Ni una iota

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo IV

Ni una iota

Por Rick Gamble

Nota del editor: Este es el quinto artículo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo IV

Mientras estuvo en la tierra, nuestro Señor aseveró que Él y el Padre son uno (Jn 10:30). Por otro lado, Él preguntó: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios» (Mr 10:18). Poner esas dos declaraciones juntas no es muy fácil. Sin embargo, la Biblia no deja solo esa pregunta por resolver. Jesús podía decirle al «desconocido» y curioso pecador escondido en un árbol que almorzaría con él y al mismo tiempo afirmar que «de aquel día o de aquella hora nadie sabe, sino solo el Padre» (Mr 13:32).

Hay una tensión inherente en estos y otros pasajes bíblicos. Para expresar la tensión de manera precisa, el gran problema relacionado con el ministerio terrenal de Jesús es este: el Divino que convirtió el agua en vino, que levantó a Su amigo Lázaro de la tumba, que caminó sobre el agua y ordenó a Su amigo Pedro que hiciera lo mismo, también podía morir una muerte sangrienta y vergonzosa en la cruz.

Verdaderamente Jesús es el Dios-hombre, pero la relación entre ambos no es tan fácil de entender. La resurrección no hizo la situación más simple. Después de conquistar la muerte, María pudo adorarlo y aferrarse a Sus pies. Su cuerpo nuevo todavía tenía las marcas de los clavos que Tomás pudo ver y tocar. Jesús pudo cocinar pescado de desayuno para Sus deprimidos discípulos pescadores. Pero también pudo caminar a través de puertas cerradas y, tras hablar con algunos discípulos, pudo desaparecer repentinamente. Al final de Su tiempo en la tierra, después de ser visto por muchos (Él no fue una aparición), ascendió corporalmente al cielo y ahora está sentado a la diestra del Padre.

Estos y otros pasajes de las Escrituras le enseñaron a la Iglesia primitiva, y nos enseñan hoy, a exclamar: «¡Jesús es Dios!». Nuestras voces se unen con los cristianos de hace dos mil años y se alegran de que tengamos un gran Sumo Sacerdote que «conoce» nuestras debilidades porque es verdaderamente hombre. Confesamos con ellos que Jesús de Nazaret, un hombre nacido de María, también es «Señor».

Aunque cantamos la misma canción de alabanza, nuestro mundo es diferente al de los seguidores de Cristo de los primeros cuatro siglos. No tenemos que adorar en las catacumbas y, al menos aquí en los Estados Unidos de América, los funcionarios del gobierno no nos quieren matar por nuestra profesión de fe. Afortunadamente, el mundo de la persecución cristiana del siglo IV dio un frenazo cuando el emperador Constantino rescindió los decretos anticristianos anteriores y elevó el cristianismo a ser la fe oficial del Imperio. De repente, la Iglesia tuvo tiempo libre para reflexionar sobre estas verdades bíblicas difíciles y aparentemente contradictorias.

Viendo nuestra tarea desde otra dirección, preguntamos: ¿Cómo ha entendido la Iglesia la enseñanza de Pablo que nos dice que Jesús tomó «la forma de siervo» (Flp 2:7) y la enseñanza del discípulo amado que nos recuerda que «vimos Su gloria»? (Jn 1:14). Reconociendo que Jesucristo es el Dios-hombre, la Iglesia tuvo que determinar cómo era posible que lo divino y lo humano se unieran. Esas preguntas fueron resueltas en el siglo IV, desde la época del Concilio de Nicea (325) hasta el Concilio de Constantinopla (381).

El llamado a una reunión en Nicea

Como suele ser el caso en la Iglesia, surgió una controversia por estos temas difíciles. Figuras particulares se asociaron con diferentes posiciones teológicas. Por un lado estaba el teólogo llamado Arrio. Para él, ciertos temas de la Escritura eran muy importantes. Por ejemplo, en las sinagogas judías se memorizaba y se repetía una frase hebrea particular, llamada el «Shemá»: «Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es» (Dt 6:4). ¡Esta es una enseñanza buena y verdadera! Sin embargo, si el Señor es «Uno», ¿cómo encaja Jesús en la ecuación? La respuesta para Arrio era simple. En la encarnación, Jesús de Nazaret «se convirtió» en el Dios-hombre. Una vez más, a primera vista, esta frase también es correcta. Jesús se convirtió en el Dios-hombre hace dos mil años cuando nació de la virgen.

Sin embargo, oculto detrás de esta frase correcta, había un bote de basura desbordante de ideas equivocadas. Cualquier cristiano ortodoxo de hoy puede afirmar que Jesús «se convirtió» en el Dios-hombre en aquel pequeño pueblo de Belén, pero también afirmamos que la segunda persona de la Trinidad existió en completa deidad antes de ese tiempo. Esta preexistencia de Cristo era el problema para Arrio. No la creía y dijo: «hubo un tiempo en que Él no era [el eterno Hijo de Dios]».

En este punto del debate, el héroe de la ortodoxia, Atanasio, legítimamente lanzó un grito de alarma. Para exponer el asunto de manera clara y concisa: los seguidores de Arrio habían negado la plena deidad eterna del Hijo y del Espíritu Santo con el Padre. Esto es herejía.

No obstante, la posición de Arrio era fácil de entender. Supuestamente ayudaba a «aclarar» los problemas bíblicos. Era una posición atractiva, ¡pero era incorrecta! El debate entre Atanasio y los seguidores de Arrio retumbó como un trueno por todo el Imperio. Para resolver la controversia, el emperador Constantino convocó una reunión gigante de la Iglesia.

En medio de mucho debate, los teólogos que se reunieron en el año 325 en el Concilio de Nicea establecieron la eterna divinidad preexistente de Cristo. Sus formulaciones excluyeron al arrianismo de la Iglesia. Se declaró que Jesús era «de una sustancia» con el Padre. La palabra griega para «de una, o la misma, sustancia» es homoousios. Consiste en dos palabras unidas. La mayoría sabe que la palabra «homo» significa «mismo», mientras que «ousia» significa «sustancia».

Después del 325

Con este primer gran concilio, se habían establecido las bases para la paz en la Iglesia. Se había tomado una buena postura teológica y la controversia sobre la naturaleza de Cristo debió haber llegado a su fin. ¡Pero aquí estamos hablando de teólogos! Mientras que el arrianismo fue condenado oficialmente y Atanasio había ganado teológica y políticamente, no todos estaban convencidos de la posición ortodoxa.

La lucha después del 325 no fue sobre hombres, sino sobre palabras. La controversia fue entre aquellos que se aferraron a homoousios y los que proclamaron una nueva palabra: homoiousios. Si estás leyendo esto por primera vez, es posible que ni siquiera hayas notado la diferencia. Hay una «i» insertada en la segunda palabra.

¿Es tan importante una pequeña «i»? Si evalúo el trabajo sobresaliente de un estudiante y pretendo darle una calificación de «A», pero olvido una pequeña línea, habrá una gran diferencia en el significado. Esa «A» se convertiría en una «F» en los registros de la clase. ¡Los estudiantes de teología deben preocuparse mucho por una pequeña línea! También deben preocuparse por una pequeña «i». Mientras homoousios significa de la «misma sustancia», homoiousios significa que Jesús es de una «sustancia similar».

Sin embargo, cuando estamos hablando de la misma «sustancia» o «esencia» de algo, o es completamente de esa sustancia o no lo es. Por ejemplo, una «manzana» puede ser «similar» a otra «manzana». Podrían haber diferencias de color o sabor, pero ambas serían «manzanas». Hay espacio para algunas diferencias en los detalles: más dulce o menos dulce, roja o verde. ¡Pero una «manzana» no puede saber como un sándwich de jamón ni parecerse a un elefante y seguir siendo una «manzana»! Debe tener todas las cualidades que hacen que una manzana sea una manzana. Tiene que ser «manzana» en su sustancia, o es otra cosa.

Después de un debate considerable, los teólogos se pusieron de acuerdo. Cuando se trata de la sustancia de la divinidad o la humanidad, no hay un «casi» divino ni un «parcialmente» humano. Dios tiene que ser completamente Dios y un hombre tiene que ser un hombre. Homoiousios (con la «i», sustancia «similar») fue rechazada por todos y la mayoría renunció a su posición de que Jesús podría ser «similar» a Dios en sustancia, confirmando así la ortodoxia.

Pero aún había algunos alborotadores que no estaban convencidos. Ellos no doblarían sus rodillas ante la noción de una encarnación completa del Hijo de Dios eternamente divino. Fueron más allá y dijeron que Jesús era «diferente» al Padre en Su sustancia.

Esta era una posición extrema y ​​por tanto todos entendieron que tenía que ser rechazada. Incluso los instigadores homoiousios se pusieron al lado de sus antiguos oponentes (homoousios) para luchar contra el nuevo enemigo: «diferente». Para terminar la controversia, otro concilio fue convocado, esta vez para reunirse en la ciudad de Constantinopla en el año 381. Allí fue reafirmado el credo completo, el que llamamos el «Credo de Nicea», que también es apropiadamente llamado «Credo Niceno-Constantinopolitano».

Sabiamente, el Credo de Calcedonia (451) no intenta explicar exhaustivamente el misterio de cómo Cristo puede ser completamente Dios y hombre. Sí establece que podemos reflexionar teológicamente entre dos límites, que Su naturaleza divina debe ser total y que Su naturaleza humana debe ser completa. También advierte contra una relación falsa entre las dos naturalezas.

Hay dos naturalezas en la sola y única persona de Cristo. Aun así, Él tenía una autoconciencia indivisa. El Credo de Calcedonia afirmó que incluso después de la encarnación, y durante toda la eternidad, la distinción entre las dos naturalezas continúa. Si bien son distintas, sin confusión ni conversión, no obstante, tampoco tienen separación ni división. En cuanto a la voluntad de Cristo, la voluntad divina sigue siendo divina y la voluntad humana sigue siendo humana. En Cristo, el Dios-hombre, los dos tienen una vida común y se interpenetran entre sí. Esto también es similar a la relación entre las tres personas de la Trinidad.

Una nota final en relación con la gloriosa doctrina de la persona de Jesucristo: estaríamos empobrecidos si no fuera por las arduas labores de los teólogos del siglo IV.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Rick Gamble
Rick Gamble

El Dr. Rick Gamble es profesor de teología sistemática en el Reformed Presbyterian Theological Seminary y es pastor principal de la College Hill Reformed Presbyterian Church en Beaver Falls, Penn. También es autor de numerosos artículos sobre la vida y el pensamiento de Juan Calvino.

La finalidad del Evangelio

Soldados de Jesucristo

Agosto 09/2021

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La finalidad del Evangelio

John Piper

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Atrévase con la Biblia! (6)

Lunes 9 Agosto

La ley del Señor es perfecta… los juicios del Señor son verdad, todos justos.Salmo 19:79

Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra.Salmo 147:15

¡Atrévase con la Biblia! (6)

¡Cuántos creyentes estuvieron, y están aún, dispuestos a morir por este libro tan importante!

¿Cómo resumir la Biblia en pocas palabras?

– De Génesis a Deuteronomio: Dios creó el hombre perfecto, libre, feliz y responsable. Pero este, usando su libertad, escogió desobedecerle.

– De Josué a Ester: muchas de las escenas prefiguran las luchas morales del creyente y las intervenciones de Dios en su favor.

– De Job al Cantar de los Cantares se reúnen reflexiones existenciales, las respuestas de Dios, preceptos para la vida cotidiana, sentimientos experimentados en diversas circunstancias de la vida (gozo, tristeza, amor, depresión, esperanza reencontrada, liberación interior…).

– Los profetas ilustran la responsabilidad del hombre, su miseria lejos de Dios, y anuncian la gracia que quiere salvar al hombre.

– Los evangelios cuentan la vida de Jesucristo, su crucifixión y su resurrección.

– Los Hechos de los Apóstoles describen la formación de la Iglesia, compuesta por todos aquellos que creen en Jesucristo.

– Las epístolas dan enseñanzas doctrinales y prácticas sobre la vida de los creyentes y de la Iglesia.

– El Apocalipsis hace un cuadro de los juicios que vendrán, juicios terroríficos para los no creyentes (una eternidad en el infierno, Apocalipsis 21:8), pero reconfortantes para los que hayan puesto su confianza en Jesús (una eternidad de felicidad, cap. 21:1-5).(continuará el próximo lunes)

1 Crónicas 22 – Lucas 18:18-43 – Salmo 92:1-4 – Proverbios 21:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Soberano sobre toda la naturaleza

Soldados de Jesucristo

Agosto 08/2021

Solid Joys en Español

Soberano sobre toda la naturaleza

John Piper

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38 – Se Terminó el Funeral

Iglesia CaminandVIDA Y o por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

38 – Se Terminó el Funeral

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

2 – «La obra del Espíritu Santo»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: Hablando del Espíritu Santo

2 – «La obra del Espíritu Santo»

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

Si alguno está en Cristo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Si alguno está en Cristo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

3 – Cristo, tu lugar de descanso

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Él es, el Cristo que predicamos

3 – Cristo, tu lugar de descanso

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

41 – El gobierno ¿un ministro de Dios? | Romanos 13:3-7

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

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Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

Una palabra en peligro de extinción

Domingo 8 Agosto

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:8-9

Una palabra en peligro de extinción

En una de sus obras, el psiquiatra Karl Menninger escribió: “Antiguamente la palabra pecado estaba cargada de sentido. Era un término fuerte, amenazante y grave… Pero casi ha desaparecido, con esa noción que expresaba. ¿Por qué? ¿Ya no hay nadie que peque?”.

Este asunto nos concierne a todos, creyentes e incrédulos.

Creer en Jesús para ser salvo significa, en primer lugar, reconocer mis pecados y recibir la certeza de que “Cristo murió por nuestros pecados” (1 Corintios 15:3). Entonces, ¿eso quiere decir que ya no peco?

Permaneciendo cerca de Dios seremos conscientes de que seguimos pecando. Si nos esforzamos en vivir en la luz divina, la Palabra de Dios sacará a la luz los simples rencores, los celos secretos o las oleadas de orgullo…

Entonces probablemente nos sentiremos completamente abatidos. Pero Dios no nos abandona. Actúa en nosotros, abre nuestros ojos sobre faltas que toleramos en nuestra propia vida. Quiere que se las confesemos y nos alejemos de ellas, para así transformarnos en el aspecto en que lo necesitemos, y para que nos parezcamos cada vez más a nuestro modelo: Jesucristo.

¿Y si usted no cree en Jesús? Él no lo acusa (y nosotros tampoco), pero quiere salvarlo. Si usted es consciente de que lo necesita, háblele de todas las áreas sombrías de su vida, de todo lo que quizá lo oprime, pues solo él puede borrar nuestros pecados.

1 Crónicas 21 – Lucas 18:1-17 – Salmo 91:11-16 – Proverbios 21:1-2© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch