11/27 – Dios suplirá tus necesidades

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

11/27 – Dios suplirá tus necesidades

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Carmen Espaillat: Si nunca comieras, estarías realmente débil. Te sería muy difícil servir a otros en esa condición. Esto también es una realidad en el sentido espiritual. Con nosotros, Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Si no estás ingiriendo la comida espiritual de la Palabra de Dios, consistentemente, diariamente, no tendrás los recursos, la habilidad, la sagacidad, la sabiduría, la fortaleza, el deseo o la motivación de llenar las necesidades físicas y temporales de tu familia.

Carmen: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hace unas semanas les dije que aprenderíamos a amar a la “mujer de Proverbios 31”, aun si ella te intimidaba antes un poco. Espero que estén de acuerdo con esa aseveración ahora que tenemos un par de semanas en nuestra serie La mujer contracultura. Así como yo les he presentado a esta mujer ¿podrían hacer lo mismo con sus amigas?

Si visitas nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás cómo compartir los mensajes de Nancy. Por ejemplo, puedes enviarle por correo electrónico una copia de la transcripción del programa de hoy. Puedes invitar a alguien a registrarse para recibir la suscripción diaria, un correo electrónico que le llegará diariamente con los enlaces del programa del día y del blog. ¿Por qué no haces eso al terminar este programa? Nancy continúa en su serie llamada— La mujer contra-cultura .

Nancy: A este nivel seguramente más de una de ustedes se estará preguntando cuándo terminaremos Proverbios 31 y lo haremos, pero debo decirles que este pasaje está encendiendo mi corazón.

Permítanme recapitular para avanzar, hoy estaremos en el versículo 16. Pero permítanme volver al versículo 10 y solo leer hasta el versículo 16 para que podamos recorrer hasta donde estamos, y ver el contexto del versículo que revisaremos hoy.

Estamos escuchando las palabras de un rey, diciéndonos lo que su madre le enseñó cuando era un pequeño príncipe; enseñándole las cualidades que debía buscar en una esposa. Y ella está hablando de lo que significa ser una mujer virtuosa. Esta mujer es de gran valor, es valiosa.

Recuerda que tu valor no se determina por lo que otros piensen de ti. El mundo nos dice que la forma en que otras personas te ven: si tus padres te amaron o no, o si tu esposo te ama o te trata con respeto o no, es lo que desarrollará tu valoración de ti misma.

Pero este pasaje nos dice que el verdadero valor de una mujer está determinado por quien ella es en Cristo, el tipo de corazón que tiene, por su andar. Así que tu valor como persona no lo determina lo que otros te han hecho, lo que otros te han dicho, o como otros te han tratado. Está determinado por quien tú eres. Si eres una mujer virtuosa, excelente— y déjenme decir más bien, si te estás convirtiéndote en una mujer excelente, virtuosa— entonces tu valor es mucho mayor que el de las piedras preciosas o de cualquier monto que se encuentre en una cuenta bancaria.

Entonces vemos en el versículo 11 que esta mujer es de confiar. “En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias”. Él tiene lo que necesita en esta mujer porque ella le es fiel. Él puede contar con ella para llenar sus necesidades y serle fiel —incondicionalmente.

Puede que él llene sus necesidades, o puede que no. Habrán tiempos que aun el mejor de los esposos, quizás porque desconoces cuales son tus necesidades, no podrá llenarlas, será insensible a ellas, o no estará caminando con Dios. Pero independientemente de eso, la fidelidad de ella es de confiar. Él puede confiar en ella.

El versículo 12 dice: “Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida”. ¡Qué amor incondicional! Ella es una mujer que ama a Dios y como resultado, ama a su esposo. Como Dios ha sido bueno para con ella, Él le ha mostrado misericordia — “ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Salmo 23:6). Aquí tenemos una mujer que le hace bien y no mal a su esposo, todos los días de su vida.

El versículo 13: “Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.” Aquí comenzamos a ver el trabajo externo práctico de una mujer que teme al Señor, que ama a su esposo, que ama a sus hijos, y que tiene un corazón para servir a Dios y a su familia. Ella toma la iniciativa; es práctica; es diligente; y trabaja por voluntad propia. Trabaja desde su hogar; trabaja con sus manos; y vimos la belleza de las manos que sirven a Cristo y sirven a otros.

Y luego, en los versículos 14 y 15 hablamos de la importancia de la comida y de proveer para tu familia— de nuevo, dándoles una muestra de esa comida espiritual eterna de la que pueden participar en esta vida y en la venidera. “Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos”.

Y aquí vemos una mujer que se preocupa de que su familia esté alimentada de manera balanceada, con comidas nutritivas Y eso no significa que jamás llame a una pizzería, pero significa que ella está conscientemente pensando en las necesidades físicas y en el bienestar de su familia.

“También se levanta cuando aun es de noche, y da alimento a los de su casa”. Obviamente aquí estamos hablando de la provisión física. Pero anoche, al meditar sobre este pasaje, se me ocurrió pensar que esta mujer también se despierta bien temprano en la mañana para buscar la comida de la Palabra de Dios para tener qué comida espiritual darle a su familia.

Si no estás tomando la comida espiritual de la Palabra de Dios, consistentemente, diariamente, no tendrás los recursos, la habilidad, la sagacidad, la sabiduría, la fortaleza, el deseo o la motivación de llenar las necesidades físicas y temporales de tu familia.

“Da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas” (versículo 15). Y dijimos en una sesión reciente que puede que no tengamos “doncellas” literalmente, pero tenemos muchas ayudas tecnológicas y asistentes.

Leí una cita donde expresaban que cada persona en el país— hombre, mujer y niño— tiene el equivalente a 100 doncellas a tiempo completo en forma de: lavavajillas, aspiradoras, lavadoras, secadoras, y electrodomésticos de cocina.1

Pero ella organiza estas ayudas, estos asistentes, para que hagan el trabajo que necesita ser hecho. Ahora, el versículo 16 nos dice “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña”. Hay una serie de cosas que este versículo aclara. Primero y lo más obvio es que ella EVALÚA. Ella piensa antes de gastar. Ella no es una gastadora impulsiva.

No es una de esas mujeres que salen y ven esta buena compra y dice “Cárgalo ahí”. Elle se detiene y piensa “¿Es esto algo que necesitamos? ¿Es esto algo que beneficiará a nuestra familia? ¿Se sentirá mi esposo bien con esta compra?” Recuerda, el corazón de su marido en ella confía. Ella no tomará decisiones que vayan en contra de su dirección y en contra de su visión para la familia. “¿Es esto algo que podemos permitirnos?” Ella piensa antes de comprar.

Mi papá solía bromear con mi mamá de que ella le ahorraba miles de dólares en las rebajas y en las ofertas. Pero no porque algo esté rebajado significa que sea necesariamente una buena compra o que sea algo necesario o algo que debamos adquirir en este momento o que la familia pueda costearlo.

Y quiero decir que mi papá ciertamente apreciaba todo el dinero que mi mamá le ahorraba en las rebajas para poder vestir a nuestra familia de siete niños, y le agradaba el hecho de que hacía compras sabias y bien pensadas. Ese es el corazón de una mujer virtuosa.

Y aquí está esa mujer, ella ve una buena oportunidad para adquirir un campo. Evalúa su valor. Evalúa la situación financiera familiar, sus necesidades, sus prioridades, su planificación financiera. Consulta con su marido y juntos acuerdan qué es lo mejor para la familia. Entonces ella va y lo compra. Pero lo hace como una jugadora en un equipo. Ella está sirviendo a su familia.

Tengan en mente que este probablemente no es una estancia que ella compra, es probablemente un terreno —una propiedad que seria usada para generar una ganancia o un beneficio económico para su familia. La Traducción Ampliada dice en este punto, y me gusta esto: El versículo 16 dice “Ella considera un campo [nuevo] antes de comprarlo o aceptarlo [expandiendo prudentemente y no dejando de lado sus deberes actuales para asumir nuevos compromisos]; con sus ahorros [en tiempo y fortaleza] ella planta pampas productivas en su viñedo”.

Así que aquí tenemos una mujer que tiene un buen instinto de negocio, una buena mentalidad de negocio y cierra tratos con sabiduría. Sabe cómo determinar si algo tendrá valor para fines de las necesidades de su familia.

muchas mujeres piensan que no es importante tener una buena cabeza para asuntos financieros, y esa forma de pensar, en efecto, puede representar una gran carga y responsabilidad para el esposo y para la familia.

Ciertamente hay lugar para discusión en la parte de cómo deben dividirse todas las tareas el esposo y la esposa. El esposo es quien dará las pautas generales en cuanto a quién firma los cheques, quién mantiene los libros contables. Pero sabemos que la dirección básica y el liderazgo para la familia vendrá —por lo general, en el ideal de Dios— a través del esposo.

Pero aquí tenemos una mujer que es una socia de ese esposo. Ella es su ayuda. Ella se da cuenta que es importante que ella esté capacitada para pensar sabia y prudentemente acerca de asuntos financieros.

Tu familia estará mucho mejor teniendo menos —no teniendo tantas cosas; un vehículo en vez de dos; menos cosas; esperando para tener esa casa más grande o mejor; apretándose un poco por un período de tiempo, y con paz en el hogar, amor en el hogar y con un espíritu de unidad— que gastando dinero que tu esposo no produce o forzándolo a tomar otro trabajo o forzándote a ingresar al mercado laboral. Solo por mantener ese hábito de gastos— para luego tener que vivir con las deudas, la presión, el conflicto, las discusiones.

Sabes tanto como yo cuántas discusiones en el matrimonio están basadas en asuntos financieros porque las mujeres y hombres no se ven como un equipo. Los esposos y las esposas no trabajan juntos como uno solo. Una esposa tiene una gran responsabilidad aquí: la de vivir dentro de los recursos que Dios provee a través de su esposo.

Carmen: Cada día tu y yo hacemos decisiones financieras. Como nos acaba de explicar Nancy Leigh DeMoss, cada una de esas decisiones representa una oportunidad de glorificar a Dios. Quizás tus finanzas y vida laboral no reflejen realmente tus prioridades. Desearías que no fuera así, pero es difícil bajar el ritmo lo suficiente como para poder hacer un cambio.

Permítanme recomendarles un buen recurso. Se trata del libro «¿Cómo llego a fin de mes?» de Andrés Panasiuk. Si necesitas ayuda para cambiar tu estilo de vida de modo que refleje tus prioridades, éste es el libro que necesitas. Visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com y te diremos cómo puedes obtenerlo.

Quizás te puedes identificar con lo engorroso que es esto en la vida real; más que nada que hayamos hablado. Bueno, aquí volvemos con nuestra enseñanza del día de hoy.

Nancy: He estado revisando los archivos de algunos correos que he recibido de mujeres que escuchan Aviva Nuestros Corazones. Algunas cartas son alentadoras— mujeres casadas con hombres piadosos, donde ambos genuinamente buscan al Señor y tratan de llevar sus familias por los caminos de Dios. Y eso es bastante difícil de llevar a cabo tal como está nuestro mundo, aun con el mejor de los matrimonios y los mejores deseos y las mejores intenciones.

Pero por otra parte recibo correos y cartas de mujeres que dicen “No puede imaginar como es en mi casa. Mi esposo es alcohólico. Mis hijos están en drogas. Vengo de un trasfondo de abuso. Me he divorciado dos veces. Estoy sola. Soy madre soltera con todos estos hijos”. Algunas de estas mujeres quieren agradar al Señor pero están en circunstancias que no son ideales.

Sé que esto es probablemente la generalidad más que el que haya personas que viven de acuerdo al cuadro que vemos en Proverbios 31, del esposo piadoso, la esposa que teme a Dios y los hijos que temen al Señor. Pero permítanme decirles, “Esto no sucede de la noche a la mañana. Ninguna familia comienza así en términos de madurez. Esto requiere un proceso; requiere crecimiento”.

Sé que hay muchas, muchas mujeres que escuchan este programa y se desalientan fácilmente. Cuando buscan temer al Señor, lo hacen desde un contexto de un hogar que es en extremadamente difícil.

Déjenme decirles, amigas, que Dios tiene gracia para ustedes para esa situación. No puedo darles una fórmula. No puedo decirles cómo solucionarlo. No puedo decirles cómo. No puedes convertir a tu esposo. No puedes hacerlo piadoso.

Pero puedo decirte lo que puedes hacer —enfócate en ser una mujer de Dios; una mujer que teme al Señor, que clama al Señor por gracia, como cada una debe hacer. Todas, en nuestra circunstancia de vida, la que sea, debemos decir “Señor, no puedo hacer esto sin Ti. No puedo hacerlo por mí misma”.

Y es bueno cuando estamos en una posición donde no podemos hacer las cosas sin Dios; donde nuestras circunstancias nos obligan a clamar a Dios, día tras día, por ayuda, por gracia, por fortaleza y sabiduría.

Y yo extiendo mi corazón hacia ti. Oro por las mujeres que están escuchando este programa, para que tratan de aplicar la Palabra de Dios en circunstancias y situaciones de la vida que son muy difíciles. Lo que puedo decirles es que sé que hay gracia y sé que puedes ser una mujer de Dios en medio de cualquier circunstancia.

Puede caminar con Dios. Tener un espíritu de gratitud, un espíritu que confía, un espíritu fiel y diligente —todas las cualidades que estamos viendo en esta mujer virtuosa no dependen del tipo de esposo que tiene o de si tiene o no un esposo. Dependen de tu relación con el Señor —eso es lo principal y en lo que queremos centrarnos en la medida que continuamos con nuestro estudio de Proverbios capítulo 31.

Sé que hay muchas mujeres, particularmente aquellas de ustedes que han tomado la difícil decisión de quedarse en el hogar —cuando tienes niños en el hogar y no ganas un sueldo afuera— en ocasiones es muy difícil llegar a fin de mes.

Se requiere de sabiduría de Dios para saber cómo lograrlo. Requiere que clamemos al Señor diciendo “Señor, Tú eres el proveedor a fin de cuentas” y pedirle a Dios que supla nuestras necesidades . No solo usando la razón y el pensamiento humano para decir “Oh, esto significa que necesito un trabajo”.

Quizás Dios quiere proveer para tu familia en formas que se asemejan más a como Él alimentó a los hijos de Israel en el desierto cuando les enviaba maná del cielo. Y quizás tu dices “Pero Dios no haría eso”. Te diré algo, si confías en Dios y obedeces a Dios, Dios hará lo que tenga que hacer para suplir tus necesidades.

Él usó cuervos para alimentar a Elías en tiempos de sequía. Y si Dios necesita enviarte cuervos para alimentarte, tengo una fe sencilla para creer que si eso es lo que se requiere, Dios lo hará. Puede que lo haga así. Pero lo cierto es que hará lo que sea para suplir tus necesidades a medida que caminas en fe y en obediencia.

Esta mujer está invirtiendo sus ahorros y ganancias del fruto de sus manos para incrementar el capital familiar, para incrementar el bienestar financiero de la familia. El versículo 16 nos dice “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias [o fruto de sus ingresos, o algunas traducciones dicen “del fruto de sus manos” —y eso son las ganancias— el frutos de sus manos ] ella planta una viña”.

Les pido que vayan conmigo al versículo 24, y quisiera que traigan ese versículo a este contexto: “Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes”. Aquí vemos una mujer que ahorra y le sobra para poder hacer dos cosas.

La primera , y volveremos a esto en otra sesión, ella puede ser DADORA. Está en capacidad de ministrar a los pobres. Pero también hace suficiente como para vender el excedente; vende esas cintas , esas vestimentas a los mercaderes y trae a la casa ese ingreso extraordinario para la familia. Al hacer esto, no está siendo la proveedora. Sé bien que hay situaciones donde una mujer no tiene alternativa más que ser la proveedora primaria, pero aquí estamos hablando de lo que es ideal.

Algunos tomarían esa mujer como un ejemplo de la “mujer de carrera” y dirían “fíjense en esta ´mujer de Proverbios 31´ ella se la busca, ella vende y compra campos, es una negociante”. Pero déjenme decirles esto, en la medida en que meditas en este pasaje, te das cuenta que esta mujer no lo hace con la perspectiva moderna de una mujer de carrera.

Al contrario, ella trabaja desde su hogar, ella hace esas ropas desde su casa y las vende a los mercaderes. Cuando dice que ella es como “nave de mercader” habla de ella trayendo a casa la comida, la compra, no necesariamente la nómina.

Cuando compra un campo, como dijo un autor, no significa que ella es una agente inmobiliario como tampoco tú eres vendedora por el hecho de comprar zapatos. Esto no es “del dinero de las inversiones de ella”. Ella invierte con su esposo –como un equipo en formas que contribuyen al bienestar de la familia.

Ella desarrolla la industria casera. Al desarrollar una habilidad que suple en primer lugar la necesidad de su familia. Ellos necesitan ropa, así que ella aprende a hacer ropa. Necesitan comida, así que ella aprende a comprar comida de manera sabia y económica. Ella desarrolla una destreza que contribuye a su familia, y es capaz de hacer que esa destreza sea de beneficio aun más allá de su hogar.

Ella es productiva pero no la principal proveedora —esa es la responsabilidad de su esposo. Pero ella hace contribuciones económicas. Su meta no es hacer dinero para plenitud personal. Ni para tener su cuenta privada de gastos. Siempre es por el bien y el beneficio de su familia.

Y ten en mente que su meta no es hacer un negocio. Su meta es construir un hogar, una familia, levantar a su esposo y a sus hijos, un legado familiar y la próxima generación. “La mujer sabia construye su hogar pero la necia con sus manos lo destruye” nos dice Proverbios capítulo 14 (paráfrasis del versículo 1).

Esta mujer no está ahí fuera haciéndose un nombre para sí, como tener su propia carrera, su propia reputación, o su propios ingresos. Ella es una con su esposo. Comprometida con servir, amar y dar y ella está invirtiendo de la forma que puede, incluso financieramente, de manera que su familia pueda ser todo lo que Dios quiere que sean.

Carmen: Construir un hogar. Ese tiene que ser el foco de cada una de nosotras, ya sea que el trabajo nos lleve a la fila del tráfico, en la oficina, o en mi caso a un estudio de grabaciones. Nancy Leigh DeMoss nos ha señalado una meta mucho más alta que acumular cosas o subir una escalera corporativa.

Quizás seas nueva a las enseñanzas de Nancy Leigh DeMoss, y te intriga lo que escuchaste hoy. ¿Quisieras aprender más acerca de lo que significa construir un hogar? Nancy, y otras sabias mujeres, han escrito un libro titulado “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Cada área de tu vida puede ser una oportunidad de construir un hogar para la gloria de Dios, y este libro te mostrará cómo.

También te invitamos a asistir a una de nuestras Conferencias de Mujer Verdadera. ¿Sabías que muy pronto estaremos llevando a cabo nuestra primera conferencia para la mujer hispana desde Santo Domingo, República Domincana? Visita nuestra página para que te informes acerca de cómo puedes ser parte de este evento, el cual tendrá lugar en el mes de febrero del próximo año.

Todo el tiempo escuchamos consejos como “necesitas ejercitarte todos los días” o “necesitas tiempo con el Señor cada día”. ¿Alguna vez te has preguntado si hay una conexión entre los dos —estudio y ejercicio? Mañana Nancy nos dirá cómo uno te puede ayudar al otro. Ahora vuelve a orar con nosotros.

Nancy: Al hablar de este pasaje, Señor, pienso en mujeres que conozco que están en hogares donde apenas llegan a fin de mes. También pienso en esposos y esposas que han tomado la difícil decisión de que la esposa vuelva a la casa— particularmente en esos años de crianza de los niños, enfocando su energía, toda su atención, y sus afectos, su tiempo en su familia.

Y quiero presentar delante de Ti Señor, en particular a esas mujeres , Te oro que las animes; las fortalezcas; les enseñes a ellas y a sus esposos a clamar a Ti como su Proveedor. Oro que las enseñes a caminar por fe; que les demuestres Tu poder en este mundo tan secular. Oro que les proveas en formas que son sobrenaturales y que sus hogares, sus vidas, sean un testimonio, un tributo a Tu poder y a Tu capacidad de llenar todas las necesidades.

Oro para que les des sabiduría y les muestres cómo pueden contribuir económicamente al bienestar de la familia y que las ayudes a desarrollar las destrezas y las habilidades que pueden usar no solo ministrando a sus familias, sino más allá, que sean dadoras y aun que traigan otro salario al trabajar desde sus casas. Muéstrales cómo ser productivas; cómo ser empresarias; cómo ser sabias. Glorifícate a Ti mismo en la medida que buscamos vivir las prioridades que Tú estableces para nuestras vidas. Oro en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Leticia Vega, Dulce Melodía ℗ 2011 Leticia Vega

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/5 COVID-19 – Desde la perspectiva de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: COVID-19 El Enemigo Invisible

5/5 – Desde la perspectiva de Dios

Ps. Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

4/5 COVID-19 – El enemigo invisible

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4/5 – El enemigo invisible

Ps. Miguel Núñez

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​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

3/5 COVID-19 – Una pandemia en perspectiva

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2/5 COVID-19 – Síntomas, transmisión y prevención

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2/5 – Síntomas, transmisión y prevención

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​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

1/5 COVID-19 – Su aparición repentina

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10/27 – Un retrato de la eternidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

10/27 – Un retrato de la eternidad

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Annamarie Sauter: Son tantas las palabras que podemos usar para describir la naturaleza de Cristo, pero hay una que probablemente nunca has oído. Aquí con nosotros Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Sabían que Jesús es doméstico? Ustedes dirán: “Eso suena raro… ¿qué te hace pensar eso?” Jesús dijo: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas… voy a prepararles un lugar” (Juan 14:2 NVI).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. ¡Qué pensamiento tan asombroso! Jesús está preparando un hogar para nosotras. Saber que nuestro Señor nos está preparando un lugar debería influir en cómo les damos forma a nuestros hogares. Nancy nos explicará por qué en unos minutos. Primero hará un repaso de lo que hemos estado aprendiendo en esta serie llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Mi casa en Michigan está situada junto a un río. En realidad está en una colina que da a un río. La pendiente para bajar al río es muy empinada, de modo que hace unos años hice que construyeran unos escalones que permitieran bajar hasta el río para poder ver el paisaje.

Cuando vas subiendo, los escalones son tan empinados, que a mitad de camino hay un descanso con un banco. En ocasiones he subido con personas que realmente necesitan aprovechar el banco; te da la oportunidad de coger aire, detenerte a mitad de camino, ver dónde estabas y cuánto te falta aun para llegar.

Estaba pensando en esas escaleras esta mañana mientras repasaba lo que ya hemos visto con relación a Proverbios capítulo 31. Hemos pasado las últimas semanas hablando sobre la primera mitad de Proverbios 31, y vamos a seguir subiendo esa colina hacia la segunda mitad.

Antes de entrar en la segunda mitad, quiero que nos detengamos y nos sentemos a coger aire, y que tomemos un momento para mirar dónde estuvimos antes de seguir subiendo. Digo subiendo porque las que estamos familiarizadas con Proverbios 31, que sé que somos la mayoría, lo miramos como si fuera una montaña que hay que escalar. Cuando por primera vez te detienes a ver el libro de Proverbios 31, pareciera como si nunca fuéramos a llegar a la cima, como si fuera un sueño imposible.

Hablamos sobre el hecho de que hay dos cosas ciertas sobre este pasaje. La primera es que ninguna mujer puede ser como esta mujer. Si nos dejan por nuestra propia cuenta, como somos por naturaleza, nunca tendremos el corazón, el deseo ni la habilidad de parecernos a ese retrato. O sea, para empezar, toda nuestra cultura rechaza este retrato.

Cuando empezamos a hablar sobre cosas como ser domésticas, amas de casa, o ser cuidadoras en el hogar, las palabras como que a veces se me quieren quedar atascadas en la garganta porque yo soy un producto, en algunas formas, de toda esta generación, y ciertamente me he visto expuesta, al igual que todas, a una forma de enseñanza y de pensamiento que iguala el valor de una mujer con su trabajo fuera de la casa.

También hablamos sobre una mujer que llega al hogar y se enfoca, como prioridad principal, en su esposo y sus hijos y, en encontrar el gozo a través del servicio a los demás. Y lo que esto quiere decir es que, esta, sencillamente no es una forma natural de pensar para nosotras, no solo por lo que dice la cultura, sino porque nuestros instintos naturales y carnales son para el YO, no para los demás. Cuando vemos un pasaje que trata con una mujer que vive para los demás, nos damos cuenta de que no podemos vivir así.

La otra cosa que nos da esperanza, y parecería como si fuera todo lo opuesto, pero es igualmente cierto, es que cualquier mujer puede llegar a ser esta mujer a través del poder del Espíritu Santo. Si Cristo vive en ti (y si eres una hija de Dios, las Escrituras dicen que Jesús vive dentro de ti) tienes a Su Espíritu Santo en ti. Entonces ya no eres tú tratando de vivir la vida cristiana, lo cual es imposible. Es Cristo en ti viviendo esa vida.

Lo que hemos estado viendo en este pasaje, en Proverbios capítulo 31, es en realidad un retrato de Cristo. Mientras Él vive en nosotras, nos capacita para vivir una vida que nunca podríamos vivir por nosotras mismas. Me encanta ese versículo de Filipenses capítulo 2 que nos dice: “Es Dios quien está trabajando dentro de ustedes tanto para querer como para hacer”, es decir, para darte el deseo que naturalmente no tendrías, “y para obedecer la buena voluntad de Dios” (versículo 13, parafraseado).

Lo que estamos viendo en este capítulo es la buena voluntad de Dios para nosotras como mujeres. Yo no puedo vivir de esta forma, pero por otro lado sí puedo vivir de esta forma porque tengo a Dios trabajando dentro de mí, dándome el deseo, dándome la habilidad sobrenatural de vivir de una forma que es agradable al Señor.

Por eso es que tengo que clamarle a Él día tras día al igual que tú: Señor, no puedo vivir esta vida. No puedo ser una mujer de Dios. No puedo ser diligente, ni fiel, ni leal a todas estas cualidades que estamos viendo en este pasaje, si no es porque Tú lo haces en mí.

Ahora repasemos lo que ya hemos visto del pasaje. Dijimos que todo este capítulo es en realidad, como nos dice el versículo uno, «palabras del rey Lemuel», quien creemos que puede haber sido el rey Salomón. Lemuel tal vez era un apodo, un nombre de cariño, que la madre de Salomón usaba para él. Si ese es el caso, ¿quién era la mamá de Salomón? Betsabé.

Se nos dice que éstas son “palabras del rey Lemuel”, tal vez el rey Salomón, “oráculo que le enseñó su madre,” tal vez Betsabé. De modo que estas son palabras, en realidad, que fueron habladas por un hombre, un rey, un adulto, mientras reflexionaba, años atrás, sobre cosas que su madre le enseñó con relación a cómo ser un hombre, cómo ser un rey, cómo tener dominio propio, cómo ser moralmente puro.

Madres, es tan importante que ustedes les enseñen a sus hijos los caminos y el corazón de Dios; enséñenles cómo ser hombres. Ahora bien, por supuesto, un padre es importante en ese proceso, pero hay aspectos de su función como hombres que los hijos aprenderán de sus madres cuando éstas son femeninas y son madres que enseñan. Hay aspectos de los caminos de Dios que ustedes podrán enseñarles a sus hijos.

Luego llegamos al versículo diez, todavía el rey está recordando lo que su madre le enseñó sobre las cualidades que Dios piensa que son importantes en una mujer. Ahora, ¿Por qué una madre le está enseñando estas cosas a su hijo? Bueno, aquellas de ustedes que tienen hijos pueden entender por qué una madre pensaría de esta forma, porque si tienen hijos varones, ustedes, espero, han estado orando desde que ellos eran bien, bien, bien pequeñitos por la mujer con la que algún día se casarán. Esperemos que ustedes les hayan estado enseñando a sus hijos el tipo de cualidades que deben buscar en una esposa.

Hay diferentes formas de enseñarles a los hijos. La primera y la más importante es a través de lo que modelas, el tipo de mujer que eres. Si esta era Betsabé enseñando, entonces Betsabé había aprendido de la manera difícil, pero qué retrato de la gracia de Dios pensar que hasta una madre que había llegado a una relación, a un matrimonio que no era el plan o la intención original de Dios, o lo que es mejor, pensar que Dios puede redimir esas situaciones.

Esta es una mujer que le dice a su hijo: “Hay gracia hasta para las personas que lo han echado todo a perder, pero aprende de mi ejemplo. No sigas algunos de los pasos que tu papá y yo tomamos. Estas son las cosas que debes buscar en una esposa. Este es el tipo de joven que debes ser mientras te preparas para el matrimonio, y estas son las cualidades que quieres asegurarte de ver en la mujer que escojas como esposa”.

Ella continúa diciendo: “No busques primero características naturales, físicas, externas”. El texto no dice nada de si esta mujer virtuosa era bella. Me luce que probablemente lo era, pero tal vez no de la forma en que nuestro mundo define la belleza. Ella es una de esas mujeres que tienen una belleza que viene de adentro. Es de adentro hacia afuera.

Ese es el tipo de belleza que no se desvanece, como vamos a ver en la segunda mitad de este capítulo. Es el tipo de belleza que aumenta mientras la mujer envejece. Es el tipo de belleza que perdura porque es la belleza de carácter y de corazón. Es una belleza que nace de una relación con Dios.

Esta es una mujer que teme al Señor, ella reverencia a Dios y todo lo que hace, todas sus habilidades, destrezas y actividades del hogar, nacen de ese corazón y de esa reverencia a Dios. Ese es el centro de todo. Ese es el corazón del asunto, así que esta madre le dice a su hijo: “Sé el tipo de hombre que es digno de este tipo de mujer y luego pídele a Dios que te dé una mujer que encaje en ese retrato”.

Annamarie: En las últimas semanas he aprendido tanto de Proverbios 31, cosas que no conocía. Nancy Leigh DeMoss ha hecho una pausa para repasar dónde hemos estado en este estudio profundo. Toda mujer necesita escuchar este importante mensaje de Proverbios 31.

Cuando te sientas desanimada como esposa o madre, cuando no puedas recordar por qué les estás sirviendo tanto a otras personas, vuelve a repasar estas verdades y deja que la Palabra de Dios te dé una perspectiva eterna de tu trabajo.

Volvamos con Nancy Leigh DeMoss, y La mujer contra-cultura.

Nancy: Permíteme incentivarte con un reto que hemos estado proponiendo, en caso de que te acabes de unir a esta serie. Proverbios capítulo 31 tiene 31 versículos, y nos hemos estado motivando a tomar 31 días y leer este capítulo todos los días durante 31 días, pidiéndole al Señor que nos enseñe Su corazón y Sus caminos. Cuando estamos estudiando la Biblia, es muy útil tomar un pasaje, especialmente un libro corto de la Biblia, o un capítulo como este, y leerlo una y otra vez durante un período de tiempo.

Quiero que ustedes lo hagan porque yo he tenido el beneficio de hacerlo, no exactamente 31 días ni tampoco leerlo completo todos los días, sino que he estado inmersa en este pasaje durante el último mes. Se darán cuenta, mientras vuelven y repasan un pasaje una y otra vez, pidiéndole al Espíritu Santo que les enseñe y les muestre sus caminos, que Dios les dará mayor entendimiento sobre cosas nuevas.

Puedes estar pensando, si has escuchado las sesiones de las últimas semanas, “No puedo imaginar encontrar nada más en este pasaje que lo que ya hemos visto”, pero es sorprendente cómo Dios continuará abriendo tu entendimiento a Su Palabra, porque Su Palabra está viva, es poderosa, cambia tu vida.

Podrás encontrar, como lo hice yo cuando era más joven leyendo este mismo pasaje, que cuando lees el pasaje por primera vez, especialmente si eres una mujer joven o nueva creyente, tal vez pienses: “Yo no pienso como esta mujer. No me puedo imaginar queriendo ser como esta mujer”. A medida que te vas adentrando en el pasaje y ves otros pasajes de las Escrituras que se relacionan, verás cómo Dios empezará a darte un corazón por la esencia de esta mujer.

Tengan en mente que lo sobresaliente de esta mujer no son sus habilidades. No son sus capacidades. No es el hecho de que ella pueda hilar y hacer hilo de lana y lino y luego hacer tela y ropa. No es el hecho de que ella muele el grano y hace pan desde cero mientras todavía no amanece, y piensas: “¿es pecado que yo vaya al supermercado a comprar pan?”

Esas no son las cosas que hacen el corazón de esta mujer. Esas son cosas que reflejan la forma en que ella vive ese corazón, pero el centro de su corazón es que ella es una mujer que tiene temor del Señor. Eso significa que tiene una reverencia profunda en su corazón por Dios. Su relación con Dios está en el centro de su corazón. Es para eso que ella vive: por amor a Dios, el deseo de servirle y ser agradable a él.

Ella dice: “Señor, tú me hiciste una mujer. ¿Qué significa ser una mujer que teme al Señor y cómo es eso diferente de ser un hombre que le teme al Señor?” A medida que nos adentramos en el pasaje, vemos que hay cualidades que son distintivamente de la mujer.

Vemos aquí una división de labores. El hombre tiene la responsabilidad de ir y proveer para su familia, de ser el que se gana el pan en el ideal de Dios. La mujer tiene un llamado a ser una que trabaja en el hogar, en el ideal de Dios, en la norma de Dios, de manejar los recursos que su esposo trae al hogar a fin de cuidar de su esposo y de sus hijos.

Sé que algunas de ustedes son solteras, y tal vez estarán pensando: “¿Cómo se aplica a mí este pasaje?” Bueno, se aplica de varias formas. Déjame decirte que como soltera, este pasaje tiene muchas riquezas para mí.

Ante todo, si existe la posibilidad o probabilidad de que un día te cases, entonces te corresponde estar en un proceso de preparación. Tal vez no sepas cuándo o, quién será ese esposo, pero si yo fuera tú, estaría diciendo: “Señor, ¿cómo puedo prepararme? ¿Cómo puedo estar aprendiendo el corazón de una mujer virtuosa? ¿Cómo puedo estar cultivando ese tipo de corazón, y cómo puedo aprender los tipos de destrezas y habilidades que me ayudarán a manifestar ese corazón en el contexto de mi hogar? 

Puede, ya seas casada o soltera, que no hayas crecido en un hogar donde tuvieras un modelo de estas cualidades. Cada vez hay más mujeres que han crecido en hogares donde no tenían modelos.

Una mujer me dijo el otro día: “Mis padres tuvieron un matrimonio terrible. Después de 23 años de casados, se divorciaron. Mis hermanas también se han divorciado.” Ella me dijo: “No tengo modelos. ¿Dónde aprendo a ser una mujer piadosa, una mujer de Dios?”

Bueno, para eso tenemos el cuerpo de Cristo. Hay mujeres que sí saben cómo ser mujeres piadosas. No impecables, no perfectas, tampoco es que hayan llegado a la meta, pero encuentra una de estas mujeres. Pídele a Dios que te dirija a una mujer de más edad, una mujer como la de Tito capítulo 2, una mujer que haya sido esposa y madre.

Algunas de ustedes tienen hijos pequeños, de uno, dos, tres y cuatro años, y todo esto es nuevo. Sus hijos van a pasar por nuevas etapas en sus vidas. Yo te recomendaría que encuentres una mujer que haya criado sus hijos y que lo haya hecho a la manera de Dios, y dile: “¿Me podrías enseñar?”

Algunas de ustedes no tienen idea de cómo organizar su día o su tiempo o su casa o sus posesiones, y aún así ven en este pasaje a una mujer que tiene una mente administrativa. Ella sabe cómo organizar su trabajo. Busquen una mujer que les ayude si ustedes no saben cómo hacer esto, si ésta no es su inclinación.

Les diré que esa no es mi inclinación, así que he tenido que tener gente cerca de mí que me ayude a aprender a administrar mi tiempo, a administrar mi trabajo, a organizarme y a ordenar mi casa. Mi mamá trabajó esto conmigo durante muchos años mientras crecía. Pienso que ella debe haber pensado que nunca lograría que yo limpiara mi habitación. Les diré que más o menos hoy en día mantengo mi casa ordenada, pero eso no fue algo natural en mí. Tuve que buscar ayuda y que alguien estuviera junto a mí enseñándome a encontrar un lugar para las cosas y mostrándome por qué eso era importante.

Déjenme decirles mientras hablamos sobre esto del orden, por qué es importante mantener nuestras casas ordenadas. Leí una porción de un libro de Susan Hunt, que es amiga mía y ha escrito varios libros maravillosos sobre lo que significa ser una mujer de Dios. Este libro en particular se llama “ The True Woman” o “La mujer verdadera”.

Quiero compartir con ustedes una ilustración de su libro de por qué estas cosas importan, por qué importa que aprendamos a mantener nuestras casas en orden, por qué importa que aprendamos a mantenernos a nosotras mismas en orden. Susan Hunt dice:

Una amiga mía estaba discipulando a una joven que era un puro desorden.

Quizás alguien hoy se siente que clasificaría en esa categoría. Unas cuantas, estoy segura. Mi mamá les diría que así me podrían haber llamado a mí cuando era joven— un puro desorden.

Ellas habían trabajado en cultivar las disciplinas del estudio bíblico, la oración y la memorización de las Escrituras. Luego un día mi amiga le dijo a la joven: “Ahora tenemos que hacer algo sobre esta casa”. La joven quedó sorprendida.

“Eso no importa. Mi esposo es igual de desordenado que yo. Ninguno de nosotros sería feliz sin nuestro desorden, y los niños probablemente pensarían que están en la casa equivocada”. Pero mi amiga insistió.

Un domingo el joven esposo habló con mi amiga y le aseguró que era muy feliz y que realmente prefería que las cosas se quedaran como estaban. Mi amiga insistió. “Este es un aspecto de tu discipulado,” le dijo a la joven. Después de esto mi amiga reclutó sus tropas para ayudar a la joven.

Una mujer en la iglesia que tenía destrezas de organización se pasó un día ayudándola a organizar sus gabinetes y armarios. Otra le enseñó a planificar las comidas y a comprar con una lista, y otra le enseñó a limpiar y a delegarles tareas de la casa a sus hijos. Luego una amiga la ayudó a decorar la casa. La transformación fue clara y evidente.

Varias semanas más tarde, el joven esposo se acercó de nuevo a mi amiga. Le dijo: “Pensé que no importaba, pero sí importa. Ahora estoy deseoso por llegar a casa. Mi casa se ha convertido en un refugio del caos del mundo. Lo sorprendente es que me siento más cerca de mi esposa y la aprecio más de lo que hubiera podido imaginar.”1

¿No es esta una gran ilustración? “Mi casa se ha convertido en un refugio del caos del mundo.” Ustedes saben lo que significa la palabra domesticidad? Es una palabra anticuada que ya no se oye mucho, y si la oímos, con frecuencia no es en un sentido positivo.

El corazón de la domesticidad es una devoción a la vida hogareña. Es un corazón por el hogar. Cuando estamos siendo domésticas, cuando tenemos un corazón por nuestros hogares, por nuestro medio ambiente, cuando nos preocupamos por preparar y por tener la comida y el vestido disponibles para los miembros de nuestra familia, cuando nos ocupamos de que nuestra casa luzca atractiva y de guardarla para que no sea un lugar de caos, sino hacerla un lugar de orden, realmente estamos reflejando el corazón del Señor Jesús.

¿Sabían ustedes que Jesús es doméstico? Ustedes dirán: “Eso suena extraño. ¿Qué te hace pensar eso?” Escuchen este versículo en Juan capítulo 14. Jesús dice: “No se angustien… En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas… Voy a prepararles un lugar”, ¿a hacer qué? “a prepararles un lugar” (Juan 14:1-2 NVI).

¿Qué está haciendo Jesús ahora mismo? Está preparándonos un hogar. Así que como mujeres, cuando somos amas de casa, estamos creando en esta tierra un reflejo físico, visible, tangible de una realidad eterna, invisible.

Jesús dijo: “No se angustien.” Cuando estamos haciendo un hogar, estamos creando un lugar donde los corazones de nuestras familias no tienen que estar angustiados. En este mundo sus corazones tendrán aflicción. Este mundo es un lugar desordenado y caótico, pero ustedes querrán crear un ambiente en su hogar, físicamente y también en el espíritu, de modo que sus esposos quieran venir a casa y que no tengan que tropezar con 17 cosas en el camino para llegar.

Ustedes preguntarán: “¿Qué significa realmente que mi casa esté ordenada?” Estaba con una amiga el otro día, e hicimos una parada en su casa. Ella no esperaba recibir visita, y había tenido que salir repentinamente ese día. Estaba avergonzada.

Ella no está aquí en este momento, pero sé que no le importaría que yo comparta esto con ustedes. La casa era un desorden y yo entendí que ella tuvo que salir inesperadamente. Yo era una visita inesperada también, pero yo sé que esta es una mujer que no vive así.

Hay sus momentos. Si tienes hijos, habrá ocasiones en que en tu casa no todo esté en su sitio, que no esté totalmente ordenada. Pero la pregunta es: ¿Generalmente tienes un ambiente ordenado, que refleja un corazón ordenado, que no es caótico, que es un refugio? Si es así, entonces les estás mostrando a tus hijos y a tu esposo y a tus amigos y a tus huéspedes algo que no pueden ver ahora, y eso es lo que Dios está preparando, lo que Cristo está preparando para nosotras en el cielo – un lugar.

Estás diciendo: “Quiero darte una vistazo de lo que puedes experimentar en la eternidad, el corazón de nuestro Padre que nos preparará allá una fiesta de bodas. Al prepararte la comida te estoy dando a probar una muestra del cielo, y cuando te proveo de ropa, sea hecha en casa o comprada en una tienda, pero cuando me ocupo de las necesidades de ropa de mi familia, te estoy dando una ojeada del cielo donde estaremos vestidos de lino fino y blanco, y de cómo puedes vestirte espiritualmente con la justicia de Jesucristo. Y es que al ocuparnos del hogar les damos a las personas que amamos una muestra de nuestro verdadero hogar.

Annamarie: ¿Le has estado dando una muestra a tu familia de la eternidad? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando por qué las tareas que tienes actualmente son importantes. La enseñanza de hoy es parte de una serie práctica sobre Proverbios 31 llamada La mujer contra-cultura. Si te has perdido cualquiera de las transmisiones, puedes leer las transcripciones o escuchar el audio en AvivaNuestrosCorazones.com.

Además, cuando visites nuestra página de internet, descubrirás recursos que podrás compartir con otras mujeres. Seguramente se beneficiarán de los mensajes de Nancy.

Bueno, hay muchos profesionales publicistas cuyo trabajo es hacer que compres impulsivamente. Aprende por qué la mayor parte del tiempo una mujer de Proverbios 31 no compraría de esa forma. Nancy nos lo explicará en la próxima transmisión. Por favor, visítanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Susan Hunt, The True Women (Wheaton, IL: Crossway, 1997), 128.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/27 – No son deberes banales

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

9/27 – No son deberes banales

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-son-deberes-banales/

Annamarie Sauter: Los deberes que pueden aparentar ser banales tienen en verdad un gran significado espiritual. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Sé una mujer de visión en tu hogar y recuerda que mientras estás limpiando, planchando; mientras estás haciendo cosas para hacer de tu hogar un lugar atractivo, recuerda que estás pintando un retrato para tus hijos —un retrato de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos en la voz de Patricia de Saladín.

Puedo adivinar que ahora mismo debes tener una larga lista de cosas por hacer. Bueno, la forma en que llevas a cabo tus tareas pudiera tener un significado espiritual de largo alcance. En unos minutos escucharemos a algunas mujeres recordar los tiempos cuando vieron a sus madres abordar trabajos difíciles. Te ayudará a darte cuenta hasta qué punto el trabajo que haces hoy es notado por otros.

Nancy continúa en este programa una serie que hemos titulado La mujer contra-cultura.

Nancy: Hemos estado viendo un versículo a la vez —y en ocasiones hasta una frase o una palabra a la vez— de lo que pienso que es uno de los más importantes textos de la Palabra de Dios en lo relativo a nuestros rol como mujeres.

Proverbios capítulo 31 —y de nuevo las animo (si no han empezado aun todavía no es muy tarde) a comprometerse por un período de 31 días a leer Proverbios 31. Contiene 31 versículos. Léelo todos los días por 31 días consecutivos y pídele a Dios que te enseñe lo que significa para ti como mujer tener Su corazón. Hemos visto que esta es una mujer que tiene reverencia suprema hacia Dios. Ella ama al Señor y como resultado de ello también ama a su familia.

Debido a su amor por Dios y por su familia, hay una consecuencia práctica de ese amor dentro de su hogar. Estamos viendo algo de ese amor en acción. Pero mientras vemos algunas de esas tareas minuciosas que ella realiza, no quiero que permanezcas varada en esas tareas. No quiero que pierdas de vista el panorama general.

¿Por qué está haciendo esto? ¿Cuál es su propósito? Su meta en la vida es glorificar a Dios, a quien ella reverencia y teme, ella quiere agradarle a Él. Ella desea estar involucrada en sus tareas diarias como ama de casa —en ese alto llamado— para servir a su familia de formas que no necesariamente lucen particularmente ‘espirituales’.

Y hemos visto en los últimos días el versículo 13, donde habla de cómo ella busca lana y lino, cose y borda con sus manos para hacerle ropa a su familia. Y esto quizás no luzca como un llamado muy espiritual que digamos, pero es espiritual. Es santo; es un acto de adoración. Es una acción consagrada al Señor, si se hace por devoción a Dios y se hacer por devoción a la familia, es una acto de adoración.

Hoy, llegamos a dos versículos —el 14 y el 15— que dependiendo de tus preferencias y tu carácter quizás causen una mueca en tu rostro. Pero te prometo que van a hacer a tu familia sentirse felices. Los versículos 14 y 15 dicen: «Es como las naves de mercader” [y explicaremos eso en un momento]”. Versículo 15: «También se levanta cuando aún es de noche [o todavía oscuro], y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas”.

De seguro tu esposo y tus hijos estarían muy felices si tú te tomaras esos versículos en serio. Tengo una amiga que solía decir, cuando sus hijos estaban de mal humor: “Antes de lidiar con ellos aliméntalos. Échales algo dentro del estómago y verás que la cosa será diferente”. Era increíble cuán frecuentemente eso resultaba ser así.

Así que aquí tenemos una mujer que se preocupa, de manera práctica, porque que su familia sea alimentada; y que sea bien alimentada. Ellos reciben comidas balanceadas y nutritivas. Y eso que estamos hablando de días en que las mujeres no tenían neveras, así que ella probablemente tenía que salir a comprar diariamente los ingredientes para la comida del día. Y ella estaba dispuesta —vemos una mujer cuyo corazón está dispuesto— a sacrificarse y a hacer un esfuerzo adicional para satisfacer de forma adecuada las necesidades físicas de su familia.

Ella es como estas naves de mercader, que no quiere decir que ella lucía como un barco, sino que “como las naves de mercader” ella sale. Las naves de mercader de esos días salían a veces a tierras lejanas para conseguir productos que no se conseguían en casa. Encontraban tesoros exóticos y raros y los traían de regreso a casa para el beneficio de las personas que habían enviado a buscarlos.

Esto simplemente es un retrato de esta mujer haciendo sus compras de supermercado. Ella está interesada en la salud y el bienestar de la familia. Como resultado de ello, está dispuesta, si fuese necesario, de buscar por diferentes tiendas en el vecindario o en el área para encontrar comidas de buena calidad —y a buen precio. Por supuesto, ella está tratando de economizar para su familia.

Y esto puede significar que ella hace una parada en el supermercado y que luego pasa por algunos almacenes al por mayor para comprar alimentos más baratos y en grandes cantidades, y luego quizás pasa por el puesto de frutas y vegetales para comprar algunas frescas; las que no encontró en el supermercado. Pero ella viene a casa con su carrito lleno de alimentos. ¿No estará su familia feliz cuando ella llega?

Cuando ella ha guardado la compra entonces se involucra en la preparación de la comida. Y eso es lo que vemos en el versículo 15: “También se levanta cuando aún es de noche [muy temprano en la mañana] y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas”.

Bueno quizás nos estemos entrometiendo un poco más en esta parte del texto, pero no hay duda de que esta mujer se levanta temprano. ¡Ella debe hacerlo! En aquellos días las mujeres debían empezar el día al amanecer para preparar la comida de la mañana para que los hombres pudieran salir temprano a su trabajo para que también pudieran regresar temprano y descansar al medio día —la hora más caliente del día.

Pero ella también debía levantarse temprano porque las familias en aquella cultura vivían de pan y de otros alimentos preparados a base de granos, y ella no tenía un supermercado cerca al que pudiera ir a recoger una viga de pan y otros productos listos para comer, como tenemos hoy en día. Así que antes que su familia se despertara, ya ella estaba en pie, si iba a alimentarlos, tendría que empezar su día moliendo el trigo, preparando la masa y luego horneando estos panecillos chatos en horno de piedra, fuego, cenizas, o lo que fuere.

Así que ella no tenia opción; ella debía levantarse temprano. Y este es el asunto: la piedad no tiene que ver con la hora en que te levantas en la mañana. La piedad es hacer lo que sea que tengas que hacer para que las necesidades de tu familia sean llenadas. Si no tienes que moler trigo, ¡considéralo como una bendición! Si te gusta moler trigo, también —de seguro tu familia lo considera una bendición. Luego de probar el pan que has hecho, de seguro será difícil ir a la tienda a comprar el pan horneado allí.

Pero este pasaje no dice que tienes que moler tu propio trigo. No dice que debes poner la alarma para que suene a las tres de la mañana. Pero sí dice que la mujer que tiene un corazón para Dios hará lo que este a su alcance para asegurarse de que las necesidades de su familia sean cubiertas en áreas tan prácticas como la alimentación.

Esta es una mujer que no es haragana. Ella es disciplinada. Ella vive guiada por sus prioridades. Date cuenta que sus prioridades están centradas alrededor de su familia y en su hogar. Y nunca podré decir esto lo suficiente. Esta no es una mujer que vive para ella misma. Ella vive para otros.

Recuerdo hace unos años a una mujer que vino a una de nuestras conferencias. Y una de las cosas que Dios le hablo a su corazón fue algo tan práctico para ella —y yo no había mencionado nada sobre ese asunto en particular. Pero mientras ella estaba viendo las prioridades de Dios para su vida, se dio cuenta de que algo que ella necesitaba hacer era levantarse temprano para hacerle el desayuno a su esposo.

Ahora, si recuerdo bien, su esposo salía a trabajar muy, muy temprano en la mañana y nunca antes había sido parte de su rutina el hacer esto, como tampoco su esposo se había molestado por ello. Así que él se levantaba mientras ella se quedaba acostada. Y cuando él se iba al trabajo ella se quedaba durmiendo.

Dios le empezó a hablar a esta mujer sobre su prioridad como esposa en esta área particular de su matrimonio, recordándole que una forma práctica de aplicar su amor por su esposo era la necesidad que ella tenía de empezar a levantarse temprano para prepararle su desayuno antes de que se fuera al trabajo.

No estoy diciendo que tú tengas que hacer esto. Lo que te digo es que le preguntes al Señor, “¿Qué es lo que tengo que hacer para ministrar a las necesidades de mi familia? ¿Qué debo hacer para ministrar a las necesidades de mis hijos? ¿A qué hora debo levantarme para poder hacerlo?” Y luego pídele a Dios que te de la gracia para levantarte a esa hora o para irte a la cama a una hora que te permita hacer esto en la mañana.

Así que aquí vemos a una mujer que es organizada. Ella está preparada; ha planeado. Ella es una administradora. De nuevo, sino sabes cómo organizar o administrar los asuntos de tu casa, encuentra a una mujer que tenga ese talento para que te ayude a desarrollar esas habilidades. Y vemos en este versículo que ella está dirigiendo —oh, de seguro estabas esperando esta parte— a sus doncellas. “¿Ves? ¡Eso es! Sabía que ells tenía sirvientas. Sí, ella se levanta en las mañanas, provee alimentos para los de su casa, pero ella no los preparaba. Ella delegaba esa responsabilidad a sus doncellas”.

Bueno, quizás tú pienses que no tienes doncellas, pero hoy tenemos toneladas de sirvientes, pero son mecánicas en su gran mayoría. Le llamamos “lavadora de platos”, “lavadora y secadora”, enseres de cocina, batidora, aspiradora… Así que tenemos sirvientes. Pero, ¿sabes lo que tenemos que hacer? Es lo mismo que esta mujer hizo. Tenemos que organizarlos. Tenemos que asignarle sus tareas, su porción, su responsabilidad, y ponerlos a trabajar para hacer lo que fueron diseñados para hacer.

Mientras vemos estos versículos y continuamos en este pasaje, quiero que vean que cada día, de maneras muy prácticas, la esposa excelente —la esposa virtuosa, la madre excelente— le está proporcionando a su familia un retrato de Cristo y de las realidades espirituales. Tú dirás, “¿Preparar comida le demuestra a mi familia algo de Cristo y de las realidades espirituales? ¡Por supuesto que si!

Tú estás ilustrando parábolas con tu vida. Estás demostrando parábolas de vida espiritual para tus hijos mientras trabajas con tus manos, mientras sirves en tu hogar. Cuando preparas alimento para tu familia, estás demostrándole a ellos que Dios es un fiel proveedor. Cuando estás consciente de la calidad de las cosas que compras, le estás enseñando a tus hijos sobre la excelencia del carácter de Dios.

Cuando eres organizada, cuando arreglas la casa luego de que se ha venido abajo… Digo, no estoy diciendo que seas fanática. Solo estoy diciendo que debemos aprender a tener un lugar para cada cosa y que las cosas deben ser colocadas de vuelta en su lugar. En la medida en que te organizas, le estarás enseñando a tus hijos que Dios es un Dios de orden.

Cuando limpias cosas en tu hogar, cuando mantienes una casa limpia, le estás enseñando a tus hijos sobre la importancia de la pureza, de la santidad del corazón, de ser limpios y lavados delante de Dios.

Cuando eres disciplinada en tu vida y en tus hábitos, en tus horarios y en la hora en que te vas a la cama, conforme a la forma como Dios los ha dirigido a ustedes como familia, cuando eres disciplinada, le estás enseñando a tus hijos que la vida cristiana requiere de disciplina. Le estás enseñando que sencillamente no te puedes quedar en cama y convertirte en alguien espiritual. El desarrollar hábitos de piedad, patrones y santidad en la vida requiere esfuerzo y cooperación con el Espíritu de Dios.

Y cuando extiendes tus manos a otros —como veremos mas adelante que esta mujer hace— a los necesitados y a los pobres, y cuando ministras a las necesidades de los demás, le estás mostrando a tus hijos el corazón de Dios y a aquellos que son pobres y necesitados y que están oprimidos.

Adopta una visión para tu trabajo en el hogar. Recuerda que mientras limpias —mientras planchas, mientras coses, mientras recoges, mientras pintas, mientras embelleces tu hogar, mientras haces cosas que hacen que tu casa luzca atractiva, recuerda que estás pintándole un retrato de Dios a tus hijos. Le estás mostrando a tus hijos los caminos de Dios de formas que pueden penetrar profundamente en sus corazones, y estarás aumentando las posibilidades de que cuando tus hijos crezcan lleguen a amar a Dios y a querer ser como Él.

Annamarie: El trabajo que haces hoy es importante. Tiene un significado espiritual de largo alcance, y Nancy Leigh DeMoss les ha estado enseñando esto a través de la serie titulada La mujer contra-cultura.

Busca este material o materiales como estos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te ayudarán a aprender más acerca de tu diseño como mujer.

Nancy ha estado explicando que nuestras acciones están siendo tomadas en cuenta. Tienen un efecto duradero en nuestros hijos. Para ilustrar esto aquí tenemos algunas oyentes que nos dicen lo que recuerdan de sus madres.

Mujer #1: Bueno, mi madre es un ejemplo de lo que Nancy ha estado hablando, en sentido de tener un corazón para Dios. A los 26 años ya mi mamá tenía 7 hijos. Ella hacía que cada uno de nosotros se sintiera especial; como si nos malcriara; no que no tuviésemos tareas que hacer —ella nos enseñó a trabajar con nuestras manos. Sí trabajábamos.

Pero necesitamos apreciar cada momento que Dios nos ha dado. Quiero alentar a las mujeres de hoy a reconocer los regalos que podemos dar en amor —esos regalos que damos incondicionalmente se van a devolver al 10 x 1 y también estarás reflejando a Cristo. Para mí, mi madre es un reflejo de quién es Cristo.

Nancy: ¡Qué bien! ¿Y tú Debbie?

Debbie: Como decía Nancy esta mañana, en el verso 15 donde dice que “ella se levantaba cuando aún era oscuro”, ella hablaba de la prioridad de poner a Jesús primero. Mis padres no fueron salvos hasta que ya yo estaba en la escuela intermedia, pero debido a esto mi mamá era muy enseñable. Mientras crecí, lo que más recuerdo era ver a mi mamá sentada en el desayunador, con su Biblia abierta y su lista de motivos de oración.

Aun mientras estuve en la universidad, bajaba temprano en la mañana, alrededor de las 6:00 AM y me daba cuenta de que había permanecido despierta toda la noche. Había escuchado a los bebés llorar. La había escuchado a ella mientras los atendía. Sí, cuando salía a las 6:00 AM yo sabia que encontraría a mi mamá sentada en la mesa con el Señor.

Ella me enseñó las prioridades de mi vida. Debido a esto, he hecho mi prioridad el estar con Jesús primero, antes de hacer nada más.

Lo otro que mi mamá me enseñó fue la segunda prioridad: Mi esposo es la persona más importante en esta tierra. Ella se sacrificó por mi padre. Ella le sirvió a mi papá, y ella era un equipo con él. Él era un farmacéutico, y ella estaría allí para él. Ella trabajaba a su lado cuando él la necesitaba. Cuando no lo hacía, venía a casa para estar con nosotros.

Nancy: Eso es maravilloso.

Mujer 2: Cuando mi hermana y yo nacimos, mi mamá optó por dejar su carrera y permanecer en el hogar para criarnos. Ella es la única en la familia que ha recibido una educación, y sin embargo permaneció en la casa y dándome un ejemplo al hacer esa decisión. Verdaderamente creo que, sin este ejemplo que tuve en mi mamá, yo no sería hoy trabajando en el hogar y cuidando a mi familia.

Y aun va más allá. Cuando mi esposo y yo estábamos en el ministerio, Dios nos llamó a irnos al África. Estando allí poco menos de un año, me tomé tiempo para reflexionar. Al hacerlo, pude darme cuenta de que mi madre me había criado enseñándonos cómo trabajar con nuestras manos en el hogar, equipándonos para ser misioneros exitosas, aun cuando no tuve la intención de ser una misionera.

La vida en el este de África en los años de 1980 se parecía mucho a la vida en América durante los años de los 50’s –todo se elaboraba con las manos en la casa. Habían muy pocos efectos eléctricos para hacer la vida mas fácil y práctica. Aún cuando regresamos a los Estados Unidos, mis hijos me pedían que hiciera la mayonesa y los panecillos en casa. Les dejé saber que uno podía comprar esas cosas en los supermercados y que no hacía falta ya hacerlos en casa. (Risas)

Pero fue realmente mi madre quien me preparó para ser exitosa en la vida y para ayudarme a vivir la vida a la que Dios nos había llamado. Le doy este tributo a ella.

Nancy: Es increíble escuchar esto! Muchas de nosotras, como mujeres jóvenes, de seguro no podríamos funcionar en ese tipo de circunstancias hoy en día. No hemos tenido que desarrollar ese tipo de carácter.

Mujer 3: Este verso me recuerda a mi madre, pero especialmente el verso 12 donde dice: “Ella le hace bien y no mal todos los días de su vida.” Mi mamá ciertamente hacia eso con mi papá. Ella iba hasta el asilo de ancianos, manejaba su pequeño carro aproximadamente 5 millas, y lo visitaba cada día.

Cuando yo era niña, mi papá estaba mucho más interesado en la caza y la pesca. Ella permaneció a su lado y le dejó hacer lo que él quería hacer, pacientemente esperando por él. Cuando mi papá tenía 65 años se cayó del techo del granero —desde 40 pies de altura.

Cuando pude llegar a hablarle le dije: “Papá, de seguro que clamaste al Señor cuando sufriste esa caída de 40 pies de altura.” Él dijo: “Porque habría yo de hacer eso?” Aún no estaba yendo a la iglesia. Esperó un largo tiempo. Casi justamente un año más tarde, mi mamá llegó a necesitar una cirugía. Él estaba tan preocupado por la posibilidad de perderla. Fue allí cuando oró para recibir a Cristo.

Yo no estaba allí cuando le hicieron la cirugía, pero estaban mis dos hermanas. Cuando les informaron que todo había salido bien, dijeron: “Vamos a comer, papá.” Él dijo, “No deberíamos pasar por la capilla primero para darle gracias a Dios?”

Nancy: Al estuchar estos conmovedores tributos, me pregunto —de verdad que me he conmovido al escuchar algunas de las cosas que comparten sobre el modelo y el ejemplo que han encontrado en sus madres — pero me pregunto si quizás necesitamos tomar alguna acción, en respuesta a lo que hasta ahora hemos oído.

Para empezar… ¿Alguna vez te has detenido para darle gracias a Dios por la mamá que te dio, y para agradecerle por las maneras específicas en que ella fue una buena madre? ¿ Te has detenido a darle las gracias por las cualidades que ella manifestó, aunque no haya sido como la mujer que vemos en Proverbios 31? Quizás ni siquiera era creyente. Pero nos hemos estado enfocando en los rasgos positivos. Estamos expresando nuestra gratitud.

Y he encontrado que en mi propia vida, aunque mis padres han tenido sus faltas y sus fallas —¡y ellos serian los primeros en aceptar estas faltas!— mientras más gratitud yo expresaba al Señor y a mis padres por esas cualidades, más se liberaba mi corazón de las áreas más endurecidas, de las amarguras por las otras áreas débiles. ¿Cuáles son algunas de las cosas por las que tú puedes darle a Él gracias, por las cosas que viste manifestadas en la vida de tu madre que eran buenas cualidades, cualidades de una mujer virtuosa, de una mujer excelente?

Escríbelas. Y luego quiero retarte, si tu mamá aún vive, a buscar una oportunidad para de alguna forma ofrecerle un tributo tangible de este reconocimiento. Si ella aún vive, no esperes hasta el día de su funeral para decirle, “¡Gracias mamá!”

Déjame decirte también, que si no tuviste una mamá que tenía temor de Dios o que caminaba por Sus preceptos, que eso no debe ser un impedimento para ti. Tú puedes empezar una nueva generación. Tú puedes convertirte en una mujer que le teme al Señor para beneficio de tus hijos, de tus nietos y de tus biznietos. Tengo la esperanza de que estés orando por las generaciones futuras hasta que el Señor venga. Aun esas oraciones que hagas ahora quizás produzcan una cosecha que nunca soñaste cosechar cuando estabas criando a tus hijos.

Así que, cualquiera que sea la estación de la vida en que te encuentres, cualquiera que sean tus problemas, podemos ser mujeres con reverencia hacia el Señor y dignas de escuchar algunas de las palabras que tantas de ustedes han compartido sobre sus madres.

Annamarie: La forma en que tus hijos te recuerden dependerá de la forma en que vivas tu vida hoy. Nancy Leigh DeMoss ha estado recordándonos esto, y ella volverá en unos instantes para orar. Nancy también te animaba para que le agradezcas a tu madre de forma tangible por las cosas que ha hecho por ti.

Dennis Rainey nos explica cómo hacer esto en su libro titulado “El mejor regalo que pudieras darle a tus padres” [ The Best Gift You Could Ever Give Your Parents]. Este breve libro describe cuán significativo es escribirles un tributo a tus padres. Te lleva paso a paso por el proceso de escribir, enmarcar y presentar este regalo especial a tus padres.

Jesús está preparando un hogar eterno para todos nosotros. Esa verdad afectará tus acciones hoy como madre. Descubre por qué mañana. Ahora, aquí está Nancy para ayudarnos a reflexionar sobre los atributos que acabamos de escuchar y para dirigirnos en oración.

Nancy: Padre, gracias por el espíritu dulce y el precioso ejemplo que hemos visto en estas mujeres que han obedecido Tu Palabra y han honrado a sus madres. Señor, Te ruego que en cualquier lugar que nos encontremos en nuestro desarrollo como mujeres que temen al Señor, que podamos empezar a venir a Ti con nuestros propios fracasos. Oro que podamos dirigirnos a Ti para encontrar gracia, para humillarnos, para reconocer nuestra necesidad y luego para dar el próximo paso, en Tu gracia, de convertirnos en mujeres que seamos dignas de alabanza y honor. Oro en Nombre de Jesús, Amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

8/27 – Trabajando con gozo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

8/27 – Trabajando con gozo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/trabajando-con-gozo/

Annamarie Sauter: Si eres madre, probablemente parecería que tu trabajo nunca termina. Siempre hay un plato más que fregar, una boca más que alimentar, un juguete más que recoger. Con nosotros Nancy Leigh DeMoss compartiendo cómo hacer que nuestro trabajo sea más fácil.

Nancy Leigh DeMoss: Cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y amor a los demás hace que la carga sea mas ligera. ¿No te has dado cuenta de que esto es verdad? Las cosas adquieren una perspectiva diferente cuando las hacemos con un corazón dispuesto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cuál es la labor más grande e intimidante que estás enfrentando en el presente? Hay una forma de lograr que esa labor sea más manejable … Consiste en reconocer que estas trabajando para la gloria de Dios. Ayer, Nancy empezó a describir algunas formas de trabajar que son exclusivamente femeninas. Ella volverá a retomar el tema en la serie llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Permítanme leerles una carta que recibí de una amiga no hace mucho. Ella decía:

Nancy, cuando leí tu carta que contenía tu agenda, pensé, “Oh Fran, Nancy tiene una gran vida— es tan emocionante, con tantos viajes. Y yo ¿qué haré este verano?”

Sentada en la mesa de la cocina, pensé, “Vamos a escribir lo que he hecho durante este mes para darme cuenta qué he hecho y que haré”. Este es un ejercicio realmente valioso para ver cuán ocupadas están las Madres —con M mayúscula— con todas sus tareas. Todas estas tareas, aparentemente mundanas, demuestran el amor por nuestros hijos.

Tareas como coser cientos de etiquetas en cada par de medias y ropa interior, toallas, camisas y todas esas otras cosas que sabrás que no volverás a ver después que hayan ido al campamento de verano— el gran devorador de los artículos que vienen de la casa. Tareas como escribir la dirección y poner los sellos a diez sobres pequeños para diez cartitas, una para cada día, para los abuelos, para mamá y para papá, para los primos, dispersos en otros campamentos alrededor del país— para luego esperar ansiosamente cada día esa cartita en el buzón y finalmente abrirla el día que los niños llegan”.

Pues bien, mi mes continua con mucha diversión con un clima de 100 grados F en los encuentros de natación de verano.

Beau su hijo adolescente nada. Y ella continúa diciendo

“Cada martes hay un ritual que practican las familias como las nuestra de ir a encuentros de natación que duran desde las 6 pm hasta alrededor de las 9:30 p.m. Por supuesto la ironía de estos encuentros de natación es que si te das cuenta empiezan los ejercicios de calentamiento a las 4:30 pm cuando los encuentros realmente empiezan a las seis. Puede ser que tu hijo nade en tres eventos y hasta dos relevos por un total de 3 minutos en toda la noche. Así que te pasas cuatro o cinco horas bajo un sol abrasador para un total de solo dos minutos, y 26 segundos en toda la noche.”

Pero con gozo, qué profunda alegría, cuando tu niño termina con fuerza, sale de la piscina y todo empapado mira fijamente a Mamá (con M mayúscula), sonríe y se acerca buscando un gran abrazo— realmente todo valió la pena.

El Día de los Padres invitamos a los abuelos a comer helado y bizcocho hechos en casa. Leí del diario de George Washington, el tema “El Padre de Nuestro País” y también leí de las Escrituras temas sobre hijos, padres y abuelos. Luego cada persona en la mesa compartió algo que su Padre le había dado, una bendición espiritual o algo así. Qué momento tan precioso.

Bueno, ella habló de como su madre compartió algo sobre su padre y su padre a la vez compartió algo sobre su padre y luego la pequeña Mary Scott compartió como su papá le ha regalado cosas que cuestan dinero, pero el mejor regalo era el regalo gratuito de Jesús. “Oh Nancy”, dijo Fran, “qué mes tan rico he tenido”.

Esta amiga está descubriendo el valor, el significado y la maravilla de ser una mujer dispuesta que trabaja con sus manos. Qué retrato de la mujer de Proverbios 31: la mujer que tiene un corazón de virtud y excelencia y tiene fortaleza espiritual y un carácter piadoso. Luego vemos cómo este carácter se manifiesta en su vida y en el contexto de su hogar. Hemos estado viendo el verso 13 de Proverbios capitulo 31, y seguimos expandiendo un tema que se ve en todo este pasaje.

El versículo 13 dice: “Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos”. Hablamos acerca de lo duro que trabaja esta mujer. Ella es diligente. Ella es industriosa y podrás ver este tema de principio a fin en el capítulo. No hay nada de pereza en ella. Su trabajo está centrado en su casa, particularmente durante los años de tener los hijos y criarlos, pero también después mientras ella construye un hogar para su familia.

Quiero señalar otra palabra que encontramos en ese versículo. Con agrado ella trabaja con sus manos. La Nueva Versión Internacional dice: “y gustosa trabaja con sus manos”. Literalmente significa con el deleite de sus manos, y esto sugiere—aunque no lo creas— que ella realmente disfruta su trabajo. Ella lo hace con gozo. Pone sus manos a trabajar gozosamente.

Esto no implica que las tareas sea inherentemente gozosas en sí mismas. Si eres madre o has sido esposa durante un tiempo, a menos que te encante la cocina, probablemente te ha pasado que hay días cuando el preparar tres comidas al día y luego limpiar y recoger después de los almuerzos se convierte en toda una labor.

Pero aquí encontramos una mujer con un corazón alegre y dispuesto que le proporciona significado a su trabajo. Gustosa pone sus manos a trabajar. Esto habla de su actitud hacia el trabajo. No tan solo trabaja arduamente en su hogar sino que trabaja con gusto y corazón contento. Se siente animada con sus tareas.

En Eclesiastés capitulo 9 leemos: “Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas; (Eclesiastés 9:10). Para esta mujer su trabajo no es duro. No es una labor pesada, aunque ella ciertamente lo podría ver así. Ella ha escogido tener una actitud diferente con respecto al trabajo pues ella ve los resultados finales. Ella ve el propósito de ese trabajo. Ella ve el significado y la motivación detrás de esa tarea. Y este es el amor. Es el amor por los demás. Es el amor a Dios. Es ese amor a Dios el que la motiva a trabajar con sus manos, a limpiar alrededor de la casa y proveer comida y ropa. Todo esto es motivado por el amor.

Y eso no necesariamente hace que su trabajo sea mas fácil, pero cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y por amor los demás, hace la carga más ligera. ¿No te has dado cuenta de que esto es cierto? Cuando lo haces con un corazón dispuesto adquieres una perspectiva diferente; no estás viviendo para ti misma, sino que vives para los demás. Y tu mayor gozo lo encuentras cuando sirves amorosamente a los demás.

Ahora, no estoy tratando de ponerle romanticismo a una tarea manual pesada y de servicio. Tampoco estoy diciendo que no eres una mujer piadosa si no restriegas el piso cantando. Existen momentos en nuestras vidas cuando tendremos que hacer cosas que simplemente hay que hacerlas. Pero hay algo que deseo que tengas mientras trabajas y mientras yo trabajo, y es un corazón dispuesto y alegre.

Un comentario de Proverbios 31 dice: “Tan solo el amor puede hacer que este servicio diligente sea dulce y placentero. Cuando falta el amor, este trabajo se convierte en una labor dura y pesada”. Algunas de ustedes ya conocen el nombre del hermano Lawrence. Él era un monje del siglo 17 cuyo trabajo en la orden religiosa donde pertenecía era la cocina. Pero él aprendió a hacerlo con un corazón alegre, por amor a Dios. De hecho escribió La práctica de la presencia de Dios , un clásico que encuentro tan alentador para nosotras las mujeres mientras trabajamos.

Él escribió: “Mi tiempo de trabajo no difiere tanto de mi tiempo de oración.” Debemos tener en cuenta que su tiempo de trabajo era trabajar en la cocina— trabajar con el equipo de cocina y limpiar— en esto consistía su empleo. Y él dijo:” Mi empleo, mi trabajo, no difiere de mi tiempo de oración, ahí en medio del bullicio y desorden de mi cocina, mientras varias personas piden varias cosas al mismo tiempo.”

¿Te suena esto como a tu vida? Para algunas de ustedes que son mamás, ¿no les es usual que en casa varias personas las llamen al mismo tiempo para cosas diferentes? Él dijo: “En medio de todo ese bullicio y desorden, poseía a Dios en tranquilidad como si estuviese de rodillas en oración.”

¡No es maravilloso! Pero les diré que él no empezó de esta manera. Si lees La práctica de la presencia de Dios , verás que para él esto fue un proceso. Pero esa labor manual y servicial es consagrada y santificada cuando la ofrezco en ofrenda a Dios.

Como madre podrás pensar que en medio de toda la limpieza, la recogedera, la cocina, la compra y todo lo demás que haces para ayudar a la familia en el hogar, que puedes habitar con Dios en tu espíritu con la misma tranquilidad , que lo haces cuando estás de rodillas con tu Biblia abierta en oración , porque haces tus tareas como para el Señor, con un corazón dispuesto.

Y el versículo que me ha venido a la mente es aquel en el que Pablo dice en 2da a los Corintios, capítulo 12: Y yo muy gustosamente gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por vuestras almas. (2 Corintios 12:15). ¿Y el apóstol Pablo? Él tenía un trabajo glamoroso. Siempre pensamos que el trabajo de otro es más glamoroso que el nuestro. Pablo dijo: “No importa lo que me cueste, lo haré alegremente porque el propósito de mi vida es gastarme por ustedes”. Ese es el propósito de mi vida: glorificar a Dios gastándome por vuestras almas. Y todas ustedes que son esposas y madres, de esa manera glorifican a Dios, gastándose y entregándose por los demás.

Así que lo harás. La pregunta es: ¿Lo vas a hacer con gusto o lo vas a hacer con resentimiento? Y cuando Jesús habló de hacer el trabajo de su padre, Él dijo: “Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío”. Recientemente mientras pensaba en esta frase me di cuenta de que tarde o temprano generalmente me someto a la voluntad de Dios, pero a menudo no me deleito en la voluntad de Dios.

Si quiero ser como Jesús, entonces necesito orar: “Oh Señor, dame un corazón que se deleite en servir, que se deleite en trabajar para ti, que se deleite en gastarse en favor de los demás. Si ésta es Tu voluntad para mi vida, si éstas son labores asignadas por Ti, entonces ayúdame a hacerlas con gozo. Ayúdame a trabajar gustosamente con mis manos.

Muchas veces me he apropiado de una oración que hay al final del Salmo 90. Y vamos a elevar esta oración al Señor:

¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes! Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos (Salmo 90:16–17, Nueva Versión Internacional).

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá de inmediato con la segunda parte del programa de hoy. Hablará de manera más específica acerca de lo que significa la obra de nuestras manos. ¿Qué nuevas ideas te han surgido acerca de Proverbios 31 a medida que Nancy ha ido compartiendo la serie La mujer contra-cultura? Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber tus opiniones e ideas.

Quizás conoces a alguien que se beneficiaría grandemente con la enseñanza de hoy. Hay muchas formas en que puedes convertirte en una embajadora de Aviva Nuestros Corazones. Puedes enviarles un correo electrónico a alguna persona con la transcripción del mensaje de hoy. Otra idea es que puedes agregar un banner de Aviva Nuestros Corazones en tu blog, portal o muro de Facebook. Visítanos en nuestra página de Facebook, Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, y sé parte de esa comunidad creciente de mujeres que ama el mensaje de avivamiento y feminidad bíblica.

Visita nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, y obtendrás más ideas de cómo convertirte en una embajadora de Aviva Nuestros Corazones. Ahora volvemos con la enseñanza de Nancy sobre la importancia del trabajo de una mujer.

Nancy: Me resulta interesante que en Proverbios 31 encontramos seis referencias a las manos: en el versículo 13, en el versículo 16, en el versículo 19, en el versículo 20 y en el versículo 31. Específicamente en los versos 13 y 19 tenemos una mujer que consigue lana y lino como materia prima para trabajarlos con sus manos y convertirlos en hilo, luego en tela y finalmente en ropa.

Al notar todas las referencias en este pasaje a lo que ella hace con sus manos (dependiendo de la traducción que estés usando se hará referencia al trabajo de sus manos, o el fruto de sus manos, la ganancia de sus manos) yo me pregunto: ¿Cuál es el significado de todas esas referencias al trabajo de sus manos? Luego empiezo a pensar en otros pasajes bíblicos donde se hace referencia a las manos. Estos pueden arrojar un poco de luz a medida que estudias la Palabra de Dios.

Bíblicamente, existe un significado especial con respecto al trabajo de nuestras manos. En en el Salmo 8:3 (NVI) nos dice que los cielos son la obra de Sus dedos y cuando se cita nuevamente este pasaje en Hebreos 1:10, dice: “y los cielos son la obra de tus manos”. El Salmo 8:6 dice que Dios formó al hombre y “Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies”.

Esta tierra es obra de las manos de Dios. El Salmo 111:7 nos dice que las obras de Sus manos son justicia y verdad. También sabemos que Jesús trabajó con Sus manos. Él creció como el hijo de un carpintero y con certeza hizo las tareas propias de un carpintero con Sus manos. También usó Sus manos como medio de bendición para los demás. En Mateo 19:15 vemos que Él puso Sus manos sobre los niños. En Lucas 24:50 cuando Jesús se preparaba para ascender a los cielos después de Su resurrección, las Escrituras señalan que “alzando Sus manos los bendijo”. Bendijo a Sus discípulos.

Los apóstoles trabajaron con sus manos. En 1 Corintios 4:12 el apóstol Pablo dijo: “nos agotamos trabajando con nuestras propias manos;” Hechos 20:34

Y de nuevo en Hechos 20:34 Pablo al hablar con los ancianos de Éfeso les dice: “Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo” (Hechos 20:34).

¿No te resulta interesante notar que el gran apóstol Pablo, el autor de 13 cartas del Nuevo Testamento, no tenía a menos el trabajar con sus manos? Trabajar con nuestras manos es la cura, es el antídoto de la haraganería, del robo y de toda inutilidad. Por eso leemos en Proverbios 21 que las personas haraganas no trabajan con sus manos, dice: “El deseo del perezoso lo mata”, dice en Proverbios, “porque sus manos se rehúsan trabajar; todo el día codicia, mientras el justo da y nada retiene” (Proverbios 21:25-26).

¿Puedes ver la diferencia? Los perezosos siempre quieren obtener. Quieren estar del lado de recibir. No trabajan para dar. Quieren recibir. Y finalmente, si no pueden obtener lo que desean, esto puede hacer que roben a causa de su pereza. Pero las personas que son trabajadoras están dispuestas a trabajar con sus manos para poder tener algo que darles a los demás. Ese es el corazón de esta mujer virtuosa.

Leemos en 1ra de Tesalonicenses en el capítulo cuatro que Pablo les insta: “que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos… A fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1 Tesalonicenses 4:11–12).

Ahora, esto es algo serio porque Pablo no solo está diciendo que es algo que debemos considerar hacer, trabajar con nuestras manos en las tareas que debamos hacerlo. En 2da a los Tesalonicenses capítulo tres él dice que había algunos en la iglesia que eran perezosos; no trabajaban con sus manos. Y Pablo dijo: “miren nuestro ejemplo. No comimos de gratis el pan de nadie, sino que trabajamos con fatiga y trabajo día y noche, para que no fuésemos una carga para ustedes, sino más bien un ejemplo que ustedes pudieran seguir” (2 Tesalonicenses 3:7–8, parafraseado).

“No se cansen de hacer el bien” (Gálatas 6:9, parafraseado). Esta es una buena palabra para las madres, ¿no es así? Y él sigue diciendo: “Si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalad al tal y no os asociéis con él, para que se avergüence” (2 Tesalonicenses 3:14). No es algo que solo vamos a modelar en nuestros hogares, sino que es algo importante que deben enseñarles a sus hijos. Sus hijos necesitan aprender cómo trabajar y cómo tener una ética de trabajo, pero también a trabajar de manera práctica.

Algunas de ustedes encontraron que cuando se convirtieron en esposas y madres no tenían las destrezas prácticas que debían saber para satisfacer las necesidades de sus familias en términos de comida, ropa, hacer compras, administrar y organizar la casa, la limpieza y algunas de estas destrezas ustedes tuvieron que aprenderlas. Y déjenme decirles, si todavía no saben hacer estas cosas, si todavía no tienen las destrezas, busquen una mujer que sí las tenga y pídanle que las ayude a aprender.

Quizás tú pienses: “Es que me sentiría muy avergonzada de decirle a una mujer que yo no sé cómo organizar mi casa, o que no sé cómo limpiar la casa o que no sé cómo cocinar.’” Es mejor pasar la vergüenza y buscar a alguien que te sirva de mentora y que te ayude a aprender esas destrezas, que pasar por la vida sin completar parte del llamado de Dios para tu vida.

Pero madres, asegúrense de que sus hijas estén aprendiendo esas habilidades para que cuando tengan su edad no tengan que admitir que no saben cómo hacer las tareas básicas del hogar.

Bueno, y hay tantas formas en que una mujer en el contexto del hogar puede usar sus manos. Yo hice una lista de algunas, y ustedes pensarán en otras: coser y remendar la ropa, las cortinas, las sábanas. Limpiar —lavar los platos, la ropa, bañar a los niños, limpiar los baños, los pisos, limpiar cosas derramadas. Y siempre hay mucho que hacer con las manos, recoger, cocinar, hornear, preparar los alimentos, comprar, manualidades para embellecer el hogar: pintar, esténcil, jardinería, sembrar, sacar las yerbas malas, ocuparse del jardín.

Trabajar con tus manos: arreglos florales, bordado, escribir notas motivadoras- esa es una forma de usar tus manos para ministrar gracia a los demás. Y a propósito, empieza en casa con esas notas motivadoras. Algunas de ustedes tienen mucho talento para escribir notas de agradecimiento y de motivación, pero ¿le escriben a sus esposos y a sus hijos esas notitas?

¡Usa tus manos! Llevar las cuentas, esto puede ser parte de tu área en la casa. Es algo que puedes hacer con las manos para ayudar a ministrar gracia a tu familia. Cuidar los niños enfermos, trenzar el pelo, cortar el pelo, todo tipo de peinados, llevar a los niños a la escuela, a las clases de piano, a las clases de deportes. Esta mujer busca lana y lino, busca la materia prima que necesita, y luego trabaja gustosamente con sus manos.

Déjenme pedirles que se detengan aquí un momento y miren sus manos. Solo mírenlas. Si eres una mujer de Proverbios 31, o te estás convirtiendo en una, como tenemos el compromiso de hacerlo juntas, tus manos tal vez no sean las manos de una modelo. Puede que no tengas las uñas perfectamente arregladas. Pero déjame preguntarte lo siguiente: ¿Son manos que sirven? ¿Son manos que se usan para bendecir y ministrar de forma práctica a las necesidades de los demás?

Si lo son, entonces aunque no sean manos bellas, son manos como las del Maestro. Las manos de Cristo fueron clavadas a la cruz. Él lo soportó, por amor, por tener un corazón de siervo, por el Evangelio, por el plan de redención.

Y cuando le sirves a tu familia con tus manos, cuando trabajas con tus manos, cuando limpias y cocinas, no importa lo que hagas con las manos en la casa, lo estás haciendo por el Evangelio. Lo estás haciendo para que tus hijos puedan saber cómo es Jesús, para que sean atraídos hacia Jesús, para que deseen conocerlo.

Hay una hermosa palabra de motivación en 2do libro de Crónicas capítulo 15. El profeta vino al rey Asa. Asa era un hombre que tenía un corazón para Dios, y deseaba establecer reforma en las naciones que necesitaban desesperadamente ser reformadas, pero era un trabajo difícil.

Hubiera sido fácil para Asa cansarse y darse por vencido. Dios le envió al profeta para decirle lo que quiero decirles a ustedes hoy. Él le dijo: “Mas vosotros esforzaos y no desmayéis, porque hay recompensa en vuestra obra.” (2 Crónicas 15:7).

Déjenme decirlo de nuevo. “Mas vosotros, esforzaos y no desmayéis porque hay recompensa en vuestra obra”, si la haces como para el Señor.

Así será.

Annamarie: La Biblia es tan práctica. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando cómo Proverbios 31 se relaciona con todo el trabajo que tendrás esta semana. El programa de hoy es parte de una serie llamada La mujer contra-cultura. Es un estudio profundo de Proverbios 31, y una exploración de la femineidad bíblica.

Ahora, si no conoces la frase “feminidad bíblica”, espero que explores el tema con más profundidad en un libro escrito por Nancy y otras sabias escritoras, llamado Becoming God’s True Woman «Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios» .

También te invitamos a unirte a nosotros en nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse en Santo Domingo, República Dominicana. Entérate de los detalles visitando, AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabes? El trabajo de una mujer no sólo consiste en ir tachando tareas de la lista de cosas por hacer. La gente está mirando, y mientras estás trabajando, puedes mostrarles un retrato de Cristo. Escucha más sobre esto mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se mencione otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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KATHARINA VON BORA

BITE

KATHARINA VON BORA

La combativa ESPOSA de Martín Lutero

Katharina von Bora nació en 1499 al sur de Leipzig en Alemania, en una familia de nobles empobrecidos de Sajonia, con tres hermanos y una hermana.​

Su madre murió cuando ella tenía cinco años, y su padre volvió a casarse, enviando a Katharina a un convento.​ En 1515, con 16 años de edad, Katharina tomó los votos como monja. En el convento aprendió a leer, escribir y algunas nociones de latín.

Después de varios años de vida religiosa, Katharina se interesó cada vez más por el Movimiento de reforma, a la vez que crecía su descontento con su vida en el convento y empezaba a conspirar con otras monjas para huir.

Katharina contactó a Martín Lutero, rogando por su ayuda.

En una fría noche de abril, Katharina y otras once monjas se escondieron en una carreta de pescado y esperaron a que el consejero municipal y comerciante Leonard Koppe comenzara a conducir.

Las monjas se arriesgaban a ser castigadas como criminales si eran atrapadas, y se enfrentaban a un futuro incierto si tenían éxito.

Las religiosas, cuyas familias obviamente las rechazarían, tendrían que conseguir un marido, o encontrar alguna forma de trabajar.

Katharina von Bora no encontró ninguna de las dos cosas, y después de haber experimentado dos propuestas fallidas de matrimonio, Lutero se sintió responsable de la situación de la ex monja. La combativa Katharina finalmente insistió en que solo se casaría con Lutero o con su amigo Nicolas von Amsdorf. Lutero aceptó el desafío y se casó con la monja fugitiva el 13 de junio de 1525.

No fue fácil la presión social, Philipp Melanchton, amigo íntimo de Lutero, al igual que muchos, creían que el matrimonio con una ex monja podría resultar en un escándalo que incluso afectaría a la causa protestante.

A pesar del ambiente tumultuoso por su controvertido matrimonio, la relación marital resultó cariñosa, amorosa, fructífera, fiel y duradera. La pareja se mudó a su nuevo hogar en Wittenberg y Katharina fue pionera en una «nueva» vocación que había estado ausente por más de mil años: ser la esposa del pastor.

El papel de Katharina como esposa del famoso Reformador, madre de seis hijos biológicos, y de varios huérfanos, y gerente de su casa pastoral, otra innovación de la Reforma, se convirtió en un modelo para las esposas de pastores protestantes de esa época.

Los reformadores establecieron firmemente el papel de la esposa como un ministerio muy importante con bases teológicas y bíblicas y le dieron una nueva dignidad a las mujeres cristianas al incluir el trabajo de su hogar en el ministerio del evangelio. Antes, las mujeres solo eran vistas como mujeres piadosas si se convertíian en monjas.

Para Katharina, su nueva vocación implicó cuidar a Lutero, apoyar su trabajo, viajar, nutrir a sus hijos y una amplia variedad de tareas relacionadas con la casa pastoral. Ella renovó el abandonado monasterio agustino que servía como su hogar; recibió a los invitados que se quedaban en sus cuarenta habitaciones; sirvió comidas a treinta o cuarenta personas regularmente y banquetes para más de cien; creó un hogar autosostenible, cultivando la tierra, preparando pan y queso fresco, criando animales para proporcionar alimentos a la familia, a los invitados y a los huéspedes.

En tiempos de enfermedades muy extendidas, Katharina dirigía remodelaciones para poder utilizar su casa como hospital, cuidando a los enfermos junto a otras mujeres y enfermeras.

Martín confiaba en el juicio de su compañera y ocasionalmente la consultaba para lidiar con asuntos de la iglesia y con temas relacionados con sus publicaciones.

La familia nunca gozó de bienestar económico, lo único que los sostenía era el poco dinero que recibía Lutero y los recursos que obtenían por el alquiler del alojamiento que ofrecían a los caminantes y peregrinos en su casa.

Katharina también participaba en las «charlas de mesa» que los luteranos organizaban en su casa. Sabía bastante latín y conocía muy bien las Escrituras, tanto que participaba en acalorados debates a la hora de la cena, un hábito que aparentemente era alentado por su esposo.

Consideraba su matrimonio como una tarea asignada por Dios. Aunque no se casó por amor, la relación se convirtió en un matrimonio afectuoso y feliz.

Tras la muerte de Lutero, Katharina huyó a Torgau debido al brote de la Peste Negra, donde sufrió un accidente en su carroza y murió tres meses después en 1552.

BIBLIOGRAFÍA

Katharina von Bora: https://bit.ly/2gKSdF3
Bora, Katharina von: https://bit.ly/2AlsU77
Un matrimonio ejemplar: https://bit.ly/2PMiPoY