¿Qué deben hacer las iglesias con respecto al coronavirus?

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Mark Dever & Jonathan leeman

¿Qué deben hacer las iglesias con respecto al coronavirus?

Nota del Editor: este artículo es un extracto de cuatro minutos de una conversación en inglés que Mark Dever y Jonathan Leeman desarrollaron acerca del coronavirus, quisimos traducirlo porque pensamos que era relevante para este tiempo.

J.Leeman: Muy bien, hay algo de lo que quiero hablar. Es un gran tema del que quiero conversar el día de hoy, pero muy brevemente, tomemos uno o dos minutos, ya que mucha gente me ha estado haciendo preguntas sobre esta intensa y sensible situación del momento. Muchas personas me están preguntando acerca del coronavirus, ¿deberían nuestras iglesias reunirse o no? ¿Qué deberías decirles a nuestras iglesias? ¿Deberíamos ser sensibles a las personas necesitadas? ¿Deberíamos decirles que no vengan al local de reunión? ¿Qué papel desempeña el gobierno? ¿Puede el gobierno prohibirnos reunirnos? Esta clase de preguntas complejas… ¿Tienes algún consejo genuino que dar?

M.Dever: Nosotros hablamos con nuestra iglesia el domingo pasado, así que quizá estemos un poco adelantados, porque tenemos una gran congregación. Les dijimos a todos los miembros que se sintieran libres de no asistir durante algunas semanas mientras los números de la infección están aumentando. Les dijimos a las personas que están enfermas que por favor no crean que su obligación es asistir, ¡su obligación es quedarse en casa! Animamos a la gente que no va a asistir, a que por favor envíen un correo para hacernos saber cómo están, para hacernos saber si hay algo que podamos hacer por ellos.

Le dije a la gente que voy a dejar atrás la actual y reciente tradición de dar besos, abrazos y apretones de manos para regresar a la tradición social más antigua del mismísimo George Washington, quien nunca saludaba con la mano, solo hacía reverencias. Así que, el domingo por la mañana saludé a varias personas con una reverencia solo para dejarlo claro, y el número de apretones de manos que recibí este domingo pasado disminuyó de quinientos, cuatrocientos, trescientos a cero. Por lo que yo mismo he eliminado en gran medida el contacto humano. Incluso nuestra querida hermana Sara de Sudamérica, quien normalmente saluda de beso en ambas mejillas, solo hacía reverencias. Ya sabes, es de sentido común que algunos se pongan en contacto para decirnos que no vendrán este domingo…

J.Leeman: Entonces, estamos diciéndole a la gente que no necesitan venir…

M.Dever: Oh, sí. Kelly Moral, mi asistente, hizo algo de investigación sobre la Gripe Española. Le pregunté acerca de la Gripe Española de 1918, para ver cómo era. La comisión de DC le pidió a las iglesias que no se reunieran, también a los teatros y a cualquier gran reunión interior de personas. Así que, durante los últimos tres domingos de octubre de 1918, las iglesias no se reunieron.

J.Leeman: ¿Sabes si esta iglesia se reunió?

M.Dever: No, ninguna iglesia.

J.Leeman: ¿Ninguna iglesia se reunió? Comprendo.

M.Dever: Y luego reanudaron las reuniones el primer domingo de noviembre.

J.Leeman: ¿Y crees que eso está bien?

M.Dever: Eso está muy bien. Mi consejo básico para las personas que se están preguntando sobre esto es: Hermano pastor, acata al gobierno. No tienes competencia en el exterior ni en el plano económico. Hay muchas cosas que el gobierno tiene que tratar de sopesar para ver qué funcionará, qué es lo que será de mejor provecho para la población en general. Esa no es tu responsabilidad y no es tu competencia, así que apégate felizmente al gobierno. Ahora bien, si estás en un lugar donde el gobierno es particularmente malo y señala a las iglesias de una forma que no aplica a otros grupos de personas igual de numerosas, eso es diferente. Pero si sucede como con la Gripe Española donde muchas personas morían todos los días, por ser una situación de crisis, el gobierno pidió esto; solicitó fue el lenguaje específico…

J.Leeman: ¿Arrestaron a la gente que desobedecía?

M.Dever: No sé la respuesta a eso, pero se comunicaron con los ministros protestantes fraternos, y lo hicieron de la manera más respetuosa posible porque, ya sabes, aunque podían tomar la decisión de cerrar las escuelas, no tenían la misma autoridad sobre las iglesias, y es un derecho constitucional. Pero parece que, en tiempos de emergencia, siempre hemos reconocido que el gobierno debe ser capaz de pedir a los ciudadanos sacrificios extraordinarios. Y si bien, por un lado, es muy valioso que nos reunamos para orar, por otro lado, si sentimos que algo es altamente contagioso durante un período de tiempo, y podemos amar en gran manera a nuestro prójimo dejando de reunirnos, está bien.

J.Leeman: Es una forma de amar al prójimo.

M.Dever: Sí, es un acto amoroso. Por tanto, yo diría que si tu estado, tu gobierno local, o quien sea que se encuentre en autoridad, pide específicamente que esas reuniones internas no ocurran por un período temporal, sin duda deberías cumplir con ello como un medio de amar a tu prójimo. Si estás en un país donde están usando esto para detener las reuniones cristianas de forma permanente, entonces tendrás que tomar en cuenta todo otro conjunto de consideraciones.

J.Leeman: Seguro todo esto es muy útil. Creo que se abordaron muy bien varios puntos.

Traducido por Alina Morales

 

 

Mark Dever es pastor en Capitol Hill Baptist Church y Presidente de 9Marks.

9Marks es un ministerio dedicado a equipar a pastores y líderes de iglesias

con una visión bíblica y recursos prácticos

para reflejar la gloria de Dios a las naciones a través de iglesias sanas.

Cómo respondieron las iglesias de DC cuando el gobierno prohibió las reuniones públicas durante la gripe española de 1918

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Cómo respondieron las iglesias de DC cuando el gobierno prohibió las reuniones públicas durante la gripe española de 1918

Por Caleb Morell

Mientras la Primera Guerra Mundial llegaba a su fin, otro enemigo se abría paso hacia la capital de la nación: la Gripe Española. Entre octubre de 1918 y febrero de 1919, se reportaron unos 50.000 casos en el Distrito de Columbia; 3.000 residentes de D.C. perdieron la vida [1]. En el pico de la pandemia, el gobierno de D.C. prohibió todas las reuniones públicas, incluyendo las iglesias. La forma en que los cristianos respondieron proporciona algunas lecciones y principios para responder a dilemas similares en nuestros días.

EL CRECIENTE NÚMERO DE MUERTES


Cuando se reportaron 162 nuevos casos el 1 de octubre, los funcionarios de la ciudad tomaron medidas. Se ordenó a las escuelas públicas que cerraran indefinidamente y las horas en que operaban las tiendas se limitaron de 10am a 6 pm [5]. Más cierres siguieron en los días siguientes. El 3 de octubre, se ordenó el cierre de las escuelas privadas y las playas. El 4 de octubre, el número de casos se elevó: 618 nuevos casos fueron reportados. Como resultado, el oficial de salud de la ciudad, el Dr. Fowler, pidió más prohibiciones de reuniones públicas, incluyendo servicios religiosos, patios de juego, teatros, salones de baile y otros lugares de diversión.
Los primeros casos activos en el Distrito fueron reportados en septiembre de 1918. Entre el 21 y el 26 de septiembre, seis personas sucumbieron a la gripe. El 26 de septiembre, el Oficial de Salud Dr. W. C. Fowler advirtió al público que tuviera cuidado con la gripe, pero dijo que no esperaba una pandemia completa [2]. Se equivocó. Al día siguiente hubo tres muertes más y 42 nuevos casos [3]. A partir de ese momento, los casos se multiplicaron rápidamente y las muertes siguieron poco después.

Un artículo de The Star el 27 de septiembre llamó la atención en el aumento de muertes [4].

El 4 de octubre, el titular de The Evening Star, con sede en DC, decía: «Iglesias cerradas mientras la gripe amenaza en DC» Según la documentación oficial, en la solicitud oficial se utilizaba el siguiente lenguaje:

Considerando que el cirujano general del servicio de salud pública de los Estados Unidos y el oficial de salud del Distrito de Columbia han advertido a los comisionados del Distrito de Columbia que las asambleas públicas bajo techo constituyen una amenaza pública en este momento; por tanto, que los comisionados del Distrito de Columbia ordenen que se pida al clero que omita todos los servicios de la iglesia hasta que los comisionados tomen medidas al respecto [6].

LA RESPUESTA DE LOS PASTORES

Las iglesias de DC respondieron llamando a una reunión de emergencia de los ministros protestantes el sábado 5 de octubre. Allí «votaron unánimemente para acceder a la petición de los comisionados de distrito de que las iglesias se cierren en la ciudad» [7]. Como The Evening Star informó al día siguiente que la «Federación de Pastores de Washington» cumpliría y apoyaría las medidas de seguridad exigidas por la ciudad [8], reunidos en la Iglesia Presbiteriana de la Avenida Nueva York, los pastores emitieron la siguiente declaración:

Resuelto, en vista de la condición prevaleciente en nuestra ciudad (la prevalencia generalizada de la gripe, que ha provocado la solicitud de los comisionados del Distrito de Columbia para el cierre temporal de todas las iglesias) nosotros, la Federación de Pastores, en asamblea especial, nos ponemos a derecho, cumpliendo alegremente con la solicitud de los comisionados, y entendemos que se aplica a todas las iglesias por igual. Recomendamos además que nuestra gente lleve a cabo en sus propios hogares alguna forma de culto religioso, recordando en oración especialmente a los enfermos, a nuestras naciones aliadas en la guerra y a la presente petición del préstamo de la cuarta libertad [9].

Una reunión de representantes de 131 iglesias afroamericanas decidió igualmente cesar los servicios. Aunque las respuestas a esta orden fueron mixtas, las iglesias demostraron una respuesta unificada al cumplir con las directivas del gobierno de DC.

La edición del sábado 5 de octubre de The Evening Star enumeró todos los servicios de la iglesia para el día siguiente. La mayoría de los encabezados simplemente declaraban: «no hay servicios» [10]. Algunas iglesias listaron mensajes más largos en sus anuncios de periódico, explicando su elección de reunirse al aire libre en su lugar. Una iglesia presbiteriana explicó su cancelación de los servicios de la siguiente manera:

En la medida en que ha parecido prudente a los comisionados del Distrito, después de una cuidadosa consideración del asunto, prohibir la reunión de la gente el domingo en sus lugares de culto habituales, ¿puedo sugerir que a la hora habitual del servicio matutino se reúnan en sus casas y se unan en oración común al Dios de las Naciones y de las familias, para que nos guíe con toda sabiduría en este tiempo de prueba, para que nuestros médicos y funcionarios públicos sean guiados en el cumplimiento de su deber y se fortalezcan con la ayuda divina, para que el pueblo sea sabio y valiente, cada uno en su lugar. No olvidemos nunca que «La ayuda viene del Señor que hizo el cielo y la tierra». He aquí que no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel [11].

LOS SERVICIOS PÚBLICOS AL AIRE LIBRE

Una forma en que algunas iglesias se las arreglaron para cumplir técnicamente con las regulaciones de DC mientras seguían reuniéndose fue obtener permisos para reunirse al aire libre. Examinando la sección de «Avisos de la iglesia» de los periódicos de la época se ve que muchas iglesias optaron por reunirse al aire libre el 6 de octubre, algunas frente a sus edificios, otras en parques públicos [12].

El Washington Times informó lo mismo el 6 de octubre: «Con el cierre de las iglesias por los comisionados, los pastores de la ciudad han organizado servicios al aire libre» [14]. Otro periódico informó el día anterior:

Todas las iglesias estarán cerradas mañana. Los servicios al aire libre serán sustituidos siempre que sea posible. Se han obtenido numerosos permisos para celebrar servicios en varios parques del gobierno de la ciudad. Estos servicios al aire libre continuarán cada domingo, hasta que los comisionados del distrito decidan que la epidemia ha disminuido lo suficiente, como para justificar la reanudación de las reuniones en los edificios de la iglesia [15].

Mientras que las iglesias tenían prohibido reunirse en el interior, todavía existía la posibilidad de obtener permisos para reunirse al aire libre [16].

LA RESPUESTA DEL DEPARTAMENTO DE SALUD

Esta medida de las iglesias de celebrar servicios al aire libre no fue bien recibida por el Comisionado de Salud del Distrito, Brownlow, quien el 9 de octubre ordenó que la prohibición de las reuniones públicas incluyera las reuniones al aire libre de las iglesias [17]. «Esta orden incluye todos los servicios interiores y exteriores de las iglesias» dijo el Comisionado Brownlow. «No se permitirán reuniones al aire libre» [18].

LA OPOSICIÓN A LA PROHIBICIÓN DE LAS REUNIONES DE LA IGLESIA

Las iglesias respondieron cumpliendo con esta restricción adicional a las reuniones al aire libre. En las semanas siguientes, el número de nuevos casos y muertes por el virus siguió aumentando en DC, alcanzando su punto máximo el 18 de octubre, cuando se informó de 91 muertes en un período de 24 horas junto con 934 casos nuevos, incluyendo al Comisionado de DC, Louis Brownlow. Luego, lentamente, la gripe comenzó a disminuir. El número de muertes reportadas en un período de 24 horas disminuyó a 28 el 28 de octubre, y el número de casos nuevos disminuyó a 235 [19].

A medida que estos números comenzaron a disminuir, las iglesias comenzaron a abogar por el levantamiento de la prohibición. El 25 de octubre, un artículo de opinión en la edición del viernes de The Star argumentaba que las iglesias debían ser transferidas de la clase de reuniones prohibidas a la clase de reuniones reguladas, como los trabajadores de la guerra en las fábricas. El autor enumeró dos razones:

(1) Porque una regulación estricta e inteligente puede prevenir absolutamente la aglomeración de los edificios de la iglesia y puede eliminar o reducir al mínimo el peligro de la distribución de gérmenes a través de tales asambleas; y (2) porque los propósitos de las asambleas de la iglesia son tales que les dan derecho a ser las últimas en ser absolutamente prohibidas por las autoridades civiles [20].

Según el autor, las reuniones eclesiásticas sólo deben prohibirse cuando sea absolutamente necesario, porque la prohibición de las reuniones eclesiásticas constituye una amenaza a la libertad religiosa:

Salvo en caso de necesidad absoluta e inevitable demostrada, el culto público en las iglesias no debe ser prohibido por las autoridades civiles, porque se trata de una cierta infracción en el espíritu y el efecto del libre ejercicio de la libertad religiosa. Las autoridades saben que a través de la lealtad nacional y civil su orden prohibitiva será obedecida. Sin embargo, deben ser reacios a impedir que los hombres y mujeres hagan lo que su conciencia y, en la creencia de algunos de ellos, el mandato de Dios los impulsa a hacer [21].

Además, el autor argumenta que las reuniones de la iglesia tienen un efecto positivo en la lucha contra la gripe:

En la influencia de las iglesias en las mentes y almas de los hombres, en la calma a través de una fe fortalecida en Dios, el pánico y el miedo en el que prospera la epidemia, las iglesias son potenciales trabajadores anti-influenza, aptos para cooperar de forma útil con nuestros médicos y nuestras enfermeras, de cuyo buen historial en estos tiempos que ponen a prueba las almas de los hombres, todos estamos justamente orgullosos [22].

Este autor no fue el único que se opuso a la prohibición de las reuniones de la iglesia. Al día siguiente, 26 de octubre, otro artículo informa que la Federación de Pastores Protestantes de Washington, DC, hizo «fuertes súplicas» al Oficial de Salud, Fowler, y al Cirujano General. Este grupo, que exactamente tres semanas antes había votado por las restricciones de la ciudad a las reuniones de la iglesia, ahora buscaba sin éxito obtener permiso para reunirse para el culto al día siguiente. Según un periódico, «se dijo a los miembros de la delegación que, hasta que las autoridades sanitarias no se sintieran plenamente seguras de que el peligro de propagación de la infección a través de grandes reuniones públicas había desaparecido, no se levantaría la prohibición» [23]. Los comisionados emitieron una declaración en respuesta explicando que no «deseaban interferir más de lo que es necesario por las condiciones inusuales con la reunión regular de la gente en sus iglesias». Sin embargo, indicaron que no se levantaría la prohibición general de todas las reuniones públicas, incluyendo iglesias, teatros y casas de cine hasta que la influencia de la gripe hubiera disminuido [24].

En una carta al editor de la edición de esa noche de The Evening Star, el Rev. Randolph H. McKim, pastor de la Iglesia de la Epifanía en Washington DC, protestó por la continua prohibición de las reuniones de la iglesia [25]. En el artículo de opinión, argumentó en términos contundentes que «nada ha contribuido tanto a ese estado de pánico que se ha apoderado de esta comunidad como el hecho de que la vida religiosa normal de nuestra ciudad ha sido desorganizada». Protestó además que cuando la Federación de Pastores se reunió con los comisionados de la ciudad para considerar el asunto, los comisionados razonaron puramente por «razones materialistas». No se dio ningún peso o consideración al poder de la oración o al consuelo contra la ansiedad que las reuniones de la iglesia proporcionarían. En palabras de los autores, «Que la oración tuviera alguna eficacia en el mundo físico fue una idea a la que no se le dio ninguna hospitalidad» [26].

Las cartas y los llamamientos de los pastores a los comisionados para que levantaran la prohibición continuaron durante varios días más, ya que las muertes y los nuevos casos siguieron disminuyendo. Un ministro bautista, el pastor J. Milton Waldron, publicó un editorial el 29 de octubre, escribiendo en nombre de «los mil cien miembros de la Iglesia Bautista de Shiloh». En el artículo, el pastor Waldron expresa la preocupación de sus miembros de que los funcionarios de la ciudad están «interfiriendo con la libertad de culto religioso». En particular, su pueblo siente que «las autoridades carecen de reverencia a Dios y no tienen un conocimiento correcto del carácter y la misión de la iglesia, cuando la colocan en la misma clase con salas de billar, salones de baile, lugares de cine y teatros». Como dice Waldron, «La iglesia cristiana no es un lujo, sino una necesidad para la vida y la perpetuidad de cualquier nación» [27].

LA PROHIBICIÓN FUE RETIRADA

Finalmente, el 29 de octubre los comisionados emitieron una orden para levantar la prohibición:

Que la operación de la orden de los comisionados del 4 de octubre de 1918, que pedía al clero de Washington omitir todos los servicios de la iglesia hasta que los comisionados tomaran más medidas, terminará el jueves 31 de octubre de 1918.

Según el oficial de salud de DC, el Dr. Fowler, las condiciones eran tales ahora que se sentía seguro por la caída de la tasa de mortalidad y la reducción del número de nuevos casos que «era seguro abrir las iglesias esta semana [jueves] y la apertura de los teatros, escuelas y otros lugares de reunión pública el lunes» [28]. Algunas iglesias pusieron anuncios en la edición del miércoles 30 de octubre de The Star anunciando la reanudación de los servicios. Por ejemplo, la Iglesia Bautista del Calvario anunció que reanudaría su reunión de oración de mediados de semana el jueves 31 de octubre, así como los servicios regulares del domingo 3 de noviembre [29].

Ese primer domingo, el reverendo J. Francis Grimke predicó un poderoso sermón que luego fue publicado y distribuido, «Algunas Reflexiones: Creciendo de la reciente epidemia de gripe que afectó a nuestra ciudad» [30]. En el sermón, Grimke reconoce que hubo «considerables quejas» por parte de algunos con respecto al cierre de iglesias. Sin embargo, ofreció una defensa de la prohibición de las reuniones:

El hecho de que las iglesias fueran lugares de reunión religiosa, y los otros no, no afectaría en lo más mínimo a la cuestión de la salud. Si evitar las multitudes disminuye el peligro de infectarse, era prudente tomar la precaución y no correr inútilmente el peligro, y esperar que Dios nos proteja [31].

EN CONCLUSIÓN

La gripe de 1918 es un ejemplo de cómo las iglesias de Washington DC respondieron a una crisis de salud pública y a las órdenes del gobierno de cerrar las iglesias. Durante una de las peores epidemias que han golpeado a nuestro país, las iglesias respetaron las directivas del gobierno por un tiempo limitado por amor al prójimo y para proteger la salud pública. Incluso cuando las iglesias comenzaron a estar en desacuerdo con la perspectiva de los comisionados, continuaron acatando sus órdenes. Esto demuestra que hay un lugar para la libertad de expresión y la defensa, al tiempo que se respeta y se somete a las autoridades gobernantes.

[1]https://www.washingtonian.com/2018/10/31/the-forgotten-epidemic-a-century-ago-dc-lost-nearly-3000-residents-to-influenza/

[2] https://www.influenzaarchive.org/cities/city-washingtondc.html#

[3] Evening star. (Washington, D.C.), 27 de septiembre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-09-27/ed-1/seq-1/

[4] Evening star. (Washington, D.C.), 27 de septiembre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-09-27/ed-1/seq-1/

[5] Evening star. (Washington, D.C.), 02 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. <https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-02/ed-1/seq-1/&gt;

[6] Evening star, 4 de octubre de 1918, p. 1. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-04/ed-1/seq-1/. Accedido el 10 de marzo de 2020.

[7] The Washington times. (Washington [D.C.]), 05 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-05/ed-1/seq-2/. Accedido el 10 de marzo de 2020.

[8] Evening star. (Washington, D.C.), 6 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos Históricos Americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-06/ed-1/seq-7/

[9] Ibídem.

[10] Evening star. (Washington, D.C.), 05 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-05/ed-1/seq-10/. 10 de marzo de 2020.

[11] Evening star. (Washington, D.C.), 5 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos Históricos Americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-05/ed-1/seq-10/. 10 de marzo de 2020.

[12] The Washington Times. (Washington D.C.), 5 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos Históricos Americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-05/ed-1/seq-2/. Accedido el 10 de marzo de 2020.

[13] The Washington Times. (Washington [D.C.]), 5 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos Históricos Americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-05/ed-1/seq-2/. Accedido el 10 de marzo de 2020.

[14] The Washington Times, 06 de octubre de 1918, EDICIÓN NACIONAL, página 19. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-06/ed-1/seq-19/. Consultado el 10 de marzo de 2020.

[15] The Washington Times. (Washington [D.C.]), 05 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-05/ed-1/seq-2/. Accedido el 10 de marzo de 2020.

[16] The Washington Times, 06 de octubre de 1918, EDICIÓN NACIONAL, página 19. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-06/ed-1/seq-19/.

[17] The Washington Times, 9 de octubre de 1918, p. 3.

[18] Ibídem.

[19] Evening star. (Washington, D.C.), 28 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-28/ed-1/seq-2/

[20] Evening star. (Washington, D.C.), 25 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-25/ed-1/seq-6/. P. 6.

[21] Ibídem.

[22] Evening star. (Washington, D.C.), 25 de octubre de 1918. Crónica de América: Historic American Newspapers. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-25/ed-1/seq-6/. P. 6.

[23] Evening star. (Washington, D.C.), 26 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-26/ed-1/seq-1/

[24] Evening star. (Washington, D.C.), 26 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-26/ed-1/seq-1/

[25] Evening star. (Washington, D.C.) 1854-1972, 26 de octubre de 1918, https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-26/ed-1/seq-7/ p. 7.

[26] Ibídem.

[27] Evening star. (Washington, D.C.), 29 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-29/ed-1/seq-24/

[28] Evening star. (Washington, D.C.), 29 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-29/ed-1/seq-1/

[29] Evening star. (Washington, D.C.), 30 de octubre de 1918. Crónica de América: Periódicos históricos americanos. Lib. del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-30/ed-1/seq-3/

[30] Grimké, F. J. (Francis James)., Butcher, C. Simpson (1918). Algunas reflexiones, surgidas de la reciente epidemia de gripe que afectó a nuestra ciudad: un discurso pronunciado en la Iglesia Presbiteriana de la Calle 15, Washington, D.C., el domingo 3 de noviembre de 1918.[¿Washington, D.C.?]: https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=emu.010002585873&view=1up&seq=3

[31] Ibídem. 6.

http://es.9marks.org/about/

¿Cuánto deberías pagarle a tus Pastores?

9Marcas

¿Cuánto deberías pagarle a tus Pastores?

Tiempo de presupuesto. La frase provoca temor en los corazones de muchos pastores. Las visiones que vienen a la mente son de las sillas con ejes de los presidentes canosos del comité de finanzas, que tienen décadas de antigüedad y las reuniones interminables  de negocios donde los méritos relativos al uso de bombillas compactas fluorescentes vs. incandescentes son debatidos.

No debería ser así.

Este artículo ofrece algunas breves perspectivas sobre las decisiones acerca de la compensación pastoral basadas en mi servicio de tres años como diácono de presupuesto en la iglesia bautista Capitol Hill en Washington, DC. Primero, hablaré sobre cómo las iglesias sanas tienden a generar decisiones saludables sobre la compensación pastoral. Segundo, mencionaré dos principios bíblicos que son importantes para determinar cuánto las iglesias deberían pagarle a sus pastores. Mi oración es que estas perspectivas sean de ayuda para las iglesias locales mientras llevan a cabo su proceso de revisión anual de la compensación.

LAS IGLESIAS SANAS TIENDEN A TOMAR DECISIONES SABIAS

En general, es necesario tener una iglesia local sana para producir una decisión sobre compensación pastoral que glorifique a Dios, sea motivadora y agradable. Particularmente, un entendimiento bíblico de la membresía y el liderazgo de la iglesia local es esencial para tomar decisiones saludables sobre la compensación. Las recomendaciones y decisiones sabias sobre compensación son hechas por:

  • Congregaciones que reconocen que respetar y honrar a sus pastores es beneficioso para ellas mismas, y que la sana enseñanza es preciosa y dadora de vida (ver Hebreos 13:172 Timoteo 3:16-4:5).
  • Una pluralidad de  ancianos —pagados y no pagados— que reconozcan que deben rendir cuentas por la manera en que pastorean el rebaño comprado con la sangre de Cristo (ver Hechos 14:2316:420:17, y 21:18Tito 1:5Santiago 5:14).
  • Diáconos que entienden y comunican las necesidades de la congregación y que actúa como amortiguadores siempre que surja una amenaza a la unidad (ver Hechos 6:1-71 Timoteo 3:8-13).

Si todo esto es verdad, el primer paso para preparar una decisión saludable sobre la compensación es, por la gracia de Dios, construir una iglesia local sana con estructuras bíblicas de liderazgo y rendición de cuentas.

Ahora a algunas prácticas de trabajo de una buena política. Hay sabiduría en remover el personal pastoral del proceso de toma de decisiones sobre compensación. Un anciano o diácono de presupuesto que no sea parte del personal puede reunir la información—discutida detalladamente más abajo—que es esencial para proponer una decisión sabia sobre la compensación. Dos o más ancianos que no sean parte del personal pueden tomar esta información y desarrollar una recomendación sobre la compensación para la aprobación de la congregación sobre todo el presupuesto (en CHBC, nosotros no hacemos publicidad el paquete actual de compensación para el personal, pero la información está disponible a solicitud). No voy a olvidar la ilustración de todo el personal de ancianos de la iglesia bautista Capitol Hill presentando a los ancianos de la reunión de presupuesto, y con toda confianza dejando las discusiones sobre compensación a los ancianos que no son parte del personal.

Sin un entendimiento bíblico sobre lo que es la membresía y el liderazgo de una iglesia sana, es menos probable que una iglesia local tome decisiones saludables sobre la compensación.

DOS PRINCIPIOS PARA PAGARLE A LOS PASTORES

Las Escrituras instruyen a las iglesias a motivar a sus pastores a través de una compensación justa. Las Escrituras también advierten a la iglesia sobre tener cuidado de un pastor que sirve principalmente por el dinero. Muchas iglesias americanas no le dan una compensación suficiente a sus pastores. Muchas familias han tenido que luchar a través de los años con una crisis financiera, no porque el Señor quiere que sus ministros tengan algún sufrimiento financiero, sino porque las iglesias no saben cómo ser generosas.

Aquellos que son responsables por la compensación pastoral deberían entender que la perspectiva de «mantener a un pastor pobre para que permanezca siendo humilde» es simplemente no bíblica y le hace daño a la iglesia. Al mismo tiempo, un pastor puede sucumbir a la avaricia tan rápido como cualquier otra persona. No es difícil abrir el periódico y encontrar ejemplos de pastores avaros e iglesias sin escrúpulos. Las Escrituras hablan de la carnalidad y la falta de piedad en exceso, y dirige a la iglesia hacia un equilibrio que motiva a los pastores sin tentarlos hacia la avaricia.

Motivación

En 1 Timoteo 5, Pablo instruye a la iglesia sobre el cuidado de ciertos cristianos. En los versículos 17-18, él establece, «los ancianos que dirigen los negocios de la iglesia bien son merecedores de doble honra, especialmente aquellos cuyo trabajo es predicar y enseñar». Y luego él cita Deuteronomio 25:4, diciendo «no pongas bozal al buey que trilla,» y aparentemente, lo que Jesús dijo registrado en Lucas 10:7: «el obrero es digno de su salario».

Además, Gálatas 6 instruye: «cualquiera que recibe instrucción en la palabra debe compartir todas las cosas buenas con su instructor» (Gálatas 6:6). El fracaso en proveer un salario justo a nuestros pastores afecta su habilidad de cuidar por sus familiar (ver 1 Timoteo 5:8), y el Señor escuchará su clamor (Santiago 5:4). Es una congregación sin sabiduría esa que cree que un pastor debería estar dispuesto a trabajar por —y su familia a vivir — con salarios de niveles de pobreza para el reino de Dios. En lugar de eso, la iglesia debería motivar a sus pastores no sólo sometiéndose a su liderazgo bíblico (Hebreos 13:17), sino compensándoles apropiadamente por el cuidado que tiene hacia las almas de la iglesia. Considera lo siguiente:

  • Vivienda. En asuntos de vivienda, motiva a tus pastores que viven en casas pastorales proveyéndoles una compensación relacionada a un retiro para ayudarle ante la falta de equidad en una casa. Si la iglesia no tiene una casa pastoral, debería pagarle al pastor para que viva de manera adecuada en la comunidad donde se encuentra la iglesia. Esto hace posible el ministerio de hospitalidad de su familia, un ministerio que es requerido para todos los ancianos (1 Timoteo 3:2).
  • Educación. En asuntos de educación, motiva a los pastores que son padres de hijos con edad escolar proveyendo subsidios adicionales para la educación si las escuelas públicas, especialmente en las áreas urbanas, no son adecuadas para la moral y el desarrollo intelectual de sus hijos.
  • Aumentos. En asuntos de productividad, recompensa a los pastores que han trabajado bien en la viña del Señor proveyendo aumentos del costo de la vida y aún aquellos relacionados con su desempeño.
  • Proporcionalidad. Asegúrate de que los diferentes niveles de compensación en el personal pastoral estén relacionados con la experiencia y las responsabilidades de trabajo. Los pastores con experiencias y responsabilidades de trabajo similares deberían ser recompensados de igual manera.
  • Discipulado. Provee libros y un presupuesto de gastos de comidas para los pastores. Los libros son grandes herramientas para el evangelismo y el discipulado. Y en los asentamientos urbanos modernos, la mayoría del evangelismo y el discipulado ocurre durante almuerzos. El tiempo de almuerzo puede ser el tiempo del día más productivo de tu pastor, mientras él discipula a los individuos de la congregación y construye relaciones con no creyentes.
  • Crecimiento profesional. Provee un presupuesto para el crecimiento profesional de los pastores a ser utilizado para conferencias y para construir sus propias librerías. Los pastores que reciben compañía ocasional de otros pastores, y aquellos que continúan creciendo en el conocimiento de la Biblia, son pastores felices y efectivos. Equípalos para que te equipen a ti.

Considera también si la decisión de una compensación en particular motivaría a la esposa de tu pastor casado. No es fácil ser la esposa de un ministro, aún cuando el dinero no es una preocupación. Una iglesia podría complicar los desafíos de la esposa de un pastor cerrando las manos en lo que se refiere a cuestiones de vivienda, educación, gastos de hospitalidad, y los gastos razonables del ministerio.

Estas palabras de consejería son dadas primeramente a la iglesia dentro de un contexto americano contemporáneo. Pero independientemente del contexto en que se encuentren, las iglesias deberían buscar formas específicas de contextos para ser abiertas con los pastores que cuidan bien de la iglesia.

Guardándose de la Avaricia

El segundo principio compensatorio es que la iglesia no debería darle a sus pastores una compensación extravagante. Pedro se dirige a los pastores de esta manera: «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto» (1 Pedro 5:2). Una manera efectiva de guardar a un pastor de la compensación exagerada es considerando la sabiduría colectiva de la compensación pastoral de muchas iglesias.

Un recurso excelente con el cual podemos comparar las decisiones sobre compensación pastoral está en el libro de Richard R. Hammar Compensation Handbook for Church Staff. El Manual está basado en una encuesta anual de iglesias, y presenta la información sobre la compensación organizada por categorías como la membresía de iglesia, ingresos, asentamientos (urbano, suburbano, y rural), educación pastoral, y provee datos sobre la compensación acerca del salario base, ayuda para la vivienda, subsidios, y beneficios. Este manual no sólo proveerá a las iglesias locales de una «información del mercado» relacionada con la compensación pastoral, sino que actuará como un freno para una compensación no razonable.

PRIMERO LAS PRIMERAS COSAS

No puedo hacer un énfasis exagerado en la importancia de la membresía y el liderazgo de una iglesia sana en el proceso de compensación pastoral. En mi trabajo, era un gran gozo encontrar una congregación, ancianos y diáconos que afablemente manejaban el proceso del presupuesto anual sin ninguna disputa o cruce de palabras. Donde había desacuerdos, la unidad del Espíritu prevalecía y los desacuerdos no se convertían en algo desagradable. «¡Cuán bueno y delicioso es los hermanos habitar juntos en unidad!» (Salmos 133:1). Enfócate primero en construir una iglesia sana, y el presupuesto vendrá como resultado de ello.

12 Preguntas que deberías hacerte antes de publicar algo en línea

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12 Preguntas que deberías hacerte antes de publicar algo en línea

astor, antes de publicar ese blog, estado de Facebook o tuit, ¿cuáles serían algunos indicadores que quisieras considerar primero? Para esto, quiero ofrecer 12 breves preguntas que puedes hacerte. Puedes pensar en ellas como luces indicadoras, parecidas a las que comprueba un piloto antes de despegar.

1) ¿Esto edificará? ¿informa sobre una conversación útil? (Mc. 12: 29–311 Co. 14:26).

Trata de pensar en lo que edificará a los demás. Todo lo que hacemos es obedecer la orden de amar a Dios y a los demás. ¿Cómo aumentarás su conocimiento, su fe o amor? ¿Representa con precisión cualquier posición con la que no estás de acuerdo? ¿Qué tan seguro estás de tus hechos? Esperamos que las trivialidades llenen nuestras vidas menos de lo que hacen en la internet. John Piper dijo: «Uno de los grandes usos de Twitter y Facebook será demostrar el último día que nuestra falta de oración no fue por falta de tiempo» Tiene razón.

2) ¿Será mal entendido fácilmente? (Juan 13: 716:12)

La privacidad de una conversación personal limita los malentendidos. En publicaciones públicas, algunas cosas sonarán de una manera para aquellos que nos conocen y de otra forma para aquellos que no. Las evaluaciones negativas a menudo se comparten mejor en privado, o no se comparten en absoluto. ¿Cuántos de nosotros hemos aprendido en nuestro lugar de trabajo que el correo electrónico es una forma terrible de compartir cualquier tipo de comentario negativo? Y, pensando en más publicaciones públicas, pregúntate: ¿hay razones por las que no puedas ser una buena persona para hablar sobre ciertos asuntos?

3) ¿Llegará a la audiencia correcta? (Marcos 4: 9 y otros)

Si estás corrigiendo a alguien, ¿la audiencia para esa corrección debería ser más amplia o más estrecha? ¿Es esa audiencia corregible? Cuando uses las redes sociales, considera quién está oyendo lo que estás diciendo. ¿Qué pasaría si todos en un salón vinieron y escucharon tus conversaciones después del servicio de hoy? Sin embargo, eso es lo hacemos todo el tiempo cuando estamos en línea.

4) ¿Ayudará a mi evangelismo? (Colosenses 1: 28-29)

¿Lo que estás a punto de comunicar va a ayudar, o pone obstáculos a los que estás evangelizando? ¿Es probable que disminuya el significado (para ellos) de su compromiso con el evangelio, o lo mejore?

5) ¿Traerá una controversia innecesaria e inútil? (Tito 3: 9)

Piensa cuidadosamente sobre la controversia. La línea entre el intercambio vigoroso de ideas y una especie de guerra social es a veces más delgada de lo que podemos pensar. ¿Para qué es esta controversia particular en la que estarías contribuyendo? ¿Cuándo es inútil? ¿Cuánto tiempo llevará? ¿Es este un asunto primario inevitable o es un tema sobre el cual el desacuerdo no es importante? ¿Esta controversia jugará en alguna otra división que amenace la unidad de nuestra iglesia local?

6) ¿Va a avergonzar u ofender? (1 Co. 12: 21–26)

¿Alguien se sentirá avergonzado u ofendido por lo que estás diciendo? Entiendo que el simple hecho de que algo sea ofensivo no significa decir que está mal, sino que simplemente debemos estar seguros de que el delito vale la pena.

7) ¿Comunicará cuidado? (1 Co. 12: 21–26)

¿Los que están principalmente interesados ​​apreciarán tus motivos? La privacidad en la comunicación transmite atención, un honor a la persona que recibe la información. Le gusta el hecho de que el informe de su médico es privado; pero no le importa que se anuncie la venta en la tienda. Si alguien prefiere ser abordado en persona, ¿por qué no hacer eso?

8) ¿Hará que la gente aprecie mejor a alguien más? (1 Co. 12: 21–26)

Señala la gracia de Dios en las vidas de otros, ministerios, argumentos, etc. Destacar algo que construya la estima de los demás por otra persona glorifica a Dios y alienta a otros a ver su obra en ellos.

9) ¿Te jactas? (Pr. 27: 2)

¿Lo que comunicas en línea llama más la atención que tu tema? ¿Cómo podría eso ser espiritualmente dañino para ti u otros? ¿Dejarás a las personas con una comprensión más precisa de ti? ¿Estás cayendo en la tentación de llamar la atención sobre ti mismo o sobre lo que sabes? ¿Cuándo fue la última vez que alentaste a otros al compartir algo vergonzoso o incluso pecaminoso sobre ti?

10) ¿Es el tono apropiado? (2 Juan 112Col. 4: 6Ef. 4:292 Ti. 2: 24–25)

¿La gente entenderá y se animará en la verdad que comunicas? ¿Qué tan importante es el tono para que tu mensaje sea recibido correctamente? ¿evidencias un tono amable, paciente y gentil? El tono literal de tu voz y la expresión de tu rostro expresa mucho de lo que quieres decir. En una conversación personal, puedes comprender más rápidamente que hay algo que necesita aclararse y puedes aclararlo. El internet no santifica la ira o la frustración.

11) ¿Está mal no decir nada? (Romanos 1:14)

¿Tienes la oportunidad o incluso la responsabilidad de comunicar algo? Algunos de ustedes hacen esto por su trabajo. ¿Has establecido una «relación» con lectores, amigos y seguidores en línea que esperarían que comentaras algo sobre un tema o situación en particular? ¡Nuestra libertad de expresión es una mayordomía maravillosa! Queremos usarla bien y de forma responsable. Supongo que incluso hay algunos trabajos que no valen la pena sacrificarse, ¿no es así?

12) ¿Qué aconsejan los demás? (Pr. 11:1415:2224: 6)

Cuando estás a punto de comunicar algo que sabes que otros encontrarán provocativo, ¿tienes buena resonancia para tratar de ayudarte a estimar la respuesta? ¿Tomas el tiempo para considerarlo antes de publicarlo? La velocidad de respuesta es tanto la capacidad de internet como la tentación de hablar demasiado rápido (Santiago 1:19Pr. 10:1914:2916:3217:27). Recuerda: darás cuenta de cada palabra que escribas (Mt 12:36).

¿Decir las cosas a una «distancia segura» de las personas nos tienta a decir cosas que no les diríamos en su cara?

Quizás podrías escribir estas preguntas y pedirle a un amigo que revise sus redes sociales con estas preocupaciones en mente. Incluso, puedes preguntarle a alguien que conoces, que no está de acuerdo contigo en algún tema que hayas publicado o escrito y mira qué diría. Muchos de nosotros podríamos mejorar nuestro cuidado al escribir. ¿Te imaginas cuánto cuidado tuvieron los apóstoles al escribir sus cartas?

Por Mark Dever

Mark Dever es pastor en Capitol Hill Baptist Church y Presidente de 9Marks.

¿Qué es tener éxito en el ministerio?

9Marcas

Entrenando pastores, edificando iglesias sanas

FUNDAMENTOS

Nota de los editores: edición del 20 aniversario

Nos gusta decir que 9Marks no tiene nada nuevo que ofrecer. Solo apuntamos a cosas que son muy, muy antiguas. ¡Reciban saludos de sus tatarabuelos!

Por supuesto, los cristianos de hace cien años no hicieron todo correctamente al edificar sus iglesias. Pero, por lo menos, buscaron las instrucciones en el lugar correcto—en las Escrituras. Ellos no encontraron dirección en los métodos de marketing modernos o en las encuestas a grupos de sondeo. Ellos no calcularon su trabajo en la iglesia según los vientos culturales. Ellos abrieron la Biblia, la estudiaron y trataron de moldear según ella su comunidad, gobierno y reuniones.

9Marks ha existido por veinte años para animar a los líderes de las iglesias a hacer lo mismo. Nuestra misión es simple: equipar con una visión bíblica y recursos prácticos a líderes de iglesias para que la gloria de Dios se refleje a las naciones a través de iglesias sanas.

Sí, necesitas conocer tu propio contexto, así como los padres necesitan conocer a sus hijos individualmente. Pero la Biblia provee toda la dirección que necesitamos para reunirnos como congregaciones, para afirmarnos unos a otros como miembros del cuerpo de Cristo a través de la práctica de las ordenanzas, para predicar la Palabra, para desarrollar líderes, para discipularnos unos a otros, para evangelizar a nuestros amigos y vecinos, para crecer en vida, en salud y vitalidad.

De manera extraña, demasiados libros y artículos para pastores afirman ofrecer la «clave» para el crecimiento de la iglesia. Usualmente, la clave es cualquier cosa que el autor cree que impulsó el crecimiento de los números de la membresía de su iglesia. El mensaje es: «¡Haz lo que hice!». Por supuesto, si esa fuera verdaderamente la clave del crecimiento, entonces ¿por qué el Espíritu Santo no la reveló? ¿Está tratando solamente de hacernos la vida difícil?

Desde el 2014, 9Marks ha venido publicando la Revista 9Marcas para ayudar a líderes y miembros de iglesias a pensar bíblicamente sobre diferentes áreas de la vida de la iglesia: la predicación, el evangelio, la membresía de la iglesia, la teología bíblica, el discipulado y la consejería bíblica.1 Todas las Revistas 9Marcas están en nuestro sitio en Internet y disponibles para que las descargues gratuitamente.

En esta edición conmemorativa del 20 aniversario, hemos compilado algunos de los artículos más esenciales—varios por cada una de las nueve marcas. Léelos y, después, pásalos a tus compañeros líderes de la iglesia.

Quizá 9Marks no exista de aquí a veinte años porque suficientes iglesias habrán captado la visión: sí, la Biblia es suficiente. Hasta entonces, oremos que Dios nos ayude a perseverar siendo fieles en apuntar una y otra vez a la Biblia. Más que eso, oremos para que más iglesias y pastores modelen y enseñen lo mismo. 1 Nuestra meta es continuar publicando esta Revista y tratar otros temas, por ejemplo: los ancianos, los diáconos, la evangelización, la disciplina en la iglesia, el canto, la oración, los programas de escuela dominical, el evangelio de la prosperidad, la autoridad, las misiones, la política, el pastorado a solteros, las transiciones pastorales, entre otros.

Mark Dever – Daniel Puerto – Jonathan Leeman

 

¿Qué es tener éxito en el ministerio? ¿Cómo se puede medir?

Esta pregunta es difícil de contestar porque hay en juego principios que compiten entre sí:

1. ¿Medir lo sobrenatural?  Los frutos sobrenaturales no siempre se pueden medir.

2. Éxito igual a fidelidad. Uno de nuestros criterios más importantes para el éxito debería ser si un hombre está o no predicando la Palabra fielmente y viviendo una vida de conformidad a la Palabra.

3. Más que cabezas en la asistencia.  El número de personas que asiste a una iglesia no es el único factor a considerar, sino cuántos miembros están creciendo en santidad, cuántos líderes se están levantando, cuántos miembros están yendo a las misiones, etc. Estos factores son mucho más ricos y complejos, y normalmente son mejores indicadores de la fidelidad y del éxito del ministerio de un hombre.

4. El éxito no es siempre visible. Un ministerio fiel y «exitoso» puede no presentar fruto obvio e inmediato. Adoniram Judson no vio ni un convertido por siete años. Además, las respuestas iniciales pueden ser tremendamente engañosas con el tiempo (Mt. 13:1-23). Y ¿cuánto «fruto» pudo ver el profeta Jeremías?

5. Pero el fruto visible debería ser considerado. Dios da diferentes talentos a diferentes personas. Es absolutamente posible que un hombre trabaje fielmente en algo para lo que no tiene talento. En tal caso, habrá poco fruto visible, lo cual debería considerarse al evaluar sus planes a largo plazo y el apoyo que recibirá. No todos los cristianos deberían pedir a la iglesia que se separe una porción de sus ingresos para apoyarles en un ministerio a tiempo completo. El fruto visible es una parte de esa consideración.

6. ¿Cuál es la conclusión?  El éxito en el ministerio principalmente significa fidelidad, pero hacer un intento por evaluar humilde y cuidadosamente el fruto del ministerio de un hombre debería jugar un papel de apoyo a la hora de sopesar el éxito en el ministerio.

Traducido por Kevin Lara.

http://es.9marks.org/about/

 

Así que!, estás pensando plantar una iglesia?

Así que!, estás pensando plantar una iglesia?Nathan Knight

No puedes plantar una iglesia si no sabes lo que es una iglesia

¿Qué piensas que necesitas? ¿El evangelio? Si. ¿Ser habilitado por el poder del Espíritu? ¿Una iglesia enviadora? Si. ¿Otros que vayan contigo? Si. ¿Algo de dinero? Probablemente. ¿Pero qué hay acerca de una eclesiología robusta?

La eclesiología no puede ser asumida o no debería ser considerada una distracción para la misión del plantador de iglesia. Tampoco puede ser un tipo de añadidura que incluyes aquí o allá según la necesidad. En cambio, la eclesiología debería informar, instruir, y aún ejercer la misión de plantar iglesias para la gloria de Dios.

En otras palabras: plantador de iglesias, necesitas una eclesiología robusta que se encuentre bien colocada antes de intentar comenzar a plantar una iglesia.

Una iglesia es más que una reunión de personas alrededor de un punto de predicación y cánticos. Hay líneas muy definidas que han sido dadas a nosotros por el Señor. Estas líneas distinguen a los cristianos del mundo así como ilustran una mejor ciudad en la cual todos viviremos por la eternidad. Debemos tomar el tiempo para pensar en estas líneas y cuidadosamente instituirlas para el bien de nuestros vecinos y la gloria de Dios.

Plantamos la iglesia Restauración aquí en el Distrito de Columbia en el año 2010. Permíteme dirigirte a través de cuatro de las preguntas que fueron útiles para nosotros conforme iniciamos nuestro trabajo.

  1. ¿Qué es una iglesia?

Suena ridículamente simplista, pero responder esta pregunta probó ser una de las cosas más útiles que hicimos.

¿Era nuestro estudio bíblico una iglesia? ¿Era la reunion de las personas con música y predicación una iglesia? ¿Cómo sabíamos que habíamos «tenido éxito» en plantar una iglesia?

Simplemente desglosando la palabra «iglesia» (ekklessia) en la Biblia aprendimos que la iglesia era un asamblea de «llamados».

También encontramos la definición clásica muy práctica. Esta definición requiere tres cosas antes de considerar una reunión de cristianos como una «iglesia».

  • La predicación apropiada de la Palabra de Dios (Proclamar el Evangelio)
  • La administración apropiada de las ordenanzas (Retrato del Evangelio)
  • Ejerciendo la disciplina de iglesia restauradora (Proteger el Evangelio)

Armado con esa definición y esas tres descripciones, sabemos que tanto nuestros objetivos como nuestros éxitos se parecen.

  1. ¿Quién forma parte de la iglesia?

La respuesta a esta pregunta pudiera parecer fácil excepto para aquellas advertencias en la Biblia de los falsos maestros, profesores que no perseveran, y aquellos que hacen cosas en el nombre del Señor pero nunca eran conocidos por Él. Por lo tanto, Él sabía que necesitábamos ser cuidadosos acerca de quien se identificaba con la iglesia.

Textos como Mateo 16:13-20 y 18:15-20 eran muy instructivos para nosotros. Nos ayudaban a ver la necesidad para definir apropiadamente tanto el mensaje del evangelio como los poseedores de ese mensaje atando y desatando a las personas según su doctrina y vida del evangelio.

Debido a esto, también pasamos mucho tiempo enseñando sobre el evangelio y lo que significaba vivir como un cristiano. Sólo después de hacer todo esto entonces comenzamos a darle la bienvenida a aquellos alrededor nuestro a la membresía de la iglesia que estábamos formando con oración (1 Corintios 12).

  1. ¿Quién toma las ordenanzas?

Una vez que la definición de una iglesia y las personas que hacen la iglesia es clarificado, comenzamos a discutir la relación entre la iglesia y las ordenanzas del bautismo (Mateo 28:19-20, Romanos 6:1-4) y la Cena del Señor (Marcos 14:22-25; 1 Corintios 11:17-33).

Las ordenanzas fueron dadas a la iglesia como señales o marcas de los embajadores del reino. Por lo tanto, sabíamos instintivamente no practicarlas hasta que nos hayamos convertido en iglesia.

El 28 de marzo de 2010 tuvimos una ceremonia donde miembros convinieron juntos en acuerdo con nuestra declaración de fe y pacto de iglesia. Otro hombre y yo fuimos subsecuentemente instalados como ancianos y sólo después de eso practicamos el bautismo y tomamos la Santa Cena juntos.

Puedes imaginar el gozo de aquellas 18 personas esa noche conforme nos reunimos y nos convertimos en iglesia. Eso por lo que habíamos estado orando, enseñando, y hablando por muchos meses finalmente se hizo realidad. Había sido plantada una iglesia, y Cristo era exaltado mientras otra reunión de cristianos era sacada del mundo a través de las líneas brillantes y valientes de la membresía, el bautismo y la Cena del Señor.

  1. ¿Cuál es mi trabajo como pastor?

Fuimos instalados como pastores porque nuestra gente había sido instruida sobre que buscar en las epístolas pastorales (1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:5-9). Una vez que nos convertimos en iglesia y fuimos oficialmente llamados como pastores, tomamos nuestras indicaciones de Hechos 6:1-6 y 20:17-35.

Estos pasajes nos dijeron que la mayor parte de nuestro trabajo era predicar, orar, estar alerta ante los lobos, pastorear el rebaño, cuidarnos a nosotros mismos, cuidar nuestras familias y hacer discípulos. Hebreos 13:17 se destacó también en nuestra mente: responderemos a Dios por la manera como hemos dirigido a estas personas.

La Eclesiología es importante

Una clara eclesiología establecida desde el inicio definió nuestra orientación para la plantación de iglesia. Nos dirigió, motivó y mantuvo enfocados en el plan de Dios para estas personas. El trabajo era duro, y continúa siéndolo, pero nunca nos hemos arrepentido empuñando la Palabra de Dios en la difícil labor de plantar iglesias.

La eclesiología es una de las metodologías de Dios para gloria. No nos frena o desvía de la misión. En cambio, alimenta la misión de la iglesia sacando del mundo al pueblo de Dios. Pablo le escribió a una iglesia local y le dijo que ellos eran «luces… en medio de una generación incrédula y perversa» (Filipenses 2:15).

Plantador de iglesia, piensa ahora en estas preguntas. No esperes para instituir convicciones claras hasta que hayas reunido una multitud, sino ordénalas cuidadosamente a medida que avanzas. Explica a aquellos alrededor de ti lo que haces y lo que no haces, para que puedan estar informados por el bien de su comunidad y la gloria de Dios.

Nathan Knight es el pastor de Restoration Church en Washington, D. C., Estados Unidos.

No puedes plantar una iglesia si no sabes lo que es una iglesia