mira hacia arriba.

•       Deléitate en el Señor.

•       Encomienda tu camino al Señor.

•       Está quieta delante del Señor.

•       Espera en Él pacientemente.

Luego el maravilloso versículo 11”Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.”

Permítanme decirles que pudieran estar haciendo todas estas cosas —confiando, deleitándose, encomendándose, estando quietas, y esperando con paciencia y pudieras estar pensando que «todavía no estoy heredando la tierra.» Déjame decirte, que si estás atada al Señor, tú heredarás la tierra. No puedes tener todas las cosas de esta tierra, pero tendrás suficiente para estar satisfecha.

Tendrás abundancia de paz en medio de la tormenta. Sin embargo, no tendrás todo lo que tu alma anhela y espera aquí y ahora, debido a que algunas de estas cosas aún están por venir.

Tu situación no puede cambiar de inmediato. De hecho, puede ser que no cambie en esta vida. Y es por eso que no solo tenemos que mirar hacia arriba, sino también mirar hacia adelante, para mantener nuestros ojos en la meta.

Eso es lo que quiero hablar en el próximo programa a medida que continuamos revisando el Salmo 37. No te irrites, mira hacia arriba, y luego mira hacia adelante.

Oh, Padre, cuánto te pido que tomes nuestras emociones salvajes y errantes que suben y bajan y que causes que nuestros corazones permanezcan atados, no a las circunstancias que pueden cambiar, sino a Ti. Tú eres firme. Tú eres inmutable Tú eres constante. Tú eres estable. Tú eres fiel. Podemos confiar en Tí. Que nuestros corazones permanezcan conectados, atados a Ti mientras miramos hacia arriba, y mientras miramos hacia delante y creemos en Tus promesas de que los mansos heredarán la tierra y se deleitarán en abundante paz. Y todo esto lo  pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Estás atado a Dios, firme y constante? Nancy Leigh DeMoss nos ha dado mucho que pensar. Espero que te hayas tomado el tiempo para asegurarte de que tu sentido de seguridad no se ha alejado de la Persona que es verdaderamente segura.

Dios siempre ha cuidado Aviva Nuestros Corazones. Él es verdaderamente nuestra seguridad. Estamos agradecidas por la manera en que Él ha provisto a través de las oraciones de nuestros oyentes y las ofrendas de Su pueblo.

Pero antes no queremos cerrar sin recordarles que la semana que viene estaremos comenzando con la serie Buscándole a Él y nuestros amigos de la casa de publicación Moody nos dieron una maravillosa noticia. El libro Buscándole a Él (Seeking Him, como se le conoce en ingles) estará disponible en formato electrónico, justo a tiempo para el inicio de la serie que comienza la semana próxima. Estará disponible en tres módulos: lecciones 1-4, 5-8, y 9-12. Para más información sobre cómo puedes adquirir tu material, visita http://www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¡Descarga las primeras cuatro lecciones ya para que puedas ir avanzando con nosotros cuando comencemos a partir del lunes próximo!

Bueno, se nos dice que el pecado trae consecuencias. ¿Por qué entonces parece que algunas personas hacen alarde de su conducta terrible año tras año y aún continúan teniendo éxito? Hablaremos de esto la próxima vez  en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.