¿Por qué nos permite Dios pasar por pruebas y tribulaciones?

¿Por qué nos permite Dios pasar por pruebas y tribulaciones?

Una de las partes más difíciles de la vida cristiana es el hecho de que ser un discípulo de Cristo no nos hace inmune a las pruebas y las tribulaciones de la vida. ¿Por qué un Dios bueno y amoroso nos permitiría pasar por cosas tales como la muerte de un niño, enfermedades y daños a nosotros mismos y nuestros seres queridos, dificultades financieras, preocupación y temor? Ciertamente, si nos amara, quitaría todas estas cosas de nosotros. Después de todo, ¿no significa el amarnos que Dios quiere que nuestras vidas sean fáciles y cómodas? No, no es así. La Biblia enseña claramente que Dios ama a aquellos que son Sus hijos, y “todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Eso debería significar entonces que las pruebas y tribulaciones que Él permite en nuestras vidas son parte de todas las cosas que nos ayudan a bien. Por lo tanto, para el creyente, todas las pruebas y tribulaciones deben tener un propósito divino.

Como en todas las cosas, el propósito final de Dios es que seamos transformados más y más a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:29). Esta es la meta del cristiano, y todo en la vida, incluyendo las pruebas y tribulaciones, está diseñado para permitirnos alcanzar esa meta. Es parte del proceso de la santificación, siendo apartados para los propósitos de Dios y equipados para vivir para Su gloria. Se explica la manera en que las pruebas logran esto en 1 Pedro 1:6-7: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. La fe del verdadero creyente se reforzará mediante las pruebas que experimentamos para que podamos descansar en el conocimiento de que es real y va a durar para siempre.

Las pruebas desarrollan el carácter piadoso, y eso nos permite “…[gloriarnos] en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:3-5). Jesucristo fue el ejemplo perfecto. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Estos versículos revelan aspectos de Su propósito divino tanto para las pruebas y tribulaciones de Jesucristo como por las nuestras. El perseverar comprueba nuestra fe. «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).

Sin embargo, debemos tener cuidado de nunca hacer excusas por nuestras “pruebas y tribulaciones” si son el resultado de nuestra propia maldad. «Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno» (1 Pedro 4:15). Dios perdonará nuestros pecados porque el castigo eterno para ellos ha sido pagado por el sacrificio de Cristo en la Cruz. Sin embargo, todavía tenemos que sufrir en esta vida las consecuencias naturales por nuestros pecados y malas decisiones. Pero Dios usa incluso esos sufrimientos para moldear y formarnos para Sus propósitos y nuestro bien supremo.

Las pruebas y tribulaciones vienen con un propósito y una recompensa. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna… Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman»(Santiago 1:2-4,12).

A través de todas las pruebas y tribulaciones de la vida, tenemos la victoria. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57). Aunque estamos en una batalla espiritual, Satanás no tiene autoridad sobre el creyente en Cristo. Dios nos ha dado Su Palabra para guiarnos, Su Espíritu Santo que fortalecernos, y el privilegio de venir a Él en cualquier lugar y en cualquier momento, a orar por todo. Él también nos ha asegurado que no habrá tentación que nos pondrá a prueba más allá de nuestra capacidad para resistir, y “dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

La teología y la vida diaria

Ministerios Ligonier

Serie: El ahora cuenta para siempre

La teología y la vida diaria
Por Derek Thomas

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

l puritano William Perkins definió la teología como «la ciencia de vivir piadosamente por siempre». Su contemporáneo William Ames imitó a Perkins llamando a la teología «la ciencia de vivir para Dios». Ya que vivir para Dios es el deber y el gozo de todo cristiano, todo cristiano debe ser un teólogo, un buen teólogo. La conexión entre la teología y la vida diaria se ve claramente en los siguientes tres ejemplos de Pablo.

Primero, en Filipos. Hay dos mujeres mencionadas que tienen una disputa pública en la iglesia de Filipos y Pablo siente que debe hablar de ello (Flp 4:2). Los necios se precipitan a entrar donde los ángeles temen pisar, puede ser, pero Pablo es un apóstol y la buena reputación y el testimonio de la iglesia estaban en juego, y el asunto no se podía esconder bajo la alfombra.

¿Qué hizo? Puso sobre la mesa la teología más enorme que podía traer: la encarnación del Hijo eterno de Dios. Jesús, quien siendo «en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse», quizás en el sentido de que no se aprovechó de Su deidad de manera que pudiera negarse a la humillación de Su encarnación (Flp 2:6). Aunque Jesús era «verdadero Dios de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, y por quien todo fue hecho», como estableció el Credo Niceno en el 325, Él «se despojó a sí mismo tomando forma de siervo» (v. 7). El término «despojó» está tan cargado de peligros teológicos que muchas traducciones han evitado su traducción literal, empleando un eufemismo en su lugar (por ejemplo, «se rebajó voluntariamente», NVI). Este pasaje merece que lo tratemos con más detalle, pero es necesario resaltar este punto. Pablo quiso que los filipenses (y tú y yo) mostremos la mentalidad de Cristo: «No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús» (vv. 4-5). La colosal doctrina de la encarnación se emplea con el propósito de mostrar la humildad, «la verdad que es según la piedad» (Tit 1:1).

Segundo, en Corinto. Pablo desea una muestra de benevolencia hacia la sufrida iglesia de Jerusalén, asunto que ocupó al apóstol durante algún tiempo (2 Co 8-9). ¿Qué incentivo podía emplear para fomentar la generosidad entre los corintios? Entre otras cosas, tal dádiva probaría la «sinceridad» de su fe (8:8, 24). En un momento dado, él hace lo que casi parece una apelación a la vanidad: los corintios no querrían ser superados por las iglesias del norte (9:1-5). Pero su argumento clave es teológico: «Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos» (8:9). Una vez más, la encarnación se usa para un asunto práctico.

Tercero, en Roma. Luego de haber escrito once capítulos exponiendo la naturaleza y la forma del evangelio, Pablo deja en claro la morfología de la piedad práctica: ustedes (los cristianos de la iglesia de Roma) deben ser transformados «mediante la renovación de vuestra mente» (Rom 12:1-2). Este manifiesto que es la carta de Pablo a los romanos tiene como objetivo la piedad práctica: mostrar el amor fraternal (vv. 9-10), deshacerse de la pereza (v. 11), mostrar paciencia en las pruebas (v. 12), contribuir a las necesidades de los santos en actos de hospitalidad (v. 13), impedir que las plumas del pavo real se levanten en muestras de prepotencia (v. 16), hacer lo que es honorable (v. 17), vivir lo más pacíficamente posible con el prójimo (v. 18), darle de comer al enemigo (vv. 19-20) y responder a los actos de falta de amabilidad de una forma no vengativa (v. 21). No hay nada más práctico que eso.

Pero Pablo no hace más que ejercer la sabiduría que vio en su Salvador. ¿Cuán práctica es la teología? Considera el Sermón del monte, donde Jesús aborda de forma exhaustiva la vida cotidiana. La visión de Jesús sobre la santidad es física. La santificación no solo tiene lugar en nuestras mentes sino también en nuestros cuerpos. Jesús habla de ojos y manos, de pies y labios. El punto es que usamos nuestros cuerpos ya sea para pecar o para expresar santidad. Al hablar de la lujuria, por ejemplo, Jesús sugiere que nos arranquemos el ojo derecho y/o nos cortemos la mano derecha antes de utilizarlos en actos de pecado (Mt 5:27-30).

¿Tienes problemas de ansiedad? ¿Te preocupas por la provisión diaria de una manera que sugiere una falta de confianza en tu Padre celestial? Entonces observa los pájaros que vuelan cada día en tu jardín. Se ven sanos y fuertes. Dios cuida de ellos. Y tú tienes más valor para Él (Mt 6:25-34). ¿Eres crítico de tal manera que te deleitas en ver el pecado en los demás y lo exageras? Di a ti mismo: «¡Ese sería yo si no fuera por la gracia de Dios!» (ver 7:1-6). Trata a las personas con respeto, de la manera que te gustaría que te trataran a ti. Vive según la regla de oro (v. 12).

Tomemos el tema de ser guiados por Dios. Jesús promete: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (v. 7-8). Tal como promete el Salmo 23, «me conduce» (v. 2). El verbo sugiere que nuestro Padre Celestial, nuestro Rey-Pastor, nos concederá la sabiduría y el discernimiento que necesitamos para tomar las decisiones correctas con el fin de caminar por esta vida de una manera que le dé gloria. Nuestro Padre nos ama y no va a dejar de amarnos. Su pacto asegura que Su Palabra es Su vínculo. Pero Él nos conduce «por senderos de justicia» (v. 3) y no en las sendas extraviadas de la injusticia. Él nunca nos conducirá a actos impropios o a pecar. Estos vienen por no escuchar Su Palabra, no orar por sabiduría o ceder ante decisiones que no son las mejores.

PERSPICUIDAD Y PROVIDENCIA

¿Cuán práctica puede ser la teología? Consideremos dos doctrinas: la perspicuidad y la providencia.

La perspicuidad es un término teológico que expresa la verdad de que los cristianos «ordinarios» pueden leer las Escrituras por ellos mismos, y utilizando los medios adecuados (sermones, biblias de estudio, mentores, comentarios e incluso Tabletalk) pueden llegar a una comprensión «suficiente» (aunque no necesariamente exhaustiva) de «todas aquellas cosas que son necesarias conocer… para la salvación» (Confesión de Fe de Westminster 1:7). Desde luego, este punto fue cuestionado en la iglesia medieval, cuando la Biblia no estaba disponible en su mayor parte, atrapada en un idioma que solo el clero entendía, y era utilizada como una estratagema para mantener a las masas encadenadas a las restricciones de la autoridad papal y de la iglesia. La doctrina de la perspicuidad de la Escritura nos anima a amar la Biblia, a leerla bien y con frecuencia, y a crecer en nuestra práctica de poner sus preceptos en acción visible y tangible. Es una doctrina que nos enseña a ser como aquellos nobles creyentes de Berea, descritos por Lucas como aquellos que «recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así» (Hch 17:11).

¿Qué es la providencia? No es un término utilizado en la Escritura, pero es una verdad cristiana básica. La Confesión de Westminster la define así:

Dios, el gran Creador de todas las cosas, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas, las acciones y las cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por medio de su más sabia y santa providencia, según su infalible presciencia y el libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia (5.1).

El capítulo de la confesión sobre la providencia aborda algunas cuestiones bastante difíciles (la naturaleza del control de Dios sobre la historia y su relación con el libre albedrío y el mal, por ejemplo), pero su idea básica es asegurar que nada ocurre sin que Dios quiera que ocurra, antes de que ocurra, y de la manera en que ocurre.Dicho brevemente, esta definición de la providencia es una expresión de la afirmación de Pablo en Romanos 8:28: «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito». A una madre que pierde a su primer hijo, a una hermana que se entera de un tumor maligno, a un universitario que fracasa en su primera entrevista de trabajo y a personas en otros mil escenarios, la providencia de Dios sirve como recordatorio de que, aunque no tengamos todas las respuestas, Dios sí las tiene. Y, a fin de cuentas, eso es lo que más importa. Es una doctrina que trae consigo mucha calma y serenidad en medio de las tormentas de la vida. No hay nada más práctico que eso. En cierta medida, todos somos teólogos. La verdadera pregunta es: ¿somos buenos teólogos? ¿Utilizamos nuestro conocimiento de Dios en todos los aspectos de nuestra vida para Su gloria?

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Derek Thomas
Derek Thomas

El Dr. Derek W.H. Thomas es ministro principal de First Presbyterian Church in Columbia, en Carolina del Sur, y es profesor rector de teología sistemática y pastoral en el Reformed Theological Seminary. Es profesor de Ligonier Ministries y autor de muchos libros, entre ellos How the Gospel Brings Us All the Way Home [Cómo el evangelio nos lleva a casa].

La Biblia habla de usted y de mí (6)

Lunes 14 Marzo

Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros… y ahora nuestra alma se seca…

Números 11:56

El Dios de toda gracia… después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

1 Pedro 5:10

La Biblia habla de usted y de mí (6)

¡Era mucho mejor antes! Esto decían los israelitas, a quienes aluden los primeros versículos del encabezamiento. Sin embargo, habían sido liberados de un país en el que eran esclavos, y se dirigían a un lugar donde la vida sería mejor. Pero aun así no estaban satisfechos y se quejaban. ¡Se quejaban incluso de Dios, como si él les hubiese engañado prometiéndoles maravillas!

A veces, lo mismo hago yo, y quizá también usted. Es normal que no nos gusten las dificultades. Pero, ¿al menos estamos satisfechos con lo que va bien? ¿Sabemos verlo y apreciarlo? Yo no lo hago necesariamente. Y a menudo esta insatisfacción va acompañada de un sentimiento de injusticia: ¡A los demás todo les sale bien! ¡Ellos sí tienen suerte, aunque no son mejores que yo!

La Biblia nos dice que, por medio de Jesucristo, Dios quiso salvarnos de un estado de miseria profunda, de un camino que nos llevaba a la perdición. Debemos aceptar esto por la fe. Y luego, ese Dios que nos dio la vida, también cuidará de nosotros en cada detalle de nuestra existencia. No nos prometió una vida fácil, pero sí nos prometió estar con nosotros, paso a paso, y que la meta hacia la cual nos conduce será una felicidad perfecta y definitiva junto a él. Quizá debamos dar solo un paso a la vez, felices de haber sido rescatados de la muerte por medio de Jesucristo, y felices de avanzar junto a él.

(continuará el próximo lunes)

Éxodo 26 – Hechos 19:1-22 – Salmo 33:1-9 – Proverbios 11:17-18

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Trasplantados

Domingo 13 Marzo

Todo tiene su tiempo… tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado… tiempo de llorar, y tiempo de reír.

Eclesiastés 3:124

Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien.

Salmo 13:6

Trasplantados

Llegó el día de hacer trasplantes en el jardín. Los retoños crecieron y hay que sacarlos de su maceta, que ya es demasiado pequeña, para colocarlos en una más grande. Así las raíces tendrán más espacio y la planta podrá desarrollarse mejor.

Esta operación probablemente es un poco “traumatizante” para la planta: algunas raíces y hojas se estropean, hay que estirar, empujar… Primero debemos dejar que la tierra se seque un poco para que se desprenda más fácil del recipiente.

A veces Dios emplea circunstancias de la vida de sus hijos para efectuar un trabajo análogo: nos “trasplanta” regularmente cuando nuestra fe “carece de espacio”, para que así podamos crecer y desarrollarnos nuevamente. Es cierto que podemos pasar por momentos de sequía que nos despegan, en cierto modo, de situaciones que debemos dejar. También debemos salir de nuestra zona de confort, de nuestra rutina, lo cual a menudo es doloroso. Pero Dios nos cuida y quiere que nos desarrollemos plenamente, hasta el día en que seamos llevados al cielo, para gozar siempre de la vida eterna que nos dio en su Hijo (1 Juan 5:11).

No nos desanimemos, pues, debido a los sufrimientos y situaciones difíciles que debemos atravesar ahora; confiemos en Dios, quien nos ama y sabe lo que hace en nuestras vidas.

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4).

Éxodo 25 – Hechos 18 – Salmo 32:8-11 – Proverbios 11:15-16

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46 – ¿Qué es el don de hablar en lenguas?

Ministerios Integridad & Sabiduria

No es tan simple como parece

Episodio 46

¿Qué es el don de hablar en lenguas?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

28/32 – 2 Pedro

El Proyecto Biblia

Serie: Nuevo Testamento

28/32 – 2 Pedro

Mira nuestro video Lee la Biblia sobre 2da de Pedro, que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. En 2da de Pedro, Pedro hace un llamado a la fidelidad y confronta a los maestros corruptos quienes distorsionaron el mensaje sobre Jesús y hacen que muchos se aparten del camino. #BibleProject #NuevoTestamento #Pedro

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IDELETTE DE BURE

BITE

Serie: Biografías

IDELETTE DE BURE: La atribulada esposa de Juan Calvino

Al principio, Juan Calvino había sido reacio al matrimonio de los pastores, pero tras convivir con Bucero y ver el apoyo mutuo entre éste y su esposa, cambió de opinión. En cuanto Juan expresó su deseo de contraer matrimonio, varios de sus amigos le buscaron la mejor candidata. Pero se casó, y esta fue su esposa.

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CRÉDITOS

Conductora: Pilar Prieto.
Artículo original: Ximena Prado Dagnino.
Adaptación del guión: Álvaro Dávalos.
Producción: Giovanny Gómez Pérez.
Edición del video: Fernando Ordoñez.
Edición del audio: Alejandra Narváez.
Música: Envato Elements.

La Biblia de Adán

Sábado 12 Marzo

Mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 2:16-17

Así como en Adán todos mueren… en Cristo todos serán vivificados.

1 Corintios 15:22

La Biblia de Adán

Después de haber creado a Adán, Dios lo instaló en un huerto maravilloso, lleno de árboles frutales. Adán podía admirar la naturaleza creada, testimonio de la bondad del Creador hacia él. Dios también habló dándole instrucciones claras. Para Adán esta era la “Palabra de Dios”, “la Biblia de Adán”.

¿Qué hizo Adán con su “Biblia”? El capítulo 3 de Génesis nos lo dice: Satanás se presentó, mintió y contradijo abiertamente la palabra de Dios. Adán y Eva lo escucharon, pusieron en duda la bondad de Dios y su palabra. Desobedecieron, ¡y fue la catástrofe! Como Dios lo había anunciado, Adán y Eva murieron…

Ahora, como Adán en otro tiempo, los hombres tienen ante ellos la naturaleza, un testimonio universal del poder y de la bondad del Creador. También tienen su palabra, la Biblia, que hoy está completa.

Y la triste historia se repite: los hombres, cegados por Satanás, no creen en lo que la Biblia dice y ponen en duda la bondad de Dios. Al igual que sus primeros padres, son pecadores, desobedecen y mueren…

Pero en medio de este panorama desolador apareció una luz: Jesús, el Hijo de Dios, vino a la tierra. Resistió a Satanás y confió en Dios. Obedeció hasta el final. Dio su vida en la cruz por la humanidad, formada por hombres culpables y desobedientes. Murió por ellos, pero resucitó al tercer día. La muerte fue vencida, Satanás fue destruido (Hebreos 2:14). ¡Todos los que creen en Jesús reciben la vida eterna!

Éxodo 24 – Hechos 17:16-34 – Salmo 32:5-7 – Proverbios 11:13-14

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49 – ¿Qué es y qué no es una iglesia?

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 49

¿Qué es y qué no es una iglesia?

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

17 – LA BONDAD DE DIOS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

17 – LA BONDAD DE DIOS

Quizás uno de los momentos más divertidos de esta vida sea cuando observamos como un pequeño perro o gato persiguen su propia sombra. En vano tratan de alcanzarla. Cuando se mueven, su sombra se mueve con ellos. Esto no sucede en el caso de Dios. Santiago nos dice: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (James 1:17).

Dios nunca cambia. En Él no hay «sombra de variación». Esto no está únicamente sugiriendo que Dios es inmaterial y que por lo tanto es incapaz de tener una sombra, sino que asimismo nos dice que Dios no tiene un «lado sombrío» en un sentido figurativo o moral. Las sombras sugieren oscuridad, y en términos espirituales la oscuridad sugiere maldad. Como no hay maldad en Dios, tampoco hay ningún indicio de oscuridad en Él. Él es el Padre de las luces.

Cuando Santiago agrega que no hay «sombra de variación» en Dios no alcanza con entender esto simplemente en términos del ser incambiable e inmutable de Dios. Se trata también de una referencia al carácter de Dios. Dios no es solo enteramente bueno, sino que es siempre bueno. Dios no sabe cómo ser otra cosa que no sea bueno.

La relación entre la bondad y Dios es tan estrecha que hasta los filósofos paganos como Platón equiparan la máxima bondad, el bien supremo, con Dios mismo. La bondad de Dios se refiere tanto a su carácter como a su conducta. Sus actos proceden de su propio ser. Dios actúa en base a lo que Él es. De la misma manera que un árbol corrupto no puede producir fruta incorrupta, tampoco un Dios incorrupto puede producir fruta corrupta.

La ley de Dios refleja su bondad. El que Dios sea bueno no es consecuencia de que Dios obedezca y pueda ser juzgado por alguna ley cósmica ajena a sí mismo, o debido a que Dios define la bondad de manera tal que pueda actuar sin estar sujeto a ninguna ley y por el solo poder de su autoridad le sea permitido declarar sus acciones como buenas. La bondad de Dios no es ni arbitraria ni caprichosa. Dios no obedece una ley, sino que la ley que obedece es la ley de su propio carácter. Dios siempre actúa de acuerdo con su propio carácter, que es eterno, inmutable, e intrínsecamente bueno. Santiago nos enseña que todo lo bueno y lo perfecto provienen de Dios. Dios no es solo el estándar principal de bondad; es la Fuente de toda bondad.

Uno de los versículos más populares del Nuevo Testamento es el de Rom. 8:28. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados«. Este texto sobre la providencia divina es tan difícil de comprender como lo es de popular. Si Dios es capaz de hacer que todo lo que nos suceda redunde en nuestro bien, entonces en última instancia todo lo que nos suceda será bueno. Conviene resaltar aquí la expresión en ultima instancia. En el plano mundano nos pueden suceder cosas que sean maldad. (Debemos estar precavidos y no llamar al bien, maldad o a la maldad, bien.) Encontramos aflicción, miseria, injusticia, y otro montón de maldades. Sin embargo, Dios en su bondad trasciende todas estas cosas y hace que ellas ayuden para nuestro bien. Para el cristiano, en última instancia, no existen las tragedias. En última instancia, la providencia de Dios hará que todas estas maldades tan cercanas redunden para nuestro beneficio final.

Martín Lutero comprendió muy bien este aspecto de la buena providencia de Dios cuando dijo que «si Dios me pidiera que comiera el estiércol de la calles, no solo lo comería sino que sabría que es para mi bien».

Resumen

La  Criatura (Tiene sombra) DIOS (No tiene sombra)

l. Las criaturas tienen sombra por causa de la oscuridad del pecado.

2. Dios no tiene un lado sombrío.

3. Dios no está bajo ninguna ley.

4. Dios es inseparable de la ley.  Ley / DIOS

5. Dios es su propia ley.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ex. 34:6-7

Ps. 25:8-10                                        

Ps. 100:1-5

Rom. 8:28-39

James 1:17