7/41 – Probados, Aprobados, y Triunfantes

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

7/41 – Probados, Aprobados, y Triunfantes

Stephen Davey

Texto: Filipenses 1:10-11
En este programa continuamos estudiando los motivos de oración de Pablo para los Filipenses. Aprenderemos qué significan cada uno de estos motivos y cómo podemos aplicarlos a nuestra vida el día de hoy.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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El ciclo de los jueces

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El ciclo de los jueces

R.C.Sproul

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Recuerdo que cuando era un estudiante universitario, durante el verano trabajaba como consejero en un campamento de niños judíos y era muy celoso al comunicar las Escrituras a mis campistas, pero estaba también limitado por los encargados del campamento en cuánto a lo que podía decir. Así que adopté la costumbre, antes de dormir, de leer historias a mis pequeños campistas cada noche. Y su libro de historias favorito era el libro de Jueces. Ellos se ponían al borde de sus camas mientras leíamos acerca de las aventuras que se registran en ese libro.

Realmente es una secuencia de la historia judía emocionante, de ritmo acelerado que fluye con rapidez. El libro de Jueces, tan corto como es, cubre más o menos un período de 350 años; desde la muerte de Josué hasta el final del período de los jueces, el cual culmina con la vida de Samuel, cuya vida, por cierto, está registrada en 1 Samuel y no en el libro de los Jueces.

Pero cuando pienso en la condensación de la historia judía en ese pequeño libro de cerca de 350 años, me remonto a la mitad del siglo XVII en Norteamérica. Piensen en toda la historia que ha ocurrido en Estados Unidos desde un período de 125 años antes de la guerra de la independencia hasta la época actual. Si lo miramos de esa manera, vamos a tener cierta luz de la gran extensión de tiempo que se encuentra en el libro de Jueces.

El libro se llama el libro de los Jueces porque describe el período transicional en la historia judía, desde el tiempo de deambular por el desierto hasta el momento del establecimiento de la monarquía. Y a este período se le llama la anfictionía. Ahora la palabra “anfictionía” imagino que jamás la hemos escuchado en español ya que tiene su origen en la antigua Grecia. Esta palabra describía en Grecia su situación, que en vez de tener un rey sobre toda la nación, tenías un grupo federado flexible de pueblos o ciudades que estaban algo conectados por un centro religioso; Y en el período griego temprano, ese centro religioso fue el oráculo de Delphi, del que hemos oído hablar en la historia.

Y así, ese período de la civilización griega se le llamó la anfictionía y ese término han usado los académicos para volver a describir este tiempo transitorio, interino en la historia judía. Y la anfictionía es simplemente una palabra que describe una forma de gobierno donde no hay un solo centro de poder, sino que el gobierno existe sobre la base de una federación flexible de tribus y líderes tribales.

Así que, para este período de más o menos tres siglos y medio no había rey en Israel y no había un solo líder, tal como había sido el caso bajo el liderazgo de Moisés y más tarde bajo el liderazgo y la dirección de Josué; Sino más bien, el liderazgo de la nación estaba comprometido con individuos únicos que eran, en el total sentido de la palabra, líderes carismáticos. Ahora, usamos ese término “carismático” de forma un tanto vaga en nuestra cultura actual y proviene de la palabra griega que significa “don de gracia” y se refiere, en la jerga contemporánea, a aquellos que creen en ser ungidos por el poder y la influencia del Espíritu Santo.

Pues bien, en el período del Antiguo Testamento, vemos la charismata o los dones carismáticos que eran dados a individuos específicos para tareas específicas. Recordamos que los primeros carismáticos, por así decirlo, en el Antiguo Testamento fueron los responsables del diseño y de la construcción de los muebles para el Tabernáculo, para lo cual Bezaleel y Aholiab fueron ungidos por Dios Espíritu Santo y capacitados por Dios para esta tarea.

Sabemos que el Espíritu del Señor vino sobre Moisés y le permitió realizar las proezas que realizó. Recordamos en Números 11, donde después de que Moisés fue reprendido por su suegro por asumir toda la responsabilidad de todos los detalles de la organización, administración, gobierno y ser el líder espiritual de la nación, su suegro Jetro le dijo: “Las cosas que estás haciendo, no están bien”.

Y Dios ordenó a Moisés a que reúna 70 hombres, a quienes él conociera como ancianos sobre el pueblo, y Dios dijo que tomaría el espíritu que estaba en Moisés y lo pondría sobre los 70 ancianos. Y cuando Dios hizo eso, tal como está registrado en Números 11, empezaron a profetizar, indicando que habían sido objeto de esta influencia directa e inmediata del Espíritu Santo. Además, en el Antiguo Testamento, los profetas eran ungidos por el Espíritu Santo de una forma carismática y les daba poder para ser portavoces de Dios.

La unción de los reyes más adelante, cuando fueron ungidos con aceite, esta ceremonia de la unción simbolizaba la venida del Espíritu Santo sobre el rey para dotarlo para la misión particular a la que Dios le había asignado. Entonces, lo que tenemos ahora durante este período de federación tribal en el libro de Jueces es el registro de individuos excepcionales que, en tiempos de crisis, son levantados por Dios y facultados por el Espíritu santo para realizar las grandes hazañas y tareas que llevaron a cabo.

Pensamos, por ejemplo, que quizás el más famoso de los jueces en términos de ser carismáticamente dotado por Dios para grandes hazañas, fue Sansón. Pensamos en Sansón y su pelo y la historia con Dalila y todo eso, y su fuerza Hercúlea con la que derribó el templo filisteo y mató a todas estas personas con la quijada de un asno y estas hazañas que no tenían paralelo en la historia judía. Pero lo hizo bajo el poder del Espíritu Santo.

Ahora bien, hay un patrón que se nos presenta en el libro de los Jueces que creo que es muy importante que lo comprendamos y porque es muy ilustrativo e instructivo. No sólo de este período de la historia judía, sino de toda la historia del Antiguo Testamento e incluso, podríamos decir, de toda la historia de la redención. Y ese patrón se observa en un estribillo que aparece una y otra y otra vez en el libro de Jueces, y empieza así: “Entonces los israelitas hicieron lo malo ante los ojos del Señor”. Y después de leer este nefasto prefacio, vemos que Dios levantaría a los enemigos de Israel y los usaría como una herramienta de castigo contra su propio pueblo.

Dios levantaría a los madianitas o a los filisteos o a los amalecitas o quien sea, y estas naciones, estos pueblo paganos vendrían y oprimirían a los judíos, y cuando el pueblo estuviera bajo opresión, clamarían a Dios por socorro y liberación, y ellos se arrepentirían de sus pecados. Y era solo después de que se arrepentían, que Dios levantaba a uno de los jueces, como Otoniel o Aod, el juez zurdo que mató al rey Eglón y que tomó su espada y se la hundió en su gran barriga hasta que la gordura cubrió la empuñadura de la espada.

Pensamos en las proezas de Débora y de Barak y de Gedeón, a quien veremos en un momento, y de Sansón y de Jefté y de otros después, terminando con Elí y finalmente Samuel. Pues bien, estos individuos, bajo el poder del Espíritu Santo, vencían a los enemigos del pueblo judío y traían liberación. De hecho, a veces los jueces eran llamados por el nombre moshiam que significa “libertadores”. Pienso en Moshi Diane, quien fue el general heroico de la guerra de los Seis Días en 1967, que tenía el nombre que a menudo era usado por estos pueblos en el Antiguo Testamento a quienes Dios usó como libertadores o salvadores de la nación.

William Hendricksen usa un poco la aliteración para describir este ciclo repetitivo en el libro de los Jueces y usa esta aliteración con cuatro palabras con el sonido de “RR”. La primera es para REcaída, la segunda es para REtribución, la tercera para, aRREpentimiento y la cuarta es para REscate. Este es el patrón cíclico que leemos una y otra y otra vez en el libro de los Jueces. En primer lugar, el pueblo comete apostasía y en su apostasía, la palabra “apostasía” significa que se alejan de su fidelidad a Dios y empiezan a adorar a los dioses de las naciones extranjeras y a entregarse a la idolatría.

Y eso es lo que quiere decir cuando dice: “E Israel hizo lo malo ante los ojos del Señor”. Y lo que sigue a cada recaída, según está registrado en el libro de Jueces, es la justicia retributiva de Dios por medio de la cual viene el derramamiento del juicio y la ira de Dios contra su propio pueblo. Y bajo el peso de la justicia retributiva de Dios, el pueblo es llevado a un estado de arrepentimiento en el que lamentan su situación y esperan su rescate cuando Dios es movido a redimirlos a través de la intervención de los jueces.

Veamos uno de esos ejemplos, lo encontramos en el segundo capítulo del libro de Jueces empezando en el verso 11. ‘Entonces los Israelitas hicieron lo malo ante los ojos del Señor y sirvieron a los Baales; ellos abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su alrededor y se postraron ante ellos y provocaron la ira del Señor’. “Dejaron al Señor y sirvieron a Baal y a Astarot.”

Permítanme una pausa en este punto. Esta es una recapitulación sombría, sombría de la historia de este pueblo. Recuerdas al final del libro de Josué cuando Josué reunió al pueblo para para renovar el pacto y les dijo: “pero yo y mi casa, serviremos al Señor.” Y llamó al pueblo de Israel a renovar su promesa de obediencia al pacto que tenían con Dios. Y el pueblo se comprometió a dos cosas: una positiva y otra negativa.

Prometieron obedecer a Dios (esa es la positiva) y prometieron que no lo abandonarían. Pero no pasó mucho tiempo antes que la nación empezara a olvidar al Señor. Y esto es importante, porque si recuerdas la promesa que Dios hace una y otra vez a los patriarcas, cuando Dios promete su compromiso para con su pueblo, Él dice: ‘Nunca te dejaré y nunca te abandonaré’. Eso inmediatamente nos señala a la cruz donde Cristo grita en la agonía de su pasión: “Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?”

Y algunos han sentido que esta es la angustia de la pasión de Jesús en la cual se sentía simplemente tan solo, tan desolado, que tenía la sensación de haber sido abandonado. Pero, por supuesto, Dios realmente no lo abandonó. Pero amados, él sí lo abandonó porque ese era el castigo por el pecado: ser abandonado por Dios. Y para que seamos redimidos, debemos ser librados del abandono divino, y para que eso suceda, Cristo tuvo que asumir sobre sí el verdadero abandono. Ahora, finalmente Él no fue abandonado porque Dios lo levantó de los muertos y como dice el libro de Hechos: era imposible que la muerte lo retuviera porque era imposible que el Padre abandonara a su Hijo por mucho tiempo; Pero toda la idea del abandono es un tema muy importante en la Escritura: que la promesa del pacto de Dios para aquellos que están en una relación con él es “Nunca te dejaré y nunca te abandonaré”. Y el libro de Jueces da testimonio de que aunque Dios castiga a su pueblo, está castigando a sus hijos, a quienes ama.

Y aunque se sientan abandonados por un tiempo, Dios no los abandona a ellos. Sin embargo, el registro es que el pueblo sí lo abandonó; esa es la gran diferencia entre el Dios de Israel y el Dios del pacto y su pueblo. Dios no nos abandona, pero estamos inclinados a abandonarlo. Y otra vez, lo que provoca aquí el abandono de Dios en este libro es el gran deseo del pueblo judío de ser como sus vecinos. Dios los había llamado a no conformarse. Dios los había llamado a ser una nación santa. Dios los había llamado a ser santos y a huir de la idolatría, pero eso era impopular en esos días. Y es impopular hoy también.

Sin embargo vemos este ciclo que se produce cuando el pueblo hacía lo correcto antes sus propios ojos, abandonaron la ley de Dios y comenzaron a imitar las prácticas de sus vecinos paganos; Y ese ciclo no dura simplemente 350 años. Ese es el ciclo que el pueblo de Dios ha vuelto ha vivir una y otra vez a través de la historia de la iglesia. Leemos, entonces, en el versículo 14 que “Se encendió la ira del Señor contra Israel”. Y los entregó en manos de los saqueadores que los despojaron; los vendió en manos de sus enemigos por todas partes, de modo que ya no pudieran enfrentarse a sus enemigos.

Y cada vez que salían, la mano del Señor estaba contra ellos para mal, tal como el Señor había dicho y como el Señor les había jurado a ellos. Y se angustiaron en gran manera. El Dios de Israel es un Dios que promete tanto bendiciones como maldiciones, tanto prosperidad como calamidad. Y los juicios de Dios sobre los rebeldes son calamitosos. Tenemos la tendencia a tener una Biblia expurgada en la vida de la iglesia hoy en día, donde queremos eliminar estas cosas que son un patrón recurrente de las acciones de Dios y que Dios traerá calamidad sobre una nación y sobre un pueblo que lo abandona.

Sin embargo, leemos en el versículo 16: “Entonces el Señor levantó jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.” Pero no escucharon a sus jueces, sino que se prostituyeron con otros dioses y se inclinaron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres habían andado en obediencia a los mandamientos del Señor. No hicieron como sus padres. Y cuando el Señor les levantó jueces, el Señor estaba con el juez y los libraba de manos de sus enemigos todos los días del juez; porque el Señor se compadecía por el gemido a causa de los que los oprimían y afligían. Pero este pasaje que acabo de leer se repite tantas veces como el estribillo de una canción en este libro. De nuevo: REcaída, REtribución, aRREpentimiento y REscate.

Ahora, el carácter y el perfil de cada uno de los jueces que se describen aquí en este libro es un estudio fascinante de individuos piadosos, pero en el breve tiempo que nos queda, quiero que presten atención a uno de ellos que creo que es particularmente excepcional y uno de mis favoritos: Gedeón. Nos encontramos con Gedeón en el capítulo seis de Jueces y el sexto capítulo empieza con estas palabras: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y el Señor los entregó en manos de Madían”.

Luego en el verso once: El ángel del Señor vino a Gedeón, “y el ángel del Señor se le apareció, y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero”. Imagina eso como un saludo, como el ángel que fue enviado a María posteriormente con este saludo. Aquí el saludo de Gedeón, quien es simplemente un agricultor, no es un soldado y Dios le habla a través de este ángel y le llama valiente guerrero. Lo distingue como un hombre de extraordinaria valentía. Ahora, creo que Gedeón estaba un poco confundido por este saludo.

Sospecho que miró a su alrededor para ver a quién hablaba el ángel, y él respondió: “Ah señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto?” ¿Cuántas veces los cristianos hacen esta pregunta? “¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: “¿No nos hizo el Señor subir de Egipto? Pero ahora el Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y el Señor lo miró, y dijo: Ve con esta fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo?” Él dijo: “Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés” y yo soy el menor de mis hombres.

Y aún así, Dios solo le dijo que fuera en su fuerza y que lo usaría a él y a su valor para librarlos. ¿Cómo lo puedo hacer? Soy el más débil de mi familia. Y es como si Dios estuviera diciendo a Gedeón: ‘¡Precisamente!’ Gedeón está tan aterrado por este encargo que no puede creer que Dios le está hablando a él. Por eso leemos la historia del vellón de lana y la confirmación milagrosa de Dios de su llamado a él.

Y así, Gedeón es obediente y reúne un ejército para enfrentarse a los madianitas y tiene 32,000 soldados a su cargo; y Dios se acerca a él y le dice: “Tienes demasiados”. Y él dijo: “Mira quien tiene miedo entre ellos y envíalos a casa.” Y Gedeón dijo: “Cualquier persona que tenga miedo de este conflicto, se puede ir a su casa”. Y 22,000 se fueron a casa. 22,000 abandonaron, pasaron la colina, dejándolo a él con un ejército de 10,000; un núcleo de élite de soldados que se enfrentarán a toda la nación de los madianitas.

Y entonces Gedeón dijo: “Está bien, estoy listo”. Dios mira a su ejército y dijo: “Es demasiado Gedeón, porque si pongo la victoria en tus manos con este tamaño de ejército, vas a pensar que lo hiciste con tu propia fuerza”. Y luego esa historia extraordinaria de cómo Gedeón reduce su ejército a solo 300 hombres y luego con 300 hombres Gedeón logra derrotar a todo el ejército madianita durante la batalla nocturna.

Y esa historia de la redención de Dios ilustra nuevamente el punto que leemos una y otra vez en el Antiguo Testamento: la salvación es del Señor.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-elegir-la-calma-en-medio-de-la-tormenta/

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: No está mal preguntar por qué.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa la serie llamada Un corazón en quietud.

Nancy: Quiero invitarte a que en estos días me acompañes a meditar en el Salmo 131, a internalizarlo, a hacerlo parte de tu manera de pensar, parte de tu respuesta. Son solo tres cortos versículos, pero ¡qué ricos son! Estamos estudiando estos versículos para aprender cómo tener y cómo mantener un corazón en calma.

Permíteme leer el pasaje. Salmo 131 versículo uno dice:

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; [Habíamos dicho que esa es la actitud de humildad, y luego vimos la actitud del corazón de sencillez y simpleza]. Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma, espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Estamos enfocándonos en la segunda parte del versículo 1, y esta es una frase que se ha convertido en una parte muy importante de mi vida. Es simplemente grandiosa, y vuelvo a ella una y otra vez. Yo no ando en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí. Quisiera que nos enfoquemos hoy en una ilustración del Antiguo Testamento, donde alguien aprendió de la manera más dura a no andar en cosas grandes o demasiado altas para él.

Es el personaje del Antiguo Testamento llamado Job. Ya conoces la historia y no tengo que narrarte mucho de lo que le sucedió. Sabes que este es un hombre que soportó enormes sufrimientos, la pérdida de sus posesiones, la pérdida de su familia y de su salud. Y cuando todas esas catástrofes tocaron la vida de Job, su primera respuesta, según leemos en los primeros capítulos del libro que lleva su nombre, fue tener un corazón quieto y un corazón confiado.

Digo, es un ejemplo increíble. Él dijo, “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Y dice la Escritura que en esos primeros días, Job no pecó con su boca. Él no acusó falsamente a Dios. Él dijo, “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? Dios es Dios. Él puede hacer como le plazca” (paráfrasis de Job 1:21-22; 2:10).

Eso es un corazón en quietud. Eso es un corazón confiado. Eso es lo que vemos en Job cuando inició su sufrimiento. Pero el reto a veces no está en la primera oleada de sufrimiento.

El padre de un amigo falleció repentinamente la semana pasada, y le pregunté, ¿Cómo estaba su madre? Él dijo, “Bueno, ahora mismo está muy bien. Porque está acompañada. Con ella está la familia y los amigos. Es una crisis. Es una emergencia. La adrenalina está alta. Ella está bien.

La prueba realmente es ¿cómo te sientes a lo largo del camino?

¿Cómo te sientes cuando el sufrimiento no cesa?

¿Cómo te sientes cuando tu cónyugue no regresa?

¿Cómo te sientes cuando se trata de un dolor crónico, o de un sufrimiento crónico, o de problemas crónicos?

Bueno, mientras Job se adentra en el sufrimiento y este continúa, él comienza a tratar de entender los propósitos de Dios para su sufrimiento y para su dolor. Mientras conversa con sus supuestos amigos, éstos comienzan despertar pensamientos ansiosos dentro de Job, y él termina muy agitado.

Job comienza con un corazón quieto, pero entonces comienza a cuestionar a Dios, a sus amigos, a sí mismo, y a cualquiera que le escuchara, todas esas preguntas que inundaban su mente. Todo se resume en la pregunta por qué. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto? Lo que ocurre mientras continúa el libro es que Job comienza a tratar de entender cosas que son inimaginables. Y como no puede entender, en vez de contentarse con el misterio…

Pero ahora, siendo justos, ten en mente que él es un hombre que se encuentra en una gran miseria. Pero en lugar de abandonar sus preguntas y sus respuestas a Dios, él comienza a luchar con Dios. Él comienza a lanzarle a Dios sus preguntas una tras otra.

Lo frustrante de todo es que Dios no le responde. Así que él continúa haciendo preguntas. Esta situación se mantiene durante la mayor parte de los primeros treinta y tantos capítulos del libro. Finalmente llegamos al capítulo 38, a partir del versículo 1 , donde finalmente Dios le contesta a Job.

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. (RV 1960).

Así que Dios responde a las preguntas de Job diciéndole, “Job, yo tengo mis propias preguntas. Ahora dime si conoces las respuestas.”

Comenzando desde el capítulo 38 en adelante, Dios le da a Job un examen exhaustivo. ¡Pero uno bien difícil! Allí hay 55 preguntas, y es una detrás de la otra. El otro día mientras las leía, me imaginaba esas máquinas de lanzar pelotas en la caja de bateo, donde las pelotas no paran de salir —a no sé cuántas millas por hora— ¡y vienen bien rápido! Es como que un niño pequeño esté recibiendo estas bolas a 80 millas por hora. Él no va a poder batear ninguna. Es simplemente imposible.

Las preguntas seguían llegando. Dios continuaba lanzándole a Job pregunta tras pregunta. “Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo ponía los planetas en órbita? ¿Dónde estabas tú cuando yo plantaba los fundamentos de los océanos y de la tierra? Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo encendí la luz? Job, ¿dónde estabas cuando todo era oscuridad?

Él comienza a hacer todas estas preguntas acerca de la naturaleza, acerca del mundo físico y sobre las cosas que vemos cada día y damos por sentado. “Job, ¿puedes explicar la lluvia? ¿Puedes explicar el granizo? ¿Puedes explicar cómo funciona el sol? ¿Puedes explicar el eclipse que sucedió anoche? Job, respóndeme a Mí esas preguntas.”

Y Job está sin palabras. Bueno, luego de las primeras 40 preguntas,  llegamos a Job capítulo 40 el versículo 1, “Además respondió Jehová a Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.” Es como si Job estuviera tratando de encontrar aliento. Comenzando con el versículo 3 del capítulo 40,

Job le responde al Señor, “He aquí que soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré a hablar.”

“¡Dios, ya puedes parar la máquina de lanzar pelotas!” Pero Dios no ha terminado. Aún tiene unas cuantas preguntas más. Él quiere asegurarse de que Job conoce quién es Dios y quién no; así que vuelve a lanzar las pelotas hacia Job. “Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (Job 40: 7-8)

Y ahora vienen 15 preguntas más, una tras otra, cada una más difícil que la anterior sobre el mundo creado, sobre toda clase de animales de los cuales nosotras no hemos oído ni sabemos cómo son. Dios lo que quiere es que Job vea que hay muchas cosas que no podemos comenzar a entender. No trates de pensar que puedes entender la razón de este sufrimiento.

Entonces llegamos a esa gran declaración de confesión y arrepentimiento en Job capítulo 42, comenzando desde el versículo uno.

Entonces Job le respondió al Señor y le dijo, “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. [Tú lo dijiste, oh Dios] ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. [Me dijiste] Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.» (Versículos 1-4).

[Entonces Job le dice a Dios], “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Versículos 5-6)

No está mal preguntar por qué, pero ¿estás tú preguntando con esa agitación y ese impulso que dice, “Dios, si no me explicas esto no te amaré, no confiaré en ti, no te obedeceré?” O estás haciendo la pregunta con ese corazón que busca diciendo, “Dios, quiero conocer más de ti. Quiero conocer más de Tus caminos, quiero entender lo que Tú quieres mostrarme a través de esto. Pero si tengo que vivir con el misterio y con las interrogantes, por el resto de mi vida, aun así voy a confiar en Ti, voy a obedecerte, voy a amarte.”

¿Acaso necesitas arrepentirte, como lo hizo Job, de andar tras grandezas y tras cosas demasiado sublimes para ti? Romanos capítulo 11 los versículos 33-36 lo dice de esta manera:

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Y la conclusión es la doxología: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (RV 1960).

¿Entonces, qué haces con tus dudas? ¿Qué haces con aquello que ignoras? Luchas y te afanas, o dices, “Señor, Tú eres Dios; yo no. Las riquezas de tu conocimiento y Tu sabiduría son demasiado grandes para mí. Son insondables e inescrutables. Yo no puedo conocer Tu mente. Yo no puedo aconsejarte. Tú no me debes explicaciones.

“Así que Señor, descanso en el misterio. Estoy contenta con el misterio, y sé que lo que sea que estés haciendo en mi vida con esta situación, viene de Ti; y por Ti y para Ti son todas las cosas. Lo que realmente me importa es saber que la gloria será tuya y confío en que así lo harás.”

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha invitado a ver la historia de Job. Su fidelidad te dará perspectiva en cualquier situación que estés atravesando. Este mensaje es parte de la serie llamada, Un corazón en quietud. Puedes escuchar la serie completa o leer la transcripción visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com. Ahora Nancy regresa con la segunda parte del programa de hoy.

Nancy: No hace mucho que recibí un correo electrónico de una oyente que decía, “Mi vida es un desastre: mi relación con Dios, con mi esposo, en mi hogar, en el trabajo, en todo. No sé por dónde empezar. Estoy tan ansiosa que no puedo pensar claramente. ¿Podrías ayudarme?

¿Alguna de ustedes escribió ese correo? El pasaje que estamos estudiando en esta serie, solo un corto salmo, el Salmo 131, contiene una ayuda inmensa para personas como la mujer que escribió este correo, y para gente como tú y como yo.

Permíteme leer el salmo nuevamente, y luego volveremos a donde lo dejamos la última vez. El salmista dice, “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron.” Habíamos hablado de la actitud de humildad. “Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.” Esta es una actitud de sencillez y simpleza.  Él continúa diciendo en el versículo 2, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre, mi alma está como un niño destetado” Y luego el tercer versículo dice: “Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Hoy, y en la próxima sesión, queremos enfocarnos en el versículo 2. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre”. ¿Un corazón en quietud? El salmista dice, “He calmado y acallado mi alma.” Y muy frecuentemente eso es lo que necesitamos en este mundo tan ocupado, frenético y agitado en que vivimos. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

En este versículo yo veo que tener un corazón tranquilo requiere de una elección consciente. No es algo casual. Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”. Tomé una decisión. Fui proactivo en cuanto a esto. Le hablé a mi corazón. Es ahí donde necesitamos aprender a aconsejar a nuestros corazones para decirles, “Corazón, quédate tranquilo”. Es una elección consciente. Él dice, “En verdad,” como si hiciera un voto. Un escritor dijo sobre este salmo, “Él está obligado y decidido a luchar contra su alma rebelde”. Y me gusta eso, porque a veces mi alma se pone realmente rebelde.

Ahora, yo estoy aprendiendo algo y lo estoy viendo en este salmo, y es que tú tienes que aquietar tu propia alma. Nadie puede hacerlo por ti. Tenemos la tendencia a querer que venga alguien y lo arregle, o que nos ayude a mejorar. Y la gente nos puede animar; ellos pueden guiarnos hacia el Señor, pero al final de cuentas somos nosotras que tenemos que decirle a nuestras propias almas, “Alma, quédate callada. Tranquilízate. Espera en el Señor”.

Sabes,esta quietud tiene que suceder dentro de nosotras, a menudo tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiaran —si solo mi esposo esto o aquello, o si tuviera un esposo, o si solo mis hijos tal cosa, o si nuestra casa estuviera en otro lugar, o si fuera de otro tamaño, o si mi trabajo fuera este, o si mi jefe fuera así, o si solo sucediera tal cosa —entonces no sentiría tanta confusión dentro de mí.” Pero, ¿sabes qué? La tormenta realmente se encuentra dentro de nuestros corazones. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.

Ese es un cambio que tiene que ocurrir adentro, porque yo he aprendido que tú puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida y, aún así, tu alma continuar en agitación. Y por el otro lado tú puedes tener toda clase de tormentas alrededor de ti, y aún así tener un corazón tranquilo, porque la paz depende de lo que pasa dentro del corazón.

Así que me estoy dando cuenta de que lo que tengo que hacer con mi propio corazón es decirle, ¡“Cállate”!¡Aquiétate! ¡Cálmate! ¡“Shhh”! Ahora, a veces nosotras tenemos la tendencia a pensar que no tenemos ningún control sobre nuestros corazones y que no podemos hacer nada respecto a cómo nos sentimos. Que no podemos hacer nada sobre lo que sentimos o pensamos.

Hay un libro que me ha sido de gran bendición durante años, y lo he leído en diferentes estaciones de mi peregrinar espiritual. Lo estoy leyendo ahora mismo nuevamente porque lo necesito otra vez. Su autor es un antiguo místico cristiano llamado Francois Fenelon. El libro se llama “The Seeking Heart”  (El corazón que busca—está disponible en inglés). Es uno de mis devocionales favoritos, y sus escritos solo abarcan una, dos, o tres páginas, y lo puedes leer en pequeñas dosis.

Una de las cosas que Fenelon dice en su libro, refiriéndose al no poder controlar nuestros pensamientos es:

“Ruega a Dios por calma y reposo interior. Yo sé lo que estás pensando —que controlar tu imaginación no depende de ti. Discúlpame por favor, ¡pero depende muchísimo de ti! Cuando cortas todos los pensamientos inquietos e improductivos que sí puedes controlar, vas a reducir enormemente aquellos que son involuntarios. Dios guardará tu imaginación si tú haces tu parte en no alentar tus pensamientos caprichosos.”

Tenemos que refrenar nuestras almas y bajo el control del Espíritu‍ Santo tomar las riendas y decir, “Alma, cálmate. Mente, cálmate.” No permitas que tu alma vaya allá. “No me voy a ejercitar en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí.”  Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre. Como un niño destetado está mi alma”.

Piensa en un niño que depende de la leche de su madre, del pecho de su madre. Llega un punto, cuando el niño crece y madura, y entonces necesita ser destetado. Pero como sabrás si lo has hecho, el destete es un proceso. No es algo que sucede de la noche a la mañana. No siempre es fácil,  a veces implica una lucha.

El infante piensa. “¡No puedo vivir sin esto! ¡Necesito la leche de mi madre; necesito el pecho de mi madre!” así que en el proceso del destete, el niño podría quejarse y llorar; porque se le está quitando algo sin lo cual él cree que no puede vivir. El niño que no ha sido destetado, o aquel que está en el proceso del destete, puede ser muy demandante. Tiene que ser a su manera. Sabes que es inherente en los niños—y en los adultos que piensan como niños—el pensar naturalmente, “Lo quiero, y lo quiero ahora”, y no estar satisfechos hasta que se les de exactamente lo que quieren.

Pero una vez que el niño ha sido destetado, se le puede ver contento. El niño está contento con cualquier cosa que la madre le provea. El niño está tranquilo. Porque él confía en que la madre le dará lo que él necesita. Ahora, no solo los niños necesitan ser destetados. Nosotros también necesitamos serlo— adultas, hijas de Dios, creyentes. Mientras crecemos espiritualmente, Dios comienza a través de un proceso a quitarnos cosas sin las que creemos que no podríamos vivir: objetos, comodidad, el deseo de que la vida funcione como yo entiendo. Ese instinto infantil que dice, “La vida tiene que funcionar a mi manera, y tiene que ser ahora.”

Dios tiene que destetarnos y llevarnos al lugar donde podemos vivir sin esas cosas de las que dependíamos como niños espirituales. Si nuestra alma es como la de un niño lactante, nuestra alma será demandante, impaciente; estará ansiosa y estresada. Nuestro interior se inquieta, y nuestras mentes se vuelven ruidosas, perturbadas. ¿Sabes lo que es tener un espíritu tumultuoso y sentirse inclinada a llevar un estilo de vida obsesivo?

Algunas de nosotras somos perfeccionistas: primogénitas, perfeccionistas, con esas tendencias obsesivas. Esas son tendencias de un niño lactante. “El mundo tiene que funcionar a mi manera”. Pero si tu alma es como un niño destetado, tu corazón estará calmado; estará tranquilo. La imagen ilustra el descanso que viene después de la batalla. Primero el conflicto, la batalla y luego “ahh” el descanso. Estoy contenta. Ya no estoy ansiosa.

Un escritor dijo, “Tú solías ser ruidoso, inquieto y demandante. Ahora te sientas tranquilo”. Esa es la figura de un niño destetado. Es simple, él no tiene que resolverlo todo. Ahora él confía.

Hace poco yo estuve conversando con una madre que sentía que tenía el peso del mundo sobre sus hombros, y ella estaba muy emotiva, compartiéndome algunas cosas de su vida y desahogándose conmigo. Mientras estábamos hablando, su hija de cuatro años se le acercó, inconsciente de lo que estaba sucediendo en ese mundo adulto. Ella simplemente se colocó debajo del brazo de su madre, y se anidó a su lado. Era un cuadro muy bello de confianza, descanso y contentamiento.

Luego que la niña se retiró, le dije a la madre, “Así es que Dios quiere que estés, tal como tu niña está contigo, anidada, confiada, descansada, descomplicada —con la fe simple de un niño”. Pero eso es muy diferente de como nosotros solemos manejar las situaciones, ¿no es así? Nosotros queremos el control; queremos resolverlo todo, manipularlo todo, y pelear.

Mi nueva palabra es “hiperventilar”. Así es como me encuentro frecuentemente. El caos en mi mente comienza a salir, y yo comienzo a hablar más rápido y a decir más; mi tono se eleva y el volumen también. Es así como se manifiesta mi estrés cuando me siento responsable de todo. Ese no es un corazón en quietud. Eso no es un niño destetado.

Un niño destetado significa aquietar mi corazón, estando tranquila en la presencia de mi Padre, confiando en Su sabiduría y amor. No es el tipo de confianza que imagina que los problemas no existen, sino la confianza en que nuestro Padre entiende lo que nosotras no entendemos; que Él puede ver lo que nosotras no vemos, y que Él puede manejar lo que nosotras no podemos. Es confíar en que Él tiene completo control de la situación.

Leslie: Nancy nos ha ayudado a ver cómo tener un corazón en quietud a pesar de las circunstancias. Si este mensaje o el mensaje general de Aviva Nuestros Corazones ha sido de ayuda y aliento para ti y quisieras colaborar con nosotros ayudándonos a continuar invirtiendo en la vida de las mujeres a través de estos programas, visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. De nuevo, gracias por tus oraciones, tus palabras de aliento, y tu cooperación económica, mientras llamamos a las mujeres a experimentar libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

¿Alguna vez te has preocupado por el futuro? Mañana, Nancy nos muestra cómo tener un corazón tranquilo, aun cuando no sabemos lo que está por delante. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Por qué debemos leer / estudiar la Biblia?

Ministerios Got Question

¿Por qué debemos leer / estudiar la Biblia?»

Respuesta: Debemos leer y estudiar la Biblia simplemente porque es la Palabra de Dios para nosotros. 2 Timoteo 3:16 dice que la Biblia es “inspirada por Dios”. En otras palabras, son las mismísimas palabras de Dios para nosotros. Hay muchas preguntas que los filósofos se han hecho y que Dios nos las responde en las Escrituras: ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿De dónde vengo? ¿Existe vida después de la muerte? ¿Cómo puedo ir al cielo? ¿Por qué está el mundo tan lleno de maldad? ¿Por qué me cuesta tanto trabajo hacer lo bueno? Adicionalmente a estas “grandes” preguntas, la Biblia nos proporciona un sin número de consejos prácticos en áreas tales como: ¿Qué debo buscar en mi pareja? ¿Cómo puedo tener un matrimonio exitoso? ¿Cómo puedo ser un buen amigo? ¿Cómo puedo ser un buen padre / madre? ¿Qué es el éxito y cómo puedo alcanzarlo? ¿Cómo puedo cambiar? ¿Qué es lo más importante en la vida? ¿Cómo puedo vivir para que no tenga que arrepentirme en un futuro?¿Cómo puedo manejar las circunstancias adversas y eventos injustos de la vida para salir victorioso?

Debemos leer y estudiar la Biblia porque es totalmente confiable y sin error. La Biblia es única entre muchos auto-nombrados libros “sagrados”, porque no sólo ofrece enseñanzas morales y dice “confía en mí”, más bien, nos ofrece la oportunidad de probarla, corroborando cientos de detalladas profecías que contiene, verificando los eventos históricos que relata, y comprobando los hechos científicos que describe. Aquellos que dicen que la Biblia tiene errores, deben tener sus oídos cerrados a la verdad. Jesús preguntó una vez, “¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados o decir: levántate y anda?” (Lucas 5:23). Luego, Él probó que tenía el poder para perdonar los pecados (algo que no podemos ver físicamente) sanando al paralítico (algo que los que lo rodeaban pudieron atestiguar con sus ojos). De manera similar, tenemos la seguridad de que la Palabra de Dios es verdad cuando se discuten aspectos espirituales que no podemos atestiguar con nuestros sentidos físicos, pero mostrando su veracidad en todas aquellas áreas que podemos verificar, tales como la exactitud histórica, científica y profética.

Debemos leer y estudiar la Biblia porque Dios no cambia y porque la naturaleza humana tampoco cambia; es tan actual para nosotros como lo fue cuando fue escrita. Mientras que diariamente se generan grandes cambios tecnológicos a nuestro alrededor, los deseos y naturaleza de la raza humana no cambian. Tú encontrarás, mientras lees las páginas de la historia bíblica, que ya sea que se trate de relaciones interpersonales o entre sociedades, “no hay nada nuevo bajo el sol” (Eclesiastés 1:9). Y mientras la raza humana en su totalidad continúa buscando amor y satisfacción en todos los lugares equivocados, Dios, nuestro buen y misericordioso Creador, nos dice qué es lo que nos traerá un gozo ETERNO. Su Palabra revelada, las Escrituras, son tan importantes que Jesús dijo respecto a ellas, “…No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). En otras palabras, si quieres vivir una vida plena como fue la voluntad de Dios, escucha y presta atención a la Palabra de Dios escrita.

Debemos leer y estudiar la Biblia porque existe mucha enseñanza falsa. La Biblia nos da la medida mediante la cual podemos distinguir la verdad del error. Nos dice cómo es Dios. Tener una impresión equivocada de Dios es adorar un “ídolo” o “dios falso”. Estamos adorando algo que ¡no es Él! La Biblia también nos dice cómo podemos verdaderamente ir al cielo…y no es por ser buenos, o ser bautizados o ninguna otra cosa que podamos HACER (Juan 14:6Efesios 2:1-10Isaías 53:6Romanos 3:10b5:86:2310:9-13). A través de estos textos, la Palabra de Dios nos enseña cuánto Él nos ama (Romanos 5:6-8Juan 3:16). Y así es como sabiendo esto, somos atraídos a amarle a Él en respuesta (1 Juan 4:19).

La Biblia nos equipa para servirle a Dios (2 Timoteo 3:17Efesios 6:17Hebreos 4:12). Nos ayuda a saber cómo podemos ser salvos de nuestros pecados y sus últimas consecuencias (2 Timoteo 3:15). Al meditar en ella y obedecer sus enseñanzas, nos llevará a una vida victoriosa (Josué 1:8Santiago 1:25). La Palabra de Dios nos ayuda a ver el pecado en nuestra vida y nos ayuda a deshacernos de él (Salmos 119:9,11). Será una guía en la vida, haciéndonos más sabios que nuestros maestros (Salmo 32:8119:9,11Proverbios 1:6). La Biblia nos libra de perder años de nuestra vida en aquello que no dura ni tampoco importa (Mateo 7:24-27).

Leer y estudiar la Biblia nos ayuda a ver más allá del atractivo “anzuelo” y doloroso “gancho” de las tentaciones pecaminosas, para que podamos aprender de los errores de otros, en vez de experimentarlos nosotros mismos. La experiencia es un gran maestro, pero cuando se trata de aprender del pecado, es un duro y terrible maestro. Es mucho mejor aprender de los errores ajenos. Hay tantos personajes bíblicos de quiénes aprender, tanto modelos positivos como negativos, que con frecuencia proceden de la misma persona en diferentes etapas de su vida. Por ejemplo, David, en su victoria al gigante Goliat, nos enseña que Dios es más grande que cualquier cosa a la que quiera que nos enfrentemos (1 Samuel 17). David, al ceder a la tentación y cometer adulterio con Betsabé, nos revela el largo alcance y las terribles consecuencias que puede acarrearnos un “momento de placer” (2 Samuel 11).

La Biblia es un libro que no es sólo para leerse. Es un libro para estudiarse, a fin de poder ser aplicado. De otra manera, es como tragarse el bocado de comida sin masticarlo y después escupirlo de nuevo… sin ningún valor nutricional aprovechado. La Biblia es la Palabra de Dios. Como tal, es tan necesaria como las leyes de la naturaleza. No podemos ignorarla, pero lo hacemos para nuestro propio mal, así como lo sería si ignoramos la ley de la gravedad. No puede ser lo suficientemente enfatizada, la importancia que tiene la Biblia en nuestras vidas. El estudiar la Biblia puede compararse al extraer oro de una mina. Si hacemos un pequeño esfuerzo y sólo “cernimos los guijarros en el arroyo”, sólo encontraremos un poco de polvo de oro. Pero si nos esforzamos en realmente “excavar en ella”, la recompensa será de acuerdo a nuestro gran esfuerzo.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

 

30 – Cuando las Emociones Gobiernan “La Ansiedad”

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

30 – Cuando las Emociones Gobiernan “La Ansiedad”

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Josué y la conquista de Canaán

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Josué y la conquista de Canaán

R.C.Sproul

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Por tradición llamamos a los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, de Génesis a Deuteronomio, el Pentateuco. A menudo también se le conoce, en especial entre los judíos, como la Torá o el Libro de la Ley. Pero se le llama el Pentateuco debido al prefijo penta que, por supuesto, significa cinco, como el pentágono. Pero algunos han argumentado que, originalmente, el antiguo testamento fue organizado distinto y que los primeros seis libros del antiguo testamento estuvieron agrupados juntos y por lo tanto se les llamó, no el Pentateuco, sino el Hexateuco, nombre que significa los primeros seis libros de la Biblia incluyendo el libro de Josué.

Ahora, creo que el peso de la evidencia dice lo contrario y que hay una línea clara de demarcación entre el libro de Deuteronomio que finaliza con el Pentateuco y el libro de Josué. Pero solo menciono ese pequeño detalle de manera casual para llamar la atención sobre la idea de que a pesar de que Josué empieza con una nueva dimensión de la historia del antiguo testamento, todavía se ve la gran continuidad que existe entre el período de Moisés y el final del Pentateuco con el inicio del libro de Josué, ya que el libro de Josué registra los datos de la conquista de Canaán.

Es la historia de la entrega que Dios hace en manos de Israel de sus enemigos y la primera dimensión del cumplimiento de las promesas de una tierra prometida a los patriarcas. Y aquí vemos la transición de vagar en el desierto a la conquista y el establecimiento en la tierra de Canaán.

Pero como dije, hay una cierta continuidad que existe entre el Pentateuco y este capítulo nuevo en la historia redentora de la conquista de Canaán. Josué es un personaje cuya aparición es prominente en el Pentateuco. Él se desempeña como el ayudante de Moisés y recordamos a Josué por ser uno de los dos espías fieles que habían sido enviados para espiar la tierra prometida, el resto de los espías regresaron y dijeron: “Oh, hay gigantes en la tierra y la tierra es difícil y si intentamos ir, seremos aniquilados” y así por el estilo, y estaban muertos de temor ante los obstáculos que se interponían en su camino para poseer esta tierra;

En cambio, lo único que Caleb y Josué ven es la oportunidad y regresan y dicen: “Es una tierra donde mana leche y miel” y trajeron muestras de los frutos que encontraron en ella. Y recordamos que después de todos estos años de vagar por el desierto, esta poderosa hueste de judíos, o israelitas, quienes habían sido redimidos por el Éxodo, mueren todos en el desierto sin poseer la tierra prometida e incluso a Moisés se le prohíbe entrar a Canaán por golpear la piedra con su vara.

Ahora, Dios le da la oportunidad de pararse en la montaña y contemplar la tierra prometida. Moisés tiene una visión para el futuro de su gente, pero a él mismo no se le permite entrar. Y los únicos sobrevivientes del núcleo original que pueden ingresar a la tierra prometida son Caleb y Josué.

Así que, una de las cosas que vemos al final del Pentateuco es un registro de la renovación del pacto que Dios había hecho con Moisés en el momento de la muerte inminente de Moisés, y hay una dinámica que se desarrolla aquí la cual tiene un nombre en teología, se llama la sucesión dinámica.

Disculpen, no se llama una sucesión dinámica, sino dinástica (fue dinámica también) pero sucesión dinástica es el tipo de cosas que se ve en las monarquías donde la autoridad real se pasa de padre a hijo o de madre a hijo o de padre a hija, en donde la corona es un asunto de herencia biológica.

Y hablamos de las distintas dinastías que han surgido en las naciones a lo largo de la historia. Lo vimos con la casa de Omri en la monarquía de Israel. Lo vemos con la casa de David donde el reino se transfiere a su hijo Salomón y luego al hijo de este y así sucesivamente. A esto es lo que llamamos sucesión dinástica.

Ahora, esto pasa en el antiguo testamento, no solo con respecto a los reyes, sino también con respecto a la sucesión del personaje principal que está en autoridad. Y el principio de la sucesión dinástica se lleva a cabo al final del Pentateuco cuando Moisés está a punto de morir y él reúne a la gente y le hace jurar a todo el pueblo lealtad para con su sucesor y su sucesor es Josué.

Sé que esto es una exageración y que pocos lo han visto pero, se puede argumentar que nuestro Señor mismo, en el aposento alto, la noche anterior a su muerte, celebró la renovación del pacto (muy similar a la que ocurrió en Moab y luego en Siquem en el antiguo testamento) donde reúne a sus discípulos y da el discurso más largo que haya dado en su vida (que sepamos) sobre el ministerio del Espíritu Santo; reúne a sus amigos y dice: “Un poco más, y ya no me veréis”; y “adonde yo voy, vosotros no podéis ir”, pero no los dejaré solos. Les enviaré otro consolador, el Espíritu Santo.

Y creo que en cierto sentido, cada vez que celebramos la Cena del Señor, celebramos, entre otras cosas, la presencia del Espíritu Santo como representante de Cristo en medio nuestro; Y cada vez que nos sentamos y celebramos la Cena del Señor, renovamos las promesas del pacto.

De modo que todo este principio de renovación y continuidad fluye como un hilo a lo largo del antiguo testamento. El libro de Josué trata sobre el sucesor de Moisés al cual ahora Dios ha ordenado y designado para guiar al pueblo desde el desierto hacia la tierra prometida. Y se nos da una pista de lo que sucederá en el primer capítulo del libro de Josué cuando el capítulo uno empieza con estas palabras: “Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, que el Señor habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés.”

Y luego en el verso cinco: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo.”

Una vez más, en la bendición patriarcal, regresa hasta Abraham y luego a Isaac y después a Jacob, una parte integral de esa promesa patriarcal era el juramento solemne de Dios de que Él estaría con ellos. Y se lo prometió a Moisés, y ahora esa bendición patriarcal está pasando a Josué con la promesa de que Dios estará con él. ‘No te dejaré ni te desampararé. Se fuerte y valiente para este pueblo a quien dividirás, como herencia, la tierra que juré a sus padres que se las daría’. “Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó”.

Y así, con este solemne pedido, Josué recibe la promesa de victoria, la promesa de la presencia de Dios, la promesa de que Dios continuará ejerciendo su papel como el guerrero divino que lucha por su pueblo y que va delante de su pueblo para asegurar la victoria y asegurar la conquista contra este país extranjero; Pero con esa promesa de bendición siempre viene el llamado a la responsabilidad de guardar los términos del pacto, a guardar las leyes que Dios había hablado al pueblo a través de Moisés.

Ahora, el libro de Josué se lee como una historia militar porque eso es lo que es y es emocionante. Tiene el interés y el drama de una novela cuando leemos todos estos episodios tan vibrantes que se desarrollan en la conquista.

Uno de mis capítulos favoritos es el capítulo cinco, donde en el quinto capítulo de Josué, Josué se está preparando para la batalla, y de repente, sin previo aviso y de la nada, este guerrero increíble aparece en el camino de Josué.

Josué lo mira y solo con mirarlo puede darse cuenta de que es un guerrero formidable, y Josué no sabe si es uno de sus propios hombres o si es uno de los enemigos.

Entonces Josué se le acerca y le dice: “¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?” Ahora, esta es una conjunción disyuntiva. Él dice: ‘O tú estás luchando por ellos o tú estás luchando por nosotros. Es lo uno o lo otro. Ahora, ¿estás por nosotros o contra nosotros?”

Y, por su puesto, este guerrero mira a Josué y le dice: “No”. Espera un minuto, ¿“No”? Pero tiene que ser uno o el otro. Él dijo: “Yo vengo ahora como capitán del ejército del Señor”.

Entonces, ¿cuál es el significado de este encuentro? Josué se encuentra con el capitán del Señor de los Ejércitos. Cuando él dice: “¿Estás con ellos o estás con nosotros? La respuesta es No. Lo que está diciendo es ninguna de las dos Josué. La pregunta no es si estoy contigo sino más bien si tú estás conmigo, puesto que yo estoy a cargo.

Recordándole a Josué que todo el poder de esta conquista estará en manos de Dios y no en manos de Josué; que Josué, aunque es el general sobre todo el ejército y que ahora tiene la autoridad investida en él durante el traspaso de Moisés, sin embargo, él está luchando para el Señor y es el capitán del Señor de los Ejércitos el que lleva la nación a la batalla.

Ahora, algunos eruditos creen que el capitán del Señor de los Ejércitos era simplemente un ángel que le estaba hablando la Palabra de Dios a Josué, pero otros ven el título de “capitán del Señor de los Ejércitos” como que no se refiere simplemente a un arcángel, sino al capitán supremo del Señor de los Ejércitos, Cristo mismo.

Y muchos ven en este texto lo que llamamos una cristofanía, una manifestación del Cristo pre-encarnado en el antiguo testamento. En lo personal, yo estoy a favor de esa interpretación de este evento.

Bien, luego leemos la historia de la conquista y la victoria poderosa que Dios le concede al pueblo de Israel en la batalla de Jericó. La batalla de Jericó tiene la historia de Rahab, quien esconde a los espías y se gana un lugar en la conocida lista de héroes en el libro de Hebreos y la manera cómo Dios se impone sobre esta ciudad, demuestra otra vez su poder. La ciudad de Jericó cae, no por el poder del ejército israelita; sino, por el poder de Dios. Pero luego leemos ese capítulo triste de la derrota de los israelitas en la ciudad de Hai. ¿No había prometido Dios que todos los enemigos que estaban contra ellos serían vencidos? ¿Cómo podían perder? ¿Por qué perdieron?

Por culpa del pecado de Acán que fue registrado ahí, en donde vemos que después de la batalla de Jericó, él robó parte del botín de la conquista y escondió estos artículos valiosos en su tienda y violó las leyes de Dios en cuanto a la conquista, y como resultado de eso Dios retuvo su favor y dejó que su pueblo perdiera.

Ahora, toda la historia de la conquista de Canaán ha sido objeto de gran controversia. Recuerdo haber leído un plan de estudios escrito para muchachos de secundaria en una denominación ‘x’, hace varios años y el directorio de la iglesia que me invitó me pidió que revisara el sílabo para ver cómo estaba.

Y mientras leía las secciones del antiguo testamento del sílabo, encontré que este tema se repetía una y otra vez: que la literatura del antiguo testamento no revela el carácter de Dios en su amor y gracia, sino que es el registro de un pueblo primitivo, quienes, desde su perspectiva arcaica, atribuyeron a Dios la fuerza causal de su propia mentalidad guerrera sedienta de sangre.

Y específicamente, lo que se menciona es la conquista de Canaán como ejemplo de una actividad en la que Dios no podría haber estado involucrado; y el sílabo continuaba diciendo que “A la luz de nuestra comprensión de Dios, deducida del nuevo testamento, sabemos que Dios nunca autorizaría una conquista tan sangrienta como lo hace aquí,” en la cual Él instituye esta práctica, la más ofensiva de todas.

Esta práctica a la que se le llama el herem o la prohibición, donde Dios llama al pueblo judío en esta conquista no solo a capturar la tierra y destruir las ciudades, sino también a matar a todos los habitantes: hombres, mujeres y niños. Parece, una vez más, completamente despiadado.

¿Cómo podía llamarse a esa guerra, Guerra Santa cuando era tan brutal? Esa fue la objeción planteada en ese plan de estudios y es planteada por muchas personas hoy en día porque simplemente no pueden entender lo que está sucediendo aquí en el libro de Josué y cómo algo como esto podría llamarse Santo.

Bueno, recordamos de nuestro estudio del Éxodo que una y otra vez Dios le dice a su pueblo: ‘Mi gracia es derramada sobre ti, no porque te lo mereces, no porque seas mejor que esos pueblos que están entregados al paganismo, a la idolatría, a la inmoralidad y a la máxima impiedad’.

Los habitantes de Canaán eran todos igual de malos y se oponían a las cosas de Dios, y Dios dijo: ‘Voy a darte esta tierra que prometí a Abraham, no porque tú eres mejor que ellos, pero para que recibas mi gracia y aprendas de mí’. Anteriormente Dios había manifestado su juicio de una manera más brutal, cuando eliminó a todo el mundo con el diluvio.

Y Él deja claro a lo largo de las Escrituras que llegará un día de juicio donde su ira se derrame contra toda forma de paganismo y toda forma de impiedad. Y lo que él está diciendo aquí es: “Josué, vas a ser un instrumento de mi justicia contra los cananeos.

Los cananeos van a recibir justicia. Tú vas a recibir misericordia y voy a limpiar esta tierra porque es un lugar profano y esta es una Guerra Santa para recuperar mi gloria por medio de la exterminación de todos los principios y poderes de contaminación ya existentes. Y cuando entres allí, quiero que destruyas ese lugar, porque estoy construyendo una nueva nación, un pueblo santo y no quiero que esta nación esté contaminada por el paganismo y la impiedad existentes allí.”

Y recuerdas que Josué y sus soldados no obedecieron, en su totalidad, con estos requisitos de Dios, puesto que hicieron alianzas impías y demás tratos con la gente de allí.

Ahora, hay una razón por la que todo esto se lleva a cabo con tanto detalle y es para proteger a Israel quizás de la enfermedad más aterradora que les pudiera afectar a lo largo de toda su historia, y ese fue el problema del sincretismo. En un sentido, la historia de Israel del antiguo testamento es la historia del sincretismo. Y, ¿qué es el sincretismo? El sincretismo implica una mezcla o mezclas de elementos dispares de distintas fuentes. Tan pronto como el pueblo judío ocupó la Tierra Prometida, empezaron a incorporar en sus propias prácticas religiosas, elementos paganos.

Pensamos en las disputas que se dan entre los profetas y Acab y Jezabel, y todo eso, porque incluso el rey estaba involucrado en el establecimiento de altares paganos y adoración a Baal; y todas esas disputas que continúan en el antiguo testamento están diseñadas para detener el ingreso de elementos paganos (magia, hechicería, idolatría y ese tipo de cosas) en la nación de Israel.

Israel debe practicar la separación étnica para que no se mezclen con otras culturas y se contaminen, porque serán luz para las naciones. Pero, una vez más, la historia de Israel es el fracaso de Israel para llevar al herem a su plenitud.

En cambio, hacen amistad con los paganos y empiezan a construir puentes que llevan hacia los paganos y es un camino de doble sentido. Y muy pronto el paganismo se estaría moviendo más fuertemente a través del puente hacia Israel, entonces la luz de Dios se está moviendo a través del puente hacia las naciones antiguas.

Es así que la Guerra Santa se diseñó para minimizar la influencia del paganismo en Israel. Al final del libro de Josué hay una recapitulación fantástica, una vez más, de las promesas del pacto que se habían hecho.

Otra sucesión dinástica se realiza, en la que Josué reúne a todo el pueblo para renovar el pacto que Dios había hecho con sus padres una vez más, por ahora Josué es viejo y está a punto de morir. Y es en esa ocasión que él le dice al pueblo de Israel: “Escoged hoy a quién habéis de servir”. Si Dios es Dios, entonces servidle, y continúa diciendo: “pero yo y mi casa, serviremos al Señor.”

Y el libro termina en este contexto, donde todas las personas que se reúnen allí, que ahora poseen la Tierra Prometida, dicen ante Dios y sus testigos en presencia de Josué: “Serviremos al Señor”. Y juran y juran guardar las ordenanzas de Dios y los mandamientos de su pacto. Y Josué dice algo siniestro para ellos que presagia el resto de la historia del antiguo testamento.

Después que estas personas juraron públicamente que cumplirían la ley de Moisés y que cumplirían los términos del pacto, Josué les dijo: ‘No puedes cumplir este pacto porque Dios es santo.

No puedes hacer estas cosas porque Dios es santo”, alertándonos de este mensaje que llega a todas las páginas del antiguo testamento: que no importa cuánto logre la carne, no importa cuánto hagan estos seres humanos, nadie, ni Moisés, ni David, ni José, ni Abraham, ni nadie hace todas las cosas contenidas en la ley de Dios porque es santa.

Y de nuevo, preparándonos para la venida del Santo de Israel, quien es nuestro archegos, nuestro campeón, el capitán del Señor de los ejércitos, quien es el único que guarda las leyes del pacto.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-humildad-y-simplicidad/

Leslie Basham: Antes que comience el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss te dirá acerca de un recurso que ha aquietado su corazón.

Nancy Leigh DeMoss: Si tu vida es parecida a la mía, te encontrarás necesitando dosis frescas, mega dosis, de la paz de Dios día tras día, semana tras semana.  En un día como hoy cuando paso varias horas en el estudio y luego me reúno con nuestro personal por un par de horas más, necesito la paz de Dios para ayudarme a enfocarme mientras otras decisiones, demandas, y plazos me están presionando.

Hoy vamos a ir a la Palabra de Dios para encontrar esa paz en una serie llamada, Un corazón en quietud.  Estoy tan agradecida de que la Palabra de Dios provee una dosis diaria de la paz de Dios que todas necesitamos.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Calmado.  En paz.  ¿Describen estas palabras tu corazón?  Podrían hacerlo cuando escuches a Nancy describirlo en una serie que comenzaremos hoy.  Se titula, Un corazón en quietud.

Nancy: No hace mucho tiempo estábamos pasando por algunos cambios en nuestro ministerio, por algunas dificultades.  Estos cambios estaban trayendo algunos retos, y yo estaba sintiendo como que las aguas estaban un poco agitadas.

Durante ese tiempo llegó a mis manos un pequeño folleto llamado “Estrés”.  El subtítulo era “Paz en medio de la presión”.  Está escrito por un amigo, alguien que me había ministrado antes. Así que lo leí; este folleto acerca del estrés era un mensaje o una exposición acerca de un salmo que yo me había memorizado hacía años.  Es un salmo que he amado a través de los años.

Pero mientras mi atención regresaba a este salmo, el Salmo 131, (siéntanse libres de buscarlo en sus Biblias), mientras yo leía este pequeño folleto, no tenía manera de saber lo que en unos días los vientos iban a soplar, y que pronto estaríamos bajo un fuerte ventarrón.

¿No es así como a menudo pasa en nuestras vidas?  No sabemos lo que se avecina.  No sabemos cuando los vientos se van a levantar.  No sabemos cuando estos vientos van a llegar.

Si pudiéramos predecirlos, podríamos quitarnos del camino.  Pero a veces estas tormentas simplemente llegan y te toman de sorpresa.  Por eso tienes que vivir con un corazón preparado y con la confianza de que el Dios en ti es el Dios de las tormentas.

Estoy tan agradecida de haber leído ese pequeño folleto y que mi atención fuera dirigida de regreso a este pasaje, porque en las semanas siguientes este pasaje ha sido un salvavidas para mí, una y otra y otra vez.  El Salmo 131.

Le he estado diciendo a las personas en las últimas semanas, “Busca el Salmo 131.  Ve a tu casa y léelo.  Léelo en cada traducción que encuentres.  Escoge una versión que especialmente te guste y memorízatelo.Y luego comienza a citar ese salmo, y cítalo una y otra y otra y otra vez hasta que se haga parte de ti.”

Confío que en este tiempo, este salmo se convertirá en un fundamento en tu vida.  Puede que estés en una tormenta ahora mismo, y encontrarás que estoy lista para tirarte un salvavidas.

Voy a hacer referencia a un número diferente de traducciones a través de esta serie, pero permíteme citarte el pasaje primeramente en la versión Reina Valera, que es en la traducción en la que originalmente me memoricé este salmo.

El Salmo 131 – son solo tres versículos, y es una oración dirigida al Señor.  David dice,

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.  Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.”

Veo varias actitudes del corazón en este texto.  De hecho, estamos llamando esta serie Un corazón en quietud.  Pienso que es algo que necesitamos de manera muy especial en este mundo en que vivimos.

Si pudieras describir la mayoría de nuestras vidas como mujeres, no describirías a la mayoría de nosotras como teniendo un corazón en quietud. Tendemos a estar agobiadas, agotadas, frustradas, a estar frenéticas, desenfrenadas, frágiles y quizás algunos otros cuantos adjetivos agregados ahí que tú puedas pensar.

¿Pero un corazón callado, en quietud?  Quiero decir, ¡estamos tan ocupadas!  ¿Cómo podemos tener un corazón en quietud al paso que la mayoría de nosotras andamos? Y luego tenemos el dolor y el sufrimiento y los problemas y estas cosas que revuelven nuestro interior.  Así que este pasaje nos dirige a algunas cualidades que necesitan ser verdaderas si vamos a tener un corazón en quietud al responder a la vida en este planeta caído.

La traducción que estoy usando, titula este salmo: “Humilde confianza en Dios.”  Este salmo nos regresa a esa confianza simple en el Señor.  Así que vamos a ver en los primeros versículos la actitud de un corazón humilde.

También veremos en el primer versículo la actitud de un corazón sencillo.  Luego veremos cómo la humildad y la sencillez llevan al silencio, y eso será el enfoque del versículo 2.

El enfoque del versículo 3 es la confianza.  Confía en el Señor—ese es el fundamento. Tendemos a pensar en medio de las tormentas y de los problemas de la vida, “está bien, yo sé que necesito confiar en el Señor, pero necesito otra cosa.  Necesito algo más.  Eso no es suficiente.”

Quiero decirles a ustedes, amigas:  es suficiente porque Él es suficiente.  No hay tormenta que puedas atravesar para la cual la respuesta para ti no sea, “Confía en el Señor”.

Ahora, las Escrituras tienen muchas otras cosas que decir, muchas otras cosas que necesitamos comprender, principios que necesitamos aplicar y obedecer.  Pero, a fin de cuentas, ¿confías que Dios es Dios?  ¿Confías que Dios determinará cuándo levantar la tormenta?  ¿Confías que Dios va a decidir cuándo calmar la tempestad?  ¿Confías en el Señor?

Comenzaremos hoy en este pasaje, y luego seguiremos con el resto durante los próximos días.  Vemos la primera cualidad de humildad comenzando en el versículo 1: “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron”.  Este salmo, esta oración, está dirigida al Señor.

Sería una cosa que yo te dijera, “yo no me he envanecido.  Soy humilde.  Mis ojos no se han enaltecido.  Mis ojos no están elevados”.  Pero tú no conoces mi corazón.  Te puedo decir que no soy orgullosa, que estoy confiando en el Señor, que estoy caminando con Él; pero tú no tienes manera de saberlo.  David se está dirigiendo a Aquél que conoce mi corazón.

Señor, tú lo conoces todo.  Tú lo ves todo.  Tú conoces la condición verdadera de mi corazón, y estoy dirigiendo esta oración a Ti.  A Ti no te puedo engañar.  No puedo taparte los ojos.

David le dice al Señor en este abierto y transparente derramamiento de su corazón, “Señor, como Tú ya sabes—y si no lo estoy viendo correctamente, yo sé que Tú me enseñarás —Señor, mi corazón no se ha envanecido ni mis ojos se han enaltecido”.

Yo veo aquí una humildad que va en dos direcciones: Primero, un corazón que es humilde hacia Dios, y luego un corazón que es humilde hacia los demás.  David le dice a Dios, “mi corazón no se ha envanecido.”  Esa es mi actitud de corazón hacia Dios.  Esa palabra envanecer quiere decir “elevarse, ser orgulloso; levantarse; elevarse a grandes alturas.”

David está diciendo:

Dios, yo sé quien soy comparado contigo, y yo sé que no soy nada comparado a Ti.

No me estimo por encima de lo que debo. Tengo una estimación apropiada de mi valor e importancia.

No estoy ensimismado.

No soy fácilmente ofendido.

No me deprimo cuando me pasan por encima o me maltratan.

No me exalto cuando otros me dan una palmada o me aprueban.

Mi felicidad, mi bienestar, no depende de la opinión de los demás.

Mi corazón no se ha envanecido hacia Ti.

No me agobio con ambición egoísta o con egoísmo.

“Señor, tengo un corazón humilde hacia Ti.”

Y luego “ni mis ojos se enaltecieron”.  Yo pienso que eso tiene que ver con la manera en que vemos a los demás.  ¿Tú conoces el pasaje de Proverbios capítulo 6 el versículo 17 donde habla de seis, y aun siete cosas que el Señor aborrece?  Una de esas cosas son los ojos altivos.  Es la misma frase usada aquí como “ojos enaltecidos”.Una mirada altiva —ojos enaltecidos— son  una abominación al Señor.

El salmista está diciendo aquí, “yo no menosprecio a los demás”.  ¿En qué maneras hacemos eso?

Mostrando desprecio.

Pasando juicio.

Envidiando.

Cultivando amargura.

Manifestando ira.

Teniendo un espíritu competitivo.

Siendo dominante.

Siendo rápida para encontrar faltas y señalar los errores de tu pareja o de tus hijos o de tu pastor.

“Mis ojos no se han enaltecido.”  ¿Eres rápida para asumir negativamente de los demás? Esos son ojos enaltecidos.

Me encanta esta cita de Charles Spurgeon que encontré mientras estaba estudiando este pasaje.  Él dice,

“Después de todo, hermanos y hermanas, ¡somos unos don nadie y venimos de una larga línea de don nadies!…Todos trazamos nuestra ascendencia a un jardinero que perdió su lugar al robar la fruta de su Amo— y eso es a lo más lejos que posiblemente pudiéramos llegar.”

Así que, ¿de qué tenemos que estar orgullosas?  ¡Mira de donde hemos venido!  Mira lo que somos comparadas a Dios.  No somos nada.  Así que, el nosotras estimarnos mejor que los demás es algo muy tonto.  Nunca tendrás un corazón en quietud si no tienes un corazón humilde.  Necesitamos que nuestro orgullo, que nos viene muy natural a todas nosotras, sea sometido y conquistado por  Cristo.

Pero un espíritu humilde es también la base para un espíritu pacifico.  Si tu corazón es humilde, entonces podrás estar callada y sosegada por dentro, aun como lo estaba el salmista.  Puedes tener un espíritu en paz. No serás tan fácilmente perturbada.

Pero si tu corazón es orgulloso hacia Dios o tus ojos se enaltecen hacia los demás, si tienes una opinión exaltada y elevada de ti misma, entonces vas a ser devastada por las tormentas.  Vas a vivir con agitación dentro de ti.

Vas a ser herida cuando alguien viole tus derechos o cuando no te traten como debe ser.  Cuando alguien se meta en tu espacio, no vas a tener un corazón callado, en quietud.  Vas a correr a defenderte o vas a correr a tomar represalia porque tu corazón es orgulloso y tus ojos están enaltecidos.

Así que David comienza diciendo, “Señor, me estoy acercando a Ti desde una posición de humildad.  Mi corazón no se ha envanecido.  Ni mis ojos se han enaltecido: ni he andado en grandezas, o en cosas demasiado sublimes para mí.”

Esta es una frase que se ha convertido en un lema para mí.  Me encuentro en tantas situaciones de la vida ahora donde solo puedo dar un paso hacia atrás y decir, “Esto es demasiado alto para mí.  Esto es muy grande para mi, así que no voy a dejar que mi corazón se atribule sobre esta cosa que es demasiado alta para mí”.

Hay muchas cosas así.  Queremos ser capaces de manejarlo todo.  Queremos ser capaces de controlarlo todo.  Queremos ser capaces de resolverlo todo.  Queremos saber por qué ocurre lo que ocurre. Queremos ser capaces de unir todas las piezas del rompecabezas.  Pero porque Dios es Dios y nosotros no, hay “miles y miles” de piezas del rompecabezas que tú y yo nunca seremos capaces de unir de este lado del cielo.

Estamos hablando en este salmo acerca de cómo tener un corazón callado, y una de las cosas que necesitas, como dijimos, es tener un corazón  humilde.  Pero ahora vemos que algo que necesitas es un corazón de simplicidad, un corazón simple que dice, “está bien si no puedo entenderlo todo. No tengo que conocerlo todo. No tengo que entenderlo todo.  No tengo que averiguarlo todo”.

“Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.”  He callado mi corazón.  No me atribulo.  No “ando”, la versión Reina Valera dice ahí, “en grandezas, o en cosas sublimes para mí”.

Mientras trabajaba en este pasaje, estaba teniendo algunos problemas con mi  computadora portátil y con mi módem, y decidí que quizás este versículo se aplicaba a esto, porque esas cosas son muy altas para mí.  Son demasiado sublimes para que yo las resuelva.  Pienso que esa es un área en que puedo aplicar esto, pero hay muchas otras áreas también.

Esta frase “cosas demasiado sublimes para mí,” “cosas muy altas para mí”— es una palabra que significa “cosas que son extraordinarias; cosas que son milagrosas o asombrosas; cosas que van más allá de los límites o el entendimiento humano; maravillas inaccesibles; cosas que son imposibles de descifrar”.

David dice, “No voy a gastar energía innecesaria tratando de resolver las cosas que no pueden ser resueltas”.  ¿Te acuerdas del pasaje de Proverbios capítulo 30 donde el escritor dice, “tres cosas que son incomprensibles para mi”— demasiado maravillosas para mí?  Es la misma palabra.

Y una cuarta [cosa] que no entiendo: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en medio del mar, y el camino del hombre en la doncella (versículos 18-19).

Hay cosas que son simplemente misterios.  No las puedo descifrar.  No puedo sondearlas. A veces gastamos mucha energía, tiempo y frustración innecesaria, emocional y mental tratando de sondear las profundidades de algo que nunca podremos entender.

Quizás sea en la manera de tratar de tener ambición personal, tratar de ocuparnos con cosas muy altas para nosotros.  Jeremías en el Antiguo Testamento le dice a Baruc, “¿Estás buscando grandes cosas para ti?  No las busques”.

No trates de elevarte.

No trates de exaltarte a ti misma.

No te afanes.

No seas ambiciosa por una posición grande o por preeminencia, por grandes logros.

“Si tan solo pudiera hacer algo realmente de valor para el Señor.  Si solamente  pudiera realmente tener riquezas o posesiones.  Si tan solo pudiera tener mucha aprobación y reconocimiento humano”.

Esas son cosas que son más altas que lo que debemos estar aferrándonos.  Charles Spurgeon, y lo cito de nuevo, dijo,

Llena tu esfera, hermano, y  conténtate con ella.  Si Dios te mueve a otra, alégrate de ser movido.  Si Él te mueve a un lugar más pequeño, está dispuesto tanto a ir a un lugar menos prominente como a uno que es más.  Rinde tu voluntad a Él.  Sé un niño destetado que ha renunciado a quejarse, a llorar, a preocuparse y deja que su mamá haga lo que parece bueno ante sus ojos. Cuando hemos sido totalmente destetados está bien con nosotros — el orgullo se va y la ambición también se va.

Así que tú dices, “Esta compañía simplemente no me valora como debiera.  No tengo lugar en este organigrama.  Hay un techo de cristal aquí, y no me están dejando lograr lo que yo pudiera en esta organización.”  Quizás te sientas de esa manera en tu hogar.  “Simplemente no se me permite usar mis dones”.

¿Estás buscando grandes cosas para ti?  Nunca tendrás un corazón en quietud, callado, mientras lo estés haciendo.No las busques.  Deja que Dios sea Dios.  Deja que Dios te ponga donde Él quiere usarte y te tenga sirviendo en una manera que es agradable para Él y haciendo lo que sería Su voluntad para tu vida.

Esta es otra área donde tendemos a tratar de descifrar las cosas que no pueden ser descifradas, y hablo en relación a las verdades espirituales y teológicas.  No tienes que entender todas las profundidades de Dios, o entender todo acerca del pensamiento postmoderno y la filosofía para poder tener un ministerio efectivo o para ser una sierva efectiva del Señor en este día.

De nuevo, permíteme citar a Charles Spurgeon, que tiene una habilidad con palabras e imágenes de palabras.  Él dice que es como un niño pequeño que,

“Espera entender un libro acerca de trigonometría y llora porque no puede, o un niño que se impacienta y patea en los brazos de su nodriza porque no puede tener el [Océano] Atlántico en el hueco de su mano…. ¡Sin embargo, más fácilmente pudiera un niño sostener el Atlántico y el Pacífico en sus dos manos, sin que se derrame una gota, que tú y yo seamos capaces de sostener toda la Verdad de Dios revelada en el interior de nuestras mentes estrechas!”

La verdad de Dios es infinita. Nuestras mentes son débiles, son cosas pequeñitas fabulosamente hechas por Dios.  Pero no podemos comenzar a comprender la inmensidad de la verdad de Dios, del pensamiento teológico, de las Escrituras.  Por eso es que tú sigues buscando.  Sigues explorando, sigues escudriñando, pero también te estás dando cuenta de que, “Nunca podrás entenderlo todo”.

Y luego en el área donde a veces pienso que somos más propensas a ocuparnos en asuntos grandes o en cosas muy altas para nosotros tiene que ver con la providencia y las opciones de Dios para nuestras vidas.  “Está bien,” decimos, “No puedo entender todo acerca de la teología, pero es lo que está pasando en este momento de mi vida que no tiene sentido.  Tengo que entenderlo”.

Te diré algo.  Si sientes que tienes que entender y hacer sentido de todo lo que está pasando en tu vida, te volverás loca tratando.  No puedes comprender la providencia y las opciones de Dios para tu vida.

No hace mucho una mujer nos escribió.  Y ella dijo,

Soy viuda desde hace casi un año.  Mi esposo de 45 años de edad murió de repente, dejándome con nuestros 10 hijos, de edades de 3-22 años.  Ha sido realmente una prueba y una lucha para mi fe.  No entiendo la voluntad de Dios al llevarse a mi esposo. Éramos muy fieles en la iglesia. Estábamos muy involucrados. No tiene sentido para mí.

Estoy segura que es cierto.  Y hay cosas que no tienen sentido para ti.  ¿Por qué se llevo el Señor a mi papá cuando tenía 53 años de edad, de repente de un ataque al corazón, dejando a mi mamá de 40 años de edad viuda con siete hijos de edades entre 8-21 años?  No tiene sentido.  ¿Pero sabes qué?  No tiene que tener sentido para mí.

Tienes que llegar a un lugar en tu vida donde estás contenta con vivir con misterio.  Ahora, eso no quiere decir que no le preguntes a Dios cuáles son Sus propósitos, que no le pidas a Dios luz y entendimiento.  Y si Dios te lo muestra, ¡Amén, genial!

Pero quizás no te lo muestre.  Quizás nunca verás ni entenderás todos los propósitos. Nunca verás ni entenderás todos los propósitos que Dios tiene al hacer lo que Él hace en tu vida.

Spurgeon, de nuevo, dijo,

“[Es] tonto tratar de saber todas las razones de la Providencia Divina — ¿Por qué fue mandada esta aflicción y por qué aquello?… Cuando empezamos a preguntar, “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” ¡Qué tarea interminable tenemos para nosotros!  Si nos convertimos en un niño destetado no preguntaremos, “¿Por qué?” sino solo creeremos que en las dispensaciones de nuestro Padre celestial hay una sabiduría demasiado profunda para ser comprendida.

Eso es lo que las Escrituras dicen en Deuteronomio 29:29.  “Las cosas secretas pertenecen al Señor.”  Deja que Él las tenga.  Deja que haya algunas cosas que Dios sepa y tú no.

Ese pequeño folleto que leí acerca del Salmo 131 decía, “Mucho ruido en nuestras almas es generado por nuestros intentos de controlar lo incontrolable”.  ¿No es eso cierto?  Tratamos de manejar algo.  Tratamos de arreglar a alguien.  Tratamos de cambiar a alguien.  Tratamos de controlar a alguien.  Y terminamos con este ruido en nuestra alma; no tenemos un corazón callado, quieto, sino por el contrario uno agitado y atormentado.

Cuando llegamos a este punto, regresamos al Salmo 46 los versículos 10-11 donde dice.

“Estad quietos [deja de esforzarte], y sabed que yo soy Dios;  exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.  El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Escucha, si Dios está contigo, si Él te rodea, si es Él es tu fortaleza, si tienes Su presencia en tu vida, no tienes que entenderlo todo.  Puedes estar quieta.  Puedes tener un corazón en quietud. No tienes que vivir en agitación porque Él es Dios.  Él está contigo, Él es tu fortaleza.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a que sueltes cosas que no puedes controlar y que confíes en el Señor.  Ese mensaje inicia una serie llamada, Un corazón en quietud.

¿Te gustaría hacer un aporte a nuestro ministerio?  Puedes hacerlo en el internet visitando  www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU  o Canadá.

¿Será posible tener un corazón callado aun cuando estés en medio de una tormenta?

Nancy: Tendemos a querer que alguien venga a nosotros y arregle las cosas, las resuelva o que nos anime. Nos pueden guiar al Señor, pero al final, tenemos que decirle a nuestra propia alma, “Alma, cállate.  Estate quieta.  Espera en el Señor”.  Esta tranquilidad es algo que toma lugar dentro de nuestros corazones.

Tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiarán… si solo mi esposo … lo que sea… o si mi trabajo fuera esto, o si mi jefe fuera aquello, o si tan solo pasara esto, entonces no sentiría tanta agitación dentro de mi”.  Pero, ¿sabes qué?  La tormenta realmente está dentro de nuestros corazones.

“En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.  Es un cambio que tiene que pasar dentro de mí.  He aprendido que puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida, pero tu corazón todavía estar  agitado. Y puedes tener todo tipo de tumulto pasando alrededor tuyo, y todavía poder tener un corazón callado porque la paz tiene que ver con lo que ocurre dentro de tu corazón.

Leslie: Mañana, Nancy explicará cómo mantener ese tipo de actitud maravillosa.  Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

Nuestra Guerra Espiritual

Iglesia Evangélica de la Gracia

Nuestra Guerra Espiritual

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Una Salvación tan Grande

Iglesia Ozama

Una Salvación tan Grande

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

61/62 – Un naufragio bajo su providencia

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

61/62 – Un naufragio bajo su providencia

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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