Importancia de Acción de Gracias – Dic 15

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 15 – Importancia de Acción de Gracias

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Carmen Espaillat: Los adornos navideños son divertidos, e incluso transmiten una gran cantidad de significados. Aquí está Bárbara Rainey.

Bárbara Rainey: Tengo una verdadera carga por devolverle a la celebración de la Navidad su enfoque en Cristo. Muchas de nosotras estamos decorando nuestros árboles de Navidad con osos de peluche, pelotas de fútbol y cientos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Lo creas o no, celebraremos la Navidad dentro de unas semanas. Estos últimos días pudieran ser una montaña rusa de compromisos sociales y ocupaciones o un tiempo significativo centrado en Jesús. Nancy va a hablar de esto. Pero primero permíteme recordarte que ores por este ministerio, recuerda orar por Aviva Nuestros Corazones pues en este momento es muy importante.

Oramos para que el Señor supla todas las necesidades del ministerio para el año que iniciará pronto. Tus oraciones son muy valiosas para nosotros. ¡Gracias por llevarnos al trono de la gracia en tus oraciones!

En los próximos días, Nancy te ayudará a tener un concepto más significativo de la Navidad. Aquí está ella para presentarnos a la invitada de hoy.

Nancy Leigh DeMoss: Estaba cenando con unos amigos en su casa la otra noche. Y ellos tienen cuatro hijos pequeños. Y durante la conversación me dijeron, «Estamos tratando de averiguar qué podemos hacer para mantener centrada la Navidad en Cristo.» Y empezamos a hablar de todas las actividades que se realizan durante estas semanas y sobre la necesidad de hacer conciencia en los niños de que, no solo se trata de conseguir regalos, sino de dar y centrarnos en Cristo. Y yo estaba tan feliz de tener esa conversación como una preparación para el día de hoy con mi amiga de mucho tiempo, Bárbara Rainey. Bárbara, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Bárbara Rainey: Gracias, Nancy. Es un gusto estar aquí.

Nancy: El gusto es nuestro por tenerte aquí en nuestro estudio en Michigan.

Bárbara: Es maravilloso. No lo había visto antes.

Nancy: He estado muchas veces en los estudios de “Vida en Familia Hoy” que es donde sirves junto con tu esposo. De hecho, ustedes fueron los co fundadores de “Vida en Familia”. Y grabamos Aviva Nuestros Corazones durante los primeros ocho años en sus estudios allí en Little Rock. Así que es muy agradable, muy grato recibirte en nuestros estudios aquí.

Bárbara: Me encanta estar aquí.

Nancy: Eres como la reina de las fiestas, haciendo que todo sea especial y significativo. Y te he seguido de cerca en los últimos años, de cómo has invertido en las familias y al mismo tiempo tratas de marcar la pauta para que las festividades no sean sin sentido o secularizadas, sino realmente centradas en Cristo.

Y estamos en un momento oportuno para hablar sobre el día de Acción de Gracias y porque pronto será Navidad. En estas semanas para muchas familias serán solo un montón de actividades, corriendo de aquí para allá, para luego llegar al 1ro de enero y decir: «Uff, ¿Qué pasó? ¿Qué hemos hecho?».

Estoy tan agradecida de que vas a ayudarnos en los próximos días a pensar en lo que podemos hacer como individuos y como familias para hacer de esta temporada de Navidad, un tiempo significativo.

Así que, Bárbara, eres una madre de seis hijos adultos, y ahora, ¿Cuántos nietos tienes?

Bárbara: En realidad, diecinueve. Es todo un grupo.

Nancy: Son muchos niños. Así que tienes festejos enormes con tu familia en estos días festivos, tanto lo tuviste en el día de Acción de Gracias y ahora los tendrás en Navidad. Lo primero que pensé fue, ¿Cómo hacer de estas fiestas, de estas vacaciones, ocasiones realmente significativas en la vida de tu familia?

Bárbara: Bueno, empecé a pensar en esto cuando, como madre, tenía una casa llena de niños. Mis hijos estaban corriendo alrededor y todos estaban entusiasmados con las fiestas. Ellos escuchaban de sus amigos sobre Santa Claus y todas esas cosas. Recuerdo pensar: espera, no todo es acerca de Santa Claus. ¿Cómo puedo enseñar a mis hijos que en realidad todo es acerca de Jesús?

Así que probamos diferentes cosas a través de los años. Pero nunca, nunca encontré, en lo personal, como madre, los recursos que me ayudarían a comunicar la profundidad de la verdad, a mis hijos. Lo más que pudimos hacer, fue recrear la escena del pesebre como punto central de la decoración navideña.

Dennis y yo hemos trabajado muy duro, para ayudar a nuestros niños a enfocarse en dar y que eso es lo que hay que hacer: dar unos a otros. A nosotros, ésta experiencia nos ayudó a enseñarles a nuestros hijos quién era Jesús y por qué nació, por qué vino y su importancia.

Gran parte de la razón por la que yo no había hecho nada hasta entonces, era porque estaba ocupada siendo mamá. Vivía tan abrumada como la mayoría de las madres hoy. Estaba atareada con la Navidad y las fiestas en la escuela y esas cosas que había que hacer. Así que tomar el tiempo como madre y crear algo para hacerlo con mis hijos, simplemente no iba a suceder. Por eso ahora, en mis años de ocio, estoy disfrutando mucho de la creación de productos y recursos que los padres podemos utilizar durante las vacaciones, para enseñarle a nuestros hijos la verdad sobre Cristo. Cosas que me hubiera gustado haber tenido. Realmente ha sido un deleite poder hacer esto.

Nancy: Y ustedes han producido unos materiales preciosos. Y lo que me gusta es que no solo son hermosos a la vista, sino que están acompañados de grandes herramientas de enseñanzas para que las familias conozcan la Palabra. Y vamos a hablar de algunos de esos recursos y la forma de utilizarlos durante los próximos días.

Pero ahora tenemos las navidades casi encima de nosotras. Y hace poco celebramos el día de Acción de Gracias. Y esta se ha convertido en una fiesta muy secularizada. Cuando los hijos están creciendo, se pone un montón de atención en la actitud de gratitud, para el tiempo de Acción de Gracias. Pero es necesario también tomarlo como un tiempo de expresar realmente gratitud al Señor y a los demás.

Vamos por un momento a ese tiempo cuando tus hijos eran pequeños. ¿Cómo era el día de Acción de Gracias en tu casa?

Bárbara: Bueno, recuerdo un día de fiesta específico cuando quería comunicarles a mis hijos la verdad de lo que se trata todo esto. Lo que significa el verdadero agradecimiento. Y he descubierto, a través de los años, que las vacaciones y las festividades son momentos de enseñanza primordiales para las familias. Creo que nuestros hijos saben intuitivamente que hay algo importante, de lo contrario, ¿Por qué estaríamos celebrándolo? Ellos sienten que hay algún significado detrás de esta cosa llamada «Día de Acción de Gracias.» Y que hay algo trascendental detrás de esta fiesta llamada «Navidad».

Nancy: Es que es algo más que un día en que estamos libres de la escuela.

Bárbara: Exactamente. Así que creo que sus corazones están, tal vez más abiertos, que en otras épocas del año de vida ordinaria. Y me di cuenta de eso con mis hijos. Es un momento de aprendizaje que creo que los padres, muy a menudo se apresuran, porque no saben qué hacer. Ellos no saben cómo conectar con sus hijos a un nivel significativo, quieren, pero no saben cómo.

Así que empecé hace años. Mi hijo menor tendría dos o tres años en ese entonces y tú sabes que soy encargada del departamento de historia en la universidad, ya que me encanta la historia y me encanta el patrimonio de nuestro país. Encontré algunas historias que podía leerle a mis hijos y enseñarles acerca de lo que significa el día Acción de Gracias, porqué lo   celebramos y porqué es un día de fiesta en este país.

Fue muy simple lo que hice. Solo les leía esas historias a mis hijos. Dennis y yo nos turnábamos. Leíamos alrededor de la mesa en el desayuno. No las leíamos alrededor del pavo a la hora de la cena, todos disfrazados y eso, porque cuando nos reuníamos con la familia, era simplemente demasiada gente, demasiado caos. Y así lo hicimos, era nuestro pequeño «servicio de acción de gracias por la mañana», por decirlo así, en torno al desayuno, solos con nuestra familia inmediata.

Nancy: ¿Y eso fue una tradición en tu casa durante años y años?

Bárbara: Bueno, comenzó y se convirtió en una tradición, porque me sentía como si estuviera haciendo algo para impartir la verdad a mis hijos. Me sentía enseñando acerca de la gratitud, por tener ese “pequeño desayuno familiar” donde leíamos las historias. Luego, cada uno de nosotros tenía una tarjeta o una hoja de papel de cuaderno -en realidad no importaba lo que fuera- y cada uno escribía cinco cosas por las que estuviera agradecido.

Nancy: Y ¿Lo hacían antes o después de comer?

Bárbara: Bueno, lo hacíamos antes, porque yo siempre preparaba una gran cacerola de desayuno. Y mientras estaba todavía en el horno, nos sentábamos a la mesa a leer las historias, y a llenar nuestras tarjetas. Entonces cada uno leía lo que había anotado en su tarjeta o papelito hasta dar la vuelta mientras compartíamos alrededor de la mesa.

Nancy: Y ¿Escribían algo por lo que estuvieran agradecidos desde el año anterior?

Bárbara: Sí. Se nombran cinco cosas por las que estés agradecida a partir del Día de Acción de Gracias del año anterior.

Nancy: ¿Y también los más pequeños hacían eso?

Bárbara: Sí. Tengo un recuerdo realmente bello de Laura, nuestra hija menor, de cuando tenía unos tres años. Tenía un pedazo de papel de cuaderno con líneas por todas partes y garabatos de crayón. Y entonces le pregunté: «¿Por qué estás agradecida, Laura?» y entre sus tantos garabatos señala uno y dice: «Mi Tobija.» Y así lo escribió: «Mi Tobija”. Y le digo: » ¿Y por qué más estás agradecida?» «Por mi familia”.

Nancy: ¡Ay! ¡Pero que linda!

Bárbara: Es uno de mis recuerdos favoritos. Con los años hemos coleccionado todo un álbum de esas “tarjetas”. Desde los finales de los años ochenta, principios de los noventa. Durante los últimos veinte y tanto de años, tengo esas tarjetas de cada Acción de Gracias en el que hemos estado. Por supuesto, que conforme nuestros hijos crecían, sus declaraciones de gratitud se hacían más significativas, más profundas, porque comprendían mejor de qué se trataba todo esto. Y así, esas tarjetas se han convertido en un verdadero tesoro.

Nancy: Y ¿Alguna vez llegaron a ese momento de esas edades en las que algunos niños o jóvenes no estaban tan ansiosos de participar?

Bárbara: Oh, por supuesto. Es decir, los niños a veces van a dar un giro de ojos. Me refiero, todos esos años de la adolescencia. O simplemente pueden estar teniendo un mal día, y se van o preguntan «¿Tenemos que hacer esto de nuevo?» Pero los padres tenemos que perseverar, porque están a cargo, no los niños. Si dejas que los niños te dicten lo que se va a hacer, entonces nunca va a suceder. Es un ejercicio de fe. Gran parte de la crianza de los hijos es un ejercicio de fe.

Tratar de hacer algo significativo en el día Acción de Gracias, en la Navidad y en otras fiestas, es también un ejercicio de fe. Yo les digo a mis hijos, «necesitan aprender acerca de la gratitud.» No estoy diciendo literalmente esas palabras, pero en mi corazón yo sé que es lo mejor. Tanto ellos, como nosotros, tenemos que aprender a ser agradecidos. Y así, «Vamos a hacer esto te guste o no.» Así que algunos de esos años en los que no estaban muy dispuestos a participar, podían escribir una respuesta corta de una sola palabra como Dios, familia, o amigos.

Nancy: Y no muy profunda.

Bárbara: Sí, ellos no quieren pensar mucho, pero está bien. Quiero decir, es lo que son. Es la etapa en la que se encuentran. Es parte del proceso de crecer juntos como una familia.

Debido a lo que hemos hecho todos los años el día de Acción de Gracias, se ha convertido en la fiesta más importante para nuestra familia. Mucho más que la Navidad. El día de Acción de Gracias es la fecha en la que todos nosotros, cada año, nos reunimos e intercambiamos por lo que estamos agradecidos. Esa experiencia nos ha unido mucho más de lo que simplemente hubieran hecho: ver fútbol y comer pavo.

Nancy: Pero ¿Hacen esas cosas, también?

Bárbara: Sí, claro. Hacemos todas esas cosas, claro que las hacemos. Cuando nos reunimos más tarde, con el resto de la familia, es cuando tenemos nuestra gran cena de pavo, y luego todos miramos fútbol en la noche y al día siguiente. Especialmente desde que nuestros hijos estaban empezando la universidad, pues para ellos era importante. Lo vemos con ellos.

Nancy: Y por cierto, de nuevo, volviendo al desayuno, la cazuela de desayuno que preparas se llama. . .

Bárbara: Bueno, en realidad hay dos. Una de ellas es «la receta de tostadas francesas», y la otra es simplemente “huevos en cazuela”, que nos dan un poco de proteína, pues tenemos que tener un poco de proteína.

Nancy: Tal vez, cuando celebres la Navidad quieras hacer alguna receta especial. O tal vez desees tomar la idea de que cada persona escriba las cosas por las que están agradecidos, alrededor de la mesa.

Tengo una curiosidad, Bárbara. Ahora que tus hijos han crecido y la mayoría de ellos están casados y tienen sus propias familias, ¿Alguno de ellos continúa con esa tradición?

Bárbara: Bueno, no sé con seguridad porque a menudo muchos de ellos vuelven a casa, así que simplemente lo hacemos juntos. Nuestros hijos vienen a nuestro hogar para Acción de Gracias más que para la Navidad. Así que los días de Acción de Gracias, no estoy muy segura cómo lo celebren.

Nancy: Y ¿Entonces, tus nietos ahora también lo hacen contigo?

Bárbara: Si, así es. Tengo un montón de tarjetas y la repasamos cada día de Acción de Gracias. Creo que la tradición está tan arraizada en ellos que cuando aún no vienen la siguen celebrando.

Nancy: Y ahora recuerdo algo sobre unos granos de maíz.

Bárbara: Bueno, una de las historias que he leído a los niños, no se puede probar históricamente, pero la tradición nos dice que en ese invierno, el primer invierno que los peregrinos pasaron en la colonia de Massachusetts (lo que se convirtió en la colonia Massachusetts), sus raciones de alimentos se agotaron. Así que el gobernador Bradford y los otros líderes decidieron que si iban a sobrevivir el invierno, cuando es obvio que no podían cultivar nada, no había tiendas y no podían comprar comida y lo poco que tenían era carnada para la pesca en la bahía, los suministros de alimentos tendrían que ser racionados. Y la tradición dice que cada persona se limitaba a cinco granos de maíz.

Y así es que en la mañana de Acción de Gracias, cuando nos sentamos mientras están listas las cacerolas, cada uno tiene cinco granos de maíz en el plato. Así que a medida en que avanzamos en el círculo, compartiendo por lo que estamos agradecidos, cada uno deposita un grano de maíz en la pequeña cesta y luego leemos el número uno de nuestra lista. En seguida se da la vuelta y así dos, tres, cuatro y cinco.

Nancy: Y creo que ese tipo de simbología es muy importante.

Bárbara: También lo creo.

Nancy: No tiene nada de importante un grano de maíz, pero es como un retrato hablado, una imagen en la mente del niño para recordar.

Bárbara: Estoy de acuerdo. Creo que es bueno que los niños se involucren. Y si son o no literalmente cinco granos de maíz o no, es un buen recordatorio de, «Wow, ellos no tenían mucho”, aunque tuvieran diez granos. Es difícil sobrevivir con tan poco. Y, sin embargo, el gobernador Bradford y otros escribieron historias sobre cómo ellos continuaron alabando a Dios y dándole gracias a pesar de no tener casi nada que comer, a pesar de que muchas personas estaban muriendo de enfermedad, nadie murió de hambre. Es tan sorprendente para mí que en medio de circunstancias tan difíciles, esas personas cada día estaban alabando a Dios. Así que es una maravillosa lección que debemos sembrar en la mente de nuestros niños.

Hemos leído esas historias en los días de Acción de Gracias durante más de veinte años. Mis hijos se las saben de memoria. Y ahora mis nietos están empezando a memorizarlas. Si me salto una línea, me dicen, «Se te olvidó sobre. . . lo que sea.» Me encanta que se saben las historias tan bien porque funciona como un recordatorio de que: si pueden estar agradecidos en condiciones duras, entonces deberían estar aún más agradecidos en situaciones que no son tan difíciles.

Nancy: Así es. Bárbara has desarrollado algunos recursos relacionados con varias festividades, entre ellas el día de Acción de Gracias. Creo que es una de las principales.

Bárbara: Fueron los primeros que hice. Sí, tomé todas esas historias y escribí un libro para leer en el día de Acción de Gracias.

Nancy: Espero que ustedes busquen realmente al Señor en todos los momentos de sus vidas no solo en el día de Acción de Gracias, que definitivamente puede ser un momento especial de celebración y agradecimiento. Yo vivo sola, así que tengo mis propias tradiciones de Acción de Gracias. Generalmente estoy con mi familia. Mi madre hace años, muchos, muchos años atrás, ella tenía una bella voz, y ella grabó unas canciones de Acción de Gracias cantando los coros, la música de temporada. Era una cinta o un casete. Lo tengo, claro, ahora en un CD. Una de mis tradiciones de Acción de Gracias es escucharlo.

Y, por supuesto, los Salmos están llenos de canciones de gratitud. Ya sea que estés sola o acompañada, lee algunos de esos pasajes, como el Salmo 103. Bendice alma mía al Señor, bendiga todo mi ser su Santo Nombre… (Vs.1-2)

Así que entre la prisa y la agitación de tu casa en estas semanas, toma un momento para contar, para enumerar los beneficios del Señor. Cuenta Sus bendiciones. Nómbralas una por una y te sorprenderá de lo que el Señor ha hecho.

Incluso me doy cuenta Bárbara, que en tu familia y en la mía y en cualquier vida, hay temporadas en que el día de Acción de Gracias cae en momentos difíciles. Tal vez haya sido la pérdida de un ser querido, o hay un lugar vacío en la mesa que debería estar ocupado, tal vez por un hijo o una hija pródiga y nuestros ojos están llenos de lágrimas, de tristeza en lugar de alegría en este día de Acción de Gracias.

Pero en medio de las lágrimas y de la pérdida, hay que levantar nuestros ojos y decir: «Oh, Señor, Tú eres fiel, Tú sigues siendo misericordioso, Tu fidelidad se eleva sobre mí como dicen las Escrituras. “Tu misericordia es para siempre”. Así que, incluso en esos momentos de tristeza, ofrecemos un sacrificio de acción de gracias, contando Sus bendiciones y dando gracias al Señor. ¡Y qué gran manera de entrenar y discipular a nuestros hijos!

Eso con relación al día de Acción de Gracias. Pero ahora también estamos celebrando la temporada de Navidad. Y vamos a estar hablando mucho más de este tema en los próximos dos días. Solo quiero dejar establecido el escenario para los próximos programas. Porque como hemos visto, la decoración navideña nos rodea por todas partes, y ya las tiendas están listas y preparadas desde hace días.

Bárbara: Si, ya desde hace meses.

Nancy: Si, durante mucho tiempo. Pero Bárbara, tú has desarrollado algunas herramientas realmente geniales y recursos para celebrar la Navidad señalando el verdadero significado de Cristo a las familias. Y es algo que vamos a ver en los próximos días, un conjunto de adornos para árboles de Navidad, llamados “Adornos de Adoración”.

Bárbara: Es correcto.

Nancy: Y ¿Cómo se te ocurrió ese nombre?

Bárbara: Bueno, el nombre de «Adornos de Adoración” que acabamos de crear fue porque el motivo de la Navidad es acerca de adorar a Cristo. Uno de nuestros himnos favoritos dice: «Venid adoremos.» Así que estos adornos no solo son para adornar el árbol, sino para llevarnos a adorar a Jesucristo. Hemos creado la primera de una serie de adornos llamada «Sus Nombres de Navidad.» Y este es un conjunto de siete ornamentos que son los nombres de Jesucristo que más frecuentemente se asocian con la historia de la Navidad. Surgen del pasaje de Lucas 2. Y hay un pasaje en Mateo donde Él se llama Emmanuel, y pasajes de Isaías también, donde es llamado Admirable, Consejero, Príncipe de Paz, Dios fuerte.

Tomamos esos nombres y los pusimos en unas hermosas letras que brillan ligeramente, para que esta Navidad sea más enfocada en Cristo. Y es que muchas de nosotras estamos decorando nuestros árboles de Navidad con osos de peluche, pelotas de fútbol y cientos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con Jesucristo.

Desde mediados de los años noventa, más o menos, lo que ha sido un tiempo largo, he buscado cada año, cuando los adornos de Navidad se presentan en las tiendas en todo el lugar y es difícil hallar algo acerca de Cristo. Podemos encontrar cruces de vez en cuando, pesebres, estrellas, pero en realidad no hay nada que te lleve a un lugar de adoración.

Para ello creamos siete decoraciones llamadas «Sus Nombres de Navidad.» Y con ese conjunto, esa caja de siete nombres, viene un pequeño folleto, muy bien diseñado. En este cuadernillo hay una historia de dos páginas sobre cada nombre. Por ejemplo ¿Por qué Él es llamado Admirable Consejero? ¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? ¿Por qué es El Dios Poderoso? Fue declarado antes de su nacimiento que Su nombre sería Dios Poderoso. Esa es una declaración muy significativa. Tenemos que entender por qué ese nombre y los demás fueron elegidos para Él y la diferencia de todos Sus otros nombres.

Nancy: Vamos a hablar más sobre algunos de esos nombres, su importancia para nosotras, y por qué son significativos. También hablaremos acerca de este conjunto de adornos llamado «Adornos de Adoración» durante los próximos días.

Ya está por terminar este año y nuestro ministerio está confiado en que Dios suplirá las necesidades para poder continuar sirviendo a las mujeres hispanas durante el nuevo año. ¿Tomarías un momento para orar por nosotros?

Y si te sientes dirigida a dar una ofrenda, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com o llamar al 1-800-569-5959, desde los Estados Unidos y Canadá. Si llamas, asegúrate de especificar que tu donación es para el ministerio de alcance hispano. Gracias de antemano por orar y/o contribuir con este ministerio.

Bárbara, ha sido un placer tenerte con nosotros en el programa de hoy. Y quiero animar a nuestras oyentes a sintonizarnos mañana y a medida que continuamos con la discusión sobre cómo abordar las festividades de Navidad, y qué podemos hacer esta próxima semana para proteger nuestros propios corazones y los de nuestras familias y festejar de verdad de una manera significativa, de lo que se tratan estas celebraciones de los días santos. Así que únete a nosotros de nuevo aquí mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Venid y Adoremos, Tercer Cielo, Es Navidad ℗ 2008 Kasa Producciones; Allá en el Pesebre, Cedarmont Kids, Villancicos Navideños ℗ 2001 Provident Label Group, LLC

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Por qué ser agradecida? – Nov 26

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 26 – ¿Por qué ser agradecida?

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Carmen Espaillat: ¿Por qué estás agradecida?

Mujer 1: Porque Dios es bueno porque, Él me salvó, porque cada día Él me sostiene con Su gracia, porque Él es el todo de mi vida.

Mujer 2: Estoy agradecida porque Dios no me ha dejado en mi pecado y aun cuando tal vez  no me gusten las circunstancias que Él ha utilizado para hacerme ver que estoy mal eso es una muestra de Su amor para conmigo.

Mujer 3: Yo estoy agradecida porque tengo la Palabra de Dios y porque cada día en la mañana puedo buscarlo a Él y tener una relación personal con Él que no es solo algo aéreo algo virtual sino que es una relación personal, que Él puede hablarme a mí y yo puedo hablarle con Él a través de la oración.

Mujer 4: Bueno estoy muy agradecida por la grandiosa salvación que tengo en Cristo Jesús.

Mujer 5: Estoy agradecida por el privilegio de vivir una vida centrada en el Evangelio.

Mujer 6: Estoy tan agradecida por la salvación, la salvación que Dios me ha dado,  el perdón de mis pecados por ser hija de Dios, por tener una herencia con Cristo, por la esperanza que hay en Él.

Carmen Espaillat: ¡Feliz Día de Acción de Gracias!

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Acción de Gracias es un día profundamente agradable y significativo, pero es mucho más que solo un día en el calendario, especialmente para aquellos que saben lo que significa ser perdonado.

Nancy nos explica por qué, continuando en esta serie, La actitud de gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: Creo que un cristiano ingrato es realmente una contradicción. En realidad tal cosa no debería existir cuando lo piensas. Nosotras éramos culpables, pecadoras condenadas, sin relación con Dios, separadas de Dios, separadas de Él, sin esperanza – esa era la realidad de cada una de nosotras. Esa es la condición en que nacimos.

Entonces Dios en Su gran misericordia y gracia se dignó a salvarnos, a redimirnos, a comprarnos del pecado, a liberarnos, a enviarnos a Jesús, a darnos Su Santo Espíritu, a darnos Su Palabra, a darnos Su Cuerpo, Su Pueblo, a darnos la esperanza y las promesas de la vida eterna.

¿Y es impensable que seamos otra cosa que agradecidas? Culpa, gracia, y gratitud – ese es el Evangelio, y nosotras muy a menudo por diversas razones nos quedamos cortas en la parte de la gratitud. Creo que necesitamos ser recordadas – sé que yo también – de la gracia de Dios y donde Dios me encontró y de lo que Él nos salvó.

Para algunas de nosotras que  conocimos al Señor como niñas, es difícil recordar cómo era. No tengo recuerdos de antes de ser salva. Venir a confiar en Jesús es mi primer recuerdo. A veces olvidamos dónde Dios nos encontró y dónde estábamos separadas de Él y qué maravilla es que Él nos salvara.

Mi padre no era un hombre muy emocional, pero cuando él  iba a hablar acerca de dónde Dios lo había  encontrado como un hombre joven, un rebelde, a  mediados de sus veinte años y cómo Dios lo salvó – el viernes, 13 de octubre, 1950 – él se ponía lloroso porque nunca se recuperó de la maravilla  de que Dios lo hubiera  salvado.

Yo no quiero tampoco superar  el asombro, y creo que un corazón agradecido es una manera de conservar el asombro; y mantener el asombro es una manera de ayudarnos a mantener un corazón agradecido.

Puedo recordar el último Día de Acción de Gracias en la iglesia en que he estado asistiendo aquí en Little Rock, la noche antes del Día de Acción de Gracias había un servicio especial por ser la víspera de Acción de Gracias. Y una oportunidad se abrió para que  las personas  compartieran sobre el año y su testimonio sobre la fidelidad y de la grandeza de Dios y lo que Él había hecho por ellos.

Uno tras otro, hombres, mujeres, una niña pequeña, algunos ancianos, algunos jóvenes,  se acercaron al micrófono y dieron su testimonio personal de lo que Dios había hecho por ellos en el último año. Le dieron gracias.

Mi corazón  fue tan alentado mientras escuchaba sus testimonios – desde diferentes ámbitos de la vida. Tantas experiencias diferentes de vida durante este año pasado, y sin embargo los escuché al unísono dando gracias al Señor. Esto simplemente creó acción de gracias en mi propio corazón porque estas personas estuvieron dispuestas a ir a un micrófono y decir, “Dios ha sido tan bueno. Yo le doy gracias”.

Y hoy queremos hablar no solo acerca de cómo dar gracias sino también de cuándo dar gracias. ¿Cuándo debemos darle gracias al Señor?

Permíteme empezar diciendo que – todo el tiempo debemos darle gracias al Señor – y vamos a hablar sobre eso, pero hay algunos momentos particulares en los que debemos darle gracias al Señor. Quisiera señalar varios de esos.

El primero es, que creo que hay algunas ocasiones especiales cuando es particularmente apropiado darle gracias al Señor –  los días festivos, las festividades, por ejemplo. Esa palabra vino originalmente de dos palabras: días santos, que en inglés es Holiday. Así que mientras pensamos en el Día de Acción de Gracias, en la Navidad, en algunos de los días santos en nuestro calendario de la iglesia, por ejemplo – el Día de la Reforma, es el último día de octubre – algunos de estos días santos fueron creados para ser oportunidades para nosotros para parar y pensar acerca de nuestra fe cristiana y acerca de lo que significa para nosotros y acerca de lo que Dios ha hecho por nosotros; detenernos  hacer un balance, y de una manera especial apartar tiempo para darle gracias al Señor.

Me encanta tomar tiempo en las festividades para darle gracias a Dios mientras reflexiono en Su bondad.

Me encanta hacer eso en la Víspera de Año Nuevo y en el Día de Año Nuevo. De hecho, por varios años una de las mayores bendiciones de mi año ha sido un servicio especial de Víspera de Año Nuevo que hemos celebrado en mi casa. Tenemos las familias que se reúnen. Simplemente llevan bocadillos y es como un tipo de cena compartida, se pone todo sobre la mesa. Tenemos niños y jóvenes y sus padres, y pasamos un gran tiempo de compañerismo y  de disfrutar unos  con otros.

Luego al final  de la tarde  tenemos un tiempo de alabanzas y de acción de gracias. Damos testimonios de lo que el Señor ha hecho en el último año de Su bondad. Leemos las Escrituras juntos. Oramos y oramos por el Año Nuevo. Alabamos a Dios por las misericordias que Él nos ha demostrado a lo largo del año pasado y por la fidelidad que anticipamos durante el próximo año. Esos han sido tiempos preciosos.

Ocasiones especiales para agradecer al Señor. En el Antiguo Testamento los judíos tenían sus propias festividades. Tenían tres festividades  cada año, por ejemplo, una en que todos los varones judíos debían hacer una peregrinación a Jerusalén, con el propósito principal de agradecerle al Señor. Dos de esas ocasiones eran al principio y al final de la cosecha.

Así que al principio de la cosecha, ellos ofrecían sus primeros frutos  al Señor y decían, “Gracias, Señor, por lo que Tú has provisto y por lo que sabemos que Tú vas a proveer.” y al final de la cosecha, cuando todo el grano y el trigo y las provisiones de alimentos ya se habían reunido, ellos se detenían y tomaban un tiempo para reflexionar en la bondad de Dios, para decir, “Gracias Señor,” para ofrecer sus diezmos y sus ofrendas y sus acciones de gracias al Señor.

Momentos especiales del año, momentos especiales en nuestras vidas para dar gracias. Hay tiempos en las Escrituras y tiempos en nuestras propias vidas cuando nos detenemos para darle gracias a Dios en la finalización de una tarea o de un compromiso.

Pienso  cuando el templo fue construido y tuvieron  ese maravilloso servicio de acción de gracias, cuando terminaron. También cuando el muro fue reconstruido en Jerusalén luego de 70 años de exilio, el pueblo se detuvo. Ellos trabajaron duro, trabajaron durante un largo tiempo pero al final se detuvieron para decir, “Gracias,” Gracias al Señor y para adorarle. De hecho, hubo personas cuyo trabajo era ser “agradecedores”, para conducir al pueblo en acción de gracias. Estos eran músicos, instrumentalistas, y cantantes, y ellos ayudaron en la ofrenda de acción  gracias al Señor.

En la medida que tendremos compromisos en el curso de nuestras vidas, es bueno que nos detengamos en el principio y en el final para decir, “Gracias, Señor, por lo que Tú vas a hacer, y gracias, Señor, por lo que Tú has hecho”.

Recuerdo cuando construí mi casa. Al final de ese tiempo, tuvimos una dedicación de la casa. Se la ofrecimos al Señor, pero también dimos acciones de gracias. Al final del primer año de grabar Aviva Nuestros Corazones, tuvimos una reunión especial, y le dimos gracias al Señor por lo que Él había hecho al dar a luz a este ministerio y por las personas que habían sido parte del mismo.

Las bodas, los funerales son ocasiones, cuando hay creyentes involucrados, para dar gracias. Cuando mi papá se fue a su hogar a estar con el Señor, tuvimos un servicio de celebración, un tiempo para celebrar su vida y la bondad de Dios en darnos ese papá ese esposo y amigo para aquellos que estábamos presentes.

Todas estas ocasiones diferentes proveen oportunidades para dar gracias al Señor, pero no solo en las ocasiones especiales. Las Escrituras dicen también que Sus misericordias son nuevas cada mañana y que cada día el Señor nos colma de beneficios. Así que si el Señor nos ha honrado en darnos regalos cada día, Él nos está dando nuevas misericordias cada día, ¿no te parece que nuestro agradecimiento debe ser diario?

Diario — cada día —cada mañana y cada tarde — había levitas en el Antiguo Testamento que fueron asignados para “estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al Señor, y asimismo por la noche,” dice 1 Crónicas en el capítulo 23 versículo 30.

Y el salmista dice, “A media noche me levantaré para darte gracias a Ti” (Salmos 119:62, parafraseado).

Tres veces al día Daniel se arrodillaba y oraba y le daba gracias al Señor.

Así que continuamente debemos estar dándole gracias a Dios mientras Él nos bendice continuamente.

Efesios capítulo 5 dice, “Dando siempre gracias por todo” (versículo 20).

Primera Tesalonicenses capítulo 1, Pablo dice, “Damos gracias a Dios por todos vosotros” (versículo 2).

Hebreos capítulo 13, “Ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre” (versículo 15).

Continuamente – Salmos capítulo 34, “Bendeciré al Señor [¿cuándo?] en todo tiempo; continuamente estará Su alabanza en mi boca” (versículo 1).

Ahora eso no significa que las cosas van a salir bien todo el tiempo, desde nuestro punto de vista humano. No significa que las circunstancias van a ser siempre de nuestro agrado o siempre cómodas o fáciles o convenientes, pero el salmista dice, “Como un acto de mi voluntad, voy a bendecir al Señor en todo tiempo; continuamente estará Su alabanza en mi boca”.

No es solo en esta vida, sino que el Salmo 30, el, versículo  12, dice, “Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre” – por siempre.

Esto es lo que vamos a estar haciendo por toda la eternidad – dando gracias, adorando, honrando al Único que ha derramado tanta gracia en nuestras vidas.

El Día de Acción de Gracias no es solo un día del año, no es solo un evento en el año. Es bueno tener esas ocasiones especiales cuando nos detenemos y de una manera consciente damos gracias. Pero el Día de Acción de Gracias realmente debería ser La vida de acción de gracias – una forma de vida – día tras día, mañana, tarde, y noche – continuamente, siempre dando gracias al Señor.

Carmen: El espíritu  de Acción de Gracias en verdad no tiene que terminar hoy. Nancy Leigh DeMoss te ha estado alentando a mostrar gratitud cada día durante todo el año.

Ella estará de vuelta, pero te quiero dejar saber acerca de una manera poderosa en la que puedes crecer en agradecimiento: Obtén una copia del libro de Nancy, Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Es un libro maravilloso lo puedes  en tu librería cristiana favorita.

Ahora, volvamos a la enseñanza de Nancy.

Nancy: Un Día de Acción de Gracias Ann Landers publicó en su columna una lista que alguien le había enviado de cosas por las cuales estar agradecidas.

Así es como decía esta lista:

Sé agradecida por la ropa que te queda un poco ajustada porque significa que tienes suficiente para comer.

Sé agradecida por el desorden que tienes que limpiar después de una fiesta porque significa que has estado rodeada de amigos.

Sé agradecida por los impuestos que pagas porque significa que tienes un empleo.

Sé agradecida por el césped que necesitas cortar y las ventanas que tienes que arreglar porque significa que tienes un hogar.

Sé agradecida por tu factura de la calefacción porque significa que tienes con qué calentarte.

Sé agradecida por la ropa sucia porque significa que tienes ropa para vestir.

Sé agradecida por el espacio que encontraste al final del estacionamiento porque significa que puedes caminar.

Sé agradecida por la señora que canta fuera de tono detrás de ti en la iglesia porque significa que puedes escuchar.

Sé agradecida cuando las personas se quejan por el gobierno porque significa que tienes libertad de expresión.

Sé agradecida por la alarma que suena temprano en las horas de la mañana porque significa que estás viva.

Tenemos mucho por lo cual estar agradecidas, y queremos hablar acerca de por qué cosas deberíamos estar agradecidas. ¿Cuáles son algunas de las cosas por las cuáles deberíamos dar gracias? Hemos dicho que tenemos todas las razones en el mundo para tener una actitud de gratitud porque éramos culpables, y Dios derramó Su gracia sobre nosotras y la gratitud es nuestra respuesta razonable – culpa, gracia, y gratitud. Ese es el Evangelio de Cristo.

Tenemos que empezar diciendo que de acuerdo a las Escrituras debemos ser agradecidas por todo, y eso incluye, bueno, lo incluye todo.

En Efesios capítulo 5 Pablo dice, “Dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (versículo 20).

¿Cuáles son algunas de esas cosas que encajan debajo de todo por lo cual debemos estar agradecidas?

Quiero que veamos el dar gracias a Dios por las bendiciones físicas y materiales y el dar gracias a Dios por las bendiciones espirituales.

Primero, las bendiciones físicas y materiales. Permíteme apresurarme a decir que esas no son las bendiciones más importantes, pero usualmente son las primeras que vienen a la mente y eso nos lleva a empezar mientras tratamos de expresarle gratitud al Señor.

La Palabra de Dios dice que “toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto” (Juan 1:17). Dios es el dador. No tenemos nada bueno que haya venido de nosotras mismas. Cada regalo que tenemos viene de Dios.

El Primer libro de Crónicas el capítulo  29 es un relato del servicio de alabanza, el servicio de acción de gracias que se llevó a cabo luego que los judíos habían traído sus ofrendas que se iban a utilizar para construir el templo. Cuando todas las ofrendas habían sido recolectadas, el rey David los dirigió en una oración de acción de gracias. Él le agradeció al Señor por las bendiciones materiales y físicas que Él había provisto para el templo.

David dijo en este maravilloso salmo de alabanza,

De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre (versículo 12-13).

Lo que David estaba diciendo es, “Todo lo que tenemos proviene de Ti. Todo es un regalo que procede de Ti, y aún lo que nosotros te damos, Tú nos los diste para que te lo diéramos de vuelta. Nosotros no tenemos nada que no haya venido de Ti, por eso te damos gracias”.

Así que necesitamos darle gracias a Dios por aquellas cosas que solemos pasar por alto – la salud, un hogar, comida, ropa – esas bendiciones tangibles, materiales.

Pienso en cuán a menudo Jesús daba gracias antes de participar de una comida. Agradecerle a Dios por nuestra comida nos recuerda que nosotras tenemos muchas otras cosas por las cuales estar agradecidas.

Entonces no solo tenemos bendiciones físicas y materiales; Dios también nos ha llenado con bendiciones espirituales, demasiadas para contarlas. Encuentro que es tan bueno para mí hacer una lista de algunas de esas bendiciones y estimular mi memoria y mi mente acerca de todas las cosas que Dios ha hecho por mí en el reino espiritual.

Permítanme enumerarles aquí algunas de las cosas que, mientras estaba estudiando las Escrituras, algunos de los versículos que me hablaron acerca de las bendiciones espirituales por las cuales debemos estar agradecidas:

El Salmos 75, versículo 1, dice, “¡Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias! Pues cercano está Tu nombre”. Los hombres declaran tus maravillas.

Dando gracias por la cercanía de la presencia de Dios.

¿Sabías que en la era del Antiguo Testamento, el tiempo del antiguo pacto hasta que Cristo vino y murió en la cruz, los creyentes judíos no podían acercarse a Dios? Había un velo grueso que los separaba del lugar santísimo donde la presencia de Dios moraba. Pero cuando Jesús murió, ese velo se rasgó de arriba abajo, y nos fue dado acceso a la presencia de Dios. Ahora se nos invita a acercarnos a la presencia de Dios.

Recibí un correo electrónico la semana pasada de una mujer que dijo que en un retiro reciente de mujeres ellas tenían un modelo de tamaño real del tabernáculo. Ella dijo, “No me di cuenta de lo mucho que me impactaría entrar al Lugar Santísimo. Me sentí abrumada cuando me di cuenta de que no tenía que arriesgar mi vida al entrar a la presencia de Dios como lo hicieron los israelitas”.

Esto es un gran recordatorio de cuán agradecidas deberíamos ser al experimentar la presencia de Dios cuando sea y donde sea – dando gracias a Dios por la cercanía de Su presencia.

El Salmo 30 dice que debemos “celebrar la memoria de Su santidad” – dando gracias a Dios por Su santidad (versículo 4).

Isaías capítulo  12 dice que demos gracias por Su misericordia. “Te doy gracias, oh Señor, porque aunque estabas airado conmigo, se ha apartado tu ira y me has consolado” – dando gracias a Dios por Su misericordia (versículo 1).

Pablo dice en 2da a los Corintios capítulo 9, demos gracias por Jesús. “Gracias a Dios por su don inefable” (versículo 15). Eso es suficiente para mantenernos dando gracias a Dios por toda la eternidad, y luego con Cristo vienen otras tantas bendiciones.

Colosenses capítulo 1 dice,

Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz. Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al Reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención por su sangre: el perdón de los pecados. (Versículos 12-14).

Pablo dice que él le dio gracias a Jesucristo “porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” – el llamado al ministerio (1 Timoteo 1:12).

Tú dices, “Bueno pero yo  no he sido llamada al ministerio; yo tengo un trabajo normal”.

No sé qué clase de trabajo tienes, pero sí sé que Dios nos ha llamado a ser Su sierva, a ser sacerdotes para Él, a servirlo, y a servir a otros. Pablo dice que eso es una increíble bendición.

Le agradezco a Dios por el privilegio de enseñar Su palabra, tanto para una audiencia como ustedes con muchas personas  o de uno a uno en el curso de la vida cotidiana. Eso es una bendición. Es un privilegio por el cual estoy profundamente agradecida.

Y también Pablo dice en 1era a los Corintios capítulo 15 que él dio gracias a Dios por la victoria sobre la muerte y sobre la tumba. “A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (versículo 57).

La muerte es un enemigo, pero ya no es un enemigo final. Cristo ha venido y ha roto el poder de la muerte y del infierno , el pecado  y nos ha libertado de la muerte y de la tumba.

Luego Pablo pasa a través de esa larga porción de Romanos capítulo 7 donde él habla acerca de los problemas que él tiene con el deseo de hacer el bien pero no siempre teniendo el poder de hacer lo que es correcto y la lucha que se da dentro de él a causa del pecado que mora en nosotros.

Y él llega al final del pasaje, y exclama, “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Versículo 24). ¿Quién me libertará de este dominio del pecado?

Luego él dice, “Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.

¿Qué es lo que  él está diciendo? “Doy gracias a Dios por la liberación a través de Cristo del dominio, del control del pecado en mi vida.”

Luego Pablo agradece a Dios por el triunfo del Evangelio. “Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de Su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Este mundo puede parecer como que está ganando contra Cristo y contra Su reino, pero las puertas del infierno no prevalecerán contra el reino de Cristo, en contra de la iglesia de Cristo. Su Evangelio es triunfante.

Así que los ángeles y los 24 ancianos en el cielo dieron gracias a Dios por el poder y el reino de Cristo. Apocalipsis capítulo 11 dice, “Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras y serás, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar” (versículo 17).

Le damos gracias por Su gobierno y reino eterno. Él reina el día de hoy y por toda la eternidad sobre todos los reyes y presidentes y principados y poderosos y gobernantes de esta tierra. Él reina sobre todo en el cielo y sobre todo en la tierra y sobre todo debajo de la tierra. Todos los poderes del infierno están bajo Su autoridad máxima.

Tanta otras bendiciones espirituales – le doy gracias por Su Espíritu Santo. Le doy gracias por la convicción de pecado. Le doy gracias por Su Palabra. Le doy gracias por la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, y por lo que eso significa en mi vida personalmente, y por el privilegio de ser parte de ese cuerpo. Así que le damos gracias a Él.

Oh Padre, no tendremos el tiempo suficiente por toda la eternidad para agradecerte, pero nuestros corazones están llenos, y estamos agradecidas, y te decimos, “Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias”. Amén.

Carmen : Ese profundo sentido de agradecimiento  se desborda a través de todas las páginas de su  libro. Se titula Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Mantén el espíritu de la  Acción de Gracias todos los años próximos y más allá. Sea Agradecido te ayudará y te enseñará por qué el agradecimiento es una actitud tan importante. Va a afectar profundamente tu manera de ver las circunstancias en tu vida. Nancy te mostrará cómo incorporar el agradecimiento día tras día.

¿Sabías que una gran parte del Nuevo Testamento fue escrito desde un lugar de gratitud? Descubre por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Contentamiento o amargura – Nov 25

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 25 – Contentamiento o amargura

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Escuchen mamás; es tan importante que ustedes tengan un espíritu agradecido con sus esposos y con sus hijos, que no sean lloronas, quejumbrosas porque sus hijos crecerán no queriendo estar en casa si la atmósfera en su hogar es de un espíritu quejumbroso.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss,  en la voz de Patricia de Saladín.

Una mujer escribió en respuesta al programa que se transmitió ayer. Ella es divorciada y tiene cuatro niños en casa. Ella escribió: «Sola y vacía. Yo sé que tengo un corazón mal agradecido».

En sus circunstancias, ¿tiene ella el derecho de sentir ingratitud? Nancy nos mostrará cómo dar gracias a través de grandes dificultades, mientras continuamos con la serie: La actitud de gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: Todas nosotras hemos sido bendecidas por algunos de los himnos escritos por Fanny Crosby. Esta mujer escribió más de 8,000 canciones en su vida. Estamos muy familiarizadas con algunas de ellas como: A Dios Sea la Gloria, Bendita Seguridad, Redimidos: Como Amo Proclamarlo, Donde Él Me Guíe, y un sinnúmero más que han sido de tanta bendición al pueblo de Dios a través de los años.

Lo que tal vez no sepas es que Fanny Crosby era una mujer quien por los estándares de hoy en día podría haber sido una persona muy desafortunada, miserable y atormentada. Pudo haber sido una mujer infeliz, miserable, problemática. De hecho, si ella  hubiera vivido en la cultura de hoy en día ella habría podido ser exactamente así.

Su padre murió cuando ella aún era muy joven, y ella fue criada por su madre y por su abuela. Cuando tenía solamente seis semanas de nacida y como resultado de una negligencia médica, ella quedó ciega de por vida. Esas circunstancias trágicas y traumáticas de su infancia pudieron haberle dado a la mayoría de las personas más que razones suficientes  para tener una vida de autocompasión, de lástima, amargura y desórdenes sicológicos.

Sin embargo, en su autobiografía Fanny Crosby escribió estas palabras, ella dijo: «Parecía la intención de que por la bendita Providencia de Dios yo debí haber sido ciega toda mi vida, y le agradezco a Él por la dispensación».

Ves, Fanny Crosby era una mujer agradecida. Ella sabía lo que era tener la actitud de gratitud. El doctor que destruyó su vista nunca se perdonó a sí mismo y se mudó del área. Pero no hubo lugar en el corazón de Fanny  para el resentimiento hacía ese hombre.

Ella dijo: «Si pudiera conocerlo en este momento, le diría: ¡Gracias! ¡Gracias! una y otra vez por haberme hecho ciega».

Ves, la ceguera que la mayoría hubiese considerado un accidente o una tragedia o una maldición, ella consideró que fue una de sus grandes bendiciones. De hecho ella aceptó su ceguera como un don de Dios.

Ella dijo: «No hubiera escrito miles de himnos si hubiera sido obstaculizada por las distracciones de ver todas las cosas interesantes y los objetos hermosos que se hubieran presentado para que los notara». Siempre buscaba una razón para estar agradecida.

El primer poema de Fanny fue escrito cuando ella tenía solamente ocho años. Y muestra su perspectiva, su actitud de agradecimiento que tenía desde ese momento hasta su muerte a la edad de 95 años.

Escribió siendo una niña de ocho años lo siguiente:

«Oh, qué niña tan feliz soy, ¡a pesar de que no puedo ver! Estoy resuelta a que en este mundo  estaré contenta.  Cuántas bendiciones disfruto  ¡Que otra gente no!  Así que llorar o suspirar porque estoy ciega yo no puedo, ni lo haré.

Esa puede ser una estrofa un poco extraña – «Yo no puedo, ni lo haré» – pero es una gran teología. Una mujer con un corazón agradecido, y qué bendición ha sido su vida. La llenura, la fragancia, la belleza de su vida aun décadas  después está viva entre nosotras aún hoy en día – la llenura de un corazón agradecido.

Hemos estado viendo las características de un corazón agradecido y las características de un corazón ingrato, desagradecido. Y hoy quiero que veamos que la gente con un corazón agradecido está fácilmente contentas mientras que la gente desagradecida o malagradecida  se convierten en prisioneras de la amargura y del descontentamiento.

Por muchos años he estado hablando de las personas   que son crónicamente infelices, crónicamente deprimidas, crónicamente frustradas y emocionalmente inestables. Hay muchas mujeres así incluso en nuestras iglesias hoy en día – siempre miserables, siempre con algún desorden mayor.

Me he convencido por muchas y muchas conversaciones con personas  miserables que muchas veces estos desórdenes brotan de un corazón malagradecido, de la incapacidad de ser agradecidas.

No estoy diciendo que los problemas no sean reales. Solo estoy diciendo que cuando vas hacia la raíz, seguido encuentras una raíz de ingratitud. Puedes ver circunstancias externas que proveen alguna clase de explicación, pero la raíz no son esas circunstancias.

Ves, Fanny Crosby pudo haber sido una mujer miserable, pero ella no lo fue. Ella fue fructífera. Ella estaba plena. Ella fue bendecida. Ella era libre a pesar de que sus circunstancias pudieron haberla dejado miserable, pudieron haberla dejado con toda clase de desórdenes psicológicos.

Pero porque ella fue una persona agradecida, ella fue una persona contenta y estable.

Una persona malagradecida se aferra a sus derechos. Y como resultado se coloca en una posición de dolor y de decepción cuando Dios u otros fallan en alcanzar o llenar sus expectativas. Cuando Dios no hace lo que debería, desde su punto de vista, o cuando otros no alcanzan lo esperado, cuando sus padres o su pareja no hacen lo que ellos piensan que tienen que hacer; entonces estas personas se ponen en una situación de decepción porque están aferrándose a sus derechos.

Pero las personas agradecidas le han entregado todos sus derechos a Dios. Así que ellas ven toda la vida a través de unos ojos agradecidos. Un corazón agradecido realmente te da un par de lentes diferente con los que ves al mundo.

La persona agradecida no tiene lugar en su corazón para emociones egoístas y emociones destructivas – emociones como la amargura, el resentimiento y la ira. Así que las personas  con corazones agradecidos fácilmente se contentan mientras que las personas malagradecidas son prisioneras de la amargura y el descontento.

Aquí tenemos otra característica de un corazón agradecido. Un corazón agradecido será revelado y expresado a través de palabras de agradecimiento. Nuestro corazón se muestra en las palabras que hablamos. Jesús dijo: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Lucas 6:45).

Así que una persona que tiene un corazón agradecido hablará palabras de agradecimiento; mientras que, una persona que tiene un corazón malagradecido ¿qué clase de palabras hablará?

  • palabras de queja
  • palabras de murmuración
  • palabras ofensivas
  • lloriqueos

Ves, un espíritu agradecido capacita a las personas para ver las circunstancias más dolorosas de la vida con acción de gracias, para responder a los problemas, al dolor y al sufrimiento con gratitud.

Alguien dijo: «Algunas personas se quejan porque Dios pone espinas sobre las rosas, mientras que otras personas lo alaban por poner rosas entre las espinas».  La gente agradecida expresa su agradecimiento con palabras de gratitud.

Algunas de ustedes están familiarizadas con David Brainerd. Él fue un misionero a los Indios Americanos, de hecho murió a la edad de 29 años. Él realmente derramó su vida en el servicio como misionero.

Encontramos en él a un hombre que fue caracterizado por un espíritu agradecido, y ese espíritu le permitió contar sus bendiciones aún cuando estuvo en medio de increíbles dificultades. Él vivió en circunstancias muy sencillas, primitivas, llevando el Evangelio a lugares remotos.

En una ocasión, mientras él visitaba a unos amigos, de repente le dio un dolor de muelas y escalofríos. Durante la noche le atacó una fiebre muy alta y tuvo mucho dolor en todo su cuerpo.

Pero de cualquier forma, él agradeció a Dios que esta situación le tomó mientras estaba con amigos y no mientras estaba solo en esos lugares remotos.

Luego, hubo otra ocasión en la que él se enfermó en su choza y tuvo dolores severos. Y en esta ocasión él  escribió en su diario: «Bendito sea el Señor. No estoy al aire libre. Tengo una casa y numerosas comodidades que me ayudan».

Él no tenía numerosas comodidades, desde el punto de vista de hoy en día. Pero como él tenía un corazón agradecido, él verbalizaba esa gratitud incluso en medio de esas circunstancias cuando estaba enfermo en esta pequeña choza en la que vivía.

Luego hubo otra ocasión en la que él enfrentaba largas semanas de soledad y el escribió: «Forjándome a través de pantanos en terrenos rocosos en noches oscuras y separado de toda compañía humana».

En este momento él no estaba con amigos. En este momento él estaba solo, y esto es lo que él  escribió en esta ocasión: «Cuántas razones para estar agradecido tengo por este retiro». Luego siguió explicando que el contacto con la gente le ha dado el privilegio de la amistad y el compañerismo, pero que cuando estaba solo, eso le llevaba a experimentar una comunión más íntima con el Señor.

  • Cuando él estuvo acompañado, él estuvo agradecido por las personas.
  • Cuando él estuvo solo, él estuvo agradecido porque no tenía gente y eso lo llevaba hacia  una intimidad mayor con el Señor.
  • Cuando él podía quedarse en casa, él estaba agradecido por ello.
  • Cuando él estaba en una pequeña choza en aquellos lugares remotos, él estuvo agradecido de que tenía numerosas comodidades.

Las personas  agradecidas expresan su corazón en palabras de agradecimiento.

Aquí hay una característica más. Las personas agradecidas son como manantiales refrescantes,  dadoras de vida para otros. Su gratitud se derrama hacia otros. La gratitud es contagiosa, y por cierto, también lo es la ingratitud.

La gente desagradecida halará a otros alrededor de ellos hacia el lodo y el fango de su propia arena movediza de ingratitud. Ambas cosas son contagiosas.

Todas hemos conocido personas  con quienes no es divertido estar  cerca porque son personas  negativas. Siempre hay algo malo. Ellas siempre tienen ese desánimo en la boca para la forma de enfrentar y de ver la vida.

Y les preguntas: «¿cómo has estado?» Y la primera cosa que sale de sus bocas va a ser negativa.

Puedo decirte que yo naturalmente tiendo hacia una manera negativa de pensar y de responder. Una de las cosas que estoy tratando de hacer, que quiero hacer un hábito, es que cuando las personas me pregunten: «¿cómo  estás?» si hay alguna necesidad, alguna carga o preocupación, quiero sentir la libertad de poder compartirla, pero primero tratar de decir algo sobre cuán bueno es Dios y cuán bendecida soy. Quiero decir palabras de agradecimiento antes de compartir una carga, antes de compartir una preocupación.

Porque te digo, podemos convertirnos en alguien miserable para los que están  cerca. Esa actitud negativa es tan contagiosa. Sabemos cómo es  tener nuestra propia actitud afectada negativamente por personas que son negativas.

La ingratitud envenena y contamina la atmósfera en nuestros hogares, en nuestros corazones y en otras relaciones. Y déjame preguntarte, por cierto, ¿cómo está la atmósfera en tu hogar? ¿Es posible que entre las cuatro paredes de tu propio hogar haya habido un espíritu contaminante de ingratitud, un espíritu negativo?

Escuchen mamás, es tan importante que ustedes tengan un espíritu agradecido  con su esposo y con sus hijos, que ustedes no sean lloronas, quejumbrosas porque sus hijos crecerán no queriendo estar en casa si la atmósfera en el hogar es un espíritu de quejas. Es contagioso. Contamina.

Pero también te digo que, la gratitud es igualmente  contagiosa. En las siguientes sesiones, queremos hablar sobre  cómo luce en la práctica el agradecimiento, el trabajo práctico de un corazón agradecido. ¿Cómo se expresa a sí mismo?

Déjame hacerte varias sugerencias aquí sobre cómo debemos dar gracias. Y voy a ir hacía las Escrituras para encontrar esta enseñanza sobre cómo damos gracias.

Primero, se nos dice en las Escrituras que debemos dar gracias audiblemente, en voz alta, fuerte. No solo teniendo pensamientos agradecidos – ahí es donde se comienza   – sino expresando esos pensamientos agradecidos en palabras.

Anteriormente definimos la ingratitud  como el aprender a reconocer y a expresar aprecio por los beneficios que he recibido de Dios y de otros. Un corazón agradecido reconoce esos beneficios y luego expresa gratitud por esos beneficios a Dios y a otros. Hemos recibido beneficios de otros. Y también hemos recibido beneficios de Dios. Si vamos a dar gracias necesitamos dar: «Gracias» – gracias a Dios y gracias a los otros.

Necesitamos hablar. Hebreos capítulo  13 versículo 15 dice: «Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre». Me doy cuenta de que hay tantas cosas por las cuales estoy agradecida en mi corazón si me detengo y pienso en ello, pero no me  detengo  a pensar en ello. A veces cuando sí pienso en ello, simplemente lo digo.

Dilo. Háblalo. Di: «Dios ha sido bueno».

Mientras manejábamos sobre el puente cruzando el río esta mañana de camino para esta sesión de grabación, veía sobre ese río y el sol justamente estaba saliendo sobre el río y estaba reflejándose en el agua. Y  simplemente dije en voz alta: «Gracias Dios por este precioso paisaje. Nos refresca. Es uno de los lugares más hermosos en ésta zona».

Mi corazón se sentía agradecido, y es importante decir verbalmente, «Gracias Señor», expresarlo en voz alta, ofreciendo el fruto de labios dando gracias a Su nombre.

Y entonces  la Escritura también nos dice que agradezcamos al Señor con música, el Salmo 28 dice: «…le daré gracias con mi cántico» (versículo 7). Cántale al Señor. El Salmo 147 canta al Señor con acción de gracias. El salmo Es un mandamiento.

Y quizás puedes estar pensando, «pero es que yo no soy buena cantante». Bueno yo tampoco canto bien. De hecho, me encanta cantar, pero no me dejarían cantar en estas grabaciones. Sigo amenazándoles de que uno de estos días simplemente voy a soltarme a cantar, pero no quieren que haga esto las grabaciones de radio.

Pero  me encanta cantar pero lo mejor es cuando lo hago y nadie está cerca. Pero mientras sea en la iglesia con otros del pueblo de Dios o con un grupo como éste o simplemente  solita mientras me arrodillaba ante el Señor esta mañana antes de venir a la sesión habiendo tenido una noche corta, estando cansada e insegura de cómo todo esto iba a compaginar; simplemente  me detuve y de rodillas empecé a cantarle al Señor con agradecimiento, cantándole alabanzas al Señor.

Porque hay algo en cantarle al Señor, cantarle nuestra  gratitud a Él, algo que levanta nuestros espíritus, nos energiza y nos recuerda por  lo mucho que tenemos para estar agradecidas. Hay muchas ocasiones en las Escrituras en las que la música es  parte de dar gracias.

Pienso en la historia  de Nehemías cuando el muro de Jerusalén había sido reconstruido y el pueblo se reunió para dedicar la muralla. La Escritura dice que: «En la dedicación de la muralla de Jerusalén buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, a fin de celebrar la dedicación con alegría, con himnos de acción de gracias y con cánticos, acompañados de címbalos, arpas y liras» (Nehemías12:27).

Cantando al Señor usando instrumentos musicales para entonar himnos, acción de gracias y alabanzas al Señor.

Yo estudié piano en la universidad. Pero no toco  de oído, así que no he tocado mucho desde mis años en la universidad. No toco mucho. Pero algunas veces en mi casa cuando estoy ahí, es tan infrecuente en estos días, pero tengo un piano y algunas veces, incluso a altas horas de la noche, o a veces en la noche después de un largo día, me siento en el  piano y empiezo a tocar y a cantar con el himnario abierto en frente de mí, cantando coros e himnos, canciones y salmos de alabanza al Señor.

Algunas veces me encanta  hacerlo con un piano, y algunas veces es simplemente genial hacerlo a capela. Algunas veces incluso leo un pasaje de la Escritura que es un salmo de alabanza y empiezo a cantar al Señor sin usar una melodía que alguien más haya  escrito sino que solamente  creo mi propia melodía cantándole al Señor.

Me hubiese encantado enseñarte como, pero de cualquier forma cortarían esa parte de la grabación. Pero tomo un pasaje de la Escritura que es justamente un salmo de acción de gracias y simplemente empiezo a cantarle al Señor. Con mi canto le agradezco. Así que ¡canten!

Hoy en día ves en las iglesias y ves  tanta gente que no está cantando durante el tiempo que es para eso. Quiero decir, es un tiempo para cantar, coros, himnos de alabanza, pero la gente  no mueve la boca. Y te voy a decir esto: Tú no puedes cantar sin mover la boca; simplemente no puedes hacerlo.

Necesitamos cantarle al Señor. Tú vuelves y me dices: “pero es que yo no soy  gran cantante”. Bueno yo tampoco. Pero canto de cualquier forma. Así que ¡habla y canta!

Y luego también damos gracias con la oración. En Colosenses capítulo  1 el apóstol Pablo dice: “Damos gracias a Dios, … orando siempre por vosotros” (versículo 3), agradeciendo a Dios en nuestras oraciones.

Pablo continúa diciendo en Colosenses capítulo  4 “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (versículo 2). Orando con acción de gracias, así que estoy expresando mi gratitud  a Dios a través de las oraciones.

Mientras he estado preparando esta serie, he pensado en lo poco que realmente le digo “Gracias” a Dios. Pienso que tengo un corazón agradecido. Me siento como una mujer muy bendecida.  Pero esto no quiere decir que todo en mi vida haya salido bien, o haya sido fácil, pero trato de enfocarme en las bendiciones de Dios, y trato de pensar  mucho en ellas.

Pero  a menudo me quedo corta de expresárselo a Él. Así que  necesito aprender a decir gracias en mis oraciones. ¿Qué tan seguido clamamos al Señor, le pedimos cosas y luego olvidamos regresar cuando Él ha respondido para darle gracias, o inclusive decir gracias antes de recibir la respuesta? Así que también  damos gracias a Dios en oración.

Hay otros dos aspectos más en las Escrituras de cómo damos gracias a Dios, y quiero llamar tu atención hacia ellos en estos últimos momentos. Hay un aspecto privado en el dar gracias, y hay uno público. Vamos a ver primero el privado , la adoración en privado.

Considero que uno de los grandes ejemplos en las Escrituras es Daniel en el Antiguo Testamento. Él fue un hombre con un corazón agradecido. Él expresaba su corazón agradecido con palabras y en oraciones de gratitud.

En el capítulo 2 de Daniel nos dice la ocasión en la que el rey, el rey Nabucodonosor, tuvo un sueño y ordenó que Daniel se lo interpretara. Daniel fue delante del Señor y le pidió que lo ayudara a entender el sueño del rey.

Y el Señor le dio sabiduría. El Señor le dijo lo que significaba el sueño. La Escritura nos lo cuenta en Daniel capítulo 2 en el versículo 19:

Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo. Daniel habló, y dijo:

Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, …Él es quien revela lo profundo y lo escondido … A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo, porque me has dado sabiduría y poder, y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido, pues el asunto del rey nos has dado a conocer (versículos 19-23) lo que Daniel estaba diciendo es: “Dios, te pedimos que Tú nos mostraras lo que significaba el sueño del rey, y ahora regresamos a ti y te damos gracias”.

Pero Él expresó esto en privado. Ésta fue una alabanza privada. Daniel era un hombre quien a solas con Dios expresaba gratitud.

Pero luego llegamos al capítulo 6 de Daniel. Y ahora hay otro rey, el rey Darío. Este emitió un edicto, un edicto, de que por 30 días nadie podría hacerle alguna petición  a nadie sino al rey para cualquier cosa. Esto fue una trampa para Daniel de parte de algunos de sus compañeros a quienes él no les agradaba y querían deshacerse de él y de su posición en el gobierno.

Y la Escritura relata en Daniel capítulo 6 versículo 9:

Que cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (y su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, él  continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios (versículos 9-10).

Daniel aparentemente tenía el hábito de tres veces al día arrodillarse, orar y agradecer a Dios en privado. Alabanza y adoración en privado.

Pero déjame solamente decir que no es suficiente que nuestra adoración y agradecimiento sea en privado. Necesita también  ser en público.

El salmista dijo en el Salmo 57: “Te alabaré entre los pueblos, Señor; te cantaré alabanzas entre las naciones (versículo 9).

Lo que él está diciendo es, “Dios en medio de aquellos que no son creyentes, en medio de naciones paganas, en medio de los gentiles cantaré alabanzas a Ti”. Y luego él dice: “No solamente en medio de los que no son creyentes, sino en compañía del pueblo de Dios daré gracias”.

Salmo 35 versículo 18: “En la gran congregación te daré gracias; entre mucha gente te alabaré”.

Salmo 111 versículo 1: “¡Aleluya! Daré gracias al Señor con todo mi corazón, en la compañía de los rectos y en la congregación”.

¿Te has encontrado alguna vez en esos momentos de adoración en tu iglesia o en tu grupo pequeño en los que el líder dice: “Nos tomaremos un momento para simplemente agradecer al Señor”? Se nos pide que compartamos un testimonio o   digamos una palabra de adoración, de agradecimiento, o que elevemos oraciones de gratitud  al Señor.

Y entonces  luego  escuchas este grande y largo silencio. Luego tal vez una persona valiente lo interrumpe y dice algo por lo que está agradecido. Y entonces otro largo silencio.

No hay nada malo con el silencio, a menos que sea tiempo de agradecer. En ese momento necesitamos hablar, cantar y expresar: “Dios ha sido tan bueno conmigo”.

Podrías decir: “Bueno, lo que pasa es que yo no soy del tipo de persona que le gusta hablar en público”. Escucha, si has recibido la gracia de Dios por tus grandes culpas, Su abundante gracia, entonces no podrás evitar ser una persona agradecida y expresar esa gratitud no solo cuando estés sola sino también cuando estés en público.

“Daré gracias a Dios con todo mi corazón en la compañía de los rectos y en la congregación”.

Carmen Espaillat: El libro de Nancy Sea Agradecido: Su camino al gozo. Puede ayudar a que la acción de gracias sea una realidad en tu vida durante todo el año. Cuando tomas las palabras de este libro a conciencia, te quejarás y reclamarás menos y expresarás agradecimiento más seguido.

Solicita este libro en tu librería cristiana favorita. Para información acerca de la distribución en América Latina, visita nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana Nancy describirá una de las razones de mayor peso para estar agradecidas. Oremos para que tengas un especial día de Acción de Gracias mañana  y espero que te unas a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss  es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El Corazón de tu Hijo – 15

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

15 – El Corazón de tu Hijo

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Navidad en la adversidad

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Navidad en la adversidad

Joel Peña

Joel Peña

Joel Peña

Ingeniero Industrial de profesión. Realizó estudios de Postgrado en Productividad y Calidad en Santo Domingo donde ejerció su profesión por 13 años. Se desempeña como pastor de los ministerios para jóvenes, que incluye edades desde la pre-adolescencia hasta la etapa universitaria. Realizó una Maestría en Divinidad (MDiv) en Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky. Está casado con Angélica Rivera y tiene dos hijos, Samuel y Abigail.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

http://www.laibi.org

…y ahora , ¿Cómo viviremos?- 14/14

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

14/14 …y ahora , ¿Cómo viviremos? – Eclesiastés 12:9-14

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

PANDITA RAMABAI

BITE

Serie: Biografías

PANDITA RAMABAI

Reformadora SOCIAL y TRADUCTORA de la Biblia

Pandita Ramabai

Esta mujer aprendió a leer en un tiempo en el que solo los hombres podían hacerlo. Trabajó para romper los estándares de una sociedad que etiquetaba social, religiosa y económicamente a las personas de acuerdo a la familia en la que nacían. Bajo su cosmovisión cristiana, luchó por eliminar el matrimonio infantil, el maltrato a la mujer, promovió el cuidado de los huérfanos y la educación para todos. Además de todo lo anterior, tradujo la Biblia a uno de los idiomas más hablados de su país.

FUENTES

Pandita Ramabai: Erudita de la India, Reformadora Social, buscaba la Verdad: http://bit.ly/2K7Ccrd
RAMABAI, SARASVATI (1858-1922): http://bit.ly/2ygX8Gv
Padres, tomen nota de las prácticas espirituales comunes en los niños que florecen como adultos: http://bit.ly/2FJQhK6
Pandita Ramabai: http://bit.ly/2GycbQK

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Conductora: Pilar Prieto.
Guión: Giovanny Gómez Pérez.
Producción: Giovanny Gómez.
Edición del video: Fernando Ordóñez.
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Salmos

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

32/42 – Salmos

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de los Salmos, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. El libro de los Salmos ha sido diseñado para ser el libro de oración del pueblo de Dios mientras esperan al Mesías y asu reino venidero.

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Características de un corazón agradecido – Nov 24

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 24 – Características de un corazón agradecido

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/caracteristicas-de-un-corazon-agradecido/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Al visualizar una persona malagradecida pienso en un contenedor con un agujero,  por el cual se escapan todas las bendiciones.

Carmen Espaillat: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“Estaba enfrentando muchos problemas, tenía muchas dudas y confusión”. Eso es lo que Sandy, una de nuestras radioescuchas, nos escribió luego de escuchar el programa de ayer. Después de escuchar las enseñanzas de Nancy, ella  escribió “Me hizo recordar que tengo que dejar de quejarme y comenzar a darle gracias a Dios por cada cosa. Mi gozo fue restaurado y la carga que tenía fue levantada”.

Vamos a retomar la serie en esa enseñanza que produjo tal efecto en esta radioescucha.  Estamos en la serie de Nancy titulada La actitud de gratitud.

Nancy: “Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo” Salmos 92:1.

Estamos hablando de porque es bueno dar gracias al Señor. Ayer vimos varias razones. Dijimos que es bueno darle gracias porque Dios nos  manda a dar gracias. Y es bueno darle gracias porque nos introduce a la presencia de Dios, y la gratitud honra y magnifica a Dios.

También dijimos que el dar gracias produce la paz de Dios en nuestros corazones. No preocuparnos por nada, en lugar de ello, debemos orar por todo.

Hoy veremos varias razones más  de por qué es bueno dar gracias al Señor. Es bueno dar gracias a Dios, porque la gratitud es un indicador de la verdadera condición de nuestro corazón, de nuestra verdadera condición espiritual.

En el Salmos 140 en el versículo 13 dice, “ciertamente los justos darán gracias a tu nombre”. La persona agradecida da evidencia de que tiene un corazón recto. Recuerda que dijimos que el Evangelio es culpa, gracia y gratitud.

La persona que reconoce que era culpable, pecadora que merecía la ira de Dios, sabe que Dios ha derramado Su gracia sobre ella y que Dios por Su gracia la ha hecho justa por los méritos de Cristo, esa persona será una persona agradecida. La persona que ha sido justificada, que sabe que no tiene justicia propia, será una persona agradecida porque sabe que no tiene esperanzas de ser justa apartada de la cruz de la gracia y del amor de Cristo. Así que un corazón agradecido es un indicador de la verdadera condición de nuestro corazón.

Es bueno dar gracias al Señor porque esa es la voluntad de Dios.

Le hablo particularmente a las jóvenes que desean conocer la voluntad de Dios. Típicamente pensamos que la voluntad de Dios es como: “¿Debo aceptar este trabajo? o ¿debo ir a esta universidad? o ¿Es la voluntad de Dios que me case con esta persona? ¿Es la voluntad de Dios que tome unos días de vacaciones?”

Pensamos en la voluntad de Dios en términos de cosas que hacemos, lugares que visitamos o del trabajo que tenemos. Pero si vamos a las Escrituras y estudiamos la voluntad de Dios, encontramos que la voluntad de Dios es mucho más simple de lo que usualmente la hacemos.

1era a los Tesalonicenses capítulo  5 versículo 18 nos dice una verdad absoluta acerca de la voluntad de Dios. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

Puedo decirte la voluntad de Dios para tu vida, y tú puedes decirme la voluntad de Dios para mi vida. La voluntad de Dios para ti y para mi es que en todo demos gracias. En todo.

Luego vemos que es bueno dar gracias porque ser agradecida es evidencia de estar llenas del Espíritu Santo.

En Efesios capítulo 5 se nos habla de la llenura del Espíritu, y luego nos da formas prácticas de lo que significa ser llenas del Espíritu. Por eso Pablo nos dice en el verso 18 de Efesios capítulo  5, “Sed llenos del Espíritu”. Como no podemos ver el Espíritu Santo. No puedo simplemente mirarte y ver si estás llena del Espíritu. Igual, no puedes mirarme y saber si yo estoy llena del Espíritu Santo. Entonces, ¿Cómo podemos saber si estamos llenándonos del Espíritu Santo?

Bueno, podremos saberlo si las afirmaciones que siguen en el versículo son una realidad en nuestras vidas. Una de las cosas que se nos dice luego del versículo 18 se encuentra en el versículo 20: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

¿Cómo puedo saber si estoy llena del Espíritu? Lo estoy sí soy agradecida.

¿Ves? Si estoy llena del Espíritu no puedo lloriquear, quejarme,  murmurar o ser quejumbrosa. Si estoy murmurando o quejándome, eso dice que estoy llena de mí misma. Pero no puedo estar  a la misma vez ser llena del Espíritu y ser una quejumbrosa.

De manera que, una vida agradecida, los labios agradecidos, una actitud de gratitud es la evidencia de que estoy llena del Espíritu Santo.

¿Eres agradecida? ¿Estás caminando en una actitud de gratitud hoy? Si es así, eso es evidencia de que estás llena del Espíritu de Dios.

Y también es bueno dar gracias porque las personas agradecidas son como Jesús.

Para mí resultó muy interesante, mientras estudiaba los Evangelios, buscar la cantidad de veces que las Escrituras nos dicen que Jesús dio gracias. Jesús fue una persona agradecida, y si quieres ser como Jesús, necesitas ser una persona agradecida.

Escucha algunas de las circunstancias en que las Escrituras dicen que Jesús dio gracias. En Lucas capítulo  10, Jesús estaba orando y el contexto es el regreso de los 70 discípulos que Él había enviado a ministrar. Ellos estaban  emocionados y contentos por el éxito de su viaje misionero.

Pero Jesús les dice que deben estar agradecidos no porque los demonios se sujetaron a ellos, o porque tenían poder sobre Satanás, sino más bien, por el tipo de relación que tienen con el Señor.

Y luego, Jesús vuelve sus ojos hacia los cielos y comienza a orar a Dios. Y dice en Lucas capítulo 10:

“En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, (doy gracias) Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado” (Lucas 10:21).

Jesús está dándole gracias a Dios al decir: “Te alabo (te doy gracias) Padre”. Él tenía una íntima relación con Su Padre Celestial, una relación de gratitud. La razón específica de su agradecimiento hacia Dios en este momento, era resaltar que al Padre le agradó revelar el misterio de quien Él era y de Sus obras a personas sencillas como nosotras.

Jesús estaba agradecido de que Dios se lo reveló a esos discípulos. Por eso se detuvo a decir, “Te alabo, gracias Padre”. Jesús estaba agradecido.

En Juan capítulo 11 en el 41 vemos a Jesús ante la tumba de Lázaro. Y las Escrituras dicen, “Entonces quitaron la piedra (donde estaba el hombre que había muerto) y Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído”.

“Yo sabía que siempre me oyes” (v.42). Y luego oró a Dios para que hiciera este milagro, para que el pueblo supiera que Jesús realmente venía de Dios. Pero antes de presentar Su petición, Él le dio gracias a Dios.

¿Te has detenido a darle gracias a Dios cuando Él te escucha? Si eres hija de Dios, si oras en el nombre de Jesús y en virtud de Su justicia si te acercas a Dios a través de Jesucristo, las Escrituras dicen que Dios escucha lo que le pides. Él escucha.

Y Jesús dijo, “Te doy gracias porque siempre me oyes”. En algún momento todas hemos tenido la experiencia de tratar de llamar a alguien y recibir el tono del teléfono ocupado, o intentar comunicarnos y descubrir que no hay nadie  en su casa. Y seguimos intentando la llamada, porque realmente necesitamos algo, pero no se encuentran disponibles.

Pero esto nunca sucede con Dios. Cada vez que llamamos. Él está ahí. Él oye. Él está escuchando. Y  está respondiendo.

Luego vemos a Jesús en múltiples ocasiones ser agradecido y expresar gratitud por los alimentos, por la simple provisión del pan diario. En Juan capítulo  6, vemos que al alimentar a los 5,000, Jesús tomó las lonjas de pan y cuando hubo dado gracias, las entregó a los discípulos. Del mismo modo, al alimentar a los 4,000, Él tomó los siete  y dio gracias, y luego las partió y se los dio a sus discípulos (Marcos 8:1-10)

Tengo que confesar que para mí, muchas veces dar las gracias antes de la comida es una rutina y a veces hasta se me pasa hacerlo. Pero para Jesús no era una simple rutina. Era una parte importante de su vida reconocer que todo don bueno y perfecto viene de arriba y que no debemos tomar parte en nada hasta haberle dado  gracias a Dios por ello.

¿Le das gracias a Dios por las cosas pequeñas? ¿Le das gracias a Dios por el día a día? Por  Su provisión  tan rica y abundante. Cuando le damos gracias, comenzamos a parecernos a Jesús y estamos diciendo “Señor, yo reconozco que Tú eres la fuente de este regalo. Si no fuera por ti, yo no tendría ninguno de estos regalos”.

Y entonces vemos a Jesús en la Ultima Cena, en Lucas capítulo  22. Él tomó la copa y antes de pasarla a sus discípulos, ¿qué fue lo Él que hizo? Él dio gracias a Dios y dijo,

“Tomad esto y repartidlo entre vosotros”; Y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”.

Él estaba agradecido aun hasta en este momento en el que Él se preparaba para ir a la cruz a entregar Su vida para la salvación del mundo. ¿Qué  Él estaba haciendo? Él estaba dando gracias. De nuevo, es bueno dar gracias al Señor, porque cuando damos gracias, nos parecemos a Jesús, quien era agradecido.

Finalmente, es bueno dar gracias a Dios porque la gratitud es la ocupación eterna en el cielo. El capítulo 4 del libro de Apocalipsis nos dice que los seres vivientes y los ángeles del cielo no cesan de “dar gracias, gloria y honor al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 4:9).

Y luego en el capítulo 11 de Apocalipsis leemos,

“Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar” (versos 16-17).

Entonces, ¿qué están haciendo en los cielos hoy? Están dando gracias a Dios. Los ángeles le están dando gracias, los ciudadanos del Cielo le dan gracias. Aquellos que se fueron primero que nosotros, mi padre, está allá en esta mañana y mi hermano David  también está allí. Ellos están dando gracias.

Cuando le damos gracias a Dios, hacemos dos cosas. Nos unimos al coro celestial. Cantamos con ellos. Damos gracias con ellos. Y estamos preparándonos para la tarea en la que pasaremos la eternidad en el cielo.

Porque las gracias que ofrecemos desde aquí son simplemente un ensayo, una práctica, para lo que pasaremos haciendo toda la eternidad en el Cielo.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándonos razones convincentes para desarrollar un espíritu agradecido. Ella regresará con nosotros para la segunda parte del programa de hoy en unos instantes.

Para ayudarte a entender mejor el tipo de agradecimiento del que hemos estado escuchando, adquiere una copia del libro Sea Agradecido: Su camino al gozo. Nancy pondera más profundamente la importante enseñanza que escuchaste hoy, y te invitamos a realizar el devocional de 30 días incluido al final del libro. Puedes adquirir el libro en tu librería cristiana favorita.

Ahora escuchemos un poco más de las enseñanzas de Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: La tribu Masái en África Occidental tiene una forma inusual de decir “Te doy gracias”. Ellos dicen literalmente, “Mi cabeza está en el polvo”. Cuando un miembro de la tribu Masái expresa gratitud, ellos literalmente ponen sus frentes en el suelo,  porque  ellos quieren reconocer su gratitud con  humildad.

Hoy quiero que  veamos algunas de las características de un corazón agradecido en contraste con las características de un corazón ingrato o malagradecido. Y la primera característica que vemos de un corazón agradecido, es que una persona agradecida es una persona humilde.

Gracias. Mi cabeza está en el suelo. Me siento en el suelo delante de ti. Me humillo delante de ti. Una persona agradecida es una persona humilde. Una persona agradecida tiene un fuerte sentido de su indignidad. La actitud de su corazón es: “Tengo mucho más de lo que merezco”.

Todavía puedo recordar las palabras de mi padre, quien ya tiene más de veinte años en el Cielo. Cuando las personas le preguntaban cómo se encontraba, el respondía: “Mejor de lo que merezco”. Él era un hombre agradecido.

Te aseguro que una de las razones por las que fue agradecido es porque él  era humilde. Nunca dejó de sorprenderse del hecho de que Dios lo salvara. Porque fue humilde, fue agradecido. Siempre sintió que tenía mucho más de lo que  merecía.

Una persona malagradecida, ingrata tiene un corazón orgulloso. Una persona agradecida tiene un corazón humilde; pero una persona malagradecida tiene un corazón orgulloso y la ingratitud revela ese corazón orgulloso.

Una persona malagradecida, ingrata  siente, “Yo merezco mucho más de lo que tengo”. Se le ha olvidado que es  deudor y que le debe todo lo que tiene a Dios.

John MacArthur dice en su comentario del Nuevo Testamento:

La persona que se eleva a sí misma por encima de las demás siente que merece todo lo que recibe, y por lo tanto no tiene necesidad de agradecerlo. Aunque no lo exprese con palabras, la persona ingrata desprecia la idea de la gracia,  porque denota una bondad recibida que es inmerecida. Este es un pecado particularmente  odioso para Dios cuya ira se rebela contra los pecadores por ser ingratos.

La persona que se eleva a sí misma, la persona orgullosa, sentirá que merece todo lo bueno que recibe.

  • Somos una sociedad de personas que sienten que se les debe mucho, que se les debe más de lo que tienen, que merece más de lo que tiene y que se les debe aun más…
  • Así que pensamos que se nos debe un cheque de pago. Sentimos, se nos debe un pago. Hemos invertido estas horas; y merecemos recibir un pago.
  • Sentimos que se nos debe buena salud, tener cuerpos sanos.
  • Sentimos que se nos debe la felicidad.
  • Sentimos que tenemos derecho a tener un matrimonio feliz.
  • Sentimos que tenemos el derecho a tener hijos sanos.
  • Sentimos que tenemos derecho a que las circunstancias se den como queremos que se den.
  • Sentimos que tenemos derecho a que el sol brille en nuestra boda al aire libre o en nuestra fiesta. Sentimos que se nos deben todas estas cosas.

Ese sentido de merecer buenos regalos es una expresión de orgullo; por el contrario una persona agradecida tiene un corazón humilde.

Henry Ward Beecher dijo,

El orgullo mata la gratitud, pero la mente humilde es el terreno en el que la gratitud crece naturalmente. Un hombre orgulloso es rara vez un hombre agradecido, porque él nunca piensa que está recibiendo tanto como  merece.

Así que al comparar un corazón agradecido con un corazón ingrato, la persona agradecida es humilde mientras que la ingratitud revela un corazón orgulloso.

Quiero que veamos otra característica de los corazones agradecidos en comparación con los corazones malagradecidos. Un corazón agradecido está centrado en Dios y en los demás; mientras que un corazón ingrato está centrado en sí mismo.

Las personas agradecidas tienden a hablar de otras personas. Mientras crecía puedo recordar a mi padre decirnos: “Cuando hables con las personas, asegúrate de hacerles preguntas acerca de ellos y no hables de ti mismo, porque las personas no quieren escucharte hablar de ti”…

Una persona agradecida está  pensando en los demás, está interesada en los demás. Pero una persona ingrata tiende a enfocarse en mis necesidades, en mis sentimientos, en mis deseos, en mis dolencias, en mis derechos, en cómo me han tratado, en cómo me han desatendido, en cómo me han fallado, en cómo me  han herido, en como mis padres me lastimaron.

Una persona malagradecida está llena de sí misma, y todo su mundo gira en torno a sí misma. Raras veces  se detiene a considerar las necesidades y los sentimientos de los demás. Es egoísta.

Y como resultado, las personas malagradecidas son típicamente personas demandantes, pero las personas agradecidas son personas libres para dar y para cuidar de los demás, porque están centradas en Dios, y están centradas en los demás, no en sí mismas.

Las personas agradecidas que están centradas en Dios y en los demás son personas amorosas que quieren bendecir a otros. Pero las personas malagradecidas, porque  están centradas en sí mismas, tienden a pensar: “¿Qué me complacerá? ¿Cómo puedo quedar satisfecha?”

Ahora quiero que veamos otra característica del corazón agradecido en comparación con el corazón malagradecido. Un corazón agradecido es un corazón satisfecho mientras que el corazón ingrato está vacío.

Llegas a entender por qué la persona agradecida  casi nunca se compara con los demás, porque se siente satisfecha, porque  es agradecida. No importa cuánto una persona posea, si no es agradecida, vivirá con una sensación constante de  vacío.

Al visualizar una persona malagradecida, pienso en algo como un contenedor con un agujero por el cual se escapan todas las bendiciones. Puede estar lleno de bendiciones, pero no permanecen. Se escapan porque la persona no tiene un corazón agradecido, por lo que esta persona siempre se siente que está vacía. Su corazón está vacío y en contraste, la persona agradecida tiene una capacidad ilimitada de disfrutar las bendiciones de Dios no importa si son muchas o son pocas.

Déjame comentarte esto,

Nadie ha recibido pocas bendiciones de Dios. Todos hemos recibido muchas, muchas, muchas bendiciones de Dios. Pero las personas malagradecidas siempre se sienten vacías, porque sus bendiciones se están escapando a través de esos agujeros de ingratitud.

La persona malagradecida no puede disfrutar las bendiciones que tiene. Se  va a sentir vacía. Pero  la persona agradecida, aun en medio del dolor y  de la perdida se sentirá satisfecha.

Existe una  ilustración de este principio en la Carta a los Filipenses. La Carta a los Filipenses es realmente una larga  nota de agradecimiento, escrita por el apóstol Pablo para expresar gratitud hacia los creyentes en Filipos, por la forma en que ellos habían ministrado a sus  necesidades financieras y materiales mientras él viajaba por los alrededores y plantaba iglesias, y Pablo les escribió esta nota dando “gracias”.

Y él les dice en Filipenses capítulo  4,

Y vosotros mismos sabéis, filipenses, que al comienzo de la predicación del Evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y de recibir, sino vosotros solos; porque aun a Tesalónica enviasteis dádivas más de una vez para mis necesidades (versos 15-16).

Pablo les escribe para decir, “Gracias”, para expresar gratitud. Luego de expresar su aprecio por el último regalo recibido de parte de ellos, Pablo, quien está sentado en el corazón de una prisión romana mientras escribía la carta y en un momento en el que él  estaba privado hasta de las  necesidades mínimas, hace en mi opinión una afirmación notable.

Luego Pablo procede a decirle a estos filipenses, “Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, estoy saciado” (Filipenses 4:18). ¿A dónde te encuentras Pablo? ¿En una cárcel romana? ¿Y tú estás diciendo, “Todo lo he recibo y en abundancia; estoy bien abastecido? ¿Cómo puede el pensar y sentirse satisfecho en esa situación?

Puedo decirte lo que yo hubiera estado pensando en esa situación, hubiera estado pensando en todas las cosas que no tenía. Porque, mi corazón por naturaleza es ingrato, malagradecido.

Pero Pablo creía que  la bondad de Dios y las bendiciones de Dios eran tan abundantes, que la pasa  en el siguiente versículo a confirmarle a los filipenses que había suficiente para ellos también.

Pablo dice, estoy seguro de que “… mi Dios proveerá para todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:20). No solamente afirmo que hay suficiente para mí que estoy sentado en esta cárcel, sino también que hay suficiente para ustedes. En el lugar de sus luchas, ustedes también pueden estar satisfechas si tienen un corazón agradecido.

Y ahora te pregunto, ¿Te sientes satisfecha o vacía? ¿Puedes decir con Pablo, “Todo lo he recibido, tengo abundancia; estoy bien abastecida”?

Ves, Pablo no tenía todo en términos de comodidades. Pero te digo lo que sí tenía, tenía a Cristo. Y Pablo dijo, “Si tengo a Cristo, lo tengo todo”.

  • ¿Tienes tú a Cristo?
  • ¿Tienes Su gracia?
  • ¿Existe una gracia mayor que saber que todos nuestros  pecados han sido perdonados?

Si es así, entonces lo tienes todo.

Puedes haber perdido un compañero. Puedes haber perdido a un hijo. Puedes haber perdido un trabajo. Puedes haber perdido un amigo. Puedes haber perdido tus posesiones más preciosas en el mundo. Pero si tienes un corazón agradecido, puedes, aun en medio de las lágrimas, tener un sentido de plenitud.

¿Dónde estás tú delante de Dios cuando hablamos de  estas características? ¿Tienes un corazón agradecido? ¿Es tu corazón orgulloso o humilde? ¿Está tu corazón  centrado en Dios y en los demás, o  centrado en ti misma? ¿Está tu corazón satisfecho o está vacío?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a determinar si tienes o no una actitud de gratitud.

Carmen Espaillat: Nancy  regresará en unos momentos para orar. Hoy ella compartió el contraste entre un corazón agradecido y uno malagradecido. ¿Cuál te describe mejor?

El libro Sea agradecido: su camino al gozo de Nancy puede ayudarte a convertirte en una persona cada vez más agradecida. El libro Nancy muestra por qué la gratitud es tan importante, y te acompañará en el proceso de aplicar gratitud en tu vida diaria.

¿Recuerdas darle gracias a Dios cuando responde a tus plegarias? mañana Nancy te mostrará porque el dar gracias es tan importante. De eso hablaremos mañana en Aviva Nuestros Corazones. Ahora oremos.

Nancy Leigh DeMoss: Padre Celestial, ¿Nos darías un  espíritu agradecido? Haznos personas agradecidas. Tenemos tantas razones para estar agradecidas, y aun así, Señor, confesamos que nos falta mucho gozo y la plenitud que podríamos tener por tener este pecado de ingratitud en nuestras vidas.

Señor, en donde quiera que Tú nos encuentres en el día de hoy, ayúdanos a humillarnos, ayúdanos a arrepentirnos y a ser agradecidas delante de ti. Te lo pido con acción de gracias, en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Gratitud y paz – Nov 23

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 23 – Gratitud y paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/gratitud-y-paz/

Carmen Espaillat: ¿Quieres estar cerca de Dios? Pues expresa gratitud alabándole. Aquí está  Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Si tú quieres llegar donde Dios habita, si  quieres entrar a Su presencia, debes ir a Su dirección.  Y la dirección de Dios es la alabanza (Y Él habita en la alabanza a Su Nombre).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss,  autora  de  “Sea Agradecido: Su camino al gozo”. En la voz de Patricia de Saladín.

La ingratitud no parece ser tan mala cuando es comparada a los grandes pecados como el asesinato, el adulterio, ¿verdad? Nancy Leigh DeMoss  está a punto de ayudarnos a responder esta pregunta, continuando en una serie llamada “La actitud de gratitud”.

Nancy: Estuve leyendo un artículo recientemente con relación a las quejas.  El artículo  fue escrito por Paul Tripp,  quien nos cuenta acerca de una conversación que  sostuvo con un líder de una iglesia de la India quien había venido a los Estados Unidos a estudiar.

Paul Tripp le preguntó a este líder eclesiástico, «John, yo quiero  preguntarte ¿qué piensas tú acerca de los americanos?  Ya tú has estado aquí por un tiempo y los hindúes son personas muy educadas».

John me dijo, ¿Quieres que sea honesto?

Y Paul Tripp le contestó, «claro que sí».

Y luego este hombre le respondió, «Ustedes los americanos no tienen idea de cuánto tienen y aun así siempre están quejándose”.

Nosotros tenemos tanto y aun así nos quejamos. Palabras poderosas.

Hemos estado hablando del asunto de la gratitud, la actitud de gratitud, y cómo nuestra gratitud debe rebosar en la medida en que recibimos abundante gracia de Dios como respuesta a nuestra abundante culpa.  Ese es el Evangelio: culpa, gracia y gratitud.

Ahora, me gustaría enfocarme hoy en lo opuesto a la gratitud, la ingratitud o la falta de gratitud, en todo este asunto de la falta de agradecimiento.  Yo quiero que nosotras veamos que un corazón ingrato, no agradecido, no es poca cosa, esa ingratitud no es un pecado pequeño.

En 2 de Timoteo en el capítulo 3, el apóstol Pablo habla acerca de los últimos días.  Yo creo que nosotras estamos viviendo esos días, Pablo creía que él estaba viviendo esos últimos días.  Él dice:

2 Timoteo 3:1-5 “Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita”. (2 Timoteo 3:1-5).

Ahora,  leí la lista completa de lo que parece un listado de pecados horribles pero pasé por encima  “uno” de  la lista.  Mientras Pablo describe las características de las personas en esos últimos días, hay otra característica que él les da.  Él dice que las personas serán ingratas.  ¿Puedes creer que en esta lista de pecados que acabamos de leer encuentres la falta de gratitud? Y Pablo dice que de los tales te alejes. Que no tengas nada que ver con personas como esas.  No dejes que ellos te influencien.  Ciertamente no te hagas como ellos.

Ahora, tendemos a comparar los pecados y a pesarlos de diferentes maneras.  Nosotras tendemos a pensar que la falta de gratitud no es tan mala comparada con cosas como ser calumniadora, cruel, traidora, cabeza dura, altiva, amante de mi misma o blasfema y aun así, Dios pone todos estos pecados en la misma lista.  Él ve la ingratitud, de la misma manera que ve todos estos otros pecados. En la misma categoría.

En la medida en que leemos en Romanos capítulo 1, el apóstol Pablo habla otra vez acerca de este asunto de la ingratitud, fallar en ser agradecidas.  Él nos muestra que un corazón ingrato es el terreno en el cual muchos otros tipos de pecados crecen.  Pablo dice en Romanos capítulo 1 versículo 21 “Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”.

Ahora, este es el versículo 21 del capítulo 1, tú pudieras leer a través de todo este capítulo y vas a encontrar una progresión.  Una progresión que te lleva  a las más inimaginables clases de pecados morales.  Pablo habla acerca de una degradación malvada y rampante y una corrupción del hombre en asuntos morales, tales como que: ellos tienen deseos hacia aquellos de su mismo sexo y cosas que son pecados indecibles.

Pero, ¿dónde comienza esta progresión? Comienza en este versículo que acabamos de leer en. «Romanos capítulo  1 versículo 21 «Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias”. ¿Ves? La ingratitud es el pecado que es el primer peldaño en una progresión de declive moral. Un espíritu ingrato nos guía a todo tipo de pecados.

Ahora, ¿cómo nos convertimos en personas ingratas? ¿Por qué algunas veces somos ingratas? Pienso que una de las razones es que tenemos expectativas. Nos comparamos con los que otras personas tienen que nosotras pensamos que nos gustaría tener. Somos codiciosas.

Andrew Carnegie fue un multimillonario quien al morir dejo un millón de dólares a uno de sus parientes quien en respuesta se enojo y se amargó contra Andrés Carnegie porque Sr.Carnegie le había dejado 365 millones a diversas obras de caridad.  Así que este pobre pariente  se enojó porque él  sólo recibió un millón de dólares.  En vez de estar agradecido por lo que había recibido, él tenía  expectativas de recibir más y fue ingrato.

Nosotras somos ingratas porque nosotras olvidamos que somos deudoras. Nosotras somos las que debemos.  Nosotras pensamos que se nos debe algo. Pensamos que merecemos tener más y se nos olvida que somos deudoras. Se nos olvida la bendición de Dios. Estamos tan acostumbradas a recibir tantas bendiciones de Dios que las damos por sentadas. Tendemos a enfocarnos en lo que queremos más de  en lo que tenemos. Y nos enfocamos en lo que no tenemos más que en lo que si tenemos. Tendemos a definir los deseos como necesidades.

La Escritura nos dice que si tenemos sustento, abrigo y refugio, estamos cubiertas y debemos estar contentas. Debemos estar satisfechas. Pero creemos que necesitamos sustento y abrigo y una casa y un tipo de casa y un tipo de carro y un tipo de vacaciones y un tipo de trabajo y un tipo de matrimonio y una clase de hijos y una clase de amigos y vivir en un tipo de vecindario. Pensamos que necesitamos tanto y comenzamos a definir estas cosas como necesidades.

La publicidad nos dirá que necesitamos estas cosas.  Bueno, puede ser que sean deseos, pero no son necesidades. Cuando empezamos a definir deseos como necesidades, entonces nos volvemos ingratas. Nosotras nos volvemos ingratas cuando nos volvemos ciegas a la gracia de Dios alrededor de nosotras; cuando no tenemos ojos para ver como todo alrededor de nosotras es una expresión de la gracia de Dios.

Como vimos en Romanos capítulo  1, ese pecado de ingratitud nos guía a una espiral descendente que nos guía a toda clase de pecados. Los pecados de amargura, enojo, violencia, inmoralidad.

El Dr.  James Kennedy en un mensaje sobre la gratitud dijo esto.  Y cito,

Una persona ingrata está a un paso de obtener sus necesidades de maneras ilegítimas. Nunca cometerías adulterio si  estuvieras verdaderamente agradecida por tu esposo, no serías tentada a robar si estuvieras satisfecha con lo que posees. No envidiarías los talentos y las habilidades de otros si estuvieras agradecida por los que Dios te ha dado a ti. No serías orgullosa si estuvieras agradecida.  ¿Ves? El orgullo hace cortocircuito a la gratitud. La ingratitud nos lleva a tantos otros pecados.

En 1863 el presidente Abraham Lincoln hizo la proclamación del Día de Acción de Gracias.  Él hizo un llamado a las personas de los Estados Unidos (al pueblo estadounidense) «A observar el último jueves de noviembre como el día de acción de gracias y alabanza a nuestro buen Padre quien mora en los cielos».  Y escucha lo que él dijo en esa proclamación de Acción de Gracias del 1863.  El habló a las personas de los Estados Unidos   y creo que esas palabras son tan apropiadas y pertinentes para el día de hoy.

Nosotros hemos sido los recipientes de abundantes riquezas del Cielo.  Hemos sido preservados todos estos años en paz y prosperidad; hemos crecido en número, riquezas y poder como ninguna nación haya crecido.

Pero nos hemos olvidado de Dios. Hemos olvidado  la bondadosa mano que nos ha preservado en paz y nos ha multiplicado, enriquecido y fortalecido y hemos imaginado en nuestra vanidad y en el engaño de nuestros corazones, que todas estas bendiciones han sido producidas por alguna sabiduría superior y nuestra  propia  virtud.  Intoxicados con un éxito inquebrantable, nos hemos convertido en demasiado  autosuficientes para poder sentir  la necesidad de la gracia que nos redime y nos preserva, demasiado orgullosos para orar al Dios  que nos creó.

Ahora, el presidente Lincoln estaba hablándole a la nación.  Pero yo me pregunto si estas palabras no nos hablan a nosotras de manera individual.  Nosotras éramos culpables, culpables sin esperanza, alejadas de Dios.  Y aun así  Él vino a nosotras en nuestra culpa y nos dijo,  “yo derramaré mi gracia sobre ti”. Donde nuestros pecados abundaron la gracia de Dios sobreabundó.

Las Escrituras nos dicen que cada día Él derrama beneficios sobre nosotras y aun así, estamos ciegas  a la gracia de Dios, a la bondad de Dios.

Lloriqueamos.

Murmuramos.

Nos quejamos

Nos  molestamos por las cosas que no tenemos.

Nos preocupamos acerca de lo que no tenemos.

Nos quejamos acerca de las cosas que nosotras  desearíamos haber tenido.

Somos ingratas.

La Escritura dice que la ingratitud no es un pecado pequeño. Cuando cedo ante este pecado de la ingratitud, me pongo en el camino que me guiará invariablemente a otros pecados.  La persona agradecida glorifica a Dios. La persona que rehusa glorificar a Dios por Su Bondad y Su Gracia, que no es agradecida, terminará abrumada con más culpa.

Así que me pregunto mientras pensamos  acerca del pecado de la ingratitud en el día hoy ¿es este un pecado que necesitas confesar? Necesitas decir: “Señor, he fallado en darte gracias.   Soy  una de esas personas ingratas que está en la lista en  el capítulo 3 de 2da a Timoteo.  Soy una de esas personas de Romanos capítulo 1 quien ha olvidado ser agradecida”. ¿Necesitas confesar a Dios  el pecado de la ingratitud?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá inmediatamente con la segunda parte del programa de hoy.  Si  luchas con el pecado de la ingratitud permíteme compartirte de un libro que te va  ayudará a crecer y a mejorar.  Se trata del libro    “Sea Agradecido: Su camino al gozo”. Allí Nancy te mostrará como la gratitud te lleva al gozo y a la paz.  Las palabras de este libro quedarán contigo.  Tú las recordarás cuando te veas tentada a quejarte  y a reclamar.

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Y ahora regresemos a Nancy.

Nancy: Matthew Henry fue un comentarista  bíblico  muy reconocido en el Siglo XIX.  En una ocasión él  fue atracado por unos ladrones. Esto fue lo que él escribió en su diario con respecto a esa experiencia.

Déjenme primero ser agradecido porque nunca antes había sido robado; segundo aunque me robaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero aunque ellos lo tomaron todo, no era mucho; y cuarto porque fue a mí que me robaron y no yo quien robe.

Y ahí puedes ver allí el corazón de una persona agradecida.  Esta semana hemos estado hablando acerca de la actitud de gratitud y hemos visto que aunque tenemos abundante culpa, Dios ha derramado abundante gracia.  Él nos llama a responderle en gratitud que sobreabunde hasta derramarse.

El versículo 7 de Colosenses en el capítulo 2 dice; siempre abundando, rebosando de gratitud. El Salmo 92 el versículo 1, nos dice: Salmo 92:1 “Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo”. Las Escrituras dicen que dar gracias es  algo bueno.

En esta parte del programa quiero que veamos por qué es bueno dar gracias.  ¿Por qué debemos darle gracias al Señor?

Número uno. Dios nos manda a ser agradecidas, y Él es Dios.  Si Él ordena, nosotras debemos obedecer.  Dios nos ordena ser agradecidas.  El Salmo 50 en el versículo 14 dice,  Salmo 50:14 “Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo;». El Salmo 105 el versículo 1, Salmos 105:1 “Dad gracias al Señor, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos.»

Colosenses capítulo  3 y por cierto, todo el libro de Colosenses es un libro de gratitud.  Si quieres hacer un buen estudio sobre la gratitud, encuentra las palabras gratitud y agradecimiento en el libro de Colosenses.  Siete veces en cuatro capítulos vas a encontrar un llamado a ser agradecida.  En Colosenses capitulo 3 versículo 15, Pablo dice, Colosenses 3:15 «Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Sé agradecida.

Él continúa en el versículo 17 dice: «Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre». Dando gracias en lo que sea que hagas.  Si estás comiendo.  Si estás bebiendo.  Si vas al trabajo.  Si vas a la escuela.  Si estás sentada en la iglesia.  Si estás cuidando a tus hijos.  Si estás limpiando tu casa.

Lo que sea que hagas, hazlo en el nombre de Jesús y hazlo de manera  que des gracias a Dios el Padre a través de Cristo.   Sé agradecida, es un mandato.  Y como hijas de Dios que queremos ser obedientes, nosotras necesitamos ser agradecidas porque Dios lo ha dicho, sé agradecida.

Número dos, la gratitud es lo que nos da entrada a la presencia de Dios. El Salmo 95 versículo 2 dice Salmos 95:2 “Vengamos ante su presencia con acción de gracias». Es en la alabanza es donde Dios mora.  Las Escrituras dicen que Dios habita en la alabanza de Su Pueblo.  Si tú quieres llegar a donde Dios vive, si quieres entrar a Su presencia, tienes que ir a Su dirección, donde Él vive.

Y la dirección de Dios es la alabanza. Dios vive en el lugar de la alabanza. Así que Él dice:»Ven a Su presencia con acción de gracias» trae tu acción de gracias cuando vengas a Su presencia porque Él vive en el lugar de la alabanza.

El Salmo 100 versículo 4 nos dice, “Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre”. ¿Ves? Cuando nosotras venimos a la presencia de Dios, nosotras necesitamos traer nuestra gratitud con nosotras.  El sacrificio, el don, la ofrenda de acción de gracias.

Recuerdas el Tabernáculo en el Antiguo Testamento y cómo la presencia de Dios  habitaba en el lugar  Santísimo. Pero  ¿qué había justo antes de entrar al lugar Santísimo? Había un altar de incienso, un lugar donde en la mañana y en la noche el sacerdote ofrecería incienso que simbolizaba las oraciones y las acciones de gracias del pueblo de Dios.

Así que como parte de las responsabilidades diarias de los sacerdotes al ayudar a las personas a entrar a la presencia de Dios, era que ellos debían encender el incienso en el altar ofreciendo acción de gracias a Dios. Versículo 4 del Salmos 100 dice: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre». Tú quieres acercarte a Dios, tú necesitas vivir en el lugar de la alabanza.

Número tres, es bueno dar gracias a Dios porque la gratitud honra y magnífica a Dios. El Salmo 69 el versículo 30 dice  “Con cántico alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré». Ahora, nosotras no magnificamos a Dios en el sentido de hacerlo más grande de lo que Él es.  Él es infinitamente grande.  Nosotras no podemos hacerlo más grande de lo que Él es.

Pero cuando ofrecemos acción de gracias a Dios, lo contemplamos en una mayor luz nosotras mismas, y  le mostramos a otros cuán grande es Él. Nosotras le magnificamos, le damos honor cuando le damos gracias a Él.

Entonces la número cuatro, es bueno darle gracias al Señor porque la gratitud produce la paz de Dios en nuestros corazones. Si  tú quieres tener la paz de Dios gobernando y reinando en tu corazón necesitas cultivar la actitud de gratitud.  La actitud de gratitud es lo que produce la paz de Dios.

Nosotras estamos muy familiarizadas con el pasaje de Filipenses capítulo 4 versículo 6 donde el apóstol Pablo dice,  Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.

No estés afanosa, no te preocupes por nada, en vez de eso,  dile a Dios  tus necesidades.  Entrégale a Él tus peticiones.  Levanta tus súplicas a Él, pero asegúrate  que mientras lo haces, lo haces con acción de gracias.  Acción de gracias antes de siquiera obtener respuestas.  Acción de gracias porque Él es grande y bueno, aunque Él no haga lo que tú le estás pidiendo que haga.

Filipenses capítulo  4 versículos 6-7 dice LBLA:

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios (Y aquí  está  lo que sucede). Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento (sobrepasa el entendimiento humano), guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

La paz de Dios, Pablo está diciendo, va a ser como una fortaleza alrededor de tu corazón,  como una guarnición, un baluarte alrededor de tu mente. Protegerá tu mente de la duda, del miedo, de la ansiedad, de que las circunstancias te abrumen.  En vez de esto tendrás paz.  Tú vas a poder dormir bien en !as noches.

Tú vas a poder descansar en tu corazón aún cuando la batalla arrecie alrededor de ti. Tendrás paz, la paz de Dios.  No porque tus circunstancias hayan terminado de la manera que te agrada.  No porque Dios te ha concedido todo lo que le has pedido, sino  porque la presencia de Dios vendrá en respuesta a tu gratitud.

Cuando nosotras agradecemos a Dios sin importar las circunstancias, ese espíritu agradecido, la actitud de gratitud produce la paz de Dios en nuestros corazones.

Piensa ahora en algunas de las circunstancias que tu estás enfrentando en tu mundo en este tiempo de tu vida. Pienso en nuestra audiencia y sé que quizás hay alquien que ha enviudado recientemente. Sé que hay otras quienes han experimentado dolores de cabeza en estos días.  Algunas están luchando con  matrimonios difíciles. Sé que hay algunas mujeres cuidando de sus esposos que sufren de Alzheimer y otras cosas más. Todas ellas necesitan la paz de Dios.

Pienso en las mujeres que están luchando con situaciones con sus hijos.  Pudiera ser que tengas un hijo o una hija  o un nieto que no está caminando con Dios y tu corazón se está rompiendo en pedazos. Sé que hay  mujeres que tienen hijos quienes… ellas realmente pudieran  perder su paz en esa situación.  Hay cargas pesadas  que llevan las personas.

Puede ser en relación con tu trabajo.  Un asunto en tu trabajo que no puedes resolver.  Tú tiendes a estar ansiosa con relación a esto, llegas a casa  y estás inquieta con esto, te mantienes despierta pensando en esto.  Puede ser un asunto financiero.  Llegas a fin de mes y te das cuenta de que no hay suficiente dinero en fondo para cubrir todos tus compromisos.  Es una carga con la que debes lidiar mes tras mes.

Puede ser un asunto con relación a tu salud.  Un reporte que has recibido del doctor.  Y tienes miedo.   No sabes cómo resultará.   Estás orando pero sigues temerosa.  Puede ser un asunto que estés enfrentando en tu iglesia.  Quizás tu iglesia está atravesando algo parecido a lo que  yo escuché sobre una iglesia en esta comunidad recientemente que está atravesando situaciones difíciles.  Asuntos de la iglesia, de disciplina, asuntos de diferencias de opiniones y algunas  divisiones en una iglesia local.  Quizás tú estés en el medio de todo esto y no estás segura de como debes responder.

Estas son cosas que pueden turbar nuestros corazones.  Las Escrituras dicen que no te preocupes, en vez de eso, le digas a Dios tus necesidades. Entrégale a El tus peticiones.  En todo, con oración y ruego con acción de gracias, deja que tus peticiones sean conocidas por Dios.  Dile a Él lo que está en tu corazón y mientras lo haces, dale gracias a Él.

Y mientras das gracias, Él promete que Su paz, que es sobrenatural, paz inexplicable, será como una barandilla, una fortaleza, un guardaespaldas alrededor de tu mente y de tu corazón. Las circunstancias pueden no cambiar pero tendrás la paz de Dios.

Señor, son tantas las razones por las cuales nosotras podemos estar agradecidas.  Oro que Tú nos ayudes a guardar esto en nuestros corazones,  estar agradecidas porque Tú nos mandas a darte gracias, a estar agradecidas porque esta es la manera que nosotras podemos entrar en Tu presencia y queremos estar cerca de Ti.  Estar agradecidas porque cuando damos gracias, Te honramos y Te magnificamos y Tú eres digno de ser honrado y magnificado.  Y darte gracias porque cuando lo hacemos eso produce la paz de Dios en nuestros corazones.

Señor vivimos en un mundo agitado que necesita paz.  Así que ayudamos en nuestros momentos de turbación a ser mujeres agradecidas y gracias por Tu promesa de que Tu paz guardará nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo Jesús.  En  Su nombre oramos con acción de gracias.  Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándote el camino a la paz. Proviene de estar agradecidas.  Yo espero le des seguimiento al programa de hoy, desarrollando un espíritu de gratitud y descubriendo el tipo de paz que Nancy ha estado  describiendo.

Su  libro “Sea Agradecido: Su camino al gozo” te ayudará a crecer en esta área.

La actitud de acción de gracias muestra la condición de tu corazón.  Descubre porque  mañana cuando Nancy regrese.  Por favor, acompáñanos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 D.James Kennedy. The Christian’s Magic Wand, p. 7.

2 Abraham Lincoln. Thanksgiving Proclamation of October 3, 1863.

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