6/41 – La Receta Para El Gozo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

6/41 – Todo lo que necesitamos es Amor

Stephen Davey

Texto: Filipenses 1:8-9
El apóstol Pablo continúa su carta revelando cómo es que él ha estado orando por los Filipenses. En este programa comenzamos a estudiar sus motivos de oración, los cuales incluyen abundar en amor verdadero, progresar en las verdades Bíblicas, y practicar lo que estamos aprendiendo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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La entrega de la Ley

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La entrega de la Ley

R.C.Sproul

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Recuerdo cuando era estudiante en el Seminario, y me preocupaba por lo que estaba sucediendo en la iglesia y en la cultura de ese tiempo; yo tuve la oportunidad de hablar en privado con el Dr. Gerstner, quien era mi mentor. Y le dije: «Dr. Gerstner, ¿Cómo evalúa usted la situación actual del mundo y de la iglesia?»

Lo pensó por un segundo, frunció el ceño, levantó las cejas y dijo: «Estamos parados entre Migdol y el mar” (Éx.14:2). Y lo que necesitamos en nuestros días, es que Dios envíe un Moisés que levante la mano para separar el mar, y así podamos atravesar por tierra seca».

El Dr. Gerstner era un teólogo ortodoxo. No estaba pidiendo la recapitulación del éxodo del Antiguo Testamento, y suponiendo que realmente quisiéramos otro Moisés, cuando ya hemos tenido el segundo Moisés, quien era más grande que Moisés, que vino, y que levantó sus manos y abrió las mismas puertas del Cielo para que podamos entrar, por lo que Gerstner estaba hablando metafóricamente.

Pero me pareció interesante que eligiera una metáfora sacada del Antiguo Testamento, del libro de Éxodo, porque después que comieron la Pascua, y que hubo luto y gemido y lamentos en la casa de Faraón y en todos los hogares en la tierra de Egipto, y que la Escritura se cumplió de que ‘ni siquiera un perro le ladraría a los hijos de Israel (Éx. 11:7).

Ahora Faraón no sólo dijo: «Se pueden ir», sino que dice que los sacó de la tierra. Salgan de aquí tan rápido como puedan. Y tan pronto él dejó ir al pueblo judío para que fuera al desierto a servir a su Dios, otra vez cambió su corazón y otra vez su corazón se endureció; y ordenó a sus soldados en sus carros que fueran tras los esclavos judíos que huían, que los detuvieran y que los capturaran, antes de que escaparan por completo.

Y todo esto se lleva a cabo cuando esta multitud de cientos de miles de personas, bajo el liderazgo de Moisés, llega al borde del Mar Rojo, y ante ellos está ese intransitable cuerpo de agua.

Miraron a su alrededor para ver si había lugar para una retirada y lo que vieron venir detrás de ellos desde Migdol, fue una multitud de carros de Faraón. Y en ese momento de crisis, toda la nación de Israel estaba parada entre Migdol y el mar. Fue en ese momento que Moisés levantó su mano, y Dios hizo que un gran viento soplara, levantara las aguas y las separara, y secara así el lecho del mar, para que el pueblo judío pudiera caminar a través del mar en tierra seca.

Y tan pronto como entraron al mar e iban pasando por la tierra seca, fue que llegaron los carros de los egipcios y el ejército egipcio los persiguió mar adentro. Pero cuando el ejército se encontraba dentro del corredor que Dios había provisto para su pueblo como una vía de escape, Él dejó que las olas se juntaran y los destruyó, para que su pueblo se salvara.

Sé que algunos académicos críticos son escépticos con el evento del éxodo, y argumentan que lo que la Biblia llama Red Sea, Mar Rojo, en realidad es Reed Sea, Mar de Juncos. Una parte poco profunda de agua que la gente podría simplemente cruzar sin la necesidad de un milagro. Algunos han argumentado que tenía solo de diez a quince centímetros de profundidad en determinados momentos del año. E incluso el viento normal sería suficiente para bajar el nivel de agua, haciéndolo seguro para cruzar.

Y ahora recuerdo la historia de un niño que fue a la escuela dominical y su maestro tenía todas estas teorías críticas modernas; y el maestro de escuela dominical les explicó a los niños que no era el Mar Rojo, sino el mar de los juncos. Así que el niño llegó a casa después de la iglesia y su padre le dijo «¿Qué aprendiste en la escuela dominical?» El niño dijo: «Oh, aprendí que Dios es realmente poderoso».

Y le dijo: «Bueno, ¿cómo es eso?». El niño dijo: «Aprendí hoy que Dios ahogó a todo el ejército de Faraón en 15 centímetros de agua». Pero la realidad de este momento fue registrada para nosotros en los anales del Antiguo Testamento. Es un momento cumbre que es seguido por un período de seguridad.

Durante tres meses, el pueblo judío vaga por el desierto bajo el liderazgo de Moisés y Dios los guía con la columna de nube y con la columna de fuego, hasta que llega el siguiente momento decisivo, donde Dios reúne a su pueblo al pie del monte Sinaí con el propósito de hacer de ellos una nación, con la finalidad de entregarles la ley de su pacto. Ahora, si le pregunto a la gente «¿dónde encuentras los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento?» Muchos cristianos se apresuran a responder y dicen: «Bueno, los encontramos en Éxodo 20». Y eso es cierto.

Pero muy a menudo, leemos Éxodo 20 de forma aislada al contexto en el que fue entregado. Éxodo 21 es muy importante porque Éxodo 21 va más allá de los Diez Mandamientos para dar el contenido ampliado de la ley que es entregada por Dios a su pueblo.

Pero creo que es más importante, para lo que nos concierne en este momento, lo que se encuentra en el capítulo 19 del libro del Éxodo, que nos da una imagen de la situación histórica en la que la ley del decálogo o los Diez Mandamientos fue entregado.

Leemos en el capítulo 19, versículo 1: «Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto; allí delante del monte, acampó Israel. Y Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

Tuve una conversación hace poco con John Piper. Estábamos cenando, y él estaba sentado frente a mí. Y comenzó a decirme de su sentido de urgencia al predicar los domingos en la mañana. Y se emocionó más mientras me iba explicando su pasión. Él dijo, «RC, lo que quiero que mi gente comprenda es que me esfuerzo tanto como me sea posible para comunicarles, el mismo motivo, la misma idea, una y otra vez, y otra vez».

Y le dije: «Pero John, ¿qué es eso?» Y él dijo: «Lo que estoy tratando de comunicar es la supremacía de Dios». Y eso es lo que está pasando aquí. Dios ha demostrado su supremacía al mostrar su poder y su victoria sobre Faraón y la nación de Egipto. Y ahora reúne a su pueblo para sí mismo, e instruye al mediador del Antiguo Testamento, Moisés, diciendo: «Mira lo que he hecho por ustedes. Yo los he llevado sobre las alas de las águilas. Te he traído a este lugar. Y ahora voy a hacer de ti mi tesoro. Voy a hacer de ti una nación que es santa, una nación de sacerdotes que sirva en mi nombre a todo el mundo».

Y así leemos luego en el verso 10 que Moisés habló al pueblo del Señor y el Señor le dijo a Moisés: ‘Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos y que estén preparados para el tercer día, porque en el tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí. Y pondrás límites alrededor del pueblo, y dirás: Guardaos de subir al monte o tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá. Ninguna mano lo tocará, sino que será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.”

Una de las razones por las que empecé en el Capítulo 19 en vez de solo sumergirnos directamente en el decálogo tal como está registrado en Éxodo 20, es que tenemos hoy una tendencia a tomar los Diez Mandamientos y extrapolarlos del contexto histórico y teológico en el que fueron dados reduciéndolos a una lista abstracta de reglas de qué hacer y qué no hacer, hablando de ellos simplemente en términos de ley.

Y somos incapaces de entender que el contexto en el que fueron dados fue el contexto de la redención y el contexto del pacto que Dios estaba haciendo con su pueblo. Y la respuesta apropiada a la ley de Dios era una respuesta de adoración. De hecho, Dios ni siquiera les dará su ley hasta que pasen tres días en un ritual de purificación y de limpieza para que las personas sean separadas y consagradas antes de que Dios pronuncie el primer mandamiento.

Él establece todo tipo de parámetros. Él le dice a Moisés: ‘Moisés, puedes subir al monte y allí me reuniré contigo y te hablaré y te daré la ley de mi pacto. Y después de tres días de consagración y purificación, la trompeta sonará y todos los hijos de Israel se reunirán al pie de la montaña; pero, aclárales bien que ninguno de ellos tiene permitido poner un pie en este monte, ni siquiera tocarla, porque si alguien toca este monte santo, esa persona será ejecutada, ya sea por lapidación o con una flecha; e incluso si sus perros o su ganado se acercan y topan contra el lado de la montaña, serán ejecutados al instante porque este es un momento santo’.

¿Pueden verlo? todo el drama del Antiguo Testamento tiene que ver con la reunión de un Dios que es santo con un pueblo que no lo es. Desde la caída en el paraíso, desde el momento en que Dios envió al ángel con la (fuerza encendida), espada encendida a custodiar, a evitar la entrada al Edén, se nos ha mantenido lejos de la presencia inmediata de Dios. Y ese tema central lo vemos aquí con la promulgación de la ley.

Y luego leemos este relato: «Y aconteció que al tercer día …» verso 16 del capítulo 19. «cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de trompeta; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento. Entonces Moisés saco al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie de la montaña. Y todo el monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego.”

Fíjense en las imágenes que se utilizan para describir este evento. En la mañana del evento hay esta nube espesa, esta niebla densa, que cubre toda la cima del Sinaí para que la gente no vea nada más que este vapor, esta neblina y destellos ocasionales de relámpagos y el rugir de truenos.

Y así, con la niebla, el trueno y el relámpago, las personas que se acercan al pie de esta montaña están temblando, el pueblo que se acerca a las faldas de la montaña está temblando.No quiero que pierdan eso de vista porque la religión en nuestros días es casual. Es despreocupada. No pensamos en nada al acercarnos a la presencia de Dios de la forma más despreocupada posible.

Hablamos de Dios como si fuera uno de nosotros, un buen amigo con el que podemos pasar el rato. De alguna manera, en la iglesia, hemos perdido el sentido de reverencia, el sentido de asombro ante el Dios viviente. Señores, presten atención a estos momentos de encuentro en la historia del Antiguo Testamento, porque el Dios que se manifiesta aquí en el Monte Sinaí no ha cambiado en nada su naturaleza desde entonces.

Y es aún apropiado, incluso para aquellos que están cubiertos con la justicia de Cristo, aun para aquellos que son invitados a acercarse confiadamente al lugar celestial, aun para los que experimentan la redención, que tengan todavía un sentido de temblor delante Dios. Hay una vieja canción que dice: «¿Estabas allí cuando crucificaron a mi Señor?» y el coro que sigue dice una y otra vez: “Algunas veces, me hace temblar.”

Entonces Dios desciende y aparece en su teofanía normal. Una teofanía es la manifestación externa, la manifestación visible del Dios invisible. Y la teofanía que se usa con más frecuencia que cualquier otra en la Escritura, es la manifestación de algún tipo de fuego.

Así como Dios se le apareció a Moisés al principio en la zarza ardiente, la zarza que no se consumía, ahora desciende como fuego, y la nube se convierte, no en una nube de bruma y niebla, sino en una densa nube de humo desde la presencia de Dios.

El Sinaí estaba humeando por completo, su humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía con violencia. Y cuando el sonido de la trompeta aumentaba, y sonaba más y más fuerte, Moisés habló y Dios le respondió de forma audible.

Y el Señor descendió al Monte Sinaí, a la cima del monte y el Señor llamó a Moisés a la cima del monte. Y Moisés subió. Y el Señor habló a Moisés y le dijo: “Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver al Señor y perezcan muchos de ellos. También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al Señor, no sea que el Señor irrumpa contra ellos». ¿No es una frase interesante? «No sea que el Señor irrumpa».

Hablamos de la irrupción de la guerra. Irrupción de epidemias o alguna enfermedad infecciosa. Pero aquí, la Biblia habla de un irrumpir del Señor. Si Dios irrumpe, el pueblo perece. “Y Moisés dijo al Señor: El pueblo no puede subir al Monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: ‘Pon límites alrededor del monte y santifícalo’”.

Y es en este contexto que leemos el versículo 25 del capítulo 19: «Descendió, pues, Moisés y advirtió al pueblo. Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí». Una vez más, antes de que se pronuncie el primer mandamiento, se le recordó al pueblo quién era aquel cuya ley se estaba dando. ‘Yo soy el que te sacó de la tierra de Egipto. Yo soy el que te sacó de la esclavitud.”

Y luego Él da las 10 palabras, el decálogo que escribe con su propio dedo en tablas de piedra.Pero quiero que comprendamos que, aunque gran parte del contenido de los Diez Mandamientos se refiere a cómo debemos relacionarnos unos con otros como seres humanos en una comunidad: No robar, no codiciar, no dar falso testimonio, no matar, no cometer adulterio, etcétera; al comienzo de la ley, el enfoque del mandato divino está en la adoración y en cómo las personas deben relacionarse con Él: No tener otros dioses delante de ti. No hacer imágenes esculpidas, no tomar su nombre en vano, guardar el día de reposo, y santificarlo.

Ahora, también tenemos una tendencia a pensar que eso es toda la ley; sin embargo, los Diez Mandamientos son solo la ley fundamental para un todo al que se llama el Libro del Pacto, o el código de santidad del antiguo Israel. Capítulo tras capítulo, después de Éxodo 20, obtenemos una lista de otros principios de la legislación y la diferencia radica principalmente en la forma literaria en la que se nos presenta.

Los Diez Mandamientos se expresan en términos de lo que se llama la ley apodíctica. Ley apodíctica es la ley que se comunica en forma literaria o que se dirige directamente a la persona. Tú harás o tú no harás. Estas son las categorías absolutas que Dios requiere en cuanto a la obediencia de su pueblo.

Luego, lo que sigue a la ley apodíctica es lo que se llama la ley casuística, o la jurisprudencia de Israel, que se expresa en la fórmula literaria de una declaración condicional, o lo que se llama «si…entonces». ‘Si tu buey embiste el asno de tu prójimo, tales y tales sanciones tienen que ser pagadas’.

Esto es jurisprudencia que son ejemplos de aplicaciones particulares de la ley universal del decálogo, mostrando que la ley de Dios se aplica concretamente a cada situación humana concebible.Y así no solo se tiene absolutos morales en el decálogo, sino que se da una lista de ejemplos concretos de cómo esa ley absoluta debe seguirse en la vida de las personas.

Así que las leyes que continúan en Israel son leyes que determinan las ceremonias, la legislación civil, médica, los principios del diagnóstico; pero lo más importante, como lo vemos en el Antiguo Testamento, y vimos en el Sinaí mismo, la ley de Dios es dada para enseñarnos cómo adorarle.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Confiando en su Justicia

Isha – Salmos

DÍA 75 – Salmo 45

Dosis: Justicia Divina

Confiando en su Justicia

“Cetro de justicia, es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. (Salmo 45:6–7)

Hay tres aspectos de la justicia de Cristo que nos afecta especialmente que debemos entender: en el pasado, en el presente y en el futuro:

En el pasado: Fue profetizado que la justicia sería una de las características del siervo sufriente de Dios: “verá el fruto de de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”. Este es el gran tema de la justificación por la fe: Jesús se sometió a las demandas de la justicia de Dios por nosotros, fue el único que pudo satisfacer la justicia de Dios y esto trasciende cualquier acto de justicia humana. Murió como malhechor sin haber cometido pecado y pagó nuestras iniquidades. Esta gran obra propiciatoria de Jesús fue a nuestro favor: “De su justicia todos hemos recibido”, “Jehová justicia nuestra.” No sé qué tan conscientes somos de esta realidad cuando volvemos a pecar, ¿Cuánto valoras la justificación por la fe?

En el presente: Él quiere que seamos justas y confiemos en su justicia. El manto de justicia ya lo tenemos puesto, Dios ya nos ha justificado, ya pagó por ti, ya tiene tu vida en tus manos. Ahora te toca a ti conservar esa justicia, evidenciarla en tu carácter. ¿Te cuesta ser justa? Honestamente a mí sí. ¡Cuántos errores no he cometido con mis hijos, intentando aplicar la justicia entre hermanos! La vida nos presenta a diario situaciones y circunstancias en las que tenemos que decidir, ¿Qué es lo justo? Pidamos el auxilio de Dios.

En el futuro: Esperamos a un rey justo que anunciaron los profetas: Zacarías 9: “He aquí tu rey vendrá a ti Justo y Salvador.” La idea de Zacarías es que él vendría a corregir las injusticias. “He aquí para justicia reinará un rey.”195 “He aquí vienen días dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará justicia y juicio en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado, y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.”

Dios quiere que confiemos en su justicia. El reino milenial donde Él reinará y establecerá su justicia aún no ha llegado, pero Él puede y quiere hacerte justicia ahora. Confía en Él cuando tengas un problema, cuando cometan contigo una injusticia. David escribió: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él y Él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Oración: Señor enséñame a confiar en tu justicia y a experimentar tu paz en situaciones difíciles. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 90). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

La decepción del evangelio de la prosperidad

Conferencia Expositores

La decepción del evangelio de la prosperidad

Justin Peters

Justin Peters hace un llamado al discernimiento Bíblico en su taller durante la Conferencia Expositores 2019.

La conferencia Expositores existe para fortalecer a la iglesia local a través de la capacitación de sus líderes. Hemos diseñado una conferencia anual que se realiza en Los Angeles, California en el campus de Grace Community Church. Esta conferencia está dirigida a hombres, pero las mujeres también están bienvenidas.

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29 – Cuando las Emociones Gobiernan «La Amargura»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

29 – Cuando las Emociones Gobiernan «La Amargura»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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La Pascua

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La Pascua

R.C.Sproul

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Uno de los problemas con el que las personas luchan con la Escritura es que parece que gran parte del contenido de la Biblia, especialmente el Antiguo Testamento, tiene que ver con la manifestación y la revelación de la ira de Dios y de su juicio.

Cuando escuchamos el relato acerca de su misericordia y su amor redentor, acogemos eso con alegría, pero a veces, nos reducimos en escepticismo e incredulidad, ante el registro del juicio divino. En el Nuevo Testamento, la palabra griega que se traduce al español como “juicio”, es la palabra “crisis”, y de ella se deriva nuestra palabra crisis que es igual en español. Porque una crisis es un momento de juicio decisivo que puede afectar todo lo que sigue después.

Bueno, uno de los grandes momentos de crisis de la historia del Antiguo Testamento fue la crisis de la Pascua porque en ella vemos este reflejo y este drama, no sólo de la redención, sino también del juicio y eso es lo que la convierte en crisis.

Hay dos lados en el juicio divino. Está el lado de la misericordia, y está el lado de la ira. Y por eso, cuando llegamos al relato de la Pascua en el Antiguo Testamento vemos tanto la manifestación de la gracia de Dios como la de su ira.
Ahora, esta idea de juicio que está acompañado, al mismo tiempo de misericordia y gracia es un tema que se entreteje en toda la Escritura a lo largo de todo el Antiguo Testamento.

Después de la caída, vemos la misericordia cuando Dios se inclina para vestir a sus criaturas avergonzadas y, al mismo tiempo, vemos la maldición que cae sobre ellos. Entonces es algo que vemos una y otra vez en la Escritura. Ahora, la Pascua es anunciada en el capítulo 11 del libro de Éxodo, donde leemos estas palabras: «Y el Señor dijo a Moisés: Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto».

Ahora, recuerda que esta contienda se ha estado llevando a cabo entre los dos grandes soberanos de ese período: El que era el hombre más soberano del mundo, el Faraón de Egipto, y el que, en última instancia, es el soberano, el Dios del cielo y la tierra.

En este conflicto, en este drama, se da un combate de fuerza entre los dos soberanos, hay diez plagas que se registran en este drama particular, pero es la última en donde la culminación del poder de Dios es observada en la Pascua. Y es así que Él anuncia esta última plaga, en donde Él visitará a Faraón y a Egipto. Y Él dice: «Después de la cual os dejará ir de aquí. Cuando os deje ir, ciertamente os echará de aquí completamente. Di ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro. Y el Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios.”

“Y Moisés dijo: Así dice el Señor: ‘Como a medianoche Yo pasaré por toda la tierra de Egipto, y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; también todo primogénito del ganado’».

Lo que anuncia esta plaga es algo terrible, Dios va a afligir a todo hijo primogénito de cada familia egipcia. Desde el mismo palacio, desde el primogénito del faraón hasta el primogénito del más humilde campesino o siervo en Egipto, y no sólo anuncia que Dios va a matar a estos primogénitos, sino que también va a enviar a Su ángel vengador o el ángel de la muerte a herir a los primogénitos de todos los ganados de los egipcios.

Ahora, recuerda que ha habido una intensidad progresiva de las plagas, desde volver el Nilo en un río de sangre, los mosquitos, los piojos, las ranas, y lo demás. Pero ahora la vida de las personas y de los ganados mismos será tomada.

Ahora, incluso hoy día, los eventos que se registran en Éxodo son celebrados anualmente por los judíos modernos. Y cuando el pueblo judío se sienta a celebrar la Pascua, es costumbre que el hijo más joven que está en la mesa le diga al padre, «¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Qué significan estas cosas?»

Y luego el jefe de la familia comienza a relatar lo que Dios hizo hace miles de años con el fin de lograr la redención de su pueblo, Israel. Ahora, una vez más, la celebración de hoy es la celebración de esta maravillosa obra de liberación, esta maravillosa obra de redención; y a veces pasamos por alto que la redención que se llevó a cabo a favor de Israel en la Pascua era una redención del juicio de Dios.

Es importante entender esto, porque toda la historia bíblica de la redención, todo el drama de la salvación es una salvación por Dios y una salvación de Dios.

Permítanme decirlo otra vez. Es una salvación que es hecha por Dios y que al mismo tiempo es una salvación de Dios. Es decir, que la gente es salva de, o es redimida de la ira y el juicio del Dios Todopoderoso. Echemos un vistazo a continuación al capítulo 12 de Éxodo, donde leemos en el versículo 1: “Y el Señor habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.

Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: ‘El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa. Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas; conforme a lo que cada persona coma, dividiréis el cordero. El cordero será un macho sin defecto, de un año.’”

Permítanme hacer una pausa aquí por un momento mientras obervamos la institución de la primera Pascua. Lo que sucede aquí, es que Dios está dando instrucciones específicas a Su pueblo para salir airosos de un proceso mediante el cual se librarán de la visitación de Su ira sobre la nación egipcia.

Esto es tan significativo en su propia historia que, en cierto sentido, Él cambia todo su calendario, de modo que, a partir de ahora, este mes, en el cual se lleva a cabo el éxodo, será considerado el primer mes del año, y este mes será establecido como el tiempo para la celebración anual en que este evento se llevará a cabo. Ahora, una vez más, se nos dice que deben tomar un cordero que sea “un cordero sin defecto”.

Esto ya llama la atención sobre lo que ocurre en el Nuevo Testamento. He mencionado varias veces que no podemos entender a cabalidad el Nuevo Testamento y el drama de la redención que allí se desarrolla, a menos que entendamos el trasfondo y el marco referencial de todo eso en el Antiguo Testamento.

Una vez que entendamos lo que sucede en la Pascua, por ejemplo, y posteriormente en la celebración del Yom Kippur, el Día de la Expiación para el pueblo judío, entonces entenderemos lo que pasa cuando Juan el Bautista viene al río Jordán y ve a Jesús acercándose y comienza a cantar el Agnus Dei: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

De modo que toda la idea de Cristo como el Cordero de Dios se remonta a la Pascua ya que, en la observancia de la Pascua, en su primera institución, un cordero debía ser inmolado como la provisión que Dios da para cubrir a Su pueblo de Su propio juicio.

Veamos de nuevo lo que dice el texto. «Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer. Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.

Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego. Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Esa es la Pascua del Señor”.

Lo que está sucediendo es que se debe matar al cordero y la sangre se toma del cordero con el fin de marcar cada casa de los judíos, marcándose el exterior de la puerta, el marco de la puerta con la sangre que se tomó del cordero.

La idea es que mientras Dios envía al ángel vengador, el ángel del juicio, el ángel de la muerte a herir a los egipcios, que cuando llegue a una casa en la que una persona judía habita, el ángel vea la señal de la sangre del cordero puesta en la puerta, y donde sea que vea la señal del cubrimiento con la sangre del cordero, pase de largo.

Es por eso que se llama la “Pascua”, porque el ángel del juicio divino pasó de largo por todos los hogares marcados con la sangre del cordero. Sin duda que el simbolismo es claro, ¿no es así? Para todo el drama de la redención en el Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento es la sangre de Cristo que cubre a todo Su pueblo; y todas las personas que están marcadas con la sangre del cordero son las que escapan del derramamiento del juicio de Dios al final de los tiempos.Ahora, una de las razones por la cual luchamos con este concepto del juicio es que no creemos realmente que Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo.

Sin embargo, si hay una idea central que se teje a través de ambos testamentos es que el Dios que comenzó esta creación va a llevar la historia humana a un punto final, a un punto de crisis suprema, una crisis donde Él va a llamar a todos los seres humanos ante Su presencia y emitirá Su juicio; y aquellos que están cubiertos por la expiación del cordero serán salvados de la ira que ha de venir.

Pero, una vez más, tendemos a estar a gusto en Sión y asumimos que nunca se realizará un juicio. Es importante para nosotros que consideremos este drama en el Antiguo Testamento porque pone de manifiesto, otra vez, de forma clara y concisa, que Dios es un Dios de justicia y la paciencia de Dios se acabó con Faraón.

Así que cuando Él visitó a Faraón y también a los egipcios, Él no está siendo injusto, más bien, está siendo justo. Él es el Dios vengador. Tenemos la tendencia a pensar que la venganza, en sí misma, es intrínsecamente mala, porque se nos dice que no debemos ser vengativos.

Pero ¿qué nos dice Dios en las Escrituras? «Mía es la venganza, dice el Señor. Yo pagaré «. Así que el Dios que aparece en el Antiguo Testamento es el Dios guerrero de Israel, quien no solo va a la batalla por Su pueblo, sino que utiliza esas ocasiones como instrumentos de Su propia justicia divina.

Ahora, volvamos a algunos de los elementos de esa cena. Es importante tener en cuenta que cuando este evento del éxodo ocurrió, se dio una sola vez y nunca se repitió de nuevo en la historia del Antiguo Testamento. Solo una vez Dios libera a Su pueblo de esta forma particular de esclavitud y hace de ellos una nación.

Sí, de hecho, hay otras acciones redentivas que se llevan a cabo: el regreso del cautiverio y otras más, pero en cuanto a esta obra suprema de redención en el Antiguo Testamento, sin duda, la obra más importante de redención en el Antiguo Testamento, ocurre una vez para siempre.

Al igual que en el Nuevo Testamento, la obra suprema de redención que Cristo nos brinda en la cruz es un evento de una sola vez. Sin embargo, aunque el evento no se puede repetir, existe un ritual que si repite las ceremonias que se realizaron en la noche de la Pascua.

Entonces Dios dice al pueblo judío, ‘A partir de ahora, cada año, al mismo tiempo, por todas las generaciones y para siempre, quiero que se sienten con sus hijos y celebren este evento. No vamos a repetirlo todos los años, en el sentido de enviar el ángel de la muerte a los hogares de todo el mundo, pero quiero que recuerden y nunca olviden lo que he hecho por ustedes’.

Ahora veremos esa idea en el resto del Antiguo Testamento. Cada vez que Dios reúne a su pueblo Él les recordará: «Yo soy el Dios de Abraham, Yo soy el Dios de Isaac. Yo soy el Dios de Jacob. Yo soy el Dios que te sacó de la tierra de Egipto».

Y es como si el propósito de la institución de la celebración de la Pascua es que el pueblo de Dios nunca, nunca, nunca, nunca, olvide lo que Él ha hecho. Ahora, para Jesús, la celebración de la Pascua fue muy importante.

Una de las pocas veces en que el Nuevo Testamento habla de la pasión profunda y el anhelo entrañable que Jesús tuvo, lo encontramos en el relato bíblico cuando Cristo se aproxima a los últimos tiempos de su vida. Él está ahora en Jerusalén, y es la noche antes de su ejecución. Las Escrituras narran que Él anhelaba profundamente celebrar la Pascua una vez más con sus discípulos antes de partir. Y por eso dio instrucciones detalladas para conseguir el aposento alto, y para los preparativos de la comida.

Y mientras estaba sentado a la mesa con sus discípulos, y comenzaron a pasar a través de este ritual que había sido repetido durante 2.000 años en el pueblo judío; de repente, en medio de la celebración de la Pascua, de forma abrupta, Jesús cambia las palabras del ritual y establece todo un nuevo significado para la Pascua.

Cuando Él toma la copa, en vez de decir: «Esta copa representa la sangre del cordero con que se marcó los postes de las casas del pueblo judío en el momento de la Pascua”. Él dice: ‘Esta copa es la sangre del Nuevo Pacto.’ Esta copa representa mi sangre “que es derramada… para el perdón de los pecados». Y Él toma el pan sin levadura y parte el pan, y luego añade estas palabras, «Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado». “Tomad, comed”.

Entonces lo que hace es anunciar la última Pascua y lo que está haciendo por Sus discípulos en el Nuevo Testamento, es exactamente lo que Dios hizo en el Antiguo Testamento; instruyendo a que celebren esta fiesta de allí en adelante diciendo: ‘Porque todas las veces que comas este pan y bebas esta copa, mi muerte proclamas hasta que yo venga’.

Es como si Jesús estuviera diciendo lo mismo que el Padre le dijo a Moisés: «No olvides nunca esto. No se puede repetir mi expiación, pero puedes recordarla repitiendo este ritual y esta celebración».

Entonces vemos una relación directa en la enseñanza de Jesús entre la Pascua en Egipto, y la institución de la Cena del Señor. Ahora, en ese sentido, la Pascua no es simplemente un evento remoto que ocurrió hace cuatro mil años en Egipto, sino que este hecho prefigura y prepara al mundo para la venida del éxodo final, que es cumplido por Cristo.

Ahora, hay algunos detalles que quisiera ver antes de terminar. Noten que Dios requiere que el pan que se come en la Pascua sea pan sin levadura. La razón de esto es que en el Antiguo Testamento la levadura que hace que el pan suba, es un símbolo de corrupción y por eso el pan que se usará en este momento de celebración es un pan que es santo, que es consagrado y apartado, simbolizando una vez más que Dios ha separado a Su propio pueblo y lo ha consagrado al salvarlo de Su ira en el evento de la Pascua.

Recordemos cómo Jesús usa este símbolo negativo de la levadura en el Nuevo Testamento al afirmar: «Cuídense de la levadura de los fariseos”. La falsa enseñanza de los fariseos es como un veneno que puede entrar y esparcirse por toda la iglesia y corromper todo el cuerpo». Por eso Dios es específico en este punto, al señalar: «No levadura en el pan». Luego les indica que deben usar vino y hierbas amargas.Bueno, esa es una combinación interesante porque, una vez más vemos los dos lados de este acto de redención. Que es, al mismo tiempo, una expresión de la ira suprema y el juicio sobre los egipcios, y un acto supremo de la gracia y la misericordia para aquellos que son salvos.

Calvino nos dice, por ejemplo, cuán apropiado es que el vino fuera utilizado en la Pascua y otra vez en el Nuevo Testamento, porque es agridulce. Por un lado, las Escrituras del Antiguo Testamento hablan del vino como el que alegra el corazón y al mismo tiempo producen una especie de sensación de ardor.

Entonces, las hierbas amargas mezcladas con el vino muestran cómo hay algo de dulce sobre la redención de Dios y, sin embargo, se agrega algo profundamente doloroso.

Y, por último, a los que celebran la Pascua se les ordena llevar puesto un cinturón. ¿Qué es lo que significa eso?
A menudo leemos en la Escritura esta advertencia, tal como Dios se la dio a Job: “Ciñe ahora tus lomos como un hombre, y yo te responderé”. Luego, en el Nuevo Testamento se nos dice que ciñamos nuestra mente con la verdad.

La razón para estas imágenes es que, en el mundo antiguo, el atuendo común de las personas eran túnicas largas que aun les permitía moverse fácilmente. Pero si querían correr o ir a la batalla, tenían que subirse la túnica y atar un cinturón ancho en torno a su cintura para que sus piernas pudieran liberarse para realizar movimientos rápidos.

Y Dios está diciendo: ‘pónganse un cinturón alrededor de su cintura. Pónganse sus zapatos. Tengan listo su báculo para cuando tengan que salir a toda prisa’.

Porque aunque Dios espera por años y décadas y siglos para cumplir las promesas que hizo a nuestros padres, cuando llega el día de la redención Él actúa rápidamente. Él dice: ‘Quiero que estés listo para moverte tan pronto la instrucción sea dada’.

Entonces, todo esto simboliza la celebración de lo que Dios está a punto de hacer para producir el momento más notable de la redención en toda la historia del Antiguo Testamento.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/3 – Hechas para la intimidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

3/3 – Hechas para la intimidad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hechas-para-la-intimidad/

Leslie Basham: Si eres una madre y una esposa que siempre está ocupada quizás puedas relacionarte con estos conceptos acerca de la intimidad sexual en el matrimonio.

Holly Elliff: Hay momentos en los cuales simplemente te encuentras tan exhausta físicamente que satisfacer las necesidades de tu esposo es lo último en tu lista. Tratas de escabullirte hacia la cama y oras para que él no se despierte, o para que no se sienta amoroso, ya que piensas que no puedes hacer nada más por nadie.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Más adelante en nuestro programa Nancy nos estará hablando de una manera cándida sobre lo que nos enseña el matrimonio  acerca de cultivar nuestra intimidad con Dios. Antes de entrar en el tema ella continúa con esta conversación acerca de la intimidad sexual en el matrimonio. En estos momentos les sugiero que retiren a sus hijos pequeños lejos del radio y regresen para escuchar sobre este tan importante tema.  Aquí tenemos a Nancy… 

Nancy Leigh DeMoss: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios,  y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto Lorraine Pintus escribió el libro  Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. (Me hubiera gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras.) Pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer se siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».   

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y  no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda Dillow: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos  1ra de  Corintios 7 . . .

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus Biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1ra a los Corintios capítulo 7 porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta,  muchas mujeres vienen donde mi diciendo: «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy:De hecho, esa palabra aparece en alguna de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que  utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1ra de Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.»

Holly, ¿Qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esta palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa «una deuda que debemos pagar».

Ahora, Holly ¿Por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y  debe  entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como en un deber sino como una deuda, ya que  es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: “¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí  y no hice esto?”  Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió, ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo.»

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron  sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo,

Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas.

Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba  y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él.

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice que: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esta dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros «.

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios  las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mi entender que así como le pido a Dios que me de gracia para ministrarle a mis hijos, para que me de las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedo ir delante del Señor y pedirle que me de la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia Dios para satisfacer las físicas necesidades de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener  el deseo de decir: “Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres  que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, eso fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella,  como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido,  significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo.  Pero ¿qué significa esto en la práctica para su  matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que yo pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer.  Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto.  Yo pienso que esta mujer experimentará un gran  gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido?  Claro que no,  pero  sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe.  Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos  someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: “Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos como Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos  humillarnos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida».  Entonces Él nos dará las fuerzas para  poder caminar en fe y obediencia.

Linda:  Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho,  que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas.  Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor  la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres—y todo lo que hacemos-—del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que  como mujer soltera que soy, a través de los años he utilizado la práctica de creer  que lo mejor es que sean mujeres casadas que hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer  libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que—y le digo esto  mismo a las mujeres solteras—es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que…. bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto…

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas de nosotras que estamos aún solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas  tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales titulado: «Temas de Intimidad”. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera  guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso y lleno de riqueza que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de  mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto como mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada  y repleta  de responsabilidades.

Me dí cuenta leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales  que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias.  Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre  las muchas formas en las que yo he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más  a Él.  Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo;  sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude.»

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente y aún recientemente en estos últimos  años,  había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Como mujer soltera tengo la conciencia de que el Señor  es mi esposo y les puedo decir que ya sea que sean solteras o estén casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de  conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Me ha pasado por la mente el pensamiento de que si estuviera casada y  hubiese tratado a mi esposo de la misma forma en la que usualmente he tratado al Señor en los últimos meses, probablemente ya hubiera destruido mi matrimonio.  Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos.  Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad, pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo  que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá  ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener  una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor como nuestro amante.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle  placer a nuestra pareja requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y  sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobre abundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, de deleitarnos en Él y de entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas  se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor, donde si es posible,  podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una  pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo yo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para  no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos  estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración—una ilustración terrenal—de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras  más íntimas de mi corazón y ha renovado en mi un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me  levanto a media noche,  o temprano en la mañana, o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No me siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss no ha concluído todavía, en un minuto escucharemos lo que escribió en su diario después de sentir la convicción de que debía desarrollar una mayor intimidad con el Señor.

Estaremos transmitiendo estos comentarios para concluir nuestra serie, Temas Intimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si se perdieron alguno de estos estudios espero que puedan  escucharlos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Esta serie está repleta de sabiduría práctica para las esposas.

En nuestra página de internet también podrán encontrar un reto. Como resultado de este reto muchas mujeres han cambiado, muchos esposos han cambiado  y muchos matrimonios también han experimentado una transformación. Descubre cómo un simple reto puede tener un gran efecto cuando decides a ponerlo en práctica. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y únete al gran número de mujeres que ya han probado este reto y que nos han escrito para dejarnos saber cómo Dios lo ha usado en sus matrimonios.

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Preparar este programa sobre la intimidad en el matrimonio trajo al corazón de  Nancy una convicción sobre su relación personal con el Señor. Aquí la tenemos otra vez compartiendo algunos de estos pensamientos sobre el tema.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario hace unos días. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado, o preocupado. Yo  confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres Quien ama mi alma y eres el Señor de los Señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema.  Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y,  Señor,  te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada  en estos últimos  días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras.  Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.