4-Preguntas incorrectas

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Aviva Nuestros Corazones

Serie:  Rut: El poder transformador del amor redentor 

4-Preguntas incorrectas

Nancy DeMoss Wolgemuth: Te encuentras en alguna situación o estás enfrentando alguna dificultad con una persona, quizás un inconveniente en el trabajo, o una circunstancia particular en la iglesia que ha sido muy dolorosa, y que no puedes resolver, y te preguntas: «¿Qué hice para merecer esto?» 

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy: Tal vez no hayas hecho nada. Realmente no necesitas la respuesta a esa pregunta, lo único que necesitas saber es que Dios tiene un propósito y un plan que es mucho más grande que tú. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy nos desafía a hacer las preguntas correctas y a buscar las respuestas en el lugar adecuado, como continuación de la serie titulada, Rut: El poder transformador del amor redentor.

Nancy: Una de las cosas que más me impresionan del corazón y de los caminos de Dios, es que apenas fallamos y nos alejamos de Su voluntad, Él inmediatamente está orquestando circunstancias que nos traigan de vuelta hacia Él.

Eso fue lo que sucedió en el jardín del Edén. El pecado de Adán y Eva no tomó a Dios por sorpresa. No lo tomó desprevenido. No se sentó en el cielo y dijo, «¡oh no! Mi plan se ha estropeado, ¿qué voy a hacer ahora?»

Dios ya tenía un plan para redimir al hombre de sus pecados desde antes de la fundación del mundo, un plan para traerlo de regreso y restaurarlo a un lugar de obediencia y de comunión con Él.

En estos días hemos estado estudiando el libro de Rut, y estamos en el capítulo 1. Hemos visto en los primeros dos versículos que Elimelec tomó a su familia en un tiempo de hambre, llevó a su esposa y a sus dos hijos de Belén y se fue al lejano país de Moab, pensando que las cosas serían mejores allí. No se dio cuenta de que estaba llevando a su familia a un lugar donde enfrentarían dificultades, problemas y luchas aún mayores. 

Así que hoy llegamos al versículo 3, y vemos que «Elimelec, el esposo de Noemí, murió». Y ahora ella se encuentra en una tierra extranjera, un lugar a donde su esposo la había llevado. No sabemos si ella colaboró con esta decisión de ir a este lugar, o si simplemente siguió a su esposo por obediencia, pero independientemente de eso, Dios sigue siendo el Rey. Dios todavía está en Su trono.

Noemí estaba en Moab, viuda, y con dos hijos. En el versículo 4 vemos que sus dos hijos, «se casaron con mujeres moabitas, una llamada Orfa y la otra Rut. Y vivieron allí unos diez años». Tengamos en cuenta que cuando fueron por primera vez a Moab tenían la intención de quedarse allí solo por un corto tiempo.

Pero como el pecado hace a menudo, los había llevado a un lugar donde terminaron lejos, en un país extranjero, Moab, fuera de la voluntad de Dios, durante mucho tiempo, ya había pasado una década.

«Y luego de vivir allí por diez años», esta mujer viuda con sus dos hijos y sus dos nueras, leemos en el versículo cinco: «Murieron también los dos, Mahlón y Quelión, y la mujer quedó privada de sus dos hijos y de su marido».

Ahora vemos una circunstancia en la que Noemí queda totalmente desamparada y sola, se encuentra en una situación desesperante, difícil y dolorosa.

Y pienso que en este caso, estas circunstancias fueron evidencia de la mano de Dios en la vida de esta familia, tratando de restaurarlos de Moab, la tierra a donde habían huido, para traerlos de vuelta al lugar al que pertenecían, Belén, en Judá.

Permítanme decirles rápidamente que no todas las circunstancias dolorosas en nuestras vidas son resultado de algún pecado. Algunas personas podrían decirte tras alguna pérdida, ya sea de una pareja, de un padre, de un hijo, o alguna otra pérdida en particular, que eso sucedió porque has pecado contra Dios. 

Esto fue lo que los amigos de Job trataron de decirle. El hecho es que a veces es y otras veces no es el resultado de nuestro pecado. Un ejemplo de esto es la muerte, que es siempre el resultado del pecado en algún sentido, porque vivimos en un mundo pecaminoso, pero muchas veces esta ocurre como consecuencia directa de nuestras malas decisiones. Algunas veces hemos estado viviendo una vida de obediencia y de todas formas tenemos que caminar por estos tiempos difíciles. Lo asombroso de los caminos de Dios, es que Dios tiene pleno control de todo lo que sucede, y está llevando a cabo Sus propósitos y tiene planes para tu vida, sin importar cómo llegaste a esa situación que estás atravesando.

Y regresando a la historia, vemos que Noemí y su familia habían dejado de lado la voluntad de Dios, huyeron del hambre, de Belén hacia Moab. Y Dios inmediatamente empezó a crear circunstancias que los trajeran de regreso a Belén. Estas circunstancias, por muy dolorosas que fueran, eran una expresión del amor de Dios hacia esta familia y su compromiso con esta familia. 

Y podrías decir, «esa es una forma extraña de demostrar amor, es una forma inusual de mostrar Su compromiso con ellos». Pero Dios sabía exactamente lo que era necesario para que esta familia regresara a casa.

De esa misma manera, Dios sabe exactamente lo que necesita tu vida para ser moldeada, santificada y conformada a la imagen de Cristo. Algunas veces las circunstancias son el resultado de tu pecado. En otras ocasiones son el resultado de vivir en un mundo caído, donde las enfermedades y la muerte son una realidad. A pesar de esto, Dios está obrando y expresando Su amor.

Esas circunstancias difíciles en las que nos encontramos son diseñadas por Dios para traernos de regreso a casa, nos llevan a arrepentirnos de nuestras malas decisiones, y nos llevan a ver menos atractivo el lugar donde nos encontramos, y nos permiten ver que nuestro hogar es el mejor lugar donde podemos estar. 

En esos tiempos puede venir la tentación de ver esas circunstancias como si vinieran de la mano de un Dios airado, en vez de ver todo esto como parte del amor y la misericordia de Dios al crear estas circunstancias en nuestras vidas.

Vamos a ver dos cosas que trajeron de regreso a Noemí a Belén. La primera la veremos el día de hoy y la segunda el día de mañana.

La primera fue la mano disciplinaria de Dios. Noemí tuvo que llegar a ver, al igual que nosotras, que las circunstancias a las que se enfrentaba no eran un castigo, eran entrenamiento y enseñanza. Ese es el propósito de la disciplina.

Cuando estamos en tiempos de adversidad, presión y problemas, la pregunta más importante no es, «¿por qué me está sucediendo esto?», sino más bien, «¿qué quiere enseñarme Dios a través de esta circunstancia?»

A menudo, lo que Él quiere enseñarnos está relacionado con algún área en la que nos hemos desviado y necesitamos ser restauradas. 

Necesitamos que nuestro corazón vuelva a casa. Podemos haber estado ciegas a nuestra necesidad o a nuestro fracaso, y Dios quiere abrir nuestros ojos para enseñarnos.

En este caso, la muerte de Elimelec no fue suficiente para que Noemí volviera a casa. Ella continuaba en Moab. Tal vez pensó, «no estoy tan solaNo puedo hacer ese viaje de regresoHe hecho amigas aquí. Pienso que mejor me quedaré aquí». No sabemos lo que pensó, pero sí sabemos que Dios sabía exactamente lo que se necesitaría para llevarla de vuelta a su país de origen.

Hemos visto que Noemí se quedó en Moab lo suficiente como para que sus hijos tomaran esposas de entre las mujeres moabitas. No estaba expresamente prohibido por Dios que los judíos se casaran con moabitas. Ellos sí tenían prohibido casarse con cananeas.

Dios no había dicho que no podían casarse con moabitas, pero había advertido a Su pueblo: «Si te casas fuera de tu fe, es probable que seas arrastrado por la idolatría y por las religiones paganas».

Así que esta fue definitivamente una elección insensata, fue falta de sabiduría por parte de esos jóvenes. Y a propósito, aplicando esto a las madres, cuando llevas a tus hijos a vivir en el sistema del mundo, cuando permites que estas cosas entren en tu hogar y llevas a tu familia a pensar y practicar las cosas del mundo, no te sorprendas que tus hijos crezcan atraídos por las cosas terrenales y no por las cosas espirituales y eternas.

Al parecer, los dos hijos de Noemí estaban lo suficientemente cómodos en Moab como para decidir establecerse allí y tener sus esposas. Madres, esto es algo que deben enseñar a sus hijos e hijas -–la falta de sabiduría o insensatez que hay en casarse fuera de su fe, en yugo desigual y cómo muchos han hecho naufragar su propia fe por casarse con una persona que no tiene un corazón para Dios.

En este caso en particular, los hijos de Noemí perdieron sus vidas. Pero quiero que veas que aun esto es un acto de la misericordia de Dios. ¿Qué era lo que Dios quería hacer? Él estaba tratando de llevar a Noemí y a su familia de regreso a casa, de regreso al lugar de obediencia, y no solo por el bien de ellos.

Dios tenía un plan mayor, un propósito mucho más grande que tenía que ver con la redención. Se trataba del Mesías. Todo apuntaba a una línea familiar de santidad y pureza que Dios quería crear para traer la salvación al mundo.

Recordemos que Dios tiene propósitos mayores que mi comodidad y mi bienestar. Debo estar dispuesta a rendirme para que Dios cumpla Sus propósitos, sin importar el costo que tenga en mi propia vida.

Cuando los hijos de Noemí murieron, ella quedó en una situación en la que ya no tenía heredero para el nombre de su esposo. La línea familiar se detuvo. 

No había forma en la que esos nombres tuvieran continuidad. No había manera en la que su herencia fuera garantizada. Estas dos cosas, la herencia y el nombre de la familia, y las tierras de la familia, eran muy importantes en la cultura judía.

Noemí lo perdió todo. Alguien ha dicho que un buen resumen de esta parte de la historia, es que el pecado te lleva más lejos de lo que quieres ir, te retendrá más tiempo del que quieres quedarte y te costará más de lo que quieres pagar.

Así que en la vida de Noemí, vemos que ella experimentó el dolor y la pérdida. Vemos que las decisiones tienen consecuencias. A veces son nuestras consecuencias y otras tenemos que sufrir las consecuencias de las elecciones equivocadas de otras personas. Pero a pesar de todo, Dios tiene propósitos en medio de todo esto.

El objetivo de Dios es restaurar. Su meta es construir una línea familiar, un legado piadoso, una herencia santa. Noemí pensó que lo había perdido todo, y parecía que así era.

Me pregunto si alguna vez te has encontrado en una posición, en un momento dado en tu vida, en la que parecía que por tus propios fracasos o por los fallos de algún miembro de tu familia, ya no había posibilidad de tener una línea familiar piadosa.

Tal vez has pensado: simplemente no podemos ser una familia piadosa. De la misma manera, parecía que toda esperanza se había perdido en el caso de Noemí. Pero esta es la historia de cómo Dios toma una línea familiar destruida, impía, con decisiones equivocadas, muchos fracasos, y la redime para que se convierta en una línea familiar que llevaría a Cristo.

Hay esperanza para tu familia. Eso implica que tienes que estar dispuesta a abrazar las circunstancias que Dios utiliza para restaurarte. Pueden ser dolorosas. Pueden traer lágrimas. Pueden implicar incluso a veces algo tan severo como la muerte. Pero recuerda que siempre es una expresión del amor de Dios, que esas circunstancias en nuestras vidas son en realidad expresiones de Su misericordia, que están destinadas a nuestra instrucción.

Eso no significa que los resultados de nuestras decisiones sean culpa de Dios. Vivimos en un mundo caído, donde hay pecado, y recibimos las consecuencias de esto. Pero significa que cuando nosotras pecamos, u otros pecan contra nosotras, o cuando enfrentamos circunstancias y situaciones difíciles en la vida que parecen estar fuera de control, aún ahí Dios gobierna, Él gobierna sobre todas las circunstancias.

Pienso en una joven mujer que conozco que perdió a su padre a la edad de ocho años, y cuando era adolescente su hermano fue asesinado. Cuando estaba en la universidad, un día antes de regresar a casa para las vacaciones de Navidad, un hombre entró a su apartamento y la asaltó –una terrible y horrible experiencia.

Parecía que había una cosa tras otra en la vida de esta joven. Bueno, han pasado unos doce años desde ese último episodio, y si pudieras conocer a esta joven ahora, dirías que por muy difíciles y dolorosas que fueron las circunstancias que llegaron a su vida –sobre las cuales ella no tuvo ningún control– ahora miras a esta mujer y dices: «Aquí hay una joven que conoce a Dios».

Esta joven ha sido instruida en los caminos de Dios. Hay una libertad y una fragancia que ha surgido en ella como resultado de algunas de las circunstancias difíciles y dolorosas que ha atravesado en su vida.

Dios usa la aflicción con el propósito de disciplinar y corregir. Vemos esto en Hebreos capítulo 12, aquí el autor del libro se dirige a los creyentes que están atravesando persecución y tiempos difíciles por causa de su fe. Les da palabras de aliento, y les exhorta: «Consideren, pues, a Aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra Él mismo, para que no se cansen ni se desanimen en su corazón». De hecho, continúa diciendo: «Porque todavía, en su lucha contra el pecado, ustedes no han resistido hasta el punto de derramar sangre» (Heb 12:3-4).

Así que mantén tus ojos en Jesús, pon tus ojos en Cristo. Más adelante, el escritor de Hebreos nos brinda una perspectiva más amplia acerca de la disciplina de Dios. Nos dice en el capítulo 12 versículo 5: «Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige». 

Es muy cierto que existen momentos en la vida donde necesitamos palabras de exhortación. (Así como vimos en el capítulo 1 de Rut, donde Noemí se encontraba en un momento en el que necesitaba de estas palabras). Algunas de ustedes también necesitan una palabra de exhortación para lidiar con las diversas circunstancias que están atravesando en sus vidas. El escritor de Hebreos dice aquí: «Has olvidado algo y necesitas que te lo recuerden».

Veamos a continuación esas palabras de exhortación en Hebreos 12:5-6, esta es una porción que también se encuentra en el Antiguo Testamento, y dice: «Hijo Mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo».

Esto significa que la disciplina es una expresión del amor de Dios. Quizás se lo has dicho a tus hijos, «estoy haciendo esto porque te amo». Y no es una tarea fácil, disciplinar no es algo sencillo, pero como madre sabes esto, que cuando amas a tus hijos, los disciplinas. (Esto lo vemos también en Proverbios 3:11-12).

La Escritura nos está diciendo aquí en Hebreos 12, que tenemos un Padre amoroso que disciplina a Sus hijos, y esta disciplina es una expresión de Su amor. Dice que Él disciplina a todo aquel que ha aceptado como a un hijo.

Cuando llegas al versículo 8, dice, «a todos sus hijos disciplina», todo hijo de Dios. De hecho, el hecho de que experimentes aflicción, corrección y disciplina es una evidencia de que eres una hija de Dios.

Si no has experimentado la disciplina en tu vida, sería bueno que te preguntes, «¿soy una verdadera creyente?», porque las Escrituras nos dicen que Dios disciplina a todo aquel que ha recibido como hijo.

Tú no disciplinas a los hijos de tu vecino, disciplinas a tus propios hijos; y Dios disciplina a Sus hijos. Si somos una de Sus hijas, vamos a experimentar Su disciplina.

Ahora, este pasaje nos enseña cómo debemos responder en esos tiempos de disciplina. Dice en el versículo 7, que es para su corrección que sufren la disciplina. No dice cuál es la razón por la que se encuentran en esa dificultad. 

No dice que la corrección fue el resultado de algún pecado personal o el pecado de otra persona. En cierto sentido no importa, Él dice: «Estás sufriendo y es difícil. ¡Soporta la disciplina! Acéptala, no huyas de ella. No la resientas. No la resistas, permanece firme».

Resistir sugiere que hay un largo recorrido involucrado. Significa que existe una carrera que no es de velocidad sino a campo traviesa. Esta es una forma distinta de responder. 

Eso me recuerda una caminata que hice con una amiga que me pidió que nos fuéramos a hacer senderismo. Fuimos a una montaña cercana y no pudimos tomar la ruta más fácil ya que estaba en construcción y esa parte estaba cerrada. Así que rodeamos la montaña por detrás, e hicimos lo que yo no consideraría como senderismo. Yo diría que fue más bien una escalada de montañas.

A mitad de camino estábamos sofocadas, y algunos de nosotros nos preguntábamos si sobreviviríamos a esa penuria. Mirábamos lo que faltaba y esperábamos que fuera la cima y decíamos: «Parece que hay un cielo ahí arriba». Pero en el proceso de llegar desde abajo hasta la cima, hubo dificultades. Había necesidad de resistir.

Continuamos en el versículo 9, pero permítanme comenzar desde el inicio del versículo 7: 

«Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si están sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces son hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?» (Heb 12:7-9).

¿Cuál debería ser nuestra respuesta? No solo resistir, perseverar, sino también respetar a Dios en ello, y rendirnos a Él si queremos ser vivificadas a través de esa disciplina. Someternos a Él. Esto es lo que les dices a tus hijos cuando los disciplinas.

Sométete a la instrucción. Sométete a la disciplina. Rinde tu voluntad. Cuando disciplinas a tus hijos, si es una disciplina efectiva, los llevarás a un lugar en el que sabes que su voluntad será quebrantada.

Y Dios pone disciplina en nuestras vidas hasta que nuestra voluntad sea quebrantada, dejemos de patalear y de resistirlo, y donde seamos dóciles, mansas y tiernas en Sus manos.

Dice en el versículo 10: «Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía», nuestros padres terrenales, «pero Él (Dios) nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad».

Esto se refiere al propósito de Dios con todo esto. Es importante que lo mantengas en mente cuando atravieses por la disciplina. ¿Cuál es la meta de Dios?

Sabemos que ¡es para nuestro bien! Es para nuestra bendición, para nuestro beneficio. Y el propósito final es que podamos ser partícipes de Su santidad.

Dios está comprometido en hacer que tú y yo seamos más como Jesús. Y eso implica un proceso, porque no empezamos así. Hay tanto en mi corazón, en mi actitud, en mi forma de tratar a las personas, hay tantas cosas en mi forma de responder a la vida que no reflejan el carácter de Cristo.

Entonces, ¿qué hace Dios? Envía dificultades. Y esas dificultades pueden tomar muchas formas diferentes. Pueden ser las pequeñas cosas de la vida, las que nos hacen tropezar en el transcurso del día. Pueden ser crisis grandes y monumentales, pero el objetivo siempre será que lleguemos a ser partícipes de la santidad de Dios, que lleguemos a ser como Jesús.

Continuamos leyendo en el versículo 11: «Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza». Entonces, si no es dolorosa, no es disciplina. No nos importaría que Dios nos disciplinara si no nos doliera. Pero la naturaleza de la disciplina es que es dolorosa. No es placentera. Ninguna disciplina parece ser causa de gozo en el momento.

Tus hijos no te dirán, «quisiera ser disciplinado. Dame alguna dificultad. Quiero más tareas. Dame alguna reprensión». No pedimos disciplina. No es placentera, pero las Escrituras dicen que produce algo agradable. Algo que hace que merezca la pena toda esa dificultad. Él dice, «sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia» (Heb 12:11).

Todo esto significa que esto no ocurre inmediatamente. No se ponen semillas en la tierra y de repente aparece una cosecha. Nos dice, «por un tiempo, tenemos que atravesar esta disciplina y luego producirá frutos».

Y podrías preguntarte, «¿por cuánto tiempo? ¿Qué tanto durará?» No lo sé. Tampoco tú lo sabes, pero conocemos a alguien que sabe, Dios lo sabe, y Él está diciendo: «¡Mantente firme! Persevera, resiste, no te desalientes, cobra ánimo, y recuerda que esto producirá frutos de justicia».

Tenemos la certeza de que si permanecemos, si estamos dispuestas a ser entrenadas por la disciplina y nos sometemos a ella, tendremos frutos apacibles de justicia.

Ahora bien, la disciplina no siempre tiene los resultados que nosotras esperamos. Si nos resentimos, si nos resistimos, si huimos, entonces tendremos la disciplina, pero no produciremos frutos apacibles de justicia.

Cuánto mejor es decir: «Sí, Señor. Acepto esto». Tal vez fuiste responsable de las consecuencias recibidas; o tal vez no fue tu culpa. Quizás fue alguien más que te llevó a este problema. Tal vez fueron circunstancias que no pudiste controlar, pero aún así decides tener un corazón enseñable que dice: «Señor, quiero llegar a conocerte a Ti y a Tus caminos a través de esta circunstancia. Me someto a esta disciplina. Estoy dispuesta a ser entrenada». Es entonces con esta actitud, que alcanzarás la promesa de que se producirán frutos apacibles de justicia y paz.

Mirarás hacia atrás y dirás: «Gracias, Señor. Tú sabías algunas cosas que yo no sabía. Tenías un plan en mente. Tenías el propósito de transformar mi vida conforme al carácter de Cristo. Gracias por todas las decisiones que tomaste, a pesar de lo dolorosas que fueron, como resultado ahora puedo tener una comunión y una intimidad contigo, que es más abundante y más dulce de lo que hubiera podido disfrutar sin la disciplina».

¿Estás pasando por algún tipo de disciplina en estos momentos? Pienso que todas podemos recordar algún tiempo en el que estuvimos ahí, pero me pregunto si hay alguien que esté pasando por algún tipo de disciplina ahora mismo. Sé que yo lo estoy. Incluso el desarrollo de Aviva Nuestros Corazones es una disciplina en mi vida. No está relacionada al pecado, no lo creo, pero es una expresión del amor de Dios y Su misericordia. Hay aspectos en los que Dios me ha puesto en un nuevo tipo de ministerio que son desafiantes, que son dolorosos.

La pregunta no es, «¿pasaré por estas cosas?» Porque la realidad es que va a haber dificultades. La pregunta que debes hacer es «¿realmente resistiré? ¿Someteré mi voluntad a la voluntad de Dios? ¿Soportaré la prueba? ¿Soportaré Sus propósitos, y dejaré que Dios me enseñe a través de la disciplina?»

¿Dejarás que Dios te enseñe en medio de la disciplina, las dificultades y los retos? En alguna situación con una persona, un inconveniente en el trabajo, o una circunstancia particular en la iglesia que ha sido muy dolorosa, y que no puedes entender, y te preguntas: «¿Qué hice para merecer esto?» Tal vez no hayas hecho nada. Realmente no necesitas la respuesta a esta pregunta, lo único que necesitas saber es que Dios tiene un propósito y un plan que es mucho más grande que tú. 

Es más grande de lo que puedes ver. Él lo está llevando a cabo. Él cumplirá Sus propósitos. Y cuando hayas sido probada, saldrás de ahí tan pura como el oro.

Annamarie: ¿Has visto el amor de Dios por ti en medio de la disciplina? ¿Confías en que Él tiene buenos y mayores propósitos aún en medio de la dificultad? Nancy DeMoss Wolgemuth te ha animado a reflexionar en estas cosas. 

Si te has alejado de Dios hoy es un buen día para volverte a Él, para acercarte a Él. Y si te encuentras en medio de una situación que no entiendes, pregúntale al Señor en oración, «¿qué quieres enseñarme a través de esto?» Aquí está Nancy para orar con nosotras.

Nancy: Padre, quisiera detenerme y agradecerte por Tu mano que nos disciplina. Usualmente no me gusta la disciplina, pero hoy te amo más a causa de ella. Sé que existen áreas en mi vida que son más parecidas a Ti hoy en día por causa de Tu disciplina en mi vida.

No me agrada precisamente la idea de más disciplina, pero estoy segura de que esto también es parte de la expresión de Tu amor, una expresión de Tu relación, de Tu compromiso conmigo. Señor, quiero en esos momentos de disciplina poder permanecer, someter mi voluntad a la tuya, ser enseñable, ser humilde y ser transformada a Tu imagen.

Y quiero orar por las hermanas que están enfrentando tiempos de aflicción o disciplina, quizás por sus propias decisiones erróneas, tal vez por las malas decisiones de otros. O quizás han sido circunstancias que vienen de Ti, con el propósito de conformarlas y moldearlas a la imagen de Cristo. ¿Alentarías sus corazones? ¿Les darías fortaleza? Ayúdales a mirar más allá de la disciplina y cosechar frutos apacibles de justicia y paz, como lo has prometido a aquellos que han sido entrenados en ella. ¡Oro en el nombre de Jesús, amén! 

Annamarie: Amén. Asegúrate de acompañarnos mañana para la continuación de esta serie. 

Conociendo el poder del amor redentor juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Paz en la prueba (1)

Jueves 24 Marzo

Aunque… tengáis que ser afligidos… para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

1 Pedro 1:6-7

Paz en la prueba (1)

En 1871 una familia cristiana de Chicago, los Spafford, perdieron brutalmente a su hijo de 4 años. Poco después un terrible incendio consumió todos sus bienes.

Dos años más tarde la familia debía tomar un barco para ir a Europa. Al momento de partir, el padre, llamado a Chicago por motivos profesionales, dejó a su mujer y a sus hijas partir sin él. Pocos días después el barco, “Ville du Havre”, colisionó con otro navío y se hundió en pocos minutos. La señora Spafford, agarrada a una tabla, vio impotente cómo sus cuatro hijas se ahogaban. Rescatada por la tripulación de otro navío llegó al país de Gales, desde donde envió un telegrama a su marido: “Única salvada”. Este decidió ir a su encuentro; para ello tomó el primer barco que iba a Europa. Una noche, durante el viaje, el capitán llamó a su puerta y le dijo: “Ahora estamos en el lugar donde murieron sus hijas”. El padre miró un instante las turbias aguas, volvió a su cabina y escribió un poema cuya primera estrofa es esta:

De paz inundada mi senda ya esté

O cúbrala un mar de aflicción,

cualquiera que sea mi suerte, diré:

¡Estoy bien, tengo paz, gloria a Dios!

Cada uno de nosotros puede verse enfrentado a pruebas insuperables. Pero Dios, quien es fiel y nos ama, es el único que puede darnos la fuerza para soportarla y llenarnos de paz: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Éxodo 36 – Hechos 25 – Salmo 36:1-6 – Proverbios 12:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

56 – La frivolidad de anunciar días de milagros

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 56

La frivolidad de anunciar días de milagros

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Y… ¿qué dice la Biblia sobre la salvación?

Coalición Por El Evangelio

Y… ¿qué dice la Biblia sobre la salvación?
MIGUEL NÚÑEZ

La salvación es un tema que ha sido de mucha controversia a lo largo de los siglos, principalmente cuando comenzamos a hablar de cómo es ganada o de si es posible o no perder nuestra salvación. Desde el inicio, tenemos que recordar es que precisamente, la doctrina que dividió la iglesia Católica de la iglesia Protestante en su momento, fue la doctrina de la salvación. Esto sucedió cuando Martín Lutero llegó a entender que la salvación es algo que Dios da por gracia y no por obras (Efesios 2:8-9); y que somos justificados por la fe y no por las obras de la ley. Gálatas 2:16 dice que “el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”. Este entendimiento causó una gran división en el momento de la Reforma.

Por otro lado, dentro de la misma fe evangélica, ha ocurrido una división en ocasiones entre las iglesias que creen que es Dios quien hace la elección del individuo y lo salva soberanamente; y otros que piensan que el individuo tiene la habilidad todavía de escoger a Dios. Los primeros son llamados calvinistas y los segundos son llamados armenianos, basados en la exposición que Arminio hizo de esta doctrina en el siglo XVII.

Para comenzar queremos decir que la palabra “salvación” viene de la raíz hebrea Yasha. Esta raíz hebrea significa “el ser espacioso”. De esa misma raíz hebrea salen las palabras liberación, emancipación, preservación, protección y seguridad. Según la obra “Understanding Christian Theology”, del autor Earl. D. Radmacher, la palabra salvación hace referencia a la liberación de una persona o grupo de personas de una situación de peligro y restrictiva, donde ellos no eran capaces de ayudarse a sí mismos. Note esta última frase de esta cita, que dice que ellos no eran capaces de ayudarse a sí mismos. Esto es importante, porque eso es exactamente lo que ocurre con nuestra salvación: Dios nos ha dado salvación en un momento en que nosotros no éramos capaces de liberarnos nosotros mismos.

Como ocurre la salvación

La palabra salvación tiene un significado pasado, presente y futuro. En el pasado, yo fui liberado de la pena del pecado, cuando Cristo fue a la cruz y murió por mis pecados; y ese es el acto de justificación. El significado presente de la salvación es porque en este momento a través del proceso de santificación yo estoy siendo liberado del poder del pecado; y el significado en el porvenir de mi salvación es que llegará un momento en que yo seré liberado, no solamente de la pena y del poder del pecado, sino que yo seré liberado también de lo que es la presencia de pecado; y eso será entonces durante la etapa de glorificación, que tiene que ver con nuestra entrada al reino de los cielos.

En la salvación, toda la Trinidad está involucrada. La salvación es un proceso complejo que involucra la conversión de mi estado de no creyente a mi estado de creyente. Esto es posible cuando yo llego a depositar mi confianza en Cristo como Señor y Salvador. En la cruz, Cristo murió en sustitución nuestra, y esto hizo posible la reconciliación entre Dios y el hombre que estaban enemistados. Y esta reconciliación fue hecha posible porque Cristo aplacó la ira de Dios contra el pecado del hombre al morir en la cruz (propiciación). De esta manera Cristo hizo posible y real nuestra redención, que implica el ser comprado por precio en un mercado de esclavos, como nosotros fuimos comprados por la sangre de Cristo en el mercado del pecado. Todo esto conlleva un proceso de regeneración de mi espíritu, y esto pudo ser hecho posible porque mis pecados fueron imputados (cargados a la cuenta de) Cristo en la cruz y desde la cruz entonces, cuando yo creo en Jesús como Señor y Salvador, Él me imputa (carga a mi cuenta) Su santidad. Cuando Cristo hace esto, entonces Dios nos adopta como hijos suyos; nos hace parte de su familia, hasta el punto que en Efesios 1:5 nos llama hijos adoptados. Y una vez hemos sido adoptados, Dios comienza un proceso de santificación a través del cual vamos siendo limpiados de todos nuestros hábitos pecaminosos, y Él nos preserva a través de ese proceso hasta que nosotros entremos en gloria, que es lo que es conocido como glorificación.

Esa conversión se produce en nosotros a través de lo que es la predicación de la Palabra, por eso dice el Salmo 19:7 “La ley del SEÑOR es perfecta, que convierte el alma”. Y así mismo dice Romanos 10: 9-13 “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: TODO EL QUE CREE EN EL NO SERA AVERGONZADO. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERA SALVO”. Con esto entendemos que la predicación de la Palabra es esencial para la conversión del individuo.

Perseverancia de los santos

Con relación al tema de si la salvación se puede perder o no, la Palabra es bien específica. Aquella persona que ha recibido a Cristo genuinamente de corazón y ha sido convertida, transformada o regenerada, no puede perder su salvación. Observemos las palabras del Señor Jesús en Juan 10:27-29Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre”. Notemos en primer lugar que el versículo 28 habla de que “yo les doy vida eterna”. Si es vida eterna, es una vida que no puede perderse mañana, porque entonces no era eterna. Vida eterna implica una vida que comienza en un momento dado, el día en que la recibí, y no va a terminar nunca. Si yo puedo recibir salvación hoy y la puedo perder mañana, pues entonces no tengo vida eterna, y Cristo dice que Él nos da vida eterna. Por otro lado, este pasaje garantiza nuestra salvación, porque dice que nosotros estamos en las manos del Padre y que nadie nos puede arrebatar de esas manos. Por tanto, es el Padre quien garantiza nuestra salvación. 

El apóstol Pablo hablaba a los Romanos 8:38-39 diciendo lo siguiente: “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Notemos cómo Pablo dice que él está convencido: no es que él tiene una opinión, un sentir, ni que él piensa. Pablo está está convencido de que nadie nos podrá separa del amor de Dios que está en Cristo Jesús. Y él hace referencia a cosas que pudieran separarnos como ángeles, principados, porvenir, etc., y él termina diciendo que ninguna otra cosa creada nos podrá separa del amor de Dios, y como nosotros somos una de esas cosas creadas, ni nosotros mismos podemos separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

Asimismo, Filipenses 1:6 dice lo siguiente con relación a la perseverancia nuestra: “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. Pablo una vez más habla de que él está convencido de que aquel que comenzó nuestra salvación, y esa es la persona de Jesús, a través del Espíritu Santo, va a perseverar con nosotros hasta el último día o hasta el día de Cristo Jesús.

Estos tres pasajes, y otros, nos hablan claramente de que nuestra salvación ha sido garantizada por Dios mismo. No es nuestra fidelidad a Dios que nos hace perseverar sino la fidelidad de Dios para con nosotros que nos preserva. Y este es un buen punto de enseñanza a tener pendiente.


Publicado origianlmente en Integridad & Sabiduría.

Miguel Núñez es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puedes encontrarlo en Twitter.

La meta de la vida cristiana

Ministerios Ligonier

Serie: Cómo agradar a Dios

Esta es una serie de enseñanza de 6 edificantes lecciones donde el Dr. Sproul nos muestra cómo ser diligentes para vencer a nuestros enemigos: el mundo, la carne y el diablo. Esta serie es una mirada alentadora y realista a ese proceso que dura toda la vida: la santificación.

Si todavía no tienes la guía de estudio de Cómo agradar a Dios, por favor escribe tu correo electrónico en el siguiente formulario para recibirla.

Episodio 1

La meta de la vida cristiana

 La fe conlleva responsabilidades. ¿Qué pasos estás dando en tu vida para honrar a Jesucristo? En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul enseña la importancia de la planificación y la perseverancia al procurar el propósito de nuestras vidas como cristianos.

Por R.C.Sproul

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hablar con un amigo mío que es un hombre de negocios en Orlando, y me estaba contando todo sobre los últimos acontecimientos en el mundo internacional de las finanzas, y me dijo de un estudio que se había hecho sobre corporaciones internacionales en términos de su planificación futura, y mencionó que había corporaciones japonesas que no solo tenían planes de tres años o cinco años para sus negocios, 

sino que algunas de ellas extendían sus planes de negocios a un tiempo de cien y doscientos años, a fin de que tuvieran un objetivo general que se mantuviera a través del tiempo, para así poder comprobar periódicamente y asegurarse de que todo lo que estaban haciendo en su empresa iba según el objetivo. Después de que este hombre de negocios me relató todo esto sobre lo que estaba pasando en el campo internacional de las finanzas, me miró, y me dijo: «Ahora sobre la vida cristiana, RC», me dijo, «dime por favor, ¿cuál es la gran idea?»  ¿Cuál es la gran idea del cristianismo?  Ahora, tengo que admitir que cuando me miró directamente a los ojos y me dijo: «RC, ¿cuál es la gran idea?» Me estremecí un poco, y me vino a la mente la imagen de mi madre allí de pie, cuando yo era niño, con las manos en la cintura, y luego ella tomaba su mano derecha y apuntaba hacia mí y me decía: «¿Cuál es la gran idea, jovencito?»  

Ahora, obviamente esa no era en sí una pregunta que ella estaba tratando de averiguar lo que yo pensaba que era el propósito por excelencia de mi vida, pero ella realmente estaba dando una acusación ligeramente velada como: «No tienes ninguna justificación para lo que acabas de hacer con tu comportamiento.  ¿Cuál es la gran idea?»  Pero desde otra perspectiva, esa es una pregunta crucial. Escuchamos sermones, leemos las Escrituras, nos vemos atrapados en el laberinto de los detalles de la teología, pero anhelamos la oportunidad de cortar todos los puntos finos, los detalles del cristianismo y llegar hasta el fondo, la esencia misma de lo que es la vida cristiana. A eso nos referimos con discernir la gran idea.  Así que cuando este hombre de negocios dijo, «RC, ¿cuál es la gran idea?» Lo pensé por un momento, y la respuesta que me vino a la cabeza salió de la Reforma del siglo XVI cuando los reformadores protestantes de la época tuvieron que definirse así mismos ante un mundo que observaba, y así tuvieron que cristalizar la esencia de lo que su ministerio y movimiento se trataba, y de ese proceso de cristalización salió una frase – por supuesto que era en latín – que fue introducida y utilizada con frecuencia por Martín Lutero para declarar la esencia de la vida cristiana, y Lutero utilizó esta frase: que la esencia de la vida cristiana es vivir la vida «coram Deo».  Esa puede ser una frase extraña para ti: «coram Deo». 

 Literalmente lo que esto significa es «delante del rostro de Dios», y lo que Lutero estaba diciendo simplemente era esto: que la vida cristiana significa vivir toda tu vida en la presencia de Dios.  Algunas veces nos comportamos y actuamos con nuestras vidas no como para Dios, sino como para el público que lo ve y que nuestro comportamiento, cuando estamos en secreto, puede ser diferente de cómo nos comportamos cuando estamos en presencia de personas cuyo juicio o aprobación buscamos. Pensamos, por ejemplo, en el hijo pródigo cuando suplicó a su padre para recibir su herencia adelantada; cómo despilfarró ese dinero.  Pero antes de despilfarrar esa herencia, ¿qué hizo?  Se fue a un país lejano donde era anónimo, donde nadie lo conocía, donde no sentía que tenía que vivir bajo el escrutinio de alguien que posiblemente podría desaprobar lo que estaba haciendo.  Ahora, Lutero dice que debemos vivir toda nuestra vida, no como personas que buscan la sombrilla de las tinieblas, donde tenemos una vida secreta, una vida privada que está oculta a la mirada de nuestros amigos o de las autoridades, sino que nuestras vidas deben ser vividas abiertamente en presencia de Dios, delante del rostro de Dios, practicando una especie de ser conscientes de Dios en cada instante.  

Ahora, a eso le añadimos un par de otras ideas, pero la gran idea del cristianismo es vivir «coram Deo», es vivir toda la vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para la honra y la gloria de Dios.  Déjame repetirlo.  La gran idea – «coram Deo» – es vivir la vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, para la honra y la gloria de Dios.  De eso se trata todo. Jesús lo dijo brevemente de esta manera: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos», es decir, «Si quieres agradarme, me complaces haciendo lo que he mandado que tú hagas». Pero vivir este tipo de vida, obviamente al principio suena bastante idealista, ¿no?  No hay nadie que viva toda su vida en un constante sentido de estar en la presencia de Dios, y ninguno de nosotros es tan justo que todo lo que hace está en sumisión a la autoridad de Dios, ni lo hace para su honra y para su gloria.  Podemos decir eso religiosamente y definirlo teológicamente, pero poner eso en práctica viva real no es algo sencillo de hacer. Podemos emocionarnos y entusiasmarnos emocionalmente y tener experiencias espirituales donde hacemos votos y promesas– «Oh Dios», ya saben, «mi vida es tuya.  Mi corazón está en el altar.  Te voy a complacer y voy a vivir para ti». Pero a través de las actividades cotidianas y las presiones que se nos vienen encima, ese celo y esa emoción empiezan a desvanecerse, y caemos de nuevo en nuestros patrones anteriores donde vivimos en ausencia de Dios, desafiando a Dios y para nuestra propia gloria. Entonces, lo que significa agradar a Dios no es simplemente hacer un compromiso o un voto, sino seguir adelante a través de esos momentos y períodos en los que estamos paralizados y frustrados en nuestro crecimiento espiritual.

Déjame hacer esta pregunta a la audiencia. ¿Cuántos de ustedes han tomado clases de piano?  Levanten su mano si han tomado clases de piano. Alrededor de tres, de cada cuatro en el público, han respondido y han dicho que han tomado clases de piano algún momento en sus vidas. A propósito, ¿alguno de ustedes, ejerce actualmente como concertista de piano?  No encuentro a ninguno de esos aquí. ¿No es extraño que cada año – bueno no cada año, sino en el transcurso de años – que literalmente millones de personas en los Estados Unidos de América empiezan clases de piano, pero hay muy, muy pocos que alguna vez llegan a ser concertistas de piano como Van Cliburn o incluso grandes pianistas de jazz famosos – pianistas – como Thelonious  Monk u Oscar Peterson o  Scharinger  o uno de los  otros. Recuerdo que cuando empecé a tomar clases de piano mi madre tuvo una gran idea, y ella dijo, «Jovencito, vas a empezar a tomar clases de piano», y así que me mandó a esta mujer que tenía como 110 años, y ella vivía en una casa que tenía 150 años y era muy tenebrosa, y crujía, y aterraba, y yo tenía que caminar cerca de dos kilómetros a través del bosque y a través de una carretera para llegar a la casa de esta maestra de piano cuyo nombre, por cierto, era Srta. Felicidad.  

¿Sabes lo que es un nombre equivocado?  Ese es un nombre equivocado.  El nombre de esa mujer era Srta. Felicidad, y ella trajo cualquier cosa menos felicidad a mi vida haciendo todos estos ejercicios; pero recuerdo vívidamente mi primera lección.  Entré en esta casa aterradora, espeluznante, vieja y tenebrosa, y me senté en ese banco junto a esta mujer que era tan aterradora y espeluznante y tenebrosa como la casa, y ella abrió la primera lección de la serie de libros para piano de John Thompson; y me mostró en el teclado donde se encontraba «Do central», y luego me dijo que tocara «Do central» con mi dedo índice, y seguí la primera lección en la página. Incluso recuerdo las palabras.  En la medida que tocaba «Do central» repetidamente con mi dedo índice de mi mano derecha, la canción iba así: «Estoy tocando ‘Do central’».  Los que tienen un tono perfecto saben que no estoy cantando en «Do central», pero así fueron las palabras. «Estoy tocando ‘Do central’» Entonces la mano izquierda – tocaba la misma nota. «Puedo tocarla bien, ves.» Yo dije, «Oye, esto es pan comido».  Empecé las clases de piano con un frenesí, con gusto.

Fue simple, y arrasé hasta la primera mitad de la serie de John Thompson en sólo unas semanas, y tuve visiones de convertirme en un gran pianista. Cinco años más tarde, dejé de tomar clases de piano, y sólo llegué hasta la mitad del libro del segundo curso de John Thompson.  Mi desarrollo como pianista se detuvo.  Quedó paralizado.  Llegó a un punto de dificultad que indicaba una meseta donde quedé atascado, así que renuncié.  Varios años más tarde, después de casarme, estaba en el Seminario. Teníamos una amiga muy querida en nuestra comunidad que era un excelente profesor de piano y cuyos estudiantes estaban ganando el premio Volkwein Studio «Pianista del Año» en Pittsburgh, y fui donde ella, y le dije, «Señora Winnerling», le dije, «¿podría darme algunas lecciones de piano?»  Ella dijo, «Oh, absolutamente.  Me encantaría darte clases de piano»; así que fui a mi primera lección con la señora Winnerling, y me senté.  

Ella dijo, «Bueno, ¿qué quieres estudiar?»  Y yo dije «Oh, señora Winnerling», le dije: «Me he enamorado de la música de Chopin, así que lo primero que quiero hacer es aprender el Nocturno en Mi bemol mayor de Chopin. Y ella me miró y sonrió.  Y dijo, «Bien».  Ella preguntó, «¿Cuánto entrenamiento de piano tienes?» Le dije: «Bueno, llegué hasta la segunda mitad de John Thompson, la primera mitad del libro del segundo curso de John Thompson», y ella sonrió y se rió, y ella dijo: «Bueno cariño», dijo, «no hay manera que puedas tocar el Nocturno de Chopin en Mi bemol mayor.  Tienes que tener – tienes que estar como en el sexto curso. Tendremos que retomar donde lo dejaste, y partir de ahí en adelante, y tal vez en un par de años podamos intentar con el Nocturno».  Le dije: «No, no entiende, señora Winnerling.»  Le dije: «Quiero aprender el Nocturno ahora, ahora mismo». Y de nuevo sonrió.  Ella me conocía, conocía mi impetuosidad y todo lo demás, y ella dijo, «Está bien».  Ella dijo, «Voy a hacer un trato contigo. Trabajaremos con el Nocturno ahora mismo siempre y cuando prometas hacer estos ejercicios que son correctivos entretanto», por lo que me asignó el primer compás del Nocturno para la primera semana.  Y después de seis meses finalmente pude tocar la pieza, pero luego mis estudios de piano se interrumpieron al ir a Europa a la escuela de posgrado, y llegué a otra meseta de tocar el piano donde quedé atascado.  Quedé paralizado. No pude seguir adelante.  Quince años más tarde conocí a un hombre que era un músico de jazz, y lo escuché tocar jazz, y me dejó boquiabierto.  

Y él me dio el incentivo para empezar de nuevo, así que empecé una vez más a tomar clases, y de nuevo pude llegar a otra meseta. Bueno, no quiero aburrirlos con la historia de mi participación en las clases de piano, pero lo que aprendí de la vida, estudiando piano, es esto: 

que tenemos una tendencia a iniciar rápidamente ciertos proyectos e involucrarnos y estar absortos en aquello que estamos tratando de aprender o tratando de lograr o tratando de hacer y tan pronto como nos encontramos con un obstáculo, o llegamos a una de esas mesetas difíciles donde quedamos temporalmente paralizados, ahí es donde renunciamos. Decimos: «He llegado al límite de mi habilidad.  Ya no puedo mas», pero la única manera de avanzar en cualquier proyecto es perseverar a través de ese nivel de parálisis para que podamos superar el bloqueo y seguir adelante. De hecho, si nos fijamos en algo, verán que cuanto más alto vayamos en nuestros intentos de dominar un procedimiento, más fácil es mejorar y mejorar después de aprender a superar esas mesetas. Ahora, ¿qué tiene que ver eso con agradar a Dios? Obviamente no todos estamos llamados a ser pianistas clásicos, pero todos estamos llamados a agradar a Dios.  He hablado muchas veces sobre la prioridad de la vida cristiana, tal como Jesús la declara en su enseñanza cuando Él les dice a sus discípulos que busquen primero el reino de Dios y su justicia y todas las otras cosas les serán añadidas.  En otra parte, Jesús hace una declaración muy extraña y enigmática sobre este reino de Dios.  Habla de la aparición del reino de Dios, y llama a sus discípulos a ir y contar del reino de Dios, y dice que los violentos la conquistan por la fuerza.  Ahora bien, eso, tal vez, puede ser una idea negativa que sugiere que los enemigos del reino de Dios utilizan la violencia para tratar de oponerse al reinado de Dios, o puede significar – y creo que significa – que lo que Él está diciendo es que aquellos que se toman en serio lo de agradar a Dios no son casuales o negligentes en su búsqueda del reino de Dios, sino que son como hombres violentos que asaltan las murallas del enemigo hasta que las derriban. 

Jesús dijo: «Así es el reino.  Es como una mujer que ha perdido una moneda y ella barre toda la casa y la pone de cabeza.  Ella está obsesionada hasta que encuentre esa moneda. «No puedo imaginar cómo Jesús fue lo suficientemente ingenioso en el siglo I como para contar una historia basada en la vida de mi esposa. Si vieras lo que sucede en mi casa cuando mi esposa pierde su bolso, sabrías lo que Jesús tenía en mente cuando él hablaba de esta mujer barriendo la casa de lado a lado para encontrar esa moneda. Mi esposa siempre está escondiendo cosas para mantenerlas a salvo de ladrones o – No sé de qué las está escondiendo, pero ella tiene estos escondites insólitos para sus joyas y para su bolso.  El único problema es que después de que ella los esconde, se olvida dónde los esconde, y han sido escondites tan insólitos que no puede encontrar lo que ha escondido, y luego tenemos que pasar por el proceso de levantar las alfombras, sacar los cajones del armario, revisar la ropa de invierno, todo para tratar de encontrar esa cosa.  

Jesús dijo: «El reino de Dios es como un hombre que encuentra una perla extraordinaria tan preciosa y tan valiosa – singular en su magnificencia – que esa persona tiene una pasión tan profunda por poseer esa perla – la cual es más costosa que cualquier otra perla – que él va y vende todo lo que tiene para poder poseer esa sola perla». Jesús dijo: «El reino de Dios es como un hombre que perdió a su hijo».  Ya mencioné que ese hijo, el hijo pródigo, que va al país lejano y desperdicia la herencia de su padre.  Tú ves estas casas rodantes en las carreteras con calcomanías en el parachoques posterior y ves a esta linda pareja jubilada conduciendo esta linda casa rodante por la carretera, y diciendo en la parte de atrás: “Estamos gastando la herencia de nuestros hijos. Bueno, cómo verías que tus hijos gasten la herencia por adelantado, antes que tú mueras, y cómo verías – si hay un letrero en el auto del hijo – en la parte posterior del auto que dice, «Estoy gastando el dinero de la jubilación de mi padre.»  Eso es lo que hizo el hijo pródigo.  Él fue y desperdició todo lo que su padre trabajó tan duro para ganar, y luego deshonró a la familia con su vida desenfrenada.  Ya conocen la historia; pero, sin embargo, cuando volvió en sí, y en total degradación y humillación después de vivir con los cerdos y oler terrible, con la cabeza inclinada, y en ruinas, empezó su camino a casa.  

Él se dijo a sí mismo: «Me levantaré e iré a mi padre».  Pero el punto de la historia es que cuando ese hijo todavía estaba lejos, el padre ansioso, ya que no sabía nada de lo que le había sucedido a su hijo desde que se fue, vio venir a su hijo a lo lejos, y se nos dice que el padre saltó de donde estaba y corrió a su encuentro por el camino – es decir, en aquellos días, los patriarcas judíos llevaban túnicas. Ahora, sólo puedo ver a este hombre, con las rodillas descubiertas, corriendo por el camino para encontrar a su hijo, y cuando alcanzó a su hijo, puso sus brazos sobre su cuello y lo abrazó, y ordenó a sus sirvientes que mataran al ternero engordado, que consiguieran el anillo familiar y le dio honor a su hijo.  Él dijo: «Porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida”. Todas esas parábolas – el hijo pródigo, la moneda perdida, la perla de gran precio – son parábolas que enfatizan la importancia de avanzar en pos del reino de Dios – de avanzar más allá de los puntos de parálisis, la meseta donde las cosas se vuelven tan difíciles que nos detenemos. Ahora, ustedes, que son cristianos, recuerden los inicios de su experiencia cristiana, el celo, el fuego y la pasión que tuvieron.  Probablemente alejaste a todos tus amigos porque eras odioso y demasiado insistente, y estabas tan emocionado que querías contarle a todo el mundo lo que te pasó.

Todos pasamos por eso, pero luego hemos aprendido a adaptarnos para acomodar a nuestros amigos, y hemos aprendido a ajustar nuestras metas hacia abajo, porque al comenzar a crecer, como una especie de brote de pubertad, de repente llegamos a esa meseta, y nos calmamos.

Dijimos, «Oh, voy a leer la Biblia de principio a fin.»  Pasamos por Génesis, pasamos por Éxodo, y luego llegamos a Levítico, y muchos de nosotros paramos cuando llegamos a Levítico. Algunos perseveraron a través de Levítico hasta llegar a Números, y después de empezar Números, dijeron: «No puedo más», y entonces renunciaron.  Y esto es lo que pasa: Empezamos, pero no terminamos lo que empezamos.  Damas y caballeros, lo que agrada a Dios es alguien que se anota por toda la vida, alguien que ora todos los días, «Venga tu reino»;

alguien que pasa su vida – no sólo el comienzo de su vida – pasa su vida buscando el reino de Dios. De nuevo, Edwards hizo esta declaración: que, «La búsqueda del reino de Dios no es algo que los incrédulos hacen.  La búsqueda del reino de Dios es el interés principal del cristiano», y es una tarea para toda la vida. Es una búsqueda permanente, y creo que eso es lo que significa ser discípulo, es estar bajo la disciplina de alguien más maduro. Si yo quería superar mis períodos de parálisis en los que estaba estancado en la música, tenía que recurrir a un maestro, un maestro que estaba al otro lado de esa meseta y que podía ayudarme a cruzar el umbral hacia una nueva liberación y una nueva libertad, y creo que lo mismo es cierto en la vida espiritual y en el crecimiento espiritual. Por último, permítanme darles esta ilustración de cómo Dios está complacido por aquellos que buscan su reino.  Otra vez, cuando era niño, fui al cine, y no recuerdo ni siquiera el título exacto de la película o incluso quién protagonizó la película.  

Tenía que ver con las aventuras de Robin Hood, y no sé si fue Errol Flynn o Douglas Fairbanks, Jr.: creo que fue Douglas Fairbanks, Jr. quien tocó en esa versión en particular, donde Basil Rathbone era el Sheriff de Nottingham; y vi esa historia mágica de Robin Hood en la pantalla, y me cautivó.  ¡Qué historia tan tremenda!  El rey de la tierra – Ricardo – tiene que partir e ir en una misión espiritual, y mientras él se ha ido, su reinado y su poder y su autoridad es usurpado por el malvado príncipe Juan, su hermano menor.  Ahora, Robin Hood es leal al rey, pero el rey se ha ido, por lo que Robin Hood y sus hombres se ven obligados a vivir en el bosque, encontrando refugio allí en el campo.  Entonces, le ponen precio a su cabeza, y tú ves el conflicto a lo largo de toda la historia, de alguien que es leal a un rey foráneo, al rey que se ha ido, y que no se someterá al usurpador que ha suplantado al rey legítimo.  Robin Hood vive para agradar al rey Ricardo, no al príncipe Juan. Y luego al final de la película, Sir Richard hace caballero a Robin Hood, convirtiéndolo en el conde de Loxley porque él perseveró. 

Vivió – Robin Hood vivió en la presencia de su rey, bajo la autoridad de su rey, para la honra y la gloria de su rey.  No veo mejor paralelo al llamado del cristiano, quien agradará a su Dios antes que servir al que ahora está entronizado como rey de reyes; y en su ausencia procurará complacerlo, honrarlo y obedecerlo.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

Miércoles 23 Marzo

Padre de misericordias y Dios de toda consolación… nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

2 Corintios 1:3-4

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

“Sentí la dulzura y la bondad de Dios cuando clamaba a él en medio de mi dolor, sentada en la habitación de Haddon, mientras leía mi Biblia. Ese Dios dulce y lleno de amor se llevó a mi niño a un lugar donde ahora está seguro. Allí puede experimentar todo el amor de Dios. Como madre no debo preocuparme, recordando ese momento en que partió, porque sé que fue introducido instantáneamente en la presencia de Cristo. Ahora Haddon puede gozar de la misericordia y de la gracia, y no estar más enfermo.

Dios no nos prometió un camino rápido o fácil hacia el cielo, pero nos promete conducirnos en este camino. Y hasta que llegue ese moment, “cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18).

En medio de nuestras lágrimas y días de gran tristeza, deseamos que quienes nos rodean sepan esto: soportamos nuestro dolor porque Jesús llevó el castigo por nuestro pecado, porque resucitó y venció a la muerte. Para el cristiano la muerte no es el fin, pero para los que no quisieron aceptar a Jesucristo como Salvador, la muerte conduce al castigo eterno. Oro para que escuchen la buena nueva del Evangelio hoy, y depositen su confianza en Dios, el gran vencedor de la muerte”.

Lisa

Éxodo 35 – Hechos 24 – Salmo 35:22-28 – Proverbios 12:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

55 – La trivialización de la gloria de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 55

La trivialización de la gloria de Dios

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Una Mirada a la Depresión a Través de los Lentes de la Escritura

Evangelio.blog

Una Mirada a la Depresión a Través de los Lentes de la Escritura

Por Gary E. Gilley

El hombre sentado ante mí no respondí a mis preguntas. Se sentó, inmóvil, mirando fijamente al piso. Era un hecho conocido por muchos que lo querían que él estaba bajo mucho estrés, pero que él estaba cerca del «borde» nos sorprendió a todos nosotros. Pronto él se encontraba en la sala de psiquiatría de un hospital local, medicado y experimentando consejería tanto individual como de grupo. Desafortunadamente su vida nunca sería la misma. Él había venido a ese estado de depresión profunda (lo que algunos llamarían “clínico”) por las decisiones no bíblicas y pecaminosas que él había estado haciendo en su vida. Si bien él superaría su depresión, la consejería que él recibió reforzó y validó estas decisiones. Él finalmente dejó a su esposa y a su hijo, dejó la iglesia y siguió su estilo de vida impío.

Los problemas maritales son la razón de número uno por la que las personas buscan consejería en los Estados Unidos. La depresión es la segunda. Las dificultades financieras son el principal motivo que dan las personas como la fuente de su depresión. Podemos comprender el por qué esto es así, con la cantidad de deuda que muchos tienen hoy, pero a menudo esto es sólo la punta del iceberg. De hecho, nuestros problemas financieros pueden ser un buen indicador de que muchos otros aspectos de nuestras vidas están descontrolados – los cuales todos nos pueden conducir a la depresión.

Todos nosotros tenemos días cuando nos sentimos tristes, deprimidos, aburridos o derrumbados. Le podemos llamar a este sentimiento una forma suave de depresión, pero el desánimo es quizá un mejor término. Esperar vivir en este mundo sin desánimo y tristeza ocasional es completamente poco realista. Virtualmente cada personaje principal de la Escritura estuvo bajo momentos desafortunados o amargos, incluyendo a Jesucristo. Simplemente una lectura rápida de los Salmos, Jeremías o Eclesiastés nos dice que mucho acerca de la vida, aun la vida del piadoso, ese deprimente hasta al punto de las lágrimas, del pesar y la confusión. Pero, Dios nunca se disculpa por esto. Más bien, él nos informa que El usa estas mismas cosas para hacernos madurar a la imagen de Su Hijo (Santiago 1:2-4; Rom. 8:28,29 y Rom. 5:3-5). Una vida perfecta de felicidad y plenitud consistente – libre de todos los efectos del pecado – nos espera en la eternidad. El vacío, la aflicción y las tristezas de esta vida son resultados directos del principio del pecado en este mundo. Aun así, Dios usa estas pruebas como una manera de prevenirnos de volvernos demasiado cómodos en nuestra condición actual. El resultado es que, como Abraham, también esperamos con anticipación una ciudad “con fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Heb. 11:10). Entonces, mientras tenemos una gran paz en Cristo – y muchas cosas maravillosas y bellas en esta vida para disfrutar – es ciertamente anti-bíblico esperar serlo (como la canción dice).

Sin embargo, mientras podemos esperar ser ocasionalmente desalentados, muchas personas luchan contra una profunda depresión. Podemos definirla depresión como: “Ese estado de ánimo debilitante, sentimiento o aire de desesperanza que da como resultado un cese del manejo de la vida”. Tal persona al menos a medias se apagará; es decir, dejará de funcionar en muchas áreas. Una persona deprimida puede querer dormir todo el tiempo (o al menos recaer todo el día en el sofá); él puede llorar fácilmente; él puede dejar de acudir al trabajo o hacer tareas necesarias en su casa; él puede dejar de comer o puede comer constantemente; él considerará que la vida no tiene esperanza, etc. Es el propósito de este estudio ocuparse de las causas de la depresión, los resultados de la depresión y finalmente, cómo tratar con de a la manera de Dios!

Las Causas de la Depresión

Es importante para reconocer que la depresión no es el problema por o en sí mismo; es una respuesta o una reacción hacia otra cosa. Por esa razón, la Escritura casi no dice nada acerca de la depresión de por sí. Sin embargo, tiene mucho que decir acerca de las causas de fondo de la depresión.

 La Biblia enseña que a la depresión no es causada por las circunstancias de nuestras vidas, sino más bien por nuestras reacciones anti-bíblicas hacia esas circunstancias (con excepción de ciertos problemas físicos y ciertos desórdenes del cerebro de los que nos ocuparemos en un momento). Esto puede ser probado tanto bíblicamente como por observación. Ejemplos, como la diferencia entre la forma en que Judas y Pedro manejaron sus pecados, abundan en la Escritura. En la vida diaria vemos a personas volverse amargadas y constantemente deprimidas sobre un accidente atroz; luego vemos que personas comos Joni Erickson Tada que finalmente pueden usar tal situación como un punto de apoyo para crecimiento – la diferencia está en las reacciones.

Desafortunadamente, la persona deprimida normalmente no ha dado una sola respuesta antibíblica a sus problemas, en lugar de eso él usualmente ha hecho toda una serie de ellas, complicando de esta manera el proceso de recuperación. El pensamiento inadecuado da como resultado un comportamiento inconsciente, lo cual aumenta la depresión, lo cual a su vez estimula más pensamiento inadecuado. . . (“Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado.” Prov. 5:22).

En otras palabras, la depresión a menudo resulta de un ciclo descendente en el cual comenzamos con un problema, reaccionamos a él en una forma pecaminosa, causando una complicación del problema que se cumple por una respuesta pecaminosa adicional, etc. Como veremos más adelante, este ciclo debe ser detenido y un ciclo ascendente de respuestas bíblicas debe comenzar.

Algunas de las Causas Generales de la Depresión

Problemas Físicos

Algunos pueden padecer de depresión como resultado de daño cerebral o de algún otro tipo de enfermedad. Otros pudieron haber sido diagnosticados con un desequilibrio químico, y mientras que debemos dar lugar a esta posibilidad, no creemos que sea tan común como muchas personas piensan. La teoría del desequilibrio químico ha alcanzado proporciones de moda en la actualidad con el resultado de que el método principal de tratamiento para personas deprimidas son drogas. Cuando una persona es diagnosticada de que tiene un desequilibrio químico, él debería hacer esta pregunta (propuesta por Dr. Bob Smith, un médico cristiano que está también muy involucrado en la consejería bíblica): “¿Cuál químico y que tan fuera de balance está?” En la mayoría de los casos la respuesta será: “no sabemos”. Tal respuesta de la comunidad médica ciertamente le debería dar al creyente mucho a considerar.

En lugar de enseñarles a las personas cómo manejar sus problemas, demasiadas veces simplemente tapamos estos problemas con drogas. Para un artículo interesante sobre la depresión desde un punto de vista secular vea U.S. News and World Report, 5 de marzo, 1990, “Venciendo la Depresión,” pp48-56. Este artículo se aplica a “una generación nueva de drogas (que) permite una sofisticación y una flexibilidad en el tratamiento que no fue posible en el pasado”.

Mientras que el uso de drogas para tratar la depresión puede ser lo mejor que el mundo no-salvo le puede proponer, afortunadamente el cristiano tiene otros recursos. Con esto en mente, ciertamente sería sabio el consumir drogas como último recurso y no el primer recurso. Deberíamos comenzar a examinar cuidadosamente los pensamientos y las acciones en nuestras vidas que podrían ser la raíz de nuestro problema. E. Fuller Torrey (un psiquiatra de investigación, quien no estaría de acuerdo con nuestra posición sobre la psicología) no obstante, admite que cerca del 5 % de aquellos que vienen a un psiquiatra son personas con una enfermedad orgánica del cerebro o, cerca del 75 % son personas con problemas con la vida, y otro 20 % requerirá un examen más detallado para emitir un juicio conclusivo (How to Counsel from Scripture, p.4). Habiendo dicho todo esto, aun recomendaríamos un reconocimiento médico a fondo para una persona que lucha contra una depresión profunda.

El reconocimiento médico físico y/o emocional así como también los pobres hábitos alimenticios también puede ser un factor. En 1 Reyes 19 la causa primaria de la depresión de Elías parece haber estado por la fatiga, etc. La terapia inicial de Dios para Elías fue comida y sueño (versículos 5-8). Mas tarde Dios ayudó a Elías a alejar su mirada de sí mismo y a ponerla en Dios (quien le reveló Su soberanía, versículos 11 y 13). Luego, El hizo a Elías tomar una mirada realista sobra la vida (versículo 18), y finalmente El obligó a Su profeta a otra vez involucrarse en el ministerio (versículo 15-19). El proceso entero tomó varias semanas.

El ejemplo de Elías es el que una persona deprimida debería estudiar, pues – al igual que este gran hombre de Dios – las personas deprimidas a menudo enfocan la atención en ellos mismos en lugar de Dios y en los demás. Este enfoque se distorsiona a menudo más por la fatiga y por una dieta pobre. El remedio es a menudo un re-enfoque de nuestra atención, así como también el descanso y los hábitos correctos de alimentación.

Culpabilidad

Los Salmos 32, 38 y 51 todos describen las depresiones de un hombre culpable. (Note Salmo 32:3-5: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; sequedades de verano. Selah Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah”.) Algunos creen que la causa número uno de la depresión es la culpabilidad no resuelta. A menudo esta culpabilidad puede ser resultado de pecados de años atrás en los cuales el perdón de Dios nunca ha sido buscado o aceptado. Si la culpabilidad no se resuelve por la confesión de pecado (1 Juan 1:9), la depresión es el resultado natural. Los cristianos no deberían esperar de propia voluntad practicar el pecado sin afrontar las consecuencias, de las cuales puede ser depresión.

Un Perspectiva Antibíblica sobre la Vida

En el Salmo 73 Asaf estaba deprimido sobre la prosperidad del malvado. Él consideró que él había vivido justificadamente en vano mientras los impíos tenían una vida de abundancia. (Sal. 73:12,13: “He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia”.) No fue hasta que él vio el mundo desde el punto de vista de Dios (la perspectiva bíblica) que él pudo salir de su depresión. (Sal. 73:16,17: “Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.”.) En un mundo de confusión una perspectiva no bíblica sobre la vida tiene que ser una de las causas principales de la depresión.

Viviendo de acuerdo con las Prioridades Equivocadas

Pregunte casi a cualquier cristiano cuales son las prioridades de su vida y le dirá: Dios, la familia y el trabajo (y en ese orden). Aún en muchos casos nuestras prioridades son controladas por la “tiranía de lo urgente” – cualquier cosa que haga más ruido en nuestras vidas obtiene la mayor atención.

Como consecuencia, podemos encontrar nuestro tiempo dominado por el trabajo, los niños corriendo por ahí, sosteniendo la casa, fomentando nuestra educación o desarrollando nuestros pasatiempos, etc. Mientras éstas son todas cosas buenas y necesarias a menudo nos deja muy poco tiempo para pasar con Dios o la familia. El día inevitablemente vendrá cuando nuestras cisternas dejarán de fluir (Jer. 2:13, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.”), y nos enfrentaremos a “agotamiento”, “crisis de mediana edad”, “siete años de picazón”, o lo que sea. Por desgracia, probablemente ni siquiera sabremos el verdadero núcleo del problema.

Sin embargo, el problema real es claro y simple: Una vida anti-bíblica. Es posible que no hayamos cometido un pecado grave, pero hemos ignorado de la “primavera del agua viva” durante tanto tiempo que estamos pagando el precio finalmente.

Estándares Antibíblicos

Puede ser legalismo, misticismo o perfeccionismo – cualquier cosa que sea – estamos examinando nuestras vidas por el estándar equivocado. El estándar de Dios es que debemos ser un creyente en crecimiento (Heb. 5:11; 2 Pedro 1:5-8 y 2 Pedro 3:18). No somos perfectos, y Dios sabe eso; debería ser nuestra meta crecer en El.

El Egocentrismo

Somos llamados a ser a centrarnos en los demás (Fil. 2:3,4 y Hechos 20:35) y a ser centrado en Dios (Mat. 6:33). Todo en nuestra sociedad contradice esto diciéndonos que necesitamos ser egocéntricos. Se nos esta diciendo que debemos estar preocupados por nuestra imagen propia, debemos amarnos a nosotros mismos, debemos ser seguros de sí mismo y acometedores, debemos cuidar de nosotros mismos – y etc. etc.

Pero, Jesús nos dice que nos neguemos a nosotros mismos, es decir, a perder nuestras vidas por Su causa (Lucas 9:23,24); recibimos instrucciones de no poner nuestra confianza en la carne (Fil. 3:3); se nos dice que es una señal de nuestros malos tiempos que los hombres son amadores de sí mismos (2 Tim 3:2). ¿No es de extrañar que las personas que están haciendo exactamente lo opuesto de lo que dicen las Escrituras estén teniendo problemas para hacer frente a la vida?

Los Resultados de Depresión

Hay, sin duda, otras causas para la depresión, pero la mayor parte de ellos calzarían debajo de una de las categorías generales previamente citadas. Ahora queremos mencionar algunos de los resultados de depresión – las experiencias que usted es propenso a tener cuando usted está deprimido.

Antes de que nos introduzcamos en esto, sería de ayuda señalar que si bien podemos estar deprimidos, somos todavía responsabilizados por nuestras acciones. Por ejemplo, Pablo tuvo un problema físico legítimo en 2 Corintios 12 que no era su culpa. Puesto que él se sintió enfermo y quizá sufrió grandemente por su enfermedad, sin duda alguna él tenía derecho de estar un poco irritable y deprimido – ¡pero eso no fue el caso en absoluto! (2 Cor. 12:9,10: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”) ¡Obviamente los problemas y el dolor no nos dan el derecho para comportarnos pecaminosamente!

Entonces, aunque una persona no puede mantenerse propensa por el problema inicial, él es responsable de manejar su vida a la manera de Dios. Cuando él falla en reaccionar bíblicamente, sino que en lugar de eso se vuelve resentido, lleno de lástima de sí mismo, o enojado, la consecuencia puede ser la depresión.

La Escritura da algunas descripciones vívidas de personas deprimidas:

· Tristeza y pesimismo (Sal. 32:3)

· Apatía y fatiga (Sal. 32:4)

· Desesperación (Sal. 38:2-4 y 10)

· Problemas físicos – Dolores de espalda, dolores de cabeza, etc. (Sal. 38:5-8)

· Retiro – a menudo culpando otros (Sal. 38:11; 55:6-8)

· Sentimientos y pensamientos de culpabilidad (Sal. 51:3).

· Desvelo – o sueño inquieto (Sal. 42:2, 3)

· Pérdida de productividad (1 Reyes 19:3-5)

· Pensamientos de muerte o suicidio (1 Reyes 19:4).

Cómo Ocuparse de la Depresión

Nosotros ahora miraremos a algunas acciones bíblicas y prácticas que podemos tomar para ayudarnos a superar depresión, dependiendo de la causa.

Recibir a Cristo

Cristo no será manipulado; Él nunca debe ser buscado por alguna otra razón que por El mismo. Sin embargo, uno de los beneficios preciosos de convertirse en un hijo de Dios es el perdón de pecados (Rom. 5:1-11). Como vimos antes, a menudo la depresión es resultado de una culpabilidad no resuelta; la salvación remueve esa culpabilidad.

Reprogramar nuestro pensamiento

En un grado grande, nuestros sentimientos siguen a nuestro pensamiento. Una persona deprimida sería sabia en mantener un diario de sus pensamientos cuando él está deprimido. Esos pensamientos que conducen a la depresión deberían ser afrontados honestamente y deberían reemplazarse por una mentalidad bíblica de la vida (Fil. 4:8 y Rom. 12:2). Por ejemplo, una persona deprimida como resultado de una autocompasión debe ser lo suficientemente sincero para reconocer a esta actitud como pecaminosa. Los pensamientos de autocompasión deben ser confesados y reemplazados con pensamientos que honren a Dios y deben estar de acuerdo con la Escritura (e.g. Rom. 8:28 y Santiago 1:2-4).

Ocúpese del comportamiento pecaminoso

Deberíamos revisar todos los factores (los incidentes, etc.) Y/o los patrones de vida que han conducido a nuestras reacciones a los problemas iniciales. Luego deberíamos encontrar la acción bíblica y por la fortaleza de Dios comenzar a reemplazar esas reacciones pecaminosas con reacciones bíblicas mediante la aplicación del principio de despojarse-vestirse de Efesios. 4:22-24.

Establezca contacto con otros

Las personas deprimidas tienden a encerrarse en sí mismas; a su vez, la depresión se intensifica. Por consiguiente, uno de las mejores cosas que una persona deprimida puede hacer es preocuparse por otros (Fil. 2:4).

No malinterprete; no enseñamos una técnica para superar la depresión tanto como estamos alentando a individuos a regresar a una perspectiva bíblica sobre la vida. Cuando nos olvidamos de nosotros mismos y enfocamos la atención en otros, complacemos a Dios. Como un beneficio secundario una persona deprimida puede muy bien encontrar su espíritu levantado.

Enfoque la atención sobre el comportamiento y no en los sentimientos

Usted no hace lo que usted hace porque usted se siente de cierta forma; más bien, usted se siente en esa forma por lo que usted hace y piensa (Fil. 4:6-9). Note el ejemplo de Caín (Gen. 4:5-8).

Enfoque la atención en un plan de acción específico

Desarrolle un plan de ataque en contra de las tendencias pecaminosas del corazón humano que se rinde a los sentimientos en vez de seguir el camino de la responsabilidad cristiana. Haga una lista de las opciones y los pasos que pueden ser tomados para resolver la situación.

Crezca en el compañerismo

Retirarse y estar solo es una de las peores cosas que los individuos deprimidos pueden hacer, porque el retiro refuerza la depresión y la absorción de identidad. Deberíamos tratar de estar con aquellos que nos pueden levantar y nos pueden alentar cuando tratemos de hacer lo mismo con ellos (Gal. 6;1ff y Heb. 10:24,25). No estamos aconsejando que la manipulación de las personas para satisfacer nuestras necesidades, sino que somos sabios por tener por entendido que Dios nos ha dado a los demás creyentes para alentarnos, cuando le extendemos la mano.

Tenga cuidado con la introspección

Aunque el entendimiento profundo es esencial para superar la depresión, el entendimiento profundo puede volverse poco saludable cuando va más allá de la evaluación y el entendimiento profundo sano en la introspección morbosa (1 Cor. 4:3-5).

Deje de intentar desquitarse

La venganza y otras formas de ira pueden causar depresión (Rom. 12:14-21 y Efes. 4:26,27).

Acepte responsabilidad por la depresión

Intercambiar la culpa a otros nunca ayudará. Aún cuando hemos estado ofendidos por otros, la depresión no será causada por la injusticia hecha, sino por nuestras reacciones pecaminosas.

Me doy cuenta de que hay esperanza

Cuando decimos que la mayoría de la depresión es un resultado de las reacciones anti-bíblicas y pecaminosas hacia los problemas, suena desagradable y rudo. Realmente lo opuesto es cierto. Cuando nos damos cuenta de que son nuestras reacciones las que causan la depresión, entonces podemos ocuparnos de esas reacciones a la manera de Dios. Esta comprensión nos da esperanza de que, con la ayuda de Dios, una solución es posible (Fil. 4:13).

Ocúpese de la culpabilidad

Aun en la vida del creyente puede haber culpabilidad no resuelta. Si es así, necesitamos buscar y aceptar el perdón de Dios (1 Juan 1:9). Por cierto, en ninguna parte de la Escritura se nos dice que tenemos que perdonarnos a nosotros mismos; no tenemos autoridad para hacer eso. Más bien, sólo Dios puede perdonar pecados; por consiguiente, es nuestra responsabilidad llevarlo a Su Palabra y reconocer Su perdón cuando hayamos confesado nuestros pecados.

Cuidemos de nuestros cuerpos humanos

No somos criaturas puramente espirituales no importa cuán cerca estemos de Dios. Por consiguiente, debemos cuidar nuestros cuerpos. Dormir correctamente, la comida, el descanso, la relajación y el ejercicio son todos útiles para combatir la depresión (De nuevo, note el ejemplo de Elías en 1 Reyes 19.)

11 – A la Mesa de la Gracia

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

11 – A la Mesa de la Gracia

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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