Personalmente quisiera compartirles que me encanta la historia de Rut lejos de todo el romanticismo que pueda tener me gusta su lealtad, obediencia y virtud de ella vemos como en el capítulo 3; un capítulo que puede ser controversial porque Noemí le pide a Ruth que busque a Booz por la noche, que se vista, se perfume y que lo busque en donde él dormirá; es interesante leer esto, cualquiera pensará que Noemí le pide a Rut que se vista de una forma determinada para seducirlo o que se vista con lo mejor que ella tiene; pero no, ella no estaba buscando seducir a Booz; lo que Noemí le pide es que le vaya a proponerle que la redima debido a su parentesco con Eli Melec (el esposo de Noemí); Rut si se arregló y perfumó, lo buscó y estando a sus pies; él dijo “Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos”; esta es una respuesta llena de gracia para Rut “bendita seas del Señor” y lo que él piensa de Rut es que su piedad y lealtad hacía Noemí lo ha hecho a él interesarse en ella debido a su virtud; no su atuendo y tampoco su perfume; también vemos que le dice “Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa”. Rut era una mujer virtuosa y él lo sabía, pero también su pueblo; la palabra “virtud” es la misma que se utiliza en proverbios 31 que elogia a este tipo de mujer, a la mujer que confía en Dios y que eso la hace virtuosa y no su atuendo o adorno.
NUESTRO ARREGLO COMO CRISTIANAS 1 Pedro 3:3-4
3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
Hermanas, Pedro dirige estas palabras a las mujeres y realiza el énfasis con la palabra atavío que hace alusión a vestidos, adornos y a nuestro arreglo personal; pero este versículo no es una prohibición o hace el énfasis a que la mujer cristiana debe estar mal vestida o mal arreglada, a lo largo de los años han existido varias malas interpretaciones de este texto en donde se opina que la mujer cristiana no debe de utilizar cosméticos o interesarse en el buen vestir, pero, el autor no es lo que nos dice, Pedro a lo que nos exhorta es a huir de toda exageración con nuestro arreglo exterior, como mujeres cristianas podemos vestir a la moda con un buen gusto y sentido común, esta es la verdadera forma en la que como mujeres seremos atractivas y no siendo exageradas mostrando de más de nuestro cuerpo o siendo ostentosas en nuestro adorno, si bien es bueno cuidar nuestro cuerpo y también tener el deseo de querer lucir bien, el vernos bien es algo que nos gusta y nos atrae; esta atracción también es para el sexo opuesto ¿por qué? porque el querernos ver bien puede ser para sentirnos bien, pero también para atraer, vemos en los versículos de 1 Pedro 3:1-2, el énfasis recae en que ninguna mujer puede ganar a un hombre por medio de su atractivo físico y mucho menos por medio de una exageración en nuestro adorno.
¿CUÁL ES TU MOTIVACIÓN? En el capítulo 2 de 1 Pedro vemos instrucciones de cómo vivir para un creyente: nosotros somos maliciosos gracias al pecado sin embargo debemos anhelar permanecer en Cristo, porque linaje escogido somos, antes de ser rescatadas no habíamos alcanzado su misericordia y ahora, por los méritos de Cristo la tenemos, somos exhortados a abstenernos de los deseos de la carne, debemos evitar los deseos de nuestra naturaleza caída, públicamente y en lo privado. Se nos llama a abstenernos de nuestros deseos carnales y a mantener una buena manera de vivir entre los no creyentes ¿con qué fin? para que ellos vean la obra de Cristo y nosotros no seamos estorbo y tampoco los causantes de la caída de alguien que necesita su salvación y termino mi mención del capítulo 2 con el versículo 17: Amad a los hermanos; hermanas, no seamos causantes de tentación para nuestros hermanos varones; también vemos en 1 Pedro 3:4 como se nos aconseja a estar motivadas por el adorno interior un adorno suave y apacible, esta es la belleza que no se marchita; nuestra verdadera belleza inicia el interior (Prov. 31:30), debemos concentrarnos en desarrollar ese carácter virtuoso y reverente en la semejanza de Cristo (Prov. 15:13) y no en llamar la atención de los hombres mostrando nuestro cuerpo o siendo exageradas con nuestro adorno, seamos como Rut quien por gracia encontró a Booz.
REFLEJEMOS A CRISTO Hermanas, hemos sido compradas por sangre y este acto de gracia nos debe motivar a amar a nuestros hermanos, ayudarlos, ser compasivos, misericordiosos y no estorbar a la obra del Evangelio en sus vidas (1 Pedro 3:8) y nuestra forma de arreglarnos reflejará a Cristo en nosotras, cuidemos nuestros cuerpos; si estás casada tu cuerpo es de tu esposo (1 Corintios 7:4) y si estás soltera es de Cristo (1 Corintios 7:34) y no importando tu estatus civil estamos llamadas a cuidarlo y de no ser causante de lujuria para nuestros hermanos, porque gracias a Cristo quien no solo sufrió como ejemplo para nosotros sino que llevó la condena y el castigo en nuestro lugar, gracias a sus méritos hemos sido declaradas justas y santas, se nos ha concedido una nueva vida para que lo reflejemos siendo modelos de belleza interior, que es lo que verdaderamente importa.
ACERCA DEL AUTOR María Isabel Arenas se congrega y sirve a sus hermanos en Iglesia Reforma. Puedes seguirla en Twitter.
28 agosto, 2023
Lunes 28 Agosto Murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto… las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac. Deuteronomio 1:27-28 Argumentos sin sentido ¡Qué rara prueba de odio! ¡Cuán altamente absurdos son los argumentos de la incredulidad! Si verdaderamente los hubiera odiado, nada más sencillo que haberlos dejado morir entre los hornos de ladrillos de Egipto, bajo el látigo de los crueles capataces de Faraón. ¿Por qué tomarse tanto trabajo con ellos? ¿Para qué esas diez plagas mandadas sobre el país de sus opresores? ¿Por qué, si los aborrecía, no permitió que las aguas del mar Rojo los sepultaran, como sepultaron a sus enemigos? En una palabra: ¿por qué todas esas maravillosas liberaciones?
¡Ah! Si no hubiesen estado poseídos por un espíritu de ciega e insensata incredulidad, tantas evidentes y magníficas pruebas de amor los hubiesen conducido directamente a una conclusión totalmente opuesta a la que osaron expresar. No hay nada bajo el cielo más irracional que la incredulidad; no hay nada más lógico, claro y justo que la sencilla confianza de una fe sencilla, como la de un niño.
La incredulidad no solo es un razonador ciego e insensible, sino también un murmurador oscuro y pesimista. No considera el lado bueno de las cosas. Siempre está del lado equivocado, porque pone a Dios a un lado y solo mira a las circunstancias. La fe habría dicho: “Bien; aunque las ciudades estén amuralladas hasta el cielo, Dios está por encima de ellas porque está en el cielo. Si la tierra estuviese cubierta de ciudades amuralladas desde Dan hasta Beerseba, y si los gigantes fuesen tan numerosos como las hojas del bosque, serían como el tamo de las eras ante Aquel que ha prometido dar para siempre la tierra de Canaán a la descendencia de Abraham, su amigo”.
En la misma época en que Martín Lutero escribía sus tesis, Enrique VIII se abría camino para sus ocho esposas y Juan Calvino publicaba su Institución, la reina Isabel conquistaba América Latina para España y el papa.
Ella suprimía «cualquier cosa no católica a través de medios de coerción, como la inquisición española», dijo a The Gospel Coalition Juan Sánchez, miembro fundador del consejo pastoral de Coalición por el Evangelio. «Los indígenas y las tribus fueron forzadas a abrazar el catolicismo, morir o ser esclavos… como resultado, no hubo Reforma en el mundo hispanoamericano».
La lealtad al Vaticano se mantuvo durante varios siglos. Todavía en los años sesenta, más del 90 % de los latinoamericanos eran católicos.
A medida que el protestantismo fue decayendo en Estados Unidos, encontró un nuevo punto de apoyo en América Latina. Esto no siempre fue de la mejor manera: la teología de la prosperidad pentecostal es tan popular que la mayoría de los protestantes latinoamericanos están de acuerdo en que «Dios concederá riqueza y buena salud a los creyentes que tengan suficiente fe».
Pero también hay en marcha una reforma más pequeña, centrada en el evangelio.
Coalición —la versión en español de TGC— comenzó en 2013 con cuatro artículos al mes. Hoy publica quince artículos a la semana. El sitio tiene más de 445 000 usuarios y un promedio de 1,3 millones de páginas vistas al mes.
Crece el número de conferencias y libros que enseñan teología reformada. Este año, el ministerio Charles Simeon Trust (CST) realizará treinta y nueve talleres presenciales en español sobre predicación expositiva y «las peticiones son de al menos el doble», dijo Jeremy Meeks, quien dirigió el programa en español del CST hasta 2018. «Es una locura».
Si la Reforma está llegando por fin a América Latina, su catalizador es fácil de encontrar.
Miguel Núñez / Cortesía de Miguel Núñez «Yo diría que Santo Domingo, con Miguel Núñez a la cabeza, ha sido nuestra Ginebra», afirmó Sánchez.
«Junto con Sugel Michelén, Miguel Núñez es uno de los padrinos del despertar de la teología reformada en América Latina», confirmó Meeks. «Son como Calvino y Lutero; no son iguales, pero tienen una estatura significativa en la mente de muchos pastores del campo reformado y que tienen entre treinta y cincuenta años».
«La apasionada predicación de Núñez, su estudio profundo y relevante de las Escrituras, su influencia en la esfera pública y su compromiso con la unidad y el crecimiento saludable de la iglesia dejarán una huella duradera en la iglesia latinoamericana», dijo el director ejecutivo de Coalición, Fabio Rossi.
Es una descripción extraordinaria de un hombre que hace cuarenta años era médico en Nueva Jersey y que ni siquiera iba a una iglesia protestante.
Infancia dominicana Núñez era el menor de siete hermanos, nació tan atrás de sus hermanos que «estuvo a punto de no llegar». Es solo seis meses mayor que su sobrina mayor.
Como casi todo el mundo en la República Dominicana, Núñez creció culturalmente católico. Su padre —el único verdadero creyente de la familia— le enseñó a leer la Biblia, lo envió a una escuela cristiana y le dijo que si la Iglesia no estaba de acuerdo con las Escrituras, que siguiera las Escrituras. Aunque Núñez absorbía las lecciones de su padre, la fe de su juventud estaba tan poco desarrollada que no está seguro de que existiera.
Miguel Núñez de niño / Cortesía de Miguel Núñez El padre de Núñez trabajaba en el Ministerio de Educación y pudo enviar a sus hijos a buenas escuelas. Tenía buenos contactos: conocía al entonces presidente Joaquín Balaguer y rechazó varias ofertas de altos cargos en el gobierno. Tenía unos ingresos de clase media, pero era sensible a las necesidades de su entorno, hasta el punto de que, cuando visitaba a una familia pobre, se quitaba el reloj de oro (regalo de jubilación) para no ofenderla. Cuando le regalaban un par de zapatos caros, los vendía, compraba dos con el dinero y regalaba un par.
«Todavía estoy aprendiendo de su ejemplo», dice Núñez ahora.
Cuando Núñez tenía doce años, a su padre le diagnosticaron cáncer de colon. Su pronóstico era bueno: tenía apenas sesenta años y el cáncer no se había extendido. La operación debería haber sido sencilla. Pero el padre de Núñez contrajo una peritonitis seguida de septicemia y murió.
«Yo diría que fue negligencia médica», dijo Núñez, quien está en una buena posición para hacer esa afirmación. Unos diez años después de la muerte de su padre, Núñez se licenció en la Facultad de Medicina del Instituto Tecnológico de Santo Domingo.
Sus planes de graduación eran claros: trasladarse a Estados Unidos, especializarse en enfermedades infecciosas, convertirse en estadounidense y no volver nunca a vivir en la República Dominicana.
Cathy
Miguel y Cathy / Courtesía de Miguel Núñez Núñez invitó a una chica a su graduación de la Facultad de Medicina, una estudiante llamada Catherine Scheraldi. Ella era de Queens, Nueva York, y estaba en Santo Domingo porque las facultades de medicina estadounidenses preferían un título universitario en química o biología, que ella no tenía. Un amigo le habló del programa de Santo Domingo.
Scheraldi era hermosa, inteligente y atea. Cuando empezaron a relacionarse, Núñez oraba y oraba por su conversión, lo que ahora le parece extraño. «Probablemente yo era un incrédulo que oraba para que ella se convirtiera en creyente», dice.
Ella no lo hizo, pero él estaba cautivado y ambos se casaron en otoño de 1982. Siete meses después, se marcharon juntos a Estados Unidos.
«Ese fue el año en que todo cambió», afirma.
Giro inesperado A las 11:45 de la mañana del 18 de marzo de 1983, el piloto de una avioneta llamó por radio al aeropuerto de North Adams, Massachusetts. No conocía la zona y el tiempo era malo para volar: mucho viento y nubes bajas y espesas.
El piloto era el hermano de Núñez y, menos de diez minutos después, su avioneta se estrelló contra la ladera de una montaña que no podía ver. Él y el pasajero murieron; los equipos de rescate tuvieron que abrirse paso entre la nieve hasta la cintura para llegar a la avioneta derribada.
«Fue un shock emocional para toda la familia», dijo Núñez. Su hermano tenía cuarenta y dos años y se había convertido al cristianismo evangélico el año anterior. Al igual que su padre, había muerto siendo el único creyente de la familia.
La familia Núñez. Miguel es el cuarto desde la izquierda en la fila de atrás. Su hermano Nápoles, el piloto, está sentado bajo la foto de su padre. / Cortesía de Miguel Núñez Consternado, Miguel decidió investigar la fe de su hermano.
«Quería conocer a los evangélicos, de los que no sabía nada, y los distintos movimientos que surgieron tras la Reforma protestante», explica. «Así lo hice. Compré los dos volúmenes de History of Christianity [Historia del cristianismo] de Kenneth Latourette».
Todavía lleno de curiosidad, encontró una librería cristiana. Eligió sus libros en función de su tamaño —«quería detalles»— e hizo que Cathy también los leyera. Eventualmente, le preguntó a la empleada de la librería a qué iglesia iba, y resultó ser una iglesia no denominacional que predicaba la Biblia y que dirigía la librería.
«Así que fuimos», dijo Núñez. Siguieron yendo y leyendo. Creer en Jesús no fue tan difícil: para ellos tenía sentido y se bautizaron juntos. Pero les costó más entender doctrinas como la predestinación.
«¿Puede ser que el hombre no tenga participación en esto?», pensó Núñez, leyendo versículos como Efesios 1:4-5 y Romanos 8:28-30. Un domingo, sintió que el Espíritu le planteaba sus opciones: O aceptas lo que lees en la Biblia y lo crees, o te conviertes en un hipócrita y lo niegas.
Núñez se arrepintió y creyó, luego trató de convencer a Cathy.
«Discutíamos todo el tiempo», dijo. Los dos se tropezaban en los pasillos o ascensores del hospital donde ambos trabajaban, discutían un rato sobre teología y luego seguían su camino.
Durante los diez años siguientes, ambos crecieron espiritualmente y en conocimientos médicos. Núñez se convirtió en instructor clínico en la Escuela de Medicina Mount Sinai y se unió a la Asociación Médica y Dental Cristiana (CMDA). Cierto año, R. C. Sproul fue el orador en un fin de semana de la CMDA.
«Leí su libro y escuché su serie de seis partes sobre la santidad de Dios en casetes», dijo Núñez. «Esa serie lo hizo».
Núñez estaba enganchado. Empezó a seguir las conferencias de Ligonier, comprando las cintas de las charlas. Quedó impresionado por las doctrinas de la gracia.
«Formar parte de un plan que Dios tenía en mente desde toda la eternidad, desempeñar un papel dentro de Su historia… ¿qué podría haber mejor?», dijo. «No se me ocurre nada».
Creo que quiero hacer esto con mi vida, pensó. Decidió proponerle la idea a Cathy. «Señor, si quieres que lo haga, muéstramelo a través de su reacción», oró.
Formar parte de un plan que Dios tenía en mente desde toda la eternidad, desempeñar un papel dentro de Su historia… ¿qué podría haber mejor?
Le mencionó la idea del seminario.
«Ella estaba totalmente en contra», dijo.
«¿Por qué querrías hacer algo diferente?», le preguntó. «Está claro que el Señor te ha dado dones en medicina que estás utilizando. También puedes dedicarte al ministerio. Sigue haciendo el buen trabajo que ya estás haciendo».
Ella le recordó la junta de una organización cristiana de misiones juveniles en la que trabajaba y el estudio bíblico que había iniciado para sus pacientes de sida los jueves por la noche.
«No discutí con ella», recuerda. «Ni siquiera le pedí que orara al respecto. Le dije al Señor: “La respuesta obviamente es no. Pero quizá sea un no por ahora”».
Del “no” a volver a casa Pasaron dos años. Un domingo, el pastor de jóvenes de la iglesia le dio a Núñez material cristiano en español para que se lo diera a su familia en la República Dominicana. Estaba ojeándolos en casa cuando Cathy pasó por allí.
«Quizá deberías revisarlo», ella le dijo.
«¿Revisar qué?», preguntó.
«Entrar en el ministerio», dijo ella.
Núñez se sorprendió, pero es rápido de reflejos.
«Hay un problema», dijo él. «Hace dos años, cuando te hablé del ministerio, mi intención era quedarme en Estados Unidos. Pero en los últimos dos años, hemos vuelto a Santo Domingo cuatro veces. He visto a mucha gente educada que está tan perdida como cualquiera. La mayor parte del trabajo misionero en el Tercer Mundo se ha hecho con gente sin estudios. De hecho, quiero volver a Santo Domingo y plantar una iglesia para personas con un nivel de educación universitario y enseñarles nuestra responsabilidad de llegar a los que tienen menos medios».
Cathy es tan rápida como Núñez.
«Eso es lo que quise decir que deberíamos hacer», dijo.
Al final, Núñez necesitaba esos dos años tanto como Cathy. «No quería volver al Caribe», dice. «Obtuve la ciudadanía estadounidense porque nunca iba a volver allí. Pero en esos dos años, Dios cambió su corazón y el mío».
Iglesia Bautista Internacional La primera iglesia que visitaron los Núñez en Santo Domingo se llamaba Iglesia Bautista Internacional (IBI). Desde el púlpito, el pastor misionero recordó a la congregación que se marcharía en tres semanas y que debían seguir orando por su reemplazo.
La primera sede de la IBI / Cortesía de Miguel Núñez Cathy miró a Núñez.
«No», le dijo. «Solo hemos estado en el país un par de meses. Jamás habíamos estado aquí. Estas personas no nos conocen».
Además, esta iglesia hablaba inglés y Núñez quería una congregación de habla hispana. Pero siguió asistiendo a la IBI mientras comenzaba un estudio bíblico de habla hispana en su casa. Comenzó a enseñar la escuela dominical allí, y luego aceptó la oferta de la iglesia de un espacio para una plantación.
Al no encontrar un pastor sustituto, la congregación de habla inglesa preguntó a Núñez si también sería su pastor. En enero de 1998 empezó a predicar, primero en inglés y media hora después en español.
Inmediatamente, Núñez atrajo la atención. Era el único médico estadounidense que predicaba en Santo Domingo. En su congregación había muchos profesionales —médicos y abogados— influyentes, sobre todo en una isla donde solo el 10 % de la población va a la universidad.
«Desde el primer día, Miguel enseñó buena teología», dijo Luis Méndez, que fue pastor bautista reformado en la República Dominicana antes de trasladarse a Estados Unidos. El estilo de Núñez es reflexivo y lógico, «como el pastor Keller, pero con sabor latino», dijo.
Los que le oían volvían y traían a sus familiares y amigos.
Núñez predicando en la segunda sede de IBI / Cortesía de Miguel Núñez La congregación hispana de la IBI creció vertiginosamente. En seis años, necesitaron trasladarse a un espacio más grande. Cuando las quinientas cincuenta sillas se llenaron el primer domingo, Núñez pensó que era porque la gente estaba entusiasmada con la gran inauguración.
Pero el espacio estaba igual de lleno la semana siguiente, y la siguiente. En pocos años, predicaba tres cultos en español los domingos por la mañana y uno en inglés por la noche. En 2013, la IBI se trasladó a un espacio con capacidad para más de dos mil personas.
Una vez allí, la asistencia a IBI se estabilizó. «Lleva varios años en torno a los dos mil doscientos, divididos en dos servicios», dice Núñez. «No hemos crecido más porque en el estacionamiento no caben más vehículos».
Expansión en los medios de comunicación Otra cosa que atrajo a las personas a la IBI fueron los ministerios de Núñez en los medios de comunicación. En 2004, su iglesia fundó el Ministerio Integridad y Sabiduría, cuyo objetivo era administrar la influencia de la IBI mediante la difusión del evangelio y la formación de líderes.
Bajo esta sombrilla, Núñez creó un programa de televisión llamado Respuestas: Verdades absolutas para un mundo relativo. Durante ocho temporadas, respondió a preguntas como: ¿Es la Biblia la verdad absoluta? ¿Dividió la Reforma a la iglesia verdadera? La guerra espiritual: ¿es realidad o ficción? ¿Cómo puedo salvar mi matrimonio? ¿Cómo puedo luchar contra mi resistencia al cambio?
Núñez en Respuestas: Verdades absolutas en un mundo relativo / Cortesía de Miguel Núñez «Fue un nivel de claridad como el de Sproul, pero con el trasfondo médico», dijo el pastor dominicano Jairo Namnún. «Estaba bien producido y bien investigado, a un nivel sin precedentes para un programa cristiano en América Latina. Yo ni siquiera iba a la IBI en ese momento, pero no me perdía un episodio».
No fue el único al que le encantó. En Santo Domingo, la serie se emitió en horario de máxima audiencia. Cuando el DVD de Núñez llegó a manos de un ministerio satélite de Costa Rica, emitieron la serie completa en toda América Latina.
«Eso nos puso en el mapa», dice Núñez. Abrió la puerta para que el evangelio se extendiera de la forma que él había estado anhelando desde sus días en Nueva York.
Núñez no dudó. Golpeó, abrió, empujó y atravesó todas las aberturas que encontró. Empezó a escribir artículos, luego libros. Empezó un podcast al estilo de Ask Pastor John de John Piper, en el que respondía a las preguntas de los oyentes desde una cosmovisión bíblica. Fundó el Instituto Integridad y Sabiduría para enseñar a los líderes de las iglesias.
En 2010 organizó una conferencia. Fue un paso decisivo, no por la enseñanza, aunque fue estupenda. Pero lo más importante fue la reunión en sí.
Esta era la prueba. En una región dominada por el catolicismo cultural y el pentecostalismo, ¿había otros pastores latinoamericanos con una cosmovisión reformada? ¿Estarían dispuestos a viajar a Santo Domingo para estar juntos?
Por Su Causa «Básicamente, Miguel estaba soñando con una conferencia con John Piper en la que hubiera siete mil personas», dijo Méndez. «Fue entonces cuando dije: “Este tipo está loco”».
Era una idea descabellada. Piper nunca había estado en la República Dominicana, donde lo único que atraía a una multitud tan grande era el béisbol. Las grandes conferencias como TGC y T4G aparentemente solo funcionaban en Estados Unidos, donde había mucha gente reformada, centros de conferencias y presupuestos de iglesias para pagar los gastos de viaje.
Pero Núñez conocía a Méndez, que era pastor en la Bethlehem Baptist Church por aquel entonces. A través de él, Piper fue invitado y aceptó.
El siguiente reto era el espacio: lo único suficientemente grande era básicamente una gran sala vacía. Núñez tendría que alquilar sillas, pantallas, un sistema de sonido, iluminación y cien toneladas extra de aire acondicionado. También tendría que construir una plataforma. Si cobrara $40 o $50 dólares a cada persona, probablemente lo cubriría. Pero nadie podría costeárselo.
«Esto es lo que ocurrió: Estaba en la iglesia, celebrando un servicio de adoración», dijo Núñez. Estaba pensando en el tema de la conferencia, que era «Volver a la cruz». ¿Iba a cobrar a la gente para que volviera a la cruz?
«Empecé a llorar», dijo. Más tarde, preguntó a su comité financiero si la IBI podría intentar cubrir el costo de la conferencia. El entusiasmo fue unánime.
«Lo hicimos», dijo. Todos los gastos se cubrieron con donativos. «¿Y sabes qué? Sobraron $20.000 dólares cuando pedimos a personas de nuestra propia iglesia que hicieran donaciones para el evento».
El desafío final: ¿vendría la gente?
Núñez y Piper en la primera conferencia de Por Su Causa en 2010 / Cortesía de Miguel Núñez Lo hicieron. Siete mil personas.
«Ver esa enorme conferencia fue increíble», dijo Méndez. Entusiasmado, Núñez volvió a organizar la conferencia al año siguiente, y al siguiente, y al siguiente.
«La República Dominicana se convirtió en el centro» del movimiento reformado, dijo Méndez. «Los pastores volaban desde Argentina, Bolivia o Colombia para asistir a la conferencia porque creían que necesitaban formación y nadie más la estaba ofreciendo. Además, porque podían formar parte de algo más grande que tu país».
Influencia En los últimos veinticinco años, Núñez no ha dejado de moverse. Además de liderar una IBI en crecimiento, obtuvo una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies y un Doctorado en Ministerio del Southern Baptist Theological Seminary, escribió dieciséis libros, editó un estudio bíblico y habló en varias partes del mundo. Junto con Juan Sánchez, fundó Coalición por el Evangelio, el sitio en español de TGC.
Durante todo ese tiempo, nunca dejó de atender a los pacientes. «Sigo atendiendo a unos cinco o seis pacientes ambulatorios a la semana, y a unos pocos hospitalizados», dice. «Son casos complicados o que necesitan una segunda opinión».
Núñez grabando podcasts durante la pandemia / Cortesía de Miguel Núñez Para ello, no se limita a mantenerse al día en medicina, sino que estudia las últimas investigaciones. Durante el COVID, asesoró al gobierno dominicano y produjo treinta y un episodios de podcast para ayudar a las personas a reflexionar sobre la pandemia desde una perspectiva bíblica.
La vida familiar de Núñez se lo permite: su esposa Cathy también es una persona dinámica, dicen sus amigos. Es endocrinóloga a tiempo completo, trabaja en el ministerio de mujeres, escribe libros y presenta un podcast llamado Mujer para la gloria de Dios. Aunque estaban dispuestos a tener hijos, y están criando a un sobrino nieto, Cathy nunca llegó a quedar embarazada.
«Eso le da tiempo para centrarse en cosas que otras personas no podrían hacer», dice Sánchez. Aun así, la productividad de Núñez es legendaria.
Un ejemplo: «Miguel y yo publicamos un libro juntos», cuenta Méndez. «Teníamos que escribir seis capítulos cada uno, y disponíamos de cinco meses para hacerlo. En una semana, Miguel me envió dos capítulos para que los revisara. ¡Yo ni siquiera había empezado todavía!».
Si le preguntas a Núñez cómo lo hace, no te dirá que se levanta temprano o se queda despierto hasta tarde, aunque hace ambas cosas. Tampoco te dirá que lee un libro a la semana, aunque lo hace. El mejor consejo de Núñez es mucho más fácil —y difícil— que eso.
En espera A veces algunos le preguntan a Núñez: «¿En qué profesión eres mejor: en teología o en medicina?».
«En ninguna de las dos», les dice. ¿Su mejor logro? Esperar.
«Creo sinceramente que Dios es soberano», dijo. «Dios está a cargo. No necesita ayuda. Él te convencerá a ti o a cualquier otro de hacer lo que sea. Así que espera».
Algunas de las esperas son buenas, como la anticipación de un nuevo edificio para la iglesia o la publicación de un nuevo libro. Otras son duras, como la lucha de Cathy contra la depresión durante siete años, los dolores de espalda de Núñez antes de la operación o las críticas en Internet de antiguos amigos.
Núñez orando al final del servicio / Cortesía de Miguel Núñez «Hay poder en esperar en el Señor», dijo Núñez. Lo ve en toda la Biblia, desde los cuarenta años de Israel en el desierto hasta los cuatrocientos años que transcurren entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, pasando por los treinta años que esperó Jesús en comenzar Su ministerio.
«Incluso ahora estamos aguardando durante dos mil años a que Él vuelva», dijo Núñez, que nunca confundiría la espera con la inacción. Está constantemente haciendo preguntas, estableciendo contactos o explorando nuevas vías de ministerio.
«Miguel ha creado un nuevo nivel de credibilidad para el evangelio y la iglesia en América Latina», dijo Méndez. «Nuestros líderes políticos no han sido dignos de confianza, y nuestros líderes religiosos han sido aún peores. Pero ahora este hombre me está desafiando a profundizar en mi Biblia, está explicando el evangelio, está viviendo lo que dice».
Eso está ayudando a encender una reforma por primera vez en América Latina, dijo Giancarlo Montemayor, director de publicaciones globales de Lifeway Christian Resources. «Hemos vendido más de quinientos mil ejemplares de sus libros, y no somos su única editorial. Más de un millón de personas probablemente han sido alcanzadas a través de su literatura, videos y conferencias… Tener una doctrina sólida difundida en esos números en América Latina es un milagro».
«Dios está obrando», dijo Núñez. «Si Dios no está obrando, no importa en qué me centre… Efesios 2:10 dice que somos hechura Suya, para hacer buenas obras que Dios preparó de antemano para nosotros. Así que no trates de crear obras que Él no ha preparado. Vas a perder tu tiempo. Solo camina en las obras que Él preparó de antemano».
Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Eduardo Fergusson. Sarah Eekhoff Zylstra es escritora para The Gospel Coalition. Ha sido reportera freelance y editora en Christianity Today. Tiene una maestría en periodismo de Northwestern University.
Domingo 27 Agosto Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Juan 11:33-36 La simpatía de Jesús Jesús, el Hijo de Dios, está parado junto a la tumba de Lázaro, y lo vemos llorar. Visitaba a menudo esta acogedora casa de Betania, donde se respiraba una atmósfera de amor. En medio de toda la agitación, el Extranjero celestial podía llegar allí y hallar almas unidas a él, junto con una gran calma. Pero las cosas han cambiado porque ha entrado otro visitante: la muerte, ese intruso inoportuno, acababa de traer consigo la tristeza y el dolor. Jesús llegó justo en medio de estas tristes circunstancias.
Leemos en Isaías 63:9: “En toda angustia de ellos él fue angustiado”. La escena junto a la tumba muestra claramente el cumplimiento de esta profecía. Jesús compartió el dolor de Marta y María, y sintió su pena como nadie más podría hacerlo. No solo mostró una simpatía incomparable, sino que fue capaz de aportar esperanza a esta escena de tristeza y muerte. De hecho, este era el propósito de su venida. Todos los enemigos deben huir de su presencia. Sí, vencerá a todos los enemigos, incluida la muerte, y triunfará sobre ellos (cf. 1 Co. 15:26).
Cristo vino a quitar de en medio el pecado por el sacrificio de sí mismo. Vino a derrotar con su muerte al diablo, quien tenía el poder de la muerte. Además, vino a traer vida e incorruptibilidad a este mundo en el que reinaban el pecado y la muerte. Nuestro precioso Salvador no solo lloró con los que lloraban y se vio afectado por los sentimientos de dolor y simpatía, también llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, así como todo el peso del pecado y el juicio de Dios contra este. Cristo venció, y su victoria es nuestra. “Sorbida es la muerte en victoria… ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?… gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 15:54-57).
Sábado 26 Agosto Cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste… Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza. Josué 2:18-19 El cordón de grana ¡Qué hermosa imagen de la salvación de Dios! Rahab tuvo que atar el cordón de grana a su ventana para que todos pudieran verlo. Los lugareños no sabían para qué servía; tal vez pensaban que era solo un adorno. Los dos espías le dijeron a Rahab que reuniera en su casa a su padre, su madre, sus hermanos y otros miembros de su familia. El cordón de grana que colgaba de la ventana los mantendría a salvo el día en que el juicio llegara a Jericó.
En su Palabra, Dios nos ha dado un cordón de grana (el color de la sangre); Él salva a todos los que se ponen bajo su protección, todos los que están dentro de esa casa. Todos los que están en Cristo están protegidos por su preciosa sangre. Esto es una señal segura, ya que el Padre la está mirando. Cristo murió por mí; por eso mi alma está a salvo. En otras palabras, estos hombres le dijeron a Rahab: “Responderemos por tu seguridad; tú y toda tu casa se salvarán, porque están a salvo por el cordón de grana”. Cristo es la seguridad para todos los que ponen su confianza en su preciosa sangre. Pero si Rahab, o cualquiera de su familia, no se ponía bajo la protección del cordón de grana, era bajo su propio riesgo.
Si te niegas a poner tu confianza en el Señor Jesucristo, si te niegas a refugiarte bajo su preciosa sangre, el día en que Dios venga a sacudir poderosamente la tierra, todas las cosas en las que los hombres han puesto su confianza se harán añicos. Entonces serás una pobre alma, perdida y arruinada, y tu sangre estará sobre tu propia cabeza, porque has despreciado el sacrificio ofrecido por nuestro Señor Jesucristo.
El movimiento de los cuáqueros surge en Inglaterra en el siglo XVII. Fue fundado por George Fox (1624-1691), hijo de un tejedor, conocido en su comunidad como un hombre de indudable rectitud cristiana. Su madre también era una mujer reconocida por su piedad, de manera que Fox recibió una profunda formación religiosa que lo movió a procurar desde su juventud una vida cristiana coherente, apartada de la mundanalidad que se percibía en aquellos días en Inglaterra entre muchos que profesaban la fe.
Aunque Fox creía que la Biblia es la Palabra de Dios, también creía que era un libro cerrado para cualquiera que lo leyera sin una obra de iluminación de parte del Espíritu de Dios, a la que él llamaba la Luz Interior.
Fox congregó alrededor de sí a un grupo de seguidores que fueron conocidos originalmente como «Hijos de Verdad», y luego como «Hijos de Luz». Ellos creían que algo dentro de ellos les decía lo que estaba bien y lo que estaba mal, y que los movía de la falsedad a la verdad, de lo impuro a lo puro. El historiador Justo L. González dice al respecto:
Esta luz es una semilla que existe en todos los seres humanos, y es el verdadero camino que debemos seguir para encontrar a Dios. La doctrina calvinista de la corrupción total de la humanidad le parecía una negación del amor de Dios y de su propia experiencia. Al contrario, decía él, en toda persona queda una luz interna, por muy eclipsada que esté por el momento. A su vez, esto quiere decir que, gracias a ella, los paganos pueden salvarse. Pero esa luz no ha de confundirse con el intelecto ni con la conciencia. No se trata de una razón natural, como la de los deístas, ni tampoco de una serie de principios de conciencia que señalen hacia Dios. Se trata más bien de algo que hay en nosotros que nos permite reconocer y aceptar la presencia de Dios. Es por la luz interna que reconocemos a Jesucristo como quien es; y es también gracias a ella que podemos creer y entender las Escrituras. Luego, en cierto sentido, la comunicación con Dios mediante la luz interna es anterior a todo medio externo.
En cuanto a las iglesias existentes en Inglaterra en aquellos días, Fox no aceptaba ninguna de ellas, así como tampoco ninguno de sus credos ni de su teología. Tampoco creía en las escuelas teológicas ni en el entrenamiento formal para el ministerio.
Algunos creen que el nombre de «cuáqueros» se derivó de una frase que Fox pronunció ante un magistrado inglés, a quién Fox exhortó a temblar ante la Palabra del Señor. Otros piensan que se trata más bien de una referencia al entusiasmo que manifestaban en sus primeros días los seguidores de Fox y que los llevaba a temblar de emoción. Pero ellos preferían llamarse a sí mismos como «Sociedad de Amigos», basados en el texto de Juan 15:15.
Sus lugares de reunión eran excesivamente simples. No tenían púlpito. No cantaban… Se sentaban y esperaban en silencio a que el Espíritu los moviera. Si no había movimiento del Espíritu en cierto lapso de tiempo, ellos partían sin pronunciar ninguna palabra. Pero el Espíritu podía mover a uno de los «amigos» presentes, sea hombre o mujer, así como a varios a la vez. En ese caso, aquellos que eran movidos se levantaban y daban sus mensajes.
Este movimiento tuvo un crecimiento sorprendente, por cuanto habían muchos en Inglaterra que se sentían inconformes y disgustados por la tibieza y la mundanalidad que manifestaban muchas iglesias en aquellos días. El grupo de los cuáqueros era de apenas sesenta personas en 1654. Cuatro años más tarde, el número ascendió a treinta mil. Aunque fueron severamente perseguidos, no solo crecieron en Inglaterra, sino que llevaron sus doctrinas a Europa, África y América.
Una versión de este contenido apareció primero aquí. Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 35 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios. Es autor de varios libros, incluyendo De parte de Dios y delante de Dios y El cuerpo de Cristo. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 5 nietos. Puedes seguirlo en Twitter.
Viernes 25 Agosto Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?. Marcos 8:36-37 El engaño del dinero La gran pregunta que se hace hoy en día es: “¿Qué gano con esto?”. Cuando se haya sumado todo, ¿qué dejará tal o cual transacción? ¿En qué medida habré salido ganando? ¿Cuál es el beneficio?
Un millonario estadounidense dijo en su lecho de enfermedad: “El hombre más pobre que conozco es aquel que solo tiene dinero”. Otro dijo: “Aunque un hombre sin dinero es pobre, el hombre que no tiene nada más que dinero es aún más pobre. Las posesiones del mundo no pueden evitar que los espíritus desfallezcan y se encojan cuando llegan las pruebas y los problemas, al igual que un dolor de cabeza no se puede curar con una corona de oro, o el dolor de cuello con una cadena de perlas”. Agustín de Hipona comentó una vez que “las riquezas terrenales están llenas de pobreza”. Esto ciertamente es mucho más acertado que la idea de que un hombre que tiene 100. 000 dólares es el doble de feliz que alguien que posee 50. 000 dólares. Nunca se cometió un error más grande que este y, sin embargo, es lo que la gente comúnmente cree.
Es mucho más correcto decir que el dinero es un proveedor universal de todo menos de la felicidad, y un pasaporte universal a todo lugar menos al cielo. La palabra comúnmente usada para “riquezas” en el Antiguo Testamento se traduce frecuentemente como “pesado”. Esto es muy significativo, ya que el que posee abundantes riquezas es el que mejor sabe las cargas que imponen tales posesiones. Alguien más ha dicho: “Hay una carga debida al cuidado al obtenerlas, un temor al conservarlas, una tentación al usarlas, una culpa al abusar de ellas, una tristeza al dejarlas, y una carga debido a las cuentas que hay que rendir al final a causa de ellas”.
Sinclair B. Ferguson El presente libro plantea lo que nuestros antepasados en la Iglesia cristiana solían llamar “el abandono espiritual”, ese sentimiento de que Dios se ha olvidado de nosotros y que nos hace sentir aislados y sin rumbo. A algunos que tomen estas páginas y les echen un vistazo puede que les parezca inconcebible que ningún verdadero cristiano pudiera jamás pensar de esa manera. “Si piensan así, algo muy malo tiene que pasarle a su espiritualidad.” No obstante, en mi mente ha ido creciendo la convicción de que muchos cristianos saben lo que es sentir que no pueden más. A tales cristianos, cantar “ahora soy feliz todo el día” les parece tanto falso como superficial. Sin ir más lejos, esta misma semana he recibido una carta de una cristiana que me contaba cuánto más difícil la vida le ha parecido desde que Cristo se apoderó de ella. Este libro es para cristianos así. No les quitará todas sus dificultades; pero mi oración es que les sea una mano que ayude en el camino y que les dé ánimo, como si fuera una voz que diga: “Sé adónde vamos; da el siguiente paso aquí y verás cómo avanzas, aunque todo parezca totalmente oscuro a tu alrededor.” El formato del libro –estudios en los Salmos– no es como es por casualidad. Cada capítulo llama la atención a experiencias que o bien llevaron al autor a sentir que Dios le había abandonado, o que pudieron haberlo hecho. Hay varias razones por las que he decidido escribir el libro de esta manera, y espero que éstas se hagan patentes. Una de ellas es ésta: vivimos en un mundo que busca y ofrece respuestas fáciles y rápidas hasta para dificultades y planteamientos profundos. Tristemente, muchas personas se sienten decepcionadas con Dios mismo si Él no proporciona esa misma clase de respuestas. Sin embargo, Dios no es nuestro siervo; sus caminos son más altos, más profundos y más anchos que los nuestros. El poeta inglés William Cowper aprendió, a través de sus propias depresiones profundas, que los brillantes propósitos de Dios a menudo se forjan en “minas profundas e insondables de infalible sabiduría”. De la misma manera, los Salmos nos muestran cómo el pueblo de Dios ha luchado con sus preguntas, sus dudas y sus experiencias de abandono, y cómo Dios les ha vuelto a levantar y traer a nueva luz y nuevo gozo. Otra razón importante para acercarnos a este tema por medio del estudio de la Biblia es que cuando estamos desanimados, o tenemos que enfrentarnos con dificultades, o sentimos que Dios nos ha abandonado, la gran tentación es volvernos introspectivos. Perdemos el sentido de la perspectiva, la objetividad. Necesitamos que se nos saque de nosotros mismos y que se vuelva a dirigir nuestra mirada fuera de lo que somos y hacemos, y hacia lo que Dios es y hace. Sólo esto nos proporcionará la nueva orientación que todos necesitamos para la buena salud espiritual. Así que estas páginas son, en un sentido, estudios bíblicos, estudios en la teología tal como ésta se aplica a la experiencia del espíritu herido. Esta manera de acercarse al tema es importante por varias razones. Una de ellas es que, al tratar las dificultades y problemas personales de otros, existe una tentación para aquellos escritores cuya vocación sea la de teólogo o pastor, de dar por hecho que nuestra propia pericia es suficiente para solucionar todas las dificultades. Pero no es así, y nuestra formación bíblica y teológica tenía que habernos enseñado que no es así. Las Escrituras recalcan que somos seres materiales tanto como espirituales, y que existe entre los dos aspectos una constante interrelación en nuestras vidas. A veces, el desánimo y la depresión que podemos experimentar están tan íntimamente relacionados con nuestra condición física que deberíamos buscar ayuda y sanidad consultando a algún médico. Estaría fuera de lugar que yo pretendiese poder dar los consejos que sólo un médico debidamente cualificado puede dar. No obstante, hay también otra consideración: en mi experiencia, a muchos cristianos desanimados que han buscado ayuda para su desánimo, haya sido de tipo médico o espiritual, se les ha decepcionado con los consejos que se les han dado. Todos hemos conocido de sobra casos de cristianos a quienes ciertos consejeros seculares les han dicho que su problema es que leen la Biblia, y que les convendría evitarla. Pero por otro lado, por desgracia, ¡la manera como muchos cristianos leen la Biblia y ven la vida cristiana, agrava de hecho sus dificultades! A veces hay consejeros seculares que, sin darse cuenta, dan con el clavo en una seria necesidad que tienen muchos cristianos. Pero por desgracia, además de distorsionar la naturaleza del problema, no consiguen proporcionar la solución apropiada. Aconsejan deshacerse de la Biblia y del Dios de la Biblia, cuando la verdadera solución es aprender a entender bien la Biblia y descubrir al Dios de infinita gracia y compasión que en ella nos habla. La mayoría de nosotros nos acercamos a un libro como éste buscando ayuda o bien para nosotros mismos o para otros: un arreglo lo más rápido posible. Pero los consejos demasiado rápidos sólo nos llevarán de una crisis a la siguiente. Lo que necesitamos es ayuda a más largo plazo, y ésta sólo se puede conseguir por medio de medidas a largo plazo. Necesitamos estudiar la Palabra de Dios de manera disciplinada, pensando bien en lo que hacemos, con oración, y emprendiéndolo con la ayuda del Espíritu. Esto cambiará nuestra manera de pensar y, como consecuencia, nuestra manera de vivir y, con el tiempo, cómo nos sentimos. Ciertamente, éste fue el modelo apostólico. En la enseñanza de Pablo, es la renovación de la mente la que produce la transformación de nuestras vidas, y ésta, a su vez, nos lleva a descubrir “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1, 2). Esta verdad la subraya un conmovedor testimonio personal del Dr. John White, en su libro The Masks of Melancholy (Las máscaras de la melancolía), y máxime cuando éste habla desde la perspectiva de sus muy diversas experiencias como psiquiatra cualificado además de teólogo pastoral que ha leído mucho y tiene gran experiencia. Una segunda área en la que el consejero pastoral puede ofrecer ayuda, cualquiera que sea la causa básica de la depresión, es el enseñar y animar a los que la están padeciendo (siempre y cuando éstos tengan suficiente capacidad para concentrarse) a través del sólido estudio bíblico inductivo, y el disuadirles de leer lo meramente devocional. En la mayoría de los casos de las personas con depresión, la lectura devocional o se ha dejado del todo, o ha degenerado en algo poco sano o provechoso. Hace años, cuando yo estaba profundamente deprimido, lo que salvó mi propia cordura fue una gran lucha –aunque tan seca como el polvo– para entender la profecía de Oseas. Estuve semanas enteras, mañana tras mañana, tomando notas de forma meticulosa y comprobando las alusiones históricas del texto. Empecé a sentir que el suelo debajo de mis pies se hacía cada vez más firme. Sabía, sin duda alguna, que la sanidad estaba surgiendo continuamente de mi lucha para captar el significado de la profecía. Creo que no se puede exagerar la importancia de este principio. Es cierto que no es nada especialmente llamativo; pero en la vida cristiana hay mucho que no tiene nada de llamativo. Lo importante no es que sea llamativo, sino el hecho de que es el camino de Dios. Y precisamente porque es su camino, funciona. Esto lo explica Pablo en una afirmación que muchas veces asociamos con la inspiración de las Escrituras, aunque el enfoque es la importancia práctica de las Escrituras en las vidas de aquellos que la conocen y la aman: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Ti. 3:16, 17). Cuando estudiamos las Escrituras y meditamos en ellas, empiezan a hacer un impacto significativo sobre nuestras vidas en su totalidad. Imparten “enseñanza”: acerca de Dios, Cristo, nosotros mismos, el pecado, la gracia y toda una multitud de otras cosas. De esta manera nos conducen a conocer a Dios, moldean nuestra manera de pensar y nos dan dirección clara para la vida. También “redarguyen”: examinando nuestros corazones y tocando nuestras conciencias. La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta (He. 4:12, 13). Cuando nuestras vidas se exponen así a la influencia de la Palabra de Dios en las Escrituras, tiene lugar un proceso de limpieza. Tal como oró Jesús, somos santificados por medio de la verdad que es la Palabra de Dios (Juan 17:17). Este proceso es tan importante para nuestro bienestar espiritual como lo es la limpieza de una herida para su sanidad. Luego Pablo añade que las Escrituras nos “corrigen”. Cuando yo era niño e iba a la escuela, pensaba que ser regañado y ser corregido eran sinónimos, ¡y no me gustaba ninguna de las dos cosas! Pero esta palabra que utiliza Pablo, corregir, es más que simplemente otra manera de decirnos que hemos hecho mal. De hecho, la palabra se utilizaba fuera del Nuevo Testamento en el campo de la medicina para “corregir” un miembro del cuerpo que se había lesionado: como curar una pierna rota. Es por medio de la reprensión de Dios como vemos nuestra necesidad; y es gracias al poder para sanar que tiene su Palabra –animando, dirigiendo de nuevo y dando seguridad– por lo que pueden sanarse nuestras mentes y nuestros espíritus. El caso es que, nos viene a decir Pablo, se puede encontrar en las Escrituras todo lo necesario para ayudarnos a ser siervos de Cristo estables. Y es precisamente la estabilidad la cualidad que necesitamos cuando estamos desanimados y hemos empezado a pensar: “No voy a poder aguantar esto mucho más.” Sobre todo, las Escrituras cambian el enfoque de nuestros corazones y mentes en cuanto a Dios para que éste vuelva a ser Aquel cuyo carácter aquéllas revelan. Nuestra necesidad más profunda es llegar a conocerle a Él mejor. Y cuando se satisface esa necesidad, se ven todas las demás necesidades que tenemos –las dudas, el desánimo, la depresión, el desconsuelo– en su verdadero contexto. A Martín Lutero, el reformador del siglo XVI, en una ocasión cuando estaba muy desanimado, le recordó esta verdad de manera contundente su esposa Catalina. Ésta, al ver que su marido no respondía a ninguna palabra de ánimo, una mañana se vistió de negro: de ropa de luto. Ya que no le dio a su marido ninguna explicación, éste, al no haberse enterado de que nadie hubiera muerto, le preguntó: “Catalina, ¿por qué vas vestida de luto?” “Alguien ha muerto”, respondió ella. “¿Alguien ha muerto?”, exclamó Lutero, “yo no he oído que nadie haya muerto. ¿Quién puede haber muerto?” “Pues, al parecer”, le respondió su esposa, “¡habrá muerto Dios!” Lutero cayó en la cuenta. Él, siendo creyente, un cristiano, y teniendo por Padre a un Dios tan grande, ¡estaba viviendo como si fuera en la práctica ateo! Pero Lutero sabía que Dios no estaba muerto. ¡Dios estaba vivo, reinando, y obrando en los acontecimientos de la Historia y también en la vida del propio Lutero! ¡Qué necio había sido! Y el desánimo lo desterró inmediatamente. Conocer y amar a Dios crea un ambiente en el que les cuesta respirar al desánimo y a un sentimiento de depresión o de abandono espiritual. Es esto, en última instancia, lo que descubrieron una y otra vez los salmistas, y lo que nos dicen en diferentes contextos y de muchas y diversas maneras. Sentémonos, pues, a sus pies y aprendamos a ver lo que ellos vieron: Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová… Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová (Sal. 27:7, 8, 13, 14)
Ferguson, S. B. (2000). ¿Abandonado por Dios? (A. J. Birch, Trad.; Primera edición, pp. 10-16). Editorial Peregrino.
Jueves 24 Agosto Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Mateo 16:15-16 Simón Pedro (3) – Su confesión El Señor Jesús estaba viajando cerca de Cesarea de Filipo, una ciudad ubicada a unos 200 km al norte de Jerusalén, en una región habitada principalmente por gentiles. Fue allí donde Cristo les preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mt. 16:13). Los discípulos le informaron cuál era la opinión popular: la gente creía que Jesús era uno de los venerados profetas, o Juan el Bautista que había vuelto a la vida (v. 14). A los ojos de mucha gente, Jesús era un hombre santo o un profeta.
Pero ¿qué opinaban los propios discípulos? Simón Pedro tomó la palabra, como era su costumbre, y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Esta confesión de Pedro no fue producto de un razonamiento humano, ni de una visión particular. El Padre se lo había enseñado divinamente. No fue la “carne ni sangre” lo que lo llevó a esta conclusión, sino la gracia soberana de Dios (véase Juan 1:13).
Proféticamente, el Señor había anunciado el nuevo nombre de Pedro cuando este creyó en él como el Mesías (Jn 1:41, 42). Pero ahora, tras confesar que Cristo es “el Hijo de Dios viviente”, el Señor le reveló el significado más profundo de su nuevo nombre. Como Hijo del Dios “viviente”, él tiene poder sobre las “puertas del hades”. El reino de Satanás y el poder de la muerte no prevalecerán. El nombre “Dios viviente” significa que es el Dios de la resurrección. Sobre esta roca -la confesión de que Jesús es el Hijo del Dios viviente- sería edificada la Iglesia. La roca es Cristo, no Pedro, como algunos han supuesto erróneamente. Pedro significa simplemente piedra, y nosotros, al igual que él, somos “piedras vivas” que son puestas en el templo que Cristo está construyendo (1 P. 2:5). La muerte no tendrá ningún poder sobre los que han creído en él. ¡Demos gracias al Padre por habernos revelado a su amado Hijo!
A veces los cristianos podemos cometer el error de creer que al tener un trabajo no podemos glorificar tanto a Dios, como si estuviéramos a tiempo completo en la obra. ¿Qué nos dice Dios al respecto? ¿Es eso cierto?
El apóstol Pablo, en su carta a los Colosenses, capítulo 3 nos habla de todo lo que ha hecho Cristo en nosotros y como eso ha de manifestarse de maneras concretas, con cambios específicos en nuestras vidas. A grandes rasgos nos dice que debemos hacer morir lo terrenal en nuestras vidas y tener una perspectiva correcta con respecto a las cosas del mundo y las cosas del cielo.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17)
Lo anterior no deja nada fuera, dice “y todo” lo que hacéis, eso incluye las cosas dentro y fuera de la iglesia, en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestra universidad, en nuestros colegios, con nuestros vecinos, etc. Todo hay que hacerlo en el nombre del Señor, como principio general.
Luego, unos versículos más adelante (22 al 24), en su contexto nos habla específicamente sobre amos y esclavos, práctica que era muy común en esos tiempos, no obstante, el principio bíblico que se enseña ahí, se puede aplicar hoy en día a jefes y empleados:
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. (Colosenses 3:22-24)
En el versículo 23 vuelve a utilizar la palabra “todo”, lo que hagáis. Nada queda excluido, absolutamente todo lo que hagamos debemos hacerlo de corazón como para el Señor. Si somos capaces de hacer todo como para el Señor, no solo podremos agradarle, sino que además recibiremos recompensa en el cielo. Servir a Cristo no es un sacrificio, es una bendición y un honor.
Algunas maneras prácticas en que podemos glorificar a Dios en el trabajo pudieran ser:
Llega temprano al trabajo. Hay trabajos que son flexibles en el horario de entrada, que eso no signifique que te relajes llegando a abusar. Llega temprano de vuelta del almuerzo. Hay muchos trabajos donde no se controla la hora de almuerzo, no obstante, si tienes una hora de almuerzo, no te tomes mas de una. Cumple con las metas o hitos que te impongan. Se que muchas veces esas metas o hitos son poco realistas. Esfuérzate por cumplirlas de igual modo. Si puedes hacer más de lo que te piden, hazlo. No pierdas el tiempo en redes sociales. Hay trabajos donde no se prohíbe el uso de éstas. Que no sea ocasión para abusar o para distraerte de tus obligaciones. Obedece a tus jefes, aunque no siempre tengan la razón. Por supuesto esto excluye lo que va contra la Palabra de Dios, pero obedece, Dios nos manda eso en el versículo 22. Comparte “prudentemente” el evangelio. Jesús nos dejó la gran comisión, de ir por el mundo y predicar el evangelio, ello debe ser parte fundamental en nuestra vida y por cierto también en el trabajo. Lo de prudente lo digo porque debes ser sabio en la manera en que lo haces, muchos pueden parecer fanáticos religiosos al hacerlo y terminar alejándolos aún más del evangelio. Otros puede que prediquen bien el evangelio, no obstante al ser un mal testimonio en su trabajo (por ejemplo con los puntos anteriores), quizás parezca hipócrita y el mensaje pierda sentido. Esfuérzate en ser un buen testimonio siempre y ser de apoyo bíblico cuando veas a alguien en problemas o en necesidad. Trata de ser alegre en tu trabajo. ¿Que tiene eso que ver? Pues, ¿Puedes decir que Cristo te ha cambiado y que ahora tienes gozo en Él, aún en pruebas y tribulaciones, y que te da la paz que sobrepasa todo entendimiento, si nunca estás alegre?
Todo lo anterior y muchas cosas más puedes hacer para ser un buen siervo, pero no lo hagas solo para agradar a tu jefe. Pon atención a la advertencia que nos hace el versículo 22. Podemos agradar a hombres pero al mismo tiempo no estar agradando a Dios. Agradar y glorificar a Dios debe ser nuestra meta.
Cuando por la gracia de Dios somos salvos, entonces tenemos vida nueva. Cristo y nadie más que Cristo pasa a ser nuestro Señor, Le pertenecemos y solo a Él debemos servir. Si somos conscientes de ello y lo aplicamos en nuestras vidas en todo lo que hagamos, podremos mostrar verdaderamente cómo el evangelio de Dios es capaz de cambiar a un pecador, el mundo verá que somos distintos, que “hay algo” que nos hace realizar todo de manera excelente, y de ese modo nuestras vidas estarán mostrando en la práctica el evangelio transformador de Cristo.
Podemos y debemos glorificar a Dios en nuestro trabajo, solo debes recordar que ¡Trabajas para Dios y no para el mundo!
Daniel Aldea http://www.aldeacms.com/ Es director del Ministerio Siervo Fiel. Ingeniero en informática de profesión, y está felizmente casado con Ana María, con quien tiene 2 pequeños hijos, Lucas y Amanda.