3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-es-lo-que-hace-una-mujer-realmente-hermosa/

Leslie Basham: Anne Ortlund, en este momento nos invita a imaginarnos el final de una ceremonia de bodas.

Anne Ortlund: ¿Qué tal si cuando la boda haya terminado los novios dicen, «Hey, esto resultó bien interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. Me gustaría que nos viéramos otra vez; o  tal vez pudiéramos comer juntos algún día»?  No crees que eso sería algo incongruente.

Pues algo así ocurriría si aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y decimos, «Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a juntar de nuevo contigo Señor».  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante peculiar también.  ¿No te parece? Nosotros necesitamos a Dios.  Lo necesitamos.  Necesitamos a Dios, una vez y otra vez y otra vez.  Mientras más nos alimentamos de Él, más hambre tendremos de Él y más dulce será Su compañía.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. 

Nancy Leigh DeMoss: Estamos conversando esta semana en Aviva Nuestros Corazones con mi vieja amiga, Anne Ortlund.

Anne, muchas gracias por venir y compartir tu corazón con nosotras, al hablar de la sabiduría y de las perspectivas que Dios te ha dado en estos 86 años de vida.  Gracias por compartir esto con nosotras.

Anne: Recuerda, Nancy que nos conocemos desde hace muchos años.

Nancy: Así es, desde que estaba estudiando en la Universidad del Sur de California cuando tu esposo Ray era el pastor de la Iglesia de Lake Ave. Allí  tuve el privilegio de asistir durante mis últimos dos años de universidad.  Fui muy bendecida durante esos años.  Ahora ya soy una adulta. Estamos todos un poco más viejos, pero  seguimos animándonos unos a otros en nuestro caminar con el Señor.

Anne: Sí, sí.  Es maravilloso estar contigo de nuevo, es maravilloso.

Nancy:  Anne estuviste casada con Ray durante 61 años.  Hace tres años que enviudaste.  Has escrito 26 libros, has escrito himnos, y Ray y tú han dado charlas alrededor del mundo en muchos países diferentes.  Has vivido diferentes etapas en tu vida y en tu ministerio, y es un gozo poder recibir de ti algo de  lo  que Dios te ha enseñado en todos estos años.

Las Escrituras hablan acerca de que las mujeres mayores enseñen y entrenen a las más jóvenes en los caminos de Dios para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.  Es por esto que amo compartir con mujeres mayores y preguntarles, «¿Qué te ha enseñado Dios? ¿Podrías enseñarme a mí y a otras más jóvenes acerca de los caminos de Dios?».

Esto que vamos a tener es realmente solo una conversación.  He elegido algunos temas que sé son de interés para ti y que han sido parte del mensaje de tu vida.  Estamos simplemente dialogando acerca de aquellas cosas que han estado en tu corazón durante todos estos años.

Uno de tus libros con mayores ventas a través de los años, y que ha sido de una gran influencia en mi vida, es “Las disciplinas de una mujer hermosa”, que está disponible en inglés. Ahora, no conozco a ninguna mujer que no quiera ser hermosa.  Nuestra sociedad tiene mucho que decir acerca de lo qué es hermoso y de qué es la belleza verdadera. Pero sabemos por la Palabra, que la definición de Dios para belleza tiene que ver principalmente con la belleza del corazón.

Anne, tienes mucho que decirnos de lo que has aprendido a través de los años cuando pensamos en una mujer hermosa, ¿qué significa esto? ¿Qué significa ser una mujer hermosa desde la perspectiva de Dios?

Anne: Bueno, Nancy, tú y yo estábamos hablando justamente de esto antes de salir al aire. Tú dijiste, «Bueno, tú vas a hablar de tres prioridades, ¿no?» Esto es realmente el punto central en el que cualquier mujer necesita enfocarse si es que quiere convertirse en una hermosa mujer de Dios.

Las tres prioridades son Cristo, el Cuerpo de Cristo, y el mundo por el cual Cristo murió para salvarnos.  Cuando hacemos de estas tres cosas algo primordial en nuestras vidas, nuestros espíritus realmente se vuelven más hermosos porque no permanecemos enfocadas en nosotras.  Nos enfocamos en Él y en Sus asuntos.

Aquí tengo  en mi Biblia a Juan 17.  A este capítulo  pudiera llamársele  el Lugar Santísimo de toda la Biblia, porque en toda la Escritura, este es el único lugar en el cual  aparece  una larga conversación entre Dios y Dios. Es decir, Dios El Hijo  hablando con Dios el Padre. Cuando Dios le habla a Dios, en este capítulo ¿de qué crees que hablaran? Bueno, como verás  hablan principalmente de tres cosas:

En los primeros cinco versículos de Juan 17, Él habla acerca de la gloria del Padre y de la gloria del Hijo.  A esto es que debemos entregarnos a través del poder del Espíritu Santo —a la gloria del Padre y a la gloria del Hijo.  Si algo en este mundo nos va a hacer hermosas, debe ser esto.

Luego en el versículo 6  cambia el tema y Jesús habla acerca de «aquellos que me diste de este mundo».  Se  está refiriendo  por supuesto a los creyentes.  Desde el versículo 6 hasta el 19, Él está orando por el gozo de ellos, por su protección, por su unidad Y  ora de diversas formas por aquellos que le pertenecen a Él. Es decir, por los que han creído en El..

Nancy: Y es interesante ver que por lo que Él ora, básicamente,  es por su santificación.

Anne: Varias veces, sí.  Y luego empezando en el versículo 20 hasta el final del capítulo entonces, Él ora por el mundo, «que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí», en los versículo 21, y versículo 23, «que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí», Él lo repite, y que «y que los has amado así como Tú me has amado a Mí.» (Claro yo estoy parafraseado).

Entonces lo que hemos leído anteriormente nos enseña que debemos amar al Señor. Debemos glorificar a Dios. Y glorificar a Dios es glorificar al Padre, glorificar al  Hijo, y glorificar al Espíritu Santo.  Debemos amar a nuestros hermanos creyentes, orar por su bienestar y ministrar a sus necesidades, y debemos testificar a los no creyentes.

Si vas un poco más atrás, a Juan 15, encontrarás lo mismo.  Alrededor de la mesa del aposento alto, en  su discurso final Jesús dice algunas de las cosas más dulces y profundas de todas, luego que Judas sale de la habitación y Él habla libremente.

En el capítulo 15:1-11, Él habla acerca de permanecer en la vid, y de que las ramas deben permanecer ahí. Esta es la prioridad uno; simplemente establecernos allí, habitar allí; hacer de Él nuestro entorno más familiar.  «En Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser», esa es una comunión así de íntima.

Entonces en los versículos 12-17, Él empieza y termina de la misma manera: «Ámense unos a otros.  Este es Mi mandamiento: Ámense unos a otros». Jesús está hablando acerca de la amistad, y esta es la prioridad número dos.

Luego en el versículo 18 hasta el final del capítulo, Él habla acerca del mundo.  «El mundo te odiará.  No te sorprendas.  Me odió a mi también», y así continúa hablando acerca del mundo, y termina diciendo, «cuando venga el Consejero, el consolador — este es el Espíritu Santo —Él testificará acerca de Mí y tú también has de testificar».

Es decir, que en este capítulo 15 de Juan vemos claramente tres prioridades: permanezcan en Cristo; ámense unos a otros como cuerpo; y testifiquen a este mundo en necesidad.

Hay un trabajo triple para la mujer hermosa.

Anne: Anne puedo recordar todavía cuando llegué a la Iglesia Lake Avenue donde tu esposo estaba pastoreando en 1976.  Lo escuché predicar y enseñar acerca de estas tres prioridades y caí en cuenta que él había llamado a toda esta iglesia y a todos los creyentes a organizar sus vidas alrededor de estas tres prioridades…Primero, nuestro compromiso con Dios; segundo, nuestro compromiso con el pueblo de Dios; y tercero, nuestro compromiso con el trabajo de Dios en este mundo.

Toda la iglesia estaba alineada con estas prioridades.  Porque esto lo permeaba todo.  Sé que recuerdas esto.  Tú y Ray han escrito y hablado acerca de esto en tantas ocasiones.  Pero esto es realmente contra cultura.  No es nuestra forma natural de pensar.  Mi prioridad natural, la  número uno, soy yo.

Este es un llamado a vivir la vida para la gloria de Dios y el avance de Su Reino, que no está centrado en mí definitivamente, sino que está centrado alrededor de Cristo y los propósitos de Su Reino.  Esto es algo que has enseñado para ser aplicado en cada propósito y en cada creyente, en cada etapa de sus vidas.  Es decir, que tanto si tenemos a una joven mama escuchando, o si tenemos a una estudiante universitaria, o a una mamá con el nido vacío, sigue existiendo el mismo llamado a regresar a estas tres primeras prioridades.

Y hoy quiero retar a nuestras oyentes a evaluarse: ¿Estoy  viviendo estas tres prioridades como las más importantes de mi vida —primero mi compromiso con Dios; es decir,  mi relación con Él; segundo  mi compromiso con el pueblo de Dios;  con la familia de Dios, y finalmente mi compromiso con el trabajo de Dios en este mundo?  Si no tenemos estas tres prioridades como las más importantes de nuestras vidas, entonces algo está fuera de orden.

Todo tiene que empezar por nuestra relación con Dios.  Entonces, como mujer, ¿de qué manera cultivas tu relación con Dios como la prioridad número uno de tu vida? ¿Cómo luce esto en la práctica?

Anne: Sabes Nancy, dos de mis palabras favoritas son,  elimina y concéntrate.  Si estamos enfocadas en nosotras mismas, estaremos hechas un desorden.  Nuestro horario será siempre un caos.  Nuestros hogares serán un desastre.  Nuestros armarios estarán desordenados. Nuestras cocinas imagínate, nuestras mentes estarán desordenadas también. Estaremos siempre llenas de tantas cosas.

Esta era la diferencia entre María y Marta.  Jesús no estaba opuesto a que Marta cocinara. Él no creía que la cocina fuera un mal lugar, pero Él dijo, «Marta, estás preocupada y ocupada con muchas cosas».  Porque ella estaba moviéndose en múltiples direcciones, y por esto no estaba enfocada, mientras que María estaba sentada a los pies de Jesús.  María había eliminado cosas de menor valor y se había concentrado en las más importantes.

Esto es algo que debemos hacer cada una de nosotras, y cuando lo hagamos, la disciplina vendrá a nuestras vidas de forma natural.  Sobre esto fue que escribí en Las disciplinas de una mujer hermosa.

Nancy:  Déjame echar atrás un segundo.  Y volvamos a los términos, Eliminar y concentrar. Vamos a poner esto un poco más práctico. Tú no estás hablando de eliminar a los hijos…

Anne:Claro que no, aunque a  veces quisiéramos hacerlo…

Nancy:  Pero esto no es lo que estamos recomendando.

Anne: No. Claro, imposible.

Nancy:  No puedes eliminar el cocinar si estás en una etapa de tu vida en donde tienes una familia que tiene que ser alimentada y que necesita de comidas preparadas.  Entonces, prácticamente, qué es lo que vamos a eliminar, y ¿en qué nos vamos a concentrar para convertirnos en esta hermosa mujer?

Anne: Escucha, necesitas tener una gran puerta trasera, y necesitas tener una puerta frontal. Supón que alguien te pregunte, ¿Puedes enseñar la clase de tercero de la escuela dominical?» Automáticamente tú piensas, «Oh no, estoy muy ocupada.  No puedo.  Me encantaría, pero no puedo hacerlo.  Mi vida está llena».

Pero una mujer que sabe cómo eliminar y concentrar, dirá, «Maravilloso.  Creo que el Espíritu me está llamando a hacer esto.  ¿Qué tendré que dejar ir  para poder hacerlo?»  Esta mujer tiene esta gran puerta trasera por donde deja que salgan algunas  cosas mientras  deja entrar otras nuevas por la puerta del frente.

Lo mismo ocurre con tu ropero Nancy. Suponte que te compraste una blusa nueva.  Okay, eso es bueno, entonces regala una de las que tenías.  O compras un nuevo par de zapatos.  Regala un par de zapatos;  de forma tal que siempre tengas el mismo número de zapatos. De esto es que hablo en el libro “Disciplinas de una mujer hermosa”.  Así tu closet no se llenará y no se volverá un desorden,  tu tiempo también se puede sobrellenar y abarrotar igual que tu closet.

Fíjate, lo que necesitamos es ver qué es lo más importante y decir, «Señor, yo me entregaré a esto», y esto implica soltar y soltar y soltar cosas, aquellas que nos consumen el tiempo. Tú no te imaginas la cantidad de cosas que he dejado ir recientemente.

Nancy:  ¿Cuáles son esas cosas?

Anne: Bueno te va a sorprender.  Tal vez llegues a pensar que estoy loca.  He dejado de usar los correos electrónicos.

Nancy:  ¿Y sigues viva para contarlo?

Anne:Lo estoy, parece mentira pero lo estoy. Los correos electrónicos me tomaban de dos a tres horas mientras estaba en la oficina.  Cuando  moví la oficina para la casa, creí que debía dedicar más tiempo a orar y a interceder, así como adorar a Dios, y quería tener más tiempo para leer la Biblia más profundamente.  Ya no necesito de esas dos o tres horas diarias para revisar los correos electrónicos cada día.

Recuerdo que hasta hace 10 ó 15 años atrás, teníamos teléfonos, y cartas escritas.  Puedo volver a usar estos medios para que las personas puedan localizarme.  Es fabuloso haber eliminado los correos electrónicos porque así puedo concentrarme más en la Palabra, orar más y compartir más con mis amigas.

Nancy: Realmente he tenido un poquito de envidia desde que supe que tú habías dejado de usar el correo electrónico.  Yo creo que todavía no estoy en posición de poder hacer eso, pero me parece sumamente atractivo.  Ojalá tuviera solo dos o tres horas al día de correos electrónicos.

Anne: Cuando estés en tus 86 años, trabajarás en esto, lo sé.

Nancy: Así espero que sea.

Es un asunto de ser sensible al Espíritu y saber qué Dios quiere de mí en esta etapa de mi vida.  Una etapa puede verse diferente a la otra cuando se trata de… eliminar y concentrar.

Anne: Oh, sí que lo son.  Y algunas veces implicará eliminar cosas que realmente amamos.

Nancy: Si, en ocasiones son cosas que no son malas en sí mismas.

Anne: Una vez escuché a un pastor decir, «Deja algo hoy».  Él dijo, «No va a ser difícil dejar algo que detestas.  Lo difícil es dejar algo que realmente ames pero que realmente sabes que te aleja de la misión».  Esto me reta.  He estado buscando desde entonces disminuir y disminuir más y más aquellas cosas que no son tan necesarias; cosas que quizás amo pero que me impiden hacer lo más excelente.

Nosotros los cristianos probablemente no vayamos a robar un banco hoy. Esas no son nuestras tentaciones.  Sin embargo realmente son cosas buenas las que nos alejan de las mejores.  Tenemos que disciplinarnos a nosotras mismas.

Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos de esas cosas? Tú ministras a muchas mujeres jóvenes y a mamas jóvenes.  ¿Cuáles son algunas de las cosas que evitan que las mujeres hagan aquello que es más excelente?

Anne: Por ejemplo yo no estoy opuesta al gimnasio.  No estoy opuesta a los clubes de golf, y a  aquellas cosas que pueden ser divertidas en la vida, y que realmente necesitamos para distraernos en medio del diario vivir…  Pero la realidad es esta, digamos, que estás siendo retada para discipular a algunas mujeres jóvenes en tu vida pero estás muy ajetreada con el gimnasio…  O  alguna otra  actividad de la quizás tendrás que deshacerte.  Y sé que esto es una realidad para muchas de las que están escuchando.  En una escala del uno al diez, ¿qué vas tú a eliminar?

Esto es algo gracioso: pienso en la Primera Carta a Timoteo cuando habla de Pablo instruyendo a su joven discípulo en cuanto a lo que era importante y lo que no era importante. Él le dice, «Disciplínate a ti mismo para la piedad, o sea  [entrénate a ti mismo]; porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura. (4:7-9, NIV).

Ahora bien, aquí hay un contraste  …Si vas a eliminar, elimina algunos de tus entrenamientos físicos., el problema es que estamos locos con nuestros cuerpos, y estamos siempre corriendo o jugando tenis o entrenando con entrenadores personales y ejercitándonos.  Y la lista sigue.  Los cuerpos… Siempre muy bellos, pero el Espíritu posiblemente esté muerto o desnutrido.

Aquí dice— y creo que es el único lugar de la Escritura en donde se habla del entrenamiento físico, hasta donde he podido descubrir— él utiliza una ilustración atlética, pero esta es la única ocasión en donde les habla a los cristianos sobre esto.

Disciplínate  a ti mismo para la piedad.  Él entrenamiento físico tiene poco valor, nada comparado con entrenarnos para ser piadosos.  Entonces esto es un ejemplo: elimina y concéntrate

Nancy: Y regresando a la ilustración de María y Marta, María se concentró en escuchar la Palabra de Dios.  Yo sé que has practicado por muchos años la disciplina de sacar ese tiempo a solas con el Señor y con Su Palabra.

En los años en que eras la mamá de cuatro niños pequeños y la esposa ocupada de un pastor estabas viajando, escribiendo libros, sirviendo con tu esposo, ¿Cómo te las arreglabas para mantener en primer lugar lo que  corresponde al primer lugar que es tener tu tiempo con el Señor?

Anne: Bueno rindiendo cuenta a otras personas eso me ayudo mucho.  Desde 1970, he tenido un grupo pequeño cada año de alrededor de cinco mujeres, yo soy la sexta, y nos reunimos semanalmente.  Una de las cosas que hacemos es escribir nuestros tiempos con el Señor.  Escribimos lo que aprendemos en la Palabra.  Las dos cosas que Pablo —que en realidad se llamaba Saulo, le pidió al Señor en el camino a Damasco, fueron: “Señor, ¿quién eres Tú?» y segundo, «Señor, ¿qué quieres Tú que yo haga?» Entonces escribo todo lo que veo que Él debe ser…Estoy aprendiendo a conocerlo mejor. Escribo todas las formas en que pudiera obedecer mejor lo que yo estoy viendo.

Entonces escribimos nuestras oraciones.  Nosotras: adoramos, confesamos, damos gracias, suplicamos.  Cuando le pedimos algo, lo escribimos.

Cada semana nos juntamos—esto puede parecer juvenil— pero tenemos un «tiempo de mostrar y contar».  Mostramos lo que escribimos esa semana y si faltamos algún día, eso se evidencia.

Antes de escribir mis tiempos de oración y quietud, yo tenía la impresión de que estaba teniendo más tiempo del que realmente tenía.  Pero cuando lo veo por escrito, digo, «Oh Señor.  Falté el martes por completo, y el miércoles fue realmente a toda prisa, pero el jueves fue maravilloso.  Pase más tiempo con el Señor».  Esto mide lo que verdaderamente estoy haciendo.

Nancy: ¿Cuándo comenzaste a tener de forma consistente este tiempo de oración?

Anne: Yo estaba por mis veinte años.  Me maravillo tanto al ver a estas jóvenes y adolescentes que tienen su tiempo de oración,  y los muchachos, también.  Fue cuando me casé, que Ray tenía sus devocionales diarios, cuando yo empecé a tener los míos con él.

Nancy: ¿Cómo lograste esto teniendo que atender a  cuatro niños?

Anne: Bueno no te niego que fue difícil especialmente con los tres primeros.  Los tuvimos uno seguido del otro.  Tuvimos a la pequeña Sherry cuando apenas teníamos diez meses de casados, y tuvimos a Margie 11 meses después.  Luego tuvimos a Buddy 17 meses después de esto, y de repente mi vida se convirtió en una locura.  En aquellos días había que lavar y hervir a mano todos los pañales, y hervir los biberones, y uno tenía que hacer la formula de la leche.  En verdad era mucho trabajo.

Cuando el pequeño Buddy, el hijo número tres, comenzó a dormir desde su toma de leche de las 10p.m. hasta su otra toma de leche de las 6am, y ya no se despertaba a comer a las 2a.m., yo me sentí bien aliviada.  Entonces  dije, «Señor, Tú sabes cuánto me gusta dormir, pero si Tú me ayudas, me seguiré levantando a las 2 a.m., la hora en que solía darle el biberón a Buddy,  para tener contigo mi tiempo de quietud».

Claro que esto no duró para siempre, y para serte honesta, no recuerdo ni una cosa que haya aprendido o le haya pedido al Señor en ese tiempo, pero me hace feliz, me hace sentir bien que, como joven mamá que estaba tan desesperada, tuviera este tiempo a las 2 a.m.con Él hasta que pudiera hacerlo más tarde en el día.

Nancy: Claro porque no estamos diciendo que aquellas mamás que no se levantan a las 2 a.m. a estar con el Señor deban de sentirse culpables o que el hacer esto las hará más espirituales.  Creo que la palabra clave aquí es que estabas desesperada.  Te diste cuenta lo mucho que necesitabas al Señor y que sin Él no podías.

Anne: Mira yo vivía tensa, me había convertido en  una  verdadera arpía.  Le gritaba a Ray. Era un desastre.  Sabía que necesitaba tiempo de quietud con el Señor.

Nancy: Entonces esta es una disciplina clave para una mujer hermosa; un fundamento importante.

Anne: Sí, Realmente lo es.  Cuando nos casamos, nos paramos en el altar, y pronunciamos esos votos preciosos delante del pueblo de Dios, delante de Dios mismo y delante del ministro de Dios, y eso es maravilloso.

Pero qué tal si cuando la boda se ha terminado los novios se dicen, «Hey, esto  resultó interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. O me gustaría que nos volviéramos a ver.  O tal vez podamos comer algún día juntos»  no crees que esto sería  algo verdaderamente  incongruente.

Pues algo así ocurriría, si  aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador y decimos, «Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a reunirme contigo, Señor».  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante incongruente  también. ¿No crees? Nosotros necesitamos de Dios, lo necesitamos.  Necesitamos a Dios,  una vez y otra vez.  Mientras más nos alimentemos de Él, más hambre tendremos de Él, y más dulce será su compañía.

Leslie: Pareciera que en este tiempo todo el mundo está persiguiendo la belleza para luego darse cuenta que es una gran decepción.  Anne Ortlund ha estado hablando con  Nancy Leigh DeMoss acerca de las disciplinas de una mujer hermosa, demostrando lo que realmente es la verdadera belleza y cómo obtenerla.

¿Nancy?

Nancy: He sido tan alentada hoy, Leslie, con este ejemplo de Anne.  Una de las cosas que amo de ella es ver como a través de las décadas en que la he conocido, ella llena su mente con la Palabra de Dios.

Durante los últimos años he tenido la carga de animar a nuestras oyentes a memorizar la Palabra de Dios, y muchas de nuestras oyentes han respondido.  Han estado memorizando textos y se animan unas a otras en el proceso.

Te animamos a hacer este hábito de memorizar la Palabra.

Leslie: Anne Ortlund ha estado escribiendo mucho acerca de vivir una vida disciplinada, pero esto no significa vivir una vida aburrida.

Anne: Nuestro Dios ama las fiestas.  Cuando piensas en Él,   aquellos 72 ancianos subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron, ellos bebieron y comieron (Éxodo 24). Y la historia del hijo pródigo… cuando él vuelve a casa, ellos tienen una gran fiesta.

«En Su presencia hay plenitud de gozo».  Cuando nuestras vidas están siendo vividas en la presencia de Dios, habrá tanto gozo que casi no podremos soportarlo.

Leslie: Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

Tiempo y Eternidad

Isha – Salmos

DÍA 127 – Salmo 90

Dosis: Sabiduría

Tiempo y Eternidad

“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.” (Salmo 90:12) (NVI)

El cuarto libro del salterio comienza con este salmo atribuido a Moisés, ¿y quién mejor que el caudillo de Israel para enseñarnos sobre el tiempo? En primer lugar, nos confronta con la eternidad de Dios: “Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación. Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios. ¡Qué hermosa afirmación, donde se nos asegura que Dios no se rige por el tiempo, ni funciona de la misma manera que para nosotras, porque Él que es eterno: “Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche.”328

¿Te dice algo el número 22,550? Si bien a Dios el tiempo no lo limita, nosotras dependemos del tiempo. Moisés nos recuerda que: “Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida, sin embargo, sólo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.” ¡Y nos lo dice un hombre que murió a los 120 años! Pero Moisés trata de ilustrar su punto: Dios es eterno, el hombre es pasajero.

En ocasiones suspiramos: ¡Cómo pasa el tiempo! De niñas, tal vez se nos figura demasiado lento; cuando somos adultas, solo sabemos que el bebé que ayer sosteníamos hoy se está graduando. ¡El tiempo vuela! Por esa razón, en todo este debate del tiempo, Moisés nos da el mejor consejo: acudamos a Dios en oración y que él nos enseñe a contar nuestros días para vivirlos con sabiduría. Siendo conscientes de la brevedad de la vida.

¡Setenta años no son nada! ¡Solo 22,250 días! Y Moisés no nos pide contar los años, ni los meses, ni las semanas, sino cada día. Cada día importa. El día de hoy forma parte del total de nuestra vida. Así que por eso debemos pedir a Dios que nos enseñe a no olvidar que la muerte es una realidad, y que cada día cuenta. De ese modo, debemos pedir a Dios que el día de hoy tengamos sabiduría y usemos el tiempo correctamente. No olvidemos la promesa: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Aprovechemos el tiempo que Dios nos ha dado a cada una, vivamos a plenitud recordando que el tiempo es corto y que Dios lo controla. Que su eternidad sea un bálsamo para nosotras y una llamada de alerta a examinarnos si estamos ocupadas en asuntos que no son eternos, ¡el tiempo es corto! ¡Regresa hoy a Dios!

Oración: Señor, enséñame a entender la brevedad de la vida para así crecer en sabiduría. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 143). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

16/17 – ¿Acaso estoy yo en lugar de Dios?

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

16/17 – ¿Acaso estoy yo en lugar de Dios?

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

2/6 – Envejeciendo para la Gloria de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

2/6 – Envejeciendo para la Gloria de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/envejeciendo-para-la-gloria-de-dios/

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias

Voluntaria: Soy Sidel Pérez,  esposa y madre de tres niños pequeños, creyente de muchos años, pero no fue hacia el 2009 que conocí este ministerio de Nancy Leigh DeMoss, Life Action a través de las conferencias, libros de True Woman y alguien que hizo llegar a mis manos el material de Seeking Him (Buscándole a Él)  en un momento en donde estaba en una gran prueba en una cama de hospital con mi hija mayor también enferma y Dios ha usado este  ministerio de Aviva Nuestros Corazones para transformar, renovar mi mente y mi corazón en cuanto a la feminidad, en cuanto a mi rol de esposa, de madre y mujer en mi comunidad.  Yo puedo decir sin temor a equivocarme que Aviva Nuestros Corazones, ha sido una tabla de salvación para mi vida en familia, Dios lo ha usado para acercarme a Él a las cosas que a Él le agradan a llevarme a un rol de madre y de esposa más bíblico y en realidad han sido evidencias de la gracia de Dios y Su misericordia en mi vida para mí y para mí y para mi familia, para mi esposo, para mis hijos.  Doy infinitas gracias por haber sido bendecida con este ministerio, que Dios permita que muchas de nosotras puedan seguir siendo alcanzadas con el mensaje de Dios para las mujeres a través de este ministerio.

Leslie: Nos encantaría escuchar de ti, visita, AvivaNuestrosCorazones.com

Anne Ortlund siempre ha afirmado que ella quiere ser como Jesús.

Anne Ortlund: Estaba leyendo en Romanos 8, y luego leí también en Hebreos, que Jesús vive perpetuamente para interceder por nosotros.  Pensé que no había tomado la intercesión con suficiente seriedad.  Así que en mis apuntes empecé a escribir los nombres de aquellos por los que quería interceder.

Leslie: Y esa lista ha estado creciendo desde entonces. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada de esta semana en Aviva Nuestros Corazones es mi vieja amiga, Anne Ortlund.  Muchas de nuestras oyentes quizás la conozcan. Si no escuchaste el programa anterior te invito a buscarlo y a escuchar lo que compartimos.

Estoy en el sur de California esta semana visitando y participando en algunas reuniones. Le pregunté si ella podía acompañarme en el estudio para que pudiéramos hablar de algunas cosas que Dios está haciendo en su vida y algunas de las cosas que ella ha estado aprendiendo.

Me gusta escuchar a las personas mayores, haciendo un recuento de su aprendizaje y viendo lo que yo puedo aprender de sus experiencias de vida. Anne, muchas gracias por ser un ejemplo, una mentora, una amiga, y por compartir con la audiencia de Aviva Nuestros Corazones en el día de hoy.

Anne: Nancy, si lo que quieres es una vieja, esa soy yo, si quieres hablar con una persona mayor, yo califico.

Nancy: Te pregunté hace un minuto si estaba bien si te preguntaba cuántos años tienes, y si no tenías problema con esto. Entiendo que tienes 86 años. Le he pedido al Señor desde que yo era pequeña —y nuestra audiencia me ha escuchado decirlo antes —que desde niña mi meta en esta vida es y siempre ha sido ser una anciana piadosa, mujer de Dios. Siempre he tenido esta imagen de cómo debe lucir una anciana mujer de Dios.  Después de cumplir los 50 años, me pregunto si realmente lo decía en serio.

Estoy tan agradecida de haber tenido mujeres ancianas en mi vida que han modelado esto para mí,  que las veo tan  llenas de Cristo en esta etapa de envejecimiento de su  vida… Le he pedido al Señor que me permita servirle con mi cuerpo, con mi alma, con fuerza, mente, y corazón hasta que llegue por lo menos a los 85 años. No conozco cuál será el guión para mi vida, pero es algo que siempre he deseado.  Anne, Tú has demostrado que la vejez es una etapa fructífera y gozosa de la vida.

Quiero que hablemos acerca de eso, porque yo creo que envejecer es uno de los miedos que muchas mujeres tenemos.   ¿Es envejecer  algo que tú has temido o que te ha atemorizado? O ¿te has preparado para envejecer?

Anne: Bueno, no creo que pueda decir que he pensado acerca de esto de ninguna de estas maneras. No he mirado hacia adelante de manera particular para llegar a ella, pero tampoco le he temido al futuro. He vivido cada etapa de mi vida tal como ha llegado. Pero si he amado el versículo en Proverbios 31 que dice, «sonríe al futuro«, porque ese verso prueba que la mujer de Dios no teme envejecer (verso 25).

Es interesante que hayas mencionados 85 años de edad, porque yo hice lo mismo, Nancy. Yo decía que mi oración era que-de nuevo,  este no  era el plan de Dios, este era mi plan-que Ray y yo sirviéramos al Señor juntos hasta que tuviéramos 85 años. Más adelante yo he revisado esto y he encontrado algo nuevo que Dios nos ha dado para hacer. Pero el hecho es que estoy aquí un año más del que pedí, y es el Señor en mí aquí en la tierra y con Ray allá en el cielo.

Amo esta edad. La amo. Nunca esperé que me gustaría tanto.  Quisiera sacarle todo el jugo a esto y obtener todo lo bueno que pueda sacarle.  Te parecería algo como agridulce;  descubres que tienes artritis, y que hay lugares que nunca pensaste que te podían doler. Pero el hecho es que, como dice Pablo en  Filipenses 4 verso 11, «pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación»  (Filipenses 4:11). Nunca he estado más gozosa. Nunca pensé que fuera divertido envejecer.

Nunca pensé que las personas podían  mirarte y pensar que así serían algún día. Miran lo que tú haces y como actúas. Te observan, este tiempo en que se idolatra la juventud y las personas no quieren envejecer, es un excelente tiempo para pedirle al Señor que te haga un modelo para que otros no tengan miedo.

Me encanta Proverbios 17:6ª que dice que: «Corona de los ancianos son los hijos de los hijos.» Somos una gran familia. Antes de decirte el tamaño de mi familia, tengo que decirte, que tengo una querida amiga, Jenny, que no tiene ninguna familia. Ella es mayor que yo. Tiene 96 años imagínate. Jenny es tan feliz que cuando se ríe en el teléfono, chirrea. Hablo mucho con ella. A sus 96, ella dice que estos son sus mejores días.

Ella tuvo dos esposos cristianos. Ambos partieron para estar con el Señor.  No tuvo hijos.  Realmente está sola pero su  vida está llena de gozo. «En tu presencia hay plenitud  de gozo» dice el Salmos 16:11. Es de ahí que proviene el gozo, no de la edad.

Nancy: Pienso que muchas personas realmente le tienen terror al pensamiento de estar solas.  Estuvimos hablando con algunas viudas que nos estuvieron diciendo que no pueden ni siquiera relacionarse con este sentir de que esta sea una etapa de gozo o de estar contentas. ¿Cómo encuentras gozo cuando tienes artritis, cuando están presentes los achaques y los dolores y cuando estás realmente sola?

Anne: Y hay más cosas todavía, otra cosa importante que puede surgir de esto y que pudiera parecer una verdad negativa es que el salario puede reducirse.   El mío terminó el mes pasado imagínate.  Algunos de los que nos escuchan en este momento  no tienen empleo.  No tienen mi edad, pero están montados en el mismo barco que yo (en la  misma situación).  Es absolutamente maravilloso recordar como David dice en el salmo 37 «Yo fui joven y ya soy viejo y no he visto al justo desamparado ni a su descendencia mendigando pan» (verso 25, LBLA).

Me encanta conocer que en cualquiera de las épocas de mi vida, Dios ha prometido proveer para Sus hijos. Es una cosa maravillosa ver cómo Dios  extiende el dinero y cómo sorprende con ingresos que ni siquiera te imaginabas que te podían llegar. Si Él te quita algo, aun sabes que tendrás suficiente porque Él no te dejará hambrienta.

Aún si te permite estar hambrienta por un breve tiempo, debes considerarlo  algo bueno, porque hay un propósito detrás. Estuve leyendo Deuteronomio 8 el otro día. Después de la experiencia del desierto,  Dios le dijo a los israelitas, «primero te dejé tener hambre, luego te alimenté con mana».  De modo que ambas cosas provienen de Él.

Pregunte al presidente de Visión Mundial una vez, quien era mi amigo,  «¿Has conocido a algún cristiano que se haya muerto de hambre?»  Él me dijo, «Nadie me ha hecho esa pregunta antes.  Déjame meditar y darle vueltas a eso». Y dijo, «He conocido a muchos cristianos alrededor del  mundo que han tenido hambre; pero  han orado al Señor, y Él mismo los ha alimentado. Pero no recuerdo honestamente a  ningún cristiano que haya muerto de hambre».

Creo que esto me asegura que puedo contar con las promesas de Dios. Si nuestras finanzas son bajas—algo que pudiera suceder en nuestra vejez—Él está todavía ahí para que podamos confiar en que Él proveerá  para nuestra necesidad.

Nancy: ¿Te has sentido tentada a quejarte alguna vez? Dijiste que estabas contenta en esta etapa, pero alguna vez te has encontrado queriendo llorar o murmurar acerca de algún aspecto de tu situación como envejeciente.

Anne: Sí, claro lo hago de vez en cuando y cuando yo me pongo quejosa,  digo,  «Oh Dios, perdóname»…

Porque la queja es pecado. Cualquier clase de descontento con relación a lo que Dios nos ha dado es pecado. Debo decirte,  que ya no me quejo tanto como lo hacía antes. Aunque la vida no es tan fácil como era antes, pero aún  así  creo que hay un progreso en mí. Alabado sea el Señor.

¿Sabes lo que es hermoso acerca de envejecer? Que cada día me acerco más al momento en que veré a Jesús y estaré en el cielo con todas estas preguntas respondidas—que son tantas—¿Cómo será? Lo que sí  sabemos es que será mucho mejor. Cada día, cada momento me acerco más.  A veces pienso que no puedo esperar, no quiero esperar.

Esta tierra está maldita por el pecado.  No es el cielo.  Pero el cielo está cerca y yo estoy probablemente más cerca que tú, Nancy.  Esto me hace reír de gozo.

Nancy: Como debería hacernos a todas reír de gozo.  Si tú no estás viviendo así,  aquí y ahora, luego cuando envejezcas, ¿por qué vivirás? Si tú vives para el aquí y ahora, en vez del allá y luego, cuando envejezcas será una época de decepción. Pero si estás viviendo para Cristo, viviendo para la eternidad, viviendo para el cielo,  mientras testificas, mientras más envejeces  más te acercas a ese cumplimiento.

Anne: Así es Nancy,  ¿Sabes otra cosa que he descubierto que es maravilloso en esta edad? Que he aprendido a adorar al Señor más profundamente que como lo hacía cuando eras mucho más joven.  El otro día pensaba acerca de Génesis 47, cuando José dijo que él enviaría a su padre a su tierra de origen después que muriera.  Pero cuando José juró, Israel, (que fue el nuevo nombre de Jacob), se inclinó en adoración sobre la cabecera de la cama. Su cuerpo estaba muriendo.  Pero su espíritu estaba más vivo que nunca.

Me encanta el hecho de adorar en la cabecera de la cama.  Y la adoración se hace para mí más y más dulce cada día. Disfruto  la iglesia más que antes.  Canto las letras con más significado de lo que antes lo hacía. Oro más fervientemente. O sea, que Dios está más cercano de lo que nunca ha estado para mí. En un sentido, me uno a Jacob en adoración inclinándome en mi cayado.

Nancy: Pienso que es de esta manera que le das cumplimiento a algo que Ray te desafió tanto a ti como a tu familia a que hicieran en una carta que escribió  algunos años  antes de él irse al cielo y que fue descubierta después de su muerte. Fui tocada por una exhortación que él  dejó en esa carta. Él dijo a sus hijos y a su familia, y cito «Al madurar, mantente siendo una persona feliz en Cristo,  al envejecer vuélvete más dulce. Las personas agrias son un problema».

Anne: Eso me suena como Ray.

Nancy: Suena como Ray. Es tan cierto. Todas nosotras hemos conocido algunas personas mayores que se vuelven refunfuñonas, quejosas y lloronas, y se hace tan difícil vivir con ellas, porque al envejecer se vuelven contenciosas. Y he pensado, «Señor, yo quiero ser más dulce, yo quiero ser más amorosa, yo quiero ser más misericordiosa, tener más gracia y compasión». ¿Cómo evitas convertirte en una persona agria al envejecer?

Anne: Bueno, en los primeros años, cuando estás criando a tus hijos, eso es una ayuda. Porque si enseñas  a tus niños a amar al Señor, a honrar a sus padres, ellos harán eso al envejecer. Mi familia es tan preciosa para mí.  Tengo cuatro hijos, y los cuatro tienen maravillosas parejas.  Tengo 22 nietos, contando sus parejas, y tengo 23 biznietos. ¿Has oído de alguien que tenga 23 biznietos?

Nancy: No, no lo creo…

Anne: Tampoco yo. Soy la única que he encontrado.  Pero el hecho es que cada uno de ellos ama a Jesús, excepto los nuevos bebés claro. Muchos de ellos están en el ministerio, algunos son profesores del seminario, algunos son misioneros.

Realmente todo inició con mi padre y  mi madre.  Tenía seis años cuando ellos aceptaron a Jesús como su Señor y Salvador. Lo recuerdo muy perfectamente.  Toda nuestra vida cambió. Tuvimos nuestra primera oración de gracias en el desayuno la siguiente mañana, luego la siguiente noche,  Papi comenzó a guiarnos en devocionales de familia, la cual mantuvimos a través de los años, y las generaciones siguientes los han tenido, lo cual es cada vez más raro en estos días.

Mamá y papá tienen 122 descendientes ahora, y cada uno de esos 122 descendientes, excepto los recién nacidos, caminan firmemente con el Señor.  Pienso en ti…, si estás escuchando y eres una joven madre o padre, podrías imitar a  mis padres.  Puedes convertirte  en la primera generación.   Si tú no fuiste criada en un hogar cristiano, tú puedes ser el inicio de la línea que traerá a tu familia de una manera firme a conocerle a Él.  Ellos harán lo mismo, y los próximos harán igual y los últimos también.

Salmo 78 habla acerca de esto. Los más jóvenes aprendiendo de los mayores, pasándolo a los hijos aún no nacidos, a  la generación venidera, los cuales lo dirán a sus hijos. El salmo 78 fue el tema de una reunión familiar que tuvimos no hace mucho tiempo. Es algo muy dulce pasar este legado. Se convierte en una corona de la vejez tal como Dios  planeó que sería.

Nancy: Anne tú estás haciendo eso y no solo con tu familia natural, con tus hijos, tus nietos y bisnietos, sino que también tienes hijos, nietos y bisnietos  espirituales.  Una de las cosas que amo de ti, Anne,  es que tú, en esta etapa de tu vida, en tus ochenta,  como viuda, no paras de dar de ti misma y de servir a las necesidades de  los demás.

Esto trae a mi memoria ese pasaje que encontramos en el Salmo 92 que dice,

El justo florecerá como la palmera, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR,  florecerán en los atrios de nuestro Dios.  Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes,15 para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

¿No te encanta ese texto?

Anne: Sí, me encanta ese texto, porque aún si quedamos paralizadas.  Aún si nuestras manos y pies no funcionaran.  Mientras podamos hablar podemos declarar que el Señor es justo.  Podemos llevar esto con nosotros hasta la muerte.

Nancy: Hay un sentir de muchos envejecientes de que no sirven para nada; que no saben cuál es su propósito. Ni porque Dios los mantiene vivos en el mundo. Se dicen a sí mismos ¿En qué puedo contribuir? Pero sin embargo, tú sigues aún dando frutos y ministrando a la vida de  otros. Extendiéndote hasta donde Dios te da energía, y esa energía la usas para dar fruto.

Anne: Oye Nancy, otra cosa que el Señor me enseñó hace aproximadamente  año y medio. Le estaba diciendo que yo quería ser mas como Jesús. Estaba leyendo a Romanos 8, y luego leí también en Hebreos, que Jesús vive perpetuamente para interceder por nosotros. Y pensé que yo no había tomado la intercesión con suficiente seriedad.» Así que en mi libreta de apuntes, que tengo siempre cerca,  empecé a escribir en la sección de mis oraciones los nombres de aquellos por los que quería interceder.

  • Tengo once no creyentes ahora, por los cuales estoy pidiendo que se conviertan al Señor, que le conozcan.
  • Tengo una lista de matrimonios que no les está yendo bien, oro por cada uno de ellos.
  • Oro por los enfermos.
  • Oro por los líderes gubernamentales. Estas son oraciones diarias.
  • Oro por los misioneros y pastores.
  • Oro por las jóvenes que discipulo.
  • Oro por las que quiero discipular en el futuro.
  • Oro por los ancianos.
  • Oro por los que están desalentados.  Tengo una lista de personas que sienten que  están en declive. Quizás sean jóvenes pero tienen ese sentimiento.

Tengo alrededor de 400 personas, ahora imagínate qué lista. He descubierto que son demasiados para orar por todos en un solo día.  Así que  oro por los más que puedo y luego me detengo y sigo en ese punto el próximo día. Así que repaso esa lista varias veces a la semana. La intercesión produce mucho fruto. No tenía idea, pero me he quedado sorprendida con los resultados que he visto

Nancy: Yo estoy tan agradecida por una señora de 90 años que tenemos en  mi iglesia. Ella  es viuda y algunas veces se pregunta por qué Dios la tiene aún aquí.  Ella ora, intercede, ella ora por mí.  No me imagino continuar sin sus oraciones. A menudo le recuerdo que Dios la ha dejado aquí con un propósito, y si no puede hacer otra cosa más que orar porque ella está muy limitada físicamente ahora, le digo, «si no puedes hacer otra cosa más que esto, esto es grandioso, este ministerio es grandioso, es una misión y un  llamado.  Mantente haciéndolo mientras Dios te de aliento…»

Anne: Fíjate, ella quizás no lo sabe, pero estos son posiblemente los días más poderosos de su vida.

Nancy: Sí, porque en la economía de Dios y en términos de las cosas que para Él son importantes. Esto demuestra que ser anciana puede ser una etapa en la vida llena de fruto.

Anne, mientras miras atrás a tu vida y a los años que has caminando con el Señor,  ¿Tienes algo que lamentas?, ¿o algo por lo que quisieras volver atrás y hacerlo diferente?

Anne: Bueno realmente no quiero volver atrás, de ninguna manera, ahora que estoy tan cerca del cielo no me gustaría dar vuelta atrás, pero sí, tengo algunas cosas que  lamentar claro, y esto es parte  de mi dolor.  Pienso en cosas que le dije a Ray que no debí haber dicho, o que no le dije lo que si debí haber dicho. Pienso en los primeros tiempos cuando  peleábamos. Menos mal que no lo hacíamos en los últimos tiempos.   Nos tomo diez navidades poner el árbol de Navidad sin que tuviéramos una discusión.  Eso es increíble… Él quería ponerlo todo rápido y al descuido, tirarlos;  y  yo poner cada cosa, una a la vez y hacerlo todo perfectamente.

Nancy: Entonces, ¿Cómo lograron terminar eso después de 10 años? ¿Cómo lo hicieron?

Anne: Bueno tirándolos.  Descubrí que todo funciona mejor cuando le permites al hombre liderar. Lo cual yo no sabía al principio.  Pensaba que probablemente teníamos igual coeficiente de inteligencia imagínate,  así que podíamos sentarnos en la mesa de discusión y resolver.  Algunas veces era él el que ganaba, y algunas veces era yo. Pero, ¿sabes algo? Eso hace que un matrimonio se convierta en algo mediocre, terrible, eso es terrible.

Así que yo aprendí, después de unos pocos años dolorosos, que no puedes tener a dos personas tirando del mismo caballo. Uno tiene que ir al frente y el otro tiene que ir detrás.  Cuando empecé a aprender esto nuestra vida se hizo más llevadera. Pero esos son remordimientos que tengo, de cosas que me costó  aprender. Esto provocó que Ray adquiriera un temperamento del que luego tuvo que sobreponerse. Porque yo lo molestaba mucho.

Los matrimonios deben mejorar con los años. Cuando ambos están en Cristo, esto realmente sucede. Si alguno de ustedes en este momento está pasando una mala racha en su matrimonio, le  recomiendo…No te rindas…  Todo el mundo tiene malas épocas.  Simplemente se lo entregas al Señor  y atraviesas esos momentos. Mejores días  vendrán después.  Las cosas que tú lamentas,  Dios las limpia con la sangre de Jesucristo.  Es maravilloso el saber que Él las ha olvidado y que nosotros podemos olvidarlas también,  Estamos a salvo.

Nancy: Y me encanta ese versículo que tú citaste en eI último programa, Proverbios 4:18. Es,  un versículo que con frecuencia comparto con otros en el día de su cumpleaños. Pero es bueno para cualquier etapa de la vida.  Pero en la medida que pensamos en envejecer, creo que este versículo tiene un  significado particular.  Dice, «Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día».

Y eso es realmente contrario a la razón.  Pensamos en el día menguando y la luz disminuyendo más y más, poniéndose más oscuro mientras envejecemos. Hemos dicho que nuestra sociedad valora la juventud,  no la vejez.  Pensamos en las personas mientras envejecen como si la luz de su vida fuese menguando en la medida que pasan los años. Pero este versículo nos está hablando del hombre interior, del ser interior, y dice que  la senda de los justos es como la luz de la aurora que va aumentando en resplandor.  Más y más luz.  Más y más vida.  Más y más gracia, hasta que es pleno día.

Por supuesto, ese pleno día es el día en que veamos a Cristo. Así que mientras vivamos para Él en esta vida, nuestras vidas realmente serán—y creo que tú demuestras esto hermosamente Anne, días que se van poniendo cada vez más brillantes, hasta que podamos ver a Cristo en toda Su plenitud.

Leslie: Esta fue Anne Ortlund hablando con Nancy Leigh DeMoss. La vejez no es siempre un tópico popular, pero es algo en lo que todos necesitamos pensar.  ¿Estás preparada para glorificar a Dios en todas las etapas de la vida?

Anne nos ofrece sabiduría bíblica,  a mujeres de todas las edades en su libro, Disciplinas de una mujer hermosa [disponible en inglés: Disciplines of the Beautiful Woman]. Ella comparte abierta y personalmente sobre episodios de reto y  crecimiento en su vida.  Léelo. Vas a disfrutar sus historias.

Ella también ofrece sabiduría en asuntos prácticos tales como nuestra agenda, prioridades, relaciones y vestimenta.  Ella te enseña cómo mostrar la belleza femenina en todas estas áreas, dándole seguimiento a cada capítulo,  dándote la oportunidad de ver y de responder en áreas de crecimiento.

¿Ya te suscribiste para recibir nuestros correos de Conexión Diaria? Este correo contiene el enlace que te lleva directamente al programa. Contiene también el nombre del mismo, título de la serie, y algunos puntos importantes que Nancy trata en el programa. También podrás ver un enlace con el título del artículo del blog.

Es muy fácil suscribirse; solo entra a AvivaNuestrosCorazones.com y sigue las instrucciones que encontrarás allí.

¿Qué hace hermosa a una mujer?  Nuestro mundo está obsesionado con este asunto, gasta una fortuna en cosméticos, cirugías, y productos dietéticos. Anne Ortlund te mostrará cuál es la verdadera belleza y cómo conseguirla, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Desnudando El Alma

Isha – Salmos

DÍA 125 – Salmo 88

Dosis: Fe

Desnudando El Alma

“Yo he sufrido desde mi juventud; muy cerca he estado de la muerte. Me has enviado terribles sufrimientos y ya no puedo más.” (Salmo 88:15) (NVI)

Al parecer este es uno de los salmos más pesimistas en la Biblia. La única nota positiva está en el primer verso donde el salmista llama al Señor el Dios de su salvación. Sin embargo, apreciemos el realismo de la Biblia. A diferencia de otros tratados religiosos, la Biblia no esconde la realidad del sufrimiento. Entonces ¿qué provecho encontramos al leer un salmo así?

Pensemos que algunos sufrimientos no tienen alivio aquí en la tierra. Las enfermedades terminales hacen que un paciente clame como en este salmo en los momentos de agudo dolor. No comprendemos el porqué algunos sufren de este modo, pero podemos escuchar cuando ellos elevan a Dios sus lamentos. Dios no censura al salmista por alzar la voz. Lo deja desahogarse.

Segundo, el sufrimiento nos recuerda que este mundo no es el estado final. A veces nos sentimos tan cómodas en este mundo que ya no anhelamos el cielo. Clamar: “¡Ven pronto, Señor Jesús!” no surge de labios que disfrutan la vida, sino de aquellos que buscan la redención. Pero si estamos muy alegres y cómodas en este mundo, pensemos por un momento qué está pasando dentro de nosotras. Nuestro anhelo debe ser Dios y su presencia. Quizá le conocemos tan poco, que por eso no deseamos estar con él.

Del salmista aprendemos una gran lección. A pesar de la oscuridad, siguió orando. Leamos la sinceridad de sus palabras: “Estoy aprisionado y no puedo librarme; los ojos se me nublan de tristeza. Yo, SEÑOR, te invoco cada día, y hacia ti extiendo las manos. No importa el momento, ni las circunstancias, debemos depender de Dios. Esto es un estilo de vida que marca a quién pertenecemos.

La oración a veces parecería no tener respuesta, pero cuando Hudson Taylor viajaba a China, el capitán entró a verlo a su camarote. Le dijo que no tenían viento y encallarían en un lugar peligroso. “¿Qué puedo hacer por usted?” preguntó el misionero. El capitán respondió: “Ore a Dios por viento”. “Entonces ice las velas”. El capitán arrugó el ceño. ¿Cómo izar las velas si no había viento? Cuarenta y cinco minutos después, el viento rugía. A veces, como ese capitán, oramos a Dios pidiendo algo, pero sin creer que lo recibiremos. Mientras el salmista oraba, estoy segura que Dios le pidió que izara las velas. Si hoy te lo pide, no dudes en hacerlo. Él está escuchando.

Oración: Señor, gracias porque puedo abrirte mi corazón y ser honesta en mi oración. Sé que tú me escuchas, y a su tiempo contestarás. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 141). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

25/ 63 – Resplandor de Gloria a la Sombra de la Cruz | Marcos 9:1-13 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

25/ 63 – Resplandor de Gloria a la Sombra de la Cruz | Marcos 9:1-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

1/6 – Reconociendo la viudez como un regalo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

1/6 – Reconociendo la viudez como un regalo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reconociendo-la-viudez-como-un-regalo/

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias.

Voluntaria: Mi nombre es Any Mañón de Mirabal, yo me encontraba en un momento en el cual Dios había comenzado a hablarme, en cuanto a mi rol en cuanto al orden que tenía establecido para mi vida y para la vida de mi esposo, porque a pesar de los años que yo tenía en sus caminos, en que yo había estado  sirviéndole no había un orden, no estaba en el orden de Él.

Yo había crecido en la fe en una iglesia donde lo importante era desarrollar el llamado que habíamos recibido sin importar que sacrificábamos en el proceso, llámese hijos, esposo, lo que fuera. El mensaje de Aviva Nuestros Corazones que es un mensaje basado en la palabra de Dios, es un mensaje sólido, es un mensaje seguro y es un mensaje que resiste cualquier cuestionamiento, es un mensaje que exalta a Cristo, es un mensaje que hace morir el yo en nosotras y a través de esa muerte es que realmente podemos ver la vida y la vida eterna.

Comencé a apoyar este ministerio y ese llamado al servicio que yo recibí desde un principio, que había sido actuado en desorden por falta de conocimiento hoy yo puedo llevarlo en el orden de Dios, a través de este servicio, en este ministerio, yo puedo servir, a mi Padre, ayudando a que otras de Sus hijas puedan escuchar la verdad que necesitan para ser libres, sanadas y restauradas.  Yo doy gracias, muchas gracias a Dios por este ministerio de Aviva Nuestros Corazones.

Leslie: Nos encantaría escuchar de ti, visita AvivaNuestrosCorazones.com

Luego de la muerte de su esposo, Anne Ortlund oraba frecuentemente y le decía al Señor:

Anne Ortlund: “Señor, ansío el momento en que pueda estar contigo y con Ray”; Esa era mi petición diaria hasta que un día  me di cuenta que estaba poniendo a Ray y al Señor en el mismo pedestal. Y pensé, “pero eso es idolatría’.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Sé que no es fácil, pero cada mujer casada necesita visualizar la posibilidad y la perspectiva de la viudez, porque ese es un hecho que pudiera enfrentar en cualquier momento de su vida. Nancy nos está presentando hoy a una invitada que compartirá con nosotras mucha sabiduría acerca de este tema.

Nancy Leigh DeMoss: Ha sido para mí un privilegio a través de los años tener a mis queridos amigos Ray y Anne Ortlund en los programas de Aviva Nuestros Corazones. Y hoy Anne está aquí y nos acompaña.  Anne, muchas gracias por tomar estos días y venir a compartir tu corazón con nuestras oyentes.

Anne: Gracias,  Nancy, el privilegio  es mío, recuérdate que nos conocemos desde que éramos  universitarias.

Nancy: Es cierto, yo fui a la Universidad del Sur de California. En ese entonces tu dulce esposo Ray, era pastor de  la Iglesia de Lake Avenue. Recuerdo que llegué a esa universidad cuando tenía 17 años.

Anne: Y de inmediato comenzaste a enseñar en la Escuela Dominical.

Nancy: Sí, a los niños de tercer grado.

Anne: Todavía puedo recordar aquel mensaje escrito en la pizarra: “Hoy es tu vecindario, mañana el mundo”.

Nancy: Así mismo. Ese era nuestro lema; y tú tienes una buena memoria Anne. Dios hizo cosas preciosas en la vida de esos niños, pero también tengo que reconocer que también hizo muchas cosas maravillosas en mi corazón durante esos dos años que estuve en la universidad.  Recuerdo que cuando comencé a asistir a esa iglesia de Lake Avenue,  para mí fue como si hubiera  muerto y entrado en el cielo. Experimenté la adoración como nunca antes y, las enseñanzas y la vida de esa iglesia se convirtieron  en un tiempo muy dulce para mí.

Anne: Dios fue bueno y Dios sigue siendo bueno todavía… Antes de esos años ya tus padres y mis padres eran buenos amigos.

Nancy: Sí, así es, la última vez que te vi junto a Ray fue en el funeral de una amiga muy querida que tenemos en común, la Sra. Joyce Johnson. Recuerdo que nos sentamos y hablamos. Ray ya había sido diagnosticado con fibrosis pulmonar pero todavía en ese momento gozaba una buena salud.  En ese entonces ustedes no sabían lo que Dios tenía preparado ni orquestado para sus vidas.

Anne: Estábamos sorprendidos porque habíamos hecho una especie de negociación con el Señor… Lo que nos muestra que con el Señor  no se puede negociar. Él tiene sus propios planes.  Imagínate siempre habíamos dicho que nos iríamos juntos porque disfrutábamos mucho nuestra compañía..  Decíamos que si uno de los dos contraía una enfermedad contagiosa  nos acostaríamos en la cama, tomados de la mano, besándonos y pasándonos la mano para infectarnos uno al otro con el fin de que morir así y juntos tomados de la mano  juntos iríamos al cielo…¿Qué te parece?. Y aquí estoy yo  y él ya está allá desde el 11 de julio del 2007, y ¡wao! Dios en este tiempo ha hecho cosas preciosas. Sabes Nancy no quisiera que volviera a estar aquí por nada del mundo en las condiciones que estaba, pues la fibrosis pulmonar te va asfixiando poco a poco. Es como ahogarse,  es bien doloroso. En algunas ocasiones, al final de su enfermedad, cuando él ya casi no podía respirar y tenía 10 o 15 minutos jadeando y finalmente conseguía hacerlo, solía decir: “Este es un de regalo de Dios para mí”, su fe lo había llevado a depositarse  plenamente  en el Señor. Era conmovedor  escucharlo hablar así.

Nancy: Y tuviste que caminar con él durante todo ese tiempo como esposa.  ¿Cuánto tiempo tenían de casados?

Anne: 61 años de casados y 63 desde el día que nos enamoramos.

Nancy: Y tuvieron muchos años fructíferos ministrando juntos, mientras Ray pastoreaba y luego también a través del ministerio Heaven of Rest, “Refugio de Descanso”. Quizás algunas de nuestras oyentes recuerden haber escuchado a Ray en ese programa. Ambos escribían libros, viajaban por el mundo dando charlas, haciendo ministerio y trabajo misionero. Ustedes eran simplemente Ray y Anne Ortlund, juntos como equipo. Cuando te viste perdiendo a Ray, durante esos meses con esa dificultad para respirar, ¿cómo atravesaste  y procesaste  esa situación?

Anne: Bueno, cuando Ray me pidió matrimonio lo hizo con el Salmo 34:3  (Engrandeced al SEÑOR conmigo,y exaltemos a una Su Nombre). Así que durante esos años, con la ayuda de Dios, eso  fue lo que hicimos, y cuando él murió, eso era lo que estábamos haciendo, engrandeciendo al Señor y exaltando juntos Su Nombre .  

Teníamos un maravilloso hermano en Cristo que era enfermero. Él estuvo con él hasta en los momentos finales, monitoreando sus medicamentos. Imagínate si le administraba una dosis muy alta podía dormirse pero si le daba una dosis muy pequeña no se le quitaba el dolor, así que este hermano oraba al Señor para que le ayudara a ser preciso en su labor y de ese modo Ray se pudo mantener sentado en su cama rodeado de su familia. Pudo mantenerse alerta como nunca antes lo estuvo en el púlpito

Ray pastoreó la situación, sentado erguidamente en su cama, dirigiéndonos en los cánticos y en la lectura de la Palabra. Y tal y como hizo Jacob, él le dio una bendición y exhortación a cada uno de los que estábamos rodeando su cama.  Luego al mismo tiempo todos proclamamos la bendición sacerdotal  que aparece en Números 6:24-25: “El SEÑOR te bendiga y te guardeEl SEÑOR haga resplandecer Su rostro sobre ti, 
y tenga de ti misericordia.”

Terminó exclamando, Amén, Amen, Amén.- Su cabeza se inclinó hacia delante y así partió con el Señor.

El enfermero dijo luego que había sido la partida más bella que él había visto, la más gloriosa y realmente así fue.

Fue un momento bien emocionante Nancy, al momento que su cabeza se inclinó hacia delante sus ojos estaban mirando hacia arriba y él levantó su mano. Le pregunté a Patrick, el enfermero: “¿Qué piensas que estaba haciendo?”  Y él me contestó: “sabes, creo que estaba saludando al Señor”.

Así que él partió de esta vida a la otra vida de una forma preciosa y suave, y eso ha sido un gran consuelo para mí, desde entonces

Nancy: ¿Era domingo en la mañana, verdad?

Anne: Era día de Resurrección, no pudo ser mejor día para morir.

Nancy: El día del Señor.  Pienso en Ray y Anne Ortlund uniéndose al coro celestial, a los ciudadanos del cielo y encontrándose con mi padre y con otros hermanos… y con tus padres también.

Anne: Fue un poco agridulce porque al ser domingo, mucho de los familiares cercanos son pastores y no pudieron estar en el momento de su partida, pues estaban en sus iglesias predicando,  pero sus esposas estaban allí. Luego los pastores vinieron y pudieron estar con nosotros el resto del día.

Nancy: No pude estar en el memorial, ¿nos podrías contar cómo fue?

Anne: Bueno tuvimos 2 memoriales. Uno en Newpot Beach, pues el discipuló por mucho tiempo en esa iglesia y tenía amigos muy queridos y además pastoreó durante algunos años la Iglesia Mariners de ese lugar. A ese servicio, celebrado en la Iglesia Presbiteriana de San Andrés, asistieron 700 personas. Luego al otro día tuvimos el otro memorial en la Iglesia de la Avenida Lake, en Pasadena,  al cual  asistieron más de  1000 personas.

Ambos memoriales fueron increíbles porque debido a que murió un domingo, no hubo forma de informar a los hermanos de las Iglesias que él había partido y que los memoriales serían el  viernes y sábado siguiente. Por otro lado estábamos en tiempo de vacaciones y con todo y eso, asistieron cientos y cientos de personas. Verdaderamente fue muy conmovedor.

Nancy: Tu esposo impactó muchas vidas durante esos años y era realmente muy amado  como pastor.

Anne: Una de las historias más bonitas ocurrió en el segundo servicio, en la Iglesia Bautista de la Avenida Lake, donde él fue pastor por 20 años, en Pasadena.  Ray hijo, estaba predicando. Predicó en ambos memoriales y  estaba exhortando a la iglesia para que volviera a los años de refrigerio;  porque habíamos tenido un avivamiento en los últimos 7 años aproximadamente,  o por lo menos los inicios de un avivamiento.

Ed Fisher había sido nuestro director de adoración por mucho tiempo. Ed ya estaba enfermo y cercano a la muerte al momento  de los servicios memoriales de Ray, pero les dijo a las personas que estaban con él en su casa: “Tengo que ir a ese servicio”.

Pero ellos le dijeron: “No puedes, estás enfermo”.

“Debo ir, debo ir”, dijo. Así que lo llevaron en su camilla y lo pusieron en la parte de atrás de la iglesia.

Ray hijo, no sabía esto cuando estaba predicando y en ese momento  recordando a los hermanos la forma como se había iniciado ese avivamiento en la iglesia. Ese día cuando comenzó el avivamiento, cuando Ray terminó de predicar esa mañana en la Avenida Lake, él no hizo ningún llamado al altar — porque de vez en cuando lo hacía— pero no lo hizo esa mañana. Pero a pesar de no haberlo hecho Ed Fisher que en ese entonces estaba en el coro, salió del coro, se acercó y se arrodilló al frente, y luego le siguieron   muchas personas e hicieron lo mismo. Todo comenzó con Ed Fisher.

Y allí estaba él ahora, en la parte de atrás, acostado en aquella camilla, escuchando aquello. Esa tarde Ed murió… El libro de Salmos dice  “Clemente y justo es el SEÑOR; sí, compasivo es nuestro Dios”  (Salmos 116:15). Él hace tantas cosas preciosas en nuestra vida como también durante nuestra partida, que puedes ver claramente que todo es parte de Su plan. No es una muerte realmente, es pasar de una vida a otra vida, es como una graduación. Algo mejor aún …

Nancy: Y la muerte no le tomó por sorpresa a Ray. Él había meditado en cómo él quería vivir y en cómo él quería morir y se preparó para ministrar a su familia aún después de su partida.

Sé que tu hijo Ray, Jr,  encontró una carta en el escritorio de Ray  padre, que había escrito años atrás para entregarla a su familia luego de su muerte. ¿Recuerdas en qué momento esta carta fue leída por primera vez?

Anne: Es un misterio para mí cómo llegó esa carta a la gaveta de su escritorio, pues él no podía llegar hasta su oficina, porque como sabes estaba muy enfermo; yo ni siquiera  sabía que existía esa carta, ni siquiera me di cuenta cuando la escribió. Y un día Ray hijo, estaba revisando el escritorio de su padre luego de su muerte y antes del funeral y se encontró con esa carta dirigida a mí y a nuestros hijos.

Es una hermosa carta en la que exhortaba a cada uno de nosotros. Decía: “Es extraño escribirles cuando aún no he fallecido pero cuando la lean ya no estaré con ustedes”. Él nos motivaba a caminar con Cristo todo el tiempo, expresaba cuánto me amaba y que juntos cantaríamos un dueto en el cielo. Estoy esperando con ansias ese momento.

Nancy: Anne, él estaba seguro del hecho de que cuando muriera iba a estar con el Señor y sabía que no era por lo que él había hecho sino por lo que Cristo hizo por él. Él dijo, “De hecho, estoy anticipando esta nueva aventura, y en el momento que la lean estaré en el cielo con  Cristo”. En verdad él estaba muy seguro de lo que decía.

Anne: Déjenme decirles algo a aquellos que nos escuchan… Si  todavía no han recibido a Cristo  recuerden que la muerte puede estar más cerca de lo que imaginan.  Esto no es un asunto para impresionar ni para asustar. Si tú no conoces a Cristo.  Te aconsejo  urgentemente que hagas lo que Ray hizo, lo que Nancy ha hecho y lo que yo he hecho. Simplemente decir: “Oh Señor Jesús, te recibo en mi corazón. Creo que Tú perdonaste mis pecados al morir por mí en la cruz y quiero ser tu hijo(a). Quiero que el Padre me reciba por el perdón que tu ofreces”. Le aseguro que Él lo hará si se lo piden, mis amadas amigas.

Nancy: Ray entregó su vida a Cristo y tuvo paz. De hecho, se conmueve el corazón al leer otra vez esa carta, que tus hijos te han autorizado a compartir públicamente, él decía:  “Ahora mi vida en esta tierra ha acabado y debo ir a encontrarme cara a cara con el Señor. Confió en Él como mi Salvador y descanso en Su gracia en este momento de mi partida. No le temo a la muerte”.

Solo Cristo puede dar ese tipo de seguridad que tenía Ray,  de saber que él muy pronto estaría en la compañía del Señor. 

Anne:  Oh oh sí, yo también siento lo mismo.  Apenas puedo esperar llegar allá.

Nancy: Así que Dios da gracia en el momento de la muerte y tu lo viste en Ray, pero sabemos que Ray partió y te dejó luego de 61 años de matrimonio.  Tú también necesitaste de la gracia de Dios para aceptar esa separación física. ¿Cómo te  ministró el Señor en esos primeros días de tu viudez?

Anne: Es interesante. Cuando regresé a la casa luego del hospital, entré a nuestro edificio (todavía digo “nuestro” y lo seguiré diciendo) tomé mi Biblia y me puse a  hojearla. El Señor entonces me dio el Salmo 119:68a : “Bueno eres tú, y bienhechor”.  A partir de ese momento  agradecí al Señor por la partida de Ray, pues sabía que Él había hecho algo bueno para Ray y ya no estaba sufriendo al no poder respirar. Él estaba cómodo y feliz en la presencia del Señor.

Un año después, entré en una verdadera crisis, Nancy.  Fue el momento en que  me di cuenta  que me había pasado un año entero diciendo: “Oh Señor, apenas puedo esperar a estar de nuevo con Ray y contigo”.  Fue en ese instante cuando me percaté de que había estado poniendo a Ray y al Señor en el mismo lugar y de que eso era idolatría. Estaba diciendo: “Quiero estar con Ray y contigo”.

Me sentía  como Abraham poniendo a su hijo Isaac en el altar, supe que  tenía que dejar ir a Ray, entregarlo al Señor.  Recuerdo que dije: “Señor  si yo estoy de este lado de la Gloria y Ray está en el lado opuesto, en el cielo,  lejos de aquí, aunque no nos veamos, si  ambos estamos amándote y adorándote, eso es suficiente”.

Eso me liberó, me dio una libertad que nunca creí posible tener. Me sentí liberada de las cadenas que me ataban, de la ansiedad de querer partir con Ray. Ahora quería irme cuando Dios decidiera que fuera mi tiempo, como Pablo dijo en Filipenses 2, “quiero estar aquí y servirte hasta que tú lo decidas, y entonces cuando sea Tu tiempo, partiré contigo, Señor.” sé que Él también me permitirá también ver a Ray.

Siempre decíamos: “Sabemos que no estaremos casados en el cielo, pero seremos los mejores amigos”. Tal vez el Señor permita esto.

Nancy: Esa es una lección muy poderosa. Tu esposo,  vivo o muerto,  no puede tomar el lugar de Dios en tu vida. Cristo quiere ser tu principal amor.  Las parejas que ponen al Señor en primer lugar en sus vidas, se dan cuenta de que su relación es más sana. Obtienes mayor libertad al entregar tu esposo al Señor, esté o no aquí contigo. Tú y Ray vivieron de esa manera cuando él estaba en la tierra, asegurándose de que Cristo tuviera el primer lugar en sus vidas.

Anne: Nancy, que 1ra a los Corintios 7 habla a los casados y a los solteros, y dice que si estás casado, estás como dividido, porque quieres complacer a tu pareja y quieres complacer también al Señor.  Pero si eres soltera, tu vives para complacer solo al Señor. Es Dios quien permite que esté soltera y es algo maravilloso también que Él otorga. Y ahora que Él me ha permitido sola, he descubierto que es muy lindo poder estar enfocada solo en el Señor y no estar dividida entre Dios y Ray, pues aún cuando lo extraño muchísimo, la verdad es que mira los esposos  ocupan mucho tiempo. .

Nancy: ¿De verdad?

Anne: Sí, es algo muy dulce y un privilegio especial estar solas, ya que puedes enfocarte y fijar tus ojos solo en Jesús.

Nancy: Entonces has abrazado este período de tu vida como un regalo y como un llamado. No has dejado de ministrar a otros luego de la partida de  Ray.  Has continuado impactando y has continuado invirtiéndote en la vida de otros y has entendido  que Dios   te ha dado una misión en este período de tu vida también.

Anne: Mi versículo lema, el que he adoptado para mi vida, es Proverbios 4:18,  “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día”. Ray y yo tuvimos una vida fabulosa llena de amor, pero esto continúa. Dios me ha dado tiempos maravillosos en estos años.

Nancy: Cuando miras hacia atrás en estos años de viudez, ¿ha habido algo particularmente difícil o que haya representado un reto para ti? Nos gustaría escuchar acerca de eso.

Anne: Claro que sí, he llorado muchas veces y todavía en algunos momentos me sobrecoge la idea de que él se ha ido.  Luego pienso lo que él dijo: “Engrandeced al SEÑOR conmigo, y exaltemos a una Su Nombre”  y me digo a mí misma: él está engrandeciendo al Señor, él lo está exaltando y eso mismo estoy haciendo yo aquí.”  Así que si ambos estamos haciendo de manera simultánea, aunque no estemos uno al lado del otro eso es un gran consuelo. Pero no te puedo negar que hay momentos de tristeza y que lloro de vez en cuando.

Nancy: ¿Ha usado el Señor a otros creyentes como instrumento de aliento y de gracia para ti en este tiempo de tu vida?

Anne: Oh oh ¡no te puedes ni imaginar! El hecho de haber discipulado muchas chicas, así como Ray discípuló muchos hombres, hizo que ahora tenga muchos amigos que me acompañan. Tuvimos una actividad hace tres noches, donde no solamente tuvimos una cena maravillosa (éramos 30) sino que también expresamos lo que el Señor estaba haciendo en nuestras vidas, tanto de  los esposos como de las esposas. Luego tuvimos un  tiempo  de oración extenso y precioso.

Mis amigos están en los 40´s, 30’s casados y criando sus hijos, creo que el Señor me está usando para mostrarles que una viuda puede ser feliz aun cuando su pareja haya partido al cielo.

Nancy: ¿Cómo te alientan ellos?

Anne: Bueno de muchas maneras, ellos me dicen una y otra vez lo mucho que han crecido en el Señor desde que estoy compartiendo la Palabra de Dios y orando con  ellos.  Ellos no se dan cuenta de que me dan a mí más de lo que yo les doy a ellos. Todos los días hay alguien que me llama por teléfono y me dice: “Vamos a almorzar juntas” o “Ven a la casa a cenar con la familia” y eso es fabuloso para mí.

Nancy: Entonces no estás viendo que tu ministerio se acabó y que tu vida se ha terminado. Ves que el Señor ha continuado usándote y que tú has tenido el corazón dispuesto para seguir invirtiéndote  en las vidas de otros.  Creo que lo que ha permitido que se mantenga el gozo, la paz y la correcta perspectiva  en tu vida  es que no estás buscando que otros te sirvan sino que tú buscas la manera de servir a otros.

Anne: ¿Sabes una cosa Nancy? Yo pensaba que la única manera de dejar un legado luego de haber partido con el Señor iba a ser mediante mis libros, pero ahora me doy cuenta de que esto es algo que cualquiera puede hacer, invirtiendo tu vida en los niños, en la próxima generación. Hablándoles de Jesús y orando con ellos, cuando hayas desaparecido del escenario de la vida, ellos seguirán caminando en esta tierra, amando al Señor.

Nancy: Así es y Dios tiene un gran corazón para las viudas, lo puedes ver a través de las Escrituras. Él advierte fuertemente a aquellos que se quieren aprovechar de las viudas y de los huérfanos. En Deuteronomio capítulo 10 versículo 18 dice que Él hace justicia al huérfano y a la viuda, Dios nos dice que el Señor defiende la causa de los huérfanos y de las viudas y continuamente en la Biblia se nos dice que debemos tener amor por las viudas.

Podrías compartir algunas palabras de tu corazón Anne, acerca de cómo los hijos de Dios pueden ministrar y ocuparse de las viudas. Dinos algunas formas prácticas en que nosotros podemos apoyar, alentar y ser de bendición a las que están pasando por esta etapa de la viudez.

Anne: Bueno de diferentes maneras, pueden llevarlas a ver una buena película. El otro día precisamente fui a ver una película muy divertida, mis amigos me llevaron, fue excelente. Todos ustedes que nos escuchan conocen alguna viuda. Ellas los necesitan no solo en sus oraciones sino también presentes en sus vidas, necesitan su compañerismo, mostrando a través de ustedes la bondad de Dios, y manifestando la forma como Él está con nosotros más que nunca.

Otra cosa que puedes hacer por las viudas es orar por ellas. Me siento muy confortada sabiendo que oran por mí.

Nancy: Si has estado escuchando hoy, te animo a pedirle al Señor que ponga en tu corazón una viuda—tal vez alguien en tu familia, o tal vez alguien en tu iglesia. Ahora mismo levanta una oración y pídele a Dios que ministre a las necesidades de ella, que la bendiga; que  supla las necesidades practicas de esa mujer, y tal vez que puedas llamarla o visitarla para decirle: ¿En qué puedo servirte? ¿Cómo puedo apoyarte? Extiéndele la mano, invítala a una comida, o de alguna manera trata de ministrar a esa viuda que Dios ha puesto en tu círculo de influencia.

Y para aquellas viudas que nos están escuchando: Qué bello recordatorio nos ha hecho Anne de que el trabajo que Dios tiene para ti en esta tierra no ha terminado. Él tiene un plan para ti. Hay otras vidas de jóvenes que puedes impactar dejando un legado que durará mucho más tiempo que tu vida en la tierra.

Gracias Anne por compartir con nosotras tu testimonio, estaremos hablando en los próximos días acerca de algunos temas que yo sé  que han estado en tu corazón por muchos años y escucharemos sobre las reflexiones y la sabiduría que Dios te ha provisto a través de esta experiencia. Gracias por acompañarnos en Aviva Nuestros Corazones.

Anne: ¡Gracias a ti Nancy! Es un privilegio para mí, gracias por permitirme estar con ustedes.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss y nuestra invitada Anne Ortlund,  han compartido con nosotras una importante perspectiva de la viudez y la forma cómo debemos abrazar todas las épocas  de nuestra vida para la Gloria del Señor.

Estoy agradecida de tener la oportunidad de escuchar a una mujer piadosa que ha ganado sabiduría a través del estudio y a través de sus experiencias de vida.

Envejecer: Esto es algo que a muchas les causa horror, pero Dios te puede dar la gracia para darle Gloria en todas las etapas de la vida. Aprende cómo abrazar la ancianidad con gozo, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/9 – En medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

9/9 – En medio de la tormenta

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/en-medio-de-la-tormenta/

Espaillat: La Biblia dice que Él es nuestro Refugio. ¿Acaso significa esto que Él no permitirá que experimentemos problemas?

Aquí está Patricia de Saladín, hoy con un grupo de hermanas para hablar sobre esta serie que Nancy concluyó ayer, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Patricia de Saladín: Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, hoy con Patricia de Saladín y algunas invitadas.

Ha sido un tiempo maravilloso el que hemos tenido al estudiar esta serie de Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos ha venido preparando para las tormentas de la vida, tormentas que nos sobrevendrán inevitablemente mientras vivamos en este mundo. Si te has perdido uno de los programas anteriores de esta serie, puedes encontrarlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

La serie estuvo basada en el Salmo 46, y Nancy nos ofreció perspectivas frescas con relación a este hermoso y confortador texto. Nos habló acerca del valor de cantarle al Señor en medio de la tormenta y también nos mostró la forma como el Salmo 46 compara la bondad del Señor con un río.

Escuchemos ahora de Patricia y sus invitadas y seamos edificadas al ver como Dios fue Castillo fuerte para ellas en diversos momentos de sus vidas.

Con ustedes Patricia.

Patricia: Hoy tenemos con nosotros en Aviva Nuestros Corazones tres buenas amigas que nos acompañan, ellas son: Maggie de Michelén, Elba de Reyes y Mayra de Ortiz. Gracias por estar con nosotros hoy, bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones.

Al terminar esta serie del Salmo 46, un Salmo tan conocido de las Escrituras y que ha sido de tanta bendición para tantos creyentes a través de la historia, hoy queremos escuchar de estas hermanas que han estado escuchando estas enseñanzas, y cómo el Salmo ha sido de aliento para ellas.

Mayra, ¿qué ha sido lo más relevante para ti de todo esto del Salmo 46?

Mayra: Gracias Patricia, para mí es una gran bendición poder compartir en este día con ustedes, y te digo que me ha encantado esta serie basada en el Salmo 46, ya que viene a mi memoria el corito que aprendí y cantaba constantemente cuando conocí al Señor hace 12 años a través de una fuerte tribulación que muchos de ustedes ya conocen—ya que el testimonio de Federico y mío (mi esposo) se ha compartido a través de la página de Aviva Nuestros Corazones así como la de Revive Our Hearts. (Puedes verlo AQUÍ)

Es increíble cómo cantar este Salmo me llenaba de fortaleza, ya que esas palabras se hacían vida en mí. Era justo lo que yo necesitaba creer—que Dios era mi refugio y mi fortaleza, mi pronto auxilio en medio de mi tribulación. Definitivamente, cantar cuando estás en medio de las tormentas de la vida —que es una manera de expresar nuestra fe—, pero realmente yo terminaba fortalecida en el Señor.

Patricia: Y cantar muchas veces no parecería lo natural en un momento de tribulación…

Mayra: ¡Así mismo es!

Patricia: …Pero sin embargo Dios obra a través del canto en la tristeza.

Mayra: Eso es increíble, cómo yo repetía cantando y eso me llenaba de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, que viene del Señor.

Estudiando este Salmo, realmente entendemos que en su contenido y todas sus expresiones nos da la fórmula con la cual aquél que está afligido puede encontrar esperanza; aquél cuyo corazón está abatido puede encontrar una luz de consuelo para su vida. Y esto se hizo real para mi propia vida en esos años de fuerte tribulación.

Elba: En mi caso, Mayra, Patricia y Maggie, los últimos ocho años de mi vida han sido llenos de terremotos espirituales, emocionales, tsunamis financieros que han arrasado con —muchas veces— todo lo que teníamos, y hasta nos dejaron sin nada. Tormentas de salud que en un momento nos arrebataron casi —prácticamente— la vida de uno de nuestros hijos. Pero en medio de esos momentos oscuros y de dolor, este Salmo ha sido mi consuelo y una columna de apoyo para mi fe.

En un momento en que estábamos atravesando una situación muy fuerte, y yo estaba oyendo esta serie precisamente cuando se estaba transmitiendo en inglés en Revive Our Hearts, nosotros estábamos atravesando por un período muy difícil como familia. Mi hijo menor estaba atravesando por una depresión y yo muchas veces no tenía la respuesta, no sabía qué hacer, y me encontraba clamando al Señor y solamente pudiendo acudir a Él y a Su Palabra.

El versículo 11 era mi refugio en este Salmo. Recuerdo que aprendí —leyéndolo— que en una muralla existe una parte llamada el baluarte. Y en este Salmo dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Y ese baluarte es esa pequeña garita en la muralla. Es esa garita de protección donde la muralla recibe el mayor impacto del ataque. En momentos de dolor y de desesperación muchas veces, o de incertidumbre —de no saber qué hacer— yo sabía que mi refugio era el Señor y que Su Palabra tenía todas las respuestas para mí. Y esperar en Él y en Su Nombre, en el carácter de Su Nombre —lo que Su Nombre transmitía en esta Palabra— era mi fortaleza.

Maggie: Yo podría agregar a esto que realmente, durante los últimos 14 años, mi vida ha sido zarandeada de muchas formas. Primeramente con mi propia salud en cuanto a que he tenido problemas severos con la menopausia, con la tiroides y con la fibromialgia.

A todo esto, en estos momentos de grandes cambios, sucedió algo terrible en nuestra familia en el 2004 que fue la muerte de nuestro sobrino Gamal Nasser. Esa noche yo sentí que todo el piso de abajo me fue removido. Sin embargo nosotros acudimos a ese Dios, a ese Dios cercano y pronto que nos ayudó en semejante tribulación.

Fue una pérdida dura, y creo que ha habido un antes y un después de tal pérdida porque aún yo siento que mi propia salud —mi propia condición física— cambió, a través de ese gran sufrimiento.

El otro sufrimiento fue en el 2012 cuando mi hermano recibió un impacto de bala de manos de unos asaltantes y realmente cuando uno se enfrenta a este tipo de…de males que tú no puedes controlar, lo único que tú puedes hacer es mirar al cielo, y mirar a ese Dios de pacto, al Dios de Jacob, que así como estuvo con todos nuestros antepasados, ha prometido estar con nosotros.

Y ese Señor es Jehová de los ejércitos, es un Nombre maravilloso—pensar en Jehová de los ejércitos, en ese Dios viviente que interviene en la historia humana y de Su pueblo, el que está más allá de todas las fuerzas humanas y sus milicias, más allá de las fuerzas del cielo y de la tierra, y que ellas están bajo Sus órdenes, y es el que tiene el dominio—es lo que lleva a temer, aun en medio de esas oscuridades. De esas noches oscuras cuando solamente Dios nos puede dar Sus cánticos.

Jehová de los ejércitos es el Dios que está con nosotros. Y porque Él es por sobre todo, a Él podemos llevarle todas nuestras cargas, todas nuestras oraciones. Porque Él es digno de confianza y Él es capaz de todas las cosas.

Patricia: A mí me encanta que el Salmo dice que Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio. O sea que no estamos solas, no es solamente mi amparo, mi fortaleza, mí refugio, sino que unas a otras nos damos ese aliento necesario para llevar en esta vida todos esos ataques, todas esas tormentas.

No importa lo que suceda tenemos a ese Dios como refugio y tenemos el consuelo de escuchar esto que está sucediendo—que nos sucede unas a otras—. Como dice la Escritura, ‘”No nos ha sobrevenido nada que no sea común a los hombres”. Y así como Dios consuela —te consoló a ti, te consoló a ti Elba, Maggie, Mayra—, a través de esas tribulaciones Dios es cercano a todas aquellas que se acerquen a Él buscando en Él ese refugio en medio del turbión.

Mayra: Sí Patricia, y en ese versículo 11 que dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”, como dice Maggie, o sea, Él no dice nuestro baluarte es el Dios de Abraham ni de Isaac —como comenta Nancy en uno de sus programas— sino que dice “de Jacob” y Jacob fue un timador.

A mi mente venía en mi tribulación, lo que había acontecido con mi esposo, y las cosas que él había hecho que ofendían a Dios y que nos llevaron a tantos y tantos problemas. Pero entendimos que nuestro bienestar no dependía de nuestra fidelidad o del carácter, sino del de Dios. El Señor de los ejércitos, el todopoderoso, el Dios de Jacob, había pactado ayudarnos por Su amor y Su misericordia; y al poner nosotros nuestra fe en Cristo —en ese momento tan difícil— donde nosotros caminamos en valles de sombra de muerte, ese Dios fue nuestra fortaleza y nunca nos dejó.

Elba: Eso me recuerda, Mayra, que meditar en los nombres de Dios a los cuales hace mención el primer programa de esta serie… Dios se presenta en este Salmo como el Eliom, el Altísimo; Elohim, el Creador; Él se presenta como Yahweh, el Señor; Él es Jehová de los ejércitos que está con nosotros; El Shaddai, el que nos cuida.

Yo recuerdo que yo escuché ese solo programa unas dos o tres veces. Recordar esas verdades, saber la verdad de Su nombre, de Su carácter, Él era en medio de mi caos. Él reinaba en medio de cualquier situación que yo pudiera estar viviendo. Y yo recuerdo una frase que se convirtió en un lema, era como una frase de batalla, “Dios no estaba mirando para ningún otro lado cuando un evento venía a mi vida”.

Cuando las pruebas vienen una detrás de otra y no hay descanso para ti porque las aflicciones no cogen vacaciones, no toman día de descanso, y a veces Dios permite en la vida de Sus hijos tiempos en los cuales una prueba sucede a la otra y nosotros no tenemos respuesta. La respuesta está en que Dios es bueno y que Él está permitiendo estas cosas para formar a Cristo en nosotros.

El meditar en estos nombres me llenaba de paz, yo sabía que Él estaba reinando en mi vida y en mis circunstancias.

Maggie: Podríamos añadir a eso que es inevitable que la guerra, la destrucción, las pruebas, las tribulaciones lleguen a nuestras vidas. Pero recordar que la victoria final es de nuestro Dios y que todos los que nos acosan con males —ya sea Satanás, el mundo, aun nuestra propia carne— ellos quedarán en silencio cuando nuestro Dios maravilloso se manifieste, cuando el Todopoderoso se manifieste y por tanto, ahí nosotros podremos estar quietos y tranquilos esperando en el Señor que nos dará la salida.

Elba: Amén, amén. “El llanto puede durar toda la noche…” —dice el Salmo 30—.

Todas: “…pero a la mañana vendrá el grito de alegría”. Amén.

Patricia: Muchas veces la noche puede ser literalmente horas, a veces pueden ser semanas, otras veces años. Y no sabemos el tiempo que dura esa noche, pero sabemos que tenemos a ese Dios que ha dicho ciertísimamente que en el mundo tendremos aflicción.

Es algo inevitable, nosotras—ningún ser humano que ha vivido o que vivirá va a pasar por este mundo sin tribulaciones. Pero el Señor, el Señor es nuestro refugio y nos ha dejado —en Él— cómo pasar por medio de la tribulación, y realmente encontrar en Él todo lo que necesitamos para vivir esta vida presente.

Mayra: Así es. Y fíjense como los versículos 2 y 3, que él dice, “Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo”. ¡Eso es un caos! O sea, es un caos de la naturaleza, verdad—pero en el momento de mi situación yo tenía un caos, una tribulación, una confusión. Pero el Señor me decía, “Yo soy tu refugio y tu fortaleza, tu pronto auxilio en tu tribulación”.

Y yo cantaba, aunque la tierra tiemble, ¡tenemos que cantar! Y eso me fortalecía porque yo estaba en medio de lo que es literalmente un temblor.

Elba: Eso me recuerda Mayra—en uno de los programas de Aviva Nuestros Corazones, Kim Wagner compartió una frase que para mí…impactó mi vida. Yo la escuché estando en mucha aflicción, y ella decía que, “De este lado del cielo solamente podemos alabar a Dios en medio de la aflicción, porque en el cielo lo adoraremos sin dolor”.

Y eso me llenaba de ánimo para alabar a Dios en medio del dolor, alabarlo por Su grandeza, por Su fidelidad, por Su protección; porque ninguna de ellas faltaron en ningún momento.

Patricia: Y realmente a mí me da tristeza confesar que en muchas tormentas, muchas veces, nuestra reacción natural no es correr inmediatamente a Dios como nuestro refugio. Nosotras sabemos que tenemos ese refugio, pero mi reacción natural ha sido muchas veces el tratar de resolver la situación en mis propias manos o a ponerme ansiosa o temerosa y a dudar de la bondad, de la fidelidad de Dios—de la fortaleza y firmeza de ese Refugio.

Pero si ese es tu caso el día de hoy —al igual que yo y al igual que nosotras que estamos aquí— podemos venir al Señor confesando nuestra incredulidad y nuestra falta de fe y aferrándonos a Él por la fe. Porque Él dice que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.

Así que Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Elba: Precisamente eso fue lo que pasó conmigo. Yo sé que en el inicio— en el inicio de todo este trato de Dios conmigo con estas pruebas, ellas lo que hicieron fue revelar los ídolos que había en mi corazón. Muchas cosas, aunque eran buenas o lícitas, no ocupaban el lugar correcto en mi corazón o en mis afectos y Dios estaba llamando mi atención a través del dolor; él era Su megáfono, como dice C. S. Lewis.

Y como Dios hizo con el pueblo de Israel, lo estaba haciendo conmigo. Él me llevó por un camino desierto y me alimentó con un maná que yo no conocía, me vistió, me calzó, y me humilló y me probó para que yo supiera lo que había en mi corazón. Al igual que Israel, Él me estaba instruyendo como un Padre lo hacía con su hijo.

Y mis ídolos salieron a relucir—eran la comodidad, el dinero, lo que este dinero podía adquirir, el control de mi pequeño mundo, la autosuficiencia, la salud, el orgullo, el pensar que yo podía vivir de una manera determinada porque yo trabajaba o mi esposo trabajaba y producíamos, el tener una familia perfecta. Muchas de estas cosas no eran malas pero ocupaban un lugar incorrecto, y Dios quitó a cada ídolo de su pedestal, revelando mi inseguridad, mi temor, mi incredulidad. Y yo caí de rodillas pidiendo perdón al Señor porque yo temía más a mis gigantes que a Su Palabra. Él me humilló y me probó para al final hacerme bien.

Maggie: A mí me maravilla cómo el Señor usa constantemente elementos de la naturaleza y de la vida diaria —como por ejemplo el río, el agua, la sed— para mostrarnos verdades espirituales y mostrarnos lo maravilloso de Su carácter. Vemos que Su agua es gratuita, no se nos cobra para beberla, sin embargo, nosotras muchas veces —como tú decías Elba— buscamos refugios que son la comodidad, el prestigio, la alabanza de los hombres, nuestra seguridad y nuestra autosuficiencia, y también a esas cosas se les puede llamar cisternas rotas que no retienen agua. Sin embargo cuando nosotras vamos a Él, la Fuente de agua de vida, encontramos toda nuestra plenitud, porque Dios quiere que Él sea el todo en nosotras y que toda nuestra saciedad la encontremos en Él.

Me maravilla también como la Escritura en Génesis 2:10 empieza con un río, pero en Apocalipsis 22:1 termina con un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal que salía del trono de Dios y del Cordero. Nosotras lo tenemos todo, porque tenemos a Dios por Padre y a Jesucristo por Salvador. Y solamente le podemos pedir al Señor que nos ayude a evitar la locura de nosotras cavar cisternas para nosotras porque estas jamás van a retener agua y que nuestra fuente sea Él. Así no tendremos sed jamás.

Mayra: Y añadiendo —la importancia de las Escrituras en estos momentos difíciles— yo puedo decir que a través de la lectura de la Palabra de Dios, y en este caso específico del Salmo 46, ocurría que mi esperanza en medio de mi situación no radicaba en conocer el resultado de la misma, sino en conocer al Dios que me llevaba de Su mano a través de ella.

Definitivamente yo puedo decir que, al igual que el salmista, conocí que hay esperanza en la tribulación si concentramos nuestros pensamientos y nuestra atención en Dios. Yo puedo hoy decir que si confiamos en Dios y hacemos lo que Él nos manda, o sea, que somos obedientes a Sus estatutos, no debemos temer absolutamente mal alguno.

Elba: Qué bueno que tú traes a colación las Escrituras Mayra porque realmente, en el tiempo de la aflicción, ese es el único consuelo y la único ancla que tiene un alma que sufre. Realmente el salmista decía, “Este es mi consuelo en la aflicción: que Tu Palabra me ha vivificado”. Y cuando tú estás sufriendo o estás padeciendo, es tu sostén, es lo que te mantiene en pie, y cuando las pruebas no paran —yo estaba convencida y lo estoy— de que es lo único que libro mi alma de la locura… Porque en momentos de gran tribulación, cuando hay pérdidas casi hasta de la vida de uno de tus familiares o de uno de tus hijos—y cuando tú lo pierdes todo y el mundo cambia y lo que es el piso se vuelve techo y el techo se vuelve piso, solo la cordura permanece porque tu alma está afianzada en la palabra de Dios, y porque tú la crees y eso es lo único verdadero.

Maggie: Reparando en el versículo 4, hablando de, “el río de Sus corrientes alegran la ciudad de Dios”, una de las—de los peores y más grandes temores en el tiempo antiguo era que una ciudad se quedara sin provisión de agua cuando esta fuera sitiada, y Jerusalén, que es la ciudad de Dios, no tiene ríos, sin embargo, tiene a Dios mismo.

Esto nos enseña que en tiempos de grandes pruebas personales la gracia que Dios nos da nos hará resistir hasta el final del sitio espiritual en que nos encontremos. Y, ¿qué alegra a esta ciudad? Dios mismo, porque Él está en medio de ella. Podemos decir que Cristo es el que trae alegría a nuestros corazones, mayor que la de aquellos cuando abunda su grano y su mosto.

Mayra: Retomando —Patricia— lo que mencionaste ahorita, este Salmo fue escrito para ser cantado. Y habla de nosotros, o sea, no habla en singular sino en plural. Eso nos manda a que debemos sobrellevar las cargas las unas con las otras. Que la oración colectiva, o sea, la oración en grupo, tiene un poder inmenso para nuestro Dios.

Entonces hermanas, nosotras no estamos solas, nosotros tenemos a Jehová de los ejércitos y tenemos un grupo de hermanas a nuestro lado —cerca, en nuestra iglesia, donde quiera que nos encontremos— que pueden ayudarnos a sobrellevar esas cargas que estamos viviendo.

Patricia: El Salmo 46 tiene también para mí un significado especial, porque el versículo 10 ha sido mi lema desde que yo estoy involucrada en Aviva Nuestros Corazones. Ese versículo dice, “Estad quietos, reconoced que yo soy Dios; yo seré exaltado entre las naciones, yo seré enaltecido entre los pueblos.

Y para mí ha sido un refugio poder descansar en que yo no soy Dios, yo no hago que las cosas sucedan, yo no controlo todo mi medio ambiente, yo no controlo —no solo mi esposo, mis hijos o mis circunstancias— yo no controlo nada que tiene que ver con el ministerio en sí y dónde nosotros podemos llegar como Aviva Nuestros Corazones, Dios conoce mi anhelo, mi anhelo de que este ministerio trascienda por todo el mundo de habla hispana y que todo este consuelo que nosotros hemos compartido hoy—de que Dios es nuestro refugio, nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, es parte del mensaje que Aviva Nuestros Corazones lleva a las mujeres y Él conoce nuestro anhelo de que esto corra.

Pero esto no va a correr en nuestras fuerzas, nosotros somos muy limitados como seres humanos. Nosotros podemos llegar hasta un tope, pero nuestro Dios que es grande, que es fuerte y poderoso, que es nuestro refugio; Él puede hacer que este mensaje llegue hasta los confines de la tierra. Por eso descansamos en que Él es Dios, no nosotras. Y casi podemos escuchar Su voz diciéndonos: “Quietas, quietas. Yo soy Dios, yo voy a ser exaltado y glorificado, ustedes refúgiense en mí, que yo voy a ser glorificado entre las naciones”.

Oh Señor, gracias porque Tú eres nuestro amparo, nuestro refugio, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Gracias porque Tú no nos dejaste huérfanas, gracias Señor por Tu Palabra, gracias por el Salmo 46, gracias porque Tu Espíritu que mora en nosotras nos guía hacia la Palabra. Gracias porque Tú estás ahí presente, Tú has prometido que nunca nos vas a dejar, que nunca nos vas a desamparar. Que Tú estás con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Gracias Señor que podemos decir: “Jehová de los ejércitos está con nosotros, nuestro refugio es el Dios de Jacob”. Gracias porque Jesucristo hizo posibles todas estas cosas, Señor, gracias por Él. Y es en Su nombre que te oramos. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado a través de esta serie de Castillo fuerte es nuestro Dios, la forma como el Salmo 46 se relaciona con las tormentas de la vida; y hoy Patricia compartió con algunas hermanas y amigas del ministerio acerca de sus propias experiencias con este Salmo tan maravilloso.

Si conoces alguna amiga o algún familiar que pudiera beneficiarse de estas enseñanzas, por qué no le compartes el enlace de este programa. Puedes encontrar cada uno de estos audios y las transcripciones en nuestra página de AvivanuestrosCorazones.com. También encontrarás un blog diario así como artículos de interés y de edificación en tu caminar con el Señor.

Si lo deseas, puedes recibir un correo electrónico diario que te llevará directamente al programa del día y resalta algunos puntos de interés cubiertos por Nancy en el programa. Solo tienes que suscribirte a la “conexión diaria” y con solo visitar nuestra página puedes hacerlo.

Te invitamos para que nos acompañes mañana cuando Nancy inicia una nueva serie titulada Una conversación con Anne Ortlund. Adquiere la sabiduría y la perspectiva de vida que vienen con la edad al escuchar esta serie, no te la pierdas.

Te esperamos mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

8/9 – Estad quietas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

8/9 – Estad quietas

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/estad-quietas/

Leslie Basham: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El 8 de febrero de 1750, la ciudad de Londres fue afectada con un significativo, aunque no catastrófico, temblor de tierra. En ese momento, John Wesley se encontraba en Londres y decidió registrar el acontecimiento en su diario.  En una parte de sus notas, él escribió este comentario: “De qué forma tan suave Dios ha obrado con esta nación. Que nuestro arrepentimiento pueda prevenir sucesos aún más fuertes en señal de Su descontento”.

Como verás, Wesley creyó que los terremotos, las tormentas, las epidemias y todos los demás siniestros no eran meros accidentes de la naturaleza. Para él, estos eran actos providenciales; y ocurren cuando ninguna otra situación de menor repercusión sirve como advertencia para despertar a las personas de sus estilos de vida de autocomplacencia, y tienen la intención de lograr que consideren seriamente su condición espiritual y su posición frente a un Dios Santo.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy ha estado en una serie titulada: Castillo fuerte es nuestro Diosbasado en el Salmo 46. Y nos ha estado preparando para cualquier circunstancia adversa como lo fue ese terremoto de Londres en febrero de 1750.

Nancy: Exactamente un mes después, justo el 8 de marzo, el hermano de John, Charles Wesley, se encontraba en Londres cuando un segundo terremoto afectó esa ciudad. Aunque fue un poco más fuerte, tampoco ese evento fue catastrófico. En cuestión de semanas, Charles había publicado un sermón titulado: “La causa y la cura de los terremotos”. Y he leído ese sermón durante los días pasados, y es muy interesante entender como él explica todo esto.

Luego, él también publicó una colección de himnos titulados “Himnos inspirados por el terremoto” (Marzo 8, 1750). Charles Wesley escribió cientos y cientos de himnos, y sabías  que él  llegó incluso a escribir una serie de himnos inspirados por el terremoto.

Los “Himnos inspirados por el terremoto”, eran una advertencia de la gracia de Dios al pueblo británico Dios para que se arrepintieran de sus pecados. La colección termina con un himno basado en el Salmo 46. Es un himno de seguridad que afirma el poder de Dios para proteger a Su pueblo. Me gustaría leerte todo el himno, las doce estrofas, pero no haré eso. Permíteme solo leer la primera estrofa y luego las dos últimas. Si puedes encontrar este himno en Internet, este himno basado en el Salmo 46, escrito por Charles Wesley, notarás que es una inspiración de todo el Salmo 46 que hemos estado estudiando en esta serie.

Aquí esta la primera estrofa:

 “Dios, el omnipresente Dios,

nuestra fortaleza y refugio

listo para soportar nuestra carga,

y llevarnos en Sus manos:

Más listo cuánto más lo necesitamos,

cuando angustiados clamamos a Él,

todos los que en Su misericordia confiamos

hallaremos pronta liberación”.

Este es la primera estrofa, y luego las dos últimas, ellas hacen referencia al Salmo 46 que vamos a ver en esta sesión final. Wesley nos dice:

“Hijos de hombres,

estad quietos y sabed que Yo soy Dios;

y mostraré mi poder Salvador,

y mi bondad daré a conocer;  

todos tendrán que cumplir mi voluntad,

tema el nombre dado a los pecadores,

reverente ante el Señor Altísimo,

el Señor del cielo y de la tierra.

 

Para Su pueblo en peligro,

el Dios de Jacob esta firme,

para sostenernos, hasta que cesen los problemas,

en Sus manos todopoderosas.

Él nos ha mostrado Su poder,

nos ha probado que es nuestro refugio,

el Señor de los ejércitos ama a los suyos

y los amará por siempre. 


Bueno, todo este himno puede sonar algo pintoresco, porque es un himno escrito en inglés con un lenguaje de mediados del siglo XVIII y hace que quizás no podamos tomarle todo el sentido, si visitas AvivaNuestrosCorazones.com y vas al final de la transcripción del programa de hoy, podrás encontrar las doce estrofas de este himno (Disponible en ingles). Puedes leerlo de forma paralela con el Salmo 46 y notarás como el Salmo 46 se refleja en el contexto de este poético himno.

Bueno, a medida que nos acercamos a los versículos finales del Salmo 46, quiero leer a través de todo este salmo. Espero que lo hayas estado leyendo tu misma, quizás memorizándolo, quizás memorizando algunas porciones del mismo, pero vamos a leerlo en su totalidad y luego tomar los últimos dos versículos. Salmo 46:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares, aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo.  Selah

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió. El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Selah

Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego.

Ahora llegamos al versículo 10, a una de las frases más conocidas en todo el libro de los salmos:

«Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Permíteme preguntarte nuevamente para que repasemos de nuevo el último versículo, el versículo 11: “El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Espero que en los días por venir puedas escucharte a ti misma diciendo este versículo, una y otra vez, a medida que quizás enfrentemos tormentas o pensemos acerca de alguna de las situaciones adversas que suceden en esta tierra.

Pero ahora, vayamos atrás a ese versículo tan familiar: “Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios”. Tú ves ese versículo por todas partes dentro del mundo cristiano. Lo puedes encontrar enmarcado en librerías cristianas, en libretas de notas. En ocasiones podrás ver esta cita bíblica mostrada en un lugar visible en una iglesia, quizás para sugerir que debemos ser reverentes en nuestro culto y en la adoración a Dios. “Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios”. De alguna manera nos da un sentimiento de estar en silencio reverente al verlo en esos contextos.

A menudo cantamos esa verdad en los coros, y con el que estoy más familiarizada es con el que repite esa frase una y otra vez. Es una música lenta, meditativa y contemplativa, “Estas quietos y sabed que Yo soy Dios”, esta cita breve, realmente simple, es un estribillo de adoración muy reflexivo.

Bueno, al escucharlo por primera vez “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios” suena como si nos estuviera alentando a llevar una vida tranquila y contemplativa. Pensamos en este versículo bíblico como una frase pacífica, que nos calma y nos tranquiliza en momentos en que estamos agobiadas, pasando por momentos de prueba, y es cierto. Pero a medida que he estado estudiando este pasaje bíblico, me he dado cuenta que significa mucho más que eso.

En este contexto, creo que la frase: “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios” es en realidad un mandamiento. Es un mandamiento para aquellos que se han estado resistiendo a Dios y amenazando a Su pueblo. Recordemos que este Salmo fue escrito en un intento de ataque contra Jerusalén. Dios había estado dando a Su pueblo razones para tener coraje y fe, para que estuvieran libres de temor, porque Dios es Su refugio. Ellos pueden acudir a Él y ser salvos; Él es Su fortaleza cuando ellos son débiles y cuando ellos son superados en número por el enemigo. Él es Su ayudador cuando ellos son indefensos.

Así que Él ha estado alentando a Su pueblo, pero Él también tiene una palabra para hablar a aquellos que se le oponen, a los enemigos. Él les dice: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. Es el equivalente de: Shh, ¡Silencio! ¡Dejen de pelear! ¡Ríndanse! ¡Arrojen sus armas! Es una palabra para el enemigo: “Sabed que Yo Soy Dios”.

Esa palabra sabed es para “identificar, admitir, confesar, reconocer” reconozcan que “Yo Soy el Dios del universo; tú no eres Dios. Yo Soy Dios. Paren de discutir sobre ello. ¡Cedan, ríndanse!”. ¿Te das cuenta como se puede leer esta cita bíblica a los enemigos, a las fuerzas del mal y de la adversidad? ¡Estad quietos! ¡Paren de pelear!

Derek Kidner, quien escribió un maravilloso comentario sobre los Salmos, lo expresó de la siguiente manera acerca de este pasaje:

La ordenanza Estad quietos…..no está en primer lugar dirigida al acusado, sino que es un reproche para un mundo inquieto y turbulento: “¡Silencio!”, de hecho, parece un mandato a otro mar furioso: “¡Paz!” “¡Estad quietos!” Y el final que está a la vista se expresa en términos, no de esperanza de hombres, sino de la Gloria de Dios.

El objetivo es que Dios sea exaltado, que Su Nombre sea reverenciado y que Él sea adorado, que “se doble toda rodilla . . .  Y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para Gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10-11). Así que Él habla a las olas, Jesús lo hace, desde la barca donde se encontraba con sus atareados discípulos. “¡Señor Jesús, haz algo!”

Jesús dice: “está bien, haré algo. ‘¡Silencio! ¡Estate quieto!”. Él le habla a las olas.

Pero aquí, en un pasaje paralelo, en el Salmo 46, Dios le habla a estas naciones enfurecidas, a estos reinos tambaleantes. “¡Estad quietos!”, “¡Paren de pelear!” A este mundo en guerra, amenazante e incrédulo, Él le dice, “Estad quietos y sabed que Yo Soy Dios”.

Pero Él no solamente le habla al enemigo. Él habla esas palabras a nuestros propios corazones porque dentro de nuestros corazones con frecuencia allí aparece incredulidad, resistencia; se libra allí una batalla contra el enemigo. Así que Dios nos dice: “Estad quietos, paren de luchar, paren la batalla, no sean incrédulos, no duden más, dejen de acobardarse ante el enemigo. Paren la disputa sobre quién está a cargo de este mundo. Estad quietos, dejen de luchar y de resistirse, y sabed que Yo Soy Dios”.

Así que Él le habla a un mundo que está en guerra, luchando. Él nos habla a nuestro propio batallar, a nuestros inquietos corazones. “Estad quietos y sabed que Yo soy Dios”. Él va a decir: “Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.”

En uno de los primeros versículos de este Salmo 46, las naciones y la tierra representaban una amenaza. ¿Recuerdas? Las naciones causaron estragos en el versículo 6. Y, en el versículo 2, la tierra cedió. Pero ahora esas naciones y la tierra se han convertido en un escenario donde el poder y la Gloria de Dios se han mostrado.

“Exaltado seré entre las naciones, esas naciones violentas, exaltado seré en la tierra, seré exaltado entre las naciones. Seré exaltado en la tierra; esa tierra cuyos montes se deslizan al fondo de los mares, ese furioso mar. Seré exaltado por encima de todo eso”, aquellas montañas, esa tierra, esas naciones ahora han sido colocados bajo el control del Señor soberano del universo, y ellas están sirviendo a Sus propósitos.

¿Me permiten hacer referencia una vez más a mi amigo Matthew Henry? Porque me encanta como él lo dice: desearía que él estuviera hoy aquí para enseñarnos. Él nos dice:

Que sus enemigos se aquieten y no amenacen más—que lo sepan para que se atemoricen—que sepan que Él es Dios, uno infinitamente por encima de ellos.  . .  Que su propio pueblo esté quieto; permite que ellos estén calmados y sosegados, y que dejen de temblar, y que sepan, para su consuelo, que el Señor es Dios, Él solo es Dios, y será exaltado por encima de todo cuanto existe.

Dios dice: “Exaltado seré”. El resultado no es una interrogante. No es cuestión de esperar y ver que nos dirá el próximo capítulo. El último ya fue escrito y ¡sabemos quién gana!

Y, por cierto, esta no es ninguna clase de batalla donde Dios y Satanás se encuentran en igualdad de condiciones batallando El Uno contra el otro. Leí recientemente, aunque no logro recordar dónde fue que leí esto, que esta batalla es más parecida a una imagen de Dios siendo el campeón de los pesos pesados del mundo contra algún patético y temeroso luchador de tres años. Satanás no puede competir con Dios. Dios dice: “Exaltado seré”.

  • Tus problemas no son más fuertes y más grandes que Dios.
  • Tu esposo no puede luchar contra Dios.
  • Tu adolescente pródigo no  puede luchar contra Dios.
  • Tu misma no puedes luchar contra Dios.
  • La autocomplacencia que caracteriza a tu iglesia no es rival para Dios.
  • Las disputas en tu familia no son rival para Dios.
  • Las frustraciones y los males en tu lugar de trabajo no son rivales para Dios.
  • Tu amiga que es adicta y que no puede liberarse de la esclavitud del pecado, no es más fuerte que Dios.

No existe esclavitud alguna, poder alguno, fuerza alguna, mal alguno, presión alguna que pueda rivalizar o contender con Dios.

Dios dice: “Exaltado seré”. “Exaltado seré entre las naciones; exaltado seré en la tierra”. Ahora bien, puede que quizás todavía no podamos ver a Dios siendo exaltado. Puede que no tengamos la capacidad de ver el resultado excepto por fe, pero puedes confiar  que será cierto.

Mientras tanto, ¿qué haces? Bueno, canta. ¿Recuerdas? Dijimos que el Salmo 46 es una canción para ser interpretada por voces femeninas o instrumentos con tonos dentro del rango de voz femenina. Es interesante que un salmo que dice tanto sobre las naciones violentas y las montañas que se desmoronan y los mares turbulentos, observas los tsunamis, los terremotos, los tornados y los huracanes que se describen, esta sea una canción para ser interpretada por voces femeninas. Me gusta eso.

Como mujeres, y no quiero exagerar esta aplicación, considero que podemos entender y decir que a Dios le agrada escuchar nuestras voces en medio del tumulto y de la confusión. Él quiere escucharnos cantar. “Dios es nuestros refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

La única manera en que puedes cantar cuando estás atravesando por pruebas es alabando a través de la fe. No puedes ver el resultado; no puedes ver cómo terminará; no puedes ver cómo es que Dios resolverá la dificultad. Durante esta serie he compartido con ustedes que, he estado caminando por aguas profundas, por momentos difíciles. No intentes suponer qué está sucediendo,  porque en realidad no lo sabes y no es apropiado para mí compartirlo públicamente, pero a mí alrededor existen circunstancias que son inexplicables, insondables y difíciles.  Donde  no se qué hacer, ni cómo responder.  Ni siquiera he sabido ser quien Dios quiere que yo sea en esta situación. He podido frustrarme y llenarme de temor en algunos momentos he estado ahí. Puedo resentirme y hay momentos en los que he tomado esa dirección. Sin embargo, Dios me da la opción de poner mi fe en Él, de confiar en que Dios es quien Él dice que es y alabarle con cánticos, alábale, cántale.

No quiero decir que solamente le alabemos con canciones, aunque claro está que hacerlo no es algo incorrecto. Lo que quiero decir es, que desde tu corazón, canta al Señor. Y así llegamos al último versículo de este capítulo, el estribillo que se repite en los versículos 7 y 11. Vemos que hay una respuesta a estas maravillosas promesas. Yo seré exaltado. Dios es nuestro refugio; Dios es nuestra fortaleza; Dios es nuestro auxilio. Él será exaltado en la tierra y entre las naciones. Estas son grandes y preciosas promesas. Así que ¿cuál es nuestra respuesta, cuál debe ser nuestra respuesta? Aquellos que han confiado en Él como nuestro refugio, aquellos que hemos clamado a Él por auxilio, y aquellos que hemos experimentado Su liberación, por fe y nada más que por fe, triunfantes y gozosas cantamos una vez más el estribillo:

“El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”. ¡Repitan conmigo!

Audiencia/Nancy: “El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”. ¡Una vez más! “El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.”

El Señor de los ejércitos está con nosotros. Puede existir una inmensidad de ejércitos contra ti. Tu mundo o el mundo entero pueden estar en un estado de conmoción, pero no tenemos por qué temer porque el soberano Señor de los ejércitos está de nuestro lado. Y como dice Romanos capítulo 8 versículo 31: “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” Él está con nosotros. Él está por nosotros. Él está contigo. Él ha prometido nunca dejarte, nunca abandonarte. Puedes huir hacia Él ahora y encontrarás en Él un refugio, una fortaleza fuerte y poderosa para tu alma, ahora y por toda la eternidad.

Sabes que me parece que si los creyentes del Antiguo Testamento podían cantar esta canción, como de hecho lo hicieron, ¿cuánto más nosotras que entendemos que en Cristo y en Su sacrificio hecho en la cruz, tenemos un refugio eterno y seguro para nuestras almas?

Permítanme referirme una vez más a este reconocido himno inspirado en el Salmo 46. Este salmo es conocido como el salmo de Martín Lutero. Recuerdan cuando él estaba desanimado, angustiado o temeroso ante lo que estaba sucediendo con La Reforma; él se dirigió a su amigo y colaborador Philipp Melanchthon diciéndole: “Philipp, vamos a cantar el Salmo 46”. Luego, ellos cantaban su traducción, la cual ha sido traducida del alemán al himno que hoy conocemos como “Castillo fuerte es nuestro Dios”.

Quiero simplemente leer las palabras y que puedas sumergirte en ellas, para que te regocijes en ellas, y por fe puedas creer en esas letras que agradecen a Dios por ser la fortaleza de nuestras almas.

//Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo.//

Con su poder nos librará en todo trance agudo.

Con furia y con afán acósanos Satán:

Por armas deja ver astucia y gran poder;

Cual él no hay en la tierra.

 

//Nuestro valor es nada aquí.//

Con él todo es perdido;

Mas con nosotros luchará de Dios el escogido. Es nuestro Rey Jesús,

El que venció en la cruz, Señor y Salvador,

Y siendo Él solo Dios, Él triunfa en la batalla.

 

//Y si demonios mil están prontos a devorarnos,//

No temeremos, porque Dios Sabrá cómo ampararnos.

¡Que muestre su vigor Satán, y su furor!

Dañarnos no podrá,

Pues condenado es ya por la Palabra Santa.

 

//Esa palabra del Señor que el mundo no apetece,

Por el Espíritu de Dios muy firme permanece.//

Nos pueden despojar de bienes, nombre, hogar,

El cuerpo destruir. Mas siempre ha de existir

De Dios el Reino eterno. Amén.

Leslie: Este es un himno que ha animado a la iglesia por décadas. “Castillo fuerte es nuestro Dios”. El himno fue inspirado en el Salmo 46 y Nancy nos ha estado llevando a lo largo de este pasaje durante  los últimos programas.

Si te has perdido alguno de estos importantes programas, puedes buscarlos en www.avivanuestroscorazones.com. Solo tienes que buscar la serie Castillo fuerte es nuestro Dios.

Y cuando visites nuestra página, no dejes de suscribirte al correo de “Conexión Diaria” que puedes recibir cada día. Este correo contiene en enlace del programa del día, y algunos puntos importantes que Nancy trata en el programa. También contiene un enlace con el título del artículo del blog.

Es muy fácil suscribirse; solo entra a AvivaNuestrosCorazones.com y sigue las instrucciones que encontrarás allí.

Hay tres cosas que le pedimos a nuestros oyentes hacer, y te pedimos que te comprometas con una de ellas (o con todas): Orar consistentemente. Compartir el mensaje que has escuchado y donar a nuestro ministerio. ¿Podrías hacer estas tres cosas? Si  puedes hacer estas tres cosas, tienes la oportunidad de hacer una gran diferencia. Aviva Nuestros Corazones depende de un grupo de personas que forman su grupo de contribuyentes regulares. Cuando nos encontramos en alguna batalla, sabemos que a través de ellos Dios nos sostendrá financieramente, en oración y expandiendo el mensaje.

¿Quisieras contribuir con Aviva Nuestros Corazones de manera mensual? De ser así, te agradeceríamos que visites nuestra página de internet www.AvivaNuestrosCorazones.com y encuentres información sobre como apoyarnos.

En nuestra próxima entrega escucharemos como los mensajes de esta semana han impactado algunas mujeres y su entorno. ¿Cómo lucen sus tormentas? ¿Cómo ha probado Dios ser Castillo fuerte para ellas? Por favor, te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ref.: Matthew Henry. Comentario de Matthew Henry sobre La Biblia. Hendrickson, 1996.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com