14/17 – La bendición de Jacob

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

14/17 – La bendición de Jacob

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

Episodio 18 – ¿Por qué los cristianos ayunan?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Por qué los cristianos ayunan?

 Episodio 18

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

6/9 – ¿Por qué braman las naciones?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

6/9 – ¿Por qué braman las naciones?

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que-braman-las-naciones/

Leslie Basham: ¿Por qué parece a veces que los discípulos de Jesús son señalados como ridículos? Nancy Leigh DeMoss explica por qué algunas personas molestan a los creyentes.

Nancy Leigh DeMoss: En última instancia su problema no es con nosotras, sino con Dios. Porque cuando las naciones conspiran es contra Cristo. Desprecian Su gobierno y están decididas a desecharlo. Por eso es  que se amotinan los pueblos.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Pareciera a veces que los enemigos del Evangelio tienen tanta fuerza, que se han convertido en invencibles? Nancy le dará un poco de perspectiva al continuar con la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Yo no sé ustedes, pero yo estoy siendo bendecida por el tiempo que estamos pasando lenta y cuidadosamente en oración por el Salmo 46.

Comenzando en el versículo 1,

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;

Aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo.Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.  (vv. 1-5).

Y entonces llegamos al versículo 6. Es interesante en este Salmo, como que tienes ese “vaivén” de esas dos realidades que hablamos anteriormente, Dios y las tribulaciones.

Así que acabamos de leer este gran versículo acerca del río que da alegría a la ciudad y Dios en medio de ella. Ella no será conmovida, Dios la ayudará al amanecer.

Todas estas son frases que quieres tenerlas enmarcadas dentro de tu casa, Luego llegas al versículo 6, y ves la otra cara de nuevo. «Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos.» Nadie quiere eso en una pieza en su casa, ¿verdad? Tú dices: «Aunque mi casa es muy semejante a eso».

Pero hasta que no hayas experimentado algo de lo que dice el versículo 6 que dice  que las naciones braman y  los reinos se tambalean.  Que «A su voz, la tierra se derrumba». No podrás ver quién es ese Dios y todo un gozo vivificante, el río el refugio la fuerza y la ayuda que Él es.

Echemos un vistazo a esas frases hoy.  La primera parte del Salmo, vemos este trastorno del reino natural. Esta imagen de las aguas agitadas y las montañas que se arrojan al mar. A veces estas cosas pasan, literalmente, les llamamos desastres naturales. Pero también podemos imaginarnos conmoción en general, turbulencia en el mundo entre las naciones. Hemos visto todo tipo de imágenes de tornados, terremotos y tsunamis y otras similares, imágenes recientemente asombrosas, que nos  quitan el aliento.

Pero también vemos cosas que no son tan fáciles de imaginar, pero que contiene la misma idea. Gente en turbulencia, personas sin empleo, personas con problemas de salud, con hijos pródigos, con matrimonios en dificultades, personas con depresión — las naciones braman, los reinos se tambalean. Tienes una sensación en el versículo 6 de confusión y de miedo. Ya hemos hablado de miedo en este Salmo. Versículo 2 dice: «No temeremos aunque la tierra se estremezca.»

Aquí vemos una imagen de terror. Las naciones braman, se tambalean los reinos y una sensación de que todo está al revés y en total caos total y confusión, y nos aterrorizamos.

«Braman las naciones.» Esa palabra “braman” es la misma palabra que se usa en el versículo 3 al hablar sobre el estruendo de las aguas. Es la misma palabra allí. «Es hacer un sonido fuerte, estar en gran conmoción, tumulto o, clamor». Algunas traducciones dicen: «Las naciones están aterrorizadas» o «Las naciones están en alboroto.» El concepto aquí es que las naciones gimen en el miedo o en el desaliento.

Ahora aquí es algo que es muy inestable. No hay nada estable en lo que estás leyendo aquí. Entonces vemos otra frase similar, «Los reinos se tambalean.» Cuando se piensa en la palabra “tambalearse,” volvemos al principio del pasaje donde se habla de las montañas que se mueven hacia el fondo del mar. Es la misma palabra hebrea. Los reinos se tambalean, las montañas se mueven. Significa “resbalar” o “sacudirse” o “caerse”.

No creemos que los reinos o las montañas tiemblen, o que generalmente se tambaleen. Pensamos en ellos como algo seguro. Pero el escritor se está refiriendo a que hay temporadas de extraordinaria conmoción y turbulencia en este mundo. Momentos en que parece que las cosas que eran más seguras, de repente están todas en juego—conmovidas, tambaleándose. ¿No estamos viendo esto en nuestro mundo de hoy?

Escuchamos de insuficiencia cardiaca a causa del temor. Se oye hablar de personas que se quitan la vida y sumamente estresados en sus mentes, medicamentos y frustrados porque todo el mundo parece estar fuera de orden, fuera de curso. Luego vemos cómo la tierra se derrite, ¡nada menos! La palabra ahí es «temer o desfallecer». En un sentido es como que todos los habitantes de la tierra están en terror y en miedo. Así que vemos naciones bramando, reinos tambaleándose, y la tierra derritiéndose.

Claro, no es una imagen agradable. ¿Pero lo estás entendiendo? ¿Lo puedes sentir? ¿Estás pensando en alguna  noticia? Porque si no es así, la próxima vez que veas las noticias estos versículos te vendrán a la mente.

Luego vemos la frase, «Dio Él su voz y la tierra  se derritió.» Siempre se trata de Dios. Los caminos de Dios, las obras de Dios, lo que Dios está haciendo, lo que Dios está a punto de hacer, lo que  Dios está logrando, y su parte en todo esto. ¿Lo ves? el problema es que calculamos sin Dios. Vemos las noticias, nos llegan cartas como la que me llegó  hace unos meses, que te traen noticias desgarradoras  y dejamos fuera  a  Dios.

Tu marido te dice que se va, tu hijo te dice que está buscando un estilo de vida sexual desviada, y todo tu mundo se tambalea. Eso es comprensible desde el punto de vista humano, pero tenemos que volver a buscar cómo poner a Dios en la ecuación. Incluso con estas  naciones furiosa, reinos tambaleantes, en esta tierra derritiéndose, Dios está allí. Y a Su voz la tierra se derrite.

Y yo sigo yendo una y otra vez al comentario de Matthew Henry en el Salmo 46. Puedes leerlo por ti misma en línea si quieres. Este gran comentarista de hace años tiene aquí una joya grandiosa. Una de sus líneas dice:

El que es Dios comprueba el enojo y rompe el poder de las naciones que se  oponen y a su interés por el mundo.

¿Lo ves? Dios todavía tiene el control. Dios tiene todo en Sus manos, incluso en la tempestad en la tormenta.

Se puede ver en este versículo que las naciones braman, los reinos se tambalean, Dios pronuncia Su voz y se derrite la tierra. Aquí vemos dos aspectos del juicio de Dios. Ambos han jugado un papel en el curso de la historia, están jugando hoy y jugarán en formas aún mayores a medida que llegamos al final de los tiempos.

El primer aspecto del juicio de Dios es que la rebelión y la maldad de este mundo (las naciones furiosas) lo ponen en un curso que dará lugar a la inestabilidad y la inseguridad. Se amotinan las naciones, los reinos se tambalean. Incluso si Dios no fuera a intervenir directamente en el juicio, (que si lo hará) que será el segundo tipo de juicio. Tenemos este primer tipo de juicio de Dios cuando deja al mundo a su propia suerte.

Así que Él permite que el enojo persista durante un período de tiempo, ya que  en última instancia esa furia es en Su contra. Luego permite que las cosas tomen su curso, es entonces cuando los reinos se tambalean. Inseguros e inestables. Esta es una expresión del juicio de Dios. Él los deja solos a su propia suerte.

Como dice en Romanos capítulo 1, Él deja que el pecado siga su curso.

Pero luego está este otro aspecto del juicio de Dios, que es Su intervención directa en traer juicio sobre este mundo pródigo. Dios habló para que existiera el mundo por Su Palabra. Él sostiene el universo por el poder de Su Palabra, Hebreos capítulo 1 versículo 3 nos lo dice. Y entonces, un día, Dios traerá juicio final, catastrófico y disolverá al mundo como lo conocemos. ¿Cómo? Por el poder de Su Palabra.

Vemos la autoridad, el poder de la voz de Dios. Si dudas, lee el Salmo 29. Permíteme leer algunas frases de allí.

La voz del Señor está sobre las aguas, el Dios de gloria truena. . . La voz del Señor es potente. . . La voz del Señor quebranta los cedros. . . La voz de Jehová es como llama de fuego. . . La voz del Señor sacude el desierto. . . La voz del Señor abre los bosques y en Su templo todos claman: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del diluvio, el Señor se sienta como rey para siempre (vv. 3-10).

Vemos los juicios de Dios en pequeñas formas que se han establecido en el curso de la historia y en última instancia serán en contra de este planeta pródigo. En los juicios de Dios, Él es glorificado. Él es santo y poderoso y un Dios con quien no se juega. Él es glorificado incluso en medio del juicio, en Su templo, todos claman: «¡Gloria! ¡Gloria!»

No es que nos gloriemos o que nos alegremos ante el juicio, sino que decimos ¡Dios te glorificas incluso en tus juicios! ¿Lo ves? La tendencia de los incrédulos y de las naciones es el manifestar su rabia contra el reino de Dios, para oponerse a Su gobierno soberano, y conspirar contra el pueblo de Dios. Esa es la forma en que el mundo se concibió desde Génesis 3. Hay un impulso que tenemos individualmente y que cualquier corazón no regenerado tiene, y es el de ser soberano. Y por supuesto, para ser soberano, tienes que sacar a Dios de Su trono, ¿no es verdad?

Entonces las naciones se enfurecieron contra Israel en el Antiguo Testamento. El pueblo escogido por Dios fue víctima de la furia de las naciones, y lo sigue siendo hoy en día. Y Dios tiene lástima de las naciones que se enojan contra Israel, por cierto. Si quieres ver lo que pasa, ve a los profetas del Antiguo Testamento y mira qué pasa con las naciones que abandonaron a Israel.

El mundo incrédulo hoy se levanta contra los seguidores de Cristo, en contra de Sus santos, y ves eso. Se puede hablar de Dios, se puede hablar de religión, pero no se puede hablar de Cristo. No hables de Él como Señor. Tan cierto que en el Imperio Romano, cuando ellos decían «Jesús es el Señor», entonces perdían sus cabezas, e iban a la arena con los leones hambrientos.

Hoy en día si hablas de que «Jesús es Señor» y lo vives, experimentarás consecuencias porque el mundo está conspirando contra Dios. En última instancia su problema no es contra nosotros, sino contra Dios. Cuando las naciones se enfurecen es contra Cristo. Desprecian Su gobierno y están decididos a desecharlo. Es por eso que se enfurecen los pueblos.

Recordemos que el Salmo 2, es citado varias veces en el Nuevo Testamento:

¿Por qué se sublevan las naciones, y los pueblos traman cosas vanas?  Se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: ¡Rompamos sus cadenas y echemos de nosotros sus cuerdas!

El que se sienta en los cielos se ríe, el Señor se burla de ellos. Luego les hablará en su ira, y en su furor los aterrará.  Pero yo he consagrado a mi Rey [el Rey Jesús] sobre Sion, mi santo monte.  Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑOR que me dijo: «Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

«Pídeme, [dice el Rey Jesús], y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra.  «Tú los quebrantarás con vara de hierro; los desmenuzarás como vaso de alfarero.» Ahora pues, oh reyes, mostrad discernimiento; recibid amonestación, oh jueces de la tierra.  Adorad al SEÑOR con reverencia, y alegraos con temblor.  Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. Pero, ¡Cuán bienaventurados son todos los que en  Él se refugian!  (vv. 1-12).

¿Ves esa batalla cósmica allí? Las naciones se enfurecen contra Cristo y contra Su derecho a gobernar este mundo. El hombre dice deshazte del hijo, del dueño de la viña. ¡Mátenlo! ¡Queremos reinar! ¡Queremos ser Señor! El que mora en los cielos.

Nos da miedo, nos atemorizamos. Pensamos: «¡Oh, pobres cristianos!” Dios no tiene miedo, Dios no se preocupa. Dios no está retorciéndose las manos tratando de averiguar lo que tiene que hacer con todas estas catástrofes en el mundo. Él está en Su trono. Él reina.

Sabemos por las Escrituras que al final de los tiempos, leemos acerca de esto en el libro de Apocalipsis, las naciones montarán una batalla mayor, y ofensiva, contra Cristo. Se pondrá más intenso. Esto no va a mejorar. No sé si eso te anima o no, pero que solo te digo que esto se va a poner más intenso, en la batalla contra Cristo. Al pensar que todos están en mi contra, es mejor tener esta perspectiva. Satanás no se preocupa por ti, de verdad. A él no le importo yo. Él odia a Jesús. Él odia a Dios. Él nos usa como títeres, como peones, algo para tratar de llegar a Dios.

Apocalipsis nos dice que en los últimos días esta batalla será cada vez más intensa en contra de Cristo. Apocalipsis capítulo 17 habla de diez reyes que recibirán autoridad como reyes por una hora junto a la bestia. Pelearán contra el Cordero. ¿Qué posibilidades tiene un cordero contra diez reyes? Pero ¿Sabes cuál es la frase que sigue? «Y el Cordero los vencerá». ¡Amén! «El Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles » (vv. 12, 14).

Apocalipsis capítulo 19 es uno de mis pasajes favoritos de toda la Biblia. Al principio de este pasaje vemos a Jesús que viene del cielo sobre el caballo blanco. Dice:

Entonces vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer guerra contra el que iba montado en el caballo y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de sus carnes (vv. 19-21).

Y puedo recordarte que el resultado de la batalla no es, en lo absoluto lo que está en juego. Porque el resultado es seguro. Así que vemos esta batalla cósmica, pero luego vemos un microcosmos de esa batalla en nuestro propio mundo. La ira de los colegas y miembros de la familia en contra de Cristo, que a veces están en contra de aquellos que aman y sirven a Dios. Ellos lo odian, y se desquitan contigo, y mientras te sientes atrapada en el tiroteo, y esto puede ser intenso. Tal vez lo hayas experimentado en tu matrimonio o en tu trabajo. He visto algo de eso yo misma en las últimas semanas. Entonces, ¿cómo sobrevivir en medio de esa batalla antes de que el último capítulo se cumpla? ¿Cómo podemos evitar estar atemorizadas y tener que huir?

Bueno, recuerda dos cosas. Una es que Dios permite que Sus enemigos hagan lo que quieran por un breve período de tiempo, pero realmente no son rivales para Él. Cuando Él emite Su voz, los reinos de este mundo tiemblan y sus habitantes se derriten de miedo. Recuerda eso. Y entonces recuerda los versículos de este Salmo. Lo leí dos veces, esta estrofa, los versículos 7 y 11, y ahí es donde me quiero centrar nuestros últimos minutos.

«El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio». Las naciones pelean, los reinos tambalean, la tierra tiembla, pero, aquí está el coro, «El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio». Algunos comentaristas dicen que esto fue un coro recitado por la congregación en respuesta a lo que acababa de oír en el resto de este Salmo.

Así que quiero que practiquemos esto. Permítanme decir el estribillo y luego quiero que lo digas, como si lo dijeras de corazón, créelo conmigo.

«El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio.»

Repitan conmigo:

Audiencia: «El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es  el Dios de Jacob».

Nancy: ¡Amén! ¡Amén! El Señor de los Ejércitos, Jehovah Sabaoth.  Es un título militar de Dios. Las huestes de los ejércitos de Israel, o pueden ser los ejércitos angelicales de Dios. Él es el Señor de todo. Él es el capitán, el comandante en jefe, el supremo soberano y Señor, el Dios de poder. Y aquí está lo bueno: Él tiene todo el poder creado a Su disposición.

Todos los poderes creados en el cielo y en la tierra, Él los tiene. Él es el Señor de los ejércitos. Él rescató a Jerusalén de los ejércitos terrenales que buscaban atacar y destruir Jerusalén. En última instancia, Dios subyugará a todos Sus enemigos y logrará la liberación de Su pueblo.
El Señor de los ejércitos está con nosotros. Esto significa que Él está de nuestro ladoSu presencia, la presencia de Jehová, el Señor de los ejércitos, Su presencia es una amenaza para nuestros enemigos, pero es reconfortante para nosotras. Él es todopoderoso. Mientras Él está con nosotras, estamos a salvo. Emanuel, Jesús, es el Señor de los ejércitos, Dios con nosotros. Él ha prometido que nunca nos dejará ni nos desamparará.

Y no solo es el Señor de los ejércitos con nosotros, pero el Dios de Jacob es nuestro refugio.
Ahora, esa es una declaración de gracia. Jacob, el tercero de los patriarcas judíos: Abraham, Isaac y Jacob. Jacob no fue un héroe espiritual. Él tuvo una vida accidentada. Él era un engañador, pero el Dios de Abraham y de Isaac era su Dios, también.

Él estaba en una relación de pacto, y por eso, el bienestar de Jacob no dependía de su fidelidad o de su carácter propio, sino del de Dios. ¿Y eso no te pone contenta?
El Señor de los ejércitos es capaz de ayudarnos. Él es el todopoderoso. El Dios de Jacob ha pactado ayudarnos por Su amor y por Su misericordia.

Me encanta lo que un comentarista dijo: «El Dios de Jacob es el Señor de los ejércitos. Más asombroso aún, es que el Señor de los ejércitos es el Dios de Jacob. «Tú puedes ser un Jacob, es posible que tengas un hijo o una hija o un compañero que sea un Jacob, pero el Señor de los ejércitos puede llegar a ser su Dios por la gracia. Es posible que hayas cometido errores en el pasado como lo hizo Jacob, pero si has puesto tu fe en Cristo, Él es tu Dios, tu fortaleza, y Él nunca te dejará.

Así que, en el primer párrafo de este Salmo, tenemos la naturaleza agitada. En los versículos del 4-6 tenemos a las naciones en un alboroto. Pero vemos en el versículo 7, que a pesar de todo, Dios es un refugio, un lugar seguro para S u pueblo, una ayuda siempre presente. Dios es mayor que la furia de las naciones y reinos tambaleantes en cada temporada, en cada situación, el Señor de los ejércitos está con nosotros. El Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

Por cierto, esa palabra fortaleza significa «un lugar alto e inaccesible». Nadie puede llegar hasta allí. Él es tu fortaleza. Tú puedes ser un Jacob, pero si estás confiando en Cristo para salvación, Él será para ti un lugar alto, inaccesible, una fortaleza alta.

Cuando John Wesley estaba muriendo a la edad de ochenta y siete años, un pequeño grupo de amigos se reunió en torno a él. Él hizo un gesto para que vinieran a él y se  arrodillaran para orar. Al terminar de orar, Wesley trató de hablar, pero en su condición de debilidad, era una lucha tan solo pronunciar las palabras. Así que ellos se acercaron más a él y Juan Wesley gritó con una explosión final de fuerza,  “Lo mejor de todo es que ¡Dios está con nosotros!”

Y luego, en un último gesto de triunfo antes de morir, Wesley levantó el brazo y repitió las palabras: «Lo mejor de todo es que ¡Dios está con nosotros!» El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio. ¡Amén!

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado dando esperanza a todo el que ha sido ridiculizado por su fe en Cristo. Este mensaje es parte de la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios, basado en el Salmo 46.

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Nancy: Hemos podido lograr que series como estas sean transmitidas gracias a las oyentes que apoyan el ministerio con sus oraciones y apoyo financiero. Tal vez tú has escuchado el programa durante mucho tiempo y te has beneficiado en gran manera del programa, pero nunca has invertido en el ministerio. ¿Podrías preguntarte, es Aviva Nuestros Corazones importante para mí? ¿Hay algo que pueda dar? ¿Estaría Dios de acuerdo que yo apoye a este ministerio?

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Leslie: ¿Alguna vez te has sentido incómoda por leer historias sobre el juicio de Dios? Es una reacción común a las historias del Antiguo Testamento, pero cuando Dios trae la desolación sobre la tierra, en realidad puede ser una fuente de gran consuelo. Descubre por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Ante el tribunal Celestial

Isha – Salmos

DÍA 119 – Salmo 82

Dosis: Justicia

Ante el tribunal Celestial

“Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia: «¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos? Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia.” (Salmo 82:1–3) (NVI)

Este salmo escrito por Asaf se dirige a los jueces. Dios juzga a los jueces humanos. Ciertamente la integridad en el sistema de justicia de una nación provee una indicación clara de la salud de la sociedad. Por lo tanto, muchos países reprueban el examen de la honestidad. Nuestros tribunales se han corrompido. Pero a final de cuentas, los jueces reciben su autoridad de Dios, aunque ellos no lo quieran creer así. Por eso Él les recuerda su temporalidad: “Yo les he dicho: Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo. Pero morirán como cualquier mortal; caerán como cualquier otro gobernante.

Este salmo llama a los gobernantes y a los jueces a rendir cuentas. Se les llame “dioses” o “hijos del Altísimo”, puesto que representaban a Dios al ejecutar un juicio. Pero aún más, Jesús usó este salmo en el evangelio de Juan para defender su declaración como hijo de Dios. Su argumento era: “Si Dios llama a la gente común ‘dioses’, ¿por qué me acusan de blasfemar cuando digo la verdad, que soy el hijo verdadero de Dios? Soy igual a Dios”. Por supuesto que sus acusadores no le hicieron caso, pues ellos mismos preferían olvidar que Dios les había puesto como líderes religiosos del pueblo.

Aún así, pase lo que pase, Dios ha dado una labor a todos los que están en los tribunales y las cortes. Los jueces y gobernantes están obligados a: “Defender la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido hacerles justicia. Salvar al menesteroso y al necesitado; librarlos de la mano de los impíos.” Y todas estamos obligadas también vivir en integridad, defender la justicia y orar por aquellos que están en autoridad.319 Este mandato incluye a los jueces de todo tipo. Debemos pedir por su integridad.

Vivimos en una sociedad donde la justicia escasea, pero recordemos que Dios está en control. Oremos como el salmista: “Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra, pues tuyas son todas las naciones”, y confiemos que ya lo está haciendo. Se cuenta de un juez que tuvo que dejar en libertad a un criminal por un tecnicismo. “Sé que eres culpable”, le dijo, “y tú lo sabes, y quiero recordarte que un día estarás de pie ante un Juez más sabio, y ahí tendrás un veredicto basado en la justicia y no en leyes humanas”. El ladrón escapó a otro país donde continuó robando casas. Cierta tarde al escapar de una de ellas, subió por un muro y cayó del otro lado ¡a la prisión de la ciudad! Dios hizo justicia.

Oración: Señor, te pido por los gobernantes y jueces en la tierra. Que hagan su trabajo con honestidad e integridad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 135). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

23/ 63 – Ceguera espiritual | Marcos 8:1-26 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

23/ 63 – Ceguera espiritual | Marcos 8:1-26

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-esta-en-medio-de-su-pueblo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos señala que a través de toda las Escrituras vemos que los que han estado en lucha espiritual durante la noche, muchas veces  encuentran liberación  al amanecer.

Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche, es que en la luz del alba nosotras podemos ver lo que no podemos ver durante la noche, y esto es, la forma en como Él nos ha estado ayudando.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia  de Saladín.

Si estás luchando en confusión y desánimo, estás a punto de oír un mensaje de verdadera esperanza.  Aquí está Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Mientras vamos a través de esta serie me estoy predicando a mí misma y estoy aconsejando mi propio corazón y me alienta escuchar cómo esta serie está ministrando gracia a los corazones de muchas de ustedes también.

Permítanme leerles la primera porción de este Salmo y luego nos detendremos en el versículo 5, que ha llegado a ser uno de mis versículos favoritos en este Salmo:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones [Hay caos pero Dios siempre está presente,]  Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;  aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah).

Entonces, aquí viene el gran contraste, el versículo  4,

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo». Dijimos que ese río es la  presencia de Dios, la gracia de Dios.  Es un río que fluye suavemente, es el río de Su Espíritu, el río de Su Palabra.

En la última sesión rastreamos ese río desde el Génesis hasta el Apocalipsis y hay muchos otros versículos que pudimos haber añadido. Pero es un río que está en contraste con las aguas tumultuosas y destructivas de los enemigos de Dios.

Es el río de las bendiciones de Dios que fluye, la ciudad de Dios el pueblo de Dios,  aquellos que conocen a Dios, aquellos cuya vida son la morada y la habitación del Altísimo.

Versículo 5 «Dios está en medio de ella».

¿A quién se refiere cuando dice ella?  Se riere a la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, Jerusalén, la Jerusalén terrenal, la Jerusalén celestial, la Jerusalén espiritual, el pueblo de Dios.

Dios está en medio de ella no será sacudida  [me encanta esta frase] Dios la ayudará al romper el alba. (vs. 1-5)

Dios está en medio de ella.  Esta es una de las promesas más preciosas de Dios para Su Pueblo; Él no solo habita con Su pueblo, sino en Su Pueblo.  Dios está en medio de ella.  Ustedes  lo pueden ver en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.  Es otro de esos hilos de la Escritura.

Por cierto, aquí es bueno notar, ustedes las que son profesoras de Biblia, o para las que  les gusta estudiar las Escrituras… En cuanto a mí, les digo cómo es que estudio la Palabra de Dios. Las personas me preguntan cuál es el secreto de mi metodología para estudiar la Palabra—no tengo ninguna.   Cuando encuentro algo como “el río de Dios,” o “la ciudad de Dios” o “Dios está en medio de ella,”  empiezo a buscar en toda la Escritura.  Cuando unes las referencias de ambas partes, del Antiguo y del Nuevo Testamento,  allí  surge  una imagen de los caminos de Dios, del plan de redención de Dios.

Por esta razón es importante leer toda la Escritura, no solo acampar en los Salmos, a pesar de lo maravillosos que son.  Yo estoy en los Salmos durante toda esta serie pero ¿han podido ustedes notar cómo saco del Viejo y del Nuevo Testamento para decirles lo que estas cosas significan, de manera que nos den más luz y más entendimiento?

Así  es  que “Dios está en medio de ella”.  Piensen en el pasaje de Levítico capítulo 26 dice así.

“Además, haré mi morada en medio de vosotros.  Andaré entre vosotros y Seré vuestro Dios, y vosotros series mi pueblo.” (vs. 11-12)

Dios está interesado en las  relaciones.  Dios está interesado en estar cerca de Su pueblo.  La proximidad es  importante para Dios.  Él no quiere ser un simple dios ahí del  cual oímos y del cual hablamos y asentimos  mentalmente.

Él quiere estar en nosotros, habitar en nosotros, estar relacionado con nosotros, tener Su lugar de habitación  en nosotros.  Esta es la imagen que tenemos del templo del Antiguo Testamento, del  Tabernáculo.  ¿Cuál era el punto? El punto no era simplemente un edificio  o  una tienda donde las personas asistían a un servicio religioso, sino que Dios dice, “Haré mi morada en medio de ustedes estaré en ustedes, y entre ustedes”.

Esto nos da una idea de que este era el propósito de Dios desde el   Antiguo Testamento. Zacarías capítulo 2 en el versículo 10 dice,  “Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de ti declara el Señor.”  Y algunas de ustedes pensarán pero cuál es la gran cosa si piensas así no estás pensándolo bien. Dios, el Dios del universo, Jehová de los Ejércitos, Yahweh, Elohim,  el Dios, el Dios trascendente, Creador, el preservador, Él es que dice, “Yo habitaré en medio de ti, Yo habitaré en ti, Yo viviré en tu iglesia, Yo viviré en tu familia Yo viviré en tu vida!”

La presencia de Dios, todo lo que sea bueno y santo, valioso o maravilloso de nuestras vidas, fluye de que Dios habita en medio nuestro. Dios es Él que dice, “Yo viviré en medio de ustedes.”  En Juan capítulo 1 (esto viene al Nuevo Testamento) dice, “El verbo se hizo carne,” Dios se vistió de carne, “y vivió entre nosotros”. Él “hizo tabernáculo” entre nosotros. “Y hemos visto Su Gloria”. Lo conocemos como Emmanuel, Dios con nosotros.  Y ahora el Salmo 46  está mirando  más allá de los tiempos cuando dice,  “Dios está en medio de ella”.

Cuando Jesús retornó a los cielos, Él prometió que enviaría Su Espíritu Santo.  En Juan 14 capítulo Jesús dice, “Él vive con ustedes y Él vive en ustedes” (vs.17).  Cristo en ti, el Espíritu Santo en ti,  tu esperanza y tu gloria.  Esta no es una frase que podemos simplemente pasar por alto. El Salmo 46, “Dios está en medio de ella.” ¿Y entonces qué?  Hay un inmenso, “¿Y entonces qué?” “Dios está en medio de ti,”  y esto hace toda la diferencia del mundo.

Entonces  tenemos el Nuevos Cielos y Nueva Tierra, la Ciudad de Dios en Apocalipsis 21, “Entonces oí una voz que decía desde el trono: He aquí, el Tabernáculo de Dios está entre los hombres”(vs.3). ¿No es esto grandioso? Que el Dios Santo haga Su lugar de habitación con este pobre, pecaminoso, malvado y caído hombre pródigo. Claro está, Él puede hacer esto solamente porque Él envió a Su Hijo a redimirnos  de nuestros pecados.

El Tabernáculo de Dios está con  los hombres,  y  “Él habitará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará  entre ellos como su Dios”.   (Apocalipsis 21:3)  En su comentario del Salmo 46, Juan Calvino dice lo siguiente:

Si nosotros queremos ser protegidos por la mano de Dios, nosotros debemos de ocuparnos sobre todas las cosas de que Él habite en medio de nosotros;  porque toda esperanza de seguridad depende solamente.de Su presencia.

“Dios está en medio de ella”. La presencia de Dios es nuestra mayor esperanza, es nuestra  máxima  esperanza y bendición.   Ustedes vieron en el versículo 4 que “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.  Ves aquí que el lugar donde Dios mora es feliz y es santo.

Pero ahora en el versículo 5, “Dios está en medio de ella,  no será sacudida.  Dios la ayudara al romper el alba”.  Vemos que en  el  lugar donde está  la presencia de Dios es un lugar de protección y seguridad.  Feliz y santo…protección y seguridad…no hay nada mejor que esto, amigas. Esto es lo que sucede cuando la presencia de Dios mora en y entre nosotras.

Así es que Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Esto es, ella no será destruida, ella no será vencida.  Esto no quiere decir que no habrá problemas, pero si quiere decir que cuando Dios está en medio de la Ciudad, en medio de  Su pueblo,  en medio de tu vida, no serás vencida; no serás destruida por los enemigos de Dios.

Esto hace tal contraste a lo que ya hemos visto en el versículo 2,  donde la tierra  sufre cambios, y los montes se deslizan al fondo del  mar,  y los montes tiemblan con creciente enojo, pero no obstante Dios dice que  Su santos no van a ser movidos.  Y esto es maravilloso.

El versículo 6 nos dice (aún no hemos llegado allí; lo haremos en el próximo programa)  que los reinos se  tambalean; los reinos de la tierra no son seguros.  Desde el punto de vista terrenal, las montañas y los reinos aparentan ser más imponentes, prevalecientes e impresionantes  más que la ciudad de Dios, más que la Iglesia, y el pueblo de Dios. Nosotras muchas veces  nos sentimos débiles, frágiles y arrolladas por este mundo y por su sistema.

Pero si Dios está en medio de Su pueblo,  Él tiene una  estabilidad que  perdurará  y sobrevivirá por encima de  todas las demás fuerzas y poderes  en el universo, y el pueblo de Dios estará firme cuando los reinos y las montañas se desmoronen y dejen de  existir para siempre.  Eso es lo que sucede cuando Dios está en medio nuestro.

Porque Dios está en medio de ella, en medio de la ciudad de Dios, el pueblo de Dios está más seguro que las mismas  imponentes  montañas del versículo 3.  El Salmo 112 dice, “El justo no será sacudido;  para siempre será recordado el justo.”  Eso le da estabilidad a tu vida, a tus emociones, a tu mente; es un ancla para tu alma.

Esta es la forma como lo dijo mi amigo Mathew Henry, “La iglesia sobrevivirá al mundo y estará en  plenitud  cuando este mundo sea arruinado.  La iglesia está edificada sobre la roca, y las puertas del infierno no van a prevalecer contra de ella.”  Si Dios es  por  nosotras, si Dios es con nosotras, no tenemos que ser movidas ante el más violento   atentado en contra nuestra.

Estamos tan acostumbradas a pensar de una manera que nos debilita, que nos hace vulnerables, y que nos hace sentir vencidas. Empezamos a pensar, “el Islam está acaparando el mundo, las fuerzas del mal, las fuerzas del materialismo,  el  consumismo, el socialismo, los gobiernos decadentes… etc. etc…”  terminamos en un estado mental pequeñísimo, y nos deprimimos. De manera que  tenemos  que aconsejar a nuestros corazones, renovar nuestros corazones en los caminos de Dios.

Cuando Dios está en medio de ella, ella no será movida.  Nosotras  necesitamos una perspectiva  totalmente diferente, necesitamos la perspectiva de Dios. El versículo continúa diciendo, que no solo no seremos removidas, vencidas, destruidas, sino que Dios la va ayudar cuando llegue el alba.  Él es la única verdadera ayuda y esperanza para Su pueblo.

Las Escrituras nos recuerdan una y otra vez lo efímero, lo necio de mirar hacia alguien o algo para nuestra ayuda.  El Salmo 60 dice “¡Danos ayuda contra el adversario, pues vano es el auxilio del hombre!  En Dios haremos proezas, y Él hollara a nuestros adversarios”.(Vs. 11-12.)

El Salmo 146 versículo 3 dice, “No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre en que no hay salvación. Escuchen princesas es como si tu Príncipe Encantado al tener buena apariencia, y al ser adinerado eso te brindara seguridad, pero Dios   dice, “No pongas tu esperanza allí”.

El versículo 5 dice, “Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR  su  Dios”.  El gran escritor de himnos y cofundador del Movimiento Metodista, Charles Wesley, estuvo en una ocasión predicando en los campos de Irlanda cuando él fue atacado y perseguido por una turba que desaprobaba su doctrina.  El buscó refugio en la casa de un campesino local, y  la esposa de éste lo mandó a esconderse donde se ordeñan las vacas.

Pero al poco rato, el grupo de personas enfurecidas, llegó a esta casa y demandaron que se les dijera dónde estaba  Wesley.  La esposa de este campesino les ofreció a estas personas algo de comer, y mientras ellos comían, ella fue donde estaba Wesley y le indicó que saliera por la ventana y que fuera a esconderse detrás de una empalizada que estaba al lado de un pequeño arroyo.

Fue allí en ese lugar, escondido de sus perseguidores, oyendo el eco de  las  voces de quienes lo  acosaban, que Charles Wesley  escribió lo que algunos han llamado el himno más grandioso del idioma Ingles, Jesús amante de mi alma.  Permítanme leerles  la segunda estrofa de este himno  e imagínense a Wesley escondido en esta verja cerca del arroyo.

Otro asilo ¿dónde hallar? Indefenso acudo a ti;
Solo pude desmayar, porque mi peligro vi.
Solamente tú Señor, puedes dar consuelo y luz;
Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.

No sé si exista alguna otra estrofa en los himnarios que sea para mí tan preciosa como esta. He clamado de igual forma tantas veces. “Oh Señor, con la sombra de tus alas cubre mi indefensa cabeza”. Y aunque seamos indefensos  ¿Qué lugar más seguro  puede existir que bajo la sombra de tus alas oh Dios, nuestro ayudador?

“Dios la ayudará cuando  llegue  el alba,”  literalmente, cuando llegue la mañana, cuando amanezca el día.  Muchas veces en las Escrituras, el alba, cuando el día irrumpe, es el tiempo cuando Dios viene a ayudarnos. Permíteme darte tres ejemplos.  Solo los voy a mencionar; tú puedes volver a esos versículos para examinarlos  más detalladamente.

En Éxodo capítulo 14 ¿recuerdas la historia de  cómo fueron los israelitas liberados  de Egipto  cuando  estaban siendo perseguidos por  el ejército del faraón?   Ellos estaban ya en el otro lado  del Mar Rojo.  El pueblo estaba  aterrorizado, y Moisés les dice, “No tengan miedo”  ¿Esto es una locura? ¿No te parece?  “Estad  firmes;  y ved la salvación que el Señor hará hoy por vosotros…El Señor  peleará por vosotros mientras ustedes permanezcan tranquilos”(vs. 14).

Entonces el versículo 24 dice,

Y aconteció que a la vigilia de la mañana, el Señor miró el ejército de los  egipcios desde  la columna de fuego y de nube, y sembró confusión  en el  ejército de los egipcios.   Y entorpeció las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los egipcios dijeron: “Huyamos ante Israel, porque el  Señor pelea por ellos contra los egipcios.   Entonces el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre su carros y su caballeriza.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, regreso el mar a su  estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él;  así derribó el Señor a los egipcios en medio del mar.  Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballeriza, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar, no quedó ni uno de ellos,  mas los hijos de Israel pasaron en seco por el medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda. (vs. 24-29).

Dios salva a Su pueblo, los ayuda cuando entra el día, cuando llega el alba, cuando el día amanece, y al mismo tiempo trae juicio a Sus enemigos.

En el segundo libro de Reyes en el capítulo 19 hay un pasaje que hemos visto en esta serie, porque dijimos que el Salmo 46 pudo haber sido escrito en una ocasión que Dios hizo una gran liberación a Su pueblo cuando el rey Senaquerib y  el ejército asirio  estaban horrorizando y aterrorizando  a Jerusalén y a los habitantes de Judá.  El Rey Ezequías clamó a Dios, y entonces leemos:

“Por tanto así dice el SEÑOR  acerca  del rey  de Asiria: ‘Él no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella  con escudo, ni levantará terraplén contra ella, por el camino que vino, por él se volverá, y no entraré en esta ciudad declara el Señor”.

Ahora, nosotros creemos esto porque hemos leído ya la historia, pero si hubiéramos estado presentes en ese momento  ¿lo   hubiésemos creído, con un ejército pisándonos los talones? Dios continúa y dice,

“Porque  defenderé  esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.”  Y  aconteció que  aquella  misma noche  salió el Ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres.

¡Rescate sobrenatural, ayuda sobrenatural, no hay para esto explicación alguna, no hay para esto explicación humana!

Entonces  Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive (vs 32-36).

Dios  cumple  Sus  promesas.  “Dios la ayudará al romper el alba”.

Quizás Él no venga inmediatamente; podrá parecernos que Él  no venga a nuestra ayuda inmediatamente, pero ciertamente Él vendrá.  Muchas  veces  tendremos  que  pasar la noche y esperar  a que llegue el amanecer.  La noche puede parecer larga, y sin final, pero debemos de recordarnos a nosotras mismas, y recordarnos las unas a las otras, que pronto  vendrá el alba.  Como el amanecer del día vendrá Su ayuda  sobrenatural  en el momento preciso.

“El llanto puede durar toda la noche”, dice el Salmo 30, “pero a la mañana vendrá el grito de alergia.” ¿Cuándo?  “en la mañana” (vs. 5).   Algunas   veces esto me ha llamado la atención y  anoche mismo meditaba, que no es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche,  y que  cuando amanece  y el sol sale es que  Él dice, “Oh yo debo ir y ayudar a estas personas.”

No lo que  sucede es  que  a  la  luz del alba podemos ver lo que no podíamos ver durante la noche, y esto es la forma como Él nos ha estado ayudando.  A medida que la luz del día disipa las sombras de la noche, así  mismo la salida del Sol de Justicia  indica la dispersión de  la oscuridad de la maldad  y  de la  adversidad.

Dios ha estado  trabajando durante la noche.  Él estuvo en  la situación del  Mar Rojo.  Él estuvo durante la noche cuando los asirios.  Él estaba trabajando.  Pero cuando  está oscuro, no podemos ver lo que Dios está haciendo, y por eso es que me  fascina la cita del pastor John Piper.  “En cada situación hay mil cosas diferentes que  Dios está haciendo  que no podemos  ver  ni  tampoco sabemos”.

Puede ser “noche” donde tu vives ahora mismo y piensas. “Nada está sucediendo, nada está pasando, nada está cambiando”.  ¿Está Dios verdaderamente obrando?  Las Escrituras dicen, Dios ayudará cuando rompa el alba, y lo que pienso que realmente está diciendo es que  al amanecer  tus verás cómo Dios te  ha estado ayudando.  Dios es nuestro ayudador  y Él disipará y dispersará la  oscuridad de la noche.

Solo quiero recordarte  que esta ayuda no es solamente  una ayuda extrema para  situaciones de emergencia, tanto como la necesitamos en esas ocasiones, sino que es una ayuda para cada día, porque “a cada hora te necesito Señor”. ¿No es cierto?

El amor de Dios es constante nunca no cesa, pues nunca faltan sus misericordias” (Lamentaciones 3:22-23).

Permítanme citar de nuevo a mi amigo Matthew Henry, él dice,

Algunos creyentes en particular se pueden  aplicar este versículo,  [esto quiere decir que tú te lo puedes aplicar] si  Dios está  en nuestros  corazones, en medio nuestro,  si Su palabra vive abundantemente entre nosotros, estaremos firmes, seremos ayudados; confiemos entonces y no temamos, todo está bien, y todo  terminará  bien.

A medida que medito en el versículo 5 del Salmo 46, “Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la ayudará al romper el alba”.  No pude dejar de pensar en otro himno que me es tan familiar, y quizás a la mayoría de ustedes.  Déjenme leerles las palabras, y vamos a afirmarlas en nuestros corazones.

¡Cuán firme cimiento se ha dado a la fe
El Padre en su eternal Palabra de amor!
¿Qué más Él pudiera en Su Libro añadir
Si todo a Sus hijos lo ha dicho el Señor?

“No  temas por nada contigo Yo Soy;
Tu Dios yo soy solo, tu ayuda seré
Tu fuerza  y firmeza en mi diestra estarán
Y en ella sostén y poder te daré.

La llama no puede dañarte jamás
Si en medio del fuego te ordena pasar;
El oro de tu alma más puro será
Pues solo la escoria se habrá de quemar. 
 

Leslie:   Nancy Leigh DeMoss volverá en breve.  Yo sé que enseñar del Salmo 46 le ha dado ánimo a muchas de las personas que nos escuchan.  Este mensaje es parte de una serie titulada,  Castillo fuerte es nuestro Dios Si no han podido escucharla completa  pueden ir a, AvivaNuestrosCorazones.com y de esta manera escuchar los programas que se hayan perdido.

Mientras Nancy estudia y enseña, todo un equipo de personas labora detrás del telón, y un dedicado grupo de contribuyentes apoya el programa financieramente. ¿Puedes tu acompañarnos a mantener este programa en el aire para que más  mujeres sean motivadas por la Palabra de Dios  a través de este ministerio?

Puedes donar aquí en la página web, AvivaNuestrosCorazones.com, o llamarnos al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. y Canadá. Cuando llames, especifica que deseas hacer una donación al ministerio hispano.

¿Te parece que los enemigos del Evangelio tengan tanta fuerza que se han convertido en invencibles?  Acompáñenos en el siguiente programa, cuando Nancy Leigh DeMoss ofrezca algunas perspectivas sobre esto. Aquí está ella de nuevo para orar, basándose en  una promesa del Salmo 46.

Nancy: Oh Señor, Como Te alabamos por Tus maravillosas, maravillosas promesas, y por esta en particular, la que hemos visto hoy la que hemos llevado  a nuestros corazones en este día”. Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la  ayudará al romper el alba”.

Señor, gracias porque pronto esta  larga  noche en este planeta lleno de pecado tendrá su fin, y  la gran eternal  mañana  sin   ninguna  nube  que  la oscurezca  romperá el alba y por siempre estaremos en Tu Presencia.  Así es que ayúdanos a recordar esto  cuando  haya oscuridad  en medio nuestro, cuando haya oscuridad a nuestro  alrededor.  Ayúdanos a  sostenernos en Ti con los ojos de la  fe,  y  un día será por vista. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Hagamos Fiesta

Isha – Salmos

DÍA 118 – Salmo 81

Dosis: Alegría

Hagamos Fiesta

“Canten alegres a Dios, nuestra fortaleza; ¡aclamen con regocijo al Dios de Jacob!¡Entonen salmos! ¡Toquen ya la pandereta, la lira y el arpa melodiosa! Toquen el cuerno de carnero en la luna nueva, y en la luna llena, día de nuestra fiesta.” (Salmo 81:3) (NVI)

Este salmo se usaba durante una de las celebraciones judías. Los estudiosos no se ponen de acuerdo si se cantaba en la Fiesta de las Trompetas o en la Pascua. Algunos proponen que se entonaba en ambas. Lo cierto es que nos recuerda el gozo y la celebración que debe haber cuando pensamos en las bondades de Dios.

Dios estableció siete fiestas a lo largo del año para que Israel se detuviera y se acordara y celebrara la fidelidad de Dios. Comprendemos por los salmos que en estas celebraciones se usaba música. ¿Qué hacen los niños cuando están contentos? Mucho ruido. ¿Qué hacen cuando escuchan instrumentos musicales? Bailan y se mueven al ritmo. Sin embargo, algo que me sorprende de este salmo de victoria es que trae consigo una advertencia: “Si mi pueblo tan sólo me escuchara, si Israel quisiera andar por mis caminos, ¡cuán pronto sometería yo a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios!” ¡Qué interesante que en medio del gozo surge un recordatorio a la fidelidad!

Pero además Dios les expresa que su anhelo es seguir bendiciéndoles como lo hizo en el pasado: “Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la llenaré. ¡Qué hermosa promesa! Yo también quiero abrir mi boca para que Él la llene de bendiciones y alabanzas. Pero en su gracia incomparable, les expresa aún más en un diálogo tierno: “Y a ti te alimentaría con lo mejor del trigo; con miel de la peña te saciaría.»315 ¡Sólo Él puede hacer brotar agua y miel de una peña seca! ¿Cómo no hacer entonces fiesta? ¿Cómo no celebrar sus bondades infinitas?

Podemos aprovechar las fiestas que se celebran en nuestra cultura, sobre todo aquellas cuyo origen es bíblico, como la Navidad y la Resurrección. ¡Qué motivo más grande para cantar puede haber que saber que Jesús vino y resucitó! Celebremos a nuestro Dios con sinceridad, de corazón. ¡Él se lo merece!

En cierta ocasión mis abuelos organizaron una Navidad en pleno julio, ya que todos los nietos nos reunimos, y por cuestiones de distancia, algunos primos no pasarían con nosotros Navidad. Me parece que disfruté mucho más la ocasión que en la fecha exacta pues no hubo prisa, ni el trajín de las festividades, ni el barullo de las compras. Pensamos en el nacimiento de Jesús, dimos gracias, compartimos regalos hechos a mano por cada uno de nosotros, cantamos villancicos y finalmente celebramos con luces de bengala. Ha sido una de mis mejores Navidades, pues nació de un gozo sincero y ese día de fiesta, agradecimos como familia que Jesús vino al mundo a salvarnos.

Oración: Señor, enséñame a celebrar, ya sea en las fiestas establecidas o en algunas propias. Quiero gozarme en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 134). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

22/ 63 – Todo lo ha hecho bien | Marcos 7:31-37

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

22/ 63 – Todo lo ha hecho bien | Marcos 7:31-37

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

4/9 – El río de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

4/9 – El río de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-rio-de-dios2/

Nancy DeMoss Wolgemuth: En los últimos 60 años, el grupo inglés de rock, Led Zeppelin, lanzó una canción que creo que refleja el deseo en cada corazón humano por aquello que es verdaderamente duradero.

Annamarie Sauter: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: Las primeras letras de la canción dicen: «Si el sol se negara a brillar, yo seguiría amándote. Aún si las montañas se desplomasen en el mar, todavía seremos tú y yo».

¿Te das cuenta? La gente está buscando algo confiable, algo inamovible, algo o alguien en quien puedan confiar. A menudo las personas piensan que han encontrado eso en una relación o en una carrera o en una fuente de ingresos o en un amigo.

El hecho es que la mayoría de las personas hoy en día están poniendo su esperanza en lo que el escritor del himno llamó «arena movediza». Solo Dios es inquebrantable, y cuando las montañas se desmoronen al mar, y el sol se niegue a brillar, solo Él estará allí por siempre.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana estamos en la serie titulada Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos está guiando a lo largo del Salmo 46. Abramos juntas nuestras Biblias.

Nancy:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas,  aunque tiemblen los montes con creciente enojo (Salmos 46: 1-3).

En los últimos programas, hemos estado viendo que tenemos aguas tumultuosas, agitadas, rugientes, y las inundaciones están devastando las montañas y todo lo que parecía estar seguro. Cuando pensamos en algo ‘seguro’, una montaña vendría a la mente, ¿verdad? ¡Uno simplemente no puede mover una montaña! Sin embargo, estas aguas están causando que las montañas sean arrojadas al mar. El resultado es el caos; la agitación.

Pero ahora, en el versículo 4 vemos otro cuerpo de agua que tiene un efecto muy diferente. El versículo 4 dice:

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.

Vamos a detenernos aquí y a meditar sobre esto por un momento.

En los versículos 2 y 3, vimos que las aguas eran amenazadoras, destructivas y mortales. Derribaron las montañas. Pero ahora en el versículo 4, por el contrario, tenemos un río, pero esta es agua con un efecto muy diferente, fertiliza la tierra, trae vida y vitalidad,  refresca trae gozo y alegría

Casi se puede oír, en los versículos 2 y 3, los gritos de las personas que estaban aterrorizadas por estas aguas, como las de un  tsunami. Y ahora, aquí tienes un río que hace que la gente se sienta  feliz, ¿que trae alegría a la gente? Bueno, es el río de Dios, una metáfora de la presencia de Dios, de la gracia de Dios, del favor de Dios que bendice y alegra los corazones de Su pueblo. «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios».

El pueblo de Dios aquí se asemeja a una ciudad, y la ciudad de Dios está siendo rodeada y amenazada por enemigos, y como las aguas rugientes de un tsunami, las fuerzas del mal amenazan con abrumar y con tragarse al pueblo de Dios y Su santa ciudad. Pero los habitantes de esa ciudad, en el contexto del Antiguo Testamento, Jerusalén, están calmados.

Se debe a que Dios es su refugio. Él es su fuerza. Él es su ayuda, y están confiando en Él para su protección.

Estas personas, con la invasión del ejército asirio de la cual hemos hablado en los últimos días, tienen toda la razón para sentirse temerosas y tal vez incluso furiosas. Pero el río de la presencia de Dios y de Su gracia que fluye en medio de su pueblo los alegra. Incluso cuando están rodeados y amenazados por sus enemigos, la ciudad de Dios, tiene una fuente inagotable de alimento y de sustento que fluye de ella. Nunca se secará.

Esta gente, el pueblo de Dios, no puede ser separado de su provisión. Sus necesidades serán satisfechas. Están seguros de esto porque saben en Quién han creído y en Quién han confiado, y que no hay necesidad de caer en el miedo o en la desesperación.

Quiero recordarte que no importa lo que está sucediendo a tu alrededor, sin importar las agitadas aguas turbulentas o las aguas tumultuosas que te rodean, Dios siempre tiene un río de gracia para llevar alegría y paz a Su pueblo. Es Su gracia. Es Su provisión. Es Su sustento en tiempos difíciles.

Ahora quiero mirar el río de Dios un poco más extensamente, pero antes voy a hablar de esta ciudad de Dios a la que se hace referencia aquí: «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo».

¿Qué es la ciudad de Dios?  Es el lugar sagrado donde Dios vive, donde Él reina, donde Él es adorado y donde Él es honrado. Se llama el Altísimo. Se trata de «la santa morada, la casa del Altísimo».  Él es el gobernante soberano del mundo, y la ciudad de Dios es esa gente que está gobernada por el Altísimo.

Ahora bien, como ya hemos dicho, en el contexto del Antiguo Testamento, la ciudad de Dios era Jerusalén, la ciudad terrenal de Dios, y creemos que tal vez el motivo de la redacción de este salmo fue el momento cuando  la ciudad santa, Jerusalén, estaba siendo amenazada por los ejércitos asirios del rey Senaquerib.

«La santa morada del Altísimo», era, en ese contexto, Jerusalén, pero la ciudad de Dios es mucho más que un lugar geográfico. Hay una ciudad espiritual de Dios, y esa es el pueblo de Dios, una comunidad santa de aquellos que son Sus verdaderos hijos. La Escritura nos enseña que Dios vive con Su pueblo. Dios mora en medio de Su pueblo. Ellos son Su santa morada.

Así que en el sentido del Nuevo Testamento, esto describe la Iglesia, que somos nosotros, los que realmente ponen su fe en Cristo. Nuestras vidas son Su templo, Su lugar santo. «La santa morada del Altísimo»—esa soy yo, esa eres tú, somos nosotros, es Su Iglesia—la ciudad de Dios.

Y por supuesto, también esperamos la ciudad eterna y celestial de Dios, que Gálatas llama «la Jerusalén celestial» que tiene su culminación definitiva en el cielo. La morada que Dios tiene ahora y está preparando para su pueblo, un cielo nuevo y una tierra nueva, donde habrá gozo y alegría eterna y sin fin—esa ciudad que vemos a la distancia… que no está lejos de Dios, aunque sí luce lejos para nosotras desde nuestra perspectiva.

En esa ciudad de Dios hay un río cuyas corrientes hacen la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, la habitación de Dios, alegre.

Ahora bien, ese río es una idea central poderosa, fascinante y emocionante que se ve a todo lo largo de la Escritura, desde los primeros capítulos del Génesis hasta el último capítulo de Apocalipsis. Quiero tomar unos momentos para leerles algunos pasajes, por orden cronológico a través de la Escritura, que nos dan una idea de este río de Dios que se menciona en el Salmo 46.

Comenzando en Génesis, en el capítulo 2, en el versículo 8—esa es la primera referencia donde vemos este río. La Escritura dice: «Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén, el paraíso en la tierra; y puso allí al hombre que había formado. El árbol de la vida estaba en medio del jardín”. [Recuerda este versículo porque cuando llegamos al Apocalipsis, vas a ver otra vez  ese árbol de la vida.] “Un río salía de Edén para regar el jardín, y allí se repartía en cuatro brazos”.

Así, en el Jardín del Edén, Dios creó un río para que sea exuberante, hermoso y fructífero, y ese río, como podemos ver a través de la Escritura, es una imagen de la presencia de Dios y de la gracia de Dios que nos sostiene y hace que nuestra vida sea bendecida y fructífera.

Este río en el Edén se divide en cuatro ríos, que son nombrados a medida que continuamos leyendo Génesis capítulo 2 y servían para regar toda la región. Pero es interesante que en el Salmo 46 leemos: «hay un río [singular] cuyas corrientes [plural] alegran la ciudad de Dios».

Así que hay un río de Dios, un río de la gracia de Dios, un río de Su presencia que fluye de Su corazón y se canaliza y distribuye en cada lugar de la ciudad de Dios—entre el pueblo de Dios.

Fluye hacia donde tú vives, hacia tu familia, hacia tu iglesia, hacia tu comunidad, hacia tu vida. Un río—la presencia de Dios—que luego se divide y se distribuye y fluye hacia todos los lugares—todas las ciudades donde se escucha este programa; en tu ciudad, en tu vecindario.

Si vives en Argentina, en un pequeño suburbio, el río de Dios tiene un arroyo que pasa por ahí. Y algunas de ustedes que viven en los EE. UU. o en Colombia, o en Guatemala o en México, donde quiera que vivas…el río de Dios tiene una corriente de agua que va hasta allí y por todas partes.

Ahora leemos en el Salmo 1 una descripción del hombre que se complace, que se deleita, en la ley del Señor. Dice: «Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,  que da su fruto a su tiempo,  y su hoja no se marchita;   en todo lo que hace, prospera».

Aquí vemos la refrescante y vivificante provisión de la gracia de Dios que viene a nosotras, ¿cómo? A través de Su Palabra. Mediante la meditación de día y de noche en la Palabra de Dios, es como se llega a ese río que fluye dentro y corre por tu cuerpo.

El Salmo 46 se ha convertido, para mí en un río de Dios en estos últimos días, regando la sequedad de mi corazón, convirtiéndolo de un desierto a un lugar hermoso, un lugar fructífero, un lugar bendecido.

El Salmo 36 dice: «les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida”. En el Salmo 65, «Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; 
el río de Dios rebosa de agua”.

Estos versículos hablan de una abundante provisión, una provisión suficiente de la gracia de Dios y de Su presencia.

A veces nos sentimos como si el río de Dios fuera solo un pequeño goteo, minúsculo, corriendo por nuestras vidas. Y a veces nos sentimos como si el lecho del río se hubiera secado, ¿no es así? Ve a las Escrituras y recuerda que Dios te da a beber del río de Sus delicias.  Él es la fuente de la vida, y en Él no hay sequedad, dice Su Palabra. «Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; el río de Dios rebosa de agua».

Ahora mismo yo estoy atravesando por algunas circunstancias desesperantes en mi vida, y algunas de ustedes también las tendrán. Pero quiero decirte que el río de Dios no nos falta. Está lleno. Está siempre lleno. Está lleno cuando yo estoy vacía. Está lleno aun cuando yo estoy seca. Él todavía está lleno. Y ese río de Dios puede correr a través de mi vida por la fe, si le permito ser mi  fuente completa de provisión.

Luego escucha este pasaje de Isaías 8:

Y volvió el SEÑOR a hablarme de nuevo, diciendo: Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamente, 
he aquí el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Éufrates, 
 es decir, al rey de Asiria con toda Su gloria, que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.  Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelante,  hasta el cuello llegará,   y la extensión de sus alas   llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.» (vv. 5-8).

En este pasaje se describen dos cuerpos de agua. El primero es el de «las aguas de Siloé, que fluyen suavemente». Ese es el agua de la provisión de Dios, Su protección. «Las aguas tranquilas de Siloé», dijo un comentarista, «eran una pequeña fuente, y un arroyo en las afueras de Jerusalén, que suministraban agua a una piscina dentro de la ciudad para el uso de los habitantes». 1

Así que no había un río que corría a través de Jerusalén, pero había una pequeña fuente y un arroyo que siempre proveían el suministro suficiente para las necesidades de las personas, y Dios dice aquí: «Yo soy como las aguas de Siloé, que fluyen suavemente, pero,» Él añade: «Por cuanto este pueblo ha rehusado, no las quieren, las aguas de Siloé que corren mansamente”.

La presencia de Dios está representada como un río manso, que fluye apacible y Dios dice, «porque mi pueblo ha rechazado mi gracia y mi presencia, y el río de mis delicias, voy a traer contra ellos río  torrencial  que los vencerá, inundará, y abrumará.» Es el río de los enemigos de Dios. En este caso, es el ejército asirio.

Dios dice: ¿Tú no me quieres?, ¿No quieres mi gracia? ¿Yo no soy suficiente para ti? ¿No puedes confiar en Mí? Entonces déjame mandar un poco de agua hacia ti. «Y Dios dice que si recibimos Su favor y Su gracia, ese río suave es suficiente para soportar las olas tumultuosas y amenazantes que se oponen a nosotros en el mundo. Pero si rechazamos ese río manso, y de suave fluir, de Su presencia, de Su gracia, vamos a terminar siendo abrumados por el adversario.

Realmente importa si confiamos en la presencia de Dios y en Su provisión para nuestras vidas. Tú dirás, «Bueno, me gustaría tener más». Dios dice: «Tienes suficiente. ¿De verdad quieres más? Te voy a dar algo que te dará más. . . Puedo enviarte agua, pero no quisieras que sea el ejército asirio que viene a desbordarte y a conquistarte. Dios dice: «Toma tu elección. Pon tu confianza en mí, o estarás abrumado por el enemigo».

Isaías capítulo 33 lo expresa de esta manera: «Porque allí, el Majestuoso, el SEÑOR, será para nosotros   lugar de ríos y de anchos canales» (v. 21). Dios es para Su pueblo un lugar de ríos y  de arroyos muy anchos. Eso sugiere abundancia, suficiencia. Su plenitud divina es la fuente inagotable de nuestra plenitud, de nuestra fecundidad, de nuestra paz y de nuestra alegría.

Escucha también lo que dice Jeremías capítulo 17:

Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR,  cuya confianza es el SEÑOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, 
y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto (vv. 7-8).

Él está diciendo, «¿Quieres ser fructífera? ¿Quieres ser protegida de la sequedad espiritual? Pues plántate junto al río. «¿Y cuál es el río? Es el Señor. Él es la fuente de la vida y de la fecundidad, la protección contra la sequedad espiritual.

Veamos unos pasajes más. En Ezequiel capítulo 47— algún día tal vez haremos toda una serie sobre este pasaje, me encanta este pasaje. Al profeta Ezequiel se le da una visión en la que ve una corriente de agua que sale hacia delante del templo y riega la tierra. Este río, a medida que sale, da vida y salud a todo lo que toca.

Ezequiel capítulo 47, comenzando en el versículo 9:

“Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río. . .

Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarán, [¿Hemos escuchado esto antes?] ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar «(v. 9, 12).

Y Dios quiere que de nuestras vidas corran ríos de agua viva. ¿No es eso lo que Jesús dijo en Juan capítulo 7?

El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Esto dijo acerca del Espíritu, que recibirían los que creyeran en Él «(vv. 38-39).

Escucha, no habrá una fuente de río de agua viva, dentro de mí o dentro de ti apartados del Espíritu de Cristo de mora en nosotros. Pero con el Espíritu de Cristo que mora en nosotros hay un manantial inagotable, una fuente de agua viva. La presencia, la gracia y el favor de Dios pueden fluir a través de nosotros en la medida que el Espíritu Santo de Dios nos llena.

Bueno, vamos al último capítulo de la Biblia, Apocalipsis capítulo 22. Leamos el pasaje, o escúchalo en el contexto de los otros pasajes que hemos estado leyendo desde el principio en el libro de Génesis.

“Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero…”

¿Ves la ciudad de nuevo? Tienes el río y la ciudad juntos en el Salmo 46, y ahora de nuevo en Apocalipsis 22.

Además, a cada lado del río, está el árbol de la vida… ¿Recuerdas Génesis 2? ¡No habíamos vuelto a ver ese  árbol de la vida desde que el hombre pecó! Pero ahora lo volvemos a ver, y está en la ciudad de Dios.] …Que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones (vv. 1-2).

Entonces, ¿qué es este río de agua de vida que fluye del trono de Dios y del Cordero? Pues bien, el Evangelio de Juan nos ayuda con un pequeño detalle, y está en el libro de Juan, capítulo 19, en el versículo 34. ¿Recuerda que en la cruz después de que Jesús murió uno de los soldados en Juan capítulo 19 dice: «le abrió el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua»? (V. 34).

Ahora bien, en Juan capítulo 2, el cuerpo de Cristo ya había sido identificado como el templo de Dios. Y de ese templo salió sangre y agua. El río que da la vida al mundo es la corriente de la gracia de Dios que brota del corazón de Cristo, entregado por nosotros en Su sacrificio en la cruz.

A partir de ese arroyo que fluye del costado de Cristo hay un río que bendice a toda la creación y que trae alegría y paz a la ciudad de Dios, al pueblo de Dios, y nos permite ser fructíferas y llegar a ser una fuente de bendición para otros en necesidad. «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo».

Si tú eres morada de Dios, si tu vida es su templo— y lo es, si has puesto tu fe en Cristo—entonces Dios tiene la intención de que haya fuentes de agua viva llenándote, que fluyen a través de ti, dándote vida a ti y a los demás que te rodean, y es la vida de Su gracia.

Annamarie: Nancy estará de regreso para darte un mensaje especial y para orar.

Ella nos ha estado preparando para las tormentas de la vida, llevándonos a lo largo del Salmo 46. El mensaje de hoy es parte de una serie llamada, Castillo fuerte es nuestro Dios. Para escuchar este programa en línea, puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes escucharlo a través de la aplicación de Aviva Nuestros Corazones, y no solo escucharlo, sino que fácilmente puedes compartirlo con tus amigas o hermanas.

Como Nancy ha explicado, esta serie surgió a raíz de circunstancias personales, y sabemos que muchas oyentes se pueden identificar con lo que han estado escuchando.

Nancy: Bueno, yo sé que no soy la única que tiene que seguir viniendo al Señor para buscar fortaleza cuando los vientos rugen a mí alrededor. Nuestras oyentes suelen escribir y compartir con nosotros acerca de algunas de las luchas que están enfrentando.

Una mujer nos escribió diciendo: «He sido realmente probada en los últimos tiempos hasta el punto de darme por vencida. Sus palabras que nos dicen que debemos estar quietos y esperar en el Señor realmente levantaron mi espíritu.»

Estoy muy agradecida de que hemos sido capaces de animar a esa mujer y día a día, a través de este programa somos capaces de ayudar a un sinnúmero más, justo como ella. Nuestras oyentes juegan un papel crucial en ayudarnos a seguir transmitiendo este tipo de mensaje esperanzador.

Si has sido alentada de alguna manera por Aviva Nuestros Corazones, si has encontrado esperanza en el Señor a través de los mensajes que has escuchado en esta emisión, ¿considerarías  ayudarnos a difundir este mensaje a otras mujeres?  Permanecemos en el aire gracias a las donaciones de oyentes como tú. Así que ¿podrías detenerte un momento y orar y preguntarle al Señor si Él quiere que te involucres en ayudar a este ministerio?

Annamarie: Solo tienes que visitarnos en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com y hacer tu ofrenda conforme el Señor lo ponga en tu corazón.

Como agradecimiento por tu ofrenda de cualquier monto te enviaremos una copia del libro “En la quietud de Su presencia”, este es una invitación a fortalecer tu vida devocional con Dios. Visitanos en AvivaNuestrosCorazones.com, haz tu ofrenda e indica que quieres recibir el libro. Los envíos están disponibles a EEUU y Canadá.

Bueno, aquí uno de los temas más sorprendentes que encontramos en la Escritura: Dios habita en medio de Su pueblo. ¿Por qué es esto tan sorprendente? Nancy lo explicará en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora oremos juntas.

Nancy: Te doy gracias, Señor, por ese río de agua de vida, que cuando las circunstancias y el dolor, o las tormentas, los vientos y las olas están golpeando nuestra vida, en nuestro interior «hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo». Y a medida que confiamos en Ti y que tomamos de ese río, encontraremos abundancia y fecundidad, seguimos creyendo y recibiendo debido a la vida que nos has dado a través de Cristo, en cuyo nombre oramos con acción de gracias, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Thank You, Led Zeppelin, Led Zeppelin II (Remastered) ℗ 1969; Río De Dios, Miriam Bloise, Respuesta De Amor ℗ 2011.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 3ª Pte.

Gracia a Vosotros

Serie: ¡Jesús viene!

3/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 3ª Pte.

John MacArthur

Esta noche, como les prometí esta mañana vamos de regreso a Mateo capítulo 24. Estoy tan emocionado y expectante por nuestro mensaje en esta noche, y contento porque están todos aquí, listos para regresar a este gran capítulo. Creo que, si predicara así todo el tiempo de esta manera, el domingo por la mañana, y en la noche del mismo tema, acortaría mis repasos un poco, porque no tendría que hacer un puente en un espacio tan grande en el tiempo. Pero estamos viendo Mateo capítulo 24, el gran discurso del Monte de los Olivos, el sermón de nuestro Señor dado para enseñar acerca de su propia segunda venida.

Es un capítulo tremendo. Los discípulos le han hecho las preguntas en el versículo 3 que da lugar a este gran sermón. Sus preguntas son: dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿qué cosas? La destrucción de Jerusalén, la destrucción del templo, la venida del Mesías en su reino. ¿Cuándo serán estas cosas? ¿y cuál será la señal de tu venida y del fin del siglo? Quieren saber cuándo es que el Mesías establecerá su reino, juzgará a sus enemigos, limpiará a Jerusalén, congregará a los judíos dispersos y establecerá su reino. Y tienen el sentimiento de que está muy, muy cerca, que podría suceder en cualquier momento, como lo aprendimos en nuestros estudios que ya vimos en este capítulo.

Tienen el sentido que está a la vuelta de la esquina, que quizás a tan solo días, o en el mejor de los casos, semanas, ciertamente no más tiempo que eso porque Jesús había dicho que iba a haber una deserción en Jerusalén, que iba a quedar desierta Jerusalén e Israel, un tiempo de limpieza, que iba a hacer destruido el templo. Y debieron haber pensado que eso significaba la reconstrucción del gran templo milenario que comenzaría, y él estaba viniendo en el nombre del Señor y ciertamente eso está muy cercano, y ciertamente él era el Mesías, y él había sido proclamado por Juan el Bautista y él habría tenido que juzgar a las naciones, las naciones impías que lo habían rechazado, y su pueblo. Todo se veía como si todo se iba a llevar a cabo en este momento.

Pero en respuesta a su pregunta, los versículos 4 hasta el final del capítulo 25, Jesús les da la respuesta más larga a cualquier pregunta hecha en el Nuevo Testamento. Él les dice que su venida está en el futuro. Él no les dice que tan lejos en el futuro, ninguno de nosotros sabe eso, sabemos más que ellos porque hemos vivido los dos mil años desde ese entonces. Pero no sabemos qué tan lejos en el futuro. Pero comenzando en el versículo 4 Jesús dice, “Hay algunas cosas que can a suceder antes de mi venida. Cuando estas cosas comienzan a suceder, prepárense.”

De hecho, en el versículo 8 los llama el principio de dolores de parto. El nacimiento siendo la venida del Mesías a su reino. Y van a haber algunos dolores de parto, exactamente al final, apenas antes de que el Mesías venga en su reino. Y entonces, él les está diciendo, “No es ahora, hay algunos dolores de parto que están por venir en el futuro.” Él no les dice que tan lejos en el futuro, pero les describe como serán estos dolores de parto en el futuro, que van a traer, van a dar a luz a su reino glorioso.

Ahora, recuerde lo que le dije esta mañana, que eso es todo lo que él dice, es futuro. Si estos son los dolores de parto al final, los dolores de parto para el establecimiento del reino, entonces deben venir al fin, así como los dolores de parto en una mujer vienen al fin de su embarazo, apenas antes de que dé a luz esa vida nueva. Entonces, el Señor está describiendo lo que sucederá en el final. Él nos lleva a un tiempo llamado en el versículo 21, la gran tribulación. Un tiempo en el futuro, sin embargo, todavía por venir. Y todos los detalles que veremos en esta noche apuntan a ese tiempo.

Ahora, simplemente otra nota para entrar al texto. Recuerde que cuando los discípulos veían los profetas del Antiguo Testamento, Isaías, Ezequiel, Daniel, cuando veían a Zacarías, inclusive otro de los profetas menores, y veían que el Mesías iba a venir, los profetas nunca separaron una segunda y primera venida, simplemente hablaron del Mesías que venía, y haciendo todo lo que él haría. Y entonces les parecía, que la primera vez que el Mesías viniera sería la única vez que él vendría, y que él lo haría todo en ese momento. Lo que no vieron es que habría una primera venida, un largo período de tiempo, y después una segunda venida. Sabemos que eso es verdad. Nadie niega eso porque estamos en ese período largo en este momento. Y ese período estuvo escondido de los profetas del Antiguo Testamento, Pablo los llama “el misterio escondido desde los siglos pasados, pero ahora revelado a nosotros.”

Y entonces, estamos en ese período de tiempo esperando la venida futura del Señor Jesucristo. Y antes de que él venga, dice él, habrán estos dolores de parto que darán lugar al establecimiento de su reino. Y hay seis de ellos comenzando en el versículo 4, número uno, fue engaño. Y vimos ese esta mañana, engaño. “Y Jesús les respondió y les dijo, ‘Guardaos’” o literalmente, mantengan sus ojos abiertos, cuidado de que ningún hombre os engañe, porque muchos vendrán en mi nombre diciendo, ‘Yo soy el cristo’ y engañarán, o desviarán a muchos.

Y señalamos que siempre habrán cristos falsos, siempre habrán personas que dicen ser Jesucristo, los tenemos en la actualidad en nuestro mundo diciendo que son cristo, son los ungidos, son el salvador del mundo. Siempre existirá, pero él no se está refiriendo a esos que están aquí en la actualidad o a aquellos que estuvieron en el tiempo del Nuevo Testamento, él se está refiriendo a aquellos que habrán en el futuro. Cuando habrá una abundancia de mesías falsos apareciéndose, para tratar de librar a un mundo que está en caos absoluto. Porque si leemos las otras escrituras de manera apropiada nos dicen que el tiempo de la tribulación, en el tiempo de los dolores de parto, será un tiempo cuando todos los sistemas comienzan a desintegrarse, un tiempo cuando el Señor quita la influencia de refreno del Espíritu Santo quien refrena el pecado de llegar a su potencial máximo. Todo eso será quitado y el pecado no tendrá refreno.

Y entonces, es en ese momento, cuando el sistema comienza a ser destruido por su propia pecaminosidad, que se levantarán muchos liberadores y mesías falsos tratando de hacer que la gente los siga. El clímax en ese grupo será uno llamado, ¿cómo? anticristo. Y él será el Mesías falso definitivo, el salvador falso definitivo, el salvador falso definitivo que el mundo verá. E inclusive puede haber otros que estarán compitiendo por su poder, hasta que el finalmente asegura su poder a nivel mundial.

Entonces, el Señor Jesús dice, “antes de que yo venga en mi reino habrán engañadores que vendrán y dirán, ‘Yo soy Cristo’, y desviarán a muchos.” Engañarán a muchos. Y leímos en nuestro último mensaje de Daniel capítulo 8 y de Daniel capítulo 11, y de Apocalipsis capítulo 13 y Apocalipsis capítulo 19, y 2 Tesalonicenses capítulo 2, y todos esos pasajes nos hablan de éste anticristo engañador, final. Y también señalamos aquí, que el período de los dolores de parto llamado aquí la gran tribulación, ese período tiene su comienzo, la venida de estos engañadores. Y eso es coherente con lo que aprendemos en el libro de Apocalipsis.

Entonces, la primera marca, el primero de los dolores de parto que comienza a desarrollarse en el tiempo de la tribulación, es un tiempo de gran engaño, enfatizado de manera particular en el engaño del anticristo quién guía al mundo entero a seguirlo y adorarlo como si él fuera dios, el liberador definitivo del hombre.

Ahora, pasemos a la segunda de las señales. ¿querían señales? Él dice, aquí están las señales que son el comienzo de los dolores de parto. No el fin, sino solo el comienzo. Y les mostramos que como una mujer que tiene un hijo, y los dolores de parto tienen cierta distancia, o cierto espacio entre ellos conforme comienzan, y se acercan, y se acercan, y se acercan más hasta que vienen rápidamente, apenas antes de que nazca el niño, así es en el tiempo de la gran tribulación. El comienzo de dolores de parto, tienen una cierta distancia entre ellos, y después se acercan más y más hasta que casi vienen de manera concurrente en un holocausto de trauma que explota, que ocurre al final cuando el reino viene.

Pero conforme comienza a desarrollarse, primero vienen los engañadores, que se están ofreciendo a sí mismos para resolver todos los problemas del mundo. Y nuestro mundo estará listo para eso. Créanme, están listos para esto, ya. Esto quizás no está muy lejos, nuestro mundo está listo para que alguien venga y pueda resolver todos los problemas. Pero el segundo no es engaño, sino disensión. Disensión. Versículo 6, “Y oiréis de guerras y rumores de guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin.” En otras palabras, esto es tan solo el comienzo de los dolores de parto, “porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino.” Vamos a detenernos ahí.

Entonces, vemos en el versículo 6, que ese período de tiempo se va a caracterizar por guerras y rumores de guerras. Si usted no está involucrado en una inmediatamente, inclusive si lo está, usted va a oír de otras guerras. Y en dónde ni siquiera existen las guerras, habrán rumores de que existen. Guerra caliente, guerra fría, todo tipo concebible de guerra. Guerra global, nación contra nación, reino contra reino, y no hay diferencia entre esas dos, a menos que digamos que una nación es un grupo de personas sin un rey, y un reino es un grupo de personas con un rey, y ese es el único elemento distintivo en esos dos. El punto es que las naciones y los reinos se van a involucrar a nivel global en guerras y rumores de guerras.

Ahora, dice usted, “Bueno, siempre hemos tenido esto.” Tiene razón, siempre lo hemos tenido. O hemos tenido periodos de tiempo de paz breve en el mundo y la mayoría de las naciones en sí han tenido tiempos de guerras y tiempos de paz. Y no estamos negando que eso será verdad a lo largo de todo el día del hombre. Habrán momentos de guerra, y habrán naciones peleándose contra naciones y reinos peleando contra reinos. Pero aun así lo que nuestro Señor está diciendo aquí es que, en el fin, el comienzo de dolores que van a dar a luz al reino, va a haber una guerra a nivel mundial, a una escala desconocida antes de ese tiempo. En proporciones masivas va a haber una intensificación de guerra por toda la tierra, y las guerras van a ser nacionales, nación contra nación, reino contra reino. Van a haber grandes grupos de personas, culturas contra culturas.

De hecho, hay otra nota que usted debería tener a partir del texto griego. En el versículo 6 dice, “Oiréis” y ese es un futuro, lo que llamamos un futuro durativo, lo cual no significa nada para la mayoría de nosotros, pero la idea es que expresa la idea de oír continuamente. Ustedes continuamente oirán de guerras, continuamente oirán de rumores de guerras y continuamente oirán de naciones y reinos peleando unos contra otros. En otras palabras, es un tipo constante de mensaje resonante, una realidad resonante en ese tiempo en particular en la historia.

Ahora, podemos verificar esto fácilmente. Si vamos al libro de Daniel, por ejemplo, veamos Daniel capítulo 11. Y Daniel nos lleva al período de tiempo futuro. Daniel nos lleva hasta el tiempo cuando el Mesías viene a establecer su reino. Y apenas previo a eso, Daniel describe la guerra, por lo menos en algunas perspectivas. Daniel 11, versículo 40, “En el tiempo del fin”, este es el tiempo del fin del sigo. Daniel nos está llevando al fin en dónde nuestro Señor nos está llevando. “En el tiempo del fin, el rey del sur va a empujarlo.” Empujarlo se refiere al anticristo. Y si usted estudia la profecía de Daniel, descubre que al final, el anticristo gobierna un reino grande, básicamente constituido por el territorio que una vez le perteneció al antiguo imperio romano.

En otras palabras, en un sentido, va a haber una Europa unificada, él va a ser el rey de una confederación occidental, él va a ser el rey de un imperio romano revivido que incluye a Europa. Y Daniel presenta eso de manera abundantemente clara a lo largo de su profecía. Y entonces, el anticristo se ha establecido a sí mismo como un gran poder. No solo eso, no solo se ha establecido así mismo como un gran poder en Europa, sino que es una amenaza para el mundo entero. Y de manera natural él tiene sus ojos en el medio oriente. Y claro, Israel siempre ha amenazado por sus vecinos del medio oriente, quiere protección y entonces entra en una Liga con él, capítulo 9 de Daniel, versículo 27, entrando en un pacto con el anticristo, buscando protección por parte de este imperio grande, occidental del cual él es la cabeza. Y en el tiempo del fin, con el anticristo gobernando esta gran confederación, dominando esa parte del mundo, y claro la cultura occidental siendo tan avanzada tecnológicamente y demás, teniendo una gran, gran fuerza de poder sobre el resto del mundo, el reino del sur se mueve agresivamente contra el anticristo, éste es algún tipo de ejército africano, algún tipo de coalición africana, y confederación que empuja hacia el norte hacia el poder del anticristo.

Y después dice, el rey del norte. Sin duda alguna, Rusia con todos sus aliados en el medio oriente empujando también con caballos y jinetes y muchas naves entrando al país, pasarán. Es algo interesante que lo que sucede es que aquí viene el anticristo, aquí viene el rey del sur, aquí viene el rey del norte, y el lugar en dónde todos convergen es en la tierra santa, y entrar a la tierra de Israel. Es llamada en el versículo 41, ‘la tierra gloriosa’. “Y muchos países serán derrocados, pero estos escaparán de su mano, esto es de la mano del anticristo. Inclusive Edom y Moab y el principal de los hijos de Amón. Y él estirará su mano y también sobre los países y la tierra de Egipto no escapará, sino que él tendrá poder sobre los tesoros de oro y de plata y sobre todas las cosas preciadas de Egipto, y los de Libia, y los de Etiopía estarán a sus pasos.”

Y entonces, aquí está él y él derrota todas estas grandes potencias. Yo creo que él inclusive derrota a la potencia rusa por el momento, como también el rey del sur, él gana una victoria grande y gloriosa, y después versículo 44 dice, “Inmediatamente escuchará noticias del este y de nuevo del norte, lo turbarán.” Y entonces, ahora él oye que el este viene contra él, y él va con una gran furia para destruir y aplastar a muchos. Y aquí el anticristo tiene esta victoria tremenda, y él establece el tabernáculo de su palacio entre los mares, y el monte santo glorioso. Lo que él hace es que el establece su palacio exactamente en el medio de Jerusalén, en el monte Sion. Él se establece a sí mismo como dios. Sin embargo, dice que él llegará a su fin, y nadie le ayudará.

Pero el punto que quiero que vea es que Daniel ve el fin, y habla de una guerra mundial, él ve una guerra mundial que nos deja perplejos. En dónde usted tiene la fuerza entera de potencial occidental en Europa, y quizás inclusive de alguna manera los Estados Unidos podrían estar ligados a eso, aunque no hay nada en la Escritura que diga eso. Usted tiene la gran fuerza de la confederación rusa, usted tiene la gran amalgamación de todo lo que está en África, la cual en la actualidad está agitada al punto de hervir. Y después usted tiene al oriente, la China roja y todo eso, y todos convergiendo en Israel para un holocausto de guerra en el tiempo final.

Y entonces, dice Daniel, esperamos este tipo de batalla. Observe Zacarías, capítulo 14. Y el profeta Zacarías ve lo mismo. Conforme Zacarías ve el tiempo del fin en el versículo 1, él dice, aquí el día de Jehová viene, y tu botín será dividido en medio de ti.” Escuche esto, “porque congregaré a todas las naciones en contra de Jerusalén, para luchar.” El mundo entero va a converger en Jerusalén, en una batalla final increíble. La ciudad es tomada, las casas son despojadas, la mitad de la ciudad va al cautiverio y el resto del pueblo no será quitado de la ciudad. Y después, Jehová saldrá y peleará en contra de esas naciones como cuando Él peleó en el día de la batalla.”

Y esa es exactamente la manera en la que Daniel terminó su profecía, que él va a llegar a su fin y él no va a poder encontrar a alguien que le ayude en ese momento. Entonces, va a ver una guerra mundial. De nuevo, convergiendo en Jerusalén, y Zacarías la señala de la misma manera, exacta. Entonces, este es un retrato coherente, a partir de los profetas, como también a partir de nuestro Señor mismo. Al final del profeta Hageo, versículo 22 del capítulo 2, “Derrocaré el trono de los reinos, destruiré la fortaleza de los reinos de las naciones. Derrocaré a los caballos de aquellos que los montan, y los caballos y sus jinetes serán derribados, todos por la espada de su hermano. En aquel día, dijo Jehová de los ejércitos, te tomaré a ti oh Zorobabel, mi siervo, el hijo de Salatiel, dijo Jehová, y te haré como una señal, porque te he escogido dice Jehová de los ejércitos.” Es como si Zorobabel es visto en su descendiente, en ese tiempo final cuando Dios envía su propio ejército para destruir a los ejércitos del mundo, y después establece aquél que sale de los lomos de David, uno de los lomos de Zorobabel, para que sea el rey y ningún otro que el Mesías.

Entonces, gran disensión vendrá al fin, y podemos ver esto comenzando a desarrollarse conforme el mundo simplemente está listo para que alguien lo prenda como si fuera pólvora, y todos nosotros vivimos en esta especie de amenaza de guerra nuclear, y la contención y ansiedad y peleas que se llevan a cabo por todo el mundo, simplemente preparando el escenario para este holocausto final.

Ahora, para llevarlo inclusive al final del libro de Apocalipsis, como lo describe, observe el capítulo 6 de Apocalipsis. Y Apocalipsis nos da inclusive más detalles conforme vemos esto, guerras y rumores de guerras; y reino contra reino; y nación contra nación, y toda esta gran guerra que va a venir al final. Cuándo usted tiene los sellos, usted tiene siete sellos abiertos. Es algo interesante, simbólico, un testamento, un testamento que era dejado a alguien, era sellado siete veces en la ley romana para que no pudiera ser violado sin que la gente se diera cuenta. Y éste es un testamento sellado, es el testamento de Dios para Cristo. Y conforme él abre un sello tras otro, él retoma el mundo, cada sello revela que acontecimientos se llevan a cabo conforme él vuelve a tomar posesión del mundo para sí mismo.

El segundo sello se abre, versículo 4, “Sale otro caballo que era rojo, y poder se lo dio a aquel que estaba sentado sobre él para quitar la paz de la tierra.” La paz falsa establecida por el anticristo, es quitada de la tierra, “y comienzan a matarse el uno al otro, y se le dio una gran espada.” Entonces, aquí usted tiene la guerra, aquí usted tiene al mundo comenzando a matarse a sí mismo en una matanza masiva. “Y cuando él hubo abierto el tercer sello,” versículo 5, “oí a la tercera criatura viviente, o ángel, diciendo, ‘ven’, y vi. Y aquí un caballo negro y aquel que se sentaba sobre él, con un par de balanzas en su mano, y procede a describir el hecho de que él estaba pesando el grano y demás, y son condiciones de hambre, no hay suficiente alimento. Y ese es el resultado de la guerra.

Y después usted llega al cuarto sello, en el versículo 7, el versículo 8 lo describe, “Y miré, y he aquí un caballo pálido, y el nombre de aquel que se sentaba sobre él, era muerte, y el Hades lo seguía. Y se le dio poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espada y con hambre y con muerte, y con las bestias de la tierra. Y aquí está la masacre de un cuarto de la población del mundo. Con estas estadísticas en la actualidad, una cantidad enorme de personas es masacrada en la matanza que se lleva a cabo a nivel mundial.

Ahora, vaya al capítulo 9 del Apocalipsis y usted verá a un más lo que sucede en esta guerra al final. Versículo 13, “El sexto ángel sonó, y oí una vez de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciéndole al sexto ángel que tenía la trompeta, ‘Suelta los cuatro ángeles que están amarrados en el gran río Éufrates. Y los cuatro ángeles fueron soltados, que estaban preparados para una hora, y un día, y un mes, y un año, para matar a la tercera parte de los hombres.” Y aquí viene otra multitud de fuerzas demoniacas, para masacrar a una tercera parte de la población, que quedó después de que la cuarta parte original había sido matada.

“Y el número de este ejército de jinetes es 200 millones. Y oí el número de ellos” y él los describe. Ellos vinieron y tenían un poder tremendo para matar. Versículo 18, “Mediante estos tres, la tercera parte de los hombres fue matada, y mediante fuego y humo, y azufre, su poder estaba en su boca, sus colas, y sus colas eran como serpientes, y sus cabezas y demás. Y el resto de los hombres que no fueron matados por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adoraran a demonios, ídolos de oro y plata, y bronce, y piedra, y madera que no pueden ni ver, ni andar, ni se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de la fornicación, ni de sus robos.”

Inclusive después de que una cuarta parte del mundo es masacrada, en el holocausto de la guerra, otra tercera parte es masacrada, algunos hombres aun así todavía no se arrepienten. El capítulo 13 nos dice otra cosa interesante acerca de esta guerra, el poder impresionante en esta guerra, en parte, no está solo en las fuerzas demoniacas del infierno y Satanás mismo, sino que está en el anticristo, la bestia, versículo 7. “Y se le dio hacer guerra con los santos, y vencerlos. Y se les dio poder sobre toda lengua, tribu, nación”, y él viene del versículo 10, “y él mata con la espada.”

Entonces, aquí está el anticristo, así como vimos en el Antiguo Testamento en Daniel, él es el que masacra al rey del sur, al ejército del norte, derrota al ejército del este, establece su poder a nivel mundial. Usted entiende el escenario, simplemente una masacre, incesante, en la guerra en el tiempo final. Todas las esperanzas del hombre son derribadas, llegando a nada, conforme todo llega a su fin.

Otro pasaje, 16:14 de Apocalipsis, en el versículo 13, Juan ve estos tres espíritus inmundos, son espíritus demoniacos del infierno, sin duda alguna de gran poder, demonios de alto rango, salen de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta. Son espíritus de demonios que llevan a cabo milagros, salen a los reyes de la tierra y al mundo entero, para congregarlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. Versículo 16 dice que son congregados a un lugar llamado Armagedón. Y creo que las fuerzas demoniacas del mundo congregan a todos los ejércitos del mundo para converger en Jerusalén para destruirla y para evitar que el Rey de reyes regrese. Y el llamado viene para que se preparen para que peleen. Y hay un holocausto de guerra, conforme luchan uno contra otro. Y en medio de esa batalla Cristo viene, y los destruye a todos.

Entonces, usted puede ver que el Apocalipsis, como también los profetas del Antiguo Testamento apoyan las palabras de nuestro Señor, de que habrá un tiempo de guerra y rumores de guerras, y naciones levantándose contra otras naciones. Ahora, regrese a Mateo 24. Y en el versículo 6, de nuevo, dice, “Oiréis de guerras y rumores de guerras. Mirad que no os turbéis.” No eleven un clamor, no se alarmen, no entren en pánico inmediato porque ese no es aun la milésima de segundo para el Rey venidero. Eso es lo que él dice, mirad que no os turbéis, throemai, significa levantar un clamor, estar alarmado, “porque todas estas cosas deben pasar. Todo es necesario para que el pecado tenga su última jornada, pero el fin no ha llegado. Parecería como si debe ser, pero no ha llegado aún, todavía hay unas cuantas cosas que están por venir. Y vienen en una velocidad que se va incrementando más y más.

Entonces, nuestro Señor dice, “No, este no es el tiempo para el reino. Este no es el tiempo para el juicio final, este no es el tiempo para la destrucción de los impíos. Este no es el tiempo para la renovación de Jerusalén, y la limpieza del templo. Eso es en un tiempo futuro, un tiempo cuando habrá engaño como el mundo jamás lo ha conocido, un tiempo cuando habrá disensión a nivel mundial como el mundo jamás lo ha conocido.

Hay una tercera señal, una tercera señal de principio de los dolores de parto, y es devastación. Devastación. Engaño, disensión, devastación. A la mitad del versículo 7, “Y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares.” La mayoría de los mejores manuscritos no incluyen la palabra ‘pestes’ aquí en el relato de Mateo. Voy a hacer un comentario adicional de eso, en un momento.

Y entonces, Mateo dice que Jesús dijo que habrán hambres y terremotos en diferentes lugares. Además de los falsos cristos, además de las masacres mundiales y las guerras, habrán desastres de proporciones sorprendentes por toda la tierra, conforme la tierra maldita misma comienza a desintegrarse. Hambres y terremotos, liemoi and seismos, la palabra griega es seismos de la cual obtenemos sismógrafo para medir los terremotos. Marcos dice, “Estos no son más que el comienzo de los dolores de parto”, capítulo 13, versículo 8. Y Lucas, en Lucas 21:11 añade la palabra ‘pestes’, después él añade escenarios terribles, y grandes señales del cielo.

Ahora, Mateo no incluyó todos ellos, pero si los unimos todos, tenemos hambres, terremotos, pestes, escenarios aterradores, y grandes señales del cielo. Todo eso va a caracterizar al tiempo final. ¿Qué son pestes? Loimoi en el griego significa ‘enfermedades’, ‘plagas’. Vistas aterradoras, de la raíz phobos, de la cual obtenemos fobia, temor. Acontecimientos horrendos, significa. Escenarios aterradores significan, acontecimientos aterradores. Y señales del cielo, cambios en el cielo.

Entonces, en ese tiempo cuando el mundo entero comienza a desintegrarse, habrá plagas y enfermedades como también terremotos y hambres, acontecimientos horrendos que son indescriptibles y aterradores, como también cambios en el cielo mismo. Ahora, de nuevo, el mundo ha tenido su parte de hambres, el mundo ha tenido plagas, ha tenido acontecimientos horrendos, ha tenido holocaustos. Inclusive ha habido ocasiones cuando ha habido señales fuera de lo normal en los cielos, pero nada, nada, para siquiera acercarse a esto. Y observe lo que dice al final del versículo 7, “en diferentes lugares”. En otras palabras, estas cosas no van a suceder aquí y allá y de vez en cuando, sino que van a venir en muchos lugares al mismo tiempo.

Entonces, aunque hemos tenido desastres, nunca a este grado, y a esta escala tan grande en la historia del mundo. Como puede ver, el mundo entero comienza a autodestruirse cuando el pecado no tiene refreno. Como puede ver, el Señor ha refrenado el pecado, él lo está haciendo en la actualidad, él está refrenando el pecado para la preservación de su pueblo, para la preservación de su tierra. Pero cuando él quite ese refreno, cuando él quita el refreno, y yo creo que eso es concurrente con el rapto de la iglesia, la iglesia es quitada para que ni siquiera estemos aquí cuando todas estas cosas sucedan. Salimos al comienzo, al comienzo de la tribulación somos sacados. Entonces, viene la tribulación. Cuando la iglesia se va y todos los redimidos son quitados de la faz de la tierra, y como 2 Tesalonicenses dice, Dios quita el refreno.

Entonces, todo comienza a desintegrarse, y la tierra creada no puede soportar, no puede sustentar la maldad de la gente que está en ella, y cuando esa maldad no tiene refreno, y todo en el universo comienza a desintegrarse, el mundo entero comienza a desmoronarse. En ese punto, Apocalipsis 9 dice que el infierno se abre, y Satanás suelta demonios que han estado ahí a lo largo de los siglos, y multiplican la población demoniaca. Y Dios les permite que hagan señales y maravillas para engañar al mundo y cautivar las mentes del mundo, conforme el pecado es desatado sin refreno.

Ahora, para llevarle al tiempo del fin y mostrarle estas cosas, tengo que regresar a Apocalipsis. Y aquí, conforme Juan recibe una visión del fin, él ve todas las cosas de las que acabamos de hablar. Terremotos, vea Apocalipsis 6, versículo 12, “Y vi, y aquí está el sexto sello conforme el comienzo, o el principio de dolores de parto se desarrollan, y vi cuando él había abierto el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto.” Un gran terremoto, capítulo 16, versículo 18. Y aquí conforme el séptimo ángel derrama su copa, ahora usted está al fin mismo, ahora usted está al fin de la tribulación.

Viene una voz del cielo y versículo 18, “relámpagos, truenos, y otro gran terremoto que literalmente fractura la gran ciudad en pedazos.” Y versículo 20, “toda isla huye, los montes son aplanados, gran granizo cae del cielo, y los hombres blasfeman a Dios.”  Ahora, ahí está el terremoto del final, pero hay otro terremoto masivo que acabamos de ver en el sexto capítulo de Apocalipsis también.

Entonces, ese tiempo será caracterizado por terremotos aterradores. En Apocalipsis capítulo 11, versículo 13 nos dice, y aquí creo que nos estamos acercando un poco más al comienzo de los dolores de parto. Versículo 13, en la misma hora hubo un gran terremoto y la décima parte de la ciudad cayó. Y en el terremoto fueron matados siete mil hombres, y el remanente fue aterrado, y dio gloria al Dios del cielo. Eso sucede en la ciudad de Jerusalén.

Entonces, Jesús dijo que sería un tiempo de terremotos, y, de hecho, será un tiempo de terremotos. Ahora, Jesús también dijo que será un tiempo de hambre. De nuevo, vea Apocalipsis 6, versículo 6, y aquí está el tercer sello que se abre en el tiempo de la tribulación, “Y una medida de trigo por un denario. Y tres medidas de cebada por un denario. Y ve tú que no lastimes ni el aceite, ni el vino.” No toques el aceite de la gente rica, y el vino de la gente rica. Un denario es el sueldo de un día, una medida de lo cual es algo muy poco. Usted trabaja todo un día, y usted apenas puede sobrevivir con lo mínimo. Condiciones de hambre, condiciones desastrosas. Y ésta es la razón por la que el versículo 8 dice a la mitad del versículo, “poder les fue dado sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada y con hambre.” El hambre será resultado en parte de esa cuarta parte de la tierra que se estará muriendo de hambre.

En el capítulo 8 de Apocalipsis, y aquí usted tiene las trompetas, y ahora usted se está acercando un poco más al tiempo final, granizo y fuego mezclado con sangre son arrojados sobre la tierra, la tercera parte de los árboles son quemados, todo el pasto verde es quemado. Ahora, eso va a crear hambre, ¿no es cierto? las cosas que crecen, una tercera parte de todas ellas, destruidas. Versículo 9, “después el mar se convierte en sangre, una tercera parte de las criaturas en el mar se muere, una tercera parte de las naves, destruidas. El movimiento del alimento de un lugar a otro no puede llevarse a cabo. Aquellos que dependen del mar para su alimento, no lo van a recibir.

“Una tercera parte”, versículo 10, “de los ríos y las fuentes de aguas. El agua fresca se acabó, no van a poder tener agua fresca para regar y demás. Y la gente va a morir debido a las aguas, y después dice, “una tercera parte”, versículo 12, “del sol fue herido, y una tercera parte de la luna, una tercera parte de las estrellas.” En otras palabras, el ciclo entero de día y noche va a cambiar. Las estaciones van a cambiar, los cultivos no van a crecer, y va a haber un caos mundial cuando Dios comienza a cambiar todas las cosas.

Entonces, hambre y terremotos. ¿Qué hay acerca de pestilencia o plagas? Observe el capítulo 16, y conforme usted se mueve hacia el final, más cerca del fin de los dolores de parto, y usted ve que se derraman las copas, lo cual creo que vienen en una sucesión más bien rápida. Versículo 2 dice, “cuando las copas de ira son derramadas, cayó una plaga dolorosa y pestilente sobre los hombres, que tenían la marca de la bestia, y aquellos que adoraban su imagen.” Algún tipo de plaga terrible va a venir, que trae una llaga dolorosa sobre la gente, algún tipo de cáncer.

Y después el segundo ángel derramó su copa en el mar, y se volvió como la sangre de un hombre muerto. Usted recuerda ahí atrás en los sellos cuando eso pasó, solo fue una tercera parte del mar, ahora es todo el mar. Ahora usted está al final y está viniendo rápidamente todo el mar, y después en el versículo 4 todos los ríos y las fuentes de aguas se volvieron como sangre. Y después, versículo 8, el sol comienza a quemar a la gente con gran calor. Y después, versículo 10, la tierra está llena de oscuridad, el sol deja de brillar, y la gente empieza a morderse la lengua de dolor. Todas estas plagas terribles, inconcebibles.

Ahora, como si eso no fuera suficiente, como le dije en Lucas, dice acontecimientos horrendos. Acontecimientos aterradores se van a llevar a cabo. Y usted puede regresar al capítulo 6, como lo hemos estado viendo, no necesita hacer eso ahora. Ya lo vimos. Y usted ve las cosas horrendas, ahí conforme la guerra y la muerte, y el hambre y la masacre vienen, conforme el cielo comienza a destruirse, conforme la tierra comienza a sacudirse, acontecimientos horrendos, aterradores. Usted llega al capítulo 9, como le dije hace un momento, el foso sin fondo es abierto y los demonios comienzan a salir del foso sin fondo, seres demoniacos. Y los hombres van a estar tan atormentados, en el versículo 5, dice que sus tormentos van a ser como el tormento de un escorpión, y los hombres van a buscar la muerte, versículo 6, y no la hallarán; el deseo por morir, y la muerte va a huir de los hombres.

Y el líder de estos demonios es en el versículo 11, su nombre en la lengua hebrea es Abadón, pero en la lengua griega su nombre es Apolión, eso significa destructor, Satanás. Aterrador cuando el infierno saca todas sus fuentes demoniacas que le quedan. Y usted llega al versículo 13 de ese mismo noveno capítulo, y usted tiene este ejército horrendo que masacra, que viene. Vaya al capítulo 12 por un momento, versículo 12, dice, “Hay de los habitantes de la tierra y del mar, porque el diablo ha venido sobre vosotros.” No solo el foso va a sacar a todos sus demonios, sino que Satanás va a ser expulsado del cielo y va a aterrizar sobre la tierra y va a traer toda la maldad que su mente puede concebir.

Otro escenario aterrador está en el capítulo 14, versículo 20, un acontecimiento horrendo inconcebible, conforme el derramamiento de sangre es tan grande, que la sangre sale del lagar, hasta los frenos de los caballos, a una distancia equivalente a más de 200 kilómetros. Por más de 200 kilómetros los frenos de los caballos van a estar arrastrándose en sangre, más de 200 kilómetros, desde la parte extrema del norte hasta la parte extrema del sur en Israel será un baño de sangre. Un acontecimiento increíble e inconcebible.

Y después usted llega al capítulo 16, versículo 3 en dónde como acabamos de ver, el mar se convierte en sangre y el agua fresca se convierte en sangre, el sol quema a la gente, la oscuridad viene, se muerden las lenguas del dolor, ni siquiera puede imaginarse el dolor, estar en oscuridad absoluta, y lastimándose a sí mismo, y chocando contra cosas y estando en temor. Y después en el versículo 13 del 16, aquí vienen tres espíritus malos más, del infierno, que llevan a cabo maravillas y congregan al mundo para el Armagedón. Son simplemente cosas inconcebibles, sorprendente.

Después en el versículo 18, los truenos, los rayos, los terremotos, y todo eso, la tierra entera comienza a deshacerse. Vaya al capítulo 18, comenzando en el versículo 8, y usted ve el sistema del hombre aquí, siendo descrito y se desintegra ahí, versículo 8 por lo tanto sus plagas vendrán en un día, muerte y lloro y hambre. Ella será quemada de manera total, con fuego porque fuerte es el Señor Dios quién la juzga. Y ella aquí es el sistema económico mundial, llamado Babilonia. Y el resto de ese capítulo describe la devastación de ese sistema. Y la otra cosa que Lucas dijo, finalmente, habrá terremotos, hambres, plagas, acontecimientos horrendos, y finalmente señales del cielo. Y ya hemos visto algunos de ellos. Los cielos enteros comienzan a destruirse.

De regreso al capítulo 6, versículo 12, un terremoto, el sol se vuelve negro como el cilicio, y eso claro fue profetizado por Joel, que fue el capítulo 2 repetido por Pedro en su sermón en Hechos 2. El terremoto seguido por el sol volviéndose negro, la luna se vuelve como sangre, las estrellas del cielo caen a la tierra, pueden imaginarse eso, como una higuera que deja caer sus higos fuera de tiempo cuando es sacudida por un viento fuerte. Usted tiene a pequeños higos que simplemente caen de una higuera, y un gran viento del este viene, sacude el árbol y hace que caigan todos sus higos, y todos caen al suelo. Así será cuando Dios sacuda el cielo, y todas las estrellas caigan. El cielo mismo se va a enrollar como un rollo. Usted toma un rollo, usted lo suelta y simplemente se enrolla. El cielo entero se enrolla como un rollo, y toda montaña ahí son movidas de su lugar. Sorprendente.

Capítulo 8, y estamos de regreso al versículo 12 de nuevo, “Una tercera parte del sol es herida, una tercera parte de la luna, y una tercera parte de las estrellas, una tercera parte de ellas oscureció y el día no brilló por una tercera parte del mismo, y así la noche. El calendario entero está en caos, todas las semanas, todas las temporadas, todas las estaciones, las mareas están fuera de sincronización, todo, todo, conforme este juicio es derramado, señales del cielo y después claro, cuando las copas finales son derramadas como vimos, y toda isla huye, y los montes no se encuentran, y granizo viene del cielo pesando unos 50 kilos cada uno. Una plaga que es inconcebible.

El Señor dice, “Todos estos son simplemente, el principio del fin. Solo el principio.” Y le he dado un panorama de las cosas del principio, y también lo he llevado también a las copas, que son la culminación final. Pero hay un comienzo de estas cosas, terremotos, plagas, señales desde el cielo, acontecimientos horrendos, hambre y escalan hasta llegar a una proporción inconcebible hacia el fin. Ahora, estos son los dolores de parto. Observe lo que dice ahí en el versículo 8, “todos estos son el principio de dolores de parto.”

Ahora, eso habría sido entendido, dice usted, ¿los judíos habrían entendido eso? Sí. Permítanme detenernos en nuestro viaje a lo largo de la Escritura, simplemente para hablar por un momento. A los judíos se les había enseñado que antes de que el Mesías viniera habría dolores de parto, un concepto muy familiar, judío. Edersheim, el gran erudito judío dice, y cito: “Los escritos judíos hablan con mucha frecuencia de los dolores de parto del Mesías.” (Fin de la cita).

Entonces, cuando él dijo, “Estos son dolores de parto”, habrían sabido de que estaba hablando. Terminología conocida. Y todas estas cosas nos dicen que la venida de Cristo se acerca. Y todas vendrán en el tiempo final, de tal manera que va más allá de nuestra concepción. Entonces, nuestro Señor dice que el tiempo del fin será marcado por engaño, por disensión y por devastación.

Permítame darle una cuarta, profanación, profanación. Y aquí nos alejamos del mundo, y nos concentramos en los creyentes, dejamos al mundo y pasamos a los creyentes. Ahora, observe esto, versículo 9, “Entonces, os entregarán a tribulación, los matarán y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.” Habrá una profanación. ¿Qué quiero decir con eso? Profanar significa tratar a una cosa santa de una manera impía, inmunda. Y eso es exactamente lo que dice aquí, el pueblo santo de Dios va a ser tratado de una manera impía. Va a haber una persecución abierta y general de los redimidos, que excede a todas las demás persecuciones. No hay otra persecución que siquiera se compare con ésta.

Entonces, él dice, “aquellos de ustedes que son creyentes en ese día, serán entregados. Esa es una palabra técnica usada con frecuencia para arresto, con frecuencia usada para arresto. De hecho, Mateo creo yo, usa la palabra de esa manera en varias ocasiones. De hecho, en Mateo 4:12, cuando Jesús había oído que Juan fue echado a la cárcel, ahí usa, paradidómi. Es una palabra que significa ser arrestado. Entonces, él dice, “en ese tiempo los creyentes verdaderos van a ser arrestados, arrestados. Y van a ser afligidos. Y van a ser asesinados. Y van a ser aborrecidos por todas las naciones por causa de mi nombre.”

En otras palabras, porque se identifican con el Señor Jesucristo van a recibir el odio y la enemistad del mundo. En Marcos 13:9, el pasaje comparativo dice, “Guardaos, porque os entregarán a concilios y en las sinagogas seréis golpeados.” Los judíos estarán metidos en esto. Los judíos que inicialmente al principio del fin estarán metidos en la persecución del pueblo creyente. Dice usted, “Bueno, ¿de dónde vienen los creyentes si la iglesia ha sido arrebatada?” Cuándo la iglesia haya sido arrebatada, Dios va a soltar en el mundo dos testigos, enlistados en Apocalipsis 11, y van a ir por todos lados proclamando la verdad. Son asesinados por el mundo, pero se levantan de los muertos, y ese será un milagro muy convincente porque dice que todo ojo en el mundo los va a ver. Probablemente va a suceder en televisión nacional, televisión internacional, televisión por satélite, y se van a levantar de los muertos. Y van a tener un impacto al ganar algunas personas para Cristo. Y van a haber personas que van a venir al Salvador durante ese período de tiempo. Y van a ser objeto de persecución, no solo por parte del mundo, sino por parte de los judíos también, porque los van a entregar no solo para ser matados, sino en las sinagogas para ser golpeados. Y, por cierto, en la tierra de Israel en la actualidad está literalmente llena de sinagogas, están por todos lados.

Entonces, esa no es una posibilidad remota en absoluto, en absoluto. Y los rebeldes en ese tiempo que se rehúsen a creer en el Mesías, y habrá rebeldes por cierto entre los israelitas según Ezequiel 20:38, habrán rebeldes que deben ser purgados. Habrán gentiles que vienen a Cristo, habrán judíos que vienen a Cristo, habrán judíos rebeldes y gentiles rebeldes, claro, que perseguirán a los creyentes verdaderos, será un tiempo de persecución y martirio severos. Pienso en eso conforme recuerdo estar de pie en el balcón, en el hotel en Tiberio, y viendo hacia abajo, una sinagoga que tenía su reunión en el Shabat. Y algún día en esa sinagoga, en dónde todos esos judíos que se están reuniendo en la actualidad, si están vivos en este tiempo en particular en la historia, habrá una fractura que estará aterrorizando en esa sinagoga. Algunos de ellos habrán creído en el Mesías o creerán en el Mesías, algunos no. Y los que no crean van a estar golpeando a los otros en ese mismo lugar, inclusive quitándole la vida los demás.

Entonces, habrá un tiempo de persecución y martirio severos para los creyentes verdaderos. Profanación, tratando objetos santos de manera vergonzosa. “Os matarán”, observe el versículo 9, “os matarán”. Esa es la palabra para homicidio, serán aborrecidos no solo por los judíos, sino serán aborrecidos por el mundo entero y todas las naciones. Por lo tanto, no habrá refugio, no habrá lugar dónde esconderse, no habrá lugar adónde escapar. ¿Y porque los van a aborrecer? Debido a mi nombre, ese es el punto. Odian a Cristo, el mundo odia a Cristo, siempre lo ha odiado y lo odiará en ese entonces, especialmente cuando están bajo el control de ¿quién? del anticristo, quién se levanta contra Cristo. Siempre los creyentes han sido odiados, siempre los creyentes han sido matados, pero entonces será más allá de cualquier cosa jamás experimentada. Profanación mundial de los santos. Serán martirizados y masacrados de un fin del globo al otro, en ese periodo de tiempo.

De hecho, la Biblia nos da tanto detalle de esto, observe Apocalipsis capítulo 6. Y aquí vemos de nuevo el futuro del principio de los dolores de parto, versículo 9, “Él abre el quinto sello y vi bajo el altar”, ese es el lugar de expiación, estas son almas redimidas vistas aquí bajo el altar. El símbolo de expiación. Él ve ahí las almas de aquellos que fueron matados por la palabra de Dios, y por el testimonio que tuvieron. Ahí habrían sido masacrados en la tribulación, y Juan en su visión los ve ahí, están clamando a gran voz, “Hasta cuando Señor Santo y Verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en aquellos que moran sobre la tierra. Y se les dieron ropas blancas a cada uno de ellos, y se les dijo que deben descansar por un tiempo, hasta que sus consiervos y sus hermanos sean matados como ellos, hasta que fuera cumplido.”

En otras palabras, Juan ve a algunos de los mártires clamando “¿hasta cuándo?”, y el Señor en un sentido dice, “No hasta que el resto de aquellos que deben ser matados, sean matados. El capítulo 7, versículo 9, Juan tiene una visión, y ve una gran multitud que ningún hombre podía contar de naciones y tribus y pueblos y lenguas, y están ahí ante el trono, y ante el Cordero. Y están vestidos con ropas blancas y palmas en sus manos, y están clamando diciendo, “La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.” Y él ve estas personas y ¿quiénes son? Versículo 14, él dice, “estos son los que salieron de la gran tribulación y han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

¿Cómo salieron de la tribulación? Sin duda alguna fueron martirizados, fueron matados por causa del Salvador, por causa de su compromiso con Él. Usted tiene el capítulo 11 en dónde matan a los dos testigos. Usted tiene el capítulo 12 dónde dice que el dragón, Satanás hace guerra con el remanente del mar, esto es gente creyente, probablemente refiriéndose a creyentes judíos. Y después en el capítulo 13, lo vuelve a tener, versículo 7, “Y le fue dado poder para matar”, y él hace guerra con los santos y vence a los santos y al anticristo y también el falso profeta. Y usted lo tiene en el capítulo 17, la gran ramera, la gran prostituta, el sistema religioso falso de la tribulación, está embriagada de la sangre de los santos y la sangre de los mártires de Jesús. Y en el 16:6 dice que “han derramado la sangre de santos y profetas”, han derramado la sangre de santos y profetas.

Ahora, regrese a Mateo 24 y escuche con atención. “Habrá profanación de los redimidos.” Pero escuche esto, “debido a eso”, y quiero que simplemente escuche con mucho cuidado por unos 5 minutos o más y usted va a ver algo que es muy, muy trágico. La quinta señal es, deserción. Deserción. Usted tiene engaño, disensión, devastación, y eso es mundial y eso le pasa al mundo entero incrédulo. Y después pasa a hablar de personas creyentes o las personas que se identifican con Dios y Cristo, y él dice, en primer lugar, va a haber profanación, van a tratar a estas personas con gran persecución. Como resultado de eso, vendrá la quinta señal, deserción.

Observe el versículo 10, “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.” Esto es tan trágico. La presión es tan grande, conforme el mundo comienza a masacrar a los creyentes, que algunas personas que se han identificado superficialmente con Jesucristo, como la semilla que cayó entre espinos, realmente no tiene raíz alguna, sino que germina y se ve bien al comienzo. Algunas personas que inicialmente se identifican con Jesucristo, cuando ven el precio que debe ser pagado, son escandalizados, son ofendidos, y no están dispuestos a pagar ese precio.

Entonces, comienzan a volverse en su ofensa, y no solo rechazan a Cristo, sino que traicionan a los creyentes verdaderos y los entregan a los perseguidores. ¿Ve eso? Comienzan a traicionar a los creyentes verdaderos, los comienzan a entregar, dándoles sus nombres y direcciones, diciéndoles dónde pueden ser encontrados para ser matados. La gente dice, ¿son creyentes reales? Claro que no. Si fueran creyentes reales continuarían en la verdad, ¿no es cierto? Si fueran creyentes reales entregarían su vida si fuera necesario. Si fueran creyentes reales seguirían en obediencia. Juan lo dice en 1 Juan 2, “Salieron de nosotros porque no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros habrían permanecido con nosotros, pero salieron de nosotros para que se manifestase que nunca fueron de nosotros.” 1 Juan 2:19.

Jesús lo dijo en Juan 8:31, “Si perseveráis en mi palabra, entonces sois mi discípulo real.” Y nuestro Señor mismo estableció el principio de discipulado en Mateo capítulo 10, escuche lo que dijo, ustedes lo conocen, muy claro, “el discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor”, versículo 24. Es suficiente que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su señor. Si han llamado al amo de la casa Belcebú, ¿cuánto más llamaron a aquellos de su casa?” En otras palabras, si dijeron que Jesús era de Satanás, van a decirlo de ustedes, pero es suficiente que sean como Él. El discípulo verdadero está dispuesto a sufrir como su maestro sufrió. Así que no los temáis.

Y después el Señor dice, “Por tanto todo aquel que me confesare delante de los hombres, lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero todo aquel que me negare delante de los hombres, también yo lo negaré delante de mi Padre que está en el cielo.” Él también dijo esto, “El que no toma su cruz y viene en pos de mí, no es digno de mí.” La persona que dice, ‘No quiero la cruz, no quiero morir, yo abandono”, esa persona ni siquiera es digna de ser discípulo. Esa persona ni siquiera pertenece a Cristo. La persona que pertenece a Cristo continua, la persona que pertenece a Cristo está dispuesta a pagar el precio, no porque tiene alguna virtud especial por sí mismo, sino porque si él es un creyente verdadero, el Espíritu Santo le concede una gracia que lo sustenta. Esa es la clave.

Como puede ver en Hebreos 3:12 dice, “Mirad hermanos, no sea que hay un corazón malo de incredulidad en vosotros que se aleje del Dios vivo.” Cuando alguien se aparta del Dios vivo, manifiesta un corazón malo de incredulidad. Y Pablo le dijo a Timoteo, “Si algún hombre lo negare, el Señor lo negará.”

Entonces, estas personas se identificaron externamente con el cristianismo, pero cuando el calor se incrementó, se fueron, se ofendieron. Suelo pedregoso. Engañados, porque no quisieron pagar el precio. Cómo los discípulos que dijeron, “Bueno, te vamos a seguir, tan pronto como vayamos a hacer esto.” Y Jesús dijo, “Cualquier hombre que colocando su mano sobre el arado se vuelve, no es digno de mi reino.” Buscaron la seguridad, pero no se detienen ahí, se traicionan unos a otros. ¡Qué cosa tan trágica! Esto va a pasar en ese entonces. El pueblo maravilloso, redimido y piadoso, va a ser traicionado por la gente que se ofende y no está dispuesta a pagar el precio. Se van a convertir en informantes y los van a entregar para que puedan ser matados, masacrados.

Marcos escribe de eso, en el capítulo 13, versículo 12, “Hermano traicionará a hermano, para entregarlo a la muerte, y el padre a su hijo, y los hijos se levantarán contra sus padres, y harán que sean matados.” Digo, llegará a la familia, ahí en la familia, conforme la gente, bajo la presión de tener que entregar su vida por Cristo, se salen, abandonan, desertan, y después se vuelven en contra de sus propios padres, sus propios parientes. Lucas 21:16, “Seréis traicionados por padres, hermanos, parientes y amigos. Y harán que los maten.” Eso es deserción. Y algunos de ellos van a desertar porque el precio es demasiado alto, pero algunos de ellos van a desertar, observe el versículo 11, “y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.” No falsos cristos ahora, sino falsos maestros. Algunos de ellos van a desertar porque no quieren pagar el precio, y algunos de ellos van a desertar porque han sido, ¿qué? engañados.

Entonces, la deserción va a ser una deserción doble en ese punto. Muchos falsos profetas se levantarán. Y dice lo mismo, no es cierto, ahí en el versículo 24, y estos falsos profetas van a enseñar error satánico, diabólico, infernal. Ahora, escuche con mucho cuidado lo que digo, si Satanás está por todos lados, y Satanás primordialmente se disfraza de ángel de luz, esa época no solo va a estar llena de todo tipo de maldad abierta, sino que va a estar llena de todo tipo de religión falsa. Y lo único que tiene que hacer usted es leer Apocalipsis 17 para ver eso, porque en Apocalipsis 17 usted tiene este sistema religioso mundano, malo, vil, miserable, llamado la ramera, la gran ramera, la prostituta, es una prostitución de religión, si la iglesia es una novia, ésta es una ramera.

Y entonces, va a haber todo tipo de engaño religioso floreciendo, conforme Satanás hace lo que puede para hacer que la gente se desvíe. Y entonces, esas personas que externamente se identifican con Cristo, quizás parecen estar interesados, van a ser arrancadas conforme las sectas y todo tipo de grupos falsos y mentirosos tienen un gran efecto en el mundo, un gran efecto. Y, por cierto, en Apocalipsis 9:21 dice, la palabra ‘hechicería’, esa es la palabra pharmakeia, significa ‘drogas’. Y quizás las drogas sean parte de ese, entre comillas “engaño religioso”. La gente va a recibir la marca de la bestia, van a adorar una imagen vil, miserable en la bestia. Todo esto como parte del engaño.

Ahora, quiero que vea algo más, esto es simplemente sorprendente. Observe el versículo 12, “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Este es el tercer elemento de deserción. Algunos van a desertar porque no pagarán el precio y morirán. Algunos van a desertar porque están engañados. Y algunos desertarán porque escogen la iniquidad. Iniquidad es la palabra “sin ley”. Es la palabra que significa que violan la ley de Dios, que simplemente el pecado enloqueciendo. Y el pecado será tan abundante, que va a traer a personas que están moviéndose hacia la verdad, de regreso a la maldad. Digo, lo vemos en la actualidad. Lo vemos en la actualidad.

Oí hoy de una niña que vino a nuestra iglesia, trabajaba en nuestro departamento de jóvenes y la impiedad vino a su vida y la despedazó. Y la impiedad entonces, va a ser mucho más poderosa de lo que es en la actualidad, lo que va a suceder va a haber una abundancia de impiedad miserable por todo el mundo. Será como uno tome alguna de las peores revistas pornográficas que usted puede concebir. Y así, eso va a pasar por toda la faz de la tierra en público, muy bien. Y ese tipo de maldad abierta, va a alejar a la gente, y eso dice, causará que el amor de muchos se enfríe, porque la iniquidad abunda, impiedad por todos lados.

Pablo le escribió a Timoteo y describió ese día último. Él describió esa impiedad. “Los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos”, 2 Timoteo 3, “sin afecto familiar natural, violadores de pacto, calumniadores, incontinentes, violentos, menospreciando a aquellos que son buenos, traidores, arrogantes, amadores de los placeres más que de Dios, y el amor de muchos se enfriará porque aman el placer.” Impiedad global, inmundicia global, el vicio por todos lados, los hombres inmersos en él sin refreno. Y viene rápido, ¿no es cierto? digo, estas cosas no parecen tan remotas para nosotros como pudieron haberlo sido para nuestra sociedad veinte años atrás, y su afecto, aunque es superficial, su afecto hacia Cristo se enfría, se enfría. Son alejados, son atraídos por el amor a la maldad, el amor miserable de la maldad.

Y después, versículo 13, “Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” ¿Cómo puede usted identificar a los salvos? Porque los salvos no, ¿qué? no desertan, ¿no es cierto? No desertan, no se van a alejar porque el precio es demasiado alto, no se van a ir porque están engañados, no se van a alejar porque aman la maldad. Y entonces, usted simplemente observe, y los que perseveran hasta el fin son, ¿qué? son los salvos. Y serán librados de eso. Algunos morirán y algunos vivirán, pero todos serán librados, sea en la vida o la muerte, van a ser librados de la ira venidera. La perseverancia es siempre la marca de los salvos, la perseverancia es siempre la marca de los salvos. Perseveran, perseveran hasta el final.

En Mateo 10:22 Jesús lo dijo, “Y seréis aborrecidos por todos los hombres por causa de mi nombre, pero el que persevera hasta el fin, será salvo.” El hombre quien, en esa afirmación, Jesús estaba diciendo, quien llega hasta el fin de su vida y persevera, enfrentando lo que enfrente, demuestra que él es quien al fin será salvo. Él será librado de esta vida a las glorias del cielo, y así será en el futuro. El que persevera en todo eso, el que en términos de Apocalipsis 2:10 es un vencedor, él es un vencedor y él es el que será salvo, sin importar cuál sea la persecución, sin importar cuál es el precio. Que promesa tan maravillosa.

Lucas 21:19 lo expresó de esta manera, afirmación maravillosa, “En vuestra perseverancia, ganaréis vuestras almas.” Que gran afirmación. Es el que persevera por el poder de Dios, la gracia de Dios, el que gana al fin. La fe que persevera es la fe de los salvos, la fe de los redimidos.

Entonces, en el fin habrá una decepción terrible, deserción terrible conforme la gente que se identifica con la iglesia de pronto huye. Sabe una cosa, si todo esto se llevara a cabo en este momento, descubriríamos quiénes son los desertores, ¿no es cierto? descubriríamos quienes son los que no quieren pagar el precio de la muerte, descubriríamos quienes son las personas que serían atraídos por los falsos profetas, veríamos a los que amaron su impiedad más de lo que amaron a Dios. Digo, todo sería claro, y así será en ese entonces, así será entonces. Solo los que perseveran serán librados, y los vemos en Apocalipsis 7, sacados de la gran tribulación en ropa blanca. Los vemos en Apocalipsis 19, conforme Cristo regresa y están montando con él en ropa blanca, perseveraron y se les dio una túnica blanca.

El último punto, declaración. La señal final de la venida, el dolor de parto final que comienza es declaración. Y antes de que el Señor venga esto tiene que suceder. “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” Antes de que el fin venga, antes del establecimiento del reino, esto tiene que suceder, proclamación mundial del evangelio. A pesar de la persecución, a pesar de los desertores, a pesar de los falsos profetas, a pesar de los cristos falsos, a pesar de que el infierno desata sus demonios por toda la tierra, a pesar de todo este desastre terrible, horrendo, inconcebible, a pesar de gente con amor que disminuye, a pesar de que el anticristo esté gobernando y reinando, a pesar de que Satanás esté tratando de pelear contra Cristo, a pesar de las guerras y hambres y terremotos y el resto de señales en el cielo, a pesar de todo eso, el evangelio del reino será predicado en todo el mundo como un testimonio a todas las naciones y entonces va a venir el reino.

Dice usted, “Hombre, ¿cómo va a pasar eso? ¿cómo es que el evangelio va a ser predicado?” Observe Apocalipsis 14, este es el último pasaje que veremos. Apocalipsis 14, versículo 6, y aquí estamos, apenas antes de que las copas sean derramadas, apenas antes de que los últimos dolores de parto finales que vienen a una velocidad que se incrementa de lugar al reino, apenas hacia el final, apenas antes de que el holocausto final se lleve a cabo. “Vi otro ángel volar en medio del cielo,” dice Juan “y él tenía el evangelio eterno.” ¿Por qué? “para predicarle a aquellos que moran en la tierra y a toda nación, lengua, tribu, y” ¿qué? “y nación.

Ahí está el cumplimiento de Mateo 24:14. Esa predicación del evangelio del reino al mundo entero, no está hablando de lo que está pasando ahora, está hablando de lo que ese ángel va a ser en una evangelización grande, sobrenatural, milagrosa, final, del mundo. Y sucede inmediatamente antes del juicio, y esa es la razón por la que el ángel dice, “Temed a Dios y dadle gloria.” Ese es el mensaje que él está predicando. “Porque la hora de su juicio ha llegado, y adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, y el mar y la fuente de las aguas.” Y otro ángel viene detrás de ese ángel y dice, “Babilonia ha caído, ha caído.” En otras palabras, el día del hombre se acabó. Más vale que estén bien con Dios, este es el gran esfuerzo evangelístico llevado a cabo por ángeles gloriosos en los cielos, volando por todo el globo apenas antes de que el holocausto final se lleve a cabo. El evangelio eterno es el mismo evangelio que Dios siempre ha dado, que Él juzga el pecado y recompensa la justicia. Y estos ángeles van a llamar al mundo al Salvador, y después vendrá el fin, pero no antes de eso, dice nuestro Señor.

Entonces, esos son los dolores de parto, esos son los dolores de parto, pero esos únicamente son el principio de dolores de parto, conforme avanzamos a lo largo del capítulo, vamos a ver más y más detalles. Ahora, alguien va a decir esto, “¿Cómo sabemos cuándo comienzan los dolores de parto? ¿cómo sabemos cuándo realmente comienzan? Y ese va a ser nuestro estudio, el versículo 15 hasta el 28. Y eso está a unas cuantas semanas. Espere, pero puede leer por adelantado. Inclinémonos en oración.

Padre, hemos disfrutado de un gran tiempo en esta noche, maravilloso. Gracias por este gran tiempo. Gracias por el amor de estas personas hacia Ti y tú Palabra, y por permitirnos disfrutar de un poco más de tiempo esta noche para que pudiéramos cubrir esta gran verdad. Gracias Padre por nuestra comunión en torno a tú Palabra, y conforme vemos que esto se va a cumplir, oímos a Pedro decir, “Viendo que conocéis todas estas cosas, ¿qué tipo de personas debéis ser? en toda santidad, siendo irreprensibles.” Oh Señor cómo nuestras vidas deben ser puras cuándo vemos el Dios que tú eres. Cómo debemos llamar a los hombres al Salvador, antes de que este día venga, o antes de que seamos quitados de esta tierra y no tengamos más oportunidad. Te damos gracias, Señor. Que podamos esperar el día cuando Jesús venga a establecer su reino, es un día glorioso, sin embargo, nos deja con tanto que hacer, para salir a las carreteras y llamar a la gente a venir al Rey, a estar listos para Su reino.

Gracias por este día maravilloso que nos has dado, que siempre vivamos a luz de tu regreso pronto, porque si estas cosas parecen estar tan cerca, y vamos a ser arrebatados antes de que comiencen deben ser rápido. Y decimos con Juan, “Sí, ven Señor Jesús. Ven Señor Jesús.” Ayúdanos a vivir con la eternidad en mente, y no en tiempo, a vivir con el cielo en mente, y no la tierra, a vivir con la eternidad en mente, y no las cosas temporales, y hacernos tesoros en dónde la polilla y el orín no corrompen, y dónde ladrones no minan y hurtan, y a poner nuestra mira en las cosas de arriba, no en las cosas de la tierra. Esperamos con gratitud, sin embargo, con tristeza, por aquellos sin Cristo el día del regreso de Cristo.

Oramos en Su Nombre. Amén.

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