Los días de nuestros años

Jueves 29 Diciembre

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

2 Corintios 4:18

Si oyereis hoy su voz (de Dios), no endurezcáis vuestro corazón.

Salmo 95:7-8

Los días de nuestros años

Salomón, ese rey famoso por su sabiduría y su inteligencia, también era extremadamente rico (2 Crónicas 9:22-23). Sin embargo, todas sus experiencias conducían a una conclusión que él escribió y que puede sorprendernos: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2). Esta expresión caracteriza bien lo que hay en la tierra, en contraste con lo que es de Dios y del cielo. ¡Todo es insignificante!

Este soplo, este aliento que es nuestra vida, aparece por un poco de tiempo y luego desaparece (Santiago 4:14), cuando el Dios eterno lo decide, porque la duración de nuestra vida está en sus manos (Salmo 31:15). Antes de nuestra vejez -ese tiempo en que a menudo experimentamos la soledad, dificultades físicas, la disminución de ciertas facultades o la capacidad de decidir, de reflexionar-, Dios quiere llamar nuestra atención sobre lo que es eterno, para que dejemos menos lugar a las cosas efímeras. Él pone ante nosotros, mediante un salmo de Moisés, una clase de resumen de la vida humana: “Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos” (Salmo 90:10).

Después de esta constatación, Moisés pide a Dios: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12). Cada uno de nosotros contemos los días que él nos ha dado hasta aquí. Cualquiera que sea su número, no sabemos cuántos nos quedan. Hoy es el día favorable para creer su Palabra y vivir por ella.

Jueces 20:1-23 – Apocalipsis 21:1-14 – Salmo 148:9-14 – Proverbios 31:8-9

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Un encuentro personal con Cristo

Miércoles 28 Diciembre

Una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre… oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto… Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

Marcos 5:25-29

Un encuentro personal con Cristo

– Señor, usted que es evangelista, dígame cómo encontrar la paz interior.

– Solo Jesucristo puede dársela.

– La he buscado desde hace 10 años, y estoy dudando cada día más.

– Su situación es anormal, porque Jesús declara: “La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27), y usted parece no encontrarla.

– He escuchado a los más célebres predicadores, he seguido a los mejores evangelistas, he leído numerosos libros, y siempre me siento decepcionada.

– Muy bien, pero le aconsejo otra cosa. Vuelva a su casa y cierre la puerta tras sí. Usted no necesita especialistas, ni tantos libros, sino un solo libro: la Biblia. Lo que usted necesita es tener un encuentro personal con el Hijo de Dios. Piense en esa mujer que tocó el manto del Señor Jesús. Como ella, ábrase un camino en medio de la multitud y vaya a Jesús mismo. Entonces entrará en contacto directo con la fuente de la luz y del amor. Como esa mujer, usted necesita postrarse a sus pies, confiar en su gracia, escuchar y aplicarse esta maravillosa palabra del Salvador: “Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote” (Marcos 5:34). Entonces hallará el reposo y la paz.

Al día siguiente, el evangelista vio un rostro radiante en esa mujer: por fin ella había encontrado al Salvador y había hallado la paz en él.

Jueces 19 – Apocalipsis 20 – Salmo 148:1-8 – Proverbios 31:1-7

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Sígueme tú

Martes 27 Diciembre

(Jesús) Salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Lucas 5:27-28

(Jesús dijo a Pedro:) Sígueme tú.

Juan 21:22

Seguir las huellas de Jesús

En paz podemos seguirte,

Jesús, sobre el humilde sendero

Donde aceptaste vivir,

Incomprendido y rechazado;

Contigo, no teniendo a nadie,

Sembrando beneficio sobre beneficio,

En ese camino donde resplandece

¡El corazón del Hombre perfecto!

¡Qué bienes ese camino nos abre!

¡Qué tesoro de humildad!

Dios mismo solo descubre

Allí Luz y santidad.

Colmados de tus favores,

Hijos de Dios por la fe,

Podemos seguir tus huellas

En el mismo amor que tú.

Si nuestras fuerzas se consumen

En la angustia y la labor,

Si gustamos la amargura

Siguiéndote, oh Salvador,

En ti nuestro ojo reposa

A fin de parecernos a ti,

Para reflejar alguna cosa

De tu santa humanidad.

El camino se termina

En ese país glorioso

Donde brilla tu hermosura,

Oh Salvador victorioso.

Allí gozo incomparable,

Adorando, glorificados,

¡Seremos hechos semejantes

A ti por la eternidad!

Hymnes et Cantiques, nº 117 (traducido)

Jueces 18 – Apocalipsis 19:11-21 – Salmo 147:12-20 – Proverbios 30:32-33

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¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO DEPENDER DE DIOS?

Por PAUL TRIPP

NO ACEPTES EL FALSO EVANGELIO DE LA INDEPENDENCIA
Es una mentira seductora. Es pronunciada una y otra vez. No hay nada nuevo en su mensaje. Fue dicha en el Edén y no ha dejado de ser dicha desde entonces. Puede adquirir muchas formas:

“Nadie te conoce mejor de lo que tú te conoces a ti mismo”.
“Realmente no necesitas el ministerio de otros en tu vida”.
“Solías batallar con el pecado, pero ya no más”.
“Como conoces tanto la Biblia, probablemente estás bien”.
“Mira tu historia; has llegado muy lejos”.
“Tus pequeños pecados realmente no son tan malos”.
“Ya has dejado atrás la época en donde necesitabas que los demás te enseñaran”.
“Estás solo; solamente necesitas levantarte y hacer lo que te han llamado a hacer”.
Falso evangelio
Nuevas misericordias cada mañana

Paul Davud Tripp

Nada de “frases bonitas de métodos de autoayuda” o de “métodos para mejorar la conducta”; Tripp sabe lo que realmente necesitas: un encuentro real con el Dios vivo. Solo entonces estarás preparado para confiar en Su bondad, descansar en Su gracia y vivir para Su gloria todos los días del año.

Las voces de la dependencia propia son muchas y engañosas. De alguna manera te susurran diariamente. Sus palabras engañosas comenzaron en el jardín y continúan con el propósito maligno de convencerte de que dependas de ti mismo y no de Dios. La mentira de la autosuficiencia nos es atractiva porque no nos gusta vernos como débiles y necesitados. No nos gusta pensar en nosotros mismos como dependientes. No nos gusta pensarnos como necios que necesitamos ser recatados de nosotros mismos. Nos gusta la historia del hombre autocreado; ya sabes, la historia del hombre que se sacó a sí mismo del fango y fue exitoso, sin tener a nadie a quien agradecer más que a él mismo.

Pero el mensaje del evangelio es supremamente humillante. Me dice que, apartado de la intervención divina, estoy en un estado desesperanzador e irreversible. Aun Adán y Eva no podían sobrevivir por ellos mismos. A pesar de ser personas perfectas viviendo en un mundo perfecto y en una perfecta relación con Dios, no tenían la habilidad de ser independientes. Así que, inmediatamente después de crearlos, Dios comenzó a otorgarles Su revelación porque sabía que ellos no podrían descifrar la vida por sí mismos. Ellos dependían de las palabras de Dios para que su vida tuviera sentido. Sin el consejo y ayuda de Dios, no podían ser lo que se supone que deberían ser. Ese era su estado antes de que el pecado entrara al mundo e hiciera un daño interno y externo. ¡Cuánto más es cierto en nosotros!

La independencia es una mentira que no te conduce a nada bueno. No tienes lo que se necesita en tu interior para vivir de la manera que fuiste diseñado para vivir. Así que un Dios de gracia tierna viene a ti en la persona de Su hijo y te ofrece todo lo que necesitas para vivir piadosamente. En gracia, Él está contigo porque sabe que nunca podrías lograrlo por ti mismo.

Este artículo titulado ¿Por qué nos cuesta tanto depender de Dios? fue adaptado de una porción del libro Nuevas misericordias cada mañana, publicado por Poiema Publicaciones.

¿Qué sabe usted de Jesucristo?

Lunes 26 Diciembre

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y… este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hechos 10:38

¿Qué sabe usted de Jesucristo?

Hace unos 2000 años se produjo un acontecimiento que marcó la humanidad: la venida de Jesucristo a la tierra.

Él nació como un bebé. Los hombres fueron indiferentes, pero los ángeles celebraron su nacimiento, que era el cumplimiento de una profecía de varios siglos de antigüedad (Miqueas 5:2). Jesús vino a restablecer las relaciones de paz entre Dios y los hombres.

Vivió una vida perfecta. Los que lo rodeaban estaban maravillados por sus cualidades y su comportamiento. Uno de los que lo mataron declaró: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:39).

Su vida, sus palabras y sus muchos milagros atestiguan que Jesús es Dios, y dan toda la autoridad a las verdades fundamentales que anunció:

– Hay solo dos caminos para los hombres, el de la vida eterna y el de la muerte eterna.

– Dios ama a todos los seres humanos, se interesa por cada uno y ayuda a quien se lo pide.

Durante su vida en la tierra Jesús sanó a un gran número de enfermos; sin embargo, su vida perfecta no fue suficiente para salvar de la muerte eterna a cada ser humano. Él tuvo que morir. Sufriendo en nuestro lugar el castigo que nuestros pecados merecían, demostró su amor por nosotros.

Finalmente, su vida, sus palabras, sus hechos, su muerte y su resurrección, todo demostró que él era Dios hecho hombre, quien vino para salvarnos. Ahora es responsabilidad de cada persona buscarlo leyendo la Biblia, creer y confiar en él, amarlo, obedecerle, servirle y adorarlo.

Jueces 17 – Apocalipsis 19:1-10 – Salmo 147:7-11 – Proverbios 30:29-31

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Congregacionalismo y Ancianos

Serie: La Teología de La Iglesia

I. Introducción.

Como es el caso, creo que, con estas seis clases, antes de entrar en estas preguntas, tenemos que averiguar por qué son importantes. No puedo decir que el congregacionalismo y los ancianos sean temas importantes para la mayoría de los cristianos hoy en día. Y, a pesar de que hayan decidido que estos temas son lo suficientemente importantes como para justificar venir a la clase de hoy, creo que se beneficiará más si usted entiende por qué son importantes.

¡Buenos días! Bienvenido de nuevo a la Teología del seminario central de la Iglesia. Como ya he mencionado antes, nuestro tema de esta mañana es el liderazgo de la iglesia local y como entendemos el papel de la congregación y de los ancianos, y cómo los dos encajan entre sí.

Así que empecemos con una pregunta. Digamos que usted no ejerce ninguna función en nuestra iglesia, y nunca lo hará. Nunca serás un anciano o un diácono. ¿Por qué es importante que usted entienda el modelo de liderazgo que la Biblia describe para la iglesia local?[Respuestas: Hebreos 13:17 nos dice que debemos ayudar a nuestros líderes a conducir; lo haremos mejor si entendemos cómo se supone que deben conducir; estamos en una iglesia Bautista, por lo que todos reconocen que los miembros de la congregación tienen autoridad para tomar decisiones, además de nuestros líderes; seleccionamos una iglesia, en parte, en función de si son fieles a la Escritura en la forma en que se estructura el liderazgo]

Muy bien. Déjeme darle un esquema para el resto de nuestro tiempo. Vamos a empezar con la autoridad de la congregación. Eso es porque, en Cristo, su autoridad es el nivel más básico de autoridad en una iglesia local que vemos en las Escrituras. A continuación, vamos a ver la autoridad de los ancianos. En ese sentido, estamos colocando la autoridad de los ancianos dentro de la autoridad de la congregación ya que la autoridad de los ancianos existe para ayudar a equipar a la congregación a ejercer su autoridad. Y, por último vamos a ver un poco de la interacción entre los dos.

II. Autoridad de la Congregación

Para mucha gente, “congregacionalismo” es una palabra que produce miedo. ¿De que estamos hablando: tener a toda la iglesia votando acerca de qué tipo de lápices vamos a comprar? ¿Irrumpir en peleas por el color de la alfombra?

Historias como éstas, sin duda dan al congregacionalismo un mal nombre. Pero la pregunta es, ¿Qué dice la Biblia?

Esta es la gran idea central que debemos captar: la Biblia enseña que la membresía de la iglesia es un oficio. Es un trabajo. Y su trabajo como un miembro de la iglesia es proteger el que y el quien del Evangelio.

Es el trabajo de toda la iglesia el responder a las preguntas, “¿Esa es una verdadera confesión respecto al Evangelio? ¿Es un verdadero confesor del Evangelio? “Eso, allí mismo, es el corazón bíblico y la sustancia del congregacionalismo.

Expliquemos esto en cuatro fases:

# 1: Hay diferentes tipos de autoridad en la iglesia.

Las personas a menudo tratan la autoridad con diferentes términos como: O este grupo tiene autoridad, o aquel grupo tiene autoridad. Y en muchas instancias de la vida esto es verdad.

Pero eso no es el caso en la iglesia. Los pastores tienen un tipo de autoridad; la congregación tiene otro tipo de autoridad. Y Jesús hace responsable a cada uno de su parte.

# 2: La autoridad de las llaves del reino pertenecen a la congregación en su conjunto.

Pasamos semanas anteriores explorando el asunto de las llaves del reino, que es una idea que Jesús presenta cuando introduce la iglesia en Mateo 16. Sólo para revisar, Jesús pregunta a Pedro: “¿Quién dicen que soy?” Simón Pedro responde, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Jesús aprueba la respuesta de Pedro, y luego dice,

18 Y os digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. 19 Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos “(Mat. 16: 18-19).

Jesús está interesado en un qué y un quién. ¿Qué es una confesión correcta, y quien es un confesor correcto?

Entonces Jesús le da a Pedro y a los apóstoles esta misma autoridad: la autoridad de estar delante de un confesor, para escuchar su confesión, y para anunciar un juicio oficial de parte del cielo.

  • Es o no es una confesión correcta.
  • Y si es o no es un verdadero confesor.

Quiero que nos aseguremos de entender esto: El que está llevando estas llaves del reino tiene la autoridad del cielo, no para hacer un cristiano, sino para declarar quien es un cristiano, lo cual (como hablamos la semana pasada) hacemos a través del bautismo y la Cena del Señor. Usted visitará su embajada si su pasaporte expira pronto para no ser expulsado del país. Ellos no te hacen un ciudadano de ese país, pero tienen la autoridad para renovar su pasaporte y declarar que usted es un ciudadano.

En Mateo 16, se les dice a los apóstoles que tienen las llaves. Luego, en Mateo 18, Jesús pone las llaves en las manos de la iglesia local. Un hombre no se arrepiente de un pecado grave. Entonces Jesús llama a la iglesia a tomar medidas; que hace referencia al lenguaje de las llaves. No se hace mención de los pastores o ancianos aquí. La última instancia de apelación es la iglesia.

La iglesia local tiene la autoridad para vigilar el qué y el quién del Evangelio. Se tienen las llaves.

¿Es entonces el congregacionalismo el poner un micrófono en el pasillo en una “reunión de trabajo” para que los miembros descontentos puedan llegar y decirle al pastor cómo hacer su trabajo? De ninguna manera.

Se trata de proteger y proclamar el Evangelio. Cuando somos bautizados en el nombre de Cristo (Mateo 28), usted se hace responsable por toda la familia. Esta responsabilidad es igualada por una autoridad: donde dos o tres están reunidos en el nombre de Cristo, como iglesia, para ejercer las llaves (por ejemplo, a través de la disciplina de la iglesia), ahí está Cristo (Mateo 18:20.). Su reputación y autoridad están detrás de su ejercicio de las claves.

No me diga que llevo formalmente el nombre de Jesús a las naciones, pero que soy incapaz de proteger su nombre contra la falsa doctrina y falsos profetas. Es por eso que la autoridad de la congregación es importante.

# 3: La membresía de la Iglesia (por lo tanto) es un oficio, o un trabajo.

Responsabilidad de trabajo número 1: ayudar a preservar el Evangelio. A todo el que quiera unirse a su iglesia, debe decirle: “Usted, como miembro ordinario de esta iglesia y habiendo sido bautizado cristiano, es responsable de proteger y preservar el Evangelio.”

Es por eso que Pablo pide a la congregación limpiarse de las falsas enseñanzas sobre el Evangelio en Gálatas 1. Espero que en cada iglesia, alguna vez, en alguna parte de la vida, la congregación tenga la autoridad y la capacidad de despedir a su pastor si alguna vez lo necesitan.

Responsabilidad de trabajo número 2: ayudar a aprobar a los ciudadanos del Evangelio. Cada miembro de su iglesia es responsable de proteger y preservar el Evangelio al aprobar o descartar ciudadanos del Evangelio.

Al igual que vimos hace dos semanas, eso se ve en 1 Corintios 5 y Mateo 18 cuando estudiamos la disciplina. Es la congregación quien debe actuar para aclarar quien representa a Jesús al mundo.

Piense en lo que esto significa: Cuando los pastores o ancianos dicen a los cristianos, “Hey, es nuestro trabajo recibir a los miembros. Es nuestro trabajo la disciplina. Es nuestro trabajo proteger el Evangelio. Usted solo tome asiento,” esto simplemente debilita a los cristianos y promueven la complacencia y el nominalismo. Hola, 1500 años de cristiandad.

Es por eso que ocupamos tanto tiempo en nuestras reuniones de miembros que ven los miembros entrar y salir. No es sólo que nosotros queremos que sepa quienes han de unirse; queremos que se sienta la autoridad que las Escrituras le dan. De lo contrario, le quitamos, como miembros, de las responsabilidades que Jesús le ha asignado.

# 4: La iglesia tiene el oficio de autoridad en la disciplina y la membresía (Mateo 18; 1 Cor. 5) y la doctrina y el liderazgo (Gálatas 1).

Eso por eso que votamos respecto a: membresía, disciplina, la declaración de fe cuando se está uniendo a la Iglesia, y quiénes son los líderes.

Y, simplemente como una cuestión de prudencia, solicitamos a la iglesia para afirmar el presupuesto anual en su conjunto, debido a que un presupuesto determina la dirección de nuestro ministerio evangélico.

Ahora, esto tiene relevancia más allá de la autoridad formal de votar en las reuniones de miembros. Si vamos a ejercer esa responsabilidad, necesitamos conocer el Evangelio, ¿verdad? Más allá de eso, tenemos que entender nuestra Biblia lo suficientemente bien como para que podamos detectar la enseñanza de que, aunque al principio parece atractiva, tiene el potencial de corromper el mensaje del evangelio.

Y necesitamos conocernos unos a otros. Hablamos mucho de eso en esta iglesia. Parte de ser un miembro es conocer y ser conocido. Espero que puedan ver cómo esto se deriva directamente de nuestra descripción de trabajo como congregación. Tenemos autoridad para reconocer si una persona es de hecho un confesor apropiado de Cristo, y tenemos que participar activamente en la vida del otro para hacer eso. Ese es el discurso de una cultura donde el discipulado, la hospitalidad, la gracia y la honestidad son normales.

Eso significa que cuando un amigo está luchando espiritualmente, es su trabajo ayudarle. No sólo el alertar a un anciano de la situación, sino estar en la primera línea de la pastoral. Los ancianos estarán allí para equipar y animar y a veces caminar junto a ti. Pero en última instancia, la atención por los demás es nuestro trabajo, juntos, todos.

Y, para que no suene en absoluto como un regaño: como congregación usted hace un trabajo maravilloso en esto. Eso es parte de lo que hace que en esta iglesia sea una alegría el dirigir. Es raro el caso de que una situación pastoral llegue a los ancianos, donde varios miembros no están ya involucrados, para orar, ayudar, alentar y enseñar. Alabado sea Dios, que es exactamente como debe ser.

III. Autoridad de los ancianos

Si esa es la autoridad de la congregación, ¿Cómo encaja la autoridad de los ancianos dentro de ella? Bueno, ¿recuerda que dije que hay dos tipos de autoridad? La iglesia como autoridad de las llaves. Los ancianos tienen la autoridad de la enseñanza y supervisión. Pablo en Hechos 20: “el Espíritu Santo os ha puesto por obispos”.

Pablo en Tito 1: “[Un anciano]… debe exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (1: 9).

Y el autor de Hebreos, “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas”

Eso significa que, salvo en circunstancias extraordinarias, los ancianos utilizan su autoridad de la enseñanza y supervisión para dirigir a la iglesia en el uso de las llaves.

La congregación no puede juzgar sabiamente el qué y el quién del evangelio: no pueden cumplir con sus responsabilidades con prudencia, a menos que tengan maestros del Evangelio que entreguen enseñanza y supervisión.

¡Ellos necesitan Ancianos para hacer su trabajo! Necesitan Ancianos para guiarlos en el ejercicio de las llaves.

¿Cómo los ancianos hacen esto? Bueno, podemos desglosar sus responsabilidades en unas pocas categorías que encontramos en la Escritura.

1. El ministerio de la Palabra

Aparte de no ser un nuevo convertido, la única salvedad que un anciano tiene y un diácono no, es su capacidad o aptitud para enseñar. Por lo tanto, no es sorprendente que los ancianos son para enseñar la Palabra. En público y en privado. Siempre dispuesto a aplicar la Palabra a la situación en cuestión. Así en Hechos 6, cuando los apóstoles por primera vez introducen la idea de los diáconos, uno de los principales papeles de los diáconos era que los apóstoles no distrajesen su atención del ministerio de la Palabra y de la oración. Y lo mismo es cierto hoy en día de los ancianos.

Un anciano debe tener absoluta confianza en la capacidad de la Palabra de Dios para hacer la obra de Dios.

2. El ministerio de la oración

Esas son las otras cosas que vimos que los apóstoles se dedicaban en Hechos 6. Por lo tanto, se deduce que los ancianos también deben orar. Orar por ellos mismos, orar por otros ancianos, orar por las necesidades de los que conocen en la iglesia, y orar por los desafíos más grandes que enfrenta la iglesia.

Usted sabe por experiencia propia la mayor cantidad de sus mejores intenciones para la oración pueden ser frustrados por el ajetreo de la vida. No piense que los ancianos son inmunes a esas mismas tentaciones y presiones. Así que cuando usted ore por los pastores, ore para que vayan a orar. Ore para que Dios los sostenga en la oración. Al igual que Hur levantó los brazos de Moisés en Deuteronomio, sostenga a sus pastores en la oración, para que puedan seguir orando.

3. El Ministerio de reunir y proteger

Una de las principales condenas que Dios levanta contra los malos pastores del Antiguo Testamento es la de haber sido dispersado al rebaño. Sin embargo, Dios promete reunirlo de nuevo (Jer. 50: 623: 1-4).

Efectivamente, Jesús es el Buen Pastor cuya voz y las ovejas escuchan y siguen. Él es quien las reúne. Pero no sólo eso, sino que además las protege. Él es el pastor que deja las 99 ovejas para localizar a una sola que se ha ido por mal camino. Y luego le dice a su Padre que no ha perdido ninguna de las ovejas que el Padre le había dado. El trabajo de un anciano es ser un pastor bajo la tutela de este buen pastor.

Pablo les dice a los ancianos en Hechos, “Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” (Hechos 20:28). Y Pedro dice:

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1 Pedro 5:2-4)

Los ancianos deben vigilar a todo el rebaño. Ellos deben tener en cuenta a los débiles y a los que están luchando, a los rebeldes, y a los lobos con piel de oveja.

Casi siempre, los miembros deben someterse y seguir a sus líderes. Ellos deben obedecerles, como dice Hebreos 13:17. Seguir su ejemplo, como dice Hebreos 13:7. Los ancianos están ahí para equiparnos, mediante la enseñanza, la oración y protección, para hacer el trabajo del ministerio y ser fieles a Jesús.

IV. ¿Cómo estos encajan entre sí?

De acuerdo. Así que, una última pregunta: ¿cómo la autoridad de los ancianos encaja con la autoridad de la congregación?

Creo que un buen lugar para comenzar es con la descripción de Pablo acerca del ministerio en Efesios 4. Esto es lo que Pablo escribe, comenzando en el versículo 11:

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Parte de lo que vemos aquí es la primera responsabilidad de la iglesia que vimos en Mateo 16: Para proteger una buena confesión. Se ve en el verso 14: en lugar de ser llevado por cualquier viento de doctrina, estamos estables, basados en un Evangelio que no cambia. Ahora, ¿Cómo sucede esto? ¿Es que los líderes de una iglesia protegen nuestra doctrina? No: es la congregación. Miremos hacia atrás a los versículos 12-13. Es la congregación que hace la obra del ministerio, que madura en la unidad y en la plenitud de Cristo. Nos preocupamos por los demás, y como cada uno de nosotros se mantiene fiel al Evangelio y la Iglesia en su conjunto se mantiene fiel. Eso es algo que incluso la mejor declaración de fe no puede lograr.

Y sin embargo, la congregación no hace esto sola por su cuenta, ¿verdad? Lo hacen mientras están siendo equipados. Equipados por los maestros de la Palabra que Pablo menciona en el versículo 11. Por lo tanto, no es que la autoridad de los ancianos eclipsa el de la congregación, o viceversa. Es que las dos autoridades se apoyan entre sí. Ninguno de ellos puede cumplir con la tarea que Dios les ha dado sin el otro.

No es una congregación pasiva

Así, por un lado, el congregacionalismo no ve la congregación como simplemente para ejercer la autoridad solo en situaciones de emergencia. Puede haber algo de eso, como explicaré en un momento. Pero, en general, la protección del Evangelio es el trabajo del día a día de la congregación, equipado por los ancianos. Pensemos en dos iglesias hipotéticas por un momento.

  • Iglesia 1: los pastores tienen las pesas y la cuerda de saltar. Ellos están haciendo todo el ejercicio. Y la iglesia está sentada en sillas para recostarse alrededor mirando.
  • Iglesia 2: los pastores caminan entre esa multitud de sillas de descanso, dando a la gente un ejemplo, y luego les muestran cómo usar las pesas y las cuerdas de saltar.
  • Por supuesto que no estamos hablando de pesas y cuerdas para saltar; estamos hablando de guardar el qué y el quién del Evangelio. Por lo tanto, ¿que iglesia cree usted que será más saludable internamente y externamente más evangelística?

No es una congregación todo-poderosa.

Pero por otro lado, esto no es democracia representativa tampoco. Especialmente aquí en DC, algunas personas miran la política bautista y piensan, “OK. Lo entiendo. Es como si la congregación es el pueblo y los ancianos son el congreso. Votamos a favor para hacer lo que queremos, y votamos en contra para que no se haga. “No, No, No! No es así en absoluto.

Para ser veraces, la congregación tiene la autoridad más básica bajo la autoridad de Cristo. Sin embargo, la autoridad de los ancianos no es dado a ellos por nosotros (la congregación), sino que se le da a ellos por Cristo, como se ve en pasajes como Hebreos 13:17. Y los ancianos deben utilizar su autoridad para ayudarnos, a la congregación, a ejercer nuestra autoridad.

Eso significa que el 99,9% de las veces, estas dos autoridades trabajan juntas. Luego, en situaciones extremas, la congregación utiliza su autoridad sobre y contra la autoridad de los ancianos, algo así como el poder de veto. Igual que el freno de emergencia. A medida que enseñamos la importancia de la membresía, cuando los ancianos conducen de una manera que es claramente contraria a la Escritura, en un asunto muy importante, la congregación necesita levantarse y deshacerse de los ancianos.

Pero, en general, estas dos autoridades trabajan juntas, no opuestas entre sí. Y, en general ni los ancianos ni la congregación ejerce su autoridad como una carta de triunfo. (“Hagan esto porque lo digo yo”). En su lugar, están viviendo bajo el peso de su responsabilidad ante Dios; la responsabilidad que proviene de esa autoridad. Cuidar, exhortar, animar y enseñar a fin de que, como iglesia, podamos seguir protegiendo el qué y el quién del Evangelio.

V. Conclusión

Me encanta como Charles Spurgeon pensó en su propia vocación en este sentido, tomando prestada una imagen de El Progreso del Peregrino:

Estoy ocupado en mi pequeña vía, como el señor Gran Corazón se empleó en los días de Bunyan. Yo no me comparo con este campeón, pero estoy en la misma línea de negocio. Estoy ocupado en visitas guiadas personalmente al cielo; y tengo conmigo, en la actualidad, querido Padre Viejo Honesto: me alegro de que sigue vivo y activo. Y ahí está Cristiana, y sus hijos. Es mi negocio, hago lo mejor que puedo, para matar a los dragones, y cortar cabezas de gigantes, y guiar a la tímida y a la temblorosa. A menudo me temo perder algunos de los más débiles. Tengo dolor en el corazón por ellos; pero, por la gracia de Dios y su ayuda amable y generosa en el cuidado de unos a otros, confío en que todos vamos a viajar con seguridad hasta la otra orilla del río. Oh, cuántos he tenido que separar de allí! Me he parado en el borde, y los he oído cantar en medio de la corriente, y casi he visto a los más brillantes que les llevan hasta la colina, y a través de las puertas, hasta la Ciudad Celestial.1

Ese es el objetivo de nuestros Ancianos, ¿verdad? Y más en última instancia, esa es la meta de toda nuestra congregación al ser equipados por nuestros Ancianos. Para cuidarnos unos a otros hasta el borde del río, y gozarnos en la recompensa que hay en el otro lado.

Pregunta de Discusión: ¿Qué consecuencias podría tener esto para la forma de trabajar de la pastoral en nuestra congregación? [Respuestas: los miembros son pastoreados principalmente entre ellos mismos. Los Ancianos equipan principalmente a través de la enseñanza pública. Los ancianos deben estar involucrados principalmente como entrenadores, ayudando a los miembros a preocuparse por los demás, etc.]

¿Qué significa navidad para mí?

Domingo 25 Diciembre

Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Lucas 2:13-14

¿Qué significa navidad para mí?

Leer Lucas 2:1-20

El relato del nacimiento de Jesús es leído con frecuencia en esa fecha. Pastores ocupados de vigilar sus rebaños durante la noche fueron súbitamente rodeados por “la gloria del Señor”. Un ángel les anunció un tema de gran gozo: el nacimiento del Salvador. Imaginémonos la emoción de esos pastores: iluminados por una luz sobrenatural en medio de la noche, tuvieron el increíble privilegio de escuchar una multitud de ángeles anunciar su mensaje de paz a la tierra. Hubieran podido contentarse con felicitarse y festejar. ¡Pero no lo hicieron! Para ellos lo más importante era ir a ver al niño Jesús acostado en un pesebre. “Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado” (v. 15). Eran conscientes de que el regalo que Dios les hacía no era el momento excepcional que acababan de vivir, sino el niño recién nacido, el Hijo de Dios, que se hizo hombre para salvar al mundo.

Usted y yo, cuando escuchamos el hermoso relato del nacimiento de Jesús, no nos quedemos con una emoción pasajera cuyo efecto tranquilizador será de corta duración. Dios quiere darnos una bendición mucho más grande, una paz definitiva; quiere que recibamos concretamente el regalo que nos ha dado: “su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).

Jueces 16 – Apocalipsis 18 – Salmo 147:1-6 – Proverbios 30:24-28

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Jesucristo, el Salvador

Sábado 24 Diciembre

El ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Lucas 2:10-11

Jesucristo, el Salvador

La llegada del Señor Jesucristo como hombre a esta tierra es un hecho maravilloso. El eterno Hijo de Dios se hizo hombre, un verdadero hombre como nosotros, pero sin pecado. No dejó de ser Dios; es Dios y hombre en una sola persona; esto siempre será un misterio para nosotros. Pero el hecho de su venida a esta tierra como Salvador es comprensible para todos. De ahí este mensaje del ángel a los simples pastores de ovejas de los campos de Belén.

Pero, ¿hemos entendido el sentido profundo de estas palabras del ángel? La gran alegría de los pastores es comprensible, porque los judíos sabían que Cristo, el Mesías, vendría como Salvador. Muchos profetas del Antiguo Testamento hablaron de él y de su venida. ¿Pero por qué un Salvador? Porque los humanos nos hemos distanciado completamente de Dios, nuestro Creador. “No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles” (Romanos 3:11-12). Pero Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). ¿Cómo es posible ser salvos? “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y… fue sepultado, y… resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4). Esta salvación se obtiene solo por la fe: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¡Cuán segura es esta salvación! Jesucristo mismo, el Salvador, dice de los que creen en Él: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

Jueces 15 – Apocalipsis 17 – Salmo 146:8-10 – Proverbios 30:21-23

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¿Por Qué Dios Debe Salvar?

“No hay otra razón por la que Dios deba salvar al hombre, sino por causa de Su nombre, no hay nada en el pecador que pueda darle el derecho para salvación, o recomendarlo para recibir gracia; debe ser el propio corazón de Dios el cual debe dictar el motivo por el cual los hombres han de ser salvos. Una persona dice, ‘Dios me salvará, porque soy muy honesto.” Señor, Él no hará tal cosa. Otro dice, “Dios me salvará porque soy muy talentoso.’ Señor, Él no lo hará. ¡Tu talento! Por qué balbuceas, presumido idiota, ¡tu talento es nada comparado con el del ángel que una vez estuvo parado frente al trono, y pecó, y ahora es arrojado al hoyo más profundo para siempre! Si Él salvaría a los hombres por sus talentos, Él salvaría a Satanás; por que él tiene talento suficiente. Como por tu moralidad y bondad, no son nada más que trapos de inmundicia, y Él nunca te salvará por cualquier cosas que hagas.” (El Púlpito de New Park Street, Vol.3, p.69-70)

“[La verdad de que Dios hace todo por causa de Su nombre] abre grandes puertas a los pecadores. Ahora, escuchen esto. Quizás haya alguien aquí que diga, ‘soy tan culpable; tan indigno; tan vil, que Dios no puede salvarme por mérito de algo en me. Soy todo lo que no debería ser.’ Aférrate a eso, hermano. No te canses de eso, tienes sujetada la verdad en este momento. ‘Entonces, ¿por qué Él debería salvarme?’ preguntas tú; ‘no puede ser por causa de algún uso que Él pueda hacer conmigo; porque soy ignorante; desconocido; débil de mente; Dios no puede obtener nada de mi; Él no puede salvarme por causa de eso.’ Pero mira, señor, Él puede salvarte de manera que pueda hacerse un gran nombre para Sí; porque si Él te perdona, un gran pecador traerá gran alabanza a Su misericordia. Si Él te cambia, tú que has estado desesperadamente rendido a la mala conducta traerás gran crédito a Su poder. Si Él te toma, tu que eres tan insignificante y desconocido, tempranamente mostrarás la grandeza de su condescendencia, y la maravilla de Su amor.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, Vol.37, p.573)

CHARLES SPURGEON

Afamado pastor bautista británico (Kelvedon, 19 de junio de 1834 – Alpes Marítimos, 31 de enero de 1892). A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas2​ y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y fue conocido como el «Príncipe de los Predicadores».3​ Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios cristianos. Sin embargo no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando fue salvo por el Señor en una Iglesia metodista.

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Jesucristo

Viernes 23 Diciembre

Dios… nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Hebreos 1:1-3

Jesucristo

La Biblia nos habla de él desde sus primeras páginas, cuando Dios anuncia, después del primer pecado del hombre, que un día habría un Salvador, el cual aplastaría la cabeza de la serpiente. Más adelante, en los textos del Antiguo Testamento, Abraham, Moisés, David y los profetas anunciaron la venida del Mesías, el Cristo.

El Nuevo Testamento comienza por los cuatro evangelios. Son cuatro relatos donde Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece como un hombre en la tierra, quien vino para cumplir perfectamente la voluntad de Dios. Su obediencia lo condujo hasta la cruz, sobre la cual aceptó morir. Allí sufrió en nuestro lugar el juicio que nosotros merecíamos por nuestra desobediencia a Dios. Murió, pero Dios lo resucitó. Jesucristo salió de la tumba demostrando que había vencido incluso a la muerte (Hebreos 2:14-15).

Luego Jesús fue llevado al cielo y Dios lo hizo sentar a su diestra, probando así que estaba satisfecho con su obra cumplida en la cruz. Ahora el Señor Jesús se ocupa de nosotros. Aunque esté junto a Dios el Padre, también está con nosotros para hacernos bien, para aconsejarnos, animarnos y librarnos del mal.

Pero esto no ha terminado. Jesucristo vendrá pronto a buscar a los que han creído en él. Jesús prometió: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). ¡Qué esperanza para los creyentes estar con el Señor para siempre!

Jueces 14 – Apocalipsis 16 – Salmo 146:1-7 – Proverbios 30:18-20

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