No hay que ver para creer

Noviembre 2

No hay que ver para creer

Lectura bíblica: Mateo 28:1–7

No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Mateo 28:6

a1Un hombre y una mujer en guardapolvos blancos entran en un laboratorio. Ella sostiene una tablilla y un lápiz, él sujeta un objeto blanco pequeño y rectangular. El hombre coloca el objeto blanco en un pequeño tanque de vidrio lleno de agua que primero se hunde y luego vuelve a la superficie. La mujer apunta algo en su tablilla. El hombre empuja otra vez el objeto hasta el fondo. Éste vuelve nuevamente a la superficie. La mujer apunta algo más en su tablilla.

Después de hacer esto repetidamente, los científicos llegan a una sorprendente conclusión: La barra de jabón de la marca X flota. Lo han comprobado científicamente.
Cierto o falso: La única manera de comprobar que una información sea verdad es por medio de experimentos científicos.

Esto es totalmente falso. El método científico es una gran herramienta para aprendizaje, pero no es la única manera de probar algo.

Si los experimentos científicos fueran la única manera de arribar a la verdad, entonces no podríamos comprobar que José de San Martín fue el libertador de Argentina, Chile y Perú, o que Simón Bolívar juró dedicar su vida a la independencia americana. Pero por el hecho que no se puedan comprobar en un laboratorio, no significa que no fueran verdad. Pueden comprobarse por medio de un tipo distinto de evidencias.

Es el tipo de prueba presentada todos los días en los tribunales de justicia alrededor del mundo, y es el único tipo de prueba que se aplica a eventos históricos. Entonces, ¿cómo podrías comprobar que San Martín y Bolívar se dedicaron a lograr la independencia de naciones sudamericanas?

Si pudieras encontrar testigos oculares, los entrevistarías. Eso se llama “testimonio oral”. Juntarías copias de cartas que escribieron San Martín y Bolívar, de periódicos que reportaban sus actividades y libros acerca de ellos. Eso se llama “testimonio escrito”. Mostrarías objetos como sus espadas, fotografías de ellos y del lugar donde nacieron. Eso se llama “evidencia física”. Con ese cúmulo de evidencias, nadie tendría problema en creer en José de San Martín y Simón Bolívar.

Eso se denomina método de comprobación basado en “las evidencias” o en lo “histórico”, y es el método por el que podemos comprobar la resurrección de Cristo. No podemos obtener ninguna evidencia oral, porque no tenemos acceso a nadie que vivió en el siglo I. Pero tenemos en la Biblia las evi dencias escritas de los discípulos y la evidencia física de la tumba vacía.

Tu fe en Cristo no es ciega. No es necia. La vida y el ministerio de Jesús, sus milagros y su resurrección pueden ser comprobados, y de hecho lo han sido. Puedes estar seguro de lo que crees, ¡por las evidencias!

PARA DIALOGAR
¿Qué le responderías a alguien que dice que no puedes comprobar las verdades de la fe cristiana?

PARA ORAR
Señor, gracias por darnos una fe de la que podemos estar seguros.

PARA HACER
A modo de repaso, pregúntense unos a otros hoy o mañana: ¿Cuáles son las tres clases de testimonio que cuentan para el método de comprobación basado en “las evidencias”?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cierra los ojos a la fe ciega

Noviembre 1

Cierra los ojos a la fe ciega

Lectura bíblica: Juan 8:31, 32

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32

Estás intentando contarle a una amiga acerca de Jesús cuando ésta empieza a parecer una profesora de universidad.

a1—Entonces —dice con voz altanera y levantando las cejas—, ¿puedes dar pruebas 100 por ciento seguras de que Jesús resucitó de los muertos?
No estás segura de como es que de pronto tu amiga tiene un cerebro de tamaño gigante y una pregunta que parece inteligente. Te sale una respuesta que parece más bien el chirrido de un ratoncito:
—Mmmm, no.
Algunos llaman “fe ciega” a nuestra creencia cristiana de que Cristo resucitó. Eso quiere decir que es una creencia aceptada sin ninguna prueba. O llaman a nuestra fe “ignorante”, “irracional” o “irrazonable”. Esas son palabras grandes que significan más o menos lo mismo que “tonto”. Si alguien te menoscaba de este modo, probablemente terminas sintiéndote avergonzado. Raro. Tonto. Derrotado.

Algunos opinan que si cierta verdad no puede ser comprobada con un 100 por ciento de seguridad, no vale nada o no es verdad. Dicen que si la resurrección de Jesús o su afirmación de que era el Hijo de Dios no puede ser comprobada con una seguridad del 100 por ciento, entonces no hay por qué creerlo.
Eso es un mito. Pocas son las cosas que pueden ser comprobadas 100 por ciento.

En un tribunal de justicia, por ejemplo, el jurado nunca puede estar 100 por ciento seguro de que alguien ha cometido un crimen. El jurado pesa las evidencias para declarar que alguien es culpable sin sombra de duda o no.

De la misma manera, tu creencia de que Jesús es Dios no puede comprobarse con una seguridad del 100 por ciento. Pero eso no significa que sea tonto creer en la fe cristiana. El apóstol Juan escribió: “Por cierto Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro” (Juan 20:30). En otras palabras, Jesús hizo muchas otras cosas que demostraban que era el Hijo de Dios. Las evidencias que proporciona la Biblia no incluyen todo lo que dijo o hizo Jesús, pero lo que sí nos dice es lo suficiente como para dar forma a una creencia que tiene un buen fundamento. Juan escribió en el siguiente versículo: “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (versículo 31).

Creer en Cristo es muy acertado. Blaise Pascal —un famoso matemático, filósofo y científico francés— afirmó que existen suficientes evidencias a favor de la fe cristiana como para convencer a cualquiera que no esté ya decidido a no creer. Pero no hay suficientes evidencias para llevar a Cristo a nadie que no quiera ir.

PARA DIALOGAR
Contesta con tus propias palabras: ¿Por qué no es tonto creer en Jesús?

PARA ORAR
Señor Jesús, danos la oportunidad de contar a nuestros amigos la verdad acerca de quién eres y de lo que has hecho por nosotros.

PARA HACER
¿Hay alguna pregunta que te confunde acerca de tu fe? Pídele a un cristiano más maduro que te ayude a investigar la respuesta.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Estás seguro de que estás seguro?

Octubre 31

¿Estás seguro de que estás seguro?

Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:9–14

Yo sé a quien he creído, y estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 2 Timoteo 1:12

a1Ricardito tenía miedo de meterse en la cama a la noche. No se podía dormir por los pensamientos espeluznantes que le venían a la cabeza. Veía formas escalofriantes flotando por el cielo raso. Tenía miedo de que había monstruos escondidos en las sombras de su ropero. Le parecía oír que seres con gigantescos colmillos masticaban la pelusa debajo de su cama.

Créelo o no, algunos estamos obsesionados con preguntas espirituales aún más aterradoras. Nos preguntamos: ¿Soy realmente salvo? ¿Realmente ha cambiado algo en mi vida? Si soy salvo, ¿por qué no me siento distinto? O pensamos: A lo mejor no soy realmente salvo. Quizá no hice lo correcto para aceptar a Cristo.

Tema para comentar: ¿Alguna vez te preocupas de que no eres salvo?

Para Satanás, el enemigo de tu alma, cada día es una fiesta. Satanás está siempre ocupado, tratando de que tengas miedo de que la verdad no sea verdad y de hacerte dudar de tu salvación, de la verdad que realmente perteneces a Dios

Las dudas son comunes. Pero el creyente no tiene que sentirse salvo para ser salvo, así como un millonario no tiene que sentirse rico para serlo.
En 2 Timoteo 1:12, Pablo dijo algunas cosas asombrosas de unas maneras interesantes. Dijo que “yo sé a quien he creído”, no sólo “en qué he creído”. Dijo también: “estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito”. Pablo no estaba basando su fe en hechos, sino en un amigo del que podía depender. Estaba confiando en el Dios que había dado pruebas de que era digno de confianza.

Cuando dudas si realmente eres salvo, lee Isaías 12:2 en voz alta y varias veces: “¡He aquí Dios es mi salvación! Confiaré y no temeré, porque Jehovah es mi fortaleza y mi canción, él es mi salvación”. Luego ora en voz alta esta oración basada en pasajes bíblicos:

Padre, tú eres el que me salva. Ayúdame a confiar en ti y a no tener miedo. Tú me das fuerza y me haces cantar. Ayúdame a acercarme a ti con un corazón sincero y una fe segura. Toma mi corazón y hazme saber con seguridad que el evangelio es verdad. Gracias por tu promesa de que te pertenezco a ti hoy y para siempre. En el nombre de Jesús te lo pido. Amén. (Ver Isaías 12:2; 1 Tesalonicenses 1:5; Hebreos 10:22).

PARA DIALOGAR
¿Dudas alguna vez de que eres salvo? Dedica algo de tiempo a buscar los pasajes bíblicos adicionales mencionados en la lectura.

PARA ORAR
Señor, ¡gracias porque podemos confiarte nuestra vida ahora y siempre!

PARA HACER
Escribe la oración mencionada. Colócala donde puedas verla con frecuencia hasta que Dios te dé la seguridad de tu salvación.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Acéptalo y disfrútalo!

Octubbre 30

¡Acéptalo y disfrútalo!

Lectura bíblica: Hebreos 10:11–14

[Jesús] habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios. Hebreos 10:12

a1Nilda le contó un secreto a Ángela. Y adivina qué pasó. Ángela se lo contó a alguien. Desde entonces, Ángela se ha sentido como una traidora, una falsa, especialmente desde que Nilda se enteró del asunto. Ahora, todas las mañanas yendo a la escuela en el ómnibus, Ángela le pide perdón.
Por fin Nilda la hizo callar.
—Ángela —le dijo—, ya te he perdonado.
—Pero quiero estar segura de que seguimos siendo amigas —insistió ella.
—Por supuesto que sí —dijo Nilda—. Tienes que creerme que te he perdonado.
Como suele suceder con nuestras relaciones humanas, a algunos cristianos les cuesta creer que Dios realmente les ha perdonado sus pecados. Se imaginan a Dios guardando un registro de todos nuestros pecados, esperando el día en que los sacará a luz y los usará en nuestra contra.
Para sentir la libertad del perdón de Dios, toma estos pasos:

1. Recuerda que Dios te ama incondicionalmente. Eres el hijo especial de Dios. Él pagó el precio de tu salvación del pecado, la muerte de su único Hijo unigénito. Cuando aceptas el regalo de salvación que Dios te da recibes su perdón y te conviertes en su propio hijo. A veces todavía desobedeces a Dios, y lo entristeces (ver Efesios 4:30). Seguro, es posible que Dios te discipline por tu pecado. Pero eso también lo hace por amor, porque quiere que te quedes cerca de él y recibas lo mejor que tiene reservado para ti (ver Hebreos 12:5–12).
2. Confiesa tus pecados. Todos alguna vez desobedecemos a Dios debido a nuestra naturaleza de pecado (ver Romanos 7:20–25). Según la Palabra de Dios, la solución comienza con una confesión (ver 1 Juan 1:9). Confesar significa coincidir con Dios en que tu desobediencia es un pecado. Dios ya percibe totalmente tus actitudes y acciones pecadoras, pero quiere que las admitas, que te humilles delante de él y que tengas la experiencia de que te diga: “Te perdono”.
3. Acepta el perdón de Dios. Cristo ya te ha perdonado una vez y para siempre por medio de su muerte en la cruz (ver Hebreos 10:12–14; 1 Pedro 3:18). Pero para apartarte del pecado y emprender un nuevo rumbo es importante que admitas que necesitas ser perdonado y que aceptes el perdón que ya es tuyo.

Aceptar el perdón es como descubrir un tesoro enterrado en el fondo de tu propia casa. El perdón cariñoso de Dios ya es tuyo. ¡Desentiérralo y disfrútalo!
PARA DIALOGAR: ¿Resulta más difícil aceptar el perdón de Dios por ciertos pecados que por otros? ¿Por qué sí o por qué no?
PARA ORAR: Padre, ayúdanos a confesar nuestros pecados y seguir adelante en la luz de tu amor y tu perdón.
PARA HACER: ¿Todavía tienes problemas en aceptar la idea de que eres perdonado? Habla con un cristiano maduro acerca de lo que sientes.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Amar venga lo que venga

Octubre 29

Amar venga lo que venga

Lectura bíblica: Romanos 5:6–11

Aún siendo nosotros débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Romanos 5:6

a1Fernando y Ernesto eran amigos de toda la vida, amigos desde haberse conocido en la piscina infantil cuando tenían dos años. Nunca habían tenido una discusión, hasta los 15 años, cuando apareció Andrés. Andrés y su familia acababan de mudarse a la ciudad a principio del año escolar. Un sábado, cuando Fernando le mencionó a Ernesto que lo vería en la pista de patinaje como siempre, se llevó una gran sorpresa. Andrés ya le había pedido a Ernesto que se encontrara con él allí. ¡Y Ernesto había dicho que sí!
Entonces, ¿seguirá Fernando siendo amigo de Ernesto o le gritará: “¡Traidor!” y no volverá a dirigirle jamás la palabra? La respuesta depende de que Fernando haya aprendido a amar como Jesús amó —incondicionalmente— sin reservas.

Jesús sabe lo que significa que los amigos le fallen y rechacen. Cuando Jesús fue arrestado “todos los discípulos le abandonaron y huyeron” (Mateo 26:56). Aun Pedro, que había insistido que nunca abandonaría al Señor, lo negó tres veces durante el juicio de Jesús.

Jesús podría haberse sentido resentido con sus amigos por distanciarse cuando más los necesitaba. Pero los perdonó. Cuando resucitó, se apareció a estos mismos discípulos y les encargó que hicieran su obra por todo el mundo. Hasta le dedicó tiempo extra a Pedro, dándole fuerzas para la enorme tarea que tenía por delante (ver Juan 21:15–19).

El amor de Jesús incluyó también a los hombres que le dieron muerte. Al colgar clavado en la cruz después de los azotes brutales de los soldados romanos, Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Y el amor incondicional de Jesús hasta se extiende a nosotros. Pablo escribió que éramos “débiles” (Romanos 5:6), que éramos “aún pecadores” (versículo 8) y que éramos “enemigos” (versículo 10) del Señor debido a nuestros pecados. Aun en nuestra peor condición, Jesucristo nos amó y dio su vida por nosotros a fin de que pudiéramos ser “justificados” (versículo 9). Por su amor incondicional, podemos decir con Pablo: “Nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, mediante quien hemos recibido ahora la reconciliación” (versículo 11).

¿Estás contento de tener un amigo como Jesús? ¡Haz que su amor incondicional sea tu modelo en todas tus relaciones con tus amigos y tus familiares!

PARA DIALOGAR
Bajo qué condiciones es difícil amar a alguien? ¿Cómo reaccionaría Jesús en esas situaciones?

PARA ORAR
Señor, te agradecemos porque nos amas incondicionalmente. Ayúdanos a demostrar esa misma clase de amor hacia todos los que nos rodean.

PARA HACER
Demuestra hoy algo del amor sin reservas de Jesús por alguien que te ha fallado.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Amar a otros… con sinceridad

Octubre 28

Amar a otros… con sinceridad

Lectura bíblica: Efesios 4:14–16

Siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo. Efesios 4:15

Tema para comentar: Imagínate que ves a un amigo dormido en medio de la calle y viene un auto. ¿Qué harías?

a1Sin duda irías corriendo al medio de la calle y sacudirías a tu amigo para que se despertara, aun si tienes que darle un sopapo o tirarle agua fría en la cara. Le harías ver el auto que se acerca. Lo tomarías de la mano para sacarlo del peligro.

Esa respuesta fue fácil. Pero a veces vemos a nuestros amigos tomando malas decisiones, decisiones que a la larga pueden ser tan destructivas como despertarse en el medio de la calle para encontrarse con un auto que lo arrolla. Quizá tengas amigos que tienen la costumbre de mentir, robar o desobedecer a sus padres. O quizá conozcas a alguien que quiere fumar o aún drogarse. Sabes lo que debes decir y lo que quieres decir. Pero es un poco más difícil realmente decirlo, ¿no es cierto?
Una vez más, dado que Jesús fue el ejemplo perfecto de amor, observemos cómo amó a las personas que se encontraban en situaciones delicadas.

La Biblia cuenta de una vez cuando los líderes religiosos arrastraron a una mujer a quien habían descubierto pecando. Jesús no condenó a la mujer por su pecado, pero tampoco lo ignoró. Le dijo bondadosamente: “Vete y desde ahora no peques más” (Juan 8:11).

En otra ocasión Jesús se encontró con una mujer samaritana, una extranjera a quien la mayoría de los judíos ni le hubieran dirigido la palabra. Él sabía que estaba viviendo un vida pecaminosa. En este caso también, Jesús no la rebajó, pero tampoco dejó pasar su pecado. Con cariño le ayudó a ver que él era el único que realmente podía satisfacer sus necesidades (ver Juan 4:4–26).

Jesús aun confrontó a Pedro, uno de sus mejores amigos en el mundo, cuando éste se interpuso en el camino de los propósitos de Dios (ver Mateo 16:21–23). Aquí tampoco atacó Jesús a Pedro, pero no pasó por alto su error.

Jesús les dijo la verdad a estas personas porque las amaba. Él sabía que no estaban viviendo de una manera que agrada a Dios, y quería que pudieran tener lo mejor en la vida. Les mostró cómo la verdad y el amor van tomados de la mano.

El amor auténtico es honesto porque Dios quiere lo mejor para la vida de los que amamos. Es difícil ver a nuestros amigos tomando malas decisiones, decisiones que los privan de lo mejor que Dios tiene reservado para ellos y que tarde o temprano los perjudicará muchísimo. Pero Jesús nos ha dado el ejemplo perfecto de cómo ayudarles.

Sigue su ejemplo. Sé honesto con tus amigos. Es lo más cariñoso que puedes hacer.

PARA DIALOGAR
¿Por qué resulta difícil a veces decirle a tus amigos la verdad cuando están tomando decisiones perjudiciales?

PARA ORAR
Señor, danos fuerza y sabiduría para decir la verdad con amor.

PARA HACER
¿Tienes algún amigo que está cayendo en una conducta perjudicial? Habla con un cristiano maduro acerca de las mejores maneras de decirle a tu amigo la verdad con amor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Dónde está el chiste?

Octubre 27

¿Dónde está el chiste?

Lectura bíblica: Efesios 5:3, 4

No se nombren más entre vosotros… la conducta indecente, ni tonterías ni bromas groseras, cosas que no son apropiadas; sino más bien, acciones de gracias. Efesios 5:3, 4

a1¿Has escuchado un buen chiste en el grupo de chicos? ¿Tienes uno que te gustaría contar ahora, durante el devocional familiar? Quizá no.

Sabes por experiencia con qué facilidad las conversaciones entre muchachos o entre chicas y aun entre chicos y chicas pueden pasar a la categoría de groserías. Quizá hayas escuchado algunos chistes comiquísimos, pero que te quemaban los oídos.

Tema para comentar: ¿Te parece bien que la misma boca que dice “Amo a Jesús” diga también “¿Oíste el chiste del….?”. ¿Por qué sí o por qué no?

Quizá te preguntes por qué tanto alboroto por esto. En ese caso, contesta esto: Si los chistes verdes no tienen nada de malos, ¿por qué no corres a tu casa para contárselos a tu mamá? Si no le cuentas la mayor parte de las cosas cómicas a tu mamá, te conviene ir pensando por qué. El hecho es que las groserías nos hacen pensar que nuestro cuerpo es sucio… que está bien burlarse del sexo opuesto… y que nuestro cuerpo que se va desarrollando a un ritmo diferente y tomando formas diferentes es de alguna manera defectuoso.

El apóstol Pablo identificó tres clases de cosas que conviene evitar:
La conducta indecente. Es indecente cuando decimos malas palabras, hacer del pecado un chiste es como revolcarnos en el barro.

Tonterías. Los chistes verdes por lo general son de temas que ni tienes idea qué quieren decir; con frecuencia quieres dar la impresión de que sí sabes. Pablo los llamó literalmente “las palabras de retardados”.

Bromas groseras. Estas son acerca de los fabulosos miembros de tu cuerpo —o tus funciones corporales— o los miembros del cuerpo o funciones corporales de algún otro.
Como creyentes en un Dios puro y santo, son “cosas que no son apropiadas”. Dicho de otra manera, no son cosas para nosotros, están fuera de lugar y no cumplen los requisitos de Dios.

Entonces, ¿hay algo mejor? ¡Las acciones de gracias!

¿Qué tiene que ver eso con este tema? No significa que metas en tus conversaciones un “¡Alabado sea Jesús!” en el lugar donde antes hubieras dicho un chiste grosero. Significa que tienes cosas mejores de las cuales hablar.

Y eso es porque tienes dentro de ti cosas mejores. Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).

¿Son la “conducta indecente, [las] …tonterías y [las] …bromas groseras” lo único que tienes adentro? ¡Por supuesto que no! Dios te está transformado desde adentro para afuera. Por eso, ¡deja que tu hablar demuestre lo que está haciendo en ti!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes darle un giro de 180 grados a una conversación grosera? ¿Cuáles son algunas cosas mejores de las que hablar?

PARA ORAR
Señor, tú nos has dado un corazón limpio. Ayúdanos a tener una boca limpia.

PARA HACER
Si tienes malas costumbres en tu modo de hablar, pídele a un amigo creyente que te ayude a vigilar tu boca y limpiarla.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Bien pegados

Octubre 26

Bien pegados

Lectura bíblica: Génesis 2:18–25

El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24

a1Hay un secreto increíble que necesitas saber acerca del amor matrimonial. Y ya tienes edad para saberlo. ¿Estás listo? Si en el futuro quieres un matrimonio duradero y lleno de amor, necesitas un ingrediente especial: un pegamento permanente como el Poxipol.

Quizá estés pensando: ¡Ay! ¿Dios quiere que mi cónyuge y yo nos peguemos las manos para poder caminar siempre juntos?

No exactamente. Dios tiene un tipo de pegamento más profundo. Génesis 2:24 ordena al hombre a permanecer pegado a su esposa. Eso es lo que significa “unirá”. Cuando esposo y esposa están pegados el uno al otro con el pegamento de Dios, constituyen un matrimonio tan unido que perdurará.

Enamorarse —el lado emocional del amor— es muy semejante al pegamento que usas en la escuela. No es bastante fuerte como para mantener unido al matrimonio. Aun en las mejores relaciones, los sentimientos van y vienen. No producen una unión inquebrantable ni un matrimonio que dure toda la vida.

Pero hay otro tipo de pegamento. Es como un pegamento de calidad industrial. Es lo único que mantiene unido al matrimonio. Es el pegamento a toda prueba que se llama compromiso.

Oh, estás pensando, quiere decir tener una ceremonia de casamiento. ¡No! Dar el “sí” delante de un pastor, firmar un acta matrimonial es una parte, pero compromiso es mucho más profundo que eso. Compromiso significa decidir darte diariamente a tu pareja, y luego darse los dos a Dios como una unidad. Usar ese tipo de pegamento es soldar a dos personas con tanta fuerza que pueden resistir todas las presiones, los tirones, los estiramientos y los retorcijones que la vida les depara.

Algún día probablemente aparezca tu príncipe azul o tu dulce princesa. Eso será como fuegos artificiales iluminando el cielo. Como música a tus oídos cuando él o ella diga algo. Y jurarás que te encuentras en el cielo cuando estás con esa persona especial. Eso es enamorarse, y es una experiencia hermosa. Pero formar un matrimonio sólo con ese sentimiento es como tratar de pegar dos ladrillos con el pegamento que usan en la escuela. Estarás listo para ponerte serio en cuanto al matrimonio únicamente cuando puedas responder afirmativamente a esta pregunta importante: “¿Estoy listo para pegarme a esta persona permanentemente?”.

Cuando tú y tu amado comparten el lazo del compromiso a Dios y uno al otro, los fuegos artificiales y la música no desaparecerán. Sencillamente no serán tan importantes como el pegamento permanente.

PARA DIALOGAR
¿Con qué tipo de pegamento estás contando para mantener unido tu matrimonio del futuro?

PARA ORAR
Señor, enséñanos cada día por el resto de nuestra vida lo que significa un compromiso auténtico y lleno de amor.

PARA HACER
Escribe una nota para agradecer a los que te muestran lo que es el pegamento permanente del compromiso matrimonial.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Divorcio es una mala palabra

Octubre 25

Divorcio es una mala palabra

Lectura bíblica: Marcos 10:1–10

Y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. Marcos 10:8, 9

a1Miguel y Julia se enamoraron cuando todavía estaban en la escuela secundaria. Se conocieron en un supermercado donde trabajaban. Empezaron a salir y se enamoraron locamente. Se casaron antes de terminar sus estudios, y antes de su primer aniversario, Julia tuvo un bebé adorable. Pero durante su segundo año, Miguel y Julia se “desenamoraron” con la misma rapidez con que se habían enamorado. Su romance terminó en divorcio.

La mayoría conocemos parejas —entre nuestros conocidos, vecinos, amigos y aun también padres— que han caído víctimas de la epidemia de divorcios que cunde en nuestra cultura. Lamentablemente —y por diversas razones— los divorcios también ocurren entre los creyentes. El divorcio es un tema que muchos cristianos discuten en la actualidad.

El divorcio también era un tema candente en los tiempos bíblicos. El Antiguo Testamento menciona que un hombre podía divorciar a su esposa si descubría “en ella alguna cosa vergonzosa” (énfasis agregado, Deuteronomio 24:1).

Para cuando vino Jesús, había entre los judíos conceptos muy diversos y hasta totalmente opuestos sobre el divorcio.

Los fariseos —los rígidos detallistas— afirmaban que “cosa vergonzosa” quería decir sólo “infidelidad”. Un marido podía divorciar a su esposa sólo si ella se iba con otro. El otro concepto de “cosa vergonzosa” era que significa cualquier cosa que no agradaba al esposo. El hombre podía divorciar a su esposa por cualquier error, ¡como ser haber quemado el pan tostado en el desayuno o no tenerle toda la ropa remendada!

Cuando los fariseos presionaron a Jesús para que les dijera lo que pensaba sobre el divorcio, estaban buscando una razón para poder condenarlo. Pero Jesús no cayó en la trampa, no tomó partido con nadie. En cambio, les hizo saber que según el concepto que Dios tiene del matrimonio, divorcio es una mala palabra. Jesús citó las primeras palabras de Dios sobre el matrimonio: “El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). En el propósito original de Dios para el matrimonio, esposo y esposa estaban unidos en una unidad indisoluble. Y punto. Divorcio no estaba en el vocabulario de Dios.

El divorcio, aun en el mejor de los casos, es el último recurso, la opción final después de que todos los intentos por resolver los conflictos, solucionar la incompatibilidad y curar los resentimientos hayan fracasado.

Nadie contrae matrimonio planeando divorciarse. Pero tu mejor alternativa es meterte en la mente ahora mismo que quieres en el futuro un matrimonio que dure toda la vida.

PARA DIALOGAR
¿Qué tipos de actitudes y acciones puedes poner en práctica que te ayuden algún día a ser una buena pareja matrimonial?

PARA ORAR
Señor, enséñame cómo llevarme bien con los demás y a ser un amigo fiel. Ayúdame a adquirir las habilidades que necesitaré en el futuro si me caso.

PARA HACER
Pídele a uno de tus padres o a un hermano mayor que te ayude a hacer una lista de habilidades sobre las que trabajarás, que te ayuden a ser un amigo y una pareja matrimonial fiel en el futuro.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

A remontarnos sobre la tormenta

Octubre 24

A remontarnos sobre la tormenta

Lectura bíblica: Isaías 40:25–31

Los que esperan en Jehovah renovarán sus fuerzas; levantarán las alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán. Isaías 40:31

a1Teresa acaba de sacar una mala calificación en su boletín. A Carlos lo corrieron del equipo. A Sara la traicionó una amiga. Situaciones como éstas pueden ser muy tristes. Y para algunos, el dolor es aun más profundo, como Melinda, cuyos padres se están divorciando. O Susana, cuya mejor amiga murió el mes pasado atropellada por automóvil. O Cuca, a quien acaban de diagnosticarle una forma rara de cáncer.

¿Te has dado cuenta de que nadie se libra de tener momentos difíciles? Algunos de esos momentos son de vida y muerte. Otros son solamente frustraciones o desengaños. Pero, sin excepción, todos causan un dolor agonizante. Nos hacen sentir como si se nos desplomara el mundo. Y en momentos como éstos no hay nada que necesitamos más que concentrar nuestra vista en quién es Dios. Piensa en esta maravillosa descripción en Isaías 40:

• Dios es todopoderoso. Él creó todo el universo, desde el diseño intricado de la célula más pequeña hasta la grandeza ilimitada del vasto cielo. Nada es demasiado grande ni demasiado difícil para él. Nada es demasiado pequeño que no merezca su atención.

• Dios es enteramente cariñoso. Dado que Dios creó todas las estrellas y llama a cada una por su nombre, ¿qué crees que Dios siente hacia ti, su hijo creado a su imagen? Jesús contestó esa pregunta. “Mirad las aves del cielo”, dijo, “que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y nuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?” (Mateo 6:26). Dios te ama más de lo que te puedes imaginar.

• Dios da fuerzas al débil. Quizá te sientas paralizado y azotado por las circunstancias difíciles que te toca vivir. Pero puedes confiar en el Señor y no darte por vencido. Él ve tus necesidades y te dará la fortaleza para seguir adelante, aun para correr, volar y remontarte sobre las presiones de la vida.

Reflexiona en lo que significa que Dios sea todopoderoso y también totalmente amante. Si él fuera poderoso pero no amante, nos pasaríamos la vida temiendo su enojo y su juicio. Si Dios fuera cariñoso pero débil, no podría ayudarnos en nuestras pruebas. ¡El Dios que servimos es fuerte y también bondadoso, y es por eso que podemos confiar en él!

PARA DIALOGAR
¿Qué situación tormentosa has tenido en tu vida últimamente? ¿Te ha prometido Dios darte fuerzas para superarla?

PARA ORAR
Te alabamos, Señor, porque nos amas tanto que nos ayudas a superar nuestras dificultades. Y tú eres lo suficientemente poderoso para hacerlo.

PARA HACER
Aumenta hoy tu confianza en Dios memorizando Isaías 40:31. Y comparte esa verdad alentadora con un amigo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.