¿La oración cambia las cosas?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿La oración cambia las cosas?

Fred Greco

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

El tema de la oración al principio le resulta fácil a todo nuevo creyente. Como un niño ante el Padre (Lc 18:17), al llegar a la fe en Cristo, nos damos cuenta, no solo de que tenemos necesidades, sino de que el Señor es el mejor y único proveedor de nuestras necesidades. Por esta razón, vamos rápida y voluntariamente al Señor en oración, presentando todas nuestras preocupaciones ante Él, sabiendo que Él se preocupa por nosotros (1 Pe 5:7).

Debemos orar en el nombre de Jesús, bajo Su autoridad y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Pero luego algo le sucede a nuestra sencillez infantil, a medida que estudiamos más la Biblia. Llegamos a una mayor comprensión de la naturaleza de Dios: que Él lo sabe todo (Sal 145:17Jn 16:30) y que Su voluntad no puede ser frustrada por alguna criatura o circunstancia (Sal 46:10Pr 19:21). Estas verdades pueden afectar nuestra visión de la oración. ¿Por qué orar si, después de todo, Dios ya sabe lo que necesitamos? Jesús nos dice en el Sermón del Monte que Dios ya conoce nuestras oraciones incluso antes de que las pidamos (Mt 6:8) y que Él conoce tan bien nuestras circunstancias que incluso los cabellos de nuestras cabezas están contados (Mt 10:30). ¿Por qué orar si no hay ninguna diferencia fundamental, ya que, después de todo, Dios obra todas las cosas según el consejo de Su voluntad (Ef 1:11)?

Necesitamos pensar en la oración menos en términos de cómo obtenemos las cosas que necesitamos de Dios y más en términos de nuestra relación con Dios. Dicho sin rodeos, Dios no necesita la oración. Él no cuenta con nosotros para que le hagamos ver nuestras necesidades, y tampoco está esperando que le pidamos para Él actuar. No, Dios es Dios, y Él es el gobernador soberano del universo. Pero también es nuestro Dios, y ha entrado en una relación con Su pueblo, convirtiendo en hijo Suyo a cada persona que confía en Jesucristo. Dios ha dado la oración como un medio para que podamos acercarnos a Él, confiar en Él y comprender que Él nos ama y se preocupa por nosotros. Podríamos decirlo de esta manera: si la Biblia es la forma en que el Señor se comunica con nosotros, la oración es la forma en que nosotros nos comunicamos con Él. La comunicación es crítica para cualquier relación y esto es verdaderamente cierto en nuestra relación con Dios.

Dios también usa la oración para provocar cambios en nosotros. Debemos orar en el nombre de Jesús, bajo Su autoridad (Jn 14:13) y de acuerdo con la voluntad de Dios (1 Jn 5:14). Seguir este modelo bíblico de oración nos enseña a buscar la voluntad de Dios y a venir al Señor con el deseo de que nuestras vidas reflejen la gloria de Dios y la imagen de Jesucristo. Piensa en esto por un momento: ¿Qué tiene más significado eternamente: que nuestras circunstancias cambien o que seamos más como Jesús? Cuando miramos la oración bajo esta luz, vemos el verdadero poder de la oración. La oración es un medio de gracia que el Señor usa para moldearnos más y más a la imagen de Cristo (ver Rom 8:29).

Finalmente, la oración es también un medio que Dios usa para traer a cumplimiento Su voluntad, no porque Él dependa de la oración, sino porque ha elegido usar la oración para ese fin. Un ejemplo de esto en el Antiguo Testamento es el clamor de los israelitas en Egipto (Éx 2:23-25). El Señor ya había prometido liberar a Su pueblo de la esclavitud (Gén 15:13-14), ya había afirmado esa promesa en Su pacto, y aun así escogió usar las oraciones de Su pueblo para iniciar Su liberación. Recordemos esto cuando estemos desanimados o nos sintamos impotentes. Vayamos al Señor en oración y oremos para que Él cambie tanto nuestras circunstancias como a nosotros mismos.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Fred Greco
Fred Greco

El reverendo Fred Greco es pastor principal de Christ Church (PCA) en Katy, Texas.

Sam Masters

Teología Express

¿Un PASTOR o varios PASTORES?

Sam Masters

Sam Masters es pastor en la Iglesia Bíblica Bautista Centro Crecer, en Córdoba (Argentina) y además es el presidente de «Crecer Foundation» en EUA, y el rector del Seminario Bíblico William Carey. Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Un pastor o varios pastores?

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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 1

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Dic 30 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 1

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-1/

Annamarie Sauter:Con nosotras Laura Gonzalez de Chavez.

Laura Gonzalez de Chavez:No se trata de adquirir información acerca de la Biblia, conocer la teología bíblica y conocer todos los detalles teológicos –que sí es importante; lo importante es que nuestros afectos sean impactados porque al final no se trata de información o de almacenar datos acerca de la Biblia sino de conectarnos a Jesucristo.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia de Saladín:La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es Apocalipsis capítulos 17 al 19. En cada programa de este año nos has escuchado recordarte las lecturas bíblicas diarias que miles de mujeres alrededor del mundo estamos leyendo juntas.

Y es porque en Aviva Nuestros Corazones queremos dejar un legado—y queremos que tú también dejes un legado, un legado de piedad y de fidelidad. Esto solo será posible en la medida en que crecemos en el conocimiento de Dios a través de Su Palabra. Si queremos que las próximas generaciones también persigan el hábito de tener un encuentro diario con Jesús, debemos buscarle nosotras primero y cultivar una relación personal profunda y vivificante con Él.

¡Él quiere que le conozcamos! Y, ¡Él te conoce y quiere revelarse a ti a través de Su Palabra! Y es por eso que en este año 2020, en enero, comenzamos este reto y te hemos animado a leer la Biblia cada día de tapa a tapa—la Palabra inspirada, inerrante, infalible y todo suficiente de Dios. 

Hoy escucharás una conversación en la que estaremos hablando más acerca de esta carrera que corrimos este año, y de lo que ha significado el Reto Mujer Verdadera 365 en la medida en que nos acercamos al final de este año 2020, al final, a la meta de esta carrera, y damos inicio al año 2021. El día de hoy me acompañan para esta conversación: Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chávez.

Bienvenidas todas, qué bueno estar juntas en este programa ahora en este fin de año.

Elba de Reyes:Gracias Patricia, qué bueno estar con ustedes.

Laura: Gracias Patricia.

Yamell de Jaramillo: Gracias.

Margarita de Michelén: Un placer estar con ustedes.

Patricia: Y para comenzar esta conversación quiero darle la palabra a mi amiga, mi hermana, Laura, porque como hemos mencionado anteriormente, este proyecto, este reto, esta carrera, Dios la puso en su corazón junto con esta creación de esta Biblia Mujer Verdadera, y cómo Dios no solamente lo puso en su corazón sino que bendijo mucho más abundantemente de lo que nosotros imaginamos un proyecto tan ambicioso. Entonces, Laura, quiero dejarte la palabra y que oigamos lo que Dios ha puesto en tu corazón.

Laura: Bueno, primero que nada, qué bendición estar aquí al final de este año, que ha sido un año muy especial en la vida de tantos, del mundo entero, y hablar de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y también de lo que Dios ha hecho través de la Palabra en nuestras vidas. Cuando este proyecto inició en el año 2019 –en nuestra imaginación– que me acuerdo que empezamos a contribuir todas en la Biblia, sabíamos que iba a ser una empresa difícil pero sabíamos que no lo hacíamos en nuestras fuerzas ni con nuestros talentos, sino que íbamos a depender totalmente de la obra del Espíritu Santo y de Su poder dentro de nosotros. Y era un proyecto que iniciamos en fe y realmente es solamente en fe que uno puede completar un proyecto de esta naturaleza. Y tampoco en el 2019, cuando pensamos en hacer esto en el 2020, no nos imaginábamos lo que vendría este año con la pandemia, y cómo Dios detuvo el mundo entero, que eso también yo creo que contribuyó –no sé si ustedes están de acuerdo conmigo– que esto contribuyó a que muchas mujeres tuvieran el tiempo para disponerse a estar en la Palabra, para poder crear el hábito.

Porque sabemos que es un hábito que hay que crear y hay que tener el tiempo para eso. Y Dios detuvo el mundo.

Patricia: Creo que Dios también –no solamente creó el espacio con la pandemia, el aislamiento, el toque de queda– sino que creó la angustia en muchas mujeres de ir y buscarlo a Él desesperadamente, y sabemos que Él se revela en Su Palabra. 

Yamell:Y creo que eso que tú decías, Patricia, esa misma desesperación, esa incertidumbre que trajo esta pandemia –al ni siquiera saber qué esperaba– yo creo que también influyó en eso, en que reconociéramos muchas, muchas de nosotras, que solamente en Su Palabra era que podíamos encontrar ese refugio y ese consuelo ante lo que estábamos viviendo.

Era algo de «qué es esto, qué es este virus», toda esa incertidumbre creo que también influyó en que este proyecto llegara a hacer todo el impacto que hizo en muchas de las mujeres y en nosotras mismas también.

Laura: Así es. Yo creo que Dios nos dio el corazón del salmista cuando en medio del destierro que estamos todas, era tan obvio, tan tangible lo que estaba pasando a nuestro alrededor, que él decía: «Como siervo que anhela las corrientes de agua, así suspira oh Dios el alma mía» (Sal.42:1). Estábamos verdaderamente desesperadas y Dios puso –como dice Patricia– esa angustia en muchas de nosotras; y quizás personas que nunca habían estado la Palabra, por primera vez sentían esa necesidad de estar conectadas a la a la verdad de Dios a través de la Palabra.

Elba: Yo pienso que Dios también nos sorprendió, porque Él usó medios con los que nosotros no estábamos contando, como el WhatsApp. Estábamos entendiendo que los estudios iban a ser a través de la página; una mujer se conectaba, leía, pero es que las mujeres somos demasiado relacionales y Dios llevó esto por canales que nosotros no podemos ni siquiera cuantificar. Nosotros podemos saber cuántas personas se conectan a la página pero no quiénes reciben este mensaje a través de medios como el WhatsApp; y ha sido como que Dios nos sorprendió con la magnitud de Su grandeza. Me quedo asombrada de verdad, porque uno sabe que está compartiendo la Palabra, que ella es viva, que es eficaz, que no vuelve vacía. Y también que Dios es poderoso para hacer mucho más de lo que nosotros pensamos o entendemos. Pero fue como un tsunami de testimonios, de necesidad. Cuando un programa de estos quizás no llega un día, tú puedes ver la sed, el deseo de devorar esa Palabra que tienen muchas mujeres.

Así que, yo creo que Dios en eso a cada una de nosotras nos ha sorprendido. 

Maggie:Y una de las cosas también, que podemos extraer de todo esto, es que no son 7000 mujeres las que no han doblado rodilla ante Baal, son miles y miles de mujeres. Y yo creo que eso ha sido una estocada al enemigo porque él sabe que no va a poder contra la iglesia de Cristo.

Y dondequiera que haya una persona creyente y haya un medio de información, allá va a llegar la Palabra, ya sea para salvación, ya sea para ánimo, para santificación –como es el caso de todas las creyentes– y yo misma he oído, no solamente de muchas creyentes, que han sido edificadas, sino de muchas personas que han venido a los pies de Jesucristo.

Y como bien decía una de ustedes, este año nos sorprendió, y realmente vemos la importancia de la Palabra de Dios en la vida. Porque la Palabra de Dios es como algo que vas atesorando, y cuando llega el momento de la prueba, el Espíritu Santo es quien te ayuda y te recuerda todas aquellas cosas que tienes que recordar para que no suceda lo que dice el Salmo 85. 

Dice el Salmo 85: 8: «Escucharé lo que hablará Dios a su pueblo porque hablará paz para que no se vuelvan a la locura». Y definitivamente este encierro ha hecho que mucha gente tambalee. Entonces, ¿qué es lo único que nos va a tener en pie y firmes ante cualquier tempestad? La Palabra de Dios.

Laura: Así es. Y qué increíble ver cómo en ese encierro y en esa desconexión física en nuestras iglesias, con nuestros hermanos, a través de los medios que tenemos hoy pudimos conectarnos alrededor de la Palabra con este reto, y supimos que iglesias completas estaban haciendo el reto juntas. Entonces, de verdad que no fue algo agradable este año con esta pandemia y todo lo que eso trajo a muchas familias y muchas muertes, pero Dios lo usó para bien en la vida de muchas porque las atrajo a Él.

Y entonces para hablar un poquito acerca de la Palabra, vamos a hablar un poco acerca del evangelio en la Palabra de Dios. Porque muchas personas desconectan el Antiguo Testamento del Nuevo Testamento, como si fueran dos cosas diferentes, pero al final de cuentas es la historia de Jesucristo de principio a fin; desde el inicio en Génesis hasta el final en Apocalipsis, y queremos hablar un poquito de eso, de cómo nosotros vemos el evangelio desde Génesis hasta Apocalipsis. Porque hay personas por ejemplo que se concentran en leer el Nuevo Testamento porque ese es el nuevo pacto, pero se olvidan de que Dios es el mismo en el Antiguo Testamento y en el nuevo, y que todo apuntaba desde el inicio hasta Jesucristo.

Hablemos un poquito acerca de eso, acerca de cómo vemos el evangelio de principio a fin, esa historia de la redención del principio hasta el fin.

Yamell: Quería mencionar –ahora que te escuché hablando– que sin lugar a dudas es impresionante, como tú dices Laura, el poder conectar el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, pero también poder ver a Cristo. Cristo desde el principio fue ese Mesías esperado y yo creo que eso es algo que nosotros debemos tener en cuenta siempre, siempre, siempre. 

Primero Cristo, y conecto ahí también con el evangelio, eso es lo que nosotros tenemos que tener o sea para mí fue impresionante ver a un Dios que es desde el principio desde Génesis 3, cuando entró el pecado en el mundo, Dios pudo habernos destruido como raza humana y borrar todo y empezar todo desde cero. 

Pero en Su amor y Su misericordia Él prometió una salida a Su tiempo, a Su manera y eso es lo que a mí me impresiona, ir viendo que ese camino de los profetas desde Abraham, siempre apuntaba a Cristo. Y esa es la centralidad de de toda la Palabra de Dios, es Cristo quién está escondido –como dicen en el Antiguo Testamento– pero está ahí, entonces no podemos desconectarlo. 

Y recuerdo a Isaías. Es wow ver esa descripción de ese siervo y mucha gente ha pensado, «no, que habla de fulanito, o del otro, del rey…» No, a quien apunta es a Cristo. Y entonces entrar y verlo en los evangelios, los detalles que cada uno de ellos en su manera de escribir fueron presentando a Cristo, para mí fue muy bueno volver a verlo.

Pero eso que tú dices Laura es clave, no podemos sacar a Cristo y verlo como dos cosas separadas, todo se trata de Cristo.

Maggie: Voy a decir algo en una forma medio poética, la Biblia es una obra de arte de Dios. La forma y el contenido de cada uno de sus libros y la unidad de la Biblia completa, representa la mayor obra literaria jamás escrita. Recordemos que allí había gente muy letrada, como Pablo, como algunos de los profetas como el mismo Isaías que tú mencionabas, pero había personas que eran simples pastores que no sabían nada.

Sin embargo nosotras vemos que mediante todos esos géneros literarios hay una historia unificada que es la historia de la humanidad, y es Dios contando la historia de la redención de todos aquellos elegidos de pura gracia, para que vengan a formar parte de Su pueblo. Entonces, una de las cosas que me ha gustado mucho y que yo siempre trato de leer la Biblia así, es ver, creación, caída, redención y consumación. Entonces cada uno de los libros desde Génesis hasta Apocalipsis, abre un camino a Jesucristo. Para eso les voy a dar unos ejemplos. 

En Génesis ves que Cristo es la simiente de la mujer; en Éxodo ves que Cristo es el cordero pascual; en Levítico –que es un libro un poco pesado– pero ahí nosotros vemos a Cristo, el futuro sumo sacerdote que vendría a limpiar, no solo nuestros pecados pasados y presentes, sino que ahora mismo está intercediendo por los suyos delante de Su Padre. En Deuteronomio vemos que fue un profeta mucho mayor que Moisés. 

Moisés era una tipificación de lo que sería Cristo como profeta, y así vamos viendo en todo el Antiguo Testamento esa sombra de aquello que habría de venir, que ya en el Nuevo Testamento vemos en Mateo, al Mesías; vemos en Marcos el Obrador de milagros; en Lucas el Hijo del hombre y en Juan el Hijo de Dios y el Logos hecho carne.

Ver todo eso unido es simplemente maravilloso y gloria a Dios por eso.

Patricia: A mí me pasa que aumenta mi fe. Cuando yo veo toda la historia y veo todo ese hilo conector en un libro que tomó 1500 años escribirlo con todos esos autores distintos, como decía Maggie, y ver ese hilo conector, definitivamente incrementa mi fe. Incrementa el hecho de que un Dios soberano es el Autor de esa historia y nada ni nadie va a frustrar Sus planes.

Una de las cosas que más atrapa mi mente en asombro de la gran majestad de Dios y de que nada va a detener Su historia –donde Él ya es vencedor– son los 400 años de silencio con aquel reino dividido, donde parecía que ese que venía a aplastar la cabeza de Satanás ya no existía porque el reino de Israel, el reino de Judá, todo eso hecho trizas en el exilio, y 400 años de aquel silencio… y sin embargo en el exilio Dios preserva la simiente.

Y como dice la Escritura, cuando llegó el tiempo, en el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de mujer, y cada una de esas palabras a mí me incrementa la fe. O sea, yo digo, Señor esto es la verdad y Tú eres Dios soberano, eterno y Tú vas a llevar a cabo esta historia de la redención hasta ese final glorioso y yo confío y creo porque Tú y solo Tú eres Dios, y eso llena mi corazón de asombro y de gratitud a Dios.

Laura: Alabado seas. Aleluya, aleluya. Oyéndolas, mi corazón se emociona, porque si algo queremos pasar a nuestras oyentes, es que, así como empezamos diciendo que la Biblia se trata de Jesús y está de principio a fin, son conocimientos teológicos que son importantes para interpretar la Palabra de Dios. Pero al final lo importante es que nuestros afectos sean impactados y tocados al oirlas hablar con esa pasión. Eso es lo que queremos transmitir a nuestras oyentes, porque no se trata de adquirir información acerca de la Biblia, conocer la teología bíblica y conocer todos los detalles teológicos –que sí es importante– lo importante es que nuestros afectos sean impactados porque al final no se trata de información o de almacenar datos acerca de la Biblia, sino de conectarnos a Jesucristo, a ese de quien se trata la Biblia.

Elba: Por amor Dios da a Su Hijo unigénito, nos dice Juan 3:16, pero es porque Él quiere. Él no nos necesita pero Él quiere tener esa comunión con nosotros. Una relación de amor, de intimidad, de comunión, que Dios creó en el Edén. Dios crea de la nada y no tiene que crear al hombre, pero lo crea para caminar con él, para amarlo, para tener intimidad.

Yo no me imagino lo que es oír la voz de Dios cada día, y el hombre cae en el pecado, todo eso se pierde, la creación se corrompe, pero Dios en Su amor eterno promete a Cristo. Y Cristo está desde Génesis hasta Apocalipsis revelado como este que vino a restaurar esta comunión, a darnos, a llevarnos al Padre nuevamente. A ser ese puente entre nosotros y Dios.

No podemos olvidar que es esa comunión que busca ser restaurada.

Laura: Me llevó a pensar en el Salmo 73, cuando dice el salmista, «yo siempre estoy contigo. Tú me has tomado de la mano derecha, con tu consejo con tu palabras me guiarás y después me recibirás en gloria». O sea, eso es muy hermoso, saber que nosotros caminamos con Dios, con la persona de Jesucristo y que Él está en Su Palabra, Él nos habla cada día, Él nos guía. Y oyéndolas hablar también, me venía a la mente Lucas 24, cuando dice, «¿no ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino cuando nos abría las escrituras?»

Yo creo que hablar de esto debe poner nuestros corazones a arder. No solamente en «cuánto conocimiento tengo acerca de la Escritura», sino «cómo arde mi corazón que podemos llamarnos hijas de Dios, que fuimos rescatadas, que fuimos salvadas, que fuimos lavadas, que fuimos redimidas y que un día estaremos con Él en gloria». Eso es lo que debe arder en nuestros corazones cuando estamos en la Palabra de Dios.

Maggie: Estas no son palabras mías, son palabras de Hardware Hendricks, pero yo creo que es apropiado traerlas aquí, y dice que la Biblia no fue escrita para satisfacer la curiosidad del hombre, sino para ayudarnos a conformar una idea de Cristo. No es para hacernos pecadores sabios, sino para formarnos a la imagen del Salvador. No es para llenar nuestra cabeza de información o de acumulación de hechos bíblicos, sino para transformar nuestras vidas. 

Y como la Palabra de Dios es poder de Dios para salvación, hermana que nos estás escuchando, no existe una situación en nuestras vidas en que la Palabra no traiga luz y consuelo. Puede haber desesperanza, pérdidas, enfermedades, tentaciones, personas difíciles en nuestros caminos, asuntos económicos –como muchos de nosotros estamos enfrentando. Hijos rebeldes, lo que tú quieras, pero para cada una de esas situaciones la Palabra tiene la respuesta. Gloria a Dios por eso, eso es muy esperanzador en momentos como los que estamos viviendo, y ante un 2021 que también parece incierto porque no sabemos lo que va a deparar. 

Laura: Así es, y saber que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Y que Su Palabra no pasa de moda, Su Palabra es relevante para nosotros en todos los tiempos, en todas las circunstancias, y saber que como decíamos en en este primer programa, todo se trata de Jesús y todo es acerca de Jesús. Todo es para Él, todo es por Él y todo es para Su gloria.

Entonces, qué bendición poder hablar acerca de esto y que los corazones de nuestras oyentes ardan junto con los nuestros de saber que somos suyas y de saber que siempre estamos en Su mano y que no importa las pandemias que vengan, no importan las circunstancias, no importan los gobiernos, no importa nada, nosotras estamos seguras en Sus manos.

Patricia: Sabes que este libro, la Biblia, es lo que nos comunica realmente quién es Dios, Su corazón, Sus caminos, Su voluntad y la sabiduría para vivir cada área de la vida; y cada día de este año cuando se anunciaba la lectura, era lo que nosotros hacíamos y también lo que nosotras anhelábamos, que cada mujer sacara ese tiempo aparte para que Dios le hablara de manera particular, a cada una a través de Su Palabra.

Porque es como decía Maggie, es como nosotras vamos a tratar con nuestras relaciones, con nuestras amistades, con el matrimonio si estamos casadas, con la crianza, las finanzas… la Biblia nos comunica los caminos de Dios y nos corrige dónde estamos fallando, nos limpia, nos lava, nos aconseja –como tú leías Laura en el Salmo 73– y en realidad es a través de esa Palabra que conocemos al único Dios vivo y verdadero, al creador de los cielos y de la tierra.

No conoceríamos el evangelio, a Jesucristo, sin esa Palabra; porque vemos los cielos y vemos la grandiosidad de la creación, pero quién es Jesucristo, qué es el evangelio, cómo en Él hay perdón de pecados, cómo yo puedo creer porque Dios cambia mi corazón, eso solamente lo puedo hacer a través de la Palabra. Y si no estamos en la Palabra vamos a tener hambre. Si somos sus hijas estamos desfalleciendo, pero si no estamos en la Palabra no hay manera que encontremos a ese Cristo en el que hay salvación. Ella es indispensable para la vida así que ese libro hay que leerlo y leerlo y leerlo, y nunca, nunca va a ser suficiente. 

Porque yo sé que cada una de nosotras tiene diferentes años de haber conocido al Señor, pero sé que sería el testimonio de cada una de nosotras, que cuando abrimos ese libro encontramos nuevos tesoros todas las veces. Así que Gloria a Dios por su por su hermosa Palabra

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Patricia de Saladín, Laura González de Chavez, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo. Ellas nos han estado hablando acerca de la centralidad de Jesucristo y el evangelio en nuestras vidas. Y esto es algo en lo cual podemos profundizar a través de la Biblia. Mañana ellas te animarán a hacer precisamente eso, en la continuación de la conversación.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El principal recurso de la consejería – 75

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

75 – El principal recurso de la consejería

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

Confiando en el Príncipe de Paz – Dic 17

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 17 – Confiando en el Príncipe de Paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/confiando-en-el-principe-de-paz/

Carmen Espaillat: Cuando Isaías anunció el nacimiento de Jesús, él profetizó que Cristo sería llamado el “Príncipe de Paz”. Hoy está con nosotras Bárbara Rainey.

Bárbara Rainey: Creo que es algo muy significativo, y creo que es porque Dios conoce qué tan desesperadas estamos por recibir esa paz. Él sabe, mejor que nosotras, que tan quebrantadas y desesperadas estamos, qué tan solas estamos, y cuánto necesitamos de su paz.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada esta semana es mi amiga Bárbara Rainey. Su esposo Dennis y ella son cofundadores de “Vida en Familia” y muchas de ustedes han escuchado “Vida en Familia Hoy” en una estación de radio o vía internet. Ellos han realizado una obra maravillosa y tienen disponibles recursos que ayudan a fortalecer las familias en cada etapa de la vida: matrimonios, hijos, nietos…

Bárbara, es una alegría, tenerte aquí con nosotras en Aviva Nuestros Corazones. Muchas gracias por acompañarnos.

Bárbara: Muchísimas gracias, estoy contenta de estar aquí.

Nancy: Hemos estado hablando sobre las vacaciones y “los días de celebración” o días festivos. Estamos en la búsqueda de que sean días de santidad. Para que no quedemos atrapadas en el caos, en el que se convierten estos días dentro de nuestra cultura y para que al finalizar diciembre no estemos todas estresadas, endeudas y deprimidas.

Queremos ayudar a nuestras oyentes.

Varios años atrás yo decía que le había declarado la guerra al estrés de estos días y las fiestas de fin de año (que no lo he logrado) pero he sido muy intencional en los años recientes, eliminando cosas que no son esenciales. Solo quiero simplificarme, simplificarme y simplificarme. Tal vez estoy envejeciendo. ¡Estamos envejeciendo!

Bárbara: Bueno, eso es parte del todo. Creo que hemos adquirido esa sabiduría que nos permite ver que no todo es importante.

Nancy: Por años yo organizaba un buen programa para enviar las tarjetas de Navidad. Disfruto el recibir tarjetas en Navidad y especialmente las que tienen noticias sobre familiares o en general.

Hace unos años que dejé de enviar tarjetas de Navidad. Con esto no estoy criticando, ni diciendo que estén mal, aún amo a mis amigos, pero he puesto más énfasis en el día de Acción de Gracias, y menos en las actividades relacionadas con la Navidad. Y me digo a mi misma, “Las haré solamente para las actividades más significativas y que me ayuden a enfocarme en los demás y en lo que realmente importa”.

Y recuerdo el primer año que no hice las tarjetas. Probablemente a nadie le hizo falta recibir una tarjeta de mi parte, pero yo sentía que estaba haciendo algo malo.

Bárbara: Y estoy segura que te sentiste extraña.

Nancy: Me sentí como si eso fuera sacrosanto, como si el mundo fuera a desmoronarse si yo no enviaba esas tarjetas de Navidad. Bueno, nadie me dijo que le hicieron falta. Pero estoy disfrutando más de esta temporada, y tendré más tiempo para trabajar en el ministerio. Ahora tomo un espacio en las cuatro semanas antes de Navidad para leer algún material sobre los días de Adviento. Y hay excelentes libros sobre ese tema.

Durante la última Navidad recibí a una familia de seis en casa, con cuatro niños pequeños. Hicimos algunas actividades en la tarde como, encender velas y poner la corona de Adviento. Fue difícil ya que los pequeñitos eran muy inquietos. Y fue complicado, pero a la vez dulce. Pero estaba invirtiendo mi tiempo en sus corazones y en conseguir sintonizar mi propio corazón con “Venid y adoremos”, que es donde queríamos enfocarnos.

Bárbara: Así es. Con frecuencia y sin darnos cuenta, cedemos a la presión del mundo para hacer compras. Sin darnos cuenta, nuestra conducta al comprar, está bajo la influencia de la cultura de este tiempo y se requiere de un esfuerzo para no hacerlo más. Debemos detenernos y reflexionar: «¿Qué estoy haciendo? ¿A quién estoy escuchando? ¿Cómo quiero que sean éstas fiestas de Acción de Gracias, Navidad y otras celebraciones en mi casa? Por qué no tengo control sobre eso. Yo no tengo que hacer todo lo que hacen los demás. No tengo que enviarle regalos a todos los que conozco.

Nancy: O usar cada idea que veas en Pinterest.

Bárbara: Eso es, así como dijiste acerca de las tarjetas de Navidad: “Yo no tengo que hacer eso”.

Recientemente he pensado, que gastamos una gran cantidad de dinero en cosas que irán directamente a la basura. Pero cuando nos detenemos a meditar, es como si entráramos en razón y nos preguntáramos de verdad: ¿Entonces, por qué estoy haciendo esto?

Así que es bueno para nosotras parar y pensar objetivamente. Hacer una pausa y preguntarnos: “¿A quién estoy escuchando? ¿De donde estoy adoptando mis actitudes? ¿Qué es más importante, y dónde quiere Dios que me enfoque?

Hacer de las celebraciones, días significativos, es el propósito de lo que estamos hablando. Cuando decimos “días significativos”, lo expresamos en un sentido espiritual. Queremos decir que no sean con decoración, adornos y cosas del mundo, que están disponibles en las tiendas y que realmente no tienen nada que ver con lo que es realmente importante: la historia de Cristo, porque de eso se trata la Navidad.

Nancy: Y que tenga el verdadero enfoque, que sea Cristocéntrico primero que todo—. Sabes Bárbara, mientras estamos hablando viene a mi mente mi padre, que ya no está con nosotras hace treinta cuatro años. Pero recuerdo las mañanas del Día de Acción de Gracias, y no recuerdo bien si en Navidad también, él llamaba a algunas viudas y les hacía saber que estábamos pendientes de ellas como familia y las motivábamos.

Y no lo hago todos los años, pero he imitado hacer ese gesto, y siempre trato de hacer unas llamadas antes del Día de Acción de Gracias a personas que tal vez hayan perdido a alguien ese año, o personas que pueden estar sufriendo, solo para orar por ellas o compartirles la Palabra de Dios. No me tomo horas haciéndolo, pero es una forma de morir a mí misma y de pensar en los demás.

Y ahora que recuerdo, ¿podrías compartirnos la forma en que enseñabas a tus hijos acerca de los regalos de Navidad? ¿Hiciste algo especial con eso?

Bárbara: Sí, así es. No era algo tan sofisticado, pero recuerdo cuando mis hermanos y yo tomábamos un catálogo de una tienda grande de departamentos del correo, y buscábamos las cosas que queríamos.

Nancy: Ahora no solo es ese catálogo ¿verdad? Ahora hay miles de catálogos.

Bárbara: Ya no recibimos ese catálogo, pero en su lugar hay múltiples catálogos. Nos concentrábamos por horas para seleccionar lo que queríamos para Navidad. Cuando me convertí en madre, pensé, “Yo no quiero que mis hijos pasen horas cavilando “¿Qué me pueden dar Mamá y Papá?” o ¿Qué me puede traer Santa Claus? o quien sea. Quiero que piensen en dar, porque la verdad sobre la Navidad es que es un tiempo para dar.

Nancy: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dió…” (Juan 3:16)

Bárbara: He pensado en ese versículo, exactamente. No es un versículo que típicamente asociamos a la Navidad, pero de eso se trata la Navidad. Celebramos la Navidad por el regalo de Cristo. Nos entregamos regalos unos a otros para recordar el regalo de Cristo. Así que en nuestra familia, Dennis y yo hemos tomado una decisión consciente de que queremos enseñarles a nuestros hijos a dar, más que a recibir.

Así que durante todo el mes de diciembre, les ayudaba cuando eran pequeños o incluso adolescentes, a concentrarse en qué comprarían para otra persona, o que querían regalarles a sus abuelos, o a cuál persona de la escuela le regalarían. Sobre todo les hacía énfasis en “¿Qué quieres dar?” “¿Qué quieres dejar dicho con ese regalo?”

En mi familia las mañanas de Navidad eran diferentes. En vez de reunirnos todos a ver qué regalos tenían nuestros nombres, nos acercábamos a la sala, y todos nos reuníamos a mirar debajo del árbol los regalos que habíamos dispuesto para alguien más.

Así que cada uno de nosotros, Dennis, mis seis hijos y yo, nos sentábamos alrededor de la sala, cerca de la pila de regalos que todos preparamos. Tomábamos turnos, uno a uno, y esperábamos que cada quien abriera sus regalos. Así que cuando mis hijos veían todos los obsequios se emocionaban porque no sabían a quién entregar primero sus presentes.

Se peleaban por el turno, y elegían el regalo que no podían esperar más para ser entregado. Y caminaban hacia alguno de sus hermanos y le decían “Esto es lo que tengo para ti” y ese hermano o hermana abría su regalo. Y luego era su turno de decir “¿Qué quiero entregar?” y “¿A quién quiero darle su regalo?”

Así que nuestra celebración de entregar obsequios usualmente duraba hasta la una de la tarde, porque nos concentramos en el dador y a quien quería entregar el presente. Esos obsequios eran comprados o hechos con mucha dedicación para cada persona.

Cuando todos están esperando solo recibir, se pierde mucho del significado. Pero cuando nos concentramos en dar y en el acto de dar, en el proceso de dar, entonces estamos más enfocados en el verdadero significado. Nos concentramos en la relación y en el amor que nos tenemos los unos con los otros.

A veces hacíamos una pausa a las nueve o diez de la mañana a desayunar y luego continuábamos con la entrega de los presentes.

De esa forma el día era más significativo para nosotros como familia, ya que nos concentrábamos en entregar regalos a otros y no en lo que recibiríamos.

Nancy: Y me encanta eso, al cambiar el enfoque, cambió la perspectiva.

Bárbara: No costaba dinero, no costaba mucho esfuerzo. Solo se trataba de ser intencional, para ayudar a nuestros hijos a salir del enfoque en sí mismos y a pensar en el verdadero significado de la Navidad.

Nancy: Me encanta eso Bárbara. Como el enfoque de Dios, fue entregarnos el mejor regalo que tenía y que podía entregar, que es Su Hijo Jesús. Has desarrollado unos recursos maravillosos que pueden ayudar a las familias a concentrarse en quién es Jesús, qué vino hacer y por qué vino. Y hemos estado hablando de eso esta semana. Sé que el Día de Acción de Gracias pasó hace algunas semanas, pero nuestra intención es considerar cómo podemos devolverle a estas celebraciones la idea original con la que fueron creadas y que vuelvan a ser Cristocéntricas. Hacer una celebración santa, mientras anticipamos el adviento, la llegada de Jesús a esta tierra.

En realidad estamos justo en el momento para pensar en esto. Como hemos dicho, el mundo lo piensa durante todo el año. Las tiendas están llenas de adornos navideños con meses de antelación. Este es el momento en que empiezo a escuchar música de Navidad en mi casa y no quiero imponer a nadie ésta costumbre, pero yo quiero que la música de Navidad esté centrada en Cristo.

Me encantan los villancicos. Personalmente no me gusta escuchar a “Frosty el hombre de nieve” o “Cascabel, (Rodolfo, el reno)”. No quiero decir que tengan algo de malo, pero hay tantos villancicos hermosos de diferentes estilos. Tengo algunos en mi teléfono y los escucho con los altavoces en mi casa casi durante todo el mes. Tratando de enfocar mi corazón en quién es Cristo, y adorarlo a Él. Esa música me permite hacer eso en mi casa.

Bárbara: Estoy de acuerdo.

Nancy: Bárbara, nos has ayudado a concentrarnos en el nombre de Jesús, y eso es algo muy significativo para mí, porque he estado enseñando y desarrollado toda una nueva serie de Aviva Nuestros Corazones que se titula “La maravilla de Su nombre”. Esperamos poder transmitirla pronto en Aviva Nuestros Corazones.

Y tú has creado toda una serie de adornos. Son adornos que se pueden colgar en el árbol de Navidad o en diferentes lugares alrededor de la casa si no tienes árbol. Son siete nombres de Jesús relacionados con su nacimiento y con la Navidad. Hemos hablado de eso en los últimos días, y si no has escuchado los programas los puedes escuchar en nuestro sitio web.

Y hoy quiero enfocarme en un nombre en particular y lo tienes en uno de tus adornos, es el nombre “Príncipe de Paz”. Viene con una pequeña tarjeta que nos cuenta la historia detrás del significado de su nombre.

Y me encanta ese nombre, me gustan todos, pero en especial el de “Príncipe de Paz”. Pienso que la paz es algo muy escaso en este mundo. Observamos todas esas guerras y conflictos en el mundo. Nuestras familias necesitan paz, nuestros corazones necesitan paz, y si hay un mes donde tenemos falta de paz es en el ajetreo de este mes de diciembre.

Pero, ¿Qué significa conocer a Jesús como el Príncipe de Paz? ¿Cómo nos traerá la paz? ¿Por qué es un nombre en el que queremos concentramos en esta época?

Bárbara: Creo que es muy interesante el hecho de que cuando Dios predijo el nacimiento de su hijo, Él mencionó cuatro nombres en el libro de Isaías. Uno de ellos es “Príncipe de Paz”. Si pensamos en todos los nombres por los cuales conocemos a Jesús, este es uno de los cuatros que él usó para identificarse y hacernos saber que esto es lo que está por venir.

Es muy significativo y creo que es porque Dios conoce cuán desesperadamente necesitamos la paz. Él sabe mucho mejor: que tan quebrantadas estamos, lo desesperadas que vivimos, la soledad que sentimos, y cuanto necesitamos de su paz. Así que es uno de los nombres de Jesús. Él vino a la tierra para convertirse en el “Príncipe de Paz”.

No solo nosotras como adultas necesitamos su paz, sino incluso los niños necesitan de su paz. Como madre, me molesta mucho cuando nuestros hijos atraviesan por dificultades en su vida, como cuando alguien se burla de ellos o les hace algo malo en la escuela.

Recuerdo que una de mis hijas, cada vez que veía las noticias, (era una niña muy sensible)… y cuando informaban sobre un accidente de carro o una guerra en el noticiero, ella empezaba a llorar. Esa niña, mi hija, necesitaba al “Príncipe de Paz”. Así que es maravilloso que durante las fiestas de Navidad podamos concentrarnos en los nombres de Jesús presentados en Lucas 2 e Isaías, con el anuncio de la venida de Jesús, y porque esos nombres son muy importantes para nosotras. Nos ayudan a conocerlo, y cuando nosotras le conocemos, no solo nos lleva a adorarlo, además podemos experimentar algo de lo que Él nos vino a ofrecer, mediante la comprensión de quién es Él.

Nancy: Constantemente buscamos paz en otros lugares.

Bárbara: Así es, buscamos paz en las relaciones.

Nancy: Buscamos paz en las cosas, reuniones, en la comida, en las compras. Y mientras más buscamos satisfacer, con cosas del mundo esas necesidades internas de nuestra alma, más estresadas e insatisfechas nos sentimos. Parte del mensaje de la Navidad es que Cristo vino a redimirnos de nosotras mismas y de este mundo para ofrecernos el descanso y la satisfacción que no podemos conseguir en otra parte.

Así que no es que Él sea una linda opción para nuestra vida, Él es el “Príncipe de Paz”, el supremo único dador de verdadera paz.

Bárbara: Así es. Creo que hasta los que no conocen a Cristo, anhelan al Príncipe de Paz en Navidad. Incluso se pueden escuchar villancicos en tiendas que no son cristianas. Creo que intuitivamente, todos estamos quebrantados, todos sabemos que estamos perdidos. Millones de personas nunca lo admitirían, pero anhelamos al Príncipe de Paz, porque sabemos cuán grande es nuestra necesidad.

Creo que nos sentimos así de una manera más fuerte en Navidad, que en cualquier otra época del año. Sabemos que es lo que ofrece la Navidad. Sabemos que por eso que vino Cristo y que somos incapaces de encontrar la paz por nuestra propia cuenta.

Cuando aprendemos sobre Su nombre, y asimilamos más sobre quién es Él y qué nos ofrece, podemos experimentar esa paz que solo Él nos puede dar.

Nancy: Amén. El adorno del “Príncipe de Paz”, es hermoso y resplandeciente, como el oro. Lo utilicé en mi casa por primera vez en la última Navidad. Y había una familia viviendo en mi hogar, y nos divertíamos con los niños, yendo al árbol y viendo los adornos y hablando sobre ellos. Y en el paquete donde viene el set completo pueden encontrar un folleto que pueden usar para leer o explicarles a sus hijos el significado bíblico de cada nombre.

También incluye algunas historias, de la tradición y significado de los nombres. Me parece interesante que donde viene el nombre “Príncipe de Paz” contiene la maravillosa historia acerca del himno «Estoy bien con mi Dios”, sé que muchas conocen la historia, pero nunca me canso de escucharla.

Bárbara: Yo tampoco me canso.

Nancy: Bárbara, ¿nos podrías contar cómo se compuso ese himno, y cómo nos recuerda y nos señala al Príncipe de Paz?

Bárbara: Incluí esa historia por varios motivos. Primero porque es mi himno favorito de todos los tiempos. También era el himno preferido de mi padre. El murió hace dos años y lo cantamos en su servicio memorial. Es el himno con las palabras que todos necesitamos escuchar.

Nancy: “Estoy bien con mi Dios” empieza diciendo, “De paz inundada mi senda esté…”

Bárbara: «o cúbrala un mar de aflicción…»

Nancy: Y algunas de nuestras oyentes probablemente estén experimentando, ahora mismo un mar de aflicción.

Bárbara: Conocí la verdad de esta historia cuando enseñaba a mis hijos en casa. La descubrí y mi vida se transformó. Es acerca de un hombre de Chicago llamado Horacio Spafford. Su familia y él estaban preparando un viaje a Inglaterra. Y por alguna razón, a último momento, él no pudo acompañarlos. Las envió en un barco a través del Atlántico, ya que era el transporte que se utilizaba en esos tiempos, pues no había aviones.

De manera que su esposa y sus cuatro hijas abordaron el barco y se fueron sin él, mientras él atendería unos asuntos de trabajo y luego tomaría el barco siguiente. Durante el viaje, cuando el barco en el que viajaba su familia se acercaba a la costa de Inglaterra, se encontró con una fuerte tormenta que lo destrozó en dos y se hundió rápidamente. Sus hijas se ahogaron, y su esposa fue salvada a último momento siendo la muestra de la soberanía de Dios. Ella se sostuvo aferrada a un pedazo de madera que soportó su peso, y pudo ser rescatada. Luego le enviaron un telegrama a Horacio anunciándole la muerte de sus hijas y que su esposa había sobrevivido. Así que él tomó un barco de inmediato y cruzó el Océano Atlántico, cuando la nave atravesó por donde había ocurrido el accidente, se paró y mirando al mar terminó de escribir los versos de esta canción que llegaron a él en ese momento.

Pónganse en sus zapatos, como padres, y piensen lo que debió haber sentido al estar parado sobre la cubierta del barco, ahí junto a la barandilla, viendo el mar donde sabes que tus cuatro hermosas hijas, y amadas se ahogaron. ¡Qué pena, qué angustia, qué dolor! Y así escribió, «La tristeza como olas del mar”, pues debió estar tan angustiado.

Y sin embargo escribió estas palabras “De paz inundada mi senda esté…”. Ese tipo de paz solo puede venir del Príncipe de Paz. Ese tipo de paz no es humana. No es natural, no podemos alcanzarla por nosotras mismas. Es un regalo que solo es dado por la gracia de Dios, por el Príncipe de Paz.

Nancy: Ser capaz en un momento así de decir «Tengo paz en mi ser”, es asombroso.

Bárbara: Es asombroso. Incluí la historia, porque pienso que nos habla a todas nosotras.

En el momento que aprendemos acerca de Jesús como el “Príncipe de Paz”, y recordamos ese nombre en particular durante el tiempo de Navidad, cuando la vida va tan rápido, estamos estresadas, cansadas y todo es una locura: podemos recordar “Esto es acerca de Jesús”. Es acerca del Príncipe de Paz, y ha venido a ofrecerme esa paz. Debo tomar parte de su paz. Necesito recibir ese regalo que ha traído para mi vida. Puedo obtener esa paz si me enfoco en Él en este tiempo y recibo la paz que él ha venido a ofrecer.

Nancy: Tu familia puede recibir esa paz. Esto no significa que todo marchará bien, y que no habrá ningún dolor o angustia. Este hombre, Horacio Spafford, batalló con un gran dolor en su vida.

Bárbara: Absolutamente. Pero tuvo paz. Si obtuvo paz en medio de la pérdida de sus cuatro hijas, entonces yo podré tener esa paz también en medio de mi circunstancia.

Nancy: Pero si no nos estamos concentrando en Cristo, seremos objeto de esas tormentas, y esas olas nos hundirán. Sé que durante los días de las próximas celebraciones muchas somos atrapadas por esas olas. Hay mucho dolor, familias conflictivas, relaciones dañadas, retos financieros, y es un tiempo de mucho estrés.

Hay tantas cosas que tienes que hacer o lugares dónde ir. Mi oración para nuestras oyentes es que estas próximas semanas, entre hoy y las fiestas de Navidad, sean alegres, llenas de fe, que sean Cristocéntricas, y que estén llenas de paz, que nuestros ojos solo estén puestos en Jesús que es el “Príncipe de Paz”.

Mi oración es que aquellas que tengan familias con hijos o nietos aprovechen esta oportunidad para mostrarles aún más la persona de Jesús. Fijar nuestros ojos en Cristo. Considerarlo a Él. Concentrarnos en Él. Cantar alabanzas sobre Él. Y aprovechar los recursos que tengas a la mano.

En cada lugar donde nos encontremos, hay diferentes recursos que tenemos a nuestro alcance, quizás cosas que podemos desarrollar aun en nuestros propios hogares con nuestras familias y nuestros hijos, que nos apunten a Cristo, que nos lleven a recordar a Jesús a través de Sus nombres, o a través de actividades que nos enfoquen en Él, ya sea en tu casa, alrededor de tu mesa o de tu árbol o en cualquier otro lugar.

Carmen: Qué hermosa forma de dar significado a fechas especiales como estas. Gracias Nancy y Bárbara por ayudarnos a devolver el significado a este tiempo de una forma tan práctica.

Muchas gracias Bárbara, por ayudarnos a fijar nuestros ojos y corazones en Jesús durante la temporada de fiestas. Yo estoy segura que sus corazones y el mío desean para nuestras oyentes una temporada santa y llena de la paz de Jesucristo.

Bárbara: Estoy de acuerdo en eso. Ese es nuestro reto, es para eso que Dios desea que celebremos las fiestas, para salir de nuestras vidas ajetreadas y nos concentremos en Él.

Carmen: Mañana, Nancy inicia una serie especial que nos llevará hasta el día de Navidad. Lucas nos cuenta acerca de un personaje de la historia de Navidad que usualmente no recibe mucha atención. La anciana Ana le dió la bienvenida a Jesús y tiene mucho que enseñarnos en nuestros días. Acompaña a Nancy mientras ella nos lleva por un estudio de la vida de esta fiel mujer de Dios.

Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mi Príncipe de Paz, Divanna Vannell, Conmigo Estás ℗ 2013 Kero Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Qué hacer cuando el gobierno se opone a Dios directamente?

No es tan simple como parece

¿Qué hacer cuando el gobierno se opone a Dios directamente?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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COVID-19 El Enemigo Invisible: Mitos y Realidades de la Vacuna

Ministerios Integridad y Sabiduría

COVID-19 El Enemigo Invisible

Mitos y Realidades de la Vacuna

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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¿Dios es quién quita y pone reyes o gobernantes corruptos?

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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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¿Puedo trabajar los domingos?

Coalición por el Evangelio

¿Puedo trabajar los domingos?

MICHEL GALEANO

Esta pregunta me anima mucho porque es una oportunidad para evaluar juntos dos verdades importantes, en donde una sobrepasa a la otra. La primera, es que el trabajo es bueno. Y he decidido resaltarlo al inicio, porque usualmente la respuesta a la pregunta de si debemos o no trabajar los domingos es contestada con una negación rápida y absoluta. Sin embargo, hay personas que encuentran difícil este razonamiento, ya que perciben el trabajo como algo bueno y necesario.

Así que la respuesta no es tan fácil como parece. Para algunos es un “sí” inmediato, porque entienden que Dios nos llama a trabajar. Pero para otros es un “no” inmediato, porque entienden que Dios nos ha llamado a guardar el día de descanso. Y es aquí donde estas dos verdades son confrontadas y revisadas, para que la segunda tenga más autoridad y peso sobre la primera.

Escoger lo mejor

Ciertamente el trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios junto con la iglesia es mucho mejor. Es decir, como cristianos debemos entender que aunque el trabajo es algo bueno que Dios espera de todos nosotros, Él también espera que nos reunamos como iglesia para conocerlo, adorarlo, y glorificarlo. ¡Y el domingo es el día que hemos apartado para ello!

El trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios con la iglesia es mucho mejor.

Pero ¿por qué el domingo es un un día más especial que cualquier otro de la semana? Históricamente la iglesia se ha reunido los domingos porque creemos que es el día en que nuestro Señor Jesucristo resucitó. Y por esto la iglesia primitiva separó este día como santo, tal como el pueblo de Israel había hecho con el sábado (Ex. 20:11). 

El sábado fue una ordenanza de Dios para descansar, así como Él también lo hizo cuando terminó su obra creadora (Gn. 2:2–3). Pero para la primera iglesia, el sábado se convirtió en el día donde celebraron la consumación de la obra de Cristo, y el domingo vino a ser el primer día de descanso y celebración por la victoria de Cristo sobre la muerte (Jn. 20:1Hch. 20:71 Co. 16:2).

Por eso debemos entender que, aun cuando el trabajo es algo bueno, tenemos la gran bendición de escoger lo mejor: adorar a Dios junto a nuestros hermanos, los domingos. Y al mismo tiempo, al vivir en una cultura que proclama el consumismo y el materialismo, debemos entender la importancia del descanso.

Descansar en Dios

En su soberanía, Dios nos ha dado un día para glorificarlo junto a su iglesia, y para reconocer que somos frágiles y necesitamos un descanso. De esta manera, el creyente no debe ver el domingo simplemente como el mejor día para reunirse con otros creyentes para glorificar a Dios alrededor de su Palabra y con cánticos espirituales, sino también como un día para dar gracias por la gran bendición de tomar un día para descansar y prepararse para llevar a cabo todo lo bueno y provechoso que hemos sido llamados a hacer: nuestro trabajo durante la semana.

Así que no veas la reunión de la iglesia los domingos como un impedimento para la productividad en tu trabajo. Más bien, mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar, y quien puede fructificar tu trabajo para la bendición de la comunidad a la cual sirves.

Mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar.

Decidir sabiamente

Pero ¿qué de aquellos que deben trabajar los domingos? Hasta ahora hemos hablado a aquellos que tienen la posibilidad de elegir entre trabajar o no los fines de semana, exhortándoles a escoger lo mejor. Pero sabemos que hay muchas personas que no disfrutan de esta misma libertad.

Es imposible determinar una respuesta generalizada para una pregunta tan importante. Cada caso deberá tratarse sabiamente, de acuerdo a las circunstancias particulares. Sin embargo, existen algunos principios y consejos que quisiera compartirte si estás enfrentando este dilema.

1. Establece tus prioridades a la luz de la Biblia. Recuerda que aunque podemos reunirnos como iglesia durante otros días entre semana, el domingo sigue representando un día especial para la iglesia. Así que te animo, junto al autor de Hebreos, a que no dejes de congregarte y dediques este día a Dios, junto a tu familia biológica y espiritual (Heb. 10:25).

2. Considera tus circunstancias, y da pasos de obediencia y fe. Hace poco escuché el testimonio de un hermano que debido a su profesión como doctor debía trabajar algunos domingos del mes. Pero después de meditar sobre este tema, decidió dejar su lugar de trabajo donde le pagaban muy bien, para manejar un hospital a mayor distancia de casa, pero con la libertad de descansar los domingos y reunirse con su familia y la iglesia para adorar a Dios.

¡Pero, cuidado! Recuerda que esta es una decisión importante que involucra sabiduría espiritual y consejo de otras personas maduras en la fe, que amen a Cristo, que conocen su Palabra, y que te conocen muy bien a ti.

3. Ora y descansa en el Señor. Así como el ejemplo anterior, también conozco personas que por razones económicas deben aceptar un trabajo que implica ausentarse uno o varios domingos al mes. Eso no quiere decir que ignoren la seriedad o la belleza de reunirnos los domingos, sino que más bien han entendido sus circunstancias actuales y han actuado conforme a la libertad que tenemos en Cristo (Col. 2:16-17).

En conclusión, la pregunta sobre si debes o no trabajar los domingos necesita ser contestada desde un amplio entendimiento bíblico de lo que es la iglesia de Dios, y de la importancia de congregarnos como creyentes que desean probar el descanso ya comprado por Cristo, pero con miras al disfrute total de ese reposo por la eternidad.

Michel Galeano es colombiano, casado con Gaby, y padre de Priscilla. Obtuvo su licenciatura de ministerio cristiano y pastoral del Seminario Teológico Bautista de New Orleans, y una maestría en divinidad en el Seminario Bethlehem en Minneapolis. Al momento, Michel está plantando una iglesia en el sur del estado de Florida. Puedes seguirlo en Twitter.

¿Por qué debo orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Por qué debo orar?

Douglas F. Kelly

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Nuestro Dios triuno es una comunión de amor santo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Juan 1:1, hablando de la relación entre el Hijo y el Padre, llama al Hijo «la Palabra» y dice que «la Palabra era Dios». Esto muestra la comunión personal que comparten las personas de la Trinidad y este tipo de intercambio implica  hablar. Las oraciones de los creyentes a su Padre celestial a través de Cristo y en el Espíritu reflejan el eterno hablar en la Deidad, en cuya imagen fueron primero creados y luego recreados en la regeneración. Oramos porque fuimos hechos para tener comunión con Dios. 

Desde el principio, el pueblo de Dios ha sido llamado a la oración. En el Edén, el Señor caminó y habló con los portadores de Su imagen. Pero después de seguir las mentiras de Satanás y rebelarse contra Dios, cuando apareció el Señor, ellos se escondieron. La oración fue, de la manera más radical, obstaculizada. 

Pero Dios hizo una promesa de gracia después de anunciar el juicio sobre el diablo, Adán y Eva. En Génesis 3:15, el Señor prometió que la simiente de Eva heriría la cabeza de la serpiente. Definitivamente, el Señor Jesucristo, «el Verbo hecho carne» (Jn 1:14), es esa simiente (Gál 3:16). Todo el Antiguo Testamento preparó Su venida victoriosa para restaurar a los hijos de Adán a la comunión cara a cara con su Señor, que era el propósito de Su creación y que solo podía cumplirse en su recreación en y por medio de Cristo. Después de la caída, el Señor no dejó de hablarnos. 

Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder.

Por lo tanto, Su pueblo debía seguir hablando con Él. Y así, en todo el Antiguo Testamento encontramos a Dios hablando a creyentes y creyentes hablándole a Él en todo tipo de situaciones. Enoc caminó con Dios, por lo que habría hablado con frecuencia con Él. Lo mismo fue con Noé y luego a través de Abraham, Isaac, Jacob, los doce patriarcas de Israel, David y los profetas. 

David, en particular, proveyó en el libro de los Salmos un registro muy honesto de las oraciones de los santos en sus fortalezas y en sus pecados, en sus alegrías y en sus penas. Las oraciones y alabanzas, las confesiones de pecado y las alegres declaraciones de fe de los Salmos han informado a todas las ramas de la Iglesia. 

El Salmo 27:8 resume ambos lados de la oración: “Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió: Tu rostro, Señor, buscaré”. Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder, incluso cuando no estamos seguros de qué decir. Nuestras oraciones son dirigidas por el Espíritu Santo de modo que, incluso cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu hace eco en nosotros de las intercesiones de Cristo en el cielo (Rom 8:26-27). Esas oraciones en el nombre de Jesús son las precursoras de toda bendición. Porque, hablando en general, con mucha oración hay mucha bendición; con poca oración hay poca bendición.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Douglas F. Kelly
Douglas F. Kelly

El Dr. Douglas F. Kelly es profesor emérito de teología en el Reformed Theological Seminary. Es autor de varios libros, entre ellos If God Already Knows, Why Pray? [Si Dios ya sabe ¿por qué orar?]