Dar hasta que ayuda

Noviembre 22

Dar hasta que ayuda

Lectura bíblica: Marcos 12:41–44

Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento. Marcos 12:44

a1Ester tenía edad como para haber sido una abuela, pero nunca se había casado ni había tenido hijos. Vivía sola en una casa pequeña. En público, era tan tímida que muchas veces ni se daban cuenta de que estaba presente; no obstante, era una fiel creyente que rara vez faltaba a los cultos de su pequeña iglesia. Cada vez que el pastor, su esposa o sus hijos tenían un cumpleaños, Ester les presentaba silenciosamente una tarjeta de cumpleaños con un regalo de dinero. Los chicos recibían unos pocos pesos, y el pastor y su esposa siempre encontraban una linda suma con sus tarjetas. Cuando el pastor y su familia se iban de vacaciones, Ester siempre les daba otra tarjeta con un poco más de dinero.

Con el correr del tiempo, el pastor se mudó a otra ciudad. Años después se enteró de que Ester había enfermado y fallecido. Luego vino la noticia asombrosa. Ester había estado viviendo con una escasa entrada mensual, ¡casi nada! Una de las personas más generosas de la iglesia apenas tenía dinero para comprar comida y ropa. Pero daba a otros como si fuera rica, igual que la viuda en el relato de Marcos.

Tema para comentar: ¿Puedes recordar ocasiones cuando querías dar pero creías que lo que tenías no te alcanzaba? ¿Qué te enseña el ejemplo de Ester?
El Nuevo Testamento nos muestra un principio importante relacionado con dar. Podrías llamarlo “la política de la mano abierta”, y puedes verlo por todas partes. Lucas lo dice de esta manera: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, sacudida y rebosante se os dará en vuestro regazo” (Lucas 6:38).

La política de la mano abierta tiene dos puntos principales:

Dale lo que sea que tengas al que lo necesita. Si tu amigo en la iglesia no tiene ni un centavo para ir al campamento bíblico, puedes romper tu alcancía y darle los pesitos que estabas ahorrando. O si alguna familia en tu comunidad pierde todo en un incendio, puedes darle algo de tu ropa al chico de esa familia que es de tu tamaño.

Confía en que Dios te dará cuando das generosamente a otros. “Qué bueno”, puedes estar pensando, “voy a dar más para recibir más”. Eso no es exactamente lo que significa Lucas 6. Cuando das sin pensar en que recibirás por eso algo —y especialmente sin esperar que Dios te va a recompensar— entonces Dios se complacerá en sorprendente derramando sus dones y bendiciones sobre tu vida.

No tienes que ser rico para abrir tu mano y dar con generosidad. Lo que requiere es práctica.

PARA DIALOGAR
¿De qué forma Dios ha sido generoso contigo? ¿Qué estás haciendo para abrir tu mano y dar con generosidad?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a ser tan generosos con los demás como tú lo has sido con nosotros.

PARA HACER
Saca un billete o dos y pídele a Dios que te muestre dónde esa suma puede ser de más provecho que en tu bolsillo. Luego espera y ¡deja que Dios te sorprenda al mostrarte las recompensas de abrir tu mano y dar con generosidad!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Pidió misericordia

Noviembre 21

Pidió misericordia

Lectura bíblica: Marcos 10:46–52

¿Qué quieres que te haga? Marcos 10:51

a1Aquí está el informe de lo que pasó cierto día en Jericó, según lo describe la Biblia. (Nosotros agregamos la parte del alcalde).

Los líderes de la ciudad y un gran gentío escuchan al alcalde de Jericó mientras se empujan unos a otros por la puerta del camino a Jerusalén:
—Y queremos expresarle nuestra gratitud a usted, Jesús, por su breve visita…

Una voz que viene de atrás del gentío interrumpe al orador:
—Jesús, Hijo de David —grita un hombre—, ¡ten misericordia de mí!
—Cállate, ciego tonto —le gruñe uno de los hombres importantes.

El alcalde mira a Jesús nerviosamente y sigue:
—Queremos agradecerle…
—¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Esta vez la voz que viene de afuera del círculo es más fuerte y exigente.
—¡Cállate, viejo mendigo! —dicen varios duramente. Pero Jesús está visiblemente conmovido por el ruego. Llama al mendigo ciego llamado Bartimeo para que se acerque, y lo cura.

¿Qué causó que Jesús distrajera su atención del gentío y la enfocara en un mendigo ciego? Quizá fue su grito pidiendo misericordia. “Misericordia” es la compasión que causa que uno brinde alivio a otro que sufre. Una persona “misericordiosa” es la que siente el dolor de los demás y los alivia.

Los grupos como la Cruz Roja demuestran misericordia con sus programas extensos y organizados. Pero nosotros podemos mostrar misericordia por medio de acciones sencillas como consolar a un hermanito o hermanita y vendarle la rodilla que se raspó. O escuchar los problemas de un amigo. O ayudar a papá o mamá cuando su carga es demasiado pesada.

Dios dijo acerca de sí mismo: “¡Jehovah, Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad…!” (Éxodo 34:6). Y Moisés dijo acerca de Dios: “Porque Jehovah tu Dios es Dios misericordioso” (Deuteronomio 4:31). Dado que Jesús era Dios en un cuerpo humano, no nos extraña que la misericordia era una de las características principales de su ministerio terrenal. Su corazón misericordioso se conmovía ante el sufrimiento ajeno, y su poder le permitía sanar y librar a las personas de sus dolores.

No hay dolor, temor ni soledad que Jesús no comprenda. Cuando acudes a él clamando: “Señor, necesito ayuda” Cristo te responde con compasión. A veces detectas sus acciones bondadosas cuando cura milagrosamente el cuerpo de alguien, como en el caso de Bartimeo. Otras veces lo detectas a través de algún amigo cristiano que se preocupa por ti. Jesús sentía mucha misericordia por el pobre Bartimeo, y Dios tiene la misma gran misericordia reservada para ti cuando acudes a él para que te ayude.

PARA DIALOGAR
¿En qué aspecto de tu vida necesitas la misericordia de Dios? ¿Has clamado a él pidiendo su ayuda?

PARA ORAR
Cuéntale hoy a Dios tus necesidades más profundas, y confía que las satisfará.

PARA HACER
Imita hoy a Jesús. ¡Muéstrale a un amigo o familiar mucha misericordia celestial!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Escalando posiciones

Noviembre 20

Escalando posiciones

Lectura bíblica: Marcos 10:32–45

Cualquiera que anhele hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Marcos 10:43

a1Al estar caminando Jesús con sus discípulos rumbo a Jerusalén, dos de ellos —Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo— dejaron volar su imaginación. Jesús había explicado claramente lo que le esperaba en Jerusalén: rechazo, tortura y muerte. Pero Jacobo y Juan creían que Jesús de una manera sobrenatural sacaría a los romanos de Jerusalén. En la mente de ellos, Jesús y sus seguidores pronto gobernarían Israel.

Los hermanos Zebedeos estaban tan seguros de que su fantasía se convertiría en realidad que decidieron solicitar temprano los dos puestos más altos en el nuevo gobierno de Jesús. “Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda” (Marcos 10:37). Ellos no habían captado para nada la predicción de Jesús de su inminente sufrimiento.

Jesús más o menos les preguntó: “¿Están listos para pasar por todo lo que voy a pasar yo?” (ver el versículo 38). Estaba pensando en su juicio, los azotes y la muerte en la cruz que le esperaba.

—Oh, sí —respondieron muy seguros de sí mismos.

Luego Jesús pudo ver lo que sucedería años después y les dijo que sufrirían de la manera que él iba a sufrir (ver el versículo 39). El Maestro sabía que Jacobo sería rechazado y muerto por afirmar que era discípulo de Cristo (ver Hechos 12:2) y que Juan sería rechazado y enviado al exilio a una isla (ver Apocalipsis 1:9). Cada uno realmente pasaría por un sufrimiento similar al que Jesús pronto enfrentaría.

Al igual que Jacobo y Juan, algunos cristianos tienen un concepto equivocado de lo que significa seguir a Jesús. “¿Cómo me voy a beneficiar por ser creyente?” preguntan ansiosos. Les resulta difícil aceptar el mensaje de que la vida cristiana no siempre es un viaje al cielo en una alfombra mágica, libre de problemas. No van a vivir como reyes, por lo menos aquí en la Tierra.

Si alguien debió haber vivido como un rey en la Tierra, debió haber sido Jesús. Pero vivimos la vida de siervos, como lo hizo Jesús. Por eso, no preguntamos qué podemos obtener por ser creyentes, aunque la Biblia nos promete que las recompensas y bendiciones por seguir a Cristo no tienen fin. Esta es la pregunta que debemos hacer: “¿Qué puedo dar como siervo de Dios y de mis prójimos?”.

Jacobo y Juan Zebedeo llegaron a ser grandes no por los altos puestos en un gobierno establecido por Jesús, sino por servir con altruismo a él y su iglesia. Finalmente se dieron cuenta de que dar —no recibir— ¡es el corazón de la vida cristiana!

PARA DIALOGAR
¿Qué tipo de grandeza esperas en el reino de Dios?

PARA ORAR
Señor Jesús, hoy queremos servirte en forma desinteresada.

PARA HACER
Imita hoy a tu Salvador. ¡Realiza un acto de servicio inesperado!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cada uno es un tesoro incalculable

Noviembre 19

Cada uno es un tesoro incalculable

Lectura bíblica: Romanos 8:15–17

El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Romanos 8:16

a1Imagínate que tienes un montón de amigos de escasos recursos. Ahora imagínate que eres tan rico que le puedes abrir a cada uno una cuenta de banco con dinero que les hace más fácil la vida.

Puedes o no tener amigos cuyas familias son de escasos recursos. Pero sí tienes a tu alrededor personas que no sienten que pertenecen a nadie. No tienen nada que les diga que ellos cuentan para algo, y sienten que no tienen nada para ofrecer a nadie. Tú tienes dentro de ti el poder de darles algo que les transformará la vida. No les estarás dando el tipo de tesoro que hace ruido de monedas o billetes. Pero sí puedes darles algo mucho más valioso. Puedes contarles la verdad de quiénes son como criaturas de Dios.

Puedes brindarle a tus amigos tres verdades bíblicas de valor incalculable:
Dios dice que eres digno de ser amado. Al igual que todos, tus amigos necesitan saber que pertenecen a alguien. Juan 1:12 nos dice que cuando recibimos a Cristo, pasamos a ser hijos de Dios. Entonces, ¿cómo se lo puedes decir a un amigo? Prueba decir: “Dios te ama tanto que te aceptó como su hija [o hijo]”. O “Los dos pertenecemos a la familia de Dios. Por Jesús, eres mi hermana [o hermano] para siempre”.

Dios dice que eres valioso. Dios nos amó “siendo aún pecadores” (Romanos 5:8). Tus amigos pueden cuestionar cuánto valen como personas. La prueba de lo que valen es que nuestro Dios amante dejó que Jesucristo, su Hijo sin pecado, muriera por nuestros pecados. Podrías decir: “Aunque fueras la única persona sobre la tierra, Dios hubiera enviado a su Hijo para morir por ti”.

Dios quiere que sepas que eres útil. Pablo no estaba jactándose cuando dijo: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:13). Vio en sí mismo lo que Dios ve en todos nosotros: tenía el poder del Espíritu Santo para servir a Dios y sus prójimos. Le podrías decir a tu amigo: “Dios te dio la habilidad de _________________ . Eso es magnífico”.

A veces es más fácil decir estas cosas por escrito que verbalmente. Pero, ¿comprendes la importancia de ayudar a tus amigos a verse a través de los ojos de Dios?

Cuanto más se den cuenta tus amigos que son dignos de ser amados, valiosos y capaces, más rica será la vida que vivan, ¡todo porque les diste los grandes regalos que son las verdades bíblicas!

PARA DIALOGAR
¿Cómo se beneficiarán tus amigos al oír estas verdades?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te indique maneras apropiadas de comunicar estas verdades a algún amigo que está pasando por un mal momento.

PARA HACER
¿Con quién quieres compartir estas verdades bíblicas? ¿Qué le vas a decir?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

A espantar los nubarrones oscuros

Noviembre 18

A espantar los nubarrones oscuros

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 3:1–8

Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para afirmaros y animaros en vuestra fe; para que nadie sea turbado en medio de estas tribulaciones. 1 Tesalonicenses 3:2, 3

a1Tuviste un día horrible. Estás completamente deprimido. Te fue mal en el examen, te tropezaste en el pasillo y tus libros, cuadernos y útiles escolares salieron volando en todas las direcciones, y te olvidaste que mañana tienes que entregar el resumen de un libro que ni comenzaste a leer. Te gustaría que te tragara la tierra.

En un caso así ¿qué preferirías que hicieran tus amigos?

(a) Que te despidieran con un “¡Hasta mañana, payaso ridículo!” al salir de la escuela.
(b) Que te prometieran escuchar tu triste historia el mes que viene cuando no están tan ocupados.
(c) Llamar a la puerta de tu casa para recordarte lo tonto que eres.

Con más ganas querrías que te tragara la tierra si tus amigos intentaran una de esas tácticas contigo. Por eso, toda vez que notes que un amigo está deprimido, tienes la oportunidad de actuar de una manera mejor. Puedes tratarlo de la manera como te gustaría que te trataran a ti bajo esas mismas circunstancias. Haz la prueba con estas ideas:

Demuestra interés. Luis descubrió que el primer paso para ayudar a su amigo que sufría era hacer suyo el sufrimiento de él. Sentir lo que su amigo sentía lo impulsó a entrar en acción.

Ponte a disposición de tu amigo. Marcos descubrió que más que cualquier otra cosa su amigo herido necesitaba su T–I–E–M–P–O.

Da el primer paso. Rita descubrió que llamar por teléfono a su amiga —para saludarla aunque no estuvieran planeando hacer nada— la hacía sentir querida.
Ora. Alberto se arriesgó bastante al preguntarle a su amigo si podía orar por él. Además de recurrir a la ayuda de Dios, Alberto le hizo ver con esto que le importaba lo que le estaba sucediendo.

Recuérdale a tu amigo que Dios se interesa por él. Aurora notó que su amiga estaba olvidando cuánto valía para Dios. Así que le hizo acordar que Dios piensa que es digna de ser amada, valiosa y capaz. Aun los no creyentes fueron creados a la imagen de Dios, y son personas por las que murió Jesús.

Escucha a tu amigo. Muchos chicos que se sienten tristes o deprimidos dicen que no pueden hablar con sus padres acerca de sus problemas, sufrimientos y decisiones. Carlos escucha a su amigo cuando le habla de sus problemas. Pero también lo invitó a su casa para que pudiera conversar con sus padres si quería hacerlo.

Cuando alguien que quieres se siente triste o deprimido, lo más importante que puedes dar es darte a ti mismo. Toma estas sugerencias, aprovéchalas. ¡Verás que te ayudan a fomentar una relación cariñosa para que tu amigo no se sienta tan solo!

PARA DIALOGAR
¿Qué es lo mejor que le puedes ofrecer a un amigo que está triste o deprimido?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a cada uno a ser un amigo cariñoso y sensible hacia los que sufren a nuestro alrededor.

PARA HACER
Piensa en un amigo que está pasando por un mal momento. Piensa en un plan para ayudarle a no sentirse tan solo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Problemas grandes

Noviembre 17

Problemas grandes

Lectura bíblica: Colosenses 4:2–6

Vuestra palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepáis cómo os conviene responder a cada uno. Colosenses 4:6

a1El papá de Marga caminó en punta de pie a la sala donde estaban ella y su mamá en un sillón leyendo.
—Por fin se durmió Andrés —dijo suspirando.

Marga carraspeó nerviosamente. Sus padres levantaron la vista para mirarla.
—¿Qué pasa? —preguntó el papá.

Marga contestó:
—Estoy preocupada por una amiga.
—¿Quién es? —preguntó la mamá.
—¿Te acuerdas de Brenda Benítez? La conozco desde el jardín de infantes. Se está portando de un modo muy raro.
—¿Está metida en algún lío grande? —preguntó el papá.

Marga empezó a llorar;
—No sé exactamente. Pero sé que su situación familiar es realmente terrible. Me parece que está pensando en escaparse de su casa.

Hay ciertos problemas que son demasiado grandes como para poder encararlos por tu propia cuenta.

Quizá, como Marga, has notado en algún amigo una conducta que te preocupa. Quizá viste algo. O escuchaste algo. O sospechas algo. Cosas como

• rachas largas de tristeza
• enojo incontrolado
• mucho hablar de la muerte
• uso de drogas, alcohol u otras sustancias dañinas
• muestras de maltrato físico o sexual
• amenazas de hacerle algo malo a maestros, compañeros o algún otro

Aun cuando no sepas exactamente lo que le pasa a tu amigo, no puedes encogerte de hombros. Cuando notas que un amigo corre uno de estos grandes peligros, tienes que hablar del problema con algún adulto que te merezca confianza. Puedes mencionar tu inquietud a tus padres, algún maestro consejero o director de la escuela, o al pastor.

Eso no es ser un soplón. Quizá seas el único que pueda conseguirle ayuda a tu amigo. Y no estás acusando de nada a tu amigo. Estás sencillamente comunicando tu preocupación a un adulto que puede determinar si el problema es real, y cómo encararlo.

Si alguna vez crees que a un amigo le está pasando algo realmente malo, ha llegado el momento de hacer algo para ayudar. ¡Cuéntalo! ¡Inmediatamente!

PARA DIALOGAR
¿Qué situaciones que puedan enfrentar tus amigos le contarías siempre a un adulto?

PARA ORAR
Señor Jesús, muéstranos cómo ayudar a nuestros amigos que sufren. Queremos señalarte a ti como la solución de sus problemas.

PARA HACER
Como familia, hablen de problemas que son demasiado grandes para ser encarados por una sola persona.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cuando el pecado se interpone

Noviembre 16

Cuando el pecado se interpone

Lectura bíblica: Juan 8:1–11

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno. Vete y desde ahora no peques más. Juan 8:11

a1—Yo sé que tenemos que amar a los demás tal como son —dijo Gabriela—. Pero, ¿qué de los creyentes que se están apartando de Dios? Tengo una amiga que está haciendo unas cosas realmente tontas. Todo empezó cuando su hermano mayor comenzó a beber y a drogarse. No estoy segura de que ella se haya metido en eso todavía, pero lo único que quiere hacer es andar con su hermano y los amigos de él. En la escuela, es como si apenas me conociera. Ya no va a los cultos. Ni siquiera sé lo que está haciendo. ¿Cómo puedo amarla?

Buena pregunta. El amor ve el daño que las personas se causan cuando desobedecen a Dios. Y el amor procura proteger a las personas de todo mal. Entonces lo que hay que hacer que demuestra amor por los creyentes que se apartan de Dios es confrontarlos cariñosamente con respecto a su mala conducta, teniendo la meta de protegerlos de los consecuencias de actuar equivocadamente.

Supón que tienes amigos creyentes que empiezan a andar en malas compañías. Ellos necesitan que alguien les diga con cariño: “La Biblia es muy clara en decir que lo que estás haciendo con esas compañías es malo. Me duele que te hagas daño a ti mismo y que dañes a otros. Te conviene cortar con esas amistades”. Quizá tus amigos no quieran oír esas palabras, pero tu interés es hacerles un bien. No quieres pretender que esa conducta incorrecta no exista. Quieres hacer lo que puedas para impedir que tus amigos se perjudiquen.

Pero ya te imaginas de qué manera reaccionará la mayoría ante ese tipo de honestidad. Por eso es que llaman a este método “amor duro”. Uno arriesga la amistad a fin de sacar a los amigos cristianos del pecado. Las personas que confrontes quizá no te hagan caso, y hasta pueden apartarse de ti por un tiempo, o para siempre. Pero tu responsabilidad es hacer todo lo posible por convencerlos. De qué manera responden queda entre ellos y Dios.
Entre tanto, puedes seguir amándolos del modo como los ama Cristo por medio de:

• satisfacer su necesidad de amistad
• buscar maneras de ser una influencia positiva y de ofrecer aliento
• realizar acciones bondadosas como lo harías por cualquier otro
• orar a Dios para pedirle oportunidades que ayuden a tus amigos a dejar el pecado y acudir a Cristo.

Cuando tus amigos pecan, no los estás ayudando si ignoras su conducta a fin de que no se ofendan y sigan siendo tus amigos. Tienes la magnífica oportunidad de ser honesto y demostrar el amor duro que realmente necesitan.

PARA DIALOGAR
¿Cuál es la mejor manera en que puedes amar a un creyente que está empecinado en apartarse de Dios?

PARA ORAR
Señor, danos sabiduría cuando es difícil saber exactamente cómo demostrar amor.

PARA HACER
¿Conoces algún creyente que no está caminando cerca de Dios? Tracen planes como familia para demostrarles cariño.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Comida al igual que salvación

Noviembre 15

Comida al igual que salvación

Lectura bíblica: Santiago 2:14–18

Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma. Santiago 2:17

a1—¿Arreglar casas? —Emilio frunció el ceño cuando vio la propaganda para el viaje misionero de familias que su iglesia estaba organizando—. ¿Cómo puede el hecho de arreglar casas ayudar a que alguien aprenda del amor de Jesús? Si no estoy llamando a las puertas para hablar a la gente acerca de Jesús de la mañana hasta la noche, para mí eso no es un viaje misionero.

Ya sabes que tienes que amar a los demás. Esa es una gran realidad de tu fe cristiana. Pero, ¿de qué manera debes expresar tu amor?

Muchos creyentes opinan que la única parte de la persona que nos debe interesar es su alma, la parte que vivirá para siempre. La única preocupación de ellos es asegurarse de que las personas estén camino al cielo. Pero Dios quiere que hagamos más.

Dios creó a los seres humanos. Y quiere que amemos a los que están en nuestro mundo de todas las maneras que necesitan ser amados. En la parábola del Buen Samaritano que contó Jesús, el que ayudó bondadosamente no le predicó al hombre herido. Le curó las heridas y lo llevó a un mesón para que lo cuidaran. Jesús no sólo habló a los hombres acerca del pan espiritual para satisfacer el hambre espiritual que tenían de Dios (ver Juan 6:35). También les dio pan material para satisfacer su hambre física (ver Juan 6:5–11).

Tema para comentar: Supón que se te presenta la oportunidad de trabajar en un barrio pobre, teniendo un culto y luego sirviendo una comida caliente a los desamparados. ¿Cuál actividad demuestra más amor: dar “un plato de comida” u ofrecer “salvación” (por medio de la música y el mensaje bíblico que tu grupo presenta)?
¿Es esa tu respuesta final? Esta es la respuesta correcta: Son actividades que demuestran amor de igual manera porque cada una muestra amor al satisfacer necesidades auténticas.

Alimento, ropa y un techo sin algo más, no conducen a las personas al reino de Dios. Ellas necesitan también oír de Cristo y confiar en él como su Salvador y Señor. Pero es difícil escuchar una lección bíblica cuando el estómago está vacío y el cuerpo duele por alguna enfermedad.

Satisfacer las necesidades físicas muchas veces abre las puertas de par en par para poder satisfacer las necesidades espirituales. Además, el mundo nos está observando. Los no creyentes no se impresionan con nuestra pasión por presentar a Jesús si descuidamos necesidades físicas dolorosas y evidentes.

Cada creyente tiene el privilegio de demostrar amor a la persona íntegra —alma y cuerpo— ¡porque ambas partes son igualmente valiosas para Dios!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera satisfacer las necesidades prácticas de los demás les ayuda a ver en nosotros a Jesús?

PARA ORAR
Padre celestial, ayúdanos a ver a los demás como seres íntegros, y danos poder para satisfacer tanto sus necesidades físicas como espirituales.

PARA HACER
Piensa en una persona conocida que necesita el amor de Dios. ¿Qué cosas cariñosas, de todos los días, puedes hacer por ella para mostrar el amor de Dios?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Que fluya el amor

Noviembre 14

Que fluya el amor

Lectura bíblica: 1 Juan 3:14–17

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve que su hermano padece necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo morará el amor de Dios en él? 1 Juan 3:17

a1A los pocos días que la mamá de Amanda volviera a casa después de haber estado internada por una grave operación, ésta empezó a darse cuenta de que ahora las cosas serían distintas. Mientras su mamá se iba recuperando en los próximos dos meses, las cosas en su departamento no se iban a hacer por arte de magia. Así que Amanda se puso a ayudar, e hizo de cocinar y limpiar parte de su rutina cotidiana.

La noche antes de volver a trabajar, la mamá llevó a Amanda a comer afuera.

—No me las hubiera podido arreglar sin ti después de mi operación —dijo—. Aquí te tengo un regalito que espero siempre te recuerde lo bien que nos cuidaste a las dos.
La mamá le hizo cerrar los ojos y extender las manos. Cuando Amanda abrió los ojos se encontró con un delicado collar de oro.

En ese momento, Amanda empezó a darse cuenta de otra cosa. Comprendió de pronto qué bueno era ayudar realmente a otros; no para que le dieran un regalo, sino para ver el impacto de su ayuda. ¡Y empezó a darse cuenta de que muchas personas podían beneficiarse con su ayuda!

Tema para comentar: Supongamos que estás descubriendo cómo amarte a ti mismo y también a tu familia. Y ahora, ¿qué?

Amar a los demás es como apuntarle a un blanco grande. El círculo interior es amarte a ti mismo y amar a tu familia. Aquí va el próximo círculo: amar a otros creyentes.

Quizá no hayas pensando en tus amigos cristianos como personas que necesitan tu atención especial. Pablo instó: “Por lo tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10, énfasis agregado). Dios quiere que ames a los creyentes con los que compartes el tiempo adorando, aprendiendo, sirviendo y teniendo comunión fraternal. Tu amor puede extenderse a misioneros y aun a creyentes que quizá ni alcances a conocer, creyentes en otras iglesias, ciudades y países.

Pero hay un círculo más para tomar en cuenta: son todos esos prójimos que debes amar como a ti mismo. Este círculo enorme incluye a todos, desde tus vecinos de al lado a tus compañeros de escuela hasta las tribus en países lejanos cuyos nombres ni sabes. Quienesquiera que sean y dondequiera que estén, debes amarlos.

Como una piedra arrojada en el agua, el mayor impacto de tu amor es sobre el centro mismo donde cayó, sobre los que tienes más cerca, tu familia y hermanos creyentes. Pero a medida que amas más, las ondas se extienden hacia afuera a los no creyentes a todo tu alrededor que te necesitan.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera tu amor por los demás se extiende a los tres círculos?

PARA ORAR
Señor, muéstranos cómo podemos extender tu amor a cada persona con que entramos en contacto.

PARA HACER
Como familia, tracen un plan para mostrar el amor de Dios en el círculo de más afuera.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Empieza con tu familia

Noviembre 13

Empieza con tu familia

Lectura bíblica: 1 Timoteo 5:3–8

Si alguien no tiene cuidado de los suyos… ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 1 Timoteo 5:8

a1—Oye, Alfredo —dijo Ricardo cuando una vez más caminaban a casa desde la escuela—. ¿Se te ha ocurrido que el mandato de Jesús de amar a tu prójimo significa en realidad amar a todo el mundo, no sólo a tus vecinos de al lado?
—¿Qué barbaridad! —exclamó Alfredo—. Supongo que no puedo ir al cine contigo esta noche.
—¿Por qué no?
—Tengo que irme a la cama temprano —explicó Alfredo— ¡porque tengo que levantarme temprano para empezar a amar a seis mil millones de prójimos!

Alfredo está captando la cuestión, pero sigue confundido.

Sí, Jesús quiere que ames a todos, pero no puedes demostrarlo específicamente a todos. No tienes bastante tiempo, energía o recursos para cuidar de cada una de las personas en el planeta. Por eso tienes que averiguar por dónde empezar.

Tema para comentar: Cuando tu meta es amar, ¿por dónde empiezas?

Dios quiere que empieces por las personas que tienes más cerca. De allí te puedes ir extendiendo a todo el mundo “mientras tengamos oportunidad” (Gálatas 6:10).
Aquí van dos sugerencias grandes:
Empieza por ti mismo. Creélo o no, tu primera obligación de amar es amarte a ti mismo. Si no atiendes tus necesidades básicas y te proteges de influencias dañinas, no tendrás mucho amor para brindar a otros. Sin el amor propio correcto —cuidar tu desarrollo mental, emocional, espiritual y social— se te acabará el combustible cuando trates de amar a otros como Dios te ha llamado a amar.

Luego, tu familia. Después de amarte a ti mismo, tu tarea más grande es amar a tu propia familia. Pablo escribió: “Si alguien no tiene cuidado de los suyos, y especialmente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8). Todos necesitan recibir ayuda, aliento, oración y consuelo. Dios dice que tu energía para satisfacer esas necesidades debe centrarse primero en tus padres, tus hermanos y tus hermanas. Enseguida está amar a tus demás familiares, tales como abuelos, tías y tíos (ver 1 Timoteo 5:16).

¿Alguna vez te preguntas qué quiere decir Dios cuando manda “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? El propósito de Dios es que tu primer compromiso de amor sea hacia los que tienes más cerca —los que te necesitan— y esos son tus familiares. Dios quiere que ames a todos. ¡Pero amar a todos empieza por casa!

PARA DIALOGAR
¿Te parece que el mandato divino de amar a todos es más de lo que puedes abarcar? ¿Qué cosas puedes empezar a hacer para amar a los que tienes más cerca?

PARA ORAR
Señor, queremos que la gente te vea a ti en nosotros. Enséñanos a amar a los que tenemos más cerca de nosotros.

PARA HACER
Realiza hoy algo gigantescamente cariñoso por alguien en tu familia. ¡Que sea una sorpresa!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.