Qué tal, vecino

Noviembre 12

Qué tal, vecino

Lectura bíblica: Lucas 10:25–37

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10:27

a1Casi todos los días, Alfredo y Ricardo caminaban juntos a casa después de clase, haciendo una parada en un quiosco para comprarse un refresco. Cuando Alfredo terminaba de tomárselo, por lo general tiraba el envase vacío en el patio de la casa por donde estuvieran pasando, excepto el de la familia Carmona. Ricardo no se podía imaginar por qué Alfredo no lo hacía. Por fin le preguntó:

—¿Por qué nunca tiras ningún envase en el patio de la familia Carmona?
—Porque —contestó Alfredo— tenemos que amar a nuestros prójimos, y ellos son mis vecinos de al lado. Los otros no son mis vecinos, así que no importa si arrojo basura en el patio de ellos.

¡¿Qué?!

Parece que Alfredo está bastante confundido. Al darte el mandato de amar a tu prójimo, Jesús fue muy claro en explicar que no se trata únicamente de tus vecinos de al lado. Dios quiere que ames a todos tus prójimos porque él los ama.

Cuando le preguntaron a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” contó la parábola del Buen Samaritano, quien demostró amor hacia un hombre atacado por ladrones (ver Lucas 10:29–37). El relato demuestra que prójimos no son únicamente los que tienen la misma educación, posición económica, que son de la misma raza o que viven en tu vecindario.

Prójimos son personas necesitadas, quienes sean que fueren y dondequiera que estén. Prójimos son los seres humanos en todas partes, porque todos necesitan ser amados.
El mandato de Jesús de amar a todos no es nuevo. Mucho antes, Moisés incluyó en las leyes en el Antiguo Testamento estas palabras de Dios: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Dios ordenó al pueblo de Israel que demostraran un interés afectivo no sólo por sus compatriotas, sino también por los pobres y extranjeros (Levítico 19:9, 10). La invitación de Dios continúa a lo largo del Antiguo Testamento: “Ama a las personas —a todas las personas— como las amo yo”.

En el Nuevo Testamento, Dios ofrece su amor a todos los pueblos. Cristo murió por todo el mundo (ver Juan 3:16), y Dios tiene planeado que contemos las buenas nuevas de salvación a “todas las naciones” (Mateo 28:19). Nos manda: “Hagamos el bien a todos” (Gálatas 6:10).

Entonces, si quieres amar como ama Dios, no limites tu cariño a las personas parecidas a ti, o a las personas que te caen simpáticas. Jesús no excluyó a nadie en su mandato de amar. Enseñó: “Amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen y orad por los que os maltratan” (Lucas 6:27, 28).

Puedes amar a todos como los ama Jesús, ¡porque todos son tus prójimos!

PARA DIALOGAR
¿Hasta dónde abarca el amor de Dios? ¿De qué manera puedes aumentar tu amor?

PARA ORAR
Señor, enséñanos a amar a todos, no sólo a los que viven al lado.

PARA HACER
Traza un plan para demostrar hoy amor por alguien que no te resulta simpático.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Sí, puedes

Noviembre 11

Sí, puedes

Lectura bíblica: Oseas 2:20

Yo te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehovah. Oseas 2:20

¿Te acuerdas de Sandra? Es la chica que se veía como un gusano. (Ver 8 de noviembre).

a1Cuando comprendemos la formación de Sandra, no nos sorprendemos de que se sienta como si arruinara todo lo que trata de hacer. El padrastro de Sandra era muy trabajador y presionaba a Sandra para que fuera excelente en todo lo que hacía. Su modo favorito de empujar a Sandra era humillándola. Si Sandra no se esforzaba al máximo, se burlaba de ella. A lo largo de los años, le puso sobrenombres como Boba, Tonta, Torpe, Mofletuda y Cabezahueca. Cuanto más la hostigaba, más confundida se sentía ella y más errores cometía.

Con todos estas impresiones feas grabadas en su mente, Sandra creció con la actitud de no–puedo–hacer–nada–bien. Presionada para triunfar, no pudo conservar su primer trabajo. Ahora hace diez años que tiene un trabajo poco exigente y mal pagado, pero su desempeño todavía deja mucho que desear. No puede verse a sí misma por quien realmente es, una persona amada por Dios no importa lo que logre.

Tema para comentar: ¿Qué cosas provocan que alguien acabe lastimado e incapacitado como Sandra? ¿Qué cosa la hubiera ayudado a sentirse capaz?

Como familiares y amigos, tenemos la oportunidad de brindarnos unos a otros los ingredientes esenciales para impedir que nos sintamos peor que gusanos. Aquí van tres maneras como nos podemos ayudar mutuamente:

Dar aliento. Cuando alguien es siempre criticado, culpado o rebajado por lo que hace, su confianza en sí mismo y su motivación se debilitan. ¿Por qué intentar nada si siempre van a fracasar? Dar aliento ayuda a los demás a sentirse capaces.

Brindar un apoyo práctico. Todos necesitamos compañeros de carga que caminen con nosotros y compartan el peso de una tarea o prueba difícil. Dios no tiene el propósito de que ninguno de nosotros tengamos que depender exclusivamente de nosotros mismos.

Demostrar aprecio. Ninguno de nosotros es absolutamente perfecto en todo lo que intentamos. Algunos hasta tenemos dificultades con tareas que el resto considera fáciles. Pero cada uno tiene una característica o un talento que merece aprecio: cosas como esforzarse, ayudar, una actitud positiva, estar decidido a superarse o disposición para intentar algo nuevo.

Nuestros familiares y amigos pueden apuntalarnos o tirarnos abajo en nuestros años formativos. Dios nos insta a brindarnos mutuamente el aliento, apoyo y aprecio que necesitamos para sentirnos seguros en cada paso de la vida. ¡Sí, puedes! Así que ¡hazlo!

PARA DIALOGAR
¿De qué maneras nos podemos tratar unos a otros para hacernos sentir capaces? ¿Cuáles son los tres ingredientes importantes?

PARA ORAR
Señor, llénanos de confianza. Tú nos haces capaces.

PARA HACER
Ayuda hoy a alguien a sentirse capaz. Bríndale a algún amigo o familiar tu aliento, tu apoyo y tu aprecio.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Noviembre 10

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Lectura bíblica: Juan 1:10–14

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

a1Aun antes de nacer, Carina estaba destinada a ser modelo y actriz. Tenía nueve meses cuando Yoli, su madre, decidió mudarse a California y la anotó en una agencia de modelos para hacer anuncios de productos para bebés. La niñez de la chiquita estaba repleta de concursos de modelos, clases de danzas y teatro y audiciones comerciales.

Cada minuto de sus agotadores ejercicios para mantenerse en forma eran planificados y analizados. Carina siempre tenía cada pelito de su cabellera en su lugar.

La noche que Carina terminó sus estudios secundarios en una escuela particular en Los Ángeles, desapareció de la fiesta. Meses después fue encontrada sucia y acobardada en un refugio para adolescentes de la calle en una ciudad distante.

Yoli le mandó un boleto de avión para que regresara a casa.

—Mira tu cabello, tu cutis —exclamó Yoli cuando vio a su hija—. Has arruinado tu vida.

—No, mamá —contestó Carina al ataque de su madre—. Arruiné tu vida. Yo nunca tuve una vida hasta que me fui de casa. Me transformaste en una muñeca Barbie. Yo sólo era un juguete para ti. Y me querías únicamente cuando estaba posando o actuando. Bueno, mamá, la muñeca Barbie creció y ya no puedes jugar conmigo.

Carina se quedó en Los Ángeles, donde una ex compañera de clase la invitó a ir a una pequeña iglesia. Aunque los miembros de la iglesia ignoraban el pasado de Carina, a ella le dio trabajo aceptar la bondad desinteresada de ellos. Le tenía la misma desconfianza a Dios, creyendo que de ninguna manera podía quererla desinteresadamente.

Tema para comentar: ¿Cómo te sientes cuando alguien se interesa por las cosas que te interesan a ti? ¿Cómo te sientes cuando te ignoran?

Si nadie te presta atención: quién eres y lo que a ti te encanta hacer, te sientes como una basura. Pero cuando alguien entra a tu mundo desinteresadamente y demuestra interés en las cosas que te interesan a ti te sientes como el tesoro que realmente eres. La buena noticia es que Dios te amó lo suficiente como para entrar en tu mundo.

Él vino del cielo a la tierra para ser parte de tus luchas humanas y para morir por tus pecados. Está totalmente interesado en ti, ¡y siempre lo estará!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera han demostrados las personas a tu alrededor interés por tu mundo? ¿De qué manera ha dado Dios pruebas de su interés por ti?

PARA ORAR
Señor, a veces nos sentimos como si tuviéramos que encajar en un molde hecho por otras personas. Gracias por estar interesado en nosotros tal como somos.

PARA HACER
Demuestra tu interés en algún hobby o actividad de un amigo a quien has ignorado y rebajado en el pasado. Cuenta luego a tu familia cómo reacciona tu amigo a la atención que le das.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Prende la luz del amor

Noviembre 9

Prende la luz del amor

Lectura bíblica: 1 Juan 4:16–21

Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. 1 Juan 4:16

a1La intención de Tulio no era romper nada. Pero jugando a las escondidas en la casa de Nacho vio el canasto que los padres de Nacho habían traído del África años atrás. Sabía que era una de sus posesiones más preciadas, lo cual significaba que a Nacho no se le ocurriría buscarlo allí.

Tulio se metió en el canasto y puso la tapa, pero sentado en la oscuridad se fue dando cuenta de que esconderse en el canasto no había sido una buena idea. Tratando de salir del canasto antes de que entrara Nacho, una pierna traspasó los juncos resecos, haciendo un agujero. Logró salir, poner de vuelta la tapa y correr a otro escondite.

Tulio no está seguro de que los padres de Nacho saben quién les había roto el canasto. Y aunque Nacho es su mejor amigo, le da vergüenza volver a su casa.

La vergüenza es el sentimiento que nos dice que hemos hecho tanto mal que nadie puede volver a amarnos. Es lo que provocó que Tulio evitara volver a la casa de Nacho, porque no quería encontrarse con los padres de su mejor amigo, o que le recordaran lo indigno que es.

Romper el canasto no hizo que Tulio de pronto fuera indigno, pero no se estaba viendo con claridad. Aunque la vergüenza es un sentimiento que una u otra vez todos tenemos, algunos chicos viven toda su vida sintiendo vergüenza, obsesionados por el sentimiento horrible de que son demasiado malos para que alguien pueda quererlos. “Imposible que Dios me ame”, dicen o piensan. “Sé lo que he hecho. Me tolera porque he aceptado a Cristo como mi Salvador. Pero jamás me amará como un hijo”.

Ya sea que nuestra vergüenza nazca de una emoción temporaria o de un problema permanente, la solución es la misma: Dios quiere que acudamos a su luz, dejando que su verdad brille sobre nosotros y nos muestre quiénes realmente somos.

Dios no nos lleva a la luz para exhibir nuestras faltas. Quiere que nos veamos como él nos ve. Seguro, es posible que detectemos fallas que necesitamos confesar. Pero podemos descansar tranquilamente en la presencia de Dios porque estamos seguros de que su perdón abarca cualquier cosa que hayamos hecho. Y podemos disfrutar de la luz de su Hijo al darnos cuenta de que somos sus hijos dignos de ser amados, valiosos y capaces.

¿Te sientes con ganas de esconderte? No hay mejor alivio que acudir a la luz.

PARA DIALOGAR
¿Te has hecho la costumbre de esconder tus fallas de Dios y otros por temor a que ya no te quieran? ¿De qué manera puedes dejar entrar la luz?

PARA ORAR
Señor, todos hacemos cosas de las cuales nos avergonzamos. Ayúdanos a acudir a tu luz siendo honestos y recibiendo tu perdón y el de los demás.

PARA HACER
Cuando falles hoy, no sientas vergüenza. Acude enseguida a la luz de Dios confesando tus pecados, y dejando que los demás vean quien eres.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Para un gusano como yo

Noviembre 8

Para un gusano como yo

Lectura bíblica: Salmo 86:11–17

Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Salmos 86:15

a1El concepto que Sandra tiene de sí misma no puede ser peor. Escucha lo que dice: “Soy peor que un gusano. Un gusano se puede arrastrar debajo de la tierra y esconderse sin dejar huellas. Yo soy más bien como las feas babosas en mi patio. Por dondequiera que van, dejan esta huella horrible de baba. Así soy yo. Por dondequiera que ando, arruino todo”.

¡Qué concepto triste de sí misma! Y es el doble de triste porque Sandra es creyente. Pero ella no tiene idea de su verdadera identidad. No es un gusano ni una babosa. Comete errores, como todos lo hacemos, pero dista mucho de “arruinar todo” dondequiera que anda.

Si eres un creyente que no está convencido de su verdadera identidad como hijo de Dios amado, valorado y competente, los resultados en tu vida pueden ser lúgubres:

• Héctor tiene un concepto de su mundo que lo llena de miedo y lo deprime.
• Felicia considera las situaciones nuevas o inesperadas como amenazas que la sofocan.
• Miguel se atribuye la culpa de todas sus dificultades.
• Charo se mete en su caparazón para ahuyentar a la gente.
• Sarita no puede confiar en nadie que la trata bien.
• A David le cuesta aceptar los elogios.
• Lidia siente que su mundo se le viene encima y que la aplasta.

Cuando dejas que uno de estos conceptos feos de ti mismo controlen tus pensamientos, dejas que te dominen las cosas que te pasan. No tratas de cambiar o desafiar a tu mundo.

Pero cuando estás seguro de que Dios te considera digno de ser amado, valioso y capaz, recibes las situaciones difíciles como oportunidades de confiar en Dios para que te saque adelante. Incluyes a otros en tu vida como compañeros que te ayudan a llevar tus cargas. Y sabes que el plan de Dios es hacer grandes cosas a través de ti, y que lograrás cosas significativas para la eternidad.

Quizá tengas momentos cuando piensas como Sandra. Es entonces que puedes estar seguro de que Dios comprende exactamente cómo te sientes, y que te ama completamente. Él es un Dios compasivo. Sabe que a veces te sientes como un gusano pero también sabe esta verdad: ¡Eres mucho mejor que cualquier gusano!

PARA DIALOGAR
¿Qué significa el que Dios sea compasivo? ¿De qué manera puede la compasión de Dios ayudarte a rehacer tu vida si quieres que lo haga?

PARA ORAR
Señor, gracias por tu compasión. Gracias por tener un magnífico concepto de cada uno de nosotros.

PARA HACER
Ayuda a tus familiares a detectar cuando no se ven dignos de ser amados, valiosos o capaces. ¡Recuérdales que son mucho mejor que un gusano!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Quién me está tapando la luz?

Noviembre 7

¿Quién me está tapando la luz?

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:5, 6

Todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día. 1 Tesalonicenses 5:5

a1Mauricio, el hermano mayor de Mara, estaba orgulloso de su Mustang convertible clásico, modelo 1967. Pero no lo mantenía limpio, así que un amigo escribió en la tapa del motor: “Límpiame”, y al hacerlo, rayó la pintura con la uña. Mauricio le pegó unos buenos gritos a su amigo por haberle rayado el auto.Un día, camino a casa volviendo del trabajo, un camión que lo pasó le salpicó el parabrisas que quedó cubierto de barro. No tendría que haber sido un problema, pero a Mauricio se le había acabado el fluido limpiaparabrisas. Aunque trataba de ver por dónde iba, no podía ver el camino a través del parabrisas lleno de barro. Accidentalmente giró a la izquierda y se encontró con que iba de contramano. Por suerte no venía ningún auto que hubiera causado un choque de frente.

A veces hay gente que es como el camión que salpica barro. Estás andando por la vida y de pronto un enemigo te ensucia. Tus amigos son como el muchacho que rayó el auto. Pueden rayarte con sus palabras hasta que realmente duele. A veces el dolor es causado por alguien cerca tuyo.

• Un familiar te trata como si no valieras nada.
• Un amigo te evita, te ignora, te hostiga o se burla de ti.
• Un compañero de escuela te llama cosas como “perdedor”, “retardado” o “torpe”.

Ese tipo de barro bloquea de tu vida la luz de Dios. Dios te ve digno de ser amado, valioso y capaz, pero cuanto más barro te salpique la gente, más difícil te resulta ver la verdad de Dios acerca de quien eres. Cuando te sientes lastimado, es posible que ataques tirando barro a todos los que te rodean, o que te desvíes del camino.
Si te resulta difícil verte digno de ser amado, valioso y capaz, puede que sea porque la verdad de Dios ha sido bloqueada de tu vista por personas que tapan la verdad de tu verdadera identidad. ¿Puede estar pasándote esto? Pregúntate:

• Las personas con las que paso más tiempo, ¿me ven como me ve Dios?
• Mis amigos, ¿refuerzan lo que la Biblia dice de mí?
• Estas personas, ¿reflejan el amor de Cristo por mí?

Si las personas que tienes más cerca siguen tirándote barro, te resultará difícil ver más allá del fango para poder captar el concepto que tiene Dios de ti. En ese caso, ocuparte de tener las personas apropiadas a tu alrededor es como llenarte del fluido limpiaparabrisas de Dios. Es lo que necesitas para quitarte las obstrucciones que te impiden ver.

PARA DIALOGAR
¿Te ven tus amigos como te ve Dios? ¿Ha llegado el momento de cambiar de amigos?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a elegir los amigos apropiados para que tu luz inunde nuestra vida.

PARA HACER
Si le tiras barro a los demás —si dices o haces algo que expresa que no son dignos de ser amados, valiosos y capaces— deja de hacerlo hoy.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Prendan la luz

Noviembre 6

Prendan la luz

Lectura bíblica: Efesios 5:8–14

Porque si bien en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Efesios 5:8

a1Imagínate que estás recorriendo una galería de retratos. Las luces del salón están prendidas, pero las direccionales que por lo general enfocan los diversos cuadros están apagadas.

Con las luces de la sala puedes ver los marcos de los retratos. Hasta quizá puedas ver algo de los rostros dentro de los marcos. Pero únicamente cuando se prenden las luces direccionales y una luz intensa pega directamente sobre cada cuadro puedes ver todos los detalles, las expresiones faciales, los tonos del cutis y el color de los ojos. Sólo cuando están prendidas las luces direccionales puedes ver a las personas como los artistas tuvieron la intención que las vieras.

Dios hace brillar su luz sobre ti, una luz que muestra quién quería que fueras cuando te creó. Pero antes de poder verte claramente, necesitas saber cómo prender las luces.

Obtienes luz de tres lugares:
Jesucristo es tu primera fuente de luz. Juan dijo que Jesús es “la luz de los hombres” (Juan 1:4). Jesús se refirió a sí mismo como la luz del mundo (ver Juan 8:12).

Prendes esta luz cuando aceptas a Cristo como tu Salvador y comienzas una relación personal con él. A medida que tu amistad se afianza por medio del tiempo que pasas con Jesús en oración, ves cada vez con mayor claridad que eres amado, valorado y capaz.

La Palabra de Dios, la Biblia, es otra fuente de luz. David escribió: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Cuanto más abres tu mente y corazón a la Palabra de Dios, más luz disfrutas.

Los otros creyentes son una fuente de la luz de Dios. Jesús les dijo a sus seguidores: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Ser amigo del Hijo de Dios, la Luz, te llena de luz. A medida que tú y tus amigos creyentes comparten mutuamente la luz del Hijo de Dios y de la Palabra de Dios, aumenta tu comprensión de quién eres. Esa es una gran razón por la que la Biblia nos dice: “No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos” (Hebreos 10:25).

Dios quiere que sepas que él hace brillar su luz en tu vida para que puedas ver claramente quién eres: digno de ser amado, valioso y capaz. Cuando te aferres a Jesús, leas tu Biblia y te acerques cada vez más a otros creyentes, la luz de Dios brillará en tu vida. Adelante, ¡prende la luz!

PARA DIALOGAR
¿Quieres ver con más claridad quién eres a los ojos de Dios? ¿De qué manera te ayuda él a recibir la luz?

PARA ORAR
Señor, inúndanos de luz al leer tu Palabra y aumenta nuestra amistad contigo y con los tuyos.

PARA HACER
Escoge una buena costumbre para tratar de adquirir, hablar con Dios, leer la Palabra o pasar el tiempo con amigos creyentes.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Quién te conoce?

Noviembre 5

¿Quién te conoce?

Lectura bíblica: Salmo 91:1–12

Pues a sus ángeles dará órdenes acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11

a1Néstor no veía la hora de pasar a la secundaria. Le habían dicho que la escuela donde iba a ir ofrecía cursos de carpintería. Soñaba que su primer proyecto sería hacerle un balcón a su cuarto. Su próximo proyecto sería hacer una rampa en el patio para practicar saltos en su patineta. Su obra cumbre sería construir un tobogán olímpico en el terreno baldío detrás de la escuela.

Las ilusiones de Néstor se vinieron abajo cuando se enteró de que la clase era sólo de 45 minutos dos días por semana. Y se desilusionó terriblemente cuando el maestro le dijo que su primera tarea era hacer una cosita para la casa, escogiendo de media docena de diseños para servilleteros, cajas para archivar recetas y separadores para los cajones de la cómoda. Pero Néstor casi se desmaya cuando el profesor le dio de vuelta su proyecto. En la hoja de calificación adjunta había un enorme cero. En la parte superior de la hoja el profe había escrito la pregunta: “¿Qué es esto?”.

Si estás mirando el proyecto estrafalario de alguien en la escuela y no puedes adivinar qué es, hay una sola manera de averiguarlo. Se lo preguntas a su creador.
Por eso, si estás tratando de averiguar quién eres realmente, ¿a quién te conviene preguntar? Al que te hizo, por supuesto. Dios es el que sabe exactamente quién eres.
Entonces, ¿cómo exactamente te ve Dios?

Primero, Dios te ve como alguien digno de ser amado eternamente. Él es tu Padre. Te creó a su imagen (ver Génesis 1:26, 27). Eres la mejor expresión de su genio creativo. En respuesta a tu fe en Cristo, te aceptó como su hijo en su familia (ver Juan 1:12, 13). Dios te ama tanto que ha encargado a sus ángeles que te protejan (ver Salmo 91:11, 12).

Segundo, Dios te ve como alguien infinitamente valioso. En la cruz, Dios declaró a todos los que quieran escuchar que vales el regalo que es Jesucristo, su Hijo muy amado. Si alguna vez te colocaras una etiqueta con tu precio, tendría que decir “¡JESÚS!” porque el precio que Dios pagó para salvarte fue la vida de Jesús (ver 1 Pedro 1:18, 19).

Tercero, Dios te ve como alguien totalmente capaz. Pablo se jactó: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:13). Dios confía tanto en ti que te dejó sobre la tierra para completar el ministerio comenzado por Jesús. Te ha dado la tarea de guiar a tus prójimos para que acudan a él (ver 2 Corintios 5:20).
Si quieres tener un concepto claro de tu verdadera identidad, necesitas verte como Dios te ve, ni más ni menos. Eres digno de ser amado, valioso y capaz. No lo dudes, ¡eso es lo que eres!

PARA DIALOGAR
¿Te has sentido alguna vez como un proyecto fracasado que intentaste en tu escuela? ¿A quién escuchas cuando quieres saber quién eres realmente?

PARA ORAR
Padre, ayúdanos a vernos a nosotros mismos como tú nos ves, con tu vista perfecta.

PARA HACER
Dile a un amigo lo que significa ser digno de ser amado, valioso y capaz.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Pobre Tomás: tenía que ver para creer

Noviembre 4

Pobre Tomás: tenía que ver para creer

Lectura bíblica: Juan 20:24–29

Y no seas incrédulo sino creyente. Juan 20:27

No hay muchos que tengan nada bueno que decir del discípulo Tomás.

a1Después de que Jesús resucitó y se apareció a sus discípulos a puertas cerradas, Tomás no se encontraba con ellos. Luego, cuando los discípulos le contaron que Jesús vivía, no les creyó. Tomás dijo: “Si yo no veo en sus manos la marca de los clavos, y si no meto mi dedo en la marca de los clavos y si no meto mi mano en su costado, no creeré jamás” (Juan 20:25). Cuando Cristo apareció a Tomás, le aceptó el desafío. Le dijo: “Pon tu dedo aquí y mira mis manos; pon acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente” (versículo 27).

Tema para comentar: ¿Qué opinas de Tomás? ¿Es un ejemplo para tu fe, o hubiera sido mejor no incluir este relato en la Biblia?

Está bien, así que Tomás no era tan malo como Judas, el que traicionó a Jesús. Quizá ni haya sido tan malo como Pedro, quien negó tres veces al Señor. Pero de los doce discípulos más cercanos a Jesús durante sus tres años de enseñar y predicar, a Tomás por lo general se lo incluye entre los malos.

Muchos desprecian a Tomás porque dudó. Pero olvidan algo: Tampoco ninguno de los demás discípulos creyó hasta que cada uno había visto por sí mismo la evidencia de la resurrección. Todos los demás ya habían visto las manos y el costado de Jesús. Y lo que es más, Jesús no le dijo a Tomás: “Eres un discípulo malo por dudar de mí”. En cambio, le mostró la evidencia y entonces le dijo que no dudara más. Y, en último lugar, cuando Tomás vio la evidencia, dio una de las confesiones de fe más poderosas de la historia, llamando a Jesús: “¡Señor mío, y Dios mío!” (versículo 28).

Por alguna razón, nos parece que dudar es muy malo. “Los cristianos auténticos no dudan”, decimos. Eso es un mito.

En realidad dudar es el punto de partida de la fe. En el griego, idioma original del Nuevo Testamento, el significado de “dudar” es “inquirir”. Se refiere a alguien que inquiere, pregunta o busca respuestas. Indudablemente hay dudas maliciosas que la gente usa para impedir que otros confíen en Jesús. Pero hay interrogantes sinceros acerca de la fe.

Puedes aprender estas lecciones de alguien llamado Tomás que fue sincero con respecto a sus dudas: la duda es natural. Está bien ser honesto con tus dudas. Y si de veras buscas respuestas, tus dudas serán remplazadas por la fe cuando Jesús te muestre la verdad.

Jesús no quiere que escondas de él tus dudas. Él te ama y comprende tus preguntas.

PARA DIALOGAR
¿Qué dudas te impiden seguir a Jesús completamente?

PARA ORAR
Señor, cuando resulta difícil confiar en ti, muéstranos más de ti mismo y ayúdanos a creer.

PARA HACER
¿Tienes amigos que dudan de Dios? ¿Qué puedes contarles acerca de las dudas?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una diferencia que vale

Noviembre 3

Una diferencia que vale

Lectura bíblica: 1 Corintios 6:11

Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados. 1 Corintios 6:11

a1Supón que estás conversando con un amigo no creyente acerca de Cristo. Te parece que te estás comunicando muy bien con tu tono persuasivo amable y ultrasabio, hasta que te da por la cabeza con este comentario:
—Bueno —dice con sarcasmo tu amigo—, los que se mueren siguen muertos. No resucitan.

No puedes hacer que Jesús resucite en un laboratorio. Pero puedes recurrir a la Biblia para ofrecer la evidencia de la tumba vacía. Además de eso, puedes señalar otro signo de vida: el cambio que les sucede a las personas cuando aceptan a Jesús como su Salvador.

Tema para comentar: ¿Te parece que la vida cambiada de los creyentes prueba algo acerca de la verdad de lo que creemos?

Supón que no eres creyente. Y tienes una amiga que un día te dice:
—¿Sabes? Hace un año acepté a Jesús como mi Salvador. Él cambió totalmente mi vida. Antes les contestaba mal a mis padres. Y siempre rebajaba a mi hermanita. Era completamente egoísta. No soy perfecta, pero tampoco soy ya de esa manera. Tener una relación con Jesús me ha cambiado y ahora soy una persona distinta. Y Jesús me ha dado una paz, un amor y un gozo que antes no conocía.

¿Le creerías?
Sería difícil argumentar con tu amiga si su vida prueba que lo que dice es cierto, si puedes detectar un verdadero cambio en ella. Pero, ¿qué si es una mutante espiritual? ¿O si es la única cuya vida ha sido cambiada por este Jesús?

Pues bien, tu amiga no está sola. Son innumerables los que han experimentado los mismos cambios asombrosos al entregar su vida a Cristo. No afirman que leer un libro los haya cambiado. No dicen que un encuentro aterrador con extraterrestres los haya alterado para siempre. Y ninguno pretende que su nuevo poder proceda de sí mismos. Hablan acerca de la razón de su paz, gozo y victoria sobre el pecado. Es Jesucristo y el poder de su resurrección.

Cuando queremos comprobar que la resurrección de Jesucristo fue un hecho verídico, podemos señalar a la diferencia evidente en la vida de millones de personas de todas las posiciones sociales y de todas las naciones del mundo. Y el cambio puede atribuirse a una razón: su relación con el Jesucristo viviente. Esa es la evidencia de que tu amiga no te está contando un cuento de hadas. Te está comunicando un hecho concreto y digno de creer.

Tu experiencia de que Jesús te salvó es más que una quimera. Te has encontrando con el Salvador resucitado. ¡Y ha tenido un impacto real en tu vida!

PARA DIALOGAR
Cuando algún no creyente te observa, ¿qué puede ver que indique que Dios está obrando en tu vida?

PARA ORAR
Querido Dios, cámbianos de modo que nuestros amigos puedan ver tu poder en acción. Haz que nuestra vida sea una muestra convincente del poder que levantó a Jesús de entre los muertos.

PARA HACER
Explícale a un amigo algunas de las diferencias que Cristo ha obrado en tu vida.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.