El temor de que los hijos no conozcan al Señor

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El Blog de Ligonier

Serie: El Temor

El temor de que los hijos no conozcan al Señor

Por Rebecca VanDoodewaard


Nota del editor:
 Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El temor.

Mónica era una mujer que temía por el alma de su hijo. Y con razón: Agustín veía la fe de Mónica como algo tonto y débil. Rechazó su cristianismo, volviéndose a la filosofía pagana, al entretenimiento violento y a la indulgencia sexual. Sin embargo, esta madre de la Iglesia primitiva siguió a su hijo por todo el Imperio romano, con la esperanza de seguir influenciándolo y de algún modo llevarlo a Cristo. 

Mónica no está sola. El temor por nuestros hijos es tan antiguo como Adán y Eva. Parece ser tan natural en la crianza como lo son las ampollas después de un maratón. Nos preocupamos por el bienestar físico, mental y emocional de nuestros hijos. Y los temores tienden a crecer junto con ellos: nos preocupa que al aprender a caminar terminen con un chichón en la frente; nos preocupa que al aprender a conducir terminen en la sala de emergencias de un hospital.

Para salvar a Su pueblo descarriado, el Padre envió a Su Hijo unigénito, un Hijo que fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Pero el temor a que un hijo no sea salvo es el más oscuro de nuestros temores. La conducta de nuestros hijos puede confirmar y aumentar nuestros temores, profundizándolos a medida que pasa el tiempo y persiste su falta de arrepentimiento. Y este temor es complicado. Tememos no solamente por las almas de nuestros hijos, aunque eso es lo principal. También tememos que se hagan daño a sí mismos y a los demás, que desacrediten el nombre de Cristo y de la Iglesia, que nadie entienda nuestro dolor, que estemos perdiendo el contacto con ellos mientras buscan escapar de nuestra influencia. Tememos que esta prueba sea de por vida. Aun en medio del dolor, el temor a lo que piensen los demás acerca de nuestra paternidad o familia puede nublar nuestras mentes y nuestros corazones.

La preocupación de Mónica por Agustín la hacía llorar mientras iba de un lugar a otro. Las oraciones y las lágrimas deben estar allí, fluyendo a causa del amor por nuestros hijos y la tristeza por la acumulación de su culpa delante de Dios. Pero nuestras lágrimas nunca podrán consolar, alentar ni eliminar la culpabilidad de nuestros hijos. ¿Qué pasa si no lloramos lo suficiente o si lloramos por las razones equivocadas? ¿Qué pasa si oramos con un énfasis incorrecto? Nuestras acciones paternas nunca son meritorias. Como diría el gran escritor de himnos Horatius Bonar, todas nuestras oraciones, suspiros y lágrimas son incapaces de aliviar su terrible carga.

Hace falta que intervenga un amor por nuestros hijos que supere el nuestro. Dios no ha prometido salvar a todos los niños del pacto (Mt 10:34-36). Pero Él sigue siendo el Dios fiel que guarda el pacto y que se reveló a Sí Mismo a Abram (Gn 17). Nuestra experiencia no cambia el carácter de Dios. Si nuestros hijos no se aferran a las promesas del pacto, la culpa es de ellos, no de Dios. Dios es el mismo Padre celestial inmutable que salva a todos los que vienen a Él. Él escucha nuestras oraciones y las responde con Su sabiduría oculta.

Pero Él hace más que eso. Dios entiende lo que es tener un hijo descarriado. En Oseas, el Señor dice: «Cuando Israel era niño, Yo lo amé, y de Egipto llamé a Mi hijo. Cuanto más los llamaban los profetas, tanto más se alejaban de ellos» (11:1-2a). Dios fue rechazado por un pueblo que Él amó y cuidó.

Para salvar a Su pueblo descarriado, el Padre envió a Su Hijo unigénito, un Hijo que fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Tú y yo nunca habríamos sacrificado a un hijo fiel y amoroso por gente que nos odiara. Esto va más allá del alcance del amor humano. Pero si estamos en Cristo, esta es nuestra experiencia: antes estábamos «alejados y… de ánimo hostil, ocupados en malas obras» (Col 1:21), mas ahora estamos reconciliados con el Padre por medio de la expiación del Hijo. El Dios que se acercó a nosotros no ha cambiado a pesar de nuestras circunstancias.

Un hijo descarriado es una gran prueba de fe, en parte porque la situación expone qué tanto caminamos por fe, y no por vista. Cuando solo tenemos ojos para nuestro hijo descarriado, y para todas las formas en que el mundo, la carne y el diablo están obrando con éxito en él o ella, el temor es una respuesta natural. Al vivir por fe uno puede ver esta realidad. Uno ve el peligro espiritual, pero se enfoca en quién es Dios. Miramos a Cristo, quien puede decirle al Padre: «De los que me diste, no perdí ninguno» (Jn 18:9). Por Su gracia, Dios trae a muchos pródigos de vuelta a casa. Los padres cristianos deben llegar al punto de su fe en el que, con mansedumbre pero de todo corazón, afirmen junto con nuestro Señor Sus palabras más difíciles:

El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí (Mt 10:37-38).

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Rebecca VanDoodewaard
Rebecca VanDoodewaard

Rebecca VanDoodewaard es autora de Reformation Women: Sixteenth-Century Figures Who Shaped Christianity’s Rebirth [Las mujeres de la Reforma: Figuras del siglo XVI que moldearon el renacimiento del cristianismo] y de las series para niños de Banner Board Books.

Las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

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Serie: Las parábolas de Jesús

Las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

Por Thomas Keene 

Probablemente estas parábolas son dos de las más sencillas y, sin duda, son de las más cortas; pero aún así, el impacto que transmiten supera grandemente la cantidad de sus palabras. ¿Por qué han resultado ser tan memorables? Porque hacen uso de la imaginación que Dios nos ha dado. No necesitas un título avanzado en teología para poder entender lo que está sucediendo aquí. Al contrario, si alguna vez has buscado a Narnia en tu patio, o si has desempolvado un rincón abandonado en tu ático con la esperanza de encontrar un objeto antiguo que ha estado perdido por mucho tiempo, o si simplemente te has hecho la pregunta: «¿Habrá una mejor manera en que podamos hacer esto?», entonces estás bien equipado para entender lo que Jesús quiere comunicar. Él quiere que nuestra mente se cuestione: «¿Qué haría yo si encontrara lo imposible?». Entonces nos recuerda que ya lo hemos encontrado: el Reino de los cielos.

La Biblia de Estudio de La Reforma

Estas parábolas son muy cautivadoras porque todos hemos experimentado «la búsqueda». Quizás ha sido la búsqueda de un objeto valioso que hemos perdido; o cuando buscamos la manera de pagar la universidad; o cuando tratamos de encontrar la manera de preparar a la perfección aquella imposible taza de café; en cualquiera de estos casos, sabes bien lo que significa buscar algo. Esa experiencia humana universal de buscar y descubrir provee el escenario y el punto de partida metafórico para estas dos parábolas. Ahora, imagina que tu búsqueda resultó en un descubrimiento tan glorioso que impacta vidas; ya que, afortunadamente, estas parábolas no muestran un mundo en el que la búsqueda pueda resultar infructuosa. Todo lo contrario, el descubrimiento es inesperadamente glorioso. Eso es lo que Jesús nos está llamando a imaginar y a considerar aquí: ¿qué harías si tu búsqueda resulta ser un hallazgo verdaderamente trascendental?

¿Sacrificaríamos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor?

Tal pregunta nos lleva al punto principal de estas parábolas. Aunque el escenario metafórico es la búsqueda y el descubrimiento sorprendente, el énfasis principal recae en el costo. Analiza la parábola del tesoro. En el mundo antiguo la posibilidad de encontrar un tesoro enterrado en un campo era escasa, pero no del todo exagerada. Dada la falta de cajas de seguridad y sistemas de alarma, el lugar más seguro para la posesión más preciada ciertamente podía ser «debajo del colchón». Sin embargo, Jesús no está muy interesado en los detalles. Su atención y énfasis están en el precio que nuestro buscador de tesoros está dispuesto a pagar. Y la enseñanza de Jesús aquí es tan sorprendente como sencilla. Obtener el tesoro le cuesta todo al hombre, y ni siquiera se detiene a hacer las cuentas. Actúa por impulso, conmovido y motivado por la energía de su «alegría» (Mt 13:44). La belleza y la gloria del Reino son tales que quien lo encuentra y sabe lo que ha encontrado reacciona con alegría instintiva, sacrificándolo todo sin contarlo como pérdida con tal de obtener lo imposible.

La parábola de la perla de gran valor es aún más sorprendente y desafiante en este sentido. A simple vista, podría parecer que no sucede mucho en la segunda parábola que no haya sido expresado con mayor claridad en la primera. En ambas, el buscador vende todo lo que tiene para obtener el premio, pero parece haber un pequeño giro en la parábola de la perla. Hay un acto irracional de parte del mercader que merece nuestra atención. En este caso, el mercader no lo vende todo para obtener algo de mayor valor, como ocurrió en la parábola anterior. Por el contrario, el mercader lo vende todo, incluyendo (presumiblemente) su inventario completo de perlas, para comprar una sola perla. Eso no es un buen negocio. Sus acciones demuestran que él no está en el negocio de las perlas por ganar dinero, sino por las perlas en sí, y ahora ha encontrado «La Perla». Este hombre no es realmente un mercader, sino un coleccionista de perlas, y poseer esta perla es poseer la única perla que tiene verdadera importancia. ¿Por qué el mercader vendió todo (¿hasta su casa?) para convertirse en el dueño de una sola perla? Por amor a esta perla. Una vez más, por el gozo que le daba. Ese es el giro de la segunda parábola. Irónicamente, el mercader parece estar menos motivado por ganancias económicas que el hombre del campo, ya que el mercader lo sacrifica todo, no por la esperanza de obtener mayores ingresos, sino por el simple gozo de poseer la perla.

Por lo tanto, estas parábolas nos invitan a considerar nuestro amor por el Reino. A través del tesoro, Jesús nos reta a revaluar lo que valoramos. ¿Estamos juzgando correctamente cuando se trata de las cosas de este mundo y del venidero? ¿Sacrificaríamos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor? Luego, con la perla, nos hace una pregunta aún más difícil: ¿es ese sacrificio verdaderamente por puro amor al Reino? El tesoro examina nuestra visión y nuestros valores: ¿consideramos que el Reino es mejor? Pero la perla examina aún más profundo penetrando en nuestro corazón y voluntad: ¿consideramos que el Reino lo es todo

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Keene
Thomas Keene

El Dr. Thomas Keene es profesor asociado de Nuevo Testamento y decano académico en el Reformed Theological Seminary en Washington, D.C.

Precursor de la Reforma en INGLATERRA

BITE

Serie: Biografía

THOMAS CRANMER

Precursor de la Reforma en INGLATERRA

Fue una de las figuras más importantes en el ascenso del protestantismo en Inglaterra.

A pesar de ser un personaje con muchas contradicciones, fue usado por el Señor para establecer la verdad de la Palabra de Dios en su nación.

Bienvenidos a este resumen de la vida de Thomas Cranmer.

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CRÉDITOS

Conductor: Nicolás Osorio.
Guión: Giovanny Gómez Pérez.
Producción: Pilar Prieto.
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El problema del mal 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Apologética

El problema del mal 

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

¿Qué es una TEOFANÍA?

Teología Express

¿Qué es una TEOFANÍA?

 Otto Sánchez

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¿Qué es una teofanía?, Teofanía, Teofanías
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El yugo de la inseguridad y el temor

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Un yugo ligero, ¿Y una vida tan pesada?

El yugo de la inseguridad y el temor

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

11 – Trato a los que sirven

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Santiago

11 – Trato a los que sirven

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

19 – LA CURVA DE APRENDIZAJE DE LA VIDA 

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

19 – LA CURVA DE APRENDIZAJE DE LA VIDA 

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 25-31


A pesar de todo su dolor, angustia, y soledad, Job va a rehusarse a abandonar su integridad. Aprendamos juntos, a partir del ejemplo de este gran hombre de Dios, a mantenernos firmes en medio de las dificultades de la vida.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

La parábola de los labradores malvados

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Serie: Las parábolas de Jesús

La parábola de los labradores malvados

Por Charles K. Telfer

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parábolas de Jesús.

Ningún hombre fue más valiente que nuestro Señor Jesús. Expuso abiertamente y a riesgo de Su vida, las malas intenciones de los ensimismados líderes del pueblo de Dios de Su generación. Irónicamente, nuestro pasaje termina con estos principales sacerdotes procurando arrestarlo (Mt 21:45-46), ejerciendo así, precisamente, el tipo de avaricia obstinada que Jesús condenó en la historia. Las fuertes acciones de Jesús (expulsando a los mercaderes del templo) y Sus palabras sobre el juicio venidero (las historias colindantes sobre la maldición de la higuera y las parábolas de los dos hijos y del banquete de bodas) son armas en la batalla contra el establecimiento religioso con las que Él había estado luchando desde que entró en Jerusalén. 

La parábola de Jesús se basa particularmente en la enseñanza de Isaías y es inusualmente alegórica. El dueño de la viña es Dios: «la viña del SEÑOR de los ejércitos es la casa de Israel» (Is 5:7); los labradores ingratos en la mira de Jesús son los líderes: «El SEÑOR entra en juicio con los ancianos de Su pueblo y con Sus príncipes» (3:14); y los siervos enviados por el amo hacen referencia a los profetas (Jesús hace esa misma referencia en Mateo 23:37 al lamentarse sobre Jerusalén). Estos siervos incluyen a Juan el Bautista, asesinado a manos de los gobernantes malvados de Israel (Mt 21:25). Jesús termina Su parábola con los labradores tratando terriblemente al hijo del dueño, como si fuera un criminal. En el versículo 45, los que escuchaban comprendieron las implicaciones de los versículos 41-44: «[El dueño] llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo», y particularmente el golpe de gracia de Jesús en el versículo 43: «el Reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos». Su liderazgo abusivo pronto llegaría a un abrupto final.

El Señor viene y debemos rendir cuentas. Cuidémonos de producir los frutos de la confianza y la vida justa que Él espera.

El inicio del cumplimiento histórico de estas profecías tuvo lugar en los desastres de los años 66 al 70 y 132 al 135 d. C., cuando los romanos destruyeron el templo, la ciudad de Jerusalén y a la mayoría de los líderes del pueblo.

Mira lo que Jesús subraya como la ofensa fundamental: rechazarlo. Jesús se presenta a Sí mismo como el Hijo en una relación especial con el Padre. C. S. Lewis argumenta convincentemente que nadie puede tomar a Jesús como otro buen maestro moral. Él debe ser o el Mesías o un megalómano. Jesús afirma que rechazarlo es el acto culminante que conduce al juicio. Jesús se pone a Sí mismo en el centro de los propósitos de Yahvé por la forma en que cita el Antiguo Testamento en la parábola. En el versículo 42, se aplica el Salmo 118:22-23: «La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo» (ver Is 28:16). En esencia, Jesús está afirmando: «Los poderosos pueden considerarme un rechazado sin valor, pero Dios hará maravillas a través de Mí y me dará un Reino». Algo más sobrio aún, en Mateo 21:44, Jesús se presenta a Sí mismo como esa piedra peligrosa (Is 8:14Dn 2:34,44). «¡No me desechen!» les está diciendo.

Esta historia fortaleció la fe de los primeros cristianos contra la vergüenza y la desgracia de que Jesús fuera «arrojado y muerto» (Mt 21:39). Los musulmanes rechazan la crucifixión del profeta Jesús como algo inconcebible; de hecho, Su muerte es un escándalo para todos aquellos que buscan demostraciones terrenales de poder e influencia. Además, ¿cuántas personas fueron convertidas por las enseñanzas de Jesús aquí? Los resultados externos no son una buena medida de la predicación fiel. Nuestro pasaje ayudó a los primeros cristianos judíos a dar sentido a los cambios radicales en el liderazgo y las formas externas del pueblo de Dios que tuvieron lugar en el primer siglo (Hch 2:23-373:14-15); y esta parábola de Jesús nos ayuda a todos a ver en el Nuevo Testamento una imagen más amplia del Israel de Dios expandido, compuesto por creyentes tanto judíos como gentiles bajo el nuevo liderazgo de los apóstoles de Cristo (Rom 11, Gal 6:16).

Los que creemos en Jesús debemos guardarnos de la presunción y la ingratitud que Él condena aquí (ver Rom 11:21). El Señor viene y debemos rendir cuentas. Cuidémonos de producir los frutos de la confianza y la vida justa que Él espera. Y recordemos la abundante bondad de Dios para con nosotros que nos sugiere esta parábola: la viña cuidadosamente preparada, los tratos hiper pacientes del Dueño de la viña esperando una respuesta y el Hijo que murió. El valiente que dijo esta parábola pronto estaría en camino de «[probar] la muerte por todos» (Heb 2:9). Qué buena razón para que respondamos con fe y gratitud hoy y todos los días.

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Charles K. Telfer
Charles K. Telfer

El Dr. Charles K. Telfer es profesor de lenguas bíblicas en el Westminster Seminary California y es anciano docente en la Presbyterian Church in America. Es autor de Wrestling with Isaiah:The Exegetical Methodology of Campegius Vitringa [Lidiando con Isaías: El método exegético de Campegius Vitringa].