Sep 24 – Cómo aquietar tu corazón

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Quince cosas que he aprendido en 50 años

Aviva Nuestros Corazones

Sep 24 – Cómo aquietar tu corazón

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-aquietar-tu-corazon/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que cualquier cosa que nos hace necesitar a Dios es una bendición.

Nancy Leigh DeMoss: El sufrimiento nos separa de las cosas terrenales y enfoca nuestros corazones en lo eterno. Separa nuestro corazón de este mundo presente y lo conecta con el cielo y la eternidad.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Algunas veces las verdades más simples pueden ser las más poderosas. Creo que serás recordada de esta realidad al escuchar el programa de hoy. Nancy inicia compartiendo con nosotras 15 cosas que ella ha aprendido en los últimos 50 años.

Es bueno meditar en los sucesos importantes que ocurren en nuestra vida. Nancy está a punto de contarte acerca de un evento que ella experimentó.

Nancy: Hace algunos años celebré mi 50avo aniversario de conversión. Y fue una celebración significativa en mi vida. Mi primer recuerdo consciente tuvo lugar el 14 de mayo de 1963, cuando, siendo solo una niña de 4 años de edad, me arrodillé junto a mi cama y con todo lo que yo sabía acerca de Jesús, en ese momento, me entregue a Él y conscientemente sentí Su llamado en mi vida.

Ese es el momento que marcó mi conversión, el momento en que Él atrapó mi corazón y me atrajo hacia Él. Yo no sabía casi nada acerca de teología, todavía no se mucho, pero supe… Quiero decir, yo tenía 4 años, pero solo sabía que el Espíritu estaba atrayendo mi corazón. Y yo miro hacia atrás y me digo, “Ese fue el momento en el que Él me hizo consciente de mi necesidad de un Salvador y ese era el Salvador que yo necesitaba”.

Hace dos años celebré 50 años de conocer a Jesús.

A mí me gusta celebrar las ocasiones y los eventos especiales y hago de estas cosas una gran ocasión. Dios les dijo a los hijos de Israel después de la Pascua, “Este es el inicio del año para ustedes. Cada año, recuerden esto. Cuéntenle esta historia a sus hijos. Tengan símbolos y cosas que les recuerden que todo esto es acerca de cuándo Dios pasó sobre ustedes en un juicio y tuvo misericordia de ustedes gracias a la sangre derramada del cordero. Recuerden esto. No lo olviden”.

Y tú piensas que nunca olvidarás, pero la realidad es que lo hacemos con mucha facilidad. Así es que busco oportunidades para recordar a Cristo y lo que Él ha hecho en mi vida. Y estoy muy agradecida. Y he estado reflexionando mucho este año respecto a mi trayectoria espiritual.

Hace un par de años en un evento de los Locutores Religiosos Nacionales (National Religious Broadcasters), escuché a Chuck Swindoll hablar sobre “Quince cosas que había aprendido en cincuenta años de ministerio”. Él había estado en el ministerio vocacional durante cincuenta años. Bueno y yo hoy quiero compartir contigo, de manera muy rápida, “Quince reflexiones en cincuenta años de caminar con Dios y conocer a Jesús”.

Ahora, quince, podría sonar como mucho, pero tú puedes estar agradecida porque en mi cuadragésimo cumpleaños espiritual, yo hice una lista de cuarenta cosas que eran un reflejo de caminar 40 años con el Señor. Bueno y ahora estoy haciendo listas más cortas, así que solo serán quince. Tú puedes anotarlas, son verdades que son muy fortalecedoras para mí.

Estas son cosas que he aprendido. Son cosas que, en la medida en que reflexiono en ellas, sé que son verdades, independientemente de si estoy viviendo como si lo fueran o no, independientemente de si siento que estas cosas son verdades o no, son verdad. Y esas son cosas que me gusta recordar.

Yo escuché a John Piper decir en una ocasión, “Yo solo tengo un mensaje y cualquier cosa que escriba, diga o haga, todas vuelven a ese único mensaje”. Y algunas veces me siento como una persona con un único mensaje también, pero voy a decirlo en quince formas diferentes, brevemente. Estas son cosas, que cuando vuelves y reflexionas sobre ellas, afirman tu corazón en un mundo inestable.

Como dice el himno, cuando tu propio corazón está propenso a vagar, sientes que está propenso a dejar al Dios que amas, regresa a esas cosas que son verdad. Tú sabes que tú sabes que tú sabes que esas cosas son verdad y esas son cosas por las que yo daría mi vida, pero esas son cosas que están protegiendo el castillo de mi corazón y han probado ser ciertas en mi vida a través de 50 años de conocer a Jesús.

La primera es esta: Puedes confiar en Dios. «Grande es tu fidelidad». Vivimos en un mundo lleno de un incalculable dolor, de miseria y confusión.

Recibí un correo de Joel Rosenberg y algunas de ustedes tal vez siguen su ministerio. El encabezado decía: “¿Está América enfrentando la inflación fiscal y espiritual?” Y él habló acerca de dos nuevas encuestas. Una de ellas, la encuesta Rasmussen y la otra, la encuesta de noticias del Wall Street Journal de la NBC. Ambas tienen números similares indicando que cerca del 80% de los norteamericanos creen que los Estados Unidos está en el camino equivocado y el otro 20% simplemente no sabe, pero está en el camino equivocado.

Y tú puedes ver que está pasando culturalmente y en nuestra nación, y también internacionalmente, en las otras naciones del mundo. El mundo está en el camino equivocado. Como dice el Salmo, el mundo está fuera de su curso. Nuestros propios corazones pueden llegar a ser inestables en medio de todo esto y no solo está pasando en el mundo, sino también en nuestras vidas personales.

He conversado con algunas personas que han compartido angustia y dolor y retos que han enfrentado en sus propias vidas. Tengo amigos que en estos momentos están atravesando toda clase de crisis personales, y al igual que tú, amigos batallando con el cáncer, amigos con hijos e hijas pródigos, amigos con retos y reveses financieros y de negocios. Y tú ves todo esto y tu propio corazón puede dar vueltas y hacerte sentir nerviosa y asustada.

Pero nosotras tenemos que recordarnos a nosotras mismas que, contrario a todo lo que vemos pasar a nuestro alrededor, tenemos un Dios digno de confianza. Él es soberano. Él es sabio. Él es amoroso. Él es bueno. Él es inmutable. Él nunca cambia. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Todas las cosas en este mundo se dirigen hacia el cumplimiento de Su voluntad, Su plan eterno, Su buena voluntad. Y eso es un ancla para mi alma. Es un ancla para nuestras almas.

A menudo digo que me encanta vivir bajo la providencia y me encanta ver pequeños destellos de la providencia de Dios en Su obrar. Me encanta ser recipiente y beneficiaria de Su gracia misericordiosa, de Su bondad, de Su providencia y darme cuenta de que Dios nunca, nunca, nunca comete un error, que en Él se puede confiar.

Alguien dijo que la voluntad de Dios es lo que nosotras elegiríamos si supiéramos lo que Dios sabe. Si nosotras estuviéramos escribiendo el guión, lo habríamos escrito diferente, pero habríamos hecho un gran desastre de eso. Y comprendo que nosotras podemos estar en paz porque Él sabe lo que está pasando y está en control de eso. Él es suficiente. Y Sus promesas son verdaderas y Él mantiene Sus promesas y Él conoce nuestras necesidades y Él se preocupa. Todas estas cosas que son verdades acerca del carácter de Dios, la naturaleza de Dios de mantener el pacto; en Él se puede confiar.

Cuando todo lo demás en torno a mi alma se desploma, Él entonces es toda mi esperanza y mi soporte. En Dios puedo confiar.

Bueno, y podemos estar en esto por largo tiempo, pero tenemos quince de estos, así que número dos – cosas que aquietan mi alma – y es esto: Nada ni nadie más que Jesús puede satisfacer las necesidades y anhelos más profundos de nuestros corazones y esto va para todas nosotras en cualquier etapa de la vida.

Tenemos tantos sustitutos baratos que perseguimos en nuestras vidas. Tenemos una cultura que se entretiene hasta morir y algunas veces le seguimos el juego ya sea en la búsqueda de la plenitud o de la satisfacción para nuestras almas y nuestro significado. Quiero decir, seguir Facebook, tú pensarías que la cosa más duradera en este mundo son ciertos equipos deportivos – dependiendo de qué temporada del año es –basquetball, volleyball, football, Los Óscares – lo que sea que esté en ese momento, American Idol, creemos que estas son cosas que pueden realmente satisfacer y entonces vamos tras ellas. Sin embargo, todavía nos dejan anhelantes y hambrientas porque estas cosas no nos satisfacen de manera profunda y duradera.

Y esto es porque nosotras fuimos hechas para Alguien y Algo más grande que todo eso. Todo lo demás es una sombra. Él es la sustancia. Y es solo cuando comprendemos lo que tenemos en Jesús que dejamos de pasarnos la vida en una búsqueda excesiva y descuidada de cosas y personas que nunca nos podrán satisfacer.

Así que eso va para las mujeres solteras que anhelan una pareja. Y eso va para las casadas que anhelan una pareja que ame a Jesús o una pareja diferente. Eso va para las parejas que no han podido tener hijos y luchan con ese deseo de tener un niño. Nosotras tenemos dentro de nuestra audiencia a algunas de ustedes recientemente han perdido sus parejas porque han partido al cielo y tienen dolor, tiene anhelos, eso es muy humano, pero en última instancia, no es cierto que todas nosotras, cada una en la etapa de la vida en que se encuentra, ha tenido que decir, “Señor, no hay nada ni nadie en esta tierra ni en el mismo cielo que pueda satisfacer las más profundas necesidades y anhelos de mi alma más que Jesús”.

Y eso no significa que no recibamos y disfrutemos las buenas cosas que Él nos da, pero no las hacemos ídolos. No las hacemos ídolos. Nosotras comprendemos que por quien realmente anhelan nuestras almas es por Cristo. Él es la sustancia.

Bueno y ahora la número tres: El mundo entero se ve diferente cuando lo miras a través de los ojos de la alabanza. El mundo entero se ve diferente cuando lo ves a través de los ojos de la alabanza. Todo esto es algo propio de la actitud de gratitud.

Yo tengo un querido amigo, un miembro de nuestro consejo asesor, un hombre de negocios de mi edad, que fue diagnosticado con leucemia aguda hace un tiempo atrás. Mientras Scott estaba atravesando por las primeras semanas de quimio, ordenó una copia de la versión en audio del libro “Sea agradecido: Su camino al gozo”. Él no estaba en capacidad de leer mientras estaba siendo debilitado a causa de la quimio, pero durante siete semanas, él escuchó cuatro veces el libro completo porque él decía, “yo quiero que la gratitud sea el sello, la marca mientras caminemos a través de esta crisis”.

Ellos no saben cuál será el resultado, humanamente hablando, pero ellos saben que en la economía de Dios, el resultado solo será maravilloso. Que solo será mejor que ahora. Y él está aconsejando y entrenando a sus cinco hijos adolescentes a tener una actitud de gratitud mientras caminan en medio de esta crisis.

Tuve otra amiga que quizás algunos de ustedes conocieron a Bobbie Wolgemuth cuyo esposo es un agente literario. Ella estuvo batallando contra el cáncer durante algunos años y ella dijo, “Los pájaros no se preocupan. Ellos cantan” y ese fue su lema. Ahora, no es como si nada estuviera pasando, esto es difícil. Pero estas personas están cantando; están cantando himnos; están cantando himnos de fe. Ellos decidieron decir, “Mira, nosotros podemos preocuparnos, o podemos cantar; quejarnos o adorar”. Todo se ve diferente cuando lo vemos a través de los ojos de la alabanza.

Y esa es una verdad con la que necesito aconsejar mi corazón porque estoy crónicamente tentada, a través de cincuenta años de conocer a Jesús, crónicamente tentada a la murmuración, la queja, el temor, la duda, el desaliento. Estos son como pecados que me asedian en mi vida. Y es por eso que tengo que mantenerme regresando a la alabanza.

“Gracias, Señor, que cuando no puedo ver, yo sé que Tú eres bueno”. Es una posición de fe que se demuestra a través de la alabanza.

Número cuatro– y nosotros decimos esto frecuentemente en nuestro ministerio: Cualquier cosa que nos hace necesitarlo a Él es una bendición – cualquier cosa que nos hace necesitar al Señor es una bendición.

Yo entrevisté a un pastor y a su esposa hace algún tiempo. Ellos habían perdido un par de niños — no hacía mucho tiempo, uno había nacido muerto y algunos abortos involuntarios. Y recuerdo al pastor Mark diciendo, “Difícil, es difícil, pero difícil no es malo”. Difícil es difícil, pero difícil no es malo porque la verdadera bendición no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Cristo con nosotros en medio de los problemas, en los momentos difíciles.

Ahora, a través de estos años, también cumplo treinta y cinco años de ministerio vocacional, lo cual es un gran privilegio. Y le agradezco al Señor por eso. Pero ha habido muchas, muchas veces, muchos lugares donde he pensado, si no hubiera sabido que Jesús estaba en la barca conmigo aquí mismo, no habría tenido la esperanza de sobrevivir a esta tormenta. ¿Has estado allí o esto es solo para mí? Y tú piensas, este bote se está hundiendo. Este negocio, esta familia, esta relación, esta situación se está hundiendo.

Y ha habido momentos desde que inició Aviva Nuestros Corazones en los que he dicho, “Señor, nosotras podemos hundirnos, pero hasta donde sé, estoy haciendo lo que Tú me pusiste a hacer en esta tierra, yo no tengo que sobrevivir, pero tengo que confiar. Tengo que obedecer. Yo no tengo que salir con vida. Si me estoy hundiendo, yo quiero hundirme sabiendo que estaba haciendo lo que Tú me pediste que hiciera aquí en esta tierra”.

Pero el hecho es que, a la larga, si Jesús está en la barca contigo, tú no te hundirás. Cualquier cosa que me haga necesitarlo es una bendición. Las presiones en la vida son inevitables. El sufrimiento es inevitable. Es lo que las Escrituras nos dicen una y otra vez.

Estuve leyendo en Tesalonicenses esta semana y Pablo estaba hablando acerca de sus aflicciones y él dice, “Nosotros estábamos destinados a esto”. Y quiero decir, este no es un mensaje para sentirse bien. Y él dice, “Y tú también”. Y cuando recibiste la Palabra de Dios, la recibiste como la Palabra de Dios capaz de sostenerte a través de estas tormentas y estas aflicciones y estas adversidades”.

Pero si es inevitable, también es hermoso porque el sufrimiento santifica. Las presiones santifican. Nos despojan de todas esas cosas que no son eternas que se nos pegan como lapas a nuestras almas. Que son pasajeras, y desvían nuestra atención de las cosas que son eternas. Los sufrimientos nos despojan de lo pasajero y enfocan nuestros corazones y los colocan en lo eterno. Él desarraiga nuestros corazones de este mundo y los une al cielo y a la eternidad.

Y quiero decirte y piensa en ello, si nunca nos lastimamos, si nunca lloramos, si nunca estamos profundamente dolidas, tú piensas que nosotras ¿podríamos sentir una gran necesidad de Dios? ¿No podríamos ser independientes y autosuficientes? El mayor crecimiento ocurre en las situaciones más duras. ¿Estoy en lo correcto?

Algunas de ustedes me han dicho hoy. Tú solamente has compartido conmigo lo que ha sido mi vida durante este año y dijiste, “Pero es donde estoy creciendo”. El lugar más difícil se convierte en el mejor lugar.

En nuestro ministerio nosotras a veces llamamos a esto “Momentos del Mar Rojo”. Estoy enfrentando una sesión de grabación y me digo, “Yo no puedo con todo esto”. O estamos llegando a una conferencia, y digo «es que no puedo con todo este mensaje». Yo simplemente no puedo hacerlo. Estoy enfrentando este Mar Rojo y hay todos estos obstáculos al frente, por todos lados y por detrás. Y entonces tú te quedas quieta y ves la salvación del Señor.

Cualquier cosa que me hace necesitar a Dios es una bendición. Ahí es cuando veo Su poder. Ahí es cuando nosotras aprendemos que Él siempre está en medio nuestro y que Él siempre provee un medio de salvación.

Bueno, la número cinco: Su gracia es suficiente. Y esta no es solo una teoría, esto no es solo de libros de texto, no es solo teología. Es buena teología, pero también es muy, muy cierto. Su gracia es suficiente. Es suficiente para cada necesidad. Es suficiente para cubrir cada pecado, cada fracaso.

Nosotras somos totalmente dependientes en cada momento de nuestras vidas, en cada respiro, somos totalmente dependientes de la gracia salvadora de Cristo, de la gracia santificadora de Dios, de la gracia fortalecedora de Dios, de la gracia de Dios que satisface, y de la gracia de Dios que nos capacita para servirle a Él y a los demás.

“Separados de Mí,” dijo Jesús, “tú no puedes hacer nada.” Y cuando llegamos a ese lugar donde nos sentimos indefensas y sin esperanza y no podemos hacer nada… Dios me mantiene en un lugar de eterna necesidad. Y ¿me va a gustar estar allí? No, realmente no, ni a ti, ¿Pero es un buen lugar para estar? Sí, lo es, porque me recuerda constantemente que necesito postrarme ante Dios y Su gracia.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado compartiendo quince cosas que ella ha aprendido en cincuenta años de caminar con el Señor. Cuando tú llenas tu mente con verdades como estas y mantienes tu mente ocupada con la verdad día a día, esto tendrá un gran efecto en tu vida. Nancy está aquí para contarte acerca de una mujer que empezó a llenar su mente con la verdad día a día, y eso hizo una gran diferencia en sus pensamientos y en sus acciones.

Nancy: Quiero compartir contigo una historia alentadora acerca de cómo una ingeniera impulsiva y ambiciosa encontró libertad, plenitud, y abundancia en Cristo. En una de nuestras sesiones de grabación en Michigan nosotras nos estábamos moviendo por la sala para conocer a cada invitada en la audiencia y esta mujer se puso de pie y nos habló acerca de su experiencia como ingeniera.

Mujer: Yo crecí en los años 60 y 70 era una época en que las mujeres eran fuertemente alentadas a ir a la universidad y tener una buena educación para ser parte de la fuerza laboral. Entonces, me encuentro a mí misma trabajando como ingeniera en una gran compañía, siendo promovida rápida y exitosamente. Realmente, yo estaba muy, muy enfocada en lo que era mi propio éxito.

Yo creo que, probablemente, el mayor problema que reconozco ahora en retrospectiva, era el orgullo y una falsa sensación de control de que yo conseguiría cualquier cosa que quisiera y que de alguna manera sería feliz, pero yo no era feliz. Mi esposo se convirtió en cristiano al principio de nuestro matrimonio. Nosotros no nos casamos hasta que teníamos como 30 años y yo más o menos le dije que él iba a cocinar algunas noches de la semana y que íbamos a dividirnos las responsabilidades del matrimonio equitativamente.

Yo de hecho tracé y comparé nuestros salarios y me hice la meta de siempre estar por encima de él. Creo que eso nos hizo muy competitivos porque entonces trabajábamos en la misma empresa y el mismo cargo, pero esto realmente estaba minando nuestro matrimonio. Dios misericordiosamente le dio a mi esposo la paciencia para esperarme y eso tomó casi diez años más.

Bueno yo crecí en la iglesia y me llamaba a mí misma cristiana y Dios verdaderamente me habló y me dijo que yo era un fraude y yo sabía que Él estaba en lo cierto. En ese momento empecé a hacer planes para dejar el trabajo. Eso me tomó un tiempo, como unos seis meses. Al principio, mis hijos estaban muy preocupados porque nuestros ingresos estaban bajando y las cosas que eran comunes, como salir a cenar cada viernes por la noche, sabíamos que no podríamos continuar haciéndolas.

Sin embargo, muy pronto, se volvieron muy agradecidos de que yo estuviera en la casa y no lo habría querido de ninguna otra manera. Me encontré a mí misma, sabiendo que yo era una pecadora y aprendiendo más y más cada día acerca de cuán pecadora yo era, pero no teniendo muy claro cómo vivir una vida cristiana. Yo realmente no sabía cómo eso se veía.

Yo tenía mis hijos pequeños en ese entonces y estaba conduciendo por la ciudad y escuché a Nancy por la radio. Casi todo el tiempo yo la escuchaba y terminé llorando porque sentí como si ella realmente le hablara a mi corazón y apreciaba su transparencia. Yo pienso que ella fue el modelo de cómo ser una cristiana y cómo ser capacitada y tener la habilidad para estudiar las Escrituras y aprenderlas y aplicarlas.

Pienso que lo que me ayudo de Aviva Nuestros Corazones, y también de algunos estudios bíblicos y algunas mujeres cristianas que llegué a conocer, fue comprender cómo aplicarlo de manera práctica de modo que las Escrituras fueran un estilo de vida y no solo un libro que necesitaba asimilar.

Sé que algunas personas donaron para hacer posible Aviva Nuestros Corazones de manera que yo pudiera beneficiarme y escucharlo y estoy agradecida por sus sacrificios. Si no hubiera tenido eso, no puedo adivinar dónde estaría y estoy muy agradecida de poder hacer lo mismo.

Nancy: Esta mujer se dio cuenta que el Señor tenía para ella una prioridad mayor en esta etapa de su vida.

Me encanta escuchar historias acerca de cómo las mujeres experimentan la más grande libertad, plenitud y abundancia al conocer a Cristo. ¿No te sientes bendecida al escuchar esta clase de testimonios?

Bueno, cuando apoyas financieramente a Aviva Nuestros Corazones, contribuyes con esta clase de historias. Nosotras somos capaces de hablarle a mujeres como esta ingeniera gracias a oyentes como tú, que creen en este ministerio y quieren verlo continuar.

Estamos orando para que el Señor ponga en el corazón de nuestras oyentes el ayudarnos a alcanzar nuestra meta y superarla. Eso nos permitirá continuar con los ministerios actuales y estarás ayudando al ministerio a acelerar un movimiento de avivamiento y feminidad bíblica.

Así que si quieres hacer una contribución, llámanos al 1–800–569–5959, o visítanos a través de la página http://www.AvivaNuestrosCorazones.com. Si llamas, asegúrate de decir que deseas apoyar el ministerio hispano.

Carmen: No dejes de conectarte a la trasmisión en vivo de la conferencia Revive 15, que se está llevando a cabo en Indianápolis hoy y mañana. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más informes de cómo ser parte.

Bien, mañana Nancy volverá con “Quince cosas que he aprendido en cincuenta años”. Por favor, regresa con nosotros a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Carta de Mamá a las Muchachas

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Veinte y Uno –

Carta de Mamá a las Muchachas

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Carta a Mis Hijos

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Veinte –

Carta a Mis Hijos

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 27 – La prioridad de una vida devocional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Descubre una vida de devoción diaria

Aviva Nuestros Corazones

Ago 27 – La prioridad de una vida devocional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-prioridad-de-una-vida-devocional/

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si vamos a ser siervas útiles del Señor, tenemos que cultivar y mantener una relación de amor íntima con Cristo, que se mantenga viva y creciendo. No habrá frutos sin unión y comunión con Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Hace algún tiempo estaba en una conferencia que iniciaba viernes en la noche y le pedí a las mujeres que llenaran una tarjeta de oración en que nos pudieran decir cómo podíamos orar por ellas. Al final de la conferencia yo tomé esas tarjetas de oración y no sé si eran todas pero leí muchas de ellas y estaba asombrada de un hilo conductor que se veía a través de muchas de estas tarjetas.

Una decía, “Algunas veces me siento fuera de control bajo tanta presión”.

Esta decía: “Yo quiero que Dios me muestre cómo manejar mis diferentes roles de maestra, madre, esposa e hija de manera exitosa y todavía tener tiempo para servir en la iglesia y tener tiempo para mí”.

Y luego esta otra: “yo necesito ayuda con mi agotamiento y este estado agitado, frenético”. ¿Alguien puede identificarse con esto? A menudo me miro al espejo y eso es lo que veo, una mujer agotada y frenética.

Una de las cosas que de verdad admiro de Jesús mientras leo sobre Él en los evangelios, es la manera en que Él podía darse a Sí mismo sirviendo a Dios y a otros día tras día con responsabilidades increíbles y listas de cosas que hacer y aun así mantener este espíritu calmado, generoso y de gracia.

Y yo lo veo tantas veces y solo me pregunto, “¿Cómo lo hizo? ¿Cómo mantuvo ese paso y esa agenda?” Jesús solo tuvo tres años para completar el plan eterno de redención. Yo creo que esa es una descripción de puesto mucho más grande que la mía.

Tú no lo ves molesto con las personas, deseando que ellos se quiten de su camino para poder descansar.

Y reflexiono sobre esto. De hecho si pudieras abrir tu Biblia en el Evangelio de Marcos, en el capítulo 1, déjame invitarte a ir allí. Quiero que veamos un día en la vida de Jesús.

Quiero que veas el corazón de Jesús en este día y luego haremos la pregunta, y el texto nos dará la respuesta de, “¿Como lo hizo?”.

Marcos capítulo 1, comenzando en el versículo 21: “Entraron en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo (Así que el día entero es día de reposo. Todo lo que vamos a leer aquí es en un día de descanso) entrando Jesús en la sinagoga comenzó a enseñar. Y se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

Y he compartido este mensaje muchas veces de una forma u otra, siempre le pido a Dios que lo haga fresco, que lo personalice en cada oportunidad y que le de vida al Ministerio de la Palabra.

Y al igual que muchas de ustedes, yo sé lo que es gastarse, estar exhausta de haber compartido lo que hay dentro de ti, ministrando la Palabra a otros. Y tú sabes que en la medida en que te das a ti misma esto toma algo de ti y es difícil. Bueno y no solo eso, mira el versículo 23:

Y he aquí estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

Entonces el espíritu inmundo, causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él. Y todos se asombraron de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! Él manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen.

Las Escrituras nos dicen en Efesios capítulo 6 que estamos en una batalla y que nuestro enemigo no es carne ni sangre. El enemigo, dicho sea de paso, no es tu compañero. No es tu hijo adolescente, no son tus niños.

Nosotras tenemos un enemigo que es un enemigo espiritual. Nosotras luchamos con principados, potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Y no los podemos ver la mayor parte del tiempo— Hay una batalla cósmica llevándose a cabo entre el Cielo y el Infierno; entre Dios y Satanás.

Ahora, nosotras sabemos quién gana pero a veces nos quedamos atrapadas en el fuego cruzado.

Hay una guerra espiritual que se está llevando a cabo, pero yo pienso que hay algo que nos es quitado cuando estamos envueltas en esta guerra, en esta batalla. Jesús lo hizo y Él echó fuera esos espíritus inmundos. Y Él está trabajando a través de nosotras. Dondequiera que Jesús iba, el infierno se hacía pedazos a sus pies.

Y luego en el versículo 28 dice que enseguida su fama se extendió por todas partes, por toda la región alrededor de Galilea.

Él es noticia de primera plana. Y todo el mundo quiere una entrevista con Él y todo el mundo quiere Su firma en el libro. Y todo el mundo quiere que Él hable en su evento.

Y mi presión arterial sube solo de pensar de cómo sería esto, en el nivel humano, para Jesús. La fama se riega y todo el mundo quiere un pedazo de Él. Él es humano, Él es Dios pero en carne humana. Y Él no tenía una hora más de Su día de las veinticuatro horas que tú y yo tenemos.

Y tenía que dormir de noche, tenía que detenerse y comer. Él tiene necesidades humanas. Su fama se ha esparcido y todo el mundo quiere un pedazo de Él. ¿Has estado ahí?

El próximo versículo dice: “Inmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan”.

Mira el versículo 30,

La suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida le hablaron de ella. Una persona más con necesidad, ¿Alguna vez has deseado que todo el que tiene una necesidad se vaya? Pero Dios los mantiene allí, poniéndolos en tu camino aun cuando estás cansada, aun al final de un largo día donde te has gastado y has ministrado, sirviendo de cualquier forma que lo hagas.

Mira lo que Él hace en el versículo 31

Jesús se le acercó, y tomándola de la mano la levantó (Estos son los momentos en los que yo soy tentada a decir, ¿Puedes venir mañana?, pero sin embargo Él va y sacia su necesidad)”, y la fiebre la dejó; y ella les servía.

Hay poder que sale de Él. ¡WAO! Ahora Él ya sanó a todos en esta casa, ahora sí podemos relajarnos, ponernos cómodas, disfrutar de una comida tarde e irnos a la cama temprano en la noche,” ¿Verdad? ¡No lo creo! Mira el versículo 32:

A la caída de la tarde (ese mismo día), después de la puesta del sol (En ese día de reposo, ¿Recuerdas?, no ha habido mucho descanso en la agenda), le trajeron a todos los que estaban enfermos y endemoniados; y toda la ciudad se reunió a la puerta.

Solo de pensarlo yo me siento exhausta. ¿Te sientes así algunas veces? La gente cree que tú puedes satisfacer sus necesidades. O ellos se dan cuenta que tienes un don para servir y hacen fila, ¿Harías esto o harías aquello?

O las madres con niños pequeños, no hay lugar donde puedas escapar de la multitud, pero dices hay un lugar vas al baño y te cierras con llave, aquí por fin tendré privacidad, oh no no no, tú no ¿tengo razón? Esos pequeños deditos vienen por debajo de la puerta y comienzan, mami, mami y lo que tú quieres decirles es, mi nombre no es mami, ¿verdad? “Ve y búscate otra”, porque estás tan cansada, queremos enviar lejos las multitudes. ¿O soy yo la única que se siente de esta manera? Por favor díganme que no, gracias.

Bueno, gracias a Dios porque Él se preocupa. Dios a través de Jesús, Dios en Jesús, Jesús siendo Dios y Jesús en nosotras. Se preocupa por el enfermo, por el oprimido por demonios que llega a tu puerta. Versículo 34: Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era Él.

Bueno y yo leo todo esto y me siento exhausta solo de leerlo. Estoy pensando en mí misma y en situaciones similares. Y pienso, ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo seguía adelante? Él lo hizo en su condición de hombre.

Y tú dices “Sí pero, Él es Dios”. Pero Él está haciendo esto como un hombre en la llenura y el poder del Espíritu Santo para que sepamos que podemos vivir esa vida por Su gracia y en la maravilla de Su vida en nosotras. Pero algunas veces me siento tan débil, tan agotada y agitada. ¿Cómo lo hizo?

Bueno, yo creo que la clave la hallamos en el próximo versículo en el versículo 35 de Marcos 1 “Levantándose muy de mañana (ya este es el próximo día), cuando todavía estaba oscuro,

Bueno y hay más en el versículo pero permíteme detenerme aquí por un segundo. Solo te puedo decir que después de tener un día como el que Jesús había tenido ese día de reposo, permíteme decirte que lo último que yo quisiera hacer, muy temprano la mañana siguiente—aún oscuro— es levantarme.

“Salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba”.

Él tomó tiempo para alejarse de las multitudes porque ese era el único tiempo que él podía estar alejado de las multitudes, temprano en la mañana. Él se fue a un lugar solitario y se conectaba con Su Padre celestial, en un nivel humano, Él estaba recargando las baterías.

Bueno pues nuestras baterías espirituales tienen que ser recargadas.

Y quiero compartir en el tiempo que nos resta lo que en la vida de Jesús y en nuestras vidas recarga esas baterías. Y por cierto fue justo a tiempo porque, mira el próximo versículo: Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle; le encontraron y le dijeron: Todos te buscan. (Vs. 36-37)

Esto suena parecido a lo que algunos de ustedes padres experimentan en sus casas, ¿verdad? Y algunas veces lo escuchas en tu equipo, “Hay una necesidad. Tú tienes que venir a hacer esto. El líder de tu equipo te necesita. Tus hijos te necesitan; todo el mundo te está buscando”.

“Y Él les dijo (y creo que esto es interesante)*: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí, porque para eso he venido”. (v38)

¿Pero por qué irse ahora? Quiero decir, Él está en una buena racha, Él es popular. Pero en el punto más alto de Su popularidad él dice, “es tiempo de irnos”. ¿Cómo supo Él que era el tiempo de irse? Porque Él había estado con Su Padre quien le había dicho que era tiempo de irse.

“Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios”. (v39)

Un ministerio efectivo siempre fluye de la unión y de la comunión con Dios. Así que si vamos a ser servidoras efectivas del Señor. Si vamos a tener algo que dar a otros, nosotras tenemos que cultivar y mantener una relación de amor íntima vital y en crecimiento con Cristo. No habrá frutos sin unión y comunión con Cristo.

Por eso es que tengo una gran carga con este tema en mi propia vida y en la de todas nosotras sobre cultivar una íntima relación con Dios a través de una vida de devoción personal.

Las personas lo llaman de diferentes maneras, crecí escuchándolo como el tiempo de quietud, mi devocional personal, la hora sagrada, realmente no importa cómo le llames, pero si espero que todas lo tengamos.

Pienso que he escrito unos dieciséis libros. El primero fue sobre este tema. Y creo que si no hubiera escrito nada más, este es el mensaje que yo quisiera darle a las mujeres porque creo que esta sola práctica haría una gran diferencia en tu vida y en la mía por el resto de nuestras vidas. Así que yo no sé dónde tú estás en este punto, pero al final de nuestro tiempo juntas el día de hoy te voy a invitar a hacer un compromiso en la medida que Dios está hablando a tu corazón durante los próximos treinta días, cada día a pasar algún tiempo a solas con el Señor, en Su Palabra y en oración.

La prioridad de una vida devocional. Lo hemos visto en la vida de Jesús. Las Escrituras nos dice que Jesús a menudo se retiraba a lugares apartados y oraba, como lo vemos en Lucas capítulo 5 versículo 16.

Y pienso en el Salmista David en el Antiguo Testamento. El Salmo 27, el versículo 4 es uno de mis versículos favoritos. David era rey, él era pastor, autor de canciones, músico y un estratega militar. Y hay tantas cosas que él hizo bien pero él dice, “Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo”.

¿Una cosa, David? Si tú tan solo pudieras pedirle una cosa a Dios, ¿qué sería? ¿Ganar las batallas? ¿Ser bueno en esto o en aquello? ¿Qué sería? “Una cosa he pedido al Señor y esa buscaré”. Es en esto que voy a ser intencional en buscar ¿Qué es eso, David? “que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo”.

Vivir en Su presencia. Contemplar Su belleza y aprender de Él, David dice, Esto es más importante para mí que cualquier otra cosa en el mundo, si no logro hacer nada más en mi día, esa es la cosa que quiero que quede hecha en mi día.

El otro día hicimos referencia al pasaje en Lucas capítulo 10 acerca de Marta y María en su casa en Betania y acerca de cómo María se sentaba a los pies del Señor y escuchaba Su enseñanza. Esa fue su elección. Esa fue su prioridad.

Y también tenemos a Marta quien estaba distraída con el mucho servicio. Yo vivo ahí la mayor parte del tiempo. Es una cosa buena estar sirviendo pero ella estaba distraída porque ella no tenía su copa llena para poder dar a otros así que ella está trabajando con el tanque vacío. Ella está obrando con los vapores del tanque.

María está llenando su copa y luego podrá servir a otros con eso que ella ha recibido de Cristo. La distracción de las muchas ocupaciones, las ocupaciones aun en las cosas buenas, cosas del ministerio, aun esas pueden alejarnos de buscar Su corazón.

Así que Jesús le dice a Marta cuando ella le pregunta demandante, “Señor, dile a mi hermana que vaya a la cocina y me ayude,” como a veces nos encontramos diciéndole a Dios qué hacer, Jesús dice, Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas”… Tú tienes tu delantal puesto, estás tensa.

Y yo me veo retratada en Marta. “Tú estás preocupada y molesta por tantas cosas”. Hay tantas cosas en mi lista de cosas por hacer de cada día. Tengo listas de mis listas. Pero Jesús le dice a ella “Una sola cosa es necesaria” y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. (Vs.42)

Si tan solo pudiera hacer una cosa en mi día, tengo que llegar al punto en mi vida y es donde me encantaría ver a Dios llevarnos a cada una de nosotras, donde si no pudiera hacer otra cosa, la única cosa que debería hacer es encontrarme con el Señor, estar con Él, en Su presencia, en Su Palabra, en oración.

Nosotras necesitamos llegar a los pies de Cristo. Jesús dijo que, “María había escogido la mejor parte”. Esto requiere una elección consciente y deliberada de nuestra parte.

¿Es ese el compromiso de tu corazón cuando tu buzón de correo está hasta el tope, cuando tienes cosas que hacer, personas con las que reunirte, lugares a los cuales ir? Yo haré lo que tenga que hacer para reunirme con Cristo al inicio de mi día.

Y yo he tenido la bendición de haber crecido en un hogar con un padre que creía en la prioridad de una vida de devoción personal. Su nombre era Art DeMoss. Él amaba el evangelismo y las almas y era muy activo en el ministerio, pero era un hombre de negocios ocupado.

Él no conoció al Señor hasta mediados de sus veinte años. En el primer año de su vida cristiana, alguien le retó a darle al Señor la primera hora de cada día en Su Palabra y en oración. Y él tomó este reto muy en serio y desde ese momento hasta el día que el Señor lo llamó, veintiocho años después, nunca faltó un solo día, ni uno solo de darle a Dios la primera hora en Su Palabra y en oración.

Él tenía este lema, “No lectura de la Palabra, no desayuno”. Y no leía ninguna otra cosa más en el día antes de estar en la Palabra de Dios. Era como si esto fuera tan importante para él como respirar o quizás más.

Él tenía una almohadilla para arrodillarse que él mantenía debajo de su cama y realmente tuvo varias a través de los años.

Y él tenía una lista de oración larga, una larga, larga lista de oración. Yo no sé si él oraba por cada una de estas personas cada día. Yo sé que él oraba por nosotros. Y puedo decirles a las madres y a los padres y a esos que un día serán padres y madres que ustedes van a cometer muchos errores con sus hijos. Pero hay mucha gracia que se extenderá a sus hijos cuando ellos crezcan al saber que hay un padre en casa que comienza el día sobre sus rodillas, en la Palabra, en oración, orando por su propia alma y por las almas de otros.

Así que conocer a Dios, caminar con Dios y tener una relación con Dios era más importante, tan importante para él que lo hizo la prioridad número uno de su día y ¡que marca indeleble hizo esto en mi vida como su hija! Me gustaría decir que tengo su récord de nunca fallar un día. Pero ni me acerco a ese récord.

Pero te diré algo, cuando estoy pronta a apresurarme a empezar mi día, y es una batalla virtualmente cada día, tengo indeleblemente impreso en los ojos de mi mente una imagen de mi papá sobre sus rodillas, comenzando su día en la Palabra, encontrándose con Cristo. Esa es la prioridad de una vida devocional.

Tener un tiempo de quietud no te da ganar puntos con Dios. No te hace que seas una mejor cristiana. Es que encontrarte con Dios te hace más como Jesús.

Estamos hablando de ser intencionales acerca de cultivar una relación de intimidad con Dios a través de tiempos diarios apartados para estar a solas con Dios en Su Palabra y en oración.

Y ahora permíteme hablar por un momento acerca del propósito de una vida devocional. Y yo quiero enfatizar en esto mucho más que en la mecánica porque pienso que si tú tienes un deseo por esto, vas a encontrar la mecánica. Pero quiero que al final de este programa si todavía no lo tienes, digas, “Esto es algo que debo tener. Esto es algo que quiero tener”.

El primer propósito de una vida devocional es la comunión con Dios. Compañerismo, comunión con Dios. Nosotras fuimos creadas para relacionarnos con Dios. Nosotras fuimos creadas para relacionarnos y tener comunión y amistad.

Moisés le dijo a Dios en Éxodo capítulo 33 “te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca”. ¿Cómo luce eso? ¿Qué significa tener una íntima relación con Dios?

¿Quieres descubrirlo? Desarrolla compañerismo, comunión con Dios a través de un tiempo diario en Su Palabra y de conocerle a Él. Moisés lo hizo. Y las Escrituras dicen, “Y acostumbraba a hablar el Señor con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo”. (Ver Éxodo 33:11)

El propósito de un tiempo de quietud es conocer a Dios, disfrutar a Dios. Es tener devoción ¿sabes de lo que estoy hablando?

Si tú has hecho tu devocional pero no tuviste devoción es porque no experimentaste relación y comunión con Dios. Comunión con Dios es el primer propósito.

El segundo propósito es la purificación de mi corazón y de mi vida. Es un tiempo cuando Dios puede encender la luz de Su Palabra en los rincones y las grietas de mi vida, en las hendiduras de mi corazón, mostrándome cosas que yo no veo acerca de mí misma a menos que Él me lo muestre. “examíname, oh Dios y conoce mi corazón”. Límpiame, lávame. Yo pongo mi vida bajo la sangre de Cristo. Yo recibo tu perdón. Yo he sido limpiada, permito que Dios purifique mi corazón con Su Palabra, el agua que limpia. Este es el propósito de una vida devocional.

Una tercera cosa es la restauración de mi alma. “Él restaura mi alma”. Este mundo es tan ruidoso, tan ocupado. Nos aplasta y en la medida en que le damos a otros en cualquier rol o posición en la que sirvamos, nos gastamos—como vimos a Jesús hacer en ese día de reposo. Necesitamos reponer los recursos, los recursos internos que hemos agotado con la multitud. Es tiempo en Su Presencia que aquieta nuestros corazones, que restaura nuestras almas y calma y aquieta nuestros espíritus.

El propósito número cuatro es instrucción en los caminos de Dios.

Y me encanta ese versículo en el salmo 103 que dice, “A Moisés dio a conocer sus caminos, y a los hijos de Israel sus obras”. Versículo 7. Los hijos de Israel conocían las obras de Dios. Ellos vieron las obras de Dios pero Moisés conoció sus caminos. Él conocía el corazón de Dios.

Yo quiero conocer los caminos de Dios. Yo no solo quiero conocer sus obras. Yo quiero saber lo que Él piensa, como Él siente, lo que Él ama, lo que Él odia. Yo quiero conocer Sus caminos.

¿Tú sabes como Moisés conoció sus caminos? Sentándose en lo alto de un monte lejos del resto de la comunidad, yendo a esa tienda de reunión fuera del campamento donde él se reunía con Dios. Y su rostro estaba radiante por la gloria de Dios.

Hay algunas cosas que podemos aprender en comunidad, pero hay aspectos de conocer a Dios y de caminar con Él en Sus caminos que solo adquirimos al estar a solas con Él, en Su palabra, dejando a Su Espíritu ministrar a través de Su Palabra y enseñarnos sus caminos.

Número cinco es sumisión a Dios y a Su voluntad. Es en este tiempo de quietud, ese lugar de quietud que mi corazón y mi voluntad se alinean con la voluntad de Dios. Mi corazón y mi voluntad se encuentran muy a menudo desalineados con la voluntad de Dios.

Yo recibo esos ajustes espirituales mientras paso esos tiempos en la presencia del Señor, mientras mi voluntad es traída en sumisión con Su voluntad y yo me sumerjo en ese tiempo y veo mi voluntad oponiéndose a Su Voluntad pero llego al lugar donde digo, “Oh Señor, no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Número seis: recibo dirección para mi vida, mis responsabilidades, mis relaciones.. Dirección. Escuchamos tantas voces diciéndonos qué hacer, dónde ir. El mundo tiene tantos consejos los cristianos tienen tantos consejos. Pero hay tiempos donde solo necesitamos escuchar Su voz. Nosotras decimos “Señor, necesito dirección. Necesito sabiduría ¿Qué quieres que hagamos en esta situación?”

Yo nunca, nunca, nunca Ilego al final de un día habiendo tachado todo lo que tenía que hacer en mi lista de cosas para hacer. De hecho, esto es imposible en cualquier periodo de veinticuatro horas para mí, lograr completar todo lo que hay en mi lista de cosas por hacer para ese día. Pero aquí hay una verdad liberadora. Darme cuenta que en cada día de veinticuatro horas solo es posible para mí hacer lo que Dios tiene en su lista de cosas por hacer para mí ese día.

Es por eso que debemos llegar antes que Él y decirle, “Señor, dame mis tareas. ¿A cuáles interrupciones en el día de hoy debo decir “no” y a cuáles debo darles la bienvenida?

El salmo 36 versículo 9 dice “En tu luz veremos la luz” Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz veremos la luz. Él da dirección.

Número siete, otro propósito para un tiempo de quietud es la intercesión a favor de otros necesitados. Mientras intercedemos por sus necesidades, las necesidades de aquellos que amamos, las necesidades de aquellos que nos rodean que son tan grandes…

Yo no puedo resolver esas necesidades. Pero yo sí puedo levantarlas delante del trono de la gracia de Dios donde ellas pueden encontrar misericordia y gracia para ayudarlas a ellas en sus tiempos de necesidad.

Y luego el número ocho y este quizás es mi favorito. El propósito de una vida devocional es que nosotras podamos ser transformadas a su imagen.

Yo quiero ser como Jesús. Y pienso que tú también.

Bueno, tú no te pareces a Jesús pasando tiempo en medio de todas las influencias y los aportes de este mundo que te rodea. Leyendo las revistas del mundo los programas de TV, las películas, la música, interiorizando todo esto en tu sistema. Tú te parecerás a Jesús pasando tiempo con Él.

Pablo dijo en 2da a los Corintios capítulo 3 versículo 18: “Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu”. Como dijo David en el salmo 27—mientras lo estemos contemplando, seremos transfigurados (es la palabra que se usa allí) a su imagen de gloria en gloria como por el Espíritu del Señor”.

Ocurre esa asombrosa transfiguración, lo cual no es ser diferente en lo externo; es ser transformadas de dentro hacia afuera para que puedas convertirte en una nueva persona como Jesús quien mora en nosotras. Somos transformadas en su imagen de gloria en gloria por el poder del Espíritu Santo.

¿Cómo lo hacemos? En la medida que lo contemplamos a Él, esto es lo que hacemos cuando nosotras abrimos este Libro, esta es la Palabra viva escrita de Cristo. Así que en la medida en que le contemplo en este libro y Él está en cada página de este libro desde Génesis hasta Apocalipsis 21, mientras le contemplo hay algo que está sucediendo dentro de mí que me está transformando en Su imagen.

Yo no sé tú pero yo quiero eso. Yo necesito eso. Y es por eso por lo que yo quiero tener este tiempo.

Carmen: Esta es Nancy Leigh DeMoss recordándonos acerca de la importancia de desarrollar una vida devocional diaria.

Te retamos a leer tu Biblia por 30 días seguidos. Si lees la Biblia por 30 días, vas a desarrollar el hábito que va a alentarte a mantenerte leyendo más allá del reto.

Bueno, mañana Nancy va a estar de vuelta con la parte dos de este mensaje. Escucharas algunas maneras prácticas de eliminar distracciones y desarrollar un hábito de pasar tiempo con el Señor. Por favor acompáñanos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leah DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Padres que Instruyen – 11

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

11 – Padres que Instruyen

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

La Educacion en el Hogar No Produce Necios

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Diecinueve –

La Educacion en el Hogar No Produce Necios

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 26 – Encontrándonos al pie de la cruz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Esperando por su corazón

Aviva Nuestros Corazones

Ago 26 – Encontrándonos al pie de la cruz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/encontrandonos-al-pie-de-la-cruz/

Carmen Espaillat: Después de muchos años de separación, Joy McClain tenía fe que Dios podría volver a unirlos a ella y a su marido.

Joy McClain: Que llegaría el día que me podría parar delante de mi marido otra vez como una esposa pura y sin mancha. Tal vez tendría ya noventa años, pero lo creía con todo mi corazón. Yo quería creer, y no iba a dejar de orar por eso.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos días, Joy McClain nos ha estado contando su historia. Esto es algo de lo que hemos estado escuchando.

Joy: Hoy hice un voto de amar y honrar a mi marido y eso es justo lo que tengo la intención de hacer, no importa lo que pase. Le había pedido a Mark que fuera a consejería y cuando le dijeron que tenía un problema con la bebida, su corazón se endureció.

Mark McClain: ¿Pero por qué tú me estás haciendo estas preguntas? ¿Por qué estás desafiando todo lo que yo hago? Porque yo tengo derecho de hacerlo.

Kristen McClain: Cuando me insultaba o insultaba a mi mamá , yo solo quería estrellar el auto contra un poste,

Mark: Yo tengo el derecho de hacer lo que yo quiera.

Joy: Cuando descubrí que ella se estaba cortando, fue como otra bofeteada en la cara. Yo no sabía cuánto más iba a poder soportar.

Mark: ¿Pero y por qué yo no puedo hacer esto? Esto es lo que quiero hacer, yo no estoy haciéndole daño a nadie.

Joy: Él quiere herirme.

Kristen: Yo no sabía de lo que él sería capaz de hacernos.

Joy: Y él está amenazándonos.

Jena McClain: Pude oír a mi padre entrar, y podía oírle dando portazos y gritando y maldiciendo. Yo sabía que Dios tenía Su mano sobre mí.

Jordan McClain: Cualquier persona lo hubiera dejado inmediatamente y, si no de inmediato, un par de años después, tal vez cinco años, diez años, pero ella se quedó con él.

Joy: Y honestamente, esa fue probablemente la primera vez en veintidós años que pensé, «No creo que haya mucha esperanza al ver que él, aun sabiendo que pudo haber perdido a su hija, no pareció importarle”.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, mientras has escuchado la historia de Joy, quizás te hayas podido identificar con esos momentos donde parecía no haber esperanza. Pero espero que también hayas sido animada y hayas recordado que siempre , siempre hay esperanza en el Señor. Sé que nuestras oyentes han sido tocadas, por la historia de Joy.

Espero que tomes también diez minutos en el día de hoy para ver la versión en video que nuestro equipo ha preparado de esta historia. Es impresionante y aun más importante, te animará a confiar en el Señor en la situación más difícil. Es un gran recurso que puedes compartir con alguien que conozcas que está batallando con su matrimonio.

Y ahora creo que serás grandemente animada mientras escuchas hoy la parte final de la historia de Joy.

Joy: Mark había sido enfrentado más de una vez por amor, por los ancianos en mi iglesia y por el pastor. Ellos se habían acercado a él muchas veces. Yo no quería el divorcio. El divorcio no era una opción. Ni siquiera entraba en las conversaciones. Pero sí tenía que establecer un tipo de ambiente para que mis hijos estuvieran a salvo.

Jordan: Esa es la razón por la que ella se mudó. No era por ella, era por nosotros, por mis hermanas que todavía estaban allí, para sacarlas de eso.

Kristen: Recuerdo que solo me preguntaba cómo vamos a salir de esto.

Carmen: Ella es Kristen, la hija de Joy.

Kristen: Bueno, mi mamá trabaja medio tiempo. Gana lo suficiente para solo pagar la renta, nada más.

Joy: Todavía estaba educando mis hijas en casa . Todavía estaban en el bachillerato. Mi hijo ya estaba en la universidad. Esos fueron los años donde realmente aprendí lo que significaba confiar en el Señor. Él se convirtió en mi proveedor de todo. Tenía que buscar de Él cada mes. Cuando extendía mis cuentas sobre la mesa, juntaba los recibos, oraba sobre ellos, los movía sobre la mesa y decía, “Está bien Dios, son todos tuyos”.

Kristen: Recuerdo entregarle las facturas que venían en el correo algunas veces, y ella tenía exactamente lo que se necesitaba. ¡Todas las veces! Nunca había visto algo así.

Jena McClain: Un día ella nos llevó a mí y a mi hermana a la sala y ella dijo, “Saben tenemos una cuenta que se vence hoy”.

Carmen: Ella es Jena, la hija de Joy.

Jena: “No tengo el dinero para pagarla, así que necesitamos orar que esta cuenta sea liquidada y de alguna manera el dinero vendrá”. Recuerdo que alguien tocó a la puerta y ahí estaba un hombre. Y dijo, “Este cheque es para usted, no estoy seguro quien lo envía. Es anónimo”. Y era la cantidad exacta para pagar la cuenta. Fue como “¡Wow! Él realmente provee y realmente contesta las oraciones.”

Joy: El casero había visto como una y otra vez Dios proveía. Yo era realmente honesta con él. Recuerdo un día cuando la renta se había vencido. Y fui con él y le dije, “John, sé que la renta se vence hoy. Estoy orando, y espero ver como Dios provee”. Creo que al principio John pensó, “Esta mujer está loca”. Pero una y otra vez me podía ver venir por el patio diciendo, “¡Dios provee John!”.

Nunca quisiera volver atrás y volver a vivir tanta pena. Pero no tendría la fe que tengo ahora. No tendría la confianza que tengo en el Señor si no hubiera tenido la oportunidad de confiar Él. Si tienes una situación hoy que te forza a confiar en el Señor, alábalo por eso porque tiene la oportunidad de mostrarse a Sí mismo. Muy frecuentemente queremos preocuparnos nosotros de sacar adelante todo. Hoy en nuestra opulenta cultura, no padecemos gran necesidad con frecuencia. Pero cuando sucede es una gran bendición ver Su mano en ello.

Jordan: El hecho de que no proveería, no fue una opción en mi mente

Carmen: Él es Jordan, el hijo de Joy.

Jordan: Yo creo que eso fue porque así me lo inculcó mi madre, viendo yo su ejemplo y sabiendo que no podría dudar de eso. Él la ayudó, nunca la dejó.

Joy: La amargura pudo haberse enraizado y crecido a través de los años y especialmente conforme la situación iba empeorando. Pudo haberse enraizado fácilmente en los corazones de todos nosotros. Yo me di cuenta a tiempo que los niños iban a seguir mi ejemplo.

Jordan: Mi madre trató desesperadamente de guardarnos de amargarnos en contra de mi padre y de odiarlo. Ella siempre quiso que fuéramos perdonadores y comprensivos.

Kristen: Algunas veces me irritaba contra mi padre y decía que era una persona horrible, que no se preocupaba de nosotros. Y ella decía. “No hables así. aún es tu padre. Está haciendo cosas que no te gustan. Pero todavía es tu padre, y tienes que respetarlo no importa lo que haga. No tienes que amar lo que hace. Pero tienes que amarlo y respetarlo”.

Joy: Así que era importante para ellos dejar inmediatamente sus emociones y las palabras con que se dirigían a él. Y la mejor manera de hacerlo, honestamente, una y otra y otra vez, era orar.

Todo el tiempo. Bueno me refiero a que orábamos juntos frecuentemente y ella constantemente nos recordaba, “Oren por su padre. Oren por su padre”. Recuerdo cuando estaba en la universidad, ella me llamaba todo el tiempo. “Ora por él. Ora por él. Pasó esto. Ora por él”. Así que recuerdo mi niñez orando mucho por mi papá y mi madre diciéndome que orara por mi padre, que orara por mi padre.

Y no solamente para que dejara de tomar y todo terminaría, sino por su salvación, por su bienestar. Es decir, ese es un testimonio de la fe de mi mamá en esos momentos. Ella no decía, “Quita eso de mí para que no batallemos más”. Sino también por su bien. Creo que eso tiene mucho que ver con mi fe, ver su respuesta ante eso.

Joy: Yo creía con todo mi corazón que llegaría un día en que estaría parada delante de mi marido otra vez como una novia sin mancha. Tal vez ya noventa años de edad, pero lo creía con todo mi corazón. Yo quería creer, no iba a perder la esperanza ni a dejar de orar por eso.

Mark: Yo no me daba cuenta en ese momento, pero aparentemente me encontraba en la más larga cadena de oración que jamás había escuchado. O sea, estoy hablando de otros países, había tanta gente orando por mí. Pero yo todavía estaba viviendo como yo quería vivir.

La separación fue buena porque Dios me permitió llegar hasta el fondo del hoyo en el que estaba . Yo sé que Él no quería eso para mí, pero Él me permitió llegar hasta ahí. Mi salud estaba mal y mi estado mental estaba mal. Eso sí, Yo seguía yendo a trabajar. Nunca tuve problemas en el trabajo, pero todo lo demás, cada parte de mi vida era horrible. Hasta ahí Él me permitió llegar. Es por eso que la separación fue buena.

El punto más bajo del hoyo fue cuando estaba en casa de mi sobrino. Habíamos estado tomando, creo que eran como las diez de la noche. No era muy tarde, pero estaba obscuro y yo estaba manejando a casa, y ahí fue donde me detuvieron.

Joy: Sorprendentemente, él nunca había sido detenido por manejar borracho en todos esos años.

Mark: Y ese fue el inicio de toda una cuestión legal.

Joy: El juez fue muy duro con él, le entregó un montón de multas.

Mark: Perdí mi licencia por un año, lo cual puso en peligro mi trabajo.

Joy: Había un montón de requisitos de libertad condicional, que le privaron de muchas libertades. Una de ellas fue que no podría volver a poner un pie en un lugar donde se sirviera alcohol, y si alguna vez se le sorprendía con alcohol, iría a la cárcel.

Mark: Estaba como preso. No podía beber.

Joy: Había un juez en la sala de justicia, pero finalmente Dios era el juez que estaba orquestando todos estos eventos. Después de ese día en la corte, mi esposo supo que “No hay manera, no hay absolutamente manera de cumplir los requisitos”. Y entonces Él clamó a Dios.

Mark: Señor, quítalo todo. Quita el deseo, quita el dolor, comienza a sanar mi cuerpo. Y Él lo hizo.

Joy: Así que Dios había estado trabajando. Dios había estado orquestando de maneras que yo jamás hubiera podido ver o imaginar.

Mark: No tuve problemas con el síndrome de abstinencia. No sentí el dolor. Fue más bien como un descanso. Pero el proceso de sanar a la familia apenas comenzaba, y eso tomó un tiempo.

Joy: Todos mis hijos me llamaron ese fin de semana diciéndome la misma cosa. “Papá quiso pasar tiempo conmigo. Nos llevó fuera. En verdad la pasamos muy bien. Él no estaba tomando. Estaba completamente sobrio”. Mis hijos no podían recordar, no tenían memoria de la última vez que su padre había estado sobrio con ellos. Así que estaban emocionados. Estaban conociendo a una persona que nunca antes habían conocido. Estaba yo muy emocionada por ellos, que ellos pudieran pasar tiempo de calidad con su papá. Hubo un alto en la monotonía.

Pero yo también había sido muy realista. No iba a ser ingenua. Yo pensaba: “Solo es cuestión de tiempo. Él volverá a tomar”. Y los días se convirtieron en semanas, y todavía no tomaba. No tenía ninguna excusa hasta este punto. Yo no había visto remordimiento. Había visto a un hombre que estaba sobrio, pero no veía un cambio en su corazón.

Así que me senté y escribí letra por letra y carta tras carta. Todo era esperanza, todo positivo, todo era mirar hacia adelante. Y por semanas Mark recibió estas notas de aliento. Y unas semanas más tarde él estuvo de acuerdo en asistir a una consejería intensiva. Así que nos encontramos otra vez en el Centro de Consejería Doce Piedras por varios días con nuestro pastor. Yo ya había asistido anteriormente con mis hijas

El equipo se regocijó, estaban felices de que la persona por quien habían estado orando por años estaba ahora ahí. Solo tomó como media hora de nuestro tiempo con el consejero para que Mark se detuviera y dijera, “Yo sé lo que necesito, necesito al Señor en mi vida”.

Mark: La noche que le pedí a Jesús que me perdonara, comencé a adorarlo a Él en vez de al alcohol.

Joy:No podías creer escuchar estas palabras salir de su boca. Mi pastor me volteó a ver. Lo volteó a ver a él. Todos nos estábamos mirando pensando, “¡Esto es una locura!”

Mark: Sentí un alivio de que Jesús me perdonara todo, especialmente cosas horribles que había hecho. No lo merecía. Tenía a un Dios amoroso.

Joy: El momento en que supe que el cambio en mi amado era auténtico fue cuando él vino y me dijo, “¿Me perdonarías? He pecado contra ti. He pecado contra Dios. ¿Me perdonarías por abandonarte, por dejarte?” Y sabes, todos esos años de heridas, de amarguras, de enojo y desconfianza desaparecieron. Porque lo que esencialmente él estaba haciendo era encontrarme al pie de la cruz. Estaba viviendo a la sombra del perdón.

Mi pecado se veía diferente al de él. El mío era que yo me creía justa, sentía lástima por mí misma. Mi pecado era que realmente tenía temor. Fui perdonada de mi pecado por un Dios Santo ¿Cómo no podría, cuando un hombre se hubiera arrepentido delante de ese mismo Dios Santo y luego viniera y me pidiera perdón, cómo no le daría completa y totalmente el perdón?

Mark: Le pedí que me perdonara, y ella me pidió que la perdonara.

Kristen: Cuando volvió a casa, nos sentó a Jena y a mí y nos pidió perdón. Por supuesto que dijimos que “sí” inmediatamente. Fue uno de los mejores momentos de mi vida. Nunca olvidaré la pena tan sincera que se veía en sus ojos por haber lastimado a sus hijos.

Mark: Les pedí específicamente que me perdonaran por lo que les había hecho y específicamente por haber bebido de la manera que lo hice, y la forma en que me comporté.

Jena: Fue como un alivio instantáneo. Fue como si un peso se hubiera quitado de encima. No tenía malos sentimientos en contra de él. Todo fue como, “¡Finalmente! He estado esperando por este momento. ¡Sí! ¡Te perdono! Te perdono una y otra vez”.

Joy: Unos días más tarde cuando Jordan, nuestro hijo, regresó a casa de la universidad, pasó lo mismo.

Jordan: Cuando él me pidió perdón, yo estaba ansioso y listo, porque todos somos pecadores. Me sentía como si no lo perdonaba por haber sido un pecador era como si yo fuera un hipócrita porque yo tengo mis propias cosas que Dios me perdona.

Mark: Terminó el tiempo de mi libertad condicional y continué sin tomar. Poco a poco la confianza comenzó a regresar.

Kristen: Me volví más consciente de lo que yo hacía una vez que mi papá cambió.

Carmen: Otra vez Kristen, la hija de Joy.

Kristen: Porque me empecé a dar cuenta de que aunque él estuviera haciendo cosas mal no significaba que yo no estuviera haciendo las cosas mal. Lo culpaba a él de mis problemas así como él me culpaba a mí de los suyos. Así que una vez que él cambió, tuve que examinarme a mí misma y eso fue muy duro. Me di cuenta que no lo había perdonado completamente, porque había veces que lo veía y todavía estaba muy enojada con él. Y podía darme cuenta que en mí todavía había amargura hacia él. Tengo que perdonarlo porque Cristo me ha perdonado por lo que he hecho. Y darme cuenta que es lo mejor que puedes hacer, de verdad.

Joy: Mark y yo no habíamos estado juntos por mucho tiempo, y habíamos decidido en el centro de consejería que tal vez esto sería un motivo para celebrar. Quizás la celebración que quedaba perfecto era tener una nueva boda, con nuevos votos.

Así que entramos como en un tipo de relación de cortejo por un par de meses. Los chicos se mudaron con Mark y justo antes de nuestra boda; yo me mudé también. Así que estuvimos separados hasta esa boda.

Y así como nuestra primera boda, fui la primera en llegar a la iglesia. Tomé los primeros pasos que había tomado hace veintidós años. Inicié un nuevo diario, y le escribí una carta a mi amado, a mi esposo. Y decía:

“He estado esperando este día por un largo, largo tiempo. Nunca me di por vencida. Nunca perdí la esperanza. Mis oraciones han sido contestadas. Mis sueños se han vuelto realidad. Así como Dios me mostró, estaré frente a ti hoy como una novia pura, sin mancha. Soy tuya.

Firma,

Tu novia”.

Y arranqué esa hoja de papel de mi diario, la doblé cuidadosamente. Y más tarde se la di a mi hijo para que se la diera a su papá justo antes de que dijera sus votos otra vez.

Jordan: Mi papá y yo entramos primero con nuestro pastor Toby. En seguida venían mis hermanas, mi papá se acercó a ellas y las abrazó y las trajo al estrado con él. Probablemente lo que más me impactó fue ver a Kristen, la mayor, subir. Porque ella fue quizás la que más batalló en perdonar a mi papá. Ella fue, probablemente la más afectada por toda la situación, ya que tuvo muchos efectos negativos en ella. Solo mirarla subir, sonreír, ver a mi papá sonreír, y ver la relación restaurada, lloré ¡porque significaba tanto para mí! Y después vino mi mamá.

Joy: Lo que vino a mi mente en ese momento fue, “Vale tanto la pena. Todo el dolor, la oscuridad, todos esos tiempos difíciles. Si alguien ha sido animado, vale la pena. Hace que el dolor sea mucho menor”.

Jena: Dios nos mostró muchas cosas durante nuestra niñez. No lo cambiaría por nada.

Kristen: Me mostró que no hay nada que alguien te pueda hacer que no puedas perdonar.

Jordan: Sé que Él usó ese tiempo para verdaderamente preparar mi corazón para ser un pastor.

Kristen: Aprendí que no hay nada que pueda hacerle a Dios que no me pueda perdonar.

Jordan: Le tengo tanto respeto a mi padre hoy. Me siento como que finalmente tengo una figura paterna de quien ahora puedo aprender.

Kristen: Mi mamá es especial. Ella no escuchó a nadie excepto a Dios, y eso me ayudó a entender que Dios es muy poderoso y Su voluntad será hecha.

Mark: Renovar nuestros votos delante de un Dios que ambos amábamos ahora, fue como volver a empezar.

Joy: Nos fuimos de luna de miel, y fue glorioso. Entonces comenzó el trabajo en restaurar nuestra relación. Tomó mucho tiempo para quitarnos todos esos años de malos hábitos, de patrones, todos esos años de dolor. Escogimos la misericordia. Escogimos la gracia. No significa que olvidamos, pero escogimos perdonar. Nuestra historia es una historia de misericordia. Y no es una historia de misericordia que yo brindé sino que fue la misericordia de Dios derramada sobre nosotros. No podría sostenerme sin esa misericordia.

Carmen: Hemos estado escuchando la historia de Joy y Mark McClain. También escuchamos de sus hijos, Jordan, Kristen y Jena. Nancy, sé que muchas de nuestras oyentes estarán animadas por esta historia.

Nancy: Bueno, una de las cosas que más aprecio acerca de la manera en que Mark y Joy contaron su historia, es su énfasis en que no tuvieron un final “y vivieron felices para siempre”. Las cosas todavía no son perfectas, y todavía tienen altas y bajas en su matrimonio y en su caminar personal. Pero aquí está el punto con el que quieren que nos quedemos, y es que Dios continúa siendo fiel. Él está ahí para ellos, ayudándolos y restaurándolos día a día.

Joy McClain narra su historia en su libro, “Esperando por su corazón: Lecciones de una esposa que eligió permanecer” (disponible en inglés). Sé que este libro será de gran aliento para cualquier mujer que esté en un matrimonio difícil, o cualquier mujer que esté en una situación retadora que parece sin esperanza. Joy nos muestra lo importante que es buscar al Señor y buscar Su gloria aun sobre nuestra propia felicidad o sobre cualquier otra cosa.

Este libro te dará también algunos aportes prácticos mientras estás buscando navegar por algunas situaciones difíciles que quizás estés enfrentando. Proveerá esperanza a cualquier relación que parece sin esperanza.

Déjame animarte a visitar nuestro sitio de internet y ver la versión de video de esta historia. Creo que nuestro equipo hizo un trabajo increíble para capturar la historia de Joy. Definitivamente vale la pena tomar diez minutos para ver y también para compartir esta historia con tus amigas.

Nuestro deseo como ministerio es servirte, proveerte recursos y equiparte mientras buscas al Señor en tu vida y en tu matrimonio. Así que espero que aproveches todos estos recursos y más que hay disponibles en AvivaNuestrosCorazones.com

Y mañana Nancy iniciará una nueva serie, te esperamos, no dejes de sintonizar Aviva Nuestros Corazones.

¿Por qué es tan importante tener una vida devocional? ¿Qué te impide llevarla a cabo? Acompaña a Nancy mañana para que descubras la bendición de cultivar el hábito de la devoción diaria, acompáñanos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Imitaciones

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Dieciocho 

Imitaciones

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

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Latigazos Religiosos

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Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Diecisiete

Latigazos Religiosos

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

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Ago 24 – ¿Quién es el centro de tu mundo?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Esperando por su corazón

Aviva Nuestros Corazones

Ago 24 – ¿Quién es el centro de tu mundo?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/quien-es-el-centro-de-tu-mundo/

Carmen Espaillat: Mark McClain recuerda cuándo probó alcohol por primera vez.

Mark McClain: Yo tenía como cinco años cuando probé mi primer sorbo. Veía la botella de papá sobre la mesa y tomaba un trago. Y luego tomaba un trago de Coca Cola y esto hacía que la Coca Cola supiera más dulce. Y así fue como todo esto empezó.

Carmen: Mark comenzó a tomar más cuando estaba en el bachillerato.

Mark: Solo salía y pasaba un buen tiempo con mis amigos. Realmente era muy fácil salir y disfrutar.

Carmen: La prometida de Mark sabía que él estaba tomando.

Mark Yo creía que ella realmente no se preocupaba mucho por eso. Luego, después que nos casamos, todo hizo pssst… Empezó a ser un problema diario.

Carmen: Para el tiempo cuando sus tres hijos tuvieron edad suficiente para darse cuenta de lo que estaba pasando, la vida de Mark estaba dominada por el alcohol y tuvo un efecto enorme en su familia.

Mark: Tomemos por ejemplo un día ¿Ok? Yo llegaba a casa del trabajo.

Hija: Todos los problemas empezaban al poco rato de que él llegaba del trabajo.

Mark: Al principio no había problemas.

Hija: Habría pasado una media hora en casa y ya estaba borracho.

Mark: Pero a medida que la noche avanzaba…

Hija: Solo recuerdo estar acostada en la cama y oyendo más que todo a mi papá dando gritos.

Mark: Gritando, peleando.

Hija: Y muchas veces esto no me dejaba dormir de noche.

Mark: Comencé a ser un poco más impaciente.

Hija: Tenía una mala sensación en el estómago cada vez que oía a mi papá gritar.

Mark: Cada vez estaba más enojado.

Hija: No sabía de lo que sería capaz de hacernos.

Mark: Y una vez llegaba a ese nivel, explotaba por cualquier cosa.

Hija: Cualquier cosa negativa que te puedas imaginar, eso era lo que nos decía.

Mark: Y al otro día me levantaba, iba al trabajo, y empezaba todo de nuevo. Se convirtió en algo que nos consumía a todos.

Carmen: Entonces, ¿cómo estaban las cosas para la esposa de Mark mientras esto sucedía? Esa es la historia que escucharemos hoy en Aviva Nuestros Corazones.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, como se pueden imaginar, en Aviva Nuestros Corazones recibimos todo el tiempo correos electrónicos, cartas y llamadas de mujeres que están en situaciones muy difíciles en sus matrimonios. En muchos casos las voces de las personas que les rodean les están diciendo que es hora de avanzar, que no hay razón para continuar en un matrimonio tan difícil. He encontrado que muchas de esas mujeres realmente quieren rendirle honor al Señor y permanecer fieles a sus votos matrimoniales, pero algunas veces esto parece tan difícil.

Hace unos años una mujer llamada Joy McClain escribió a Aviva Nuestros Corazones, ella estaba en una situación muy difícil. Estaba comprometida con su matrimonio y quería seguir comprometida con él, aunque por años su esposo había estado esclavizado por el alcohol.

Dios había estado usando durante un largo tiempo a Aviva Nuestros Corazones para animarla, pero cada día traía tantas preguntas: ¿Cómo manejo esta situación? ¿Cómo Dios proveerá para mí? ¿Cambiará mi esposo algún día? ¿Realmente debo permanecer en este matrimonio?

Todavía puedo recordar la primera vez que Joy se acercó a mí después de un evento y compartió conmigo un poco de su historia. Desde ese entonces ha sido un gozo increíble a través de los años mirar al Señor trabajar en el corazón de esta mujer y milagrosamente también en el corazón de su esposo.

La he animado a compartir su historia con el permiso de su esposo, por supuesto, y hemos visto como el Señor usa la situación por la que Joy ha pasado, para animar a otras mujeres a luchar por sus matrimonios aun cuando pareciera que no hay esperanza.

Joy ha escrito un libro llamado, “Waiting for His Heart: Lessons from a wife who chose to stay” (Esperando por Su Corazón: Lecciones de una esposa que eligió permanecer—este libro está disponible solamente en inglés).

Ahora, puede que tengas un hijo o una hija, o un nieto, o una amiga cercana que se encuentre en un matrimonio muy difícil, y creo que encontrarás que esta historia en particular los puede animar. Si estás en una situación donde sientes que tu matrimonio no tiene esperanza, espero que escuches durante los próximos días, pidiéndole al Señor no solo que cambie el corazón de tu esposo, sino también diciéndote: “Señor, ¿usarías esta dificultad para acercarme más a Tí? Escuchemos ahora la historia de Joy.

Joy: Mark era un año mayor que yo y cuando empecé a tratarlo había algo en él que llamó mi atención. Empezamos a salir juntos. Crecí con una perspectiva procedente de una familia muy sólida y calmada. Nuestra familia fue formada alrededor de la iglesia y la familia, pero alrededor de mis dieciséis años, Dios tomó un lugar secundario en mi vida.

Mi vida social se volvió más importante que mi relación con el Señor. Y esto ciertamente se mostró en mi relación con Mark, quien profesaba conocer a Dios pero tenía muchas preguntas. Yo realmente no sabía si él era salvo o no, y en ese tiempo no estoy tan segura de que eso me importara.

Nos íbamos a casar en mayo. Antes de casarnos, mi esposo alquiló una casa pequeña en el campo. Estaba situada en una colina y desde la ventana de la cocina se podían ver los silos (almacenes) de la granja de mi papá, lo cual me parecía fantástico. Plantamos un huerto antes de decir nuestros votos matrimoniales, así que ahí estábamos plantando nuestro huerto.

Recuerdo estar pensando que era tan apropiado que plantáramos estas semillas de promesas que crecerían y serían como nuestro amor. Era muy idílico, muy romántico. Es casi una expectativa irreal de lo que un matrimonio debe ser, de lo que puede ser y de lo que sería. Así que mientras sembrábamos nuestro jardín, yo solo pensaba, “oh, esto va a ser tan maravilloso. Va a salir todo perfecto y va a ser bueno y verde, todo va a crecer y a prosperar”. Pero no siempre resulta así en la jardinería y tampoco resulta así en la vida real.

Justo antes de mi boda, yo estaba afuera con mi mamá colgando la ropa lavada en el tendedero. Estaba con ella y cuando terminamos, subimos por la colina y ella fue hasta donde yo estaba sentada y me dijo: “hay veces en tu matrimonio cuando sientes como si quisieras abandonarlo todo”.

Pensé en lo extraño que eso era. Número uno: según mi perspectiva, mis padres tenían un matrimonio sólido, bueno, y centrado en Dios. Número dos: Pensé, “eso nunca va a pasar mamá, porque amo tanto a Mark, y yo sé que todo va a ser bueno y va a estar bien”. Y nunca pensé que llegaría el día en que yo estuviera dispuesta a abandonar mi matrimonio.

El día de nuestra boda fue un precioso día de mayo y yo estaba tan entusiasmada. No podía esperar más para convertirme en su esposa. No podía esperar para llevar su apellido. Fui la primera en llegar a la iglesia. Me senté en los escalones por un momento. Siempre he escrito en un diario. Siempre me ha gustado escribir, y recuerdo ese día escribir sobre mi boda y lo feliz que me sentía. No podía esperar para caminar por ese pasillo y decir mis votos.

Mientras decía esos votos, realmente los sentí. Eran palabras que yo iba a tomar muy en serio y yo las iba a cumplir sin importar lo que viniera. Esa tarde escribí en mi diario palabras que más tarde tuvieron un gran significado porque dije: “hoy tomé un voto de amor y honor a mi esposo, y eso es lo que pienso hacer no importa lo que venga.”

Si hubiera sabido cómo lucía ese “no importa lo que venga”, ciertamente me hubiera estado preguntando cómo lo iba a superar, pero yo creía en verdad lo que dije. Dios sometería esos votos a pruebas que yo no podía imaginar, pero ellas serían para Su propósito y para Su gloria.

Yo siempre supe que Mark tomaba, no a un nivel que me preocupara, era más bien algo social. Al principio de nuestro matrimonio esto no me molestaba mucho. No vi señales de peligro. Cuando nuestro primer hijo nació, me di cuenta que no quería que mi hijo creciera en un ambiente donde se consumía alcohol en el hogar.

Así que después del nacimiento de nuestro hijo, yo empecé a pensar seriamente en que no era algo bueno que Mark tomara, y empecé a interrogarlo. Comencé a preguntar, “¿será esto una buena idea?” Y él reaccionó con mucho resentimiento a mis preguntas.

Mark: “¿Por qué me estás haciendo esas preguntas? ¿Por qué te opones a lo que yo hago? Tengo derecho a hacerlo.”

Joy: Para él, yo estaba siendo controladora, yo le estaba diciendo lo que tenía que hacer.

Mark: Pero yo tengo el derecho de hacer lo que quiera. ¿Y Por qué yo no podría hacerlo? Esto es lo que quiero hacer, además yo no estoy haciéndole daño a nadie.

Joy: Si yo escuchara de nuevo las palabras que dije entonces, pienso que probablemente no creería que mi motivo era puro porque la mayoría de veces no lo era. Era algo como, “necesitas cambiar para que yo sea feliz.”

Mark: El ídolo del alcohol, ese era mi ídolo. Quiero decir, todos tenemos ídolos.

Joy: Mis expectativas del matrimonio y de mi esposo realmente se volvieron como un ídolo para mí, porque yo pensaba que mi esposo debía llenar mis necesidades y hacerme feliz. Él debía de satisfacer lo que yo quería y deseaba. Y ningún hombre fue hecho para hacer eso. Ese no es El Plan de Dios.

No entendía eso en ese entonces. Yo veía a mi esposo como el hombre que yo amaba. Yo le había entregado todo lo que podía. Yo quería que él me devolviera lo mismo en nuestra relación, y él no tenía la capacidad de llenar esas necesidades, especialmente cuando el comenzó a tomar aún más y a distanciarse de mí. Él no tenía la capacidad de satisfacer esas necesidades, y yo ciertamente hice al matrimonio–un matrimonio de Dios—mi ídolo.

El comenzó a empeorar. Ya no era un trago ocasional. No tomaba solo los fines de semana. Se volvió algo de todos los días. Desde que él llegaba a casa del trabajo hasta el momento en que perdía el sentido o se dormía en la noche. Comía con nosotros con menos frecuencia. Cada vez pasaba menos tiempo con nuestros hijos.

Jordan: Mi mamá trató todo lo que pudo desesperadamente, para protegernos de toda esta situación.

Carmen: Este es Jordan, el hijo mayor de los McClain.

Jordan: Fue probablemente en sexto grado cuando empecé a notarlo. Empiezas a poner más atención cuando estás en la escuela secundaria. Recuerdo estar acostado en la cama y oír a mi mamá y a mi papá discutir, principalmente mi papá gritando. Así que el solo tener que oír eso casi todas las noches…Recuerdo que algunas veces era abrumador.

Kristen: Vi a mi papá actuando casi como un adolescente. Alguien probablemente de poco más de veinte años aunque él estaba ya bien entrado en los treinta.

Carmen: Esta es Kristen, la hija de los McClain.

Kristen: Me di cuenta que mi papá muchas veces no estaba cuerdo. Lo veía algunas veces en el piso, desmayado frente a la televisión. Pensé que esto era normal, hasta que visité las casas de mis amigos y me di cuenta que no lo era. No era normal que mis padres pelearan a diario. Yo no sabía que pelear no era normal.

Joy: A medida que los niños fueron creciendo, creció la intensidad de la situación en la casa. El caos aumentó y el problema con la bebida empeoró.

Kristen: Podía verlo decirle cosas a mi mamá que nunca debían ser dichas a una dama, y recuerdo que él también me decía nombres feos. Nos dijo todo lo negativo que te puedas imaginar. Recuerdo que una vez que le pregunté si amaba más al alcohol que a nosotros, y no pudo responder. Creo que esta fue una de las heridas más grandes en mi vida.

Joy: Me sentí tan agobiada, y me di cuenta cómo el alcohol había absorbido nuestras vidas y cuánto yo había gastado, cuánto tiempo había gastado tratando de limpiar las cosas detrás del pecado.

Carmen: Finalmente Joy llegó a la conclusión de que la única manera de permanecer fiel a su compromiso matrimonial era por el poder de Cristo trabajando en ella. En vez de poner a su esposo en el centro de su mundo, Joy reconoció a Cristo como el centro.

Joy: Me tiré de rodillas al piso de la sala y grité al Señor, “Te quiero a Tí. Estoy desesperada por Tí.” Y desde ahí en adelante yo empecé a estudiar la Palabra de Dios. Comencé a pedirle a Dios por verdades. “Muéstrame Tus verdades, Señor”. Había puesto a Dios por tanto tiempo en segundo lugar y había convertido a mi esposo en mi dios. Había hecho un ídolo de un matrimonio basado en él, y obviamente esto no estaba funcionando. Me sentía muy sola y como si me hubieran abandonado.

Un día en particular, yo había salido de casa llorando, gritándole a Dios con todas mis fuerzas lo injusto que era esto, que yo no soportaba el mal olor del alcohol un día más. Todo esto…Así llegué al límite. Esto me enfermaba. Sentí en mi espíritu a Dios recordándome que todo pecado es repugnante para Él, y me di cuenta que la manera en que yo trataba de controlar, la manera en que trataba de manipular, mi duda, el creerme superior frente a mi esposo, era también un olor repugnante del pecado.

El pecado de mi esposo era tan evidente, tan obvio. Todos lo veían. Pero el mío estaba escondido. El mío lucía bien ordenado. El sentirme superior podía ser envuelto y justificado en preciosos paquetes pequeños. Emborracharse es un poco más difícil de esconder. Pero mi corazón también era malvado. Mi corazón estaba frío. Mis motivos eran impuros.

Dios me mostró y me reveló la maldad en mi corazón, el egoísmo de mi corazón. Él deseaba trabajar tanto en mí como en mi esposo.

Para ese entonces yo había buscado ayuda. Le había pedido a Mark que fuéramos a consejería matrimonial. Él fue y cuando le dijeron que tenía un problema de alcoholismo y que necesitaban tratarlo, su corazón se endureció, y no quiso volver más. Ellos reconocieron mi necesidad de educación sobre el alcoholismo, y así empecé a ir sola a consejería para recibir ayuda para mí misma.

Yo empecé a buscar a los miembros del Cuerpo de Cristo, a pedirles que oraran, pero mientras más me acercaba al Señor, mientras más me acercaba al Cuerpo de Cristo, Mark se distanciaba aún más. Se volvió más aislado, más iracundo, y estaba más enojado conmigo porque yo estaba buscando ayuda.

Mark: Al principio yo estaba solo un poco enojado, pero luego cuando se volvió más frecuente, fui más áspero.

Joy: Él estaba empezando a abrir hoyos en las puertas.

Mark: Más consistente. Era casi todo el tiempo.

Joy: Estaba empezando a arremeter contra mí, a enojarse conmigo. Y estaba empezando a amenazarme más.

Mark: Y llegó un momento que se acabaron los buenos tiempos.

Joy: Recuerdo una noche en particular que estaba acostada en la cama. Yo estaba sola leyendo un libro y él entró y empezó a gritarme. Y cuando no le respondí, su enojo escaló a tal punto que tomó la cama y la giró sobre un lado, tirándome al piso. La cama volvió a caer de golpe sobre las patas. Me subí otra vez a la cama, sin saber realmente qué hacer. ¿Me voy? ¿Salgo de la habitación? ¿Qué hago? Así que solo me subí a la cama de nuevo.

Él tomó la cama otra vez y la tiró casi al otro lado. Y yo me caí por supuesto, y en ese momento me di cuenta que yo era la próxima cosa que él iba a tocar porque él había pasado del enojo a las paredes, de las paredes a las puertas, de las puertas a reventar cualquier cosa, a tirar algo, a arremeter, y ahora él está tomando la cama donde yo estaba acostada y quería hacerme daño y me estaba amenazando. Así que no pude más con esto.

Jordan: Una vez que tomé conciencia y me di cuenta que este era un problema, lo enfrentaba cuando él estaba así y defendía a mi mamá y algunas veces gritaba yo mismo. Entonces parecía peor, pero estoy seguro que su estado no era mucho peor, pero parecía peor porque lo estábamos confrontando, y él nos atacaba en respuesta. Luego se sentía como si fuera una lucha entre todos nosotros.

Joy: Como familia, le habíamos rogado a Mark. Los niños le habían suplicado más de una vez, “papá, por favor busca ayuda”.

Una imagen que probablemente nunca olvidaré es la de mi hijo. Él tenía cerca de quince años y estaba en la sala. Él estaba hablando con Mark, y le estaba rogando, “por favor busca ayuda. Nosotros haremos cualquier cosa contigo, papá. Por favor. Estamos dispuestos a pasar cualquier cosa contigo, pero por favor, te pedimos que busques ayuda.”

Mis hijas estaban allí. Estaban llorando. Yo estaba llorando. Pero era mi hijo quien hablaba ese día, rogando, y suplicando a su padre.

Y Mark solo nos miró a todos, dió la vuelta y se fue. Se llevó algunas cosas y se fue. Mi hijo cayó de rodillas al piso de la sala, cubrió su cara con sus manos y lloró con gemidos fuertes. Su corazón estaba roto. Nuestros corazones estaban rotos. Papá nos ha dejado y, ¿cómo tú recoges los pedazos de algo así? ¿Qué les dices a tus hijos?

Una y otra vez después de estas escenas, los abrazaba y orábamos juntos. Le rogábamos al Señor, le suplicábamos a Dios. Yo sentía que si no dirigía a mis hijos completamente hacia Dios, ellos tomarían el camino de la amargura en sus corazones. Una y otra vez y otra vez tuve que tomarlos y dirigir sus miradas a Dios. Cuando yo estaba tan desesperada, tan rota y en pedazos, ellos también lo estaban. Era un tiempo de desesperación para nosotros.

Jordan: Tantas personas lo hubieran abandonado inmediatamente, y si no inmediatamente, quizás después de un par de años de soportar este problema, cinco, diez años, pero ella se quedó con él.

Joy: Me quedé con mi esposo por el simple hecho de que yo había hecho un voto, y había llegado a entender que el matrimonio es un ejemplo vivo de Cristo y Su Novia, y Él nunca abandona a Su Novia, y entendí que mi rol en todo esto era orar por mi esposo.

Nadie en la tierra va a orar por este hombre como tú. Eres una con este hombre, y esta relación se ha dañado. Que increíble es entender esto cuando entiendes a Cristo y a Su Novia, la Iglesia, y lo importante e íntimo que es para nosotros el caminar con Él. Nadie, nadie va a clamar a gritos por mi esposo como sus hijos y yo.

Carmen: Hemos estado escuchando la historia de Joy y Mark McClain. Sé que muchas oyentes se identificarán con la historia de Joy. Quizás estés en una situación difícil en tu matrimonio, y la historia de hoy te alienta a que permanezcas comprometida y que tengas fe en que Dios puede ser glorificado en tu situación. Y creo que todas nosotras podemos identificarnos con los problemas de idolatría que esta historia presenta.

Nancy regresa para ayudarnos a considerar algunos de estos asuntos.

Nancy: Bueno, creo que la pregunta principal que Joy enfrentó es la misma pregunta que tú y yo necesitamos contestar cada día de nuestras vidas.

No importa si estás pasando por una crisis o si estás en una temporada en que las cosas andan bien, todas necesitamos preguntarnos: ¿quién o qué es el centro de mi mundo?

En un punto de su vida Joy hubiera dicho: “Mark es el centro de mi mundo”. Pero cuando ese mundo empezó a derrumbarse, ella se dio cuenta que el lugar central de nuestras vidas debe estar reservado para Jesús y solamente Jesús.

Así que ¿quién está en el centro de tu mundo? ¿Está tu vida edificada sobre una relación con Cristo, o está alguien o algo desplazando a Cristo? Espero que hoy tomes un momento para detenerte y hacer un inventario, dejar que el Señor examine tu corazón y te preguntes, “¿hay algo o alguien que está tomando el lugar de Cristo en mi vida?” Y decir otra vez, “Señor, quiero que toda mi vida se trate de Tí, dándote solo a Tí la gloria”.

Joy McClain escribe sobre la transformación de corazón que ella experimentó en su libro llamado “Waiting for His Heart: Lessons from a wife who chose to stay” (Esperando por Su Corazón: Lecciones de una esposa que eligió permanecer). Sé que este libro será de gran aliento a cualquiera que esté en una situación matrimonial difícil, pero creo que este libro también es de valor y ánimo para otros. La crisis en el matrimonio de Joy la empujó hacia Cristo e hizo que ella se apoyara en Él de maneras más profundas, y eso es algo que todas nosotras necesitamos ser retadas a hacer día tras día.

Ahora, yo sé que la historia de Joy va a retumbar en los oídos de muchas, muchas oyentes y puede traer algunas preguntas difíciles sobre tu situación particular. No hay respuestas rápidas y fáciles, pero déjame animarte a que no atravieses esta crisis sola. Puede que necesites encontrar una mujer piadosa en tu iglesia que te ayude y te aliente a considerar algunas de las decisiones difíciles que tienes delante de tí. Y puede que también sea necesario involucrar a los líderes, los pastores, los ancianos de tu iglesia local.

Espero que puedas visitar nuestro portal, AvivaNuestrosCorazones.com para que puedas ver un video con la historia de Joy. Quizás sea un recurso que quieras compartir con otras que estén atravesando situaciones difíciles en su matrimonio.

Carmen: ¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarles a otras mujeres? Entonces este evento es para ti. En “Revive 15” contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler dirigiendo la alabanza. Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres, uno de los mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.

Si has estado confundida, desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. Ven a escuchar por qué es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, importar y recibir ayuda de otras mujeres como tú, conoce a: Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell, durante tres horas de ideas prácticas y mucho más. «Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres”. Indianápolis, septiembre 25 y 26. Acompáñanos.

Nancy: En el próximo programa escucharemos la segunda parte de la historia de Joy, no te lo pierdas mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Omar Salas, No Importa Quien Soy, Dependo de ti ℗ 2007 Omar Salas

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