Mentalidad celestial

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Mentalidad celestial

Randy Alcorn

Jonathan Edwards dijo“Sería bueno que pasáramos esta vida solo como un viaje hacia el cielo… al cual deberíamos subordinar todas las otras preocupaciones de la vida. ¿Por qué deberíamos trabajar o poner nuestro corazón en ninguna otra cosa, sino en aquello que es nuestro fin principal y nuestra verdadera felicidad?”

Con poco más de veinte años, Edwards escribió un conjunto de resoluciones de vida. Una de ellas decía: «He resuelto procurar alcanzar para mí mismo tanta felicidad en el otro mundo como me sea posible». Desafortunadamente, muchos creyentes no sienten gozo cuando piensan en el cielo.

Un pastor me confesó una vez: “Cada vez que pienso en el cielo, me deprimo. Preferiría simplemente dejar de existir cuando muera». «¿Por qué?», le pregunté. «No puedo soportar la idea de ese interminable tedio. Flotar en las nubes sin nada que hacer más que tocar un arpa… Todo es tan terriblemente aburrido. El cielo no parecer ser mejor que el infierno».

¿De dónde este pastor, educado en un seminario y creyente de la Biblia, obtuvo semejante perspectiva del cielo? Ciertamente no de las Escrituras, donde Pablo dijo que partir y estar con Cristo era mucho mejor que quedarse en una tierra maldita por el pecado (Flp 1:23). Mi amigo fue más honesto al respecto que la mayoría, pero he descubierto que muchos cristianos comparten esas mismas ideas erróneas sobre el cielo.

La Escritura nos manda a poner nuestros corazones en el cielo: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3:1). Y para asegurarse de que no obviemos la importancia de una vida centrada en el cielo, el siguiente versículo dice: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra [solamente]».

Mientras el cielo actual se encuentra en un estado de pre resurrección, el cielo postrero, donde Dios morará por siempre con Su pueblo, será en un universo resucitado (Ap 21:1–4). Debido al énfasis bíblico en la resurrección (1 Co 15), creo que Dios quiere que reflexionemos no solo a dónde vamos cuando morimos, sino a dónde viviremos con Cristo para siempre.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos.

Jesús dijo: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas… voy a preparar un lugar para vosotros» (Jn 14:2). Él eligió términos físicos conocidos (casa, habitaciones, lugar) para describir ese lugar. Nos dio algo tangible que esperar: un hogar, donde viviremos con Él.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos. Un lugar es físico por naturaleza, al igual que los seres humanos son tanto físicos como espirituales. Aquello para lo que estamos hechos — para lo que hemos sido específicamente diseñados—, es el lugar que Dios originalmente hizo para nosotros: la tierra.

La Escritura nos dice que debemos estar esperando “nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pe 3:13). Dios no ha abandonado Su diseño y plan original de que la humanidad gobierne la tierra para Su gloria. Un día, Él revertirá la maldición y restaurará lo que fue corrompido por el pecado. Él descenderá para habitar con Su pueblo en la nueva tierra, trayendo Su trono y el cielo mismo con Él (Ap 21:1–422:3).

¿Cuál es tu actitud con respecto al cielo? ¿Te llena de emoción? ¿Con qué frecuencia tú, tu iglesia y tu familia hablan de esto?

Si te falta pasión por el cielo, casi puedo asegurar que es porque tienes una teología del cielo deficiente y distorsionada (o estás tomando decisiones que entran en conflicto con la agenda celestial). Una visión del cielo precisa y bíblicamente energizada traerá una nueva pasión espiritual a tu vida.

Cuando pones tu mente en el cielo y ves el presente a la luz de la eternidad, incluso las decisiones pequeñas se vuelven tremendamente importantes. Después de la muerte, jamás tendremos otra oportunidad de compartir a Cristo con alguien que pueda ser salvado del infierno, de dar un vaso de agua al sediento, de invertir dinero para ayudar a los desamparados y alcanzar a los perdidos, o de compartir nuestras casas, nuestra ropa y el amor con los pobres y necesitados.

No es de extrañar que las Escrituras dejan claro que lo más importante en esta vida es prepararse para la próxima. Lo que necesitamos es una generación de personas con mentalidad celestial que vean a los seres humanos y la tierra no simplemente como son, sino como Dios quiere que sean.

Los teólogos una vez hablaron de la «visión beatífica», el latín de «una visión que hace feliz». Esa visión fue Dios mismo. Apocalipsis 22:4 dice del pueblo de Dios en la nueva tierra: «Ellos verán Su rostro». Dios es primario, todo lo demás es secundario. Los afluentes de gozo son el desbordamiento del creciente río de la propia bondad de Dios. Él le dice al que recibe en Su presencia: “Entra en el gozo de tu Señor”. Anticipar el gozo eterno de Su presencia nos permite tener un adelanto del cielo al regocijarnos en Él aquí y ahora.

Anhelando esa nueva tierra, «el hogar de justicia»Pedro dice: «Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles» (2 Pe 3:14).

Saber que nuestro destino es vivir como personas redimidas y justas en una tierra redimida y justa, con nuestro Redentor justo, debe ser un poderoso incentivo para apelar a Su fuerza y vivir justamente hoy.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Randy Alcorn
Randy Alcorn

Randy Alcorn es fundador y director de Eternal Perspective Ministries. Es un autor muy reconocido y sus libros de los más vendidos de New York Times. Él ha escrito más de cincuenta libros, incluidos “Heaven” y “The Treasure Principle.”

Jul 14 – Por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 14 – Por fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-fe/

Carmen Espaillat : Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Los justos vivirán por su fe. Dirás que eso suena como algo que estarán haciendo. No, porque la fe no es solo lo que crees intelectualmente. No es solo lo que dices creer, sino aquello en lo que realmente estás dependiendo – una fe que se vive en obediencia y fidelidad.

Ese es el tipo de fe te lleva a obedecer a Dios con todo tu corazón; obediencia que fluye de tu fe porque realmente le crees a Dios. De manera que se demuestra, se evidencia en fidelidad y obediencia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. ¿Qué es la fe? A veces se usa para describir una denominación, una relación con Dios, y algunos padres hasta usan la palabra para el nombre de sus hijos. ¿Pero realmente entiendes lo que significa la fe? Nancy nos ayuda a entender este tema tan importante mientras continúa con una serie titulada, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, estoy muy emocionada porque hoy llegamos al punto culmine del mensaje de Habacuc, el punto clave, el tema de este libro. Es ese momento transformador en la vida de Habacuc. Él había ido a su atalaya a escuchar lo que Dios tenía que decirle. Dios le dijo: voy a darte una visión. Voy a darte un mensaje de lo que va a suceder.

Esto nos lleva al versículo que vamos a ver, Habacuc capítulo 2, versículo 4. Es esta verdad la que llevó a Habacuc de batallar a adorar, de suspirar a cantar, del temor a la fe.

Antes de yo decirles lo que es, permítanme solo recapitular aquí en caso de que no hayan estado con nosotras en las últimas sesiones. Habacuc le clamó a Dios que hiciera algo respecto a la corrupción que había entre los judíos. Él estaba frustrado porque parecería que Dios permanecía pasivo y era indiferente a sus oraciones.

Luego Dios le responde: y le dice «estoy haciendo algo, pero no es lo que esperabas» porque lo que Dios estaba haciendo era levantar a los despiadados caldeos para castigar a Su pueblo. Habacuc no podía creer que Dios haría tal cosa, así que va a su puesto de guardia a indagar sobre la perspectiva de Dios en todo esto. Ahí es que Dios le da una visión de su propósito y su plan. Lo veremos en la siguiente parte del capítulo 2.

Los caldeos también serán castigados. Dios introduce esa visión con estas palabras de (Habacuc capítulo 2, versículo 4) que hacen un contraste entre dos tipos de personas. Mientras leemos y hablamos sobre este versículo y estos dos tipos de personas, quiero que se hagan la pregunta «qué tipo de persona soy yo?, en qué categoría e encuentro? Leamos el versículo 4:

«He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá.»

Ahora bien, solo quiero decir que este es uno de los versículos más importantes en toda la Palabra de Dios. «El justo por su fe vivirá». Este versículo es como un diamante que contrasta con el sucio telón de fondo de la corrupción del hombre y el juicio de Dios.

Hemos estado escuchando sobre el pecado del pueblo de Dios, los pecados de los caldeos y el juicio venidero. Veremos más sobre eso en este capítulo, pero en medio de todo eso, hay una joya preciosa: «El justo por su fe vivirá».

Ahora bien, dije que hay dos tipos de personas en este versículo, así que tenemos que verlos a ambos. La primera frase dice: «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta». Ese es el primer tipo de persona, el orgulloso, el que no es recto.

En el contexto inmediato Dios está hablando sobre los caldeos, sobre los babilonios. Es de quienes Él y Habacuc están dialogando. En un contexto más amplio, está hablando de cualquiera que sea orgulloso y autosuficiente, personas que confían en sí mismas como su propio Dios.

Personas confiadas en que pueden salvarse a sí mismas. Personas que confían en sí mismas para el destino eterno de sus almas y personas que confían en sí mismas en momentos de tribulación , de desesperación o de necesidad. Son orgullosas. No necesitan a Dios. No necesitan de ti. No necesitan a nadie. Pueden lograrlo. Son autosuficientes.

Estas personas no siempre levantan su puño hacia Dios. A veces son más sutiles. Estas personas hasta pueden ser religiosas. Puede que vayan a la iglesia. Hasta pueden ser obreros cristianos de tiempo completo, pero están confiando en sí mismas antes que en Dios. «He aquí el orgulloso: su alma no es recta». Ese es el primer tipo de persona.

El segundo tipo de persona es el justo. «El justo por su fe vivirá». Los que son justos, según Dios ve la justicia, son aquellos que no confían en sí mismos o en su bondad o en sus esfuerzos o en sus capacidades.

Saben que no tienen nada de valor que ofrecerle a Dios, excepto sus propios «yos» pecaminosos, así que son humildes. Dependen totalmente de Dios. Saben que solo Dios puede salvarlos y libertarlos. Aceptan humildemente la provisión de Dios para su propia salvación. Son salvos por fe, y viven y perseveran por fe.

¿Puedes ver el contraste aquí? Los que son orgullosos y corruptos, son autosuficientes, dependen de sí mismos, y por otro lado los que confían en Dios, que dependen humildemente de Dios y descansan en Dios. No creen que su propia bondad los puede salvar. Esos son los justos. Ellos viven por su fe.

Ahora, la palabra fe en el hebreo aquí es una palabra que pudiera en realidad traducirse como fidelidad. Los justos vivirán por su fidelidad.

Dirás que eso suena como algo que ellos están haciendo. Pero verás, la fe no es solo lo que crees intelectualmente. No es solo lo que dices creer, sino aquello en lo cual realmente estás descansando, una fe que se vive en obediencia y fidelidad.

Ese es el tipo de fe que te lleva a obedecer a Dios de corazón; obediencia que fluye de tu fe porque realmente le crees a Dios y se demuestra, se evidencia en fidelidad y obediencia.

El Nuevo Testamento cita la segunda parte de este versículo tres veces: «El justo por su fe vivirá» en el libro de Romanos, en el libro de Gálatas y en el libro de Hebreos. Pero en el Nuevo Testamento tenemos una luz adicional que Habacuc no tenía cuando Dios le dijo -600 años antes de Cristo- que el justo viviría por su fe.

¿Quién vino entre el 600 A.C. y los escritos a los Romanos, a los Gálatas y a los Hebreos para arrojar nueva luz sobre este versículo? ¡¡Cristo vino!! El Nuevo Testamento ve este versículo a la luz de Cristo, que el justo vive por fe en Cristo y solo Cristo.

Hay dos sentidos en que el justo vive por fe. Y hoy quiero hablar sobre el primero y en nuestra próxima sesión hablaremos sobre el segundo sentido. El primero es tan importante. Al principio, pensé en hablar de ambos en la misma sesión. Pero después pensé que no, que queremos hacerle justicia a ambos sentidos en que el justo vive por fe.

El primer sentido es que somos justificadas por fe. Venimos a una relación correcta con Dios por la fe y únicamente por la fe. Somos liberadas del juicio y de la ira de Dios. Somos hecho justas a través de la fe solo en Cristo.

Y es en ese sentido que Pablo usa en Romanos capítulo 1, versículo 17 cuando dice:

«Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: mas el justo por la fe vivirá».

¿Qué está diciendo cuando cita el libro de Habacuc? De principio a fin, la justicia de Dios está completamente, 100%, total y absolutamente basada en la fe. No es nuestra justicia. Es nuestra fe en Cristo y en Su justicia.

Somos pecadoras. No somos justas. Nunca podríamos ser justas por nosotras mismas. Así que de principio a fin, dice Pablo, somos justificadas. Somos hechas rectas ante Dios. Somos puestas en la posición correcta con Dios. Nos es otorgado acceso a la presencia de Dios. Somos traídas a la familia de Dios por la fe en Cristo solamente.

Gálatas capítulo 3, versículo 11 dice: «Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente». Nadie. No importa cuán buena puedas ser, no importa cuántas leyes de Dios puedas guardar, no puedes estar bien con Dios por la ley. ¿Por qué? Porque nadie guarda la ley a la perfección. Pudieras pensar que eres menos pecadora que alguien que sea un súper mega criminal, pero aún eres pecadora. Así que nadie es justificado ante Dios por la ley.

«Porque [y aquí Pablo cita nuevamente el libro de Habacuc] ‘El justo por la fe vivirá'». Este es la clave de nuestra fe cristiana, todo este asunto de que el justo vivirá por la fe. Es tan crucial que de hecho dividió toda una generación de creyentes y se convirtió en el fundamento de nuestra Reforma Protestante en los años 1500. «El justo vivirá por su fe».

¿Cómo sucedió esto? A principios de los años 1500 había un joven teólogo alemán llamado Martín Lutero. Lutero tenía un doctorado en teología. Sabía mucho sobre la Biblia. Lutero sabía mucho sobre teología. Era un joven con una mente ágil y brillante, pero no tenía paz en su corazón. Sabía que no estaba bien con Dios, y no sabía cómo lograrlo. De hecho, una y otra vez escribía en su diario: «¿Cómo podrá un hombre encontrar el favor de Dios?» ¿Cómo puedo estar bien con Dios?

Lutero hizo tanto como pudo para ser santo. Trató de guardar la ley de Dios. Trató de probar su devoción a Dios. Ayunaba hasta dos semanas a la vez. Era profundamente introspectivo. Siempre indagando y buscando un nuevo pecado que confesar.

Se sentía abrumado por un sentido de pecaminosidad, así que constantemente escudriñaba su propio corazón para encontrar cualquier pecado que pudiera haber cometido de pensamiento, de palabra o de hecho. Se confesaba muchas veces al día, hasta que, según dice la historia, uno de sus confesores le dijo un dia: «Dejar de venir hasta que realmente tengas un pecado serio que confesar».

Él desarrolló una conciencia súper sensible. (¡Tal vez algunas de nosotras necesitamos una conciencia un poco más sensible!). Así que él volvía una y otra vez a confesar sus pecados. Castigaba su cuerpo a fin de tratar de deshacerse de pensamientos y de motivaciones impuras. Dormía al aire libre sin frazada en temperaturas bajo cero. Golpeaba su cuerpo hasta quedar amoratado y sangriento, tratando de limpiarse de esos pecados, tratando de ganar el favor de Dios.

Y Lutero había estudiado la Biblia. Sabía que Dios era santo, y sabía que él había pecado y que no daba la talla ante la ley de Dios. De modo que hacía todo lo que se le ocurría para ganar el favor de Dios, para ser hecho justo. Esa palabra, justicia, lo atormentaba y lo obsesionaba porque él sabía que no era justo, y que no podía vivir una vida justa, no importa cuánto lo intentara.

Llegó un punto en el que Lutero hizo una peregrinación a Roma. Dentro de la iglesia de San Juan había una escalera que se creía que eran las mismas que Jesús había subido para estar frente a Poncio Pilato después de haber sido golpeado. Bueno, así es como la iglesia contó la historia. Eso no era cierto. Dijeron que estas escaleras fueron transportadas milagrosamente desde Jerusalén hasta Roma y que ahora los peregrinos podían subir por esas escaleras.

Estas escaleras tenían trocitos de vidrio incrustados supuestamente en los lugares donde habían caído gotas de la sangre de Jesús. Así que los peregrinos subían por las escaleras de rodillas, golpeándose con látigos y besando cada trocito de vidrio para tratar de ganar el favor de Dios.

Me imagino que algunas de ustedes están moviendo la cabeza como si no pudieran creer que la gente hiciera esto. Yo he estado en México, en el santuario de la Virgen de Guadalupe. He visto a personas subir esas escaleras de rodillas tratando de hacer algo para ganar el favor de Dios.

Déjenme decirles, si alguna vez un hombre hubiese sido digno de ganar la aprobación de Dios, uno hubiera pensado que sería un hombre como Martín Lutero. Con todo ese interminable fervor y actividad espiritual. Es decir, ciertamente nadie hubiera podido tratar más. ¿No pudiera al menos ganarse un 100 por su esfuerzo?

Lutero se dio cuenta de lo que nosotras también tenemos que darnos cuenta, y eso es que nunca podrás ser lo suficientemente buena. No tenemos justicia por nosotras mismas. Hasta nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia delante de Dios.

Bueno, y mientras Lutero subía por esas escaleras en Roma, el Espíritu le recordó un versículo que ya había leído muchas veces «El justo por la fe vivirá». Y en ese punto, la luz empezó a entrar al corazón de Lutero. Fue un momento decisivo en su vida.

Ese todavía no fue el momento de su conversión. Eso no sucedió hasta unos años después. Pero en el tiempo, empezó a comprender el hecho de que nunca podría agradar a un Dios santo por sus propios hechos de justicia ni tampoco por su contrición o sus penitencias, sin importar cuántas o cuán intensas pudieran ser.

Empezó a entender. «El justo por la fe vivirá». Empezó a entender que solo podría estar bien con Dios a través de las obras justas de Cristo y que sus pecados fueron perdonados por fe, no por intentar, sino por fe en la persona y en la obra de Cristo en la cruz independientemente de cualquier buena obra que él hubiera realizado.

«El justo por la fe vivirá». Eso se convirtió en el fundamento de la doctrina de Lutero. Estuvo en el centro de la Reforma Protestante mientras Lutero y la gente de su tiempo, muchos de ellos, empezaron a darse cuenta de que la justicia no es algo que nosotros logramos. No es algo que sea posible lograr. En lugar de ello, es algo que Cristo logró por nosotros, algo que se hace nuestro no por nuestro propio mérito, sino solamente a través de la fe en el mérito de Cristo.

Lutero mismo dijo de este texto:

«El justo por la fe vivirá»- Antes de que estas palabras irrumpieran en mi mente, detestaba a Dios y estaba enojado con Él porque, no satisfecho con amedrentarnos a nosotros los pecadores por la ley y por las miserias de la vida, aumentó aún más nuestra tortura a través del Evangelio. [Es como si Él nos hubiera tendido la mano ofreciéndonos algo pero no podíamos tenerlo.]

Pero cuando por el Espíritu de Dios entendí esas palabras-«El justo por la fe vivirá, el justo por la fe vivirá»-entonces sentí que nací otra vez como un nombre nuevo; entré por las puertas abiertas al mismo Paraíso de Dios.1

¿Cómo llega un hombre al cielo? ¿Cómo puede un hombre estar bien con Dios? ¿Cómo nace de nuevo un hombre? ¿Cómo se hace justo un hombre? «El justo por la fe vivirá». Será declarado justo por su fe, y continuará viviendo esa vida justa por fe en Cristo y únicamente en Cristo.

Dos tipos de personas. Primero, «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta». Trata de salvarse a sí mismo. Piensa que puede hacerlo. Piensa que puede ganar el favor de Dios, y nunca logra la justicia de Dios. Pero, «el justo por su fe vivirá».

¿Es posible que de alguna forma hayas estado subiendo las escaleras con trocitos de vidrio, golpeándote a ti misma, tratando de hacer lo mejor que puedes para ser justa, para ganar el favor de Dios para ser perdonada, tratando de agradar a Dios, tratando de estar bien con Dios? Tal vez no subiste literalmente las escaleras de rodillas, pero:

Tal vez por eso guardas las apariencias yendo a la iglesia domingo tras domingo.

Tal vez por eso es que haces tantos rituales religiosos.

Tal vez por eso es que lees la Biblia.

Tal vez por eso oras.

Tal vez por eso es que cantas en el grupo de alabanza.

Tal vez por eso das dinero a los pobres.

Tal vez por eso es que tratas de vivir una vida buena porque estás tratando de ganarte la justicia por ti misma.

La Biblia dice: «he aquí el orgulloso; en él, su alma no es recta».

Dirás: «Pero estoy tratando tanto. Eso no es orgullo». Es orgullo. Es orgullo que digas que puedes hacerlo. Puedo hacer cualquier cosa para ganar la salvación, para ganar el favor de Dios, para estar bien con Dios. Déjame decirte que Jesús ya subió esas escaleras. Las subió por ti. Él fue golpeado. Él fue crucificado. Él vertió su sangre por tu pecado. El precio ha sido pagado. A través de la fe en Él, su justicia puede ser tuya.

Me encanta el himno «Roca de la eternidad» y en particular la estrofa que dice:

Aunque fuese siempre fiel;

aunque llore sin cesar.

Del pecado no podré, justificación lograr.

Solo en ti teniendo fe, deuda tal podré pagar.

«El justo por la fe vivirá.»

No sé cómo decirlo más claramente de lo que ya lo he hecho, pero confío que mientras he estado hablando, Dios haya estado hablando a sus corazones y tal vez ayudando a algunas a ver que no son justas. Has estado haciendo un esfuerzo tan grande para ganar Mi favor, te dice Dios pero tu alma es orgullosa, no es recta en ti. Has estado tratando de salvarte a ti misma, pensando que de alguna forma podías merecer Mi favor.

Tal vez hoy el Espíritu Santo haya hecho por ti lo que hizo por Martín Lutero hace siglos cuando subió esas escaleras. Encendió la luz. Te ha ayudado a ver que el justo por la fe vivirá. Fe solo en Cristo. Cristo, que cargó nuestros pecados sobre sí. Que fue hecho pecado por nosotros para que pudiéramos ser justicia de Dios en Él.

Tal vez Dios está poniendo esa fe hoy en tu corazón. Y te preguntas: ¿Qué hago? Cree. Si Dios te está dando arrepentimiento de tu orgullo y de tu corrupción, no sigas por ese camino. Renuncia a tu orgullo, a tu corrupción. Arrepiéntete de tu pecado, y date cuenta de que no tienes nada que ofrecerle a Dios. Arrepiéntete de tu propia justicia, de tratar de agradar a Dios independiente de la fe en Cristo. Luego simplemente vuélvete de ti misma hacia Cristo, y pon tu fe en Él.

Escucha, al final de cuentas cada persona en esta tierra está dependiendo de una de dos cosas para su salvación eterna, para su relación con Dios. O está dependiendo de sí misma, o está dependiendo de Cristo. ¿Dónde está tu confianza? ¿De quién estás dependiendo? ¿Dónde está tu fe? Confía en Cristo hoy para tu salvación.

Mi esperanza está en el Señor,

quien su vida dio por mí.

Y el precio pagó de mi pecado en el Calvario.

Sin merecerlo yo, su ira suprimió.

Mi única esperanza es la justicia de Jesús y por mí Él está,

ante el trono del Padre.

Sus manos heridas muestra y me llama como suyo.

Su gracia todo lo planificó,

Y a mí me toca creer.

Y reconocer su obra de amor

Y a Cristo recibir.2

Carmen: ¿Estás viviendo por fe en este día? Nancy Leigh DeMoss le ha dado a cada radioescucha la oportunidad de reducir la velocidad y hacerse esa pregunta tan importante. El programa de hoy describe el momento decisivo en la historia de Habacuc. Si eres nueva con nosotras, acabas de escuchar una muestra de lo emocionante y práctico que es el libro de Habacuc.

Una mujer nos escribió durante esta serie y nos dijo que su pastor le pidió a la congregación que abriera sus Biblias en uno de los profetas menores. Ella se entristeció al darse cuenta de lo nuevas que estaban las páginas de su Biblia en esa sección. Luego Nancy comenzó esta serie de Habacuc y le ayudó a darle uso. Ella escribió lo siguiente:

Amo este ministerio. ¡Si no fuera por su enseñanza tan sólida, no estaría donde estoy en Dios y en mi matrimonio hoy!

Annamarie Sauter: «¿No eres Tú desde la eternidad oh Señor mio, Santo mío? No moriremos. Oh Señor para juicio lo has puesto, Tú oh Roca, lo has establecido para corrección, muy limpio son tus ojos para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión ¿por qué miras con agrado a los que proceden perfidamente y callas cuando el impio traga al que es mas justo que él? ¿Por qué has hecho a los hombres como peces del mar , como reptiles que no tienen jefe?

A todos los saca con anzuelo el pueblo invasor, los arrastra con su red y los junta en su malla . Por eso se alegra y se regocija, por eso ofrece sacrificio a su red y quema incienso a su malla, pues gracias a ella su pesca es abundante y suculenta su comida. ¿Vaciará pues su red y seguirá matando sin piedad a las naciones?»

Libro de Habacuc capítulo 2,

«Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré, velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido. Entonces El SEÑOR me respondió y dijo : ‘Escribe la visión y grábala claramente en tablas para que corra el que la lea, porque es aun visión para tiempos señalados, se apresura hacia el fin y no defraudará, aunque sea tarde espérala, porque ciertamente vendrá, no tardará’. He aquí el orgulloso en él su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá».

Carmen: Vienes a Dios para recibir Su perdón por fe, pero la fe no se detiene ahí. Necesitamos fe cada día y Nancy nos explicará por qué en nuestro siguiente programa. Por favor regresa con nosotras a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1Citado del mensaje de Deffinbaugh sobre Habacuc- de James Montgomery Boice, The Minor Prophets: An Expositional Commentary, vol. 2, Micah-Malachi (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1986), pp. 91-92, citando a F.W. Boreham en A Bunch of Everlastings or Texts that Made History (Philadelphia: Judson Press, 1920), pp. 20, 27.

2″My Hope is in the Lord.» Norman J. Clayton.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Peregrinos en una tierra extraña

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Peregrinos en una tierra extraña

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:8-9
Un creyente no solo se distingue de un no-creyente por cómo actúa, sino que también por cómo piensa. El apóstol Pablo, aquí, nos da seis adjetivos y dos sustantivos que describen cómo debe pensar un hijo de Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

Jul 13 – Llegará el día

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 13 – Llegará el día

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/llegara-el-dia/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Dios no mide el tiempo en la manera en que tú y yo lo hacemos. «El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento». «Pero el día del Señor vendrá».(2 Pedro 3:9-10). «Aunque tarde, espéralo…» (Habacuc 2:3).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Cuando eras niña, es probable que hayas vuelto locos a tus padres al preguntarles: «¿Cuándo vamos a llegar? ¿Cuánto tiempo falta?» Es posible que todavía le hagas preguntas similares a Dios. Habacuc lo hizo.

Hemos estado revisando la vida de este profeta del Antiguo Testamento, y descubriendo cuán relevantes son sus preguntas para nuestras vidas hoy en día. Aquí está Nancy para continuar la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Hemos estado aprendiendo tanto sobre el corazón y los caminos de Dios a medida que avanzamos a través del libro de Habacuc. Espero que lo estés leyendo con nosotras. Y también espero que estés buscando a Dios personalmente y no solo descansando en mis reflexiones sobre este libro. Solo espero haberte abierto el apetito para buscarlo más.

Un amigo me dijo el otro día, «Después de que hayamos terminado con las sesiones de grabación de Habacuc, habré aprendido mucho más sobre este libro que lo que antes conocía». Esto es así porque no se escuchan muchas enseñanzas sobre este libro. Es mi deseo no solo que lo estés conociendo más a Dios, sino que lo ames más después de haberlo conocido más a través de este libro.

Estamos en el capítulo 2. Hemos visto en los dos primeros versículos que Habacuc subió a esperar para ver lo que Dios le diría como respuesta a la crisis que él estaba pasando en su corazón sobre la condición del mundo: El hecho de que los babilonios, los caldeos, serían el instrumento que Dios usaría para castigar a Su pueblo.

Habacuc sabía que el pueblo de Dios debía ser castigado, pero pensó que tal vez esas medidas eran un poco severas. No podía entender cómo Dios podría provocar este tipo de calamidad, a fin de lograr sus propósitos.

Pero una vez le dijo a Dios lo que pensaba de todo esto él dijo,

«Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la resistencia me pondré; velaré para ver lo que Él me dice…» (Versículo 1).

Él se preparó ahora para escuchar la respuesta de Dios.

Vimos en la última sesión en esas preciosas palabras del versículo 2: «Entonces el Señor me respondió.» Hablamos sobre el hecho de que Dios todavía habla a Su pueblo hoy en día a través de Su Palabra, y por Su Espíritu.

Dios le habló y le dijo a Habacuc, en esencia, «Yo te voy a dar el mensaje que se necesita para esta situación.» A este mensaje el texto le llama una visión. Él le dijo a Habacuc: «Yo quiero que escribas este mensaje para que otros puedan leerlo y escucharlo también.» Y dice en el versículo 2, «El Señor me respondió».Esto es lo que Dios le dijo:

«Escribe la visión y grábala en tablas, para que corra el que la lea.» (Versículo 2).

Por supuesto, esto estaba ocurriendo en los días cuando la gente no tenía noticias vía el Internet dentro de sus mismas casas. Ellos no tenían periódicos. Por eso, cuando había un anuncio importante, este se escribía en tablillas de arcilla o en papiros.

Entonces, los corredores en sentido figurativo llevarían copias del mensaje a todas las zonas periféricas para que la gente pudiera recibir el mensaje. Este mensaje iba a ser dado a los corredores o mensajeros que lo llevarían por todo el país.

Ahora bien, la visión o el mensaje que sigue (no vamos a llegar a esa parte aun) era un mensaje duro, como veremos en los próximos programas. Fue un mensaje de juicio.

A veces la respuesta, la visión, el mensaje que Dios da por medio de Su Palabra a sus siervos es un mensaje de juicio. Dios le dijo a Habacuc: «Quiero que los que llevan este mensaje – los mensajeros- quiero que corran a llevarlo».

Si tuvieras que darle malas noticias a alguien… ¿correrías a llevárselas? Por ejemplo, «Vas a tener cáncer» o «Dios va a destruir esta ciudad». Si tuvieras un mensaje como este, ¿no crees que vacilarías un poco antes de salir corriendo a llevarlo?

Pero Dios dijo: «Este es un mensaje demasiado importante, y en última instancia, es un mensaje que por difícil que sea, va a salvar vidas. Quiero que los mensajeros corran con él, y que lo declaren sin vacilar». A veces Dios nos da un mensaje duro para dar. A veces, al grabar Aviva Nuestros Corazones tiemblo por dentro. Pienso, «¿Es realmente eso? ¿Dios realmente quiere que yo diga eso?»

La gran parte de lo que decimos en este programa es contra-cultura. Va en contra de la corriente, no solo del mundo sino de la cultura cristiana, y, a veces tiemblo por dentro cuando pienso en lo que debo decir para transmitir la Palabra de Dios a las mujeres de hoy.

Pero Dios dice: «Corre con ese mensaje. Entrégalo sin titubear». A medida que pronuncias este mensaje de juicio, no te deleitas en la caída de los impenitentes, sino que con ansias buscas su arrepentimiento, su quebrantamiento y su salvación.

El mensaje que Dios da, el mensaje que Dios le envía a uno de sus hijos a través de Su Palabra, puede ser un mensaje fuerte. Pero Dios nos dice: «No le des largas al asunto. Corre a pronunciarlo».

En respuesta a esta carga de Habacuc y en respuesta a sus preguntas, Dios le revelará a Habacuc lo que va a suceder tanto a los babilonios como a los judíos. Judá está a punto de ser devorado por los babilonios. Ese es el asunto con el que Habacuc ha estado luchando.

Pero Dios quiere que Habacuc mire más allá de ese tiempo y vea que un día Dios devorará a los babilonios, que esta gente malvada, despiadada, que devorará a los judíos – Él quiere que Habacuc sepa que ese no es el final de la historia.

Dios va a tratar con los babilonios también. Su juicio es seguro también. Dios va a juzgar a los babilonios por su pecado, así como él está a punto de juzgar a los judíos, por los suyos.

Sin embargo, el cumplimiento de esta promesa, el cumplimiento de esta historia, ese desenlace, no va a ocurrir de inmediato. De manera que él le advierte que la visión que le dará no se cumplirá de inmediato. Él dice: «Tendrás que esperar para ver el cumplimiento».

Mira el versículo 3:

«Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará.»

¿Qué le está diciendo Dios? «La visión espera su momento señalado». La visión, el mensaje, se cumplirá en el tiempo. Dios está diciendo que hay un tiempo señalado para su cumplimiento. Será el tiempo señalado por Dios -en su tiempo y no en el nuestro.

Y ese tiempo no había llegado todavía. «Te diré lo que ocurrirá» -así como Dios nos ha dicho muchas cosas en la Escritura acerca de lo que va a suceder en el futuro. Pero Dios dice: «No va a pasar todavía. Si va a suceder. Sin duda, va a ocurrir, pero hay un tiempo señalado para ello».

Dios ha señalado la hora. Dios sabe cuándo pasará, y qué va a suceder en ese tiempo -pero no antes.

Es importante que recordemos esto, porque a veces Dios nos muestra en Su Palabra cosas que van a suceder, y luego nos impacientamos porque no están sucediendo. Pero Dios dice: «Es que Hay un tiempo señalado. He ordenado cuándo ocurrirá».

El cumplimiento del plan de Dios, las promesas de Dios, parecería tardar. Podrían lucir hasta como mentiras. Parecería que hemos sido engañadas. Parecería que esas promesas nunca se llegarán a cumplir.

Lees promesas como la que vamos a ver más adelante en Habacuc: «Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar»(v. 14). Bueno, no parecería que eso está sucediendo. En todo caso, el paganismo es rampante. El liberalismo es rampante. La gente se opone a Dios. Parece como que el mal estuviera ganando.

Sin embargo, leemos en las Escrituras que la justicia y Dios van a triunfar. Parece que la promesa de Dios no se está cumpliendo. Pero Dios dice: «Aunque les parece que es lento y que tarda, espérenlo, sin duda vendrá; Y no tardará».

Ahora bien, parecería que tarda por la manera como medimos el tiempo, porque estamos tan atadas a la tierra. No vivimos en la esfera de la eternidad en el sentido como Dios lo hace. Eso es lo que Pedro dice en su segunda carta, en el capítulo 3, a las personas que estaban cansadas ​​de esperar el regreso de Cristo. Él les dijo:

«Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. [ Dios no mide el tiempo de la misma manera de tú.] El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento» (Versículos 8-9).

«Si te parece lento, espéralo, sin duda vendrá, no tardará», eso fue lo que Dios le dijo a Habacuc.

Una madre estaba compartiendo conmigo acerca de su hijo adolescente que sufre grandes limitaciones y tiene problemas serios. Están luchando para tratar con estos asuntos, y con muchas otras cosas más.

Cualquiera que sea la situación, cualquiera que sea la circunstancia que estés atravesando ahora, no has visto el final de la historia. Podría parecer que la situación durará para siempre. Pero, no va a durar para siempre. Para aquellos que creen, las promesas de Dios son una fuente de consuelo, de paz y de esperanza. Pero para aquellos que no creen, son una advertencia seria que debe ser escuchada. Porque, El día del Señor vendrá.

Si no eres creyente, esto es una amenaza para ti. Si eres creyente, te da esperanza. ¡El día del Señor vendrá! El día de hoy que estamos viviendo ahora no será para siempre. Dios va a terminar la historia. Así que Dios le dijo a Habacuc: si la visión, si el cumplimiento de las promesas de Dios, si el cumplimiento del plan de Dios, si todo ello, te parece tardar… pero espera. Sin duda vendrá. No tardará.

Vamos a regresar a este tema de la espera más adelante en el libro de Habacuc. Vas a tener que esperar para eso. Pero quiero que nos detengamos aquí por un momento porque el libro hace referencia al tema varias veces, así que creo que vale la pena repetirlo.

Este versículo de Habacuc capítulo 2, «Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará», se cita con un poco de variación en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, en el capítulo 10. Quizás quieras buscar el versículo para que lo veamos…

El contexto de Hebreos capítulo 10 es que los creyentes del Nuevo Testamento están sufriendo mucho por la fe. Están siendo perseguidos. En el versículo 36 el escritor dice:

«Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. [Y aquí viene la cita de Habacuc], PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ.» (Versículo 36-37).

Ahora, si tienes ahí los dos textos, compáralos. Hay una pequeña variación allí. En Habacuc dice: «Ciertamente vendrá». Es decir, el cumplimiento de la visión de Dios y las promesas. «Ciertamente vendrá, no tardará».

¿Pero qué dice Hebreos? «EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ». Habla de algo en Habacuc. Pero en Hebreos habla de alguien. ¿Quién es la persona que ha de venir? ¡Es Cristo! ¡Jesús! El escritor de los Hebreos aplica Habacuc capítulo 2 versículo 3 a la segunda venida de Cristo: Él vendrá.

Ahora, en Habacuc Dios está hablando de la visión de la destrucción de los babilonios. Esa es la situación inmediata, la visión inmediata. A eso se refiere cuando dice: «Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrá, no tardará».

Pero cuando llegamos al Nuevo Testamento, el escritor dice: «No es solo la destrucción de los babilonios. Eso ya sucedió. Se trata del retorno de Cristo quien regresará para terminar esta historia».

De manera que cuando estés sufriendo y creas que no puedes continuar por mucho más tiempo, ¿qué dice el escritor? Necesitas perseverancia.

¿Qué te va a sostener? ¿Qué te ayudará a soportar el duro y desagradable «aquí y ahora», mientras esperas que se cumplan las promesas de Dios, y cuando sientes que nunca se cumplirán? ¿Qué te va a sostener? Te debe sostener el prometido e inminente retorno de Cristo.

Por lo tanto, dice, «No pierdas de vista lo que viene. Si les parece lento, espérenlo. Viene dentro de poco». Tú dices: «¿Un poco más? ¡Hemos estado esperando siglos, milenios para el regreso de Cristo!» «Porque mil años son como un día para Dios. Así que solo han transcurrido un par de dias desde que esta promesa fue hecha. Y tú dices: «¡Han sido miles de años!» Esa es solo nuestra perspectiva. En la perspectiva de Dios, solamente han transcurrido un par de días. «Todavía un rato, y el que viene vendrá y no tardará». De manera que puede ser que se retrase el regreso de Cristo. Y tú dices: «Señor, ven pronto. ¡Sácame de este lío!»

Él dice, «es necesaria la paciencia, de modo que cuando hayas hecho la voluntad de Dios podrás recibir lo prometido». Porque, «EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ», Él vendrá. Es cierto. Él vendrá a juzgar a los malvados. Él vendrá a rescatar a los justos. Así que soporta un poco más. Él se manifestará en medio de tu situación -a Su manera y en Su tiempo. Así que espera. No te rindas.

Como dice aquél tradicional himno:

Todo habrá valido la pena cuando vemos a Jesús. Las pruebas de la vida parecerán tan pequeñas cuando veamos a Cristo. Con sólo una visión de su a amado rostro, todo el dolor se borrará. Corre valientemente la carrera hasta que veamos Cristo1.

En poco tiempo el que ha de venir vendrá. Él no tardará. De manera que vemos en este texto de Habacuc que Dios ha revelado Sus caminos claramente. Él dijo: «Escribe la visión y grábala claramente en tablas».

Dios nos ha revelado en Su Palabra lo que va a suceder. Conocemos el fin de la historia!Sabemos quién ganara. Sabemos que vendrá el jinete en su caballo blanco y vencerá sobre todo mal, y la justicia prevalecerá. Jesús reinará como Rey y Señor por siempre y para siempre. Sabemos el fin de la historia. Dios lo ha revelado claramente.

Sabemos lo que sucederá con los soberbios. Van a ser juzgados. Sabemos lo que le sucederá a los fieles. Ellos serán rescatados. Estos son temas que aparecen a lo largo de la Escritura. Y sabemos que lo que Dios prometió sucederá en el tiempo señalado.

Así que mientras tanto, Dios le está diciendo a Habacuc -y el escritor de Hebreos nos dice: En el «mientras tanto» te sustentaré a través de épocas difíciles. Serás capaz de perseverar a través de tiempos difíciles. Y serás capaz de continuar aun cuando las cosas no tengan sentido y te parezca que el mal está ganando».

¿Cómo? Creyéndole a Dios. Por la fe. Como veremos, este precisamente es el tema de este libro. No estamos allí todavía, pero el escenario se está preparando: por la fe. Es la fe que te permitirá esperar con paciencia, esperar en silencio y no estar ansiosa ni perturbada por tu situación.

¿Por qué vivimos estas vidas quejumbrosas, cargadas de preocupación cuando podemos vivir con esperanza? ¿Cuándo podríamos cantar? ¿Cuándo podríamos regocijarnos? Nosotras decimos: «Voy a cantar y a regocijarme después que Dios me saque de este embrollo». Pero Dios nos dice: «No. En medio de este lío, espera, persevera, porque el que viene ha de venir, y Él no tardará».

Créele a Dios. En poco tiempo la promesa se cumplirá. Dios tiene un propósito. Él tiene un plan para este mundo. Él tiene un plan para tu vida. Y todos los propósitos y planes de Dios se cumplirán a su debido tiempo, en su calendario, no de acuerdo al tuyo.Necesitas perseverancia.

Pero ¿Cómo se obtiene la perseverancia? ¿La obtienes cuando todas tus oraciones son contestadas en los próximos tres minutos? Eso no cultiva la perseverancia. Algunas de ustedes son corredoras. ¿Cómo obtienes resistencia para continuar corriendo? Mediante la práctica. No la obtienes corriendo una carrera corta de 100 yardas, sino corriendo millas, y millas y millas. Es así como aumentas tu resistencia.

Entonces ¿Cómo cultivas la perseverancia en esta vida? «Necesitas perseverancia.» La cultivas corriendo a través de lugares difíciles, a través de sendas duras, a través de tentaciones y de pruebas y de problemas y de retos y de lágrimas y de temores. Pero mantén tu ojo en la meta final y corre por fe en que Dios va a cumplir Su plan y Sus promesas.

Así que mientras tanto, mientras estemos corriendo, mientras nosotras estemos aumentando nuestra resistencia, mientras esperamos, esperamos en el Señor. Lo esperamos a Él. Él va a obrar. Él reivindicará la justicia. Él hará caminos derechos en donde está torcido. Como dice la Escritura en Habacuc: «Si les parece lento, ciertamente vendrá, no tardará».

Oh hermanas, este versículo debería darnos mucha esperanza. Debería darte valor. Debe llenarte de fe, en cualquiera situación que hoy te parece tan desesperante y tan larga, y tan difícil de manejar.

Ora por avivamiento. Oh Señor, hay mujeres en este lugar que han orado por avivamiento durante años, por décadas. Conozco a algunas de ustedes. Algunas de ustedes oran por avivamiento mucho más que yo, lo han anhelado, lo han esperado, y no lo han visto llegar. De hecho, la situación se ve más oscura ahora que cuando empezaste a orar por avivamiento.

Pero escuché a una mujer hace poco hablar con otra persona aquí, y ella le decía: «Yo sé que Dios lo va a enviar». Dios ha puesto fe en su corazón. Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrá, en el tiempo de Dios y a la manera de Dios, no tardará.

No te canses. No te rindas. Sigue creyéndole a Dios. Continúa ejercitando la fe. Mientras tanto, ten cuidado de no tomar los asuntos en tus propias manos para tratar de arreglarlo por ti misma o para arreglar tus circunstancias.

Recibo tantas cartas y correos electrónicos de oyentes que se lamentan de haber tomado los asuntos en sus propias manos en vez de esperar que Dios cumpliera Su propósito en sus vidas. Recibí un correo electrónico largo la semana pasada.

No tengo tiempo para leerlo completo, pero esta mujer se crió en un hogar disfuncional que la llevo a una horrible promiscuidad sexual. Ella terminó casándose con un hombre muy impío. En el proceso de tratar de sobrevivir este terrible matrimonio, un amigo le presentó a Cristo.

Pero su marido aún no ha venido a la fe. No está bien con Dios. Continúa con su conducta pecaminosa. Ella escribió, «finalmente sucumbí… Me divorcié de mi marido».

Luego ella relata toda una serie de eventos. Finalmente se terminó casando de nuevo y en el proceso de este segundo matrimonio, ella se volvió de nuevo al Señor. Ella se había enojado con Dios porque Dios no había cambiado a su primer esposo, y ella había seguido adelante sin Dios.

Pero se había convertido en alguien llena de ira y de impaciencia, de manera que se deshizo del primer marido. Pero Dios fue misericordioso. Y ella se casó de nuevo con un segundo marido que amaba al Señor, y que la amaba a ella. Ella volvió de nuevo a la fe.

Pero es interesante que ahora, al Dios estar tratando con ella, ahora se pregunta: «¿si hubiera permanecido con mi primer esposo… habría él llegado a conocer al Señor también? ¿Me di por vencida demasiado fácilmente?» Dios la trajo a un lugar de arrepentimiento al darse cuenta que debió haber esperado en el Señor en aquel primer matrimonio.

Ahora eso no significa que ella debe salir de su segundo matrimonio. Ella está allí ahora, y puede ser bendecida en medio de este. Ella se ha reconciliado con Dios. Y ahora está tratando con algunos asuntos del pasado de una forma que considero que es importante.

Pero ella dice, «Por fin he comprendido que mi felicidad nunca debe venir a expensas de la obediencia a la Palabra de Dios». «He sido asombrada por la asombrosa gracia de Dios a pesar del hecho de que no esperé, de que seguí adelante, a pesar de que no esperé al Señor. Dios ha sido misericordioso conmigo».

Pienso en ese maravilloso texto del Salmo 37 los versículos 5-11:

Encomienda al SEÑOR tu camino,
confía en El, que El actuará
hará resplandecer tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodía.

Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia;

no te irrites a causa del que prospera en su camino,
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.

Deja la ira y abandona el furor;

no te irrites, sólo harías lo malo.

Porque los malhechores serán exterminados,
más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.

Un poco más [esto en el tiempo de Dios] y no existirá el impío; Buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.

[Piensa en esto: en un poco más de tiempo el impío no estará allí! Y quizás tú piensas: «No puedo continuar en estas circunstancias». Tú puedes. Aunque parezca que tarda, espera; porque de cierto vendrá y no tardará.]

Un poco más y no existirá el impío;
buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.

Mas los humildes [los mansos, aquellos que le creen a Dios] poseerán la tierra, [Aunque tarde, espéralo; de seguro sucederá. El que ha de venir, vendrá. El no tardará.]. [Amén]

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha proporcionado una maravillosa perspectiva sobre la espera, el juicio y la eternidad. Es el tipo de conocimiento práctico que hemos estado recibiendo en el libro de Habacuc. Las mujeres se han sorprendido al descubrir la relevancia de las preguntas de este profeta del Antiguo Testamento. Nancy nos ha animado leer y releer el libro de Habacuc, mientras se transmite esta serie, y espero que lo estés haciendo.

¿Qué es la fe? Va más allá de lo que crees intelectualmente. Nancy nos lo explicará en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. ¡Acompáñanos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 «When We See Christ. Esther Kerr Rusthoi.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/14 – “Irreverencia en la Casa de Dios”

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

3/14 – “Irreverencia en la Casa de Dios”

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

68 – Proyecto de Ley de educación Sexual

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

68 – Proyecto de Ley de educación Sexual

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

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Jul 10 – Escuchando a Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 10 – Escuchando a Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/escuchando-dios/

Carmen Espaillat: Dios habló directamente a profetas como Habacuc. ¿Hace eso Él hoy? Aquí está Nancy Leigh Demoss.

Nancy Leigh DeMoss: Dios no está revelando nada nuevo hoy. Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos saber. Ahora, el Espíritu Santo tomará esta Palabra, la hará viva en nuestros corazones, la aplicará, y nos demostrará cómo se relaciona con nosotras.

En la Biblia probablemente no aparecerá el nombre de tu esposo. La Biblia probablemente no te dice a qué Universidad debes ir o qué trabajo debes tomar, pero el Espíritu Santo, cuando estás en la Palabra de Dios, tomará esa Palabra y la hará viva en tu entendimiento y en tu corazón y te mostrará cómo debe ser aplicada a tus circunstancias y situaciones actuales de vida.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Si te has perdido cualquier programa de esta serie de Nancy titulada » Habacuc: del temor a la fe «, podrás escucharlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Es una visión muy honesta sobre emociones muy crudas, y hoy llegamos a un punto decisivo en el viaje espiritual de Habacuc. Ahora aquí está Nancy…

Nancy: Si has estado con nosotras a lo largo de esta serie de Habacuc, sabrás que a simple vista la mayor parte del primer capítulo no fue muy esperanzador. Tuvimos mucho pesar, calamidades y los caldeos que llegaron a tomar posesión de la tierra. Hoy llegamos a lo que creo es una de las primeras señales optimistas, de esperanza, ciertamente, en este libro en el capítulo 2 en el versículo 2.

Y voy a retomarlo desde el versículo 1 para tener algo del contexto. Habacuc ahora está listo para escuchar lo que Dios tiene que decirle y cómo Dios responderá a las preguntas y a las inquietudes que están en su corazón, como él mismo lo dice en el versículo 1 y esto lo vimos en la última sesión.

«Tomaré mi posición en mi puesto de guardia y me estacionaré en la torre, y miraré para ver lo que Él {Dios} me dirá, y lo que yo le responderé con relación a mi queja».

Entonces el versículo 2 -y me encantan estas cinco palabras. «Y el SEÑOR me contestó.»- Me quiero estacionar en esas cinco palabras hoy — «Y el SEÑOR me contestó». Ahora, para darnos algo de contexto aquí. Si vas hacia atrás al capítulo 1, al versículo 2, recuerda que Habacuc le dijo a Dios, «¿Hasta cuándo, oh Señor, pediré ayuda, y no escucharás?» Habacuc no pensaba que Dios lo estaba escuchando, y si Dios lo estaba escuchando, entonces parecía como que no estaba haciendo nada al respecto .

Ahora tenemos este recordatorio de que Dios ha estado escuchando todo el tiempo, y me pregunto si solamente Dios estaba esperando que Habacuc llegara a un punto donde pudiera estar lo suficientemente tranquilo, lo suficientemente callado y disponer del tiempo suficiente para escuchar la respuesta de Dios. «Y el SEÑOR me contestó».

Es solamente un recordatorio hermoso de que cuando clamamos al SEÑOR, Él nos escucha, y Él nos responde, no siempre en nuestro tiempo, no siempre a la manera que esperamos, pero Él nos responde. No puedo decirles cuánto me encanta esa frase-«El SEÑOR me contestó».

De hecho, encontrarás a través de todas las Escrituras una especie de hilo conector. Lo encuentras muy a menudo en los Salmos. El Salmo 138 el versículo 3 dice:

El día que invoqué, me respondiste.
Salmo 3, versículo 4,

Con mi voz clamé al Señor, y Él me respondió desde su santo monte.
Salmo 99, versículo 6:

Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; ellos clamaron al SEÑOR, Y Él les respondió.
Salmo 118, versículo 5,

En medio de mi angustia invoqué al SEÑOR; el SEÑOR me respondió y me puso en un lugar espacioso.
¿Y no es eso lo que dice Jeremías 33?

Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces.» (Versículo 3, parafraseado)
Ahora, Dios no siempre nos responde exactamente de la manera que nosotras pensamos que lo hará.

Estoy pensando en ese versículo de Job. En realidad, es un versículo que se repite dos veces, en Job capítulo 38 y después, otra vez en Job capítulo 40. Y dice,

Entonces el SEÑOR respondió a Job desde el torbellino (38:1 & 40:6).

Bueno, no quisiéramos que un torbellino llegue a nuestras vidas, pero algunas veces esa es la manera como Dios nos habla, en medio del torbellino.

También en Éxodo capítulo 19 -¿recuerdas que los hijos de Israel acamparon en el Monte Sinaí, donde Dios les entregó la ley? Era un lugar impresionante. Y vamos a leer un poco más sobre ese contexto y cómo Dios les respondió.

«Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de trompeta; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento.» (Versículo 16)

Yo pienso que si conociéramos cómo es Dios realmente, las trompetas , los relámpagos , los truenos y las densas nubes no nos harían temblar tanto como Su presencia lo haría.

«Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.

Y todo el Monte Sinaí humeaba porque el SEÑOR había descendido sobre él en fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía con violencia. El sonido de la trompeta aumentaba más y más. [¿Captas la escena aquí? Esta es una escena muy ruidosa.] Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno (versículos 17-19).

¿Cómo habrá sido eso? No me lo puedo imaginar, pero Dios le respondió a Moisés cuando Moisés le habló.

Pero ahora, volvamos a Habacuc. Habacuc ha subido a su puesto de guardia. Él dijo, «Voy a ver que Dios me dirá,» y Dios sabía que su corazón estaba en una posición donde estaba listo para escuchar. Estaba listo para recibir lo que Dios le tenía que decir, y entonces dice, «Entonces el SEÑOR me respondió».

Ahora, eso suscita la siguiente pregunta en mi mente. ¿Por cuánto tiempo habría estado Habacuc en esa torre de vigilia, en ese puesto de guardia? ¿Por cuánto tiempo habría estado esperando? ¿Por cuánto tiempo había estado escuchando? ¿Por cuánto tiempo había estado esperando por una respuesta?

Bueno, la respuesta obvia es que no sabemos porque la Escritura no nos dice, pero te diré algo que sí sabemos. Él esperó el mismo tiempo que le tomó a Dios responder. Nosotros no sabemos qué periodo de tiempo hay entre el versículo uno y el versículo dos.

¿Le respondió Dios en tres minutos? ¿Le respondió Dios en tres horas o en tres días? ¿Qué tiempo estuvo en ese puesto de guardia? Dijimos que no es literalmente un puesto de guardia. Es una actitud de expectación- esperando en Dios, diciendo, «Señor, habla, que Tu siervo está escuchando».

¿Qué tiempo esperó allí? Esperó lo suficiente para obtener una respuesta de Dios, y yo creo que esa es una de las razones por qué tantas de nosotras sentimos que Dios no responde nuestras oraciones es porque no esperamos el tiempo suficiente. Lanzamos nuestra oración, y entonces nos vamos de ahí y seguimos hacia la próxima actividad, la próxima ocupación en nuestras vidas. Y no esperamos que Dios nos responda.

Tú dices, «¿Tú quieres decir que se supone que mi tiempo de quietud dure tres días consecutivos, sin parar? Pero espérate, dime, ¿quién alimentará a mis hijos? ¿Cómo iré al trabajo? ¿No vivo mi vida?» Lo que estoy diciendo es que necesitamos vivir nuestras vidas en una actitud de espera y expectativa en Dios, en anticipación, en estado de alerta hasta que Dios nos de lo que necesitamos, no importa lo mucho que se tarde.

Has orado por tu esposo. Has orado por tu hijo. Has orado por un trabajo. Has orado por una situación con tus suegros o por una situación en tu escuela, y nada cambia. ¿Cuánto debes esperar para que Dios actué? ¿Cuánto debes esperar para obtener la perspectiva de Dios? El tiempo que sea necesario. Esa es la respuesta.

Espera en el Señor, y vamos a ver ese tema a través de todo el libro de Habacuc. No está expresado explícitamente aquí, pero creo que está implícito en este pasaje – él esperó.

De hecho, tenemos otra ilustración de esto en el libro de Jeremías, en el capítulo 42 dice:

Las personas . . . se acercaron, y le dijeron al profeta Jeremías, «Llegue ahora ante ti nuestra súplica, y ruega al SEÑOR tu Dios por nosotros, por todo este remanente – porque quedamos pocos de muchos que éramos, como pueden ver tus ojos – para que el SEÑOR tu Dios. . .»

Esta gente le dijo: El Señor tu Dios. Este era el pueblo de Dios, pero le dijeron a Jeremías,

Ruega que el SEÑOR tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir, y lo que debemos hacer (versículo 1-3).

Y Jeremías les dijo, «Os he oído. He aquí, voy a orar al SEÑOR vuestro Dios,» el Señor tu Dios. Él es tu Dios, también. No es solamente mi Dios. Él es tuyo, también, pero,

«Voy a orar al SEÑOR vuestro Dios conforme a vuestras palabras, y todas las palabras que el SEÑOR os responda yo os las declararé. No os ocultaré palabra alguna.

Al final de diez días la palabra del SEÑOR vino a Jeremías.» (versículos 4 & 7). ¿Estás dispuesta a esperar por la Palabra de Dios?

La gente se acercó, y le dijeron, «Ruega por nosotros.» Jeremías les dijo, «Esta bien, Voy a orar por ustedes.» Diez días más tarde, llega palabra de Dios a Jeremías para el pueblo. ¿Estás dispuesta a esperar por la Palabra de Dios?

¿Y si se tarda diez años? En nuestras mentes, si no acontece en diez minutos, ¡nos vamos de allí! Habacuc dijo, «Estaré en mi puesto de guardia. Velaré para ver lo que Él me dice.» Entonces el SEÑOR me respondió..» Espera hasta que llegue la respuesta.

Ahora, quiero irme un poco por la tangente aquí y creo que este pasaje me da una buena oportunidad para decir algo que pienso necesita ser dicho a nuestra generación. Quiero hablar sobre la manera en la que Dios nos habla hoy.

«El SEÑOR me contestó.» ¿Qué significa eso para nosotras? ¿Cómo lo vemos? ¿Qué entendemos por eso? Bueno, hay diversos lugares en las Escrituras que nos pueden ayudar, pero el que encuentro más útil está en… vamos a Hebreos capítulo 1; quiero que vayas allí.

Hebreos capítulo 1, versículo 1 nos dice que,

«Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas…»

De manera que hay una manera que Dios usó para hablar a Su pueblo. Acabamos de leer algunas de esas formas que El uso en los días del Antiguo Testamento. Dios le habló en el torbellino, en el trueno, en voces, a través del profeta Jeremías.

Dios les dió estas voces audibles. Pero en estos últimos días, «{Dios} nos ha hablado» y ha finalizado de hablar «por su Hijo {Cristo}, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo» (versículos 1-2).

Dios acostumbraba a hablar de muchas maneras diferentes. Ahora, Dios nos ha dado Su revelación completa, Su Palabra completa, la Palabra viva, Jesucristo. Cuando venimos a Hebreos capítulo 12, el autor dice, «Mirad que no rechacéis al que habla» (versículo 25a).

En el pasado, Dios habló de cierta manera. En estos últimos días, Dios nos ha hablado por medio de Su Hijo, pero entonces Él dice que hay un sentir en el cual Dios todavía está hablándonos.

«Porque si aquellos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo» (versículo 25: b). Él dice, «Dios está aún hablando, y eso plantea esta pregunta. ¿Cómo Dios nos habla hoy?

Quizás tú dices, «Quiero la respuesta de Dios. Quiero saber lo que Dios piensa. Me he colocado en mi puesto de guardia. Quiero saber como Dios quiere que yo responda sobre este asunto en mi matrimonio, en mi iglesia, en mi lugar de trabajo.

«¿Qué hago? ¿Cómo debo esperar escuchar de Dios? ¿Tendré un sueño? ¿Tendré quizás una visión? ¿Escucharé una voz audible? ¿Cómo sabré que Dios me está hablando a mí?»

Bueno, como acabamos de leer en Hebreos capítulo 1, antes de que se completaran las Escrituras, Dios usaba frecuentemente cosas como visiones y sueños y voces audibles. Eso no era inusual en el Antiguo Testamento el que Dios hablara de esas maneras.

Pero ahora que se han completado las Escrituras -la Palabra escrita de Dios- Dios nos habla a través de Su Palabra. Él nos habla a través de Su Palabra. Su Palabra en las Escrituras está completa, y Dios nos habla por Su Espíritu que mora dentro de nosotras.

¿Qué hace el Espíritu? El Espíritu nos ayuda a entender la Palabra, por lo que el Espíritu dentro de nosotras nos da entendimiento, ilumina esa Palabra. Mientras he estado leyendo el libro de Habacuc en estas últimas semanas, he estado confiando en el Espíritu de Dios para que derrame luz sobre estos pasajes, para ayudarme a entender su interpretación y su aplicación a mi vida.

El Espíritu Santo toma la Palabra que es simplemente tinta sobre papel, el Espíritu Santo la abre ante nuestros ojos, y la hace tomar vida. Él la aplica en nuestros corazones. Mientras leo las Escrituras, me doy cuenta de que es Dios quien me está hablando. Es el Espíritu Santo quien me está dando ese entendimiento. Es el Espíritu Santo quién me da convicción mientras leo las Escrituras, quién me dirige, quién me guía a través de la Palabra de Dios.

Dios habla claramente hoy, más claro que nunca, por Su Espíritu y a través de Su Palabra escrita, la Biblia, así que no esperes que Dios te hable o te responda cuando vayas a tu puesto de guardia, cuando vayas a tu torre y estés buscando respuestas-no esperes que Dios te responda apartada de Su Palabra. Déjame decirlo de esta manera. Dios no está revelando nada nuevo hoy.

Ahora bien, vas a escuchar a personas decir, «Dios me dijo esto. O Dios me dijo aquello». Si lo que ellos están diciendo es, «Dios me dijo esto a través de Su Palabra,» eso hace mucho más sentido, pero si ellos están diciendo, «Dios me dijo algo nuevo o diferente que no está en la Palabra de Dios,» están hablando por Dios de una manera que nosotras sabemos no es bíblica.

Dios no está revelando nada nuevo hoy. Él nos ha dado todo lo que necesitamos saber. Ahora, el Espíritu Santo tomará esa palabra, la avivará en nuestros corazones, la aplicará y nos mostrará cómo se relaciona con nosotras.

Probablemente la Biblia no contiene el nombre de tu esposo. La Biblia, probablemente no te dice a qué universidad debes ir o qué trabajo debes tomar, pero el Espíritu Santo, mientras estás en la Palabra de Dios, tomará esa Palabra y la avivará en tu entendimiento y en tu corazón y te mostrará cómo debe ser aplicada a las circunstancias y a las situaciones de tu vida en ese momento.

No puedes esperar ignorar las Escrituras o dedicarle un tiempo limitado o leerla con mucha rapidez, recibir una dosis mínima de ella en tu corazón y llenar tu mente con otros libros, con programas de televisión y música y esperar que Dios te responda.

Una de las cosas que he notado desde que inició Aviva Nuestros Corazones es que hay un movimiento real en el mundo cristiano evangélico alejado de la enseñanza, de la predicación y de la proclamación de la Palabra de Dios.

¿ Y qué lo ha reemplazado? Bueno, muchas cosas, pero una de las cosas más populares que la ha reemplazado es la música. Estamos viendo esto, por ejemplo, en la radio cristiana de hoy, «Más personas sintonizarán una estación si tiene música que si tiene la Palabra de Dios siendo proclamada,» así que el argumento es, «Bueno llevaremos la Palabra a ellos a través de la música.»

Ahora, ¿la música es bíblica?, si es una música centrada en la Biblia. No hay nada malo con ella, pero Dios nos habla a través de Su Palabra. Aun la música, si realmente va a ser de beneficio para nuestras vidas espirituales, debe estar llevando la Palabra de Dios a nuestras vidas. Pero la sabiduría convencional es: «La gente no quiere escuchar la Palabra de Dios enseñada. Quieren escuchar más música».

Bueno, no dudo que eso sea verdad, pero la pregunta es: ¿Quieren escuchar a Dios? ¿Quieren respuestas, o simplemente quieren estar entretenidos? Si solamente quieres estar entretenida, entonces mantén tu vida llena de música y de otras cosas que te mantienen feliz, pero si quieres obtener respuestas, tienes que ir a la Palabra de Dios.

Tenemos que ser personas de la Palabra de Dios. No puedes ignorar las Escrituras, obtener dosis mínimas de ella en tu vida, llenar tu vida de otras cosas, y entonces esperar obtener respuestas de parte de Dios.

¿Cuáles son entonces algunos puntos importantes que debemos recordar hoy? Número uno: Dios nos escucha y nos responde cuando oramos. Puede que pienses que Él no está escuchando. Puede que no sientas que Él está escuchando. Puede que no veamos Su respuesta. Puede que no comprendamos Su respuesta, pero Dios escucha y responde las oraciones.

Es bueno recordar las cinco palabras, que me encantan, del versículo 2 de Habacuc capítulo 2, «Y el SEÑOR me respondió.» Ahora, ten presente la posición en que estaba Habacuc cuando el Señor le respondió. Él estaba a la expectativa. Estaba esperando. Estaba escuchando. Estaba en su puesto de guardia. Estaba en su torre.

Algunas de nosotras no estamos escuchando a Dios porque no estamos tomando el tiempo para escucharlo; el tiempo de esperar en Él, de permitirle hablarnos. Dios escucha y responde cuando oramos, pero recuerda esto: Dios no siempre responde inmediatamente. ¿Qué está esperando? No sé.

Quizás está esperando que estemos listas para escuchar.

Quizás está esperando que estemos en un lugar donde estemos preparadas para la respuesta.

Quizás está esperando por algo que no tiene nada que ver con nosotras, pero Dios sabe por qué.

Él tiene Sus razones. Podemos confiar en que, aunque Él no siempre responda inmediatamente, aún así está escuchando, y está en el proceso de respondernos. Tenemos que estar dispuestas a salirnos de la multitud, a estar tranquilas, a esperar, a escucharlo hablar, y esto es de lo que se trata la meditación- mientras vamos a la Palabra de Dios- no estar apresuradas o distraídas.

Solamente quiero decirte, que Dios ha estado haciendo algo muy fresco en mi propio corazón durante el último par de meses, en mi tiempo de quietud personal. He sido retada a ir a la Palabra de Dios y poner a un lado todas las distracciones, todas las interrupciones. Estoy encontrando que soy capaz de escuchar mejor cuando no estoy haciendo tantas cosas al mismo tiempo, cuando me detengo para meditar en la Palabra de Dios.

Eso es algo que me ha encantado sobre este estudio de Habacuc, y mientras camino con mi compañera de caminatas, hablamos de Habacuc. Citamos Habacuc. He pensado en Habacuc cuando me voy a dormir y cuando me levanto, versículo por versículo, frase por frase, meditando sobre ello, masticándolo, escuchándolo, diciendo una frase y ponderándola – ¿qué quiere decir Dios con esto?

«Y el SEÑOR me respondió.» ¿Qué significa esto? ¿A qué se parece esto? Como resultado, la Palabra está retornando viva hacia mí de una manera que no siempre pasa si permito interrupciones, distracciones o si tengo prisa o estoy tratando de cubrir cantidades masivas de Escrituras cada día. Ha sido bueno para mí reducir la velocidad, irme a mi puesto de guardia, escuchar lo que el Señor me dirá.

Entonces recuerda que la respuesta de Dios no es siempre lo que hemos esperado o deseado. Cuando vas a escuchar a Dios, no le digas cómo responder, y no lo limites a responder de la forma como tú piensas que Él debe hacerlo, o a la manera que tu esperas que Él lo haga.

A Dios le encanta sorprendernos con Sus respuestas. Puede que pienses que Su respuesta no es la correcta, pero te garantizo que sí lo es. Ahí es que entra la fe, y eso es lo que Habacuc llega a entender.

Déjame preguntarte esto. ¿Estás escuchando de Dios? ¿Te está Dios hablando? ¿Estás recibiendo respuestas de Dios?

«Y el SEÑOR me respondió.» «Clamé, y el SEÑOR me respondió.» «El SEÑOR me respondió.» «El SEÑOR me respondió.» Está en toda la Escritura.

¿Te está Dios respondiendo?

¿Te está Él hablando?

Si no es así , ¿por qué no?

¿Te estás colocando en una posición, en un lugar, donde puedes escucharlo a Él?

¿Estás tú en la Palabra?

¿Estás meditando en ella?

¿Estás reflexionando en ella?

¿Estás tomando tiempo en ella?

Amigas, no me digan cuán ocupadas están porque yo lo sé. Yo también estoy ocupada. Todas lo estamos, y algunas veces simplemente pienso, en toda esta actividad -Dios quisiera tener mucho menos actividad y simplemente más de nosotras.

¿Sabes qué? Encuentro que tengo que ser inflexible con mi agenda y con mi horario. Hay personas con las que no me puedo reunir. Hay personas a quienes no puedo ver. Hay cartas que no puedo escribir. Hay lugares a los que no puedo ir. Hay compromisos de conferencias que no puedo tomar.

Ahora, yo no estoy diciendo que nunca hago ninguna de estas cosas, pero tengo que limitarlas. Algunas veces las personas no entienden por qué no estoy haciendo más cosas, por qué no soy más social.

¿Sabes qué? Es porque he decidido que en esta vida quiero prepararme para estar lista para encontrarme con Dios, y eso significa que quiero estar escuchándolo. Y eso toma tiempo.

Tienes que hacer el tiempo. Eso no va a ocurrir solo en tu agenda. Tienes que apartar es el tiempo. Colocarlo aparte.

Ve a tu puesto de guardia. Ve a tu torre. Mantente alerta para ver lo que Dios te dirá, y a Su manera, y en Su tiempo, Él te responderá.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de vuelta muy pronto para orar. Oramos en fe, sabiendo que Dios responderá. El libro de Habacuc nos ha mostrado lo que se siente el pensar que Dios no está escuchando. También explica porqué la respuesta de Dios es diferente de lo que esperamos, y hoy vimos que Dios contesta a aquellos que pacientemente esperan por Él.

¿Porqué no escudriñas el libro de Habacuc más profundamente? Así descubrirías más sobre la oración, sobre esperar, sobre la frustración y sobre el gozo. Durante la serie actual de Nancy titulada » Habacuc: del temor a la fe » yo espero que estés leyendo y releyendo el libro de Habacuc.

Por 2,000 años, los creyentes en Jesús han reclamado que Él viene pronto. Bueno, la mayoría de nosotros no planificamos en segmentos de miles de años ni pensamos en un milenio como algo que viene pronto. Nancy Leigh DeMoss te ayudará a encontrarle sentido a todo cuando ella regrese en el próximo programa. Ahora ella está de vuelta para orar.

Nancy: Señor, danos oídos para escuchar y corazones para recibir lo que Tú nos dirás. Gracias porque Tú eres un Dios que habla, un Dios que se ha revelado a Sí mismo. Gracias porque Tú quieres darnos dirección, sabiduría, comprensión fresca y entendimiento.

Ayúdanos a tener corazones quietos, a estar lo suficientemente quietas para escucharte y recibir lo que Tú nos dirás. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/8 – Ángeles y demonios

Para mi el vivir es Cristo

Serie: Ángeles y demonios

7/8 – Ángeles y demonios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.