El cristiano frente a la adversidad

Iglesia Evangélica de la Gracia

El cristiano frente a la adversidad

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

105 – Maltrato a la Mujer, feminicidios

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

105 – Maltrato a la Mujer, feminicidios

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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La Maldición De Conseguir Lo Que Quieres

Evangelio Blog

La Maldición De Conseguir Lo Que Quieres

POR DAVE DUNHAM

La libertad puede sentirse como una esclavitud. Si suena un poco hiperbólico hacer tal afirmación, es sólo porque no hemos considerado cuidadosamente lo que amamos y la naturaleza de la libertad. A menudo pensamos en la libertad en términos de hacer lo que queremos, conseguir lo que queremos e ir a donde queremos. Es el potencial de la posibilidad ilimitada, la eliminación de los límites. Pero tal noción de libertad nos traiciona. A veces obtener lo que quieres es una maldición.

Los valores culturales americanos nos han enseñado a conceptuar la libertad como lo opuesto a la obligación, la responsabilidad y el límite. Cualquier cosa que inhiba la autonomía personal, la independencia, y la auto-actualización es la esclavitud. Está representada en toda la literatura (véase Walden; Into the Wild; The Awakening), la psicología y la filosofía (The Ego and the Id; Being and Time; The Fountainhead), el cine (American Beauty; Fight Club; y Wild) y en la música (“Shake It Off”; “The Middle”; y “Like it, or Not”). Está arraigado en la cultura popular por todo tipo de eslóganes ubicuos: “Sé fiel a ti mismo”; “Sólo hazlo”; “sigue a tu corazón”; “autenticidad sobre todo”. El concepto describe la libertad puramente como “libertad de”. La libertad significa estar sin responsabilidad. Como dijo Ayn Rand:

Libertad (n. f.): No pedir nada. No esperar nada. No depender de nada. (The Fountainhead)

La autonomía completa y total es la conceptualización normal de la libertad.

Pero esta conceptualización de la libertad resulta ser una maldición. Conseguir exactamente lo que quieres, sin restricciones, sin límites, usualmente nos deja angustiados, asqueados y en un estado autodestructivo. James K.A. Smith lo compara con un joven que sube a un buffet sin la supervisión de sus padres. Ve ante él una gran cantidad de alimentos para comer y darse el gusto, y no hay nadie que le diga “no”. Es capaz de atiborrarse hasta que la libertad se convierte en náuseas y asco. Al principio tal “libertad” realmente se siente excitante y nos da la ilusión de satisfacción y alegría. A la larga nos llevará a la destrucción y al asco.

En parte esto se debe a que las cosas que perseguimos son todas incapaces de satisfacer realmente, no importa la cantidad de nuestra indulgencia en ellas. Están limitadas en su capacidad de traerme realmente alegría y satisfacción. Así que, Smith escribe:

Cuando la libertad es mera voluntariedad, sin más orientación ni objetivos, entonces mi elección es sólo otro medio por el que intento buscar satisfacción. En la medida en que sigo eligiendo tratar de encontrar esa satisfacción en cosas finitas, creadas – ya sea sexo o adoración o belleza o poder – voy a estar atrapado en un ciclo donde estoy más y más decepcionado de esas cosas y más y más dependiente de esas cosas. Sigo eligiendo cosas con rendimientos decrecientes, y cuando eso se vuelve habitual, y eventualmente necesario, entonces pierdo mi capacidad de elegir. Lo nuevo me tiene ahora. (En El Camino con San Agustín, 66)

Perseguir mi esperanza y satisfacción en cosas finitas suele significar que me convierta en esclavo de ellas. Lo que comenzó como libertad se convierte finalmente en una esclavitud de otro tipo. Vemos que esto ocurre muy obviamente en las drogas y el alcohol. La libertad de elegir mi propio estilo de vida, la libertad de buscar el placer o escapar del dolor en mis propios términos resulta en adicción. Lo mismo sucede con la pornografía, la intimidad, la televisión, los videojuegos, y cualquier otra cosa que busquemos para satisfacernos. ¡Conseguir lo que quieres se convierte en una maldición!

Un ejemplo interesante de esta libertad convertida en esclavitud se ve en la vida del actor Russell Brand. Brand no es un modelo a seguir, pero experimentó un cambio masivo en sus pensamientos sobre la promiscuidad. Smith cita a Brand en una entrevista que le hizo a Joe Rogan, diciendo:

Este es el punto – cuando obtienes las cosas que tu cultura te dice que debes hacer y las experimentas ahora sabes que puedes dejar de perseguir la zanahoria porque le has dado un mordisco y es como, “Espera un minuto: esto es una mierda…” Es difícil de aprender porque todo lo que tiene un orgasmo al final del mismo, ya sabes, hay un grado de placer que se tiene. Pero toma un tiempo reconocer el costo emocional en mí, el costo espiritual en otras personas, el hecho de que me impide convertirme en padre, en esposo, de asentarse, de arraigarse, de volverme realmente entero, de convertirme en hombre, de conectarme. Lleva un tiempo darse cuenta de eso. Creo que mucha gente no tiene la oportunidad de salir de ese patrón. (97)

Brand dice que toda su promiscuidad lo dejó vacío y hueco. A veces conseguir lo que quieres no es más que una forma diferente de esclavitud.

La libertad “de” tiene un costo. Nos cuesta mucho. La mujer que dejó a su marido para huir con un antiguo novio de la escuela secundaria finalmente despertó y se dio cuenta de que había cometido un terrible error. El hijo pródigo, que se gastó toda su herencia, se despertó en un corral de cerdos. El músico que dejó a su familia para perseguir sus sueños, se despertó un día al darse cuenta de que había pasado casi 40 años persiguiendo un sueño que nunca se materializó y perdiendo lo único que realmente amaba, y todo por nada.

La verdad es que la libertad no equivale a “autonomía”. Todos somos esclavos de algo y alguien. Las Escrituras nos dicen expresamente que somos esclavos del pecado o esclavos de la justicia (Romanos 6:16-19); somos esclavos de Dios o esclavos de Satanás. El tipo de autonomía que queremos no existe para las criaturas. Pero en la economía de Dios el mundo no funciona como creemos que debería. Porque la búsqueda de “la libertad como autonomía” resulta en la esclavitud; pero la esclavitud a Cristo resulta en la verdadera libertad. Jesús tiene un “yugo” pero es fácil, nos dice (Mat. 11:28-30), y es Él quien nos hace verdaderamente libres (Gal. 5:1). Romanos 6:22 señala un intercambio de amos esclavos: el pecado contra Dios. Este intercambio produce un resultado diferente: la muerte contra la vida. Es una paradoja, por supuesto (la esclavitud a Cristo produce libertad), pero es la realidad. También es una invitación a buscar la verdadera libertad en Cristo, y una advertencia de que conseguir lo que quieres es una maldición.

De hecho, Dios dice esto en múltiples lugares de las Escrituras. Cuando Israel insiste en un Rey “como las otras naciones” (1 Samuel 8:5), Él se lo da porque han rechazado a Dios como su Rey (v. 7). El Rey Saúl es una forma de castigo para Israel. Vemos lo mismo desempacado en Romanos 1, donde Dios “los entregó” a sus propias concupiscencias (v. 24). Consiguieron lo que querían, pero era un tipo de condena. ¡Conseguir lo que quieres es una maldición!

La libertad “de” siempre llevará a la destrucción. La libertad “a” y la libertad “para”, cuando están atadas a Cristo, conducen a la verdadera satisfacción. ¿Qué es lo que deseas? ¿Qué es lo que persigues? Aparte de Cristo, todo terminará en adicción, decepción, vacío y destrucción. Escoge la esclavitud a Jesús y encuentra lo que realmente quieres. Conseguir lo que quieres es una maldición, ¡a menos que lo que quieras sea Cristo!

Tomado de: https://evangelio.blog/

104 – «Maltrato Infantil»

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

104 – «Maltrato Infantil»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Deconstruye tu cultura, no tu fe

Coalición por el Evangelio

Deconstruye tu cultura, no tu fe

HUNTER BEAUMONT

Nota del editor: Este artículo fue adaptado del capítulo escrito por Hunter Beaumont en Before You Lose Your Faith (Antes de que pierdas la fe) (The Gospel Coalition, 2021).

Muchos de mis amigos y miembros de iglesia que emprenden un viaje de deconstrucción no están tratando de perder su fe. No quieren terminar en un lugar sin Jesús. Solo quieren darle sentido a la fe en la que crecieron y dejar ir las cosas que están viciadas o son represivas. Ellos en realidad quieren una fe más fuerte, no ninguna fe; más de Jesús, no menos.

Si esto te describe, piensa en lo siguiente: lo que estás buscando en realidad no es una deconstrucción. Lo que estás buscando es una desculturización.

La desculturización es el proceso utilizado por los misioneros para diferenciar el evangelio de la cultura. Habiendo pasado de una cultura a otra, los misioneros pueden ver que el evangelio es como una semilla protegida por una cáscara externa (cultura). Su trabajo es asegurar que la semilla del evangelio sea libre de entrar a nuevas culturas sin estar cautiva dentro de su antigua cáscara. Esto se remonta al momento en el que el evangelio entró en la cultura gentil en el libro de los Hechos. Desde ese entonces, la iglesia primitiva tuvo que diferenciar el evangelio del judaísmo.

De la misma manera, es posible que debas diferenciar el evangelio de la subcultura evangélica. ¡He pasado por este proceso! No crecí en el evangelio, pero me convertí dentro de una escuela secundaria evangélica. Me enamoré del evangelio que me enseñó mi escuela, pero también pude ver que este mundo evangélico tenía mucha cultura que no era parte del evangelio. Aprender a desculturizar el evangelio del evangelicalismo no solo ha salvado mi fe. Me ha ayudado a amar más el evangelio en sí mismo.

Si deseas emprender un viaje de desculturización en lugar de un viaje de deconstrucción, te muestro el camino por donde debes comenzar.

1. Aprende a ver la cultura

Como un pez en el agua que no sabe que está mojado, a menudo no reconocemos nuestra cultura, el vocabulario y las historias que explican nuestro mundo. Las culturas fomentan hábitos que constituyen lo que se considera como una buena vida y los mecanismos de defensa que desvían las preguntas de los que están afuera. Las culturas elevan a las celebridades que ejemplifican sus ideales. Tras lograr todo esto, ellas son sigilosas: pretenden no existir. Se presentan a sí mismas como “la manera como son las cosas”. Pero la cultura siempre está presente y siempre juega un papel en nuestra experiencia de fe.

Aprender a desculturizar el evangelio del evangelicalismo no solo ha salvado mi fe. Me ha ayudado a amar más el evangelio en sí 

Es por esto que el primer paso es aprender a ver la cultura y su poder. Mis amigos que crecieron dentro de una subcultura evangélica no empezaron a dudar del cristianismo hasta que abandonaron esa subcultura. ¿Coincidencia? Probablemente no. La subcultura había sustentado su fe.

Pero esto también significa que la cultura contribuyó a sus nuevas preguntas. Lo que muchos llaman duda es en realidad un cambio cultural que desplaza las viejas estructuras de credibilidad. Lo que muchos llaman “deconstruir mi fe” es en realidad un cambio de ubicación cultural que me hace repensar viejas suposiciones. Cuando aprendes a ver el poder de la cultura, ves lo que realmente está sucediendo: aprendiste el cristianismo en una cultura. Ahora te has mudado a una nueva cultura. Entonces, el primer paso es reconocer las cosas por lo que son: una tensión causada por un cambio de cultura y no necesariamente por el cristianismo en sí.

2. Lucha con los problemas correctos 

La duda puede ser desorientadora. La desculturización no puede salvarte de esta lucha, pero puede enfocarla en los lugares correctos. Al diferenciar la semilla del evangelio de la cáscara cultural, la desculturización dice: “Lucha con los problemas de la semilla”.

Cuando dejé mi escuela secundaria cristiana, comencé a luchar con el juicio de Dios. Allí me habían enseñado sobre la santidad de Dios y la pecaminosidad de las personas, por lo que para mí era una experiencia sorprendente entablar amistad con no cristianos amables. No me parecieron malas personas, pero de repente la doctrina del juicio sí me pareció mal.

Reflexionando sobre esto, vi que estaba luchando en parte con algo bíblico y en parte con algo meramente cultural. El Nuevo Testamento enseña que el Señor juzgará a vivos y muertos por medio de un Hombre a quien Él ha designado (Hch 17:31Ro 2:5-16). Jesús usó imágenes como “infierno de fuego”, “el llanto y el crujir de dientes” y “las tinieblas de afuera” para describir lo que era estar fuera de su reino (Mt 5:228:1222:13). No había forma de evitar este telón de fondo del evangelio.

Sin embargo, algo de mi repulsión se debió a la forma en que se había enseñado sobre el juicio dentro de la subcultura evangélica. Los sermones ejercían mucha presión y se enfocaban más en escapar del infierno que en conocer a Dios. El pecado era representado en formas grotescas y caricaturizadas. El aliento del predicador olía a desprecio.

Por varios años traté de volver a aprender lo que la Biblia dice (semilla) mientras desconectaba las voces de los predicadores en mi cabeza (cáscara). También busqué maestros que explicaran el juicio de una manera que no dejara la Biblia a un lado, pero que tampoco sonara como aquellos evangelistas. Gradualmente, esto me llevó a algunos descubrimientos sorprendentes. Vi cómo el juicio hablaba de mi profundo anhelo de vivir en un mundo de justicia donde Dios corrige todas las cosas. Pude ver esto por primera vez porque volví a aprender esta doctrina fuera de mi subcultura evangélica de una manera que abordaba mis preguntas y preocupaciones dentro de ella.

3. Encuentra una iglesia que involucra tanto el evangelio como la cultura 

La desculturización nos muestra que es posible diferenciar el evangelio de la cultura, pero no significa que el evangelio se pueda experimentar sin cultura alguna. El objetivo de liberar el evangelio de una cultura es que pueda echar raíces en otra. Esto significa que tu tarea no es encontrar una utopía, un cristianismo libre de cultura. Más bien, es aprender y vivir tu fe en tu cultura actual.

¿Cómo se hace eso en la práctica? Las iglesias encarnan el evangelio en una cultura particular. Una vez que hayas aprendido a ver la cultura, no podrás dejar de notar que cada iglesia tiene la suya. Las mejores iglesias son conscientes de ella. Dejan que el evangelio dé forma a la cultura dentro de la iglesia. Enseñan el evangelio de una manera que se conecta con la cultura fuera de la iglesia. Ellos discipulan a sus miembros para que vivan en esa cultura circundante de una manera que se distingan por asemejarse a Cristo.

Busca una de estas iglesias e involúcrate. Una iglesia que ama el evangelio y la cultura circundante se complace en dar la bienvenida a personas que luchan con preguntas difíciles sobre el cristianismo. Lo notarás en sus posturas, lo escucharás en los sermones y lo sentirás de los líderes.

4. Espera ver el evangelio de una manera nueva

Una iglesia que ama el evangelio y la cultura circundante se complace en dar la bienvenida a personas que luchan con preguntas difíciles sobre el cristianismo 

Cuando el evangelio se libera de su cáscara cultural y se lleva a una nueva cultura, a menudo brilla de una manera fresca y hermosa.

Uno de mis ejemplos favoritos es un renombrado sermón de Matt Chandler. Este pastor en Texas describe un vergonzoso evento de ministerio juvenil de la década de 1990 sobre la abstinencia sexual. El predicador hace pasar una rosa por toda la audiencia hasta que vuelve destrozada, una analogía de lo que les sucederá a los que tienen relaciones con varias personas. “¿Quién querría esta rosa ahora?”, dice el predicador con desdén. Chandler concluyó: “¡Jesús quiere esa rosa! ¡Ese es el punto del evangelio!”.

¿Por qué esta es una imagen tan poderosa? Porque muchos en la audiencia de Chandler crecieron en el movimiento evangélico de pureza. No solo se les enseñó una ética sexual bíblica; se les enseñó en un entorno que se basaba en el miedo, la presión, la vergüenza y la fuerza de voluntad. Dentro de este mundo, la ética del sexo cristiano sonaba como una gravosa mala noticia. Peor aún, muchos de los que pecaron sexualmente comenzaron a sentirse sin esperanza, ya que la cultura de pureza tendía a oscurecer la gracia de Dios.

¿Cómo Chandler sabía todo esto? Había salido de su subcultura. Él presentó la historia contando que una madre soltera tenía una relación fuera del matrimonio. Chandler se había hecho amigo de ella y la invitó al evento esa noche, sin saber que incluiría un sermón sobre el tema sexual. Tan pronto comenzara la predicación, Chandler sabía que su amiga se sentiría avergonzada y la alejaría más de Dios. Muchos que escucharon el sermón de Chandler habían experimentado lo mismo. Pero cuando Chandler grita: “¡Jesús quiere la rosa!”, puso la cultura de pureza en la bandeja de “ignorar” y el evangelio se libera para brillar en toda su belleza.

Sé que los mismos beneficios de la desculturización están disponibles para ti. No deconstruyas tu fe. En su lugar, atraviesa el proceso de la desculturización.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.

Hunter Beaumont es el pastor principal de la iglesia Fellowship Denver Church y sirve en la junta de directores de Denver Institute for Faith and Work y de Acts 29 U. S. West.

Los Hijos de Eli y Samuel

Faithlife Sermons Español

Los Hijos de Elí y Samuel. Un contraste

Geremias Medrano

Propósito: Presentar a los hermanos la historia de los hijos de Elí y los inicios de la vida de Samuel, contrastar el resultado de sus vidas. Mostrar, como los hijos de Eli no fueron enseñados de acuerdo a los principios bíblicos, Samuel sí. Motivar a la hermandad a educar a sus hijos bajo las directrices de Dios. El resultado es el mejor.

I. Introducción

1. El pueblo de Israel, dirigidos por Josué, se estableció en Canaán después varios años de conquista.

2. A lo largo de varias decadas la nación de Israel creció, y aparecieron jueces que la dirigieron a enfrentar enemigos y progresar en la tierra de Canaán.

3. Sin embargo, el libro de Jueces presenta, que era un tiempo en el que cada cual hacia lo que bien le parecía. ( Jueces 17.6 )

4. Su penúltimo juez y sacerdote se llamo Eli. Este vivía en Silo, lugar donde se establecio el Santuario de Dios. Este lugar se convirtio en el centro de adoración de todo el pueblo de Israel.

5. Desde Silo, Eli dirigía el pueblo. Él era un buen sacerdote y juez. Él hizo bien su trabajo. Disfrutaba trabajar y servir al Señor. Vivió en una tienda de campaña al lado del Tabernáculo.

6. Eli tenía dos hijos, Ofni y Finees. La Biblia los define como hombres malos. El significado real es que eran hombres sin valor.

7. Eli hizo a sus dos hijos, Ofni y Finees, sacerdotes a pesar de que carecian del carácter de su padre. Su conducta cayó en desgracia y conmociono tanto a la gente que «menospreciaban las ofrendas de Jehová.» (1 Samuel 2.17)

II. La vida de Ofnis y Finees. (1 Samuel 2.12-1722-25)

A. Hombres sin valor

1. Eli, aunque había sido nombrado para que gobernara al pueblo, no regía bien su propia casa.

2. Elí era un padre indulgente. Amaba tanto la paz y la comodidad, que no ejercito su autoridad para corregir los malos hábitos ni las pasiones de sus hijos

3. En vez de considerar la educación de sus hijos como una de sus responsabilidades más importantes, manejaba el asunto como si tuviera muy poca importancia.»

B. No conocían a Jehová.

1. El principio bíblico para inculcar en los hijos el conocer a Dios está en (Deuteronomio 6.4-9)

2. Eli conocía este principio, pero se descuidó en aplicarlo en sus hijos.

3. Pero Elí se substrajo a estas obligaciones, porque significaban contrariar la voluntad de sus hijos, y le imponían la necesidad de castigarlos y de negarles ciertas cosas.

4. «Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, pero no te excedas hasta destruirlo.Enmienda a tu hijo, y te dará descanso y alegría» (Proverbios 19.18, 29.17)

C. Robo, soberbia, usurpación de lugar, Sin valor. (1 Samuel 2.12-17 )

1. El resultado de este descuido por parte Eli fue el de hombres sin valor, impíos. (1 Samuel 2.12-14)

2. Llegaron tan lejos que usurparon el lugar de Dios, al tergiversar la manera en que Dios habia indicado como se debia proceder con las ofrendas traidas por el pueblo al altar(Levitico 7).(1 Samuel 2.15-17)

3. Esta irreverencia por parte de los sacerdotes no tardó en despojar los servicios de su significado santo y solemne.

4. «Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová.» (Vers. 17)

D. Fornicación, acoso sexual contra personas vulnerables, irrespeto a su padre. (1 Samuel 2.22-25)

1. El pueblo se quejaba de sus actos de violencia, y el sumo sacerdote Eli sintio pesar y angustia. No osó callar por más tiempo. Pero sus hijos se habían criado pensando sólo en sí mismos, y ahora no respetaban a nadie.

2. Veian la angustia de su padre, pero sus corazones encallecidos no se conmovían. Oían sus benignas amonestaciones, pero no se impresionaban. No quisieron cambiar su mal camino, cuando fueron amonestados de las consecuencias de su pecado.

3. Pero la amonestación llego muy tarde. Los hijos de Eli estaban corrompidos a lo máximo.

4. “..dormían con las mujeres que velaban a la puerta del Tabernáculo de reunión» (1 Samuel 2.22)

III. Samuel es usado como contraste con estos dos sacerdotes.

A. Servidor, su madre proveía. (1 Samuel 2.18-21.)

1. En este relato se inserta otra historia, la de un joven diferente. (1 Samuel 2.18-21)

2. Después de una descripción de la vida de los hijos de Eli se presenta las acciones de Samuel.

3. Samuel era hijo de Elcana y Ana. Elcana pertenecía a la línea de los sacerdotes. Era descendiente de la tribu de Levi. (1 Crónicas 6.33-38)

4. Su madre lo dedico a Dios llevándolo a vivir a Silo, junto a Eli.

5. Pero nunca lo descuido, siempre venía a visitarlo. (1 Samuel 2.19)

B. Creciendo en gracia delante de Dios y los hombres. (1 Samuel 2.26 )

1. A pesar de vivir junto a los hijos de Eli, Samuel no se corrompió.

2. Se presenta a Samuel creciendo en gracia delante de Dios y los hombres. (1 Samuel 2.26)

3. La educación obtenida por Samuel en su niñez por parte de sus padres contribuyeron a que fuera un hombre fiel y obediente a pesar de vivir en medio de la corrupción de los hijos de Eli.

C. Samuel Servía a Jehová. (1 Samuel 3.1)

1. Samuel fue un hombre que servía a Dios.

2. El pueblo de Israel lo noto. “Samuel crecía y Jehová estaba con él; y no dejó sin cumplir ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, supo que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo, porque en Silo se manifestaba a Samuel la palabra de Jehová.” (1 Samuel 3.19-20)

3. Gracias a la dedicación de Ana y Elcana a educar y corregir a su hijo a tiempo, la nación de Israel pudo recuperar su confianza en Jehová.

IV. ¿Qué de nuestros hijos hoy? ¿Cómo los estamos educando?

A. ¿Como Ofni y Finees?

1. ¿Siendo permisivos con ellos.?

2. ¿No corrigiendo sus malas acciones?

3. ¿Haciéndolos más importante que Dios? Esa fue la causa por la cual Dios vio que los dos hijos de Eli fueron tan rebeldes y soberbios. (1 Samuel 2.29-30).

4. El final de estos hombres fue un final triste. Murieron en batalla contra los filisteos. (1 Samuel 4.10)

B. No instruyas a tus hijos como lo hizo Eli. (1 Samuel 2.12-17)

1. Herbert Lockyer llama Eli «el hombre que carecía de la autoridad paterna». Lo pongo de esta manera: el padre que no diría no

2. Eli les advirtió de sus acciones vergonzosas, pero era muy tarde. Debió reprenderlos o detenerlos cuando tuvo la oportunidad y autoridad para hacerlo.

3. Tenia que haber ejercido la autoridad de un padre responsable, pero sus hijos no lo respetaban. Se burlaron de él. Eli sólo razonó ligeramente con ellos: «¿Por qué hacéis cosas semejantes?» Sus hijos descartaron una protesta tan débil e inútil, porque sus corazones eran fríos e insensibles. Ya no tenía sentido para ellos, respetar al Señor o a su padre.

C. Enseñe a sus hijos a obedecer al Señor (1 Samuel 2.22-26)

1. Aunque Eli no podía cambiar los corazones de sus hijos, podría haber evitado su ministerio tan blasfemo ante el Señor. En cambio, «él no los impidió.» Él quería ser amable con ellos, pero era una bondad falsa y equivocada. Una corrección en el momento oportuno los habria salvado de la ruina. Eli no necesitaba ser duro con ellos, sino firme y decidido con relación a la obediencia.

2. . Qué lindo es cuando tu niño tiene 18 meses de edad, pero no es tan lindo cuando tiene 15 años y es rebelde. ¿Está tomando cuidado para enseñar a tu hijo y tu nieto en este momento, y que logren aprender la virtud de la obediencia? Deben enterarse, que obedecer al Señor es lo más importante.

D. Enseña a tus hijos a vivir para el Señor ( 1 Samuel 2.27-36)

1. Eli fue amonestado dos veces sobre el juicio que vendría sobre él y sus hijos, pero la advertencia se olvidó. Amaba a sus hijos, pero no lo suficiente como para tomar medidas con ellos.

2. ¡Qué lamentable espectáculo la del padre Eli. Un anciano de noventa años, casi ciego, esperando escuchar el resultado de la dura batalla entre los israelitas y los filisteos. Cómo temblaba por su nación, sus hijos, y el arca de Dios. Cuando llegó la noticia de la masacre del ejército, con sus hijos, y la captura del Arca, se cayó de su asiento, se rompió el cuello y murió también. (1 Samuel 4.1-18)

Conclusión

1. Elena White dice al respecto: “Muchos están cometiendo ahora un error semilar. Creen conocer una manera mejor de educar a sus hijos que la indicada por Dios en su Palabra. Fomentan tendencias malas en ellos y se excusan diciendo: «Son demasiado jóvenes para ser castigados. Esperemos que sean mayores, y se pueda razonar con ellos.» En esta forma se permite que los malos hábitos se fortalezcan hasta convertirse en una segunda naturaleza. Los niños crecen sin freno, con rasgos de carácter que serán una maldición para ellos durante toda su vida, y que propenderán a reproducirse en otros” (PP cp 56).

3. Además “Aquellos que no tienen suficiente valor para censurar el mal, o que por indolencia o falta de interés no hacen esfuerzos fervientes para purificar la familia o la iglesia de Dios, son calificados responsables del daño que surja de su descuido del deber. Somos tan responsables del detrimento que hubiéramos podido impedir en otros por el ejercicio de la autoridad paternal o pastoral, como si hubiésemos cometido esas acciones nosotros mismos”. (PP cp 56).

4. Apliquemos en nuestros hijos los principios bíblicos registrados en:

Deuteronomio 6.4-9 «Escucha, Israel: El Eterno nuestro Dios, El Eterno es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder.

«Y estas palabras que te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en casa o cuando vayas por el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás a tu mano por señal, y las tendras entre tus ojos como una marca en la frente.Las escribiras en los postes de tu casa y en tus puertas»

Proverbios 19.18 «Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, pero no te excedas hasta destruirlo.»

Proverbios 29.17, 25 «Corrige a tu hijo, y te dara descanso, y dara alegria a tu alma » «Temer a los hombres es un lazo, pero el que confía en el Eterno está seguro».

Proverbios 13.24 «El que retiene la vara, a su hijo aborrece; el que lo ama, desde temprano lo disciplina»

Proverbios 22.6 «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él»

Así como samuel estuvo listo para ser usado por Dios en el momento oportuno. El momento cuando el pueblo más necesitaba de un guia espiritual. Así, si te dejas guiar por Dios en la educación de tu hijo, Dios tendrá un momento oportuno para usarlo como canal de bendición en beneficio de los demás y para su gloria y honra.

Artículo publicado por Faithlife Sermons Español

https://sermons.faithlife.com/sermons/123268-los-hijos-de-eli-y-samuel.-un-contraste

2 – Sois la luz del mundo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: El sermón del monte

2 – Sois la luz del mundo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

04 – La invitación de Dios y el amor

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Mi experiencia con Dios

04 – La invitación de Dios y el amor

Juan Marcos Vázquez

PR. DAVID CONDE PALOMINO

Evangelización y juventud

Desde su conversión en 1995 David Conde no ha dejado de estar vinculado al mundo de la evangelización y de los jóvenes. Participa regularmente en campañas como evangelista y en retiros y campamentos de jóvenes como conferenciante invitado. Su perfil juvenil y dinámico le mantiene siempre activo buscando e innovando con el fin de alcanzar a otros para el Señor.  David transmite un mensaje motivador y desafiante, que confronta a la vez que conmueve, un mensaje apasionado que llega al corazón.

http://www.unidavigo.es

HAZ QUE LOS HOMBRES VUELVAN A SER MASCULINOS

Lumbrera

HAZ QUE LOS HOMBRES VUELVAN A SER MASCULINOS

Make Men Masculine Again presentado por Allie Stuckey

Violación, asesinato, guerra, todos tienen una cosa en común: los hombres.

La agresión, la violencia, la ambición sin control de la conciencia, todo lo relacionado con la “masculinidad tóxica”, ¿verdad?

Y la solución es obvia: hacer que los hombres sean menos tóxicos.

Haz que los hombres sean menos masculinos.

Haz que los hombres se parezcan más a las mujeres.

Pero estoy aquí para decirte que esta forma de pensar no solo está mal, es peligrosa.

He aquí por qué: Cuando tratas de hacer que los hombres se parezcan más a las mujeres, no obtienes menos “masculinidad tóxica”, obtienes más.

¿Por qué? Porque los hombres malos no se vuelven buenos cuando dejan de ser hombres; se vuelven buenos cuando dejan de ser malos. La agresión, la violencia y la ambición desenfrenada no se pueden eliminar de la psique masculina; solo se pueden aprovechar. Y cuando se aprovechan, son herramientas para el bien, no para el daño.

Los mismos rasgos masculinos que traen destrucción también derrotan la tiranía. Los rasgos que fomentan la codicia también construyen economías. Los rasgos que impulsan a los hombres a tomar riesgos tontos también impulsan a los hombres a asumir riesgos heroicos.

La respuesta a la masculinidad tóxica no es menos masculinidad; es mejor masculinidad. Y sabemos cómo se ve eso.

Es un joven que abre la puerta a una chica en su primera cita. Es un padre que trabaja largas horas para mantener a su familia. Es un soldado arriesgando su vida para defender su país.

El problema creciente en la sociedad actual no es que los hombres sean demasiado masculinos; es que no son lo suficientemente masculinos. Cuando los hombres abrazan su masculinidad de una manera saludable y productiva, son líderes, guerreros y héroes. Cuando niegan su masculinidad, huyen de las responsabilidades, dejando destrucción y desesperación a su paso.

Las consecuencias se pueden ver en todas partes.

Uno de cada cuatro padres ahora vive separado de sus hijos. Y los niños que crecen sin un padre generalmente están más deprimidos que sus compañeros que tienen una madre y un padre. Están en mucho mayor riesgo de encarcelamiento, embarazo adolescente y pobreza. El 71 por ciento de los que abandonan la escuela secundaria son huérfanos.

“De todas las rocas sobre las que construimos nuestras vidas… la familia es la más importante. Y estamos llamados a reconocer y honrar lo crítico que es cada padre con esa fundación”.

Eso dijo el entonces senador Barack Obama en 2008.

“Si somos honestos con nosotros mismos”, continuó, “admitiremos que… demasiados padres están… desaparecidos de demasiadas vidas y demasiados hogares”.

Por mucho que tratemos de negar la necesidad de una fuerza real y masculina en la sociedad, no se puede negar su necesidad. Las familias sanas y las comunidades fuertes dependen del liderazgo y la valentía de los hombres buenos.

Sin embargo, la tendencia actual es feminizar a los hombres jóvenes con la esperanza de lograr alguna noción utópica de igualdad y paz. Y comienza a las edades más tempranas. En el aula de la escuela, los niños son invariablemente “el problema”. En el patio de recreo, los juegos agresivos como el dodgeball han sido desterrados durante mucho tiempo. Le decimos a los jóvenes que su deseo intrínseco de competir es incorrecto. Todo el mundo recibe un trofeo. No suba la puntuación. Esta inclinación anti-masculina continúa a través de la educación superior y en el lugar de trabajo. Ha creado millones de hombres tentativos, mujeres infelices y niños y niñas confundidos.

Aquí hay un secreto que todas las mujeres saben: las mujeres quieren hombres de verdad, hombres con los que puedan contar y, sí, mirar hacia arriba. Ninguna cantidad de teoría feminista cambiará eso. No conozco a ninguna mujer, a ninguna edad, que se sienta atraída por un hombre pasivo que la mira como su proveedora, protectora y líder. Cada mujer que conozco quiere un hombre fuerte y responsable. Eso no es una consecuencia de una construcción social o presión cultural, es innato.

La devaluación de la masculinidad no terminará bien porque los hombres femeninos y pasivos no detienen el mal. Los hombres pasivos no defienden, protegen ni proporcionan. Los hombres pasivos no conducen. Los hombres pasivos no hacen las cosas que siempre hemos necesitado que los hombres hagan para que la sociedad prospere.

En su libro, The Abolition of Man, el filósofo social inglés C.S. Lewis escribe sobre este problema. Describe la tensión “entre el hombre cerebral y el hombre visceral”. “Por su intelecto”, explica Lewis, el hombre “es mero espíritu y por su apetito mero animal”.

Necesitamos ambas cosas. Quítate uno y te quedarás con un hombre que es débil o malo. Y en un mundo de maldad, los hombres débiles no son más que facilitadores de hombres malvados.

Violación, asesinato, guerra: todos tienen dos cosas en común: hombres malos que violan, asesinan y pelean; y hombres débiles que no los detienen. Necesitamos hombres buenos que lo hagan.

No es la masculinidad lo que es tóxico. Es la falta de ella.

Violación, asesinato, guerra – todo eso tiene una cosa en común: los hombres. La solución parece simple: hacer a los hombres menos tóxicos – hacer a los hombres menos masculinos. En este video, Allie Stuckey, presentadora de «Alli» en CRTV y el podcast «Relatable», explica porque satanizar la masculinidad no es la solución sino el problema. ¡Haga su donación hoy a PragerU! ttp://l.prageru.com/2eB2p0h