A23 – La calumnia es grave

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A23 – La calumnia es grave

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Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay ningún grado que sea aceptable de malicia ni calumnia ni maledicencia entre las mujeres cristianas. No debemos tolerar esto en nuestras vidas.

A veces pienso que simplemente nos descuidamos. Pero es un área donde no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se habla calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

Destruye matrimonios. Destruye a los niños. Destruye los lugares de trabajo. Destruye las iglesias. Destruye las relaciones. Nos destruye a todos nosotros. Ser calumniadora destruye nuestra relación con el Señor.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy ha estado llevándonos a través de un rico estudio de Tito 2 llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer. Dios tiene incluso un diseño para las palabras que hables antes de que tu cabeza descanse en la almohada esta noche.

Nancy: Hemos venido hoy a lo que para mí ha sido uno de los puntos más retantes y de mayor convicción de este estudio. Ahora lo compartiré con ustedes para que sean retadas y tengan la misma convicción que yo.

Estamos revisando el capítulo 2 de Tito. El apóstol Pablo le dijo a Tito que tiene que «enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (versículo 1). ¿Cómo luce esto en nosotras las mujeres?

Bueno, empieza con las mujeres mayores. Hemos dicho que estas cosas han de ser ciertas de las ancianas, pero eso significa que las mujeres más jóvenes tenemos que estar trabajando en estas cosas e ir cultivándolas, o no vamos a ser así cuando lleguemos a ser ancianas.

El versículo 3 dice: «Las mujeres mayores también deben ser reverentes en su conducta». Observamos eso en la última sesión.

Entonces dice: «No calumniadoras ni esclavas de mucho vino». «Las mujeres mayores. . . deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino «(versículo 3).

Hablamos de lo que significa ser reverentes en conducta. El apóstol Pablo hace dos aplicaciones prácticas y específicas de cómo luce el comportamiento reverente: Si eres reverente en tu conducta, esto afectará tu lengua y tu templanza.

La lengua—no calumniadora; un estilo de vida de templanza—no esclavas del vino. Las mujeres que son reverentes en su conducta no son calumniadoras, y son templadas en su comportamiento.

Aquí es donde la sana doctrina —que hemos estado viendo durante los últimos programas— se pone de manifiesto. Estas son las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina.

No se puede decir que tienes sana doctrina, si no estás viviendo de esta manera. La sana doctrina siempre se traducirá en una correcta manera de hablar y de un cierto tipo de comportamiento en nuestras vidas.

Ahora bien, en cuanto a este tema de la calumnia, yo había planeado hacer una sola sesión sobre esto. Pero en la medida en que me adentraba en el tema, me di cuenta que Dios estaba trabajando con mi propio corazón en esto, y pensé: «Esto necesita más de una sesión».

Así que nos vamos a tomar algunos programas para discutir este tema de la calumnia. Es un problema grave para Dios, y lo veremos cuando abramos Su Palabra. Es un problema grave en la iglesia. Y es un problema grave, particularmente entre las mujeres.

Así que vamos a examinar un poco este tema de la calumnia, y luego pasaremos a la cuestión de no ser esclavos de mucho vino, y las cuestiones más amplias sobre la templanza y las adicciones y lo que la Palabra de Dios tiene que decir al respecto. Así que por aquí es por donde nos dirigiremos en los próximos días.

Las mujeres «deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras». Otra traducción dice que no deben ser «chismosas» (TLA). La Reina-Valera dice: acusadores falsos.

Son traducciones de la misma palabra. Un comentarista sugiere que la palabra significa «proveedores de intriga o escándalo.»1 Me pareció que era bastante gráfico. Las mujeres no debemos ser proveedoras—o personas que producen—intriga o escándalo. No estamos simplemente pasando algunos pequeños y jugosos chismes de aquí para allá.

En la Biblia, la palabra que se traduce como «calumniadoras» o «chismosas” es la palabra griega diábolos. Es la palabra de la cual proviene la palabra diabólica. Viene de dos palabras: dia o dio, que significa «a través», y bolos, lo que significa «lanzar a través de».

Esto adquiere aun más significado cuando vemos este concepto de la calumnia. El término diábolos se utiliza 38 veces en el Nuevo Testamento. Treinta y cuatro de esas veces la palabra es un nombre para Satanás, el diablo.

Satanás es el padre de la mentira. Él es un calumniador. Se le llama diábolos. Treinta y cuatro veces (de esas 38) eso es lo que significa la palabra.

¿Cómo es Satanás calumniador? Lo ves de varias maneras. En primer lugar vemos que desde el inicio de las Escrituras, Satanás ha acusado y calumniado a Dios con el hombre.

Por ejemplo, Satanás se acercó al hombre y a la mujer en el Jardín del Edén, y él acusó y calumnió a Dios. En Génesis 3, dijo, en esencia, «Dios no ha dicho la verdad. ¿Dijo Dios, ciertamente morirás? No vas a morir. Dios no está diciendo la verdad». [Cf. versículos 1-5].

Mintió sobre las consecuencias de comer la fruta, y luego él calumnió a Dios por sugerir que las restricciones de Dios eran innecesarias o excesivas, e irracionales. Él estaba atacando la verdad, la veracidad de la Palabra de Dios. Él calumnió a Dios con el hombre.

No solo ocurrió en el Jardín del Edén. Satanás aún está difamando y acusando a Dios. Y lo hace con nosotros. Pensamientos como estos:

● ¿Dónde estaba Dios cuando lo necesitabas?

● No se puede confiar en Él.

● Su Palabra no es cierta.

● No lo necesitas.

● Puedes hacer esto por ti mismo.

● Dios no te ama verdaderamente.

● Si te amara, habría ___________ [o] no habría ____________.

¿Qué está Satanás haciendo? Calumnia a Dios con nosotros, haciendo que Dios luzca irrazonable, falso, desleal, poco sabio, poco bondadoso. Él está calumniando a Dios.

De manera que Satanás acusa y calumnia a Dios con el hombre. Pero Satanás también acusa y nos calumnia a nosotros con Dios. Él calumnia al pueblo de Dios. En Apocalipsis 12:10 se le llama «el acusador de nuestros hermanos». Continuamente hace acusaciones sobre el pueblo de Dios ante el trono de Dios.

Algunas de ustedes recordarán un ejemplo de esto en Job 1:7-11, donde Satanás se presentó ante Dios y le dijo: «Vamos a hablar de Job.» En realidad, fue Dios quien mencionó a Job, y en ese contexto Satanás lo calumnió.

Él acusó a Job de estar comprometido con Dios solo por lo que podía obtener de esa relación. «Él es un amante pagado.»

Satanás alegó que si Dios le quitara todas las cosas que eran preciosas para Job, este lo maldeciría en su cara. Él calumnió a Job.

Y nos calumnia a nosotros. Nos ataca. Acusa a los hermanos ante el trono de Dios.

Así que diábolos —34 veces en el Nuevo Testamento— se refiere a Satanás, quien es el calumniador, el acusador. En tres de las ocasiones que esta palabra se utiliza está haciendo referencia a una persona que difama o acusa falsamente a los demás.

Déjame darte un ejemplo. Busca en la Biblia 1 Timoteo 3, y verás estos dos usos en el mismo contexto. Comenzando en el versículo 6, hay tres usos de la palabra griega diábolos, en los versículos 6-11. Vamos a leer parte de ese pasaje.

En primer lugar él está hablando sobre aquellos que van a ser los líderes espirituales en la iglesia. El versículo 6:

No un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo. [Esa es la palabra diábolos.]

El versículo 7:

Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo[diábolos].

El versículo 8 y 11:

De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas. De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras [diábolos], sino sobrias, fieles en todo.

Así que aquí vemos dos veces en este pasaje que diábolos se refiere a Satanás. La tercera vez se está refiriendo a una mujer que habla de tal manera que luce parecida al diablo; es diabólica.

Ser calumniador, hacer falsas acusaciones, ser chismoso y malicioso es ser diabólico. Es parecerse al diablo. Es participar en las obras y el carácter del mismo Satanás. Cuando nosotros calumniamos a los otros, estamos haciendo la voluntad de Satanás y cumpliendo su plan.

Ahora, ¿puedes ver por qué digo que la calumnia no es poca cosa y por qué Dios toma esto tan en serio y por qué es tan mortal y destructivo para la iglesia de Jesucristo?

Es interesante que dos de las tres ocasiones donde diábolos se refiere a la calumnia, se está hablando específicamente a las mujeres. Creo que eso es porque, como mujeres, somos más propensas a caer en esta tentación; es una tentación en la que fácilmente nos vemos inclinadas a tropezar con nuestras lenguas.

¿Qué es exactamente la calumnia? Legalmente, la calumnia es una declaración falsa sobre una persona, que dañe o difame a su reputación. Es dar testimonio falso con la intención de dañar a otra persona o su reputación.

Hay una palabra relacionada en el Nuevo Testamento. En el griego es la palabra blasphemia, de la cual obtenemos nuestra palabra blasfemia . Esa es la palabra griega que más comúnmente es traducida «calumnias» o «maledicencias» en nuestras Biblias.

Esa palabra significa «injuriar, herir a la reputación o golpear con informes o con palabras, hablar mal de otra persona». Es una palabra muy relacionada con esta palabra diábolos.

Hay algunos pecados relacionados con la lengua que entran en juego aquí, y creo que todos están bajo la categoría de la calumnia.

● Difundir un informe falso sobre alguien.

● La difusión de información perjudicial sobre otro, lo que la Escritura llama «andar en chismes».

● Reportar la verdad con la intención de hacer daño.

¿Notas los diversos matices allí?

● Puede ser un falso informe, algo que no es cierto.

● Puede ser alguna información perjudicial sobre otro que difundimos—andar en chismes.

● Incluso puede ser decir la verdad con la intención de dañar o perjudicar la reputación de alguien.

Así que cuando Pablo dice que las mujeres mayores sean reverentes en su comportamiento y no calumniadoras, significa que deben rehusarse a escuchar o difundir informes o historias de otros que son falsos (que no son verdaderos) o que son perjudiciales—que podría ser perjudicial para esa persona.

La calumnia es un asunto serio para Dios. Es uno de los Diez Mandamientos. Éxodo 20:16 dice: «No darás falso testimonio contra tu prójimo».

Éxodo 23:1 nos dice, «No propagarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso». No lo hagas. No vayas allí.

Proverbios 6:16 dice: «Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que son una abominación para él», y luego en el versículo 19, justo en esa lista dice, «el testigo falso que respira mentiras». Es una abominación para Dios.

Por cierto, en esa misma lista está la persona que provoca discordia entre los hermanos. Los dos a menudo van de la mano—provocar la discordia y ser un testigo falso que respira mentiras.

La gente que calumnia a otros a menudo lo hace con la intención de dividir. Pero incluso, si esa no fuera su intención, es el efecto. Al final siembran la discordia, la división; crean brechas y barreras entre las personas mediante el uso de la lengua para calumniar.

Efesios 4:31 dice, «Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia». Pablo dice: «Deshazte de eso».

No hay ningún grado aceptable de malicia o calumnia o maledicencia entre las mujeres cristianas. Esto es algo que no debemos tolerar en nuestra vida.

Al estudiar y pensar en esto esta semana, parte de mí se pregunta cuánto diría yo si realmente tuviera niveles de cero tolerancia para esto en mi propia vida. Estoy segura de que no tendría mucho que decir.

la intención no siempre es maliciosa. A veces pienso que simplemente actuamos sin cuidado. Pero es un área en la que no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

● Destruye matrimonios.

● Destruye a los niños.

● Destruye los lugares de trabajo.

● Destruye las iglesias.

● Destruye las relaciones.

● Nos destruye a nosotros.

● Ser calumniador destruye nuestra relación con el Señor.

En Tito 2, que es el pasaje que estamos viendo, el versículo 3, dice que las mujeres piadosas, las mujeres ancianas, no deben ser difamadoras. Hay un contraste con esto en el próximo capítulo 3:1, donde Pablo dice: «Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes… que no injurien a nadie” (3:1-2).

La palabra aquí no es la palabra diábolos. Es la palabra blasphemeo—injuriar, blasfemar. Él dice que no debemos «injuariar» a nadie.

¿Qué significa eso, «nadie»? Significa no hablar mal de nadie.

Santiago 4:11 dice: «No habléis mal unos de otros, hermanos». La palabra es otra palabra griega [katalaleo], pero es una palabra similar. Significa «hablar en contra, permitir que salgan palabras que no han sido pensadas».

Como ya he dicho, a veces es inconsciente, es hablar con descuido. Santiago dice: «No lo hagas. No hablen mal el uno contra el otro. No permitas que salgan de tu boca palabras irreflexivas”.

Este es un verso que lo dice muy claramente: (Proverbios 10:18). «El que esparce calumnia es un necio».

¿Quién es el necio? Un necio no es alguien intelectualmente deficiente. Un necio es alguien que es moralmente deficiente. Un necio es alguien que ordena su vida como si Dios no existiera.

Proverbios dice que si esparces calumnia en contra o hacia los demás, eres un necio. Ordenas tu vida como si Dios no existiera y no tuvieras que rendir cuentas.

Pero el hecho es que hay un Dios, y serás responsable de todas las palabras vanas o vacías o inútiles o calumniosas. «El que esparce calumnias es un necio».

En el Antiguo Testamento el castigo fue bastante duro. Permítanme leerles un pasaje de Deuteronomio 19

Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante del SEÑOR, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán hacer una maldad semejante en medio de ti. (Versículos 16-20).

¿Por qué crees que Dios lo toma tan en serio? Porque es tan parecido a Satanás el mentir, engañar, dar falso testimonio, acusar falsamente. Es tan divisivo. Es mortal. Es destructivo.

Dios sabe que esto destruye la comunidad de fe. Él sabe que destruye y divide las relaciones. Entonces Él dice, si vas a hacer acusaciones falsas, si vas a decir cosas que no son verdaderas, entonces vas a dar cuenta por tus palabras.

Ahora bien, me alegra saber que ya no implementan este sistema en la actualidad. Pero Dios dijo que vas a cosechar lo que siembras. Y cualquier daño que intentaste hacer a la otra persona, cualquiera que haya sido tu intención, eso es lo que te va a suceder a ti.

Eso es realmente lo que Jesús ha reiterado en el Nuevo Testamento. Es lo que vamos a experimentar. Vamos a experimentar la misericordia. Pero los que juzgan a otros, aquellos que tienen intenciones maliciosas o hablan mal de los demás, ellos cosecharán lo que sembraron.

Nuestras palabras nos perseguirán. No siempre recogeremos la cosecha inmediatamente. Pero vamos a recoger la cosecha. Así que Dios dice, «Esto es algo que tiene que ser purgado de ustedes. No debe tener lugar en la iglesia de Jesucristo».

Es algo que tenemos que examinar, que tenemos que evaluar y ponderar. Tenemos que decir: «¿Hay calumnia? ¿Hay rumores maliciosos? ¿Hay cosas verdaderas que se dicen con la intención de hacer daño, a espaldas de los demás, a otras personas, incluyendo otras personas en la conversación que no son parte del problema ni parte de la solución?»

Estamos diciendo cosas sobre otros que no son productivas. No son verdaderas. No son edificantes. No están edificando. Están destruyendo.

Dios dice que no debemos hacerlo. Saquen la maldad de en medio de ustedes. Y cuando los demás vean las consecuencias, temerán, y ellos «nunca más cometerán una maldad semejante».

La comunidad de la fe, el cuerpo de Cristo, se supone que sea un lugar seguro para los pecadores que están en proceso de ser redimidos. Pero cuando maliciosamente, con negligencia o descuidadamente decimos palabras que derriban, que difaman, que son engañosas o falsas o perjudiciales en su intención, estamos deshaciendo la obra que el Espíritu de Dios está tratando de hacer en Su pueblo.

«Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). Podemos construir con nuestras lenguas. Podemos animar a la gente en ese proceso de la santificación, o podemos decir palabras que destruyen y derriban.

Entonces, ¿qué debemos hacer? El primer paso es ser honestos. Simplemente estar de acuerdo. Reconocer: «Señor, he sido calumniador. He difamado a los demás».

En el próximo par de sesiones, vamos a hablar más de lo que hace la calumnia y por qué es tan letal, y también lo que podemos hacer al respecto. Pero podemos empezar diciendo simplemente: «No es mi hermano, no es mi hermana, soy yo Señor, aquí que necesita oración», y reconociendo: «Señor, he pecado con mi lengua».

Ya seas una anciana o una mujer más joven, reconoce: «Yo no he sido reverente en mi conducta, en la forma en que hablo de los demás.» Es posible que no hayas dicho estas cosas en lugares públicos, sino quizás a algunos individuos.

A veces enmascaramos esas cosas como peticiones de oración, como motivo de preocupación. A veces estas cosas se pasan de lo adecuado y si tienes alguna duda o pregunta, quizás no debas decirlo.

Quiero que inclinemos nuestro corazón delante del Señor por un momento. Permite que el Espíritu Santo te escudriñe. Quizás Dios esté trayendo a tu pensamiento conversaciones o situaciones o personas que has calumniado. Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón, ¿te pondrías de acuerdo con Dios?

Di: «He pecado contra Ti al calumniar con mi lengua. Me he dado cuenta hoy día, Señor, que Tú tomas esto muy en serio, y quiero tomarlo seriamente también».

Señor, Te pido que nos muestres a cada uno de nosotros la raíz de nuestros problemas y nuestros corazones; las cosas que pudieran producir este fruto horrible y diabólico de la calumnia y que nos ayudes a lidiar, no solo con los asuntos superficiales, sino a cortar de raíz aquello que pudiera estar en nuestros corazones que cause la calumnia.

Te pedimos que en los próximos días nos hables, nos traigas convicción y nos recuerdes de esto en la medida que salgamos de este lugar y nos enfrasquemos en conversaciones. Te ruego que al salir de aquí, Señor, llenes nuestras bocas con palabras que sean edificantes y provechosas y beneficiosas y valiosas; palabras que estimulen y fortalezcan y den vida a aquellos sobre quienes las hablamos.

Gracias, Señor. Ayúdanos a ser mujeres reverentes que Te honren y Te glorifiquen—que Te glorifiquemos con nuestras lenguas. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nunca había pensado en el chisme y la calumnia de la manera en que Nancy Leigh DeMoss lo ha estado describiendo hoy. Espero que pases más tiempo en Tito 2 por ti misma. Piensa en la posibilidad de la maldad y en tu lengua, y pídele a Dios que te ayude a hablar palabras de vida.

Si es la primera vez que escuchas este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 Toda mujer necesita entender este pasaje. Gracias por conectarte con nosotros hoy.

Queremos escuchar de ti, el número es 1-800-569-5959. Puedes hacer tus donaciones en línea visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestra próxima entrega, aprende sobre el homicidio verbal. ¿Qué quiere decir Nancy con esta frase? Regresa para saber de qué se trata, en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la versión Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Thomas C. Oden, Interpretación: Un Comentario de la Biblia para enseñar y predicar. Primera y Segunda a Timoteo y a Tito (Louisville: John Knox Press, 1989).

2 Zodhiates NT.

3 Ibid.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

A22 – Servicio sagrado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A22 – Servicio sagrado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Servicio-sagrado/

Carmen Espaillat: Tu ejemplo habla más que mil palabras. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Piensa en la generación que viene detrás de ti, si ellas te vieran a ti como un modelo a seguir, ¿estarían ellas viviendo vidas piadosas? Medita en esta pregunta mientras Nancy continúa con esta útil serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Recuerdo claramente una vez cuando estábamos orando para iniciar Aviva Nuestros Corazones y le estábamos preguntando al Señor si eso era lo que Él quería que hiciéramos. Nos habíamos reunido con el comité de nuestro ministerio matriz, Life Action Ministries, y estábamos buscando su consejo.

Les pedimos que estuvieran orando para saber si debíamos o no iniciar este ministerio de radio. Sabíamos que habría retos, costos y cambios en mi estilo de vida y compromiso. Después de que todos habían dicho lo que pensaban, nuestro director le pidió la opinión a un anciano piadoso que había estado orando por esto con nosotros por algún tiempo, y le preguntó, “¿T.W., qué ha puesto Dios en su corazón?” Él dijo,

“Saben, a medida que he estado orado por esto, he estado muchos años perturbado en mi espíritu por el aumento generalizado de la corrupción entre las mujeres de nuestra cultura. Ha sido una gran carga en mi corazón y me he preguntado a mí mismo, “Qué se podrá hacer acerca de esto?” Yo realmente creo que Dios te está levantando a ti y a este ministerio para este tiempo, para ayudar a la iglesia a hablar de la creciente corrupción generalizada entre las mujeres de nuestra cultura.”

Ese fue un gran momento. Esa no fue la única cosa que nos trajo la convicción de que debíamos hacer esto, pero ciertamente fue un momento importante.

He pensado en ese comentario muchas veces desde entonces. Tú no tienes que buscar muy lejos para ver la vulgaridad en las mujeres de nuestra cultura, y no solo en la cultura, sino también dentro de la iglesia—en los modales y la vestimenta, en la forma de hablar y en las actitudes. Hemos tomado el sabor y las actitudes del mundo. En muchas ocasiones las mujeres cristianas, tristemente, están contribuyendo al deterioro y a la vulgaridad, en lugar de estar preservando y previniendo y deteniendo el deterioro de la cultura.

Con frecuencia he dicho, y ustedes me han escuchado decirlo antes, que nosotras deberíamos ser como el salmón, nadando contra la corriente y reflejando a nuestra cultura la hermosura y la maravilla del Evangelio y de Cristo y Sus caminos, y de esa manera contribuir a embellecer, suavizar y santificar, en un sentido, la cultura; para hacerla receptiva al Evangelio de Cristo.

Yo creo que este es el corazón de lo que el apóstol Pablo tenía en mente. Vayamos hoy a Tito capítulo 2, versículo 3. Aquí empieza a hablarles a las mujeres ancianas. ¿Cómo deben ser?

Permítanme leer los versículos 3 al 5,

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Ahora solo tomaremos la primera frase, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. En esto es en lo que quiero que nos enfoquemos el día de hoy.

Primero que todo, “las ancianas”. Es la única incidencia de esta frase en la Biblia; de esa frase en griego. Pablo no especifica qué tan anciana debes de ser para calificar. Creo que en realidad es sabio de Pablo no haberlo hecho, porque tal vez algunas de nosotras pensaríamos que no calificamos.

Lo que sí sabemos de 1 Timoteo 5 es que una viuda tenía que tener al menos 60 años para reunir los requisitos para recibir ayuda financiera de la iglesia (ver versículo 9). Tal vez esa era la edad que Pablo estaba pensando cuando se refería a mujeres ancianas. Generalmente, los comentaristas consideran que una mujer anciana es una mujer que ha pasado sus años fértiles y de crianza de hijos. Los años fértiles, la capacidad para tener hijos es alrededor de los 40. Así que la crianza de los hijos entonces terminaría a sus 50 o a sus 60. Algunas de ustedes están empujando este tiempo un poco hacia un lado o hacia el otro, pero esto sería aproximadamente lo que Pablo tenía en mente aquí.

Mantengan en mente también que la longevidad en esos días era menor de lo que es hoy. Así que al día de hoy, él probablemente se estaba refiriendo a mujeres maduras, de mediana edad, que hayan terminado su responsabilidad en términos de dar a luz y de criar a los hijos.

Ahora bien, mientras vemos este párrafo, vemos que al principio de todo, Pablo habla de cómo esta mujer anciana debe lucir—quién es ella. Ella debe ser un modelo. Esto tiene que ver con su carácter—un modelo, no una modelo física, pero un modelo ejemplar, de una vida piadosa y de una actitud de corazón. Esto es lo que ella es. Después él nos habla de lo que ella hace. Lo que ella es corresponde a la primera parte del versículo 3—“las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino”. Esto describe su carácter. Ella tiene un carácter ejemplar.

Lo que ella hace, el efecto de su vida y ministerio empiezan al final del versículo 3 donde dice, “que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”. No solo es ella un ejemplo de cómo luce un comportamiento piadoso, sino que ella también es una mentora. Ella está activamente involucrada en pasar la verdad y en discipular la siguiente generación.

Dense cuenta del orden aquí. Empieza con lo que es ella, su carácter, su propia vida. Después sigue lo que ella hace—la enseñanza, el entrenamiento, el discipulado de otras mujeres. Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Es por esto que Pablo lo coloca en ese orden. Él no empieza diciendo que debes ser una persona que discípula o una maestra de la Biblia o que debes entrenar a otras mujeres. Él empieza diciendo, “examina tu propia vida y asegúrate que tu vida esté de acuerdo con la Palabra de Dios en estas áreas en particular”.

De manera que quien ella es, su carácter, está antes que todo, “las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. Ahora muchas de las diferentes traducciones y Biblias parafraseadas traducen esto de algunas formas muy diferentes e interesantes. Permítanme leerles algunas de ellas a ustedes.

La Nueva Traducción Viviente dice, “Enseña a las mujeres mayores a vivir de una manera que honre a Dios”.

Otra dice, “Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo” (RVA). Esta es una traducción antigua.

La Palabra de Dios Para Todos lo expresa de esta forma: “De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios”.

La Traducción en Lenguaje Actual dice: “Recomienda a las ancianas que se comporten como personas que aman a Dios”.

Y esta es una de mis favoritas, “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte”. (RV-95)

La palabra reverente —de conducta reverente— se usa esa única vez en el Nuevo Testamento. Es una palabra que significa “sagrado o santo o separado para Dios; ser apropiado o propio, santo, reverente en conducta”. En realidad, la raíz de la palabra significa, “lucir como un sacerdote”.

La persona es reverente en conducta es una persona que se comporta en una forma apropiada con la santidad. Esta mujer se comporta como una persona sagrada. Ella es una santa. Ella está apartada para el servicio de Dios, y ella se comporta de esa forma. Su porte, sus formas, su conducta, son reverentes. Así que las mujeres cristianas deben vivir vidas como aquellas que están involucradas en deberes y servicios santos.

Ahora bien, nosotras no somos sacerdotes, y no somos llamadas a ser pastoras o maestras de la palabra para los hombres o ancianos de nuestras iglesias. Pero nosotras, como mujeres, somos llamadas a deberes y servicios santos. Si tú eres una esposa, servir a tu esposo es un deber y un servicio santo como para el Señor. Si tú eres una mamá, cuidar aquellos niños es un deber y un servicio santo, como para el Señor. Si eres una mujer soltera en un ámbito laboral, sirviendo al Señor, ya sea si es un trabajo secular o en una posición en un ministerio, tú estás involucrada en un deber o un servicio santo.

Nuestra manera de vivir, en cualquier etapa o llamado en el cual Dios nos haya colocado, debe asemejarse a la función de un sacerdote en el templo. Lo que ellos hacen es sagrado; es santo, y ellos deben comportarse de una forma que sea apropiada para las personas que tienen un llamado santo.

Tenemos un gran ejemplo de esta mujer anciana, que es reverente en su conducta y que vive de una forma sacerdotal en su porte; esta mujer es Ana, de la cual has leído en Lucas capítulo 2. Nosotros hemos hablado de ella antes en Aviva Nuestros Corazones, pero permítanme refrescarles su memoria.

Lucas 2 dice,

Y había una profetiza, Ana… Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. [Aquí vemos una viuda anciana]. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Y llegando ella en ese preciso momento [la hora en que el bebé Jesús fue llevado al templo para ser dedicado—[llegaba en ese momento y al ver a Cristo el Mesías], daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. (Versículos 36-38).

Así que aquí ven a una mujer que pudiera desperdiciar su vida en un sinnúmero de cosas. Sin embargo, ella está gastando su vida productivamente alabando a Dios—orando, ayunando, esperando, anticipando la redención de Jerusalén, esperando la llegada de Cristo a esta tierra. Es una imagen de una mujer con una conducta reverente.

Ahora bien, tú no tienes que vivir en la iglesia o pasar toda tu vida ayunando y orando para ser una mujer con una conducta reverente. Pero sí significa que lo que sea que hagas, dondequiera que estés, cualquiera que sea el llamado de tu vida, debes estar viviendo como una mujer que ha sido apartada, como una persona consagrada para el servicio de Dios.

Reverente en conducta. La palabra conducta tiene que ver con nuestro porte, cómo actuamos, cómo nos desenvolvemos. Quiero leerles dos pasajes del libro de 1 Timoteo. De hecho, vayan conmigo a 1 de Timoteo capítulo 2, dos pasajes que describen a las mujeres que son reverentes en su conducta. Nos dan algunos detalles estos no son todos los detalles, pero nos dan un buen ejemplo de lo que es tener una conducta reverente.

1 Timoteo capítulo 2, empezando en el versículo 9, Pablo dice:

Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa [de manera que una conducta reverente está relacionada con nuestra forma de vestir; no solamente cómo actuamos, sino también cómo lucimos. Ellas deben adornarse con ropa decorosa], con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, [no es que estas cosas sean malas, pero estas no deben ser el centro de atención. Lo que debe motivar a una mujer no debe ser su apariencia física o su belleza] sino con las buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.

Después en el versículo 11 describe las actitudes del corazón de una mujer reverente.

Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. [Después él dice por qué—nosotros lo ya hemos enseñado sobre este texto en Aviva Nuestros Corazones y no voy a tomar tiempo para hacer una exégesis ahora; pero este es el orden de la creación.] Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y [también es un hecho que] Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión. Pero se salvará [creo que en este contexto cuando se refiere a la salvación está hablando sobre salvarse de la inutilidad, no se refiere a la salvación en cuanto a su justificación, sino que será salvada de una vida inutilidad] engendrando hijos, [haciendo lo que sea que Dios la haya llamado hacer, que para la mayoría de las mujeres envuelve la crianza de hijos]—-si permanece en fe, amor, santidad, con modestia. (Versículos 9-15).

Aquí tienen un retrato de una mujer que es reverente en su conducta. En las funciones que ella tiene en su iglesia local—y en las que no tiene. Se denota en su vestir, en su comportamiento; en su espíritu enseñable; en su corazón humilde; en todas estas cosas al mismo tiempo.

Ahora vayan a una o dos páginas más adelante a 1 Timoteo 5, aquí tienes otra bella descripción de una mujer anciana, esta vez viuda, y es la descripción de una mujer que es reverente en su conducta. En el contexto aquí está hablando de una mujer que califica para ser provista financieramente por la iglesia local.

Ella tiene que ser viuda. “Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta años”. Ella no tiene otra fuente de provisión, en este contexto. “Habiendo sido la esposa de un solo marido”. Ahora esto no significa que ella no pudo haber estado casada en otra ocasión. Ella pudo haber tenido otro esposo que haya fallecido; ella pudo volverse a casar, pero esto significa que ella es mujer de un solo hombre. Ella es fiel a su esposo. Ella no está casada ahora porque enviudó, pero ella le fue fiel a su esposo. Versículo 10,

Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.

Con esta descripción nos damos cuenta que esta mujer no desperdició sus años 30, 40, y 50 viviendo una vida frívola e insensata, gastando su vida en sus propios placeres y gustos. Esto no significa que ella nunca hizo nada placentero o que no haya disfrutado o que nunca tomó un descanso, pero, ¿cuál fue el enfoque de su vida? Ella ha vivido una vida de propósito y ha estado intencionalmente sirviendo, dando y bendiciendo a otros. Ella ha sido una esposa fiel, una madre fiel, ha mostrado hospitalidad fielmente, ha amado a los demás, ha suplido sus necesidades. Esta es una persona que tiene una conducta reverente.

La palabra reverencia, de acuerdo a www.rae.es es definida como una actitud de respeto o veneración que tiene alguien hacia otra persona; incluye una “inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración”. Respeto y veneración. Tiene que ver, según el diccionario, con la manifestación externa de esta actitud. Así que es una realidad interior que se expresa en veneración hacia Dios y Su Evangelio. Luego esta realidad interna se expresa en la forma como vives, la forma como vistes, la forma como hablas; todos los aspectos de tu vida son gobernados por esa reverencia a Dios.

Clemente de Alejandría fue un maestro de la iglesia en los finales del siglo segundo y a principios del siglo tercero. Él dijo, “El cristiano debe vivir como si toda la vida fuera una asamblea sagrada”. Ahora bien, no estamos diciendo que debes ser así solo en la vejez. Si quieres ser así en tu vejez, debes empezar a convertirte en esto mientras eres joven; viviendo como si toda la vida fuera una asamblea sagrada.

Creo que el concepto aquí es que entre una mujer anciana piadosa y una mujer joven piadosa no existe división entre lo sagrado y lo secular. Ella no vive su vida en compartimientos. El cristianismo no es un compartimiento de su vida, y después su familia otro compartimiento, y su trabajo otro compartimiento y su vida de golfista en otro compartimiento—sino que su cristianismo es el todo de su vida. Debemos siempre recordar que estamos involucradas en cosas sagradas.

Esto me dice a mí que en lo que respecta a todo ámbito de su vida —a propósito de lo que hablábamos anteriormente sobre el deterioro y la aspereza de las mujeres en nuestra cultura— las mujeres piadosas tienen conductas reverentes y no serán á speras en su forma de hablar, de bromear o de andar. Ellas no serán insensatas. Ellas no serán vulgares. Ellas no usarán humor insinuante o vulgar. Estarás pensando, “¿Realmente necesitas decir esto a un grupo de mujeres cristianas que están aquí para estudiar la Biblia? ¿Y a dónde hemos llegado?”

Estaba hablando con una mujer no hace mucho tiempo; se trata de una mujer anciana que vive este versículo. Ella es un gran ejemplo de la mujer de Tito 2. Ella se estaba lamentando de lo ásperas que lo vulgares que las mujeres cristianas se han convertido. Ella dijo,

“Estuve en una conferencia para mujeres cristianas, y había un comediante que hizo algo allí. Y parte del humor era tan insinúate y grosero; para nada edificante. Estaba tan afligida, y pensé, ‘De seguro que a la gente aquí no le gustará esto.’ Pero ellas se estaban riendo estrepitosa y alegremente.

De camino a casa —ella había asistido con un grupo de mujeres y pensaba que eran mujeres maduras y piadosas; pensaba que de seguro estas mujeres se sentirían preocupadas por lo que habían escuchado— cuando se mencionó algo al respecto, ellas pensaban que había sido maravilloso, ‘¡No era él maravilloso! ¡No era él gracioso! ¡No era él genial!’ Mi corazón estaba muy abrumado y cargado.

Debemos estar conscientes de que siempre le estamos sirviendo a Cristo, conscientes, como dijo Pablo, de que los ángeles están mirando. Somos un espectáculo para los ángeles. Cuando tú estás con un grupo de amigas, pasando una noche divertida —diviértete— pero vive de una forma que refleje una conducta reverente.

Ahora bien, algunas veces tenemos conceptos equivocados de lo que es realmente reverente. Muchas personas piensan que este tipo de mujer no tiene gozo, que es antipática o simplemente que siempre está muy seria, pero yo diría todo lo contrario. Las mujeres piadosas deben ser encantadoras. Debemos vivir en Su presencia, es como se supone que debemos vivir—eso es lo que significa ser reverente en conducta: vivir en la presencia de Dios—y en Su presencia hay plenitud de gozo.

Leía algo de un escritor antiguo que dijo,

“El hábito de mi mamá era todos los días —inmediatamente después del desayuno— retirarse por una hora a su habitación para pasar esa hora leyendo la Biblia, meditando y orando. De este tiempo, tal como de una fuente pura, ella extraía la fortaleza y la ternura que le ayudaban a cumplir con todos sus deberes; manteniéndose imperturbable con las preocupaciones y nimiedades que frecuentemente son el problema de los vecindarios abarrotados de gente.

Al pensar en su vida, [decía el hijo] y todo lo que tuvo que soportar, veo el triunfo absoluto de la gracia cristiana, el ideal hermoso de una mujer cristiana. Yo nunca la vi alterar su temperamento; nunca la escuché decir una palabra airada… o de chisme vano; nunca vi en ella una señal de ningún sentimiento que no estuviese de acuerdo con el de un alma que ha bebido del río del agua de la vida y que se ha alimentado del mana en el árido desierto.” 1

¡Qué testimonio! Él dijo, “Yo vi a mi mamá cuando era niño ir a su habitación y ser llenada del agua de vida, del pan del cielo, del maná de Dios, de la Palabra de Dios, y cuando ella salía de ahí, ella era una mujer diferente”. Lo que él describe de su mamá refleja una mujer con una conducta reverente.

Cuando todo sea dicho y hecho, ¿qué tipo de testimonio tendrán tus hijos de ti? Tus amigos, ¿cómo resumirían la influencia, la fragancia, el perfume de tu vida? Dirían, “Ella era una mujer que bebía abundantemente de Cristo, vivía con reverencia hacia Él, vivía en asombro de Él, y su vida reflejaba el asombro de una vida vivida en Su Presencia?”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará en un momento para dirigirnos en oración.

Sus preguntas finales son importantes. Necesitamos ser cuidadosas de no pasarlas por alto. ¿Qué dirán tu familia y tus amigos de ti algún día? ¿Estás adquiriendo reverencia por Dios en este momento? Para crecer en reverencia, necesitamos el consejo y la perspectiva de mujeres ancianas; del tipo de perspectiva que hemos estado escuchando en esta serie.

La idea de mujeres enseñando a otras mujeres llena las páginas del libro Atrévete a ser una mujer conforme al corazón de Dios ”, Nancy Leigh DeMoss editó este libro. Incluye capítulos de mujeres que conocen la Palabra de Dios, la han experimentado y la viven. Sería un increíble honor sentarse a hablar con autoras tales como Susan Hunt, Mary Kassian, Bunny Wilson, y Dorothy Patterson. Bueno, te puedes sentar con ellas a través de las páginas de este libro. Incluye una guía de estudio que te ayudará a entender el material y aplicarlo a tu vida. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita.

Aquí está Nancy para orar y para recordarnos algo sobre la Escritura que vimos hoy.

Nancy: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”.

Oh, Padre, esto es realmente un estándar alto, y aun mientras he estado enseñando, he tropezado un poco, buscando las palabras exactas, mientras Tú me vas mostrando este texto. Apenas estoy encontrando y descubriendo parte de lo que estos versículos quieren decir, pero sé que es algo que quiero para mí. Oro para que Tú nos des a cada una de nosotras la habilidad de vivir vidas reverentes, vidas que vivan de cara a Ti, en Tu presencia, y que al mismo tiempo reflejen la plenitud, el gozo que es encontrado en Tu presencia. Que nuestras vidas hagan la diferencia a medida que veneramos a Cristo como Señor, oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 Nancy Leigh DeMoss. A Place of Quiet Rest, p. 256.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

54 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

54 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 2

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

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A21 – Belleza que perdura

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A21 – Belleza que perdura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Belleza-que-perdura/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter—ya sea amargura o egoísmo u orgullo—que pueden ser cubiertos o disimulados con la energía propia de la juventud, o con una buena apariencia, o habilidades naturales, o una personalidad cautivante.

Pero al envejecer esas cosas físicas y externas desaparecen, y si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes encontrar suficientes productos en el mercado que prometen combatir el proceso del envejecimiento. Muchas mujeres gastan mucho dinero, tiempo y energía tratando de aferrarse a su juventud. Pero si no le estás pidiendo a Dios que moldee tu carácter, no estás verdaderamente cultivando tu belleza.

Aquí está Nancy continuando en una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de viajar a Precept Ministries en Chattanooga y entrevistar a Kay Arthur, quien ha tenido un ministerio significativo en muchas de nuestras vidas—así como lo ha tenido en la mía propia.

Kay tiene 78 años de edad, si no me equivoco. La he conocido por muchos años y ha sido algo increíble ver la gracia de Dios en su vida. Fue de mucha alegría estar con ella ahora, en esta época de su vida, y ver como esta mujer —que es alrededor de 25 años mayor que yo— está tan llena de la Palabra, llena de fe, llena de vitalidad espiritual.

Lo digo no para exaltarla —ella no querría que yo lo hiciera— sino solo para decir que es una bendición y un reto ver mujeres que están más adelantadas en la vida que nosotras y ver cómo Dios las está sosteniendo por Su gracia y manteniéndolas creciendo, floreciendo, y fructificando mientras envejecen.

Esta semana pasada he estado escuchando una serie de mensajes de una conferencia presentada porDesiring God Ministries ( Ministerios Deseando a Dios). El tema de la conferencia fue sobre cómo perseverar y mantenerse en pie hasta el final—mantenerse firme y fiel en la Palabra de Dios.

Los conferencistas eran todos personas mayores. Creo que el menor estaba al final de sus cincuenta, y algunos de ellos eran un poco mayor que eso. Dentro de estos conferencistas estaba Helen Roseveare, quien ha sido una de mis heroínas por mucho tiempo y fue una misionera por muchos años. Nunca la he conocido en persona, pero he sido muy influenciada por sus libros.

Ella tiene… no quiero atreverme a decir cuántos años tiene, pero si suficientes… Ella les habló a las mujeres. John MacArthur habló, John Piper habló, y Jerry Bridges —quizás tú has leído alguno de sus libros—. Todos estos son hombres y mujeres de Dios quienes han sido fieles por mucho tiempo.

Fue muy alentador para mí. Todavía no he terminado de ver todas las conferencias. Pero mientras veo a estos fieles santos, me digo a mi misma: “Sí es posible”.

Hay días donde solo me desespero, en cierto sentido, pensando si llegaré a la meta final. Quizás “desesperación” es una palabra muy fuerte. Pero hay días cuando pienso, “No lo voy a lograr,” o, “¿No lo lograré?”

Veo mis propios fracasos, mi falta de voluntad a veces, y mis propias tentaciones y luchas. Luego los veo a ellos, quienes yo sé que tienen tentaciones y luchas, pero Dios ha sido fiel con ellos. Y los ha mantenido fieles. Escucharlos a ellos me reta a mí.

Ahora en mis 50 estoy pensando más acerca de los últimos capítulos de mi vida, por más cortos o largos que sean. Estoy pensando –—al ver personas como Jerry Bridges y John MacArthur y John Piper y Helen Roseveare—– acerca de qué tipo de persona yo quiero ser cuando este en mis 60, 70 y, si el Señor me da como mujer le he pedido, servirle hasta que tenga 85 años. ¿Qué tipo de mujer quiero ser? Y, ¿cómo es que quiero envejecer?

Es provechoso tener personas así que puedes ver y tener algún patrón… Tener estos ejemplos piadosos. Pero de una cosa estoy segura, y es que no ocurre por sí solo. No te despiertas a los 80 años de edad y de repente eres piadoso o fructífero o lleno de gracia, si no te estás convirtiendo en eso cuando tienes 20, 30, 40 ó 50 .

Estoy convencida que la mayoría de la gente solo deambula por la vida. No son intencionales acerca de la manera como que viven. Me da tristeza decir que muchos días de mi vida, así soy yo. Tengo cosas que hacer, lugares a donde ir, gente que ver, lecciones para preparar, trabajo para hacer, y correos para responder. A veces no soy realmente intencional acerca de mi alma.

El problema es que, si vives de esa manera sin percatarte de ello, los días se convierten en semanas, las semanas en meses, los meses en años, y los años se convierten en décadas. Y luego tienes toda una vida. Y ¡puf! se acaba todo lo que tiene que ver con esta vida en la tierra.

También he visto a creyentes que, en el transcurso de esas décadas, no se hicieron más espiritualmente atractivos, sino que llegaron a tener mentes estrechas; a ser negativos, egoístas y amargados. Y yo pienso, “Qué desperdicio”.

Pero luego, estoy tan agradecida que he visto personas que han llegado a ser más maduros, más piadosos, más llenos de gracia. Y yo digo, “Señor, por Tu gracia, hacia eso quiero dirigirme yo.”

Si no somos intencionales en poner nuestros ojos en Cristo e insistir en ser cada día más como Él, nos llegaremos a convertir como esas personas de mentes estrechas; negativas y amargadas—si no somos intencionales acerca de nuestra búsqueda de Cristo.

Mientras llegamos a Tito 2, comenzando en el versículo 1, Pablo le dice a Tito, “Tito, como líder de estas iglesias, debes de enseñar a lo que está de acuerdo a la sana doctrina” (parafraseado).

Así es como luce esto en las personas, en las diversas épocas de la vida. Versos 2 y 3: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo las ancianas…”

Voy a detenerme aquí. Hasta aquí vamos a llegar hoy. Has estado deseando que vayamos al versículo 3, y sí lo haremos. Pero primero no quiero que brinquemos el versículo 2.

Tú dirás, “Este es un ministerio de mujeres. Tú eres una mujer enseñando a mujeres, como debe ser. Así que, ¿Por qué vas a enseñar acerca del versículo 2, acerca de los ancianos?”

Bueno, el versículo 3 dice, “asimismo las ancianas”, que sugiere que las ancianas deben tener las mismas cualidades de las que acabamos de ver en el versículo 2 acerca de los ancianos. Así que por eso no quiero que saltemos el versículo 2, sino que miremos esas cualidades.

Estudiaremos más en detalle esas cualidades en los versículos 3-5 que son específicas para mujeres. Pero las que aparecen en el versículo 2 son importantes para nosotras también. Estas cualidades no son opcionales. Esto no es un buffet, donde escoges lo que prefieres, donde tomas una cosa y saltas la otra. Estas cosas deben ser ciertas de todos los creyentes ancianos.

Y estas cosas son cruciales, como hemos visto en sesiones previas, si es que la iglesia va a tener un impacto piadoso en un mundo que no tiene a Dios. Esto es lo que hace a nuestro impacto y esfuerzos evangelísticos efectivos y fructíferos.

Déjame también decir, antes de ver las cualidades específicas, que estas son cualidades que tú no desarrollas de un día para otro. Son cualidades que son cultivadas durante un periodo de tiempo.

● Deben ser sazonadas.

● Requieren tiempo de tu vida.

● Requieren experiencia.

● Implican fracasos.

● Implican crecimiento.

● Requieren confesión.

● Requieren arrepentimiento.

● Requieren intencionalidad.

● No hay atajos.

¿No te gustaría que sí hubiera atajos? “Atajos para obtener la madurez espiritual”. Si yo pudiera escribir ese libro, y si fuera cierto, sería un éxito de ventas porque todos lo querríamos.

Pero no existe…podría haber un libro así, pero no hay verdad en un libro como ese. No hay atajos.

La vida consta de lo cotidiano, del día a día, de tomar un día a la vez, de perseverar, de resistir, ser fiel, vivir lo que sabes, caerte y levantarte por la gracia de Dios y seguir adelante. De eso se trata la vida.

Así que mientras lees esto, si eres como yo, quizás pienses: “Oh, todavía falta mucho,” no dejes que eso te desanime. Deja que te motive y te encause a seguir y alcanzar madurez espiritual.

Tenemos oyentes mayores y menores aquí en este salón hoy y escuchando en el radio y en el internet. Para las oyentes mayores, solo déjenme animarlas a evaluar sus vidas, en donde están ahora mismo a la luz de estas cualidades. Este es el modelo al que eres llamada. Esto es lo que importa sobre tu vida. Estas son las cosas que deben ser verdaderas en tu vida si tu vida adorna el Evangelio de Jesucristo.

Para las oyentes jóvenes— y tenemos a madres jóvenes que escuchan, tenemos a adolescentes, tenemos a mujeres solteras, tenemos a mujeres jóvenes casadas, que están en sus 20 y 30—en todas esas etapas iniciales de la vida. Lo que necesitas escuchar es que esta es la meta.

No trates de ignorarlo y digas, “Oh, esto es para mujeres mayores. Esto no es para mí.” Si no estás aprendiendo y buscando desarrollar estas cualidades en tu vida ahora, no las vas a tener cuando seas anciana. Estas son cualidades que cada creyente necesita estar tratando de cultivar. Necesitas estar tratando de cultivarlas ahora, sea que tengas 16 ó 26 ó 36 ó 46—y yo te dejaré a ti determinar cuándo es que dejarás de ser “joven”…

Así que vamos a ver esas cualidades en el versículo 2. Antes que nada, estas personas ancianas deben ser de “mente sobria”. Algunas de tus traducciones dirán “moderado.” Esa es una palabra que significa “sobrio.” Significa, “libre de intoxicación, que no se embriaga.”

Está hablando de un estilo de vida. Es un estilo de vida que es moderado, templado, y no desenfrenado. Estas personas son sobrias en su juicio. Son libres de los efectos intoxicantes del mundo, la carne y del diablo.

Hay una aplicación muy literal aquí. No deben ser gente que se embriaga con alcohol. Pero tampoco deben ser intoxicados con el mundo. Deben ser de moderados y de mente sobria.

Al convertirte en un creyente anciano, debes haber aprendido cómo distinguir entre placeres eternos, piadosos y entre placeres temporales del pecado—y tener la disciplina y madurez para decir “no” a los placeres temporales y decir “sí” a los placeres eternos.

Una persona templada no comete excesos, no es extravagante. No excede sus apetitos y sus pasiones. Esta persona no está caracterizada por la embriaguez, glotonería u otros excesos. Es moderada. Él o ella son moderados en su uso del tiempo, dinero, y de su lengua.

Esta es evidencia de madurez: saber lo que realmente importa, tener prioridades que son rectas, y experimentar contentamiento al tener lo que se necesita, sin necesidad de tener más . Todas esas cosas caben en este concepto de ser moderado.

La segunda palabra usada aquí en el versículo 2 es que mujeres y hombres ancianos deben ser “dignos”. La Biblia de Las Américas lo traduce de esa manera. Es una palabra que la Nueva Versión Internacional traduce como “respetables”. Esa es una buena traducción de la palabra. Es ser honorable.

De hecho, Filipenses 4:8 usa esta palabra cuando dice, “todo lo que es verdadero, todo lo que es honorable en esto meditad”… [Deja que tu mente medite en estas cosas].

Estas personas mayores deben ser honorables. Deben ser reverentes. Deben tener una mentalidad seria acerca de la vida. Deben ser respetables.

En 1 Timoteo capítulo 3, donde habla acerca de las mujeres—esta palabra es traducida (o algunas de sus traducciones dicen) “esposas de diáconos”. “De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (versículo 11).

Así que la persona que es anciana sabe suficiente acerca de la vida para saber que en la vida no todo es frivolidad, no todo es superficial. Hay una mentalidad apropiadamente seria acerca de la vida.

Sin embargo, como un comentarista escribió—y pienso que es útil lo que dijo:

“Esta palabra no describe la conducta de una persona que es un triste aguafiestas, sino que describe la conducta de un hombre que sabe que vive a la luz de la eternidad, y que en poco tiempo dejará la raza caída de los hombres por la gloriosa presencia de Dios.

La persona digna nunca es frívola, trivial o superficial. No se ríe de la inmoralidad, vulgaridad, o cualquier otra cosa que es pecaminosa e impía. Tampoco se ríe de lo que es trágico o a costa de los demás.” (Precept Austin).

Es un sentido de lo que es apropiado. Es digno y respetable.

La tercera palabra es “dominio propio”. O como La Biblia de las Américas la traduce, “prudente”. Vamos a tomar más tiempo después en la serie para expandir en todo este concepto porque esta palabra es usada varias veces en este capítulo y a través del libro de Tito. Así que le daremos mucha más atención.

Pero déjame darte solo un breve resumen. La palabra “dominio propio” es la palabra sophron en griego. Viene de dos palabras griegas: una significa “salvar” y la otra significa “la mente”.

Esto es tener una mente sana o “salva”. Esta persona actúa como una que su mente ha sido salvada. Espiritualmente hablando se encuentran en su juicio cabal.

De hecho, la ultima parte de esta palabra, phren, es la palabra moderna en griego para “frenos de carro”. Esta persona sabe cuándo parar, sabe cuándo decir “no”, sabe cuándo frenar sus deseos e impulsos. Es una persona que con dominio propio, se encuentra bajo el control del Espíritu Santo.

Ha desarrollado la habilidad de gobernar y de disciplinarse a sí misma, a disciplinar su mente, sus pasiones, afectos y comportamiento.

La persona que es sophron —de mentalidad sana, de mente salva— es capaz de resistir la tentación y la atracción del mundo. Así que esto trata con toda forma de domino propio. De nuevo, obtendremos más de esto cuando hablemos a las mujeres jóvenes. Ahora bien, esta mente y vida madura y disciplinada es resultado de caminar con Dios por muchos años. De nuevo te digo, no hay atajos. Esto es lo que necesitamos alcanzar.

Luego él dice que estos hombres y mujeres mayores deben ser de mentalidad sobria, dignos, de dominio propio y luego “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

“Sanos.” Hemos hablado acerca de eso antes en la serie. Es la palabra que significa “saludable, eso que protege y preserva la vida”.

Ahora, a medida que las personas llegan a ser ancianas a menudo presentan problemas de salud. Esta persona anciana de la que Pablo está hablando puede que este mal de salud, puede que se esté deteriorando físicamente con la edad. Pero este hombre o mujer anciana todavía está sana de su mente y de su corazón porque hay un fundamento de sana doctrina que ha producido una vida que está de acuerdo a la sana doctrina.

¿Qué significa estar sano en la fe? Esa palabra en sí es “La fe” – “sano en la fe”. Ese es el cuerpo de la doctrina cristiana. Esta es una persona que se basa en su sistema de creencias. Este hombre o mujer se aferra firmemente a la Palabra de Dios y a la verdad de la Palabra de Dios.

La mujer que es sana en su fe tiene un alto grado de confianza en Dios y en Su Palabra. Ella sabe que se puede confiar en Dios. Es como Josué, quien, en sus 90 dijo,

“He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, [me voy a morir], y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.” (Josué 23:14).

Al final de su vida Josué tenía una fe sólida. Eso es lo que queremos tener. Y no es solo una fe intelectual. Es una fe con experiencia, probada, donde estás tan confiada en la Palabra de Dios, la Verdad de Dios, y la bondad de Dios que cuando vienen circunstancias difíciles, no te deshaces. No titubeas. No acusas a Dios ni dudas de Él, ni cuestionas Su bondad. No resistes Su voluntad .

Aprendes a tener un registro de las obras de Dios a través de los años; has visto que Él ha demostrado vez tras vez que Él es fiel. Tú sabes que Él está en control. Tú sabes que Sus caminos con rectos. Tú sabes que Su gracia es suficiente, y tú sabes que Él va a cumplir Sus santos y eternos propósitos. Eso es ser sano en la fe.

Las personas ancianas deben ser sanas o saludables en amor: amor ágape, el amor de Dios. Ellas deben tener amor incondicional y sacrificial, donde realmente se preocupan por los demás, y ellas aman al pueblo de Dios con el amor de Dios.

Anteriormente mencioné a Kay Arthur. El estar con ella esos días cuando estuve en Precept Ministries, me impresionó cómo esta mujer mayor ha crecido en amor por otras personas, cómo ella ayuda y demuestra interés genuino y preocupación por los demás, versus ser egoísta.

La persona mayor que es piadosa ha aprendido a amar con el amor de Dios, aun cuando el amor es inmerecido, y continúa amando y dando y sirviendo aun cuando su amor es rechazado. Esta persona no es amargada, ella perdona. Al envejecer, necesitamos preguntarnos —y yo me pregunto esto de tiempo en tiempo— ¿Estoy creciendo en amor? ¿Me estoy volviendo más y más sana y saludable en amor?

Y luego las ancianas deben ser sanas en la perseverancia. La palabra perseverancia es la traducción de una palabra griega compuesta que viene de dos palabras que significan “debajo de” y “permanecer”—“permanecer debajo de”. Significa permanecer constante bajo pruebas y aflicciones, firmemente soportando una carga pesada.

Esta persona mayor que no cede bajo presión y pruebas sino que ha cultivado la habilidad para aguantar aun cuando las circunstancias son difíciles.

Yo sé que cuando tenía 20 años de edad, hubo cosas que me llevaban a un colapso emocional, que gracias a Dios por Su gracia, son cosas que no parecen ser muy grandes para mí ahora. Porque he crecido algo, por la gracia de Dios, soy capaz de sobrepasar algunas cosas más fácilmente—mientras hay otras cosas hoy que realmente me aturden. Y me pongo a pensar, “Oh Señor, quiero hacerme sana en la perseverancia, sana en la constancia”.

Mencioné a Helen Roseveare hace unos momentos. Su mensaje a las mujeres en esta conferencia de Desiring God National Conference (Conferencia Deseando a Dios) se tituló, “Un llamado de perseverancia para los santos”. Ella dijo en ese mensaje que ella prefiere la palabra “perseverancia” en lugar de la palabra “aguantar” porque en Inglaterra, de donde es ella—y la estoy citando aquí:

“La palabra aguantar tiene una cierta connotación de apretar tus dientes, apretar tus labios, y de alguna manera pasar a través de algo…

La palabra perseverancia se refiere a constantemente seguir, rechazar el rendirse, no importa lo que venga.”

Pienso que esa es una buena imagen, para cualquiera de las dos palabras. Estamos hablando de no solo sobrevivir la vida, no solo pasivamente aguantar, sino de enfrentar las circunstancias de la vida triunfando – permitiendo que Dios las use para moldearnos y para formarnos, y soportando de una manera que traiga gloria a Dios .

Un comentario que leí acerca de este pasaje decía, “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”. Así es como debe ser. Tú sabes, cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter —ya sea amargura o egoísmo u orgullo— que pueden ser cubiertos o disimulados con energía propia de la juventud, con una buena apariencia, habilidad natural, o una personalidad cautivante.

Pero a medida que envejeces y esas cosas físicas y externas desaparecen, si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Así que quiero animarte, sea que ya seas de edad avanzada o te estás dirigiendo en esa dirección, que persigas el tipo de belleza, el tipo de corazón, el tipo de piedad que aguanta y que se vuelve más hermosa con la edad: “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss regresará para orar. Encontrarás anaqueles llenos de productos que prometen combatir los efectos de la vejez, pero Nancy nos ha proporcionado algo mucho mejor que cremas o lociones.

Para poder desarrollar la verdadera belleza interna que Nancy ha estado describiendo necesitas conocer la Palabra de Dios. Sabemos un maravilloso lugar para comenzar: Estudia el libro de Tito capítulo 2. Es el pasaje que Nancy ha estado describiendo para nosotras, acerca de desarrollar una sana doctrina y belleza verdadera.

Esta semana hemos considerado el valor que tiene el que las mujeres mayores y las jóvenes se conecten. No hay mejor lugar para que experimentar esa conexión que en tu iglesia local. Espero que te estés congregando en una iglesia donde se predique la sana doctrina de las escrituras.

También te invitamos a visitar nuestra página web, allí encontraras artículos y podrás conectarte con otras hermanas que nos siguen, visita www.avivanuestroscorazones.com

Regresa con nosotros mientras Nancy continúa con Tito capítulo 2. Ahora, de nuevo Nancy para orar.

Nancy: Padre, mientras escucho y leo esas palabras, yo digo, “Eso es lo que yo quiero: que Tú arranques cualquier cosa que sea de obstáculo para mi desarrollo y crecimiento espiritual”.

Mientras el cuerpo físico y los sentidos se deterioran, te pido, oh Dios, por una gracia que crezca y por belleza, para ser de “mentalidad-sobria, digna, con domino propio, sana en la fe, sana en amor y sana en perseverancia”.

Que nuestras vidas como mujeres se vuelvan más y más hermosas y más radiantes con esa verdadera belleza de la vida de Cristo en nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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17 – Los dos Adanes | Romanos 5:12-21

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

17 – Los dos Adanes | Romanos 5:12-21

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

Soldados de Jesucristo

Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

John Piper Responde

Episodio 38

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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A20 – Enseña con tu vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A20 – Enseña con tu vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Ensena-con-tu-vida/

Carmen Espaillat: ¿No te sientes capacitada para enseñar a otros? Nancy Leigh DeMoss comprende el sentir que tienen muchas mujeres en cuanto a esto.

Nancy Leigh DeMoss : He desperdiciado una gran parte de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “no hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña de lo que Dios te mostró cuando echaste algo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, sobre dónde te encontró Dios, de las adicciones que tenías; enseña sobre las maneras como fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mi vida ha sido muy enriquecida debido a algunas personas mayores que han invertido en mi vida.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy al continuar con la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 escucharás buenas noticias para las personas imperfectas.

Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Pat Moore era una diseñadora industrial que diseñaba productos que eran usados por la gente para diferentes aplicaciones. Un día a la edad de 26 años, se dio cuenta que —debido a una variedad de razones— muchos de los productos que se usaban en nuestra cultura no eran adecuados o no funcionaban bien para los ancianos. Así que a la edad de 26 años, Pat Moore se propuso descubrir cómo era la vida realmente para los ancianos e hizo un experimento fascinante.

En el transcurso de tres años, ella viajó a través de los Estados Unidos y Canadá, visitando 116 ciudades, disfrazada de una indefensa anciana de 85 años. Ella usó maquillaje profesional; una peluca canosa; unos lentes especiales que le causaban una visión borrosa. Hizo muchas cosas. Usó un aparato ortopédico especial que hacía que su cuerpo se moviera más despacio, y que la hacía sentir y actuar y conducirse como una anciana. Ella quería ver qué tipo de respuesta y qué reacciones provocaría en las personas. Yo he visto fotos de ella en ese disfraz, y no creerías que esta sea una mujer de 26 años.

En 1984, después de transcurridos los tres años de este experimento, ella escribió un libro llamado “Disfrazada” (“Disguised”). Es un relato de primera mano de lo que ella experimentó durante esos años. Habla acerca de cómo los ancianos, como regla general, la trataban con cariño, pero como las personas jóvenes a menudo eran ásperos con ella. En un momento dado, fue asaltada por un grupo de niños de 13 años. Fue golpeada tan severamente que sufrió lesiones serias y permanentes en su espalda. Ella usa el término “rechazo social” para describir cómo la trataban los más jóvenes.

La actitud de la Escritura hacia los ancianos nunca pudiera ser caracterizada como “rechazo social”. Nada pudiera estar más lejos de como Dios ve a los ancianos. Contrariamente al “rechazo social,” en Tito capítulo 2, vamos a ver que los ancianos, los creyentes ancianos, juegan un papel vital en la iglesia y en el progreso del reino de Dios.

Déjame tomar un momento para restablecer donde estamos. Espero que a través de esta serie, que continuará por un buen número de semanas, estés leyendo junto con nosotras el libro de Tito. Espero que estés tomando tiempo cada día por 30 días (lanzamos un reto de 30 días para leer el libro) para meditar en él, para dejar que Dios te hable por medio de él. Eso es importante para que al estudiar estos pocos versos de Tito 2 en los que nos vamos a enfocar, tengas mejor sentido de cómo encajan y cómo se relacionan al resto del libro.

Vimos que en el capítulo 1, el apóstol Pablo se dirige a los líderes espirituales—a los ancianos o supervisores. Estos líderes deben vivir vidas piadosas; eso es lo que los califica. No pueden ser líderes espirituales en la iglesia —o no deben serlo— si sus vidas y sus familias no son ejemplares. Su función y su responsabilidad es enseñar sana doctrina y corregir a aquellos que no la enseñan, para que el rebaño sea protegido de lo que no es sana doctrina (ver versículos 5-9).

Luego en el capítulo 2 llegamos a un énfasis para los miembros de la iglesia, para los seguidores, para aquellos que no necesariamente son líderes. Vemos que deben vivir sus vidas de una manera que sea consistente con la sana doctrina. Vemos la influencia y el impacto que nuestras vidas tienen en los demás. Ya sea que seamos hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, independientemente de la posición o la época de la vida, debemos vivir de acuerdo con la sana doctrina. Nuestras vidas deben tener influencia sobre los demás—de hecho tiene influencia, sea para bien o para mal.

Pablo dice en el capítulo 2, versículo 1, “pero en cuanto a ti, Tito, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”. Nuevamente, eso quiere decir no solo la sana doctrina por sí sola, sino como ésta se aplica a la vida. Es la Palabra de Dios la que produce vidas agradables al Señor.

Luego él sigue en el versículo 2, él dice a los ancianos—esto es lo que va de acuerdo con la sana doctrina, esta es la aplicación de la sana doctrina, así es como luce cuando la encarnas: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Luego, así es como luce la sana doctrina en el caso de las ancianas, versículo 3, “asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”.

Así es como luce la sana doctrina para las mujeres jóvenes: “[enseña a] las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Versículo 6, “Asimismo, exhorta a los jóvenes que sean prudentes”. Así es como se manifiesta la sana doctrina en los hombres jóvenes. Luego él sigue hablando a aquellos que son esclavos o sirvientes y continúa en el siguiente texto.

Déjame detenerme aquí porque este es el párrafo en el que nos queremos enfocar durante esta serie. Nota que antes que todo Pablo da dirección distintiva a los hombres y mujeres, y es diferente para cada uno. Pienso que es porque los hombres y mujeres tienen tentaciones diferentes, tendencias diferentes, inclinaciones diferentes en cuanto a cómo caemos en pecado.

Todos necesitamos sana doctrina, pero la forma como esta se encarna en nuestras vidas y las cosas que deben ser enfatizadas pudieran diferir. Él hace distinciones entre jóvenes y ancianos, porque en las diversas épocas de la vida hay diferentes tentaciones, diferentes maneras en las que tenemos que ser recordados sobre la necesidad de aplicar sana doctrina. Hay personas en diversos estados socio-económicos, personas con diferentes papeles y responsabilidades, líderes y seguidores. Pablo hace distinciones entre esas categorías de personas porque la forma en que vivimos la sana doctrina tiene implicaciones prácticas para cada una de esas categorías.

Observa también que, en este párrafo que acabamos de leer, no hay excepciones. Casi todos caen en una de estas categorías. O eres un hombre o eres mujer; o eres joven o anciano. Ahora bien, debería estar muy claro si eres un hombre o una mujer, lo que quizás no esté muy claro es si eres joven o eres mayor, pero esto nos cubre a todos. Él incluye a los líderes e incluye a los seguidores. Él está diciendo que la doctrina aplica a todos.

No solo los ministros están supuestos a conocer la doctrina y vivir la doctrina. Alguna clase de cristiano maduro que se supone que conozca y viva la doctrina. Él está diciendo que cada persona en cada época y categoría de la vida tiene implicaciones que necesitan seguir en relación a la doctrina.

Observa que él comienza con los ancianos, luego pasa a las ancianas. Comienza con las ancianos primero, y es lo que vamos a hacer en esta serie. Luego pasa a las mujeres jóvenes y luego a los hombres jóvenes. Queremos tomarlo en el mismo orden. Hoy solo quiero introducir el concepto de los creyentes mayores, de los ancianos. Vamos a revisar los pasajes dirigidos a los hombres y a las mujeres, porque hay aplicaciones para todas nosotras como mujeres.

Primero solo quiero concentrarme en este asunto sobre la participación de los ancianos en la iglesia. La iglesia necesita y debe tener personas jóvenes y ancianas. Resulta triste para mí ver hoy ciertas iglesias o grupos cristianos haciéndose tan homogéneos que solo acomodan a un grupo de personas. Escuchas acerca de iglesias que están tratando de alcanzar a esta o aquella generación, o a un grupo particular de personas.

Recientemente estuve en una iglesia; era una iglesia pequeña que consistía, casi exclusivamente, de personas mayores. Pensé, “Esta iglesia se está perdiendo de lo que la gente joven podría traer a la vida de esa congregación”. Pero luego hay algunas iglesias hoy que atraen casi exclusivamente a personas de veintitantos, o treinta y tantos, o familias jóvenes, o profesionales jóvenes, o jóvenes solteros. Tienes estos grupos que quizás se disfruten entre ellos, o tengan mucho en común unos con otros, pero no tienen el beneficio de la sabiduría y la gracia o la oportunidad de tener mentores ancianos.

Antes de hablar sobre mujeres u hombres ancianos creyentes, primero vamos a definir ¿quién es un anciano? Todo el mundo está esperando a que yo conteste esa pregunta. Algunos dicen que la ancianidad es siempre 15 años más de la edad que tienes. Cuanto más envejezco, más me convenzo de que eso es verdad. Los comentaristas generalmente están de acuerdo que cuando se menciona a las ancianas en las Escrituras se está refiriendo a personas que ya han pasado sus años de crianza de niños, y están aproximadamente entre los 50 a 60 años de edad o más. Hablaremos más de eso cuando toquemos específicamente en el versículo de las mujeres ancianas.

Recibí un correo electrónico de una amiga hace un tiempo. Estábamos intercambiando pensamientos acerca de esto de la vejez, y ella dijo algo que pienso que muchas mujeres sienten. Ella dijo, “La idea de envejecer me espanta y me horroriza”. Ahora bien, esta era una mujer en sus 40. Pienso que así es como muchas mujeres se sienten. La idea de envejecer es una cosa espantosa y horrorosa, quizás para algunas.

Mientras estaba estudiando este pasaje la semana pasada, dos personas diferentes me mandaron artículos por correo electrónico. Fue interesante ver que las dos señalaron la fijación de nuestra cultura de lucir y mantenerse joven. El primero era una entrevista de AOL con una mujer llamada Anne Kreamer, que tiene 51 años de edad, y ella ha escrito un libro llamado “Going Gray” (“Dejándome las canas”).

Señalaba que 65% de las mujeres sobre la edad de 40 años se tiñen el cabello. En esta entrevista le preguntaron a Anne Kreamer: “Tú decidiste cambiar de un tinte castaño a gris natural. ¿Por qué hiciste eso?” Su respuesta fue,

“Hace dos años, a la edad de 49, me vi en una foto, y pensé, “¿A quién estoy engañando? No se veía real.” Así que después de 24 años de teñirme el cabello cada tres semanas, decidí averiguar mi verdadero color y liberarme de ese yugo.

Estoy agradecida de decir que yo me liberé de esa esclavitud a mediados de mis 30s. Alrededor de ese tiempo decidí, “¿sabes qué?, yo me gané estas canas.” Pero ese es un asunto crítico para muchas mujeres hoy. No quiero decir que el teñirse o dejar de teñirse es un asunto de espiritualidad. Solo estoy diciendo que somos una cultura que le preocupa mucho el mantenerse luciendo joven.

Una hora después alguien me envió otro artículo de The New York Times de la sección de Moda y Estilo. Se titulaba, “¿Es el trabajo de la mamá realmente necesario?” Hablaba acerca de lo que los cirujanos plásticos llaman el “cambio radical de mamá”. Este articulo era acerca de varios procedimientos y cirugías diseñadas para “renovar el cuerpo después de un embarazo”. Ciertamente, no importa cuántas cirugías te hagas, de todas formas vas a envejecer, pero esto muestra que nuestra cultura tiene una fijación de mantenerse luciendo joven.

Al llegar a Tito capítulo 2, donde nos pasaremos las próximas semanas, vemos el valor que tienen los creyentes ancianos y el hecho de que son cruciales para la vida de la iglesia. También vemos un respeto para las mujeres maduras, por su experiencia , por la experiencia que viene con la edad—lo contrario a nuestra manera de pensar de hoy donde idolatramos la juventud. Tendemos a servir a la juventud y a pasar por alto a los ancianos.

Ahora bien, el apóstol Pablo no solo enfatiza la importancia y el valor que las personas mayores traen a la vida de la iglesia, sino que también habla acerca de lo que es importante para los ancianos, acerca de cuáles deben ser sus prioridades, de cuál debe ser su enfoque. Así que, antes de adentrarnos en los detalles y las características específicas y las cualidades que deben ser verdaderas en las mujeres ancianas, solo quiero decirles unas palabras a aquellos que están en la etapa de la ancianidad en su vida y luego unas cuantas palabras a aquellos que son jóvenes.

Antes que todo, unas cuantas palabras a los mayores, y tú puedes decidir si tú estás en ese grupo—todos estamos envejeciendo, así que en un sentido esto podría aplicar a todas nosotras. Primero está la madurez cronológica—esto es envejecer, cumplir años, ir avanzando en años—la madurez cronológica debe estar acompañada con crecimiento espiritual y madurez. A medida que envejeces en edad, debes estar madurando espiritualmente, madurando a la semejanza de Cristo. Me encanta ese versículo, Proverbios capítulo 4, versículo 18, y a menudo pongo esto en tarjetas de cumpleaños o en saludos a cumpleañeros. Dice, “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día”.

Cuando estas llegando a tus 50, 60, 70, no tiendes a ver tu vida como cada vez más brillante y más plena. Tendemos a pensar que estamos yendo cuesta abajo—así es como la gente habla sobre el envejecimiento hoy en día. La perspectiva de Dios consiste en que si eres una persona justa, si eres una creyente, tu vida es como la luz de la aurora—comienza como un rayito de luz, y luego a medida que transcurre el día y se acerca más y más al mediodía, el sol se pone más y más alto en el cielo, hasta que justo al mediodía la luz está en su máximo esplendor.

Espiritualmente hablando, así es como debe verse el envejecimiento. Nunca debe haber un tiempo en tu vida —sin importar la edad que tengas— cuando pares de florecer, de crecer, y de ser fructífera; nunca. Nunca llegará el momento de jubilarte espiritualmente; nunca llegará el momento donde te tengas que echar a un lado.

Una vez más, aquí está otro pasaje que me encanta, Salmos capítulo 92 versículos 12-15.

El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, [imagen de vitalidad] para anunciar cuan recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

Esa es una descripción de personas ancianas piadosas. Están floreciendo. Están creciendo. Están llenos de vitalidad espiritual . Sus cuerpos físicos pueden estar disminuyendo, es parte de la maldición de la caída. Pero su hombre interior si está siendo renovado día a día. Están creciendo; están floreciendo, y nunca dejan de dar fruto. Ellos nunca paran de proclamar a otros la bondad y las maravillas de Cristo y de Su Evangelio.

Miro hacia allá y veo a mi amiga Peg Campbell. Los padres de Peg, Al y Margaret, son una imagen de este pasaje—una pareja anciana piadosa, ahora en sus 80, que son espiritualmente vibrantes. Ahora bien, todavía no han llegado, y ellos serán los primeros en decirte eso. Eso no pasa hasta que veamos a Jesús cara a cara. Pero yo he observado a esta pareja a través de los años, y algunos de ustedes han escuchado a Al Sanders, es la voz en el programa radial de Joni Eareckson Tada. Los Sanders han estado en la radio cristiana por muchos años, pero qué increíble desafío y qué bendición ha sido ver a parejas como Al y Margaret creciendo en gracia, cada vez más llenos y brillantes y amando al Señor y amando a la gente y viviendo la sana doctrina, como octogenarios—así es como debe ser.

Y ahora me dirijo a las personas ancianas: déjame decirte que tú debes ser modelo. Debes ser ejemplo. Tu carácter, tu estilo de vida debe ser digno de respeto. Debes tener una vida que los demás puedan señalar y decir, “así es como quiero ser cuando tenga tu edad,” una vida que es digna de imitar; una vida que es digna de seguir. Porque tú sigues a Cristo, debes ser un modelo para otros.

Pero hay algo más—también debes ser un mentor—no solo un modelo, sino también un mentor. Necesitas estar enseñando de tus propias experiencias para proveer aliento y exhortación y desafío a aquellos que son más jóvenes que tú.

Ahora, tú dirás, “He desperdiciado mucho de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos”. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “No hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña sobre lo que Dios te mostró cuando echaste todo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, donde te encontró Dios, sobre de las adicciones que tenías, acerca de las maneras en que fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mientras avanzo en años siento que mi vida es mucho más rica hoy gracias a las personas mayores que invirtieron en mi vida y modelaron para mí y fueron mis mentores en los caminos de Dios.

Quiero retar a las personas mayores a estar dispuestas a tomar iniciativa y acercarse a las personas jóvenes en la comunidad de la fe. Una de las cosas que escuché sobre de las ancianas, acerca de mujeres mayores en la iglesia, escuché decir, “simplemente no quieren ser mentores”. Luego, claro, escucho también algunas de las personas mayores decir que los jóvenes simplemente no quieren tener un mentor.

¿Sabes qué? Ya seas joven o anciana, toma la iniciativa. Acércate. Si eres anciana, busca a una mujer joven. No tienes que tener un doctorado en teología. No tienes que haber ido al seminario. No tienes que ser una gran maestra de la Biblia. Solo abre tu vida y abre la Palabra de Dios, y camina al lado de algunas de estas mujeres jóvenes y disponte a compartir de tu vida.

Finalmente solo una breve palabra a aquellas que son jóvenes: Job 12:12 dice, “En los ancianos está la sabiduría, y en largura de días el entendimiento”. Puedes ser joven y sabio, pero hay algunos aspectos de sabiduría y entendimiento que solo puedes obtener con la experiencia de la vida. Acuérdate de eso, y luego recuerda que Dios se preocupa sobre cómo tratamos a los creyentes mayores. Deben ser tratados con honor y respeto.

Levítico 19:32 dice, “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; Yo soy el Señor”. La manera como tratas a los ancianos es una evidencia de la manera como tú tratas al Señor.

Ahora eso no quiere decir que nunca van a cometer un error, pero el apóstol Pablo enseñó a los pastores Timoteo y Tito, que si esos ancianos estaban en el error, cuando apelaran a ellos, debían hacerlo de manera humilde y con respeto. No es que no puedes retar su estilo de vida y las elecciones que una persona mayor haga, pero Pablo dice a Timoteo en 1 Timoteo 5, “No reprendas con dureza al anciano, sino, más bien, exhórtalo como a padre; a los más jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres; a las más jóvenes como a hermanas, con toda pureza” (versículo 1).

Luego a las mujeres jóvenes—y todas somos más jóvenes para alguien y todas somos mayores para alguien. Mujeres jóvenes, sean enseñables; humildes. Valora la experiencia de la vida de las mujeres mayores a tu alrededor. Solicita su opinión. Recibe instrucción y corrección con humildad. Haz preguntas. Escucha.

Una vez más, yo he aprendido tanto al buscar a personas mayores. Fui y me senté no hace mucho tiempo con mi querido amigo pastor de mucho tiempo, Ray Ortlund y su esposa Anne, Ray ya está en la presencia del Señor (son buenos amigos de Al y Margaret Sanders los que acabo de mencionar, otra pareja en sus 80s).

Les pedí consejo. Les pedí su opinión. Estoy tan contenta de haberlo hecho, porque en cuestión de meses Ray se fue con el Señor, y no tuve otra oportunidad. Pero ellos se derramaron sobre mi vida en ese almuerzo. Hubo algunas lágrimas. Hubo sabiduría compartida. Todavía estoy viviendo del rejuvenecimiento y aliento y gracia que recibí de esa pareja anciana mientras nos sentamos a almorzar juntos.

Haz preguntas. Escucha. Aprende. Aprende de sus vidas. Aprende al observar. Aprende al escuchar lo que tienen que decir. Si tú quieres ser el tipo de anciana que trae gloria a Dios, entonces aprende de las vidas de ancianas quienes ya han caminado por allí antes que tú.

Carmen: Si no estás aprendiendo de las ancianas, te estás perdiendo recursos incalculables. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando esto y estará de regreso para orar.

Todos tenemos debilidades y defectos en nuestro carácter. Si no le permites a Dios tratar con esas debilidades, se harán más pronunciadas mientras más avanzas en edad. Descubre por qué cuando Nancy continúe en Tito 2 en el siguiente programa.

Ahora ella está de regreso para orar.

Nancy : Gracias, Señor, por el ejemplo sabio y piadoso de algunos de los ancianos que has puesto en mi vida. Te pido que en esta época de mi vida Tú me estés haciendo el tipo de mujer que será modelo y mentora, que tiene una vida digna de imitar para aquellos que vienen detrás. Padre, enséñanos dentro de la iglesia, a ancianos y jóvenes, a glorificarte a Ti en nuestras relaciones y enséñanos cómo crecemos y aprendemos a través de cada vida y a alentarnos unos a otros en nuestra fe como Tú nos has instruido que debemos hacer. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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3/6 – ¿CÓMO DESARROLLAR UNA AUTOIMAGEN POSITIVA?

El Amor que Vale

Serie: “CÓMO CAMBIAR SU FORMA DE PENSAR”

3/6 – ¿CÓMO DESARROLLAR UNA AUTOIMAGEN POSITIVA?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

A17 – El laboratorio de la vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A17 – El laboratorio de la vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/El-laboratorio-de-la-vida/

 

Carmen Espaillat: Kim Wagner dice que la Biblia no solamente nos advierte acerca de nuestro pecado. También nos muestra cómo cambiar y evitar ese pecado.

Kim Wagner: Nos enseña cómo aplicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida de una manera práctica para que podamos vivirla. Esto nos lleva a desarrollar un hambre aún mayor por la Palabra de Dios.

Esto no es solamente para nosotras, es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga o aun familiar que esté enfrentando alguna situación. Nosotras necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios. Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto; de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, y disfrutar de lo que Él nos ha dado.

Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado todas las cosas buenas y los beneficios de Dios, y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados en una manera en la que no encuentra la verdadera satisfacción. Y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado ofreciendo una idea fresca acerca de la doctrina. No es algo pesado, sino algo activo y vibrante. Ese es el mensaje en la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Dos esposas de pastores han estado escuchando esta serie durante esta semana. Holly Elliff y Kim Wagner están platicando con Nancy sobre la manera en la que la doctrina afecta sus vidas y ministerio.

Nancy Leigh DeMoss: Kim y Holly, una de las cosas que aprecio tanto acerca de ustedes dos y que hace nuestra amistad tan rica es que verdaderamente ustedes son mujeres de la Palabra. Ustedes aman la Palabra. Cuando hablo de sana doctrina, no es algo seco o muerto para ustedes. Es algo vivo y vibrante; ustedes tienen la certeza de que es muy crucial para enseñarnos cómo debemos vivir durante cada etapa de nuestras vidas. Se trata de arraigar nuestras vidas —enraizarlas— en la Palabra de Dios.

Kim, ¿cómo desarrollaste esa sed, ese corazón y ese amor por la sana doctrina y por las Escrituras?, ¿cómo empezó eso a ser tan fundamental en tu vida? Holly, te haré la misma pregunta, pero quiero empezar con Kim.

Kim: Conocí al Señor a temprana edad. Más tarde, me convertí en una adolescente y empecé a ver áreas de mi vida donde necesitaba transformación—aun como una adolescente. A medida que pasaba tiempo expuesta a la Palabra de Dios, empecé a concientizarme de que Dios me estaba hablando a mí a través de las Escrituras.

Las Escrituras cobraban vida y resonaban en mi corazón. Comencé a darme cuenta de que si yo obedecía la Palabra de Dios, Dios transformaría mi vida. Eso no significa que todo es fácil, ni que mi vida está libre de dificultades o problemas. No es así. Pero tengo tanto gozo por el hecho de caminar en la presencia de Dios y por caminar en obediencia a Su Palabra.

Dios planta ese deseo por Su Palabra en nuestros corazones. A medida que lees y consumes Su Palabra, esa hambre aumenta.

Nancy: Holly, hambre por la Palabra de Dios, ¿cómo se fue cultivando eso dentro de ti?

Holly Elliff: No fue sino hasta cerca de mis 30 años que me di cuenta de que tenía un punto de vista increíblemente equivocado acerca de Dios o tal vez una falta de comprensión acerca de quién Él era. Realmente yo no entendía todo el tema acerca de la soberanía de Dios en mi vida.

Creía firmemente que tratando de ser una buena cristiana, leyendo mi Biblia, haciendo las cosas correctas, amando a mi esposo, amando a mis hijos, que nunca se me presentarían situaciones complicadas, difíciles, profundas en mi vida… Un concepto que no es bíblico. Pero de alguna manera, esas eran las ideas que me había formado en mi cabeza.

Casi llegando a los 30 años, Dios me llevó a la escuela. Mi esposo era pastor en una iglesia. Me encantaba la idea de ser la esposa de un pastor, pero nosotros nunca habíamos pasado por un momento realmente difícil en la iglesia antes de aquel tiempo.

El Señor, en prácticamente el mismo período de tiempo, nos llevó a través de una lucha muy difícil con la membresía de la iglesia, que se centró alrededor de si realmente la Palabra de Dios iba a ser la autoridad de aquella iglesia. Al mismo tiempo, los padres de mi esposo atravesaron una enorme crisis en su matrimonio.

Mi suegro se divorció de mi suegra luego de 43 años de matrimonio. Nos dimos cuenta que mi suegra sufría de Alzheimer y decidimos cuidar de ella. Yo tenía cuatro niños pequeños en ese momento. Así que en un periodo de aproximadamente un año Dios me llevó de repente a momentos verdaderamente duros y de mucha dificultad.

De repente me encontré necesitada de escudriñar la Palabra de Dios tratando de encontrar respuestas. Realmente fui colocada en la escuela de la soberanía de Dios, buscando quién era Dios en los lugares áridos. De mi creencia muy ingenua sobre quién era Dios, vino un verdadero deseo de entender quién es Él en mi vida.

Nancy: Considero que tú has dado justamente una gran ilustración de cómo la doctrina incorrecta puede afectarnos, ya que el concepto de que si amas y obedeces a Dios nunca pasarás por momentos o situaciones difíciles y oscuras, no es un concepto bíblico. Cuando tenemos un fundamento incorrecto de pensamiento y pasamos por momentos difíciles, esto nos llevará a sentirnos defraudadas o desilusionadas.

Holly: Oh sí… sentía que se me venía el mundo encima. Para mí fue un shock total que Dios permitiera que yo pasara por esos momentos tan duros porque, en mi manera de ver las cosas, si yo había hecho las cosas correctas, merecía algo diferente a todo eso, y como dices, eso es totalmente antibíblico. En realidad, exactamente lo opuesto se pone en evidencia en las Escrituras. Dios nos va enseñando y entrenando a medida que transitamos por esos momentos difíciles.

Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos donde has visto que algunas ideas erradas sobre Dios y sobre Sus caminos pueden llevar a las mujeres a hacer decisiones equivocadas o tener respuestas incorrectas?

Kim: Hay tantas maneras diferentes como eso puede ocurrir que resulta difícil mencionar solo unas cuantas. Pienso en una mujer que vino en busca de consejería. Ella era una mujer mayor que yo. Para ese tiempo yo era la joven esposa de un pastor. Ella era una nueva creyente. Ella tenía problemas con su hija adolescente y no sabía qué hacer. Como nueva creyente, ella pensó que podría venir y hablar conmigo.

A medida que platicábamos, mientras más me hablaba acerca de las elecciones que había hecho en su vida, de las decisiones que actualmente estaba haciendo, de cómo esto había afectado a su hija…. por ejemplo, ella le proveía a su hija pastillas anticonceptivas a partir de sus 16 años. Ella se preguntaba por qué su hija era tan rebelde y estaba tan fuera de control. Más aun, ella le había dejado algo claro a su hija, ella le decía: “Sé que estás en una edad donde puedes ser sexualmente activa así que te voy a proporcionar la forma para que no tengas problemas con las consecuencias que esto trae”.

Ese es solo un ejemplo. Estoy pensando sobre parejas que se acercaron a nosotros para recibir consejería y que ya no se sienten felices con sus parejas por lo que no ven ningún problema en divorciarse. Esta semana tuvimos una discusión con una familia ya que ellos no veían nada de malo en que jóvenes vivieran juntos sin estar casados, pensando que “eso es sólo un pedazo de papel”, que no hay nada relevante hoy día en la ceremonia del matrimonio.

Nancy: ¿Son estas personas cristianas?

Kim: La mayoría de las personas en estos casos sí lo son. La pareja viviendo junta profesa ser cristiana. Las personas alrededor de ellos y dándoles consejería no son cristianas. Lo que estoy observando en el mundo de hoy día es una gran parte del pueblo de Dios siendo influenciado por la cosmovisión secular y la gente no está ceñida al conocimiento de lo que las Escrituras dicen.

Ellos no saben que las Escrituras dicen que el lecho matrimonial debe mantenerse sin mancilla. Ellos no tienen el entendimiento de que Dios hace esto para nuestro bien. Esto es una cosa hermosa que Dios creó. Todos los placeres que Dios ha dado al hombre, Él los ha dado para que el hombre obtenga disfrute de ellos.

En una ocasión hablaba con una joven que se encontraba luchando contra una serie de hábitos en su vida que ella sabía no eran bíblicos. A medida que platicábamos le dije, “¿Acaso no te parece que Dios quiere que gocemos, disfrutemos o tengamos placer en la vida? Él sí lo desea”. Él es el Dios que creó la belleza. Él es quien creó el sentido del olfato de modo que cuando nos llegue el aroma de una carne a la barbacoa se nos abra el apetito.

Él creó todas esas maravillosas sensaciones que provienen de la intimidad física en el matrimonio. Pero todas estas cosas Él nos las da a nosotros —Él nos ha dado cada cosa buena para disfrutar— pero Él coloca aquellas cosas en nuestra vida con parámetros. De ahí es que viene el verdadero disfrute; viene cuando somos obedientes a la hora de experimentar aquellos placeres sensuales y deleites que Él nos ha dado.

Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto, de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, disfrutar de lo que Él nos ha dado. Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado las cosas buenas y los beneficios de Dios y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados de una manera en la que no encuentran verdadera satisfacción, y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.

Holly: Considero que si miramos a través de la historia de nuestra nación —quizás en las últimas cuatro o cinco décadas— lo que vemos es que a medida que removemos los valores cristianos de nuestra sociedad, hemos levantado múltiples generaciones de mujeres quienes a pesar de querer conocer la verdad, esta no les ha sido enseñada. Sus madres no les enseñaron la verdad. Sus abuelas no les enseñaron esa verdad.

Me he encontrado muchas veces conversando con mujeres que nunca han tenido un patrón de lo que significa ir a la Palabra de Dios y encontrar una respuesta. Ellas pueden ser muy ingenuas o muy ignorantes acerca de lo que la Palabra de Dios dice. Luego, una vez ellas saben esa verdad, entonces toman decisiones que van de acuerdo o no con esa verdad.

En ocasiones he visto que las mujeres nunca se han referido a la Palabra de Dios para buscar respuestas. A veces no es sino hasta que llegan a un momento de crisis que ellas realmente quieren saber lo que la Palabra de Dios dice porque hay demasiada información que entra desde los medios de comunicación, así como el conocimiento proveniente de otros medios. Como estuviste diciendo, Kim, ellas son bombardeadas con “verdad” (entre comillas) desde muchas, muchas otras fuentes y la Palabra de Dios se convierte en el último recurso al cual ellas acuden.

Así que de repente puede que lean algo en un sitio de internet y puede que lo acepten como verdad, sin nunca haber ido a la Palabra de Dios para descubrir qué dice Dios acerca de eso que están leyendo. Luego se encuentran ellas mismas, en sus 20, 30 o 40 años, en crisis y de repente se preguntan, “¿He creído lo correcto acerca de esto? ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto? ¿Quiero saber lo que la Palabra de Dios dice? ¿Estoy dispuesta a hacerlo?”

Creo que para muchos cristianos es ahí donde realmente inicia una “crisis de convicciones”; donde ellos reconocen que por mucho tiempo han dejado a un lado la Palabra de Dios por lo que son desprovistos de la verdad tantas veces.

Kim : Quizás ni sea la situación de crisis. Quizás no sea mientras transitamos a través de la muerte de un hijo o estemos en medio de la infidelidad de un compañero. Pero quizás simplemente como sucedió a una joven en nuestra iglesia que fue criada por una madre que realmente no ejerció su papel de cuidadora del hogar, que no era una creyente. Ahora ella tiene gemelos y está muy agradecida por ellos. Son gemelos de 2 años de edad. Es muy desafiante para ella criar a esos gemelos.

Hemos estado estudiando el libro de Santiago, y esta madre me comentaba esta semana que había estado escribiendo algunos pasajes de este libro, así como del libro a los Efesios, y, ¿sabes qué?, los colocó en algunos lugares alrededor de la casa. Ella toma estas tarjetitas y las lleva a veces, con el propósito de lidiar con sus emociones, o de mantenerlas bajo control; de poder vivir lo que la Palabra de Dios dice y cómo ella debe educar estos hijos con gozo y sin tensión.

Nancy: Considero que algo importante es que no hay atajos para esto. Es un tema de disciplina, diligencia y fidelidad. Línea sobre línea, precepto sobre precepto.

He mencionado que recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Kay Arthur. Una de las cosas que me llama la atención de ella es que es una mujer que fue salva el mismo año en que yo lo fui con apenas unos tres meses de diferencia. Yo tenía cuatro años de edad y ella tenía 29. Ella no tenía el mismo trasfondo que yo. Quiero decir, nuestras vidas fueron totalmente diferentes. Pero ambas en ese punto llegamos a la Palabra. Ella a los 29 y yo a los 4.

Ella ha estado todos estos años —ahora tiene alrededor de 70 y tantos años de edad— muy ferviente y entregada al estudio de la Palabra de Dios con el objetivo de que antes de morir ella pueda enseñar sobre cada libro de la Biblia o escribir un estudio acerca de cada libro—algo así.

A medida que la escuchaba, pensé “Ella es una mujer que está tan llena de las Escrituras. Ella puede citar más pasajes de las Escrituras que ninguna otra persona que yo conozca”. No creo que ella solo se haya sentado a memorizar la Palabra. No tengo esa impresión. Considero que ella ha empleado mucho tiempo viviendo en la Palabra y ese es el resultado que se da de manera natural.

A medida que la escuchaba —y yo he empleado muchos años estudiando las Escrituras— la miré y dije: “¿Sabes? Hay una riqueza, hay una plenitud de las Escrituras que no apareció allí de la noche a la mañana”. Pensé que faltan 25 años para que yo llegue a tener 73, y tendré opciones cada día durante esos próximos 25 años sobre lo que haga cada la mañana, lo que haga con mi tiempo, sobre los libros que lea, sobre lo que escuche, sobre lo que memorice y sobre las cosas a las que me exponga. ¿Qué pasaría si yo fuera a tomar los próximos 25 años y fuese más fiel y diligente e intencional acerca de traer la Palabra de Dios a mi mente y a mi corazón?

Ahora bien, no estoy tratando de ser Kay Arthur. Lo que digo es que quiero ser una mujer que esté llena de la Palabra de Dios. Esto realmente puede suceder si tomas los pasos y las decisiones para llegar ahí.

Holly: Así es. Se trata de ese principio que tocaste, Nancy, acerca del hecho de que nuestro comportamiento, si somos cristianos, debe corresponder con nuestra creencia. Si sabemos algo acerca de la Palabra de Dios o si tal vez hemos estado ignorando algo acerca de ella pero de repente nos damos cuenta de esto, entonces desde ese momento somos responsables de que esa verdad sea puesta en práctica en nuestra vida diaria.

Dios tiene tanta gracia que Él no espera que nosotros seamos capaces de hacer o generar esto; sino que nos da Su Santo Espíritu para que tomemos esa verdad de Su Palabra, y la apliquemos a nuestras vidas; Él nos da fuerzas, nos da entendimiento, nos da la gracia para vivir Su Palabra y para que no sea simplemente un libro muerto. Esto es una realidad en nuestra vida. Observo muchas mujeres hambrientas de tener esto.

Nancy, has sido una estudiante de la Palabra de Dios toda tu vida y esto es evidente en tu vida. Te sale de los labios cuando hablas. Eres una estudiante permanente de la Palabra de Dios. Muchas veces he recibido mujeres que vienen a mí y dicen: “Bueno, estoy luchando con esto, y estoy luchando con esto y estoy luchando con aquello”, mientras cada respuesta que necesitan ha estado ahí siempre en su estante, en la Palabra de Dios.

Sus respuestas están todas ahí. Es solo que nunca han tenido tiempo de referirse a la Palabra de Dios y recibir respuesta. Soy culpable de esto en mi propia vida. Hay momentos en los que verdaderamente olvido que Dios ha hecho provisión para cada una de mis necesidades. Me puedo dar cuenta de ello cada vez que tomo Su Palabra; nunca falla el que Dios provea lo que yo necesito cuando creo lo que me dice en Su Palabra.

Y es algo simple. Ni siquiera es complicado. Tenemos Biblias en todos los lugares. Están disponibles para nosotros. Si viviéramos en otro país esto quizás no fuese así, pero aquí no tenemos excusa. No hay ninguna razón para que no se pueda tener acceso a la Palabra de Dios.

Kim: Holly, esto no es solamente para nosotras. Es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga, o a un familiar que está enfrentando alguna situación. Necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios.

Holly: Desde luego Kim. La Biblia dice que hablaremos de aquello que llene nuestros corazones. Si hemos llenado nuestros corazones de cosas sin importancia, entonces no tendremos nada que decir. Pero si hemos llenado nuestros corazones con la Palabra de Dios, nosotras hablaremos la verdad.

Enseño a un grupo de jóvenes madres y la semana pasada estábamos hablando acerca del tema de “El tiempo”. Hice que tomaran 4 categorías en sus vidas: el tiempo personal con el Señor, entretenimiento, dormir y trabajar, y que registraran estas actividades. Ellas tenían 168 horas.

Nancy: Repite esas categorías de nuevo…

Holly: Dormir, trabajar, entretenimiento y tiempo a solas con Dios. Eso puede incluir cualquier cosa desde tiempo en la computadora para escribir blogs hasta visitas a sitios para hacer escapadas de compras. Tú sabes… como cuando te diriges a una tienda, no porque necesites algo sino simplemente porque no quieres llegar a tu hogar. Así que hablamos un poco de lo que estaba incluido en esa categoría.

Hice que ellas trazaran —usando diferentes colores de lápices— cómo usaban los bloques de tiempo durante esas 168 horas de esa semana. No les permití mirar el gráfico de otra persona. Fue bastante sorprendente, incluso en mi propia vida, la diferencia en ese gráfico entre tiempo dedicado al trabajo y al sueño, el entretenimiento y el tiempo a solas con Dios

Ahora bien, la mayoría de nosotras no vamos a emplear ocho horas al día en el tiempo a solas con Dios, pero si ni siquiera hay un registro de esto durante esas 168 horas a la semana, hay un problema. Si el entretenimiento tomó la tercera parte de tu tiempo en la última semana, eso va a afectar en gran medida tu forma de pensar.

Es realmente bueno para nosotras que de vez en cuando nos preguntemos:

● ¿De dónde estoy obteniendo mi información?

● ¿Qué estoy estudiando?

● ¿Qué influencia tiene mi manera de pensar cuando hablo?

● ¿Qué sale de mi boca?

● ¿De dónde obtengo mi conocimiento y mi sabiduría?

¿Acaso es una sorpresa que muchas veces no sabemos qué decir porque no hemos acudido a la fuente de la Verdad para saber qué hacer en cada circunstancia?

Nancy: Permítanme orar. Gracias Señor, por recordarnos lo práctica y vivificante que es Tu verdad. Sostengo una Biblia en mis manos en este preciso momento, y Te doy gracias Padre por darnos Tu revelación de quien eres. Tu Palabra es tan rica y tan plena que si pudiéramos emplear toda una vida haciendo nada más que estudiar y meditar lo que nos has dado a través de ella, una vida no sería suficiente para aprenderlo todo. Esto es la multifacética y esplendorosa maravilla de quien Tú eres.

Por eso Señor, oro para que Tú hayas puesto amor por Tu Palabra en cada una de las personas que formamos parte de la familia de Aviva Nuestros Corazones, un amor por Tu sana doctrina y un amor por vivirla y aplicarla en el contexto —en el laboratorio de la vida— en el contexto de las verdaderas situaciones, interrogantes y desafíos de la vida.

Que no resulte de provecho solo para nosotras, sino que también resulte de provecho para otros, para las mujeres más jóvenes, para nuestras familias, nuestros hijos, para la próxima generación, para aquellos que nos rodean que se encuentran sufriendo y en necesidad de recibir una palabra a tiempo que provenga de Tu Palabra.

Señor, ayúdanos a ministrarnos a nosotros mismos a través de Tu Palabra, y también permite que podamos ministrar a otros Tu gracia por medio de Tu Palabra. Gracias Dios. En el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado orando por ti y por mí. Necesitamos de la ayuda de Dios para conocer Su Palabra y poder compartirla con otras mujeres. Hemos escuchado a las esposas de pastores Holly Elliff y Kim Wagner. Si es la primera vez que escucha este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2: 1-5.

Nancy, Kim y Holly no estarían capacitadas para brindar consejería a jóvenes mujeres si ellas no conocieran la Palabra de Dios. Si fuese así, ellas solo estarían compartiendo o expresando sus propias opiniones. Tú y yo necesitamos lo mismo. Dios te puede utilizar de maneras formidables, mostrando a las jóvenes más jóvenes cómo la Biblia se relaciona con sus circunstancias.

Tú sabes que la Biblia tiene algunos consejos muy prácticos para aquellas que vamos envejeciendo, y en ese grupo estamos todas. Conoce cómo mantener un celo rejuvenecido por Dios, creciendo en gracia año tras año. Eso lo trataremos en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordeix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

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