1/27 – La lección más importante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

1/27 – La lección más importante

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Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuáles son las principales enseñanzas que te gustaría transmitirle a tus hijos?

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si no pudieras enseñarles nada más, ¿qué sería lo más importante que pudieras traspasarle a tu hijo o a tu hija? ¿Cuál es la mejor forma de preparar a tus hijos e hijas para que lleguen a ser todo aquello para lo cual Dios los creó?

Carmen: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez te has sentido intimidada por la súper mujer que se describe en Proverbios 31? En las próximas semanas, Nancy nos explicará por qué no tenemos que sentirnos intimidadas. Pero Proverbios 31 no solo tiene que ver con la «mujer de Proverbios 31». También trata de un hijo que tenía mucho que aprender. Aquí tenemos a Nancy, en la voz de Patricia de Saladín, quien hoy empieza un estudio profundo de este capítulo tan importante. La serie se llama La mujer contra-cultura.

Nancy: Tengo dudas de decirles cuál es el pasaje que les estaré enseñando en esta serie. En semanas anteriores, mientras estudiaba para este tiempo, algunas mujeres me preguntaron: «¿Qué es lo próximo que vas a enseñar en Aviva Nuestros Corazones?» Y cuando les digo que vamos a hacer una serie de Proverbios 31, casi siempre recibo la misma reacción, o voltean los ojos o suspiran, como diciendo: «No estoy segura de que quiera sentarme a oír toda una serie de Proverbios 31».

Entiendo un poco por qué la gente tiene esta reacción. Déjenme decirles que pienso que lo que me ha sucedido en estas semanas mientras estudiaba, es lo que les va a suceder a ustedes como resultado de lo que Dios va a hacer en nuestros corazones a través de esta serie. Ni siquiera sé cuánto tiempo nos va a tomar, aunque probablemente sean varias semanas.

He estado como en remojo, saturándome de lo que se ha convertido en uno de mis pasajes favoritos en las Escrituras. Quiero motivarlas que en estos próximos días que lean Proverbios capítulo 31. Probablemente ya lo han leído muchas veces, pero las motivo, como es el capítulo 31, a que se pongan el reto de leer este capítulo todos los días durante los próximos 31 días.

Mientras lo leen, pueden tomar una hoja en blanco, o un diario (puede ser la libreta donde escribes las notas que tomas durante su tiempo a solas con el Señor), solo tomen notas de lo que Dios les muestra sobre este pasaje, no de lo que yo les digo, sino de lo que el Espíritu Santo les muestra mientras lo estén leyendo por ustedes mismas, que es aún más importante. Escriban: «esto es lo que dice, esto significa tal cosa», y «así es como Dios lo está aplicando a mi vida».

Cuando hablamos de Proverbios capítulo 31, por lo general empezamos en el versículo 10. No sé por qué será; tal vez porque ahí es donde empieza la parte que trata específicamente con las mujeres. Pero yo quiero comenzar con el versículo uno, y trabajar con este pasaje completo, sin saltar los primeros nueve versículos.

Veamos entonces el primer versículo, que nos muestra el escenario y el contexto de Proverbios capítulo 31. Empezamos con el versículo 1: «Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre.» Palabras del Rey Lemuel. Ese nombre no aparece en ninguna otra parte de la Biblia. No se hace ninguna referencia a este nombre en los libros de los Reyes o en las Crónicas donde se listan todos los reyes de Judá o Israel. No se hace ninguna referencia a un rey Lemuel. En la Biblia ese nombre solo aparece aquí.

Pero hay una vieja tradición judía que identifica al rey Lemuel como el nombre que su madre le dio a Salomón; así que pensando que este rey tal vez es el Salomón, y que «Lemuel» es otro nombre suyo, si ese es el caso, ¿quién sería la madre que está enseñando aquí? ¿Recuerdan quién era la mamá de Salomón? Era Betsabé, y si lo consideramos bajo esa luz, este se convierte en un pasaje muy interesante.

«Palabras del Rey Lemuel [tal vez el Rey Salomón], oráculo que le enseñó su madre [tal vez Betsabé]». Ahora, esa frase, cuando la ponemos junto a otras en las Escrituras, me habla del increíble poder e impacto que tiene la enseñanza de una madre.

En todo el libro de Proverbios, se hace mucha referencia a la enseñanza de un padre, pero no tenemos muchas referencias sobre la enseñanza de una madre. Una que me viene a la mente se encuentra en Proverbios capítulo 1 en los versículos 8-9. Donde leemos:

«Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar » (NVI).

Proverbios nos dice que tanto la instrucción de nuestro padre como la de nuestra madre es algo que puede embellecernos y adornarnos. Es un adorno que debemos asegurarnos de vestir, y nos adornará con gracia y belleza. Este es el oráculo que su madre le enseñó al rey Lemuel.

Esa palabra, «oráculo», es una palabra que significa «una profecía o un anuncio de la verdad». La palabra «oráculo» lleva consigo un sentido de peso. Es algo de peso, algo importante. En otras partes de las Escrituras a veces esta palabra se traduce como «carga». Lo vemos en Malaquías capítulo 1, en la versión Reina Valera Antigua, la palabra traducida literalmente dice: «Carga de la Palabra de Jehová» (versículo 1). Es un mensaje importante que viene del Señor.

Estas palabras que esta madre le enseñó a su hijo no son solo las palabras de una madre. Son palabras que una madre recibió del corazón de Dios. Como madre, puedes estar segura de que cuando le estás enseñando a tus hijos los caminos y la Palabra de Dios, que lo que les estás diciendo es muy, muy importante. Es algo de peso. Lleva consigo autoridad divina si les estás enseñando a tus hijos y a tus nietos las palabras de Dios.

De acuerdo a este versículo, son «Palabras del Rey Lemuel», palabras que su madre le enseñó. Aparentemente, este rey está recordando algunas cosas que su mamá le había enseñado años atrás, cuando aún era un joven príncipe, formándose para ser rey. Si el rey era Salomón y la mamá era Betsabé, podemos ver que estas palabras venían del corazón de una madre que conocía sobre la gracia y la misericordia de Dios.

Pensamos en este pasaje de Proverbios capítulo 31 como si fuera un estándar imposible de la ley de Dios que nadie puede guardar. Pero si fue Betsabé la mujer que enseñó estas palabras, ella era una mujer que sabía muy bien lo que era quebrantar la ley de Dios y lo que la gracia de Dios podía hacer para restaurar a las personas que habían quebrantado esa ley.

Ella sabía cómo Dios la había encontrado, como una mujer que había sido muy agraviada y que tal vez había pecado mucho también… No sabemos si Betsabé fue cómplice de David en su pecado. Pero ciertamente, ella había sido agraviada y había tenido su cuota de responsabilidad en este asunto o tal vez ambas. No obstante, ella había sido restaurada y Dios la había hecho fructífera y le dio un hijo que sería parte de la línea de Cristo, el Mesías. Esta es una mujer que había aprendido mucho a través de una experiencia personal dura y dolorosa.

Ahora, ella le está enseñando a su hijo, a este joven príncipe que va a ser rey. Le está enseñando la importancia de cosas como la fidelidad, la fidelidad como esposo, la fidelidad en una esposa. Si esta es Betsabé enseñándole a su hijo Salomón, le está enseñando con cierto grado de remordimiento o de lamento, de que ella y su esposo no vivieron, hasta donde debieron hacerlo, las cosas que ella ahora le va a enseñar a su hijo.

Uno puede sentir que esta es una mujer que no quiere que sus fracasos se reproduzcan en la próxima generación, así que va a hablarle palabras de advertencia, de precaución, de exhortación y súplica para que tome el corazón y las palabras de Dios como suyos y haga de estas palabras una forma de vida.

Su esposo había experimentado serias consecuencias como resultado de su adulterio, y ella ahora le está diciendo a su hijo Salomón: «Hay muchas cosas en tu papá que debes emular, pero hay unas cuantas que debes evitar». Aprende de nuestro ejemplo. Aprende de lo que hemos aprendido de la forma difícil, y no repitas los fracasos de tus padres. O sea, que ella le está hablando palabras de protección y precaución.

Luego habla palabras de preparación. Recuerden que cuando ella habló estas palabras, su hijo todavía no era el rey. Era un joven, un príncipe. Pero ella sabía que un día él sería rey, así que está ayudando a preparar a su hijo para el futuro. Ella sabe que él va a tener muchas responsabilidades sobre sus hombros.

Si tienes hijos, tu pregunta debería ser: «¿Cuál es la mejor forma en que yo puedo preparar a mis hijos para que tengan toda una vida de servicio espiritual, como reyes y sacerdotes para Dios, para que vivan como hijos e hijas de Dios y como realeza? ¿Cómo puedo prepararlos para que cumplan el llamado de Dios en sus vidas?

Algunas veces lo haces enseñando. Otras veces lo harás a través de la oración. Y muchas más por el ejemplo. Vamos a ver en este pasaje que esta es una madre que ha hecho todo esto por sus hijos. Quieres preparar a tus hijos para que vivan y le sirvan al Rey de Reyes; para que vivan y se sirvan entre ellos como reyes y reinas bajo la autoridad de Dios.

«Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre». Es él que ahora está hablando esas palabras. Él está recordando lo que su madre le enseñó años atrás. ¿No se alegran ustedes, que todavía están criando a sus hijos, de tener esta motivación de que sus hijos recordarán lo que ustedes les han enseñado?

Ahora, asegúrense de estar enseñándoles las cosas correctas porque ellos recordarán lo que ustedes les están enseñando. Ustedes les están enseñando algo. Ellos van a recordar esas lecciones, y las van a reproducir, ya sea para lo mejor o para lo peor, lo van a reproducir en la próxima generación.

¿Qué quieren ustedes que sus hijos recuerden sobre lo que ustedes les enseñaron? ¿Qué recuerdas tú de lo que tus padres, o de lo que tu madre, te enseñó? ¿Qué quieres traspasarle a tus hijos? ¿Qué les estás pasando a tus hijos y a tus nietos? ¿Qué les estás enseñando? ¿Qué quieres tú que ellos le pasen a la próxima generación cuando ya tú no estés?

«Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre». Ella le enseñó; y él creció y a su vez enseñó a otros. A propósito, observen que ella no le dejó toda la enseñanza al papá. Claro, el papá tiene su papel de enseñar y de entrenar, pero esta es la enseñanza de una madre.

Creo que esto debe motivarlas a todas ustedes cuyos esposos no conocen al Señor, o que tal vez no estén caminando con Dios, o que no estén activamente comprometidos con la enseñanza de sus hijos. Claro, ellos tienen un llamado y una responsabilidad. Pero no asumas que porque tu esposo no tiene una relación con Dios que tú no puedas involucrarte activamente en la enseñanza, en el discipulado y en la crianza de tus hijos.

Cualquiera que sea la forma, con o sin un esposo que esté involucrado y entrenando, tú tienes el llamado y tú tienes una responsabilidad de entrenar a tus hijos, de protegerlos, de prepararlos, de hablarles palabras de peso; palabras que estén respaldadas por la autoridad de la Palabra de Dios, para que tus hijos estén preparados y equipados para ir y proporcionar un liderazgo piadoso a la próxima generación.

Carmen: No hay nada más importante que entrenar a nuestros hijos. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender este concepto desde el primer verso de Proverbios 31, y ella regresa en seguida.

El programa de hoy inicia un estudio profundo de Proverbios 31. Tal vez hayas escuchado hablar de la «mujer de Proverbios 31» toda tu vida y te sientes un poco intimidada. En las próximas semanas, Nancy te dará luz sobre este capítulo tan importante pero con frecuencia malinterpretado. Sabrás por qué el pasaje no fue diseñado para hacerte sentir condenada ni abrumada.

Durante esta serie espero que descubras lo que significa servirle a Dios en formas exclusivamente femeninas. Nancy y otras mujeres sabias escribieron un libro que te ayudará a saber cómo hacerlo. Se llama «Feminidad bíblica en el hogar» (disponible en inglés), e incluye contribuciones de Nancy y otras escritoras como Carolyn Mahaney, Mary Kassian, y Susan Hunt.

Acabamos de escuchar a Nancy explicar de una manera preciosa el primer versículo de Proverbios 31. Aquí la tenemos de nuevo para continuar con el versículo 2.

Nancy: En el versículo 2, ella dice: «¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos?» Estas frases, a no ser que uno se tome el tiempo de meditar en ellas… ¡Ni siquiera son oraciones completas! Lo que vemos aquí es como los gemidos, los anhelos, el derramamiento del corazón de una madre, de una madre que apenas puede terminar una oración, no porque no sea inteligente, sino porque viene de lo profundo de su ser y casi no sabe expresar lo que siente.

Expresa la intensidad y la pasión del corazón de una madre que está sintiendo amor y ternura y conexión con este hijo que es su propia carne y su propia sangre. Este es el hijo que llevó en su vientre; se siente responsable de su hijo. Este es el hijo de sus entrañas. Es la imagen de una mujer que ha dedicado su hijo a Dios.

Cuando pienso en la frase «hijo de mis votos», pienso en otra madre del Antiguo Testamento. Su nombre era Ana. Ella anhelaba un hijo, Ana oraba por un hijo, lloraba por un hijo, esperaba por un hijo. Y vino el día en que Dios la bendijo con un hijo. Ella dijo: «Señor, si me das un hijo varón, yo te lo regresaré a ti. Será tuyo». Él fue el hijo de sus votos. Nos damos cuenta de lo importante que es que una madre reconozca que sus hijos son dedicados a Dios.

Estuve pensando en las últimas 24 horas, de lo que ha significado para mí el saber que desde el vientre fui apartada para Dios, que mis padres se dieron cuenta de que yo no era propiedad suya. Eso es lo que esta madre está sintiendo. Está expresando la intención de su corazón de criar a este hijo en el temor de Dios.

Alguien dijo una vez que «Si hubiera más Anas, ¿no habría más Samueles, grandes hombres de Dios, líderes espirituales?» ¡Si tan solo tuviéramos más mujeres: madres, abuelas, que estuvieran dedicando sus hijos a Dios y clamándole a Dios a favor de sus hijos!

Así que ella dice: «¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos?» Es como si estuviera diciendo: ¿Qué diré? ¿Qué te voy a enseñar? ¿Qué te voy a traspasar?» Ella quería que su hijo conociera a Dios, que viniera a sus caminos, y ella sabía que ella tenía una responsabilidad de mostrarle a su hijo los caminos de Dios, de comunicarle el corazón de Dios a su hijo. Es como si estuviera diciendo: ¿Qué le diré a mi hijo?

Esta es una mujer que está tomando muy en serio su responsabilidad de entrenar a su hijo en los caminos de Dios. Ella está mirando a Dios, como diciendo: Señor, muéstrame qué debo enseñarle a este niño.

¿Cuáles son las enseñanzas más importantes que quisieras pasarles a tus hijos? Si no pudieras enseñarle nada más, ¿qué sería lo más importante que le pasarías a tu hijo o a tu hija? ¿Cuál es la mejor forma de preparar a tus hijos e hijas para que sean todo lo que Dios quiere que ellos sean? ¿Cuál es la mejor forma de protegerlos y prepararlos para lo que tendrán que enfrentar en la vida? ¿Cuál es la mejor forma de dirigirlos hacia el plan que Dios tiene para sus vidas?

Dios te ha dado esos niños a ti. Son una encomienda sagrada. Son una mayordomía preciosa. Tienes una responsabilidad con esos niños mayor que tu responsabilidad con cualquier otra persona sobre la faz de la tierra, excepto tu esposo. «¿Qué voy a decir? ¿Qué te voy a enseñar?»

En las próximas sesiones, nos vamos a concentrar en la instrucción de la madre, lo que le enseñó a su hijo. Pero veamos un resumen de lo que ella le enseña a su hijo. Quiero que veamos en los próximos versículos que ella le va a dar a su hijo ciertas instrucciones que incluyen algunos absolutos.

Hay absolutos. Ella le está enseñando a su hijo que hay una diferencia entre hacer lo correcto y hacer lo incorrecto. En algunos casos ella le dirá: «no hagas esto, y en otros sí haz esto».

En estos tiempos, el concepto de la generación postmoderna es que no hay absolutos. Cada hijo debe crecer y escoger por sí mismo lo que creerá. Esta madre no creía eso. Ella sabía que había absolutos basados en la Palabra de Dios, que había cosas que debía enseñar al corazón de su hijo.

Su instrucción en los próximos versículos es muy específica y muy práctica. Es directa. Ella prácticamente está aplicando la Palabra de Dios y los caminos de Dios a la vida diaria. Le va a hablar sobre el matrimonio, sobre las relaciones, las mujeres, las costumbres, sobre áreas de esclavitud, sobre estilos de vida; enseñanzas prácticas de la Palabra de Dios.

Hay negativos y hay positivos en su enseñanza. Como madre, no tengas miedo de decir: «Eso está mal» o de decir «Debes hacer esto». En un sentido práctico de la vida diaria, «Esto está bien, esto está mal. Esto es lo que debes hacer. Esto es lo que no debes hacer.»

Recibí una carta de una mujer la semana pasada que me estaba agradeciendo por hablar en Aviva Nuestros Corazones sobre la importancia de instruir a los hijos en los caminos de Dios. Ella me dijo: «Estoy haciendo eso con mis hijos».

Me contó de una pizarra blanca que tiene en el comedor donde la familia se reúne. Dice que algunas veces le viene un pensamiento o algo que quiere enseñarles a los niños. Dice que a veces es algo de las Escrituras, o de algún tema práctico de la vida. Ella dice que solo lo anota en la pizarra.

Luego ella dice que ellos, como familia, utilizan el momento de las comidas para enseñarles a los niños cosas prácticas de la vida. Ella les está enseñando a sus hijos de manera práctica los caminos de Dios utilizando esta pizarra, así como esta madre le enseñó a su hijo los caminos de Dios.

Ella le está diciendo a él en la enseñanza que sigue: «Recuerda quién eres. Recuerda que eres un rey. Eres un rey en formación». Ella le está dando a su hijo una visión sobre cómo su llamado en la vida le pone a él ciertos requisitos.

Estoy tan agradecida por la forma en que mis padres, de muchas maneras, nos dieron una visión del hecho de que Dios nos quería usar. Eso significó que hubo responsabilidades. Hubo algunas cosas que teníamos que estar dispuestos a hacer como parte de nuestro estilo de vida, si queríamos que se cumpliera todo lo que Dios tenía para nosotros.

Ella está diciendo que hay un estándar más alto. Hay responsabilidades y requisitos y rendición de cuentas. «Otros pueden; pero tú no puedes. Tú vas a ser el rey».

Luego vemos que ella también le enseña, en el párrafo que vamos a ver a partir de mañana, que las decisiones tienen consecuencias.  

El poder de la instrucción de una madre, dada a un hombre joven -y asumo- que desde una edad muy temprana. Esa instrucción empieza desde el momento que primero pones tus ojos sobre ese hijo y todo el tiempo hasta que tu hijo se va del nido y lo envías como una flecha a este mundo a ser un rey, un líder, a ser un hombre o una mujer piadosa.

Esa instrucción que has invertido todos estos años en el hijo de tus entrañas, la hija de tus entrañas, el hijo, la hija de tus votos; esa instrucción la llevarán tus hijos e hijas durante toda su vida.

Asegúrate de que esa instrucción que has estado dando sea clara, sea práctica y específica. No tengas miedo de decir no. No tengas miedo de decir: «Tus decisiones tendrán consecuencias». Luego dales la visión del futuro. Dile a tus hijos: «Recuerden quienes son». Con ese alto y santo llamado vienen responsabilidades muy importantes.

Carmen: Todavía me acuerdo de algunas lecciones que aprendí de niña, ¿y tú? Lecciones que hasta el día de hoy ejercen influencia en mi forma de vivir. Tú ejerces influencia sobre tus hijos, te guste o no. Nancy Leigh DeMoss es tan buena entrenándonos en la enseñanza bíblica, para que podamos pasar esa enseñanza a la próxima generación.

Estamos viviendo tiempos difíciles y confusos para la mujer. Es por esto que Dios nos ha motivado a llevar a cabo las conferencias de Mujer Verdadera. Celebraremos una en Santo Domingo muy pronto. Infórmate sobre esto al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Hemos escuchado sobre la importancia de la enseñanza de una madre. Mañana, Nancy nos explicará por qué una madre sabia usa más que solo palabras para enseñar. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por las madres que nos has dado, que nos han enseñado y nos han capacitado. Algunas de ellas madres piadosas que nos han enseñado directamente de la Palabra de Dios. Otras tal vez con madres que no te conocían, pero aun así, como madres, estaban enseñando y capacitando en las destrezas básicas de la vida y modelando cosas importantes sobre lo que significa ser un hombre o una mujer de éxitos. Te damos gracias por aquellos que nos han entrenado y nos han enseñado.

Ahora Señor, como mujeres te pedimos que tú nos muestres cómo enseñar y capacitar a la próxima generación; que podamos levantar jóvenes y jovencitas que serán reyes y reinas, realeza espiritual, que proveerán de un liderazgo piadoso a la próxima generación. Oramos en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 Episodio 24 – ¿Cómo hago para que mis pensamientos sean cautivos?

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John Piper Responde

¿Cómo hago para que mis pensamientos sean cautivos?

 Episodio 24

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El Pastor John explica:
Soy una persona ansiosa – ¿Cómo puedo “descansar en Cristo”?

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2/3 – Cómo guardar tu corazón

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Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

2/3 – Cómo guardar tu corazón

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Annamarie Sauter: Al mismo tiempo en que Carolyn McCulley estaba enfrentado sus propios retos de estar soltera, otras mujeres solteras de su iglesia venían donde ella a pedirle consejos, confiando en que ella sería una persona sólida en esta área. Durante todo este tiempo había un versículo de las Escrituras que siempre venía a su mente.

Carolyn McCulley: «Que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre había alguien llamando a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?». Yo quería dar media vuelta y decir «¡¿Qué?!» Pero no podía hacer esto, y les decía: «Sí, ¿Cómo puedo ayudarte?

Annamarie: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora del libro« Mentiras que las mujeres creen» Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer escuchamos la primera parte de la charla que mi amiga, Carolyn McCulley, dictó en la Conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace cuatro años, en Dallas, Fort. Worth. Carolyn es la autora del libro llamado » Did I Kiss Marriage Goodbye?» (¿Le dije adiós al matrimonio?, está disponible en inglés. Hoy ella estará contrastando la definición popular del amor a la luz de la definición bíblica.

Debemos tomar en cuenta que en esta charla, Carolyn se está dirigiendo a mujeres solteras. Pero les aseguro que las mujeres casadas también serán retadas ya que todas nosotras hemos sido impactadas por el concepto que tiene el mundo sobre lo que es el amor. Cada una de nosotras, no importa si estamos casadas o somos solteras, necesitamos abrazar la definición bíblica que nos da Dios sobre el amor.

Carolyn comienza con el consejo de Proverbios capítulo 4:

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida».

Carolyn: Con todo este desorden y con esta idea de que debemos guardar nuestro corazón, no debemos estar cortejando en nuestras mentes, o debemos tener una perspectiva más concreta en nuestras relaciones. Es fácil pensar en el amor en términos de medir nuestros afectos y dividirlos entre las personas. ¿Alguna vez has visto a un niño compartir algo contigo? Ellos cortan el pedacito más pequeño que pueden y te dicen «aquí tienes». «Wow, qué generoso de tu parte; ¡gracias!».

Es así como a veces nos sentimos al guardar nuestros corazones. «Aquí tienes, un pedacito de mis afectos, el resto lo dejaré bien guardado detrás de esta fortaleza». Pero esta tampoco es la idea bíblica. Permítanme introducirles el concepto bíblico y para esto quiero pedirles que cierren sus ojos mientras les leo un pasaje que probablemente han escuchado en otros contextos, pero quiero que lo escuchen los más cercano posible al contexto original en que Pablo lo escribió.

Quiero que piensen en alguien en su iglesia con quien están teniendo problemas en estos momentos. Quizás sea una amistad que se ha tornado problemática, o alguien en quien estás interesada pero que no te corresponde; o quizás alguien que ha roto su relación contigo. Piensa en algún lugar donde te han lastimado. Ahora escuchemos el estándar más alto acerca de nuestros afectos.

«El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser». Primera de Corintios 13 del 4-8

Pueden abrir los ojos. El apóstol Pablo le escribió este pasaje a un grupo que estaba fraccionado en la iglesia de Corinto, estos hermanos estaban ocupados en causar divisiones y en crear nuevas alianzas basadas en el éxito material, en las posiciones sociales, o en las profesiones; ellos excluían ciertas personas de sus ágapes; unos se emborrachaban mientras otros observaban sin comer o beber nada. Imagínense en este contexto de egoísmo recibir una carta que habla del amor en los términos de paciencia, de bondad y de ser gentiles.

Este pasaje lo escuchamos muchas veces en bodas, y claro que se aplica al contexto de las bodas, eso es obvio, pero yo quiero traerlo al contexto de la iglesia local para que veamos este pasaje a la luz de nuestras relaciones personales con nuestros amigos, de nuestras relaciones con los demás hombres y de las relaciones que esperamos tener en un futuro; pensemos en las relaciones que han sido rotas y en nuestras relaciones con personas que nos han herido; debemos tener en cuenta que en todas estas relaciones Dios nos dice «el amor nunca dejar de ser». Esta es la medida del amor a la cual debemos aspirar.

Nuestra cultura tiende a terminar las cosas rápidamente; «corta con eso, termina esa relación, rompe con eso». Yo no estoy diciendo que a veces el terminar con una relación no sea lo más apropiado en un momento determinado, pero el contexto general es que el amor nunca deja de ser, porque el amor de nuestro Salvador por nosotros nunca deja de ser.

Entonces me puse a pensar en todos estos años que pasé esperando por una relación que no llegaba y al considerar las relaciones que no se llegaron a materializar, pensé en el hecho de que con cada uno de estos hombres, quienes eran verdaderamente redimidos por el Señor, yo estaba unida para siempre por medio de la cruz.

Puede que en estos momentos yo diga, «no me hables a mí». Pero esta sería una conducta egoísta de mi parte, porque el Señor ha redimido a este hombre al igual que a mí. Para siempre estaremos juntos regocijándonos alrededor del Cordero en los cielos, lo que significa que estas relaciones nunca dejarán de ser.

Es importante que recordemos esto; aun cuando el Señor nos provea de un esposo que se mantenga fiel a nosotras hasta el final de nuestras vidas, nuestro trabajo es servir a este esposo, a este regalo del Señor, de tal manera que si en algún momento tengamos que devolvérselo al Señor podamos decirle: «Por medio de tu gracia, y para tu gloria, he tratado de presentarte a alguien a quien mi pecado no ha dañado, a alguien a quien mis palabras y mi amor han edificado. Aquí te lo devuelvo».

Yo sé que en la cultura de nuestras iglesias tendemos a exaltar la idea del matrimonio ya que la sociedad que nos rodea denigra este concepto, pero a veces hacemos del matrimonio y de la familia un ídolo, aun dentro de nuestras propias Iglesias. La meta se convierte en tener un buen matrimonio y una buena familia. Deseamos tener buenos matrimonios y buenas familias, no me mal entiendan, pero esta no debe ser nuestra meta final, porque estas cosas son pasajeras. Todas estas relaciones que tenemos dentro de la iglesia y dentro de nuestras familias continuarán por toda la eternidad. Por esto la idea de cuidar de los regalos temporales de esta vida es que podamos glorificar a Dios a través de ellos.

Aun en los buenos matrimonios no es algo extraño llegar a convertirse en aquellos que dicen: «yo tengo un buen matrimonio, una buena familia y nos sentamos todos juntos para vernos bien bonitos». Dios nos ha dado este tipo de relaciones para que seamos un retrato de las cualidades redentoras a un mundo que nos está observando. Esto también se aplica cuando no lo somos. Cuando fallamos, cuando peleamos los unos con los otros, cuando somos cualquier cosa menos amorosos, pero reconocemos nuestra propia pecaminosidad y confesamos nuestros pecados frente a aquellos que nos están observando, que son afectados por nuestros pecados y les pedimos perdón.

Si de verdad quieres tener un efecto en los no creyentes, humíllate a ti misma. Un incrédulo puede ver claramente tu pecado, aun mejor que tú misma, pero el mundo que nos está observando no está acostumbrado a escuchar a las personas decir: «Lo siento, fui egoísta, por favor perdóname». Tendrás un mayor efecto en las personas que te rodean si eres una persona humilde.

Ahora, regresando al pasaje de 1era Corintios, Don Carson, en su comentario Showing the Spirit (Mostrando el Espiritu Santo), amplía este punto diciendo:

El amor no solo no busca lo suyo, sino que está preparado para entregar lo que es suyo a los demás. En las relaciones personales, el amor no se aíra fácilmente; esto es, no es quisquilloso, no tiene un carácter abrasador escondido debajo de una fachada respetable, solamente esperando ser ofendido, de una forma real o imaginaria, para resurgir lleno de resentimiento.

El amor cristiano siempre soporta (posiblemente lo soporta todo). Siempre confía, no es que sea ingenuo, pero prefiere ser generoso y receptivo al aceptar, en vez de ser suspicaz y cínico. Este amor espera lo mejor, aun cuando sea decepcionado repetidamente por abuso personal; siempre confía, siempre está dispuesto a dar una segunda oportunidad y a perdonar hasta setenta veces siete.

Es un amor que persevera. Aun cuando la evidencia indica lo contrario, es un amor que espera lo mejor. Aun cuando la confianza es repetidamente traicionada, es un amor que espera valientemente.

Hay algo que quiero aclarar en este punto, y pienso que puedo hacer la aclaración a nombre del Dr. Carson, también. Él no está diciendo que debemos soportar el pecado del abuso. Definitivamente esto es algo que debemos confrontar. Lo que él está diciendo es que el Evangelio nos permite mirar el propósito redentor y que esto puede ser una realidad aun en aquellos que abusan de otros. Ellos no están fuera del alcance de Dios.

Entonces, volviendo al tema de guardar nuestro corazón. ¿Saben que esta frase se encuentra dos veces en la Escritura? La encontré otra vez en la NIV en Proverbios 4 del 20-23.

«Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él manan los manantiales de vida».

En este contexto vemos el corazón como un manantial, como una fuente de la cual brotan las cosas que afectan nuestra vida y la vida de los demás. Este punto se amplía en Mateo 15 cuando Jesús le habla a sus discípulos y a los fariseos que se acercaron a él a preguntarle sobre el lavamiento de las manos. Él les dice: ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre» (vs. 17-20).

Lo que Jesús nos está diciendo aquí es, «Guarda tu corazón de los resultados del pecado, porque aquellas cosas que guardas en tu corazón salen y contaminan a los demás». El principio bíblico tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento es el mismo, «aquellas cosas que guardas en tu corazón, aquellas cosas que se anidan en tus pensamientos, aquellas cosas que guardas en términos de cómo juzgas a los demás y a Dios, saldrán en tu forma de expresarte y en tus acciones».

Guardar nuestro corazón significa guardar nuestros pensamientos de no revivir los pecados, las debilidades y las faltas de los demás, a la vez de no quejarnos constantemente por ellos. Particularmente si estás soltera ¿conoces bien esos momentos cuando el hombre en quien tienes un interés le pide a otra persona que sea su pareja? ¿Cuando sucede algo en la relación en la que te encuentras y él no actúa como tú quieres y en el momento en que tú quieres, y piensas que esto es una evidencia de que no te ama? Cada una de estas tres circunstancias es una oportunidad para mirar a lo que estás guardando en tu corazón y que te lleva a reaccionar de esta manera.

Un corazón no guardado es un corazón que no está protegido de ser contaminado con nuestro propio pecado. Es tan fácil levantarnos en la mañana y que lo primero que venga a nuestros pensamientos sea: «No puedo creer que él me haya dejado, no puedo creer que le haya pedido a otra que sea su pareja, no puedo creer… lo que sea que haya pasado que nos produzca dolor». Empiezas a meditar una y otra vez en las cosas que piensas que te son más gravosas en vez de meditar en tus propios pecados delante de Dios.

Cuando nos damos cuenta de que hemos ofendido a Dios mucho más y con más frecuencia de lo que los otros nos hayan podido ofender a nosotros, esto nos llevará a ser humildes y a tener más gracia en nuestra vida de pensamientos. No estoy diciendo que esto sea fácil, que el día en que tu novio terminó contigo vas a salir de la cama cantando y bailando: «La vida es feliz siento maripositas en el estómago». Esto no será así, será todo un proceso, un proceso de recordarnos diariamente: «Es verdad, no debo pensar y recordar estos pecados y pensamientos gravosos, repasarlos una y otra vez, como el perro que da vueltas y vueltas antes de finalmente acostarse a dormir».

Una forma de prevenir que se aniden este tipo de pensamientos en nuestros corazones y de evitar que salgan hacia los demás es recordar una y otra vez las sabias y gentiles palabras de otro hombre que también era soltero, y que en Filipenses 4: del 4-9 nos escribe uno de los pasajes más conocidos que tenemos como cristianos, de esos pasajes que adornan las obras de arte y que son citados por muchas personas. Quiero que otra vez piensen en esas palabras en el contexto de las personas con las cuales te encuentras en conflicto. El apóstol Pablo nos escribe:

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y suplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practicad, y el Dios de paz estará con vosotros».

Si te sientes sola, si nadie se te ha acercado, o si alguien se te acercó y luego decidió salir con otra persona, si alguien decidió terminar su relación contigo, si alguien te ha sido infiel en una relación. Cualquiera que sea tu situación, ya sea romántica o de otra índole, aquí tienes la receta de cómo trabajar con el desaliento. El apóstol Pablo nos dice que lo primero que tenemos que hacer es: ¡Regocijarnos en el Señor!

Esto no significa que como cristianos debemos decir: «Sí, sí, la vida es dura, pero debes estar feliz, eres un cristiano». No, lo que quiere decir es: «mira bien hacia adentro». Reconoce tu dolor, pero recuerda que te ha sido otorgado un regalo increíble. No solo tus pecados han sido perdonados, sino que también se te ha otorgado la justicia de Cristo. Estarás para siempre con Él. No sufrirás el ser juzgado. Un día estarás de pie delante del Señor y de sus ropajes judiciales saldrán Sus manos que te señalarán diciendo: «Ve a mi izquierda o a mi derecha». Porque para todos aquellos que han recibido este regalo Su mano de juicio se tornará en las manos que fueron crucificadas. Él te dirá: «Ven y entra en Mi gozo».

Ahora, si esto no te lleva a detenerte y regocijarte… ¿sabes qué? Es normal, esto no siempre ocurre, a veces tienes que sacar la nariz a flote y decir: «Ok, Cristo significa más para mí que lo que este hombre pueda sentir por mí». Pero esto casi nunca nos pasa en el momento, ¿no es cierto? No, no nos ocurre, para ser honestas, todas nosotras sufrimos momentos de letargos hacia el Evangelio, lo cual es una ofensa, pero es precisamente por esto que necesitamos a nuestro Salvador.

Es precisamente en estos momentos que debemos volvernos y proponernos decir: «Ahora mismo esto me duele, me duele bastante, pero Señor, yo sé que dentro de cinco años en este mundo caído me habré olvidado de esta situación, y cuánto más en la eternidad donde estaré regocijándome contigo; por eso ayúdame ahora en mi incredulidad para poder regocijarme en tu bondad para conmigo».

«Permite que tu mansedumbre y gentileza sean evidentes a todos». Cuando te sientes dolida es fácil estar irritada, ¿no es así? Mis amigas le llaman a este estado «cuello de espátula». Es cuando nos encontramos tan tensas que parecería que nos tragamos una espátula. Nos sentimos como: «¿Qué hay? Bien, aquí» (con respuestas bien escuetas). No le pusieron este nombre porque alguien parecería haberse tragado una espátula, sino porque esta condición causa que nos sintamos y reaccionemos de ese modo.

Pasé por una etapa en mi vida donde todo el mundo quería algo de mí, siempre me encontraba contra el tiempo, y todos a mí alrededor parecían estar pasando por momentos cruciales en sus vidas, ya fuera que estuvieran atravesando por una crisis o pasando por un momento feliz. Yo sentía que tiraban de mí en todas las direcciones, pero el Señor traía constantemente a mi mente el versículo que dice «Que tu gentileza sea conocida por todos, que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre alguien tocaba a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?» Yo quería darme la vuelta y decir ¿qué? Pero no podía hacer esto, sino que les decía, claro ¿cómo puedo ayudarte?».

Exteriormente tenía que comportarme de esta forma, pero por dentro me sentía como, «¿Qué?» Yo trataba de que mi gentileza fuera evidente a todos aquellos que me buscaban. Cuando ponemos en práctica la santificación, eventualmente nuestro corazón seguirá nuestras acciones. Muchas veces tenemos que arrastrar nuestros corazones sabiendo que «en algún momento nos sentiremos bien de haberlo hecho». Por el momento solo tenemos que procurar hacer lo que es correcto. Tenemos que actuar correctamente y asumir que pronto nuestros corazones también serán movidos.

Apela a tu razón y a tu voluntad. ¿Sabes a lo que me refiero? Algunas mujeres son tan duras, no ceden ante nada. Nunca te puedes acercar a ellas y decirles: «Quizás tienes que considerar las cosas desde otro punto de vista» porque te responderán con un sonido de gato airado. Tú no quisieras ser este tipo de mujer, más bien te gustaría ser humilde y lo suficientemente flexible para que cuando alguien se te acerque puedas decir: «Déjame oír lo que tienen que decirme».

Pero existe otra etapa, la de no estar ansiosas. Por sobre todas las cosas, no especules sobre el futuro. «Él no me invitó a salir». «Nadie nunca me va a invitar a salir». «Yo no voy a ser como esta charlista». No especules sobre el futuro, tú no sabes lo que depara el futuro.

Tanto mis amigas como yo, en los tiempos de nuestras mayores tentaciones especulamos sobre las cosas, para bien o para mal, pero nos miramos mutuamente y nos decimos: «Tú no sabes nada de nada». Esto nos ayudaba bastante. En esos momentos donde estamos seguras de que Dios está en contra nuestra, de que «nunca nos permitirá tener una cita con nadie» y es ahí cuando aparece alguien de la nada ¿No te sientes humillada en esos momentos?

Aun cuando este no haya sido tu caso, hay otros a quienes les ha ocurrido así. Últimamente he visto muchas relaciones y muchos matrimonios que comienzan con personas que se sentían que por alguna razón estaban descalificadas para recibir las bendiciones del Señor. Puedo garantizarte que no importa cuáles sean las circunstancias en tu vida, cuando veas a Dios cara a cara no le vas a preguntar ¿por qué pasaba esto en mi vida?

No, te acercarás a Él y tomarás la corona que Él te ha dado, los galardones de obediencia que por medio de Su gracia Él ha hecho posibles en tu vida, Dios te recompensará por esto. Cuando te des cuenta de todo esto echarás tus coronas a sus pies y dirás: «No soy digna».

Y no lo eres. Eres un objeto de su gracia y de su misericordia. Sabiendo esto, podrás mirar a tus hermanos cuando pequen contra ti y reconocer que ellos también son objetos de Su gracia y de Su misericordia porque ellos también conocen al Señor. Esto te permitirá no estar ansiosa, te permitirá ser gentil y regocijarte en el Señor. Esto te motivará a orar, porque sabes que el Señor está en control. Podrás orar al Señor y darle las gracias porque sientes esos deseos, porque deseas algo bueno y porque confías en que Dios te proveerá de aquellas cosas que deseas.

Nancy: Carolyn McCulley ha estado ofreciendo consejos sabios a las solteras para que confíen en Dios con respecto a su futuro y a sus ansiedades. Aunque Carolyn se ha dirigido a las solteras, pienso que este mensaje es beneficioso para todas, ya que todas necesitamos confiar en Dios en nuestras vidas, sin importar nuestro estado civil o la etapa en que nos encontremos en estos momentos.

Aprecio el comentario que una de nuestras oyentes que escribió diciendo:

«Soy una soltera de 30 años, Dios está restaurando mi vida de malas decisiones que tomé en el pasado y ha utilizado este ministerio en mi proceso de restauración».

Es de mucho aliento cuando escuchamos que Dios toma nuestros esfuerzos y los utiliza para Su Gloria.

Si Aviva Nuestros Corazones es parte de tu rutina diaria y te beneficias de este programa, ¿considerarías ser parte de nuestro equipo de patrocinadores regulares? Yo sé que este es un compromiso que requiere de un gran sacrificio para muchas de ustedes, pero les aseguro que las recompensas son grandiosas, al ver cómo Dios va guiando a muchas mujeres a través de un proceso de restauración y cómo las une a través de Su Palabra.

Nuestros patrocinadores hacen el compromiso de orar por nuestro ministerio, de compartir el mensaje de Aviva Nuestros Corazones y de donar regularmente cada mes.

Puedes obtener más detalles acerca de cómo ser parte de este grupo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU o Canadá. Si haces tu donación por teléfono, asegúrate de indicar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Puedes interactuar con nuestros oyentes visitando nuestro programa en Avivanuestroscorazones.com con la fecha de hoy, vas hasta el final de la transcripción y allí puedes leer los comentarios que han dejado otras oyentes, al mismo tiempo que puedes añadir tus propios comentarios o preguntas.

Muchas veces el pecado viene cuando deseamos algo con demasiado fervor, aunque sea algo bueno. Carolyn McCulley nos muestra cómo evitar el pecado y cómo mantener nuestros deseos por una relación en la perspectiva correcta. Aprende cómo evitar que tu matrimonio y tu familia se conviertan en un ídolo mañana en nuestro programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

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Este fue un mensaje de Carolyn en True Woman titulado «Me ama/ No me ama»

Annamarie Sauter: En Aviva Nuestros Corazones cuando el personal interactúa con personas solteras, les recomendamos un libro titulado «¿Le dije adiós al matrimonio?» en ingles (Did I Kiss Marriage Goodbye?). El libro está disponible en inglés. Cuando mencionamos el título del libro, nuestro interlocutor muchas veces pone una cara de susto. La autora del libro, Carolyn McCulley, ha podido ver esas mismas caras.

Carolyn McCulley: Hace más de seis años que el libro fue publicado, y divirtiéndome con el título desde entonces; me di cuenta que todo ha sido culpa mía.

Mi pastor en ese momento era Joshua Harris. Ahora ya sabes la inspiración. Su libro más vendido es «Dile adiós a las citas amorosas». Como mi libro estaba dirigido a mujeres solteras que exploran la feminidad bíblica, este fue el título que sugirió para mí.

Yo pensaba «¡Oh, genial!» Mi editor dijo: «Oh, no. Eso no va a funcionar. Yo decía, «Oh sí, va a ser muy bueno». Mi editor estaba en lo cierto. Después recibí un montón de correos electrónicos de gente que decía, «Yo estaba en la librería, pero no quise comprar su libro. Hice que mi amiga lo comprara… Pero antes estábamos ahí las dos paradas en una esquina, diciendo, «Tú cómpralo… No cómpralo tú.. ¡No tú ve y cómpralo!»

Finalmente hasta una amiga hice en Manhattan. Ella me escribió para decirme que una vez estaba leyendo mi libro en el metro, pero con una portada diferente. Entonces lo entendí.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En las conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) que se celebraron durante el año 2010, hubo algunos talleres, muchos de ellos enfocados en diferentes circunstancias de la vida. Una amiga de mucho tiempo, Carolyn McCulley, se dirigió a las mujeres solteras en una de esas sesiones. Vamos a escuchar ese mensaje durante los próximos tres programas. Te animo a que si estás casada no te desconectes.

En los próximos días, Carolyn nos va a desafiar a cultivar la clase de amor verdadero que el apóstol Pablo describe en 1era a los Corintios capítulo 10 versículo 13, y ella te estará animando a descansar en la paz de Dios, independientemente de cuál sea la situación que puedas estar enfrentando.

Permíteme también decirte que si tienes amigos o hijos adultos que son jóvenes y que son solteros, encontrarás también algunas ideas muy prácticas aquí que te ayudarán a ser de aliento para ellos.

Hoy Carolyn se centrará en algunos aspectos prácticos para la soltería. Ella nos estará mostrando la importancia de la relación con los hombres solteros en la iglesia como hermanos en Cristo y no solo como parejas potenciales.

Ahora, vamos a escuchar este mensaje que Carolyn McCulley compartió en aquella conferencia de True Woman.

Carolyn McCulley: Desde que publiqué el libro, que realmente se enfocaba en la idea de que la feminidad es aplicable a todas las etapas de la vida, y no necesariamente está definida por el tipo de relaciones que tengas con los que te rodean; se fundamentaba en la idea de que eres totalmente femenina y hecha a imagen de Dios no importa si tienes novio, o marido, o cualquiera que sea la relación que tengas a tu lado.

A menudo, la feminidad se define en base a nuestras relaciones con los demás, si eres una esposa, si eres una madre, etc., pero eso no es el punto de partida. El punto es que eres una mujer creada a Su imagen y para Sus propósitos.

Me di cuenta de que la hoja de ruta de la mujer de Proverbios 31 era en realidad aplicable a una mujer soltera, y eso es de lo que trata este libro. Pero después que yo escribí, en cierto modo supuse que escribiría ese libro y se acabaría mi soltería. Yo pensaba, Ya escribí el libro. No tengo que hablar más de eso. Y quizás, de alguna forma o de otra, se aparece por ahí el príncipe azul, y saldré de esta etapa».

Muy bien, pues seis años más tarde, todavía estoy hablando sobre este tema, y ​​ningún príncipe azul ha llegado. Algunas de ustedes quizás me miren y piensen, «¡Oh, no! Es el fantasma de la Navidad futura. Oh no, por favor, no, no eso no». Eso está bien, porque yo hice lo mismo cuando tenía tu edad, así que ahora estoy pagando con la misma moneda».

Quiero hacerte saber que la gracia de Dios está allí para ti en el futuro, no importa lo que Dios te ordene. Si eres joven y estás escuchando este mensaje hoy, no tienes que preocuparte. No tienes que pensar, «¡Oh, no, eso es mi futuro! ¡Si escucho este mensaje estaré salada…. me quedaré soltera!» No tienes que ser supersticiosa, ni tampoco tienes que ser tentada a temer. Te puedo decir que, cuando era más joven, yo no hubiera sabido que habría gracia de Dios para mi, para yo poder caminar en la providencia de Dios para mi vida de la manera en la que la he experimentado.

Dios es bueno al no dejarnos saber cómo será nuestro futuro porque lo que tenemos es gracia para hoy. Jesús dice: «Suficiente tenemos con los problemas de hoy». No necesitamos tomar prestadas dificultades del futuro y preocuparnos por ellas porque cuando lleguemos allí, vamos a experimentar la gracia.

Incluso las personas que no conocen al Señor son capaces de decir: «Tal situación fue tan difícil para mí-ya sea que haya sido cáncer o haber enviudado o lo que sea-pero aprendí mucho sobre mí mismo, no volvería atrás». ¿Ves? De manera que incluso escuchamos de personas que no conocen al Señor y los vemos entender el principio del crecimiento que viene a través de situaciones que no hubiésemos elegido o deseado.

Les puedo decir que cuando recibes algo que tal vez no hubieses deseado recibir de parte del Señor, recibes gracia para atravesar la situación, y también hay múltiples y abundantes bendiciones que llegan con esa situación, bendiciones de las que quizás no te has percatado porque solo estabas enfocada en una sola cosa.

Una de las cosas que he aprendido después de publicar el libro, habiendo asumido que no hablaría más de este tema de la soltería; he aprendido mucho de mis hermanos. Lo que aprendí fue que los hombres toman mucho más en serio las relaciones de lo que nosotros pensamos.

He desarrollado algo llamado un «ministerio del cliente», y siempre uso esto en comillas, porque los hombres con los que trabajé y los que eran mis amigos en la iglesia eran un poco más jóvenes que yo; llegaban a mí y querían hablarme como una hermana mayor. Ellos querían venir a hablar conmigo acerca de los problemas que se enfrentaban al tratar de conquistar las mujeres.

Cuando yo era más joven y mis compañeros de grupo y amigos, estaban más cerca de mi edad, yo no estaba tan consciente de las luchas que pasaban porque yo era parte de su grupo. Pero a medida que fui creciendo, y ahora veo esta diferencia de entre 10-15 años entre mi edad y algunos de los jóvenes con los que me relaciono, pude escuchar con más claridad lo que estaba sucediendo en los corazones de estos hombres, ya que sin lugar a dudas no habría ningún tipo de interés entre nosotros-por lo menos de su parte-.

Pero me di cuenta de que la forma en la que interactuamos y las palabras que usamos con los hombres les impactan mucho más de lo que podríamos imaginar. Así que en esta sesión que hemos titulado, «Me ama, no me ama», lo que quiero hablarles es acerca de cómo conducir relaciones piadosas centradas en Cristo, en medio del desastre al que se le conoce como citas amorosas o cortejo o cualquier otro término que se use-estas relaciones que se cultivan y surgen y se dan en medio de este tipo de torbellino en que estás tratando de determinar con quién casarte.

Y para aquellas de ustedes que se han casado alguna vez, hay otro ángulo en cuanto a esto también, y es «¿Cómo puedo tener esperanza y fe en el futuro cuando me he quedado viuda o mi marido me ha abandonado?» Los asuntos del corazón vienen a ser los mismos.
Ahora, curiosamente, no son solo los cristianos que están tratando de resolver este problema. Hace unos años se publicaron dos libros que abordaban las relaciones entre hombres y mujeres solteros, y causaron un gran revuelo en sus propios círculos.

El primero fue un libro titulado, «Él no está interesado en ti». Cuyo autor fue uno de los escritores del programa, Sexo y la Ciudad. Ahora, me parece muy irónico. Desde una perspectiva secular, esta serie (que no es una serie que recomiendo) promovía la confusión actual de nuestra cultura de lo que significan las citas y las relaciones.

Aquí teníamos a un hombre, un escritor casado del equipo, trabajando con estas otras dos mujeres que eran solteras, tal como lo eran los personajes en su programa de televisión. Venían todos los días hablando de sus vidas amorosas, completamente ajenas a las consecuencias de estas relaciones. Él tenía que sentarse con ellas y decirles, «Mira, si no te llama, no está interesado en ti. Deja de poner excusas. Si él te trata como basura, no está interesado en ti. Deja de poner excusas».

Yo estaba fascinada con la idea de que existiera un libro que explicara la cortesía humana básica entre uno y otro y dejar de poner excusas para los malos tratos. Su mensaje fue: «Si un hombre está interesado, incluso si tiene una agenda muy apretada, un trabajo exigente, un padre enfermo, o lo que sea, si está interesado, él va a encontrar una manera de relacionarse contigo». Y por eso el título de «Él no está interesado en ti».

Ahora, lo que me pareció interesante en este libro, mientras lo iba revisando, tratando de entender lo que estaba sucediendo en la cultura… Y no es que yo apruebe este libro tampoco, eh. Hay un par de capítulos que no son edificantes. Él dijo reconocer que aunque el movimiento feminista había introducido muchos cambios en la cultura, existía un área en la que las mujeres no estaban reconociendo algo importante-los hombres no habían cambiado. Aun trabajarían por lo que valoran.

Así hubo otro libro que se publicó, que estaba tratando de ayudarnos a entender lo que está pasando en nuestra cultura a través de una perspectiva bíblica, y se llama «Cómo hacer las cosas bien en materia del corazón» de John Ensor, Ahora, este sí lo puedo recomendar.

Es un libro básico que explica la masculinidad y la feminidad bíblica a los jóvenes adultos y los adultos solteros. En este libro John Ensor usa la analogía habitual de los cazadores, pero él habla de cómo a veces los hombres necesitan un poco de ayuda con la búsqueda de su presa, y las mujeres necesitan a veces sonar las hojas con el fin de permitir que los hombres sepan que están cerca. Es decir dar algún tipo de señal para que ellos sepan que estamos aquí

¡A todas nos encantó escuchar eso! Pensamos, «Qué bien, tenemos permiso para mover las hojas, pero ¿cómo luce eso?»

A veces si observábamos a nuestras amigas en la iglesia que estaban siendo bien evidentes, y decimos, «Oh, no. Ella no está solo moviendo las hojas; ella está arrastrando con todo el bosque». Es como si estuviera diciendo, «¡Hola! ¡Aquí estoy! ¡Obsérvame a mí!».

Todos conocemos esas formas de tratar de ser mujeres solteras piadosas y llamar la atención sobre nosotras mismas. Es como, «Oh, tengo una pesada carga por ti. He estado orando por ti. Dios te ha puesto en mi corazón. Tengo este verso para ti».

Era algo como, «¡Sí lo sé; sé que no has estado pensando en nada más que en eso!»

Así que tenemos nuestras maneras de manipular, y aquí John Ensor nos da permiso de mover las ramas, y todo el mundo se pregunta, ¿Qué significa eso? ¿Qué quiere decir? No lo sé.

En realidad, tuve la oportunidad. . . Él vino y habló en mi iglesia anterior. Yo estaba tratando de enviar una pregunta, «¿Quieres por favor, responder la pregunta sobre el movimiento de las hojas?» Pero él sabiamente la esquivó.

Creo que la razón de ello es que la lucha de cada mujer cuando llama la atención o teme el rechazo va a definir cómo luzca ese movimiento de las hojas. No hay una respuesta que se adecue a todas.

Hay mujeres que temen el rechazo a tal grado que se cierran totalmente cuando están alrededor de alguien en quien están interesadas para no tener que temer el no recibir lo que esperan.

Luego hay otras mujeres que son realmente obvias, totalmente fuera de contexto, y necesitan un poco de ayuda en cuanto a la moderación. Ella tiene que dar al hermano la oportunidad de buscarla, y no estar en su cara 24/7.

Si tuviera que dar una definición de este asunto del movimiento de las hojas, sin importar como se aborde, habrán personas que lo tomarán como una licencia y otros como una regla, y esto nos deja fuera de buscar la dirección de Dios. Esa es la premisa que tenemos que entender. No hay una talla única para todas las formas de abordar nuestras relaciones.

Las relaciones son intrínsecamente difíciles. Todas desearíamos que no fuera así, pero lo experimentaremos en nuestras relaciones de noviazgo y en las de matrimonio; entre amistades, con nuestras hermanas y hermanos en la iglesia, con nuestros hijos, con todo el mundo, porque se trata de dos pecadores que están tratando de lograr algo.

Eso significa que somos impulsadas ​​por deseos que van a provocar choques. Cualquiera de esas colisiones nos dará una oportunidad de humillarnos y de pedir perdón a Dios porque hemos pecado, o de humillarnos y de poner a la otra persona por encima de mí, de menguar, en lugar de tratar de ser la ganadora en esa situación.

Bueno, volviendo a mi «ministerio al cliente», después de años de escuchar a algunos hombres muy piadosos y atractivos hablar de la confusión que tenían en sus relaciones con las mujeres, y sabiendo que había cerca de 20 mujeres de pie fuera de la puerta de mi oficina que estaban todas realmente interesadas en ellos, yo solo quería pararme y decir: «Yo no entiendo por qué es tan difícil».

De hecho, tuve un amigo que actualmente está de vuelta en Australia, así que espero que nunca escuche que cuento esta historia. Pero un día se apareció en nuestra iglesia, vino de Australia a unirse a nuestra iglesia. Llegó en pleno invierno, era su verano. Él era trigueño y alto, y tenía sus dos tablas de surfear, y era un ex modelo, tenía un gran acento australiano. Yo dije: «¡Oh, no! ¡Vamos a tener que tomar medidas de emergencia en esta iglesia!».

Las chicas estaban como: «Oh, hola-jeje». Aun las de 11 años pasaban en sus bicicletas «Hola, Sr. Mike» y yo digo: «¡Oh no! ¡Estamos necesitando prepararnos para recoger los escombros!»

Él es un gran tipo, muy piadoso. Yo supuse que todo sería fácil. ¿Cierto? He aquí un tipo por el que las mujeres desmayan cuando pasa caminando en la iglesia, así que ¿por qué debería ser esto tan difícil?

Él vino a mí un día diciendo: «Estoy muy interesado en una chica». Le dije: «Sí, lo sé. Me doy cuenta». Él dijo: «Entonces, ¿qué hago?»

Yo dije: «Bueno, yo y todos los demás que te hemos estado observando nos hemos dado cuenta, así que ¿has hablado con su padre (quien es tu pastor)?» Él dijo, «Oh, no. Yo no tengo que hablar con su padre, ¿verdad?» Yo dije, «Sí, tú debes hacerlo. Realmente debes hacerlo. Ella es joven, y hay que hablar con él. Es necesario decirle cuáles son tus intenciones».

Él dijo, «No», le dije, «Tienes que hacerlo». Así que lo animé. Le dije: «No tienes nada que perder».

Pero en esta conversación y otras conversaciones con los hombres, me di cuenta de una cosa importante. Los hombres confían en Dios arriesgándose al rechazo. Yo ya sabía que las mujeres confían en Dios esperando en Él. Esa fue la premisa de mi primer libro. Ha sido la premisa de toda mi vida.

Pero mi «ministerio al cliente» me ayudó a entender que existe este otro elemento que enfrentan los hombres. No importa qué tan atractivo sea, que tan buenmozo, bien parecido, que tan guapo sea, cada hombre ha temido al rechazo y tuvo que aprender a confiar en Dios para dar el paso.

En este caso, cuando dio el paso, el padre dijo: «¿Sabes qué? Estamos lidiando con algunos problemas de inmadurez de mi hija. Así que ahora mismo no pensamos que este sería el mejor momento, no es que nos opongamos a ti. Se trata de ella, no de ti».

Dolió mucho. Regresó y me dijo, «No». En ese momento parecía que todo era tan horrible en todos los sentidos, pero esto sucedió porque él no estaba supuesto a casarse con ella. Dios tenía otro marido para ella y otra mujer para él. Ahora, cuando conoció a la mujer con la que se casó, estaban en una conferencia, en medio de un grupo pequeño, y ella dijo: «Siempre he tenido una carga por Australia». Y todas las mujeres pensaron, «Sí, claro. ¡La has sentido desde hace 30 segundos, cuando él entró en el salón!» Resulta que en realidad la tenía y la tuvo por años, y el resto de nosotros fuimos unas simples cínicas.

En una ocasión, en un momento de gran dificultad para él, ella le escribió un correo electrónico. No habían estado en contacto. Ella dijo: «Dios te puso en mi corazón». Ella le envió una pequeña cita de Spurgeon. Yo pensé, «¡Spurgeon! ¿Estás tratando de impresionar?»

Resulta que lo ministró, y no había ninguna intención de manipularlo en lo que ella estaba haciendo. Ellos terminaron siendo amigos y casándose, y ahora están ministrando juntos en Australia.

De manera que este es el asunto: Ella estaba tratando de ser una buena hermana y animarlo. A pesar de que tenía los ojos en otro lugar en un momento, él dio un paso confiando en Dios. Comencé a darme cuenta de que parte del problema al tratar de navegar esas aguas y los «Él me ama, Él no me ama», es porque ninguna de nosotras está involucrada en el asunto (o ninguna de las tres partes, cuando hay una persona más interesada, o 15 personas más o una gran multitud de mujeres que están interesadas en un mismo muchacho)… El punto es que todo este lío puede suceder en nuestras relaciones, pero Dios todavía está cumpliendo su propósito perfecto para cada una de nuestras vidas.

Y hay algo aun más importante que eso. No se trata solo de quién obtiene el esposo y quién no; quién obtiene el novio y quién no. Se trata de que esta situación nos haga parecernos más a Cristo.

Ahora, cuando somos solteras, a menudo nos dicen: «Asegúrate de proteger tu corazón», ¿no? ¿Todo el mundo ha oído esa frase? Todo el mundo ha recibido este comentario en algún momento. ¿Cierto? Protege tu corazón-nunca se sabe lo que eso significa. ¿Querrá decir, «De ninguna manera tienes oportunidad con este hombre»? ¿Qué significa eso?

Incluso nuestra cultura tiene un concepto de lo que significa esto, y podemos rastrear todo de vuelta a los lugares y los novelistas y los tiempos como Jane Austin. Seguramente algunas de ustedes son seguidoras de Jane Austin. Bueno, perfecto. Si has leído el libro o visto la película, «Sentido y sensibilidad», tienes un muy buen ejemplo de lo que significa no proteger tu corazón.

Si recuerdas, la hermana menor Marianne estaba perdidamente enamorada de este hombre arrolladoramente encantador, llamado Willoughby. Willoughby viene apresurado con todos estos grandes gestos románticos y teniendo a todo el mundo a sus pies, como el resto de la familia, pero en realidad nunca dice lo que quiere o lo que se trae entre manos.

Él no se le había declarado, y expuso a Marianne por ser una mujer joven sin sentido y apresurada porque no protegió su reputación en este pequeño pueblo. La ridiculizó en lugar de ayudarla a mantener los límites y su modestia. Al final resulta que no estaba interesado en su relación en lo absoluto.

Recogiendo los escombros de esta relación, mientras ella está lidiando con esta situación junto con su hermana mayor Elinor, Elinor está con ella y ella hace esta pregunta: «¿Había algún entendido entre tú y Willoughby?» Esta es una forma antigua de preguntar: «¿Te había expresado él con su boca que había algún interés?»

Marianne se da cuenta con sobresalto que ella nunca recibió esa promesa ni alguna declaración por parte de él. Su respuesta fue: «Cada día estaba implícito, pero nunca lo declaró abiertamente». De hecho, Marianne había estado persiguiendo a Willoughby debido a sus propias suposiciones. Ella quería algo. Con su comportamiento mostraba interés, pero no tenía la información concreta.

Eso es lo que nos sucede a la mayoría de nosotras. De hecho, una amiga mía propuso este término, «Citas en tu mente». Quieres algo y comienzas a hacerte ideas, como «Él debe estar realmente interesado en mí, porque en realidad volteó hacia mí en esta reunión». ¿Sabes lo que quiero decir? ¿Verdad? Así que empiezas a formar suposiciones en tu mente a pesar de que nunca ha hablado contigo ni nada por el estilo.

Ella lo llamó «Citas en tu mente». El ejemplo de Marianne es un poco más concreto que eso. Quiero decir, ella tenía un hombre prestándole atención a ella, pero de nuevo, la misma premisa. No se le había declarado, y volviendo un poco atrás diríamos «Él no está interesado en ti». Incluso un hombre de hoy en día sin una perspectiva aparente del Evangelio es capaz de decirte cuando quiere algo, no se pone a juguetear. Él te lo dice. Incluso cuando tenga temor de hacerlo, al igual que mi amigo australiano, dará un paso adelante y hablará.

Nancy: Carolyn dio este mensaje en un taller de la conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace 4 años en Fort Worth.

Hemos recibido una nota de una mujer soltera que escribió para expresar su agradecimiento por la manera en que Dios ha estado utilizando Aviva Nuestros Corazones en su vida.

A ella le impactó nuestra discusión acerca de los límites. De vez en cuando se habla de los límites que las mujeres casadas y una mujer soltera pueden establecer para protegerse y proteger a los hombres a su alrededor y los matrimonios de los demás. Esos límites nos pueden ayudar a que las mujeres cuiden sus corazones contra lazos emocionales inapropiados.

Esta oyente en particular, que es soltera en el ministerio de su iglesia, escribió y dijo:

He estado tan animada al escuchar los límites que ustedes recomiendan porque confirman lo que he estado tratando de hacer en mi propia relación con mi pastor. Trato de evitar incluso la apariencia del mal.

Y luego ella pasó a detallar algunos de los límites que ella decidió poner en marcha sobre la base de lo que había escuchado en nuestro programa. Ella siguió diciendo: «Valoro mucho el ejemplo que ha establecido. No hay mucho material disponible para las mujeres cristianas adultas».

Bueno, oremos para que Dios siga utilizando Aviva Nuestros Corazones para alentar a las mujeres a tomar decisiones valientes, sabias, decisiones bíblicas, no importa en qué etapa de la vida se encuentren.
Un grupo especial de personas apoya este ministerio financieramente, mientras nosotros nos ocupamos de llevar aliento. Nuestro equipo de patrocinadores hace posible que puedas escuchar Aviva Nuestros Corazones cada día. Este equipo de personas se compromete a orar por el ministerio, a compartir el mensaje con otros y a apoyarnos económicamente.

Así que si tú eres una oyente habitual y has sido impactada por el mensaje y el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, ¿considerarías comprometerte con estas tres áreas: interceder, interactuar, e invertir? Cuando te conviertas en patrocinadora regular, tendrás la satisfacción y la alegría de saber que tu apoyo está haciendo una diferencia eterna en las vidas de las mujeres como la que acabo de compartir que está tomando decisiones inteligentes en relación a los límites.

Para más información sobre cómo hacer donaciones, visita AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. Cuando llames asegúrate de pedir que tu donación sea aplicada al ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Gracias, Nancy. Y si eres una mujer soltera, no querrás perderte la conferencia Mujer Verdadera que celebraremos en Santo Domingo, República Dominicana el año próximo. Dannah Gresh tendrá una sesión dirigida a este grupo de personas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles.

Bueno, Carolyn volverá de nuevo mañana. Espero que te unas a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/3 – Los ojos del Señor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

3/3 – Los ojos del Señor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/los-ojos-del-senor/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss para comentarnos sobre la forma como oramos en ocasiones cuando nos encontramos en medio de un conflicto.

Nancy Leigh DeMoss: “Señor, por favor cambia esta persona, por favor arregla a esta persona, por favor cambia esta situación, por favor obra en este asunto”. Pero si te quedas de rodillas suficiente tiempo y permaneces en la presencia de Dios el tiempo necesario, te darás cuenta que tu oración —tarde o temprano— se convertirá en, “Señor, cámbiame a mí”.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladin. Hemos estado transitando por la serie titulada Qué hacer cuando la vida duele. Nancy ha estado enseñando de 1ra de Pedro 3, acerca de cómo podemos responder al sufrimiento y a la crítica de una forma que le de gloria a Dios.

Nancy continuará hoy, y aquí está ella leyendo 1era de Pedro 3:12

Nancy: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones”. ¿Qué te dice este texto con relación a ese matrimonio difícil en el que estás o esa situación imposible en el trabajo con tu jefe quien es un ogro? Dios te está diciendo, “Busca la paz, persevera, haz el bien, devuelve bien por mal, bendice no maldigas…” Tengo todas estas instrucciones, “Ten un corazón humilde, un espíritu tierno, amor fraternal, compasión, pero, ¿no te sientes realmente sola a veces? (Ver vv. 8-11).

Pienso en una de las mujeres con las que he hablado recientemente, ella es la única creyente dentro de su familia, y su familia se encuentra perdida, sin Cristo, desprovista de piedad. Ellos acaban de pasar por una crisis, la muerte de un familiar, y mi amiga ha tenido que dar testimonio de su fe como cristiana en un ambiente desprovisto de gracia y piedad. Ha habido ocasiones en las que ella se ha sentido muy sola. Para esto es el Cuerpo de Cristo; para Dios nos dio el uno al otro.

Pero, habrá tiempos en tu vida, en tu matrimonio, en tu lugar de trabajo, en tu ambiente, cuando nadie te comprende o cuando nadie puede entender por lo que estás pasando. Ahí es donde necesitas recordar que si eres hija de Dios, y si tienes el Espíritu Santo morando dentro de ti, tú nunca, nunca, nunca estás sola.

“Los ojos del Señor están sobre los justos”. Yo creo que la palabra «justo» tiene dos significados, y creo que ambos aplican aquí. Uno es que tú has sido hecha posicionalmente justa, que de hecho eres hija de Dios, que eres cristiana, que tú has sido justificada a través de la fe en Cristo Jesús y solamente por Cristo.

Pero yo creo que tenemos otro aspecto de esta palabra justa, y es que vives justamente, que estás viviendo una vida piadosa, que estás obedeciendo lo que las Escrituras dicen aquí, que estás dejando a Jesús «ser Jesús» en ti.

Se trata de vivir las Escrituras, de ir adelante en fe, y hacer lo que tienes que hacer aun cuando tus sentimientos no estén allí. Y mientras obedeces a Dios, entonces podrás saber que los ojos de Dios están sobre ti, que Él está mirando. «Los ojos del Señor,» Proverbios dice que, «están en todo lugar, observando a los malos y a los buenos». (15:3)

De cierta forma, aunque de forma diferente, los ojos del Señor, están sobre tu pareja, o sobre ese niño, o sobre esa persona que está haciendo maldad. Los ojos del Señor también están tomando nota de ello. Pero Dios también está observando tu respuesta. Él no solamente observa la forma en que las personas de tu iglesia creen que tú respondes.

Pero Dios conoce la verdad de cómo eres realmente cuando nadie más te está mirando, cuando nadie más se está enterando.

Él no solo conoce tu comportamiento externo. El no solo conoce las palabras que salen de tu boca, sino que Él conoce la motivación de tu corazón que está detrás de todo. “Los ojos del Señor están sobre los justos”.Esto es lo que significa vivir en el temor del Señor. Significa vivir en el constante y consciente conocimiento de que Dios está aquí; que Él está mirando, que Él sabe lo que estoy pensando, Él sabe cómo estoy reaccionando.

Dios lo sabe, y vivir en el temor del Señor es hablarle a esa persona como si Jesús estuviese parado ahí. Los ojos del Señor están en ese lugar. Los ojos del Señor están sobre los justos, y continúa diciendo el versículo 12 de 1era de Pedro el capítulo 3, «y Sus oídos atentos a sus oraciones». Ora. Clama al Señor.

Ahora, tú me dices, “Bien, dime algo que sea práctico. Mejor dime qué debo hacer”. Esto es lo que debes hacer. Orar. “Pero es que eso es muy espiritual.” No, eso es real. Lo que está escrito en este Libro es verdad. Es práctico. Es real. Pero lo que queremos muchas veces es una píldora o una prescripción o una solución o una forma de escapar o alguien que lo arregle, o alguien que lo cambie. Y Dios nos está diciendo, “Has lo que te digo —ora. Mírame a Mí”.

Es verdad que muchas de nosotras terminamos orando, pero terminamos orando después de haber hecho un montón de cosas, después de haber hablado con una multitud de personas, hemos hablado con tres de nuestras amigas y les hemos expuesto lo que hay en nuestro corazón. Hemos estado hablando mal de la persona que nos lastimó y queremos asegurarnos que las demás personas sepan lo que nos han hecho a nosotras. O vamos a seis consejeros, o vamos y derramamos nuestro corazón delante del pastor.

Quizás no haya nada malo en ello, dependiendo de cómo lo hagas, el involucrar a otra persona o discretamente compartir la situación con la meta de que esa persona te señale las Escrituras y te ayude a ver cómo debes responder. Pero antes de hacer cualquiera de estas cosas, ¿por qué no le preguntas al Señor?

“Señor, estoy en esta situación. No siento que pueda soportar mucho más en este lugar. Estoy siendo maldecida, estoy siendo ridiculizada, estoy siendo mal entendida, estoy siendo falsamente acusada Señor y esto es muy difícil”. Dile al Señor, sé honesta con Él. Confiésale a Él cómo te estás sintiendo, lo que estás pensando y cómo estás respondiendo.

“Señor, si me dejas a mi sola en esta situación no voy a poder manejarlo correctamente. No puedo hacer esto sin Ti, Señor, Te confieso que he estado enojada, he sido una mujer mal geniosa, he sido peleona, he sido una esposa quejumbrosa”. Y, amigas, esto me recuerda que escucho tantas mujeres compartir sus problemas de cómo sus esposos y otras personas en sus vidas les están haciendo sus vidas miserables.

Pero sin embargo puedo contar con los dedos de mi mano el número de veces que he escuchado a una mujer decirme, “Sabes, realmente soy una mujer peleona, contenciosa. Soy una persona con quien resulta difícil convivir”. He escuchado mujeres más de lo que puedo contar decirme, “Yo no puedo vivir con mi esposo”, o variaciones de ese mismo tema. No estoy poniendo en duda que esos esposos sean difíciles de soportar. Pero mientras clamas al Señor y le pides que maneje esa situación en la que te encuentras, debes asegurarte de que estás siendo honesta y humilde acerca de ti misma y de tus asuntos, que le estás dando la oportunidad al Señor y le estás pidiendo, “Señor, permite que Tu luz brille en mi vida. Muéstrame”.

¿Acaso hay formas en las que estoy hiriendo el espíritu de mi pareja? ¿O de mi hijo adolescente, o de mi hijo adulto, o de mi suegra? ¿Acaso hay veces en las que he estado —quizás no intencionalmente Señor— viviendo o respondiendo de una forma que esté causando que ellos reaccionen como lo hacen? Señor, purifícame. Manda un avivamiento a nuestro hogar, pero empieza por mí.

Proverbios nos habla una y otra vez acerca del tipo de mujer con la que los hombres no quieren vivir. Ahora, no estoy diciendo que los hombres no pueden ser contenciosos, pero Proverbios no habla de hombres contenciosos habla de mujeres contenciosas. Yo creo que muchas, muchas mujeres son peleonas, contenciosas y constantemente están molestando y llevando a sus esposos a la desesperación casi a la locura.

Y Proverbios dice sobre este hombre, que lo que quiere hacer es irse a vivir a un rincón del techo, o irse a vivir a un desierto (Pr. 21:9). Él prefiere ser un ermitaño. Y algunos esposos se convierten en ermitaños aunque continúen viviendo en el mismo hogar. Simplemente se alejan. En algunos casos es porque —al menos en parte— la esposa no buscó la paz. Ella no era apacible, simplemente reaccionaba.

Tienes dos personas reaccionando debido al dolor, viendo las cosas desde su propio punto de vista. Y Proverbios nos dice que, “Todo camino del hombre es recto ante sus ojos” (21:2). Y ¿No es esto verdad? Habla con cualquier pareja en conflicto, o cualquiera de los dos grupos en algún conflicto en la iglesia, o de un conflicto en el trabajo, o en medio de algún conflicto entre dos miembros de la familia.

Cada quien cree estar bien ante sus propios ojos. Estaba en el teléfono la semana pasada tratando con un conflicto familiar. Escuché los dos lados de la historia y, ¿creerías si te digo que parecía que estaban hablando de dos historias diferentes? Porque todo camino del hombre es correcto ante sus propios ojos.

Bueno, pero volvamos de regreso a Pedro. Pedro dice que los oídos del Señor «están atentos a tus oraciones» (v.12). Y ahora vamos al Salmos 66 nos dice, «si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará». Si te aferras a tu propio pecado, no esperes que el Señor responda a tus oraciones si tú no estás dispuesta a ser honesta y a quebrantarte delante del Señor.

Cuando vayas a orar sobre estas situaciones, tu primer pensamiento será, “Señor, por favor cambia a esa persona, por favor arregla esta persona, por favor cambia esta situación, por favor trata con este asunto”. Pero si te quedas de rodillas el tiempo suficiente y permaneces en la presencia de Dios el tiempo necesario, te darás cuenta que tu oración —tarde o temprano— se convertirá en, “Señor, cámbiame a mí. Señor, usa esta situación en mi vida”, como siempre Él hará si tan solo lo dejas a Él obrar. “Señor hazme más como Jesús. ¿Cómo, puedes ser Tu glorificado en mi vida en medio de esta situación?”

Probablemente te darás cuenta de que te terminarás arrepintiendo. Ahora, eso no significa que debes cargar con los pecados de otros. Conozco algunas mujeres que han caído en esa trampa. “Es mi culpa que mi esposo sea un hombre iracundo.” Toma la responsabilidad por lo que Dios te está señalando que es tu responsabilidad, y luego deja que Dios se encargue de tu esposo.

Tu disposición para hacer esto es realmente la evidencia de cuán grande piensas que Dios es. Si vas a tomar las cosas en tus propias manos y si dices, “Tengo que arreglar esto, o tengo que salir de aquí, o tengo que manejar esto”, lo que realmente estás diciendo y haciendo es “Yo puedo manejar esto mejor que Dios”.

Pedro nos lleva de regreso a Dios, quien es soberano, quien está sobre todo, quien todo lo ve, quien escucha nuestro clamor. “Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones”. (1 Pedro 3:12) Hay una última frase en este versículo “Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal”.

Ahora, puedes leer esto de dos formas, y supongo que las dos son correctas. Puedes decir, ¡Sí! El rostro del Señor, el juicio de Dios, está sobre mi esposo, sobre ese jefe, sobre ese diácono de la iglesia, o sobre quien sea que está haciendo maldad. Ciertamente, esa persona tendrá que enfrentar al Señor y tendrá que darle cuentas. Pero en el contexto aquí donde Pedro está hablando a los creyentes, a aquellos que quieren vivir correctamente y que también están sufriendo, él simplemente les dice, «No hagas maldad, sino que en lugar de ello haz el bien» (3:11).

Y al menos en parte, creo que lo que él dice es, “Si tú no obedeces esto, si escoges responder al mal haciendo el mal, cuenta con que el mismo Dios estará en tu contra”. Ahora, déjame preguntarte, en tu matrimonio, ¿quieres que Dios trabaje en contra tuya? En tu lugar de trabajo ¿quieres que Dios te trate con mano dura? ¿Quieres que Dios mismo se coloque en tu contra?

Pedro continúa diciendo en el capítulo 5 en el versículo 5 que Dios se opone al orgulloso. “Dios se coloca en tu contra” , dice una paráfrasis, “y se prepara para la batalla contra el orgulloso, contra aquellos que hacen maldad”. Y yo no sé tú, pero yo no quiero a Dios en mi contra. Yo quiero el rostro de Dios resplandeciendo sobre mí y bendiciéndome; quiero tener Su favor y obtener de Su luz para caminar; para que me muestre el camino. Yo quiero hablar y vivir con Él cara a cara como una persona habla con su amigo. Yo anhelo su amistad. Necesito su amistad en estas circunstancias desesperantes.

No necesito que Él voltee su cara en mi contra. Pero cuando yo misma me pongo en contra de Dios, entonces yo, en un sentido, lo estoy forzando a Él a mantenerse a distancia. ¿Por qué me odia? NO, porque me ama, porque Dios intenta purificar mi vida y la tuya. Su intención es hacernos como Jesús.

Dios sabe que si estoy devolviendo mal en respuesta a la maldad que me han hecho entonces necesito la presión. Necesito sentir que estoy yendo en contra de la barrera de la disciplina y el castigo que Dios me pone. En la economía de Dios, cuando respondemos como Dios manda, a Su manera, generalmente Dios cambia la situación y producirá una transformación en la vida de la otra persona.

Creo que es ahí donde debemos comenzar, ejercitando nuestra fe y creyendo que Dios puede de hecho cambiar el corazón de la otra persona. Y no asumas que porque su corazón no ha cambiado —aun en años— que Dios aun no puede obrar. Dios puede hacerlo rápidamente. Quizás lo haga, quizás no. Pero Él es capaz.

Creo que necesitamos animarnos unas a otras y continuar esperando en Dios y creer que Dios realmente puede cambiar la situación. Ese esposo, o el hijo adulto que nos insulta, que blasfema, que maldice, no está fuera del alcance de la gracia de Dios. Mientras tengamos aliento tenemos esperanza.

Ahora, no puedes basar tu felicidad y bienestar en la esperanza de que esa persona pueda cambiar algún día, porque quizás nunca suceda. Pero a la misma vez no te des por vencida al pedirle al Señor creyendo que Él realmente es capaz de hacerlo.

Porque si tratas a tu pareja como si él nunca fuera a cambiar tal vez estés aumentando las posibilidades de que no lo haga. Pero si vives con la fe de que Dios realmente puede redimir y santificar y cambiar el corazón de esa persona, vas a tratarla diferente.

Creo que le das más espacio a Dios para moverse. Lo que quiero decir es que a veces Dios realmente usa tu obediencia para cambiar la situación. ¿No es esa la razón por la que podemos estar aquí sentadas hoy, porque Cristo sufrió, y porque el justo pagó por el injusto para así traernos a Dios?

Eso es lo que Pedro nos dice en 1 era de Pedro capítulo 3,

Vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres; al observar vuestra conducta casta y respetuosa .(vv. 1-2)

Pedro está diciendo que a veces ellos serán ganados para Cristo, no te des por vencida de creer que Dios es capaz de hacer esto, y de que Dios desea usarte como un instrumento de santificación y de bendición en el corazón de los miembros de tu familia.

Pero creo que hay veces —por razones que solo Dios conoce y que tenemos que dejar a Dios— donde quizás Él no cambie el corazón del individuo. Le permite a esta persona continuar con un corazón endurecido y continuar insultándonos y maldiciéndonos. Pero la pregunta entonces es ¿perseverarás tú? Y lo único que puedo decirte es lo que la Palabra de Dios dice “continua bendiciendo, no lo insultes”.

Ahora, tal vez necesitas tomar dos o tres mujeres piadosas y maduras alrededor tuyo que puedan apoyarte en esta situación; que puedan ayudarte para que perseveres en el largo trecho, en términos de tu fortaleza espiritual y de tu perseverancia.

Pero escucha lo que Pedro dice en 1era de Pedro capítulo 3. De nuevo, hablando particularmente a las mujeres pero también a los hombres que están viviendo situaciones en las que están siendo ridiculizados y maldecidos. Versículo 13,

¿Y quién os podrá hacer daño si demostráis tener celo por lo bueno? Pero si aún sufrís por causa de la justicia, dichosos sois.

Esto quiere decir que tú no estás sufriendo porque tú lo provocaste, tú no estás sufriendo por ser una mujer contenciosa con quien es imposible convivir. Estás sufriendo por hacer el bien, y si aún debieras pasar por esto, él dice que serás bendecida por ello. (vv. 13-14)

Pero quizás tú me dirás: “Es que no me siento muy bendecida”. Bueno, necesitamos definir la palabra bendición. La bendición del Señor es la que nos enriquece y la bendición del Señor es duradera. Es una bendición eterna. Hay bendiciones que Dios tiene reservadas para ti. Es como los padres cuando guardan los regalos de navidad para sus hijos

No puedes tenerlo ahora, no puedes verlos ahora, pero están ahí. Están envueltos. Están debajo del árbol o en algún armario en el cual te has metido a escondidas para verlos. No puedes abrirlos ahora. No sabes qué hay dentro. No puedes usarlos ahora. No puedes jugar con ellos ahora. Pero están allí. Han sido comprados y están bajo el árbol, están en ese closet.

Anticípalo. Hay bendiciones. Ya sea que las experimentes ahora en alguna medida o que tengas que esperar hasta después para experimentarlas en toda su plenitud, la Palabra de Dios dice que, “Serás bendecida”.

Esta es una ilustración de una situación donde tendremos que decirnos la una a la otra, mientras lidiamos con las dificultades de la vida, “¿Qué dice la Palabra de Dios?” Aconseja tu corazón de acuerdo a la Palabra de Dios y serás bendecida.

Luego Pedro continúa diciendo “No os amedrentéis por temor a ellos, ni os turbéis”. ¿Quiénes son ellos? Son las personas que están maldiciendo que están insultándote, “no tengas temor de ellos y no te preocupes”. Y yo solo estoy leyendo lo que dice.

Si yo fuese una consejera o terapeuta y tú vinieras y me pidieras consejo y yo sólo te dijera eso, sin la autoridad que viene de la Palabra de Dios, tal vez sientas que estoy siendo poco compasiva o que no muestro interés o quizás que soy una necia.

Pero el caso que Dios es quien lo está diciendo. Es la verdad, es verdad. Él dice, “No tengas temor de ellos, no seas controlada por sus explosiones emocionales. No reacciones en pánico o en miedo. Los ojos del Señor están sobre ti, y sus oídos están atentos a tu clamor”. Dios es soberano, Él está en Su trono y todavía está en control. Cuando sabes que Él lo está, no tienes que tener miedo. Entonces déjalo a Él ser Dios, y tú no te preocupes.

¡No camines por ahí cabizbaja, como una mujer acongojada y deprimida, desanimada, o descorazonada! No te preocupes. Otra vez, déjame decirte, “Eso es más fácil decirlo que hacerlo”. Pero es lo que la Palabra de Dios nos dice y entonces tú tienes que decirle a tu corazón: «corazón no te preocupes». No es que las circunstancias no sean serias, pero Dios nos está diciendo ¡”No te abrumes por algo que parece ser sobrecogedor, porque Yo soy más grande aún! ¡Es Dios quien tiene el mundo en sus manos!”

Y a través de todo el libro de 1ra de Pedro… Por cierto, te reto a hacer un estudio de esta carta, memorizándotela. Es algo que yo he hecho cantidad de veces a través de los años. Medita en este libro. Te reto a que hagas esto con 1ra de Pedro, y verás cuando llegues al capítulo 4, al versículo 12 que dice, “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo…”

Que no te tome por sorpresa. No digas “¿Por qué yo? ¿Porqué me está ocurriendo esto a mi?” Pedro dice que te va a ocurrir.. No te sorprendas si te ocurre. En lugar de ello, mira lo que dice el versículo 13 —y si él no tuviera la autoridad de la Palabra diríamos que está loco— pero él nos dice: «Regocíjate.»

Él no solo está diciendo, “Sujétate hasta con las uñas, pon una sonrisa en tu rostro cuando vayas a la iglesia, se fuerte, sopórtalo, sobrevive…” Él está diciendo haz más que eso. Alégrate, “Regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría”.

Cuando sufres al vivir con esa persona que es crónicamente mala, estás compartiendo el sufrimiento de Cristo en medio de esa situación, y en un sentido puedes decir “¡Qué honor! ¡Qué honor!”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo esperanza para las familias en sufrimiento. Este mensaje es parte de la serie titulada, «Que Hacer cuando la Vida Duele». Para muchas oyentes, esta serie ha sido un punto de cambio en sus vidas. Muchas de las mujeres han decidido entregarle a Dios su dolor y caminar en abundancia.

Gracias por acompañarnos durante esta serie. Mañana Nancy inicia una serie titulada «Un camino para nuestro Dios», la cual nos recordará acerca del consuelo que Dios le ofrece a Sus hijos. No dejes de escuchar nuestro siguiente programa en Aviva Nuestros Corazones.

Y antes de concluir el programa de hoy, quiero recordarte visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes acerca de todos los detalles de nuestra próxima conferencia de Mujer Verdadera 2015 dirigida a América Latina. ¡No querrás dejar de ser parte de esto!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Portadoras de su presencia

Isha – Salmos

DÍA 156 – Salmo 119

Dosis: Comunión

Portadoras de su presencia

“Nos has ordenado que cumplamos cuidadosamente tus mandamientos.” (Salmo 119:4) (NTV)

Este verso, como quizás muchos otros del pasaje, pareciera totalmente impositivo. La frase: “Nos has ordenado” nos hace entender que a lo que sigue estamos obligadas. Y como por naturaleza las obligaciones son sinónimo de pesadumbre, este verso es un tanto duro para digerirlo. Sin embargo, pensando en el porqué de la orden, encuentro el amor y el anhelo de Dios por nosotras.

El apóstol Juan en unas de sus cartas afirma: “Los que obedecen los mandamientos de Dios permanecen en comunión con Él, y Él permanece en comunión con ellos. Y sabemos que Él vive en nosotros, porque el Espíritu que nos dio vive en nosotros.” Por lo cual entiendo que la única manera de estar en comunión con el Santo Espíritu de Dios es a través de su Palabra, por lo que nos ordena que la cumplamos, viviendo en ella, para que entonces Él viva en nosotras.

He escuchado a muchas mujeres hablar de sus vacíos, y otras tantas, sin poder hablar siquiera, se han acostumbrado a vivir con ellos. Pero pienso, si el Espíritu de Dios vive en nosotras, ¿podríamos vivir vacías? ¿Acaso podríamos ser víctimas del vacío y la desolación, teniendo como huésped vitalicio en nuestra vida a Aquél que lo llena todo sólo con su majestuosa presencia? He aquí la razón de la orden: El Señor nos ha ordenado seguirle para llenarnos de Él por completo.

La gran mayoría asume que para alcanzar una verdadera comunión con el Espíritu de Dios basta con escuchar su Palabra, y quizás de vez en cuando tomar notas. Pero estoy segura que eso no es suficiente. Recuerdo la promesa del Señor a través del profeta Jeremías: “He aquí que vienen días en que escribiré mi Ley en su mente y corazón, ustedes me serán por pueblo, y yo les seré por Dios.”

Es necesario que para estar llenas de Él seamos su pueblo, y que su Palabra permanezca en nuestra mente y corazón. Precisamos entonces, apropiarnos de sus mandamientos, y que de manera consciente nos dediquemos esforzadamente a vivir en ellos. Muchos esperan la clave para lograr la plenitud del Espíritu Santo de Dios en ellos. No hay duda, sólo si cumplimos sus mandamientos, llegaremos a ser portadoras de su presencia.

Oración: Señor escribe en mi mente y en mi corazón tu Palabra, y lléname de ti por completo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 173). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

5/5 – Amenazas contra la Familia

Ministerios Alimentemos El Alma

Serie: La Familia

5/5 – Amenazas contra la Familia

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

2/3 – Cuando el matrimonio duele

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

2/3 – Cuando el matrimonio duele

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cuando-el-matrimonio-duele/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Toda nuestra cultura está siendo motivada y conducida a no experimentar dolor; a no tener que sufrir, y entonces tomamos todo tipo de medicamentos para quitar, o aminorar, o neutralizar el dolor. Y así muchas mujeres cristianas están viviendo vidas adormecidas tratando de escapar del dolor.

Ahora, no estoy diciendo que sí tienes un dolor de cabeza esté mal tomarte una aspirina. Pero yo creo que lo que necesitamos es una teología que nos lleve más allá de la aspirina que diga, “Puedo tener un dolor de cabeza— físico, emocional, o espiritual y mi vida aun está bien porque Dios continua siendo bueno.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

En el programa anterior, Nancy inició una serie titulada “Qué hacer cuando la vida duele”. Ella nos comparte desde su corazón, y contesta algunas preguntas de los miembros de nuestra audiencia. Ella continuará hoy enfocándose en 1era de Pedro 3 1-9. Déjame leerlo.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar vuestra conducta casta y respetuosa. Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.

Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor. Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.”

El libro de 1era de Pedro trata sobre el sufrimiento. ¿Por qué aborda Pedro el matrimonio dentro de este contexto?

Aquí está Nancy.

Nancy: El matrimonio es una relación que obviamente incluye sufrimiento. Sin importar qué tan bueno sea tu matrimonio, hay asuntos donde tú no vas a ver las cosas de la misma forma que las ve tu pareja. Si tomamos un hombre y una mujer y los juntamos, van a tener diferencias y van a tener retos y oportunidades para sufrir.

Pero en el contexto que tenemos aquí Pedro habla a los creyentes que están sufriendo por su fe. Él dice, “Tú vas a tener sufrimiento. Si vas a vivir una vida de santidad y vas a seguir a Cristo tú vas tener que sufrir en muchas áreas y de diversas formas y en diversas temporadas”. De manera que la meta aquí no es huir del sufrimiento. La meta es encontrar la forma de caminar a través de ese tiempo de una manera piadosa.

Y luego que él nos da este increíble ejemplo de Cristo en el capitulo 2 de 1ra de Pedro, quien sufrió por nosotros sin tomar represalias, sin defenderse Él mismo, sino bendiciendo a aquellos que lo maldijeron, devolviendo bien por mal, sometiéndose al sufrimiento y todo esto porque Él conocía algo…

Él sabía que Dios era quien iba a reivindicar su justicia. Ves, si tu teología es correcta, si tu pensamiento es correcto, entonces te capacitará para vivir correctamente aun en circunstancias dolorosas e imposibles.

Entonces Pedro sigue diciendo “Ahora déjame ser aún más práctico porque de seguro estás ahí sentada pensando, ‘bueno yo no soy Jesús”, pero él dice, “tú eres una esposa”. O, a los esposos: “tú eres un esposo; tú vives en una familia”.

Luego continúa hablando acerca de las relaciones de trabajo, las relaciones donde incluso hay persecución política o religiosa. Y él dice entonces, “tú tienes circunstancias reales de la vida.” Y la primera con la que empieza es esta del matrimonio en la cual habla primero a las esposas.

Y él dice, “Algunas de ustedes están casadas con hombres que no obedecen la Palabra”. En su época, como en la nuestra, había muchas mujeres que habían llegado a conocer a Cristo, pero sus esposos no habían conocido a Cristo y las estaban ridiculizando por su fe. Estos hombres le estaban haciendo difícil el vivir como cristianas. Bueno, pues Pedro les habla a las mujeres que están viviendo circunstancias como esas.

Ayer, una mujer se acercó a mí y me dijo “Yo quiero bendecir a mi esposo pero él es muy profano. Maldice e insulta. Noventa por ciento de lo que sale de su boca es para criticar; y es horrible. Ha herido a mis hijos, quienes ya son adultos y ahora tratan de sobreponerse a ese dolor y al sufrimiento”.

Pero entonces ¿qué dice Pedro que tenemos que hacer? Sufrir. Bueno, lo que dice es “Sujétate. Sé sumisa. Ve y sométete a la autoridad de Dios. Y el someterte a la autoridad de Dios significa estar bajo la autoridad de tu pareja y hacerlo con un espíritu de humildad y de mansedumbre; con un espíritu quieto y sereno”.

¿Y cómo luce un espíritu manso, tierno y sereno? Es un espíritu que confía en Dios. Confía en que Dios es más grande, en que Dios es poderoso, que Dios es más real y que Dios está en control. El corazón del rey está en las manos de Dios (Pro. 21:1). Tu esposo no es el último rey del universo, aunque él crea que lo es. Y tampoco lo eres tú.

Así que Pedro dice “sujétate al Señor, y entonces, porque tú estás sujeta al Señor podrás sujetarte a tu pareja y podrás hacerlo con un espíritu de mansedumbre; esto es, que no le responderás de forma irrespetuosa; no responderás de la misma manera como él lo hace al tratar con las situaciones.

Pedro continúa hablando a los esposos, pero no nos enfocaremos en eso. Pero sí, también aplica esto a los esposos, quienes tienen que vivir con esposas que son imposibles de entender —y esto aplica como es la realidad de cualquier esposa en un momento determinado. Y él les dice, “Tú como hombre tienes que vivir con tu esposa de una forma comprensiva, aunque ella sea incomprensible. Así es como luce la sumisión en el caso de los hombres.

Después continúa diciendo, “En conclusión, todos ustedes, versículo 8 de 1era Pedro capítulo 3, “sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde”.

Ahora, si tan solo pudiéramos tener estas cualidades ¿no terminaría esto con el 90 por ciento de todos los conflictos? Pero se empieza con una actitud de corazón que es diferente de la actitud de la persona que no conoce a Cristo. Solo con el poder del Espíritu Santo puedes tener este tipo de actitud.

Te diré algo —no vaya a ser que vayas a la casa y lo intentes— esto es algo que no puedes hacer por ti misma. No puedes ser compasiva y tener amor y amor fraternal y un corazón tierno y una mente humilde por ti misma. Ahí es donde nosotras debemos clamarle al Señor y decirle, “¡No puedo hacer esto! ¡Te necesito! Sé Tú, Jesús, en mí. Vive tu vida a través de mí. Lléname con tu Espíritu ”.

Eso es lo que realmente significa ser cristiana. Significa Cristo dentro de ti viviendo Su vida a través de ti por el poder del Espíritu Santo y el poder de la gracia de Dios.

Entonces Pedro dice “haz eso”, y luego la expresión de esa actitud de corazón, de ese corazón tierno, y de esa mente humilde… Y, por cierto, la mente humilde significa, de acuerdo con Filipenses capítulo 2, que debes estimar a todos los demás como mejores que tú misma.

Ahora aquí estamos hablando en el ámbito de lo imposible. Sé que es así, pero estamos hablando de algo sobrenatural, aquello que es posible sólo cuando estas llena del Espíritu.

Entonces dice él, “Una vez que tienes esta mente humilde y este corazón tierno y un amor fraternal y compasión, entonces te interesará más el bienestar de los demás que tu propia persona,” y él pasa a decir, “¿Cómo se vive esto?”

Bueno, el versículo 9, de 1era de Pedro 3 dice, “No devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien” [¿qué palabra usa aquí?.. bendecir, elogiar, hablar bien de alguien] “Sino más bien bendiciendo”. Ahora ¿De quién está hablando Pedro aquí?” ¿A quién estás bendiciendo? Estás bendiciendo a la persona que te está haciendo daño. Estás bendiciendo a la persona que te maldijo.

Él le dice a la mujer que tiene un marido injurioso, que la insulta, que la destroza, que maldice su fe, que es sencillamente un malvado… Él le dice a esta mujer “Bendice a tu marido, no lo maldigas. No le pagues de la misma forma”.

Ahora, hay muchas más cosas de las que podríamos hablar aquí. Déjenme hacer una pequeña aclaración, donde hay transgresión de la ley, donde existe comportamiento que puede dañarte físicamente… Este no es el único pasaje que aplica en esta situación. Hay otros pasajes que son tan buenos como este de primera de Pedro y que hablan acerca del papel que juega la iglesia. Es mejor que te asegures de estar en una iglesia y bajo su protección, bajo la protección espiritual de líderes piadosos y espirituales en tu iglesia. Porque hay otras ocasiones donde tendrás que acudir a la ley y a las autoridades civiles.

Las Escrituras no te dicen que le permitas a tu esposo romperte todos los huesos y que sólo te quedes ahí y lo bendigas. En adición a esto, Dios hace otras provisiones no sólo para tu bien sino también para el bien de él. De manera que hay otros pasajes que tienen aplicación aquí, pero no puedes pasar por alto este que estamos viendo.

Y por otra parte, déjame decirte que al pasar de los años he hablado con cientos de mujeres. En la gran mayoría de los casos las dificultades que vemos no llegan a estos extremos. Estamos refiriéndonos aquí a situaciones donde el esposo es simplemente un gruñón, una persona difícil para convivir. Y algunos de esos tipos de abusos y de heridas emocionales pueden ser aún más difíciles de asimilar — de acuerdo a lo que me han dicho algunas mujeres— más aun que el abuso físico.

Dios nos está diciendo que cuando seamos maldecidas nos aseguremos de no maldecir de vuelta, y nos anima a pedirle la gracia para hacer lo que dice Pedro —bendecir. Escucha el final de ese versículo 9: “Porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición”.

Cosechas lo que siembras. Siembra bendiciones en las vidas de los miembros de tu familia y de tus amigos, y vas a cosechar bendiciones. Siembra maldiciones y cosecharás maldiciones.

“Así que mientras siembras bendiciones en tu familia”, Pedro dice, “vas a cumplir tu llamamiento. Dios quiere bendecirte”. Y Él lo hará, Él puede; y tú te colocarás en una posición en la que puedes ser bendecida por Dios si regresas bendiciones a esos que te maltratan y maldicen en tu contra.

Carmen: Esta es Nancy Leigh DeMoss en la serie titulada “Qué hacer cuando la vida duele”.

Nancy nos ha llevado a través de 1era de Pedro 3. Vamos a retomarlo de nuevo desde los versículos 8 al 10:

“En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición. Pues EL QUE QUIERE AMAR LA VIDA Y VER DIAS BUENOS, REFRENE SU LENGUA DEL MAL Y SUS LABIOS NO HABLEN ENGAÑO.”

Aquí está Nancy.

Nancy Leigh DeMoss : Me imagino a Pedro aquí hablándole a una mujer cristiana (tal vez una joven creyente) que se acerca a él para decirle lo que muchas veces me cuentan algunas mujeres: “Mi esposo hace esto y esto, o mis padres hacen esto y aquello. Son muy crueles. Son muy duros. Son muy injustos. Son muy pecadores. ¿Qué puedo hacer al respecto?”

A menudo lo que estas mujeres realmente están diciendo es “¿Qué puedo hacer para arreglar o cambiar a la otra persona?” Y algunas veces pienso que quisieran que yo lo arregle o lo cambie y tal vez Pedro estaba pensando lo mismo. Y le dice a esta mujer (o pudiese haber sido un hombre, si la situación fuese al revés) él le diría algo como, “Tú no puedes hacer nada acerca de la otra persona. Tú no eres responsable por la otra persona”. Ahora bien, nuestro comportamiento y nuestras decisiones tendrán un impacto en la otra persona, pero en última instancia esa no es nuestra responsabilidad. Él nos dice, “Tú eres responsable de ti misma”.

Entonces él no dice nada acerca de la lengua o los labios del agresor o de la persona que ha estado maldiciendo. Pero él si dice “Guarda tu lengua de maldad, guarda tus labios de hablar engaño. Guarda tu corazón, guarda tu lengua, guarda tus palabras, guarda tu espíritu, guarda tu actitud.” De estas cosas es de lo que Dios te hace responsable. Ahora, mantén en mente el contexto. Él está hablando a alguien que está siendo víctima de la maldad y de la agresión. Él les dice, “Apártate del mal, y haz el bien”.

Y luego, me encanta este versículo que Pedro cita. De hecho todo este pasaje que él cita corresponde al Antiguo Testamento. (Que por cierto es otro recordatorio de cuán importante es tener la Palabra de Dios grabada en nuestro sistema para que cuando la necesites puedas hacer uso de ella, ya sea para tu necesidad o para la necesidad de alguien más).

Pedro aquí está citando, tal y como lo hacen los autores del Nuevo Testamento, él está citando el Antiguo Testamento. Ellos ni siquiera tenían copias de la Biblia, pero podían citar de forma literal pasajes completos del Antiguo Testamento. Si quieres saber cómo puedes prepararte para manejar las emergencias de la vida y las circunstancias extremas, parte de la clave (y volvemos a repetir lo mismo) es asegurarte de que conoces la Palabra de Dios.

¿Podrías recitar el Salmo 34 en tu situación o en la situación de tu amiga, de tu vecino o para alguien que está atravesando por un matrimonio difícil y está pidiendo ayuda? ¿Podrías ir a la Palabra de Dios?

Esto podría ocurrir en tu lugar de trabajo, podría suceder en la iglesia, o podría pasar en el ministerio, lo creas o no. Yo he estado en el ministerio durante toda mi vida adulta y esto pasa en nuestros grupos de líderes, pasa en el ministerio para mujeres en tu iglesia o entre los líderes de tu estudio bíblico, se darán esas situaciones. Anoche estaba hablando con alguien de una situación de la cual estoy enterada dentro de nuestro ministerio ahora mismo, en la cual hay dos personas del liderazgo que están viendo las cosas de manera diferente, y se han herido mutuamente. Esto ha causado que algunas cosas se hayan dicho que probablemente no debieron haberse dicho.

Cada una de las partes debe darse cuenta de esto, “Yo no soy responsable por el otro, solo soy responsable por mi misma”. ¿Entonces qué debo de hacer?

Hay un mal que se está haciendo. Pero debo alejarme de la maldad y hacer el bien. Eso es ser proactivo. No significa que debo correr a esconderme para escapar de la situación —aunque esa sería nuestra inclinación natural. Queremos salirnos de la situación.

Toda nuestra cultura está siendo motivada y conducida a no experimentar el dolor; no quiere tener que sufrir, y entonces tomamos todo tipo de medicamentos concebibles para quitar, o aminorar, o neutralizar el dolor. Y así muchas mujeres cristianas están viviendo vidas adormecidas, muy medicadas, tratando de escapar del dolor.

Ahora, no estoy diciendo aquí que si tienes un dolor de cabeza esté mal tomar una aspirina. Pero yo creo que lo que necesitamos es una teología que nos lleve más allá de la aspirina que diga, “Puedo tener un dolor de cabeza físico, emocional, o espiritual — y aun así mi vida esta bien porque Dios continúa siendo bueno, porque no todos los dolores de cabeza son curables”.

Dios te va a permitir caminar a través de circunstancias diversas. En algunos casos Dios va a crear circunstancias en tu vida que creerás que son un gran dolor de cabeza. Y no se van a ir, tal vez no se te quitará pronto; tal vez nunca se vaya por el resto de tu vida.

Dios te está diciendo, “No corras, no corras de la cruz”. La cruz es la razón de todo. Ese es el quid del asunto; regresar a la cruz. Es la disposición de sufrir justamente por causa de aquellos que son injustos para que Dios sea glorificado y para que ellos puedan se sanados. Es Dios que dice, “Busca hacer el bien de forma proactiva. No huyas”.

Ahora, yo no estoy diciendo, “Lánzate frente a un tren en movimiento; o ponte en el camino del peligro. Lo que estoy diciendo es “pídele a Dios que te muestre cómo —en medio de ese matrimonio, con ese hijo, con ese padre, en esa situación en tu iglesia— pídele cómo puedes hacer el bien.

La tentación será devolver mal cuando se te ha hecho daño. Esa maldad quizás no implique tomar un hierro y lanzárselo a alguien. Porque no es algo tan obvio. Pero hacemos mal con nuestro espíritu, con nuestros ojos, con nuestro lenguaje corporal, evadiendo a las personas. Hacemos maldad con la forma en que hablamos de la persona con otros.

Y Pedro nos está diciendo: “No hagas maldad, no peques al responder al pecado de los demás. En lugar de ello, haz el bien. De nuevo, déjame decirte esto de nuevo. Es Cristo haciendo el bien en ti, y a través de ti. Él es quien nos da la gracia, y el deseo y el poder para hacerlo”.

Después Pedro dice: “Busca la paz y síguela”. Wao, activamente ve tras la reconciliación. Sigue la paz. Esto es muy difícil de hacer. Aquí es donde la cosa se pone dura y se pone a prueba tu Cristianismo.

El que piense que el Cristianismo es sinónimo de debilidad no sabe de lo que se trata el Cristianismo. Necesitas de todo el poder de Dios en ti para hacer esto. Esposas, esto significa que si sus esposos deciden permanecer con ustedes, conforme a lo que dice 1era a los Corintios capítulo 7, no abandonen su matrimonio.

Ahora, sé que desde que digo esto algunas personas van a mandarme correos electrónicos y cartas contándome sobre sus matrimonios. Sí quiero escuchar acerca de sus situaciones, y me interesa, y queremos ayudarlas, y nuestro equipo quiere sostenerlas en oración.

Pero te diré algo: tenemos que volver de regreso a lo que dice la Palabra de Dios. Y esto es lo que dice, que si tu esposo (aun si no es creyente) está dispuesto a quedarse en el matrimonio, entonces Dios te dice: “No dejes tu matrimonio busca la paz y síguela”.

Ahora, Pablo dice en Romanos capítulo 12 versículo 18 que “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. Esto sugiere que hay algunas situaciones donde no es posible porque la otra persona no está dispuesta a ser parte del proceso de paz.

Pero nos está diciendo: Si ese matrimonio se va a romper , asegúrate que no sea porque tú no buscaste la paz. Asegúrate que no sea porque tú incitaste los conflictos o porque tú fuiste la que buscaste el rompimiento de tu matrimonio.

Al decir esto sé que estoy hablándoles a algunas mujeres que, si obedecen las Escrituras y buscan y siguen la paz en su matrimonio, eso podría implicar el pasar el resto de sus vidas, aquí en la tierra, en un matrimonio difícil donde nunca podrán experimentar el tipo de amor y la relación y la intimidad que Dios quiso para el matrimonio.

Tal vez para algunas de ustedes esto suena como una sentencia de muerte. En un sentido tal vez si lo sea, porque todo lo que tiene vida, viene a través de la muerte. Si deseas tener la vida de Cristo viviendo plenamente dentro de ti, entonces tienes que estar dispuesta a ir a la cruz con Él. No hay atajos para la vida abundante sin ir a través de la cruz.

Pero déjame recordarte que más allá de la cruz hay una resurrección. Si tan solo pudiéramos echar un vistazo de la eternidad que hay mas allá de esta vida, entonces, una vida entera de ser mal entendida, o de ser ridiculizada, o de ser rechazada, solo sería un punto en el radar o en la pantalla… Cuando lo vemos todo dentro de la perspectiva de Dios.

Pablo dice que se trata de una “ligera aflicción momentánea” (2 Cor 4).Y tú dirás, “Esto no parece ser muy momentáneo,” ¿cuarenta años es momentáneo? Bueno depende de tu perspectiva. Estamos tan arraigadas aquí en la tierra que parecería durar para siempre, pero cuarenta años no es para siempre.

Y Pablo te dice, “Tienes que ponerlo en contexto, esa aflicción está obrando en ti y está produciendo en ti un eterno peso de gloria. Y en un momento —tan solo será un momento a la luz de la eternidad— cuando tú y yo nos paremos delante del Señor con todo el tiempo detrás y la eternidad por delante, diremos que todo valió la pena; que valió la pena hacer las cosas a la manera de Dios y obedecerle”.

Entonces Pedro dice, volvemos a 1era de Pedro capítulo 3 versículo 11 “Busca la paz y síguela”.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándote algo importante. Puedes responder con amabilidad, incluso cuando alguien te está tratando mal. Hacerlo no es fácil, pero puedes mostrar amabilidad con el poder de Dios.

Este programa es parte de la serie Qué hacer cuando la vida duele.

Aquí está Nancy para decirte acercas de una forma en la que te puedes preparar para los dolores de la vida y para crecer durante ellos.

Las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera en los EE UU testifican de cuan maravilloso fue sentirse parte de un ejército de mujeres que comparten sus luchas y su caminar con el Señor. ¿Alguna vez has asistido a una de estas conferencias? Habrá una oportunidad muy pronto cerca de ti, en Santo Domingo, República Dominicana. Se trata de Mujer Verdadera 2015, la primera conferencia dirigida a América Latina.

Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas más información acerca de cómo puedes participar de este evento histórico.

Cuando le estás pidiendo al Señor que cambie a alguna otra Él podría responder cambiándote a ti. Aprende por qué en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un Ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/5 – Padres e hijos: Educación y Socialización

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Serie: La Familia

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César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

3/5 – Esposos y esposas de acuerdo al plan de Dios

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Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

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