El Salvador práctico

Enero 21

El Salvador práctico

Lectura bíblica: Marcos 6:1–6

No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus familiares y en su casa. Marcos 6:4

a1—Oye —dijo Daniel sacudiendo una llave inglesa en la cara de Alejandro—, no me vengas a decir que un tipo que vivió hace dos mil años, que pasó el tiempo andando por todas partes contando cuentos y vestido de una túnica blanca, puede importarme a mí hoy día.

Hizo un gesto con el brazo, señalando el taller mecánico y los autos que tenía para arreglar.

—No tengo tiempo para charlar de Jesús —continuó—. Me parece que Jesús está bien para las mujeres y los chicos a quienes les gustan los cuentos, y hasta es posible que se beneficien por ellos. Pero, ¿yo? No lo creo. Jesús no tiene nada que ver con alguien como yo, que tiene un taller mecánico lleno de autos descompuestos para componer.
Daniel expresa lo que algunos opinan de Jesús, especialmente los que creen que son muy hombres. Creen que Jesús es como una sonriente estatuilla plástica colocada en el tablero del auto, vestida con una túnica y con un aura brillante colgando sobre su cabeza que se mece de arriba para abajo. “Jesús no beneficia a gente como yo”, dicen. Creen que Jesús tiene tanto que ver con la vida real como esa estatuilla en el tablero del auto.

Eso es un mito.

Jesús era así: Era un hombre trabajador. Podemos imaginarlo en la carpintería con salida a una calle polvorienta en Israel, con un letrero sobre la puerta que dice: “Jesús, hijo de José, carpintero”. Imagínatelo inclinándose sobre un tablón de cedro sujetado al banco frente a él. Usa un delantal de cuero. El sudor cae por su rostro. Usa un cuchillo, luego un mazo. La carpintería está llena de la fragancia de la madera de cedro o ciprés recién cortada y de las virutas que cubren el suelo.

Jesús de Nazaret trabajó como carpintero durante 18 años o más, fortaleciendo los músculos de sus brazos y endureciendo la piel de sus manos. Encaró las tensiones de un negocio. Sabía de las presiones familiares. Muchos estudiosos creen que José murió. Puede que los hermanos y las hermanas menores de Jesús pasaron a estar bajo su responsabilidad. Es indudable que sabía lo difícil que era comprar ropa para los chicos y tratar de negociar un precio más conveniente con los mercaderes.

El mundo en que vivía Jesús —tal como el nuestro— era oloroso y sucio. Y cuando se acabó su vida, sufrió una muerte sucia, sudorosa y sangrienta. Pero porque Jesús experimentó las cosas prácticas de la vida, él conoce las cosas que nosotros experimentamos en la vida. Él conoce nuestras luchas con la vida, porque también tuvo que encararlas.

Jesús es nuestro Salvador en la vida real. No es un santo de plástico.

PARA DIALOGAR
¿Qué cosas de la vida creen algunos que Jesús no podría entender? ¿Cómo sabes que él se puede identificar contigo?

PARA ORAR
Señor Jesús, gracias porque comprendes las cosas más difíciles de nuestra vida.

PARA HACER
Explica a un amigo cómo pueden estar seguros de que Jesús no era un debilucho.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Intrépido

Enero 20

Intrépido

Lectura bíblica: Juan 2:13–16

¡…No hagáis más de la casa de mi Padre casa de mercado! Juan 2:16

a1Medio dormido, te esfuerzas por ponerte de pie en el culto. Abres el himnario, abres la boca y gruñes estas palabras: “La tierna voz del Salvador nos habla conmovida”.
¡Espera un segundo! ¿Qué imagen de Jesús te viene a la mente al cantar esas palabras? Quizá las piensas y te preocupas de que Jesús sea tan dulce y tierno que no mataría ni una mosca. O que allá en su pueblo de Nazaret tu Señor era el debilucho del vecindario.
Pues bien, Jesús no tenía nada de débil. No obstante, lo siguiente es cierto:

• Fue un poeta que hablaba de una manera hermosa acerca de los pájaros y los lirios.
• Fue un narrador de historias que se inventaba relatos de mujeres cociendo pan y pescadores recogiendo su pesca.
• Fue un amigo tierno que ponía a los niños sobre sus rodillas.
• Fue un prisionero silencioso, humildemente de pie ante las autoridades, sufriendo amargos insultos sin decir palabra.

No obstante, Jesús era fuerte. Escucha lo siguiente acerca de él:

• Fue un carpintero cuyas manos eran ásperas por el trabajo que hacía en la carpintería de José.
• Fue un hombre que le gustaba estar al aire libre, capaz de vivir solitario en el desierto durante muchos días.
• Fue un líder que hablaba con valentía contra las autoridades deshonestas de su época, llamándolas “insensatos y ciegos” y “víboras”.
• Escogió una muerte terriblemente dolorosa en la cruz para darnos salvación.

Jesús era tierno. Era humilde. Pero su ternura y humildad no indicaban falta de fuerza. ¡Demostraban fuerza bajo control!
Según la Biblia, Jesús entró furiosamente al templo en Jerusalén —quizá más de una vez— para correr él solo al montón de mercaderes deshonestos. Nadie se atrevió a protestar ni a oponerse al furor de su ira.
Jesús es tierno. Pero también es fuerte y poderoso. Su amor nos guarda y nos protege. Y si se mete con fuerza en nuestra vida para desafiar nuestros pensamientos, palabras y comportamientos malos, lo hace porque está a favor nuestro, no contra nosotros, ¡y quiere lo mejor para nosotros!

PARA DIALOGAR
¿Opinas que Jesús es un debilucho? ¿Cómo sabes que Dios es increíblemente fuerte?

PARA ORAR
Señor Jesús, gracias por tu ternura. Gracias también por tu fuerza.

PARA HACER
Jesús quiere que actúes resueltamente contra tus propios pecados. ¿Hay algo que quieres arrancar de tu vida?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡A romper las barreras!

Enero 19

¡A romper las barreras!

Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:3–8

Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

a1—Estoy seguro —exclamó Tito—. Estoy seguro de que si digo algo acerca de Jesús a mis amigos, me rechazarán allí mismo. El año pasado un amigo mío de la iglesia empezó a testificar a los chicos en el equipo de fútbol. Para cuando terminaron de hacerle burla, estaba tan caído que prácticamente tuve que levantarlo del suelo.
Está bien. Seamos sinceros. Comentemos qué sucedería si te sumas al equipo de rescate de Dios. ¿Cómo reaccionarían las personas a tu alrededor si les hablaras de Jesús? Pensemos en las peores cosas que podrían pasar.

• Podrían dejar de ser tus amigos.
• Te podrían criticar a tus espaldas.
• Te podrían rechazar por tener convicciones firmes.
• Podrían no invitarte a sus fiestas de cumpleaños.
• Podrían reírse de ti por creer en Dios.

No estoy diciendo que no te pasaría ninguna de estas cosas si cuentas a otros acerca de Jesús. Pero, ¿sabes que sería muy probable que sucedan cosas buenas? Pensemos en algunas de éstas:

• Podrían llegar a ser más grandes y mejores amigos tuyos.
• Podrían dar gracias a Dios por ti.
• Podrían respetarte por tener convicciones firmes.
• Podrían invitarte a sus fiestas de re–cumpleaños para siempre en el cielo.
• Podrían llegar a conocer a Jesús.

A nadie le gusta ser objeto de burlas. Pero los creyentes se inventan millones de excusas para no involucrarse personalmente en la misión de rescate de Dios. Quizá nos preocupemos porque no somos lo suficientemente buenos, o porque no sabemos qué decir. Pero por lo general nuestro peor temor es cómo reaccionarán los no creyentes. En otras palabras, lo que piensa la gente es más importante que el asombroso mensaje de liberación que tenemos para compartir con ellos. Dios no quiere que tengamos miedo.
Confía en que Dios te dará la seguridad que necesitas. Luego toma un paso de fe y habla con otros. Al hacerlo, descubrirás la valentía de Dios en tu vida, justamente cuando la necesitas. ¡Y seguro que, pase lo que pase, no terminarás tan caído que prácticamente te tengan que levantar del suelo!

PARA DIALOGAR
¿Cómo puedes compartir resueltamente el amor de Cristo, así como Cristo entró resueltamente a tu mundo para amarte?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a superar nuestros temores que nos impiden hablarles a otros acerca de ti.

PARA HACER
Elige a un amigo a quien no le has hablado de Jesús porque te aterroriza hacerlo, ¡y háblale! Pide a tu familia que ore por ti; luego cuéntales qué tal te fue.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El Libertador

Enero 18

El Libertador

Lectura bíblica: Mateo 4:18–22

Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Mateo 4:19

a1Es probable que no te consideres un superhéroe, listo para ir a la batalla contra las fuerzas del mal. Después de todo, no eres rápido como una bala, ni potente como una locomotora ni capaz de saltar sobre altos edificios de un solo salto. Sobre todo, no te vistes con mallas largas como las de los super- héroes; ¡lo más probable es que ni tengas una parecida!

No obstante, he aquí una realidad maravillosa: Para todos los chicos en tu escuela y comunidad que no conocen a Cristo, puedes ser un superhéroe espiritual. Cuando ayudas a otros a confiar en Jesús, los rescatas de los poderes de Satanás y del pecado.

A la mayoría de los creyentes nos gusta la idea de seguir a Jesús. No obstante, quizá necesitemos que nos convenzan de que es una buena idea contar a otros acerca de Jesús. Quiero darte tres grandes razones por las que esta misión de superhéroe es una tarea que querrás aceptar.

Razón número 1: Los no creyentes a tu alrededor necesitan ser liberados del pecado. No importa lo felices que parezcan, si no han confiado en Cristo están separados de Dios. Jesús sintió compasión por la gente a su alrededor que no era salva. Dijo que “estaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36).

Razón número 2: El plan de rescate de Dios no dará resultado sin ti. Dios les pidió a sus primeros discípulos que les contaran de él a los demás: desde donde se encontraban (para ellos, eso era Jerusalén) hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8). Y en la actualidad todavía es necesario que alguien les cuente las Buenas Nuevas a las personas cercanas; y a las no tan cercanas. ¡Dios quiere que tú seas ese alguien! Como dijo el apóstol Pablo: “¿Cómo, pues, invocarán [las personas] a aquel [Dios] en quien no han creído? ¿Y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14).

Razón número 3: Tú quieres rescatar a otros porque Dios te rescató a ti. Pablo dijo que el amor de Cristo lo impulsaba a querer sumarse a Dios en su misión de rescate (ver 2 Corintios 5:14, 15). Piensa en esto: ¿Qué sería tu vida hoy sin Cristo? Si estás contento de que, con amor, Dios te invitó a ser su hijo, entonces súmate a él invitando a otros a confiar en él. Cuanto más profundamente comprendas el amor de Dios por ti, más querrás ayudar a otros a encontrarlo.

Tu misión no es ningún secreto. La Palabra de Dios es clara: Eres un superhéroe espiritual. ¡Y no hay cosa mejor que puedas ser!

PARA DIALOGAR
¿Qué excelentes razones tienes para contarles a otros acerca de Jesús?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a contarles a otros acerca de ti. Ayúdanos a recordar todas las excelentes razones que tenemos para ser superhéroes espirituales.

PARA HACER
Piensa en una persona que necesita saber del amor de Dios, y haz planes hoy para contárselo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Considérate un rescatador

Enero 17

Considérate un rescatador

Lectura bíblica: 1 Corintios 9:22, 23

Me hice débil para los débiles, a fin de ganar a los débiles. 1 Corintios 9:22

Graciela estaba confundida.

a1—¿No nos está dando Jesús una tarea demasiado grande cuando nos pide que alcancemos al mundo? La verdad es que hay un montón de chicos en mi escuela. Y ¿cómo podría yo hablar con todo el mundo? ¿Por dónde se supone que puedo empezar?
Buenísimas preguntas. Y aquí van algunas preguntas para comentar:

• Piensa en tus mejores amigos. ¿Alguno de ellos no es creyente?
• Piensa en la gente con quien pasas una gran porción de tu día en la escuela o el trabajo. ¿Alguno de ellos no es creyente?
• Piensa en las personas que viven a tu alrededor. ¿Alguna de ellas no es creyente?

Si respondiste afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, puedes sumarte a Dios en su misión de rescatar a los no creyentes. ¿Por dónde empezar? ¡Por las personas que tienes cerca!
Hay tres sugerencias para seguir al contarles de Cristo a estas personas:

1. Pídele a Dios que te guíe. Piénsalo: Dios ya ha puesto personas todo alrededor tuyo que no lo conocen. Cuando Alberto oró pidiendo ser capaz de ver a los no creyentes que tenía cerca como Dios los ve, descubrió que se interesaba más por ellos y notó más oportunidades de compartir su fe.
2. Sé amigo de los no creyentes. La Biblia te manda juntarte con amigos creyentes porque los necesitas para que te aconsejen y alienten (Hebreos 10:25). Pero tener también amigos no cristianos te coloca en una posición mucho más ventajosa para llevar a otros a Cristo.

Manuel aprovechó su interés en los “boy scouts” para hacerse amigo de no creyentes. No podía participar de todo lo que sus compañeros hacían, pero tal como lo hizo Jesús, procuró ser amigo de “pecadores” (ver Mateo 11:19) sin participar en nada que él sabía desilusionaría a Dios.

3. Toma el primer paso. No esperes hasta que tus amigos no creyentes sean los que empiecen a hablar de temas espirituales; empieza tú. Cuando Susy le contó a sus amigas no creyentes acerca del amor y perdón de Dios, vio obrar a Dios por medio de lo que ella decía y de su ejemplo cuando dos de sus amigas aceptaron a Cristo como su Salvador. Sea que los otros chicos coincidan o no contigo, demuéstrales que pueden contar con tu amistad.

Cuando Cristo te pidió que les contaras a los demás acerca de él, no te estaba dando una tarea imposible. ¡Puedes contarles de Cristo a los que tienes a tu alrededor!

PARA DIALOGAR
¿A qué personas alrededor tuyo puedes contarles del amor de Dios hablándoles y sirviéndoles con cariño?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a testificar de tu amor y tu perdón a los que tenemos cerca.

PARA HACER
Haz planes para alcanzar a las personas más cercanas a ti.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡A divulgar la noticia!

Enero 16

¡A divulgar la noticia!

Lectura bíblica: Mateo 28:18–20

Id y haced discípulos a todas las naciones. Mateo 28:19

a1Dios está en medio de una enorme misión de rescate. ¿Sabes cuál es nuestra parte en esa misión de rescate? El evangelismo. Es la tarea de comunicar las Buenas Nuevas de Jesucristo a los que no lo conocen.
¿Sabes cómo se llama la persona que da a conocer esta noticia increíble? Evangelista. Y aquí tienes un dato sorprendente más. Tú eres un evangelista.
¿Cómo fue que llegaste a ser un evangelista? Coloca una marca al lado de cualquier cualidad que, según tu opinión, te califica para la tarea de divulgar la noticia de Jesús:

☐ Tu familia ha formado un conjunto musical y es tan bueno que los invitan para cantar cantos cristianos en estadios llenos de gente.
☐ Mencionas a Jesús por lo menos una docena de veces en todas tus conversaciones.
☐ Oras en voz realmente alta en los restaurantes.
☐ Te has propuesto tener tu propio programa de TV cristiano.
☐ Arrinconas a extraños en la calle e inicias con ellos conversaciones espirituales.
☐ Te haces un peinado que parece el de un evangelista.

¿Crees realmente que necesitas hacer alguna de esas cosas a fin de estar preparado para contarles a otros acerca de Jesús? No. Porque no es cuestión de determinar si tienes las cualidades para ser un evangelista. El hecho es que ya eres un evangelista. Dios te ha nombrado su embajador, su mensajero oficial para llevar las Buenas Nuevas de salvación a los demás (2 Corintios 5:18–20).

No te paralices de miedo ante ese pensamiento. La Biblia explica que lo principal en el evangelismo es una actividad: contar la verdad acerca de Jesús (1 Corintios 15:1–4). Y esa es una actividad que tú puedes realizar.

Las Buenas Nuevas se centran en lo que Dios ha hecho para liberar a nuestros amigos no creyentes del pecado y darles a conocer su amor. Contar la verdad acerca de Jesús significa explicar a los demás de qué manera su muerte y resurrección han proporcionado el perdón de sus pecados y la vida eterna con Dios, y de qué manera deben confiar en Cristo a fin de aceptar lo que Dios ha hecho por ellos. Evangelismo es cuando cuentas la verdad acerca de Cristo y los instas a responder.

Porque has confiado en Cristo, conoces el significado de las Buenas Nuevas. Porque alguien te contó acerca de Cristo, tienes el privilegio de contarle a otros acerca de él. Y porque Dios ha hecho grandes cosas en tu vida, puedes ser parte de su obra maravillosa en la vida de alguna otra persona.

PARA DIALOGAR
¿Qué amigos o familiares no creyentes te parece que Dios quiere alcanzar por medio de tuyo?

PARA ORAR
Ora por esas personas por nombre, pidiendo a Dios que te muestre cómo contarles de Cristo.

PARA HACER
Procura iniciar una conversación espiritual con una de esas personas.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Movilización de una operación rescate

Enero 15

Movilización de una operación rescate

Lectura bíblica: Mateo 9:35–38

A la verdad, la mies es mucha, pero lo obreros son pocos. Mateo 9:37

a1Aquí va una gran pregunta para comentar: ¿Sabes cuál es la diferencia entre creyentes y no creyentes?
No, no es el comienzo de un chiste sin gracia. La diferencia entre creyentes y no creyentes es realmente seria. Pero no es totalmente evidente.
Por ejemplo, los no creyentes no tienen cuernos diabólicos en las sienes. Y los creyentes no lucen auras angelicales sobre su cabeza.
Sentados en línea al costado de la cancha de fútbol, los jugadores creyentes y los no creyentes usan el mismo uniforme. Sentados frente a sus pupitres en la escuela, todos los alumnos parecen simplemente chicos procurando obtener una buena calificación.
Es probable que conozcas no creyentes que son tan buenos, tan sensibles y tan simpáticos como los creyentes. No obstante, hay una diferencia. Y es enorme. Y tiene importancia para toda la eternidad:

• Los no creyentes están separados de Dios y la vida eterna. Eso significa que no pueden dejar de pecar. Son esclavos del pecado (ver Efesios 2:1–3).
• Los creyentes tienen una amistad con Dios y la garantía de vida eterna. Han sido rescatados de sus pecados y son ahora parte de la familia de Dios (ver Colosenses 1:13).

Quizá has oído decir tantas veces que “los no creyentes necesitan conocer a Jesús” que te entra por un oído y te sale por el otro. Es realmente fácil ser indiferente cuando los no creyentes son tan parecidos a ti.

Pero Dios no se ha olvidado de la diferencia. Él se lamenta por los millones de personas —posiblemente miles meramente en tu escuela y en el lugar donde vives— que no lo conocen. Está increíblemente preocupado por cada uno: de hecho, tan preocupado que tomó el paso supremo a favor de cada estudiante, mamá, papá y el resto del mundo. Se hizo humano y dio su vida por ellos.

Esta es una cuestión seria para Dios. No quiere que nadie perezca, que se vaya al infierno por no haberse arrepentido y pedido perdón (2 Pedro 3:9). Murió para rescatar al perdido, y su operación de rescate no se detuvo en la cruz.

Dios nos da el privilegio de ser rescatadores junto con él. Hay un sinnúmero de personas en nuestro mundo esperando que alguien les cuente del amor incondicional de Dios. Por eso, queremos contarles a cuantas personas nos sea posible, ¡que Jesús ha venido para liberarlas!

PARA DIALOGAR
¿Qué podemos hacer como familia para alcanzar a otros tal como Dios nos ha alcanzado a nosotros, rescatando a los perdidos a nuestro alrededor?

PARA ORAR
Padre, danos compasión por nuestros amigos que no son creyentes. Ayúdanos a no olvidar nunca que están perdidos sin ti.

PARA HACER
Determinen como familia de qué manera pueden demostrar el amor de Dios a los perdidos a su alrededor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La verdad más grande de todas

Enero 14

La verdad más grande de todas

Lectura bíblica: Romanos 8:38, 39

Ninguna… cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 8:39

a1Hagamos una pequeña prueba. En cada una de las siguientes afirmaciones, pon una marca para indicar si lo que dice es cierto o falso.

☐ Cierto ☐ Falso El fuego es caliente.
☐ Cierto ☐ Falso El agua es mojada.
☐ Cierto ☐ Falso La piedra es dura.
☐ Cierto ☐ Falso El cielo está arriba.
☐ Cierto ☐ Falso Los pepinillos son demasiado agrios.

¿Y? ¿Qué tal te fue? Si marcaste “Cierto” al lado de cada afirmación, eres bastante listo. Ahora bien, tus familiares pueden tener opiniones distintas acerca de los pepinillos, ¡pero eso no le quita al hecho de que son realmente demasiado agrios! Pero esa fue una prueba bastante fácil, ¿no es cierto?
¿Qué fue lo que la hizo tan fácil? Todas las afirmaciones se relacionan con datos y conocimientos básicos. Todas las afirmaciones —bueno, quizá con excepción de la última— son la verdad. Todos saben que esas afirmaciones son ciertas simplemente porque lo son. No son nada complicadas.
Aquí van algunas afirmaciones más. Marca cada una para indicar si lo que dice es cierto o falso.

☐ Cierto ☐ Falso Dios te ama.
☐ Cierto ☐ Falso Dios siempre te amará.
☐ Cierto ☐ Falso Absolutamente nada te puede separar del amor de Dios.

¿Te parece que estas afirmaciones también son ciertas? Ojalá que sí, porque lo son. De hecho, son más ciertas que las de la primera prueba. Aun cuando ser creyente es difícil, el amor constante de Dios por ti es totalmente real.
Ahora hagamos otra prueba. Marca cada afirmación para indicar si lo que dice es cierto o falso.

☐ Cierto ☐ Falso El amor de Dios se acaba cuando pecas.
☐ Cierto ☐ Falso Dios deja de amarte si comes demasiados pepinillos.
☐ Cierto ☐ Falso El diablo puede apartarte del amor de Dios.
☐ Cierto ☐ Falso Dios no te ama cuando tienes pensamientos malos.
☐ Cierto ☐ Falso Dios te retira su amor cuando te quedas dormido en el culto.

No son verdad, por cierto, porque todas son totalmente falsas. Es posible que tengas que buscar el perdón de Dios por algunas de estas acciones, pero él nunca deja de amarte.

PARA DIALOGAR
¿Qué opinas del hecho de que el amor de Dios por ti nunca deja de ser?

PARA ORAR
Señor, gracias porque tu amor por nosotros es total y sin fin.

PARA HACER
Explica hoy a un amigo lo que significa que el amor de Dios por ti no tiene fin.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Señor, por favor ayuda a mi amiga

Enero 13

Señor, por favor ayuda a mi amiga

Lectura bíblica: Romanos 8:26–30

Porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Romanos 8:27

a1—Señor, por favor ayuda a mi amiga Norma.
Dora no se daba por vencida. Por más enferma que estuviera Norma, por más grave que estuviera o cuánta gente dejara de creer que Dios la sanaría, Dora no dejaba de orar por su amiga. Aun desde el principio cuando los doctores le habían dicho a Norma que tenía una forma rara de cáncer, Dora se había sentido impulsada a orar por Norma. Y al ir desmejorando ésta más y más, con más intensidad oraba Dora. Dora oraba todo el tiempo.

—Sólo Dios puede sanar a mi amiga —le dijo Dora a sus padres—, así que tenemos que orar.
Y sí que oraba. Nadie fuera de la familia de Norma conocía sus problemas y necesidades mejor que Dora, y Dora tomaba muy en serio su responsabilidad de orar.
¿No es maravilloso tener amigos cristianos que oran por ti? ¿Te das cuentas del privilegio y de la responsabilidad especiales que tienes de orar por tus amigos? Suceden cosas buenísimas cuando tú y tus amigos oran los unos por los otros. Dios contesta y obra cuando compartes con él las necesidades de tus amigos.

Quizá te preguntes si tienes algún amigo que converse con Dios acerca de ti. Quizá estás preocupado de que eres el tipo de chico por quien sólo su mamá o papá oraría. Pues bien, la Biblia te garantiza que tienes un amigo que está orando por ti, un amigo cuyas oraciones son más poderosas que las oraciones de cualquier ser humano. ¿Te das cuenta de que el Espíritu Santo ora por ti a Dios el Padre?

¡Ah!, esto es tremendo. El Espíritu Santo vive en los cristianos y está hablando constantemente con Dios el Padre acerca de nuestras necesidades, nuestros sufrimientos y nuestras luchas. Y sus oraciones son aun más eficaces que cualquier cosa que pudiéramos imaginar, porque nadie nos conoce como el Espíritu de Dios que vive en nosotros: no nuestros amigos, no nuestros maestros de Escuela Dominical, ni siquiera nuestros hermanos y hermanas o nuestra mamá o nuestro papá. Porque el Espíritu escudriña nuestra vida y detecta nuestras necesidades, él puede orar por nosotros mejor que nadie.

Todos pasamos por rachas cuando nos sentimos tan dolidos o confundidos o enojados que no sabemos cómo orar. Inclinamos el rostro y suspiramos, lloramos o gemimos, pero no podemos emitir palabra alguna.

Es entonces que el Espíritu Santo toma nuestros suspiros, gemidos, dolores y preocupaciones; los lleva derecho al trono del Padre y ora: “Dios, por favor ayuda a mi amigo”. Y podemos recordar esto: Él toma muy en serio sus oraciones por nosotros.

PARA DIALOGAR
¿Qué significa para ti el que un amigo ore por ti? ¿Y cuando el Espíritu Santo se suma con oraciones sin fin?

PARA ORAR
Padre, gracias que cuando ni siquiera podemos encontrar palabras para orar, tu Espíritu Santo está orando por nosotros, y sabe exactamente qué decir.

PARA HACER
Toma el tiempo hoy para orar por un amigo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Unas cuantas horas más

Enero 12

Unas cuantas horas más

Lectura bíblica: Romanos 8:22–24

También nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción como hijos. Romanos 8:23

a1Durante meses, el equipo misionero de la iglesia de Sara se había estado preparando para este día. En unas cuantas horas el bus llegaría a la población adonde iban. Allí el equipo dedicaría dos semanas a reparar el edificio de la iglesia y compartir el amor de Cristo con la mayor cantidad de gente posible. Sara no veía la hora de llegar.
Hacía más de seis meses que Sara había presentado su solicitud para participar en el viaje misionero. Había participado en las difíciles actividades de recaudar fondos, maneras descabelladas de juntar dinero rápidamente. Había participado de las reuniones semanales para prepararse y para orar. Había pasado media hora en la computadora todas las noches para aprender más de la gente, el lugar, la historia de la población adonde iban. Y ahora se había aguantado 24 horas de viaje en el autobús. Pero sabía que le esperaba algo que haría que todo su esfuerzo y espera valieran la pena. Pronto todo su trabajo recibiría su recompensa.
¿Alguna vez pusiste todo tu corazón en algo, y luego esperaste para ver coronados tus esfuerzos? Es como

• practicar la misma jugada de fútbol una y mil veces; y poder por fin usar la jugada en un partido.
• ensayar un solo hasta poder cantar un canto al derecho y al revés; luego por fin poder hacerlo ante un público.
• estudiar hasta que te duele la cabeza; y por fin poder demostrar lo que sabes en un examen.
• pasarte horas preparando un pastel; y por fin poder comerlo.

Cristo nos llama a poner todo nuestro corazón en seguirle a él. Eso puede ser difícil. ¡Pero hay algo que anticipamos que es más grande y mejor que nuestros sueños! Dios ha prometido que habrá un día espectacular cuando Cristo vuelva a la Tierra y nos lleve con él para toda la eternidad. Ya no habrá dolor ni sufrimiento. Viviremos en el cielo como hijos de Dios. Todo el mundo está esperando que el plan de Dios se cumpla.

Como una mamá que espera el nacimiento de su bebé, estamos ansiosos por recibir la recompensa de nuestro trabajo. Obedecer a Dios puede ser difícil. Seguir a Jesús a veces nos cansa. Pero Dios nos da el Espíritu Santo para ayudarnos. Y los magníficos regalos que serán nuestros por ser hijos de Dios, ¡valen la espera!

PARA DIALOGAR
¿Esperas con anticipación el regreso de Cristo? ¿Qué es lo que más te entusiasma de ese acontecimiento?

PARA ORAR
Señor, es difícil esperar que arregles las cosas que duelen en nuestra vida. Gracias por enviar al Espíritu Santo para fortalecernos mientras esperamos.

PARA HACER
Aliéntense mutuamente hoy a permanecer fuertes aun cuando resulta difícil vivir como cristianos.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.