Ahora soy tu papá

Enero 11

Ahora soy tu papá

Lectura bíblica: Romanos 8:14–17

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14

a1Amanda nunca había conocido a su papá. Éste había abandonado a su mamá antes de nacer ella.

La vida con mamá era requetebuena, y por muchos años Amanda no se preocupó porque no tenía papá. Después apareció Mauricio. Empezó a cortejar a la mamá de Amanda cuando Amanda tenía 12 años. Ahora tenía 14, y la pareja se había casado hacía dos meses. Amanda quería a Mauricio como si fuera el padre que nunca tuvo. Siempre había creído que sería demasiado pedirle a Dios un papá, pero Dios se lo había dado. Y Mauricio era increíble. Era bueno, divertido y muy consagrado a Dios.

Aun así, un oscuro temor persistía en un rincón del cerebro de Amanda. Estaba preocupada de que un día también Mauricio la abandonaría. ¿Por qué no? Su verdadero papá lo había hecho. No había nada que obligara a Mauricio a asumir las responsabilidades del padre de Amanda. Podía dejarla cuando quisiera, y ella no podía hacer nada para impedirlo.

Un día Mauricio y la mamá de Amanda la llevaron a cenar y le contaron algo que habían decidido aun antes de contraer matrimonio. Le dijeron que era importante para ellos que Mauricio adoptara legalmente a Amanda. Pensar en esta posibilidad la aterrorizaba y al mismo tiempo la emocionaba. Si él realmente lo hacía, sería legalmente su padre. Por fin tendría un papá de verdad. Pero, ¿qué si él se echaba atrás?

Día tras día Amanda esperaba la noticia de que hubieran finalizado los trámites de la adopción. Un día llegó de la escuela a casa y vio el auto de Mauricio frente a la casa, más temprano que de costumbre. Cuando entró, la esperaban Mauricio y mamá. Mauricio se puso de pie y dijo:
—Hoy llegaron los documentos de adopción, Amanda.

Los ojos se le llenaron de lágrimas al agregar:
—Ahora soy tu papá.

Amanda se le abalanzó para darle un enorme abrazo:
—Gracias por elegirme a mí —dijo en medio de sus propias lágrimas—. Gracias, gracias… papá.

Mauricio había tomado un paso único para demostrar su cariño por Amanda y su deseo de ser su padre, oficializando su relación por medio de la adopción. Cuando Dios nos hace sus hijos, hace lo mismo. Nos adopta. Hace que nuestra relación en su familia sea permanente. Somos sus hijos e hijas para siempre.

Si has aceptado a Jesús como tu Salvador, eres parte de la familia de Dios. Nunca te tienes que preocupar de tu relación con tu Padre celestial. Él nunca te abandonará. Los trámites de los documentos de adopción han finalizado. Él es tu Papá.

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes al saber que Dios te ha adoptado permanentemente como parte de su familia?

PARA ORAR
Gracias por escogernos para ser tus hijos, Señor. Gracias por adoptarnos. Gracias porque nunca me abandonarás.

PARA HACER
Cuéntale a un amigo lo magnífico que es ser adoptado como parte de la familia de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Por fin soy libre

Enero 10

Por fin soy libre

Lectura bíblica: Romanos 8:5–9

Vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Romanos 8:9

a1Alrika no había creído los rumores de que la gente era secuestrada de sus chozas y llevada a un país desconocido hasta que le sucedió a ella. Encadenada durante meses en lo que parecía como un calabozo dentro del casco de un barco, la jovencita temía que moriría en la esclavitud. Después de sufrir años de crueldad y trabajo forzado, el ejército del Norte de los Estados Unidos tomó la población donde vivía. Ahora un oficial con uniforme azul está de pie frente a ella.

—Ya no estás bajo el control de tu amo —le dice—. Eres libre.

Tema para comentar: ¿Cómo me sentiría si fuera un chico o chica en esclavitud y de pronto fuera puesto en libertad?

No llegaste a tu país encadenado en el casco de un barco negrero, pero quizá sí has estudiado lo que es eso.

Pero todos nosotros, dice la Biblia, hemos vivido un tipo distinto de esclavitud. Nacimos esclavos del pecado. Todos estamos atrapados en el mal del cual no podemos escapar por nuestra propia cuenta. La única manera de poder lograr la libertad es pedirle a Jesús que nos ayude y nos perdone.

Puede ser difícil creer que somos esclavos del pecado. Pero aquí tienes una manera de estar seguro de ello: ¿Has notado alguna vez que es más fácil hacer lo malo que hacer lo bueno? Cuando tus padres encuentran algo roto en la sala, por lo general parece más fácil mentir y decir que no lo rompiste que decir la verdad y admitir que lo hiciste. Es más fácil elegir lo malo porque somos esclavos del pecado.

Pero la gran noticia en Romanos 8 es que Jesús ha cambiado todo eso. Cuando confiamos en él, fuimos liberados de la esclavitud del pecado. Por el poder del Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros, ya no tenemos que pecar. Sí, sí pecaremos de cuando en cuando. Todavía seremos tentados a hacer lo malo. Sí, pecaremos debido a nuestra debilidad. Pero no tenemos que pecar. Podemos elegir que el Espíritu Santo sea el que nos controle —el Espíritu de Dios que vive dentro de nosotros— en lugar de ser controlados por el pecado. Somos libres.

El pecado es más que una mala costumbre. No podemos librarnos de él haciendo una resolución de Año Nuevo. El pecado es una enfermedad que no podemos curar por nuestra propia cuenta.

Dios conocía la solución perfecta a nuestro problema. Necesitábamos un Salvador (Jesús) que muriera por nosotros y un Ayudador (el Espíritu Santo) que viviera dentro de nosotros. Gracias a Dios somos libres del pecado. ¿Sientes agradecimiento por ello?

PARA DIALOGAR
¿Qué significa ser controlado por el Espíritu Santo? ¿Cómo es tu vida distinta porque el Espíritu Santo está obrando en ti?

PARA ORAR
Señor Jesús, moriste para liberarnos del pecado. Queremos la libertad que das en cada aspecto de nuestra vida.

PARA HACER
Aprende más acerca de lo que significaba para los esclavos ser puestos en libertad. Busca libros sobre la esclavitud en la biblioteca pública.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Enero 9

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Lectura bíblica: Romanos 8:1–4, 11

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2

a1Minutos después de que cortaron el cordón umbilical, se miran a los ojos. Los jóvenes esposos no pueden creer que en sus brazos y alzando sus ojitos para verlos tienen un bebito chiquitito, su primer hijito. Nunca han visto algo tan hermoso… tan perfecto… tan maravilloso. Y no recuerdan ninguna otra ocasión en que se hayan sentido más felices.

Durante nueve meses estos nuevos padres soñaron con el nacimiento de su hijo. Ahora contemplan esa cosita chiquita y anticipan verla crecer. Al arropar con cariño al indefenso montoncito de vida, sus ojos se llenan de lágrimas de felicidad. Sus esperanzas están cifradas en un futuro brillante.

Después su muchachito crece y dibuja todo el piso de la sala con un marcador de felpa con tinta indeleble. Y los padres están seguros de que su felicidad ha terminado. En realidad no es así. El tema no es que alguno tenga un final infeliz, sino que cada uno tiene un comienzo feliz.

Pocas cosas en la vida son tan maravillosas como llegar a ser mamá o papá. Pero hay un momento que es aún más feliz.

Hmmm… ¿adivinas cuál es?

No fue el día que por fin ibas al baño solito. No es el día cuando aprendiste a andar en bicicleta. Ni siquiera será el día cuando obtengas tu permiso para manejar.
No hay modo de describir la felicidad que hubo el día de nuestro re–nacimiento, el día que confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor (puedes leer Juan 3:1–21 para ver cómo describe Jesús el proceso de re–nacimiento).

Así como los padres esperan llenos de cariño y anticipación el nacimiento de un hijo, Dios esperó ansiosamente nuestro re–nacimiento. El Espíritu Santo sembró la semilla del amor de Dios en nuestro corazón. Esperó que llegara el día cuando creeríamos en Cristo. Y luego sucedió algo increíble, algo que leímos en el pasaje bíblico de hoy. Cuando confiamos en Cristo, el Espíritu de Dios entró en nuestra vida para libertarnos del pecado y ayudarnos a desarrollarnos como hijos de Dios.

El día que aceptamos a Jesús le causó un gozo inmenso a Dios y a nuestros seres queridos. Sí, todos tenemos cumpleaños, y eso es grandioso. Pero nuestro re–cumpleaños es aún más grandioso. Si tú lo tienes, ¡festéjalo! Si todavía no has confiado en Jesús como tu Salvador, habla con tu mamá y papá acerca de lo que eso significa.

PARA DIALOGAR
Si los padres se emocionan cuando nacen sus hijos, ¿cómo crees que se siente Dios cuando una de sus criaturas acepta su salvación y nace de nuevo?

PARA ORAR
Señor, gracias por la obra del Espíritu Santo que nos lleva a Cristo y que nos ayuda a ir creciendo como cristianos.

PARA HACER
Hagan planes como familia para festejar sus re–cumpleaños.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Enero 8

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Lectura bíblica: Proverbios 18:24

Hay amigos que uno tiene para su propio mal, pero hay un amigo que es más fiel que un hermano. Proverbios 18:24

a1Aprueba o rechaza estas ideas “originales” para tener nuevos amigos:

• Organiza una fiesta y da como premios las tarjetas de crédito de tus padres.
• Toma “prestado” el altavoz de tu escuela a media mañana y, en tu mejor imitación del director o la directora, anuncia que quedan suspendidas las clases por el resto del día.
• Llévate un cajón de golosinas a la escuela y arrójalas al aire durante el recreo.

Aunque con esas ideas descabelladas te ganarás amigos, no atraerán amigos que perduren. Te sugiero algunas ideas mejores para atraer amigos. Mientras escuchas, piensa en una o dos que darían resultado para ti:

• Empieza por ser tú mismo. Nilda se ganó amigos pretendiendo interesarse en los deportes, pero le resultó difícil seguir simulándolo. Cuando dejó que otras chicas vieran las cosas que cosía, encontró amigas que la querían por quién realmente era.
• Da el primer paso. Después de trasladarse a una escuela nueva, Marcos se quedó esperando que los demás lo incluyeran en su círculo. Esperó mucho tiempo antes de caer en la cuenta de que estaba bien que él diera el primer paso.
• Sé atrevido. Roberto era otro alumno nuevo en una escuela. Encontró amigos de gran valor cuando estuvo dispuesto a probar los deportes y hobbies que eran populares en su nueva escuela.
• No seas malhumorado. Ema siempre andaba con una cara como si a su gato lo hubiera aplanado un camión. Cuando empezó a notar y hablar de las cosas buenas en su vida, los demás la vieron como una persona totalmente distinta.
• No te des por vencido. La mayoría de los amigos de Alberto se habían mudado o encontrado nuevos amigos. Se sentía rechazado, y la idea de tratar de encontrar nuevos amigos no lo entusiasmaba. Pero como persistió en su intento, encontró dos nuevos amigos buenísimos.

Podemos intentar todo tipo de trucos descabellados para atraer amigos. Pero piensa en lo que realmente quieres en un amigo. Claro, quizá nos guste que nos repartan tarjetas de crédito, que suspendan temprano las clases o que nos llenen de golosinas. Pero a la larga es probable que preferiríamos un amigo que tenga una personalidad realmente buena: alguien que es auténtico, con quien es fácil conversar, es emprendedor, positivo y persistente. Busca ese tipo de amigos. Y sé esa clase de amigo.

PARA DIALOGAR
¿Quién en tu mundo podría ser un buen amigo nuevo? ¿Qué puedes hacer para abrirte a las hermosas amistades que Dios tiene planeadas para ti?

PARA ORAR
Señor, enséñanos cómo alcanzar y hacer nuevos amigos. Ayúdanos a atraer amigos siendo un buen amigo.

PARA HACER
Aunque tengas muchos amigos buenos, traza un plan para llegar a conocer a alguien nuevo esta semana.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Manzanas podridas en el barril

Enero 7

Manzanas podridas en el barril

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:2–5

Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

a1—Mis padres siempre me regañan por las amistades que tengo –—se quejó Nancy—. Dicen que ando con “chicos que causan problemas”. Sé que mis amigos no son perfectos. Pero papá y mamá se creen que tengo dos años. Quieren que mis mejores amigos sean los personajes de Calle Sésamo.

¿Alguna vez te han regañado tus padres por los chicos con quienes andas? Quizá te digan cosas:
—No me gusta como te portas cuando andas con Fulano.

O:
—No quiero que te portes como acaba de portarse Mengano.

O también:
—Me parece que Sultano es una mala influencia.

Los padres de familia no tienen ojos en la parte trasera de la cabeza. Pero tengas cuatro o catorce años, tus padres pueden detectar problemas que tú no ves. Los mayores no consideran únicamente cómo son tus amigos en este momento. Tratan de realmente vislumbrar tu futuro. Y a veces ven problemas más adelante, por ejemplo, que alguien cerca tuyo va a terminar en problemas serios. Quizá estás seguro de que tus padres se equivocan, o quizá en lo profundo de tu ser sabes que tienen razón. Pero sea cual sea el caso, ellos saben que los malos amigos pueden desviarse del camino y llevarte con ellos, arrastrándote lejos de Dios, tu familia y los amigos sanos (1 Corintios 15:33).

Ser inteligentes al escoger nuestros amigos nos ayuda a llegar a ser las personas que Dios quiere que seamos. Si estamos dispuestos a admitir que nuestros amigos cercanos tienen una fuerte influencia sobre nosotros —y de veras la tienen— entonces vamos a querer tener cuidado al elegir nuestros mejores amigos.

Tema para comentar: ¿Cómo podemos distinguir a los buenos amigos de los que pueden llevarnos en una dirección equivocada?

Ésta es una manera segura: Pregúntate de qué manera el amigo te cambia la conducta, y no te engañes cuando contestes. Supongamos que eres dulce, amable, obediente, considerado y responsable. Supongamos que encuentras un nuevo amigo, y después de varias semanas o meses estás descuidando tus estudios y contestas mal a tus padres en casa. ¿Qué pasó? Quizá te parezca que tu nuevo amigo sencillamente te está ayudando a ser más como tú crees que quieres ser. Pero los “amigos” que te meten en problemas no son amigos, aun si los dos se divierten cuando están juntos.

¿Tienes algún amigo que te está apartando de Dios? Entonces ha llegado el momento de dejarlo y de encontrar amigos mejores. Es difícil, pero a la larga, ¡no es tan difícil como continuar una amistad que te perjudica!

PARA DIALOGAR
¿Cuándo has tenido un amigo que te ha llevado por un rumbo equivocado? ¿Con qué amigo quiere Dios que tengas una amistad más cercana?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te dé amigos realmente buenos que te ayuden a andar más cerca de él.

PARA HACER
Si tienes un amigo que te ha llevado por mal camino, habla con tus padres para ver si debes apartarte de él por un tiempo, o si debes romper esa amistad.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Quiénes son mis amigos?

Enero 6

¿Quiénes son mis amigos?

Lectura bíblica: Proverbios 17:17

En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para el tiempo de angustia. Proverbios 17:17

a1Durante las vacaciones de invierno, Julio y Daniel construyeron un tremendo escondite. Con su fortaleza de nieve sobre un montículo en el patio trasero de la casa de Julio, los chicos ganaban las peleas de bolas de nieve contra otros chicos vecinos. Eran el equipo ganador.
Al volver a la escuela, Julio seguía a Daniel por todas partes. Daniel comenzó a desear tener unos trozos de hielo para tirarle a Julio. Sí, es cierto, se había divertido construyendo la fortaleza con Julio, pero en la escuela tenía otros amigos. Por eso ignoraba a Julio, y ante la frialdad de Daniel, Julio se preguntaba qué había pasado con la amistad entre ellos.

¿Cuál es el problema? Daniel y Julio estaban en problemas porque tenían diferentes expectativas de lo que significa ser amigos.
Tema para comentar: ¿Qué, realmente, es un amigo?

Según tu opinión, ¿cuales de las siguientes ideas acerca de la amistad son acertadas?

☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es cualquier ser humano que conozco.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me conoce totalmente y a pesar de ello me quiere.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien a quien le puedo contar mis secretos y sentimientos.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien con quien paso el recreo en la escuela todos los días.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo tiene los mismos hobbies e intereses que yo.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me presta dinero para comprar un refresco.

Estas son preguntas un poco capciosas, porque hay muchos distintos tipos de amigos. Algunos son amigos casuales: compañeros de escuela, vecinos o adultos con los cuales conversas pero que no te conocen bien. Nuestros amigos cercanos incluyen los chicos con quienes nos juntamos en la escuela o los que ocupan los bancos alrededor nuestro en clase. Pero lo que todos más necesitamos son amigos a toda prueba que sigan siendo nuestros amigos pase lo que pase.

La mayoría tenemos muchos o algunos amigos casuales, menos amigos cercanos y apenas un puñado de amigos a toda prueba que realmente nos quieren y nos aceptan. Dejamos que nos conozcan por dentro. Les confiamos nuestros secretos, desencantos y alegrías.

Podemos conocer montones de personas. Pero si no tenemos amigos especiales, seguimos sintiéndonos solos. Dios quiere que cada uno de nosotros sea un amigo a toda prueba y brindemos nuestra amistad a amigos que también lo son, porque son los únicos que pueden quitarnos la soledad. Cuando te llegan a la vida buenos amigos, agradécelo a Dios. ¡Son un regalo de él!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes son tus amigos a toda prueba? ¿De qué manera demuestran su completa lealtad? ¿En qué sentido son una demostración de que Dios te ama?

PARA ORAR
Pídele a Dios que hoy te guíe hacia quienes pueden ser amigos dignos de confianza.

PARA HACER
Busca esta semana a alguien con quien te gustaría tener una amistad a toda prueba.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Allá en el pueblo Soledad

Enero 5

Allá en el pueblo Soledad

Lectura bíblica: Juan 15:12–15

Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

a1—No entiendo mi problema —dice Tamara con los ojos llenos de lágrimas—. Tengo amigos pero supongo que no son los que necesito. O quizá sea que no tengo bastantes. Nunca me veo obligada a sentarme sola en ninguna parte. Pero me siento sola aun cuando estoy con mucha gente. A veces no estoy segura de que haya alguien que me comprenda… o que quiera comprenderme. Ni mis maestros. Levanto la mano y parece que fuera invisible. Creo que si dejara de ir a la escuela, nadie lo notaría.

Si pudieras crecer sin sentirte nunca solo sería como pasar por la temporada de resfríos sin que te gotee la nariz. A veces puedes tener suerte. Pero tarde o temprano te vas a sentir como si tu nariz fuera un gotero gigante.

Al igual que la nariz que gotea, los sentimientos de soledad nos indican que algo no anda bien. Pero, ¿qué será lo que anda mal? La soledad puede hacerte sentir que no eres popular o atractivo. Pero en realidad tiene más que ver con un anhelo que Dios nos da de ser amados y aceptados. Esa es una necesidad profunda y sana, y todos la tienen. Cuando la necesidad no es satisfecha, nos sentimos solos.

La mayoría tratamos de librarnos de la soledad en una de dos maneras.

• Primera manera: Nos portarnos como un gusano. Los gusanos tratan de superar su soledad escondiéndose de la gente. El que es así piensa: Me siento solo porque nadie me quiere. Lo más conveniente es que me esconda debajo de la tierra. Así que me quedo aquí debajo de la tierra. Nunca me voy a acercar a nadie.

• Segunda manera: Se portan como un cachorro. Los perritos tratan de superar la soledad haciendo lo que sea necesario para conseguir que otros los quieran. El que es así piensa: Me siento solo porque nadie me quiere. Me voy a esforzar más. Haré lo que sea necesario para lograr que los demás me quieran, aunque significa hacer algo que no está bien.

No tenemos por qué actuar como un gusano, ni como un perrito. Sentirnos amados y aceptados comienza con nuestra relación con Jesús, quien es el único que puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestra vida. Conversar con Jesús y leer acerca de él en la Biblia son pasos para cimentar nuestra amistad con él. Él dio su vida por nosotros, así que es evidente que él nos considera amigos por los cuales vale la pena morir (Juan 15:13). ¡Ese es el mejor consuelo que podemos encontrar cuando nos preguntamos si hay alguien que nos quiera!

PARA DIALOGAR
Cuando te sientes solo, ¿actúas como un gusano o como un cachorro? El hecho de saber que Dios te ama ¿cómo puede impedir que actúes de esa manera?

PARA ORAR
Señor, cuando nos sentimos solos, ayúdanos a recordar que tú nos amas más de lo que jamás nos podríamos imaginar.

PARA HACER
Toma hoy el tiempo para ser un amigo sincero de alguien que se siente solo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Qué camino para tomar!

Enero 4

¡Qué camino para tomar!

Lectura bíblica: Juan 14:1–4

Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis. Juan 14:2, 3

a1Es probable que no vivas en una ciudad con un nombre realmente raro.
O puede ser que vivas en Venado Tuerto.
O Alamogordo.
O Pénjamo

Sí, esos son nombres de ciudades reales, en Argentina, Estados Unidos y México.

Es posible que no te hayas puesto a pensar cuánto tiempo vivirás en tu pueblo natal. Pero donde quiera que vivas, si eres cristiano, tu pueblo natal lo será sólo por poco tiempo. No es temporario porque no ves la hora de salir de Aburrido (el nombre que tú le das a tu ciudad). O porque piensas que huele mal, como Tiburón (una población en México). Donde sea que estés, estarás allí sólo por poco tiempo. Eso es porque Cristo ha ido al cielo para preparar un hogar permanente donde vivirás con él para siempre.
Vivas donde vivas, estás allí de paso. Aun si vives en un solo lugar toda tu vida, eso es como un abrir y cerrar de ojos en comparación con la eternidad que pasarás con Jesús en el cielo.

¿Alguna vez te has preguntado cómo llegarás a tu hogar permanente? Después de todo, no tienes precisamente un atlas o un mapa de carreteras o un sitio de Internet que te muestre el camino. Una vez más interviene Cristo para mostrarte cómo llegar a donde vas.

• Jesús es el camino a Dios, nuestro Padre celestial.
• Jesús es el camino para saber cómo es el Padre.
• Jesús es el camino para glorificar al Padre cuando oras en su nombre.

Pero, además de todo eso, Jesús también es el camino a nuestro hogar celestial. Cuando sea la hora debida para nosotros —ya sea cuando Jesús vuelva a la Tierra o en el instante de nuestra muerte, sea cual sea lo que suceda primero— Jesús nos promete llevarnos a donde está él.
Necesitamos más que un mapa para encontrar nuestro camino a Dios. Necesitamos más que alguien que pueda indicarnos el camino. Necesitamos a alguien que se encuentre con nosotros donde estamos. Jesús, el Hijo de Dios, dejó su hogar celestial y vino a nuestro mundo para mostrarnos el camino a nuestro hogar eterno. Y vino a buscarnos porque nos ama.

PARA DIALOGAR
Jesús vino a la Tierra para mostrarte el camino al cielo. Según tu opinión, ¿cómo demuestran sus acciones su amor por ti?

PARA ORAR
Jesús, gracias por venir a la Tierra para mostrarnos el camino a nuestro hogar eterno. Queremos seguirte, durante toda la vida, al cielo.

PARA HACER
Cuéntale a un amigo que tienes la prueba del amor de Dios por ti: la promesa de Jesús de que te llevará a tu hogar celestial.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Los dones extravagantes de Dios

Enero 3

Los dones extravagantes de Dios

Lectura bíblica: Juan 14:12–14

Y todo lo que pidáis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13

a1Miguel se impulsa sobre el borde de un cerro empinado. Querido Dios, ora mientras su patineta va tomando velocidad en la nieve, ayúdame a realizar este doble salto mortal, con un giro de 360 grados y con los ojos vendados, para que todos los que me observan piensen que soy estupendo.

Alicia coloca la mano sobre la hoja del examen de multiplicación que acaba de terminar y ora: Señor, no espero que mis respuestas sean perfectas. Pero por favor haz que tenga suficientes respuestas correctas para no tener que volver a tomar el examen.

¿Qué es lo más extravagante que jamás le hayas pedido a Dios? ¿Le has pedido que del cielo te caiga una bolsa de diez kilos de dinero? ¿Que aparezca un perrito debajo del árbol de Navidad? ¿Que ese corte terrible de cabello que te hicieron crezca milagrosamente antes de que alguien te vea?

Jesús dijo que podemos pedirle todo. Escucha bien: Dijo ¡todo!

¿Realmente quiso Jesús decir eso? ¿Qué te parece? Tómate un minuto o dos para explicar lo que tú piensas que quiso decir.
Juan 14:13 dice que Jesús quiere ayudarnos a dar a conocer la grandeza de Dios. Esta es la clave:

Tu oración por todo en el nombre de Jesús
+ la respuesta perfecta de Jesús a tu oración
= Gloria para el Padre

Fíjate lo que pasa cuando oramos: Cuando oramos en el nombre de Jesús, estamos diciendo que lo que pedimos sea contestado del modo que Jesús sabe es el mejor. Como Jesús siempre sabe qué es lo que muestra la “gloria” de Dios (lo que le dará honra por su gran sabiduría poder y amor), siempre recibimos la respuesta correcta. La respuesta correcta nos ayuda y genera la alabanza que Dios merece.

Piensa acerca de cómo funciona eso en la vida real. Podemos pedirle a Jesús que haga que todas las respuestas incorrectas del examen se transformen milagrosamente en las correctas. Pero él sabe que podemos desarrollarnos mejor y glorificar más a Dios si él nos ayuda a llegar a ser fuertes y listos por estudiar mucho. Así que a lo mejor no nos salva de una mala calificación, pero nuestra oración lo lleva a hacer lo que resulta ser lo mejor para nosotros.

Así que adelante, pídele a Dios todo. Pero pídeselo en el nombre de Jesús. Deja que Jesús decida la mejor manera de responder. Si no obtienes exactamente todo lo que pides en oración es porque Jesús conoce una manera mejor de dar la gloria a Dios por medio de ti.

PARA DIALOGAR
¿Qué te parece la idea de que Dios siempre quiere hacer lo mejor para ti? Su mejor respuesta a tus oraciones lo glorifica a él al demostrar su grandeza.

PARA ORAR
Señor, es un privilegio pedirte lo que queremos; también sé que contestarás nuestras oraciones en formas que nos ayuden a crecer y que te glorifiquen a ti.

PARA HACER
Confecciona un cartel para colocar en la puerta del refrigerador, que diga: “¡Quiero lo mejor que Dios me puede dar!”.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

De tal Padre, tal Hijo

Enero 2

De tal Padre, tal Hijo

Lectura bíblica: Juan 14:8, 9

El que me ha visto, ha visto al Padre. Juan 14:9

a1Chico, contesta esta pregunta: ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera: “Eres igualito a tu papá”? Todo depende de cómo es tu papá, ¿no es cierto? Si tu papá tiene el físico de un galán de cine y el cerebro de un científico, quizá quieras parecerte a él. Pero si a tu papá le crecen vellos en las orejas —como a la mayoría de los papás— ¡hay por lo menos una manera en que no quieras parecerte a él!

¿Hasta qué punto te pareces a tu papá? Coloca una marca (✓) al lado de las frases que describen cómo tú y tu papá se parecen. (Si quieres, puedes compararte con otro: mamá, un hermano mayor u otro familiar).

¿Tienes…

los mismos ojo y color de cabello? [

la misma forma de cuerpo y/o cara cómica? [   ]

los mismos talentos musicales o artísticos, o la falta de ellos? [   ]

el mismo anhelo por saber más acerca de Jesús? [   ]

el mismo gusto en programas de TV películas y música? [   ]

los mismos gustos y antipatías en cuanto a comidas? [   ]

el mismo sentido de humor? [   ]

Te cuento algo realmente fantástico para que lo pienses: Cuanto más te pareces a tu papá, mejor sabrán tus conocidos cómo es él, aunque nunca lo hayan visto.
Si le preguntaras a Jesús si se parece mucho a su Padre, él respondería: “¡Absolutamente sí!”. Jesús no sólo es tu camino para llegar al Padre, es también tu camino para conocer cómo es Dios el Padre. No puedes ver a Dios, pero en la Biblia puedes ver a Cristo, su Hijo. Jesús es “la imagen del Dios invisible”(Colosenses 1:15).

Cuanto más sabemos acerca de lo que Jesús dijo e hizo mientras estuvo en la Tierra, más sabremos acerca de Dios. Cuando, por ejemplo, oímos de la bondad de Cristo, sabemos que Dios es cariñoso. Y cuando leemos las palabras veraces de Cristo, sabemos que Dios es veraz. Quizá nosotros no nos parezcamos ni hablemos exactamente como papá, pero Jesús nos muestra a Dios a la perfección. ¡Cuando llegamos a conocer al Hijo, llegamos a conocer al Padre!

PARA DIALOGAR
¿Qué cosas grandiosas ves en Jesús que te atraen a Dios?

PARA ORAR
Señor, podrías haber hecho difícil que te pudiéramos conocer. Estamos agradecidos de que Jesús nos muestra cómo eres.

PARA HACER
Elige una característica de Dios que sabes que es verdad porque la has visto en Jesús —amable, honesto, etc.— y pon en práctica esa característica hoy.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.