¡Ay de aquellos que han de rendir cuentas por las almas!

Diarios de Avivamiento

¡Ay de aquellos que han de rendir cuentas por las almas!

Richard Baxter

«La libre confesión es la condición para la plena remisión; cuando el pecado es público, la confesión también debe serlo. Si los pastores de mi país solo pecaran en latín, me las habría arreglado para amonestarlos en latín, o me habría callado. Pero si pecan en su lengua materna, han de escuchar la reprimenda en ella. El pecado sin perdonar no admite ni descanso ni prosperidad, por mucho que nos esforcemos en taparlo; tarde o temprano nuestro pecado se descubrirá, aunque no nos demos cuenta. El fin de la confesión es reconocer el pecado, asumiendo la vergüenza que supone; y si es verdad que «el que confiesa y se aparta [de sus pecados] alcanzará misericordia», no resulta sorprendente que «el que encubre sus pecados no prosperará».

Demasiados que han emprendido la obra del ministerio se obstinan en el interés, la negligencia, el orgullo y otros pecados, de manera que nos vemos obligados a amonestarlos. Si viéramos que los tales se prestaran a reformarse sin esta reprensión, de buena gana evitaríamos publicar sus faltas. Pero cuando la amonestación resulta tan ineficaz que se ofenden más por ella que por el pecado en sí, y prefieren que dejemos de reprenderlos en lugar de dejar ellos de pecar, creo que es hora de usar un remedio más fuerte.

Pasar por alto el pecado de un pastor es fomentar la ruina de la Iglesia, ya que la depravación del pastor es la forma más rápida de viciar y descarriar la congregación. La forma más eficaz de fomentar la reforma es intentar reformar a los líderes de la Iglesia.

¡Tampoco podemos guardar silencio mientras tú ayudas a la gente a condenarse, trayendo confusión y peligro a la Iglesia por temor a ser bruscos contigo o disgustar a tu alma impaciente!

Si te hubieras dedicado a otra cosa, de manera que tus pecados solo te afectaran a ti mismo y te condenaras solo, no nos veríamos obligados a molestarte; pero si emprendes la labor del ministerio, tan necesaria para la preservación de todos nosotros, de manera que si te dejamos pecar libremente arriesgamos la pérdida de la Iglesia, no nos culpes por hablarte con más franqueza que delicadeza.

Consideremos en qué consiste la vigilancia de nosotros mismos.

 1.          Asegúrate de que la obra de la gracia salvadora sea completa en tu propia alma. Cuídate, no vayas a carecer de aquella gracia salvadora de Dios que ofreces a los demás, desconociendo la obra eficaz del Evangelio que predicas; y no sea que mientras proclamas al mundo la necesidad del Salvador, tu propio corazón lo desconozca y pierdas tu parte en Él y en los beneficios de su salvación. Cuídate de morir mientras avisas a los demás contra el peligro de muerte, y de morir de hambre mientras preparas su comida. Muchos han exhortado a los demás a no caer en el Infierno a la vez que ellos mismos corrían allá; más de un predicador que clamó muchas veces a sus oyentes para que escaparan de la condenación, está ahora en el Infierno. ¿Acaso resulta razonable imaginar que Dios le salvara a uno por ofrecer la salvación a los demás mientras él mismo la rechazaba; o por contar aquellas verdades a los demás que él mismo dejó de lado o de las cuales abusaba?

Créanme, hermanos míos; Dios nunca salvó a nadie por ser predicador, por muy capacitado que fuera, sino por ser justificado y santificado, y, por consiguiente, fiel en la obra de su Maestro. Por tanto, examina primero tu propia vida, y asegúrate de que eres lo que incitas a tus oyentes a ser, y crees lo que los persuades a creer, y acoges bien al Salvador que ofreces a los demás. Es terrible profesar la fe sin ser santificado, pero peor es el estado del predicador sin santificar. ¿No te hace temblar el abrir la Biblia, por si allí leyeras tu propia condena? Cuando escribes tus sermones, ¿se te ocurre pensar que estás trazando acusaciones contra tu propia alma? Cuando reprendes el pecado, ¡agravas el tuyo propio! Cuando proclamas ante la congregación las riquezas insondables de Cristo y su gracia, ¡estás publicando tu propia iniquidad al rechazarlas, y tu propia desgracia al perderlas! ¿Qué harás si, al persuadir a la gente a venir a Cristo, al sacarla del mundo e incitarla a una vida de fe y santidad, tu propia conciencia se despierta y te dice que todo lo que dices redundará en vergüenza para ti? Si hablas del Infierno, .hablas de tu propia heredad; si describes el gozo del Cielo, describes tu propia desgracia, ya que no tienes derecho a «la herencia de los santos en luz». ¡Gran parte de lo que dices irá en contra de tu propia alma!

¡Cómo aumenta la desgracia morir en medio de la abundancia, y perecer de hambre con el pan de vida en la mano que tendemos a los demás, animándolos a comer! ¡Que los mismos medios de la gracia divina, instituidos como medio de convicción y salvación, sean nuestro engaño! Mientras tendemos el espejo del Evangelio a los demás para mostrarles el rostro de su alma, nosotros solo miramos la parte de atrás, que no refleja nada, o lo miramos de lado para ver una imagen distorsionada de la nuestra.

Cuando estas ideas hayan entrado en tu alma y obrado un poco para el bien de tu conciencia, te aconsejo que acudas a la congregación para predicar el sermón de Orígenes sobre el Salmo 50:16-17: «Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras«. Y cuando hayas leído este texto, que te sientes para exponerlo y aplicarlo con lágrimas, haciendo una confesión plena y libre de tu pecado y lamentándolo ante toda la asamblea, pidiendo sus oraciones para recibir el perdón y la virtud de la renovación, para que después pueda predicar un Salvador al que conoce personalmente, y hablar de corazón, elogiando las riquezas del Evangelio por experiencia propia.

¡Ay! Es un peligro y calamidad frecuente en la Iglesia el tener pastores inconversos y sin experiencia, y que tantos se hagan predicadores antes de ser cristianos, siendo santificados por el rito de la ordenación ante el altar como sacerdotes de Dios antes de santificarse por una entrega de corazón como discípulos de Cristo, de manera que adoran a un Dios desconocido y predican al Cristo que no conocen, orando por un Espíritu desconocido y recomendando un estado de santidad y comunión con Dios, y una gloria y felicidad que desconocen, y que probablemente nunca conozcan.

Una vez más, por tanto, quiero dirigirme a todo aquel que esté involucrado en la formación de los jóvenes, especialmente en la preparación para el ministerio. Si eres maestro o tutor, debes empezar y terminar con las cosas de Dios. Habla a diario a los corazones de tus alumnos sobre las cosas que deben suceder en sus propios corazones; si no, va todo perdido. Pronuncia a menudo palabras penetrantes en cuanto a Dios, el estado de sus almas, y la vida eterna. No digas que son demasiado jóvenes para comprenderlas o aplicarlas. No sabes el impacto que puedan tener. No solo el alma de un muchacho, sino muchas más pueden tener motivos de alabar a Dios por tu celo y diligencia y por las palabras oportunas. Tienes más oportunidades que otros para hacerles bien; tratas con ellos antes que alcancen la madurez, y te escucharán cuando no prestan oídos a ningún otro. Si están destinados para el ministerio, los estás preparando para un servicio especial a Dios. ¿Acaso no deben primero conocer al que tendrán que servir? ¡Imagínate lo triste que sería para sus propias almas, y qué desgracia para la Iglesia de Dios, si salen de tus manos con corazones vulgares y carnales, para emprender esa gran tarea espiritual!

2.         Asegúrate de predicarte a ti mismo los sermones que escribes antes de predicarlos a los demás. Probablemente se darán cuenta cuando has pasado mucho tiempo con Dios: lo que más ocupa tu corazón resonará más en sus oídos. Confieso que lo digo por mi propia experiencia lamentable; declaro ante el rebaño el malestar de mi propia alma. Cuando dejo enfriar mi corazón, la predicación resulta fría; cuando estoy confuso, la predicación también. Si nos alimentamos de errores o controversias inútiles, nuestros oyentes padecerán por ello. Si no te dedicas a diario a escudriñar tu propio corazón, desarraigar la corrupción, y andar con Dios -si no te ocupas en esto constantemente-, todo saldrá mal y tus oyentes morirán de hambre. Si finges el fervor, no puedes esperar una bendición de lo alto. Sobre todo, pasa mucho tiempo en la meditación y oración en privado. De allí saldrá el fuego celestial para encender tus sacrificios; recuerda que si abandonas tu deber, no serás el único dañado. Muchos otros saldrán perdiendo contigo.

3.         Asegúrate de que tu ejemplo no contradiga tu doctrina. No vayas a poner tropiezo ante los ciegos, para su ruina; no vayas a desmentir con tu vida lo que dices con la lengua, estorbando como nadie el éxito de tu propia labor. ¡Será un estorbo mucho mayor si te contradices a ti mismo; si tus acciones desmienten tus palabras, si edificas en un par de horas con la boca lo que te dedicas a derribar con las manos el resto de la semana! Así harás creer a los demás que la Palabra de Dios es un cuento de hadas, y que la predicación es mera palabrería. Es un error palpable de algunos pastores esta desproporción entre su predicación y su manera de vivir. Se esfuerzan mucho por predicar con exactitud, y no cuidan su estilo de vida. Les horroriza una palabra mal usada en un sermón, o alguna debilidad notoria -y no les culpo, por tratarse de un asunto santo y de mucha importancia- pero no se preocupan por las emociones, palabras y acciones mal empleadas a lo largo de su vida. ¡A cuántos he visto predicar con mucho esmero, y vivir descuidadamente! Se esfuerzan tanto por preparar sus sermones que pocas veces la predicación les parece una virtud, con tal que su lenguaje sea elegante; todos los autores retóricos que pueden encontrar les sirven para adornar más el estilo, y a menudo sus adornos más preciados son meras baratijas sin valor alguno.

Nuestros feligreses deben ser «hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores»; de igual manera, nosotros debemos ser hacedores, y no tan solamente predicadores. Una doctrina práctica se predica en la práctica. Hermano, si tu propósito es salvar almas, ¡seguro que quieres hacerlo tanto fuera del púlpito como dentro! Si ese es tu propósito, vivirás para ello, y todos tus esfuerzos contribuirán a ese fin. Dirás en cuanto al dinero que tienes en el bolsillo, tanto como de las palabras que tienes en la boca: «¿De qué manera puedo gastarlo para el mayor bien, especialmente para las almas?». ¡Ojalá que pensaras a diario cómo usar tu dinero, tus amistades, y todo lo que tienes para Dios, al igual que la lengua! Entonces veríamos los frutos de tu labor que nunca se verán de otra manera. Si piensas que tu ministerio acaba en el púlpito, pareces considerarte pastor solamente mientras estás allí. Si es así, creo que no eres digno de llamarte tal cosa.

Que tu vida condene el pecado, y persuada a la gente al deber. ¿Acaso querrás que tus feligreses cuiden más sus almas que tú mismo cuidas la tuya? Si quieres que rediman el tiempo, no lo malgastes tú. Si no quieres que su conversación sea de cosas vanas, asegúrate de hablar palabras, que tienden a ministrar la gracia a sus corazones. Ordena bien tu familia, si quieres que hagan lo mismo. No seas soberbio, si quieres que sean humildes. 

4.           Asegúrate de no cometer aquellos pecados contra los cuales predicas. Cuídate de criticar el pecado sin vencerlo, y de intentar eliminarlo en los demás mientras tú mismo eres su esclavo. ¡Ah, hermano mío! Es más fácil criticar el pecado que vencerlo.

5.           Finalmente, asegúrate de que no te falten las cualidades necesarias para la obra. El que quiere enseñar a los demás los misterios de la salvación no debe ser un bebé en la sabiduría. Aquel que tiene un cargo como el nuestro debe estar muy cualificado. Hay grandes dificultades teológicas que resolver, que atañen a los principios fundamentales de la fe. Hay muchos pasajes oscuros de la Palabra que explicar. Hay deberes en los cuales nos podemos descarriar a nosotros mismos y los demás si no estamos bien informados en cuanto al asunto, su propósito y la forma de cumplirlo. ¿Acaso puede hacer esta clase de trabajo un hombre inculto y sin experiencia? No es una carga adecuada para los hombros de un niño. Cada aspecto de la labor requiere gran habilidad; ¡y qué importante es cada parte! Me parece que predicar un sermón no es lo más difícil; sin embargo, se requiere gran capacidad para dejar clara la verdad, convencer a los oyentes, y alumbrar de forma irresistible y permanente sus corazones, grabando la Verdad en sus mentes y abriendo sus corazones a Cristo.

¡Cuántos duermen bajo nuestro ministerio porque nuestras lenguas y corazones están adormecidos, y no tenemos habilidad ni celo para despertarlos! ¿No te dicen el corazón y la razón que si te atreves a aventurarte en una obra tan alta como esta, no debes escatimar esfuerzos al capacitarte para ella? No bastarán los ratos perdidos de estudio para formar a un teólogo sano y capaz. Sé que la pereza ha aprendido a decir que todo estudio es vano, porque el Espíritu nos capacita completamente y nos ayuda en la tarea; como si Dios nos diera los medios para luego permitirnos desestimarlos; como si tuviera por norma prosperamos en la desidia, transmitiéndonos su sabiduría en sueños mientras dormimos, o llevándonos al Cielo para mostramos sus propósitos mientras nosotros no pensamos en nada, sino que perdemos el tiempo aquí en la Tierra. ¿Cómo se atreve uno, por pereza, a apagar el Espíritu, diciendo luego que el Espíritu le llevó a hacerlo? ¡Sería un ultraje, una vergüenza desnaturalizada! Dios nos manda ser en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor

¡Hermano, no pierdas más tiempo! Estudia, ora, consulta y practica; son las cuatro maneras de aumentar tu capacidad. Cuídate de ser débil por negligencia propia, estropeando la obra de Dios con tu debilidad.»

Todos los párrafos anteriores son extractos del libro El Pastor Renovado (o Pastor reformado) de Richard Baxter.

Pastor Richard Baxter - Diarios de Avivamientos

Richard Baxter

Richard Baxter, Richard,  nació el 12 de noviembre de 1615; el pastor, evangelista y escritor más destacado en cuanto a asuntos prácticos y devocionales producido por el puritanismo. Logró cosas asombrosas en Kidderminster; Inglaterra nunca había sido testigo de un ministerio parecido. La ciudad abarcaba unos 800 hogares y 2000 personas. Cuando Baxter llegó, era ‘un pueblo ignorante, rudo y parrandero’, pero ese estado sufrió una dramática transformación: «La congregación solía estar completa [la iglesia tenía capacidad para 1000 personas], de manera que nos vimos obligados a construir cinco galerías[ … ]. Los domingos [ … ] se podía escuchar a cien familias cantando salmos y repitiendo sermones al pasar por las calles [ … ]; cuando llegué aquí había más o menos una familia por calle que adoraba a Dios y clamaba a su nombre y, cuando me marché, en algunas calles no quedaba ni una sola familia que no lo hiciera; todos, al profesar una piedad seria, nos hacían confiar en su sinceridad«

Diarios de Avivamientos – 2019

5 – Cómo orar por tus hermanos – Efesios 1:15-19

Iglesia Evangélica León

Serie: Efesios

5 – Cómo orar por tus hermanos – Efesios 1:15-19

David Robles

David Robles se desempeña como pastor docente de la Iglesia Evangelica León y es presidente fundador y profesor del Seminario BEREA (España). Tiene un amplio ministerio de enseñanza y predicación en toda España y otros países de habla hispana. David se graduó del Seminario Bíblico de Multnomah (Certificado Bíblico, 2001) y del Seminario de Maestría (M.Div. 2004).

4 – “El bautismo del Espíritu Santo 2/3”

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: Hablando del Espíritu Santo

4 – “El bautismo del Espíritu Santo 2/3”

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

5 – Cristo bajo tentación

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Él es, el Cristo que predicamos

5 – Cristo bajo tentación

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

43 – ¡Despierta y vístete de Jesús! | Romanos 13:11-14

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

43 – ¡Despierta y vístete de Jesús! | Romanos 13:11-14

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

39 – Jesús Ante Pilato

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

39 – Jesús Ante Pilato

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

33 – ¿Traes Paz o Contienda?

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

33 – ¿Traes Paz o Contienda?

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Cómo Reaccionar Ante El Ridículo, Parte 1

El Amor que Vale

Cómo Reaccionar Ante El Ridículo, Parte 1

Ps. Adrian Rogers

¿Trama el diablo cómo detener cualquier obra para Dios? Claro que sí. Cuando usted comienza a construir, cuando el PROPÓSITO de su VIDA comienza a tomar forma, el diablo le atacará con desaliento e incluso ridículo. ¿Sabe cómo ponerle en su lugar y continuar construyendo para Dios? ¡Apréndalo!

Neh. 4:1-6

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaq

32 – ¿Está Limpio Tu Corazón? 

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

32 – ¿Está Limpio Tu Corazón? 

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

30 – Jesús Calma la Tempestad

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

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Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.