LAS CARACTERÍSTICAS DE UN OBRERO EFICAZ

Alex Montoya ha sido el pastor principal en FFBC desde 1972. El pastor Montoya se ha desempeñado como profesor asociado de Ministerio Pastoral en The Master’s Seminary y anteriormente fue profesor de griego en el Seminario Teológico Talbot.
Es miembro y expresidente regional de las Iglesias Fundamentales Independientes de América (IFCA).Fundó el Seminario Bíblico Fundamental y es el autor del libro “Predicando con pasión”.
Él y su esposa Favy tienen hijos adultos casados y varios nietos.

SIETE “ÍDOLOS” QUE USTED DEBE EVITAR EN LA PREDICACIÓN

Alimentemos el Alma

SIETE “ÍDOLOS” QUE USTED DEBE EVITAR EN LA PREDICACIÓN

Alex Montoya

Nuestra predicación no está avivada porque procede de un corazón de piedra. La verdad es que predicamos por razones erróneas. Nuestra meta es muy baja. Si fuéramos francos con nosotros mismos, nos daría vergüenza admitir nuestros verdaderos motivos para predicar, que no es traer bálsamo espiritual a la afligida grey del Señor. No, los motivos por lo general son menos nobles, más carnales, más egoístas y más mercenarios en naturaleza.

Los  “ídolos” comunes de la predicación

> Predicar por salario.

> Predicar para atraer multitudes.

> Predicar para agradar a la audiencia.

> Predicar para promover nuestro conocimiento.

> Predicar para publicar algún libro.

> Predicar para proteger nuestro “reino”.

> Predicar para pasar el tiempo.

Si somos francos, admitiremos que con frecuencia hemos puesto nuestro sacrificio sobre los lugares altos antes mencionados y no sobre el verdadero y sagrado altar de Dios para la predicación. Predicamos por razones erróneas y luego nos preguntamos por qué es que no podemos poner el corazón y el alma en ello. Permítanme elaborar.

1. Predicamos por salario. La predicación es por un llamado y por vocación, pero es mucho más que eso; es un llamado divino. Deberíamos predicar más de lo que esperamos que nos paguen por predicar. La Palabra de Dios nos advierte en contra de predicar por dinero (1 Pedro 5:2; 1 Ti. 6:5–10). Sin embargo, fácilmente podemos llegar a ser “pistoleros a sueldo”, mercenarios en necesidad de sobrevivencia; y así, predicamos para ganar dinero. Un predicador comprado es un predicador que da lástima; sus sermones y su vida dan lástima. Haríamos bien en imitar a Eliseo en su ministerio en vez de tener nuestros ministerios infectados por la lepra de la codicia (2 Reyes 5). Mejor es hacer tiendas para financiar el ministerio que ser un asalariado de las personas en necesidad de un profeta que les traiga comezón de oídos. Pablo pudo ser arrojado y apasionado porque “no codició ni la plata ni el oro ni el vestido de nadie” (Hch. 20:33).

2. Predicamos para atraer una multitud. El mundo entero está enamorado de las grandes multitudes y estamos en competencia unos con otros para ver quien construye una iglesia más grande. En el camino hacia los “lugares altos” hay muchos predicadores sacrificando la verdad por el placer de atraer una multitud. Bajo el disfraz de la evangelización, de relacionarnos con una nueva generación, y hacer atractiva la verdad, hemos sacrificado la verdad que salva y santifica sobre el altar de los números.

3. Predicamos para complacer a la audiencia. Predicamos para complacer a las personas, no para hacerles bien espiritualmente. Damos sermones llenos de “calmantes religiosos” en lugar de palabras saludables y sanas que beneficien a las personas en el presente y por la eternidad. Tales predicadores tienen temor de expresar las verdades duras y necesarias para no perder su audiencia.

Debemos preguntarnos: “¿Estamos aquí para entretener una multitud o somos llamados para hacer que la gente vuelva a Cristo y a que vivan en santidad?” Se nos ha advertido acerca del carácter de algunos en contra de las sanas doctrinas (2 Ti. 4:3–4). Cristo nos enseñó, por su propio ejemplo, que nunca debemos jugar con la multitud (Jn. 6:64–69). O como Pablo dijo: “Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gá. 1:10). Como ministros de Dios, somos llamados a declarar a la gente lo que necesitan oír, no lo que quieren oír. Deberíamos tener la actitud del pastor que fue reprendido por sus diáconos.

–Pastor, usted está acariciando el gato al revés.

–Bueno, entonces –dijo el pastor–, volteen el gato.

No deberíamos tener temor de acariciar el gato al revés.

4. Predicamos para promover nuestra enseñanza. Algunos de nosotros pensamos que el púlpito es un lugar para dejar admirada a la audiencia con nuestra enseñanza. Creemos que es un triunfo cuando predicamos cosas profundas y que nadie las comprende, y el servicio termina con comentarios como: “Usted fue muy profundo hoy, pastor”. Lo cual pudiera ser muy bueno para nuestros egos intelectuales, pero es muy poco para la necesidad espiritual de nuestra gente. Lo axiomático es la claridad. Debemos ser entendidos o todo está perdido. El gran apóstol Pablo tuvo eso como meta (1 Co. 14:19).

Nuestro Señor fue un predicador de lo simple y tuvo gran efecto sobre las masas. Lucas escribió que “todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole” (Lc. 19:48). Se dice que Juan Wesley primero predicaba sus sermones a sus sirvientas para asegurarse que aun las más simples le entenderían.

5. Predicamos para publicar un libro. Esto es el reverso de nuestros propósitos al pensar que podemos usar nuestra audiencia como objetivo para este fin. Todos saben que la palabra escrita no es como la palabra hablada. Casi en todos los casos donde un gran predicador ha tenido sus sermones impresos es porque sus sermones le han hecho mucho bien a su gente. Si sus sermones valen la pena predicarse, valdrán la pena imprimirse. Pero manténgase en su prioridad principal: Predique para ayudar a las personas.

6. Predicamos para proteger nuestro “reino”. Como los enemigos del evangelio en los días de los apóstoles, tal vez refrenemos la declaración del consejo de Dios y en lugar de eso poseer el espíritu de Diótrefes (3 Jn. 9–10). El pueblo de Dios no es propiedad de nadie, excepto del Señor. Nuestra meta es presentar a cada uno completo en Cristo (Col. 1:28), no usarlos a nuestro antojo.

7. Predicamos para pasar el tiempo. Algunos hombres se agarran del púlpito como un cobertor de seguridad hasta que encuentren pastos verdes o hasta que lleguen a la edad de jubilarse y cumplir con los requisitos para los beneficios de la jubilación. Podríamos impedir la obra de Dios al ocupar un puesto sin ningún deseo de avanzar la causa de Cristo. Un ministro “que estorba” es solo eso: un estorbo. Todos deberíamos seguir el refrán dado por un director de empresa: “Sé un guía, sé un seguidor, o quítate del camino”.

 

Montoya, Alex

Del libro «Predicando con Pasión» por Alex Montoya

Alex Montoya es el pastor de las First Fundamental Bible Chuch de Montere Park, California.

Además, es profesor asociado de ministerios pastorales de The Master’s Seminaryen Sun Valley, California.

La Biblia y el Evangelismo

Conferencia Expositores

La Biblia y el Evangelismo

Alex Montoya

El doctor Alex Montoya ha sido pastor de la First Fundamental Bible Church desde 1972 y tiene una licenciatura en estudios latinoamericanos de la universidad Biola y maestrías en divinidades y en teología del seminario Talbot Theological Seminary.

Él ha servido como profesor asociado de ministerios pastorales en el seminario The Master’s Seminary y previamente como profesor de idiomas del Nuevo Testamento en el seminario Talbot Theological Seminary ambos en California.

En 1975 el doctor Montoya fundó el Seminario Bíblico Fundamental que prepara a varones hispanohablantes para el ministerio del evangelio. También es el autor de Ministerios Hispanos en Norteamérica (Zondervan, 1987) y Predicando con Pasión (Kregel, 2000) y ha compartido su experiencia en el evangelismo y la plantación de iglesias con grupos en los Estados Unidos, Rusia, Alemania y México entre otros.

El pastor Montoya y su linda esposa Favy tienen hijos ya casados y varios nietos. En mayo del 2008, en reconocimiento a su amplia trayectoria como pastor y profesor, el pastor Montoya recibió un doctorado honorario de parte del Master’s Seminary. El doctor Montoya continúa predicando fielmente en la First Fundamental Bible Church a todo el que tiene sed de escuchar la palabra de Dios.

El llamado a la Sana Doctrina

Grace en Español

Alex Montoya

El llamado a la Sana Doctrina

 

Acompáñanos en la #TMScapilla con el Dr. Alex Montoya

«Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los mue

rtos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»
2 Timoteo 3.15–4.5

El doctor Alex Montoya ha sido pastor de la First Fundamental Bible Church desde 1972 y tiene una licenciatura en estudios latinoamericanos de la universidad Biola y maestrías en divinidades y en teología del seminario Talbot Theological Seminary.

Él ha servido como profesor asociado de ministerios pastorales en el seminario The Master’s Seminary y previamente como profesor de idiomas del Nuevo Testamento en el seminario Talbot Theological Seminary ambos en California.

En 1975 el doctor Montoya fundó el Seminario Bíblico Fundamental que prepara a varones hispanohablantes para el ministerio del evangelio. También es el autor de Ministerios Hispanos en Norteamérica (Zondervan, 1987) y Predicando con Pasión (Kregel, 2000) y ha compartido su experiencia en el evangelismo y la plantación de iglesias con grupos en los Estados Unidos, Rusia, Alemania y México entre otros.

El pastor Montoya y su linda esposa Favy tienen hijos ya casados y varios nietos. En mayo del 2008, en reconocimiento a su amplia trayectoria como pastor y profesor, el pastor Montoya recibió un doctorado honorario de parte del Master’s Seminary. El doctor Montoya continúa predicando fielmente en la First Fundamental Bible Church a todo el que tiene sed de escuchar la palabra de Dios.