Abundando en la gracia – Nov 20

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 20 – Abundando en la gracia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/abundando-en-la-gracia/

Carmen Espaillat: Los Evangelios nos cuentan acerca de diez leprosos que fueron sanados por Jesús. Nancy Leigh DeMoss se enfoca en el único que dijo, ¨Gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuál fue el que más se acercó a Jesús? ¿Cuál  fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. Cuando tu y yo expresamos gratitud a Jesús, es ahí cuando nos acercamos a Él más de lo que nunca antes lo habíamos hecho.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, la autora de “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

Hay cientos de cosas por las cuales estar agradecidas a nuestro alrededor. Nancy  te ayudará a reconocer esas cosas y te mostrará  por qué ser agradecida tendrá un gran efecto en tu vida. Ella está comenzando una serie titulada, La actitud de gratitud.

Nancy: Recuerdo hace un tiempo haber llamado a un querido amigo para su cumpleaños número 89 y él me dijo algo durante esa conversación telefónica que resonó en mis oídos, me dijo: ¨Cuando me haya ido, si soy recordado por algo, me gustaría que fuera por ser un hombre agradecido¨.

Ahora es un hombre agradecido, pero hay muchas cosas en su vida que hubiera hecho en muchas otras personas (al no ser agradecido) por falta de gratitud.

Este hombre perdió a su madre cuando tenía tres años.  Perdió a su padre cuando todavía era joven, y hace años su hijo mayor murió en un trágico accidente automovilístico.

Así que aquí está él, en los últimos años de su vida, con su salud fallándole, y mucha menos fortaleza física de la que tenía en otro tiempo, viviendo en un Hogar de Ancianos, pero él está determinado a ser un hombre agradecido.

Y él es un hombre rápido en verbalizar la bondad y las bendiciones de Dios al mirar hacia atrás en su vida. No escuchas a este hombre quejarse. Lo escuchas expresar gratitud.  Pensé, mientras escuchaba a mi amigo, Dad Johnson, ¨Ese es el tipo de persona que quiero ser. Quiero que se me conozca como una persona agradecida¨.

Así que al comenzar  este nuevo tema de la gratitud, que creo que  es uno de los temas más importantes en toda la Palabra de Dios, ¿Qué es la gratitud? Cuando regresamos al idioma griego, el lenguaje original en el que se escribió el Nuevo Testamento, encontramos que hay una palabra con la raíz similar para varias palabras. La misma raíz se usa en las palabras: gracias, agradecimiento, gratitud, regalo y gracia. Todas estas palabras vienen de una palabra griega muy similar, y están todas conectadas: regalo y gracia y gratitud y agradecimiento.

Pensemos en algunas de estas palabras.

Tanto la gracia como la gratitud se dan libremente. No es algo que puedes fabricar o trabajar. Deben ser dadas libremente.

La gratitud es realmente reconocer y expresar aprecio por los beneficios que hemos recibido de Dios y de otros. Déjame repetir esa definición, y te diré que no es original mía. No recuerdo dónde la escuché por primera vez, pero me ha ayudado mucho mientras pienso acerca de lo que significa tener una actitud de gratitud. Es reconocer y expresar aprecio por los beneficios que he recibido de Dios y de otros; aprender a tener un ojo para ver la gracia que ha venido a mi vida.

Pero no solo reconocer esos beneficios, también expresar aprecio por ellos, comunicando gratitud.

Cuando pienso acerca del Evangelio, que es realmente toda la historia de la Biblia, tres palabras me vienen a la mente que realmente creo que sintetizan el Evangelio.

La primera palabra es la palabra culpa. Estamos delante de Dios; nacemos en este mundo como pecadores culpables, mereciendo la ira y el juicio de Dios, porque Él es un Dios santo, y Él tiene que juzgar el pecado. Entonces somos culpables. Ahí es donde nuestra historia comienza. Somos pecadoras que nacieron de pecadores. Nuestra culpa nos ha separado de un Dios santo. Esa es la primera palabra del Evangelio: culpa.

Luego está la palabra gracia. La gracia de Dios, donde Él baja (desciende)  del cielo y Él cierra la brecha creando  un puente entre Él, un Dios santo, y nosotras, pecadoras caídas, desesperadas y desesperanzadas. La Escritura dice, “Cuando éramos aún sus enemigos, Él nos buscó.¨ (Romanos 5:8, parafraseado). Nosotras nunca buscamos a Dios. Por nuestra cuenta, nunca hubiéramos buscado a Dios. Él nos eligió a nosotras. Él envió a Jesucristo a ser Su solución para nuestro pecado, para pagar la penalidad de nuestra culpa. Todo eso es gracia.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8, KJV). Gracia–un regalo para pecadores culpables.

Así que el Evangelio es mi culpa y la gracia de Dios, el regalo de  gracia de Dios por el cual Jesucristo paga la penalidad de mi pecado.

Y la otra palabra que es parte del Evangelio es la palabra gratitud—culpa, gracia y gratitud.

Nuestra respuesta natural de cuando nos damos cuenta de lo que Dios ha hecho por nosotras, cuán  inmerecedoras éramos y somos y cuán bondadoso Él ha sido para nosotras y todo lo que Él ha derramado en nosotras por medio de Jesucristo, no solo dándonos la salvación, sino también al darnos la santificación y la promesa de nuestra glorificación final. Todos estos regalos de Dios deberían llenarnos hasta rebozar nuestros corazones de gratitud.

Culpa, gracia y gratitud—eso es el Evangelio. Esa es la historia del Evangelio.

Cuando participamos de la Cena del Señor reconocemos estos tres elementos: culpa, gracia y gratitud. De hecho, en algunas de nuestras tradiciones litúrgicas, se usa la palabra Eucaristía para referirse a la cena del Señor o a la comunión. Esa palabra Eucaristía es muy similar a la palabra griega que mencioné  que es la palabra para regalo, gracia y gratitud.

La Eucaristía es una celebración, una cena de comunión donde celebramos juntos el hecho de que Dios derramó Su gracia sobre nuestra culpa; que Jesús dio Su cuerpo y Su sangre para nuestra redención; que Él compró el perdón de nuestros pecados al ir al Calvario a morir por nosotras. Así que celebramos la muerte del Señor, el regalo de Su gracia y damos gracias.

¿Recuerdas cuando Jesús celebró la Última Cena con Sus discípulos en el Aposento Alto? La Escritura dice que Él tomó pan en Sus manos, y que dio gracias (Ver Lucas 22:17-20). Así al tomar la Cena del Señor, al mirar atrás al Calvario, al mirar atrás a la cruz y lo que Él ha hecho por nosotras, damos gracias–culpa, gracia y gratitud.

Ahora, mientras piensas en estas tres palabras, tú te das cuenta de que nuestra culpa delante de Dios era absolutamente abrumadora y abundante y sin embargo cuánta gracia Dios nos ha dado para esa abundante culpa.

Leemos en Romanos capítulo 5, “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. (versículo 20, RVR)

Así que para la abundante culpa, Dios nos da sobreabundante gracia.

Entonces, ¿cuánta gratitud debemos tener hacia Dios? ¿Super, sobreabundante gratitud? Abundante culpa, sobreabundante gracia, y ¿no debería ser nuestra gratitud tan grande como la gracia que Dios nos ha mostrado?

Dios nos ha dado gracia mayor que todo nuestro pecado, gracia suficiente para cubrir toda nuestra culpa. Nuestra gratitud debería ser tan grande como la gracia que hemos recibido.

Yo creo que es por eso que Pablo le dice a los Colosenses en Colosenses capítulo 2, ¨Abundando en acciones de gracias¨ —sean abundantes en gratitud (versículo 7, parafraseado).

La palabra es la palabra desbordar. Es una palabra que da la imagen de un río desbordado por sus orillas en tiempo de inundación. Tú no puedes contener las aguas desbordadas. Así de grande debería ser nuestra gratitud.

De hecho, yo pienso en ese pasaje en los salmos, el Salmo 36, donde la Escritura dice,

“Jehová, hasta los cielos llega Tu misericordia,   y Tu fidelidad alcanza hasta las nubes.  Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande. Jehová,  hasta los cielos llega Tu misericordia, altísima misericordia, Su misericordia, Su fidelidad, alcanzando tan alto como los cielos, y Tu fidelidad  alcanza hasta las nubes.

Mucho mayor de lo que podemos imaginar, abundante en fidelidad, Tu justicia es como los montes de Dios,  Tus juicios abismo grande, insondable e inmensurable la grandeza de Dios, oh Jehová  cuán preciosa, oh Dios, es Tu misericordia. Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de Tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de Tu casa, y Tú los abrevarás del torrente de tus delicias” (versículos 5-8 RVR).

¿Ves la abundante gracia de Dios, la plenitud de la misericordia de Dios, y Su amor y Su bondad hacia nosotras?

Así que Pablo dice: “Midan cuán grande era Su culpa, y luego midan cuán grande es la gracia de Dios, Su misericordia, Su bondad, Su perdón, Su fidelidad”.

Lo que sea que hayas hecho en el pasado, a pesar de cuán lejos hayas estado de Dios, no importa que tan gran enemiga eras de Dios, Él te ha perdonado. Él ha limpiado tu registro. Él  ha anulado el acta que nos  era contraria.

Él te ha dado una nueva vida, un nuevo comienzo, un nuevo corazón. Es gracia abundante, y Pablo dice: ¨Mira  la gracia de Dios y asegúrate de abundar en gratitud.¨

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará enseguida con la segunda mitad del programa de hoy. Ella nos ha estado mostrando por qué la gratitud es tan importante. Espero que puedas profundizar en este tema leyendo el libro de Nancy, “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

El capítulo dos se titula: Culpa, gracia y gratitud. Te ayudará a comprender y a aplicar los poderosos conceptos que recién hemos escuchado. Lee este libro, muestra un nuevo sentido de gratitud y expón a aquellos a tu alrededor al poder del Evangelio.

Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Ahora, regresemos a la enseñanza de Nancy.

Nancy: En 1860 un barco encalló en las costas del Lago Michigan, como los barcos con frecuencia lo han hecho a lo largo de los años. Pero este en particular, lo hizo cerca de Evanston, Illinois. Había allí un equipo de rescatistas que tenía su base en la Universidad de Northwestern, allí en Evanston.

Uno de estos  jóvenes en el equipo era un estudiante para el ministerio en la universidad. Su nombre era Edward Spencer. Él caminó en las aguas congeladas del Lago Michigan una y otra vez y rescató 17 personas de esas aguas, personas que habían estado en el barco.

En el proceso, su salud  se deterioró permanentemente, y no pudo entrar en el ministerio como había planeado.  Años más tarde, en su funeral, alguien señaló que ni uno solo de esos pasajeros que él había salvado había regresado para decirle ¨Gracias¨.

Él arriesgó su vida, pero nadie regresó a decirle ¨Gracias.¨

La gratitud parece ser un arte perdido en el día de hoy.

Estamos hablando acerca de la actitud de gratitud y de la importancia de que expresemos gratitud por los beneficios y las bendiciones que hemos recibido de Dios y de otros.

Quisiera que viéramos hoy un pasaje de la Escritura que será familiar para la mayoría de ustedes. Se encuentra en el Evangelio de Lucas, en el capítulo 17. Es la historia de los diez leprosos que vinieron a Jesús para ser sanados.

Comencemos a leer en el versículo 11:

“En su camino a Jerusalén, Jesús pasó entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se quedaron a una cierta distancia de El” (versículos 11-12, RVC).

Ahora la Escritura dice que esos hombres eran leprosos, y se mantenían bien lejos. Sabemos que debían permanecer alejados porque ceremonialmente eran considerados impuros. De acuerdo con la Ley del Antiguo Testamento, debían vivir fuera del poblado, y no podían tener relaciones normales ni comunicación con los que no tenían lepra.  Así que ellos estaban separados por su lepra.

En la Escritura, la lepra es una imagen del pecado. Esto no significa que estos hombres tenían lepra porque  habían pecado  más que  las otras personas, pero la lepra, una enfermedad contagiosa,  que destruía a las personas, su sistema inmune y sus miembros, y era, finalmente, mortal. Es una imagen de lo que el pecado nos hace, una imagen de nuestra culpa frente a un Dios santo.

La imagen aquí es que estos hombres estaban separados de la gente normal–separados de Jesús, separados de otros en su pueblo, separados de su familia, por causa de su lepra.

La Escritura dice que cuando estábamos en nuestro pecado, no podíamos acercarnos a Dios, no podíamos acercarnos a Él. Estábamos separadas de Él y había una distancia infinita entre nosotras y Dios por nuestra culpa por el pecado (ver Romanos 3:23).

El versículo 13 dice que los diez leprosos elevaron sus voces y dijeron: ¨Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros!¨

Aparentemente ellos sabían que Jesús tenía poder sobrenatural, y que Él tenía gracia disponible para ellos en su necesidad. Eso es lo que es la gracia de Dios–Sus recursos, Sus riquezas aplicadas a nuestra necesidad. Ellos tenían una necesidad, su lepra. Ellos sabían que Jesús era Dios, y que tenía la gracia para cubrir su necesidad. Así que ellos clamaron a Él por gracia, y con toda seguridad, Jesús les extendió Su gracia”.

Versículo 14: ¨Cuando Él los vio a ellos, Él les dijo, `Vayan, preséntense a los sacerdotes.”

Esa es una referencia a la Ley del Antiguo Testamento, que esos leprosos conocían bien–esto es, que cuando un leproso era sanado, aunque nunca ocurría, la Ley decía que si alguna vez era sanado, debía presentarse al sacerdote, quien lo declararía limpio. Y la Escritura dice que, ¨Mientras ellos iban, fueron sanados.¨

Así que hicieron lo que  Jesús dijo. Ellos obedecieron; ellos fueron al sacerdote. Había algún grado de fe aquí para creer que algo ocurriría mientras iban, y cuando lo hicieron, recibieron gracia. Ellos fueron limpiados. Ellos fueron sanados.

Ahora esto fue un milagro. La lepra era una enfermedad incurable. Ellos nunca habían visto a un leproso que fuera sanado. Ellos nunca habían escuchado de un leproso, salvo en un par de incidentes en el Antiguo Testamento, que fueron milagrosos, que fueron intervenciones divinas, había pocos registros de leprosos que hubieran sido sanados, pero ellos experimentaron la gracia de Dios mientras iban de camino.

Entonces el versículo 15 nos dice,

“Entonces uno de ellos (de los diez), al ver que había sido sanado, volvió alabando a Dios voz en cuello, y rostro en tierra se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias. Este hombre era samaritano”.

Ahora, había diez leprosos que fueron sanados; diez hombres que estaban disfrutando su salud, recientemente hallada; diez hombres que experimentaron la milagrosa gracia de Dios más allá de sus más osadas esperanzas o sueños. Te garantizo que estos hombres no se quedaron callados acerca de esto. Te garantizo que al ser sanados, no solo se presentaron a los sacerdotes, sino que estaban yendo a su familia y a las personas de las que habían estado separados por todos esos años. Ellos le estaban contando a todo el mundo.

Pero, nueve de ellos olvidaron decirle algo a quien había sido la fuente de su bendición. Solo uno se detuvo a considerar la fuente de su bendición, el Dador. Solo uno se detuvo para agradecer y adorar al que le había devuelto la vida.

Y mientras veo a este regresar a Jesús, veo una imagen hermosa de gratitud desbordante, abundante. Puedes percibir que este hombre no tenía inhibiciones. Dice que, ¨A una gran voz, glorificó a Dios. Él cayó, rostro en tierra, a los pies de Jesús”.

Es interesante que de esos diez leprosos, todos habían elevado sus voces cuando estaban sufriendo y necesitados. Todos habían clamado, ¨¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!¨ Todos habían clamado cuando estaban necesitados, pero solo uno vino y clamó y alzó su voz cuando  recibió esa gracia. Solo uno mostró gratitud, y cuando  mostró gratitud, fue una gratitud abundante. Él elevó su voz. Reconoció la fuente de su sanidad. Reconoció su deuda y esta es una expresión espontánea, natural, de alabanza.

Esto no fue un pequeño comentario en privado, ¨Gracias Jesús por lo que hiciste por mí. Esta fue una gratitud  pública. Fue a gran voz, y me alegró tanto que se use esa palabra, porque nos da una imagen del tipo de gratitud que debemos tener hacia el Señor Jesús por la gracia que ha derramado sobre nosotras como pecadores culpables.

Yo te preguntaría: ¿Es tu agradecimiento tan obvio y expresivo como tu manera de compartir tus necesidades? Les decimos a otros lo que necesitamos. Le decimos al Señor lo que necesitamos. Clamamos a Él.

Anoche a eso de las 10:30 de la noche estaba despierta – levantada- y me encontré  clamando  al Señor diciendo: ¨Señor, no puedo terminar de preparar esta sesión. No logro que haga  sentido para mí. No termino de encajar las ideas. Por favor, ayúdame.¨

La pregunta es: ¿Cuando termine, seré tan rápida  en volver a Él y expresarle mi gratitud con tanta honestidad como cuando  clamé por Su gracia?

¿Eres tan expresiva en comunicar tu gratitud como lo eres en comunicar tus necesidades?

Este hombre “Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dió  gracias”.

Esta es una imagen de adoración y humildad. Me gusta el contraste aquí, porque cuando leímos en el principio de este pasaje, estos diez hombres, cuando todavía eran leprosos, “se habían quedado a cierta distancia”, pero ahora, habiendo sido los recipientes de la gracia de Cristo, él se acercó a Jesús. Él cayó rostro en tierra justo a sus pies.

¿Cuál fue  el que estuvo más cerca de Jesús? ¿Cuál fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. El  que expresó gratitud.

Yo creo que los otros la deben haberla sentido, pero no la expresaron. Ellos no regresaron a decirlo. Cuando tú y yo expresamos gratitud a Jesús, es en ese momento  cuando nos acercamos más a Él de lo que nunca antes hemos podido hacerlo.

Es interesante que la Escritura nos da esa pequeña frase, ¨Él era samaritano¨. Aparentemente los otros eran judíos. ¿No es interesante que con frecuencia los que han estado más expuestos a la verdad de Dios sean los que con menor probabilidad regresan y dicen, ¨gracias¨?

Nunca he conocido otra cosa que no sea la gracia de Dios en mi vida. Fui salvada a los cuatro años. Crecí en un hogar donde siempre estaba escuchando acerca de los caminos y de la Palabra de Dios. Siempre he sabido he conocido  la gracia de Dios, y encuentro que, a veces, las personas que no han crecido en ese tipo de ambiente, y que han  conocido la gracia de Dios más tarde en la vida, son mucho más rápidas para expresar gratitud porque no han tomado la gracia de Dios por sentada. Ellos recuerdan bien lo que era no tener la gracia de Dios.

A veces vemos a estos nuevos creyentes, y ellos están tan entusiasmados por su fe nueva, y expresan su gratitud hacia el Señor. A veces nosotras, que hemos estado en esto por mucho tiempo, como que los queremos aquietar, queremos nivelarlos, como ¨Ya se les pasará.¨ Bueno, ellos lo harán si se sientan a nuestro lado en la iglesia.

Ellos están tan agradecidos, que no les importa quién los escucha o lo que las personas piensen de ellos cuando expresan su gratitud al Señor  en voz alta. Ellos no saben más que cantar cuando se cantan canciones de alabanza en la iglesia. Algunas de nosotras que hemos sido creyentes por más tiempo nos sentamos ahí o estamos de pie y balbuceamos las palabras, pero a veces estos que han tenido menos tiempo, son los más rápidos para expresar gratitud y agradecimiento. Y así en el versículo 17 dice Jesús contestó,  ¨ ¿No eran diez los que fueron limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo quien volviera y alabara a Dios sino este extranjero? Y al samaritano le dijo: Levántate y vete. Tu fe te ha salvado¨. (versos 17-19 RVC)

Literalmente la traducción ahí es ¨tu fe te ha salvado¨. Los otros hombres recibieron sanidad física, pero este hombre recibió sanidad física y espiritual –sanidad física y salvación espiritual– porque yo creo que él estaba poniendo su fe en Cristo, reconociendo que Cristo era Dios y era el Salvador.

Jesús expresó asombro de que solo este extranjero hubiera regresado a dar gloria a Dios. Me pregunto si desde su lugar en el Cielo hoy, Él no estará expresando asombro todavía de que haya tan pocos que regresemos a decir, ¨gracias¨.

Somos tan rápidas para disfrutar el regalo y tan rápidas para olvidar al Dador.

Edward Spencer sacó 17 pasajeros de las aguas heladas del Lago Mchigan y ni uno jamás regresó a decir, ¨Gracias; gracias.¨

La gracia ha abundado hacia nosotras como pecadoras culpables. Que nuestra gratitud sea tan sobreabundante como la gracia de Dios.

Carmen: Yo quiero ser como el único hombre que regresó a su Sanador y dijo, ¨gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando porque la gratitud debiera seguir de manera natural al perdón. Este tema tendrá un profundo efecto en tu vida. La gente disfrutará estar a tu alrededor cuando mantengas un espíritu agradecido. Más importante aún, tú traerás gloria a Dios al expresar gratitud con gozo por todo lo que Él ha hecho.

Aprende cómo desarrollar y comunicar gratitud leyendo el libro de Nancy,  “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

¿Te encuentras manteniendo dos listas: una lista de grandes pecados y otra de pequeños pecados? Bien, ¿dónde crees que cae la ingratitud en esas listas? Hablaremos acerca de esto el lunes. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Valorando la pureza en un mundo hostil

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 28 – Valorando la pureza en un mundo hostil

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/valorando-la-pureza-en-un-mundo-hostil/

Annamarie Sauter: Aquí con nosotras la autora y conferencista, Mary Kassian.

Mary Kassian: Amigas, nuestra relación con el Señor debe marcar una diferencia en la manera en que nosotras nos relacionamos con el género masculino. La conducta de las mujeres que profesan adorar a Dios es diferente a la conducta de aquellas que no lo hacen. Si profesamos adorar a Dios, damos la bienvenida a Su luz perseguidora sobre nuestras vidas. Le decimos, “Señor ilumina, muéstrame mi equivocación, dime donde estoy mal y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje para hacer los cambios debidos”.

Annamarie: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En el libro de Proverbios, encontramos un contraste de dos tipos de mujeres, la mujer sabia y la mujer necia. Esta semana en Aviva Nuestros Corazones, hemos estado escuchando el mensaje de mi buena amiga, autora y charlista, Mary Kassian, titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje».

Mary nos ha estado llevando a través de las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Y hemos visto como la manera de pensar y el estilo de vida de esa mujer es muy similar al pensamiento que abunda en el mundo de hoy en día.

Mary originalmente nos impartió ese mensaje en un taller durante la conferencia Mujer Verdadera 2008. Cuando planifiqué esas sesiones, no tenía ni idea de cuántas mujeres debía esperar que asistieran a ellas. En el intermedio de la conferencia y para nuestra sorpresa, vimos el viernes en la tarde que las mujeres no se fueron de compras, no se fueron a comer, se quedaron y escucharon estas sesiones y el salón estaba totalmente lleno. A pesar de los retos en la logística que la situación trajo, estuvimos muy animadas al ver el increíble deseo que estas mujeres tuvieron por saber lo que significa ser una Mujer Verdadera de Dios.

De hecho, unido a la conferencia Mujer Verdadera ha habido un énfasis en un cambio de corazón profundo y verdadero.

Hoy vamos a escuchar la parte final del mensaje, “Mujeres sabias en un mundo salvaje”. Ayer dejamos el tema cuando Mary hablaba de la pureza sexual, hoy lo retoma en ese mismo punto.

Mary: Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “Embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en sus corazones que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en sus corazones diciendo, “Sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “Sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en él. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como una arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un regalo grande, precioso, sagrado y santo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

En Proverbios 7 se nos dice que una mujer sabia hace colchas o tapetes para su cama. ¡Sus camas son importantes muchachas!

Hace ya unos años atrás, sentí convicción sobre esto, porque recuerdo que cuando tenía trece años y aún tenía a mi padre le hice construirme algunos muebles para niña al estilo Francés-Provenzal y todavía era lo que prevalecía en mi habitación cuarenta años después. Soy muy práctica y no tengo una niña a quien dárselo y realmente nunca pensé que esto era algo para darle importancia. Y es importante. Yo soy la que organizo mi hogar. Yo soy la creadora de los espacios y los lugares que habitamos en nuestra casa. Yo transmito el mensaje para mi esposo de que entiendo que es un lugar santo un lugar sagrado, es algo con lo cual estoy comprometida, porque entiendo perfectamente de lo que se trata. No se trata de mí no se trata de él, se trata de algo muchísimo mayor.

No le causemos daño a los hombres. 1 Tesalonicense 4:4-6 habla de que le hacemos daño al hombre cuando interactuamos con ellos equivocadamente con respecto a nuestra sexualidad. Cuando le retenemos algo que debemos darle, o cuando damos algo que debemos de retener, así de esa manera le podemos hacer daño.

Ahora hablemos sobre: Valores (parte de la lista que distingue a la mujer salvaje). La mujer descarriada, la mujer salvaje ha adoptado valores mundanos. Se nos dice que ella tiene colchas de colores en su cama traídas de Egipto. El valor mundano de, “Sí, estoy abrazando la cultura de la cual Dios me sacó”. Esta es la imagen que quiere ser proyectada aquí. Esto no implica que vayamos a ir de tiendas y buscar cosas hechas en nuestro país y no en Egipto. La idea de Egipto es el lugar de esclavitud de donde Él nos ha sacado. No regreses allí en términos de tus valores, en términos de lo que vas a mantener como cosa preciada cerca de tu corazón, esa es la idea.

La Biblia nos dice que la mujer sabia valora lo que Dios valora, no con oro, perlas o vestimentas costosas. Todas esas cosas, siendo tan exquisitas como son, no son lo que primariamente ella valora en su corazón. Dedicación a Cristo es lo que la mujer sabia valora, y nos dice aquí, que cultiva el tipo de personalidad, comportamiento e interacción que sabe es de gran valor para Dios.

Edificación. La mujer salvaje destruye y descarta a los hombres. Ella es una aplastadora de masculinidad. El verso 26, dice que los derriba, y hay un sinnúmero que ya ha destruido, que ha destrozado.

La Biblia nos dice que la mujer piadosa no es una derrocadora de hombres. El corazón se me rompe cuando leo Proverbios, donde dice que la mujer sabia edifica su casa y que la necia la destruye, ¿con qué lo hace?, con sus propias manos. Como mujeres cristianas, estamos llamadas a respetar y honrar al género masculino en sentido general y no destruirles.

Una mujer sabia, una mujer piadosa respeta y honra a los hombres en sus palabras en sus actitudes y en su conducta. Se nos dice que ella le da a su esposo bien y no mal, todos los días de su vida. Amigas, cuando herimos a nuestros esposos, nosotros estamos hiriendo a nuestro hogar.

Se nos dice que su esposo es respetado porque ella lo edifica; ella lo hace crecer a los ojos de los demás. Ella es la única que conoce sus faltas, y aun así ella dice. “Okey, creo en ti hazlo querido, te apoyo totalmente, cuenta conmigo, tú puedes”.

Compromiso: La mujer rebelde, la mujer salvaje no puede mantener una relación. Ella ha cubierto una larga lista de hombres. Hay muchos en su vida, es una carretera a la muerte.

Se nos dice que la mujer piadosa, la mujer sabia, honra y guarda su compromiso todos los días de su vida y ella no se rinde ante el temor. Es algo que asusta, la sumisión es algo que nos atemoriza, ¿no es cierto? Nos atemoriza saber que si entregamos totalmente nuestras vidas, si no reclamamos nuestros derechos nos van a pisotear y a abusar. Permítanme decirles que hay límites piadosos y bíblicos y en las Escrituras tenemos guía que nos enseñan que si hay abuso en la relación o de estar sucediendo extorción o maldad, el precedente bíblico es que debemos de huir de la situación y luego procurar una reconciliación y sanación. No somos una alfombra para que nos pisen, debemos ser mujeres sabias, mujeres fuertes, mujeres que saben escoger, que toman decisiones, aún las que son difíciles, y no cedemos ante el temor. Un compromiso, una mujer de compromiso.

El punto final, es uno de contraste, es el corazón para Dios, y esto es lo que encuentro más interesante en este pasaje. Esta mujer, actúa como una prostituta; se viste como una prostituta, es descarada, sin embargo, ella es parte de una comunidad religiosa. Esta mujer hace ofrendas en comunidad. Ella acaba de traer una ofrenda. Acaba de salir de la iglesia. Esta mujer acaba de cumplir sus votos; ha cumplido con su obligación en términos de asistencia y conducta religiosa. Así es que aquí no se está hablando de una mujer que se ha dislocado y se ha vuelto salvaje, ella no es solo una mujer religiosa, no, es una mujer casada y religiosa.

Amigas, nuestra relación con el Señor necesita hacer una diferencia en la manera en que nos relacionamos con los hombres. La conducta de la mujer que profesa piedad y adoración a Dios es diferente a la conducta de la mujer que no lo hace. Si profesamos adorar a Dios, le damos la bienvenida a Su luz perseguidora en nuestras vidas, y le decimos, “Señor, iluminame. Muéstrame dónde estoy equivocada, y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje de corregir lo que no esté bien”.

No siempre es fácil hacer esto, y particularmente en esta cultura. Algunos de estos conceptos que hemos mencionado están diametralmente opuestos a todo lo que el mundo nos ha enseñado. Pero aquí quiero decirles algo, hay un gran gozo en hacer lo correcto, en hacer justicia, aun sea tratando fuertemente, y Él quiere extenderte ese reto como mujer.

Hice una compilación de veintiuna preguntas. Aquí hay veintiún preguntas de belleza, y para cada una de estas preguntas, yo quiero que la consideren en sus corazones si la respuesta es, nunca, raras veces, ocasionalmente, a menudo, o habitualmente.

Número 1: ¿Te preocupa tu aspecto, tu aspecto físico? ¿Le das tú más importancia a lo que hay fuera, a la manera en que te ves, más de lo que te ocupas de tu ser interior?

Número 2: ¿Usas ropa reveladora, apretada? Me refiero a “ropa tipo spray de pintura” o tan pegada como tu piel. ¿Usas escotes y te aprietas la cintura? ¿Exhibes con orgullo tu cuerpo? ¿Tratas de que tu seducción sea lo que transpire en tu vestir? ¿Es este tu propósito cuando vistes?

Número 3: ¿Usas ropa descuidada, o desaliñada? ¿No procuras vestirte de manera femenina? ¿Descuidas tu apariencia, tu femineidad? En un punto de mi vida, el Señor me convenció a mí de esto.

Número 4: ¿Coqueteas? ¿Te dejas hacer notar por los prospectos masculinos? ¿Físicamente, te sientas en sus piernas, lo rodeas con tus brazos y piernas, te pegas a su cuerpo con el propósito de seducirlo?

Número 5: ¿Procuras ser un imán de hombres? ¿Frecuentas lugares con el propósito de atraer hombres? ¿Observas a todos los hombres que ves como un futuro prospecto? ¿Pasas la mayoría de tu tiempo haciendo nada en lugar de ocuparte de tu misión como creyente?

Número 6: ¿Cómo es tu nivel de agresividad con los hombres, eres agresiva? ¿Eres tú la que lo procuras? ¿Eres tú la que inicias el contacto, lo llamas, lo invitas, marcas tú el paso? Y para las casadas se puede agregar…. ¿la que fastidias?

Número 7: ¿Te colocas tú en situaciones potencialmente comprometedoras, lugares aislados, apartamentos, habitaciones, oficinas, dormitorios, hoteles, vacaciones, carros?

Número 8: ¿Manipulas o esquematizas tu relación con los hombres? ¿Orquestas las situaciones para manipular las cosas de manera que vayan como quieres? ¿Recurres al engaño o a la falsedad?

Número 9: ¿Tratas de seducirles verbalmente? ¿Eres sugestiva a en tu manera de hablar? ¿Alagas para manipular y tratas de suavizar tu tono o aún lo avergüenzas o lo haces sentir mal con el propósito de que él haga lo que quieres?

Número 10: ¿Tratas tú de monopolizar su tiempo? ¿Recientes el tiempo que él le da a otras relaciones u otras cosas que lo ocupan? ¿Le reclamas su atención? Este punto es más para solteras. Porque para los casados existe una necesidad de cultivar esa relación

Número 11: ¿Demandas que las cosas se hagan como quieres, a tu manera? ¿Pones mala cara (te entruñas), fastidias, o lo acosas hasta que por fin él cede?

Número 12: ¿Eres rebelde? ¿Tienes un espíritu inflexible e independiente? ¿Resistes el aporte u opinión de los hombres? ¿Eres terca como una mula, retrocedes o tomas represalias todas las veces que él trata de proveer liderazgo y dirección?

Amigas, muchas de las razones por las cuales ya nuestros hombres no nos proveen liderazgo es porque no se lo permitimos. Cuando ellos tratan de hacer la mínima cosa, los subestimamos o le restamos importancia porque consideramos que no llenan nuestras expectativas.

Número 13: ¿Denigras el papel de la mujer como esposa, madre y ama de casa? ¿Consideras que las actividades de ama de casa tales como cocinar, limpiar y hornear son menos que el ministerio o un empleo pagado?

Número 14: ¿Procuras, persigues y deseas más a un hombre de lo que tú deseas buscas y persigues a Cristo?

Número 15: ¿Te consume la meta de encontrar el perfecto novio, esposo perfecto o amante perfecto?

Número 16: ¿Estás distraída con pensamientos románticos? ¿Juegas con escenarios románticos en tu mente? ¿Te atrae el concepto del romance prohibido tal como el adulterio y las aventuras amorosas? ¿Procuras estimular tu romanticismo con libros, la televisión, revistas o películas?

Número 17: ¿Comprometes física o mentalmente los niveles de pureza sexual que Dios demanda? ¿Estás involucrada en expresiones de sexualidad de cualquier tipo fuera del matrimonio, o pensamientos de sexualidad fuera del matrimonio?

Número 18: ¿Utilizas el sexo como un arma para seducir o castigar? ¿Te le niegas a tu esposo, o dañas a otros hombres al incurrir en avances o actividades sexuales?

Número 19: ¿Llenas tu mente con valores mundanos, las sedas de Egipto? ¿Lees las revistas de mujeres sexy, novelas sensuales, programas de TV que comprometen los valores Cristo-céntricos? ¿Navegas por páginas de internet inapropiadas?

Amigas, lo que permitimos que entre… Nosotros tenemos un refrán con nuestros hijos. Tenemos esta cancioncita que dice: “BAEN, BASA, BAEN, BASA. – basura entra, basura sale, basura entra, basura sale”. Si tu mente está llena de basura, entonces esa basura es lo que va a salir en tu vida. Podrás preguntarte en un momento … “¡Oh! ¿Pero y de dónde eso salió ?” Pero, saben, basura entra, basura sale.

Número 20: ¿Has estado involucrada en un hilo continuo de relaciones? ¿Has entregado tu corazón con frecuencia?

Cuiden sus corazones, chicas, cuiden sus corazones. No se lo entreguen a la persona equivocada, en la manera equivocada, en el tiempo equivocado. Es lo más precioso que tienen. Guárdenlo.

Número 21: ¿Usas y descartas a los hombres, o te usan y te descartan ellos a ti? ¿Apabullas al género masculino? ¿Te burlas, los desprecias, los rebajas? ¿Usas chistes sarcásticos sobre ellos? ¿Los paras en seco? Y aquí está la clave: ¿Eres diferente en como respetas e interactuas con los hombres a como lo hacen las mujeres no redimidas que te rodean?

El Señor nos está llamando a ser mujeres sabias, y de la única manera que quiere que seamos salvajes es por Él, para Él y para Su gloria. Así es que amigas, todas nos quedamos corta en estas cosas de muchas y variadas formas. El Señor nos hace un reto, Él nos reta a ver nuestras vidas como mujeres y decir, “Sí, Señor, yo quiero ser una mujer que sea completamente tuya, y yo quiero reflejar Tu gloria”.

Al ver toda esta audiencia, mi corazón está cargado porque sé que el Señor le ha dado convicción a muchas en muchos aspectos. Y yo sé que algunas de ustedes en el pasado han hecho decisiones pobres, han caminado por sendas no muy buenas. Pero aun hay quebrantamiento, sanación y arrepentimiento que tiene que suceder en nuestras vidas. Yo creo que el Espíritu del Señor está aquí para darnos fuerza y poder de convicción; convicción desde Su gran amor por nosotras no una convicción condenatoria sino una convicción que nos rete a ser mujeres que logren hacerlo bien y no sean débiles.

Padre Celestial, yo te pido por las mujeres que hoy están aquí, que se han tragado el hilo de pescar del anzuelo del mundo. Padre, yo te pido por esas mujeres que tienen que venir y arreglar sus cuentas contigo en términos de su actitud como mujeres, sus actitudes con sus maridos, sus actitudes hacia los hombres en sentido general.

Espíritu Santo, ven y danos consejo, guía y convicción. Tú fuerza y la certeza que nos das es nuestro coraje. Al arrodillarnos ante Ti, que tengamos el coraje de hacerlo levantando nuestros pañuelos blancos de rendición y digamos, “Sí, Señor”. En el nombre de Jesús, amén, amén.

Nancy: Espero que no hayan escuchado este mensaje como simples espectadoras, sino que a medida que Mary oraba, que hayamos orado con ella, y que lo que ella dijo exprese también el deseo de nuestros corazones, de ondear ese pañuelo blanco de rendición y decir, “Sí, Señor”. Como sea que esto luzca, lo que sea que implique, que quieras tú ser Su mujer verdadera y sabia, una mujer que refleje la belleza, el corazón, el carácter y el espíritu del Señor en este mundo salvaje.

Hemos estado escuchando hoy un mensaje por Mary Kassian, sobre las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Es muy fácil levantar el dedo acusador y ver esas características en las mujeres a nuestro alrededor. Yo no puedo menos que creer que el Espíritu de Dios nos está hablando a muchas de nosotras hoy mostrándonos que nosotras tenemos algunas de esas características de esa mujer salvaje dentro de nuestros propios corazones.

Quizás el Señor te ha estado hablando sobre tu falta de discreción, o tu falta de modestia o la falta de pureza moral. Puede que estés en una relación donde estés jugando con fuego, quizás en tu lugar de trabajo, o en el internet, quizás es una relación secreta, o un pecado secreto, tu vida interior tu vida de pensamiento, y el Señor te haya dado convicción.

Permíteme animarte a tomar el camino de la humildad y del arrepentimiento, el estar dispuesta a doblar tus rodillas delante del Señor y decir, “Lávame; límpiame».

Mary habla más en su libro sobre esta transformación “Mujeres sabias en un mundo salvaje”, lo que implica darle las espaldas a ser una mujer salvaje y convertirte en una sabia. Este es un libro fabuloso. Es convincente; es desafiante, es perspicaz. Es uno de esos libros que me hubiera gustado escribir. Está tan repleto de sabiduría bíblica y de pautas para mujeres de cualquier edad, mujeres en cualquier estación de la vida. Un gran recurso en particular para mujeres jóvenes, mujeres universitarias de veinte y treinta años, quienes están conciliando y lidiando el saber cómo ser esa mujer sabia de Dios en medio de la cultura de hoy.

Annamarie: Te animamos a adquirir una copia de este libro en inglés si es factible para ti hacerlo. Muchas mujeres jóvenes se han visto confrontadas e inspiradas a crecer en sabiduría para poder navegar de manera segura en este mundo salvaje.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo al apoyarnos económicamente.

Este ministerio se hace realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo, al apoyarnos económicamente.

En este mundo tendremos tribulación — eso es lo que se nos ha prometido como hijos de Dios. ¿Alguna vez has sentido como si estuvieras atravesando una gran tormenta en el mar? ¿Piensas que nunca llegarás a tierra firme? Nancy nos comparte de los salmos para ofrecernos aliento y esperanza para las tormentas de la vida, mientras aprendemos a depositar nuestra confianza exclusivamente en Dios. Eso será mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Esperamos que puedas acompañarnos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Nehemiah Guevara, Mujer Virtuosa – Single ℗ 2010 Nehemiah Guevara

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Gran gozo en la justicia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 27 – Gran gozo en la justicia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/gran-gozo-en-la-justicia/

Annamarie Sauter: Mary Kassian dice que se necesita mucha fuerza para tomar decisiones sabias.

Mary Kassian: Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes. Es una mujer que a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y difícil, dice: «Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: A través de los años Dios ha usado a Mary Kassian para ayudarme a obtener una mejor comprensión de la historia y la filosofía del feminismo. Hace unos años atrás, Mary fue la autora de un libro titulado, “El error feminista” (The Feminist Mistake).

La primera vez que leí este libro fue a finales de los años noventa. Es parte de lo que el Señor usó en gran manera en mi vida para ayudarme a concebir la visión y tener la carga de un nuevo programa de radio que con el tiempo se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. Así que me siento en deuda con Mary por ayudarme a comprender todo esto mejor.

Luego cuando lanzamos la primera conferencia de Mujer Verdadera en el año 2008, Mary estuvo con nosotras en ese evento. En uno de esos talleres en esa conferencia, Mary habló sobre las tentaciones que enfrentan las mujeres en nuestro día y en nuestra era. Mary describe lo que ha llegado a ser conocido como «Mujeres volviéndose salvajes». Pero no solo como un fenómeno en el mundo de hoy, sino como un problema del cual la Escritura habla en Proverbios capítulo 7.

En esta charla Mary trata sobre algunos de estos temas de una manera bastante simple y sincera al describirnos algunas de las características de una mujer salvaje, en contraposición a las de una mujer sabia. Así que, si tienes niños pequeños contigo, quizás quieras mantenerlos ocupados mientras escuchas este mensaje.

Estamos a punto de escuchar la segunda parte de un mensaje de Mary Kassian que empezamos a escuchar ayer. Ella nos está mostrando algunas características de una mujer sabia que contrastan con una mujer salvaje. Aquí está Mary.

Mary Kassian: Las mujeres sí tienen poder, solo en términos de seducir a los hombres. Todas sabemos lo que significa intentar ser descarada, intentar ser atrevida, ser la que toma la iniciativa de acercamiento.

Número 5: Tiempo y energía. La mujer salvaje se la pasa en lugares en los que podría atraer a hombres. Ella está al acecho. Se nos dice en el pasaje que está en las plazas de las calles; que está en cada esquina, en los lugares públicos, los lugares en los que va a estar fuera como cebo para mirar, para buscar y atrapar a los hombres.

La mujer sabia, por otro lado, está ocupada con la misión personal, no en capturar a los hombres. Ella está ocupada con buenas obras. Ella no come el pan de balde. Sus brazos están para los pobres, sus manos para el menesteroso.

Yo estaba hablando con uno de mis hijos acerca de la mujer que un día iba a encontrar y con la que se casaría. Le dije: “Cuando encuentres a esta mujer, no va a estar allí sin nada que hacer y poniéndose a sí misma en lugares para encontrarte. Esta mujer va a ser una mujer de misión. Ella tendrá la misión y el propósito para el Reino de Dios”.

Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. Pero como hemos hablado esta mañana, no hay un hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades. Ni uno. Ahora, si el Señor te bendice con una gran relación, eso es una cosa maravillosa y hermosa.

Brent y yo hemos estado casados ​​por veinticinco años y es la relación más rica y más hermosa con la que cualquier mujer podría soñar desde una perspectiva terrenal. Pero aun así, él no es el que en última instancia, satisface mis necesidades. Es el Señor Jesucristo, que me da mi identidad, mi confianza en lo que soy. Tengo que ocuparme de las cosas del Señor, al igual que todas ustedes.

En este momento solo me voy a dirigir a las mujeres jóvenes no casadas, las que son solteras. ¿Qué es eso de que mujeres cristianas estén saliendo a los bares? No entiendo eso. Tú puedes llamarme anticuada; podrías decir que estoy fuera de la realidad, pero en mi mente, tú estás permitiéndote esos momentos de estar al acecho en la esquina de la calle, en cada esquina, por ahí, dando una señal. Tratando de tener el tipo de mentalidad masculina que la Escritura dice que no deberías tener.

Número 6: Búsqueda. Tengo que hacer una confesión. Había una chica que llamaba a mi hijo menor. Esto fue antes de los teléfonos celulares. Ella estaba llamando y llamando y llamando y llamando y yo solo ejercité mi autoridad parental, llamé a la compañía telefónica y pedí que bloquearan su número.

Antes de hacer eso, intenté otra táctica. Le dije: “Voy a tomar tu mensaje. Sí, él está sentado allí en el sofá, pero voy a tomar tu mensaje y él te llamará de vuelta”. Pero a las jóvenes hoy en día se les enseña que ellas pueden ser las iniciadoras en una relación, que en realidad no importa. “Tú debes ir por lo que tú quieres. Si ves a un chico que deseas, ve por él, búscalo, persíguelo”.

Déjame te cuento lo que esto hace. Lo he visto una y otra vez, que son mujeres las que han hecho esto, son las que han conseguido al chico y las que iniciaron la relación. Ellas le llaman por teléfono, lo buscan, lo persiguen, consiguen la boda corriendo y están en control de la relación. Cinco, diez años después, ellas lo odian porque es un adicto a la televisión. Están cansadas ​​de hacer de todo y manejar la casa y tener un hombre que es pasivo o pasivo-agresivo.

La forma en la que buscas noviazgo se convierte en la forma en la que te relacionas cuando te casas. La forma en que te relacionas con los hombres en general establece las pautas para tu matrimonio. Son importantes los patrones que estableces y cómo te relacionas y se nos dice en las Escrituras que esa mujer, la mujer salvaje, es la mujer que sale, que se apodera de él, la mujer que lo busca y se aprovecha de él.

En cambio, la mujer sabia es la mujer que se lo gana con una conducta pura y santa, ella ganó a su marido. Sara respetaba a Abraham como amo. En otras palabras, hay una reverencia y una pureza y un “yo no voy a salir a conseguir, yo voy a ser un premio que vale la pena conseguir. Yo voy a ser una mujer de Dios, y ser digna de buscar, porque Dios lo dice”.

Es como la santidad, la relación y el cuadro entero de Cristo buscando a Su Iglesia. Si estamos hablando de un hombre y una mujer siendo como una mini-imagen de la relación entre Cristo y la Iglesia y además, una relación inter-trinitaria, donde aprendemos mucho sobre Dios, porque hombres y mujeres han sido creados a su imagen. Si ese es el caso, entonces esto verdaderamente importa.

Las mujeres de Dios saben cómo tener ese dulce y suave espíritu, saben que la pureza y la santidad dicen: “Yo confío en Dios. Yo no tengo que ir a buscar y estar a cargo. Dios está a cargo, y puedo confiar mi vida misma a Él”.

Número 7: Decencia. Recuerden que estamos hablando de los puntos que distinguen a una mujer salvaje de una mujer sabia. Una mujer salvaje se pone a si misma en situaciones potencialmente comprometedoras. Vemos en este pasaje que ella sale en la oscuridad de la noche. “Cariño, ¿qué haces afuera en la noche oscura? ¿Para que lo estás invitando a tu casa?”.

Ahora, cuando le ministro a mujeres universitarias, a las que se visten seductoramente; las que inician; van tras el chico; dejan que venga a sus apartamentos y luego se lamentan diciendo: «No me respetó». cuando él no puede controlarse a sí mismo. No sean tontas. Decencia, lo que es propio, bueno y adecuado. Es importante.

Es una gran novedad en este momento que se puede tener un compañero de habitación del sexo opuesto. ¡Eso no es correcto! ¡No está bien! No es honorable.

La Biblia dice que la mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras; que ella es una mujer de decencia; ella entiende que lo que es correcto, es bueno y que incluso evita la apariencia del mal.

Mi mamá no me dejaba salir en un carro al lago con un chico. Pensaba que solo estaba siendo, ya sabes, muy maternal. Algunas de ustedes pueden pensar que estoy siendo maternal en este momento, pero yo no lo creo. Creo que estoy siendo bíblica.

Una mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras. Ella es digna de respeto. Yo respeto quien soy, respeto cómo Dios me creó para que fuera, me respeto lo suficiente para ni siquiera acercarme un poquito al límite. Puedes pensar que soy anticuada, pero yo elijo, porque no soy una cobarde y débil, elijo estar de pie contra el mundo y hacer lo que es correcto y no le daré ninguna oportunidad al enemigo.

Y chicas, eso es lo que estamos haciendo cuando nos ponemos en situaciones potencialmente comprometedoras. Si estamos en un negocio, trabajamos en una oficina, y salimos solas para el almuerzo con un chico, no es apropiado. Si voy en un viaje de negocios y salgo con un colega masculino, solo él y yo para tomar un café, no es apropiado. No está bien. Eso deshonra al Señor; deshonra a mi marido, y le estoy dando al enemigo una oportunidad. ¡Es solo una erosión! ¡No viene como una gran caída! Por lo general, es poco a poco como el enemigo avanza sobre nuestro territorio.

Número 8: Influencia. Una mujer salvaje es manipuladora e intrigante. El versículo 10 nos dice que ella tiene un corazón astuto, así que trata de armar un complot. Ella trata de escribir el guión y manipular para conseguir lo que quiere. Esto ocurre antes del matrimonio, y esto sucede también después del matrimonio. Esta astucia de corazón, para manipular a nuestros muchachos.

Una mujer sabia, por otro lado, evita el engaño, la astucia y la manipulación. Se nos dice que las mujeres sabias no son chismosas y no son entrometidas. Ahora las mujeres son bastante buenas en esto, ¿no es así? Podemos bailar en la cabeza de un hombre, y él ni siquiera darse cuenta. Pero, ¿cómo honramos a Dios cuando buscamos manipular? Nosotras no le honramos.

Eso nos lleva al punto número 9: nuestros hábitos al hablar. Una mujer imprudente, no sabia, habla halagando, seduciendo, manipulando, o tal vez llorando, suplicando o quejándose. El pasaje dice palabras seductoras, palabras persuasivas, diciendo cosas que no deberían ser dichas; mientras que la Escritura nos dice que una mujer sabia es sensata y prudente con sus palabras. Ella influye incluso sin palabras, se nos dice en el pasaje. Ella habla con sabiduría, y ella no habla maliciosamente.

Nuestros hábitos al hablar son importantes, y podemos honrar nuestro diseño de la forma en que Dios nos ha creado cuando lo honramos con nuestra boca.

Número 10: La prominencia. Se nos dice que la mujer salvaje es egocéntrica, que clama por atención. Ella es ruidosa — yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo — se trata de mí; se trata de mis necesidades, de lo que yo quiero. Se trata de que no me siento satisfecha. Se trata de que necesito atención; necesito esto; necesito aquello. Es una mujer que reclama; mientras que una mujer sabia es alguien centrada en los demás. Ella no está centrada en sí misma, está enfocada en los demás, y ella está feliz de servir.

La Biblia dice que una mujer sabia da comida a su familia, porciones para sus criadas; su marido toma su asiento en la puerta de la ciudad, y ella tiene un espíritu manso. Ella está de acuerdo con eso (ver Proverbios 31). ¡Uf! ¡Ouch! ¡Que difícil! Porque se nos ha enseñado en nuestra cultura que: «Mujer, si tú eres igual a los hombres, entonces debes tomar tu lugar en las puertas de la ciudad, eso es por lo que debes luchar, y él debe estar allí ayudándote para que lo logres».

Esa es la sabiduría del mundo. Pero la Biblia dice que una mujer sabia no clama por prominencia para sí misma.

Solo tienes que pensar en las Escrituras y las palabras que se nos enseñan acerca de Cristo, «el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2:6-9).

Mira, la semejanza de Cristo significa que no buscamos nuestra propia prominencia, que tenemos un espíritu manso, que estamos bien cuando no estamos en frente y en el centro. Eso es perfectamente normal.

David dice: «Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad» (Salmo 84:10).

Cuando somos mujeres sabias, asumimos el carácter de Cristo, y también tomamos una disposición piadosa.

Número 11: Se nos dice que una mujer salvaje es exigente. Ella quiere controlar e insistir en su propia manera. Este punto viene de la mano con el anterior, que ella es ruidosa. Por otro lado, la mujer sabia tiene esa gentil disposición que remite a otros. Ella tiene un espíritu afable y apacible. El pasaje dice: «Esto es precioso a los ojos de Dios».

Se nos enseña en nuestra cultura que tener un espíritu manso y apacible es despreciable. Se nos enseña que eso es lo más bajo en el rango y no debemos tener un espíritu afable y apacible. Por el contrario, deberíamos ser agresivas; deberíamos ser fuertes; deberíamos ser exigentes; deberíamos estar clamando, y que podemos tener una actitud que diga: «Mírenme, aquí estoy».

Una mujer sabia tiene la disposición, una actitud respetuosa y honorable a los demás.

Número 12: Honor. Una mujer salvaje es atrevida (insolente), independiente y rebelde. Ella se resiste a seguir. Creo que realmente es una tendencia pecaminosa que todas tenemos como mujeres, ¿no es así?. Comenzó desde el principio, y es algo con lo que luchamos. Yo lo lucho en mi espíritu. A veces pienso que el proseguir en esto es algo muy humillante, pero no lo es, al contrario, es algo muy piadoso. Es algo que hacen las mujeres que están eligiendo deliberadamente a Cristo. Eso es lo que enseña la Escritura.

Número 13: Prioridades. Prioridades equivocadas. Una mujer rebelde, una mujer que es salvaje y está fuera de control tiene las prioridades equivocadas, desprecia sus responsabilidades. Dice en el versículo 11 que nunca se queda en casa. Ella tiene todas sus prioridades al revés. Tal vez ella sale y persigue una carrera por encima de su familia o tal vez para la auto-realización, o las amigas, o lo que sea, las prioridades de alguna manera están todas mezcladas.

La Escritura nos dice que una mujer sabia tiene prioridades piadosas, y ella cumple con alegría sus responsabilidades. Habla de velar por los asuntos de su familia.

Amigas, ustedes son el barómetro de su hogar. En mi casa, yo soy la que se da cuenta cuando las cosas están fuera del orden espiritual mucho antes de que mi marido se de cuenta. Él me ha dado el discernimiento como mujer para saber, “hay algo que no está bien en la vida de este muchacho”, o “simplemente no nos estamos conectando ahora en nuestro matrimonio”. Dios me da un ojo, un ojo vigilante para mi hogar, y para mi familia.

Dice que a las mujeres se les da esa responsabilidad. A los hombres se les ha dado la responsabilidad de dirigir, proteger y proveer, pero las mujeres son las que nutren y las guardianes del hogar. El Señor no nos da una lista de qué hacer y qué no hacer. El Señor en las Escrituras, (algunas pueden criticarme por esto) pero la Escritura no dice: “Nunca jamás salgas de la casa”.

La realidad de este milenio es que las mujeres van a trabajar, tal vez, en algún momento. Y sin embargo siempre, en primer lugar y con entendimiento debes tomar esas decisiones con tu marido y de acuerdo a las prioridades de ambos. Teniendo prioridades que son prioridades piadosas y poder decir «NO» cuando tu corazón siente la necesidad de pensar en: «Oh, yo podría conseguir más dinero o ser más auto-realizada o conseguir esa promoción». Quizá sea el momento de decir, «NO», porque tus prioridades demandan que te encuentres más en tu hogar para estar con tus hijos.

¿Cómo es que caímos en la trampa de creer que eso es algo deshonroso de hacer? Esa es la cosa más importante que podemos hacer, para elevar a la próxima generación y para impartir valores piadosos. Tenemos toda una generación de niños que crecieron sin mamás y papás porque sus padres tuvieron sus prioridades equivocadas.

Número 14: Contentamiento. La mujer salvaje está descontenta. Ella siempre está buscando una nueva emoción. Dice que sus pies no permanecen en casa, versículo 11 — pies errantes. En el versículo 18, ella le hace una propuesta al muchacho, “vamos a deleitarnos”. Ella siempre está buscando algo nuevo para llenar ese gran vacío, ese anhelo. Solo necesita una nueva sensación, una nueva emoción de algún tipo. Ella no está contenta con lo que tiene.

La Biblia dice que el contentamiento es un signo de la piedad, que la mujer que es sabia está contenta, y ella confía en el plan de Dios y en su provisión. Dice de mujeres sabias del pasado que pusieron su esperanza en Dios, estas mujeres de Dios, pueden reírse de los días por venir porque hay contentamiento. No hay afán y ni descontento con la vida tal como es.

Ahora, hay un descontento santo que el Señor quiere que nosotras tengamos. Es aquel en el que estamos continuamente tratando de conocerlo mejor, no estamos conformes, queremos conocer mejor sus caminos y no conformarnos y decir, «oh, todos estamos bien». Pero el “contentamiento” que nos hace rebelarnos, o quejarnos, ser amargadas, fastidiar, o sobrepasar el limite de nuestras tarjetas de crédito, o el hacer todas esas cosas que hacen las mujeres para llenar ese vacío — esa es la clase de descontento del que el Señor está hablando aquí.

Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en su corazón que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en su corazón diciendo, “sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en el. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy, muy fuertes. Una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como un arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un grande, precioso, sagrado y santo regalo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Nancy: Tenemos que interrumpir aquí. Hemos estado escuchando la segunda parte de un mensaje por Mary Kassian titulado, Mujeres sabias en un mundo salvaje. Regresaremos a la parte final del mensaje mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Mary nos ha estado dando una imagen de la mujer salvaje en Proverbios capítulo 7. Creo que ha hecho un excelente trabajo que nos muestra cómo las tentaciones que enfrenta la mujer en este pasaje, son similares a las tentaciones que nosotras como mujeres enfrentamos hoy en día.

Mary originalmente emitió ese mensaje en la conferencia de Mujer Verdadera 2008. Ella ha desarrollado estas ideas aun más extensamente en un libro titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje”.

Recomiendo este libro a toda mujer que está escuchando este programa independientemente de tu edad o de la estación de la vida en que te encuentres, te desafiará a tomar decisiones sabias en cada área de tu vida. Por ejemplo, ella te desafiará en la forma en la que te relacionas con los hombres, la forma en la que te vistes, los medios de comunicación a que te expones, tu forma de pensar acerca de nuestra cultura y también muchos otros temas.

Annamarie: Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una radioescucha nos escribió para relatarnos cómo ella imprime las transcripciones para hacer estudios personales que luego comparte con otras en un grupo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante muchos años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

¿Ya eres parte del gran número de personas que recibe nuestro correo de Conexión Diaria? Este correo llegará diariamente a tu manejador de correos y te pondrá al día de todo lo que está ocurriendo en nuestra página, desde el programa del día, así como los blogs de Mujer Verdadera y Joven Verdadera. No solo contiene los enlaces, sino algunos puntos relevantes de los recursos del día.

Puedes suscribirte a este correo gratuitamente visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Te invito a hacerlo hoy para que no te pierdas ninguno de nuestros programas y publicaciones.

Nancy: ¿Alguna vez sientes que si tomaras la decisión de abrazar lo que significa ser una mujer sabia y vivieras de esa manera podrías ser pisoteada o se aprovecharían de ti? Mary Kassian abordará esta pregunta mañana. Espero que regreses a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Belleza de la Mujer Cristiana -13

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

13 – La Belleza de la Mujer Cristiana

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

31/42 – Malaquías

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

31/42 – Malaquías

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Zacarías, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. En este libro, las visiones de Zacarías fomentan la esperanza en la futura promesa del reino mesiánico y desafían a Israel después del exilio a permanecer fieles a Dios.

#BibleProject #VideosDeLaBiblia #Zacarías

Pastorea Tu Familia – 12

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

12 – Pastorea Tu Familia

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Salvaje Vs Sabia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 26 – Salvaje Vs Sabia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/salvaje-vs-sabia/

Annamarie Sauter: La autora y conferencista Mary Kassian dice…

Mary Kassian: Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. No hay ningún hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades, ni uno solo.

Annamarie: Bienvenida a Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Las mujeres siempre se han enfrentado a la tentación, y eso se remonta a Génesis, capítulo 3 en el Huerto del Edén. En muchos sentidos, creo que las tentaciones que enfrentan las mujeres hoy en día son diferentes a las que enfrentaron sus madres o sus abuelas.

Hoy, mi amiga Mary Kassian va a describir algunos de los desafíos que enfrentan las mujeres en el mundo actual. Ella nos va a señalar una solución que te puede servir por el resto de tu vida. Mary ha sido una invitada habitual aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Hoy vamos a escuchar un mensaje que ella dió en la primera conferencia de “Mujer Verdadera” en 2008. Mary también es la autora del libro, “Mujeres sabias en un mundo salvaje” (Girls Gone Wise in a World Gone Wild). Vamos a escuchar el mensaje de Mary, haciendo un contraste entre una mujer salvaje y una mujer sabia.

Mary Kassian: La mayoría de ustedes ha oído hablar del fenómeno de «Mujeres volviéndose salvajes» y de los autobuses que van por todo el país a diferentes playas, sobre todo cuando hay vacaciones de primavera. Por el precio de una camiseta, a las mujeres jóvenes se les pide hacer todo tipo de cosas. Por decir, «si te doy una camiseta, ¿desnudarías tus pechos para mí?». Y estas mujeres lo hacen. Incluso hacen cosas que son mucho más vulgares y rudas.

Me acuerdo del tiempo en que tales cosas eran vergonzosas, y que ni siquiera pensarías en algo así. Hubiera sido repugnante pedírselo a una mujer. Pero los tiempos han cambiado, y las mujeres han cambiado, y las jóvenes se han vuelto salvajes.

¿Has notado cuán agresivas se han vuelto las jóvenes? (para ustedes las mujeres que son un poco más grandes). Para ustedes, las mujeres que son más jóvenes, han crecido en una sociedad que te enseña a ser muy agresiva, si hay algo que tú quieres, vas por eso.

Así que vamos a estar hablando de algunos pasajes de la Escritura. Voy a estar haciendo un contraste entre lo que el Señor nos enseña de cómo debemos ser como mujeres. Su Palabra nos da algunos lineamientos acerca de cómo deber ser nuestro comportamiento.

A Nancy le encanta enseñar de este pasaje también. Yo lo hago un poco diferente, pero es un pasaje muy certero y revelador que está en Proverbios, capítulo 7 y que me gustaría que tú vieras ahora.

En este pasaje hay un padre hablando con su hijo acerca de cómo ser inteligente y cómo vivir sabiamente. Él le da una advertencia sobre un cierto tipo de mujer. Este pasaje describe una imagen de la mujer salvaje, del tipo de mujer que el padre quiere que su hijo evite.

Así que al tomar este pasaje y un poco del capítulo anterior (capítulo 6), podemos pintar la imagen en contrastante. Veremos veintiún contrastes entre lo salvaje y lo sabio desarrollándose.

Leeremos el capítulo completo:

«Hijo mío, guarda mis palabras, y atesora mis mandamientos contigo. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi enseñanza como la niña de tus ojos. Átalos a tus dedos, escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y llama a la inteligencia tu mejor amiga, para que te guarden de la mujer extraña, de la desconocida que lisonjea con sus palabras.

Porque desde la ventana de mi casa miraba por la celosía, y vi entre los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio, pasando por la calle cerca de su esquina; iba camino de su casa, al anochecer, en medio de la noche y la oscuridad. Y he aquí, una mujer le sale al encuentro, vestida como ramera y astuta de corazón.

Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas. Y lo agarra y lo besa, y descarada le dice: Tenía que ofrecer ofrendas de paz, y hoy he cumplido mis votos; por eso he salido a encontrarte, buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.

He tendido mi lecho con colchas, con linos de Egipto en colores; he rociado mi cama con mirra, alóes y canela. Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana, deleitémonos con caricias. Porque mi marido no está en casa, se ha ido a un largo viaje; se ha llevado en la mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena. Con sus palabras persuasivas lo atrae, lo seduce con sus labios lisonjeros. Al instante la sigue, como va el buey al matadero, o como uno en grillos al castigo de un necio, hasta que una flecha le traspasa el hígado; como el ave que se precipita en la trampa, y no sabe que esto le costará la vida.

Ahora pues, hijos míos, escuchadme, y prestad atención a las palabras de mi boca. No se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te extravíes en sus sendas. Porque muchas son las víctimas derribadas por ella, y numerosos los que ha matado. Su casa es el camino al Seol, que desciende a las cámaras de la muerte».

Vayamos a Proverbios capítulo 6 y leamos los versículos 23 al 26.

«Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción, para librarte de la mujer mala, de la lengua suave de la desconocida. No codicies su hermosura en tu corazón, ni dejes que te cautive con sus párpados. Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa».

Este pasaje pinta el cuadro de un cierto tipo de mujer. Esta mujer no es una mujer conforme al corazón de Dios. Ella es el tipo de mujer de la cual los hombres tienen que tener cuidado. Creo que como verás, mientras desglosamos este pasaje, este es el tipo de mujer que la sociedad dice que debemos ser.

El primer punto de diferencia entre una mujer salvaje y una mujer sabia es la perspectiva.

Número 1: Una mujer salvaje está preocupada por la apariencia externa. Preocupada de cómo ella se ve. De su aspecto físico. Está preocupada por vestirse de una manera que sea seductora, que sea atractiva. Ella pasa mucho tiempo, como lo hacen las chicas de esta serie de televisión llamada “Sexo en la Ciudad”, en esos zapatos de diseñador. Ahora, a mí me gustan los zapatos. Somos mujeres; nos gustan los zapatos, pero esto es solo una preocupación por lo externo, por cosas externas, por la apariencia.

Cuando contrastas esto con los otros pasajes, la mujer sabia sabe que la apariencia física es secundaria a la condición espiritual del corazón, que el hombre mira la apariencia exterior, pero realmente Dios mira el corazón. Ella se preocupa por su propio corazón. Ella tiene un “carácter noble”. Ella está “vestida de fortaleza y dignidad” en lugar de la última moda de Prada. Entonces ese es el punto número uno, perspectiva.

Número 2: Factor de modestia. Vemos que esta mujer, la mujer salvaje, es aquella que presume su cuerpo como una prostituta, lo dice en el versículo 10. Hemos tirado la modestia por la ventana, ¿cierto? Las mujeres jóvenes son enseñables, y muchas veces las mujeres mayores también… Las ves cómo se visten, y puedes decir, “¿qué estás pensando?”.

Tengo tres hijos, y algunos ya están justo en la cúspide de ser adultos. Mi hijo mayor tiene veinticuatro años; se acaba de casar con la joven más hermosa en el mundo. Mi segundo hijo está listo para cumplir los veintidós años, y mi más joven tiene diecinueve años. Así que tengo estos tres chicos en casa.

Recuerdo un día en que salí con uno de ellos y vimos a una mujer que iba pasando. La joven pasó por delante y estaba vestida muy, muy seductoramente. Estaba mostrando todo. Pasó a nuestro lado y no era solo lo que estaba vistiendo, era también su manera de caminar. Ella le dio a mi hijo una mirada. Así que le pregunté a mi hijo, “¿Qué es lo que estás pensando y sintiendo? ¿Qué piensas cuando ves a una mujer así?”. Esa es una pregunta bastante atrevida. Pensé que él podría querer evitarla.

Y él me dijo: “Mamá, para ser honesto, ella despierta la masculinidad en mí, pero no atrae a el hombre en mí”.

“Esa es una buena respuesta, cariño”.

Pero es cierto, y tenemos que cuidar como nos vestimos. Ahora a las mujeres se les enseña a usar su sexualidad como poder, que si tú te vistes de una manera en la que puedas seducir a un hombre, en la que puedas ser sexual, eso es de gran alcance. Son las mujeres sensuales quienes tienen el poder. Eso es una mentira de la boca del infierno, lo es. Una mujer que es sabia viste modestamente. Las palabras en los pasajes son… “modesta”, “moderada”, “decorosa”. El factor importante de la feminidad en Dios, es lo contrario.

Ahora déjame contarte, yo me crié en una familia. Tenía cinco hermanos. Yo era la única mujer. Según cuenta la historia, mi mamá estaba orando insistentemente por una niña y después de cuatro chicos, ella no dejaba de orar. Una noche se despertó y un ángel le dijo en el oído, “si quieres una niña, esta noche es la noche”, por lo que ella despertó a mi papá… y nueve meses más tarde nací en el Día de la Conmemoración. ¿Cuál es el punto de eso?

El punto de esto es que yo crecí en un ambiente exclusivamente masculino. Yo era la única chica. Mi mamá quería desesperadamente que yo fuera una niña femenina, y eso era lo último que yo quería ser. Yo no era una niña femenina. Casi me daban palpitaciones al ponerme esos vestidos de vuelos. El color rosa no era una palabra en mi armario y yo era más que feliz al no tener que usar maquillaje y hacerle de niña tierna. Nunca lo entendí. Las niñas me daban miedo. Ellas me asustaban.

Pero el Señor me convenció de que Él hizo a las mujeres y las hizo mujeres hermosas y Él quiere que disfrutemos de nuestra feminidad (número 3). Muchas de nosotras vamos por todas partes muy desaliñas y no nos importa. No llevamos maquillaje y yo soy de esa manera la mitad del tiempo. A menudo, tengo que ser muy intencional acerca de ser femenina. Tengo que pensar, “Ok, mi esposo me ha visto suficientemente fea en varios días consecutivos”.

Permítanme leerles un versículo que podría sorprenderles. A mí me sorprendió cuando lo encontré. Está en Deuteronomio 22, versículo 5. Dice lo siguiente:

«La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Dios».

¡Wao! Eso es un poco sorprendente ¿no? Esto es muy interesante para mí y creo que el punto de esto no es tanto, “Ah, las mujeres no deberían usar pantalones”. No podemos hacer reglas duras y rápidas, porque creo que las reglas van a ser distintas de una cultura a otra.

Pero creo que el propósito de esto es el siguiente: Dios nos creó, hombres y mujeres y quiere que sus hombres sean hombres y sus mujeres sean mujeres. Así que para algunas de nosotras que hemos crecido en esta cultura, esto va a requerir de un poco de trabajo y un poco de intencionalidad. Algunas se sienten atraídas a vestir sin modestia y a vestir de una manera que es sensual y a otras simplemente les encantan esas sudaderas y pantaloneras y no quieren desprenderse de ellas. ¿Cierto?

Así que el Señor tiene que desafiar nuestros corazones, para corregirnos y para llevarnos a un equilibrio en nuestra feminidad. Soy muy competente en muchas cosas, muy independiente, pero hay algo que Dios valora sobre la feminidad y es esa suavidad con la que Dios la ha hecho — este es otro factor de feminidad.

Número 4: El lenguaje corporal. Vemos aquí que la mujer salvaje es coqueta; ella es físicamente atrevida y provocativa; ella es descarada. En el pasaje se utiliza la palabra “descarada,” así que ella es la que se acerca, agarra al joven y lo besa. Lenguaje corporal — ella es muy coqueta y provocativa.

La mujer sabia guarda su dignidad; ella no recurre al encanto engañoso. Vemos en los pasajes de la Escritura las palabras “pureza”, “decoro”, “digna de respeto”, “no usa el encanto engañoso”. Las mujeres sí tienen poder, solo en términos de seducir a los hombres. Todas sabemos lo que significa intentar ser descarada, intentar ser atrevida, ser la que toma la iniciativa de acercamiento.

Número 5: Tiempo y energía. La mujer salvaje se la pasa en lugares en los que podría atraer a hombres. Ella está al acecho. Se nos dice en el pasaje que está en las plazas de las calles; que está en cada esquina, en los lugares públicos, los lugares en los que va a estar fuera como cebo para mirar, para buscar y atrapar a los hombres.

La mujer sabia, por otro lado, está ocupada con la misión personal, no en capturar a los hombres. Ella está ocupada con buenas obras. Ella no come el pan de balde. Sus brazos están para los pobres, sus manos para el menesteroso.

Yo estaba hablando con uno de mis hijos acerca de la mujer que un día iba a encontrar y con la que se casaría. Le dije: “Cuando encuentres a esta mujer, no va a estar allí sin nada que hacer y poniéndose a sí misma en lugares para encontrarte. Esta mujer va a ser una mujer de misión. Ella tendrá la misión y el propósito para el Reino de Dios”.

Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. Pero como hemos hablado esta mañana, no hay un hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades. Ni uno. Ahora, si el Señor te bendice con una gran relación, eso es una cosa maravillosa y hermosa.

Brent y yo hemos estado casados ​​por veinticinco años y es la relación más rica y más hermosa con la que cualquier mujer podría soñar desde una perspectiva terrenal. Pero aun así, él no es el que en última instancia, satisface mis necesidades. Es el Señor Jesucristo, que me da mi identidad, mi confianza en lo que soy. Tengo que ocuparme de las cosas del Señor, al igual que todas ustedes.

En este momento solo me voy a dirigir a las mujeres jóvenes no casadas, las que son solteras. ¿Qué es eso de que mujeres cristianas estén saliendo a los bares? No entiendo eso. Tú puedes llamarme anticuada; podrías decir que estoy fuera de la realidad, pero en mi mente, tú estás permitiéndote esos momentos de estar al acecho en la esquina de la calle, en cada esquina, por ahí, dando una señal. Tratando de tener el tipo de mentalidad masculina que la Escritura dice que no deberías tener.

Número 6: Búsqueda. Tengo que hacer una confesión. Había una chica que llamaba a mi hijo menor. Esto fue antes de los teléfonos celulares. Ella estaba llamando y llamando y llamando y llamando y yo solo ejercité mi autoridad parental, llamé a la compañía telefónica y pedí que bloquearan su número.

Antes de hacer eso, intenté otra táctica. Le dije: “Voy a tomar tu mensaje. Sí, él está sentado allí en el sofá, pero voy a tomar tu mensaje y él te llamará de vuelta”. Pero a las jóvenes hoy en día se les enseña que ellas pueden ser las iniciadoras en una relación, que en realidad no importa. “Tú debes ir por lo que tú quieres. Si ves a un chico que deseas, ve por él, búscalo, persíguelo”.

Déjame te cuento lo que esto hace. Lo he visto una y otra vez, que son mujeres las que han hecho esto, son las que han conseguido al chico y las que iniciaron la relación. Ellas le llaman por teléfono, lo buscan, lo persiguen, consiguen la boda corriendo y están en control de la relación. Cinco, diez años después, ellas lo odian porque es un adicto a la televisión. Están cansadas ​​de hacer de todo y manejar la casa y tener un hombre que es pasivo o pasivo-agresivo.

La forma en la que buscas noviazgo se convierte en la forma en la que te relacionas cuando te casas. La forma en que te relacionas con los hombres en general establece las pautas para tu matrimonio. Son importantes los patrones que estableces y cómo te relacionas, y se nos dice en las Escrituras que esa mujer, la mujer salvaje, es la mujer que sale, que se apodera de él, la mujer que lo busca y se aprovecha de él.

En cambio, la mujer sabia es la mujer que se lo gana con una conducta pura y santa, ella ganó a su marido. Sara respetaba a Abraham como amo. En otras palabras, hay una reverencia y una pureza y un “yo no voy a salir a conseguir, yo voy a ser un premio que vale la pena conseguir. Yo voy a ser una mujer de Dios, y ser digna de buscar, porque Dios lo dice”.

Es como la santidad, la relación y el cuadro entero de Cristo buscando a su Iglesia. Si estamos hablando de un hombre y una mujer siendo como una mini-imagen de la relación entre Cristo y la Iglesia y además, una relación inter-trinitaria, donde aprendemos mucho sobre Dios, porque hombres y mujeres han sido creados a su imagen. Si ese es el caso, entonces esto verdaderamente importa.

Las mujeres de Dios saben cómo tener ese dulce y suave espíritu, saben que la pureza y la santidad dicen: “Yo confío en Dios. Yo no tengo que ir a buscar y estar a cargo. Dios está a cargo, y puedo confiar mi vida misma a Él”.

Número 7: Decencia. Recuerden que estamos hablando de los puntos que distinguen a una mujer salvaje de una mujer sabia. Una mujer salvaje se pone a si misma en situaciones potencialmente comprometedoras. Vemos en este pasaje que ella sale en la oscuridad de la noche. “Cariño, ¿qué haces afuera en la noche oscura? ¿Para que lo estás invitando a tu casa?”.

Ahora, cuando le ministro a mujeres universitarias, a las que se visten seductoramente; las que inician; van tras el chico; dejan que venga a sus apartamentos y luego se lamentan diciendo: «No me respetó», cuando él no puede controlarse a sí mismo. No sean tontas. Decencia — lo que es propio, bueno y adecuado. Es importante.

Es una gran novedad en este momento que se puede tener un compañero de habitación del sexo opuesto. ¡Eso no es correcto! ¡No está bien! No es honorable.

La Biblia dice que la mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras; que ella es una mujer de decencia; ella entiende que lo que es correcto, es bueno y que incluso evita la apariencia del mal.

Mi mamá no me dejaba salir en un carro al lago con un chico. Pensaba que solo estaba siendo, ya sabes, muy maternal. Algunas de ustedes pueden pensar que estoy siendo maternal en este momento, pero yo no lo creo. Creo que estoy siendo bíblica.

Una mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras. Ella es digna de respeto. Yo respeto quien soy, respeto como Dios me creó para que fuera, me respeto lo suficiente para ni siquiera acercarme un poquito al límite. Puedes pensar que soy anticuada, pero yo elijo, porque no soy una cobarde y débil, elijo estar de pie contra el mundo y hacer lo que es correcto y no le daré ninguna oportunidad al enemigo.

Y chicas, eso es lo que estamos haciendo cuando nos ponemos en situaciones potencialmente comprometedoras. Si estamos en un negocio, trabajamos en una oficina, y salimos solas para el almuerzo con un chico, no es apropiado. Si voy en un viaje de negocios y salgo con un colega masculino, solo él y yo para tomar un café, no es apropiado. No está bien. Eso deshonra al Señor; deshonra a mi marido, y le estoy dando al enemigo una oportunidad. ¡Es solo una erosión! ¡No viene como una gran caída! Por lo general, es poco a poco como el enemigo avanza sobre nuestro territorio.

Número 8: Influencia. Una mujer salvaje es manipuladora e intrigante. El versículo 10 nos dice que ella tiene un corazón astuto, así que trata de armar un complot. Ella trata de escribir el guión y manipular para conseguir lo que quiere. Esto ocurre antes del matrimonio, y esto sucede también después del matrimonio — esta astucia de corazón, para manipular a nuestros muchachos.

Una mujer sabia, por otro lado, evita el engaño, la astucia y la manipulación. Se nos dice que las mujeres sabias no son chismosas y no son entrometidas. Ahora las mujeres son bastante buenas en esto, ¿no es así? Podemos bailar en la cabeza de un hombre, y él ni siquiera darse cuenta. Pero, ¿cómo honramos a Dios cuando buscamos manipular? Nosotras no le honramos.

Eso nos lleva a un punto número 9: nuestros hábitos al hablar. Una mujer imprudente, no sabia, habla alagando, seduciendo, manipulando, o tal vez llorando, suplicando o quejándose. El pasaje dice palabras seductoras, palabras persuasivas, diciendo cosas que no deberían ser dichas; mientras que la Escritura nos dice que una mujer sabia es sensata y prudente con sus palabras. Ella influye incluso sin palabras, se nos dice en el pasaje. Ella habla con sabiduría, y ella no habla maliciosamente.

Nuestros hábitos al hablar son importantes, y podemos honrar nuestro diseño de la forma en que Dios nos ha creado cuando lo honramos con nuestra boca.

Número 10: La prominencia. Se nos dice que la mujer salvaje es egocéntrica, que clama por atención. Ella es ruidosa—yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo—se trata de mí; se trata de mis necesidades, de lo que yo quiero. Se trata de que no me siento satisfecha. Se trata de que necesito atención; necesito esto; necesito aquello. Es una mujer que reclama; mientras que una mujer sabia es alguien centrada en los demás. Ella no está centrada en sí misma, está enfocada en los demás, y ella está feliz de servir.

La Biblia dice que una mujer sabia da comida a su familia, porciones para sus criadas; su marido toma su asiento en la puerta de la ciudad, y ella tiene un espíritu manso. Ella está de acuerdo con eso (ver Proverbios 31). ¡Uf! ¡Ouch! Se nos ha enseñado en nuestra cultura: «Mujer, si tú eres igual a los hombres, entonces debes tomar tu lugar en las puertas de la ciudad, eso es por lo que debes luchar, y él debe estar allí ayudándote para que lo logres».

Esa es la sabiduría del mundo. Pero la Biblia dice que una mujer sabia no clama por prominencia para sí misma.

Solo tienes que pensar en las Escrituras y las palabras que se nos enseñan acerca de Cristo, «el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2:6-9).

Nancy: Esta sí que es una verdad clave y fundamental: Dios está a cargo y yo puedo confiar mi vida misma a Él. Hemos estado escuchando la primera parte de un mensaje que Mary Kassian dió en “Mujer Verdadera 2008”. Ha sido increíble para mí en todas las conferencias de “Mujer Verdadera” ver a miles de mujeres que vienen de todo Estados Unidos y de otros países del mundo, atraídas por un deseo común. Ellas quieren ver a Dios cultivar en sus vidas las cualidades de una mujer sabia a la cual Mary acaba de describir.

Mary ha escrito un libro excelente que se titula, “Mujeres sabias en un mundo salvaje” (Girls Gone Wise in a World Gone Wild). Este es un gran recurso para mujeres de cualquier edad. Recuerdo la primera vez que lo estuve leyendo y pensaba: “Este es un libro que me gustaría haber escrito”. Está tan lleno de grandes ideas que se pueden aplicar en todas las estaciones de la vida. Es un libro que creo que es particularmente valioso para mujeres en edad universitaria, las mujeres en sus veinte años, mujeres jóvenes que están lidiando con algunos problemas en nuestra cultura y en nuestro mundo que son particularmente difíciles.

Así que, madres, abuelas, ustedes que pueden tener una hija o nieta joven adulta, este libro es una gran herramienta para regalarle a esa joven.

Annamarie: En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. Este movimiento de “Mujer Verdadera” busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser mujeres sabias, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño. Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una ‘mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invitamos a escuchar los mensajes de la conferencia de “Mujer Verdadera 2015” que se llevó a cabo a principio de este año en Santo Domingo, República Dominicana. Si no pudiste asistir, esta es una buena forma de ser parte de lo que Dios hizo allí. Y si estuviste allí, te invitamos a refrescar aquellas verdades en tu corazón. Puedes verlas todas al visitar nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias Leslie. La Escritura nos anima especialmente a las mujeres a cultivar un espíritu afable y apacible. Tú podrías preguntarte, ¿acaso es eso realmente posible hoy? Mary Kassian va a abordar esa pregunta cuando regrese mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Felices los pobres en espíritu – 2

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las Bienaventuranzas

Serie: Verdadera Felicidad

2 – Felices los pobres en espíritu

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Quince cosas que he aprendido en 50 años

Aviva Nuestros Corazones

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-muerte-trae-vida-y-otras-verdades-fundamentales/

Carmen Espaillat: Cuando sirves, ¿lo haces con un deseo de que la fama del nombre de Cristo sea esparcida?

Nancy Leigh DeMoss: Donde sea que Dios nos tenga, no se trata de nosotras. No se trata de mi conveniencia. No se trata de mi comodidad. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito. No se trata de mi reputación. Todo, todo, todo se trata de Su gloria.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hace dos años Nancy celebró cincuenta años en el Señor. Por lo que ha estado reflexionando en las cosas más importantes que ha aprendido desde que conoció al Señor. Ayer, comenzó una serie llamada “Quince cosas que he aprendido en cincuenta años”. Ella compartió las primeras cinco verdades fundamentales. Puedes escuchar ese programa en www.AvivaNuestrosCorazones.com si te lo perdiste. Continuaremos donde nos quedamos ayer.

Pero antes quiero invitarte a conectarte con nosotras en la conferencia Revive 15, que se está celebrando desde ayer en Indianápolis, Indiana. Visita nuestra página para más información.

¡No te pierdas de esta oportunidad!

Nancy: Mi lema desde que nosotros iniciamos Aviva Nuestros Corazones por radio es “Nosotros somos débiles pero Él es fuerte”. Yo soy débil pero Él es fuerte. Sí, yo soy débil, sí, yo soy indefensa, yo no puedo hacer esto sin Él, pero Él es fuerte y Su fuerza es mostrada a través de nuestra debilidad.

Nuestras limitaciones no son un obstáculo para Su poder. Durante tantas, tantas veces a lo largo de los años he tenido este intercambio con el Señor, muy similar a lo que la joven María de Nazaret tuvo con ese ángel cuando el vino y le dijo: “Tú vas a tener a este niño” y ella le contestó: ¿cómo puede ser esto?, yo le he dicho eso al Señor no sé cuantas veces, millones de veces: ¿Cómo puede ser eso? ¡Yo no puedo hacer eso! Dios lo sabe y es por eso que el elige a los débiles, a los necios, a los menospreciados, no a aquellos que son alegres, brillantes, capaces y talentosos, o sí, algunos como esos, pero no muchos. Pablo dice: “De manera que pueda ser visto que la excelencia del poder es de Dios”. El ángel le respondió a María en ese intercambio y le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Esa es la gracia de Dios.

Tú también estás allí, tú no puedes hacer eso, es humanamente imposible amar a esa persona, perdonar a esa persona, servir a esa persona o criar ese niño o amar a esa pareja, amar a esa suegra, cualquier cosa, tú no puedes hacerlo, pero Dios te dice: “Yo lo sé, pero el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra”. Su gracia es suficiente.

Número seis: Necesitamos Su Palabra más de lo que necesitamos la comida física. Necesitamos Su Palabra más que cualquier otra cosa que traiga consuelo a la criatura. No podemos vivir sin la Palabra de Dios. ¿Has escuchado que “eres lo que comes”? Bueno, en el reino espiritual ciertamente es verdad. Tú eres lo que comes, lo que te alimentas. Y así muchos cristianos, me parece, están comiendo de la miseria de este mundo, y están desnutridos porque no están comiendo la Palabra de Dios.

Tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Necesitamos la Palabra. La necesitamos más de lo que necesitamos comer. Y no podremos lograrlo si no pasamos tiempo consistente en la Palabra de Dios. Esa es nuestra vida, es pan, es agua.

Y aprendí algo acerca del agua esta semana que yo debería haber sabido pero realmente no lo entendía. Y esto no es una nueva modalidad. Pero el lunes de esta semana terminé en la sala de emergencia de nuestro hospital local severamente deshidratada con una infección viral y me desmayé en mi casa. No tenía tiempo para eso esta semana; solo puedo decirles eso. Y luego, como estaba deshidratada, no podían sacarme sangre. Pasaron una hora tratando de encontrar un lugar para poder sacarme la sangre. Necesitas agua. Necesitamos agua.

Necesitamos el agua de Su Palabra. Nos lava, nos limpia. Hace que nuestra sangre fluya. Y espiritualmente, ¿cuántas de nosotras estamos deshidratadas? Nos estamos desmayando. No podemos lidiar con la presión. Estamos débiles y nos estamos cayendo a pedazos. Y también las personas a nuestro alrededor están espiritualmente desnutridas. Están espiritualmente deshidratadas. Necesitan el agua y el pan de la Palabra de Dios, porque todas los necesitamos.

Número siete: Nos necesitamos los unos a los otros. Hay tanto material en las Escrituras acerca de esto: el poder que da el ánimo, la exhortación, el rendirnos cuentas unos a otros, la seguridad que se encuentra en la multitud de los consejeros.

Tengo un grupo de mujeres con las que periódicamente me reúno y oramos juntas. Nos llamamos “la hermandad”. Y estábamos en una llamada y eso fue el lunes en la noche yo acababa de salir del hospital y tuvimos esta conferencia telefónica y compartimos lo que Dios estaba haciendo en nuestras vidas y cómo podemos orar las unas por las otras.

Estas son mujeres que están involucradas en diferentes tipos de ministerios. Una de estas mujeres tiene un ministerio público muy exitoso y ella comenzó a llorar. Comenzó a sollozar y derramó su corazón al decirnos que su familia había estado bajo algunas presiones recientemente y compartió lo que estaban pasando. Y aquí estaba este grupo de mujeres en el teléfono que vinieron a su alrededor y oraron y la levantaron y la animaron. Y yo he estado ahí y las demás mujeres en esa llamada también han estado ahí. Tú has estado ahí.

Nos necesitamos las unas a las otras. Necesitamos relaciones invasivas en nuestras vidas. Las mujeres lo necesitan. Yo no le predico a los hombres, pero estoy muy segura que los hombres se necesitan unos a otros también. Hay un gran peligro en vivir en aislamiento. Aun si estás en medio de una multitud, puedes estar viviendo una vida aislada. Nos necesitamos las unas a las otras. Esto es algo grande que he aprendido durante mis cincuenta años de caminar con Dios.

Número ocho: El Evangelio verdaderamente es Buenas Nuevas. De hecho, es la noticia más grande, la mayor noticia. Necesitamos escuchar y volver a creer el Evangelio cada día de nuestras vidas. Ahora, eso no significa que volvemos a ser salvas todos los días de nuestras vidas. Pero necesitamos escucharlo de nuevo y necesitamos creerlo de nuevo. Y donde nos hemos desviado, necesitamos arrepentirnos de nuevo.

El Evangelio realmente es Buenas Nuevas. No es solo un mensaje para que lo escuchen los incrédulos. Necesitamos ser recordadas cada día de la gracia de Dios, de Su perdón, de Su poder para transformar nuestras vidas, de Su promesa de vida eterna, de que Él es un Dios que redime y que está haciendo nuevas todas las cosas, que es un Dios que guarda Su pacto y todo esto es un recordatorio de que la vida cristiana es imposible de vivir.

Yo no puedo vivirla. Tú no puedes vivirla. Yo conozco a personas que leen mis libros y me escuchan en la radio y piensan que vivo esta vida cristiana. Y te diré, no soy yo que vivo, sino Cristo quien vive en mí. Cristo que vive en ti. Porque Jesús es el Único que tuvo éxito en vivir esta vida y por eso necesitamos creer el Evangelio todos los días de nuestras vidas.

Número nueve: Y este está en el corazón del Evangelio, y es que la muerte trae vida. La muerte trae vida. La mayoría de las personas pasan sus vidas esquivando la muerte en todas sus diferentes manifestaciones. Pero la muerte, la cruz, es algo que debemos abrazar porque al pasar por la muerte, salimos por el otro lado a la vida.

La muerte de Jesús nos compró vida eterna. Y a través de nuestra muerte con Él entramos a Su vida abundante y mientras estemos dispuestas a rendir nuestras vidas y a morir por otros, ellos a su vez podrán experimentar la vida de Cristo. Jesús dijo, “el que quiera salvar su vida, la perderá. Pero si la pierdes, la salvarás. Tendrás verdadera vida”.

Y me encanta una cita de Ugo Bassi, no recuerdo cuándo vivió él pero fue hace muchos años. Él dijo, “Medid vuestra vida por la pérdida y no por la ganancia; no por el vino tomado sino por el vino derramado. Porque la fuerza del amor reposa sobre el sacrificio del amor y el que sufre más tiene más que dar”.

Algunas de ustedes hoy tienen mucho que dar de su vida porque han estado dispuestas a rendir su vida, a abrazar la cruz, y a decir “sí, Señor” a lo que sea que Su guión haya sido para su vida. Como resultado, hay una fragancia, hay un resplandor, una belleza y hay poder.

Quiero estar cerca de ustedes y quiero conocer al Jesús que brilla a través de muchas de sus vidas. Y eso es porque la muerte trae vida. No es algo a lo que debamos temer. Ríndete. Suéltalo. La semilla entra a la tierra y muere y trae mucho fruto para Su gloria.

Número diez: Nunca, nunca te equivocarás en el camino de la humildad. Y tendríamos mucho que decir acerca de eso. Dios se aleja del orgulloso. Tener un corazón humilde es tener un espíritu enseñable para siempre estar aprendiendo de otros. Lo opuesto de la humildad es el orgullo que nos impide tener una comunión genuina con Dios. Nunca te equivocarás en el matrimonio, en la vida, en la vida de la iglesia.

“Solamente por el orgullo viene la contienda”. Y me gustaría que ese versículo no estuviera en la Biblia, pero sí lo está. “Donde hay contención hay orgullo”. Así que nunca podrás equivocarte al ser la que corre a la cruz. Mira a ver si puedes llegar tú primero. Humíllate. Yo estoy aprendiendo eso en mis relaciones y en el ministerio.

Número once: la mayor libertad se halla en la esclavitud a Cristo. La mayor libertad se halla en el corazón que dice, “Sí, Señor. Tengo este contrato en la mano Señor y estoy poniendo mi firma en la línea que aparece abajo antes de saber lo que dice el contrato. Mi vida es tuya. Te pertenece, Señor. Toma mi vida, Oh Señor y que sea consagrada solo a ti, llena Tú los detalles. Lo que sea, Señor, yo digo, ‘sí Señor’.”

Mientras venía en el avión el miércoles, tuve una conversación con una joven graduada de Harvard que ahora está en la escuela de negocios en la Universidad de Virginia. Ella llegó a conocer al Señor en su adolescencia, a los trece años, viniendo de una familia no-creyente y leyendo la versión Reina Valera de la Biblia. Así ella fue salva. Ha caminado con el Señor y busca agradarle a Él, pero no ha tenido a su alrededor muchas personas que la nutran en su fe.

Y estuvimos hablando todo el viaje de dos horas y media. Ella acababa de terminar una relación que sabía que no era lo que Dios tenía para ella. Apenas hacía una semana y todavía se encontraba en un lugar doloroso. Pude hablar con ella acerca de la libertad. Yo le dije, “Soy prácticamente una anciana hablándote a ti que tienes veinticinco años de edad. Pero quiero decirte y dije su nombre, “la mayor libertad se encuentra en decir ‘sí, Señor’. Lo que sea que eso signifique, como sea que eso se vea, en cualquier edad, en cualquier temporada de la vida. Todos somos esclavos. La pregunta es: ¿de qué? o ¿de quién?”

Y el privilegio es ser esclavas de Jesucristo. Porque no hay ningún amo como Él. Y allí es donde encontramos nuestra libertad y nuestro mayor gozo.

Número doce: Somos bendecidas para ser de bendición. No somos bendecidas solo para que podamos disfrutar las bendiciones de Dios para nosotras mismas, aunque no hay nada malo en eso, pero somos bendecidas para ser un canal de bendición para otros. Dios nos ha colocado aquí con un propósito y ese propósito no es para desperdiciar nuestras vidas, para acumular cosas a la derecha o a la izquierda o solo para sobrevivir o para realizarnos. Ninguna de estas cosas son propósitos de vida que realmente tienen valor. Nuestro propósito en la vida es permitir que las bendiciones de Dios fluyan a través de nosotras hacia los demás, dejar un legado de piedad, invertirnos en las vidas de los demás.

Esta joven estudiante de postgrado me dijo el otro día, “¿dónde están las mujeres mayores que serán consejeras y que nutrirán a las jóvenes en su fe – mujeres como yo?”. No sé, ¿Dónde están? ¿Dónde estoy yo? ¿En qué estoy gastando mi vida, mi tiempo, mis recursos? Yo he sido bendecida para ser bendición.

Número trece: No puedes dar más que Dios. Esto es algo que mi papá y mi mamá, porque estaba casada con mi papá, creyeron y practicaron con todo su corazón. Si hay un don espiritual para dar, mi papá lo tenía y mi mamá lo apoyaba. Nunca llegará el punto en el que digas, «puedo dar más que Dios, de mis tesoros, de mi tiempo, de mi talento, de mi vida». Proverbios capítulo 11:24 dice, “Hay quien reparte y le es añadido más, y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos”. Esas son las matemáticas divinas, esa es la paradoja de Dios sobre el dar.

Y estoy absolutamente convencida que cuando lleguemos al Cielo no va a haber ningún santo a través de todas las edades que diga, “hay algo que di de lo cual me arrepiento de haber dado”. Sí creo que cada una de nosotras, aún la persona con el corazón más generoso dirá, “A la luz de lo que Jesús hizo por mí para traerme aquí a la eternidad, cómo me gustaría haberle dado más”. Estoy convencida de esto. Entonces por qué no dar ahora y poder entrar a esas habitaciones eternas libres de todas las cosas que se nos pegaron. No puedes dar más que Dios.

Ahora la número catorce: El tiempo es corto, la eternidad es larga y Jesús viene. Y esta es una manera de pensar que nuestro padre nos inculcó a mis hermanos y a mí durante los veintiún años que estuvo con nosotros. Él murió el fin de semana de mi cumpleaños número veintiuno. Este concepto y muchos de estos son un legado para mí.

Aquí tengo un pequeño pisapapeles que era de él que ahora tengo en mi estudio. Y a propósito, por motivo de mi cincuenta aniversario de haber conocido al Señor, pusimos un pequeño mostrador con recuerdos de mis primeros años de caminar con el Señor y algunas fotos y cosas que fueron significativas para mí. Y tenía unas líneas de ese conocido himno con el que quizás estás familiarizada, que dice, “Solo una vida pronto pasará. Solo lo que es para Cristo durará.” Y luego ese versículo de Filipenses capítulo 1, que dice, “Porque para mí el vivir es Cristo”.

Dentro de las cosas que había en exhibición también había un juguete Slinky y eso fue una parte importante en todo nuestro crecimiento en nuestra familia y me acordé de él cuando pensé en este principio.

Mi papá conoció al hombre que inventó el Slinky. El slinky es una especie de resorte y el nombre del señor que inventó esto se llamaba Dick James. Él era un joven ingeniero y él inventó este juguete que ahora prácticamente todos conocen. El haberlo creado lo llevó a la fama y a la fortuna de un día para otro. Y aquí estaba un hombre que había estado buscando felicidad y de repente tenía todo este dinero. Él podía viajar por todo el mundo. Podía hacer lo que él quisiera, pero todavía estaba vacío. Y eso lo puso en una búsqueda que al final lo llevó a la fe en Cristo.

Bueno, este hombre, cuando fue salvo, realmente fue salvo. Quizás has leído otras cosas acerca de él en otros lugares. Y te aconsejo que no creas todo lo que leas. Porque quizás no obtendrás la historia completa en la versión secular de esto. Pero él, para hacer la historia corta, decidió convertirse en un misionero en Suramérica. No recuerdo en qué país pero él básicamente regaló todo lo que tenía.

Encima de eso un tío murió y le dejó una herencia y él también la regaló. Él decidió que iba a ir allá y que iba a servir por fe. No quería depender de ninguna otra cosa ni de nadie más que no fuera el Señor. Mi papá nos recordaba. Ahora, Dios no llama a todos a hacer esto. Pero en el caso de Dick James, eso fue lo que él sintió que fue su llamado, el llamado de parte de Dios. Lo hizo, se fue y pasó el resto de su vida como misionero en un país en Suramérica.

Él confesó que cuando fue allá había resistido a Dios en un aspecto. Él se llevó con él el molde original del Slinky. Pensó que si tal vez Dios le fallaba, él podría comenzar a hacer los juguetes allá y abrir mercados completamente nuevos. Bueno, pues luego escribió y compartió el gozo increíble que experimentó el día que tomó ese molde y se fue al océano pacífico y lo tiró al océano y dijo que ese día se había convertido en un hombre libre.

Mi papá tenía una carta, una carta de Dick James que le escribió a sus amigos incluyendo a mi papá y solo compartió el gozo increíble y la libertad que él experimentó viviendo en este país golpeado por la pobreza, pero él, totalmente libre para amar y servir a Jesús.

El tiempo es corto, la eternidad es larga, y Jesús viene ya. Eso significa que debemos tomar decisiones ahora de las que no nos arrepentiremos en la eternidad. Debemos preguntarnos a nosotras mismas, “¿Valdría la pena morir por aquello por lo que estoy viviendo?” ¿Tiene valor eterno? Debemos mantener nuestros ojos puestos en la línea final. Eso es lo que nos da el poder para mantenernos en la carrera.

Y soy de las que a menudo se detiene en la carrera. A menudo quiero tirar la toalla. No puedo decirte cuántas veces en mi mente, he renunciado a varios aspectos de la vida en el ministerio. Gracias a Dios que tengo relaciones confiables y por la gracia de Dios, Él me mantiene allí. Pero eso es mientras mantienes tus ojos en Cristo, mientras mantienes tus ojos en la recta final, mientras recuerdas que esta vida es corta y que la eternidad es para siempre y que Jesús viene ya. Eso es lo que nos da valentía y gracia para seguir adelante y nos recuerda que seremos recompensadas por cualquier labor que le ofrezcamos a Él ahora. Él es digno de todo y de todas las cosas que perdamos por Su nombre.

Bueno, y finalmente la número quince: No se trata de mí. Todo se trata de Él. Y fue más o menos por allí donde comenzamos en Romanos 11:36: “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”. La meta de nuestras vidas es que toda la tierra sea cubierta con la gloria del Señor, que la fama de Su Nombre sea esparcida, y por eso vale la pena decirle “no” a nuestra carne.

Y no estoy solo hablándole a aquellas en el ministerio vocacional. Estoy hablándoles a todas las mujeres. Porque estos son principios que son verdaderos para todas nosotras donde sea que tú le sirvas al Señor, en tu negocio, en tu hogar, con esos pequeñitos, con esos nietos, en ese rol de cuidadora, quizás de tus padres ancianos, donde sea que Dios te haya colocado. Porque no se trata de nosotras. No se trata de nuestra conveniencia. No se trata de nuestra comodidad y no se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito, no se trata de mi reputación. Todo, todo, todo es para Su gloria.

Cada vez que entras por la puerta principal de nuestro Centro Nacional de Ministerio en el suroeste de Michigan, pasas por una fuente que está rodeada de ladrillos que tiene un gran globo terráqueo colocado encima de esa fuente. Y en las temporadas en que tenemos deshielos allí en Michigan, lo cual no es muy a menudo, la fuente corre sobre el mundo en cada lado.

A cada lado de esa fuente tenemos versículos de las Escrituras como aquellos que nos recuerdan que la gloria del Señor cubrirá la tierra como las aguas cubren el mar. Y cuando paso por esa fuente y entro al edificio, a menudo me encuentro orando o siendo recordada, de que esa es nuestra visión. Para eso estamos aquí. Esa es la meta: “que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla…y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:10-11).

Así que en nuestras luchas, en nuestra pruebas, en nuestras dificultades, en nuestros desafíos, en nuestra confusión, sí, también tenemos esas, pero santifican, ¿no es verdad? Y no estoy siendo simplista al respecto. Yo sé que hay personas aquí que tienen un peso grande en su corazón. Pero hay un propósito en ese sufrimiento. Hay propósito en hacerlo una ofrenda para el Señor. Hay un propósito en las labores donde sea que le sirvas al Señor.

Y el propósito es que la gloria del Señor cubra la tierra como las aguas cubren el mar.

Y, oh Señor, te doy gracias por los dulces recuerdos, los recuerdos de mis cincuenta años – que no se sienten así – de haber sido conocida por Ti y de conocerte y de haber sido separada para Ti. Gracias, gracias, Señor. Gracias por ver la sangre del Cordero inmolada, derramada por mi pecado y pasar de largo. Gracias porque nunca experimentaré Tu ira. Hemos sido librados de la ira de Dios.

Y gracias porque nos has salvado para algo y para alguien más grande y mayor que nosotras. Su nombre es Jesús. Por eso le amamos. Te amamos. Y oramos, Señor, que estas cosas que he dicho, con las que lucho, las que enfrento y a menudo fallo en creer, enraízalas profundamente, Señor, en nuestros corazones y recuérdanos para quién es y para qué es. Y que Tu reino venga y Tu voluntad sea hecha aquí en la tierra como se hace en el Cielo. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Ella es Nancy Leigh DeMoss. Ha estado compartiendo quince cosas que ha aprendido en cincuenta años de caminar con Dios. Si te perdiste alguna de las quince cosas, puedes visitar a www.AvivaNuestrosCorazones.com y leer la transcripción del programa de ayer y del programa de hoy.

Te esperamos en nuestra próxima entrega la semana que viene. Que tengas un bendecido fin de semana!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Conclusión

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Veinte y Dos –

Conclusión

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma