8/18 – Para un tiempo como éste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

8/18 – Para un tiempo como éste

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Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que igual que sucedió con el personaje bíblico de la reina Ester, Dios tiene un propósito específico para tu vida.

Nancy Leigh DeMoss: No importa cuál sea tu edad, o en qué etapa de la vida estés… Tú dirás: ¡Pero, yo no soy una gran presentadora, no tengo un programa de radio!

No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú sí puedes, porque Dios te puso ahí para un tiempo como este.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Si alguna vez te has sentido como un don nadie, no estás sola. La solución para esto no es hablarse a uno mismo para convencerse de que tan especial es. La solución es descubrir que tan especial eres tú para Dios.

Espero que puedas descubrir esto a medida que Nancy continúa en su serie llamadaEster: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy Leigh DeMoss: Hoy llegamos a los dos versículos más famosos en el libro de Ester. La frase para una ocasión como ésta. Seguramente la has escuchado. La asociamos con Ester. Esa frase viene de este texto en el capítulo 4.

Solo para darnos un pequeño recordatorio de donde estamos y para recrear un poco la escena: el pueblo judío está en graves problemas. El decreto de que ellos deben ser aniquilados ha sido promulgado. Mardoqueo está en la plaza pública llorando. El pueblo está ayunando y llorando.

Ester ha mandado un mensajero, a Hatac, uno de los eunucos, a averiguar lo que está sucediendo. Mardoqueo le envió un mensaje a Ester: “Necesitas hablar con el Rey y rogar por la vida de tu pueblo”. Ester le devuelve el mensaje, con otro mensaje que decía: “Yo moriré. Nadie puede acercarse al rey sin antes haber sido llamado. Mi vida está en riesgo. No hay forma de que yo pueda hacer esto. No puedo hacer nada al respecto”.

“Entonces dijo Mardoqueo, versículo 13 (y aquí fue que nos quedamos la última vez en el capítulo 4):

Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? (versículo 13-14)

Él le dijo, No pienses que escaparás de la casa del rey más rápidamente que cualquier otro judío. Mardoqueo le recuerda a Ester que ella también es judía y que si el pueblo judío perece, ella también perecerá, que su vida está en peligro vaya o no vaya al rey.

Esto es un buen recordatorio para nosotras como creyentes de que no podemos separar nuestra identidad como creyentes individuales del resto del Cuerpo de Cristo. Estamos todos juntos en esto. Si el pueblo de Dios está en problemas, nosotras estamos en problemas. Yo estoy en problemas. Tú estás en problemas. Si el matrimonio de otras personas o de nuestros hijos está en problemas, eso debería preocuparnos también a nosotras. No podemos apartarnos en nuestra iglesia evangélica o en nuestra escuela en el hogar y pensar que no seremos afectadas por lo que le está sucediendo al resto del Cuerpo de Cristo.

Tú eres uno junto con todos los otros creyentes en el mundo entero. O nos ahogamos todos o nadamos juntos. Si tratas de vivir para ti misma sufrirás las consecuencias.

No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis (versículo 14).

Mardoqueo conoce las promesas del pacto que Dios había hecho a Su pueblo desde Abraham. Yo pienso que él cree que Dios enviará salvación de alguna manera; de alguna parte, de algún lugar. Él confía en que será a través del rey y que sería a través de la intervención de Ester. Pero él también sabe que la liberación llegaría; con o sin la ayuda de Ester.

Esa es una expresión de fe. Seguramente él se dice a sí mismo: Alivio y liberación vendrán. Dios no dejará que s

Su pueblo desaparezca. Dios no olvidará su pacto con Abraham. Contigo o sin ti, Dios prevalecerá.

Eso nos recuerda que Dios no nos necesita. Dios no me necesita para llevar a cabo sus propósitos en este mundo. Dios no te necesita. Él puede llevar a cabo sus planes con o sin nosotras. No somos indispensables. Dios puede mandar a otra persona a tu vecindario para alcanzar a los amigos de tus hijos con familias disfuncionales; a otra persona para que gane a tu pareja incrédula para Cristo. Dios puede mandar a otra persona a crear hambre y una sed en tu iglesia por un avivamiento.

Si desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da, Él lo hará sin nosotras. Su reino vendrá. Su voluntad será hecha en este mundo así como en el cielo. Pero si desperdiciamos y echamos a un lado esas oportunidades, pienso que esos que vienen detrás de nosotras nos tendrán en deshonra. De alguna manera cosecharemos las consecuencias aunque el pueblo de Dios sea eventualmente liberado.

Podemos mirar atrás y ver las oportunidades que desperdiciamos al no involucrarnos en la obra de avanzar el reino de Cristo en este mundo. Quizás tuvimos oportunidad de compartir sobre Cristo con un amigo en particular, pero nunca lo hicimos antes de que él partiera a una eternidad sin Cristo. Nos quedamos en silencio.

Tuvimos la oportunidad de entrenar a nuestros hijos en los caminos de Dios, pero estábamos muy consumidas con deportes y clases de música y tareas. Ahora han crecido, y no tienen un corazón para Dios, ni hambre de Dios.

Quizás tuviste la oportunidad de amar y servir a tu compañero, pero estabas muy consumida con tu trabajo, tu felicidad, o tu deseo de ser servida. Ahora él se ha ido. Y él está casado con otra mujer.

Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. (Versículo 14)

Hay un momento cuando el silencio no es de oro. Porque si permaneces callada en este tiempo…

Eclesiastés capítulo 3 nos dice que, “Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo… tiempo de callar, y tiempo de hablar” (versículos 1 y 7).

Es importante que aprendamos la diferencia, que aprendamos a discernir cuando es tiempo de hablar y cuando es tiempo de callar. Nuestra tendencia natural si no me equivoco- es hablar cuando debemos callar y callar cuando debemos hablar. Lo hacemos al revés.

Y necesitamos sabiduría. Necesitamos discernimiento para saber la diferencia. Necesitamos dominio propio para callar cuando hay que callar. Necesitamos coraje para hablar cuando hay que hablar, para hacer lo bueno en el momento adecuado.

“Porque si permaneces callada en este tiempo…” He meditado en esa frase a medida que he ido estudiando este libro en su totalidad y preparado esta serie. Solo pienso en muchas de las cosas que están ocurriendo hoy día en la iglesia, donde es más fácil permanecer callada. No queremos provocar una ola; no queremos sacudir el bote.

El otro día leí una revista cristiana bien conocida, una revista para mujeres, mientras me preparaba para esto. Un artículo, el artículo principal de portada era sobre una persona reconocida en el mundo de la farándula. Que estaba defendiendo el divorcio, y la forma en que lo hizo fue muy sutil.

Y este era el artículo principal y esta era una persona que está siendo muy usada hoy día en el mundo cristiano. Estaba defendiendo las razones de su divorcio y explicando que ahora tenía un ministerio para exhortar a otras personas divorciadas a no arrepentirse de haberlo hecho. No decía abiertamente que el divorcio estaba bien, sino que si uno era víctima, entonces había esperanza. Pero era un mensaje muy confuso.

Pensé: ¿Quien puede tocar este tema hoy? Es decir, ¡esa es la condición de la iglesia de hoy! Es la forma de pensar de la iglesia hoy en día. Si uno abre su boca, será devorada, masticada y escupida. Así es como uno se siente.

Iniciamos Aviva Nuestros Corazones sabiendo que tendríamos que discutir varios temas (sobre mujeres, su rol; la sumisión a la autoridad a sus maridos) y que cuando lo hiciéramos – cuando yo dijera alguna de estas cosas- yo iba a ser como un salmón en la iglesia: nadando en contra de la corriente durante toda mi vida.

Y yo no tengo un corazón de guerrero. No me gusta crear controversias, problemas. Prefiero quedarme callada y hacer las cosas bien por mi cuenta, tomar las decisiones correctas, amar a las personas. Pero no amas a la gente si te quedas callada cuando es tiempo de hablar.

Esta frase porque si permaneces callada en este tiempo, me vino a la mente recientemente mientras conversaba con una madre que, sin pensarlo, tenía a sus hijos leyendo la serie de Harry Potter. Mientras la escuchaba me di cuenta y pensé: He aquí una madre que ama a sus hijos, que quiere entrenarlos en los caminos de Dios, comprometida con ser una madre piadosa, pero que no está pensado las cosas cuidadosamente y no se ha dado cuenta de los problemas envueltos en ese tipo de lectura, ni el efecto que tiene sobre los niños.

Seguramente al hacer este comentario estoy hablando a algunas fanáticas de Harry Potter. Pienso que quizás no entiendes cuáles son esos problemas a los que me refiero. Pero hay ciertos asuntos bíblicos bien claros involucrados en todo esto.

En aquella oportunidad todo dentro de mí me impulsaba a permanecer callada. Pensaba: es que no quiero romper esta amistad aquí. No quiero crear problemas. No son mis hijos. Yo no soy responsable por sus hijos. Pero la frase, “porque si permaneces callada en este tiempo…” me continuaba timbrando en la cabeza, y me preguntaba: ¿Amo a esta mamá y a otras como ella? ¿Realmente me preocupo por como vayan a terminar sus hijos? Bueno, sí me preocupo, y Dios me dio la gracia con amor, gentileza y compasión. No la ataqué personalmente. Solo le hice algunas preguntas.

Ahora había una mamá informada, que pensaría sobre todo esto y quizás llegaría a tomar decisiones diferentes. Yo no soy responsable por sus decisiones. No soy responsable por como ella crie a sus hijos. Pero sí soy responsable y también lo eres tú de hablar la verdad sobre la Palabra de Dios y de no callar cuando pueda haber vidas en riesgo.

Me puse a pensar sobre qué cosas estarían pensando estas mentes jóvenes más adelante y a lo largo de sus vidas que fuera contrario a la Biblia y que pudiera llegar a perjudicar sus almas. No podía permanecer callada. No debía ser grosera. Debía hablarles con gracia y con gentileza, pero no podía quedarme callada.

Hay otros temas en los que no debemos quedarnos calladas. El tema de las mujeres irrespetando a sus maridos, relaciones rotas, de amargura, enojo, ira. No podemos permanecer en silencio cuando tenemos amigos que están viviendo en el dolor de la amargura. No podemos quedarnos calladas en esta época tan permisiva ante la sexualidad con nuestros jóvenes y los cristianos en nuestras iglesias, que no entienden que tiene de malo el tener relaciones fuera del matrimonio. No podemos quedarnos calladas.

Dios no te está pidiendo que hables sobre cada cosa. Pero sí nos está pidiendo que reconozcamos cuando Él nos ha puesto en una posición en la que podamos hacer una diferencia y donde podamos hacer algo al respecto – aun cuando parezca imposible, aun cuando no parezca prudente.

Madre, puede que tu hija no sea tu mejor amiga cuando a los catorce años le digas: No puedo quedarme callada sobre esto. Esa no es una relación adecuada. Esa no es una influencia saludable. Esa no es una ropa modesta.

Dios no te ha pedido que seas su mejor amiga en este momento. Pero si callas y la dejas y dejas a tu familia flotar y seguir el camino de la cultura quizás venga el tiempo cuando te arrepientas de no haber hablado en su momento y cuando llores no por arrepentimiento y humildad, sino por frustración y por vergüenza cuando veas que tu hija está cosechando las consecuencias de esas decisiones que tomó.

Madres ustedes no pueden quedarse calladas. Dios no les está pidiendo que sean unas amargadas. Él no les está pidiendo que sean Dios en la vida de sus hijos, sino que representen la verdad para sus hijos, para sus amigos, y en nuestra cultura.

Permítanme volver atrás, al tema de la providencia de Dios. “¿Y quien sabe si para una ocasión como esta tú has llegado a ser reina?”

Mardoqueo está diciendo aquí que en la providencia de Dios, en algún momento te encontrarás en una posición y en un lugar, en un tiempo específico. Todos los factores se han unido, y no ha sido por la suerte. No es por la suerte que estás dónde estás en el día de hoy, a esta hora, en este lugar. La providencia de Dios siempre está trabajando aunque no la puedas ver.

La providencia de Dios siempre ocurre en el tiempo perfecto. Dios nunca está apresurado, y Él nunca está tarde. Algunas de ustedes están esperando que Dios se mueva, y piensan, Siento que es tarde. ¿Por qué será que Él no está haciendo nada? Él está haciendo algo. Él se está moviendo. Él está obrando, y Su tiempo es perfecto. En la providencia de Dios, no ocurren accidentes’. No hay casualidad. No hay tal cosa como la suerte. En la providencia de Dios, Dios siempre está en control.

En los capítulos 1 y 2 de Ester, parece que el rey Asuero está a cargo. En capítulos 3 y 4 parecería que Amán estuviera a cargo. Ellos creen estarlo. Pero aun cuando parecerían estar en control, Dios es quien todavía está en control. Y siendo esto así, en la providencia de Dios nunca hay razón para el pánico, para el temor, para la preocupación o la duda.

Ahora, ¿Acaso no caemos en todas estas actitudes? Sí. ¿Tenemos razón para hacerlo? Humanamente hablando, sí. Pero si entendemos, creemos, nos agarramos y abrazamos la providencia de Dios, reconoceremos que nunca hay una buena causa, una causa justificada, para el temor o el pánico.

Mientras piensas sobre tu vida y la providencia de Dios, piensa sobre lo que Dios te ha dado: los privilegios, las bendiciones, la salvación. Mientras un billón de personas o más en este planeta ni siquiera ha escuchado el nombre de Jesús, ha sido en la providencia de Dios que tú escuchaste el Evangelio que pusiste tu fe en Cristo, que tienes conocimiento de la Palabra de Dios.

Las habilidades que tienes, las influencias que tienes, los recursos materiales que tienes todos son regalos y una mayordomía de parte de Dios, en Su providencia. Dios te entregó esas experiencias, esas oportunidades, esas bendiciones, para que como administradora le sirvas a Él y las uses para avanzar Su reino en la tierra.

Disfrutamos todas esas bendiciones. No son solo para nuestra felicidad, no son para nuestra satisfacción, no son en primer lugar para nuestro placer. Son para la gloria de Dios en un tiempo como este. El hogar en que naciste, las oportunidades que has tenido, la cultura en la que vives, la época en la que vives todo está de acuerdo con la providencia de Dios y es para los propósitos de Dios y de Su reino.

La posición en la que te encuentras no es un accidente. Quién sabe si has venido al reino, al reino donde Dios te ha colocado; el conjunto de circunstancias en las que Dios te ha puesto, aunque estés donde estás como resultado de los errores cometidos en tu vida. En la providencia de Dios cuando te arrepientes te quebrantas, Dios tiene un lugar y un propósito para ti aquí y ahora en Su reino.

Es sorprendente como la providencia de Dios está por encima de las pérdidas y de los fracasos causados por nuestros pecados. Y con esto no quiero minimizar el pecado en ninguna manera. Solo estoy diciendo: ¿Donde estaríamos si Dios no redimiera nuestros desafortunados e inútiles enredos? Eso es lo que somos separadas de Cristo. Dios te ha puesto aquí con un propósito no solo para llenar espacio o para desperdiciar tu vida. Dios tiene un trabajo con tu nombre en él, un propósito, y una intención.

Quizás podrías pensar: “Yo no soy una reina. No estoy en el palacio. No tengo una posición de gran influencia. Estoy haciendo lo máximo que puedo hacer mientras les doy clases en el hogar a estos niños. Solo estoy tratando de mantenerme a flote”.

Pero te digo: Ese es tu reino. Dios te has puesto ahí en ese hogar, para un tiempo como este, con una oportunidad increíble que a nadie más le ha dado; la de instruir esos niños para ser seguidores de Jesucristo. Ese es un trabajo grande para un tiempo como este.

Y quizás tú me digas: “Es que yo sólo soy una vendedora en una tienda. No tengo un esposo. No tengo hijos”. Dios te puso en esa tienda. Ese es tu reino para un tiempo como este, para representarlo a Él; para representar Su reino.

Tú dices: “Es que yo estoy retirada. Soy viuda. Mis hijos están dispersos por todo el país. No hay propósito; no hay sentido para mi vida”. Dios te puso ahí en ese lugar. En ese pequeño apartamento, ese hogar de retiro, ese es tu reino para un tiempo como este.

¿Qué puedes hacer? Puedes orar. Puedes interceder. Puedes darle ánimo a los pastores. Puedes alentar a las mamás jóvenes, a otras viudas; con notas, con oraciones. Dios tiene un plan para ti, y no es que simplemente desperdicies tu vida.

Una de las cosas que más agradezco de mi crianza es que mi papá tenía una visión para sus siete hijos que nosotros desarrolláramos el propósito que Dios tenía para nuestras vidas, cualquiera que fuera. Mi papá no sabía cuál era, pero quería que lo cumpliéramos.

Él nos dio la visión de que podíamos ser usados por Dios; de que Dios tenía un plan para nuestras vidas. Ese plan era individual, era especial, era para nosotros y debíamos cumplirlo. Él me dio una visión, mucho antes de que yo supiera de Aviva Nuestros Corazones, mucho antes de de que yo hiciera conferencias, mucho antes de que empezáramos un programa de radio. Dios me dio a través de mis padres, una visión de que mi vida había sido traída al reino de Dios para un tiempo como este.

Yo he creído por años y años, desde que era una niña pequeña, que Dios me puso aquí en este mundo, en este país, en este lugar, y ahora en Aviva Nuestros Corazones para un tiempo como este.

¿Que es difícil? Sí, a veces es muy difícil. ¿Que es solitario? Sí, a veces es muy solitario. A veces uno piensa: ¿Seré la única persona en el planeta que está preocupada por estos problemas, que lleva estas cargas en su corazón?

Pero ese no es el asunto. No se trata acerca de mí. No es acerca de ti. ¿Que me siento abrumada muchas veces con la marea de maldad y lo que va a requerir para vencerla? Sí.

Pero no es acerca de cómo me siento. No importa tu edad, en que época de la vida estás. Dirás: Yo no soy una gran presentadora. No tengo un programa de radio. No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado tus hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú si puedes porque Dios te puso ahí para un momento como este.

Yo he sido puesta en este lugar. Tú has sido puesta en tu lugar. Yo he sido puesta aquí en este tiempo. Tú has sido puesta ahí en este tiempo para un momento como este para traerle gloria a Dios. No digas no pienses: No tengo nada que ofrecer. Mi vida realmente no cuenta.

Charles Spurgeon lo dijo así: Aunque tú no seas más que una cifra (es decir; un cero a la izquierda), aún así el Señor puede hacer algo de ti. Pon el uno delante del cero y en seguida se convierte en un diez. Deja dos o tres ceros combinarse para servir al Señor y si el Señor los dirige estos nada se convierten en decenas de millares. ¿Quién sabe lo que tú puedes hacer?

Dios escoge y usa los don nadies. Él los llena con Su gracia y Su poder y Él los usa en formas poderosas:

-Un joven pastor se convierte en el salmista, rey de Israel, y a través de él viene el Mesías.

-Una viuda moabita pasa a ser parte de la genealogía del Salvador.

-Una prostituta redimida llega a ser un instrumento clave para los hijos de Israel durante la conquista de la ciudad de Jericó.

-Una joven huérfana en una tierra extraña llega a ser la reina que salva las vidas de millones de judíos.

-Una adolescente virgen da a luz al Salvador del mundo.

¿Quién lo hubiera pensado? ¿Quién lo hubiera planeado? ¿Quién sino Dios? ¿Quién sabe si tú has venido al reino para un tiempo como este?

Carmen Espaillat: Espero que continúes tratando de entender los propósitos que Dios tiene para ti en tu situación particular y única. Sigue con nosotros toda la semana mientras Nancy Leigh Demoss continúa este práctico estudio del libro de Ester.

A través de la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios, Nancy ha hablado acerca de confiar en la providencia de Dios. ¿Acaso significa esto que deberías sentarte y no hacer nada? Acompáñanos en nuestro próximo programa para que escuches más acerca de esto. Aquí está Nancy para concluir.

Nancy Leigh DeMoss : Mi oración sincera es que no solo oigas lo que he dicho sino que lo recibas y que Dios haga que estas palabras penetren profundamente en el corazón y alma de cada una de ustedes.

¿Podrías tomarte un momento para aceptar lo que Dios ha dicho en Su Palabra? Di, Señor, gracias por Tu providencia en mi vida. Gracias por donde me has colocado, no importa lo difícil que sea. Gracias por el reino en que me has puesto por mi crianza, por mi familia, por mis raíces, mi trasfondo- y el lugar donde me tienes ahora. Gracias, porque me has puesto aquí para un tiempo como éste.

Entonces, pídele al Señor que te ayude a ser fiel en llevar a cabo ese plan, sea cual sea; que te de valor y fe para aferrarte a Él, para ser Su instrumento en este tiempo y en este lugar.

Señor, nuestra oración es que Tú seas glorificado en nuestras vidas en cualquier lugar en que estemos, para un tiempo como éste. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/18 – El dilema de Ester

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

7/18 – El dilema de Ester

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Carmen Espaillat : De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, en la historia de la reina Ester, las cosas se están poniendo bastante difíciles cuando. . .

Nancy Leigh DeMoss: Dios escoge el tiempo que se ve más oscuro y parece más desesperado para mostrar Su poder y Su gloria.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La industria del entretenimiento está lista para ofrecerte diversión en cualquier momento y en cualquier lugar. Es cierto que la Biblia nos llama a una vida de profundo gozo, pero en ocasiones es apropiado estar de luto. Nancy nos describirá uno de esos tiempos para llorar mientras continúa con la serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Si estuviste con nosotras en la última sesión, recordarás que el rey Asuero y su primer ministro, Amán, que era un hombre malvado y despiadado, acababan de emitir un edicto donde declaraban la aniquilación total de toda la población judía en el imperio persa. Este fue un intento masivo de destruir al pueblo de Dios y, humanamente hablando, parecía como si su malvado plan fuera a funcionar.

Ahora bien, ¿no es interesante que a veces aquellos que causan el mayor daño en este mundo y en el reino de Dios no tienen ni idea de lo que han hecho? Ni idea.

Hoy llegamos al capítulo 3 de Ester, justo después de que este decreto fuera enviado por los mensajeros a todo el imperio. El versículo 15 nos dice: Y mientras el rey y Amán se sentaron a beber, es decir, se sentaron a tener otro festín, otra fiesta, la ciudad de Susa [la ciudad capital del imperio persa] estaba consternada.

¿Acaso no es justo eso lo que está sucediendo a nuestro alrededor? Muchas veces el pueblo de Dios y nuestra cultura están confundidos y consternados, mientras los que están causando el daño están de fiesta, jugando y bebiendo- totalmente ajenos a lo que está sucediendo.

Y a propósito, eso me hace recordar Proverbios capítulo 31 los versículos 4-5, donde dice:

No es para los reyes beber vino, ni para los gobernantes desear bebida fuerte; no sea que beban y olviden lo que se ha decretado, y perviertan los derechos de todos los afligidos.

¿No se aplica esto aquí? Es una necedad que el rey Asuero y Amán estén bebiendo, totalmente ajenos al impacto y a las consecuencias de sus acciones. Ellos están fuera de tino, mientras toda la ciudad está en total confusión.

Tú dirás: ¿Por qué dices toda la ciudad si son solo los judíos que van a ser ejecutados? Bueno, ¿no crees que la ciudad estaría pensando?: ¿Qué será lo que está pasando para que se produzca tal odio y veneno contra los judíos? Y si ahora son los judíos, ¿quiénes serán los próximos? Así que toda la ciudad está confundida.

Mientras todo esto está sucediendo el rey y Amán están bebiendo, la ciudad está en total confusión- y ¿qué está haciendo Dios? Tenemos que recordar que a Dios esto no lo tomó por sorpresa. El ardid de Amán no agarró a Dios desprevenido.

Dios en ningún momento dijo en el cielo: Ay, ay, ay, ¿qué vamos a hacer?” Dios no solo sabía que esto sucedería, sino que ya había estado ahí antes. ¿Cuál es la palabra para esto? Providencia.

Él había puesto en marcha un plan para frustrar las malévolas intenciones de Amán. Dios había posicionado a uno de sus siervos, a Mardoqueo, en las puertas; y había posicionado a otra de sus siervas, a Ester, como reina en el palacio.

¿Cómo llegó ella allí? Los reyes persas no desposaban mujeres judías. Pero este rey sí lo hizo. ¿Por qué? Porque Dios está en control. Porque Dios es soberano. Porque el corazón del rey está en las manos del Señor [ver Proverbios 21:1].

Así que recuerda que no importa la malicia que surja en este mundo o en tu vida, ya sea en tu mundo, en tu trabajo, en tu casa, en tu escuela, recuerda que no importa el mal que sea, contra Dios, contra Su pueblo, contra ti, puedes estar segura de que no solo Dios lo sabe antes de que suceda, sino que él ya tiene listos los instrumentos que anularán esa maldad a Su manera y a Su tiempo.

Pregúntate entonces como sierva de Dios: ¿Para qué propósito me ha colocado Dios aquí en este lugar y en este tiempo? Puede que Dios te tenga en un salón de clases con profesores que no conocen a Dios, o en un trabajo con colegas profanos, o en un hogar con un esposo sin Dios.

Pregúntate: ¿Cuál es el propósito de Dios? ¿Por qué Dios me ha colocado en este lugar, en esta puerta, en este palacio, en estas circunstancias, en este tiempo?

Cuando Mardoqueo supo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y ceniza, y salió por la ciudad, lamentándose con grande y amargo clamor. Y llegó hasta la puerta del rey, porque nadie podía entrar por la puerta del rey vestido de cilicio (Ester 4:1-2).

Aquí está Mardoqueo el judío, quien se aflige por este edicto tan pronto se entera del mismo. ¿Por qué?

Bueno, seguro él estará pensando: Es mi culpa, porque yo no me inclino ante Amán.

De modo que se siente personalmente responsable. Pero él está afligido también por la tribulación del pueblo de Dios y la batalla y la guerra que se están llevando a cabo, y él lo hace en una forma pública con cilicio y ceniza, una señal de humillación y contrición; de quebrantamiento y luto.

Él no tiene temor. Él ahora no tiene nada a qué temerle. Es decir, la batalla está en sus buenas. Él no tiene nada más que arriesgar, nada que perder. No hay ningún lugar ni nadie a quien acudir aparte de Dios.

Así que decide seguir adelante, y en un lugar público. No solo está en casa lamentándose de esto; está en un lugar público, vestido de cilicio y ceniza. Lo hace en público, en medio de la ciudad; con un gran y amargo clamor, cilicio y ceniza.

Mardoqueo no puede ver qué es lo que Dios tiene entre manos. Él no puede ver lo que Dios tiene planificado. Ni tú tampoco cuando estás en medio de tu circunstancia, cuando estás afligida y en duelo.

Pero a través de la fe y de la fidelidad, Mardoqueo se convierte en un instrumento a través del cual puede cumplirse la voluntad de Dios. Él solo puede ver la crisis inmediata, que era suficiente para empujarlo a tomar acción; pero lo que estaba sucediendo con Mardoqueo y hasta con su aflicción era realmente solo una pequeña pieza de un inmenso y eterno cuadro, de un inmenso y eterno plan.

¿Puedes ver cómo lo que haces en tu vida, cómo respondes, es solo una pequeña pieza de un rompecabezas mucho más magnífico? La batalla no es entre Mardoqueo y Amán. La batalla es entre Satanás y Dios, y cuando te pones del lado de Dios, cuando respondes a la crisis de una manera piadosa, agradable a Dios, te estás convirtiendo en un instrumento para que los propósitos de Dios sean cumplidos en tu pequeño rincón de la tierra.

Y en cada una de las provincias y en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, había entre los judíos gran duelo y ayuno, llanto y lamento; y muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza (versículo 3).

Pero retrocedamos un momento. Estos eran judíos de la tercera y cuarta generación que vivían en Persia. Muchos de ellos se habían descarriado, tal vez la mayoría. Habían sido exiliados por su pecado.

Algunos habían regresado a su tierra bajo Esdras, pero no la mayoría. Estos judíos se habían secularizado. Ellos habían asimilado la cultura persa. Muchos de ellos, sin duda, eran judíos solo de nombre.

De modo que Dios usa la presión. Dios usa la amenaza de la persecución, pero ¿para hacer qué? Para convertir sus corazones, para revivirlos, para hacerles una llamada despertadora, y ayudarlos a ver la maldad de la cultura a la cual ellos estaban tan acostumbrados.

Dios quiere purificar a su pueblo. Quiere recordarles que ellos no encajan en esta cultura. No pertenecen en esta cultura. Y se están pareciendo demasiado a ella.

Dios quiere llevar a Su pueblo al arrepentimiento. Él quiere preservarlo y protegerlo, así que usa un rey malvado y un decreto malvado y una situación desesperada, una crisis, para llamar la atención y los corazones de Su pueblo, para humillarlo.

¿Cuándo fue la última vez que este pueblo había estado de luto y había llorado y ayunado? No lo sabemos, pero parece que hacía mucho tiempo que no lo hacían. Y ahora, en medio de la crisis, están clamando a Dios.

Mientras leía ayer este pasaje, pensé en el Salmo 130 el versículo 1 donde dice: Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti.

No hay nada como ser arrojado en el pozo que te hace clamarle a Dios. Cuando las cosas van bien, cuando todo está en equilibrio, cuando el status quo perdura, y cuando tenemos afluencia y nuestras necesidades están siendo suplidas, no somos tan propensas a clamarle a Dios, como cuando estamos en una situación de desesperación ¿no es así?

Esta situación desesperada es parte del plan de Dios para atraer de nuevo los corazones de su pueblo y revelar Su gloria en el mundo. Mientras oramos por avivamiento en la iglesia, en nuestro país, en el mundo, es posible que también estemos orando por el brazo castigador de Dios.

Puede que estemos orando por adversidad, porque en los tiempos de prosperidad, cuando la bolsa de valores está en alta, cuando todo va maravillosamente bien, nuestros corazones se vuelven satisfechos consigo mismos. Y la iglesia se vuelve mundana.

¿No es esto cierto? De modo que Dios usa las crisis para que tengamos conciencia de nuestra necesidad, para que estemos desesperadas por él, y así volver nuestros corazones hacia él.

El versículo 4 del capítulo 4 nos dice:

Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se lo comunicaron [lo que estaba haciendo Mardoqueo, haciendo todo un espectáculo público en la plaza de la ciudad], y la reina se angustió en gran manera.

Esa frase, se angustió en gran manera, significa levantarse, retorcerse en labores de parto, tener gran angustia y dolor. Ella estaba muy, muy perturbada. Sabía que había algo que estaba muy mal, si podemos decirlo así.

Entonces, sin saber qué hacer:

Y envió ropa a Mardoqueo para que se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero él no la aceptó. Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio, y le ordenó ir a Mardoqueo para saber qué era aquello y por qué (versículos 4-5).

Ester envía a un mensajero para averiguar lo que está pasando y Hatac investiga la situación.

A ella le importa Mardoqueo, y quería saber más. Quería saber qué era aquello y por qué. Es tan importante notar que a ella le importaba lo suficiente como para averiguar lo que estaba pasando, ella quería involucrarse, quería investigar.

Lo que me lleva a preguntarte: ¿Sabes lo que está sucediendo en nuestra cultura y cómo está afectando al pueblo de Dios? ¿Tienes un entendimiento de los tiempos que estamos viviendo? ¿Estás al tanto de estas guerras culturales, de lo que está pasando en el mundo que afecta a los creyentes?

¿O estás enterrando tu cabeza en la arena, atascada en «el palacio» por así decirlo, de tu iglesia, de tu pequeño mundo cristiano?, y, mientras estemos seguros y bien, bueno, puede que otras personas, puede que otros cristianos en todo el mundo estén pasando por persecuciones, puede que la iglesia se encuentre en toda clase de turbulencia y condiciones difíciles, pero nosotras estamos bien.

¿Estás totalmente ajena a lo que está pasando a tu alrededor? El pueblo de Dios alrededor del mundo está muy afligido. ¿Te afecta esto? Hay muchas cosas por las cuales debemos estar inquietas. Hay muchas cosas que tenemos que averiguar.

Primero, hay ataques contra el pueblo de Dios. Tenemos la persecución de la iglesia a nivel mundial. Si no sabes sobre eso, entonces debes informarte.

El Nuevo Testamento nos dice: Acordaos de los presos, como si estuvieras presos con ellos (Hebreos 13:3). Hay creyentes, que son nuestros hermanos, en otras partes del mundo que están siendo perseguidos por su fe. Tú tienes que salir del palacio y averiguar lo que está sucediendo.

En nuestra cultura hay cada vez más leyes para restringir la libertad religiosa en el trabajo, en las escuelas, en nuestras comunidades. Tú tienes que saber lo que está pasando.

Ahora, no hay forma de mantenerse al tanto de todo, pero debes saber cuáles son las tendencias y darte cuenta de que hay ataques contra el pueblo de Dios.

Otra cosa de la que también tienes que estar informada, y esto es algo aún más sutil, es el hecho de que el problema real no es lo que le está pasando al pueblo de Dios, sino lo que está pasando dentro del pueblo de Dios.

Lo que está pasando en la iglesia, la carnalidad, la mundanalidad del pueblo de Dios dentro de la iglesia, eso es lo que realmente es la causa de nuestra aflicción. Ese es nuestro verdadero problema.

Desearía que ustedes pudieran leer, bueno, no les deseo esto realmente, pero, hay algo muy conmovedor en leer muchos de los correos y de las tarjetas de oración que recibimos en Aviva Nuestros Corazones, en nuestras conferencias, a través del ministerio radial, con las mujeres cristianas, y algunos hombres, que derraman sus corazones sobre lo que está pasando en el mundo cristiano entre los cristianos. Déjenme leerles algunos de estos correos, cosas que hemos recibido de mujeres cristianas.

Una mujer dice: “Soy una mentirosa habitual. Necesito liberación de las adicciones alimenticias”. Esta es una mujer que profesa la fe cristiana.

Otra mujer dice: “Siento un odio ponzoñoso por mi esposo. Me ha mentido, ha jugado, me ha engañado, ha traído pornografía a nuestra casa, pero en lo externo vive como si fuera un cristiano responsable”.

Mujeres como esta escriben y dicen: “Mi esposo tiene una posición de influencia en la iglesia”, y ella dice: “Siento odio por él. No le tengo respeto ni confianza. Tenemos siete hijos preciosos, de los tres a los quince años. Quiero que ellos estén rodeados de amor, pero yo estoy tan llena de odio”.

Una jovencita que nos escribe lo siguiente:

“Mi novio y yo nos conocimos por Internet. Perdí mi virginidad con él. Tenemos planes de casarnos, pero él teme que yo pueda tener el virus del papiloma humano.

Mi mente está tan cauterizada que no pienso que tenga nada de malo dormir con él, pero sé lo que dice la Biblia y lo que siempre creí mientras crecía.

Mi novio era un pastor ordenado cuando era más joven, pero no parece pensar que estemos hacienda nada malo. Cita la Biblia donde dice que todo es permisible pero que no todo aprovecha.

Me siento tan perdida en este momento. Me he cerrado al Señor por tanto tiempo porque temo tener que dejar a mi novio, a quien amo más que a la vida misma”.

¡Cuánta confusión tiene esta joven! Tú dirás: Bueno, pero ella no está en la iglesia. Pues sí, hay muchachas y jovencitas como ella en la iglesia, y es en la iglesia que nuestros jóvenes no tienen concepto de lo que está bien y de lo que está mal.

La cultura del enganche se ha adentrado a la iglesia, y nuestros jóvenes cristianos, en su mayoría, según muestran los estudios acerca de sus estilos de vida, sus decisiones, sus creencias, no son diferentes de los de los jóvenes fuera de la iglesia, en el mundo.

Esto debería afligirnos, el hecho de que hoy en día hay personas que pueden ser miembros activos y de buena reputación en la iglesia, pero con relaciones rotas, con amargura, con odio, con matrimonios que se están derrumbando, y la iglesia no se les acerca, diciéndoles: Esto no puede ser. ¡Sólo estamos dejando que las cosas sucedan!

Estamos viendo adicciones, laceración de partes del cuerpo, abortos, todo esto dentro de la iglesia. La avaricia, vivir por el dinero todopoderoso, sin importarles los pobres, los oprimidos- ¡esto es dentro de la iglesia! Y debería afligirnos. Es doloroso.

Oigo hablar de mujeres cristianas de todos los trasfondos, pero en la iglesia, mujeres que se sientan a tu lado en la iglesia. Cantas con ellas en el equipo de alabanza. Les enseñas en la escuela dominical. Van a tu estudio bíblico y a tus clases de doctrina.

Están estudiando la Palabra. Algunas están enseñando, pero están involucradas en todo tipo de relaciones inmorales, pornografía por Internet, relaciones emocionales fuera del matrimonio por Internet y por correo electrónico, lesbianismo. Estas cosas están desenfrenadas en la iglesia de Jesucristo y hasta en personas que ocupan puestos en el ministerio cristiano.

No lo digo por ser severa. Lo que digo es que debe de afligirnos.

No podemos esperar que el mundo alguna vez sea piadoso. El mundo no puede ser piadoso. No tiene a Dios. Pero que esta sea la condición de la iglesia, debería rompernos el corazón. Debería afligirnos en gran manera.

No podemos sencillamente sentarnos en nuestros pequeños círculos cristianos, nuestros pequeños palacios cristianos y decir: Mi vida está bien, mientras haya un pueblo de Dios en tan grande aflicción. De esto se trata la historia de Ester.

Es sobre una mujer que dice: Estoy dispuesta a dejar la comodidad, la seguridad, la conveniencia de mi posición como reina, y estoy dispuesta a hacer algo, aunque me cueste la vida, con lo que está pasando en el pueblo de Dios. Y Ester hace algo.

Y salió Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey. Y Mardoqueo le informó de todo lo que le había acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido pagar a los tesoros del rey por la destrucción de los judíos. Le dio también una copia del texto del decreto que había sido promulgado en Susa para la destrucción de los judíos, para que se la mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor [que ella había tenido en un momento] y para interceder ante él por su pueblo. Regresó Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo (versículos 6-9).

Así que Mardoqueo le envía instrucciones a Ester para rogarle al rey a favor de su pueblo.

Ahora, Ester estaba acostumbrada a obedecer a Mardoqueo. ¿Recuerdas? Anterior a esto ella hacía lo que él le decía que hiciera. Ella continuaba viviendo de la forma que él la había criado aun después de convertirse en reina.

Pero ahora ella quiere obedecerlo, pero sabe que puede costarle la vida. Ella está atrapada entre una roca y un muro. Ella respeta a Mardoqueo.

Pero el asunto ahora se reduce a: ¿Protejo mi vida? ¿Me salvo a mi misma? ¿O me aventuro, y lo arriesgo todo por la oportunidad de salvar las vidas de millones de mi pueblo? Esto es exactamente lo que vemos en el versículo 10:

Entonces Ester habló a Hatac y le ordenó que respondiera a Mardoqueo: Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que venga al rey en el atrio interior sin ser llamado, él tiene una sola ley, que se le dé muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro para que viva. Y yo no he sido llamada para ir al rey por estos treinta días. Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester (versículos 10-12).

La primera reacción de Ester es: No hay nada que yo pueda hacer; mis manos están atadas.

Ella sabe que está casada con un hombre violento. Él es impredecible. Es un hombre iracundo. Es propenso a tener ataques de ira.

Ella sabe cómo ella llegó donde está – lo que le hizo a la primera reina, a Vasti- así que se siente incapaz. Ella se siente impotente. Humanamente hablando, lo que le han pedido que haga es imposible. No solo es contra la ley, sencillamente no funcionará.

Y puede que te sientas, en la situación que Dios te ha puesto, que no puedes hacer nada, que eres impotente contra las fuerzas del mal. A veces parecen tan fuertes y agobiantes y abrumadoras. ¿Alguna vez te has sentido así? Ester lo entendía.

Parece interesante que por primera vez Ester, que siempre ha hallado el favor de todos, ahora está en un lugar en que no tiene el favor del rey. Hace un mes que él no la ha mandado a llamar.

Saben, humanamente hablando, el tiempo no podía ser peor. Pero Dios está a cargo. Dios conoce los tiempos. Dios está a cargo. Dios ha orquestado el tiempo.

En la plenitud del tiempo, Dios cumple sus propósitos [ver Gálatas 4:4].Dios escoge el tiempo que se ve más oscuro y que parece más imposible para mostrar Su poder y Su gloria. ¿Sabes por qué? Para que ningún ser humano pueda llevarse el mérito.

Esta es otra evidencia de la mano y el poder de Dios en acción, el hecho de que el momento escogido sea tan absolutamente malo. Es decir, no podía ser peor. Pero es evidencia de que Dios ha estado orquestándolo, porque la gracia de Dios siempre brilla a su máxima potencia cuando el telón de fondo es el más oscuro.

Vamos a ver que Dios tiene a Ester justo donde quiere que esté. Dios tiene al rey justo donde lo quiere tener, a Mardoqueo justo donde lo quiere, y a Amán, bueno, Dios está preparándose para encargarse de él.

Dios no está nervioso con lo que está sucediendo. Dios tiene el control. Él está orquestando las circunstancias para cumplir Sus propósitos, no solo en la vida de Ester, sino en tu vida también.

Carmen: El momento puede no ser el mejor para alguna crisis que estés enfrentando. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando con el libro de Ester que Dios todavía está en control.

¿Te gustaría entender mejor la providencia de Dios estudiando el libro de Ester en tu tiempo devocional? Nancy nos ha estado motivando a leer el libro durante esta serie, Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

A veces el mejor testimonio que podemos tener ante un mundo contencioso es estar tranquilas, pero en otras ocasiones hay que hacerse oír. Trataremos de descifrar la diferencia en la próxima entrega cuando veamos la valentía de Ester para tomar acción y hablar.

Únete nuevamente a nosotras en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aquí tenemos a Nancy de vuelta para cerrar este tiempo juntas.

Nancy: Oh, Padre, a veces nos sentimos tan impotentes y tan desesperadas, y nuestros corazones están afligidos mientras vemos la condición de Tu pueblo, la gran necesidad espiritual y moral en la iglesia y en el pueblo de Dios hoy día.

Pero a veces nos sentimos tan impotentes y tan desesperadas; ¿qué podemos hacer? Somos solo una persona, solo una madre, solo una estudiante y parecería que no hay nada que podamos hacer.

Pero tú dices: Te he puesto ahí en ese lugar, en esa posición, para un fin, y Tú escoges usar los instrumentos más improbables para que seas Tú quien recibas toda la gloria. Glorifícate a través de nuestras vidas de nuestras circunstancias en este día; te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

6/18 – Incubando un plan diabólico

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

6/18 – Incubando un plan diabólico

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/incubando-un-plan-diabolico/

Carmen Espaillat: El villano asesino en la historia de Ester no atemorizó a Dios, según Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Amán, quien se consideraba tan grande era solamente un ínfimo jugador en medio de una batalla cósmica. Él era como nada. Es decir, visto desde la perspectiva del panorama general, el era solo una pequeña mota de polvo. Dios podía sacudirlo en cualquier momento.

Carmen: Este es Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladin. Efesios 6:12 dice que no estamos luchando contra carne y sangre. Sino que hay una lucha espiritual enorme llevándose a cabo en los lugares celestiales. Muchas veces no estamos conscientes de ello, pero de vez en cuando Dios nos ofrece un vistazo de la realidad de esta lucha espiritual. Quizás hoy sea uno de esos días para ti. Aquí está Nancy.

Nancy: Bueno, si tú estás siguiendo con nosotras el estudio de Ester, y espero que así sea, que no solo lo estés escuchando en la radio, sino también leyendo el libro por ti misma. Hemos llegado al lugar donde la batalla se está calentando. Te animo a que a medida que leas el libro trates de ver la batalla entre dos reinos— el reino del hombre y el reino de Dios, que es, en última instancia, la batalla entre Satanás y Dios.

Vemos esa intensa batalla en esta historia. Si piensas acerca de tu vida, acerca de este mundo y acerca de la era en que vivimos, podrás ver esa batalla alrededor nuestro en muchos frentes también. Este libro nos dará un poco de esperanza y de estimulo para aprender a enfrentar esa batalla.

Hemos visto que Mardoqueo es un judío oficial del rey sentado a la puerta de la ciudad. Es el padre adoptivo de la nueva reina, Ester, quien también es judía. Ella está casada con el rey Asuero o el rey Jerjes— el mismo hombre. Su nombre aparece de estas formas en las diferentes traducciones.

Amán es ahora el enemigo que ha entrado en escena. Él es enemigo de Dios. Él es enemigo del pueblo de Dios. Él es un agagueo descendiente de los amalecitas quienes por siglos habían sido enemigos de los judíos, y de los cuales Dios había dicho, “Voy a borrar los amalecitas de la faz de la tierra”, pero los amalecitas habían dicho, “Nosotros borraremos el pueblo de Dios de la tierra”.

Ahora bien, Amán y Mardoqueo seguramente no se estaban percatando de lo que nosotras podemos ver hoy al leer esto. Todo lo que ellos saben es que Amán ha sido ascendido a la segunda posición en la nación. Él es ahora el primer ministro de la nación. Ha sido exaltado. Ha sido elevado. Es un hombre implacable, que codicia el poder, abusa de él, y solo quiere que todo el mundo se incline ante él y lo adore. Mardoqueo no se inclina ni lo adora porque nunca se inclinará delante de los enemigos de Dios.

Así que hay un conflicto entre estos dos hombres que se está intensificando, vemos que se está acalorando a partir del versículo 5 del capítulo 3. Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, Amán se llenó de furor.

¿Te has fijado en las demostraciones de ira que hay en este libro? Recuerda que el rey Asuero se enojó cuando estaba bajo la influencia del alcohol, y fue entonces cuando destronó a su primera esposa, la reina Vasti. Vimos también estos dos guardias que se enojaron con el rey y trataron de asesinarlo y Mardoqueo descubrió la trama y aquellos hombres terminaron en la estaca.

Ahora vemos a Amán, que cuando no consigue lo que quiere, cuando no es adorado como desea, se llena de furia. Se enfurece. Esta palabra furia o ira como dice en algunas traducciones corresponde a una ira violenta con deseos de venganza: Te hará pagar. Su respuesta, como siempre sucede con la ira, expone lo que hay en su corazón.

Cuando te aíras con tus hijos, no es porque tus hijos hacen que te enojes. Solo significa que tienes un corazón iracundo. Hay orgullo herido. Quizás hay expectativas insatisfechas hacia tu esposo. Hay cierta forma en que estás respondiendo con el orgullo de tu corazón que está causando que respondas con ira.

Esta reacción airada la encontramos en todas partes hoy. Agresión y violencia al conducir por la carretera. Personas airadas con su pareja; airadas con Dios. Airadas con la vida. Todo esto muestra algo de la condición de sus corazones. A través de todo este libro vemos que cuando la gente tiene posición o poder o riqueza, cuando se sienten amenazados o cuando las cosas no le salen como ellos quieren, tienden a airarse.

Por otra parte, Mardoqueo y Ester reaccionan de manera diferente. Yo les había pedido que buscaran los contrastes que hay entre estos dos grupos de personajes. Mardoqueo y Ester no tienen nada que perder. Por eso, en tiempos de adversidad, responden en humildad, en quebrantamiento y haciendo apelaciones con mansedumbre. No los ves airándose, aunque tienen razones validas para hacerlo.

Así que Amán está airado. Lleno de furia contra Mardoqueo. Él quiere vengarse de él.

Pero no se satisface con ponerle las manos a Mardoqueo solamente. Amán busca destruir a todos los judíos, a todo el pueblo de Mardoqueo esparcido por todo el reino de Asuero (v.6).

Ahora bien, Amán no es el único que ha perseguido a los judíos. El rey Herodes lo hizo en el primer siglo cuando trató de matar a todos los niños judíos. Por supuesto, en tiempos recientes el que fue conocido por algo como esto fue Adolfo Hitler con el holocausto, lo que Hitler llamó la solución final al asunto de los judíos.

Quiero que recordemos que la batalla no es realmente entre Amán y Mardoqueo. Ellos son solo símbolos de una colisión entre dos reinos a un nivel mucho más profundo: entre el reino de Dios y Satanás mismo.

Dentro de tu mundo, recuerda que tu esposo no es tu enemigo. Tu jefe no es tu enemigo. Algún miembro de tu familia que te ha hecho daño, alguna persona malvada, tu supervisor, o tu compañero de habitación, o tu profesor en la universidad estas personas no son tus enemigos. La verdadera batalla en tu mundo hoy día es entre Satanás y Dios y estas personas se están alineando en un bando o en otro. Estos conflictos son en verdad inspirados por una batalla entre Satanás y Dios mismo.

Ahora los reinos de este mundo los reinos del hombre— confían en las armas mundanas de poder, en las leyes humanas, en los decretos humanos y el poder militar. Así es como logran lo que quieren. Pero el reino de Dios no funciona así. No intenta ganar de esa forma. Los hijos del reino de Dios pelean y ganan la guerra con armas como la humildad, la oración, el ayuno, en silicio y ceniza; en dependencia de Dios.

Así el pasaje continúa diciendo,

“En el mes primero, que es el mes de Nisán, el año doce del rey Asuero, se echó el Pur, es decir la suerte, delante de Amán para cada día y cada mes hasta el mes doce, que es el mes de Adar.” (v.7)”

Amán llamó a sus astrólogos y les dijo: Echen la suerte. Ellos echaron suertes para determinar cuál era el mejor día para ejecutar este genocidio. Era una forma común de tomar decisiones en tiempos antiguos. Estos pueblos eran pueblos supersticiosos. Creían que sus vidas estaban determinadas por el destino o por la coincidencia. Pero nosotras sabemos por las Escrituras que es Dios quien determina el resultado de echar la suerte. Porque la suerte no existe.

Proverbios capítulo 16 versículo 33 dice que tiramos los dados, pero el Señor es quien determina como estos caen (parafraseado). Dios estaba controlando el resultado de lo que parecía ser una coincidencia, de la superstición o del destino. Dios lo estaba determinando. En la providencia de Dios —has oído esa palabra antes?— los dados cayeron en una fecha, en un día que estaba once meses más tarde.

¿Y si los dados hubiesen caído el próximo día o en la próxima semana? No hubiera habido tiempo para que los judíos se prepararan para un contra-ataque, ni hubiera habido tiempo para que Mardoqueo o Ester actuaran, pero Dios había determinado el lugar donde caerían las cuerdas. Y cayeron de acuerdo a Su voluntad. La suerte no existe. Todo en este mundo cae bajo Su providencia. Es Dios quien determina cómo suceden las cosas.

Amán, quien se consideraba tan grande era solamente un ínfimo jugador en medio de una batalla cósmica. Él era como nada. Es decir, visto desde la perspectiva del panorama completo, era solo una pequeña mota de polvo. Dios podía sacudirlo en cualquier momento en que estuviera listo para hacerlo. Y eso precisamente fue lo que Dios hizo, como veremos más adelante en la historia.

Satanás es llamado en la Biblia el príncipe de este mundo, pero quiero recordarles que no importa que tan poderoso él sea, él no es todopoderoso. Él no es rival para Dios. Dios siempre tiene la última palabra. En tu mundo, algunas veces te parecería que Satanás estuviera ganando, y de hecho, Dios le permite ganar algunas batallas, pero al final Dios prevalecerá.

Yo no sé cómo decirlo mejor o de forma diferente, pero siento que debo seguir diciéndolo porque debemos recordar en todo tiempo el hecho de que nuestras circunstancias y las personas que nos rodean no controlan nuestras vidas. Es Dios quien la controla.

Entonces, Amán desarrolla su plan y va donde el rey para recibir apoyo y la autoridad para implementarlo.

Luego Amán le dice al rey Asuero, “Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de las de todos los demás pueblos, y no guardan las leyes del rey, así que no conviene al rey dejarlos vivos” (versículo 8).

Al igual que Satanás, quien es el mayor enemigo del pueblo de Dios, Amán usa el engaño para llevar a cabo su plan asesino. Recuerden que Juan capítulo 8 nos dice que Satanás es un asesino, y un mentiroso, y eso era lo que Amán era. Él calumnió a los judíos delante el rey, pero noten que él no le dijo al rey quiénes eran esta gente. Solo le dijo que había ciertas personas que eran una amenaza para su reino.

Pero los historiadores nos dicen lo contrario, los judíos vivían vidas sujetas a la ley y hacían aportes positivos a la sociedad Persa, tal y como Dios les había dicho que hicieran mientras estuvieran en la tierra de su cautividad. Ellos eran buenos ciudadanos. Eran ciudadanos íntegros. Pero Amán dice, “Hay un pueblo, y ellos quieren tu trono”, eso es en realidad lo que él está sugiriendo. No estarás seguro mientras ellos estén alrededor. Necesitas deshacerte de ellos.

Así que él dice en el versículo 9:

Si al rey le parece bien, decrétese que sean destruidos, y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que manejan los negocios del rey, para que los pongan en los tesoros del rey.

Amán apela al rey Asuero a través de la avaricia y la ganancia económica. Diez mil talentos de plata serían millones y millones de dólares hoy en día. Un historiador de la época, Herodoto, dijo que 10,000 talentos de plata eran equivalente a dos tercios del ingreso anual total del imperio Persa completo. Dos tercios de su ingreso total.

Les aseguro que Amán no tenía mucho dinero. Quizás era un hombre rico, pero creo que es obvio que él estaba planeando usar el despojo de los judíos para pagarle a la tesorería del rey. De modo que esta oferta resultaba lucrativa para Asuero a la luz del hecho de que él acababa de ser derrotado por los griegos. Esa había sido una intensa batalla, y aquí él ve la oportunidad de recuperar algo de esa pérdida.

Así vemos a Amán abusando del poder, abusando de la autoridad, abusando de la influencia, abusando para oprimir a los judíos y para destruir sus vidas.

¿Cuántos de ustedes han visto la película El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría. Recuerdan el nombre del pueblo? Anatevka. Recuerdan al final de la historia cuando la tensión alcanzó su climax? Esto ocurrió en Rusia, en el 1905, bajo los Zares.

Recordarán como al final de la historia el pueblo es forzado a dejar sus hogares, a dejar su pueblo natal en el cual habían crecido. Y ellos son enviados fuera del reino.

Esto se corresponde a algo que en historia llamamos pogromo, que son persecuciones organizadas -o a veces masacres- contra personas indefensas. El término pogromo es usualmente aplicado a un impuesto que se les exigía a los judíos en el imperio ruso al final del siglo XIX y a principios del siglo XX, pero es un término que puede ser usado y aplicado más ampliamente.

Recuerdo que durante la Segunda Guerra Mundial, Noviembre del 1938 fue conocido como KRISTALLNACHT —la noche de los cristales rotos. A través de toda Alemania y Austria bandas de jóvenes Nazi rompieron ventanas de hogares y negocios judíos. Ellos quemaron sinagogas y las saquearon. Ciento una sinagogas fueron destruidas. Veintiséis mil judíos fueron rodeados, arrestados y enviados a campos de concentración. Los judíos fueron atacados. Fueron golpeados. Alrededor de 7,500 negocios judíos fueron destruidos. Fue una gran matanza, una masacre; una arremetida contra el pueblo judío.

Eso es realmente lo que vemos suceder aquí en el libro de Ester. Así que en el capítulo 3, en el versículo 10, lo retomamos.

“El rey tomó de su mano el anillo de sellar y se lo dio a Amán, hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos.

Hasta aquí ya hemos visto el nombre de Amán anteriormente en el texto. Vimos que era un agagueo. Sabemos que era hijo de Hamedata, pero ahora hay una nueva frase añadida: enemigo de los judíos. En eso se ha convertido.

Y el rey dijo a Amán: Quédate con la plata, y también con el pueblo, para que hagas con el lo que te parezca bien.(verso 11).

Sal de ese problema. Encárgate tú de eso. Ahora, el anillo de sellar que el rey le da a Amán equivale a tener la firma del rey. Si tú tienes el anillo de sellar, tienes la autoridad de actuar en nombre del rey. El rey da toda autoridad y poder a Amán no sabiendo que su propia esposa es una judía y que él acababa de firmar su sentencia de muerte.

Por supuesto, Amán no lo sabe tampoco, pero Dios sí. Siempre estará este: pero Dios. Al pensar acerca de Amán y de cómo recibe esta autoridad recuerdo Apocalipsis capítulo 13, donde se hace referencia al anticristo. Pienso que Amán es un retrato de esto. Se le permitió a la bestia que hiciera la guerra entre los santos y que los conquistara por un periodo de tiempo. Se le dio autoridad sobre cada tribu, pueblo, lengua y nación.

Recuerden que algunas veces Dios permite que se coloque el poder en las manos de personas impías, en manos de los enemigos de Su pueblo. Quiero decirles que Hitler no podía tener poder si este no hubiese venido de Dios. Ahora, no podemos con nuestro razonamiento humano empezar a comprender o explicar o entender por qué Dios haría algo como esto.

Pero sabemos que Dios es justo, que Él esta venciendo el pecado en este mundo, que Él esta redimiendo este planeta prodigo, que está estableciendo Su reino . En ocasiones, para que esto suceda, Dios permite que Satanás le de autoridad a estos gobernantes malvados en la tierra. Pero, recuerden que ellos reciben órdenes de Satanás. Pero en última instancia, Satanás no puede hacer nada que Dios no le de permiso o libertad para hacer. Ellos están sujetos a Su control.

Así llegamos al versículo 12, capítulo 3 de Ester:

Entonces fueron llamados los escribas del rey el día trece del mes primero, y conforme a todo lo que Amán había ordenado, fue escrito a los sátrapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia conforme a su escritura, a cada pueblo conforme a su lengua, escrito en el nombre del rey Asuero y sellado con el anillo del rey.

Parece ser tan final, parece ser tan definitivo, tan irrevocable que parecería que no hay esperanza . Pero Dios.. ¿Verdad?

Y se enviaron cartas por medio de los correos a todas las provincias del rey para destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un solo día, el día trece del mes doce, que es el mes de Adar, y sus posesiones dadas al saqueo. La copia del edicto que sería promulgada ley en cada provincia fue publicada a todos los pueblos para que estuvieran preparados para ese día. Salieron los correos apremiados por la orden del rey. El decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa… ( V.12-15)

Así que este horripilante decreto, este edicto, es escrito y establecido. Escrito está. Así sea hecho. Se envía a toda nación y es un edicto para matar, para exterminar a todos los Judíos: jóvenes y ancianos, mujeres y niños, y saquear todos sus bienes en un día. Quince millones de judíos estaban viviendo diseminados a lo largo de todo el imperio persa en aquel tiempo. Este es un decreto para exterminar a cada uno de ellos, jóvenes y ancianos, mujeres y niños… Porque Mardoqueo no se inclinó delante de Amán.

Aquí podemos ver el desprecio por la vida humana, incluyendo aquellos que son más indefensos —mujeres y niños, jóvenes y ancianos. Lo vimos anteriormente en el trato de Asuero hacia las mujeres, así como en la prisa de promulgar un decreto para exterminar una raza humana completa— una raza minoritaria. Esto es característico de una cosmovisión que no reconoce que Dios es el creador y dador de la vida. La vida no es valiosa para aquellos que no adoran un Creador.

Pero en contraste vemos a Mardoqueo y a Ester, que sí dan un alto valor a la vida humana. Vemos el cuidado de Mardoqueo para con su sobrina huérfana, como la adoptó, como la cuidó como su propia hija. Vemos como valoró la vida del rey aunque era un rey malvado y expuso la trama que había sido preparada para asesinarlo. Luego vemos una Ester y un Mardoqueo que están preocupados por la vida de su pueblo.

Cuando más adelante en el libro, ellos tienen la oportunidad de tomar venganza de sus enemigos y sus opresores, y pagar con la misma moneda, notarán que solo actúan en defensa propia. Ellos no mataron mujeres. Ellos no mataron niños. Solo mataron a aquellos que los atacaron. Una visión de la vida totalmente diferente.

Ahora, las palabras que pronunció Amán hacia Asuero y que vimos anteriormente en este capítulo creo que describen los sentimientos e intenciones de muchas personas poderosas e impías del presente. ¿Qué dijo Amán? Hay cierto pueblo esparcido entre los pueblos cuyas leyes son diferentes. Ellos no cumplen las leyes del rey y no conviene al rey dejarlos vivos (Ester 3:8 parafraseado).

Oigan bien, ha habido una larga lista de personas a través de la historia tratando de borrar la raza judía, pero también se ha hecho mucho esfuerzo para erradicar a los cristianos de esta tierra porque son seguidores de Cristo, porque Satanás odia a Cristo. Satanás, la serpiente, siempre está buscando destruir a Cristo y a Sus hijos. El imperio romano fue conocido por sus diez olas de persecución contra la iglesia, desde el tiempo de Nerón hasta Dioclesiano.

Y en nuestro día, en nuestra cultura, en formas menos evidentes a veces, creo que estamos presenciando un esfuerzo concentrado para eliminar la presencia y la influencia del pueblo de Dios; un pueblo que rehúsa inclinarse a este sistema mundial desprovisto de Dios. Hay un movimiento anti-cristiano en nuestra cultura. Tú puedes hablar de Dios todo lo que quieras, pero no exaltes a Cristo como Señor.

Escuchamos de estas guerras culturales en la palestra pública. Se oye del sistema educativo de los EEUU de América y de otras naciones, donde debaten sobre la inclusión del diseño inteligente y sobre enseñanzas acerca del origen de la vida y otros de estos debates. Tú podrás pensar: ¿Y qué importa eso? ¿Cuál es el problema?

El asunto es que Satanás odia a Cristo. Los seguidores de Satanás están buscando erradicar el nombre de Cristo de la tierra. A veces lo hacen bajo el nombre de religiones, como el Islamismo. Eso es un poco más obvio. A veces lo hacen en formas más sutiles, ocultas bajo el secularismo o bajo el manto de Hollywood, tratando de liberar al planeta de relacionarse con Cristo y de rendirle adoración.

El ataque viene. Ahora bien, yo puedo decirte que Cristo es el vencedor. Sabemos eso. Sabemos que el capítulo final ha sido escrito. Sabemos que Cristo prevalecerá, pero la pregunta es, durante este tiempo y el tiempo de la venida final de Cristo cuando venga a reinar y a juzgar la tierra, ¿estamos preparados para encarar el ataque?

No debería tomarnos por sorpresa o cogernos desprevenidas. Necesitamos estar preparados para eso. Si tú lees la historia —y por eso es tan importante estudiar historia y estudiar las Escrituras porque te das cuenta de la trama, y de las estrategias que han sido planificadas por el maligno. Así que sea su nombre Amán, o Herodes o Hitler o alguno de los perseguidores modernos de Cristo, la meta es todavía la misma: derrotar a Dios, derrotar a Cristo.

Así que este poderoso edicto es promulgado y enviado a todo el imperio persa. La muerte para todos los judíos. Parece tan irrevocable. Parece una situación sin salida. Los judíos no tienen forma de defenderse contra este pogrom, contra este exterminio. No hay vía de escape.

Pero Dios … Pero Dios es todavía Dios. Dios es todavía soberano. Dios es todavía el rey de toda la tierra. Todos los Asueros, Amanes, Herodes y Hitlers de este mundo solo toman órdenes de Satanás que al final responde a las órdenes de Dios. Dios es todavía el rey. Dios es el juez. Él está logrando Sus propósitos, y Él está escogiendo y asombrosamente utilizando personas como tú y como yo para ser parte de aquellas que lleven a cabo Sus propósitos y traigan Su reino a esta tierra.

Carmen: Mi papel en el reino de Dios es importante. Ese es uno de los puntos que recordaré hoy. Tu rol es importante también.

En Aviva Nuestros Corazones invitamos a las mujeres a abrirse a todo lo que Dios tiene para ellas. Invitamos a las mujeres a ver la belleza de la santidad y a dejar que esa belleza brille en el mundo.

Enciende la televisión y de seguro encontrarás mucha gente que quiere divertirte. ¿Cuántas personas están dispuestas a ayudarte apropiadamente en la aflicción y en el duelo?

En nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones escucharás por qué necesitamos tanto gozo como lágrimas. Te esperamos. No dejes de sintonizarnos. Y ahora oremos con Nancy.

Nancy : Señor en este día Te quiero dar gracias por Tus increíbles bendiciones por el gran fruto que Tú has traído a través de los diferentes alcances de este ministerio, por las vidas que han sido transformadas, por los matrimonios que han sido sanados, por las personas que han encontrado el regalo de la salvación, por corazones que han sido restaurados, reconciliados y avivados y es que Tú Señor eres un Dios tan grande.

Gracias por la manera que satisfaces nuestras necesidades, gracias por colocarnos en estos últimos meses donde hemos sido estiradas, donde hemos tenido que clamar por el pan diario y hemos tenido que confiar más en Ti por provisión. Gracias por cada una de nuestras oyentes, por cada amigo de este ministerio que ha dado generosamente para ayudar a ser posible que este ministerio continúe. Pido Señor Tu bendición sobre cada oyente, por cada persona que comparte este ministerio con nosotros, oramos juntas que este tiempo sea un tiempo de mucha gracia, de mucho crecimiento de un nuevo y fresco amor por Jesús y que en todo Tú seas glorificado y honrado a través de nuestras vidas, oramos en el santo nombre de Jesús. Amén

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… ¡Y mi mamá es una Mujer Verdadera!

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Descansen un poco

Martes 2 Junio
Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.
Descansen un poco

Jesús envió a sus discípulos a anunciar la Palabra de Dios y a sanar enfermos (Marcos 3:13-15). Volvieron muy entusiasmados. Su primera experiencia de servicio fue positiva. Sin embargo, aunque había una gran multitud de la cual ocuparse, Jesús los llamó a dejar todo para seguirlo. “Y se fueron solos (con Jesús) en una barca a un lugar desierto” (Marcos 6:32). Quizá no comprendieron la orden de su Maestro, pero le obedecieron.

Este pedido de Jesús puede sorprendernos, pero nos enseña a no dejarnos absorber por una actividad desbordante, aun cuando esta es para el Señor. «El arco cuya cuerda nunca se afloja, no tardará en romperse», manifestó Juan Crisóstomo.

“Venid vosotros aparte”, les dijo Jesús. El llamado a ser sus discípulos es ante todo una invitación a tener comunión con el Señor, a buscar lo que le agrada, en su presencia. ¡Es tan fácil dejar que las exigencias del servicio cristiano ahoguen los momentos de comunión con él! No podemos trabajar para él sin haber estado, ante todo, “con él”.

“Descansad un poco”. Un cristiano escribió: «Es el ritmo natural de la vida cristiana. Ella consta, en efecto, de idas y venidas entre la presencia de Dios y la de los hombres. La vida cristiana alterna los encuentros con Dios en un lugar tranquilo y el servicio del hombre en la plaza de la ciudad», pero siempre bajo su mirada.

¿Cuánto tiempo duró ese reposo con el Maestro en la barca? Quizás poco tiempo, pero siempre es de gran valor estar con él.

5/18 – La trama se complica

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

5/18 – La trama se complica

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-trama-se-complica/

Carmen Espaillat: De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, hay consuelo en saber que Dios está en control.

Nancy: No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar ¿qué voy a hacer cuando salga de la universidad? ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto o aquello? Dios lo sabe a Dios le importa, Dios va delante de ti preparándote el camino.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si hay algo que hemos aprendido de Ester, es que Dios tiene un plan, y lo está cumpliendo…

Nancy: Estamos retomando la historia en el capítulo 2 de Ester, en el versículo 19, y como algunos dirían: «la trama se complica».

Ester se encuentra ahora en el palacio del rey y se ha convertido realmente en la reina de Persia. Ella ha sido seleccionada entre cientos de mujeres. El rey la favoreció a ella. Él ha tomado a esta joven judía, probablemente una adolescente —la ha tomado para ser su reina.

Y nosotras hemos leído el final de la historia, así que sabemos lo que Dios está haciendo. Pero Ester y su primo Mardoqueo, que era su padre adoptivo, no tenían ni idea de lo que Dios estaba haciendo. Vemos que Dios estaba trabajando, en Su providencia, en y a través de sus circunstancias.

«Ahora, cuando las vírgenes fueron reunidas por segunda vez [estas son las mujeres del harén del rey] Mardoqueo [el padre adoptivo de Ester] estaba sentado a la puerta del rey (versículo 19). »

Si has leído otros pasajes de la Escritura, como el libro de Rut. . . La puerta la vemos también en ese contexto, y Proverbios 31 también habla del hombre que está “sentado a la puertas”. La puerta del rey era el lugar donde tomaban lugar los negocios comerciales y legales. Se sugiere que ahora Mardoqueo había sido elevado a una posición de responsabilidad. Era uno de los funcionarios del rey, y ese pequeño detalle prepara el escenario para la historia que va a desarrollarse aquí.

«Ester no había dado a conocer ni su parentela ni su pueblo, tal como Mardoqueo le había mandado, porque Ester hizo lo que le había dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela»(versículo 20).

Ahora bien, esta es la segunda vez que ese pequeño detalle se menciona en esta historia. Cuando Dios dice algo una vez en la Escritura, vale la pena prestar atención. Cuando lo dice dos veces, aparentemente Dios piensa que es importante.

Ester confió en Mardoqueo lo suficiente para obedecerle, y seguir su liderazgo. Ella no se olvidó de lo se le había enseñado ahora que ella era independiente. Creo que eso es una evidencia de su sabiduría, de su carácter —el hecho de que tenía respeto por la autoridad; por su educación y su formación.

«En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero. Pero el asunto llegó a conocimiento de Mardoqueo, y él se lo comunicó a la reina Ester, y Ester informó al rey en nombre de Mardoqueo. Y cuando fue investigado el asunto y hallado cierto, los dos fueron colgados en una horca; y esto fue escrito en el libro de las Crónicas en presencia del rey». (vv. 21-23)

Cada uno de estos pequeños detalles es importante… Aquellas de ustedes que están familiarizadas con la historia de Ester, ya saben que estos pequeños detalles van a ser muy importantes en los años siguientes. Y aquí vemos de nuevo la providencia divina.

¿Qué es la providencia? Es la vigilancia de Dios sobre su creación. Es el hecho de que Dios ve por adelantado lo que va a suceder. Dios ordena al futuro, y Dios va delante de Su pueblo para hacer provisión para las circunstancias antes de que nosotras lleguemos a ellas.

Algunas de ustedes se preocupan con facilidad: «¿Qué voy a hacer cuando llegue a la vejez? ¿Quién va a cuidarme? ¿Qué va a pasar si la enfermedad de Alzheimers de mi marido empeora? ¿Qué va a pasar si mis hijos hacen esto o aquello? »

No sé qué va a suceder, tú no lo sabes tampoco. Pero Dios sabe lo que va a suceder, y Dios ya ha estado allí antes que tú para proveer las cosas que tú no tienes ni idea que van a ocurrir. No sabes que tu marido perderá su trabajo en dos meses a partir de ahora. Pero Dios sí lo sabe.

No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar, o «¿Qué voy a hacer cuando salga de la universidad? O ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto, o aquello? Dios lo sabe. A Dios le importa. Dios va delante de ti preparando el camino. Así es la providencia de Dios. Y aquí la ves en acción.

Fue debido a la providencia divina, en primer lugar, que Mardoqueo estaba en su posición en la puerta del rey. Es por eso que le fue posible conocer sobre este complot para asesinar al rey -Dios lo había puesto en esa posición. Tú dirás: «Bueno, el rey le dio el trabajo». Eso es lo que parece, pero Dios tiene rey el corazón en la mano. Dios lo puso en esa posición, Dios le asignó ese trabajo.

Fue providencia de Dios que este complot fuera revelado a Mardoqueo. Es decir, no creo que estos dos conspiradores le contaran todo intencionalmente a Mardoqueo. Mardoqueo lo oyó de alguna manera por casualidad. ¿Cómo llegó a su atención? Fue la providencia. Dios lo puso en aquél lugar para escucharlo.

Entonces vemos que Mardoqueo era leal al rey, a pesar de que no era un rey piadoso. Cuando Mardoqueo se enteró del complot, se lo informó a Ester. Los hombres fueron juzgados, los hombres fueron llevados ante la justicia, y el complot fue evitado.

En aquellos días, cuando dice que los traidores eran colgados en la horca, probablemente significa que fueron atravesados en una estaca de madera o en un palo enorme. Esa era la pena capital al estilo persa. La hazaña fue registrada en los registros reales, pero en ese momento- por alguna razón, probablemente por un descuido humano- no hubo ningún reconocimiento oficial, ningún agradecimiento; ninguna recompensa fue dada a Mardoqueo por haber salvado la vida del rey.

¿Qué hizo Mardoqueo? No hay evidencia de amargura, ni de resentimiento. Ves en Mardoqueo un corazón de siervo – la actitud que Jesús describe en el Evangelio de Lucas, cuando dice que solo hemos hecho lo que es nuestro deber hacer. «He hecho lo que se supone que debo hacer».

Así que él vuelve a su trabajo. La buena obra de Mardoqueo no fue reconocida o premiada por unos cuatro o cinco años. ¿Puedo recordarte que Dios ve, que Dios sabe, y que Dios hará públicas todas las cosas en su tiempo? Ves este tema a través de toda la Escritura.

“A los pecadores los persigue el mal, pero los justos serán recompensados con el bien.” (Proverbios 13;21)

«El Hijo del Hombre vendrá, y ENTONCES RECOMPENSARÁ A CADA UNO SEGÚN SU CONDUCTA. » (Mateo 16:27)

Entonces, no ahora. Muchas de las recompensas de la vida cristiana no ocurren ahora. Mucha de nuestra recompensa, como servidoras de Dios y de nuestras familias, no ocurre ahora. La recompensa llega más tarde.

William Penn, el fundador del estado donde yo nací, Pensilvania, dijo:

“El que hace lo bueno por amor a Dios no busca ni elogios ni recompensas. Él está seguro que recibirá ambas cosas al final.”

Lo que siembres, eso también cosecharás. Mardoqueo salvó la vida del rey de las manos de un asesino malvado cuando tuvo la oportunidad, y al fin de cuentas, la vida de Mardoqueo fue salvada del complot malvado de Amán. Él cosechó lo que sembró.

Una vez más, vemos eso en la providencia de Dios, era Dios quien estaba escribiendo el guión. Aunque aparentemente insignificantes, los detalles no relacionados eran en realidad todos parte del plan de Dios para salvar a Su pueblo. Es igual en tu vida… La fidelidad será recompensada. Tal vez no ahora, probablemente no ocurra ahora, pero finalmente sí, ocurrirá.

La fidelidad por excelencia, que no recibe recompensa inmediata, es la maternidad. Lo más probable es que tus hijos, cuando tienen de tres o cuatro años, o cuando tienen trece o catorce años, no van a levantarse para llamarte bienaventurada.

Pero a medida que continúas siendo fiel, mientras sigues haciendo lo que Dio te ha llamado a hacer– cuidando a tus hijos, limpiando tu casa, preparando las comidas, o mientras estás en tu lugar de trabajo haciendo fielmente lo que Dios te ha llamado a hacer; mientras sirves de manera discreta en tu iglesia, haciendo actos de bondad escondidos del público -hay cosas que estás haciendo día tras día que piensas que nadie ve, que nadie sabe, que nadie aprecia, ni reconoce…

Nadie te dice «gracias.» No hay recompensa, y algunos días te cansas de todo, ¿no es así? Observa esta historia y recuerda el hecho de que Dios ve; Dios lo sabe. Él lo registra en los libros de la historia del cielo, y Él te recompensará a su tiempo.

Ahora llegamos al capítulo 3, a los versículos 1-2 nos dicen:

«Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo ensalzó y estableció su autoridad sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba».

Este es un reino donde el poder y el conocimiento de quién está a cargo tienen mucha importancia. Y todo este ensalzamiento y estas personas inclinándose ante Amán solo contribuyen a alimentar su ego y su sentido de superioridad. Y como veremos, esto lo mete en grandes problemas.

Pero el versículo 2 nos dice que Mardoqueo, el judío que hemos conocido anteriormente, ni dobla sus rodillas ni le rinde culto. «Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del rey, dijeron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandato del rey? Y sucedió que después que ellos le habían hablado día tras día y él se había negado a escucharlos, se lo informaron a Amán para ver si la palabra de Mardoqueo era firme; porque él les había declarado que era judío». (versículos 2-4).

Recuerda, antes, en el capítulo 2, Mardoqueo le había dicho a Ester, «Cuando entres al palacio, no permitas que la gente sepa que eres judía». Ahora se sabe que Mardoqueo es Judío, pero todavía no se sabe la conexión que existe entre Mardoqueo y Ester. ¿Me hago entender?

Así que tenemos a Amán, quien ahora está en esta batalla. Cuando empezamos este estudio dijimos, que debemos estar buscando la batalla entre dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios. Estamos viendo que la batalla se intensifica en la medida que vemos a estos dos hombres: Amán, que quiere que todo el mundo doble sus rodillas ante él, y Mardoqueo por otro lado, que dice: «Yo no voy a doblar mis rodillas ante usted».

¿Por qué Mardoqueo no dobla sus rodillas? El versículo 1 del capítulo 3 nos dice que Amán era un agageo. Eso significa que él era descendiente de Agag, quien ustedes recordarán que fue el antiguo rey de los amalecitas. Los amalecitas eran descendientes de Esaú, hermano gemelo de Jacob, y los amalecitas habían sido enemigos del pueblo de Dios, de los judíos, por siglos.

Vamos a refrescar nuestra memoria durante unos instantes sobre la historia de ese conflicto, porque será muy importante para esta historia.

En Éxodo capítulo 17, recordamos que los amalecitas atacaron a los israelitas en Refidim. Allí fue donde Josué luchó contra los amalecitas, mientras Moisés levantaba sus brazos durante la batalla, con el apoyo de Aarón y de Hur. Al final de la batalla, Dios le dijo a Moisés: «yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo” (versículo 14).

Moisés afirma que ésta es la intención de Dios cuando dice en ese mismo capítulo, «El SEÑOR lo ha jurado; el SEÑOR hará guerra contra Amalec de generación en generación.» (Versículo 16).

Dios es quien dice: «Yo voy a borrarlos por completo».

Luego, en 1ero de Samuel capítulo 15, años más tarde, Dios le dice a Saúl,

«Yo castigaré a Amalec por lo que hizo a Israel, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de Egipto. Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene.» (vv. 2-3).

Dios dice: «Estos son mis enemigos, y quiero que los destruyas.»

Así que 1ero de Samuel nos dice que Saúl atacó a los amalecitas, pero tomó a Agag, rey de los amalecitas, y lo dejó vivo. Por cuestión de orgullo, Saúl y el ejército perdonaron a Agag. Él quería ser visto como un rey conquistador, entonces no mató al rey de los amalecitas como Dios le había ordenado que lo hiciera.

Entonces viene el profeta Samuel, que se enfrenta a Saúl y le dice:

Y el SEÑOR te envió en una misión, y dijo: «Ve, y destruye por completo a los pecadores, a los amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminados. ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del SEÑOR?» (Versículos 17-19)

Cuando llegamos a la historia de Ester vemos que las elecciones que hacemos cuando decidimos obedecer a Dios ‘parcialmente”–en lugar de obedecerle completamente- pueden tener implicaciones para las generaciones futuras. A Saúl le fue dada la oportunidad de representar a Dios en la erradicación de esta raza de malas personas. Él no la aprovechó y desobedeció.

En su orgullo, él dijo, «Mi camino es mejor. Yo puedo ser una excepción a la regla de Dios. Puedo hacerlo a mi manera». Como resultado, los amalecitas continuaron su existencia por generaciones, y también siguieron siendo una espina en el costado de los judíos, y siguieron siendo enemigos declarados de los judíos. Recuerda, fue un amalecita el que finalmente tomó la vida de Saúl. Saúl perdonó un amalecita y finalmente perdió la vida a manos de uno de ellos.

Este conflicto entre los amalecitas, o los agagueos, como llegaron a ser conocidos -y los judíos continuó durante siglos. Hay otras referencias a este conflicto en el Antiguo Testamento. Ahora, siglos más tarde, después del rey Saúl, uno de los descendientes de Agag sube al poder e intenta exterminar al pueblo elegido de Dios. Si nos remontamos al libro de Éxodo, eso es lo que los amalecitas siempre habían querido hacer.

Así que ahora los judíos están en peligro de extinción debido a Amán, un agageo, porque siglos antes Saúl no terminó el trabajo de exterminar a los enemigos de Dios.

Permítanme decirles, jóvenes y mujeres mayores, que cuando no se ocupan de su carne– de su orgullo, de los asuntos que tienen que ver con la obediencia con el dominio propio en sus vidas-se abre una puerta, un instrumento, para que el enemigo tenga la victoria, no solo con sus vidas, sino también con sus hijos y con sus nietos y con futuras generaciones.

No piensen que las decisiones o las elecciones que hagamos ahora no tendrán ramificaciones más tarde. Algunas de las mamás pueden ver que ahora están cosechando algunas de esas consecuencias en sus hijos. Ellos son como un espejo, y reflejan de forma ampliada los asuntos que ignoraste cuando eras más joven. No lo dejes pasar. Obedece a Dios, o vas a tener que lidiar con esos enemigos durante mucho tiempo en el futuro.

Ahora, a pesar del hecho de que Amán ha llegado al poder y amenaza con exterminar a los judíos, Dios todavía está en la escena. Dios todavía está en su trono, y Dios está comprometido a cumplir Su pacto con Su pueblo. Él no va a dejar que Su pueblo sea eliminado. Dios se ha comprometido a proteger la descendencia de la familia de David. Dios se ha comprometido a cumplir con la sentencia que levantó contra los amalecitas. Recuerda que Él dijo: «Yo borraré totalmente la memoria de Amalec de debajo del cielo».

Dios cumple Sus promesas. Han pasado siglos, y no parece haber ocurrido, pero Dios cumplirá Sus promesas .

Tú puedes pensar que, mientras vives dentro de un matrimonio complicado o estás en ese trabajo difícil, «Han pasado siglos, bueno, décadas -y nada parece haber cambiado.» Dios se ha comprometido a cumplir sus promesas. No trates de descifrar la cronología. Solo sé fiel a lo que Dios te ha llamado a hacer.

Y vemos entonces que Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas y a rendir culto, porque Mardoqueo es judío. No era contrario a la ley de Dios que Mardoqueo honrara a un gobernante humano. Ellos fueron instruidos a honrar al rey. Sin embargo, los amalecitas, el pueblo representado por Amán, eran los enemigos declarados de Dios y de Su pueblo. Mardoqueo dijo: «Yo no voy a honrar a nadie que es enemigo de Dios».

Al estudiar este pasaje, no creo -—y algunos comentaristas no están de acuerdo conmigo aquí—pero no creo que se trataba de un rencor personal entre Mardoqueo y Amán. Desde la perspectiva de Amán, pudiera haberse convertido en rencor, pero creo que era algo mucho más profundo que esto. Mardoqueo se colocaba al lado de Dios en la lucha nacional entre el pueblo de Dios, los judíos, y los amalecitas.

Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas, ese rechazo encuentra oposición. Sus compañeros le hablan… Día tras día le hablan. Tratan de convencerle a que comprometa sus convicciones, pero Mardoqueo se mantiene firme. Dice que él «se había negado a escucharlos», según el versículo 4 (NVI).

Él se negó a comprometer sus convicciones, incluso bajo la presión de sus compañeros. Mardoqueo es impulsado por fuertes convicciones, por su carácter, por un sentido de su herencia, y por un sentido de responsabilidad hacia la más alta de las autoridades -es decir la autoridad de Dios.

Una vez más, si pudiera dirigirme de manera especial a las más jóvenes -tú puedes decidir si encajas en esa categoría o no-. Ustedes tienen muchas oportunidades, presiones para ceder ante ante el sistema del mundo, presiones en este mundo, presiones de parecerse al mundo, de pensar como el mundo, de actuar como el mundo, de salir con hombres como el mundo, y de hacerlo todo a la manera del mundo.

Quiero decirte que tienes que ser una mujer de convicción, una mujer que se mantenga firme y que dice: «Voy a honrar a Dios y voy a obedecerle. No voy a ponerme del lado de los enemigos de Dios, y al hacerlo, traer así reproche al pueblo de Dios».

Así que aquí tenemos un ejemplo de desobediencia civil, de verdad. Sus amigos le dicen, «¿Por qué transgredes el mandato del rey?» Y pensamos en otras personas de la Escritura que transgredieron la orden del rey: los tres jóvenes hebreos que dijeron al rey: «No vamos a inclinarnos ante su imagen, ni adorar a la estatua de oro «(véase Daniel 3:16-18).

Pienso en el día de hoy, en los creyentes en otras partes de mundo que se reúnen para orar, para adorar en los hogares, en violación de las leyes locales, diciendo: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.» Es una decisión difícil de hacer. Y cuando mantienes tus convicciones, tienes que estar preparada a pagar las consecuencias, así como lo fue para Ester y para Mardoqueo, pero vale la pena pagar las consecuencias de obedecer a Dios en lugar de los hombres.

Ahora, de acuerdo a la forma como se desarrolla el personaje de Amán aquí, creo que es un tipo –es un símbolo del Anticristo en el Antiguo Testamento. Satanás le ha dotado de poder; así también al Anticristo; leemos esto en el libro de Apocalipsis. Él ha recibido la autoridad de Satanás. Él es adorado. El Anticristo trata de destruir al pueblo de Dios, y por un tiempo parece que gana, pero en última instancia, todos estos anti-cristos y estas fuerzas son destruidas por Cristo.

Permítanme leerles un pasaje de Apocalipsis capítulo 13 que ofrece esta imagen de la bestia tratando de lograr la adoración de la humanidad en este mundo. Y dice:

«Y adoraron al dragón, (es una imagen de Satanás) porque había dado autoridad a la bestia (creo que Amán era imagen de la bestia en el Antiguo Testamento); y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella? Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos…» (Versículos 4-7).

Dios permitió que el Anticristo, la bestia, por un tiempo, hiciera la guerra a su pueblo—por un tiempo— y los vencerá. Ahora, si estuvieras allí presente en ese momento, sería algo temible.

«Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.» (Versículos 7-8)

¿Ves la batalla aquí? ¿Ves la guerra? Ocurre entre Satanás y Dios. Es una batalla por obtener la adoración, y Satanás le da autoridad a la bestia y hace que el mundo adore a la bestia, y doble sus rodillas ante ella, y le obedezca. Él le da a la bestia todo tipo de autoridad. Es una bestia que se establece en contra de Cristo y en contra de Dios. La batalla ocurre entre estos dos reinos.

Amán y Mardoqueo son dos jugadores pequeños que representan esta gran batalla. Creo que Satanás estaba apoyando a Amán de la misma manera como Satanás entró en Judas cuando traicionó a Cristo -de la misma forma en que tú y yo tratamos de ser adoradas, cuando insistimos en tener la razón y todo el mundo tiene que estar de acuerdo con nosotras, asumimos las características del Anticristo. Eso es cosa seria.

Aquí tenemos a Mardoqueo, que dice: «No voy a doblar las rodillas». Amán, como veremos, se enfurece. Él no puede soportar esto, porque quiere que toda la autoridad y el poder sean suyos.

Una vez más, antes de criticar demasiado a Amán, o a las personas parecidas a Amán que están en el mundo… Puedes pensar: «Sí, yo trabajo para un hombre parecido a Amán». O Puedes pensar: «Yo estoy casada con un hombre parecido a Amán». O, «Hay un hombre en un cargo político de nuestra comunidad parecido a Amán». Existen en todas partes, pero quiero pedirte que te hagas esta pregunta: ¿Hay alguna característica de Amán en mí?

● ¿Soy una persona controladora?

● ¿Estoy buscando poder?

● ¿Me molesta cuando la gente no hace todas las cosas a mi manera, cuando no doblan sus rodillas delante de mí ni me coronan como reina?

Ahora, no diríamos esas palabras en voz alta, pero el hecho es, que en nuestros corazones hay algo de Amán, y por eso tenemos necesidad de que Cristo sea coronado y que reine como rey de nuestros corazones. Y cuando Él reina allí, entonces podremos decir «no» al sistema de este mundo, y seremos capaces de ser hombres y mujeres de convicción, así como fue Mardoqueo.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss. Ella volverá en un momento para orar.

Todos tendemos a manifestar actitudes como las de Amán a veces y necesitamos una conexión diaria con Dios a través de Su Palabra y de la oración.

La historia de Ester te mostrará que la popularidad y el poder mundanos en realidad no importan mucho. En nuestro próximo programa, Nancy continuará con esta enriquecedora enseñanza. Verás la rapidez con que las cosas pueden desmoronarse.

Y ahora, oremos con Nancy.

Nancy: ¡Oh, Padre, Te pido que nos llenes de tu Espíritu, que nos hagas mujeres de convicción, dispuestas a pagar el precio de permanecer solas cuando todo el mundo doble sus rodillas ante el sistema de este mundo; ante su búsqueda de dinero, de poder y de sexo. Señor, ayúdanos a ser diferentes, a mantenernos firmes y a levantarnos como lo hicieron Ester y Mardoqueo. Ayúdanos a mantenernos firmes, sin miedo, sabiendo que no tememos a nadie más que a Ti, y que Tú eres el que reina y gobierna, y que un día vas a reinar sobre todos los reinos de este mundo. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/18 – Reina

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

4/18 – Reina

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reina/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que la historia de Ester te llevará a hacerte la siguiente pregunta:

Nancy Leigh DeMoss: ¿Te estás amoldando a tu entorno, a la cultura a tu alrededor? ¿Adoptas la forma de hablar del mundo, el coqueteo de las mujeres de este mundo?, o ¿mantienes tu cabeza bien puesta y dices «soy diferente»?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss», en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez sientes la presión de conformarte a las personas a tu alrededor? ¿Crees que habría mayor o menor presión si de repente te convirtieras en reina? Bueno, Nancy está aquí para ayudarles a pensar en esto en la serie llamada «Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios».

Nancy: Hoy veremos el capítulo 2 de Ester, versículo 12. Ester ha sido puesta en el harem del rey en el palacio- un lugar nada deseable, pero vemos que Dios está allí con ella, que la providencia de Dios gobierna, dictamina y obra tras bastidores aun cuando ella no se percata de ello.

Ester y las otras mujeres seguían una rutina, pasaban a través de un régimen para prepararlas para ver al rey. Retomamos la historia hoy a partir del versículo 12.

Cuando le tocaba a cada joven venir al rey Asuero, al cumplirse sus doce meses, según las ordenanzas para las mujeres, pues los días de su embellecimiento se cumplían así: seis meses con óleo de mirra y seis meses con especias y cosméticos para las mujeres, entonces la joven venía al rey de esta manera: cualquier cosa que ella deseaba se le concedía para que la llevara consigo del harén al palacio del rey.» (Versos 12-13).

Después de doce meses de embellecimiento, iba a la presencia del rey a pasar la noche con él.

« Ella entraba por la tarde y a la mañana siguiente volvía al segundo harén, bajo la custodia de Saasgaz, eunuco del rey, encargado de las concubinas. Ella no venía otra vez al rey a menos que el rey se complaciera en ella y fuera llamada por nombre.» (Verso 14).

Este es un pasaje que en ocasiones tendemos a romantizar o a tener fantasías acerca de este concurso de belleza, incluso he escuchado a personas hacer chistes e historias acerca de estas mujeres en el harem. Pero quiero decirles que no hay nada chistoso; ni nada divertido ni romántico en esta escena.

En realidad aquí vemos -y las Escrituras usan las palabras muy cuidadosamente- si piensas bien lo que está pasando, aquí vemos un trato muy denigrante hacia la mujer. Ilustra la deshumanización de las mujeres que es característico de las culturas paganas donde la luz del Evangelio nunca ha resplandecido.

Mientras leo este pasaje, suena como si acabara de escuchar de la mansión Playboy de Hugh Hefner, de sus flamencos, sus jardines y de su concurso » la conejita del año«. Esta no es una ilustración hermosa. Es algo deshumanizante.

Flavio Josefo, el historiador antiguo, estima que reunían cerca de 400 jóvenes o más para pasar por este proceso. Era una cosa horrible.

Una vez estas mujeres pasaban una noche con el rey, se convertían en sus concubinas y le pertenecían a él. Nunca se podían casar. Se pasaban el resto de sus días como prisioneras en el harem.

A propósito, esto contrasta con lo que leímos previamente en el capítulo dos acerca del trato que Mardoqueo tenía hacia Ester. Él era puro para con ella. La cuidó cuando quedó huérfana y la adoptó. Era tierno, se preocupaba y era considerado hacia ella. Esa es la forma bíblica en que los hombres deben tratar a las mujeres.

Frecuentemente escucharás a personas no-cristianas hablar de cómo los cristianos deshonran a las mujeres, «poniéndolas en su lugar». Quiero decirles que no hay nada más reprensible y deshumanizante e indignante para una mujer que la forma mundana e impía como son vistas.

Esta es la diferencia entre la visión cristiana y la visión pagana de la mujer, el trato cristiano y el trato pagano de las mujeres.

En el trato pagano las mujeres son vistas como en este pasaje, como objetos sexuales, juguetes para placer personal, para ser usadas y luego descartadas. Toda nuestra revolución sexual ha causado que seamos vistas y tratadas de esa forma. No es algo que ha liberado a las mujeres, sino que más bien las ha hecho prisioneras.

Esto debería romper y entristecer nuestros corazones. Y con respecto a la visión cristiana de las mujeres -no permitas que te digan que esta visión deshonra a las mujeres, porque eso no es verdad.

Algunos cristianos podrán deshonrarlas, sin embargo el punto de vista cristiano, el bíblico, es que un hombre debe ser fiel a una mujer, debe deleitarse con ella, amarla, y cuidarla como cuida a su propio cuerpo.

Donde ha llegado la luz del Evangelio, el rol, la visión el trato hacia las mujeres ha sido elevado.

Así que aquí vemos la forma secular y pagana de tratar a las mujeres.

«Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, que la había tomado como hija, le tocó venir al rey, ella no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían.» (Verso 15).

Así Ester cumplió con los requerimientos de los tratamientos de belleza que le fueron impuestos en el harem del rey. Lo vimos en la última sesión, pero ella no tomó ventaja de ningún favor que hubiera recibido. No pidió nada cuando fue a la presencia del rey. Ella se llevó del consejo de Hegai. «Cualquier cosa que creas que necesito, eso es lo que tomaré».

He aquí una imagen de simplicidad y contentamiento. Y una vez más ella se distinguió de las otras mujeres. Ella era diferente. Cuando piensas en lo que Ester había pasado hasta este punto en su vida, ella pudo haber respondido a este dramático cambio en sus circunstancias en una de dos formas.

En primer lugar, un día ella era una huérfana en tierra extranjera. Al día siguiente era una reina en potencia en el palacio del rey con siete doncellas y todas las cosas que pudiera desear. Este revés en la fortuna pudo habérsele ido a la cabeza y pudo haber hecho de ella una engreída; una bella y engreída mujer. Nada peor que eso.

Pero por otra parte, la posibilidad de ser llevada a la alcoba del rey-presumiblemente ella no tuvo opción -pudo haber causado que respondiera en terror y miedo.

Pero no la vemos aquí siguiendo ninguna de las dos. Una vez más, hay mucho que no conocemos, pero en cuanto a lo que esta historia revela, pienso que vemos en esta mujer una respuesta de quietud, confianza, humildad, y sumisión, balanceado con coraje y fe; hablando solo cuando era tiempo de hablar. Veremos eso más adelante.

Ella ilustra los principios de 1era Pedro capítulo 3 en donde se nos dice, «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos» (verso 3, NVI). Ester tenía mucho de esto. Ella era físicamente bella en su forma y en su silueta. Era una mujer hermosa.

Pero no es de ahí donde viene su verdadera belleza. Sino que Pedro nos dice, «sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios» (versos 4-5, NVI).

Creo que es así como Ester se embellecía en el palacio, diciendo, «Estoy en una situación pésima, pero por la gracia de Dios no dejaré que esto me convierta en una mala mujer. Dejaré que Dios me haga una mujer hermosa y que me use en contraste con este escenario feo y oscuro para representar Su belleza y Su gloria en este harem del palacio».

Y Pedro luego dice de estas mujeres que eran santas: «Así se adornaban en tiempos antiguos las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo. Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.» (1 Pedro 3:5-6 NVI)

Esto es lo que vemos en Ester. No es que nunca antes hubiese experimentado temor. Ciertamente lo experimentó como una joven adolescente que fue llevada a estas circunstancias; y luego al tener que acercarse al rey y el arriesgar su vida. Ciertamente ella tuvo temor, pero no se paralizó.

Ella tenía un temor de Dios que la protegía del temor a los hombres. Por tanto vemos aquí a una mujer realmente hermosa en el sentido más verdadero y puro de la palabra.

Piensa en ti misma, en tu lugar de trabajo, en tu matrimonio difícil, en el ambiente difícil de tu escuela. Algunas de ustedes son estudiantes universitarias; en recintos seculares. Les aseguro -y ustedes saben mejor que yo- que no es un ambiente piadoso en el que muchas de ustedes viven y trabajan.

¿Te asemejas a tu entorno, a la cultura a tu alrededor? ¿Adoptas la forma de hablar del mundo, el coqueteo de las mujeres de este mundo?, o ¿mantienes tu cabeza bien puesta y dices «soy diferente»?

Ester era judía. Ella no cabía en el imperio persa. Ella mantuvo su identidad, preservó su pureza y su corazón. Aun cuando fue forzada a circunstancias difíciles e insostenibles, ella fue guardada y favorecida por Dios.

¿Cómo haces cuando vas a tu lugar de trabajo, o al campus universitario? ¿Te estás convirtiendo en una de las mujeres del entorno: eres áspera, insensata, burlona, necia, inmoral? O ¿Mantienes un corazón piadoso, creciendo en piedad, siendo un contraste con el resto del mundo alrededor de ti?

«Ester fue llevada al rey Asuero a su palacio real el mes décimo, que es el mes Tebet, en el año séptimo de su reinado. Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y bondad con él más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.» (Verso 16-17)

Algo se destacó en Ester. Mientras leo este libro, me digo: «¿Qué es? ¿Qué es?» Este rey, podía tener cualquier mujer en el imperio persa; había compartido su cama con las mujeres más bellas en la tierra. ¿Por qué Ester y no otra ‘amante’ más para el rey?

Había algo en ella que la hacía destacarse. En última instancia era la providencia de Dios. Dios la favoreció. Y el corazón del rey está en las manos de Dios.

Dios tenía un plan para Su pueblo.

Dios tenía un plan para el mundo.

Dios tenía un plan para nosotras, al darnos un Salvador.

Lo que Dios hizo por Ester en el palacio era parte de ese plan. Lo que pase en tu vida no está desconectado del gran plan eterno, vasto y redentor de Dios Lo que está sucediendo en tu vida puede tener ramificaciones e implicaciones por cientos de años, eso es, si el Señor tardara en venir.

No sabes qué tipo de cuadro Dios está dibujando, que tipo de tapicería Dios está entretejiendo y cómo tu vida puede ser parte de ello.

«Entonces el rey hizo un gran banquete para todos sus príncipes y siervos, el banquete de Ester. También concedió un día de descanso para las provincias y dio presentes conforme a la liberalidad del rey.” (Verso 18)

Desde ya la vida de Ester estaba trayendo bendiciones al reino en formas que ella nunca habría podido predecir o anticipar. Vemos una vez más aquí la providencia de Dios. La veremos una y otra vez en este libro.

¿Ves? el que Dios pusiera a Ester en el palacio no fue una idea adicional, o algo que se le ocurrió después. No fue una reacción al plan cruel de Amán. No hemos llegado aún ahí, pero muchas de nosotras estamos apercibidas de ello. Dios es el Dios que ve con anticipación y hace provisión.

Dios sale adelante y planifica una salida. Así que Dios puso a Ester en el palacio aún antes que Amán se levantara para accionar.

Tú no sabes por qué Dios está haciendo lo que está haciendo. Pero Dios sí lo sabe. Por tanto busca evidencia de la providencia de Dios a tu alrededor y cuando no puedas verla, algo que a menudo sucede, entonces confía en que Él está trabajando, planeando, preparando, orquestando, tejiendo un plan y tendrás parte en esta historia.

Carmen: Muchas personas han escuchado la historia de Ester durante su vida, pero nunca con los detalles que Nancy Leigh DeMoss les ha provisto. Las historias que escuchamos mientras crecíamos en la iglesia tienen más relevancia hoy de lo que creemos. Nancy continuará enseñándonos de Ester.

El programa de hoy es parte de la serie Ester: una mujer de Dios en el tiempo de Dios.

Un grupo de mujeres ha estado escuchando esta serie llamada «Ester: una mujer de Dios en el tiempo de Dios» y una de ellas tiene una pregunta acerca de uno de los temas de este estudio: Confiando en la providencia de Dios.

¿Diría usted que el temor es lo opuesto a la providencia ya que si uno está confiando en Dios y realmente creyendo en Su providencia, lo opuesto sería entonces el temor?

Nancy: Si no existiera la providencia, tendríamos entonces muchas razones para estar horrorizadas ya que el mundo entero sería fruto de la casualidad y estaría fuera de control por lo que debiéramos estar terriblemente asustadas.

Pero si existe un Dios que es creador, que es lo suficientemente sabio e inteligente y lo suficientemente amoroso, bueno y capaz de controlar cada aspecto, asunto, átomo y evento de Su creación, entonces ¿por qué temer?

Así que cuando tememos, es una evidencia de que no estamos creyendo que Dios es soberano. O no lo sabemos, o no lo creemos o lo hemos olvidado. Pero el temor no puede coexistir con la fe.

La fe erradica el temor y ella es la base, no de algunos sentimientos que tengo, sino de la realidad de quien es Dios, Sus promesas, Su carácter, Su soberanía…

¿Significa esto que si estamos confiadas en la soberanía y en la providencia de Dios podemos marchar hasta la presencia del rey y sentirnos confiadas y no tener ningún temor por hacerlo así? Pienso que Ester tenía temor, pero solo hasta el punto de no saber lo que Dios habría de hacer.

Así que ante cualquier aprehensión que sintamos -si supiéramos lo que Dios sabe, no tendríamos temor. Si realmente conociéramos a Dios y supiéramos lo que Él hace… Mientras más le conocemos menos temor sentiríamos. De igual forma mientras menos le conocemos más temor sentimos y más flaqueamos.

Pero también hay lugar para crecer en esta área. Esta pregunta es similar a la que alguien me hizo previamente: Si tu vida está fundamentada en Dios, ¿significa esto que será emocionalmente estable, que estarás libre de temor y que no tendrás altas y bajas?

Y le contesté, «bueno, es un asunto de crecimiento. Hoy estoy más arraigada en los caminos de Dios, que antes, como resultado de haber pasado semanas estudiando el libro de Ester».

Como resultado, me encuentro a mí misma respondiendo mejor ante las circunstancias de la vida y con mayor confianza en Dios, mayor estabilidad, y menos “y entonces ahora, ¿qué voy a hacer?”.

Por tanto mientras más crecemos, más conoceremos a Dios, más estables y arraigadas estaremos y menos temerosas seremos.

Pero hay un proceso. La persona que recientemente ha conocido a Dios, que no tiene un camino trillado con Él, que no ha visto a Dios demostrar Su providencia una y otra vez y otra vez, esa persona, aunque sea una creyente comprometido que ama a Dios, podrá experimentar muchos temores. Pero mientras más crezca, más le conocerá, más confiará.

Como leemos en el Salmo 9 en el versículo 10, «En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre, porque tú, oh SEÑOR, no abandonas a los que te buscan.”

Holly Elliff: Así es creo que también hay otra forma de verlo como dijo Pablo, “mientras más débil soy, más fuerte soy”. En este sentido descansas cuando te das cuenta de que no puedes controlar la situación o cambiarla.

A medida que te abandonas al control de Dios, Él te infunde de Su fortaleza y vive a través de ti. De modo que te encuentras en esas circunstancias tan débil como eras antes, pero con mucho menos temor que el que tenías porque estás apercibida «no soy yo» en esta circunstancia, sino Dios.

Creo que Ester probablemente tuvo que llegar al punto de saber muy bien que ella estaba totalmente en las manos de Dios, lo que le dio libertad para hacer lo que necesitaba hacer en dependencia del Señor.

Nancy: Esto es algo que yo experimento a menudo en este ministerio. Rara vez, hago una conferencia o grabo una sesión donde enseño la Palabra de Dios, en la que no sienta, los días previos, una enorme tentación a temer.

Yo no pensaría de mi misma como una persona temerosa, pero sé que llevar la Palabra de Dios es algo asombroso, pues las vidas de las personas están en juego y es una enorme responsabilidad.

Me siento tan débil, tan necesitada, tan inadecuada para hacer lo que Dios me ha llamado a hacer. Si dependiera solo de mis sentimientos y emociones, no subiría a esa plataforma, no me pararía frente a un micrófono, porque tendría mucho miedo, tendría mucho temor.

Lo que hago es esto, vengo delante del Señor y pongo delante de Él mi temor y pongo delante de Él mi debilidad y mi incompetencia. Le digo, «Señor, no puedo hacer esto sin Ti, pero sé y fortalezco mi corazón en lo que sé que es verdad. Consuelo mi corazón con la verdad».

Si olvido como hacer esto, tengo amigas que saben cómo hacerlo por mí. Ellas me ayudan y me dicen, «Háblale verdad a tu corazón, ¿Dios te ha llamado Dios a hacer esto?»

Y yo les contesto «Sí.»

¿Dios te ha dado Dios Su Palabra? ¿Te ha dado Su Espíritu? ¿Acaso no te dará también Su gracia, su fortaleza y Su poder?

«Sí, sí, sí»

Y así voy en la fuerza del Señor.

Pablo dice, «Estuve entre vosotros con mucha debilidad, y mucho temor y temblor cuando les proclamé a Cristo».

Es algo maravilloso saber que estás llevando el Evangelio a la vida de las personas, pero ¿Quién es suficiente para esto? ¿Quién es suficiente para criar hijos? ¿Quién es suficiente para hacer cualquier cosa que Dios le haya llamado a hacer? Ninguna de nosotras.

De modo que ser fuertes en el Señor no significa tener fortaleza. Significa ser naturalmente débiles, algo que somos ya sea que lo reconozcamos o no. Significa ser fuertes en Su fuerza, tomando de Su fuerza.

Mientras aprendemos de la providencia de Dios y sobre Sus promesas, mientras vamos acumulando un caminar con Dios…escuchamos a esta mujer decir, «tengo casi 80 años de edad y Dios ha sido tan fiel.» Cuando escucho esto y estoy en mis 50, pienso «Dios será conmigo como ha sido con ella».

Por tanto nos alentamos en nuestra fe. Y vemos como Dios guía a través de los problemas con sus hijos adolecentes y entonces te dices a ti misma, «Dios me puede ayudar a mí también».

Leemos las Escrituras, vemos nuestras vidas, nos aconsejamos unas a otras de acuerdo a la Palabra de Dios. Nos levantamos y les decimos a las demás creyentes «Estoy débil, ¿me ayudarías a levantar mis brazos en esta batalla?» Lo hacemos juntas como una comunidad de fe.

De modo que no es que no tengamos temores. Nos movemos a través de ellos como lo hizo Ester cuando dijo, «Si he de perecer, que perezca». Hubo veces-y algunas de ustedes me han escuchado compartir esto antes en el ministerio radial, cuando no sabía si iba a poder llevarlo a cabo. Me sentía como que estaba pasando por algo muy difícil y que no iba a ser capaz de salir y de sobrevivir.

La forma en que solía aconsejar mi corazón era diciéndome, «¿sabes algo? No importa si salgo de esta o si sobrevivo. Lo que importa es que estoy haciendo lo que Dios me ha llamado a hacer por lo que iré por fe y por la gracia de Dios y en Su fuerza. Dios me dará el valor. Alentaré en el Señor mi corazón -eso es ser valiente en Dios- y por la gracia de Dios lo haré».

Llegas al punto donde pones tu vida y dices «no importa si salgo ensangrentada o herida o si los reyes me gritan.» No digo que no importe, sino que no tiene gran importancia.

El resultado es: ¿ha sido Dios glorificado? ¿He obedecido a Dios? Si Dios ha sido glorificado por yo ser débil, entonces escojo la debilidad y aún así voy con confianza en el nombre del Señor.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá para orar para que podamos escoger la fe sobre el temor. En el curso de los siguientes programas, veremos cómo Dios escogió a Ester para un trabajo especial en un tiempo especial y ella se resistió al temor para obedecer.

Queremos exhortar a las oyentes a obedecer a Dios sin temor en nuestra generación. Hay un verso en el libro de Ester que pregunta, «¿Quién sabe si no has venido al reino para un tiempo como éste?» Ese fue el verso lema de la conferencia de True Woman ’08, y creemos que este es el tiempo para que las mujeres se levanten juntas y afirmen el llamado único de Dios para ellas. Es por esto que lo hemos elegido para el lema de nuestra próxima conferencia de Mujer Verdadera a celebrarse en Santo Domingo próximamente.

Creemos que ahora es el tiempo de que las mujeres pidan a Dios un reavivamiento en sus hogares y sus iglesias. Es por esto que hemos estamos enseñándoles y estimulándoles a vivir un retrato de la femineidad bíblica a través de este tipo de conferencias. Espero que puedas acompañarnos.

La historia de Ester nos enseña a decirle «no» a la ansiedad. Descubre por qué en nuestro próximo programa. De vuelta con ustedes Nancy.

Nancy : Señor, Te adoramos por Tu providencia. Te damos gracias por aquello que no podemos entender. Sabemos que Tú estás obrando en las diversas circunstancias y etapas de nuestras vidas como mujeres jóvenes o como mujeres mayores, y Tú estás obrando para llevar a cabo Tus grandes propósitos. Ayúdanos a confiar en Ti, a someternos a Ti y a ser mujeres verdaderas piadosas donde sea que Tú nos coloques. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/18 – Un concurso de belleza nada inocente

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

3/18 – Un concurso de belleza nada inocente

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-concurso-de-belleza-nada-inocente/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss escucha las preguntas de muchas mujeres.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Por qué me puso Dios en este matrimonio? ¿Por qué Dios me puso en este trabajo? ¿Por qué Dios me puso en esta comunidad? ¿Por qué me puso Dios en este país, en este lugar, en estas circunstancias? No lo sabemos, pero confiamos en la providencia de Dios y en que Él tiene un propósito en ponernos ahí.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Las noticias están llenas de historias sobre las injusticias cometidas en todo el mundo contra la mujer. Esto no es nada nuevo.

Hoy escucharemos sobre una adolescente atrapada en una cultura que no respetaba a la mujer.

Espero que te sientas animada a ver cómo Dios permaneció con ella mientras se movía en ese mundo tan peligroso. Nancy está continuando una serie llamada «Ester, una mujer de Dios en el tiempo de Dios».

Nancy: En estos últimos programas hemos estado en el primer capítulo de Ester, que toma lugar durante el tercer año del reinado del rey Asuero. En este capítulo vemos que la reina Vasti resiste la orden del rey de presentarse en esta fiesta que estaba llena de lascivia y borrachera. Ahora ella ya no está en el trono.

Este primer capítulo tuvo lugar mientras Asuero estaba preparándose para lanzar una guerra ofensiva contra los griegos. El rey no sustituye a Vasti de inmediato, sino que sale a invadir a Grecia, de modo que cuando retomamos el capítulo dos, dice «Después de estas cosas» (versículo 1), en realidad es cuatro años después.

Lo que pasó entre el capítulo uno y el capítulo dos es que el rey sufrió una derrota humillante frente a los griegos y es en ese contexto que llegamos al capítulo dos al versículo uno

Después de estas cosas, cuando el furor del rey Asuero se había aplacado, él se acordó de Vasti, de lo que ella había hecho y de lo que se había decretado contra ella.

Entonces los cortesanos al servicio del rey, dijeron: «Búsquense para el rey jóvenes vírgenes y de buen parecer. Y que el rey nombre oficiales en todas las provincias de su reino para que reúnan a todas las jóvenes vírgenes y de buen parecer en la fortaleza de Susa, en el harén, bajo la custodia de Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres, y que se les den sus cosméticos. Y la joven que agrade al rey sea reina en lugar de Vasti. Y esto le pareció bien al rey, y así lo hizo» (hasta el versículo 4).

Debemos reconocer que este no era un concurso de belleza ingenuo de «Miss Persia». Estas mujeres están circunscritas al harén del rey. De acuerdo a un historiador antiguo, había unas 400 mujeres allí, o quizás más.

Este era un proceso horrible y degradante. Estas jóvenes estaban acostumbradas a satisfacer la lujuria de este rey lascivo, arrogante, alcohólico e iracundo. Una vez habían estado con el rey, si él no las aprobaba, si no quería que fueran su reina, ellas no podrían casarse jamás.

Se convertían entonces en concubinas y eran confinadas a ser prisioneras en su harén y destinadas a pasar el resto de sus vidas en la soledad; nunca podrían casarse. Esta no era una vida precisamente feliz ni sana.

Ahora, en el párrafo siguiente, empezando con el versículo cinco del capítulo 2, el tono que hemos visto hasta ahora, que es muy secular, muy mundano, muy arrogante, ese tono cambia completamente.

Leemos en el versículo cinco:

Y había en la Fortaleza de Susa un judío que se llamaba Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita, que había sido deportado de Jerusalén con los cautivos que habían sido deportados con Jeconías, rey de Judá, a quien había deportado Nabucodonosor, rey de Babilonia (versículos 5-6).

Desglosemos esto por un momento. Aquí tenemos a Mardoqueo. La Biblia lo identifica como un judío en Susa. Déjenme decirles que hay algo malo con esta imagen. Él está en tierra extranjera.

Los judíos pertenecían a palestina. Aquí está Mardoqueo, judío, en una tierra pagana. No encaja, pero Dios lo va a usar y le va a dar un propósito.

Al igual que Mardoqueo nosotras no pertenecemos a esta tierra. Fuimos hechas para otro lugar. Se llama el cielo. No encajamos aquí en esta tierra, pero Dios quiere usarnos para que seamos de bendición, para cumplir sus propósitos, y para ayudar a traer Su reino a este mundo.

Vemos también que Mardoqueo era de la tribu de Benjamín. ¿A quién más conocen que era de la tribu de Benjamín? Al primer rey de Israel, al rey Saúl.

El bisabuelo de Mardoqueo había sido deportado de Judá por el rey de Babilonia, Nabucodonosor, y Mardoqueo era de la tercera o cuarta generación que había crecido en lo que ahora era Persia. Él vivió en la capital de Susa. Fue puesto allí providencialmente por Dios por razones que él no tenía forma de entender durante ese tiempo.

Él no podía ver. Él no sabía por qué Dios lo había puesto como judío, como extranjero, en medio de este imperio persa. Él no encajaba. Los judíos no encajaban en Persia. No es ahí donde pertenecían, pero Dios providencialmente había colocado allí a Mardoqueo; Él tenía un propósito para su vida.

Podría decirse que posiblemente ustedes no vean, que no sepan; es más, que no podemos ver, no sabemos, todos los propósitos e intenciones que Dios tiene con nuestras vidas en esta tierra. ¿Por qué Dios me puso en este matrimonio? ¿Por qué Dios me puso en este trabajo? ¿Por qué Dios me puso en esta comunidad? ¿Por qué Dios me puso en este país? ¿En este lugar? ¿En estas circunstancias? No lo sabemos, pero confiamos en la providencia de Dios que él tiene un propósito para ponernos allí.

Ahora, el versículo siete nos dice que Mardoqueo:

«…estaba criando a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, pues ella no tenía ni padre ni madre. La joven era de hermosa figura y de buen parecer, y cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la tomó como hija suya.»

O sea que Mardoqueo estaba criando a su sobrina huérfana. La había adoptado. La vigilaba. Cuidaba de ella, lo que veremos a medida que sigamos avanzando en el capítulo.

Él cumplió la responsabilidad de un padre hacia una hija; es decir, cuidarla. Es su hija adoptiva. Ester es judía, y los judíos, como veremos, serán una minoría despreciada en el reino.

Dice que ella es joven. Ayer busqué esa palabra en el idioma original, y dice que la palabra «joven» significa doncella. Habla de una muchacha que esté entre la infancia y la adolescencia. Ella era una jovencita, probablemente una adolescente.

Me alegro tanto de que haya mujeres más jóvenes que estén escuchando Aviva Nuestros Corazones todos los días, y me gustaría retar a algunas de ellas a que digan: «Señor, no sé cuál es Tu propósito para mi vida. No sé por qué me hiciste. No sé por qué me pusiste en esta familia, en este tiempo, pero sé que tienes un propósito. Quiero rendirme a ti para cualquiera que sea tu propósito en mi vida».

Vemos que ella es una joven. Vemos que es hermosa. Ese es un detalle pequeño, pero se hace importante. Así es como ella termina en el palacio.

¿De dónde obtuvo Ester su belleza? Dios se la dio. Eso fue parte de la providencia de Dios en su vida.

Ella era huérfana. Tanto su madre como su padre habían muerto. Ella no tenía otra familia que no fuera Mardoqueo, y uno piensa en todas las cosas en la historia de esta jovencita que uno diría que no fueron cosas ideales, cosas que pudieron haberla hecho decir: «No hay esperanza para mí. No valgo la pena».

Si hay una joven que pudiera tener problemas con la imagen de sí misma, aparte de su belleza física, era ella, y aun su belleza física pudo haberle causado problemas de imagen porque ella pudo haber pensado «la única razón por la que me quieren es por mi belleza». Ella era una mujer que tenía muchas razones para no salir adelante.

De modo que con este telón de fondo de la corte real y todos los oficiales del imperio medo-persa, este par, Mardoqueo y Ester, deben haberse sentido terriblemente insignificante, sin oportunidad de influenciar a un rey, y mucho menos a todo un imperio. Según leemos en el primer capítulo, pareciera que Asuero tenía todo el poder, toda la influencia en sus manos.

Así que él solo chasquea sus dedos, y zoom, la reina ya no está; chasquea sus dedos y la gente trae bebidas; chasquea sus dedos, y toda la nación se pone en atención. Él es quien tiene el poder. Pero algo de lo que no se daba cuenta Asuero era de que él, al igual que Mardoqueo y que Ester, todos estaban en manos de un Dios que tiene todo el poder.

Dios tiene todo el poder. Así que aparte de ser insignificantes, resultó que Ester y Mardoqueo iban a jugar un papel vital en la liberación del pueblo de Dios y por lo tanto la continuación de la nación a través de la cual nacería el Mesías. Su simple valentía, su fe y su devoción les permitió ser instrumentos en manos de un Dios soberano que siempre está obrando para cumplir Sus propósitos en este mundo.

Versículo ocho:

«Y sucedió que cuando el mandato y el decreto del rey fueron oídos, muchas jóvenes fueron reunidas en la Fortaleza de Susa bajo la custodia de Hegai; y Ester también fue llevada al palacio del rey, bajo la custodia de Hegai, encargado de las mujeres.»

El rey dio una orden. Traigan a las mujeres. Es uno de los cinco decretos reales hechos por el rey en el libro de Ester.

No sabemos si Ester fue llevada voluntariamente o si fue en contra de su voluntad. He tratado de descifrarlo. He leído este texto una y otra vez al igual que toneladas de comentarios, bueno, tal vez no tantos, pero sí unos cuantos.

No lo sabemos, pero diría, basándome en lo que conocemos hoy sobre Asuero y en lo que sí sabemos del texto, dice que fue llevada, que él hizo un decreto, y yo tendría la tendencia de pensar que ella fue reclutada en contra de su voluntad. Eso es lo que me parece que tiene sentido en este pasaje con todo el resto del pasaje. No sabemos si el rey ejercía autoridad absoluta y negarse o resistirse pudiera haber significado muerte al instante.

No obstante, sea que haya ido por su propia voluntad o que haya sido coaccionada, como pienso que fue el caso, sabemos esto: Sabemos que Dios, en su providencia, trajo lo bueno de lo malo.

Recuerda que Ester no conoce el final de la historia. Nosotras sí sabemos el final de la historia, pero ella no. Trata de ponerte en sus zapatos, en sus sandalias, si es posible, y escucha mientras vemos el versículo ocho.

Y sucedió que cuando el mandato y el decreto del rey fueron oídos [es decir, que todas estas hermosas mujeres debían ser reunidas de todo el reino para participar en una competencia, por así decirlo, para ser la próxima reina], muchas jóvenes fueron reunidas en la fortaleza de Susa bajo la custodia de Hegai; y Ester también fue llevada al palacio del rey, bajo la custodia de Hegai, encargado de las mujeres.

La joven [es decir, Ester], le agradó [es decir, a Hegai, quien estaba a cargo del harén. Ella ganó su favor, y noten esa palabra «favor» porque la verán repetidamente en el libro de Ester.], por lo que se apresuró en proveerle cosméticos y alimentos; le dio siete doncellas escogidas del palacio del rey, y la trasladó con sus doncellas al mejor lugar del harén (versículos 8-9)

Aquí tenemos a esta jovencita adolescente, que llega a este cambio total, inesperado y radical en toda su vida, en todas sus circunstancias. El curso completo de su vida fue alterado radicalmente en un instante.

Pensarás que debió ser suficiente que haya perdido a ambos padres. No sabemos cómo sucedió eso, pero cuando ella era pequeña, perdió a sus padres. Ustedes pensarán: «¿Qué más le puede suceder a esta joven?» y lo que pasa es que tan pronto llega al palacio, rápidamente halla el favor de todo aquel que la conoce.

Acabamos de leer en el versículo nueve que ella rápidamente halló el favor de Hegai, el principal chambelán o eunuco del rey. Si vamos al versículo 15 del mismo capítulo, veremos que ella también halló favor frente a todo el que la veía, y luego en el versículo 17 dice que cuando fue al rey, también halló su favor. Tres veces en este capítulo, ella halló el favor de la gente que la rodeaba.

Ahora, ¿cómo halló ella el favor de las personas y por qué? ¿Qué hacía ella que sobresaliera? Bueno, sabemos que inicialmente fue escogida por su impresionante apariencia física. Ella era bella. Eso dicen las Escrituras, pero pienso que debe haber habido algo más.

No pienso que ella simplemente fuera más atractiva sexualmente que las demás jóvenes. Primero, la mano de Dios estaba en su vida. Dios concede favor.

Pienso sobre el pasaje décadas antes en el libro de Daniel, cuando Daniel fue llevado cautivo al mismo palacio, y en Daniel capítulo uno nos dice que: «Dios concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los oficiales» (versículo 9). ¿De dónde provino el favor? El favor proviene de Dios.

Dios es el Rey. Dios reina y anula o desautoriza a todos los reyes del universo. Dios le concedió favor a Daniel, y creo que fue Dios quien le concedió favor a Ester porque Dios tenía un plan que era más grande que Daniel, más grande que el rey de Babilonia, más grande que Ester, más grande que el rey Asuero.

Dios tenía un plan para cumplir sus propósitos redentores en este mundo. Daniel era parte de este plan, al igual que Ester. Dios los puso en el palacio y les concedió favor.

Ella halló favor porque la mano de Dios estaba en su vida, pero pienso que hay también otra razón, y es porque ella tenía algo más que belleza física. Ella tenía belleza interior. Ella era una mujer con aplomo.

Mientras leemos el relato completo, vemos que ella es una joven extraordinaria, con un carácter digno de admiración. Su carácter le halló favor. Pienso que ella era una joven encantadora.

Proverbios capítulo 3 nos dice, «La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres» (versículos 3-4).

No se aparten de ti la misericordia y la verdad. Ten un corazón encantador, un corazón piadoso, un espíritu piadoso.

Proverbios capítulo 13 nos dice que, «El buen entendimiento produce favor» (verso 15). Pienso que Ester era una mujer que tenía la cabeza en su sitio. Tenía sensatez, y era Dios quien le permitía ser así. Esa también era la gracia de Dios en su vida, pero les diré algo. Les garantizo que ella no halló favor frente a Hegai y también con el rey y los demás siendo una mujer quejumbrosa, llorona, temperamental, controladora, egocéntrica o regañona. Ese tipo de mujer no halla favor con nadie.

Todo el tiempo recibimos noticias a través de Aviva Nuestros Corazones de mujeres que están pasando por circunstancias duras y difíciles, como Ester cuando estaba en el harén de este rey malévolo y pagano. Hay mujeres que escuchan a Aviva Nuestros Corazones, tal vez algunas de ustedes hoy, que están en matrimonios muy difíciles, en ambientes de trabajo difíciles, ambientes escolares muy difíciles. Vivimos en un mundo malvado y caído, y algunas de estas mujeres, por la forma en que reaccionan a sus circunstancias, pierden el derecho a ganar favor.

Creo que una mujer de Dios puede hallar favor en la peor de las circunstancias si tiene un espíritu encantador, si tiene un corazón piadoso y si tiene un carácter piadoso. Eso es lo que leemos sobre Daniel en ese mismo palacio. Daniel capítulo 6 dice,

«Pero este mismo Daniel sobresalía entre los funcionarios y sátrapas porque había en él un espíritu extraordinario, de modo que el rey pensó ponerlo sobre todo el reino» (versículo 3).

¿Quieres hallar favor delante de Dios y delante de los hombres? Entonces desarrolla un espíritu extraordinario, un espíritu excelente, así como tenía Daniel. Ahora, tener un espíritu excelente no significa que nunca terminarás siendo cautivo, como Daniel o como Ester. Pero significa que Dios podrá obrar en tu vida para lograr sus propósitos cuando tienes ese espíritu excelente.

Pienso que Ester no se dejó influenciar por el espíritu de la gente a su alrededor, sino que se hacía cada vez más y más piadosa, a medida que se desarrollaba la historia. Había algo que se destacaba, algo que era cautivador e impresionante sobre ella, digno de admiración y favor, que iba más allá de su belleza física. Déjenme recordarles que Dios siempre está obrando en todo lugar, aun en el harén de un rey pagano.

Y esto es difícil de entender, ¿no es así? Les digo, no existe ningún lugar donde vivamos o trabajemos o sirvamos o tengamos una función que sea tan oscuro que Dios no pueda estar ahí. Dios está en los lugares más improbables, en tu trabajo secular, en tu familia, en la universidad. Dios es capaz de manifestar su presencia.

Ahora, el versículo 10 nos dice que,

Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no los diera a conocer. Y todos los días Mardoqueo se paseaba delante del patio del harén para enterarse de cómo estaba Ester y qué le sucedía» (versículos 10-11).

Este es un pequeño paréntesis, tal vez, en este pasaje, pero pienso que vale la pena hacer la observación.

Vemos aquí la relación padre/hija entre Mardoqueo y su hija adoptada, su prima menor Ester, y cómo el rol de padre es instruir, proteger, dirigir y supervisar las vidas de los hijos. La preocupación de Mardoqueo por Ester no terminó cuando ella salió de la casa. Él siguió conectado con ella, lo mejor que pudo. Todavía tenía un sentido de responsabilidad hacia ella.

Ella era su hija. Él la crió como su hija. Déjenme decirles, jovencitas, su mamá siempre será su mamá. Ustedes siempre les importarán a sus padres.

Ahora, ellos no siempre lo harán a la perfección. A veces muestran esa atención de formas equivocadas, pero es propio de un padre preocuparse y cuidar de sus hijos. Era propio de Mardoqueo.

Solo puedo imaginarlo caminando frente a esa corte del harén tratando de averiguar la más mínima noticia. ¿Cómo le va? ¿Qué estará haciendo? Porque, claro está, Ester estaba aislada en ese harén.

Ella no podía salir a hablar con la gente fuera del palacio, pero Mardoqueo era diligente. No era como decir «ojos que no ven, corazón que no siente». Él quiere saber lo que ella estaba haciendo. Él desea estar conectado, y Ester se queda conectada en su corazón.

Mardoqueo le dice a Ester en el momento que ella se va: «No les digas de tu origen». Ahora, no sabemos por qué él dijo esto. Sabemos que había sentimientos antisemíticos en el reino en esos días, y que probablemente lo prudente era que él le diera este consejo, «No les digas de tu origen; no des a conocer a tu propia gente o tu parentela».

No obstante, Ester se sometió al consejo que recibía de Mardoqueo. Continuó siguiendo su consejo, siendo obediente al mismo, aun después de ya no estar bajo su cuidado directo.

Puedo decirles, jovencitas, que he encontrado gran protección y bendición en mi vida como resultado de tomar decisiones, aun como adulta, siguiendo los consejos que mis padres me enseñaron cuando era joven. Algunas de estas cosas, si se las dijera, ustedes dirían, «pero tú eres adulta, toma tus propias decisiones».

Yo tomo mis propias decisiones, y ¿saben lo que decido con mayor frecuencia? Seguir el consejo que recibí de mis padres cuando era joven. De modo que aquí vemos a Ester como una joven que es sumisa. Ella es receptiva. Recuerda lo que se le ha enseñado. Lo pone en práctica una vez llega al punto en que puede hacer lo que ella quiera.

Recuerdo cuando tenía 17 años y mis padres me dejaron ir de Filadelfia al otro lado de los Estados Unidos en California para mis dos últimos años de estudios en la Universidad del Sur de California. No me puedo imaginar cómo me dejaron hacerlo. Ciertamente Dios me protegió, pero quiero decirles que otra cosa que me protegió fue el hecho de que yo escogí, a los 17 años, cuando podía hacer lo que quisiera (podía ir a los lugares que quería; mis padres no estaban ahí para supervisarme), pero Dios me ayudó a tomar las decisiones correctas de acuerdo a lo que mis padres me habían enseñado.

No sé cuántas veces Dios ha protegido mi vida de cosas que pudieron haber sido influencias peligrosas, mortales o engañosas, por haber escogido escuchar el consejo de mis padres. De modo que Ester es discreta. Ella llega al palacio del rey, y no habla sobre su identidad ni su origen. Creo que en parte Dios la bendice y pone su favor sobre ella porque ella escoge permanecer bajo el consejo y la sabiduría que recibió al crecer bajo el cuidado de Mardoqueo.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a que la historia de Ester cobre vida, recordándonos el suspenso y drama de esta historia. El programa de hoy es parte de una serie llamada Ester: una mujer de Dios en el tiempo de Dios.

Te ayudará a ir más allá de las enseñanzas de escuela dominical sobre una mujer que llegó a ser reina. También te ayudará a ponerte en el lugar aterrador de esta adolescente en un mundo injusto. Lo que es más importante, te ayudará a ver la mano de Dios guiando a Ester a través de cada prueba.

Esta serie te guiará a ti también y te ayudará a aprender más de Su providencia. Si te has perdido alguno de los programas puedes escucharlos en AvivaNuestrosCorazones.com. También espero que te entusiasmes con la guía de estudio que nuestro equipo elaboró, llamada Ester, la reina exiliada. La lectura diaria tomará un tema de Ester, y te ayudará a relacionarlo con tu vida y tu relación con Dios.

Puedes adquirirlo al visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com.

Hemos estado viendo la actitud chauvinista del rey Asuero. Mañana, contrastaremos esa actitud con la visión de Dios de la belleza y el valor de la mujer. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Señor, te doy gracias porque tú concedes tu favor, y obras aún en las circunstancias más difíciles o improbables. Tu obras te mueves y logras tus propósitos.

Señor, gracias por la influencia piadosa y por las personas que traes a nuestras vidas para entrenarnos, Te pido que nos enseñes y nos muestres cómo vivir Tu consejo. Señor, Te oro por las mujeres que nunca tuvieron padres piadosos, como tampoco influencia o entrenamiento, para que puedan recibirlo de Tu Palabra y puedan vivir en obediencia al consejo de Tu Palabra.

Gracias, Señor, por Tu providencia, por cómo la vemos en esta historia y como estamos aprendiendo a verla en nuestras propias vidas. Gracias, Señor, en el Nombre de Jesús. Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries .

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/18 – Casada con un alcohólico

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

2/18 – Casada con un alcohólico

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/casada-con-un-alcoholico/

Carmen Espaillat: A Ester le estuvo sucediendo una cosa tras otra, pero Dios estuvo con ella…

Nancy Leigh DeMoss: En Su providencia, Dios tomó el control de una situación trágica, por el bien de Su pueblo y para cumplir el propósito de Su plan redentor. Dios se especializa precisamente en esto.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si alguna vez te ves tentada a enfocarte en los errores de tu esposo, imagínate si te hubieras casado con un dictador borrachín con varias esposas. Esta es la historia sobre la que Nancy ha venido hablando. Es una historia que nos va a permitir poner nuestra esperanza en Dios sin importar con quien estemos casadas, o como se vea nuestro futuro, o a qué tipo de oposición estemos enfrentando.

Con ustedes Nancy en la Serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios.

Nancy: Bien, aún estamos en el primer párrafo del libro de Ester, y estamos leyendo el primer capítulo, el cual nos presenta el escenario en donde ella llega a convertirse en una reina.

Hasta ahora hemos estamos viendo que el personaje central es el rey Asuero, o Jerjes;

En este primer capítulo estaremos viendo palabras como mandato, orden, decretos; reyes, reinando sobre, gobernante, grandeza, palacio— y todas esas palabras que implican poder. Este es un hombre que piensa que el es un hombre verdaderamente grande.

Pero es interesantemente, que se nos recuerda que Dios no está en nada de esto. Dios no está en medio de todo ese esfuerzo, de toda esa maquinación; en toda esa intriga.

Ya te puedes imaginar todas estas personalidades tratando de llegar a la mesa del rey, tratando de ser vistos, tratando de ser reconocidos, dándose codazos unos a otros, tratando de llegar a ser alguien en esa tierra. Dios no está en nada de eso; ni en aquel entonces, ni ahora.

Dios habita en las pequeñas cosas, en lo humilde, en los lugares despreciados —en el pesebre donde nació el Hijo de Dios. Es en medio de las pequeñas cosas, en medio de las personas insignificantes y con los humildes de corazón, donde Dios está presente.

El rey Asuero por su lado no tiene conciencia de Dios, ni conocimiento de Dios. Él es el centro de su propio universo, y piensa que él es el centro del universo.

Nosotras hemos visto su autoridad, su arrogancia, sus riquezas, y hoy veremos su uso del alcohol y su ira —que son dos cosas que sobresalen en este capítulo.

Y comencemos leyendo el versículo 7, y aquí nos encontramos en medio de la fiesta más grande en la ciudad capital. Dicen los versículos 7 y 8:

« Las bebidas se servían en vasijas de oro de diferentes formas, y el vino real abundaba conforme a la liberalidad del rey. Y se bebía conforme a la ley, no había obligación, porque el rey así había dado órdenes a todos los oficiales de su casa para que hicieran conforme a los deseos de cada persona».

La razón por lo que esta orden era importante durante esta fiesta de seis meses (más una semana) era que había una ley persa que disponía que cada vez que el rey tomaba una copa, las demás personas tenían que tomar una copa también. Este rey era dado a la bebida, así que él no quería que la gente sintiera que tenía que beber cada vez que él bebía, por lo que esta ley no aplicó específicamente en esta fiesta.

La palabra fiesta, como aparece en este capítulo—la palabra banquete, en algunas traducciones quizás está relacionada a la palabra hebrea que se usa para «bebida». Las dos palabras van juntas.

En el libro de Ester hay ocho referencias a la bebida, y vamos a ver el impacto significativo que el alcohol tenía en la conducta de las personas —produjo un impacto entonces, y aún lo produce ahora. Aun hoy no trae ningún resultado positivo.

Ahora, al llegar al versículo 9, se nos introduce a un segundo personaje a este elenco, y es la reina Vasti. Su nombre significa «una que es deseada» o «amada» Eso es un poco irónico, ¿verdad? Especialmente al ver que la que era deseada se convirtió en una no deseada. Pero ¿Cómo sucedió esto?

Bien, en el versículo 9, «La reina Vasti también hizo un banquete para las mujeres en el palacio que pertenecía al rey Asuero». Ahora, en las fiestas y los banquetes de aquellos días había segregación; es decir los hombres estaban en un lado y las mujeres en otro. En aquellos días las mujeres no entraban a los lugares donde los hombres tenían sus fiestas—eso era contrario a la etiqueta y el protocolo.

Así que la reina Vasti, siendo la reina, está asumiendo y cumpliendo con su rol de reina. Ella está entreteniendo a las mujeres mientras el rey está entreteniendo a los hombres.

Ahora vemos en los versículos 10 y 11 que:

«Al séptimo día, cuando el corazón del rey estaba alegre por el vino, él ordenó a Mehumán, a Bizta, a Harbona, a Bigta, a Abagta, a Zetar y a Carcas, los siete eunucos que servían en la presencia del rey Asuero, que trajeran a la reina Vasti a la presencia del rey con su corona real…»

Estos eunucos eran oficiales en las tareas de la casa del rey, estaban asignados a guardar y a manejar el harem de las mujeres. A menudo eran castrados. No siempre, pero usualmente estos eunucos lo eran. Él envió estos siete eunucos, que estaban a cargo del harem del rey para…

«que trajeran a la reina Vasti a la presencia del rey con su corona real, para mostrar al pueblo y a los príncipes su belleza, porque era muy hermosa. Pero la reina Vasti rehusó venir al mandato del rey transmitido por los eunucos. Entonces el rey se enojó mucho y se encendió su furor en él.»

Así que ya hemos visto la arrogancia de Asuero; y desde la perspectiva humana, creo que toda esta serie de eventos fueron provocados precisamente por su orgullo —el deseo de Asuero en parte era mostrar todas sus riquezas, y por otra parte mostrar todos sus logros.

Recordemos, que leímos en el versículo 4 que por 180 días él estuvo exhibiendo la inmensa riqueza de su reino y el esplendor y la gloria de su majestad. ¿No te suena como un hombre arrogante?

Él está exhibiendo sus juguetes, exhibiendo sus posesiones, exhibiendo sus cosas; y el pecado del orgullo siempre, siempre, siempre lleva a otro pecado. Siempre viene antes de la caída (ver Prov. 16:18).

Por lo tanto, aquí vemos un rey que es inseguro. Tú puede ver esto en la medida en que meditamos en este pasaje. Él tiene un increíble deseo de impresionar a los demás con su poder, su riqueza y su poder, y esto lo lleva a buscar la aprobación de los demás.

Como resultado podemos ver que él es impetuoso. Se deja influenciar fácilmente por las ideas y por las opiniones de los demás. Así, después de seis meses de actividades y todo este despliegue de arrogancia, él decide mostrar lo único que no ha tenido todavía la oportunidad de mostrar —a su reina, a Vasti.

Observen que él está bajo la influencia de alcohol en ese momento, que tiene una influencia negativa en su vida, como ocurre con muchos.

Hay diferencias de opinión sobre lo que el rey estaba demandando exactamente, o de por qué Vasti respondió de la forma que lo hizo. Es seguro asumir —siendo esta una fiesta de hombres; hombres que habían estado bebiendo libremente, donde el alcohol había sido provisto en abundancia por semanas y meses— es seguro asumir que seguramente los hombres estaban en un estado de lujuria y ebrios.

Lo que sí sabemos es que el rey demandaba que Vasti saliera para ser exhibida delante de todos sus oficiales. Sabemos, que en el mejor de los casos, se habría violado la costumbre de mantener a los hombres ya las mujeres separados.

Por alguna razón, Vasti se niega, y observa cómo responde el rey. Él se enfurece. Está furioso.

Es importante destacar, que los reyes persas eran considerados como una deidad. El rey es dios. De manera que Asuero está a cargo de todo —por lo menos así lo cree él. Todo el mundo está asombrado ante él.

Durante seis meses todas las personalidades del mundo le han estado rindiendo pleitesía; se han rebajado ante él; han doblado sus rodillas delante de él: «Sí, señor», rendidos, reverentes. «Sí, su majestad» …Y ahora de repente su esposa dice: «No, su majestad.»

Aquí vemos a un hombre acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, el hombre que habla y todo el mundo salta, el hombre más poderoso del planeta, y ahora no puede salirse con la suya. De hecho, ha sido avergonzado delante de la misma gente a quien él ha estado tratando de impresionar durante 6 meses. Él ha sido humillado.

Así que, ¿qué es lo que él hace? Él explota. Su rabia explota. En los versículos 13-14 dice:

« Y el rey dijo a los sabios que conocían los tiempos (pues era costumbre del rey consultar así a todos los que conocían la ley y el derecho, y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, los siete príncipes de Persia y Media que tenían entrada a la presencia del rey y que ocupaban los primeros puestos en el reino)»…

Yo no mencioné todos los nombres que aparecen allí, pero había siete nombres de hombres sabios que fueron consultados por el rey también. Ellos eran sus asesores, y consejeros.

Probablemente eran astrólogos. Y aquí dice que eran conocedores de los tiempos. En ese reino. En esa era probablemente consultaban las estrellas y usaban otras formas de adivinación para ofrecer dirección al rey.

Así que el rey les dice a ellos en el versículos15 y 16:

«Conforme a la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti, por no haber obedecido el mandato del rey Asuero transmitido por los eunucos? Y en la presencia del rey y de los príncipes, Memucán dijo: La reina Vasti no sólo ha ofendido al rey sino también a todos los príncipes y a todos los pueblos que están en todas las provincias del rey Asuero.»

Nota la palabra todos en este párrafo. «Ella ha hecho un daño no solo a ti, oh rey», pero ella ha hecho mal a «todos los príncipes y a todos los pueblos que están en todas las provincias del rey Asuero.» Eso era cerca de 100 millones de personas. Ella ha perjudicado a todas estas personas al negarse a asistir a su banquete.

«Porque la conducta de la reina llegará a conocerse por todas las mujeres y hará que ellas miren con desdén a sus maridos, y digan: «El rey Asuero ordenó que la reina Vasti fuera llevada a su presencia, pero ella no fue.»Y desde hoy las señoras de Persia y Media que han oído de la conducta de la reina hablarán de la misma manera a todos los príncipes del rey, y habrá mucho desdén y enojo.» (V. 17-18)

Ahora, yo diría que la conclusión a la que ellos llegaron aquí puede ser un poco exagerada. Mientras leo esto pienso que estos funcionarios no son hombres de integridad. Ellos solo quieren decir lo que ellos piensan que el rey quiere escuchar.

Él está furioso. Ellos están respondiendo a su ira. Así que dicen en el versículo 19,

«Si le place al rey, proclame él un decreto real y que se escriba en las leyes de Persia y Media para que no sea revocado, que Vasti no entre más a la presencia del rey Asuero…»

Sal de ella, divórciate, elimínala…

«…Y que el rey dé su título de reina a otra que sea más digna que ella. Y cuando el decreto que haga el rey sea oído por todo su reino, inmenso que es, entonces todas las mujeres darán honra a sus maridos, a mayores y a menores.» (v. 20)

Quisiera hacer algunas observaciones en este respecto. Primero en el versículo 19, en cuanto a la ley de los medas y los persas—esta era una ley que no podía ser revocada. No podía ser revocada ni derogada, ni siquiera por el mismo rey.

Verás, en aquellos días los reyes podían hacer leyes precipitadas. Si ellos lo determinaban.. ¡Wao! ¡Así se hacía! Pero ellos no podían echar estas leyes para atrás; no podían cambiarlas. Aparentemente el pueblo sentía que era mejor que estuvieran gobernados por reyes que hacían leyes precipitadas, pero que por lo menos estas no se pudieran estar cambiando a cada rato.

Así que este hecho viene a ser bastante significativo más tarde en la historia. Ellos están diciendo: «Emite un decreto, una ley de medos y persas que no pueda ser revocada».

De hecho, cuando el rey sale de su estupor y de su borrachera llega a extrañar a la reina, y dice, «¿Dónde está ella?» Y ellos le contestan, «Oh, rey, no puedes traerla de vuelta. Usted firmó una ley, usted firmó un decreto, ella se ha ido». No podría traerla de vuelta después de haber sido emitida esa ley…

Ahora, al ver los consejos que le dan estos hombres sabios al rey, se ve que están animando a los hombres a gobernar en sus hogares como autócratas, como dictadores. Ese es el concepto pagano del matrimonio, el concepto pagano de la autoridad. Estos hombres gobernaban sobre sus esposas como reyes, como autoridades, como autócratas.

¡Qué diferente es esta imagen, esta descripción, del tipo de amor y respeto que debe existir entre un esposo y una esposa, tal y como se enseña en el Nuevo Testamento! A lo largo de este libro de Ester, podemos ver la perspectiva tan diferente que el mundo tiene de los hombres y las mujeres dentro del matrimonio, en cuanto a sus roles. Es tan diferente a lo que enseña el Nuevo Testamento, y todas las Escrituras..

«Esta palabra pareció bien al rey y a los príncipes, y el rey hizo conforme a lo dicho por Memucán. Y envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura y a cada pueblo conforme a su lengua, para que todo hombre fuera señor en su casa y que en ella se hablara la lengua de su pueblo.» (V. 21-22)

Así que estos asesores le dijeron al rey lo que él quería oír. Lo motivaron a actuar precipitadamente. Reforzaron o apoyaron su ego y su comportamiento irracional en lugar de decir lo que el rey necesitaba escuchar en ese momento de estupor.

Él necesitaba una voz que le hablara razonablemente, pero, ¿no es difícil a veces ser honestos con personas como el rey Jerjes, con personas que son autocráticas? Estas personas están en control; son crueles, estas personas están gobernando; tienen el poder. Era difícil ser honesto.

Al pensar en este rey Asuero y lo difícil que fue para las personas el hablarle con honestidad, puedo ver el contraste con el texto de Santiago capítulo 3, que nos habla de la sabiduría que proviene de lo alto, de la sabiduría de Dios. Estos hombres solo le ofrecieron consejo humano.

Pero la sabiduría de Dios, dice, es condescendiente. Está llena de misericordia. Está llena de mansedumbre [véase Santiago 3:17]. Ese es el tipo de sabiduría que viene de lo alto, de Dios, y no la clase de sabiduría que estos hombres le dieron a su rey.

Así que Asuero toma una decisión muy tonta en relación a su reina, y creo que él lo hace bajo la influencia combinada de su arrogancia, el alcohol, y la ira. Cuando ponemos estas tres cosas juntas, tomaremos algunas decisiones realmente estúpidas. Y eso fue exactamente lo que él hizo.

Ahora, esta decisión de desterrar a Vasti, para divorciarse de ella, plantea dos preguntas. En primer lugar, ¿hizo Vasti lo correcto al desafiar la orden de su marido? En segundo lugar ¿es siempre adecuado para una mujer a desobedecer a su marido? No se puede estudiar el libro de Ester sin abordar estas dos preguntas.

En primer lugar, ¿hizo Vasti lo correcto? Bueno, yo solo diré esto: Si estudiamos todos los comentarios (y te voy a ahorrar un poco de tiempo aquí), algunos dicen que sí, y algunos dicen que no. Algunos grandes comentaristas, que van desde Matthew Henry, Charles Spurgeon hasta Warren Wiersbe, y otros —algunos dicen que sí, y algunos dicen «no».

El hecho es que no sabemos por qué se negó a ir, y no sabemos de qué forma se negó. No sabemos acerca de su verdadero carácter. No sabemos acerca de su corazón. No sabemos acerca de sus motivaciones. No sabemos cómo se manejó la situación. Las Escrituras no nos dicen lo suficiente para poder saber.

Creo que es importante recordar que ella era una reina pagana. Ella estaba viviendo sin el conocimiento bíblico que tenemos hoy.

Lo que ella hizo en esta situación es solo una muestra de los varios comportamientos y elecciones controversiales que encontramos en el libro de Ester. No solo esta desobediencia de Vasti, sino también el que Ester fuera al harem de Jerjes.

Hay otras cosas a lo largo de este libro que no pueden justificarse o explicarse sin saber más antecedentes que los que ofrecen las Escrituras. Las Escrituras no nos ofrecen suficiente luz sobre algunos de estos asuntos, por lo que pudiéramos debatir entre lo correcto y lo incorrecto de cada una de ellas. Pero es mejor no sacar conclusiones en asuntos donde realmente Dios no nos muestra todos los hechos.

Lo que sí sabemos es que Dios usó la situación de Vasti para posicionar a Ester en el palacio «para un tiempo como este,» y sabemos que en la providencia de Dios, Él invalidó lo que pudo ser una situación trágica por el bien de Su pueblo y para el cumplimiento de Su plan de redención.

Eso es lo que Dios se especializa en hacer —en tus circunstancias, en tu situación. En Su providencia, Dios es capaz de invalidar incluso la peor de las situaciones. No importa lo equivocado que esté el rey, no importa lo equivocada que esté la reina, Dios es capaz de ir por encima de todo esto por el bien de Su pueblo y para el cumplimiento de Su plan.

Entonces surge la pregunta, ¿es correcto para una mujer que en algún momento desobedezca una orden de su marido? Permíteme decirte algo, si estás buscando una razón para no ser sumisa a tu esposo o a otra autoridad ordenada por Dios, no encontrarás esa respuesta en este pasaje. Querrás hacer un razonamiento, pero no vas a poder encontrar las respuestas aquí.

Mientras la historia se va desarrollando podremos ver en la Reina Esther algunas buenas ilustraciones sobre cómo apelar a una autoridad que ha hecho una mala decisión o algunas elecciones impías, pero no podremos sacar conclusiones sobre el matrimonio y la sumisión basándonos en este pasaje del Antiguo Testamento. Hay otros textos, especialmente en el Nuevo Testamento, que claramente abordan estos temas, y ahí es donde tenemos que ir a buscar esas respuestas.

Por el Nuevo Testamento sabemos que existe un equilibrio entre la autoridad bíblica amorosa y la sumisión respetuosa. También sabemos que hay extremos que deben evitarse; como la agresividad en un extremo y la pasividad en el otro; extremos donde la mujer se convierte en un limpiapiés o el marido se convierte en un dictador abusivo y se enseñorea sobre su esposa .

Sabemos que estos no son los patrones bíblicos que Dios ideó. Debe haber autoridad amorosa y debe haber sumisión respetuosa a la autoridad.

Por lo tanto, si te vas a resistir a los deseos de tu marido, a las directrices de su autoridad, es mejor que estés segura de que no es en referencia a algún asunto de preferencia personal, sino que sea en relación a algo claramente contrario a las Escrituras . Esto es muy importante.

Algunas mujeres nos han llamado o nos han escrito, sobre las cosas que sus maridos quieren que ellas hagan, y dicen: «Eso no lo voy a hacer». Pero es porque no quieren hacerlo. No es porque sea claramente contrario a la Escritura, es solo que no quieren estar bajo la autoridad. O también dicen: «Es que mi esposo no es cristiano».

Realmente no importa. Dios puso a los maridos allí, y les dio un papel de autoridad, así que si vas a desobedecer a sus directrices, es mejor que estés segura que es en relación a algo que está claramente violando las Escrituras.

Y si vas a ir en contra de su dirección, aun en asuntos que sean claramente contrarios a lo señalado en las Escrituras, debes asegurarte de que lo haces con un espíritu correcto delante de Dios —con respeto, con mansedumbre, con un espíritu de humildad— no con un espíritu rebelde, terco, resentido o resistente.

Este pasaje no autoriza a las mujeres a desobedecer a sus maridos. Lo que sabemos es que el Nuevo Testamento enseña que Dios ha ordenado una autoridad y que debemos obedecer y someternos a ella a menos que claramente esta vaya en contra de la Palabra de Dios. Entonces, cuando decimos «no», esto debe ser comunicado con un espíritu manso con un espíritu humilde, no con un espíritu rebelde.

Ahora, déjame regresar aquí por un momento al versículo 16 y los siguientes, donde los hombres sabios del rey hicieron esta gran exageración al dirigirse al rey, ellos dijeron:

“Si permites que Vasti se conduzca de esa forma esto «llegará a conocerse por todas las mujeres y hará que ellas miren con desdén a sus maridos…”

Esto es una exageración obvia, pero el hecho es que otras personas van a ser influenciadas por la forma en cómo nosotras respondamos a la autoridad. Así como me ven responder a mí, así como te ven responder a ti, —ya sea ante una autoridad humana o ante la autoridad del mismo Dios— las personas serán influenciadas.

Yo quiero que mi vida sea una vida de sumisión, una vida que influencie a otras mujeres que me vean y puedan decir: «quiero estar bajo la autoridad de Dios. Quiero obedecer la autoridad».

El corazón del rey está en las manos del Señor. Puedes confiar en Dios aun cuando dicha autoridad tome una decisión que no parezca sabia o que no sea la mejor. Puedes confiar en que Dios está en control, su protección está sobre ti, Dios interviene en tu defensa desde el mismo instante en que te colocas bajo Su autoridad, y cuando demuestras esto colocándote debajo de las autoridades humanas que Él ha puesto en tu vida.

Señor, te ruego que nos des esa clase de sabiduría que es fácil de persuadir, que está llena de mansedumbre y de misericordia, de buenos frutos, y que nos des un corazón de sumisión, un corazón obediente, que nuestras vidas puedan influenciar a los demás a querer obedecer.

Señor, danos esa sabiduría que está llena de mansedumbre, misericordia y buenos frutos. Pon en nosotras un corazón de sumisión; un corazón de obediencia, que nuestras vidas puedan ser de influencia para que otros lleguen a obedecerte.

Danos ese equilibrio. Ayúdanos a saber cuándo hay que decir que sí y cuando que no, y siempre ayúdanos a ser mujeres que viven en obediencia a Tu autoridad máxima, suprema, sobre nuestras vidas. Pido todo esto en el nombre de Jesús, Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ayudando a ver por qué el libro de Ester es tan relevante aun para nosotras hoy.

Una de nuestras oyentes respondió a nuestro programa anterior. El programa introducía el libro de Ester y tocaba algunos de los temas prácticos que este estudio abarca.

Esta oyente trabaja en una misión y comentó cómo disfrutaba de esta serie sobre Ester, debido a «los hombres y mujeres con los que tiene que relacionarse.» Ella trabaja con adictos, con asuntos emocionales y con personas sin hogar. Esta oyente se da cuenta cuán práctica y confiable puede ser la Palabra de Dios al tratar estos asuntos.

Ya sea que el problema que estés enfrentando sea alcoholismo, ira o temor, encontrarás este estudio de Ester enriquecedor y práctico.

Para ver más recursos como estos puedes visitar nuestra página: AvivaNuestrosCorazones.com.

Hasta ahora no hemos llegado a conocer a Ester, pero llegaremos a conocerla en nuestro próximo programa. En Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries…

Toda la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/18 –Tres temas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, «Mujer de Dios en el tiempo de Dios»

1/18 –Tres temas

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Nancy Leigh DeMoss: Aun en este mundo desordenado y loco Dios está ahí, aunque no puedas verlo.

Carmen Espaillat: Esa es Nancy Leigh DeMoss explicando qué los teólogos quieren decir cuando hablan sobre la providencia de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Él siempre está vivo, siempre activo tras bastidores, muchas veces escondido, pero siempre, siempre, siempre, trabajando para el bien de Su pueblo y para Su gloria.

Carmen Espaillat: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Ya estamos a un mes de la Conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Ayúdanos a orar para que la presencia de Dios sea manifiesta en medio de esa reunión de mujeres que vienen desde diversos lugares del mundo.

Ustedes nos han escuchado hablar acerca de True Woman (o “Mujer Verdadera”) la conferencia nacional para mujeres que se llevó a cabo del 9 al 11 de Octubre del 2008 en Chicago. El versículo lema de esta conferencia fue «¿Quién sabe si has venido al reino para un tiempo como este?» eso esta es (Ester 4:14). También es el lema de nuestra próxima conferencia en Santo Domingo.

Ese verso viene de la interesante historia que estamos a punto de explorar. Hollywood no puede ofrecer algo mejor que Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy muy emocionada con el estudio del libro de Ester que he estado haciendo en los últimos años, y también durante estas últimas semanas mientras nos preparábamos para estas grabaciones.

Permítanme ofrecerles un poco de trasfondo. Yo creo que esta historia es muy familiar para la de la mayoría de nosotras. Pero recordarán que Ester era una joven judía que vivía en la capital del Imperio Persa, alrededor de 450 años antes de Cristo.

Aproximadamente 100 años antes, los judíos habían sido deportados de su tierra natal, de Jerusalén a Babilonia, como una disciplina de Dios por su pecado.

Ellos estuvieron cautivos en Babilonia durante 70 años. Luego, después de estos años, el imperio babilónico fue derrotado por los persas, y Dios levantó un rey, un rey pagano, el rey Ciro, quien le dio a los judíos la libertad de ir de vuelta a su tierra natal.

En ese momento 50,000 judíos retornaron a su tierra. Ahora, parecerían ser muchos, pero en realidad eran un pequeño porcentaje de todos los judíos que vivían en ese tiempo en el imperio persa.

El resto de los judíos se quedaron en Persia. Ellos habían vivido allí por generaciones. Habían asimilado la cultura. Y al leer el libro de Ester vemos que muchos comentaristas creen que aquellos que se quedaron en Persia estaban fuera de la voluntad de Dios, que se habían secularizado, y que no estaban buscando a Dios.

Yo creo que eso pudo haber sido cierto para muchos de ellos. Pero aun así Dios tenía un plan para Su pueblo, para la nación judía, y Dios quería traer al Mesías al mundo a través de ese pueblo.

Dios tiene un plan, pero Satanás siempre tiene un contra-ataque. Y en este caso, el plan de Dios fue atacado por un hombre llamado Amán. Amán era enemigo de los judíos. Aprenderemos por qué a medida que vayamos estudiando este libro. Y Amán llega a tomar la segunda posición en esa tierra, la posición de Primer Ministro; Primer Ministro de este imperio.

Y contando con el apoyo del rey, que en ese tiempo era el rey Asuero, Amán toma la determinación de exterminar a toda la raza judía, a toda la población judía.

Como podrás imaginarte, entre los judíos se desencadena una total confusión, «¿Qué hacemos? ¿Qué haremos?» La situación parecía no tener solución.

Pero justo en ese tiempo Dios trae a una joven, una joven, probablemente solo una adolescente, una joven sin un trasfondo que le permitiera llegar a hacer algo grande para Dios, una mujer que saldría de una serie de circunstancias extremadamente difíciles e increíbles. Dios levanta a esta mujer llamada Ester para que sea Su instrumento para salvar al pueblo judío.

Es una historia increíble. Es una historia de valor y coraje. Es una historia de fe. Es una historia de la providencia, del plan y del poder de Dios.

Mientras voy estudiando este libro, me asombra la cantidad de similitudes que hay entre la cultura del imperio persa de hace 2,500 años y la cultura de occidente del siglo XXI.

Estas dos culturas, la del imperio persa y nuestra cultura, están obsesionadas con la riqueza. Podemos observar:

● Alcoholismo

● Poder

● Diversión

● Inmoralidad sexual y promiscuidad

● Exaltación de la belleza física

● Religiones falsas

● Personas malvadas siendo promovidas a grandes posiciones de poder

● Muy poca conciencia de la existencia de Dios y muy pocas personas que realmente creen que hay un Dios que marca una diferencia.

Es un reto para nosotras, como también lo era en el tiempo de Ester, el vivir como una hija de Dios en un mundo que no reconoce a Dios. Y creo que este libro nos ayudará mientras tratamos de hacer eso precisamente.

Ahora, quiero motivarte a través de estas próximas semanas… Nos tomaremos nuestro tiempo con el libro de Ester. No vamos a apresurarnos a través del mismo. Son diez capítulos. Nos tomaremos varias semanas.

Pero quiero motivarte a leer el libro de Ester por tu cuenta. Léelo una y otra vez, como lo he hecho yo en estas pasadas semanas. Cuando lo hagas, quisiera motivarte a buscar tres cosas, tres temas o tres hilos conectores a través del libro de Ester.

Primero verás que se está desarrollando una batalla entre dos reinos. En primer lugar tenemos al reino del hombre, y luego tenemos el reino de Dios.

● El reino del hombre, que es natural.

● El reino de Dios, que es sobrenatural.

● El reino del hombre, que es visible. Corresponde a lo que se puede ver.

● El reino de Dios, que es invisible.

● El reino del hombre que es terrenal.

● El reino de Dios que es celestial.

● El reino del hombre es un reino de oscuridad.

● El reino de Dios es un reino de luz.

● El reino del hombre es temporal. Es vulnerable a ser derrocado.

● Pero el reino de Dios es eterno. Nunca será derrocado.

Como bien le dijera Daniel al rey Nabucodonosor décadas antes:

«El Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre.» (Daniel 2:44)

Así que mientras leemos este libro, quiero que estés alerta para ver la batalla entre estos dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios.

Número dos , busca contrastes entre dos tipos de personajes en el libro de Ester. Hay dos tipos de personajes y son tan diferentes como la noche y el día. Uno es el rey Jerjes, o como se le llama en algunas traducciones, el rey Asuero, es la misma persona. El rey Jerjes y Amán, quien era el segundo hombre en poder en la tierra.

El rey Asuero y Amán —ambos representan un tipo de persona y representan el reino del hombre, el reino de oscuridad. Ellos muestran las características de aquellos que pertenecen al reino de la oscuridad. Son hombres malvados.

Ahora, antes de que seamos muy críticas de Asuero y de Amán, tengo que confesar que a medida que he ido estudiando este libro, me he encontrado retratada, mi propio corazón, en Asuero y en Amán. Veo algunas de sus características merodeando allí en la profundidad de mi corazón.

Así que mientras vayas leyendo pídele al Señor que te muestre, «¿Tengo yo características de oscuridad? ¿Se habrán adentrado en mi corazón algunas de las características de estos dos hombres?» Dios expondrá nuestros corazones mientras estudiamos estos personajes.

Ahora, hay dos personajes más muy contrastantes en el libro, y estos son Mardoqueo y Ester. Mardoqueo y Ester —son los otros dos personajes claves. Ellos representan, en un sentido, el reino de Dios. Su historia representa una batalla entre los dos reinos; entre el bien y el mal, entre las fuerzas de Dios y las fuerzas de Satanás.

Ahora, seré franca y admitiré rápidamente que Mardoqueo y Ester tienen sus fallas. No son individuos perfectos y hay mucho debate entre los comentaristas de si ellos eran realmente personas temerosas de Dios. Algunos comentaristas han dicho que ellos estaban totalmente secularizados.

Yo creo que este libro contiene evidencias que nos llevan a pensar que sí, que en efecto se habían secularizado en cierta medida, pero también que ellos tenían un corazón para Dios. Ciertamente ellos no son como Asuero y Amán, y ellos demuestran muchas características piadosas.

De todas formas, la realidad es que los judíos en ese tiempo estaban viviendo en una condición apartada de Dios. Yo creo que eso es lo que hace que esta intervención de Dios, el rescate de Dios y la protección que les provee, sea aún más magnífica, además del hecho de que Dios usa instrumentos imperfectos para llevar a cabo Sus propósitos.

Eso me hace pensar que quizás Dios pudiera usarme a mí también. Él puede. Si creemos que para que Dios nos use tenemos que haber llegado completamente, que tenemos que haber alcanzado la totalidad de nuestra madurez espiritual antes de que Dios nos pueda usar, entonces quizás nunca seamos usadas. Pero Dios escoge, Él elije, Él usa instrumentos imperfectos para llevar a cabo Sus planes.

La realidad es que el hecho de que Mardoqueo, Ester y los judíos estuvieran o no donde se suponía que estuvieran —espiritualmente hablando— ellos eran el pueblo elegido por Dios así como nosotros somos el pueblo elegido por Dios como creyentes.

Y vemos que Dios todavía se preocupa por ellos; Él obra a favor de ellos para protegerlos y para librarlos de sus enemigos. Y Él los usa para mostrar Su poder y gloria a Sus enemigos.

Ten muy presente mientras estudias estos personajes, que Ester no es la heroína de esta historia, Dios es el héroe. Y esa es la tercera cosa que quiero que busques mientras lees el libro de Ester. Busca a Dios. Busquen a Dios en este libro.

Ahora, de manera interesante vemos que Ester es uno de solo dos libros en la Biblia en el que el nombre de Dios no aparece ni una sola vez. El otro libro es, por supuesto, el Cantar de los Cantares. Y algunas se preguntarán, «¿Dónde está Dios en esta historia?»

Pero quiero decirles mientras lo lees, mientras lo estudias, mientras meditas en él, que Dios está en todos lados en esta historia. Puedes ver sus huellas en cada capítulo. Búscalo y lo encontrarás.

Estas son algunas de las cosas que encontrarás mientras buscas a Dios. Encontrarás Su fidelidad —Su fidelidad a Su pacto y a Su pueblo aun cuando ellos eran infieles. Verás el control soberano de Dios sobre cada circunstancia, sobre cada situación y cada asunto del hombre.

Dios tiene el control sobre el rey Asuero y sobre el malvado Amán. Él es un Dios que tiene el corazón del rey en sus manos. Dios siempre tiene la última palabra. Eso es lo que verán en esta historia.

Verás la providencia de Dios. Un diccionario bíblico dice que, «La providencia de Dios es el cuidado continuo que Dios ejercita sobre el universo que ha creado». Esa es la providencia de Dios. Y verás la providencia de Dios en todos lados.

Verás que Dios tiene un plan y que nada puede cambiar el plan de Dios; que Dios librará a Su pueblo. Dios al final llevará a cabo Sus propósitos en este mundo.

Esta historia, al estudiarla, al meditarla, me ha ayudado a reconocer la invisible mano de Dios en mi vida, siempre presente, siempre trabajando.

Y solo quiero recordarte que aun cuando no puedas ver a Dios, cuando no puedas ver lo que Él está haciendo en tu matrimonio, o en tu clase, en tu trabajo, en tu iglesia, en este mundo loco y desordenado; aun cuando no puedas verlo, Dios está ahí. Él siempre está vivo, activo, tras bastidores sin poder ser visto, escondido muchas veces, pero siempre, siempre, siempre, trabajando para el bien de Su pueblo y para Su gloria.

Así que Dios nos dio esta historia increíble inspirada por Él para que nos maravillemos de Su providencia, para que nos maravillemos de la forma magistral en que Dios orquesta y teje cada detalle y las circunstancia de nuestras vidas y del universo entero.

Vamos a leer los versículos 1 y 2 de Ester, capítulo 1:

«Aconteció en los días de Asuero, el rey Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, que en aquellos días, estando el rey Asuero sentado en su trono real, en la fortaleza de Susa…»

Detengámonos por un momento y observemos lo que estamos leyendo aquí. Este es el imperio persa. Era un imperio muy vasto que iba desde la India—hoy lo que es Pakistán, en el lado este—, hasta lo que llamamos Etiopía en el oeste. Esta sería la región norte del Nilo, área que incluye hoy día el sur de Egipto, todo Sudán, y el norte de Etiopía—un gran imperio. En ese tiempo había como 100 millones de personas. Este es un gran imperio.

Ahora bien, Susa era la residencia de invierno de los reyes persas. Algunas de sus traducciones dirán «Susán», pero es lo mismo. Susa es como le llama la versión de la Biblia de las Américas. Susa estaba básicamente en el centro del imperio. Hoy día esto es Irán. Allí era donde estaba Susa. Seguramente recordarás que años antes Daniel, y Nehemías algunos años después, sirvieron a reyes en Susa, probablemente en ese mismo palacio.

De pronto verás el nombre del rey que aparece tres veces en estos dos primeros versículos, Asuero, o como puede aparecer en otras traducciones, el rey Jerjes —es el mismo hombre. Asuero era su titulo persa, significa «Alto padre” o «Rey venerable». Era conocido como «Jerjes el Grande». Ese era su titulo griego.

Gobernó sobre el imperio persa desde 486 hasta 465 A.C. Él era el gobernador soberano sobre la mayor parte del mundo conocido de ese tiempo. Sin duda el hombre más poderoso en la faz de la tierra en ese tiempo. Él era orgulloso, era rico y era controlador.

Y este primer versículo nos dice que Asuero reinaba, versículo 2, «Y se sentaba en su trono real».

Él era un hombre que tenía absoluta autoridad. Gran autoridad. Él declaró varios decretos a lo largo de este libro, y esos decretos eran considerados irrevocables. Eran finales. Él se constituía en la última palabra. Nadie podía sobrepasarle. En realidad era como un ‘playboy’ de la antigüedad.

Había una vez un historiador griego llamado Herodoto, quien había nacido alrededor del tiempo en que Asuero fue hecho rey. Así que era casi contemporáneo de Asuero. Y Herodoto describió a Asuero como impaciente, con mal temperamento, y lascivo. Él era conocido en la historia por su temperamento, por sus horribles arranques de cólera y por su crueldad. Él era dado a ejercer el control.

Algunas de las ilustraciones que leí se quedaron en mi mente— solo para darles una idea del tipo de hombre con el que Ester terminó casada. En una ocasión Asuero trató de seducir a la esposa de su propio hermano. Cuando ella no accedió, el terminó practicando incesto con la hija de ella y luego mandó a matar a toda la familia.

Este era un hombre cruel. Era un hombre malvado. Había un hombre de negocios en su reino quien le dio a Asuero el equivalente a $11M de dólares en dinero de hoy día para que fuera a luchar contra los griegos.

Y luego de haberle dado todo el dinero… El hombre tenía cinco hijos que eran soldados. Él le pidió a Asuero que dejara a uno de sus hijos quedarse en la casa con él para que le ayudara. Asuero mandó a cortar a este hijo por la mitad y luego le envió las dos mitades a su padre, con el mensaje: «Toma. Aquí lo tienes ahora.»

● Él era un hombre cruel.

● Un hombre vengativo.

● Este es un hombre que tiene ejércitos.

● Él tiene poder.

● Él tiene autoridad.

● Él tiene riqueza.

● Él tiene influencia.

● Él tiene posesiones.

● Pero hay algo que él no tiene, y es dominio propio.

● Él tiene lujuria por el poder.

● Él es controlado por su temperamento. Ustedes verán su ira surgiendo a través de toda esta historia.

● Él también tiene problemas con la bebida.

Mientras leo sobre Asuero, pienso en aquellas mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones o en mujeres que entregan sus peticiones de oración durante nuestras conferencias. Algunas mujeres están casadas con hombres parecidos a Asuero—hombres iracundos, hombres crueles y hombres vengativos.

Este estudio será de gran ayuda a la hora de adquirir perspectivas frescas acerca de como Dios obra, mientras piensas sobre hombres, quizás en tu propia vida, u otros hombres que conoces.

Debo decir que algunas de nosotras tenemos algo de Asuero en nuestros corazones. Nos damos cuenta de que luchamos con nuestro temperamento, con asuntos de dominio propio. Puede que el problema no sea tan profundo como el de Asuero, pero seguramente observamos que hay un problema de falta de dominio en nuestras propias vidas.

Mientras uno piensa sobre estos tipos de personas malvadas y difíciles, a veces parecería que ese es el tipo de persona que está manejando el mundo —personas paganas, iracundas y malvadas. A veces parecería que este es el tipo de personas que dirigen nuestras vidas. Hay mujeres casadas con hombres como estos. Hay jefes que son así. Hay instituciones que están siendo administradas por personas así.

A veces en Su providencia Dios permite que sean personas impías las que están a cargo. Necesitamos reconocer eso. Durante esos tiempos nos sentimos como que no podemos hacer nada. Es fácil perder la esperanza o pensar que nunca las cosas van a cambiar.

Solamente tenemos que ver algunas de las personas que están ejerciendo los altos puestos en los gobiernos. Ahí es cuando más tenemos que recordar lo que dice el Salmo 47:7 que Dios sigue siendo el Rey sobre toda la tierra. Dios gobierna. Él reina. Él todavía es soberano. Él está obrando.

Dios es capaz de gobernar aun por encima de los decretos de los hombres malvados.

Ahora hay momentos en que parece que los malvados prosperan, y Dios les permite prosperar por un tiempo. Pero tenemos que recordar que el capítulo final todavía no está escrito. Tenemos que mirar hacia adelante, hacia el final de la historia y darnos cuenta que ellos no durarán para siempre.

En este primer capítulo veremos a Asuero. Parece ser más grande que la vida misma; quiero decir, el está en todos lados. Es tan controlador. Y tú te preguntarás, «¿Dónde está Dios?». Quiero decirles que Dios está ahí, no puede ser visto pero está activo. Él está trabajando todavía desde Su trono.

Así que Asuero es un hombre de gran autoridad. También vemos en este capítulo que tiene gran abundancia y una gran arrogancia. Esto son solo algunas de las palabras que vinieron a mi mente mientras leía el capítulo 1.

Nota el versículo 3:

«En el año tercero de su reinado, hizo un banquete para todos sus príncipes y servidores».

Esta no será la última vez que vamos a leer sobre una fiesta en el libro de Ester. De hecho, hay dieciocho referencias sobre fiestas y banquetes en el libro de Ester. En los primeros tres capítulos veremos que el rey ofrece varios banquetes. Después en los capítulos intermedios verás que Ester ofrece varios también. Y luego en los últimos tres verás a los judíos disfrutando de fiestas y banquetes.

Podemos notar una diferencia palpable entre los banquetes del rey al principio del libro y la fiesta de los judíos al final. Las fiestas del rey que encontramos en los primeros capítulos no tenían nada de significado, mientras que las fiestas de los judíos al final del libro tenían un propósito. Ellos celebraban la salvación que Dios les había brindado.

En las fiestas del rey al principio del libro no encontrarás ninguna referencia -ni siquiera una- al gozo o a la alegría. Ahora, de seguro pensarás que las fiestas debieran estar acompañadas de felicidad y de contentamiento. Pero sabes también que cuando el mundo hace fiestas en realidad no tiene razón para estar feliz.

Las fiestas del rey Asuero no tenían ninguna referencia al gozo o a la alegría; y por el contrario, en los últimos tres capítulos cuando leas sobre las fiestas que los judíos tuvieron al final del libro, verás muchas referencias a felicidad y alegría. Ellos celebraban con contentamiento de corazón porque ellos tenían algo por que celebrar. Veremos más adelante qué era lo que celebraban.

También verás que las fiestas del rey al principio del libro comenzaron con celebración pero terminaron con tristeza. Cuando llegamos al final del libro encontramos que los judíos comenzaron entristecidos pero terminaron con celebración.

Y es que Dios transforma el llanto en alegría para Su pueblo.

Así que vemos en el versículo 3 del capítulo 1 que el rey Asuero ofreció una fiesta para todos sus oficiales y siervos.

«…Estando en su presencia los oficiales del ejército de Persia y Media, los nobles y los príncipes de sus provincias. Y él mostró las riquezas de la gloria de su reino y el esplendor de su gran majestad durante muchos días, ciento ochenta días. (Versos 3-4).»

¿Ves las enormes riquezas? ¿Ves su arrogancia? Él está jactándose.

«Cuando se cumplieron estos días, el rey hizo para todo el pueblo que se encontraba en la fortaleza de Susa, desde el mayor hasta el menor, un banquete de siete días en el atrio del jardín del palacio del rey.» (v 5)

Luego el versículo 6 procede a describir la gran opulencia del palacio y de esta fiesta y de toda su ambientación. Aquí tenemos una fiesta que duró seis meses; una exhibición del poder y de la riqueza que duró seis meses. Y toda la gente importante del imperio vino a la fiesta.

No sabemos si vinieron todos al mismo tiempo, o si vinieron por grupos, pero había gobernadores presentes, los más grandes de la milicia, líderes de negocios, líderes cívicos. Algunos historiadores piensan que esta fiesta fue probablemente ofrecida con el propósito de planear y ganar respaldo para una guerra que Asuero quería llevar a cabo contra los griegos, cosa que de hecho hizo en el próximo capítulo.

Y durante este tiempo él está desplegando toda su riqueza, quizás tratando de probar que tenía los recursos necesarios para llevar a cabo una guerra contra Grecia. El clímax de todo este evento, de estos seis meses, fue un banquete masivo para todo el pueblo en la ciudad capital.

Era una semana de fiesta, una semana de bebida en el ambiente más opulente posible. Puedes notar el orgullo del rey, puedes notar su arrogancia. Él lo tiene todo. Tiene autoridad. Tiene afluencia y es orgulloso. Él quiere que todos vean lo mucho que él tiene.

Bueno, veremos que todo ese orgullo eventualmente fue la causa del rompimiento de su matrimonio porque el orgullo siempre precede la caída. Y aun así, este orgullo de parte de este rey humano fue algo que Dios usó para demostrar Su poder y Su reino, que reina sobre todos los reyes y los reinos de esta tierra.

Carmen Espaillat: Quizás este rey te recuerde a alguien que conoces. O quizás, si quieres ser honesta, te recuerde a ti misma. Espero que permanezcas con nosotras a través de esta serie para que puedas escuchar como Dios usó a este rey tan arrogante para Su propia gloria.

Esta serie se llama Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios. Nuestro equipo ha creado un estudio de la Biblia inspirado por las enseñanzas de Nancy a través de Ester. Te ayudará a ver elementos de esta historia que quizás nunca hayas pensado antes. También te ayudará a evaluar tus propias acciones.

¿Ves cualidades de este rey en tu vida? ¿Ves algo de Ester? Te ofrecemos un devocional que te asistirá para hacer de esto más que sólo una historia, una parte de tu vida. Visita nuestra página de internet, AvivaNuestrosCorazones.com para que veas los recursos que tenemos disponibles para ti.

Ester se encontró en una situación con la que muchas mujeres se pueden relacionar. ¿Cómo manejas un esposo alcohólico? Eso lo veremos en nuestro próximo programa en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y quiero ser una mujer verdadera.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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