Lo que significa y no significa ser «apto para enseñar»

Lo que significa y no significa ser «apto para enseñar»

Por Sam Emadi

«No creo que Colin deba ser pastor principal… tú sabes, él tiene una personalidad INTJ (por sus siglas en inglés)[1]». Quedé mudo, pues conocía a Colin por años y era un buen predicador, con sana teología, amaba a las personas y había demostrado tener agallas. No podía entender por qué mi amigo expresaba preocupación de que fuera pastor, particularmente a causa de cierto tipo prefabricado de personalidad.

Le pedí una aclaración. Mi amigo respondió: «bueno, él es un 4 y sabemos que los 4 luchan en su rol como pastores principales. Ellos sirven más para roles administrativos». Al ver mi confusión, mi amigo me explicó lo que significa una personalidad «4» según el eneagrama[2] y lo que podría decir sobre la idoneidad de alguien para el ministerio pastoral.

The boys in the back
Comencé a preguntarme: «¿qué iniciales y números caracterizaban mi vida y capacidad para el ministerio?». Nunca he hecho un examen oficial de personalidad, pero, una vez, un test de Facebook arrojó que soy más como Charlie de El ala oeste de la Casa Blanca y según BuzzFeed, aparentemente, entre las princesas de Disney, Cenicienta y yo seríamos probablemente mejores amigos por siempre. Dejaré que otros decidan cómo eso debiera formar mis ambiciones en el ministerio.

Sin duda, pocos de nosotros equipararíamos tan confiadamente los tipos de personalidad con roles de ministerio específicos. Sin embargo, en cierto nivel, cada uno de nosotros es tentado a seguir la lógica del mundo cuando se trata de identificar a futuros pastores y ancianos: mirar la apariencia externa en lugar del corazón (1S 16:7). Podemos valorar los dones, el carisma y la presencia en el escenario por sobre la piedad, la claridad y la sensatez. La Escritura, no obstante, revisa nuestra perspectiva mundana, recordándonos que Dios quiere a su iglesia en manos cuidadosas, no necesariamente carismáticas. Cada requisito para el ministerio pastoral en 1 Timoteo 3 y Tito 1 se enfoca en el carácter, no en los dones.

A excepción de uno.

Pablo le dice a Timoteo que los ancianos deben ser «aptos para enseñar» (1Ti 3:2). También le dice a Tito que los ancianos «debe[n] retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea[n] capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen» (Tit 1:9).

El único don particular que los pastores deben demostrar es la aptitud para enseñar. Pero ¿qué significa exactamente? ¿Los pastores deben ser capaces de cautivar una audiencia? ¿Deben tener una buena presencia en el escenario? ¿Los pastores son solo cristianos fieles… con un poco de dosis extra de encanto y carisma? ¿Qué significa ser «apto para enseñar»?

«APTO PARA ENSEÑAR» NO SE TRATA PRINCIPALMENTE DE UNA HABILIDAD RETÓRICA
Es fácil asumir que ser «apto para enseñar» debe tener algo que ver con la predicación. Dicho de manera simple, si quieres ser un anciano, tienes que ser capaz de predicar. Sin embargo, equiparar «apto para enseñar» con la predicación es una sobre-lectura de este requisito. Después de todo, Pablo no menciona la predicación en este pasaje. Tampoco él ni otro escritor en el Nuevo Testamento asume que la predicación sea el único contexto en el cual ocurre la enseñanza. De hecho, en otra parte de sus escritos, Pablo claramente se refiere a la «enseñanza» que ocurre en la iglesia fuera del ministerio de la predicación (Ro 15:14; Tit 2:3). Además, Pablo también reconoce que, aunque cada anciano debe poder enseñar, solo algunos de ellos dentro de la iglesia tienen ministerios de enseñanza pública significativa y consistente (1Ti 5:17).

Por lo tanto, si ser «apto para enseñar» no significa necesariamente «predicar sermones grandiosos», entonces, ¿qué significa?

Al mirar el mismo requisito en Tito 1, vemos a Pablo además explicando que ser «apto para enseñar» es «retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza», instruir en «sana doctrina» y reprender las ideas no bíblicas (Tit 1:9). Este enfoque en la sana doctrina continúa a lo largo de las epístolas pastorales. El anciano no debe enseñar «doctrinas extrañas» (1Ti 1:3), sino que debe modelar y enseñar doctrina con el poder para salvar a sus oyentes (1Ti 4:16). Él debe manejar con precisión la Palabra de verdad (1Ti 2:15), evitando «palabrerías vacías» que «conducirán a más y más impiedad» (2Ti 2:16). Su enseñanza debe producir «arrepentimiento» en sus oyentes y «pleno conocimiento de la verdad» (2Ti 2:25).

En resumen, Pablo se enfoca más en el contenido y en el resultado de la enseñanza que en su ejecución. «Apto para enseñar» no es sencillamente el «don del habla». Podrías ser capaz de cautivar a una multitud, pero si tu enseñanza no es verdadera o no produce santidad, no eres «apto para enseñar».

El propio ministerio de Pablo modela estos compromisos. Él nunca se jactó de su elocuencia; al contrario, buscó prudencia por sobre el estilo; claridad por sobre el carisma: «Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes, para que no se haga vana la cruz de Cristo» (1Co 1:17).

«APTO PARA ENSEÑAR» TIENE UN POCO QUE VER CON LA HABILIDAD RETÓRICA
«Apto para enseñar» se trata principalmente de integridad doctrinal, no de habilidad retórica. Después de todo, tienes que comunicar la sana doctrina para enseñarla. Pablo quiere que los pastores no solo dividan correctamente la Palabra, sino que puedan explicarla de una manera que produzca piedad (1Ti 4:16; 2Ti 2:25).

De este modo, ser apto para enseñar significa que puedes comunicar la sana doctrina de maneras que beneficien a la iglesia. No existe nada en el contexto del pasaje que sugiera que Pablo tiene en mente un formato particular de enseñanza. El punto es, ya sea en el púlpito, en una clase de Escuela Dominical, en un grupo pequeño o, incluso, en un discipulado uno a uno, que los pastores y ancianos sean capaces de usar palabras para clarificar, no para nublar, el significado de la Escritura.

Por lo tanto, ¿qué significa ser «apto para enseñar»? Este es mi resumen en una oración: ser «apto para enseñar» significa que una persona es capaz de enseñar y aplicar fielmente la Biblia a fin de que los oyentes crezcan en su conocimiento de la Escritura y la sana doctrina de una manera que produzca amor por Dios y por el prójimo.

UN PAR DE REFLEXIONES PASTORALES SOBRE SER «APTO PARA ENSEÑAR»
A la luz de lo anterior, a continuación comparto un par de sugerencias sobre cómo este requisito pastoral único debe moldear tanto nuestra filosofía del ministerio como nuestros esfuerzos para entrenar pastores y ancianos.

En primer lugar, Pablo enfatiza la piedad en el liderazgo; nosotros debemos hacer lo mismo.

Como ya se mencionó, ser «apto para enseñar» es un requisito pastoral único, el cual se centra de manera excepcional en el don más que en el carácter. Es mejor un predicador promedio con un carácter impecable que un predicador «talentoso» con un carácter cuestionable. Los pastores deben ser piadosos. Después de todo, la predicación común y poco espectacular no arruinará un ministerio, pero un fracaso moral sí lo hará.

Si son una iglesia que busca un pastor o eres un pastor que busca más ancianos, no asuman que el mejor candidato es el mejor predicador. Algunos hombres que parecen impresionantes en el púlpito actúan como paganos en casa. Mira más allá de la apariencia externa a los asuntos del corazón (1S 16:7). Identifica hombres que amen a sus esposas, sirvan a sus familias, cultiven la unidad de la iglesia, prediquen el Evangelio, practiquen la hospitalidad y discipulen a otros. En algún lugar de ese conjunto de hermanos, encontrarás hombres que también puedan enseñar.

En segundo lugar, Pablo exige que los pastores y los ancianos sean «aptos para enseñar» y los pastores no deben esperar nada menos de sí mismos o de sus hermanos ancianos.

«Apto para enseñar» podría ser el único requisito respecto a dones para el ministerio pastoral, pero eso no significa que sea negociable. Pastores, consideren cómo pueden cultivar este don entre los hombres piadosos y maduros en sus iglesias. Hagan una revisión regular del servicio/sermón. Compren libros doctrinalmente sanos para tu congregación. Den retroalimentación sobre la enseñanza y la predicación de otros. Estén dispuestos a dar oportunidades de enseñanza para que otros puedan crecer y desarrollarse como maestros.

Independientemente de lo que escojan hacer en sus contextos, busquen maneras de animar a otros a desarrollar sus dones. Algunos miembros de sus congregaciones serán más naturalmente talentosos que otros, pero, de hecho, puedes enseñar a otros cómo enseñar. Después de todo, John Piper obtuvo un C- en su clase de predicación, pero parece que le ha ido bien.

En tercer lugar, que «apto para enseñar» se enfoque más en la integridad doctrinal que en la habilidad retórica debe recordarnos que el trabajo del pastor es pastorear a las ovejas, no atraer a una multitud.

Eso es todo; esa es la reflexión.

Finalmente, pastores, cobren ánimo si son predicadores promedio (¡incluso bajo el promedio!). Dios no requiere elocuencia, sino que valentía y fidelidad.

Predicar y enseñar es desalentador; es una guerra espiritual. Conozco a más de un pastor que cada lunes escribe una nueva carta de renuncia, abrumado por sus deficiencias retóricas en el púlpito.

No obstante, si somos honestos, todo cristiano preferiría tener un predicador fiel que ocasionalmente masculla palabras y se pierda en sus notas que uno superficial y cautivador. Mi amigo Matt Smethurst a menudo me recuerda que los sermones son como las comidas: no recordamos la mayoría de ellas, pero estamos vivos solamente porque las consumimos. Si la cadena de abastecimiento de comida colapsara, ¿preferirías que te dieran un perro caliente en un plato de cartón cada día o un plato gourmet en porcelana fina una vez al mes? Un hombre que es «apto para enseñar» sabe cómo entregar comidas nutritivas a su congregación, incluso si no todas saben increíbles.

Pastor, recuerda, Dios requiere claridad, no inteligencia; fidelidad doctrinal, no florecimiento retórico. Como se ha dicho, otros podrían ser capaces de enseñar mejor el Evangelio, pero no pueden predicar un mejor evangelio. Podrías no ser elocuente o efectivo según los estándares del mundo, pero Dios aún podría considerarte «apto para enseñar».

[1] Introversión, Intuición, Racional, Calificador. Sigla según el Indicador de tipo de Myers-Briggs.

[2] Según el eneagrama el tipo 4 es una personalidad individualista, sensible, introspectivo, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental.

Sam Emadi es miembro de la Iglesia Bautista Third Avenue en Louisville, KY y se desempeña como Editor Principal en 9Marks.

¿Deben los pastores de hoy interesarse por la Reforma?

¿Deben los pastores de hoy interesarse por la Reforma?
Por D. A. Carson

Los pastores devotos a su ministerio tienen muchas cosas que hacer. Aparte de la meticulosa preparación de sermones frescos y estudios bíblicos semana tras semana, de las horas dedicadas a brindar consejería, del cuidado en el desarrollo de excelentes relaciones, de la evangelización cuidadosa y reflexiva (¡y que requiere mucho tiempo! ), la orientación de otra generación que viene detrás, las incesantes exigencias de la administración y la supervisión, por no mencionar el cuidado de sus propias almas, está el conjunto regular de prioridades familiares, incluyendo el cuidado de los padres ancianos, los preciosos nietos y un cónyuge enfermo (o cualquier número de permutaciones de tales responsabilidades), y, para algunos, los niveles de energía que disminuyen en proporción inversa a la edad.

Entonces, ¿por qué debería apartar horas valiosas para leer acerca de la Reforma, que normalmente se piensa que comenzó hace 500 años? Cierto, los reformadores vivieron en tiempos que cambiaban rápidamente, ¿pero cuántos de ellos pensaron seriamente en la epistemología posmoderna, el transgenerismo y la nueva (in)tolerancia? Si hemos de aprender de los antepasados, ¿no sería prudente elegir a los más recientes? No necesariamente.

EL PASTOR COMO MÉDICO GENERAL
Un pastor es, por definición, alguien parecido a un MG (un «médico general»). No es un especialista en, por ejemplo, el divorcio y las segundas nupcias, historia de las misiones, comentarios culturales o períodos particulares de la historia de la iglesia. Sin embargo, muchos pastores tendrán que desarrollar un conocimiento introductorio competente en todas estas áreas como parte de su aplicación de la Palabra de Dios a las personas de su entorno. Y eso significa que está obligado a dedicar algo de tiempo cada año a la lectura en amplias áreas. Una de esas áreas es la teología histórica. La literatura histórica bien elegida nos expone a diferentes culturas y épocas, amplía nuestros horizontes y nos permite ver cómo los cristianos de otros tiempos y lugares han reflexionado sobre lo que dice la Biblia y cómo aplicar el evangelio a toda la vida. ¡Sigue leyendo!

En segundo lugar y, más específicamente, un conocimiento creciente de la teología histórica hace maravillas al destruir la ilusión de que la exégesis perspicaz y rigurosa comenzó en el siglo XIX o en el XX. No todo lo que se escribió hace 500 años, o hace 1500 años, es totalmente admirable y digno de repetirse, como tampoco es totalmente admirable y digno de repetirse todo lo que se escribe en la actualidad. Pero esa lectura histórica es el único antídoto eficaz contra la trágica actitud de un seminario (cuyo nombre no se ha revelado para proteger a los culpables) que durante mucho tiempo sostuvo que sus estudiantes únicamente debían aprender una buena exégesis y una hermenéutica responsable: no necesitaban aprender lo que otros pensaban, ya que con la exégesis y la hermenéutica en su haber podían girar la manivela y ofrecer una teología fiel por sí mismos.

¡Qué ingenuo es creer que la exégesis y la hermenéutica son disciplinas neutrales y sin valores! La realidad es que necesitamos escuchar a otros pastores-teólogos, tanto de nuestros días como del pasado, si queremos crecer en riqueza, matices, perspicacia, autocorrección y fidelidad al evangelio.

¿POR QUÉ LA REFORMA?
Pero, ¿por qué centrarnos en la Reforma en particular? Aunque fue desencadenada por la cuestión de las indulgencias, el debate sobre las indulgencias pronto condujo, directa o indirectamente, a debates de sondeo acerca de la autoridad, el lugar de la revelación (¿debemos recurrir a un depósito ostensiblemente dado a la iglesia que abarque tanto la Escritura como la Tradición, o a la sola Scriptura?), el purgatorio, la autoridad por la que se perdonan los pecados, el tesoro de las satisfacciones, la naturaleza y el lugar de la iglesia, la naturaleza y la autoridad de los sacerdotes/presbíteros, la naturaleza y la función de la Eucaristía, los santos, la justificación, la santificación, la naturaleza del nuevo nacimiento, el poder esclavizante del pecado, y mucho más.

Todos ellos siguen siendo temas centrales en el programa teológico actual. Incluso la cuestión de las indulgencias sigue siendo importante: tanto el Papa Benedicto como el Papa Francisco han ofrecido indulgencias especiales plenarias en determinadas circunstancias (aunque en una estructura más restringida que la adoptada por Tetzel). Además, el estudio de la Reforma es especialmente saludable como respuesta a quienes piensan que la llamada «Gran Tradición», tal como se conserva en los primeros credos ecuménicos, es invariablemente una base adecuada para la unidad ecuménica, como si no hubiera herejías inventadas después del siglo IV. En este frente, el estudio de la Reforma fomenta útilmente un poco de realismo histórico.

Además del carácter hermenéutico distintivo de la Reforma que surgió de la sola Scriptura, los reformadores se esforzaron por desarrollar una hermenéutica rigurosa que estuviera alejada de los caprichos de la cuádruple hermenéutica que se impuso durante la Edad Media. Esto no significa que fueran literalistas simplistas, incapaces de apreciar los diferentes géneros literarios, las metáforas sutiles y otras figuras retóricas cargadas de símbolos; significa, más bien, que se esforzaron por dejar que la Escritura hablara en sus propios términos, sin permitir que se impusieran métodos externos al texto como una cuadrícula extratextual diseñada para garantizar las respuestas «correctas». En parte, esto estaba ligado a su comprensión de la claritas Scripturae, la perspicuidad o claridad de la Escritura.

La teoría católica acerca de la espiritualidad suele distinguir entre la vida de los católicos ordinarios y la vida espiritual de los católicos realmente comprometidos. Es casi una versión católica de la teología de la «vida superior». Se dice que conduce a una conexión mística con Dios, y que se caracteriza por prácticas y disciplinas espirituales extraordinarias. Pero aunque he leído a fondo, por ejemplo, a Julián de Norwich, encuentro una gran cantidad de misticismo subjetivo y prácticamente ninguna base en las Escrituras o el evangelio. Y, en lo que a mí respecta, no puedo imaginarme ni a Pedro ni a Pablo recomendando el retiro monástico para alcanzar una mayor espiritualidad: siempre es un peligro que ciertas prácticas ascéticas se conviertan en caminos normativos para la espiritualidad cuando no hay apoyo apostólico para ellas.

Nuestra generación contemporánea, cansada de los enfoques meramente cerebrales del cristianismo, se ve atraída por los últimos modelos patrísticos y medievales de la espiritualidad. Qué alivio, entonces, acudir a los escritos más cálidos de los Reformadores, y descubrir de nuevo la búsqueda de Dios y su justicia bien fundamentada en las Sagradas Escrituras. Por eso, la carta de Lutero a su barbero sigue siendo un clásico: está llena de aplicaciones piadosas del evangelio a los cristianos comunes, construyendo una concepción de la espiritualidad que no está reservada a la élite de los elegidos, sino a todos los hermanos y hermanas en Cristo. Asimismo, los primeros capítulos del Libro III de las Instituciones de Calvino ofrecen una reflexión más profunda sobre la verdadera espiritualidad que muchos tomos contemporáneos mucho más largos.

La Reforma es de fundamental importancia para entender la historia occidental. Tres movimientos a larga escala establecieron el escenario para el mundo occidental contemporáneo: el Renacimiento, la Reforma y la Ilustración. Cada uno de los tres es complejo, y los eruditos siguen debatiendo sus múltiples facetas. No obstante, la afirmación de que estos tres movimientos tienen roles fundamentales no se puede cuestionar fácilmente.

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¿POR QUÉ ESTA REFORMA?
Hay tres lecciones que debemos aprender de la Reforma acerca de la soberanía de Dios en los movimientos de avivamiento y reforma. Después de todo, existieron otros reformadores y movimientos reformistas que se mostraron prometedores en sus inicios, pero que en gran medida se esfumaron. Juan Wycliffe (c.1320-1384) fue un teólogo, filósofo, eclesiástico, reformador eclesiástico y traductor de la Biblia, y el trabajo que realizó se anticipó a la Reforma, pero no se puede decir que la precipitara. Jan Hus (1369-1415) fue un sacerdote checo, reformador, erudito, rector de la Universidad de Carlos de Praga y artífice de un movimiento reformista, a menudo llamado «husitismo», pero, por supuesto, fue martirizado y su movimiento, importante en Bohemia, no alcanzó en Europa más que la condición de predecesor.

¿Por qué Lutero, Calvino y Zuinglio vivieron lo suficiente como para orientar una Reforma gigantesca mientras que el traductor bíblico William Tyndale (1494-1536) fue asesinado? La retrospectiva histórica ofrece muchas razones por las que ésta vivió y aquella murió, por las que esta acción reformadora se desvaneció y aquélla encendió una llama incontenible. Vale la pena comprender los detalles históricos, pero los ojos de la fe verán la mano de Dios en la auténtica reforma, y nos recordarán que debemos alabarle por lo que ha hecho, y nuestras peticiones por lo que aún le rogamos que haga.

EXPLICA LA BIBLIA, HAZ TEOLOGÍA
La Reforma se destaca como un movimiento que buscaba integrar la exégesis de los libros bíblicos con lo que hoy llamaríamos teología sistemática. No todos los reformadores lo hicieron de la misma forma. Algunos actuaban como si estuvieran exponiendo los textos bíblicos, pero en realidad tendían a saltar de una palabra o frase fundamental a la siguiente, deteniéndose en cada punto para descargar tratamientos teológicos de los diversos «loci».

Otros, como Bucer, siguieron el texto más de cerca, pero también descargaron su tratamiento de los «loci» sobre la marcha, haciendo sus comentarios extraordinariamente largos y densos. Calvino se esforzaba en sus comentarios por lo que llamaba «lúcida brevedad», y reservaba su teología sistemática principalmente para lo que se convirtió en los cuatro tomos de la Institución de la religión cristiana. De hecho, los comentarios de Calvino son tan «escuetos» que no pocos estudiosos le han criticado por no incluir suficiente teología en ellos. Pero lo que llama la atención de todos estos reformadores, independientemente de sus éxitos o fracasos a la hora de lograr una integración adecuada, es el modo en que intentaron simultáneamente explicar la Biblia y comprometerse con una teología seria. En cambio, hoy en día pocos sistemáticos son excelentes exégetas, y pocos exégetas muestran mucho interés por la teología sistemática. Las excepciones no hacen más que confirmar la regla.

ENTENDIENDO SU ÉPOCA—Y LA NUESTRA
Los reformadores leyeron bien sus propia época. Aunque se apoyaron en la «norma» de las Sagradas Escrituras, comprendieron realmente dónde estaban las fallas en su propio tiempo y lugar. Algunas de las mismas cuestiones prevalecen actualmente. Por otra parte, lo que debemos extraer de los reformadores en este sentido no es solamente la lista de temas en los que se especializaron, sino la importancia de entender nuestros tiempos y aprender a comprometernos con la verdad de las Escrituras.

Traducido por Nazareth Bello

Don Carson es profesor de investigación del Nuevo Testamento en la Trinity Evangelical Divinity School en Deerfield, Illinois, y cofundador de The Gospel Coalition.

Peligros y Gozos del Discipulado

9Mark

Serie: DISCIPULADO

Clase 12

Peligros y Gozos del Discipulado

Por: Capitol Hill Baptist Church

I. Introducción

Lamentablemente, esta es la última clase del seminario de fundamento sobre el discipulado. Espero que te vayas de la clase más que emocionado acerca de discipular a otros de cuando la iniciaste.

En esta última semana queremos tocar dos temas finales: (1) los peligros del discipulado, tanto para el discipulador como para el discípulo; (2) el gran gozo que Dios nos da al discipular a los demás.

II. Siete peligros del discipulado

Vamos a considerar siete peligros de las relaciones de discipulado. Mientras caminamos a través de estos peligros, piensa específicamente en una relación de discipulado que tengas y considera donde han sido mantenidas estas actitudes.

¿Cuáles son las características negativas que el discipulado pudiera cultivar en el corazón de un discípulo? Comencemos considerando cuatro peligros que tiene el discipulado para el discipulador.

  1. La presunción

Problema: podemos colocarnos en un pedestal espiritual. Nos vemos muy importantes porque nos estamos reuniendo e influenciando cristianos más jóvenes. Somos tentados a pensar que a través de nuestras habilidades, dones, estrategias, tiempo y energía hemos cambiado la vida de otra persona. Podemos atribuir los cambios en sus acciones/perspectiva/teología a nuestro trabajo.

Corrección: el apóstol Pablo vio cambios tremendos en la vida de otros a través de su trabajo, pero observa como él se describe a sí mismo. «Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo» (1 Corintios 15:9-10). Cuando somos tentados a pensar que nuestro duro trabajo ha transformado a las personas, se nos recuerda que es la gracia de Dios que cambia las personas. Recuerda que tanto tu como tu amigo son pecadores, y es solamente por la gracia de Dios que ambos llegaron a amar a Cristo.

La gracia de Dios tiene un efecto claro en tu vida. Por tanto, Dios también te usará como medio para guiar a creyentes más jóvenes hacia Cristo, pero realmente no eres tu quien lo hace sino la gracia de Dios que los transforma. Como discipuladores necesitamos seguir el ejemplo de Pablo y recordarnos que nuestra fortaleza, enseñanza y sabiduría viene de Dios. Ref.: Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»

  1. La autosuficiencia

Problema: podemos quedar tan atrapados en nuestra relación de discipulado que olvidemos buscar a Dios para respuestas. Somos rápidos en dar respuestas de nuestro propio concepto. Estamos tan preocupados por (tal vez abrumados) los detalles esenciales, los pecados y luchas de las relaciones horizontales que no buscamos verticalmente la gracia y fortaleza que está llamada a equiparnos. Olvidamos preguntar «¿Qué está haciendo Dios en su vida?»

Corrección: como discipuladores necesitamos buscar a Dios rápidamente y depender de Él. Se lento para dar «respuestas,» rápido para escuchar y para buscar a Dios en oración. Fuimos creados para ser dependientes de Dios. Como discipulador, recuérdate constantemente tu necesidad de Dios por encima de todo lo demás en este mundo, incluyéndote a ti mismo. Pregúntate cosas como: ¿Estoy compartiendo mi propia opinión muy rápido? ¿He tomado tiempo para buscar en la Escritura y ver lo que Dios dice de esta situación? La autosuficiencia puede llevar a respuestas rápidas y menos cuidadosas a las luchas de nuestro amigo discipulado. Depender de Dios nos lleva a respuestas más cuidadosas y enfocadas en Cristo para las dificultades de nuestro amigo.

  1. No tengas una mente programada

Problema: el discipulado es un proceso y no un programa. Algunas veces estamos tan atrapados en nuestra agenda de discipulado que pasamos por alto algunas de las luchas inmediatas y generales que nuestro amigo tiene. ¡Se flexible con las necesidades inmediatas que surgen! o no seas tan orgulloso acerca de tu «plan original» que falles en eliminar un libro que simplemente no está ayudando a tu amigo.

Correción 1: no permitas que tu preocupación por implementar tu agenda te haga inconsciente de lo que está sucediendo en la vida de tu amigo discipulado. No comiences siempre comiences las reuniones con tu agenda de discipulado pre determinada. Disponte a abordar crisis inesperadas o luchas del día a día que puedan surgir en su vida, pero comprende que tiene que haber un balance: disponte a adaptarte a los problemas que surjan, pero no sean tan flexible que cambies los temas cada semana. Se exigente acerca de cómo conseguir el material que quieres que aprenda y al mismo tiempo se lo suficientemente flexible para abordar las luchas que tu amigo discipulado necesita ordenar.

Corrección 2: si el material no parece ser muy útil, entonces no seas tan orgulloso que no tengas la disposición de considerar un curso de acción diferente. Demuestra humildad al evaluar las reuniones juntos de vez en cuando para ver lo útiles que son.

  1. El sentido de fracaso

Problema: una relación de discipulado no está funcionando como esperabas. Tal vez no ves mucho crecimiento, o ves a tu amigo involucrado casi de manera inescapable en un pecado en particular. Tal vez no se llevan bien cuando están juntos. Todas estas cosas pueden ser desalentadoras y puedes sentir que has fracasado en la relación de discipulado. Para algunos, puedes hasta llegar al punto donde se encuentren tan decepcionados consigo mismos que comiencen a dudar de la habilidad de Dios para trabajar a través de ustedes.

Corrección 1: considera que el hecho de que solo eres un medio de Dios obrar en la vida de tu amigo discipulado. Cuando discipulas en el contexto de una iglesia, hay múltiples medios (otras relaciones, estudio personal, predicación en los servicios de adoración, seminarios de fundamento, etc.) que proveen enseñanza y fundamento en la Palabra.

Considera también la promesa de la Palabra de Dios de que no volverá a ti vacía (Isaías 55:10-11). No puedes esperar siempre ver fruto inmediato y tangible en tu discipulado. Y no permitas que una falta de fruto tangible te haga pensar que no estás haciendo ningún bien. Confía en que la Palabra de Dios dará fruto. Trata de estar menos enfocado en ti mismo y más enfocado en la Palabra de Dios como medio de cambio. Ora para que Dios use para ministrar su Palabra y ora por una actitud piadosa acerca del discipulado.

Corrección 2: Disponte a motivarlo a reunirse con otra persona. No hay nada malo en terminar una relación si no está funcionando. El reino de Dios no comienza ni termina contigo. Si Dios no está usándote para ayudar a crecer a esta persona se lo suficientemente humilde para admitir y motivarla a encontrar a otra persona.

Existen también algunos peligros que tiene el discipulado para aquellos que estamos discipulando.

  1. Intimidad inadecuada (en discipulados con personas de género diferente)

Problema: estudiar juntos, compartir luchas y orar juntos presenta mucha cercanía. Discipular a alguien del sexo opuesto puede llevar a una intimidad inadecuada entre un hombre y una mujer.

Corrección: en resumen, el discipulado profundo con personas del sexo opuesto debe ser evitado (a menos que te encuentres casado con esa persona). Si hay alguien del sexo opuesto que necesita ser discipulado, busca en tu iglesia a alguien que sea un creyente maduro y que tenga el mismo género de la persona.

  1. Dependencia del discipulador

Problema: luego de reunirte por un tiempo, tu amigo puede convertir en alguien que depende de ti para estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocimiento de la verdad, etc.

Corrección: como discipuladores, necesitamos motivarlos a construir disciplinas cristianas y conocimiento por ellos mismos para que puedan tener un caminar personal con Cristo. Para las cosas que hacen juntos, como el estudio de la Escritura y la oración, puedes tal vez hacer que ellos te enseñen lo que dice el pasaje. Esos los fuerza a aprender como estudiar y enseñar el texto a otra persona.

Lo que no quieres es que alguien dependa tanto de ti que deje de vivir fielmente luego de dejar de reunirse contigo. ¿Qué sucede si tu (el discipulador) de repente eres atropellado por un autobús hoy? ¿Es que tu amigo discipulado seguiría buscando ser fiel o dejaría de serlo porque ya no estás cerca? Lo que deseas producir son personas que busquen ansiosamente estas cosas (estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocer la verdad, etc.) aun mucho tiempo después de haber terminado la relación de discipulado.

  1. Confiar en ti fácilmente – tomar tu palabra como una verdad sin analizarla

Problema: tu amigo puede buscarte para conocer la verdad sin considerarla por sí mismo. Notas que nunca te hace preguntas o siempre toma lo que lee en una literatura cristiana como la verdad. Solo la Biblia es la Palabra de Dios inspirada. A veces tu amigo puede ir al extremo y sentir una lealtad exclusiva hacia ti.

Corrección: cuando sabes que alguien ha puesto un alto grado de confianza en ti, cuida el ejemplo que y el consejo que transmites. Enfatiza el hecho de que su rendición de cuentas por las decisiones que hacen es solo hacia Dios y por eso deben buscar su voluntad y no la tuya. Motívales a siempre examinar tu conversación a la luz de la Escritura y hacer de la Escritura el estándar dorado a través del cual comparan todo. También, motiva a que haga amistad con otros cristianos —especialmente aquellos que se encuentran fuera de su círculo social.

En todas estas áreas, debemos proceder con cuidado pero también con valentía confiando y dependiendo de Dios.

III. El gozo del discipulado

1. Cultiva un gusto por el placer de discipular.

A pesar de lo que podamos conocer acerca de los peligros asociados con las relaciones de discipulado, ¡debemos recordar que el discipulado es un gran gozo! Es un placer ser usado por Dios como una fuente de motivación espiritual que produce fruto significativo y duradero en la vida de otro ser humano.

¿Es un placer por el cual has cultivado un gusto y disfrute? Muchas personas pasan una cantidad de tiempo considerable trabajando para adquirir un gusto por cosas como el vino o el caviar o una docena de otras cosas que son limitadas o no tienen valor. ¿Has trabajado para adquirir un gusto, una capacidad para disfrutar de las cosas o un gran valor, aun valor eterno? ¿Has cultivado una capacidad de disfrutar del placer de discipular?

Discipular otra persona, ser un instrumento usado por Dios para proveer motivación espiritual en otra vida humana es un gran placer. Si eres un cristiano genuino debes tener la capacidad de buscar algo que sea de gran satisfacción para ti en este placer específico. Cultívalo. Decide que trabajarás para buscar algunos de tus más grandes gozos en la manifestación de esta disciplina.

2. Disfruta el gozo de ver a tu iglesia prosperar.

Lo que es más, un estilo de vida inmerso en un compromiso con el discipulado a través de tu iglesia local tiene otro gozo significativo. Tu compromiso a discipular no solo bendice potencialmente la persona con la que te reúnes sino que también es muy probable que tu iglesia misma sea bendecida y edificada por tu obra de discipulado. Una iglesia llena de relaciones donde los cristianos cuidan y se hacen responsables unos de los otros, tendrá mayor posibilidad de ser una iglesia más sana en su totalidad. Cuando discipulas a alguien de tu iglesia local no solo estás ayudando a una persona sino también edificando todo el cuerpo de Cristo.

3. Disfruta el gozo de ser fructífero para el reino.

Espero que todos nosotros deseemos ver el fruto de nuestra obediencia y trabajo para el reino. Bueno, una de las cosas más fructíferas que podemos hacer en nuestro esfuerzo por el reino es motivar a otra persona en su propio discipulado. Sabemos que Dios busca mantener y preservar el suyo hasta el final. Y sabemos que Dios lo hará a través de medios y cosas de este mundo que ha establecido para cumplir fines espirituales… como la predicación, la lectura de la Biblia, el compañerismo o relaciones de discipulado con otros cristianos. Por tanto, si quieres aumentar el potencial de tu vida siendo fructífero y útil para el reino de Dios, entonces comienza a construir relaciones de discipulado. Hemos visto a través de esta clase que Dios dice que utilizará estos medios —relaciones de discipulado— para edificar su iglesia. ¿Considerarías involucrarte en el plan de Dios para tus amigos? Se una fuente de motivación y bendición para ellos y es muy probable que seas fructífero para el reino en gran manera. No sé si Dios redimirá nuestra cultura o hará que mi político favorito gane. No sé si mis habilidades comerciales pueden producir riquezas que pueda utilizar en su iglesia o si mi investigación médica eliminará el gran sufrimiento humano, pero no si se que Dios busca que su pueblo crezca y sea bendecido a través de la motivación de otros cristianos. Por tanto, si deseo navegar contra viento y marea, por así decirlo, en lo que tiene mayor probabilidad de convertirse en un fruto bueno y duradero de mi vida… involucrarse en el discipulado parecer ser una elección obvia y sabia.

En nuestro estado caído cada cosa buena tiene el potencial de ser utilizado de mala manera, y el discipulado no es una excepción. Aun así, no podemos negar que esto debe ser una fuente de placer para un cristiano genuino. Recordar un año involucrado en una labor diligente de discipulado y ver el fruto, ver una vida que ha sido expandida en su capacidad de entender y disfrutar de la obra de Dios, esto es un placer real y duradero. No como los placeres temporales del mundo que se desvanecerán en algunos meses o años. El gozo del discipulado fructífero es un placer de 10,000 años… el tipo de placer que continuará provocando gozo en nuestro corazón por la bondad de Dios al usarnos para su gloria… aun 10,000 años desde ahora en adelante.

4. Disfruta del gozo de ver una cultura de discipulado en tu iglesia.

Queremos ver una cultura de discipulado ser desarrollada en nuestras iglesias. Cuando tienes una cultura de discipulado en tu iglesia local, tienes muchas personas de la comunidad que experimentan el gozo de discipular y están buscándolo ansiosamente por sí mismos.

¿Por qué es tan importante una cultura de discipulado? Queremos ver comunidades enteras definidas por marcas bíblicas. La cultura norteamericana motiva la búsqueda individual de nuestros deseos. El cristianismo motiva la búsqueda corporativa de los deseos de Dios.

Cuando las personas caminen en una comunidad que está marcada por el discipulado esto será visible. Las personas comenzarán a desearlo por ellas mismas y (con esperanza) comenzarán a buscarlo.

¿Cómo creas una cultura de discipulado en tu iglesia? Ciertamente, el liderazgo de la iglesia debe tener una visión para construir una cultura de discipulado y establecer un ejemplo para discipular a otros. Pero también quieres que todo cristiano de esa iglesia entienda que el discipulado —sea siendo un discipulador o alguien que es discipulado— es una responsabilidad para cualquiera que se llama a sí mismo un creyente.

5. Dirigiendo hacia arriba y hacia afuera para la gloria de Dios.

El objetivo de tu discipulado no es solo el crecimiento y la salud de un individuo sino la reproducción de discípulos haciendo discípulos. Esta es una de las tareas más difíciles del discipulado y es la fuente del sentido profundo de pérdida y gozo sustancial. En tu labor en la vida de otro creyente, tu objetivo debe ser hacerlos subir y potencialmente lanzarlos a partir de tu vida.

En mi propia experiencia en el discipulado, la dificultad y el gozo de esto ha sido claro en muchas ocasiones. Permíteme explicar lo que quiero decir con esto. No estoy diciendo que debemos ver nuestras relaciones de discipulado como un proyecto temporal. Hay personas con las que he pasado tiempo discipulando con las que aun me reúno y paso tiempo luego de años y años. Pero si soy realmente bendecido por Dios en una relación de discipulado, entonces el fruto de la relación hará que cambie con el tiempo. La persona que estaba motivando comenzará a crecer hasta el punto de comenzar a ellos mismos discipular a otros tal vez de la misma manera que tuve el privilegio de hacerlo con ellos. Algunas veces esto significa que comience a reunirme menos frecuentemente con esta persona ya que su tiempo limitado comienza a ocuparse con otros que buscan bendecir. Esto no significa que voy a «abandonar» a mi amigo después de cierto tiempo sino que por el bien del reino de Dios no voy a ser dependiente o posesivo. Si comienzo a ver que el momento espiritual en que fui utilizado para infundir en su vida alejarse de mí hacia otras relaciones fructíferas, alabaré a Dios por ello. Alabado sea Dios porque me favoreció al ser instrumento para ayudar a otro hermano o hermana en Cristo a convertirse en un exportador neto de motivación espiritual en la vida de los demás. Eso es lo que quiero decir con «dirigirlos hacia arriba y hacia afuera.» Esto significa ver tus relaciones como una oportunidad para bendecir multitudes a través de la obra de aquellos que has motivado.

IV. Reflexiones finales sobre el discipulado

1. El discipulado es la labor de la iglesia, no solo de los líderes.

No es solo una obra de los ancianos y las personas «prominentes» de la iglesia. Este es un ministerio que requiere de mucho tiempo y compromiso de muchas personas. Discipularse unos a otros es la labor de una congregación sana.

2. El discipulado puede ser una manera de propagar bendición más allá de CHBC.

CHBC es una iglesia transitoria, lo cual significa que muchas de las personas allí no tienden a permanecer por mucho tiempo. Puede ser que mientras trabajas para dar ejemplo de un buen discipulado y servir a un miembro de su cuerpo, plantes semillas que llevarán fruto a iglesias de las que nunca has escuchado. Mientras los miembros de su cuerpo son edificados por tu labor en sus vidas, entonces puedes tocar y bendecir al cuerpo de Cristo en general.

3. ¡El mayor énfasis en el discipulado comienza contigo!

Si todo esto parece bueno para ti, entonces entiendo que probablemente es la voluntad de Dios que este crecimiento en el discipulado comience o crezca en ti. No huyas de esta clase de pensamiento «esto es maravilloso, espero que más personas de CHBC hagan estas cosas.» Sal pidiéndole a Dios que te ayude a ser un catalizador en la vida de alguien. Sal y busca maneras en las que puedas relacionarte intencionalmente con otros en la iglesia con un enfoque deliberado en hacerles un bien espiritual.

4. Continúa creciendo en tu propio discipulado de Cristo.

Y para algunos de ustedes esto puede significar decidir, con la ayuda de Dios, fortalecer su relación con Cristo como primer paso para motivar a otros. Para todos nosotros, esto significa buscar deliberadamente conocer más y más del consuelo del evangelio para poder consolar a otros con la consolación que nosotros hemos sido consolados. Como miembro fiel de una iglesia, eres como una madre embarazada que sabe que no solo está comiendo para sí misma sino también para el bebé que lleva en su vientre. De la misma manera, tú como miembro de una iglesia local, no solo buscas alimento espiritual para ti mismo sino también para los demás que están a tu alrededor. No solo estudies la Palabra de Dios para ti mismo, en cambio aliméntate bien de la Palabra de Dios para que puedas alimentar tus relaciones de discipulado. Mientras haces eso, pienso que encontrarás que tu propio apetito espiritual innato aumenta para el bien de tu alma y para la gloria de Dios.

5. Busca personas y oportunidades para motivar a otros.

Y finalmente, recuerda que todo esto probablemente no solo sucederá sin ningún esfuerzo de tu parte. Gran parte del Nuevo Testamento, si está lleno de las verdades de la obra global de Dios Y el llamado imperativo al esfuerzo humano, también lo está del discipulado. Es muy poco probable que seas fructífero en el discipulado por casualidad, así que habla. Pero mientras buscas deliberadamente personas y oportunidades para motivar a otros, puedes sorprenderte de la obra que Dios hará a través de ti. No seas pasivo. Se activo en el trabajo, con la ayuda de Dios, para trabajar por el fruto del discipulado. Busca personas para motivarlas. Planifica como puedes ser una bendición espiritual para los demás. Piensa y actúa sobre planes para tener una conversación fructífera. Se activo en buscar ser una fuente que rebose que bendiga la vida de otros en la iglesia.

Eso es lo que significa ser un verdadero discipulador. Ser uno que conoce la gracia y sabiduría de la Palabra de Dios y que intencional y activamente establece maneras para compartir su motivación con la vida de los demás. Fundamentalmente, para eso fuiste creado, para eso fuiste redimido, para eso fuiste bendecido. Sal de esta clase y no solo comparte que muchas de estas cosas son verdad —siente la rica profundidad de la veracidad de lo que se ha dicho al dedicarte tu mismo con entrega a la vida de los demás. Se una fuente de motivación espiritual para tu bien y para la gloria de Dios.

La Rendición de Cuentas Bíblica

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Serie: CLASES ESENCIALES: DISCIPULADO

Clase 11

La Rendición de Cuentas Bíblica

Por: Capitol Hill Baptist Church

Introducción

Imagina estos escenarios:

  • Jonathan lucha con la pornografía por internet pero tiene vergüenza de hablar acerca de ello.
  • Debbie se enoja con sus hijos pero desea luchar contra la ira.
  • Wendy sabe que está en una carrera que es agresiva y si no tiene cuidado puede tomar control de su vida.

Una de las mayores mentiras del maligno es pensar que como cristianos podemos caminar solos—luchar con el pecado utilizando nuestra propia agenda y con nuestras propias fuerzas. Sin embargo, uno de los argumentos que hemos estado discutiendo acerca del discipulado es que los cristianos nunca deben luchar solos.

Estás en una guerra por la vida y la muerte. La batalla no puede ser ganada luchando por ti mismo. Necesitas ayuda del Señor provista por el Espíritu Santo y a través de otros creyentes. Este es el diseño de Dios para tu vida—pelear junto a los demás que están luchando para eliminar el pecado y parecerse más a Cristo.

Para este fin, queremos pasar el día de hoy reflexionando acerca de la responsabilidad bíblica y como luce en la vida de los creyentes. Primero, recuerda que hay malicia en rehusarse a rendir cuentas.   

Salmos 10:4 El malo por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (RVR60)

Los cristianos deben buscar rendir cuentas

Comenzamos con tres razones bíblicas por las que queremos buscar rendir cuentas.

  1. La Escritura motiva la confesión

1 John 1:9-10 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (RVR60)

La confesión es útil porque alivia nuestra carga de culpa y vergüenza, pero no lo hacemos solo porque nos hace sentir mejor. Primero y ante todo, confesamos nuestro pecado porque la Biblia nos lleva a hacerlo.

La confesión de pecado comienza con Dios. David clamó a Dios: «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos» (Salmo 51:4a). Nuestro pecado como cristiano es en última instancia una ofensa ante un Dios Santo. Debemos correr a Dios primero antes de reconciliarnos con los demás, pero también es importante confesar el pecado a otros creyentes. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16).

Las relaciones de discipulado sanas incluyen conversaciones acerca del pecado. La confesión es un acto de inicio de apertura y vulnerabilidad acerca del pecado ante Dios y con otros creyentes. Nunca es fácil hacerlo, pero la Biblia motiva de manera consistente a los cristianos a sacar su pecado de la oscuridad a la luz (Juan 1:1-53:19-211 Juan 1:5-7). Nunca debe permitirse que el pecado sea escondido y persista en la oscuridad. Traer el pecado a la luz significa exponerlo ante Dios y los demás (Efesios 5:3-16; ver especialmente el versículo 11).

La confesión de pecado trae misericordia para el pecador. Salomón escribe: «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.» (Proverbios 28:13)

  1. La Escritura nos advierte acerca del auto-engaño

Apenas ayer estaba cambiando de línea en la autopista y casi choco un vehículo que estaba en mi «punto ciego.» ¿Sabes lo que es el punto ciego? Tu espejo retrovisor no puede ver todo vehículo que viene detrás de ti. Hay un punto donde el vehículo puede estar transitando en la próxima línea de la autopista y no será visto por tu espejo retrovisor.

Los cristianos tienen «puntos ciegos»—maneras en las que los creyentes viven en ignorancia de morar en pecado y sus efectos dañinos en su vida. La ignorancia es la clave aquí. El pecado puede cegarme a mis propias faltas. El pecado me hace estar engañado acerca de la profundidad y amplitud de los problemas en mi vida.

El autor de los Hebreos escribe: «Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» (Hebreos 3:12-13)

El auto-engaño afecta a todos los cristianos. El autor de los Hebreos advierte a los creyentes: ¡Cuídate/ten cuidado! Puedes tomar decisiones necias que llevan a tener un corazón pecaminoso e incrédulo. El auto-engaño lleva a los creyentes a un ateísmo momentáneo—momentos en los que nuestra auto-dependencia y falta de confianza en Dios nos lleva a vivir más conforme al mundo y menos conforme a la verdad. Richard Sibbes describe dos pecados como los más peligros que los demás: «el orgullo espiritual y la seguridad.»[1] ¡No seas alejado de Dios por ellos!

¿Cuál es el antídodo para el auto-engaño? Según el autor de los Hebreos, es motivarnos unos a otros regularmente. Por tanto, él dice, «antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy;» para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» Fíjate en las dos ideas que la palabra «para que» conecta —motivarnos unos a otros diariamente ayuda a prevenir el endurecimiento que puede ocurrir a través del engaño del pecado. Esta motivación diaria es un antídoto para el engaño del pecado. Ayuda a prevenir el endurecimiento del corazón.

  1. La Escritura nos motiva a la honestidad acerca de la debilidad

Consideremos 2 Corintios 12:9. Pablo está en medio de una larga sección en 2 Corintios donde está defendiendo su apostolado contra los falsos apóstoles que están invadiendo la iglesia. En el capítulo 11, él habla acerca de jactarse y dice: «Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré. Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.» (2 Corintios 11:1830) A diferencia de la carne, que se jacta de su fortaleza, Pablo quiere enfocarnos en la debilidad. ¿Por qué? Porque sabe que Dios trabaja a través de nuestra debilidad. En el capítulo 12:7, él habla acerca de un aguijón en la carne que estaba atormentándolo. Pablo no fue específico acerca del problema pero cualquiera que sea, Pablo ruega a Dios que se lo quite. En respuesta, Cristo dice: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» En lugar de quitarle el dolor, Dios provee gracia para que Pablo soporte la prueba. El poder de Dios es manifestado a través de la debilidad de Pablo. La respuesta de Pablo: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:9-10). Pablo se jactará de su debilidad porque es en su debilidad que el poder de Cristo es evidente. Mientras Dios provee gracia para pasar por una prueba, te das cuenta de lo que es realmente la fortaleza. Contrario al pensamiento del mundo, donde una fortaleza es fortaleza y donde una debilidad es una debilidad, podemos ver a Dios manifestar su poder en medio de nuestra debilidad. Por tanto, de manera muy apropiada Pablo concluye diciendo: «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:10).

¿Cómo ves tu propia debilidad? ¿Es una fuente de vergüenza o un motivo para jactarse como Pablo hizo con el poder de Cristo? Contrario al mundo, que nos enseña a reflejar confianza y jactancia en nuestras fortalezas, Pablo nos exhorta a nosotros (los cristianos) a ser honestos acerca de nuestra debilidad porque es en nuestra debilidad que Dios manifiesta su fortaleza.

La necesidad de rendir cuentas

Dios, en su gran sabiduría, nos hizo para que viviéramos en comunidad y por eso nos dio la iglesia. En su gran bondad, Dios pone a los creyentes en medio de comunidades de pacto donde podemos escuchar la Palabra de Dios y crecer junto a otros creyentes.

Ahora, puedes decir, «yo recibo mucha motivación de los hermanos de la iglesia y a través de la lectura de la Palabra de Dios. Me ha estado yendo muy bien sin relaciones de rendición de cuentas.»

Eso está bien. Si deseas pensar de esa manera, está bien. Pero es peligroso. El pecado es un asunto serio. Sus efectos en tu vida son tan dominantes que va más allá de cualquier cosa que puedas imaginar. Basado en las tres razones de la Escritura mencionadas anteriormente, mi opinión es que la rendición de cuentas no es solo aconsejable sino una parte necesaria de tu crecimiento cristiano. Necesitamos a otros hermanos y hermanas en Cristo que caminen junto a nosotros para ayudarnos a ver las muchas maneras en que el pecado nos daña. Leer Santiago 5:1619-20.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

Guía para relaciones de rendición de cuentas

Con ese fin, quiero sugerir algunos lineamientos para relaciones de rendición de cuentas. Para que tus relaciones de rendición de cuentas sean efectivas sacando a la luz el pecado que prevalece en tu vida, a continuación nueve principios generales:

  1. Haz buenas preguntas.

En la Biblia aprendemos que para realmente entender a otra persona tenemos que hacer buenas preguntas. Salomón escribe: «Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre;
Mas el hombre entendido lo alcanzará.» (Proverbios 20:5). Para llegar al pecado, alguien tiene hacerte buenas preguntas. En mi mente, las buenas preguntas son las de la profundidad del corazón. Hay preguntas que van más allá de los aspectos superficiales de la vida y «sacan» el pecado que está en lo más profundo de tu corazón.

Considera un ejemplo de un cristiano que lucha con la mentira. Puedes comenzar haciendo preguntas de búsqueda de hechos para entender las circunstancias que rodean el pecado— ¿Cuándo comenzó este problema? ¿Qué tan frecuente le mientes a los demás? ¿En cuáles situaciones eres más dado a decir una mentira? Pero ve más profundo, tienes que hacer preguntas más perspicaces— ¿Qué estás tratando de ocultar con tu mentira? ¿Qué motivos egoístas te hacen mentirle a los demás? ¿Cuál es el «beneficio» de mentir y realmente piensas que vale la pena? ¿Cómo piensas rendir cuentas a Dios cuando tengas que explicar tu costumbre de mentir?

  1. No tengas temor a confrontar.

Cuando ves el pecado en la vida de alguien, ¿eres lo suficientemente valiente para confrontarlo?

Proverbios 26:4-5 dice: «Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión.»

La persona sabia está hablando con el necio y evaluando como responder al necio. Él no debe responder un comentario necio con otro comentario necio, o terminará como el necio (vers. 4). Por el otro lado, el hombre sabio no debe responder al necio de tal manera que «confirme» el engaño del necio de que es realmente sabio (vers. 5). La persona sabia ve como el necio se engaña a sí mismo y busca salvarlo de una futura auto-decepción.

Un comentarista escribe: «la persona sabia debe exponer las distorsiones del necio para servir a sus propios intereses a expensas de la comunidad y no debe aceptarlo en silencio y así contribuir a establecer su mundo desordenado contra la ley de Dios.[2]

Proverbios 24:6 muestra como la ventaja de otra persona es valiosa para deshacer visiones incorrectas de nosotros mismos, porque el necio se ha convencido a sí mismo de que es «sabio,» él necesita que la persona sabia le ayude a ver su propia necedad.

  1. Sé honesto

Hay pocas cosas mejores en esta vida que una respuesta honesta de un amigo y un beso de los labios de mi esposa. Salomón escribe: Proverbios 24:26 «Besados serán los labios del que responde palabras rectas.» Salomón consideró que una respuesta honesta es tan «maravillosa» como un beso.

Las respuestas honestas son muy importantes o la rendición de cuentas no funciona. Solo puedes cuidar de otra persona hasta donde la persona está dispuesta a ser honesta con su vida.

¿Qué beneficios obtienes de la honestidad? La honestidad ayuda a los demás a ver tu corazón, a conocer tus motivaciones, a evaluar dónde estás ciego y a ver donde necesitas más ayuda. Sin la honestidad la confianza mutua nunca puede ser construida y sin la confianza el discipulado no prosperará.

  1. Sé vulnerable

La rendición de cuentas simplemente no funciona si no estás dispuesto a ser vulnerable. Ciertamente, esto es difícil porque es muy incómodo tener otra persona involucrándose «en tus cosas,» observando tu pecado y jugando con tu vida. Para que la rendición de cuentas funcione, tienes que darte a conocer a los demás.

Aunque Pablo había reprendido a los corintios por su pecado, no dejó de hablar francamente con ellos ni de ser abiertos con ellos. Él escribe: «Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.» (2 Corintios 6:11). Sin embargo, él tuvo que amonestarlos porque se habían enfriado hacia él y habían «cerrado» sus corazones. «No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón. Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.» (2 Corintios 6:12-13).

Para que la rendición de cuentas funcione, también tienes que permitir que otros sean entrometidos. La palabra entrometido tiene una mala connotación en nuestra cultura, pero la utilizo de forma deliberada. Significa que necesitas que las personas vean más allá de lo superficial y vean algunos de los asuntos «más profundos» de tu corazón —orgullo y egoísmo, dolor y sufrimiento, temor del hombre, etc. Necesitas que las personas hablen a esas áreas, aun cuando no quieres escuchar consejo porque podría «arruinar» tus propios planes.

  1. Ten gracia.

Un esposo cristiano recientemente compartió con nosotros su deseo de recibir retroalimentación directa de su esposa. Él le pidió a ella que fuera honesta acerca de sus errores. Ella tomo seriamente sus palabras y compartió algunas de sus luchas con su comportamiento inconsistente.

Él dijo, «mi reacción a sus comentarios no fue con gracia. Por la manera en que reaccioné, no pensarías que realmente le pedí retroalimentación. Si hubiera sido ella, hubiera estado renuente de darme retroalimentación nuevamente.»

Pablo escribe en Colosenses: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6). Hablar con gracia se caracteriza por hablar con un tono suave (Proverbios 15:1) y una actitud amorosa (Efesios 4:29). Escuchar el punto de vista de otros sobre tus errores puede ser doloroso, incómodo y estresante. Puedes hacer que una experiencia difícil sea menos difícil poniendo siempre gracia en tu forma de hablar, tono y actitud.

  1. Sé humilde (Santiago 4:6-10)

Una relación de rendición de cuentas es una reunión entre dos pecadores que necesitan la gracia y misericordia de Dios. La altivez, la arrogancia, la venganza, el odio, la manipulación —son auto-destructivas y arruinan la rendición de cuentas bíblica genuina. Cuando le hablas a los demás acerca de su pecado, nunca debes hacerlo con una actitud pecaminosa. Eso no quiere decir que vas a ser perfecto cuando te diriges hacia el pecado de alguien sino que siempre debes ser cuidadoso acerca de tus motivaciones cuando le hablas a alguien acerca de su pecado.

La humildad es un componente necesario de la rendición de cuentas bíblica. La humildad equilibra el ambiente y le dice a la otra persona: «soy un pecador con una necesidad tan desesperada de la gracia de Dios.» La humildad motiva al oyente a tener un corazón y oídos abiertos a lo que puedas decir. Nadie desea escuchar a una persona arrogante sino a una persona humilde; muchos estarán dispuestos a escuchar. De manera práctica, una forma de hacer esto es por medio de la transparencia —permítele ver tus luchas.

  1. Sé un exhortador (Hechos 15:32)

La motivación es una parte importante de la rendición de cuentas. Una búsqueda honesta del pecado puede llevar al desánimo. Ten cuidado porque puedes abrumar a una persona con su pecado. La sabiduría, la oración y la guianza de los demás puede ayudarnos a entender cuando hablar acerca del pecado y que tan frecuente. Mucho muy rápido puede ser abrumador. Poco, poco frecuente puede llevar a una rendición de cuentas superficial. Como discipulador necesitas ser sabio acerca de cómo ayudas a alguien a ver su propio pecado. Considera cosas como: «¿Cuánto puede soportar esta persona? ¿Él o ella tiene ‘oídos para escuchar’ lo que necesito decirle? ¿Cuáles señales de crecimiento espiritual he visto en ellos y los he motivado con esta información?

Un seguimiento incesante del pecado sin misericordia lleva a la persona a un cristianismo sin esperanza. Un seguimiento incesante del pecado con mucho amor y motivación lleva a conformarnos a la imagen de Cristo.

  1. Ponte disponible (Gálatas 6:10)

Si no tienes tiempo no permitas que tu corazón compasivo le diga que «si» a alguien que necesita ayuda. La rendición de cuentas implica un compromiso de consentimiento (por ejemplo, semanal). Las reuniones poco frecuentes pueden ser un problema y suceden en esta iglesia.

Si no tienes tiempo para alguien no le haces ningún bien al decirle que «si» cuando piden tu ayuda. Solo di que «si» cuando realmente tengas tiempo en tu agenda. La rendición de cuentas y el discipulado serán frustrados si no tienen consistencia. Si, ¡persíguelos si lo necesitan! (Romanos 14:19)

  1. Enfócate en la Palabra (Hebreos 4:12-13)

Existe un peligro en limitar las relaciones de discipulado solo a la rendición de cuentas. Algunas personas se reúnen y pasan la mayor parte de su tiempo hablando acerca de sus luchas. Aunque obviamente apoyamos a los cristianos que hablan acerca del pecado, no queremos que esto sea lo único que caracterice su relación.

Las relaciones de rendición de cuentas siempre deben estar enfocadas en la Palabra. Aun en situaciones donde el pecado significativo necesite ser discutido, es importante como cristianos que de manera frecuente y rápida volvamos la conversación de vuelta hacia la Palabra de Dios.

Nuestro pecado distorsiona nuestra habilidad de ver la vida adecuadamente. La Palabra de Dios nos ayuda a corregir nuestra visión equivocada y ver el pecado como realmente es —una piedra de tropiezo para nuestras relaciones con Dios y con los demás.

En conclusión –

  • La rendición de cuentas buena y bíblica implica hacer buenas preguntas, no temiendo la confrontación, siendo honesto, disponible, vulnerable, con gracia y enfocado en la Palabra.
  • Los cristianos deben evitar el cristianismo nominal y anónimo. La rendición de cuentas bíblica es una parte importante y necesaria del crecimiento espiritual.
  • La rendición de cuentas es una parte del discipulado no toda.
  • Marcos 12:28-31 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (RVR60)
  • Finalmente, en el discipulado amas a Dios primero cuando amas a tu prójimo como a ti mismo.

[1] Richard Sibbes, The Bruised Reed [La Caña Cascada], (Carlisle, PA:  The Banner of Truth Trust, publicado primeramente en 1630, edición revisada en 1998), Pág. 95.

[2] Bruce K. Waltke, The Book of Proverbs Chapters 1-15 [El Libro de Proverbios capítulos 1-15], (Grand Rapids:  Eerdmans Publishing Co, 2004), p349.

Discipulando personas que están heridas

9Mark

Serie: CLASES ESENCIALES: DISCIPULADO

Clase 10

Discipulando personas que están heridas

Por: Capitol Hill Baptist Church

Introducción

Imagina estas situaciones:

  • Un amigo cercano llama, su esposa acaba de morir en un accidente trágico.
  • Uno de los miembros de tu grupo pequeño acaba ser despedido de su trabajo.
  • Tu esposa sufre un dolor crónico que afecta todo lo que hace.
  • Una joven esposa viene a tu puerta llena llorando. Su esposo acaba de empacar y dijo que la abandonaba.

¿Cómo respondes a estas situaciones? ¿Qué haces? ¿Cómo oras? ¿Cómo oras por esta persona? ¿A qué lugar de la Escritura vas? ¿Cómo das consuelo?

Vivimos en un mundo caído que muchas veces trae dolor, dificultad y sufrimiento. Para ser un buen discipulador es importante pensar en cómo ministrar a aquellos que están heridos.

Aunque nuestro estudio de hoy no será comprensivo, espero que sea una buena introducción al tema.

Lo que estamos pensando hoy es lo que los teólogos llaman una teología del sufrimiento. Cuando estudiamos una teología del sufrimiento somos forzados a hacer varias preguntas:

  • ¿Cómo veo el sufrimiento?
  • ¿Cómo es que mi visión del sufrimiento da forma a mi fe?
  • ¿Hay alguno de mis pensamientos sobre el sufrimiento que no sea bíblico?
  • ¿Cómo es que mi visión del sufrimiento da forma a la manera que cuido de los demás?

Para la mayoría de las personas (¡incluyendo muchos cristianos!), es una regla general buscar placer y evitar el dolor a toda costa. Sin embargo, lo que encontramos en la Escritura es que Dios utiliza el sufrimiento como un medio para ayudarnos a crecer en intimidad con Él y para darle más gloria. John Piper escribe:

«Debemos hablar de tal manera que hagamos que sufrimiento parezca normal y útil, y que no es una sorpresa en esta era caída. Los esfuerzos de la cultura norteamericana están casi todas diseñadas para construir una cosmovisión opuesta en nuestra mente. Aumentar la comodidad, la facilidad y la seguridad. Eliminar todas las decisiones que puedan traer incomodidad, problemas, dificultad, dolor o sufrimiento. Añade este esfuerzo cultural a nuestro deseo natural de gratificación inmediata y placer efímero, y el poder combinado para debilitar la satisfacción superior del alma en la gloria de Dios a través del sufrimiento es grande.» (John Piper, Counseling Suffering People [Aconsejando a personas que sufren], JBC, invierno 2003)

¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento? 

  • La Biblia es realista y honesta acerca del sufrimiento en un mundo caído. No pinta una imagen «optimista» de la vida cristiana, sino que es directa acerca de las dificultades que enfrentamos como creyentes (Génesis 3:16-192 Pedro 3:8-224:12-19).
  • Dios es totalmente soberano y totalmente bueno. (Isaías 40; Lucas 18:19). Sabemos de la Escritura que esto es verdad, aunque en tiempos difíciles nuestro intelecto o sentimientos nos llevan a negarlo. Nuestra mente pregunta, «¿Por qué un Dios bueno permite que le sucedan cosas malas a las personas buenas?» Nuestros sentimientos nos dejan ver lo muy heridos que estamos y por eso dudamos de la bondad de Dios. La verdad es verdad, aun cuando estamos luchando. Esa es una realidad a la que necesitamos aferrarnos AHORA MISMO. En lugar de negar a Dios, necesitamos clamar a Dios. Clamar a Dios es una manera de reconocer su soberanía y bondad, aun en medio de la confusión y el dolor. La cruz (la muerte de Cristo por nosotros) es de hecho la evidencia principal de la soberanía (Hechos 4:27-28) y  bondad de Dios (Romanos 5:8).
  • Al mismo tiempo, el hombre es pecador y responsable de sus acciones (Romanos 3:23; Gálatas 6; Filipenses 2:12-13). El pecado viene del hombre no de Dios. Decir lo contrario sería una blasfemia contra un Dios Santo. El hombre tiene una responsabilidad total en las decisiones pecaminosas que toma. Salomón describe como el necio cosecha necedad sobre su cabeza a través de la vida que vive.
  • Dios utiliza todo para sus buenos propósitos. Los hombres y las mujeres toman decisiones pecaminosas que los hieren a ellos mismos y a los demás, y cosechan dificultades en su propia vida y la vida de los demás. Dios usa todo (incluyendo nuestra decisión necia y sus consecuencias) para sus buenos propósitos (Génesis 50:20Romanos 8:28).
  • Dios construye cosas buenas en la vida de sus hijos, aun a través de las circunstancias difíciles. Las circunstancias difíciles no son agradables. El dolor es real y no es placentero. En consecuencia, las personas muchas veces interpretan el sufrimiento como un castigo de Dios. Sin embargo, la Escritura dice que Dios utiliza el sufrimiento para formar y moldear a sus hijos. No debemos desanimarnos porque nuestro sufrimiento «da fruto apacible de justicia» a los que en ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:5-11).
  • ¿Cómo debemos responder al sufrimiento como cristianos: volvernos a Dios y no alejarnos de Él. [Ejemplos de capellanía.] Para aquellos que están padeciendo sufrimientos hay muchas preguntas que deben ser respondidas, como «¿qué hacemos para que las cosas mejoren?» o «¿por qué está sucediendo esto?» Sin embargo, la pregunta más importante que una persona puede hacer y responder es: «¿Hacia quien nos volvemos en medio de nuestro sufrimiento?» Debemos confiar en la bondad soberana de Dios (Salmo 42:51156:3).

¿Cuáles son los propósitos de Dios en el sufrimiento?

En un mundo que normalmente vive para el placer y evita el dolor, los cristianos deben luchar por la tendencia a evitar el sufrimiento. El sufrimiento no es algo insignificante. Dios tiene propósitos para nuestro sufrimiento. Nosotros ciertamente no podemos entender todos los propósitos de Dios para el sufrimiento, pero podemos entender algunos porque son revelados en la Escritura.

  • El sufrimiento nos da una oportunidad para destacarnos como cristianos en un mundo que no honra a Dios. Debemos tener como un privilegio el sufrir como cristiano; no debe haber vergüenza en ello. «Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello» (1 Pedro 4:16).
  • El sufrimiento nos enseña a depender de Dios y no de nosotros mismos. Lo que es sufrimiento muchas veces hace en nosotros es que elimina los aspectos superficiales de nuestra vida, es como cuando pelamos una cebolla hasta llegar al centro. Lo que encontramos cuando llegamos al centro es la fealdad y falsedad de nuestro pecado; no queremos confiar en Dios o construir nuestra vida alrededor de Él. Queremos ser auto-dependientes y autosuficientes. Sin embargo, el sufrimiento nos enseña a volvernos de nuestra auto-dependencia y en lugar de eso volvernos hacia Dios. «Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia… pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos» (2 Corintios 1:8-9).
  • El sufrimiento nos enseña los decretos de Dios. «Bueno me es haber sido humillado,
    Para que aprenda tus estatutos.» (Salmo 119:71).
  • El sufrimiento nos hace madurar hasta convertirnos en personas piadosas que el Señor está moldeando por Él mismo. «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1:2-4).
  • El Salvador recibe gloria a través de nuestro sufrimiento. «Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría» (1 Pedro 4:13).
  • El sufrimiento hasta nos permite compartir la gloria del Hijo. «Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Romanos 8:17).

Es la prerrogativa de Dios permitir el sufrimiento. El dolor puede insignificante o significativo. Considera esto por un momento: Dios pudo haber escogido dejarnos en nuestro dolor y no hacer nada al respecto. Sin embargo, en su misericordia y porque el dolor no está más allá de la soberanía de Dios, Él utiliza el sufrimiento para traer mayor gloria hacia sí mismo y para formarnos más a su imagen.

Es nuestro privilegio y gozo ser partícipes del sufrimiento ya que Dios recibe gloria a través de ello.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

¿Cómo preparamos a nuestros amigos del discipulado para el sufrimiento?

El mejor momento para aprender acerca del sufrimiento no es en medio de una crisis. La mejor manera de preparar a alguien para el sufrimiento es reflexionando sobre una teología del sufrimiento cuando los tiempos son buenos.

  • Toma tiempo para hablar acerca del sufrimiento. Generalmente, en nuestras relaciones de discipulado solo hablamos acerca de las dificultades cuando estamos experimentando sufrimiento. No esperes a que llegue el sufrimiento para hablar acerca de ello. Si estás discipulando a alguien, haz que sea una prioridad hablar acerca del sufrimiento antes de que llegue. Sabemos que todo el mundo pasará por algún sufrimiento (en mayor o menor grado) en su vida. Por tanto, no se trata de un asunto de si el sufrimiento llegará sino
  • Ayúdales a eliminar los conceptos mundanos acerca del sufrimiento. Para la mayoría de los cristianos, hay algunas afirmaciones mundanas que influencian sus pensamientos acerca del sufrimiento. Ayúdales a desenredar las afirmaciones mundanas de su sufrimiento. Por ejemplo: mencionamos anteriormente como las personas consideran que el sufrimiento es algo malo. Ayúdales a darse cuenta que esto es contrario a la Escritura; el sufrimiento es una parte normal de la vida cristiana.
  • Estudia los propósitos de Dios para el sufrimiento según lo revelado en su Palabra. ¿Por qué? Eres más capaz de otorgar un significado piadoso al sufrimiento en medio de las dificultades si tienes tiempo para estudiar con antelación los propósitos de Dios según son revelados en la Escritura.
  • Estudia el sufrimiento utilizando buenos artículos y libros cristianos. Debido a que los autores cristianos han luchado con este tema por cientos de años, hay muchas cosas buenas escritas sobre el tema. Dos recomendaciones de libros: el libro de Steve Estes y Joni Erickson Tada titulado When God Weeps [Cuando Dios llora] o el libro de Don Carson How Long Oh Lord? [¿Por cuánto tiempo Dios?].
  • Construye relaciones antes de que llegue el sufrimiento. Como discipulador, puedes conocer mejor a la persona cuando las cosas no están tan difíciles—puedes explorar más de su vida, conocer sus fortalezas y debilidades y aprender acerca de ellos cuando las cosas están bien. Si construyes la relación en los tiempos buenos tendrás un fundamento sobre el cual trabajar cuando las cosas se pongan difíciles.
  • Enfócate en la fe. Recuérdales que los problemas llegarán y que deben prepararse para responder a ellos con fe (Juan 16:33).
  • Ayúdales a construir un fundamento en la bondad y soberanía de Dios. Cuando los cristianos luchan con el sufrimiento, ya sea que se den cuenta o no, lo que hacen muchas veces es dudar del carácter de Dios (Lucas 6:47-48). Ellos dudan de la bondad o de la soberanía de Dios o de ambas cosas. Puedes ayudar a preparar a las personas para el sufrimiento construyendo en ellos un entendimiento firme del carácter de Dios, especialmente de su bondad y soberanía. Una de las mejores cosas que puedes hacer como discipulador es estudiar el carácter de Dios con tu amigo cristiano, no solo con el fin de prepararlo para el sufrimiento sino porque le ayudará durante toda su vida cristiana.
  • Enséñales a meditar en el evangelio. Antes de que llegue el sufrimiento, construye en ellos el hábito de consultar y meditar regularmente sobre las verdades del evangelio. Ayúdales a recordar que Dios envió a su Hijo a sufrir en su nombre.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro amigo discipulado cuando los tiempos son difíciles?

  • Como discipulador y miembro de la misma iglesia, debes aceptar tu responsabilidad del pacto para ser partícipe de su sufrimiento. Nuestro pacto dice, «para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan» (1 Corintios 12:25-26). Si una persona lucha, no todos sentimos su dolor literalmente, pero si debemos mostrar preocupación por la persona. (Hablando de manera práctica, en una iglesia de 800 personas no podemos todos mostrar preocupación con el mismo nivel de involucramiento; algunos estarán directamente involucrados, mientras otros lo estarán en un segundo plano y orarán.)
  • Está presente cuando llegue el sufrimiento. No permitas que las personas experimenten el sufrimiento a solas. A pesar de sus muchos comentarios necios, debemos seguir dándole el crédito a los amigos de Job por la manera como lo cuidaron al principio de sus pruebas. Cuando fueron donde él se angustiaron mucho por los sufrimientos de Job. Después de un primer lamento y de rasgar sus vestidos, ellos siguieron la costumbre judía y se sentaron con él en silencio por siete días y noches. ¿Por qué? El texto dice: «Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande» (Job 2:13). Tu presencia en medio del sufrimiento es un medio poderoso de cuidar de los demás.

[Historia: Si hay tiempo, contaré la historia del hospital acerca del camionero y su esposa que perdieron su bebé. Él lloró como un bebé luego que la enfermera les llevó el niño muerto y les permitió sostenerlo, yo me senté en silencio por un largo tiempo y no sabía que decir. Finalmente, oré por ellos y me fui. Me sentí incompetente e inútil porque me senté en silencio por un largo tiempo y no supe que decir. Más tarde, me di cuenta lo mucho que significó para ellos el que solo me senté con ellos en medio de su dolor.]

  • Sé un embajador de consolación. Tienes un deber de mostrar consolación a los demás debido a que Dios primero lo hizo por ti. Pablo escribe: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios» (2 Corintios 1:3-4). No acapares la consolación que has recibido. Dios te consuela para que puedas consolar a otros. ¿Cómo hemos sido consolados? Por el evangelio. Dios envió a su Hijo a morir por nuestros pecados para que no tuviéramos que soportar la ira de Dios que merecíamos. ¡Qué buenas nuevas es eso para nuestros oídos! ¡Cuán consolador debe ser eso para nuestros corazones! Dios cuidó de nosotros al convertirse en el sacrificio principal en nuestro nombre—al enviar a su Hijo a morir por nosotros.
  • Ponte en la disposición de hacer sacrificios por los demás (Gálatas 6:10). Sufrir nunca parece llegar en un momento conveniente. No puedes programar una crisis en tu zarzamora y esperar que se ajuste perfectamente al tiempo asignado. Muchas veces las situaciones difíciles surgen cuando no tienes el tiempo para dedicarte a los demás. Por tanto, sería muy probable que requiera que como discipulador hagas sacrificios de tu tiempo para cuidar de una persona que tiene una lucha.
  • Instruye gentilmente en la dificultad pero principalmente consuela en la crisis. En medio de una situación difícil las personas pueden rápidamente abrumarse por las emociones y confundirse acerca de lo que deben hacer. Gentilmente y con gracia instrúyeles y guíales si necesitan ayuda, pero tu objetivo principal es mostrar consolación en medio de una crisis.
  • Reafirma el carácter de Dios: habla acerca de la misericordia y la bondad de Dios (2 Samuel 24:14Salmo 34:8). En medio de sus luchas las personas muchas veces buscan respuestas a las preguntas difíciles: «¿Por qué mi hijo está muriendo de cáncer?» «¿Por qué mi esposo tiene que morir ahora de un infarto?» «¿Por qué perdí mi trabajo; es que a Dios no le importa?» No te sumerjas en una discusión abstracta y teórica acerca de teología (por ejemplo: no trates de explicar el problema de maldad y como un Dios bueno puede permitir que maldad prevalezca). Enfoca tu conversación en reafirmar el carácter de Dios y su necesidad de confiar en su misericordia y bondad.
  • No trates de explicar lo que no sabes. Puede que no tengas una buena respuesta con algunas de estas preguntas «por qué.» No te sientas como que necesitas elaborar una respuesta o que has fallado en tu discipulado cristiano. Está ben decir «no sé.» Y luego enfoca tus respuestas lo mejor que puedas en las verdades fundamentales que han sido reveladas a nosotros en la Escritura. En lugar de tratar de responder las preguntas que no sabes, responde lo que sabes: el evangelio. En su sufrimiento, recuérdales verdades del gran evangelio como el carácter misericordioso y amoroso de Dios; el sacrificio suficiente del Salvador sufriente en nuestro lugar, etc.
  • La verdad siempre es verdad y el pecado siempre es pecado (Jeremías 10:10-11Romanos 6:23). En medio de una crisis, la verdad en blanco y negro y el pecado puede muchas veces convertirse en gris. Algunas veces las personas pueden comenzar a reconstruir su teología del sufrimiento en medio de una crisis. Cuando eso suceda, asegúrate de permanecer firme en lo que sabes que es verdad y lo que sabes que es mentira.
  • Ora con ellos y/o por ellos. Una de las cosas más consoladoras que puedes hacer por una persona es orar por ellos en medio de sus luchas. Ellos pueden no saber cómo orar porque están abrumados por sus luchas. Ora palabras de consuelo. Permite también que tus oraciones sean instructivas, dirigiendo su mente y corazón hacia verdades que pueden ser difíciles de enfocar en medio de su lucha. Para los creyentes que pueden hacerlo, ofrece orar con ellos. Es una motivación orar juntos e ir ante el trono juntos (Efesios 1:15-23).
  • Piensa como servirles de manera práctica, especialmente en medio de una crisis (Gálatas 6:13). Una de las primeras preguntas que puedes hacer cuando una persona está pasando por una lucha o crisis es, «¿Qué puedo hacer para ayudarte?» Piensa de manera práctica en lo que se refiere a ayudar a una persona que está luchando.

[Dos ejemplos: (1) Timmy se quedará con el carro de su papá luego del infarto. Justo después de que mi papá murió, Timmy se presentó y preguntó que podía hacer para ayudar. Él se dio cuenta de que el carro de papá aun estaba esperando en Newark y lo rescató en solo minutos antes de que fuera retirado por la grúa. (2) El miembro de la iglesia que respondió el teléfono por el pastor que mató a alguien en un accidente de automóvil. La mujer se presentó en la casa del pastor y se ofreció a lidiar con la gran cantidad de llamadas que sabía que llegarían una vez que la voz se difundiera en la iglesia.]

  • No temas pedir ayuda externa. Como discipulador, habrá momentos cuando estarás agobiado por las dificultades de tu amigo que está siendo discipulado. No temas buscar consejo externo (especialmente de pastores, o de otros miembros piadosos), y acércate a otros si no estás seguro sobre cómo ayudar. Estar abrumado o el hecho de que los demás tienen más conocimiento sobre cómo ayudar en un problema específico, pueden ser indicadores de que debes buscar ayuda externa.

En conclusión –

  • Discipular personas que están heridas comienza cuando los tiempos son buenos para edificar un fundamento sólido para cuando lleguen los tiempos difíciles.
  • Lidiar con las dificultades y las crisis requiere de discernimiento, mucha oración, amabilidad y consolación y una disposición a ayudar.
  • Alabado sea Dios por el privilegio que tenemos de guiar a otros que están sufriendo hacia la bondad y la misericordia de Dios.

CHBC

Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

¿Pueden las Mujeres servir como Pastoras?

9Marcas

¿Pueden las Mujeres servir como Pastoras?
Por Thomas Schreiner

Frecuentemente me preguntan si una mujer puede servir en el ministerio. Mi respuesta es siempre: « ¡Si, claro! Todos los creyentes están llamados a servir y ministrarse unos a otros».

Pero respondería de manera diferente si la pregunta fuera planteada de una forma más precisa: « ¿Existen algunos roles ministeriales en los que las mujeres no pueden servir?» Argumentaría que el Nuevo Testamento claramente enseña que las mujeres no deberían servir como pastoras (lo cual el Nuevo Testamento también llama obispo o ancianos). Está claro en el Nuevo Testamento que los términos pastor, obispo, y anciano se refieren al mismo oficio (véase Hechos 20:1728Tito 1:571 Pedro 5:1-2), y para el resto de este relato utilizaré los términos «anciano» y «pastor» de manera intercambiable para referirme a este oficio.

LA PROHIBICIÓN DE PABLO EN 1 TIMOTEO 2:12

El texto fundamental que establece que las mujeres no deberían servir como ancianos es 1 Timoteo 2:11-15. Leemos en el versículo 12, «Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio». En este pasaje, Pablo prohíbe a las mujeres involucrarse en dos actividades que caracterizan el ministerio de los ancianos: enseñar y ejercer autoridad. Vemos esto en las calificaciones para el oficio, entre otras cosas: los ancianos deben tener la habilidad para enseñar (1 Timoteo 3:25:17Tito 1:9; véase Hechos 20:17-34) y dirigir la iglesia (1 Timoteo 3:4-55:17). A las mujeres se le prohíbe enseñar hombres y ejercer autoridad sobre ellos, y por lo tanto se deduce que no deben servir como ancianos.

¿Está esta prohibición aún vigente hoy?

¿Pero está el mandato de que las mujeres no deben enseñar a los hombres o ejercer autoridad sobre ellos destinado a estar en vigencia hoy? Muchos hoy contienden que Pablo prohibió a las mujeres servir como ancianos porque las mujeres en los días de Pablo no eran educadas y por lo tanto no tenían la habilidad para enseñar bien a los hombres. También se dice que las mujeres eran responsables de las falsas enseñanzas que estaban perturbando la congregación a la que Pablo escribió en 1 Timoteo (1 Timoteo 1:36:3). Según esta lectura, Pablo apoyaría el servicio de las mujeres como pastoras si eran educadas adecuadamente y si enseñaban sana doctrina.

La prohibición está fundamentada en la creación, no en circunstancias

Estos intentos de relativizar la prohibición de Pablo deben ser juzgados como sin éxito. Pablo podría fácilmente haber escrito, «no quiero que las mujeres enseñen o ejerzan autoridad sobre los hombres porque no están educadas,» o, «no quiero que las mujeres enseñen o ejerzan autoridad sobre los hombres porque están divulgando falsas enseñanzas». Sin embargo, ¿cuál es la razón que Pablo da para su mandato en el versículo 12? La razón fundamental para el mandato se encuentra en el próximo versículo: «porque Adán fue formado primero, luego Eva» (versículo 13). Pablo no dice nada acerca de la falta de educación o acerca de las mujeres promulgando falsas enseñanzas. En cambio, él apela al orden creado, a la intención buena y perfecta de Dios cuando Él formó a los seres humanos. Es imperativo ver que la referencia a la creación indica que el mandato para las mujeres no enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres es una palabra transcultural, una prohibición que está atada a la iglesia en todos los tiempos y lugares. Al dar este mandato, Pablo no apela a la creación caída o las consecuencias que pertenecen a la vida humana como resultado del pecado. Más bien, él fundamenta la prohibición en el todo de la buena creación que existió antes de que el pecado entrara al mundo.

La razón fundamental por la que las mujeres no deberían servir como pastoras está comunicado aquí, y por tanto el argumento de la creación no puede ser descartado como limitado a la cultura. Además, el Nuevo Testamento contiene algunos llamados similares al orden creado. Por ejemplo, la homosexualidad no está de acuerdo con la voluntad de Dios porque es «contraria a la naturaleza» (Romanos 1:26); es decir, viola lo que Dios pretendía cuando hizo a los seres humanos como masculino y femenino (Génesis 1:26-27). Igualmente, Jesús enseña que el divorcio no es el modelo divino ya que en la creación Dios hizo un hombre y una mujer, significando que un hombre debería casarse con una mujer «hasta que la muerte los separe» (Mateo 19:3-12). Por tanto, también, toda comida debe ser recibida con gratitud porque es un don de la mano creativa de Dios (1 Timoteo 4:3-5).

En 1 Timoteo 2:11-15, Pablo fundamenta de manera específica su prohibición de las mujeres enseñando y ejerciendo autoridad en el orden de la creación, es decir, que Adán fue hecho primero y luego Eva (Génesis 2:4-25). La narrativa en Génesis está cuidadosamente construida, y Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos ayuda a ver el significado de Eva siendo creado después de Adán. Las críticas frecuentemente objetan que el argumento falla en persuadir porque los animales fueron creados antes que los seres humanos, pero esto pasa por el punto de Pablo. Sólo los seres humanos son creados a imagen de Dios (Génesis 1:26-27), y por lo tanto Pablo comunica el significado de Dios creando al hombre antes que la mujer, es decir, que el hombre es responsable de dirigir.

Pablo da una segunda razón de porque las mujeres no deberían enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres en 1 Timoteo 2:14: «y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión». El punto de Pablo aquí es probablemente no que las mujeres son más propensas a ser engañadas que los hombres, porque en otra parte él elogia a las mujeres como maestras de mujeres y niños (Tito 2:32 Timoteo 1:53:14-15), lo cual él no recomendaría si las mujeres por naturaleza fueran aptas para ser engañadas. Es probable que Pablo estuviera pensando otra vez en la creación, por la serpiente trastornar el orden creado al engañar a Eva en lugar de a Adán (trastornando así el liderazgo masculino), aunque hay evidencia de que Adán estaba con Eva cuando la tentación ocurrió (Génesis 3:6). El versículo 14 no enseña que las mujeres no estaban educadas, porque el engaño es una categoría moral, considerando que la falta de educación se soluciona con la instrucción.

La decepción de Eva no puede ser atribuida a la debilidad intelectual, porque fue debido a su rebelión, su deseo de ser independiente de Dios. Además, la referencia al engaño aquí no indica que las mujeres de Éfeso jugaron un papel primario en la difusión de falsa enseñanza, porque los falsos maestros mencionados en 1 Timoteo son hombres (1 Timoteo 1:20). En realidad, si a las mujeres se les prohibió enseñar porque defendían la falsa enseñanza, tenemos la extraña y poco probable situación de que todas las mujeres cristianas en Éfeso fueron engañadas por la falsa enseñanza. Más bien, el punto de Pablo es que la tentación de satanás a Eva en lugar de Adán amenazó el liderazgo masculino, porque él engañó y tentó a la mujer incluso cuando Adán estuvo presente con Eva mientras ocurría la tentación.  De hecho, cuando Eva fue engañada primero por la serpiente, la responsabilidad primaria por el pecado cayó sobre los hombros de Adán. Esto es evidente en Génesis 3, cuando Dios le habla a Adán primero sobre el pecado de la primera pareja, y esto es confirmado por Romanos 5:12-19 donde la pecaminosidad de la raza humana es remontada a Adán y no a Eva.

En resumen, 1 Timoteo 2:12 prohíbe a las mujeres enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia. Este mandato está fundamentado en el orden de la creación y es confirmado por la inversión de roles que ocurrió en la caída. No es una prohibición de limitación cultural o contextual que ya no aplica a las iglesias de hoy.

CORROBORANDO EL TESTIMONIO DEL RESTO DE LAS ESCRITURAS

Lo qué aprendemos acerca del papel de los hombres y las mujeres a partir de la creación de Dios de ellos

Lo que vemos sobre el papel de los hombres y las mujeres en el resto de las Escrituras confirma esta lectura de 1 Timoteo 2:11-15. El libro de Génesis nos da seis clases de evidencias de que los maridos tienen la responsabilidad primaria del liderazgo en el matrimonio: 1) Dios creó a Adán primero y luego a Eva; 2) Dios dio el mandato de no comer del árbol a Adán el lugar de Eva; 3) Adán le puso nombre a la «mujer» al igual que lo hizo con los animales, indicando su autoridad (Génesis 2:19-23); 4) Eva está diseñada como «ayudadora» de Adán (Génesis 2:18); 5) La serpiente engañó a Eva en lugar de Adán, usurpando así el liderazgo masculino (Génesis 3:1-6); y 6) Dios fue donde Adán primero, aún cuando Eva pecó primero (Génesis 3:9; ver Romanos 5:12-19).

Lo que aprendemos de la enseñanza de la Biblia sobre el matrimonio

Dicha lectura de Génesis corresponde con lo que descubrimos sobre el matrimonio en el Nuevo Testamento. Los maridos tienen la responsabilidad primaria del liderazgo, y las esposas están llamadas a someterse al liderazgo de sus maridos (Efesios 5:22-33Colosenses 3:18-191 Pedro 3:1-7). El llamado a la sumisión de la esposa no está fundamentado en normas puramente culturales, porque una esposa está llamada a someterse a su esposo así como la iglesia está llamada a someterse a Cristo (Efesios 5:22-24). Pablo designa el matrimonio como un «misterio» (Efesios 5:32), y el misterio es que el matrimonio refleja la relación de Cristo con la iglesia. El mandato para los hombres en lugar de las mujeres para servir como pastores, entonces, corresponde con el modelo bíblico del liderazgo masculino y la autoridad en el matrimonio.

Es importante observar que un papel diferente para las mujeres no significa inferioridad en las mujeres. Las mujeres y los hombres fueron igualmente creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Él les dio igual acceso a la salvación en Cristo (Gálatas 3:28), y ellos son herederos juntos de la gran salvación que es nuestra en Jesucristo (1 Pedro 3:7). Los escritores bíblicos cuestionan la dignidad, inteligencia, y personalidad de las mujeres. Vemos esto aún más claramente cuando reconocemos que sólo de la manera que Cristo se somete al Padre (1 Corintios 15:28), es como las esposas deben someterse a sus esposos. Cristo tiene igual dignidad y valor que el Padre, y por tanto su sumisión no puede ser entendida como algo que indica inferioridad.

Lo que aprendemos de otros pasajes acerca de las mujeres en la iglesia

Tampoco es 1 Timoteo 2:11-15 el único texto que habla sobre un papel diferente para los hombres y las mujeres en la iglesia. En 1 Corintios 14:33b-36 Pablo enseña que las mujeres no deben hablar en la iglesia. Este pasaje no prohíbe a las mujeres hablar en la asamblea en lo absoluto, porque Pablo motiva a las mujeres a orar y profetizar en la iglesia (1 Corintios 11:5). El principio de 1 Corintios 14:33b-36 es que las mujeres no deberían hablar de manera tal que se rebelen contra el liderazgo masculino o tomar sobre sí mismas una autoridad injustificada, y este principio está de acuerdo con el concepto en 1 Timoteo 2:11-15 de que las mujeres no deberían enseñar y ejercer autoridad sobre los hombres.

Otro texto que nos apunta hacia la misma dirección es 1 Corintios 11:2-16. Hemos ya visto en este pasaje que Pablo permite que las mujeres oren y profeticen en la asamblea. Es imperativo ver que la profecía no es el mismo don que la enseñanza, porque los dones son reconocidos en el Nuevo Testamento (1 Corintios 12:28). Las mujeres servían como profetas en el Antiguo Testamento pero nunca como sacerdotes. Igualmente, servían como profetas en el Nuevo Testamento pero nunca como ancianos. Además, 1 Corintios 11:2-16 deja claro que mientras las mujeres profetizan debían adornarse de tal manera que fueran sumisas a la autoridad y liderazgo masculino (1 Corintios 11:3).

Esto corresponde con lo que vimos en 1 Timoteo 2:11-15. Las mujeres no son líderes reconocidos de la congregación, y por lo tanto no deben funcionar como maestras o líderes de la congregación. El aspecto fundamental de 1 Corintios 11:2-16 no es el adorno de las mujeres. Los estudiosos no están seguros, en todo caso, si el adorno descrito representa un velo o usar el cabello recogido en la cabeza. Dicho adorno era requerido en los días de Pablo porque significaba que las mujeres están sometidas al liderazgo masculino. Hoy en día la manera en que una mujer usa su cabello o si usa un velo no significa que está o no sometida a los líderes masculinos. En consecuencia, deberíamos aplicar el principio (aunque no la práctica cultural específica) al mundo de hoy: las mujeres deben estar sometidas al liderazgo masculino, que se manifiesta no sirviendo como pastores o maestras de hombres.

CONCLUSIÓN

Las Escrituras claramente enseñan acerca de los papeles únicos de las mujeres en la iglesia y en el hogar. Son iguales que el hombre en dignidad y valor, pero tienen un papel diferente durante su estancia terrenal. Dios les ha dado muchos dones diferentes a través de los cuales pueden ministrar a la iglesia y el mundo, pero no deben servir como pastoras. El Señor no ha dado su mandato para castigar a las mujeres, sino para que puedan servirle gozosamente de acuerdo a su voluntad.

Traducido por Samantha Paz.

Por Thomas Schreiner
Thomas R. Schreiner es Profesor James Buchanan Harrison de Interpretación del Nuevo Testamento en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucky y es pastor de predicación en Clifton Baptist Church.

Motivando la Pasión por el Evangelismo y las Misiones

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 9

Hoy vamos a cubrir los temas de evangelismo y misiones. Debido a nuestro tiempo limitado, vamos a describir brevemente la superficie de ambos temas. Pero te motivo a leer más y considerar asistir a los seminarios de fundamento sobre misiones y evangelismo que detallan más estos temas. En algún sentido, estos temas no son separados sino que están muy relacionados. El evangelismo consiste en comunicar el evangelio a los no creyentes y las misiones en hacer evangelismo pero atravesando las barreras culturales.

Parte 1. Motivando el evangelismo

Comenzamos pensando acerca de algunas razones por las cuales evangelizamos.

  1. El evangelismo es obligatorio y mandatorio para los cristianos

Entendemos que el evangelismo es normal para los cristianos.

En 2 Corintios 5:1114, el apóstol Pablo escribe, «Por tanto, como sabemos lo que es temer al Señor, tratamos de persuadir a todos, aunque para Dios es evidente lo que somos, y espero que también lo sea para la conciencia de ustedes… El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron.» (NVI) Él no dice, «debido a que somos apóstoles tratamos de persuadir a los hombres» o «debido a que tenemos un don especial de evangelismo tratamos de persuadir a los hombres.» En cambio, él escribe que debido a su temor por el Señor es obligado a compartir el evangelio y el amor de Cristo. Lo mismo debería también ser verdad para cada cristiano-porque tememos a Dios somos obligados a evangelizar.

El evangelismo es ordenado a todos los cristianos. Compartimos nuestra fe con un mundo que no es salvo porque es lo que Dios nos ordena hacer. No tiene sentido acaparar el evangelio para nosotros mismos. Tenemos las mejores noticias que nadie pudiera querer conocer. Por tanto, ¿por qué queremos dichas buenas noticias?

  1. El evangelismo es una fuente de gozo para los cristianos

No sólo evangelizamos porque se espera que lo hagamos como cristianos sino también porque el evangelismo es una fuente crítica de gozo para los cristianos.

Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes. Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos. Hermano, tu amor me ha alegrado y animado mucho porque has reconfortado el corazón de los santos. (Filemón 1:4-7 NIV)

Pablo expresa gozo por el fruto de la obra de Dios en la vida de su amigo Filemón, pero él también motiva a Filemón (y a nosotros por añadidura) a compartir el evangelio regularmente para nuestro gozo. Cuando compartimos nuestra fe, ganamos un mayor entendimiento de cada buena cosa que tenemos en Cristo. Nunca debemos hacer sentir culpables a los cristianos por el evangelismo. Queremos que los cristianos compartan el evangelio porque eso profundiza su relación con Cristo. Debemos compartir nuestra fe para comprender completamente (y posiblemente disfrutar) las buenas nuevas que tenemos en Cristo. El evangelismo no es solo para las demás personas sino que también nos ayuda a crecer espiritualmente.

  1. El evangelismo es para la gloria de Dios

La tercera razón por la que motivamos el evangelismo está en su propósito principal: glorificar a Dios.

Romanos 3:25-26 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. (RVR60)

El propósito de la obra sustitutiva de Cristo fue primero y ante todo vindicar el nombre de Dios, porque su tolerancia anterior por el pecado había hecho que su justicia pareciera estar llamada al cuestionamiento. Sabemos de otros lugares de la Escritura que Dios mostró amor por nosotros a través del sacrificio de su Hijo, pero la gloria de Dios fue lo primero que tuvo en mente. Recordar que la gloria de Dios y el bien de sus hijos son inseparables. Lo que glorifica a Dios es «bueno» para nosotros.

Motivando el evangelismo en el discipulado

En tus relaciones de discipulado ganas más motivación por el evangelismo cuando entiendes porque lo haces. Como mencionamos anteriormente, el discipulado no es un cambio de comportamiento sino la formación del corazón, la mente, los deseos y la motivación del cristiano. No queremos promover una obediencia legalista sino que sea fruto de un corazón transformado, una de las razones de evangelismo que glorifica a Dios.

Una preocupación activa por los perdidos le enseña mucho a los demás. Si eres un discipulador esto ayuda cuando tus amigos ven el evangelismo como una parte natural de tu estructura de vida. Esto no es realizado a través de un programa especial o como una actividad ocasional sino que es una parte normal de tu vida diaria.

Toma tiempo para pensar en cómo puedes alcanzar a otros estratégicamente. El evangelismo no tiene que ser espontáneo, puede ser muy deliberado y planificado. Algunas veces solo se necesita una simple conversación con un amigo—pensar en quien es en su esfera de influencia, quien refleja apertura a las cosas espirituales y por quien está orando. Simplemente una o dos conversaciones sencillas pueden darle a tu amigo la motivación necesaria para ser valiente.

Lean juntos un libro sobre evangelismo. Algunas sugerencias: Evangelism and the Soveignty of God [El Evangelismo y la Soberanía de Dios], J. I. Packer; Words to Winners of Souls [Palabras para ganadores de almas], Bonar; The Gospel and Personal Evangelism [El evangelio y el evangelismo personal], Mark Dever; Tell the Truth [Di la verdad], Will Metzger; Christianity Explained & Two Ways of Life [El cristianismo explicado y dos formas de vida], Matthias Media.

Recuerda la importancia de una iglesia en el evangelismo. Una cultura sana de discipulado debe hacer mucho para recomendar el evangelio a un mundo incrédulo. Cuando observan la manera como vivimos juntos, los no creyentes verán el evangelio como algo falso o como algo verdadero. De la misma manera, una cultura sana de iglesia hará que sus miembros se interesen en el evangelismo. Por ejemplo, en nuestro servicio del domingo oramos regularmente para que el evangelio avance. Especialmente durante el servicio de la noche, tratamos de presentar ejemplos de la vida real de los miembros para que lo compartan con los demás. Queremos motivar regularmente el evangelismo a través de nuestro testimonio y oraciones corporativas.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

Parte 2. Motivando las misiones

Si existen muchas cosas en las que podemos enfocarnos en el discipulado —el noviazgo, el matrimonio, la carrera, la crianza, la administración del dinero— ¿por qué queremos darle una posición más importante al tema de las misiones? A continuación algunas razones por las cuales queremos motivar las misiones en el discipulado.

Las misiones no son opcionales

Hay muchas cosas en la vida cristiana que uno puede escoger hacer o no hacer sin afectar tu discipulado cristiano. Puedo cantar en la reunión de CHBC o ayudar con el ministerio de sonido. Estas cosas son significativas pero opcionales. No se espera que todos los cristianos se involucren en ellas, pero involucrarse en la causa del evangelismo global no es una esas cosas opcionales. Todos los cristianos son llamados a servir a la causa del evangelismo global en una de dos maneras básicas.

Los que van. Hay algunos que son llamados por Dios (lo que sea que eso signifique) a dejar el lugar donde están e ir a algún otro lugar con la intención deliberada de compartir el mensaje del evangelio en un lugar diferente o con personas diferentes. Ver Mateo 28:19 y Romanos 10:14-15.

Los que envían. La ilustración bíblica es que si no vamos eso no hace que nuestra responsabilidad sea eliminada. En cambio, podemos ordenar nuestra vida para ayudar en el apoyo, motivación y a enviar.

En el libro de 3 Juan vemos el imperativo universal para TODOS los cristianos de involucrarse en las misiones.

Juan escribe:

3 Juan 1:5-8 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. (RVR60)

En el pasaje, vemos a algunos que fueron enviados por una iglesia por el bien del nombre de Cristo, y hay algunos que deben mostrar hospitalidad y enviar a esos que irán al extranjero a proclamar el evangelio. Los que van y los que envían son parte de la obra misionera. Para aquellos que envían misioneros, la pasión por las misiones globales debe ser una parte normal de su vida.

La gran comisión fue dada a la iglesia. Las misiones es una obra de todos los miembros de una iglesia y no solo de algunos. Por tanto, queremos inculcar una pasión por las misiones en cada discípulo. No podemos tener una iglesia que es bíblicamente fiel sin una pasión por las misiones.

Un compromiso con las misiones facilita el crecimiento espiritual

Nosotros hablamos de misiones deliberadamente en nuestras relaciones de discipulado porque queremos que nuestros amigos prosperen espiritualmente. Una vez más Juan escribe:

3 Juan 1:1-4 El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. (RVR60)

(¿Cómo dice Juan que Gayo estaba mostrando su fidelidad a la verdad que destacaba de manera especial su salud espiritual? Lee)

3 Juan 1:5-8 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. (RVR60)

Juan parecía basar mucha de su confianza en la salud espiritual de Gayo y en su disposición a cuidar y recibir a los evangelistas itinerantes o misioneros enviados supuestamente por la iglesia de Juan. Este acto en particular demuestra el amor de Juan y Gayo por los perdidos y otros creyentes.

Nosotros cultivamos de forma deliberada este tipo amor en la vida de nuestros amigos porque queremos que ellos estén bien espiritualmente. Cultivar una pasión por las misiones promueve la salud espiritual porque es una de las cosas más desinteresadas que podemos hacer como cristianos.

Un compromiso espiritual con las misiones trae gloria a Dios (Ver Romanos 15:8-915-16)

Si somos cristianos genuinos entonces el deseo por ver a Dios glorificado debe ser una parte real y significativa de la vida. En tus relaciones de discipulado le haces a tu amigo un gran servicio cuando cultivas un gusto por las misiones.

Las misiones rara vez son discutidas como parte del discipulado básico

Cuando las personas piensan en términos de 1 a 1 en el discipulado, raras veces las misiones son discutidas. Los cristianos hablan acerca de su vida devocional personal, sus tiempos de oración, su lucha con el pecado y hasta su necesidad de hacer evangelismo local, pero el asunto de las misiones globales parece ser abordado raras veces. Si queremos que las personas entiendan este aspecto básico del discipulado cristiano, necesitamos hablar de manera deliberada acerca de ello.

Motivando a las misiones en el discipulado

Por tanto, ¿qué podemos hacer en las relaciones de discipulado para motivar esta pasión por las misiones?

Haz que el tema de las misiones sea una parte habitual de tu relación. Así como la oración y el estudio bíblico, puedes hacer que esta preocupación por las misiones sea una parte común de discipulado hacia otra persona.

Cuando se reúnen pueden hacer que la oración por las misiones y los misioneros sea un punto importante. Si te estás reuniendo con alguien de manera regular, simplemente haz que uno de los puntos de oración sea uno de los obreros que apoyamos que se encuentra en la parte trasera del directorio de CHBC.

Lean juntos un buen libro sobre misiones. Algunas sugerencias: Let the Nations be Glad [Que las naciones se alegren], John Piper; Operación Mundo, Patrick Johnstone; A Vision for Missions [Una visión por las misiones], Tom Wells; From Jerusalem to Irian Jaya [De Jerusalén a Irian Jaya], Ruth Tucker; Mack and Leeann´s Guide to Short-term Missions [Guía para misiones a corto plazo de Mack y Leeann], Mack Stiles.

También puedes considerar la biografía de varios misioneros: To the Golden Shore: The Life of Adoniram Judson [Hacia la costa dorada: la vida de Adoniram Judson], Courtney Anderson; Faithful Witness: The Life and Mission of William Carey [Testigo fiel: la vida y misión de William Carey], Timothy George.

Da ejemplo de una preocupación por las misiones. Permite que tu amigo conozca cómo estas organizando tu vida personal y deliberadamente, con el fin de ser fiel a la pasión de Dios por las misiones globales. Permite que conozcan las decisiones que has hecho acerca de tu tiempo, tu dinero y tus vacaciones a la luz de tu deseo por que la obra de Cristo avance alrededor del mundo.

Habla específicamente acerca de su papel en las misiones globales. No todo cristiano se convertirá en pastor o misionero. Eso no es solo algo bíblico sino que cada cristiano sano y maduro debe en algún punto cual es su papel en el plan de Dios para alcanza a las naciones. Algunos serán los que van y otros serán los que envían, pero todos deben estar involucrados.

Discipulando a aquellos que están considerando convertirse en misioneros

Finalmente, algunos pensamientos sobre cuales cosas considerar si la persona que estás discipulando parece querer convertirse en misionero.

Primero, consigue que comience a hablar con otros. Queremos hacer esto porque queremos que las personas oren por ellos. También queremos hacer esto porque francamente algunas personas pueden necesitar ir más despacio antes de salir al extranjero. Pocas veces decimos que «no» a los deseos de una persona ir al extranjero, y más frecuentemente decimos «espera… quédate y crece por un tiempo en una iglesia sana… y danos algún tiempo para conocerte.»

Segundo, motívales a hablar con un líder de la iglesia lo antes posible. Muchas personas creen falsamente que un llamado a las misiones es una decisión personal intensa. Una decisión de buscar las misiones debe involucrar a tu iglesia local. En lugar de toma una decisión determinada y luego informar a los líderes de tu iglesia, preferimos que involucres a los ancianos en el inicio del proceso. La única manera en que podemos pastorearte y cuidarte en este proceso es si nos lo das a conocer temprano. Por favor, nunca pienses que estás perdiendo el tiempo del anciano si aun no saben nada todavía.

Tercero, ayúdales a entender que la iglesia envía misioneros, pero no ellos mismos. La carga nunca debe estar sobre los hombros de una persona para discernir un llamado a las misiones o para prepararse para la obra misionera. Nuestros ancianos y nuestra iglesia como cuerpo quieren ayudar; camina con ellos de la manera que consideran que están llamados a encajar en el plan de Dios para las naciones.

Cuarto, considera que lo que la iglesia estaría buscando es un potencial misionero: confiabilidad; fidelidad en la asistencia y servicio en la iglesia; estable en sus creencias cristianas; un historial de buen juicio; una vida de oración y tiempos de quietud consistentes y un sano entendimiento teológico de Dios, Cristo, el hombre y la Escritura.

Conclusión:

  • La preocupación por el evangelismo y las misiones es una parte básica de lo que significa ser un discípulo cristiano fiel.
  • Ayudar a tus amigos a entender esta verdad le dará un mayor gozo y a Dios su verdadera gloria.
Mark Deve

El Uso de Libros Cristianos en el Discipulado

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 8

El Uso de Libros Cristianos en el Discipulado

I. ¿POR QUÉ UTILIZAR LIBROS CRISTIANOS EN EL DISCIPULADO?

¿Por qué aun consideramos utilizar cualquier otro libro adicional a la Biblia cuando estamos discipulando a otro cristiano? ¿Es que la Biblia no contiene en sí misma todo lo que necesitamos saber para la vida y la piedad? Bueno, sí, pero hay varios beneficios que se obtienen de la lectura de libros de autores cristianos.

Primero, es muy beneficioso para los cristianos tener conversaciones acerca de cosas espirituales. Nadie negaría eso. Cuando le hablamos a otra persona acerca de la vida o doctrina cristiana, eso puede ayudarte a entender a Dios más claramente y puede hasta llevarte a amarlo más que si te dedicas a las cosas espirituales por ti mismo. Leer un libro cristiano es como tener una conversación con una persona que no puede estar contigo personalmente. Miles de cristianos han pensado en Dios y escrito esos pensamientos en papel. Es maravilloso poder aprender de ellos, ser enseñados por ellos, ¡aun cuando no puedan estar contigo personalmente!
Es importante para los cristianos recordar que no estamos solos en la historia. El cristianismo no comenzó con nosotros y no terminará con nosotros si el Señor tarda en venir. A pesar de que la Biblia contiene toda la verdad que es necesaria para la salvación y la piedad, Dios ha estado trabajando entre su pueblo durante los últimos 2000 años enseñándoles y entrenándoles para que lean Su Palabra y la entiendan. Existe una gran cantidad de conocimiento y sabiduría y los libros del pasado que sería bueno leer y considerar. Seríamos muy orgullosos si pensamos que podemos descubrir toda la verdad de las Escrituras que la iglesia universal ha estado enseñando a través de la historia por nosotros mismos. Por supuesto, aun el más grande autor cristiano no es inspirado ni autoritativo como la Biblia, ¡pero que beneficio hay en estar dispuesto a leer sus pensamientos acerca de la Palabra de Dios y aprender lo que el Espíritu Santo les enseñó!
Tienes el tiempo limitado. Tal vez has decidido que hay un tema que ambos desean estudiar (como la oración o el carácter de Dios), pero no tienes tiempo suficiente como discipulador para organizar un estudio comprensivo del tema. Alabado sea Dios porque hay muchos buenos autores cristianos haciendo un buen trabajo por adelantado, y es una gran ayuda para ti aprovecha su buen trabajo. / Leer un buen libro cristiano puede facilitar tus discusiones acerca de aspectos importantes de la vida cristiana, la fe y la piedad. Algunas veces y debido a tu tiempo limitado no están en la disposición de que ambos enseñen un buen material cristiano y también tener tiempo para hablar sobre el mismo y aplicarlo a sus vidas.
II. CÓMO LEER UN LIBRO

Lee un libro con un lápiz en la mano. ¡Marca el libro! ¡El libro no es importante! De hecho, la mejor manera de recordar ciertos pasajes del libro es marcándolos. ¡Discute con el autor! Ten una conversación con el autor. Eso te ayudará a entender mejor el material. Marcar un libro también facilita tu discusión personal con un amigo porque tendrás una mejor disposición a encontrar un pasaje que recuerdas. Con frecuencia las personas recuerdan un pasaje y luego pierden el tiempo por diez minutos tratando de encontrarlo en el libro. Una marca sencilla en la página de un libro podría hacer la diferencia entre un punto beneficioso para la vida del discípulo y una pérdida completa de su tiempo.
Lee un libro de dos maneras diferentes. Primero, léelo para ti mismo y observa cómo te afectan las ideas. La mayoría de las veces los lugares del libro que te afectan también afectarán al discípulo. También, lee el libro buscando puntos específicos de conversación para ti y el discípulo. Marca esos lugares y conviértelos en un punto de conversación para ser trabajado con el discípulo.
Haz buenas preguntas. Nunca, nunca, nunca hagas preguntas cuya respuesta solo sea sí o no. Nada termina una conversación más rápido que eso. «¿Es que el autor piensa que Jesús es Dios?» «Sí.» «Ummm… si él lo hace.» ¡No! Pregunta algo como, «¿Por qué es importante que el autor piense que Jesús es Dios? ¿Por qué es eso importante con relación a lo que dice?» Otras buenas preguntas son, «¿Cómo es que esta idea cambia la manera que pensamos acerca de Dios?» o «¿Cuáles presuposiciones equivocadas esta idea busca eliminar?»
También, no preguntes «¿Qué dice el autor?» Esta no es la reseña de un libro ni tampoco una prueba para evaluar su comprensión. Tu trabajo es aplicar el libro a la vida de la persona, su pensamiento, su corazón. (En este punto busca algunos párrafos favoritos de diferentes libros, léelos o repártelos, y haz que la práctica de la clase desarrolle buenas preguntas a partir de esos párrafos. Por ejemplo, este pasaje de la página 31 del libro de John Piper: The Pleasures of God [Los Deleites de Dios]:
Por tanto, cuando decimos que Dios ama a su hijo no estamos hablando acerca de un amor que es de auto-negación, sacrificio o misericordia sino de un amor de deleite y placer. Dios no está dejando de tener compasión hacia el que no lo merece cuando ama al Hijo, así es como Dios nos ama a nosotros y no como Él ama a su Hijo. Él está muy complacido con su Hijo. ¡Su alma se deleita en el Hijo! Cuando Él ve a su Hijo disfruta, admira, aprecia, valora y se entusiasma con lo que ve. El primer gran placer de Dios es su placer en el Hijo.

¿Cómo puede esta idea cambiar la manera que pensamos acerca de Dios el Padre y su relación con Jesús el Hijo? ¿Cómo cambia la manera que pensamos acerca de nuestra posición en el universo? ¿Cómo esta idea serviría para eliminar una visión del universo enfocada en el hombre?

III. ESCOGIENDO UN LIBRO

Existen principalmente dos tipos de libros que puedes escoger para leerlos con un discípulo—los doctrinales y los devocionales. Los libros doctrinales trabajarán más directamente con la enseñanza cristiana, serán didácticos y sistemáticos y tratarán de enseñar verdades de la fe cristiana. Los libros devocionales buscarán tomar la verdad que ya conocemos y la aplicarán de manera forzosa a nuestra vida. Ahora dicho esto, la mayoría de los libros caen en algún lugar del centro de esa continuidad. Muy pocos libros tendrán solo doctrina o solo devocional, la mayoría tendrá ambas cosas mezcladas.
El libro que escoges para la persona que estás discipulando dependerá mayormente de su necesidad e intereses. Los jóvenes cristianos muchas veces se benefician grandemente de un libro que busca enseñarles las verdades profundas de la fe cristiana. Los cristianos mayores pueden necesitar tener verdades que ya tienen plantadas en su consciencia diaria. Se sabio al escoger un libro para el discípulo. No satisfagas totalmente su interés sino investiga también cual es su necesidad en este momento de su vida. Tal vez la persona tiene un profundo interés en la apologética pero se beneficiaría más aprendiendo acerca de la soberanía de Dios o reflexionando acerca del significado de la muerte de Cristo en su propia vida. En general, los libros que escoges deben tener en cuenta tanto la necesidad como el interés.
Cuida de no escoger libros basados únicamente en el título. Muchos cristianos jóvenes caen en esa trampa. Ellos ven un título que parece interesante, lo leen y se dan cuenta que fue escrito por un monje liberal que niega la divinidad de Cristo. Escoge el libro por su autor y no por su título. Busca algunos autores en quienes confíes, lee sus obras y muévete fuera de allí. En CHBC hemos tratado de reunir en la librería una fuerte colección de libros que puedes utilizar en el discipulado. Todos esos libros son de buenos autores y casi todos han sido leídos por un anciano o miembro del personal. Puedes cerrar tus ojos y escoger uno, y será bueno y edificante para ti y la persona que estás discipulando.
IV. OTRAS COSAS QUE LEER ADEMÁS DE LIBROS

Algunas veces es beneficioso leer otras cosas además de libros. Por ejemplo, puedes anhelar leer una confesión de fe con un discípulo y hablar acerca de las doctrinas que son explicadas allí. Podrías también leer artículos, ya sea de fuentes cristianas o de revistas seculares. Las noticias de las revistas seculares y los editoriales de los periódicos son muy buenos para llevar al discípulo a identificar y hablar acerca de la visión del mundo que tiene la opinión de un autor. Ese tipo de ejercicio puede servir mucho para mostrar la gran diferencia que hay entre la mente de Cristo y la mente del mundo.

V. SEIS BUENOS LIBROS CRISTIANOS

(Sería bueno para ti el maestro estar por lo menos un poco familiarizado con los siguientes libros antes de presentarlos a la clase. Sería poco útil si la única información que puedes ofrecer es el título y el autor. La clase sería más edificada si estás familiarizado con lo que el autor está diciendo en el libro y lo que espera de aquellos que leen su obra. Toma tiempo para leer uno o dos capítulos de cada libro en la clase. Eso te permitirá destacar algunos buenos pasajes de esos capítulos y estarás en la disposición de dar a tu clase una mejor percepción del tema del libro.)

(Mientras enseñas en la clase, pregunta si alguien de la clase ha leído cada libro en particular. Si lo ha hecho, permite que haya una discusión acerca de los beneficios de cada libro y su utilidad para un discípulo. ¿Cuáles son los aspectos más útiles de este libro? ¿De qué necesitamos cuidarnos? ¿Qué tipo de discípulo-joven cristiano, no cristiano, cristiano maduro o cristiano herido-recibiría el mejor beneficio de este libro?

Nine Marks of a Healthy Church [Nueve marcas de una iglesia sana], Mark Dever
Este es un libro de tu propio pastor aquí en CHBC, acerca de lo que significa para nosotros vivir nuestra vida juntos como cristianos. Tiene nueve características que deben ser presentadas en cualquier iglesia que busca honrar a Cristo y el ejemplo que Él nos da en el Nuevo Testamento. Este sería un libro maravilloso para un discípulo que está comenzando a familiarizarse con el cristianismo. No es muy común que un joven cristiano sea enseñado acerca de la importancia de ser parte de una iglesia sana, pero la Biblia enseña que es importante para el crecimiento como cristiano. Este libro podría también ser útil para cristianos más maduros mientras reflexionan sobre el significado y el papel de la iglesia en sus vidas.

A Call to Spiritual Reformation [Un Llamado a la Reforma Espiritual], D. A. Carson
El libro de Carson es un llamado a los cristianos a aprender cómo orar a partir de las Escrituras. El primer capítulo es muy práctico y ofrece un buen consejo sobre cómo cultivar una vida de oración. El resto del libro examina las diferentes oraciones de Pablo que encontramos en el Nuevo Testamento y nos enseña de la oración a través de ellas. Este sería un buen libro para cualquier cristiano. Es un libro maravilloso escrito de forma devocional, que puede servir para despertar la vida de oración de un cristiano.

Ten Questions to Diagnose your Spiritual Health [Diez preguntas para diagnosticas tu salud espiritual], Don Whitney
Este es uno de los libros más útiles que he encontrado para reunirme con alguien que no conozco muy bien. Es también útil cuando nos reunimos con alguien de quien no tengo seguridad que sea cristiano. En él Don Whitney establece 10 marcas tomadas de la Escritura que deben caracterizar un cristiano sano: hambre por la Palabra, ser más amoroso, crecer en santidad, etc. Cada capítulo contiene un diagnóstico «soy más amoroso» y una prescripción «cómo puedo ser más amoroso.» Es una buena manera de darle seguimiento a un amigo cristiano a partir de la Palabra de Dios, que puede ayudar a establecer la dirección de una relación futura de discipulado.

The Pleasures of God [Los Deleites de Dios], John Piper
Este es un libro maravilloso. Hasta el subtítulo es edificante—«Meditations on God´s Delight in being God [Meditaciones sobre el deleite de Dios en ser Dios].» ¡Qué pensamiento tan maravilloso justo allí en la cubierta! Las ideas de este libro son extraordinarias y son muy útiles para explotar la falsa idea de que los humanos son el centro del universo de Dios. De hecho, ¡es Dios quien está en el centro del universo de Dios! Este es un buen libro para introducir a un joven cristiano en las doctrinas de la gracia. Piper explica los conceptos claramente y les permite ser tan fuertes como la Biblia. Aunque todos los conceptos son verdad y bíblicos, los cristianos jóvenes serán desafiados por algunas de las ideas—por ejemplo, que Dios se deleita en todo lo que hace y que todo lo que sucede es ordenado por Él. Asegúrate de que estás listo para algunas buenas pero intensas conversaciones si utilizas este libro. ¡Pero utilízalo!

Spiritual Disciplines of the Christian Life [Disciplinas Espirituales de la Vida Cristiana], Don Whitney
Este es un libro muy práctica que explora algunas de las disciplinas que los cristianos deben cultivar en su vida. Oración, lectura de la Biblia, meditación, ayuno—todas estas están incluidas. Whitney habla acerca de ellas a partir de la Escritura y ofrece maneras concretas y prácticas que pueden desarrollar estas disciplinas en nuestra vida. Sería un buen libro para cualquier joven cristiano, y te permitirá a ti y tu discípulo establecer algunos objetivos juntos.

What is the Gospel [Qué es el evangelio], Greg Gilbert
Un libro sobre el evangelio y un buen resumen de lo que muchas veces hablamos cuando describimos la respuesta Dios-hombre-Cristo.

OTROS LIBROS
Lleva contigo cualquier otro libro que hayas encontrado útil en tus propias relaciones de discipulado. Menciona que la mayoría, sino todos, de los libros que están más arriba están disponibles en el puesto de libros de CHBC o en la librería.

VI. CÓMO COMENZAR A LEER UN LIBRO CON ALGUIEN

Se valiente y busca oportunidades

Estarás en un error si piensas que discipular es solo para extrovertidos. Hemos afirmado una y otra vez que discipular es un requerimiento para cada creyente—independientemente de que te encuentres siendo discipulado, discipulando a otros o haciendo ambas cosas. En cuyo caso necesitas orar y buscar oportunidades de forma proactiva si no aun no estás en una relación de discipulado. Comienza orando por el directorio y pidiéndole al Señor que provea a alguien con quien puedas reunirte, y luego mira a tu alrededor en tu propia vida y ora acerca de las personas con quienes interactúas en la iglesia o grupo pequeño. Busca oportunidades en las reuniones de miembros que añadimos nuevos miembros. De manera deliberada presentamos una foto e información de contacto para motivar a los miembros a acercarse y comenzar a cuidar de los nuevos miembros (especialmente los creyentes jóvenes). Si ninguna de estas cosas ayuda, pídele consejo a un anciano. Si vas a ser el discipulador, entonces el próximo paso es simplemente tomar la iniciativa.

Se valiente y está disponible para hacer la sugerencia

Seamos francos, acercarse a alguien para cualquier tipo de relación deliberada puede ser intimidante. A nadie le gusta ser rechazado. Esto es verdad en la mayoría de las relaciones… y es verdad en lo que se refiere al discipulado. Invitar a alguien a leer un libro o reunirse regularmente para cualquier propósito y que tu oferta sea rechazada es decepcionante, vergonzoso y tal vez doloroso… pero vale la pena. Vale la pena por el bien que podrías hacerle y que podría hacerte a ti. Por tanto, ¡se valiente y disponte a ejercer esta posibilidad con tus amigos! Cualquier decepción que puedas recibir si no funciona es pequeña comparado con el gozo potencial de ser un catalizador para el crecimiento espiritual que bendecirá a tu amigo ahora y por la eternidad.

Pide una recomendación si deseas, pero disponte a seleccionar por tu amigo

En lo que se refiere a seleccionar un libro para leer es mejor tener uno en mente. Puedes decir «he estado pensando leer Knowing God [Conociendo a Dios] de J. I. Packer (o leerlo nuevamente) y preguntar si estaría interesado en leerlo juntos.» Muchas veces los creyentes jóvenes pueden no querer leer el tipo de libros que pueden hacer el mayor bien, y tú ciertamente no siempre estás seguro de saber cual es mejor. Pero si eres más maduro espiritualmente probablemente estás en una mejor posición que ellos de tomar una buena decisión.

Recuerda tu propia motivación y deseo para los demás

Una de las mejores maneras de motivarte a leer un libro con alguien es pensar acerca del bien que has experimentado a través de una buena enseñanza bíblica, ya sea de una persona o de un libro. No seas como un hombre que atesora buenas cosas sin compartirlas con los demás. Considera compartir con los demás la motivación que has recibido tanto de buenos libros cristianos como de la motivación de conversaciones con otros creyentes.

Mark Deve

Motivando la Oración Bíblica

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 7

Motivando la Oración Bíblica

Hoy vamos a hablar acerca de: (1) la importancia de la oración; (2) ayudar a otros a orar regular y fielmente; (3) motivar a otros a orar de manera efectiva y según la voluntad de Dios; (4) ayudar a otros a entender como Dios responde a las oraciones.

  1. La oración es importante

Necesitamos recordar que el objetivo principal del discipulado es exhortar a nuestro amigo a una mayor comunión con Dios y santidad personal que glorifique a Dios. Necesitamos enseñar a los demás a conocer, amar y obedecer a Dios, y esto no será alcanzado sin la oración.

1 Corintios 3:5-9 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (RVR60)

El punto destacado aquí es que si no hay oración, hay muchas probabilidades de que tus esfuerzos de discipulado fracasen. Lo primero que hago por alguien que estoy discipulando es orar por ellos diariamente. Si hoy olvidas todo lo demás pero recuerdas esto, consideraré que la clase fue un éxito.

Se nos dice en Juan 17:3: «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.» (RVR60) Así como podemos conocer a otras personas cuando hablamos con ellos, la oración es una de las maneras principales en que podemos llegar a conocer a Dios, y una de las maneras claves en que glorificamos a Dios y decimos que amamos glorificar. Por tanto, necesitamos motivar a nuestros amigos a orar de forma regular.

Hablándoles de nuestro Señor como nuestro ejemplo más importante, vemos que Jesús apartó tiempo para orar.

En Mateo 14:23 y Marcos 1:35, vemos a Jesús yendo hacia un lugar solitario. Todo el capítulo 17 del libro de Juan habla de la oración que Jesús hizo a Dios antes de ser traicionado y arrestado.

Jesús también instruyó a sus discípulos a orar repetidas veces.

En Mateo 6:5-15, Jesús da instrucciones específicas sobre la oración, incluyendo la oración del Señor como un ejemplo para ellos. Jesús comunica la parábola de la viuda y el juez injusto en Lucas 18:1-8 reflejando la importancia de la oración insistente a un Dios justo. Presta una  atención especial al versículo 8; la oración insistente muestra tu fe porque la oración es un acto de fe.

A lo largo de todas las epístolas del Nuevo Testamento, somos motivados a orar.

En Filipenses 4:6Colosenses 4:2 y Tesalonicenses 5:17, por ejemplo, somos exhortados a orar y presentar nuestras peticiones a Dios, a ser dedicados a la oración y a orar sin cesar.

La oración es muy importante. Sin ella el crecimiento es atrofiado, la fe es débil y la santificación es obstaculizada.

La oración en el discipulado

Si reconocemos que la oración es importante, ¿cómo la podemos motivar en el discipulado?

Motiva a la oración a través del ejemplo (Lucas 11:1)

Una de las maneras más naturales y efectivas es simplemente a través del ejemplo. Si realmente pasas tiempo orando, tu amigo escuchará la manera en que oras. Al igual que nosotros como congregación podemos aprender a orar cuando escuchamos las oraciones de los domingos en la mañana y la noche (AM: tipos de oración – HECHOS; orando por otras iglesias, personas en autoridad, la expansión del evangelio hacia otros países; PM: cambios de vida; evangelismo), ¡podemos transmitir la oración apropiada y efectiva a nuestros amigos simplemente orando con ellos!

Lucas 11:1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. (RVR60) Vemos en Lucas 11:1 la manera en que Jesús dio ejemplo de la oración frente a sus discípulos y como ellos respondieron a este ejemplo.

Motiva la oración a través de la instrucción (Lucas 11:2)

Además, debemos ayudar a nuestros amigos de manera intencional enseñándoles cómo orar. Con esto NO me refiero a darle a alguien las palabras exactas para sus oraciones («Bob, haz esta oración después de mí… ̒Yo, Bob, me arrepiento de mis pecados y le pido a Cristo que entre a mi corazón.̓ )

En lugar de eso, puedes enseñarles cómo orar:

  1. Comparte peticiones de oración y acuerden orar uno por el otro. Recuérdense el pacto de la iglesia[1] y motiven la comunidad de la iglesia.
  2. Den ejemplo de una buena oración al darle seguimiento a tu amigo durante la semana. Envía peticiones de oración.
  3. Para ir un paso hacia adelante, desafía a tu amigo a apartar tiempo para orar cada día.
  4. Cuando él se encuentre enfrentando decisiones importantes, motívalo a orar por ellas.

Utilizando un libro para enseñar a orar: A Call to Spiritual Reformation [Un Llamado a la Reforma Espiritual], Don Carson, IVP.

Más que eso, lleva a cabo algunas discusiones acerca de la oración, o utiliza algún tiempo para estudiar libros o Escrituras relacionados con la oración. Durante el resto de la clase de hoy hablaremos acerca de como orar de manera efectiva y regular. ¡Piensa acerca de como transmitir estas ideas! ¡Un buen libro que puedes consultar es el de D. A. Carson titulado A Call to Spiritual Reformation [Un Llamado a la Reforma Espiritual], que utilicé mucho para la clase de hoy! (Busca una copia del libro para mostrarla a la clase. Comunica que está disponible en la librería de CHBC).

  1. Ayudando a los demás a orar regular y fielmente

Planifica orar

Es muy probable que no oremos a menos que planifiquemos orar. Aparta tiempo durante el día para orar y motivar a tu amigo a hacerlo. Periódicamente, pregúntales cómo lo están haciendo y comparte como están tus tiempos de oración. Ejemplo para DVR: comenzando la oración primero en QT.

Maneras de evitar la desviación mental

Adopta algunas maneras prácticas para evitar la desviación mental. Algunas ideas útiles: habla en voz alta las palabras y ten un diario (donde escribimos el contenido de nuestras oraciones de cada día). Ora las oraciones escritas por otras personas utilizando un libro como El Valle de la Visión. Ora a través de la Escritura, utilizando el enfoque en un pasaje como un resumen de lo que orarás O utilizando las palabras, frases e ideas bíblicas del pasaje en tus oraciones. Ora por el directorio de la membresía. Cuando oras una página o dos por día, estás dándole forma a tus motivos de oración.

Ora con otro cristiano

Desarrolla relaciones de oración. Aparta tiempo para reunirte con personas simplemente para orar. Haz que cada uno rinda cuentas de la oración regular. ¡Esto funciona de maravilla en un discipulado!

Dale seguimiento a las oraciones y las respuestas

Desarrolla un sistema de seguimiento de tus oraciones. Considera escribir notas de las peticiones de oración en una mascota de espiral o una hoja de Excel. Recuérdate darle seguimiento a la persona acerca de peticiones específicas de oración. ¡Puedes ser muy motivado cuando tomas tiempo para revisar y darte cuenta de cómo Dios ha respondido tus oraciones!

Ora hasta que ores

Ora hasta que realmente comiences a orar. Cuando comenzamos a orar nuestra mente muchas veces lucha para calmarse y enfocarse en nuestras oraciones. Cuando comiences a orar toma tiempo para que tu mente se calme y se enfoque en Dios.

Este es solo un ejemplo rápido de algunos puntos útiles acerca de la oración que pueden ser discutidos en el contexto de una relación de discipulado. Habla acerca de algunos de estos temas en tus relaciones de discipulado. Decide que vas a mostrar amor a tu amigo cuando le preguntes acerca de sus tiempos de oración de forma específica y hablen sobre maneras en las que pueden crecer en la oración. [PAUSA PARA PREGUNTAS]

Venciendo las excusas de la falta de oración

¿Qué haces si la persona con la que estás reuniéndote no pasa mucho tiempo en oración y tiene una razón o excusa que te comunica para justificar su falta de fidelidad en la oración? Durante los próximos minutos consideraremos algunas excusas para la falta de oración y cómo responder a ellas.

Estoy muy ocupado para orar (Lucas 10:38-42)

¿Es el trabajo diario más importante que la oración? En Lucas 10:38-42, ¡la historia de María y Marta muestra que Dios debe estar en primer lugar! Nuestro trabajo nunca debe reemplazar nuestra relación con Dios. Si estás muy ocupado para orar, considera cómo tu vida necesita cambiar para orar de manera más consistente.

  1. ¿Ayudaría comenzar tu día con oración?
  2. ¿Necesitan dejar de hacer algo para tener más tiempo en tu agenda? (Ejemplo: yo tenía un amigo que leía religiosamente el periódico cada mañana durante el desayuno, pero nunca leía la Biblia ni oraba. Él dejó de leer el periódico para tener tiempo para leer la Escritura y orar).
  3. ¿Qué harías para hacerlo una parte integral de todo el día? En 1 Tesalonicenses 5:17 Pablo nos pide que «oremos sin cesar.»

Estoy muy frío espiritualmente para orar

Cuando estás frío, la última cosa que quieres hacer es leer u orar. Este es el momento cuando necesitas considerar vivir de forma obediente aún cuando no tengas deseos de orar. Estás permitiendo que tus acciones (tu obediencia) dirijan tu corazón.

Durante estos tiempos de frialdad espiritual, es bueno orar de manera específica para que Dios renueve tu corazón y vida. Ver Ez. 37:1-10.

No siento la necesidad de orar

Algunas veces, durante las crisis de nuestra vida, puede haber arrogancia y orgullo que nos llevan a abandonar la oración.

Cuando nos sentimos suficientes en nosotros mismos por la tarea que tenemos y realmente no creemos que es Dios quien está haciendo el trabajo, caemos en la falta de oración. Richard Sibbes habla de dos pecados más peligrosos todos los demás: el orgullo y la seguridad espiritual.[2] Necesitamos aprender a confrontar nuestro orgullo y crecimiento en nuestro sentido de dependencia de Dios. Ver Santiago 4:6 y Salmo 127:1-3.

Estoy muy amargado para orar

La amargura, los rencores y tener algo en contra de alguien, puede ser un obstáculo para tu vida de oración. En Mateo 6:14 vemos que la falta de perdón hacia los demás perjudica tus oraciones. No seas como el siervo ingrato de Mateo 18, no puedes devolver la deuda (v. 26) y perdonas porque Cristo te perdonó (v. 33) no porque se lo merezca. Cuando perdonamos a los demás, demostramos que realmente deseamos el perdón de Dios.

Me siento muy avergonzado para orar

La vergüenza nos lleva a escondernos de Dios porque no queremos que las partes pecaminosas de nuestra vida sean expuestas. Sin embargo, el nosotros actuar como si estuviéramos escondiéndonos de Dios es falso. Hebreos 4:13 dice que cada parte de nuestra vida es vista claramente por Dios. Debido a que Dios ya conoce tu vida, es bueno no ser alejados por la vergüenza sino confesar regularmente tu pecado a Dios y pedir misericordia. Ver Salmo 51:4 y Proverbios 28:13

Dios parece no responder a mis oraciones

Dios no siempre responde a nuestras oraciones con un «sí.»

Algunas veces oramos con motivaciones equivocadas y Dios muestra bondad cuando no nos concede nuestros deseos egoístas (Santiago 4:3). La oración no se trata de nosotros obtener lo que queremos. Hay asuntos más importantes disponibles—como la gloria de Dios, el cumplimiento de la voluntad de Dios, la proclamación del evangelio (para mencionar algunos).

Algunas veces necesitamos esperar la respuesta de Dios, porque su tiempo de respuesta es muy diferente del nuestro. Tus expectativas harían una gran diferencia en la manera en que oras y lo que esperas de tus oraciones. Estarías decepcionado de las expectativas equivocadas. Alinea tus expectativas con Dios y no contigo mismo. Espera que Dios sea fiel, pero en su tiempo y no en el tuyo. Recuerda que Dios quien está a cargo y no tú.

  1. Motivando a otros a orar efectivamente

Otra tarea del discipulador es enseñar a las personas a orar efectivamente.

Una tendencia de los cristianos jóvenes es orar según su propia voluntad y deseos. Es muy fácil citar versículos como Mateo 7:7-11 (pide, busca, halla), Mateo 21:21-22 (si crees, puedes mover montañas), y Santiago 1:5-8 (Dios le da sabiduría a los que piden) y clama para que podamos obtener cualquier cosa que pidamos de Dios. En dicho caso, nos estamos poniendo ante Dios. La oración nunca debe ser un conjuro persona para obtener las cosas que queremos. DA Carson escribe: «la oración efectiva es fruto de una relación con Dios, no una técnica para la adquisición de bendiciones» (A Call to Spiritual Reformation [Un Llamado a la Reforma Espiritual], Carson, Pág. 33)

Para enseñar a las personas a orar efectivamente debemos enseñarles a orar según la voluntad de Dios. Enseñarles a orar con las motivaciones correctas, para que puedan acercarse a Dios correctamente.

1 John 5:14-1 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Nuestras peticiones deben estar alineadas con la voluntad de Dios, es decir sus prioridades en las cosas específicas y en el enfoque general de nuestras oraciones.

Por tanto, ¿cómo seguimos la voluntad de Dios en nuestras oraciones? ¿Cómo sabemos si lo que pedimos está de acuerdo con la voluntad de Dios? ¡La Escritura! Estúdiala, y obtén entendimiento de lo que Dios ha hecho. La manera más segura de orar conforme a la voluntad de Dios es orar a través de la Escritura. Después que lees un pasaje que te desafía en cierta manera, hay varias formas en las que puedes responder a ese pasaje. Lo más simple que puedes hacer es orar utilizando el pasaje, haciendo que las palabras de la Escritura se conviertan en tus propias palabras. Puedes también orar para que Dios te ayude a crecer y cambiar según lo que has visto en el pasaje. Puedes ofrecer una oración de acción de gracias por una verdad que leíste. Puedes también revisar tus motivaciones. ¿Están glorificándote a ti o a Dios? ¿Los intereses de quien estás tratando de promover? De la misma manera, habla con otras personas. Haz que oren por ti. ¡Haz que oren para que ores por las cosas correctas!

Cuando estudias la Biblia, presta una atención especial a las oraciones que encuentras en la Escritura. Podemos aprender a orar efectivamente cuando estudiamos las oraciones de Jesús y Pablo y vemos como las prioridades de sus oraciones reflejan claramente la voluntad de Dios. Ver 1 Ts. 3:11-13. Examina las oraciones de la Biblia en tu propio tiempo. Aun mejor, ¡examina estas oraciones con las personas que discipulas! Puedes comenzar con la oración del Señor en Mateo 6. El libro de D. A. Carson titulado A Call to Spiritual Reformation [Un Llamado a la Reforma Espiritual] es un gran libro para ti y tu amigo discípulo examinar juntos. Analiza las oraciones de Pablo en la Escritura y destaca las prioridades que debemos tener en la oración.

Mateo 7:7 promete buenos dones para los hijos de Dios que los pidan a Dios. Como discipuladores que verán diferentes respuestas a diferentes oraciones, debemos reconocer que independientemente de la petición, la voluntad de Dios es prioritaria. Dios sabe lo que es mejor para nosotros, aun cuando pensemos que lo que nos sucede es malo. La fe cree que Dios es bueno y es galardonador de los que le buscan. (Marcos 10:18Hebreos 11:16).

A pesar de todo nuestro estudio de la Escritura, habrá ocasiones en que no siempre sabremos cual es la voluntad de Dios. Pero afortunadamente, el Seño nos ayuda. Romanos 8:26-27 habla de la manera en que el Espíritu Santo intercede por nosotros en oración.

  1. Entendiendo cómo Dios responde a la oración

Finalmente, esto nos lleva al asunto importante de entender como Dios responde a nuestras oraciones. Nosotros podemos pensar en 3 respuestas de Dios en términos de espera, sí o no.

Algunas veces Dios nos tiene esperando,  y es en esos casos en que Él nos llama a perseverar. Como discipuladores, necesitamos motivar a nuestros amigos a perseverar en oración. Recuerda esa parábola de la viuda y la persistencia de la viuda en procurar al juez (Lucas 18:2-8). Continúa apoyando a tu amigo en la oración y motivándole a continuar orando acerca de ello semanalmente. Trata de ayudarle a reconocer su dependencia total de Dios durante dichos momentos.

Algunas veces vemos a Dios responder con un «sí.» Como discipulador, deléitate con tu amigo, y motiva a tu amigo a hacer una oración de acción de gracias allí mismo en el acto. ¡Graba este recuerdo en su mente para que más tarde puedan recordar lo que Dios ha hecho por ellos!

¿Pero qué sucede si tu amigo ha orado sincera y desinteresadamente, pensado que oraba según la voluntad de Dios, pero al final ve que Dios responde con un «no?» Como discipulador, parte de tu trabajo es estar presente para ayudar. Recuérdale que Dios es bueno y confiable. Algunas veces no conocemos sus planes y sus caminos (Romanos 11:33-36). Oramos para que Dios sane al enfermo, y sin embargo el amigo querido muere y no sabemos porque. Existen muchas otras maneras en que podemos orar por un cambio de circunstancias (por ejemplo, queremos ver cambios en nuestro trabajo, en personas que conocemos, u otros cambios en el mundo que nos rodea), y aun así esos cambios no suceden. Al final, independientemente de cuál sea nuestra oración necesitamos confiar en Dios.

Hablaremos más detalladamente sobre esto dentro de varias semanas, acerca de ayudar a las personas a manejar el dolor. Por ahora, me gustaría leer una cita que nos motiva a perseverar y someter totalmente nuestra voluntad a la de Dios:

«Independientemente del gigante espiritual en que te conviertas, habrá días cuando la respuesta de Dios a tus oraciones será no. A pesar de tu petición, búsqueda y derramamiento de tu alma, tu Padre celestial ha decidido responder de tu petición de forma contraria. Cuando esto sucede tu actitud se convierte en un factor importante. ¿Estás dispuesto a entregar tu herida, decepción, tal vez hasta tu dolor a Cristo quien murió por ti… y luego comenzar a orar nuevamente? Los problemas con la oración son muchas veces intelectuales y no de la voluntad. Cuando oras efectivamente, la sumisión de tu voluntad está directamente relacionada con encontrar la voluntad de Dios. La oración que Dios responde es ofrecida con una actitud de sumisión. ¿Estás dispuesto a decir lo siguiente cuando la respuesta de Dios a tu oración urgente no sea la que quieres: ̒ Señor, haz tu voluntad ̓ ?»[3]

En conclusión:

  • La oración es una parte importante de la vida cristiana. Necesitamos ayudar a las personas a mirar dentro de sí mismos, para que vean cuales son los pecados que los han hecho dejar la oración y ayudarles a buscar la Escritura para ver cómo orar bíblica y efectivamente.
  • Motivar una vida de oración bíblica puede ser uno de los mejores dones que podemos darle a amigo cristiano que amamos.

[1] Caminaremos juntos en amor fraternal cuando nos convertimos en miembros de una iglesia cristiana, ejercemos un cuidado y vigilancia afectiva unos con otros, y amonestamos y rogamos fielmente unos por otros según la ocasión lo requiera.

[2] Richard Sibbes, The Bruised Reed [La Caña Cascada],(Carlisle, PA:  The Banner of Truth Trust, publicado primeramente en 1630) Pág. 95.

[3]W. Bingham Hunter, The God Who Hears [El Dios que Escucha], (Downers Grove, IL:  IVP Books, 1986) Pág. 65.

Mark Deve

Motivando el Estudio Cuidadoso de la Biblia

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 6

 Motivando el Estudio Cuidadoso de la Biblia

Una vez más, bienvenidos al seminario de FUNDAMENTO sobre discipulado, donde estamos pasando 13 semanas buscando como discipular a otros en Cristo.

Introducción:

¿Por qué estamos hablando acerca de las disciplinas espirituales?

Al inicio de esta clase, puede que sea más útil hacer la pregunta que algunos pudieran hacer hoy en día «¿por qué estamos hablando acerca de las disciplinas espirituales, como el estudio de la Biblia, en una clase de discipulado individual?» «¿No se trata el discipulado de relaciones?» Bueno, la respuesta a eso es sí y no.

Queremos comenzar nuestro estudio sobre la parte de «cómo» de esta clase comenzando donde se encuentra la raíz y el fundamento de nuestra habilidad para discipular—en la Palabra de Dios. Afortunadamente, entendemos que la raíz de nuestro discipulado está no en nuestro buen consejo o simplemente escuchando como un consejero pasivo.  Según discutimos la semana pasada, nuestra labor de discipulado tiene un objetivo y un propósito en mente: queremos ver a nuestro amigo crecer activa, progresiva y consistentemente a la imagen de Jesucristo. Y tanto el medio como la medida de ese crecimiento viene siempre y solamente de la Palabra de Dios: la Biblia.

  • La centralidad de la disciplina de la Palabra.

La obra de la Palabra de Dios es toda para la gloria de Dios

Por tanto, el enfoque de toda nuestra labor en la exhortación, la oración, la enseñanza, la consejería, etc. debe estar en la Biblia si vamos a hacer discípulos de Cristo. Todo lo que conocemos con certeza acerca de Cristo proviene de la Palabra.

Discipular no se trata de tu buen consejo.

Nuestro objetivo al discipular no es ser la fuente de consejo de nuestros amigos sino aconsejar la Palabra a nuestros amigos. Una y otra vez, en esta clase volveremos a la ilustración de la tubería o conducto. Debemos ser una tubería que vierte contenido bíblico y exhortación y aplicación en la vida de nuestros amigos. No necesitas sentirte competente para colocar una teja y ser un consejero profesional para dirigir a tu amigo hacia el consejo de Dios en diferentes situaciones. Eso es todo lo que ellos realmente necesitan.

La Palabra de Dios crea, sostiene y da seguridad a su pueblo.

Finalmente, al inicio de esta sección pasamos el tiempo enfocados en la Palabra de Dios porque de su Palabra misma vemos que la Palabra de Dios es el instrumento para la creación, sostenimiento y seguridad de su pueblo.

Crea – Ezequiel 37:1-14Génesis 1:1-2Romanos 4:17

Sostiene – Salmos 119:9-162528Romanos 4:17

Da seguridad – Salmos 119:152Apocalipsis 19:11-16Romanos 4:17

Cuerpo

Primero debería decir que nos encontramos en un lugar que tiene mucha mentalidad bíblica. Los sermones que Mark y los demás hombres preparan para los domingos son casi siempre una exposición exacta de la Biblia, y los miércoles tenemos un estudio profundo de la Biblia. Los miembros se aferran a la inerrancia de la Escritura y lo aman.

Estoy a punto de pasar un poco de tiempo buscando POR QUÉ es importante leer y estudiar la Biblia, pero casi me siento un poco ridículo haciéndolo para esta gente… PERO pienso que es bueno para nosotros que se nos recuerde lo importante que es la Escritura. No solo para nosotros mismos, sino más que todo porque muchas personas que se llaman a sí mismos cristianos lo sienten lo mismo acerca de la Biblia.

Si vamos a discipular a las personas de dentro y fuera de la iglesia de una manera efectiva, necesitamos reconocer que existe un problema general entre los cristianos con la falta de cuidado por la Palabra de Dios.

Para muchas personas de las iglesias evangélicas puede haberse hablado mucho acerca de la importancia de la Biblia, pero muy pocas se enfocan realmente en la Biblia con sermones sobre asuntos de auto-ayuda. Los cristianos aprender a valorar la enseñanza pero no la enseñanza bíblica.

Y eso no solo me sucede a mí. A continuación algunas estadísticas de diferentes encuestas.

  • Solo un 11% de los norteamericanos lee la Biblia diariamente.
  • 18% de los cristianos «nacidos de nuevo» lee la Biblia todos los días.
  • 23% de los cristianos «nacidos de nuevo» dice que nunca ha leído la Palabra de Dios.

Personalmente, pienso que esto es horrendo, ¿pero que piensa Dios de estas estadísticas? ¿Qué dice Dios acerca de su Palabra? Observemos esto un poco.

Aunque puede que esto no sea nuevo para nosotros, es importante para nosotros tener una razón para motivar a nuestros amigos a estudiar la Biblia.

Haz que las personas lean los pasajes.

I. Deuteronomio 6:6-9. ¡La Palabra de Dios debe ser aplicada a toda nuestra vida!

II. Salmos 119:9-16. La Palabra de Dios hace que nuestro camino sea puro.

III. Salmos 119:28. La Palabra de Dios nos fortalece en los tiempos difíciles.

IV. Mateo 4:4. VIVIMOS por la Palabra de Dios.

V. Mateo 7:24-27. Si escuchamos la Palabra de Dios y actuamos conforme a lo que ella dice, construimos un fundamento firme.

VI. 2 Timoteo 3:16. La Escritura es muy útil en la práctica en la mayoría de los aspectos de la vida cristiana.

VII.  Hebreos 4:12. A través de la Palabra de Dios podemos reconocer el pecado de nuestro corazón.

En estos pasajes está claro que Dios piensa que su Palabra es beneficiosa para nosotros. ¿Podemos por tanto poner cualquier excusa para permanecer fuera de la Palabra de Dios?

  1. Hemos sido recordados que la Palabra de Dios es importante para nuestro crecimiento como cristianos. Debemos darnos cuenta que es importante para nosotros como discipuladores comunicar este sentido de importancia de la Biblia a nuestros amigos. Pensemos entonces acerca de dos maneras de motivar el amor por la Palabra de Dios. Primero, hablaremos acerca del estudio de la Biblia, y luego hablaremos acerca de la memorización de la Escritura.

Primero, el estudio de la Biblia.

Hablando de manera práctica, es muy fácil para nosotros buscar otras cosas antes que leer la Biblia. No te sorprendas si eso es verdad en tu amigo también.

Para ser muy prácticos necesitamos motivar a nuestros amigos a leer la Biblia regularmente antes de exhortarles a meditar en ella. Algunas veces las personas se sienten muy intimidades por tanta lectura. Puede ser útil señalarles que toda la Biblia puede ser leída en voz alta en alrededor de 71 horas. ¡Tenemos grabaciones de la Biblia para probarlo! Puede que tome algún tiempo, pero no es una tarea insuperable!

Si es más de lo que la disciplina es un problema, puedes querer motivarles a utilizar un plan de lectura disciplinado. Muchas Biblias tienen planes de lectura que pueden ser practicados. Hay un plan de lectura que te lleva a través del Nuevo Testamento y los Salmos dos veces, y el resto del Antiguo Testamento una vez en un año. Allí leemos cerca de 4 capítulos por día de diferentes partes de la Biblia. Con eso puedes obtener diferentes percepciones de toda la historia de Dios en el mismo día. D. A. Carson tiene un libro titulado For the Love of God [Por el Amor de Dios] el cual tiene un devocional diario que se aplica junto con este plan. Puedes comprar ese libro para tu amigo y motivarlo a comenzar a leerlo.

Debes motivarlo a buscar tiempo durante el día y hacer de ello algo regular. Hablamos acerca del mismo tipo de cosa la semana pasada, acerca de la oración. Es muy fácil seguir empujando hacia atrás. También, es útil leer temprano durante el día para así meditar en lo leído a través el día en lugar de dormirse inmediatamente luego de leer.

Pregunta aquí por cualquier otro pensamiento/idea sobre disciplinas para la lectura de la Biblia.

Por supuesto, no es suficiente simplemente leer. Los pasajes que leímos anteriormente hablan sobre cómo podemos crecer y aprender de la Palabra de Dios. Como discipuladores, necesitamos exhortar a nuestros amigos a crecer a partir de su lectura. Una cosa que es muy bueno motivar es orar a través del texto como una guía. Recuérdale a tu amigo que la Biblia fue escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo. Por tanto, es muy apropiado orar para que el Espíritu Santo te ayude a entender el texto. Debemos comunicar el entendimiento que el salmista del Salmo 119 tuvo:

«Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley» (v. 18)

También necesitamos motivar a nuestros amigos a realmente estudiar y meditar en el texto. Necesitamos exhortar a nuestros amigos a pensar en lo que hemos leído. Aquí hay algunos métodos prácticos para motivar a tus amigos a comenzar con la meditación a partir de un capítulo de un libro de Don Whitney.

  • Selecciona un pasaje apropiado. Escoge un pasaje específico de tu lectura que te llame la atención. Este podría ser de cualquier longitud, pero probablemente en el orden de algunos versículos.
  • Repítelo y léelo varias veces. Además, lee el contexto que está alrededor del pasaje.
  • Escríbelo nuevamente en tus propias palabras. Escribir las cosas te hará pensar con más detenimiento en lo que dice el texto.
  • Ora a través del texto.
  • Lee menos, medita más
  • Busca y ora por aplicaciones.

El método más utilizado de estudio inductivo de la Biblia donde buscas lo que dice un pasaje, lo que significa y como aplica, es un método excelente en el cual introducir a tu amigo. Entregué una hoja que dice «Métodos para estudiar la Biblia» que describe algunos pasos y preguntas que puedes hacerte para este método inductivo.

Como discipulador, recuerda que no quieres que tu amigo caiga en la costumbre de mal interpretar la Escritura.

Acabo de comenzar a leer este libro, How to Read the Bible for All Its Worth [Cómo leer la Biblia con todo su Valor], que está en la librería de la iglesia. Puede que quieras introducir este libro a tu amigo, o hablar acerca de los principios que hay en él con él o ella. El libro introduce los procesos de exégesis y hermenéutica. En la exégesis, interpretas el texto en su contexto original. En la hermenéutica, interpretas el texto en el contexto actual. ¿Qué significa la Biblia en el «aquí y ahora?» El libro habla acerca de cómo hacer primero una exégesis cuidadosa, y luego avanzar de manera apropiada hacia la hermenéutica para una aplicación actual. Luego, el autor muestra cómo aplicar este método de interpretación a todos los diferentes géneros de la Escritura.

Por tanto y como discípulos, ¿cómo realmente «motivamos» estas cosas? He utilizado mucho la palabra «motivar.» Motivar a la lectura regular. Motivar a la meditación. Motivar el estudio inductivo de la Biblia. Motivar la interpretación adecuada. Así que, ¿cómo motivamos estas cosas?

Pregunta por ideas…

Probablemente, ¡lo más fácil de hacer sea llevarlos a uno de los estudios de los miércoles en la noche! Mark es maravilloso en dar los antecedentes de los pasajes que estudiamos para ayudarnos a comprender el contexto original en el cual fue escrito. Él hará preguntas acerca de lo que el texto significaba originalmente así como de lo que el texto significa para nosotros actualmente. El también hará preguntas acerca de aplicaciones específicas. No puedo decir que soy un fiel asistente debido a mi agenda, pero las veces que he asistido ha sido un gran ejemplo para mí. Y no solo eso, sino que las personas que están allí son un gran ejemplo de un grupo con una mente bíblica. Las personas definitivamente conocen su Biblia.

También pueden pasar tiempo juntos escudriñando la Escritura. Tuve la oportunidad única de ir a través de todo el libro de Romanos por dos años con un discipulador a tiempo completo del ministerio de mi universidad, y fue muy útil. Él me hizo resumir en varios niveles de profundidad, explicó el contexto y me ayudó a pensar en las aplicaciones. Este tipo de ejemplo de estudio de la Biblia es bueno comunicarlo a otros cristianos para que puedan asimismo comunicarlo a otros. Una cosa para recordar aquí es que debes ser cuidadoso con lo que le enseñas a la persona que estás discipulando. Presta atención a la advertencia de la Biblia con relación a las falsas enseñanzas.

Además, mientras continúas reuniéndote, desafíale y pregúntale si lee regularmente la Palabra de Dios. Dile lo que has estado leyendo y lo que has aprendido, y pregúntale a tu amigo lo que ha aprendido en su estudio personal de la Biblia durante la semana.

Bueno, ahora que hemos hablado acerca del estudio de la Biblia, hablemos solo un poco acerca de la memorización de la Escritura.

Desafía a tu amigo a memorizar la Palabra de Dios. Recuerda que estamos tratando de motivar a nuestro amigo a crecer en su conocimiento y obediencia a Dios. Su Palabra y su Espíritu Santo nos guían en la santidad, por tanto mientras más tenemos la Escritura en nuestra mente más seremos ayudados. ¡Lo mismo para nuestros amigos discipulados!

Piensa en Jesús. Cuando satanás lo tentó en Mateo 4:1-11, Jesús ahuyentó cada una de las tentaciones de satanás con la Escritura. De la misma manera, podemos utilizar la Escritura para ayudarnos a ahuyentar el pecado. Honestamente, encuentro muy patético el hecho de que haya más lírica de música Pop en mi cabeza que Escritura. ¡Y la música Pop ciertamente no me está ayudando mucho en mi proceso de santificación!

Por tanto, debemos desafiarnos a nosotros mismos y a nuestro amigo a memorizar versículos de la Biblia y pensar en su aplicación. Puedes motivarle a memorizar versículos en los que han meditado durante su estudio de la Biblia. Puedes desafiarle a conocer el evangelio como es indicado en los versículos de la Biblia.

En una ocasión hice esto y espero refrescar mi mente. He entregado otra hoja llamada «Versos de memoria: el mensaje del evangelio» que tiene una lista de pasajes que describen los puntos del evangelios. Puedes ir a través de algunos de estos con tu amigo y desafiarse uno al otro a la memorización y aplicación.

Pregunta por ideas sobre la memorización efectiva.

De esta manera, hoy hemos hablado acerca del estudio de la Biblia y la memorización de la Escritura. Necesitamos recordar y comunicar el hecho de que la Biblia es la espada de Dios para defendernos del mundo. Necesitamos motivar a nuestro amigo a estudiar la Palabra mientras lo discipulamos, y necesitamos dar ejemplo de buenos métodos de estudio de la Biblia y la disciplina para ellos.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos