Quien lleva nuestras cargas

Quien lleva nuestras cargas
¿Apoya solo a sus seres queridos, o le demuestra amor a todo el que le rodea?

2 de mayo de 2022

Romanos 15.1-7

Cada semana, las iglesias se llenan de personas que experimentan una amplia gama de problemas y, como creyentes, debemos llevar las cargas los unos de los otros (Gn 6.2). Este no es solo el trabajo del pastor, él no puede estar al tanto de todas las necesidades de la congregación. Por eso todos estamos llamados a ayudarnos unos a otros. Sin embargo, lograrlo requiere algunos cambios de nuestra parte.

SENSIBILIDAD. Si no somos sensibles a lo que las personas enfrentan, ¿cómo podemos orar por ellas u ofrecerles apoyo? Pídale al Espíritu Santo que le ayude a sensibilizarse con las luchas de los demás.

ACEPTACIÓN. Debemos aceptar a los demás creyentes como Cristo nos ha aceptado a nosotros. Eso significa estar dispuestos a compartir las cargas de los demás, sin importar quiénes sean.

DISPOSICIÓN. Ayudar a la gente puede resultar inconveniente, pero una comunidad de fe prospera cuando auxiliamos a quienes nos rodean.

El Señor es quien consuela a los que sufren y ayuda a los débiles, pero a menudo lo hace por medio de su pueblo. La Biblia nos dice que toda la ley se cumple en un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Ga 5.14). Y usted, ¿apoya solo a sus seres queridos, o le demuestra amor a todo el que le rodea?

Biblia en un año: 1 Crónicas 4-6

NOCHE DE RENOVACIÓN

NOCHE DE RENOVACIÓN
¡Padre mío!
Si Tu misericordia tuviese límites, ¿dónde estaría mi refugio de la justa ira?
Mas Tu amor en Cristo es sin medida. Así me presento a Ti con los pecados
de comisión y omisión, contra Ti Padre mío, contra Ti adorable Redentor,
contra Ti y Tus esfuerzos, oh Espíritu Santo, contra los dictámenes de mi
conciencia, contra los preceptos de Tu Palabra. No entres en juicio conmigo,
pues yo no defiendo ninguna justicia propia, y no tengo excusa ninguna para
la iniquidad. Perdona mis días oscurecidos con el mal.
Esta noche yo renuevo mi penitencia. Todas las mañanas yo me
comprometo a amarte más intensamente, servirte más sinceramente, ser
más dedicado en mi vida, ser totalmente tuyo; Sin embargo, pronto
tropiezo, retrocedo, y tengo que confesar mi debilidad, miseria y pecado.
Más yo Te bendigo que la obra terminada de Jesús no necesita la adición
de mis acciones, que su oferta es la satisfacción suficiente por mis pecados.
Si los días futuros fueren míos, ayúdame a transformar mi vida, odiar y
detestar el mal, a huir del pecado a confesar. Hazme más firme, más
atento, más orante. No permitas que ningún mal fruto brote de las
semillas del mal que mis manos sembraran; Que ningún vecino se
endurezca en la vanidad y la locura por mi falta de prudencia. Si hoy yo
tuviera vergüenza de Cristo y Su Palabra, yo he mostrado crueldad,
maldad, envidia, falta de amor, hablar irreflexivo, temperamento
impetuoso, que estos no sean ninguna piedra de tropiezo para los demás, o
deshonra para Tu nombre. ¡Oh! Ayúdame a dar ejemplo en la actitud
correcta; que yo nunca sea reprendido por vicio o tiente a Dios, y así
demostrar lo hermoso que son los caminos de Cristo.

¿Por la fe o por las obras?

Lunes 2 Mayo
Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
Efesios 2:8
¿Por la fe o por las obras?
Paseando por el bosque me encontré con un hombre de avanzada edad, quien me dijo: -¡Qué maravilla esta naturaleza! Yo le respondí: -Sí, nuestro Dios es grande, maravilloso, y también nos da el regalo de la vida.

 – Ah, estoy más cerca del fin que usted… Pero espero que Dios sea indulgente… ¡Además, desde hace muchos años participo en las actividades de mi iglesia!

 – ¿Piensa que así obtendrá la gracia divina, su acceso a la presencia de Dios? Nuestras obras no bastan para eso…

 – ¡Oh!, ¿qué está diciendo?

 – Que solo la justicia de Cristo puede abrirnos las puertas del cielo. Esta justicia es dada a todos los que creen en el valor de su sacrificio en la cruz.

La actitud de mi interlocutor cambió. Y cuando añadí: -Incluso un hombre como Albert Schweitzer, el médico de la selva en Lambaréné (Gabón, África), estaría perdido sin Cristo… respondió con vehemencia: -Alguien que hizo tanto bien como él no necesita salvación, pues ganó su lugar en el cielo.

Le di un tratado evangélico, y se fue molesto.

Seis meses más tarde, en el centro de la ciudad, un hombre se me acercó:

 – ¿Me reconoce? Nos vimos el verano pasado en el bosque.

 – ¡Claro, he orado a Dios por usted!

 – Lo que usted dijo es verdad, si alguien no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3). Ahora creo que Jesucristo es el único camino que lleva al cielo.

Isaías 45 – Marcos 6:1-29 – Salmo 51:1-5 – Proverbios 14:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Venga tu reino – Lección 5

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Elisabet: Cómo lidiar con la desilusión

Venga tu reino – Lección 5

¡Llegamos a nuestra quinta semana! Que maravilloso ha sido caminar juntas a través de las escrituras. Hoy continuamos con nuestro estudio bíblico de Elisabet.

El pecado de Adán y Eva tomó la creacion perfecta de Dios y la rompió hasta lo más profundo. Nuestros corazones están rotos, plagados de pecado. Nuestras relaciones están rotas, infectadas con orgullo y egoísmo. Nuestro planeta está roto, gimiendo bajo el peso del pecado y la muerte. Y como resultado, cada una de nosotras debe lidiar con el profundo anhelo de la redención.

Tanto Elisabet como nosotras vivimos en una cultura desesperadamente necesitada de la verdadera esperanza. Ella era parte de una cultura judía que había estado buscando un salvador durante generaciones.

La semana pasada vimos consejos prácticos de cómo poder servir a los demás, de cómo ser un canal de bendición para otras y hablamos de nuestras motivaciones en el servicio. Hoy comenzaremos viendo que la desilusión entró en el mundo mucho antes de que Elisabet tuviera que enfrentar sus anhelos insatisfechos de tener un hijo, y existe entre nosotras mucho después de que su historia se registrará en el libro de Lucas. Pero cuando vemos la vida de Elisabet podemos seguir su ejemplo compartiendo el evangelio y declarando la esperanza a un mundo desilusionado.

Frases para meditar:
«Una de las cosas que amo acerca del Señor es que Él siempre escribe el capítulo final; y Él conoce ese capítulo final mucho antes de que nosotros podamos conocerlo.»

«Elisabet espero por años convertirse en madre. Ella enfrentó la infertilidad mes tras mes. Y cuando parecía haber perdido toda esperanza, Dios intervino de una manera sobrenatural, trayendo fin a toda su desilusión en una forma extraordinaria.»

«Cuando Elisabet cruzó su mirada con la mirada de la madre de Jesús, María, ella comprendió cuál era el final que más importaba. Sus más profundos anhelos serian satisfechos. ¡Cristo estaba en camino!»

«Igual que los anhelos de Elisabet se desvanecieron con las noticias de que Jesús iba a nacer pronto, nosotras podemos aferrarnos a esa esperanza, porque gracias a Jesús, nuestras historias tienen un final maravilloso.»

Profundiza más:
¿Cómo el servir a otros, el alabar a Dios y el memorizar Su Palabra nos ayuda con nuestras desilusiones?
¿Cómo te consuela saber que Dios tiene un plan y que Él está escribiendo un final notable para la historia de tu vida?

Recuerda:
Mis amadas la historia de Elisabet es un recordatorio de que podemos enfrentar la desilusión con gracia debido a la esperanza que tenemos en Cristo. Nuestras historias pueden ser una continuación de su canción, mientras nos recordamos mutuamente que debemos mirar más allá de nuestros deseos no cumplidos hacia Aquel que, en última instancia, satisfará cada anhelo.

Conocer y ser conocidos

Conocer y ser conocidos
¿Cómo describiría usted su relación con Dios? ¿Lo siente cerca?

Si usted ha tenido algún amigo que llamaba o pasaba por su casa solo para pedirle algo y no se acercaba para ofrecerle ayuda o saber de usted, es probable que esa amistad no haya durado mucho. ¿Por qué? Porque allí no había cercanía, no había una relación verdadera.

Podríamos desaprobar tal egoísmo; sin embargo, es muy fácil tratar a Dios de la misma manera. Incluso los creyentes podemos llegar a buscarlo solo cuando nos hace falta algo o nos va mal. Pero buscar a Cristo no se trata de satisfacer nuestras necesidades. Se trata de experimentar una relación personal con el Señor, el “amigo más unido que un hermano” (Pr 18.24).

Cristo les dijo a sus discípulos que ya no eran esclavos sino amigos (Jn 15.14-16), y esa misma promesa es cierta para nosotros hoy. Podemos hablar con nuestro mejor amigo, Dios mismo, en cualquier momento y por cualquier motivo. Él anhela escuchar a sus hijos, y que lo busquemos con amor.

PIENSE EN ESTO

¿Cómo describiría usted su relación con Dios? ¿Lo siente cerca? Tómese el tiempo esta semana para comenzar a hablar con el Señor de una manera más personal para crear o fortalecer ese vínculo.
Biblia en un año: 1 Crónicas 1-3

¡Quiero disfrutar de la vida!

Domingo 1 Mayo
Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
Eclesiastés 2:11
Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
2 Corintios 5:14-15
¡Quiero disfrutar de la vida!
Hay personas privilegiadas que se preocupan mucho por aumentar sus riquezas. La sociedad de consumo en la que viven las incita a querer cada vez más. ¡Piensan que nunca tienen lo suficiente para ser felices, y que siempre les falta algo! ¿Así se disfruta de la vida? En el momento de morir, ¿qué importancia tendrán mis bienes y todos los placeres que haya experimentado en la tierra? “En toda cosa hay que considerar el fin”, escribió un poeta francés.

La verdadera felicidad solo existe en la medida en que cada uno vive en armonía con Dios, su Creador. Para el creyente no se trata de “disfrutar la vida” haciendo lo que le place, sino más bien escuchando y haciendo lo que agrada a Dios, lo que él dice en su Palabra, y así recibir sus bendiciones. Disfrutar de la vida que Dios me da implica primero tener un encuentro con Jesucristo como Salvador y Señor. Por medio de él puedo conocer a Dios como mi Padre celestial; entonces mi felicidad consiste en conducirme de una manera digna del Señor, cumpliendo las buenas obras que Dios preparó de antemano para mí (Efesios 2:10).

¿Cree usted en el Hijo de Dios, quien murió y resucitó para darnos la verdadera felicidad, la vida eterna? Si todavía no tiene esta seguridad, acepte sin tardar ese regalo de Dios. Entonces podrá disfrutar realmente de la vida de hijo de Dios, y las “abundantes riquezas de su gracia” (Efesios 2:7).

Isaías 44 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

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Características del Pecado 5/5

Serie: Características del Pecado

Iglesia Bautista Central Ocala

Ps. Ángel Xavier Peña

El pecado es una elección de situarnos en el lugar de Dios y esa es la peor desición que podemos tomar. El pecado nos alejará de la voluntad de Dios. No elijámos pecar, elijamos a Dios, obedezcamos a Dios no obedezcamos al pecado.

Si quieres experimentar la dicha y no ser culpable de pecado, debes número uno reconocer que has pecado y que sólo Cristo puede ayudarte, ya que el murió en la cruz y resucitó al tercer día para darnos perdón y número dos pídele que te salve, confiesa tus pecados a Dios y pide a Cristo que te salve. Gracia y Paz

Un canal de bendición

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Elisabet: Cómo lidiar con la desilusión

Un canal de bendición – Lección 4

«Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres» (v. 25). Mientras esperaba para ver a su Salvador cara a cara, ella dijo: «¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?» (v. 43).

Esa es la imagen que vemos de Elisabet en su espera, ella hablaba de Dios y su enfoque era Dios.

Estas no son las palabras de una mujer enojada, a pesar de que su esposo había quedado mudo como resultado de su incredulidad. Estas son las palabras de una mujer anclada en la esperanza.

A medida que la historia de Elisabet continúa desarrollándose, encontramos que en el sexto mes de su embarazo, el mismo ángel que visitó a Zacarías visita a una virgen llamada María. Parece que los anuncios dramáticos de un nacimiento son la especialidad de Gabriel, porque esta vez él da la noticia de que María será la madre de Jesús.

Cuando estudiamos la vida de Elisabet, vemos su accionar y cómo recibe a María, entre otras cosas, no me cabe la menor duda que ella se aferró a la esperanza de que Dios obraría en cada angustia. Ellos siguieron sirviendo en el rol que Dios les había dado en medio de su dolor, como ya hemos visto.

Dios es bueno, y eso lo sabemos por qué su carácter nos es revelado en Su palabra. Entonces cuando las desilusiones siguen llegando, ¿por qué debemos seguir orando? La Escritura responde a esa pregunta con las hermosas promesas de Dios. Entonces estar ancladas a la verdad bíblica nos va a ayudar a reaccionar de una manera correcta. Debemos animar a las hermanas a que busquen un consejo centrado en la palabra de Dios y su carácter.

Frases para meditar:
«Dios respondió a la oración de Elisabet por un hijo con un «sí», pero lo más importante, Él respondió a su deseo de usar su vida para glorificar su nombre».

«Mientras oramos por las áreas de desilusión y anhelos, Jesús nos anima a hacerlo en el contexto de querer que Dios sea glorificado, mientras su reino y su gobierno se afirman en este mundo. Es querer que se haga la voluntad de Dios».

«Antes de orar por cualquier otra cosa, no importa lo urgente que sea, no importa en medio de qué tipo de crisis estemos, Jesús nos enseñó a orar para que el nombre de Dios sea glorificado. Su nombre representa todo lo que Él es. Queremos orar para que el reino de Dios venga y se haga su voluntad».

Profundiza más:
¿Qué tan importante es congregarnos y sacar provecho de los medios de gracia en nuestra iglesia local? Que pasa si nos aislamos?
¿De qué forma pudiéramos practicar caminar junto a hermanas que están pasando por alguna desilusión y mostrar la hospitalidad práctica que albergó a María en casa de Elisabet? (Ya seas soltera o casada).
Recuerda:
En retrospectiva y conectando con lo que hemos hablado podemos ver lo que Elisabet ya debía haber sabido: su historia no se trataba sobre ella. Dios utilizó todos esos años de desilusión y espera. Él usó el ejemplo de Elisabet de andar intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor» (Lucas 1: 6). Él utilizó la incredulidad de su marido. Lo usó todo para escribir una historia milagrosa sobre Su poder y gloria. Él desea hacer lo mismo en nuestras vidas. Que podamos servir a otros aún en medio de nuestras circunstancias.

Capaces de hacer Su voluntad

MEDITACIÓN DIARIA
Capaces de hacer Su voluntad
El Señor promete que, si le creemos y seguimos adelante con obediencia, nos indicará lo que quiere que hagamos y nos permitirá lograrlo.

Éxodo 3.1-14

Cuando Moisés recibió el llamado a sacar a los israelitas de Egipto, argumentó que no era la persona adecuada para hacer el trabajo porque no sabía hablar bien (Ex 4.10). He conocido a personas que también sabían que el Señor las había llamado a realizar algo, pero no creían que podían hacerlo. Esto es, en realidad, un tipo de rebeldía. Equivale a decirle a Dios que no es lo bastante poderoso para prepararlas, y que para que su voluntad se cumpla, tendrán que depender de la capacidad de ellas.

Dios es más que capaz de equipar a sus seguidores, pero puede lograr sus propósitos con o sin nosotros. El Señor promete que, si le creemos y seguimos adelante con obediencia, nos indicará lo que quiere que hagamos y nos permitirá lograrlo. Filipenses 2.13 dice que Dios “es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. No hay nada que temer. Nunca tenemos que servir con nuestras propias fuerzas, pues no nos asignará ninguna tarea sin capacitarnos.

Como alguien que sigue a Cristo, usted tiene la responsabilidad personal de aceptar la invitación que le haga y dejar que logre sus propósitos por medio de usted. No le defraudará. Al recordar cómo el Señor ha actuado en el pasado, fortalecerá su fe. Y su obra continua le conformará a la imagen de su Hijo.

Biblia en un año: 2 Reyes 24-25

¿Qué será mañana?

Sábado 30 Abril

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.

2 Pedro 1:19

¿Qué será mañana?

Un problema en las redes eléctricas había paralizado una región durante varias horas. No había luz, ni calefacción, los ascensores estaban bloqueados… Las consecuencias podrían ser graves… Los progresos de la ciencia y la tecnología nos han dado un confort nunca imaginado por nuestros antepasados. Pero repentinamente descubrimos su extrema fragilidad, y muchos se preguntan qué sucederá mañana.

Para calmar su inquietud, algunos consultan a los astrólogos o a los videntes, ¡cuyas predicciones son tan fantasiosas!

No busquemos las respuestas a nuestras preguntas en estos ámbitos, pues son cosas peligrosas contra las cuales Dios nos advierte seriamente (Deuteronomio 18:10-12).

Todo lo que debemos saber sobre el futuro está en la Biblia. Ella es fiable; muchas de sus predicciones ya se cumplieron, por ejemplo, la sucesión de los grandes imperios de la historia antigua (Daniel 2). También anunció con precisión, varios siglos de antemano, el nacimiento de Jesús.

Dios no deja dudas sobre el futuro de nuestro planeta, el cual, contaminado por el pecado, desaparecerá un día (2 Pedro 3:10). Lo maravilloso es que preparó un lugar seguro y eterno en el cielo para los que quieren ponerse al abrigo del juicio, los que aceptan la gracia divina por medio de la fe en “Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10).

Isaías 43 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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