10/63 – ¿Demente, Endemoniado o Señor? | Marcos 3:20-35

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

10/63 – ¿Demente, Endemoniado o Señor? | Marcos 3:20-35

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

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Calvinismo vs. Arminianismo – ¿cuál es el que está en lo correcto?

Got Questions

Calvinismo vs. Arminianismo – ¿cuál es el que está en lo correcto?

https://www.gotquestions.org/Espanol/audio/Calvinismo-Arminianismo.mp3

El Calvinismo y el Arminianismo son dos sistemas de teología que intentan explicar la relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana con respecto a la salvación. El Calvinismo es llamado así por Juan Calvino, teólogo francés que vivió desde 1509 hasta 1564. El Arminianismo es llamado así por Jacobo Arminio, un teólogo holandés que vivió desde 1560 hasta 1609.

Ambos sistemas se pueden sintetizar en cinco puntos. El Calvinismo sostiene una total depravación del hombre, mientras que el Arminianismo dice que la depravación es parcial. La depravación total asegura que cada aspecto de la humanidad está contaminado por el pecado, por lo que los seres humanos son incapaces de venir a Dios por su propia voluntad. La depravación parcial dice que cada aspecto de la humanidad está contaminado por el pecado, pero no al extremo de que sea incapaz de colocar su fe en Dios por su propia voluntad.

Nota: el Arminianismo clásico rechaza la «depravación parcial» y tiene una visión muy cercana a la «depravación total» Calvinista (aunque el alcance y significado de esa depravación se debaten en los círculos Arminianos). En general, los Arminianos creen que hay un estado «intermedio» entre la depravación total y la salvación. En este estado, que es hecho posible por la gracia anticipada, el pecador está siendo atraído a Cristo y tiene la habilidad dada por Dios para elegir la salvación.

El Calvinismo se adhiere a una elección incondicional, mientras que el Arminianismo dice que la elección es condicional. La elección incondicional sostiene que Dios elige individuos para salvarlos basado enteramente en Su soberana voluntad, no en alguna otra cosa inherente a el individuo. La elección condicional dice que Dios elige a los individuos para la salvación, basado en Su pre-conocimiento de quién será un creyente en Cristo para salvación.

El Calvinismo sostiene que la expiación es limitada, mientras que el Arminianismo dice que la expiación es ilimitada. Este es el más controversial de los cinco puntos. La expiación limitada es la creencia de que Jesús sólo murió por los elegidos. La expiación ilimitada es la creencia de que Jesús murió por todos, pero que Su muerte no tiene efecto hasta que la persona crea en Cristo.

El Calvinismo comprende la creencia de que la gracia de Dios es irresistible, mientras el Arminianismo dice que una persona puede rechazar la gracia de Dios. La gracia irresistible sostiene que cuando Dios llama a una persona a la salvación, esta persona inevitablemente llegará a la salvación. La gracia resistible sostiene que Dios llama a todos a la salvación, pero que mucha gente resiste y rechaza este llamado.

El Calvinismo cree en la perseverancia de los santos, mientras que el Arminianismo sostiene que la salvación está condicionada. La perseverancia de los santos se refiere al concepto de que una persona que ha sido elegida por Dios, perseverará en la fe y nunca negará a Cristo o se apartará de Él. La salvación condicional es la opinión de que un creyente en Cristo puede, de su libre albedrío, alejarse de Cristo y, por lo tanto, perder la salvación. Nota: muchos arminianos niegan la «salvación condicional» y se aferran a la «seguridad eterna».

Así que en el debate del Calvinismo vs. el Arminianismo, ¿quién está en lo correcto? Es interesante notar que, en la diversidad del Cuerpo de Cristo, hay toda clase de mezclas del Calvinismo y el Arminianismo. Hay cinco puntos Calvinistas y cinco puntos Arminianistas, y al mismo tiempo tres puntos Calvinistas y dos puntos Arminianistas. Muchos creyentes llegan a una clase de mezcla entre estos dos sistemas. A fin de cuentas, creemos que los dos sistemas fallan al intentar explicar lo inexplicable. Los seres humanos somos incapaces de entender completamente un concepto como éste. Sí, Dios es absolutamente soberano y omnisciente. Sí, los seres humanos somos llamados a tomar una genuina decisión de poner nuestra fe en Cristo para salvación. Estos dos factores nos parecen contradictorios, pero en la mente de Dios, ambos tienen perfecto sentido.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Episodio 11 – Cuando las letras en la adoración pierden lo esencial 

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Cuando las letras en la adoración pierden lo esencial

Episodio 11

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

9/63 – ¿Qué quieres de Jesús? | Marcos 3:7-19 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

9/63 – ¿Qué quieres de Jesús? | Marcos 3:7-19

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

Los fondos que los hijos de Dios entregan a Dios en calidad de ofrenda, deben ser manejados con guante blanco, quiero decir, de la manera más clara y transparente posible. En cada iglesia local, o misión o ministerio cristiano debe haber una persona conocedora de contabilidad, para llevar un registro contable del movimiento económico. Los fondos deben ser celosamente puestos a buen recaudo en cuentas bancarias. Al menos cada mes, esta persona debería presentar balances contables a los líderes de manera que no quepa la menor duda en cuanto a los ingresos, los egresos, los saldos y cualquier otro detalle. Por regla general, no es recomendable que los líderes participen en el manejo de las finanzas.

Ellos deben decidir la manera como se van a distribuir los fondos, pero es mejor que otra persona, tal vez un diácono, se ocupe de la distribución misma de esos fondos. ¿Cuál es el ejemplo bíblico para todo esto? Pues permítame citar un pasaje bíblico que se encuentra en 1 Corintios 16:1-4. La Biblia dice: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.

Pablo da instrucciones claras y precisas a la iglesia en Corinto, en cuando a una ofrenda que iban a recoger para ayudar económicamente a los creyentes pobres en Jerusalén. Les instruye a hacer lo mismo que instruyó a las iglesias de Galacia. De esto se desprende que los principios bíblicos para la ofrenda se aplican a todas las iglesias locales en cualquier parte del mundo y en cualquier época de la humanidad. Luego instruye en cuanto a cómo va a ser la mecánica para recoger esta ofrenda para los santos. La idea era que para cuando Pablo llegue a Corinto, el fondo ya esté listo para ser llevado a Jerusalén. Pero note lo que Pablo dijo después. Instruye a la iglesia en Corinto que por escrito designe personas que van a llevar ese fondo a Jerusalén.

Es decir que Pablo quería que sean otros, más de uno, los que manejen ese fondo, no él. ¿Por qué? Pues simplemente porque Pablo no quería despertar ninguna sospecha en cuanto al manejo de ese fondo. En todo caso, Pablo dice que, si fuere propio que él también vaya, irán con él. Todo esto es necesario para mantener libre de cualquier duda el manejo de los fondos que los hermanos entregan al Señor. Siempre debe haber más de una persona para verificar cuánto dinero entra, cuánto dinero se gasta y cuánto dinero queda en las arcas de la iglesia. Así que, por supuesto que el manejo de los fondos de una iglesia local, o de una misión, o de un ministerio cristiano debe realizarse con absoluta transparencia y honestidad . Cumplir con este mandato libraría a las iglesias de atravesar por tantos escándalos de mal uso de dinero que han traído afrenta a la iglesia y al nombre del Señor Jesucristo.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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David

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

David

R.C.Sproul

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Nunca olvidaré la primera vez que tuve la oportunidad de visitar Tierra Santa. Habían estado tras de mí por años para ir a ese viaje diciéndome que me ayudaría mucho y que lo disfrutaría, yo decía: «No, yo no quiero ir, no quiero». Finalmente fui; y nunca lo olvidaré.

Nos quedamos en un hotel en el Monte de los Olivos, con vistas al valle del Cedrón, mirando justo de frente la ciudad vieja de Jerusalén. Y recuerdo una noche, saliendo al patio detrás del hotel, allí de pie, tarde en la noche, mirando las paredes iluminadas por los reflectores, y luego a la izquierda de las paredes que quedaban de Jerusalén esa pequeña parcela de tierra que era la ciudad vieja, la ciudad donde David estableció la capital.

Y allí, en la penumbra y la oscuridad, solo cerré mis ojos y me imaginé a David huyendo de su palacio con su familia, debido al avance de la horda rebelde que marchaba contra él bajo el liderazgo de su propio hijo Absalón.

Y la Biblia nos dice que esa noche cuando David huyó, se dirigió hacia el valle de Cedrón lamentándose mientras él iba. Y cuando me paré allí en ese lugar imaginando a David, me invadió una sensación única de la historia, porque han pasado poco más de 3.000 años desde que David fue ungido rey de Israel.

Recuerdo otra ocasión, muchos años después, que alguien me dijo, «RC, cuando vayas al cielo, aparte de tus familiares y seres queridos fallecidos ¿cuáles son las cinco personas que más te gustaría ver en el cielo, de la historia de la iglesia?»

No puedo recordar ahora mismo cuales cinco enumeré en esa ocasión, pero sé que uno de los cinco era David. Simplemente no puedo pasar por alto a David. Si alguna vez hubo un hombre renacentista antes del Renacimiento, sería David. Herbert Marcuse, un filósofo que revolucionó en el siglo XX cuyo libro más famoso se tituló «El hombre unidimensional».

Nunca este título se aplicaría a David, porque este era un hombre que tenía múltiples facetas, extremadamente complejo. Él era un conjunto desenfrenado de contradicciones que demostró el adagio de los que dicen que cuando era bueno, era muy, muy bueno, y cuando era malo, era terrible.

Entonces, vemos la grandeza de la humanidad manifestada en la vida de este hombre, así como las profundidades de la corrupción. Y esa es una de las razones, supongo, por las que me gusta David, porque es tan real.

Recuerdo que Kierkegaard una vez hizo la observación, «Mi queja no es que mi edad sea mala, sino que es insignificante; que carece de pasión». Él dijo: «Cada vez que me deprimo”, dijo, “vuelvo a las páginas del Antiguo Testamento, porque cuando leo la Biblia, allí’, dijo, “encuentro gente que miente, que mata, que engaña, que roba y comete adulterio».

Él dijo: «En una palabra, se trata de gente con pasiones igual que nosotros, no santos de papel o héroes de cartón». Y precisamente así era David. Nos quedamos la última vez con la aparición de la monarquía y el primer rey que fue Saúl.

Y vimos cómo Saúl empezó con un ascenso meteórico de esplendor, pero pronto degeneró en corrupción de todo tipo donde no solo fue invadido por la locura, por los celos y por la rabia contra David, sino que recurrió a la consulta de hechiceros, visitando a la adivina de Endor y cosas así.

Y Saúl, quien había sido muy distinguido como guerrero, finalmente, murió en batalla y tenemos el registro de eso en el primer capítulo de 2 Samuel. Y leemos del mensaje que le traen a David, que este hombre que había tratado de matarlo una y otra vez había sido herido en batalla.

Y leemos estas palabras en el versículo 17 del capítulo 1 de 2 Samuel: «David entonó esta elegía por Saúl y por su hijo Jonatán, y ordenó que enseñaran a los hijos de Judá el cántico del arco; he aquí, está escrito en el libro de Jaser.

Tu hermosura, oh Israel, ha perecido sobre tus montes. ¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat, no lo proclaméis en las calles de Ascalón; para que no se regocijen las hijas de los filisteos, para que no se alegren las hijas de los incircuncisos.

Oh montes de Gilboa, no haya sobre vosotros rocío ni lluvia, ni campos de ofrendas; porque allí fue deshonrado el escudo de los valientes, el escudo de Saúl, no ungido con aceite. De la sangre de los muertos, de la grosura de los poderosos, el arco de Jonatán no volvía atrás, y la espada de Saúl no volvía vacía. Saúl y Jonatán, amados y amables en su vida, y en su muerte no fueron separados; más ligeros eran que águilas, más fuertes que leones.” “¡Cómo han caído los valientes, y perecido las armas de guerra!”

Esto, de un hombre que lo había perseguido sin descanso, que lo había tratado de matar, Incluso David, quien había tenido más de una oportunidad para matar a Saúl, se negó a poner su mano sobre él, porque Saúl era el rey y Saúl era el ungido del Señor.

Ahora David escribe una elegía por la muerte del rey. Bueno, como dije, la historia de David es una historia llena de contradicciones y complejidades. David era muchas cosas; en primer lugar, era un niño prodigio. Siempre me han fascinado las historias de los grandes músicos como Mozart y otros, que a una edad muy temprana alcanzaron niveles de logro tan notables en su campo y en su arte.

Pero David era solo un muchacho que había cuidado de las ovejas de su padre en los campos y las había defendido de leones y de osos, cuando lo vemos aparecer en la escena donde el pueblo de Israel ha sido acorralado por el campeón de los filisteos, Goliat.

Los ejércitos de Israel acampaban a un lado de un barranco, y los ejércitos de los filisteos, al otro, y cada día de la semana, semana tras semana, el campeón de los filisteos llegaba al valle y este gigante, Goliat, desafiaba a los ejércitos de Israel a que enviaran un campeón para que pudieran resolver su conflicto en un combate de hombre a hombre.

Pero no se encontró a nadie en todos los ejércitos de Israel que asumiera el desafío. Y el rey se sentó en su tienda y tembló hasta que Isaí envió a su hijo menor David al campamento para llevar algo de comida a sus hermanos mayores y asegurarse de que estuvieran alimentados.

Y este muchacho llega y ve a este gigante desafiando a Israel para que presente a un luchador que pelee contra él. Y él, en su idealismo juvenil, está completamente confundido por esto, ¡ustedes saben!

Él mira a su alrededor, ¿dónde están sus hermanos?, ¿dónde está el rey? ¿por qué no se presenta alguien? ¿no se supone que los soldados están para luchar por el honor y la defensa de su pueblo? Y David, no puede soportar que este filisteo no solo avergüence al pueblo de Israel, sino que se atreve a hacerlo con la arrogancia de burlarse del Dios de Israel.

Él va donde el rey, y le dice, «Déjame ir». El rey dijo: ‘Eres un muchacho, no puedo dejarte ir’. David dijo: ‘¿Por qué?’, ‘yo puedo contra este gigante’. Él dijo: ‘Dios me ha librado del león, Él me ha librado del oso. Déjame ir a la batalla’. Finalmente, ya que nadie más aceptaba el desafío, y Saúl estaba harto de escuchar estas burlas día tras día y semana tras semana, finalmente llamó al que llevaba su armadura y le pusieron a David esta enorme armadura, pero David no podía ni moverse con todo eso.

Y dijo: ‘Quítenme estas cosas. No puedo usar esto. No necesito armadura. Tomaré mi honda, y mis cinco piedras lisas y el Señor Dios de los ejércitos entregará este hombre en mis manos’.
Y David caminó hacia el valle de la muerte solo. Como un joven, no un joven contra un hombre, sino un joven contra un gigante. Y cuando Goliat vio que venía este muchacho, se enfureció, él se sintió insultado. Y dijo: «¿Qué? ¿Me tratas como un perro?»

David dijo: ‘Vengo en el nombre del Señor Dios de Israel’ jujujuju con la honda y la piedra golpeó al gigante en su sien y el gigante cayó muerto, y en ese momento, David corrió hasta allá y tomó la espada de Goliat y le cortó la cabeza y la sostuvo en alto la cabeza de Goliat.

Esto es material de los cuentos de hadas, pero está registrado aquí en la Escritura como historia seria. No es de extrañar que este joven se convirtiera de inmediato en un héroe para el pueblo de Israel. Este fue solo el inicio de las hazañas militares de David.

Podríamos discutir sobre quién fue el guerrero más grande en la historia del Antiguo Testamento. Algunos podrían votar por Josué, pero ciertamente en términos de leyendas militares y hazañas, nunca nadie superó a David.

Él fue el Napoleón Bonaparte, Julio César, Aníbal de Cártago, Alejandro Magno, todos ellos en un solo guerrero de su época. De hecho, si algo nos muestra la imagen de los primeros días de David es a un hombre que a veces llega a ser casi un bárbaro. A veces no se parece tanto un general respetado como Julio César, se parece más a Atila el Huno: un bárbaro.

Cuando se encuentra con esta banda itinerante de merodeadores cerca del Mar Muerto y en Siclag y cómo se enfrenta a ellos … es como un Robin Hood. Él mismo es un fugitivo de la ira de Saúl, y tiene a su alrededor un puñado de soldados improvisados y se convierte en un guerrillero merodeador que saquea y asalta; sanguinario, cruel, despiadado. Si leemos solo esta porción de la vida de David, uno se pregunta cómo la Biblia podría afirmar que este era un hombre conforme al corazón de Dios.

Sin embargo, además de ser un guerrero, y un bandido, descubrimos que también era un hombre extremadamente sensible, que tenía el espíritu y el corazón de un poeta y de un músico. David tendría que ser el poeta con laureles de Israel. Y el fruto de su producción literaria llega hasta nosotros en los salmos. No hay literatura en toda la Sagrada Escritura que revele una sensibilidad más profunda, que nos permita ver con claridad el alma de un hombre de Dios, que suspira por Dios como el ciervo anhela las corrientes de agua, como vemos en los poemas de David.

Y no sólo tenía este don literario, de la creatividad, sino que se distingue como un músico. De hecho, es tan competente como músico que este es el único lugar donde fue recibido en el palacio por el trastornado rey Saúl, porque cuando Saúl tenía sus ataques de depresión, melancolía y delirio, enviaría por David y David vendría a tocar su lira, y mientras tocaba, la música era tan hermosa que tranquilizaba al demonio enfurecido dentro de Saúl. David compuso canciones para la música de la vida religiosa de su época.

Pero además de ser un prodigio, un guerrero, un bandido, un poeta y un músico, quizá David es más recordado por ser el rey. De hecho, el símbolo supremo de la realeza en el Antiguo Testamento y qué rey que él era. A pesar de que su ascenso al trono fue a través de una ruta tortuosa, y hubo una fuerte resistencia por parte de las personas que seguían a Saúl y que buscaban que el reinado de Saúl fuese una dinastía a través de la herencia biológica, sin embargo, Dios había hablado a través de la obra de la unción de Samuel, que Samuel había ungido a David como rey, de modo que David era elección de Dios para ser rey de Israel.

Y finalmente, cuando pudo acabar con la guerra civil y llevar al pueblo a la unidad, su monarquía empezó a prosperar. Recuerdo que cuando estaba haciendo un doctorado en Holanda, en los años 60, y vivía en las afueras de Ámsterdam, e iba a la escuela en la ciudad allí, a los holandeses les gustaba hablar sobre el siglo XVII.

Quiero decir que parecía que nunca dejaban de hablar del siglo XVII y tenían a todos los guías turísticos de la casa de Rembrandt, y contaban las historias de la magnífica producción de arte que salió de ese pequeño país.

En un breve período de tiempo en el siglo XVII, este pequeño país que siempre era amenazado con ser cubierto por el mar, gobernó el mundo con comercio y con la fuerza del transporte marítimo. Por eso, los holandeses llaman a ese período su edad de oro.

Hubo una edad de oro en Grecia, una edad de oro en Roma, una edad de oro en Holanda, pero también hubo una edad de oro en esta pequeñísima nación que era una franja de tierra uniendo los tres continentes en el Medio Oriente.

La edad de oro de Israel fue durante la monarquía davídica. Pues David, cuando llegó al poder, conquistó todas las naciones alrededor de Israel que amenazaban su seguridad. Él extendió las fronteras por primera vez desde Dan hasta Beerseba. Instituyó el período de mayor prosperidad en su historia, y no solo fue un rey fuerte, y un rey benévolo, sino que fue un administrador extremadamente capaz, lo cual es muy inusual cuando tienes a estos luchadores poéticos y carismáticos. Era un diplomático maestro.

En realidad, fue una idea genial tomar esta ciudad recién conquistada, que había pertenecido a los jebuseos, y que después de haberla conquistado, en lugar de mover su capital al Norte o al Sur para satisfacer las partes que rivalizaban, el “Real Madrid y el Barcelona” de Israel, decidió situar su capital en un lugar nuevo, y estableció la sede de su gobierno, la sede de su monarquía, en Jerusalén. Jerusalén. Jerusalén, la ciudad de la paz, la llamó así.

Había sido llamada la ciudad de pan, y ahora esta ciudad se convierte en el símbolo de la presencia de Dios. Es en esta ciudad que se establecerá el templo. Es en esta ciudad a la que el redentor vendrá y será crucificado. Este es el monte de Sion. Esta es la ciudad que los judíos todavía dicen, todo el tiempo, «El otro año en Jerusalén».
Esta es la ciudad que es el pedazo de tierra más disputado en el mundo de hoy y llegó a tal lugar prominente bajo la monarquía de David. Me refiero a que él sería famoso en la historia secular por sus logros como rey en el mundo antiguo, incluso si no fuera tan importante en las Escrituras.

Pero creo que quizás, lo que más recordamos de David, fueron sus extraordinarias hazañas como pecador. Lo que sea que David hizo, lo hizo a lo grande. Él no bromeaba cuando se involucró con esta mujer, Betsabé. Se enamoró locamente, fue cegado por su deseo, rebajándose no solo al adulterio, sino que rebasa los límites y usa su poder de rey para colocar a uno de sus fieles soldados en el frente de batalla para asegurarse que quede expuesto al fuego enemigo y lo maten.

Eso es lo que hace con el marido de Betsabé. Y toma a Betsabé para sí mismo y la embaraza. Pero Dios envió a David el profeta Natán y Natán le contó una parábola inolvidable.
Él le dijo a David: ‘Había un hombre que en el reino era leal al rey. Era pobre y desamparado, pero tenía una oveja pequeña, una corderita que era una oveja hembra y él amaba a esta oveja. Permitió que la oveja viviera en su casa y comiera de su mesa. Su vida estaba dedicada a esta pequeña oveja. Y había otro agricultor en la tierra que tenía enormes rebaños de ovejas, y vio la belleza de esta pequeña corderita que pertenecía al hombre pobre y en su arrogancia él entró y robó la pequeña corderita del hombre pobre’.

Cuando David escuchó esa historia dijo: ‘No en mi reino. Encuentra quién es ese hombre’ y añadió, ‘y haré caer toda la ira de mi reino sobre él y se hará justicia al respecto’. En ese momento Natán pronuncia la declaración inmortal, «Tú eres ese hombre». Verás que la caída de David fue más violenta que la caída de Goliat, porque la suya era una caída espiritual.

En muchos sentidos, parecía que él estaba a punto de repetir la degeneración y corrupción que había manifestado el reinado de su predecesor Saúl. Pero la gran diferencia entre Saúl y David se encuentra en el arrepentimiento de David.

David se convierte, en el Antiguo Testamento, en el modelo supremo del despertar piadoso a la propia bancarrota espiritual y moral y la absoluta necesidad de confiar en la gracia de Dios y nada más para la salvación.

En esta ocasión la profundidad del arrepentimiento de David se manifiesta en el Salmo 51. Cada estudiante del Antiguo Testamento debe leer el Salmo 51 con mucho cuidado para tener una idea de lo que realmente significa estar desnudo ante un Dios santo y justo, y confiar en su misericordia y solo en su misericordia. Por eso, en ese sentido, David era un hombre conforme al corazón de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que-tienes-tanto-miedo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss pregunta, ¿Qué es más grande, tu tormenta o tu Dios?

Nancy Leigh DeMoss: No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estés batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito un libro de texto que te ayude. No sé cuál sea tu tormenta, pero sé que Jesús lo sabe; Dios lo sabe. Y Él nos dice a nuestros corazones, “¿Porqué tienes tanto miedo? ¿Dónde está tu fe?” Bueno, mi fe a veces no es muy grande, pero déjame decirte una cosa, ¡mi Dios siempre es muy grande!

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy:  Estamos hablando de cómo tener un corazón en quietud, y una hermana que está presente en la grabación se me acercó durante el receso y me dijo, “Esto es exactamente lo que necesito el día de hoy. Mi casa está medio empacada,  todo está en cajas, y estamos preparándonos para mudarnos”. Si algún día te has encontrado en esta situación, es ahí donde necesitas un corazón en calma. En cada circunstancia y temporada de la vida. Estamos tentadas a inquietarnos, a tener nuestro corazón en crisis.

Pero estamos viendo un texto que nos anima a elegir, aun en medio de la tormenta, el tener un corazón en quietud: y es el  Salmo 131. Espero que lo estén leyendo, memorizando, meditando en él, y haciéndolo parte de sus vidas. El salmista dice,

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron;    ni anduve en grandezas,    ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre. (RV 60)

Siempre me ha gustado leer las biografías de cristianos del pasado. Una de las razones es porque, al leer acerca de sus luchas y como ellos confiaron en Dios en medio de la tormenta, eso llena de valor mi propio corazón, y pienso, “caramba, Dios vino a su rescate. Sé, que ese Dios vendrá a mi rescate también”.

He estado leyendo un libro durante los pasados meses. Lo estoy sosteniendo en mi mano en este momento, mis radioescuchas no podrán verlo, pero ¡es un libro enorme! Tiene aproximadamente 750 páginas, creo, y con una letra chiquitita. Es un libro que  acaban de volver a publicar. Se trata de la autobiografía de George Mueller,  quien fue el fundador de los orfanatorios en Inglaterra donde en cierto momento estaban alimentando a más de 2,000 huérfanos cada día; alimentándolos, vistiéndolos, educándolos.

George Mueller sentía que, en su caso, Dios no quería que él le dijera a nadie acerca de las necesidades de su ministerio; el costo de mantener a estos huérfanos, porque él quería que la vida en esos orfanatorios fueran una demostración al mundo de la grandeza de Dios y de Su fidelidad y de Su poder.

Quiero leerte algunos extractos de cómo Dios capacitó a este hombre para que cultivara un corazón en quietud.

[Él dijo:] “No tengo ni un simple centavo en la mano para los huérfanos. En un día o dos muchas libras serán necesarias para cubrir las necesidades. Mis ojos están en el Señor.”

[Aquí hay otra cita:] “El Señor en Su sabiduría y amor, aún no ha mandado ayuda. De dónde ha de venir; no debe de ser mi preocupación. Creo en Dios que Él lo hará, en el tiempo exacto, Él mandará la ayuda.”

[Y en otra ocasión él dijo] “Nunca habíamos estado tan bajos de provisiones como ayer y hoy. Aún así mi alma da gracias al Señor, estuvo en perfecta paz tanto ayer como hoy.”  [¡Este es un hombre con un corazón tranquilo! Él dice:] “Mi corazón no está en angustia. Estoy seguro que, en la mejor manera y tiempo, Dios mandará ayuda.”

[Aquí hay otra historia:] “Durante los últimos dos días solo se produjo la vigésima parte de lo que se gastó.” [O sea que sus gastos fueron 20 veces más de lo que entró.] “Cuando pensé en la cantidad de lo que salió y de lo poco que entró, recordé las palabras en Isaías capítulo 26 versículo 4 “Confiad en el Señor para siempre, porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna.” Y mi corazón respondió: ”en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna, en Él confiaré.” Minutos después recibí una carta de Canadá, [a miles de kilómetros de distancia] que contenía una cheque bancario por £81 libras, 9 chelines.” Así que Dios mandó lo que se necesitaba, en la medida que él puso su confianza en el Señor.

[En otra ocasión escribió:] “Mientras escribo esto, el salario de estos cinco días ha sido tan pequeño, que no cubriría ni la quinta parte de todos los gastos de estos cinco días; pero de nuevo, estoy esperando una gran cantidad de dinero.” Aquí vemos un hombre que siempre se mantuvo esperando que Dios hiciera lo que se necesitaba.

“Es una bendición indescriptible, en realidad, conocer a Dios, caminar en amistad con Él; el poder ser capaces de hablarle a Él acerca de todo, y transferirle todas nuestras preocupaciones y cargas. De esta manera tan feliz y bendecida, he podido caminar por 44 años y no puedo describir el gozo que viene con esta vida de santidad, bendecida, independientemente de las circunstancias, eventos políticos, dificultades económicas, amigos, muerte, etc. Siempre y cuando podamos descansar en Dios, tenemos todo lo que podamos necesitar.”

[En otra ocasión escribió estas palabras:] “Dios no me ha fallado en ningún momento.”

Déjame insertar algo aquí, y lo escribiría en mi propio diario, en mi propia autobiografía. Mientras miro hacia atrás, en mi caminar de 40 y tantos años con el Señor, más de 25 de ellos en servicio vocacional cristiano, bastantes años en el ministerio Aviva Nuestros Corazones; miro hacia atrás y digo, “Dios no me ha fallado en ningún momento”.

Él continúa diciendo en su nota en el diario,

Cuarenta años he probado Su fidelidad, en este trabajo. No tengo ansiedad ni preocupación alguna.

Ahora, leo esto, y lo encuentro maravilloso—de un hombre quien cuida y alimenta a aproximadamente 2,100 huérfanos,  en un momento dado, y que pueda decir. “No tengo ansiedad ni preocupación alguna.” Bueno,  no es que no haya tenido ansiedad y preocupación alrededor de él; es que nunca dejó que habitarán en su corazón. Nunca hizo suyas esas ansiedades y preocupaciones.

La fe en Dios es lo que me permite transferir toda mi carga a Él; ya que tengo cientos de necesidades, aparte de las que tienen que ver con dinero. A cada momento veo a Dios siendo mi ayudador, mientras yo pongo mi confianza en Él, y le oro con una simplicidad de un niño, acerca de todo.

Y él en verdad así lo hizo. Al tú leer las 700 páginas de su diario, lo encuentras página tras página tras página diciendo, “Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello”. Él oraba por todo.

Después él dice,

“Anímense, queridos compañeros, a tomar este camino tan bendecido y verán la paz y el gozo que produce.”

[Bueno, una nota más de su diario.] “¿Qué podríamos hacer ahora, querido lector, bajo estas circunstancias, cuando todo el dinero para los objetos arriba mencionados se había esfumado? Había ocasiones donde el ministerio no tenía ningún apoyo económico. [¿Qué debían hacer? Él contestó de la siguiente manera,] hacemos lo que hemos venido haciendo por 47 años, esto es, esperamos continuamente en Dios. Bajo cada prueba y cada dificultad, encontramos que la oración y la fe son nuestro remedio universal.

Fue verdad para George Mueller más de 150 años atrás. También es verdad para ti y para mi hoy día. Espera continuamente en Dios.  Bajo cada prueba y para cada dificultad, la fe y la oración son el remedio universal.

Bueno, George Mueller experimentó esto. David lo experimentó; estamos leyendo acerca de su experiencia en los Salmos. Jesús también lo experimentó cuando estuvo en la tierra.

Mientras me  preparaba para esta serie, pensé en este pasaje de Marcos capítulo 4 donde Jesús le dice a Sus discípulos. “Subamos a la barca y pasemos al otro lado del mar de Galilea.” Dejaron a la multitud, se subieron la barca.

En los versículos 37-38 dice, “Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal.” Ahora, ¿cómo pudo Jesús dormir durante la tormenta? Creo que es porque Él conocía bien Salmo el 107. Sabía que Dios estaba en control. El Salmo 107:25 dice, “Él [Dios] habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar.”

Dios es Quien hizo que las olas se levantaran e hizo la tormenta. Pero fue Él Quien también, como dice el versículo 29. “Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.” Dios causa la tormenta; pero Dios también la calma. Jesús lo sabía, y es por eso que Él podía tener un corazón en quietud.

Los discípulos, en cambio, no tenían un corazón tranquilo. Marcos capítulo 4 versículo 38 dice, “entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” Jesús estaba dormido, Su cabeza sobre un cabezal, descansando. Él tiene un corazón tranquilo porque Él sabe que Dios está en control. Los discípulos están intranquilos. Están alarmados. Están ansiosos y agitados. Y creen que a Dios no  le importa que perezcan.

Bueno pues, en los versículos 39-40 vemos, “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.  Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”

No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estás batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito aún un libro que te ayude. Estás enfrentando el vaivén quizás en la bolsa de valores, o es una situación de empleo de tu esposo o una situación laboral.

No sé cual sea la carga. Puede que hayas acabado de enterrar a alguien a quien amabas mucho, o puedes estar viviendo los últimos días de alguien a quien amas mucho. No sé cuál sea tu tormenta en el día de hoy, pero sé que Jesús la conoce. Dios sabe, y Él le dice a nuestros corazones, ¿Por qué tienes miedo? ¿Dónde está tu fe?”

Bueno, mi fe a veces no es tan grande, pero una cosa sí te digo, ¡Mi Dios es siempre muy grande! Él es el Dios de George Mueller; el Dios de David; fue Dios de Jesús; Él es mi Dios, y Él es tu Dios.

Pandita Ramabai era una mujer la India del siglo XIX quien rescato niños maltratados y no deseados y les dio un hogar. Ella dijo, “La vida consagrada a Dios no tiene nada que temer, nada que perder ni nada de qué lamentarse.”

Así que déjame leerte este salmo de nuevo, el cual se titula en una versión, “Simple confianza en el Señor”. Ese es el fundamento de todo. Es así como obtienes un corazón en quietud.

El salmista dice,

“Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; [esto es un corazón humilde. Después está el corazón simple:] no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí;[después versículo dos, el corazón tranquilo:] sino que he calmado y acallado mi alma; como niño destetado en el regazo de su madre, como niño destetado reposa en mí mi alma.[ Después, versículo tres—llegaremos a eso en unos momentos—el corazón confiado:] Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre” Salmo 131

Compartí anteriormente en esta serie que he estado leyendo un librito escrito por David Powlison acerca del estrés, el cual es, de hecho, una exposición del Salmo 131. En ese pequeño libro, que ha sido de gran aliento para mi, el Dr. Powlison escribe de nuevo el salmo de una manera opuesta. Si no tenemos un corazón tranquilo, es así como leería este salmo. En lugar de dirigirte al Señor, decimos “Yo misma”. Estamos centradas en nosotras mismas, en lugar de enfocadas en el Señor.

“Yo misma,

Mi corazón es orgulloso,

Y mis ojos son altivos (veo a los demás como a menos),

Y persigo grandezas demasiado difíciles para mí.

Así que por supuesto mi alma está inquieta y llena de ruido; es lo que viene naturalmente.

Como a un bebé hambriento quejándose en las faldas de su madre.

Como un infante hambriento, estoy intranquila con mis demandas y mis preocupaciones.

Pongo mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo.

Según el Dr. David Powlison. Fue muy útil para mi, el ver que si no estoy viviendo conforme Salmo 131, comportándome y tranquilizando mi corazón y confiando en el Señor, entonces voy a tener un corazón orgulloso. Voy a estar persiguiendo cosas que están fuera de mi alcance. Mi corazón estará inquieto y alborotado por dentro. Estaré llena de inquietud por dentro por mis demandas y por mis preocupaciones. Y estaré colocando mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo en lugar de confiar en el Señor.

Me recuerda el pasaje en Isaías capítulo 57 en los versículos 20-21 donde la Escritura dice: “Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. ‘No hay paz’ —dice mi Dios— ‘para los impíos’.”  Algunos de nuestros corazones lucen así, ¿no es así? Agitados en la tempestad, no pueden estar quietos arrojando cieno y lodo. No hay paz porque nuestros corazones no son puros, ni están en calma delante del Señor.

Llegamos al versículo que es el fundamento de todo el salmo. “Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre.” Este es un corazón confiado. Y te darás cuenta que este versículo está dirigido al pueblo de Dios, a Israel. Espera, Israel, en el Señor.

Pero no es solo para Israel. Es para mi. Tengo que poner mi nombre en ese versículo. Espera, Nancy, en el Señor. Tú pon tu nombre allí. Tu esperanza ha de estar en el Señor desde ahora y para siempre. Veo en este versículo una invitación, pero también una orden al mismo tiempo. Se me invita, se me exhorta a esperar en el Señor. Es una invitación. Pero también es una directriz. Espera en el Señor. No esperes en nadie más. Espera en Él.

Así que nos preguntamos, “¿Cuál es la manera de obtener quietud de corazón?” La manera es esperar en el Señor, poner toda tu confianza en Él,  apoyarte en Él. No puedo solo decirme a mi misma, “No voy a preocuparme más”, ¿no sería esto fantástico? Poder decir, “nunca más estaré ansiosa, ni tensa, ni estaré hiperventilando.”

No puedes esperar decir estas cosas y nunca más sentirte preocupada. Tenemos que deshacernos de esa inclinación, de esa tendencia a preocuparnos; pero para esto debemos sustituir la inclinación. La confianza en el Señor es lo que reemplaza la preocupación.

Así que en lugar de decir, “Ya no estaré ansiosa; no me voy a preocupar; no voy a tener esos pensamientos inquietantes en mi mente”—porque ahí te metes en otro remolino—mejor, cambia de enfoque. Confía en Dios. La confianza en el Señor reemplazará la confianza que tienes en tus circunstancias y  en las demás personas que buscas para encontrar satisfacción.

Así que, espera en el Señor vs cualquier otra cosa que estés buscando o esperando para devengar satisfacción. ¿Qué estás buscando para hacerte feliz, qué estás buscando para estar tranquila? Deja a un lado esas cosas. Deja a un lado esa confianza en esas cosas y espera en el Señor. La palabra esperar es una palabra activa.  A veces creo que la usamos más en un sentido más pasivo. Como por ejemplo, “espero que el clima mejore”, o “espero que mis hijos crezcan rápido”

Pero esta palabra en el lenguaje hebreo es una palabra activa. Significa el “esperar, ser paciente, permanecer, permanecer en algo, confiar en algo. Es una “esperanza activa, descansar, apoyarnos, esperar”.

Estoy pensando en ese viejo himno,  “Descansando en los brazos eternos,” poniendo mi confianza en Él. Le dije a alguien con quien estaba conversando el otro día, “El gobierno de este mundo está en Sus hombros.” Eso viene del libro de Isaías. ¿No crees que si los hombros de Dios son lo suficientemente grandes para cargar con el gobierno del mundo entero, que sus hombros no serán suficientemente grandes como para cargar con tus preocupaciones, con tus cargas? Espera en el Señor.  Echa tu carga sobre Él.

Una mujer me dijo el otro día mientras charlábamos y  mientras compartía algunos pensamientos de ansiedad dentro de ella conmigo, algunas  circunstancias que estaba enfrentando, “¿Cómo me deshago de esta ansiedad? Estoy enojada. Estoy desanimada. Estoy ansiosa. Sé que lo estoy.” Lo podía ver en su cara. Lo podía ver en sus lágrimas. Lo podía escuchar en su voz. Ella dijo, “¿Cómo me deshago de esto? Le dije, “Espera en el Señor.”

Isaías capítulo 26 versículo 3 dice: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.” Espera en el Señor. Eso es lo que dice Filipenses capítulo 4: piensa en las cosas que son puras, amables, buenas y verdaderas, para que la paz de Dios guarde tu corazón y tu mente, y te mantenga descansando calladamente en Cristo Jesús (versículo 8 parafraseado)

Lo que tienes que hacer es quitar los ojos del problema y ponerlos en el Señor. Yo le dije a esta mujer, “Ve al Salmo 131.” Le he estado diciendo a mucha gente esto recientemente. No sé cuál es tu circunstancia. Ve al Salmo 131. Memorízalo. Medita en él. Sigue repitiéndoselo al Señor.

Y no solo ese pasaje, pero otros pasajes también. Cántaselos al Señor. Canta himnos. Canta salmos. Canta canciones espirituales. Estas cosas me ayudan cuando mi corazón está apesadumbrado. Y cuida en lo que te estás apoyando, en lo que estás buscando para saciar tus necesidades.

Charles Spurgeon dijo acerca de este pasaje, “ Recuerda que donde esté tu tesoro allí estará tu corazón. Si ese tesoro es removido, tu corazón va a sentir dolor”. Porque estás apoyándote o dependiendo de otras cosas que no es el Señor. Él dijo, “El hombre que depende solamente de Dios y cuya esperanza está en Él, no tiene ni siquiera la mitad de problemas que aquél que tiene su apoyo y su dependencia aquí y allá, ¡y otros 50 lugares más! Cada apoyo terrenal será la causa o el motivo de angustia en un momento u otro”.

Y podrás preguntar, ¿qué son los apoyos terrenales?

Pudieras estar tratando de satisfacer tus necesidades con tu esposo.

Pudiera ser tu hijo(a).

Pudiera ser tu trabajo.

Pudieran ser las compras.

Pudiera ser la comida.

Pudieran ser los amigos.

Cualquier cosa en la que te estés apoyando, lo que sea que estés buscando para que llene las necesidades más profundas de tu corazón—eso será ocasión de angustia en algún momento u otro; a menos que estés apoyándote en el Señor. Él nunca te fallará. Nunca te angustiará. Nunca te quedará mal.

Hemos estado viendo el Salmo 131, y quiero que vayamos atrás para ver el salmo anterior. Estos en realidad son como salmos gemelos. Vamos a cerrar viendo el Salmo 130, el cual solo  amplía más acerca de esperar en el Señor. Tú cumples a plenitud el versículo 3 del Salmo 131, esperando en el Señor, cuando vives lo que dice el Salmo 130.

“Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas. Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido  Espero en el Señor; en Él espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza. Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana.”

Esa es la imagen del vigilante nocturno que está en el medio del turno de la noche, y trata de tener los ojos abiertos, tratando de mantenerse despierto hasta el final de ese turno. Él está viendo la primera luz del amanecer. O como la madre en medio de la noche con un bebé llorando. Ella está a la espera de que llegue la mañana. Así es como mi alma aguarda al Señor.

Oh Israel, espera en el Señor, porque en el Señor hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.

Leslie: ¿Estás intensa y desesperadamente apoyándote en el Señor? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo luce la vida dependiente. Su mensaje es parte de la serie Un corazón en quietud.

Si te perdiste de los mensajes anteriores de esta serie, puedes escucharlos al visitar www.Avivanuestroscorazones.com

Esperamos que esta serie te ayude a anclar tu corazón en la Palabra de Dios.

Cuando pasas tiempo con el Señor en oración y en Su Palabra, es como si estuvieras guardando reservas en la alacena para tiempo de crisis. Entérate por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones. Aquí está Nancy para cerrar la sesión en oración.

Nancy: Señor, Gracias porque puedes ser confiado. Gracias porque Tú nunca nos fallarás. La mano humana siempre nos fallará. Cualquier cosa, o quien sea que busquemos que no seas Tú, nos fallará. Pero Tú, Señor, Tú eres fiel. Podemos depender de Ti. Podemos descansar en Ti.  Tú eres todo lo que necesitamos, Señor. Tú eres pan y agua y vida y aire, y todo lo que necesitamos está en Ti. Así que, Señor, ayúdanos a esperar en ti, a tener nuestra esperanza en Ti, a apoyarnos en Ti, a fijar nuestros ojos en Ti, a confiar en Ti, este día y cada día, para siempre. Oro esto en nombre de Jesús. Amén

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La monarquía

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La monarquía

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/33899507

Esta es una de las cosas que me frustra cuando veo a la gente que empieza a estudiar el Antiguo Testamento; como dije antes, ellos inician bien su lectura de Génesis y Éxodo y luego empiezan a perder entusiasmo cuando se atascan con Levítico y Números y lo demás.

Y me decepciono porque quiero que lleguen a Primera y Segunda de Samuel. Me encantan los libros de Samuel. Hay tanto contenido en estos libros, ya que las Escrituras nos revelan la vida de algunos personajes más importantes del Antiguo Testamento.

Pero no son solo las vidas de los santos del Antiguo Testamento que se destacan en los libros de Samuel, sino que también vemos un retrato tan magnífico de Dios. Ahora, ya hemos mencionado el período de los Jueces, y dije que el período de los Jueces se extiende hasta incluir Samuel, pero, por supuesto, la historia de Samuel no se da hasta el libro de 1 Samuel y Samuel es presentado como el hijo de la mujer Ana, quien no había tenido hijos

Y quien había orado y orado y orado para que Dios escuchara su oración y le concediera un hijo. Y, de hecho, la oración de Ana, que se encuentra al principio de 1 Samuel, prácticamente se repite en el Nuevo Testamento en la oración de María, llamada el Magnificat.

Y si hay alguna persona en este período de la historia judía que tipifica la venida de Cristo, es Samuel, porque cuando nace, su madre, en gratitud tan profunda por la respuesta de Dios a su oración, dedica a Samuel a una vida de servicio a Dios y lo presenta al entonces juez de Israel, el venerable Elí; Samuel ahora queda bajo el cuidado de Elí.

Y recordamos esa historia de cómo en medio de la noche cuando Samuel estaba durmiendo, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre: “Samuel”. Y se despertó y corrió y sacudió a su mentor, Elí; y le dijo: ‘¿Me llamaste?’ Y Elí respondió: ‘No, debes estar oyendo cosas. Vuelve a la cama’.

Y Samuel regresa a dormir. Y otra vez Dios lo llama en medio de la noche: “¡Samuel!” Samuel se levanta de nuevo y corre hacia Elí y dice: ‘¿Me llamaste?’ Y él dijo: ‘No’. Entonces Elí empieza a pensar que tal vez es Dios que le está hablando a Samuel y le da instrucciones a Samuel.

Así que Samuel regresa a dormir de nuevo y ahora por tercera vez Dios viene y le habla en la forma íntima de dirigirse a otro: “¡Samuel, Samuel!” y Samuel responde a Dios diciendo: “Habla, que tu siervo escucha”. Entonces Dios le revela a Samuel que su juicio está por venir a la casa de Elí; porque, aunque Elí mismo había juzgado a Israel con un espíritu de piedad, sus hijos eran malos y Elí no los había disciplinado; y así Dios le dice a Samuel que va a traer juicio sobre una familia, Dios le dice a Samuel que va a traer juicio sobre la familia de Elí.

A la mañana siguiente Elí le preguntó a Samuel ‘¿Te habló Dios?’ Y él dijo: Sí. Y Elí dijo: ‘¿Qué te dijo?’ y Samuel no quería decirle. Estaba aterrado de darle a Elí las malas noticias. Y Elí trata de sacarle la información, pero Samuel no dice nada hasta que al fin Elí dice: ‘Bueno, lo que Dios te haya dicho, lo que sea que Él haya dicho, te puede pasar a ti si no me lo dices’.

Entonces Samuel dijo: ‘está bien, te lo diré’. Y le dijo a Elí que Dios iba a juzgarlo a él y a su familia. Y una de las cosas más significativas de ese momento fue que cuando Elí escuchó la profecía de su propia condena y del juicio de Dios sobre su propia familia, miró a Samuel y dijo: “El Señor es”. Y poco después el juicio vino. Llegó con una vergonzosa derrota de los soldados israelitas en la que murieron los hijos de Elí.

Y cuando Elí recibió el informe de esto, cayó muerto, pero el momento más oscuro de Israel hasta este punto, tuvo lugar en este contexto porque en esa batalla, el Arca de la Alianza, el trono de Dios mismo, fue capturado por los filisteos y fue llevado y puesto como un trofeo en el templo de Dagón, el dios filisteo.

Y, por supuesto, la nuera sobreviviente de Elí dio a luz a un niño ese día, y ella misma murió como resultado del esfuerzo para dar a luz. Pero antes de morir, llamó a su hijo Icabod o Ajikabod, que significa la gloria se ha ido, puesto que el trono de Jehová, el arca sagrada había sido capturada y puesta en manos de sus enemigos acérrimos: los filisteos.

La gloria se había apartado de Israel. Y es en ese contexto que Samuel emerge como el líder espiritual de la nación. Él tiene que asumir el papel que tenía Elí, en un momento en que la fe y la esperanza nacional habían tocado fondo.

Sin embargo, conocemos sobre los acontecimientos extraordinarios a partir de entonces, como cuando los filisteos trajeron el trono de Dios a su templo para burlarse y usarlo como un trofeo. Lo que sucedió fue que la gente era afligida por plagas y la estatua de su dios se rompió en mil pedazos; Y los cinco reyes de los filisteos empezaron a jugar ping-pong, enviando el arca de una ciudad a otra, de Asdod a Gat, luego a Ecrón y así por el estilo, y a donde fuera el arca, la plaga iba, hasta que finalmente entendieron el mensaje de que no era una buena idea quedarse con el arca de Jehová en cautiverio y la devolvieron en un carro de bueyes.

Esta es otra historia extraordinaria que no tengo tiempo para contar ahora; pero en este caso el carro, tirado por los bueyes, que llevaba el Arca no lo conducía nadie. Estaba siendo conducido simplemente por el Espíritu de Dios y cruzó la frontera, de vuelta a Israel exactamente al lugar donde Dios había ordenado que debía llegar.

Y cuando el pueblo de Israel vio el Arca viniendo, a la distancia, se regocijaron. Y no sé lo que dijeron, pero podría sugerir que dijeron: Kabowd, “La gloria ha vuelto”.

Y durante la vida de Samuel hubo gran bendición sobre la nación, como lo había sido durante los mandatos de otros jueces, pero al final de su vida, o casi al final de su vida, otra vez los corazones de Israel se endurecieron e hicieron lo malo ante los ojos del Señor.

Pero esta vez su abandono de Dios tomó toda una nueva dimensión, una que no tiene precedentes en la historia del Antiguo Testamento, y la leemos en el capítulo ocho de 1 Samuel.

Leemos: “Y aconteció que cuando Samuel era ya viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; éstos juzgaban en Beerseba. Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de él, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho.”

Estamos viendo la repetición de lo mismo que sucedió con los hijos de Elí. Han oído que se dice, como un tipo de axioma que Dios no tiene nietos; que solo porque alguien sea una persona piadosa y tiene hijos, eso no garantiza automáticamente que los hijos van a seguir los pasos de los padres. Porque cada generación necesita conversión y tan pronto como pensamos que podemos embotellar y vender y controlar y manipular los dones del Espíritu de Dios, hemos perdido toda la realidad de la redención. “Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramá, y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones.”

Hemos vistos a lo largo del período de los jueces que lo que mete a Israel en problemas una y otra y otra vez es su incesante afán de querer conformarse a las naciones paganas y a la cultura pagana que le rodea.

Primero fue adoptar la religión pagana y ahora quieren que las instituciones políticas que observan a su alrededor sean importadas para que ellos puedan ser igual que los demás.

Y todas las otras naciones estaban gobernadas por reyes. Israel no tenía un rey, es decir no tenía un rey terrenal. Se habían olvidado de quién era su Rey, porque no se trataba de una democracia, ni de una oligarquía, ni una aristocracia, ni una monarquía.

Esto iba a ser una teocracia donde Dios era el rey de su pueblo. Pero ahora el pueblo dice: ‘queremos un rey como todo el mundo que nos rodea’.

Ahora, cuando Samuel escucha esto, está muy disgustado. Dice: “Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró al Señor. Y el Señor dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos.”

Permítanme hacer una pausa aquí. Samuel entendió eso. Sabía que esto no era solo un rechazo de él o de su familia, que era un rechazo de todo lo que él representaba. Fue un rechazo a todo por lo cual trabajaba. Fue un rechazo de todo su ministerio.

No sé cuántas veces he hablado con clérigos o pastores jubilados, que dedicaron sus vidas al cuidado de los santos en una iglesia, luego ese pastor se jubila y ve cómo esa iglesia se viene abajo y se seculariza, y qué desgarrador es esto para cualquier pastor piadoso o cualquier ministro piadoso.

Ahora, obviamente, Samuel estaba sintiendo esto de sí mismo, pero también comprendió que lo que estaba ocurriendo aquí era un rechazo del Dios que representaba para el pueblo, y me pregunto si se sorprendió cuando Dios le dijo: “Samuel, escúchalos. Me han rechazado a mí, deja que tengan su rey.” En ese sentido, Dios es como el padre pródigo en el Nuevo Testamento, que cuando su hijo quiere rebelarse e ir a una tierra pagana y desperdiciar la riqueza de la herencia de su propio padre, que es lo que todos hacemos. Una de las cosas que creo que son heroicas del padre pródigo de esa parábola es que lo deja ir.

Él no deja de preocuparse por el hijo. Él no deja de orar por el hijo. Él no deja de amar al hijo, pero lo deja ir. Él entrega a su hijo a sus propias inclinaciones pecaminosas y así es como Dios trata a Israel. De hecho, el juicio final de Dios es que el que es malo siga siendo malo.

El peor tipo de juicio que Dios puede mandar a alguien es darle rienda suelta, para entregarlo a sus propias inclinaciones malas. Pero aquí Él está diciendo a Samuel: ‘Si el pueblo no quiere que yo sea su rey, dales un rey’.

Esa es la base pecaminosa para la monarquía, y aún en esto, donde se da y se concede el deseo de un rey, en un sentido muy real, es un acto de juicio divino. Sin embargo, en el consejo secreto de Dios, como se manifiesta más adelante, Dios va a obrar a través de esta institución de la monarquía para poner a su rey elegido para Su reino, que será de la tribu de Judá y cuyo reino será eterno. Quien será el Rey de los reyes y el Señor de los señores.

Y aunque la monarquía de Israel empieza con una serie vergonzosa de circunstancias, la monarquía, en un sentido, prefigura la venida del reino de Dios. Vamos a tomar un momento más para considerar la palabra “monarca”.

Cuando iniciamos nuestro estudio, observamos el primer versículo de Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. En la traducción griega para la palabra “principio” en Génesis 1 es la misma palabra que aparece en el primer capítulo del evangelio de Juan, “en arche”, en el principio.

La palabra griega “arche” significa “principio, jefe o gobernante”. Y la palabra “arche” como se interpreta en el sentido de jefe, el preeminente, llega a nuestro propio idioma.

Hablamos de los enemigos y los archienemigos, rivales y archirrivales, obispos, arzobispos, ángeles y arcángeles, herejes y herejiarcas o arc-herejes, que significa que son los principales, los grandes.

Y la idea de la palabra “monarquía” significa “un jefe, un gobernante, un soberano”. Y la razón por la que este es un momento tan dramático en la historia judía es que hasta este punto solo había un gobernante para Israel y era Dios.

Y así dios ve en este deseo por un monarca terrenal, un intento de suplantar su reinado. “Me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos. Así como todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así lo están haciendo contigo también. Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás solemnemente y les harás saber el proceder del rey que reinará sobre ellos.”

Porque el inicio de la monarquía es el inicio de la corrupción radical de la nación judía. “Entonces Samuel habló todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido rey. Y dijo: Así será el proceder del rey que reinará sobre vosotros: tomará a vuestros hijos, los pondrá a su servicio en sus carros y entre su gente de a caballo, y correrán delante de sus carros”.

Es decir, él va a planear la estrategia y va a reclutar a sus hijos y usarlos para el avance de sus conquistas. Nombrará para su servicio comandantes de mil y de cincuenta, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.”

Ahora empezarán a trabajar para el estado en vez para ustedes. En lugar de comer lo que ustedes producen, tendrán que utilizar el trabajo de su granja para alimentar al gobierno. Miren, eso es lo que va a pasar. Tomará también a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará lo mejor de vuestros campos, de vuestros viñedos y de vuestros olivares y los dará a sus siervos.”

“Tomará también vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, y los usará para su servicio. De vuestros rebaños tomará el diezmo, y vosotros mismos vendréis a ser sus siervos. Ese día clamaréis por causa de vuestro rey a quien escogisteis para vosotros, pero el Señor no os responderá en ese día.

No obstante, el pueblo rehusó oír la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros, a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas.”

Y así, después de esta solemne advertencia, Dios les dijo que un héroe saliente del pueblo, un hombre con grandes dotes de poder militar, un hombre de gran estatura, guapo y orgulloso, de la tribu de Benjamín.

Esto debería haber sido un indicio, porque volviendo a la bendición patriarcal de Génesis, fue a la tribu de Judá que se le prometió el reino de Dios. “El cetro no se apartará de Judá,… hasta que venga Siloh”. “El cetro no se apartará de Judá,… hasta que venga Siloh”.

Pero este hombre, quien es el primer rey de Israel, no es de la tribu de Judá, es de la tribu de Benjamín.Es muy curioso, porque, más tarde, unos siglos después, otro de la tribu de Benjamín, con el mismo nombre llegó a ser muy importante en la historia de redención, porque ambos hombres fueron llamados Saúl.

El rey Saúl y Saúl (Saulo) de Tarso; el primer Saúl termina en desgracia, el segundo Saúl llega a ser el apóstol a los gentiles. Entonces Saúl es ungido por Samuel como el primer rey de Israel y su reinado empieza en gloria.

Él tiene tremendas victorias militares y se vuelve enormemente popular entre el pueblo, pero había un defecto fatal en el hombre. Había una especie de arrogancia que afectaba a Saúl. En una ocasión, Saúl estaba esperando a Samuel para que le bendijera antes de ir a la batalla y para ofrecer los sacrificios a Dios a fin de preparar los ejércitos para esa ocasión, y Samuel no se presentó exactamente a tiempo.

Y Saúl se impacientó y entonces él mismo se encargó de hacer los sacrificios. Sí, había una separación entre la iglesia y el estado, en el sentido de que había una división de trabajo aquí, y no era la responsabilidad del rey atribuirse para sí los derechos, el privilegio y la autoridad del juez. Pero Saúl tomó sus manos sucias y profanó las cosas santas y en ese momento llegó Samuel y lo vio y le dijo: ‘Por esto, Saúl, Dios te ha rechazado y ha reservado para sí un hombre conforme a su corazón, a quien levantará para sustituir a ti y tu casa.’

Y Saúl se vuelve loco. Se retira de su responsabilidad como comandante en jefe cuando es enfrentado por el campeón de los filisteos, el gigante Goliat; se hace a un lado mientras que un muchacho se acerca y libera a la nación de la opresión de los filisteos.

Y la gente empieza a cantar en poco tiempo: ‘Saúl ha matado a sus miles, y David ha matado a sus diez miles.’ Y Saúl enfurecido y lleno de celos, y hasta el final de su vida, persigue a David, a quien ahora Samuel ha ungido para ser el rey; un inicio desfavorable para una monarquía tan notable.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/5 – Paz sobre el futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

3/5 – Paz sobre el futuro

Nancy Leigh DeMoss

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Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras manos sucias, mientras podamos arrebatarle  las cosas que nos gustan. Pero entonces Dios empieza a abrir nuestras manos para tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y como consecuencia nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estábamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Hemos estado hablando durante los últimos días sobre el Salmo 131, y si tú estás en un lugar donde puedas obtener una Biblia y seguirnos, permíteme animarte a hacerlo. Ya les he compartido que este salmo se ha convertido en mi nuevo salvavidas en la vida.

Dios ha estado usando este pasaje en mi vida en los últimos días en algunos de los vaivenes y de las tormentas que están sucediendo a mí alrededor. Porque la vida es así. Hay tormentas, y Dios ha usado este texto como un salvavidas para mí. Lo estamos lanzando en esta serie esperando que sea también un salvavidas para ti.

Tal vez no estás en una tormenta en este momento, pero llegará el tiempo en que estarás. Este es un gran texto con el que debemos familiarizarnos.

He estado animando a la gente con las que he estado hablando en los últimos días a leer este salmo en cada traducción que pueden encontrar—quizás escoger una que les guste de forma especial—para memorizarlo, y luego citarlo todo el tiempo.

La primera traducción que use para memorizar este salmo años atrás fue la Reina Valera, así que he estado citando de esta traducción, así como de otras durante esta serie.

Permítame citar de nuevo el salmo, y entonces estaremos viendo hoy una determinada frase en el versículo 2. El salmista dice:

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas. Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma. Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová. Desde ahora y para siempre. (RV60)

Ahora, hay una gran cantidad de dinamita en esos tres cortos versículos. Empezamos en la última sesión analizando el versículo dos, que habla de un corazón tranquilo, la elección consciente de calmar nuestras almas, independientemente de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

“Ciertamente me he comportado y me he aquietado…” “He compuesto mi alma.” “Me he calmado.” “Estoy más tranquila.” Las diversas traducciones usan diferentes palabras allí. «Como un niño destetado de su madre.» Y hablamos en la última sesión acerca de lo que significa ser un niño destetado, sobre lo que implica tener un corazón que es como un niño destetado.

No suelo hacer lo que voy a hacer ahora en Aviva Nuestros Corazones, pero hoy tengo que hacerlo. Una querida amiga que sabía que yo estaba estudiando este pasaje me envió algo por correo electrónico recientemente que es tan bueno que lo tengo que leer. Es largo, pero es una bella descripción de esta imagen de un niño destetado.

Está escrito por Nancy Wilson. Su esposo es pastor. Ella y su marido son ambos autores y tienen unos tremendos recursos disponibles sobre el matrimonio y la familia. Pero ella tiene una pieza que se llama «Un niño destetado.» Déjame que te lo lea, y creo que va a pintar esta imagen aún más bella para ti.

[Ella dice] ¿Cómo es un niño destetado? Un niño destetado puede comer otro alimento que la leche. Él ha pasado de la etapa de quejarse y llorar por la leche. Él ya no llora o se queja, y es capaz de estar con su madre sin preocuparse por el pecho o por la botella.

¿Cómo puede nuestra alma compararse con un niño destetado de su madre?

Un alma destetada es un alma que está cómoda, llena de gracia, está callada y está llena de paz. Puede descansar en los brazos de Dios sin inquietarse, sin luchar, o desear. Es un alma que ha sido entrenada y disciplinada para estar en quietud.

[Ella continúa diciendo:] Cuando tu alma está turbada y perturbada, debes aprender a calmarla y tranquilizarla. ¿Se inclina tu alma al pánico y a la lucha a la primera oportunidad, o has disciplinado tu alma a inclinarse al descanso y a la paz?

El destetar es un proceso gradual. [Dice Nancy Wilson, y ella es una mamá, así que ella sabe.] La madre comienza a disminuir la leche hasta que el niño ya no la necesita. El niño mira más allá de la leche y está seguro con la madre misma. Poco a poco el niño se vuelve capaz de estar sin leche, y finalmente, un día es completamente destetado.

Esta es la forma en que debemos enfocar nuestras almas. Tenemos que aprender a decir «no» a las pasiones impías que brotan en nosotros. Tenemos que aprender a identificar las cosas que nos inquietan. Tenemos que aprender a hablarle a nuestra alma palabras para consolarla y calmarla y dirigir nuestra vista hacia Cristo.

[Ella sigue diciendo:] Tenemos que empezar por disciplinar nuestra alma cuando está descontenta, frustrada, cuando exige atención, o cuando está atribulada de alguna manera. Debemos asumir la responsabilidad por el estado de nuestra alma y tener el objetivo en mente de destetar a nuestra alma.

Considera estos ejemplos. Podrías despertarte en la noche y comenzar a preocuparte por algo. Medita en este versículo. ¿Está quejándose tu alma como un bebé infeliz? Tal vez tu marido está de viaje y te preocupa estar sola. ¿Puedes calmar tu alma recordándote a ti misma de las verdades de la Escritura y de la fidelidad de Dios?

Eso es lo que he descrito a menudo como el aconsejar a tu propio corazón, según la Palabra de Dios. A veces tengo que decir a mi alma: «Alma, ¡Dios es bueno!» Solo tengo que hablar la verdad a mi alma, acordarme de que Dios sabe lo que está haciendo. No estás a cargo del mundo. Suelta y deja que Dios se encargue.

David tuvo muchas pruebas y dificultades, sin embargo, fue capaz de calmar su alma. Deja que tu alma encuentre consuelo en Dios y no en todos Sus beneficios externos.

¿Y, acaso no es cierto? Y permítanme decir algo aquí. Tendemos a ser amantes por paga de Dios— Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras pequeñas manos sucias, mientras podamos arrebatarle las cosas que nos gustan: tesoros, bisutería, adornos, felicidad, experiencias buenas y familias felices. . . Siempre y cuando todo esté funcionando y Dios nos de lo que queremos y nada es difícil y nada nos está estresando o estirando, oh, nosotras amamos a Dios.

Pero entonces Dios empieza a abrir nuestros dedos apretados y nuestras manos y empieza a tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Tú dices: «¿Por qué Dios nos quita cosas?» Porque Dios sabe que Él es más grande y más rico que cualquier otra cosa que nos podría dar. Él quiere que lo amemos a Él mismo, que lo  amemos por quien Él es, y que encontremos consuelo en Él mismo y no en todos Sus beneficios externos.

Nancy Wilson continúa,

Considera los tiempos de prueba como oportunidades para que tú destetes tu alma. Y sé agradecida. Aliméntate en las promesas de Dios, y no te quejes por lo que Él no te ha dado.

Una vez que entendamos este concepto, vamos a identificar nuestro propio comportamiento no destetado, sentiremos vergüenza de reconocer nuestra condición de niños no destetados. Pero entonces podremos empezar, de manera humilde, a calmar y aquietar nuestras almas y destetarlas de los cuidados y preocupaciones que tan fácilmente nos distraen. Entonces podemos unirnos al salmista cuando dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.”

¿No es eso bueno? Eso realmente me ministró, y pensé que te ministraría a ti también. Así que tenemos que preguntarnos, en nuestras respuestas, nuestras respuestas naturales e intuitivas a las presiones de la vida y a los problemas y a los desafíos, ¿somos más bien como un niño no destetado, un niño que está siendo destetado, o un niño ya destetado?

Si nuestros corazones no están todavía destetados, vamos a querer esto y aquello, y vamos a luchar con Dios cuando no nos lo da. Y como resultado, no vamos a tener una buena relación con Dios.

Pero una vez que nuestros corazones han sido destetados, decimos: “Señor, yo te lo dejo a ti. Si eso es lo que te agrada, entonces eso es lo que me agrada.” Y entonces la lucha ha terminado. Nuestra alma se aquieta, y nos comportamos como niños destetados.

Cuando nuestros corazones son destetados, podemos confiar en que Dios envió a esa persona en mi vida y permitió a esa persona hacerme eso, eso que ha preocupado a mi corazón. Cuando mi corazón es destetado, puedo aceptar las palabras duras y cosas las desagradables que vienen a mi vida, y confiar que son filtradas a través de los dedos y de las manos amorosas de Dios. Entonces yo ya no estoy enojada.

Si Dios decide traer mejores circunstancias a mi vida,le digo, “Gracias, Señor. ¡Qué bendición! Estoy muy agradecida.” Pero si Dios no cambia mi situación, le digo, “Gracias, Señor. Estoy bendecida. Estoy agradecida. Tú sigues siendo bueno.” De cualquier manera yo no culpo a Dios. No culpo Su providencia.

• No estamos hablando aquí solo de ser apático o indiferente.

• No estamos hablando de una vida fácil que está libre de problemas.

• No estamos hablando acerca de huir de nuestros problemas, enterrando la cabeza en la arena, o haciendo como que no tenemos problemas.

• No estamos hablando tampoco de solo medicar o anestesiar el dolor, como para no sentir nada, que es lo que muchas mujeres están haciendo hoy.

Permítanme citar una vez más el libro de François Fenelon que cité en la última sesión, su libro “El corazón que busca” (disponible en inglés), uno de mis libros devocionales favoritos. Él dice:

La paz interior viene con una absoluta rendición a la voluntad de Dios. Es necesario llegar a una simple quietud de espíritu que viene de entregarle todo a Dios. La razón por la que te sientes tan agitada es que no aceptas todo lo que te sucede con la plena confianza en Dios. En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

Déjame leer esta última frase una vez más: “En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

¿Podrías levantar tus manos al Señor y decir: “Señor, hazlo a Tu manera. Me rindo. Rindo control. Te doy estas cargas y preocupaciones. Renuncio. Tranquilizo mi corazón. Acepto lo que Tú traigas a mi vida este día como algo que viene de Ti. Me comporto y me calmo como un niño destetado de su madre.”?

Nancy: Quiero hablar sobre algunas de las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Vivimos en un mundo en crisis, y solo aquellos que son hijos de Dios, quienes tienen a Cristo viviendo en ellos, pueden realmente tener un corazón pacífico y tranquilo continuamente en un mundo que está convulsionado. Tenemos dificultades y problemas en la vida de cada persona. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

Bueno, una de las cosas que ayuda es identificar las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Nuestro corazón se inquieta fácilmente sobre el pasado, y a veces eso es lo que nos mantiene en agitación.

A lo mejor son ofensas que se han cometido contra nosotras. Puede ser algo que sucedió hace 30 años, pero todavía mantiene tu corazón en ese estado de agitación: la forma en que un padre te habló o te trató, la forma en que una madre te habló o te trató.

Pueden ser cosas del pasado que son tu propia culpa, los pecados que has cometido, cosas que lamentas, las cosas que hiciste hace años que te siguen atormentando y te siguen afligiendo, y tu corazón como resultado se inquieta. Nuestros corazones pueden ser intranquilizados sobre el pasado.

Pero nuestro corazón también se inquieta por las circunstancias presentes: circunstancias, tareas desafiantes que están más allá de nuestra capacidad humana. Eso es lo que siento acerca de Aviva Nuestros Corazones la mayor parte del tiempo. «Señor, yo no soy capaz de hacer esto.» Y dice Dios: «Sí, lo sé. Es por eso que me necesitas. Eres débil, pero Yo soy fuerte.»

El presente me inquieta. Nos inquietamos sobre las personas con las que tenemos que vivir, con las personas que tenemos que trabajar, con las decisiones que tenemos que hacer, por lo que está sucediendo en nuestro país, lo que está sucediendo en nuestro mundo.

Entonces también nos inquietamos, por el futuro, el «qué pasaría si», lo desconocido. «¿Qué va a pasar si la empresa de mi marido hace recortes y él pierde su trabajo? ¿Y si mi madre le da Alzheimer? ¿Qué pasaría si mi hijo termina en  drogas? ¿Qué va a pasar en el mundo? »

Algunas de estas cosas son temores muy reales. Quiero decir, algunas de estas cosas pueden suceder. Algunas de estas cosas van a suceder. No han pasado aún, pero vivimos con corazones inquietos acerca de «¿Qué sucederá si ocurren?»

He estado citando en esta serie del libro de Fenelon, “El corazón que busca”. Me encanta este libro devocional, y Dios lo ha utilizado muchas veces para calmar mi corazón.

En este libro, y por cierto, este libro fue escrito allá por la década de los 1600, pero estas palabras son tan poderosas y tan prácticas hoy también. Fenelon dice: «No estés tan preocupado por el futuro». Él escribió estas palabras, a propósito, a personas reales que estaba ministrando. Eran cartas, y a veces siento que él estaba pensando en mí y que conocía mis circunstancias de la vida cuando estaba escribiendo estas cosas. Él dice:

“No estés tan preocupado por el futuro. El futuro le pertenece a Dios. Él está a cargo de todas las cosas y se hará cargo de ti por completo. Si tratas de adivinar lo que va a suceder, solo te preocuparás y anticiparás problemas. Vive cada día como viene. Cada día trae su propio bien y mal, pero lo que parece malo se convierte en bueno si lo dejas en manos de Dios.”

Y él sigue diciendo, “Descansa en las manos de Dios. El futuro es de Dios. Vive con Dios en el momento presente. Vive tu vida cada día en la presencia de Dios. Él te dará todo lo que necesitas.”

Esas palabras suenan muy parecidas a unas que leemos en la Escritura.

El texto es Filipenses capítulo 4 versículos 6-7 dice.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará tu corazón y tu mente mientras vivas en Cristo Jesús. (Parafraseado, NTV).

Luego pienso en las palabras del apóstol Pablo al final del capítulo 8 de Romanos que dicen: “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (NTV, ver versículos 37-39)

Esas son las promesas de la Palabra de Dios. Tómalas, aférrate a ellas, agárralas. Deja que tranquilicen tu corazón.

Deja que tranquilicen tu corazón cuando la gente te ofenda, cuando otros hablen contra ti, cuando otros mientan contra ti, cuando hay más en tu lista por hacer que lo que puedes manejar. Cuando no sabes qué hacer, pídele a Dios. Deja que tu corazón esté tranquilo para que puedas oírlo hablar.

Aprende a tranquilizar tu corazón en cada circunstancia y etapa de la vida. Cuando tu computadora se descompone, como la mía lo hizo la semana pasada —y te voy a decir algo, yo no tuve un corazón en calma cuando esto ocurrió—pero ese es un tiempo para tranquilizar tu corazón de acuerdo a la verdad de la Palabra de Dios.

Tranquiliza tu corazón en la estación de la vida que es la soltería, mientras  estás esperando “El Príncipe Azul.” Tranquiliza tu corazón en la temporada de los niños, o tal vez cuando estás anhelando los niños, o cuando tienes niños.

Hablé con una mujer no hace mucho que había deseado niños durante años y no había podido tenerlos. Ella acaba de tener uno. Ella ahora tiene un bebé de 8 semanas de nacido, y ella dice: «Es un gran ajuste.» Ella tiene que calmar su corazón ahora con un bebe de 8 semanas de edad, al igual que ella tuvo que calmar su corazón cuando ella anhelaba tener niños y Dios no le daba ninguno.

Tranquiliza tu corazón en la temporada de la vida del nido vacío, cuando te puedes sentir inútil o innecesaria o insegura. En tiempos de pérdida de empleosde presión financieraen el dolor físico crónico, en el proceso de envejecimiento cuando ves esas canas y arrugas y la audición y la vista empiezan a no ser exactamente lo que eran. . . tranquiliza tu corazón.

Tengo una amiga que fue invitada a ir a bucear a las costas de Florida con un amigo de ella. Lo llamaré Pablo a él. En un momento en que estaban en el agua disfrutando de las muchas variedades de peces hermosos, mi amiga dijo (y yo voy a leer lo que ella me escribió acerca de esta experiencia):

“Vi un movimiento a varios pies debajo de mí, y volteando la cabeza, vi a un tiburón toro a mi derecha. Mientras toque el hombro de Pablo y señalé hacia nuestro nuevo compañero, me di cuenta de otros dos en el otro lado de nosotros. Luego me enteré que había cuatro.

Sin decir una palabra, Pablo tranquilamente tomó mi mano y me dirigió hacia la orilla. Los tiburones nos siguieron casi hasta la orilla. Cuando llegamos a la arena, de repente me di cuenta que no había sentido miedo. Yo tenía confianza en Pablo, que había estado buceando y nadando desde la infancia. Con él a mi lado, me sentía protegida.

La verdad es que por muy buen nadador y buceador que Pablo pudiera ser, él no hubiera podido salvarme si los tiburones hubieran atacado. A pesar de ello, tenía plena confianza en él. La verdad es también que Dios es todopoderoso, y Él controla todas las cosas. Al pasar por esta vida no hay razón para temer, aunque esté rodeada de “grandes tiburones” porque sé que Dios siempre está a mi lado.”

Ella termina diciendo: Quiero navegar por este mundo cerca de Él, con mi mano débil y pequeña, pero tomada de Su gran mano.

El salmista dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma”. No sé qué «tiburones» están alrededor de ti en este momento, y si no hay ahora, habrá épocas en que si los habrá.

Pon tu mano en la mano de tu Padre. Él sabe lo que está haciendo. Los tiburones no son gran cosa para Él. Él puede manejar los tiburones. Él puede manejar los maridos. Él puede manejar los niños. Él puede manejar trabajos. Él puede manejar huracanes y tornados. Él puede manejar terroristas. Él puede manejar lo que está en Tu lista de cosas que hacer hoy que inquietan tu corazón. Él puede manejarlo.

Pon Tu mano en la suya, no lo sueltes. Confía en el Señor. Pon tu esperanza en Él, y llegarás segura a la orilla.

Leslie: No tienes que preocuparte por el futuro, solo tienes que confiar en la única Persona que realmente sabe lo que el mañana contiene. Nancy Leigh DeMoss ha dado un importante recordatorio de eso hoy.

Ella ha estado en una serie llamada, Un corazón en quietudEstos mensajes llegan a mujeres en una variedad de situaciones, muchas de ellas estresantes. Por ejemplo, una taxista llamada Darlene mandó un correo electrónico a Nancy.

Nancy: Eso fue tan dulce. Esta mujer estaba conduciendo su taxi un día y se encontró con Aviva Nuestros Corazones en la radio. Ella escribió y me dijo: “Nunca voy a olvidar ese programa”. Entonces ella seguía escuchando cada día de la semana, incluso cuando había pasajeros en el taxi.

Ella dijo: “Aviva Nuestros Corazones me ayudó en muchas situaciones y me abrió los ojos a nuestro Señor”.

Bueno, cuando grabamos una serie como Un corazón en quietud, no hay manera de que podamos anticipar todos los lugares donde el mensaje llegará, pero es muy alentador para mí pensar en una conductora de taxi y los pasajeros escuchando la Palabra de Dios en medio del bullicio de la vida del día a día.

Algunas de nuestras oyentes apoyan Aviva Nuestros Corazones en este proceso, y dan los fondos para que nosotros sigamos en el aire. Así que cuando tú contribuyes con Aviva Nuestros Corazones, no tienes ni idea de todas las vidas que se verán afectadas—en taxis y en muchos otros lugares también. Así que pídele a Dios que te dirija en la forma cómo pudieras contribuir con nuestro ministerio.

El número para llamar es el 1-800-569-5959, desde EE. UU. o Canadá, o si lo prefieres, simplemente visítanos en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie: Es casi imposible hacer que dejes de pensar en algo a menos que un tema más interesante llegara a captar tu atención. Este concepto es importante a la hora de preocuparse. Descubre por qué mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Me Rindo Ante Ti, Esperanza de Vida, Me Has Hecho Libre ℗ 2007 CanZion Group LP.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

El apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor

Es motivo de gran gozo, amable oyente, estar junto a usted a través de las ondas de esta emisora amiga. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la primera epístola del apóstol Pablo a los Corintios, en la serie que lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. En esta ocasión, David Logacho nos mostrará que el apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor.

Confrontando la terrible práctica de causar divisiones en la iglesia local, Pablo ha sido muy claro en cuanto a lo nefasto de esta práctica.

En el pasaje bíblico de hoy, hará una aclaración, luego proseguirá haciendo una reprensión y por último hará una amonestación.

Dicho esto, si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Corintios 4:6-16. Lo primero que notamos es una aclaración. 1 Corintios 4:6 dice: «Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros»

Pablo había dicho que algunos creyentes en la iglesia de Corinto seguían a Pablo, otros a Apolos, inclusive otros a Cefas y aun otros a Cristo, causando divisiones y enemistades entre ellos. Ahora está aclarando que aunque Pablo había hablado de sí mismo y de Apolos, en realidad fueron otros, cuyos nombres no menciona, quienes fueron objeto de la admiración de los creyentes corintios.

Lo que motivó a Pablo a todo esto, fue el amor a los creyentes corintios, es decir, un genuino interés en el bienestar espiritual de ellos. Lo que Pablo esperaba al ponerse de ejemplo juntamente con Apolos, es que los creyentes de Corinto aprendan a no pensar más de lo que está escrito. Es de vital importancia tomar en cuenta esto amable oyente.

Cuando los creyentes se vuelven fanáticos de los maestros bíblicos, al punto de dar más crédito a lo que ellos dicen, que a lo que dice la misma palabra de Dios, entonces se está abriendo de par en par la puerta para las divisiones en la iglesia, porque es inevitable que los creyentes defiendan a capa y espada a su maestro bíblico favorito y miren con desdén a los que no están de acuerdo con ese maestro bíblico.

Esto es el comienzo de las divisiones en la iglesia local. Al decir esto, no estamos despreciando a los maestros bíblicos, pero no piense que lo que dicen los maestros bíblicos es más importante que lo que dice la Biblia. Gracias a Dios por los maestros bíblicos, aproveche su enseñanza, compare lo que enseñan con lo que dice la Biblia y rehúse volverse un fanático de ellos.

Tome en cuenta el consejo de Pablo: Aprenda a no pensar más de ellos de lo que está escrito en la Biblia. Cuando elevamos a los maestros bíblicos a los altares de la devoción, dice Pablo que nos envanecemos los unos contra los otros. Es decir, nos ponemos unos contra otros para defender la enseñanza del maestro bíblico a quien admiramos. Esta es la aclaración que hace Pablo.

Luego tenemos la reprensión que hace Pablo. De una manera muy hábil, Pablo va a reprender a los creyentes corintios por estar tan envanecidos defendiendo a su ídolo de barro. 1 Corintios 4:7 dice: «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?»

Pablo comienza su reprensión haciendo notar lo absurdo de elevarse uno mismo sobre los demás maestros bíblicos, pensando que somos más distinguidos que ellos ¿Quién te distingue de los demás? Todo lo que los maestros bíblicos han recibido, proviene de Dios. Los maestros bíblicos son solamente instrumentos en las manos de Dios.

Pablo por tanto pregunta: ¿qué tienes que no hayas recibido? La respuesta correcta es: Nada. Siendo así: ¿Por qué te glorías, o por que te jactas, como si no lo hubieras recibido?

Los maestros bíblicos jamás debemos atraer la atención de la gente hacia nosotros mismos sino hacia Dios y hacia su palabra.

Pablo prosigue la reprensión, echando mano de la ironía. Note como lo hace. 1 Corintios 4:8 dice: «Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!»

Al mirar la jactancia de los corintios en su devoción por su maestro bíblico favorito, en son de burla, Pablo dice: Allí están mírense a ustedes mismos: Ya tienen todo lo que desean, ya se han enriquecido, han llegado a ser reyes, y eso sin nosotros. Pero quiero decirles una verdad: Ojalá fueran de veras reyes para que también nosotros reináramos con ustedes.

Es obvia la ironía en Pablo. Luego Pablo va a mostrar que tanto él como los demás apóstoles, los cuales tenían claro lo que son delante de Dios, eran en la realidad, todo lo opuesto a lo que los corintios creían sobre ellos mismos.

Observe lo que dice en 1 Corintios 4:9 «Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.»

Pablo está reflexionando sobre lo que en la realidad son los apóstoles. Cuando dice que los apóstoles han sido exhibidos como postreros, está haciendo referencia a los prisioneros que cerraban con broche de oro las orgías de violencia y sangre en la arena del circo romano, cuando las bestias salvajes los despedazaban sin misericordia en medio de la locura de los espectadores. Por eso es que Pablo dice que están sentenciados a muerte. Habían llegado a ser espectáculo al mundo.

La palabra «espectáculo» es la traducción de la palabra griega «théatron» de donde viene nuestra palabra «teatro» Los apóstoles fueron los que atraían las miradas de curiosidad del mundo, como los actores en el teatro. Cuando Pablo habla del mundo se está refiriendo a todo el universo. Desde el cielo miraban las huestes celestiales, desde la tierra miraban los hombres. Todos estaban pendientes de lo que hacían los apóstoles.

Prosiguiendo con el contraste entre los jactanciosos corintios y los humildes apóstoles, Pablo dice lo siguiente en 1 Corintios 4:10-13 «Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo, nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta ahora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.»

Observe este contraste impresionante: Los apóstoles eran vistos como ignorantes por amor de Cristo, débiles, despreciables, hambrientos, sedientos, andrajosos, maltratados, sin hogar, esclavizados, malditos, perseguidos y calumniados. En estas condiciones, el mundo los consideraba como la escoria de la humanidad, como el desecho o la basura de todos.

En cambio los corintios eran vistos como inteligentes en Cristo, fuertes, dignos, bien alimentados, satisfechos, bien vestidos, bien tratados, viviendo con comodidad, bendecidos, protegidos y estimados.

Amable oyente, si el mundo persiguió y trató mal, no sólo a los apóstoles sino más a Cristo Jesús, nuestro Salvador, ¿Por qué es que nosotros, al igual que los corintios, pretendemos que el mundo nos estime y nos trate bien? Mucho cuidado con la auto exaltación.

Por último, Pablo nos va a hablar de una amonestación. 1 Corintios 4:14-16 dice: «No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto os ruego que me imitéis»

Parece que Pablo estaba consciente del efecto que iba a causar en los corintios la manera como había confrontado su infundada jactancia. Por eso es que en un tono más conciliador les dice: No escribo esto para avergonzaros. Todo lo contrario, Pablo en realidad escribió todo esto para amonestarlos como a hijos amados. Pablo está actuando como lo haría como un padre en su relación con sus hijos. Pablo los está amonestando.

El verbo amonestar, es la traducción del verbo griego «nouthetéo» que significa una advertencia basada en la enseñanza. La enseñanza es la que se encuentra en las Escrituras. Previendo que tal vez algunos se quejen de que Pablo les trate como hijos, Pablo muestra que tiene el derecho para hacerlo. Los corintos podrían tener muchos ayos, es decir, muchos que los capaciten, como los ayos o tutores lo hacían con los hijos del amo, pero algo que los corintios no podían negar es que tenían un solo padre.

Al hablar así, Pablo no está atentando contra Dios el Padre para privarle de su derecho de paternidad espiritual de los que somos creyentes, sino que simplemente está diciendo que por el hecho de haber sido él quien trajo el evangelio por primera vez a Corinto, entonces los creyentes corintios son sus hijos en la común fe.

Pablo lo deja muy claro cuando dice: Pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

Habiendo clarificado su derecho a ser el padre en la fe para los corintios, Pablo desafía a los creyentes corintios a imitarlo. Esto podría ser catalogado como un atrevimiento por muchos, pero Pablo estaba practicando algo que otros también deben practicar y de este manera no es ningún atrevimiento el desafiar a otros que sigan ese ejemplo.

De modo que, amable oyente, es absurdo auto exaltarse sobre otros creyentes, pensando que somos mejores que ellos porque estamos siguiendo a tal o cual maestro bíblico. Si este concepto tuviera cabida en la vida de tantos maestros bíblicos y creyentes en general, la iglesia de Cristo no estuviera tan dividida como está en la actualidad.

Antes de concluir nuestra edición de hoy, le invito a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA En Mateo 7:21 dice que no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, mientras que en Hechos 2:21 y Romanos 10:13 dice que el que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo es esto? Nuestra dirección es: labibliadice.org Además puede hacernos llegar sus consultas y sugerencias y por supuesto escuchar nuevamente el programa de hoy. Le recuerdo nuestra dirección: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.

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