Génesis 20:7 Nuestra infidelidad y la fidelidad de Dios
Esta es una afirmación muy sorprendente si pensamos en su contexto. Dios es quien está hablando, y el hombre al que llama “profeta” es Abraham, que en ese momento tenía 99 años. Dentro de unos meses, él y su esposa Sara esperan recibir a Isaac, el hijo que Dios les había prometido. Sin embargo, durante su estadía en Gerar, Abraham le dijo a Abimelec, el rey de aquel lugar, que Sara era su hermana, y Abimelec la tomó como esposa. Dios entonces le habló a Abimelec acerca del mal que estaba cometiendo y le dijo que devolviera a Sara a su marido. ¡Es entonces que hallamos esta declaración tan sorprendente!
Abraham y Sara habían acordado mentir acerca de esto cuando salieron de la casa de su padre (v. 13). De hecho, ya habían sido expulsados de Egipto con anterioridad debido al mismo motivo. Sin embargo, Dios le dijo a este rey pagano que Abraham era profeta, es decir, alguien que hablaba en su nombre, y que iba a orar por él para que fuese perdonado y no muriera. Dios estaba del lado de su profeta que, por miedo, había expresado esta mentira (de hecho, una ’verdad a medias’) durante años. ¿Cómo pudo Dios utilizar a un hombre como Abraham, que había estado mintiendo durante tanto tiempo?
¿Y qué hay de nosotros? ¿Mentimos alguna vez para engañar a los demás? ¿Acaso nunca hemos sido hipócritas? Y, sin embargo, somos preciosos para Dios. Le pertenecemos, porque hemos sido comprados por la sangre del Señor Jesucristo. Incluso tenemos el privilegio de servirlo, de hablar en su nombre y de orar por los demás. Nuestro santo Dios no nos ha descartado como descalificados para su servicio. Dios se identifica con nosotros; somos suyos y él está por nosotros. Incluso quiere utilizarnos, aunque nuestro engaño haya sido expuesto y debemos, avergonzados, como Abraham, confesar lo que hemos hecho durante tanto tiempo. “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos”.
Tal es la fidelidad de Dios, a pesar de nuestros fracasos. Esto debería humillarnos profundamente ante Dios y ante los hombres.
Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas… quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. 1 Pedro 2:21, 23
Es común que el corazón humano se resienta y busque retribuir las ofensas recibidas. ¡Cuán extraño es responder al sentimiento natural como lo hizo Cristo! Ante las burlas cortantes y el mal inmerecido, él logró vencer el mal con el bien (Ro. 12:21). ¡Cuánto nos cuenta hacer lo mismo!
Los hermosos rasgos del carácter de nuestro Señor, descritos tan bellamente en los versículos previos por el apóstol Pedro, resplandecieron en su vida para que los imitemos. Cuando se encontró con un Natanael cargado de prejuicios (Jn. 1:46), el Salvador pasó por alto sus pensamientos preconcebidos y destacó sus cualidades, diciendo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Jn. 1:47). Más adelante, sus discípulos lo abandonaron (Mt. 26:56), pero después de su resurrección se les apareció y, en lugar de reprenderlos, les dijo: “Paz a vosotros” (Jn. 20:19).
Parece ser que varios de los discípulos se empaparon de esta forma de pensar, “esta actitud que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:5 NBLA). Pablo se sintió obligado a reprender a Pedro en presencia de todos y a dejar constancia de este hecho (Gá. 2:11-14). Pedro debió sentir profundamente la severidad de esta reprensión, sin embargo, ¿guardó algún rencor contra Pablo? Leamos como se refirió a él en su segunda epístola: “Nuestro amado hermano Pablo” (2 P. 3:15).
Cuando nos sintamos tentados a pronunciar alguna palabra dura, o de tomar represalias de forma precipitada y brusca, preguntémonos si nuestro Salvador habría reaccionado así. Si los demás son poco amables, desconsiderados o desagradecidos con usted, remita su causa a Dios. Háblele solo a Dios acerca de las faltas de los demás en oración. ¿Represalias? Tal pensamiento no debe habitar en un cristiano. “Vosotros no habéis aprendido así a Cristo” (Ef. 4:20).
Me han rodeado muchos toros… Abrieron sobre mí su boca como león rapaz y rugiente.
Salmo 22:12-13
El salmo 22 menciona varios animales para describir los ataques que recibió el Señor de parte de sus enemigos. Los animales de los versículos anteriores representan a los líderes religiosos y políticos de los judíos. La expresión “del poder del perro” (v. 20) hace referencia a los gentiles, Pilato y sus siervos, que también lo atacaron. El término “perros” está vinculado a la “cuadrilla de malignos” (v. 16), es decir, las fuerzas paganas. El Señor exclamó: “Sálvame de la boca del león” (v. 21) cuando se enfrentó al ataque final de Satanás, ya que el diablo tenía en ese momento “el imperio de la muerte” (He. 2:14). Nuestro Señor se hizo obediente “hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:8), y por medio de su obediencia obtuvo la victoria, aunque aparentemente parecía que iba a ser derrotado (Col. 2:15; 2 Co. 13:4).
El primer día de la semana se confirmó este triunfo, cuando Jesús se levantó de la tumba, muy temprano por la mañana (véase Mr. 16:2-6). “Los cuernos de los búfalos” (Sal. 22:21) probablemente hacen referencia al poder del enemigo, al igual que el león. Sin embargo, no importa cuán grande haya sido la resistencia contra el Señor Jesús, su poder era mayor y por eso obtuvo la victoria. Esta victoria la vemos, en primer lugar, al final de las tres horas de tinieblas, cuando Cristo dijo que Dios le había respondido (v. 21 RVA-2015) y, en segundo lugar, en el glorioso día de su resurrección, cuando salió de la tumba (Hch. 2:31). La victoria suprema le pertenece solo a él.
Hay muchos animales que ilustran diversos aspectos de la Persona y la obra del Señor: oveja, cabra, toro y ciertas aves. Sin embargo, (¡misterio insondable!) acá dice ser “gusano, y no hombre” (v. 6). El “gusano” (cochinilla) mencionado aquí es uno del cual, al aplastarlo, se logra extraer un tinte de color rojo o carmesí, utilizado para teñir. Cuando Jesús fue “aplastado” bajo el juicio de Dios, produjo algo de valor duradero. Además, “la cierva de la aurora” (el epígrafe “Ajelet-sahar” del salmo) representa una respuesta a nuestro Señor y a su obra. ¿Cuál es nuestra respuesta hacia él y a su maravilloso amor?
Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco… Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. Marcos 6:30-32
En Marcos 3, Jesús eligió a doce discípulos para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar cuando llegara el momento. Durante aproximadamente un año lo acompañaron, observando su andar perfecto y la mansedumbre con la cual interactuaba con las personas. En Mateo 11:29, Jesús dice: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Esta es una lección importante para todos nosotros. Necesitamos aprender de ese carácter manso que emana del corazón amoroso de Cristo. Cuanto más tiempo pasemos con él en secreto, más útiles le seremos en público.
Entonces llegó el momento en que Jesús envió a estos doce discípulos a predicar. Recibieron instrucciones específicas acerca de su comportamiento, el mensaje que debían dar y a dónde debían ir, y el Señor les dio su autoridad para cumplir su misión. No se nos dice cuántos días pasaron yendo de aldea en aldea, pero cuando su misión terminó, ellos volvieron a Jesús. ¡Qué buena práctica! ¿Tenemos este mismo hábito? Los discípulos debían estar entusiasmados, porque habían tenido una experiencia inolvidable: habían expulsado a los demonios y sanado a los enfermos. Esto es lo que Jesús había hecho anteriormente, ¡y ahora ellos habían sido capaces de hacer lo mismo! Sin embargo, habían olvidado que el Señor es quien les había dado la autoridad para hacer tales cosas. Jesús no los reprendió, sino que los invitó amablemente a apartarse a un lugar desierto y descansar un poco.
Después de mucha actividad, sirviendo aquí y allá, nosotros también necesitamos estar a solas con el Señor en tranquilidad, permitiendo que él refresque nuestros corazones y nos libere del enfoque en nosotros mismos. Necesitamos que el Señor vuelva a llenar nuestros corazones y nos dé descanso.
El alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo… Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. 1 Samuel 18:1, 4 ¡Todo por mi amado Salvador! Junto con los miles de soldados de Israel, Jonatán había visto a David salir al encuentro de Goliat, cuyo tamaño, aspecto y palabras habían sembrado el terror en el corazón del pueblo. Jonatán había visto a este orgulloso gigante ser abatido por el poder de la fe. Pero había algo más que esto. No se trató solamente de la victoria, ¡ahora el corazón de Jonatán estaba lleno de la persona misma del vencedor! No es que valorara menos la victoria, sino que valoraba más al vencedor. Por eso se despojó con gozo de sus vestiduras y su armadura para vestir a David, el objeto de su afecto.
Esto nos deja una valiosa lección. ¡Con qué facilidad nos enfocamos en la redención en lugar de hacerlo en el Redentor! ¡Nos gozamos más en la salvación que en el Salvador! ¿No deberíamos, como Jonatán, tratar de magnificar la persona de aquel que descendió al polvo de la muerte por nosotros? David no le pidió a Jonatán que le diera su túnica o su espada. Si lo hubiera hecho, la escena habría carecido de belleza. No, Jonatán se olvidó de sí mismo y solo pensó en David. Así debe ser con nosotros y nuestro verdadero Señor, el verdadero David. En tal caso, podremos decir como Pablo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Fil. 3:7-8).
¡Que seamos más llenos de este espíritu! Que nuestros corazones sean atraídos y unidos más y más a Cristo en este día de hueca profesión y vana formalidad religiosa. ¡Que seamos tan llenos del Espíritu Santo que con propósito de corazón nos aferremos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo!
Pablo fue un instrumento escogido, un siervo especial del Señor; recibió personalmente muchas revelaciones directas del Señor Jesús (véase Hch. 9:15; 2 Co. 12:7). Él mismo menciona cuatro de estas revelaciones en sus cartas. La primera está relacionada con el evangelio de la gracia.
A través de las voces de falsos maestros, los gálatas fueron persuadidos a añadir la Ley mosaica al mensaje del evangelio. Estos falsos maestros les enseñaron que debían circuncidarse para ser salvos. El apóstol Pablo condenó esta enseñanza en términos inequívocos, utilizando un lenguaje fuerte y claro para advertir a todos los creyentes (Gá. 1:6-9; 3:1-3). A menudo nos escandalizamos cuando hay inmoralidad en medio de los creyentes, mientras que a veces somos indiferentes al error doctrinal. Es interesante observar el contraste entre el trato que Pablo da a los corintios “carnales”, mostrándoles amor a pesar de los “celos, contiendas y disensiones” que había entre ellos (1 Co. 3:3), y la severidad con la que se dirige a los gálatas, cuyo mal era doctrinal.
El Evangelio es la doctrina fundamental sobre la que se basan el resto de doctrinas. Si lo manipulamos, ya nada está bien. Algunos falsos maestros decían que Pablo no tenía nada que ver con los otros apóstoles (Hch. 6:2). Les dijeron a los gálatas que no debían prestar atención a sus enseñanzas. La respuesta del apóstol Pablo fue que, efectivamente, él no tenía ninguna relación con los apóstoles originales. Entonces les da muchos detalles acerca de la singularidad de su conversión y su llamamiento. Les relata cómo, muchos años después de su conversión, cuando por fin se reunió con los apóstoles en Jerusalén, estos le dieron “la diestra en señal de compañerismo” (Gá. 2:9). Pablo quería mostrar que el Evangelio que predicaba no era diferente al de los otros apóstoles, sino que le había sido revelado directamente por el Señor Jesús. Cuidémonos de no desviarnos ni un milímetro de este Evangelio: la salvación es solo por gracia y por medio de la fe.
He aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas, y un panal de miel. Jueces 14:8 Las abejas, un ejemplo para la unidad
¡Qué interesante es un enjambre de abejas! Ellas pueden vivir en un árbol hueco, en una caja de madera o incluso en el cuerpo muerto de un león. Su ciudad no tiene alcalde ni gobernador, ni municipio, y tampoco jefe político. Si bien posee una reina, ella no dirige sus políticas ni sus destinos.
Sin embargo, difícilmente encontraremos una comunidad tan eficiente dentro de todo el reino animal. Sus habitantes son todas para una y una para todas. Entre ellas hay cooperación perfecta y unidad de acción. No existen celos ni peleas, y no batallan entre ellas. Sí pelearán contra sus enemigos, e incluso el hombre debe tener cuidado de su ira. Su sistema de repartición de tareas y trabajos es el mejor del mundo. Cada obrera conoce su trabajo exacto, y lo lleva a cabo sin alardear o mostrarse a su patrón, ¡pues no existe un patrón! En la ciudad de las abejas no hay problemas de desempleo.
Quizás Dios quiere que consideremos a estas pequeñas y fascinantes criaturas y aprendamos cómo debemos funcionar en las asambleas de los santos. Cuán brillante sería el testimonio del Señor si existiera cooperación estrecha y unidad entre los creyentes; si reconociéramos que “el enemigo es el diablo” y no nuestros hermanos; si cada miembro del Cuerpo obrara según las habilidades que Dios le dio (véase Ro. 12:6-8).
A diferencia de las abejas, que actúan por instinto, nosotros tenemos un Patrón real y precioso, a saber, el Espíritu Santo. Él está en nosotros, y entre nosotros, para glorificar a Cristo y guiarnos a toda la verdad. Cuando estamos en verdadera sumisión a nuestro Patrón divino, ¡cuánta miel nutritiva se produce entre los creyentes para gloria de Dios y para la edificación mutua en amor! “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Ro. 15:13).
Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:12-13 Características de la oración Qué preciosa promesa hallamos en estos versículos: “Oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis”. Pero también debemos poner atención al resto del texto: “Porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Frecuentemente, nuestras bocas dicen muchas cosas sin que nuestro corazón esté completamente involucrado en ellas. Por medio de Isaías, el Señor le había dicho a Israel: “Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Is. 29:13). La oración debe emanar directamente del corazón. Una de las razones por las que el Señor nos permite pasar por dificultades es para que aprendamos a orar con el corazón. Al leer la Palabra de Dios, nos damos cuenta que cuando los suyos pasan por intensas pruebas, ellos claman al Señor y él los escucha. Este clamor al Señor es una oración verdadera que emana desde el corazón.
El corazón también debe ser escudriñado antes de poder orar con sinceridad. En el Salmo 66:18 leemos: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”. Orar con el corazón y tener un corazón limpio son dos imperativos si queremos recibir respuestas a nuestras oraciones. La Epístola a los Hebreos nos presenta este importante principio: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (He. 10:19, 22-23).
Debemos aprender a orar con perseverancia, pero también con un corazón puro y un verdadero sentido de nuestra necesidad. Solo entonces podemos esperar respuestas a nuestras oraciones. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Sal. 139:23-24).
El “nuevo calvinismo”: La fusión del calvinismo con la mundanalidad By Dr Peter Masters
Una nueva forma de calvinismo tomó forma de movimiento a partir del 2005 aproximadamente, pero se diferenciaba del original en su aceptación del “mundo”. Esta crítica escrita en el 2009 fue duramente atacada por los nuevos predicadores calvinistas pero fuertemente respaldada por los predicadores conservadores de todo el mundo.
Cuando era joven y recién convertido, parecía como si el principal objetivo de todos los cristianos comprometidos, ya fueran calvinistas o arminianos, fuera la consagración. Sermones, libros y conferencias enfatizaban esto en el espíritu de Romanos 12.1-2, donde el apóstol suplicante llama a los creyentes a presentar sus cuerpos en sacrificio vivo, y a no conformarse a este mundo. El corazón se sentía interpelado y conmovido. Cristo debía ser el Señor de la propia vida, y el “yo” debía entregarse en el altar de su servicio.
Pero ahora, al parecer, hay un nuevo calvinismo, con nuevos calvinistas, que ha barrido los viejos objetivos. El reciente libro Young, Restless, Reformed, (Joven, inquieto, reformado) de Collin Hansen cuenta la historia de cómo un llamado resurgimiento calvinista ha capturado la imaginación de miles de jóvenes en los EE.UU., y este libro ha sido reseñado con gran entusiasmo en conocidas revistas del Reino Unido, como Banner of Truth, Evangelical Times y Reformation Today.
Este escritor, sin embargo, se entristeció profundamente al leerlo, porque describe el Nuevo Calvinismo como un calvinismo gravemente distorsionado que se queda muy, muy lejos de una auténtica vida de obediencia a un Dios soberano. Si este tipo de calvinismo prospera, entonces la genuina piedad bíblica estará bajo ataque como nunca antes.
El autor del libro es un joven (tenía unos 26 años cuando lo escribió) que creció en una familia cristiana y se formó en periodismo secular. Estamos en deuda con él por el estudio ameno y de gran alcance que ofrece de este nuevo fenómeno, pero el escenario ciertamente no es feliz.
El autor comienza describiendo la conferencia “Pasión”, celebrada en Atlanta en 2007, en la que 21.000 jóvenes se deleitaron con música contemporánea y escucharon a oradores como John Piper proclamando sentimientos calvinistas. Y esta imagen se repite muchas veces a lo largo del libro: se describen grandes conferencias en las que el sincretismo de la música mundana, agitadora de sensaciones, de altos decibelios y rítmica, se mezcla con la doctrina calvinista. Esto da una imagen clara de lo que es el Nuevo Calvinismo.
Se nos habla de música atronadora, de miles de manos levantadas, de letras de hip-hop y rap “cristianos” (los ejemplos parecen inútiles y torpes en su construcción) que unen las doctrinas de la gracia con las formas musicales inmorales inducidas por las drogas de la cultura mundana.
Collin Hansen sostiene que el calvinismo estadounidense se derrumbó a finales del siglo XIX y que sólo lo mantuvieron un puñado de personas hasta este gran avivamiento juvenil, pero su trasfondo histórico es, francamente, absurdo. Como alguien que visitaba regularmente los seminarios estadounidenses para dar conferencias desde principios de los años setenta, me encontré constantemente con muchos predicadores y estudiantes que amaban las doctrinas de la gracia, predicando también en iglesias de sólida persuasión calvinista. Pero una prueba más fehaciente de la amplia presencia del calvinismo es el hecho de que grandes editoriales enviaran una gran cantidad de literatura reformada después de la guerra y durante la década de 1980. La poderosa Eerdmans (Casa distribuidora de literatura estadounidense) fue sólidamente reformada en el pasado, por no mencionar Baker Book House, Kregel y otras. ¿A dónde fueron a parar todos esos libros, miles y miles de ellos, incluyendo las frecuentes reimpresiones de los comentarios de Calvino y otras muchas obras clásicas?
En los años setenta y ochenta también hubo editoriales calvinistas más pequeñas en EE.UU., y en esa época comenzó el fenómeno de las librerías cristianas de descuento calvinistas, con abultadas listas de catálogos y un considerable número de seguidores. La afirmación de que el calvinismo prácticamente desapareció es totalmente errónea.
De hecho, un calvinismo de mucha mejor calidad todavía florece en muchas iglesias, donde se ganan almas y se santifican vidas, y donde la verdad y la práctica están ambas bajo la regla de las Escrituras. Tales iglesias no simpatizan en absoluto con la variedad de adoración mundana del reportero Collin Hansen, que busca construir iglesias usando exactamente los mismos métodos de entretenimiento que la mayoría de los carismáticos y el movimiento arminiano Calvary Chapel Association (Asociación capillas del calvario)
Los nuevos calvinistas ensalzan constantemente a los puritanos, pero no quieren rendir culto ni vivir como ellos. Una de las “muy mencionadas” nuevas conferencias se llama Resolved, por las famosas Resoluciones juveniles de Jonathan Edwards (setenta decisiones de búsqueda). Pero la cultura de esta conferencia habría recibido sin duda la condena rotunda de ese gran teólogo.
La cultura mundana proporciona los sentimientos corporales y emocionales, en el que se infunden pensamientos cristianos… Resolved es una idea original de un miembro del equipo pastoral del Dr. John MacArthur, que reúne a miles de jóvenes cada año y presenta la habitual mezcla de calvinismo y adoración extrema de estilo carismático. Se anima a los jóvenes a sentir el mismo impacto nervioso y sensacional de la música rítmica a todo volumen en el cuerpo que experimentarían en un gran concierto de pop mundano, con iluminación y ambiente reproducidos. Al mismo tiempo, reflexionan sobre la predestinación y la elección. La cultura mundana proporciona los sentimientos corporales y emocionales en los que se infunden y flotan los pensamientos cristianos. Los sentimientos bíblicos se aprovechan para el entretenimiento carnal. (Las imágenes de esta conferencia en su página web delatan el ambiente totalmente mundano y de espectáculo creado por los organizadores).
En tiempos de desobediencia los judíos de antaño sincretizaban yendo al templo o a la sinagoga el sábado, y a los templos de los ídolos en días laborables, pero el nuevo calvinismo ha encontrado la manera de unir cosas espiritualmente incompatibles al mismo tiempo, en la misma reunión.
C J Mahaney es un predicador muy aplaudido en este libro. Carismático en creencia y práctica, parece ser totalmente aceptado por los otros grandes nombres que figuran en las conferencias de los “nuevos calvinistas”, como John Piper, John MacArthur, Mark Dever y Al Mohler. C. J. Mahaney, un hombre muy agradable y simpático, es el fundador de un grupo de iglesias que combinan el calvinismo con ideas carismáticas, y tiene fama de haber influido en muchos calvinistas para que abandonen las ideas cesacionistas.
Fue un protegido de este predicador llamado Joshua Harris quien inició la conferencia New Attitude (nueva actitud) para jóvenes. Nos enteramos de que cuando un rapero secular llamado Curtis Allen se convirtió, su recién nacido instinto cristiano le llevó a renunciar a su vida pasada y a su estilo de cantar. Pero el pastor Joshua Harris evidentemente le convenció de que no lo hiciera, para que pudiera cantar para el Señor. El movimiento del Nuevo Calvinismo o Los Nuevos Calvinistas no dudan en anular la conciencia cristiana instintiva, aconsejando a la gente que se haga amiga del mundo.
Una de las mega-iglesias admiradas en el libro es la Mars Hill Church de Seattle, con seis mil fieles, fundada y pastoreada por Mark Driscoll, que mezcla las ideas de la iglesia emergente (que los cristianos deben utilizar la cultura mundana) con la teología calvinista [véase la nota final 1].
Este predicador también es muy admirado por algunos hombres reformados del Reino Unido, pero su iglesia ha sido descrita (por un simpatizante) como la que tiene la música más estridente de todas, y ha sido reprendido por otros predicadores por el uso de un lenguaje muy “atrevido” y un humor gravemente impropio (incluso en televisión). Se le ve en vídeos predicando con una camiseta de Jesús, simbolizando el nuevo compromiso con la cultura, al tiempo que propugna la enseñanza calvinista. Demasiado para abrazar la doctrina puritana despojada del estilo de vida y culto puritanos.
La mayoría de los conocidos predicadores que promueven y alientan este “renacimiento” del calvinismo (o nuevo calvinismo) tienen en común las siguientes posturas que contradicen una genuina perspectiva calvinista (o puritana):
No tienen ningún problema con el culto carismático-ético contemporáneo, incluidas las formas extremas de heavy metal.
Son blandos en la separación de la mundanalidad [véase la nota final 2].
Rechazan la preocupación por la guía personal de Dios en las grandes decisiones de los cristianos (verdadera soberanía), asestando así un golpe mortal a la consagración de todo corazón.
Sostienen puntos de vista contrarios al cuarto mandamiento, teniendo una visión baja del Día del Señor, y así infligiendo otro golpe a un estilo de vida consagrado.
Cualesquiera que sean sus puntos fuertes y sus logros (y algunos de ellos son hombres brillantes según cualquier criterio humano), o cualquiera que sea su calvinismo teórico, la pobre postura de estos predicadores en estas cuestiones cruciales sólo fomentará una versión fatalmente defectuosa del calvinismo que llevará a la gente a estar cada vez más casada con el mundo, y a un estilo de vida egoísta. Verdaderamente proclamada, la soberanía de Dios debe incluir consagración, reverencia, obediencia sincera a su voluntad y separación del mundo, y el Nuevo Calvinismo tiene muy poco de eso.
No se puede tener una soteriología puritana sin una santificación puritana. No se debe atraer a la gente a la predicación calvinista (ni a ninguna otra) utilizando cebos mundanos. Esperamos que los jóvenes de este movimiento comprendan las implicaciones de las doctrinas mejor que sus maestros, y se alejen de los compromisos. Pero hay un desastre inminente en la promoción de esta nueva forma de calvinismo (también conocido como El Nuevo Calvinismo).
¿Por qué algunos cristianos británicos que sostienen las doctrinas de la gracia dan críticas entusiastas a un libro como éste? Ha habido ocasiones en el pasado en las que un gran número de jóvenes se han entusiasmado intelectualmente por una doctrina cristiana sólida, para abandonarla casi con la misma rapidez. Uno piensa en la tremenda respuesta que la singular oratoria de Francis Schaeffer obtuvo en los campus universitarios en la década de 1960, y sin duda algunos jóvenes fueron verdaderamente salvados y establecidos, pero muchísimos más se apartaron. Atrapados por la superioridad de una cosmovisión bíblica, despreciaron momentáneamente las ideas ilógicas y flácidas de este mundo, pero la impresión en numerosos casos fue más natural que espiritual. El nuevo y embriagador calvinismo actual, despojado de la obediencia práctica, resultará sin duda efímero, dejando la causa comprometida y cicatrizada.
¿Ha llegado ya el Nuevo Calvinismo a Gran Bretaña? Por desgracia, sí; basta con echar un vistazo a los “blogs” de algunos pastores reformados más jóvenes que se presentan como mentores y consejeros de otros. Cuando uno echa un vistazo a sus ‘películas favoritas’, y a su ‘música favorita’, los encuentra nombrando sin pudor a los principales grupos, pistas y entretenimientos de la cultura degradada, y está claro que el mundo sigue en sus corazones. Hace años, estos hermanos no habrían sido bautizados hasta que estuvieran limpios del mundo, pero ahora se puede ir al seminario, sin hacer preguntas, y asumir un pastorado, con ídolos no combatidos y no rendidos en la sala del trono de su vida. ¿Qué esperanza hay para las iglesias que tienen pastores cuyas lealtades están tan divididas y distorsionadas?
El calvinismo bíblico y evangélico moldea la conducta, y especialmente el culto, es un sistema muy humilde y hermoso de la Verdad Aparte de los pastores, conocemos a algunos “nuevos” jóvenes calvinistas que nunca se asentarán en una iglesia dedicada y trabajadora, porque sus puntos de vista sólo viven en sus cabezas y no en sus corazones. Sabemos de algunos cuyas vidas no son limpias. Sabemos de otros que van a discotecas. Cuanto mayores son sus proezas doctrinales, mayor es su hipocresía.
Son palabras duras, pero me llevan a decir que donde el calvinismo bíblico y evangélico modela la conducta, y especialmente el culto, es un sistema de Verdad muy humilde y hermoso, pero donde se limita a la cabeza, infla el orgullo y la autodeterminación.
El nuevo calvinismo no es un resurgimiento, sino una fórmula totalmente novedosa que despoja a la doctrina de su práctica histórica y la une al mundo.
¿Por qué los principales predicadores de este movimiento se han comprometido tan fácilmente? No han sido amenazados por un régimen soviético. Nadie les ha puesto una pistola en la cabeza. Esta es una capitulación vergonzosa, y debemos orar fervientemente para que lo que han alentado no se apodere del calvinismo y arruine a una generación de jóvenes cristianos alcanzables.
Un último triste espectáculo relatado con entusiasmo en el libro es la conferencia Coalición por el Evangelio, que se celebra desde 2006. Un asunto más adulto convocado por respetados calvinistas, que sin embargo reúne a cesacionistas y no cesacionistas, exponentes del culto tradicional y contemporáneo, y que, al tiempo que mantiene una predicación sólida, condiciona a todos los asistentes a relajarse en estos asuntos controvertidos, y a aprender a aceptar todos los puntos de vista. En otras palabras, se mata el ministerio de advertencia, para que todos los errores de la nueva escena puedan avanzar sin control. Son días trágicos para la auténtica fidelidad espiritual, el culto y la piedad.
El verdadero calvinismo y la mundanalidad son opuestos. Es necesaria la preparación del corazón si queremos escudriñar las maravillas y sondear las profundidades de la gracia soberana. La encontramos en la llamada desafiante y convincente de Josué:
Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
—————————————————————————–
Notas finales
1 Sin embargo, su resolución de la cuestión de la soberanía divina frente al libre albedrío humano se acerca mucho más al punto de vista arminiano.
2 Un libro reciente titulado Worldliness: Resisting the Seduction of a Fallen World (Mundanalidad: Resistiendo a la seducción de un mundo caído) de C J Mahaney y otros, infraequipa sin remedio a los jóvenes creyentes para separarse del mundo, especialmente en el ámbito de la música, donde, aparentemente, el Señor ama todos los géneros, y la aceptabilidad se reduce a dos cuestiones engañosas y subjetivas.
Para una consideración más detallada del culto, véase el libro del autor (Peter Masters) “Adoración en Crisis”; Véase también “Los nuevos Calvinistas” del Dr. E.S. Williams. Ambos se pueden adquirir en la Librería del Tabernáculo. Los cuatro primeros capítulos de Adoración en Crisis se muestran como artículos en este sitio.