¿Es necesario terminar cada oración con “en el nombre de Jesús”?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

¿Es necesario terminar cada oración con “en el nombre de Jesús”?

Mantle A. Nance

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Jesús enseñó repetidamente a Sus discípulos a orar en Su nombre (Jn 14:13-1415:1616:23-24). Orar en el nombre de Jesús es reconocer que nuestro acceso a Dios en oración es solo a través de Jesús. Como pecadores, estamos separados de Dios y hemos perdido la comunión con Él. A través de la fe en Cristo solo, nuestra comunión con Dios es restaurada. Por gracia, el Espíritu Santo nos une a Cristo y nos concede entrada a la comunión —la vida de oración— que Jesús tiene con Su Padre celestial, de tal manera que, como hijos adoptivos de Dios, podemos llamar al Padre de Jesús nuestro Padre y experimentar una comunión íntima y vivificante con Él (Mt 6:9Rom 8:15).

Cuando consideramos nuestra pecaminosidad y la santidad de Dios, podemos perder la motivación para orar. Puede que creamos que Dios no quiere saber de nosotros debido a nuestros fracasos o que Él está cansado de escucharnos confesar los mismos pecados o hacer las mismas peticiones una y otra vez. La buena noticia es que cuando los creyentes invocan al Padre en oración, lo hacemos en el precioso nombre de Jesús y cubiertos en Su justicia. El Padre se deleita en responder a cualquiera que lo invoque en el nombre de Su Hijo. Nuestras oraciones son «aceptas en el Amado» y son escuchadas tan claramente como las oraciones del Cristo intercesor (Ef 1:6Heb 7:25).

Es correcto y sabio decir las palabras «en el nombre de Jesús» cuando oramos.

Estas maravillosas verdades a veces llevan a los cristianos a preguntarse: ¿es necesario terminar cada oración con «en el nombre de Jesús»? O dicho de otra manera, ¿necesitamos decir las palabras «en el nombre de Jesús» cada vez que oramos? No creo que estemos obligados a decir «en el nombre de Jesús» cada vez que oramos. Lo importante es que reconozcamos en nuestro corazón que nuestro acceso a Dios en oración es solo a través del «[único] mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre» (1 Tim 2:5).

Habiendo dicho esto, es correcto y sabio decir las palabras «en el nombre de Jesús» cuando oramos. Hacer esto honra la exclusiva obra mediadora de Jesús y por lo tanto glorifica al Padre que lo escogió para ser el Sumo Sacerdote de Su pueblo (Heb 5:5). También honra y expresa la obra del Espíritu que, como dijo Benjamin Morgan Palmer, crea una «empatía viva» entre los santos que oran en la tierra y el Cristo que intercede en el cielo, conduciéndonos a orar con Cristo «Abba, Padre» (Gál 4:6). Además, decir «en el nombre de Jesús» cultiva la confianza en nosotros y en aquellos con quienes oramos para acercarnos al trono de la gracia con confianza, sabiendo que nuestro Padre se deleita en escuchar y responder a todos los que oran en el nombre de Su Hijo (Heb 4:16).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Mantle A. Nance
Mantle A. Nance

El Dr. Mantle A. Nance es pastor de la iglesia presbiteriana Ballantyne en Charlotte, N.C.

Entrenando la próxima generación – Ene 19

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 19 – Entrenando la próxima generación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/entrenando-la-proxima-generacion/

Annamarie Sauter: Con nosotras Julie Tassy.

Julie: Yo miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Sea que tengas hijos biológicos o espirituales, de seguro tienes preguntas prácticas sobre cómo guiarlos o hablarles sobre ciertos temas. En el programa de hoy escucharás acerca de esto, como continuación de la serie a la que dimos inicio ayer.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas.

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Y toma tiempo y no ves el fruto a veces durante años y años.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos.

Nancy: Es cuando reconocemos nuestras debilidades que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Bobbie: Porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Esta breve serie se titula, Nutre el corazón de tus hijos. Estarás escuchando a la primera esposa de Robert Wolgemuth, Bobbie, quien ya se encuentra en la presencia del Señor, y a sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy.

Bobbie: Una de mis obligaciones como madre es ayudar a mis hijos a identificar sus sentimientos, validarlos, dirigirlos en la dirección correcta.

Eso es rectitud, hacer las cosas que son correctas, en el tiempo correcto con la persona correcta y por las razones correctas. Cualquier otra cosa no daba en el blanco y no estaba dentro de la voluntad de Dios. Podría ser un hombre maravilloso pero en el momento equivocado. O puede ser que estés motivada por razones equivocadas. O simplemente te gusta porque…«¡ay es tan gracioso!»

Yo tenía una pasión por la pureza de Missy y Julie porque sabía lo importante que era. Yo sabía lo que era estar casada y solo haber tenido relaciones sexuales con mi esposo y nadie más. Sabía la importancia de esto y quería darles a ellas ese regalo.

Así es que les relataba mi historia, o la experiencia espiritual de alguna otra persona que conociera. De la misma manera, está bien que una madre, en un ambiente protegido les haga a sus hijas historias sobre la pureza, ya sea de personas que admiramos que han estado casadas por un largo tiempo, o de las que guardaron su pureza hasta el matrimonio.

Era algo muy interesante. En ambas bodas de mis hijas, las personas venían donde mí y me decían, «¡hay algo en esta boda! No puedo poner el dedo exactamente en lo que es pero hay como un brillo particular».

Julie desfiló en su boda al tiempo que interpretaban el himno, Alégrense los puros de corazón y Missy por igual, la marcha nupcial fue Alma bendice al Señor.

Había una razón para ese destello. Estas muchachas y sus esposos pudieron caminar hacia el altar con esa pureza. No hay mayor regalo que yo pudiera desearles a mis hijas que tuvieran.

Pero al mismo tiempo, a los amigos que tenían que dejaron atrás su pureza, quizás en la escuela secundaria, les animábamos diciéndoles que Dios siempre permite que tengas un nuevo comienzo.

Esta es la belleza del evangelio. Puedes empezar de nuevo, puro, puro como la nieve, porque Jesús te lava dejándote limpio. Así es que hay una nueva pureza.

Yo creo que debemos animar a la juventud que haya pasado por abortos o que hayan sido expuestos a la promiscuidad, a saber que pueden tener su pureza restaurada.

Nancy: Para las madres que están escuchando y diciendo, «bueno Bobbie, fue fabuloso para ti tener esa historia maravillosa que compartiste con tus hijas, pero yo no la tengo. Yo metí la pata. Yo no era pura cuando me casé». Otras quizás pueden estar pensando, «bueno, tremenda historia».

A través de los años he animado a las madres, ¿saben a qué? A que ustedes también tienen que compartir sus fracasos. «En el momento oportuno, en la situación adecuada, hablen de las consecuencias de las decisiones erradas, y de qué tanto deseo ustedes tienen de que sus hijas experimenten algo diferente y mejor de lo que ustedes tuvieron.

Bobbie: Lo que es interesante ahora es lo que oigo de las madres jóvenes, sobre sus hijos pequeñitos. Ellos que están en sexto grado, están escuchando impurezas.

Nancy: Y aún los mucho más jóvenes.

Bobbie: Sí, pienso que es algo que debe ser abordado. Missy tiene niños en edades de escuela primaria, así es que ella puede estar muy al tanto de esto.

Nancy: Ese tipo de entrenamiento empieza en una edad temprana. Missy y Julie, yo sé que ustedes desean que sus hijos también tengan ese destello en sus bodas. ¿Cuáles son algunas de las cosas que están haciendo ahora para plantar esas semillas de pureza en las vidas de sus hijos y de sus hijas?

Missy: Bueno te aseguro de que estamos hablando de eso con frecuencia y lo que quiero fomentar en mi familia es líneas abiertas de comunicación en esta área, para que no sea una super gran cosa cuando tengamos que tener esa conversación.

Pero si alguien tiene preguntas, se responden las preguntas. Y si esto no les es suficiente, si necesitan un poco más de información se les da un poco más, y no se convierte en un caso federal.

Eso era lo que mamá realmente hacía, muy, muy bien con nosotros. Teníamos una pregunta, ella la respondía. Nada del otro mundo. Son cosas parte de la vida. No era como «bueno, te responderemos luego. No quiero hablar de eso ahora mismo». Lo que provocaría un gran, «¡oh, qué será eso!» Como si fuera algo misterioso.

Nancy: Entonces surge la intriga de lo prohibido.

Missy: Sí. Abby es mi hija mayor, así que a ella le hablamos más de lo que lo hacemos con los varones. Pero la idea de lo que trato de transmitirle es que ella es un regalo, y que se podrá entregar como un regalo a un hombre algún día, y que ese regalo necesita ser guardado y preservado. Yo creo que ahí es más o menos donde estamos ahora mismo.

Julie: Yo tengo una de cuatro y una de cinco años. Ahora mismo lo que quiero es que entiendan que Dios hizo sus cuerpos y que han sido creadas de manera sorprendentemente maravillosa, y que no se pertenecen a sí mismas; que le pertenecen al Señor.

También nosotros queremos que ellas vean un afecto sano, que nos vean a mi esposo y a mí abrazarnos, que nos vean apachurrarnos como decimos en nuestra familia, para que ellas en sus mentes piensen, «eso es lo que yo quiero».

Tal vez, una de las cosas más poderosas que como madres podemos hacer es pedirle al Señor que nos dé un amor inmenso por nuestros esposos que nuestros hijos puedan ver y decir, «yo quiero eso y estoy dispuesta a esperar. Estoy dispuesta a decirme NO a mí misma, y tener autocontrol y ser sabia para tener luego eso que quiero».

Missy: Sí, por ejemplo, hablamos con gran énfasis a las niñas sobre la modestia. Lo importante es que se guarden a sí mismas como un regalo, y tienen que envolver su cuerpo como si fuera un regalo. ¿Envueltas con cuello alto y bufanda? No. Hemos estado haciendo un devocional juntas que trataba específicamente sobre la modestia lo cual nuevamente trajo el tema de la conversación.

Si ellas tienen puesto un conjunto yo puedo decirles con tranquilidad, «¿qué piensas sobre esto? ¿Crees que es modesto? ¿Se puede ver tu piel cuando levantas tus brazos? ¿Es tu mejor elección lo que tienes puesto para salir a la escuela?»

Nancy: Aquí en Aviva Nuestros Corazones, el Señor ha puesto ese peso en nuestros corazones también, el proveer recursos a las madres que están entrenando sus hijos y sus hijas en la pureza. Y en la medida en que estás hablando esto, pensando cómo algunos de nuestros recursos han tenido participación en sus vidas en el desarrollo de estas áreas, uno de ellos es: «¿Realmente le importa a Dios como me visto?» 

Es sobre la modestia de las preadolescentes y las adolescentes. Es un tema sobre el cual las madres pueden conversar con sus hijas.

También tenemos otros recursos relativos a la pureza. Las quiero animar a buscar más información en Aviva Nuestros Corazones sobre estos recursos.

Bobbie ahora es abuela y Missy y Julie madres jóvenes, permítanme preguntarles cómo han manejado ustedes todo este asunto de las cosas a las que sus hijos han estado expuestos en el entretenimiento, las películas, la televisión, la música. ¿Qué filosofía han adoptado para hacerlo?

Bobbie: Bueno las cosas realmente han cambiado mucho. Yo voy a decirles lo que les ha sucedido a Missy y a Julie, quienes ahora están en los treinta. El asunto más importante con el cual tuvimos problemas cuando eran más jóvenes fue la música. La televisión realmente no era algo tan importante, porque crecieron con películas como La casa de la pradera y los programas eran relativamente decentes en ese entonces.

En cuanto a la música, cuando ellas se retiraban a sus habitaciones en la noche, era mi requisito que si iban a escuchar música en su habitación, fuera clásica u otro tipo de música instrumental o inspiracional, pero no la última canción de rock o algo de esa naturaleza. Pienso que la música es algo importante para nosotros.

Ahora bien, Missy y Julie, y la generación actual de adolescentes y de niños, además de la televisión, manejan una gran cantidad de tecnología que llena la mente y sobre eso francamente no sé. ¿Cómo lo manejan ustedes?

Missy: Bueno nosotras estamos en un ambiente bastante protegido y no nos sentimos ahora mismo avergonzadas por ello. Los padres del colegio, nosotros somos parte de un colegio pequeño, todos vemos las cosas de la misma manera. Somos bastante protectores de lo que oyen y ven y de las cosas que pueden ejercer influencia en ellos. Realmente los profesores no son animados a conversar con ellos cuando comparten temas sobre películas o cualquier cosa que hayan visto en la televisión, para que esto no se convierta en una distracción.

Para las películas que vamos a ver, antes de hacerlo siempre las chequeo en la página web cristiana y chequeo si tienen una crítica buena o mala, o si tiene algo cuestionable y luego hablamos sobre ello antes de tomar una decisión.

Un beso podría ser algo cuestionable. No es que siempre les permito ser expuestos a cualquier cosa.

Julie: Recuerdo una película que vieron mis hijos en la cual alguien dijo, «¡cállate!» Y luego escuché a Harper, mi pequeña decir, «¡cállate!»

Yo le dije, «excúsame…»

Ella dijo, «oh yo no se lo dije a nadie. Fue que lo escuché en esa película».

Yo le respondí, «bueno, solo porque en una película lo digan, no quiere decir que tú tienes permiso para repetirlo».

Ellos van a escuchar cosas de los vecinos, aun de los niños de la iglesia. Hay niveles y estándares diferentes en cada hogar, y solo porque oigas algo no significa que vale la pena repetirlo.

Pienso que eso es algo que debemos fomentar en nuestros hijos; decir, «vamos a pensar cuando oigamos algo que otros digan, que la Palabra de Dios sea nuestro estándar en todo lo que nos propongamos hacer. “Que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca,” Efesios 4:29 dice así». Debes preguntarte, «¿cómo califica con la Palabra de Dios lo que he oído en una película o algo que mi amigo o vecino ha dicho?»

Nancy: Lo que escucho de madres jóvenes y de padres y también de ti Bobbie cuando estabas educando tus hijas, es que sencillamente no permitiste que otros formaran a tus hijos. No estás permitiendo que el mundo les dé la formación a tus hijos. Tú estás siendo intencional y dices, «quiero llenar su mente y su corazón con la Palabra de Dios y con todo lo que es puro, justo, amable y verdadero (Filipenses 4:8) De manera que ellos lleguen a tener un apetito por lo que sea sano y de buen nombre».

Me he dado cuenta de que crecí en un hogar donde estaba muy protegida, en términos de la influencia externa, de ninguna manera en términos de superioridad espiritual, pero había cosas que no podían entrar en nuestro hogar. No había mucha influencia de la cultura de afuera en nuestro hogar.

Algunas personas pensaban que quizás no era la mejor forma de educar a los hijos. Pero esa fue la forma en que mis padres consideraron que Dios quería que nuestra familia creciera. Y esto lo pude sentir cuando estaba lista para ingresar a la universidad.

Cuando estaba en los primeros años universitarios fui transferida a la Universidad del Sur de California a la edad de diecisiete años. Había estado en este hogar piadoso, en un ambiente muy protegido, y ahora me encontraba en la costa oeste, todo un continente lejos de mi familia, y en un sentido realmente pude haber hecho lo que yo hubiese querido.

Pero en mí había un sincero amor por las cosas santas, verdaderas y buenas. Encontré que estas cosas a las cuales de manera repentina estaba siendo expuesta allí en el sur de California no tenían ningún atractivo para mí.

Ahora bien, esto no quiere decir que nunca fui tentada a pecar; lo fui. Pero encontré que la cultura no tenía para mí ese brillo que las cosas de Dios sí tenían. Pienso que esto fue así por la inmensa exposición que tuve a la Palabra de Dios y que para mí era una realidad encontrar la fe cristiana sumamente interesante.

Eso suena mucho a lo que estás buscando hacer con tus hijos.

Missy: Sí claro Nancy, mira yo prefiero que mis hijos tengan juegos imaginarios, y se disfracen, o quizás yo les lea o juegue con ellos. Eso es siempre más entretenido que simplemente sentarnos frente a una televisión o a una computadora, bueno. Esto es lo que yo como madre escojo hacer.

Si ellos quieren jugar en la computadora siempre les tenemos límites. Si quieren jugar, es solo por un poco de tiempo. Pero me doy cuenta de que cuando ven la TV o juegan en la computadora, sus mentecitas al tener que concentrarse en lo que están viendo, se embotan, sus mentes parece como que ¡puf! se apagan.

Así es que me encanta verlos en sus diferentes juegos e imaginaciones de personajes.

Julie: Yo les digo a mis hijos, «sus mentes se van a convertir en papilla de tanta televisión que ven, especialmente en la mañana».

Nancy: Yo sé que ambas y específicamente, Bobbie como madre, hace unos años escogió la prioridad de ser esposa, madre y de formar un hogar. Son mujeres inteligentes, capaces y talentosas que hubieran podido tener una carrera profesional aparte de su familia.

Ustedes escogieron de maneras diferentes enfocar esas energías en sus hogares, en sus esposos y en sus hijos durante esos años de formación. ¿Esta decisión fue una decisión difícil de tomar? Realmente es una decisión totalmente contracultural y contraria a lo que el mundo piensa. ¿Qué fue lo que las motivó a escoger esto?

Julie: Debo tener cuidado porque no quiero dejar la impresión de que fui yo misma que supe lo que debía escoger. Puedo decir que diariamente fue una lucha para mí. Nunca me visualicé como una profesional, pero sí soy muy emprendedora y tengo diariamente una idea de un negocio que algún día quisiera hacer, algo que me encantaría hacer.

Está presente constantemente. Y quizás sea ese el «aguijón en la carne» al cual Pablo hace referencia (2 Corintios 12:7).

Nancy: Eso es el deseo en sí mismo…

Julie: El deseo de administrar una compañía, de empezar un negocio, de ir a trabajar y tener éxito a los ojos del mundo.

Nancy: Y tú puedes hacer todas estas cosas.

Julie: Bueno, no lo sé; creo que sí. Pero es una batalla constante.

Te voy a decir cuándo fue que me di cuenta de qué tanto valor tiene el quedarse en casa siendo una esposa y madre. Recientemente tuve un fuerte deseo de abrir mis alas y volar. Estaba conversando con una amiga que está embarazada y trabaja. Este es su primer bebé.

Y ella me decía, «no sé que voy hacer, mi esposo no quiere que trabaje después de que nazca este bebé». Y se puso a llorar. Ella dijo, «yo no quiero perder mi personalidad».

Quise llorar con ella, y lo hice. Yo pensé, bueno, de eso es que se trata. Y entonces dices, «Señor, quita de mí todo lo que no sea de Ti y lléname de Ti».

Miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Ahí es cuando tenemos que tener la gracia de Dios, y decir, «gracias Señor, gracias porque Tus misericordias son nuevas cada mañana».

Nancy: Y yo estoy aquí pensando en lo que Jesús dijo: «El que pierda su vida la ganará» (Mateo 16:25). ¿Cuántas mujeres han dicho, «me aferro a mi vida para preservarla, mis intereses, mi realización?»

Y esas mismas son algunas de las mujeres que nos escriben diciéndonos, «he perdido mi matrimonio. Mis hijos no tienen un corazón para Dios».

Con esto no quiero decir que si una mujer tiene una carrera fuera de su hogar, necesariamente su matrimonio va a fracasar y que sus hijos van a fallar. Pero, sí les digo que si queremos preservar nuestra vida, Jesús dice que la perderemos.

Él dijo que si entregas tu vida, sea lo que sea que esto signifique, como quiera que esto se vea en las diferentes etapas de la vida de una persona, entonces la ganarás. Ese es el camino de la cruz, la resurrección sigue a la crucifixión.

Pero no hay resurrección sin crucifixión. No hay ganancia sin entrega.

Bobbie: Nancy, estoy aquí sentada y me doy cuenta que tengo la posición ventajosa de mirar hacia atrás. Realmente fue duro. Es decir lloro con Julie porque yo estaba exactamente en su misma etapa cuando tuve que tomar esa misma decisión.

Yo quería ser cantante, y hoy tengo aquí estas dos niñas, sentadas aquí, porque dije, «¿sabes qué?» Yo no voy a tener otra oportunidad… solo tengo esta oportunidad para hacer esto. Yo quiero ser el tipo de mamá, que cuando mire hacia atrás, pueda decir, «Señor yo les di lo que Tú querías que les diera. Yo alimenté tus ovejas».

Lo más interesante de todo, y quiero animar a las madres jóvenes aquí como Julie. A los cincuenta años empecé clases de arte. He escrito muchos libros y he tenido proyectos musicales desde que las niñas crecieron y ahora tienen los suyos. No quiere decir que si no lo haces en tus 20, 30 o tus 40 nunca lo harás.

Nancy: Sé que las personas que nos escuchan han sido tocadas por lo que han oído en esta conversación, así como lo he sido yo. Quiero darles las gracias a Julie, Missy y Bobbie por su transparencia, por cómo Cristo brilla en ustedes, por compartirlo con nuestras oyentes. Yo sé que esto ha traído ánimo y esperanza y al mismo tiempo un reto.

Bobbie, como la mamá y la abuela aquí, madre de estas hijas y abuela de estos cinco preciosos nietos. Me pregunto, ¿orarías por las abuelas y las madres que nos escuchan? Pídele a Dios no solo que las bendiga sino que les dé sabiduría, coraje, fe, ánimo para todo lo que ellas necesitan para ser las madres que Dios quiere que sean en esta etapa de sus vidas.

Bobbie: Me encantaría.

Padre que estás en el cielo, nos aferramos a Ti hoy. A Ti miramos, Tú eres el alto, exaltado y sublime. Eres un buen Dios, y Tú solo das buenas dádivas a Tus hijos. Yo te pido hoy por las madres, y las abuelas de los hogares que están representados y que nos escuchan hoy.

Te doy gracias por cada madre que sabe en su corazón que Tú la amas y amas a sus hijos. Te pido que les hables hoy, les hables sabiduría, coraje y esperanza a su corazón. Ayúdalas a saber que Tú eres suficiente. Llénalas de Ti Señor.

Te pido por las abuelas, que puedan salpicar a sus hijos y nietos con un amor y pasión por Ti. Gracias por las abuelas que los aman y que adoran y leen a los niños. Yo Te doy las gracias por esas abuelas que están orando por sus hijos.

Te pido Señor que Tú nos des la gracia en esta tierra a medida de que entrenamos nuestros hijos a ser piadosos y establecemos fundamentos firmes para los hogares; que Tú nos concedas misericordia y Tu gracia, Tu coraje, Tu sabiduría y la esperanza de todas las cosas que se encuentran en Tu eterna Palabra. Te damos las gracias en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Annamarie: Espero que hayas hecho esta oración con Bobbie. Ella vivió las verdades sobre las que has estado escuchando, hasta el momento en que el Señor la llamó a Su presencia. Ahora sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy, viven estas verdades. Ellas, junto a Nancy DeMoss Wolgemuth nos han estado hablando acerca de cómo podemos cultivar un corazón para Cristo en nuestros hijos.

Encuentra recursos relacionados a este programa en la transcripción del mismo, en AvivaNuestrosCorazones.com. Otro recurso que ya tienes a la mano es el libro de Proverbios. Esta es una gran fuente de sabiduría que Dios nos ha dejado en Su Palabra. Una mujer que ha sido bendecida al leer este y otro recurso relacionado a la crianza de los hijos compartió su testimonio con nosotros. Escucha lo que nos dijo.

Marisol: Este libro es muy hermoso, muy precioso, el libro de los Proverbios, porque se trata de la sabiduría. Eso es lo que cada día como hijas de Dios tenemos que pedirle: sabiduría, para que nos dirija en todo.

Tengo un testimonio muy hermoso que quiero compartir con ustedes. Tengo una niña de once años. Ella tuvo un carácter muy fuerte, fue una niña bastante rebelde, un poquito fuerte. Los domingos hay unos estudios bíblicos en mi iglesia, y me llamó mucho la atención el tema de cómo pastorear el corazón de nuestros hijos. Empecé a estudiar ese libro, me encantó.

Lo leí varias veces y de verdad que ese libro me ayudó muchísimo a darme cuenta de mis fallas como mamá. Empecé a cambiar con mi hija, a tratarla de otra manera, a hablarle del amor de Dios, del temor de Dios, de la obediencia, del respeto, de todo lo que Dios nos habla. Este libro me instruyó mucho para ir cambiando con mi hija.

Empecé a ver el cambio de ella también. Estoy agradecida primeramente con Dios, porque ella ha cambiado muchísimo, ya no es esa niña rebelde que era, que lloraba mucho. Ella ha cambiado muchísimo para la honra y la gloria del Señor. Ese libro me ayudó muchísimo a que ella fuera una niña obediente y todos los devocionales que hacemos en familia por la mañana, los hacemos juntos.

Mi esposo, ella y yo, estudiamos el libro de Proverbios, porque ahí se nos habla sobre la instrucción de nosotros como padres, y como hijos también, la obediencia. Es un libro de verdad muy hermoso que me ha impactado mucho porque me ha enseñado mucho, mucho. 

Doy gracias a Dios porque ha hecho muchas cosas en mi vida, en mi familia, y en lo personal también. 

Annamarie: ¿Alguna vez te has preguntado, «¿cómo cultivo un corazón puro en mis hijos en un mundo de redes sociales y donde somos constantemente bombardeados con material que distorsiona la visión bíblica de la sexualidad?» Mañana Josh McDowell estará con nosotras para hablarnos acerca de esto y mostrarnos qué podemos hacer para ayudar a niños y jóvenes a lidiar con la tentación. Asegúrate de acompañarnos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 15 al 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

«Un Monumento de Adoración en el Valle de la Aflicción» – 5

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

5 – «Un Monumento de Adoración en el Valle de la Aflicción»

Stephen Davey

¿Está Dios verdaderamente involucrado en los desastres naturales?

Acompáñenos en este programa mientras encontramos las respuesta a esta pregunta a través de las Escrituras. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Cómo la gratitud moldea nuestro servicio

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

Cómo la gratitud moldea nuestro servicio

Steffen Mueller

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Todo cristiano debería ser profundamente agradecido por múltiples razones. Encontramos algunas de ellas en Colosenses 3:12-17, donde se enumeran las características de las que debemos revestirnos “como escogidos de Dios, santos y amados” (v. 12). 

Dios no nos escogió porque somos más inteligentes, más fuertes o mejor preparados teológicamente que otros, sino por el simple hecho de que Él nos ama. Esto debería humillarnos y a la vez regocijarnos. En Cristo somos santos y somos hijos de Dios, amados por toda la eternidad. Con esta realidad en mente, tú y yo, como creyentes, deberíamos ser humildes cuando interactuamos con otras personas. No somos mejores que ellas; es solo por la gracia de Dios que hemos recibido el perdón de Dios (v. 13) y el amor de Dios. Por lo tanto, debemos amar y servir a Dios en primer lugar, y luego a otras personas. Marcos 10:45 dice: “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos”.

Un corazón agradecido

No obstante, cuando interactuamos más de cerca con las personas, no nos toma mucho tiempo notar que la gente puede ser complicada y que es pecaminosa. Así que la pregunta es: ¿Cómo reaccionamos? ¿Tendríamos que alejarnos de las personas, por lo menos hasta cierto punto, y mostrarles menos amor y menos servicio centrado en Cristo?

Al pasar mucho tiempo en la Palabra de Dios y al cantar con corazones agradecidos a nuestro gran Dios, somos fortalecidos en nuestro hombre interior para amar y servir.

El mensaje del Evangelio es precisamente lo contrario: ya que tú y yo somos complicados y pecaminosos, Jesucristo vino a salvarnos de nuestros pecados y a hacernos cada vez más como Él. Mientras más crezcamos en semejanza a Cristo, menor será nuestra tendencia a alejarnos de las personas y a negarles nuestras vidas y nuestro servicio. En Colosenses 3:14, Dios dice: “Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad”. Un corazón agradecido se manifiesta en el servicio amoroso a Dios y a otras personas. Mientras más agradecidos seamos por la gracia y el amor de Dios en nuestras vidas, mayor será nuestra disposición, compromiso y determinación a amar y servir a otros, aun cuando sean difíciles y pecaminosos.

Libertad para servir

Como pastor, a veces me canso de la gente complicada y pecaminosa. En esos momentos, tengo que recordarme a mí mismo que Jesús nunca se da por vencido conmigo y que nunca deja de amarme y servirme. En Colosenses 3:15, Dios nos dice: “Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Es la paz de Cristo, el hecho de que Jesús me ha perdonado por completo y me ama perfectamente, la que me ayuda a amar y servir a otros. No necesito que otras personas me den algo de amor o de respeto para yo servirles (aunque todos queremos que ser amados y respetados). Solo en Cristo encuentro paz perfecta, aceptación perfecta, amor perfecto y fidelidad perfecta. Nadie me ama más que Jesucristo, y nadie está más comprometido conmigo que Jesucristo. Eso me da una paz que sobrepasa el entendimiento y me libera para amar y servir a otras personas incondicionalmente.

Fortaleza mediante la adoración

Una manera práctica en la que podemos ser fortalecidos para vivir en conformidad a estas grandes verdades se presenta en Colosenses 3:16, donde Pablo dice: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones”. Al pasar mucho tiempo en la Palabra de Dios y al cantar con corazones agradecidos a nuestro gran Dios, somos fortalecidos en nuestro hombre interior para amar y servir. El versículo 17 es un cierre maravilloso para este precioso pasaje bíblico: “Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre”.

Hay un sinfín de razones por las que debemos estar agradecidos de Dios. Mencionaré una más. En Hebreos 12:28-29, Dios nos dice: “Por lo cual, puesto que recibimos un Reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor”. El hecho de que el Reino de Dios sea inconmovible nos da seguridad y paz, y es un gran estímulo para servir a nuestro Dios santo, adorándolo con temor y reverencia. Que solo a Dios sea la gloria.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Steffen Mueller
Steffen Mueller

El Rev. Steffen Mueller está plantando la iglesia Gospel Church München en Múnich, Alemania.

Esperanza para madres imperfectas – Ene 18

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 18 – Esperanza para madres imperfectas

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Annamarie Sauter:¿Crees que el hecho de que tus hijos vean tus debilidades es algo malo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos encanta profundizar en la Escritura, y también nos encanta conversar acerca de cómo esta se aplica a nuestras vidas en el día a día. En los próximos programas nos enfocaremos en un tema muy práctico, que es la crianza de los hijos. Seas madre o mentora, joven o mayor, sé que serás grandemente edificada.

Hoy escucharás a Bobbie, quien fue la primera esposa de Robert Wolgemuth y ahora se encuentra en la presencia del Señor luego de una batalla contra el cáncer. También escucharás a sus dos hijas, Missy y Julie. Aquí está Nancy para dar inicio a la conversación.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Quiero que tomemoseste tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, «dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos». Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: «Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?»

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darles a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres. Así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multigeneracional, desde los padres de Robert. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth: Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie: Sí, así es Nancy.

Nancy: Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, «no tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes». Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia, asistía a la iglesia cada semana, era amable con su marido. Así mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucía ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas, en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, «oh, mamá está enojada», o «mamá ha tenido un mal día». Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, «mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable».

Nancy: Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy: Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, «¿sabes qué, cariño?, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos dé de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos».

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al Señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en un proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas y ellos esperaban y esperaban…

Nancy: Pero no había tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie: No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy: ¿No es así mismo con la crianza?

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy: Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie: Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, «oh, ¡veo un fruto!» Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy: Excelente.

Julie: Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, «¿puedo poner una fruta en el árbol?» Y entonces les digo, «bueno, necesito ver un poco de fruto».

Nancy: «¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?»

Julie: Mi hija lo descubrió y me dijo, «mami, te quiero, eres bella; ¿puedo poner un poco de fruta en el árbol?»

Nancy: Pero las estás entrenando para que piensen desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie: Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: «Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones».

Missy: Pero puedo orar.

Julie: Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que les digo a mis hijos. «Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué?, me equivoqué, así que tengo que pedir perdón».

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, «ellos están luchando con la lectura», y al mismo tiempo me dice que han sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, «oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor».

Creo que ese es el tema que intento explicarles. «Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?» Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy: Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo que hacías cuando tus hijas eran pequeñas, y ahora Missy y Julie con sus hijos a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie: Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, En la cruz, en la cruz, yo primero vi la luz, o Solo de Jesús la sangre…esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, «Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz». Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, «cariño, te escuché decir… esto», y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, «quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad».

Nancy: ¿No quisiéramos todas eso? «Señor, santifícame ahora».

Bobbie: Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento eres perfecta, «hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave». Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy: Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, es algo bueno. 

Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades, que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie: Te digo que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. «La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito».

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, «mamá, ora por mí». Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: «Ora por mí». Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, «mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús».

Missy: Piensoque el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, «ora por mí porque me estoy chupando los dedos». Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, «estoy realmente luchando con esto», ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy: Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie: Yo realmente lo hice.

Missy: Bueno la gente decía, «¿le dijiste eso a tu mamá?» Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero que ella como mi hija venga y comparta conmigo.

Nancy: ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas puedan decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron; ¿qué les dio esa libertad?

Missy: Pienso que había una seguridad allí que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda… Recuerdo mi segundo año en la universidad, fui a casa. Estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, «papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor». Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: «bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos», y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, «bueno, ¿qué fue lo que hiciste?» No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: «Déjame conducirte y vamos juntos al Señor».

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy: ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy: Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy: ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy: Sin resentimientos.

Nancy: ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie: Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, «quiero eso». Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy: ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie: Diría que a los cinco años de edad, quizás cuatro. Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos…

Nancy: ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie: Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. «Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá». Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad; «que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante», cosas así, pero también orábamos, «que él no coma dulces»… Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie: Para mí.

Bobbie: Una noche dijimos «amén» y Julie dijo: «Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy», porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: «Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día», y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, tal vez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: «Oh, sería divertido». Así que ambas hicieron sus listas.

Nancy: ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie: Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: «Mira, mamá», y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era «que ame a su madre». Pensé, «¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?»

Si Julie y Missy salían con un chico que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy: Una cosa es que tu mamá te diga que «quieras casarte con un hombre que ame al Señor, que sea virgen, que quiera a su madre», lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy: Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie: Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, «oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista».

Julie: Incluso ahora como madre mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero tu relación con tu esposo puede estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie: Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, «papá hirió mis sentimientos». Él dijo… No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, «tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso», porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth, Missy Schrader, Julie Tassy y Bobbie—quien ya se encuentra en la presencia del Señor. Y tú, ¿reconoces tu imperfección y tu necesidad de la gracia de Dios para vivir con sabiduría?

Una mujer que ha experimentado la gracia de Dios cubriendo su imperfección compartió su testimonio con nosotras. Escucha lo que ella nos dijo luego de oír una serie de programas titulada, Porque Él me ama.

Mujer: Conozco a Cristo desde que tengo 14 años y eso fue hace más de 20 años. Siento que cuando estaba recién convertida, en mi espíritu entendí estas verdades. Sentí que había sido perdonada, que era libre para llegar al Padre, que podía morir en cualquier momento, que Él me adoptó como Su hija, pero con el transcurso del tiempo, yo ya no estaba enfocada en la gracia sino en mí misma, y en hacer de mí misma la mejor versión posible con mi propio esfuerzo.

Eso, sin darnos cuenta, nos roba el gozo de una relación cercana con papá Dios y debilita nuestro testimonio porque nadie quiere un cristianismo que se trata de un cúmulo de reglas solamente, sino de amor entre el Padre y yo. Quería compartirles este testimonio porque no puedo creer que recién redescubrí la gracia, después de esta serie, después de estos días.

Cada día me he tenido que recordar que el fallo que hice con mis hijos, como esposa, el Señor ya lo tiene cubierto con Su sangre. El Señor me sigue amando como hija, y eso es fuerza para volver al trono de la gracia, volver a buscar perdón, arrepentimiento y seguir gozosa mi camino con la mirada puesta solamente en Jesús y en que Él es suficiente y yo nunca lo seré. 

Annamarie: Espero que al igual que esta mujer, si hoy te has visto hoy como una madre imperfecta, puedas descansar en la gracia de Dios.

¿Cuánta televisión debo permitirles ver a mis hijos? ¿Qué vestimenta es apropiada? ¿Cuáles amigos influyen positivamente en sus vidas? Acompáñanos mañana para escuchar acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 12 al 14.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Contentos con lo que tenemos | Hebreos 13:5-6

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

Contentos con lo que tenemos | Hebreos 13:5-6

Marcos Peña

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

www.ibsj.org

«Conflicto Israel – Palestina» – 77

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

77 – «Conflicto Israel – Palestina»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

www.entendiendolostiempos.org

Ayudando a nuestros hijos a ser agradecidos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

Ayudando a nuestros hijos a ser agradecidos

Melissa Kruger

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Gratitud.

Todos salimos llorando de la heladería. Lo que debió ser una divertida salida de verano terminó siendo una crisis familiar. Tan solo cinco minutos antes, habíamos entrado a la heladería emocionados y sonrientes. Sin embargo, mientras les explicaba a mis tres hijos que solo podían ordenar una bola de helado (en lugar de algo más costoso con siropes y chispas por encima), sus rostros cambiaron y comenzaron a quejarse. Al ver sus reacciones, me di cuenta de que era hora de enseñarles una dura lección. “Nos vamos todos al auto. Hoy no compraremos helado”.

Mis hijos me miraron sorprendidos, y luego con lágrimas en sus ojos. Yo también lloraba. Hay veces que enseñar una lección duele tanto como aprenderla. Yo deseaba comer ese rico helado con mis hijos, pero mi mayor preocupación era sus corazones. Si no podían ser agradecidos con una bola de helado porque vieron algo mejor, ¿cómo aprenderían a ser agradecidos en un mundo que siempre está incitándoles a querer más?

Este mundo nunca nos dará satisfacción. Tampoco le dará satisfacción a nuestros hijos.

Cultivar el agradecimiento en nuestros hijos no es una tarea sencilla. Vivimos en un mundo caído, por lo que toda la vida será una mezcla de bendiciones y dificultades. Aun como adultos, somos tentados a enfocarnos en lo que nos falta, en lugar de regocijarnos por lo que ya hemos recibido. Tendemos a sentirnos merecedores de lo bueno y a sorprendernos de las dificultades. Sin embargo, con la ayuda del Espíritu, podemos entrenar nuestras mentes para que lleven todo pensamiento cautivo (2 Co 10:5) y ayudar a nuestros hijos para que aprendan a ser agradecidos aun cuando las circunstancias no estén a la altura de nuestras expectativas o esperanzas.

Beneficiarios agradecidos 

Una de las primeras maneras en las que modelamos una vida de agradecimiento es expresándolo a nuestros hijos. Aunque parezca contradictorio, pedir a nuestros hijos que ayuden en el hogar les da oportunidades para crecer en gratitud (aunque se quejen). A los hijos les encantan los elogios de sus padres. Cuando se esfuerzan y les decimos: «¡Buen trabajo!» o «¡Estoy muy orgulloso de ti!», ellos aprenden la importancia de mostrar aprecio a los demás.

También aprenden el esfuerzo que requieren las tareas del hogar, lo cual les ayuda a ser más agradecidos cuando otra persona les sirve. Cada noche después de la cena, mis hijos limpian todas las ollas y sartenes, recogen los platos y limpian las mesetas. Algunas noches, cuando están ocupados haciendo sus tareas escolares o practicando algún deporte, me ofrezco a limpiar la cocina por ellos. Sus rostros siempre se iluminan con profunda gratitud, una gratitud que no tendrían si fuera yo quien limpiara la cocina todas las noches. Son fieles en devolverme (con abrazos y palabras de ánimo) el agradecimiento que han recibido.

Practicando el agradecimiento

Incorporar ejercicios de agradecimiento en nuestras rutinas diarias es otra manera de ayudar a nuestros hijos a crecer en gratitud. Enseñarles a decir “gracias” por una tarde de juegos, a expresar gratitud por el almuerzo o a escribir notas de agradecimiento junto con los regalos son ejercicios sencillos que ayudan a nuestros hijos a entender la importancia de ser agradecidos.

A medida que leemos la Biblia con nuestros hijos y les enseñamos a orar, ellos aprenden a dar gracias a Dios, el Dador de toda buena dádiva y todo don perfecto (Stg 1:17). Pueden darle las gracias como Creador por los patios de recreo, las mascotas, los maestros, la familia, la iglesia y su peluche favorito. Pueden regocijarse en la sabiduría, el poder y la misericordia de Dios al aprender sobre las historias del Antiguo Testamento. Pueden dar gracias a Dios por Su amor, gracia y perdón al aprender sobre Jesús.

Nuestros hijos también aprenden a ser agradecidos por las oportunidades que tienen de dar generosamente. Ya sea compartiendo su juguete favorito con un amigo o colocando parte de su mesada en el plato de las ofrendas, a medida que ellos dan fielmente a los demás, experimentan la veracidad de las palabras de Jesús: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch 20:35). Los hábitos que tenemos en el hogar fomentan hábitos de agradecimiento en las vidas de nuestros hijos.

Ejemplos de agradecimiento 

La manera más poderosa (y quizá la más difícil) de enseñar a nuestros hijos a ser agradecidos es a través de nuestro propio ejemplo. Pablo nos exhorta: “Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Tes 5:16-18). ¿Las circunstancias te roban el gozo? ¿Es la queja un hábito en tu hogar? ¿Suele haber palabras de agradecimiento en tus labios? El ejemplo que damos a nuestros hijos les enseña en maneras que nuestras palabras nunca podrían hacerlo.

Este mundo nunca nos dará satisfacción. Tampoco le dará satisfacción a nuestros hijos. A medida que pongamos nuestra esperanza en algo mejor, en algo eterno, en algo que está por venir, nuestros hijos aprenderán de nuestro ejemplo. Nuestro agradecimiento no debe depender de lo bueno que haya sido nuestro día, sino de lo bueno que es nuestro Dios.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Melissa Kruger
Melissa Kruger

Melissa Kruger es coordinadora del ministerio de mujeres en la iglesia Uptown Church de Charlotte, Carolina del Norte. Es autora de varios libros, entre ellos The Envy of Eve [La envidia de Eva]. Es la maestra destacada en la serie de Ligonier titulada Contentment [El contentamiento].

Hechas para la intimidad – Ene 15

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 15 – Hechas para la intimidad

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Annamarie Sauter: La obediencia a Dios es mucho más que sentimientos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos días has estado escuchando una conversación sobre un tema que no se aborda a menudo en círculos cristianos, pero que es muy importante. Hoy estaremos escuchando acerca de lo que el matrimonio nos enseña sobre cultivar nuestra relación con Dios. 

Si tienes niños pequeños cerca te recomendamos que uses audífonos o los ocupes en algo mientras escuchas. Y si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Linda Dillow: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios y saber sobre el regalo que Él ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer pura.

Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. 

Holly Elliff: Creo que muchas veces, como mujeres, no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo.

Linda: Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación.

Annamarie: Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios, y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto con Lorraine Pintus escribió el libro, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Me habría gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras, pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos 1 Corintios 7.

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1 Corintios capítulo 7, porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta, muchas mujeres vienen a mí diciendo, «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy: De hecho, esa palabra aparece en algunas de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1 Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer».

Holly, ¿qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esa palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa una deuda que debemos pagar.

Ahora, Holly, ¿por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y debe entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como un deber sino como una deuda, ya que es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: «¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí y no hice esto?» Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió; ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo».

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo:

«Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas».

«Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él».

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esa dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros».

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios y las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mí entender que así como le pido a Dios que me dé gracia para ministrarles a mis hijos, para que me dé las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedoir delante del Señor y pedirle que me dé la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia a Dios para satisfacer las necesidades físicas de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener el deseo de decir: «Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, esa fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella, como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido, significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo. Pero ¿qué significa esto en la práctica para su matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer. Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto. Yo pienso que esta mujer experimentará un gran gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido? Claro que no, pero sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe. Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida». Entonces Él nos dará las fuerzas para poder caminar en fe y obediencia.

Linda: Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho, que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas. Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres, y todo lo que hacemos, del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Annamarie: «Temas íntimos». Así se titula esta conversación que creo que ha sido de mucha edificación para cada mujer que la ha escuchado. Ahora Nancy regresa con nosotras para darnos unas palabras finales a la luz de lo que hemos estado escuchando en esta serie y también para traer unas palabras para las solteras. Es importante que sepas que al momento de grabar este material, Nancy aún no se había casado. Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que como mujer soltera, a través de los años he utilizado la práctica de creer que lo mejor es que sean mujeres casadas quienes hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que —y les digo esto mismo a las mujeres solteras— es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que… bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto.

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales, titulado: Temas de Intimidad. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto cómo mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada y repleta de responsabilidades.

Me di cuenta, leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo, de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias. Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre las muchas formas en las que he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más a Él. Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo, Sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta, hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude».

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente, había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Ya sea que sean solteras o casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos. Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle placer a nuestra pareja, requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobreabundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, deleitarnos en Él y entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces, para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas, se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor donde si es posible, podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración —una ilustración terrenal— de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras más íntimas de mi corazón y ha renovado en mí un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me levanto a media noche o temprano en la mañana o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Annamarie: Has estado escuchando unas palabras de Nancy DeMoss Wolgemuth como conclusión de la serie que hemos venido transmitiendo en estos últimos días, titulada, Temas íntimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si te perdiste alguno de los programas de esta serie o estás interesada en adquirir el libro escrito por Linda y por Lorraine Pintus, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com

Independientemente de tu estado civil, Dios tiene palabras para ti que puedes aplicar según la etapa de la vida en la que te encuentres. Qué importante es que podamos ver la intimidad conforme al propósito por el cual Dios la diseñó y que abracemos la voluntad de Dios para nuestras vidas conforme a Su Palabra.

Diariamente escuchamos del impacto que recursos como estos programas han tenido en las vidas de mujeres hispanas alrededor del mundo. Escucha lo que nos dijo una mujer con la que nos encontramos en la Conferencia Mujer Verdadera del año pasado.

Mujer: Mi pastor me empezó a enviar los audios y me pidió que descargáramos la aplicación, y desde que empecé a escuchar los audios Dios ha obrado mucho en mí; especialmente en mi matrimonio y en cómo ser una mujer verdadera. Eso ha impactado profundamente mi vida y la verdad, no íbamos a venir a Monterrey; por la gracia de Dios estamos aquí.

Ya no había boletos, pero el Señor, de una manera sobrenatural se movió y estamos aquí. Le agradezco a Dios por este ministerio, porque verdaderamente me está enseñando a ser una mujer que honra a su esposo y le da el lugar que le corresponde.

Annamarie: Es motivo de mucho gozo para nosotros en Aviva Nuestros Corazones escuchar acerca de lo que Dios ha hecho en las vidas de nuestras oyentes. Estos testimonios son evidencias de que vivir conforme a lo que Dios dice en Su Palabra ciertamente nos lleva a la libertad, la plenitud y la abundancia que solamente hay en Cristo.

Bueno y para concluir este programa, escucha unos pensamientos de Nancy sobre la convicción que le trajo este material con respecto a su relación con el Señor.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado o preocupado. Yo confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te he expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres quien ama mi alma y eres el Señor de los señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema. Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y, Señor, te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada en estos últimos días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a Tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras. Oro en el nombre de Jesús. Amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Éxodo capítulos 1 al 4.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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La Salvación Ha Llegado a Esta Casa – 2

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

2 – La Salvación Ha Llegado a Esta Casa

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.