6/63 – Jesús, amigo de pecadores – Marcos 2:13-17 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

6/63 – Jesús, amigo de pecadores – Marcos 2:13-17

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Nancy Leigh DeMoss: Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo.

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss. 

Nancy:  Y llamarlas a tener una relación íntima con Él.  Y una forma en que la mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy vamos a descubrir cómo la intimidad física dentro del matrimonio puede traer gloria a Dios. Si tienes niños pequeños en casa, es posible que desees tenerlos ocupados en los próximos minutos haciendo otra cosa. Luego escucha la conversación de hoy sobre la relación física que comparte un esposo y una esposa.

Sabemos que cada pareja es diferente. Las mujeres que escuchan este programa vienen de todo tipo de trasfondo, enfrentan todo tipo de luchas. Algunas mujeres se ven perjudicadas en cuanto a la falta de interés de sus maridos en cultivar una relación de intimidad física.

Nosotras no podemos cubrir cada situación particular, te instamos a que obtengas el consejo de una mujer mayor, o de los líderes de tu iglesia si lo necesitas.

Aquí está Nancy  para presentar a nuestra invitada del día de hoy. 

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres  a conocer los caminos de Dios,  entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por  el Evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas—querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada ​​en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”. Ese es el tema  que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas..

Linda, bienvenida a  Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow: Es un placer para mi estar aquí con ustedes.

Nancy: Con nosotros también está esta semana como invitada mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Elliff.  Holly ha estado casada por 29 años. Ella es  esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor, y  me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos como mujer casada  a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el  ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué  fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así.  Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo”.

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!», caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es, Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo  relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: “¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?”

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y ​​Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: “¿Por qué le dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?”

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios le dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es Suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios le dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

• La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es  para que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.

• En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.

• En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios que de todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

• Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.

• También lo dio para  obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa  verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es  un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32  leemos que “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32. Él dice: Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia «(parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que, en el griego, el idioma en  el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce—que es más cercana que cualquier otra intimidad física—debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna—y es reflejar la relación, la intimidad que  existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque una refleja a la otra.

Linda: Así es por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener  una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, “¿Puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?” Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y  pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá  en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh,  leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó.»

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso a ser una mujer sensual.»

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: “¿Qué le dijiste?”

Ella dijo: “Me quedé petrificada.”

La miré y le dije: “¿Crees que, como mujeres cristianas, tenemos que darnos ese permiso?”

Ella dijo: “Sí”.

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de  ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared.  Así que se convirtieron en mujeres divididas  que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el  balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4 hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban  envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. “¿Y esto?” pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí. Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5 verso 1b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa “deleitarse”. Así que Él está diciendo a esta joven pareja, «Deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía donde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: “De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque”. Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido.  Y también  muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo,  lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar  las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que ella tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero ella tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en  las Escrituras de una mujer piadosa y sensual.»

Yo animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con un lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi co-autora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus Biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: “Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual.”

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio, nos pidieron  clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado con esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que habían muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda,  dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que, como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que Le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea,  necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «Oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente.» Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras  rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios,  enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el único hombre que Tú me has dado”.

Leslie: Nuestra invitada, Linda Dillow, estará de vuelta para orar.

Ella ha estado hablando con la anfitriona de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss, y con su amiga, Holly Elliff. Para dar seguimiento a este importante debate, espero que obtengas una copia del libro que Linda Dillow co-escribió, titulado, “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.” Aprende a darle gloria a Dios de manera más profunda a través de la intimidad física en el matrimonio.

Puedes obtener este libro en tu librería cristiana favorita.  De igual manera puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com, para conocer de qué forma puedes obtenerlo.

Linda y Holly estarán de regreso mañana.

¿Se puede ser libre, si has traído culpa de pecado sexual al matrimonio? Ellas te darán esperanza, y espero que  puedas estar de regreso mañana.

Ahora, para guiarnos en oración, nuestra invitada, Linda Dillow.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento como mujeres casadas venimos delante de Ti y Te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada  de manera personal lo que significa ser una esposa santa y sensual”.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda; El Uno Para El Otro, Tercer Cielo, Llueve ℗ 2007 Kasa Producciones.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

 

 

5/63 – El Problema Más Urgente – Marcos 2:1-12

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

5/63 – El Problema Más Urgente – Marcos 2:1-12

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

El pacto con Abraham

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El pacto con Abraham

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/31631915

Creo que estamos viviendo en un tiempo bastante interesante. Es un tiempo de crisis. Estamos en un período de la historia que es algo inusual, donde nos encontramos en un tiempo de transición, no solo de un año a otro o incluso en términos de cambio de siglo, sino en cambio de milenio, y por supuesto cualquier momento de la historia donde hay un cambio de milenio, todos los historiadores y los sociólogos, y los que hacen pronósticos hablan de la importancia de ese momento de la historia.

Ahora, los historiadores de hoy han descrito nuestro tiempo como la era poscristiana. Un tiempo en el que la enseñanza del cristianismo es considerada cada vez más irrelevante. Un tiempo en que la iglesia se ve como un museo anticuado, pasado de moda. Y en ciertos lugares de Europa ha quedado reducido al nivel de mausoleo.

Ciertamente, la sepultura para aquellos que han declarado la muerte de Dios, a pesar de que quedan restos en este mundo de un grupo vibrante de creyentes cristianos que todavía viven en este momento, confiando en las promesas que se hicieron hace 2.000 años. Dos mil años es mucho tiempo y hay cierta ironía en esto pues nos encontramos ahora en ese punto donde casi 2.000 años han transcurrido desde el nacimiento de Jesús, pero con motivo del nacimiento de Jesús, recordarás que el ángel, Gabriel, vino a una joven y le anunció que daría a luz un bebé, cuyo nombre sería Emmanuel y esta joven doncella bajo la influencia del Espíritu Santo, hace 2.000 años, elevó un cántico.

Todos conocemos ese cántico, a todos nos encanta. Es llamado El Magnificat en el que María, bajo el poder del Espíritu cantó «Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador». Y si examinamos el texto de El Magnificat y llegamos hasta el final del cántico, aquí están las palabras que salieron de María. ella dijo: “Ha ayudado a Israel, su siervo, … tal como dijo a nuestros padres, a Abraham a su descendencia para siempre.”
Poco después de este cántico de alabanza guiado por el Espíritu Santo a través de los labios de María, otro cántico aparece en la Escritura y este cántico lo interpreta el padre de Juan el Bautista, Zacarías, y en medio del cántico, él dijo esto: «Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecen para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santo pacto, el juramento que hizo a nuestro padre Abraham».

Entonces, esta es la ironía: Nos encontramos en los albores de un nuevo milenio. Nos encontramos en ese momento de la historia en que estamos a 2.000 años de distancia de las promesas de Cristo y algunas personas tienen dificultad para creer en ellas porque ha transcurrido tanto tiempo, mucho tiempo.
Pero María y Zacarías, irónicamente, estaban prácticamente en la misma situación porque contemplaban dos milenios, recordaban los pasados 2.000 años y bendecían a Dios al recordar la promesa que había hecho a otra persona 2,000 años antes de que vivieran.

Así que, en un sentido muy real, María y Zacarías representan una situación similar a la que nos enfrentamos hoy, y tanto el uno como el otro bajo la inspiración del Espíritu Santo celebraron que Dios tuvo un recuerdo.

Dios recordó Su promesa. Se acordó de su promesa de tener misericordia y, por supuesto, esa promesa era la promesa que le había hecho hace 2.000 años atrás al patriarca Abraham. Ahora, ya dijimos que el Antiguo Testamento, en cierto sentido, es la autobiografía de Dios, cuyo protagonista principal es Dios el Padre, ya que su carácter se revela en cada palabra que se habla en el texto del Antiguo Testamento, en cada acción registrada, cada relación que es recordada.

Pero desde la perspectiva humana, desde el plano de la historia humana, nosotros podríamos abordarlo de otra manera y podríamos decir: «Bueno, todo el registro del Antiguo Testamento es una historia de los descendientes de Adán y Eva».

Pero, por supuesto, toda la historia es una historia de los descendientes de Adán y Eva, porque ellos son los padres de todas las personas que ya han vivido. Pero, en un sentido más específico, todo el ámbito de la historia del Antiguo Testamento es principalmente la historia de los descendientes de un solo hombre. De hecho, si hoy fuera una telenovela, probablemente se llamaría algo así como ‘La familia de un solo hombre’ .

Y, el hombre cuya historia familiar está registrada en toda la literatura del Antiguo Testamento es Abraham. Ahora, por supuesto, una de las situaciones críticas de nuestro tiempo, donde se manifiesta este espíritu de escepticismo que declara que estamos viviendo en la época poscristiana, manifiesta esa actitud escéptica hacia la confiabilidad histórica del Antiguo Testamento y en especial de los primeros capítulos del Antiguo Testamento.

Y en los pasillos de los eruditos bíblicos y los que se entregan a lo que se llama la Alta Crítica, en los últimos 150 ha habido años un ataque masivo contra el carácter histórico de Abraham. Abraham ha sido considerado como un personaje mitológico, solo una leyenda cuya vida nos da algún tipo de lección parabólica, pero aparte de las lecciones morales que podemos aprender de esa saga, no hay ninguna sustancia histórica real en ella.

Y, por supuesto, en el siglo XIX, estos supuestos se consideraban como deducciones seguras de la investigación académica. Pero algo ha pasado, muchas cosas han sucedido sin duda en el siglo XX que traen un cambio dramático a ese espíritu de escepticismo.

William Foxwell Albright, antes de morir, reprendió severamente a los estudiosos de la Biblia por ignorar la evidencia concreta de la investigación arqueológica, y permitir que la especulación filosófica trajera un espíritu de cinismo y escepticismo al texto del Antiguo Testamento.

Y, en el corazón de todo eso está la historia de Abraham. Permítanme mencionar algunas cosas que han sucedido en el siglo XX que son importantes para nuestra comprensión de la historia del Antiguo Testamento.

En 1929, hubo un descubrimiento en Ras Shamra que demostró, más allá de toda duda, que la escritura había sido ya desarrollada en el segundo milenio antes de Cristo en el Medio Oriente; porque los escépticos del siglo XIX afirmaban que no había ningún escrito en el mundo hasta ese momento, y que el registro de Abraham debió llegar significativamente más tarde porque la escritura no había sido desarrollada en esa parte del mundo.

En 1935, se descubrieron las tablillas Mari que representan un registro histórico de las costumbres y patrones de comportamiento que reflejan y duplican exactamente las costumbres que se registran en el relato de la vida de Abraham.

También en la década de los 30 se realizó otro descubrimiento dramático con las tablillas de Nuzi, las que nos dieron una gran cantidad de información de los tiempos del Antiguo Testamento. Mostrando correspondencia entre costumbres y patrones de comportamiento, documentos legales y ese tipo de cosas.

Y más recientemente, el descubrimiento de Ebla que probó la existencia de ciudades, pueblos, incluso nombres que aparecen en la Biblia; todo lo cual ha demostrado que, al parecer, cada vez que un arqueólogo levanta una pala llena de tierra, se comprueba la autenticidad de otro aspecto de este registro.

Entonces, lo que vamos a decir al iniciar es que cuando consideramos la historia de Abraham, no debemos considerar la historia de Abraham como un ejercicio en mitología, sino como un anuncio que llega a nosotros en las sagradas escrituras y que tiene lugar en la historia real, en espacio real, en tiempo real, donde un Dios real llama a un individuo real de una tierra pagana, le habla, lo consagra y le hace una promesa que cambia todo el curso de la historia.

Echemos un vistazo a ese registro que se encuentra en el capítulo 12 del libro de Génesis. Leemos al principio del capítulo 12 sobre este hecho. “Y el Señor dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan».

Algunos de ustedes recordarán del Panorama del Antiguo Testamento que fue producido por unos luteranos llamado Serie de la Biblia Betel. Esa introducción particular del Antiguo Testamento usa gráficas interesantes con cada segmento del período que se está estudiando.

Y la forma en que este segmento de la vida de Abraham está subtitulado es por las palabras: «Bendecido para ser bendición».

Me pareció que era un método maravilloso de capturar de forma sucinta y concisa la esencia misma de lo que está pasando aquí en términos de la importancia histórica de este Abraham.

Dios no solo lo bendice como a un individuo para su propio beneficio, sino que Abraham es bendecido para que pudiera ser un instrumento de bendición para manifestarse a multitudes que vendrían después de él.

Él fue bendecido para ser una bendición y ese motivo se desarrolla a través de todo el periodo del Antiguo Testamento e incluso en el período del Nuevo Testamento—que cuando Dios nos bendice, Él lo hace para que podamos llegar a ser bendición para los que nos rodean.

Pero si nos fijamos ahora en los elementos de esta promesa, vemos en primer lugar que se hace un pacto. Un pacto que se anuncia en el capítulo 12 y es ratificado de forma increíble en el capítulo 15 de Génesis, el cual les recomiendo estudiar con cuidado porque en el capítulo 15 de Génesis, Dios responde a las preguntas de Abraham cuando él le dijo: «¿cómo puedo saber que estas promesas que me estás haciendo se harán realidad?

Y Dios, en el contexto de ese capítulo, sella su promesa con un juramento y en ese juramento es como que Dios le dice: «Abraham, si no cumplo con cada palabra que te he hablado, sea cortado por en medio».

Dios respalda Su promesa no por jurar por la tumba de su madre porque él no tiene madre, no por la tierra porque es el propio estrado de sus pies, ni por los cielos porque es su morada, sino que Dios jura por Su propio carácter santo y Su propia naturaleza divina.

De nuevo, ¿cuáles son los términos de esta promesa del pacto que Dios hizo a Abraham y cuáles son las consecuencias para el resto de la historia bíblica y cómo pueden ser relevantes para nosotros y qué fue aquello que llevó a María a cantar el Magnificat y a Zacarías su cántico de alabanza? Bueno, si notas lo que leí, hay tres elementos en esta promesa.

El primero de ellos es la promesa de la tierra. Dios le dice a Abraham: «Abraham, quiero que en tu vejez te levantes de la tierra de tu padre, de todo el entorno familiar que tienes, y quiero que te muevas; y yo te llevaré a una tierra que no sabes dónde está y que no sabrás donde estás yendo hasta que llegues allá; y te voy a dar esa tierra a ti».

Así que la primera promesa tiene que ver con la tierra y hablaremos más de eso en un momento. Y el segundo elemento es, “yo te haré padre de una gran nación” y más tarde se describe de forma más específica cuando Dios le dice a Abraham, «Mira el cielo nocturno y si puedes, trata de contar las estrellas del cielo”.

Si alguna vez ha estado fuera en una noche clara de verano y miras al cielo, a la Vía Láctea en una noche clara,
la Vía Láctea parece como una densa nube en el cielo, pero no es una nube. Parece una nube densa porque está compuesta de millones y millones de estrellas individuales.

Y Dios dijo a Abraham: «Mira el cielo nocturno, cuenta las estrellas» y él empieza 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10. Él podría haber permanecido allí desde el día que Dios le pidió que contara las estrellas hasta hoy y seguiría contando, por más que estuviera contando tan rápido como pudiera.

Y luego lo llevó a la orilla del mar y le dijo: «Mira los granos de arena a lo largo de la costa y cuéntalos, cuéntalos si puedes, porque…. así …será…. El…. número ….de …tus….. descendientes».

Ahora, este es un hombre al que Dios le dijo, que Dios le dijo: «Abraham, Yo soy tu gran recompensa», y él dijo: «Bueno, ¿qué recompensa tengo cuando estoy sin hijos y mi heredero es mi siervo, Eliezer de Damasco?

Soy demasiado viejo, mi esposa es demasiado vieja para tener hijos». Pero Dios dijo: «No sólo vas a tener descendientes, sino que van a ser como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Vas a ser el padre de una multitud de personas».

Así que el segundo elemento es la promesa de la descendencia. Y el tercer elemento es que a través de Abraham y su descendencia, una bendición vendría sobre las naciones. A través de esta acción, el mundo entero recibirá una magnífica bendición.

Entonces aquí están los tres aspectos de esta promesa del pacto que Dios hizo con Abraham. Ahora, ¿qué sucede realmente si miramos el resto del período y miramos el resto de la historia de estas promesas? ¿Cuánta tierra poseyó Abraham y fue suya?

La única propiedad que vivió para poseer fue Macpela el lugar donde lo sepultaron. Esa fue toda la extensión de su propiedad.Y ¿qué pasó con sus descendientes? Conocemos la historia de cómo Dios prometió bendecirlo, hacerlo el padre de una gran nación, por lo que esperaba tener un hijo, pero ningún hijo llegaba.

Incluso cuando la promesa fue dada a Abraham en su vejez, pasó un año, pasaron dos años, pasaron cinco años más; años y años pasaron, y su esposa seguía siendo estéril. Ellos siguieron una costumbre que, por cierto, se ha demostrado que era parte de un ritual antiguo a través de esas tablillas que mencioné que se descubrieron en el siglo 20.

Su esposa, Sara dio su sierva esclava a Abraham para que ella fuese una madre sustituta y así la promesa de Dios se cumpliría. Entonces, Abraham se unió con Agar y tuvieron un bebé y su nombre fue Ismael. Abraham dijo: «Tengo un hijo» y ahora las promesas de Dios toman lugar y tal vez voy a tener descendencia como las estrellas y como la arena», pero la promesa de Dios no fue a través de Ismael.

Fue a través de Isaac que la promesa de la simiente de Abraham se cumpliría. Abraham trató de que sucediera de forma artificial, pero no es lo que Dios tenía en mente.

Entonces Dios obró sobrenaturalmente e hizo que el vientre de Sara fuera fértil y el verdadero hijo de Abraham y Sara naciera. Su nombre tal como lo conocemos es Isaac, que en hebreo significa «risa» porque cuando Abraham dijo a su esposa que iba a tener un bebé, según la promesa de Dios, ella dijo que era la cosa más graciosa que jamás había oído.

Ella sólo gritó y le dijo: «Si tenemos un bebé, llamémoslo ‘risa’» y entonces nació Isaac. Pero ¿te das cuenta lo que pasó con la promesa de la tierra?

Abraham esperó y esperó y esperó y él fue puesto a prueba. Una y otra vez fue llevado a confiar en la veracidad de esa divina promesa. Y como he dicho, nunca heredó la promesa de la tierra más que la de su tumba. Y ahora, mientras se regocijaba con el nacimiento de Isaac, Dios viene a él y lo pone a prueba en Génesis 22 cuando le dice a Abraham: «Ahora toma a tu hijo, tu único hijo, el hijo que amas, Isaac y ve al monte Moriah y dámelo a mí. Sacrifícalo para mí. Mátalo».

Y la prueba suprema vino a Abraham cuando hizo ese viaje terrible al monte Moriah, que según la tradición se encuentra en el punto exacto que más tarde en la historia sería llamado Monte Calvario donde Dios tomó a Su hijo, Su único hijo, el hijo a quien él amaba, Jesús,

Y realizó el sacrificio y le quitó la vida como el sustituto por nosotros y por Isaac, porque Abraham pasó la prueba e Isaac fue salvado para que pudiera tener un hijo y que el hijo de Isaac pudiera tener un hijo y así, a través de esta descendencia las promesas del pacto se cumplirían y por medio de esta herencia, a través de esta línea como dijo el apóstol Pablo,

a través de la descendencia de Abraham, todas las naciones del mundo tienen ahora los beneficios de la obra de Cristo, el más grande hijo de Abraham. Pero esto no ocurrió sin pruebas, y el punto es que no tuvo lugar inmediatamente.

Esa bendición que fue prometida a Abraham tuvo que tomar 2.000 años antes que se cumpliera, hasta que una señorita escuchó el anuncio de Gabriel y ella dice que, «Él recordó». Recordó la misericordia, se acordó de la promesa que le hizo a Abraham.

Así como el Espíritu anunció a Zacarías que su hijo sería el precursor, el heraldo de la venida del Mesías, bajo el mismo Espíritu Santo, Zacarías dijo: «Se acordó de la promesa» y toda la historia de la redención es el desarrollo de ese evento hace 4.000 años atrás.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-evangelio-en-el-salmo-119/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss afirma que los humanos tratan de reencontrarse con Dios a través de la religión, pero que el Evangelio se trata de otra cosa.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos encontrar el camino de regreso a Dios. Dios nos tiene que salir a buscar. Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan que Él ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está continuando la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Hoy concluimos esta serie y quiero hablarles del Evangelio contenido en el Salmo 119, de cómo vemos a Cristo y cómo vemos el Evangelio. Déjenme empezar por el primer párrafo. Lo voy a leer para que, después hablemos de cómo vemos el Evangelio en estos versículos.

Salmo 119, de los versículos 1-4: ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!  No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos.  Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.

Para empezar, vemos cómo este salmo empieza estableciendo un estándar. ¿Cuál es el estándar de Dios para nosotras? ¡Santidad! ¡Perfección! Se trata de mantenernos libres de culpa, de guardar Sus testimonios, de buscarle con todo el corazón, de no hacer lo mal hecho, de obedecer Su Palabra con diligencia. Perfección. Me viene a la memoria lo que dijo Jesús en Mateo capítulo 5 versículo 48 mientras pronunciaba el Sermón del Monte: “Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Esta es una gran introducción, “Bienaventurados los que…” Pensamos, ¡Wao! ¡Quiero ser bendecida! ¿Cómo puedo ser bendecida? “Bendecidos son aquellos libres de culpa.” Bueno, eso no suena a Buenas Nuevas, pero es importante para que entiendas lo que es el Evangelio: hasta que no reconozcas cuál es el estándar de Dios y aceptes que Su estándar es perfecto, no vas a entender el mensaje del Evangelio.

A lo largo del Salmo 119 vemos que el estándar de Dios, Su ley, es recta. No es injusto que Él te diga que tienes que ser perfecta. Su ley es perfecta. En el versículo 137, leemos Justo eres tú, SEÑOR, y rectos tus juicios.” No solo el estándar de Dios es perfecto para nuestras vidas — y para todo ser humano— sino que éste es justo. Es correcto.

Ahora, el problema es el siguiente: No hay forma de que podamos mantener el estándar. Es imposible. Piensa en el texto que acabamos de leer. “Benditos los libres de culpa”. El problema es que, de acuerdo a la Palabra de Dios y basadas en nuestra experiencia, hemos pecado (sabemos esto con certeza). Por lo que, ¿quién puede ser bienaventurado? Nadie. No bajo Su estándar. Bendecidos aquellos que caminan bajo la ley del Señor. Hemos escogido nuestro propio camino; nos hemos desviado. “Benditos aquellos que guardan Sus testimonios”.

El problema es que todas rompemos las reglas; no guardamos Sus testimonios. “Benditos aquellos que le buscan con todo el corazón.” Y piensas, “Wao, estos grandes hombres de Dios (descritos en las Escrituras) le buscaron con todo su corazón”. Bueno las Escrituras dicen que, “Nadie busca a Dios a menos que Él te busque a ti”.

Por lo que no hay nadie justo, ni siquiera uno. Ninguno busca a Dios. Ninguno conoce a Dios. Todos nos hemos perdido.  He ahí el problema. No podemos mantener el estándar de Dios; es imposible.

Déjenme darles un par de ilustraciones tomadas de otros pasajes.

¿Recuerdan el último capítulo del libro de Josué? Josué capítulo 24, empezando en el versículo 14. Josué le dice a los Hijos de Israel, a los hijos del pacto—mientras se alistaban para entrar a la Tierra Prometida:

(14) “Ahora pues, temed al SEÑOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al SEÑOR… (16) Y el pueblo respondió, y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar al SEÑOR para servir a otros dioses; (17) porque el SEÑOR nuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos. (18b) Nosotros, pues, también serviremos al SEÑOR, porque Él es nuestro Dios.”

Entonces Josué dijo al pueblo: (19) “No podréis servir al SEÑOR, porque Él es Dios santo…” (21) Y el pueblo le dijo a Josué: “No, sino que serviremos al SEÑOR.”

Estaban decididos en ese momento. Así como yo estoy resuelta, en este instante, a no pecar siguiendo patrones que tengo en mi vida, pero ¿qué pasa con esa resolución mañana cuando esté cansada, vulnerable, débil, y no tenga los ojos puestos en Dios? Mi resolución sale por la ventana.

Algunas de ustedes se trazaron metas para el Año Nuevo, hace menos de dos semanas, y ya las han desestimado. Incluyendo, quizás, el leer la Biblia todos los días. He estado retándolas para que lo hagan todos los días y tal vez ya no lo estés haciendo. Hiciste una resolución, tomaste la decisión, fuiste intencional, querías permanecer en la Ley de Dios — amarla, obedecerla, meditar en ella. Pero Josué dijo: “No son capaces”. Ese es un problema. Hacer resoluciones no es suficiente para llenar el estándar.

El apóstol Pablo lo entendió en Romanos capítulo 7, empezando en el versículo 15.  “(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago… (16) Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. (17) Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. (18) Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. (19) Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.”

En lo personal la ley que rige es que cuando deseo hacer el bien, la maldad sale a relucir. (¿Alguien se identifica con esto? Yo sí.) “Porque me deleito en la ley de Dios, en mi interior (¿no les suena al Salmo 119?). Se libra una batalla —entre mis miembros y la ley que está en mi mente— haciéndome cautivo del pecado que habita en mí. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Y la paga por el pecado es la muerte. No podemos guardar la ley de Dios.

Su ley es santa y buena y justa; es pura, pero no la podemos guardar. Aunque hagamos resoluciones, no las podemos sobrellevar. No podemos. No podemos servir al Señor. Somos unas fracasadas y eso resalta en Salmo 119. Habla acerca de aquellos que están lejos de Tu Ley.

Salmo 119 versículo 155“Lejos está de los impíos la salvación porque no buscan tus estatutos.”

Nosotras fallamos. Y para agravar las malas noticias… Voy a llegar a las buenas noticias en un momento.  El Evangelio; las Buenas Nuevas. Pero primero tienes que escuchar las malas noticias.

Sabes cómo lo dice el inicio del Salmo 119: “¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto…!” Esas son buenas noticias, excepto que no estás libre de culpa y esa es la mala noticia. Y hay aún peores noticias: si no eres libre de culpa, no solo no tendrás bendiciones, sino que estás bajo maldición. La paga del pecado es muerte. Por lo que no solo no podemos guardar la ley de Dios, sino que somos malditas. Por lo que este Salmo que empezó con un “benditos los que no tienen culpa”, ¿qué tiene de bueno eso? ¿Cómo podemos ser bienaventuradas si no somos libres de pecado, si no cumplimos Su ley, si no caminamos en Sus caminos?

En el versículo 21, del Salmo 119, encontramos: “Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.”

El pecado tiene consecuencias y esas consecuencias incluyen la separación de Dios ahora y por toda la eternidad —somos amonestadas por Dios.

Bueno, lo que necesitamos recordar es que Cristo es el único que no tiene culpa, Él cumplió a la perfección la ley de Dios. Por lo que —al leer estos versículos maravillosos en el Salmo 119 acerca de estar libre de culpa, acerca del caminar en Su Ley y en Sus caminos— lo que vemos son atisbos de Cristo. Estamos viendo insinuaciones. Ahora bien, el salmista no conocía a Cristo. Cristo aún no había venido a la tierra. Pero por fe, estos autores del Antiguo Testamento, miraron a Cristo y a Su cruz y vieron que Dios haría una provisión para la pecaminosidad del hombre.

Pasó una eternidad, pero Dios ya tenía Su plan establecido y lo estaba revelando. Parte del propósito de Antiguo Testamento era que el pueblo, y esto nos incluye a nosotras, pudiera ver lo perdidos que estábamos separados de Cristo. El propósito era que viéramos cuán desamparadas estábamos, ¡cuán desesperadamente necesitábamos un Salvador! Cristo es el único que puede cumplir la ley de Dios.

Vemos en Hebreos capítulo 1 en los versículos  8-9, “(8) Pero del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,  cetro de equidad es el cetro de tu reino (9) Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

Necesitamos la capacitación divina y el poder de Jesús. Él es nuestra justicia. Él es el único que ha cumplido la Ley de Dios.

Y permíteme hacer un pequeño paréntesis antes de terminar el Evangelio en el capítulo 119 de los Salmos. Mientras meditaba este pasaje, en las últimas 24 horas, identifiqué todos los versículos que describen a Cristo. Hay muchos, muchos de ellos, pero déjame leerte algunos porque en este capítulo los versículos no podrían ser ciertos para otra persona que no fuera Cristo.

Por lo que quiero que vean el retrato de Cristo en el Salmo 119. Él cumplió a la perfección cada resolución. El salmista hizo muchas resoluciones: te voy a obedecer, voy a guardar tu ley. Tu Ley. Jesús cumplió con todas y en ello vemos Su retrato.

Pero hay más que eso. ¿Recuerdas del incidente, durante la infancia de Jesús, contenido en el versículo 99? Dice, “Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación”. ¿No te recuerda a Jesús en el templo (y con solo 12 años) confundiendo a los maestros de la ley?

Luego vemos muchos versículos más que pienso ilustran la perfecta obediencia de Cristo:

“He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas delante de mí.” (Versículo 30)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (Versículo 44)

“Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.” (Versículo 47)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (Versículo 60)

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (v. 147)

¿Te acuerdan esas cosas la vida de Cristo? En Marcos capítulo 1 versículo 35, luego de un largo día de ministerio, vemos que “Levantándose muy  de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.” Él estaba buscando a Su Padre. Levántate antes del amanecer y clama por ayuda. Esto es un retrato de Cristo.

“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136)

¿Te acuerdas de Jesús llorando por Jerusalén? Llorando sobre la tumba de Lázaro, viendo las consecuencias del pecado y de la muerte. “Ríos de lágrimas vierten mis ojos”  Cuando lo leo pienso “No tengo esa clase de corazón, pero Jesús sí”. Por eso lo necesito a Él.

“Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (Versículo 139)

¿Te viene a la mente alguna imagen de Jesús en su vida? La limpieza del templo al sacar a los cambistas de dinero. “El celo por la casa de mi Padre me consume”.

“Es tiempo de que actúe el SEÑOR, porque han quebrantado tu ley.” (Versículo 126)

Puedes casi imaginarte a Jesús recitando esa Escritura mientras limpiaba el templo. Yo no tengo esa clase de celo por Dios, pero Jesús sí.

(Versículo 54) Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación. (Versículo 55) Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.

¿Puedes pensar en la noche que Jesús cantó? La noche de la Última Cena, la noche en la que iba a ser traicionado. Antes de salir  de camino a Getsemaní, cantaron un himno. ¿Crees que eso es significativo? ¿Por qué Dios inspiró la Escritura en ese detalle tan pequeño? Porque Jesús estaba cumpliendo con el antiguo pacto. “Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (Versículo 54)

Piensa en la traición al Hijo de Dios cuando leas esto en Salmo 119,

“Fosas me han cavado los soberbios, los que no están de acuerdo con tu ley.” (Versículo 85)

Y luego piensa  en la pasión de Cristo y el juicio de Cristo al leer estos otros:

«Los lazos de los impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley.» (Versículo 61)

«Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.» (Versículo 69)

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.”(Versículo 95)

“Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, pero yo no me aparto de tus testimonios.” (Versículo 157)

Y hasta en este versículo del 119:

“Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (Versículo 71)

¿Aplica todo a Cristo? ¿Qué tal lo que dice en Hebreos capítulo 5 versículo 8?, “y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”. Amigas, esta es una ilustración de Cristo en muchos sentidos.

“Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; ¡ayúdame!” (Versículo 86)

¿No pudo haber dicho o recitado esas palabras en la cruz?

“He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.” (Versículo 121)  

Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz:

“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34)

“Angustia y aflicción han venido sobre mí, mas tus mandamientos son mi deleite.” (Versículo 143)

Vivifícame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca. (Versículo 88)

¿Podría ser la anticipación de la resurrección?

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.” (Versículo 74)

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.” (Versículo 79)

¿No se ha cumplido esto en Cristo?

Cristo es el único que pudo cumplir la totalidad de la ley de Dios y el que obedeció  Su Palabra perfectamente. Vemos su retrato aquí, y somos recordadas—en la  medida que vemos estos vistazos de Él—cuán desesperadamente lo necesitamos.

Entonces vemos en este salmo que Dios tiene gran misericordia y compasión. La palabra para misericordia y compasión en este Salmo,

“Venga a mi tu compasión, para que viva…” (Versículo 77)

“Muchas son, oh SEÑOR, tus misericordias; vivifícame conforme a tus ordenanzas.” (Versículo 156)

Esa es una palabra conectada con la palabra ‘matriz’ en el hebreo del Antiguo Testamento. Se refiere a un refugio, a un lugar seguro y protegido. Dios tiene una gran misericordia y compasión por los pecadores caídos. Esa es la razón por la que envió a Cristo a morir.

Sabemos que en la cruz —algo que el salmista no podía saber, pero que nosotras podemos mirar hacia atrás y ver— que Jesús cargó con la maldición que merecíamos por haber quebrantado la Ley de Dios. Él fue abandonado por el Padre para que nosotras no tuviéramos que serlo. ¿Podría haber Jesús orado lo que dice el versículo 8, “Y mantendré tus estatutos; no me abandones completamente?” Él guardó los estatutos de Dios, pero Dios lo abandonó en la cruz mientras Jesús tomaba el lugar de los transgresores de la ley. Él cargó con mis pecados y con los tuyos. ¡Su gracia es asombrosa!

Y lo más sorprendente aún es que, aquellas que estamos en Cristo, hemos quedado sin culpa ante un Dios santo. Benditas son aquellas cuyo camino es perfecto. No podemos ser benditas porque nuestro caminar no está libre de culpas. Jesús estaba libre de culpa. Él es bendito. Él es libre de pecado, pero tomó el lugar de los pecadores. Tomó nuestra maldición para que pudiésemos ser libres de culpa, para que nosotras fuéramos bendecidas.

Por lo que, ahora,  somos libres de toda culpa. En Efesios capítulo 1 versículo 4 leemos, “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”

Asombrosa Gracia. El Salmo 119 nos señala todo esto.

Al ir cerrando esta serie, quiero llamar tu atención al último versículo de este Salmo,  el versículo 176.

Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu sierva.

No puedo leer ese versículo sin sentir una punzada de necesidad y convicción en mi propio corazón porque pienso en las veces que he sido la oveja perdida. El verbo ahí no implica tan solo descarriarse, sino que tenemos la tendencia a descarriarnos, somos proclives a salirnos del rebaño. Siempre nos estamos descarriando. Me he perdido, sigo descarriándome como una oveja perdida. Busca a tu sierva.

Es un reconocimiento humilde de la verdadera condición de nuestros corazones. Es una confesión de pecado y una confesión de desamparo. “No me puedo salvar; necesito que Tú me busques; necesito que me salves”.

Las ovejas, a diferencia de los perros… ¿Sabes que los perros, eventualmente, regresan, pero no así las ovejas? Ellas siguen descarriadas.  El pastor tiene que salir a buscarlas. No podemos encontrar el camino por nosotras mismas. Por cierto, de eso se trata la religión. Es el esfuerzo del hombre por encontrar su camino de regreso. No podemos encontrar el camino de regreso. Dios nos tiene que salir a buscar; Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan  que Él  vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ¿No te alegras por el Buen Pastor, el Gran Pastor que sale a buscar a las ovejas que vagan descarriadas?

(Versículo 176) “Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos.” Es un recordatorio de que Dios viene a nosotras y Él nos busca a través de Su Palabra.

Estoy segura de que algunas de ustedes que están escuchando el sonido de mi voz hoy quizás están descarriadas. Se han descarrilado como ovejas perdidas. Nunca han tenido una relación con Cristo. ¿Podría decirte hoy que las Buenas Nuevas del Evangelio de Jesucristo es que ese Pastor ha dado Su vida para salvar la tuya? Hoy es un día en el que puedes arrepentirte de tu pecado, venir a Él por la fe y decirle, “Señor, he estado vagando como oveja perdida. Me he descarriado. Busca tu sierva”.

También les hablo a muchas de ustedes que ya han sido rescatadas por Cristo; aquellas que tienen una relación con Él, pero cuyos corazones están vagando. Dios va a usar Su Palabra para buscar tu corazón, para traerte de vuelta, para restaurarte, para llevarte a un lugar seguro, de vuelta al Pastor, de regreso al rebaño, de regreso a Cristo.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha venido enseñando el Evangelio en el Salmo 119. Ese mensaje es parte de la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra  basada en el Salmo 119. Hemos escogido esta serie sobre el valor de la Palabra de Dios para comenzar este año 2014 por una razón muy importante. Nancy quiere que tomes en consideración un reto importante. Mientras concluimos esta serie, aquí está ella para describirte el reto una vez más.

Nancy: Sí. Así como has venido oyendo, a lo largo de esta serie, te estamos retando a cultivar un hábito que podría marcar la diferencia en tu vida. Es el simple compromiso de leer la Palabra de Dios todos los días  durante este año 2014. Esto no es un voto. Si se te olvida un día, solo retómalo.

Pero quiero pedirte que tomes una decisión: No voy a poner mi cabeza en la almohada hasta que no lea algo de la Palabra de Dios. Podría ser que ya tengas el hábito o que ya estés poniéndolo en práctica y que hayas dicho “Sí, quiero hacerlo.”

Déjame animarte a que veas a su alrededor y observes quién podría motivarse a comprometerse con este reto. Ellas podrían serte de estímulo; y tú podrías serle de estímulo a ellas. Pueden crecer juntas en el amor por la Palabra de Dios mientras leen la Biblia durante todo el año 2014.

Puedes unirte, y tus amigas también, a nosotras visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Deja una nota debajo de la transcripción de este programa diciéndonos que deseas tomar este reto.

¡Anímate a leer la Biblia de tapa a tapa este año!

Hoy terminamos la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, pero no hemos acabado de conversar sobre este reto o el valor y la necesidad de leer la Palabra de Dios. Este va a ser un año en el que vamos a hacer énfasis en el conocimiento de la Palabra de Dios durante los próximos meses.

Leslie: Y hablando de animarnos unas a otras, en el próximo programa iniciaremos una serie titulada “Aliéntense unos a otros”—un ministerio sumamente importante en la iglesia hoy en día. Por favor sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

5/41 – La Receta Para El Gozo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

5/41 – La Receta Para El Gozo

Stephen Davey

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La Caída

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La Caída

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/31450063

Una vez, después de dar una conferencia en una universidad, me invitaron a ir a uno de los dormitorios para tener un tiempo espontáneo de preguntas y respuestas al que llamábamos una charla con los alumnos, y alguien me hizo una pregunta sobre la Biblia, pero yo no tenía mi Biblia conmigo. Me di la vuelta y dije ¿alguien aquí tiene una Biblia?

Uno de los estudiantes me lanzó un libro. Lo atrapé y lo miré, y vi que era el Nuevo Testamento. Lo lancé de vuelta y dije, yo pedí una Biblia. En ese momento, la gente no sabía a lo que me refería. Bueno, dije, esto es parte de la Biblia. Ese es el Nuevo Testamento.

En esa situación, viví algo que me parece se ha extendido en nuestra cultura y es que la gente actualmente parece creer que la única parte de la Biblia que realmente importa para la vida cristiana es el Nuevo Testamento.

Es como si el Antiguo Testamento no solo fuera arcaico, sino también obsoleto, pasado de moda, sin relevancia para la vida del cristiano. Entonces, antes de continuar en nuestro estudio sobre este panorama general de la Biblia «Del polvo a la gloria», te pregunto: ¿cuál es la importancia del Antiguo Testamento?

Si estudiamos el Antiguo Testamento, vemos que contiene todo tipo de información sobre la creación, sobre las personas, sobre la historia, los conflictos, las guerras, las migraciones, la esclavitud, el pecado, todo tipo de asuntos que ocurren en esta historia dramática.

El Antiguo Testamento no es solo un libro de historia, porque por sobre todo, lo que el Antiguo Testamento logra, amados, es la revelación que Dios hace de Sí mismo.

El personaje principal en el Antiguo Testamento es Dios. Es en las páginas del Antiguo Testamento, cuando Dios revela su ley, cuando revela sus promesas, cuando interactúa con su pueblo pactado en todo lo que dice, y todo lo que hace, cada evento que se registra en el Antiguo Testamento sirve para remover en parte el velo del rostro de Dios y revelar su carácter puro a nosotros.

¿Cómo podría un cristiano llegar a pensar que el Antiguo Testamento es irrelevante? Si fuera irrelevante significaría que el carácter de Dios es irrelevante, y Él es el personaje principal.

En un sentido muy real, el Antiguo Testamento es la autobiografía de Dios. Trata de cómo Él se relaciona con el mundo que Él hace y el mundo que está cayendo. Ahora, al llegar a la siguiente etapa de este relato en el Antiguo Testamento, teniendo esto en cuenta, recuerda que en los dos primeros capítulos de Génesis casi todo lo que se registra va seguido de una bendición excepto por un punto, la primera maldición que se pronuncia en la Escritura es cuando Dios dice que algo no es bueno, después de haber creado el mundo, Dios dijo que era bueno. Luego creó a Adán, lo miró y dijo, hay algo que no está bien aquí. No es bueno que el hombre esté solo.

Y la primera maldición de la Sagrada Escritura fue pronunciada por Dios contra la soledad humana. Entonces, es en ese contexto que Dios realiza la creación especial de la mujer. El hombre y la mujer son así unidos como corregentes con Dios sobre la esfera creada.

Hasta ahora todo va bien, aunque hubo esa maldición sobre la soledad, Dios rectifica y redime esa condición al crear a la mujer. Pero tan pronto llegamos al tercer capítulo de Génesis, de repente, la atmósfera, el ambiente, el tenor, el sonido mismo de la Escritura sufre un sutil cambio.

El ya fallecido Edward Joseph Young, escribió un libro completo sobre el tercer capítulo de Génesis. Empezó ese libro hace décadas diciendo: “Las primeras palabras de Génesis tres, tienen una nota de mal augurio, de un mal resentimiento, una especie de presagio que prepara al lector para una intrusión, una interrupción en el desarrollo de esta majestuosa historia de la bondad de la creación y comienza con estas palabras perturbadoras: «Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho.” Pero la serpiente era más astuta.

No nos hemos encontrado la idea de algo sutil, seductor, sagaz o malicioso hasta este momento.Es decir, las mismas palabras sugieren la intrusión de algo malévolo, algo perverso, algo malo, algo oscuro. ¿Recuerdas a Jesús en el Nuevo Testamento cuando vio que Natanael se le acercaba y lo llamó para ser uno de sus primeros discípulos? ¿Qué dijo Jesús sobre Natanael? “He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.” No había nada escurridizo, nada escondido, nada oculto o siniestro en este hombre.

Con Natanael, lo que ves es lo que hay, un israelita en quien no había engaño. Bueno, en el capítulo tres de Génesis, se nos presenta a una criatura en quien solo hay engaño, que es la personificación de la astucia.

“La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo”, totalmente engañadora y su astucia siniestra se ve en las primeras palabras que dirige a las criaturas de Dios. He dado conferencias sobre esto muchas veces y he tratado de establecer los paralelos entre las circunstancias que se desarrollan en el paraíso, y las circunstancias que se dieron en el desierto judío, cuando la misma serpiente llegó al segundo Adán con el mismo plan tentador,

Y aquí viene básicamente, con la misma pregunta. La serpiente viene a Eva y le pregunta, ¿Ha dicho Dios? ¿Ha dicho Dios? ¿Les ha dicho Dios que no pueden comer de ninguno de árboles del huerto? Esa es la pregunta, pero ¿qué hay de engañoso en esa pregunta?

Es evidentemente falsa y debió haber sido evidente al instante y lo fue para Eva, que la pregunta que hacía la serpiente estaba contaminada con el error y comunicaba información equivocada y mal informaba, porque es perfectamente claro que Dios no había dicho eso, y con esta pregunta que hizo la serpiente, Eva es la primera en actuar como defensora de la fide, de la fe.

Ella defiende la verdad de Dios, ella defiende la integridad de Dios de esa sugerencia calumniosa. Ella dice, “por supuesto que Dios no dijo que estamos prohibidos de comer de cualquier árbol del huerto, De hecho, Dios dijo que podemos comer de todos los árboles. Él solo colocó límites a un árbol, el cual no debemos tocar, y si lo tocamos, el día que comamos de ese árbol, ciertamente moriremos, pero de todo el resto de los árboles, podemos comer con absoluta libertad.

Lo sutil de esta sugerencia velada de la serpiente es que si Dios pone límites a algo, si Dios dice que no a cualquier punto de tu libertad, si Dios da leyes, si Dios se atreve a ejercer su soberanía sobre ti, si Dios dice qué pueden o qué no pueden hacer, entonces bien podría Él quitarles toda su libertad, porque él los ha reducido a la condición de esclavo, de marioneta o de una herramienta en Sus manos.

Quiero que entendamos aquí que el punto de ataque de la serpiente contra nuestros primeros padres fue atacar la Palabra de Dios. Cuando Satanás llevó, mejor dicho, cuando el Espíritu llevó a Jesús al desierto y Satanás se le acercó después de 40 días y 40 noches, le dijo a Jesús: en primer lugar, si eres el Hijo de Dios convierte estas piedras en pan.

Ahora, ¿por qué no solo vino a Jesús y le dijo, Jesús convierte estas piedras en pan? Así, todo el propósito de la tentación habría sido alterado radicalmente. ¿Por qué?

Considera que la tentación, la propuesta seductora de convertir las piedras en pan, fue precedido por una declaración condicional, una premisa de «si, entonces». Si eres Hijo de Dios, entonces convierte estas piedras en pan.

Ahora, trae a la memoria lo que sucedió en el bautismo de Jesús, que después de entrar en el río Jordán para ser bautizado por Juan y ya el agua había sido derramada sobre él, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió en la forma de una paloma. Y esta es una de las tres ocasiones en el Nuevo Testamento donde se nos relata que Dios habló de manera audible tal como está registrado.

Cuando Jesús en su bautismo oye la voz de Dios, que anuncia de forma audible, “este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Es inmediatamente después de que oye estas palabras que el Espíritu lleva a Jesús al desierto para ser tentado por Satanás.

Ahora, noten que Satanás no viene a Jesús y le dice, “ya que eres el Hijo de Dios convierte las piedras en pan”, sino «Si eres Hijo de Dios». A veces, cuando no estamos seguros sobre una solución o cómo van a resultar las cosas, decimos que las circunstancias están ¿qué? Inciertas. Que son inciertas.

Nosotros no tenemos ninguna seguridad o certeza de que tal o cual cosa va a suceder o que tal o cual cosa corresponde a la realidad. ¿Ves la sutileza?

Satanás se acerca a Jesús y le dice, bueno, si puedes realmente confiar en la Palabra de Dios, pongámoslo a prueba, convierte las piedras en pan, lánzate desde el pináculo del templo y cosas así. Todo el encuentro entre Jesús y Satanás se centró en la fiabilidad de la Palabra de Dios.

No olvides eso, porque si estás seguro dentro del redil del Buen Pastor, si eres cristiano y estás en el seno de la Iglesia de Jesucristo, pero todo eso no es un refugio que sea completamente ajeno al mismo ataque de Satanás, porque este ataque es hecho en este mundo a todo cristiano.

¿Puedes realmente vivir de toda palabra que procede de la boca de Dios? No hay mayor controversia en la iglesia de hoy que el tema de la fiabilidad, la fiabilidad de este libro, de la Palabra de Dios. La serpiente no se limitó solo a elevar esta propuesta en dos ocasiones en la historia del mundo.

Es su modo de operar favorito. Mientras tanto, de regreso en el huerto de Edén, él vino a Eva y le dijo, «Dios dice que no puedes comer de ninguno de los árboles del jardín».

Ella le respondió, por supuesto que no. Ella defendió la verdad de Dios. La mujer dijo, «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis. Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.”

Ahora, ya no hay sutileza y un ataque directo a la verdad de Dios es lanzado por la serpiente, que abiertamente contradice lo que Dios ha dicho.

Dios dijo, si haces esto, esto te pasará. Si comes de ese árbol, ciertamente morirás.

Satanás dice, no morirás.
Satanás dice, no morirás.
Satanás dice, no morirás.

Satanás está diciendo que pueden desobedecer a Dios y salirse con la suya, pueden transgredir la ley de Dios sin afrontar ninguna consecuencia. Tú puedes cometer traición cósmica en contra de tu Creador y no hay pena de muerte porque Dios ama a todos incondicionalmente.

Ese es el mensaje que escucho no del mundo secular, sino que lo escucho de la iglesia. Es el mismo mensaje. No vas a morir, no vas a morir, no vas a morir, así que adelante, come.

Una vez más, la sutileza logra su objetivo. “Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.” ¡Oh! ¿Qué respondió ella a esto? ¿Qué quieres decir con que voy a ser como Dios? ¿Yo ya soy como Dios? ¿No me creó Dios a su imagen? ¿No me creó Dios a su semejanza? Ya soy como Dios. ‘En ese sentido, sí’ dice la Serpiente; en sentido general, en el espectro amplio de semejanza, pero yo hablo de ser realmente como Dios, en el sentido divino. Una semejanza, una semejanza Eva, que va a borrar la distinción entre criatura y creador.

No serás simplemente mortal, finita y limitada, sino que pasarás al siguiente nivel. Podrás tener el tipo de conocimiento que Dios tiene. Tú serás como Dios. Ahora, los teólogos ven esto en la historia y dicen que lo que está pasando aquí en esta tentación es una invitación a la autonomía, a que la criatura se gobierne a sí misma, a aferrarse al autogobierno.

Autonomía significa ser la ley para uno mismo. Una vez más, ¿cuál es la dinámica aquí en la historia de la caída, ¿cuál es el conflicto? ¿Cuál es el punto básico de colisión? La colisión se produce en el punto de impacto entre la voluntad de Dios y la voluntad del hombre. Es una batalla por la soberanía, es una batalla por la autoridad.

¿De quién es el mundo? ¿Las palabras de quién prevalecerán? Satanás dice: Si tan solo saboreas esa fruta, caerá el yugo de la esclavitud que el creador ha puesto sobre ti. Él ya no será soberano, porque ya en ese árbol, justo ahí está el fruto de la soberanía, de la autonomía. ¿Quién es el que está hablando?

Aquel que es descrito de diversas maneras y medios a lo largo de la Sagrada Escritura, que está representado principalmente en el Nuevo Testamento por el hombre de pecado, que es siempre el enemigo de la ley de Dios. Él le dice a Eva: Eva ¿quieres vivir tus días bajo la ley cuando puedo darte libertad de la ley? Este es tu boleto a la soberanía.

“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido con ella y él comió,” y luego …, los ojos de ambos se abrieron.

De repente, sabían el bien y el mal, pero no se escapaban de la soberanía de Dios. Sus ojos fueron abiertos, pero ¿qué vieron? Ellos vieron su vergüenza.

De repente se dieron cuenta de su desnudez, de su bancarrota, de su empobrecimiento, y huyeron para esconderse de la presencia de Dios. Piensa en esto, tú has sido hecho para correr a la presencia de Dios, para deleitarte en la presencia de Dios, para disfrutar de la presencia de Dios mientras Él se mueve en la frescura de la tarde, pero aquí sucede algo que coloca una barrera, un abismo, una pared, como lo quieras describir, entre la dulzura de la comunión que era el propósito de Dios para ti en tu propia existencia humana.

Ahora, en vez de apresurarse a abrazar su creador cuando entra en el huerto, las primeras criaturas corren por sus vidas y se ocultan, se convierten en fugitivos de la mirada de Dios . Y, amados, hemos seguido esa ruta desde ese mismo día, y el resto de la historia de este libro «Del polvo a la gloria» no se trata de la búsqueda de Eva y Adán tratando de encontrar a Dios.

No se trata de la determinación de Eva y Adán para salir de detrás de los arbustos y abrazar de nuevo la dulzura y la santidad de Dios, sino que todo el resto de este libro es la historia de Dios buscando a sus criaturas, inclinándose para cubrir su desnudez, tratando con su vergüenza, cubriendo su culpa y restaurándoles a su posición como los portadores de la imagen de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es