Agt 12 – Una visión mayor de la maternidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Agosto 12, 2015

Agt 12 – Una visión mayor de la maternidad

Carmen Espaillat: Erin Davis sostiene que vivimos en un mundo que ejerce presión sobre las madres.

Erin Davis: Nuestra cultura es muy anti-mamá en muchas formas, quieres pruebas compra una minivan, la gente se siente apenada por ti si le dices que tienes que comprarte una minivan, es como si estuvieras intercambiando la esperanza de tener el vehículo que te gusta para acomodar a tus hijos a otro tipo de vehículo que no necesariamente es lo que prefieres, eso es lo último tu vida se acabó si tienes una minivan.

Y otro ejemplo son los pantalones jeans para mamá, ahora te vistes como una madre y realmente eso no es lucir a la moda, o sea tal vez seas una mamá pero sería mejor que no parezcas una, y sería mejor también que no manejes un carro que diga con una calcomanía que eres una mamá. Debes de tratar de alguna manera de mantener una imagen de no mamá porque «los hijos son una carga».

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Uno de los mayores gozos que estamos experimentando en Aviva Nuestros Corazones es ver a Dios levantar a toda una nueva generación de mujeres jóvenes que con gran entusiasmo están abrazando el llamado de Dios para sus vidas como mujeres. Esto luce diferente para diferentes mujeres en diferentes etapas y estaciones de sus vidas.

Estoy encantada de recibir en el día de hoy en Aviva Nuestros Corazones, a una querida amiga que nos visita una vez más. Ya la han escuchado antes en Aviva Nuestros Corazones y ahora ha escrito un nuevo libro. Estaremos hablando de este libro, de su vida y del llamado de Dios, especialmente para las madres. Erin Davis está con nosotros, y Erin, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones. Muchas gracias por ser parte de esta serie.

Erin: Gracias por tenerme de vuelta.

Nancy: El esposo de Erin, Jason era pastor de jóvenes anteriormente y ahora es el gerente de mercadeo de Aviva Nuestros Corazones. Esto es algo nuevo desde la última vez que estuvimos juntas en el estudio. Estamos muy contentos de que tu familia sea ahora parte del equipo de Aviva Nuestros Corazones.

Erin: Nosotros también estamos muy contentos.

Nancy: Erin y me encanta este nuevo libro que has escrito. Hablaremos de él en un momento, pero primero déjenme referirles otros libros que Erin también ha escrito. Tu primer libro, «Graffiti: Aprendiendo a ver el arte en nosotros mismos» (disponible en inglés), es un libro sobre belleza e imagen corporal, dirigido particularmente a jovencitas. También estuviste involucrada en ayudar a escribir la guía de estudio de «Mentiras que las mujeres jóvenes creen«, junto con Dannah Gresh y una servidora, y -¡wow!- cómo está Dios usando este material en la vida de tantas jóvenes. Tú ves esto porque eres una de las principales escritoras del blog de «Mentiras que las mujeres jóvenes creen«. Así que has podido ver algunos destellos en las vidas de estas jóvenes mujeres.

Erin: Dios continúa usando el contenido de este libro para exponer las mentiras y reemplazarlas por Su Verdad. Sí, veo esto todos los días, y es muy emocionante ver cómo Dios continúa trabajando a través de este libro.

Nancy: Y has sido tan valiente de adentrarte con estas jóvenes en estos tópicos en donde «hasta los ángeles temen pisar». Hay algunos de los temas que tratas en el blog que son crudos y difíciles. Incluso, no nos sería permitido tratar muchos de estos temas, en algunas estaciones de radio. Pero la realidad es que estas jóvenes están lidiando con estas rudas y crudas realidades, y tú te has lanzado justo a tratar con ellas.

Erin: La oración de aquellas que estamos liderando este blog es que, este blog sea un faro de verdad en línea. Es cierto que tendemos a traer algunas preguntas rudas, pensamientos para algunas jovencitas en situaciones horribles, y no rehuimos de ellas. Utilizamos la Palabra de Dios como nuestra espada y ha sido muy emocionante ver como Él ha estado cambiando las vidas de estas jóvenes mujeres alrededor del país y realmente, alrededor del mundo.

Nancy: Me encanta tu corazón por guiar y discipular a estas jóvenes así como tú misma has sido guiada y discipulada por mujeres mayores. Es realmente estupendo ver como se te ha pasado a ti el bastón de la fe, y de ti, a la próxima generación. Ahora te has adentrado en otro tema, que no es realmente tan diferente, porque sigue siendo sobre discipulado y consejería. Tu nuevo libro se llama: » Más allá del tiempo de baño: Abrazando la maternidad como un rol sagrado «. (Disponible en inglés)

Erin: Tenía miedo de escribir un libro sobre la maternidad, porque aquellos que me conocen y conocen a mi familia saben que yo no tengo el tema de la maternidad totalmente resuelto. No soy una mamá perfecta criando hijos perfectos.

Nancy: Entonces ¿no escribiste este libro como una experta?

Erin: Yo no escribí este libro como experta en maternidad- ¡ciertamente que no! Lo escribí como parte de mi propio caminar y de lo que el Señor me está enseñando a través de la maternidad. Hay mucho que aprender en el caminar de la maternidad.

Nancy: Tu libro es un gran aliento porque lleva a las madres a reflexionar en que va más allá de los detalles – de la comida y de los peligros -y de cambiar y alimentar a los niños, y de llevarlos a clases de piano, o cualquiera que sea la demanda de la etapa de la vida del niño. Lo que estás diciendo a las madres es que tienen una misión y una visión para abrazar, que va más allá.

Erin: Hay muchos afanes que vienen junto con la maternidad, sin importar la edad en que estén tus hijos. Si te enfocas en estos afanes y no ves el cuadro completo, de seguro que te sentirás abrumada. Pero si puedes ir a la Palabra de Dios para una visión mayor sobre la maternidad, seguirás haciendo sándwiches y jugos, pero podrás encontrar un propósito mayor al hacer esto. Es mucho más llevadero, y mucho más divertido, porque estás haciendo un trabajo sumamente importante.

Nancy: Lo que me encanta de ti, Erin, es que eres tan honesta y transparente. En este libro compartes mucho acerca de tu propia experiencia y del hecho de que la maternidad no fue algo que te vino naturalmente, fácilmente, o gozosamente al principio, sino que Dios utilizó un incidente cuando tenías doce semanas de embarazo de tu primer hijo, para empezar un cambio completo de paradigma en tu vida.

Fue en el momento en que el doctor te dio la noticia de que el bebé que llevabas no sobreviviría el embarazo y el doctor te aconsejó algo que probablemente no estabas realmente preparada para escuchar.

Erin: Eso es correcto. No había avanzado mucho mi embarazo cuando decidimos hacernos un ultrasonido. La doctora me llamó. Estaba alistándome para salir a un viaje de negocios por tres semanas. Ella me dijo, «He visto los resultados de tu ultrasonido, y hay un problema con tu embarazo». Yo dije, «Bueno, tendrá que esperar; estoy preparándome para salir a un viaje de negocios», que era un indicador de dónde estaba mi corazón antes de que esto sucediera. Entonces ella dijo: «Tendrás que tomar una decisión acerca de este embarazo antes de que pasen las tres semanas».

Yo le dije: «¿Una decisión sobre este embarazo? Yo había decidido. Me embaracé, eso era lo que había decidido». Pero ella sutilmente estaba tratando de decirme que la situación era mala.

Mi pequeño varón, no sabía en ese momento que era varón, tenía una obstrucción en la vejiga. Esto no sonaba tan serio, excepto que los bebés cuando están en el útero procesan el líquido amniótico a través de su sistema urinario y así es como se desarrollan sus pulmones. Si mi bebé no podía procesar el líquido amniótico, entonces él no iba a poder desarrollar sus pulmones.

Tuvimos un difícil fin de semana, de mucha oración, y ese lunes fuimos a donde una especialista y me hicieron otro ultrasonido. Ella irrumpió en la habitación con una carpeta en la mano (yo estaba acostada en la mesa de ultrasonido todavía) mi esposo estaba a mi lado y nuestras madres estaban también en la habitación.

Este doctor dijo, sin ninguna sutileza, «su bebé probablemente no sobreviva este embarazo. Si lo hace, tendrá muchas discapacidades. Le sugiero que lo aborte». La habitación se volvió borrosa, y recuerdo que delegué en mi esposo el manejo de las preguntas desde ese momento. Yo estaba aturdida.

Nancy: ¿Y cómo manejó tu esposo las preguntas?

Erin: Calmadamente y con sabiduría. No estoy segura de cómo logró evadir el expresar lo enojado que debió haberse sentido. Él simplemente dijo calmadamente, «Nosotros no abortaremos a este bebé, por lo que usted necesita decirnos cuáles son las otras opciones». Entonces tuve una serie de pruebas en la oficina del doctor ese mismo día, y durante el resto del embarazo.

Estuve yendo cada semana para un ultrasonido, y esto significó siete meses de ultrasonidos. Al mirar atrás esa etapa, recuerdo que nunca estuvimos devastados. Estábamos en calma… y ese bebé lo íbamos a llamar Truett.

Un día mi esposo dijo, «cambié el nombre del bebé».

¿El nombre del bebé que está en mi barriga? ¿Tú le cambiaste el nombre?

Y él dijo, «yo lo quiero llamar Eliseo porque esto significa «Dios salva» o «Dios es mi salvación».

En ese punto era todo tan incierto. Yo le dije, «cariño, Dios puede que no lo salve».

Y Jason me dijo: «Bueno, Dios como quiera salva. Por lo que quiero que su nombre sea un testimonio de esto».

A partir de ese momento el bebé que estaba en mi vientre se convirtió en Eliseo. Desde muy temprano pudimos usar esta prueba para testificar…y pasajes de la Biblia acerca de que Dios es nuestra fuerza cuando somos débiles y que podemos depender de Él. Estos pasajes eran vida; eran como pan para nosotros en esta etapa, mientras continuaba llevando a este bebé en mi vientre y esperaba a ver que iba a suceder.

Nancy: Quiero ir un paso atrás por un minuto y hablar acerca de las cosas que condujeron a este embarazo, pero para aquellos que están aguantando la respiración, esperando saber qué le sucedió a Eliseo, síguenos contando Erin.

Erin: Eliseo es el niño de cuatro años más tierno, cómico y bulloso que yo conozca. Él ama la pelota, y le encantan las cosas de vaqueros, y está completamente saludable.

Teníamos un ultrasonido cada semana, y su pequeña vejiga era solo un punto negro. Creció y creció con cada ultrasonido porque su sistema urinario falló, y se estaba llenando de líquido.

Hasta el día en que él nació, nos hicieron un ultrasonido, y su vejiga llenaba todo su abdomen. Había un equipo de especialistas esperando en un ala de la habitación para llevárselo inmediatamente a cirugía de emergencia. Estábamos preparados. Dimos a luz en otra ciudad diferente de donde está nuestro hogar. Estábamos preparados para vivir allí por varias semanas hasta que el bebé se recuperara de lo que tuvieran que hacerle.

Déjenme decirles que, al dar a luz fue evidente para todos los allí presentes que su sistema urinario estaba funcionando perfectamente. El cirujano que estaba esperando para llevárselo se rió y dijo, «Acaban de comprar un ticket de salida de la Unidad de Cuidados Intensivos». El bebé nunca tuvo que ser intervenido; él nunca tuvo cirugía…él es un niño saludable.

Eliseo tiene un poquito de hidronefrosis en su sistema urinario y tiene un riñón que es un poco más pequeño. Yo continúo orando para que él sea sanado completamente, pero la verdad es que él fue sanado el día de su nacimiento. Él es feliz y lo está haciendo muy bien.

Nancy: Eliseo . . .

Erin: Eliseo

Nancy: Dios salva…

Erin: Dios salva, eso es correcto.

Nancy: Déjame volver a cuando te enteraste que estabas embarazada de tu primer hijo, de este hijo que estamos hablando. Escuché que la prueba de embarazo salió positiva más rápido de lo que esperabas.

Erin: Es correcto. Tienes que conocer un poquito acerca de mi pasado, de quién yo soy hoy día y de quién era en aquel momento. Yo tenía todo lo que el mundo decía que una mujer debía de tener. Fui a la escuela de pregrado y luego a la universidad. Siempre me ha gustado referirme a mí misma como «tipo doble A». Hice la universidad como ya te conté durante tres años y luego fui nuevamente a la universidad para hacer la maestría. Tenía el esposo, tenía la casa, tenía la carrera, y embarazarme era lo próximo en la lista, del guión, que el mundo había escrito por mí.

Entonces decidimos, bueno, esto es lo próximo. Pero sí, la prueba salió positiva mucho antes de lo que esperábamos, y le di la noticia a mi esposo Jason, de que un bebé venía en camino mientras estaba sentada en mi cama con mi bata de baño, llorando incontrolablemente. Yo sentía como si en mi vida hubiera explotado una bomba.

Nancy: No porque no tuvieran, en algún momento, el tener hijos entre sus planes… ¿por qué fue entonces tan traumático ese momento?

Erin: Creo que planeaba tener hijos porque estaba dentro del listado de cosas por hacer, pero cuando los hijos se volvieron de repente una realidad, yo estaba muy, muy consciente de todas las formas en que esto iba a interrumpir la vida que yo quería para mí. No sabía cómo continuar la trayectoria profesional que quería y ser una mamá. No tenía idea de cómo continuar con el matrimonio que yo quería y ser una mamá…tener las amistades, e incluso el ministerio.

Mi esposo y yo habíamos estado ministrando a estudiantes por doce años, y no sabía cómo íbamos a continuar dedicando nuestras vidas a adolescentes y a la vez tener a un bebé de por medio. Entonces cuando eso se hizo una realidad, fue que de repente yo me percaté de todas las formas en que esto iba a alterar mi vida, y esto me disgustaba mucho.

Nancy: Es decir que te sentías como, «Simplemente no tengo el tiempo para ser una mamá».

Erin: Absolutamente. Mi sentir era, «no sé cómo voy a encajar a un bebé en alguna esquina de mi vida», y yo tenía cada rincón de mi vida bien planificado.

Nancy: En ese sentido entonces, ¿estabas viendo a los hijos más como una carga que como una bendición?

Erin: Absolutamente. Creo que la carga o bendición es la pregunta en la que muchas mujeres, mamás incluidas, están todavía enganchadas. Tengo una buena amiga, y es muy citada en el libro, que dice que nuestra cultura tiene una personalidad doble con respecto a las madres.

Vamos a las fiestas de bebés que son los (baby showers) y pensamos «Oh, no es esto tierno» y admiramos las barrigas de las embarazadas. Pero por dentro sentimos pena por ellas y pensamos, «Oh pobre, ¿se estará ella preparando para lo que viene?» Es decir que de cierta manera nos encanta la idea del embarazo, de la maternidad, de tener familia, pero en realidad estamos pensando que es una pesadez.

Esta fue realmente la forma en que me sentía sobre la maternidad, y la forma en que algunas veces todavía pienso sobre la maternidad. Todavía tengo una lucha interna sobre creer lo que Dios dice, que los hijos son una bendición, en vez de creer lo que me dice mi carne, que ellos son una carga. Tengo que resistirme al deseo de algunas veces llamar a mis dos hijos «reductores de velocidad», porque me están desacelerando de hacer tantas cosas. Esto es realmente una elección, de verlos o no, como una bendición o como una carga.

Nancy: Es una elección ante la cual muchas mujeres de nuestra cultura se enfrentan, y nuestra cultura realmente no ha contribuido para que veamos a los hijos como una bendición.

Erin: Nuestra cultura es muy anti-mamá en muchas formas. ¿Quieres pruebas? Compra una minivan. La gente se siente apenada por ti si le dices que tienes que comprarte una minivan. Es como si estuvieras intercambiando la esperanza de tener el vehículo que te gusta para acomodar a tus hijos a otro tipo de vehículo que no necesariamente es lo que prefieres, eso es lo último, «tu vida se acabó», si tienes una minivan.

Y otro ejemplo es «Pantalones jeans para mamá». Ahora te vistes como una madre y realmente eso no es lucir a la moda, o sea tal vez seas una mamá, pero sería mejor que no parezcas una. Y sería mejor también que no manejes un carro que diga con una calcomanía que eres una mamá.

Debes de tratar de alguna manera de mantener una imagen de no mamá porque los hijos son una carga.

Nancy: Entonces luego de los nueve meses de espera estabas sosteniendo en tus brazos al precioso Eliseo, que era un regalo de Dios, un niño milagro que Dios sanó en el vientre. Entonces instantáneamente cargaste a este pequeño ser lleno de vida, ¿inmediatamente abrazaste la maternidad como un gran llamado?

Erin: No, no lo hice. Claro que lo amaba, y el milagro de todo lo ocurrido no fue en vano para mí, pero no fue algo tan natural como había pensado. Creo que esto es verdad con muchas cosas, en la maternidad. Conozco de muchas amigas que han tenido algo similar a un estrés postraumático en la lactancia. No pueden descifrarlo, y se traumatizan hasta muchos años después de que sus hijos están bien crecidos.

Hay muchas áreas como éstas en la maternidad. Creemos que la disciplina ocurrirá naturalmente, y no es así. Pensamos que el vínculo se dará naturalmente o que simplemente estará ahí, y no es así. Pensamos que nuestros matrimonios se van a adaptar a los hijos, y esto no sucede fácilmente.

Esto fue verdad para mí y Eliseo. Yo lo amaba mucho, mucho, desde el momento en que lo vi, pero la maternidad no vino naturalmente. Mi primer año como mamá fue realmente, realmente difícil.

Nancy: Cuéntanos un poco más.

Erin: Yo simplemente no me ajusté bien por todas las razones que te dije. Tenía miedo de convertirme en una mamá. Estas eran preocupaciones reales, y realmente sucedieron. De repente, toda mi vida giraba alrededor de esta pequeña cosa que no tenía sentido de horario.

Él no distinguía entre el día y la noche, y cuando fuera que tuviera hambre o sueño o lo que fuera que necesitara, yo tenía que adaptarme a eso.

Me quedé en casa con él al principio y realmente me aislé porque no tenía ninguna amiga que fuera mamá. Todas mis amigas estaban en la misma etapa de la vida en que yo estaba, antes de tener bebé, y de repente me di cuenta que no había diversificado mis amistades muy bien porque al menos que fuera una mujer que estuviera exactamente en la misma etapa de la vida que yo, no tendríamos nada en común…hacer un horario fue realmente difícil.

Estaba en casa con este bebé que no tenía consciencia de horario y era extremadamente demandante y mi vida laboral fue puesta en pausa y a la vez fue duro para mi matrimonio – justo como lo sospechaba.

No podíamos salir a comer sushi cada vez que queríamos. Cuando dices que un bebé cambia todo, no es solo una frase bonita de tarjeta. Tener un bebé cambia todo, y yo no tenía un marco bíblico para entenderlo.

Yo no entendía que era mucho más que cambiar un millar de pañales cada día. Yo no entendía que era más que establecer una rutina de sueño. Para mí era lo cotidiano de todo, el aburrimiento, la repetición de lo mismo… yo no tenía ningún marco de Dios o de la Biblia porque no lo había estudiado como para tener una imagen mayor.

Realmente me enfrasqué en las cosas pequeñas, y fue un año difícil.

Nancy: Vamos a conversar más acerca de tu caminar y lo que Dios te ha enseñado desde que tuviste a tu primer hijo, y vamos a ver la Palabra de Dios y a compartir algunas, de las que pienso, serán ideas liberadoras y alentadoras para las mamás y para aquellos que alientan a las madres. Vamos a dar un vistazo. ¿Qué Dios ha utilizado, desde un principio de tu maternidad, para darte un sentido de esperanza, gozo o propósito, para ayudarte a perseverar a través de ese primer año?

Erin: Yo pienso que la historia que ha tenido más impacto de la Biblia desde el principio ha sido del libro de Nehemías. Ellos estaban reconstruyendo las murallas de Jerusalén, y Nehemías le dijo a los israelitas: «Quiero que peleen con sus familias, y que peleen por sus familias». Los enemigos de Israel han venido a ver qué está sucediendo, y la encomienda de Nehemías fue: «Estén lado a lado».

Hay una descripción en la Biblia, de esposos, esposas, hijos, con espadas en una mano, pala en la otra mano, reconstruyendo su muralla. Y construyeron la muralla milagrosamente rápido, y los enemigos de Dios tuvieron miedo (ver Neh. 4:13-14)

Cuando comencé a ver la maternidad como algo más que interminables tomas de alimentos, cambios de pañales, disciplina, todas las cosas de la rutina…y más como mi parte de construir la muralla, como mi contribución para mi familia y de hacer algo por mi familia como parte de mi cuota en la construcción de la muralla, porque no podría hacerlo de ninguna otra forma, comencé a tener una visión mayor de la familia y del trabajo del reino. Entender que Dios podía usarme para hacer un trabajo del Reino (hasta ese momento me sentía marginada del trabajo del Reino como mamá de acuerdo a lo que yo creía que era el trabajo del Reino).

Pero cuando Dios comenzó a usar el pasaje de Nehemías para ayudarme a entender que construir el Reino con mi familia y por mi familia era algo que haría temblar a los enemigos de Dios, esto fue algo que realmente comenzó a redefinir mi visión de la maternidad y el ministerio, y lo que Dios quería hacer a través de mí y de mis hijos.

Carmen: Erin Davis y Nancy Leigh DeMoss están hablando acerca del impacto que tienen las madres cuando se invierten en la vida de sus hijos.

Nancy: Cuando Dios le habla a las mujeres a través de Su Palabra, no solo las impacta, sino que también impacta a sus hijos y a las generaciones por venir. Es por esto que me encantó recibir un correo electrónico de una mujer que describió mucho de lo que Dios está haciendo en su vida. Ella dijo:

Aviva Nuestros Corazones ha sido una gran bendición para mí. En las últimas semanas he estado reprogramándome. Crecí en una familia con padres inconversos y nunca tuve el ejemplo de cómo luce la feminidad bíblica. Desde que me hice adulta y me casé he luchado por encontrar cómo una mujer de Dios debe ser.

Gracias sean a Dios, mis padres recibieron a Cristo hace unos años. De todas formas, ha sido difícil ser la mentora de mi propia madre. Yo no era la imagen perfecta de lo que es la feminidad bíblica, y no tenía una mentora o modelo que me enseñara.

Luego ella sigue describiendo cuán exhaustos estaban ella y su esposo, luego de algunas intensas oportunidades de hacer ministerio. Y ella continúa diciendo:

Escuché acerca de Aviva Nuestros Corazones a través de la Internet. Aviva Nuestros Corazones era exactamente lo que mi cansado y hambriento corazón necesitaba. Sus enseñanzas me están ayudando a reaprender lo que significa ser una mujer de Dios. Doy gracias a Dios por Su gracia y por usarles a ustedes para ayudarme. Gracias por ser obedientes al obrar del Padre.

Esta oyente tiene dos niños pequeños en casa. Imagina el impacto que la Palabra de Dios está teniendo en estos pequeños, mientras crecen con una mamá comprometida a aprender a cómo ser una mujer de Dios.

Carmen: ¿Sientes como si debieras retrasar la maternidad porque estás muy ocupada en el ministerio? Erin Davis lo sintió así.

Erin: Nosotros decidimos no tener hijos por siete años de nuestro matrimonio, y muchas personas nos presionaron sobre tenerlos durante estos siete años. Nuestra respuesta era que no queríamos tener hijos porque teníamos una gran pasión por el ministerio de estudiantes. Sentíamos que eso era parte del sacrificio que teníamos que hacer para poder ser excelentes ministros para los estudiantes.

Creo que llegamos a esta idea por diferentes fuentes. Creo que estábamos equivocados, y siento como si hubiera muchos jóvenes que sienten que esto es lo correcto, no tener hijos para poder tener un ministerio. Esta era la lucha constante de mi corazón. Yo no quería tener hijos porque no quería tener que dejar el ministerio.

Lo que yo no entendía es que tener hijos es un ministerio. Yo no estaba dejando de hacer algo importante para el Señor por tener hijos.

Carmen: En el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones sabrás qué llevó a Erin a cambiar de parecer sobre los hijos y el ministerio.

Nos sobrecoge la emoción cuando leernos algunos de los testimonios que las oyentes nos envían, hoy queremos compartir este recibido recientemente.

Mi nombre es Ivelisse, conocí al Señor a la edad de doce años, cuando crecí anhelaba continuar haciendo la voluntad de Dios, sin embargo no tenía claro el diseño de Dios para la mujer y esto me hizo trabajar mucho fuera del hogar, soy casada y tengo tres hijas por la gracia de Dios.

El Señor utilizó a mi hija mayor para explicarme con mucha paciencia y cariño que yo estaba fuera del diseño de Dios y me recomendaba una y otra vez escuchar los programas del ministerio Aviva Nuestros Corazones.

Cuando mi estilo de vida afectó finalmente mi salud entonces tuve el tiempo suficiente para escuchar lo que Dios tenía que decirme, al estar recluida tuve tiempo de escuchar los mensajes y escudriñar los recursos de la página, ver cómo Dios cambió mi forma de pensar y como ciertamente está cambiando mis actitudes y conducta me hace estar más que agradecida de Dios por ello.

El proceso de mi enfermedad se ha convertido en una bendición para mí y para mi familia, sé que soy una obra en proceso pero «Aquel que comenzó la buena obra la perfeccionará hasta el día de Cristo». Doy gracias al Señor por Aviva Nuestros Corazones, oro para que el Señor los siga sosteniendo y usando, desde que conocí este ministerio no he dejado de recomendarlo a mis amigas tanto cristianas como inconversas y créanme que me doy cuenta enseguida si están escuchando los mensajes porque el cambio es notable.

Doy gloria a Dios por ustedes y quisiera ser parte de su equipo de apoyo permanente, es lo menos que puedo hacer.

Alabamos a Dios con corazones agradecidos por Su obra en medio nuestro y por usar este ministerio para bendecir a tantas mujeres a ¡Él sea toda la gloria!

Vives en los EE. UU. y tienes una posición de enseñanza a otras mujeres de tu iglesia, queremos animarte a participar de un evento muy especial : Revive 15, a celebrarse en Indianápolis los días 24, 25 y 26 de septiembre habrá traducción al español, visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas mas información.

Por favor no te pierdas el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Entrenamiento de Actitudes

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Trece –

Entrenamiento de Actitudes

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/viviendo-la-vida-por-fe/

Carmen Espaillat: Durante el funeral de Kathy Helvey- sus amigos y familiares escucharon estas palabras de Kathy grabadas para Aviva Nuestros Corazones. Kim Wagner estaba en el hospital con su padre cuando se encontró con su amiga Kathy Helvey.

Kathy Helvey: Alguien dijo alguna vez, «Todo lo que nos pasa es filtrado por el Padre, debido a Su providencia y Su maravilloso y soberano amor».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, o cuando ya la he sobrepasado, entiendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: A todas nos sorprendió y nos encantó cuando Kathy apareció durante la última sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Esta es parte del mensaje que Nancy grabó para el funeral de Kathy Helvey.

Nancy: Ella estaba tan hambrienta por la Palabra de Dios. Era rápida en responder, en ver la verdad y personalizarla en su propia vida. Siempre estaba impaciente y lista para compartir con otras personas lo que Dios estaba mostrándole.

Me encantó tener a Kathy como invitada en Aviva Nuestros Corazones. Tenía facilidad para contar historias. Nos podía hacer reír y nos podía hacer llorar. Ella siempre estuvo dispuesta a ser transparente y honesta con sus luchas, sus fracasos y sus necesidades.

Ella siempre nos llevaba de vuelta a la Palabra, al carácter y a la gracia de Dios – quizás hasta más que cualquier otra persona que haya conocido. Su corazón siempre estuvo atado a esas realidades inmutables.

Cuando compartió con nuestras oyentes la forma en la que Dios había trabajado en su vida, la gente la escuchó.

Carmen: Sé que hay personas que van a escuchar con atención la grabación que Nancy describió. Por semanas hemos estado estudiando la serie llamada «Habacuc: del temor a la fe «. Al final de esta serie, Nancy reflexionó sobre este libro con Kim Wagner, María Johnson, Holly Elliff y Kathy Helvey.

En una porción de la conversación que escuchamos anteriormente, Kathy hablaba de su lucha con el autismo de su hija adolescente. Ella continuará haciéndolo un poco más adelante. Primero, ella citó Habacuc 3:19.

Kathy Helvey: «Él ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar». (Habacuc 3:19b) Lo que pensé es que, aparte de todo lo demás que se dijo, es que Él me levanta. A menudo me encuentro aquí abajo.

Estamos en medio de esto; esto nos arropa y nos hala hacia abajo. Tenemos estos sentimientos y ansiedades que se multiplican en nuestro interior.

De alguna manera -y es Dios, no nosotras que lo hacemos- Él nos da su perspectiva. La situación permanece igual, pero la vemos de otra manera – si es que la estamos viendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estás 30,000 pies de altura, todas las cosas que nos parecen aplastantes se ven insignificantes.

Kathy: Quiero llegar al punto de poder ver a Jesús en medio de ello. No pongo mis ojos en la situación. No estoy tratando de ver lo que Dios va a hacer; solo estoy buscando Su rostro en medio de todo ello; estoy buscando verlo a Él más claramente.

María Johnson: Es que la perspectiva de Dios es la eterna, no la del aquí y ahora – no de lo que tenemos encima. Creo que esa fue la perspectiva que Habacuc obtuvo, la eterna.

Nancy: Las cosas que vemos son temporales. Pero las cosas que no podemos ver, excepto por la fe, esas son las que son eternas (ver 2 Corintios 4:6).

Kathy: Porque la vida es como un pestañear.

Kim Wagner: Y hablando de eso yo, me sentí agradecida Nancy: de que terminaras con el testimonio de Horacio Spafford. Cuando él estaba en medio de esa dolorosa situación – de la que yo tan solo puedo imaginarme su lucha, el dolor y la pérdida – probablemente él vivió unos 20 ó 30 años más, como mucho, luego de haber pasado por esa experiencia.

Pero si piensas los últimos 200 años, él ha estado regocijándose con su familia en el cielo. Ese tiempo aquí fue tan breve y tan diminuto en comparación…

Nancy: . . . y a nosotras nos luce como interminable cuando lo estamos viviendo en carne propia.

Kim: Sí, parece muy largo cuando lo estás atravesando, pero ahora – visto 200 años después- su tiempo de lucha y sufrimiento ha sido un gran testimonio; una lección de vida para animar a muchos: «Si él escribió ‘(Estoy Bien Mi Dios), con la pérdida que tuvo en su vida y pudo abrazar y mirar a Cristo en medio de su sufrimiento… si él lo pudo hacer, yo también puedo hacerlo».

Holly: Nos da esperanza.

Kim: Nos da esperanza y nos anima.

Holly: Sabremos la verdad sobre eso en la eternidad, pero aún tenemos que vivir el ahora hasta que llegue ese momento. Pienso que nuestra esperanza está en el hecho de que Dios será fiel aun en este momento, aun en este día, en este jueves negro, en medio de lo que sea que estemos atravesando. Dios está presente en ese momento, hasta el día en que yo lo pueda ver desde Su perspectiva y cobre sentido (porque ahora no la va a tener).

Kathy: Nancy, ¿No fue John Piper que citaste cuando dijiste que por cada cosa que nos pase en la vida, hay 100 otras que están pasando al mismo tiempo, en términos divinos?

Nancy: Sí, Su providencia. Solamente podemos ver una, dos o tres cosas que Él está haciendo. Él dice que Dios siempre está obrando; hay miles de cosas distintas que Dios está haciendo que no podemos ver y que no conocemos.

Kathy: Y siempre debemos recordar… alguien dijo alguna vez: «Todo lo que nos pasa está filtrado por el Padre, debido a la providencia y al maravilloso y soberano amor de Dios».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, cuando ya la he sobrepasado, comprendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Nancy: El hecho es que estamos escribiendo una canción para la eternidad. Tendremos que vivir con esto por 20, 30 ó quizás 40 años, pero piensa en Horacio Spafford. Kim, la forma en la que lo dices me da una perspectiva fresca: la forma en la que respondo a las circunstancias de mi vida, no solo me está preparando para la eternidad, sino que dentro de unos 200 años o más…

Kim: . . . Es que las personas estarán mirando y escuchando…

Nancy: . . . el testimonio que ha sido dejado.

Kim: Exacto.

Nancy: «Encuéntranos fieles,» como dice la canción. Un testimonio de la fidelidad de Dios. ¿Sería John Wesley quien dijo que «nuestro trabajo en la vida es darle al mundo la opinión correcta de Dios»?

Por lo que cada vez que respondo con quejas, le estoy dando al mundo una opinión de Dios – pero cuando hace mis pies como los de la cierva y me eleva a las alturas – no escapando, sino dejando que Dios me guíe con fe, estoy escribiendo un testimonio en los corazones, aun en los corazones de la próxima generación

Kim: Y todo esto trae gloria a Dios.

Nancy: Que es nuestro objetivo -de eso se trata.

Kim: Por lo que estás viviendo con Sus propósitos en esta vida. Eso le agrada a Dios y ese es un lugar de gozo, cuando le traemos gloria a Dios.

Kathy: Recuerdo que fue un giro importante en mi vida cuando pasé de «aceptar» a «aceptar a Stephanie con su autismo en nuestra vida». Nuestro pastor había dado un sermón sobre la eternidad en el cielo. Él fue quien dijo «esta vida es un pestañear». Dio una palmada que nos hizo saltar a todos y dijo… a la luz de la eternidad tu vida es ese pestañear».

En lo único que pensaba durante el culto – con lágrimas corriendo por mis mejillas – era en lo difícil que era ver la vida de Stephanie. ‘Es un soplo, un pestañear, Kathy’. Puedes pestañear porque por la eternidad la vas a ver como ella estaba supuesta a ser – perfecta y completa, sin que le falte nada.

Luego pensé, «Señor esto es tan difícil porque, como hemos estado diciendo, «esto es lo que conocemos»; necesitaba que me recordaran que en la eternidad vería su cara, como estaba supuesta a ser, frente a Dios y para siempre. Por lo que pensé, «Yo puedo hacer esto. Con Dios yo lo puedo hacerlo. No sola, pero con Él».

Pestañeamos y ya habrá terminado. Y esperamos -como hemos estado diciendo-que Dios sea glorificado. No hubiese podido perderme de lo que Él quería hacer con y a través de ella.

Holly: Eso no tiene precio. No solo tener la Palabra de Dios para atravesar por esos trechos con fe, sino también el estar sentada aquí escuchando a María, Kathy, Kim y Nancy. Se enriquece mi fe cuando oigo la verdad salir de las vidas de otras mujeres que han pasado por una situación difícil – solo siendo lo suficientemente honestas acerca de dónde estamos y no perder la oportunidad de tener otras mujeres levantando nuestros brazos.

Kim: . . . mujeres que te hablen verdad. Es por eso que Holly es una buena amiga porque puedo hablarle, en medio de mi auto-compasión, y decirle «Dime la verdad», y confiar en que ella lo va a hacer fielmente. Ella también es comprensiva. Es una buena amiga.

Pero hablando acerca de la eternidad, me ha ayudado el ver la eternidad desde otra perspectiva. Mientras estábamos en un período difícil y de luchas en nuestra iglesia… Tuvimos la oportunidad de irnos en barco en medio del océano. Yo nunca había estado en un lugar donde no podía ver la tierra. Nos rodaba agua por todos lados. Nunca había estado en una situación semejante.

Estaba en la barandilla del barco viendo la profundidad del agua; todo lo que podíamos ver era agua. El Señor nos ilustró la eternidad. «Mira este océano. Mira la inmensa cantidad de agua que te rodea y desde donde no puedes ver nada más. Ahí tienes la eternidad delante de ti».

«Si tomas una piedrecita y la tiras, esa es tu vida. Eso es por lo que estás atravesando ahora. Ese es el tiempo que vas a vivir, pero mira la eternidad. Es solo una mota cuando lo miras así. Quiero decir, va a pasar pronto. Va a pasar pronto».

Él también me enseñó que, por el hecho de que la vida es tan corta y de que en la eternidad no vamos a tener ni conflictos ni batallas, mientras esté en este corto tiempo que es mi vida, esta es la única oportunidad que tengo de adorar a Dios en medio de la batalla, en medio de la lucha.

Por lo que yo quiero aprovechar todas las oportunidades que tenga, en esta corta vida, para corresponderle en adoración, en alabanzas y en glorificarlo porque cuando pase la eternidad no voy a tener la oportunidad de alabarle de la misma forma, en medio de la batalla.

Kathy: Eso es tan grandioso, Kim. ¿No mencionaste una referencia en las Escrituras donde Dios dejó la batalla para venirnos a consolar?…

Nancy: En Daniel, ¿verdad?

Kathy: Eso verdaderamente me impresionó. Dios…

Nancy: . . . Estaba batallando contra el príncipe de Persia; pero vino al lado de Daniel para fortalecerlo y le dijo «Ahora voy de vuelta a la batalla» (ver Daniel 10). Que el Salvador haya tenido un corazón tan bondadoso para con este siervo en su momento de debilidad, nos ilustra una increíble imagen del corazón de Dios.

Kathy: Amo lo que dicen las Escrituras en el Salmo 34 versículo 17, «Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias».

Eso era lo que estaba pensando cuando estabas hablando de Daniel. Pensé, «Él tiene cosas importantes que hacer, Kathy; pero Él va a dejarlas y va a venir a tu «fiestecita de auto-compasión» y te va a mostrar Su rostro y te va a levantar; a levantarte sobre esto, a darte pies de cierva…» si estoy dispuesta a querer esperar y a escuchar. Yo quiero subir a esa torre de vigilia.

Veo a Habacuc en tres partes. La primera es cuando está deprimido y se va a la torre de vigilia. «Ok, esperaré. Ya veremos».

Luego, pasa a confiar. Tiene una vida de fe. Pienso en que quiero que Dios me saque «de sentirme deprimida» y me lleve a tener una fe así.

Nancy: Pero no queremos pasar por el proceso que se toma.

Kathy: Quiero estar quieta, esperar y saber que Él es Dios. No importa el tiempo que se tome, Señor haz lo que quieras hacer. Pero cuando salga de este salón quiero que Dios lo haga real en mi vida.

Holly: Quizás algún día lleguemos al punto donde el proceso nos sea precioso, hasta más que el resultado de estar en ese lugar alto. Yo no sé si llegaremos al punto de añorar el proceso porque sabemos el resultado.

Kim: Bueno porque el proceso nos lleva a Su corazón. ¿Y qué mejor que estar allí? El proceso es para hacernos a la imagen de Cristo y así poder glorificarlo.

Yo recuerdo estar una noche en cama, con todas mis luchas frente a mí, y caer en cuenta de que «Está bien -si el Señor quiere moldearme a la imagen de Cristo en esto- ¿qué privilegio que el estar siendo moldeada a la imagen de Cristo? ¿Que Él esté dispuesto a hacer esto? Si eso es lo que se necesito para poder ser moldeada a la imagen de Cristo, eso es lo que deseo».

Nancy: También teniendo en cuenta, que aunque demos un paso atrás con lo que hemos estado diciendo, nuestro proceso no es la meta. Porque no se trata de mí. Todo obra para la gloria de Dios.

Kim: Así es.

Nancy: Se trata de que el reino de Dios avance. Nosotras somos pequeñas, una mota, un punto en el grandioso plan redentor de Dios.

Por lo que – aunque no tenga nada que ganar durante este proceso, aunque no obtenga ningún beneficio, o un gran resultado – si supiera que eso agrada a Dios -el que mi vida sea prescindible- para ser de testimonio, para ser usada de alguna manera que le glorifique, aunque no haya cielo que ganar; ni eternidad que disfrutar, ¿todavía afirmaría que «abrazo el proceso; que estoy dispuesta a ser solamente un ejemplo en la lección de Su gracia, aunque no obtenga nada a cambio»?.

Ahí es cuando llegas al punto -y pienso que Habacuc lo hizo- de que lo que nos importe sobre todas las cosas sea glorificar a Dios. «Señor, aviva Tu obra; hazte presente; dala a conocer» (Habacuc 3:2 parafraseado). Ahí es cuando somos libres. Es decir, nunca vamos a llegar a ese punto en su totalidad, pero mientras más cerca estemos de esa forma de pensar, más libres seremos de nosotras mismas.

María: Es llegar al punto de realización, como dije hace un rato, de que todo -los tiempos difíciles, los tiempos buenos, los tiempos de espera, todo el proceso – es la provisión de Dios para Su gloria. Así como la situación de Habacuc que no cambió, pero él aprendió. Su corazón cambió. Esa fue la provisión de Dios para Su gloria.

Siempre pensamos que la provisión de Dios para Su gloria es una misión o un viaje. Pero no, es la vida. Él dijo «vive».

Nancy: «Los justos vivirán…»

María: Vivirán. Vivir. No dice ‘soportarán’. Dice vivir por fe. Eso incluye los tiempos buenos, los malos, los difíciles, los tiempos de «clama y ruégale-a-Dios» y los de soledad también.

Pero hasta en eso, Dios nos hace provisión para Su gloria. Cuando empiezas diciendo, «Dios no vino; Dios no estuvo…» Sí, Él estuvo allí. Él estuvo allí aun cuando tú no podías sentirlo, verlo o entenderlo. Él te mostrará más tarde que si estuvo allí.

Kathy: Y yo sabía que Él estaba ahí, pero fui demandante.

Holly: Querías sentir que Él estaba ahí.

Kathy: Quería sentirlo; quería que Él me consolara; quería que Él cambiara a mi hija; quería que cambiara la situación y me diera una luz de esperanza tenue.

Recuerdo sentir la vergüenza de «sentirme desesperanzada, de sentirme abandonada» y de admitírselo a Dios sabiendo que Él estaba escuchando afuera… o a mi lado. Él estaba afuera en los árboles ese día. Tan lejano (risas).

Pero sabiendo que lo conocía lo suficiente, que lo amaba lo suficiente y que Él me amaba, le podía decir todo eso; podía ser genuina con Él. Es por eso que este librito me es más precioso después de que en estos dos días entendí que Habacuc era genuino. Él nos enseña que vamos a ir allí, que vamos a estar allí y esa es la forma en la que Dios quiere que lo recordemos cuando estemos allí. ¡Y nos regocijemos!

Y para que conozcan el final de la historia, (si quiere saber el inicio de la misma escucha el programa anterior). Esto fue un tiempo horroroso y llegué a pensar «pero, ¿qué vamos a hacer? ¿La vamos a poner en un centro especial?» (Lo cual yo dije que nunca haría), pero después de todo lo que habíamos pasado, de casi tenerla que hospitalizar, y ahora esto. Ella no estaba cooperando y ¿qué iba a decir la gente del Servicio Social? y las demás personas etc., etc., etc.. Unido a como yo me sentía acerca de ella.

Bueno, esa noche y muy a mi disgusto, le dije a la familia:

– «Pueden prepararse su cena. Me voy a encerrar en mi habitación. Soy esa indigente». Me levanté, al otro día, y ella estaba supuesta a hacer su rutina. No sabía yo qué esperar. Ella bajó y preguntó: ¿Mamá, qué hay de desayuno? Preparó el desayuno. Se vistió y dijo:

– ¿me voy a ir al golf hoy por la mañana?

– Sí, vas a ir.

– Más tarde, ¿a comer?

-Sí.

– Luego, ¿a la biblioteca?

-Sí, vas a ir, Stephanie.

-Ok

Y salió con esta terapista nueva con la que nunca había estado. Mucho de esto, cuando miro hacia atrás, eran muchos cambios para ella al mismo tiempo. A las personas autistas no les gusta el cambio, mucho menos todos al mismo tiempo, pero -a la mañana siguiente- estaba bien y se ha mantenido así hasta el sol de hoy.

Judy es una de mis terapistas tres veces por semana. Dios proveyó con la maravilla que es Judy. Aún no se ha presentado otra situación. Quizás las haya, pero Bob y yo -esto me ha ayudado a entender por qué debía pasar por esa situación- mi esposo y yo hemos hablado.

Él decía, «No entiendo por qué tuviste que pasar por eso». Y yo no lo sé tampoco, solo que el Salmo es más real ahora; y el versículo para mi vida este año -estoy firme en ese versículo. Pase lo que pase, lo voy a hacer, pero Habacuc me ha ayudado a entender por lo que pasé y de qué manera fallé en la prueba.

Kim: Kathy, pienso que al tocar fondo, ha surgido algo bueno. Has llegado a conocer a Dios de una forma más profunda y a un nivel más real. La próxima vez que te veas ante una crisis, vas a recordar el punto en el que estabas cuando (en medio de esta crisis) tú sentías que Dios no estaba ahí y que llegaste a decirle «¿dónde estás? me has rechazado».

Y con todo esto viste…

Holly: Es como cuando Jesús le dijo a Pedro, «pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle» (Lucas 22:32). Aún así, Pedro lo negó. Pero Jesús sabía eso.

Nancy: «Y le dijo cuando seas restaurada», ¿qué dice?

María: Vas a darle ánimo a tus hermanos.

Nancy: Vas a animar a otros.

Holly: Ahora sabes mejor que antes, cómo acudir a Dios en esos momentos difíciles.

Kathy: Yo no quiero estar en ese lugar nunca más. Me dio miedo estar allí siendo cristiana. Yo sabía que no había abandonado mi fe, pero fue como… no puedo expresarlo con palabras. Fue como… ¿Alguna vez has estado ahí? ¿O soy yo?

Holly: No, no eres tú.

Kathy: ¡Daba miedo! ¡Daba miedo! Ahora, poniendo la vergüenza y la culpa a un lado, miro atrás y esa fue la profundidad del fondo que me tocó. Pero, ¡daba miedo! El Señor de mi vida, el amor de mi vida no estaba ahí (aunque sí estaba). Todavía no logro encontrar palabras para describir esa experiencia. Lo que sé, es que fue horrorosa. Nunca quiero volver a estar en una situación semejante.

Espero que cuando empiece, lo reconozca como lo que es.

Nancy: Pero ahora tienes una canción.

Kathy: Oh, sí.

Nancy: Una nueva estrofa, quizás la canción de vida que no tenías escrita. «Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda». (Habacuc 3:19)

Kathy: Sí, sí.

Carmen Espaillat: El profeta Habacuc pasó por un tiempo horroroso y, luego, recibió una nueva canción. La fenecida Kathy Helvey le describió una experiencia similar a Nancy Leigh DeMoss y la forma en la que Habacuc la tocó. Otras amigas han estado respondiendo con el estudio de Habacuc. Escuchamos de María Johnson, Holly Elliff y Kim Wagner.

Si la conversación de hoy te ha dejado intrigada acerca del libro de Habacuc, excelente. Nancy nos ha estado guiando en su estudio y ofrece ideas que pueden ser aplicadas en la vida de cualquier mujer.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive 15, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.

Si has estado hay confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prácticas y mucho más.

Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26, acompáñanos no te lo pierdas.

Y mañana Nancy iniciará una nueva serie. Te esperamos – ¡no dejes de sintonizar Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mano de Obra Infantil

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Doce –

Mano de Obra Infantil

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 31 – Esperando

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 31 – Esperando

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperando/

Annamarie Sauter: Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26. ¿Quisieras estudiar la palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza, acompáñanos, no te lo pierdas.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios, únete a Nancy Leigh DeMoss, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente la enseñanza de la Palabra de Dios en tu entorno particular. Acompáñanos en Revive 15, Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26 no te lo pierdas.

Si has estado ahí confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y comprendas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prácticas y mucho más.

Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26, acompáñanos no te lo pierdas.

Carmen Espaillat: Kathy Helvey le hizo frente a muchas pruebas durante su vida. Ella supo lo que significaba sufrir y lo que significaba confiar.

Kathy Helvey: Voy a cantarle al Señor porque Él ha sido bueno conmigo. Le voy a cantar «Grande es Tu fidelidad», y le voy a cantar «Todo está bien con mi alma» y -voy a terminar con- «Aquellos que esperan» (como le fue ordenado a Habacuc). Pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán (Isaías 40:31). Señor, enséñame a esperar en las buenas y en las malas, cuando te siento y cuando no te siento; enséñame a esperar, a escuchar, a creer y a confiar.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

¿Alguna vez has leído el libro de Habacuc? La serie de Habacuc: del temor a la fe significó tanto para muchas oyentes. Eso se debe a que nos enseña cómo debemos abordar a Dios con nuestros miedos y preocupaciones de una forma honesta. Y nos enseña cómo confiar en Dios cuando el mundo a nuestro alrededor es sacudido.

Una de nuestras oyentes -Kathy Helvey- fue movida profundamente con la enseñanza de Nancy sobre Habacuc. Ella (junto a Kim Wagner, Holly Ellif y María Johnson) compartieron su experiencia al concluir la serie. Kathy describirá cómo el libro de Habacuc la fortaleció al tiempo que su familia pasaba por momentos difíciles.

Kathy está con el Señor desde hace algún tiempo. Mientras batallaba con la leucemia, se comportó con la misma paz y confianza en Dios con la que la vamos a escuchar cuando se hizo esta grabación.

Vamos a empezar con Holly Elliff.

Holly: Mientras Nancy nos enseñaba a través de esta serie, yo seguía pensando en Habacuc. Me encantó el hecho de que no todas sus preguntas fueron contestadas…

María Johnson: ¡Exacto!

Holly: En este libro, incluso mientras esperaba y aun cuando se acercó a Dios en medio de su espera… No obtuvo respuestas para todas sus preguntas, pero Él sabía que estaba seguro.

María: Nancy dijo que nada cambió excepto su corazón.

Holly: Así es, ¿no ves lo que pasa cuando se presentan ciertas circunstancias externas? Pienso en Ana. Se fue aquel día después de derramar su corazón ante Dios y, dicen las Escrituras, que tomó su camino. Pudo comer. Su cara no reflejaba tristeza, pero nada había cambiado en su vida excepto el hecho de que -finalmente- se había acercado a Dios con los asuntos que cargaban su corazón.

Muchas veces he visto esto suceder -cuando las circunstancias no cambian- pero sabes que estás a salvo porque has recurrido a Dios. Las conozco lo suficiente como para saber que ustedes han estado en medio de circunstancias difíciles también.

Kim Wagner: Así es la verdad cambia tu perspectiva. Luego de acercarse a Dios, y de pasar un tiempo con Él, su perspectiva cambió.

María: Y tú te das cuenta de que Dios es suficiente. Y ahí fue donde terminó el libro de Habacuc. Él lo alababa. Las circunstancias no habían cambiado, pero él sabía que Dios sería fiel a Su Palabra. El juicio vendría y las cosas iban a empeorar.

Holly: Es un proceso.

María: Sí es un proceso, Holly.

Holly: No pienso que uno empiece así, aunque hayas caminado con el Señor por mucho tiempo. Piensa en la lucha de Jesús en Getsemaní. Quiero decir, Él sabía todo lo que había que saber del corazón de Dios y, aunque sin pecado, tuvo que luchar.

Él pasó por ese proceso y a final de cuentas su actitud fue la de «Tu voluntad sea hecha». Puedes ver esto una y otra vez en las Escrituras. Ese proceso ocurre tanto en los hombres como en las mujeres que conocen la verdad; pasamos por un proceso en el que Dios nos enseña y cambia nuestro corazón.

Kathy: Esto es lo que yo pienso: Dios conoce nuestro corazón. Él conoce cada pensamiento nuestro. No podemos esconder nada cuando recurrimos a Dios -si es que vamos a ser honestas con Él. Aunque no queramos, Él nos revela quienes somos, lo que estamos pensando, lo que hicimos y lo que no, pero cuando buscamos consejo fuera de Dios, esas personas no conocen el interior de nuestro corazón o nuestros motivos. Lo podemos disfrazar…

Holly:Podemos decir todo lo correcto.

Kathy: Venderles una idea. Quiero decir, podemos ser sinceras y decirles lo que nos atormenta, lo que falló y podemos obtener respuestas compasivas. Si es una muy buena amiga, quizás pueda hablar verdad a nuestro corazón, pero en realidad no conocen nuestro verdadero yo.

Pienso que a veces recurrimos a Dios como nuestra última opción, porque lo que queremos es que alguien se compadezca de nosotras. Queremos a alguien que esté de acuerdo con nosotras y que nos diga que «no somos tan malas después de todo». Dios no haría eso. Él nos pondría al descubierto.

Kathy: ¡Y duele!

Kim: Pero debemos acudir a la Palabra para que Él…

Kathy: Absolutamente, absolutamente o -si ya hemos consultado la Palabra- Él nos la hará recordar y nos confrontará.

Nancy: ¿Alguna otra enseñanza del libro de Habacuc? ¿Qué te impactó? ¿Qué fue lo que más te animó, te ayudó o te confrontó?

Kim: Bueno, cuando tú me dijiste Nancy que ibas a enseñar sobre Habacuc, te dije «yo amo a Habacuc, estoy emocionadísima».

Holly: Solamente Kim amaría a Habacuc. (Risas)

María: Pregunté, ¿Qué podría ella decir acerca de Habacuc?

Kathy: De hecho leí el libro y pensé «Hmmm, Ok».

Kim: Bueno me dijiste que habías preguntado, – «¿Cómo va a extraer 20 lecciones basadas en solo tres capítulos?»

Holly: Ella sacó diez de dos versículos.

María: Lo sé. Lo sé.

Kim: Bueno yo creo que solo John MacArthur y Nancy Leigh DeMoss pueden hacer eso. (Risas)

Creo que cuando pensamos en Habacuc, nos centramos en los últimos tres versículos que tratan del regocijo. Nos encanta decir:No importa qué, no importa qué, me regocijaré. En Ti confío. Te alabo, pero yo no creo que podamos llegar a ese punto sin primero ir al versículo 2 del capítulo 3 en donde Habacuc dice: «Oh, Señor, he oído lo que se dice de ti y temí».

Fue enriquecedor para mí cuando señalabas que «no creías que tuviésemos una gran, o mejor dicho, esa gran apreciación del Evangelio hasta que entendiéramos nuestra propia depravación sin Cristo, hasta que no entendemos que la ira de Dios es justificada ante la depravación humana.

Luego de que Habacuc afirma que ha escuchado acerca de Ti, acerca de Dios (luego de tener ese entendimiento), como dijiste anteriormente, no podemos apreciar el evangelio de la gracia en el N.T. sin antes haber entendido la depravación humana y la ira de Dios. Luego de que Habacuc oyó ese reporte – él pudo entender que Dios viene con juicio y con ira – él temió.

Después de haber tenido un mayor entendimiento de la justicia de Dios y de Su ira, fue cuando él pudo alabar a Dios profundamente, con más entendimiento, alabarlo y decir entonces «No importa qué, sí, merezco Su ira. Merezco la condenación. Pero Tú has sido tan misericordioso. Has pagado por mí, Tú sufriste la ira de Dios en mi lugar».

Kathy: Habacuc llegó a ese punto, como dijo Nancy, al punto de orar y adorar sin que sus oraciones fuesen respondidas. A mí personalmente me enloquece no saber lo que va a pasar, lo que va a cambiar, pero entonces pienso en que una aplicación de esta lección y es que no tenemos que saber. Solo tenemos que conocerlo a Él.

Tenemos que conocer al Señor, Su fidelidad, y saber que Él nunca nos dejará y nunca nos abandonará. No tenemos que tener respuestas a nuestras preguntas.

Holly: Estoy tan agradecida de que tengamos la historia completa, por todo el consejo de la Palabra de Dios. Es decir, no solamente tenemos el Antiguo Testamento. Tenemos el balance con el Nuevo Testamento, el cumplimiento del Nuevo Testamento, y la revelación de Cristo. Me siento tan agradecida con Dios por haber completado toda la historia, de que ahora tengamos a nuestra disposición el cuadro completo de quién es Dios.

Nancy: Lo que Habacuc no tuvo.

Holly: ¡Así es! ¡Así es!

Nancy: Él pudo ver solamente un atisbo y, por supuesto, vemos atisbos, pero él estaba a la espera del conocimiento de Dios en el rostro de Jesucristo. Él no sabía nada acerca del Señor Jesús.

Holly: Pero nosotras no tenemos excusa.

Kim: Porque estamos de este lado de Su gracia y misericordia.

María: Sí, porque sabemos.

Holly: Quiero decir, tenemos todo el contenido de la Palabra de Dios. Conocemos todas las facetas de quién es Él… ¡Cuánto más fácil no sería para nosotros confiar en Él, en comparación con Habacuc, quien solamente tuvo una parte del cuadro!

Nancy: Exacto.

Holly: Lo tenemos todo. Sabemos que tenemos el Espíritu Santo y el poder de Cristo viviendo en nosotras y todavía no confiamos en Él cuando la cosa se pone difícil. Pasa hasta en los momentos no tan difíciles en el día a día. Como dijo Nancy, descubrí que era dada a la queja algunas veces.

Tengo un letrero pegado a la nevera de la cocina que dice «Prohibidas las quejas» porque esa es una de las cosas que me exasperan de mis hijos. Han sido tantas las veces en las que me frustro al pensar que debo parecer una niña de tres años ante Dios diciéndole: -Dios, ¿Por qué no haces esto a mi manera? Es increíble para mí que, con todo lo que sabemos, con todo lo que sé, aún no confiemos.

María: «Las circunstancias alimentan nuestras emociones y nuestras emociones dictan nuestras respuestas». No sé si dijiste esto como una pregunta o como una aseveración, pero dijiste: «Vive a la luz de quién es Dios y no a la luz de las circunstancias porque Dios no ha cambiado. No hay lapsos en las bondades de Dios».

Ese es un reto maravilloso y una maravillosa lección de vida. No acostumbro a escribir las Escrituras en tarjetas, pero sí escribo pequeños recordatorios que voy poniendo por toda la casa. Ese probablemente sea uno de ellos, el de que la bondad de Dios no tiene lapsos. Vive en la luz de quién es Él.

Kathy: No a la luz de lo que Él hace, aunque vemos que vive haciendo cosas por nosotras. Esa enseñanza la he aprendido. Hace como seis semanas atrás, nuestra hija adolescente -autista y bipolar- tuvo uno de esos horribles ataques maníaco-depresivos, infernales -podría decir- episodios durante los que casi tenemos que internarla.

Sin entrar en los detalles de lo horrible que fue, este episodio acabó al terminar el verano. Se graduó de la escuela secundaria y yo había estado planeando todas sus actividades para el verano, su nueva vida, sus programas y la gente que la iba a cuidar. Ella acababa de salir de un episodio infernal de seis semanas, y pienso que yo estaba emocional y espiritualmente drenada, pero seguí adelante, confiando en que Dios nos ayudaría a superarlo.

Luego, se plantó ella y dijo: – ¡No voy a hacer nada! ¡No lo voy a hacer!

Yo estaba devastada y pensé, ¡Oh, no! Dios, ¿Por qué proveíste todas estas personas maravillosas, con todos esos programas maravillosos para que, de buenas a primeras, llegáramos al punto en que no la podía forzar a hacerlo?

Me sentí tan vulnerable ese día que empecé a decaer junto con ella. Así como ella caía, yo caía y me dejé caer más y más profundamente junto a ella. Recuerdo cosas que pasaban por mi cabeza esos días, «Ok, estoy cansada de esto, Señor. No quiero cuidar más de ella. ¿Será el tiempo de llevarla a un lugar especializado? Estoy harta.

Mi pregunta para ti sería, ¿Alguna vez has estado donde Habacuc estuvo? -porque nunca había llegado a tocar fondo en mi vida de cristiana. Con lo que sé, nunca me había sentido tan destituida, tan sola, tan abandonada. Recuerdo -cuando la llevaba de regreso a casa después de una clase de natación en la que ella rehusó entrar a la piscina- como sentí que todo se me derrumbó. Esta niña no va a obedecer ni a hacer lo que le diga y nada vale la pena.

Entró a la casa llorando. Fui a la terraza de atrás, me senté en una silla en la esquina y lloré, lloré y lloré peleando con Dios. Recuerdo que a final de cuentas, mi queja era: «Dios Tú, me has abandonado».

Tuve toda clase de pensamientos y me sentí caer al vacío dando vueltas y vueltas. «No estás cambiando esto. ¿Dónde estás? ¿Por qué no me ayudas? Podrías cambiar su parecer. Tú cambiaste el corazón de reyes. ¿Por qué no haces nada con respecto a mi hija?»

Entre las cosas que recuerdo, me acuerdo cómo miraba los árboles y la luz del sol diciendo «Yo sé que Tú estás ahí fuera y sé que estás en mí. No te siento, pero sé que Tu Palabra es verdad. Yo sé que Tu Palabra es verdad».

El verso que reclamé para mi vida -siempre escojo un verso, en mi cumpleaños, para el año siguiente- era Salmos 13 donde dice «Mas yo en tu misericordia he confiado, mi corazón se regocijará en tu salvación. Cantaré al Señor, porque me ha colmado de bienes». (Sal. 13: 5-6)

Recuerdo haber pensado, «Oh, Dios, ese es mi verso para este año». Me acuerdo de leerlo y repetírmelo una y otra vez, pero no lo sentía. Era contradictorio con lo que estaba viviendo.

Yo me sentía como anestesiada… sentí miedo. Me daba miedo lo que estaba atravesando, y cuando Nancy empezó a recorrer el libro de Habacuc, pensé «¿Sabes qué? Apuesto a que él estaba aterrorizado de tener estos sentimientos hacia Dios -de dudar del Dios a quien conocía, amaba y en quien confiaba». Cuando tienes eso y crees haberlo perdido -no hablo de perder la fe- te sientes destituida.

Holly: Hay ocasiones en que las circunstancias son tan grandes que nos sobrecogen.

Kathy: A pesar de saber lo que sabes y de haber vivido lo que has vivido, no ves Su mano. Yo no vi Su mano. No sentí Su consuelo y no hizo nada solo porque recité el verso tampoco. Mi tormento duró toda la noche porque yo no podía dormir.

En medio de aquella noche, me levanté y pensé: «Bueno, voy a tener mi tiempo con Dios más temprano hoy». Estaba leyendo los Salmos y llegué al 77. No voy a leerlo todo, pero dice en el verso 10: «Entonces dije: Este es mi dolor que la diestra del Altísimo ha cambiado». Voy a recordar lo que has hecho. Voy a ir hacia atrás y a ver lo que Tú has hecho.

Él habla acerca de los israelitas y de la separación de las aguas y así termina. Dice, en el verso 19, «En el mar estaba tu camino y tus sendas en las aguas inmensas, y no se conocieron tus huellas».

Eso atravesó mi corazón y pensé «Sí, sentí que había pasado por un huracán y me lo recordaste. Tú estabas ahí conmigo. Tú guiabas mi camino aunque yo lo que quería era verte. Quería entenderlo. Quería que me consolaras, pero no lo hiciste. Tus huellas estaban delante de mí aunque no podía verlas».

Luego, termina recordándome que Dios guió a Su pueblo como a un rebaño. Tú eres mi pastor, por lo que voy a tener confianza en tu amor que es perfecto y nunca falla. Mi corazón se regocijará porque me estás librando aunque no lo sepa.

Voy a cantarle al Señor porque Él ha sido bueno conmigo. Le voy a cantar «Grande es Tu fidelidad» y voy a cantar «Todo está bien en mi alma» y -voy a terminar con- «Aquellos que esperan» (como le fue ordenado a Habacuc). Aquellos que esperan en el Señor van a renovar sus fuerzas. Enséñame a esperar en los tiempos buenos y en los malos, cuando te siento y cuando no te siento; enséñame a esperar, a escuchar, a creer y a confiar.

Kim: Kathy saliste de aquella situación sabiendo que -aunque no vieras Su mano y aunque no vieras Sus huellas- podías confiar en Su corazón porque tú lo conoces. Has pasado tanto tiempo en Su Palabra, en los Salmos. El Señor fielmente, fielmente te demostró en los Salmos que puedes confiar en Su corazón aun cuando nada cambia externamente.

Holly: Esa es la esencia de todo el libro. Él tuvo que llegar al punto de tener confianza en Dios sin importar las circunstancias. Mientras meditaba en esto, pensé «qué maravilla pensar que toda esa gente de fe, todos ellos caminaron sin tener todas las respuestas». Eso fue lo que los hizo hombres y mujeres de fe. Fue porque no sabían todas las respuestas.

Nancy: De hecho, lo que me impactó esta mañana, mientras consultaba el libro de Hebreos, fue que todos murieron sin haber recibido las promesas que Dios les había dado.

Kim: Así es.

Nancy: Pero aun así, ellos murieron llenos de fe, sabiendo que Dios iba a cumplir con Sus promesas. Y pensé: «¿Podría vivir mi vida sin ninguna evidencia visible de que Dios está cumpliendo con sus promesas? Todos ellos lo hicieron.

María: Sí y así es como tú cierras esta serie Nancy, cuando dices que nuestra vida tiene que ser un testimonio de la fidelidad de Dios. No es fe en nosotras, o en nuestras iglesias, o en nuestras habilidades o en nuestros conocimientos. Es fe en la fidelidad de Dios y en el hecho de que Él no cambia.

Kathy: Aunque sabemos todo eso…

Holly: . . . siguen habiendo momentos difíciles.

María: Sí y me alegro mucho de tener a Habacuc ahí al alcance; tres capítulos, que resumidos nos dicen que «aún siendo un hombre de Dios y un profeta, él se sintió atormentado».

Nos sentimos así. Aunque tengamos miedo, debemos perseverar como él lo hizo. Nos subimos a nuestras torres de vigilia y esperamos a ver lo que Dios va a hacer. Me siento inspirada con esa palabra de la torre de vigilia.

Kim: Él recurrió al Señor.

Kathy: Bueno, yo lo hice también. Él Señor no estaba allí, pero yo no estaba dispuesta a esperar.

Holly: Me encanta el final del libro, la imagen del ciervo en las alturas. Muchas veces en mi vida he tenido la sensación de que si Dios no me estuviese sosteniendo sobre el precipicio, no podría estar allí; y el tener la seguridad de que Él sabe que estoy allí y que sabe ¡cuán estrecho es el camino!

Estábamos en Colorado, hace unos años atrás, mirando correr venados y cabras por trillos de unos tres o cuatro centímetros de ancho y pensando lo sorprendente que era verlos. Esta imagen hace este texto aún más precioso: El pensar que «No tengo que estar en un gran espacio para que Dios esté ahí. En el momento más angosto de mi fe, Él es suficiente». Y eso es un hermoso pensamiento.

Nancy: Amén así es y algo que me ha animado mucho, en este ministerio, ha sido el pensar en que «si no supiera que Jesús está en este barco con nosotras, en medio de la tormenta, estaría petrificada de miedo». Por supuesto, Él está en el barco. Me ha ayudado a recordar, que al final lo que cuenta no es el hecho de que yo haya sido fiel.

Ha habido ocasiones en las que he estado tan asustada de no ser fiel, de no poder aferrarme a Dios y a Su gracia, pero los justos viven por fe. No vivimos por nuestra habilidad de vivir la vida, como tampoco lo hacemos por nuestra fe y nuestra habilidad de aferrarnos a Dios. Eso no es lo que trae el éxito. Es la fidelidad de Dios y el hecho de que Él nunca nos dejará.

Mientras sea de Él y camine bajo Su autoridad, Él no va a permitir que me descarrile del camino sin importar qué tan estrecho o peligroso parezca. No tengo que entrar en pánico pensando que no soy lo suficientemente fiel para mantenerme aferrada a Él.

Hay veces que me siento que estoy agarrada de un hilo; que no puedo aferrarme al Señor y me asusta la idea de defraudarlo. No voy a lograr aferrarme con éxito bajo esas circunstancias, pero en último caso, no es el hecho de que me pueda aferrar a Él de manera exitosa o de que tenga energía suficiente o la fuerza para aferrarme de Él. Es que Él ha sido fiel. Él es quien me está sosteniendo y no me va a soltar. No es mi fidelidad sino la Suya.

Carmen: Dios te sostiene -una imagen maravillosa y de gran estímulo que nos proporciona Nancy Leigh DeMoss. Ella ha estado hablando con unas amigas acerca de la confianza que debemos poner en Dios y de la paciencia que debemos tener cuando las cosas se ponen difíciles. Escuchamos de María Johnson, Kim Wagner y Holly Ellif. Kathy Helvey compartió con nosotras su lucha con su hija autista.

Muchas de nuestras oyentes quedaron impresionadas con la historia de Kathy cuando esta serie salió al aire. Una mujer escribió:

«Agradezco a Kathy por compartir su experiencia con nosotras. Me llegó al corazón. En estos momentos estoy en un lugar de espera. Dios las ha usado para ayudarme a perseverar. No pude evitar detenerme a escuchar con atención a Kathy cuando compartía la historia de su hija. He estado pasando por algo muy similar con mi hija. ¡Solo tengo que depositar mi confianza en el Señor y esperar a ver lo que Él va a hacer!»

Una tercera, estaba sufriendo por su hija y nos escribió: «Una amiga me dio el enlace de esta serie y ha sido esperanzador para mí ya que estoy viviendo momentos difíciles».

Estamos agradecidas de cómo Dios ha usado este programa y del ejemplo de Kathy. Extrañaremos a Kathy, quien ya está en la presencia del Señor.

Continúa con nosotras en esta serie de Habacuc, mientras reflexionamos en las enseñanzas que hemos aprendido.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es ministerio de alcance de Life Action MInistires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

71 – «Explicando lo inexplicable»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

71 – «Explicando lo inexplicable»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

Para Entrenar a un Niño

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Once –

Para Entrenar a un Niño

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/respuestas-reales-de-un-dios-real/

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

Annamarie Sauter: Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26. ¿Quisieras estudiar la palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza, acompáñanos no te lo pierdas.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios., únete a Nancy Leigh Demos, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente la enseñanza de la palabra de Dios en tu entorno particular. Acompáñanos en Revive 15, mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26 no te lo pierdas.

Carmen Espaillat: Kathy Helvey era una esposa y madre devota, involucrada en el ministerio de las familias. Ella partió con el Señor recientemente. Aquellos que estuvieron con ella en sus últimas semanas recuerdan la paz que controló su vida, aun cuando ella sufría los efectos de la leucemia. Kathy describe la fuente de esa paz.

Kathy Helvey: Hay un versículo en el Salmo 94 que dice, «Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, tus consuelos deleitan mi alma» (versículo 19). Para mí, la consolación es lo que Él dice, lo que Él promete.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

Muchas quizás ya han oído de nuestra amiga Kathy Helvey en múltiples ocasiones. Ella ha ofrecido consejos prácticos de cómo vivir la Palabra de Dios en las temporadas difíciles de la vida.

Ahora vamos a escuchar una grabación que Kathy realizó con un grupo de damas en el año 2007. Justamente, este grupo había escuchado a Nancy enseñar a través del libro de Habacuc. Y como parte de esta serie, escucharemos a Nancy hablar con Kim Wagner, Holly Elliff, María Johnson, y la fallecida Kathy Helvey.

Holly comenzará.

Holly Elliff: Antes que nada quiero decirles, que mientras leía el libro de Habacuc y durante este estudio de hoy, creo que, -comenzando en el capítulo 2 cuando comenzaste a hablar sobre Habacuc subiendo a la torre de vigilia para esperar en Dios- tuve esta visión sobre mí misma tratando de subir a la torre y de todas esas personitas agarrando mis tobillos y diciendo, «Mami, espera, espera, espera.» [Risas]

Tengo un montón de hijos. Literalmente, me senté ahí pensando, ¿Podré ser capaz de subirme a esa torre de vigilancia y decir, «me voy a sentar ahí hasta que Dios hable»? Entonces pensé, bueno, «Podría hacer eso a las 2:00 o a las 3:00 de la mañana. Habrá suficiente silencio». Era casi cómico mientras pensaba en mí misma tratando de ponerme en esa posición.

Nancy: En una posición de escuchar al Señor y de esperar en Él.

Holly: . . . diciendo me voy a sentar ahí hasta que Dios responda. Sé que Dios tiene la forma de hacer que yo haga eso, pero era un cuadro bastante cómico.

Nancy: Sí, como una mamá, ¿cómo encuentras tiempo a solas con el Señor? ¿Cómo logras permanecer en quietud y callada y dejas que Él te hable?

Holly: Para mí, literalmente es, algunas veces a las 2:00 o 3:00 de la mañana cuando finalmente todo está tranquilo y callado y yo sé que es bastante seguro que nadie se despertará por un tiempo. Ahí es cuando yo puedo buscarlo a Él. He encontrado que aun unos pocos minutos en medio de mi día hacen una enorme diferencia.

Nancy: Sé que es así y Kim, tú también tienes días muy ocupados. Justo conversábamos que estás ahora mismo en una etapa de tu vida donde tus días están muy llenos. ¿Cómo encuentras ese tiempo para escuchar al Señor?

Kim Wagner: Si yo tengo que tener ese tiempo con el Señor. El Señor me enseñó hace algunos años, que si yo no me encontraba con Él primero… que El es todo mi sustento. La única manera en que yo puedo funcionar es reuniéndome con Él en primer lugar. Yo sé Holly que para ti es tarde en la noche. Pero en mi caso yo me tengo que reunir con el Señor a primera hora de la mañana.

Holly: En realidad, el mío es más temprano en la mañana que el tuyo.

Kim: ¡Correcto! Pero les he dicho a mis amigas, «ustedes no querrán estar alrededor de mí hasta que yo me haya encontrado con el Señor y es porque yo sé que Él necesita tratar conmigo a primera hora de la mañana».

En realidad, ese es el tiempo más dulce para mi del día; el poder venir a Él, derramar mi corazón y simplemente buscarlo, preguntarle, Señor ¿Con cuáles áreas de mi corazón Tú necesitas tratar? ¿Cómo necesito rendirme a Ti? Entonces intercedo por otras personas que Él trae a mi corazón y a mi mente mientras lo busco a Él, antes de pasar a tener un tiempo en Su Palabra.

Yo soy esposa de pastor, y probablemente durante los primeros diez años como esposa de pastor, mi tiempo de quietud con el Señor era probablemente muy similar al de la mayoría de los cristianos. Yo apartaba ese tiempo un día sí y otro no. Recuerdo haber encontrado un diario mío, durante una de nuestras mudanzas de un pastorado a otro.

Un día revisando las cajas de la mudanza, saqué uno de mis diarios espirituales. Recuerdo haberlo hojeado y haber dicho, «wao, esto es bueno. Mira como el Señor se encontró conmigo aquí el 24 de octubre. Esta es una buena palabra. Esto está interesante». Y me voy al próximo día: 25 de octubre, y luego paso la página y veo que la siguiente es el 24 de noviembre. Pero ¿Qué pasó entre el 25 de octubre y el 24 de noviembre?

El Señor realmente usó eso para redargüirme de que faltaban algunos días. Hojeando el diario pude darme cuenta de que mis tiempos de reunión con el Señor eran muy esporádicos. Entonces comencé a preguntarme, «Padre, ¿qué habrás querido hablar conmigo en aquellos días cuando yo no me detuve a encontrarme contigo? ¿Qué me perdí, que hubieras querido enseñarme Señor?»

Pero eso no fue suficiente para que yo tuviera convicción de pecado, me tomó un año más. Estábamos entonces viviendo en Indiana y yo viajé a Indianápolis para ministrar a alguien en el hospital. Mientras yo manejaba alegremente camino a ministrar en el nombre de Dios, el Espíritu Santo de manera tan fiel me habló y me dijo, «Kim, tú vas a ministrar a alguien, pero no tuviste un tiempo a sola conmigo, no te reuniste conmigo esta mañana. Tú no buscaste Mi rostro primero».

Yo, en mi manera arrogante, orgullosa, frívola dije, «Dios yo me estoy encontrando contigo ahora. Estoy escuchando a Adrian Rogers ahora mismo en el radio». Dios, clara y fielmente me habló y me dijo, «No, tú no buscaste Mi rostro esta mañana. No te encontraste conmigo esta mañana».

Y es que hay tantas cosas en nuestras vidas, que hacen que esta se vuelva tan agitada, con los hijos, con responsabilidades, con personas que necesitan ser ministradas alrededor nuestro, así que podemos dejar que todas esas cosas desplacen las cosas más importantes. Y yo estoy tan agradecida por Lucas 10, por el ejemplo de María, alrededor de ella había muchas actividades ocurriendo.

Marta estaba haciendo muchas cosas buenas, muchas cosas que eran necesarias. Aquellos hombres necesitaban comer, pero María estaba haciendo lo más importante. Para mí -no estoy diciendo que es lo mismo para todo el mundo- pero para mí, Dios me ha mostrado que debo hacer esto a primera hora del día.

María Johnson: Bueno mira para mí es un poco diferente, porque la vida no siempre es tan ordenada cuando estás despierta toda la noche con un niño enfermo y todo lo demás. Yo amo las mañanas. Es mi tiempo favorito, el tiempo antes de la salida del sol. Simplemente salir con una taza de café, hasta envuelta en una frazada. Ahí están las estrellas, y estás tú y está el Señor. Ese es mi momento favorito.

Pero con cuatro hijos y seis nietos y el itinerario de trabajo de mi esposo, no siempre puedo hacer eso -levantarme a las 5 en punto o 4:30 o 6 a.m.- no cuando has estado despierta dos o tres horas con un hijo o un nieto enfermo o algo por el estilo.

Así que lo que el Señor comenzó a enseñarme del versículo 11 del Salmo 16 fue que yo era muy consistente con ese tiempo de quietud en la mañana, y comencé a enorgullecerme de ello. «En Su presencia hay plenitud de gozo». Él comenzó a mostrarme que yo tenía que vivir cada momento en Su presencia. Cada momento.

Así que ya sea con un hijo enfermo o ayudando a mis hijos casados con sus hijos o a un vecino o en la iglesia, cualquier cosa que haga, cualquiera que sea la necesidad, es en ese momento que nos debemos dar cuenta de que Dios está ahí, y que Él ha hecho provisión para Su gloria en cualquiera que sea la circunstancia.

Esto no quiere decir que el tiempo con el Señor en Su Palabra no sea importante, es aún más que eso. ¿A dónde podremos huir de Su presencia? A ningún lugar.

Recuerdo estar transportándome en un subterráneo en Boston y decirle a mi prima, «Mira toda esa gente, de todas esas nacionalidades. No puedo soportar el pensar que van a morir y a quemarse en el infierno». Es simplemente darnos cuenta de que Su presencia está en todos lados y que en Su presencia hay plenitud de gozo.

Mi lugar favorito, por supuesto, es delante de Él en Su Palabra en la quietud de la soledad. Pero Él desea que lo veamos en todo lugar, y en todo lugar que Él ha hecho provisión para Su gloria, ya sea señalando a las personas perdidas o indefensas o ministrando o sencillamente pasando un buen rato, quizás haciendo dibujos con tiza en la acera con los niños. En todo lugar Dios ha hecho provisión para Su gloria. Tenemos que recordar eso y recordar que siempre estamos en Su presencia. Siempre. Siempre.

Muy temprano en la vida a mi me enseñaron sobre ese tiempo de quietud. Vaya que lo hice. Dime que hacer, y seguiré esos tres pasos. Hay cierto orgullo en eso. Entonces Dios dijo, «No, es más que eso. Siempre estoy ahí, y he hecho provisión para Mi gloria dondequiera que te he colocado.»

Haciendo rompecabezas con los niños más pequeños, enseñando a las mujeres. No importa. Dios está ahí. Y nuestro propósito de estar allí…mi propósito es glorificarlo a Él.

Kathy Helvey: Nancy, tú mencionaste algo sobre la Palabra de Dios … estaba revisando mis notas aquí y no puedo encontrarlo. Si fuéramos realmente a creer la palabra y a vivirla, entonces nuestras vidas serían verdaderamente transformadas. Todo sería tan diferente. Pienso en ese pasaje de las Escrituras en Romanos donde dice, «Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento» (Romanos 12:2, RV).

Ya que estamos hablando de tiempos de quietud y tiempo con el Señor, he notado que a medida que voy entrando en años, he tenido que caminar para ejercitarme para mantener el peso adecuado. Algo que me motiva a salir cada día a caminar es algo que comencé a hacer unos años atrás y es memorizar los Salmos porque es muy similar a la poesía. Fluye.

Así que comencé memorizando salmos diferentes. Me motivaba a mí misma a caminar llevando conmigo mis pequeñas tarjetas tamaño 3 x 5. Entonces sencillamente yo las citaba y las repetía una y otra vez. Mientras comenzaba a caminar, recordaba ese pequeño corito que dice, «Y Él camina conmigo y Él me habla». Eso fue lo que comenzó a suceder.

Comencé a tener los mejores tiempos de quietud con el Señor, y aún los tengo, cuando estoy caminando sola. Soy muy egoísta con estas caminatas. La gente me ha dicho ‘déjame caminar contigo’. Le he dicho que no. Sencillamente necesito hacerlo sola. No podría encajar este tiempo en otro momento de mi agenda.

Nancy: Diles que ya tienes un compañero de caminata.

María: Eso es correcto, y yo lo amo. Así que mientras caminamos y mientras Él me habla, me lleno de gozo. Yo creo que C.S. Lewis escribió un libro, «Sorprendido por el gozo», y eso fue lo que me pasó un día en nuestras caminatas.

Le estaba hablando a Dios sobre cierta situación y entonces comencé a citar un Salmo en una de esas pequeñas tarjetas. Al final comencé a orar esas mismas palabras a Dios. Antes eran meras memorizaciones, pero se transformaron en una parte de quién yo era, de la situación que atravesaba, de lo que yo quería decirle al Señor, y de lo que Él quería decir a mí.

De manera que muchos de los cambios en la vida han llegado a mí a través de memorizar la Palabra de Dios. Cuando era muy pequeña me dijeron -durante las vacaciones, en la escuela bíblica-cuán importante era memorizar la Palabra de Dios, pero yo no tenía idea. Ahora yo tengo muchas tarjetas pequeñas y simplemente camino y hablo. La Palabra de Dios se convierte en una oración de retorno a Él, y es muy emocionante.

Nancy: He encontrado que eso me ha pasado a mi misma aun en este estudio del libro de Habacuc. Mientras he meditado en el libro y lo he estudiado, he terminado memorizándolo. Ese último versículo, «DIOS, el Señor, es mi fortaleza; Él ha hecho mis pies como de ciervas, y por las alturas me hace caminar» (Habacuc 3:19).

Me encontré a mí misma necesitando tanto la fortaleza del Señor, y he obtenido fortaleza a través de las Escrituras que están ahora en mi corazón y diciendo por fe, «Dios el Señor es mi fortaleza. Señor, Tú eres mi fortaleza. Tú me haces sentir como las ciervas. Me haces caminar por las alturas».

El preparar estas sesiones de grabación – todo esto es un alto llamado para mí; es difícil. Me consume más energía de la que tengo a mi disposición. Requiere más sabiduría de la que poseo. Por eso las Escrituras se vuelven muy personales; de manera que no es solamente Habacuc que dice eso. No es sólo un conocimiento intelectual para mí. Se convierte en parte de mi propio caminar con el Señor.

Kathy: Pregunto a las personas sobre su tiempo de quietud -muchas veces la mayor parte de las mujeres con las que hablo tienen diversos problemas, y les digo: «Y entonces, ¿Cómo es tu tiempo de quietud?» Y ellas me responden, «Bueno, yo oro todo el tiempo». Entonces mi próxima pregunta es, «Bueno, eso es tremendo, pero ¿Cuándo escuchas?»

De eso estás hablando. Con tus pequeñas tarjetas- no solamente estás hablando con el Señor. Estás escuchando porque Él te está hablando a ti a través de Su Palabra. De esa manera es que Él nos habla y nos dirige, nos corrige, a través de Su Palabra, así que esa es una buena manera de hacer las dos cosas a la vez.

Kathy: Hay un versículo en el Salmo 94 y dice, «Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí.» Otra versión dice, «En la multitud de mis pensamientos dentro de mí…» (Salmo 94:19,).

Nancy: ¡Todas conocemos ese versículo!

Kathy: Entonces la segunda parte es, «Tus consuelos deleitan mi alma». Consolación, para mí, es lo que Él dice, lo que Él promete. Si no sé lo que Él me está diciendo, entonces cuando mis pensamientos ansiosos toman control y se multiplican y los miedos y las tensiones de la vida llegan y los demonios de la oscuridad vienen en medio de la noche, despertándome, siento miedo. Si no conozco la Palabra de Dios, si no la he escondido en mi corazón a través de memorizarla, entonces estoy perdida.

Kim: Es porque no hay nada para contrarrestar esas mentiras. No tienes entonces la verdad escondida en tu corazón…

Kathy: Puede tomar control de mi vida… y no podría transformar mi vida.. No podría confiar. No sólo debemos leer la Palabra de Dios, sino memorizarla.

Kim: Meditar en ella.

Kathy: Si la memorizamos, yo pienso que la promesa de Dios es, que retornará a nosotros.

Holly: Yo estoy de acuerdo, Kathy. Muchas de las mujeres con las que hablo ni siquiera han tomado sus Biblias y no entienden por qué no están obteniendo lo que necesitan del Señor. Ellas dicen «Dios no está escuchándome».

Pensé en la determinación de Habacuc. Creo que fue sumamente honesto con Dios. Le dijo cuáles eran sus inquietudes. Pero luego estaba determinado a ponerse en un lugar donde él pudiera escuchar a Dios.

Creo que si no somos cuidadosas, echamos toda la culpa a Dios, sin aceptar la responsabilidad, estando la Palabra de Dios tan disponible.. Perdóname, pero siento que todo el mundo puede encontrar un tiempo en algún lugar para llegar a Dios.

Yo sé que hay momentos de crisis donde es sencillamente increíblemente difícil, pero a menos que estés en el lecho de muerte de un ser querido, o en una estadía en un hospital, o en algún momento de crisis, en la mayoría de nuestras vidas hay tiempo disponible.

Nancy: En realidad, es en esos momentos de crisis que muchas personas sí buscan a Dios.

Holly: Bueno, entonces es que recuerdas que Él está ahí.

Nancy: Es así.

Holly: Pero estamos tan poco preparadas para cuando esas cosas lleguen, porque en medio de nuestras vidas diarias, se nos olvida. No es que nos olvidemos. Sabemos. Nosotras simplemente no estamos lo suficientemente desesperadas para escuchar lo que Dios tiene que decirnos, esto significa, como mencionaba Nancy, que simplemente dependemos de nosotras mismas, y lo que tenemos es lo que tenemos apartadas de Él. Eso es tan aterrador para mí.

Kathy: Somos tan orientadas hacia los sentimientos, especialmente como mujeres. Lo que me llamó la atención durante toda esta sesión fue que Nancy decía una y otra vez que se trataba de una elección. Alguien una vez escribió un libro, «La fe no es un sentimiento». Pensé, muy bien, la fe no es un sentimiento.

Algunas veces estamos tan consumidas con nuestros sentimientos debido al dolor, o con lo que sea, lo que sea que esté ocurriendo en nuestras vidas, que prefiero pensar en ello ahora como una elección contraria. Tengo que elegir contrario a todo lo que soy cuando me encuentro en esa situación. Eso es difícil de hacer a menos que yo haya invertido mientras todo iba bien… Si estoy caminando cerca del Señor.

Querido Habacuc, te amo. [Risa] Porque me senté allí pensando, ese es precisamente el interrogante de Habacuc. Esto es lo que es. Él está desconcertado, está confundido. Está furioso. No entiende nada. Él siente que ha sido abandonado, rechazado. ¿Dónde estás Tú, Dios?

Todos hemos estado ahí. Quiero seguir a ese hombre. Quiero ser un Habacuc y moverme, desde mis interrogantes, hacia donde terminamos en este libro – hacia la fe.

Holly: Yo me pregunto, cuando hablas con otras mujeres, ¿por qué es que no las ves haciendo esto? ¿Por qué no hacen las mujeres esta elección?

Hablé con una joven un par de semanas atrás. En el transcurso de la conversación quizás mencionó unas diez mujeres con las que ella ya había compartido lo que estaba ocurriendo en su vida. Cuando finalmente dije, «¿Has tenido tiempo de ir donde Dios sobre eso?» «No.» Realmente no lo había hecho. Ella era tan rápida para llegar a cualquier otra persona. Yo pienso que es muy peligroso poner tanto bálsamo sobre la herida que no necesitemos ir donde Dios, como lo hizo Habacuc.

María: Sin embargo, sale tan natural el ser independiente. Tú no le enseñas a un niño a decir, «Yo lo puedo hacer por mí mismo». Tú le enseñas a compartir. Pienso que es parte de esto. Es una de las cosas, como Cathy ha dicho, que me gustó sobre este libro -es cuán real es Dios con Su Palabra. Él es tan práctico.

Las emociones son reales, y nosotras como mujeres sabemos eso. ¿Pero qué vamos hacer con esas emociones? Ahora bien, él tenía miedo. Estoy segura de que tenía preguntas. Habacuc tenía dudas. Él se preguntaba ¿cuánto tiempo y por qué? Las emociones son reales, pero no podemos enterrarlas, ni podemos negarlas, ignorarlas o medicarlas. Tenemos que aprender a correr hacia Dios.

Yo he visto esto una y otra vez. Él permite que esa presión nos llegue para recordarnos que lo necesitamos a Él porque tenemos la tendencia a ser tan autosuficientes. Yo puedo hacer esto por mí misma. Realmente pienso que es simplemente una actitud con la que nacemos. Estas cosas empiezan a ocurrir con tanta frecuencia en tu vida que empiezas a darte cuenta de que tú lo necesitas a Él.

Hubo una temporada en nuestra vida donde, por un periodo de ocho años, el mayor tiempo que pasamos sin una crisis importante fue de seis meses. Estoy hablando de muertes, hospitalizaciones, accidentes mayores, un hijo que casi muere, en tres ocasiones en esos seis meses. La temporada tranquila más extensa durante esos 8 años duró tan solo 6 meses.

Y aún así yo no cambiaría esos ocho años por nada en el mundo porque en medio de eso aprendí a correr hacia el Señor. Nuestra familia completa lo hizo. Cuando todo lo demás deja de funcionar, no ayuda, o no te satisface es cuando obtienes un vistazo de Dios. Son tiempos en los que necesitas respuestas reales. Necesitas un Dios real, y Él está ahí.

«JEHOVÁ preside en el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre» (Salmo 29:10, RV). Ese es el versículo que el Señor me dio cuando me encontraba acompañando a mi hijo de 17 años que estaba irreconocible. Nadie sabía que ese era realmente él excepto su papa y yo; estaba tan mal herido. Simplemente me senté allí, y ese fue el versículo que el Señor me dio.

Ese fue el comienzo de ocho años corridos. Con un respiro de seis meses. Cosas grandes. Muchas muertes, cirugías, accidentes, pérdidas financieras. Y yo solo decía, ¿Cuánto tiempo Señor? Y ¿por qué? Él estaba ahí, y Él era suficiente.

Tenemos algunas experiencias como esas en la vida y puedes cantar al final como lo hizo Habacuc. Hay temporadas así. Digo, ese no es el único tiempo. Pero tienes una buena temporada de este tipo de cosas y comienzas a darte cuenta de que Dios es suficiente. A Él no le importa que le hagas esas preguntas honestas.

Antes de esa temporada, estábamos esperando en Dios en un momento que sentimos que Él nos había dirigido a adoptar a pesar de que nuestros primeros dos hijos tenían 13 y 15 años. Todo el mundo pensó que estábamos locos, pero realmente pensamos que Dios había dicho que había hijos específicos. No era que yo quería un bebé o que no teníamos un hijo o una hija, o que queríamos esto o aquello.

Estábamos esperando. Tomó 18 meses, mientras solamente toma 9 meses tener un bebé biológico. Fue una espera demasiado larga. Se mantenían cambiando a las trabajadoras sociales.

Bueno, una amiga mía que era muy valiente me llevó a almorzar un día. Yo me estaba quejando, como tú dijiste, quejas y quejas. Ella se inclinó hacia mí y me dijo, «María, tú no estás esperando por una trabajadora social, tú no estás esperando un hijo, no estás esperando que tu casa se venda, y no estás esperando el poder comprar una casa más grande» (porque vas a tener más niños). Ella dijo, «Estás esperando en el Señor».

Si estamos en un restaurante con un camarero, alguien lo llama. ¿Qué hace este camarero o la camarera? Ellos esperan a que tú les hagas una señal, que hagas un gesto con la cabeza, o los llames, y ellos y vienen hacia ti. Esa fue la ilustración que el Señor me dio en ese segundo, que yo tenía que esperar en el Señor como lo haría un sirviente. Él me haría un gesto con la cabeza, me haría una señal cuando Él quisiera que yo me fuera o que me quedara, o que fuera a la derecha o a la izquierda. Nunca me olvidaré de eso. Estamos esperando en el Señor. Eso fue lo que hizo Habacuc. Él esperó hasta que Dios le respondió.

Carmen: Esa es María Johnson. También escuchamos de Kim Wagner, y Holly Elliff. Y escuchamos de Kathy Helvey, quién partió con el Señor hace unos años.

Estas mujeres escucharon mientras Nancy Leigh DeMoss enseñó esta serie Habacuc: del temor a la feLa conversación de hoy muestra cómo luce esta enseñanza de manera práctica día a día.

Alguien nos escribió:

Siento como si Dios me hubiese hablado a través de cada una de ustedes. He comenzado a levantarme temprano para pasar tiempo con el Señor y he comprobado lo fácil que es comparado a orar a través del día. Cuando voy al Señor primero, las cosas no me molestan tanto. Gracias a todas y gracias por este estudio sobre Habacuc.

En Aviva Nuestros Corazones estamos comprometidos a enseñar la Palabra de Dios de manera precisa y enseñarles cómo vivirla de manera práctica. Si quieres contribuir para que estas enseñanzas continúen siendo posibles, puedes hacer una donación visitando AvivaNuestrosCorazones.com. O puedes llamar al 1-800-569-5959. Si llamas, no dejes de indicar que deseas que tu donación se aplique al ministerio de alcance hispano.

Generalmente esperamos que haya respuesta para todas las preguntas. Pero en ocasiones hay preguntas que no tienen respuesta y eso también puede ser bueno. Aprende por qué en el próximo programa. Una vez más, escucharemos de parte de un grupo de amigas y recordaremos la vida de Kathy Helvey.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El Esposo Amante – 7

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

7 – El Esposo Amante

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ayuda Idónea – 6

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

6 – Ayuda Idónea

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.